NOTAS PARA UNA RELECTURA DE LA FALACIA NATURALISTA DESDE LAS PROPUESTAS DE LAUDAN Y BEUCHOT

Dr. Ángel del Moral, Centro de Estudios Filosóficos Tomás de Aquino, León, Guanajuato, MÉXICO, 2010.

Uno de los argumentos que salta en las diferentes controversias sobre la naturaleza y el origen de las normas es el de la falacia naturalista. Por supuesto, estas discusiones tienen incidencia directa en problemáticas tales como la relación entre disciplinas aplicadas y disciplinas teóricas (por ejemplo, la Ética), sobre todo desde la perspectiva del paso de los enunciados o juicios empíricos a los enunciados de orden teórico y con pretensiones de universalidad y normatividad. Hay distintas formas de enunciar dicha falacia; una de ellas consiste en afirmar que no es lógicamente posible obtener enunciados normativos a partir de enunciados de hecho, o bien, que a partir de la descripción de cómo las cosas de hecho suceden en el mundo no podemos justificar cómo deberían de suceder. Dentro de la Filosofía este argumento es antiguo. Se remonta a formulaciones de Kant y Hume. Ahora bien, Larry Laudan, en su artículo “Progress or Rationality? The Prospects for Normative Naturalism”1, sostiene que para el caso de la metametodología que propone, una descripción robusta de casos concretos en la historia puede derivar tesis normativas. En este texto me propongo, por una parte, considerar si Laudan evita cometer la falacia naturalista en el artículo mencionado, y por qué es importante para Laudan evitar dicha falacia; por otra parte, quisiera también proponer algunas lectura complementarias a la de Laudan a partir del discurso filosófico de orden iusnaturalista de Mauricio Beuchot. Antes de abordar directamente la propuesta de Laudan, recordemos brevemente a qué se refiere la problemática suscitada por la denominada “falacia naturalista”. Hacia el final de la Crítica de la razón pura Kant resume:
Ahora bien, la legislación de la razón humana (filosofía) tiene dos objetos: la naturaleza y la libertad, y por consiguiente abarca tanto la ley natural como también la ley moral, primero en dos sistemas filosóficos y por último en uno solo. La filosofía natural se endereza a todo cuanto es; la filosofía moral, a todo cuanto debe ser2.

Publicado en: Mendívil, José (Coord.), Saber, poder y subjetividad, Guanajuato: Universidad de Guanajuato, 2010. American Philosophical Quarterly 24 (1987):19-33. Reeditado posteriormente en: Laudan, Larry, Beyond Positivism and Relativism: Theory, Method, and Evidence, Boulder, CO, Westview Press, 1996, pp. 125-141. 2 Immanuel Kant, Crítica de la razón pura, II. Metodología trascendental. Sección Tercera (“Arquitectónica de la razón pura”). Traducción de José del Perojo y José Rovira Armengol. Barcelona: Folio (“Biblioteca de Filosofía”),
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El conocimiento de las cosas. el conocimiento científico debería ser descriptivo. están sujetos a la legislación de la razón. pero en modo alguno tiene que ocuparse de lo que debe ser: esto es tema para éticos. propiedades y operaciones. ideólogos. al final de su Ensayo sobre el entendimiento humano. implica caer en lo que. La tercera rama puede llamarse Semeiotiké o Doctrina de los signos. políticos. tercero. 4 Ibid. como son en su propio ser.htm. en su constitución.wanadoo. Puesto que la Ciencia es. como una pregunta por la “Ciencia”3. también puede llamarse con suficiente propiedad Logiké. la Filosofía de la Ciencia no debe de interesarse en los valores que determinen la praxis científica.Esta expresión clásica de la relación entre el conocimiento científico y el conocimiento de lo bueno muestra de inmediato la división entre el hecho y el valor. y de ser importante su estudio filosófico. se llama falacia naturalista4. Primero. Para la gran mayoría de los filósofos de la Ciencia. explicativo o comprensivo de lo que es. de existir valores que rijan la Ciencia. […] Segundo. p. afirma: Puesto que todo lo que puede caer dentro del ámbito del entendimiento humano es. el de la naturaleza y el de la libertad humana. segundo. 13 de junio de 2003. ambos pueden llegar a conocerse bajo el aspecto de leyes y. sus relaciones y sus maneras de operación. “Semeiotiké”. la simplicidad o la capacidad predictiva. La penetrante y difícil pregunta acerca de la relación que guarda el conocimiento científico natural con los valores y con la libertad humana se nos presenta. Lógica. ambos son objeto de la Ciencia. aquello que el hombre mismo debe hacer. pues. “Práctica”. los únicos valores que deben interesar a los filósofos de la Ciencia son los valores cognitivos o epistémicos. 3 Cf.es/angeljes/43/43. y. “Physica”. así como el proyecto de su coherencia que subyace a la historia del pensamiento filosófico. Lo más importante. “Principales problemas éticos en la actividad científica y técnica y en la convivencia social de nuestro tiempo”. predicadores o “malos” filósofos de la Ciencia. Locke. así. las maneras y medios por los cuales se adquiere y se comunica el conocimiento de esas cosas. primero. me parece que la ciencia puede dividirse con propiedad en las tres clases siguientes. a no ser aquellos que nos impulsen a la búsqueda de ese tipo de conocimiento. Ángel Jesús Pérez Jiménez. de acuerdo con estas posturas. es la ética […]. para alcanzar una finalidad. o. el conocimiento científico está determinado por valores tales como la verdad. coherente y. y particularmente su dicha. la coherencia. la búsqueda de conocimiento verdadero. 2 . bajo este título. Resulta común leer que. o sea la habilidad de aplicar bien nuestras propias potencias y actos con el fin de alcanzar cosas buenas y útiles. desde Moore. o. fecundo. según Kant. Según estas posturas. a poder ser. Ambos reinos. como las palabras constituyen la parte más útil. bien ordenado. o la naturaleza de las cosas como son en sí mismas. El origen de las posturas filosóficas que separan estrictamente la Ciencia y los valores no epistémicos hay que buscarlo en Locke y Hume. http://perso. ante todo. 502. Tercero. en cuanto agente racional y dotado de voluntad. Mezclar cuestiones morales y argumentos científicos. 2002.

