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MYM_24
ELYENG18
NIKKI
ELU SALVATORE
LUA V
FAT ST. DELPHI
SLOANEE
CAVI20_B
J_M
KANY
VEQUI HOLMES
SKY WINTERS
FFA
RBK
ST. TORRANCE
NOTA DE LA AUTORA .........................................................................................................................5
SINOPSIS.............................................................................................................................................6
DEDICACIÓN .......................................................................................................................................7
CAPÍTULO UNO...................................................................................................................................8
CAPÍTULO DOS .................................................................................................................................22
CAPÍTULO TRES ................................................................................................................................34
CAPITULO CUATRO ...........................................................................................................................47
CAPÍTULO CINCO ..............................................................................................................................64
CAPÍTULO SEIS ..................................................................................................................................83
CAPÍTULO SIETE..............................................................................................................................103
CAPÍTULO OCHO ............................................................................................................................126
CAPÍTULO NUEVE ...........................................................................................................................151
CAPÍTULO DIEZ ...............................................................................................................................177
CAPÍTULO ONCE .............................................................................................................................191
CAPÍTULO DOCE .............................................................................................................................208
CAPÍTULO TRECE ............................................................................................................................220
CAPÍTULO CATORCE .......................................................................................................................238
CAPÍTULO QUINCE .........................................................................................................................257
CAPÍTULO DIECISEIS .......................................................................................................................267
ACERCA DE LA AUTORA ..................................................................................................................293
ADVERTENCIA DE CONTENIDO: THE DEVIL’S CROWN se divide en dos partes.
Es un derivado, pero te recomiendo que leas toda la trilogía de ALL THE PRETTY
THINGS antes de comenzar este libro. La segunda parte se lanzará poco después
de la primera. Esta es una historia continua, por lo tanto, no todas las preguntas
serán respondidas en la Parte Uno. Si no te gustan los columpios, es mejor que
pares ahora.
THE DEVIL'S CROWN es un ROMANCE OSCURO que contiene temas maduros
que pueden incomodar a algunos lectores. Incluye una fuerte violencia, posibles
desencadenantes y algunas escenas oscuras e inquietantes.

Este cuento retorcido no está destinado a los pusilánimes. Entonces, si eres te


gusta jugar... bienvenido a la locura.

Dios salve tu alma.


Me temían
Adorado.
Respetado.
Pero todo eso cambio cuando sucedió lo imposible: Me enamoré. Solo que esos
sentimientos no eran recíprocos. ¿Quién podría amar a un monstruo como yo?

Mi imperio se desmoronó. Murió gente, pasé de ser un líder victorioso a acechar


en las sombras. Planeando la venganza a mi medio hermano que ahora reina en
mi lugar.
Un orfanato es donde encuentro santuario, pero cuando ella camina hacia mi
mundo, evoca un anhelo que creía muerto hace mucho tiempo. Mis demonios
están despiertos y quieren lo que no pueden tener: A ella.

Tarde o temprano sabía que tenía que alimentar la oscuridad dentro de mí.

El caos y el poder. Los usaré para recuperar mi corona, mi trono y luego la


reclamare, a pesar de los votos solemnes que ha hacho.
Los voy a romper... Y a ella.
Esto es para mis ангел's (ángeles) que pidieron más.
A Alek le encanta cuando le ruegas...
Espero que sea igual de bonito dónde estás...
Wx
Mirando a través de la ventana tintada de mi SUV negro, paso el pulgar sobre
la esquina de la tarjeta postal desgastada. —Ojalá fuera… дорогая1.
Decir ese nombre es casi una blasfemia porque no me he permitido pensar
en ella a menudo. Pero debajo de este traje caro, esta mirada de sangre fría, yace
un hombre destrozado, algo de lo que nunca me consideré capaz.
He soportado las consecuencias de las muchas decisiones que tomé a lo
largo de mi vida. Pero cuando ella hizo una elección, cuando eligió el mejor hombre
y me arrancó el corazón, esas consecuencias no fueron aceptadas tan fácilmente.
Alguien que estaba destinada a ser mi prisionera, a su vez, me hizo suyo.
Mientras me concentro en el pintoresco paisaje de la postal, parece que
Willow y Saint están perdidos en el paraíso. El matasellos dice que fue enviado
desde algún lugar de la costa de Italia, pero conozco a Saint, él no deja huellas.
Ese bastardo era una espina clavada en mi costado, pero ahora que se ha
ido, me doy cuenta de lo que era y eso era ser un amigo. A la luz de nuestras
circunstancias, comprendo lo ridículo que suena, pero lo respetaba y, a su manera,
creo que él me respetaba a mí.
Pero nada de eso importa porque están en el pasado.
Han pasado dieciocho meses y, aunque parece que fue ayer cuando puse
mis ojos en una mujer que prendió fuego a todo mi mundo, no es así.
Las cosas han cambiado.
He cambiado.
Doblo con cuidado la postal por la mitad ya que el pliegue gastado amenaza
con romperse si no la manejo con cuidado. Esto es lo único que me queda de Willow
y, a diferencia de cuando ella estaba conmigo, lo mantendré a salvo.
Un toque en mi ventana me recuerda que estoy obsesionado con una postal
como un дурак2 enamorado. La coloco rápidamente en el bolsillo interior de mi

1
Дорогая: Ruso. Cariño en español.
2
Дурак: Ruso. Idiota en español.
chaqueta, abro la puerta y saludo a Pavel. Él es lo más parecido que tengo a un
amigo, aunque sé que cuando me mira, recuerda todo lo que he hecho.
—¿Listo? —Pregunta Pavel, examinando nuestro entorno.
Este vecindario desierto no es ajeno a los tratos ilegales, por eso elegí este
lugar. Un grito tortuoso y un disparo que resuena en la oscuridad de la noche no
son hechos poco comunes.
Hubo una vez en la que goberné esta ciudad, pero ahora me veo obligado a
esconderme en las sombras. Mi pasado ha hecho que todos me odien. Los buenos,
los malos y los intermedios, todos me quieren muerto. Me han etiquetado como
traidor y eso es porque lo soy.
Felizmente sacrifiqué la vida de mis "amigos" porque su sangre derramada
le concedió a ella su libertad. Todos pueden odiarme y no me importa. Solo busco
el perdón de una persona. Pero nunca llegará.
Dejando a un lado esos sentimientos, me concentro en la tarea que tengo
entre manos y en lo que es importante—la violencia y la venganza.
Mis Glocks se sientan cómodamente en la pistolera de mi hombro, ya que
ahora soy el responsable de sacar la basura. Pero, sinceramente, me gusta. Es la
única vez que siento que tengo el control una vez más. Saliendo de la camioneta,
me abrocho la chaqueta del traje y busco un puro cubano en el bolsillo. Esto exige
una celebración, después de todo.
Fuí derribado de mi trono y no voy a mentir, no me gusta sentarme al final de
la cadena alimenticia, especialmente cuando el nuevo “rey” de esta ciudad es un
inútil hijo de puta.
Ahuecando mi cigarro, lo enciendo lentamente, saboreando el golpe del
tabaco. Son las cosas simples de la vida las que me dan un gran placer—un buen
whisky, un buen cubano y degollar a mi medio hermano.
Esa noche, hace dieciocho meses, todos perdimos algo. Se perdieron vidas
así como también el amor. Como no puedo hacer nada para rectificar las muertes
de Ingrid, Zoey y Sara, vivo con sus muertes en mi conciencia todos los días.
Pero la única forma en que puedo asegurarme de que sus muertes no sean
en vano es encontrar a Serg Ivanov y darle el mismo destino. Maté a su padre, a mi
padrastro y planeo hacerle lo mismo. Girando mi anillo del meñique, el que una vez
perteneció a Boris Ivanov, me da un gran placer saber que esta noche me acerco
un paso más a lograrlo.
Pavel y yo comenzamos un paseo casual hacia el almacén abandonado.
Incluso si alguien está mirando, nadie se atreverá a involucrarse. Pavel toma su
arma en el momento en que entramos por la puerta trasera. Yo, sin embargo, sigo
fumando mi puro. Se trata de placeres simples, ¿Recuerdas?
Es una noche cálida y el sol acaba de ponerse. Hay un pulso eléctrico que
retumba. Es una noche en la que la magia puede suceder y lo que veo ante mí solo
acentúa el sentimiento.
Una serie de murmullos incoherentes llena el aire y, aunque no puedo
entender lo que están diciendo, es seguro asumir que Viktor Belov es un chico
infeliz. Quiero decir, está atado a una silla en medio de un almacén infestado de
ratas.
Deteniéndome a varios metros de distancia, lo miro y continúo fumando mi
cigarro tranquilamente. Cuanto más tranquilo estoy, más furioso se pone. Mira, te
dije que soy un hombre sencillo.
Como Viktor es la mano derecha de Serg, planeo tomar su mano derecha
como castigo. Sin embargo, la paciencia de Pavel se está agotando y se precipita
hacia Viktor y le arranca la mordaza.
Viktor mueve su mandíbula de lado a lado. —¡Скотина!3
Le respondo soplando un anillo de humo en el aire.
—No eres nadie —Escupe, deseando que sepa lo que piensa de mí. Todo lo
que esto hace es cimentar mi decisión de cortarle la lengua—. No te voy a decir
nada. También puedes matarme ahora.
Mientras continúa divagando, miro mi Rolex. A este paso, voy a llegar tarde,
así que decido continuar con este show. Con mi cigarro entre mis labios, meto la
mano en la pistolera de mi hombro y me abruma un escalofrío cuando entro en
contacto con el frío metal.
—Hola, Viktor. ¿Cómo está tu madre? —Pregunto casualmente, sacando mi
arma.
A Viktor no le sorprende que esté cargado, en lugar de eso, le pregunto cómo
está su querida madre. —Si estás tratando de chantajearme para que hable,
entonces tendrás que probar otra táctica, ¡Мудак!4
Dándole un golpe, tomo una calada de mi cigarro con mi mano izquierda. Mi
derecha está ocupada con mi arma apuntándole. —¿Besas a tu madre con esa
boca? Debo visitarla e informarle de tu insolencia. Me temo que estaría muy
decepcionada.

3
Скотина: Ruso. Hijo de puta en español.
4
Мудак: Ruso. Idiota en español.
Se burla, incrédulo, pero cuando recito su dirección, se da cuenta de que no
estoy jugando.
—Así que esto será de dos maneras. Me dices dónde está ese pedazo de
mierda y te mato. O me dices dónde está ese pedazo de mierda y te mato. La
elección es tuya —ofrezco con una sonrisa porque no hay otra opción.
Su destino está decidido. Y estoy bien con eso.
Lucha contra sus ataduras, gruñendo de ira. —Tu hermano…
—Medio hermano —corrijo, frunciendo los labios con disgusto.
—Él es el nuevo rey de esta ciudad. Tú eres un chiste.
Oh, esta pérdida de espacio realmente está poniendo a prueba mi tiempo y
ahora, mi paciencia. —Tendremos que aceptar estar en desacuerdo porque ya
quisiera él ser rey. Es simplemente un niño asustado que se esconde detrás de la
falda de su madre.
Su madre, Zoya, que lamentablemente también es la mía, es la razón por la
que pudo infiltrarse en mi imperio y asegurarse de que cayera al suelo. Así que no
hace falta decir que ella también debe pagar por sus crímenes. Ella tomó su
decisión, todos lo hicimos y ahora es el momento de lidiar con las consecuencias.
Viktor no va a hablar, pero está bien. Todos tenemos nuestras debilidades.
Y planeo explotar la suya. —Tu lealtad a un alimentador inferior hará que te maten
a ti y a tu familia.
Él estalla en carcajadas. —Por favor, me estarías haciendo un favor. Te
pagaría por matar a mi свинья5 de esposa. Y dudo que esos niños sean míos.
Entonces, si este es su gran plan, perderás, de nuevo. El temido Aleksei Popov no
es más que una noticia de ayer.
Pavel bosteza a mi lado.
Haciendo un sonido de desaprobación a Viktor, decido poner fin a su teatro
porque tengo un lugar donde estar. —¿Sabes qué me separa de Serg? Me gané mi
lugar adaptándome a mi entorno. Eso es lo que hace un líder victorioso. Me aseguré
de saber todo sobre mis enemigos porque cuando llegara el momento, usaría esto
para mi beneficio. Como ahora mismo.
Caminando hacia Viktor, fumo mi puro casualmente. —Parece que has sido
un chico muy ocupado, yendo y viniendo entre tu esposa y tu amante. No sé cómo
puedes seguir el ritmo.

5
Свинья: Ruso. Basura en español.
Me complace mucho verlo palidecer.
—¿Por qué no te divorcias de ella? —Pregunto. Aunque sé la respuesta, solo
quiero verlo retorcerse.
Antes de que tenga la oportunidad de responder, me toco la frente como si
me golpeara una epifanía. —¿Quizás es porque tu amada está casada? ¿Qué crees
que pasaría si su esposo supiera que el hijo que tanto ama es en realidad tuyo?
Viktor deja de luchar. Todos tenemos un precio. Y acabo de encontrar el
suyo.
—Bastardo —gruñe mientras yo me encojo de hombros con indiferencia.
—Como tu hijo.
—No les harías daño —dice, pero el pequeño temblor en su tono revela su
duda.
—Tienes razón, no lo haría —respondo con un asentimiento—. Todo lo que
tienes que hacer es decirme lo que quiero.
—¡Te lo digo y me matas de todos modos! —grita, saliva cubriendo su
barbilla—. Estoy jodido de cualquier manera.
La desesperación revela los verdaderos colores de un hombre. Si se
acobarda ante el miedo, entonces sabes que si lo pinchas lo suficiente,
eventualmente cederá. Viktor es el ejemplo perfecto de esto.
—Sí, tu destino ya está decidido. Pero por una vez en tu miserable existencia,
puedes hacer algo bien y salvar la vida de alguien, no arrebatarla.
Conozco los secretos de Viktor. Serg no lo seleccionó por su destreza física.
Es un asesino a sangre fría y nadie está fuera de los límites. Esta no es una excusa
de por qué no sentiré nada por acabar con él. Es un mal hombre. Pero supongo que
yo también.
Cuando Viktor niega con la cabeza firmemente, sellando sus labios, decido
que necesita un poco de aliento. Tomando una última calada de mi puro, saboreo
el golpe, así como odio desperdiciarlo, pero…
Sin dudarlo, presiono el extremo hirviente en la mejilla de Viktor, apreciando
sus gritos de piedad y el olor a carne quemada. Parece olvidar que está atado a una
silla mientras lucha desesperadamente por apartarse.
—¿Dónde está Serg? —Pregunto con calma, forzando el cigarro más
profundo en su mejilla. Su carne burbujea bajo el calor y una pequeña parte de mí
grita que ya ha tenido suficiente. Me doy cuenta de que esa parte sólo existe gracias
a Willow. ¿Qué diría ella si estuviera aquí?
Pero ella no lo está. Ella hizo su elección. Y yo hice la mía.
Ser vulnerable es para los débiles, algo que nunca volveré a ser. Estoy donde
estoy porque me probé este traje de humanidad por talla, pero ¿Adivinen qué? No
me queda. Prefiero mucho más esta armadura porque sus impenetrables paredes
me protegen de esta cosa repugnante que llaman amor.
—¡Está bien! Él, él… —El balbuceo de Viktor me recuerda la tarea que tenía
entre manos, ya que había olvidado que en ese momento tenía una brasa encendida
y presionada contra su mejilla—. Se mueve mucho. Sabe que estar en un lugar hará
que lo maten.
Decido quitar el puro antes de que no quede nada de carne para quemar.
Viktor gime de alivio cuando lo tiro al suelo, pero ese momento es corto cuando
aprieto el cañón de mi arma contra su sien. —Tiene que tener una base. Quiero
saber dónde está eso. También quiero saber dónde está Raúl.
Raúl es el hijo de Chow, el idiota traicionero que maté porque vendía su
producto tanto a Serg como a mí. Puesto que estoy fuera del juego, no hay
competencia, por lo que la gente no tiene más remedio que hacer negocios con un
alimentador inferior como Serg. Pero eso está a punto de cambiar. Así como lo hizo
conmigo, voy a derribar su imperio y reclamar lo que es legítimamente mío.
Si esto fuera más, estarían agradecidos de que todavía estuvieran vivos.
Pero no yo. Todo lo que siento es este ardiente deseo de hacer pagar a los que me
quitaron algo. El estar vivo resalta el error de mis caminos. Era demasiado suave,
estaba demasiado cegado por algo que nunca será mío—y eso es un feliz para
siempre.
Odio decepcionarte, pero si estás buscando una historia con un héroe, es
mejor que regreses ahora. Este es el punto sin retorno.
Hubo una vez en la que pensé que tal vez podría hacer esto, vivir una vida
"normal". El diablo permaneció dormido por un tiempo, complaciéndome porque
sabía que estábamos hechos de la misma tela y, tarde o temprano, tendría que
alimentar la oscuridad dentro de mí. Caos, poder y control son lo que recorren mis
venas y lo que me convirtió en un líder victorioso.
Y ahora, quiero mi maldita corona de vuelta.
—Пожалуйста6 —suplica Viktor, con los ojos muy abiertos—. Déjame ir. No
volverás a verme nunca.
—Deja de rogar —escupo con disgusto—. Es bastante impropio —Parece
que Viktor necesita un incentivo para soltar su lengua. Pavel mete la mano en el

6
Пожалуйста: Ruso. Por favor en español.
bolsillo de su chaqueta y saca un control remoto. Los ojos de Viktor se agrandan.
Es el tipo de control remoto que verías en una película para hacer que los explosivos
de alta potencia hagan BOOM. Pavel es conocido por su amor por los explosivos,
por lo que Viktor sabe qué es esto.
—Tienes tres segundos, tres jodidos segundos para decirme lo que quiero.
De lo contrario, vas a escarbar lo que queda de tus seres queridos de las paredes
—Esto no es una amenaza. Es una promesa—. Dime por qué esta ciudad está
lidiando con esta mala vida. Él es un don nadie. ¿Cómo se ha ganado la confianza
de todos?
Pudo abrirse camino hasta mi reino gracias al mérito de mi madre. Pero a
menos que ella esté follando con la mitad de Rusia, hay una razón por la que él ha
escalado en la cadena alimenticia y está sentado encima de ella. Él está donde yo
estaba y necesito saber cómo llegó allí. No me convertí en el más poderoso, el
hombre más temido de Rusia de la noche a la mañana. Pero Serg lo ha hecho y hay
una razón para ello.
Cuando Viktor permanece en silencio, mi última correa se rompe. —Pavel —
ordeno con un movimiento de mi barbilla.
Viktor niega con la cabeza salvajemente. —¡Está bien! ¡Está bien! —Grita,
sus ojos le ruegan a Pavel que no apriete el botón—. Si te lo digo, prométeme que
cuidarás de mi familia.
—¿Cúal de todas? —Pregunto, impasible.
Él entiende esto por la simple transacción que es. Me dice lo que quiero y, a
cambio, lo mato rápidamente. —Él está… haciendo un nombre contigo.
Parpadeo una vez, aturdido, pero mantengo mi emoción oculta. —¿Qué?
—Se ha ganado el respeto de todos porque neutralizó al temido Aleksei
Popov. No eres nada por él. Es posible que también hayas muerto con tus amigos.
Y ahí está, la verdad, mirándome a la cara.
Serg ha subido a cuestas hasta la cima usando mi nombre mientras me veo
obligado a esconderme en las sombras, nada más como un leproso.
No estoy totalmente arruinado, gracias a Pavel y sus conexiones. Parece que
tiene aliados en todo el mundo que confían en sus conocimientos sobre munición
robada y explosivos de alta potencia. Ahora soy su lacayo, ya que él es el que
manda. Pero es difícil encontrar un hombre de confianza en este negocio, así que
nos necesitamos el uno al otro.
—¡Долбоёб! [Imbécil en español] —Maldigo, enojado porque este pequeño
idiota todavía respira—. Voy a sentir u n gran placer al verlo sangrar.
Inhalando, me centro.
—¿Dónde está él? —Esta es su última oportunidad para hablar. Si no lo
hace, le cortaré la lengua y se la daré de comer.
Viktor baja la cabeza derrotado. —Está escondido en una pequeña aldea
agrícola con tu madre. Las coordenadas son…
Mientras habla de la ubicación, levanto la cara hacia el techo y me tomo un
momento para saborear esto. No he sentido una victoria en tanto tiempo. Esto es
sólo un paso más cerca de recuperar mi vida.
Una vez que Viktor le ha dado a Pavel las instrucciones para encontrar a mi
amada familia, lo miro a los ojos y no veo más que miedo reflejado en ellos. De
repente empiezo a lidiar con mi conciencia. Me ha dado lo que quería, así que en
realidad no hay necesidad de matarlo.
—Te dí lo que querías —suplica Viktor, en sintonía con mis pensamientos—
. Déjame ir. Por favor, no me mates.
Pero dejarlo ir muestra debilidad. No apreciará mi indulgencia. Simplemente
confirmará lo que todos piensan de mí. Aleksei Popov perdió los nervios porque se
enamoró. Y lo hice. Me enamoré profunda e irrevocablemente y es por eso que
levanto la pistola y aprieto el gatillo sin remordimientos.
La sangre y la materia cerebral cubren mi rostro y mi camisa blanca, pero me
mantengo erguido, examinando con calma el desastre que he hecho. Un hilo de
sangre brota de la boca de Viktor mientras su barbilla se hunde en su pecho. No
hay duda de que está muerto.
Pavel da un paso adelante, pero le agarro el antebrazo. —Este es mi lío. Me
haré cargo de ello.
Hace una vida, tenía un ejército a mi disposición que habría estado más que
feliz de limpiar después de mí. Pero resulta que no me importa ensuciarme las
manos. Entonces supongo que Viktor tiene razón. La noche que murieron mis
amigos, yo también morí.
Una vez fuí temido, respetado en esta tierra por ser despiadado y cruel. Pero
aún no han visto nada. El amor duele y ahora me toca herir al amor.
Viktor está enterrado en una tumba poco profunda sin ningún marcador para
conmemorar su lugar de descanso.
Traje una muda de ropa, sabiendo que no podía ir al orfanato cubierto de
sangre. Al mirar mi reflejo en el espejo retrovisor, apenas me reconozco. Mi cabello
castaño ha crecido más. Ahora puedo atarlo si quiero y me gusta mucho de esta
manera. Mi rastrojo de barba es pesado. El color azul acero habitual de mis ojos
ahora está permanentemente inyectado en sangre gracias al sueño que me evade
la mayoría de las noches.
Enderezándome la corbata, sé que independientemente de este elegante
traje, la Madre Superiora verá a través del humo y los espejos. Ella siempre lo hace.
Saliendo de mi camioneta, hago un rápido barrido de los terrenos del
orfanato. Este es mi lugar seguro en más de un sentido. Pero nunca puedo estar
muy seguro, por eso llevo dos pistolas debajo de esta chaqueta.
Cerrando mi vehículo, corro hacia la puerta trasera. Llego tarde gracias a
Viktor. Pero en el momento en que entro al orfanato, reprimo esos pensamientos
porque parece casi una blasfemia pensar en él en este lugar de culto.
—Llegas tarde —susurra la hermana Margaret, llevándome al interior
rápidamente.
—Lo sé, lo siento —me disculpo, agradecido de que ella pudiera colarse por
la puerta trasera—. ¿Se ha dado cuenta la Madre Superiora?
La hermana Margaret me mira con desprecio. Por supuesto que lo ha hecho.
Nada se le escapa. —Entra.
Nos apresuramos por el pasillo hacia el comedor donde se llevan a cabo las
celebraciones de esta noche. Afortunadamente, la sala bellamente decorada está
llena de invitados, por lo que nadie se da cuenta de mí cuando tomo un vaso con
jugo de uva de la bandeja de un camarero y me mezclo con la multitud.
—Esto no sería posible sin el esfuerzo de muchos —dice la Madre Superiora
desde el escenario temporal al frente de la sala. Parece escanear la habitación
hasta que su atención se posa en mí—. Nuestros ángeles no lo hacen por
reconocimiento, lo hacen porque tienen buen corazón.
Tiro mi bebida, sin querer reconocimiento. Si tan sólo supiera dónde estaba
hace una hora, no se apresuraría a cantar mis elogios. Esta noche le robé a cuatro
niños su padre y no siento nada.
Sin embargo, sonrío.
—Gracias por venir esta noche. Significa mucho para nosotros. Nuestros
hijos son un regalo de Dios, así que celebremos la vida y el amor —El discurso de
la Madre Superiora es bien recibido y la sala la aplaude ruidosamente. Pero a ella
no le interesan los elogios. Ella está aquí porque estos niños son su vida.
La Madre Superiora es el pegamento que mantiene unido este orfanato. Sí,
puedo estar detrás del dinero que ha ayudado a mantener a flote este lugar a lo
largo de los años, pero ella ha hecho del orfanato un hogar para los niños y también
para mí.
Dios sabe que debería haberme echado cuando vine a ella en busca de
refugio. Pero no lo hizo. Si no fuera por ella, no creo que estaría aquí hoy. Ella nos
salvó a Willow y a mí. Y por eso, estaré en deuda con ella por el resto de mi vida.
—Que amable de tu parte en llegar —dice en voz baja, interrumpiendo mis
pensamientos.
—Sabe que no me gustan este tipo de cosas —respondo a la ligera. De lo
que hablo es de este elegante evento que ha lanzado el orfanato para atraer nuevos
inversores y, con suerte, personas potenciales que quieran adoptar. El orfanato está
lleno, pero la Madre Superiora nunca rechazaría a un niño. Le doy lo que puedo. Un
trabajo que organizó Pavel pudo ayudar con la renovación vital que necesitaba este
lugar, pero mis fondos se están agotando.
En el pasado, el dinero no era un problema, pero ahora lo es. Vivo en una
choza en las montañas. Me digo a mí mismo que es porque quiero vivir fuera de la
red para evadir a mis enemigos, pero honestamente, es todo lo que puedo pagar.
Una vez estuve rodeado de fortuna y riquezas, pero ahora apenas tengo cinco mil
dólares a mi nombre.
Mi traje, este Rolex, los puros cubanos, todo lo que tengo, todo fue robado
de los hombres que maté. Para desempeñar el papel de rey, uno debe vestirse
como la realeza. Ahora entiendo el dicho de que los mendigos no pueden elegir muy
bien.
—Lo sé. Pero tú eres la razón por la que el orfanato ha sufrido tales cambios.
Tú eres la razón por la que estos niños…
Pero la callo gentilmente. —Tú eres la razón, Madre Superiora. No escucharé
nada más.
Ella frunce los labios, sabiendo que no debe discutir.
Me duele que deba lanzar tal evento. Odio que parezca que ella casi se
humilla con los imbéciles ricos para que le tiren un puto hueso. Una vez fuí rico.
Sigo siendo un imbécil, pero al menos dí a este lugar sin que la Madre Superiora
tuviera que rogar.
Sé lo que es tener hambre, ser indeseado y no tener un lugar y llamarlo
hogar. Si tan sólo hubiera tenido una Madre Superiora en mi vida cuando era más
joven, las cosas podrían haber sido diferentes para mí. Este lugar es especial para
mí porque puedo relacionarme con cada niño aquí.
Apretando la mandíbula, me doy cuenta de que esto es simplemente
temporal. Una vez que encuentre a mi medio hermano y mate su traidor trasero, se
restaurará el orden natural. Hasta entonces, tanto la Madre Superiora como yo
estamos a merced de los demás.
—¡Ski! ¡Ski! —grita una voz llena de vida antes de que mi pierna sea atrapada
por dos manos pequeñas.
Mirando hacia abajo, no puedo parar de sonreír. Se siente extraño porque es
genuino. —¿Por qué no estás en la cama? —Juguetonamente regaño a Irina en
ruso.
Ella responde sacando la lengua.
Irina lleva aquí cinco meses. La dejaron en las puertas del orfanato sin nada
más que los harapos que colgaban de su cuerpo demacrado. Estaba plagada de
piojos y estaba tan desnutrida que los médicos originalmente pensaron que tenía
cuatro años. Tras un examen más exhaustivo, adivinaron que estaba más cerca de
los siete.
Su vocabulario es casi inexistente, por lo que la madre superiora no sabe
casi nada sobre Irina. Estas circunstancias han convertido a Irina en una de las
niñas desfavorables entre los posibles adoptantes. Ella ha sido devuelta
innumerables veces, como un perro en una perrera para los benefactores que
pensaron que podían "arreglar" a un niño con problemas. Pero pronto se dieron
cuenta de que no estaban hechos para el trabajo duro.
Insufribles cobardes.
Irina no habla con nadie, excepto conmigo. No sé por qué, pero en el
momento en que nos conocimos, me encantó. No me atrevo a contarle a la Madre
Superiora mi teoría de que probablemente le recuerde la compañía que pudo haber
tenido su familia.
Independientemente de la razón, no me importa. Ver su rostro pecoso y sus
coletas rubias descongela todo lo que queda de mi muerto corazón. Justo cuando
estoy a punto de arrancarla de mi pierna y darle un abrazo, una chispa de fuego
inesperadamente me ataca por detrás.
Me doy cuenta de dónde viene ese fuego cuando escucho una voz suave
que no había escuchado antes. Es americana. —Irina, ¿Cómo te escapaste tan
rápido? Lo siento mucho, Madre Superiora. Pensé que estaba dormida.
Con Irina todavía pegada a mi pierna, me giro lentamente, desesperado por
buscar la voz de la extraña. Sin embargo, nada me puede preparar para lo que veo.
Una hermana que no había visto antes está a unos metros de distancia,
retorciéndose las manos frente a ella. El hábito oculta su cabello, pero los pocos
mechones que se han soltado revelan un color marrón oscuro. Su piel aceitunada y
sus labios rosados y carnosos parecen enfatizar el color avellana brillante de sus
ojos.
Por primera vez en mucho tiempo, siento algo. No sé cómo explicarlo, pero
no me siento tan… entumecido. La hermana rápidamente desvía la mirada cuando
sigo mirándola.
—Aleksei, esta es la hermana Arabella. Ella acaba de ser transferida aquí
desde Estados Unidos —revela la Madre Superiora.
Simplemente asiento, deseando que esta hermosa mujer vuelva a mirarme
a los ojos. Ella es tímida, ya que sus mejillas se vuelven de un rosa sutil. No he
experimentado tanta inocencia desde… desde que conocí a otra belleza
estadounidense. Sin embargo, la gran cruz de plata alrededor del cuello de la
hermana Arabella es un recordatorio de que ella también pertenece a otra persona,
alguien con quien nunca podré competir.
Al recordar dónde estoy, me aclaro la garganta y sofoco la emoción que no
tiene derecho a estar allí. —Encantado de conocerla, hermana Arabella.
Ella se frota el labio inferior antes de mirarme lentamente desde debajo de
sus largas pestañas oscuras. —Es un honor conocerlo, Sr. Popov.
Me sorprende que sepa quién soy. Esa sorpresa debe mostrarse porque ella
explica rápidamente. —Trabajé en un orfanato en Savannah. Leí todo sobre los
acontecimientos recientes aquí en el orfanato, así que cuando surgió la oportunidad
de hacer un intercambio, aproveché esa oportunidad. La Madre Superiora me dijo
que se le debe agradecer muchos de los cambios —Su voz es suave como el vodka
puro y contiene la misma quemadura.
Sé que la estoy mirando de nuevo, pero no puedo parar. Ella es
absolutamente hermosa.
Aunque la túnica oculta su cuerpo, todavía puedo ver que sus curvas están
en los lugares correctos y me gusta. De repente me pregunto cómo se vería sin él.
Parece joven, tal vez cerca de los veinte. Un hombre viejo como yo, casi el doble de
su edad, podría ser su padre.
Afortunadamente, Irina es el recordatorio que necesito mientras sus
pequeños dientes afilados se hunden en mi pierna. —¡Ski! Choo-choo —exige, sin
apreciar que la ignoren.
Olvidé por completo que todavía estaba unida a mi pierna, lo que me hace
sentir como un completo bastardo pero también, como un tonto. Aquí estoy,
desnudando visualmente a una hermana con una niña pequeña aferrada a un
apéndice. Todo está mal en esta imagen.
Esta mujer hizo un voto solemne y pertenece a Dios. Pero, ¿Por qué eso la
hace más deseable? Sus miradas pecaminosas solo se intensifican gracias a su
hábito. Me ha dado un vistazo, pero quiero mucho más.
Sé que una vez que esta vida termine, me dirigiré a un lugar y sólo a un lugar.
Pero necesito alejarme de esta situación porque no faltaré el respeto a la Madre
Superiora de esta manera.
—A la madre superiora le gusta exagerar —respondo con una sonrisa y
finalmente encuentro mi voz—. Fue un placer conocerla, hermana Arabella, pero
creo que es hora de que le lea a esta pequeña цветочек7 su cuento antes de dormir.
Oh, y por favor, llámame Alek.
Voy a girar, pero la hermana Arabella rápidamente extiende la mano. Noto
que tiembla levemente. Para el ojo inexperto, pasaría desapercibido, pero para
sobrevivir en este mundo, uno debe prestar mucha atención para descubrir si uno
es amigo o enemigo.
Tengo la sensación de que la hermana Arabella será ambas cosas.
Sin querer avergonzarla, deslizo mi mano en la de ella, pero en el momento
en que lo hago, una carga eléctrica pulsa por todo mi cuerpo. Yo soy el que ahora
se avergüenza porque no puedo evitar el pequeño murmullo que se me escapa.
Esos magníficos ojos instantáneamente se lanzan a mi boca antes de que su
lengua salga disparada y rápidamente recorra su labio inferior.
La acción me coge por sorpresa porque no, no puede ser. No hay forma.
Pero la pequeña inhalación y el dulce color rosado de sus mejillas la traicionan. Ella
también lo sintió.
Echando la mano hacia atrás, ella busca el crucifijo que cuelga de su rosario.
Lo aprieta en la palma de su mano, con los ojos bajos y todo lo que puedo hacer es
mirarla como un idiota porque su inocencia y su vergüenza han aumentado mi deseo
de corromperla aún más.
Empiezo a preguntarme cosas que no debería—la longitud de su cabello
oscuro, el sabor de su piel dorada, la abundancia de sus pechos y si ese dulce coño
sabe igual al aroma floral frutado oscuro que estoy disfrutando ahora mismo.

