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FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO EN ESPAÑA

XIV

MEMORIAS CRONOLÓGICAS
SOBRE EL ORIGEN
DE LA REPRESENTACIÓN
DE COMEDIAS EN ESPAÑA
(AÑO DE 1785)

JOSÉ ANTONIO DE ARMONA


Edición de CHARLES DAVIS
con la colaboración de J. E. VAREY
Colección Támesis
SERIE C:
FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO EN ESPAÑA
XIV

JOSÉ ANTONIO DE ARMONA

MEMORIAS CRONOLÓGICAS
SOBRE EL ORIGEN DE LA REPRESENTACIÓN
DE COMEDIAS EN ESPAÑA (AÑO DE 1785)
El diseño de la cubierta está basado en un dibujo original de Anthony van den
Wyngaerde y se reproduce con permiso de Adam y Charles Black Limited.
FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO EN ESPAÑA
XIV

JOSÉ ANTONIO DE ARMONA

MEMORIAS
CRONOLÓGICAS
SOBRE EL ORIGEN DE LA
REPRESENTACIÓN DE
COMEDIAS EN ESPAÑA
(AÑO DE 1785)

Edición de CHARLES DAVIS

con la colaboración de
J. E. VAREY

TAMESIS
MODERN HUMANITIES RESEARCH ASSOCIATION
© Charles Davis 2007

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without the prior permission of the copyright owner

First published 2007 by Tamesis, Woodbridge

ISBN 978–1–85566–045–8

ISSN 0959–9487

Tamesis is an imprint of Boydell & Brewer Ltd


PO Box 9, Woodbridge, Suffolk IP12 3DF, UK
and of Boydell & Brewer Inc.
668 Mt. Hope Avenue, Rochester, NY 14620, USA
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ÍNDICE GENERAL

Pág.
ILUSTRACIONES … … … … … … … … … … … … … … … … … ix
PREFACIO … … … … … … … … … … … … … … … … … … … xi
INTRODUCCIÓN … … … … … … … … … … … … … … … … … 1
1 El autor … … … … … … … … … … … … … … … … 1
2 Las Memorias cronológicas … … … … … … … … … … 11
3 Normas de edición y transcripción … … … … … … … … 20
MEMORIAS CRONOLÓGICAS SOBRE EL ORIGEN DE LA REPRESENTA-
CIÓN DE COMEDIAS EN ESPAÑA, tomo I… … … … … … … … 21
[Orígenes] (§§1–11) … … … … … … … … … … … … … 23
Autores cómicos (§§12–36) … … … … … … … … … … … 28
[Los Hospitales, los teatros y el Juez Protector] (§§37–63) … 55
Cathálogo de los Jueces Protectores… … … … … … … … … 77
Época de los Alcaldes de Corte (§§64–68) … … … … … … 87
Continuación de las representaciones: providencias del gobier-
no y aumento de los theatros de Madrid (§§69–84) … 90
Theatro de la Cruz (§§85–86) … … … … … … … … … … 102
Theatro del Príncipe (§§87–88) … … … … … … … … … … 108
Theatro de los Caños del Peral (§§89–92) … … … … … … … 108
Representación de los autos sacramentales en Madrid (§§93–
99) … … … … … … … … … … … … … … … … … 110
Reynado de Fernando VI. Novedades en el govierno de Ma-
drid (§§100–106)… … … … … … … … … … … … … 114
Pretensiones del Hospital General contra la Villa de Madrid
(§§107–114) … … … … … … … … … … … … … … 119
Precauciones … … … … … … … … … … … … … … … … 130
Continúan las disputas y pretensiones de la Villa sobre juris-
dicción y gobierno de los theatros … … … … … … … 136
Competencia con los Alcaldes de Corte … … … … … … … 145
Año de 1783 [concurso teatral por el nacimiento de los Infan-
tes gemelos] … … … … … … … … … … … … … … 149
[Disputa entre Armona y García de Tahona] … … … … … … 169
Apéndices:
[Cuentas de los teatros de Madrid, 1770–1785] … … … … … 183
[Producto de los teatros de Madrid, 1784–1785]… … … … … 184
vi ÍNDICE GENERAL

Pág.
[Cabida y producto, Coliseo de la Cruz] … … … … … … … 185
[Cabida y producto, Coliseo del Príncipe] … … … … … … … 186
Particularidades relativas a nuestro theatro, extractadas de la
carta que el Padre Caramuel escrivió [...] sobre el Arte
nuevo de escribir comedias de Lope de Vega … … … … 187
Copia de lo que escrivió el Padre Maestro Sarmiento, benedic-
tino, del Sr. Caramuel, en su obra manuscrita intitulada
La verdadera patria de Miguel Cervantes … … … … … 195
[Orden de Armona sobre guardarropas de las compañías, 22
de marzo de 1777] … … … … … … … … … … … … 199
Catálogo de los Corregidores de Madrid … … … … … … … 206
MEMORIAS CRONOLÓGICAS SOBRE EL ORIGEN DE LA REPRESENTA-
CIÓN DE COMEDIAS EN ESPAÑA, tomo II … … … … … … … 211

[1] Discurso original sobre hacer útiles y buenos los theatros


y los cómicos en lo moral y en lo político, [...] por el
Exmo. Sr. duque de Híjar … … … … … … … … … … 213
[2] Carta del Corregidor de Madrid a el duque de Híjar
sobre los papeles antecedentes [...] y contestación del
mismo duque. Año de 1785… … … … … … … … … … 236
[3] Don Francisco Bances Candamo. Theatro de los theatros
de los pasados y presentes siglos … … … … … … … … 239
[4] Don Ygnacio de Luzán [...] en la comedia traducida del
francés por él mismo, intitulada La razón contra la mo-
da, dice lo siguiente en su Dedicatoria a la marquesa de
Sarriá … … … … … … … … … … … … … … … … 242
[5] Don Ygnacio de Luzán. El mismo autor en su Poética.
Año de 1737 … … … … … … … … … … … … … … 250
[6] Aprovación del Padre Fr. Juan de la Concepción [de las
Comedias y entremeses de Cervantes (1749)] … … … … 266
[7] Prólogo de Miguel de Cervantes Saavedra … … … … … 268
[8] Don Luis Velázquez en su obra intitulada Orígenes de la
poesía castellana … … … … … … … … … … … … … 269
[9] Reflexiones sobre el estado de la representación o decla-
mación en los theatros de esta Corte… … … … … … … 282
[10] Visita que en el año de 1606 se hizo por el Visitador del
Real Hospedage y Regalía de Aposento de las casas que
entonces servían para representar en la calle de la Cruz… 287
[11] Visita que en el año de 1606 se hizo por el Visitador del
Real Hospedage y Regalía de Aposento de las casas que
entonces servían para representar en la calle del Príncipe 287
[12] Suplemento al extracto de las noticias correspondientes a
la representación de comedias. Año de 1610 … … … … 288
ÍNDICE GENERAL vii

Pág.
[13] Reforma hecha por autos del Consejo de 14 de marzo y 8
de abril de 1615 sobre la representación de comedias … 288
[14] Año de 1615. Reformación de comedias mandada hacer
por el Consejo para que se guarde así en esta Corte como
en todo el reyno, a 8 de abril de 1615 … … … … … … 290
[15] Año de 1641. Ynstrucción que se ha de guardar en las
comedias, así en las representaciones como los autores y
representantes de ellas [...] … … … … … … … … … … 290
[16] Auto pronunciado en 1637 por los Sres. José González y
don Antonio de Contreras [...] … … … … … … … … 290
[17] Cédula de erección de la Escribanía de Protección. Año
de 1639 … … … … … … … … … … … … … … … … 291
[18] [Real cédula de 5 de agosto de 1645] … … … … … … 291
[19] Auto del Corregidor de Madrid. [Año de 1698] … … … 292
[20] Reales órdenes expedidas por el duque de Montellano,
Presidente de Castilla, en 1705, y don Francisco Ronqui-
llo, Governador del mismo Consejo, en 1706 [...] … … 292
[21] Real cédula del año de 1706, en que S.M. confirió la Su-
perintendencia y Protección de los theatros y comedias a
don Pedro de Toledo y Sarmiento, conde de Gondomar
del Puerto y Humanes [...] … … … … … … … … … … 292
[22] Auto del Corregidor de Madrid del año de 1707, man-
dando que continúen las comedias por cuenta de Madrid
ínterin se ponen en arrendamiento … … … … … … … 294
[23] Auto del Corregidor de Madrid del año de 1720, man-
dando que la Villa, en consideración a el trabajo de los
dos Regidores interbentores de los corrales de comedias,
les pague 100 ducados anuales a cada uno … … … … … 294
[24] Real cédula de Protección. Año de 1724 … … … … … 294
[25] Otra del mismo asunto. Año de 1735 … … … … … … 296
[26] Juez Protector de los theatros de comedias y Superin-
tendente de sisas que hubo desde 1740 hasta 1746, y
modo en que se formaban las compañías [...] … … … … 298
[27] Reunión que en el año de 1747 se hizo por Reales decre-
tos en el Corregidor de Madrid de la Protección de
theatros y Superintendencia general de sisas [...] … … … 298
[28] Acuerdo de Madrid en vista de los encargos y facultades
dadas al marqués del Rafal en 5 de marzo de 1748 … … 299
[29] Copia de la Real orden de 12 de junio de 1751 deter-
minando las pretensiones de los Hospitales con la Villa
sobre comedias [...] … … … … … … … … … … … … 299
[30] Real orden de 29 de enero de 1754 sobre conocimiento
de los Capitulares en los asuntos de sus comisiones [...] 299
viii ÍNDICE GENERAL

Pág.
[31] Real orden del año de 1757 mandando que los Comisa-
rios de comedias tengan voz y voto con el Corregidor en
su govierno, sin mezclarse en el manejo de caudales … 300
[32] Real orden del año de 1758 para que sigan los Comi-
sarios de cuarteles y compatronatos y no se propongan
otros por el Corregidor sino en el caso de vacar … … … 300
[33] Representación hecha a S.M. por los Comisarios de co-
medias sobre que el Corregidor no les deja egercer las
facultades que se les concedieron por Real orden del año
de 1757. Año de 1758 … … … … … … … … … … … 301
[34] Real orden de 6 de febrero de 1758. Prebiene el orden
que se ha de obserbar entre el Corregidor y los Comi-
sarios para el govierno de las comedias … … … … … 302
[35] Certificación … … … … … … … … … … … … … … 302
[36] Otro acuerdo … … … … … … … … … … … … … … 304
[37] Orden de S.M. de 17 de abril de 1764, previniendo que
el Corregidor Juez de theatros apremie a los cómicos de
Madrid quando no quieran representar … … … … … … 307
[38] Competencia subscitada el año de 1774 entre el Corregi-
dor de Madrid y el Alcalde de Corte don Marcos Argaiz
[...] … … … … … … … … … … … … … … … … … 307
[39] Declaración del Consejo en el mismo año de 1774 sobre
la competencia antecedente [...] … … … … … … … … 308
[40] Real orden expedida en el año de 1775, por la qual se
aprueba la escritura de concordia celebrada por las com-
pañías cómicas [...] … … … … … … … … … … … … 310
[41] Declaración hecha por S.M. en el año de 1778 con mo-
tibo de un recurso del Corregidor de La Coruña sobre la
jurisdición y mando que debe tener en el theatro [...] … 311
[42] Real orden expedida en el año de 1784 con motibo de
una competencia subscitada entre el alcalde de Corte don
Francisco García de la Cruz y el Corregidor de Madrid … 312
[43] Discurso que en el año de 1786 se insertó en el Memorial
Literario de Madrid, explicando la diferencia que se ver-
sa entre las comedias, tragi-comedias y tragedias [...] … 314
[44] Cathálogo de los Jueces Protectores … … … … … … … 316
[45] Real orden del año de 1777 en la que se da facultad al
Corregidor y Junta de Sisas de Madrid para librar anual-
mente 200.000 reales vellón [...] … … … … … … … … 317
OBRAS CITADAS … … … … … … … … … … … … … … … … … 319
ÍNDICE DE OBRAS TEATRALES … … … … … … … … … … … … 337
ÍNDICE DE NOMBRES … … … … … … … … … … … … … … … 341
ILUSTRACIONES

Pág.
Fig. 1 Miguel de Cervantes Saavedra… … … … … … … … … … 32
Fig. 2 Lope de Vega Carpio … … … … … … … … … … … … 40
Fig. 3 «Figura del theatro antiguo del Corral de la Cruz, año de
1730» … … … … … … … … … … … … … … … … 99
Fig. 4 «Figura del theatro antiguo del Príncipe, año de 1730» … … 100
Fig. 5 Diseño para el Coliseo de la Cruz: planta … … … … … … 104
Fig. 6 Diseño para el Coliseo de la Cruz: fachada… … … … … … 105
Fig. 7 Diseño para el Coliseo de la Cruz: aposentos … … … … … 106
Fig. 8 Diseño para el Coliseo de la Cruz: escenario … … … … … 107

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PREFACIO

Este volumen de las Fuentes para la Historia del Teatro en España ha tenido
una larga gestación. Sus orígenes se remontan a la década de 1950, cuando
J. E. Varey y N. D. Shergold iniciaron conjuntamente las investigaciones
que acabarían plasmándose en la presente serie. En una etapa muy tempra-
na de su colaboración, incluyeron en sus planes una edición del manuscrito
de las Memorias cronológicas de Armona, conservado en la biblioteca de la
Real Academia de la Historia (Mss. 9/5042 y 9/5043). Obtuvieron de la
Academia una copia del manuscrito y permiso para su publicación. Sin em-
bargo, dieron prioridad inicialmente a la publicación de documentos del
Archivo de Villa, dejando este proyecto para el futuro. Más adelante, al
formular sus planes para la serie de las Fuentes a finales de los sesenta,
previeron catorce volúmenes, de los que el último sería su edición de Ar-
mona. A finales de 1983, cuando empecé a colaborar con J. E. Varey (ha-
biéndose retirado del proyecto N. D. Shergold), me pidió que me encargara
de la presente edición. Fui corrigiendo y anotando el texto durante los dos
años siguientes. Fue entonces cuando nos enteramos de que Joaquín Álvarez
Barrientos estaba preparando una edición de la misma obra, que publicó,
en colaboración con Emilio Palacios Fernández y María del Carmen Sán-
chez García, en 1988. Lejos de intentar hacernos desistir, los editores de
esta edición tuvieron la deferencia de animarnos a seguir con la nuestra;
pero no nos parecía viable en ese momento publicar una segunda edición de
la obra, y decidimos aparcarla, aunque siempre con la intención de comple-
tarla en un futuro más o menos lejano. Así seguían las cosas cuando falleció
John Varey en 1999. Hoy, sin embargo, casi veinte años después de que
apareciera la edición de Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez
García, y medio siglo después de que Varey y Shergold concibieran este
proyecto, parece que ha llegado el momento de llevarlo a cabo. Así se
cumple, por fin, el plan original de las Fuentes para la Historia del Teatro
en España, algo que se refleja conservando el número, XIV, que Varey y
Shergold asignaron inicialmente a este volumen.
Su decisión de incluir en la serie una edición de las Memorias crono-
lógicas de Armona era del todo lógica. Por una parte, se trata de una obra
fundamental para los historiadores del teatro: el primer estudio amplio de
xii CHARLES DAVIS

la evolución del teatro en España, desde la Edad Media hasta finales del si-
glo XVIII, basado en métodos historiográficos de cierto rigor, a pesar de sus
errores y limitaciones. Por otra, los intereses y métodos concretos de Armo-
na hacen que su obra encaje de forma natural en la serie. Se basa en gran
medida en el mismo tipo de documentación administrativa que hemos publi-
cado en otros tomos de las Fuentes, conservada en los archivos de la Villa
que él mismo presidía como Corregidor de Madrid. Igual que los editores de
estos tomos, Armona enfocaba la historia del teatro a través de la reco-
pilación y análisis de documentos originales. Así pues, sus Memorias com-
plementan e iluminan el repertorio documental publicado en los primeros
volúmenes de las Fuentes, y este repertorio, a su vez, complementa e ilu-
mina las Memorias.
Aunque permaneciera inédita hasta 1988, la obra de Armona ha sido
consultada y utilizada por diversos historiadores del teatro. La Memoria
sobre las diversiones públicas de Gaspar Melchor de Jovellanos, leída ante
la Real Academia de la Historia en 1796 y publicada en 1812, debe mucho
al manuscrito de su amigo Armona, como él mismo reconoció. El compo-
sitor y musicólogo Francisco Asenjo Barbieri (1823–1894), ávido coleccio-
nista de documentación teatral, tuvo acceso a los borradores de Armona,
conservados actualmente en Mss. 18.474–18.475 de la Biblioteca Nacional,
Madrid, y realizó a partir de ellos una copia de la obra, que se encuentra
hoy día en la Biblioteca Menéndez Pelayo, Santander (Ms. M-46). Barbieri
reprodujo casi textualmente diversos pasajes de Armona en su «prólogo
histórico» a la Crónica de la ópera italiana de Luis Carmena y Millán,
publicada en 1878. Entre los que han empleado las Memorias como fuente
de información destaca Emilio Cotarelo y Mori, quien incluyó en su Bi-
bliografía de las controversias sobre la licitud del teatro en España (1904)
numerosos documentos, principalmente órdenes y cédulas reales, copiados
del manuscrito de Armona. Muchos historiadores han llegado a conocer las
aportaciones de nuestro autor a través del libro de Cotarelo.
La presente edición no pretende sustituir la de Palacios Fernández, Ál-
varez Barrientos y Sánchez García, sino complementarla. Es de consulta
obligada el estudio exhaustivo y ejemplar del autor y su entorno realizado
por nuestros colegas en su Introducción; aquí se presentarán someramente
estos aspectos, remitiendo a la primera edición para un conocimiento cabal
del propio Armona y su mundo intelectual. Aquí, en cambio, se examinan
más detalladamente las fuentes documentales de Armona, analizando y con-
textualizando su tratamiento de la historia del teatro.
Agradezco a la Real Academia de la Historia el haber dado su permiso
para publicar esta nueva edición del manuscrito de Armona. Es justo men-
cionar también la ayuda del Leverhulme Trust, que concedió a J. E. Varey
entre 1971 y 1983 subvenciones para la preparación de los primeros cator-
ce tomos de la serie de las Fuentes, proceso que se completa con la apa-
PREFACIO xiii

rición de éste. Reconozco con agradecimiento la contribución de N. D.


Shergold, que colaboró, como ya se ha dicho, en la planificación inicial de
la edición, y, sobre todo, la de J. E. Varey, por sus comentarios y orien-
taciones y sus aportaciones a las notas. Y finalmente, gracias a mi familia
por su paciencia y su amor.

Queen Mary, University of London CHARLES DAVIS


INTRODUCCIÓN

1 EL AUTOR 1
José Antonio de Armona y Murga nació el 26 de abril de 1726 en Res-
paldiza (Arespalditza), en el valle de Ayala (norte de Álava). Fue el segun-
do de los seis hijos de Matías de Armona y Gorbea y Bernardina de Murga
y Urquijo. Descendía, por ambos lados, de familias de hidalgos, cuyos
miembros habían ejercido «empleos honoríficos de la República» 2 ; José
Antonio sería otro de estos altos funcionarios de origen vasco que se en-
cuentran con notable frecuencia en la administración española de los siglos
XVII y XVIII.
En 1736, cuando Armona tenía nueve años, la familia abandonó su pue-
blo natal, que él recordaría después con afecto, para trasladarse a la ciudad
de Orduña, situada a unos 15 km al sur, con motivo del nombramiento de
su padre, Matías de Armona, a la Comandancia de Resguardos Montados
del Ebro, en la aduana local. Con ello, la familia Armona volvía a su lugar
de origen; además, se presentaban nuevas oportunidades educativas para
José Antonio y sus hermanos en el colegio de jesuitas de la localidad.
Hacia el final de su vida, en 1789, Armona recordó estos años juveniles en
sus «Apuntaciones históricas y geográficas de la antigüedad, nombre y

1 Como ya se ha indicado en el prefacio, este apartado se basa en la Introducción de


Emilio Palacios Fernández, Joaquín Álvarez Barrientos y María del Carmen Sánchez García
a su edición de la presente obra (págs. 11–76). Remitimos para más detalles a este estudio, y
al artículo de Jerónimo Rubio, «José Antonio de Armona, el buen Corregidor de Madrid»,
Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, 16 (1947), 3–89.
Véase también la autobiografía de Armona, Noticias privadas de casa útiles para mis hijos,
de 1787 (Real Academia de la Historia, Ms. 9/5044), editado igualmente por Joaquín
Álvarez Barrientos, Emilio Palacios Fernández y María del Carmen Sánchez García (Ma-
drid: Ayuntamiento, 1989).
2 Así consta en una certificación que acompaña a una genealogía de Armona y sus
hermanos (BNM Ms. 17998/6, citado por Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez
García, pág. 11).
2 CHARLES DAVIS

privilegios de la ciudad de Orduña» 3 . Entró con diez años en la oficina de


Rentas. Desde Orduña, todavía muy joven, se trasladó a Sevilla para acom-
pañar a su hermano mayor, Francisco Anselmo, que iba a trabajar en la
hacienda del Estado; es de suponer que José Antonio completaría allí sus
estudios y, probablemente, empezaría a trabajar él mismo en la admi-
nistración pública 4 .
La iniciación definitiva de la carrera de Armona se produjo en 1750,
cuando fue nombrado, a los 24 años, a su primer puesto importante, el de
contador de Almojarifazgos y Puertos Secos de la Aduana de Huelva. De-
bió este nombramiento a una valiosa conexión familiar: el marqués de la
Ensenada, principal promotor de las reformas burocráticas de la década de
1740. Ensenada, de origen riojano, conocía y apreciaba a los Armona y
favorecía a Francisco Anselmo; así pudo interceder éste en favor de su her-
mano. José Antonio no malgastó su oportunidad, aplicándose con eficien-
cia y buen criterio y con excelentes resultados: consiguió duplicar las exac-
ciones fiscales de su zona en diez años 5 .
Mientras tanto, empezaban a manifestarse las aficiones culturales, pro-
pias de un intelectual ilustrado, que caracterizarían a Armona durante toda
su vida: se dedicaba a la lectura y empezaba a cultivar la correspondencia
erudita. Es de especial interés el intercambio epistolar que entabló por ini-
ciativa propia en 1761 con el P. Martín Sarmiento, que acababa de ter-
minar su obra manuscrita Noticia de la verdadera patria (Alcalá) de el
Miguel de Cervantes; Armona incluyó en sus Memorias cronológicas un
pasaje de este manuscrito sobre Juan Caramuel 6 . Por otra parte, visitaba
regularmente Cádiz, apreciando la vida cultural de una ciudad mucho más
activa, en este sentido, que Huelva. La pujanza de Cádiz se debía en gran
medida a la presencia de la Casa de la Contratación, trasladada allí en
1717. Armona luchó eficazmente contra el contrabando y la corrupción en
la Aduana. La peripecia más notable de su etapa onubense fue sin duda el
terremoto que destruyó Lisboa el 1º de noviembre de 1755. Armona re-
mitió a Agustín de Montiano, director de la Real Academia de la Historia y
paisano suyo, un informe preciso y detallado sobre los daños sufridos en su
zona 7 .

3 BNM Ms. 6691; véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García,
págs. 16 y 80–84, y Armona, Apuntaciones históricas de la ciudad de Orduña, edición,
introducción y notas de José Ignacio Salazar Arechalde (Bilbao: Instituto de Estudios
Territoriales de Bizkaia, 2002).
4 Véase Rubio, pág. 8.
5 Véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 17 y n. 12.
6 Sobre esta correspondencia, conservada en BNM Mss. 18574/29 y 18544/3, véanse
Joaquín Álvarez Barrientos, «Correspondencia entre José Antonio de Armona y el Padre
Martín Sarmiento», Revista de Literatura, 49 (1987), 199–219, y Palacios Fernández, Ál-
varez Barrientos y Sánchez García, págs. 90–91. Véase también pág. 195 y n. 501 abajo.
7 Véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 18 y n. 15.
INTRODUCCIÓN 3

Armona abandonó Huelva para acompañar de nuevo a Francisco Ansel-


mo, al ser nombrado éste Visitador general de Rentas del reino de Granada
por el marqués de Esquilache, ministro de Carlos III. Después de pasar
varios meses visitando la región con su hermano, José Antonio recibió un
nuevo encargo: la revisión de la recaudación de las Rentas en Extrema-
dura. Se afincó en Trujillo en diciembre de 1763; pero casi enseguida, el
Domingo de Ramos de 1764, fue llamado nuevamente a Madrid para ser
nombrado a otro puesto de mayor envergadura, en La Habana, donde Es-
quilache le encargó la reorganización de la hacienda cubana. Armona se
entrevistó con el Rey, Carlos III, y con el ministro Grimaldi, quien le dio
otra complicada misión, la de organizar un nuevo sistema de correo marí-
timo entre las colonias americanas y España. Al mismo tiempo, Francisco
Anselmo fue nombrado Intendente y Visitador general en Nueva España
(México), puesto delicado en aquel momento. Así pues, ambos embarcaron
para América, Francisco Anselmo en septiembre de 1764, junto con su jo-
ven hermano Matías, que era militar, y José Antonio en diciembre. Sin em-
bargo, al llegar éste a La Habana en febrero de 1765, se enteró de que
Francisco Anselmo había muerto en la travesía. Matías, el hermano menor,
se quedó con José Antonio en Cuba; sería después gobernador de Califor-
nia y marqués consorte del Real Agrado.
Armona llegó a Cuba poco después de un momento de gran tensión
internacional centrada en la isla. En 1762 los ingleses habían atacado y
capturado La Habana, devolviéndola posteriormente a España a cambio de
la cesión de Florida. El gobernador, el conde de Ricla, estaba todavía diri-
giendo la reconstrucción de las fortificaciones destruidas por los ingleses;
no podían descartarse nuevos ataques. Era una situación que imponía res-
tricciones presupuestarias y dificultaba el gran proyecto del correo marí-
timo que Armona tenía que poner en marcha. La financiación, la provisión
de una flota, la instalación de toda la extensa infraestructura necesaria, le
exigían una gestión enérgica y una gran capacidad de organización. Ar-
mona superó las dificultades y logró establecer un servicio regular entre La
Coruña y La Habana, desde donde se distribuía el correo por los territorios
americanos. Fue seguramente después de llevar a cabo esta comisión cuan-
do sirvió como Secretario del Virreinato de México. Era una progresión ló-
gica; desde Cuba había tenido que colaborar estrechamente con la adminis-
tración virreinal.
Durante esta estapa americana de su carrera, Armona siguió dando
muestra de sus intereses culturales ilustrados y ampliando su círculo de
contactos eruditos. Dos notables ejemplos fueron el físico español Antonio
de Ulloa, nombrado gobernador de Luisiana en 1765, y el astrónomo fran-
cés Charles-Marie de la Condomine, que había encabezado una expedición
a Perú en 1736–1744 para medir un grado de meridiano, en la que había
participado Ulloa. Armona mantuvo con la Condomine una corresponden-
4 CHARLES DAVIS

cia a finales de la década de 1760 y principios de la siguiente, sobre temas


literarios y científicos 8 .
In 1776, Armona volvió a España para asumir el importante puesto de
Intendente del Reino de Galicia. Las intendencias, introducidas por Felipe
V, equivalían aproximadamente a delegaciones del gobierno, abarcando
una amplia gama de funciones, desde la recaudación fiscal hasta la policía
y el mantenimiento de las tropas, pasando por la promoción de la industria
y la agricultura. Se trataba, pues, de una posición de mucha responsabili-
dad, y el nombramiento de Armona le colocaba en los niveles superiores
de la administración nacional y reflejaba hasta qué punto se había gran-
jeado la confianza del Rey y sus ministros.
De hecho, esta confianza se manifestó al poco tiempo de trasladarse
Armona a La Coruña para asumir sus funciones, cuando Grimaldi le con-
vocó a La Granja para encargarle un asunto delicado: la investigación se-
creta de una supuesta malversación de fondos en la que estaban involu-
cradas personas importantes. Su estancia en la Corte le permitió reunirse
con amigos y conocidos —entre ellos, el Secretario de Hacienda, Miguel
de Múzquiz, que había promovido su nombramiento a la Intendencia de
Galicia—, disfrutar de la vida palaciega y observar sus intrigas. Grimaldi
se encontraba en este momento en una difícil situación política por la opo-
sición del partido aragonés, que llevaría a su dimisión, siendo sucedido
como Secretario de Estado por su aliado Floridablanca. La expresión defi-
nitiva del favor y agradecimiento del Rey por los servicios de Armona se
produjo precisamente en 1776, al otorgársele el título de caballero de la
Real y Distinguida Orden de Carlos III.

La estancia de Armona en Galicia estaba destinada a ser muy breve. A


finales de ese mismo año de 1776, falleció el Corregidor de Madrid, An-
drés Gómez de la Vega. Enseguida se hizo patente que Armona era firme
candidato para sucederle, aunque su nombramiento tardó un poco en con-
firmarse; estando asociado con Grimaldi, contaba con alguna oposición.
Sin embargo, su eficiencia y fiel servicio, además de su modestia y dis-
creción, le aseguraban el apoyo personal del Rey, que anunció su decisión
en una frase memorable: «Ése, que no lo pretende, quiero que sea el
Corregidor de Madrid» 9 . Juró el cargo el 12 de enero de 1777 y tomó
posesión el 21 del mismo mes.
Evidentemente, se trataba de un puesto prominente y prestigioso. La
presidencia del municipio más importante del reino colocaba a Armona en
una posición clave para la implementación del programa ilustrado de Car-

8Véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 29.


9Antonio Ferrer del Río, Historia del reinado de Carlos III en España, 4 vols. (Madrid:
Imp. de Matut y Campagni, 1856), III, pág. 176, citado por Palacios Fernández, Álvarez
Barrientos y Sánchez García, pág. 33.
INTRODUCCIÓN 5

los III, y requería una estrecha colaboración con la administración real. Era
un puesto muy exigente, desde varios puntos de vista. Por una parte, reunía
una amplia gama de funciones. El Corregidor de Madrid era Intendente de
los Reales ejércitos y de la provincia de Madrid, Superintendente general
de las sisas municipales, Intendente de la Regalía de aposento y Juez Pro-
tector de los teatros del reino (cargo fundamental en relación con la pre-
sente obra). Pasaban por sus manos y dependían de sus decisiones cuestio-
nes de hacienda, beneficencia, sanidad, abastos, policía urbana, limpieza,
urbanismo y orden público. Por otra parte, el ejercicio exitoso de estas
funciones suponía sortear con tacto los conflictos de competencias, juris-
dicciones e ideologías que surgían constantemente entre el Corregidor y el
Ayuntamiento, cuyos Regidores habían heredado o comprado sus plazas y
defendían, en general, los intereses y perspectivas conservadores de las
clases privilegiadas frente a las reformas ilustradas. El gobierno local
representaba evidentemente un ámbito clave para la implementación del
programa de reforma social promovido por Carlos III, y Madrid, como
sede de la Corte, estaba a la vanguardia de este programa. Armona tra-
bajaba en concierto con el Rey y con Floridablanca, que le tomó el relevo a
Grimaldi como Secretario de Estado precisamente a principios de 1777; en
ambos casos, se trataba de una relación personal de amistad. Al mismo
tiempo, el Corregidor de Madrid tenía que asumir funciones especiales,
notablemente la de Juez Protector de los teatros, y compatibilizar su
jurisdicción con otras instancias propias de la Corte y sede del gobierno: la
Sala de Alcaldes de Casa y Corte y el propio Consejo de Castilla. La
habilidad con la que Armona hizo frente a estos diversos retos, y la
eficacia con la que implementó la política reformista de Carlos III durante
los quince años que ocupó el puesto, llevaron al propio Rey a llamarle «el
mejor alcalde de Madrid» 10 .
El trabajo de Armona como Corregidor, en diversos ámbitos, consistía
esencialmente en proseguir con reformas que ya se habían puesto en mar-
cha en Madrid durante las décadas de 1760 y 1770. No obstante, se en-
contró de entrada con graves restricciones económicas, a consecuencia de
las obras ya emprendidas, que habían producido en las cuentas municipales
un déficit de 21 millones de reales. Por tanto, su prioridad inmediata tuvo
que ser un programa de recortes presupuestarios y medidas de financia-
ción.
El primer tema que abordó, en colaboración con Floridablanca, fue la
beneficencia y la mendicidad. Se trataba de un proyecto de modernización
y justicia social, consistente en la planificación e institucionalización de la
caridad, con un intento de implicar en su gestión a los organismos munici-
pales. Para ello eran fundamentales las diputaciones de barrio creadas en

10 Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 35.


6 CHARLES DAVIS

1778, a las que se encargaban diversas responsabilidades de asistencia y


socorro a pobres y enfermos, todo ello coordinado por una Junta General
de Caridad, con representación de la Sala de Alcaldes, la Iglesia, el Ayun-
tamiento y la Sociedad Económica Matritense, y financiado por una
mezcla de limosna y dinero público, además de una nueva lotería y los
beneficios de los teatros y otros espectáculos públicos; esta última fuente
de ayuda, que se remontaba a la fundación de los teatros públicos en el
siglo XVI, constituía una dimensión importante del interés de Armona por
el teatro y su historia en Madrid, manifestado en la presente obra. Se im-
lementaba al mismo tiempo un plan contra la mendicidad, elaborado en
1777–1778, con la expulsión de mendigos forasteros y la acogida de otros
en hospicios o bien su alistamiento militar. En todo esto, Armona logró
desarrollar la infraestructura y los mecanismos adecuados, sobre todo
mediante el nuevo sistema de diputaciones y alcaldes de barrio, superar la
oposición del clero conservador, que defendía la tradicional limosna frente
a la beneficencia institucional, y, sobre todo, reunir un presupuesto de
30.000 ducados para implementar el programa, además de 14.000 ducados
adicionales para el Hospital General.
El impulso humanitario que se refleja en estas medidas se manifestó
también en el intento ilustrado de mejorar la educación, especialmente para
las clases pobres y marginadas. Armona promovía este programa, en es-
pecial el plan de fundar escuelas primarias públicas en cada barrio. Al
mismo tiempo, la Sociedad Económica Matritense fomentaba la formación
profesional.
El problema de los abastos de la ciudad —asegurar un suministro sufi-
ciente de alimentos a precios asequibles— era especialmente apremiante.
Desde el reciente motín de Esquilache en 1766, tanto Armona como sus
superiores eran conscientes de las posibles consecuencias del descontento
público en esta área. El abastecimiento, gestionado por la Junta de Abas-
tos, se veía afectado por la irregularidad de las cosechas, los problemas del
transporte y la capacidad del Ayuntamiento de mantener una política de
subvención y regulación de los precios. En realidad, Madrid estaba en una
situación más favorable en este sentido que el resto del país; aun así, era
un asunto políticamente delicado. Era especialmente importante el sumi-
nistro del pan y, por tanto, del trigo. El Ayuntamiento lo regulaba mediante
el pósito municipal, ampliado en 1763; pero las malas cosechas y las fluc-
tuaciones de los precios incidían inevitablemente en ello. Armona tuvo que
hacer frente al gremio de panaderos, que a veces defendían sus propios in-
tereses frente a los del consumidor. Suplir las carencias y mantener los
precios bajos suponía un grave lastre financiero para el municipio, que
Armona palió con habilidad consiguiendo préstamos favorables. Otros pro-
ductos básicos regulados por la Junta de Abastos, la carne, el tocino, el
aceite, el pescado, el carbón, el jabón y las velas, eran menos problemá-
INTRODUCCIÓN 7

ticos; pero los abastos, en cualquier caso, eran necesariamente un tema


primordial para Armona 11 .
Otro aspecto de la política municipal que presentaba grandes retos, pero
también oportunidades, era el área de urbanismo y obras públicas. La su-
ciedad de las calles de Madrid, comentada por muchos visitantes, había
sido un problema prioritario. Armona continuó los esfuerzos ya realizados,
a instancia del Rey, para reformar los sistemas de limpieza de la capital.
En la década de 1760, bajo la dirección del ingeniero Francisco Sabatini,
se había construido una red de acantarillado y mejorado el empedrado y la
recogida de basura. Posteriormente se instalaron farolas, que funcionaban
todo el año a partir de 1774. A Armona le tocaba asegurar el buen funcio-
namiento de estos nuevos sistemas, para lo cual era, de nuevo, importante
el nuevo sistema de diputaciones de barrio; añadió otra mejora establecien-
do serenos, para la seguridad nocturna, en 1791. Así pues, Armona tenía la
oportunidad de contribuir al embellecimiento y modernización de Madrid,
en colaboración con Sabatini y con los arquitectos municipales Ventura
Rodríguez y Juan de Villanueva, con obras nuevas, aunque siempre dentro
de los límites impuestos por dificultades presupuestarias y por la configu-
ración anticuada y algo caótica de la ciudad. Bajo su mandato se inauguró,
en 1778, uno de los monumentos más bellos y emblemáticos de Madrid, la
nueva puerta de Alcalá. Destacan otras obras en estos años: los portillos de
Valencia y de Embajadores (1778 y 1782), la canalización del Manzanares,
iniciada en 1760, y diversas reformas viales y urbanísticas, notablemente
en las zonas de Atocha y de la puerta de Alcalá. Se reformó el Paseo del
Prado, instalando en 1777 las famosas fuentes de Cibeles y Neptuno, y se
construyeron el Jardín Botánico (1781), el Observatorio Astronómico
(1785) y la Real Academia de la Historia, en la calle de León (1788). Al
mismo tiempo, se fomentó y reguló la construcción y modernización de
viviendas, para cubrir las necesidades de una población creciente, además
de atender a los problemas del tráfico vial.
Sin embargo, entre las múltiples competencias del Corregidor de Ma-
drid, las diversiones públicas ocupan un lugar especial en el caso de Armo-
na. La presente obra demuestra su singular interés por el tema, que le
incumbía, como ya se ha dicho, como Juez Protector de los teatros del
reino. En principio, este cargo suponía el control de la vida teatral en toda
España, aunque en la práctica su autoridad se ejercía en Madrid y se
delegaba en las instancias locales en otras partes. El interés de Armona
tenía varias facetas, reflejadas en sus Memorias cronológicas. Dentro de
una ideológica ilustrada, compartía una visión, expresada por Jovellanos y
otros, de la utilidad social del teatro como instrumento para inculcar valo-

11 Para más detalles, véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García,
págs. 41–46.
8 CHARLES DAVIS

res y civilizar al público. No podía ignorar las polémicas suscitadas en


torno a la licitud y decencia de los espectáculos públicos por moralistas y
eclesiásticos. Sin embargo, demuestra, tanto en sus actuaciones como Juez
Protector como por las actitudes reflejadas en sus Memorias, un espíritu
liberal y tolerante, comprensivo con los actores y los gustos del público,
aunque dispuesto a controlar los excesos. Indudablemente, como político
pragmático, era muy consciente de la contribución de los espectáculos a la
concordia social, como distracción y entretenimiento, y también, por otra
parte, de su importancia económica, como fuente de fondos para fines
benéficos. Es evidente que su interés por el teatro refleja sus singulares
inquietudes culturales y literarias, manifestadas en sus escritos, su corres-
pondencia y sus amistades. Sin embargo, este interés se centraba primor-
dialmente en los aspectos del teatro que incidían en su trabajo como Corre-
gidor: la regulación del hecho teatral, los actores y los propios edificios.
Las Memorias cronológicas son, en gran medida, fruto de una reflexión
detenida sobre sus propias funciones, lo cual llevó a Armona a una inves-
tigación histórica de los orígenes y la evolución de dichas funciones. Vol-
veremos a estos temas más adelante; aquí lo que conviene subrayar es que
el punto de partida de la obra que nos ocupa es la experiencia del autor
como Juez Protector. Emitía los reglamentos que gobernaban el desarrollo
de las representaciones y el orden público en los teatros, controlaba el
repertorio, la formación de las compañías y el comportamiento de los
actores, y vigilaba el buen funcionamiento del negocio teatral y el man-
tenimiento de la infraestructura correspondiente.
Constan en las propias Memorias y en otros documentos algunas de las
intervenciones e incidentes que ocurrieron durante estos años en el ámbito
del teatro. Destacan, sin duda, las festividades organizadas con motivo del
nacimiento de los dos Infantes gemelos, Carlos y Felipe, en septiembre de
1783. Se celebró en la primavera de 1784 un concurso teatral, repre-
sentándose en los coliseos públicos las dos obras ganadoras, Los menes-
trales de Cándido María Trigueros y Las bodas de Camacho el rico de
Juan Meléndez Valdés. Armona trata este concurso con todo lujo de deta-
lles en sus Memorias; de hecho, constituye el punto culminante de la
obra 12 . La documentación que se reproduce allí puede complementarse con
una descripción de las obras emprendidas para reformar y embellecer los
Coliseos de la Cruz y del Príncipe con motivo de estas representaciones,
redactada por el propio Armona 13 . Además de estas obras, muy necesarias
en unos teatros bastante deteriorados, se reformó en 1786 el Coliseo de los
Caños del Peral, bajo la dirección de Ventura Rodríguez.

12 Véanse págs. 149–169 abajo.


13
«Aparato teatral de los dos Coliseos del Príncipe y de la Cruz para la celebridad de
las funciones en las comedias», Memorial Literario, julio de 1784, págs. 86–109.
INTRODUCCIÓN 9

Armona incluye también como apéndice al primer volumen de sus


Memorias cronológicas una orden muy detallada que emitió al principio de
su mandato, en marzo de 1777, sobre las responsabilidades de los «guar-
darropas» de las compañías de actores 14 . Este documento demuestra su
buen conocimiento de las prácticas y necesidades de los teatros y su
enfoque esencialmente pragmático.
Muchas de sus actuaciones como Juez Protector se centraban en sus
relaciones con los actores y la resolución de diversos problemas que
surgían en las compañías. Lo que llama la atención es la habilidad de
Armona para resolver con tacto y firmeza los conflictos de competencias
que se planteaban, y su actitud notablemente benévola y comprensiva
hacia la farándula. Se refleja esta actitud en una orden de 1785, sobre el
comportamiento del público; además de mandar que no se lleve sombrero
puesto, ni se fume en el teatro, Armona añade que no se debe gritar a los
cómicos, aunque se equivoquen, «pues además de faltar a la buena política,
y decencia del público, no es lícito agraviar a quien hace lo que puede y
sabe por agradar a todos» 15 . Esta observación, que expresa un notable res-
peto por la profesionalidad de los actores y un aprecio por lo que aportaban
al público, está muy lejos de la postura de desprecio o condena moral que
se adoptaba con tanta frecuencia hacia este oficio. La humanidad de
Armona se manifestó en el caso del gracioso Gabriel López, a quien ayudó
durante su enfermedad en Zaragoza en 1782, llegando incluso a pagar los
gastos de su entierro 16 .
Los conflictos de competencias dentro del Ayuntamiento surgieron ya
en 1778, cuando el procurador personero Julián Hilarión Pastor intentó
entrometerse en el control de los teatros 17 . Sin embargo, el caso más fla-
grante, desde el punto de vista de Armona, eran las pretensiones del regi-
dor Francisco García de Tahona, que procuraba usurpar funciones propias
del Juez Protector en relación con la censura de las tonadillas, y a quien el
Corregidor tuvo que oponerse vigorosamente. El primer tomo de las Me-
morias termina precisamente citando el extenso memorial que Armona
dirigió al Consejo en 1784 sobre el asunto. Aparte de dejar patente hasta
qué punto la arrogancia de Tahona había puesto a prueba su paciencia, este
episodio puede considerarse una de las claves de la obra: lo que estaba en
juego era precisamente la jurisdicción del Juez Protector. Todas las pre-
cisiones y precedentes sobre este tema que había ido acumulando en el
curso de las Memorias se sintetizan en esta última sección.

14 Véanse págs. 199–205 abajo.


15 Citado por Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, págs. 63–64.
16 Rubio, «José Antonio de Armona, el buen Corregidor de Madrid», pág. 56; Palacios
Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 65.
17 Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 66.
10 CHARLES DAVIS

Las excepcionales exigencias del Corregimiento y la intensa actividad a


la que se sometió Armona durante su mandato minaron paulatinamente su
salud. En enero de 1786, pidió a Carlos III que le relevara del cargo; pero
el Rey le instó a seguir trabajando, recalcando su confianza en él. A finales
de 1787, Armona sufrió una grave enfermedad, durante la cual recibió
muchas expresiones de respeto y apoyo por parte de distintos estratos de la
sociedad madrileña. El Rey, por su parte, estaba debilitándose también, y
murió el 14 de diciembre de 1788. A Armona le tocó organizar la cere-
monia de coronación de su sucesor, Carlos IV, y las correspondientes
festividades, en 1789. A estas espléndidas celebraciones les siguió en
agosto de 1790 una notable desgracia, al incendiarse la Plaza Mayor, des-
truyendo una parte importante de la plaza y la zona contigua, incluida la
iglesia de San Miguel. Este accidente, y las polémicas que provocó, debie-
ron de contribuir al deterioro de la salud de Armona. Continuó trabajando
hasta que le sobrevino la muerte el 23 de marzo de 1792. Tenía 65 años.
Madrid perdió así a uno de los administradores más competentes de su his-
toria, que había servido a la ciudad con excepcional entrega, prudencia,
tacto y benevolencia durante más de quince años.

* * *
INTRODUCCIÓN 11

2 LAS MEMORIAS CRONOLÓGICAS


Las Memorias cronológicas de Armona consisten en dos tomos manus-
critos, conservados en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia,
Madrid (Mss. 9/5042 y 9/5043). Se trata de una copia en limpio, realizada
en una elegante caligrafía que ha sido identificada como la del erudito y
paleógrafo Francisco Javier de Santiago Palomares (1728–1796) 18 . Las
Memorias propiamente dichas —el tratado redactado por Armona— ocu-
pan el primer tomo; el segundo consiste en una colección de documentos
pertinentes, muchos de ellos reproducidos también, parcial o íntegramente,
en el propio estudio. Así pues, el segundo tomo parece contener las fuentes
en las que se basa el primero. En este sentido, la obra presenta una estruc-
tura binaria que podría equipararse con la que se adopta en los volúmenes
de la presente serie: estudio y documentos.
Naturalmente, el primer tomo, redactado por Armona, es el primordial;
el segundo, recopilado por él, puede verse como una larga serie de apén-
dices o adiciones, que sirven para iluminar aspectos del estudio pero que
son accesorios y, en última instancia, prescindibles. No obstante, está claro
que, desde el punto de vista del autor, la obra consistía en ambos tomos, lo
cual implica que el segundo formaba una parte esencial de ella. Tienen el
mismo formato, caligrafía y encuadernación; están diseñados como un
conjunto. En sus Noticias privadas de casa, de 1787, Armona se refiere a
«el primer tomo ms. que tiene el título siguiente: Memorias cronológicas
sobre el origen de la representación de comedias en España. Año de 1785.
Uno y otro (el segundo tomo de documentos), encuadernados en tafilete
carmesí, están en el estante separado de manuscritos, en mi librería» 19 . Por
tanto, ambos se incluyen en la presente edición.
El tema anunciado en el título, el «origen de la representación de come-
dias en España», da sólo una idea parcial de lo que se trata en la obra. Co-
rresponde esencialmente a la primera sección, una breve reseña de la histo-
ria del teatro en España desde finales del siglo XV. La obra, en su conjunto,
no se limita a establecer literalmente el origen de la representación; se
dedica a trazar su evolución hasta la época del autor. Sin embargo, aparte
de este detalle, el título es apto: efectivamente, no se trata de una historia
del teatro, en el sentido normal de la expresión —es decir, de la literatura
dramática—, sino de la «representación de comedias», o sea, el «hecho
teatral». Armona se centra principalmente en los aspectos concretos de la
actividad teatral, y sobre todo en la evolución de sus mecanismos admi-
nistrativos. En gran medida, su propósito consiste en dilucidar cómo éstos

18 Véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, págs. 99–100.


19 Citado en Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 99.
12 CHARLES DAVIS

llegaron a su estado actual. Por tanto, en un sentido amplio, la obra versa


sobre el origen de la representación de comedias, tal como ésta existía en
1785.
La estructura básica del tratado se revela en el índice general (pág. v,
arriba), donde se recogen los principales epígrafes que Armona insertó en
el texto, junto con los números de los párrafos que corresponden a cada
sección (estos números, presentes en el original, se reproducen en esta edi-
ción, respetando sus irregularidades) 20 . La obra empieza, como ya se ha
dicho, con los orígenes de la representación en España, centrándose en
Juan del Encina y Celestina, y en referencias tempranas a comedias y
comediantes en la legislación (§§1–11). Pasa después a «autores cómicos»,
una breve reseña del teatro áureo dedicada principalmente al prólogo de
Cervantes a sus Comedias y entremeses (1615) y a Lope de Vega (§§12–
36). El siguiente apartado, más largo y misceláneo, abarca principalmente
la administración de los corrales de comedias de Madrid y sus relaciones
con los hospitales durante la primera mitad del siglo XVII (§§37–63). Inclu-
ye también, entre §45 y §47, la «loa de la comedia», copiada de El viaje
entretenido de Agustín de Rojas Villandrando, que parece fuera de lugar;
hubiera sido más lógico incluirla en el apartado anterior 21 . Después viene
un catálogo de los Jueces Protectores de los teatros desde finales del siglo
XVI hasta el propio Armona en 1785; resume y extiende lo expuesto en los
párrafos anteriores. Le siguen unos cuantos párrafos (§§64–68) sobre el
papel de los Alcaldes de Casa y Corte en el control de los teatros, y luego
otra sección más heterógenea (§§69–84), que recoge diversos temas de la
segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII, culminando en la re-
construcción de los corrales de comedias madrileños en las décadas de
1730 y 1740. Se aportan datos sobre la estructura de los antiguos corrales,
y luego se trata la construcción del Coliseo de la Cruz (§§85–86) y el del
Príncipe (§§87–88), añadiéndose después una sección sobre el tercer teatro
público establecido en Madrid en el siglo XVIII, el de los Caños del Peral
(§§89–92). El apartado siguiente, sobre la representación de autos sacra-
mentales, se dedica principalmente a las gestiones realizadas por parte de
la Villa de Madrid a la muerte de Calderón en 1681 para adquirir los
manuscritos de sus autos, con una lista de las obras en cuestión (§§93–99).
El resto del estudio trata con cierto detalle el control de los teatros durante

20 Falta el núm. 46, se duplica el núm. 108, y la numeración no se mantiene hasta el


final, sino que termina de pronto en 114; véanse págs. 69, 119 y 122 y nn. 163 y 314. La
numeración de los párrafos en la edición de Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sán-
chez García es ligeramente distinta. Aquí se respeta la del texto base, el manuscrito de la
Real Academia de la Historia, a pesar de las irregularidades mencionadas.
21 Se incluye la loa de Rojas Villandrando en su supuesto lugar cronológico, 1614 (al
parecer, Armona no conocía las ediciones anteriores; la primera es en 1603); se inserta entre
las ordenanzas de teatros de 1608 y las de 1615.
INTRODUCCIÓN 13

el último medio siglo, desde el reinado de Fernando VI hasta la época del


propio Armona. Se aportan documentos sobre la reforma del gobierno de
Madrid en 1747–1748 (§§100–106) y la disputa entre los hospitales y el
Ayuntamiento sobre la propiedad de los teatros madrileños en 1749–1751
(§§107–114). Luego se reproducen las Precauciones, el nuevo reglamento
teatral de 1753. Después de otra serie de documentos sobre disputas de
jurisdicción entre el Corregidor y los Comisarios de comedias en 1757–
1758, y entre el Corregidor, como Juez Protector, y los Alcaldes de Cara y
Corte, con motivo de un incidente de 1774, la obra termina con dos exten-
sos apartados relacionados con el mandato del propio Armona. En primer
lugar, se cita abundante documentación sobre el concurso teatral celebrado
en 1784 para celebrar el nacimiento de los infantes gemelos, y finalmente,
Armona reproduce su propio informe, remitido al Consejo a mediados de
ese mismo año, en relación con su disputa con García de Tahona, el dísco-
lo Comisario de comedias.
Este resumen del tratado de Armona indica, en primer lugar, que está
ordenado cronológicamente, adoptando abiertamente en ocasiones una pre-
sentación analística («Año de 1608», «Año de 1614»). Dentro de esta es-
tructura, se suceden datos de diversa índole en función de la fecha del
documento en los que surgen. Al mismo tiempo, se nota una clara prepon-
derancia temática, sobre todo en la segunda mitad, en torno a cuestiones
jurisdiccionales, especialmente en relación con las facultades del Juez
Protector de los teatros, lo cual produce una mayor impresión de coheren-
cia que la sucesión de datos heterogéneos a la que se presta la organización
cronológica. En cuanto historia del teatro, o por lo menos de la represen-
tación, las Memorias son esencialmente fragmentarias y poseen una estruc-
tura abierta: admiten cualquier información que se encuentre, insertándola
en su lugar cronológico, y por lo mismo podría ampliarse indefinidamente
con nuevos materiales. En cambio, se nota una progresión lógica y cohe-
rente en el tratamiento de las sucesivas reformas que fueron condicionando
las competencias del Juez Protector, y esto constituye la dinámica más
notable de toda la obra.
Este doble enfoque refleja seguramente la combinación de motivos y
propósitos que llevaron a Armona a componer la obra. Por un lado, refleja
evidentemente sus inquietudes literarias y su afición a la investigación his-
tórica. Como intelectual ilustrado, amigo de Montiano y Jovellanos, entre
otros, Armona se interesaba por la literatura dramática y por las funciones
socioculturales del teatro. En este sentido, era fruto de un largo proceso de
lectura y meditación, cuyas raíces serían muy anteriores a su nombramien-
to como Corregidor de Madrid. Se remontan por lo menos hasta la década
de 1760. En 1761, como ya se ha dicho, Armona mantuvo una correspon-
dencia con el P. Martín Sarmiento. Reproduce, como apéndice al primer
tomo de sus Memorias, las notas biográficas sobre Juan Caramuel que
14 CHARLES DAVIS

Sarmiento incluyó en su Noticia de la verdadera patria de Miguel de Cer-


vantes, completada precisamente en 1761 cuando Armona estuvo en con-
tacto con él. Parece razonable conjeturar que su propio interés por Cara-
muel dataría de entonces, y que el comentario de éste sobre el Arte nuevo
de Lope de Vega, salpicado de anécdotas y testimonios de primera mano
sobre actores y teatros del XVII y citado por extenso en las Memorias, cons-
tituiría uno de los puntos de partida de sus estudios del teatro del Siglo de
Oro 22 . Otro indicio de sus intereses culturales en este ámbito se manifestó
en 1762, cuando tradujo el ensayo sobre Metastasio de las Memorias de
Trévoux 23 .
Al mismo tiempo, al leer la obra de Armona, resulta evidente que ésta
nació de un impulso más específico, relacionado con la experiencia del au-
tor como Corregidor de Madrid y Juez Protector de los teatros. Es decir,
que lo que le indujo a emprender la composición de sus Memorias precisa-
mente cuando lo hizo, en 1784–1785, fueron los problemas prácticos a los
que se estaba enfrentando en el ejercicio de sus funciones, especialmente
en relación con García de Tahona. El extenso informe con el que concluye
su tratado (págs. 169–181), en el que rebate punto por punto los argumen-
tos de Tahona ante el Consejo, sirve para sintetizar los temas que Armona
ha ido analizando históricamente en el curso de su obra, especialmente la
segunda mitad. Las investigaciones documentales cuyos frutos se exponen
en las Memorias son precisamente la base de su refutación de Tahona. La
vehemencia con la que Armona expone los excesos del Comisario indica
que este caso le preocupaba seriamente. Este informe, fechado el 29 de
junio de 1784, es cronológicamente el último documento citado en la obra,
además de ser su punto culminante en términos estructurales. Para compo-
nerlo, Armona tuvo que investigar y reunir los antecedentes documentales
relevantes, que remitió al Consejo junto con su informe. Estos mismos
documentos forman el núcleo del corpus que maneja en las Memorias. Por
tanto, parece probable que la redacción de este informe, a mediados de
1784, fuera, por lo menos en cierta medida, el punto de partida de la com-
posición de las propias Memorias. Armona recurrió a los archivos muni-
cipales para armarse de argumentos contra Tahona, en relación con las
cuestiones jurisdiccionales concretas que se planteaban en este caso, y lue-
go, habiendo remitido su informe al Consejo, siguió investigando los mis-
mos temas y otros afines que encontraba a medida que iba profundizando
en la documentación teatral del archivo. Según esta hipótesis, el proceso de
investigación y recopilación documental para las Memorias se realizaría
principalmente durante la segunda mitad de 1784 y la primera parte de
1785. Naturalmente, esto no quiere decir que no hubiera estado contem-

22 Véase n. 6, arriba, y pág. 195, abajo.


23 Véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, pág. 97.
INTRODUCCIÓN 15

plando previamente la composición de una obra sobre estos temas, y reu-


niendo materiales pertinentes, como ya se ha insinuado; pero el caso de
Tahona podría ser el motivo concreto que hizo cuajar el proyecto.
Lo que está claro es que el proceso de reunir documentación para la
obra debió de realizarse durante el período mencionado, especialmente
durante la segunda mitad de 1784. A principios de 1785, el duque de Híjar
mandó a Armona un proyecto de reforma de los teatros, titulado Discurso
sobre hacer útiles y buenos los teatros y los cómicos en lo moral y en lo
político. Armona lo leyó, según cuenta al duque en una carta de 27 de
febrero, «dos veces en las noches largas de enero y febrero». Sacó una
copia, que incluyó al principio del segundo tomo de las Memorias (págs.
213–236). Es decir, que este discurso constituye el primero de las fuentes
documentales aportadas para Armona para iluminar su estudio, lo cual
sugiere que, para él, estaba relacionado de alguna manera fundamental con
la composición de la obra. Después de este texto, reproduce también su
correspondencia con el duque. Su relevancia reside en el siguiente pasaje,
de la misma carta de 27 de febrero mencionada arriba:
He caído en la tentación de ponerle unas notas a el pie de hechos que rati-
fiquen o comprueben las mismas ideas: quinquenios de valores, obligaciones
escrituradas que tiene la Villa con hospitales y combentos, deduciendo lo
que la grava en vez de aliviar sus generales atrasos, y atrasos de rigorosa
justicia en la paga. Vna parte histórica y cronológica, desde las primeras
representaciones que Juan de la Encina trajo a Madrid; el tiempo miserable
de los arrendadores e ympresarios que dejaron con sus quiebras sin las
utilidades concedidas a el Hospital General; cómo y por qué puso el Rey
este cuidado a el cargo de Madrid en aquel tiempo, con distinción de la parte
governativa y económica; mezcla y confusión de estos dos mandos y del
tercero posterior dado a los Alcaldes de Corte [...].
Para todo esto tengo ya muchos materiales recogidos del Archibo y Se-
cretarías de Madrid, pero necesito tiempo para lo deemás. (pág. 238)
Esta carta indica claramente que Armona ya había llevado a cabo la mayor
parte, si no la totalidad, de sus investigaciones para sus Memorias, y tenía
bastante claros el plan general y los contenidos de la obra. Sugiere, ade-
más, la posibidad de que el proceso de anotar el Discurso de Híjar fuera lo
que precipitó la redacción final de su propio tratado. Da la impresión de
que no lo había redactado aún, aunque tuviera los materiales preparados.
El hecho de que esta carta encabece, junto con el propio Discurso del
duque, el segundo tomo de las Memorias, podría indicar que desempeñó un
papel significativo en el proceso de composición. La obra de Armona
acabaría de cuajar, por tanto, en 1785. Esta fecha aparece en el título, y se
menciona dos veces en el texto: al referirse a sí mismo al final de su catá-
logo de Jueces Protectores, Armona dice que sigue ocupando el cargo «en
el presente año de 1785» (pág. 87), y más adelante, comenta que los
16 CHARLES DAVIS

distintos cargos que se reunieron en el marqués de Rafal en 1747 «aún no


han restituido a su antigua distinción y claridad», añadiendo: «Esto es en
1785» (§106, pág. 119). La redacción estaría muy adelantada, si no del
todo terminada, el 31 de julio de 1785, cuando el contador Juan Bautista de
Lavi y Zavala firmó su resumen de las cuentas teatrales de 1770–1785,
incluido por Armona al final de su estudio (pág. 183). Hay que concluir
que ese año dio por terminada la composición de la obra, aunque no dejó
de recoger material relacionado con el teatro. De hecho, se incluye en el
segundo tomo un documento posterior: un discurso sobre la diferencia en-
tre comedias, tragicomedias y tragedias, publicado en el Memorial literario
en junio de 1786 (núm. 43, págs. 306–308 y n. 235). Esto demuestra que el
manuscrito de la Real Academia de la Historia se copió, al menos parcial-
mente, después de esta fecha. Por otra parte, Armona redactó ese mismo
año su «Catálogo de los Corregidores de Madrid desde el año de 1219
hasta el presente de 1786», que se incluye, suelto, al principio del primer
tomo de las Memorias (págs. 206–209).
Formalmente, una de las características más notables de la obra es la
preponderancia de recopilación de fuentes. Armona, como historiador,
muestra una clara predilección por el documento original, la fuente prima-
ria; parece ver como tarea prioritaria proporcionar a sus hipotéticos lecto-
res los materiales con los que ellos pueden construir una interpretación
histórica. Realiza esta tarea con meticulosidad, examinando las fuentes, en
general, con rigor crítico y realizando una investigación documental de
notable envergadura. El valor de su obra para los historiadores posteriores
consiste en gran medida en este aspecto: Armona pone a su disposición
una gran cantidad de material fundamental. En cambio, aunque desarrolla
con contundencia sus propios argumentos sobre determinadas cuestiones,
especialmente el tema fundamental de las facultades del Juez Protector,
suele abstenerse, en general, de expresar directa y explícitamente sus pro-
pias opiniones sobre el material que expone, prefiriendo limitarse a repro-
ducir las de los autores que utiliza como fuentes, especialmente Blas Nasa-
rre, Bances Candamo y Caramuel. De vez en cuando se permite un inciso
sobre algún aspecto puntual. Al citar un pasaje de Bances Candamo en el
que éste critica a Moreto, Armona interviene inesperadamente para avalar
su opinión: «“Don Agustín Moreto fue quien extragó” (es verdad) “la pu-
reza del theatro, dejándose llevar o arrastrar de los aplausos vulgares de
sus poco reparadas graciosidades» (§35, pág. 54; la cursiva es mía). Otro
ejemplo, de carácter sociológico en vez de literario, ocurre a propósito de
las leyes suntuarias del siglo XVII, que provocan la siguiente reflexión:
«Pero ¿qué han producido, qué efectos han hecho tantas prohiviciones?
Destruir las buenas fábricas del reyno sin corregir el luxo en sus excesos»
(§7, pág. 27). Sin embargo, las afirmaciones tan explícitas como éstas son
relativamente escasas. En general, es difícil encontrar en la obra una expo-
INTRODUCCIÓN 17

sición clara de las actitudes del autor; éstas tienen que deducirse a partir de
la selección de las fuentes y autoridades citadas. Si Armona reproduce, e
implícitamente adopta como suyas, las palabras de Bances Candamo sobre
el teatro del siglo XVII, por ejemplo, es de suponer que comparte las pers-
pectivas de este autor. Sin embargo, no es seguro que sea siempre así.
Este fenómeno afecta sobre todo a dos de las cuestiones más debatidas
en este ámbito durante la segunda mitad del siglo XVIII: los méritos o de-
fectos estéticos del teatro del Barroco, especialmente el de Lope de Vega y
Calderón, por una parte, y la posibilidad o conveniencia de una reforma
moral y artística de las prácticas teatrales, por otra. En relación con el se-
gundo tema, Armona parece compartir las típicas aspiraciones de los auto-
res ilustrados de su época; pero parte fundamentalmente de una perspectiva
pragmática, propia del buen funcionario que era, algo que se refleja, por
ejemplo, en la observación citada arriba sobre la ineficacia de las leyes
suntuarias. Al duque de Híjar, cuyo Discurso plantea precisamente una
reforma ilustrada del teatro, Armona contesta: «Cada vez me ha gustado
más, y estoy mui contento de que ya esté hecha una obra de esta clase.
Seguramente no es para el día lo que propone, pero ha de llegar tiempo en
que sea preciso que el Govierno adopte sus principios» (pág. 238). Sin
duda estaba sinceramente de acuerdo con el programa del duque (que es,
en general, bastante sensato, aunque algo idealista); pero está claro que no
se proponía implementarlo en ese momento.
En cuanto a las verdaderas opiniones de Armona sobre el teatro del Si-
glo de Oro desde el punto de vista literario, se plantea una delicada cues-
tión de interpretación. Evidentemente, emplea una serie de fuentes —desde
Cervantes hasta Blas Nasarre— en las que se expresa, en cierta medida,
una actitud crítica u hostil hacia Lope de Vega. Armona llega a adoptar
como suya la expresión de Nasarre, que se refiere al «desordenado, y ca-
liente genio del corruptor del Theatro», afirmando: «Con razón se llama,
pues, primer creador y corruptor del theatro español» (págs. 41–42 y n.
74). Sin embargo, es significativo que le llame «creador y corruptor»; ex-
presa, en general, una actitud positiva hacia la creatividad, y la libertad
creativa, de Lope. Este aprecio del arte lopesco, que incluye un enfoque
bastante liberal de sus infracciones de las reglas clásicas, se expresa princi-
palmente a través de la lectura de Caramuel del Arte nuevo de Lope, que
Armona cita por extenso tanto en el propio texto de su estudio como en un
apéndice al primer tomo de las Memorias (§33, págs. 47–49, y págs. 187–
195). Parece probable que su interés por la obra de Caramuel, que llegó a
conocer seguramente en la década de 1760, fuera una de las influencias
más importantes sobre los gustos y perspectivas literarias de Armona en
este ámbito.
En cambio, lo que llama la atención en su exposición del teatro áureo en
la primera parte de la obra es que, aparte del prólogo de Blas Nasarre, una
18 CHARLES DAVIS

de sus fuentes principales, Armona no aduce directamente las perspectivas


de los principales autores neoclásicos de la época: Luzán, Montiano o Ve-
lázquez, por ejemplo. Evidentemente, no desconocía sus obras. De hecho,
reproduce los capítulos pertinentes de La poética de Luzán (1737) y los
Orígenes de la poesía castellana de Velázquez (1754) en el segundo tomo
de las Memorias (págs. 242–266 y 269–281); pero no hay claros ecos tex-
tuales de estos capítulos en el tratado de Armona.
Por tanto, en los casos de Luzán y Velázquez en particular, el lector se
ve obligado a reflexionar sobre las implicaciones de la estructura y modo
de presentación de la obra de Armona en relación con su interpretación.
Los escritos de estos dos autores aparecen en el segundo tomo, pero no
directamente en el primero. Como el segundo tomo forma parte de la obra,
su presencia allí requiere que el lector los tenga presentes —el mero hecho
de que se incluyan implica que Armona los consideraba relevantes—; pero
sugiere, al mismo tiempo, que son menos centrales que otras fuentes que
emplea abiertamente en el texto de su estudio. Constituirían, por así decir-
lo, lecturas secundarias o contextuales. Al presentar estos textos sin co-
mentario en su antología documental, Armona evita precisar hasta qué
punto comparte su perspectiva del teatro áureo (relativamente crítica en el
caso de Velázquez, más matizada en el de Luzán).
Estos casos indican que la relación entre los dos tomos de las Memorias
cronológicas es más complicada de lo que parece a primera vista. Desde
luego, el segundo tomo consiste en gran medida en una recopilación de las
fuentes del primero; pero no del todo. Por una parte, no todas las fuentes
empleadas en el estudio se reproducen en el repertorio documental, sino
sólo una selección. Por otra, tampoco consiste este repertorio exclusiva-
mente en las fuentes del primer tomo, sino que contiene también otros ma-
teriales relevantes que no se incorporaron directamente al tratado. Entre
éstos, aparte de Luzán y Velázquez, se incluyen el Discurso de Híjar y la
correspondencia entre Armona y este autor (núm. 1–2), la aprobación del
P. Juan de la Concepción de las Comedias y entremeses de Cervantes
(1749) (núm. 6), las «Reflexiones sobre el estado de la representación o
declamación en los teatros de esta Corte» (núm. 9), las Reales órdenes de
1775, 1778 y 1784 (núm. 40–42) y el artículo del Memorial literario de
1786 sobre la diferencia entre las comedias, tragicomedias y tragedias
(núm. 43).
Las fuentes empleadas por Armona en la redacción de su estudio, y el
modo exacto en que las utilizó, se detallan en las notas de la presente edi-
ción. Con una notable excepción, las más importantes, que ya se han men-
cionado, se recogen en el segundo tomo. Destaca, en primer lugar, el Artí-
culo segundo del Theatro de los theatros de los passados y presentes siglos,
compuesto a finales del siglo XVII por el dramaturgo Francisco Bances
Candamo, pero inédito hasta que salió la edición de Duncan W. Moir
INTRODUCCIÓN 19

(Londres: Tamesis, 1970). Armona indica abiertamente la primacía de esta


fuente incluyendo una copia completa de ella al principio del segundo to-
mo (núm. 3, págs. 239–242), inmediatamente después del Discurso y las
cartas de Híjar. Armona incluye en su estudio una extensa cita de la obra
de Bances, explícitamente atribuido a él, sobre Calderón y el teatro de su
época, especialmente en relación con el teatro palaciego (§§34–36, págs.
52–55). Sin embargo, lo utiliza también en otros lugares, donde reproduce
o adapta pasajes de Bances sin reconocer su procedencia. Es el caso de los
párrafos sobre la falta de comedias en la Edad Media (§§2–3, págs. 23–
24), una frase sobre Lope de Vega (§23, pág. 41), otras sobre el teatro
palaciego y los dramaturgos de la época de Felipe III (§§26–27, págs. 42–
43), la prohibición de finales del siglo XVI (§39, pág. 57), y los debates
sobre la licitud de las representaciones en 1649–1651 (§§58–59, págs. 74–
75).
En cambio, otra fuente a la que Armona recurre reiteradamente en la
primera parte de su estudio no se incluye en el segundo tomo. Se trata del
la Disertación o prólogo sobre las comedias de España de Blas Nasarre,
bibliotecario del Rey, publicada como prefacio a una nueva edición de las
Comedias y entremeses de Cervantes 24 . Fue Paul Mérimée quien señaló por
primera vez el uso de este texto por parte de Armona, en base a un estudio
del borrador de las Memorias conservado en la Biblioteca Nacional, Ma-
drid (Mss. 18.474 y 18.475); parece que Mérimée desconocía la existencia
del manuscrito de la Real Academia de la Historia 25 . Palacios Fernández,
Álvarez Barrientos y Sánchez García sugieren (pág. 108) que Armona uti-
lizó el prólogo de Nasarre a través de los Orígenes de la poesía castellana
de Velázquez; pero no cabe duda de que lo consultó directamente. De he-
cho, como ya se ha notado, incluye en el segundo tomo de sus Memorias la
aprobación del P. Juan de la Concepción copiado de la misma edición de
1749 en la que se publicó el ensayo de Nasarre, lo cual demuestra que
había manejado esta edición por su cuenta. Armona lo cita explícitamente
en relación con Lope de Rueda y Torres Naharro, refiriéndose al «Bibliote-
cario del Rey, que ocultó su nombre como editor de las comedias de Cer-
vantes el año 1749» (§§15–16, pág. 30); pero también, como en el caso de
Bances Candamo, recurre a este texto en otras ocasiones sin reconocerlo.
Esto ocurre en párrafos sobre Juan del Encina (§5, pág. 26), Lope de Rue-

24 Comedias y entremeses de Miguel de Cervantes Saavedra, el autor del Don Quijote,


divididas en dos tomos, con una dissertación o prólogo sobre las comedias de España
(Madrid: Imprenta de Antonio Marín, 1749). Véase también la edición de Jesus Cañas Mu-
rillo, Trabajos del Departamento de Filología Hispánica, 7 (Cáceres: Universidad de Extre-
madura, Servicio de Publicaciones, 1992).
25 Paul Mérimée, «Les Mémoires sur le théâtre espagnol d’Armona», en Mélanges à la
mémoire de Jean Sarrailh, 2 vols. (Paris: Centre de Recherches de l’Institut d’Études His-
paniques, 1966), II, págs. 161–175.
20 CHARLES DAVIS

da (§14, pág. 29), y las críticas dirigidas contra Lope por Rey de Artieda,
Cristóbal de Mesa, Esteban Manuel de Villegas y Antonio López de Vega
(§§29–32, págs. 44–47). Este último caso es revelador: Armona encontró
las referencias en Nasarre, pero no se limitó a reproducir lo que éste había
escrito sobre ellos, sino que consultó directamente la obra original de Rey
de Artieda que Nasarre había citado parcialmente (véase págs. 36–37, n.
87). Es un pequeño ejemplo del rigor de Armona y de su afán de recurrir a
la fuente primaria siempre que puede.
Estas cualidades se manifiestan ampliamente, por supuesto, en el impre-
sionante despliegue de documentos manuscritos que nos presenta Armona
a lo largo de su obra. Se trata principalmente de documentación adminis-
trativa procedente de los archivos municipales, en los que llevó a cabo lo
que debió de ser una investigación dilatada y de considerable envergadura.
Los detalles de los documentos se detallan abajo en las notas al texto, y
sería demasiado prolijo enumerarlos aquí. Sí conviene notar, sin embargo,
el uso de fuentes intermedias: informes redactados en el curso de la prepa-
ración de las Memorias, en los que se recopilan diversos documentos origi-
nales y que han pasado, a su vez, a formar parte de los fondos del Archivo
de Villa. El más importante de estos informes es AVM, Secretaría, 3-11-8,
que Armona utiliza en numerosos lugares; lleva anotaciones manuscritas
suyas, y constituye uno de sus principales instumentos de trabajo. Lógica-
mente, podemos conjeturar que Armona contaría con la colaboración de
ayudantes en sus búsquedas de documentación. Hay indicios de que uno de
colaboradores fue el contador municipal Juan Bautista de Lavi y Zavala, a
quien se debe un informe de 4 de mayo de 1782 «en orden a la creación, y
establecimiento de los cavalleros Comisarios de comedias, funciones que
han exercido en los coliseos y facultades con que ajustaban las compañías
para el servicio del público» (AVM, Corregimiento, 1-84-29). Es de supo-
ner que lo redactó para Armona, que lo utiliza en su catálogo de Jueces
Protectores, en relación con el período 1735–1747 (págs. 83–85 y nn. 218
y 224). Parece indicar que las investigaciones documentales de nuestro
autor ya estaban en curso en 1782.

3 NORMAS DE EDICIÓN Y TRANSCRIPCIÓN


Se ofrece aquí una edición completa de los dos tomos del manuscrito de
la Real Academia de la Historia (9/5042 y 9/5043), omitiendo sólo la
transcripción de los documentos ya publicados en otros tomos de las Fuen-
tes o repetidos en el segundo tomo. Se edita el texto de acuerdo con las
normas de la serie, modernizando el uso de mayúsculas, la acentuación, la
puntuación y las consonantes sencillas y dobles. Las palabras subrayadas
en el manuscrito se ponen en cursiva.
TOMO I
MEMORIAS CRONOLÓGICAS
Desde el origen de la representación de las comedias en España,
y particularmente en Madrid, desde que, por haverse hecho
pública esta diversión, empezó a merecer las atenciones del
govierno 1 .

1. Es cosa bien savida que las comedias propiamente dichas no empe-


zaron a representarse en España hasta los reynados de Carlos V y Phelipe
II. Todos nuestros autores, o los más, combienen en esto. No es lo mismo
haverse escrito o tener algunas comedias, algunas tragedias, algunas poe-
sías dramáticas dignas de representarse, escritas en los reynados anteriores,
que la representación publica de estas mismas piezas: esto es, la expecta-
ción pública theatral, la representación permitida y practicada en la capital,
o en alguna otra parte del reyno; vna clase de gentes aplicada a esta pro-
fesión, que sólo vive de ella; vna farsa que reside en Madrid, o vaga por
España con nombre de comediantes, con reglas y ordenanzas de govierno,
que exerce ocupación pública, llamando a un sitio o lugar preparado para
divertir a el pueblo por su dinero. Los poetas, los autores dramáticos, fue-
ron conocidos en España mucho tiempo antes que la representación, y to-
davía los conocemos por las obras que nos dejaron de sus yngenios. Ellas
mismas enseñan hasta qué punto llevaron la dramática; porque entonces no
havía theatros ni actores de esta clase en Madrid ni en alguna otra parte de
España.
2. Setecientos años, o más, de guerras internas para expulsar del reyno
a los moros, no permitieron que las musas templasen los ynstrumentos de
dulzura. El valor, la espada y el morrión, la patria y los combates, arrastra-
ron toda la juventud, y la guerra fue toda la ocupación de los hombres. No
havía más prohezas que las de las armas teñidas con sangre humana: ape-
nas vna pluma en cada reynado, o en cada provincia, escribía; y menos
todavía cantava las heroycidades de su tiempo, ni las victorias que a su
propria vista hivan rompiendo los pesados grillos de la esclavitud africana.

1 En el manuscrito de la RAH, el texto viene precedido de una nota, escrita en una letra
decimonónica, sobre Armona y su obra, y de una lista cronológica de los corregidores de
Madrid. Se reproducen abajo, págs. 206–209.
24 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

3. En vano se cita a el Abulense 2 para decir que en España ya havía


comedias en su tiempo, y se entiende ser para España lo que escribió con-
tra las representaciones de su siglo. No las havía en él; y así este escritor
infatigable v́nicamente pudo mover la cuestion cómica en términos genera-
les, por aquellos juglares o comediantes de quienes hablan las leyes impe-
riales y los cánones sagrados, o sólo habló de las comedias de Ytalia y las
provenzales, que siempre se vsaron en aquel país, floreciendo siempre en él
el poema épico. En España, no hay un historiador que diga, ni un autor
moderno que prueve, que por los años de 1450, poco más o menos, en que
escribió el Abulense, huviese comedias ni farsas de cómicos, farsas fijas ni
ambulantes. Lo más probable o verosímil es que tomaron su origen de
vnos festines que se hacían en la Santa Yglesia de Toledo, donde los seises
empezaron a representar dentro de ella, por aquellos tiempos, vn género de
diálogos con alabanzas al Santísimo Sacramento en la solemnidad de este
gran día, los quales fueron mui aplaudidos 3 .
4. Vn ensayo theatral dio a España a la mitad del siglo XV el autor del
primer acto en prosa de la comedia intitulada La Celestina, por otro nom-
bre Calixto y Melivea. Dícese en su Prólogo que Juan de Mena es su autor,
o más bien Rodrigo de Cota 4 . A los fines del mismo siglo, tomó a su cargo

2 Alfonso de Madrigal, apodado El Tostado o El Abulense (¿1400?–1455).


3 Este párrafo y parte del anterior están basados en Francisco Bances Candamo, Theatro
de los theatros de los passados y presentes siglos, primera versión, artículo segundo; véase la
edición de Duncan W. Moir (Londres: Tamesis, 1970), pág. 28: «Hasta su tiempo [de Cal-
derón] no tubo Magestad la Cómica Española, porque, oluidada en Castilla, con la conti-
nuación de 700 años de guerra interna, con la ferocidad de sus Paisanos y la poca cultura de
las letras, ni se exercitó nunca, ni el Abulense habla (como dice el Padre Camargo) de los
Representantes de su siglo, porque no los auía. Y él mueue la questión por los términos
generales de aquellos Comediantes de quien hablan las leies Imperiales y cánones sagrados,
o de los de Italia, o Prouenzales, que florecieron siempre en este Poema, o en el Epico, pero
no habrá historia Castellana que pruebe que por los años de 1450, poco más o menos, en que
escriuió el Abulense, huviese en Castilla comedias formales. Su origen tuvieron en la Santa
Iglesia de Toledo, donde los Seises representauan vn género de Diálogo al Santíssimo
Sacramento en la celebridad de este día.» Remitimos a la nota de Moir sobre este pasaje (ed.
cit., pág. 41, n. 68). Moir observa que Bances sacó las primeras frases de la Aprobación del
P. Manuel de Guerra y Ribera en la Verdadera quinta parte de Calderón (1682), y la referen-
cia al Abulense del P. Ignacio de Camargo, Discurso theológico sobre los theatros y come-
dias de este siglo (Salamanca: Lucas Pérez, 1689). Comenta también que Bances exagera la
importancia de los seises toledanos, y cita el estudio de Juan Moraleda y Esteban, Los seises
de la Catredral de Toledo: antigüedad, vestidos, música y danza (Toledo: Antonio Garijo,
1911) y el «trabajo más sólido» de Simón de la Rosa y López, Los seises de la Catedral de
Sevilla: ensayo de investigación histórica (Sevilla: Francisco de P. Díaz, 1904; ed. facsímil:
Sevilla: Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, 1982). En la excelente
edición de Moir se reproduce el manuscrito autógrafo de la obra de Bances, que Armona
utiliza explícitamente más adelante; véanse §§34–35, págs. 52–54 y nn. 111–120 abajo.
4 «Vi que no tenía su firma del autor, el qual, según algunos dizen, fue Juan de Mena, e
según otros, Rodrigo Cota» («El autor a un su amigo», en Fernando de Rojas, La Celestina,
ed. Dorothy S. Severin, Letras Hispánicas, 4, 2ª edn., Madrid: Cátedra, 1988, pág. 70. Es
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 25

el empeño de acavarla el juris-consulto Fernando de Rojas, pero lo hizo de


modo que se conoce bien la diferencia de vna mano a otra, además de con-
cluir en tragedia lo que empezó comedia, por cuyo motivo vino a quedar
monstruosa y desarreglada, intitulándola tragi-comedia 5 . En el primer acto
sobresale la elegancia del estilo, la pureza de la lengua y la diestra faci-
lidad del pincel en retratar los caracteres al natural. De este modo, aseguró
en él su autor la gloria de ser el primer trozo de composición theatral que
en España se vio hasta entonces, siendo capaz de competir con las come-
dias griegas y latinas 6 . La Celestina fue traducida desde luego en latín,
varias veces en francés, muchas veces en ytaliano; y se imprimió también
en Toledo el año de 1538 y en Sevilla en 1539 7 . La edición que yo tengo
en dozavo es de 1599 de la oficina Plantiniana, compuesta de veinte y vn
actos, con los versos de Rojas al principio y al fin de ella, que quiso sirvie-
sen de clabe a el lector 8 .

interesante que Armona considerase más probable la atribución a Cota. La crítica moderna,
en general, comparte esta opinión.
5 Como es sabido, la primera versión de La Celestina, en 16 actos, salió hacia 1499 bajo
el título de Comedia de Calisto y Melibea, y la segunda, de 21 actos, publicada antes de
1506, se tituló Tragicomedia de Calisto y Melibea; véase Fernando de Rojas, Comedia o Tra-
gicomedia de Calisto y Melibea, ed. Peter E. Russell, Clásicos Castalia, 191 (Madrid: Cas-
talia, 1991), págs. 11–19.
6 Sobre la cuestión del género literario de La Celestina, véanse María Rosa Lida de Mal-
kiel, La originalidad artística de la Celestina (Buenos Aires: EUDEBA, 1962), págs. 29–78;
A. D. Deyermond, Historia de la literatura española: la Edad Media (Barcelona: Ariel,
1973), págs. 301–13; Russell, en Rojas, Comedia o Tragicomedia, págs. 37–55.
7 La única traducción latina parece ser Pornoboscodidascalus latinus [...] Liber plane
divinus (Francfort, 1624). Las traducciones francesas antiguas son dos: una hecha a través
del italiano (París, 1527) y otra de Jacques de Lavardin (París, 1578). La primera fue edi-
tada por Gerald J. Brault, «Celestine»: A Critical Edition of the First French Translation
(1527) of the Spanish Classic «La Celestina» (Detroit: Wayne State University Press, 1963);
de la segunda hay edición moderna por Denis L. Drysdall, «La Celestina» in the French
Translation of 1578 by Jacques de Lavardin (Londres: Tamesis, 1974). En italiano sólo exis-
te la versión de Alfonso Ordóñez (Roma, 1506), pero de ésta salieron numerosas ediciones.
Véase Kathleen V. Kish (ed.), An Edition of the First Italian Translation of the «Celestina»
(Chapel Hill, N.C.: University of North Carolina Press, 1973). Desde luego, hay muchas
más ediciones antiguas de La Celestina de las que cita Armona. Para una descripción de la
de Toledo, 1538, véase Clara L. Penney, The Book Called Celestina in the Library of the
Hispanic Society of America (Nueva York: s.n., 1954), págs. 44–45.
8 Para una descripción de esta edición de 1599, véase Penney, The Book Called Celes-
tina, págs. 72–74. Parece probable que en este párrafo Armona se basara en parte en un
pasaje de los Orígenes de la poesía castellana de Luis José Velázquez (Málaga, 1754), que
reproduce en la segunda parte de estas Memorias (véanse págs. 269–281, abajo). Refirién-
dose a las escenas «lascivas» y los pasajes llenos de «malignidad» de las comedias antiguas,
Velázquez comenta: «Tal es la famosa Celestina, o Tragicomedia de Calisto y Melibea, en
que hay descripciones tan vivas, imágenes y pinturas tan al natural, y caracteres tan propios,
que por eso mismo serían de malísimo exemplo si se sacasen al theatro. Ygnórase el princi-
pal autor de esta comedia, atribuyéndola unos a Juan de Mena y otros a Rodrigo de Cota;
pero se sabe que el que la comenzó no pasó del primer acto, haviéndola continuado después
desde el segundo, no con igual acierto, el Bachiller Fernando de Rojas, como parece por
26 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

5. En las bodas de los Reyes Cathólicos doña Ysabel y don Fernando,


celebradas el año de 1474 9 , se representó vna composición dramática sa-
grada y profana, compuesta por Juan de la Encina, la qual está en la colec-
ción de sus poesias 10 . Este poeta no hizo comedias. En él empezó a desper-
tar el delicado gusto de la poesía castellana y dio las primeras muestras de
la pastoril, haciendo algunas composiciones sobre las églogas de Virgilio.
Tradujo en verso castellano algunas de ellas, y las acomodó a los gloriosos
hechos de los Reyes Cathólicos 11 .
6. La primera vez que se halla escrita en nuestras leyes la palabra
cómicos y comedia es en el año de 1534 en la ley primera, título 12, que
trata de trages y vestidos, nº 12 del libro 7º de la Recopilación. Esta ley es
del emperador Carlos V y la reyna doña Juana su madre, hecha en Toledo
a 9 de marzo de aquel año. Es vna ley sumptuaria, y no de theatros, de
cómicos ni representaciones, aunque supone que entonces ya havía come-
diantes en España. «Mandamos, dice, que lo que cerca de los trages está
prohivido y mandado por la ley de este título, se entienda asimismo con los
comediantes, hombres y mugeres, músicos y las deemás personas que asis-
ten en las comedias para cantar y tañer, los quales incurran en las mismas
penas que cerca de esto están impuestas 12 .»

unos versos acrósticos del mismo que se hallan al principio de esta obra y juntas sus letras
iniciales dicen: El Bachiller Fernan de Rojas acabó la comedia de Calisto y Melibea. Fue
nascido en la puebla de Montalban.». Velázquez alude después a las dos traducciones fran-
cesas.
9 Sic, pero los Reyes Católicos se casaron en realidad en 1469; en 1474 subió Isabel al
trono de Castilla al morir Enrique IV. Véase la nota siguiente.
10 Parece que Armona sigue aquí a Blas Antonio Nasarre y Férriz (1689–1751) en su
prólogo de la reedicíon de las Comedias y entremeses de Cervantes (Madrid, 1749), sig.
B2v.: «El Rey Catholico, quando por medio de su casamiento vino a formar esta Monarquia,
halló en el hospedage del Conde de Ureña, entre otras diversiones, la representacion de una
pieza cómica de la composicion de Juan de la Encina.» Pero se trata evidentemente de un
error de Nasarre: Encina nació en 1468, y sus obras más tempranas datan de alrededor de
1492. Cfr.: «Se ignora si esta comedia existe. Nasarre da noticia de ella, atribuyéndola a
Juan de la Encina; pero en el año de 1469, en que se casaron los Reyes Católicos, Juan de la
Encina lloraba en la cuna» (Leandro Fernández de Moratín, Orígenes del teatro español, en
BAE, 2, Madrid, 1848, págs. 178–179). Véase también Blas Nasarre, Disertación o prólogo
sobre las comedias de España, ed. Jesus Cañas Murillo, Trabajos del Departamento de Filo-
logía Hispánica, 7 (Cáceres: Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones, 1992).
11 Estas traducciones de Virgilio se publicaron por primera vez en el Cancionero de
Encina (Salamanca, 1496), fols. 31r.–48v., y se reproducen en Juan del Encina, Obras com-
pletas, I, ed. Ana M. Rambaldo, Clásicos Castellanos, 218 (Madrid, Espasa-Calpe, 1978),
págs. 218–341. En su prólogo, dirigido a los Reyes Católicos, Encina explica que «estas
Bucólicas quise trasladar, trobadas en estilo pastoril, aplicándolas a los muy loados hechos
de vuestro reynar, según parece en el argumento de cada una» (ed. cit., pág. 220).
12 Según Shergold, esta ley probablemente no es de 1534, y la cita de la Nueva Reco-
pilación «probably has its origin in a seventeenth–century sumptuary law» (A History of the
Spanish Stage from Medieval Times until the End of the Seventeenth Century, Oxford: Claren-
don, 1967, pág. 151, n. 2).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 27

7. Después acá, se ha renovado esta prohivición once veces (no menos)


en pragmáticas, autos acordados y capítulos de reformación, hechos en las
cortes de los reynados succesivos hasta el v́ltimo de Phelipe IV en 1639,
que prohíve todo bestido bordado o de tela de oro y plata 13 . Pero ¿qué han
producido, qué efectos han hecho tantas prohiviciones? Destruir las buenas
fábricas del reyno sin corregir el luxo en sus excesos 14 .
8. Otra ley más antigua, de las de partida, que se cita quando se trata de
comediantes, no habla de ellos, porque quando se hizo no se conocían en
España comediantes ni representaciones públicas. Es la ley 4ª, tít. 6,
partida 7, que habla de las infamias de derecho, y dice así: «Otrosí. Los
que son juglares y los remedadores y los faudores [sic, por «facedores»] de
los zaharrones que públicamente handan por el pueblo, o cantan, o facen
juego por precio: esto es, por que se envilecen ante todos por aquel precio
que les dan. Mas los que tañeren estrumentos, o cantasen por facer solaz a
si mesmos, o por facer placer a sus amigos, o dar solaz a los Reyes, o a los
otros Señores, non serían por ende enfamados 15 .»
9. En el siglo XIII, siglo del Rey don Alonso el Sabio (que también fue
poeta) pues nació el año de 1221 y murió en el de 1284, los juglares de que
habla heran lo mismo que aquellos que en la Roma antigua exercitavan el
arte-lúbrica: eran los que se alquilavan para saltar, baylar y hacer bufona-
das en las scenas del theatro o fuera de ellas. Eran los mimos, los histrio-
nes, los pantomimos y los arenarios 16 . De esta clase vil de juglares no son
los cómicos o comediantes de que hablamos, así por lo heroyco de los
argumentos de los dramas y la decencia de sus representaciones como por
las deemás circunstancias de autoridad, instrucción pública y correccion
que se pone en ellas para que no padezcan las costumbres; y aun se en-
mienden las que ya estén viciadas, haciéndolas ridículas o despreciables
con buena moral, con vivo yngenio y destreza.
10. Ya se conocían las comedias quando eran de esta opinión algunos
autores de nuestra jurisprudencia que tocaron el punto. De aquí es que por
cómicos ningún padre puede desheredar a sus hijos, aunque por juglares

13 Las leyes 6, 7 y 9 del libro VI, título XIII de la Novísima Recopilación (que correspon-
den al libro VII, título XII de la Nueva Recopilación) son de 1639, pero ninguna menciona
vestidos bordados o de tela de oro y plata; en cambio, la ley 5, de 1623, sí trata del «uso del
oro y plata en tela y guarnición»; véase Los códigos españoles concordados y anotados, 12
vols. (Madrid: Publicidad, 1847–1851), VIII (1850), págs. 272a–274a. Las once renovacio-
nes a que se refiere Armona son de 1537, 1563, 1564, 1586, 1579, 1593, 1600, enero de
1611, abril de 1611, 1623 y 1639 (véase pág. 267b).
14 Tal vez se refiera Armona a la ineficacia de las leyes suntuarias del siglo XVIII y a los
disturbios que provocaron; cfr. págs. 134–136 y n. 357, abajo.
15 Los códigos españoles, IV (1848), pág. 307b.
16 La palabra insólita «arenarios» está derivada del latín harenarius («gladiador»). La
usa Bances Candamo, en su Theatro de los theatros, ed. cit., pág. 8; pero es más probable
que se base Armona en el pasaje de Hermenegildo de Rojas citado en la próxima nota.
28 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

podía hacerlo en otro tiempo, con autoridad de la ley 5ª, tít. 6 de la partida
7 17 .
11. También es cierto que los cómicos, siendo nobles, gozan los privi-
legios de tales para no ser encarcelados por deudas. Don Hermenegildo de
Rojas* pone un exemplar práctico, declarado por la Chancillería de Gra-
nada, y no sucedería así si el oficio de cómico fuese infame, que es lo mis-
mo que ser contrario a la nobleza, como deduce el mismo Roxas con gran
tino 18 .

* [Nota de Armona:] Abogado de aquella chancillería. Su obra pósthuma, sobre


incompativilidad de mayorazgos, ilustrada y publicada por su yerno don Francisco
Ximénez del Águila Breaumont [sic], en 1667 [sic, por «1669»], dice que un có-
mico hidalgo de sangre, estando preso por deudas en la cárcel de Granada, fue
puesto en livertad en vna visita general, por vnánime voto, mediante la qualidad de
su nobleza.

AUTORES CÓMICOS
12. Todos nuestros autores célebres, los primeros poetas que empe-
zaron a endulzar la poesía castellana con suavidad y medida en sus versos,
con alusiones felices, con imitaciones finas de los mejores poetas griegos y
romanos, nacieron antes que las comedias propiamente dichas se conocie-
sen y representasen. Los que empezaron a hablar de ellas, y escribieron
algunas comedias como por ensayo (digámoslo así de sus yngenios), nacie-
ron pocos años después; y todos, o los más, vinieron a la luz del mundo en

17Armona se basa aquí en Hermenegildo de Rojas Jordán de Tortosa, Tractatus post-


humus de incompatibilitate regnorum ac maioratuum, in lucem editus, recognitus & illustratus
per D. Franciscum Ximenez del Aguila Beaumont (Lugduni: Laurentiianisson, 1669; 2ª ed.,
Coloniae Allobrogum: De Tournes, 1727), pars I, caput xii, nota 43, pág. 117a–b: «Ex
quibus infero, quod hodie pater non valet exhaeredare filium, qui praeter, vel contra eius
voluntatem exercet artem honestam raepresentationis Comicae, quae his nostris temporibus
permittitur, nam §. aliud quoque capitulum, vers. Si praeter voluntatem parentum, in aut. ut
cum de appellat cognoscit. & l. 5. titul. 7. pa[r]tit. 6. loquuntur de mimis inhonestis atque
impudicis in causâ quaestus, ibi: Inter arenarios vel mimos si se filius sociaverit, & in hac
professione permanserit & in d. l. 5. ibi: Iuglar se haziendo alguno: ubi Glos. verb. Iuglar,
ibi: A estos, dictus § aliud quoque capitulum, appellat, Mimos [...]». Existen también
ediciones de esta obra de Rojas de 1669 (Barcelona), 1688 y 1745.
18 Armona se refiere al siguiente pasaje del citado libro de Rojas, nota 45, pág. 117b:
«Quod datur intelligi: nam ispemet author Comoediarum cùm esset incarceratus pro debitis
ciuilibus, incidenter contendebat, vt tanquam Nobilis, liber à carcere relaxarentur, &
creditoribus renuentibus, ac contradicentibus, obtinerit, & in visitatione generali por plenum
Senatum ex voto omnium ex causa, quod esset Nobilis, & in titulum de hijo dalgo, fuit à
carcere liberatus & relaxatus. Quod minimè compatitur, si laboraret nota infamiae iuris, vel
facti; quia ignobiles, & etiam Nobiles si actum exerceant contrarium suae nobilitati, pro
debitis ciuilibus relaxari à carcere non debent: leg. 2. & 4. tit. 15. part. 5. l. 4. & 14. tit. 2. lib.
6. Recopil. vbi etiam Marbon. glos. 2. Baëza de inope debitore. cap. 16. n. 77. 78. & 79.»
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 29

el corto período de 50 o 60 años: esto es, desde los v́ltimos del siglo XV
hasta mediados del XVI, reynando Carlos V y su hijo Phelipe II.
13. Los poetas que hicieron profesion de componer y escribir comedias,
los que les dieron magestad, pompa theatral y elevados coturnos que no
tenían, para salir a el mundo con vfanía: Lope de Vega, Cervantes, Zárate,
Matos Fragoso, Tárraga, Mira de Mescua, Moreto, Solís y otros, todos fue-
ron de los tres reynados sucesivos de Phelipe III, Phelipe IV (que también
compuso algunas) y Carlos II 19 . Entonces fue quando la legislación tuvo
mucho que hacer para arreglar las farsas públicas y las compañías cómicas,
para dar reglas, decencia y forma a los theatros, los quales empezaron a
conocerse en Madrid vn poco antes, con el vajo y vulgaríssimo nombre de
corrales. A la verdad, no eran theatros, ni podían llamarse tales en aquellos
principios 20 .
14. Lope de Rueda, natural de Sevilla, a quien celebra Miguel Zervan-
tes, que le alcanzó siendo joben y le oyó representar en Madrid 21 , fue autor
y actor a un tiempo mismo. Corría por España, aplaudido de todos, en va-
rias temporadas del año y recogía, con muchos aplausos, muchos regalos y
dinero, representando sus propias composiciones. Ymitó a Plauto y a Te-
rencio en ellas con un arte y vna gracia nativa que deleytava o encantava a
todos 22 .

19 Lope de Vega (1562–1635); Miguel de Cervantes (1547–1616); Francisco López de


Zárate (1580–1658), natural de Logroño, autor del Poema heroico de la invención de la Cruz
(1648) y de Tragedia de Hércules y La galeota reforzada; Juan de Matos Fragoso (1608–
1689), natural de Alvito (Portugal), de la escuela de Calderón, colaborador de Moreto y
otros; Francesc Agustí Tárrega (1554–1602), canónigo de la catedral de Valencia y miem-
bro de la Academia de los Nocturnos; Antonio Mira de Amescua (¿1574?–1644), natural de
Guadix, amigo y discípulo de Lope de Vega; Agustín Moreto y Cabaña (1618–1669); Anto-
nio de Solís y Rivadeneira (1610–1686), natural de Alcalá de Henares, dramaturgo e histo-
riógrafo, colaborador de Coello, Calderón y otros. Sobre estos autores puede consultarse
Cayetano Alberto de la Barrera y Leirado, Catalogo bibliográfico y biográfico del teatro
antiguo español desde sus orígenes hasta mediados del siglo XVIII (Madrid, 1860; ed. en
facsímil, Londres: Tamesis, 1968); véanse págs. 222–225 (López de Zárate), 239–242
(Matos Fragoso), 380–382 (Tárrega), 255–260 (Mira de Amescua), 275–281 (Moreto) y
374–376 (Solís). Una obra que se ha atribuido a Felipe IV es El Conde de Sex, de Antonio
Coello; en su edición de esta obra (Nueva York: Plaza Mayor, 1972), Donald E. Schmiedel
examina esta atribución y afirma que la idea de un Felipe IV dramaturgo fue sostenida por
los defensores de la comedia frente a las opiniones negativas de Blas Nasarre (págs. 25–29).
20 Sobre los orígenes de los corrales madrileños, véanse Shergold, A History, págs. 177–
208, y Charles Davis y J. E. Varey, Los corrales de comedias y los hospitales de Madrid:
1574–1615. Estudio y documentos, Fuentes para la Historia del Teatro en España, 20 (Ma-
drid: Támesis, 1997).
21 La descripción que incluye Cervantes en el prólogo de sus Comedias la reproduce
Armona más adelante, pags. 33–36.
22 Cfr. Blas Nasarre: «El famoso Lope de Rueda imitó de algun modo a Terencio y a
Plauto; y sus Comedias, y Farsa tienen una nativa gracia, y arte, que deleyta, y no se des-
cubre facilmente» («Prólogo», sig. B3r.).
30 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

15. El Bibliotecario del Rey, que ocultó su nombre como editor de las
comedias de Cervantes el año 1749, dice que puede colocarse este repre-
sentante y escritor dramático en el número de los restauradores del buen
gusto del theatro, pero sin quitar a Castillejo la alabanza que en éste se le
deve, por haver escrito algunas comedias que a no ser demasiadamente
satíricas y algo lascibas pasarían por mui buenas 23 .
16. Naharro 24 siguió las peregrinaciones de Lope de Rueda y dio mayor
fausto a sus representaciones; pero hay otro Naharro (Bartholomé de To-
rres), sacerdote y hombre mui sabio, que escribió entonces vnas adverten-
cias para hacer comedias 25 . El primero, de quien habla Cervantes, dice el
mismo Bibliotecario del Rey, se deve tener por el primero que dio forma a
las comedias vulgares. Floreció vajo el pontificado de León X. Sus come-
dias se representaron en Roma y Nápoles (estuvo en aquellas cortes) con
indecible aplauso. Ellas enseñaron a los ytalianos a escribirlas, pero añade
que se aprovecharon poco de su enseñanza. Este Naharro era natural de
Toledo. Aquel Naharro sacerdote era del lugar de Torre en Estremadura,
junto a Badajoz 26 . Vno y otro deven distinguirse en los hechos y los
méritos, aunque no se distinguen en los nombres ni en sus talentos bien
acreditados 27 .