[. Hume concluyó que: Las acciones pueden ser laudables o censurables. 727-728. ¿Por qué la Ciencia. Leibniz. son toto caelo diferentes. misma que ya fue criticada por Leibniz: Con lo cual vuestras tres grandes regiones de la enciclopedia estarán siempre en continua guerra. las acciones. 636. pues cada cual se inmiscuye siempre en los derechos de las otras […]. El problema estriba en que. Tratado de la naturaleza humana. Las ciencias físico-naturales. p. habría que tratar de hacerla bien? Esta es la pregunta clave en torno a la cuestión de la Ciencia y los valores. me parecieron que constituían las tres grandes provincias del mundo intelectual. 676. y se debate con frecuencia sobre teorías racionales de la acción humana): a partir de aserciones factuales no se pueden implicar aserciones morales. el deber ser y el decir constituyen. por lo que nunca puede ser origen de un principio tan activo como lo es la conciencia o sentimiento de lo moral7. Edición de Félix Duque. 5 John Locke. p. Ensayo sobre el entendimiento humano. De manera que Hume. La separación entre la Filosofía de la Ciencia y la Filosofía práctica difícilmente puede mantenerse hoy en día.] Y como estos tres objetos. Lo notable es la estricta separación que se afirma entre los tres saberes correspondientes (“enteramente separadas y distintas la una de la otra”). 1977. 3 . Sin embargo. los tres grandes objetos de nuestro entendimiento. Partiendo de esta concepción contemplativa de la razón humana. considerada como actividad. 7 David Hume. 6 Gottfried W. la separación lockeana hizo fortuna. separó estrictamente la racionalidad y la acción humana (aunque hoy en día no se acepta esta última conclusión de Hume. y el debido uso de los signos en orden al conocimiento. según los términos que incluye. en cuanto cognoscibles en sí mismas. irreductibilidad que fue planteada por primera vez por Hume: Luego las distinciones morales no son producto de la razón. México: FCE. correspondientes al capítulo XXI (y final): “De la división de las ciencias”. si reconocemos que la Ciencia es una actividad (o una praxis).. y según las consecuencias y efectos que se pueden deducir de ella6. pp.. e incluso según los términos intermedios o causas de las que depende. partiendo de esta concepción de la razón y de una gnoseología estrictamente empirista. De manera que el ser. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano. Madrid: Editora Nacional. Ocurre de ordinario que una misma verdad puede ser colocada en diferentes lugares. 1992. pero no deben usar la expresión deber ser. Madrid: Alianza. a saber: las cosas. Los científicos pueden conjugar el verbo ser. 1982. 8 Ibid. desde la propuesta lockeana. La razón es totalmente inactiva. pero no razonables o irrazonables8. el fundamento de esta separación ha sido la irreductibilidad entre el “ser” y el “deber ser”. inevitablemente nos veremos conducidos a solapamientos entre ambos tipos de Filosofía. las ciencias formales y la Filosofía Moral han constituido campos totalmente separados en la tradición empirista. enteramente separadas y distintas la una de la otra5. en cuanto dependen de nosotros en orden a nuestra felicidad.

Universidad Industrial de Santander. Ahora bien. En este texto. desde Moore. Laudan se separa también de Popper al considerar que la verdad y la falsedad son irrelevantes para la resolución de problemas13.. considerando que ésta (la praxis científica) pertenece a dimensiones no racionales de la evaluación de problemas. propone el recurso a la historia de la Ciencia: ella nos muestra cómo cambian las reglas metodológicas a lo largo del tiempo.. en efecto. Ya en su libro Science and Values10. y ante la paradoja planteada por la falacia naturalista respecto de la imposibilidad lógica de pasar de cuestiones de hecho a cuestiones normativas. Es decir.Por otra parte. p. pero en modo alguno se debía preguntar sobre el deber ser del quehacer científico9. 14 Ibid. 11 Hay traducción española. Laudan. 1986. verificables. en esencia. pero subrayando que resolver problemas no se reduce a explicar hechos. 39. 12 Ibid.campus-oei. el 13 de junio de 2003. p. y coincide con Lakatos al afirmar el criterio de racionalidad fundado en el progreso. 10 Berkeley: University of California Press. ¿Cuál es la postura de Laudan al respecto? Mencionemos brevemente algunos rasgos de su pensamiento previos a la redacción del artículo citado. http://www. que esta debía ser una actividad descriptiva. Madrid: Encuentro.htm. explicativa y predictiva. sino los valores cognitivos y las normas o reglas metodológicas. hay numerosos hechos que durante largo tiempo no supusieron problemas científicos aceptándose explicaciones míticas. en las primeras décadas del siglo XX. para poder ubicar mejor su discurso. considerando que la Ciencia sólo debe ocuparse de la evaluación de las cuestiones epistémicas de la Ciencia. coherencia. es una actividad de resolución de problemas12. donde se afirmaba que la Ciencia.. “Filosofía de la Ciencia y Valores”. simplicidad y fecundidad predictiva). en su artículo “Progress or Rationality?”. y Kuhn. trabajo que había ya iniciado en El progreso y sus valores (1977)11. Laudan afirma que podemos cometer la falacia naturalista sin que eso sea necesariamente una falacia. “la racionalidad consiste en la elección de teorías más progresivas”14. con su conocida formulación de la “falacia naturalista”. Laudan insiste en que los valores y normas que él estudia no son los valores éticos. ni las normas morales. p. por los filósofos de la Ciencia. o lo que él llama “la evaluación cognoscitivamente racional”. Bucaramanga (Colombia). coincidiendo aquí con Popper. y que las teorías debían ser falsables. aunque curiosamente reivindica la dialéctica y la pluralidad de concepciones rivales como signo de racionalidad y de progreso. enfatizando los valores cognitivos o epistémicos en la Ciencia. renunciando al análisis de la praxis científica en toda su complejidad. 4 . 13 Ibid.org/valores/prada. se solía considerar. podemos derivar de una descripción de hechos. 33. 9 Blanca Inés Prada Márquez. 1984. religiosas o astrológicas. que causó mucho revuelo en su época. Sin embargo Laudan sólo se ocupa de los valores epistémicos (verdad. 54. comprobables. En el libro citado se propuso elaborar una teoría unificadora de la racionalidad científica.