7
Цветочек: Ruso. Flor en español.
Reconozco ese olor. Es posible que la hermana Arabella se haya entregado
a Dios y haya renunciado a los placeres de la vida, pero parece que su amor por los
perfumes caros es un vicio que no podía sacrificar.
Lleva un toque de Hypnotic Poison de Dior—qué apropiado. Para la nariz
inexperta, uno puede confundir la fragancia con nada más que el aroma natural de
la hermana Arabella. Pero para mí, deletrea I-N-F-I-E-R-N-O.
Sin embargo, doy la bienvenida a la quemadura.
Levantando a Irina en mis brazos, le hago un gesto con la cabeza a la Madre
Superiora. Necesito salir de aquí porque me niego a faltarle el respeto en su casa.
La hermana Arabella todavía no me mira, pero está bien. El hecho de que sea
sumisa solo confirma lo completamente jodido que estoy.
Mis intenciones eran buenas, pero ¿A quién engaño? Siempre seré un
pecador.
Saliendo de la habitación y por el pasillo hacia la habitación de Irina, de
repente me doy cuenta de que no tengo reparos en romper el voto de la hermana
Arabella. No me importa que ella esté fuera de los límites porque un hambre, un
fuego se ha despertado dentro de mí. Quiero a la hermana Arabella, de todas las
formas posibles. Sé lo que esto significa, pero ya tengo una cita con el diablo. Es
hora de ajustar mi corona.
Esta ciudad volverá a ser mía porque necesito un reino para mi reina. La
pasión despiadada que una vez vestí, como un traje bien hecho, envuelve sus
manos alrededor de mi garganta, exprimiendo vida dentro de mí. Cojeaba por la
vida sin rumbo, pero eso ha cambiado.
Encontré mi propósito.
Matar a mi medio hermano.
Y asegurarme de que sólo haya un dios al que la hermana Arabella adorará
antes de arrodillarse.
Y ese soy yo.
Un jodido hombre.
Tenemos que movernos rápido.

Serg extrañará a Viktor y sabrá que algo anda mal si no tiene noticias suyas,
razón por la cual Pavel y yo estamos acechando su casa o, más exactamente, su
choza. El pequeño pueblo está a unas dos horas de la ciudad. Me sorprende que
mi madre acepte quedarse aquí porque es un basurero.

Es un gran placer para mí saber que se esconden aquí. El poder que tiene
Serg es temporal y él lo sabe. Está corriendo asustado y tengo la intención de que
todos sepan que he vuelto. Nadie me detuvo.

Estamos en el juego, hermanito.

Haciendo crujir mi cuello de lado a lado, tomo mi cuarta o quizás la quinta


taza de café, ya que todavía no me he dormido. Una vez que le leí a Irina su historia
favorita, Thomas the Tank Engine dos veces, la arropé y salí por la puerta trasera
tan silenciosamente como entré.

Cada hueso de mi cuerpo me exigía que buscara a la hermana Arabella para


echar un último vistazo, pero no puedo apresurarme. Lo decía en serio cuando dije
que no faltaría al respeto a la Madre Superiora en su casa. Pero me enfrento a un
enigma. Antes de Willow, estaba acostumbrado a conseguir todo lo que quería. Era
tan simple como chasquear los dedos, y era mío.

Ahora, mirando hacia atrás, veo lo arrogante y descortés que fuí. Pensé que
Willow sería como todos los demás, pero ella me desafió y no me dí cuenta de
cuánto me gustaba hasta que la conocí. Ella era mi igual en muchos niveles.

La hermana Arabella es otro desafío en conjunto, pero el mismo fuego


comienza a arder como antes.

Esto me entusiasma. La persecución. La maldad total que tiene. No


perseguiría esto si no pensara que ella también sintió algo. No sé que es este algo,
pero no puedo ignorarlo.

Ahora, sin embargo, no puedo ignorar el hecho de que Pavel y yo hemos


estado vigilando esta casa durante lo que parecen horas. Es evidente por la falta de
actividad en el interior que el lugar está vacío.

Mirando mi reloj, veo que son más de las tres de la mañana. Dudo que Serg
esté haciendo negocios. Sí, es la hora de las brujas, pero la mayoría de los
criminales necesitan su sueño reparador, y operar bajo la apariencia de la luz del
día es menos sospechoso si los atrapan.
Una nube de duda flota sobre mí. ¿Le avisaron?

La ira me recorre y arrojo mi taza de café a los arbustos a mi lado. —A la


mierda con esto —maldigo, irrumpiendo en mi SUV.

Pavel sabe que es mejor no insistir.

Metiendo la mano en el maletero, agarro dos bidones de gasolina. Uno era


para Serg. El otro para Zoya. Es una pena que se desperdicien. Sí, hubiera preferido
mojar la casa y a ellos con gasolina, pero estoy cansado de estar de pie.

—¡Aleksei! —Pavel me regaña cuando hago volar nuestra cubierta y corro


hacia la cabaña. Su advertencia cae en oídos sordos.

Casi arranco la puerta oxidada de sus bisagras cuando la abro. Estoy


concentrado en la puerta, esperando que se abra en cualquier momento y me
enfrente a un arsenal, pero no es así. Subiendo los escalones de la entrada, abro la
puerta de una patada y la golpeo contra la pared con un ruido sordo.

Si hay alguien dentro, acabo de hacer una gran entrada y es su turno de


darse a conocer. Pero todo lo que escucho son mis respiraciones trabajosas
resonando en este espacio vacío.

Está oscuro, pero la luna llena me permite ver que el interior es tan horrible
como el exterior. Las paredes desgastadas son de un color lima descolorido y al
piso le faltan algunas tablas. El mobiliario es escaso, pero lo que hay aquí es viejo
y apenas está de pie.

Con latas de gasolina en la mano, subo las escaleras chirriantes con cautela,
escuchando cualquier sonido. Cuando llego a la puerta al final del pasillo, la abro y
miro dentro. Hay una cama individual en el medio de la habitación, las mantas
tiradas a un lado como si alguien hubiera saltado fuera de ella a toda prisa.

Las posesiones mínimas me hacen adivinar que Serg durmió aquí. El armario
no tiene puertas, así que puedo ver las perchas desnudas. Mi sospecha sigue
aumentando. No hay forma de que se quedaran aquí sin pertenencias.

Definitivamente fueron alertados.

La rabia me invade y pateo el marco de la cama, que gira y se estrella contra


la pared. Abriendo la lata de gasolina, la vierto por la habitación, asegurándome de
incendiar este lugar de manera adecuada. Incluso si Serg tuviera algo escondido,
ya lo habría tomado. Este lugar es solo un caparazón vacío.

Llego muy tarde. De nuevo.


Con un gruñido, salgo de la habitación, yendo de dormitorio en dormitorio y
empapando todo con gasolina. Estoy cegado por la pura furia. Cuando llego a la
última habitación, mi respiración entrecortada y los latidos de mi corazón son
ensordecedores, pero me propongo calmarme.

Esta habitación no está tan vacía como las demás, y eso es porque pertenece
a mi madre.

La cama doble se ha hecho a toda prisa, pero demuestra que incluso a la luz
de la huida en la oscuridad de la noche, Zoya no puede evitar ser perfeccionista. No
es de extrañar por qué se quedó con Serg. Después de todo, era el hijo perfecto.

¿Yo? Fuí una decepción que mató su pequeña oportunidad de ser feliz. Y lo
digo literalmente. Ella amaba a ese bicho, Boris Ivanov, que es una de las muchas
razones por las que lo maté. Cualquier terapeuta te diría que mi rabia proviene de
los problemas sin resolver que tengo hacia Zoya. Todos estos sentimientos
reprimidos y todo eso.

Pero en realidad, odio a los parásitos.

Zoya podría haber conseguido un trabajo cuando murió mi padre, pero en


cambio, pensó que podría ganarse el amor de cualquier pretendiente que tuviera
suficientes ceros en su cuenta bancaria dándole la bienvenida a su cama. La
mayoría se deshizo de ella cuando se aburrieron hasta que conoció a Boris.

Un año era todo lo que necesitaba para olvidarse del llamado amor de su
vida. Se casaron, y cuando ella quedó embarazada de Serg, parecía que estaba a
punto de vivir su felices para siempre. Ella estaba tan cerca.

Dejando caer una de las latas vacías al suelo con un ruido sordo, me acerco
a los pies de la cama y me dejo caer en el extremo. Dejo la otra lata junto a mis pies
y me tomo un momento para mirar alrededor del dormitorio.

Hace tanto tiempo que no estoy cerca de mi madre que casi se siente como
una criatura mítica. Cerrando los ojos, inhalo profundamente, inhalando más allá de
la gasolina derramada en mis manos y ropa y concentrándome en su dulce aroma
floral que permanece en el aire. Lo asocio con mi infancia—una época antes de que
existieran Boris y Serg.

Mi padre era un hombre impulsivo y trabajó duro para mantenernos. Mi


infancia está dividida en dos mitades—antes y después de él.

Antes de que muriera, estaba feliz. No aprecié esa felicidad hasta que murió
de un ataque al corazón. Hizo todo lo posible para darnos todo, pero los tiempos
fueron duros, y cuando murió, pasamos de vivir cómodamente a apenas sobrevivir.
Después de su muerte, mi madre reveló lo débil que era en verdad. Ella
refugió en su cama, sin preocuparse por el hijo que perdió a su padre, fuí testigo de
sus inmoralidades, ya que nunca se molestó en cerrar la puerta de su dormitorio.
Todo lo que le importaba era ella misma, y cuando encontró a Boris, pensó que
había encontrado su boleto de salida del infierno.

Era un idiota cruel, pero no le molestaba. Todo lo que importaba era que era
rico. Cuando se casaron, no me vió más que como a una molestia, un vínculo con
el pasado de Zoya—un vínculo que quería romper. Me castigaba por todo y Zoya
se quedaba al margen y no decía nada. Lo vió golpearme con su cinturón noche
tras noche simplemente por estar vivo.

Cuando quedó embarazada y, sin embargo, con un hijo, los castigos de Boris
se volvieron más duros. No sólo quería castigarme; me quería muerto. Y la mayoría
de las veces, deseaba estarlo. Me golpeaba hasta que quedaba inconsciente. Luego
me arrojaba agua hirviendo o helada para despertarme, solo para repetir el castigo
una y otra vez.

Me privaba de la comida como un juego de poder. Quería que supiera que la


comida que comía se debía a él. Al final, preferiría morirme de hambre que compartir
el pan con él, así que comencé a robar para sobrevivir, y aquí fue donde encontré
consuelo en otros tres niños que eran como yo.

Borya, Oscar, Astra y yo éramos los mejores como ladrones en todos los
sentidos de la palabra. Nos entendíamos porque nuestros padres eran copias al
carbón del otro. Tenía sentido que esa amistad se extendiera hasta la edad adulta.
Sí, eran personas inmorales y malas, pero yo también.

Pero cuando no tienes a nadie en este mundo, tomas lo que puedes porque
nuestra amistad estaba en igualdad de condiciones. Eso fue, hasta que lastimaron
a la única persona que amé. Nuestra amistad no significó nada porque mi дорогая
cambió todo.

Entrelazo mis dedos entre mis piernas abiertas, sin creer que así es como
resultó mi vida. Mi anillo del meñique refleja la luz de la luna, el que una vez le
perteneció a Boris, el que le corté del dedo cuando todavía estaba vivo. Tenía trece
años cuando acabé con su miserable vida. El no sufrió suficiente, pero saber lo que
su muerte le haría a mi madre y su hijo anuló cualquier arrepentimiento cuando le
corté la garganta.

Zoya nunca me perdonó mis pecados, pero está bien. Nunca la perdoné por
los de ella.

Aprendí a sobrevivir por mi cuenta y las calles se convirtieron en mi campo


de entrenamiento. Todo lo que tenía era mi inteligencia callejera y mis tres amigos.
Ahora, no tengo nada de eso. Las cosas han cambiado y debo empezar de cero.
Al girar la barbilla, veo algo brillante en la cómoda. Aprieto la mandíbula
mientras todo mi cuerpo se retuerce de furia. Parece que dejaron algo atrás, pero
esto se hizo con intención. Esta es su forma de anunciar que están tres pasos por
delante de mí, de nuevo.

De pie lentamente, camino hacia el tocador, con los ojos enfocados en el


collar de rubíes. La joya en sí no es lo que me ha cautivado, sino el significado
detrás de ella. Este collar perteneció a mi abuela, la madre de mi padre. Zoya sabía
cuánto significaba para mí, así que se lo dió a Astra. Ese es el tipo de persona que
es mi madre.

Astra llevaba esto el día que la maté a tiros. Serg debió robarlo de su cadáver
antes de huir a la oscuridad de la noche como el cobarde que es. Y aquí está. Un
claro que te jodan.

Tomando el collar de la cómoda, lo aprieto con tanta fuerza que me corta la


piel de la palma. Pero le doy la bienvenida al dolor cuando imagino que es el cuello
de Serg el que estoy apretando con fuerza. Zoya también sufrirá la misma suerte
porque tomó su decisión cuando se puso del lado de este idiota.

La historia se repite porque así como ella trató de llenar los zapatos de mi
padre con Boris, ella está tratando de llenar mis zapatos con Serg. Pueden tenerse
el uno al otro.

Poniendo el collar en mi bolsillo, no lo dudo y empiezo a mojar la habitación


con gasolina. Me da una gran satisfacción empaparme del santuario de Zoya, y
cuando busco en mi bolsillo un paquete de fósforos, esa satisfacción se convierte
en alegría absoluta.

Golpeando la punta, lo arrojo a la cama, hipnotizado mientras la colcha de


flores se incendia. El calor de las llamas descongela el frío de mis huesos, pero no
estaré completo hasta que encuentre a mi madre y le haga lo que ella me hizo a mí.

Puede que esté parado aquí, respirando y funcionando con el corazón


latiendo, pero estoy muerto por dentro.

Las llamas lamen las paredes, prendiéndolas rápidamente. Con una última
mirada, salgo de la habitación y repito la misma acción en el dormitorio de Serg.
Luego, de manera robótica, vierto el gas restante por el pasillo y las escaleras.

De pie al final de la escalera, enciendo el paquete de fósforos y miro las


llamas. Sí, fallé, una vez más, pero ellos saben que los estoy siguiendo. Por lo tanto,
saben que no me detendré hasta encontrarlos. Estarán corriendo por el resto de sus
vidas, mirando por encima del hombro, y por ahora, eso será suficiente.
Lanzo el paquete de fósforos a las escaleras, me doy la vuelta y salgo por la
puerta principal. El fuego crepita con fuerza, una pequeña victoria para mí porque
quemaré todas las casas de esta ciudad hasta que los encuentre.

Pavel me espera junto a su camioneta, fumando con indiferencia. Este es


solo otro día en la oficina para él.

Adam fue mi proveedor después de que maté a Chow, pero no se encuentra


por ninguna parte. No sé si fue por elección o si Raúl lo encontró y lo hizo pagar por
tener tratos con el asesino de su padre. Con cada vuelta que doy, parece que me
enfrento a otro obstáculo más complejo que el anterior.

Froto la postal en mi bolsillo. Es ridículo que algo así pueda brindarme


consuelo, pero дорогая tiene ese efecto en mí. Ella siempre lo ha tenido.

Suspirando, salto a mi todoterreno y me despido de Pavel. Estoy tan harto


de este día, semana, mes, año. Planeo irme a casa e intentar dormir. No hay
paradas cerca, así que enciendo la radio y bajo la ventana, esperando que la música
fuerte y el aire fresco me mantengan despierto.

Me quedo en las carreteras secundarias a pesar de que soy el único idiota


en la carretera a esta hora de la noche. No me importa el silencio porque me da
tiempo para pensar. Necesito un nuevo plan de juego. Pensé que estaba un paso
más cerca de recuperar mi vida.

Bueno, al menos un semi equilibrio entre entonces y ahora.

Aprendí una lección de mi vida anterior. Nunca explotaré a otro humano como
lo hice con Zoey, Willow y los cientos de otras mujeres en mi pasado. Pensé que
controlar a otra persona de alguna manera me daría más poder—que me ayudaría
a recuperar lo que perdí en mi juventud y que llenaría este vacío en mi vida—pero
nunca lo hizo.

Con cada mujer que rompía, simplemente rompía cualquier fragmento de


humanidad al que me aferraba.

Así que sí, quiero recuperar mi vida anterior, pero hay algunos aspectos que
me alegra haber quemado hasta los cimientos. Esta vida no es para todos, pero es
la única vida que conozco. Me siento más cómodo aquí; es donde me siento vivo.

La estática crepita en la radio, insinuando que estoy en una parte remota del
campo. Mirando brevemente hacia abajo para cambiar de estación, aparto la vista
de la carretera por un momento, pero un segundo es demasiado tiempo.

Cuando vuelvo mi atención al camino de grava, veo que ya no soy la única


persona aquí porque a unos metros de distancia hay una mujer vestida de blanco.
Al instante, me desvío para evitar golpearla y aprieto los frenos para no chocar
contra el árbol frente a mí.

Sacudiéndome hacia adelante, recupero el aliento antes de dar la vuelta


sobre mi hombro para asegurarme de que realmente ví lo que creí haber visto.

Y lo hice.

La mujer está realmente congelada en el mismo lugar, sin problemas con que
casi la atropellé. Algo está muy mal en toda esta situación. Necesito poner la
camioneta en reversa y olvidar que ví a esta extraña. Este no es mi problema. Ya
tengo suficiente.

Pero cuando ella continúa allí inmóvil, gimo. Esta nueva conciencia no me ha
causado más que problemas, y estoy seguro de que esta vez no es diferente. No
obstante, desabrocho mi cinturón de seguridad y abro la puerta.

Está de espaldas a mí, pero puedo ver que lleva un vestido blanco. Parece
que acaba de salir de la cama. Pero sus pies y piernas sucias contradicen esto.
Camino hacia ella con cautela, sin saber qué voy a ver. Está terriblemente delgada,
y en una inspección más cercana, veo que su vestido sucio está roto.

—¿Девушка, ты в порядке? —Le pregunto si está bien en ruso, ya que


supongo que es de por aquí. Sin embargo, ella no responde.

Su largo cabello castaño dorado cuelga alrededor de su rostro inclinado hacia


abajo, y aunque es bastante suave, está temblando. Decido dirigirme a ella en
inglés.

—Señorita, ¿Puedes oírme? ¿Qué pasó?

No puedo evitar compararla con un animal asustado, encogido y temblando


en el acto. Le ha pasado algo terrible. Reconozco esta mirada. ¿No soy yo
responsable de infligir el mismo dolor a muchos?

—¿Puedo ayudarte? —Pregunto, sin querer asustarla más. Pero ella sigue
ahí inmóvil. Me detengo cuando estoy a unos metros de distancia. Estamos en el
medio de la nada y no he pasado por una casa en millas. ¿De dónde viene ella? ¿Y
por qué está aquí fuera con nada más que ropa de dormir?

—¿Puedo llamar a alguien? —Cuantas más preguntas hago, más fuerte


tiembla su cuerpo demacrado. No sé qué hacer.

—Mi nombre es Aleksei Popov. No te lastimaré. ¿Me dejarás ayudarte? —


No sé lo que necesita, pero al menos tengo que ofrecer algo.
Entiendo que está herida y asustada, pero su silencio no ayuda, así que
decido extenderme suavemente y asegurarle que no soy una amenaza. Cuando doy
un paso adelante, el susurro de las hojas debajo de mis zapatos indica mis
intenciones, y la mujer se gira rápidamente.

Suspiro de alivio, pero eso no dura mucho cuando veo lo que tiene apretado
en su mano derecha.