23Cfr. Blas Nasarre: «Bien puede colocarse a este Representante, y Escritor de Come-
dias en el numero de los restauradores del buen gusto del Theatro, sin quitar a Castillejo la
alabanza, que en esto se le debe, porque escribió algunas Comedias, que a no ser demasia-
damente satyricas, y algo lascivas, pudieran passar por muy buenas» («Prólogo», sig. B3r.).
El «Bibliotecario del Rey» es el propio Blas Nasarre, Catedrático de Vísperas de Leyes de
la Universidad de Zaragoza, miembro de la Real Academia Española a partir de 1730, y
Bibliotecario de Palacio. Se refiere a Cristóbal de Castillejo (c. 1494–1556), cuyas Obras
corregidas, y emendadas, por mandado del Consejo de la Santa, y General Inquisición
salieron en Madrid en 1573, editadas por Juan López de Velasco.
24 Se trata en realidad de Pedro Navarro; el error está basado en una mala lectura de
«Nabarro» en el prólogo de Cervantes. Véanse nn. 27 y 37, abajo.
25 Bartolomé de Torres Naharro (¿1485?–¿1524?). Armona (siguiendo a Blas Nasarre)
se refiere al conocido Prohemio a sus obras, que salieron bajo el nombre de Propalladia
(Nápoles, 1517). Consúltese la edición de J. E. Gillet, «Propalladia» and Other Works of
Bartolomé de Torres Naharro, 4 tomos (Bryn Mawr, PA, 1943–1951; Filadelfia, 1961). El
Prohemio está en el tomo I (1943), págs. 141–143, y la obra dramática de Torres en el tomo
II (1946). Véase también «Torres Naharro’s Dramaturgy», en el tomo IV (1961; edición de
Otis H. Green).
26 Torres Naharro nació en La Torre de Miguel Sesmero, Badajoz.
27 En este párrafo, como dice el propio Armona, sigue basándose en el «Bibliotecario
del Rey», Blas Nasarre (el pasaje que citamos a continuación sigue inmediatamente al que
se cita en n. 23, arriba): «Pero Bartholomé de Torres Naharro, que floreció por el mismo
tiempo debaxo del Pontificado de Leon X debe ser tenido por el primero, que dió forma a
las Comedias vulgares: las suyas se representaron en Roma, y en Napoles con indecible
aplauso; y podemos decir, que enseñaron a los Italianos a escribir Comedias; y que se apro-
vecharon poco de su enseñanza. Naharro, no el Comediante, que hace Cervantes successor
de Lope de Rueda, y natural de Toledo, y a quien atribuye los progressos, y la decoracion
del Theatro en el Prologo de estas Comedias; sino Bartholomé de Torres Naharro, Sacer-
dote, natural de Torre, junto a Badajoz, hombre docto, que entendia, y hablaba las lenguas
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 31

17. Después de ellos, Iuan de la Cueba, que nació en Sevilla de familia


noble, escribió el poema de la Conquista de la Bética, con algunas eglogas,
comedias y tragedias de mucho merito 28 . Sus obras impresas en Sevilla en
1582 son mui raras en el día 29 . Por los años de 1579 y 1580 se represen-
taron en aquella ciudad las que dio intituladas Los siete ynfantes de Lara,
La muerte de Ayax Telamón, La muerte de Virginia y Apio Claudio, y El
príncipe tirano, por las quales y otras obras de estimable mérito deve con-
tarse como aquellos en el número de los primeros creadores del theatro
español 30 .
18. Llegó este theatro a decaer y a vna corrupción inesperada a prin-
cipios del siglo XVII, de modo que Miguel Cervantes, su censor el más se-
vero y el más sentido de sus contemporáneos, nos da el ytinerario de todas
estas jornadas theatrales, buenas y malas, con su acostumbrada claridad,
gracia, crítica y precisión. Véase pues cómo se explicó en Madrid, estando
a la vista de todos sus émulos, de todos los cómicos y poetas, el año de
1615: esto es, un año antes de morir, pues acavó su carrera el 23 de abril
de 1616. Dice así, pidiendo perdón por si en ello faltava algún tanto a su
modestia 31 :

sabias, y las vulgares; y la lengua Española le debe mucho pulimento, y gracia, como lo
confiessa Juan Lopez de Velasco, que para mí es el Juez mas hábil, y competente de esta
materia, exceptuando, como se debe, al Supremo Tribunal la Academia Española. Dexónos
este Naharro unas advertencias para el arte de hacer Comedias [...]» («Prólogo», sig. B3r.).
El «comediante que hace Cervantes sucesor de Lope de Rueda» es Pedro Navarro; Nasarre,
al reproducir el prólogo de Cervantes en su reedición de 1749, puso «Naharro» por
«Nabarro» (cfr. nn. 24 y 37) y este error se conserva aquí. Sin embargo, distingue correc-
tamente entre los dos personajes. Pero Armona, a pesar de lo que dice en su última frase,
entendió mal a Nasarre, introduciendo así nuevas confusiones. El que floreció bajo León X
y cuyas obras se representaron en Roma y Nápoles fue Torres Naharro, como dice Nasarre,
no Naharro/Navarro, como entiende Armona. Es interesante que Nasarre se refiera a Torres
Naharro en términos tan elogiosos.
28 Juan de la Cueva, Conquista de la Bética, poema heroico [...] en que se canta la
restauración y libertad de Sevilla por el Santo Rey Don Fernando (Sevilla: Francisco Pérez,
1603); Primera parte de las comedias y tragedias (Sevilla: Andrea Pescione, 1583; Sevilla:
Ioan de Leon, 1588).
29 Obras de Iuan de la Cueva: dirigidas al Ilustrissimo Señor Don Iuan Tellez Giron,
Marques de Peñafiel, &c. (Sevilla: Andrea Pescione, 1582). El volúmen contiene sólo
poesía.
30 El propio Cueva incluye los detalles de estas representaciones en la edición impresa
de sus obras. Las obras que menciona Armona aquí fueron representadas en «la huerta de
Doña Elvira», Los siete infantes de Lara por Alonso Rodríguez en 1579 y las otras por Pedro
de Saldaña en 1579 y 1580. Véanse Jean Sentaurens, Séville et le théâtre: de la fin du moyen
âge à la fin du XVIIe siècle, 2 tomos (Talence: Presses Universitaires de Bordeaux, 1984), I,
pág. 95; José Sánchez-Arjona, El teatro en Sevilla en los siglos XVI y XVII (Madrid: Estable-
cimiento Tipográfico de A. Alonso, 1887; ed. facsímil: Sevilla: Centro Andaluz de Teatro,
Padilla, 1990), págs. 88–89; N. D. Shergold, «Juan de la Cueva and the Early Theatres of
Seville», Bulletin of Hispanic Studies, 32 (1955), 1–7.
31 Se cita a continuación el prólogo a las Ocho comedias y ocho entremeses de Cervantes
(Madrid, 1615). Véase Cervantes, Comedias y entremeses, ed. Rodolfo Schevill y Adolfo
32 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

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Fig. 1 Miguel de Cervantes Saavedra


ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 33

19. «Los días pasados me hallé en vna conversación de varios amigos 32 ,


donde se trató de las comedias 33 y de las cosas a ellas pertenecientes. De
tal manera se sutilizaron 34 y atildaron que a mi parecer vinieron a ponerse
y a quedar 35 en el punto de toda perfección.
20. «Tratóse también de quién fue el primero que en España las sacó de
mantillas y las puso en toldo y vistió de gala y apariencia. Yo, como el más
viejo que allí estava, dige que me acordava de haver visto representar a el
gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y en el entendi-
miento. Fue natural de Sevilla y de oficio bati-oja, que quiere decir de los
que hacen panes de oro. Fue admirable en la poesía pastoril, y en este
modo ni entonces ni después acá ninguno le ha llevado ventaja; y aunque
por ser muchacho yo entonces no podía hacer juicio firme de la bondad de
sus versos, por algunos que me quedaron en la memoria, vistos agora en la
hedad madura que tengo, hallo ser verdad lo que he dicho; y si no fuera
por no salir del propósito de Prólogo pusiera algunos aquí 36 que acredita-
ran esta verdad. En el tiempo de este célebre español, todos los aparatos de
un autor de comedias se encerravan en un costal y se cifraban en quatro
pellicos blancos, guarnecidos de guadamecí dorado, y en quatro barbas y
cabelleras y quatro cayados, poco más o menos. Las comedias eran vnos
coloquios, como églogas, entre dos o tres pastores y alguna pastora. Adere-
závanlas y dilatávanlas con dos o tres entremeses, ya de negra, ya de
rufián, ya de bobo, o ya de vizcaýno, que todas estas quatro figuras y otras
muchas hacía el tal Lope con la mayor excelencia y propiedad que pudiera
imaginarse. No havía en aquel tiempo tramoyas, ni desafíos de moros y
christianos a pie ni a cavallo. No havía figura que saliese o pareciese salir
del centro de la tierra por lo hueco del theatro, al qual componían quatro
bancos en quadro y quatro o seis tablas encima, con que se levantava del
suelo quatro palmos; ni menos vajavan del cielo nuves con ángeles o con
almas. El adorno del theatro era vna manta vieja, tirada con dos cordeles de
vna parte a otra, que hacía lo que llaman bestuario, detrás de la qual
estavan los músicos cantando sin guitarra algún romance antiguo. Murió
Lope de Rueda, y por hombre excelente y famoso le enterraron en la Ygle-
sia mayor de Córdova (donde murió) entre los dos coros, donde también

Bonilla, 6 tomos (Madrid: Imprenta de Bernardo Rodríguez, 1915), I, págs. 5–10. Armona
utiliza la citada edición de 1749 (véase n. 10, arriba). Omite la primera frase del original:
«No puedo dexar (Lector carissimo) de suplicarte me perdones, si vieres que en este Pro-
logo salgo algun tanto de mi acostumbrada modestia.» Se indican en las notas siguientes las
variantes de la cita de Armona con respecto al texto original de Cervantes, de 1615, y la
edición de 1749.
32 1615 y 1749: «de amigos».
33 1615 y 1749: «de comedias».
34 1615 y 1749: «concernientes, y de tal moda las sutilizaron».
35 1615 y 1749: «vinieron a quedar».
36 1615 y 1749: «aquí algunos».
34 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

está enterrado aquel famoso loco Luis López. Succedió a Lope de Rueda
Naharro 37 , natural de Toledo, el qual fue famoso en hacer la figura de un
rufián cobarde. Éste levantó algún tanto más el adorno de las comedias y
mudó el costal de bestidos en cofres y en baúles; sacó la música, que antes
cantava detrás de la manta, al theatro público; quitó las barbas de los far-
santes, que hasta entonces ninguno representava sin barba postiza, e hizo
que todos representasen a cureña rasa, si no era los que havían de repre-
sentar los viejos v otras figuras que pidiesen mudanza de rostro; ynventó
tramoyas, nuves, truenos y relámpagos, desafíos y batallas, pero esto no
llegó al sublime punto en que está ahora. Y esto es vna verdad que no se
puede contradecir 38 , y aquí entra el salir yo de los límites de mi llaneza,
que se vieron en los theatros de Madrid representar Los tratos de Argel,
que yo compuse, La destrucción de Numancia y La batalla naval, donde me
atreví a reducir las comedias a tres jornadas, de cinco que tenían. Mostré
(o por mejor decir) fui el primero que representase las imaginaciones y los
pensamientos escondidos del alma, sacando figuras morales a el theatro,
con general y gustoso aplauso de los oyentes. Compuse en este tiempo
hasta veinte comedias o treinta, que todas ellas se recitaron sin que se les
ofreciese ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza: corrieron su carrera
sin silbos, gritas ni varaúndas. Tuve otras cosas en que ocuparme; degé la
pluma y las comedias, y entró luego el monstruo de naturaleza, el gran
Lope de Vega, y alzóse con la monarchía cómica. Avasalló y puso devajo
de su jurisdición a todos los farsantes; llenó el mundo de comedias propias
y felices 39 y bien razonadas, y tantas que pasan de diez mil pliegos los que
tiene escritos, y todas (que es vna de las mayores cosas que pueden 40
decirse) las ha visto representar u oído decir (por lo menos) que se han
representado. Y si algunos (que hay muchos) han querido entrar en la par-
te 41 y gloria de sus travajos, todos juntos no llegan en lo que han escrito a
la mitad de lo que él solo. Pero no por esto (pues no lo concede Dios todo
a todos) degen de tenerse 42 en precio los travajos del Doctor Ramón 43 , que

37 Sic en la edición de 1749, que utilizaba Armona, pero el texto de 1615 tiene «Naba-
rro». Parece tratarse de Pedro Navarro, a quien aluden Lope de Vega y Rodrigo Méndez de
Silva; véase La Barrera, Catálogo bibliográfico y biográfico, pág. 284, pero cfr. la nota de
Schevill y Bonilla en la pág. 354 de su edición, donde se sugiere que puede tratarse de
Cristóbal Navarro, autor de la segunda mitad del XVI, y se menciona a un Diego Navarro,
actor que representaba en 1583–1584.
38 1615 y 1749: «Y esto es verdad que no se me puede contradezir».
39 1615 y 1749: «propias, felices».
40 1615 y 1749: «puede».
41 1615 y 1749: «a la parte».
42 1615: «tenerse»; 1749: «tenerle».
43
Padre Maestro Fr. Alonso Remón o Ramón, muerto en 1633. De él se conservan cin-
co comedias, entre ellas El español entre todas las naciones, y clérigo agradecido. Véanse La
Barrera, Catálogo bibliográfico y biográfico, págs. 315–318; Francisco de B. San Román,
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 35

fueron los más después de los del gran Lope. Estímense las trazas artifi-
ciosas en todo extremo del Licenciado Miguel Sánchez 44 ; la gravedad del
Doctor Mira de Mescua, honra singular de nuestra nación; la discreción e
inumerables conceptos del canónigo Tárraga; la suavidad y dulzura de don
Guillén de Castro; la agudeza de Aguilar 45 ; el rumbo, el tropel, el boato, la
grandeza de las comedias de Luis Vélez de Guevara; y las que agora están
en gerga 46 del agudo ingenio de don Antonio de Galarza 47 ; y las que pro-
meten Las fullerías de amor de Gaspar de Ávila 48 , que todos estos y otros
algunos han ayudado a llevar esta gran máquina a el gran Lope. Algunos
años ha que volví yo a mi antigua ociosidad, y pensando que aún duravan
los siglos donde corrían mis alabanzas volví a componer algunas come-
dias, pero no hallé pájaros en los nidos de antaño: quiero decir que no hallé
autor que me las pidiese, puesto que savían que las tenía, y así las arrinco-
né en vn cofre y las consagré y condené al perpetuo silencio. En esta sazón

Lope de Vega, los cómicos toledanos y el poeta sastre: serie de documentos inéditos de los
años de 1590 a 1615 (Madrid, 1935), págs. lxxv–lxxviii; y Manuel Fernández Nieto, Investi-
gaciones sobre Alonso Remón: dramaturgo desconocido del siglo XVII (Madrid: Retorno
Ediciones, 1974).
44 Miguel Sánchez (c. 1545–después de 1615), natural de Piedrahíta. Según La Barrera,
págs. 362–364, han sobrevivido cuatro comedias suyas: La guarda cuidadosa, La isla bár-
bara, El cerco de Túnez y ganada de la Goleta por el Emperador Carlos V y Segunda parte
del corsario Barbarroja, y huérfano desterrado. Véase Stefano Arata, Miguel Sánchez Il
«Divino» e la nascita della «Comedia Nueva», Acta Salmanticensia, Estudios Filológicos,
213 (Salamanca: Universidad de Salamanca, 1989).
45 Gaspar Honorat de Aguilar (1561–1623), poeta y dramaturgo valenciano. Se mencio-
na su comedia El mercader amante en Don Quijote, I, 48, donde la elogia el canónigo de
Toledo. Véase La Barrera, Catálogo bibliográfico y biográfico, págs. 7–10; Francisco Martí
Grajales, «Gaspar Aguilar: estudio biográfico y bibliográfico», en Gaspar Aguilar, Fiestas
nupciales que la ciudad de Valencia hizo al casamiento de Felipe III, edn. de Francisco Ca-
rreres Vallo (Valencia: Manuel Pau, 1910); y Juan José Sánchez Escobar, «Gaspar de Agui-
lar: el proceso de construcción de una dramaturgia inorgánica», en La génesis de la teatrali-
dad barroca, págs. 125–151.
46 «Estar una cosa en xerga significa averse empeçado y no perficionado, como se dize
de los paños antes de estar acabados de labrar» (Sebastián de Covarrubias Horozco, Tesoro
de la lengua castellana o española, ed. Ignacio Arellano y Rafael Zafra, Biblioteca Áurea
Hispánica, 21, Madrid: Universidad de Navarra, Iberoamericana, Vervuert, Real Academia
Española, Centro para la Edición de Clásicos Españoles, 2006), pág. 1123b).
47 No se ha identificado a este personaje, a quien Cervantes menciona también en su
Viaje del Parnaso, II, vv. 382–384: «Entre ellos parecióme de haber visto / a don Antonio
de Galarza el bravo, / Gentilhombre de Apolo y muy bienquisto»; veánse La Barrera,
Catálogo bibliográfico y biográfico, págs. 164–165, y la nota de Schevill y Bonilla en la pág.
358 de su citada edición.
48 Gaspar de Ávila, natural de Murcia; vivía en 1645. Véase La Barrera, Catálogo bi-
bliográfico y biográfico, págs. 21–23. De Las fullerías de amor se conserva sólo la tercera
jornada, manuscrita, en BNM, Ms. 17449/8; véase Julián Paz, Catálogo de las piezas de
teatro que se conservan en el Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional (Ma-
drid, 1934–1935), I, pág. 221a.
36 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

me dijo un librero que él me las comprara, si un autor de título 49 no le


huviera dicho que de mi prosa se podía esperar mucho, pero que del verso,
nada; y si va a decir la verdad, cierto que me dio pesadumbre el oírlo, y
dige entre mí: o yo me he mudado en otro, o los tiempos se han mejorado
mucho, succediendo siempre al revés, pues siempre se alavan los pasados
tiempos. Torné a pasar los ojos por mis comedias, y por algunos entreme-
ses míos que con ellas estavan arrinconados, y vi no ser tan malas ni tan
malos que no mereciesen salir de las tinieblas de aquel ingenio, de aquel
autor 50 , a la luz de otros autores menos escrupulosos y más entendidos.
Aburríme y bendíselas al tal librero, que las ha puesto en la estampa como
aquí te las ofrece. El me las pagó razonablemente; yo cogí mi dinero con
suavidad, sin tener cuenta con dimes ni diretes de recitantes. Querría que
fuesen las mejores del mundo, o a lo menos razonables: tú lo verás (lector
mío), y si hallares que tienen alguna cosa buena, en topando a aquel mi
maldiciente autor, dile que se enmiende, pues yo no ofendo a nadie, y que
advierta que no tienen necedades patentes y descuviertas, y que el verso es
el mismo que piden las comedias, que ha de ser de los tres estilos el
ínfimo; que 51 el lenguaje de los entremeses es propio de las figuras que en
ellos se introducen, y que para enmienda de todo esto le ofrezco vna come-
dia 52 , y la intitulo El engaño a los ojos, que si no me engaño le ha de dar
contento. Y con esto, Dios te dé salud, y a mí paciencia.» Hasta aquí el
immortal autor del Don Quixote en este Prólogo, que puede llamarse su
testamento cómico, por qualquiera parte que se mire.
21. No nos dice en qué años representó Rueda en Madrid las comedias
que él mismo havía sacado de mantillas, pero sí que se las vio representar
siendo muchacho entonces. Se puede, no obstante, sacar vna buena cuenta
con esta noticia. Cervantes escribió este Prólogo en 1615, vn año antes de
morir. Havía nacido en Alcalá de Henares a 9 de octubre de 1547, y tenía
entonces cerca de 69 años, con que, dándole un espacio de diez años a la
hedad de muchacho, para que entonces pudiese ver con reflexión y
acordarse después, quando viejo, de lo que escribió con tanta precision y
tino, deduciremos que fue en la hedad desde los 10 hasta los 18 o 20 años.
Corrieron estos desde 1557 hasta 1567, o algo más si se quiere dar más
extensión a las palabras yo era muchacho entonces. Lo cierto es que en
1569, quando Cervantes sólo tenía 22 años, ya se imprimieron de él, en

49Es decir, un autor de comedias que poseía el privilegio real que le autorizaba para
llevar una compañía de actores. Hubo oficialmente seis a partir de 1602, ocho a partir de
1603, doce a partir de 1615 y ocho a partir de 1644; véase Charles Davis y J. E. Varey,
Actividad teatral en la región de Madrid según los protocolos de Juan García de Albertos,
1634–1660. Estudio y documentos, Fuentes para la Historia del Teatro en España, XXXV–
XXXVI, 2 tomos (Londres: Tamesis, 2003), I, pp. lxx–lxxii.
50 1615 y 1749: «del ingenio de aquel autor».
51 1615 y 1749: «y que».
52 1615 y 1749: «vna comedia que estoy componiendo».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 37

latín y castellano, vnos versos que compuso para las exequias de la Reyna
doña Ysabel de Valois, y se ven en la historia y relación de su tránsito 53 .
Por todo lo qual se saca y se deve concluir que las representaciones de
Lope de Rueda en Madrid fueron por los años desde 1557 hasta 1567, poco
más o menos 54 . Los hospitales empiezan a contar sus vtilidades comicas
desde 1574 en adelante, y sería por que Rueda travajaría sólo para sí, sin
pensarse entonces en el contrato de los hospitales 55 ; pues el año de 1567,
en que Juan de Timoneda imprimió las comedias de Rueda, ya havía
muerto 56 . Sus comedias son La Eufrosina y La Armedina [sic, por «Eufe-
mia» y «Armelina»], publicadas en Valencia el mismo año 57 . Timoneda era
natural de aquella ciudad y empezó a darse a conocer, siendo amigo de
Rueda, muchos años antes. Algunas de sus obras están impresas en Sevilla
el año de 1511 58 , y con todo sobrevivió a Rueda, como lo dice él mismo.

53 En Juan López [de Hoyos], Hystoria y relación verdadera de la enfermedad, felicis-


simo transito y sumptuosas exequias funebres de la Serenissima Reyna de España Doña Isabel
de Valoys... (Madrid: Pierres Cosin, 1569), fols. 145r.–162v. Las cuatro poesías en cuestión
(Primer epitafio en soneto, Redondilla, Cuatro redondillas castellanas y Elegía) están todas
en castellano.
54 Sobre la actividad de Lope de Rueda en Madrid en 1561, véase Shergold, A History,
págs. 157–158. Se sabe que entre las fechas que menciona Armona representó Lope de Rue-
da en Segovia (1557), Sevilla (1559), Toledo y Madrid (1561), Sevilla (1564) y Córdoba,
donde murió en 1565.
55 La Cofradía de la Pasión y Sangre de Jesucristo promovía representaciones ya en
1568; en 1574 llegó a un acuerdo con la Cofradía de la Soledad de Nuestra Señora, según el
cual las dos Cofradías empezaron a organizar juntamente las representaciones. Véanse
Fuentes XX, doc. núm. 1; Casiano Pellicer, Tratado histórico sobre el origen y progresos de
la comedia y del histrionismo en España, 2 vols (Madrid, 1804), I, págs. 48–52; y Shergold,
A History, págs. 177–179.
56 «De las quales [obras de Lope de Rueda] por este respeto se han quitado algunas
cosas no licitas y malsonantes, que algunos en vida de Lope auran oydo», «Epistola satisfa-
toria de Ioan de Timoneda al prudente lector», en Las primeras dos elegantes y graciosas
Comedias del excellente Poeta y representante Lope de Rueda: sacadas a luz por Iuan
Timoneda (Valencia: Ioan May, 1567). Sobre Timoneda, véase Manuel V. Diago, «Joan
Timoneda: una dramaturgia burguesa», en La génesis de la teatralidad barroca, págs. 45–65.
57 Véase la nota anterior. Armona sacó esta referencia de Nicolas Antonio, Biblioteca
Hispana, sive Hispanorum qui usquam unquamve sive Latina sive populari sive alia quavis
lingua scripto aliquid consignaverunt Notitia [...] (Roma: Nicoli Angeli Tinassii, 1672), tomo
II, pág. 64b–65a, donde se incluye entre las obras de Lope de Rueda «Las primeras dos
elegantes y graciosas comedias del excelente poeta y representante Lope de Rueda, sacadas a
luz por Juan de Timoneda: estas son Comedia Eufrosina, Comedia Armedina. Valentiae 1567,
in 8, Hispalique 1576, in 8.» Pero los dos títulos son equivocados, como señalamos en el
texto; Antonio ha confundido la Comedia llamada Eufemia, de Lope de Rueda, con la Come-
dia Eufrosina, de Jorge Ferreira de Vasconcellos (Coimbra: Ioão de Barreyra, 1555); véase
la edición moderna de ésta por Eugenio Asensio (Madrid: CSIC, 1951).
58 Armona sacaría esta referencia, directa o indirectamente, de Nicolás Antonio, quien
incluye entre las obras de Timoneda una «Sylva de varias canciones, o villanescas y guirnal-
da de galanes. Hispali apud Alphonsum de la Barrera 1511 in 8» (Biblioteca Hispana Nova,
Roma, 1672, tomo I, pág. 604a). Pero se trata evidentemente de un error de transcripción de
Antonio; la edición en cuestión sería sin duda de 1571.
38 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

El autor de la sátira inspirada contra los malos escriptores (Jorge Pitillas),


describiendo la severa crítica del divino viagero del Parnaso, Cervantes,
dice así, poniéndose mui bien a su sombra 59 :
Si el gran Mercurio no le va a la mano,
hecha a Lofraso de la nao al Ponto,
por escritor soez, y chavacano 60 .
De Arbolanches descubre el genio tonto 61 :
nombra a Pedrosa novelero infando 62 ;
y en criticar a entrambos está pronto.
Sigue el Pastor de Yberia, autor nefando 63 ,
y el que escribió La pícara Justina,
capellan lego del contrario vando 64 .
¿Y si este libro tanto se acrimina,
que habría si el Alfonso 65 , áspero y duro,
le pillase este musa censorina?
Otros más, con intento casto y puro,
ata de su censura a la fiel rueda,

59Jorge Pitillas, seudónimo de José Gerardo de Hervás y Cobo de la Torre (m. en


1742). Escribió alrededor de 1741 su Sátira contra los malos escritores de este siglo, que se
publicó por primera vez en el Diario de los Literatos de España, 7 (Madrid, 1742), págs.
192–214. Se reproduce en Poetas líricos del siglo XVIII, ed. Leopoldo Augusto de Cueto,
BAE, 61, 2ª ed. (Madrid, 1929), págs. 91–94 (pág. 93). Se señalan en las notas siguientes
los lugares del Viaje del Parnaso de Cervantes a los cuales se refiere Pitillas.
60 Cfr. «Gritó la chusma toda: —¡Al mar se arroge! / ¡Vaya LOFRASO al mar sin resis-
tencia! / —¡Por Dios —dixo Mercurio— que me enoje!», Miguel de Cervantes Saavedra,
Viaje del Parnaso, ed. Miguel Herrero García (Madrid: CSIC, 1983), cap. III, vv. 253–255,
pág. 245. Se trata de Antonio de Lofraso, poeta y soldado sardo, autor de la novela pastoril
Los diez libros de Fortuna d’Amor (Barcelona, 1573; 2ª ed.: Londres, 1740). Véase la nota
de Herrero García, pág. 599.
61 Cfr. «De verso y prosa el puro desatino / Nos dio a entender que de ARBOLANCHES
eran / Las Habidas, pesadas de contino», Viaje del Parnaso, cap. VII, vv. 181–183, pág. 293.
Jerónimo de Arbolanches fue natural de Tudela, y autor de la novela Los nueve libros de las
Havidas (Zaragoza, 1566).
62 Cfr. «De una intricada y mal compuesta prosa, / De un asumpto sin jugo y sin
donaire, / Cuatro novelas disparó PEDROSA», Viaje del Parnaso, cap. VII, vv. 190–192, pág.
294. No se ha identificado a este novelista. Herrero García sugiere que debe de tratarse de
Francisco Pedrosa y Avila (pág. 814).
63 Cfr. «Llegó el Pastor de Iberia, aunque algo tarde, / Y derribó catorce de los nuestros,
/ Haciendo de su ingenio y fuerza alarde», Viaje del Parnaso, cap. VII, vv. 199–201, pág.
294. El pastor de Iberia es una novela pastoril de Bernardo de la Vega (Sevilla, 1591).
64 Cfr. «Haldeando venia y trasudando / El autor de La Pícara Justina, / Capellán lego
del contrario bando», Viaje del Parnaso, cap. VII, vv. 220–222. pág. 294. Quizá se refiera
Cervantes al hecho de que Andrés Pérez de León, supuesto autor de La pícara Justina, fue
dominica.
65 Pitillas alude al poema épico El Alphonso, de Francisco Botelho de Moraes y Vascon-
cellos (Paris: chez E. Michalliet, 1712); 2ª edn.: El Alphonso, o la fundación del Reyno de
Portugal assegurada y perfecta en la conquista de Elysia (Salamanca: Antonio Villargordo,
1731).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 39

y les hace el satírico conjuro.


Aunque implícitamente, y sin que pueda
discernir por la bulla y mescolanza
qual es garcilacista o Timoneda 66 .
Bien la razón de su razón se alcanza,
por que (como él, en versos placenteros,
intima en el discurso de su andanza).
Cernícalos, que son lagartigeros,
no esperen el [sic, por «de»] gozar las preheminencias
que gozan gavilanes, no pecheros 67 .
Rueda tiene también impresas las comedias intituladas Los desengaños
[sic, por «Los engañados»] y La Medora, en Valencia, año de 1567, y los
Coloquios pastoriles de Timbria y de Camila, siendo Timoneda, como buen
amigo suyo, el edictor de todo después de su muerte 68 .
22. Lope de Vega, que nació en Madrid el año de 1562 y vivió 73 años,
aunque perseguido de desgracias temporales: dos veces casado, y con hi-
jos, soldado de la famosa Armada La Ynvencible en la jornada de Yngla-
terra; Lope de Vega, que empleó toda su vida en lavoriosíssimos travajos
phísicos y mentales: tres veces secretario público, primero del duque de
Alba, después del marqués de Malpica y v́ltimamente del conde de Lemus,
de todos estimado a porfía; Lope de Vega, en fin, después de haver corrido
por Ytalia y Francia, maltratado de la fortuna, después de haver perdido en
Madrid a sus dos mugeres, con otros sucesos de la vida poco comunes, se
ordenó de sacerdote, sin abandonar por eso su apasionado comercio con las
musas hasta que murió el dia 25 de agosto de 1635, enterrándole sus afec-
tos con mucha pompa fúnefre [sic, por «fúnebre»] en la parroquia de San
Sebastian, con asistencia de la grandeza y de muchas gentes de distin-
ción 69 .

66 Cfr. «Tan mezclados están, que no hay quien pueda / Discernir cuál es malo y cuál es
bueno, / Cuál es garcilasista o Timoneda», Viaje del Parnaso, cap. VII, vv. 292–294, pág.
296.
67 Estos tres versos citan textualmente el Viaje del Parnaso, cap. V, vv. 247–249, pág.
275.
68 Las segundas dos comedias del excellente poeta, y representante Lope de Rueda, agora
nuevamente sacadas a luz par Ioan Timoneda, y dos coloquios pastoriles de muy agraciada y
apazible prosa, compuestos por el excellente poeta y gracioso representante Lope de Rueda.
Sacados a luz por Ioan Timoneda (Valencia: Ioan Mey, 1567). Los dos van encuadernados
junto con Las primeras dos elegantes y graciosas Comedias..., con el título general de Las
quatro comedias y dos Coloquios pastoriles del excellente poeta, y gracioso representante
Lope de Rueda. Dirigidas por Ioan Timoneda al Illustre Señor don Martin de Bardaxin, a
quien vida y salud dessea, como menor criado. Véase n. 57, arriba.
69 Sobre la vida de Lope, véase Américo Castro y Hugo A. Rennert, con notas adicio-
nales de Fernando Lázaro Carreter, Vida de Lope de Vega (1562–1635) (Salamanca: Anaya,
1968; 1ª edn., atr. a Rennert y Castro, Madrid: Imprenta de los Sucesores de Hernando,
1919).
40 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

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Fig. 2 Lope de Vega Carpio


ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 41

23. Esta poeta, el caudal mas perenne y jamás conocido de Apolo, vio
en Ytalia las máquinas del theatro con sus decoraciones y las trasladó a
España, enriqueciendo el suyo con adornos y otras mil cosas que añadió de
su imaginación siempre fecunda 70 . Él fue también el primero que sacó a la
scena las figuras morales 71 . Él mismo buscó los representantes y los ense-
ñó a su modo y estilo, dispuso y ordenó las compañías cómicas, abasalló a
todos los farsantes que se le oponían o repugnavan sus dictámenes, con
absoluto dominio en ellos, y estableció su indisputable monarchía sobre el
theatro, como lo dice Cervantes 72 , dándoles hasta 1.900 comedias de su
propia composición para que se representasen vajo de sus nuevas instruc-
ciones, que tuvieron siempre el aplauso común y el valimiento 73 .
24. De este modo, el hombre más fecundo que jamás se ha conocido en
theatro alguno del mundo antiguo ni moderno vino a ser vn célebre creador
y corruptor de los theatros de España 74 . En su tiempo se hicieron severas
críticas de él por su contemporáneo Miguel Cervantes 75 . Pero el gran

70 Armona sigue aquí a Bances Candamo: «Vino en este tiempo de Italia Lope de Vega,
aquel perenne manantial de Apolo, y, hauiendo visto las máquinas de el theatro, las trasladó
a España, enriqueciéndole de adorno» (Theatro de los theatros, edición citada, pág. 29). Cfr.
«Pero Lope de Vega, ingenio en quien con perenne facundia destilaua Apolo todos los
raudales de su influencia, hauiendo militado en el Piemont, y en el Milanés, en las guerras
de Italia, y hauiendo visto las Representaciones de aquel país, vino a España, donde ya
hauía Comediantes que representauan prosa, y puso en estilo las Comedias» (ibid.). Sobre la
idea de que Lope estuviera en Italia, véase el prólogo de Moir a su edición de Bances, págs.
lxxii–lxxiv.
71 Bances utiliza las mismas palabras, pero aplicándolas a Cervantes: «El siempre insig-
ne Miguel de Ceruantes [...] fue el primero que sacó figuras morales al theatro» (Theatro de
los theatros, pág. 29). Sigue el Prólogo del propio Cervantes: «fui el primero que represen-
tasse las imaginaciones y los pensamientos escondidos del alma, sacando figuras morales al
teatro»; véase pág. 34, arriba. Ignoramos si Armona contradice deliberadamente las afirma-
ciones de Cervantes y Bances, utilizando los mismos términos que ellos para hacer hincapié
en la primacía de Lope, o si se trata simplemente de una lectura equivocada de Bances (que
pasa directamente de la frase citada a una discusión de Lope). La segunda hipótesis parece
la más probable. Véase también pág. 261 y n. 166, abajo.
72 Cfr. Cervantes, Prólogo: «entró luego el monstruo de naturaleza, el gran Lope de Ve-
ga, y alçóse con la monarquia comica. Auassalló y puso debaxo de su juridicion a todos los
farsantes; llenó el mundo de comedias proprias, felices y bien razonadas, y tantas, que
passan de diez mil pliegos los que tiene escritos» (véase pág. 34, arriba).
73 Armona se basa aquí no sólo en el Prólogo de Cervantes, como lo reconoce él mismo
(véase la nota anterior), sino también en Bances, que sigue a su vez a Cervantes: «Buscó
[Lope] él mismo Representantes, dispuso compañías, y avasalló todos los Farsantes, en
quien tubo vn absoluto dominio, porque los enseñó y los enrriqueció, dándoles mil y noue-
cientas comedias» (Theatro de los theatros, pág. 29). Véase la nota de Moir (edición citada,
nota 75, págs. 41–42).
74 Cfr. Blas Nasarre: «el desordenado, y caliente genio del corruptor del Theatro»; «Del
primer corrompedor del Theatro no hay que hablar» (Prólogo citado, sig. B3v. y B5r.).
75 Armona se refiere sin duda al pasaje del Viaje del Parnaso citado abajo (véase pág. 44
y n. 85, abajo), y a la conocida crítica de «las comedias que ahora se usan» en Don Quijote,
I, 48, que se reproduce también en el prólogo de Blas Nasarre (sig. A4r.–A6v.). Véase
Carroll B. Johnson, «El arte viejo de hacer teatro: Lope de Rueda, Lope de Vega y Cer-
42 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Lope, sin corregirse, continuó su carrera, contentándose con decir a el


público en su Arte de hacer comedias, obra más irónica que seria o
perceptiva:
Escribo por el arte que inventaron
los que el vulgar aplauso pretendieron:
por que como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio, para darle gusto.
[...]
A ninguno de todos llamar puedo,
más bárbaro que yo; pues contra el arte,
me atrevo a dar preceptos, y me dejo
llevar de la vulgar corriente, adonde
me llamen ignorante, Ytalia, y Francia:
[...]
Por que a veces lo que es contra lo justo,
por la misma razón, deleyta el gusto 76 .
Él mismo confiesa en otra parte, hablando del inmenso número de co-
medias que havia escripto:
Que fuera de tres, las demas todas
pecaron contra el arte gravemente 77 .
25. Entonces se ajustava que havía ganado más de 105.000 ducados por
el comercio de su pluma, además de 1.500 ducados de renta anual que go-
zava entre capellanías y las pensiones que tenía. Pero Lope era mui gene-
roso y caritativo, y así quando murió a penas llegaron a 6.000 ducados de
valor todas sus alajas, haveres y dinero 78 .
26. Con razón se llama, pues, primer creador y corruptor del theatro
español 79 . Con todos sus aplausos, en su tiempo nunca pudo conseguir que
sus comedias se llevasen a Palacio ni se representasen en él a sus Reyes.
Phelipe III, que a principios del siglo XVII trasladó su Corte a Madrid, les

vantes», en La génesis de la teatralidad barroca, págs. 247–259. Se ha atribuido a Cervantes


un Soneto contra Lope, publicado en Juan Antonio Pellicer y Saforcada, Ensayo de una
biblioteca de traductores españoles (Madrid: Antonio de Sancha, 1778).
76 Lope, Arte nuevo, vv. 45–49, 362–366 y 375–376. Consúltese la edición con estudio
de Juan Manuel Rozas, Significado y doctrina del «Arte nuevo» de Lope de Vega (Madrid,
1976).
77 Lope, Arte nuevo, vv. 370–371 (el original dice «fuera de seis»).
78 Todos estos detalles están sacados de Juan Pérez de Montalbán, Fama póstuma a la
vida y muerte del Doctor fray Lope Félix de Vega Carpio (Madrid, 1636), reproducido en
Comedias escogidas de frey Lope Félix de Vega Carpio, I, ed. Juan Eugenio Hartzenbusch,
BAE, 24 (Madrid, 1917), págs. ix–xvii (pág. xv). Es posible que Armona lo consultara en el
tomo XX (1779) de la Colección de las obras sueltas así en prosa, como en verso de D. Frey
Lope Félix de Vega Carpio, 21 tomos (Madrid, 1776–1779).
79 Cfr. n. 74, arriba.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 43

dio mui poca entrada, aunque entonces Lope y sus comedias corrían por
los mayores aplausos de su fortuna. El Rey era el danzarín mas ayroso que
havía en su tiempo; gustava mucho mas de acreditar esta galantería en los
saraos que se hacían en Palacio, en las fiestas de años, que de comedias,
dándoles mui poca o ninguna acogida en él 80 . Phelipe IV, su hijo, se
desquitó bien a su fabor vn poco después. Se representaron en Palacio a
cada paso; él mismo componía sus comedias; fue amigo de los poetas de
su tiempo; representó algunas de ellas 81 , y fue íntimo amigo de la Caldero-
na, muger tan hermosa, segun Caramuel, como famosa cómica de Madrid
en aquellos tiempos. Al fin, murió siendo religiosa, atendida siempre del
Rey, como madre de don Juan de Austria 82 .
27. Siguieron las huellas de Lope de Vega sus contemporáneos el
Doctor Ramón, el Licenciado Miguel Sánchez, el canónigo Tárraga, don
Guillén de Castro, Aguilar, Luis Vélez de Guebara, don Antonio Galarza y
Gaspar de Ávila 83 . Todos, qual más, qual menos 84 , dieron en los mismos
vicios y escollos que el primero; el theatro de Madrid siempre viciado y
ignorante, pero siempre aplaudido, y estimadas del Rey sus representacio-
nes.
28. Parece, pues, que Miguel Cervantes imaginó su Viage al Parnaso,
huyendo (digámoslo así) de Madrid por medio de un rapto poético, para no
entrar en la docena vulgar ni en los aplausos de la ignorancia exaltada. Así
se despide de Madrid, diciendo a vista de todos:

80 Armona sigue a Bances Candamo, Theatro de los theatros, pág. 29: «El Señor Rey
Don Phelipe tercero las dio poca entrada en Palacio, por ser su Magestad el más airoso
danzarín de su tiempo y gustar mucho de mostrar esta galantería en los Saraos que se hacían
en fiestas de años...» Se equivoca Bances (y Armona con él): fue precisamente Felipe III
quien fomentó el teatro de corte. Véase la edición de Moir, nota 78, Shergold, A History,
págs. 244–263, y Teresa Ferrer Valls, La práctica escénica cortesana: de la época del
Emperador a la de Felipe III (Londres: Tamesis, 1991), págs. 105–196. La Corte volvió a
Madrid en 1606, habiendose trasladado a Valladolid en 1601.
81 Sobre la idea de que Felipe IV compusiera comedias, véase n. 19, arriba. Luis Cabre-
ra de Córdoba, en sus Relaciones de las cosas sucedidas en la corte de España desde 1599
hasta 1614 (Madrid: Imprenta de J. Martín Alegria, 1857), describe una actuación de Felipe
a la edad de nueve años: «De Madrid 8 de marzo de 1614.—El jueves de la semana pasada
el Príncipe N.S. con las meninas representaron una comedia delante del Rey y SS.AA. y las
damas sin entrar otro ninguno: representó el Príncipe el Dios Cupido y de salir de un carro
se mareó y tuvo dos vómitos, pero no le siguió otro mal, y dicen que lo hizo bonitamente.»
Sobre el teatro de corte en la época de Felipe IV, véase Shergold, A History of the Spanish
Stage, págs. 264–330.
82 Sobre la Calderona (María Calderón), véanse Pellicer, Tratado histórico, II, págs. 90–
94; Agustín G. de Amezúa, «Unas notas sobre la Calderona», en Estudios hispánicos. Home-
naje a Archer M. Huntington (Wellesley, MA, 1952), págs. 15–37; y Gabriel Maura Gama-
zo, Carlos II y su corte (Madrid, 1911–1918), I, págs. 169–171, 180, 196 y 616, y Fuentes II,
II, 587 y 644. No hemos encontrado la referencia de Caramuel a la que alude Armona.
83 Esta lista está copiada de Bances Candamo (Theatro de los theatros, edición citada,
pág. 29), quien la sacó a su vez del Prólogo de Cervantes (cfr. pág. 35 arriba).
84 Borrado: «qual mas».
44 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

A Dios theatros públicos, honrrados


por la ignorancia que ensalzada veo,
en cien mil disparates recitados.
Por las rucias que peyno, que me corro
de ver que las comedias endiabladas
por divinas se pongan en el corro:
Y a pesar de las limpias, y atildadas
del cómico mejor de nuestra Esperia,
quieren ser conocidas, y pagadas.
Mas no ganarán mucho en esta feria,
por que es discreto el vulgo de la corte,
aunque le toca la común miseria 85 .
29. No era Cervantes el v́nico que pensava así. El capitán Andrés Rey
de Artieda, que militó a fines del siglo XVI en las guerras de Flandes, vajo
las órdenes del grande Alexandro, duque de Parma; quando este capitán,
poeta tan recomendable como buen philósofo, volvió a España, vio cómo
estavan los theatros, vio las comedias que se representavan en ellos, los
autores que las escribían, y quanto se declamava entonces (sería por los
años desde 1600 hasta 1610) contra las representaciones de moda, ya por
el daño que causavan a la buena moral y ya por el de las costumbres civi-
les, apartándose sus autores de las reglas del arte en su composición 86 .
Entonces fue quando escribió su juiciosa Apología de las buenas comedias,
distinguiendo y apartando de ellas los vicios que les pegan o les ponen de
su casa los malos actores quando las hacen, los defectos de los poetastros o
poetillas que las escriben; y hablando de ellos con su amigo el Marqués de
Cuéllar, dice que en vna epístola que le dirige 87 , respondiendo a las pre-
guntas escrupulosas que le havía hecho:

85Viaje del Parnaso, ed. Herrero García, cap. I, vv. 124–126, pág. 220, y cap. VII, vv.
313–321, pág. 297. El texto original del v. 319 es: «Mas no ganaron mucho en esta feria»,
en vez de «ganarán».
86 Para algunos de estos escritos de moralistas contra el teatro, véase Cotarelo, Contro-
versias. Es conocida la polémica en torno al Arte nuevo de Lope de Vega.
87 Se publicó por primera vez en Rey de Artieda, Discursos, epístolas y epígramas de
Artemidoro (Zaragoza, 1605), fols. 87r.–91v., y se reproduce en Federico Sánchez Escriba-
no y Alberto Porqueras Mayo, Preceptiva dramática española del Renacimiento al Barroco
(Madrid, 1965), págs. 108–114. Armona se basa aquí en Blas Nasarre, prólogo citado, sig.
B8r.: «Mizer Andrés, Rey de Artieda, dicho Artemidoro, Poeta, Soldado, Philosopho, Ma-
thematico, y Jurisconsulto excelente: en la carta al Marqués de Cuellar sobre la Comedia,
que es la mejor apologia de las comedias buenas, entre otras cosas dice, teniendo por objeto
a Lope, a quien al fin nombra...» (Armona parece suponer, erróneamente, que existe una
«Apología» de Rey de Artieda aparte de su Epístola.) Pero es evidente que también consultó
por su propia cuenta la Epístola (lo cual se implica, además, en la primera frase del párrafo
30, más abajo); cita a continuación los versos 178–201, 205–210 y 1–3, mientras que
Nasarre cita sólo los versos 1–6 y 179–198. Señalamos en las notas siguientes, con la sigla
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 45

A el calor del gran señor de Delo 88 ,


se levantan del polbo poetillas
con tanta habilidad, que es un consuelo.
Y es vna de sus grandes maravillas
ver como una comedia escribe un triste,
que ayer sacó Minerba de mantillas.
Mas como en viento su invención consiste,
en ocho días, y en menor espacio,
conforme es su caudal 89 , la adorna, y viste.
¡O quán al vivo nos compara Oracio
con los sueños frenéticos de enfermo
quanto escribe en su triste cartapacio! 90
Galeras vi vna vez ir por el yermo,
y correr seis cavallos por la posta,
desde el Canal de Chipre hasta Palermo 91 ;
Poner dentro de 92 Vizcaya Famagosta,
junto a los Alpes a la Persia y Media,
y Alemania pintar larga y angosta.
Como estas cosas representa Heredia,
a pedimento de un amigo suyo,
que en seis horas compone vna comedia 93 .
Por no no [sic] cansarte mas, señor, concluyo,
que como el argumento sea bueno,

RA, las variantes de Armona con respecto al texto original de Rey de Artieda (la cita de
Nasarre coincide exactamente con éste).
88 Apolo, dios tanto de las artes como del sol; hubo un santuario dedicado a él en la isla
de Delos. En el original este verso continúa una comparación que empieza en el verso 175:
«Como las gotas que en verano llueven / con el ardiente sol, dando en el suelo, / se
transforman en ranas y se mueven; / Así al calor del gran señor...»
89 RA: «conforme su caudal».
90 «Credite, Pisones, isti tabulae fore librum / persimilem cuius, velut aegri somnia,
vanae / fingentur species, ut nec pes nec caput uni / reddatur formae» (Horacio, Ars poetica,
vv. 6–9).
91 RA: «De la isla del Gozo hasta Palermo».
92 Sobra esta palabra para la métrica, y falta en el original del poema.
93 Creemos que estos versos aluden a un episodio de la apócrifa Segunda parte de la
vida del pícaro Guzmán de Alfarache (Valencia, 1602) de Mateo Luján de Sayavedra (Joan
Martí), libro III, caps. 8–9 (en La novela picaresca española, ed. Angel Valbuena y Prat, 3ª
edición, Madrid: Aguilar, 1956, págs. 681–688). Guzmán «asienta en la compañía de He-
redia», autor de comedias. Los visita un día «un mal poeta» y les lee una comedia dis-
paratada que hace reír a todos; véase Shergold, A History, págs. 513–514. La Barrera, pág.
482a, menciona a un Heredia, pero no da más datos que una referencia al Ejemplar poético
de Juan de la Cueva (véase Sánchez Escribano y Porqueras Mayo, Preceptiva dramática
española, pág. 121). Hubo varios autores de comedias con este nombre alrededor de 1600;
véase Fuentes II, I, 384, y cfr. Shergold, A History, pág. 513, nota 2. No sabemos si Rey de
Artieda pensaba en unas comedias concretas.
46 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

como lo es el claro ingenio tuyo 94 :


Puedes oír comedias a mi cargo,
y más, si alguna pasión ael [sic] alma llega,
y el día sobra, o te parece largo.
Tárraga, Aguilar, Lope de Vega,
aligerar con sus escritos pueden
el ansia, o la pasión, que os desosiega 95 .
30. Véase toda su epístola y se hallarán cosas excelentes, ironías ocul-
tas y sales mui graciosas. Ella empieza con este grave terceto:
Es la comedia espejo de la vida,
su fin, es mostrar los vicios, y virtudes
para vivir con orden, y medida 96 .
31. Bien claro se ve que todos los tiros del capitán Artieda son contra
Lope y la turba de sus discípulos o imitadores, pues como maestro de la
corrupción hacía comedias malas saviendo hacerlas buenas. Él redujo a
comercio vulgar el arte de escribirlas y representarlas, dando monstruos a
el pueblo en vez de enseñanza y corrección de las costumbres viciadas.
Mas qué; ¿fueron Cervantes y Artieda los v́nicos que declamaron contra el
desorden de aquel tiempo?
32. Christóbal de Mesa en sus Rimas, don Esteban Manuel de Villegas
en sus Eróticas y su séptima Elegía, y el juiciosísimo Antonio López de
Vega, autor de aquellos tiempos, en el Diálogo segundo de las letras, todos
hacen las invectivas más sentidas, más fuertes y vigorosas contra Lope, no
pasándole que se disculpase con la nación, que él mismo havía enseñado
mal, igualmente que sus imitadores o serviles alumnos 97 . Villegas, hablan-

94 RA: «que como el argumento sea tan bueno, / que corresponda al claro ingenio tuyo.»
Se omite a continuación un terceto del original: «El verso grave, en su lugar y ameno, /
examinado quien lo tiene a cargo, / lo mal sonante, bárbaro y obsceno.»
95 RA: «la ansia y pasión que te desasosiega». Andrés Rey de Artieda, Epístola al
ilustrísimo Marqués de Cuellar, sobre la comedia, vv. 178–201 y 205–210 (en Sánchez
Escribano y Porqueras Mayo, págs. 113–114).
96 Rey de Artieda, Epístola, vv. 1–3. En el original, el segundo verso empieza «su fin
mostrar los vicios [...]».
97 Véase Cristóbal de Mesa, Valle de lagrimas y diversas rimas (Madrid: Juan de la
Cuesta, 1607); Esteban Manuel de Villegas, «Elegía VII [sic, por «VIII»]», en Las eróticas,
segunda parte (Nájera: Juan de Mongastón: 1617), fols. 27r.–33v., reproducido en Villegas,
Eróticas o amatorias, ed. Narciso Alonso Cortés, Clásicos Castellanos, 21 (Madrid: La Lec-
tura, 1913), págs. 229–241; Antonio López de Vega, Heráclito y Demócrito de nuestro siglo
(Madrid, 1641), «Dialogo segundo. De las letras», págs. 146–193, esp. págs. 167–178. Véa-
se también Sánchez Escribano y Porqueras Mayo, Preceptiva dramática española, págs.
136–138, 158–160 y 228–232. Como en el caso de Rey de Artieda, Armona sigue aquí a
Blas Nasarre, que cita a los mismos tres autores (prólogo, sig. B6v.–B8r. y B8v.– C1r.).
Cfr., en particular: «no puedo menos de hacer presente lo que Antonio Lopez de Vega, Au-
tor juiciosissimo, y que en esta materia tuvo la mira puesta en Lope, y que sin duda es la
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 47

do con su criado o mozo de camino de los horrendos desatinos que en su


tiempo se representavan, le dice:
Si bien lo consideras, en Toledo
huvo sastre que pudo hacer comedias,
y parar de las musas el denuedo;
mozo de mulas eres: haz tragedias 98 .
Éste es el tono de todos los demás que se omiten.
33. Pero el padre Caramuel, benedictino, que vivió en Madrid después
de todos estos censores, se pone de parte de Lope de Vega, haciendo ver
quál era el imperio del vulgo en aquellos tiempos, y dice en su obra intitu-
lada Primus Calamus, tomo 2º de la Rhimica [sic, por «Rhythmica»]: «Los
ingenios principales se dedican hoy en España a escribir comedias y se
sugetan a la censura del pueblo que los aplaude o los vitupera 99 .» En su
Poética, dice que «los jueces son varones magni, esto es, grandes, doctos y

mas eficaz defensa nuestra, y el mas autentico testimonio de que no tienen disculpa los que
quisieron cubrir su ignorancia, y falta de juicio, a expensas de su patria, achacandola el
gusto, que la calificaria de muy poco racional, o barbara» (sig. B8v.). Armona supone,
erróneamente, que las Eróticas y la Elegía VII de Villegas son dos obras distintas; entendió
mal a Nasarre: «Don Estevan Manuel de Villegas, en sus Eroticas, Elegia 7» (sig. B6v.).
98 Villegas, «Elegía VII», vv. 85–88, fol. 28v. En el original, el v. 85 es: «Que si bien lo
consideras, en Toledo». Sobre el poeta sastre (Agustín Castellanos), véase San Román, Lope
de Vega, los cómicos toledanos y el poeta sastre, págs. lxxxvii–cviii.
99 Toda esta sección está basada en Juan Caramuel Lobkowitz, Primus calamus tomus II:
ob oculos exhibens rhythmicam..., 2ª edn. (Campaniae: ex Officina Episcopali, 1668), lib. III,
epístola XXI, págs. 690–718. La primera parte de Primus calamus (Metametrica) salió en
Roma en 1663, y la segunda (Rhythmica) apareció por primera vez en 1665. La epístola XXI
consiste en una breve introducción, el texto del Arte nuevo de Lope y un comentario sobre
éste, en 29 notas. Esta primera cita de Armona es la primera frase de la epístola de
Caramuel: «Praecipua hodie Hispanorum Ingenia, quae literis suavioribus student, Co-
moedias scribunt, & in Theatri vorticibus pendêre volunt à Vulgi applaudentis, aut sibilantis
tempestate» (pág. 690a). Véase J. E. Gillet, «Caramuel de Lobkowitz and his Commentary
(1668) on Lope de Vega’s Arte nuevo de hacer comedias», Philological Quarterly, 7 (1928),
120–137. Héctor Hernández Nieto, «La Epistola XXI de Juan Caramuel sobre el Arte nuevo
de hacer comedias, de Lope de Vega», Segismundo, 12 (1976), 203–288, edita el texto com-
pleto traducido al castellano, con notas. Existe una versión en castellano de algunas partes
de la epístola de Caramuel en un manuscrito, Ortografía castellana (h. 1690), por el P. José
Alcázar; se reproduce en Bartolomé José Gallardo, Ensayo de una biblioteca española de
libros raros y curiosos, 4 tomos (Madrid; M. Rivadeneyra, 1863–1889), edn. en facsímil
(Madrid: Gredos, 1968), I, núm. 96, cols. 108–118, y en Federico Sánchez Escribano y
Alberto Porqueras Mayo, Preceptiva dramática española del Renacimiento y el Barroco 2ª
edn. (Madrid: Gredos, 1972), págs. 289–318. En el siglo XVIII, según José Antonio Álvarez
de Baena, Hijos de Madrid (Madrid, 1789–1791), IV, pág. 131, fray Miguel de Jesús María
hizo una versión en manuscrito, titulada Las Notas del Ilustísimo Caramuel sobre el Arte de
Comedias de Lope, traducidas del latín al castellano y adicionadas con varias reflexiones. No
parece probable que Armona tuviera acceso a la versión de Alcázar (que Gallardo encontró
en la «biblioteca doméstica de los Jesuitas»). En cualquier caso, no parece que la utilizara;
incluye pasajes que Alcázar omite, y su texto, en general, es bastante distinto. No sabemos
si pudo consultar la versión de Fray Miguel de Jesús María.
48 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

justos, pero que en los theatros el juez es el vulgo ýmprovo que no distin-
gue ni es capaz de distinguir en la materia 100 . Este vulgo no se deve enten-
der por las gentes principales, por que éstos oyen la comedia (que les agra-
de o no) modestamente; no los maestros de las nobles artes, no los merca-
deres, los arquitectos, etcétera, por que también éstos guardan gravedad y
compostura en sus acciones. Los que se entienden por vulgo son los que
egercen las artes mecánicas y vajas, a los quales, por el estrépito que le-
vantan en el theatro, se llaman mosqueteros de comedia. En prueva de esto,
debe decirse que en el año de 1650 havía un zapatero de viejo llamado
Sánchez, y a este zapatero deseavan siempre tener propicio los composi-
tores dramaticos, por que de él dependía en el theatro la aprovación de sus
obras. Haviendo dado a luz un yngenio de éstos cierta pieza, y estando pa-
ra representarse, como era la primera composición de su autor, tenía mu-
cho miedo a los mosqueteros, y determinó ir a visitar a Sánchez para enco-
mendar su causa a su poderosa benignidad. Le hizo presente que aquella
comedia era el primer parto de su entendimiento y que en ella consistía su
fama y su estimación futura. Sánchez le respondió gravemente desde su
vajo asiento: Vaya Vm. con Dios mui consolado, que se le hará justicia 101 .
»Lope de Vega (prosigue el mismo Caramuel) dice que él encontró un
nuevo arte de hacer comedias por que estavan en summo abatimiento en
aquel tiempo, y por eso fueron mui acriminados él y otros poetas españo-

100 Armona sigue citando a Caramuel, omitiendo algunas frases: «In Arenâ Poëticâ
delecti Iudices sunt Viri Magni: docti, & probi: qui errare nequeant, & concertantibus Musis
injuriam inferre non velint» (pág. 690a). Como se ve, Armona ha malinterpretado la frase,
suponiendo que se trata de una obra de Caramuel titulada Poetica. Parece probable que se
basara en una copia del pasaje de Caramuel en la que se hubiera omitido «Arenâ»; viendo
«In Poëticâ delecti Iudices sunt...», tomaría las primeras palabras por una referencia.
101 Cfr.: «At in Theatro Iudex est Vulgus improbum, & analphabetum, quod fulgur non
distinguit à fulmine, quod conceptus non penetrat, sed insolenti tantùm verborum transpo-
sitione delectatur. Pergo ulteriùs: & moneo, me Vulgi nomine non intelligere Cives; hi enim
Comoediam audiunt, placeat, aut displiceat, modestè; non Artium nobiliorum Magistros,
nam Mereatores, Aurifices, Architecti, Pictores, Statuarii, &c. sun divites, & in actionibus
suis gravitatem observant. Sed quos tandem intelligo? Sartores, Sutores, Circumpedes,
Rusticos, Aurigas, Rhedarios, & similes, quos propter strepitum, quem excitant, Comoediae
Mosquetarios vocamus, & illis sub 1650. se praefecerat Sanchez, calceorum refector (His-
pan. çapatero de viejo) homo vilis, & audax, quem Poëtae omnes habere propitium cona-
bantur. Et quantâ iste severitate pronunciaret: poteris ex casu sequenti colligere.
»Titius Poëta ingeniosus compusuerat Comoediam, quae erat exhibenda in Theatro, & ab
optimis personis, ut Hispanus loquitur, repraesentanda. Et, quia Mosquetariorum improbi-
tatem verebatur, Sanchezium visitare decrevit, & suam causam illius benignitati commen-
dare. Convénit hominem: quem urbanissimis verbis devincíre conatus; illam esse Comoe-
diam, primum ingenii sui foetum, & ab illâ suam famam, & aestimationem dependere
inculcabat. Audivit Poëtam humillimè loquentem obducto supercillio Sutor, & illum domisit
istis verbis. Vaya v.m. muy consolado: y esté seguro, que se le hará justicia» (Caramuel, págs.
690a–691a. La frase «desde su vajo asiento» no corresponde al original; ¿podría deberse a
una malinterpretación de «Audivit Poëtam humillimè loquentem» («escuchó al poeta que
hablaba muy humildemente»)?
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 49

les. Lope de Vega decía: Me llaman ignorante Ytalia y Francia. ¿Y por qué
profieren vna tan rígida censura? Por que compuso comedias mui dife-
rentes de las antiguas 102 . Algunas reglas de las que deven observar, pues,
los compositores son: 1ª Que todas las cosas que en la comedia se repre-
senten han de ser posibles, así en el sentido diviso como en el compues-
to 103 . 2ª La ley que manda que en dos horas no se represente más que lo
que pudo succeder en dos horas, aunque es de Aristóteles, es vana. Esta ley
se llevava no obstante a devida egecución antiguamente. 3ª La ley que de-
termina el número de las personas para hablar y para cantar, que también
es casi inútil. 4ª Tres actos son suficientes en toda comedia, pues todas
constan de tres partes, según sentencia de los antiguos, que las llamavan
protasim, epitasim et catastrasim. 5ª Aquél escribe mejor sus comedias o
tiene mejor modo de hacerlas que más agrada al pueblo con ellas, según
este verso:
Yo hallo que si allí se ha de dar gusto,
con lo que se consigue es lo mas justo 104 .
La última regla es ésta. El mejor compositor de este tiempo es Lope de
Vega, y éste asegura que escribió más de quinientas comedias, pero que de
ellas sólo seis estavan hechas a el estilo antiguo. Se ha de tener mucho
cuidado con la parte satírica, pues en Ytalia se prohivieron con ley pública
las comedias sólo por ser satíricas. La diferencia de la comedia a la trage-
dia es en que la primera tiene por objeto la fábula y la segunda la histo-
ria 105 .
102 Cfr. «Interìm, quia ego puto Artem à Viro eruditissimo [Lupo] fuisse promotam, ne
inventam, & institutam dicam... Notas subsequentes scribo: necessarias, ut puto, nam Ger-
mani, Itali, Galli, cum Lupi, aut aliorum illustrium Poëtarum Comoedias cum Veterum
praeceptis componunt, incriminantur Lupum, & alios Scriptores Hispanos, ut ipse § XXXI.
fatetur, inquit enim, Me llaman ignorante Italia, y Francia. Et, cur tam rigidâ censurâ
proscinditur? Quia comoedias aliter, quàm Antiqui composuit» (Caramuel, pág. 695a–b). La
cita de Lope es del Arte nuevo, v. 366. Las primeras palabras del párrafo de Armona no
corresponden al original de Caramuel.
103 Cfr. «Guárdese de imposibles...», Arte nuevo, v. 284.
104 Arte nuevo, vv. 209–210.
105 Cfr. «His positis, aliquas Regulas, quas observare debeat, qui Comoedias scribit,
proponamus. Prima. Omnia, quae in Comoediâ repraesentantur, esse debent possibilia, tam in
sensu diviso, quàm composito. [...] Secunda. Lex, quae jubet, ut tantùm duabus horis
repraesentetur id, quod potuit accidere duabus horis, etsi ab Aristotele lata dicatur, vana est.
[...] Addo no fuisse à Veteribus observatam. [...] Tertia. Lex, quae, aut loquentium, aut
canentium Personarum numerum determinat, vana est... Quarta. Aetus tres in omni Comoediâ
sufficiunt. [...] Nam tres partes habet omnis Comoedia, etiam Veterum Scriptorum sententiâ,
Protasim, Epitasim, & Catastasim. [...] Quinta. Ille est melior Comoedias scribendi, aut etiam
agendi modus, qui magis placet populo... Vnde scitè §. 19. dixit Lupus. Yo hallo... Sexta.
Optimus Magister Comoedias condendi fuit Lupus. Se ille §. 31. quadringentas octuaginta, &
tres Comoedias scripsisse fatetur: & supervixit adhuc multis annis: ergo quingentas, aut
etiam plures dedit: & tamen solas sex ad Regulas Veterum scripsit...» (Caramuel, Nota I,
págs. 698a–699a. Las dos últimas frases del párrafo de Armona, que parafrasean el Arte
50 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

»Los antiguos solamente admitían dos personas para representar vna co-
media. Después ya aparece que se introdujo otra. Althedio en su obra dice
que no deven introducirse más de cinco, y entrando más para las mudan-
zas, salían personas mudas. Finalmente, siempre se ha de evitar la confu-
sión, y deven salir al theatro pocos de vna vez 106 . En Madrid se tuvo por
famoso cantarín, el año del nacimiento de la Señora doña Ana María Anto-
nia de Austria, hija de Phelipe el Grande, vn tal Florián, y para ponderar su
havilidad se dijo de él:
En fin, quando ya salió
con festivos ademanes,
la musica se excedió:
Florián por ángel pasó;
y los demás por Florianes 107 .
Eran entonces los más famosos para representar los de la compañía de Ro-
cho [sic, por «Roque»] de Figueroa. Representava mui bien qualesquiera

nuevo, vv. 367–371 y 341–344 (sobre la sátira) y 111–112 (sobre la comedia y la tragedia),
ocurren en Caramuel, Nota II, pág. 700b, y Nota III, pág. 701b. Armona omite casi por
completo los extensos comentarios de Caramuel sobre sus seis reglas (indicados arriba con
puntos suspensivos entre corchetes). En la segunda regla, el texto de Armona contradice el
argumento de Caramuel (quien afirma, correctamente, que los antiguos no observaban es-
trictamente la unidad de tiempo). No sabemos si lo hace deliberadamente, o porque Armona
o su fuente malinterpretaron el original.
106 Cfr. «Veteres, sub initium duas admittebant tantummodò. Sophocles, ut Nota I.
Regul. 3. asserui tertiam addidit. Posteriores, ut observat Alstedius in Encyclopaed. libr. 30.
sect. 10. §. 7. pag. 709. non plures, quàm quinque introducebant: addebant interìm personas
mutas, qui, ut famuli Principes comitarentur. Porrò, semper est vitanda confusio, & pauci
debent simul in theatrum exire» (Caramuel, Nota VII, pág. 703b). Althedio/Alstedius es
Johan Heinrich Alsted, cuya Enciclopedia, muy citada por Caramuel, salió en 1630 y otra
vez en 1649; véase Hernández Nieto, págs. 205–206, n. 8, y pág. 244, nn. 8–9.
107 Cfr. «Inter Philomelas dulcissimas, quae Deo, & Regi serviebant in Hispaniâ Floria-
nus primum locum obtinuit, ad cujus gloriam sufficiat producere unicum D. Hieronymi
Cancri Tetrastichum ex illis, quibus pompam, quâ D. Anna Maria Antonia Austriaca, Phi-
lippi Magni Hispaniae filia, fuit baptizata, describit, En fin, quando ya salió / [...] / [...]
Florianes» (Caramuel, Nota XI, pág. 706a). Los versos citados son de un poema en quinti-
llas de Jerónimo de Cáncer y Velasco, compuesto con motivo del nacimiento de Ana María
Antonia de Austria, el día de San Antonio Abad (17 de enero) de 1635; véase Jenaro Alenda
y Mira, Relaciones de solemnidades y fiestas públicas de España (Madrid: Establecimiento
Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra», 1903), núm. 994–995, págs. 282b–283a. Se pu-
blicó este poema en Obras varias de D. Gerónimo de Cáncer y Velasco (Madrid: por Diego
Díaz de la Carrera, 1651), fols. 19v.–25r. (versos citados en fol. 23v.). Debe tratarse del
mismo Florián que se menciona en un poema con glosa atribuido al conde de Villamediana:
«Cogieron con una dama a un capón músico de la Capilla Real llamado Florián, y en el
ínterin, que le dieron su merecido, le cantaron esta letra: El capón que quiere ser gallo, /
azotallo, [azotallo].» (Conde de Villamediana, Poesía inédita completa, ed. José Francisco
Ruiz Casanova, Letras Hispánicas, 381, Madrid: Cátedra, 1994, pág. 279).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 51

papel un tal Arias, que era de los famosos de aquel tiempo 108 . Se pondera
también en los del siglo pasado a una cómica llamada Amarilis, que se
aplaudió entre todas (entre todas) [sic] las de su clase, porque era prodi-
giosa en su arte: representava, cantava, tocava ynstrumentos y baylava con
general aplauso 109 . Otros muchos huvo famosos en aquel tiempo. Pero es
mucha la necesidad de música en el día. En Madrid havía un músico fa-
moso llamado Alfonsiris que tenía voz de falsete. Salió un día al theatro
con otros dos para cantar un romance. Al instante comenzó el vulgo a dar
voces y a decir: Cante solo Alfonsiris. Él dio gracias a el vulgo, y dejándole
los compañeros comenzó a cantar solo. Tumultuóse otra vez el vulgo; insta
diciéndole cante solo. Él se maravilla, y turbado responde: Ya estoy solo; y
el vulgo impaciente le dice: No está aquí solo, mas váyase a cantar donde
esté solo: vaya a donde nadie le oiga. Así peligravan los poetas y los mú-
sicos en el theatro de aquel tiempo 110 .»

108 Cfr. «At utrumque in Comoediâ invenitur: nam à politissimis calamis scribi debet, &
à Linguis suavissimis repraesentari. Pono exemplum in illa, quae La tercera Orden de S.
Francisco, quae à Lupo de Vegâ, & à Montalvano, Poëtis illustrissimis scripta, & À Rocho
de Figueroâ, & sociis, Personis aptissimis acta: en que, ut ait idem Montalvanus Lupi vitam
edifferens, Arias representó la figura del Santo con mayor verdad, que jamás se há visto.
Profectò, Arias habebat vocem claram, & puram, memoriam firmam, & actionem vivacem
[...]» (Caramuel, Nota XI, pág. 706b). Caramuel se refiere a Juan Pérez de Montalbán, Fama
póstuma a la vida y muerte de Doctor fray Lope Félix de Vega Carpio, donde cuenta Mon-
talbán la composición y representación de La tercera Orden de S. Francisco; véase Her-
nández Nieto, pág. 255, n. 5. Sobre Roque de Figueroa (activo 1614–1650), véanse Fuentes
II, I, 90; Pellicer, Tratado histórico, II, 134–136; Shergold, A History, págs. 536–537; y
Rennert, The Spanish Stage, pág. 118. Sobre Damián Arias de Peñafiel (activo 1619–1643),
véanse Fuentes II, I, 39; Pellicer, Tratado histórico, II, págs. 36–41; y Rennert, The Spanish
Stage, pág. 267. Nótese además otra anécdota que cuenta Caramuel más adelante en la Nota
XII, pág. 707a, sobre la expresividad con la que Arias reaccionó al leer una carta en el
escenario.
109 Cfr. «Sub idem tempus Amaryllis (sic eam vocabant) inter Comicas floruit, quae erat
prodigiosa in suâ arte. Eloquebatur, canebat, musicis instrumentis ludebat, tripudiabat; &
nihil erat, quod cum laude, & applauso non faceret» (Caramuel, Nota XI, pág. 706b). Sobre
Amarilis (María de Córdoba, activa 1618–1645), véanse Fuentes II, II, 480; Pellicer, Tratado
histórico, II, págs. 94–100; y E. Cotarelo y Mori, «Actores famosos del siglo XVII. María de
Córdoba ‘Amarilis’ y su marido Andrés de la Vega», RBAMM, 10 (1933), 1–33; cfr. Cal-
derón, La dama duende, vv. 31–36.
110 Cfr. «Ornat Comoedias Musica, & non solùm est necessaria in tripudio, sed etiam
quando introducitur aliqua persona, que cantet. [...] Erat Alfonsîris Madriti Musicus, & ha-
bebat vocem non asperam, subtilem tamen, quae à nobis falsete vocatur. Magnâ arte vocem
profundebat per fusas; &, quod plerique solent Musici, se libenter audiebat, cùm cantabat.
In theatrum cum aliis duobus egressus, incepit quaedam ingeniosa Tetrastica (Hisp. vn
Romance) artificiosè modulari: &, ut judico, dignus benigniori sententiâ. Interìm, occoepit
vulgus ingeminare, Cánte solo Alfonsîris. Ille propter favorem agit gratias: socios magnâ
urbanitate dimittit: &, ubit mansit solus, resumit melos. Tumultuat tamen vulgus iterum, &
inclucat, Cánte solo. Miratur ille, & turbatus respondit, Ya estoy Señores solo. Et vulgus
impatiens reponit. No está aquí solo: mas vayase a cantar, donde esté solo: donde nadie le
óiga. Sic non Poëtae modò, sed, & Musici in Theatri vorticibus periclitantur» (Caramuel,
Nota XV, pág. 709a–b). Sobre Alfonsiris no tenemos datos.
52 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

34. Quando murió Miguel Cervantes en 1616 quedó todo el campo por
Lope de Vega, y quando murió Lope de Vega en 1635, siendo Phelipe IV
joben, alegre y poeta, entonces se entronizaron hasta lo sumo sus discí-
pulos y sus comedias. Calderón, a quien se llama príncipe de los poetas
cómicos, mereció la gracia del ábito de Santiago sólo por vn verso de la
comedia Apeles y Campaspe, que se recitó vna noche en Palacio delante
del Rey*. «Este monarcha redujo quasi todos sus festejos a a [sic] las
comedias. Destinó para ellas compañías propias, siendo el marqués de Eli-
che el primero que mandó delinear en el theatro de Palacio las mutaciones,
las máquinas fingidas y las apariencias teatrales. Después siendo Mayor-
domo mayor el Almirante de Castilla, ha llegado esto a tal punto» (dice
don Francisco de Candamo, testigo de vista, en obra manuescrita de su
propia mano en defensa de las comedias) «que la vista se pasma en el thea-
tro, viendo como vsurpa el arte todo el ymperio de la naturaleza, porque
las luces convejas, las líneas paralelas (aprovechando el pincel los mejores
matices de ella) saven dar concavidad a la plana superficie de un lienzo y
acercan las mayores distancias con suma propiedad 111 .

* [Nota de Armona:] «Con motivo del nacimiento del Príncipe don Próspero en
16[en blanco] se hicieron fiestas; y para ellas compuso don Pedro Calderón de la
Barca la comedia intitulada Darlo todo y no dar nada 112 . La hermosa Campaspe,

111 En esta cita del Artículo segundo del Theatro de los theatros de Bances Candamo se
han cambiado algunos detalles, como ya señaló Moir en su citada edición (pág. xxxix). El
original de Bances dice así: «pero el Señor Don Phelipe el grande, no juzgando esto decoro-
so a la Magestad Real, redujo sus festejos a comedias, destinando para ellos compañías
suias, y el Marqués de Heliche fue el primero que mandó delinear mutaciones, y fingir
máquinas y apariencias, cosa que, siendo Maiordomo maior el Señor Condestable de Casti-
lla, ha llegado a tal punto que la vista se pasma en los theatros, vsurpando el arte todo el
imperio a la naturaleza, porque las luzes hacen convexas las líneas paralelas, y el pincel
sabe dar concauidad a la plana superficie de un lienzo...» Aun leyendo «Condestable» por
«Almirante» (error evidente de Armona), la cita reproduce la opinión errónea de que Felipe
IV tuviera compañías teatrales suyas. Véase Moir, edición citada, pág. 42, notas 80–82.
Sobre el marqués de Heliche y la historia del teatro palaciego de esta época, véase Shergold,
A History, págs. 313–330, y J. E. Varey, «Velázquez y Heliche en los festejos madrileños de
1657–1658», BRAH, 169 (1972), 407–422.
112 Felipe Próspero nació el 27 de noviembre de 1657 y murió cuatro años más tarde.
Las fiestas que se realizaron para celebrar su nacimiento incluyeron representaciones de la
zarzuela El laurel de Apolo, de Calderón, en Carnaval de 1658; véase Shergold, A History,
págs. 319–320. Si se representó también Darlo todo y no dar nada, como dice Armona, no
era el estreno de la obra. Según Emilio Cotarelo y Mori, Ensayo sobre la vida y obras de D.
Pedro Calderón de la Barca (Madrid: Tip. de la «Rev. de Arch., Bibl. y Museos», 1924),
pág. 290, éste tuvo lugar en 1651 para festejar el cumpleaños de la Reina (el 22 de diciem-
bre); según Hartzenbusch, en cambio, la obra se estrenó en 1653, para celebrar tanto los
años de la Reina como su parto. Se publicó por primera vez en Escogidas VIII (1657), y
volvió a salir en la Quinta parte de Calderón, en 1677. En cualquier caso, Calderón no
recibió el hábito de Santiago a consecuencia de esta obra, como dice Armona, sino mucho
antes, en 1636 (Cotarelo, Ensayo, págs. 173–176).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 53

herida en su propia defensa, con su espada en la mano, huyendo de los soldados de


Alexandro, por haver dado muerte a Theágenes, cae a sus pies; Alexandro la
levanta, y después de las alabanzas militares, tan heroycas como elegantes en
versos de Calderón, le dice:
Tú que desde los primeros
años, de tantas campales
lides, saliste bien, como
brazo derecho de Marte:
Siendo en la tierra tus hüestes,
y siendo en el mar tus naves,
siempre vencedor de todos,
nunca vencido de nadie:
Hijo del grande Philipo:
esto que te digo baste,
pues no hay más que ser, que ser
hijo de Philipo el Grande 113 .
El conde duque de Olivares, que era amigo del Rey y de Calderón, se havía em-
peñado en aquellos tiempos en que se llamase Grande a Phelipe IV. Esta lisonja, y
los versos de Calderón, no disgustaron al Rey joven, que a veces le inflamavan las
grandezas del heroísmo.»

35. «Jamás» (continúa Candamo) «a estado tan adelantado el aparato de


la scena, ni el armonioso primor de la música 114 . No hablaré más de estos
festines reales, porque no tengo de hacer la injuria al Padre Camargo» 115
(es un jesuita a quien impugna) «que quiera dar a entender 116 en lo que
dice que la menor cosa, la menor acción impura se pueda poner 117 en el
templo real del decoro a los oídos de tales Magestades, ni a la escrupulosa
esquivez de tales damas, grandes y señoras 118 .» Más adelante añade:
«aquella dulce llamarada de Apolo, aquel bolcán de las musas, aquella im-
petuosa abenida de la Elicona, el padre Valentín de Cespedes, quiero decir,
escribió comedias vistiendo la sotana, comedias que se representaron en
los theatros públicos, como las escribieron otros poetas de la misma fami-

113 Estos versos ocurren hacia el final de la primera jornada; véase la Quinta parte de
Calderón (1677), fol. 185r.
114 Falta aquí una frase del original: «como en el presente siglo» (ed. cit., pág. 29).
115 Bances: «De estos festines Reales no hablaré, porque no he de hacer tal injuria al
Padre Camargo [...]» Sobre el P. Camargo, véase la introducción de Moir, págs. lvi–lxiv.
116 Se ha omitido un trozo del original: «que juzgue que, criado en la sagrada escuela de
una religión que ha enseñado al mundo la política, quiera dar a entender [...].»
117 Armona ha añadido unas palabras al original, que dice así: «quiera dar a entender
que cosa impura se pudo poner [...].»
118 Las tres últimas palabras no constan en el original. Armona omite a continuación
unas 21 líneas.
54 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

lia, y las escriben aún en el siglo presente 119 . Don Agustín Moreto fue
quien extragó» (es verdad) «la pureza del theatro, dejándose llevar o arras-
trar de los aplausos vulgares de sus poco reparadas graciosidades. Don
Diego Enciso empezó las comedias que se llaman de capa y espada. Le
siguieron después don Pedro Rosete, don Francisco de Rojas, don Pedro
Calderón de la Barca, y después los más modernos que son don Antonio de
Solís y don Agustín de Salazar, dignos de la mayor alabanza 120 .»
36. Los theatros bienen a ser en las cortes un barómetro que señala el
gusto o el humor dominante de sus príncipes y su govierno. Al instante se
conoce en ellos el astro que influye, o por el aumento o por la disminución
de su explendor. Phelipe IV los elevó en Madrid a un estado en que nunca
se havían visto. Como el Rey hacía versos y representava comedias,
premiava a los poetas y quería bien a las actrices, todo el mundo se hechó
ha hacer versos, a componer comedias y a representarlas; se hizo moda el
furor de los versos y apenas se hablaba sino se hablaba en cadencias, y en
rima. Pero en la menor hedad de Carlos II, su hijo, todo el fausto theatral
se vino a tierra. Las facciones, las intrigas de Palacio transcendieron hasta
los últimos vecinos y rincones de Madrid. La Reyna Madre governadora,
con su confesor el padre Everardo*, jesuita alemán ya declarado Ynquisi-
dor General, y todo el batallón de los jesuitas por vna parte, don Juan de
Austria, hijo de Phelipe IV y de la hermosa cómica la Calderona, con la
grandeza, el pueblo y la tropa por otra, llenaron de revoluciones a Madrid,
de calamidades y disgusto al reyno 121 . Entonces desapareció quasi toda la
nuve de cómicos, cómicas y poetas. En el espacio obscuro de aquella

119 Esta frase se ha cambiado ligeramente. Dice el original de Bances: «Valentín de


Céspedes, digo, vistiendo la sagrada ropa de la Compañía, escriuió Comedias que se reci-
taron en los públicos theatros, y otros de la mesma familia las han escrito en el siglo
presente [...].» Sobre Valentín Antonio de Céspedes (1595–1668), véase La Barrera,
Catálogo bibliográfico y biográfico, pág. 90, y J. W. Sage, «Valentín de Céspedes — Poet,
Collector or Imposter?», en Homage to John M. Hill: In Memoriam, ed. Walter Poesse
([Bloomington, IN]: Indiana University Press, 1968), págs. 85–112. Existen ediciones
sueltas de su comedia Las glorias del mejor siglo, atribuida a don Pedro del Peso, y una
edición moderna de su obra de oratoria Trece por docena, escrita bajo el seudónimo de Juan
de la Encina, por Francis Cerdan y José Enrique Laplana Gil, Anejos de Criticón, 11
(Toulouse-Le Mirail: PUM, 1998).
120 Faltan las últimas cinco palabras en el original. El orden de las frases anteriores se
ha cambiado ligeramente; consúltese el original en la edición de Moir, pág. 30. Véanse tam-
bién las notas de Moir a este pasaje (pág. 43), donde comenta que no parece tener funda-
mento la afirmación de que Enciso inaugurase la comedia de capa y espada.
121 Las dos últimas palabras se han añadido entre líneas, en letra del propio Armona.
Sobre esta época en el teatro, véase J. E. Varey, «La minoría de Carlos II y la prohibición de
comedias de 1665–1667», en Homenaje a Alonso Zamora Vicente (Madrid: Castalia, 1991),
III, págs. 351–357; y Shergold, A History, capítulo 12, págs. 331–359. Sobre el P. Juan Eve-
rardo Nitard, véase Maura Gamazo, Carlos II y su corte, I, págs. 197–224, y Henry Kamen,
Spain in the Later Seventeenth Century, 1665–1700 (Londres: Longman, 1980), págs. 330–
336. Sobre la Calderona, véase n. 82, arriba.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 55

época triste quebraron quasi todos los ympresarios o arrendadores de los


theatros 122 . Candamo, que vivía entonces en Madrid y era hombre de sce-
na 123 , dice en su obra manuscrita: «Hoy estamos experimentando que para
celebrar con lícitos festines las felicíssimas bodas del Rey nuestro Señor
no se han podido formar dos compañías moderadas para representar, y en
faltando dos o tres partes de las que mantienen el theatro con algún aplau-
so, es fuerza que fallezca mui presto de sí mismo, porque no hay quien las
reemplace 124 .» No dice Candamo quáles bodas del Rey fueron éstas, si las
primeras o las segundas. Las vnas fueron en 1679 y las otras en 1690 125 .
Pero entiendase de las vnas o de las otras, por su contexto se deja conocer
a que punto havian llegado los theatros de Madrid en aquellos tiempos. Sin
embargo, Candamo pertenece a los fines del siglo XVII, y lo que dice deve
atribuirse a las segundas bodas 126 con la Señora doña Mariana de Neoburg,
por el mes de abril del año de 1690 127 .

* [Nota de Armona (en su propia letra):] «Vn retrato suio en grande, ya de


cardenal jesuita, está en la sacristía de San Ysidro.»

37. Apenas se puede dar pues a las representaciones, desde su introdu-


ción en Madrid hasta el tiempo de su decadencia, abandono o abatimiento,
el espacio de un siglo. Los Hospitales, que fueron sus introductores y sus
agentes, hallaron modo de convertir sus viciados productos en alimento de
los pobres, piadosamente autorizado y protegido. El Hospital General dijo

122 Véase Fuentes V, págs. 13–14, y doc. núm. 6, págs. 70–73.


123 Sobre la vida de Bances Candamo, véase el citado prólogo de Moir, págs. xvii–
xxxvii.
124 Armona ha añadido unas palabras y cambiado ligeramente el texto original de Ban-
ces, que dice: «Oi se está experimentando, pues para celebrar con lícitos festines las feli-
císsimas bodas del Rey Nuestro Señor no se han podido formar dos compañías moderadas, y
en faltando dos partes o tres de las que oi mantienen el theatro es fuerza que él por sí mismo
fallezca a menos costa.» (pág. 5). Sobre este comentario de Bances, véase el prólogo de
Moir, págs. li–lii, donde arguye que se escribieron estas palabas en el verano de 1689; nó-
tese que los corrales se habían cerrado el 12 de febrero de 1689 por la muerte de la Reina
María Luisa, y volvieron a abrirse el 10 de septiembre; el 28 de octubre se representó Eco y
Narciso, de Calderón, por los años de la nueva Reina, y hubo más representaciones pala-
ciegas en los primeros meses de 1690 (véase Fuentes VI, doc. núm. 22, pág. 123, y pág.
290). Véase también la próxima nota.
125 Carlos II se casó con María Luisa de Orleans el 18 de noviembre de 1679 y con
Mariana de Neoburg en agosto de 1689, por poderes, y a principios de mayo (no abril, como
dice Armona más abajo) de 1690, en Valladolid. Véase Maura Gamazo, Vida y reinado de
Carlos II, 3 vols. (Madrid, 1942), I, págs. 316–342 y 514, y Kamen, Spain in the Later
Seventeenth Century, págs. 372 y 374.
126 Palabra añadida entre líneas en letra del propio Armona.
127 Comentario «sensato», según Moir (prólogo citado, pág. xxxix); véase también n.
124, arriba.
56 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

en documentos de su archivo que «desde el año de 1574 estava en posesión


de las comedias; que sus Jueces Protectores formavan y forman desde en-
tonces las compañías cómicas annuales, ajustavan los arrendamientos de
los teatros con los ympresarios, y otorgadas las escripturas de asiento, les
mandavan entregar las llabes de los corrales (coliseos) que el Hospital
mismo havía hecho a su costa, para asegurar en ellos, con la pública diver-
sión, la mayor vtilidad de sus pobres 128 .»
38. Esta data padece algún error, o se equivocó el maestro Gil González
Dávila, que puso la fundación del Hospital General en el año de 1596, y lo
acredita copiando la inscripción que se puso en sus cimientos 129 . León Pi-
nelo la atribuye a el año de 1566, y algunos dicen que le fundó el vene-
rable Obregón en el de 1563 130 . Sea como fuere, apenas se saca un siglo de
128 Estas palabras no constan en ninguno de los documentos del archivo del Hospital
General conservados actualmente en el Fondo de la Diputación del Archivo Regional de la
Comunidad de Madrid (muchos se han perdido). No es verdad que el Hospital General
fundara los corrales, ni que tuviera nada que ver con los teatros hasta 1583, cuando empezó
a recibir una cuarta parte del producto de las comedias; véase Fuentes XX, págs. 17–18. Cfr.
n. 55 arriba.
129 Gil González Dávila, Teatro de las grandezas de la Villa de Madrid, Corte de los
Reyes Católicos de España (Madrid, 1623), pág. 305: «Hospital de la Anvnciacion, albergue
de pobres, que es el General de la Villa, Año 1596. [...] Diose principio a la obra, y puso la
primera piedra don fray Iuan de las Cueuas de la Orden de Santo Domingo, Obispo de
Auila, a 8 de Setiembre de 1596.» La inscripción en latín, que reproduce González Dávila
en la misma página, lleva esta fecha. González Dávila, basándose en la inscripción, atribuye
la fundación del Hospital a la publicación de la obra de Cristóbal Pérez de Herrera, pro-
tomédico de Felipe II, Discurso [...] a la Real Magestad del Rey don Felipe Señor Nuestro
suplicándole se sirva de que los pobres de Dios mendigantes verdaderos destos sus reynos se
amparen y socorran, y los fingidos se reduzgan y reformen (Madrid, 1595), aunque
menciona, erróneamente, la versión ampliada (Discursos del amparo de los legítimos pobres,
y reduccion de los fingidos [...]) que se publicó en 1598. Véase la edición de esta última por
Michel Cavillac en Clásicos Castellanos bajo el título de Amparo de pobres (Madrid:
Espasa-Calpe, 1975), Introducción, págs. xxxvi–xxxix. En todo caso, el Hospital General ya
existía mucho antes de 1596; véase la próxima nota.
130 Antonio de León Pinelo, Anales de Madrid (desde el año de 447 al de 1658), trans-
cripción, notas y ordenación cronológica de Pedro Fernández Martín, Biblioteca de Estudios
Madrileños, 11 (Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1971), pág. 91: «Año 1566: El
hermano Bernardino de Obregon con algunas limosnas que juntó compró unas casas cerca
del Prado donde ahora está el Monasterio de S. Catalina. Alli puso algunas camas dotadas
por devotos, y dió principio al Hospital general que después se mudó al sitio que hoy tiene,
como se dirá año de ... [sic]. En lo cual sigo a Geronimo de Quintana» (se refiere a Jerónimo
de Quintana, A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid. Historia de su antigüedad,
nobleza y grandeza, Madrid, 1629). Ignoramos de dónde Armona sacó la fecha de 1563.
Según Pedro de Íñiguez, Vida i muerte de nuestro benerable ermano Bernardino de Obregón,
padre i fundador de nuestro ávito de hospitalidad en este Hospital Ienral de Madrid i demás
de España i otros reinos (Madrid, 1639), Obregón fundó el Hospital de Santa Ana de
Convalescientes en 1579 (fol. 27r.). Sigue Íñiguez: «Y quando se trató de la reduccion de
los Hospitales, se cometio al Doctor don Iuan Neroni [...] la aueriguacion de los bienes del
Hospital de Convalescientes [...] y lo que mejor es, en la provision que libró el Rey don
Felipe Segundo para la reduccion de muchos Hospitales al General de Madrid [...] [Obregón
apercibió] a los Hermanos de su habito, para que con ellos se passasse al Hospital General,
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 57

buena y mala fortuna en los theatros de Madrid desde aquellos principios


hasta el tiempo en que escribía Candamo lo que acavamos de ver.
39. No sólo las causas políticas, sino también las morales, concurrieron
a la decadencia. Las representaciones se havían viciado en las piezas
cómicas, en su desarreglada composición y en la livertad o ignorancia de
algunos actores y actrices en su execución. La sana moral y la inocencia de
las costumbres no estavan siempre tan respetadas como deven estarlo
siempre. Los predicadores zelosos, los escritores más atentos y sensatos, y
la autoridad de los obispos, declamaron mui presto contra los abusos y los
males de la corrupcion 131 . Phelipe II, escrupulizando (quando ya estava
cerca de la mitad de su aliento), puso mano a el conocimiento y examen de
las representaciones. Después de él la tomaron también (para poner en
ellas remedios oportunos) los Reyes sucesores. Pero Phelipe II, después de
las consultas más serias hechas a las Vniversidades de Salamanca y Coim-
bra, no hizo mas que suspenderlas para reformarlas, no para extinguir-
las 132 .
40. El religioso Phelipe III, más excrupuloso todavía que su padre en
estas cosas, lo declaró assí en decreto público, dejándoles a los theatros las
representaciones corregidas y reformadas para que continuasen. En su rey-

a tomar por su cuenta aquella Casa. [...] Dispuso los bienes de su casa, para la entrega que
se hizo a catorze de Iunio de 1587, ante el Doctor Iuan Neroni» (fols. 29r.–30r.). La
«reducción» de varios hospitales «al [...] Ospital General y gouierno y protecion del» se
hizo en noviembre de 1581, confirmándose en febrero de 1587, según Fuentes XX, doc.
núm. 39, del 6 de junio de 1608; véanse también León Pinelo, págs. 127 y 138–139, y José
Álvarez-Sierra, Los hospitales de Madrid de ayer y de hoy (Madrid, 1952), pág. 37. Así que
el Hospital General ya existía en 1581, aunque no está claro cuándo se fundó. La fuente
directa de este párrafo de Armona es una nota al margen de un «Extracto de las noticias que
se hallan en el Archivo de Madrid correspondientes a la representacion de comedias», en
AVM, Secretaría, 3-11-8: «El Hospital General se fundó el año de 1596. Véase el Maestro
Gil González Dávila, por lo que en el año de 79 se deve de entender los otros hospitales que
havía entonces. León Pinelo dice fue su fundazión en el año de 1566.» Esta nota está escrita
por la misma mano que la mayor parte de los borradores de estas Memorias (BNM Mss.
18.474 y 18.475). Armona vuelve a utilizar el informe 3-11-8 más adelante; véanse nn. 134–
137, 178, 192, 194–199, 253, 263, 268–270 y 295–298, abajo.
131 Para una selección de los escritos sobre este tema de las últimas décadas del siglo
XVI, véase Cotarelo, Controversias (consúltese el índice cronológico, pág. 611).
132 Armona sigue aquí a Bances Candamo: «Tal era el estrago de las Comedias en Espa-
ña que el Señor Rei Don Phelipe II el prudente, cercano ia a la meta de su aliento, escru-
pulizó en ellas, y, hauiendo consultado a las Vniuersidades de Salamanca y Coimbra, las
suspendió por reformarlas, y no por extinguirlas.» (ed. cit., pág. 30). La curiosa espresión
«la mitad de su aliento», en el texto de Armona, se explica por una falsa lectura de «la
meta». Para la Real provisión del 2 de mayo de 1598 que prohibió la representación de
comedias, véase Cotarelo, Controversias, págs. 620b–621a. Continúa Bances: «como lo de-
claró el Señor Don Phelipe tercero por aquel decreto suio, en que las restituió, reformán-
dolas» (pág. 30; véase la nota 97 de Moir, págs. 43–44). Para este decreto de 17 de abril de
1599, véase Cotarelo, Controversias, pág. 621a. Véanse también Shergold, A History, págs.
516–517, y Cotarelo, Controversias, págs. 163b–164a, 207b–209a, 392a–397a, 421a–425a,
512b–513b y 577a–578b.
58 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

nado empieza la policía theatral, pues trasladada la Corte desde Valladolid


a Madrid en 1606 se tomaron serias precauciones y providencias para su
govierno 133 .
41. Mas para aclarar este punto de la introdución de las comedias en
Madrid, su establecimiento en ella y el derecho de los Hospitales, diremos
con los documentos que consta de vna certificación dada por el Contador
de los Hospitales que a 17 de octubre de 1579 compraron los diputados del
Hospital General, el de Pasión y sus agregados, vna casa y solar en la calle
de la Cruz, donde pusieron el primer corral 134 .
42. Después las cofradías de los mismos hospitales compraron dos
solares en la calle del Príncipe, y se hizo en ellos el segundo corral 135 . Éste
es el origen de vno y otro.
43. El Licenciado Ximénez Ortiz, del Consejo real, que ya en 1584 era
Juez Protector de los theatros y hospitales (parece que fue el primero),
proveyó un auto a 15 de febrero del mismo año. Mandó en él que «se
notificase a los autores de las comedias no hiciesen ausencia alguna de
Madrid, ni tampoco los demás cómicos de sus compañías, vajo las penas
que les impuso si contraviniesen o faltasen a este mandato, para evitar así
el perjuicio de los hospitales 136 .»

133Armona se refiere a las Primeras ordenanzas de 1608, que reproduce más abajo.
134La fuente de Armona es el ya citado informe AVM, Secretaría, 3-11-8, [fol. 1r.]:
«Por vna copia simple de vna zertificación del Contador general de los Reales hospitales
General, Pasión y sus agregados consta que en 17 de octubre de 1579, por los diputados del
Hospital, se compraron vna casa y solar en esta Villa en la calle de la Cruz, donde hizieron
un teatro para representar comedias, cuio aprobechamiento fuese para los enfermos de los
Hospitales.» El informe 3-11-8 tiene correcciones autógrafas de Armona; cfr. las notas 136
y 178, abajo. No está fechado, pero un archivero le ha puesto la fecha de 1785. Está basado
en parte en otro informe (AVM, Secretaría, 3-135-19). El contrato original de 1579 se
conserva en Fuentes XX, doc. núm. 8 (a), págs. 104–105. Se trata de la Cofradía de la
Soledad, no del Hospital General (véase n. 128, arriba), y el documento es del 12 (no del
17) octubre 1579. También se conserva, en una copia posterior, un documento del 17 de
noviembre de 1579, sobre el censo que acababan de fundar los cofrades de la Pasión para
financiar su reciente compra; véase Fuentes XX, doc. núm. 1, págs. 101–102.
135 AVM, Secretaría, 3-11-8, [fol. 1r.–v.]: «Después por las Cofradías de éstos se com-
praron dos solares en la Calle del Príncipe para hazer otro teatro» (cfr. AVM, Secretaría,
3-135-19, [fol. 1v.–2r.]). Para el contrato original, del 19 de febrero de 1582, véase Fuentes
XX, doc. núm. 16 (a), pág. 109. Sobre los orígenes de los corrales véase también Pellicer,
Tratado histórico, I, págs. 58–77.
136 De nuevo, la fuente de Armona es el informe AVM, Secretaría, 3-11-8, [fol. 1v.]:
«En 15 de febrero de 1584, por el Lizenziado Jiménez Ortiz, del Consejo de S.M., a cuio
cargo estaban las cosas tocantes a la hazienda de esta Villa, mandó se notificase a los
autores de comedias que no hiziesen ausencia de esta Corte estos, ni los representantes de
comedias, cuias probidencias se han continuado mucho después como consta en el archivo.»
(Cfr. AVM, Secretaría, 3-135-19, [fol. 3r.–v.].) En este lugar de 3-11-8 hay una nota al
margen, escrita por la misma mano que mencionamos en n. 130, arriba: «Se ha de ber qué
especie de comisión tenía este ministro sobre la hacienda de esta Villa; o si acaso su auto
fue expedido en calidad de Juez Protector de theatros y hospitales. [En otra mano:] No
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 59

44. Estos son los principios de los dos coliseos a el último tercio del
siglo XVI. Su propiedad y sus aprovechamientos eran de los Hospitales, el
General, el de Pasión, Expósitos y Desamparados. Estavan governados por
comisarios que nombravan las cofradías, cada vna el suyo de sus respec-
tivos yndividuos, así para cuidar del entretenimiento de los corrales y de
sus muebles como para la buena cobranza y recaudación de los intereses.
Estos comisarios hacían los arrendamientos anuales; se ajustavan con los
autores de las compañías cómicas y un músico guitarrista; y havía otro
comisario que hacía el oficio de contador ynterventor. Llevava los asientos
diarios de cuenta y razón, ajustava el haver líquido de cada hospital para su
percivo y dejava reservado a cada corral un corto fondo para las obras y
reparos precisos 137 . A su tiempo veremos cómo y por qué medios fueron
creciendo.
45. En 1608 el Licenciado Juan de Tejada, del Consejo de S.M.,
succesor en el Juzgado de Protección del Licenciado Ximénez Hortiz, fue
el primero que dictó reglas de govierno y policía para los corrales (desde

espresa más este auto.» Es de suponer que esta nota se redactó durante la preparación de
estas Memorias. Armona supone que Jiménez Ortiz era Juez Protector. Parece que éste y
don Pedro Puertocarrero, miembros del Consejo Real, actuaban más bien como comisarios
nombrados por el Consejo; como tales promulgaron otro auto sobre los corrales el 24 de
abril de 1584 (Fuentes XX, doc. núm. 25 [a], págs. 121–122). El auto del 15 de febrero de
1584 no tiene que ver con los corrales y los hospitales sino con la fiesta del Corpus, que
estaba a cargo de la Villa. Se publica en Fuentes XX, doc. núm. 23, pág. 119; la versión de
Armona no es una cita textual sino un resumen. Véase también Pérez Pastor, Nuevos datos
acerca del histrionismo español en los siglos XVI y XVII. Segunda serie (Bordeaux, 1914),
págs. 13–14.
137 AVM, Secretaría, 3-11-8, [fol. 1v.–2r.]: «Después parece que quando bino aquí la
Corte, que fue por los años de 1606, ya estaban hechos los dos Corrales de el Príncipe y la
Cruz, y su propiedad y aprobechamiento era para los Hospitales General, Pasión y Niños
expósitos y Desamparados de esta Villa, gobernándose para la percepción y cobranza de
dicho aprobechamiento por los Comisarios que se nombraban de los mismos yndibiduos de
las Cofradías, y estos hacían cada año los arrendamientos y se ajustavan con los autores, y
además havía otro comisario para que llebase la cuenta y razón, y aprorrata [sic] se diese a
cada hospital su haver, dejando del mismo caudal para obras y reparos de los Corrales.»
(Cfr. AVM, Secretaría, 3-135-19, [fols. 3v.–4r.].) El informe 3-135-19 (fuente de 3-11-8)
sigue aquí un informe anterior que se reproduce en Fuentes III, doc. núm. 73, págs. 184–187
(pág. 184). Las Cofradías de la Pasión y de la Soledad compartieron el comercio teatral a
partir su acuerdo de 1574; véase n. 55, arriba. El Hospital General empezó a recibir parte
del producto de los corrales a partir del 25 de diciembre de 1583 (Fuentes XX, págs. 17 y
292–293). El Hospital de los Niños expósitos, llamado también el de la Inclusa, fue fundado
y estaba administrado por la Cofradía de la Soledad; el de los Desamparados, fundado en
1609, empezó poco después a recibir una parte de los beneficios de los corrales. Otras dos
instituciones, los Hospitales de Antón Martín y de la Corte, empezaron en 1606 a cobrar dos
maravedís por persona cada uno, concesión que fue conmutada en un pago anual en 1615;
pero no participaban en la repartición de los beneficios. Véase Fuentes XX, págs. 20–21. A
partir del 30 de marzo de 1615, se pagó una cantidad anual de las sisas a cada uno de los
cuatro hospitales que menciona Armona (véanse Fuentes III, doc. núm. 7, págs. 58–60, y
Fuentes XX, doc. núm. 44, págs. 159–161). Pero eran las Cofradías de la Pasión y de la
Soledad los únicos propietarios y administradores de los corrales.
60 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

entonces ya empezaron sus jueces a llamarlos theatros). Él mandó impri-


mir y fijar en ellos el cartel siguiente, que se puso en vna tabla para noticia
de todos*:

* [Nota de Armona:] «Hay un egemplar impreso, en la Secretaria del Corregi-


miento.»