haciéndonos ver que este pensador. 131. se refiere al problema práctico de la existencia. son metodologías científico-filosóficas). dice que “no todos han desistido de la empresa metodológica. Lakatos parte del presupuesto de un método de descubrimiento ahistórico. 125. cit. el problema de fondo. 133. en la línea naturalista) aborda la cuestión de la falacia. y la fuente de revisión de ese conocimiento es el nuevo conocimiento que demanda una revisión del conocimiento anterior. Laudan.. es la idea básica de la retroalimentación continua. Desde esta perspectiva. de la imposibilidad de que todas sean correctas. podemos derivar lo normativo de lo descriptivo: se puede demostrar que una metodología plenamente científica y descriptiva hasta el detalle tendrá consecuencias normativas15. Necesitamos. pues.. 5 . por una parte.. ¿Cómo determinar —dimensión prescriptiva— qué metodología es la adecuada? En otras palabras. Larry Laudan. en su modelo. Kuhn). Pero más importante. Analiza las tesis de Lakatos 18 y su idea de la reconstrucción racional. p. En otras palabras. Es decir.legítimamente. cuál “modela” mejor el cambio científico (y que. todo conocimiento está sujeto a revisión... pero aquellos que aún consideran que la metodología científica tenga una función prescriptiva no están de acuerdo respecto a cómo garantizar dicha metodología” 16. Es decir. por otra parte. enunciados normativos. al recordar las distintas metodologías científicas del momento. de aplicación universal. o desde qué perspectiva (por supuesto. de varias metodologías en el “mercado”. Pues 15 16 Ibid. 18 Ibid. 19 Ibid. Lakatos. ID. por una parte hay varias teorías de explicación del cambio teórico (Kuhn. ¿Por qué razones plantea esto? ¿Por qué es importante para Laudan evitar dicha falacia? Desde el principio del artículo. en el fondo. Laudan (y también Shapere) critica esta postura. y.. Cf. comparten cierta idea tradicional del conocimiento. Para él. desde mi perspectiva. Es decir. y ante las dificultades técnicas que plantean. seguiremos el desarrollo de su pensamiento. «Normative Naturalism». p. la cuestión suscitada por la formulación de la falacia naturalista alcanza incluso a las metodologías científicas en tanto que disciplinas prescriptivas. en: Philosophy of Science LVII (1990) 44-59. la falacia naturalista no es tal. en tanto que algunas son contradictorias entre sí. según él (Lakatos. Para ello. acontextual. plantea Laudan su metodología naturalística19. “Progress or Rationality?”. Feyerabend). no es perenne. 17 Ibid. 125-131. Ahora bien. un criterio para saber cuál de esos cuatro modelos es “mejor”. es si realmente Laudan llega o no a resolver el problema. parte de la idea de que la racionalidad en Ciencia es algo sujeto a su modelo de cambio científico. p. Ya desde el inicio del artículo 17 Laudan plantea las tesis fundamentales en Filosofía de la Ciencia de algunos de los principales filósofos de ese momento que. p. art. cada una con sus respectivas teorías de explicación del cambio teórico. pp. 127. que provoca la redacción del artículo.

esto no es cierto. de manera que hay que formular ese contexto axiológico. un criterio probable y falible. Y es que Quine concibe la Epistemología como algo no normativo. Pero formular reglas metodológicas sin referencia a un contexto axiológico es hacernos caer en el error. a este criterio. Es. no podríamos saber qué medios son adecuados a qué fines22. a su juicio. Laudan lo llama el criterio meta-metodológico... qué se hizo para lograrlo. Y lo importante es notar que sin Historia no podríamos obtener nada de esto. Pero sigue siendo un imperativo hipotético. para alcanzar determinada meta. pues. ahora sí pueda tener éxito. Allí veo en casos pasados. Pero —y esta es la pregunta meta-metodológica—. en que el fin cognitivo fue ‘x’. epistémica. 132. identifica reglas comunes a todas ellas. pues. Por el contrario. Por tanto. para Laudan. de la metodología —ya lo mencionamos— tiene consecuencias normativas. mas no absolutamente seguro21. En pocas palabras. 6 . estos fines eran distintos para Aristóteles y para Newton que para nosotros. Y. los fines son de índole cognitiva. ¿Cómo saber que para llegar a ‘x’ debo hacer ‘y’? La fuente es la Historia de la Ciencia. ¿Cómo dar una garantía para aceptar o no tales reglas? 20 . p. él tiene en mente una forma de naturalismo muy distinta de la de Quine. Para Laudan. detallada. Sería una especie de “scientiae prudentia”. 22 Ibid. Y es que la idea de fondo es simple: se prefiere tener evidencia —aunque controversial— en lugar de cosas que no se puedan afirmar. un intento de responder a problemas conceptuales desde planteamientos empíricos. La noción de racionalidad en este autor es de índole instrumental (relación medios-fines). pues. p. Pero. es decir. para Laudan. no se incurre en la falacia naturalista. de manera que no podemos evaluarlos desde una perspectiva del siglo XX: hay que entender los fines que tenían en esa época y qué medios tenían para llegar a esos fines. y piensa que con la muerte del fundacionalismo y con la cientificación de la epistemología ya no habrá problemas normativos. “racionalidad” no se identifica con “solidez metodológica”. Es. necesitamos reconocer nuestros fines cognitivos. es muy probable. Hay que precisar que. o de las que no se pueda tener evidencia empírica (incluso existe siempre la posibilidad de que un medio que no haya tenido éxito en el pasado. Ahora bien. Ahora bien. pues no estoy seguro de que haciendo ‘y’ logre ‘x’ sin sombra de duda. hay que formular los fines epistémicos / cognitivos. por ejemplo. Ibid. de tal 20 21 Ibid. p. como una rama de la Psicología descriptiva. Un sujeto es racional en la medida en que elige los medios más eficientes. Pero es un criterio naturalístico. 137. una descripción completa. De lo que se va a tratar es de replantear las proposiciones empíricas en forma de orden.bien. como dice Laudan. sino empíricos. en un contexto distinto). dice Laudan. De aquí que haya que reformular los enunciados prescriptivos absolutos en la forma del imperativo hipotético.. empírico en sentido amplio. en las distintas metodologías. La solución consiste en decir que no hay criterios universales. o en el futuro. 135.