Mis faros captan el destello plateado del gran cuchillo de carnicero que
sostiene. Lentamente levanto las manos en señal de rendición, mirándola a ella y a
al cuchillo con cautela.

—No voy a hacerte daño —le aseguro una vez más. Pero no hace ninguna
diferencia.

Sus asustados ojos azules se mueven entre mí y el claro de los árboles.


Quiere huir, y si yo fuera prudente, la dejaría ir, pero sé que si ella corre, la
perseguiré. Me recuerda una época en la que la caza me emocionaba.

Pero ya no soy esa persona. Me recuerdo a mí mismo la charla de ánimo de


hace unos dos minutos. Sin embargo, si eso es cierto, ¿Por qué mi corazón galopa
salvajemente dentro de pecho?

La parte delantera de su vestido está rasgada, tiene el lado izquierdo del


material colgando bastante bajo. Me permite ver su pecho subir y bajar rápidamente.
Un relicario de plata cuelga de su cuello. Su piel pálida está cubierta de barro. Su
cabello enmarañado tiene ramitas y hojas enredadas en los mechones. Es difícil de
decir, pero supongo que tiene veintitantos años.

Su estado desaliñado apunta al hecho de que es la cautiva de alguien, pero


se ha escapado. Y cuando temblorosamente me apunta con el cuchillo, está claro
que tiene la intención de continuar su camino.

Abre la boca, pero un jadeo sin aliento está en lugar de donde deberían estar
sus palabras. Se lame los labios agrietados dos veces antes de finalmente hablar.
—Dame tus lla-llaves.

La miro, sorprendido de que alguien tan asustada pueda sonar tan feroz. No
me lo esperaba. La emoción dentro de mí continúa creciendo porque esa fiereza,
esos ojos azules y ese acento estadounidense me recuerdan a otra persona que,
irónicamente, estaba en la misma posición que esta mujer misteriosa.

—¡Dije que me dieras las llaves! —grita, agitando el cuchillo en mi dirección,


interrumpiendo mi viaje por el carril de la memoria.

—Están en la camioneta —respondo con calma, haciendo un gesto por


encima del hombro—. Si las quieres, ve a buscarlas.
Un pequeño gemido se le escapa, traicionando su valentía. Claramente no
esperaba esa respuesta ya que ella no es la que actualmente está detenida a punta
de cuchillo. Pero no me acobardaré. Solo estaba tratando de ayudarla, y así es
como me agradece. Debería obligarla a ponerse de rodillas por su insolencia.

Dejando de lado esos pensamientos, me concentro en la situación que tengo


entre manos porque ese rasguño, esa oscuridad comienza a asomar su cabeza
malvada, y quiero castigarla con dolor. Ya he superado esto. Pero cuando la mujer
tiembla, me doy cuenta de que no, no soy diferente.

Sigo siendo el mal, un jodido desastre qué ama empujar los límites del placer
y el dolor.

Corre, conejito... La desafío en silencio, sin querer nada más que la


persecución.

El aire se vuelve denso y la cazadora se convierte en presa.

Ella mira por encima de mi hombro y puedo verlo en sus ojos—es hora de
correr. La tierra se levanta cuando sus pies se hunden en el suelo y ella se lanza a
correr.

Inhalando profundamente, le doy tres segundos de ventaja antes de


perseguirla.

Cada paso que doy me infunde nueva vida y me cargan de formas que pensé
que estaban muertas. Hacer cosas malas y viles me hace sentir vivo. Veo eso ahora.
Realmente soy un bastardo jodido. Pero puedo lidiar con este autodescubrimiento
más tarde porque de ninguna manera esta mujer se irá con mi vehículo.

Sí, quiero ayudarla porque no la dejaré aquí. Pero no puedo resistirme a


provocar algo de miedo cuando lo hago.

Es rápida y puedo ver que sus hombros se hunden con alivio cuando abre la
puerta del conductor. Pero eso es todo lo que ella consigue. Me acerco detrás de
ella, golpeando su cuerpo contra la camioneta. Pelea como un gato salvaje,
agitándose y gritando locamente.

—Cálmate —ordeno, envolviendo mis brazos alrededor de ella. Sus brazos


están bloqueados a los lados, pero eso no le impide intentar liberarse.

—¡Déjame ir! —grita, luchando contra mí. Sólo aprieto mi agarre, haciendo
que el cuchillo caiga al suelo.

—Cuando me digas quién te hizo esto. Sólo intento ayudarte.


—¡Púdrete! No necesito tu ayuda. Me alejé de él. Y me alejaré de ti.

—¿Él? ¿Quién? —Pregunto, inclinándome hacia atrás cuando intenta


romperme la nariz con la nuca—. Deja de pelear.

Esto solo la anima a pelear más duro.

—Dime de quién te escapaste —ordeno, centrándome en lo que es


importante.

—¿Por qué iba a decirte algo? Se quién eres. Te ves exactamente como él
—escupe.

Su confesión me deja aún más intrigado. —¿Cómo es que me conoces?

—¡Déjame ir! —Ella continúa dando vueltas, y le daré crédito, está dando
una buena pelea. Pero me estoy cansando de su desafío.

—Puedes venir de buena gana o no. Depende de ti —ofrezco, levantándola


y llevándola hacia la puerta del pasajero.

Debo averiguar cómo me conoce.

Ella patea sus pies, gritando, y el bastardo enfermo dentro de mí espera que
sólo grite más fuerte. En mi entusiasmo, la subestimo y ella se suelta. En el
momento en que está libre, se interna en el bosque.

—¡Блять8! —Maldigo, siguiéndola en persecución.

No ha llegado muy lejos, pero es rápida y se agacha escondiéndose,


desviándome del camino. La luna llena se esconde, lo que me obliga a usar mis
agudos sentidos depredadores. Han estado inactivos durante tanto tiempo, pero me
preocupa lo fácil que es volver a ponerse estos zapatos tan queridos.

Su respiración dificultosa alimenta la mía, y cuando tropieza con un árbol


caído, salto hacia adelante y la derribo al suelo. Ella se agita salvajemente,
arañando mi cara y mis hombros, pero la inmovilizo con mi cuerpo, prohibiéndole
moverse. Su cuerpo sutil debajo del mío hace cosas que no debería.

—¡Deja de pelear! ¿Cómo es que me conoces? —Exijo, a centímetros de su


cara. Ella se levanta e intenta morderme, pero yo retrocedo con un gruñido—.
Intenta eso otra vez. Te reto, малышка9.

8
Блять: Ruso. En español se traduce como maldiciíon, mierda o joder.
9
Малышка: Ruso. En español se traduce como cariño, nena o querida.
Mi amenaza tiene el efecto deseado cuando deja de retorcerse. Sin embargo,
lo que hace a continuación cambia el curso de todo.

—No me asustas. He conocido a hombres como tú antes. ¡Pero tú, Serg, y


los miles de hombres que hay ahí fuera no son más que cobardes!

—¿Qué dijiste?

Cuando ella se retuerce, mi paciencia se ha agotado, así que ahueco su


barbilla, forzando su cabeza hacia atrás. Está jodidamente aterrorizada y la estoy
asustando. Pero no puedo detenerme. Su miedo me alimenta y quiero más.

—Serg, ¿Quién? —Gruño, cerrando los ojos para asegurarme de que sepa
que he terminado de jugar.

No sé qué es, pero debe poder leer la repentina seriedad de mi pregunta


porque la lucha en ella muere. Su pecho agitado está presionado contra el mío
mientras exclama —Serg. —Ella jadea—. ¡El maldito rey de esta ciudad! ¡Serg
Ivanov! Pero le mostré. Se lo mostré a él, —repite, pero todo lo que puedo escuchar
una y otra vez es el nombre de mi medio hermano.

Pensé que Serg y Zoya estaban avisados, pero parece que estaba
equivocado. Esta mujer es la razón por la que mi familia huyó en la oscuridad de la
noche, aterrorizada y necesito saber por qué. De repente se ha vuelto más valiosa
de lo que jamás imaginé.

Y ella también se da cuenta.

—No, —suplica, mirándome, petrificada—. Cometí un error. Yo-yo no te


conozco.

Pero es muy tarde.

Sin embargo, su admisión me hizo vacilar por un mero segundo, que es todo
lo que necesita. De alguna manera, maniobra su pequeño cuerpo y levanta la rodilla.
Veo estrellas al instante.

Me deja sin aliento mientras trato de dejar atrás el dolor de ser pateado en la
ingle. Aprovecha esta oportunidad para empujarme fuera de ella y saltar. Ella se
lanza a una carrera muerta—de nuevo.

A pesar de que mi cuerpo protesta con un dolor absoluto, llego a una posición
inestable y comienzo a tropezar tras ella. Ella tiene ventaja y yo estoy lesionado,
pero persevero. Ella no puede escapar.
Se vuelve sobre su hombro, aterrorizada cuando ve que la sigo. Su falta de
atención ahora es su error porque antes de que tenga la oportunidad de advertirle,
se estrella contra un árbol, dejándose inconsciente.

Cojeando hacia su cuerpo retorcido tirado en el suelo, suspiro, avergonzado


de mis formas brutales. ¿Quizás no soy un bastardo sin corazón después de todo?
Pero cuando formulo lo que tengo planeado para ella, me doy cuenta de que no, no
lo soy—soy peor.

—Lo siento.

Poniéndome en cuclillas, la levanto en mis brazos. Le aparto el pelo de las


mejillas sudorosas, sin estar orgulloso de mis acciones. Una vez que esto termine,
iré a la iglesia y pediré la absolución, pero no hay suficientes Avemarías para salvar
mi alma.
Esto está lejos de ser mi mejor momento.
Prometí que no tomaría como rehén a otra persona, pero ese juramento se
fue al infierno en el momento en que metí a una mujer inconsciente en mi camioneta,
la llevé a mi casa y la até a mi cama.
No había otra opción, razono conmigo mismo. Ella tiene la información que
necesito y estaba histérica, así que tuve que someterla. Esta moralidad recién
descubierta no es más que una molestia, y la prefería cuando no la sentía. Puedo
lidiar con mis escrúpulos más tarde porque cuando la mujer comienza a moverse,
me siento hacia adelante, ansioso por que finalmente se despierte.
Estoy sentado a los pies de la cama con intención. Como un rey ocupa su
lugar en la cabecera de una mesa, quiero establecer la misma precedencia para mi
mujer misteriosa. Ella no se acobardó cuando la mayoría lo habría hecho, lo que me
demuestra que tiene espíritu y que no se romperá fácilmente.
El desafío me hace alcanzar mi whisky y beberlo tranquilamente.
Cuando sus ojos se abren, lentamente observa lo que la rodea.
La confusión se convierte en miedo y luego en ira cuando su mirada se posa
en mí. Simplemente me recuesto en mi sillón, con el tobillo cruzado sobre la rodilla
mientras saboreo mi bebida.
Mira por encima de su cabeza a la cuerda que sujeta sus muñecas, tirando
infructuosamente. —Desátame —exige con voz ronca.
En respuesta, hago girar el whisky en mi vaso, ignorándola.
La escucho mojarse los labios porque sé que está reseca, por eso he
decidido burlarme de ella con algo que pueda tener, si me da lo que quiero. Esto no
tiene por qué ser difícil. Preferiría mucho que no fuera así.
Pero cuando una carcajada sardónica llena la habitación, me doy cuenta de
que sólo hay una manera en la que esto se dirige.
—Oh wow. ¿Aquí es donde vives? Ahora entiendo por qué eres el chiste de
esta ciudad.
Cada parte de mí exige que la castigue por su insolencia, pero mantengo la
calma.
Levanto el vaso a mis labios, tomo un sorbo lento, mirándola por encima del
borde. Ella levanta el cuello y me mira de cerca. Ella esperaba una respuesta
acalorada, por lo que no recibe nada a cambio.
Ella sabe mucho sobre mí, lo cual es bueno. Significa que ella es muy valiosa
para mí. —¿Te gustaría ducharte? ¿Quizás algo de comer? ¿Beber?
La sorpresa es clara en su rostro. Ella simplemente me insultó y, a cambio,
le ofrecí hospitalidad. Pero todo esto es parte del juego. Sin duda, Serg la mantuvo
encerrada como a un animal, con la esperanza de romperla de esta manera. Pero
ella es alguien que no responde a tales amenazas.
Ella tiene pelotas.
Hay muchas formas de romper a una persona. Serg claramente falló. Pero
conmigo será diferente.
—No, gracias —gruñe, mirándome algo perversa.
—Como quieras —respondo con un despreocupado encogimiento de
hombros mientras me tomo el whisky restante. Poniéndome de pie, estiro los brazos
por encima de mi cabeza, algo más de lo que la he privado.
—¿A dónde vas? —Exige— cuando le doy la espalda, dejando claro que no
toleraré su desprecio. —No puedes mantenerme atada a esta cama.
Con una sonrisa, me doy la vuelta sin prisa y empiezo a caminar hacia ella
lentamente. Ella no retrocede. Sí, sé que no tiene adónde ir porque está atada a la
cama, pero no se acobarda. Mantiene mi mirada, desafiando mi próximo
movimiento.
Verla atada, desafiándome, despierta algo desenfrenado dentro de mí. No
puedo evitar comparar su apariencia y su actitud con la de Willow. Sé que no
debería, pero las similitudes son asombrosas.
Al acercarme a la cama, la miro sin comprender. Me habla así porque no me
tiene miedo. Eso necesita cambiar.
—Puedo hacer lo que quiera, 10малышка. No soy yo el que está atado a esa
cama, ¿verdad?
Cuando aprieta la mandíbula, continúo. —Entonces, ¿Qué tal si empezamos
de nuevo? Soy Aleksei Popov. Extiendo mi mano, pero la retracto con una sonrisa
sarcástica.
—¿Y tú eres?
La habitación está cargada de hostilidad. Si estuviera libre, no tengo ninguna
duda de que me desgarraría miembro por miembro. Sin embargo, debe poder leer
mi resolución porque hace algo maravilloso, se somete.

10алышка: Ruso. En español se traduce como niñita.


—Renata Myers. No quiero jugar a las veinte preguntas —dice y decide
revelar por qué está aquí con la esperanza de que esto termine rápidamente—.
Viajaba de mochilera por Europa con amigos. Se suponía que no íbamos a venir a
Rusia, pero mis amigos insistieron en que visitáramos la Plaza Roja. Dijeron que
sería divertido y que me encantaría estar aquí. Pero no son ellos los que están
atados a esta puta cama, ¿Verdad? —Ella tira de las ataduras, enojada.
—Conocí a Serg en un bar. Estaba borracha y me enamoré de sus encantos.
Es una píldora difícil de tragar, ya que esta historia refleja cómo atraje a Zoey
a mi red. Parece que la manzana no cae lejos del árbol. Pero no soy nada como ese
pedazo de mierda. No lo soy.
—Me compró una bebida, y lo siguiente que supe fue que estaba
encadenada a un radiador en un lugar de mierda.
—¿Qué quería de ti? —Pregunto. Puede parecer una pregunta tonta, pero
no creo que él quisiera una esclava sexual.
Ella sopla mechones de cabello enmarañado de sus mejillas. —Dijo que
quería una... —se moja los labios, pareciendo sopesar sus siguientes palabras—.
11дорогая para él.

Un silbido se me escapa porque no esperaba esta respuesta.


Su pronunciación es horrible, pero sé lo que está tratando de decir.
Ese hijo de puta. Me odia, pero quiere ser yo. No es de extrañar que eligiera
a Renata. Sus similitudes con Willow no son una coincidencia. El hecho me repugna
por muchas razones diferentes.
—¿Así que te habló de mí? —Pregunto, centrándome en lo que es
importante. Necesito saberlo todo. Ella es lo más cercano que tengo de Serg.
Ella se burla. —¿Hablarme de ti? Eso es todo lo que escuchaba. Como no
eras nada. Como ahora era rey porque quemó tu imperio hasta los cimientos. Y
como ibas a pagar por matar a su padre.
Apretando los puños, me propongo calmarme porque necesito a Renata de
mi lado. —¿Cuánto tiempo te mantuvo como rehén?
Ella aparta la mirada, como si se avergonzara de revelar la verdad. Me doy
cuenta de que es porque ella ve su confianza en él como nada más que una
estupidez de su parte. Ella es increíblemente orgullosa. También tiene espíritu;
mucho más valiente que la mayoría de los hombres con los que he luchado en la
batalla.

11дорогая: Ruso. En español se traduce como cariño.