AÑO DE 1608
Sumario de la orden dada por el Sr. Lic. Juan de Tejada, del Consejo de
S.M., a quien por su Real cédula está cometida la Protección y govierno
del Hospital General de esta Corte y los demás de ella, que deven guardar
los autores de comedias, comisarios, alguaciles y deemás personas que
acuden al beneficio y cobranza y partición del aprovechamiento de ellas
para los dichos Hospitales.

[Sigue el texto de las Primeras ordenanzas de teatro, de 1608 (Fuentes III, doc.
núm. 2, págs. 47–52). El original está en AVM, Secretaría, 2-468-5.]

AÑO DE 1614
En la relación del viage que Phelipe II hizo a Flandes, escrita por Juan
Calbete Estella [sic, por «Estrella»], se ve cómo fueron las fiestas que se
hicieron a este Príncipe en los lugares de su tránsito 138 . En ellas se vio el
buen orden, y huvo algunas piezas theatrales representadas con mucha
magnificencia. Y en 1614, quando ya se hacía vn objeto serio de los
theatros en Madrid, se imprimió El viage entretenido de Agustín de Rojas,
natural de Madrid, que con mucha naturalidad y exactitud refiere quanto se
havía hecho y visto hasta su tiempo. Es vn viage de quatro cómicos, llama-
dos Ríos, Ramírez, Solano, y Rosas [sic, por «Rojas»], que hablan en él de
sus cosas cómicas y sus representaciones en España. Ynserta vna loa que
Rosas [sic, por «Rojas»] dijo en Granada, donde se habla de todo, y del
progreso del theatro en España. Dice así, página 46 139 :

138Juan Cristóbal Calvete de Estrella, El felicíssimo viaje del muy alto y muy poderoso
príncipe don Phelippe, hijo d’el Emperador don Carlos Quinto Máximo, desde España a sus
tierras de la baxa Alemaña: con la descripción de todos los Estados de Brabante y Flandes
(Amberes: en casa de Martín Nucio, 1552). Hay edición moderna de José Luis Gonzalo
Sánchez-Molero y Paloma Cuenca (2001). Véase Shergold, A History, págs. 236, n. 1, 237,
n. 1, y 240, n. 1.
139 Se reproduce a continuación la famosa «loa de la comedia» (Loa VIII) de El viaje
entretenido, de Agustín de Rojas Villandrando. Véase la edición de Jean-Pierre Ressot en la
serie Clásicos Castalia, 44 (Madrid: Castalia, 1972), págs. 147–158. A pesar de lo que dice
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 61

Aunque el principal intento


con que he salido acá fuera
era sólo de alavar 140
el vso de las comedias 141 :
sus muchas prerrogativas,
requisitos, preheminencias,
su notable antigüedad,
dones, livertad, franquezas;
entiendo que bastara
no hacer para su grandeza
cathálogo de los reyes
que con sus personas mesmas
la han honrrado, y se han honrrado
de representar en ella,
saliendo siempre en theatros
públicamente en mil fiestas,
como Claudio Emperador
lo acostumbrava en su tierra,
Heliogábalo, Nerón 142 ,
y otros príncipes de cuenta;
sino de aquellos varones
que con la gran sutileza
de sus divinos ingenios,
con sus estudios y letras,

Armona, la primera edición de esta obra se publicó en 1603. La edición a la que alude
(Madrid: viuda de Alonso Martín, 1614) debe ser la que utilizó; el pasaje citado empieza allí
en el fol. 45v., lo cual explicaría la referencia aquí a la «pagina 46». Remitimos a las notas
de Ressot y a las de Jacques Joset en su edición en la serie Clásicos Castellanos, 210–211
(Madrid: Espasa-Calpe, 1977), I, págs. 136–151. La fuente de este párrafo es un documento
del Archivo de Corregimiento de Madrid (AVM, Corregimiento, 1-84-57), con correcciones
autógrafas de Armona, que lleva el título «1785. Apuntaciones para la historia del teatro»:
«En la relación del viage que hizo a Flandes Phelipe II escrita por Juan Calvete Estella [sic],
se ven las fiestas que se le hicieron por los lugares de su tránsito: entre ellas hay algunas
fiestas teatrales representadas con mucha magnificencia. Pero con maior especificazión se
puede ver El viage entretenido de Agustín de Roxas, natural de Madrid, impreso en Madrid
en 1614. Es un viage de quatro cómicos, llamados Ríos, Ramírez, Solano y Rojas, que
hablan en él de sus cosas cómicas. Hay una loa que Rojas dijo en Granada, donde se habla
del origen y progresos de las comedias en España, y dice así, pag. 46 [...].» Se citan a
continuación los mismos versos del Viaje entretenido que Armona reproduce aquí. Se trata
evidentemente de unos apuntes redactados durante la preparación de estas Memorias, pero
no sabemos por quién. Señalamos en las siguientes notas las variantes del texto de Ressot y
del de AVM, Corregimiento, 1-84-57 con respecto al texto de Armona. Como se verá,
Armona reproduce algunas variantes de 1-84-57 y añade otras suyas.
140 Ressot: «el alabar».
141 Ressot y 1-84-57: «la comedia».
142 Ressot: «Heliogábalo y Nerón».
62 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

la han compuesto y dado lustre


hasta dejarla perfecta,
después de tan largos siglos
como ha que se representa.
Y donde más ha suvido
de quilates la comedia
ha sido donde más tarde
se a alcanzado el vso de ella,
que es en nuestra Madre España:
Porque en la dichosa hera
de aquellos gloriosos Reyes,
dignos de memoria eterna,
don Fernando e Ysabel
(pues 143 ya con los santos reynan),
que hechar de España acavavan
a los moriscos y sectas
del gran Reyno de Granada:
Entonces dieron en ella 144
principio a la Ynquisición,
y se dio 145 a nuestra comedia.
Juan de la Encina el primero,
aquel insigne poeta
que tanto bien empezó,
de quien tenemos tres églogas
que él mismo representó
al Almirante y Duquesa
de Castilla y de Ynfantado,
que éstas fueron las primeras.
Y para más honrra suya
y de la comedia nuestra,
en los días que Colón
descubrió la gran riqueza
de Yndias y nuevo mundo,
y el Gran Capitán empieza
a sugetar aquel reyno
de Nápoles y su tierra,
a descubrirse empezó
el vso de la comedia,
porque todos se animasen

143
Ressot: «que».
144
Ressot y 1-84-57: «todos los moriscos, que eran / de aquel reino de Granada / y
entonces se daba en ella».
145 Ressot: «se le dio»; 1-84-57: «y se le dio».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 63

a emprehender cosas tan buenas,


heroycas y principales,
viendo que se representan
públicamente los hechos,
las hazañas y grandezas
de tan insignes barones,
así en armas como en letras.
Porque aquí representamos
vna de dos, las proezas
de algún ilustre barón,
su linage y su nobleza;
o los vicios de algún príncipe,
las crueldades o vagezas,
para que al vno se imite
y con el otro haya enmienda.
Y aquí se ve que es dechado
de la vida la comedia,
que como se descubrió,
con aquella nueva tierra
y nuevo mundo, el viage
que ya tantos ver desean,
por ser de provecho y honra,
regalo, gusto, y riquezas;
ansí la farsa se halló,
que no es de menos que aquesta,
desde el principio del mundo
hallada, vsada y compuesta
por los griegos y latinos
y otras naciones diversas,
ampliada de romanos,
que labraron para ella
theatros y coliseos,
y el anfiteatro, que era
donde se encerravan siempre
a oír comedias de éstas
ochocientas mil personas,
y otras que no tienen cuenta.
Entonces escribió Plauto
aquella de su Alcumena,
Terencio escribió su Andría,
y después con su agudeza
los sabios ytalianos
escribieron muchas buenas,
64 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

los yngleses ingeniosos,


gente alemana y flamenca;
hasta los de aqueste tiempo,
que ilustrando y componiéndola
la han hido perfeccionando
ansí en burlas como en veras.
Y porque yo no pretendo
tratar de gente extrangera,
sí de nuestros españoles,
digo Lope de Rueda 146 ,
gracioso representante,
y en su tiempo gran poeta,
empezó a poner la farsa
en buen vso y orden buena,
porque la partió en tres actos 147
haciendo introito en ella,
que agora llamamos loa,
y declaran 148 lo que eran
las marañas, los amores,
y entre los pasos de veras
mezclados otros de risa,
que porque iban entre medias
de la farsa, los llamaron
entremeses de comedia,
y todo aquesto hiva en prosa
más graciosa que discreta.
Tañían vna guitarra,
y ésta nunca salía fuera,
sino adentro, y en los blancos,
mui mal templada, y sin cuerdas.
Baylava a la postre el bobo,
y sacava tanta lengua,
todo el bulgacho embobado
de ver cosa como aquélla.
Después, como los yngenios
se adelgazaron, empiezan
a dejar aqueste vso,
reduciendo los poetas
la mal ordenada prosa
en pastoriles endechas.
146 Ressot y 1-84-57: «digo que Lope de Rueda».
147 Ressot: «porque la repartió en actos».
148 Ressot: «y declaraban».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 65

Hacían farsas de pastores 149


de seis jornadas compuestas,
sin más hato que un pellico,
un laúd, vna bihuela,
vna barba de zamarro,
sin más oro, ni más seda.
Y en efecto, poco a poco,
barbas y pellicos dejan,
y empiezan a introducir
amores en las comedias,
en las quales ya havía dama,
y un padre que aquesta cela,
hacía 150 galán desdeñado,
y otro que querido era,
vn viejo que reprehendía,
un bobo que los asecha,
vn vecino que los casa,
y otro que ordena las fiestas.
Ya havía saco de padre,
havía barba y cavellera,
un bestido de muger,
porque entonces no lo eran
sino niños: después de esto
se vsaron otras sin éstas,
de moros y de christianos
con ropas y tunicelas.
Estas empezó Berrío,
luego los demás poetas
metieron figuras graves,
como son reyes y reynas.
Fue el autor primero de esto
el noble Juan de la Cueva,
hizo del Padre tirano,
como savéis, dos comedias:
sus Tratos de Argel Cervantes;
hizo el comendador Vega
sus Lauras 151 , y El bello Adonis

149 La sintaxis de estos versos es distinta en el texto de Ressot: «[...] a dejar este uso; /
reduciendo los poetas / la mal ordenada prosa / en pastoriles endechas, / hacían farsas de
pastores / [...]».
150 Ressot y 1-84-57: «había».
151 De nuevo, la sintaxis es distinta en la edición de Ressot: «Sus Tratos de Argel Cer-
vantes / hizo; el Comendador Vega / sus Lauras, [...]».
66 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

don Francisco de la Cueva:


Loyola aquella de Audalla,
que todas fueron mui buenas;
ya 152 en este tiempo vsavan
cantar romances y letras,
y esto cantavan dos ciegos
naturales de sus tierras;
hacían quatro jornadas,
tres entremeses en ellas,
y al fin con su baylecito
hiva la gente contenta.
Pasó este tiempo, vino otro,
suvieron a más alteza:
las cosas ya hivan mejor;
hizo entonces Artieda
sus Encantos de Merlín,
y Lupercio sus tragedias;
Virués hizo su Semíramis
valerosa en paz y en guerra;
Morales, su Conde loco,
y otras muchas sin aquestas
hacían versos hinchados 153 ;
ya vsavan sayos de telas,
de raso, de terciopelo,
y algunas medias de seda.
Ya se hacían tres jornadas,
y hechavan retes 154 en ellas;
cantavan a dos y a tres,
y representavan hembras.
Llegó el tiempo que se vsaron
las comedias de apariencias,
de santos y de tramoyas;
y entre estas farsas de guerras,
hizo periodar 155 entonces
la del Rosario, y fue buena,
San Antonio, Alonso Díaz,

152 Ressot y 1-84-57: «y ya».


153 En la edición de Ressot se puntúa (creemos que correctamente): «[...] y otras muchas
sin aquestas. / Hacían versos hinchados [...]».
154 Ressot: «retos».
155 Ressot y 1-84-57: «hizo Pero Díaz»; en 1-84-57 está escrito: «hizo Perodiaz» (en es-
ta letra se confunden facilmente la r y la z). En la edición de Ressot, se puntúa (creemos que
correctamente): «y entre éstas, farsas de guerras. Hizo Pero Díaz entonces [...]».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 67

y al fin no quedó poeta


en Sevilla, que no hiciese
de algún santo su comedia.
Cantávase a tres y a quatro,
eran las mugeres bellas:
bestíanse en ábito de hombre,
y bizarras y compuestas
a representar salían
con cadenas de oro y perlas.
Sacávanse ya cavallos
a los theatros, grandeza
nunca vista hasta este tiempo,
que no fue la menor de ellas.
En efecto, éste pasó;
llegó el nuestro, que pudiera
llamarse el tiempo dorado,
según el punto a que llegan 156
comedias, representantes,
trazas, conceptos, sentencias,
inventivas, novedades,
música, entremeses, letras,
graciosidad, bayles, máscaras,
bestidos, galas, riquezas,
torneos, justas, sortijas,
y al fin cosas tan diversas,
que en punto las vemos hoy
que parece cosa incrédula
que digan más de lo dicho
los que han dicho, son, y sean.
¿Que harán los que vinieren
que no sea cosa hecha?
¿Que inventarán que no esté
ya inventado? Cosa es cierta.
Al fin la comedia está
suvida ya en tanta alteza,
que se nos pierde de vista:
plega a Dios que no se pierda.
Hace el sol de nuestra España,
compone Lope de Vega
(la fénix de nuestros tiempos
y Apolo de los poetas)

156 Ressot: «según al punto en que llegan».


68 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

tantas farsas por momentos,


y todas ellas tan buenas,
que ni yo sabré contallas
ni hombre humano encarecellas.
El divino Miguel Sánchez
¿quién no save lo que inventa?
las coplas tan milagrosas,
sentenciosas y discretas
que compone de contino,
la propiedad grande de ellas
y el decir bien de ellas todas,
que aquesta es mayor grandeza.
El jurado de Toledo 157 ,
digno de memoria eterna,
con callar está alabado,
porque yo no sé 158 , aunque quiera.
El gran canónigo Tárraga;
Apolo, ocasión es ésta
en que si yo fuera tú
quedara corta mi lengua.
El tiempo es breve, y yo largo,
y así he de dejar por fuerza
de alabar tantos ingenios,
que en un sin fin procediera.
Pero de paso diré
de algunos que se me acuerdan,
como de 159 heroyco Velarde,
famoso Micer de Artieda 160 ,
el gran Lupercio Leonardo,
Aguilar el de Valencia,
el Licenciado Ramón,
Justiniano, Ochoa, Cepeda,
el Licenciado Mexía,
el buen don Diego de Vera,
Mescua, don Guillén de Castro,
Liñán, don Félix de Herrera,
Valdivieso y Armendáriz,

157 Este verso está subrayado en el manuscrito, y por eso lo ponemos en cursiva, pero
no es un título; según Menéndez y Pelayo, se trata de Juan de Quirós, autor de la comedia
La famosa toledana (¿1591?) (véase Ressot, pág. 155, n. 165).
158 Ressot: «por qué yo no sé».
159 Ressot y 1-84-57: «como el».
160 Ressot: «Micer Artieda».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 69

y entre muchos vno queda,


Damián Salustio del Poyo,
que no ha compuesto comedia
que no mereciese estar
con las letras de oro impresa,
pues dan provecho al autor
y honra a quien las representa.
De los farsantes que han hecho
farsas, loas, bayles, letras,
son Alonso de Morales,
Grajales, Zorita, Mesa,
Sánchez, Ríos, Abendaño,
Juan de Vergara, Villegas,
Pedro de Morales, Castro,
y el del hijo de la tierra 161 :
Caravajal, Claramonte,
y otros que no se me acuerdan,
que componen y han compuesto
comedias muchas y buenas.
¿Quién a todos no conoce?
¿Quién a su fama no llega?
¿Quién no se admira de ver
sus ingenios y elocuencia?
Supuesto que esto es así,
no es mucho que yo me atreva
a pediros en su nombre
que por la gran reverencia
que se les deve a sus obras,
mientras se hacen sus comedias,
que las faltas perdonéis
a los que representan 162 .

47 163 . En Madrid, el Juez Protector dava cuenta al Consejo en los casos


de duda. A representación del Lic. Juan de Tejada, el año de 1615, se repi-
tieron reglas impresas de todo lo que se havía de observar, no sólo en los
coliseos de Madrid, sino también en los que havía y se hivan haciendo en
varias capitales de las provincias*.

161 Aparece así en el manuscrito, con minúscula inicial y sin subrayar; pero debe ser un
título, como indica Ressot: «y el del Hijo de la tierra».
162 Ressot: «de los que las representan».
163 Sic; se ha saltado el número 46.
70 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

* [Nota de Armona:] Reformación de comedias, mandada hacer por el


Consejo para que se guarde, así en esta Corte como en todo el Reyno. A 8
de abril de 1615 164 .

48. A 18 de marzo de 1616, por muerte de Juan de Tejada, le sucedió


en el Juzgado de Protección el Doctor Diego López de Salcedo, del mismo
Consejo, y se despachó a su favor Real cédula de de [sic] 165 Protección
con aquella fecha 166 .
49. En ella se dice: «Que el Rey estava informado de la gran necesidad
que padecían los Hospitales, por la multitud de pobres que havía en ellos.
Y para acudir a vna obra tan piadosa havía mandado formar vna junta,
compuesta de su confesor, y otras personas de su satisfacción, para que
viesen y le consultasen con conocimiento de causa lo que havía de exe-
cutar. Que se hizo la consulta, y en virtud de ella, por otra Real cédula que
expidió el Consejo, mandó Su Magestad que de las sisas que se impusieron
para cumplir el servicio de 250.000 ducados que hizo Madrid por la sexta
parte del alquiler de las casas, quando se mudó después la corte a esta
Villa, se consignasen y pagasen a los Hospitales 54.000 ducados en cada
un año, haciéndose el pago por tercios, satisfechos que fuesen los intereses
del capital de 250.000 ducados con que sirvió Madrid a S.M.; con esta
distinción en la aplicación de los citados 54.000 ducados: que 24.000 de
ellos eran para el Hospital General, y 10.000 para cada vno de los otros
tres, prohiviendo que sobre las mencionadas sisas se librase ni pudiese
librar cosa alguna que se antepusiese a esta real y soberana resolución.»
50. Estas piadosas providencias en auxilio de los Hospitales, y arreglo
de los teatros en sus representaciones, fueron de los v́ltimos años del
reynado de Phelipe III. Su sucesor Phelipe IV mandó que subsistiesen, y
les continuó su protección. Muerto el Juez Protector don Diego López

164 Sigue aquí, en una nota original al pie de esta página del manuscrito y de las cuatro
páginas siguientes, el texto de la Reformación de Comedias de 1615. Véase Fuentes III, doc.
núm. 6, págs. 55–58. Se reproduce también en el segundo tomo; véase pág. 290, abajo.
165 Al pasar la página del manuscrito, el escribiente ha repetido la palabra «de», que ya
había escrito al final de la página anterior.
166 Este párrafo y el siguiente (§49) corresponden a AVM, Secretaría, 3-11-8, [fols. 3r.–
v.] (cfr. AVM, Secretaría, 3-135-19, [fols. 6r.–7r.), pero algunos detalles nos hacen creer
que Armona pudo haber visto también Fuentes III, doc. núm. 73, págs. 184–187 (pág. 185),
la fuente de ambos (véase n. 137, arriba). En todo caso, estos informes están basados a su
vez en la primera parte de Fuentes III, doc. núm. 8, págs. 60–62, del 18 de marzo de 1616
(AVM, Secretaría, 2-420-22). En los informes citados hay varios errores, que Armona re-
produce. No se trata de una cédula de Protección; el documento del 18 de marzo de 1616 es
una Real provisión, dirigida a López de Salcedo, la cual confirma y amplía otra del 30 de
marzo de 1615 (Fuentes III, doc. núm. 7, págs. 58–60; AVM, Secretaría, 4-62-12). Esta
provisión de 1615 comunica a los Protectores Contreras y López de Salcedo lo contenido en
una consulta sobre los Hospitales, y establece la sisa de la sexta parte.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 71

Salcedo, fue nombrado el Lic. don Gregorio López Madera, del Consejo
real, que sirbió la Comisión hasta el año de 1632. Hizo los arrendamientos
de los theatros, como sus antecesores, a beneficio del Hospital General.
Los ympresarios hicieron quiebra. Dejaron sin pagar a los pobres crecidas
cantidades de dinero, y las necesidades volvieron a estrechar como antes,
hasta el extremo 167 .
51. Entonces el Sr. Josef González, Consejero, el famoso Josef Gonzá-
lez, natural de Arnedo, íntimo amigo del conde duque de Olivares y
faborecido del Rey, como hechura de su privado; este havilísimo ministro,
que ya se hallava en el Juzgado de Protección en 1632, acudió a Madrid en
18 de agosto del mismo año. Expuso las necesidades del Hospital, sacó de
pronto 4.000 ducados para socorrerle y el Ayuntamiento mandó que su
contador Diego Arredondo informase qué cantidad mayor se podría dar del
caudal que producían o produgesen las sisas de Madrid. Se trató de exami-
nar los motivos que podían causar la quiebra de los arrendadores, porque
entonces no tenía Madrid intervención alguna en los theatros, ni en los
arrendamientos que se celebravan. Se nombraron para esto diputados o
comisarios del Ayuntamiento, a consecuencia de un recado que embió a la
Villa el mismo Josef González, y se les previno que tratasen con él lo que
llevavan entendido 168 . Se executó así. Se volvió a dar cuenta a la Villa, y
enterada de todo, hizo el siguiente acuerdo en ayuntamiento que celebró el
día 30 [sic, por «3»] de septiembre del mismo año de 1632 169 .
52. «En este ayuntamiento, el Sr. Pedro Martínez dijo: Que el Sr. Josef
González le llamó ayer y le dijo que S.M. le havía cometido ya a esta Vi-
lla 170 la administración de los corrales de comedias, y le mandó la digese

167 Este párrafo, en cambio, no consta en AVM, Secretaría, 3-11-8, pero sí consta algo
similar en Fuentes III, doc. núm. 73, págs. 184–187, y en AVM, Secretaría, 3-135-19, [fols.
7r.–v.]. Es de suponer, por tanto, que Armona utilizó aquí uno de estos últimos. Sobre Gre-
gorio López Madera, véase n. 201, abajo. Sobre los arriendos en esta época y la quiebra de
los arrendadores, véanse Fuentes XIII, págs. 19–25, y Fuentes III, págs. 20–21.
168 Este párrafo no consta en 3-11-8. Parafrasea o AVM, 3-135-19, [fols. 7v.–8v.], o la
fuente de éste, Fuentes III, doc. núm. 73, págs. 184–187 (pág. 186); véase n. 137, arriba.
Para la intervención de González en 18 de agosto de 1632, véase Fuentes III, doc. núm. 16
(a), págs. 70–71 (AVM, 4-52-131); cfr. doc. núm. 16 (b), que se refiere a la Real cédula
concediendo a González «la administración de la hacienda de los ospitales, comedias y
corrales». Sobre González, véase Janine Fayard, «José González (1583?–1668), ‘créature’
du comte-duc d’Olivares et conseiller de Philippe IV», en Hommage à Roland Mousnier:
clientèles et fidélités en Europe à l’époque moderne, ed. Yves Durand (París: Presses Univer-
sitaires de France, 1981), págs. 351–368.
169 Aunque el acuerdo que se reproduce a continuación consta en términos similares en
Fuentes III, doc. núm. 73, pág. 186 y AVM, Secretaría, 3-135-19, [fols. 8v.–9r.] (pero no en
3-11-8), Armona sigue la versión en Fuentes III, doc. núm. 56 (sin fecha), págs. 160–161
(signatura original: AVM, 3-135-9). Señalamos en las notas siguientes (con la referencia
«3-135-9») las variantes del original con respecto al texto de Armona.
170 3-135-9: «le a remitido y a esta Villa».
72 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

que nombrase 171 comisarios que con el Sr. Corregidor 172 asistiesen con el
dicho Sr. González 173 a todo lo que fuese necesario tocante a los dichos
corrales, para que desde luego se pusiese en execución, sin perder punto de
ello; que le dava 174 cuenta de ello; y oído por la Villa se nombraron a los
Sres. don Francisco Sardaneta 175 y Mendoza y don Antonio de Arauz, para
que con el Sr. Corregidor asistan con el Sr. Josef González a todo lo tocan-
te a los corrales 176 .»
53. Ésta es la época de Madrid, y su introdución en los theatros con el
Corregidor y dos comisarios por vía de administración. Todo lo que se
hacía entonces se consultava con el Sr. Josef González para su aprovación.
La Villa no tenía el menor interés en el producto de las representaciones,
pero concurría por quantos medios le eran posibles a el alivio de los po-
bres. Consta así de documentos originales que se guardan en sus archi-
vos 177 .
54. A 25 de junio de 1637 proveyeron auto los Sres. Josef González y
don Antonio de Contreras, para que el Receptor de la sisa de la sexta parte,
Juan de Arana, pagase del producto de ella a el Hospital de Pasión los
10.000 ducados que tenía consignados sobre el producto de las comedias, y
que esta paga se hiciese con preferencia* 178 .

* [Nota de Armona:] Auto de los Jueces Protectores. Año de 1637 179 .

55. Pocos años después, en el de 1638, por virtud de auto que en 7 de


enero proveyó el Juez Protector de theatros y hospitales, entró la Villa a
administrar el producto de las comedias en la forma que prescribió el mis-

1713-135-9: «la dijese nombrase».


172Estas palabras no están subrayadas en el documento original que cita Armona (véase
n. 137); Armona quería sin duda hacer hincapié en el papel administrativo del Corregidor.
173 3-135-9: «Sr. Josef González».
174 3-135-9: «le da».
175 3-135-9: «don Franzisco de Sardaneta».
176 3-135-9: «los dichos corrales».
177 Véase Fuentes III, Introducción, págs. 19–23 y docs. núm. 8 (1616), págs. 60–62; 10
(1621), págs. 62–63; 11 (1621–1622), págs. 63–65; 12 (1630), págs. 65–66; 13 (1632),
págs. 66–67; 16–18 (1632), págs. 70–73; 20 (1632), pág. 73; 22 (1632), págs. 74–75; 28
(1633), págs. 77–79.
178 Este documento se reproduce en Fuentes III, doc. núm. 33, págs. 81–82. El original
está en AVM, Secretaría, 2-468-8, pero Armona utilizó una copia en 3-11-8, segunda parte
(«Suplemento al extracto de las noticias correspondientes a la representación de come-
dias»). El mismo ha escrito las palabras «Año de 1637» al principio de la copia en 3-11-8.
179 Se reproduce aquí, en una nota original de Armona a pie de página, el texto de un
auto del 25 de junio de 1637 sobre los hospitales. Véase Fuentes III, doc. núm. 33, pags. 81–
82. El original se encuentra en AVM, Secretaría, 2-468-8. Armona lo reproduce también en
el segundo tomo de estas Memorias; véase pág. 290, abajo.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 73

mo auto. Mandó tambien que entrasen los caudales en poder del Receptor
de la sexta parte de sisas, porque los arrendadores volvieron a dar en quie-
bra. Esta sexta parte de sisas es la que tenía sobre sí el pago de los 54.000
ducados annuales concedidos por Phelipe III a los hospitales, como queda
dicho 180 .
56. Por Real cédula despachada en Madrid a 29 de mayo de 1639 a
favor del escribano Juan García de Albertos, vecino de Madrid, se declaró
la Escribanía de comedias por juro de heredad perteneciente a su persona y
familia. La compró al Rey por medio del servicio pecuniario que de ella
consta, y se expidió precediendo consulta del Sr. Joseph González 181 .
57. Dos años después, siendo Protector en 1641 don Antonio de Con-
treras, del Orden del Calatraba, de los Consejos supremos de Castilla,
Cámara y Hacienda, publicó vna ynstrucción para los theatros y compañías
cómicas de Madrid y las de todo el reyno*. En ella estrechó las reglas y
precauciones de su buen govierno. Ympuso severas penas a los contraven-
tores, y encargó su cumplimiento a los corregidores y demás jueces ordina-
rios de España, con prevención de que se les haría cargo de qualquiera
omisión en las residencias que se les tomasen 182 .

* [Nota de Armona:] Instrucción que se ha de guardar en las comedias. Año de


1641 183 .

180 Véase Fuentes III, doc. núm. 35, págs. 88–89 (AVM, Secretaría, 2-420-22). Para el
pago de 54.000 ducados, véase Fuentes III, doc. núm. 8 (1616), págs. 60–62; cfr. n. 166,
arriba. El documento del 7 de enero de 1638, sin embargo, dice que «a los Hospitales [...]
esta consignado por mandado de S.M. y del Consejo 60.000 ducados para su sustento en las
sisas de la sexta parte y aprobechamiento de los corrales de las comedias [...].» (pág. 88).
Nótese que este auto no es del «Juez Protector de theatros y hospitales», como dice Armona,
sino de González y Contreras, «Protectores de los Hospitales de esta Corte».
181 Véase Fuentes III, doc. núm. 37, págs. 89–91 (AVM, Secretaría, 2-459-6). Se repro-
duce en la segunda parte de estas Memorias (véase pág. 291, abajo). Armona utilizó la copia
en 2-459-6, que tiene al margen la palabra «Primera», escrita en su propia letra. Cfr. nota
215, abajo. Sobre García de Albertos y su labor como escribano de comedias, véase Fuentes
XXXV–XXXVI.
182 «Que los corregidores y justicias del Reyno, cada vna en su jurisdizion hagan guar-
dar, cumplir y executar lo contenido en esta orden, so graves penas, y que se embiará per-
sona a su costa a hazer executar lo que por su negligencia no se executare y castigare, y se
les hará cargo en la residencia» (Fuentes III, doc. núm. 38, pág. 93).
183 Se reproduce aquí, en una nota de Armona a pie de página, el texto de los Regla-
mentos de teatros de 1641. Armona incluye otra copia en la segunda parte de estas Memorias
(véanse pág. 290, abajo). Véase Fuentes III, doc. núm. 38, págs. 91–93. El original se
encuentra en AVM, Secretaría, 2-468-3 (versión manuscrita) y 2-468-6 (versión impresa).
Hay otra versión incompleta del mismo documento, fechada el 8 de noviembre de 1641, en
Fuentes XIII, doc. núm. 19 (a), págs. 123–124.
74 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

58. Estas providencias no fueron todavía suficientes a aquietar los áni-


mos. En 1649 vino a el Consejo un recurso de Valencia a solicitud del
Administrador general del Hospital de aquella ciudad. Con este motivo se
movió otra vez la disputa de lo lícito o ilícito de la representación de las
comedias, y para su decisión se formó vna junta de los theólogos más
consumados de todo el reyno. Se confirió el asunto con toda la seriedad
que de sí mismo exigía, y después de muchas y largas controversias salió
de opinión común la sentencia afirmativa, manteniéndolas y declarándolas
por acto indiferente. En esta junta votó un hermano del Ilmo. Crespí, que
entonces era Provincial del Orden de Predicadores. Todos los votos afir-
mativos fueron de los primeros theólogos del Reyno de Valencia. Véanse
en don Antonio Cabrero, de Metu, libro 2º, cap. 8º hasta el 22 184 .
59. Por este tiempo (dice el Sr. don Matheo Crespí de Valdaura, Vice-
canciller de Aragón) se movió en el Consejo real de Castilla vna impla-
cable disputa sobre la permisión de las comedias, y parece ser la misma
que refiere Cabrero 185 . Phelipe IV mandó ventilar el punto, primeramente
en Roma y después en todas las vniversidades de sus reynos. Consultó
también sobre él, y dos casos raros que ocurrieron entonces en Granada 186 ,
a la Madre María de Jesús de Ágreda, aquella mística religiosa tan venera-
da desde entonces por sus virtudes y su ilustración. Respondió a S.M. una
carta de seis pliegos, discurriendo sobre todos los asuntos de la consulta
con mucha extensión y claridad: carta singular que se guarda en la librería
del Rey. En ella se hace cargo de las tres consultas, y aviertamente da a

184 Este párrafo y el siguiente (59) están copiados de Bances Candamo, Theatro de los
theatros, ed. cit., pág. 31, tal como lo señala Moir en dicha edición (p. xxxix, nota 74).
Armona añade algunas frases. El original de Bances dice así: «El año de 1649, a instancia
del Administrador general de el hospital de Valencia, se mouió esta disputa, para cuia de-
cissión se hizo Junta de los theólogos de todo el Reino, y, después de largas controuersias,
salió de común opinión la sentencia afirmatiua, manuteniendo las Comedias por acto
indiferente, donde también votó otro hermano del Illustríssimo Señor Crespí, arriua citado,
que era entonces Prouincial del orden de Predicadores, y todos los votos afirmatiuos de los
primeros theólogos de aquel Reino se podrán ver en Don Antonio Cabrero (de Metu., Lib.
2., C. 8, anúm. 3. vsque ad 22.).» Bances sigue a su vez a Cristóbal Crespí de Valdaura,
Observationes illustratae decisionibus sacre Supremi Regni Aragonum Concilii, segunda ed.
(Amberes, 1667), fols. 21b–22b, párrafos 128–137; véase Moir, ed. cit., pág. 44, nota 102.
185 Cfr. Bances Candamo, ed. cit., pág. 31: «A este mesmo tiempo cuenta el Excelen-
tíssimo Señor Don Matheo Crespí de Valdaura, Vicecanciller de Aragón, que se mouió en el
Real de Castilla vna implacable disputa [cfr. Fuentes III, doc. núm. 60 (1648), págs. 166–
171] sobre la permisión de las Comedias...» La última frase aquí es un comentario equivo-
cado de Armona, engañado por un error de Bances: como señala Moir en una nota (pág. 44,
nota 102), no dice Crespí que Cabereros de Avendaño publicara los pareceres de los teó-
logos, sino que hay que consultar los autores citados por él. La única edición de la obra de
Cabreros, Methodica delineatio de metu, se publicó en Madrid en 1634, y por lo tanto no
pudo referir el debate en cuestión. Reproduce Armona también el nombre equivocado de
«don Matheo»; se trata en realidad de don Cristóbal.
186 Las palabras «en Granada» faltan en Bances Candamo (véase la nota siguiente).
Ignoramos de dónde Armona sacó este detalle.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 75

S.M. dictamen para que continuase la representación de las comedias 187 . El


Sr. Crespí de Valdaura en su obra de observaciones no espresa esta reco-
mendable circunstancia, porque quando la escribió quizá no podría tener la
notizia, pero dice: Que llevados al Rey todos los votos del Consejo, el día
17 de febrero de 1651 188 , respondió y decidió este negocio, como los dos
Césares romanos, Arcadio y Honorio, diciendo: «Nuestra clemencia ha
tenido por bien que a los de esta provincia se restituya la diversión de las
comedias, con calidad de que se guarde en él toda honestidad y siempre
persevere el decoro de las buenas costumbres 189 .»
60. Continuó pues la succesión de los Jueces Protectores de los theatros
sin novedad alguna en su judicatura y govierno, así en los dos de Madrid
como en las capitales de las provincias y en las ciudades y pueblos de ellas
donde los havía.
61. Las Reales cédulas de Protección, referentes vnas a otras, mandaron
desde entonces: «Que el Juez Protector pueda ajustar y disponer que se
ajusten y formen todas las compañías de comediantes; que pueda examinar
las comedias, verlas, aprovarlas y mandar que se examinen y censuren
antes que se representen en los corrales de esta Corte, y en las deemás ciu-
dades, villas y lugares del reyno; que excluya en todo o parte las que le pa-
reciere no ser convenientes; que conozca de todos y qualesquiera negocios
tocantes a las referidas comedias, autores y compañías, determinándolos
como convenga; que visite y haga visitar los corrales donde se hacen las
representaciones, siempre y quando le parezca conveniente, a fin de que

187 Cfr. Bances Candamo, ed. cit., pág. 31: «y el Cathólico celo del Sr. Don Phelipe el
grande, después de hauer mandado ventilar el punto en Roma, y en todas las vniuersidades
de sus Reinos, consultó también sobre este y otros dos prodigiosos casos que ocurrieron
entonces a la Madre María de la Concepción, aquella mística Religiosa de Agreda, la qual
respondió a su Magestad vna carta de seis pliegos que se guarda en su librería, respondiendo
a todas tres consultas, y permitiendo abiertamente las comedias.» Señala Moir (pág. 44, nota
103) que Crespí no dice que el Rey consultara a los teólogos ni a las universidades espa-
ñolas, y que no ha aparecido la carta de Sor María; considera «poco probable» que ella reco-
mendara la permisión de las comedias en 1651, habiendo alabado su prohibición en 1646.
Cfr. Cotarelo, Controversias, págs. 45b–46a y Varey y Shergold, «Datos históricos sobre los
primeros teatros de Madrid: prohibiciones de autos y comedias y sus consecuencias (1644–
1651)», Bulletin Hispanique, 62 (1960), 286–325 (págs. 288–290).
188 Hemos respetado la puntuación del manuscrito de Armona; Moir no pone coma
después de «1651» en su edición de Bances (tampoco parece tenerla el manuscrito que
edita) pero reconoce (págs. 44–45, nota 104) que es imposible averiguar si se entregaron los
votos a 17 de febrero o si respondió el Rey en aquella fecha.
189 Cfr. Bances Candamo, ed. cit., pág. 31: «Esto no trae el Señor Valdaura, porque no
alcanzaron todos esta noticia, pero dice que, lleuados todos los votos del consejo a su
Magestad, en 17 de Febrero de 1651 respondió lo que los dos Cathólicos Caesares, Arcadio
y Honorio: Nuestra Clemencia ha tenido por bien que a los de esta Prouincia se restituia el
regocijo de el Maiuma (ya explicamos qué cosa sea Maiuma), con calidad que se guarde toda
honestidad en él y perseuere el decoro con las buenas costumbres.» La cita final es
traducción del texto del Corpus, II, 340b (Codex, Lib. XI, tit. xlv: De Majuma). Véase Moir,
ed. cit., pág. 31, nota (f).
76 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

estén aderezados y reparados, dando las licencias necesarias para que se


representen las comedias después de estar vistas, examinadas y aprovadas,
como queda referido; que estando ajustadas las compañías, reparta y señale
y haga que por su orden se repartan y señalen los aposentos y bancos que
fueren de repartimiento en los corrales a las personas y en la forma que le
pareciere, haciendo que los autores, las compañías y comediantes guarden
y cumplan lo que por el Protector se les mande; que cuide de que vivan
honesta y recogidamente los comediantes, dando a los dichos Protectores
absoluta y privativa facultad para conocer de sus causas e incidencias con
inhivición de todos los tribunales, excepto el Consejo real, para donde, en
los casos que huviere lugar de derecho, otorgue las apelaciones que se
interpongan de sus autos y sentencias; que pueda subdelegar su jurisdición
en las demás partes del reyno, y con la misma inhivición, en las personas
que fueren de su satisfacción, con tal que no sea para ajustar las compañías
ni darles licencia para representar, porque esto solo ha de correr por mano
del Protector, y no por otro alguno 190 .»
62. Vajo de esta precisa disposición corrieron los theatros de Madrid y
de todo el reyno. El Corregidor y la Villa de Madrid, representada por el
Corregidor y sus dos Comisarios, intervinieron desde el año de 1632, pero
nunca tuvieron mando ni jurisdición en ellos. Las compañías cómicas se
formaron para todas partes por los Jueces Protectores, y hasta el punto de
dar su aprovación a las de Madrid no eran compañías ni podían represen-
tar.
63. La intervención, el concurso del Corregidor con los dos Comisarios
que sucesivamente se fueron nombrando, fue en calidad de administración,
con arreglo a el acuerdo del año de 1632 y a el aviso que de orden del Rey
le pasó el Sr. Joseph González 191 . En calidad, pues, de administración, el
Corregidor con los dos Comisarios tenían previas conferencias para oír a
los arrendadores de los corrales, para proporcionar la formación de las
compañías cómicas y proponerlos a los Jueces Protectores en buen estado,
con sus ajustes para su mejora, su alteración o aprovación. Consta así de
documentos originales, y de las propias listas de las compañías que succe-

190 Este párrafo cita, de una forma algo abreviada, la Real cédula del 22 de septiembre
de 1706, dirigida a don Pedro de Toledo y Sarmiento, conde de Gondomar del Puerto. El
texto completo se reproduce en la segunda parte de estas Memorias (véanse págs. 292–294,
abajo) y en Cotarelo, Controversias, págs. 636b–637b. Véase Fuentes XI, doc. núm. 31,
págs. 80–81; hay copia de la cédula, fechada el 14 de octubre de 1706, en AVM, Secretaría,
2-458-5, otra, con la aceptación por parte del conde del 23 de septiembre, en AVM,
Corregimiento, 1-1-109 (15 de julio de 1708), y otras en AVM, Secretaría, 2-459-7, del 11
de julio de 1708 (cédula y aceptación) y del 8 de diciembre de 1711 (cédula sólo).
191 Fuentes III, doc. núm. 56, pág. 160 (AVM, Secretaría, 3-135-9); véase n. 169 arriba.
No está claro a qué se refiere Armona al hablar del «aviso que [...] le pasó [...] González»;
creemos que no se trata de un documento concreto sino de la práctica normal de la Junta de
corrales a partir de 1632 (véase Fuentes III, Introducción, págs. 20–21).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 77

sivamente fueron representando. Consta igualmente de las escripturas que


otorgavan los ympresarios a favor de los intereses del Hospital, y de las
que otorgavan también los autores que hacían caveza de las compañías por
las obligaciones que eran de su cargo. Las propuestas se llevavan a el Juez
Protector. Ponía su aprovación a el pie de cada lista, con aquellas variacio-
nes, aumento, disminución o aprovación íntegra en todas sus partes, según
el mérito de cada vna.

CATHÁLOGO DE LOS JUECES PROTECTORES 192


1º. Año de 1584. El Lic. Ximénez Ortiz, del Consejo real. Hay un auto
suyo con fecha de 13 [sic, por «15»] de febrero del mismo año, mandando
a los autores de las compañías cómicas y a los representantes que por
ningún caso se ausentasen de Madrid sin su licencia, ni aun siendo precisa
la ausencia 193 .
2º. Año de 1608. El Lic. Juan de Tejada, del Consejo de S.M. Publicó
el mismo año un cartel impreso con las primeras órdenes de govierno y
policía para los theatros de Madrid, en 33 capítulos 194 .
3º. Año de 1610. Don Diego López de Ayala, del Consejo y Cámara de
S.M. Hay dos autos suyos, el primero de 24 de junio de aquel año y el

192 Este catálogo se reproduce otra vez en la segunda parte de estas Memorias; véase
pág. 316, abajo. Una copia autógrafa del propio Armona, sustraída de los borradores de la
presente obra, se encuentra al principio del ejemplar de las Memorias copiado en parte por
Francisco Asenjo Barbieri (Biblioteca Menéndez Pelayo, Ms. M-46); véase pág. x arriba. El
catálogo se publica en Sepúlveda, El corral de la Pacheca, págs. 537–545. La versión
posterior en Cotarelo, Controversias, págs. 735a–739b, está basada en ésta de Armona (re-
produce incluso la fecha errónea de 13 de febrero en el primer artículo) pero la última parte
se ha ampliado, sobre todo el artículo dedicado al propio Armona, e incluye otro sobre su
sucesor, don Juan de Morales Guzmán y Tovar (año de 1792). (Nótese que en la versión
incluida en la segunda parte de estas Memorias, la fecha del auto de Jiménez Ortiz se da,
también erróneamente, como el 18 de febrero de 1584.) La fuente que cita Cotarelo es
«Conversaciones de Lauriso Tragiense, edición española, Madrid, 1798, pág. 294 y sigs.».
Creemos que este catálogo fue redactado, por Armona o uno de sus ayudantes, partiendo
principalmente del ya citado informe AVM, Secretaría, 3-11-8 para la primera parte, pero
luego incluyendo datos recogidos de otras fuentes. Véanse las notas siguientes. Véase tam-
bién el artículo de C. E. Kany, «Theatrical Jurisdiction of the Juez Protector in XVIIIth-
Century Madrid», Revue Hispanique, 81 (1933), 382–393.
193 Véanse pág. 58 y n. 136, arriba. El Lic. Jiménez Ortiz y don Pedro Puertocarrero (o
Portocarrero) emitieron juntos un auto en abril de 1584 «en virtud de la comision que les
fue cometido por los Señores del Consejo». Se encuentra también a don Fernando Niño en
1582–1584 actuando en nombre del Consejo en relación con las comedias y los hospitales, y
a don Pedro Portocarrero en 1586–1587. Sin embargo, el primero que se llamaba Protector
era Juan de Tejada, que se encargó del oficio alrededor de 1589 (Fuentes XX, pág. 37).
194 Véanse págs 59–60, arriba. Cfr. 3-11-8, [fols. 2r.–v.]: «Ytem [1608] se halla en este
archibo vn impreso que contiene 33 capítulos de las ordenanzas que se havían de guardar en
los corrales de comedias quando se administaban por los Hospitales, dadas por el Lizen-
ciado Juan de Tejada, del Consejo de S.M., a quien estava cometida la Protección y gobier-
no de dichos Hospitales por cédula del Sr. Rey don Phelipe 2º [sic, por «3º»]».
78 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

segundo de 6 de junio de 1611, declarando el autor a quien correspondía


mejor la gratificación de 100 ducados que se llamava la joya por la repre-
sentación de los autos sacramentales que les dava la Villa, no por las co-
medias, en que la Villa nada tenía en ellas [sic] en aquel tiempo 195 .
4º. Año de 1616. Don Diego López de Salcedo, del Consejo de S.M. A
su favor se expidió Real cédula en 18 de marzo del mismo año 196 . En ella
se le previno la asignación annual de 54.000 ducados hecha a favor de los
hospitales de Madrid (a virtud de consulta que hizo el Consejo) sobre el
fondo de las sisas: esto es, sobre la sexta parte del alquiler de las casas que
se impuso quando la Corte se mudó a Madrid 197 . A 12 de abril de 1619
nombró este Ministro Protector un alguacil para el Corral del Príncipe.
Hay copia de su título en el archivo de la Villa 198 ; y en el año de 1630 se
despachó igual nombramiento de alguacil de comedias por doña María del
Portillo, como dueña y proprietaria de este oficio comprado a S.M. para
que sirviese en ellas según estava mandado 199 .

195 Cfr. 3-11-8, [fol. 2v.]: «1610 y 1611. Se hallan dos autos, vno de 24 de junio de
1610 por don Diego López de Ayala, del Consejo y Cámara, y Comisario de esta Villa, y
don Gonzalo Manuel, Corregidor de ella, don Gabriel de Alarcón y Miguel Martínez del
Sel, Rexidores de la misma y Comisarios por ella nombrados, y otro con fecha de 6 de junio
de 1611, por los que declararon el autor a quien correspondía mejor los 100 ducados de joya
que se davan.» (Este pasaje sigue inmediatamente al que se cita en la nota anterior.) Estos
dos documentos se reproducen (partiendo de una copia en la segunda parte de AVM, Secre-
taría, 3-11-8) en la segunda parte de estas Memorias; véanse pág. 288, abajo. Cotarelo los
reproduce, copiando a Armona, en Controversias, págs. 625b–626a. Para otra versión, véase
Autos I, docs. núms. 28, pág. 22, y 33, págs. 24–25 (AVM, Secretaría, 3-470-23). Nótese
que, a pesar de lo que afirma Armona, López de Ayala no actuaba como Protector, y no
consta que lo fuera. Al contrario, Juan de Tejada era aún Protector, al parecer en solitario,
en 1610–1611 (véase Fuentes XX, docs. núm. 41, pág. 141, y 43, págs. 142–159).
196 Como ya hemos notado arriba (n. 166), el documento del 18 de marzo de 1616 no es
una Real cédula a favor de López de Salcedo, nombrándole Protector, sino una Real pro-
visión, dirigida a López de Salcedo, sobre la financiación de los Hospitales. No era el único
Protector; la Real provisión del 11 de abril de 1615, que fue modificada por la de 1616,
estaba dirigida a Francisco de Contreras y Diego López de Salcedo, «Protectores de los
Hospitales de la nuestra Corte» (Fuentes III, doc. núm. 7, pág. 58; Fuentes XX, doc. núm. 44
[b], pág. 159).
197 Véanse pág. 70, arriba, donde se cita una parte de este documento. Para su fuente,
véase n. 166, arriba; cfr. AVM, Secretaría, 3-11-8, [fol. 3r.–v.].
198 Fuentes III, doc. núm. 9 (a), pág. 62 (AVM, Secretaría, 3-474-3).
199 Cfr. 3-11-8, [fol. 4r.]: «1619. Con fecha de 12 de abril de 1619 se halla vn nom-
bramiento de alguacil de el Corral del Príncipe por el Doctor don Diego López de Salcedo,
del Consejo de S.M. y Protector de los Hospitales. Se halla otro nombramiento de alguacil
de comedias echo por doña María del Portillo en el año de 1630.» En realidad se otorgó a
Francisco Sánchez uno de los tres puestos de alguaciles por Real cédula del 20 de no-
viembre de 1630, y fue el 13 de julio de 1632, después de su muerte, cuando el oficio pasó a
María de Portillo, su viuda (Fuentes III, doc. núm. 14 (a) y (b) (i), págs. 67–68; AVM,
Secretaría, 4-52-130). Fue efectivamente Diego López de Salcedo quien, como Protector,
nombró a un alguacil en abril de 1619. El nombramiento fue confirmado el 30 de noviembre
de 1621 por Gregorio López Madera, en calidad de «Protetor de los ospitales y comedias
desta Corte» (Fuentes III, doc. núm. 9 (b), pág. 62). López de Salcedo actuaba todavía como
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 79

5º. Por muerte del Sr. Salcedo, sucedió en esta comisión el Doctor
Gregorio López de Madera, del Consejo de S.M. 200 Sirvió hasta el año de
1632, en que parece murió. Escribió varias obras, y entre otras una intitu-
lada Animadversiones juris civiles [sic] y otra con este título: Excelencias
de la Monarquia de España 201 .
6º. Año de 1632. El Sr. Josef González, del Consejo y Camara de S.M.
Hay muchos documentos, autos, cédulas y providencias de su tiempo, y se
copian algunas 202 . Consta que continuava siéndolo en 1639, por vna Real
cédula expedida a consulta suya en 29 de mayo del mismo año, creando
escribanía de comedias, la qual se dio por juro de heredad a Juan García
Albertos 203 .
7º. Año de 1637. Don Antonio de Contreras, del Consejo de S.M. y
Visitador de Madrid. Hay un auto de los Sres. Joseph González y don
Antonio de Contreras como Jueces Protectores, que vno y otro lo eran si-
mul, dado a 25 de junio de 1637 por ante el escribano Juan Lozano, en que
mandaron a el Receptor de la sisa de la sexta parte, Juan de Arana, que pa-
gase con preferencia los 10.000 ducados concedidos por S.M. a el Hospital

Protector el 18 de agosto de 1621 (Fuentes XXI, doc. núm. 14 [c], pág. 82); pero un auto del
4 de abril de 1622 se refiere al «Sr. don Diego de Salcedo, difunto» (Fuentes XXI, doc. núm.
15, pág. 84). Véase el párrafo siguiente.
200 López de Salcedo murió en 1621 o 1622 (véase la nota anterior), y a partir de enton-
ces encontramos a Gregorio López Madera actuando como Protector, pero no es verdad que
le hubiera sustituido; el 24 de diciembre de 1619, ya aparecen Francisco de Contreras, Die-
go López de Salcedo y Gregorio López Madera todos juntos como «Protectores de los Ospi-
tales desta Corte» (Fuentes XXI, doc. núm. 7, pág. 70).
201 Gregorio López Madera, Animadversionum iuris civilis liber singularis (Augusta
Taurinorum: apud haeredem Nic. Bevilaquae, 1586; 2ª edn., Coloniae Agrippinae: apud
Ioannem Gymnicum, 1594); Excelencias de la monarchía y reyno de España (Valladolid: por
Diego Fernández de Córdoba, a costa de Martín de Córdoba, 1597; 2ª edn., Madrid: por
Luis Sánchez, a costa de Martín Gil de Córdoba, 1625). De la segunda obra hay edición
moderna de José Luis Bermejo Cabrero (Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitu-
cionales, 1999). Sobre López Madera, que se doctoró en Leyes por la Universidad de
Valencia y fue Fiscal de la Chancillería de Granada y del Consejo de Hacienda y Caballero
de Santiago, véase Pérez Pastor, Bibliografía madrileña, III, págs. 279–280 y 417–418; Mer-
cedes Agulló y Cobo, «Documentos sobre Gregorio López Madera», Anales del Instituto de
Estudios Madrileños, 6 (1970), 170–173; José Antonio Martínez Torres y Enrique García
Ballesteros, «Gregorio López Madera (1562–1649): un jurista al servicio de la Corona»,
Torre de los Lujanes, núm. 37 (octubre de 1998), 163–178. Este párrafo no consta en 3-11-8;
para su fuente, véase n. 167, arriba. López Madera murió en realidad en 1649, aunque no
consta que actuase como Protector después de 1632.
202 Véase §§51–52 y nn. en págs. 71–72, arriba.
203 Fuentes III, doc. núm. 37 (págs. 89–91); véase pág. 73 y n. 181 arriba. González era
todavía Protector en agosto de 1645 (Fuentes III, doc. núm. 46 [h], pág. 152). Posterior-
mente le encontramos, hasta 1665, como Protector de las fiestas del Corpus de Madrid
(véase Autos II, doc. núm. 237 [a], pág. 187). Murió en 1668 (véase n. 168).
80 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

de la Pasión de los productos de la misma sisa, aun quando no alcanzasen


para completar esta cantidad los intereses de los theatros y comedias 204 .
8º. Año de 1648. Don Alonso [sic] Ramírez de Prado, cavallero de la
Orden de Santiago, del Consejo real. A 28 de octubre de aquel año se des-
pachó a su favor Real cédula instructiva y preceptiva de la Protección de
theatros, la qual se mandó después a todos sus succesores que cumpliesen
y guardasen segun la forma que en ella misma se previene 205 .

204 Véanse pág. 72 y nn. 178–179, arriba. Este documento se menciona en AVM, Se-
cretaría, 3-11-8, primera parte, [fols. 4v.–5r.], pero allí se atribuye exclusivamente a Contre-
ras; quizá pensara Armona en este error al insistir aquí en que había dos Protectores.
Antonio de Contreras aparece como Protector junto con José González ya en septiembre de
1633 (Fuentes XXI, doc. núm. 25 [a], págs. 102–103).
205 Este párrafo no consta en AVM, Secretaría, 3-11-8; Armona lo sacó sin duda del
texto de la Real cédula de Protección del 22 de septiembre de 1706: «lo qual así hagáis y
cumpláis según y en la forma que se expresa, y como por cédula de 28 de octubre de el año
de 1648 se ordenó y mandó a don Alonso Ramírez de Prado, cavallero que fue de la misma
Orden de Santiago y del dicho mi Consejo» (véanse págs. 293–294, abajo). Esta referencia
es suficiente como para haber servido de fuente al comentario de Armona, sin que éste hu-
biera visto la cédula original; sin embargo, en otro informe sobre «la Superintendencia y
Protección de los theatros y representantes del reyno», AVM, Secretaría, 2-460-5, del 6 de
febrero de 1776, [fol. 3r.], encontramos lo siguiente: «[...] en cédula despachada en 28 de
octubre de 1648 a don Lorenzo Ramírez, como más vien se explica en la copia que acom-
paña señalada con el numº 1º [...]». Cabe preguntarse si Armona vio esta copia; pero des-
graciadamente parece haberse perdido, y tampoco ha aparecido la cédula original. De todas
formas, se trata de Lorenzo Ramírez de Prado, como consta correctamente en la cédula de
1724 (véase pág. 296, abajo), no de su hermano Alonso. Don Lorenzo aparece en docu-
mentos de 1656–1658 como Juez de la Comisión de las comedias (véase, por ejemplo,
Fuentes IV, doc. núm. 19 [a], pág. 99), y hay una «orden del Protector don Lorenzo Ramírez
de Prado» del 4 de enero de 1658 (Fuentes IV, doc. núm. 22 [d], págs. 124–125). Lorenzo
(1583–1658) y Alonso (1589–después de 1665) fueron hijos de Alonso Ramírez de Prado
(1549–1608); véase Joaquín de Entrambasaguas, Una familia de ingenios: los Ramírez de
Prado, Revista de Filología Española, Anejo 26 (Madrid: CSIC, 1943). Entrambasaguas cita
este párrafo de Armona con el nombre de Alonso (pág. 132), partiendo de la versión en
Cotarelo, Controversias, pág. 735b (véase n. 192, arriba), pero sin aclarar la confusión de
los dos hermanos. En cualquier caso, Ramírez de Prado no era el único Protector en 1648–
1658; Antonio de Contreras, Protector ya en 1633, lo era todavía en 1652 (cfr. el párrafo
siguiente) y parece haber seguido hasta 1663 (véase Fuentes IV, doc. núm. 42 (b), pág. 211).
Por otra parte, hubo otros Protectores, no mencionados por Armona. Gregorio López de
Mendizábel (o López Mendizábal) aparece como «Proctetor de las comedias, autores y
compañías destos reynos» en junio y septiembre de 1644 (Fuentes XXXV–XXXVI, doc. núm.
164 [d], I, pág. 222; Fuentes III, doc. núm. 43 [q], pág. 107), cuando todavía lo eran también
González y Contreras, y también en junio de 1646 (Fuentes III, docs. núms. 50 [a], pág. 156,
y 67 (a), pág. 180). Jerónimo de Camargo era Protector en diciembre de 1662 (Fuentes IV,
doc. núm. 40 [b], pág. 209; véase también su orden de 11 de septiembre de 1665, doc. núm.
46 [c], págs. 217–218). Todavía lo era en agosto de 1670 (Fuentes V, doc. núm. 8 [a], págs.
75–76). En un informe de 1674, consta que Ramírez de Prado fue Protector «mas de doze
años [si esto es cierto, lo era ya en 1646], y por fin y muerte del se dio el cargo a el Sr.
Geronimo Camargo, de que lo ejercio mas de 14 años en la mesma conformidad» (Fuentes
V, doc. núm. 76 [a], pág. 169). En tal caso, Camargo seguiría hasta 1672 o 1673. Está claro
que coincidió durante algunos años con Antonio de Monsalve, que ya era Protector en 1667;
véase n. 207, abajo.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 81

Año de 1652. El Sr. Contreras continuava todavía en la Comisión el año


de 1652, y consta de un auto que expidió a 18 de marzo del mismo,
mandando varias cosas relativas a ella 206 .
9º. Año de 1677. Don Antonio Monsalbe, del Consejo de S.M., siendo
Protector, mandó a 27 de abril del mismo año que se pagase a todos los
interesados, supuesto que los productos de las comedias y la sisa alcanza-
van a poderlo executar en aquel tiempo 207 .
10º. Año de 1705. Don Juan de Layseca Albarado, del Consejo de S.M.
y de la Real Cámara de Castilla. Consta por vna orden que el duque de
Montellano, Governador del mismo Consejo, le comunicó en 25 de febrero
de 1705, que el Rey havía resuelto se permitiese representar privadamente
en su casa a una compañía de comediantes ytalianos que se hallava en esta
Corte, y no permitiese que por los arrendadores de los coliseos de la Villa
se les pusiese embarazo en ello con ningún motivo ni pretexto, a cuyo fin
diese las órdenes correspondientes a el cumplimiento de lo que mandava
S.M. 208 .
Por otra orden comunicada a el Ayuntamiento de Madrid en 12 de octu-
bre de 1706, expedida por don Francisco Ronquillo, Governador del mis-
mo Consejo, se le previno lo siguiente:
«S.M (Dios le guarde) ha venido en conceder licencia a los comediantes
españoles e ytalianos para que representen en esta Corte, de que participo a
V.S. para que lo tenga entendido, y de que a este fin dé V.S. las órdenes
convenientes, previniendo a los farsantes ytalianos no representen cosa que
sea inmodesta ni reparable. Espero que el celo de V.S. haga tenga el devi-
do cumplimiento esta Real orden. Nuestro Señor guarde a V.S. muchos

206 Fuentes IV, doc. núm. 8, págs. 59–60 (AVM, Secretaría, 2-468-22).
207 Esta fecha es la que se cita también en la «pretensión» de los Hospitales contra Ma-
drid, de 1751, citada por Armona en pág. 122, abajo; pero en la respuesta de Madrid, que
reproduce a continuación, se precisa, correctamente, que la verdadera fecha del auto es el 26
de abril de 1668 (véase pág. 127 y nn. 335–336, abajo). Para el auto original, véase Fuentes
XXI, doc. núm. 66 (a), págs. 160–161. Monsalve aparece como Protector por primera vez el
1º de junio de 1667 (Fuentes V, doc. núm. 3 [c] [i], pág. 50) y por última, el 19 de enero de
1685 (Fuentes XXI, doc. núm. 83 [b] [xvi], pág. 193).
Hubo otros Protectores durante estos años, no mencionados por Armona, además de
Monsalve y Jerónimo de Camargo (véase n. 205). El marqués de Torralba (Benito de Trelles
Villamil) aparece como tal el 20 de octubre de 1675 (Fuentes V, doc. núm. 27 [b], pág. 112),
tal vez por indisposición de Monsalve. Don Juan de Corral Paniagua actuaba, al parecer,
como Protector en febrero de 1684, y aparece con este título en noviembre de 1686 (Fuentes
V, docs. núm. 55 [s] [ii] y 68 [b], págs. 141 y 160). Todavía lo era en enero de 1689; pero en
una petición de principios de marzo de 1689, consta que había «fallecido dicho Sr. don Joan
de Corral [...] y [...] recaido la Protecturía de las comedias en el Sr. don Juan de la Yseca
Aluarado» (Fuentes VI, docs. núm. 14 [d] y 17 [d], págs. 100 y 109–110).
208 Fuentes XI, doc. núm. 24 (a), pág. 70. Este documento se menciona en AVM, Se-
cretaría, 3-11-8, [fol. 8v.]; pero Armona utiliza el original, que reproduce completo en la
segunda parte de estas Memorias (véase pág. 292, abajo).
82 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

años. Madrid y octubre 12 de 1706. B.L.M. de V.S. su más seguro y afecto


servidor, Francisco Ronquillo. M.N.L. Ymperial y Coronada Villa de Ma-
drid 209 .»
11º. Año de 1705. Don Juan Manuel de Ysla, cavallero del Orden de
Santiago y del Consejo Real, fue nombrado por despacho a su favor en 4
de diciembre del mismo año y vivió poco tiempo 210 .
12º. Año de 1706. Don Pedro de Toledo y Sarmiento, del Orden de
Santiago, conde de Gondomar del Puerto y Humanes, del mismo Consejo y
Cámara. Se despachó la Real cédula de Protección a su favor en Ocaña a
22 de septiembre de 1706, y la sirbió cerca de 10 años 211 .
13º. Año de 1716. Don Juan Ramírez de Baquedano, del Orden de Ca-
latrava, marqués de Andía, del Consejo y Cámara de S.M. Fue nombrado
por Real cédula despachada a 10 de enero del citado año 212 .
Hay un auto suyo con fecha de 25 de septiembre de 1719, en que mandó
a los autores de las compañías cómicas (por punto general): «Que no reci-
viesen de mano de los yngenios ni de otra persona comedia alguna, sino
que las presentasen y pusiesen precisamente en las del mismo Protector,
para que, vistas por él, las dirigiese y pasase a quien las reconociese, y
hecho, pasasen al censor y demás personas de su aprovación, vajo la pena
de 100 ducados aplicados a el Hospicio de esta Villa 213 .»
14º. Año de 1724. Don Pasqual de Villacampa y Pueyo, del Orden de
Montesa, del Consejo y Cámara de S.M. Fue nombrado por Real cédula
dada en Madrid a 22 de enero del mismo año. A el Juzgado de Protección

209 Fuentes XI, doc. núm. 30 (e), pág. 79. Este documento se reproduce de nuevo en la
segunda parte de estas Memorias (véase pág. 292, abajo), y en Cotarelo, Controversias, pág.
636b (con la fecha errónea de 1705). Tal vez la fuente de Armona fuera AVM, Corregi-
miento, 1-76-14, que contiene copias de este documento y de la Real orden del 12 de octu-
bre de 1705. Sobre los representantes italianos en el siglo XVIII, véase Fuentes XI, págs. 19–
23.
210 Véase Fuentes XI, doc. núm. 31 (b), pág. 81. Es posible que Armona sacara esta
referencia del texto de la Real cédula de 1706 dirigida al conde de Gondomar; véase pág.
292, abajo, y cfr. págs. 75–76 y n. 190, arriba.
211 Véase n. 190, arriba.
212 No ha aparecido la cédula original de 1716. Armona sacaría la referencia del princi-
pio de la cédula de 1724 dirigida a Villacampa: «saved que en 10 de henero de 1716 despa-
ché zédula mía a don Juan Ramírez de Baquedano, Cavallero que fue del Orden de Calatra-
ua, marqués de Andía, de dicho mi Consejo y Cámara, encargándole la Superintendencia y
Protección de las comedias de estos mis reynos, y porque a fallecido [...]» (véase n. 215,
abajo).
213 AVM, Corregimiento, 1-97-63. Armona resume la última parte: «Mandaua y mandó
se notifique a los autores de las referidas compañías de esta Corte que a el presente son y en
adelante fueren, no reciuan comedia alguna de mano de los yngenios que las executan ni de
otra persona, si no es que los dichos yngenios las presenten y pongan en manos de S.I. para
que las bea y dirixa a que las reconozca, y echo, se lleuen a el zensor y fiscal y demás
personas que a S.I. pareciere, como se a practicado y practica, y vnos y otros los executen
para a 100 ducados que se sacarán de multa a qualquiera de los autores que contrabiniere,
aplicados para los pobres de los Ospitales de que S.I. es asimismo Protector.»
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 83

llama esta cédula Yntendencia 214 y Protección de las comedias de estos mis
reynos 215 .
15º. Año de 1735. Don Fernando Francisco de Quincoces 216 , del Orden
de Santiago y del Consejo Real. Por Real cédula, despachada en el Pardo a
2 de marzo del mismo año, consta que fue nombrado para las ausencias y
enfermedades de don Pasqual de Villacampa, y propuesto a S.M. por el
Cardenal de Molina, obispo de Málaga y Governador del Consejo. En ella
le nombra el Rey por tal Superintendente Protector y conservador de los
hospitales y los corrales de comedias, que son sus mismas palabras 217 .
16º. En el año cómico de 1741 a el de 1742 están formadas las compa-
ñías cómicas por el Cardenal de Molina, Governador del Consejo, y firma-
da su aprovación por el mismo. No consta en las listas qué motivo huvo
para esta novedad 218 .

214 Sic, por «Superintendencia» (cfr. n. 212, arriba). En la copia que utilizó Armona
(véase la nota siguiente), esta palabra está dividida entre dos líneas: «Super / intendencia»;
Tal vez Armona, buscando rápidamente la frase que le interesaba, pasara por alto la primera
mitad de la palabra, al final de la línea.
215 Fuentes XII, doc. núm. 40, págs. 123–125 (AVM, Secretaría, 2-459-6). Armona re-
produce esta cédula en la segunda parte de estas Memorias; véanse págs. 294–296, abajo. Se
reproduce también en Cotarelo, Controversias, págs. 639a–640b. Hay dos copias en el lega-
jo 2-459-6; en la segunda se ha añadido, en letra del propio Armona, la palabra «Real» al
principio del título y se ha escrito «Quarta» al margen (cfr. n. 181 arriba).
216 «Quiñones» en AVM, Secretaría, 2-459-6, pero la forma correcta parece ser «Quin-
coces»; véase Fernando Díaz-Plaja, La historia de España en sus documentos, II: El siglo
XVIII (Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1955), pág. 77.
217 Cfr. Fuentes XII, doc. núm. 136, págs. 225–226 (AVM, Secretaría, 2-459-6): «[...] en
vista de lo que el referido obispo de Málaga, Gobernador del mi Consejo, me representó y
hizo presente [...] vine en aprobar por esta vez la destinación de ministro que me propuso, y
elegiros y nombraros por tal Superintendente, Protector y conservador de dichos Hospitales
y de los corrales de comedias, en las ausencias y enfermedades del mencionado don Pasqual
de Villacampa, con la futura en caso de vacar dichos encargos y comisiones.» Esta cédula se
reproduce en la segunda parte de estas Memorias (véanse págs. 296–297 abajo) y en Cota-
relo, Controversias, págs. 641a–642a. En 2-459-6, las palabras «mismo asumpto» se han
añadido entre líneas, en letra del propio Armona, después de «del» en el título («Otra del
año de 1735»), y se ha escrito la palabra «Quinta» al margen (cfr. nn. 181 y 215, arriba).
218 No han aparecido estas listas; pero la intervención del Cardenal de Molina en la for-
mación de 1741 se confirma en AVM, Corregimiento, 1-76-9: «No estando formada la
compañía de cómicos que en el año pasado estuvo al cargo del autor Manuel de S. Miguel,
por la desunión que entre sí han tenido, hordeno a Vm. haga que el Escrivano de la Comi-
sión notifique al expresado autor y demás representantes a que la formen sin dar lugar a que
se tome la providencia correspondiente, enbargándoles en el ínterin que lo executan sus vie-
nes, o en su defecto vn fiador que lo sea abonado, de que no saldrán de esta Corte sin obte-
ner licencia. Así dará Vm. puntual hauiso &c. 1º de abril de 1741.—EL CARDENAL DE
MOLINA.—DON ANTONIO DE ANTUÑANO.» Consta de este legajo que las compañías de
aquel año fueron las de Manuel de San Miguel y Gaspar de Guzmán. En un «manifiesto»
dirigido a Armona por don Juan Bautista de Lavi y Zavala el 4 de mayo de 1782, «en orden
a la creación, y establecimiento de los cavalleros Comisarios de comedias, funciones que
han exercido en los coliseos y facultades con que ajustaban las compañías para el servicio
84 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

17º. Año de 1743. Don Baltasar de Henao, del Consejo Real 219 . La
compañía de Manuel de San Miguel se formó y aprovó por este ministro,
que la firmó como Juez Protector. Y la de Joseph Parra sólo esta firmada
por don Estevan Josef de Abaría. Deve entenderse que en su lista quedó
omitida por olvido la aprovación y firma del Sr. Henao, pues el Sr. Abaría
sólo era Superintendente general de sisas, cuyo empleo se havía creado por
el Rey el año de 1734 a favor de don Fernando Verdes Montenegro, de
quien fue succesor el Sr. Abaría 220 . Se firmavan por ellos para el pago de
sus partidos a los cómicos, por la calidad de caudal de sisas que se dio a el
de las comedias.
Las listas de formación del año de 1744 se firmaron por el Sr. Henao
como Protector y por el Sr. Abaría como Superintendente de sisas 221 .
Las de el año de 1745 sólo estan firmadas por el Sr. Henao, en calidad
de Protector 222 , y las de 1746 se firmaron por vno y otro, como se ve en
ellas 223 .
18º. En el de 1747 huvo dos formaciones de compañías. La primera fue
aprovada por los Sres. Henao y Abaría, y la segunda por el Sr. conde de
Maceda, como Governador político y militar de Madrid, creado y declara-
do por el Rey aquel mismo año 224 . Vajo de este concepto y según el decre-

del público», encontramos lo siguiente: «En el año de 1735, siendo Superintendente de sisas
el Sr. don Fernando Verdes Montenegro, se establecieron las partidos que hoi gozan los
cómicos, y en el de 1739 aparecen ya aprovadas por el Eminentísimo Sr. Cardenal de
Molina las listas de compañías, encargando el cumplimiento de las contratas a don Antonio
Antuñano que servía en calidad de Director de la administración de comedias. En el de 1742
se hallan igualmente aprovadas las listas por los Sres. don Baltasar de Henao y don Estevan
Joseph de Avaría, y consta de la aprovación del primero haverse nombrado por autor de una
compañía a Manuel de San Miguel» (AVM, Corregimiento, 1-84-29). Es de suponer que
Lavi preparó este informe para Armona. Cfr. n. 224 abajo.
219 Juez Protector desde el 15 de enero de 1742, cuando sustituyó a Quincoces. Cfr. pág.
171 y n. 433, abajo.
220 Cfr. AVM, Corregimiento, 1-159-6: «El año de 1734 creó el Sr. don Phelipe V el
empleo de Superintendente general de sisas de Madrid, y le confirió a don Fernando Verdes
Montenegro, de quien fue sucesor don Esteban Josef de Abaría.» Este legajo contiene una
copia en limpio y un borrador de un breve informe sobre el Juzgado de Protección. Está
incompleto, y sin firmar, pero el borrador está escrito en la misma letra que algunas partes
de los borradores de estas Memorias (BNM, Mss. 18.474 y 18.475).
221 Parece que las listas de formación de 1743 y 1744 (Fuentes XII, docs. núm. 214 y
220; AVM, Secretaría, 1-415-4) han desaparecido, de modo que no podemos averiguar los
datos expuestos en estos dos párrafos.
222 Sic, pero la lista de formación de la compañía de Joseph Parra del año de 1745
(AVM, Secretaría, 1-377-1) está firmada por Henao y Abaría.
223 Las listas de formación de las compañías de Joseph Parra y Petronila Jibaja para el
año teatral que empezaba «el primer día de Pasqua de Resurrección del corriente año de
1746» están firmadas efectivamente por Henao y Abaría (AVM, Secretaría, 1-360-1).
224 Sic, pero en realidad fue en septiembre de 1746 cuando se creó el Gobierno político
y militar de Madrid, a raíz de la muerte de Felipe V. Hay una «copia de los Reales decretos
expedidos al Real y supremo Consejo de Castilla en 22 de septiembre de 1746, noticiándole
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 85

to de su creación se refundieron en el conde todas las facultades de los dos


ministerios antecedentes 225 .
19º. El año de 1747, con arreglo a dos órdenes del Rey de 26 y 29 de
noviembre, se suprimió el govierno militar y se confirió el Corregimiento
de Madrid a el marqués de Rafal 226 . Entre otras comisiones se le concedió
la Judicatura de los theatros y representantes del reyno, como también la
Superintendencia general de sisas de Madrid, de modo que por estas dos
Reales disposiciones el marqués del Rafal fue el primero en quien se reu-
nieron los tres respetos, jurisdiciones y autoridades de Juez Protector de
theatros, Corregidor de Madrid y Superintendente general de sisas 227 .

S.M. la creación del Govierno político y militar de Madrid y su jurisdicción que comprehen-
den las preeminencias, exempciones y facultades a él concedidos», en AHN, Consejos, libro
1516, núm. 15. Fue igualmente en 1746 (no en 1747, como dice Armona) cuando hubo una
segunda formación de compañías. La primera se había hecho en abril por Henao y Abaría,
según la práctica establecida (véase la nota anterior). La segunda se realizó el 26 de
noviembre de 1746 por el nuevo Gobernador político y militar, el conde de Maceda, y valía
para lo que quedaba del «año cómico» de 1746–1747 y también para el de 1747–1748. Véa-
se el legajo AVM, Secretaría, 1-360-1, que contiene dos «escrituras de representación y
obligación» del 15 de diciembre de 1746, otorgadas ante Manuel Esteban de las Heras,
Escribano de la Comisión de comedias, por las dos compañias, la de Joseph Parra (en la cual
estaba Petronila Jibaja), y la de Manuel de San Miguel: «Ante mí [...] parezieron la
compañía de cómicos y farsantes de esta Corte y vna de las que han de representar en los
Coliseos del Príncipe y de la Cruz de ella lo que falta de representado de este presente año,
que cumplirá el martes de Carnestolendas, y desde allí en adelante hasta otro tal día siguien-
te del año que asimismo vendrá de 1748; la cual ha de empezar a representar el día siguiente
que se zelebraren las exequias del Rey N.S. don Phelipe V [...] hasta dicho martes de Car-
nestolendas de 1748 [...].» Refiriéndose a la formación de la compañía de Parra, sigue esta
escritura: «[...] con la orden que para ello se ha dado por el Sr. conde de Mazeda, Governa-
dor de lo político y militar [...] así para la formazión de esta dicha compañía como también
para la otra que se halla formada, y ésta con las partes que la componen y pacto que arriba
queda expresado está aprovado por S.E. en 26 de noviembre próximo pasado de este presen-
te año [...].» El informe de Lavi (AVM, Corregimiento, 1-84-29), dirigido a Armona en
1782 (véase n. 218, arriba), recoge correctamente los datos esenciales: «En el [año] de 1746
se hallan aprovadas por el Sr. conde de Mazeda para el año cómico desde 1747 al de 1748»;
pero Armona confundió las fechas. Véase también §100, págs. 114–116, abajo.
225 Cfr. la nota anterior. El legajo AHN, Consejos, libro 1.516, núm. 15 contiene tam-
bién un «Real decreto nombrando al Gobernador político y militar de Madrid, conde de
Maceda, Superintendente de las sisas reales y municipales de Madrid». Cfr. AVM, Corregi-
miento, 1-159-6 (véase n. 220, arriba): «En 1746 se creó el Govierno político y militar de
Madrid en el conde de Maceda, y se refundieron en él todas las facultades de los dos mi-
nisterios y juzgados antecedentes; y en su consecuencia se hallan formadas y aprovadas por
sí solo las primeras compañías de aquel año.» En AVM, Secretaría, 2-478-41 hay un bando
impreso del conde de Maceda, del 28 de abril de 1747, prohibiendo entrar en los aposentos
de los teatros salvo «con la decencia que corresponde, sin manto ni embozo de capa [...]».
Véanse también nn. 355–356, abajo.
226 Armona reproduce estos documentos del 26 y del 29 de noviembre de 1747 en págs.
114–115, abajo, y otra vez en la segunda parte de estas Memorias; véanse págs. 298–299,
abajo. Cfr. nn. 307–308, abajo.
227 Sobre esta reunión de funciones, punto clave en la obra de Armona, Palacios Fer-
nández, Álvarez Barrientos y Sánchez García citan oportunamente las observaciones de
86 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

20º. El año de 1764, servía los mismos empleos y comisiones don Juan
Francisco de Luján y Arce 228 . Con fecha de 17 de abril del mismo año se le
comunicó una orden de S.M. 229 previniéndole que vsase de las facultades
que por resolución de 21 del mes de marzo anterior estavan atribuidas a el
Juez Protector de theatros en los asuntos de comedias 230 , con la expresión
de que vna vez que los cómicos manifiesten voluntad de representar les
apremiase a ello sin embargo de las condiciones que propusieren, no sien-
do proporcionadas o arbitrales 231 .
21º. En el año de 1766 era Juez Protector, Corregidor de Madrid y Su-
perintendente de sisas don Alonso Pérez Delgado, del Consejo de Guerra.
A 17 de febrero del mismo año hizo una representación dirigida al Sr. don
Manuel de Roda, Secretario de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia,
exponiendo varias causas que le imposivilitavan la formación de las com-
pañías cómicas. Pidió que se le dejase en livertad para poderlas hacer en
vso de las facultades concedidas a los Jueces Protectores, siempre confir-
madas por S.M. en varias cédulas y resoluciones, de que acompañó copias.
No llegó el caso de dar curso a esta representación, por haverle dicho de
palabra el Sr. Roda que no havía necesidad de dar cuenta de ella al Rey, ni
de nuevas declaraciones, porque podía formar las compañías quando lo es-
timase conveniente. Consta de la representación misma, y de una esquela
de puño propio escrita por el Sr. Delgado, que vno y otro se guarda en la

Leandro Fernández de Moratín en el «Discurso preliminar a sus comedias» (BAE, 2, pág.


314»: «De nada sirvió el haberse dado el corregidor de Madrid el título de protector de los
teatros, con el encargo de la formación de las compañías y el gobierno de ellas: la deforma-
ción de nuestra dramática pedía de parte de la suprema autoridad providencias más directas
y más eficaces» (Armona, Memorias, ed. cit., pág. 170, n. 87).
228 Corregidor y Juez Protector desde el 18 de agosto de 1753. Véase AHN, Consejos
suprimidos (Recreos y festejos públicos), legajo 11.406, núm. 112: «En decreto de 26 de
noviembre de 1747 expedido al Consejo y Cámara se hizo expresión de las facultades
concedidas al Corregidor marqués del Rafal y de los encargos puestos privativamente a su
cuidado, y con papel del 29 del mismo mes se previno para el proprio fin con más espe-
cificación al obispo de Oviedo, Governador entonces del Consejo, que devía entender el
Corregimiento en el govierno de teatros de comedias y la composición de compañias; y ha-
viéndose conferido el Corregimiento de esta Villa con las mismas circunstancias a don Juan
Francisco de Luján y Arce, ha resuelto el Rey que en la propria conformidad manege la
expresada comisión, y de orden de S.M. lo prevengo a V.I. para que lo haga presente al
Consejo y Cámara. &c. Buen Retiro: 18 agosto 1753.—AL OBISPO DE CARTAGENA.»
229 AVM, Secretaría, 2-459-11 (17 de abril de 1764); copia en AVM, Corregimiento,
1-153-42. Se reproduce esta orden en Cotarelo, Controversias, págs. 656b–657a, pero con
signatura equivocada.
230 AVM, Secretaría, 2-459-10 (21 de marzo de 1763); copia en AVM, Corregimiento,
1-84-14.
231 Armona cita aquí la orden del 17 de abril de 1764, que reproduce en la segunda parte
de estas Memorias (véanse pág. 307, abajo).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 87

contaduría de comedias con los papeles y órdenes que corresponden a los


Jueces Protectores y superintendentes de sisas 232 .
22º. Por fallecimiento de este ministro fue nombrado para los mismos
empleos y comisiones don Andrés Gómez y de la Vega, Yntendente de
egército del Reyno de Valencia y del Consejo de Guerra. Murió el año de
1776 233 .
23º. A 24 de diciembre del mismo, por decreto de S.M., fue nombrado
para los mismos empleos de Corregidor, Juez Protector de theatros y Supe-
rintendente general de sisas don Joseph Antonio de Armona y Murga, ca-
vallero pensionado de la distinguida Real Orden de Carlos III, Yntendente
general de exército y Real hacienda del reyno de Galicia 234 . El mismo con-
tinúa sirviéndolos en el presente año de 1785.

ÉPOCA DE LOS ALCALDES DE CORTE 235


64. La concurrencia de toda clase de gentes, oficiales, mugeres y pue-
blo vajo produjo, como era regular, algunos escándalos o disgustos. El go-
vierno, que ya havía dispuesto un orden interior y decoroso para el servicio
de los teatros, vio entonces como precisa la necesidad de corregir la parte
exterior de ellos, estableciendo otro orden de seguridad, de precaución y
decencia, para evitar las desazones del concurso. El Consejo mandó, pues,
en 3 de noviembre de 1638 y en 9 de julio de 1650, que asistiese dia-

232 No hemos localizado los documentos citados en este párrafo. Sobre la formación de
compañías de 1766 véase, sin embargo, AVM, Secretaría, 2-459-13. Se reunió la Junta el 17
de enero de 1766 para considerar «el deplorable estado en que se hallan las compañías de
representantes de esta Corte y con especialidad la de la autora María Hidalgo [...]». Se men-
cionaron las dificultades causadas por la prohibición, por Real orden del 9 de junio de 1765
(AVM, Secretaría, 2-459-12; Cotarelo, Controversias, pág. 657a–b), de los autos sacramen-
tales, que habían sido el «punto fixo» de la formación. Este legajo 2-459-13 contiene tam-
bién dos listas de compañías, sin firmar, del 1º de marzo de 1766.
233 No hemos podido comprobar estos datos. Pérez Delgado era todavía Corregidor en
1771; véase AVM, Corregimiento, 1-185-26 (24 de abril de 1771). En 1774, Juan Palanco
era Corregidor interino, y aparece así en documentos relativos al caso de Baltasar Díaz y
María Josefa Cortinas (véanse pág. 145 y n. 387, abajo). Pablo de Ondarza actuaba igual-
mente como Corregidor interino el 5 de octubre de 1776 (probablemente por enfermedad o
muerte de Gómez y de la Vega), según AVM, Corregimiento, 1-84-40, expediente que
reproduce y confirma los «Reglamentos de lo que deve obserbarse por los yndibiduos de las
dos compañías», expedidos por Pérez Delgado el 21 de agosto de 1768.
234
No hemos visto el decreto original. Hay una copia, fechada 25 de diciembre de 1776,
en AHN, Consejos suprimidos, legajo 11.407, núm. 16 (véase pág. 178 y n. 452, abajo).
235 Toda esta sección está basada en Antonio Martínez Salazar, Colección de memorias y
noticias del gobierno general y político del Consejo: lo que observa en el despacho de los
negocios que le competen: los que corresponden a cada una de sus Salas: regalías, preemi-
nencias y autoridad de este supremo tribunal, y las pertenecientes a la Sala de Señores Alcal-
des de Casa y Corte (Madrid: Antonio Sanz, 1764), capítulo XLII («Concurrencia de los
Señores Alcaldes a los theatros de comedias diariamente, órdenes y providencias expedidas
en este asunto»), págs. 462–467. Citamos en las notas siguientes los pasajes parafraseados
por Armona.
88 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

riamente un alcalde de Corte a los dos coliseos, llevando sus alguaciles y


escribano. Se le dio asiento en una silla sobre el mismo tablado y a su lado
se mantenían de pie el alguacil y el escribano. En esto huvo después incon-
venientes, y se evitaron poniéndose en lo que se llama el aloxero: el alcal-
de dentro y los alguaciles con el escribano sentados a la parte de fuera en
la varandilla y poyo que tienen de frente 236 .
65. El alcalde embiava, desde el coliseo donde residía, dos alguaciles y
un escribano a el otro coliseo para mantener el mismo orden: esto es, para
que se hiciesen las salidas con separación de hombres y mugeres, evitando
todo motivo de desazón, de encuentro o indecencia 237 . Se mandó igual-
mente que las causas que dimanasen de las cuestiones, disgustos o casos

236«La concurrencia a las representaciones de comedias en las casas y theatros publicos


destinados a este fin en la Corte ha merecido en todos tiempos la particular atencion de
evitar los escandalos, alborotos y disgustos que pueden ocurrir en estos publicos festejos,
por lo que mandó el Consejo en 3 de noviembre de 1638 y 9 de julio de 1650, y actualmente
se observa, que uno de los Sres. Alcaldes por turno asistiese diariamente a las comedias que
se representan en las dos Casas o Coliseos que se nombran del Principe y de la Cruz; y
tambien tienen precision de asistir a las habilidades que en los dias de Quaresma y en los
mismos Coliseos hacen los que comunmente llaman bolatines (Nota: Auto 46, tit. 6, lib. 2.
Recop. y Archivo de la Sala, leg. 2 de Ordenes y Decretos, año de 1638, num. 128 y legajo
2 de Ordenes y Decretos, año de 1650, num. 128); y antes de principiarse la comedia se
pone el Sr. Alcalde dentro de la puerta por donde entran los hombres, sentado y acompa-
ñado de los alguaciles, para hacer observar lo mandado por S.M. y la Sala, y no permitir que
los concurrentes vayan indecentes [...]. En los anteriores tiemps, los Sres. Alcaldes, durante
el de la representacion, tenían su asiento en silla que se ponía en el mismo tablado, y a su
lado estaban en pie el alguacil y Escribano oficial de la Sala, que le asistían; y porque en las
comedias de theatro los bastidores para las mutaciones ocupan la mayor parte del tablado,
sin dejar libre el sitio destinado al Sr. Alcalde, se tuvo por conveniente señalarle el aposento
que actualmente tiene, y se nombra el alojero, y los alguaciles y escribanos se sientan a la
parte de afuera en la varandilla y poyo que está al frente del mismo aposento» (Martínez
Salazar, Del gobierno general, págs. 462–463). Sobre este importante pasaje, véase John E.
Varey, «Reyes y jueces en El mejor alcalde, el rey, de Lope de Vega», en su Cosmovisión y
escenografía: El teatro español en el Siglo de Oro, Nueva Biblioteca de Erudición y Crítica,
2 (Madrid: Castalia, 1987), págs. 157–176 (en pág. 173). Las «Noticias para el gobierno de
la Sala de Alcaldes de Casa y Corte», anteriores a 1630, citadas por Varey en este trabajo
(n. 17), han sido publicadas por José María Ruano de la Haza, en Bulletin of the Comedian-
tes, 40 (1988–1989), 67–74; en ellas, se especifica que el alcalde se había de sentar en una
silla en el tablado, junto al vestuario (pág. 70). Todavía en 1738, según Louis Riccoboni, el
alcalde se sentaba en el escenario en las comedias sencillas, «de capa y espada» (citado en
Varey, pág. 174). Véase también n. 354, abajo.
237 «Antes que se concluya la representacion, pasa el Sr. Alcalde con ministros a la
puerta por donde salen las mugeres, para evitar los excesos que puede producir la con-
currencia de los hombres, y hasta que la puerta se cierra, se mantiene alli el Sr. Alcalde y
ministros. Desde el coliseo donde asiste el Sr. Alcalde pasan de su orden dos alguaciles y un
escribano al otro coliseo, y hasta que comunican el aviso al autor de la compañía no se da
principio a la representacion, y permanecen alli los ministros, y se sientan adelante del
aposento que se dice del alojero, correspondiente al Sr. Alcalde, a quien avisan prontamente
de qualquier novedad que se ofrezca; y finalizada la representacion, pasan a la puerta por
donde salen las mugeres, en la misma conformidad que lo hacen los Sres. Alcaldes» (Mar-
tínez Salazar, Del gobierno general, págs. 463–464).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 89

que en adelante ocurriesen en los theatros perteneciesen a el conocimiento


de los alcaldes sin dependencia del Juez Protector o del Superintendente de
las comedias, como le llama el Secretario del Consejo y Cámara de Casti-
lla, Martínez de Salazar, en su obra Del govierno general y político del
Consejo, al folio 464, declaración echa a 18 de junio de 1652, según el
mismo autor 238 .
66. Entonces se hacían muchas representaciones en casas particulares,
especialmente en los tiempos de Carnestolendas y Pasqua, juntándose al-
guna vez las familias de ellas con los cómicos y representantes. Esto pro-
dujo otros inconvenientes y otras providencias para evitarlos. Ya se havía
mandado en 1632, por auto del Consejo, que no se representasen comedias
en las casas particulares sin licencia del Presidente del Consejo; y después,
en 20 de febrero de 1645, previno el mismo Presidente a la Sala de Alcal-
des que las impidiesen éstos en sus respectivos quarteles. En 1648 se repi-
tió lo mismo, consecuente a el auto de 1632, y como los alcaldes empeza-
ron a conceder licencias por sí para esta clase de diversiones, se les prohi-
vió últimamente, por otra orden de 22 de septiembre de 1762 239 .
67. En el mes de noviembre del año de 1753 se publicaron vnas precau-
ciones sabiamente meditadas que el Rey mandó observar, así para las re-
presentaciones como para el más cómodo concurso en los theatros y orden

238 «Corresponde a la Sala de Sres. Alcaldes entender y conocer de todas las causas que
dimanaren de las questiones, disgustos y demás casos que ocurran en los coliseos de las co-
medias, sin dependencia del Superintendente de ellas; lo que asi declaró el Consejo en 18 de
junio de 1652. (Nota: Archivo de la Sala, leg. 2 de Órdenes y Decretos, año de 1652, n.
177)» (Martínez Salazar, Del gobierno general, pág. 464).
239 «Conociendo las malas consecuencias que produce la representacion de comedias en
casas particulares, se comunicó a la Sala orden del Sr. Presidente del Consejo en 20 de
febrero de 1645 para que los Sres. Alcaldes en sus respectivos quarteles las impidiesen.
(Nota: Archivo de la Sala, leg. 21 de Ordenes y Decretos, año de 1645.) Y en el año de 1648
el Sr. Gobernador del Consejo previno a la Sala de orden de S.M. que en tiempo de Carnes-
tolendas se hacían comedias entre vecinos particulares, juntandose personas de sus familias,
en que entraban comicos y representantes, quienes tambien formaban compañías para hacer
comedias en casas de los señores; por lo que se previno a los Sres. Alcaldes procuraran evi-
tarlo, pues por auto del Consejo del año de 1632 estaba mandado no se representasen come-
dias en casas particulares sin licencia del Sr. Presidente del Consejo; y hallandose infor-
mado el Ilmo. Sr. Obispo de Cartagena, actual Governador del Consejo, de que los Sres.
Alcaldes concedian estas licencias en sus respectivos quarteles, expidió orden a la Sala en
22 de septiembre de 1762, previniendoles no pasasen por sí a conceder semejantes permisos
sin dar cuenta antes a la Sala, para que esta los pueda conceder o negar segun tuviere por
conveniente, para evitar los perjuicios, que de lo contrario pudiesen resultas. (Nota: Archivo
de la Sala, lib. de Gobierno, año de 1762.)» (Martínez Salazar, Del gobierno general, págs.
465–466.) Hay una copia del auto de 1648 en AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro
1648, fol. 26; véase también libro 1649, fols. 12–14. Conviene notar también que en el
reglamento de teatros de 1615, se estipuló que «los Autores y sus compañias no representen
en esta Corte en casas particulares, sin licencia del Consejo» (Fuentes III, doc. núm. 6, pág.
57), y que esta norma se repitió en el reglamento de 1641 (añadiendo: «sin lizencia del
Consejo o del Sr. Presidente de Castilla»; Fuentes III, doc. núm. 38, pág. 93).
90 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

exterior que hoy se guarda y deve guardar fuera de ellos: señalamiento de


horas para empezar, tiempo que ha de durar cada diversión con música,
tonadillas y saynetes, reducido a el término de tres horas, con lo demás que
consta de ellas. Son 25 capítulos que están impresos, y los insertó en su
libro el citado Martínez de Salazar 240 .
68. Siendo Governador de Madrid y Presidente de la Sala el conde de
Maceda, mandó en 25 de diciembre de 1746 a el Alcalde decano de ella,
don Pedro de Castilla, que en adelante asistiesen a las comedias dos alcal-
des, vno en cada coliseo. Y en 12 de julio de 1749 repitió la misma orden
el obispo de Oviedo, siendo Governador del Consejo 241 . Desde entonces
empezó esta practica, y sigue hasta el presente.

CONTINUACIÓN DE LAS REPRESENTACIONES: PROVIDENCIAS DEL GOBIERNO


Y AUMENTO DE LOS THEATROS DE MADRID

69. Phelipe IV, que en 1645 pasó a Aragón con el nuevo ministro don
Luis de Haro para hacer frente a las imbasiones de los franceses, se vio en
la necesidad de cargar sobre las representaciones cómicas de toda España
la curación y regalo de los soldados enfermos y heridos de sus exércitos.
Mandó, pues, que pagasen un quarto más en todas partes todas las per-
sonas que entrasen a ver comedias. Y dio comisión para hacer efectiva esta
menuda recaudación al Corregidor de Madrid, por virtud de Real cédula
dada en Zaragoza a 5 de agosto de 1645, que es del tenor siguiente 242 .
[Sigue el texto de la Real cédula; véase Fuentes III, doc. núm. 47 (a), págs.
152–154. La fuente inmediata de esta copia de Armona es el informe AVM,
Secretaría, 3-11-8, fols. [17r.–19v.], en el cual el propio Armona escribió el título
«Año de 1645». Se reproduce también en Cotarelo, Controversias, pág. 634; Cota-
relo sacó el texto del manuscrito de Armona.]