De manera semejante. es decir. pues. Laudan dice simplemente que. si hay cambio. como tampoco hay términos valorativos que no encuentren su base en la experiencia de los hechos. Saldaña Serrano. es más probable lograr ‘y’ siguiendo a ‘x’. Y sigue dos caminos para llegar a dicha afirmación. a partir de descripciones cuidadosas de la Historia que consideren la relación textocontexto. Beuchot”. Anuario de Filosofía y Teoría del Derecho. o del hecho al valor. De este modo. sino datos obtenidos de la Historia de las ciencias23. así también no hay términos observacionales o experimentales que no estén impregnados de teoría. No. o medios-fines. es algo que se hace continuamente. así como se ve en el experimento una importante carga teórica (sin ella sería imposible llevarlo a efecto). transcontextual. La postura que adopta este filósofo mexicano frente a la acusación de falacia naturalista en muchos casos consiste. ya —admitiendo que sea falacia—. y eso hace que se deje de ver como un paso indebido o falaz. Los argumentos de J. en: Isegoría (Madrid) 3 (1991). En efecto. y ya no una mera descripción de medios o de fines. Mauricio Beuchot. sino también progresivo. observacional. Beuchot se opone radicalmente a que haya un paso ilegítimo del ser al deber-ser pues. A lo que se refiere Laudan es a una descripción cuidadosa que identifique. siguiendo a Moulines25. 20045. es indudable que hay una distinción real entre ser y deber-ser. dice que en el mundo físico se acepta que. no sólo entre cosas. Es interesante comparar lo que dice Laudan en el ámbito de la Filosofía de la Ciencia con la propuesta de Beuchot24en el ámbito de la Ética. “La falacia naturalista”. “La falacia naturalista. México: Siglo XXI (“Filosofía”). pero. si la formulación de la falacia naturalista dice que no se pueden deducir normas de hechos. 26 J. Aceptar esto nos conduciría a admitir que no hay términos teóricos que se encuentren exentos de un origen empírico. una relación medios-fines en el pasado. a partir de la Historia. p. en cada etapa histórica. En este sentido es naturalista Laudan. 172 pp. en tanto que relaciones medios-fines. articulamos normatividad al describir los medios exitosos ‘y’ en el pasado para llegar a fines cognitivos ‘x’. pp. De modo que la meta-metodología naturalista no necesita intuiciones pre-analíticas sobre casos. 437-438. Cf. Por otra parte. ya en afirmar la inexistencia de tal falacia. Finnis y M. Filosofía y derechos humanos (Los derechos humanos y su fundamentación filosófica). resulta que pasar del «ser» al «deber ser». los criterios de racionalidad son contextuales. 1 (2007) 419-447. Respuestas para una fundamentación del derecho natural. “Hechos y valores: falacias y metafalacias. Javier Saldaña Serrano. El proceso cognitivo. dicha distinción no es tan tajante ni tan radical como en ocasiones se ha pensado y propuesto. en: Problema. sino entre relaciones (medio-fin). el pensamiento de que es muy probable que haya una analogía. que es contextual. negar que se caiga en ella si se toma en cuenta la distinción entre razón especulativa y razón práctica. es distinto de la racionalidad.. cit. por otra parte. 138. pues. En otras palabras. 25 Ulises Moulines. 1993. no hay términos descriptivos que estén exentos de valoración. 26 23 24 Ibid. En el fondo de esta postura existe. art.. éste no es sólo contextual. de manera que. Un ejercicio integracionista”. 7 . por una parte. Lo anterior significa que podemos derivar normas. En primer lugar.manera que con una descripción cuidadosa.

de todas las responsabilidades humanas) es derivada de (i. el mismo principio metodológico. De acuerdo con Finnis. recordando a Maritain cuando éste decía que ya en los enunciados pretendidamente descriptivos se hallan ínsitos elementos valorativos27. Filosofía y derechos humanos. consiste en reconocer efectivamente la inderivabilidad del “deber ser” a partir del “ser”. también se encuentran (o suelen encontrarse) elementos valorativos. Op. pero afirmando que no incurre en la falacia naturalista quien hace la distinción entre razonamiento especulativo y razonamiento práctico. pero ese derecho no se deriva. “Natural inclinations and natural rights: Deriving ‘ought’ from ‘is’ according to Aquinas”. Elders – K. J.. en: L. Tommaso. pp. como dice Santo Tomás con la máxima claridad. y (b) la razón por la que «debe» es derivado de «es» (según Santo Tomás). Tomás no deriva el derecho natural de la naturaleza humana. Città del Vaticano: Pontificia Academia di S. la cosa misma. por su bondad. El otro camino de Beuchot. sino de interpretaciones. por lo tanto. Filosofía y derechos humanos. 29 John Finnis. Natural Law and Natural Rights. Pues esos bienes — que en cuanto fines son las rationes de las normas prácticas o «debes»— no perfeccionarían esa naturaleza si fuera distinta de cómo es. para santo Tomás —en el texto de Finnis recogido por Beuchot— las proposiciones normativas son proposiciones de la razón práctica. En otro texto. En cuanto a (a): las proposiciones sobre los bienes humanos primarios (secundum se) no son derivadas de proposiciones sobre la naturaleza humana o de alguna otra proposición de la razón especulativa. de un modo remoto30. Claro que a eso se suma el conocimiento de la naturaleza humana y los principios de la razón teórica. más bien en ellos tiene fundamento. quien sigue a John Finnis en este punto28. John Finnis. Op. Thomas Aquinas. p. sino de los principios de la razón práctica. En efecto. 1980. 139. no se derivan de las proposiciones descriptivas de la razón teórica. Freedom and law according to St. además de la pura interpretación. citado por Beuchot— propiamente de descripciones. Hedwig (comps. Beuchot. en su aplicación a los seres humanos.En cuanto se alcanza un nivel mínimo de teorización. deduce o infiere de ellos. pues así: descubre tanto (a) la razón por la que «debe» no es derivado de «es» (según Santo Tomás). Y Beuchot añade que. 30 M. ya no se puede hablar —dice Moulines.. el debe ontológicamente depende de —y en ese sentido ciertamente puede decirse que es derivado de—es. Libreria Editrice Vaticana. depende de) la naturaleza que. como tienen fundamento en el primer principio de la razón teórica todos nuestros juicios e inferencias.. Oxford: Clarendom Press. Lex et libertas. y nunca cesa de decirlo. como es justamente el caso de la Filosofía en el pensamiento aristotélico-tomista. por sus potencias. al analizar la estructura del proceso epistémico en Tomás de Aquino. Beuchot. son per se nota e indemostrables. perfecciona a esos bienes. Así. según la cual por las operaciones se conocen las potencias de algo y. 28 8 . 33-34.. 138.. 136-137. 43. 27 M. cit. p. cit.e. presupone y entonces implica que la bondad de todos los bienes humanos (y así la apropiación. op. p. citado en Mauricio Beuchot. 29 Este texto es muy iluminador con respecto a la comprensión de la razón práctica en Tomás de Aquino. Filosofía y derechos humanos. Finnis comenta que ese proceso debe tomarse como un todo.). Pero (b): si cambiamos del modo epistemológico al ontológico. pp. es decir. cit. 1987. la convenientia.