—Tres meses —comparte, sacudiendo la cabeza—. Todo el tiempo, pensé
que iba a… violarme. Pero nunca me tocó así. Él me castigaba, sí. Me azotaba, me
hacía rogar de rodillas, pero las cosas nunca cruzaron esa línea. Nunca entendí por
qué.
Las náuseas me recorren el estómago porque bien podría estar leyendo una
página de mi manual. Así es como le ordenaba a Saint que rompiera a las mujeres
sin rostro que usaba para mi entretenimiento, todo porque podía. Siempre he tenido
un efecto en la gente. Y sin importar sus reservas, siempre se inclinaban ante mis
órdenes al final.
Todos menos Willow.
—Supuse que era porque no quería que su mamá viera lo idiota que es en
realidad. Pero ella sabía lo que estaba haciendo, pero no hizo nada. Yo era como
un cachorro recién nacido. Ella le permitió jugar conmigo, y cuando él se aburrió y
olvidó que yo existía, me metí en problemas por hacer un desastre.
—Me dejaron tres malditos días sin comida ni agua. Cuando no pude
aguantar las ganas de ir al baño, Zoya me castigó por ensuciarme. —Rápidamente
se limpia la mejilla contra la parte superior del brazo para enjugarse las lágrimas.
—Ella es tan cruel como él.
Renata tiene razón. Zoya no se preocupa por nadie más que por sí misma.
—¿Sabes algo sobre los tratos de Serg? —La mayoría consolaría a alguien
después de lo que acaba de escuchar. Pero no voy a insultarnos a ninguno de los
dos.
—Poco —confiesa—. Escuché mencionar tu nombre. Mucho. Todo el mundo
parecía asombrado porque Serg porque te derribó. No sé qué pasó, pero Serg se
aseguró de que todos supieran lo que te hizo.
—¿Y qué hizo? —Me siento a su lado, apenas controlando mi temperamento.
Esta es la primera vez que he estado cerca de ella. Tiene labios carnosos,
hermosos ojos azules, y una vez que la suciedad se haya ido de su cabello, el color
será de un vibrante marrón dorado. Siento la necesidad de quitarle los mechones
de las mejillas para poder verla mejor, pero no lo hago.
—Dijo que eras débil y que quitarte todo era fácil. Que te habías vuelto suave
porque te enamoraste. Que eras nada ahora. Un nombre olvidado en boca de nadie.
Ahora él era temido y respetado. Era el capo de la mafia de Rusia.
—Me resultó difícil de creer, pero cuando escuché la forma en que la gente
le hablaba, como si hicieran cualquier cosa para complacerlo, me dí cuenta de que
era verdad.
No importa cuántas veces escuche esto, no disminuye la necesidad de
apuñalar a mi medio hermano en la yugular.
—¿Escuchaste algo sobre con quién está en el negocio?
Cuando le tiembla el labio inferior, me pregunto qué causó que su armadura
se agrietara. Este es el primer signo de debilidad que muestra. —Si. Él es la razón
por la que pude escapar.
—¿Él? —Pregunto, sin saber a dónde se dirige esto.
Su vulnerabilidad desaparece tan pronto como apareció, y en su lugar está
la feroz luchadora que es. —Desátame y te lo contaré todo.
Sacudiendo la cabeza, la miro con frialdad. —No funciona de esa manera,
малышка. Créeme cuando te digo que eres simplemente un medio para un fin. Solo
dime lo que quiero saber y todo habrá terminado.
—No necesito tenerte como prisionera. Una vez que tenga la información que
necesito, puedes irte. Incluso te llevaré al aeropuerto yo mismo. Pero si eliges ser
difícil. —Me muevo hacia adelante, a centímetros de su cara. —te mostraré cómo
es la verdadera crueldad. Serg quiere ser como yo. Pero no tiene idea de lo que he
hecho o de lo que haré si no me dices lo que quiero escuchar.
—Serg te eligió por alguna razón, pero no eres nada para mí. Recuérdalo.
No tienes un as en la manga. Así que dime lo que putas quiero saber antes de que
pierda los estribos.
Los demonios cobran vida con un rugido, exigiendo violencia, pero los
someto por ahora.
Su pecho sube y baja rápidamente, su dulce aliento llena el pequeño espacio
entre nosotros. Sus mejillas se sonrojan, y en lugar de miedo, huelo… excitación.
¿Está… excitada por el dominio? ¿Es por eso que Serg la eligió? ¿Era ella la
marioneta perfecta para que él la controlara?
Incapaz de ayudarme a mí mismo, barro lánguidamente mi mirada sobre sus
rasgos nerviosos, a través de la hinchazón de sus pechos y por su cuerpo
tembloroso. Aunque está sucia, está claro que es hermosa. Tengo la repentina
necesidad de ver cómo se ve limpia.
Sin embargo, reprimo cualquier curiosidad porque no tiene derecho a estar
allí.
—Raúl —confiesa finalmente, agregando otra capa a este cuento ya jodido.
—Él es quien me ayudó a escapar. Él era el que se suponía que debía someterme,
pero no lo hizo. Pensé que era diferente, pero estaba equivocada.
Retrocediendo, de repente necesito poner algo de distancia entre nosotros.
Ahora entiendo su comentario en el bosque cuando dijo que todos los
hombres son cobardes. Raúl la dejó. El dolor en su voz la traiciona. Ella claramente
pensó que ella significaba algo para Raúl, lo que significa que formaron algún tipo
de relación durante su cautiverio.
Pensé que Serg y Zoya huyeron por mi culpa, pero estaba equivocado.
Huyeron por Renata.
Si Raúl pondría en peligro su relación con Serg por ella, ella es alguien a
quien aprecia, lo que significa que es muy valiosa para mí. No sé por qué Raúl no
apareció cuando se suponía que debía hacerlo, pero el hecho de que ayudó a
Renata a escapar sabiendo muy bien lo que eso significaba para su asociación con
Serg significa que se preocupa por ella. Y planeo explotar eso.
¿Quizás se enfrió? ¿O tal vez se dió cuenta del daño que le haría a su
negocio? Cualquiera que sea la razón, ella es la moneda de cambio que necesito.
—¿Sabes dónde está el? —Pregunto, manteniendo mi espacio.
Ella niega con la cabeza. —No. —Mi corazón se cae, es decir, antes de que
ella agregue—. Pero sé dónde estarán ambos.
Arqueo una ceja. Ella tiene mi atención.
—El siete de cada mes, hacen su intercambio. Drogas por dinero. Dinero por
drogas. Puedo ayudarte. Solo tienes que desatarme.
Renata se ha dado cuenta de lo importante que es. La necesito; por lo tanto,
tiene un as bajo la manga. Tiene toda la maldita baraja.
—¿Cómo sabes dónde se encuentran? —Pregunto porque dudo que Serg la
haya llevado a dar una vuelta.
Se lame los labios lenta y deliberadamente. —Mi tobillo estaba encadenado
a ese radiador. A veces mis muñecas. Pero mi boca nunca lo estuvo.
Parpadeo una vez, sorprendida por su franqueza.
—Es la supervivencia del más apto. Y esa es la razón por la que estoy aquí
y no estoy enterrada en una tumba poco profunda.
Así que sedujo a Raúl con la esperanza de que él la liberara. Y funcionó.
Pasando mis dedos pensativamente sobre mi crecimiento de tres días,
pregunto —¿Y qué pasa si estoy de acuerdo? Si me muestras dónde se
encuentran, ¿Qué pasa entonces?
Los labios de Renata se elevan en una sonrisa sesgada. —Entonces esos
dos imbéciles pagan por dejarme hasta morir.
Ella es una mujer despreciada. Creo que sus sentimientos por Raúl eran
reales, pero no parece que perdone fácilmente. En cuanto a Serg, sólo quiere
venganza.
Y así, los enemigos se han convertido en amigos porque queremos lo mismo.
—Raúl abrió mi cadena y yo tenía que escapar cuando todos fueran a dormir.
Hice lo que dijo. Pero cuando finalmente me liberé y lo esperé afuera, él no estaba
allí. No me importa cuál fue la razón. Me dejó cuando prometió que no lo haría.
—Prometo contarte todo lo que sé si prometes dejarme infligir el mismo dolor
que me impusieron cuando los encuentres.
Reflexionando sobre su solicitud, encuentro que es realmente una obviedad.
Ella es el eslabón perdido que necesito. Y así, ella se convirtió en mi salvavidas.
—¿Cómo puedo confiar en ti?
Huele su victoria. —No puedes. Pero yo tampoco puedo.
Y tiene razón.
Sólo soy otro hombre que la usaría para conseguir lo que quiero, y se lo he
dicho. Pero somos más fuertes trabajando juntos. Puede que no nos guste, pero
somos todo lo que tenemos.
Ella sabe demasiado para mentir y reconozco la mirada de venganza que
brilla detrás de sus ojos azules. Si es una bendición o una maldición, todavía tengo
que decidir. Pero cuando alcanzo la mesita de noche y agarro mi cuchillo, no puedo
negar que ver a esta mujer feroz atada a mi cama me hace sentir increíblemente
bendecido.
La garganta de Renata se hunde mientras traga profundamente. Yo soy el
que ahora sostiene el cuchillo.
Inclinándome hacia adelante, corté la cuerda en sus muñecas. Una vez que
se corta y sus brazos se relajan con alivio, lentamente la miro a los ojos,
desafiándola a hacer un movimiento. Ella baja sus brazos, frotando sus muñecas
rojas con una expresión de dolor.
Repito la misma acción con la cuerda que le ata los tobillos. Esta será la
verdadera prueba. Una vez que la cuerda se suelta, me preparo para el impacto.
Ahora es libre.
La adrenalina corre a través de mí mientras el cazador está desesperado por
otra persecución. Pero mi estratega interior espera que haga lo que le dicen porque
estoy cansado y quiero al menos dormir una hora.
—¿Puedo ducharme... por favor? —Pregunta sorprendiéndome.
Ella también debe darse cuenta de que faltan tres semanas para la séptima,
lo que significa que tenemos que jugar bien durante veintiún días. Toda una vida en
esta circunstancia.
Mirándola, sopeso mi respuesta. Para que esto funcione, tiene que confiar
en mí. No tengo que agradarle y es mejor que no le guste, pero la confianza y el
respeto son los dos factores que necesitamos. Hubo una vez en la que habría
liderado con miedo. Sin embargo, Renata no se asusta fácilmente.
—El baño está ahí. —Señalo la puerta cerrada cerca de la pequeña cocina.
Me quedo sentado en la cama, sin acomodarme mientras ella lentamente se coloca
en una posición sentada antes de balancear las piernas y colocar los pies descalzos
en el suelo. Esta acción nos tiene sentados uno al lado del otro.
Espero que se ponga de pie, ansiosa por alejarse de mí, pero no lo hace.
Gira la mejilla para mirarme. Es la primera vez que lo hace, tan abiertamente. Ella
no rehúye la forma en que escanea mi cara y mi cuerpo.
Sé que causo un efecto en las mujeres y en los hombres. Ese no soy yo
siendo arrogante. Muchos me han dicho que soy guapo, y sí, eso ayuda, pero la
confianza que he tenido toda mi vida es lo que parece ser mi super poder.
Podría vender hielo a un esquimal. Si ella fuera esquimal, bueno…
Y es por esta experiencia que he tenido que puedo reconocer la señales
reveladoras cuando una mujer está interesada. Por lo general, sus pupilas se
dilatan, se toca sutilmente el cabello y su cuerpo siempre está volteado hacia ti.
No es una ciencia exacta. Se trata simplemente de leer su lenguaje corporal.
Y ahora mismo, Renata es un libro abierto.
Cuando me encuentro con su mirada curiosa, rápidamente desvía la mirada,
otra señal.
El hecho de que ella me encuentre atractivo es sorprendente. Sin embargo,
no me detengo en eso, y hago un gesto con la barbilla de que si quiere ir al baño,
será mejor que lo haga ahora. Ella capta la indirecta y rápidamente se pone de pie.
Ella está inestable sobre sus pies cuando los comienza a arrastrar lentamente.
Cuando abre la puerta del baño, le digo —Tienes diez minutos. Ni un
segundo más.
Sus hombros se levantan con ira, pero no retrocede. Luego cierra la puerta
de golpe.
Sonriendo, me paro y camino hacia el congelador para tomar una botella de
vodka. Desenroscando la tapa, tomo un gran trago, necesito un trago después de
esta noche. No tengo idea de cómo se desarrollarán los próximos veintiún días. No
puedo ver a Renata 24 horas al día, 7 días a la semana, así que confío en que su
venganza sea razón suficiente para comportarse.
Mi alojamiento apenas tiene espacio suficiente para mí, y ahora que tengo
una invitada, me pregunto cómo funcionará esto. Podría ser un caballero y ocupar
el sofá, pero eso no es probable, ya que soy el doble de su tamaño. El mejor
escenario para los dos sería que Renata encontrara otro lugar donde quedarse.
¿Pero dónde?
Mis pensamientos se dirigen al orfanato y, más específicamente, a la
Hermana Arabella. Un dolor se construye abajo con sólo pensar en ella.
Definitivamente no la ví venir, pero supongo que los eventos de toda esta noche me
han pillado con la guardia baja.
Podría pedirle a la Madre Superiora que le ofrezca refugio a Renata, pero no
veo a Renata coexistiendo con, bueno, nadie. Ella está a la defensiva, y entiendo
por qué, pero no soy un maldito psiquiatra. Apenas puedo soportar mi propia
compañía la mayor parte del tiempo, así que tenerla aquí perturba la paz que tengo.
La ducha se apaga, dando a entender que ha terminado. Al mirar el reloj de
la pared, veo que ha escuchado. Le quedan dos minutos y medio.
—Necesito algo que ponerme —grita para ser escuchada a través de la
puerta cerrada.
Suspirando, tomo un último trago de vodka antes de caminar hacia mi
tocador. Abriendo el cajón, agarro una camiseta y un par de sudaderas. Ella nadará
en ellos, pero considerando lo que estaba usando, no creo que le importe.
—Los dejaré fuera de la puerta —instruyo.
—No, no quiero que me veas. Abriré la puerta y podrás deslizarlos por la
rendija.
Levanto los ojos al techo porque está poniendo a prueba mi paciencia. —No
te hagas ilusiones, принцесса. No tienes nada que no haya visto antes.
—Sí, y esa es la razón por la que no quiero que me veas —responde
rápidamente.
Apretando los dientes, llamo a la puerta con los nudillos. —Su Alteza.
La puerta se abre lo suficiente para que pueda deslizar el brazo. Jesús, no la
tomé por el tipo tímida. Pero no obstante, coloco descuidadamente mi mano a través
del hueco, sin darme cuenta de lo que he hecho hasta que es demasiado tarde.
Un agudo aguijón me corta el brazo y, cuando trato de alejarme, sólo clava
la hoja más profundamente. Trato de empujar la puerta para abrirla, pero Renata la
sostiene con fuerza. Utiliza toda la fuerza de su cuerpo, intentando cerrar la puerta
con mi brazo todavía dentro.
A este paso, si no me rompe el brazo, me lo cortará con las pequeñas tijeras
que debe haber encontrado en el botiquín. Esto es culpa mía por bajar la guardia, y
cuando pienso en su espectáculo y su baile en el dormitorio, me doy cuenta de lo
que estaba haciendo. Ella estaba mintiendo para jugar conmigo, sabiendo que
bajaría la guardia y la subestimaría.
Pero esta es la última vez.
Cuando clava la hoja más profundamente, dejo que mi brazo se relaje y deje
de luchar. El agarre de Renata en mi muñeca vacila, que es todo lo que necesito.
Utilizo mi hombro para empujar la puerta y la pillo desprevenida. En el momento en
que la atravieso, cargo contra ella, alejando su mano temblorosa, lo que hizo que
las tijeras volaran por el baño.
Ella se da cuenta de cómo terminará esto, y es el último enfrentamiento.
Puede rendirse o puede luchar. Pero he aprendido que Renata nunca se someterá.
Es hora de que cambie. He roto innumerables mujeres, entonces, ¿Qué es una
más?
Prometí que no volvería a hacer eso, pero si Renata no aprende las reglas,
bueno, es su cabeza o la mía. No he llegado tan lejos para que alguien con un buen
trasero arruine mis planes. Y sólo ahora me doy cuenta de que ese culo está
desnudo.
Renata está a unos metros de distancia, completamente desnuda. Sus
mejillas están sonrojadas y su pecho sube y baja constantemente, llamando la
atención sobre sus pechos atrevidos. Mi sangre mancha sus manos. Por mucho que
quiera matarla, no puedo negar que es una visión completa.
Ella no hace nada para cubrir su desnudez. En cambio, se pone de pie con
orgullo, desafiándome a hacer mi mejor esfuerzo. Su cabello castaño dorado es más
claro de lo que pensaba, recordándome una brillante mañana de verano. Ya no está
cubierta de suciedad, lo que revela que su piel es clara y está cubierta de pecas. Es
delgada, pero no la confundo con una alhelí.
Me he enamorado de sus encantos una vez antes. No volverá a suceder. Y
ella lo sabe.
En el momento en que la ataco, ella intenta huir, pero simplemente me
estimula. Riendo, la levanto y la tiro sobre mi hombro.
—¡Hijo de puta! ¡Déjame ir! —grita, retorciéndose locamente. Sólo aprieto mi
agarre. Cuando no deja de retorcerse, le doy una bofetada en el trasero, fuerte.
Un grito de asombro se le escapa.
Su sorpresa, junto con el acto de castigarla, rompe la pequeña pizca de
humanidad a la que me estaba aferrando desesperadamente. ¿A quién engañaba?
Este es quien soy. Quería liderar con compasión y amabilidad, rasgos que no sabía
que tenía hasta que conocí a Willow, pero ya no puedo hacerlo.
Todo lo que me ha conseguido es vivir en la miseria como el hazmerreír de
esta ciudad.
Pero no más.
Corro a través de la habitación y tiro a Renata sobre la cama. Antes de que
tenga la oportunidad de moverse, me sumerjo encima de ella, inmovilizándola contra
el colchón con mi cuerpo. Ella lucha, patea y grita, pero eso simplemente alimenta
la depravación dentro de mí.
Alcanzo las bridas de la cómoda junto a la cama, tiro de sus brazos por
encima de su cabeza, asegurándolos firmemente a la cabecera. Cuando la miro con
una sonrisa, me escupe en la cara. Sólo sonrío más.
Ella trata de empujarme, pero la domino cerrando mis piernas alrededor de
las suyas. Esto nos alinea de la manera más deliciosa. El dominio me enciende. La
lucha en ella de repente muere, y sus ojos azules se abren.
Ella compartió conmigo que no fue violada, y yo nunca, nunca le haría eso a
una mujer, pero eso no significa que no sepa cómo burlarme, convirtiendo el odio
en lujuria. No importa cuánto quiera odiarme, al final de esto, querrá follarme más.
—Traté de ser amable —le digo, a centímetros de su rostro, agarrando su
barbilla suavemente entre mis dedos. —Pero si te vas a portar mal y actuar como
un animal, puedes permanecer encadenada como uno.
Levantándome lentamente, me paro al lado de la cama, pasando mi mirada
por su cuerpo. Ella está toda sonrojada, y no puedo evitar que mis ojos se detengan
en sus pechos desnudos. Ella hace todo lo posible por cubrir su pudor cruzando las
piernas, pero lo he visto todo.
Está asustada. Puedo olerlo por todas partes. Entonces, parece que ella tiene
una debilidad.
Cuando sigo mirándola sin decir una palabra, su pelea se convierte en miedo.
—No puedes dejarme atada aquí.
Inclinando mi cabeza hacia un lado, reflexiono sobre su declaración. —Al
contrario, малышка. Eres una invitada en mi casa, y como dicen, mi casa, mis
reglas. Has sido de lo más ingrata. Creo que necesitas algo de tiempo para pensar
en lo que has hecho.
Sí, mi tono es denigrante, pero esto es lo que debo hacer.
—Podría haberte dejado ahí fuera, pero no lo hice. Te acogí y me pagas
cortándome. —Mi comentario me tiene quitandome los gemelos dorados antes de
desabrocharme la camisa lentamente.
Los ojos de Renata siguen el movimiento de mis dedos mientras se lame los
labios secos.
—Debería castigarte por tal desobediencia. Puede que no lo sepas, pero
destrozar a la gente, destrozar a mujeres como tú… —agrego, desabrochando el
último botón. Mi camisa se abre, revelando una astilla de mi pecho bronceado—. Es
mi especialidad. ¿Quieres saber por qué?
Ella asiente, sus ojos escaneando mi carne desnuda.
—Porque siempre obtengo lo que quiero. Y sé lo que quiero de ti.
Me quito la camisa y la presiono sobre el corte de mi brazo.
—¿Qué quieres de mí? —pregunta, pero su tono se ha moderado.
—Bueno, claramente, quiero la información que tienes.
—¿Y? —Pide. Ella es una chica inteligente.
Sonriendo con satisfacción, deliberadamente bajo a su cuerpo tembloroso.
—No lo he descubierto todavía. Tres semanas es mucho tiempo, малышка.
—¿Qué significa eso? —Nuestra conversación ha hervido a fuego lento, tal
como sabía que sucedería. Ojalá no fuera tan fácil, pero a veces lo es.
—Niña —respondo. —Sin embargo —me lamo el labio superior— Puedo ver
que no eres tan pequeña.
Al instante, su piel adquiere un tono rosado intenso.
—Si me disculpas, necesito ducharme y limpiar el desastre que hiciste.
Voy a darme la vuelta, pero me detengo, volviendo mi atención a ella.
Está tumbada desnuda en mi cama, y aunque la mayoría la dejaría así para
degradarla, intentando romperla, yo hago todo lo contrario. Alcanzo una manta de
lana del sofá y la coloco suavemente sobre ella, ocultando su modestia.
Ella me mira por debajo de sus pestañas, la sorpresa clara en su rostro. —
¿Por qué harías eso?
Encogiéndome de hombros, respondo con calma —Porque pensé que
podrías tener frío.
Sin otra palabra, agarro una muda de ropa y entro al baño, cerrando la puerta
detrás de mí.
Caminando hacia el lavamanos, agarro la porcelana y miro mi reflejo en el
pequeño espejo. Renata se romperá. No sé cuándo, pero lo hará.
El plan de juego se ha puesto en marcha porque cada mujer es diferente.
Algunas se rompen con la bondad. Otras con crueldad.
Pero cuando le quitas los derechos básicos a alguien y luego se los
devuelves, pronto olvidan la malicia que causaste. Saben que te necesitan para
sobrevivir. Cuando tienen tan poco... como con Renata, ella incluso no tiene un par
de zapatos, así que cuando les das algo pequeño, lo aprecian porque te ven como
una necesidad para sobrevivir.
Podría haber dejado a Renata desnuda, pero para conquistar a alguien,
necesitas leerlos, necesitas estar dentro de sus mentes. Así que cubrirla, después
de que le robé cruelmente su libertad, la dejará preguntándose si tal vez no soy tan
malo después de todo.
Abro el agua fría, me echo agua en la cara y sonrío. Poco sabe ella, tiene
razón. No soy un mal chico… soy peor.
Renata seguía durmiendo cuando me escapé esta mañana.
Cuando salí de la ducha anoche, ella se las arregló para alejar su cuerpo de
mí. Está claro que yo le doy asco, pero lo más probable es que esté más enferma
consigo misma por pensar que yo era cualquier cosa menos un monstruo. Tiene
mucho que aprender.
Dormí un par de horas en el pequeño sofá, pero no hay forma de que pueda
ser un arreglo permanente durante las próximas tres semanas.
El agotamiento debe haberla superado finalmente porque no se movió
cuando me vestí, me hice un café y saqué la basura. Decidí dejarla domir porque
honestamente, necesito algo de tiempo para pensar, que es por lo que estoy aquí.
Sí, he aceptado el hecho de que estoy preparado para hacer lo que sea para
conseguir lo que quiero. Pero sé que para hacer eso, tendré que ser creativo.
Renata es un desafío. No me lo pondrá fácil, pero se romperá. Los métodos que
usaré, bueno, por eso estoy sentado en la capilla del orfanato, con las manos juntas
mientras busco la absolución de mi Creador.
No sé por qué siento la necesidad de rezar. Se dió por vencido conmigo hace
mucho tiempo. Pero estar aquí en la tranquilidad es uno de los únicos momentos en
que estoy en paz. El confesionario es un lugar del que me he mantenido alejado
durante años. En realidad, confesar mis pecados en voz alta parece bastante
ridículo porque ¿Por dónde empezaría?
Sin embargo, sabiendo a lo que me enfrentaré en las próximas tres semanas,
concluyo mi oración con una señal de la cruz y me pongo de pie. No hay nadie aquí,
lo que me da una falsa sensación de seguridad mientras camino hacia la pequeña
cabina de madera.
Empujando la cortina roja a un lado, miro dentro de los pequeños confines,
preguntándome si se supone que esto se asemeja a lo que es estar dentro de una
celda de prisión para disuadir a uno de pecar. No estoy seguro de cuál es el
protocolo correcto, contorsiono mi cuerpo y tomo asiento.
Espero. Y espero.
¿Es una señal de que me ha cerrado la puerta para siempre?
Justo cuando estoy a punto de levantarme y olvidar esta tontería, la pequeña
puerta se abre. La pantalla de privacidad no me permite ver nada más que una
figura detrás de ella. Espero algún tipo de aviso, pero no consigo nada, así que
decido empezar.
—Bendíceme, Padre, porque he pecado. Ha sido... —Hago una pausa, no
estoy seguro de cuándo fue mi última confesión. —Ha pasado mucho tiempo desde
mi última confesión. Perdóname —Espero que hable, pero todo lo que tengo que
afrontar es silencio.
Sé que alguien está detrás del tabique porque puedo ver su contorno. Puedo
oír su respiración. El Padre Anton y el Padre Mateo son los sacerdotes del orfanato.
Normalmente, soy yo quien se excusa de una conversación, pero supongo
que no es el momento de hacer una pequeña charla.
Aclarando mi garganta, entrelazo mis dedos y agacho mi cabeza. —He hecho
muchas cosas malas en mi vida. He perdido la cuenta de cuántas. Aunque nunca
me ha molestado. Era sólo una parte de mí. De quien era. Hasta que conocí a una
mujer que cambió eso.
—Su nombre es Willow. Ella me enseñó la verdadera bondad y fuerza. Vió
algo en mí que no mucha gente ha visto. Ahora se ha ido, pero está bien porque es
feliz. Es todo lo que siempre quise para ella. Todavía pienso en ella cuando no
debería. Pertenece a alguien más.
—Pero a veces desearía que me perteneciera —confieso—. ¿Eso me hace
un mal hombre, Padre?
Silencio.
Mirando hacia arriba, trato de distinguir cualquier rasgo distintivo a través de
la malla gruesa, preguntándome con quién hablo. Pero todo lo que veo es una
silueta.
—No —dice una voz profunda, una que no reconozco. Tal vez el Padre esté
resfriado.
Su tranquilidad es todo lo que necesito para continuar.
—Temo que lo que debo hacer cambie eso. La mayoría de la gente es
desechable para mí. Sé que no es algo muy agradable de decir, pero es la verdad.
Desde muy joven, aprendí que debes depender sólo de ti mismo para sobrevivir. Y
lo que me veo obligado a hacer es un ejemplo de esto.
—Debo explotar a otro ser humano para mi beneficio. —Suspirando, revelo
la verdadera razón por la que estoy aquí. —Y estoy bien con eso.
Estoy esperando el juicio. Pero no lo entiendo.
—¿Por qué? —Padre pregunta. Su voz aún me desconcierta, pero parece
que esta purga ha nublado mi mejor juicio.
—¿Por qué estoy de acuerdo con explotar a otro? —Cuando no responde,
asumo que es lo que está preguntando. —Porque fuí vulnerable una vez. Y me dejó
donde estoy. No volveré a cometer el mismo error.
Y por eso estoy aquí.
No busco la absolución. Pero confesar mis pecados me hace aceptar lo que
debo hacer. Y por lo tanto, quién soy.
No se me quita un peso de encima, y no siento un respiro por reconocer la
maldad que llevo dentro. Sólo necesitaba esto como si uno descargara sus
problemas en un amigo con un oído que lo apoye. No tengo uno de esos, así que
esta era mi caja de resonancia en cierto sentido.
—Gracias, Padre.
Espero instrucciones para arrepentirme, pero una vez más, soy recibido en
silencio.
De repente me pregunto si me ha reconocido y me arrepiento al instante de
mi exceso de confianza. La Madre Superiora sabe que estoy lejos de ser un ángel,
pero el Padre acaba de oírme confesar algo que empañaría su opinión sobre mí.
No debería estar aquí.
Sin pensarlo, salgo rápidamente de la cabina, sin mirar atrás, mientras
camino a paso ligero por el pasillo y salgo por la puerta. Afortunadamente, el pasillo
está vacío. Suspiro con alivio, pero eso es efímero porque cuando busco en mi
bolsillo las llaves del todoterreno, me doy cuenta de que no están ahí.
—Maldita sea —maldigo en voz baja, me estremezco y me disculpo en
silencio con el hombre cuyo nombre acabo de pronunciar en vano.
Dando la vuelta, decido hacer esto rápido porque cuanto más tiempo esté
aquí, más posibilidades tengo de ser visto. No hay una forma fácil de hacer esto,
así que abro la puerta de la capilla con la intención de entrar y salir, pero a quien
veo salir del confesionario me detiene en seco.
Nos miramos a los ojos, ambos sorprendiéndonos desprevenidos.
Cuando la hermana Arabella aparta la mirada, expresando su culpa, me doy
cuenta de que la razón por la que la voz del Padre sonaba apagada era porque no
era al Padre a quien me estaba purgando—era a la Hermana Arabella.
Se necesita mucho para escandalizarme en estos días. Pero ahora es uno
de esos días.
La Hermana Arabella se para tímidamente, retorciendo sus pequeñas manos
frente a ella. Desearía que esto fuera un error, pero no lo es. Ella ha escuchado mis
oscuros y profundos secretos, y ahora, debo decidir qué hacer.
—Hermana Arabella —comienzo, mi voz resonando en las paredes.
En el momento en que hablo, ella levanta su barbilla para encontrarse con
mis ojos. Parece totalmente mortificada por sus acciones.
—Sr. P-Popov- —tartamudea, sacudiendo la cabeza como si estuviera
enfadada consigo misma.
—Te dije que me llamaras Alek —afirmo con firmeza, ya que hemos
superado las formalidades. Ella eligió escuchar mi confesión, rompiendo un voto
sagrado, y necesito saber por qué.
—Alek —dice suavemente. Mi nombre suena como una absoluta maldad
saliendo de su boca. —Lo siento mucho. No debí haber escuchado algo sagrado
entre tú y tu Dios.
Estoy agradecido de que no haya mentido.
—¿Por qué lo hiciste? —Pregunto, cruzando los brazos, intrigado. Ella
mordisquea su labio inferior regordete, pareciendo no tener palabras. —No lo sé.
Sólo estaba...
—¿Sólo qué? —Necesito contar mis bendiciones porque la hermana Arabella
parece estar más horrorizada por sus acciones que por lo que acaba de escuchar,
se da la vuelta y se va. Pero me encuentro haciendo todo lo contrario.
Comienzo una lenta caminata por el pasillo hacia ella.
Nuestras miradas están puestas en el otro, y ella me mira con nada más que
fascinación. —Le hice una pregunta, Hermana —digo con frialdad, mis pasos
medidos resonando con fuerza.
Ella no responde. Simplemente se queda quieta, mirándome de cerca.
Cuando estoy a pocos metros, me detengo. Su perfume llena el espacio entre
nosotros. Ahora que estamos solos, puedo examinarla abiertamente. Y no oculto
ese hecho.
Aunque su hábito oculta mucho, puedo ver que tiene unos senos
espectaculares escondidos debajo. Como me dí cuenta anoche, no es muy delgada.
Es voluptuosa, curvada en todos los lugares adecuados. Sólo puedo imaginar que
se vería como una diosa bajo esa túnica.
Sus ojos son penetrantes y contrastan con su pelo color chocolate, su piel
dorada y sus labios rosados; es el epítome de una mujer fatal. Todo se tensa en mi
cuerpo mientras intento desesperadamente mantener mis manos para mí.
—Alek —me reprende suavemente cuando continúo estudiándola sin
disculparme.
Pero si quiere que me detenga, tiene que responder a mi pregunta.
—Por favor, no se lo digas a la Madre Superiora —suplica, preocupada.
—Nunca lo haría —respondo, paralizado por el temblor de sus labios
flexibles. —Supongo que podría decirle lo mismo a usted.
Soy tan culpable como ella.
Sí, lo que se confiesa normalmente no se repite, pero como me confesé con
la hermana Arabella, ella puede decir lo que quiera.
—Nunca se lo diría —responde, sin aliento. Su respuesta a mí despierta mi
interés. —Lo prometo.
—¿Te pongo nerviosa, Hermana? —Pregunto, frotando mi barbilla, curioso.
Se lame los labios dos veces. —Sí.
Y una simple palabra nos ha condenado a ambos.
—¿Por qué?
El hueco de su garganta se sumerge mientras traga profundamente. —No lo
sé —responde una vez más, decepcionándome.
Chasqueando mi lengua, me inclino sin prisa para que nuestras caras estén
a centímetros de distancia. —Creo que sí. Creo que en secreto —me lamo el labio
superior, susurrando, —eres un poco malvada, hermana.
Un jadeo la deja antes de que ponga una mano temblorosa sobre su boca.
—Debería ir-irme.
Se da la vuelta bruscamente, dando dos pasos antes de que la gire y la
empuje contra la pared. Sus pechos se presionan contra mí mientras se elevan y
caen con su respiración acelerada.
—Respóndeme —le ordeno suavemente, estudiando sus rasgos. Está
asustada, pero también está... despierta.
—Por favor, déjame ir —apela, pero es débil. Si realmente quiere huir, todo
lo que tiene que hacer es empujarme.
Así que hago todo lo contrario. Alineo nuestros cuerpos, presionándonos
pecho a pecho. La sensación de sus flexibles curvas dispara un tiro de adrenalina
directamente a través de mí. No puedo suprimir el zumbido bajo que se libera.
—Lo haré. Todo lo que tienes que hacer es responderme —lo prometo, antes
de poner mis teorías en la línea. —Escuchaste mi confesión; usas este caro
perfume... —Me sumerjo, a centímetros de su piel, e inhalo.
Un gemido aturdido sale de sus labios separados cuando revelo que sé su
pequeño secreto.
—Todo porque bajo este hábito yace una chica no tan buena. ¿Estoy en lo
cierto, Hermana? —Pregunto, encontrando sus ojos una vez más.
Llamarla Hermana sólo se añade a la depravación total que está sucediendo
ante mí.
—No, no tienes razón —responde con dureza. Ambos sabemos que está
mintiendo. —No sabes nada de mí.
—Bueno, entonces ilumíname. —Yo sonrío, disfrutando del repentino cambio
en su comportamiento.
Mi engreimiento despierta un lado de la dulce hermana que me hace caer
más y más profundamente en la madriguera del conejo.
—No soy uno de esos seres humanos que planeas explotar —dice,
devolviéndome mi confesión. —Lo que sea que elijas hacer es entre tú y Dios, pero
no pienso meterme en tu lío
—Bueno, si no sintieras la necesidad de escuchar a escondidas, entonces
no estaríamos teniendo esta conversación, ¿Verdad?
Ella abre pero pronto cierra la boca ya que su argumento es nulo. Su lucha
me excita. Estoy invadiendo su espacio personal, y no tengo intención de retirarme
de él.
En cualquier momento, cualquiera podría entrar y verme en una posición muy
comprometida con la Hermana. Pero eso es la mitad de la diversión. La idea de ser
atrapado hace que esto sea aún más inmoral. Y cuando la Hermana Arabella se
pone de puntillas, poniéndonos a la altura de los ojos, abrazo la maldad con ambas
manos.
—Buena suerte para ella —dice, intentando apartarme, lo que me lleva al
límite.
—¿Cómo sabes que es una mujer? —Pregunto.
Golpeando mi cuerpo contra el de ella, la inmovilizo contra la pared una vez
más.
Se retuerce, lo que me permite sentir cada delicioso centímetro de su cuerpo
debajo de mí. —No lo hago, pero puedo imaginar que la mayoría de las mujeres te
permitirían explotarlas sin quejarse.
—¿Por qué te imaginas eso? —Cuanto más lucha, más quiero destrozarla.
—No me insultes —responde, y por todo lo sagrado, pone los ojos en blanco.
La Hermana Arabella es enérgica, pecaminosa y completamente sexy; estoy
tan acabado.
—Tienes razón. No te insultaré. —Coloco mis manos a ambos lados de su
cabeza, enjaulándola. —Es una mujer, y ahora mismo, está atada a mi cama.
Desnuda.
La Hermana Arabella deja de luchar. No puede ocultar su sorpresa ante mi
admisión.
—Planeo quebrarla porque tiene algo que necesito.
—¿Cómo pudiste ser tan cruel? —pregunta horrorizada, sin romper nunca el
contacto visual conmigo.
Riendo, quito una mano de la pared, cedo a la tentación y le paso el pulgar
sobre su labio inferior. —¿Quién dijo algo sobre ser cruel, hermana?
Su dulzura perdura en mi pulgar, así que lo coloco en mi boca, chupando
suavemente. Saboreo frambuesas. Quiero más. Ella me observa de cerca,
sonrojándose profusamente.
—Hay muchas maneras de quebrar a una persona —revelo con calma una
vez que termino de probarla. —Mis métodos son siempre efectivos porque puede
que no lo sepan en ese momento, pero quieren que lo haga. Luchan contra mí al
principio, pero en el fondo, quieren que gane.
Le digo esto a la hermana porque quiero que sepa lo que se le viene encima.
Ella es un desafío, uno del que no me echaré atrás. Ella está completamente fuera
de los límites, lo que me hace quererla más. Si ella se somete a mí, esta conquista
será la más grande de todas.
—¿Tal vez no has conocido a tu pareja todavía? —posa, lo que me atrae.
—Tal vez tengas razón, por lo que seguiré haciendo lo que hago hasta que
la encuentre.
—¿Y qué pasa cuando lo hagas? —Jadea cuando muevo mis caderas,
permitiéndole sentir mi excitación presionada contra ella.
—No estoy seguro. Dudo que ella exista, pero supongo que todo lo que
puedo hacer es... rezar por un milagro. Pero creo que no le caigo bien a Dios desde
hace mucho tiempo.
—Él perdona —declara apasionadamente, pareciendo necesitar decir las
palabras en voz alta tanto por su bien como por el mío. —No importa tus pecados,
Él nunca le daría la espalda a su rebaño.
—Oh, ¿Es eso cierto? —Decido probar esta teoría mientras envuelvo mis
dedos alrededor de su cintura. —¿Sería tan indulgente si te levantara la falda y me
enterrara entre tus muslos? Apuesto a que sabes a miel endulzada.
Sus ojos se abren de par en par, y su boca se abre con sorpresa. —Aleksei...
—Planta su mano sobre la mía, rogándome que no lo haga. Su carne caliente sólo
me excita más.
—¿Qué opina, Hermana Arabella? ¿Cree que su Señor me perdonaría si la
obligara a arrodillarse y le diera de comer mi polla aquí, en Su casa? En este lugar
de culto.
Mis sucias palabras la hacen temblar por todas partes. —Por favor, por favor
no —suplica sin aliento, agarrándose a mi mano.
Su súplica cae en oídos sordos. —¿Y si te inclinara sobre Su altar y te diera
una paliza en ese glorioso culo? ¿Qué crees que diría entonces?
Ella gime, sus hermosos ojos se llenan de lágrimas al girar su cabeza. No
puede mirarme. Soy repugnante. La vista es mi perdición.
—No lo creo. El perdón no está destinado a un hombre como yo.
Antes de que tenga la oportunidad de hablar, me aparto, dejándola ir. Ella se
queda atrás, confundida y aliviada, pero también decepcionada. Su atención cae al
frente de mis pantalones. No oculto lo que nuestro encuentro me ha hecho. Quiero
que sepa que esta respuesta es gracias a ella.
—Tenga un buen día, Hermana Arabella. —Parpadea una vez,
desconcertada.
—Yo-yo...
—A menos que piense quitarse ese hábito, hermana, hemos terminado.
Su confusión se convierte en ira cuando me golpea y me da una bofetada en
la mejilla.
—¿Cómo te atreves?
Al acariciar mi mejilla, sonrío. —¿Cómo me atrevo?
Ella está de pie ante mí, furiosa, pero esta fue la única manera de mostrarle
con quién está tratando. Escuchó mi confesión porque está interesada en mí, y
necesito que pare. Si no lo hace, entonces no tendré ningún reparo en destruirla
porque eso es lo que hago.
Esta fue su lección. Puede pensar que no quiere que la destruya, pero está
equivocada. Y no quiero eso para ella. Quiero que ella sea la fuerte y que se
mantenga alejada porque yo no puedo. Y la única forma en que puedo hacerlo es
que ella vea lo gilipollas que soy en realidad.
La quiero, y ese es el problema. No puedo tenerla. Pensé que estaba bien
con romper su voto, pero no lo estoy. Cada parte de mí exige que deje de ser un
занудный12 y le dé lo que claramente ambos queremos, pero apago esa voz.
No puedo hacerle eso. No lo haré.
—No es de extrañar que pertenezca a otro —dice, hablando de Willow. —
Nadie te elegiría nunca. —Pasa a mi lado, y su olor permanece como un
recordatorio de todo lo que he hecho.
Cuando oigo la puerta de la sacristía cerrarse de golpe, sé que estoy solo.
Misión cumplida. Dando la vuelta, me concentro en el gran crucifijo. No tiene sentido
buscar la absolución después de lo que acabo de hacer.
La Hermana Arabella tiene razón. Nadie me elegiría. Zoey pensó que sí, pero
en realidad, era una tonta ingenua, enamorada y con una mente débil. Era fácil de
manipular para que pensara que me amaba. Puede que creyera que sus
sentimientos eran reales, pero estaban ahí porque rompí lo que era y la moldeé para
que fuera lo que yo quería que fuera.
Caminando adormecido hacia el confesionario, me meto en la cortina y veo
mis llaves en el suelo. Maldiciendo, las alcanzo y me pregunto si esto fue una señal
de Dios. Si es así, entonces Él tiene un sentido del humor realmente enfermo.