240 «Los Sres. Alcaldes deben poner especial cuidado en que se observen puntualmente
las Precauciones, mandadas observar por S.M. para la representacion de comedias, comuni-
cadas en noviembre de 1753 y repetidas con su Real orden a la Sala en el año de 1763
reducidas a los 25 capitulos siguientes» (Martínez Salazar, Del gobierno general, pág. 467).
Martínez Salazar reproduce a continuación, en págs. 468–473, la segunda versión de las
precauciones, de 1763; cfr. n. 341, abajo. Se reproducen estas «Precauciones» en las pági-
nas 130–134, abajo.
241 «Siendo Gobernador de esta Villa de Madrid, y Presidente de la Sala el Excelen-
tisimo Sr. Conde de Maceda, expidió orden en 25 de diciembre de 1746, dirigida al Sr. don
Pedro Castilla, Alcalde decano que era de la Sala, previniendole diese disposicion de que
dos Sres. Alcaldes asistiesen a las comedias, uno a cada coliseo; y lo mismo se mandó por el
Ilmo. Sr. Obispo de Oviedo, Gobernador que fue del Consejo, por otra orden comunicada a
la Sala en 12 de julio de 1749. (Nota: Archivo de la Sala, libros de Govierno, año de 1746 y
1749)» (Martínez Salazar, Del gobierno general, pág. 464).
242 Este párrafo se repite en la segunda parte de estas Memorias, donde Armona
reproduce otra vez el texto de la Real cédula del 5 de agosto de 1645; véase pág. 291, abajo.
Sobre este cuarto adicional «para socorro de los hospitales de los exercitos», véase también
Fuentes III, doc. núm. 67, págs. 179–180.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 91

70. Esta providencia no produjo las vtilidades que se deseavan y se


acavó con el reynado de Phelipe. Murió de 60 años a 17 de septiembre de
1665, dejando a su hijo Carlos II en la menor edad de quatro años y medio,
vajo la regencia de la Reyna Madre.
71. Don Luis de Haro, primer ministro y amigo del Rey, havía muerto a
fines del año anterior, dejando dos hijos 243 . El mayor, que era el marqués
de Liche, hombre tan impetuoso como soberbio y vano, pretendió el go-
vierno del nuevo Palacio de Buen Retiro que havía tenido su padre. El Rey
no se lo concedió y, arrebatado de la cólera que le excitó su sentimiento,
quiso vengarse del Rey y los ministros sucesores en la gracia del soberano:
esto es, el cardenal de Sandoval, el duque de Medina de las Torres y el
conde de Castrillo. El marqués savía quánto gustava el Rey de las come-
dias. El theatro que se avía hecho en el Retiro havía ocupado las atencio-
nes del soberano y el marqués mismo avía tenido la dirección de sus deco-
raciones y adornos. Allí, pues, se quiso vengar del Rey y sus ministros,
disponiendo que en vez de vna alegre representación cómica se executase
un expectáculo el más horrible y triste en los primeros meses del año de
1662. Ganó para este efecto algunos malbados y gente vaja, por cuyas ma-
nos hizo poner vna gran cantidad de pólbora devajo del theatro. Dio orden
a sus cómplices para que se le pegase fuego luego que el Rey huviese to-
mado su silla y los demás sus asientos, pero la víspera, o el mismo día que
escogió para la execución de tan horroroso atentado, se descubrió por dela-
ción. Los cómplices fueron presos, se les tomaron declaraciones, acusaron
a el marqués de Liche y éste fue arrestado en el momento. Phelipe IV, cuya
clemencia nunca se havía desmentido por ningún caso o suceso el más ad-
verso, le perdonó la vida en memoria de los grandes servicios y del amor
que tuvo a don Luis de Haro, su padre. Con el tiempo se fue olvidando este
delito de el marqués, y murió siendo Virrey de Nápoles el año de 1687 244 .
72. La Villa de Madrid, que siempre se havía exmerado a beneficio de
los hospitales y tenía la carga de intervenir, así en la administración de los

243 Luis Méndez de Haro (1598–1661) fue el VI marqués del Carpio, duque de Mon-
toro, y sobrino del conde duque de Olivares, a quien sucedió como privado de Felipe IV.
Murió en 1661, no en 1664 como dice Armona. Su gran rival fue Ramiro Núñez de Guzmán
(¿1612?–1668), duque de Medina de las Torres y yerno de Olivares. Don Luis se casó con
Catalina Fernández de Córdoba, hija del duque de Cardona, y tuvieron dos hijos: Gaspar de
Haro y Guzmán (1629–1687), VII marqués del Carpio y marqués de Heliche, de quien habla
Armona a continuación, y Juan Domingo de Haro y Guzmán (m. 1716), VII conde de
Monterrey.
244 Sobre todo este episodio véase Shergold, A History, págs. 325–327 et passim, y cfr.
pág. 52 y n. 111, arriba. El complot no se descubrió por «delación», sino por pura casua-
lidad: se encontró un poco de pólvora en el suelo del tablado. Sobre la actividad teatral de
Heliche, véanse también Fuentes I, doc. núm. 26 (1661), pág. 61; y Fuentes IV, págs. 38–39,
docs. núm. 18 (b) (vi) y (n), págs. 91 y 97, núm. 22 (c), pág. 123, núm. 25 (d) (i) y (f) (i),
págs. 134 y 135, y Lista Cronológica de Representaciones Palaciegas, págs. 219–237 passim.
92 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

theatros como en la seguridad de sus productos, por expresa voluntad del


Rey; la Villa, que desde el año de 1632 llevava este peso de espinas, como
se ha visto 245 , por medio de vna comisión compuesta del Corregidor y dos
capitulares, presidiendo sus juntas los Ministros Protectores para ajustar
los arrendamientos y hacer la formación de las compañías cómicas; esta
Villa, que parecía regular, y aun preciso, tuviese un aposento correspon-
diente en cada theatro para la asistencia del magistrado, o a lo menos de su
autorizada comisión, no le tenía en 1610, 1618 ni en 1632, año en que por
orden del Rey la llamó el Sr. Joseph González a que concurriese con él a
estos difíciles negocios 246 .
73. Ya en 1618 havía representado al Rey que, ha egemplo de otras
ciudades de España, concediese S.M. a el Ayuntamiento de Madrid un
aposento en cada theatro para asistir a sus representaciones, livertándole de
vna contribución de 300 ducados que pagava a los arrendadores cada
año 247 . Acompañó su instancia con varios testimonios: vno dado por Diego
Núñez Morquecho, escribano de S.M. y mayor del Ayuntamiento de la
ciudad de Valladolid, dado a 10 de diciembre de 1614 248 , otro de Vicente
González Álbarez, escribano del Ayuntamiento de la ciudad de Ávila, dado
a 6 de noviembre de 1615 249 , y otro de Juan de Segobia, escribano del
Ayuntamiento de Segobia, de 6 de mayo de 1615 250 , constando en ellos
que estas tres ciudades tenían aposentos con mayor adorno y distinción que
los demás del común, sin pagar por ellos a los hospitales, cofradías o
arrendadores a quienes correspondían las casas de comedias o sus produc-
tos. El Rey, que entonces no quiso tomar providencia, por ser negocio de
los hospitales, reservó sus gracias y distinciones a Madrid para los tiempos
sucesivos. Pero en la escritura de arrendamiento que otorgó Luis Monzón
en 1646, aprovada por el Sr. Contreras, Juez Protector 251 , se capituló que

245 Véase pág. 71 y n. 169, arriba.


246 Véase Fuentes III, págs. 27–29. Ya en 1602 los Regidores de la Villa pidieron a los
Hospitales, y consiguieron, un aposento en cada corral, pagando por ellos 50 ducados al año
(AVM, Secretaría, 3-135-9; 3-135-19). Pronto subió el precio, y en 1609 pagaban 300 duca-
dos, descontados de su salario; se quejaron aquel año de que la cantidad era excesiva (Fuen-
tes III, doc. núm. 4, págs. 52–53). En 1614 y 1618 pidieron que se les concedieran los apo-
sentos gratis, y para 1621 habían conseguido esta concesión (véanse las notas siguientes).
Por tanto, no es verdad que carecieran de aposento en 1632.
247 Véase Fuentes III, doc. núm. 5 (a) (25 de agosto de 1618), págs. 53–54 (AVM,
Secretaría, 2-468-4).
248 Fuentes III, doc. núm. 5 (c), pág. 54.
249 Fuentes III, doc. núm. 5 (d), págs. 54–55. Se trata en realidad de Vicente Gonsalvo
Álvarez, y la fecha es el 6 de mayo de 1615.
250 Fuentes III, doc. núm. 5 (e), pág. 55.
251 Fuentes XIII, doc. núm. 13 (d) [7], pág. 91. La fecha de 1646 es un error; el arriendo
de Luis Monzón data de 1621. Los Regidores habían pagado los 300 ducados hasta 1620;
véase Fuentes XIII, doc. núm. 12 [1], pág. 86. Nótese que en el contrato de Monzón, de
1621, el Protector era Diego López de Salcedo, no Antonio de Contreras; éste, en cambio, sí
lo era en 1646. Pero no se arrendaron los teatros en 1646, sino en 1641 y 1645.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 93

no havía de llevar a Madrid los 300 ducados que hasta entonces havía pa-
gado por los dos aposentos que ocupava, vno en cada teatro, bien que los
hospitales no dejaron de reclamar mucho tiempo después esta gracia. El
Rey, quando llegó su caso, esto es, en 1680, por Real orden de 4 de mayo
[sic, por «marzo»] del mismo, mandó que concurriese Madrid a la comedia
que se hacía el día 5 en el theatro del Retiro, señalándole aposento y hora
para su asistencia 252 . El año de 1690 se le hizo el mismo señalamiento, y
como en las comedias que se hacían en Palacio y en el theatro del Retiro se
ocupavan los cómicos de las compañías de Madrid, que eran pocos y de
poca havilidad en aquel tiempo, previno el Rey por medio del conde de
Oropesa, Presidente de Castilla, en orden de 24 de abril del mismo año,
que se tragese vna compañía que estava en Toledo, para que con motivo de
los ensayos que se hacían no faltasen las representaciones públicas en sus
dos coliseos 253 . Después ha continuado y continúa siempre la gracia del
soberano, asistiendo Madrid a quantas funciones reales se executan de su
orden en esta Corte.
74. Algunas casas de las primeras en Madrid, algunos particulares y
también algunos conventos y colegios de piadosa institución tenían apo-
sentos propios y los desfrutavan como les convenía 254 . El Sr. Joseph Gon-
zález havía provehído un auto como Juez Protector en 13 de mayo de
1633, mandando que todas las personas que tuviesen aposentos en los dos
corrales hiciesen nuevos arrendamientos de ellos, y le diesen cuenta 255 . Y
a 19 de agosto de 1635 concedió licencia a don Rodrigo de Herrera, vecino
de Madrid, para que pudiese abrir vna ventana en su propia casa con vistas

252 Véase Fuentes V, doc. núm. 41, pág. 124 (AVM, Secretaría, 3-474-1). Se trata de
una representación de Hado y divisa de Leonido y Marfisa, de Calderón. Se señala la hora en
esta carta —empezaba a las doce, y los de la Villa tenían que estar a las once— pero no se
menciona explícitamente un aposento. Sin duda tiene razón Armona al suponer que se les
asignaría uno.
253 Véase Fuentes VI, doc. núm. 23 (c), págs. 124–125 (AVM, Secretaría, 2-456-8). La
fuente directa de esta referencia y la anterior es el informe AVM, Secretaría, 3-11-8: «Hay
vna orden de S.M. de 4 de mayo [sic] de 1680 por la que mando a Madrid concurriese a la
comedia que se hacía en el Retiro el día 5 del mismo, señalando la hora» (fol. [6v.]); «Otra
de S.M. participada al Sr. Correxidor por el Conde de Oropesa, Presidente de Castilla, para
que diese orden no faltase en la Corte la representación de comedias en los corrales a pre-
testo de los ensayos para las fiestas de Palacio y Retiro, trayendo vna compañía de Toledo,
su fecha 24 de abril de 1690» (fol. [7v.–8r.]). Como se ve, Armona copió de este informe la
fecha equivocada de la carta de 1680. Por otra parte, a pesar de lo que dice Armona, no
consta en la citada documentación de 1690 que se le hiciera a Madrid «el mismo señala-
miento» (es decir, de un aposento en el Coliseo del Buen Retiro).
254 Para los aposentos del Corral de la Cruz, véase Fuentes XXX. Sobre el Corral del
Príncipe, véase John J. Allen, The Reconstruction of a Spanish Golden Age Playhouse: El
Corral del Príncipe, 1583–1744 (Gainesville: University Presses of Florida, 1983), y J. M.
Ruano de la Haza y John J. Allen, Los teatros comerciales del siglo XVII y la escenificación de
la comedia, (Madrid: Castalia, 1994), págs. 98–119.
255 Fuentes III, doc. núm. 27 (a), pág. 77 (AVM, Secretaría, 3-134-5).
94 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

a el Corral del Principe, pagando a los arrendadores treinta ducados cada


año 256 .
75. El año de 1650 fue el primero en que se celebró arrendamiento de
los corredores [sic, por «corrales»] que servían a las comedias, para que se
hiciesen en ellos por Madrid volatines y títeres en la Quaresma. Y así em-
pezaron desde aquel tiempo 257 .
76. A doña Juana González Carpio se empezaron a pagar en 1662 50
ducados cada año, por haver contratado que diese paso, por vna de sus
casas contigua, a las mugeres que entravan a la cazuela del Corral del
Príncipe, constando así de documento fecho a 27 de enero del mismo
año 258 . En el de 1697 Madrid hizo gracia a el Almirante de Castilla, Juan
Thomás, como marido de doña Catalina de la Cerda, para que a su costa
abriese vna ventana con vistas a el Corral del Príncipe en las casas propias
que esta señora tenía en la calle del Prado 259 .
77. La Villa empezó a administrar los corrales (por haver cesado los
arrendamientos) el día primero de diciembre de el año de 1707. Este nuevo

256 Fuentes X, doc. núm. 3 (c), pág. 56 (AVM, Secretaría, 3-134-6); cfr. doc. núm. 3
(a)–(b) y (d)–(e), págs. 55–57. Véase también Fuentes III, doc. núm. 30, págs. 79–80.
257 Fuentes XIII, doc. núm. 24, págs. 129–130 (AVM, Secretaría, 2-468-16); véase tam-
bién Fuentes III, doc. núm. 70, págs. 182–183, y Varey, Historia de los títeres, págs. 255–
257. Desde luego, Armona se equivoca al afirmar que las representaciones de volatines y
títeres se arrendaron por primera vez en 1650; es de suponer que la referencia de aquel año
era la primera que él había visto. Se arrendaron las representaciones de volatines el año
anterior, 1649, también durante la prohibición de comedias (Fuentes XIII, doc. núm. 22,
pág. 126; Fuentes III, doc. núm. 61, pág. 171), y los volatines y títeres que actuaban durante
la Cuaresma siempre se habían incluido en los arrendamientos de los corrales. Se mencio-
nan explícitamente en las condiciones del contrato de 1615–1617 (Fuentes XIII, doc. núm.
12 [10], pág. 88). No tiene sentido la referencia de Armona a los corredores; suponemos que
es un error por «corrales».
258 El documento de 1662 en que se basa Armona es Fuentes IV, doc. núm. 37, pág. 205
(AVM, Secretaría, 3-134-51). Pero no es verdad que empezaran los pagos aquel año. El
paso de las mujeres del Corral del Príncipe, que pasaba por la casa de Juana González Car-
pio y de su marido, Francisco Garro de Alegría (arrendador de los corrales), se abrió en
Navidad de 1640. Al principio recibían de la Villa 100 ducados al año, reduciéndose el pago
anual a 50 ducados a partir de 1651. Véase J. E. Varey y Charles Davis, «The paso de las
mujeres of the Corral del Príncipe, Madrid», en Homenaje a Hans Flasche: Festschrift zum
80. Geburtstag, ed. Karl-H. Körner y Günther Zimmerman (Stuttgart: Franz Steiner Verlag,
1991), pp. 392–408. Se conservan numerosos documentos relativos al pago anual: Fuentes
XXI, doc. núm. 53 (1648), págs. 141–143; Fuentes III, doc. núm. 71 (1650), págs. 183–184;
Fuentes IV, docs. núm. 24 (1658), pág. 132; 26 (1659), págs. 151–152; 30 (1660), pág. 171);
y 37 (1662), pág. 205; Fuentes V, docs. núm. 19 (1674), págs. 99–100; 23 (1675), págs.
107–108; 31 (1678), págs. 116–117; 61 (1686), págs. 151–152; y 74 (1687), págs. 167–168;
Fuentes VI, docs. núm. 4 (1688), pág. 82; 20 (1689), págs. 122–123; y 47 (1693), págs. 161–
164; Fuentes XI, doc. núm. 69 (1709), págs. 131–133; Fuentes XII, docs. núm. 80 (1728),
págs. 156–159; 117 (1732), pág. 206; 144 (1735–1738), págs. 237–242; y 209 (1742–1743),
págs. 317–320. Otros muchos detalles se dan en AVM, Secretaría, 3-135-9, un largo
informe de 1807.
259 Véase Fuentes VI, doc. núm. 71, págs. 235–236 (AVM, Secretaría, 3-134-50).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 95

cuidado tomaron a su cargo don Alonso Pérez de Saavedra y Narváez, con-


de de la Jarosa, Corregidor que era entonces, don Francisco de Montenegro
y don Vicente Gutiérrez Coronel, Regidores y Comisarios de comedias que
a la sazón lo eran 260 . En 1709 mandaron que se ensanchase la cazuela del
Corral del Príncipe, y se hizo la obra 261 . En el de 1717 se fabricó tambien
un quarto, de cuenta de Madrid, en el mismo corral, cuyo costo fue de
14.326 reales de vellón 262 .
78. Don Antonio Montero de Pineda, Regidor comisario, representó en
1720 a la Junta de comedias los varios abusos, perjuicios e inconvenientes
que havía advertido en sus representaciones, tanto por los muchos que en-
travan sin pagar como por las ayudas de costa que se davan a las compa-
ñías y en las plazas que gozavan sus yndividuos sin mérito para ellas. En
los gastos diarios de las representaciones, gastos excesivos en los theatros,
gastos diarios de los tablados y otros de igual clase, para que saviéndolos y
examinándolos la Junta, remediase los perjuicios que causavan 263 . Esta
representacion se vio el día 20 de marzo del mismo año de 1720 en junta
que celebró en su posada el marqués de Andía, del Consejo y Cámara de
S.M., Juez Protector, con asistencia del marqués de Vadillo, Corregidor de
Madrid, de don Juan Antonio de la Portilla, don Alonso de Buendía, don
Francisco González y don Joseph Phelipe de Pinedo, Regidores y Comisa-
rios de la Junta de Corpus y de la formación de compañías cómicas. Y
estando todos conformes, acordaron lo que les pareció conveniente para
evitar todos los abusos que se havían introducido, segun lo representado
por don Antonio Montero 264 .

260 Armona ha tergiversado los hechos. La intervención de Madrid empezó en 1706, pa-
ra llenar el vacío administrativo creado por el encarcelamiento del arrendador, José de So-
cueba y Avendaño; el 14 de octubre la Junta de corrales (que consistía en las tres personas
mencionadas aquí por Armona) nominó como Juez inventor y administrador de los teatros a
Francisco Salgado, Tesorero del Hospital General (Fuentes XI, doc. núm. 30 [g], pág. 79;
AVM, Secretaría, 2-457-14). El arriendo de Socueba terminaba el 30 de noviembre (Fuentes
XIII, doc. núm. 43 [a], pág. 168; AVM, Secretaría, 2-458-5). No empezó el nuevo arriendo,
de Miguel Bayón, hasta el 8 de abril de 1708 (Fuentes XIII, doc. núm. 44 [h], pág. 173;
AVM, Secretaría, 3-476-7). Armona creía, equivocadamente, que la intervención de Madrid
empezó después de cumplirse el arriendo de Socueba, y que éste fue el último arriendo.
261 Fuentes X, doc. núm. 59, págs. 242–244 (AVM, Secretaría, 3-135-12); véase
también Fuentes XI, doc. núm. 63, pág. 119.
262 Fuentes X, doc. núm. 64, págs. 255–264 (AVM, Secretaría, 3-135-4); véase también
Fuentes XI, doc. núm. 131, págs. 202–203.
263 Fuentes XII, doc. núm. 11 (b), 24 de febrero de 1720 (AVM, Secretaría, 2-458-15).
Una copia de esta representación, con varias correcciones autógrafas del propio Armona,
está en la segunda parte del informe AVM, Secretaría, 3-11-8, [fols. 21r.–22r.]. Sobre su
contenido, véanse Fuentes XII, págs. 23–25, y Donald C. Buck, «Administrative Reform in
Madrid: The Montero report of 1720», Dieciocho, 9 (1986), 35–50.
264 Fuentes XII, doc. núm. 11 (e) (AVM, Secretaría, 2-458-15).
96 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

79. Madrid, que ya havía hecho vna gracia a el Almirante de Castilla en


1697 265 , tuvo por preciso dispensarse otra a sí misma: esto es, a sus Comi-
sarios de comedias; y haviéndola acordado en 1720, proveyó auto el Corre-
gidor por la autoridad que tuvo sobre todos los caudales del propio y sisas,
mandando lo que se ve en él:

AUTO DEL CORREGIDOR MARQUÉS DEL VADILLO


«En la villa de Madrid, a 28 días del mes de mayo, año de 1720, el Sr.
don Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, del
Consejo y Cámara de Indias de S.M., dijo: que mediante el acuerdo de Ma-
drid de 27 de este mes, en que consideró el sumo trabajo y aplicación que
los caballeros Interventores de corrales de comedias han tenido en la asis-
tencia diaria de ellos, para el recobro de los caudales que producen las re-
presentaciones, mandó que don Juan Manuel Osorio, Administrador nom-
brado por Madrid de dichos corrales, del producto de ellos como gasto
preciso de dicha Administración pague 100 ducados de vellón a cada uno
de los Sres. don Félix Delgado y don Antonio Montero, que lo han sido en
el año pasado de 1719. Y lo mismo ejecute con los que en adelante fueren,
durante la expresada Administración, haciéndoselos buenos en la cuenta
que diere de los gastos de ella, en virtud de este auto o su traslado que sir-
va de despacho en forma, tomando la razón en la Contaduría de los expre-
sados corrales, para que todo el tiempo conste. Y por este su auto así lo
proveyó y firmó.—DON FRANCISCO DE SALCEDO.—DON MARCELINO DE
VERGARA 266 .»
80. Posteriormente se les aumentaron otros 100 ducados y gozan hoy
200 cada año sobre el fondo de las sisas.
81. El cardenal de Molina, Presidente de Castilla el año de 1735, man-
dó en 9 de abril del mismo que todos los que tenían aposentos proprios en
los corrales presentasen sus títulos de pertenencia 267 . Entonces se empezó
a pensar en hacer theatros de vna planta arreglada y correspondiente a Ma-
drid, theatros que hiciesen desaparecer el nombre y la vaja idea de corrales
que se havía envegecido en España. La orden del Presidente desde luego
produjo sus efectos.
82. El Colegio de las Niñas de la Paz hizo constar que en el Corral de la
Cruz tenía vistas, balcones y rejas para ver sus representaciones, el Prín-
cipe de Astillano, una reja con vistas a el mismo, y la Congregación de San
Phelipe Neri, otro aposento con vistas 268 .

265Véase §76, pág. 94, arriba.


266Este documento se reproduce en Cotarelo, Controversias, pág. 638.
267 Fuentes XII, doc. núm. 139 (a), pág. 228 (AVM, Secretaría, 3-135-8). Se alude a esta
orden en el informe 3-11-8, [fol. 10r.].
268 La fuente inmediata de todos estos datos sobre la pertenencia de aposentos, rejas y
vistas en los corrales es el informe 3-11-8, [fols. 10r. y 11r.–v.]. Creemos que el redactor de
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 97

83. En el Corral del Príncipe correspondió un aposento y regilla a don


Juan Thomás Queri y Yermo 269 .
84. Vna capellanía fundada por la condesa de Grajal acreditó que le
correspondían, entre otros efectos, ciertas vistas en el Corral del Príncipe.
El conde de Auñón acreditó la pertenencia de quatro balcones y dos rejas
en el mismo. La condesa de Guaro, parte de vnos aposentos y rejas en el
mismo, en los quales aposentos tenía otra parte el conde de Castro Ponce.
Y el Conde de Torrehermosa acreditó un aposento 270 . Los principios de

3-11-8 los sacó a su vez del informe AVM, Secretaría, 3-135-19, donde constan muchos
más detalles sobre la cuestión, o quizá directamente de la documentación original de 1735–
1736. Ésta está en Fuentes XII, docs. núm. 147, págs. 250–256 (AVM, Secretaría, 3-135-7,
Colegio de las Niñas de la Paz); 145, págs. 243–249 (3-135-6, Príncipe de Astillano); y 155,
págs. 262–264 (3-135-2, Congregación de San Felipe Neri). Sobre los aposentos del Prín-
cipe de Astillano, véanse también Fuentes XII, docs. núm. 180 (a), págs. 296–297 (AVM,
Secretaría, 1-438-2), de 1739; 197, págs. 308–310 (3-474-4), de 1740–1746; y 225, págs.
336–338 (2-458-23), de 1744–1746; y AVM, Corregimiento, 1-76-10: «17 de noviembre de
1742. El Sr. Superintendente general de sisas, pidiendo informe sobre el memorial presen-
tado por el administrador judicial de la testamentaría de los Príncipes de Astillanos, en soli-
citud de que paguen 4.275 reales de vellón anuales que se situaron sobre los coliseos por
recompensa del aposento y reja que posehían éstos en el Corral viejo de la Cruz.» Este lega-
jo contiene también el borrador de un informe, del 14 de mayo de 1739, sobre los aposentos
de Astillano (Fuentes XXX, doc. núm. 95, págs. 262–264). El Colegio de las Niñas de la Paz
tenía también aposentos y rejas en el Corral del Príncipe; véase Allen, The Reconstruction,
págs. 65, 67, 83 y 121, nota 8.
269 AVM, Secretaría, 3-11-8, [fol. 11r.]. La documentación original de 1735 está en
Fuentes XII, doc. núm. 142 (b) and (c), págs. 231–233 y 234–235 (AVM, Secretaría,
3-135-2). Queri (o Queli, o Gueri) era el hijo de doña Agustina del Yermo, quien en 1702
adquirió la casa en la Calle del Príncipe que antes pertenecía al Almirante de Castilla. En
Fuentes XII, doc. núm. 222 (b), págs. 329–330 (AVM, Secretaría, 3-134-38), consta que esta
casa pertenecía en 1744 a «don Pedro del Yermo». Cfr. Allen, The Reconstruction, págs. 60
y 67.
270 AVM, Secretaría, 3-11-8, [fol. 11v.]. Para los documentos originales, véanse Fuentes
XII, docs. núm. 142 (d), pág. 235 (AVM, Secretaría, 3-135-2) y 230 (a) y (k), págs. 345–347
y 353–354 (3-474-4), sobre las capellanías fundadas por la condesa de Grajal; 230 (a) y (l),
págs. 345–347 y 354 (3-474-4), sobre la condesa de Guaro y su hijo, el conde de Castro-
ponce; y 146, págs. 249–250 (3-134-52), sobre el conde de Torrehermosa. La referencia al
conde de Auñón es un error; no figura entre los que tenían títulos de aposentos en 1735. Se-
gún una nota de 1735, el conde de Auñón había abierto cuatro balcones y dos rejas «por las
casas que le pertenezian» entre 1620 y 1636 (Fuentes XII, doc. núm. 144 [a], pág. 237;
AVM, Secretaría, 3-134-51); esta casa estaba a mano izquierda, al lado de la que en 1735
pertenecía a Juan Tomás Queri y Yermo (véase la nota anterior). Uno de los seis aposentos
en cuestión era «el aposento que llaman de Auñon, que hace esquina a la cazuela a la mano
yzquierda» (Fuentes XII, doc. núm. 230 [e], pág. 350; 3-474-4). Aparte del conde de Torre-
hermosa, cuya reja estaba a mano derecha, las otras personas mencionadas eran copropieta-
rios de los mismos seis aposentos supuestamente abiertos por el conde de Auñón. Sobre la
condesa de Grajal, muerta en 1692, véase Fuentes VI, doc. núm. 41, págs. 153–154 (AVM,
Secretaría, 3-134-49), y Allen, The Reconstruction, págs. 60 y 66. Sobre Torrehermosa,
véase AVM, Corregimiento, 1-131-24, y Allen, págs. 66–67. Hay más datos sobre estos
aposentos en Fuentes XII, doc. núm. 142 (a), págs. 231–233 (AVM, Secretaría, 3-135-2).
Véase también John J. Allen, «Los aposentos laterales del Corral de comedias del Príncipe»,
AIEM, 23 (1986), 39–44.
98 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

vno y otro corral se verán mejor en las antiguas visitas generales hechas
por la Regalía de aposento*, y el estado a que vno y otro llegaron antes de
su demolición se verá por estas delineaciones que demuestran bastante-
mente los repartimientos y comodidades que tenían 271 .

* [Nota de Armona:]
«CALLE DE LA CRUZ, AÑO DE 1606
»En la visita general que se hizo el año de 1606 por la Regalía del Real hos-
pedage de aposento de todas las casas de la calle de la Cruz, se anotaron las parti-
das siguientes.
»Corral de la Cruz. Por no estar labrado, no se tasó. Vna casa del mismo corral
se tasó por casa nueva en doce ducados.
»Otra casilla en que vive Gregorio de Soto, se tasó en 18 ducados.
»Vnas cocheras del mismo corral, junto a la puerta por donde entran las mu-
geres, se tasó en 20 ducados.

»VISITA QUE SE HIZO EN 4 DE MAYO DE 1630 DE LAS CASAS DE LA CALLE DE LA


CRUZ 272
»La casa del corral de comedias, por serlo, no se tasó. Vna aloxería del Corral
de las comedias de la Cruz, que está pegada a su entrada 273 , se tasó nuevamente
por casa nueva en doce ducados, para que se paguen los quatro de la tercia parte.
»Otra casilla del mismo corral de comedias, más adelante de la de arriva, se
tasó nuevamente por casa nueva en 18 ducados, para que se paguen los seis de
tercia parte.
»Vnas cocheras del mismo corral, junto a la entrada de la puerta de las mu-
geres, que estavan tasadas en 20 ducados, de que se pagavan 2.500 maravedís de
tercia parte, se confirmaron en lo mismo.

»NOTIFICACIÓN
»En Madrid en 4 de mayo de 1630 años notifiqué la partida siguiente a Fran-
cisco de Alegría e Gabriel González, como arrendadores que al presente son de los
dichos corrales, y a Juan de Obregón, escribano del número de Madrid, como di-
putados [sic] 274 y contador de ellos, que dixeron lo oyen, de que doy fee.—SAN-
TIAGO MONTES VIGIL.

271Véanse figs. 3 y 4, incluidas en este lugar del manuscrito.


272La fuente de estos detalles de la visita de 1630 es el libro de la visita y tasación de
casas de malicia e incómoda partición (AHN, Fondos Contemporáneos, Delegación de Ha-
cienda, fondo histórico, libro 93), fol. 300v. La notificación, escrita al margen, que se
refiere a «la partida siguiente», debería ir al principio. Para otra copia de este libro, en la
que falta la notificación, véase BNM, Ms. 5918, fol. 139r.
273 AHN, FC, DH, fondo histórico, libro 93: «pagada la entrada dél»; BNM, Ms. 5.918:
«pasada la entrada dél». Es difícil saber si la lectura correcta es «pasada» o «pegada a».
274 En ambas copias del libro original, se lee «diputado», en singular; se refiere a Obre-
gón.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 99

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Fig. 3 «Figura del theatro antiguo


del Corral de la Cruz, año de 1730» 275

275 Sic; pero se trata en realidad del Corral del Príncipe. Este dibujo y el siguiente (fig.
4) son copias en limpio de los originales conservados en los borradores de estas Memorias
(BNM, Ms. 18.474). Ambos son del Corral del Príncipe; véase Allen, The Reconstruction of
a Spanish Golden Age Playhouse, págs. 18–19.
100 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

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Fig. 4 «Figura del theatro antiguo


del Príncipe, año de 1730»
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 101

»EN 1638, VISITANDO LA CALLE DE LA CRUZ, LAS PARTIDAS SIGUIENTES


»Corral de las comedias con siete puertas. La segunda puerta es aloxería, con
quatro ducados de tercia parte.
»La quarta y quinta son de la entrada a los aposentos.
»La sexta es una cochera, con 2.500 maravedís de tercia parte.
»La séptima es de la 276 de las mugeres. Todas estas partidas están comprehen-
didas hoy en la casa número 8 de la manzana 214. Y sus cargas están aplicadas a
Madrid por recompensa de las tierras de la Zarzuela que cedió a S.M.

»CALLE DEL PRINCIPE, AÑO 1606


»VISITA GENERAL DEL AÑO DE 1606: CASAS DE LA CALLE DEL PRÍNCIPE, Y ENTRE
ELLAS LAS TRES SIGUIENTES

»El corral de las comedias con ocho puertas, que la primera es para suvir a los
aposentos y las otras cinco son de entradas.
»Vna casa con dos puertas, en que hay vna tienda y taverna, se tasa por casa
nueva en 24 ducados, para que pague ocho de tercia parte el contador que adminis-
tra sus arrendamientos.
»Otras cinco puertas que hay son las entradas del corral.

»EN LA DE 14 DE MAYO DE 1630 HAY LAS TRES PARTIDAS SIGUIENTES 277


»El corral de comedias con ocho puertas, que la primera suve a los aposentos;
por ser corral no se tasó más que lo siguiente.
»La segunda puerta es dos casillas que están alquiladas. Vive en la primera An-
tonio de Mendoza, y en la segunda, Esteban Jirón, tendero; tasáronse ambas nue-
vamente por casas nuevas en 24 ducados, para que se paguen los ocho de tercia
parte.
»Las otras cinco puertas que hay son de las entradas.

»NOTIFICACIÓN
»En Madrid a 15 de mayo de 1630 años, yo el escribano notifiqué la partida si-
guiente a Gabriel González y Francisco de Alegría, como arrendadores que son al
presente de los corrales, y a Juan de Obregón, escribano del número de Madrid,
como su contador y diputado que es, que todos digeron lo oyen, de que doy fee.—
SANTIAGO MONTES VIGIL.

»EN LA DEL AÑO DE 1638 HAY LAS PARTIDAS SIGUIENTES


»El corral de comedias con ocho puertas.
»La primera es la suvida a los aposentos.
»Las dos segundas están alquiladas a Antonio de Mendoza y Sebastian de Jirón,
tendero, y pagan tres mil maravedís de tercia parte.

276 En la copia que Armona incluye en la segunda parte de estas Memorias, se lee aquí,
sin duda correctamente, «es la entrada». En cualquier caso, sobra «de».
277 Véase AHN, FC, DH, fondo histórico, libro 93, y BNM, Ms. 5.918. De nuevo, la
notificación, citada al final, debería ir antes de las partidas.
102 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

»Las otras cinco son de las entradas a el corral.


»Todas estas partidas están comprehendidas hoy en la casa número segundo de
la manzana 216, y los tres mil maravedis de su carga están dados a la Villa desde
el año de 1715, con algunas otras partidas, por recompensa de varias tierras que el
Rey tomó de sus propios para ensanchar el Real sitio de la Zarzuela, quando se
hizo su v́ltima obra 278 .»

THEATRO DE LA CRUZ
85. Por fin, el Consejo, en orden de 28 de mayo de 1736, mandó a don
Fernando Verdes Montenegro, Superintendente general de sisas, que mejo-
rase en todo lo posible el Corral de la Cruz, facilitando caudales para la
obra 279 .
86. Estava en Madrid por aquel tiempo el abate don Phelipe de Yba-
rra 280 , famoso arquitecto que Phelipe V hizo venir de Ytalia para encargar-
le la obra de el nuevo Real Palacio en lugar de el antiguo Alcázar, que se
quemó el año de 1732 281 . A este hombre célebre (maestro del actual Arqui-
tecto mayor de Madrid, don Bentura Rodríguez 282 ) encargó el Superinten-

278 Hay un ejemplar de este documento en BNM, Ms. 18.4742, fols. 36r.–41r.
279 Armona pudo haber sacado esta referencia del informe AVM, Secretaría, 3-11-8,
[fol. 10r.–v.]: «De orden del Consejo con fecha de 28 de mayo de 1736, se mando a don
Fernando Verdes, Superintendente de sisas, que se mejorara en todo el Corral de la Cruz, y
su coste paso de 200 reales.» No hemos localizado la orden original. Es posible que estu-
viera en AVM, Secretaría, 3-134-34, un legajo de 1736–1739 sobre la construcción del
Coliseo de la Cruz, que desapareció en el siglo XIX (véase Fuentes X, doc. núm. 90, pág.
319).
280 Se trata de Filippo Juvarra, el arquitecto más distinguido del Barroco italiano tardío,
conocido sobre todo por sus obras en Turín, al servicio del duque Víctor Amadeo II de
Saboya, además del Palacio de Mafra en Portugal y el diseño inicial del Palacio de Oriente
de Madrid. Fue también un escenógrafo muy notable y prolífico. Véanse Mercedes Viale
Ferrero, Filippo Juvarra scenografo e architetto teatrale, con prefacio de Giulio Carlo Argan
(Turín: Edizioni d’Arte Fratelli Pozzo, 1970); Filippo Juvarra a Madrid (Madrid: Istituto
Italiano di Cultura, 1978); Filippo Juvarra, 1678–1736: de Mesina al Palacio Real de Ma-
drid: Salones de Génova, Palacio Real Madrid, abril–julio 1994 (Madrid: Electa y Centro
Nacional de Exposiciones y Promoción Artística, Ministerio de Cultura, 1994); Donato Se-
vero (ed.), Filippo Juvarra, Serie de Architettura, 103 (Bolonia: Zanichelli, 1996); Antonio
Bonet Correa, Beatriz Blasco Esquivias y Gaetana Cantone (eds.), Filippo Juvarra e l’ar-
chitettura europea (Nápoles: Electa Napoli, 1998).
281 Sic; pero el incendio tuvo lugar en realidad en la Nochebuena de 1734. Véase, por
ejemplo, Henry Kamen, Felipe V: el rey que reinó dos veces (Madrid: Temas de Hoy, 2000).
282 Es de suponer que Ventura Rodríguez (1717–1785), maestro mayor de obras de la
Villa a partir de 1764 y director de arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando, fue quien comunicó a Armona la información que se presenta en este párrafo. Ro-
dríguez, quizás el arquitecto español más destacado del siglo XVIII, sucedió en ambos pues-
tos a su también maestro Giovanni Battista (Juan Bautista) Sacchetti; véase n. 288, abajo.
Véanse Thomas F. Reese, The Architecture of Ventura Rodríguez (Nueva York: Garland,
1976); El arquitecto D. Ventura Rodríguez, 1717–1785: Museo Municipal, noviembre 1983
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 103

dente general de sisas el plan y diseños de la obra, para que la executase


por sí mismo. Los hizo por su mano y existen originales en poder de su
discípulo, pero haviendo muerto el 31 de enero de 1736, en edad de 63
años cumplidos 283 , no pudo hacer la obra. Está enterrado en vna bóbeda de
la parroquia de San Martín. Sin embargo, por sus ideas, aunque no comple-
tas o en el todo, se hizo el Teatro de la Cruz el año de 1743, y pasó su cos-
to de 200.000 reales, aprovechando el terreno que tenía y todos sus mate-
riales* 284 .

* [Nota de Armona:] «Ybarra havía hecho un theatro provisional en Roma por


encargo del cardenal Otoboni, que era mui apasionado suyo y protector de su mé-
rito 285 . Se representó en él la ópera Il Ciro 286 : le puso doce hermosas decoraciones
de su invención, las quales gravó después por su mano el mismo Ybarra, y las

(Madrid: Ayuntamiento de Madrid, Concejalía de Cultura, 1983); y Estudios sobre Ventura


Rodríguez (1717–1785) (Madrid: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1985).
283 Sic; pero como Juvarra nació (en Mesina, Sicilia) el 7 de marzo de 1678, tenía 57
años en enero de 1736.
284 En realidad, el nuevo Coliseo de la Cruz se construyó entre el 8 de julio de 1736 y el
11 de mayo de 1737 y costó 515.809 reales, según demuestran las cuentas de la obra (AVM,
Contaduría, 4-164-1), publicadas por Phillip B. Thomason (Fuentes XXII, doc. núm. 3, págs.
69–91; véanse también págs. ix y 4). Se inauguró indudablemente el 1º de mayo de 1737
(Fuentes XXII, doc. núm. 2 [b], pág. 68; Fuentes XII, docs. núm. 162, pág. 273, y 197 [a],
pág. 310); la fecha de 1743 es un error. Las cuatro ilustraciones incluidas en el manuscrito
de Armona y reproducidas aquí (figs. 5–8) corresponden a un diseño para el Coliseo de la
Cruz realizado por Filippo Juvarra en 1735, según el encabezamiento de la planta. Son
copias reducidas, fechadas el 22 de julio de 1785 y firmadas por Manuel Martín Rodríguez,
que acababa de suceder a su tío, Ventura Rodríguez, como Maestro mayor de obras de
Madrid; las hizo, evidentemente, para ilustrar la obra de Armona. Se conservan versiones
más grandes y muy esmeradas de los tres alzados —seguramente los originales, que estu-
vieron en poder de Ventura Rodríguez— en AVM, 0,69-23-3; véase Fuentes XXII, pág. 12–
19 y figs. 9, 11 y 13. El diseño de Juvarra, según la escala de los dibujos, era bastante más
grande que el solar del Coliseo de la Cruz, donde había estado el corral del mismo nombre,
y debía estar pensado para otro emplazamiento; nótese que en las cuentas de la obra del Co-
liseo se incluye un pago de 6.000 reales «al arquitecto don Phelipe Ybarra, que pasó a tomar
las medidas, echar sus líneas, aver hecho el diseño y medir diferentes sitios, para ver dónde
se podía hazer dicho Coliseo de la Cruz» (Fuentes XXII, doc. núm. 3 [v], pág. 88). Al cons-
truirse el Coliseo en 1736–1737, bajo la dirección del entonces maestro mayor de Madrid,
Pedro de Ribera (1681–1742) (véase Fuentes XXII, págs. 4–5 y doc. núm. 3 [u], págs. 87–
88), se adaptó el diseño de Juvara al espacio disponible, implementando sus ideas, «aunque
no completas o en el todo», como dice Armona.
285 Se trata del cardenal Pietro Ottoboni (1667–1740), sobrino nieto del papa Alejandro
VIII y mecenas de los compositores Corelli, Vivaldi, Händel y Domenico Scarlatti, entre
otros. El Teatro Ottoboni estaba en el Palazzo della Cancelleria, de Roma; véase Arnaldo
Rava, Il Teatro Ottoboni nel Palazzo della Cancelleria (Roma: Reale Istituto di Studi Ro-
mani, 1942).
286 Ópera de Alessandro Scarlatti, con libreto del propio Pietro Ottoboni, representada
en el Teatro Ottoboni durante el Carnaval de 1712; véase Donald Jay Grout, Alessandro
Scarlatti: An Introduction to His Operas (Berkeley, CA: University of California Press,
1979).
104 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

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Fig. 5 Diseño para el Coliseo de la Cruz: planta


ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 105

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Fig. 6 Diseño para el Coliseo de la Cruz: fachada


106 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

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Fig. 7 Diseño para el Coliseo de la Cruz: aposentos


ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 107

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Fig. 8 Diseño para el Coliseo de la Cruz: escenario


108 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

publicó en Roma con su firma. Todas juntas, componen veinte y tres láminas, que
hacen un quaderno que guarda en su estudio don Bentura Rodríguez, como obra de
su maestro, y también su retrato de medio cuerpo mui bien sacado. Esta preciosa
colección de estampas tiene por fachada un pórtico, en el qual se ve vna estatua
eqüestre que representa a Ciro, y en el centro del pedestal esta inscripción: Il
Ciro.»

THEATRO DEL PRÍNCIPE


87. Para la construcción de este theatro se tomaron a censo, con Facul-
tad real concedida a don Esteban Joseph de Abaría y Ymaz, Superinten-
dente general de sisas, 697.718 reales y 18 maravedis, a interés de 3 por
100. Duró la obra desde el día 2 de junio de el año de 1744, en que se dio
principio, hasta 12 del mismo mes de junio del siguiente de 1745, y se es-
trenó con la zarzuela intitulada El rapto de Ganimedes 287 .
88. Es obra de don Juan Bautista Saqueti 288 , Arquitecto mayor de Ma-
drid, siendo su primer delineador en aquel tiempo don Bentura Rodríguez.
Toda ella, inclusas las gratificaciones que se dieron a Saqueti y algunos
otros, importó 691.526 reales y 22 maravedís de vellón 289 .

THEATRO DE LOS CAÑOS DEL PERAL


89. El sitio, las pilas y lavanderas de los Caños de Peral, donde está
fabricado este edificio, fueron y son todavía de Madrid, de modo que sus
arrendamientos, como el de las bancas para lavar en el río Manzanares, co-
rrieron a su favor hasta la entrada de este siglo XVIII.
90. Es asunto obscuro o problemático el saver cómo y por quién se cos-
teó esta fabrica, sobre que hay un pleyto pendiente entre los herederos del
marqués de Scoti y don N. Palomares, vecino de Madrid, que corre por la
escribanía del número de don Francisco Suárez 290 .

287 Sobre la zarzuela Cautelas contra cautelas y el rapto de Ganimedes, de José de


Cañizares, con música de José de Nebra, véase Cotarelo, Historia de la zarzuela, pág. 107 y
nn. 1 y 2. El estreno, con el que se inauguró el Coliseo del Príncipe el 5 de junio de 1745,
estuvo a cargo de las dos compañías de Petronila Jibaja y José de Parra.
288 Giovanni Battista Sacchetti (1690–1764), natural de Turín y discípulo de Filippo Ju-
varra, llegó a España en 1736 para llevar a cabo el Palacio de Oriente, modificando el dise-
ño de Juvarra. En 1742 sucedió a Pedro de Ribera como maestro mayor de obras de Madrid,
y como tal diseñó el Coliseo del Príncipe. Siguió ocupando este puesto hasta su propia
muerte en 1764, cuando le sucedió su discípulo y ayudante, Ventura Rodríguez.
289 Cfr. Fuentes X, doc. núm. 89, págs. 318–319 (AVM, Secretaría, 3-135-9); los dos
párrafos de Armona tienen mucho en común con este documento, pero incluyen más datos.
El Rey aprobó los diseños de Sacchetti el 15 de mayo de 1744 y dio su permiso para fundar
el censo el 22 de mayo (Fuentes XXI, doc. núm. 107, págs. 255–258).
290 El Teatro de los Caños del Peral fue construido inicialmente en 1708 en un sitio que
pertenecía a la Villa y que arrendaban Francisco Bartoli y otros actores italianos; además, la
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 109

91. Después de reparada su fábrica en tiempos posteriores del reynado


de Phelipe V, se executaron en él algunas óperas ytalianas. Continuó repre-
sentando vna compañía ytaliana que se conocía en aquel tiempo por el
nombre de Trufaldines, y duró hasta el año de 1738 291 . Parece que por
entonces hizo algunas obras de su cuenta el marqués de Scoti; y en 1744,
con motivo de haverse empezado a fabricar el Coliseo del Príncipe, pasó a
él la compañia cómica de Manuel Guerrero, donde se mantuvo represen-
tando hasta que se concluyó la fábrica del citado theatro en el siguiente
año 292 . V́ltimamente quedó desocupado, hasta que llegó el tiempo de la
presidencia del conde de Aranda, en que le destinó para execución de las
máscaras 293 , mandando hacer entre otras obras un arco de comunicación a
el edificio contiguo que servía de juego de raqueta y pelota, perteneciente a
don N. Fonseca, vecino de Madrid, desde el qual se servían refrescos a los
concurrentes que los pagavan.
92. Luego que el conde de Aranda salió de Madrid para la embaxada de
Francia, puso demanda en el Consejo, pidiendo los daños y perjuicios que
con sus providencias le havía causado el dueño de la casa contigua a este
theatro. Alegó las grandes vtilidades que le producían cada año los juegos
de pelota y de raqueta que tenía en ella, y los años que havía estado priva-

compañía italiana costeó la construcción. Fue reconstruido en 1737–1738, bajo la dirección


del marqués de Scotti. Armona trata este tema más por extenso en un escrito que está
presente en los borradores de estas Memorias (BNM, Ms. 18.475) pero no llegó a incluirse
en el manuscrito definitivo; se reproduce en la edición de Palacios Fernández, Álvarez
Barrientos y Sánchez García, apéndice 3, págs. 260–277. Véanse también Fuentes XI, págs.
20–23, y docs. núm. 57 (1708), págs. 109–111 (AVM, Secretaría, 3-134-28), 61 (1709),
pág. 114 (3-476-7), 64 (1709/1714), págs. 119–121 (3-134-32), 95 (1713–1714), págs. 170–
176 (3-134-28 y 3-476-7), 108 (1714), págs. 184–185 (3-134-40), y 129 (1716), págs. 198–
201 (3-134-28); Fuentes XII, docs. núm. 53 (1725), pág. 135 (2-203-8), 148 (1735), págs.
256–258 (3-134-25, 3-134-26 y 3-476-5), 190 (1739), pág. 305 (3-400-17), y 217 (1743),
pág. 325 (3-474-1); y J. E. Varey, «The First Theatre on the Site of the Caños del Peral»,
Dieciocho, 9 (1986), 290–296.
291 Sobre la compañía italiana de los Trufaldines, véanse Fuentes XI, págs. 19–23; Fuen-
tes XXIX, págs. 31–32 y docs. núm. 27 (a), 66–69, 71, 74, 78 y 80, págs. 166–167, 210–217,
219 y 221; Fuentes XXXII, docs. núm. 14, 16, 23 (c), 29 y 30, págs. 76–77, 80–81, 94 y
104–105; Pellicer, Tratado histórico, I, págs. 264–270; Francisco Asenjo Barbieri, «Prólogo
histórico», en Luis Carmena y Millán, Crónica de la ópera italiana en Madrid desde el año
1738 hasta nuestros días (Madrid, 1878); y Cotarelo, Orígenes y establecimiento de la ópera
en España hasta 1800 (Madrid, 1917), págs. 27–50. El trabajo de Barbieri está basado en
gran parte en el escrito de Armona citado en la nota anterior. La compañía italiana repre-
sentaba en Palacio ya en febrero de 1703, y en noviembre empezaron a representar en un
teatro en la calle de Alcalá.
292 En realidad, la compañía de Manuel Guerrero trabajó en el Teatro de los Caños del
Peral de 1742 a 1747; véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, ed.
cit., pág. 186, n. 108, y pág. 320, n. 73.
293 Hasta aquí, esta sección sobre el Teatro de los Caños del Peral se basa en otro docu-
mento incluido en los borradores de Armona (BNM, Ms. 18475/2, fols. 105r.–106r.). El
conde de Aranda fue Presidente del Consejo desde 1766 hasta 1773, cuando fue nombrado
embajador en París.
110 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

do de ellas. Madrid hizo en el Consejo la oposición correspondiente. Sin


embargo, se mandó pagar a Fonseca, y se le pagaron, con arreglo a la sen-
tencia que obtuvo el año de 1779, 197.100 reales de vellón del caudal de
festejos públicos, o de qualesquiera otros en el caso de no haverlos de fes-
tejos, como no los huvo 294 .

REPRESENTACIÓN DE LOS AUTOS SACRAMENTALES EN MADRID


93. El año de 1642 se mandó que los autos de la fiesta del Corpus se
representasen en esta forma.
94. «Juebes por la tarde, día del Corpus, presentarán [sic, por «se pre-
sentarán»] los quatro carros, que están dispuestos, a S.M. delante de su
Real Palacio a la hora que señalare, y como fuesen acavando vengan a
representar al Consejo en la plazuela de la Villa. Los dos primeros que
acavaren en este día irán después a representar al Consejo de Aragón.
95. »Viernes por la mañana se representarán dos carros al Consejo de
Ynquisición y otros dos al de Cruzada. Y por estar ambos Consejos juntos,
representarán todos los quatro carros. En acavando los dos primeros, irán a
representar al Consejo de Hacienda. Este día por la tarde todos quatro ca-
rros representarán a la Villa en la plazuela de San Salbador, y como fueren
acavando los dos primeros de ellos, irán a representar al Consejo de Yn-
dias, y los segundos a el de Órdenes.
96. »El sábado representarán todos quatro carros al Presidente de Casti-
lla; por la mañana representarán dos carros a el pueblo y otros dos al Con-
sejo de Ytalia 295 .»

AUTO DEL CONSEJO REAL, DESPUÉS DEL FALLECIMIENTO DE DON PEDRO


CALDERÓN DE LA BARCA
«Madrid, y abril 17 de 1682.
»La Villa haga recoger los autos sacramentales que expresa, y no se
permita que ningún impresor los imprima, y se le previene que respecto de
tenerlos pagados no se ha de dar cantidad alguna por la representación que
se ha de hacer de los mismos autos.»

294 No hemos localizado la documentación pertinente.


295 Estos cuatro párrafos (§§93–96) se copiaron textualmente del citado informe AVM,
Secretaría, 3-11-8, [fol. 5r.–v.]. En esta parte de 3-11-8 hay varias correcciones, en letra del
propio Armona, que sirven principalmente para sustituir el imperfecto del subjuntivo por el
futuro. El documento de 1642, que se cita aquí (hemos añadido comillas, que faltan en el
original de Armona), es una copia de otro de 1640; véase Autos II, doc. núm. 32, pág. 27
(AVM, Secretaría, 4-304-4). Naturalmente, se conserva en el Archivo de Villa una enorme
cantidad de documentación sobre la representación de autos sacramentales y la fiesta del
Corpus en Madrid entre los siglos XVI y XVIII. El documento citado aquí, aunque más o
menos representativo, no es especialmente significativo. Parece que no le interesaba mucho
a Armona investigar este aspecto clave de la historia del teatro en Madrid.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 111

AUTO DEL VICARIO


«Notifíquese al Doctor don Juan Mateo Luzano [sic, por «Lozano»] 296 ,
cura propio de la yglesia parroquial de San Miguel de esta Villa, entregue
a esta Villa de Madrid los autos sacramentales que tiene en su poder y
refiere la petición de esta parte con apercivimiento. El Sr. don Antonio
Pasqual, Vicario de esta Villa, lo mandó en Madrid a 24 de octubre de
1682.—DOCTOR PASQUAL.—Ante mí: CHRISTOBAL DE ZUPIDE 297 .»

AUTOS SACRAMENTALES ESCRITOS POR DON PEDRO CALDERÓN DE LA


BARCA, CUYOS MANUSCRITOS ORIGINALES ESTÁN EN EL ARCHIBO DE
MADRID. SON LOS SIGUIENTES.

1. Las espigas de Ruth.


2. La vacante general.
3. La lepra de Constantino.
4. El segundo blasón de Austria.
5. El thesoro escondido.
6. La primer flor del Carmelo. No tiene principio.
7. El yndulto general.
8. La redempción de cautivos.
9. Las plantas.
10. El cordero de Ysaías.
11. El día mayor de los días.
12. La divina Philotea.
13. Los obreros del Señor, o la siembra del Señor.
14. Los misterios de la misa.
15. El maestrazgo del Toysón.
16. El verdadero Dios Pan.
17. La semilla y la cizaña.
18. El árbol del mejor fruto.
19. La cena del Rey Baltasar.
296 En un codicilo de Calderón, fechado el 23 de mayo de 1681, se había estipulado que
«algunos papeles con que se hallaba mano-escritos, que no tocan a ninguna cosa de ha-
cienda ni cargo de conciencia suyo, sino solo a algun empleo de su ociosidad, aunque en su
estimacion valian poco, fue y es su voluntad hacer donacion de ellos en vida, como con
efecto la ha hecho, en el señor Doctor Don Juan Matheo Lozano, cura de San Miguel, con
quien dexa comunicado la forma que ha de usar de ellos, y asi de ellos no se le pida quenta
alguna» (Pérez Pastor, Documentos para la biografía de Calderón, Madrid, 1905, doc. núm.
189, pág. 401). Lozano fue albacea y testamentario de Calderón (pág. 395).
297 Estos dos autos se copiaron textualmente del citado informe AVM, Secretaría,
3-11-8, [fols. 19v.–20r.], donde hay varias correcciones en letra del propio Armona. Se re-
producen, a partir del legajo 3-11-8, junto con otros documentos relativos a la recuperación
de los manuscritos de los autos de Calderón, en Pérez Pastor, Documentos para la biografía
de Calderón, doc. núm. 195, págs. 429–433.
112 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

20. El pastor Fido.


21. Los alimentos del hombre.
22. La piel de Gedeón.
23. La serpiente de metal.
24. El año santo de Roma.
25. El pleyto matrimonial.
26. El gran mercado del mundo.
27. El jardín de Falerina.
28. El arca cautiva.
29. El Orden de Melchisedec.
30. Mística y real Babilonia.
31. A María el corazón.
32. El viático cordero.
33. El difunto [sic, por «divino»] Orfeo.
34. El diablo mudo.
35. El valle de la Zarzuela.
36. A tu prógimo como a ti.
37. La devoción de la misa.
38. La segunda esposa, y triunfar muriendo.
39. La ydalga del valle.
40. El laverinto del mundo.
41. El lirio de [sic, por «y»] la azucena.
42. El sacro Parnaso.
43. Lo que va del hombre a Dios.
44. A Dios por razón de estado.
45. La inmunidad del sagrado.
46. La cura y la enfermedad.
47. La provática piscina y primer refugio del hombre 298 .
97. En 1747 mandó el Sr. Fernando VI que los autos se representasen
en la plaza cerrada del Retiro las tardes del miércoles y juebes, víspera y
día del Corpus. Con este motivo, los Comisarios regidores de Madrid
representaron al duque 299 de la Mirándula, Mayordomo mayor de S.M. 300 ,

298 Esta lista se copió también del informe AVM, Secretaría, 3-11-8, [fols. 22r.–24r.],
donde lleva anotaciones del propio Armona. Constaba originalmente de 51 títulos, pero
Armona la enmendó, corrigiendo un par de detalles y señalando cuatro títulos que corres-
pondían supuestamente a comedias en vez de autos (con la fórmula «se verá si es comedia»
o «es comedia»). Estos cuatro se omiten aquí; son los siguientes (con su numeración ori-
ginal): 1. Psiquis y Cupido, «escrito por el mismo autor, y firmado de su puño»; 12. An-
drómeda y Perseo; 31. Sueños hay que verdades son; 33. El pintor de su deshonra. Nótese,
sin embargo, que Psiquis y Cupido es auto sacramental (hay dos versiones), y existen autos
con los otros tres títulos, aunque también corresponden a comedias.
299 Esta palabra está insertada en letra del propio Armona, habiéndose borrado otra pa-
labra ahora ilegible.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 113

que se havían examinado los exemplares antecedentes y hallar [sic] el


modo en que se servía este festejo a las personas reales y a los tribunales; y
de ellos se reconocía tal variedad en la práctica que no davan regla segura
que seguir: que hasta el año de 1664 se representavan los autos separa-
damente a cada Consejo por el orden de su graduación; que después se
havían hecho en la plazuela de la Villa, concurriendo juntos todos los
Consejos, presididos de un dosel y retrato de la Magestad 301 ; que esta pro-
videncia havía cesado el año de 1675, mandándose restablecer la prime-
ra 302 , que duró hasta el año de 1694, sin que en los posteriores, hasta el de
1704 (en que havía cesado la citada representación), se hallase vna razón
fija que determinase quál de las dos reglas se havía de seguir; que como
los carros en que se hacían tenían el volumen y peso de los theatros
portátiles, no podían entrar por las puertas de la plaza del Retiro, y por esta
razón se havía dado distinto modo de construirlos, pero que no admitía
aquella breve y pronta mudanza de un sitio a otro e impedía absolutamente
el representar a dos o mas Consejos en un mismo día, como antes los
hacía; que la música de aquellos tiempos no era difícil de llevarse en ellos,
ni se vsavan más instrumentos que los vajos de harpa, guitarra y violón,
siendo la música presente mui travajosa para cantarla y repetirla tantas
veces las cómicas en un mismo día; que necesitando la orquesta de muchos
instrumentos, que entonces eran precisos, lo hacían presente al citado
Mayordomo mayor de S.M., con el dictamen de que se hiciese la represen-
tación a los Consejos y a Madrid en la plazuela de la Villa, concurriendo a
los balcones de las casas de Ayuntamiento separadamente y por su orden
según la práctica antigua: esto es, empezando el de Castilla el día siguiente
a el que se representase el segundo auto a SS.MM.; y que costease cada
Consejo el refresco que se huviese de tener, como así se havía resuelto por
S.M. a consulta del de Castilla el año de 1671 303 .
98. Enterado S.M. de esta representación, resolbió que los autos sacra-
mentales los biesen todos los Consejos juntos en dos días, y se representa-

300 Se refiere a Francesco Maria Pico della Mirandola, III duque de Mirandola, que
falleció el mismo año de 1747.
301 Véase Autos II, docs. núm. 230 (1664), pág. 181 (AVM, Secretaría, 2-198-8), y 244
(1665), págs. 196–198 (2-198-10). El detalle del dosel y retrato ocurre en la Orden real de
1665 (doc. núm. 244 [a], pág. 196): «en el medio se ponga vn dosel eminente con vn retrato
mio para que con esto zese qualquiera duda o dificultad del modo en que han de estar los
Consejos, que ha de ser en todo como en las fiestas del Retiro».
302 Autos II, doc. núm. 326 (1675), págs. 288–290 (AVM, Secretaría, 2-197-18). El
motivo del nuevo cambio eran las disputas que habían surgido en 1674 entre los Consejos
de Órdenes y Cruzada y la Villa sobre el orden de las representaciones.
303 Autos II, doc. núm. 283 (1671), págs. 226–227 (AVM, Secretaría, 2-198-2). Desde
luego, «S.M.», en este caso, era la Reina Madre.
114 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

ron en el salón del Ayuntamiento, no en la plazuela de la Villa (como era


costumbre) a causa del mal temporal y continuadas llubias que havía 304 .
99. Estas representaciones duraron hasta el año de 1765. El conde de
Teva, arzobispo de Toledo, representó al Rey, entre otras cosas, la inde-
cencia de los lugares en que se representavan y la profanidad de los acto-
res. Entonces se publicó la Real cédula de 11 de junio del mismo, man-
dando que cesasen 305 .

REYNADO DE DE [sic] FERNANDO VI. NOVEDADES EN EL GOVIERNO DE


MADRID

100. La nueva planta del govierno de Madrid consistió en dar a el te-


niente general conde de Maceda (a quien el Rey estimava mucho) el go-
vierno político y militar, el año de 1746. Por esta planta quedaron rehuni-
dos en el conde todos los empleos, comisiones, facultades y jurisdiciones
que hasta entonces havían corrido y estado separadas 306 . Esta novedad ape-
nas pudo durar un año. Cada día ocurrieron dificultades, recursos, disgus-
tos y embarazos. Al fin se deshizo, y en el siguiente de 1747 expidió S.M.
el siguiente Real decreto.

REAL DECRETO 307


«Deseando evitar los embarazos que suele ofrecer la diferencia de juris-
diciones para el vso de las respectivas providencias, y precaver el que haya
confusión y motivo de recursos entre las facultades del nuevo Corregidor,
las de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte y los Tribunales, tengo por con-
veniente declarar que la Sala quede con las mismas y la propia jurisdición
que siempre, a excepción de lo que se puso al cuidado de la Junta de abas-
tos, que ha de correr al del Corregidor y al de las personas a quien yo des-

304 No hemos localizado los documentos originales de 1747 citados en estos dos párra-
fos (§§97–98).
305 La Real orden por la cual se suprimieron los autos sacramentales es del 9 de junio de
1765; el documento del 11 de junio es una notificación de la misma por el corregidor Luján.
Ambos se conservan, junto con la notificación del obispo de Cartagena, Presidente del Con-
sejo, a Luján, fechada el 10 de junio, en AVM, Secretaría, 2-459-12. Los documentos del 9
y 10 de junio se reproducen en Cotarelo, Controversias, pág. 657a–b y en Cotarelo, Iriarte y
su época (Madrid: Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra», 1897), pág. 47, n. 4.
306 Véase n. 224, arriba.
307 El decreto que se reproduce a continuación se resume en AVM, Secretaría, 3-11-8,
[fol. 10v.]: «En el Libro de Acuerdos de el año de 1748 se alla vn decreto de S.M. de 26 de
nobiembre de 1747 [...].» Hay una copia del decreto en AHN, Consejos, libro 1479, fols.
399r.–v., y otra en AHN, Consejos suprimidos, leg. 11.407, núm. 16; esta segunda es uno de
los documentos remitidos al Consejo por Armona en 1785 con su memorial sobre el regidor
García de Tahona (véase n. 429, abajo). Se reproduce también en Cotarelo, Controversias,
pág. 643a–b, pero la signatura que da Cotarelo (2-478-41) es equivocada. Armona vuelve a
reproducirlo en la segunda parte de estas Memorias; véase págs. 298–299, abajo.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 115

tinare para este manejo; y por lo que mira a los Hospitales, mando conti-
núe entendiendo en su gobierno el Protector, ministro del Consejo, en la
conformidad que hoy lo hace; y encargo y confío a la conducta del Corre-
gidor marqués del Rafal la administración de las sisas, fuentes, empedrado,
limpieza, riegos, palenques, plantío de árboles, compostura de caminos, re-
paros mayores y menores de puentes, y también los quarteles y vtensilios
de las tres compañías de guardias de corps: de los dos regimientos, de las
de ynfantería española y walona, y la franquicia de la guardia de alabar-
deros, con los proprios y rentas de Madrid. Y para las apelaciones, he re-
suelto formar una junta, compuesta de vos, el Governador del Consejo, de
un ministro de él y de un Regidor de esta Villa (los que eligiere) y del mis-
mo Corregidor, no en los casos de apelación, sino en los que él tenga por
preciso tratar y conferir en ella las providencias governativas de sus en-
cargos. Y nombro por Secretario de la expresada Junta al que lo es de la
Presidencia, y por fiscal al que sirve al presente de Procurador general de
Madrid.
»Tendráse entendido en el Consejo y Cámara para su cumplimento en la
parte que le toca. En Buen Retiro a 26 de noviembre de 1747.—AL OBIS-
PO, GOVERNADOR DEL CONSEJO.»

REAL ORDEN SOBRE EL MISMO ASUMPTO 308


«Ilmo. Señor. Ha tenido el Rey por conveniente confiar a la conducta
del Corregidor, marqués del Rafal, no solo los encargos de que se hace
expresión en decreto de 26 del que acava, sino que, atendiendo a que el
Hospicio corrió al cuidado del marqués del Vadillo y el govierno de los
theatros de comedias y la composición de las compañías estuvieron al de
los Corregidores, ha resuelto S.M. el que estos dos referidos encargos
corran también al del marqués del Rafal. Y de su Real orden lo prevengo a
V.I. para que lo haga presente en el Consejo y Cámara y se tengan por
comprehendidos entre los demás que se expecifican en el citado decreto.
Dios guarde a V.I. muchos años como deseo. Buen Retiro, 29 de noviem-
bre de 1747: DON ALONSO MUÑIZ.—SR. OBISPO DE OVIEDO, GOVER-
NADOR DEL CONSEJO.»

308 Hay una copia de esta Real orden en AHN, Consejos suprimidos, leg. 11.407, núm.
16; véase la nota anterior. Se reproduce en Cotarelo, Controversias, pág. 643b; Cotarelo dice
que la sacó de Armona. Éste vuelve a reproducirla en la segunda parte de estas Memorias;
véanse págs. 298–299, abajo.
116 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

DECRETO DE 4 DE FEBRERO DE 1748, COMUNICADO A MADRID 309


«Deseando facilitar al público el beneficio que le resultará de tener los
alimentos con abundancia, de buena calidad y a un regular precio, he man-
dado que se examinen con atento cuidado todos los medios que se han con-
siderado más oportunos para asegurar este importante fin. Y teniendo la
experiencia acreditado los faborables efectos que produjo en este asunto la
providencia de destinar sugetos que, dedicándose del todo al manejo de
este privativo encargo, corriesen con él, he resuelto formar vna Junta que
havéis de presidir vos, el Governador del Consejo, y nombrar para minis-
tros de ella al Corregidor marqués del Rafal, a don Alonso Narbáez, de mi
Consejo de Hacienda, al Procurador general de Madrid, don Antonio Pine-
do, a los dos Regidores don Ambrosio Negrete y don Pedro Josef del Yer-
mo, y a don Juan de Sesma; y para secretario, don Juan López de Azcutia,
que lo es de la Presidencia. Asimismo he determinado que en la expresada
Junta sólo se trate, con la independencia que combiene y se insinuó en
decreto de 26 de noviembre próximo pasado, de lo perteneciente a conse-
guir que el pueblo se halle abastecido de todos los géneros precisos para su
manutención, como son carne, trigo, aceyte, velas, pescado, carbón, tocino,
y también de otros comestibles de regalo que en las cortes se deven mirar,
como poco menos necesarios que los primeros, sin intrometerse en otros
encargos que en los referidos de abastos; pues los demás que corresponden
a la policía y govierno de Madrid en todas sus partes, quales son los de
fuentes, paseos, puentes, empedrados, limpieza, hermosura popular, ron-
das, hospicio y comedias, deve manejarlos por sí solo el Corregidor, como
lo tengo declarado en el citado decreto de 26 de noviembre y por orden
posterior de 29 del mismo; y igualmente las comisiones que en tiempo de
los Corregidores que le han precedido corrían al cuidado de varios Jueces
Protectores, cuyas facultades y jurisdiciones tengo por conveniente conce-
der al marqués de Rafal y que queden refundidas en él. Y porque de la
administración de los expresados particulares encargos del Corregidor pue-
den resultar algunas quejas y recursos (cuyo examen es preciso), mando
que las apelaciones que huviere de lo que él determinare se interpongan a
vos, el Governador del Consejo, y así las admitiréis, pues desde luego os
doy facultad para que podáis subdelegar en el ministro que os pareciere.
Tendréislo entendido y lo haréis presente en el Consejo para su cumpli-
miento. Buen Retiro, a 1º de febrero de 1748.—AL OBISPO GOVERNADOR
DEL CONSEJO.»

309 Hay una copia de este decreto en AHN, Consejos suprimidos, leg. 11.407, núm. 16,
y otra (sin la notificación del 26 de febrero) en AHN, Consejos, libro 1.480, núm. 3. Se re-
produce en Cotarelo, Controversias, pág. 643b–644b; Cotarelo dice que lo sacó de Armona.
Éste vuelve a reproducirlo en la segunda parte de estas Memorias; véanse págs. 298–299,
abajo. Nótese que la fecha del 4 de febrero es una errata; la fecha correcta es el 1º de
febrero, tal como aparece al final del documento.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 117

101. «Publicados en el Consejo los antecedentes dos Reales decretos y


orden inserta, se acordó el cumplimiento de lo que S.M. manda y que se
participe a V.S., como lo hago, para su inteligencia y observancia en la
parte que le toque. Nuestro Señor guarde a V.S. muchos años como deseo.
Madrid, 26 de febrero de 1748: DON MIGUEL FERNÁNDEZ MUNILLA.—
M.N.M.L. YMPERIAL Y CORONADA VILLA DE MADRID.»

ACUERDO DE MADRID EN SU CUMPLIMIENTO 310


En Madrid, a 5 de marzo de 1748, estando en las casas de Ayuntamiento
los Sres. Corregidor y Madrid, entre otros acuerdos hicieron el siguiente:
«Haviendo precedido llamamiento ante diem a todos los cavalleros ca-
pitulares que están en esta villa, y dado fee los porteros de haverlo exe-
cutado, se volvieron a ver los decretos y órdenes de S.M. de que sólo el
Corregidor con Madrid cuide de todo lo correspondiente a la policía y go-
vierno público y de las fuentes, paseos, puentes, empedrados, limpieza y
hermosura popular, comedias y deemás que S.M. refiere tener declarado
por decreto anterior de 26 de noviembre del año próximo pasado y orden
de 29 del mismo, declarando igualmente que las comisiones que en el
anterior tiempo corrían al cuidado de diferentes Jueces Protectores, y sus
facultades y jurisdiciones, tenía S.M. por conveniente conceder al expre-
sado Sr. Corregidor, en quien havían de quedar refundidas, determinando
al mismo tiempo la regla que se havía de seguir en las apelaciones que
pudiesen ofrecerse y dimanar de la administración de estos particulares
encargos del Sr. Corregidor. De todo lo qual enterado Madrid, y de lo que
dicho señor expuso en orden a que todos los expresados encargos, que co-
mo Corregidor S.M. ponía a su cuidado, se entendían necesaria y precisa-
mente con el Ayuntamiento y comisiones dependientes de él, y las mismas
formalidades, juntas y despacho que siempre se ha observado, en cuya vir-
tud, haviéndose tratado y conferido, se acordó de conformidad se cumplie-
se lo que S.M. havía resuelto y mandava, y que para la devida observancia
de ello, como el Sr. Corregidor havía expresado, se comunicasen las órde-
nes convenientes a las oficinas de Madrid para el devido efecto y punctual
vso de todo lo referido. Concuerda con su original: DON JULIÁN MORENO
DE VILLODAS.»

REFLEXIÓN SOBRE LOS DECRETOS DEL REY Y EL ACUERDO DE MADRID


102. Hasta este tiempo, todo havía corrido con summa claridad y dis-
tinción. El Juez Protector de theatros, como se ha visto en estas Memorias,
y el Superintendente general de sisas, egercían y deven egercer su jurisdi-
310 Este acuerdo se reproduce en Cotarelo, Controversias, págs. 644b–645a; Cotarelo
dice que lo sacó de Armona. Éste vuelve a reproducirlo en la segunda parte de estas Memo-
rias; véase pág. 299, abajo.
118 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

ción y las funciones de su autoridad distinta y separadamente del Corregi-


dor y Ayuntamiento de Madrid en todos sus partes distintas y separadas.
103. El Corregidor y la Villa nunca egercieron función alguna ni el
menor acto de jurisdición en las cosas pertenecientes a el Juzgado de Pro-
tección y a la autoridad privativa sobre los caudales de sisas del Superin-
tendente general. Las resoluciones del Rey distinguieron cada vno de estos
objetos para que no se confundiesen, declarando expresamente que todos
los ha de manejar el Corregidor por sí solo , de que resulta que el Corre-
gidor no pudo tener acción ni facultad alguna para extenderse a más que lo
que en ellas le mandava el Soberano. A él solo le confió las jurisdiciones y
encargos que expresa en sus decretos; a él solo le constituyen responsable;
él solo acepta y sirve las dos representaciones separadas de Protector y
Superintendente, de modo que en calidad de Corregidor sólo pudo dar a el
Ayuntamiento alguna participación guvernativa en los negocios de policía
de que hablan los decretos y son natos del magistrado público, o en los de-
más de esta clase que ya el Rey por otras resoluciones tuviese declarados
en aquel tiempo.
104. Pero el marqués del Rafal, en estos primeros pasos, no pudo estar
impuesto en las precisas y necesarias distinciones de sus encargos, para no
confundirlas ni ofenderlas. Hiva a exercer tres judicaturas que hasta él
nunca se havían reunido en otra alguna persona, y menos todavía en algún
otro Corregidor de Madrid: esto es, la judicatura ordinaria del Corregi-
miento, la del Juzgado de Protección de los theatros y representantes de
España y la de la Superintendencia general de sisas de Madrid, que todas
tienen objetos mui distintos entre sí. Y así llegaron en su tiempo, sin pen-
sarlo el marqués, a la época de la confusión y las equivocaciones que ya se
verán en su lugar.
105. Desde esta época se atribuyeron al Corregidor en calidad de tal
(porque el título de Corregidor es la denominación común, aunque le ca-
ractericen otras representaciones) las providencias de la facultad del go-
vierno y la jurisdición de theatros, que privativamente son de su Juez
Protector, y porque el marqués de Rafal, que como Corregidor de Madrid
asistía a sus ayuntamientos, como Juez Protector aprovava allí las listas de
las compañías cómicas que se presentavan a él mismo, y como Superinten-
dente de sisas las mandava pagar allí de los caudales de sisas, se creyó que
todas esta funciones eran propias del Corregidor y de la Villa. En este con-
cepto se fue caminando por algún tiempo, hasta que se llegó a el punto de
proceder a varios recursos de agrabio contra el Corregidor como tal, y con-
tra el Superintendente de sisas, dirigidos al Rey por los Comisarios de co-
medias, no por la Villa, ni consta de sus acuerdos hasta el tiempo de que
van hablando estas Memorias.
106. En aquel tiempo (por condescendencia del marqués de Rafal) la
formación de las compañías cómicas y su aprovación, que devía hacerse en
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 119

casa del Juez Protector, como siempre se havía hecho en la de sus antece-
sores, permitió que se llevasen a la Villa con su propia asistencia. Y así,
concurriendo en el marqués los tres respetos y autoridades enunciadas,
nunca pensó que su condescendencia pudiese llegar a equivocar los actos,
perjudicando en su atribución las respectivas jurisdiciones. Después se ha
experimentado muchas veces este perjuicio, pero aún no han restituido a su
antigua distinción y claridad con las declaraciones que están propuestas y
consultadas al Rey. Esto es en 1785 311 .

PRETENSIONES DEL HOSPITAL GENERAL CONTRA LA VILLA DE MADRID


107. Por este tiempo se subscitaron varias discusiones sobre los intere-
ses y propiedad de los theatros por el Hospital General, creyendo que esta-
va perjudicado y que la Villa devía dar sus cuentas de administración para
indemnizarle. Se hicieron cargos de vna y otra parte, se presentaron docu-
mentos y se acudió al Rey. Se formó vna junta para el examen de todo y
S.M. determinó los puntos en 1751, conformándose con el dictamen de
ella, según la Real orden que se verá en su lugar 312 .
108. El Hospital General expuso: «Que las comedias empezaron en
Madrid el año de 1574, siendo su vso e introdución de los hospitales, la-
brando a su costa los corrales, que fueron su principal y primera finca
hasta el año de 1616, en que se les dio el Rey vna consignación de 54.000
ducados sobre la sisa llamada de la sexta parte, por lo que siendo suyo el
dominio y la posesion, nadie podía disputarles la propiedad 313 .
108 314 . »Que Madrid no tenía para la administración de los theatros
otro título que un auto de providencia temporal, dada por el Juez Protector,
su fecha 7 de enero de 1638, en el que sólo mandó que entrasen sus pro-
ductos en el Receptor de la sisa de la sexta parte 315 .

311 Estas aclaraciones apuntan evidentemente al caso de García de Tahona, que se ex-
pone en las págs. 169–181, abajo.
312 Véanse págs. 128–129 abajo. Las pretensiones del Hospital General empezaron el 30
de junio de 1749, con un informe redactado por su nuevo contador, Ignacio Manso (Fuentes
XXI, doc. núm. 108 [a], págs. 258–260; véase también doc. núm. 112, pág. 269), en el que
pretendía demostrar que los Teatros de la Cruz y del Príncipe pertenecían a los hospitales y
que el Ayuntamiento no les había pagado todo lo que se les debía del producto de las co-
medias desde que empezó a administrar los corrales en 1638. La Villa contestó remitiendo a
los hospitales un «plan y resumen de todo el producto, valores y gastos de la representación
de comedias en los cinco años comprensivos desde 5 de abril, Pasqua de Resurreccion de
1744, hasta 25 de marzo inclusibe de este de la fecha», fechado el 30 de noviembre de 1749
(Fuentes XXI, doc. núm. 109, págs. 262–263). El documento que Armona cita a continua-
ción, y cuyo original no hemos localizado, es la respuesta del Hospital General, redactado
seguramente por Manso. Véase Fuentes XXI, págs. 45–51.
313 Véase §49, pág. 70, arriba.
314 Sic; se repite por descuido el número «108».
315 Véase §55, págs. 72–73, arriba.
120 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

109. »Que por la Real cédula de consignación del año de 1616 no se


transfirieron a las sisas de Madrid los corrales, porque no se concedieron
en cambio, sino para que, descontado del importe de las comedias lo que
quedase libre, lo demás que faltase lo pagasen las sisas y la administración
de las representaciones, por estar tolerada ésta con cierta ciencia de ser los
theatros de los hospitales, y constar así de sus cuentas.
110. »Que siendo regular y preciso dar cuenta de toda administración,
no incluyendo en ella liveralidades expontáneas, no haviéndolas dado Ma-
drid desde el año de 1638, en que empezó a administrar sus productos, las
sisas devían concurrir a la operación de darla; pues aunque la Villa qui-
siese escusarse con la íntegra paga de los 54.000 ducados asignados por el
Rey, esto sólo sería admisible quando los nuevos efectos, que por vrgen-
cias de los hospitales se han hido aumentando en los theatros, se los huvie-
sen aprontado a los hospitales. Pero estando todo alterado, contribuyendo
estos efectos el público, y los hospitales sin su alivio, por decirse no pro-
ducir el propio de comedias lo que producía quando Madrid entró a admi-
nistrarle, era indispensable su averiguación por vna cuenta de sus produc-
tos. Lo primero, porque la gracia del Rey no fue exclusiva de que los hos-
pitales pudiesen lograr mayores intereses si las comedias los rindiesen. Lo
segundo, porque el arrendamiento que se celebró desde el año de 1617 has-
ta el de 1621 fue de 104.500 reales de vellón, el del quinquenio de 1633 de
100.700 reales y el de año de 1637 de 92.120, y este fue el v́ltimo que ad-
ministró el Hospital; que el primer arrendamiento que hizo Madrid, desde
el año de 1641 hasta el de 1645, fue de 181.500 reales al año, y a corta
diferencia siguieron así los demás 316 , siendo tan notable la diferencia que
se advertía en ellos que era preciso se presentase la v́ltima escriptura del
tiempo de hospitales y la primera de la administración de Madrid para ve-
nir en conocimiento de los motivos que pudo haver para vna diferencia tan
316 Se han tergiversado aquí los hechos. Se da la impresión de que el valor del arren-
damiento subió en 1641 casi al doble de lo que había sido hasta 1637; pero esto es falso.
Los precios de los contratos de 1617, 1633 y 1637 eran, en realidad, cantidades de ducados,
no de reales. En cambio, el contrato de 1641–1645 valió efectivamente 181.500 reales
(16.500 ducados) al año. Los datos correctos son los siguientes:
1617–1621: 105.000 ducados, con 4.000 de prometido (=101.000), «de que quedan pa-
gaderos cada año 25.250 ducados en reales» (Fuentes XXI, doc. núm. 4 [b], pág. 67). No ha
aparecido el contrato original de 1617 (véase Fuentes XIII, pág. 22).
1633–1637: 100.700 ducados, con 1.000 ducados de prometido (=99.700); 24.925 duca-
dos pagaderos al año (Fuentes XIII, doc. núm. 15, pág. 98; Fuentes XXI, docs. núm. 24–25,
págs. 102–103).
1637–1641: 94.000 ducados, con el dos por ciento (1.880 ducados) de prometido
(=92.120); 23.030 ducados pagaderos al año (Fuentes XIII, doc. núm. 16 [d], pág. 103).
1641–1645: 66.000 ducados (16.500 ducados, o 181.500 reales, al año), con 1.320 duca-
dos de prometido (=64.680); 16.170 ducados pagaderos al año (Fuentes XIII, doc. núm. 18,
pág. 117).
Por tanto, el precio del arrendamiento bajó mucho en 1641. Volvió a subir a partir de
1655; véase Fuentes XIII, págs. 193–194.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 121

excesiva como la que tocó a el arrendamiento de Luis de Monzón, el cual


capituló no llevar los 300 ducados que pagava Madrid por los aposentos
que ocupavan sus Regidores 317 . Y lo tercero, porque al presente, así por la
suvida de las entradas como por la mayor afición de las gentes a las repre-
sentaciones, deven tener aumento sus productos. Pero que del plan que se
havía dado por Madrid del v́ltimo quinquenio 318 , resultava no haver pro-
ducido cantidad alguna de aumento para los hospitales; antes las sisas ordi-
narias havía sido preciso que las tasasen, concurriendo a sobstener las di-
versiones diarias.
111. »Que esto no era crehíble, y se comprovava con el mismo plan,
pues para el Hospicio, que sólo tiene su quarto de entrada por cada perso-
na, demuestra el plan que sacavan cada año 39.924 reales de vellón 319 , y
por el contrario para los hospitales, que tienen tres quartos por cada per-
sona y además todo el producto de las gradas, balcones, lunetas y bancos,
con los demás arbitrios de aguadores y limeras, no se sacava en el plan
porción alguna para las sisas de la sexta parte, siendo esto tanto más de
notar por quanto los precios están aumentados en 17 reales por cada balcón
y real y medio por los bancos y lunetas, más de lo que en lo antiguo se co-
brava por vnos y otras 320 .
112. »Que esta desigualdad era mui estraña, digna de reparo y de hacer
un examen de la administración, por si en ella huvo franquicias o inver-
siones a que no deva ni pueda concurrir este arbitrio de los pobres; y en el
caso de que la Villa quisiese eximirse de dar la cuenta, devería consentir
en el reintegro de los productos antiguos sobre el pie de los arrendamientos

317 Sobre Luis de Monzón y los 300 ducados de los aposentos de Madrid, véase §73 y n.
251, arriba.
318 Se refiere al «plan y resumen» de 1744–1749 (Fuentes XXI, doc. núm. 109, págs.
262–263). Véase n. 312, arriba.
319 No está claro cómo se llegó a esta cifra. El pago de un cuarto por persona al Hos-
picio dependía de las entradas, y por tanto no era una cantidad anual fija. Según el plan, el
Hospicio cobró en este concepto 159.697 reales y 23 maravedís en total durante el quinque-
nio, con un promedio anual de 31.939 reales y 18 maravedís. Véase también la respuesta de
la Villa, más abajo (págs. 126–127).
320 Efectivamente, como es lógico, los precios de entrada habían subido; pero lo que se
afirma aquí es, de nuevo, incorrecto. Los precios citados son los de los corrales de come-
dias. El arrendador de los corrales cobraba 17 reales por cada aposento, a partir de 1613–
1614, y un real y medio por cada plaza en un banco a partir de 1624–1625 (Fuentes XIII,
pág. 29). Según la tarifa establecida en 1675 y confirmada posteriormente, un aposento
valía 24 reales, una plaza en los bancos, un real y medio, y un taburete (o una plaza en la
luneta a partir de 1708), dos reales (Fuentes XII, pág. 28 y n. 12). Los precios establecidos
en 1737 al inaugurarse el nuevo Coliseo de la Cruz variaban en función del tipo de espec-
táculo («fiestas diarias», «comedias de teatro» y autos, y óperas); un aposento principal
valía de dos a cuatro pesos (24–48 reales de vellón), y un asiento en los bancos delante de
las gradas o en la luneta, de dos a cuatro reales de plata (3–6 reales de vellón) (Fuentes XII,
págs. 29–30 y doc. núm. 161, págs. 270–272).
122 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

de 1621, 1633 y 1637, que fueron los v́ltimos de los hospitales y de su ma-
nejo.
113. »En fin, que siendo constante que en vna regular administración
de la sisa y de las comedias sobravan caudales para todas las consignacio-
nes y censualistas, esto se berificava por un auto del Sr. don Antonio de
Monsalbe, siendo Juez Protector, provehído a 27 de abril del año de 1677,
en el qual mandó que se pagase a todos los acrehedores por entero, por ser
suficientes sus productos para ello y para los demás gastos con que las co-
medias estavan cargadas en los tiempos que se aplicaron a los hospitales
los demás efectos de que al presente devían ser reintegrados 321 .»
114. Con inteligencia de todo, expuso la Villa 322 :
Que fue constante el vso y propriedad de los corrales de comedias en los
hospitales, y el v́nico arbitrio que tuvieron para su manutención, hasta que
se les dio por el Rey, en las sisas de sexta parte, el equivalente seguro de
sus productos.
Que esta sisa se conponía de dos maravedís en cada azumbre de vino
barato, quatro en la de vino caro, otros quatro en la de aloja, vna onza en
cada libra de azúcar y de cera, y vn real en cada arroba de miel; pero que la
dotación fija de 54.000 ducados, que era la cantidad que certificaron los
contadores de aquellos tiempos necesitavan los hospitales, era constante y
fija.
Que después de tener asegurada y apoyada esta dotación se havía am-
pliado mucho el terreno de los corrales, y se havía mejorado su fábrica a
costa de las sisas de Madrid.
Que posteriormente, estando amenazando ruina (con especialidad el Co-
rral de Príncipe), igualmente que por mejorar el ornato de la Corte, se de-
molieron ambos y se hicieron theatros de regular y mayor extensión: el de
la Cruz, sacando el dinero del caudal de las arcas de sisas, con decreto de
S.M., y el del Príncipe, tomándole a censo con hipoteca de los mismos
theatros y de sus productos.
Que para esto se despachó Real cédula en 22 de mayo de 1744, refren-
dada de don Miguel Fernández Munilla, escribano de Cámara y de Govier-
no, dando facultad a don Esteban Josef de Abaría, Superintendente general
de sisas, para que otorgase las escrituras de censo a favor de los impone-
dores 323 .
Que vno de estos imponedores fueron los mismos hospitales, pues im-
pusieron a este fin 440.000 reales de vellón por escriptura otorgada en 31

321 Véase el catálogo de Jueces Protectores, núm. 9º, y n. 207, en pág. 81, arriba.
322 En el manuscrito, la mayor parte de esta sección (§114) es un solo párrafo largo. Nos
parece que se facilita la lectura dividiéndola en párrafos más cortos, como hicieron Palacios
Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García en su edición (págs. 195–199, donde la
misma sección se númera 105–107).
323 Fuentes XXI, doc. núm. 107, págs. 255–256.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 123

de agosto de 1746 ante Tomás Francisco Yzquierdo, en la qual está inserta


la facultad y Cédula Real 324 , estimando los hospitales en más la hipoteca
de las sisas que la propriedad de los theatros, porque tenía la experiencia
de cerca de siglo y medio de que las representaciones se suspenden muchas
veces y, al contrario, en las sisas la mesada era siempre efectiva a favor de
los hospitales.
Que esto mismo ya lo havía dejado acreditado el Sr. don Antonio de
Contreras, del Consejo de S.M. y Juez Protector de ellos, por su auto de 18
de marzo de 1652 ante Juan Manrique, escribano del número, auto en que
mandó que del producto de las comedias se pagasen a los Hospitales de
Corte y Anton Martin 1.392.750 maravedís cada año por mitad y por las
quatro maravedís de cada persona consignados a ellos, y que el resto se
repartiese a prorrata entre los censualistas de la grande obra de la corta de
la Plaza, los quales fueron posteriores a la consignación de 54.000 ducados
hecha por S.M. a los hospitales en 1616, pues el valor de las sisas ente-
ramente se necesitava para su pago y el de los censos anteriores situados
sobre ellas 325 .
Que de esto se deducía ya tener la Superintendencia de sisas para la
administración de las comedias otro título de más fuerza y valor que el
auto de los Sres. Protectores de 7 de enero de 1638, porque éste no se diri-
gió a el fin para que se cita, sino a mandar que, entrando como entrava en
el Receptor de la sisa de la sexta parte el citado producto de las comedias
(y así havía empezado a hacerse cargo de él desde San Juan del año de
1637), se cobrasen por entero los 54.000 ducados de las mismas sisas, es-
cusando por este medio dos percivos, con el mejor y más efectivo socorro
de los hospitales 326 .
Que los censualistas también havían adquirido derecho a la propriedad
de los theatros y a sus productos, pues aunque ellos, por la cédula que dio
consignación a las hospitales, no se transfiriesen a las sisas, tampoco pre-
vino que quando no se representase ni diesen producto alguno los teatros,
pagasen enteramente las sisas a los hospitales los 54.000 ducados de su
consignación, y el que esto no se previno, además de no constar de ella, lo
prueva otra Real cédula expedida a 16 de marzo de 1618, en que S.M. dio
licencia y facultad a Madrid para tomar caudal y fundar los censos que
efectivamente se fundaron e impusieron para la compra de las casas que se
derrivaron en la Plaza Mayor, para la obra de mejorarla como correspondía
a vna corte, censos que rentavan 6.517.850 maravedis al año, los quales
quedarían sin finca conocida y segura, no produciendo las comedias para
su pago; por lo que se entendió y se entiende implícitamente que, en ce-

324 Fuentes XXI, doc. núm. 107, págs. 256–258.


325 Fuentes IV, doc. núm. 8, págs. 59–60. Véase catálogo de Jueces Protectores, núm. 8º,
en pág. 81 arriba.
326 Fuentes III, doc. núm. 35 (a), pág. 88. Véanse §§55 y 108bis arriba.
124 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

sando las representaciones de las comedias, las sisas paguen enteramente


(como la están pagando) la consignacion anterior.
Que igualmente se deducía que, satisfecha como lo estava esta consig-
nación, aun con mesada anticipada, no tenían los hospitales motivo alguno
para repetir, no berificando primero que los theatros produgesen más can-
tidad que los 54.000 ducados, siendo constante y provado, por otra parte,
que no produgeron ni rinden siquiera en el día la mitad.
Que así les constava a los hospitales, pues asentían desde luego a que
Madrid, en el caso de querer eximirse de la cuenta, consintiese en el rein-
tegro sobre el pie de los arrendamientos hechos hasta el año de 1637, pero
que, siendo el asunto principal de los hospitales pedir esta cuenta desde el
referido año de 1638, Madrid les daría esta satisfación, omitiendo las dis-
putas de pertenencia y si devió o no devió berificarse vn verdadero cambio.
Que mui presto se daría esta cuenta, aunque el tiempo de ella fuese tan
dilatado y aunque se le ponían reparos y adiciones antes de presentarla.
Que Madrid aún podía salir de este cuidado sólo con decir o recordar
vna circunstancia que no se toca de la referida Real cédula de 18 de marzo
de 1616, por la cual la clemencia de S.M. dotó a los hospitales con sus
54.000 ducados anuos, y negar Madrid la proposición de que a los hospita-
les se les hayan concedido los nuevos efectos que se indican, pues esta ne-
gativa se provaría quando se tratase de ellos, y la circunstancia anterior era
que por la misma Real cédula se confirió la direción y manejo de la sisa de
sexta parte privativamente a don Diego López de Salcedo, del Consejo
Real de Castilla, Juez Protector de hospitales y theatros, por quien desde
aquel mismo tiempo (y también por los demás ministros que le sucedieron)
corrieron las sisas hasta fines del año de 1705; y por lo que tocava a come-
dias, el Rey havía mandado en 1632 que se formase vna junta compuesta
del Ministro Protector, como presidente, del Corregidor de Madrid y dos
cavalleros capitulares 327 , por la qual, desde el mismo año hasta el de 1734,
en que S.M. confirió la Superintendencia general de sisas a don Fernando
Verdes Montenegro 328 , se entendió siempre en los arrendamientos y admi-
nistracion de los theatros y sus intereses, como consta de todas las escrip-
turas que se otorgaron, por lo que Madrid no era ni podía ser responsable a
la cuenta que se pedía, estando bien libre de que a su generosidad (de que
tenían experiencia los hospitales) se atribuyesen liveralidades espontáneas
con perjuicio de tercero; pero que por este motivo le quedava el sentimien-
to de que se diese por egemplar para la vaja del producto de las comedias
la capitulación que se hizo con Luis Monzón para que no se llevase a Ma-
drid los 300 ducados que se le davan por los dos aposentos que ocupavan
sus capitulares Comisarios, pues era raro intento querer privar a esta Villa

327 Véase §52, págs. 71–72, arriba.


328 Véase el catálogo de Jueces Protectores, núm. 17º, y n. 220, en pág. 84 arriba.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 125

de vna cosa que gozavan y gozan no sólo las ciudades de todo el reyno,
sino también qualquiera lugar o aldea, sin que los comediantes, como más
interesados en sus entradas y su travajo, hayan pedido jamás a ningún pue-
blo que su concejo les pague la entrada, con ser vna gente cuya infelicidad
y pobreza les obliga a este egercicio, siendo su travajo el verdadero cau-
sante y el proprietario del producto de las comedias.
Que este reparo era más de estrañar para Madrid quando por aquel moti-
vo no se descontava a los hospitales cantidad alguna de los 54.000 ducados
de su consignación; por lo que, y atendiendo a esta razón, mereció a la
Junta que, por auto de 18 de julio de 1675, mandase que desde allí en ade-
lante no pudiesen pedir ni llevar los arrendadores maravedís algunos por
los dichos dos aposentos 329 .
Que en prueva de ser mui correspondiente a la Villa este derecho, estava
presente un egemplar con toda la propriedad necesaria para el caso en las
fiestas de toros que se celebran en la plaza construida por el Hospital fuera
de la Puerta de Alcalá 330 , cuyos productos tienen destino a los mismos hos-
pitales, pues en esta plaza, sin costo alguno, se dava a el Corregidor y a
Madrid balcón y lugar correspondiente a la jurisdición, mandando la plaza
su Corregidor.
Que aunque Madrid, por todas estas razones, estava exhonerada de dar
la cuenta, y era su mayor satisfacción en este punto, sin embargo pasaría a
demonstrar que los arrendamientos hasta fines del año de 1637 no produ-
geron el valor que suponía el manifiesto de los hospitales, y quál fue el
valor líquido del v́ltimo quinquenio.
Que así devía aclararse desde luego que el arrendamiento hecho desde
San Juan de el año de 1615 hasta otro tal día del de 1617 (éste fue el pri-
mero que devió descontarse de la consignación), aunque suena, y con efec-
to fue, de 27.000 ducados cada año para los Hospitales General, Pasión,
Ynclusa y Desamparados, no les correspondían de esta cantidad más que
23.286, pues los 3.714 restantes tocavan a los Hospitales de Corte y Antón
Martín. Que así resultava de la cuenta y ajustamiento que entonces se man-
dó hacer por el Juez Protector don Diego López de Salcedo y de la primera
libranza que despachó para su pago, en 26 de abril de 1616, contra el Re-
ceptor de sisas, la qual sólo fue de 30.714 ducados, pues era el resto que se

329 Fuentes V, doc. núm. 17 (i), pág. 98: «mandaron que la condicion 10 que trata sobre
los aposentos que tocan a Madrid se quite de ellas [...]». Se refiere a las condiciones del
arriendo de 1675–1679; véase Fuentes XIII, doc. núm. 35, págs. 147–148. Pero nótese que la
cuestión de si Madrid pagaba sus aposentos surgió ya en 1614–1620; véase Fuentes III, doc.
núm. 5, págs. 53–55, y págs. 28–29. Todos los documentos citados están en AVM, Secre-
taría, 2-469-6.
330 Véanse Baltasar Cuartero y Huerta, Relación histórica de la primera plaza circular de
toros construida en Madrid (Madrid: Diputación Provincial, Sección de Prensa y Propagan-
da, 1957), y Francisco López Izquierdo, Plazas de toros de la Puerta de Alcalá: 1739–1874,
2 vols. (Madrid: Unión de Bibliófilos Taurinos, 1985–1988).
126 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

devía para completar la consignacion 331 , y el último arrendamiento desde


San Juan de 1637 hasta otro tal día de el de 1641, siendo cierto y constante
que fue de 23.030 ducados annuales, pero además de que en esta cantidad
estava incluso el haver de los Hospitales de Corte y de Anton Martín, se
hicieron de revaja en él 4.000 ducados cada año, en virtud de auto provehí-
do por los Sres. Josef González y don Antonio de Contreras, actuales Pro-
tectores, su fecha 17 de febrero de 1639, con lo qual quedó el arrendamien-
to en solos 76.120 ducados 332 , demonstrándose con esto enteramente que
no havía ni hay un pie fixo de valor para ajustar la cuenta posterior, como
se quería suponer, por la omisión de un radical examen.
Que en quanto a la última parte del manifiesto, de que al presente no
quedaría caudal alguno para las sisas, sacándose 39.924 reales por el quar-
to que tenía y se pagava a el Hospicio, se satisfacía con decir ser cierto que
las entradas tenían aumento y se experimentava mayor afición en las gen-
tes a los theatros, pero que esta afición la excitava el mejor gusto, lo cos-
toso de los theatros que se hacían, las buenas orquestas de música y la
concurrencia de buenas partes de representado y cantado, a las quales, a
proporción de su habilidad y exmero, se les gratificava, y así los gastos del
día eran mayores y mui distintos de los que se hacían en el siglo pasado.
Por lo que, aunque en el v́ltimo quinquenio produgeron 726.198 reales, que
correspondían cada año a 145.239 reales, los 414.843 eran por la tercera
parte de lo líquido de entradas, los 151.658 para los Hospitales de Corte y
Anton Martín y los 159.679 [sic, por «159.697»] restantes para el Colegio
de las Niñas de San Josef y para la ayuda de costa que se dava a las com-
pañias cómicas por la función de los autos sacramentales 333 . Que estos
valores se havían convertido, como constava de un plan que acompañava,
en satisfacer las consignaciones susodichas, la paga de réditos a los cen-

331 Véase la repartición de los 27.000 ducados anuales del arrendamiento de 1615–1617,
elaborada el 1º de julio de 1615 en cumplimiento de un auto emitido el mismo día por los
Protectores, Francisco de Contreras y Diego López de Salcedo, en la que, efectivamente,
tocaban 3.714 ducados a los Hospitales de la Corte y Antón Martín, 1.857 a cada uno (Fuen-
tes XXI, doc. núm. 1 [a]–[b], págs. 63–64). No hemos localizado la libranza del 26 de abril
de 1616; la cantidad de 30.714 ducados corresponde al balance de la consignación de
54.000 ducados a los otros cuatro hospitales, después de descontar los 23.286 ducados del
arrendamiento de las comedias.
332
Este auto de González y Contreras está en Fuentes XXI, doc. núm. 45, págs. 131–132.
Con el descuento de 4.000 ducados se rebajó el pago anual de 23.030 a 19.030 ducados, de
modo que el precio del arrendamiento ascendía a 76.120 ducados por los cuatro años.
333 Véase el plan del quinquenio en Fuentes XXI, doc. núm. 109, págs. 262–263. Las
cantidades exactas son: 726.200 reales en total de «valores de sisas y los dos quartos de las
consignaciones de Hospitales, Colegio y ochabo», 414.843 reales y 20 maravedís del «valor
de sisas por la tercera parte de las compañias y mitad de volatines», 151.658 reales y 25
maravedís para los «Hospitales de San Juan de Dios y la Corte por otro quarto que se
percibe en solo la representacion», y 159.697 reales y 23 maravedís al «Colegio de Niños de
San Joseph por dos maravedis y los otros dos que se cobran para la ayuda de costa general
de Corpus».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 127

sualistas por el caudal que se tomó para la obra del Theatro del Príncipe,
los gastos de administración y la condución de los cómicos que se traen de
fuera. Que los dichos 726.198 reales deven entenderse como producto co-
mún, y no en lugar de los tres quartos por cada persona y también por los
demás advitrios que tenían los hospitales. Y así, tirada la cuenta a propor-
ción del quarto que tocava a el Hospicio, no salía tan desfigurada como se
quería la vtilidad anual, mucho menos quando no havían correspondido a
el Hospicio, en cada año de los v́ltimos cinco, los 39.924 reales que se de-
cían, sino 31.939 reales 334 , siendo éste un quarto líquido, sin descuento al-
guno, que equivalía a más de tres de los que estavan sugetos a la precisa
dedución de gastos como los otros, por lo que esta comparación no era
justa ni proporcionada en su aplicación.
Y por lo que toca a el auto del Sr. Monsalbe, mandando pagar por ente-
ro a todos los acrehedores, con lo que se quería provar que en las comedias
havía suficiente caudal para ello y sobravan los producto [sic] de los nue-
vos efectos aplicados a los hospitales, era preciso repetir sobre esta insis-
tencia que se alegava un derecho vano a las gracias que nunca obtuvieron
los hospitales, fuera de ser mui estraño querer regular los gastos de aquel
tiempo con los que se hacían al presente. Que este mismo auto del Juez
Protector faborecía a Madrid y desvanecía la pretensión de que deviese dar
cuentas, porque siendo de 26 de abril de 1668 (que es su verdadera y
legítima fecha) 335 , dado por un Juez Protector de los hospitales, comprova-
va el buen manejo y dirección de las sisas, acreditando que el producto de
las comedias era finca de los censualistas de la corta de la Plaza, pues el
auto expresamente decía: Que respecto de estar consignados los censos en
este producto y constar no haverse pagado más que dos tercios cada año,
por no tener entonces más cavimiento, se les pagase por entero y sin des-
cuento alguno desde primero de enero de aquel año, mediante que havía
crecido en valores el nuevo arrendamiento que se havía hecho por quatro
años desde primeros de diciembre de 1677 [sic, por «1667»], pero que na-
da se pagase en cuenta de los atrasos, por el perjuicio y falta que se causa-
ría a la paga corriente 336 . Donde era de notar que ya entonces havían pade-
cido atraso los interesados: esto es, desde el primero de enero de el año de
1652, en que por otro auto del Juez Protector don Antonio de Contreras, de
18 de marzo del mismo, se les descontava vn tercio cada año 337 ; y así no
era tanto el valor de las comedias como conocido el descuvierto de los
acrehedores, pues satisfaciéndoles por entero no podían sobrar los produc-
tos de los nuevos efectos. Y en fin, que no solo se persuadía, sino que

334 Véase n. 319, arriba.


335 Esto es cierto; véase n. 207, arriba.
336 No se cita aquí textualmente el auto de Monsalve, sino que se da un resumen de la
primera parte. Véase el original en Fuentes XXI, doc. núm. 66 (a), págs. 160–161.
337 Fuentes IV, doc. núm. 8, págs. 59–60; véanse págs. 81 y 123, arriba.
128 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

enteramente se berificava que, satisfechos los hospitales de los 54.000 du-


cados de su Real consignación, no tenían derecho alguno para repetir con-
tra las sisas ni contra la administración de las comedias, y menos todavía
para alegar de perjuicio, berificándose también que la administración de
los corrales tocava privativamente a la Superintendencia general de sisas,
como vno de los ramos de que se componían, estando aplicados sus pro-
ductos por los dos autos ya citados a la paga de los censos que se causaron
con motivo de la corta de la Plaza Mayor y en virtud de otra facultad que
se concedió a Madrid para construir el Theatro del Príncipe, por Real cédu-
la de 22 de mayo de 1744 338 .