por eso. a.Otra característica del pensamiento de Tomás consiste en sostener la analogía de los principios de la razón práctica con los de la razón teórica. el razonamiento práctico parte de la praxis vital del ser humano. desde una perspectiva epistemológica. 430-431. los preceptos de la ley natural son respecto de la razón práctica lo mismo que los primeros principios de la demostración respecto a la razón especulativa: unos y otros son principios evidentes por sí mismos. el mal ha de 31 Ibid. J. 1. y en la cual se fundan todos los demás principios. aunque tales bienes forman parte de la condición humana. Más importante aún para nuestro tema. 35. el cual tiene razón de bien. pp. En consecuencia. porque todo agente obra por un fin. De ahí que el primer principio de la razón práctica es el que se funda sobre la noción de bien. a. sol. con respecto a la noción tomista de razón práctica de acuerdo con la interpretación de Finnis32. a. Por eso. d. 3. se halla presente en los juicios y razonamientos especulativos31. Mas así como el ente es la noción absolutamente primera del conocimiento. donde se conocen ciertos bienes básicos que deben ser realizados de acuerdo con lo establecido por el primer principio de la razón práctica ya mencionado y con los restantes requerimientos de la racionalidad práctica. a la captación de tales principios? De acuerdo con Finnis. ordenada a la operación. por lo que para él tal proposición no será evidente. Considerada en sí misma. Tales son aquellas proposiciones cuyos términos nadie desconoce. por ejemplo. 3]. el primer precepto de la ley es éste: “El bien ha de hacerse y buscarse. “La falacia naturalista”. q. su conocimiento práctico no deriva del conocimiento especulativo de una naturaleza abstracta o metafísica. el primer principio indemostrable es el siguiente: “No se puede afirmar y negar a la vez una misma cosa”. 139-140. Cf. […] lo que primariamente cae bajo nuestra consideración es el ente. q. Pero puede suceder que alguno ignore la definición del sujeto. a. pues. 33 I-II. cit. 32 9 . 1 ad 2. De dos maneras puede ser evidente una cosa por sí misma: considerada en sí o considerada en orden a nosotros. el primer principio práctico es que el bien ha de ser procurado y el mal evitado. 90. art. Así como lo primero que aprehende la razón teórica es el ser. Y los preceptos de la ley natural se reducen a este principio. q. a.. Saldaña Serrano. 90. así la razón práctica aprehende primeramente el bien. así el bien es lo primero que se alcanza por la aprehensión de la razón práctica. amen de esta analogía entre ambas racionalidades.. Pero hay otras proposiciones que son evidentes únicamente para los sabios. según este famoso texto de Tomás de Aquino: Como hemos dicho33 [I-II. 91. es el hecho de que. como dice el Filósofo. q. III Sent. como dice Boecio. al modo como el primer principio teórico. 1 ad 2..3. Es decir. como. principio que está basado en las nociones de ser y no ser. El bien es lo que todos apetecen. las razones más básicas de la acción humana son conocidas por evidencia. q. 91. […] Por eso. “el todo es mayor que la parte” y “dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí”. es evidente de por sí toda proposición cuyo predicado pertenece a la esencia del sujeto. pero de una forma especial: él actúa en ellos. 2. el de no contradicción. que entienden la significación de sus términos. cuya percepción va incluida en todo lo que el hombre aprehende. pues el bien tiene razón de fin. hay ciertos axiomas o proposiciones que son universalmente evidentes en sí mismas para todos. y se formula así: “el bien es lo que todos apetecen”. ¿Cómo se accede. pp.

por un proceso a priori. en efecto. la ley natural es. no es un código detallado de prescripciones o preceptos deducidos racionalmente. es claro que nos hallamos en el ámbito de la razón práctica. en una versión anterior de la Suma. y cuyo proceso es exclusivamente de orden cognoscitivo. de la Ética. aa. En efecto. por la naturaleza del hombre y de las cosas. q. no de la especulativa. en el ámbito. pero mediante la prudencia individual y la conciencia (o en virtud de las leyes humanas. 35 Santo Tomás de Aquino. [. por tanto. quae ratio practica naturaliter apprehendit esse bona humana (Suma de Teología. 1956. 47. por su estructura psicológica. quod bonum est faciendum et prosequendum. fruto de la 34 Respondeo dicendum quod. 94. mediante la sola lógica.evitarse”. methodo mathematica seu more geometrico. sicut principia prima demonstrationum se habent ad rationem speculativam. de los apetitos y deseos con todas sus resonancias subjetivas36. sino en contacto directo y constante con la vida. que se va descubriendo progresivamente. La ley natural tampoco llega hasta todos los detalles de la acción que ya no son de su competencia.según se aleja de sus fines primordiales y de sus primeros principios. 4. variando. Y sobre éste se fundan todos los demás preceptos de la ley natural. 5c et ad 3. bonum est quod omnia appetunt. 94. más bien. la razón práctica se refiere a operaciones humanas singulares y contingentes y están en cierta manera sujetas a la variabilidad de las múltiples circunstancias en que se desarrolla la vida humana. Esta interpretación es corroborada por la lectura que hace Carlos Soria del texto aludido 35. 731). Madrid: BAC. porque como “ley” sólo se refiere a las proposiciones de contenido universal y no particular. q. La ley natural. según la entiende Tomás de Aquino. Et ideo primum principium in ratione practica est quod fundatur supra rationem boni. pp. Ésta se refiere a cosas necesarias.. Es la misma razón práctica. preceptos que abarcan hasta los mínimos detalles de la acción concreta y valen para todas las circunstancias históricas. de la “acción”. omne enim agens agit propter finem. con ligamen necesario. comenta este gran conocedor de la obra de Tomás de Aquino que. y como ley “natural” abarca sólo lo que está imperiosamente exigido. Hoc est ergo primum praeceptum legis. a. sus perspectivas y aplicaciones a la luz de esas circunstancias. 10 . sistemático. 2. et malum vitandum. praecepta legis naturae hoc modo se habent ad rationem practicam. en cambio. Madrid: BAC. y al respecto de la relación entre ratio speculativa y ratio practica. 36 I-II. si es necesario. no a priori y de un modo puramente lógico. qui habet rationem boni. que no varían nunca. y a las que ha de acomodarse ágilmente. 1997. con sus virtualidades y circunstancias. para el aquinate. ut scilicet omnia illa facienda vel vitanda pertineant ad praecepta legis naturae. I-II. no de la especulativa. en fin. quae est. sicut supra dictum est. quae ordinatur ad opus. aquí el bien se alcanza como fruto del ejercicio de la racionalidad práctica.. fruto de la razón práctica. 118-119. 34 Destaquemos dos ideas centrales del texto anterior con respecto a la concepción tomasiana. Por eso la ley natural. el conocimiento práctico depende.] bonum est primum quod cadit in apprehensione practicae rationis. es algo de la razón práctica. Además. acomodándose ágilmente a ellas y. Et super hoc fundantur omnia alia praecepta legis naturae. de suerte que cuanto se ha de hacer o evitar caerá bajo los preceptos de esta ley en la medida en que la razón práctica lo capte naturalmente como bien humano. utraque enim sunt quaedam principia per se nota. En segundo lugar. En primer lugar. Suma Teológica. de lo contingente. en la introducción a dicha q. p. de la vida afectiva.