Pasé por una tienda de segunda mano de camino a casa para comprarle a
Renata algo de ropa y otros artículos de primera necesidad.
Todavía no tengo ni idea de lo que se supone que debo hacer con ella. Pero
sí sé que no puedo mantenerla desnuda durante las próximas tres semanas. Al abrir
la puerta, me preparo para cualquier cosa porque ha demostrado ser impredecible.
Afortunadamente, todavía está atada a la cama.
Retuerce su cuerpo, mirando a la puerta. Cuando me ve, una mirada de alivio
la inunda, pero desaparece un momento después.

12
Занудный: Ruso. Aburrido en español.
Sin decir una palabra, coloco la bolsa de comida que compré en la mesa de
la cocina y empiezo a desempacar. Renata debe estar hambrienta y sedienta, y
aunque está atada a mi cama, eso no significa que sea una prisionera... bueno, no
en el sentido convencional de la palabra. Así que una vez que establezca algunas
reglas básicas, le permitiré comer y bañarse.
Cuando termino, cojo la bolsa de ropa.
—Renata —comienzo, caminando hacia la cama. —Para que esto funcione,
voy a establecer algunas reglas.
Estrecha los ojos pero me permite continuar sin interrupción.
—No quiero tenerte atada a mi cama. Francamente, es un inconveniente para
ambos. Pero si sigues corriendo, me veré obligado a mantenerte atada. Te he
comprado algo de ropa —explico, colocando la bolsa al final de la cama.
—Ambos queremos lo mismo. Ver a Serg muerto. Y para que eso suceda,
tenemos que trabajar juntos. ¿Realmente crees que puedes lograrlo por tu cuenta?
—Yo poso, de pie junto a la cama y mirándola.
Cuando ella no responde, parece que mi mensaje no es escuchado.
Inhalando, me siento a su lado. Instantáneamente, ella retrocede, tratando
de alejarse de mí. Pero no tiene adónde ir.
La manta se ha deslizado hacia abajo, revelando la parte superior de sus
deliciosos pechos. No es ningún secreto que la estoy examinando de cerca. Se
retuerce, claramente no le gusta que la sometan de esta manera.
—Te hice una pregunta —digo con calma, inclinándome hacia adelante y
rozando las restricciones en sus muñecas. La piel está en carne viva. —Esto no
tiene que ser duro para ti, малышка13. No ganarás. Obedéceme y las próximas tres
semanas serán fáciles.
—Desafíame y te prometo…—continúo trazando un camino por sus brazos
y por encima de su pecho —no te gustará el resultado. O tal vez sí.
Ella gime, tratando de apartarse de mi toque, pero es débil.
Su piel sonrojada me dice lo contrario.
Hacia atrás y adelante, acaricio su piel, burlándome y probando hasta dónde
puedo empujar. La manta es delgada y me permite ver sus pezones, guijarros
debajo del material. Puede que me odie, pero su cuerpo no. Pero la verdad es que,

13
Малышка: Ruso. Bebé en español.
después de haber sido sometida a nada más que violencia y crueldad durante tanto
tiempo, cualquier tipo de bondad provocaría una respuesta positiva.
Romperla puede ser más fácil de lo que pensaba. —Entonces, ¿Qué dices?
Te desato, luego puedes ducharte mientras nos preparó algo de comer. Te compré
algo de ropa. —Hago un gesto con la barbilla hacia la bolsa.
No quiere ponérmelo fácil, pero sé que he ganado esta batalla.
—Bien —responde a regañadientes.
Con una sonrisa, le acaricio la piel por última vez antes de meter la mano en
mi bolsillo y sacar mi navaja. Ella no vacila.
Inclinándome hacia adelante, corté las ataduras del cable que la ataba.
Cuando se sueltan, Renata baja los brazos con un suspiro de alivio. Ella cierra los
ojos conmigo, y puedo verla debatiendo si debe correr. Pero al final, no lo hará.
De pie, me embolso el cuchillo antes de girarme y entrar en la cocina.
Puede que no la vea, pero escucho atentamente mientras el crujido de la
bolsa de plástico insinúa que está interesada en lo que hay dentro. Sus pasos
desiguales hacia el baño me complacen más allá de las palabras.
Sin embargo, cuando escucho el crujido de la puerta, hago una pausa de la
caza a través del refrigerador. —Deja la puerta abierta —ordeno.
Todo lo que obtengo a cambio es un resoplido, pero la puerta se queda
entreabierta.
Le garantizo su privacidad asegurándome de que estoy de espaldas mientras
preparo el almuerzo para nosotros. Sin tener idea de lo que le gusta, decido hacer
una sopa Borscht. Este es uno de los únicos recuerdos felices que tengo de mi
madre. Ella perfeccionó esta receta porque era la favorita de mi padre.
Mientras voy cortando lo que se necesita, mis pensamientos se centran en
Zoya.
Las interacciones de Renata con ella me dejan curioso. Casi quiero saber
más de ella que de Serg. Ella es la razón de todo esto. A menudo me pregunto por
qué me dió la espalda.
Incluso antes de que matara a Boris, me despreciaba. Decía que yo era la
viva imagen de mi padre, un hecho que pensé que le gustaría, pero cuando murió,
parecía que su amor por él también lo hacía. Pero Zoya sólo ama a una persona, y
es a ella misma.
Los pasos que suenan en el suelo de la cocina arrastran mi mente al pasado,
un lugar en el que no puedo permitirme estar. Girando sobre mi hombro, veo a
Renata recién duchada y con el vestido azul de verano que le compré.
También compré otras cosas como artículos de tocador. Tengo conocimiento
de primera mano de lo que un cautivo necesita. Yo fuí quien le suministró a Saint lo
esencial cuando secuestró a Willow. Una sensación de pesadez se hunde en la
boca de mi estómago cuando pienso en cómo la historia parece repetirse. —¿Puedo
tomar un vaso de agua, por favor?
Los modales de Renata me hacen asentir con la cabeza antes de volver a
preparar la comida.
Soy consciente de sus movimientos ágiles mientras se dirige a la cocina y
hacia el fregadero. Busca una taza en el estante de los platos y abre el agua. Se
toma cuatro vasos antes de limpiarse la boca con el dorso de la mano.
—¿Es eso Borscht? —pregunta, mirando la comida de la encimera.
—Sí —Me impresiona que sepa lo que es. Sin embargo, lo que dice a
continuación me hace desear haber elegido otra comida.
—Tu madre solía hacer eso para mí. Dijo que era tu favorito.
Agarro el mango del cuchillo con fuerza, respirando constantemente para
calmarme.
—Mi madre está llena de mierda —digo, cortando la remolacha con ira. —No
creería una palabra de lo que te dijo.
Renata está tranquila, incluso pensativa. —Ella dijo que te enamoraste. ¿Es
eso cierto?
Para que esto funcione, tenemos que ganarnos la confianza del otro. Este es
el último tema que quiero abordar, pero supongo que es un punto de partida. —Sí.
Lo hice.
—Hmm —dice como si le costara creerlo. —Tu madre dijo que ella era tu
debilidad. Que sacrificaste a todos por ella.
No respondo. Pero eso no disuade a Renata.
—La están buscando.
Su admisión me hace alzar la cabeza para mirarla. —¿Qué?
—La mujer. La están buscando.
Mi estómago baja y la bilis sube. —Nunca la encontrarán. Está con alguien
que movería cielo y tierra para protegerla.
—¿Saint? —pregunta.
Renata es el hombre de adentro que necesito. Su conocimiento me ayudará
a derrotar a mis enemigos. —Sí, Saint. Una vez trabajó para mí.
Ella asiente con la cabeza, reflexionando sobre lo que revelé. —¿Dónde
están ahora?
Renata tiene piezas al azar de un rompecabezas del que no tiene idea de
qué es la imagen. Está tratando de encontrarle sentido a esto. —No lo se —
respondo sinceramente. —Y es mejor así.
Si Serg averiguara su paradero, los usaría a ambos como cebo.
—No entiendo nada de esto —confiesa, pasando una mano por su cara. —
¿Por qué me eligio a mí?
Con un suspiro, revelo, —Porque te pareces a ella, como... Willow. Mi
дорогая14.
Abre la boca horrorizada. —Oh, Dios mío. ¿Serg quería su propia... mascota?
Me estremezco, pero ella tiene razón. Esto es lo que se supone que Willow
debía ser. Un juguete. Pero resultó ser mucho más.
—Willow era mucho más para mí que una mascota. Pero esencialmente, sí.
Renata se toma un momento para procesar lo que acabo de compartir. —
¿Cómo la protegiste? La mantuviste a salvo cuando no tenías nada.
—Tuve ayuda de algunos amigos. —Algunos de los cuales ahora están
muertos. —Serg dijo que no te quedaba ninguno de esos. Los mataste a todos.
—Tiene razón —respondo con dureza.
Renata es inquisitiva, pero esto es lo último que quiero discutir. Ella siente mi
mal genio sobre este tema.
—Lo siento, es que... sólo hablaba de ti. En realidad, verte a ti es algo
surrealista. No tiene ni idea de dónde estás, y eso le cabreó mucho. No sabe
quiénes son tus aliados. Quienquiera que tengas de tu lado es leal, y él odia eso.
—¿Aliados? —Sacudo mi cabeza con una sonrisa triste. —Ya no tengo
muchos de ellos. Soy sólo una sombra de lo que una vez fuí.
Renata se encoge de hombros, apoyándose en el mostrador. —Si eso fuera
cierto, ¿Por qué está tan desesperado por encontrarte? ¿Por qué está tratando de
ser tú?
Mientras sigo cortando las verduras para nuestra comida, me doy cuenta de
que Renata me ha hecho reflexionar. Nunca lo vi de esa manera. Me está haciendo
un nombre porque él es nada. Puede que ahora sea pobre y enemigo de todos, pero

14
Дорогая: Ruso. Querida, cariño o tesoro en español.
parece que todavía tengo una posición social. Me da la esperanza de que cuando
encuentre a Serg y lo mate, pueda reclamar lo que es mío sin ningún tipo de
retroceso.
—Raúl me dijo que Serg está viviendo a tu sombra —revela. —Que desearía
ser tú. No le respeta. Creo que esa es la razón por la que no tuvo problemas para ir
a espaldas de Serg.
El exceso de participación de Renata es mi ganancia. No sé por qué se siente
obligada a decirme esto, pero sea cual sea la razón, no lo cuestiono. —Raúl
tampoco me respeta —le explico. —Eso es lo que pasa cuando asesinas al padre
de alguien.
Renata no parece sorprendida por este hecho, lo que significa que Raúl se
lo dijo.
—Te quiere muerto, sí, pero en cuanto a quién respeta más... —Se detiene
y se encoge de hombros, dejando su comentario abierto a la discusión.
Mi celular suena, interrumpiendo una conversación que me ha dado mucho
en qué pensar. Me limpio las manos con un paño de cocina, meto la mano en el
bolsillo y veo que el que llama es Pavel.
Esto no es una visita social. Cuando Pavel llama, normalmente es porque
tiene trabajo. Yo respondo, siendo breve porque sé que Renata está escuchando.
Pavel tiene un trabajo en la línea. Una familia que conozco bien está
buscando comprar 300 rifles semiautomáticos, pistolas y granadas. Los quieren
esta noche.
—¿Te apuntas? —Pavel pregunta cuando no le doy una respuesta.
Es un gran trabajo, y hay mucho dinero en juego si digo que no. Pero tengo
un problema, y es Renata. ¿Qué se supone que debo hacer con ella?
—Sí —finalmente respondo.
Me da direcciones y una hora, y luego la línea se corta.
Con un suspiro, vuelvo a meter mi móvil en el bolsillo.
Renata me observa de cerca mientras juega con el medallón alrededor de su
cuello. Sabe que algo anda mal. Quiero creer que no huirá si la dejo, pero sé que lo
hará. Podemos hablar civilizadamente, pero no confundo esto con ninguna otra
estratagema suya.
—Así que, respeto —comienzo, refiriéndome a nuestra conversación antes
de que Pavel llamara mientras me volteo a mirarla. —Te respetaré siempre y cuando
tú hagas lo mismo.
Ella asiente rápidamente, demasiado rápido, haciendo saltar las alarmas.
Creí que tenía más tiempo, pero la prueba comienza ahora.
—Bien —le recomiendo, doblando los brazos sobre mi pecho. —Siento que
he sido más que respetuoso contigo —Antes de que tenga la oportunidad de
burlarse, continúo. —Te traje aquí cuando podría haberte dejado en el bosque. Te
permití ducharte. Cubrí tu modestia. Y ahora, estoy preparando una comida para
nosotros.
Ella se aleja lentamente de mí, sin saber adónde voy con esto.
—Tal como yo lo veo, ahora es tu turno de corresponder.
—¿Cómo?
Está nerviosa. Bien.
Sin dudarlo, ordeno —Arrodíllate.
Se burla como si estuviera bromeando. Pero cuando le hago una seña,
pronto se da cuenta de que no lo estoy.
—¿Qué demonios? ¡No! —exclama, sacudiendo la cabeza.
Riéndose, yo respondo —Bendita seas por pensar que esto es opcional.
Se aleja más, sus ojos nunca dejan los míos. —No me voy a arrodillar, carajo.
He terminado de ser la prisionera de alguien.
Chasqueando mi lengua, me mantengo rígido, permitiéndole pensar que
tiene una ventaja. —¿Quién dijo algo sobre ser una prisionera? Esto es una señal
de respeto. Me incliné ante ti, no en el sentido literal, y ahora, quiero que te inclines
ante mí.
—¿Por qué? —pregunta, con la voz entrecortada. Se ve bastante
encantadora en su vestido azul. Después de mi encuentro con la Hermana Arabella
hoy temprano, no puedo negar que tengo un montón de vapor que necesito
desahogar. Pero no de esta manera.
—Porque esto me mostrará que harás lo que se te diga —Sé que prefiere
cortarse el brazo a someterse de nuevo, pero está aprendiendo que obedecerme
facilita las cosas. Está hambrienta, cansada, y la lucha en ella se está cocinando a
fuego lento.
Espero que intente alcanzar la manija de la puerta y que intente huir, pero no
lo hace. No es que se rinda completamente, pero es un progreso.
Con el ceño fruncido, cae de rodillas lentamente. Si las miradas pudieran
matar, sería un montón de cenizas ardientes, pero lo acepto porque lo que veo es
absolutamente exquisito.
Cuando una mujer terca y hermosa como Renata se somete. Me tomo mi
tiempo, examinando la vista que tengo delante, y de repente, desearía tener otra
junto a Renata.
La Hermana Arabella también es terca y ardiente. Sé que prometí dejarla en
paz, pero uno puede fantasear.
Hace tanto tiempo que no estoy con una mujer. Algo que estaba a mi
disposición siempre que quería es ahora un recuerdo lejano. Pero Renata
presentada de esta manera me hace preguntarme si ella puede, de hecho,
quebrarme.
—¿Y ahora qué? —pregunta, lamiéndose los labios nerviosamente.
Caminando hacia ella tranquilamente, saboreo la forma en que anticipa mi
próximo movimiento, y no puedo negar que me excita. El líder que una vez fuí se
está regodeando en el poder. Recuerdo haberla visto desnuda. Sé lo que hay debajo
de ese endeble vestido.
Parado frente a ella, le tomo suavemente la barbilla y paso mi pulgar por su
labio inferior. —¿Cuántos años tienes, малышка15?
Su labio tiembla con mi toque. —Veinticinco —responde, tratando de ocultar
el nerviosismo de su tono.
—No eres más que una niña —le digo, sacudiendo la cabeza. —Tengo casi
el doble de tu edad. Un viejo comparado contigo.
Ella no responde. Pero no necesita hablar. La forma en que responde a mi
toque lo dice todo.
Viéndola de esta manera, tengo recuerdos de Willow chocando contra mí.
El parecido es asombroso. Le tengo cariño a Renata por eso. Normalmente
no bajaría la guardia como lo he hecho con ella, pero esos ojos azules me hacen
derretirme bajo su mirada.
Pasando mi pulgar a lo largo de la columna de su garganta, veo como su
cuerpo se vuelve laxo. Debajo de su duro exterior, ella quiere someterse. La idea
de pasar las próximas tres semanas con ella de repente no parece tan mala.
Pero necesito concentrarme.
Este prejuicio es sólo por Willow. Necesito recordar por qué está aquí.

15
Малышка: Ruso. Bebé en español.
Dando vueltas sobre su pulso, paso mi dedo a lo largo de la delgada cadena
de su cuello.
Abriendo el medallón, veo que hay una foto de un perro dentro. ¿No tiene
madre? ¿Hermana? ¿Novio?
Retiro mi mano, mirando la forma en que se inclina hacia adelante,
pareciendo estar bajo un hechizo. Este es un terreno peligroso que ambos pisamos.
—Una vez que terminemos de comer, necesito ocuparme de algunos asuntos.
¿Puedo confiar en que te quedes aquí sin supervisión?
Mi voz parece sacarla de su estupor mientras se esfuerza por cerrar el
relicario. —Sí. Queremos lo mismo —dice. —Además, no sé dónde estoy. Para
vengarme, tengo que trabajar contigo. Eres el menor de dos males.
La examino de cerca para ver si puedo detectar alguna grieta en la superficie.
Tengo que confiar en que me está diciendo la verdad. Aún no hemos llegado a eso,
pero a menos que la ate de nuevo, tengo que escuchar mi instinto. —Si corres —
empiezo, ahuecando su barbilla y arqueando su cabeza hacia atrás, —te
encontraré. Y cuando lo haga, no seré tan tolerante. ¿Entendido?
Al liberarla, vuelvo a preparar nuestra comida. Me pregunto si he tomado la
decisión correcta. Lo más inteligente sería atarla. Pero esto es una prueba.
Para ganar su confianza, tengo que corresponder con confianza. Esto no
funcionará de otra manera.
Sin embargo, mientras Renata se queda de rodillas, viéndome preparar una
comida, me doy cuenta de que, si esto funciona, entonces estoy jodido.
Subo mi SUV a la acera. Pavel me espera en su camioneta junto a las puertas
de la mansión. Esta transacción se está llevando a cabo bajo el disfraz de la
oscuridad. La familia Macrillo tiene a la mayor parte de Rusia en su nómina.
Ninguno se atrevería a traicionarlos.
Nos teníamos un respeto mutuo cuando yo era el mejor. Nos mantuvimos al
margen de los asuntos del otro porque, si bien mi especialidad eran las drogas, la
familia Macrillo traficaba con armas. Coexistíamos porque nunca fuimos una
amenaza o una competencia para el otro.
Pero ahora, ese respeto ya no existe.
Pavel saca la mano por la ventana y presiona el intercomunicador,
anunciando nuestra llegada. Un momento después, las puertas se abren. La
nostalgia se apodera de mí cuando la impresionante mansión blanca aparece a la
vista. Los cuidados jardines están impecables, una necesidad para cualquier hogar
honrado. Es lo primero que ve un visitante. Las primeras impresiones duran.
Sigo a Pavel por el camino de entrada y hacia la casa. Una vez que hemos
estacionado, Pavel sale de su camioneta y abre la puerta lateral. Estoy aquí para
ayudarlo a descargar sus mercancías porque trescientas piezas de artillería pesada
son exactamente eso, pesadas.
Me pongo las gafas de sol, abro la puerta y empiezo a descargar las bolsas
de lona de la furgoneta de Pavel. Es un buen cambio no tener que mirar por encima
del hombro. La familia Macrillo no quiere problemas. Sólo quieren su arsenal.
En total, son cuatro bolsas. Pavel y yo llevamos dos cada uno hacia la
entrada de mármol. No tenemos la oportunidad de tocar el timbre antes de que se
abran las puertas de entrada y nos saluda Santino Macrillo, la cabeza de la familia.
—Ciao —dice con una sonrisa.
Santino nació en Sicilia, donde el apellido Macrillo no tenía ningún lugar. Pero
eso cambió pronto cuando Santino se dio cuenta de que estaba destinado a grandes
cosas. Aniquiló a todos sus competidores, y una vez que se apoderó de Italia,
decidió que Rusia era el siguiente en la agenda cuando conoció a su ahora esposa,
Mila.
Santino tiene cuatro hijos, los cuales se parecen a su padre.
En resumen, no jodes con esta familia.
—Hola, Santo —dice Pavel casualmente como si estuviera saludando a un
viejo amigo.
Pero la gente como Santino no tiene amigos.
Supongo que ahí es donde nos diferenciamos.
Santino mira en mi dirección. Estoy acostumbrado a las miradas de lástima
en los rostros de mis antiguos iguales. Me ven como nada más que algo patético.
Que hubiera sido mejor si hubiera muerto esa noche en el campo. Pero Santino es
diferente.
No veo lástima. Veo interés.
—Ciao, Santo. ¿Come stai? 16 —pregunto en su lengua materna.
—Estoy bien, mi viejo amigo. ¿Y tú?
—Viviendo el sueño —respondo con sarcasmo, quitándome las gafas.
Santo se ríe al recibirnos en su casa.
Estuve aquí una vez cuando uno de los hijos de Santo, Lorenzo, se
comprometió. Fue un gran acontecimiento, pero no se esperaba menos. El vestíbulo
en sí es aproximadamente el doble del tamaño de mi casa.
No decimos una palabra y seguimos a Santo mientras nos conduce por los
pasillos hasta su oficina. Todo está decorado en oro. Este espacio es para mostrar
una vez más la riqueza de Santo. Como si alguien lo olvidara. Y cuando me doy
cuenta de que sigue mirándome, empiezo a preguntarme por qué estoy realmente
aquí.
—Pongan todo ahí —instruye, señalando la barra.
Hacemos lo que dice.
Abre el cajón inferior de su escritorio de madera y arroja una bolsa de lona
negra sobre la superficie pulida.
—Puedes contarlo —ofrece casualmente.
Pavel niega con la cabeza mientras alcanza la bolsa.
—No hay necesidad.
Así funcionan los negocios con hombres como Santo y Pavel. Su palabra es
suficiente. Si alguna vez se retractaran de su palabra, muchos pagarían con su
cabeza.
Pavel carga la bolsa de lona, insinuando que es hora de irse. Sin embargo,
Santo se acerca a la barra y toma una botella de whisky.