RESOLUCION DEL REY 339


«Ilmo. Señor: Haviendo mandado el Rey que en vna Junta de Ministros
de Justicia se viesen y examinasen prolijamente diferentes instancias he-
chas por los Hospitales Generales de Madrid sobre perjuicios que experi-
mentan en la percepción de varios intereses y efectos que les pertenecen, y
que para asegurar su caval conocimiento y determinación se oyese a la
parte de los mismos hospitales y a la persona o personas que diputasen las
sisas de Madrid, teniendo presentes los documentos y justificaciones que
se exhiviesen por vnos y otros, ha resuelto y declarado S.M., con dictamen
de la misma Junta, que, sin embargo de que la propiedad de los dos thea-
tros de comedias de la Corte toca y pertenece a los hospitales, no se haga
novedad en la práctica actual de que su producto se maneje por la adminis-
tración de las sisas de sexta parte, siempre que se berifique corriente la
satisfacción de los 54.000 ducados que por Real cédula de 18 de marzo de
1616 se consignaron sobre las nominadas sisas a los propios hospitales; y
que se escuse por éstos estrechar a Madrid a la presentación de cuentas del
producto de las comedias, sin que se entienda quedar privados por esto de
la acción que han tenido a percivir los residuos o sobrantes de los mismos
theatros, después de pagadas sus cargas.
»Que se recrezca hasta la cantidad de 150.000 reales al año, para desde
1º de enero del presente, el situado de 125.715 reales y 6 maravedís en
libra de baca destinado a los hospitales por auto del Consejo de 19 de junio
de 1659, mediante los aumentos reconocidos en los inmediatos y actuales
consumos de esta especie, a que se arregla el acrecentamiento de precio,
pero quedando reservado a estas casas el derecho para reclamar en lo futu-

338 Fuentes XXI, doc. núm. 107, págs. 255–256; véase pág. 108 y n. 289, arriba.
339 Hay una copia de este decreto (que está fechado el 5 de junio de 1751) en AHN,
Consejos, libro 1.480, núm. 55, fols. 350r.–351r. Se cita el primer párrafo en un informe de
1794 (Fuentes XXI, doc. núm. 112, pág. 269). Vuelve a reproducirse en la segunda parte de
estas Memorias (véase pág. 299, abajo), y se encuentra también, copiado de Armona, en
Cotarelo, Controversias, págs. 645a–646a.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 129

ro la indemnización de qualquiera clase de perjuicio que adviertan en esta


parte.
»Y que concurriendo la propia razón por lo respectivo al maravedí en
libra de carnero, que igualmente les pertenece, cuyo equivalente se redujo
cada año a la cantidad de 210.000 reales por Real resolución a consulta de
la Junta de abastos del año de 1742, se proporcione esta dotación al respec-
to de lo que posteriormente han suvido los consumos, o se reintegre a los
hospitales en el recobro por sí de este efecto, escusándoles en este v́ltimo
caso de contribuir a el gasto de la administración y resguardo, respecto de
no aumentarse alguno por este motivo a las sisas ni al abasto de carnes.
»V́ltimamente ha deliverado S.M., con parecer de la citada Junta, que
los referidos hospitales gocen exempción de los derechos pertenecientes a
las sisas municipales en quantos efectos se consumieren en la manutención
de los enfermos y sus sirbientes, según y como se declaró por el Consejo
en auto de 19 de febrero de 1739, entendiéndose la propia exempción a los
derechos correspondientes a las sisas reales.
»Y para precaver que por abuso de estas franquicias se cometa fraude,
con detrimento de vnos y otros derechos, se haga prudente regulación de
los consumos, a fin de que, fijándose vna refacción annual, se berifique a
los hospitales esta inmunidad, sin excluirles la acción de reclamar si en
adelante sintieren perjuicio en la cantidad de su importe. Lo que participo a
V.S.I. de orden de S.M., a fin de que se tenga presente en el Consejo. Dios
guarde a V.S.I. muchos años como deseo. Aranjuez, 12 de junio de 1751:
EL MARQUÉS DE LA ENSENADA.—SR. OBISPO GOVERNADOR DEL CONSE-
JO.»
Esta resolución cortó las disputas y fijó la práctica antecedente, de mo-
do que los dos theatros han corrido sin interrupción y corren administrán-
dose por la Villa. Véanse los productos de los v́ltimos años en los estados
que acompañan, formados por el contador de ellos, don Juan Bautista Lavi
y Zavala, con grande inteligencia y exactitud en todos sus asuntos 340 .
Alguna confusión y algunos desórdenes de los que se experimentan en
los grandes concursos y en la estrechez de los lugares aumentaron las pre-
cauciones del Govierno por este tiempo. En el mes de noviembre de 1753,
mandó el Sr. don Fernando VI que se formasen vnas Precauciones de se-
guridad, extensivas a todos los casos ya experimentados a las circunstan-
cias del lugar, dentro y fuera de los theatros, y a la calidad del concurso de
todas clases de gentes. Estas precauciones, en número de veinte y cinco, se
imprimieron para noticia de todos y S.M. las mandó observar. Son estas.

340 Armona se refiere a las tablas preparadas por Lavi e incluidas en el manuscrito;
véanse págs. 183–184, abajo.
130 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

PRECAUCIONES 341
«1ª Para evitar 342 los desórdenes que facilita la obscuridad de la noche
en concurso de ambos sexos, se empiecen las representaciones en los dos
coliseos 343 a las quatro en punto de la tarde, desde Pasqua de Resurrección

341 Existen tres versiones de estas Precauciones. (A) La primera es del 12 de noviembre
de 1753; hay ejemplares en AVM, Secretaría, 2-458-26, AHN, Consejos, libro 1.517, núm.
16, y AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1753, fols. 305–331, donde se encuen-
tran también varios documentos relativos a su publicación. (B) La segunda es del 12 de abril
de 1763; las Precauciones de 1753 no se observaban, y además no quedaban ejemplares
(véase AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1763, fols. 214r.–218r.). Hay ejempla-
res de esta reimpresión en AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1763, fols. 240r.–
243r., libro 1766, fols. 343r.–346r., y libro 1776, fols. 16r.–19r., y se reproduce en Martínez
Salazar, Del gobierno general, págs. 468–473 (véase n. 240, arriba). (C) La tercera es del 6
de abril de 1776; hay un ejemplar en AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1776,
fols. 12r.–15r. (véase también la Real orden del 4 de abril de 1776, reproducida por Armona
en págs. 146–147, abajo, la cual se refiere a la reimpresión de 1763 y ordena la de 1776.)
Pero Armona, a pesar de lo que dice más arriba, no reproduce aquí la primera versión, de
1753, sino la segunda, de 1763.
Hay un ejemplar de la primera versión, de 1753, en los borradores de estas Memorias
(BNM, Ms. 18.474/1, fols. 137–140). Le sigue inmediatamente (fols. 141–144) una copia
manuscrita de la segunda versión, de 1763, que es la que utiliza Armona aquí. Esta copia
está fechada el 12 de abril de 1773 [sic]. Su fuente podría ser otra copia manuscrita, fechada
igualmente el 12 de abril de 1773, conservada en AVM, Corregimiento, 1-97-64. Este ejem-
plar está encabezado: «Copia de las Precauciones renovadas en el año de 1763 por orden de
la Sala», y al margen, al lado de la primera regla, están las palabras: «Auto de 7 de octubre
de 1773». Como esta fecha es posterior al 12 de abril de 1773, la supuesta fecha de la copia
realizada a raíz del auto, suponemos que se trata de un error por 12 de abril de 1763, la
fecha de la segunda versión, debido a una lectura equivocada de «se⌠enta y tres» en la ver-
sión impresa de 1763. Se trataría de una confirmación de las Precauciones de 1763, orde-
nada en octubre de 1773. En efecto, se confirmaron, pero sin reimprimirse, en 1773 (véase
AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1773, fol. 974).
Hay algunas diferencias entre las tres versiones; señalamos en notas a pie de página las
variantes más significativas de los textos de 1753 y 1776 (que corresponden en general en-
tre sí) con respecto a la versión de 1763 que reproduce Armona. Las variantes de la versión
de 1753 se señalan también al margen del ejemplar manuscrito del texto de 1763 incluido en
los borradores de Armona (BNM, Ms. 18.474/1), en una letra decimonónica que puede ser
la de Barbieri.
El título impreso de la versión original de 1753 es el siguiente: «Precauciones que se
deben tomar para la representacion de comedias, y debaxo de cuya puntual observancia se
permite el que se executen.» Se repite en la reimpresión de 1776. En cambio, la versión de
1763 lleva un título diferente, que Armona no reproduce: «Precauciones mandadas observar
por S.M. y repetido nuevamente a la Sala de su Real orden el cuidado de su puntual cum-
plimiento para la representacion de comedias vaxo de cuia observancia se permite el que se
executen.» Cotarelo da este último título en Controversias, págs. 646a–648b, y añade entre
paréntesis: «Ley IX, título 33, libro VII de la Nov. Recop.». Él también, a pesar de copiar el
último párrafo de la versión de 1753, reproduce la versión de 1763 (aunque utiliza la pala-
bra «corrales», como en las otras versiones; véase n. 343, abajo).
342 1753 y 1776: «Que para evitar»; así también en la versión de 1763 y la copia ma-
nuscrita en los borradores de Armona (BNM, Ms. 18.474/1, fol. 137r.).
343 1753 y 1776: «corrales». Cada vez que se emplea la palabra coliseos en la versión de
1763, se pone corrales en 1753 y 1776; no señalamos los demás ejemplos.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 131

hasta el día v́ltimo de septiembre, y a los dos y media desde primero de oc-
tubre hasta Carnestolendas, sin que se pueda atrasar la hora señalada con
ningún pretexto ni motivo, aunque para ello se interesen personas de auto-
ridad, cuidando los autores por su parte de no hacer inútil esta providencia
con entremeses y saynetes molestos y dilatados, proporcionando el festejo
y ciñéndole al término de tres horas, quando más, que es el suficiente a la
diversión y a que se logre el fin de salir de día.
»2ª Que la tropa que va a auxiliar a el alcalde, repartida en las puertas
de los coliseos, no permita que los coches se detengan después que se
apeen sus dueños y los haga salir de la calle para ponerse en carrera en los
sitios acostumbrados, guardando el mismo orden al salir de la comedia y
dejando el del alcalde en la callejuela mas próxima, como es estilo, para
que le tenga pronto en qualquiera vrgencia que se le ofreciere del Real ser-
bicio.
»3ª Que antes de empezar la comedia, ni después de concluida, no se
permitan hombres parados y embozados que suelen ponerse como de plan-
tón en las esquinas y puertas inmediatas a los coliseos, y especialmente en
aquéllas por donde salen las mugeres de la cazuela.
»4ª Que no se dege entrar en los coliseos ni estar en ellos persona
alguna embozada con gorro, montera y 344 otro disfraz que le oculte el
rostro, pues todos deverán tenerlos descuviertos para ser conocidos y evitar
los inconvenientes que se ocasionan de lo contrario.
»5ª Que en las puertas y entradas de los coliseos no se permitan
aguadores ni fruteras, y dentro de ellos solo podrá vender estos géneros vn
hombre de buena vida y costumbres que sea de la satisfacción del Regidor
Comisario de comedias.
»6ª Que durante la representación, ni antes de ella, ninguna persona en-
cienda cigarros de tabaco ni lo tome en pipa, con el riesgo de algún incen-
dio y lo que se ofende con el humo y el olor a los demás del concurso 345 .
»7ª Que ningún hombre entre en la cazuela con pretexto alguno, ni ha-
blen desde las gradas y patio con las mugeres que estuvieren en ella, y a la
salida de la comedia no se permita embozados en los tránsitos de los apo-
sentos, repartiéndose en ellos ministros y soldados que lo embaracen, y los
lances que de lo contrario se pueden originar.
»8ª Que en los aposentos principales, segundos, terceros ni aloxeros, no
ha de haver celosías altas, y que la gente que los ocupe esté con la decen-

344 1753 y 1776: «ni»; así también en la versión de 1763 y la copia manuscrita de los
borradores.
345 A propósito de esta norma, Palacios Fernández, Álvarez de Barrientos y Sánchez
García comentan en su edición el riesgo de incendio en los teatros, y citan una prohibición
de fumar en fondas, cafés, botillerías y hosterías, introducida en 1787. Remiten al estudio de
José Pérez Vidal, España en la historia del tabaco, Biblioteca de Dialectología y Tradiciones
Populares, 11 (Madrid: CSIC, Centro de Estudios de Etnología Peninsular, 1959).
132 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

cia que corresponde, sin capa los hombres y sin que las mugeres se cubran
los rostros con los mantos.
»9ª Que las personas encargadas del alquiler de los aposentos preven-
gan y no permitan a los que los alquilaren lo contenido en el capítulo ante-
cedente.
»10. Que los asientos de varandilla, lunetas, corredorcillos y tertulias
que no estuvieren efectivamente ocupados los puedan tomar y sentarse en
ellos los primeros que llegaren, sin que sirva de pretexto para lo contrario
decir el acomodador que están ya tomados.
»11. Que en los tramos de barandilla o asientos delanteros correspon-
dientes al vno y otro lado del tablado, que están encima de éste, no se per-
mitan bancos en que sentarse ni que en ellos se acomode gente, aunque
esté en pie, de modo que sólo la podrá haver en las gradas respectivas a los
referidos sitios, sin que de ellas se puedan vajar a las barandillas, para cuya
observancia los Regidores Comisarios de los coliseos o compañías harán
atajar estos tramos (si anteriormente no lo estuvieren) 346 en la forma que
pareciere mas conveniente.
»12. Que en lo restante de las barandillas y en sus asientos delanteros,
ni en los de las lunetas, no se siente persona alguna de capa (aunque sea su
propio trage) 347 , si no es de militar, o en otro decente 348 que según su esta-
do le corresponda.
»13. Que el banco de la media luneta, en que se sientan los músicos de
la orquesta, esté retirado del tablado mas de vna vara.
»14. Que al estremo del tablado, y por su frente, se ponga en toda su
tirantez un listón o tabla de la altura de vna tercia 349 , para embarazar por
este medio que se registren los pies de las cómicas al tiempo que represen-
tan.
»15. Que en los bestuarios de ambos coliseos se tenga siempre capaz y
suficiente separación en que se vistan y desnuden las cómicas con la de-
cencia y honestidad correspondiente, sin executarlo a la vista de los cómi-
cos, como antecedentemente está mandado 350 .
»16. Que no entren hombres en los vestuarios con pretexto alguno, sean
de la clase que fueren, permitiendo solamente en ellos los indispensables a
la execución de la comedia.

346 1753 y 1776: faltan las palabras entre paréntesis.


347 1753 y 1776: faltan las palabras entre paréntesis. En la versión de 1763 y la copia
manuscrita de los borradores de Armona, se lee «aunque éste sea propio trage».
348 1753 y 1776: «o en el trage».
349 Es decir, un pie (casi 28 cm.).
350 La versión de 1753 es bastante diferente: «15. Que respecto de no tener el vestuario
del Corral de la Cruz quarto o sitio separado para vestirse y desnudarse las cómicas, execu-
tándolo a la vista de los cómicos, lo que no sucede en el del Principe, por haver en él la
separación correspondiente, se pondrá para lo succesivo en el de la Cruz igual precaución y
decencia.» La versión de 1776 es igual que la de 1753.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 133

»17. Que en las representaciones de theatro, ni en otra alguna, no se


permita dar grada a las mugeres, como se acostumbrava antiguamente 351 .
»18. Que no se puedan representar en alguno de los dos coliseos come-
dias, entremeses, bayles, saynetes o tonadillas sin que (después de obtenida
la licencia del Juez eclesiástico de esta Villa) se presenten por los autores
de las compañías a la Sala de Alcaldes, para que, mandadas reconocer de
su orden y sin costa alguna de derechos, se puedan representar, lo que se
egecutará sin limitación, aunque antes de ahora se huviesen representado al
público sin este requisito y estuvieren impresas con las licencias necesa-
rias; y si al tiempo de la egecución, no obstante estar aprovadas, advirtiere
el alcalde alguno de aquellos reparos que no se ofrecen al leerlas y sí al
verlas representar, recogerá después la comedia, entremés, bayle, saynete o
tonadilla en que se encuentre, prohiviendo su repetición 352 .
»19. Que en la execución de las representaciones, y con particularidad
en la de los entremeses, bayles, saynetes y tonadillas 353 , pondrán el mayor
cuidado los autores de que se guarde la modestia devida, encargando a los
yndividuos de su respectiva compañía, en los ensayos, el recato y compos-
tura en las acciones, no permitiendo bayles ni tonadas indecentes y provo-
cativas y que puedan ocasionar el menor escándalo.
»20. Que igualmente serán responsables los autores a la nota que pu-
diera causar qualquiera cómica de su compañía que saliere a las tablas con
indecencia en su modo de vestir, sin permitir representen bestidas de
hombre si no es de medio cuerpo arriva.
»21. Que aunque pidan los mosqueteros v otra alguna persona que se
repitan los bayles o tonadillas, o que salga algún cómico o cómica a egecu-
tar ésta o semejantes habilidades, no lo permita el alcalde, por más instan-

351 1753 y 1776: «como se ha acostumbrado hasta aquí». El 22 de diciembre de 1703,


Rafael Sáenz Maza declaró que le pertenecía «vn banco en cada vno de los Corrales de Co-
medias de Cruz y Príncipe de esta Corte [...] todos los días que se hiziese comedia, excepto
en los que se da la grada a las mugeres» (Agulló, «100 documentos sobre teatro madrileño
(1582–1824)», núm. 79, pág. 125). Es decir que, ciertos días, se dejaba que las mujeres se
sentasen en las gradas de los hombres, a los lados del patio.
352 La versión de 1753 es diferente: «18. Que no se pueda en adelante representar en al-
guno de los dos corrales comedias, entremeses, bayles o saynetes, sin que primero se pre-
senten por los autores de las compañías al Vicario eclesiástico de esta Villa, o persona que a
este fin destinare el Arzobispo Governador de este Arzobispado, obteniendo su permiso, lo
que se executará sin alguna excepción, aunque antes de aora se huvieren representado al pú-
blico sin este requisito y estuvieren impresas con las licencias necesarias; y si al tiempo de
la execucion, no obstante estar aprobado, advirtiere el Alcalde alguno de aquellos reparos
que no ofrece el leerlos y sí al representarlos, recogerá desde luego el entremés o saynete o
bayle en que se encuentre, prohibiendo su repetición.» La versión de 1776 es igual que la de
1753. La de 1763 coincide con el texto de Armona. En el ejemplar de la versión de 1763
conservado en AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1776, hay una nota manuscrita
al margen: «Nota. Este capítulo 18 es el que está conzedido [sic] en las precauciones origi-
nales del año de 1753 y por lo mismo se quedan reimprimiendo.»
353 1753 y 1776: «entremeses, bayles y saynetes».
134 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

cias que haga la gente del patio, tomando para contenerlos la providencia
que tuviere por conveniente.
»22. Que todo lo dispuesto en estas Precauciones se observe inviolable-
mente, dando a los autores de las compañías un traslado feaciente e impre-
so de ellas, notificándoles su cumplimiento en las partes que les toca, para
que no aleguen ignorancia, y aperciviéndoles que por la contravención de
qualquiera de ellas se prohivirá absolutamente la representación a su com-
pañía, procediendo a las demás penas que fueren correspondientes, sin ad-
mitirles súplica ni memorial sobre esta instancia. Y por lo tocante a las
providencias que hablan con el público, se fixarán los carteles de su conte-
nido en las puertas de los coliseos y demás sitios acostumbrados, para que
llegue a noticia de todos.
»23. Que los alcaldes en sus respectivos días de asistencia a las come-
dias empleen todo su cuidado en la observancia de lo referido, como tan
importante al serbicio de ambas Magestades, desempeñando este particular
encargo con el acreditado celo que acostumbran, tomando providencia con
los contraventores para que la Sala los castigue a proporción de su culpa.
Y si fueren personas que por su empleo o carácter merezcan ser distin-
guidos, y no bastaren los atentos y cortesanos oficios del alcalde para su
moderación, dará este cuenta, luego que se acave la comedia, al Ilmo. Sr.
Governador del Consejo, para que lo ponga en noticia de S.M.
»24. Que para celar con más exactitud todo lo mandado y estar prontos
a dar las órdenes convenientes, se pondrán los alcaldes en el aloxero en to-
das las representaciones indistintamente 354 , porque no estando tan a la
vista no podrá la malicia observar los movimientos para dejar inútiles las
providencias.
»25. Que por quanto se han observado graves inconvenientes de permi-
tir las comedias que en algunas temporadas del año executan las compa-
ñías que llaman de la legua, en los lugares de Maudes, Carabanchel y otros
inmediatos a esta Corte, se prohíven por punto general en las diez leguas
de su circunferencia, sin que con algún pretexto puedan los corregidores y
justicias permitir las representaciones ni admitir las referidas compañías en
los pueblos de su jurisdición.»
Quando el Sr. don Carlos III venía marchando para ocupar el trono de
España, por muerte de su hermano, el Sr. don Fernando, mandó desde Ca-
riñena en dos de diciembre de 1759, por Real orden dirigida al Governador
del Consejo, que ninguna persona entrase a ver las comedias desde qual-

354 1753 y 1776: se añade: «como lo han hecho hasta aquí en las de theatro». Esta acla-
ración se omitió en la versión de 1763, que reproduce Armona. Es decir que el alcalde se
había puesto hasta entonces en el alojero (al fondo del patio) cuando se representaban «co-
medias de teatro» (con decorados que ocupaban todo el escenario), pero se había sentado en
el tablado cuando se hacían «comedias sencillas» o «de capa y espada» (véase §64 y n. 236,
arriba). En adelante, tendría que ocupar siempre el alojero.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 135

quiera parte y en qualquiera sitio de los theatros con capa y sombrero que
no fuese armado de tres picos, y por ningún caso con embozo, evitándose
al mismo tiempo las monteras, y que la execución de esta orden se auxilia-
se con la tropa militar para cuyo efecto se havía prevenido lo conveniente a
su comandante 355 . Por otra orden de 16 de enero de 1760, repitió el Gover-
nador del Consejo, quería S.M. que no sólo se observase lo mandado de no
permitir que entrase nadie en los coliseos con capa y sombrero chambergo
en sus patios, gradas y palcos, sino que se tomasen todas las providencias
necesarias para el más exacto cumplimiento 356 ; que los jueces y sus minis-
tros no se detuviesen en la mayor o menor clase de los sugetos, ni en sus
fueros de guerra, casas reales v otra distinción de las más privilegiadas en
quanto a la primera execución; y que inmediatamente diese cuenta a S.M.
el Governador del Consejo de las personas exemptas que contraviniesen a
esta orden o con aparentes pretextos quisiesen barrenar lo que en ella se
manda, pues la intención de S.M. era que los que handuviesen de capa
tragesen sombrero de tres picos y peluquín, no solo en las comedias, sino
también en los paseos públicos, declarando que esto no se entendía con los
labradores y menestrales, que por su ropa son bien conocidos y no era su
ánimo embozarse en los concursos.

355 Esta sección está basada en el capítulo XLII de Martínez Salazar, Del gobierno gene-
ral (véase n. 235 arriba): «Por Real orden expedida por S.M. (que Dios guarde) hallandose
en Cariñena, en 2 de diciembre de 1759, se prohibió entrar a ver la comedia desde
qualquiera parage del theatro con capa y sombrero que no fuese armado de tres picos, y por
ningun caso con embozo, y asi lo participó a la Sala el Ilmo. Señor actual Gobernador del
Consejo en papel con fecha 4 del mismo mes y año, previniendo a los Sres. Alcaldes zelasen
tambien con puntualidad evitar las monteras, auxiliandose para esto, y para la observancia
de lo resuelto por S.M., de la tropa militar, a cuyo fin estaba hacho encargo al Comandante.
(Nota: Archivo de la Sala, lib. de Gobierno, año de 1759)» (pág. 466). No hemos visto la
orden original. El resto de esta sección, sobre las ordenes de 1760, está copiado también de
Martínez Salazar, págs. 466–467.
356 Existe una orden del 12 de enero de 1760, dirigida a la Sala por el obispo de Carta-
gena, y suponemos que se trata de ésta: «Haviendo entendido que, sin embargo de lo que
S.M. tiene mandado sobre que no se permita la entrada en las comedias con embozo y som-
brero que no sea de tres picos a qualquiera parage del theatro, se ha adbertido en esto algún
desorden y contrabención, por haver imbentado algunos el entrar con sombreros quitados y
ocultos vajo del brazo, y otros el armarlos a la entrada, por medio de vnas mugeres que con
ahuja [sic] y seda se ocupan en esto en el portal del theatro: prebengo a V.S. repita a los
caualleros alcaldes el encargo que les está hecho sobre la más puntual obserbancia de lo que
S.M. tiene mandado en este asumpto, y que por ningún caso consientan que persona alguna
pueda entrar en el patio, luneta, varandilla, gradas, alogeros, valcones y tertulia, no llevando
manifiestamente sombrero armado de tres picos [...]» (AHN, Sala de Alcaldes de Casa y
Corte, libro 1760, fols. 2r.–3r.). La misma cuestión había surgido ya en 1725: «El desorden
que ocasionaban las personas que concurrian cubierto el rostro con el embozo de la capa dio
motivo a que el Sr. Gobernador del Consejo expidiese orden a la Sala en el año de 1725
para que los Sres. Alcaldes lo evitasen. (Nota: Archivo de la Sala, lib. de Gobierno, año de
1725 fol. 155)» (Martínez Salazar, Del gobierno general, pág. 466). En 1747, el conde de
Maceda había prohibido que se entrase en los aposentos salvo «con la decencia que corres-
ponde, sin manto, ni embozo de capa» (véase n. 225, arriba).
136 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Por virtud de esta orden se publicó vando y se pusieron carteles para


que ninguno de capa que no fuese labrador, menestral, tendero o de otro
egercicio público v oficio mecánico pudiese ir a las comedias ni paseos si-
no con sombrero de tres picos, peluquín o pelo propio, sin gorro ni monte-
ra, vajo las penas que se estimasen convenientes por la primera y segunda
contravención. También se previno que si la Sala de Alcaldes no tuviese
por conveniente dejar suvir a los palcos sino a personas bestidas de militar
o con rendigot de ábitos largos o abates, como succedía antes, lo hiciese
ahora, no hallando graves inconvenientes en ello, poniéndose carteles con
anticipación en los mismos coliseos para que llegase a noticia de todos 357 .

CONTINÚAN LAS DISPUTAS Y PRETENSIONES DE LA VILLA SOBRE JURISDI-


CIÓN Y GOBIERNO DE LOS THEATROS

Llegamos a el tiempo de las resultas que en disputas y repetidos emba-


razos produjo el establecimiento hecho por el marqués del Rafal en el
Ayuntamiento de Madrid. Antes de seis años, esto es, en el de 1754 [sic,
por «1753»], se hizo recurso al Rey (por la misma Villa) comprehensivo
de varios puntos, y entre otros fue vno el de las comisiones que se ponían a
cargo de sus capitulares 358 . El Rey, con vista de su representación, mandó
lo siguiente.

REAL ORDEN DE 29 DE ENERO DE 1754 359


«Haviéndose enterado el Rey de lo representado por V.S. con fecha de
19 de octubre del año próximo pasado, con motivo de havérsele comunica-
do por copia varias resoluciones de S.M. dirigidas al Corregidor, marqués
del Rafal, y a su sucesor, don Juan Francisco de Luján, ha tomado S.M. la
resolución siguiente.
»Ilmo. Señor: Se ha enterado el Rey mui particularmente de los puntos
que comprehende la representación de la Villa de Madrid, que V.I. pasa a

357 El cartel es del 19 de enero de 1760; hay copias en AHN, Sala de Alcaldes de Casa y
Corte, libro 1761, fol. 175r., y Estado, leg. 4.900, núm. 4. Hay ejemplares del bando, de la
misma fecha, en AHN, Consejos, libro 1.517, núm. 60, y Estado, leg. 4.900, núm. 3. El
cartel se volvió a fijar en los dos coliseos, por órdenes del 9 de mayo de 1761 (AHN, Sala
de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1761, fol. 176r.–v.) y del 21 de febrero de 1766 (libro
1766, tomo II, fol. 340r.–v.; copia de la reimpresión del cartel en fols. 341r.–342r.). El mis-
mo año de 1766 se publicó la famosa orden para reducir capas y sombreros que provocaría
el motín que condujo a la caída de Esquilache; se reproduce en Fernando Díaz-Plaja, La his-
toria de España en sus documentos, II: El siglo XVIII (Madrid: Instituto de Estudios Políti-
cos, 1955), pág. 261.
358 No hemos localizado este documento. Tiene que ser de 1753, ya que la respuesta del
Rey, citada a continuación, es de enero de 1754 y se refiere a «lo representado [...] con fe-
cha de 19 de octubre del año próximo pasado».
359 Tampoco hemos localizado esta Real orden. Se reproduce también en Cotarelo, Con-
troversias, págs. 648b–649b; Cotarelo lo copió de Armona.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 137

mis manos con este papel. Redúcense a manifestar que si, antes de remitir-
se las cuentas de causa pública a la Real aprobación, se embiasen a el
Ayuntamiento, podría éste salbar con sus prevenciones las partidas en que
cupiese dificultad; a expresar que, además de no permitírsele esta inspec-
ción, se le priva de poder celar las operaciones de la Contaduría de la
misma causa pública; y a representar lo que se aparta de la conveniente
formalidad: el que los Corregidores hayan comunicado por copia algunas
resoluciones y órdenes que antes se publicavan originales en el Ayunta-
miento y se archivan en sus escribanías, haciendo también presente que,
careciendo de vna puntual noticia de las ocurrencias del común, se mira
como apartado del conocimiento y concurrencia con el Corregidor.
»Con reflexión a todo y a lo que comprehenden los decretos y órdenes
expedidos en estos asuntos, biene S.M. en que las cuentas de causa públi-
ca, antes que se embíen a la Real aprovación y luego que se hayan entrega-
do al Corregidor, las haga pasar a el Ayuntamiento, para que, por sí o por
medio de los capitulares que eligiere (y no por otra persona alguna ni ofi-
cina), dentro del término de treinta días primeros siguientes, examinen y
adicionen las partidas que no hallaren conforme a las órdenes de S.M., o lo
que pueda ser de mayor claridad o satisfacción a las que el Contador hu-
viere adiccionado, y las devuelban al Corregidor, quien ha de poder reco-
gerlas, estén o no reconocidas, si en el expresado término no se huviere
hecho el reconocimiento, notando la Secretaría de Ayuntamiento en donde
se hayan puesto el día que se entregaron en ella y en el que se recogen,
para que siempre conste haver precedido el mencionado requisito. Pues la
falta de las noticias y de conocimiento que hecha menos Madrid en la
Contaduría de causa pública por no practicarse lo referido, lo producen las
mismas cuentas, y que por ella, como S.M. lo manda, si necesitase de al-
guna mas razón, se subministre a la Villa, pidiéndola por medio del Corre-
gidor y reciviéndola por mano del mismo.
»Tiene S.M. por conveniente que las resoluciones y órdenes que se ex-
pidieren tocantes a la causa pública y común de Madrid, aunque se dirijan
al Corregidor y hasta aquí se haya variado en el modo de comunicarlas a el
Ayuntamiento, desde ahora en adelante se lleven a él para publicarlas ori-
ginales y, hecha la publicación, queden y se archiven en la Secretaría a que
segun el repartimiento de su dependencias toque, y que sea aquella oficina
la que pase los avisos a quien corresponda y tenga o pueda tener parte en el
cumplimiento, por copia a la letra certificada, para que nunca ni por ningu-
no se dude de su literal contexto. Lo que quiere S.M. se encargue especial-
mente al Corregidor que lo haga practicar.
»Deseando igualmente S.M. que puedan los capitulares acreditar su celo
y mantener el honor de sus oficios, se ha servido resolver que en aquellos
encargos y comisiones que S.M. ha dejado expresamente a los corregidores
en las resoluciones de 25 [sic, por «26»] de noviembre y 29 de diciembre
138 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

de el año de 1747, primero de febrero de [17]48, y otras posteriores 360 ,


concurra con el que lo fuere, o en cuerpo de Ayuntamiento o con su voz,
los referidos diputados de cada comisión o encargo a conferir y tratar lo
conveniente en todos los asuntos de la causa pública y bien de Madrid, y
que tengan voto instructivo en todas las referidas materias, quedando en lo
deemás en su fuerza y vigor las mismas resoluciones. Pues de lo prevenido
en ellas deve ser el Corregidor quien por sí solo delivere y maneje quanto
corresponda a la policía y govierno de Madrid en todas sus partes, quales
son las fuentes, proprios, paseos y puentes, empedrados, limpieza y hermo-
sura popular y comedias. Y quien egerza la jurisdición que tenían los Pro-
tectores de las comisiones que en lo pasado corrían separadas, proponiendo
a S.M. los Regidores que para las de fuentes y quarteles de limpieza y em-
pedrado le parezcan dignos de su Real aprovación.
»Prevéngolo todo a V.S.I. de orden de S.M., a fin de que, comunicán-
dolo al Corregidor y al Ayuntamiento, se observe y cumpla con la forma-
lidad devida. Dios guarde a V.S.I. muchos años. Buen Retiro a 29 de enero
de 1754: EL MARQUÉS DEL CAMPO DE VILLAR. Lo que participo a V.S. de
orden de S.M. para su inteligencia y cumplimiento en la parte que le toca.
Nuestro Señor prospere a V.S. en la mayor felicidad. Madrid, y enero 31
de 1754.—DIEGO, OBISPO DE CARTAGENA.—M. N. Y M. L. VILLA DE MA-
DRID.»

OTRA AL CORREGIDOR 361


«En vista de lo representado por don Feliz de Salavert y don Felipe de
Aguilera 362 , como capitulares del Ayuntamiento de Madrid y Comisarios
de comedias, solicitando se observe la formalidad de llamar a juntas para
resolver 363 en ellas con su asistencia los asuntos económicos y guvernati-
vos correspondientes al negociado de comedias, y de lo expresado por V.S.
en este asunto, se ha servido el Rey declarar que por resolución de 18 de
marzo de 1755 se mandó que el Ayuntamiento de Madrid, por cuerpo de
comunidad en sus casos, y los Regidores que en su nombre fueren, prece-
dida 364 la Real aprovación, se diputan para cada comisión en los suyos,
tengan voz y voto en quanto mire al desempeño de ellas por el orden pre-
venido de sus estatutos, no incluyéndose ni tomando manejo en ninguna
especie de caudales, ni embarazando o indisponiendo que el recobro y dis-
tribución de los de cada ramo corra en el pie y reglas dadas para ello. Y

360 Véanse págs. 114–115, arriba.


361 Para el documento original, véase AVM, Secretaría, 3-134-42, primera parte. Seña-
lamos en las próximas notas las variantes del texto de Armona con respecto al original. Se
reproduce también en Cotarelo, Controversias, págs. 649b–650a.
362 3-134-42: «de Felipe Aguilera».
363 3-134-42: «resolviendo».
364 3-134-42: «y los Regidores en su nombre y precedida».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 139

que no ha sido ni es la Real intención de S.M. dege de tener también entero


y cumplido efecto con la Comisión y Comisarios de comedias ni otra algu-
na de las que penden del Ayuntamiento y se confieren a los Regidores que
S.M. aprueva para servirlas. Y así 365 es su Real voluntad se entienda y ob-
serve en quantos casos y cosas ocurran de esta naturaleza. Particípolo a
V.S. de su Real orden para su inteligencia y puntual cumplimiento. Dios
guarde a V.S. muchos años como deseo. Buen Retiro 19 de diciembre de
1757: EL MARQUÉS DEL CAMPO DE VILLAR.—SR. DON JUAN FRANCISCO
DE LUJÁN.»
Los Comisarios no podían estar contentos con la superioridad del Corre-
gidor. Sus conatos constantemente se dirigieron, en el tiempo faborable del
marqués del Campo de Villar, a sacudir toda especie de subordinación, es-
tableciendo vna igualdad ventajosa para la Comisión que en la práctica pu-
diese triumphar de la autoridad pública. Hicieron, pues, sus recursos, y en
1758 ganaron la orden siguiente 366 .
»En vista de memorial de don Feliz 367 Salabert y de don Felipe de Agui-
lera 368 , Regidores de Madrid, y de los ynstrumentos con que le 369 han
acompañado sobre los asuntos en que deven concurrir e intervenir como
Comisarios de comedias, solicitando se digne el Rey mandar lo que tuviere
por mas conveniente en este particular, se ha servido S.M. declarar que a
los Comisarios de comedias, theatros y representaciones (y a V.S. en cali-
dad de Corregidor, y no como Superintendente de sisas) es a quien toca el
mando y gobierno de quanto a ellas pertenece y los que, después de haver-
se arreglado las compañías en la forma que hoy se practica, deven dar las
providencias convenientes a que se executen en el honesto modo con que
están permitidas. Que antes se examinasen del Censor, Revisor y Fiscal,
correspondiéndoles también el nombrar en sus vacantes y practicar los me-
dios que les parezca para precaver que no tengan palabras ni acciones de

365 3-134-42: «Y que así».


366 Para el original de la Real orden del 6 de febrero de 1758, que se reproduce a con-
tinuación, véase AVM, Secretaría, 2-458-29. Hay otros ejemplares en AVM, Secretaría,
2-458-31 y 2-458-32, fechados el 8 de febrero, lo que hace suponer que son copias. Señala-
mos en notas a pie de página las variantes del texto de Armona con respecto al original
(2-458-29). Armona vuelve a incluir este documento en la segunda parte de sus Memorias
(véase pág. 294, abajo); se reproduce también en Cotarelo, Controversias, págs. 654a–655a.
El texto coincide casi literalmente con el informe de Ignacio Hernández de la Villa, del 28
de enero de 1758, reproducido por Armona en una nota un poco más adelante. Por otra
parte, Armona reproduce en la segunda parte de estas Memorias la petición de los Co-
misarios que se menciona aquí y que provocó esta respuesta del Rey. El Corregidor, Luján,
había dirigido al Rey en 1757 una carta en que se oponía a las pretensiones de los Comi-
sarios.
367 2-458-29: «Félix».
368 2-458-29: «de Felipe Aguilera». Para el memorial en cuestión, véanse págs. 141–
143, abajo.
369 2-458-29: «lo».
140 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

mal egemplo. Que se hagan las representaciones con el lucimiento y ornato


que pide el ser vna corte donde se egecutan. Que los theatros y casas desti-
nadas a ellas 370 permanezcan siempre reparadas, proveídas de ventanas y
vidrieras, alumbrado de tránsitos y demás correspondiente para la decencia
y commodidad del público. Que los representantes acudan con puntualidad
a lo que son obligados, y tengan sus gratificaciones los que por su havili-
dad se distinguen, y los que en algo falten, la corrección o castigo que me-
rezcan. Que los que se ocupan en otras servidumbres estén prontos a lo que
les corresponde y sean a propósito para lo que se les confía y todas las de-
más providencias de tal encargo y lo que con él incide en todas sus partes,
con voz y voto los Comisarios para las conferencias con V.S. como Corre-
gidor (que le tiene de calidad en todas las comisiones del Ayuntamiento), y
acordar lo que se ha de practicar, ya sea previamente o ya en junta formal,
asistiendo vno de los Secretarios del Ayuntamiento para extender los
acuerdos del modo que se practica en las comisiones de fuentes, limpieza,
empedrados y otras. Y que al Superintendente de sisas sólo toca nombrar
administrador, cobradores del dinero y contador para la cuenta y razón del
que diariamente se saca y cómo se reparte, hacer poner en la thesorería de
ellas la parte que les quede y librar lo que les corresponda satisfacer. Pero
con advertencia 371 vnos y otros de no impedir a los Comisarios el presen-
ciar lo que se executa, respecto de que, aunque por lo prevenido en Reales
órdenes no deven 372 incluirse el Ayuntamiento ni su Capitulares en manejo
alguno de caudales, ni embarazar o indisponer el que recobre y aplique el
Superintendente de sisas los de cada ramo a sus destinos vajo las reglas
que le están dadas, no por eso se les priva de este conocimiento, antes bien
las mismas resoluciones se lo facilita 373 por medio de los Comisarios que
permite y aprueva S.M. para presenciar todo lo perteneciente a las referi-
das sisas, así en la aduana, por lo que allí se adeuda, como en la Contadu-
ría de cuentas, donde se lleva razón de todo para poner el visto, y en la
Thesorería, donde se juntan los caudales para hallarse a las entradas y sali-
das, como de 374 las tres llabes de sus arcas; por haver considerado S.M. no
dever dejar a Madrid sin esta concurrencia, siendo su pueblo, de quien las
referidas sisas se exigen, el obligado a la satisfacción de las cargas y gra-
bámenes para que están impuestas y sobre quien es preciso recaiga el be-
neficio o daño de la mejor o peor administración. Y que mediante lo expre-
sado, tampoco se puede quitar a los Comisarios de comedias que vean lo
que de ellas se saca y cómo se maneja este caudal, que igualmente es ramo
de sisas. Y de su Real orden lo prevengo a V.S. para su inteligencia y que

370 2-458-29: falta «a ellas».


371 2-458-29: «en la advertencia».
372 2-458-29: «deve».
373 2-458-29: «facilitan».
374 2-458-29: «con una de»; 2-458-31: «como una de».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 141

lo participe a el Ayuntamiento, a fin de su mas puntual y devida observan-


cia. Dios guarde a V.S. muchos años como deseo. Buen Retiro, a 6 de fe-
brero de 1758: EL MARQUÉS DEL CAMPO DE VILLAR.—SR. DON JUAN
FRANCISCO DE LUJÁN 375 .»
Esta orden se expidió, como se ve, sin hacer mención ni acordarse en
modo alguno del Juzgado de Protección de theatros y representantes ni de
su absoluta y privativa jurisdición, con inhivición de todos los tribunales (a
excepción del Consejo Real), que era lo principal para resolver el asunto
con acierto. No se oyó al Corregidor, en quien residía con separación este
juzgado, que sin contradición alguna havía estado en egercicio desde el
origen de las comedias, y especialmente en Madrid, como más preciso.
Tampoco se ve que contra esta jurisdición huviesen representado los Co-
misarios, y es porque la crehían propia del Corregidor como tal y de su
Ayuntamiento. Así se ve por los acuerdos hechos en aquel tiempo para au-
torizar el recurso de los Comisarios.
El Secretario de Gracia y Justicia se contentó con pedir informe a un
ministro, que acreditó bien, en el que dio, lo poco que savía de estas mate-
rias. Le dio, pues, en los términos que se ve*, y sin más examen se resolvió
el asunto, dejándole en un estado mucho más confuso y peor de lo que an-
tes estava. Los Jueces Protectores, y también el Sr. Luján, sin embargo de
esta orden, mantuvieron ilesa como devían la autoridad del Juzgado en to-
das sus partes; porque ésta, como ya se ha visto, no es vna autoridad origi-
naria ni adicta a el Corregimiento, sino enteramente distinta y separada de
él. Y no solo mantuvieron la autoridad de Jueces Protectores de los thea-
tros, sino también la de Superintendentes de sisas de Madrid, por lo que
corresponde a sus productos en los theatros y a los empleados en su recau-
dación dentro y fuera de ellos.

* [Nota de Armona 376 :]


«Paso a manos de V.S., de orden del Rey, el memorial de don Feliz Salavert y
don Felipe de Aguilera, con los instrumentos que le acompañan, solicitando se
mande al Corregidor dé cumplimiento a las órdenes últimas, en razón de que las
Comisiones que dimanan del Ayuntamiento tengan el vso y práctica correspon-
diente, a fin de que en su vista diga V.S. lo que se le ofreciere y pareciere. Dios
guarde a V.S. muchos años como deseo. Buen Retiro, 22 de enero de 1758.—EL
MARQUÉS DEL CAMPO DE VILLAR.—SR. DON YGNACIO HERNÁNDEZ DE LA VILLA.
»Señor: Obedeciendo lo que por esta orden se me manda, hago presente a V.S.
que en los ynstrumentos aquí vnidos se ve que a el arreglar y determinar el Con-
sejo Real de Castilla, en autos y ordenanzas de 14 de marzo y 8 de abril del año de
1615, lo que en punto de comedias se havía de observar en todo el reyno, no

375 2-458-29: «don Juan Francisco Luján».


376 Se reproducen a continuación dos documentos copiados del legajo AVM, Secretaría,
3-134-42; la primera mitad de la nota proviene de la cuarta sección de dicho legajo, y el
resto (el «Extracto de la Secretaria para el despacho del Rey»), de la segunda.
142 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

cometió ni confió su cumplimiento a los dueños o interesados en los productos,


sino a la Justicia y Corregidores de los parages donde se hacen, poniéndoselo por
cargo de residencia y expidiendo provisiones generales para la notoriedad; y tam-
bién se ve cómo, consiguiente a ello y a la calidad que tienen de festejo público,
fue el de Madrid, con los Comisarios de su Ayuntamiento, quien corrió enteramen-
te con todo hasta perturbarlo la superación [sic, por «separación»] de la Superin-
tendencia de sisas, a que está agregado el caudal de comedias. Conforme a esto,
parece regular que por decisión a las dudas del presente recurso, y para evitar difi-
cultades en adelante, se sirva S.M. declarar y mandar prevenir al Corregidor y
Ayuntamiento 377 que a los Comisarios de comedias, theatros y representaciones, y
al mismo Corregidor en calidad de tal y no como Superintendente de sisas, es a
quien toca el mando y govierno de quanto a ellas pertenece, y los que, después de
haverse arreglado las compañías del modo y en la forma que hoy se practica,
deven dar las providencias convenientes a que se executen con el honesto modo
con que están permitidas. A que antes se examinen del Censor, Revisor y Fiscal,
que también a ellos corresponde nombrar en sus vacantes, y por los demás medios
que les parezca, para precaver que no contengan palabras ni acciones de mal
egemplo. A que se hagan las representaciones con el lucimiento y hornato que
pide el ser vna corte donde se executan, y el numeroso concurso de gentes de todas
esferas que por lo mismo asiste a verlas. A que los theatros y casas a ello desti-
nadas permanezcan siempre no sólo firmes y reparadas sino también prevehídas
[sic, por «proveídas»] de bentanas, vidrieras, alumbrado de tránsitos y demás me-
nesteres de la decencia y commodidad del público, que se siente mui desenten-
dido 378 en esto, después de havérsele suvido el precio de las entradas y vistas. A
que los representantes acudan con puntualidad a lo que son obligados, y tengan los
que por su aplicación y havilidad se distinguen su justo premio y gratificaciones, y
los que en algo falten, la corrección o castigo que merezca su mal cumplir. A que
los que se ocupan en las otras servidumbres estén prontos a lo que les corresponde
y sean aparentes para desempeñar lo que se les confía, y a todas las demás pro-
videncias de un tal encargo y lo que con él incide en todas sus partes, con voz y
voto los Comisarios para las conferencias con el Corregidor, que le tiene de
calidad en todas las comisiones del Ayuntamiento, y acordar lo que se ha de
practicar, ya sea previamente en lo que de común se ofrece o ya en junta formal si
el caso lo pide, asistiendo vno de los Secretarios de Ayuntamiento para extender
los acuerdos del modo que se pratica en la de fuentes, limpieza, empedrados y
demás que de él proceden. Y que al Superintendente de sisas sólo toca nombrar
administrador, cobradores del dinero y contador para la cuenta y razón de asientos
del que diaramente se saca y cómo se reparte, hacer poner en la thesorería de ellas
la parte que les quede y librar lo que las corresponda satisfacer, mas con la
advertencia vnos y otros de no impedir a los Comisarios el presenciar lo que se
executa, respecto de que, aunque por lo prevenido en las Órdenes reales no deve
incluirse el Ayuntamiento ni sus Capitulares en manejo alguno de caudales ni
embarazar o indisponer el que recobre y aplique el Superintendente de sisas los de
cada ramo a sus destinos, vajo de las reglas que le están dadas para ello, no por eso
se les priva de este conocimiento; antes las mismas resoluciones se lo facilitan por

377 A partir de aquí, el texto de este informe coincide casi literalmente con el del Real
orden del 6 de febrero de 1758, reproducido por Armona más arriba.
378 En el «Extracto de la Secretaría para el despacho del Rey», se lee «desatendido».
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 143

medio de los Comisarios que permite S.M. poner y aprueva para presenciar todo lo
perteneciente a las referidas sisas, así en la aduana 379 , por lo que allí se adeuda y
exige, como en la Contaduría de cuentas, donde de todo se pasa y lleva razón para
poner el visto, y en la thesorería, donde los caudales se juntan para hallarse en las
entradas y salidas, con vna de las tres llabes de sus arcas, por haver considerado
S.M. no dever dejar a Madrid sin esta concurrencia, siendo su pueblo, de quien las
referidas sisas se exigen, el obligado a la satisfacción de los cargos 380 y graváme-
nes para que están impuestas y sobre quien es preciso recaiga el beneficio o daño
de la mejor o peor administración y operaciones de los superintendentes, a
egemplar de lo qual tampoco se puede quitar a los Comisarios de comedias, teatros
y representaciones que vean lo que de ellas se saca y cómo se maneja este caudal,
que igualmente es ramo de sisas, bien que en todo resolverá S.M. lo que sea más
de su Real agrado. Dios guarde a V.S. muchos años como 381 deseo. Buen Retiro,
28 de enero de 1758. B.L.M. de V.S. su más atento servidor.—YGNACIO HERNÁN-
DEZ DE LA VILLA.»

[Nota de Armona, en su propia letra, al pie de la página en la que termina el do-


cumento anterior:] «Este Villa era Vedor del Retiro, con honores del Tribunal de
Qüentas; antes havía sido Contador de resultas, despues Contador del Retiro, y al
fin Vedor.»

EXTRACTO DE LA SECRETARÍA PARA EL DESPACHO DEL REY


«Don Feliz Salabert y don Phelipe Aguilera, Regidores de Madrid y Comisarios
de comedias, representan haver solicitado que el Corregidor diese cumplimiento a
vna Real orden de 19 de diciembre próximo pasado sobre los asuntos y cosas en
que deven concurrir e intervenir como tales Comisarios de comedias; y escusán-
dose el Corregidor a la práctica de esta orden, suplican a V.M. se digne 382 mandar
al Corregidor que la observe. Acompañan este memorial con dos certificaciones
del Escribano mayor de Ayuntamiento y copia de la reforma hecha por autos del
Consejo de 14 de marzo y 8 de abril de 1615 sobre la representación de comedias.
Y visto todo por don Ygnacio Hernández de la Villa, hace presente en su informe
que [en] los ynstrumentos que acompañan este memorial se ve que al arreglar y
determinar el Consejo de Castilla por sus autos y ordenanzas lo que en punto de
comedias se havía de observar en todo el reyno, no cometió ni confió su cumpli-
miento a los dueños o interesados en los productos, sino a la Justicia y Corregido-
res, poniéndoselo por cargo de residencia y expidiendo comisiones generales para
la notoriedad. [...] 383 .
»Resolución de S.M. Como parece a Villa.
»Fecho por papel de 7 de febrero de 1758. Al Corregidor don Juan Francisco de
Lujan.»

379 3-134-42: «en aduana».


380 3-134-42: «las cargas».
381 3-134-42: «que».
382 3-134-42: «suplicavan se digne V.M.»
383 El resto de este extracto coincide casi literalmente con el informe de Ignacio Her-
nández de la Villa, reproducido anteriormente, hasta «[...] este caudal, que igualmente es
ramo de sisas», casi al final.
144 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Este es el primero defecto del ynforme que don Ygnacio Hernández de


la Villa hizo al Ministro de Gracia y Justicia, esto es, no conocer ni hablar
del Juzgado de Protección; equivocar sus autoridades y acciones propias
con las ordinarias del Corregimiento; atribuir a éste lo que no era ni podía
ser suyo, como el examen de las piezas de theatro, el nombramiento de Re-
visores y Fiscal, que nunca tuvo el Corregidor con los Comisarios; suponer
un Fiscal para estas revisiones y exámenes, que jamás le huvo ni tampoco
se ha creado después, por no ser necesario; y últimamente, atribuir a el
Corregidor, a el Ayuntamiento y a sus dos Comisarios la execución de los
autos de reformación de las comedias que el Consejo proveyó el año de
1615, quando entonces Madrid no tenía parte alguna en ellas, quando no
havía Comisarios ni Comision de Madrid, juntas ni Corregidor que llama-
sen a su auxilio los Jueces Protectores, y quando los autos del Consejo que
cita se comunicaron a el reyno, con despachos de los mismos Jueces Pro-
tectores para su cumplimiento, y no ha Madrid ni ha su Corregidor.
Pero el mayor defecto de este ynforme está en haver propuesto que los
dos Comisarios de comedias, en las juntas con el Corregidor, tuviesen voz
y voto, dejando a este solo con el de calidad; de donde resulta que en las
tales juntas la autoridad pública, la responsavilidad al público y al Rey,
que sólo reside en la autoridad del juez, quedan subordinadas y aun abati-
das vajo de la opinión o el capricho de los dos Comisarios, que no tienen
responsavilidad pública ni legal en las ocurrencias posibles, quando les da
parte superior la pluralidad de votos para las providencias mas delicadas de
pública transcendencia. Los dos Comisarios, por sisthema de cuerpo y por
su propia autoridad personal, deven ir vnidos en sus votos. En todos tiem-
pos lo tiene acreditado y lo acredita así la experiencia, de modo que si los
Corregidores (después de la vnión de los juzgados) en vso de sus autorida-
des proprias, las de Jueces Protectores y Superintendentes de sisas, que ha-
cen la vnión triple, no se huvieran mantenido firmes sobre sus estribos, las
consecuencias huvieran podido ser fatales. No han sido pocos los casos
que han ocurrido después de esta orden. Pero el Govierno superior, que no
conoce otra autoridad que la de el juez público, a él solo se ha dirigido en
ellos, o para hacerle cargo de las ocurrencias, o para anular las disposicio-
nes que las causaron, llevando su nombre y autoridad para la execución. La
expecificación de estos casos sería mui prolija, pero basta lo dicho para
que se puedan conocer las consecuencias a que estarían expuestos los Co-
rregidores de entender sin limitación vna orden del Rey formada sobre un
ynforme tan dévil y voluntario en las partes que se han demonstrado. Así
lo representaron a S.M. en diferentes tiempos.
Todavía pasa a más la energía de los Regidores Comisarios de comedias
con los auxilios que les da esta orden o saven deducir de su material con-
texto. Más adelante se verá que un regidor con algunas investiduras de
jurisprudencia no solo creyó que era con-juez de mancomún con el Corre-
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 145

gidor para los negocios de los theatros en los actos de jurisdición, sino
también in sólidum, hasta mandar y proveer por sí solo lo que le pareció,
oponiéndose a las providencias del Corregidor y anulándolas con estraños
apercivimientos, causando así confusión y desorden en las compañías có-
micas, con perjuicio de sus individuos y de las públicas diversiones 384 .

COMPETENCIA CON LOS ALCALDES DE CORTE 385


En 1774 se determinó en justicia por el Consejo un expediente que tuvo
principio la noche del día 26 de septiembre del mismo año, por vna qui-
mera que ocurrió entre Baltasar Díaz y María Josefa Cortinas, su muger
(cómicos vno y otra de la compañía de Eusebio Rivera), de la qual resultó
herido Nicolás Rodríguez, que tomó alguna parte en ella 386 . El Alcalde de
Corte, don Marcos de Argaiz, hizo autos sobre esta quimera, y don Juan
Palanco, que interinamente servía el Corregimiento, pretendió que la Sala
de Alcaldes le remitiese los autos del alcalde Argaiz, por corresponderle su
conocimiento como Juez Protector de theatros y comediantes 387 . El Conse-
jo, con vista de lo alegada y expuesto por vna y otra parte, declaró por auto
de 11 de noviembre del mismo año de 1774 que el conocimiento de la
referida causa criminal tocava y pertenecía a la Sala de Alcaldes de Casa y
Corte, y que de las Reales cédulas y Comisión de Protección de theatros y
comedias, resulta que las facultades del Juez Protector son: «el ajuste y
formación de compañías cómicas, el examen y aprovación de las come-
dias, la visita de los corrales o theatros de representación, la repartición de
papeles, aposentos y bancos, la modestia de los trages y exercicio cómico,
con todo lo deemás anexo y dependiente de las comedias y compañías
como tales». Éstas son las palabras del auto del Consejo y las indisputables
facultades del Juzgado de Protección que deven conservar y mantener, así
en Madrid como en todo el reyno 388 .

384 Armona se refiere evidentemente a García de Tahona; véanse págs. 169–181, abajo.
385 Los primeros dos párrafos de esta sección se reproducen también en la segunda parte
de estas Memorias (véase pág. 307, abajo). Hay algunas diferencias insignificantes entre la
versión incluida en la segunda parte y la que se reproduce aquí.
386 Sobre este episodio, véase el artículo de C. E. Kany, «Theatrical Jurisdiction of the
Juez Protector in XVIIIth-Century Madrid». La documentación original en la que se basa
Kany se encuentra en AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1774, fols. 957r.–974v.
Sobre Baltasar Díaz y María Josefa Cortinas, véase Emilio Cotarelo y Mori, Ramón de la
Cruz y sus obras. Ensayo biográfico y bibliográfico (Madrid: Imprenta de José Perales y
Martínez, 1899), págs. 502 y 503.
387 Díaz y Cortinas fueron detenidos el 14 de septiembre de 1774. Palanco se dirigió a
la Sala el 15 de septiembre, y al no haber recibido respuesta, se dirigió al Consejo el 26 de
septiembre (AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1774, fols. 957r.–958r.). Véase
Kany, «Theatrical Jurisdiction», págs. 386–389.
388 Véase AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1774, fols. 973–974, de 24 de
noviembre de 1774, reproducido en Kany, «Theatrical Jurisdiction», págs. 391–392 (se diri-
ge a Josef Faustino Pérez de Hita, de la Sala, no a Palanco, como dice Kany). Este docu-
146 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Con todo no faltaron motivos de competencias con los alcaldes, porque


quando mandan muchos en vna parte pública, se abienen poco o mal las
jurisdiciones. Esto dio motivo a que en el año de 1776 se celebrase vna
junta en la posada del Gobernador del Consejo para acordar o cortar en ella
varios puntos que aún no estavan decididos y otros que causavan algunas
desavenencias y perjuicios. Asistieron a esta junta el Corregidor, con las
representaciones que concurrían en él, el Gobernador de la Sala de Alcal-
des y el Secretario de la Presidencia. La determinación que se tomó en ella
fue ésta, comunicada por el Governador del Consejo a los jueces concu-
rrentes para su respectiva observancia:
«Con fecha de 12 de nobiembre de 1753, de orden del Rey, se expidie-
ron y publicó la Sala por su vando las precauciones con que deve arreglar-
se la representación de comedias en los theatros de Madrid, y posterior-
mente, con noticia que tuvo S.M. de que por descuido o tolerancia no se
cumplían, mandó publicarlas de nuevo y lo hizo la Sala, también por su
vando, con fecha 12 de abril de 1763 389 .
»Como de la observancia de dichas precauciones depende la mayor de-
cencia y el evitar con la posible diligencia las peligrosas consecuencias que
se experimentan de lo contrario, tengo por conveniente el que con arreglo a
las órdenes de S.M. se reimprima y guarde la ynstrucción de las referidas
precauciones de 12 de nobiembre de 1753, en los precisos términos que en
ella se comprehenden, y en su consecuencia escusarán los actores llevar las
piezas a la Sala, obtenida la licencia del Juez ecclesiástico; sino que las en-
tregarán a V.S. para que, remitiéndolas al revisor que tiene nombrado y
asalariado para ello, con el dictamen de éste, pueda aprovar o reprovarlas y
permitir, o no, que se executen sin otra aprovación o licencia, como tam-
bién está prevenido, quedando en su fuerza y vigor el capítulo 18 en los
términos que refiere la misma ynstrucción de 1753 390 .
»Para que la dicha ynstrucción tenga inviolable y puntual observancia,
he resuelto que diariamente concurra vn alcalde de Corte a cada coliseo o
corral, como está mandado repetidas veces.

mento cita la resolución del Consejo sobre las facultades del Juez Protector y dice que se
comunicó a Palanco el 14 de noviembre. Los mismos dos párrafos se vuelven a reproducir
en la segunda parte de estas Memorias (véase pág. 307, abajo). En la versión incluida en la
segunda parte faltan las últimas palabras (a partir de «Juzgado de Proteccion»). Es de supo-
ner que Armona quiso hacer hincapié en que la jurisdicción del Juez Protector era la misma
en todo el país. Quizá pensara en el caso del Corregidor de la Coruña; véanse pág. 311,
abajo. En la segunda parte se reproduce también la declaración del Consejo, comunicada a
Palanco el 14 de noviembre de 1774; véanse págs. 308–309, abajo. Hay una copia del
mismo párrafo entre los papeles remitidos por Armona al Consejo con su memorial sobre
García de Tahona; véase pág. 172 y n. 437, abajo.
389 Véase pág. 130 y n. 341, arriba.
390 Véase pág. 133 y n. 352, arriba.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 147

»Estando asimismo arreglado la precisión con que deven pagar la en-


trada los concurrentes a la comedia, así amos como criados, y quedar
exemptos los que por razón de su oficio deven serlo, dejará solo de pagar
la persona del alcalde, vn criado mayor y un lacayo, y por lo respectivo a
subalternos de justicia, un escribano de la Sala y quatro alguaciles, como
está también ordenado. Pero si ocurriesen algunas circunstancias por las
que se juzgase preciso la prevención de mayor número de dependientes de
justicia, tampoco deverán éstos pagar la entrada, a cuyo efecto lo preven-
drá el alcalde a V.S., Comisarios o alcayde de theatro, para que dé la orden
a los cobradores.
»Lo que participo a V.S. para su inteligencia y cumplimento en la parte
que le toca. Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid, 4 de abril de 1776:
DON MANUEL BENTURA DE FIGUEROA.—SR. DON ANDRÉS GÓMEZ Y DE LA
VEGA 391 .»
El año de 1778 succedió el caso siguiente. Estando ajustadas y formadas
las compañías cómicas en la Quaresma del mismo, se dio llamamiento a la
Villa por el Corregidor para publicarlas en la forma acostumbrada y fir-
marlas sus respectivos yndividuos. A la hora misma en que el Corregidor
tomava su coche para ir al Ayuntamiento a las tres de la tarde, recivió a el
estrivo de él vna orden del Rey, expedida por el Sr. don Manuel de Roda,
Secretario de Gracia y Justicia, que desde el Pardo le despachó con un
postillón. Esta orden, que tratava de Yldefonso Coque, primer galán de vna
de las compañías, embarazava en esta parte la formación hecha y, lo que es
más, dificultava el acto de la publicación en aquella misma tarde.
Ya estavan en la villa las compañías cómicas. La plazuela pública y el
patio de la casa estavan llenas de coches y de gentes, según lo que siempre
se ve en estos casos. Omitir el acto, a pesar de la expectación pública, tenía
inconvenientes; executarle, firmando las compañías, era no cumplir la
orden del Rey. En este punto crítico, y para acudir a vno y otro inconve-
niente, se celebró un ayuntamiento extraordinario antes de empezar el acto
acostumbrado. Se trató el asunto con toda la madurez y reflexión que pe-
día. Se acordó, pues, que las compañías quedasen hechas y firmadas, pero
no publicadas hasta que, enterado el Rey de quanto havía en el asunto, se
dignase aprovarlas o alterarlas, como fuese su Real agrado 392 .

391 AHN, Sala de Alcaldes de Casa y Corte, libro 1776, fols. 6r.–9r.
392 Este episodio ocurrió en 1777, no en 1778. La documentación pertinente está en
AVM, Secretaría, 2-460-7. Don Manuel de Roda escribió a Armona el 24 de febrero de
1777 en estos términos: «Yldefonso Coque de Llano ha recurrido al Rey con el memorial
adjunto, en que expone haber representado de primer galán en una de las compañías de
cómicos de esta villa, desempeñando su obligación con la mayor aceptación del público;
habérsele notificado de orden de V.S. en 17 de este mes no se ausentase de esta villa sin su
consentimiento, mandándole que dixese si quería o no representar en el presente año, como
lo acredita el testimonio adjunto; y haber llegado a entender que algunos émulos poderosos
intentan excluirle de las compañías que se van a formar. En atención a lo qual, y a que su
148 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

El Corregidor, don Joseph Antonio de Armona, pasó al Pardo al día si-


guiente a las seis de la mañana, donde informó de palabra al Sr. don Ma-
nuel de Roda (sentados solos en su chiminea) de todo lo que sólo de ese
modo podía explicarse, y no por escripto. Le expuso los motivos del proce-
dimiento reservado de el día antecedente en el extraordinario que se hizo,
quedando aclaradas varias especies de contraposición y dificultades que
ocurrían. Este sabio y prudente ministro dio cuenta de todo al Rey, y S.M.
aprovó lo hecho. Mandó que se publicasen desde luego las compañías,
quedando mui satisfecho de las justas atenciones que se havían tenido en
aquel acto por la orden que mediava y por lo demás de que quedava S.M.
enterado.
Yldefonso Coque no quedó, pues, de primer galán como lo havía sido
en el año anterior. Tampoco se le podía dejar en Madrid si se havían de re-
mediar ciertos inconvenientes que ocurrían, porque el delirio incurable de
vna persona de mucha gerarquía amenazava por instantes un catástrophe
ya previsto y no precavido hasta entonces. El Govierno eligió el modo más
oportuno en las circunstancias concurrentes. Yldefonso pidió licencia para
cumplir vna promesa que tenía hecha a el santuario de Zaragoza. Se le dio
al instante y salió de Madrid sin perder un día. A el Regente de aquella
Audiencia se previno por orden reservada lo que havía de hacer con este
cómico, pero sin molestarle ni privarle allí de su exercicio. Así se evitaron
los males momentáneos, pero no se curaron los delirios. Al fin, vino el
catástrophe que era regular sobre la caveza delirante. Coque, con el tiem-
po, volvió a representar en Madrid, y con el tiempo volvió a correr vna
segunda borrasca de travajos, mayores que la primera* 393 .

estimación quedará padeciendo la nota que el vulgo quiera suponer, y él constituido en el


mayor desamparo, si sus émulos consiguen su intento, solicita que S.M. se digne mandar se
le coloque en una de dichas compañías [...].» Armona contestó a Roda el 26 de febrero,
contándole que había recibido su carta y la Real orden en el momento de salir para el ayun-
tamiento del 25 por la tarde. Dice que las compañias querían incluir a Coque, pero que Ar-
mona le había excluido, sin que ello constituyera ninguna «nota» contra su reputación. Roda
volvió a escribir a Armona el 28, diciéndole que el Rey aprobaba su conducta.
393 Ildefonso Coque, hijo de un hidalgo asturiano, empezó su carrera en 1766 en una
compañía de la legua dirigida por José Correa, y empezó a trabajar en Madrid como sobre-
saliente en la compañía de Eusebio Ribera en 1775, ascendiendo a primer galán en 1776. El
año siguiente se marchó a Zaragoza en las circunstancias que refiere Armona. Volvió a Ma-
drid en 1779 como primer galán en la compañía de Juan Ponce. Su mujer, María Teresa
Palomino, llamada la Pichona (por ser hija de la famosa actriz Francisca Vallejo, la Palo-
mina), era mucho mayor que él (nació en 1728), y tuvo una vida marcada por el escándalo;
se peleó con la actriz María Ladvenant y fue amante de los duques de Medinaceli y de
Medina Sidonia, siendo en una ocasión azotada públicamente por este motivo. De allí le
vendrían las riquezas a las que se refiere Armona a continuación en su nota. En 1780, la
Pichona interpuso una demanda de divorcio contra Coque, alegando sustracción de alhajas;
estaba motivada por celos de la también actriz Josefa Figueras. Coque fue condenado al
mismo tiempo a cinco años de destierro por contrabando de tabaco. El divorcio se otorgó en
1783, y se retiró la demanda por sustracción de bienes. Posteriormente Coque dirigió com-
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 149

* [Nota de Armona:] «Vna famosa cómica llamada La Pichona, ya retirada de


los theatros para gastar en su casa las muchas riquezas que havía juntado, puso los
ojos en Yldefonso Coque. Vino a Madrid y se casó con él. Le facilitó que entrase a
representar de nuevo en su clase de primer galán. Se cansó presto del galán y per-
siguió en él a su marido: esto es, con un mismo furor en el primer caso que en el
segundo, empleando para ello sus empeños, sus riquezas y sus artes. Coque handu-
vo arrastrado por las cárceles. Los tribunales al fin le vindicaron, pero a él le con-
vino dejar a Madrid 394 .»

A pesar de la summa repugnancia con que el Rey admitía a su despacho


los importunos negocios de esta clase, y a pesar del disgusto que le cau-
savan los enredos, las conexiones y empeños que se contraen con los có-
micos y cómicas, S.M. en este caso y otros semejantes tomó serias pro-
videncias para que siempre sirviesen de escarmiento. La policía theatral,
consignada a el cuidado de los jueces, no puede alcanzar en ellos a lo que
se reserva para la autoridad de los soberanos.

AÑO DE 1783
Hemos llegado a cerrar la dilatada carrera de los siglos, ordenando por
años estas Memorias históricas de los theatros de Madrid. Doscientos años
de constante vso, de representaciones públicas, de prósperos reales suce-
sos, no les havían presentado un motivo tan grande para esforzar su ex-
plendor y su buen gusto como el que dio a España la Providencia en 1783.
A 5 de septiembre de este año nacieron de un parto en el Real sitio de San
Yldefonso los dos ynfantes Carlos y Felipe 395 . A este mismo tiempo con-
cluyó España vna paz mui gloriosa a el augosto nombre de Carlos III por
las importantes conquistas de Mahón, Panzacola y la Florida 396 . Madrid
devía celebrar vnos sucesos tan grandes con la magestad y pompa que
acostumbra y les corresponde. Acordó, pues, sus fiestas públicas, las pri-
meras dirigidas al Señor Omnipotente en acción de gracias en el templo de
Nuestra Señora de la Almudena, y las otras de diferentes gustos y especies
escogidas para el público. Puso la mira en sus theatros y quiso hacer para
su beneficio y mayor decoro lo que hasta entonces nunca se havía hecho.
En la Gaceta de 9 de marzo del año siguiente de 1784, dispuso que se
publicase (aprovado por el Govierno) el aviso siguiente.

pañías en provincias, trabajando entre 1790 y 1792 en Valencia. La Pichona murió en 1795;
Coque ya había fallecido antes de esta fecha. Véase Cotarelo, Ramón de la Cruz, págs. 496–
498 y 565–566.
394 Sobre todo esto, véase la nota anterior.
395 Murieron respectivamente el 11 de diciembre y el 18 de octubre de 1784, a la edad
de un año.
396 Se trata del Tratado de Versalles, firmado entre España y Gran Bretaña el 3 de sep-
tiembre de 1783.
150 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

«Deseosa la Villa de Madrid de celebrar el feliz nacimiento de los dos


Ynfantes gemelos y el ajuste de la paz con la Gran Bretaña de un modo
correspondiente a tan prósperos succesos, ha acordado que en las fiestas
que está preparando se representen en sus dos theatros dos dramas nuevos
que puedan contribuir al regocijo público. Y para estimular a los yngenios
a su composición, ofrece recompensar, con dos premios de a 50 doblones
cada vno, a los autores de los dos mejores dramas que se presentaren a
concurso y estuvieren más arreglados a las siguientes condiciones 397 .
»1ª Estos dramas han de ser originales y no traducidos ni enteramente
tomados de otros antiguos o modernos, bien que no se excluyen las buenas
imitaciones de obras acreditadas en otras lenguas.
»2ª Será libre a los autores escribir tragedia, tragi-comedia, comedia o
pastoral, pero se desean con preferencia dos dramas que, sin faltar a las
reglas esenciales del arte, sean susceptibles de extraordinaria pompa y
adorno theatral.
»3ª El que escribiere tragedia ha de tomar la acción con preferencia de
nuestra historia, y en las comedias se han de pintar costumbres y zaherir o
ridiculizar vicios nacionales.
»4ª No se admitirán a este concurso dramas en prosa, pero será libre a
los autores elegir el metro que más conviniere a cada drama, siguiendo con
vno solo desde el principio hasta el fin, a no ser que tenga coros o pasages
cantados, para los quales se deverá vsar del verso lírico.
»5ª Tampoco se admitirá ninguna zarzuela ni otra especie de drama
cuya representación haya de ser cantada en el todo o en la mayor parte,
pero sí aquellos en que haya coros o algunos pasages en música diestra-
mente acomodados a su materia.
»6ª Se dará la preferencia a los dramas en cuya composición se huvie-
ren guardado más exactamente, además de las condiciones de este aviso,
los preceptos del arte observados por los buenos dramáticos de todos los
tiempos y paýses.
»7ª No contendrán estos dramas cosa que ofenda a la decencia ni des-
diga del decoro que deve brillar en semejantes expectáculos.
»8ª El mérito de estos dramas se ha de examinar y calificar respectiva-
mente, esto es, teniendo consideración a que han de ser representados en
los theatros de Madrid por los actores que sirven en ellos al público y para
la celebridad que va indicada, y también se considerará la mayor propor-
ción que ofrezcan a la variedad, gusto y magnificencia de la pompa thea-
tral, sin perjuicio de la verosimilitud.

397 En el manuscrito de Armona las condiciones se presentan en un solo párrafo, todo


seguido. Nos parece preferible separarlas, como lo hacen Palacios Fernández, Álvarez Ba-
rrientos y Sánchez García en su edición (págs. 217–218).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 151

»9ª Los aspirantes al premio deverán depositar sus dramas en la Secre-


taría del Ayuntamiento de Madrid, del cargo de don Francisco Vicente 398
de Verdugo, dentro de 60 días contados desde la fecha de esta Gaceta, po-
niendo sus nombres en pliego cerrado, sobre el qual se escribirá la divisa
que cada autor eligiere para la distinción de su obra.
»10ª La Villa nombrará para el examen y juicio de estos dramas vna
junta de personas inteligentes e imparciales, y quando huviese adjudicado
los premios los publicará en la Gaceta, y se encargará de imprimir no sólo
los dramas premiados sino tambien aquellos que merecieren esta distin-
ción, devolviendo los demás con los pliegos cerrados a los que los huvie-
ren depositado en Secretaría, si los quisieren recoger.
»11ª Quisiera la Villa señalar plazo mas proporcionado y correspon-
diente a la naturaleza de este encargo, pero la estrechez del tiempo no se lo
permite, porque a la representación de los dramas propuestos deven prece-
der varios preparativos, en que no se puede travajar hasta que estén elegi-
dos. Por tanto, se previene que, después de la adjudicación de los premios,
se dará a los autores algún plazo para que en él puedan mejorar y publicar
sus obras 399 .»
Pasando el término prescripto a los yngenios, se examinaron las piezas
que vinieron, así de toda España como del reyno de Nápoles en ydioma
ytaliano. Los jueces nombrados acordaron el juicio para adjudicar los pre-
mios ofrecidos. Se avisó al público en la Gaceta de primeros de junio del
mismo año, y se advirtió lo siguiente.
«En consecuencia del aviso que dio esta Villa de Madrid, ofreciendo
premios a los yngenios que compusiesen y presentasen tragedia, comedia,
tragi-comedia o drama pastoral, para el fin y con las circunstancias y con-
diciones explicadas en la Gaceta de 9 de marzo de este año, concurrieron
succesivamente 57 piezas de todas especies. Desde luego se entregaron a
una junta de personas in[s]truidas, nombradas con autoridad superior, y ha-
viéndose procedido a su examen con la exactitud y formalidades obser-
vadas en semejantes casos, resultó que eran acrehedores al premio la co-
media intitulada Los menestrales y el drama pastoral intitulado Las bodas
de Camacho el rico, obteniendo el accessit la tragedia intitulada Atahualpa.
Estas tres piezas, con las observaciones que sobre ellas se havían hecho, se
debolbieron al Sr. Corregidor, don Joseph Antonio de Armona, y aviertas
las cartas, en junta que éste celebró, representando el Ayuntamiento, se
halló que el autor de la comedia Los menestrales es don Cándido María
Trigueros 400 , beneficiado en la ciudad de Carmona, el del drama Las bodas
de Camacho, el Doctor don Juan Meléndez Valdés, cathedrático de prima
de letras humanas en la Vniversidad de Salamanca, a los quales se ha dado
398 Gaceta: «Vicente Francisco»; este nombre es el correcto.
399 Gazeta de Madrid del martes 9 de marzo de 1784, págs. 222–223.
400 Este nombre está en letra negrita en el manuscrito.
152 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

por el Secretario del mismo Ayuntamiento, don Vizente Francisco de Ver-


dugo 401 , los correspondientes avisos, como también a don Christóbal María
Cortes y Vita, vecino de la ciudad de Tudela de Navarra, que se halló ser
autor de la tragedia Atahualpa y haver merecido el accessit 402 . Quedaron
separadas otras obras, que desde el primer examen juzgó la Junta no de-
vían aspirar al premio, para proceder a otro vlterior, a fin de elegir las que
merezcan la distinción de imprimirse, en caso que sus autores quieran en-
mendar aquellos defectos en que por la cortedad del tiempo hayan incu-
rrido. A los demas autores, cuyos pliegos con sus nombres se mantienen
cerrados, se les devolverán sus obras si las pidieren, permaneciendo entre-
tanto reservadas. Y para que el público vea el méthodo observado por la
Junta en el examen de las obras que se la remitieron, se dará noticia de él
quando se impriman las premiadas 403 .»
Los jueces nombrados por el conde de Campomanes, decano, Governa-
dor interino del Consejo, fueron:
Don Gaspar de Jovellanos, del Consejo de Órdenes, Presidente de la
Junta.
Don Josef de Viera, presbítero, de la Real Academia Española.
Don Ygnacio López de Ayala, cathedrático de poesía en estudios rea-
les de San Ysidro de esta Corte.
Don Miguel García Asensio, abogado de los Reales Consejos.
Don Manuel de Lardizábal, Secretario de la Real Academia de la
Lengua Española 404 .
El público ya conocía por sus obras la sabiduría, el buen gusto, la crítica
y erudición de cada vno de estos sabios, y así se tuvo la elección, solicitada
con imparcialidad por la Villa, por mui acertada.

401 Gaceta: «de Vicente Francisco Verdugo».


402 Cándido María de Trigueros, Los menestrales. Comedia premiada por la Villa de
Madrid, para representarse en el Teatro del Principe con motivo de los festejos publicos que
executa por el feliz nacimiento de los Serenisimos Infantes Carlos y Felipe y ajuste definitivo
de la paz (Madrid: Antonio de Sancha, 1784); Juan Meléndez Valdés, Las bodas de Ca-
macho el rico. Comedia pastoril premiada por la Villa de Madrid [...] (Madrid: Joachín
Ibarra, 1784); Cristóbal María Cortes y Vita, Atahualpa. Tragedia premiada por la Villa de
Madrid [...] (Madrid: Antonio de Sancha, 1784). Las tres obras se publicaron con loas de
Ramón de la Cruz. Según William E. Colford, Juan Meléndez Valdés: A Study in the Trans-
ition from Neo-Classicism to Romanticism in Spanish Poetry (Nueva York: Hispanic Institute
in the United States, 1942), págs. 297–298, la composición de Las bodas de Camacho se
inició mucho antes de anunciarse el concurso, y el plan de la obra era de Jovellanos, pre-
sidente del tribunal. Colford cita cartas de Meléndez Valdés y Jovellanos de 1777–1778
sobre esta obra, que preparaban más o menos en colaboración, comentando y corrigiendo el
manuscrito entre los dos. Sobre Trigueros, véase Francisco Aguilar Piñal, Un escritor ilus-
trado: Cándido María Trigueros (Madrid: C.S.I.C., 1987).
403 Gazeta de Madrid del martes 1º de junio de 1784, págs. 474–475.
404 Sobre estas personas, véase Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez Gar-
cía, ed. cit., pág. 220, n. 149.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 153

A 22 del mes de mayo siguiente pronunciaron su juicio, y fue éste, al


pie de la letra.
«Ilmo. Señor: La Junta de censores, nombrados por V.I. para examinar
y juzgar las composiciones dramáticas que presentasen los yngenios a la
Villa de Madrid, arregladas al fin y condiciones propuestas en el aviso pú-
blico que se dio en la Gaceta del 9 de marzo próximo, han examinado y
juzgado 54 piezas del género trágico, cómico, heroyco, pastoral y alegó-
rico que le ha remitido el Sr. Corregidor de esta Villa.
»El método que ha observado la Junta en sus operaciones es el siguien-
te. Congregados el primer día del corriente sus yndividuos, excepto el Sr.
don Manuel de Lardizával, que se excusó por ausencia precisa y que ha
durado por todo el espacio de la comisión, en la posada del Sr. don Gaspar
de Jovellanos, se contempló por vna parte la vrgencia del tiempo y por otra
el caval conocimiento que devía tomarse de los dramas para su justa cali-
ficación. Y por lo mismo se acordó que a cada vno de los yndividuos se
repartiese un cierto número de ellas, a proporción de los que se fuesen
remitiendo; que se hiciese con el mayor cuidado y escrúpulo un análisis
completo o diese vna particular idea de sus respectivos asuntos o argu-
mentos, de la conducción, regularidad o irregularidad de sus acciones prin-
cipales y episódicas, de la verdad y carácter de sus personajes y demás
requisitos del arte, y especialmente del estilo, que es un accidente substan-
cialísimo; y que se formase y extendiese el juicio correspondiente y fun-
dado en razones de congruencia y arte.
»Según esta sisthema, en nueve juntas celebradas hasta el día 18 del
presente, se han lehído los juicios o censuras que se han formado sobre
cada vna de las piezas repartidas, y además algunos fragmentos que por sí
solos eran suficientes a dar idea del yngenio y pericia de sus autores en la
poética. Y solamente se reconocieron y juzgaron ajustadas al arte y sus
reglas la pieza número 9, comedia en tres actos intitulada Los menestrales
descontentos, la del número 40, comedia pastoral en cinco actos con el
titulo de Las bodas de Camacho, y la del número 7, tragedia en otros tantos
actos llamada la Atahualpa.
»No satisfecha la Junta con este primer examen y juicio, encargó la re-
visión de estas piezas a sus yndividuos en particular y acordó además que
se leyesen a presencia de todos. Y considerados así todas sus calidades, se
convino vnánimamente que las del número 9 y 40 eran acrehedoras al
premio ofrecido, y la del número 7 a la distinción de ser impresa, con la
condición de que sus autores las reformasen y corrigiesen según las adver-
tencias y enmiendas que incluyen los pliegos que con ellas remitimos a
V.S.I.
»Además de estas piezas, se han separado del cúmulo de las que se juz-
garon desarregladas algunas otras que no se han examinado ni juzgado
todavía por todos los yndividuos de la Junta en particular, ya porque en la
154 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

angustia de tiempo y expecial encargo de la brevedad en el asunto sólo se


ha atendido a lo principal y que puede servir a las intenciones de la Villa, y
ya porque, no deviendo aspirar estas piezas a otro lauro que el de mandarse
imprimir alguna de ellas, o a cierta recomendación para que sean presenta-
das en nuestros teatros, con preferencia a otras muchas desarregladas que
se recivan en ellos, qualquiera de estos dos fines podrá lograrse después,
sin perjuicio de lo más preciso en el día.
»No devemos omitir asimismo el que acaso pudiera parecer que las pie-
zas que se han reputado dignas del premio no son capaces de la extraordi-
naria pompa y adorno theatral que se apetece en la decoración. Pero este
reparo, que es fríbolo en su substancia y despreciable al que juzga por las
medidas del arte, a estimado la Junta que se salba con sólo atender que en
la v́nica scena en que se juegan estas piezas caven mui bien aquellas visto-
sas y brillantes calidades, siempre que la disponga y dirija vn diestro pin-
cel y vna fecunda imaginación. Y sobre todo, ni la razón ni el arte que se
funda en ella permiten que un deleyte que consiste principalmente en el
entendimiento se haya de sacrificar a la material diversión de los ojos, de
cuya juiciosa mágxima a visto la Junta olvidados a otros autores de las
piezas excluidas que, siguiendo los extraviados rumbos de su atrevida ima-
ginación, han inventado scenas impracticables por su inverosimilitud, por
la capacidad de nuestros theatros y por exorvitancia de las expensas.
»Esto es lo que la Junta v́nicamente tiene que informar a V.S.I. Hoy, 22
de mayo de 1784: DON GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS.—DON JOSEF
DE LA VIERA.—DON MIGUEL GARCÍA ASENSIO.»

NOTA DE DON YGNACIO DE AYALA


«Sólo se adjudicará premio a Los menestrales. Para la distinción de la
impresión (por Madrid) Las bodas de Camacho y el Atahualpa, respetando
siempre el dictamen de mis sabios compañeros.—YGNACIO LÓPEZ DE
AYALA.»

EL GOVERNADOR DEL CONSEJO A EL CORREGIDOR


«Remito a V.S. el ynforme que la Junta de examinadores para la revi-
sión y censura de las piezas dramáticas concurrentes al premio propuesto
por la Villa de Madrid en la Gaceta de 9 de marzo anterior hace, en vista
de las 54 que subcesivamente le ha hido V.S. pasando.
También acompaño los tres dramas de que habla señaladamente la Junta
y que por votos vniformes de sus vocales se juzgaron dignos de entrar en
competencia para los dos premios, con la variación que posteriormente
hace don Ygnacio de Ayala, vno de los censores.
Ban también con cada vno de dichos dramas el pliego de reparos que la
Junta ha arreglado y a cuyo tenor deven los autores hacer sus correcciones,
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 155

no sólo los que sean premiados sino también aquel a quien se adjudique el
accessit, pues sin esta circunstancia ninguno deve ser impreso.
Y v́ltimamente incluyo a V.S. los tres pliegos cerrados que deven con-
tener los nombres de los autores de dichas tres piezas para que, acordada la
adjudicación de los premios, pueda la Villa abrirlos y publicarlos.
Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid, 23 de mayo de 1784.—EL
CONDE DE CAMPOMANES.—SR. DON JOSEPH ANTONIO DE ARMONA.»

OTRO DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA AL CORREGIDOR


«Mui Señor mío: Debuelbo a V.S. quarenta y dos dramas de los presen-
tados al concurso para que puedan restituirse a los autores que fuesen acu-
diendo a recogerlos. Entre tanto, continúa la Junta haciendo más detenido
examen de las piezas de segunda clase para elegir las que fueren dignas de
la prensa, y de su juicio pasaré a V.S. aviso a su tiempo.
»Con los dramas debuelbo también a V.S. todos los pliegos cerrados
que han venido a mi mano, porque no deviendo en caso alguno proceder la
Junta a su apertura, no deven tampoco existir en ella.
»Nuestro Señor guarde a V.S. muchos años. Madrid, 9 de junio de 1784.
B.L.M. de V.S. su mas atento seguro servidor.—DON GASPAR MELCHOR
DE JOVELLANOS.—SR. DON JOSEF ANTONIO DE ARMONA.»
Vn empeño de esta naturaleza no podía dejar de excitar la emulación, la
crítica y aun la embidia. El concurso de piezas, a pesar del poco tiempo
que se pudo dar, havía sido grande. No era grande el premio que ofrecía la
Villa, pero era grandísimo el galardón y el honor que devía resultar a los
autores de las obras que se premiasen. Muchos de los que havían travajado
con la esperanza que les dava un buen concepto de sí mismos se explicaron
por medio de representaciones anónimas, sátiras y amargas quejas, luego
que vieron el mal efecto de sus deseos. De esto mismo sacó el público su
diversión, porque se vieron cosas bien hechas, versos tan salados como pi-
cantes, extensivos a todas las circunstancias concurrentes, y censuras bien
hechas de algunas piezas y de sus autores.
Sin embargo, no será fuera del caso justificar la causa. Daremos, pues,
algunas pruevas de ella y de la suficiencia de los censores eligidos. Dare-
mos también a continuación alguna parte de lo que se dijo de estos jueces,
de su sentencia y de los dramas escogidos para el premio. Los que leyeren
vno y otro se hallarán en estado de juzgar por sí mismos, y tendrán de este
modo un objeto de comparación para divertirse. Empecemos por copiar al-
gunas censuras, en las quales se verá el mérito o demérito de las piezas que
no fueron elegidas.
156 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

1ª LAS MOCEDADES DEL CID 405


«La pieza número 49, intitulada las Mocedades del Cid, tragicomedia en
tres jornadas, es de un argumento tan bien tratado como conocido en todos
los theatros. Mientras el autor sigue el plan de la tragedia de Corneille, ba
bien, pero luego que se separa de él, se separa igualmente de la vnidad de
acción, como anuncia el título, de la vnidad del lugar, como indican las
intempestivas mutaciones, y aun a la vnidad de tiempo, porque es de dos
días.
»En la primera jornada se abre la scena en el salón de un palacio que el
autor dice que ha de ser del orden góthico o mosaico. Ximénez [sic, por
«Ximena»] no habla con Elvira de la venida de Rodrigo a la Corte, de las
disensiones de su casa con la de Vivar, ni de sus amores; arma el Rey
cavallero a Rodrigo, nombra a Diego Laýnez, su padre, por ayo del ynfante
don Sancho, oféndese de ello el conde Lozano, padre de Ximena, y le da a
Laýnez vna bofetada en público. Aquí queda vacía la scena. Se ve la arme-
ría de la casa de Laýnez, donde está Rodrigo con dos hermanos suyos.
Entra el padre y, sin decirle nada, empuña la espada antigua de Mudarra y
empieza a tirar tajos y reveses a el ayre, hasta que le flaquean las piernas y
se le van los pies. Llama entonces a Rodrigo, muérdele vn dedo (pues que,
aunque tan viejo, conservava toda su dentadura), y Rodrigo, con el dolor
que siente en el dedo, le dice:
Padre, soltad en mala hora:
soltad, padre, en hora mala;
si no fuérades mi padre,
os diera vna bofetada.
Declárale el padre que la bofetada ya la acava de recivir de mano de Loza-
no y necesitava de un vengador en su propria sangre, que la sangre sola es
la que lava semejantes manchas. Prométeselo así Rodrigo, pesaroso de que
el agresor de su padre huviese sido el padre de Ximena, su querida. Buelbe
a quedar vacía la scena. Aparece vna plaza con edificios, donde se travan
de palabras Lozano y Rodrigo, y éste le mata a vista de Laýnez, su padre,
que le anima en la riña. Y con esto se acava la primera jornada.

405 No hemos identificado esta tragicomedia. Hay una refundición de la obra de Guillén
de Castro en BNM, Ms. 18.077, según Julián Paz, Catálogo de las piezas de teatro que se
conservan en el Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, 2 tomos (Madrid,
1934–1935), I, pág. 359a. Por otra parte, se conserva en la Biblioteca Municipal de Madrid
el manuscrito de una «comedia en tres actos» titulada Las mocedades del Cid, en letra del
siglo XIX (BMM, leg. 46-9); véase Mercedes Agulló y Cobo, «La colección de teatro de la
Biblioteca Municipal de Madrid», RBAMM, núm. 11–12 (1982), 259–351, núm. 754, pág.
292. Entre los borradores de estas Memorias se incluye una censura dirigida a Armona por
Cándido María Trigueros, sobre las distintas versiones dramáticas de la historia del Cid..
Trigueros fue autor de Los menestrales, obra premiada en este concurso.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 157

»Empieza la 2ª con el salón del Rey, a cuyos pies se hecha por un lado
Ximena, pidiendo justicia contra su propio amante Rodrigo, matador de su
padre, y por otro lado Laýnez, pidiendo gracia para un hijo que ha lavado
su afrenta. El Rey decreta prisión y no se prende a nadie. Queda otra vez
vacía la scena. Salón en casa de Ximena, donde se entra Rodrigo y, arro-
jándose a los pies de la ofendida dama, le presenta su espada para que le
mate y vengue con ella la muerte de su padre. Dícense cosas mui estudia-
das, alambicadas y contrarias a todo lo que en iguales circunstancias se
podría decir, y le despide Ximena dicendo: ‘Vete, y déjame penando.’ Ro-
drigo le responde: ‘Quédate, iréme muriendo.’ Sigue a esto un monólogo
de Ximena de 147 versos, y queda vacía la scena.
»Descúbrese vn arrabal de la ciudad con jardines y allí se encuentra
Laýnez con el Ynfante, que también busca a Rodrigo con motivo de salir
aquella misma noche con él a impedir la irrupción que los reyes moros in-
tentan hacer por sorpresa contra Burgos. Llega por último Rodrigo y abra-
za gustoso vna empresa que, dejándole victorioso, podría aplacar con ella
al Rey don Fernando. Fin de la segunda jornada.
»La tercera se abre con un salón de la audiencia del Rey, dispuesto para
recivir en triunfo a Rodrigo, que buelbe vencedor de los moros, y también
a un embajador de Aragón. Buelbe Ximena a importunar al Rey, pidiéndo-
le justicia, en mala coyuntura, por cierto. Pero el Monarcha, saviendo el
secreto amor que esta señora tenía a el mismo contra quien declama, la
asusta, insinuándole que Rodrigo quizá habría muerto en la refriega, y aun
le hecha después algunas indirectas sobre que se case con él. Sin embargo,
la buena dama persiste en sus venganzas, tanto, que propone su mano y sus
estados por premio del campeón que la vengase de Rodrigo, y esta pro-
puesta la admite el Rey, mandando hechar pregones. Sale Rodrigo con
toda la pompa de su triunfo trayendo los despojos, y entre ellos trae cau-
tivos tres reyes sarracenos. Al entrar al quarto del Rey, le dice su padre:
‘hijo, hijo, loco estoy’; y Rodrigo le responde: «también yo, porque no
hallo aquí a Ximena.’ Recívele el Rey con elogios, abrazos y distinciones.
Pero en medio de ellas llega el embaxador de Aragón a retar a qualquiera
cavallero castellano para que la ciudad de Calahorra sea de la nación de
que sea el vencedor. Rodrigo es el v́nico que se atreve a lidiar con el va-
liente Martín González. Pero éste, olvidado del negocio de Calahorra, pasa
voluntariamente a revestirse del carácter de campeón de Ximena contra
Rodrigo. Nómbranse padrinos por ambas partes y queda desierta la scena.
»Aparece luego vna plaza ocupada de gran concurso: palenque para el
desafío, dos tiendas de campaña, solio para el Rey, dos reyes de armas,
juez de campo, padrinos, tropa y clarín para hacer las señales. Salen los
combatientes armados con visera calada y se practican menudamente los
juramentos y las antiguas ceremonias del duelo en obras y palabras, toma-
158 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

das quizá del Paso honroso de Suero de Quiñones 406 . Tocan el Ave-Maria,
hincan todos en tierra vna rodilla, la rezan y empieza el descomunal com-
bate en que, por último, cae muerto el aragonés Martín González. Queda
vacía la scena. Salón de palacio y Ximena, que nada save de lo succedido.
Engáñala Peranzules, diciéndole que el muerto es Rodrigo, con lo que ella
se acongoja sobremanera hasta que, llegando el Rey y su comitiva, la de-
sengaña. Ximena se resigna a casarse con Rodrigo luego que buelba de un
viage que deve empreendor [sic] a Aragón, y se concluye el drama.
»Por este extracto se hecha de ver quál sea el mérito del poeta en el nue-
vo desempeño de esta acción. Falta solamente el apuntar alguna cosa sobre
el vso de su bersificación y estilo. Todo el drama está en versos de ocho sí-
labas, ya en redondillas, que son muchas, ya en asonantes, y ya en algunos
de pie quebrado. La dicción es castiza, el estilo mui gallardo, mui guapote,
mui hinchado y del gusto del otro siglo, porque todo es de conceptos, de
máximas, centones, aforismos, sentencias y tiquis-miquis en lo que, como
ya se supone, hay muchos pensamientos falsos, mucho oropel, mucha dis-
crección [sic], esfuerzos o contorsiones de agudeza donde sólo es admira-
ble el travajo y la paciencia del compositor; pero donde no hay sentimien-
tos agradables, imágenes apacibles, ideas luminosas ni philosóphicas, y,
sobre todo, donde no corresponden las frases a las pasiones, las pasiones a
las situaciones del ánimo y a la naturaleza, esto es, a la verdad, sin la qual
no puede haver ilusión ni placer, todo vale poco. Además de que la buena
moral y la humanidad se deven afligir de hallar en este gusto de poesías,
que todo respire arrogancia, altanería, vanidad, fiereza, rencores, pundono-
res, venganzas, sangre, desafíos y muertes, sin que el poeta procure nunca
inspirar el saludable horror que deve concevirse por estas costumbres o
tristes ideas, monumentos de los siglos bárbaros y feroces. Así soy de
sentir que, alavando la constancia del autor en su trabajo, no entre al pri-
mer premio en la oposición. Madrid 13 de mayo de 1784.—JOSEPH DE
VIERA Y CLAVIJO.»

2ª SCIPIONE NELLA IBERIA. Número 51.


«El drama número 51, intitulado Scipione nella Iberia, es vna ópera
ytaliana que en su género tiene mérito harto distinguido. La acción es tan
ilustre como conocida, pues se reduce a la generosidad de P. Scipión-
Africano que, acavando de conquistar a Cartaxena, renunció los derechos

406 Pero Rodríguez de Lena, Libro del Passo honroso defendido por el excelente cava-
llero Suero de Quiñones, obra compuesta en el siglo XV pero publicada por primera vez por
fray Juan de Pineda (Salamanca: en casa de Cornelio Bonardo, 1588). Acababa de salir la
segunda edición (Madrid: en la imprenta de D. Antonio de Sancha, 1783). Consúltese la
edición de Amancio Labandeira Fernández, titulada El passo honroso de Suero de Quiño-
nes, Clásicos Olvidados, 2 (Madrid: Fundación Universitaria Española, 1977).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 159

que le dava su conquista sobre vna cartaxinesa de quien estava enamorado


y la cedió a el consorte que ella misma tenía elegido.
»En esta ópera hay todas las bellezas y todos los defectos que se ad-
vierten en los mejores dramas de su especie, aunque se cuenten entre ellos
los del Cerini, Metastasio y otros 407 . Las poesía es sublime, numerosa,
dulce y expresiva quanto combiene para la música, y las scenas tan varias
y magníficas quanto se necesita para el encanto de los ojos. Por lo mismo,
aunque este drama, ya por estar escrito en lengua toscana, ya por deverse
representar todo en música, y ya, en fin, por no pertenecer rigorosamente
al género tráxico, cómico, ni algún otro de los que se han pedido en este
concurso, no puede aspirar al premio, me parece, no obstante, que podría
imprimirse, por dar esta distinción a su mérito y al de un extrangero que ha
querido dedicar sus talentos y tareas a el obsequio de nuestra Corte y a la
celebridad de los succesos que forman el objeto de las futuras fiestas.—
GASPAR DE JOVELLANOS 408 .»

3ª TRAGEDIA DE DOÑA BLANCA DE BORBÓN 409 . Número 19.


«La pieza número 19, intitulada Doña Blanca de Borbón, es una tragedia
en tres actos, de cuyo asunto se huviera podido sacar mejor partido si su
autor se huviese propuesto otro plan más interesante y más acomodado a la
verdadera historia que en ella se representa, porque la acción principal es
vna reconciliación tan repentina como cordial y sincera del Rey don Pedro
con la Reyna doña Blanca, su esposa, obligado v́nicamente de un desmayo
y de vnas quantas lágrimas de aquella desgraciada señora, a las quales ayu-
da un sermón mui seco y mui pedante de don García de Toledo. Don Pedro

407 Se refiere a los compositores italianos Giuseppe Cerini (1738–1779) y Pietro o Piero
Metastasio (1698–1782). Este tuvo una influencia fundamental sobre la evolución de la
ópera no sólo en España sino en toda Europa. En 1762 Armona había traducido un ensayo
sobre Metastasio (véase pág. 14, arriba).
408 Según Julio Somoza de Montsoriú, Inventario de un jovellanista: con variada y co-
piosa noticia de impresos y manuscritos, traducciones, dedicatorias, epigrafía, grabado,
escultura, etc. (Madrid: Sucesores de Rivadeneyra, 1901), pág. 117, el original autógrafo de
esta censura de Jovellanos está en el Archivo-Biblioteca de Fuertes Acevedo, legajo F,
section E, núm. 19. Se publicaron seis censuras de Jovellanos sobre obras presentadas en el
concurso dramático de 1784 en Obras publicadas e inéditas de D. Gaspar Melchor de
Jovellanos, edn. de Cándido Nocedal, II, BAE, 50 (Madrid: M. Rivadeneyra, 1859; reimpr.
Madrid: Atlas, 1952), págs. 537–543, pero no incluyen ni ésta ni la otra que Armona
reproduce más abajo, sobre Guzmán.
409 No hemos identificado esta obra. En 1806 se menciona la tragedia Doña Blanca, de
José María Íñiguez, y en 1813 se anuncia otra obra titulada Doña Blanca de Borbón, Reina
de Castilla, atribuida a Dionisio Solís, según Ada M. Coe, Catálogo bibliográfico y crítico de
las comedias anunciadas en los periódicos de Madrid desde 1661 hasta 1819, The Johns
Hopkins Studies in Romance Literatures and Languages, extra vol. 9 (Baltimore: The Johns
Hopkins Press; Londres: H. Milford, Oxford University Press, 1935), pág. 75; véase Emilio
Cotarelo y Mori, Isidoro Máiquez y el teatro de su tiempo (Madrid: José Perales y Martínez,
1902), pág. 349.
160 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

la abraza, la requiebra y la entroniza al instante. Doña Blanca escribe a los


grandes para que, dejando las armas que havían tomado a su favor, lleguen
a pedir perdón al Rey. Bienen en efecto, le besan la mano y levantan el
campo que tenían junto a Sevilla. Don Diego de Padilla y Álbaro Yáñez
pierden su valimiento y, deseando vengarse de la Reyna (que a la verdad
no tenía parte en su cahída sino don García de Toledo), fingen vna carta,
por la qual la Reyna excitava otra vez los Grandes a la revelión, y aun ad-
vierten al Rey que le tenía preparada vna vevida ponzoñosa para quitarle la
vida. El Rey cree este disparate y les manda que se la hagan vever a la
Reyna, pero entretanto se descubre toda la maraña de estos hombres, bien
que como la Reyna ya estava envenenada, sin que se diga qué modo huvo
para que se dejase envenenar tan presto, muere en los brazos de don Pedro
el Cruel. Llora y se enfurece terriblemente con esta dolorosa pérdida, hasta
un término admirable.
»De manera que en esta tragedia no se hecha de ver ni se conoce la ver-
dad de aquella común idea que se tiene del carácter del Rey don Pedro de
Castilla, ni de los savidos motivos que influyeron a el infortunio de doña
Blanca. No hacen papel como devieran doña María de Padilla, don Henri-
que de Trastámara ni don Fadrique, su hermano, sindicado de haver queri-
do a la Reyna, personages todos que hicieran el drama más interesante,
más apasionado y mucho más vivo.
»Por lo tocante al verso, se nota bastante languidez y poquísima ele-
vación o magestad trágica. Largos razonamientos de política y de moral
fundados en conceptos fríos, pensamientos tribiales y lugares comunes em-
palagosos, con los que puede bostezar mucho el auditorio más atento. En
efecto, me parece que las principales personas no hablan como se esperaría
que hablasen en iguales lances y situaciones, y como es claro que si un
poeta no representa el alma de su héroe más que lo que ella misma se re-
presentaría a sus solas, o no procura despertar en el corazón de los que
oyen otras impresiones que las ordinarias y comunes, pierde su travajo,
porque nadie se lo agradece. Así tengo por vna regla segura que sólo inte-
resa[n] al patio aquellos personages que en las circunstancias y situaciones
en que se ven se distinguen del común de los demás hombres por sus altas
ideas, sus pensamientos, sus frases, sus pasiones, su valor y su conducta.
»Por esta razón soy de parecer que esta tragedia, aunque no tenga trazas
de poder merecer el premio, puede merecer que se haga de ella alguna
mención a su tiempo. Madrid 10 de mayo de 1784.—JOSEF DE VIERA Y
CLAVIJO.»