Año VI. […] La prudencia. es el que es capaz de poner la mira razonablemente en lo práctico y mejor para el hombre. 4). que son cinco. 270-271. Pero nadie delibera sobre lo que no puede ser de otra manera. El filósofo divide las virtudes en éticas (morales o prácticas). […] Y. respecto de lo que es bueno para el hombre. ciencia. dos que pertenecen a la parte opinativa del intelecto-razón. pp. 39 1140a 1 – 22 (VI. El que delibera rectamente. 40 1140a 23 – 1140b 27 (VI. 274-275. pp. en deliberar rectamente. la prudencia no podrá ser ni ciencia ni arte. Puesto que la ciencia es conocimiento de lo universal y de las cosas necesarias. la prudencia será la virtud de una de ellas. Véase también: Margarita Mauri. No. “La ‘teoría’ de la actividad práctica”. porque el objeto de la acción puede variar. fortaleza y justicia. Respecto a la prudencia. 11 . en cambio. sino que 37 1094a 17 – 1095ª 13 (I. Iñigo. Y añade: Así. hablando en sentido absoluto. […] La prudencia. 3). De suerte que si la ciencia va acompañada de demostración. mientras que el arte y la prudencia versan sobre cosas que pueden ser de otra manera41. de la que forma opiniones. decimos que la función del prudente consiste. pp. Las cursivas son mías. 6). el arte (techne) y la prudencia (phrónesis). 38 Ética Nicomáquea. 41 1140b 31 – 36 (VI. 273-274. quien va inventando los principios o enunciados morales que hayan de determinar en cada momento las casi infinitas posibilidades que presenta la acción humana concreta. se refiere a cosas humanas y a lo que es objeto de deliberación. ni sobre lo que no es capaz de hacer. que son templanza. El arte versa sobre la génesis.prudencia gubernativa). Op. Intr. ni tampoco es posible deliberar sobre lo que es necesariamente. 2-3). y nadie delibera sobre lo que no puede ser de otra manera ni sobre lo que no tiene fin. siendo dos las partes racionales del alma. Ética Eudemia. 1139b 14 – 35 (VI. En efecto. entonces. es por necesidad un modo de ser racional. y dianoéticas (intelectuales o teóricas). Ya Aristóteles afirmaba en la Ética Nicomáquea que la Ética forma parte de la Política. Gredos (BCG. y no puede haber demostración de cosas cuyos principios pueden ser de otra manera (porque todas las cosas pueden ser de otra manera). que no es una ciencia exacta37. Tampoco la prudencia está limitada sólo a lo universal. porque el género de la acción [praxis] es distinto del de la producción [poiesis]. cit. 1988. pp. y practicar un arte es considerar cómo puede producirse algo de lo que es susceptible tanto de ser como de no ser y cuyo principio está en quien lo produce y no en lo producido 39. verdadero y práctico. dice el filósofo que podemos llegar a comprender su naturaleza considerando a qué hombres llamamos prudentes. Ética Nicomáquea. 271-273. El objeto de la ciencia es todo lo necesario y eterno38. 5). Hemos consultado la siguiente traducción: Aristóteles. un hombre que delibera rectamente puede ser prudente en términos generales. Trad. pues tanto la opinión como la prudencia tienen por objeto lo que puede ser de otra manera40. ciencia (epísteme) y sabiduría (sophía). Emilio Lledó. 1 (1992) 29-38. 130-132. y esto es un bien práctico. pp. sobre todo. en: Analogía filosófica (México).. y tres que pertenecen a su parte científica: intelecto (nous). Julio Pallí Bonet. arte. a saber. […] lo científico es demostrable. 89): Madrid. [L]a sabiduría es ciencia e intelecto de lo más honorable por naturaleza.

Estamos. y de la phrónesis-prudencia. Mondin. también en este caso debería haber una fundamentación42. así como los medios con que se cuenta para lograr el fin o los fines que se propone el agente o actor. a veces. Mauricio Beuchot. […] La prudencia es práctica. de lo que puede ser de otro modo. que se expresa a través de la Ciencia (que estudia la física) y la sabiduría (estudia la metafísica). El ámbito de la Ética. y en donde lo principal de la prudencia es la deliberación. La primera es el área de las factibilia — correspondiente a la poiesis aristotélica— y pertenece al arte. y b) busca la manera de aplicar lo universal a lo particular. casi no se da ninguna transformación de material externo.. cuyo objeto es lo eterno e inmutable. 12 . Tomás lo dice en estos términos: El conocer es doble: uno especulativo que tiene por fin la verdad. En otros casos. sino la moderación de las propias pasiones y operaciones. pp. dos clases o aspectos: a) busca los medios para un fin. 22-23. del juicio ético. tomando en cuenta lo particular y partiendo de ciertos fundamentos. B. “Ragione”. y no en el ámbito de la theoría. analogía y hermenéutica. Ahora bien. algunas cosas se llaman factibles [factibilia]: son las que ocurren mediante la transformación de algún material externo. por tanto. Incluso parece algo artístico. 45 Ibid. En ambos casos la que preside es la razón práctica [practica cognitio]. de la epísteme o de la sophía. a partir de la experiencia. Tomás retoma esta doctrina aristotélica de la diferencia entre razón práctica y razón especulativa a partir de su lectura de la obra del estagirita y a través de la distinción agustiniana entre ratio superior. La deliberación tiene. 513. sino la verisimilitud de la retórica. de cuanto es hecho por el hombre. se halla en el ámbito de la praxis. El sector del ser es objeto de la ratio speculativa. la deliberación prudencial no tiene la certeza de la lógica. en: Dizionario Enciclopedico del Pensiero di San Tommaso d’Aquino. “In Unum”). Ya en la Edad Media. p. corresponde al ámbito de la razón práctica. tratando de mirar hacia lo que es mejor para el ser humano en la práctica. de la contingencia. mientras que el sector del actuar es objeto de la ratio practica. y la ratio inferior que atañe a la razón contingente sujeta al tiempo y al devenir44. Es decir. 276-277.debe conocer también lo particular. Para la vida activa no se exige cualquier forma de conocimiento 42 43 1141b 4 – 23 (VI. pero siempre en lo opinable43. pp. 44 Cf. Bologna: Edizioni Studio Dominicano (Coll. pues. Phrónesis. de lo no necesario. porque es práctica y la acción tiene que ver con lo particular. 2007. 512. 7). como sucede en las obras del arte mecánico. 1991. pues. la segunda es el área de las agibilia —la praxis— y pertenece a la moral45. p. de modo que se deben poseer ambos conocimientos o preferentemente el de las cosas particulares. en un espacio en donde hay que proceder con prudencia. El ámbito de la razón práctica es posteriormente subdividido en dos grandes áreas: el de la producción de cosas o instrumentos y el de la formación de sí mismo. El otro tiene por fin las operaciones. que es causa y regla de cuanto es hecho por el hombre. el procedimiento de sopesar razonablemente los “pros” y los “contras” de la acción. no de la razón pura o especulativa. es decir. Sin embargo. Al versar sobre lo contingente. México: UNAM / FFL. como escribe el Filósofo.