16 Ciao, Santo. ¿Come stai?: Hola, Santo. ¿Como estas?


—Aleksei, ¿Quieres tomar una copa conmigo?
La oferta no se extiende a Pavel. Es sólo para mí.
—Por supuesto —estoy de acuerdo.
Pavel se despide con un asentimiento de cabeza. Hay un hombre parado en
la puerta, esperando para escoltar a Pavel. Cuando se va, Santo me hace un gesto
para que cierre la puerta mientras nos sirve nuestras bebidas. Hago lo que me pide.
Este es el dominio de Santo, y lo respetaré a él y a todo lo que se me
presente. Me ofrece el vaso de cristal. Acepto, apreciando la sensación de un buen
cristal en mi mano porque ha pasado un tiempo.
—Tengo una propuesta para ti, Aleksei —comienza Santo, sin molestarse en
endulzar el por qué estoy aquí.
Bebo mi whisky, esperando a que continúe.
—Estabas aquí cuando mi hijo mayor, Lorenzo, se comprometió, ¿No es así?
—Sí, lo estaba. Fue una ocasión feliz —respondo con un asentimiento.
—Lo fue. Su esposa es una mujer maravillosa. ¿Sabías que ahora tres de
mis hijos están casados?
—Lo sabía —no tengo ni idea de a dónde va con esto, pero pronto lo
descubriré.
—Mi hijo menor, Francesco, se casaría dentro de tres meses. Con una...
extranjera —revela con una burla de desaprobación—. Le dije que ella no era
adecuada para él. Pero mi Frank, es terco, como su papá.
—Supongo que uno no puede evitar de quién se enamora.
Santo da un sorbo a su bebida, pareciendo reflexionar sobre mis palabras.
—Eso es verdad. No puedo culparlo. Ella es una belleza absoluta.
—Las peligrosas suelen serlo —digo por experiencia.
Santo se ríe, comprendiendo mi respuesta personal. Sin embargo, pronto se
pone serio.
—Ella me prometió que lo amaba y entendió lo que significaba formar parte
de esta familia. Pero ella mintió, Aleksei.
Termino mi bebida, necesitando un momento para procesar lo que acaba de
revelar.
—Le rompió el corazón a Frank cuando decidió que ya no quería casarse con
él. Traicionó a esta familia. Y por eso, debe pagar.
Esta pobre mujer vive de un tiempo prestado. Nadie traiciona a la familia
Macrillo y vive para contarlo.
—La lealtad es difícil de conseguir, Santo. Créeme, lo sé de primera mano
—comparto porque él conoce mi historia.
Él sabe lo que me hicieron y lo que hice, por eso estamos teniendo esta
conversación. Él sabe lo que les hice a mis mejores amigos. Sabe que no tuve
reparos al matarlos.
—Sí, tú, amigo mío, has experimentado una traición similar. Odio verte de
esta manera. Tu lugar está legítimamente en la cima, pero te lo robaron... por eso
quiero ayudarte.
Hace un gesto para llenar mi vaso vacío, pero le hago un gesto para que se
vaya. Tiene algo que quiero. Y tengo algo que él quiere, pero todavía no sé qué es.
—Serg es un parásito. Francamente, es una desgracia para nuestro mundo.
Quiero que se vaya porque no ha causado más que problemas para mí y para
muchos de mis colegas.
Mantengo mis emociones a raya porque todavía no sé qué quiere Santo.
—Encontraré a tu hermano y te lo entregaré, y una vez que vuelvas a donde
perteneces, te ayudaré a quedarte allí. No será fácil. Las alianzas se han dividido y,
tal como están las cosas, nadie quiere hacer negocios contigo. Pero puedo cambiar
eso. Me aseguraré de que tu nombre sea nuevamente temido y respetado.
Me ofrece todo lo que deseo en bandeja de plata. ¿Pero cuál es el truco?
—A cambio, te pido que encuentres a esa puta que traicionó a esta familia y
me la traigas. Lo haría yo mismo, pero Frank, el tonto sentimental, todavía la ama.
Necesito que esto sea discreto. Nadie en la familia puede saberlo, por eso he venido
a verte, viejo amigo. Este debe ser un trabajo externo. Si Frank se enterara alguna
vez, nunca me perdonaría.
Pieza a pieza, llego a comprender mi papel.
Santo podría hacer esto él mismo, pero los Macrillos son una familia muy
unida, por lo que Frank eventualmente lo descubriría. Esto debe hacerlo una
persona ajena.
La perspectiva de que Santo me entregue a Serg es sumamente atractiva.
Ya tengo una cita con el destino en tres semanas, gracias a Renata, pero su ayuda
es imperativa. Necesito ‘amigos’ ahora más que nunca.
Pensando en mis opciones, decido que, si Santo me entrega a Serg o a
Renata, el resultado es el mismo. Serg pagará con su vida. Si encuentro a esta
mujer antes de la reunión con Serg y Raúl, todavía tendré una cita con Raúl dentro
de tres semanas.
También debe pagar por ponerse del lado del hermano equivocado.
Como yo lo veo, no puedo perder. Santo es alguien que necesito de mi lado.
Y no le dices que no a Santo.
—Por supuesto, no espero que hagas esto sin pago. ¿Serían suficientes cien
mil dólares?
Y esa es la recompensa que Santo ofrece por la cabeza de esta mujer.
Pienso en lo que ese dinero podría hacer por mí y por el orfanato.
Pero estar de acuerdo significa que estoy condenando a muerte a una mujer
inocente. Prometí que no volvería a hacer eso, pero ¿Es la vida de un extraño más
importante que la mía? ¿Más importante que la de los niños huérfanos?
Dios perdóname.
—Que sean ciento cincuenta y tenemos un trato.
Santo sonríe, disfrutando del desafío.
—Excelente. Recopilaré toda la información que tengo sobre ella. ¿Me das
un par de días? Necesito ser cauteloso.
Asintiendo, comprendo sus preocupaciones. Sus hijos están involucrados en
todos los aspectos de su negocio. Necesita asegurarse de que nadie descubra sus
planes.
La conversación ha terminado, así que no prolongo lo inevitable.
—Muy bien. Llámame cuando estés listo.
Santo está absolutamente complacido por hacer negocios conmigo. ¿Y por
qué no iba a estarlo? Sabe que no me detendré hasta encontrarla. Lo que ofrece es
todo por lo que he luchado durante estos últimos dieciocho meses.
—Oh, Aleksei —agrega, caminando hacia su escritorio—. Ten cuidado. Su
belleza ha cegado a muchos.
Siento dolor en su comentario. ¿Será que Santo fue el que se cegó? Esto
parece personal, pero no de la forma en que pensaba.
Cualquiera que sea la razón, no es mi problema. Tengo un trabajo que hacer.
Y eso es lo que es esta mujer, un trabajo.
—No te preocupes, Santo. No volveré a cometer ese error.
Santo asiente y abre el cajón. Coloca cinco fajos de billetes de cien dólares
sobre el escritorio. Este es mi pago inicial, simplemente un cambio de bolsillo para
un hombre como él. Luego coloca el dinero en una bolsa de plástico negra y la
empuja hacia mí.
Terminamos. Por ahora.
Sin nada más que decir, acepto su oferta y me marcho. Siguiendo al
guardaespaldas de Santo, que espera fuera de la puerta, salgo por la puerta
principal y camino tranquilamente hacia mi camioneta. Dejando la bolsa en el
asiento del pasajero, me pongo detrás del volante y comienzo a conducir hacia las
puertas abiertas.
Conduzco impasible durante minutos hasta que me detengo en un semáforo
en rojo. Mirando la bolsa, siento que mi estómago se llena de pavor. Para conseguir
lo que yo quiero, necesito sacrificar la vida de otro ser humano inocente. Pero esa
es la vida que vivo.
Suspirando, marco el celular que le di a Renata. Una vez perteneció a un
hombre al que maté. Ella contesta al tercer timbre.
—Hola, малышка 17—digo, usando el apodo que se ha quedado.
—Hola —responde ella.
Antes de que pregunte, abre la puerta del horno.
Gime en voz alta y sonrío. Esto es para mostrarme que me ha obedecido y
se ha quedado en casa.
No la até, así que fue una apuesta. Me alegro de que haya escuchado.
—Tengo que pasar a ver a alguien. ¿Quieres que te consiga algo mientras
estoy fuera?
Silencio.
Reconozco que jugar al civil es un concepto extraño, pero creo que ella se
está dando cuenta de que no soy el enemigo aquí.
—¿Puedes traer un poco de jugo de naranja? Tienes mucho vodka, pero
nada con qué mezclarlo.
Burlándome, niego juguetonamente con la cabeza ante su audacia.
—Eso es porque el vodka no se mezcla con nada. Pero muy bien. ¿Algo
más?

17
Малышка: Bebé.
—No. Gracias —agrega antes de colgar.
Eso fue un progreso. Para empezar, no ha corrido, así que definitivamente
es una ventaja. Sin embargo, recordar la forma en que Renata se veía de rodillas
cuando se sometía a mí hace que me pregunte qué nos espera. No puedo imaginar
que sea nada bueno.
Manejo hasta el orfanato porque quiero darle a la Madre Superiora veinte mil
dólares. La ayudará inmensamente, ya que sé que los tiempos son difíciles. Una
vez que obtenga más dinero, me aseguraré de que reciba al menos la mitad.
La perspectiva de volver a ver a la Hermana Arabella despierta una pasión
profunda en mis entrañas. Sé que prometí alejarme de ella, pero no puedo evitar la
emoción que siento. Después de nuestro último encuentro, lo más probable es que
ella no quiera estar en la misma habitación que yo, pero verla desde lejos es más
que suficiente.
Me doy cuenta de que tengo dos mujeres muy diferentes en mi vida.
Ambas me interesan por diversas razones. Durante los últimos dieciocho
meses, nadie me ha llamado la atención, pero eso es porque no estaba mirando.
Todavía no lo estoy, pero no puedo negar que Renata y la Hermana Arabella han
despertado algo dentro de mí.
Al igual que el día y la noche, ambas tienen algo en común.
Ambas son un problema.
Los niños juegan felices detrás de las puertas, y cuando ven mi todoterreno,
corren hacia la valla de acero, pasando sus pequeños dedos por los enlaces. Son
felices aquí, pero la mayoría está buscando un hogar para siempre.
Quieren una familia propia.
Aparco el coche y agarro la bolsa de plástico. Cuando salgo, saludo a los
niños mientras gritan sus saludos. La Hermana Yali los aparta ligeramente de la
cerca. Subo las escaleras del frente, sonriéndole a la Hermana Robin mientras me
registro en la recepción.
—¿Está la Madre Superiora?
—Sí. ¿Debería llamarla?
—Está bien. Si no le digo hola a Irina primero, ella se asegurará de que lea
su historia favorita tres veces en lugar de las dos habituales.
La Hermana Robin sonríe y me llama a través de la puerta de seguridad.
Con mi bolso en la mano, camino por el pasillo. Una sensación de paz
siempre cae sobre mí cuando camino por estos pasillos. Ha cambiado bastante
desde la remodelación, pero todavía recuerdo como si fuera ayer cuando Willow,
Saint y Zoey estaban aquí.
Es un recuerdo extraño tenerlo, es agridulce, supongo que se puede decir.
Aunque estábamos luchando por nuestras vidas, fue un momento en el que sentí
que no estaba solo. Zoey emergió como un fénix, y la vista fue realmente hermosa.
Aplasté todo ese fuego en ella porque era un idiota egoísta que disfrutaba el poder
y el control.
Sara e Ingrid también sufrieron. Me pregunto qué vida habrían vivido Sara y
Max si su vida no hubiera sido trágicamente truncada. Max se ha ido hace mucho,
el recuerdo de verme demasiado brutal para lidiar con él. Le recordaba a la muerte
de su amante. Ojalá pudiera irme yo también.
Pero no puedo. Vivir con esto en mi conciencia es un castigo por lo que he
hecho.
—Aleksei —dice la Madre Superiora, casi chocando conmigo cuando sale de
la biblioteca—. Que adorable sorpresa.
Parece más que agotada, por eso decido darle treinta mil en lugar de veinte.
—¿Puedo hablar contigo en tu oficina?
Mira la bolsa de plástico que tengo en la mano y luego camina por el pasillo.
La sigo, segura de que ella conoce el contenido de la bolsa. Una vez dentro de su
oficina, cierro la puerta detrás de mí antes de tomar asiento.
Se sienta detrás de su escritorio, juntando los dedos, esperando a que hable.
En esta circunstancia, las acciones hablan mucho más que las palabras.
Buscando en la bolsa, saco tres fajos de dinero y los coloco ordenadamente
en su escritorio.
—Hay treinta mil dólares aquí —comienzo antes de que pueda objetar—.
Esto no es negociable. Tómelo.
—Aleksei —dice, sacudiendo la cabeza.
Nunca pregunta de dónde viene el dinero porque sabe que nunca le mentiría.
Preferiría no saberlo porque, en este caso, ¿No gana el bien mayor?
—Por favor, Madre Superiora. Necesita esto, ahora más que nunca. El
orfanato está pasando por apuros. Sé que prefiere que yo...
Pero ella no me deja terminar.
—No preferiría nada, hijo mío. Tu generosidad es demasiado. Sé que buscas
penitencia por todo lo que has hecho, pero Él lo ve todo. No somos perfectos.
Incluso el mismo Señor cometió errores.
Todo lo que he hecho y todo lo que planeo hacer es difícilmente comparable
a los delitos menores del Señor.
—Eres un buen hombre, Aleksei.
—Todo depende de con quién hables —empujo los fajos de dinero hacia ella,
sin querer elogios—. Tendré más pronto. Y luego no más mendigar al culo rico... —
la madre superiora frunce los labios, interrumpiendo mi maldición.
—Sabe a lo que me refiero —me decido por decir—. No quiero que sufra.
Los niños se lo merecen. Se merece esto.
La Madre Superiora siempre se ha enfrentado a aceptar dinero. Ella no es
estúpida. Ella sabe que está sucio. Pero la mayor parte del dinero lo está. Ya sea
que uno arroje a alguien debajo del autobús para obtener el ascenso o mienta para
obtener turnos adicionales, hacemos lo necesario para sobrevivir.
Y si la Madre Superiora no acepta este dinero, será muy difícil sobrevivir aquí
a plena capacidad.
Ella finalmente concede, inclinándose hacia adelante y atrayendo el dinero
hacia ella. Abre el cajón del escritorio y lo coloca dentro.
—Gracias. Este orfanato no sería nada sin ti.
Aprecio su amabilidad, pero no hace nada para borrar las cosas horribles que
he hecho.
—Será mejor que vaya a ver a Irina —cuando la Madre Superiora juega con
la gran cruz alrededor de su cuello, arqueo una ceja—. ¿Qué pasa?
—No quería decir nada, pero la Hermana Arabella encontró cortes en sus
piernas.
—¿En las piernas de quién? —no entiendo lo que dice, así que lo aclara.
—Irina. Creemos que se autolesiona. La Hermana Arabella encontró un
cuchillo que robó de la cocina debajo de su almohada.
—Tiene siete años —expreso mi horror, y mi incredulidad en voz alta.
—Lo sé, Aleksei. No quería preocuparte.
Pasando una mano por mi cabello, exhalo, enfermo. Es demasiado tarde. Yo
estoy preocupado.
—¿Qué puedo hacer?
—El solo hecho de estar aquí para ella hace más de lo que crees. Necesita
estabilidad. Una familia que no la regrese porque es trabajo difícil.
De ninguna manera la Madre Superiora está tratando de dejar caer una pista,
pero ambos sabemos que, si mi vida fuera completamente diferente, adoptaría a
Irina sin pensarlo dos veces. Pero, a decir verdad, nunca le haría eso. ¿Qué sé
sobre la crianza de un hijo?
La arruinaría más de lo que ya está.
—A veces desearía que la vida fuera diferente para todos nosotros, Madre
Superiora.
Ella asiente con comprensión.
Necesitando ver a Irina, me levanto y me despido de la Madre Superiora.
Lo que acabo de escuchar me hace sentir más enfermo que las palabras. No
puedo mover este gran peso en la boca de mi estómago. Quiero encontrar a la
familia de Irina y asesinarlos con mis propias manos. Necesitando un momento para
calmarme antes de buscar a Irina, abro la puerta que conduce a los jardines.
Afortunadamente, estoy solo.
Lanzando la bolsa por el césped, comienzo a caminar, entrelazando mis
dedos detrás de mi cuello, sin saber qué hacer con esta emoción dentro de mí.
Antes de Willow, estaba tan distante de mis sentimientos. Así era más fácil. Quiero
volver allí porque no sé cómo lidiar con, con… esto.
En mi camino, alguien me agarra suavemente del codo, pero no veo su toque
tan suave. Es un ataque, y entro en acción, listo para derrotar a quien esté delante
de mí. Estoy cegado por la rabia que me anima actualmente. No sé lo que estoy
haciendo hasta que estoy disfrutando de un aroma floral afrutado oscuro.
—¿Al-Aleksei? —su suave voz disipa la ira y me doy cuenta de lo que he
hecho.
Tengo a la Hermana Arabella inmovilizada contra la pared de ladrillo con mi
antebrazo presionado sobre su garganta. Ni siquiera recuerdo haber hecho esto.
—¿Qué está mal? —jadea cuando la siento tragar bajo mi agarre.
Al instante, libero el agarre de su garganta, pero no la dejo ir. Disfruto de la
sensación de ella presionada contra mí mientras la encierro colocando mis manos
a cada lado de su cabeza.
—¿Qué está bien, Hermana? Esa es la mejor pregunta aquí —respondo,
mirando profundamente sus expresivos ojos—. Estoy tan… jodidamente enojado.
La necesidad de herir a alguien es casi insoportable. Antes de saber que tenía
conciencia, la vida era mucho más fácil. Hacía lo que quería, cuando quería.
Ella me permite esta purga. Otra confesión más, parece.
—Era lo que quería. Pero ahora soy prisionero de esta cosa llamada vida.
Mis esposas son invisibles porque soy prisionero de la preocupación cuando,
francamente, desearía no serlo.
—¿Qué te ha molestado tanto?
Bendícela por preocuparse porque después de nuestro último encuentro, ella
no debería estar tratando de consolarme. Pero ese es el tipo de mujer que es.
—¿Cómo puede una niña de siete años pensar en autolesionarse? Este
debería ser el mejor momento de su vida. Pero en cambio, ha sido devuelta
innumerables veces como un perro en un refugio —comparto, sin necesidad de
aclarar de quién hablo.
Su rostro expresa su tristeza. —Entiendo. No es justo, realmente no lo es.
Pero Él...
—¡Oh, que se joda! —gruño, no queriendo escuchar sobre el plan de Dios.
¿Cuál es exactamente su plan para Irina si cree que este es el camino
correcto en el que debería estar una niña de siete años?
La Hermana Arabella se estremece cuando insulto a su Todopoderoso, pero
Él puede irse al infierno en lo que a mí respecta.
—Alek, por favor cálmate. Irina está a salvo aquí. Tiene amigos. Te tiene a ti.
—¿A mí? —pregunto, sacudiendo la cabeza con una sonrisa torcida y
enojada—. ¿Y de qué le sirvo, Hermana? Le leo una historia de vez en cuando, le
pregunto cómo ha estado, pero luego vuelvo a mi vida, dejándola aquí,
preguntándose cuándo volveré.
Mi ira no se calmará. Mi cuerpo vibra con ella. La Hermana Arabella puede
sentir la rabia latiendo a través de mí. Debería alejarme, pero no lo hace.
—¿Qué puedo hacer? —pregunta, levantando la mano lentamente y
envolviendo sus fríos dedos alrededor de mi muñeca—. Deja que te ayude.
—Ten cuidado con lo que pides. Puede que no te guste la respuesta —le
advierto, su toque bailando con mis demonios—. ¿Por qué te importa? ¿Por qué
parece que no puedes dejarme solo?
Se lame los labios, pero no retrocede. Seguramente, ella sabe que la quiero
como no debería.
—Dime lo que quieres —dice suavemente, su respiración se acelera.
Una vez más, la Hermana Arabella me ha sorprendido.
Después de nuestro encuentro en la capilla, parece que quiere más.
—Quiero que estos… sentimientos desaparezcan. Por lo general,
encontraría consuelo en una mujer o dos y me perdería en la utopía de estar
conectado de la manera más primitiva que existe. Pero no quiero eso ahora.
—¿Por qué no? —se atreve a preguntar, y como el hombre desesperado que
soy, me someto.
Bajando mis labios a su oído, saboreo su dulce aroma mientras confieso.
—Porque te deseo, Hermana. De todas las formas posibles. De cualquier
manera, en la que pueda tenerte.
El jadeo que se le escapa me alimenta. La quiero a cuatro patas mientras la
levanto y le doy una nalgada a ese magnífico culo. La quiero atada mientras la follo
brutalmente, y lo único que usa es el crucifijo alrededor de su cuello, balanceándose
entre sus hermosos pechos.
—¿Qué piensas sobre eso? ¿Aún quieres ayudarme?
Alejándome lentamente, me aseguro de que nuestros labios estén separados
por centímetros. Podría acortar la distancia y ceder a la tentación, pero no lo hago.
La persecución, el juego del gato y el ratón es lo que quiero por ahora. Pero lo que
dice a continuación me pone de culo.
—Te doy una mamada o te permito... follarme, ¿Y luego qué? —esas sucias
palabras que se derraman de sus labios rubí me dejan sin habla—. Puede que te
sientas mejor por una pequeña fracción de tiempo, pero el dolor siempre regresará.
Son soluciones rápidas, Alek. Necesitas encontrar la raíz del problema y
solucionarlo. Creo que es hora de que dejes de correr. ¿No te parece? Enfrenta tus
problemas o, mejor dicho, tu problema.
¿Cómo puede leerme tan bien? Pero lo más importante, ¿Por qué le importa?
Habla de Willow y tiene razón. No puedo olvidarme de ella. No sé cómo. Ella
fue la primera persona en toda mi vida que realmente se preocupó por mí, que
realmente se preocupaba. Ella regresó por mí cuando nadie, nadie más lo hizo, y
yo la quería. Todavía la quiero, pero ella no me quiere.
Estoy realmente feliz por ella y por Saint, pero eso no disminuye mi dolor.
Ella está dondequiera que mire. Y no sé cómo hacer que se detenga.
—No sabes nada de mis problemas, Hermana —ladro, mis paredes se
mantienen firmes en su lugar.
—Entonces dime —contraataca, apretando mi muñeca—. Porque todo lo que
veo es un hombre desesperado y solitario pidiendo ayuda.
En otras palabras, ella me ve como débil y patético, cosas que me prometí a
mí mismo que nunca volvería a ser.
—Hemos terminado —digo, todavía invadiendo su espacio personal. Sabía
que la hermana Arabella sería peligrosa, pero nunca anticipé cuánto.
—Alek, está bien ser vulnerable. Tú eres una buena persona. Yo sé que lo
eres. Sólo quiero ser tu amiga.
Gruñendo, me aparto, odiando que ella pueda leerme con tanta claridad.
—¡Suficiente! No puedes darme lo que necesito, así que lo encontraré en
otro lugar. Y créeme cuando te digo que no quieres ser mi amiga. Todos mueren.
—¿Por qué eres tan cruel? —pregunta, mirándome como si fuera un
rompecabezas que quiere descifrar desesperadamente.
—Porque eso es todo lo que sé ser.
Me observa mientras recojo la bolsa y me dirijo hacia la puerta. No miro atrás.
No volveré a cometer el mismo error.
Mientras corro por el pasillo, cegado por mi rabia, me encuentro con la
Hermana Margaret.
—Oh, disculpe, Hermana —le digo, agarrándola de sus bíceps para evitar
que se caiga.
—Está bien, Alek. El Señor obra de formas misteriosas.
Sonrío, reprimiendo mi necesidad de expresar lo que pienso de su Señor y
sus caminos mientras la dejo ir.
—Quería hablarte sobre el cumpleaños de la Madre Superiora. Sabemos que
no quiere nada, pero es su cumpleaños número sesenta. Todo un acontecimiento.
No le digas que te dije su edad —agrega nerviosa.
—No soñaría con eso —respondo a la ligera.
Suspira, agradecida.
—Estábamos pensando en organizar algo aquí. ¿Quizás una cena? ¿Qué
piensas? Eres su confidente más cercano.
—Creo que odiará cada segundo, por eso creo que es una idea maravillosa.
Sólo cumples —palidece mientras yo me río entre dientes— veintiuno una vez.
Los labios de la hermana Margaret se alzan en una sonrisa.
—Eso es lo que pensamos. Las hermanas y yo estamos juntando algo de
dinero para...
Pero niego con la cabeza.
—No harán nada de eso. Aquí —ofreciéndole la bolsa, coloco mi mano sobre
la de ella para evitar que mire dentro—. Esto debería cubrir todo. Por favor, ponga
lo que queda en el fondo del orfanato.
—Oh, Aleksei, eres muy generoso. Muchas gracias.
—Que tenga un buen día, Hermana —le digo, sin querer elogios. No estaría
tan agradecida si supiera lo que estaba haciendo hace unos minutos.
Estoy demasiado nervioso para ver a Irina, así que volveré mañana. Ahora,
tengo que alejarme del único lugar que me proporcionaba comodidad.
Pero nada dura para siempre.