NOTA
«Advierto que esta pieza es un entero plagio de la tragedia ytaliana que
escribió el abate don Juan Colomés, así en la mayor parte de su condución,
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 161

sentencias y pensamientos que servilmente traduce el autor, como en las


situaciones y el catástrofe 410 . Madrid y junio 23 de 1784.—MIGUEL GAR-
CÍA ASENSIO.»

GUZMÁN 411 . TRAGEDIA EN CINCO ACTOS. Número 48.


«Se reduce la acción al succeso conocido de don Alonso de Guzmán el
Bueno, quando permitió la muerte de su hijo por no entregar a los moros la
plaza de Tarifa. El autor observa exactamente la vnidad de lugar, pues todo
succede en la casa de don Alonso Pérez de Guzmán, y para alargar un poco
la acción supone que Hernando, hijo de don Alonso, ha salido de la plaza
con una partida de soldados para quemar las máquinas que havían levan-
tado los ynfieles a efecto de combatir la plaza. Zozobras de Amira, madre
de Hernando; le avisan de su victoria; nuevo aviso de que ha triunfado de
los moros, pero con noticias de que ha muerto en el combate. Nuevos sen-
timientos de la madre y nobles expresiones de Alonso Pérez, su padre. Ál-
baro Méndez avisa que quedó prisionero, y Alonso siente la prisión mucho
más que la muerte de su hijo.
»Acto Segundo. Contextación entre don Alonso y Amira, en que sobstie-
ne aquél es más sensible la prisión que la muerte, si la prisión ha sido por
cobardía. En todo caso, quiere juzgue de la acción de su hijo un consejo de
guerra. Trátase del rescate.
»Acto Tercero. Abdalá, embiado moro, entra en la plaza y por su medio
quiere que se presente don Hernando a tratar de cange. Don Alonso abraza
este partido: promete que volverá su hijo al campo de los moros en el caso
de no admitir las condiciones que el moro no expresa todavía. Alegría en
la plaza porque buelbe Hernando. Sospechas de don Alonso que las explica
a Claudia y Claudia se las explica a Amira. Ésta se persuade de la buelta y
la deseada livertad de su hijo, pero don Alonso se recela mucho.
»Acto Quarto. Hernando se presenta encadenado con semblante triste.
Alonso le dice no desmienta la fortaleza que mostró peleando con los ene-
migos. Hernando reúsa hablar y quiere volver al campo, y al fin le dice a
su padre:
De mi rescate por precio Benjacob os pide
la entrega de Tarifa, o bien mi vida.
»Grandes pensamientos de padre e hijo. Alonso se retira con Abdalá.
Scena entre Hernando y Amira, su tierna madre. Alonso embía a Abdalá a

410 Se trata de Agnese de Castro, escrita en italiano por el jesuita valenciano Juan Bau-
tista Colomés (1740–1807) y publicada en Livorno en 1781.
411 Se había estrenado y publicado en 1777 una tragedia titulada Guzmán el bueno de
Nicolás Fernández de Moratín; no puede tratarse de esta obra.
162 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

el campo con grandes promesas por si obtiene la livertad de su hijo. Otra


scena entre hijo y padre.
»Acto Quinto. Amira, Claudia y Alonso. Quejas e instancias de Amira
por la livertad del hijo; contestaciones con su esposo manifestando la obli-
gacion de entregar a Tarifa. Buelbe Abdalá y pide
la entrega de Tarifa o del cautivo.
»No admite dilaciones. Despedida de Alonso y de Hernando. Afectos de
aquél; sentimientos de Amira que busca a el hijo; entereza del padre en su
respuesta, y tranquiliza los maternos sentimientos. En fin, recive de Mén-
dez el ensangrentado puñal con que los moros quitan la vida a Hernando.
»Esta tragedia no se aparta en un punto de su objeto principal, y a pesar
de la sencillez de la acción, la ha ensanchado el autor con mucha verisimi-
litud. Tiene pensamientos nobles explicados con delicadeza vajo del aspec-
to que corresponde a la poesía dramática. El carácter de don Alonso, que
es de vna grandeza de ánimo a toda prueva, el de Amira su esposa, que es
de una madre amantísima de su hijo, y el de este hijo, que es el de un joven
que sólo quiere obrar con honor, están bien desempeñados. Hay un defecto
esencial, que es la impropriedad de la locución, pues el autor dice haciendo
en lugar de decir haciéndose, natura edad creciente, exponiendo el tiempo
que ha corrido, reavivando dulce engendrado, por dulce hijo, me compasio-
ne a su manera, y otros muchos de este jaez. Con la noticia de la muerte de
Hernando cae desmayada Amira, pero no explaya aquellos afectos fuertes
que devían tener en la scena con vna nueva tan infausta. Tal vez habrá
procedido así por no ofuscar la magnanimidad de don Alonso.
»Soy de parecer, pues, que se cuente ésta entre los primeros dramas del
segundo orden. Salbo &a. YGNACIO LÓPEZ DE AYALA.»

SEGUNDA CENSURA DEL GUZMÁN


«En el reconocimiento que he hecho de la pieza número 48, intitulada
El Guzmán, tragedia, he berificado plenamente el juicio que formó de ella
desde el principio el Sr. Ayala. Con efecto, ni su lenguage ni su estilo son
castellanos; y esto es de tal manera que aun después de enmendadas, según
me hivan ocurriendo muchas voces y frases bárbaras que encontré, devo
asegurar que todavía queda y le quedará siempre un estilo con bastante
ayre estrangero, y el drama con un género de dicción confusa y poco agra-
dable a el oýdo, no tanto por la frialdad de los versos blancos, que nos cho-
ca, como por la mala dicción de sus sentencias.
»Entre éstas hay algunas nobles y bien pensadas, pero también hay mu-
cha broza: quanto les ocurre que decir a Amira y Claudia parece elado,
vulgar y de poquísimo valor, especialmente la tal Amira, que en ella todos
son presagios de lo que va a succeder, con lo qual parece se quita la nove-
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 163

dad a los succesos. Todos son lamentos y declamaciones inútiles sus razo-
namientos.
»Guzmán es demasiadamente afectado en sus máximas duras de patri-
monio y de vigote: de ellas no saven apartarle un punto aquellas tiernas
mociones que inspira la naturaleza en su más delicada y crítica situación.
Aquel consejo de guerra después de la prisión del hijo tiene mucho de ex-
travagante, y la buelta del prisionero a su casa, donde reside muchas horas,
horro y libre, sobre no ser mui verosímil, no da mayor impulso ni movi-
miento a las scenas. Su muerte también está mui inmediata a la última
despedida de su padre.
»Por eso recelo mucho que quanto más se examine y lea esta tragedia,
tanto menos ha de gustar. Y me fundo en que, en lugar de avivarse el curso
de su marcha, se enfría la acción por grados, de scena en scena y de acto
en acto. Primero se cree muerto Hernando; luego, como si ya no estuviese
prisionero, se le pone en consejo de guerra y libre en su casa vajo de vna
palabra de honor; luego se conciven esperanzas de ser cangeado con otros
prisioneros moros, y después aparece el cuchillo con que le han degollado.
»También es de advertir que aquella heroyca acción (que es lo más su-
blime de la historia), con que Alonso Pérez de Guzmán entregó su propia
espada a el moro para que diese la muerte a su hijo, la toca nuestro autor
tan por encima y fríamente que no da, ni con mucho más, el terrible golpe
que pudiera dar a el expectador.
»En suma, el caracter de Guzmán el Bueno, que devería competir en
todo con el del Bruto de Voltayre, y el de su hijo Hernando, que no havía
de ceder en nada a el Régulo de Metastasio, distan enormemente de aque-
llos modelos, y parece que el poeta (lo que es inverosímil) no los leyó ni
estudió jamás 412 .
»Esto he devido exponer sinceramente a la Junta, salbo en todo, &a.
Madrid, 21 de junio de 1784: JOVELLANOS 413 .»

A este modo corren vna por vna las censuras analizadas de todas las
piezas que vinieron al concurso. No es del caso ponerlas todas.
Las dos premiadas, después de haverse corregido, acortado y variado
algunas de sus scenas, con arreglo a lo que se previno a sus autores, se
imprimieron y se entregaron a la compañía de Manuel Martínez, en el
Príncipe, y de Eusebio Rivera, en la Cruz, para su execución. Los dos thea-

412 Voltaire, Le Brutus de Monsieur de Voltaire, avec un discours sur la tragédie (París:
Chez Je. Fr. Josse, 1731); se estrenó en diciembre de 1730. Hay una versión en castellano:
Bruto. Tragedia en cinco actos, trad. B. García ([Amsterdam]: s.i., 1758). Pietro Metastasio,
Attilio Regolo, en Tutte le opere, a cura di Bruno Brunelli, 2ª edición (Verona: Mondadori,
1953), I, págs. 971–1021); se compuso hacia 1740 y se estrenó en 1750. Véase Sterling A.
Stoudemire, «Metastasio in Spain», Hispanic Review, 9 (1941), 184–191.
413 Véase n. 408, arriba.
164 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

tros se havían compuesto, adornado e yluminado con toda la magnificencia


posible, precaviendo con cuidado todos los peligros del fuego 414 .
Todavía se ven estas mejoras en la parte interior de ellos. Esto es, la
hermosura de sus palcos, sus nuevas decoraciones y las bellas perspectivas
que se presentan a los ojos de los expectadores. Pero los dramas no corres-
pondieron bien a la esperanza del público. Duró pocos días la represen-
tación, porque el poeta que no excita los afectos del ánimo le enfría; falta
luego el interés de la ilusión, y cae de sí misma la obra, aunque sea buena
la versificación. Entonces 415 un torrente de sátiras contra los autores, ya
conocidos, y contra los jueces, ya desengañados, vna crisis poética exalta-
da que nada perdona; la inteligencia, el gusto, las personas, la amistad y la
predilección que se supone a favor de vnos más que a favor de otros, todo
biene a ser objeto de sus tiros, de sus invectivas, de sus sarcasmos siempre
vivos y penetrantes. Daremos vna muestra, copiando algo de lo mucho que
se vio, y por no hacer molestas estas Memorias, será poco lo que se copie,
y de ello lo más corto. Esta jacarilla rompió el campo de batalla a favor de
los yngenios vergonzantes que no havían sido premiados, aunque siempre
quedaron ocultos segun la promesa hecha, devolviendo sus obras a los que
las pidieron 416 .

JÁCARA A LAS COMEDIAS PREMIADAS 417


Vn alguacil se quejó
contra yo no sé qué majo,
porque armó cierta pendencia
estas fiestas en un barrio.
«Señor,» (al juez le decía
el corchete amostazado),
«este reo necesita
vn castigo extraordinario.

414 Sobre la representación de las obras premiadas, véase n. 428, abajo.


415 Falta el verbo en esta frase; en el ejemplar de la Biblioteca de Menéndez Pelayo
(véase pág. xii, arriba), Barbieri añade aquí las palabras «inundó Madrid».
416 Cinco de los seis poemas que Armona reproduce a continuación, más otros 15 sobre
el mismo concurso dramático, se incluyen en BNM Ms. 6.491 (Cancionero de la segunda
mitad del siglo XVIII, 639 págs., con ex libris de la Biblioteca de Salvá), págs. 156–181, con
el siguiente encabezamiento: «Varios sonetos y décimas vituperando Las bodas de Camacho
y Los menestrales, comedias que se representaron en los dos Coliseos de Madrid en
celebridad del Feliz Nacimiento de los dos Ynfantes Gemelos en el año de 1784». Sin
embargo, falta en este manuscrito el soneto «Al mirar de los dramas hoy premiados», que se
incluye aquí; por tanto, no parece ser la fuente directa de Armona. Lo confirma el cotejo de
los textos; los del Ms. 6.491 presentan diversas variantes, algunas de ellas claramente erro-
res, y las versiones de Armona están seguramente más cerca del original.
417 En BNM Ms. 6.491 se titula «Romance en vituperio de Las bodas de Camacho y Los
menestrales» (págs. 170–173). Armona reproduce sólo la primera parte.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 165

Ha sido perturbador
de la amable paz.» «¿Y quando?»
«Quando el pueblo de Madrid,
a sus fiestas entregado
con inocente alegría,
congrega a su vecindario
en tropas, no de vecinos,
sino de amigos y hermanos,
con tal paz, que si reynase
otra tanta todo el año,
podríamos los corchetes
ganar la vida, cuidando
de la paz de los conventos
quando eligen sus prelados.»
«Ea pues,» (responde el juez),
«que le lleven de contado
por diez años a el Peñón.»
«Es mui poco.» «Pues le mando
que pase vna noche entera,
en pena de su pecado,
sufriendo Los menestrales
o Las bodas de Camacho .»

SONETO AL REY 418


Gracias a Dios, Señor, que ya la España
levanta la caveza, y resucita,
y llevará en su frente siempre escrita
del pío Carlos la major hazaña.
Gracias a Dios, Señor, que te acompaña
succesión, que dos pérdidas desquita,
con que el cielo anunció la paz bendita,
terminando con gloria la campaña.
Se acavaron fatídicas señales.
El comercio tendrá feliz despacho:
artes y ciencias lucirán iguales.
Y para que prosperen sin empacho,
se acavaron tambien Los menestrales
y, aunque tarde 419 , Las bodas de Camacho.

418BNM Ms. 6.491, págs. 156–157.


419Las representaciones de Las bodas de Camacho duraron cinco días más que las de
Los menestrales; véase n. 428, abajo.
166 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

SONETO A LA PRINCESA 420


Entráis, Señora, en el octavo mes,
y hay quien diga, sin ser profeta Amós,
que por segunda vez pariréis dos,
¡hay, Luisa amable!, y aunque fueran tres.
Lo malo es que en un año, y aun después,
hablando de gemelos, y de vos,
lloverán en Madrid, ¡líbrenos Dios!,
malditos versos, dignos de entremés.
Los gefes de la pompa theatral
premiarán dos comedias: premien mil;
pero mandad, Señora, al tribunal
que aunque a escribirlas venga un albañil,
no haya mas pastoril, ni pastoral,
no haya mas menestral, ni menestril.

A LAS COMEDIAS PREMIADAS


Al mirar de los dramas hoy premiados
la mala aceptación que han recivido,
será un punto en Madrid controvertido
quienes deven de ser más motejados.
Son por la duración desmesurados,
de argumento confuso y sin sentido,
y por más que las reglas se han pedido,
desde el principio al fin desarreglados.
Momo, dios de la burla y de la mofa,
deve dar su corona a los autores,
formada de vnas ojas de alcachofa,
Y otra de puerros mixta a los censores,
cantando vn villancico con su estrofa,
pues todos de este honor son acrehedores.

SONETO A LAS COMEDIAS PREMIADAS 421

Mas que dé con un juez impertinente,


mas que mi suegra viva eternidades,
mas que furiosas negras tempestades

420 En BNM Ms. 6.491 este soneto se titula «A la Princesa Nuestra Señora» (págs. 157–
158). Es de Tomás de Iriarte; véanse Colección de obras en verso y prosa de D. Tomás de
Iriarte (Madrid: Imprenta Real, 1805), VII, pág. 345, y Cotarelo, Iriarte y su época, pág. 294,
n. 2. En el v. 9, la versión impresa tiene «jueces» en vez de «gefes».
421 BNM Ms. 6.491, pág. 158.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 167

arrasen mis cosechas de repente;


Mas que haya un acrehedor tan insolente
que me execute por las Navidades,
mas que haga mi muger havilidades
de aquéllas que no sufre el más paciente;
Mas que sea de un tonto convencido,
mas que sea de todos despreciado,
mas que de las mozas sea aborrecido,
Mas que de las viejas sea cortejado,
como alguno no piense que yo he sido
autor de las comedias que han premiado.

OTRO AL MISMO ASUNTO 422


¡Oh Bodas de Camacho! ¡O sin ventura
y mísera y mezquina y malhadada
fábula pastoral! ¡Ay me, cuitada,
llena de languidez y de tristura!
¡Oh Menestrales! ¡Pieza insulsa y dura,
de invención de tavernas arrastrada,
de vna moral que ni a la pleve agrada,
aun quando ve de los nobles la censura! 423
Gemelos 424 sois, por más que los briales
alce la Prado,(1) y luzca en la opereta
la Tordesillas:(2) fastidiáis iguales.
Patio, aposentos, gradas y luneta:
¡éstos sí que son jueces imparciales,
y no los que ofrecía la Gaceta!

(1) [Nota de Armona:] «Cómica célebre de versos y en el bayle.» 425

422 BNM Ms. 6.491, pág. 161. Este soneto también es de Tomás de Iriarte; véase Colec-
ción de obras en verso y prosa de D. Tomás de Iriarte, VII, pág. 344. Según Cotarelo, Iriarte
y su época, págs. 294–295, fue muy conocido y leído «en los puntos más lejanos de Espa-
ña».
423 Sobra una sílaba en este verso. La versión impresa es seguramente correcta: «¡ [...]
de invención tabernaria y arrastrada, / y de moral que ni a la plebe agrada, / aun cuando ve
que al noble se censura!». El texto del Ms. 6.491 es igual, excepto en el v. 7, donde se lee:
«que ni la Pleve aguarda» (evidentemente por error).
424 En la versión impresa, se lee: «Gemelas».
425 Antonia de Prado (Cádiz, 1765–Madrid, 1830) fue hija de los actores Antonio de
Prado y Juana Garro. En 1784 era sobresalienta de la compañía de Manuel Martínez en
Madrid; por tanto, participaría en Las bodas de Camacho (véase n. 428, abajo). Se casó poco
después con el famoso actor Isidoro Máiquez (Cotarelo, Don Ramón de la Cruz, págs. 463–
464 y 571). Cotarelo comenta que en 1784 «fué el ornamento principal de las fiestas que la
Villa hizo por el nacimiento de los infantes gemelos y paz con Inglaterra», y la llama «la
168 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

(2) [Nota de Armona:] «Cantarina famosa en español y en ytaliano.» 426

Los theatros se compusieron, así en obras de arquitectura para su firme-


za y comodidad como en las de pintura, dorado y decoraciones nuevas,
según las piezas y scenas que devían representarse. Las primeras obras se
pusieron al cuidado de don Pedro Arnal, académico de la Real Academia
de las Artes, Teniente Director de Arquitectura en ella. Costaron 153.041
reales de vellón por los dos coliseos. Las segundas fueron de la invención,
execución y cuidado del pintor don Antonio Carnicero; hizo siete decora-
ciones para el del Príncipe, al respecto de siete mil reales cada vna, y seis
para el de la Cruz, a el de seis mil reales, las que sirvieron en las loas, las
comedias y saynetes, compuestos para Las bodas de Camacho en el Prínci-
pe y para Los menestrales en la Cruz. Estas obras importaron 85.000 rea-
les. A los cómicos se dieron bestidos nuevos de mucho gusto para cada vna
de estas representaciones. Todo se executó con brillantez, elección y her-
mosura theatral, aunque los efectos de la representación, por lo que era de
las piezas, no huviesen correspondido a el aparato y pompa de lo deemás,
como a las orquestas y buena composición de la música.
La máscara pública, compuesta de cinco carros triunfales, conducidos
por arrogantes tiros de cavallos grandemente enjaezados, fue a la plaza de
Palacio por el arco que da entrada. Mereció general aplauso de las perso-
nas reales y de toda la Corte. Se repartieron con anticipación impresos que
explicavan sus fábulas y sus alegorías. Corrió a cargo de don Francisco
Amich, catalán, que escripturó su execución por el proyecto aprovado en
354.490 reales de vellón. Los trages, los bestidos y adornos de las compar-
sas de cada carro, las danzas y sus trages variados a proporción de sus sig-
nificados, y los jornales de más de quinientos jóvenes de buena talla que se
emplearon en estas operaciones, fueron de cuenta de Madrid, gasto dife-
rente de los deemás, como también el de los tablados que se hicieron en las
plazas de Palacio y la Mayor de Madrid para la execución de los bayles 427 .

actriz más completa de su tiempo». Cita un romance que avala, un tanto hiperbólicamente,
la nota de Armona: «Su canto no tiene igual, / tanto que en solo cantar encanta / hasta los
montes la Prado. / Del baile no digo nada: / extáticos se han quedado / los bailarines de aquí
/ al verla bailar fandango [...]» (Cotarelo, Isidoro Máiquez, págs. 18–20 y n. 1).
426 Catalina Tordesillas, famosa actriz y cantante, se crió, cuyo verdadero nombre era
Catalina Trombeta o Trompeta, se crió, al parecer, en Italia, aunque sus padres eran españo-
les. Trabajaba en España ya en 1772. En 1784 era cuarta dama de la compañía de Eusebio
Ribera, que se encargó de Los menestrales. Murió en Madrid en 1804 (Cotarelo, Don Ramón
de la Cruz, págs. 463 y 600–602).
427 Para una descripción pormenorizada de estas fiestas, véase «Descripción de las fies-
tas públicas con que la Imperial Villa de Madrid celebró la paz, y el feliz nacimiento de los
dos Serenísimos Infantes D. Carlos y D. Felipe en los días 13, 14 y 15 de este mes», en el
Memorial Literario de julio de 1784, págs. 48–85.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 169

Se formó vna exacta relación de todo. Se remitió al Consejo y éste la


pasó a la Real Academia de la Historia, para que, haciendo un cuerpo con
las deemás que se pidieron de todos los festejos públicos hechos en las ca-
pitales de las provincias, formase vna descripción general que perpetuase
la memoria de ellos, con las gravaduras y adornos necesarios a su inteli-
gencia y hermosura 428 .

Con esta alegre, divertida narración devíamos acavar vnas Memorias


chronológicas que ya igualan los años y los succesos con el tiempo en que
se escriben. Los varios documentos en que están fundadas, la colección de
Reales cédulas, órdenes separadas, papeles impresos y manuscritos que se
han tenido presentes para rectificar los hechos, además de las que se han
citado o literalmente insertado en ellas, podían formar un tomo en folio.
Por todo lo que ahora ya está ordenado se ve la marcha de las representa-
ciones públicas en Madrid y en España, el paso lento de sus theatros, así en
lo formal de su arreglada institución cómica como en lo material de sus
edificios para executarlas, su entrada en Madrid, sus yntroductores, su ma-
nejo, sus intereses, su aplicación y su estado actual. En fin, se ve la marcha
succesiva de las providencias del Govierno en arreglo de la policía thea-
tral, desde el punto en que la diversión cómica, por haverse hecho pública,
empezó a merecer sus atenciones. Éste fue el objeto que nos propusimos
para escribirlas.
Daremos, no obstante, lo que se llama en los theatros vn fin de fiesta en
la pieza que sigue, pues las partes de que consta no dejan de ser divertidas.
Es un ynforme reservado para hacer otro informe al Rey. Se trata en él de
los Comisarios de comedias, de sus procedimientos, sus recursos y sus
quejas, explica los succesos más recientes, y dice así, hablando con el De-
cano Governador interino del Consejo 429 :

428 Esta «descripción general» no ha salido a la luz. Sobre la representación de Los me-
nestrales, por la compañía de Eusebio Ribera en el Teatro del Príncipe del 16 al 24 julio de
1784, y de Las bodas de Camacho, por la de Manuel Martínez en el Teatro de la Cruz del 16
al 29 julio, véanse las cuentas de los teatros en AVM, Secretaría, 1-385-1 y 3-476-12, y la
descripción de Armona titulada «Aparato teatral de los dos Coliseos del Príncipe y de la
Cruz para más celebridad de las funciones en las Comedias», en el Memorial Literario de
julio de 1784, págs. 86–109.
429 El original de este informe de Armona, con firma autógrafa del autor, está en AHN,
Consejos Suprimidos (Recreos y Festejos Públicos), legajo 11.407, núm. 16, donde se inclu-
yen también varios documentos adjuntos que remitió al Consejo con el informe y a los que
se refiere en éste, además del memorial de García de Tahona del 7 de mayo de 1784. Ar-
mona ha modificado ligeramente la redacción de su informe en diversos lugares al redactar
estas Memorias. Hay un borrador del informe, con correcciones autógrafas de Armona, en
AVM, Secretaría, 3-470-29. Los dos legajos citados contienen, además, otros documentos
relativos a la disputa entre Armona y Tahona.
170 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

«Ilmo. Señor.
»Mui Señor mío: Con orden de 27 de mayo v́ltimo me remitió V.I. un
memorial presentado al Rey por el Regidor don Francisco García Tahona,
para que sobre su contenido informe a V.I. lo que se me ofreciere y pare-
ciere.
»El contenido de este memorial (que debuelbo) se reduce en su primera
parte a dar gracias a S.M. por haver aprovado la proposición del Ayunta-
miento de Madrid, nombrándole por Comisario de comedias, obligaciones
que recela no podrá desempeñar, así por su corto o ningún mérito y lo es-
cabroso del encargo, como por lo desnudo de facultades con que se ve en
el día para su govierno, suponiendo que el Corregidor las tiene todas abro-
gadas en sí por su espiritu insaciable de mandar, en contravención del Real
decreto de 6 de febrero de 1758, de que acompaña vna copia testimoniada.
»Fundado en él, pasa a la segunda parte parte [sic] y dice: que a los Co-
misarios de comedias, con el Corregidor, les compete no tan solamente el
govierno de las compañías cómicas, sino también la nominacion de los
empleos y destinos de los theatros; no al Superintendente de sisas que se
titula el Corregidor, suponiendo que está suprimida esta investidura por el
reglamento del Consejo del año de 1766, aprovado por S.M., de lo qual
tiene informado latamente con motivo del expediente subscitado sobre el
nombramiento de plazas de proprios y sisas de Madrid; y finalmente, que
por los procedimientos del Corregidor se ve la Comisión en tal disposición
que ha venido a tocarse en la falta de subordinación de alguno de aquellos
subalternos que, mal entendidos, no reconocen más gefe ni dependencia
que la del que los nombró, a quien v́nicamente obedecen y respetan. Por
todo lo qual concluye pidiendo a S.M. le exhonere del encargo de Comi-
sario de comedias, y quando así no lo estime conveniente, mandar (mi-
rando por el honor, autoridad y respeto de vna comisión que dimana de la
Real persona) sea, y se entienda, guardándose inviolablemente por el Co-
rregidor que es, o fuere en adelante, lo que S.M. tiene resuelto por su cita-
da Real orden de 6 de febrero de 1758. Y en su consecuencia nada practi-
que ni disponga el Corregidor por sí solo en lo guvernativo y dispositivo
del asunto, sin expresa y formal annuencia o concurrencia simultánea de la
Comisión, a cuyo nombre se libren todas las providencias de aquella clase
que se huvieren de dar; sin la qual tampoco procedan en adelante a proveer
vacante alguna de empleo, en atención a no corresponderles en el día ni
por el atributo de Corregidores ni por el de Superintendentes de sisas que
dice se extinguió, con todo lo deemás [sic] que fuere del agrado de S.M. y
tuviere por oportuno a el mayor éxito de sus Reales resoluciones en esta
parte, que es su conclusión 430 .
430 En estos párrafos Armona cita casi textualmente la última parte del memorial de
Tahona del 7 de mayo de 1784 y resume lo demás, citando algunas frases. El memorial
original está en AHN, Consejos Suprimidos, legajo 11.407, núm. 16.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 171

»La orden de 6 de febrero de 1758, que acompañó testimoniada, está


fundada sobre vna queja que dieron a S.M. los Regidores comisarios de
aquel tiempo contra algunas providencias del Corregidor en calidad de Su-
perintendente general de sisas. S.M. se sirvió declarar en ella: ‘que a los
Comisarios de comedias, theatros y representaciones, y al Corregidor en
calidad de tal, y no como Superintendente de sisas, toca el mando y go-
vierno de quanto a ellas pertenece [...]. Y que mediante lo expresado tam-
poco se puede quitar a los Comisarios de comedias que vean lo que de
ellas se saca y cómo se maneja este caudal, que igualmente es ramo de
sisas 431 .’
»Ésta es a la letra la resolución de 6 de febrero de 1758, en la qual se
explican, como se ve, las funciones del Corregidor y los Comisarios de
comedias en lo guvernativo y las del Superintendente de sisas en la parte
relativa a recaudación de sus caudales y nominación de sus empleos. Pero
nada previene ni determina sobre la parte jurisdicional y contencioso, por
que ésta es y ha sido siempre privativa (dentro y fuera de la Corte) del Juez
Protector general de los theatros y representantes del reyno, jurisdición que
está incorporada en el Corregidor de Madrid desde el año de 1747, en que
S.M. confirió vno y otro al marqués del Rafal. Así consta de las adjuntas
copias de los Reales decretos y órdenes de 26 y 29 de noviembre de aquel
año y primero de febrero de el de 1748. Esta parte no se tuvo presente en
1758 quando se expidió la que exhive Taona, y por lo mismo es necesario
hacer ahora mérito de ella para inteligencia de V.I.
»El establecimiento de la Judicatura y Protección general de theatros se
hizo en Madrid desde que empezaron las representaciones en corrales pú-
blicos, que en 1608 ya tenían nombre 432 . Estuvo a cargo de diferentes Sres.
ministros del Consejo y de la Real Cámara, después a el de los Corregido-
res de Madrid. Mas por no molestar a V.I. con su dilatada enumeración,
me limitaré a explicar sólo lo que resulta de las Reales cédulas de Protec-
ción expedidas en lo antiguo y renovadas en 22 de enero de 1724, 2 de
marzo de 1735 y 15 de enero de 1742, a favor de los Sres. don Pasqual de
Villa-Campa, don Fernando de Quincoces y don Baltasar de Henao, de las
quales igualmente incluyo a V.I. copias vajo del número 2º 433 . Por ellas
(referentes a las del siglo pasado) declara S.M.: ‘que a el Juez Protector de
theatros y representantes corresponde el ajuste y formación de todas las
compañias de comediantes que haya para el vso de la representación en el

431 Armona reproduce íntegramente en este párrafo, en oración indirecta, la Real orden
del 6 de febrero de 1758; para el texto de esta orden, véanse págs. 139–141, arriba.
432 Armona ha ampliado aquí su informe original, que dice simplemente: «se hizo en
Madrid el año de 1608».
433 Se incluyen efectivamente copias de estas tres Reales órdenes en el ya citado legajo
del AHN; llevan en realidad los números 2º, 3º y 4º. Las órdenes de 1724 y 1735 se repro-
ducen en la segunda parte de estas Memorias, págs. 294–297, abajo.
172 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

reyno; el examen, censura y aprovación de las comedias, para que sólo se


representen las que lo estén en los corrales de la Corte y en las ciudades,
villas y lugares de todo el reyno 434 ; el conocimiento de todos y qualesquie-
ra negocios tocantes a las referidas comedias, autores y compañías, deter-
minándolos como convenga; la visita de los corrales en que se representen
y el cuidado de que estén aderezados y reparados, con otros diferentes en-
cargos, preheminencias y prerrogativas que expresan las enunciadas Reales
cédulas; la facultad de subdelegar la jurisdición en lo que respecta a los
theatros de las ciudades y capitales del reyno, encargándole privativamente
el cuidado de que los comediantes vivan honesta y recogidamente, casti-
gándolos siempre que dieren nota v escándalo en su modo de vivir 435 .’
»Estas cédulas se han examinado varias veces en el Consejo, y particu-
larmente el año de 1774 con motivo de un recurso contencioso que huvo
en él; y el Consejo, por auto de 11 de noviembre 436 (de que también acom-
paña copia, numero 3º), declaró: ‘que las facultades del Juez Protector son
el ajuste y formación de compañías cómicas, el examen y aprovación de
las comedias, la visita de los corrales o theatros de representación, la repar-
tición de papeles, aposentos y bancos, la modestia de los trages y exercicio
cómico, con todo lo demás anexo y dependiente de las comedias y de las
compañías como tales 437 .’
»Contra las Reales cédulas y declaraciones del Juzgado de Protección y
representantes, contra su absoluta y privativa jurisdición, con inhivición de
todos los tribunales, no ha havido ni hay otra variación ni más novedad
que la prevenida en el citado Real decreto de 1º de febrero de 1748, en
quanto mandó el Rey: ‘que las apelaciones se otorgasen para ante el Sr.
Gobernador del Consejo, como se hacía antes a el Consejo mismo 438 .’
»El Regidor Tahona se ha confundido entre las funciones que corres-
ponden a cada vna de estas autoridades y jurisdiciones, sin detenerse a

434 En el informe original las palabras desde «el examen» hasta «reyno» están subraya-
das. Armona quería evidentemente llamar la atención del Governador sobre esta facultad,
tan pertinente en el caso de la actriz María Pulpillo, el cual había provocado esta contro-
versia. Véase pág. 174, abajo.
435 Armona parafrasea aquí una parte de la Real cédula del 22 de enero de 1724; véase
pág. 295, abajo.
436 Armona ha ampliado aquí su informe original, que dice: «y particularmente en el
año de 1774, en el qual por auto de 11 de nobiembre».
437 Una copia del texto completo de este auto se incluye también en el ya citado legajo
del AHN. A pesar de lo que dice Armona aquí, no lleva número. Se reproduce en la segunda
parte de estas Memorias, págs. 308–309, abajo, y el pasaje citado aquí ya se citó en §61,
págs. 75–76, arriba.
438 Dice el decreto original de 1748: «Y porque de la administración de los expresados
particulares encargos del Corregidor pueden resultar algunas quejas y recursos (cuio exa-
men es preciso), mando que las apelaciones que hubiese de lo que él determinare se inter-
pongan a vos, el Gobernador del Consejo, y así las admitiréis.» (AHN, Consejos Suprimi-
dos, legajo 11.407, núm. 16; véase pág. 116, arriba.).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 173

examinar que la orden del año de 1758 sólo habla del Corregidor de Ma-
drid como tal y de sus Comisarios en la parte guvernativa, ha crehído que a
ellos solos, o cada vno de por sí, les da jurisdición absoluta sin dependen-
cia de otro algún juzgado, aunque no ignora este Comisario que el de Pro-
tección está incorporado a el Corregimiento. Pues en este Juzgado de
Protección se han seguido, y siguen, todos los expedientes de justicia pro-
movidos entre los mismos Comisarios, los dependientes de los theatros y
los cómicos, obedeciendo vnos y otros los reglamentos e instrucciones que
siempre les ha dado, de los quales podría embiar copias a V.I. si fuese ne-
cesario: reglamentos o instrucciones, así del siglo pasado como del presen-
te, y tan modernas que las hay de mis antecesores don Alonso Pérez Del-
gado, de don Andrés Gómez de la Vega y también algunas mías, que están
fijadas para su observancia en las salas de ensayo de los mismos cómicos,
sin que hasta ahora se le haya ofrecido a nadie el menor reparo.
»En este estado se propusieron al Rey por el Ayuntamiento de Madrid a
principios de este año las diferentes comisiones que los Regidores sirven
por turno, vajo de su Real aprovación, y ésta se comunicó por medio de
V.I. a principios del mes de mayo último. Pasó don Francisco Tahona a la
Comisión de comedias en lugar del marqués de Hermosilla, que la servía
antes, y siguiendo yo la práctica establecida remití a la censura del theólo-
go revisor, y también a la de los Comisarios, varias tonadillas nuevas y dos
sahinetes. Tahona desde luego se resistió a extender la censura práctica de
Comisario, sin embargo de que su compañero y Comisario más antiguo,
don Antonio María de Quijada, lo executó, siendo el más instruido, por
más antiguo que él, de lo que vno y otro devían hacer. En lugar, pues, de la
censura, puso Tahona vn decreto del tenor siguiente:
»Madrid, 11 de mayo de 1784. Mediante lo resuelto por S.M. en
Decreto de 6 de febrero de 1758, del que no aparece que la Comisión
de comedias sea examinadora de éstas ni sus tonadillas, y sí vnos
con-jueces suyos para la permisión o no de sus representaciones y
cantados, por lo que a mí toca, como tal Comisario, permito en aten-
ción a las censuras que preceden y con la corrección que en ellas se
contiene, y no en otra forma, se cante la presente, sin hacer vso en
manera alguna de lo textado 439 , con apercivimiento de lo contrario.—
TAHONA PRATS.
»Luego que vi esta novedad, con el diferente modo de proceder entre
vno y otro Comisario, considerando que las razones que habría expuesto
Quijada a su compañero Tahona no serían capaces de convencer la altane-
ría de su genio, teniendo mui presente asimismo que la remisión de estas
piezas a censura de los Comisarios era en mí vna providencia arbitraria,
como se ve en las Reales cédulas de Protección, como también que esta

439 Es decir, «testado».


174 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

novedad se havía introducido en el tiempo que sirvió interinamente el Co-


rregimiento don Pablo Antonio de Ondarza 440 , porque entonces le pareció
oportuno condescender con la idea de remitirlas a censura de los Comisa-
rios (bien que a instancia y solicitud verval de ellos mismos, de cuyo ante-
cedente carece Tahona) y que el Corrector don Ygnacio López de Ayala,
cathedrático de poesía de los Reales estudios de San Ysidro 441 , está desfru-
tando por los theatros 6.000 reales anuales, sobre lo qual tenía hecha anti-
cipadamente vna representación, pidiendo que remitiese yo a su censura
todas las piezas dramáticas que se representasen en Madrid, me pareció
conveniente mandar (para evitar cuentos y nuevas desazones con el Comi-
sario) que cesase la práctica modernamente introducida de llevarlas a los
Comisarios, visto que vno de ellos se resistía a executarlo como su compa-
ñero, y que pasasen al corrector Ayala, que por razón de su oficio y notoria
inteligencia saldrían precisamente más arregladas las censuras. Así se hizo.
»De allí a pocos dias cantó la cómica María Pulpillo 442 vna de aquellas
tonadillas en que Tahona havía puesto el decreto superior que dejo referi-
do. Estava corregida en la letra la palabra baboso y sobstituida en su lugar
la de meloso. Se le escapó a la cómica esta sobstitución al tiempo de cantar
y pronunció el baboso, que vale tanto como el meloso en el sentido que le
da la versificación. Se disculpó con el Comisario por no haver oído a el
apuntador. Él pasó sin embargo (por sí solo) a castigarla, mandando rete-
nerla el partido de ocho días, que es precisamente la ración que diariamen-
te se da a cada parte para su manutención, sin tener presente que estas
tonadillas suelen aprenderlas y estudiarlas con anticipación o al tiempo
mismo que van corriendo las censuras, por ser imposible saverlas de otro
modo, y por lo mismo mui fácil el caer en tan leves faltas. Aunque me-
diaron después quatro o cinco días, nada me avisó Taona, como siempre lo
hacen los Comisarios. Nada supe hasta que la misma cómica, después de
haver practicado varias diligencias suplicatorias con Tahona, siempre in-
fructuosas, acudió a mí con un memorial, quejándose de su providencia
que le quitava el comer, y así le era imposible continuar desempeñando en
el theatro sus obligaciones, pues la faltava la dotación necesaria para su
preciso alimento.
»La providencia regular, en este caso, huviera sido perdirle [sic] infor-
me a Tahona, si antes me lo huviese avisado. Aun me huviera desenten-
dido de esta falta, si no supiese por muchos antecedentes, y por el cono-
440 Esto sería alrededor de 1776; véase n. 233, arriba.
441 Sobre López de Ayala, véase Cotarelo, Iriarte y su época, págs. 116–117 y 124–125.
442 María Pulpillo nació en 1764, de familia noble. Llegó a Madrid en 1779 desde
Cádiz, donde había hecho quintas damas, y empezó haciendo sextas en la compañía de Juan
Ponce. Para 1784, había ascendido a tercera dama, o graciosa. Tenía fama de ser aplicada,
de buena conducta y bien vista por el público. En 1788, los Comisarios comentaron: «Vive
con su padre y no da qué decir. Por su obligación actual sólo tiene que cantar una tonadilla
diaria; y no da más» (Cotarelo, Don Ramón de la Cruz, págs. 572–573).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 175

cimiento que tengo de su modo de pensar y proceder, que no me havía de


hacer el informe y que en este caso me vería mucho mas empeñado con él.
»Para evitar, pues, inconvenientes, después de haverme enterado bien
de que su providencia havía sido verval, la mandé desacer en los mismos
términos, previniendo que a la cómica Pulpillo se le diesen sus partidos
para comer y que pudiese salir al theatro sin escusa.
»Por resulta de esto, se metió Tahona a executar en los theatros ciertas
gestiones de autoridad propria, con prevenciones y apercivimientos ha al-
gunos de los individuos de ellos, llevando consigo escribanos que lo testi-
ficasen y causando por consecuencia en las compañías aquella sorpresa y
admiración que se origina con semejantes procedimientos. Por último, no
prevaleciendo la prudencia sobre su genio no menos díscolo que altivo, se
fue al Rey con la representación que V.I. me remite para que informe sobre
su contenido. No se contentó con esto. Al mismo tiempo se fue al Consejo
con un pedimento sobre el mismo asunto, sin duda con el fin de compro-
meter en alguna dificultad las resoluciones que dimanen de vna y otra vía,
callando en sus respectivos memoriales sus dobles recursos.
»Posteriormente, desentendiéndose de la negativa que tiene hecha de
censurar como Comisario las piezas comicas, desentendiéndose también de
las pretensiones que tiene pendientes, no contando para nada con su com-
pañero don Antonio María de Quijada, porque no aprueva su modo de pen-
sar, abusando en sus recursos de la voz en común la Comisión de comedias,
como si residiese en él solo, porque quando dice Comisión se juzga supe-
rior al Corregidor 443 en calidad de tal, al Superintendente general de sisas
y al Juez Protector de theatros, se propasó a mucho más el día 31 de mayo
último: esto es, llegó hasta el exceso de poner sobre mis decretos de auto-
ridad judicial, de aprovación y licencia, para que se representasen ciertas
piezas, vna providencia de apercivimiento y conminación a los autores y a
los individuos de las compañías que devían executarlas, si cantavan o re-
presentavan pieza alguna que no tuviese su licencia y aprovación.
»Los autores que se hallaron con esta inesperada novedad se asustaron.
Acudieron a mí al momento con vna representación de 1º de junio (de que
incluyo a V.I. una copia señalada con el número 4) 444 , buscando remedio.
En ella, después de hacer vna exacta relación del orden y méthodo inalte-
rable con que siempre se han governado los theatros y representantes, sólo
en virtud de providencias de su Juez Protector, representando siempre las
comedias con su licencia y sin necesidad de la de los Comisarios, con-
cluyeron pidiendo que yo les declarase este punto. A consecuencia, con
fecha del mismo día, mandé:

443 De nuevo, Armona ha ampliado ligeramente su informe original, que reza: «con el
abuso, no obstante, de tomar la voz de la Comision, que juzga mui superior al Corregidor».
444 Una copia de esta representación se incluye con el informe en AHN, Consejos Supri-
midos, legajo 11.407, núm. 16. El original está en AVM, Secretaría, 3-470-29.
176 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Que sin perjuicio de tomar a su tiempo providencia correspondiente a


el modo con que se havía conducido el comisario Tahona Prats en la
extensión de la que parecía resolución suya de 31 de mayo, puesta a
continuación de mi decreto de 27 del mismo, se hiciese saver a los
mismos autores y a sus compañías que continuasen la práctica de
obedecer y cumplir las disposiciones de este Juzgado de Protección,
sin detenerse en las que se les hiciesen entender por los Comisarios,
no yendo firmadas por mí. Que dispusiesen el que igualmente lo su-
piesen todas las partes de sus respectivas compañías, y que para su
resguardo se les diese testimonio de mi providencia 445 .
»Conociendo yo que los excesos de Taona pasarían aún más adelante,
de modo que para contenerle me viese en precisión de tomar con su per-
sona alguna providencia que causase ruido en Madrid y desazón en el cuer-
po del Ayuntamiento, me pareció que el modo más prudente de evitar vno
y otro era que V.I., bien informado de todos sus procedimientos, le hiciese
aquella prevención que estimase conveniente en el caso. Con este fin di
cuenta a V.I., remitiéndole las tonadillas originales en que se hallan esten-
didos los decretos de apercivimiento de Taona. V.I. en su virtud se sirvió
aprovar mi providencia anterior y previno lo que le pareció conveniente al
Comisario, para que en lo succesivo se abstenga de hacer novedad alguna
en la práctica y posesión en que se halla la Comisión de comedias y de
oponerse a las providencias del Corregidor, las quales devía obedecer ín-
terin y hasta tanto que se resuelban los recursos que sobre el asunto tiene
hechos a S.M. y al Consejo 446 .
»Éste es el Comisario que en su representación al Rey tiene la humildad
de decir que vna comisión como ésta, dimanada de su Real persona, está
absolutamente desnuda de facultades, que el Corregidor, insaciable en el
mando, se las tiene abrogadas todas, y que no la acepta ni la puede admitir
mientras que S.M. no se digne declarar las que le competen de con-juez,
con lo deemás que expone para deprimir la autoridad y aun la persona del
Corregidor en honor de la Comisión de comedias 447 .
»No siendo, pues, según dice, vn comisario en posesión formal de sus
facultades, expide decretos judiciales, impone multas, hace apercivimien-
tos, alborota las compañías con amenazas, anula las providencias del Co-
rregidor como Juez Protector de theatros; se pone no como con-juez sino
como superior a él en los decretos de las tonadillas; vsurpa todo el valor y
445 El decreto original se conserva también en AVM, Secretaría, 3-470-29.
446 Armona cita aquí parte de la notificación que le dirigió Miguel González Pizarro el 4
de junio de 1784, comunicándole el decreto del Governador interino del Consejo, de 3 de
junio. Una copia de esta notificación se encuentra en AVM, Secretaría, 3-470-29.
447 Armona cita o parafrasea aquí algunos detalles del memorial de Tahona de 7 de ma-
yo de 1784. La palabra «con-juez» ocurre en el decreto de Tahona del 11 de mayo de 1784;
véase pág. 173, arriba. Hay otro manifiesto de Tahona al Consejo de 14 de junio y una carta
suya al Rey de 11 del julio de 1784.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 177

el nombre de la Comisión para mandar por sí solo de este modo (aunque de


corta experiencia) lo que no puede mandar, siendo así que su compañero
Quixada no ha querido vnírsele ni quiere aprovar sus empresas, mucho me-
nos sus excesos. Éste es el carácter de Tahona y la circunspecta conformi-
dad de sus palabras con sus acciones quando habla con el Rey, que es lo
más admirable 448 .
»V.S.I. le ha contenido por ahora. Pero desde que entró a ser Regidor de
Madrid tiene dadas pruevas mui relevantes del poco aprecio y respeto que
le merece el oficio de Corregidor, contemplándose igual con él. En tiempo
de don Alonso Pérez Delgado le negó por escrito el tratamiento, y fue pre-
ciso que el Consejo mandase que en cierto pedimento que havía presentado
le pusiese de su propria letra, advirtiéndole lo demás que tuvo por conve-
niente. Con los tenientes en los interinatos, con mi antecesor don Andrés
Gómez y de la Vega y conmigo han ocurrido otros pasages, y tanto que el
año de 1777 me vi precisado a ponerle arrestado en su casa con alguaciles
de vista. En el Ayuntamiento, por lo común, él es el que inquieta, impide o
retarda los acuerdos con sus cavilosidades, protestas o producciones ofen-
sivas. El curso regular de los negocios se detiene muchas veces por él,
ocupándose no pocas, por resultas, la atención del Consejo, como consta a
V.I., y lo peor es que a su exemplo ya le siguen otros en igual conducta,
como sus alumnos.
»Esta sencilla relación me ha parecido precisa para dar a V.I. vna clara
idea del carácter del regidor Tahona, el qual por lo común se mueve en
todos sus empeños y recursos impelido de el genio altanero y atrevido que
le domina. Oculta siempre el principio o el origen cierto de las desavenen-
cias, porque él es regularmente el autor de todas o de las mas. Así succede
en el presente caso, que sin consultar los antecedentes, sin hacer caso de la
práctica de su compañero, que por la calidad de ser más antiguo en la
Comisión devía creerle más instruido, se ha propasado por sí solo a dar
providencias judiciales, a castigar y corregir a los cómicos y ha erigirse en
juez superior a el Corregidor. Sin embargo, desentendiéndose de todos
estos pasages y sentido de que yo le impidiese la prosecución de su desa-
rreglado modo de proceder, se arroja ha hacer al Rey la representación que
debuelbo a V.S.I., caracterizándome en ella de insaciable en el mando, de
abrogarme todas las facultades, quando save él, como todos los deemás
Regidores, que he solido prestarme en los negocios de Ayuntamiento con
prudencia, para evitar desazones o inquietudes entre ellos y con ellos
mismos.
»Todo su derecho para egercer jurisdición ordinaria en la Comisión de
comedias se funda en la orden del año de 1758, siendo así que en toda ella
no hay tal facultad, ni podía ser ésta la mente de S.M. quando la expidió. A

448 Este comentario («que es lo más admirable») falta en el informe original.


178 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

los Comisarios solo les da la concurrencia con el Corregidor, con voz y


voto en las juntas, para lo que se ofrezca en el govierno económico de los
theatros, después que se hayan formado cada año las compañías cómi-
cas 449 . En este concepto han procedido siempre sus antecesores, poniéndo-
se de acuerdo vnos y otros, hasta que llega a el caso de egercer jurisdición,
de penar, multar o castigar a los cómicos, pues entonces siempre lo hace el
Corregidor, como su juez, proveyendo siempre sus autos por ante el Escri-
bano cartulario de la Protección de los theatros, establecido desde el siglo
pasado por virtud de títulos y Reales cédulas 450 , comunicando entonces a
los Comisarios los avisos correspondientes para su inteligencia.
»A Tahona no le acomoda la segunda parte de la Real orden, en quanto
previene: ‘que la nominación de administrador, cobradores del dinero y
contador corresponde a el Superintendente de sisas’ 451 , y por eso dice y
supone, con equivocación bien conocida, que esta Superintendencia se su-
primió en todas sus partes por el reglamento del Consejo del año de 1766,
sin tener presente el Real decreto de 25 de diciembre de 1776, en que S.M.
me confirió el Corregimiento de Madrid, la Superintendencia de sisas y la
Intendencia de la provincia de Madrid (numero 5) 452 .
»Lo que se suprimió por el reglamento del año de 1766 fue la dirección,
administración y govierno de las rentas de propios y sisas de Madrid (que
estavan a cargo de diferentes juntas y de la Superintendencia), mandando
que de la expresada administración conociese la nueva Junta de Proprios y
Sisas, siendo Presidente de ella el Corregidor, como tal Superintendente de
sisas, a el qual, por esta misma razón y por la judicatura de los expresados
ramos, le señaló el mismo sueldo de 66.000 reales que tenía antes, y ade-
mas se declaró en el capitulo 7º del citado reglamento:
Que la nominación o proposición de los sugetos para las vacantes que
ocurran en las referidas oficinas y de los demás dependientes emplea-
dos en la administración, cuenta y razón de estos efectos se ha de

449 «A los Comisarios de comedias, theatros y representaciones (y a V.S. en calidad de


Corregidor [...]) es a quien toca el mando y gobierno de quanto a ellas pertenece y los que,
después de haverse arreglado las compañías en la forma que hoy se practica, deven dar las
providencias convenientes a que se executen en el honesto modo con que están permitidas
[...], con voz y voto los Comisarios para las conferencias con V.S. como Corregidor [...]»
(Real orden del 6 de febrero de 1758; para el texto completo, véanse págs. 139–141).
450 La Escribanía de Protección se creó en 1639; véase §56, pág. 73, arriba.
451 «Y que al Superintendente de sisas sólo toca nombrar administrador, cobradores del
dinero y contador para la cuenta y razón del que diariamente se saca y cómo se reparte [...]»
(Real orden del 6 de febrero de 1758; véase pág. 140, arriba).
452 «A don Joseph Antonio de Armona, Intendente del exército y reyno de Galicia, he
conferido el Corregimiento y Superintendencia de sisas de Madrid con la Intendencia de la
misma provincia que se hallan vacantes por muerte de don Andrés Gómez y de la Vega
[...]» (copia del decreto del 25 de diciembre de 1776, incluida en AHN, Consejos Supri-
midos, legajo 11.407, núm. 16).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 179

executar por los mismos a quienes respectivamente haya correspon-


dido hasta aquí, sin la menor novedad.
»Vajo de este concepto, todos los superintendentes mis antecesores pro-
veyeron siempre los empleos que les correspondían y propusieron al Rey
por la vía de gracia y justicia los que son de esta calidad (y así se hace
siempre), sin embargo de haver quedado sugeta la administración y distri-
bución de los caudales a la autoridad del Consejo y a la vía de Hacienda,
sin que en este particular se ofreciese, ni se haya ofrecido hasta ahora, du-
da ni embarazo alguno a el Ayuntamiento, a los Diputados del común ni a
los Sindicos procuradores y personeros en el espacio de mas de 16 años
que van corridos desde que se publicó el tal reglamento.
»Así lo tuvo reconocido siempre el mismo Tahona. En este concepto,
me pidió encarecidamente el año de 1782 que confiriese la administración
de las sisas de azúcar y cacao en esta Real aduana, vacante por falleci-
miento de don Julián López Rodrigo, a su suegro don Antonio de Alba: sus
papeles originales están en mi poder. Y porque no se la conferí, fundado
(entre otras muchas razones) en que Alba es un corredor de los mismos
ramos, recurrió por despique al Consejo, poniéndome demanda sobre la
facultad de proveer este empleo y los demás de su clase, cuyo expediente
dice se halla en la Secretaría de Gracia y Justicia sin resolver.
»Por este orden, por este zelo puro y rectitud, es y ha sido siempre el
modo de pensar y proceder del capitular Taona. Su capricho y su volun-
tariedad prevalecen con frecuencia sobre la razón y la justicia. No teme ni
recela verse reconvenido con proprias inconsecuencias, porque en esta par-
te no conoce ni el recelo ni el temor. Nunca cede a dictamen de otro, y
todo su caracter se ve con frecuencia en los ayuntamientos, de que haría vn
campo de batalla si se le dejase en livertad. V.S.I., con su sabia penetra-
ción, lo conocerá así por todo lo que dejo expuesto y demonstrado con do-
cumentos en este ynforme.
ȃstos son los pasages ocurridos con Tahona. Los antecedentes que re-
mito a V.I., las v́nicas Reales cédulas, órdenes y documentos con que se
govierna el delicado asunto de los theatros, los cómicos y compañías de
Madrid. Por todo lo qual, y lo que de ellas consta, espero que V.I. se sirva
proponer a S.M. que, para evitar en adelante las quejas voluntarias y capri-
chosas de los Regidores, se digne mandar que se sobrecarten las Reales
cédulas de Protección, de que remito copias, declarando al mismo tiempo
que los Regidores comisarios de comedias sólo son y deven ser en las ma-
terias guvernativas auxiliares del Corregidor para dirección de los theatros
de Madrid, con dependencia suya, por estar reunidas en él las tres autorida-
des de Juez Protector de los mismos theatros, de Superintendente de sisas y
Corregidor de Madrid, dándole las noticias e informes que les pida para
determinar sus asuntos. De lo contrario siempre habrá recursos y desave-
nencias. Los Corregidores nunca podrán llevar a efecto el cumplimiento de
180 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

las superiores órdenes de que se les comuniquen sobre estos asuntos (ya
directamente por las vías reservadas, como succede a veces, y ya por la
autoridad de V.I.) si han de quedar pendientes de la voluntad y del con-
curso de los Comisarios, limitando en parte su momentánea execución a su
anuencia y conocimiento: pues muchas veces a sido necesario ocultar el fin
a que terminan las órdenes para no aventurar el acierto de que siempre son
responsables los Corregidores. Bien entendido que no se opone a esta de-
claración la disposición que con tanta frecuencia citan de la Real orden de
6 de febrero de 1758, pues además de no atribuirse en ella a los Comisarios
facultad alguna jurisdicional, de cuya clase es la que ahora se abroga Tao-
na en sus decretos, como V.I. a visto, concurre el que, aun para las fun-
ciones que se les encargan, no se tuvo presente el concepto y privativa co-
misión de Juez Protector de theatros que tienen los Corregidores en el día,
pues esto era lo principal para resolver los varios incidentes que contiene
aquella Real orden.
»Sin duda que con estas consideraciones se agregó a el Corregimiento
en tiempo del marqués del Rafal la Jurisdición 453 y Protección de los thea-
tros 454 . Así ha subsistido en todos los que le han succedido; no porque les
produzca sueldo ni vtilidad alguna, antes sí muchos cuidados, desazones y
desvelos, sino porque al tiempo de la formación de las compañías cómicas
habría tales embarazos para el ajuste y condución de las partes necesarias
que el Rey quiso proveer a su remedio, haciendo aquella necesaria o pre-
cisa reunión.
»La capciosa demisión que Tahona hace de su comisión de comedias es
conveniente que se la admita S.M., pues de lo contrario preveo que su es-
píritu caviloso ha de causar (aunque se haga la declaración que llevo pro-
puesta a V.I.) nuevas inquietudes, nuevas desazones en las compañías y
nuevo transtorno en su govierno interior. Estas comisiones duran quatro
años. Él dice que aún no está en posesión de ella y, siendo así, ya se ve
qual es el plan que se ha propuesto para su larga carrera. Si se consultan
los antecedentes de lo que ha ocurrido con otros comisarios, se halla bien
acreditado que convendría extinguir semejante comisión, pues absoluta-
mente sirve para nada, o sirve para poco, y así no haría falta; antes emba-
raza por lo común el que los cómicos cumplan sus contratas con exactitud.
Los Comisarios toman partido muchas veces en sus pretensiones, las sobs-
tienen directa o indirectamente, algunas veces obran las pasiones de modo
que los Corregidores han tenido que corregirlos y contenerlos. Ellos se
mezclan en sus asuntos particulares, como por vna resulta precisa de su

453 En el informe original se lee: « Judicatura».


454 «Ha resuelto S.M. el que estos dos referidos encargos [«el Hospicio» y «el govierno
de los theatros de comedias y la composición de las compañías»] corran también al [cui-
dado] del marqués del Rafal» (Real orden de 29 de noviembre de 1747; véase pág. 115,
arriba.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 181

frecuente concurrencia en los ensayos y aun en las propias casas de las


cómicas, de donde inferirá la penetracion de V.I. qué consecuencias se
pueden seguir de esto. Por esta razón, huyen siempre de semejante comi-
sión los Regidores mas juiciosos y acreditados.
»Finalmente, devo hacer presente a V.I. que en los Regidores de Madrid
ya se advierte con frecuencia la falta de subordinación y respeto al Corre-
gidor: esto es, desde que se les relevó por Real orden de 18 de marzo de
1758 de la facultad que tenían de proponer a S.M. para las Comisiones de
Villa a los Regidores más a propósito, experimentados y celosos 455 .
»Esta antigua práctica produjo siempre buenos efectos y el desempeño
más exacto de las mismas comisiones. Los corregidores proponían para
ellas, con conocimiento y experiencia de las personas, a los regidores que
contemplavan a propósito. Pero, ¿a qué está reducido este negocio en el
día? Se dan las comisiones a los más ineptos por mayor número de votos,
se forman con anticipación los partidos y pandillas para nombrarse vnos a
otros, sin quedar arbitrio alguno a los corregidores para cortarlas, porque
quando van a el Ayuntamiento ya llevan hechas interiormente sus eleccio-
nes. Combiene, pues, que para lo succesivo se digne S.M. de mandar que
los corregidores las propongan a su Real persona, como se hizo anterior-
mente y como lo hacen en el día los Presidentes 456 y Governadores de los
Consejos, para el arreglo y distribución de las salas de un año para otro.
»V.S.I., con vista de todo, propondrá a S.M. lo que estime más conve-
niente a su Real servicio y al bien de la causa pública.
»Nuestro Señor guarde a V.I. muchos años como deseo. Madrid, 29 de
junio de 1784.—JOSEPH ANTONIO DE ARMONA.—ILMO. SR. CONDE DE
CAMPOMANES.»
El Governador del Consejo hizo su informe al Rey según le pareció
mejor. La resolución de S.M. no ha vajado todavía, y entre tanto van co-
rriendo las cosas lo mejor que se puede, evitando siempre los inconve-
nientes que pueden ocurrir o se preveen de antemano.

No sería fuera de propósito concluir estas apuntaciones con vna noticia


cierta de los productos de los dos theatros de Madrid en estos v́ltimos tiem-
pos. El estado que se ve comprehende los quince años inmediatos hasta el
Carnabal del presente 457 . Así se podrán comparar los tiempos antiguos con
los modernos, y podrán hacerse algunas deducciones philosóphicas sobre
las costumbres y las pasiones theatrales de vno y otro tiempo. En varias
partes quedan apuntados los arrendamientos del siglo pasado por quinque-

455 Armona reproduce esta Real orden de 18 de marzo de 1758 en la segunda parte de
estas Memorias, págs. 300–301, abajo.
456 En el informe original se lee: « los Sres. Protectores».
457 Véase pág. 183 abajo.
182 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

nios y por años. Aqui se ven de un golpe los productos del tiempo presen-
te. La expeculación se ofrece de sí misma.
Hay que hacer otra más. Ésta consiste en la estructura interior de los
theatros, en la distribución y aplicación de sus departamentos 458 . Acaso
estarán errados los cálculos de la aplicación que se les da, de su cavida y
de las clases a que se destinan, con respecto a sus pagas y al concurso
diario de los que pueden y no pueden gastar. Estarán errados si la mayor
parte de la cavida, y la más barata, está dada a el pueblo vajo, a los
menestrales que no deven distraerse ni llevar a los theatros el dinero que
deven ganar para mantener a sus hijos. Estarán errados si las lunetas son de
poca cavida y si son pocos los aposentos, porque estas partes que siempre
se ocupan por la nobleza y el pueblo rico deven ser las que produzcan el
mayor fondo. Véanse aquí los estados con sus distinciones, para que sobre
lo que ellos demuestran se pueda hacer la expeculación.
Podría ser materia para un apendix o suplemento el establecimiento de
la Secretaría del Corregimiento sobre el fondo que el Rey le señaló y se
exige desde entonces en los mismos theatros; la Congregación o Herman-
dad de Nuestra Señora de la Novena, compuesta de todos los cómicos de
España, creada en el siglo pasado, con capilla propia, altar, serbicio de pla-
ta y dotaciones competentes, sita en la yglesia parroquial de San Sebastián
de esta Corte; sus constituciones, su buen govierno y servidumbre; el esta-
blecimiento de su montepío para el socorro de todos, y, en fin, su hospital
propio, sus entierros y funerales dotados a proporción de las personas o de
las partes que han desempeñado en su exercicio. Todo consta de impresos,
de Reales órdenes y de competentes y autorizadas aprovaciones 459 .

FIN

458 Véanse págs. 185–186, abajo.


459 No consta que Armona llegara a redactar apéndices sobre la Secretaría y la Cofradía
de la Novena; los borradores de estas Memorias (BNM Mss. 18.474 y 18.475) no contienen
ningún documento de este tipo. Sobre la Cofradía de la Novena, véase José Subirá, El
gremio de los representantes y la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena (Madrid: CSIC,
1960).
Estado que manifiesta el caudal que han sacado las dos compañías de cómicos de esta villa en el quindenio que dio principio en Pas-
qua de Resurreción de 1770 y finalizó en martes de Carnestolendas del presente de la fecha, con expresión de los gastos que han teni-

461
460
460 461
do en este tiempo, sobras y líquido haver de las mismas compañías, inclusa la media parte diaria y demas adealas, el que ha corres-
pondido al propio por su tercera parte, los dos quartos de los Hospitales de San Juan de Dios y de la Corte, Colegio de San Josef, y
ochavo de la ayuda de costa de Corpus y el aprovechamiento de taburetes, cargas del mismo propio y beneficio que queda a Madrid.

Años Valores Gastos Sobras Líquido haver de Haver del Cargas Beneficio de
las compañías propio Madrid
1770–1771 … … 1.299.515… … 921.995… … 251.680… …… 536.287… … 133.473… … 159.441… … —.—–…
1771–1772 … … … 922.605… … 815.929… … 106.676… …… 387.662… … 173.893… … 181.809… … —.—–…
1772–1773 … … 1.279.385… … 844.774… … 289.740… …… 580.705… … 224.311… … 162.628… … 61.683…
1773–1774 … … 1.269.231… … 883.582… … 257.099… …… 545.099… … 212.138… … 157.689… … 54.449…
1774–1775 … … 1.729.863… 1.214.138… … 343.816… …… 772.172… … 233.539… … 158.168… … 75.371…
1775–1776 … … 1.551.660… 1.078.924… … 317.562… …… 641.298… … 242.020… … 145.127… … 96.893…
1776–1777 … … 1.556.286… 1.144.540… … 281.107… …… 683.628… … 220.327… … 177.095… … 43.232…
1777–1778 … … 1.762.225… 1.257.822… … 350.483… …… 828.753… … 259.298… … 164.887… … 94.411…
1778–1779 … … 1.455.670… 1.148.906… … 206.265… …… 842.550… … 184.948… … 170.505… … 14.443…
1779–1780 … … 1.344.677… 1.041.961… … 213.276… …… 664.666… … 174.147… … 234.822… … —.—–…
1780–1781 … … 1.330.552… 1.057.025… … 183.974… …… 648.669… … 170.470… … 168.308… … 2.162…
1781–1782 … … 1.340.605… 1.064.425… … 190.549… …… 615.752… … 173.470… … 154.082… … 19.388…
1782–1783 … … 1.531.611… 1.256.616… … 180.786… …… 754.235… … 185.766… … 168.653… … 17.113…
1783–1784 … … 1.644.004… 1.226.599… … 286.454… …… 839.265… … 232.192… … 173.760… … 58.432…
1784–1785 … … 1.600.880… 1.036.290… … 259.474… …… 704.159… … 224.103… … 192.278… … 31.825…
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I

15 años … … … 21.618.769… 15.993.526… 3.718.941… … 10.044.906460 3.044.095… 2.569.252… … 569.402…

Hay otra copia de esta tabla, en AVM, Corregimiento, 1-159-3.


Sic, pero las cantidades apuntadas suman en realidad 10.044.900.
Sale en cada año 1.441.251… 1.066.235… … 247.929… … … 669.660… … 202.939… … 171.283… … 37.960…
Nota
Aunque en el beneficio que queda a Madrid en los 15 años aparece ser este de 569.402 reales, y en cada un año 37.960, debe tenerse
presente el empeño que contrajo en los 3 años cómicos de 1770 a 1771, 1771 a 1772 y 1779 a 1780, y ascendió a 94.559 reales que,
deducidos de aquéllos, vienen a quedar en los referidos 15 años 474.843 reales, y en cada un año 31.656 reales, los quales sirven para
pago de los 54.000 ducados anuales que tiene que dar Madrid a los Hospitales General y de la Pasión de esta Corte y se hallan
183

comprehendidos en la sisa de la sexta parte. Madrid, 31 de julio de 1785.—JUAN BAPTISTA DE LAVI Y ZAVALA461.
Producto de comedias desde 11 de abril de 1784 hasta 8 de febrero de 1785, con expresión de sus gastos y sobras, 184

463
462
462
haver líquido de las dos compañías y del propio. 463

Total de las dos compañías Haver del proprio

Días Producto Gastos Sobras Por la tercera parte que corresponde a sisas … … 130.353 –9
Por el quarto de los hospitales … … … … … … 37.137

Sic, por «1.036.300».


Por el del Colegio de San Josef, y ochavo … … 37.137
Martínez… 240 855.793 527.079 151.524
Por el aprovechamiento de sisas … … … … … 19.476
Rivera … 240 745.087 509.221 107.950
Total … … … 224.103 –9
Total … … … … … 1.600.880 1.036.290462 259.474 Cargas
La Real de aposento … … … … … … 772 ⎫⎫
Haver de las dos compañías Censos … … … … … … … … … … 19.350 ⎪⎪
Alumbrado … … … … … … … … … 193 ⎪⎪
Sobras después de pagada la media parte … … … 259.474 Hospitales463 … … … … … … … … 39.340 ⎪⎪
Media parte, jubilaciones y limosnas … … … … … 231.680 22.000 ⎪⎪
Raciones que gozan diariamente … … … … … … 81.600 Colegio y ochavo … … … … … … …
44.000 ⎬⎬ 192.278
Ayudas de costa anuales… … … … … … … … … 44.000 Ayudas de costa a las compañías … …
18.140 ⎪⎪
Ydem de las extraordinarias que se han librado … 11.700 Administración … … … … … … … ⎪⎪
Líquido de Las bodas de Camacho y Menestrales … 20.000 Condución de cómicos … … … … … 19.278
⎪⎪
Quarto de compañías … … … … … … … … … … 37.137 Gastos menores … … … … … … … 9.205
FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

⎪⎪
Ochavo del Monte Pío … … … … … … … … … 18.568 –17 Obras del Coliseo del Príncipe… … … 20.000
⎭⎭

Han disfrutado las compañías … … … 704.159 –17 Quedan a Madrid … … … 31.825 –9

El propio Armona ha añadido «de Ant[o]n M[arti]n y S[a]n Ant[oni]o A[ba]d».


Madrid, 10 de marzo de 1785.—JUAN BAPTISTA DE LAVI Y ZAVALA.
Razón del estado y cavida que tiene el Coliseo de la Cruz, con expresión del caudal que rinde cada sitio, estando

464
todo lleno, en comedias sencillas y en las de teatro 464 .

Coliseo de
Comedias Sencillas Comedias de Teatro
la Cruz
Personas Rs. vn. Personas Rs. vn.

1.268 En el patio, a 15 quartos … … … … … … … 2.237 1.268 En el patio, a 17 quartos … … … … … … … 2.536


305 En grada derecha y corredor, a 8 quartos … 287 305 En grada derecha y corredor, a 10 quartos … … 359
306 En la izquierda y corredor, a lo mismo … … 288 306 En la izquierda y corredor, a 10 quartos… … … 360
63 Asientos en luneta, a 6 reales … … … … … 378 63 Asientos en luneta, a 8 reales … … … … … … 504
25 Ydem en barandilla derecha, a 4 reales … … 100 25 Ydem en barandilla derecha, a 6 reales … … … 150
25 Ydem en la izquierda, a 4 reales … … … … 100 25 Ydem en la izquierda, a 6 reales … … … … … 150
30 Corredor de la derecha, a 3 reales … … … … 90 30 Ydem en corredor de la derecha, a 4 reales… … 120
30 Ydem en el de la izquierda, a 3 reales … … 90 30 Ydem en el de la izquierda, a 4 reales … … … 120
40 Ydem en el patio, a 2 reales … … … … … 80 40 Ydem en el patio, a 3 reales … … … … … … 120
365 Mugeres en la cazuela, a 22 quartos … … … 942 365 Mugeres en la cazuela, a 25 quartos … … … … 1.073
22 Asientos en delantera, a 2 reales … … … … 44 22 Asientos en delantera, a 3 reales … … … … … 66
14 Aposentos principales, a 28 reales … … … … 392 14 Aposentos principales, a 60 reales … … … … 840
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I

15 Segundos, a 20, y el de encima de la Villa, 28 308 15 Segundos, a 38, y el de encima [de la] Villa, 60 592
12 Terceros, a 14 reales … … … … … … … … 168 12 Terceros, a 22 reales … … … … … … … … 264
1 Alogero por entero … … … … … … … … 30 1 Alogero por entero … … … … … … … … … 48
2 Cubillos por entero, a 30 reales … … … … 60 2 Cubillos por entero, a 48 … … … … … … … 96
71 Asientos en tertulia, a 22 quartos … … … … 162 71 Asientos en tertulia, a 25 quartos… … … … … 208
18 Ydem en delantera, a real … … … … … … 18 18 Ydem en delantera, a 10 quartos … … … … … 21

Hay otra copia menos esmerada de esta tabla en AVM, Corregimiento, 1-1-100.
Producto al precio bajo … … 5.774 Producto al precio alto … … 7.627
185
186
Razón del estado y cavida que tiene el Coliseo del Príncipe, con expresión del caudal que rinde cada sitio,

465
estando todo lleno, en comedias sencillas y en las de teatro.

Coliseo del
Comedias Sencillas Comedias de Teatro
Príncipe
Personas Rs. vn. Personas Rs. vn.

1.134 En el patio, a 15 quartos 465 … … … … … … 1.598 1.134 En el patio, a 17 quartos … … … … … … … 2.268


229 En grada derecha y corredor, a 8 quartos … 215 229 En grada derecha y corredor, a 10 quartos … … 270
230 En la izquierda y corredor, a lo mismo … … 216 230 En la izquierda y corredor, a lo mismo … … … 271
80 Asientos en luneta, a 6 reales … … … … … 480 80 Asientos en luneta, a 8 reales … … … … … … 640
22 Ydem en barandilla derecha, a 4 reales … … 88 22 Ydem en barandilla derecha, a 6 reales … … … 132
22 Ydem en la izquierda, a 4 reales … … … … 88 22 Ydem en la izquierda, a lo mismo … … … … 132
20 Ydem corredor de la derecha, a 3 reales … … 60 20 Ydem corredor de la derecha, a 4 reales … … 80
20 Ydem en el de la izquierda, a lo mismo … … 60 20 Ydem en el de la izquierda, a lo mismo… … … 80
20 Ydem en el patio, a 2 reales … … … … … 40 20 Ydem en el patio, a 3 reales … … … … … … 60
2 Cubillos por entero, a 30 reales … … … … 60 2 Cubillos por entero, a 48 reales … … … … … 96
450 Mugeres en la cazuela, a 22 quartos … … … 1.164 450 Mugeres en la cazuela, a 25 quartos … … … … 1.323
32 Asientos en delantera, a 2 reales … … … … 64 32 Asientos en delantera, a 3 reales … … … … … 96
12 Aposentos principales, a 28 reales … … … … 336 12 Aposentos principales, a 60 reales … … … … 720
FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

13 Segundos, a 20, y 28 el de encima de la Villa 268 13 Segundos, a 38, y 60 el de encima de la Villa 516
10 Terceros, a 14 reales … … … … … … … … 140 10 Terceros, a 22 reales … … … … … … … … 220
1 Alogero por entero … … … … … … … … 30 1 Alogero por entero … … … … … … … … … 48
150 Asientos en tertulia, a 22 quartos … … … … 378 150 Asientos en tertulia, a 25 quartos… … … … … 441
21 Ydem en delantera, a real … … … … … … 21 21 Ydem en delantera, [a 10 quartos] … … … … 25

1.134 personas a 15 cuartos suman 2001 reales y 6 maravedís, en vez de 1.598.


Producto al precio bajo … … 5.306 Producto al precio alto … … 7.418
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 187

Particularidades relativas a nuestro theatro, extractadas de la carta que


el Padre Caramuel escrivió a don Lorenzo Longobardo, Doctor en artes
y medicina, sobre el Arte nuevo de escribir comedias de Lope de Vega 466 .

Excluyendo Caramuel de ser juezes de las comedias a los vulgares (en-


tiende en estos a los sastres, zapateros, mozos de espuela, aldeanos, carre-
teros, cocheros, y otros de esta calaña, que se suelen llamar mosqueteros de
la comedia por el estrépito que mueven), dice que por los años 1650 pre-
sidía la turba de éstos un tal Sánchez, zapatero de viejo, hombre audaz, a
quien todos los poetas procuraban tener propicio, en prueva de lo qual
pone el caso siguiente. Ticio, poeta ingenioso (dice), havía compuesto una
comedia que debía representarse en el teatro, y como temiese las injurias
de los mosqueteros determinó visitar a el Sánchez, con fin de recomendarle
su causa. En efecto, procurando acérsele grato con palabras urbanas, le
inculcaba que aquella comedia era el primer parto de su ingenio, y de ella
pendía su estimación y fama. Pero el zapatero que, arrugada la frente,
havía estado oyendo al poeta con tanta humildad, le despidió con estas gra-
ves palabras: Vaya Vm. mui consolado, y esté seguro de que se le hará
justicia 467 . No podía Catón, dice Caramuel, haver respondido con más so-
bervia ni arrogancia, y añade que así se lo havía oído contar al Sr. Tri-
quecio [sic, por «Friquecio»], varón mui erudito, embiado del Emperador y
amigo del mismo Ticio, a quien acompañó en la visita que hizo a el zapa-
tero Sánchez, para asegurar con su autoridad que este le fuese propicio en
el theatro 468 .
Añade también que por este temor se presentaban al público yngenios
mui nobles bajo el disfraz de un nombre supuesto, para no ser conocidos
en el caso que sus obras no agradasen a estas gentes. Que así lo hacían
Lope de Vega, Góngora, Quevedo, Pantaleón y otros poetas célebres 469 .

466 En esta sección se recogen varios pasajes de Juan Caramuel Lobkowitz, Primus cala-
mus tomus II ob oculos exhibens rhythmicam..., 2ª ed. (Campaniae: ex Officina Episcopali,
1668), lib. III, epístola XXI («perillustri, et clarissimo Domino Laurentio Longobardo:
artium, et medicinae doctori, &c. viro eruditissimo. S.P.»), págs. 690–718. Las referencias
en el texto remiten a esta edición (en latín). Algunos pasajes resumidos aquí se citan en
extenso en la primera parte de estas Memorias, §33, págs. 47–51, arriba; otros, en cambio,
no se incluyen allí.
467 Este pasaje se reproduce, algo modificado, en pág. 48, arriba. Para el original de
Caramuel (págs. 690a–691a), véase n. 101.
468 «An-ne severiùs, aut superbiùs potuisset respondere Cato? Habui à D. Friquetio,
Viro Eruditissimo, Interlegato Imperatoris, Titii amico; qui, ut suâ authoritate devinciret
Sanchezium, Titium comitabatur» (Caramuel, pág. 691a). Esta frase no se incluye en pág.
48 arriba. Ignoramos quiénes serían Titius/Ticio y Friquetius/Friquecio.
469 «Porrò, nobilissima Ingenia, ubi Certamini numeros suos exponunt; tanto percel-
luntur timore, ut sub alieni nominis larvâ in Arenam descendant, ut, si fortè non placeant, à
188 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Que para agradar al vulgo se apartaron muchos del arte de los antiguos,
que procuraron imitar la naturaleza. Pero que como necesitasen reglas para
hacer esto, Lope de Vega, prodigio de los ingenios y director eximio del
theatro español, estableció estas reglas, y con aclamación de las musas las
promulgó en el Parnaso. Se publicaron, dice, el año de 1609 y haora se
imprimen a beneficio del público 470 .
En efecto, en seguida de la epístola dedicatoria, al fin del tomo que inti-
tuló Caramuel Rhytmica, está el Arte nuevo de hacer comedias de Lope de
Vega 471 , que después ilustra Caramuel con notas apologéticas contra los
alemanes, los ytalianos y franceses, procurando rechazar la nota de igno-
rancia sobre los mismos extrangeros que heran el azote de Lope de Vega
en su tiempo 472 .
En la página 699, dice: «Que no sólo las comedias de los griegos, sino
también las antiguas españolas, tenían muchos actos. Que Centurión Virués
fue el primero que en España las redujo a tres actos, para lo qual cita al
mismo Lope 473 , que a este propósito escrivía:
El capitán Virués, insigne ingenio,
puso en tres actos la comedia, que antes
andava en quatro, como pies de niño,
que eran entonces niñas las comedias;
y yo las escriví, de onze y doce años,

nemine dignosci possint. Sic faciebat Lupus de Vegâ: sic Gongora: sic Quevedus: sic Panta-
leon» (Caramuel, pág. 691a). Sobre Anastasio Pantaleón de Ribera, véase Kenneth Brown,
Anastasio Pantaleón de Ribera (1600–1629): ingenioso miembro de la república literaria
española (Potomac: Studia Humanitatis, 1980).
470 «Erant Veteres in contrariâ sententiâ; &, ut Comœdiam, Tragœdiam-ve com-
ponerent, imitari Naturam multis legibus gubernabantur. Oportet enim, ut scribantur doctè,
quæ debent Doctorum subjacere Censuræ. Iuniores verò, quia docti sunt pauci, & indocti
sunt multi, ab his applausum, & honorem exspectant; &, quia ægrotis boni cibi non placent,
& vulgus indulget morbo suo, tales condiunt; qui vulgo ægroto non placere non possint.
Sed, quia Regulis indigent, ut à Veterum Regulis cum applausu se subtrahunt, Lupus de
Vegâ, Ingeniorum Prodigium, & Hispani Theatri Moderator Eximius, illas cóndidit, & in
Parnasso acclamantibus Musis promulgavit. Inscriptæ sunt Madritensi Academiæ, & anno
1609. in lucem editæ: & recuduntur hîc, ut possint universis prodesse» (pág. 691b); Cara-
muel reproduce a continuación el texto del Arte nuevo. Éste se publicó por primera vez en
Lope de Vega, Rimas, aora de nvevo añadidas con el nuevo arte de hazer comedias deste
tiempo (Madrid: Alonso Martin, 1609). Véase Juan Manuel Rozas, Significado y doctrina del
«Arte nuevo» de Lope de Vega, págs. 21–23.
471 Caramuel, págs. 691–695; véase la nota anterior. Los pasajes citados hasta aquí
provienen de la mencionada Epístola dedicatoria (págs. 690–691).
472 «[...] Notas subsequentes scribo: necessarias, ut puto, nam Germani, Itali, Galli, cum
Lupi, aut aliorum illustrium Poëtarum Comœdias cum Veterum præceptis componunt, incri-
minantur Lupum» (pág. 695a–b). Las 29 «Notas» están en las págs. 696–718.
473 «Porrò non solùm Græcorum, & Latinorum, sed etiam antiquæ Hispanorum Comœ-
diæ habuerunt Actes plures: Centurio Virues fuit primus, qui illas ad tres reduxit in Hispa-
niâ, ut Lupus §. 20. restatur» (Caramuel, Nota I, pág. 699a).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 189

de a quatro actos y de quatro pliegos 474 .


La razón potísima de Caramuel en la defensa que hace del arte de Lope
de Vega es: «Que las comedias se escriben y representan para agradar al
público, y las reglas que no ban conformes con este fin no pueden ser leyes
de la comedia, sino errores de los poetas 475 .
»Que haviendo escrito Lope más de quinientas comedias, escribió sola-
mente seis conforme a las reglas de los antiguos 476 ; que no escribió mas
porque éstas no agradaron al pueblo, de lo que infirió que las reglas pres-
critas por los antiguos debían corregirse más bien que observarse. Y que
aunque Lope confiesa haver pecado contra las leyes del arte, esto sólo se
debe atribuir a prudencia y moderación suya, por lo que se decía de él 477 .»
En la nota sobre aquellos versos de Lope:
Que lo que a mí me daña en esta parte
Es haverlas escrito sin el arte 478 ,
dice que alaba la modestia de Lope, pues no escribe sin arte quien no ob-
serva las reglas que se fingen pertenecer al arte, respecto a que el que las
observase errará con ellas, y sólo escribirá con oportunidad el que no las
observe 479 . Que Lope de Vega fue visoño o novicio en el arte mientras no
las guardó, pues de que no agradase entonces infiere que escribió mal, por
la razón de que para agradar debió tomar la pluma y escribir sus come-
dias 480 .

474 Arte nuevo, vv. 215–220; véase Rozas, Significado y doctrina, págs. 102–105.
475 «Sic Comœdiæ scribuntur, & repræsentantur, ut placeant populo. Ergo Regulæ, si-
quæ, aut versus condunt, aut ita ipsas res protrahunt, ut displiceant, non sunt leges Comicæ,
sed Poëtarum errores» (Caramuel, Nota I, pág. 699a).
476 «Pero, ¿qué puedo hacer si tengo escritas, / con una que he acabado esta semana, /
cuatrocientas y ochenta y tres comedias? / Porque, fuera de seis, las demás todas / pecaron
contra el arte gravemente» (Arte nuevo, vv. 370–371).
477 «Se ille §. 31 quadringentas octuaginta, & tres Comœdias scripsisse fatebatur: &
supervixit adhuc multis annis: ergo quingentas, aut etiam plures dedit: & tamen solas sex ad
Regulas Veterum scripsit. Cur tamen solas? Quia non placuerunt populo: & hinc collegit
illas à Veteribus præscriptas Regulas potiùs corrigi, quàm observari debere. Sed, cur ille
toties, se contra Artem scripsisse, & in Artis leges peccavisse fatetur? Quia fuit vir modes-
tus, & prudens [...]» (Caramuel, Nota I, pág. 699a–b).
478 Arte nuevo, vv. 15–16.
479 «Laudo Lupi modestiam: non enim sine Arte scribit, qui non observat Regulas, quæ
ad Artem pertinere finguntur; quas, qui observet, exorbitet, & solus opportunè scripserit, qui
non observet» (Caramuel, Nota V, pág. 702b).
480 «Et quidem, quia aliquando Regulis Tyronis adhæsit Lupus de Vega, tyro fuit. Se
applausu caruisse fatetur: ergo non bene scripsit, si non placuit, qui calamum sumpsit, ut
placeret» (Caramuel, Nota VI, pág. 703a). La versión de Armona no refleja bien el sentido
de este pasaje, que significa más o menos lo siguiente: «Y de hecho, si Lope de Vega
observó alguna vez las reglas del bisoño, fue bisoño. Él confiesa que no fue aplaudido; por
tanto, si no gustó, no escribió bien, habiendo cogido la pluma para gustar».
190 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

En la página 705 refiere el caso de un cómico llamado Osorillo 481 , que


representó en cierta ocasión con el papel en la mano, mezclando, en medio
de la lección que representava, algunas gracias que agradaron a los expec-
tadores, haviendo murmurado antes de que los cómicos se quebrasen la ca-
beza, tomando sus papeles de memoria 482 . Concluye este párrafo diciendo
que en semejantes casos no tiene lugar la observación de Horacio en su
Arte poética: haec placuit semel; haec decies repetita placebit 483 .
En la página 706 hace memoria de un tal Areas [sic, por «Arias»], que
en la comedia intitulada La Tercera Orden de San Francisco, escrita por
Lope de Vega y Montalván, representó la figura del Santo con mayor ver-
dad que jamás se havía visto, porque tenía una voz clara y pura, una me-
moria firme y una acción sumamente viva. En cada movimiento de la
lengua (añade) parecía que tenía las tres gracias, y en el de las manos
todos los Apolos, de manera que muchos predicadores célebres concurrían
a oírle solo para aprender sus modos de decir y de accionar 484 . Que por el
mismo tiempo floreció en el theatro una famosa cómica, llamada Amarilis,
prodigiosa en su arte. Ella hablava con eloqüencia, cantava, tocaba instru-
mentos y danzaba, y todo lo hacía con una alabanza y aplauso universal 485 .
Pasados pocos años huvo también una arrogante moza llamada la Riquel-
me, de tan fuerte imaginación que fácilmente mudava el color de su rostro,
poniéndose encarnada o amarilla en la representación según los varios
afectos que los razonamientos o expresiones le pedían, en lo qual dice Ca-

481 Se refiere seguramente al gracioso Diego Osorio de Velasco, como sugiere Héctor
Hernández Nieto, en «La Epístola XXI de Juan Caramuel sobre el Arte nuevo de hacer come-
dias, de Lope de Vega», Segismundo, 12 (1976), págs. 203–288 (pág. 251, nota 9). Sobre
Osorio (activo 1623–1662), véase Fuentes II, I, 117.
482 «Osorellus, celeber Comicus, ingenioso lepôre Auditores recreabat. Quâdam die,
cum Comœdia inciperet, in proscenium ingressus, extraxit longissimam chartam, pulchro
carmine occœpit murmurare de Comicis, qui frangunt caput, ut memoriæ mandent carmina,
quæ possent legere. Se velle dormire, & relinquere cæteris, ut studeant, & fatigentur, quan-
tum velint, &c. Acta Comœdia fuit: cæteri suos versus recitarunt memoriter, & illis Oso-
rellus respondebat legendo, & intersendo lepóres, v.gr. Exspectes. Hîc est vna litera male for-
mata. Modò debeo divinare, quia charta est rupta, & alios similes. Insolentem hunc agendi
modum magno risu, & acclamatione vulgus imperitum suscepit» (Caramuel, Nota X, pág.
705b).
483 Horacio, Ars poetica, v. 365. Cfr. «non enim hîc habere locum potest illud Lemma.
Quæ semel acta place–t, crebrò repetita placebu–t» (Caramuel, Nota X, pág. 705b). Nótese que
el redactor de este resumen en castellano corrige la cita de Horacio, parafraseada por Cara-
muel.
484 Para el pasaje original de Caramuel sobre Damián Arias de Peñafiel (Nota XI, pág.
706b) y la referencia a Pérez de Montalbán, véase n. 108, arriba. La última parte, que no se
cita allí, es la siguiente: «Profectò, Arias habebat vocem claram, & puram, memoriam
firmam, & actionem vivacem: & quidquid ipse diceret in singulis linguæ motibus Charites,
& in singulis manuum videbatur habere Apollines. Ad eam audiendum confluebant Excel-
lentissimi Co–cionatores, ut dictionis, & actionis perfecionem addiscerent» (pág. 706b).
485 Para este pasaje sobre Amarilis (Nota XI, pág. 706b), véase n. 109, arriba.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 191

ramuel era única e inimitable 486 . Y que él conoció estas personas siendo
niño. También dice que las huvo y todavía las havía quando escribía esto,
adornadas del mismo género de dotes y gracias excelentes 487 .
En la página 707 hace mención de un gracioso que representava en el
Coliseo del Buen Retiro, llamado Juan Rana, de quien dice que España no
conoció hasta entonces otro con más sal. En cierta ocasión, dice, haciendo
de Prefecto o Mayordomo de aquel palacio, introduxo a dos personas para
mostrarles lo que havía en él, a las quales, después que havían visto las tri-
bunas donde se ponían los Reyes, varias pinturas y otras cosas, les señaló
la ventana donde por acaso estaban dos princesas (o dos señoras principa-
les), diciéndoles: atended, os ruego, a aquella pintura. ¡Qué bien! ¡Qué al
vivo están pintadas aquellas dos viejas! Sólo les falta la voz, y yo creería
que están vivas si hablasen algo. En suma, amigos: la pintura ha llegado en
nuestros tiempos a su mayor perfección 488 .

486 «Paucis post annis theatra adsurgebant Riquelmæ, adolescenti pulchræ, apprehensivâ
tam forti præditæ, ut inter loquendum vultûs colorem cum omnium admiratione mutaret:
nam, si in theatro fausta, & felicia narrarentur, roseo colore suffusa auscultabat; si autem
aliqua infausta circumstantia intercurreret, illicò pallida reddebatur. Et in hoc erat unica,
quam nemo valeret imitari» (Caramuel, Nota XI, pág. 706b). María de Riquelme, bautizada
en 1601, fue hija del autor de comedias Alonso Riquelme y segunda esposa del autor de co-
medias Manuel Álvarez de Vallejo; murió en 1656. Tenía fama de virtuosa y devota; según
una carta de 1692, reproducida en la Genealogía, «despues de 40 años enterrada [...] estava
entera [...]. A sido [...] una muger mui perseguida por auer sido mui hermosa, y representar
tan diuinamente [...] y que la tenian todos por mui santa» (Fuentes II, II, 32); véase también
Pellicer, Tratado histórico, II, págs. 108–113. Parece poco adecuada la expresión «arrogante
moza», que se emplea en el texto de Armona; Caramuel la llama «bella moza» (adolescenti
pulchræ).
487 «Fuerunt, & sunt alii Comici, in quibus magnæ hujus generis dotes relucent. Ego
nomino, quos puer cognovi, nam à juventute exesse ab Hispaniâ jussus, Comœdias non
potui» (Nota XI, pág. 706b). Caramuel nació en 1606; véase pág. 196, abajo.
488 «Muri aulæis, & etiam picturis ornantur, unde Parasitus (Hisp. El Gracioso) occa-
sionem sumit aliquando jocandi. Madriti in Palatio, quod el bello Retiro vocatur, aula, in quâ
aguntur Comœdiæ, fenestris aliquibus circumdatur, quæ respondent cubiculis, in quibus
sunt uxores Procerum, cùm Comœdia agitur. In intermedio (Hisp. en vn entremés) Ioannes
Rana, quo lepidiorem Comicum non cognovit Hispania, agebat illîus arcis Præfectum, &
introduxit duos, quibus deberet totam arcem ostendere, & cùm in illam aulam fuit ingressus,
sic inquit. Hæc Panegyris, est locus, ubi cantantur carmina, & aguntur Comœdiæ. Rex, &
Augusta solent sedere ibi. Summates híc: Proceres istic, &c. Olim Pompejana arcis muri
conchyliatis peristromatis erant superbi, non tamen illis inerat auri, argenti, & gemmarum
majestas, quam hæc præseferunt. Sed ipsis adhuc sunt ista pictura pretiosiores. Et conversus
ad fenestram, in quâ fortè duæ assidebant Principes, ait. Considerate, quæso, illam picturam.
Quàm bene, quàm ad vivem sunt pictæ illæ duæ vetulæ. Sola deficit vox, Vivas crederem, si
loquerentur. Ad summam nostro ævo Pictoria Ars perfectionem devênit» (Caramuel, Nota
XIII, págs. 707b–708a). Caramuel observa a continuación que las españolas se maquillaban
mucho.
Sobre el célebre gracioso Juan Rana, cuyo verdadero nombre era Cosme Pérez, véanse
Emilio Cotarelo y Mori (ed.), Colección de entremeses, loas, bailes, jácaras y mogigangas
desde fines del siglo XVI a mediados del XVIII, I, págs. clviib–clxiiib; Hannah E. Bergman,
Luis Quiñones de Benavente y sus entremeses, con un catálogo biográfico de los actores
192 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

En la nota sobre la variación de las scenas (página 708), dice, entre


otras cosas: «Somos inconsiguientes los españoles, porque por una parte
repugnamos recibir las leyes de la comedia establecidas por los antiguos, y
por otra tenemos por superfluas las mutaciones de las scenas, siendo así
que no se combienen estas dos cosas. No queremos sugetar nuestras come-
dias a las reglas de los antiguos, porque las juzgamos fundadas en una fal-
sa hipótesi, siendo ellos de opinion que las comedias solamente se escriben
para los doctos y que delante de ellos se deben representar; al contrario,
nosotros suponemos como cosa cierta que se escriven para el vulgo, y que
delante de un vulgo numeroso se representan. Y siendo esto así, ¿que
razón puede haver para que nosotros no queramos admitir las varias mu-
taciones de las scenas? Responden que es porque de ellas no pende la suti-
leza de los conceptos, la elegancia de las palabras, la buena pronunciación
ni la viveza de la expresión. Ved aquí (prosigue Caramuel) cómo despre-
ciamos las leyes severas de escribir comedias, por razón de que ellas se
representan en gracia del vulgo, que no entiende aquellas leyes. Y ved aquí
también cómo despreciamos las mutaciones de las scenas, porque los doc-
tos, a quienes pertenece juzgar de la hermosura de los conceptos y de los
versos, no necesitan de este gasto y dispendio para alabar las buenas poe-
sías. Mas yo discurría de este modo. Escríbanse las comedias para los doc-
tos o para los ignorantes, siempre deben admitirse aquellas mutaciones o
varias apariencias de las scenas, siendo cosa constante que su vista agrada
así a los unos como a los otros 489 .»

citados en sus obras, (Madrid, 1965), págs. 519–523; y Fuentes II, I, 280, donde leemos que
«fue mui zelebrado en la parte de grazioso, y aun excedió a todos los de su tiempo, y solo
con salir a las tablas y sin hablar probocaba a risa y al aplauso a los que le veian».
Representó a menudo en Palacio, y gustó a los Reyes; en 1651 se le concedió una «racion
ordinaria que ha de gozar por la casa de la Reina, nuestra señora, en consideracion de lo que
la hace reir» (Pérez Pastor, Nuevos datos.. segunda serie, doc. núm. 496, pág. 144). El per-
sonaje de Juan Rana aparece en numerosos entremeses; véanse Cotarelo, Colección de entre-
meses, pág. clxiiib, y Bergman, págs. 522–523. Consta en la Genealogía que «estubo reti-
rado mucho tiempo por su edad y despues de algunos años mandaron los Reies que saliera
en vna fiesta del Retiro [...] y le sacaron en vn carro». Esto se refiere al entremés El triunfo
de Juan Rana, ejecutado durante la representación de Fieras afemina amor, de Calderón, en
el Retiro en enero de 1670; véase Cotarelo, Colección de entremeses, pág. clx, y Fuentes II,
I, 280, n. 1. Véanse también la caricatura de Juan Rana reproducida en Bergman, Luis
Quiñones de Benavente y sus entremeses, entre las págs. 448 y 449, y la tesis doctoral de
Francisco José Sáez Raposo, Juan Rana y el teatro cómico breve del siglo XVII (Madrid,
Universidad Complutense, 2003).
489 «Et hîc, si loquamur sincerè, inconsequentiâ laborare videmur: quoniam hinc leges
scribendi Comœdias ab Antiquis latas fastidimus: inde scenarum mutationes esse superfluas
judicamus; cùm tamen hæc duo non subsistant. Cur non volumus, ut nostræ Comœdiæ
subsint Veterum legibus? Quia falsæ hypothesi leges à Veteribus prolatæ insistunt. Putabant
ipsi Comœdias Viris tantùm doctis scribi, & coram doctis tantùm agi, cùm tamen certum sit,
& nos supponimus, illas scribi vulgo, & coram numeroso vulgo repræsentari. Et, cur non
volumus mutare Scenas? Quia ab earum mutatione conceptuum subtilitas, verborum
elegantia, & nitor prolationis non dependent. Ecce severas scribendi Comœdias leges,
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 193

En la nota 15, sobre la música, refiere este caso. Huvo en Madrid un


músico llamado Alfonsiris, de una voz muy suave, delgada o de falsete que
jugaba con arte por las fusas; pero tenía el vicio de escucharse, como otros
muchos músicos. Éste, haviendo salido con otros dos al theatro, empezó a
cantar un romance, con mucho gorjeo y artificio. Entretanto el vulgo decía:
Canta 490 solo Alfonsiris. Él, después de dar gracias por el que creía favor
del patio, despidió a sus compañeros con urbanidad, y luego que quedó so-
lo siguió cantando con la misma melodía. El vulgo tumultuado no dexaba
de repetir la misma cantinela: canta solo. Admirado y turbado, Alfonsiris
respondió: ya estoy solo, señores; y el vulgo impaciente le dijo: no está
aquí solo; mas váyase a cantar donde esté solo, y donde nadie le oiga. De
aquí concluye Caramuel que no solamente los poetas sino también los
músicos suelen naufragar en los remolinos del theatro, in vorticibus theatri.
Ya antes havía dicho que el tal Alfonsiris era digno de otra mejor suerte y
acreedor a otra clemencia del auditorio 491 .
En la nota 16 dice: «Que entre nosotros se hacen pocas comedias en
prosa y muchas entre los ytalianos. Que Lope de Vega dio y publicó algu-
nas en oración suelta, y tal es una titulada La Dorotea, escrita por Lope,
muy celebrada de los doctos» (página 710) 492 . En este mismo lugar dice:
«Que jamás vio en España que se cantase ninguna comedia, y sólo en Bo-
lonia, yendo en la compañía del conde de Peñaranda, Virrey de Nápoles,
vio una en que se cantaron todos los versos 493 .» Aquí dice también que

negligimus, nam illæ repræsentantur propter vulgus, qui illas leges non capit: & ecce
Scenarum mutationes negligimus, nam docti, quorum est de conceptuum, & versuum nitore
judicare, ut bona laudent carmina hoc impendio non indigent. Ego sic auderem discurrer.
Seu doctis, seu indoctis scribantur Comœdiæ, debent Scenæ mutari, & apparentiæ, quas
vocant, admitti: illarum enim varietate doctorum, & indoctorum oculi delectantur» (Cara-
muel, Nota XIV, pág. 708b). Al afirmar que los españoles despreciaban «las mutaciones de
las scenas», Caramuel piensa en los corrales de comedias que él había conocido en su
juventud, en la primera mitad del siglo XVII; posteriormente, como se sabe, las «mutacio-
nes» fueron un elemento clave del teatro palaciego en España.
490 Sic, pero es errata, aquí y unas líneas más abajo, por «Cante».
491 Armona ya incluyó esta anécdota, algo abreviada, en la primera parte de estas Me-
morias; para el texto original de Caramuel (Nota XV, pág. 709a–b), véase n. 110, arriba.
492 «Multæ in Italiâ, sed pauci in Hispaniâ Comœdiæ fiunt in prosâ. [...] Illa etiam, quæ
Dorothea dicitur, & fuit à Lupo de la Vegâ [sic] composita, decurrit oratione solutâ, &
meritò à doctis laudatur» (Caramuel, Nota XVI, pág. 710a). Nótese que La Dorotea no es
comedia sino diálogo en prosa; no se escribió para representarse.
493 «Cantari aliquam in Hispaniâ Comœdiam nunquam vidi: at Bononiæ, cùm Comiti de
Peñarandâ, Neapolitano Proregi itineris socius adessem, vel, ut loquitur Hispanus Cama-
rada, fuit pulcherrima exhibita, in quâ versus singuli concinebantur» (Caramuel, Nota XVI,
pág. 710a). Se ha traducido mal la última frase; no dice que se cantaran todos los versos,
sino versos sueltos (singuli). Gaspar de Bracamonte y Guzmán, conde de Peñaranda, fue
Virrey de Nápoles de 1658 a 1664.
194 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Menandro y Terencio fueron de opinión que las comedias no necesitaban


de música y que así estos autores la desterraron del theatro 494 .
Añade: Que aunque Felipe el prudente juzgava que no se deben introdu-
cir reyes en la comedia 495 , esto se debe entender de las comedias jocosas o
de los entremeses; pues las tragedias entre los antiguos, y las comedias se-
rias entre nosotros, nada tienen que desdiga o que no corresponda a la de-
cencia y decoro de la magestad regia 496 .
En la nota 25, dice: Que Lope de Vega aconsejava que se escribiese la
comedia en prosa antes de ponerla en verso 497 , pero añade que esto no es
absolutamente necesario 498 .
En la nota 29, vuelve a tocar el asunto anterior de las leyes de la come-
dia y de si pecó contra ellas Lope de Vega; dice: Que las reglas que pres-
cribieron los antiguos son errores de los autores, y que así ignoraron ellos
el arte de escribir comedias; que el primero que las inventó fue Lope de
Vega, a quien ya siguen hoi todos generalmente. Alega la autoridad del
maestro Tirso de Molina en su libro intitulado Los cigarrales de Toledo,
donde se halla la comedia, representada en Madrid por Sánchez, intitulada
El vergonzoso en palacio, y esforzando el mismo asunto sobre ella, pone
una censura desde la pagina 68, que copia Caramuel a la letra, llenando
con ella tres partes de una oja 499 . Es muy digna de leerse. En ella se
494 «Menander, & Terentius non indigere Comœdias musicâ judicarunt, & ideò illam à
theatro exegerunt» (Caramuel, Nota XXI, pág. 713b).
495 «Filipo, rey de España y señor nuestro, / en viendo un rey en ellos se enfadaba, / o
fuese el ver que al arte contradice, / o que la autoridad real no debe / andar fingida entre la
humilde plebe» (Arte nuevo, vv. 160–164).
496 «Hinc Prudens Philippus, Rex Hispaniarum, inferebat, Reges in Comœdiâ introduci
non posse. [...] His tamen non obstantibus auderem dicere, non de omni Philippum Comœ-
diâ, sed de ludicrâ agere, quæ Entremés nominatur: nam Tragœdiæ apud Veteres, & apud
nos Comœdiæ seriæ nihil habent, quod Regiam Majestatem dedeceat» (Caramuel, Nota
XXIV, págs. 714b–715a).
497 «El sujeto elegido, escriba en prosa / y en tres actos de tiempo le reparta» (Arte
nuevo, vv. 211–212); véase Rozas, Significado y doctrina, págs. 100–101.
498 Aquí se ha traducido mal a Caramuel; empieza esta Nota observando que «monet hîc
Lupus aliqua, quæ omninò observari debebunt», y sigue así: «Iubet primò, ut tota Comœdia
priùs solutâ oratione scribatur: licèt enim id non sit necessarium, ut unum Epigramma fiat,
nam memoria est sufficiens, ut unus conceptus intelligatur: in longiori poëmate, in quo mul-
ta dicenda sunt, singula sunt calamo rudi coordinanda, antequam reducantur ad numeros»
(Nota XXV, pág. 715b); es decir que Caramuel aprueba el consejo de Lope, pero reconoce
que no es necesario para los sonetos (éste parece ser el sentido de «epigramma», según
Hernández Nieto, en Segismundo, 12, 1976, pág. 284, n. 1).
499 «Fateor enim Lupum, & juniores Poëtas contra Regulas traditas ab Antiquis scribere.
An ideò contra Artem? Illæ, quas præscripserunt Veteres, non sunt Artis Regulæ, sed erro-
res Artificum, ut locis citatis ostendo. Artem Comœdias scribendi ignorarunt Antiqui: pri-
mus invênit Lupus, quem hodie sequuntur universi.
»Omnia hæc eloquenter, & ingeniosè adfirmat Mag. Tirsus de Molinâ (Nam sub hoc
nomine pii, & docti Viri humaniora lucem habêt studia) apud quem in libro, qui Los
Cigarrales de Toledo inscribitur, Comœdia, El vergonzoso en Palacio à Sanchezio Madriti
olim repræsentata, à pag. 38. legitur: & hac Censurâ à pag. 68. honoratur» (Caramuel, Nota
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 195

propone el maestro Tirso (entre otras cosas) señalar la diferencia que hay
entre la naturaleza y el arte, explicando cómo o en qué sentido deba éste
imitar a aquélla. También trae exemplos muy oportunos contra la unidad
de tiempo, que como ley indispensable establecieron los antiguos 500 . Cara-
muel concluye con esta censura la apología de Lope de Vega sobre su
Nuevo arte de escribir las comedias.