la prudencia para Tomás de Aquino es una virtud intermedia entre las teóricas y las prácticas: “A la prudencia pertenece juzgar rectamente sobre los agibles singulares tal como han de realizarse ahora” 51. La razón especulativa tiene como virtud rectora a la sabiduría.. 40). un juicio intelectivo-práctico. p.2. Op. p. Tal conocimiento es necesario para la elección. proporciona fácilmente. 50 I-II. Beuchot. ID. ya que el deliberar y elegir. sino sólo aquél que en las cosas agibles [in agilibus] dirige la obra propia de la virtud moral. 52 M. 47. In VI Ethicorum. que permite pasar de la legalidad teórica pura a la legalidad práctica pura. recuerda Tomás que la prudencia es la actitud de escoger los medios adecuados para alcanzar el fin. pp. Introducción. podemos decir que es la forma de 46 47 III Sent. En efecto. IV. el concepto mediador entre los conceptos naturales y el de libertad. la razón práctica tiene como rectora a la prudencia48. 51 Tomás de Aquino. M. 55 Introducción. 57. 46 La razón práctica guía al hombre en todos los campos del actuar. II-II. Trad. Buenos Aires: Losada. acerca de las cosas que se han de hacer humanamente en el campo de lo contingente y concreto o particular52: “La recta razón de lo agible. 35. donde lo propio de la prudencia es el juicio.práctico. Op. B. 2. pero en modo particular en el de la moral. para Kant. IX (Edición de Ansgar Klein. n. 5. no tiene que ver con el fin último (objeto de la sabiduría) sino con los medios para conseguirlo: “La prudencia no se ocupa de las cosas que se dan necesariamente sino de las contingentes […].. en el concepto de una idoneidad de la naturaleza. Crítica del Juicio. Ibid. q. de la Crítica del Juicio. a. de la legalidad según la primera al fin último según la segunda. 1. cit. 54 Así combina Kant el poder de franquear de la analogía con una tetracotomía que pone en el juicio dos de los términos que van a proporcionar el uno al otro los ámbitos inconmensurables de la Naturaleza y de la Libertad. en otros términos. son actos de la razón”50..3. 13 . “Ragione”. 48 Cf.. 6 ad 1. 513-514.. 35.. c. pero referida a los bienes y males del hombre” 53. De virtutibus in communi. Así. por su parte. sed contra. necesita el hombre disponerse directamente mediante el hábito de la razón. de José Rovira Armengol. 1961. La prudencia hace de modo que el hombre se comporte bien en la elección de aquellos medios que sirvan al fin”49. 54 Immanuel Kant. 1. cit.. “respecto del medio adecuado al fin debido. a. en la Crítica del Juicio encontramos una analogía de proporcionalidad que no es otra que la de la Razón como ley: la facultad de juzgar. 49 Contra Gent. sol. 22. lect. 1109. art. 35. 420). Mondin. Summa Theologiae. a. “el juicio es la facultad de concebir lo particular como contenido en lo general”55. que versan sobre los medios. q. partiendo a Aristóteles. 2002. p. 53 Tomás de Aquino. Cit. Y aquí también. la cual tiene por fin no el conocimiento sino la acción: In scientiis moralibus finis non est cognitio sed opus 47. Aparece también en el apéndice a la dialéctica Trascendental de la Crítica de la Razón Pura (Trad. es decir. Barcelona: Folio. Y es que.. d.. III. de José del Perojo y José Rovira Armengol. Es algo de lo que después Kant trata de rescatar en su tercera crítica con respecto al juicio reflexivo o reflexionante. q. p. que es de lo que se trata la virtud moral.

por la manera y forma en que éstas lo aprehenden. por eso hay una inferencia válida. pues no se parte sin más del “es” al “debe”. En esta estructura de la racionalidad práctica se excluye la falacia naturalista. pp. por tanto. en: Philosophy & Public Affairs. por el modo de lograrlas en el ámbito de la praxis mediante la experiencia y la deliberación prudencial. Mass. 60 Mauricio Beuchot. en el ser humano. “La falacia naturalista”. En otros términos. se alcanza por medio de la actualización de las inclinaciones propias del ser humano. Harvard University Press. Phrónesis. 383-396. Para el aquinate. Condición humana. analogía y hermenéutica.hacer pasar de lo universal a lo particular a través de la phrónesis. ya que en el silogismo empleado para esto hay una premisa normativa. 1940. sino de lo que es razonable moralmente para la consecución o preservación de un bien. 1993. donde la premisa mayor es una reformulación del primer principio práctico. respetar las leyes civiles debe ser realizado. Madrid: Visor. la menor es un aspirante a precepto de ley natural. La philosophie de S. Así. y la conclusión es la declaración de obligatoriedad de ese precepto: Todo lo moralmente bueno debe ser realizado. 1993. en: Between Past and Future. phronético. El “bien” humano. Barcelona: Paidós. aun aceptando que la falacia naturalista sea auténtica falacia. “La actualidad hermenéutica de Aristóteles”. Paris: Aubier. “Justice as Fairness: Political not Metaphisical”. Lo correcto moralmente y su contrario no se infieren de una noción a priori “metafísica” del ser humano. Carlos Thiebaut59 y el mismo Beuchot60. no especulativo. Saldaña Serrano. 14 . “Una ética de la fragilidad”. México: UNAM / FFL (“Seminarios”). University Press. no se trata de una inferencia a partir del ser. sino si tal acción es o no razonable prácticamente61. 62 A. 1985. en el pensamiento tomista. 2003. p. Barcelona: Paidós. De la historia a la acción. quien a su vez sigue a Kalinowski. La inferencia se da a partir del bien —y que. 57 Hannah Arendt. en: Verdad y Método I. “What is freedom?”. 58 John Rawls. Cambridge. 1988 (“La Balsa de la Medusa”.. Sertillanges. T. de la naturaleza. en el razonamiento o silogismo práctico tomista no sucede la falacia naturalista. descubrir qué es lo correcto o lo incorrecto no es preguntarse por si está o no de acuerdo con una “naturaleza humana” abstracta. en la que la conclusión obtiene la normatividad que ya está contenida en una de las premisas.-D. 17). Princeton. art. 1971.. 2007. I. Penguin Books. Respetar las leyes civiles es moralmente bueno. la bondad es un aspecto de la realidad en tanto que deseable. 1995. es el mismo ser en tanto que deseable62. 433. es decir. en: Cabe Aristóteles. cit. el criterio de conformidad o contrariedad respecto del ser humano es la racionalidad práctica. Salamanca: Sígueme. correspondiente al primer principio de la razón práctica. 59 Carlos Thiebaut. dichas inclinaciones propias. en donde esto 56 Hans-Georg Gadamer.. ID. 71-104. noción después rescatada por Gadamer56 y Hannah Arendt57 y más recientemente Rawls58. Es decir. Beuchot cita al respecto un ejemplo silogístico de Massini. Thomas d’Aquin.. A Theory of Justice. Luego. 116 pp. 50-53. 61 J. y ésta es de tipo práctico. pp. “naturales”. están mediadas por la racionalidad. ID.. En otros términos. pp. New Cork. ID.