Olvidé el maldito jugo de naranja, pero a Renata no pareció importarle. Me


sorprendió verla sentada en el sofá, viendo la televisión. Casi pensé que ya habría
huido. Sin decir una palabra, abrí el congelador, agarré la botella de vodka y luego
tomé dos vasos.
Eso fue hace tres horas.
El vodka ha ayudado a relajar a Renata. Está sentada con las piernas
cruzadas en el sofá viendo un programa de televisión estadounidense, lo cual es
absolutamente ridículo. Da un sorbo a su bebida, hablando en voz alta con los
personajes como si pudieran oírla. Sus palabras arrastradas insinúan que está
borracha.
Si tan solo tuviera esa suerte. No importa cuánto beba, sólo parece que me
pongo más sobrio.
Suena mi teléfono. Es un mensaje de texto de Pavel informándome que
mañana dejará el dinero que me debe. No sé cuánto le dio Santo, pero como hoy di
cincuenta de los grandes al orfanato, me conformaré con cualquier cosa.
Respondo, haciéndole saber que quiero hablarle de algo mañana. Responde
con un pulgar hacia arriba. Parece tan inofensivo a la luz de lo que quiero discutir.
Pronto recibiré mucho dinero, lo que me ayudará con mi gran plan de escalar
mi camino de regreso a la cima. Al menos una cosa está funcionando a mi favor.
Estoy tan inquieto. Necesito desesperadamente quemar este peso
estancado presionando mi pecho. Podría salir a correr. Pensé que el vodka
ayudaría, pero no es así. Realmente extraño mi piano en momentos como estos.
Era lo único que calmaba a los demonios rugiendo dentro de mí.
No entiendo por qué la Hermana Arabella no se echa atrás. Su tenacidad me
recuerda a Willow. Cuando me miraba, era evidente que estaba tratando
desesperadamente de descifrarme. Noto la misma mirada en los ojos de la
Hermana.
A ella le importa y no sé cómo sentirme al respecto.
Sin una palabra, me paro, consciente de que Renata me mira.
—¿A dónde vas?
—Afuera a fumar —respondo, cogiendo la caja de puros dorada de la mesa
de café. No recuerdo a quién le robé esto.
—¿Puedo ir?
No siento ninguna malicia en su petición, así que asiento.
Se pone de pie, vacilante, riendo cuando se da cuenta de que está borracha.
Su naturaleza despreocupada debe ser algo agradable de tener. Me sigue afuera,
sus pies descalzos resuenan suavemente en el piso. Cuando salimos al pequeño
balcón, abro el estuche y le ofrezco un cubano delgado. Lo mira, mordisqueando su
labio inferior, pero finalmente alcanza uno. Observa con interés como corto la tapa
con mi navaja antes de sostener la llama del encendedor en la base del cigarro,
girándolo un par de veces. Una vez que está caliente, lo enciendo e inhalo.
Encender un cigarro distingue a los hombres de los niños.
Le paso el encendedor a Renata, pero está claro que no tiene idea de qué
hacer, así que le doy una calada a mi cigarro y luego se lo paso. Acepta con una
sonrisa tímida. Cuando inhala profundamente, espero que comience a toser.
—Oh Dios, eso es fuerte —jadea, golpeando su pecho. Pero estoy
impresionado cuando no permite que eso la disuada.
Encendiendo mi propio cigarro, me apoyo en la barandilla, saboreando el
golpe del tabaco. Miro hacia la vasta nada, enojado porque mi medio hermano
todavía respira el mismo aire que yo.
—¿A dónde fuiste hoy?
No quiero entablar una conversación; sin embargo, ella no es más que
persistente.
—Sólo tenía algunos asuntos de los que ocuparme.
—¿Qué tipo de asuntos? —pregunta.
Tiene curiosidad, lo cual es natural, pero no planeo compartir los eventos de
mi vida con ella como hablar del clima.
—¿Siempre eres así de entrometida? —respondo, sin hacer contacto visual.
—Sí —responde, no disuadida por mi franqueza—. Sólo pensé que, si
permanecimos juntos durante las próximas semanas, tal vez podríamos hablar en
lugar de sentarnos en silencio.
—O tal vez no —discrepo ligeramente, lanzando un anillo de humo.
—¿Cómo vas a hacerlo? —pregunta, ignorándome—. Puedo decirte dónde
encontrarlos, pero, ¿Los emboscarás? No puedes esperar hacer esto por su cuenta.
Tienes aliados, ¿Verdad?
—Deja que yo me preocupe por eso —no estoy seguro de cuánto más
sencillo puedo ser.
—¿Qué pasara cuando estén...? —deja la frase sin terminar, sugiriendo que
no está preparada para lo que he planeado para Serg, Raúl y cualquiera que esté
en mi contra.
Pavel es inteligente. Ha logrado todo lo que tiene y se ha mantenido vivo
porque trabaja solo. Es discreto y no se mete en asuntos que no lo involucran. No
mucha gente sabe que somos aliados, por eso tengo una ventaja sobre Serg.
Planeo recrear esa noche predestinada, ya que mi medio hermano y mis
‘amigos’ se sintieron sentimentales al usar los terrenos donde una vez estuvo mi
casa como su lugar de encuentro. Pero esta vez saldré victorioso. No habrá
sobrevivientes porque si no estás conmigo, estás en mi contra. Y por suerte para
mí, Pavel está conmigo. Tiene todas las municiones y explosivos que necesito.
Puede que no tenga mano de obra, pero tengo dinamita y armas de gran potencia.
No es infalible, pero ningún plan lo es. Mi necesidad de venganza garantizará
que no falle.
Sólo necesito estar en el mismo espacio que Serg. He estado persiguiendo
un fantasma, pero gracias a Renata, eso va a cambiar.
—Cuando ambos nos venguemos, me aseguraré de que regreses a salvo a
casa.
—Oh —puedo escuchar la sorpresa en su tono—. ¿Cómo vas a hacer eso?
Serg hizo que pareciera que no tenías ninguna influencia. Pero, ¿estaba
equivocado?
—Ya deberías saber que está lleno de mierda —respondo, girando mi mejilla
para mirarla—. Puede que no esté donde estaba antes, pero es sólo cuestión de
tiempo.
—Vas a asegurarte de que tu mamá también pague, ¿No?
Renata es una mujer inteligente.
—Sí. Como yo lo veo, ella y yo tenemos asuntos sin terminar.
Cuando una sonrisa tira de sus labios, me doy cuenta de que este hecho le
agrada. La muerte inminente de Zoya tiene ese efecto en las personas.
—Bueno, quiero ayudar. De cualquier forma que pueda.
—Puedes decirme dónde se llevará a cabo esta supuesta reunión —
respondo rápidamente, ya que ella todavía no ha compartido los detalles.
No la culpo. Es su única moneda de cambio. Es posible que seamos capaces
de actuar de forma civilizada, pero estamos muy lejos de confiar el uno en el otro.
—Buen intento. Si todo esto me ha enseñado algo —dice, dando una larga
calada a su puro—. Es que no te debes fiar de los hombres guapos.
En el momento en que las palabras se derraman, se muerde el labio superior,
como si tratara de contener lo que acaba de compartir. Pero es muy tarde. Lo
escuché.
No sé cómo responder a su admisión. La última vez que coqueteó, terminé
apuñalado. Pero no siento ningún engaño esta vez.
—Lo siento, estoy borracha —retrocede rápidamente, pellizcando el puente
de su nariz avergonzada—. No sé lo que estoy diciendo.
—No te preocupes por eso.
Lo ignoro porque, honestamente, no quiero lidiar con más incomodidad.
Ella asiente con la cabeza y creo que estamos bien, pero me sorprende
completamente cuando se inclina y me besa.
Al principio, me pregunto si tal vez estoy borracho, pero cuando sus labios
suaves y cálidos separan los míos, empujándome a corresponder, me doy cuenta
de que esto realmente está sucediendo. Mi boca se mueve contra la de ella,
saboreando esta conexión cercana con otro ser porque ha pasado tanto tiempo.
Girando mi cuerpo, envuelvo mis dedos alrededor de la parte de atrás de su
cuello, acercándola a mí. Se pone de puntillas para adaptarse a mi repentina
necesidad de consumirla por completo. Destellos de lo que quiero hacer con su
chispa de la vida, y una necesidad carnal de empujarla más allá del placer para que
esté a horcajadas, el dolor se apodera de mí, y la levanto, golpeando su trasero
contra la baranda del balcón.
Seguimos besándonos. Pasa sus dedos por mi cabello mientras yo domino
sus labios y su cuerpo, sin darle la oportunidad de respirar. Ella no pelea conmigo.
Se rinde, lo que sólo despierta al león dormido que llevo dentro.
Cuando comienza a desabrochar los botones de mi camisa, la línea que
estamos a punto de cruzar se vuelve clara. Sí, tengo la edad suficiente para ser su
padre, pero somos dos adultos que consienten. Y ahora mismo, se siente tan bien,
y no puedo pensar en nada más.
Sin embargo, cuando murmura mi nombre, algo más se despierta dentro de
mí. El olor de la Hermana Arabella y las curvas de su cuerpo me golpean, y me doy
cuenta de que eso se debe a que no importa lo bien que se sienta, es secundario a
lo que quiero.
Renata no es a quien quiero. La Hermana Arabella lo es.
Ella está completamente fuera de los límites, lo cual es parte de la razón por
la que la quiero. Pero hacer esto con Renata sólo complicará las cosas y no necesito
más complicaciones. La necesito, pero no de esta manera.
—Малышка, no —digo alrededor de sus labios antes de alejarme.
Su burbuja pronto estalla cuando sus ojos se abren.
Sus labios rojos hinchados son como ondear una bandera frente a un toro,
pero estoy haciendo lo correcto. Necesito detener esto antes de que cruce el punto
sin retorno.
—¿No? —pregunta—. No se sentía como un no hace unos segundos.
Su temperamento emerge, que es otra razón por la que tuve que detener las
cosas. Ella es impredecible y hay demasiado en juego para ceder a la tentación. Yo
me busqué esto. Parece que mis métodos siguen siendo eficaces.
—Lo siento. No puedo —la dejo ir, permitiéndole saltar de la barandilla
cuando se da cuenta de que hablo en serio. Cruza los brazos sobre su pecho,
claramente enojada.
Sí, a nadie le gusta que lo rechacen, pero parece haber algo más en su
respuesta. No sé qué es eso, pero me inquieta.
—Eso nunca puede volver a suceder —afirmo con firmeza, queriendo
terminar con esto de inmediato.
Ella se estremece, pero pronto oculta su dolor.
—Bueno, como sea.
Arroja su cigarro por el balcón, luego pasa a mi lado y vuelve a entrar.
Suspirando, me doy la vuelta para mirar hacia el balcón. Al fumar lo que
queda de mi cigarro, empiezo a preguntarme si Renata es más de lo que deja ver.
No sé nada de ella, lo cual es algo muy peligroso.
Ella se sometió más fácilmente de lo que pensaba. Pero parece tener una
forma de hacerme bajar la guardia. Ni siquiera me doy cuenta hasta que es
demasiado tarde. Y sé por qué es eso.
Tiene más parecido con Willow de lo que creía posible. Pero nunca debo
olvidar que Renata no es Willow. No puedo volver a cometer ese error.
Un golpe en la puerta me despierta.
Frotando mis ojos, veo que me quedé dormido en la tumbona de afuera.
Parece que prefiero dormir aquí que adentro, ya que afloran los recuerdos de
anoche.
Gruñendo, me levanto, protegiendo mis ojos del sol de la mañana mientras
continúan los golpes.
Renata está tumbada en mi cama boca abajo con el vestido subido, dejando
al descubierto su trasero. Ignorando la vista, camino hacia la puerta principal.
Cuando la abro y veo a Pavel, la cierro rápidamente detrás de mí, pero ya ha
visto lo suficiente.
—¿Quién es la chica? —Pregunta con los ojos entrecerrados.
—Ella es mi pasaje hacia Serg. —Cruza los brazos, indicando que está
escuchando. Detallo nuestro encuentro y quién es ella y cómo pienso trabajar con
ella para finalmente vengarme. Una vez que termino, espero a que hable. Pavel ha
dominado su cara de póquer, así que no me molesto en intentar descifrar lo que
está pensando.
—¿Estás seguro de que ella es quien dice ser?
Sacudiendo la cabeza, respondo —No. Ella podría ser la Madre Teresa por
lo que sé, pero sabe mucho. Sabe cosas personales que sólo sabría alguien que
haya tenido contacto directo con Serg. Ella también sabe de Raúl —Pavel silba,
impresionado.
—Déjame averiguar un poco sobre ella y ver qué puedo encontrar. Mientras
tanto, no dejes que ese пизда18 te distraiga.
Parece que él también vió su trasero. —Aquí está tu parte del trabajo. ¿Qué
quería Santo? —Pavel me pasa una bolsa de lona negra. Asiento con la cabeza en
agradecimiento, aceptándolo.
—Quiere que encuentre a alguien que traicionó a la familia y se lo lleve.
—¿Por qué no puede hacer eso él mismo? Tiene más fuerza que nadie en
esta ciudad.

18 Del ruso (Coño)


—Es la ex prometida de su hijo menor —explico. Pavel frunce el ceño,
expresando ya su empatía por la mujer. —Haces esto y sabes que no podrás salir
de esa familia —advierte.
—Si no te conociera mejor, diría que estás preocupado por mí —me burlo
con una sonrisa.
Él no aprecia mi burla y hurga en el bolsillo de su chaqueta, sacando algunas
cartas. Nadie sabe que estoy aquí, por eso mi correo ha sido dirigido a la casa de
la mamá de Pavel. El lugar guarda recuerdos agridulces, ya que lo asocio con mi
vida anterior, y eso está cimentado por quién yace enterrado detrás del granero.
Sara, Zoey y un monumento a Ingrid yacían debajo de un gran árbol,
marcando su lugar de descanso final. No podíamos dejarlas reposar legalmente, así
que enterrarlas en el último lugar donde estábamos todos juntos tenía sentido.
Sólo se me permitió entrar en la propiedad de la madre de Pavel, Larisa, para
el entierro. Una vez hecho esto, me mostró la puerta con su escopeta en mano, en
caso de que no la entendiera. No lo hice. Agradecí que me permitiera poner a
descansar a Sara, Zoey e Ingrid.
Hojeando las letras, me detengo cuando veo una postal. Esta vez es de
México. No necesito darle la vuelta para saber de quién es. Solo una persona se
molestaría en escribirme.
—Ten cuidado —Pavel no necesita aclaraciones. Me vió con Willow. Vió de
primera mano cómo felizmente sacrifiqué todo por ella. Pasando una mano por mi
cabello enmarañado, asiento.
—Avísame si encuentras algo en el малышка19. Dile hola a tu mamá de mi
parte.
Pavel se burla juguetonamente, luego se da la vuelta y camina hacia su auto.
Una vez que se ha ido, abro la puerta para ver que Renata afortunadamente
sigue durmiendo. Sin querer despertarla, camino silenciosamente por la casa y entro
al baño. Cerrando la puerta suavemente, camino hacia la bañera que ocupa
demasiado espacio.
Sin embargo, esto no está aquí con fines decorativos.
Coloco con cuidado la postal en el borde del fregadero, muevo la bañera
silenciosamente y enrollo la alfombra. Abro la pequeña trampilla que corté en las
viejas tablas del suelo y busco dentro. La caja fuerte que atornillé y luego pegué en
el suelo es el lugar más seguro para mi dinero.

19
Del ruso (bebé)
No puedo depositarlo en un banco. Y esconderlo en cualquier lugar dentro
de estas delgadas paredes está fuera de discusión. Así que la única solución
sensata era ponerle cerrojo en el suelo y luego verter hormigón a su alrededor,
asegurándome de que nadie pudiera excavarla.
Al ingresar el código, abro la caja fuerte y comienzo a colocar los grandes
montones de dinero en efectivo, cuarenta mil dólares en total. Una vez que está
todo cargado, cierro la caja fuerte y coloco cuidadosamente todo en su lugar. Justo
cuando estoy arreglando la bañera, la puerta del baño se abre.
Metiendo rápidamente la bolsa de lona en un cajón, me lanzo hacia el inodoro
y tiro dea cadena, fingiendo ponerme la bragueta.
Renata hace una pausa cuando me ve. Sus mejillas sonrojadas revelan que
recordaba todo lo que pasó anoche.
—Lo siento, no me dí cuenta de que estabas aquí.
—Está bien. He terminado. —Cuando guardo la postal en mi bolsillo, Renata
arquea una ceja. La ha visto, pero nunca podrá saber quién la envió. Cuanto menos
sepa la gente de Willow, más segura estará.
—Te lo dejo a ti. —Ella sale por la puerta para que pueda pasar junto a ella.
Parece que no puede soportar mi toque después de anoche.
Bien.
Cerrando la puerta detrás de mí, exhalo lentamente, ya que estuvo cerca.
Nunca me acostumbraré a estas tonterías de los invitados, pero debo ser más
cuidadoso cuando se trata de Renata.
Necesitando dejar algo de espacio entre nosotros, arrojo toda mi ropa sucia
en una bolsa y decido lavar un poco. Dejo una nota para Renata, confiando una vez
más en ella para que no corra.
El lugar al que me dirijo está a unos veinte minutos de distancia, pero aun así
conduzco. No me arriesgaré a caminar a ningún lado; es la razón por la que sigo
vivo. La postal de Willow hace un agujero en mi bolsillo, pero decido leerla más
tarde, así que la coloco en la guantera antes de dirigirme a Lia's.
La "lavandería" no es un lugar convencional. Está en el patio trasero de una
persona de noventa y un años. Su nombre es Lia. Tiene dieciocho nietos y diez
bisnietos, pero yo no he conocido a ninguno de ellos. Vive sola. Ella lava mi ropa y,
a cambio, le compro alimentos y le pago bien por su silencio y su capacidad para
quitarme las manchas de sangre de la ropa blanca.
Oleg es el agricultor local del que obtengo todos mis productos. Mantenerse
oculto significa apegarse a las sombras y alejarse de la corriente principal. Cuando
entro en su camino de entrada, él entra en su casa, emergiendo momentos después
con una caja llena de comida.
Los huevos, la carne fresca, los productos y la leche se derivan de su tierra.
Esto es lo más orgánico posible. Dejando el motor en marcha, me encuentro con
Oleg y le quito la caja. Al mirar adentro, veo que una vez más ha empacado
suficiente comida para alimentar a un pequeño ejército.
—¿Estás tratando de engordarme? —Bromeo en ruso, buscando en mi
bolsillo mi billetera. Le doy trescientos dólares, que probablemente sea mucho más
de lo que cualquier persona razonable pagaría por la compra. Pero esto también
compra su silencio.
Coloca el dinero en el bolsillo superior de su camisa. —Un hombre
hambriento es un hombre enojado —responde en ruso.
No discuto porque tiene razón.
Colocando todo en mi SUV, me despido de Oleg y me dirijo a Lia's. A una
parte de mí no le importa vivir así de la red. Estoy acostumbrado a las riquezas,
pero llevar una vida simple tiene sus beneficios. Cuando estás en la cima de la
cadena alimenticia, todo se te entrega.
Pero ahora, todo lo que gano, todo lo que tengo, es un resultado directo de
lo que hago.
Hubo una vez en la que, si quería que me limpiaran el traje, enviaba a alguien
para que lo hiciera. O simplemente llamaría a mi sastre y le pediría que me hiciera
uno nuevo. Pero esos sucesos son cosa del pasado. Ahora, no se hace nada a
menos que yo participe.
Volviendo a lo básico, supongo que se podría decir, y cuando entro en el
largo camino de entrada de Lia's, que esto es lo más simple posible. Lia vive en una
antigua granja de trigo. La tierra se secó hace mucho y no produce nada de valor,
pero esta es su casa.
Aparco mi todoterreno en la parte trasera y la veo restregar un vestido de
flores por la tabla de lavar. Todo se lava a mano. Si fuera otra persona, me ofrecería
comprarle una lavadora, pero no insultaría a Lia de esa manera.
Agarrando mi ropa, anuncio mi llegada en voz alta porque, aunque el oído de
Lia es excelente, su vista le falló hace mucho tiempo. Deja de fregar y sonríe cuando
me oye saludarla.
—Здравствуйте20 —Beso sus dos mejillas mientras la saludo. —Vengo de
la granja de Oleg —le informo en ruso ya que no habla una palabra de inglés.
Mientras intento sacar mi ropa de la bolsa, me aparta la mano de una palmada.
Acepto la indirecta y me marcho, agarrando los comestibles. Al entrar,
desempaco la carne y la meto en la nevera.
Oleg empacó más, sabiendo que le daría lo que no necesito a Lia. En esta
comunidad, cuidamos a nuestros vecinos pero nos ocupamos de nuestros propios
asuntos. Así es como he podido permanecer escondido aquí durante tanto tiempo.
Lia tararea una canción rusa en la radio como siempre lo hace, siempre
pareciendo más feliz cuando está ocupada. Me pregunto dónde está su familia. Es
muy triste saber que ella está aquí sola la mayor parte del tiempo, pero nunca se
queja.
Pero esta generación nunca lo hace. Siguen adelante porque así es como
fueron criados. Su fuerza es admirable y sólo puedo desear ser como Lia cuando o
si llego a su edad.
Una vez que he guardado los alimentos, trato de acomodar todo porque su
casa está hecha un desastre. Dudo que alguien haya ido a visitarla en días. Una
vez que el inodoro está limpio, rehago su cama y hago un barrido rápido de la casa.
Mientras recorro el pasillo, veo mi reflejo en la ventana.
Con pantalones de segunda mano y una camisa azul arrugada que me servía
de pijama, no me reconozco, pero eso es común en estos días. Una vez me
enorgullecía de mi apariencia, y todavía lo hago, pero no de la misma manera. Mi
barba es larga, al igual que mi cabello. El impecablemente arreglado y noble Aleksei
Popov ya no existe.
Ojalá Willow pudiera conocer esta versión de mí. Deseo muchas cosas.
Pensar en ella me hace terminar el barrido y me decido por leer la postal
mientras espero a que se seque la ropa. Cuando vuelvo a colocar la escoba en el
armario, noto que algo está fuera de lugar.
Silencio.
El tarareo de Lia ya no flota en el aire. Es un silencio mortal.
Estoy desarmado porque nunca sentí la necesidad de llevar nada cuando
venía aquí. Pero ahora me doy cuenta de que esa decisión me costará caro.
Mirando por la ventana, no veo nada fuera de lugar. Pero cuando me escabullo por
el pasillo hacia la cocina, veo que ya no es el caso.

20 Del ruso (Hola)


Mi ropa mojada está esparcida por el césped junto al cubo plateado, y la silla
de Lia está en el suelo pero, ella no está por ningún lado. Sacando un cuchillo del
cajón superior, abro la puerta trasera y miro a mi alrededor, pero es demasiado
tarde.
—¿Vas a cocinarnos la cena, старик21? Suéltalo.
La inconfundible sensación del frío metal presionado contra mi sien me hace
hacer lo que dice este malvado. El cuchillo cae al suelo mientras busco a Lia en el
patio.
—¿Dónde está? —Ordeno con calma, volviendo la mejilla para mirar quién
me sostiene a punta de pistola. No lo reconozco, pero apenas se le han acabado
los pañales. ¿Cómo se atreve a apuntarme con una pistola a la cabeza?
—¿Por qué? ¿Es tu novia? —se burla en un inglés roto, riendo.
—Toma lo que quieras. Simplemente no lastimes a la mujer. —Se burla,
moviendo el arma de mi sien a la mitad de mi frente.
—No necesito tu permiso. Vamos a tomar lo que queremos, y lo que
queremos es a tí...—No me conmueve su amenaza. —Ponte en línea, мудак22.
Apúrate.
Iré a cualquier parte con ellos y lo resolveré una vez que esté lejos de aquí y
de Lia. Sin embargo, cuando escucho un grito ahogado, es evidente que llego
demasiado tarde.
Lia es arrastrada fuera de la casa por un chico que la sostiene contra su
pecho, con el antebrazo presionado sobre su garganta. Ella lucha contra él, pero él
es joven y fuerte. ¿Quiénes son estos idiotas?
—¿Estás bien? —Le pregunto en ruso, agradecido de no poder ver ningún
corte o hematoma en ella. —Lamento mucho arrastrarte a esto. Perdóname. La vista
me rompe el corazón.
—No hay nada que perdonar, hijo. —Está furiosa porque estos mocosos
están aquí, faltándole al respeto en su propia casa.
—Déjala ir —exijo, mirando al imbécil que la tiene cautiva.
Él se ríe, apretando el agarre alrededor de su cuello.
—No tenemos ningún interés en ella —revela el chico apuntandome con el
arma. —Pero tenemos mucho interés en ti.

21 Del ruso (Anciano)


22 Del ruso (Estupido)
—Deja de hablar entonces, идиот23. Vámonos.
El chico no aprecia que lo menosprecie y, como castigo, me azota con la
pistola.
Gruñendo por el impacto, controlo mi temperamento porque puedo matarlo
más tarde. Ahora, sólo los necesito lejos de Lia. Pero Lia debe haberse enterado de
lo que sucedía porque antes de que pueda detenerla, se las arregla para soltarse
del agarre de su atacante y pisarle el pie.
Él gime, saltando en el acto, mientras ella corre a ciegas lejos de él.
—¡Date la vuelta y corre a la izquierda! —Le grito, pero es demasiado tarde.
Cuando el chico a mi lado le apunta con su arma, lo golpeo con mi hombro
con fuerza y cae al suelo. Una ola de alivio cae sobre mí, pero es de corta duración
cuando un estruendo ensordecedor destroza el mundo que me rodea.
Escaneando frenéticamente el patio, lo que veo me tiene frotándome los ojos
con incredulidad. Pero no importa cuántas veces mire hacia otro lado, la imagen del
cuerpo retorcido y ensangrentado de Lia quedará grabada para siempre en mi
mente. Con el fuego ardiendo por mis venas, tomo el arma descartada cerca de mí,
apunto hacia el aturdido мудак24 que le disparó a Lia y le disparo directamente entre
los ojos.
Cae sobre la hierba con un ruido sordo, muerto incluso antes de tocar el
suelo.
Pero no es suficiente. Le doy una patada en las costillas, en el estómago,
queriendo borrar su miserable existencia de este universo.
— ¡Мудак25! —Grito una y otra vez, deseando resucitarlo para poder matarlo
de nuevo.
— ¡Hijo de puta! —Grita el chico que todavía está de pie. — ¡Mataste a mi
hermano!
—No te preocupes, te unirás a él muy pronto. —Cegado por mi rabia, estoy
desconectado de todo lo que me rodea, lo que me habría costado la vida si no fuera
por alguien que acaba de salvarme el trasero.
Otro disparo suena, resonando en el tranquilo vecindario. Girando
frenéticamente sobre mi hombro, veo al chico caer de rodillas mientras se agarra la
herida abierta en su pecho.

23 Del ruso (Idiota)


24 Del ruso (Estúpido)
25 Del ruso (Imbécil)
Girando para mirar quién infligió la herida de bala, la miro dos veces, seguro
de que estoy alucinando. A unos metros de distancia está Renata, sosteniendo una
pistola humeante en su mano temblorosa.
Cuando nos miramos a los ojos, parece darse cuenta de lo que acaba de
hacer y los ojos se le llenan de lágrimas. —Iba a hacerte daño —dice aturdida, como
si tratara de justificar sus acciones. Pero no es necesario. Ella hizo lo correcto.
—Sí, малышка26 lo iba a hacer. Está bien. Shh. —Me acerco a ella
lentamente, sin querer asustarla más de lo que ya está. Extiendo mi mano, una
orden silenciosa para que me dé el arma. En una inspección más cercana, veo que
es mi arma.
Me la da, con los ojos pegados a la carnicería que tiene ante sí.
Metiéndola en la parte baja de mi espalda, camino de regreso hacia el chico
que está a minutos de desangrarse.
—¿Quién te envió? —Ordeno, mirándolo mientras jadea por aire.
Cuando no responde, le doy un pisotón en la rótula y se la rompo.
Sus aullidos alimentan mi depravación y me pongo en cuclillas. —Puedo
terminar esto para ti. Sólo dime...—La oferta de acabar con su sufrimiento es
suficiente para soltarle la lengua.
—Nadie nos envió —jadea, con los ojos muy abiertos. —Vivimos al final de
la calle, y te escuchamos venir aquí. Se dice en la calle que Serg tiene una
recompensa de un cuarto de millón de dólares por tu cabeza.
Burlándome de su estupidez, me insulta que mi medio hermano piense tan
poco de mí con esa mezquina recompensa.
Este tonto y su hermano son o, más bien, fueron aspirantes a gánsteres.
Todos los niños saben quién es Serg, al igual que ellos sabían quién era yo. Es
conocido entre la generación más joven; su rey que vende su producto a cualquiera
siempre que tengan suficiente dinero.
Es un aficionado y absolutamente repugnante. Y ahora dos niños están
pagando con sus vidas por adorar a un dios falso.
—Íbamos a llevarte a Serg. No sabemos dónde está, pero íbamos a escribir
una carta...
No le dejo terminar. He escuchado más que suficiente. Este desperdicio de
aire tiene que morir ya que Lia yace muerta.