Copia de lo que escrivió el Padre Maestro Sarmiento, benedictino, del


Sr. Caramuel, en su obra manuscrita intitulada La verdadera patria de
Miguel Cervantes 501 .

«Siendo yo de menor hedad, me aficioné tanto a leer las obras del Ilmo.
Sr. don Juan Caramuel que con especial gusto leí algunos tomos suyos de

XXIX, págs. 716b–717a). La censura en cuestión ocupa tres columnas en la obra de Cara-
muel (págs. 717a–718b). Aparece al final del texto de El vergonzoso en palacio, en Tirso de
Molina, Cigarrales de Toledo (Madrid, 1621). Puede consultarse en la edición de El ver-
gonzoso y El burlador de Sevilla por Américo Castro en la serie Clásicos Castellanos, 10ª
edición (Madrid: Espasa-Calpe, 1975), págs. 141–146.
500 «Esta diferencia hay de la naturaleza al arte: que lo que aquélla desde su creación
constituyó no se puede variar [...]. Pero en las cosas artificiales, quedándose en pie lo prin-
cipal, que es la sustancia, cada día varía el uso, el modo y lo accesorio» (Tirso de Molina, El
vergonzoso en palacio, ed. cit., pág. 144). Sobre la unidad de tiempo, véanse págs. 142–143.
501 Véase Fray Martín Sarmiento, Noticia de la verdadera patria (Alcalá) de el [sic]
Miguel de Cervantes, edición y estudio crítico de J. L. Pensado ([Santiago de Compostela]:
Xunta de Galicia, Servicio Central de Publicaciones, 1987). Señalamos en las notas (con la
referencia «Sarmiento») las variantes de esta edición con respecto al texto de Armona. El
pasaje citado corresponde a los párrafos 10–16, págs. 63–65. La obra de Sarmiento fue pu-
blicado previamente como Noticia de la verdadera patria (Alcalá) de el Miguel de Cervantes,
estropeado en Lepanto, cautivo en Argel y autor de la Historia de D. Quixote, y conjetura
sobre la Insula Barataria de Sancho Panza; por el Rmo. P. M. F. Martín Sarmiento, Benedic-
tino. 1761. Edición cotejada con los manuscritos de la colección del señor Duque de Medina
Sidonia, y de la Biblioteca Arús, de Barcelona (Barcelona: Librería de Álvaro Verdaguer,
1898), donde el pasaje ocurre en págs. 6–10.
Armona tuvo algún contacto personal con Sarmiento (que vivió de 1695 a 1772); se
conservan en BNM Mss. 18.574/29 y 18.544/3 unas cartas que intercambiaron entre el 27 de
abril y el 24 de junio de 1761 (véase Joaquín Álvarez Barrientos, «Correspondencia entre
José Antonio de Armona y el Padre Martín Sarmiento», Revista de Literatura, 49, 1987,
199–219). Nótese que la Noticia de la verdadera patria está fechada el 9 de mayo de 1761.
En una lista de los manuscritos de la biblioteca personal de Armona, encontramos unas
Memorias para la vida literaria del Padre Martin Sarmiento, Benedictino. Su retrato, indice
de sus obras manuscritas, varias cartas, contestaciones del Padre, y sus respuestas (véase
Armona, Noticias privadas de casa, RAH Ms. 9-5044, fol. 201r.). No consta el nombre del
autor de este manuscrito (tampoco sabemos si todavía existe), pero cabe preguntarse si sería
obra del propio Armona.
196 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

verbo ad verbum y otros a saltos. Noté que a cada paso ponía alguna cir-
cunstancia de su vida. El goze con que lo leía me imprimió en la memoria
muchas de las dichas circunstancias. De manera que sé mucho y evidente
de su vida, sin haver leído cosa alguna en vida aparte. En un rincón de no
sé qué tomo suyo dice que sus padres vivían en Madrid acia la Cantarilla
de Leganitos. Al punto sospeché que estaría bautizado en esta parroquia de
San Martín. Dicho y hecho.
»Tenía noticia previa por don Nicolas Antonio, que trató mucho a
Caramuel, que éste havía nacido en Madrid a 23 de mayo de 1606 502 . Re-
gistré los libros de esta parroquia y en el de bautizados hallé la idéntica
partida de que le havían bautizado en esta parroquia de San Martín, a 4 de
junio del mismo año de 1606. Copié la partida original y la escriví en uno
de sus tomos en folio, Critica philosophica 503 . Despues leí en la Biblioteca
de Foppens 504 que avía muerto en el estado de Milán, siendo obispo de Vi-
gevano, a 7 de septiembre de 1682 a la hora de vísperas en 505 Nuestra Se-
ñora.
»Así podré relatar de memoria y de pronto muchísimos sucesos espec-
tables de la vida del Ilmo. Sr. Caramuel desde 23 de mayo de 1606, en que
vivió, o nació, hasta el 7 de septiembre de 1682, en que murió. Asta que yo
descubrí su fee de bautismo, no avía noticia alguna en los libros. En la vida
de Quevedo ay noticia de aquel monge bernardo, que le pegó el petardo de
la carta contra las Reglas del Cavallero de la Tenaza 506 . Éste fue Cara-
muel, estando en Salamanca, y en su Trismegisto 507 pone todo el chiste y
el tanto de la carta que escrivió a Quevedo 508 . Si ay vida, como he oýdo,
502 Nicolás Antonio, Biblioteca hispana (Romae, 1672), I, págs. 505b–506a.
503 Juan Caramuel Lobkowitz, Critica philosophica artium scholasticarum cursum exhi-
bens in tres partes digesta (Viglevani [Vigevano]: typis Episcopalibus, apud Camillum Con-
radam, 1681).
504 Debe referirse a Joannes Franciscus (Jean François) Foppens, Bibliotheca belgica,
sive virorum in Belgio vitâ, scriptisque illustrium catalogus, librorumque nomenclatura; con-
tinens scriptores à clariss. viris Valerio Andrea, Auberto Miræo, Francisco Sweertio, aliisque,
recensitos usque ad annum M.D.C.LXXX. [...] Cura & studio Joannis Francisci Foppens, 2
vols. (Bruxellis: per Petrum Foppens, 1739).
505 Sarmiento: «de».
506 Esta carta, del Dr. Fray Benito Bernardo de Morales, monje de San Bernardo de San-
tiago de Galicia, está fechada el 17 de enero de 1613; se reproduce en Quevedo, Obras, ed.
Aureliano Fernández-Guerra y Orbe, vol. I, B.A.E. 23 (Madrid: M. Rivadeneyra, 1876),
pág. 453a. Sobre Las cartas del Caballero de la Tenaza, de Quevedo, véase Antonio Azaus-
tre Galiana, «Transmisión textual de Cartas del caballero de la Tenaza», de Francisco de
Quevedo», en Campus stellae: haciendo camino en la investigación literaria, coord. Dolores
Fernández López y Fernando Rodríguez-Gallego, con la colaboración de Mónica Domín-
guez Pérez, 2 vols. (Santiago de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela, Ser-
vizo de Publicacións e Intercambio Científico, 2006), I, págs. 82–93.
507 Sarmiento: «[...] de la Tenaza, y ha sido Caramuel, estando en Salamanca. Y en su
Trismegisto [...]».
508 Véase Caramuel, Trismegistus theologicus, latine ter-maximus, 4 vols. (Viglevani:
apud Camillum Conradam, 1679), II, págs. 59b–60a, «De restrictioni insensibili», sectio
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 197

del Sr. Caramuel, no la he visto, y si el autor no leyó todas las muchas


obras que escrivió Caramuel estará muy diminuta en lo evidente, y muy
abundante en lo opinable.
»Las vidas de los autores no se deben leer en los bibliotequistas, a no
ser por vía de socorro, no constando que leyeron de verbo ad verbum todas
las obras. Y siendo esto imposible, es imposible, por consiguiente, que no
haya mil errores en las bibliotecas, tanto más 509 quanto fuere más universal
la biblioteca, o de nación o de facultad. No hablo así de los libros periódi-
cos, que cada año van sacando extractos de libros sueltos, porque es mui
crehíble 510 que el extractor 511 leyese de verbo ad verbum el libro que havía
de extractar. Hablo de los bibliotequistas que hablan de autores que jamás
han leído, a la reserva de algunos cathálogos de libreros.
»Pondré un exemplar casero y al caso. El autor de la Bibliografía crítica
havía nacido en Madrid y por lo mismo hera paysano del Sr. Caramuel 512 .
Al tratar de este insigne honor de Madrid y de toda España, descubre lo
poco que quiso leer sus obras 513 . Omitiendo el prolijo catálogo que pone
de sus obras, sacado de Nicolás Antonio, y de otro que hizo el mismo
Caramuel, lo demás que pone de la vida está mui diminuto y cargado de
equivocaciones palmarias.
»Supone que nació en Madrid y añade Hispanis majoribus ortus 514 . Lo
primero es cierto y copiado de Nicolás Antonio. No así lo segundo, pues su
padre Lorenzo Caramuel Lobkowitz hera de Bohemia, y vino a España 515
con el empleo de yngeniero. Su madre se llamava Cathalina de Frisia, fla-
menca 516 . Dice: Monachus a puero factus ex ordine benedictino ad cister-
ciensis congregationis regulas traslatus ut abbas esset 517 . Todo es engaño.

XXXIII, «De D. Francisco de Quevedo. Qualis fuerit: et an laicis aliis Poetis similiter sit
accensendus?». Reproduce allí una carta de Villalobos, similar a la de Fray Benito Bernardo
de Morales (véase n. 506, arriba). Para más información sobre este punto, véase la nota de
Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García a este pasaje (ed. cit., págs. 258–
259, n. 21), de donde se ha sacado esta información. Desde luego, a pesar de lo que dice
Sarmiento aquí, es imposible que Caramuel fuera el autor de una carta escrita en enero de
1613, cuando tenía seis años.
509 Sarmiento: «y tantos mas».
510 Sarmiento: «y es muy creible».
511 Sarmiento: «extractador».
512 P. fray Miguel de San José, Bibliographia critica, sacra et prophana, 4 partes en 3
tomos (Matriti: ex typographia Antonii Marin, 1740–1742). Sobre Caramuel, véase parte III
(1741), págs. 47b–51a.
513 Sarmiento: «lo poco que quiso leer de sus obras».
514 «Natus est autem Caramuel [...] Matriti in Hispania, Hispanis Majoribus ortus» (Bi-
bliographia critica, III, pág. 47b).
515 Sarmiento: «el qual vino a España».
516 «Matriti natus est [...] F. Ioannes Caramuel Lobkowitz, Laurentio Caramuele nobili
Lutzemburgensi et D. Catharina Frissaea, Lobkowitziae clarae in Germania domus propa-
gine [...]» (Nicolás Antonio, Biblioteca hispana, I, págs. 505b–506a).
517 Bibliographia critica, tomo III, pág. 47b.
198 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Nació en Madrid. Bautizóse en San Martín. En su puericia le enseñó su


padre las mathemáticas. Pasó a Alcalá. Desde allí fue a bestir la cogulla
blanca al monasterio de la Espina 518 . Pasó a estudiar las artes a Monte de
Ramo en Galicia. Pasó a estudiar la theología a Salamanca y a sido su
maestro el insigne fray Ángel Manrique 519 .
»Después, por motivos que yo no sé, pasó a Portugal y desde allí a Flan-
des. Esto fue por los años de 1638, pues en ese año 520 imprimió en Bruse-
las un librito 521 . Prohijóse en la congregación cisterciense y allí fue abad.
Despues fue Vicario General de Praga. Aquí se palpa que jamás pasó de
los monges negros a los blancos. Al contrario, después, hecho abad de los
dos Monserrates de Biena y de Praga y que devía pasar de los blancos a los
negros, por ser de negros esas dos abadías, no quiso mudar el color de la
cogulla, diciendo que era bariación accidental. Pasó a ser obispo en el rey-
no de Nápoles, en donde imprimió el año de 1672 su curso mathemático en
dos tomos en folio, con el título Mathesis biceps 522 .
»Por lo qual no puede ser lo que dice el citado autor de la Bibliografía,
que Felipe IV le presentó 523 al obispado de Vigevano en Milán 524 . Ya no
havía noticia de Felipe IV quando Caramuel aún hera 525 obispo en el reyno
de Nápoles. Añade que Caramuel murió octuagenario major 526 . Es herror:
nació a 23 de mayo de 1606 y murió a 7 de septiembre de 1682, quando le
faltavan dos años y medio para llegar a 80 de hedad. Véanse aquí quántos

518 Monasterio cisterciense situado entre San Cebrián de Mazote y Urueña (provincia de
Valladolid).
519 Todo esto está en Nicolás Antonio: «In pueritiae annis mathematicarum artium amo-
re ita vehementer exarsit [...]. Complutum hinc in Academiam veniens [...] adegitque ad
Monachum Cisterciensem prae aliis castra. [...] In monasterio Spinae sacramento dicto reli-
giosae professionis, Philosophiaeque iterum dada opera in alio Montis-ramorum, Salmanti-
cam ad discendam Theologiam fuit missus, ubi sub Angelo Manrriquio primario hujus
scientiae Professore [...] aliquid promittere coepit» (Biblioteca hispana, I, págs. 506a–507b).
520 Sarmiento: «pues ese año».
521 Nicolás Antonio da noticia de dos: «Musaeum Morti, sive de praeparatione ad eam.
Bruxellis apud Meerbechium an. 1638. 3. Psalmos Confessionales. Bruxellis apud Hadria-
num Meerbeck anno 1638 in 12.» (pág. 508b). En realidad, las siguientes obras de Caramuel
se publicaron en Bruselas por estos años: Psalterio en que un gran príncipe lusitano, des-
cubriendo soberanías de espíritu con elocuencia devotíssima y contrición conceptuosa, con-
fiesa a Dios sus culpas y pide perdon de sus peccados (Bruselas: per Lucas de Meerbeque,
1635); ‘Ησπανο-σθημα. Declaración mýstica de las Armas de España invictamente belicosas
(Bruselas: per Lucas de Meerbeque, 1636); y Thanatosophia nempe mortis museum, in quo
demonstratur esse tota vita ab introitu ad interitum vanitas vanitatum (Bruxellae, Typis
Lucae Meerbecii, 1637).
522 Su Mathesis biceps, vetus et nova salió en realidad en 1670.
523 Sarmiento: «promovió».
524 «Et ex hoc ob aeris in clementiam ad Vigevanensem in Insubria a Philippo IV His-
paniarum Monarcha evectus est» (Bibliographia critica, III, pág. 47b).
525 Sarmiento: «aun Caramuel era».
526 «Ubi inter indefessi studii labores [...] consenescens, octuagenario major [...] pie
obiit» (Bibliographia critica, III, pág. 47b).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 199

herrores en tan pocas líneas, pues no pasan de trece, y esas de columna. No


hay libros que ocasionen más herrores en otros libros que ese género de
bibliotecas, que ponen vidas de autores que ni se leyeron ni se vieron.

?
D. JOSEPH ANTONIO DE ARMONA, CABALLERO PENSIONADO DE LA REAL,
y distinguida Orden Española de Carlos III, Intendente de los Reales
Exércitos, y de la Provincia de Madrid, Corregidor de esta Villa, Su-
perintendente general de sus Sisas Reales, y Municipales, Intendente
de la Regalía de Casa de Aposento, y Juez Protector general de todos
los Teatros, y Representantes del Reyno, &c. 527

Hallándome bien informado de las crecidas utilidades, que de muchos


años a esta parte han estado disfrutando los Autores, y Guardaropas de las
Compañías de Cómicos de esta Corte, y con especialidad desde el año de
1751, en que los Autores de aquel tiempo, sin noticia del Protector general
de Teatros, y Representantes del Reyno, y Superintendente general de
Sisas, arbitraron de la plaza de Guardaropa, despojando de ella á los mis-
mos Guardarropas, para quienes estaban señaladas, y uniéndolas á su Au-
toría con el partido del Hato, causando por este medio un considerable
perjuicio á los intereses del Propio, e Individuos de las mismas Compa-
ñías; he tenido por conveniente señalar sueldo fixo á los Autores, y resta-
blecer en sus antiguas plazas á los Guardarropas, como partes de Compa-
ñía que han sido hasta el tiempo de Manuel Guerrero 528 , cortando de una

527 Se trata de un documento impreso, incluido al final del primer volumen de las Me-
morias. Se reproduce aquí sin modernizar puntuación ni ortografía. Aparece también en
Cotarelo, Controversias, págs. 666b–671b, copiado, según Cotarelo, de un ejemplar en
AVM, Secretaría, 2-463-2.
528 Manuel Guerrero (Manuel Vicente Guerrero, según La Barrera) aparece como pri-
mer galán en 1739 (Fuentes XII, doc. núm. 183 [e], pág. 300). De 1742 a 1747 fue director
de la compañía española en el teatro de los Caños del Peral (véase pág. 109 y n. 292,
arriba). Luego volvió a hacer primeros galanes en el Coliseo del Príncipe en la compañía de
Manuel de San Miguel. Fue nombrado autor en 1751, precisamente cuando, según Armona,
los autores cambiaron indebidamente el sistema de la guardarropía. Guerrero murió de
pronto en 1753, siendo sucedido por su viuda, María Hidalgo. Fue muy elogiado como
actor. Según La Barrera, gozó de una buena educación con los jesuitas. Escribió varias
comedias, entre ellas la segunda parte de El negro valiente en Flandes y la cuarta parte de El
anillo de Giges y mágico Rey de Lidia. Es conocido como autor de una defensa del teatro,
200 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

vez estos abusos, y dando á unos, y otros un método claro, y facil, con que
puedan servir sus destinos en lo succesivo con la integridad, y pureza que
deseo, y apetecen las Compañías, sin exponerse á la nota, que han pa-
decido hasta ahora en punto á los derechos de Autoría, y adealas, que han
disfrutado, siguiendo la costumbre de sus antecesores; á cuyo fin se ex-
plicarán en esta Instruccion las obligaciones, baxo las quales deben servir
dichos Autores, y Guardarropas desde el Domingo de Pasqua de Resu-
rreccion 30 de marzo de 1777 en adelante.
En consideracion al trabajo, y gastos, que trahe consigo el encargo de
una Autoría (que hoy las sirven en propiedad Manuel Martinez, y Eusebio
Ribera), he regulado á cada una catorce mil reales vellon al año cómico
(reduciendo á este goce todos los derechos, ó adealas, que por razon de
Autor han llevado hasta ahora, respecto de que queda abolido por esta pro-
videncia todo estilo, práctica, ó costumbre que haya habido en este par-
ticular; cuya cantidad repartida en doscientas noventa y cinco represen-
taciones un año con otro, corresponde a quarenta y siete reales y catorce
maravedis de vellon por cada dia de representacion), en esta forma: tres
mil reales para la Casa-Ensayo que habita el Autor, un criado, esterado,
carbon, luces, y demás gastos, que se le ofrezcan en ella; y los once mil
reales restantes por el encargo solo de Autor, que deberá desempeñarle con
la mayor exactitud, y puntualidad, no solo en las funciones con que deben
agradar al Público, sino en que el Teatro esté bien asistido, y provisto de
quanto se necesite en él, para que sea completa la diversion, del mismo
modo que lo han practicado hasta ahora por sus adealas.
Dotadas las Autorías en el modo que vá referido, se hace preciso que á
cada uno de los Autores se les haga saber la obligacion á que quedan suje-
tos por los catorce mil reales, que se les señala; y para su inteligencia, y la
de todos los Individuos de las Compañías, se explica en la forma siguiente.

OBLIGACIÓN DEL AUTOR.


El Autor deberá servir el Teatro con todo lo que se necesite en él; y ha
de ser de su cuenta el alquiler de todas las alhajas, y demás muebles, y
trastos que sirven en las Comedias sencillas, y de Teatro, sin que por
ningun título pueda solicitar que en la Caxa se le abone cantidad alguna, ni
precisar al Guardaropa á que lo ponga en la lista, respecto de que quedan

titulada Respuesta a la resolución que el Reverendíssimo Padre Gaspar Díaz, de la Compañía


de Jesús, dio en la consulta theológica acerca de lo ilícito de representar y ver representar las
comedias, como se practican el día de oy en España, donde se prueba lo lícito de dichas
comedias y se desagravia la cómica profesión de los graves defectos que ha pretendido
imponerla dicho Reverendíssimo Padre (Zarogoza: por Francisco Moreno, 1743). Véanse La
Barrera, págs. 180b–181a, y Cotarelo, Controversias, págs. 341b–345b. Pellicer le llama
«docto aragones, y uno de los Comicos mas excelentes por su representacion y cantado, que
florecieron en el siglo pasado» (Tratado histórico, I, pág. 270).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 201

compensados estos gastos con los catorce mil reales referidos; pero si
ocurriere función, en que sea necesario de servidumbre de mesa grande
completa, deberá satisfacerse este gasto particular en los del monton, que
abona la Caxa.
En los tres meses de representacion por la noche, en que las Compañías
juntan sus Medias partes, y limosnas, no debe incluirse el sueldo del Autor,
sino en los dias que trabaje su Compañia; y lo mismo deberá practicarse
aun en el caso de que se unan ambas para el trabajo, como se verificó á la
concesion de esta gracia; pues únicamente se abonarán los quarenta y siete
reales y catorce maravedis de vellon en cada dia de representacion, y nada
en el tiempo de parada por la Quaresma, Rogativas, Lutos de Persona Real,
ú otro motivo.
Por la referida consignacion de los catorce mil reales vellon quedan
enteramente suprimidos á beneficio del Propio, y Compañías el partido del
Hato: los siete reales de segundo vestuario: los tres de carteles, y luz: los
quatro de carteles de aviso en Comedia nueva: los dos de carteles de aviso
en lo diario, que se distribuían entre el Autor, y Apuntador; y los tres de
luz, y arquilla.
Teniendo entendido que esta última partida de tres reales con el nombre
de luz, y arquilla, se saca para el Autor, del caudal líquido, que correspon-
de por sobras á la Compañía, en la clase de limosnas particulares, á que
contribuyen todos sus Individuos; mando al Cobrador de Compañía, y
Apuntadores principal, y segundo, á cuyo cargo corre el manejo del Libro
Maestro, que dirige los intereses de la Compañía, que de aqui adelante no
rebaxen unos, ni otros la dicha cantidad de los tres reales á favor del Au-
tor; en inteligencia de que á la mas leve quexa, que se me diere sobre la
contravencion de esta orden, serán castigados unos, y otros con todo rigor;
quedando los Apuntadores en la obligacion de presentar con tiempo al
Contador del Propio una lista firmada de su mano, que acredite las limos-
nas legítimas, que da la Compañía.
Las plazas de Cobradora, y Trasportero de Compañía, como igualmente
la del tercer Apunte, ó Quadernillo, han sido hasta ahora provistas por los
Autores, como por derecho, ó adeala de su empleo; pero habiendo cesado
ya este motivo en virtud del sueldo que se les asigna, conviene que la
Compañia plena tome conocimiento en estas provisiones; á cuyo fin man-
do, que subsistiendo por ahora en sus destinos de Cobradora, Trasportero,
y Quadernillo las mismas personas que sirvieron en el año próximo, no
pasen en adelante los Autores á dar estas plazas por sí, sino que preci-
samente deberán dar cuenta a su Compañía en el caso de vacante, á efecto
de que se propongan para ellas sugetos honrados, de buena vida, y cos-
tumbres; y en estando evacuada esta diligencia, y recogido el parecer de
los Individuos, pasarlo á noticia de la Superioridad, para que con su apro-
bacion se proceda al nombramiento: Y se previene que la Cobradora, y
202 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Trasportero de Compañía deben gozar íntegramente los sueldos que se les


están señalados, y demás emolumentos que les correspondan por razon de
su destino, sin que en ello pueda, ni deba haber trato, ó convenio con el
Autor, quien será responsable, en caso que se falte á esta formalidad.
Todo lo que las partes de Compañía tengan que sacar al Teatro para ves-
tir las piezas, ha de ser de su cuenta; pues con esta consideracion les está
señalada la racion diaria; y deberá el Autor precisarles á que lo executen,
tanto á las mugeres, como á los hombres, sin admitirles escusa alguna, me-
diante á que serán inútiles todas las diligencias que practiquen para su abo-
no en la Caxa, la qual solo deberá admitir las partidas que sean de legítimo
gasto, como son alumbrado, Soldados, iluminacion de faroles, adealas de
Compañía, velas de los Músicos, carteles de Apuntador, y demás partidas
señaladas, y en que no pueda ofrecerse duda.
Si ocurriere algun gasto extraordinario, que sea necesario ponerle en los
de por una vez, deberá quedar lo que se compre en poder de los Guardaro-
pas, baxo de recibo, que han de presentar en la Contaduría del Propio, á fin
de que no se dupliquen estos gastos, y sirvan en lo succesivo; entendién-
dose por gasto extraordinario todo aquello que sea fuera de la obligacion
del Autor.
Tambien queda suprimida aquella adeala, que correspondía á estos por
las Comedias manuscritas, que se executaban por una vez durante el tiem-
po de su Autoría; y finalmente todos los emolumentos que han percibido
hasta ahora con el título de Autor.
Para que los Autores no ignoren las alhajas, y demás trastos, con que
deben servir sus Comedias, Sainetes, y Tonadillas, se explican en la forma
siguiente:

Almohadas. Bandejas.
Venablos. Salvillas.
Alfombras. Recado entero de mesa.
Taburetes. Vasos, y Xícaras.
Sillas de brazos. Sitiales.
Sillas de baqueta. Coronas imperiales.
Sobremesas. Corona Ducal.
Alabardas. Coronas de laurel.
Lanzas de mano, cuerpo, y muslo. Corona de idem, que se rompe, y cetro.
Trancas chica, y grande. Corona de hierro, y cetro.
Garrotes. Bancos de todos géneros chicos, y grandes.
Varas de Harriero. Recado de bordar.
Varas de Ministro. Recado de Pintor.
Mesas de todos géneros. Quadros de retratos de todos tamaños.
Candeleros. Cadenas de hierro, y de hoja de lata.
Escribanía. Cabeza, y pie de Peluquero.
Fuentes de peltre. Recado de Barbero.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 203

Candiles, y Veladores. Todo recado de Espartero.


Tapices. Todo recado de Zapatero, y mesitas.
Bancos de peñasco. Tixeras de Sastre, y de Esquilador.
Rexas. Ahijadas largas.
Libros grandes, y chicos. El Mayo para Sainetes.
Globo, Compas, Esquadra, y Cafetera. Matapecados.
Cencerros. Sayo de Gracioso.
Campanillas de coche de camino. Cestos grandes con asas y sin ellas para
Campanas de todos tamaños. varios Sainetes.
Trompas. Escala grande, y chica de cuerda.
Oboes, Flautas, Baxon, y Clarines. Banco de Herrador, martillos, herradu-
Cabezas de leon, y botargas. ras, y limas.
Cabezas de oso, y botargas. Cedazos, panderos, y mortero de ma-
Cabeza de mono, y botarga. chacar canela.
Toros. Recado de Aceytero.
Caballicos de pasta. Redes de pescar, y cañas.
Mulas de pasta. Recado de vender cuajada.
Caracolas. Pesos, garabitos y vanastas de todos gé-
Hacheros, y palomillas de madera. neros.
Faroles de vidro, y de Retreta de todos ta- Linternas de todas clases.
maños. Cubos, y cubetas.
Banderas encarnadas, blancas, y negras. Recado de Callera todo entero.
Hazadones. Cestones para vender rosquetes.
Piquetas. Recado entero de Aguador.
Recado de Cantero. Espuertas grandes, y chicas.
Pellejos, y botas. Recados de Castañeras.
Cortinas, y tafetanes. Recado de Calderero.
Barras. Carreton del agua de cebada.
Cofre de joyas. Carro de Amolador.
Varas de Alcalde, y dos de Ministro, Clavas, y mazas.
gorditas. Arcos montaraces.
Harpa, y Violon. Ginebras, zambombas, tabletillas, y ra-
Mesa, y cabeza para el Entremés de la beles.
Cabeza encantada. Camas que suelen ofrecerse.
Una estera para el Entremés de la Estera. Tinteros de tornillo, y salvaderas ridículas.
Otras esteras que suelen ofrecerse. Recado de Carpintero.
Pollas, empanadas, pastelones, lonjas de Yugo.
jamon, y pernil de pasta. Ruedos, y cuerdas.
Cuchillo de monte. Escaleras de todos tamaños.
Arca para las Teresas, y otras que se Caxas de diferentes géneros grandes, y
necesitan. chicas.
Alhacena, y Armario. Cabezas de Escofietera, y escofietas.
Libro de memorias, y pomo de olor. Escusabaraxas.
Fundas negras para los taburetes. Piezas de telas.
Calderos. Atahudes, y paños para cubrirlos.
Copas de cobre, y de barro. Ropas blancas, y de paño.
Barreños, pucheros, cazuelas, fuentes, y Maletas.
platos de barro. Grillos, y esposas de hierro, y martillos.
Jarros de cobre, velones, sartenes, pe- Armas enteras de acero.
roles, y cazos. Arneses de caballo.
Látigos de posta, manoplas, y botas de Barrenas de distintos géneros.
Cochero. Palancanas, y tohallas.
Espejos de vestir, de medio vestir, cor- Cunas, y camillas.
nucopias, arañas, y mesas doradas. Carretillas de obra.
Hoces, y escardillos de Jardineros. Jaquetillas de Moro.
204 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

Troncos de árboles. Trévedes, y parrillas.


Una viga grande de pasta, y flechas suel- Tres pesos, y caldera de pasta, y su ho-
tas para broqueles, y cuerpo. guera de llamas.
Varios escudos pintados, que suelen ofre- Mesa de Turronero, y todo su recado.
cerse. Puesto de Aguardentero con todo su re-
Ayudas de pasta. cado.
Huevos, rábanos, y uña de vaca de pasta. Botellas, y frascos sueltos.
Cola de mula de cáñamo. Copas de vidro, y de hoja de lata.
Taburetes de tixera sin respaldo. Botellas de pasta.
Talegos, y costales. Serones de Narangeros.
Esportillos de todos tamaños. Serones, y aguaderas.
Ramilletes de mesa. Claves, y Salterios naturales.
Cabeza de jabalí. Salterios de ciego.
Cestas de Quinquillero, y caxon. Gaytas Zamoranas.
El Titirimundi. Gaytas Gallegas.
La Linterna mágica. Regaderas.
Una fantasma grande de pasta. Cabezas de pasta para diferentes Co-
Una hacha de madera. medias.
Piedra, y ladrillos de pasta. Garrafas.
Fuelles. Floretes, y espadas de esgrima.
Bancas. La estatua para el Asistente de Sevilla 529 .
Carro con varandillas, que fingen ser de El carrete para chirre.
hierro. Gansos, arcones, y zancarron de borrico.
Morillos de pasta. Devanaderas.
Cátedras. Cartillas, y palmetas.
Cencerro grande, y zumbas, que se sue- Chirimías.
len ofrecer. Torno de hilar.
Guarniciones, y sillas de mulas. Arneros.
Bozal, cincha, y un collar de borrico Abanicos ridículos.
con cascabeles. Estampillas de Ermitaño.
Artesas, y artesones. Banquillos.

Y á este modo todo lo demás que se ofrezca, y se sacaba por su adeala, á


excepcion de lo que deban llevar por su racion las partes de Compañía.

OBLIGACION DEL GUARDAROPA


Habiéndose habilitado á los Guardaropas de las dos Compañías en sus
antiguas plazas, y declarádoseles el partido de los diez reales, que tenían
antiguamente como partes de Compañía, deberán estos servir sus plazas en
los mismos términos que lo han executado hasta ahora, sin que por ningun
motivo puedan solicitar en la Caxa mas adealas, ni utilidad que la del parti-
do que les corresponde.
El alumbrado de la punta del Tablado, que hasta ahora ha estado al cui-
dado de los Autores, y ascendía su importe á quarenta reales en cada un dia
de representacion, quiero que desde Pasqua de Resurreccion de este año
corran con él los Guardarropas por la asignacion de treinta reales a cada

529 Se refiere a El montañés Juan Pascual, primer asistente de Sevilla, comedia de Juan
de la Hoz y Mota, estrenada en 1708; véase Fuentes XVI, pág. 405b.
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 205

uno, que se les abonarán del monton en cada dia de representacion, y con
esta proporcion el aumento que tengan en las noches de Verano, con la
obligacion de poner el mozo, ó mozos que necesiten para este ministerio
por solos los referidos treinta reales de vellon, y un real mas, que se les
considera por razon de la cerilla que se consume, dexando suprimidos á
beneficio del Propio, y Compañías los nueve reales, que resultan de exceso
en el alumbrado, y quatro reales, que gozaban por la asistencia del mozo.
Asimismo quedan suprimidos los quatro reales diarios, que en clase de
raciones de Compañía gozaban los Guardaropas; y porque ha llegado á mi
noticia que en el año de 1767, ó el de 68, se les concedió esta gracia por
relevar á las partes de Compañía de la contribucion del ochavo por real,
que por práctica inmemorial daban al Guardaropa por el extraordinario
trabajo de percibir sus adealas en la Caxa, se estará á la costumbre antigua
en este particular; pues no es justo que por un servicio particular á las par-
tes, y que no tiene conexion alguna con los gastos precisos de la represen-
tacion, se grave al Propio con nuevos impuestos.
Será de la obligacion del Guardaropa conducir desde la casa del Autor
al Coliseo todo quanto se necesite para el servicio de la Comedia; pero si
fuere cosa mayor, y de peso, en este caso será de cuenta del Autor la satis-
faccion del mozo, al modo que se practica en las demás Compañías Espa-
ñolas, mediante á que todo lo que se abonaba á unos, y otros, queda com-
prehendido en el diario al Autor, y en el partido al Guardaropa.
Se prohibe enteramente que en las listas del Guardaropa se ponga mas
partida de las que van referidas, y las que se consideren de legítimo gasto:
y mando á los Apuntadores principales cuiden de que se observe con la
mayor exactitud esta formalidad al tiempo que firmen la lista, dando
cuenta en la Caxa si las hallaren defectuosas: en inteligencia de que serán
castigados severamente si no correspondiesen á esta confianza.
El Reglamento expedido por mi antecesor el Sr. D. Andrés Gomez y de
la Vega, con fecha de 2 de abril del año próximo pasado, para el gobierno
de ambas Compañías, y el método que deben seguir en el trabajo de sus
respectivos papeles las partes de que se componen, mando se observe in-
violablemente quanto se previene en él.
Y á fin de que todo lo referido tenga entero, y puntual cumplimiento, el
Escribano de la Comision, á presencia de los Individuos de cada Compa-
ñía, haga saber esta resolucion á cada uno de los Autores, y executado que
sea, se fixe un exemplar en la sala del Ensayo, entregándoles otro á los
mismos Autores, Guardaropas, y Apuntadores principales; cuya diligencia,
evacuada que sea, la pondrá el mismo Escribano en la Contaduría del
Propio de Comedias. Madrid 22 de Marzo de 1777.—D. Joseph Antonio de
Armona.—[Rúbrica.]
206 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

El Sr. don José Antonio de Armona, Corregidor de esta Villa, falleció


en 23 de mayo de 1792. En medio de sus ocupaciones halló siempre algún
tiempo que destinar a la literatura, que era su recreo privado. Dejó escrita
una Historia de los theatros de Madrid desde sus principios hasta el estado
actual que tienen en el día. En ella desenvuelve el autor los principios de la
poesía dramática de nuestra lengua y hace el elogio de los poetas que se
distinguieron en este género. La crítica, la erudición en nuestra literatura
nacional y la puntualidad de noticias de los theatros de la Corte son las
partes que constituyen el mérito de esta obra.
Extracto de las actas de la Academia de San Fernando desde 4 de agosto
de 1790 hasta 20 de agosto de 1797. Era entonces Secretario de la Acade-
mia don Isidoro Bosarte 530 .

Catálogo de los Corregidores de Madrid desde el año de 1219 hasta el


presente de 1786, formado con vista de los documentos del mismo archi-
bo y de lo que consta en varios autores, impresos y manuescritos 531 .

Siglo XIII
1. Por el año de 1219 consta que era Justicia mayor de Madrid
Rodrigo Rodríguez, y no hay continuación de este siglo en el
archivo … … … … … … … … … … … … … … … … … 1219

Siglo XIV
2. Consta que en el año de 1339 governavan la Villa los dos es-
tados, noble y general… … … … … … … … … … … … … 1339
3. Consta igualmente que en el año de 1346 se nombraron Regi-
dores para su govierno por el Rey don Alfonso XI, que cele-
bró Cortes en Madrid siendo Corregidor Francisco Luján … 1346

Siglo XV
4. Juan de Araso, Corregidor en el año de … … … … … … … … 1458
5. Diego de Valderrábano, Asistente en… … … … … … … … … 1465

530 Esta nota manuscrita aparece en una hoja insertada al principio del primer tomo de
las Memorias. Está escrita en una letra decimonónica que no hemos logrado identificar.
531 Esta lista aparece al principio del primer tomo. Véase J. Faraldo y A. Ullrich, Corre-
gidores y alcaldes de Madrid, MCCXIX–MCMVI (Madrid: E. Alonso, 1906).
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 207

6. Diego Caveza de Baca, Asistente en 1472; y desde este tiempo


cesaron los alcaldes ordinarios, nombrando por sí el Corregi-
dor un Teniente letrado para los pleytos y causas que ocu-
rriesen … … … … … … … … … … … … … … … … … 1472
7. Fernando Gómez de Ayala fue nombrado Corregidor en el año
de … … … … … … … … … … … … … … … … … … … 1473
8. Juan de Bobadilla en … … … … … … … … … … … … … … 1477
9. Alonso de Heredia en … … … … … … … … … … … … … 1479
10. Rodrigo de Mercado en … … … … … … … … … … … … 1481
11. Juan de Torres en … … … … … … … … … … … … … … 1483
12. Antonio García de la Quadra en … … … … … … … … … … 1484
13. Alonso del Águila en … … … … … … … … … … … … … 1485
14. Juan Pérez de Barradas… … … … … … … … … … … … … 1487
15. El Doctor Pedro Suárez de Frías el mismo año de … … … … 1487
16. Tristán de Silba en … … … … … … … … … … … … … … 1491
17. Juan de Balderrama en … … … … … … … … … … … … … 1492
18. El Lic. Christóbal de Toro en… … … … … … … … … … … 1494
19. Alonso Martínez de Angulo en … … … … … … … … … … 1499

Siglo XVI
20. El Lic. Lorenzo de Maldonado en … … … … … … … … … 1503
21. Don Pedro Vélez de Guevara en… … … … … … … … … … 1506
22. Sancho Pérez Machuca en … … … … … … … … … … … 1508
23. Francisco del Nero en … … … … … … … … … … … … … 1510
24. Pedro Baca el mismo año de … … … … … … … … … … … 1510
25. Don Pedro Corella en … … … … … … … … … … … … … 1514
26. Don Alonso de Castilla en … … … … … … … … … … … 1516
27. Don Juan de Guevara en … … … … … … … … … … … … 1518
28. Lic. de Astudillo en… … … … … … … … … … … … … … 1520
29. Don Martín de Acuña en … … … … … … … … … … … … 1521
30. Juan Manrique de Luna en … … … … … … … … … … … 1522
31. Don Pedro Ordóñez de Villaquirán en … … … … … … … … 1528
32. Antonio Bázquez de Zepeda en … … … … … … … … … … 1531
33. Pedro de Quijada en … … … … … … … … … … … … … 1535
34. Marcos de Barrionuevo el mismo año de … … … … … … … 1535
35. Don Sancho de Córdova en … … … … … … … … … … … 1537
36. Doctor Suárez de Toledo en … … … … … … … … … … … 1540
37. Pedro Núñez de Avellaneda en … … … … … … … … … … 1541
38. Lic. Antonio de Mena en … … … … … … … … … … … … 1543
39. Don Alonso de Tovar en … … … … … … … … … … … … 1544
40. Lic. Alfaro en … … … … … … … … … … … … … … … 1547
41. Don Juan de Acuña en … … … … … … … … … … … … … 1548
42. Lic. Céspedes de Obiedo en … … … … … … … … … … … 1551
208 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV

43. Lic. Arévalo en … … … … … … … … … … … … … … … 1557


44. Rui Barba Coronado en … … … … … … … … … … … … 1559
45. Don Jorge de Beteta en … … … … … … … … … … … … 1561
46. Don Francisco Argote el mismo año de … … … … … … … 1561
47. Don Ruiz de Villaquirán en … … … … … … … … … … … 1563
48. Don Francisco Sotomayor en… … … … … … … … … … … 1565
49. Doctor Pernia en… … … … … … … … … … … … … … … 1567
50. Don Antonio de Lugo en … … … … … … … … … … … … 1569
51. Don Lázaro de Quiñones en … … … … … … … … … … … 1573
52. Lic. Martín de Espinosa en … … … … … … … … … … … 1575
53. Luis Gaytán de Ayala en … … … … … … … … … … … … 1579
54. Don Alonso de Cárdenas en … … … … … … … … … … … 1583
55. Luis Gaytán de Ayala 2ª vez en … … … … … … … … … … 1587
56. Don Rodrigo de Águila en … … … … … … … … … … … 1592
57. Mosén Ruví de Bracamonte … … … … … … … … … … … 1599

Siglo XVII
58. Lic. Silba de Torres en … … … … … … … … … … … … … 1602
59. Don Gonzalo Manuel en … … … … … … … … … … … … 1607
60. Don Pedro de Guzmán en … … … … … … … … … … … … 1612
61. Don Francisco de Villasis en … … … … … … … … … … … 1618
62. Don Juan de Castro y Castilla en … … … … … … … … … 1622
63. Don Francisco de Brizuela y Cárdenas en … … … … … … … 1625
64. Don Nuño de Moxica en … … … … … … … … … … … … 1630
65. El conde de la Revilla en … … … … … … … … … … … … 1634
66. Don Juan Ramírez Freyle de Arellano en … … … … … … … 1638
67. Don Francisco Arévalo de Zuazo en … … … … … … … … 1641
68. Don Álbaro Queypo de Llano y Valdés en … … … … … … 1647
69. El conde de Torralba en … … … … … … … … … … … … 1649
70. El vizconde de la Laguna en … … … … … … … … … … … 1650
71. El conde de Covatillas en … … … … … … … … … … … … 1652
72. Don Álbaro Queypo de Llano y Valdés 2ª vez … … … … … 1654
73. Don Martín de Arrese Jirón en … … … … … … … … … … 1657
74. El marqués de Casares en … … … … … … … … … … … … 1659
75. Don Alonso de Navarra y Haro en … … … … … … … … … 1664
76. Don Francisco de Herrera Enriquez, el 1º de Carlos II* … … 1666
77. Don Baltasar de Rivadeneyra en… … … … … … … … … … 1672
78. Don Francisco de Herrera Enríquez 2ª vez … … … … … … 1678
79. El marqués de Vgena en … … … … … … … … … … … … 1679
80. El marqués de Campo Sagrado en … … … … … … … … … 1682
81. El marqués de Valhermoso en … … … … … … … … … … 1683
82. Don Francisco Ronquillo en … … … … … … … … … … … 1690
83. El conde del Arco y de Guaro en … … … … … … … … … 1694
ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, I 209

84. Don Francisco de Vargas y Lezama en … … … … … … … 1697


85. Don Francisco Ronquillo, 2ª vez por causa del tumulto del
año de… … … … … … … … … … … … … … … … … … 1699

Siglo XVIII
86. Don Fernando Matanza en … … … … … … … … … … … 1703
87. Don Alonso Pérez de Saavedra y Narváez, conde de la Jarosa,
en … … … … … … … … … … … … … … … … … … … 1707
88. Don Antonio Sanguineto y Zayas en … … … … … … … … 1710
89. El conde de la Jarosa 2ª vez en el año de … … … … … … … 1713
90. El marqués de Vadillo en … … … … … … … … … … … … 1715
91. Don Martín González de Arce en … … … … … … … … … 1730
92. El marqués de Montalto en … … … … … … … … … … … 1731
93. El conde de Maceda, Governador político y militar por el Sr.
don Fernando VI, nueva forma que duró poco, en … … … … 1747
94. El marqués del Rafal** en nobiembre de … … … … … … … 1747
95. Don Francisco de Luján y Arce en … … … … … … … … … 1753
96. Don Alonso Pérez Delgado en … … … … … … … … … … 1765
97. Don Andrés Gómez de la Vega, Yntendente general de exérci-
to del reyno de Valencia, en … … … … … … … … … … 1776
98. Don Josef Antonio de Armona y Murga, Yntendente general
de exército del reyno de Galicia, desde 12 de enero de 1777.
Es Corregidor actual y ha formado este cathálogo, por no ha-
verle hasta ahora.

* [Nota de Armona:] «Este Corregidor Herrera publicó vando en Madrid para el


primer alumbrado de las calles y plazas por la noche. Don Juan de Austria, her-
mano de Carlos II, mandava en 1678, y quiso hacer lo mismo que Luis XIV hizo
en París por aquel tiempo. Fue a costa de los vecinos, y así duró poco. Don Juan
de Austria, que murió en 1679, no tuvo tiempo para acavar de establecer el pro-
yecto, que por otra parte fue bien murmurado y mui mal recivido del vecindario
pobre de Madrid.»
** [Nota de Armona:] «El marqués del Rafal fue el primero en quien se vnieron
las tres judicaturas que han gozado y gozan hoy sus succesores. Esto es, la de Co-
rregidor de Madrid, Superintendente general de sisas reales y municipales y Juez
Protector y privativo de todos los theatros cómicos y representantes de España.
Antes estuvieron repartidas en tres ministros diferentes. Esta reunión provino de la
novedad que se hizo en Madrid para establecer el govierno del Teniente general,
conde de Maceda.»
TOMO II
[1] Discurso original sobre hacer útiles y buenos los theatros y los
cómicos en lo moral y en lo político, y La Theodora, tragedia traducida
del francés al castellano por el Exmo. Sr. duque de Híjar 1 .

PRÓLOGO
Todos los males que se obserban y acaecen en el mundo tienen su ori-
gen en el desarreglo de las costumbres, o por falta de educación política y
christiana o por excesos de libertad en las diversiones y concurrencias pú-
blicas. El arrancar esta raíz tan perniciosa deviera ser la continua tarea de
los verdaderos amantes de la patria, proponiendo a este fin los medios más
conducentes para su logro; y nunca mejor época para berificarlo en España
que la presente, en que se fomentan y protegen las sociedades cuio princi-
pal instituto es el de la felicidad pública.
Mas no por esto ha de dejar cada uno en su particular de cooperar a ob-
geto tan recomendable; las personas que por providencia divina están cons-
tituidas en la más alta clase de la república deben ser las que más se esme-
ren y sobresalgan, para que con su egemplo, o su protección, se animen y
aliente[n] las demás.
Yo, por mi parte, he procurado dar una prueva de mi buen deseo, tradu-
ciendo del francés al castellano la obra de El amigo de la jubentud 2 , donde

1 Duque de Híjar (Pedro Pablo Alcántara de Silva Fernández de Híjar y Abarca de


Bolea, X duque de Híjar), Discurso sobre hacer útiles y buenos los teatros y los cómicos en lo
moral y en lo político, publicado anónimo en el Correo de Madrid entre 23 de abril y 3 de
mayo de 1788, y el mismo año en una edición de 40 ejemplares, todos desaparecidos. Véase
Javier García Menéndez, «El Discurso sobre hacer útiles y buenos los teatros y los cómicos
(1784) del Duque de Híjar», Dieciocho, 26 (2003), 295–316, una edición del texto con un
estudio, en el que García Menéndez corrige la atribución errónea al XI duque de Híjar,
Agustín Pedro de Silva Fernández de Híjar y Portocarrero, en Cotarelo, Controversias págs.
360b–362a, puesto que éste sólo tenía once años en 1784, cuando se compuso el Discurso.
Armona sacó esta copia del original que le mandó el propio duque; véase la correspondencia
que reproduce después del Discurso. Señalamos en las notas, con la referencia «Híjar», las
variantes del texto publicado por García Menéndez, basado en la versión publicada en 1788,
con respecto al de Armona, copiada en 1785. Falta el prólogo en el texto publicado.
La Theodora debe ser Théodore (1646), tragedia de Pierre Corneille. No hemos localiza-
do la traducción del duque.
2 Se refiere a la obra reciente de Jean-Jacques Fillassier (o Filassier), Éraste, ou l’ami de
la jeunesse: entretiens familiers, dans lesquelles on donne aux jeunes gens de l’un et de l’autre
sexe des notions suffisantes sur la plupart des connoissances humaines (París: Vincent, 1773).
No consta que llegara a publicarse la traducción del duque. Apareció después la de Fernan-
214 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

se dan a los jóvenes instrucciones y documentos admirables sobre el dog-


ma y moral de la religión, con un méthodo tan claro y sencillo que puede
acomodarse a toda clase de estados y condiciones. Y ¿quién dudará de que
una obra de esta especie sea de las más útiles? La religión enseña a ser
buenos vasallos del Rey, buenos ciudadanos y finalmente hombres buenos;
porque ella recomienda la devida subordinación a los superiores, la buena
armonía y sencillo trato con los iguales, arregla y corrige las malas cos-
tumbres, abomina del ocio, anima el travajo, detesta las usuras, quiere la
buena fe en los contratos, es enemiga de la mentira, ama la verdad, castiga
la injusticia, atiende la equidad y el proceder: en una palabra, proscribe
todo lo malo e inspira, persuade y premia todo lo bueno. ¡Oh con quánta
razón exclamó el célebre Monsieur Duguet 3 que aquel reyno es más feliz
donde está mas arraigada la religión!
De tanta importancia es la obra que traduge, aprovechando los ratos que
me dejavan libre otras indispensables precisas obligaciones; pero, advir-
tiendo que no todos los hombres pueden vivir solitarios en medio del mun-
do y que no son los únicos males que en él dominan aquellos que se casti-
gan por los magistrados con las penas impuestas por las leyes, pues hay
otras más terribles, por más disfrazados y comunes, que comprehenden con
más generalidad en toda clase de gentes, quales son los que producen la
diversión del theatro, necesaria en los pueblos grandes, he crehído que si
éstos se arreglasen como combiene, no sólo cesarían los daños de que pue-
de ser causa, sino que se le haría servir a la instrucción y utilidad de aque-
llos que le disfrutan.
Mucho tiempo estube luchando con mi pensamiento, temeroso siempre
de estenderle por escrito, considerando lo arduo de la empresa y mi corta
capacidad para desempeñarla, hasta que al fin, animando mi justa timidez,
he significado mi modo de pensar en este discurso, sin la jactancia de que
se siga el rumbo que propongo, sino de que se tome lo que tubiere de pro-
porcionado, se aumente lo que pareciere más conforme y se logre el arre-
glo del theatro, de que hay tanta necesidad en España.
He puesto a continuación la traducción de una tragedia de Pedro Cor-
neille (uno de los más célebres autores de Francia), intitulada La Theodo-
ra 4 , tomado el succeso del libro segundo De vírgenes, que escrivió San
Ambrosio, para hacer demostrable que se pueden unir en el theatro lo agra-
dable y lo v́til: en ésta se be el contraste de las pasiones, ya de la religión,
en Theodora, ya del amor, en Plácido, y ya de la rabia y de la benganza, en

do Romero de Leis: Jean-Jacques Fillassier, Erasto, ô el amigo de la juventud: lecciones


familiares sobre la mayor parte de los conocimientos humanos [...]. Traducida del original
francés por D.F.R.L. (Madrid: Blas Román, 1797).
3 Jacques Joseph Duguet (1649–1733), orador y teólogo jansenista.
4 Théodore, vierge et martyre (1645) fue en su día uno de los más notables fracasos de
Corneille. No consta que llegara a publicarse la traducción del duque.
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 215

Marcela; los perjuicios que causa la ambición en los que deben governar
con desinterés se observa por la conducta de Valente, que dio lugar a la
muerte de Theodora, y Didimo, a la desesperación de Marcela y a la de
Plácido. Por último, se adbierte que, siendo de amores todo lo que se trata
y de prostitución el castigo con que se amenaza y sufre Theodora, está
todo puesto con tanta limpieza y jugado el lance principal con tanto decoro
que no deja que apetecer aun a los oídos más puros. Que esta pieza tiene
interés, que suspende, que dibierte y que instruye, ¿podrá negarse? Pues
háganse por este rumbo u otro semejante todas las representaciones, y
créase de buena fee que las resultas han de ser favorables.
No quiero escusar ni las faltas que pueda tener el discurso ni la tra-
ducción de la tragedia, porque todas espero me las disimulen por el buen
deseo con que he emprendido este travajo, y porque nadie me gana ni a
nadie cedo en interesarme por quanto pueda coadyubar al beneficio común
de mis paysanos y de mi patria.

DISCURSO SOBRE HACER ÚTILES Y BUENOS LOS THEATROS Y LOS CÓMICOS


EN LO MORAL Y EN LO POLÍTICO

No consiste la felicidad de los estados en sólo los asuntos grandes;


éstos, por su misma naturaleza y por las resultas que prebienen, ocupan
seriamente la atención de los magistrados, se examinan con reflexión, se
tratan con pulso, se rebuelben con maduro consejo, y así producen re-
gularmente los buenos efectos que se desean. Los asuntos que parecen
regulares, tribiales 5 y aun comunes merecen también el cuidado del go-
vierno, y suele depender de ellos, no menos que de los otros, la felicidad
pública, o por ser frecuentes o por lo que influyen en el trato civil de las
gentes o por otras razones, y, componiéndose un estado de cosas grandes y
pequeñas, todas merecen su atención respectiba.
La materia de que se ba a hablar será despreciable para el concepto de
algunos que únicamente la miren por la corteza o superficie, pero mui
importante para los que atiendan 6 a su substancia y a su extensión. La
preocupación de muchos no es razón sirva de rémora en el feliz tiempo que
disfrutamos y en que se superan los maiores incombenientes, quando se
trata del bien público. Este deseo propio de un buen patricio debe alentar a
qualquiera, a pesar de la timidez de su genio, para trasladar al papel las
reflexiones de su estudio o meditación.
Vn theatro arreglado en todas sus partes se presenta como un manantial
fecundo, del que sale un caudaloso río cuias aguas ban fertilizando todos
los parages por donde pasan, siendo, por el contrario, un theatro desarre-

5 Híjar: «Los asuntos que parecen triviales ».


6 Híjar: «atienden».
216 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

glado, por falta de civilidad o por exceso de disolución, un charco cenago-


so y profundo donde se ahogan unos y peligran otros 7 . Así pues, como se-
ría una de las maiores ventajas para la vida el limpiar todos los pantanos
que inficionasen los pueblos, del mismo modo lo será para la vida civil y
aun para las buenas costumbres el limpiar los theatros de quanto tengan de
nocibo, hasta dejarlos en el arreglo que corresponde.
Para comprehender mejor lo importante de la materia, bastará decir que
la comedia es imitación de las perfectas y virtuosas acciones 8 , espejo de lo
que pasa e imagen de la verdad 9 , y si todos estos dictados combienen a las
representaciones, ¿de qué utilidades no será susceptible el theatro? Éste
hará aborrecible el vicio, amable la virtud y plausibles las acciones heroi-
cas, al propio tiempo que instruya en las reglas de la equidad y del pundo-
nor, en las máximas justas y equitativas y en toda suerte de buena doctrina,
con tanta maior ventaja quanta es la maior impresión que hacen en los
ánimos aquellas cosas que se perciben por los ojos. No será, pues, abanzar
demasiado si se quiere añadir que el teaotro [sic] 10 es la escuela más pú-
blica donde, con pretexto de recreo, concurre todo el pueblo sin distinción
de clases ni estados, reflexión que por sí sola pide la más escrupulosa aten-
ción de los que mandan. ¿Qué cuidado no se pone en los seminarios para la
educación de los niños? ¿Qué reglas en las vnibersidades para la buena
dirección de los estudios? ¿Que vigilancia por los ministros encargados del
govierno de los pueblos para que se porten como deben todos sus vecinos,
evitando los fraudes, los escándalos y todo género de excesos? ¿Qué leyes
tan prudentes no se promulgan para la policía? Pues todas estas cosas se
reúnen en el teatro: allí se instruyen los jóbenes, se aprenden las costum-
bres, se hacen demostrables por la acción los principales puntos de la
historia, donde se descubre la buena o mala política de los hombres, las
acciones laudables y las que no lo son, los usos y prácticas de cada siglo,
sus vicios y sus virtudes, las ydeas de lo que se debe seguir y de lo que se
debe evitar, premiado el mérito y corregido el delito. Finalmente, allí hay
doctrina para todos, haciendo amable lo bueno y aborrecible lo malo.
A la dibersión de un theatro arreglado atribuye entre otras causas un cé-
lebre autor de nuestro tiempo 11 la grande literatura de los griegos, y añade

7 Híjar: «peligran unos y se ahogan otros».


8 Nota original: «(1) Arist[óteles], en Poética.»
9 Nota original: «(2) Cicerón.»
10 Híjar: «teatro».
11 Nota original: «(3)» (no hay ninguna nota aquí en el manuscrito). Híjar: «(3) Abate
Andrés, tom. I, p. 37 y 38.»
El «abate Andrés» es el erudito jesuita Juan Andrés y Morell (1740–1817). El autor se
refiere al primer tomo de su Dell’Origine, progressi e stato attuale d’ogni letteratura, 7 vols.
(Parma: Dalla Stamperia Reale, 1782–1799), traducido al castellano, como Origen, progre-
sos y estado actual de toda la literatura, por su hermano Carlos Andrés, 10 vols. (Madrid:
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 217

que no se atreberá 12 a decidir que la literatura francesa debe tanto a Carte-


sio como a Corneille, porque aquél se limitava a la enseñanza de algunos
filósofos y mathemáticos y éste se elebaba a maestro de todos, pues en un
drama bien hecho todos allan pasto para su entendimiento y para su
instrucción. Y a la verdad, ¿quánto maior será el número de los que concu-
rren al teatro que carecen de más nociones que las que en él se aprenden 13 ?
¿Quánto el de aquellos en quienes la sátira o mofa de la escena hará mas
impresión para su escarmiento que las vehementes exortaciones de los púl-
pitos, de las que acaso huyen temerosos? ¿Quánto el de los que, embebidos
en el amable aspecto de las acciones piadosas y nobles y horrorizados de
las contrarias, tendrán siempre un despertador para su conducta? Si en
estos términos el teatro arreglado y corregido es útil y combeniente, será
también un principio de buen govierno el protegerle y fomentarle, porque
no estando el mal en el teatro sino en el abuso que de él se hace, y siendo
justo mantener al público sus dibersiones, cuia práctica está authorizada
con la más antigua costumbre de todos los reynos del mundo, será una
finísima política cortar los excesos que se pueden cometer y hacer instruc-
tiva la dibersión.
Así se practica en los seminarios más respetables de la educación de la
nobleza, donde por pasatiempo honesto y desaogo de los estudios se hace
uso del teatro, y aun entra allí parte de la enseñanza, porque alienta a ha-
blar en público, a presentarse bien, a rebestirse de los afectos 14 que corres-
ponde, a amar la buena poesía y conocer el mérito de las obras dramáticas.
Es verdad que no se podrá conseguir todo esto de el común de las gentes,
mas se lograrán unas cosas en unos y otras en otros, y en todos, desde lue-
go, que se dibiertan con decoro y con utilidad.
Ya en España en estos últimos años se empezó a tratar este punto, pero
se quedó como en embrión por ciertas incidencias que no tienen conexión
alguna con este escrito. Razón será que se entre desde luego a llebar a
efecto aquellas buenas ideas hasta dejarlas perfeccionadas; abrir un camino
para su logro es todo el designio de este discurso, no para que se siga como
se produce, pues fuera notable temeridad y presunción, sino para que, to-
mando lo que fuese oportuno y añadiendo lo que se creyese más adaptable,
logre la nación, además de las utilidades que ban indicadas, la gloria de
que las demás que piensan tener ya sus theatros con toda la policía de que
son susceptibles, la imiten en llebarlos a su maior perfección. Todo el pen-

Antonio Sancha, 1784–1806). Hay edición moderna con el mismo título, en 6 vols., coor-
dinada por Pedro Aullón de Haro (Madrid: Verbum, 1997–2002).
12 Híjar: «atrevería».
13 Híjar: «las que en él aprenden».
14 Híjar: «efectos».
218 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

samiento se reduce a 15 dos palabras: buenas comedias, buenos cómicos,


para que de ambas resulte un buen theatro.

BUENAS COMEDIAS
No se halla nuestro theatro en aquel deplorable estado de disolución que
obligó a los lacedemonios a prohibir las comedias y las obras de Archito
porque no se inficionasen los jóbenes 16 , ni con unos farsantes como aque-
llos de quienes opinó Platón 17 debían hecharse de la ciudad; mas no por
eso está corregido en lo moral ni en lo político. No se hablará de lo pri-
mero, por ser ageno de la profesión del autor de este discurso, y porque si
se lograse en lo segundo la reforma que se desea, se vería tambien en lo 18
moral por una correspondencia precisa, pues quedarían quitadas del todo
las causas que se pueden oponer a que sean indiferentes las comedias 19 .
Las compañías de nuestros cómicos reúnen en sí todas las variedades de
las de los antiguos griegos y romanos: ya hacen funciones heroycas, ya
trágicas y ya también las de los pantomimos y demás de esta clase, con lo
que se berifica una mezcla ridícula de lo magestuoso con lo vajo, de lo
serio con lo bufón, de lo triste con lo alegre, de las buenas máximas con la
agudeza superficial y de la moderada sátira con la immoderada, que casi
raya a la desbergüenza. De esta confusión probiene el que muchas veces se
noten, a pesar de las precauciones que oi rigen, varios excesos, ya de parte
de los compositores, ya de parte de los cómicos, con especialidad en las
tonadillas y sainetes, donde aparece la libertad disfrazada con el chiste 20 .
Vn diestro jardinero que apetece conserbar solamente aquellas flores de
buen olor y bista y aquellos árboles de sazonado fruto, cuida diligente de
arrancar las plantas inútiles y perjudiciales y los árboles infructíferos, hasta
dejar su posesión con el maior esmero y adorno. A este modo se pudiera
hacer con nuestros theatros: en cada parage donde le hubiese, debería
ponerse un director con amplias facultades para que no permitiese otras
representaciones que las que estubieren aprobadas. Este director cuidaría
también de la conducta de los cómicos, como juez immediato de todos
ellos, prestándole el govierno del pueblo respectibo todo el auxilio que ne-
cesitase, debiendo recaer este encargo en persona de instrucción y respeto
que le pudiera desempeñar y corresponder a la confianza de cometérsele la
superintendencia de este importante ramo de policía.

15 Híjar: «se reduce, pues, a».


16 Nota original: «(1) Val. Max. Lib. VI. Cap. 3.»
17 Nota original: «(2) Lib. I. de República.»
18 Híjar: «la».
19 Nota original: «(3) San Buena Vent[ura] 4ª d 16a duª pte. 1ª de la distinción duª 13ª.»
20 Nota original: «(4) No se motejan todos los sainetes y tonadillas, pues hay de uno y
otro cosas mui buenas.»
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 219

En París, donde se ha puesto el maior esmero sobre la cultura y buen


gusto de los theatros, dependen éstos immediatamente del patrocinio regio
y gozan los actores del título de comediantes del Rey, siendo su jefe único
y pribatibo juez el gentilhombre de camara que está de año de servidum-
bre 21 , y el Exmo. autor de quien se ha sacado esta noticia asegura 22 que la
immediata protección que logran del trono hace que conserben aquel deco-
ro y decencia que se obserba y causa el grande auge en que se alla esta
parte tan esencial de la buena policía, que tan poderosamente influye en el
moral y en los morales vrbanos 23 . La protección y la dirección son las dos
manos que deben obrar en la reforma y arreglo del theatro o el jardinero
que arranque las plantas perjudiciales y que cuide de la conservación y
aumento de las útiles.
Para separar las comedias y tragedias buenas de las malas, para enmien-
das 24 y para deshechar enteramente las inútiles, desarregladas y nocivas,
sería mui del caso una mesa censoria compuesta de seis sugetos: los dos
theólogos 25 , para que cuidasen de lo respectibo al dogma y moral, y los
quatro restantes sugetos de buen gusto 26 y literatura competente a 27 exami-
nar las obras que hayan de representarse, y siendo éstas comprehensibas de
historia, de mithología, de cuentos morales, etcétera, resulta quál debe ser
la amena y fecunda erudición de que han de estar instruidos los censores,
además de poseer todas las reglas de la poética para poder calificar el
mérito de la obra en todas sus partes.
Oy se acostumbra en Madrid remitir las piezas nuevas que han de repre-
sentarse a la censura de dos theólogos (que comúnmente son religiosos),
uno nombrado por el Vicario y otro por el Corregidor, y con tan limitado
tiempo que mientras una copia la está revisando el censor, otra está en el
copiante que escribe los papeles para que los estudien los actores, y de
aquí resultan dos males (que no pueden negar quantos concurren al thea-
tro): el de no suprimirse lo que el censor previene, porque, ya aprendido
por los cómicos, lo dicen aunque sea sin adbertencia, y el de que, como los
censores, por su estado, no freqüentan las representaciones, aprueban lo
que, escrito, no demuestra el daño con que aparece animado sobre las ta-
blas.

21 Nota original: «(5) Década epist., cart. 8ª, pág. 208.» Se refiere a «Francisco María de
Silva» (seud. de Pedro Jiménez de Góngora, duque de Almodóvar), Década epistolar sobre
el estado de las letras en Francia: su fecha en París año de 1780 (Madrid: Antonio de San-
cha, 1781).
22 Nota original: «(6) El Exmo. Sr. duque de Almodóvar, aunque con nombre supuesto,
en la citada obra.»
23 Híjar: «las costumbres urbanas».
24 Híjar: «para enmendar y corregir las que fuesen susceptibles de enmienda».
25 Híjar: «seis personas: dos teólogos»
26 Híjar: «las cuatro restantes de buen gusto»
27 Híjar: «para».
220 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

El travajo que precisamente habían de tomar los seis examinadores del


theatro, o los seis vocales de la mesa censoria, sin duda sería grande y con-
tinuo, digno de aprecio y retribución; su nombramiento, para ser más reco-
mendable, debiera ser, quando no de la persona misma de S.M., a lo menos
de su primer Secretario de Estado, quien acordaría la dotación de sueldos
que estimase corresponder a las tareas de que se encargaran 28 .
Para dar principio a las buenas representaciones, ya fuesen cómicas o ya
trágicas 29 , tenemos muchas de que usar desde luego y de las que, habién-
dose algunas representado, merecieron la aceptación de todo el público,
rindiendo entradas considerables. Este testimonio hace la apología de
nuestra nación, que sabe como otra qualquiera apreciar las obras de mérito,
y sabrá del mismo modo renovar la memoria de sus maiores, de quienes
han tomado reglas y algunas piezas los estrangeros para sus teatros 30 , de-
mostrando quán engañados discurren los que piensan ser gusto propio de la
misma nación el 31 actual sistema de sus representaciones, que no se intro-
dugeron hasta principios del siglo XVII 32 . De esta mudanza no tubo culpa

28 Híjar: «encargaban».
29 Híjar: «o ya fuesen trágicas»
30 Nota original: «(7) Abate Andrés, tomo 1º; el mismo, cart[a] al Comendad[o]r Valen-
te Gonzaga; Lampillas en su Ensayo apologético; Montiano, Discursos sobre la tragedia.»
Para la primera referencia, al tomo 1º de Dell’Origine, progressi e stato attuale d’ogni
letteratura de Andrés, véase n. 11 arriba. La carta citada es Carta del abate D. Juan Andrés
al Señor Comendador Frey Cayetano Valenti Gonzaga, caballero de la Ínclita Religión de
Malta, sobre una pretendida causa de la corrupción del gusto italiano en el siglo XVII
(Madrid: Antonio Sancha, 1780), traducción del original italiano (Cremona: Manini, 1776),
una comedida defensa de la literatura española, especialmente el teatro de Lope y Calderón,
contra la acusación de haber corrompido las letras italianas. Véanse también Juan Andrés,
Bolonia, Florencia, Roma: cartas familiares, I, edn. de Enrique Giménez López (Alicante:
Universidad de Alicante, 2005); Guido Ettore Mazzeo, The Abate Juan Andrés: Literary
Historian of the XVIII Century (New York: Hispanic Institute in the United States, 1965);
Adolfo Domínguez Moltó, El abate D. Juan Andrés Morell (un erudito del siglo XVIII)
(Alicante: Instituto de Estudios Alicantinos, 1978).
«Lampillas» es el abate Francisco Javier (Xavier) Lampillas, otro jesuita expulsado de
España. Se refiere a su Saggio storico-apologetico della letteratura spagnuola contro le
pregiudicate opinioni di alcuni moderni scrittori (Genova, 1778–1781), traducido como
Ensayo histórico-apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de
algunos escritores modernos italianos, 7 vols. (Zaragoza: Blas Miedes, 1782–1786). Véase
María Sanhuesa Fonseca, «La obra de Javier Lampillas (1731–1810) y la defensa de la
literatura y música españolas», en El mundo hispánico en el Siglo de las Luces: actas del
Coloquio Internacional «Unidad y Diversidad en el Mundo Hispánico del siglo XVIII» (1994,
Salamanca) (Madrid: Editorial Complutense, 1996), págs. 1193–1204.
La última obra citada en esta nota es Agustín Montiano y Luyando, Discurso sobre las
tragedias españolas (Madrid: Joseph de Orga, 1750), en el que incluyó su tragedia Virginia;
le siguió en 1753 su Discurso II sobre las tragedias españolas, con su tragedia Ataúlfo. Véa-
se Rosalía Fernández Cabezón, La obra literaria del vallisoletano Agustín de Montiano y
Luyando (1697–1764) (Valladolid: Editora Provincial, Diputación, 1989).
31 Hïjar: «en el».
32 Nota original: «(8) Abate Andrés, cart[a] citada.»
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 221

el público, sino es los cómicos que, faltos de instrucción y de buenos prin-


cipios en su arte, adoptaron la novedad, y como dueños de la acción de
admitir o repudiar las obras que les presentaban los autores, como que se
las pagaban, dieron de mano a las que no se atemperaban con su gusto o
con su capricho, a pesar de los combencimientos que tenían en las muchas
que por entonces representaron buenas, con aplauso y utilidad de sus inte-
reses 33 .
Si desde el principio del siglo XVII se introdujo la novedad y desde en-
tonces hasta aora no han faltado quienes hayan escrito algunas excelentes
obras dramáticas 34 y traducido otras, será cierto que desde luego se puede
hacer uso de ellas y, en el ínterin, dedicarse la mesa censoria al examen y
arreglo de las que sean capaces de admitirle, sin que esta prolija operación
se atropelle, pues son muchas las que se pueden recoger si se saben buscar,
para que el público esté servido; a más de que los ingenios españoles, natu-
ralmente agudos, penetrados 35 y sutiles en el razonamiento familiar, y que
juzgan les es más permitido serlo en los versos, que es un razonamiento
estudiado 36 , no dejarán de producir cada día nuebas comedias y tragedias
con no inferior mérito que las más celebradas de Francia, pudiendo lison-
gearnos de que en brebe por estos medios se ha de lograr la reforma de
nuestros theatros, haciendo que sean con sus oportunas representaciones
una verdadera escuela de buenas costumbres.
Si aun en medio del estragado gusto del día se han visto sugetos de
recomendables circunstancias, por su cuna, por su talento o por su estado,
que, dignos apreciadores de las buenas piezas del theatro, se han dedicado
a componerlas o traducirlas 37 , ¿quánto maior será el de los que sigan sus

33 Nota original: «(9) Cervantes, en el prólogo de sus comedias; Abate Andrés, en la


carta citada.»
34 Nota original: «(10) Se usa esta voz porque pueden representarse muchas que sin ser
tragedias ni comedias son útiles y dibertidas, como son las zarzuelas o representaciones de
versos y música, las pastorales y otras a que está acostumbrada la gente, y que, teniendo
buena moral y las demás reglas del arte, no hay motibo para que no se usen.»
35 Híjar: «penetrativos».
36 Nota original: «(11) Masdeu, tomo primero, pag. 235, citando a Muratori, tomo pri-
mero, libro segundo, capítulo octavo.» Se refiere a Juan Francisco de Masdeu, Storia critica
di Spagna e della cultura spagnuola in ogni genere: preceduta da un discorso preliminare:
opera di Gianfrancesco Masdeu, 4 vols. (Fuligno: Pompeo Campana; Firenze: Pagani, 1781–
1788); versión ampliada en español: Historia crítica de España y de la cultura española, 20
vols. (Madrid: Antonio de Sancha, 1783–1805). Véase Roberto Mantelli, The Political,
Religious and Historiographical Ideas of Juan Francisco Masdeu, S.J. (Nueva York: Garland,
1987). El autor citado es Ludovico Antonio Muratori (1672–1750); podría referirse a la
edición Opere del proposto Ludovico Antonio Muratori, già bibliotecario del serenissimo
signore duca di Modena, 13 tomos en 19 vols. (Arezzo: Michele Bellotti, 1767–1773).
37 Nota original: «(12) Don Agustín de Montiano compuso dos tragedias. El duque de
Medina Sidonia tradujo dos del francés. El marqués de Palacios, tres. Vna el marqués de
San Juan. Don Melchor de Jovellano [sic], del Consejo de Órdenes, ha compuesto una co-
media y una tragedia. El autor de este discurso tradujo otra, y varias compuestas y tradu-
222 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

huellas quando, arreglado el theatro en todas sus partes, obserben la utili-


dad que produzcan sus tareas y el aplauso que logran? Se hará entonces el
theatro obgeto digno de la ocupación de muchos estudiosos y eruditos que
hoy se desdeñan de entender en este punto. No serán ya los cómicos los
arbitrios [sic] 38 de recibir ni de repudiar sus obras; pasarán solamente por
la censura de sugetos de talento que sabrán discernir y dar todo su valor al
mérito que en sí tengan, y bolberá a ser tratada la poesía dramática como
un ramo de ciencia, y ciencia mui apreciable; ocuparán los autores un lugar
distinguido en la estimación de las gentes y hallarán también sus produc-
ciones en el ilustrado Govierno que nos dirige aquella benebolencia y
aceptación que lograron las obras de Homero del grande Alexandro.
Vnas representaciones de la clase que indico nada tendrán de reprensi-
bles, no seran indignas de un reino cathólico ni de un país civilizado; pues
si las acciones que recrean y causan solaz al hombre, hechas por buen fin y
sin otra mala circunstancia, son lícitas y buenas 39 , ¿por dónde han de dejar
de serlo aquéllas que, al mismo tiempo que diviertan, instruyan? Antes
bien resultarían muchas utilidades que acreditaría la experiencia y que se-
rían para el tiempo succesibo uno de los maiores testimonios de la actual
feliz época de la nación.
Lo mismo que queda dicho acerca de las piezas principales se debe ege-
cutar con las que llamamos tonadillas y sainetes. No está reñido el chiste
con la decencia, ni deja de ser grata la música porque la acompañe una
letra inocente; sin la amargura de lo licencioso será más dulce, y sin los
ridículos caracteres de los antiguos mimos y pantomimos de los griegos y
los romanos ni la chocarrería de los libertinos pueden y deben ser los
sainetes no menos agradables, porque todas las cosas son mejores quanto
más buenas.
Estas piezas aprovadas por la mesa censoria y estos sainetes y tonadillas
habían de ser igualmente las que se representasen en los teatros de fuera de
Madrid, y no otras, sobre cuio particular debería poner todo cuidado y vi-
gilancia su respectibo director.
Se ha insinuado sobre las representaciones alguna cosa de lo mucho que
ofrece la materia, para que, atendida su importancia, pueda tratarse del más
oportuno remedio; pero como también sea otra parte principal la de la re-

cidas por Huerta, Asensio, Moratín, don Ramón de la Cruz, don Fermín Laviano y otros.»
En el texto publicado, esta nota termina: «[...] don Melchor de Jovellanos, del Consejo de
Órdenes, ha compuesto una comedia y una tragedia; y otros muchos.»
38 Híjar: «árbitros».
39 Nota original: «(13) Doctor Navarro en su obra manuescrita De recreaciones y fiestas
publicas, citando a Arist[óteles], lib[ro] 4º de su Etica, y a Santo Tomás, Secunda Secundae,
quest[io] 168.»
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 223

forma o arreglo del teatro el ramo de cómicos 40 , se pasa a exponer en este


particular las reflexiones que ha subministrado una seria meditación.

BUENOS CÓMICOS
Esta segunda parte consta de muchos puntos que parecerán escabrosos; mas
no por eso deberán omitirse si fuesen positivas las utilidades que ofrecen. Las
buenas providencias de nuestro Govierno han superado maiores incombenien-
tes con sus sabias resoluciones siempre que lo ha exigido la razón, y vencerán
también los obstáculos que pueden ocurrir para este nuevo sistema.
La poca estimación y la mucha necesidad de nuestros cómicos son la
verdadera raíz de los excesos que se les atribuye, y si aun con estos tropie-
zos ha havido y hay entre ellos no pocos que se han conducido y conducen
con juicio, ¿qué no podrá esperarse de todos, siempre que se arranque esta
raíz, causa de muchos males? El honor y el temor son dos poderosos frenos
para los vicios, aunque es mucho maior el primero, por el interés que tiene
el amor propio, conque donde falta el honor y se añade la necesidad, ¿qué
no ha de resultar por términos regulares 41 ? Puede tenerse por admirable lo
que no sucede.
La fina política de los estados pide que se faciliten los medios para que
todos sus miembros sean útiles, no sólo con respeto a su destino, egercicio
o profesión, sino con atención al común, de forma que no basta (pongo el
caso) que sea un carpintero hávil en su taller; es también necesario que no
sea perjudicial al pueblo con sus excesos. Para lograr ambos extremos se
han tomado precauciones prudentes y providencias arregladas, premiando
y atendiendo el 42 mérito de los que sobresalen en su oficio, y, lo que es
más, se ha despachado a favor de los artesanos en el año pasado de 1783
una Real cédula que, al mismo tiempo en que les distingue mucho, les
anima a que cumplan con honradez sus destinos y que no tengan a menos
valer que les sigan sus hijos, precabiendo de este modo el desordenado
amor de muchos padres que, deseando darles carrera más brillante, criaban
un número abundante de ociosos, quantos heran los que no lograban el
acomodo que apetecían, y el abandono de unos oficios útiles a la república
y cuios establecimientos 43 son tan necesarios y provechosos.
Es verdad que el egercicio cómico no es preciso y que solamente por to-
lerancia subsiste en las cortes y en las grandes ciudades, pero la antigüedad
que tiene, el acogimiento que disfruta en casi todos los reynos de Europa,
la protección que ha obtenido y cuidados del govierno para su adelanta-
miento y perfección, le ha hecho ya casi necesario, y puede llegar a ser

40 Híjar: «a ramo de cómicos»


41 Híjar: falta «por términos regulares».
42 Híjar: «al».
43 Híjar: «adelantamientos».
224 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

provechoso: así lo consideró el célebre legislador de Roma, Numa Pom-


pilio 44 , quando estableció en una de sus leyes que guardasen 45 los entrete-
nimientos públicos, haciéndose con la moderación y modestia devida; y
Honorio 46 amonestó a todos los governadores y jueces diesen ayuda y
favor para que no se quitasen las dibersiones que tenían de costumbre los
pueblos y que las presenciasen, no siendo menos digno de atención el
modo como las autorizó Julio César 47 .
No se dice por esto que a los cómicos 48 se le 49 den todas aquellas distin-
ciones que lograron entre los griegos, que tenían por tan honrado el eger-
cicio que Aristodemo, uno de los más célebres oradores, no se desdeñó de
adoptarle, ni le sirbió de óbice para que los athenienses lo embiasen por su
embajador a el gran Filipo, sino que se les atienda con un respectibo honor
a su clase o como unos hombres que, destinados a serbir al público en su
honesta dibersión e instructibo recreo, son acreedores de alguna atención
del mismo público a quien sirben, y si con justa causa se protegen las artes
y oficios y se les condecora, con la misma o maior se debe hacer con los
cómicos; aquéllos sirben para el cuerpo, éstos para el espíritu, y son mucho
más apreciables las cosas que tocan al espíritu que las que pertenecen al
cuerpo.
¿Por qué han de merecer más distinción que los cómicos otras gentes
positivamente perjudiciales? ¿Que por bentura está el mal en sólo la voz, o
el hombre 50 ? Si no fuera por el temor de exceder, fuera fácil probar quáles
son las personas de quien se habla; pero debe dejarse este discernimiento y
graduación a la censura del Govierno, a quien corresponde y a cuia pres-
picacia [sic] 51 no puede ocultarse de ningun modo. La vileza solo está en
el delito; todos pueden ser hombres buenos en sus destinos y aun
havilitarse para otros.
Haviéndose demostrado quáles deben ser las representaciones, se pre-
gunta aora: ¿qué tendrán estas de parecido, ni los actores, a los pantomi-
mos, mimos y demás de los antiguos? Sobre aquéllos únicamente reca-
yeron las leyes de los emperadores y las sentencias de los filósofos 52 , por-
que decían y representaban cosas abominables, no contra los cómicos y

44 Nota original: «(1) Marc[o] T[ulio] Cicerón, Lib[ro] 1º De legibus.» Híjar: «[...] De
legiae [sic].»
45 Híjar: «se guardasen».
46 Nota original: «(2) Cod[icis] Theod[orici] Lib[ro] 15, tit[ulo] 9.»
47 Nota original: «(3) Senec[a], Lib[er] De brebit[ate] vitae.»
48 Nota original: «(4) La voz cómico de que se usa es la general con que se conocen los
farsantes en España; en Grecia y Roma tenían dibersos nombres según la clase de sus repre-
sentaciones, y como aquí todas se allan unidas, se les da esta voz general.»
49 Híjar: «les».
50 Híjar: «nombre».
51 Híjar: «perspicacia».
52 Nota original: «(5) Doctor Navar[ro], ya citada, punt[o] 4.»
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 225

trágicos, porque éstos fueron honrados de los romanos y de los griegos 53 .


El exemplo que ba citado de Aristodemo es una prueva nada equívoca,
añadiendo, con el testimonio de Emilio Provo 54 , que entre los griegos salir
a representar en el theatro a la vista de todo el pueblo no fue bageza ni
deshonor, y, más terminante todabía, la ley de Augusto 55 en que les quitó
la nota de infames, dando facultad para que sin ignominia ni deshonra pu-
diesen los cavalleros romanos entrar en sus representaciones, habiéndose
verificado con Aristhón que ni le estorbó su buen linage por ser cómico, ni
tampoco ser cómico para sus adelantamientos 56 . Si se quiere reflexionar
imparcialmente, también se hallará que no están tan rígidas nuestras leyes
como se pretende en la nota de infamia de esta especie de cómicos de
quien se ba hablando: vna corta inteligencia de la lengua basta para adber-
tir la diferencia que hay entre los cómicos y trágicos de cosas serias y ho-
nestas a los que prebiene la ley, nombrándolos con las voces o expresiones
de juglares, remendadores e facedores de los zahorrones [sic, por «zaharro-
nes»] 57 . Autoriza también el egercicio cómico el ser materia de entreteni-
miento en las casas, tanto de particulares como de señores, donde con el
decoro correspondiente y demás circunstancias se hacen excelentes come-
dias, desempeñadas con más primor algunas de ellas que en los teatros
públicos. Finalmente se avalora todo lo dicho con la providencia que tomó
el soberano de Parma de mantener a sus expensas una compañía de per-
sonas honradas y bien educadas para la egecución de las piezas de mérito,
y el rey de Nápoles dio su aprovación para que una academia de cavalleros
construyese un teatro donde se representasen las mejores obras 58 de todos
los países 59 .
Si aún no basta lo dicho para persuadir a favor de los cómicos (por las
utilidades que resultan) el que se les quite la nota de bageza en su eger-
cicio, veamos si por ventura la merecen con algún motibo.