Como dice Beuchot. es decir. Véase: M. 76-77. Ibid. falacia naturalista cuando en el antecedente hay ya contenidos axiológicos. morales y normativos65. 141. en especial las pp. En este sentido. la dirección que existe en el plano de la interrelación actividad teórica-actividad práctica es. o. Podríamos decir que la falacia naturalista es. Véase: Enrique Dussel. Saldaña Serrano. 140. cit. cit. cit. de la naturaleza. pp. p. en efecto. sin necesidad de recurrir a instancias “metafísicas”. de los bienes concretos a alcanzar por el hombre 66. De manera que. en la medida en que los hechos mismos incluyen ya implícitamente una dimensión normativa que hay que explicitar. y que está en el primer principio de la razón práctica. sin embargo. podemos considerar como complementarias las lecturas que de la problemática de la falacia naturalista hacen. Laudan y Beuchot. cada quien desde su perspectiva. “La falacia naturalista”. p. donde la praxis I plantea la necesidad de una decisión frente a un abanico de posibilidades. podemos afirmar que en las necesidades del ser humano están ya sus derechos (derechos humanos). y que está en el primer principio de la razón práctica. De modo que. art. incluye un componente oculto ya normativo.“deseable” se va concretizando sucesivamente—. 15 . en otros términos. La teoría justifica la decisión tomada. Dussel sostiene también que de lo que se trata es de prestar atención al hecho de que el contenido implícito. pragmática— de los hechos. mas no desde una perspectiva del orden de la pragmática. es decir. y la praxis II la ejecución o acto de la decisión tomada por mediación de la teoría. art. 63 Y no se infiere a partir de premisas meramente descriptivas. Lo anterior significa que. propiamente: praxis I – teoría – praxis II. p. nos parece que lo principal para excluir la falacia naturalista del iusnaturalismo tomista es mostrar que no se trata de una inferencia a partir del ser. “La ‘teoría’ de la actividad práctica”. en: Diánoia 46 (2001) 65-79.. sino que el silogismo contiene una prescriptiva y otra descriptiva64.. en el enunciado descriptivo que cumple con la función de premisa mayor o menor. Mauri. esta línea de argumentación se basa en una tesis previa que difícilmente se puede seguir manteniendo hoy: la naturalización de los hechos. pues. en ese sentido. sino más desde una perspectiva antropológico-filosófica. el enunciado normativo de la conclusión fundada subsume las conclusiones de las ciencias: explicita entonces un contenido normativo implícito en las premisas. y en la medida en que sepamos servirnos adecuadamente de la razón 63 64 Mauricio Beuchot. que es un aspecto trascendental del ser. pues la necesidad engendra derechos. en la medida en que no hay términos descriptivos que estén exentos de valoración. de forma que cualquier pregunta acerca del porqué de un acto incluye en su respuesta esta teoría. 36.. 66 J. 143. Filosofía y derechos humanos. Op. 439-440. No hay. Me parece que. el contenido de este principio básico —formal en sí mismo—.. En la medida en que haya una construcción social —y. una falacia desde una perspectiva meramente lógico-semántica. 65 Ibid. se concreta sucesivamente a través de las propias inclinaciones. La inferencia se da a partir del bien. como tampoco hay términos valorativos que no encuentren su base en la experiencia de los hechos. (¿Pueden tener contenidos normativos implícitos cierto tipo de juicios empíricos?)”. aunque la tesis de la falacia naturalista pesa muy fuerte sobre la tradición empirista. En especial. “Algunas reflexiones sobre la «falacia naturalista».. si bien es cierto que el fundamento de este silogismo práctico es el principio básico de la razón práctica: “el bien hay que hacerlo y el mal evitarlo”. Desde una perspectiva ético-dialéctica. con estas observaciones. p.

en cada etapa histórica. por el modo de lograrlas en el ámbito de la praxis histórica mediante la experiencia y la deliberación prudencial. En efecto. y desde un planteamiento empírico. y ya no una mera descripción de medios o de fines. el “bien” humano se alcanza por medio de la actualización de las inclinaciones propias del ser humano. la acusación de incurrir en la falacia naturalista adquiere en adelante un carácter meramente prudencial en tanto que preventivo. propone el recurso a la Historia de la Ciencia. a la “prudencia” histórica científica. en Filosofía de la Ciencia. pues. sino si tal acción es o no razonable prácticamente. 16 . en tanto que relaciones medios-fines. podemos ver también el carácter análogo de la utilización de la racionalidad práctica en ámbitos distintos del conocimiento. es posible derivar normas. ante la paradoja planteada por la falacia naturalista. en donde la fuente para saber que para llegar a ‘x’ debo hacer ‘y’ es la Historia de la Ciencia en su dimensión de scientiae prudentia y siempre como un imperativo hipotético. Por otra parte. o medios-fines. la cual nos posibilita el derivar lo normativo de lo descriptivo. no una noción abstracta de “naturaleza humana”. habíamos visto que Laudan.práctica con todas sus implicaciones. Sin Historia no podríamos saber qué medios son adecuados a qué fines. ya en el ámbito de la Ética. No una noción a priori “metafísica” del ser humano. por la forma en que éstas lo aprehenden. reformula los enunciados prescriptivos absolutos en la forma del imperativo hipotético. la “relación medios-fines (bienes)” es aprehendida mediante la razón práctica: es ésta el criterio de conformidad o contrariedad respecto del ser humano. es decir. a partir de descripciones cuidadosas de la Historia que consideren la relación texto-contexto. como son la Ciencia y la Ética o el Derecho. Para la Filosofía aristotélico-tomista. pero una descripción completa de la metodología sí tiene consecuencias normativas en la medida en que identifique una relación medios-fines en el pasado. Gracias. Así.

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