53 Nota original: «(6) El mismo, punt[o] 4.»


54 Nota original: «(7) In prefac[io] Vit[ae] Imp[eratorum].» Vitae excellentium impe-
ratorum, conocido también como De excellentibus ducibus exterarum gentium, forma parte
de De viris illustribus, atribuido a veces a Emilio Probo (Aemilius Probus), pero en realidad
obra de Cornelio Nepote.
55 Nota original: «(8) Suet[onio], In Aug[ustum].»
56 Nota original: «(9) Tito Lib[io], lib[ro] 4, dec[ada] 3.»
57 Híjar: «zaharrones». Nota original: «(10) Lei 4ª, tit[ulo] 6º, part[ida] 7º.» Véase la
primera parte de estas Memorias, §8, pág. 27, arriba.
58 Híjar: «obras mejores».
59 Nota original: «(11) Véase el Prólogo del Arte del teatro y el Mercurio de marzo de
1779, en el capítulo de Nápoles.» La primera referencia remite seguramente a François
(Francesco) Riccoboni, El arte del teatro, en que se manifiestan los verdaderos principios
de la declamación teatral [...], traducido del francés por D. Joseph de Resma (Madrid:
Joaquín Ibarra, 1783). «José de Resma» es seudónimo de Ignacio de Merás Queipo de
Llano. El tratado de Riccoboni, L’Art du théâtre, salió en francés en París en 1750
226 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

Todos los actos de los cómicos son de entendimiento y de ingenio: ellos


deben tener memoria y egercitarla, comprehensión 60 de lo que estudian
para recitarlo como corresponde, discernimiento para rebestirse del carác-
ter que les toca, acompañado de la acción, de la voz y del movimiento. En
esta parte, ¿qué se puede hallar débil 61 o vajo? Las personas que represen-
tan tampoco lo son, porque si la comedia es de acción regular y 62 común,
se suponen personas particulares; si es heroica, las de maior espera; si es
de historia sagrada o profana, los personages más ilustres, porque se esco-
gen los más brillantes sucesos; si por lo que egecutan en el theatro, menos;
allí instruyen con las sentencias buenas, reprehenden con la sátira, aconse-
jan con las reflexiones morales, demuestran o rebiben las acciones grandes
y virtuosas y abaten o castigan las perjudiciales y nocibas, sin que sirba de
obstáculo el que en las representaciones se mezclen los papeles del adula-
dor, del tramposo, del traidor y otros semejantes, porque entonces también
representan personas visibles que suele subministrar la historia. ¡Ojalá que
así no fuera! Y aunque sean de sucesos fingidos, el autor acostumbra a
colocar estos vicios en gente de más valer que la del pueblo vajo, por ser
más visibles a todo el mundo los defectos de los hombres de calidad y de
maior egemplo su corrección, que es el fin de la comedia, conque si por
nada de esto aparece mérito para la vileza del egercicio, ¿lo será por desti-
nado a la dibersión pública? No se comprehende por qué lo que no fue óbi-
ce entre los griegos y los romanos haya de serlo entre nosotros.
El theatro arreglado es una de las muchas partes de la policía. Las ven-
tajas que puede producir son mui atendibles, como queda manifestado; a
tan recomendables obgetos dirigen sus travajos los cómicos, y si sirben al
público con utilidad, será equitatibo, quando no justo, que le sirban con
estimación. Es verdad que sirben por dinero, pero la paga nada tiene de
indecoroso ni mal visto, porque ésta se verifica en todos los destinos y
empleos, siendo razón que cada uno coma de su trabajo: si el egercicio en
que se emplean los hombres no es intrínsecamente malo, no debe serlo por
la retribución que le es devida a su subsistencia.
Dos obstáculos podrán oponerse a este modo de pensar: uno, el de que
el cómico está expuesto a la mofa y escarnio de los oyentes, y otro, el de
que se habre una callejuela a muchos hombres de honor para que por olga-
zanería o ligereza tomen este partido. Lo primero debe evitarlo el Gobier-
no con sus providencias; un parage público debe ser tratado con respeto
por quantos concurren a él. Si el cómico no cumple con su obligación,
tiene juez que le corrija y que le castigue; si desempeña lo que le toca, no
debe ser insultado de nadie. No ha muchos años que vio Madrid en sus

60 Híjar: «ejercitar la comprehensión».


61 Híjar: «de vil».
62 Híjar: «o».
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 227

theatros corregidos los excesos del bajo pueblo y de los inconsiderados


partidos, de cuyas providencias aún se mantienen algunas, y si no perma-
necen todas no ha sido por imposivilidad de su observancia, sino por otros
motibos que a nadie se ocultan y es por demás el manifestarlos. En quanto
a lo segundo, lejos de ser el nuebo establecimiento estímulo para que los
que gustan de la libertad y olvidan sus circunstancias admitan partido en
las compañías cómicas, acaso será medio de cerrarles la puerta. Hoy los
cómicos travajan poco con aplicación, estudio y conocimiento; viven con
toda libertad, como que nada suponen en la república; se conducen sin
esperanzas, y no hay reparos que los contengan más que el del general
temor del castigo en los grandes excesos. Por el contrario, los cómicos de
que se trata habían de estar sugetos al superintendente o juez respectibo de
ellos, a la orden del que éste nombrase para ensayarlos y dirigirlos, atarea-
dos al estudio de todas las partes de que consta un buen actor (que no son
pocas) y sin el disfraz de nombre y apellido, porque no haviendo infamia,
no tenían por qué ocultarle. Véase la diferencia y cotégese si sería este des-
tino propio para que lo adoptasen fácilmente los que huyen de la sugeción
y del trabajo, y quando se verificase que los hijos de padres honrados, por
inclinación o afición, admitiesen este egercicio, resultaría con el nuebo
método un partido ventajoso, qual sería el de que su familia no padeciese
por su culpa y el de que no se perdiese un hombre que pudiera más
adelante ser útil para otros destinos. La infamia con que se han reputado
los cómicos hasta aora no ha sido barrera suficiente para contener a mu-
chas personas conocidas de salir al theatro, y sólo ha servido de facilitarles
una libertad perjudicial de todos modos; este mal le conoció mui bien el
Doctor Navarro 63 , y juzgó ser el remedio más eficaz que, a imitación de
Augusto, se quitase a los cómicos una nota que, lejos de contener, sirbe de
tropiezo para el mismo mal que debe ebitarse en quanto se pueda.
Logrando los cómicos estimación en su egercicio, no será mucho atrevi-
miento añadir que acaso serían unos hombres de quienes 64 se sacaría más
partido que de otros de igual clase, porque su estudio 65 , su aplicación, las
piezas que habían de representar les prestarían 66 un fondo de noticias,
ideas y reflexiones nada comunes. Si el principal fin del theatro es dibertir
instruyendo, ¿no han de sacar los actores igual o mayor utilidad que los
concurrentes? Y con tales principios no tendrían adelantado mucho? Los
célebres cómicos que ha tenido la Francia y que han savido más que repre-
sentar sus papeles dan prueva de que esta proposición no es arbitriaria.
Molier ha dejado célebre su nombre por sus muchas obras, y sería formar

63 Nota original: «(12) Disc[urso] ya cit[a]do, punt[o] 4º, al fin.»


64 Híjar: «quien».
65 Híjar: «porque su estado, su estudio».
66 Híjar: «las piezas que habían de representarles, representarían».
228 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

un catálogo harto difuso si se hubieran de referir los que han sobresalido


en más que lo material de su egercicio.
España ha admirado en este siglo un hombre del theatro lleno de pro-
vidad que, sin ensoberbecerse en su fortuna, supo manejarse de forma que
logró la estimación de todas las personas visibles de la Corte, porque no
abusó de la que le dispensaron los soberanos a quienes serbia 67 . Su habi-
lidad le proporcionó el puesto y distinciones que octubo [sic, por «obtu-
vo»] 68 y no le sirbió de impedimento el teatro para conducirse con la
devida reflexión y madurez y con mucho honor: faboreció los españoles
con preferencia a sus mismos paysanos; economizó los caudales del Rey
como si fueran suios; respetó los Grandes del reyno; tubo un trato agra-
dable y obsequioso con todos; en fin, amó a España, donde había hecho su
fortuna y adquirido sus rentas, hasta el extremo de desear su permanencia
en la más miserable aldea que hir a terminar su vida en la mejor ciudad de
su país, y aunque no tubo efecto este deseo, no por eso se extinguió su
reconocimiento y gratitud. Los españoles que han pasado por el lugar de su
residencia podrán decir los obsequios que les hizo y la memoria que
conserbaba de España, de que dio el último testimonio en su disposición
testamentaria, dejando dos legados de bastante suma al Hospital de Ytalia-
nos de Madrid y a la Real Hermandad del Refugio.
No es ya tan repugnante qual pudiera haberlo sido antes de aora el qui-
tar la vileza a 69 los cómicos. Logramos de una ilustración que ha descorri-
do el velo de la preocupación sobre muchos puntos y se han visto efectos
no menos útiles que admirables. En el particular que se trata está ya tan
amortiguada la nota de los cómicos que concurren a los parages públicos
como la demás gente. A los que tienen buen modo de portarse no se les
niega el lado ni el asiento; se les ve pasear con otros que no son del eger-
cicio y, lo que es más todabía, se ha visto uno de ellos incluido en carga

67 Nota original: «(13) Don Carlos Bnosqui [sic, por «Brosqui»] Farineli, cuias prendas
han sido alavadas de quantos serbían en Palacio en tiempo de los reyes don Fernando el VI
y doña María Bárbara, su esposa.» Híjar: se añade al final «y de quien se ha impreso en
Italia el compendio de su historia».
El famoso cantante castrato Carlo Broschi (1705–1782), conocido como Farinelli, llegó
a España en 1737 y dirigió las fiestas musicales palaciegas durante el reinado de Fernando
VI (1746–1759). Al ser despedido por Carlos III, se retiró a Bolonia. Véanse Fiestas reales
en el reinado de Fernando VI: manuscrito de Carlos Broschi Farinelli, edn. de Consolación
Morales Borrero (Madrid: Patrimonio Nacional, 1972; 2ª edn., 1987); Patrick Barbier, Fari-
nelli: le castrat des Lumières (Paris: Grasset, 1994); Vega de Martini y José María Morillas
Alcázar, Farinelli: arte e spettacolo alla corte spagnola del Settecento (Roma: Artemide,
2001). La versión impresa de esta nota, al afirmar que «se ha impreso en Italia el compendio
de su historia», se refiere a Giovenale Sacchi, Vita del cavaliere don Carlo Broschi (Venezia:
Coleti, 1784); Vita del cavaliere don Carlo Broschi detto il Farinello ed. Alessandro Abbate
(Napoli: Pagano, 1994).
68 Híjar: «obtuvo».
69 Híjar: «de».
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 229

honrosa de la república, como lo es la de la Diputación de barrio que tanto


encarece la Real cédula de su establecimiento 70 .
Quando no fuera suficiente lo que ba indicado 71 , bastaría para dar apre-
cio y honor a los cómicos la triste experiencia de los perjuicios que oca-
siona su actual sistema; en un reyno católico no se deve permitir lo que es
positivamente malo y debe hacerse serbir a lo bueno lo que es de suio indi-
ferente. En este caso se ha de mirar el theatro: o se ha de quitar, o se ha de
corregir, y si puede ser (como lo es efectivamente) óbice para que haya
buenos cómicos, tanto en lo facultatibo como en lo moral, la nota de vileza
que les acompaña, exige la razón y la necesidad que se les absuelba de
ella. Si en Francia, como se les atiende por el govierno, se les mirase por la
iglesia, es de creer que, así como son buenos actores, fueran también hom-
bres de buenas costumbres. No es distinta el alma del cómico de la del
cavallero; las prendas amables y la arreglada conducta es la que distingue
verdaderamente y hace apreciables a los hombres 72 . Sólo Francia es tan ri-
gorosa con las gentes del teatro; en los demás países del Catholicismo,
incluyendo a su capital, Roma, se les trata como hijos de la Iglesia. Hijos
son también del estado; ¿por qué, pues, ha de permanecer una preocupa-
ción perjudicial y nociba contra una providencia que promete efectos mui
favorables?
Mas ¿cómo es posible, se dirá por alguno, que las mugeres que aparecen
sobre las tablas a lucir y dar gusto al auditorio guarden la moderación que
es propia de su sexo, quando ya en el acto de presentarse, como que aban-
donan esta misma moderación? No hay duda en que, según el actual mé-
todo, es algo dificultoso: tienen corto sueldo, mucho gasto, un auditorio
poco moderado o reflexivo (se habla del vajo pueblo, porque las gentes
que piensan con onor en todas partes lo acreditan) y, sobre todo, sufren la
bageza 73 de su egercicio. Pero si ésta se quita, si el auditorio se modera,
según ba enunciado, si el gasto se cercena y se aumenta el sueldo, como se
dirá adelante, cesarán los motibos del temor y de la desconfianza. Quando
el acto de salir al theatro fuera opuesto a la vida arreglada y buena con-
ducta, no se hubieran visto muchas cómicas que se han portado y portan
con decoro y aun con piedad, y así las cosas que no son malas en la subs-

70 Nota original: «(14) Quando se establecieron las Juntas de caridad por varrios en Ma-
drid, salió electo en uno de ellos Felipe de Navas, cómico jubilado, y fueron sus compa-
ñeros otros vecinos de los principales del barrio, al propio tiempo que en los demás lo heran
las gentes más visibles de cada uno.»
Las Diputaciones de barrio se establecieron «para el socorro de pobres jornaleros y en-
fermos» por auto de 30 de marzo de 1778. Felipe de Navas, llamado el Platero, representó
en Madrid de 1753 a 1774, cuando se jubiló, a la edad de 55 años (Cotarelo, Don Ramón de
la Cruz, pág. 559).
71 Híjar: «insinuado».
72 Híjar: «hace apreciables los hombres».
73 Híjar: «las bajezas».
230 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

tancia, sino en los accidentes, se debe esperar que, corregidos éstos, que-
den buenas; pero si aun de este modo subsistiere alguna parte mala, es de
fácil remedio, y no por un indibiduo han de perder todos, quando el juicio
no está vinculado a ésta ni a la otra clase, y en todas se verifican personas
que piensan y obran como es devido.
La necesidad de los cómicos no es menos perjudicial que la nota de in-
famia; vn hombre conocido y necesitado es materia dispuesta para qual-
quiera exceso o delito. No le basta el honor que tenga por su cuna si le
falta 74 con que sobstenerle, y de hay [sic, por «ahí»] probiene los fatales
sucesos que cada día llevan 75 de turbación y sentimientos muchas familias.
El honor con necesidad suele ser maior impulso para el precipicio, pero la
renta sin estimación no es digna de aprecio. Son, pues, necesarias ambas
cosas para que todo indibiduo sea útil en la república y, haviéndose dicho
algo relatibo a la estimación con que combendría se tratasen los cómicos,
resta insinuar alguna cosa sobre su recompensa.
Los establecimientos públicos necesitan al principio de muchos gastos,
que deben sufrir o los propios del pueblo, a cuio beneficio se dirijan, o los
arbitrios equitatibos, o el brazo del soberano, que es padre común de sus
súbditos. Los 76 theatros de España se allan necesitados de un todo (sin ha-
blar aora de sus materiales edificios, que son bastante malos), pero, como
no a todo se puede acudir al mismo tiempo, lo más urgente y preciso es un
guardarropa abundante de toda clase de bestidos para las representaciones,
con arreglo al carácter de cada una, y de los demás efectos necesarios para
egecutarla con propiedad ¿Cómo es posible que sufran los infelices cómi-
cos el gasto de tanto género de ropas como necesitan con el corto sueldo
que ganan? Es constante que, a pesar de esta reflexión, se ve que tienen y
usan de variedad de bestidos, tanto regulares como de carácter; pero, sien-
do esto origen de algunos males, deben prevenirse, porque los cómicos que
tienen protectores se ayudan con sus dádibas en una parte, y en la otra la
suplen contrayendo deudas que no pueden satisfacer. Los que carecen de
medios aumentan sus empeños o se visten sin propiedad 77 o con ropas
indecentes, quitando un gran lucimiento al teatro y a su decoro, y las mu-
geres que deben añadir al bestido los demás adornos de la cabeza padecen
maiores apuros. Todo se evita 78 con que haya el guardarropa que ba insi-
nuado: con él se evitan los gastos particulares, la emulación y el riesgo de
la necesidad y se logra un todo uniforme que haga las funciones más agra-
dables. Supuesto que solamente habían de usarse los vestidos del guarda-
rropa del coliseo y que sus galones y demás de esta clase no habían de ser

74 Híjar: «falla».
75 Híjar: «llenan».
76 Híjar: «súbditos. / Los» (punto y aparte).
77 Híjar: «sin a».
78 Híjar: «quita».
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 231

finos, tampoco debería permitirse a los actores adornos singulares y pro-


pios y, desterrados los diamantes del teatro y demas engríos costosos, se
les cortava desde luego el manantial de sus maiores gastos. Las comedias
arregladas o pedirían bestidos de carácter o regulares y comunes: aquéllos
ya los allavan en el guardarropa; éstos los debían tener aún para presen-
tarse en la calle con decencia o en sus casas, con que no tendrían que dis-
traer de su salario cosa que les pudiera perjudicar por este ramo, que suele
atrasar aun a personas de combeniencias 79 .
Cercenado el lujo que ha resplandecido y aún brilla sobre nuestros thea-
tros y siendo modestamente bestidas las cómicas, pues no es necesaria para
la dibersión ni para el lucimiento la falta de moderación, ¿qué se allaría
entonces de contrario al honor del sexo en que saliesen a representar las
mugeres? Si el ser vistas del 80 público es contra su estimación, no deberán
salir ni a la calle, ni al paseo público, ni a funciones y saraos. La preocu-
pación tiene grande dominio, pero no deben governarse por ella las gentes
de juicio. ¿El theatro por ventura es más que una casa destinada a la agra-
dable e instructiba 81 dibersión de los que a ella concurren? Pues ¿qué
tendrá de malo ni repugnante que allí se presenten las mugeres a represen-
tar con decoro y modestia? El público ante quien parecen tampoco puede
serles de perjuicio, porque si, por un lado, se compone de personas de bajo
pueblo, por otro, se alla también no pequeña porción de personas instruidas
de mucho juicio y de la principal nobleza, que aprecian la havilidad y
aplauden el mérito. Haya modestia en los bestidos, moderación en el con-
curso y sea bueno lo que se represente, y no será opuesto a la circuns-
pección de las mugeres salir al theatro ni contrario este egercicio a su
respectiba estimación.
La recompensa por el travajo es justa. En los theatros de Cádiz y Barce-
lona aseguran varios que se hacen mas ventajosos partidos a los cómicos
de lo que ganan en Madrid. Si esto probiene de haber asentistas o del des-
tinto govierno, no es de el día inspeccionarlo 82 , pero sí sería combeniente
que todo el importe de ambos theatros se hiciese dos partes: la primera
para las dietas o haber de los cómicos, la segunda para los empleados, mú-
sicos y demás gastos. Esta cuenta pide alguna demonstración.
En el año pasado o temporada cómica desde el día de la Pasqua de 1782
hasta último 83 dia de Carnestolendas del 1783, produgeron los dos coliseos
1.524.457 reales de vellón y, suponiendo con probabilidad que no será ex-

79 Híjar: «conveniencia».
80 Híjar: «de».
81 Híjar: «agradable, instructiva».
82 Híjar: «inspeccionado».
83 Híjar: «el último».
232 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

cesiva la diferencia del más o menos en los años subcesibos, podrá girarse
sobre 84 este principio sin abenturar el cálculo 85 .
La primera parte, íntegra para los cómicos, debe repartirse en Madrid
entre 64 personas, número suficiente para ambas compañías 86 , y su distri-
bución, atendida a que las partes principales de galán y dama su partido es
el de 30 reales, de los que sólo perciben la mitad, y que a los tiempos de
reparto se les completa o no según el fondo, y ocho reales de ración 87 , y
que a este modo se hace con todos los demás, deberá practicarse para lo
subcesibo en esta forma, y con la adbertencia de que el año ha de ser
completo, para que en Quaresma no les falte su manutención.
Dos 88 damas a 60 reales. Dos segundas a 50. Dos terceras, ydem. Dos
quartas a 45. Dos quintas a 40 reales 89 . Dos sextas, dos séptimas, dos octa-
bas y dos novenas 90 a 36 reales cada una. Dos décimas de cantado a 45 y
dos sobresalientas a lo mismo. Dos galanes a 60 reales 91 . Dos segundos a
50. Dos terceros a 40. Dos quartos a 36. Dos quintos, dos sextos, dos sép-
timos, dos octabos, dos nonos, dos décimos y dos undécimos a 30 reales
cada uno. Dos primeros graciosos a 50 reales 92 . Dos segundos a 36. Dos
barbas primeros a 50. Dos segundos a 40. Dos sobresalientes de galán a
45. Dos sobresalientes de barba a 40. Dos vegetes a 30. Dos primeros
apuntes a 40, dos segundos a 30 y dos terceros a 20, cuios salarios ascien-
den a 916.880 reales de vellón, que, rebatidos del 1.524.457 reales, sobran
607.577.
De esta cantidad ha de salir la segunda parte o porción para músicos,
empleados y gastos del theatro, cuia distribución podrá ser en el modo si-
guiente. La orquesta de cada compañía, según el pie actual, importa 221

84 Híjar: «podrá girarse siempre».


85 Nota original: «(15) No se toma la cuenta por un quinquenio, por quanto lo que se ba
a exponer sólo es una idea para que sobre ella se pueda añadir o reformar lo que pareciere,
si el pensamiento en globo fuere digno de estimación, y para más prueva de que se puede
girar la cuenta sobre el 1.524.457 reales, se ha de tener presente que en la temporada cómica
que finó el carnaval de este año de 1784 ha sido el producto 1.655.765 reales.» Híjar: «[...]
ha sido el producto 1.55.665 rs. [sic]».
Según las cuentas redactadas por Juan Bautista de Lavi y Zavala (véase pág. 183, arri-
ba), estas cifras deberían ser respectivamente 1.531.611 y 1.644.004 reales.
86 Nota original: «(16) La de Martínez tiene hoy 32 individuos y con igual número pue-
de estar servida la otra.»
Según las listas publicadas por Cotarelo (Don Ramón de la Cruz, pág. 463), la compañía
de Manuel Martínez tenía 30 miembros en 1784–1785 y la de Eusebio Ribera, 31, incluyén-
dose en estos totales las damas, galanes, graciosos, barbas, vejetes, sobresalientes, apun-
tadores y compositores.
87 Híjar: «nación».
88 Híjar: «su manutención. Dos» (punto y seguido).
89 Híjar: «a 40».
90 Híjar: «nonas».
91 Híjar: «a 60 reales cada uno» (debe ser un error; quiere decir 30 cada uno).
92 Híjar: «a 50».
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 233

reales de vellón al día, y en esta parte no hay motibo para que se innobe.
Los empleados son de dos clases, unos para el juego y servidumbre del
theatro y otros para las representaciones y cobranzas. Por lo que respecta a
los primeros, se puede regular lo propio que hoy disfrutan, a saber, 120
reales diarios por compañía, y los mismos 44 reales que importan en cada
una las sillas que sirben para las cómicas. Por lo que hace a los segundos,
deben ocupar el primer lugar los compositores de música y los guardarro-
pas, uno por compañía: aquéllos por el trabajo de componer lo que se les
prescriba al tiempo de su contrata, y éstos por los efectos que deben custo-
diar y de que han de ser responsables. Los dos compositores tendrá cada
uno 30 reales diarios y cada guardarropa lo mismo. El número de cobrado-
res, para cercenar gastos en lo posible, se podrá arreglar de la forma si-
guiente. En donde hoy se ponen los cobradores y trasportero se pondrán
solamente dos cobradores en cada coliseo, para que nunca falte uno, y por
allí han de entrar todas las gentes al patio, gozando cada uno el sueldo dia-
rio de ocho reales; al pie de las gradas, un cobrador a cada lado, que hacen
quatro, con los mismos ocho reales de salario; para 93 los cuatro corredor-
cillos, dos alogeros y cuatro cubillos de ambos theatros, quatro cobradores,
con los propios ocho reales, vn cobrador de lunetas en cada casa, con igual
estipendio, y para los aposentos, quatro cobradores a 12 reales 94 , uno para
el piso principal y segundo y otro para el tercero y la tertulia; para las mu-
geres que ban a la cazuela, dos cobradoras y una acomodadora en cada
theatro, con ocho reales; por último, quatro porteros, dos en uno y dos en
otro, para habrir las puertas al concluirse la función y siempre que ocurra
incidente particular, ganando seis reales cada uno; cuya suma total ascien-
de a 408.990 reales vellón al año, que, cotejados con los 607.577, restan
todabía para el ramo de gastos de theatro ordinario y extraordinario, pro-
pinas de tropa y ministros y gentes que cuiden del barrido, encender fuego
y demás mecánicas, 198.587 reales.
Para llebar estas cuentas, hacer los pagos y guardar los caudales, el Su-
perintendente o gefe pribatibo de los cómicos había de nombrar persona de
confianza, con las seguridades combenientes, y su sueldo, como el de los
seis censores, exigirse de dichos 198.587 reales de vellón 95 . No es dudable
que entre los hombres de gusto e instrucción que hay en Madrid, amantes
de la poesía, se allarían muchos que presentasen obras ya traducidas u ori-
ginales sin más premio que el del aplauso; mas si otros quisieren alguna
gratificación, debería sufrirse de este caudal sobrante destinado a gastos
del teatro. Si 96 después de todos estos descuentos y demás que pudieran
sobrevenir, aún sobrase, sería oportuno depositarlo para que se usase en los

93 Híjar: «de salario. / Para» (punto y aparte).


94 Híjar: «cuatro a doce reales».
95 Híjar: «reales vellón».
96 Híjar: «gastos del teatro. / Si» (punto y aparte).
234 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [1: Híjar]

casos necesarios 97 de parar las representaciones por necesidades públicas u


otras causas y 98 ir socorriendo a los actores según lo que hubiere en el fon-
do. Para las distribuciones y demás gastos 99 ordinarios y extraordinarios,
habían de preceder las respectibas órdenes de el Superintendente en uso de
sus plenas facultades, y éste aprobar igualmente las cuentas; y como este
empleo debe recaer en sugeto de respeto, con nombramiento del Rey des-
pachado por Secretaría de Estado, no ha de gozar de sueldo, por ser más
apreciable recompensa a su modestia la confianza y autoridad en materia
tan importante.
No faltará quien, al ber este método y distribución de caudales, ponga
muchas obgeciones; pero ¿quál es la cosa que no las tiene, siendo tan va-
rios los dictámenes de los hombres? A lo que se ha de atender es a la utili-
dad pública, norte que debe regir las ideas de las gentes sensatas, pues en
lo demás es casi imposible que todos piensen de un mismo modo. Sólo hay
tres cosas que pudieran hacer alguna fuerza contra este método. Primera, la
de que la Villa de Madrid está en posesión del gobierno de los teatros, se-
gunda, la de que no se hace mención de la parte que en ellos tienen las
obras pías, y tercera, la de que no se encuentra 100 con las jubilaciones de
los cómicos y su enfermería. A lo primero es mui fácil la solución. La
Villa de Madrid en estos últimos años no ha sacado utilidad sino desem-
bolsos, y no es regular que sienta que se la quite una comisión que le es
gravosa. Los theatros de España por lo común son fincas de obras pías, y
aun lo fueron los de Madrid en su principio, conque no le podrá serbir de
desaire este nuebo método, y quando por tal lo creyese y representara, con
dar la Superintendencia al Corregidor, si lo juzgaba del caso la superio-
ridad, se zanjava enteramente la queja. Lo segundo tampoco debe serbir de
rémora, porque así como, habiéndose cerrado muchos theatros que heran
fincas de obras pías, según ba dicho, no han faltado arbitrios para el rein-
tegro, menos puede temerse en Madrid 101 , y con el nuebo establecimiento
de las pensiones eclesiásticas se presenta un considerable fondo de obras
pías. Lo tercero es más digno de atención; reflexionando que este discurso
se dirige únicamente a hacer útiles los theatros y los cómicos, no se ha de
estrañar que en el reparto de caudales se omitiese el punto de jubilaciones
y enfermos. Para que esto se berifique puede haber tres medios: primero, el
de un monte pío, rectificando el manejo o reglas con que hoy le tienen los
mismos cómicos; segundo, el de que, deviendo quedar el egercicio sin la
nota de bageza que hasta aora ha sufrido, pudieran ser atendidos en algún
acomodo o destino los que, después de haber servido al público muchos

97 Hïjar: falta «necesarios».


98 Híjar: «e».
99 Híjar: «distribuciones a demás gastos».
100 Híjar: «cuenta».
101 Híjar: falta «menos puede temerse en Madrid».
[1: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 235

años, no se hallaran aptos para continuar en el travajo 102 ; tercero, que el


Superintendente, con vista de los sobrantes de cada año, les librase, según
permitiese el fondo, con arreglo a las urgencias en que se allaren o enfer-
medad que padeciesen. Roma, siempre grande en todas sus acciones, supo
consignar al cómico Roscio 40.000 escudos de pensión annua 103 , porque
así premiaba y atendía el mérito y los servicios en todas las clases del
estado; mucho menos que esto contiene el segundo medio propuesto, y la
esperanza de este descanso sería un estímulo a su aplicación a serbir al
público con utilidad y a comportarse debidamente, sin cuias circunstancias
no serían acrehedores al premio.
En las ciudades del reyno donde se permitiesen teatros habían de guar-
dar con proporción el mismo método; es decir, que el Superintendente de
aquel parage, con bista del producto, había de arreglar la repartición, o
buscar asentista, si parecía más adequado y oportuno, sin perder de bista el
principal obgeto de que los actores disfrutasen un partido suficiente a su
decente manutención y de que no usasen sobre la scena de otros bestidos
que los del guardarropa.
Las compañías que llaman de la legua hera preciso que se extinguiesen;
la miseria que regularmente acompaña a sus yndividuos, los pueblos donde
representan, las comedias de que usan: todo se opone al nuebo estableci-
miento. Vna porción de gentes que ban de lugar en lugar a ganar su vida,
¿cómo podrán vivir sugetos a determinadas reglas? ¿Qué instrucción han
de adquirir para salir buenos cómicos? Los theatros fijos de la provincia
han de ser los planteles que subministren actores de habilidad a la Corte y
en aquéllos irse perfeccionando en el arte; todo lo demás que no puede
conspirar a los fines propuestos, sino serles contrario, es digno de absoluta
reforma.
No es razón que prebalezca la preocupación contra los cómicos, ni que
se escusen los primeros gastos que se indican en este discurso, contra la
utilidad que pueden prestar los theatros puestos en orden, como ramo im-
portante de la policía y que ofrece tan favorables consecuencias. ¿Quántas
cosas se hubieran dejado de practicar, que han sido utilísimas, si hubieran
acobardado a las dificultades que presentaban o los gastos que eran indis-
pensables para su logro? En ésta, ni el coste puede ser excesibo ni los in-
convenientes pasan de fantásticos. El govierno que con tanto anhelo soli-
cita y trabaja por el bien público sabrá corregir y añadir a este pensamiento
lo que estimase oportuno hasta que llegue a su perfección, para que se bea
combertida en escuela de educación y de enseñanza la que acaso puede
serlo de disolución y de vicios. Si se lograse 104 tan feliz época, será en-

102 Hïjar: «para continuar el trabajo».


103 Híjar: «anual».
104 Hïjar: «lograre».
236 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [2: Híjar]

tonces cada theatro un monumento del dichoso reynado de Carlos III,


verdadero padre de sus vasallos.

[2] Carta del Corregidor de Madrid a el duque de Híjar sobre los


papeles antecedentes que le embió en confianza para que los biese y
contestación de el mismo duque. Año de 1785 105 .

[a] Exmo. Señor.


Muy Señor mío y mi dueño: Debuelbo a V.E. con las más devidas gra-
cias el tomo adjunto después de haverse copiado el discurso que le precede
sobre nuestros theatros y cómicos, discurso que no dudo sea útil con el
tiempo si en alguno se llega a pensar seriamente del remedio que unos y
otros necesitan.
Yo estoy juntando de las oficinas de Madrid y de otros manuscritos las
noticias históricas que he crehído pueden dar materia v́til para algunas
notas. Con mucho gusto se la remitiré a V.E. luego que llegue a el fin de
ellas, y ofreciendo entretanto a su disposición mis deseos de complacer a
V.E., quedo rogando a Dios guarde su vida muchos años. Madrid, 30 de
marzo de 1785.—JOSE ANTONIO DE ARMONA.—Exmo. Sr. duque de Híjar.
[b] Muy Señor mío: Fernando Vtiel, a quien V.S. faboreció el año pa-
sado, acomodándole de autor de compañía en la provincia de Extremadura,
solicita lo mismo para la temporada de este año que ba a principiar aora,
por lo que he de deber a V.S. me haga el favor de dispensarle la misma
gracia. Este sugeto es marido de Francisca Luque, a quien hace dos años
recomendé a V.S., haciéndole ver los motivos que tenía para ello.
Con este motivo me ofrezco a la disposición de V.S., deseoso de com-
placerle y de que Nuestro Señor guarde su vida muchos años. Madrid, 27
de febrero de 1785.—EL DUQUE DE HÍJAR.—Sr. don José Antonio de Ar-
mona.
[c] Amigo y mui Señor mío: Los empeños los dirijo siempre con im-
parcialidad, pues sólo se fundan en aquello que permitieren la equidad o
justicia.
Es cierto que pedí a V.S. por el pobre Capa, juzgando que la tenía por
su havilidad, de que tengo experiencia, y para en el caso que se jubilara
León 106 . Mas no haviéndose esto verificado, estamos fuera del asunto, y

105 Reproducimos estas cartas en el orden en que las pone Armona, pero deben leerse en
orden cronológico: es decir, (b), (d), (c), (a) (la numeración es nuestra). Las cartas origi-
nales se encuentran en los borradores de Armona, BNM, Ms. 18.475. Véase también
Palacios Fernández, Álvarez Barrientos y Sánchez García, ed. cit., págs. 97–98.
106 Sobre Capa y León, véase la carta siguiente (núm. 4).
[2: Híjar] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 237

espero que en lo succesibo, si mudasen de semblante las cosas o intrigas de


la compañía, lo que no será difícil, atendido el carácter de las personas que
la componen, le continúe V.S. su protección para el logro de su ascenso.
Si se me presentare Fernando Vtiel, le mandaré presentar a V.S. al
anochecer, que es la ora en que me previene ser la más oportuna para ha-
blarle, mas es regular que ya se haya presentado a V.S. y tomado sus ór-
denes.
No dudo que mi discurso con las notas o ilustraciones que V.S. discurre
quedará más completo y proporcionado para poder adoptarse quando
combenga, y así, desde luego, puede V.S. sacar la copia, para por ella hir
travajando en las reflexiones que me indica, y respecto a que por aora,
sacada la copia, me ha de bolber sólo el original, espero me haga el gran-
dísimo gusto de franquearme otra copia con todas las notas e ilustraciones,
para tener la satisfacción de ber completa mi obra y conservarla en mi
pequeña librería.
Ratifico a V.S. mi más constante afecto a sus órdenes y ruego a Nuestro
Señor guarde su vida muchos años. Madrid, 1º de marzo de 1785.—EL
DUQUE DE HÍJAR.—Sr. don José Antonio de Armona.
[d] Exmo. Señor.
Mui Señor mío y venerado dueño: Confieso a V.E. que me hallo mui
atrasado en la devida correspondencia a sus muchas atenciones y también
en no haber podido satisfacer a mis verdaderos deseos de complacer a V.E.
Mi indisposición ha tenido y tiene la culpa, aunque desde mi cama y des-
pacho he podido dar evasión a los cuidados de todas clases que me han
embestido desde la Pasqua de Navidad. Pido, pues, a V.E. con franqueza
que me dispense la parte posible que haya hechado menos por la imposi-
ble, a que no ha podido llegar mi atención con todos mis deseos.
Voy aora por partes. Hágame V.E. favor de embiarme acá una de estas
noches a su recomendado Fernando Vtiel, para explicarle algunas cosas y
ver lo que más le pueda combenir. El Comandante General de Estremadu-
ra, la ciudad de Badajoz separadamente y su Corregidor me han escrito con
la maior instancia para que dege en aquella ciudad por este año la compa-
ñía cómica que ha estado en ella. Todos me la apruevan, abonan su con-
ducta, el pueblo la reclama y estos magistrados me la piden. No he podido
escusarme a darles gusto, y vea V.E. aquí la precisión de hablar con Vtiel,
dejando a V.E. contento por todo lo que me dice en su estimado papel de
oy.
La esqüela de los días pasados por Antonio Capa me estimuló en las
primeras juntas de formación a tomar otro camino que el de el año pasado.
El viejo León no ha pedido jubilación; la compañía la hubiera resistido en
público, como el año pasado, y conocí que estava armada la función. Pedí,
pues, un informe secreto a el contador don Juan Lavi, preguntándoles con
reserva y separación a las partes principales, que suelen escusarse con la
238 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [2: Híjar]

torpeza del viejo. Quedamos todavía peor con esto porque aún quieren más
al viejo que a Capa y hacen un largo pormenor de los motivos, concluyen-
do que quando sea forzosa la jubilación, venga uno de los dos famosos
apuntadores que hay en Cádiz y en Barcelona 107 . Vea V.E. todo lo reserva-
do en que ha consistido no dejarle servido, por no chocar con el torrente de
toda la compañía.
El discurso savio, juicioso y fundadísimo de V.E. sobre el otro asunto le
he leído dos veces en las noches largas de enero y febrero. Cada vez me ha
gustado más, y estoy mui contento de que ya esté hecha una obra de esta
clase. Seguramente no es para el día lo que propone, pero ha de llegar
tiempo en que sea preciso que el Govierno adopte sus principios. He caído
en la tentación de ponerle unas notas a el pie de hechos que ratifiquen o
comprueben las mismas ideas: quinquenios de valores, obligaciones escri-
turadas que tiene la Villa con hospitales y combentos, deduciendo lo que la
grava en vez de aliviar sus generales atrasos, y atrasos de rigorosa justicia
en la paga. Vna parte histórica y cronológica, desde las primeras represen-
taciones que Juan de la Encina trajo a Madrid; el tiempo miserable de los
arrendadores e ympresarios que dejaron con sus quiebras sin las utilidades
concedidas a el Hospital General; cómo y por qué puso el Rey este cuidado
a el cargo de Madrid en aquel tiempo, con distinción de la parte governa-
tiva y económica; mezcla y confusión de estos dos mandos y del tercero
posterior dado a los Alcaldes de Corte. Y últimamente, que me parece poca
la dotación asignada por V.E., pero admirable la institución de una junta
censoria para corregir los defectos de lo ya impreso y los provenientes de
los muchos zánganos que se han metido a ser maestros, respetando poco la
decencia, la virtud y las costumbres populares.
Para todo esto tengo ya muchos materiales recogidos del Archibo y Se-
cretarías de Madrid, pero necesito tiempo para lo deemás. Si V.E. me lo
permite, sacaré una copia de su discurso y, respetando el testo, como debo,
hiré haciendo notas sobre el borrador para debolber a V.E. dentro de pocos
días el original. Perdone V.E. esta matraca anticipada y quiera mandarme
quanto sea de su agrado. Madrid, 27 de febrero de 1785.—JOSEPH ANTO-
NIO DE ARMONA.—Exmo. Sr. duque de Híjar.

107 Manuel León (Manuel de León de las Huertas) había sido desde 1767 primer apun-
tador de la compañía de Manuel Martínez en Madrid (inicialmente bajo la autoría de María
Hidalgo). Fue apuntador de la compañía de Petronila Jibaja ya en 1746. Se jubiló el 11 de
marzo de 1786, a la edad de 70 años, «y alegaba que ya no veía», aunque Martínez decía
que «no encontrarían otro como él» (Cotarelo, Don Ramón de la Cruz, págs. 448–464 y
540). Antonio Capa era segundo apuntador de la misma compañía desde 1782. Al jubilarse
León en 1786, éste fue sustituido por Fermín del Rey, siguiendo Capa como segundo apun-
tador (Cotarelo, Don Ramón de la Cruz, págs. 461–465).
[3: Bances] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 239

[3] Don Francisco Bances Candamo. Theatro de los theatros de los


pasados y presentes siglos. Historia scénica griega, romana y castellana.
Es un volumen manuscrito de puño propio de Candamo 108 .

ARTÍCULO SEGUNDO
Examínanse todas las circunstancias de la comedia moderna y pruévase
que combiene en todas con los regocijos que permiten los Santos Padres y
sacros cánones, y per conseqüentiam que es acto indiferente.
Don Pedro Calderón de la Barca, Capellán de honor de S.M. y de los
Sres. Reyes nuevos de Toledo, fue quien dio decoro a las tablas y puso
norma a la comedia de España, así en lo airoso de sus personages como en
lo compuesto de sus argumentos, en lo ingenioso de su contestura y fábrica
y en la pureza de su estilo. Hasta su tiempo no tubo magestad la cómica
española, porque, olvidada en Castilla con la continuación de 700 años de
guerra interna, con [la] ferocidad de sus paysanos y la poca cultura de las
letras, ni se egercitó nunca, ni el Abulense habla (como dice el Padre Ca-
margo) de los representantes de su siglo, porque no los havía, y él muebe
la qüestión por los términos generales de aquellos comediantes de quien
hablan las leyes ymperiales y cánones sagrados, o de los de Ytalia o pro-
benzales que florecieron siempre en este poema o en el épico, pero no
habrá historia castellana que pruebe que por los años de 1450, poco más o
menos, en que escribió el Abulense, hubiese en Castilla comedias forma-
les. Su origen tubieron en la Santa Yglesia de Toledo, donde los seices
[sic] representavan un género de diálogo al Santísimo Sacramento en la
celebridad de este día.
Lope de Rueda, natural de Sevilla, maestro de hacer panes de oro, fue el
primero autor de representantes que hubo en España, porque siendo él
insigne en la poesía pastoril que llamamos bucólica, se dejó arrastrar tanto
de su pasión que, juntando otros amigos, dio en representar algunos colo-
quios y églogas que componía, juntamente [con las] del dulcísimo Garci-
laso; todos los aparatos scénicos de un autor cavían entonces en un costal
con quatro pellicos guarnecido[s] de guadamecí dorado, quatro barbas y
cabelleras y quatro criados 109 , porque todos los personages que se introdu-
cían heran pastores. Los paños del vestuario eran dos mantas que en don-
dequiera se tendían sobre un cordel, y se entretegían en la egloga dos o tres

108 Como dice Armona, se copió este extracto directamente del manuscrito de Bances
Candamo; cita algunos pasajes en la primera parte de estas Memorias (véanse págs. 24, 41,
43, 52–57 y 74–75, arriba). Remitimos a la citada edición de Duncan W. Moir (Londres:
Tamesis, 1970). El pasaje que Armona reproduce aquí se encuentra en las págs. 28–31 de
esta edición; véanse también las notas 63–100 de Moir, en las págs. 41–44, y su prólogo,
págs. xxxix–xl.
109 Sic, por «cayados» (se lee «caiados» en el original de Bances Candamo).
240 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [3: Bances]

entremeses, ya de negra, ya de rufián, ya de bobo y ya de vizcaýno, que


estas quatro figuras hacía con propiedad y valentía el tal Lope, como es
testigo Miguel de Cerbantes, que cuenta todo esto en el prólogo de sus
comedias. Murió Lope de Rueda y le enterraron por hombre insigne entre
los dos choros de la Santa Yglesia de Córdova. Sucediole Navarro, natural
de Toledo, que fue el que introdujo ser cobardes los graciosos de la come-
dia, por ser él eminente en hacer un rufián medroso. Éste empezó a enno-
blecer el theatro. Sacó los músicos al theatro, que antes cantavan detrás de
los paños, hizo que representasen sin barbas, si no hera los que hacían pa-
peles de ancianos, imbentó (como dice Cervantes) nubes, truenos, tramo-
yas, relámpagos, desafíos y batallas. El siempre insigne Miguel de Cervan-
tes redujo las comedias de cinco jornadas a tres, y fue el primero que sacó
figuras morales al theatro. Vino en este tiempo de Ytalia Lope de Vega,
aquel perenne manantial de Apolo, y habiendo visto las máquinas del thea-
tro, las trasladó a España, enriqueciéndole de adorno, buscó él mismo re-
presentantes, dispuso compañías y abasalló todos los farsantes, en quien
tubo un absoluto dominio, porque los enseñó y los enriqueció, dándoles
1.900 comedias. Escrivió en su tiempo el Doctor Ramón, el Lic. Miguel
Sánchez, el canónigo Tárraga, don Guillén de Castro, Aguilar, Luis Vélez
de Guevara, don Antonio Galarza, y Gaspar de Ábila. Entraron después
Roxas, Moreto, Villaizán, Villaviciosa, Zavaleta. El Sr. rey don Phelipe III
las dio poca entrada en Palacio, por ser S.M. el más airoso danzarín de su
tiempo y gustar mucho demostrar esta galantería en los saraos que se ha-
cían en fiestas de años; pero el Sr. don Phelipe el Grande, no juzgando esto
decoroso a la magestad real, redujo sus festejos a comedias, destinando pa-
ra ellas compañías suias, y el marqués de Eliche fue el primero que mandó
delinear mutaciones y fingir máquinas y apariencias, cosa que, siendo Ma-
yordomo mayor el Sr. Condestable de Castilla ha llegado a tal punto que la
vista se pasma en los theatros, usurpando el arte todo el imperio a la natu-
raleza, porque las luces las hacen convexas. Sermón de Crespí contra las
comedias.
Las líneas paralelas 110 y el pincel saver 111 dar concavidad a la plana su-
perficie de un lienzo, de suerte que jamás ha estado tan adelantado el apa-
rato de la scena ni el harmonioso primor de la música como en el presente
siglo de estos festines 112 reales no hablaré, porque no he de hacer tal in-

110 Bances: «porque las luzes hacen convexas las líneas paralelas». Toda esta sección
está escrita al margen del manuscrito de Bances, y la frase «Sermón de Crespí contra las
comedias» es una nota marginal sobre el pasaje de Crespí citado más adelante. La cita de
Crespí con su nota se encontraban en el fol. 57r., enfrente de este pasaje en 56v. (véase la
edición de Moir); es de suponer que el copista confundió la nota sobre Crespí con el texto
precedente.
111 Bances: «sabe».
112 Bances: «[...] siglos. De estos festines reales».
[3: Bances] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 241

juria al Padre Camargo que juzgue que, criado en la sagrada escuela de una
religión que ha enseñado al mundo la política, quiera dar a entender que
cosa impura se pudo poner en aquel templo real de el decoro a los oídos de
tales Magestades ni a la escrupulosa esquibez de sus damas, y así, supo-
niendo que sólo habla contra las vulgares comedias, omitiremos éstas, sin
que pasen ni aun por la indignidad de ser defendidas.
Pero Lope de Vega, ingenio en quien con perenne facundia destilava
Apolo todos los raudales de su influencia, haviendo militado en el Piemont
y en el Milanés en las guerras de Ytalia, y haviendo visto las representa-
ciones de aquel paýs, vino a España, donde ya havía comediantes que re-
presentavan prosa, y puso en estilo las comedias. Las primeras suias fueron
a imitación de la antigua tragedia, en un berso heroico suelto, sin asonante
ni consonante, como permanecen entre sus obras, y antes de éstas se ha-
bían representado en Castilla algunas de las églogas bucólicas del dulcísi-
mo Garcilaso, que fue el primero que trajo de Ytalia el rithmo. Los argu-
mentos de Lope ni son todos decentes ni honestos, ni la locución de sus
primeras comedias es la más castigada en la pureza hay se allarán 113 Los
donaires de Matico, donde está una muger disfrazada sirbiendo de page a
su galán, con bien poca decencia en sus acciones y dichos, y me cansara en
vano si tragera exemplares de los argumentos y versos primeros de Lope,
mui poco limados y reparados en todo, [en] aquella primera ruda infancia
del tablado. El mesmo gusto de la gente fue adelantando cada día la lima
en la censura, y escribieron después el Doctor Mira de Mescua, el Doctor
Felipe de Godínez y el Maestro Tirso de Molina, que savían harta theolo-
gía y no cometerían un tan ignorante pecado a saber que pudiese serlo, y
aquella dulce llamarada de Apolo, aquel volcán de las musas y aquella
impetuosa abenida de la Helicona, Valentín de Céspedes, digo, vistiendo la
sagrada ropa de la Compañía, escrivió comedias que se recitaron en los
públicos theatros, y otros de la misma familia las han escrito en el siglo
presente, sin que yo pueda persuadirme a ninguna de estas dos cosas, ni a
que, si fue pecado, le ignoraron, ni a que, si supieron que lo hera, le come-
tieron. Don Agustín Moreto fue quien estragó la pureza del theatro, con
poco reparadas graciosidades, dejándose arrastrar del bulgar aplauso del
pueblo. Empezó las comedias que llaman de capa y espada don Diego
Enciso. Siguieron don Pedro Rosete, don Francisco de Roxas, don Pedro
Calderón y, más modernos, don Antonio de Solís, don Agustín de Salazar,
&a. Que las comedias no estubieron decentes hasta don Pedro Calderón, o
por lo menos el theatro, esto es la egecución, los trages, los bayles, &a., se
prueva de aquel sermón y retractación del Sr. don Luis Crespí que tanto
alega el Padre Camargo. Él lo predicó el año de 1646, y dice en él estas
palabras: En éstas llegan los hombres a besar a las mugeres, van abrazados,

113 Bances: «[...] pureza. Aí se allaran».


242 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [4: Luzán]

rebolcándose por el theatro, se cantan cosas con cifras lascibas, pero tan
claras que los niños las entienden, y las aprenden y las cantan por las
calles, no sin detrimento grande de algunas doncellas que las oyen, ni sin
ofensión de los oídos castos, y a veces se nombran las acciones más torpes
claramente 114 . Nada de quanto aquí dice sucede ni puede suceder en las de
aora. Luego una de dos cosas 115 : o a este venerable varón le engañaron en
la relación que le hicieron de las comedias de su tiempo, o no. Si no le
engañaron y todo aquello sucedía en ellas, no hay para que alegarle contra
las de aora, donde nada de eso se practica, y si no sucedía, no tendrá
fundamento aquella doctrina, faltando el supuesto sobre que se asienta. Tal
hera el estrago de las comedias en España que el Sr. rey don Phelipe II el
prudente, cercano ya a la meta de su aliento, escrupulizó en ellas, y, ha-
biendo consultado a las Vnibersidades de Salamanca y Coimbra, las sus-
pendió por reformarlas, y no por extinguirlas, como lo declaró el Sr. don
Phelipe III por aquel decreto suio, en que las restituyó, reformándolas, y
esto es lo mismo que hizo el gran Casiodoro, pudiendo mui bien quitarlas
de todo punto, como primero móvil del godo rey Theodorico, y se contentó
su savio celo con nombrar tribuno de los festejos públicos que las expur-
gase. Y oi tiene el Real Consejo un senador para juez en esta materia, un
fiscal, un censor y un revisor, y en fin todo un tribunal en forma destinado
sólo a este cuidado, de quien no se puede presumir omisión alguna, como
ni del Santo Tribunal de la fee, que tiene también un censor que primero
las aprueva, y éstos tienen señalados asientos en los dos theatros, a fin de
que bean si hay que reformar en los trages y acciones, o si cumplen con lo
que ellos han enmendado en los versos.
El año de 1649, a instancia de el Administrador general del Hospital de
Valencia, se mobió esta disputa, para cuia decisión se hizo junta de los
theólogos de todo el reyno 116 .

[4] Don Ygnacio de Luzán, autor de la Poética española y de otras


obras, en la comedia traducida del francés por él mismo, intitulada La

114 Aquí viene en el manuscrito original de Bances la nota «Sermón de Crespí contra las
comedias, fol. 12»; véase la nota 110 arriba.
115 Bances: «Luego hemos de confesar vna de dos cosas».
116 Así termina el extracto de Armona, al pie del fol. 57v. del manuscrito de Bances.
Los fols. 58r.–73v. contienen el Prólogo y parte del «Artículo primero»; el texto del «Artí-
culo segundo» continúa en el fol. 74 r. Véase el prólogo de Moir, pág. l.
[4: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 243

razón contra la moda, dice lo siguiente en su Dedicatoria a la marquesa


de Sarriá 117 .

Esta comedia (cuia tradución ofrezco respetosamente a la diversión de


V.E.) es de Monsieur Niville de la Chaussé 118 , de la Academia Francesa,
autor de otras obras dramáticas del mismo género 119 . Representóse la pri-
mera vez en el theatro de París, año de 1735, y después se ha buelto a re-
presentar varias veces 120 , y siempre con el aplauso que merece el acierto y
el juicio con que está escrita. Oy día vive el autor, y su mérito no necesita
de los elogios que yo, como quien más le aplaude y venera, pudiera darle
justamente en este lugar. No es esta obra la que menos le ilustra, y no pue-
do dejar de dar por bien empleado el travajo de traducirla a nuestro ydioma
y en los metros usados en nuestras comedias.
El título que tiene en francés es Le Prejugé a la mode, que me pareció
no podía traducirse a la letra; porque ¿qué sentido haría en nuestra lengua
La preocupación que es moda? En lugar de esta traducción literal, que no
me agradó, la puse por título El uso vencido, sacándole del mismo asunto y
de todo el contesto de la fábula; pero algunos repararon en la varia signi-
ficación de la voz uso, y en esta duda hubo un docto amigo que me sugirió
el de La razón contra la moda, que gustó a todos y es el que oy lleba.
No solo me he visto precisado a mudarla de 121 título, sino también los
nombres de casi todas las personas: Constancia, Vrbal, Sophia, Damon,
Argante, Damis, Florina, &a., son nombres que no hubieran sonado bien a
los oídos ni a los theatros de España. Yo le he sobstituido, por más propor-
cionados a nuestro uso, los nombres de Leonor, Carlos, Clara, Alexandro,
Anselmo, Ernesto, Florela, &a.
Ni ha sido ésta la dificultad que he tenido que vencer. Los que hayan
hecho alguna experiencia de traducir de un ydioma a otro saben mui bien

117 Ignacio de Luzán, «A la Excma. Señora doña Josepha de Zuñiga, y Castro, Marque-
sa de Sarria, mi Señora», en Pierre-Claude Nivelle de la Chaussée (1692–1754), La razón
contra la moda: comedia traducida del francés (Madrid: Imprenta del Mercurio, por Joseph
de Orga, 1751); título original: Le Préjugé à la mode. Luzán firmó la dedicatoria con el
nombre de El Peregrino; empleaba este seudónimo como miembro de la Academia de Buen
Gusto, que se reunía desde 1749 en casa de la marquesa de Sarriá. La traducción se repre-
sentó en Madrid el 1.º de mayo de 1761 (Coe, Catálogo bibliográfico y crítico, pág. 192).
118 Original: «Nivelle de la Chausée».
119 La Chaussée es conocido sobre todo como creador de la comédie larmoyante (co-
media lacrimosa), cuyo arquetipo es su Mélanide (1741); es también autor de L’École des
mères (1744). Véase Gustave Lanson, Nivelle de La Chaussée et la comédie larmoyante
(París: Hachette, 1887).
120 Se estrenó en el Théâtre de la rue des Fossés Saint-Germain de París el 3 de febrero
de 1735; volvió a representarse en Compiègne (1739), Fontainebleau (1740, 1742) y Ver-
sailles (1747, 1750). Consúltese la base de datos CÉSAR (Calendrier Électronique des Spec-
tacles sous l’Ancien Régime et sous la Révolution), en http://cesar.org.uk/cesar2/.
121 Original: «el».
244 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [4: Luzán]

quántas dificultades ocurren a cada paso en este género de travajo, quando


se quiere que salga perfecto, y mucho más si la obra es en verso y se tra-
duce en verso, y con razón dice el conde de Roscomon(+) 122 que el traduc-
tor tiene cautiva la imaginación y atadas las manos. Aun después que se ha
comprehendido bien el sentido del original, ¡quántas veces faltan los térmi-
nos de la propia lengua o no corresponden enteramente a la idea que expre-
san los del autor! Sírvame todo esto de escusa para los muchos yerros que
no habrá podido evitar mi cuidado.
No falta quien tiene en poco las traducciones o juzga que no debieran
hacerse, para precisar por este medio a que los deemás se apliquen a la in-
teligencia de otras lenguas; pero, por una parte, la desaplicación de tantos
inutilizaría este medio y, por otra, se defraudaría el público de las utilida-
des que trae a una nación el comunicarla las riquezas literarias de otros
paýses.
No parezca estraño que yo mencione utilidad quando hablo de una co-
media: las buenas deben aprobechar deleitando, y si sus autores se conten-
tan con el solo deleite, desde luego deben tenerse por malas en una repú-
blica bien ordenada, y por pésimas si, mezclando al deleite algún género
de veneno, bolbiesen en estrago de las costumbres lo que se imbentó y se
destinó para su corrección. Por manera que es abusar de la razón humana y
deliriar 123 manifiestamente el decir que la comedia, como mera dibersión,
es enteramente libre, que no está sugeta a leyes ni a reglas, y que sólo
pende del arbitrio y del capricho. Si nos dejáramos llebar de tan errada opi-
nión, pudiéramos igualmente decir que ni el bayle, ni la música, ni otras
artes están sugetas a leyes ni a reglas, y que deben dejarse correr con liber-
tad por donde las guíe el capricho o la ignorancia. Qué absordos [sic] no
produciría tan pernicioso desenfreno.
La utilidad, Exma. Señora, y la buena moral de una comedia, es su más
estimable circunstancia, a lo menos entre christianos; y en tanto debe el
buen poeta procurar que sea igualmente deleitable lo útil, en quanto con la
mezcla del honesto deleyte se consigue más eficazmente el aprovecha-
miento y se introducen más suavemente las buenas máximas, sin hastío ni
repugnancia de quien las debe así endulzadas.
En esta comedia observó el autor con especial cuidado y acierto esta re-
gla fundamental. Propúsose un asunto mui útil, particularmente en el paýs
donde la escrivió, que fue desarraigar una errada opinión, que havía dege-

122 Nota original: «(+) Milord conde de Roscomon, autor de un elegante poema ynglés
sobre La manera de traducir a los poetas.» Se refiere a Wentworth Dillon, 4º conde de Ros-
common (1633–1685), y a su Essay on Translated Verse (1684). Éste se había publicado
recientemente en francés, bajo el título Essai sur la manière de traduire les poètes, en Jean-
Arnould Trochereau de la Berlière, Choix de différens morceaux de poésie traduits de l’an-
glois par M. Trochereau (Paris: chez la Veuve Pissot, 1749).
123 Original: «delirar».
[4: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 245

nerado ya en moda, por la qual se mirava el amor congugal 124 como obgeto
de risa y desprecio, y como mengua y desdoro el manifestarle a lo exterior.
Yntroduce, pues, un cavallero que, primeramente desviado de el amor de
su esposa y después arrepentido y deseoso de bolber a su legítimo obgeto,
se detiene únicamente por los respetos de una moda injusta.
El combate entre su razón y la moda, entre su amor y su vergüenza,
entre el mérito de su esposa y los reparos del mundo, forma todo el tegido
de la comedia y todos los lances de su enredo, cuia solución, preparada
diestramente, deja triunfante a la virtud, confundida la moda y combencido
el error.
La conducta de toda la fábula, el encadenamiento de sus escenas, la
naturalidad de los lances, la pintura de los characteres, manifiestan desde
el principio al fin la gran destreza del autor, su juicio y su buen gusto. Los
tiernos afectos de que es capaz una comedia se hallan en ésta tratados con
el 125 arte y con tan proprio estilo que no pueden dejar de mober e interesar
los ánimos del auditorio, bastándome para seguridad de mi concepto los
efectos que ha causado en los oyentes la simple lectura de mi traducción.
La risa y la sátira están como las pide el arte; los mismos defectos que se
intenta corregir son los que producen la risa y dan motivo a la sátira.
Pero lo que más importa, y lo que más me ha movido a juzgar digna de
la luz pública esta obra, es la buena moral que inspira: píntase en toda ella
el amor conjugal con los colores y con el decoro con que combenía pintar-
le. En Leonor se manifiesta la virtud de una esposa constantemente segui-
da hasta el fin, en que logra verse feliz. En Alexandro la de un amigo fiel,
prudente, generoso y christiano, igualmente premiada. Las falsas ideas y
máximas del mundo refutadas, confundidas y castigadas en los dos jóbenes
vanos y licenciosos Ernesto y Clitandro.
Con razón he dicho que lo que más importa en las comedias es que la
virtud se represente amable y premiada y el vicio, feo, ridículo y castigado,
porque de ahí resulta el aprobechamiento del público, como de lo contrario
resulta infaliblemente el estrago de las costumbres, la perbersión del enten-
dimiento y la corrupción de la voluntad. Si el auditorio ve todos los días en
los theatros representadas como acciones mui decorosas, mui lícitas y casi
embidiables las desventuras 126 y los amores, las venganzas, las desobe-
diencias a los padres, los insultos a la justicia y otras cosas semejantes, y
que estas resistencias, estas desobediencias, estos amores, estas desembol-
turas quedan al fin de la comedia aplaudidas y premiadas, ¿qué fruto ha de
sacar o, por mejor decir, qué daños y qué estrago no ha de recivir en su
entendimiento, en su corazón y en sus costumbres? Ni vale aquí el decir

124 Original: «conjugal».


125 Original: «tal».
126 Original: «desenvolturas».
246 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [4: Luzán]

que los amores, los duelos y las venganzas heran las costumbres de los
tiempos en que escrivían los poetas, porque, dado que sea así y que el
poeta, especialmente cómico, puede y debe pintar las costumbres de su
tiempo, pero debe pintarlas para corregirlas, no para fomentarlas, si son
malas, y para persuadir a su imitación, si son buenas. Pero si, al contrario,
viese el auditorio cada día bien representada en los theatros la hermosura y
el atractibo de las virtudes morales y christianas y la fealdad y ridiculez de
los vicios y defectos comunes, y que por medio de la virtud y del
verdadero mérito se consigue la felicidad y el aplauso, y que al fin los
defectos y los vicios sólo logran castigos, desprecios y risa, ¡qué utilidad
no tendría en ello, qué enseñanza, qué escuela, qué persuasion, tanto más
eficaz quanto más oculta y mas entretenida! Pues ¡qué sería si esta fun-
damental máxima se corroborase y perfeccionase con toda la fuerza de las
reglas del arte, con la propriedad del estilo, con la dulzura de la poesía y
con la poderosa ilusión del theatro! Las reglas del arte son indispensables.
La poesía tiene las suias, como las tiene la música, la pintura, el bayle y
otras; y ¿qué arte hay que no las tenga, o qué obra artificial puede ser per-
fecta en su género si no está ajustada a las leyes y reglas de su arte? Habrá
oído V.E. (permítaseme repetir lo que ya he insinuado) que la poesía cómi-
ca no está sugeta a otras leyes que a las del capricho y del gusto, y que las
que hemos aprendido en los antiguos maestros, y las que observan otras
naciones, no se hicieron para nosotros, que, libres de tal yugo, podemos
despreciar aquéllas e imbentar otras conformes a nuestro genio. No me
admirara yo que estos discursos al ayre se hubiesen oído en los siglos más
bárbaros; pero en éste, confieso que me han causado estrañeza. ¿Por ven-
tura la razón y la experiencia no se hicieron para nosotros? ¿Y no han de
valer entre nosotros como entre las demás naciones? Pues la experiencia y
la razón han imbentado, comprobado y calificado por buenas las leyes y
reglas de la poesía y del theatro que nos dejaron escritas los antiguos, que
nos explicó Aristóteles, que abrebió Oracio, que han comentado tantos y
tan doctos varones y que han seguido y practicado tantos excelentes poe-
tas, y con las quales reglas han gustado sus tragedias y comedias a todas
las naciones y en todos tiempos, y gustarán a todos los hombres que hagan
buen uso de su razón y no estén ciegamente preocupados.
La unidad de tiempo, de lugar y de acción, el decoro de las personas, la
bondad poética y la combeniencia de las costumbres, la pintura natural y
viva de los characteres o genios, la verosimilitud de los lances, la destreza
de la solución y otras reglas se fundan en razón y se comprueban con la
experiencia de lo bien que parecen y agradan tales reglas bien observadas.
El auditorio que be representar una comedia no puede lograr cumplido de-
leyte, ni commoberse en los lances fingidos, ni aprobechar de la represen-
tación de aquellos casos, si no es mediante la ilusión theatral, que es una
especie de encanto o enagenación que suspende por aquel rato los sentidos
[4: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 247

y las reflexiones y hace que lo fingido produzca efectos de verdadero. De


aquí nace que los oyentes lloran, se entristecen, se enternecen, se apasio-
nan, se ríen, como si los que se representa pasase realmente entre personas
verdaderas, y no entre cómicos que las imitan. Pero para que esto suceda
así, es preciso que el poeta y los representantes contribuyan cada uno por
su parte a no deshacer la ilusión, antes bien a conservarla y fomentarla en
toda la representación.
Supongamos que un cómico o una cómica están en el tablado represen-
tando una scena en que recíprocamente se interesa su ambición, su honor o
su pasión. Si uno de los dos, mientras el otro le está hablando de cosas que
deben llamar toda su atención, se buelbe a mirar distraído a los aposentos o
al patio, o se entretiene en combersación secreta con un criado o con otra
persona que les esté immediata, o hace señas y se ríe, quando lo que le
están diciendo deviera causarle tristeza o turbación o enojo, desbanécese al
instante la ilusión, el auditorio reconoce que aquella persona es represen-
tante y no un príncipe o un galán verdadero, y de aquí resulta que ni gusta
aquella scena, ni se conmuebe pasión alguna, ni se consigue la menor utili-
dad, que sólo procede de la ilusión y de los efectos que ella causa.
Supongamos asimismo que un poeta hace que de una jornada a otra pase
más tiempo del que permite la regla de la unidad de tiempo, de modo que
la persona que en la primera jornada salió niño o joben se vea después en
la segunda o tercera ya hombre hecho o viejo decrépito; o bien que los que
representaron la primera jornada en una ciudad de España, se finja que
representan la segunda en Constantinopla y la tercera en Londres, contra lo
que prescribe la regla de la unidad de lugar: en qualquiera de estos dos
casos se desbanece la ilusión del auditorio, reconocen los espectadores que
aquellos lances son representados y no verdaderos, porque no puede ser
que en tres horas de tiempo el que era niño crezca tanto, ni que en las mis-
mas tres oras los que estavan en Sevilla hayan pasado a Constantinopla y a
Londres. De aquí procede que una ficción tan manifiestamente descubierta
y una imitación tan desemejante de lo natural y tan mal egecutada no pro-
duce efecto alguno de los que debiera producir, antes bien engendra un dis-
gusto y un desprecio, con que miramos la imitación mal hecha y la poca
havilidad del artífice, que, haviéndonos querido engañar con obgetos fingi-
dos para que nos mobiesen como verdaderos, no lo supo hacer, semejante a
aquellos malos pintores, al pie de cuios lienzos es menester escrivir: éste es
perro, éste es gato, para que se conozca lo que quiso ser. Leemos, al con-
trario, con admiración lo que se refiere de algunos famosos artífices an-
tiguos; ya, que los pájaros, engañados, fueron a picar un racimo de hubas
pintado por Zeuxis; ya, que este gran pintor se enganó también en la cor-
tina que havía pintado su competidor Parrasio; ya, que una estatua de már-
mol mobía vehementes pasiones: efectos todos de la ilusión de la pintura y
248 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [4: Luzán]

de la estatuaria, mui semejante a la ilusión de la poesía theatral, ajustada a


las reglas.
Consiguiente a las dos unidades de tiempo y de lugar es la unidad de
acción, porque si repugna a la razón y a la imitación que en tres oras de
tiempo se supongan pasar muchos años o muchos días, y que en las mis-
mas tres oras se handen muchísimas leguas y se vea desde un mismo pues-
to lo que pasa en Constantinopla, en Londres y en Sevilla, también hace 127
repugnar que se reduzcan a un mismo lugar y a un mismo tiempo dos ac-
ciones que requieren distinto tiempo y distinto lugar. ¿Cómo puede [no]
repugnar 128 a mi razón ni dañar a mi ilusión que yo bea desde un mismo
puesto en tres oras la batalla de Pavía y la del Albis? ¿La vida y la muerte
de Pilatos? ¿La proclamación, el reynado, los sucesos y la muerte de un
príncipe? Aun quando las dos acciones fuesen de un mismo héroe y de un
mismo galán, no cabe que hayan sucedido en un mismo lugar y en un mis-
mo tiempo; fuera de que, siendo necesario para la ilusión y para los efectos
que se piden a la comedia o tragedia que la atención del auditorio esté re-
cogida, intensa y fija en una acción seguida, si las acciones seguidas 129 , se
distrae y se disipa la atención, y quanto más se extiende, tanto más pierde
de su intensión y de su fuerza y no puede producir aquellos efectos.
En la misma razón se fundan todas las demás reglas, digo las principales
y que miran a lo substancial de la tragedia y comedia. Es preciso que ten-
gan verosimilitud los lances, constancia las costumbres, naturalidad la so-
lución, propriedad el estilo y proporción la sentencia; porque a qualquiera
de estas cosas que se falte notablemente, huye la ilusión, se manifiesta el
poeta, y el auditorio reconoce a la luz de la mala imitación el engaño y la
ficción del theatro. Si un joben habla y obra como un viejo (sin especial
motivo) o un viejo como un joben, si un lacayo gasta tan discretos concep-
tos como un cavallero, si una doncella discurre como un gran philósofo, si
un hombre regular dice sonetos y décimas de repente con muchas agude-
zas, ¿adónde hirá a parar la ilusión? ¿Quién no conocerá al instante que el
que habla así es un cómico, que ha decorado unos versos que el poeta tra-
vajó en su estudio con mucha aplicación y con mucho espacio, y que no es
don Carlos a quien estamos oyendo, ni doña Leonor, ni don Félix, ni doña
Juana, ni Polilla, ni Picatoste?
Por manera, Señora, que en vano se buscan respuestas, en vano se ale-
gan sutilezas, en vano se pretestan 130 escusas. La verdad, la razón, la expe-
riencia, la naturaleza misma, son el fundamento de las reglas del theatro,
de aquellas reglas que nos dejaron los antiguos por observaciones hechas
sobre la misma naturaleza y esperiencia: reglas que han abrazado todos los

127 Original: «ha de».


128 Original: «no repugnar».
129 Original: «si las acciones son dos».
130 Original: «pretextan».
[4: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 249

hombres savios de todos los siglos y de todas las naciones, que, bien prac-
ticadas, han gustado y gustan a todos, a los doctos y a los ignorantes, a los
cortesanos y a la plebe, y, al contrario, mal observadas y violadas, disgus-
tan a la más sana parte y sólo agradan a los que, preocupados de falsas
ideas y havituados de 131 aquel error y a no ber representar otra cosa mejor,
se contentan con lo que tienen, sin levantar la reflexión a las razones y
causas de las cosas y sin preguntarse a sí mismos lo que sienten ni exami-
nar lo que les dictaría su mismo entendimiento si estubiese libre y desapa-
sionado.
Mi autor ha desempeñado con singular destreza y acierto en su comedia
estas principales reglas, pero porque no se me note de omiso o apasionado,
no dejaré de decir que algunos podrán reparar en que la acción de esta co-
media es doble, porque, además de la reconciliación de Carlos con Leonor,
su esposa (que es el asunto de la fábula), hay otra acción completa, con
principio, medio y fin, que es el amor y el casamiento de Alexandro y Cla-
ra. Pero si se reflexiona este reparo a la luz de una critica prudente, se verá
que es de mui poca monta, porque el amor y el casamiento de Alexandro y
Clara no es más que un episodio con que el poeta ha querido adornar su
fábula y hacerla por este medio más conforme a las costumbres y al gusto
del tiempo y de la nación y más agradable; y este episodio está tan enla-
zado con la fábula, tan connexo, tan dependiente en todo, que ni distrae la
atención ni daña a las unidades de tiempo y de lugar, que son las princi-
pales razones en que se funda (como ya dige) la unidad de acción.
También pudiera reparar una escrupulosa crítica en las cartas de Carlos
y en el retrato de Leonor, y es verdad que muchos poetas cómicos han abu-
sado mui frecuentemente de este fácil y bulgarísimo modo de enredar los
lances y de desatar el nudo por medio de cartas y de retratos, abuso del
qual el canónigo Mincini 132 (en su Poética) se quejó ya en Ytalia contra los
poetas de su tiempo:
Ch’oggi senza la lettera, ò il ritratto,
Non par che alcuna per commedia passi,
Quando don Cucco appare è mostra in atto
Che simil cosa egli ha nella bisaccia,
Per non veder nel mio mantel ni appiatto.
Y tenía razón de quejarse y de censurar este abuso, contrario las más veces
a la verosimilitud y que manifiesta siempre la pobreza y esterilidad del yn-
genio del poeta que, deviendo sacar el enredo y la solución del fondo del
mismo asunto, por pereza o por ignorancia acude al tribial refugio de un

131 Original: «à».


132 Original: «Menzini». Se refiere a Benedetto Menzini, Dell’arte poetica di Benedetto
Menzini, accademico della real maesta di Cristina regina di Svezia, libri cinque (Firenze:
Piero Matini, 1688).
250 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

retrato u de una carta; pero las cartas y el retrato de nuestra comedia no


merecen la misma censura, ni son medios necesarios para el enredo ni para
la solución, pues ambas cosas sin ellos quedarían en toda su fuerza. Ade-
más, que están trahídos tan a tiempo, tan al caso y con tanta verosimilitud
y naturalidad, que sería extraordinario 133 rigor de la crítica el censurarlos.
Aun es de menor consecuencia el reparo de los apartes de que usa el autor.
Siempre he mirado este punto como un escrúpulo insustancial y como una
delicadeza excesiva. La misma inverosimilitud, o quizá mayor, tienen los
soliloquios que los apartes, y en aquéllos nadie repara como en éstos. Har-
tas dificultades tiene en sí la composición de una comedia o tragedia sin
que le añademos voluntariamente otras por nimia escrupulosidad. Fuera de
que, para evitar los apartes y soliloquios, sería preciso valerse de mil ro-
deos, que producirían otros maiores incombenientes en lo substancial del
drama. Finalmente, por pocas manchas y lunares (si creemos a Horacio) no
se deve desestimar un excelente poema, donde todas las principales reglas
están observadas con exactitud y donde brillan tantos aciertos y primores.
Bien creo que no desaprobará V.E. que, desviándome de lo que ordina-
riamente se practica, haya empleado en discursos todo el papel que otros
hubieran gastado profusamente en elogios. El buen gusto, Señora, tan be-
nigna y constantemente protegido y fomentado por V.E., no sufriría que yo
sugetase mi pluma a la pauta de bulgares y comunes abusos, y quien cono-
ce y admira las sublimes virtudes y calidades de V.E. no puede saciar su
justo deseo de alabarlas sino quando V.E. no le escucha.

[5] Don Ygnacio de Luzán. El mismo autor en su Poética. Año de


1737 134 .

DE LA COMEDIA
Aora, habiendo ya dado fin a las reglas y observaciones pertenecientes a
la tragedia, pasaremos a la otra especie principal de la poesía dramática,
que es la comedia, de la qual nos queda mui poco que decir, siendo casi
todas las reglas ya dichas respectivamente comunes a una y otra especie.

133 Original: «extremado».


134 Ignacio de Luzán, La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales
especies (Zaragoza: por Francisco Revilla, 1737). Apareció una segunda edición, en dos vo-
lúmenes, «corregida y aumentada por su mismo autor», en 1789 (Madrid: Antonio de San-
cha). Véase la edición de Russell P. Sebold, Textos Hispánicos Modernos, 34 (Barcelona:
Labor, 1977). Armona reproduce aquí los capítulos XIV («De la comedia») y XV («De los
defectos más comunes de nuestras comedias») del libro tercero de la obra de Luzán, según
la edición de 1737 (se numeran XVI y XVII en la de 1789).
[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 251

No importa a nuestro intento el saber los principios de la comedia, que aun


en tiempo de Aristóteles eran obscuros e inciertos. Los primeros, según es-
te autor 135 , que dieron alguna forma y buena disposición a la comedia fue-
ron Epicharmo y Phormis en Sicilia, y después en Athenas Crates, el cual,
dando de mano a la antigua forma de jambos, groseramente satíricos y
mordaces, dio mas aliño a la comedia, adornándola de fábula (o fingida,
como suponen algunos intérpretes de Aristóteles, o verdadera, segun solía
ser antiguamente, como sienta 136 Mr. Dacier), de costumbres y de otra lo-
cución. Porque es menester suponer que, como de los que cantavan en
verso hexámetro algún hecho de algún personage ilustre tubo origen la
tragedia, así de los que en verso jambo zaherían y censuravan los vicios
agenos tubo principios la comedia, la qual por mucho tiempo retubo el
perberso estilo de informar en público no sólo los vicios, sino las personas
mismas, nombrándoles sin miramiento y censurándolas con la más picante
y mordaz irrisión. Y aun no se contentava esta maligna mordacidad con
ensangrentar sus dientes sólo en los viciosos, sino que, como suele acon-
tecer, servía la poesía a las poetas de pretexto y capa para sus particulares
venganzas y de instrumento para sus rencores, aun contra las personas de
más innocente vida. Dígalo el sapientísimo Sócrates, hecho blanco de la
maldiciente saña del cómico Aristóphanes. Duró esta desarreglada licencia
hasta tanto que los magistrados, por política y bien público, entendieron en
refrenarla y reprimirla con severas leyes y vigorosas penas. Y entonces los
poetas mudaron de estilo, como dice Horacio, por miedo del palo vertere
modum formidine fustis. Esta mutación y otras, con que poco a poco se fue
mejorando y perfeccionando la comedia, dieron motibo a una división que
después se hizo de la misma, distinguiéndola en vieja y nueva. En Aristó-
phanes y Plauto hay rastros de las imperfecciones que tenía la comedia
vieja; la nueva devió su esplendor y su alivio a Menandro entre los griegos
y entre los latinos el ingenioso, delicado y discreto Terencio.
Éstos fueron los principios y progresos de la comedia. Veamos aora a
qué se reducen su ciencia y su principales reglas. Las comedia, pues, a mi
parecer (como quiera que otros la definan), es una representación dramáti-
ca de un hecho particular y de un enredo de poca importancia para el pú-
blico, el qual hecho o enredo se finja haber sucedido entre personas parti-
culares o plebeyas, «con fin alegre y regocijado, y que todo sea dirigido a
utilidad y entretenimiento del auditorio, inspirando insensiblemente amor a
la virtud y abersión al vicio, por medio de lo amable y feliz de aquélla y lo
ridículo e infeliz de éste».

135 Nota original: «Aristot. Poetica partic. 30.»


136 Nota original: «Dacier Poet. Arist. cap. 5 num. 10.» Véase André Dacier (trad. y
anot.), La poetique d’Aristote, contenant les regles les plus exactes pour juger du poëme
heroïque & des pieces de theatre, la tragedie & la comedie (Paris: chez Claude Barbin,
1692), pág. 63.
252 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

Combiene la comedia con la tragedia en muchas casas, aunque en otras


es dibersa. Primeramente, una y otra son representación dramática, y en
una y otra se esconde enteramente el poeta, introduciendo siempre otras
personas. Pero la tragedia representa un hecho ilustre y grande, con el qual
ordinariamente tiene parte todo un estado o reyno. La comedia se ciñe a un
hecho particular que apenas se extiende mas allá de un barrio. Así mismo
la tragedia nos representa las fortunas y caídas de personages ilustres,
como reyes, héroes, capitanes, etcétera. Es verdad que nuestros cómicos no
han observado esta condicción [sic] de personas, pues sin reparo alguno
han introducido en sus comedias príncipes, reyes, emperadores y otras
personas semejantes, lo que hizo decir a Francisco Cascales que tales co-
medias ni son comedias ni sombra de ellas. Son unas hermafroditas, unos
monstruos de la poesía. Y es verdad verdad [sic] también que Pedro Cor-
neille admite, al parecer, tales comedias con personas impropias, diciendo
que se pueden llamar heroicas, a distinción de las otras, en las quales no
entran sino personas particulares. Pero sin embargo yo no hallo doctrina ni
exemplo con que se pueda sancar [sic] este abuso, tan contrario a la
naturaleza y a las reglas de la misma comedia, que, como tiene diberso fin
que la tragedia y dibersas calidades, ha de tener tambien dibersos los asun-
tos y las personas. Fuera de que la maior parte de los lances, que se fingen
suceder en nuestras comedias a personas Reales, son contra lo natural y
verisímil y propios sólo, como se dice, de reyes de comedia, no de reyes
verdaderos, cuio carácter no es compatible con lo que allí nos representa el
poeta. En la comedia Obras son amores, de Lope de Vega Carpio, proboca
a risa el ver como un rey de Vngría admite a su presencia al escudero y
aun al cochero de una dama particular y se entretiene con ellas en mui fa-
miliar combersacion. Si Corneille ha permitido tales comedias con el título
de heroicas, no parece que ha tenido razón bastante en que fundar su opi-
nion, que Mr. Dacier 137 reprende y reprueva. Es verdad que Plauto intro-
dujo en su Amphitryón a Júpiter y a Mercurio, pero los introdujo, no con la
seriedad y grandeza que combenía a estas deidades, sino con un carácter
ridículo y jocoso; y sólo en esta forma pueden entrar en la comedia estos
personages, como han entrado en la del Cavallero de Olmedo y en Los siete
Infantes de Lara.
Difieren también la tragedia y la comedia en el éxito de la fábula y en
las pasiones. La mejor constitución de tragedia, segun Aristótoles, es la
que tiene el éxito infeliz. Por el contrario, la comedia pide siempre un
éxito feliz y regocijado. Y aunque en la doctrina de Aristóteles no se re-
pruevan absolutamente las tragedias de éxito feliz, no obstante, aun en
éstas las principales personas se ven en gravísimos peligros de perder la

137 Nota original: «Dacier Poet. cap. V. remarq. num. 1». Véase Dacier, La poetique
d’Aristote, págs. 58–59.
[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 253

vida o el estado o la felicidad que gozavan, si bien al cabo se libran de


semejantes peligros, los quales ya bastan para mober en el auditorio con no
poca fuerza el terror y la compasión, afectos propios de la tragedia como
impropios de la comedia. Y aunque en ésta hay también peligros, no son
tales que de ellos resulta la muerte o la infelicidad extrema de alguna per-
sona, y sólo producen alguna zozobra y sobresalto en los oyentes que de-
sean que el primer galán salga bien de su empeño y logre felizmente su
intento.
Fueron, pues, con acertada distinción destinadas desde su instrucción
primera a diversos fines la tragedia y la comedia, y a ser útiles a los hom-
bres por dibersos medios, la una mobiendo violentos afectos de terror y de
compasión y representando las cahídas de los reyes y otros personages
ilustres, para escarmiento del auditorio y moderación de sus pasiones; la
otra mostrando como en un espejo los vicios y defectos comunes, expues-
tos a la risa del pueblo y rendido a los pies de la virtud, para exemplo y
estímulo de los agentes. De suerte que el trastrocar y confundir estas dos
diversas especies de drama es dar a intender que se ignoran sus principios,
sin institución, sus dibersos fines y afectos y los distintos linderos de cada
una. Por lo que a muchas de nuestras comedias, o se les ha de mudar este
nombre en el de tragedias, pues por su asunto y por sus personas lo re-
quieren, o se ha de confesar que sus autores ignoran esta distinción.
Difieren también la comedia y tragedia en la fábula, quanto a ser mejor
(según la doctrina de Aristótoles) para la tragedia la fábula simple, esto es,
de una sola mudanza, y para la comedia la doble, u de dos mudanzas, como
es la de la Fuerza del natural de don Agustín Moreto.
Finalmente se distinguen la tragedia y comedia en la sentencia y locu-
ción, esto es, en el estilo. Porque como son diversos los asuntos de una y
otra, y diversas las personas que se introducen, es mui justo también que
sea diverso el estilo. Los asuntos de la tragedia son grandes, las pasiones
violentas, las personas ilustres, con que, de razón, todo esto pide un estilo
alto y con figuras rethóricas, que son el lenguage más propio de las
pasiones. Pero la comedia no admite asuntos ni personas tales, que pidan
semejante estilo. Los argumentos cómicos son menos ruidosos, las pasio-
nes más moderadas, teniendo más de tierno y de placentero que de violento
y furioso las personas de mediana v de vaja condición, en quienes no
asientan bien pensamientos mui altos ni estilo mui elegante ni pasiones
mui violentas, maiormente atendida la calidad y la poca importancia de los
casos que allí se representan. Es preciso, pues, que el poeta, conformando
la sentencia y la locución a la calidad de las personas y del asunto, dé a la
comedia un estilo llano, puro, natural y fácil. Digo fácil, porque lo es este
género de estilo para quien lee o escucha, siendo al mismo tiempo mui
difícil y trabajoso para quien escribe. Qualquiera se promete hacer otro
tanto con gran facilidad; pero en llegando a la práctica, se alla burlado y
254 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

experimenta en extremo difícil de egecutar lo que antes parecía tan fácil.


Esto hace creer a algunos que la comedia es obra de mui poco travajo; pero
se engañan muchísimo, pues, como observó Oracio, sus aciertos y primo-
res obligan a tanto mayor empeño y esfuerzo, quanto logran menos perdón
sus faltas, como más expuestas a la censura común, y más a tiro (digámos-
lo así) del vulgo y de su corta capacidad:
Creditur ex medio, quia res arceficit habiere
Sudoris minimum; sed haber comedia tanto
Plus oneris, quanto venia minus.
Pero esta llaneza de estilo en la comedia no tanto pende de los pensamien-
tos y conceptos, quanto del artificio y modo con que se dicen. A muchos
pensamientos que parecen grandes y elevados, los hace tales el artificio de
palabras y la ingeniosa disposición con que se adornan y abultan. Dévese,
pues, moderar en la comedia no tanto el discurso (como no sea mui estu-
diado y afectado) quanto el ingenio y la fantasía, las figuras rethóricas con
exceso arriesgadas, y finalmente todo lo que sepa a cuidado y artificio ex-
cesivo. Supuesto esto, no me parece que puede jamás pasar plaza de estilo
bueno y propio de comedia aquel que usa Laurencio en la de Agradecer y
no amar de Calderón:
Suelto tenía el cavello,
cuyas ondeadas hebras,
Golfos fingiendo de erizadas quiebras,
Ynundavan la nieve de su cuello.
Perdone el sol, que no es el sol más bello,
Quando los ampos de las cumbres dora,
Dejando de una peña y otra peña
Desmelenar la mal peinada greña,
Que a media luz le destrenzó la aurora.
Bien que al rebés su afecto se colige:
Digo al rebés 138 , pues oye qué bien dige,
Porque si él, sobre nieve
Madejas de oro a desplegar se atreve,
Ella, con más decoro,
Es parece 139 nieve en sus madejas de oro,
Cayendo encima tanto pelo ufano
Un copo y otro en una y otra mano:
Él, por no berse a leyes reducido,
Medio enredado resistió esparcido:
Como quien dice que es contrario duelo,

138 Original: «¿Dije al revés?».


139 Original: «esparce».
[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 255

Dando los rayos libertad al cielo,


Que con muevos 140 desmayos,
El cielo ponga en su prisión los rayos,
etcétera
Otros muchos exemplos semejantes a éste se allarán en nuestros cómicos,
que se dejaran 141 arrebatar de su mismo ingenio, sin reparar que para obs-
tentarle no hera lugar oportuno una comedia. Pero, sin embargo, buelbo a
decir que a beces también la comedia puede levantar la voz. Digo levantar
la voz, no el ingenio ni el artificio; porque aunque es razón que un perso-
nado 142 cómico, quando está dominado de alguna fuerte pasión, hable con
más fuerza y con expresiones más figuradas; pero no por eso ha de andar
buscando con cuidado y afectación los conceptos más artificiosos, las me-
tháforas más remotas y más arriesgadas, los rotruécanos y períodos más
limados. Terencio, cuio estilo puede ser dechado de la naturalidad cómica,
nos dejó exemplos de la moderación y circunspección que se debe obser-
var en las comedias. Su Demea en las Adelphos, viejo, de condición recia y
arisca, se moja y se queja de las trabesuras de sus hijos con mucha fuerza;
pero no por eso se empeña en agudezas ni artificios de palabras, contentán-
dose con expresar su pasión exclamando: «¡Ay de mí! ¿qué haré? ¿qué
egecutaré? ¿qué he de decir? ¿de qué me he de quejar? ¡o cielo! ¡o tierra!
¡o mar!»
Quanto a lo demás, combiene la comedia con la tragedia así en ser re-
presentación dramática, según ya queda dicho, como en tener las mismas
seis partes de calidad, es a saber, fábula, costumbres, sentencia, locución,
aparato y melodía. La fábula cómica requiere también respectivamente to-
das las circunstancias de la tragedia: ha de ser de justa grandeza, verisímil,
maravillosa, implexa, una en la acción, en el tiempo y lugar, y su enredo y
solución han de ser según lo necesario o verosímil. Admite también agni-
ción y peripecia, y observa las mismas calidades y condicciones de las cos-
tumbres, excepto la semejanza, que, como es sólo practicable en las perso-
nas ya conocidas por historia o por fama, no tiene de ordinario cabimiento
en las cómicas, que suelen ser fingidas, y de quienes la historia no se supo-
ne hacer mención. De estas y otras cosas más se ha tratado difusamente en
los capítulos antecedentes, a los quales me remito por no repetir lo que ya
se ha dicho.
Es, en suma, la comedia como un paralelo de la tragedia: ésta excita las
lágrimas, si 143 aquélla la risa. El exceso de las desgracias de reyes, etcéte-
ra, mueve en la tragedia a lástima y terror, y el exceso de los vicios y

140 Original: «nuevos».


141 Original: «dejaron».
142 Original: «personaje».
143 Original: falta «si».
256 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

defectos de personas particulares mueve en la comedia a risa y alegría. Y


en una y otra parte los afectos, ya trágicos, ya cómicos, aunque mueven
dibersamente los ánimos, los mueven a un mismo fin. Pues así las grandes
mudanzas de fortuna como la irrisión y castigo de los vicios miran a la
utilidad del auditorio, haciéndole, o más constante y sufrido en sus trava-
jos, o más cuerdo y adbertido en sus defectos. Y como en la tragedia se
han de mober las pasiones de lástima y terror con la misma constitución de
la fábula lastimosa y terrible, así mismo en la comedia se han de excitar
sus propios defectos de risa y alegría con el mismo asunto, que ha de ser
festibo y regocijado. También es indudable que la mudanza de fortuna ha
de caer sobre el principal personado, cuia extrema infelicidad produzca en
los oyentes compasión y terror, lo mismo se ha de observar en la perfecta
comedia, cuios principales papeles han de ser los que muevan el auditorio
a risa y alegría por medio de sus defectos bien pintados y de los genios
estrabagantes. En lo qual, como me parece digno de alabos 144 don José de
Cañizares, que en sus comedias observa casi siempre esta circunstancia, o
si no luego 145 del todo acertado el rumbo que han seguido otros cómicos
españoles, que ordinariamente hacen serio, y aun a veces trágico, todo el
principal asunto de sus comedias, y fían lo jocoso de ellas de un criado del
primer galán, que por eso tiene el nombre de gracioso.
Y pues hemos llegado a hablar de la graciosidad en las comedias, no
puedo dejar de advertir que hay dos especies de graciosidad, una noble,
otra bulgar, tan diversas entre sí como lo bufón y lo discreto. La una es
ingeniosamente aguda y noblemente festiba, la otra suele rozarse en equí-
bocos indecentes y en frialdades proprias de la plebe. En Terencio y Plauto
tenemos exemplares de una y otra, y aun en Calderón más parecidas 146 a la
noble de Nicadera 147 de Terencio, y las de Moreto a las bulgaridades de
Plauto.
Las partes de cantidad de la comedia, según Donato, no contando el
prólogo, son prótasis, epítasis y catástrophe. La prótasis es el principio de
la comedia, donde se manifiesta parte del argumento y parte se calla para
tener suspenso el auditorio. La epítasis es el aumento de los lances, lo más
enmarañado del enredo y el nudo de todos los yerros y engaños. La catás-
trophe es la mutación de la fábula en felicidad y alegre éxito, descubiertos
ya todos los engaños y enredos y desatado el nudo. La prótasis correspon-
de a la primera jornada, la epítasis a la segunda y parte de la tercera, la ca-
tástrophe contiene lo deemás hasta el fin.

144 Original: «alabar».


145 Original: «así no juzgo».
146 Falta un trozo del original, que reza: «y aun en Calderón y en Moreto, siendo en esto
las comedias de Calderón más parecidas».
147 Original: «la noble delicadeza».
[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 257

Concluiremos este capítulo con un aviso de Aristóteles 148 , tan útil como
necesario para el total acierto de las tragedia y comedia 149 . Debe, pues, el
poeta, ideado ya en su mente el asunto, hacer en prosa un borrador o bos-
quejo de toda la fábula, con su principio, su enredo, solución y fin. Y en él
debe apuntar y demarcar distintamente las partes de cada persona, las cos-
tumbres, los genios, los fines, las scenas, esto es, las entradas y salidas, y
un resumen de todo lo que en cada scena y acto ha de decir y obrar cada
uno de los actores. Refiere Aristóteles que el poeta Carcino, por haber
omitido esta diligencia, se expuso a los silbos de todo el pueblo en la re-
presentación de su tragedia el Amphiarao. Porque, haviendo Amphiarao
entrado en un templo cuia puerta estava sin duda a vista del auditorio, el
poeta inadvertidamente le hizo después representar en otra parte en la
misma tragedia, sin que el pueblo le hubiese visto salir del templo donde
estava encerrado. Hecho este borrador, el poeta lo ha de recorrer muchas
veces y considerar con atenta reflexión, para reparar con tiempo todos los
imcombenientes e imberisímiles que pudiera haber en la representación. Y
para maior acierto, quando examina este diseño o bosquejo de su comedia
o tragedia, deve figurarse que es uno de los oyentes, y en esta suposición
se ha de proponer a sí mismo todas las dificultades y obgecciones que veri-
símilmente pudiera hacer uno de aquéllos. Con esta diligencia se evitarán
sin duda muchas impropriedades y muchos inverisímiles y errores, que sin
ella son tan freqüentes en todo género de dramas.

148 Nota original: «Aristot. Poet. secund Ben. partic. 81. cap. 16 y Mr. Dacier Poet.
chap. 18.»
149 Original: «tragedias y comedias».
258 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

CAPÍTULO XV. DE LOS DEFECTOS MÁS COMUNES DE NUESTRAS COMEDIAS.


Aunque las reglas y observaciones antecedentes y todo lo que hasta aquí
hemos dicho parece que pudieran bastar para una perfecta y cabal inteli-
gencia de la poesía dramática, no obstante, para dar maior luz a las mismas
reglas y facilitarlas a la más ruda comprensión, pondremos aquí varios
egemplos por los quales se hechará de ver en quántos baxíos puede dar la
ignorancia de los preceptos del arte, y finalmente se acabará de entender
que el solo ingenio y la naturaleza sola no bastan, sin el estudio y arte, para
formar un perfecto poeta. Con esta ocasión, algunas cosas omitidas, ya por
no romper el hilo del discurso, ya por falta de oportuno lugar, se dirán aquí
brevemente según el orden con que me vinieren a la memoria. Si para todo
esto me valiere de egemplos sacados de nuestros poetas, espero que se me
tomarán en cuenta las muchas razones que me obligan a ello. Primera-
mente, nuestras comedias son libros que andan en las manos de todos, con
que sus egemplos serán más inteligibles y más probechosos; maiormente
habiendo en España mui poca noticia de los poetas de otras naciones. Fue-
ra de que el corregir nosotros mismos nuestros yerros es ganar por la mano
y hacer en cierto modo menos sensibles y menos afrentosos los baldones
de los estrangeros. Y además de todo esto, supuesto que los cómicos espa-
ñoles han podido errar, porque no heran impecables, razón será que alguna
vez salga a campo abierto la verdad al opósito de la lisonja y del engaño. Y
esto sin hacer agravio a nadie, porque no niega el mérito de los buelos mas
remontados el que nota algunas caídas, ni es justo que el resplendor de los
aciertos deslumbre la vista para los yerros, debiendo el crítico desapasio-
nado tenerla igualmente perspicaz para ambas cosas.
Y en fe de que en mí no falta tan devida equidad, no pudiendo referir
aquí distintamente y por a menudo los muchos aciertos de nuestros cómi-
cos, porque para eso sería menester escrivir un gran volumen aparte, me
contentaré con decir, por maior y en general, que en todos comúnmente
allo rara ingenuosidad, singular agudeza y discrepción, prendas mui esen-
ciales para formar grandes poetas y dignas de admiración. Y añado que en
particular alabaré siempre en Lope de Vega la natural facilidad de su estilo
y la suma destreza con que en muchas de sus comedias se ben pintadas las
costumbres y el carácter de algunas personas; en Calderón, admiro la no-
bleza de su locución, que sin ser jamás obscura ni afectada es siempre
elegante, y especialmente me parece digna de muchos encomios la manera
y traza ingeniosa con que este autor, teniendo dulcemente suspenso a su
auditorio, ha savido enredar los lances de sus comedias, y particularmente
de las que llamamos de capa y espada, entre las quales hay algunos donde
allarán los críticos mui poco o nada que reprehender y mucho que admirar
y elogiar. Tales son las comedias Primero soy yo, Dar tiempo al tiempo,
[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 259

Dicha y desdicha del nombre, Quál es maior perfección, De una causa dos
efectos, No hay burlas con el amor, Los empeños de un acaso y otras 150 .
Solís no es inferior a Calderón en la natural elegancia y nobleza de su es-
tilo. Ha escrito algunas comedias, dignos partos de tan elevado y culto in-
genio, como La gitanilla de Madrid, El alcázar del secreto, Un bobo hace
ciento. Merecen también aplauso algunas de Moreto, y especialmente El
desdén con el desdén, porque la fábula crítica 151 (como enseña Horacio) no
ha de llevarlo todo con tanto rigor, ni con tan escrupulosa nimiedad, que
repare en algunas faltas pequeñas, quando todo lo deemás de una obra es
bueno: ubi plura nitent in carmine non ego paucis offendar maculis. El
hechizado por fuerza, de don Antonio Zamora, es una de las comedias es-
critas con singular acierto y mui conforme a las reglas de la poesía dramá-
tica, siéndolo así mismo, con poca diferencia, El castigo de la miseria, del
mismo autor. También don Francisco Candamo es digno acreedor de los
elogios y de la estimación con que ya el público ha recivido sus obras, por
su ingenio, su elegante estilo, sus noticias no bulgares y por el cuidado
grande que manifestó en la verisimilitud, decoro y propiedad de los lances
y de las personas. Finalmente don José Cañizares, tomando con prudente
acuerdo una derrota más propia de la poesía cómica que los otros siguie-
ron, ha escrito muchas dignas de singular aplauso. En El dómine Lucas, en
El músico por amor y en otras, he visto con particular gusto costumbres
bien pintadas y mantenidas hasta el fin, asuntos y estilo proprios de come-
dia, graciosidad en la acción misma y en las personas principales, y no
(como comúnmente se be practicado en las comedias de otros autores) en
los dichos de un criado, circumstancias todas muy apreciables y que he
buscado en vano en otros cómicos. Supuesto, pues, el mérito singular de
estos y otros poetas, y supuesta la estimación y el aprecio que yo hago de
sus aciertos, no tendrán razón sus apasionados de estrañar ni ofenderse de
que me detenga a notar aquí algunos de sus defectos y descuidos para
instrucción de los que en adelante escribieren, bien como en las cartas de
marear y en los derroteros para aviso de los navegantes se suelen demarcar
y adbertir los escollos y baxíos en que han dado otros pilotos que nave-
garon sin semejante prevención y noticia.
Los errores de la poesía se pueden reducir a tres clases: unos miran a la
poesía en general, otros son proprios de cada especie de poesía, otros,
finalmente, se pueden llamar agenos y adbenedizos, porque pertenecen a
otras artes y ciencias. Entre los errores de la primera especie o clase se
pueden contar las imágenes desproporcionadas, las metháforas estravagan-
tes, la hinchazón del estilo, la bageza, la frialdad, la sutileza excesiva y
todo lo deemás de que largamente hemos tratado en el libro segundo de

150 Original: punto y aparte.


151 Original: «la buena crítica».
260 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

esta obra, a el qual me remito por no ser prolijo. Si en un soneto o en una


canción no se sufre una metháfora desproporcionada, ni una expresión hin-
chada, ni una frialdad, ni una afectación, mucho menos se podrán sufrir en
una comedia o tragedia, donde tanto eso es más improprio y más inverisí-
mil. Claro está, pues, que al crítico más moderado parecerá mui mal aque-
lla frialdad que dice Medusa en la comedia Fortunas de Andromeda y
Perseo, de Calderón, concepto mui propio de un niño de escuela que estu-
diara entonces la sintaxis:
Quita, o tú, quien quiera que eres,
ese christal de delante
de mis ojos: no cometas
en mí barbarismos tales,
como hacer la que padece
de la persona que hace.
Tampoco se pueden llebar con paciencia aquellas metháforas tan estrava-
gantes que dice Julia en la comedia El amigo hasta la muerte, de Lope de
Vega Carpio:
De mi desesperación,
Leonor, te mando un bestido
de mi dolor guarnecido,
con pestañas de pesares
y botones y alamares
de tanto tiempo perdido,
etcétera
En la Dorothea, del mismo autor, aun en suposición de que la escribió más
para leída que para representada, entre otros muchos conceptos (que no sé
cómo se podrán escusar de la nota de afectados y fríos), me ha parecido
mui improprio lo que dice don Fernando a su dama desmayada: «O már-
mol de Lucrecia, escultura de Michael Angel, o Andrómeda del famoso
Ticiano». Y por cierto estava de espacio 152 este galán, pues a vista del des-
mayo de su dama, en vez de acudirla con algún pronto remedio para que
bolbiese en sí, u de hacer extremos que manifestasen su pasión, su senti-
miento y su turbación, se acordava de las esculturas del Buonorrota y de
las pinturas del Ticiano.
Los errores proprios de la poesía dramática son fáciles de conocer si se
saben sus reglas. No ser verisímil la fábula, no tener las tres unidades de
acción, de tiempo y de lugar, ser las costumbres dañosas al auditorio o pin-
tadas contra lo natural y verisímil, hacer hablar las personas con conceptos
improprios y con locución afectada, y otros semejantes, son los defectos

152 Original: «despacio».


[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 261

pertenecientes a esta segunda clase. El deseo de ser brebe no me dejará


detener mucho en los exemplos. En la comedia El perro del hortelano, de
Lope de Vega Carpio, se puede ber el defecto de una fábula inverisímil. En
ella, una dama principal se enamora de un criado suyo, lo qual no niego
que puede ser verisímil. Pero ¿cómo puede serlo que esta dama tenga tan
poca cordura y tan poco miramiento en su pasión que todos la sepan y ella
no se recate de nadie? En Los ramilletes de Madrid, también de Lope, un
cavallero conocido se atrebe a servir, disfrazado de jardinero, en Madrid,
en casa de una señora principal. En otra comedia de Moreto, Todo es
enredos amor, doña Elena, pudiendo tratar su casamiento con don Féliz (de
quien estava enamorada) con gran facilidad, pues no havía quien se lo es-
torbase, abandona su casa y, vestida de estudiante, parte a Salamanca, sólo
por curiosidad de saber si don Félix era de genio tan libiano como se decía.
Y allí hace con don Félix el papel de don Lope, con doña Manuela el papel
de Damiana, criada, y con otros el papel de dama. En esta clase se pueden
poner las comedias de La dama presidente, La dama corregidor, Servir a
señor discreto y otras semejantes. ¿En quál de estos casos se divisa algún
rastro de verisimilitud? ¿Quál de ellos puede ser espejo de la vida humana?
Ciertamente que más parecen casos pertenecientes a otros hombres y a otro
mundo, porque en el nuestro no vemos jamás succeder semejantes aventu-
ras, que sólo tienen ser en la imaginación y fantasía del poeta que las im-
benta, y no pueden servir de instrucción alguna ni de egemplo para los
accidentes de la vida humana.
Y pues hemos llegado a hablar del 153 verisímil de la fábula, no quiero
dejar de decir la poca verisimilitud de algunas comedias españolas que tie-
nen por asunto alguna fábula poética de los gentiles, como son Eurídice y
Orfeo, También se ama en el abismo, La estatua de Prometeo, Ni Amor se
libra de amor y otras semejantes, cuios argumentos, aunque en la ignoran-
cia del vulgo gentil allavan algún crédito y, en quanto a los savios, ya
enseñavan indirectamente y debajo de aquella exterioridad algún misterio
o alguna verdad, no por eso me persuado a que puedan tenerse por veri-
símiles y proprios para una comedia, especialmente en nuestros tiempos. Y
si por lo inverisímil no apruebo en las comedias semejantes asuntos, por lo
irreberente y dañoso, no me parece que se pueden tampoco aprobar las
comedias de los santos, de que hay tan gran número en España. Si alguna
utilidad tienen tales comedias, es tan poca que no tiene comparación con
los grabes daños que causan. No es el menor de ellos el profanar cosas tan
sagradas con amores, con vanidades y graciosidades poco decentes. Ade-
más de esto, qué de milagros falsos, qué de historias apócrifas no se espar-
cen de esta manera en el vulgo ignorante, que las cree como puntos de

153 Original: «de lo».


262 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

religión y como dogmas de fee, quando no tienen otra autoridad que la


imaginación o la ignorancia del poeta.
A veces, aunque el cuerpo de la fábula tenga bastanta probavilidad, no
dejando [sic, por «dejan de»] ser imberisímiles algunos miembros de ella,
quiero decir algunos lances y pasos que tienen mucho más de maravillosos
que de creíbles. No es ciertamente creíble ni verisímil lo que dice Sigis-
mundo en El alcázar del secreto, de Solís, que desde las costas de Épiro,
donde se havía arrojado a el mar, sirbiéndole de bagel el escudo que la cos-
tumbre del brazo devió de aplicar al pecho, llegó a la isla de Chipre. Pero
quien sepa quántas leguas hay desde Épiro a Chipre bien hechará de ber
que eso no podía succeder sin milagro. Así mismo no siempre se pueden
esconder los galanes con bastante verisimilitud en las alhacenas de vidrios
u detrás de las cortinas o tapices sin ser allados y vistos, ni son tampoco
siempre verisímiles los lances de papeles y retratos de que abundan tanto
nuestras comedias, de los quales dijo mui bien Candamo, en la comedia
Por su rey y por su dama, que tienen una dureza intractable. Como quiera
que sea, quando el poeta arriesgue alguna vez en las comedias tan extraños
acasos y abenturas tan raras, es menester que junte tales circunstancias y
disponga de tal manera los lances, que lo extraño y maravilloso de ellos no
sea del todo increíble.
Tampoco apruevo los acasos de la música, que entretege su canto con la
representación tan a tiempo, que precisamente el verso que se canta es el
que le tocaba decir al representante para concluir el concepto de unas déci-
mas o coplas. Son también contra toda la verisimilitud los oráculos de al-
guna voz que, desde adentro, interrumpe la representación, adivinando lo
que hiba a decir el que representa y haciendo que sea misterio o profecía el
acaso, y de la misma estofa son los ecos y el hablar en sueños tan al caso y
tan a tiempo como aquello: No tube la culpa yo, etcétera, en la comedia de
Apeles y Campaspe 154 . Tan inverisímil e impropio como los oráculos de la
voz y de la música es el salir dos personas cada una por un lado del tabla-
do, llevando también 155 estudiado lo que han de decir que la una no diga
una sílava más que la otra y, hablando cada qual a solas consigo, vayan al-
ternando con tan justa medida los conceptos y versos, que parezca que ya
de antemano se havían prevenido para el caso. En la comedia Muger, llora
y vencerás, de Calderon, tenemos un exemplo de semejante impropiedad.
En ella salen Federico y Enrique, midiéndose como con un compás el uno
al otro las palabras:
FEDERICO De esta música guiado,
ENRIQUE Llamando de estos accentos,
FED. vengo, a pesar del enojo

154 Original: punto y aparte.


155 Original: «tan bien».
[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 263

ENR. a pesar de la ira buelbo


FED. de madama, porque juzgo
ENR. de madama, porque pienso
FED. que quando el riesgo es tan noble,
ha de apetecerse el riesgo.
ENR. que quando es tal el peligro,
es peligro el remedio.
FED. Pero aquí está: que bien temo
ENR. Pero aquí está: que bien temo
FED. volber a ber su semblante.
ENR. volber a mirar su sueño [sic, por «ceño»].
FED. Ya me vio: vengan desdenes.
ENR. Ya me vio: vengan desprecios.
Pero todo esto más parece rezar a choros que salir a representar una come-
dia. De estos y otros semejantes inverisímiles e impropriedades deve guar-
darse el poeta, si prefiere la aprovación de los hombres entendidos a los
vanos aplausos del vulgo ignorante.
Si entramos en las tres unidades de acción, de tiempo y de lugar, halla-
remos mucho en que reparar. La locura por la honra, de Lope de Vega
Carpio, contiene tres acciones que pueden ser asuntos para tres comedias.
El primer acto, hasta la muerte de Flordelís, es una acción más trágica que
cómica; la locura fingida del conde Floraberto es otra acción, y su casa-
miento con doña Blanca y el de el Delfin con doña Alda forman otra ac-
ción. Es verdad que no es tan freqüente este defecto como el de unidad de
tiempo y de lugar. Las comedias de Bernardo del Carpio, del Conde de
Saldaña y otras semejantes han servido por esto de asunto de burla y mofa
a un crítico francés 156 . Y no sin bastante motivo, pues es absurdo intolera-
ble que al principio salga Bernardo del Carpio niño y, antes de acabarse la
comedia, ya sea hombre hecho y egecute hazañas prodigiosas contra los
moros. En la comedia El mayordomo de la duquesa de Amalfi, de Lope de
Vega Carpio, pasan nueve años, en la del Genízaro de Vungría, más de
veinte, y otros tantos en la de Los siete ynfantes de Lara y en La venganza
en el despeño, ambas de don Juan Matos Fragoso, y finalmente en la de
Los siete durmientes, no pasan menos que doscientos años. Otros tantos
contiene la de San Amaro, de la qual, como de otras de la misma estofa, se
ríe con mucha razón Francisco Cascales 157 . Muchas hay que duran dos y

156 Nota original: «Boileau, Poetiq. chan. 111. Vn rimeur, sans péril, delà des Périnées
[sic] / sur la scène en un jour renferme des années: / La foubent [sic, por «souvent»] le
Helos [sic, por «héros»] d’un spectacle gros[s]ier, / enfant au primier [sic] acte, est barbon
au dernier.»
157 Nota original: «Cascales, Tabl. Poet., de la tragedia, pág. 346. Siendo esto así, ¿no os
reís de nuestras comedias, que entre otras me acuerdo haber oído una de San Amaro, que hizo un
viage al paraýso, donde estubo doscientos años, y después quando bolbió, al cabo de dos siglos,
264 FUENTES PARA LA HISTORIA DEL TEATRO: XIV [5: Luzán]

tres años; otras menos. Pero sería nunca acavar si quisiese traer exemplos
de todas las que poco o mucho pecan contra la unidad de tiempo.
No son menos notables ni menos freqüentes en nuestras comedias los
errores contra la unidad de tiempo [sic, por «lugar»]. En El amigo hasta la
muerte, de Lope, la scena, o sea el lugar de la representación 158 , ya es en
Feruan [sic, por «Tetuán»], ya en Sevilla, ya en Cádiz, ya en Gibraltar. En
la comedia Para vencer amor querer vencerle, de Calderón, parte de la
representación es en los Esguízaros y parte en Ferrara; en la de Dicha y
desdicha del nombre, parte en Parma y parte en Milán; en la de Fortunas de
Andromeda y Perseo las personas pasan de Achaya 159 a Trinacria y de Tri-
nacria al monte Athalante de África; en El príncipe perfecto, de Lope, la
scena es en España, en Ytalia y en África; y en la de Servir a señor discreto
es en Sevilla, en Madrid y en Córdova. Estos exemplos bastarán para co-
nocer semejantes defectos en otras muchas comedias, donde las personas,
como si tubieran alas, en el brebe espacio de tres o quatro oras que dura la
representación, buelan de una parte del mundo a otra, andando con gran
frescura y sin cansancio alguno centenares de leguas.
Quanto a las costumbres, tienen también nuestras comedias no pocos
defectos, de los quales unos pertenecen a la doctrina y philosophía moral,
otros competen a las reglas y preceptos poéticos. De los primeros hemos
hablado ya en otro capítulo. Los segundos, que son proprios de la poesía
dramática, consisten en la mala imitación y en no seguir las huellas de la
naturaleza, porque cada nación, cada edad, cada sexo y condición tiene sus
propias costumbres, que es menester copiar del natural, y si se atribuyen a
una nación, a una edad o a un sexo las costumbres de otra nación, de otra
edad o de otro sexo, claro está que la copia será imperfecta y mala. Causa
notable estrañeza el ber trasladados los mantos y las costumbres de Madrid
a Vienna, a Vngría y aun al Asia, en las comedias Mejor está que estava, El
perro del hortelano y El mágico prodigioso. Y yo he oído, no sin mucha
risa, nombrar al conde Antenor y al conde Eneas en la comedia de Héctor
y Achiles, de no sé qué autor. En la de Eurídice y Orfeo, de don Antonio de
Solís, Aristeo y Filisardo más parecen españoles de nuestros tiempos que
personas de tan distinta nación y de siglos tan remotos, según lo entendi-
dos que están de las leyes del duelo 160 . No puedo dejar de decir que las
mugeres en nuestras comedias hablan con más erudición y elegancia de lo
que es natural y proprio de su sexo y capacidad. Y aunque digan algunos

hallaba otros lugares, otras gentes, otros trages y costumbres. ¿Qué maior disparate que esto?
Otros hay que hacen una comedia de una corónica entera. Yo la he visto de la pérdida de España
y restauración de ella.»
158 Las palabras «o sea el lugar de la representación» son un inciso de Armona; no están
en el texto original de Luzán.
159 Original: «Acaya».
160 Original: punto y aparte.
[5: Luzán] ARMONA: MEMORIAS CRONOLÓGICAS, II 265

(y yo soy uno de ellos) que las españolas nacen, por especial favor del cie-
lo u del clima, dotadas de rara discreción y agudeza, prendas que también
se compadecen con la hermosura, sin embargo, esta razón solamente sanea
lo imberosímil que pudiera tener una moderada discreción, pero no lo
afectado, lo erudito y de mucho artificio. Y no sólo repugna esto en las
mugeres, mas también en los hombres, que, aunque sean mui doctos y mui
discretos, no es verisímil que hablen de repente y familiarmente con cláu-
sulas mui limadas y con conceptos mui estudiados, como se be en Heraclio
y Leónido en la comedia de Calderón En esta vida todo es verdad y todo
mentira, que, aunque por haber sido criados en un desierto entre fieras, sin
trato ni comercio humano, era natural que fuesen bozales y groseros, no
obstante, el poeta los hace decir agudezas y conceptos tales que no los
digera mejores el más discreto cortesano.
La tercera clase comprehende todos aquellos errores que llamamos ad-
benedizos, que son contra alguna de las otras ciencias o artes. Por lo qual
se hecha de ber quán dilatada y, al mismo tiempo, quán difícil y trabajosa
arte es la poesía, pues precisa sus profesores a estudiar y entender todas las
demás, y así mismo quán errados andan los que piensan ser ya poetas por
haber compuesto un mal soneto u haber escrito sin tino ni regla una come-
dia, que, como quiera que sea, no dejará de obstentar en la impresión el
vano epítheto de famosa u de grande. Los más freqüentes errores en nues-
tras comedias son contra la historia, chronología y geographía. Por exem-
plo, en la comedia arriva citada, En esta vida todo es verdad y todo mentira,
una de la personas es Cintia, reyna de Trinacria. Pero ni en tiempo de Pho-
cas ni después ha reinado tal Cintia en Sicilia. Otras dos célebres comedias
de Calderón, Las armas de la hermosura y Duelos de amor y lealtad, son
manifiestamente contra la historia. Y aunque en las personas particulares
puede el poeta fingir nombres y sucesos, porque de semejantes personas no
hace mención la historia, en quanto a emperadores y reyes, cuyos nombres
y hechos están distintamente registrados en los annales, no tiene el poeta
autoridad para fingir, contra la historia, los nombres y los