26 Del ruso (Cariño)


Sacando el arma de la parte baja de mi espalda, coloco el cañón en su sien,
y justo cuando él pide piedad, aprieto el gatillo. Él y su hermano están donde
pertenecen—en el infierno, donde mis parientes pronto se les unirán.
Cubierto de sangre y materia, me pongo de pie lentamente, escupiendo al
chico que acabo de matar. Sus maneras ingenuas y vigilantes mataron a una
persona inocente que no merecía morir. Levantando mis puños ensangrentados al
cielo, grito con absoluta furia, queriendo matar al dios en el que la Hermana Arabella
tiene tanta fe.
No me hace sentir mejor, pero nunca nada lo hará.
Dándome la vuelta, camino hacia el cuerpo de Lia sin nada más que
arrepentimiento y culpa en mi corazón. Otra persona inocente ha muerto por mi
culpa. La muerte y el dolor son todo lo que me sigue.
Soy un poco consciente de que Renata me está mirando, pero no puedo lidiar
con ella ahora. Ahora tengo que enterrar a los muertos.
—Espérame en la camioneta —ordeno, exhausto más allá de las palabras.
Ella sabe que no debe pelear conmigo esta vez.
—¿Q-qué pasa ahora?
—Ahora —suspiro, sin dejar de mirar a Lia—nos vamos. No podemos
quedarnos aquí por más tiempo.
Si estos dos idiotas pudieron encontrarme, entonces es sólo cuestión de
tiempo antes de que alguien más lo haga. Serg no necesitará cazarme cuando tiene
su propio rebaño personal más que feliz de hacer el trabajo por él. Y con ese tipo
de dinero como recompensa, solo alentará a más y más vigilantes en ciernes.
Fue divertido mientras duró, pero el tiempo de juego terminó.

Renata no dice una palabra.


Observaba nerviosamente mientras empacaba mis pertenencias en dos
bolsas. Le ordené que esperara en la camioneta, lo que afortunadamente no terminó
en una discusión mientras metía mi dinero, pasaporte y otras pertenencias de la
caja fuerte en la bolsa de lona.
Una vez que hice las maletas, cerré la puerta de mi casa, sin saber cuándo
regresaría.
Una vez más estoy huyendo sin una dirección fija. Y como la última vez, sólo
hay un lugar al que puedo ir.
Cuando el orfanato aparece a la vista, Renata se mueve en su asiento.
Entiendo que ella está preocupada por esto. Su vida está a punto de cambiar una
vez más. Pero no podía dejarla atrás. No sólo tiene la información que necesito,
sino que también me salvó el culo en casa de Lia.
Ella dijo que me siguió. Encontró una vieja bicicleta que había olvidado detrás
de mi casa y dió la vuelta hasta que vió mi vehículo. Sólo un camino salía de mi
casa, así que no le tomó mucho tiempo. Encontró mi arma en la cómoda.
Ella es resistente e inteligente. Normalmente, la castigaría por
desobedecerme, pero si ella no me hubiera desafiado, probablemente estaría
muerto.
Lia está enterrada bajo su árbol favorito. Hice lo mejor que pude, pero nunca
será suficiente. Los dos pendejos, los corté en pedazos y se los dí a los cerdos de
Lia. También pueden ser útiles para algo. Pavel recuperará su coche al anochecer.
Renata me vió hacer todo esto, por eso no ha dicho una palabra. Ella ha visto
quién soy realmente. Y no es de extrañar, la vista no es bonita.
Estaciono mi SUV en la parte trasera, agradecido de que esté lejos de
miradas indiscretas. Las paredes son altas y nadie puede volver aquí a menos que
tengan el código de la puerta. Sin embargo, me aseguro de que la costa esté
despejada antes de indicarle a Renata que salga del coche.
Agarro nuestras cosas y espero a que ella asimile todo. Observa cada rincón,
mordiéndose el labio inferior nerviosamente. Escapó de una prisión sólo para ser
encerrada en otra. Pero es sólo temporal. Una vez que me diga dónde se llevará a
cabo esa reunión, podrá irse.
La Hermana Yali nos recibe en la puerta trasera. No pierde tiempo. —Le
mostraré a la chica su habitación. La Madre Superiora desea verte en su oficina.
Renata niega con la cabeza, pero la consuelo gentilmente. —Está bien. Estás
a salvo aquí.
La Hermana Yali frunce los labios. Ella no oculta su desaprobación hacia mí
mientras toma el bolso de Renata. Sin embargo, me aferro al mío. Puede que me
haya lavado la sangre, pero ella sabe quién soy. Ella sabe lo que hice.
Renata finalmente sigue a la Hermana Yali mientras me dirijo a la oficina de
la Madre Superiora.
La llamé, pidiendo refugio una vez más. Ella no hizo preguntas y me dijo que
fuera de inmediato. Pero sé que le debo algún tipo de explicación. No pondré en
riesgo este orfanato. Pero sólo estaré aquí un par de semanas. En cuanto a Renata,
todavía no he descubierto qué le voy a decir a la Madre Superiora.
Llamo a su puerta a pesar de que está abierta. Ella me mira desde su
escritorio, haciéndome un gesto para que entre.
Puede oler la culpa por todas partes, pero no dice una palabra. Tomando
asiento, dejo caer mi bolso y entrelazo mis manos entre mis piernas abiertas.
—Gracias por concederme santuario. De nuevo. No es por mucho tiempo.
Yo…
Pero ella me interrumpe. —Puedes quedarte todo el tiempo que quieras.—
Se dirige a mí en ruso, lo que nunca es una buena señal. — ¿Pero cuánto tiempo
puedes vivir esta vida, Aleksei? No soy ingenua. Sé que debe haber sucedido algo
terrible para que estés de vuelta aquí.
Bajando los ojos, no puedo enfrentarla. Me da vergüenza venir aquí. —Sí,
Madre Superiora. Ocurrió algo tan atroz que ni siquiera puedo mirarla.
—¿Sufrió un inocente? —Pregunta, sin darse cuenta de la mitad.
—Sí. —Respondo en voz baja, con los ojos todavía bajos.
—¿Fue tu culpa?
Después de una pausa embarazosa, respondo. —Sí.
Silencio.
Ella sabía que yo era malvado, pero creo que nunca se dió cuenta de cuánto.
—Aleksei, no creo que hayas lastimado a un inocente apropocito. ¿Salieron
heridos como resultado indirecto de ti?
No hace ninguna diferencia. Todo lleva a que Lia está muerta.
—No importa. Puede que no haya terminado su vi...
—Por supuesto que importa —interrumpe. —Eres un buen hombre.
Me burlo porque ella no tiene idea de lo que he hecho. En mi pasado, he
herido directamente a muchos inocentes. —Gracias, pero no quiero sus elogios. La
chica, Renata. ¿Puede quedarse ella aquí también? Es sólo por un par de semanas.
Después de eso, aseguraré su pasaje de regreso a Estados Unidos.
—Sí. Ella es bienvenida. Como lo eres tú. Siempre.
Levantando los ojos, me inclino en servidumbre. —Gracias, Madre Superiora.
Debemos asegurarnos de mantener las puertas y portones cerrados en todo
momento. Las medidas de seguridad son imperativas ahora más que nunca.
Lamento arrastrarla a mi lío una y otra vez.
—No me has arrastrado a nada. Es mi elección tenerte aquí. Como lo fue la
primera vez que te conocí.
Recuerdo bien la época.
Necesitaba un lugar donde poner mi dinero sucio y nadie hace preguntas
cuando ese lugar es un orfanato. Pero después de un tiempo, después de estar aquí
y conocer a la Madre Superiora, se convirtió en algo más que eso. Podía
relacionarme con todos los niños aquí, e incluso después de todas las cosas
despreciables que había hecho, siempre tuve una pequeña pizca de humanidad por
este lugar.
La vida de la Madre Superiora es este orfanato. Rara vez se aventura fuera
de estos muros. No mira televisión y sólo lee el periódico de vez en cuando. No
sabe quién es el verdadero Aleksei Popov en un mundo que no es el de ella. Pero
en su mundo, a pesar de que tengo defectos, me ama.
Recojo mi bolso, mi dinero sucio no tiene lugar en su casa. —Me quedaré en
el sótano —digo porque sé que no hay habitaciones libres.
Quiere discutir porque el sótano está lleno de muebles y suministros viejos,
pero sabe que es una discusión que no ganará.
—Renata puede quedarse en la habitación de la Hermana Julia. Está
visitando a su madre enferma y no volverá hasta dentro de unas semanas.
—Gracias de nuevo, Madre Superiora. —Agradecerle parece tan mediocre a
la luz de lo que está haciendo por mí. Pero ella no espera nada de mí.
Dejándola con su papeleo, me dirijo al sótano. Renata está en buenas manos
con la Hermana Yali. Además, necesito algo de tiempo a solas. Una vez que aclare
mi mente, encontraré a Irina y le haré saber que me quedaré aquí durante las
próximas semanas.
Planeo pasar el mayor tiempo posible con ella, con la esperanza de que
desaparezca la necesidad de hacerse daño.
Al pasar por recepción para conseguir la llave del sótano, tiro de la puerta
principal dos veces, asegurándome de que está cerrada. La seguridad aquí es de
primera—tiene que serlo por los niños curiosos—pero estoy paranoico. Una vez que
tengo la llave, me dirijo hacia la parte trasera del orfanato.
Es la parte más antigua del edificio y, aunque sufrió algunas renovaciones,
la mayoría de los cimientos originales se mantienen. El plan es que una vez que
tenga suficiente dinero, lo derribaré y construiré más habitaciones para los niños.
Eso no está muy lejos ahora, gracias a Santo.
No tengo idea de cómo voy a lograr esto, pero esperaré hasta que llame con
la información. Tengo suficiente mierda con la que lidiar en este momento.
Después de abrir la vieja puerta de hierro, miro por la escalera de caracol de
madera. Este sótano abarca todos los estereotipos que puedas imaginar—oscuro,
húmedo y lleno de telarañas. Cuando estoy a mitad de camino, busco en mi bolsillo
mi celular y enciendo la luz.
Una vez que bajo el último escalón, me detengo y echo un vistazo alrededor
de mi alojamiento durante las próximas semanas mientras enciendo las luces. Es
un espacio bastante grande, por eso está lleno de basura. Adornos navideños, cajas
sobre cajas de papeleo, libros viejos, juguetes rotos…este lugar es el depósito de
chatarra donde las cosas van a morir.
Dejando a un lado una estatua de la Virgen María, a la que le falta un brazo,
camino hacia el rincón más alejado de la habitación donde hay una cama individual.
Hay cajas apiladas encima de ella, así que dejo mis bolsos en el piso y las apilo
sobre una mesa cercana.
La cama no tiene sábanas ni almohada, pero estoy seguro de que puedo
encontrar algo aquí abajo como sustituto. O tal vez esté en juego la intervención
divina.
—¿Hola? Alek? Soy yo...la Hermana Arabella —Agrega en caso de que haya
olvidado su voz. Pero, ¿Cómo podría olvidar algo tan angelical envuelto en puro
pecado?
—Aquí abajo, Hermana —la llamo, metiendo mi bolsa de lona debajo de la
cama.
Sus suaves pasos anuncian su llegada, pero cuando vacila, es claro que ha
visto el verdadero estado de este lugar. Me vuelvo hacia ella, admirando la manera
elegante en que se mueve. Probablemente sea algo bueno que esté aquí porque
nunca contaminaría su belleza atrayéndola a esta mazmorra.
—Wow —dice, mirando alrededor del sótano. —Vas a necesitar una vacuna
contra el tétanos para quedarte aquí.
—Está bien—respondo con una sonrisa. —Incluso hay un baño aquí.
Ella tiene una almohada y algunas sábanas presionadas contra su pecho.
Cuando se da cuenta de que la estoy mirando, niega con la cabeza como si
recordara por qué está aquí.
—La Madre Superiora me pidió que te trajera esto. Pero creo que debería
haber traído algunos artículos de limpieza en su lugar.
Incapaz de detener mi risa, extiendo mi mano. —Gracias. Y está bien. He
dormido en lugares peores. Créeme.
Ella no responde mientras me pasa los suministros.
La suciedad y Dios sabe qué más cubren el colchón, así que paso mi mano
sobre la cama, tosiendo cuando las columnas de polvo llenan el aire.
—Oh no, Alek.
Pero agarro suavemente la muñeca de la Hermana Arabella mientras intenta
evitar que haga la cama.
En el momento en que nos tocamos, mi cuerpo responde como suele hacerlo
cuando ella está cerca. Pero después de hoy, no merezco ninguna gratificación, así
que la dejo ir.
Ella parece decepcionada por mi acción. —Siento que empezamos con el pie
izquierdo —revela. —Realmente lamento lo que hice.
Está hablando de cuando escuchó a escondidas mis secretos más profundos
y oscuros. Pero no tiene nada de qué disculparse. Yo lo he hecho mucho peor.
—No tiene nada que lamentar, Hermana Arabella.
—Ella —dice, mientras arqueo una ceja, confundido.
—Llámame Ella —aclara con una pequeña sonrisa.
El nombre le queda perfecto, pero para mí llamarla por su nombre se siente
demasiado…personal. Estoy tratando de mantener esto tan platónico como
pueda—especialmente porque dormiré bajo el mismo techo que ella—pero ella
claramente está extendiendo una rama de olivo. Sería de mala educación por mi
parte negarme.
—Está bien, entonces...Ella.
Una tímida sonrisa se extiende por esos hermosos labios.
—¿Cuánto tiempo dura tu intercambio aquí?
La pregunta es bastante inocente, pero de repente parece nerviosa. Me hace
darme cuenta de que no sé nada sobre ella, lo que no es propio de mí.
—La Madre Superiora dijo que puedo quedarme todo el tiempo que quiera.
—¿No tienes a nadie en Savannah extrañándote? —Pregunto mientras
empiezo a hacer la cama.
—Realmente no. Soy hija única. Mis padres están divorciados. Sólo he sido
yo por mucho tiempo.
—¿Cuánto tiempo hace que tomaste tus votos?
Se aclara la garganta una vez, claramente incómoda al hablar de esto. —Un
poco más de dos años.
Sus respuestas son breves, y si no supiera nada mejor, supongo que las
estaba evadiendo por una razón. ¿Pero cuál sería esa razón?
—¿Siempre supiste que querías ser monja? ¿O tuviste una epifanía una
noche? —No sé cuál es el término adecuado, pero dedicar toda tu vida a esta forma
de vida requiere dedicación.
Cuando Ella no responde, me vuelvo casualmente sobre mi hombro para
mirarla. Ella parece desgarrada. Es una pregunta simple, o tal vez no lo sea. Quizás
la razón sea privada. Pero eso me hace sentir aún más curioso.
—Tenías razón —revela en voz baja. Tengo que forzar mi audición para
captar lo que dice.
—Soy un poco malvada...por eso estoy aquí —farfulla en un suspiro
apresurado. —No estoy orgullosa de algunas de mis elecciones, pero estoy aquí
para arrepentirme.
Bueno, bueno, tenía razón.
Su admisión me deja aún más intrigado. ¿De qué tan malvada estamos
hablando? Hasta ahora, ella no se ha echado atrás. Me ha demostrado que es
enérgica y no la he intimidado en lo más mínimo. Ella puede defenderse.
Reveló que ha estado sola por un tiempo, por lo que es independiente y
posiblemente una solitaria, ya que no tenía reparos en viajar al otro lado del mundo.
—¿Cuántos años tienes?
—Tengo veintiocho.
Eso significa que hizo sus votos cuando tenía veintiséis años. Oh, ¿Qué
sucios secretos guarda?
—Todavía eres una bebé —No estoy tratando de ser condescendiente, pero
en comparación conmigo, lo es. —¿De qué podrías necesitar arrepentirte?
Cuando desvía la mirada, es evidente que siente que tiene mucho que expiar.
—Me enamoré...—confiesa, dejándome sin aliento. —Cuando no debería haberlo
hecho.
—¿Por qué no? —Pregunto, totalmente bajo su hechizo.
—Porque era un hombre muy, muy malo. Y amarlo inició una reacción en
cadena.
No me molesto en darle una frase cliché sobre no poder evitar de quien te
enamora. Es posible que no pueda evitar sus sentimientos, pero cuando actúa sobre
ellos, tiene el control de sus acciones. Y parece que, independientemente del
conocimiento de Ella, no hizo ninguna diferencia.
Ahora entiendo por qué me sentí tan atraído por ella y ella por mí. Ambos
somos pecadores. Esto no terminará bien.
Dándome la vuelta para mirarla, la tarea de hacer mi cama olvidada hace
mucho tiempo, no oculto la forma en que la acojo abiertamente. Estoy tan
desesperado por quitarle el hábito para ver qué hay debajo porque esta prenda es
su máscara. Oculta su verdadero yo.
Pero la veo. Y me gusta a quien veo.
—¿Qué quieres de mí, Ella?
Las formalidades han quedado atrás. Solo jugábamos bien por el lugar donde
estábamos, pero aquí abajo, en la oscuridad, casi podemos olvidar que existe el
mundo exterior.
—N- no lo sé. —Responde ella, pero chasqueo mi lengua.
Con paso tranquilo, acorto la distancia entre Ella y yo. Se mantiene firme,
pero el rápido ascenso y descenso de su pecho insinúa sus nervios.
—No me mientas —le advierto a la ligera.
Su lengua sale rápidamente y recorre sus labios.
—Tengo miedo de lo que quiero.
—¿Por qué? —Sigo caminando hacia ella.
—Porque no debería quererlo. No puedo.
Su admisión no hace nada para detenerme. —Si me dices que pare, lo haré.
Cuanto más me acerco a ella, más profundo caigo. Saber que esto, sea lo
que sea, es recíproco, me anima y algunos de los monstruos dentro de mí se
desvanecen.
—Y ese es el problema...no creo que pueda —confiesa con lágrimas con
lágrimas en sus ojos.
El crucifijo alrededor de su cuello capta la tenue luz, pero no es suficiente
para disuadirme. Sé que esto está mal, pero no me importa. Me elevo sobre ella,
pero en su presencia, soy empequeñecido por el poder que tiene sobre mí.
Tomando su mejilla con ternura, la miro con asombro mientras se inclina
hacia mi toque, avergonzada. Este no debería ser un momento de arrepentimiento,
debería celebrarse, pero quién es Ella y quién soy yo, nuestra unión siempre estará
coloreada en tonos de gris.
—Alek... —susurra, dejando el más suave de los besos en mi palma. Bien
pudo haber besado cada centímetro de mi carne porque se siente igual. Estoy
prendido en fuego y quiero quemarnos vivos a los dos.
—Dime que pare, Hermana —Uso su título con intención porque una vez que
crucemos esta línea, no habrá vuelta atrás.
Ella me mira bajo esas largas pestañas, matándome.
—Es Ella.
Dios salva su alma.
Justo cuando bajo mi boca a la de ella, obtengo mi deseo.
—¿Alek? ¿Estás aquí abajo? —La voz de Renata parece ser la voz de la
razón que Ella necesita. Ella se suelta de mi agarre, colocando su mano temblorosa
sobre su boca.
—Ella —digo con pesar.
Pero ella niega con la cabeza. El momento está arruinado.
Cuando Renata baja el último escalón, se detiene y parece forzar la vista
para adaptarse a la penumbra. Cuando nos ve a Ella ya mí, ladea la cabeza con
interés.
Ella vuelve su atención a Renata. Ella hace lo mismo. Mira de un lado a otro
entre nosotros, antes de que algo le caiga encima. Sé lo que es.
—Ella, no es...
Pero ella no me deja terminar.
—Muy bien, si tienes todo lo que necesitas, será mejor que me vaya. Buen
día, Aleksei.
—Ella, espera. —Agarro su codo, pero ella retrocede, enojada.
—Buen día —repite, mirándome acaloradamente.
—No hemos terminado aquí —le advierto, mirándola obstinadamente.
—Oh, hemos terminado —Ella no me permite discutir porque pasa corriendo
junto a Renata y sube las escaleras antes de que yo tenga la oportunidad de
perseguirla.
—¡Блять27! —Maldigo, con los puños apretados a mi lado.

27
Блять: Ruso. Joder en español.
Renata camina tímidamente hacia mí, insegura de lo que acaba de pasar.
Pero sé exactamente lo que pasó. Ella vio a Renata, sacando conclusiones
precipitadas. No tengo idea de lo que sabe sobre mi situación, pero es evidente que
no sabía que tenía alguien más conmigo.
—Lo siento, ¿Interrumpí? —Pregunta con pesar. —Toqué.
—No, está bien. ¿Estás instalada? —Renata no tiene la culpa de nada de
esto. Mi medio hermano la tiene.
—Sí. Las hermanas son realmente agradables. ¿Realmente te vas a quedar
aquí abajo? —No oculta su horror por mi alojamiento.
—Es sólo temporal —respondo, dándome la vuelta para terminar de hacer
mi cama.
—Gracias —dice Renata después de unos momentos de silencio,
sorprendiéndome. —Me doy cuenta de que no he sido más que una mocosa. Si no
fuera por ti, no sé dónde estaría. Sé que solo estoy aquí porque me necesitas, pero
de todos modos, podrías haber sido cruel, como tu hermano, pero no lo eres.
No quiero su gratitud, pero asiento de todos modos. —Para mostrar mi
agradecimiento, quería lavar tu SUV. ¿Puedo tener las llaves?
—No tienes que hacer eso —digo, mi espalda todavía está vuelta mientras
meto la manta en el colchón.
—Quiero. Déjame hacer esto por ti, ¿De acuerdo?
Las puertas están cerradas. No hay forma de que pueda salir de los terrenos.
Pero una voz molesta cuestiona sus motivos y ella lo sabe.
—¿Me estás tomando el pelo? Después de todo, ¿Todavía no confías en mí?
—No confío en nadie. No te lo tomes como algo personal. —
Independientemente de mis palabras, busco en mi bolsillo y le tiro las llaves. Ella
las atrapa, sorprendida. Pero no hace un escándalo.
Suena mi celular, y cuando veo que la persona que llama es Santo, le hago
un gesto a Renata para que se vaya. Ella capta la indirecta y se va sin decir una
palabra. Una vez que está fuera del alcance del oído, respondo.
—Hola, Aleksei. ¿Te he pillado en un mal momento? —Parece que nuestro
trato significa que necesito estar a su entera disposición.
—De ningúna manera. ¿A qué debo este placer?
—Sólo necesito un par de días más para tener todo organizado. Perdón por
el retraso. Es difícil estar cinco minutos solo en esta casa. Las alegrías de ser una
gran familia italiana, supongo.
Está tratando de aligerar el estado de ánimo, pero espero que cambie de
opinión. Necesito el dinero, pero ¿Vale la pena el dolor de cabeza? Estar atado a la
familia Macrillo no es un trato único. Hago esto y tengo éxito, y estaré vinculado a
ellos para siempre.
Pero la influencia que Santo tiene sobre este pueblo es la razón por la que
hago esto. Necesito todos los aliados que pueda conseguir. Con Santo de mi lado,
nadie se atreverá a traicionarme de nuevo.
—No hay problema. Avísame cuando estés listo. Estoy listo cuando tú lo
estes. —Sé lo que esto significa. Al estar de acuerdo, finalmente estoy mandando
a una mujer inocente a la muerte.
—Eso es lo que me gusta escuchar. Te llamaré cuando tenga todo.
—Bueno.
Antes de colgar, Santo comparte casualmente —Oh, hablé con un agente de
bienes raíces amigo mío. Hay una casa a un par de millas de donde vivías, en venta.
Te enviaré el enlace por correo electrónico. Es absolutamente hermosa.
Cualquier lugar cerca de mi antiguo vecindario significa que la casa vale una
gran cantidad de dinero, dinero que no tengo. Pero todo esto es parte de la táctica
de Santo para asegurarse de que no me retracte de nuestro trato.
—Entiendo que tus circunstancias en este momento no son ideales, por eso
mi amigo está dispuesto a ayudarte. Solo requiere un pequeño pago inicial; uno que
tendrás pronto.
Quiere decir cuando encuentre a la mujer y le cobre mi pago.
—Él se encargará del resto. —Para recuperar la posición de poder en la que
estuve una vez, necesito un reino, un trono. Difícilmente puedo hacer eso desde la
choza que ahora llamo hogar.
—Gracias, Santo. No lo olvidaré.
Chasquea la lengua.
—No te preocupes. Para eso están los amigos.
Estamos lejos de ser amigos, pero prefiero llamarlo así que mi enemigo.
Cuelga y envía el enlace como prometió cinco minutos después. Me dejo
caer en el borde de mi cama, hojeando las fotos de la mansión de dos millones de
dólares que una vez perteneció a Denka Orlov, un pianista de fama mundial. Me
pregunto si a alguien no le gustó su interpretación de la "Sinfonía No. 9" de
Beethoven.
Yo no lo conocía bien. Se mantenía reservado y, por lo que yo sabía, estaba
limpio. Pero su pérdida es mi ganancia, ya que la casa es lo que necesito para
restablecerme como jefe. Sólo necesito olvidar que se basa en la sangre derramada
por otros.
Mirando la pintura de Jesús en la pared, alcanzo la almohada y se la tiro a la
pintura. Golpea el suelo, ya no juzga, ya no ve lo que estoy preparado para hacer.
Me despierto sobresaltado, sin saber dónde estoy. Sin embargo, una vez que
me oriento, exhalo porque estoy a salvo.

Incapaz de volver a dormir, decido salir a correr. Me las ingenio para buscar,
en una caja de ropa donada, un viejo par de zapatillas y unos pantalones cortos
para correr, pero no me molesto en ponerme una camiseta. Como todavía está
oscuro afuera, estoy tranquilo mientras camino por los pasillos y salgo por una
puerta lateral que lleva al campo de deportes.
Hay canchas de baloncesto, una cancha de tenis y una pista de atletismo
alrededor del campo de fútbol de tamaño medio. Aquí celebran sus eventos
anuales—búsqueda de huevos de Pascua, paseos en carruajes de Halloween y
desfiles de Navidad. La Madre Superiora se asegura de que ningún niño se lo
pierda.
Después de un poco de estiramiento, comienzo a trotar por el campo. No
tengo música, pero no me importa. Me gusta el silencio. Siempre me ha gustado
hacer ejercicio. Esto puede ser modesto en comparación con lo que estoy
acostumbrado, pero todavía estoy agradecido de estar al aire libre sin necesidad de
mirar por encima de mi hombro.
Irina se alegró mucho al enterarse de lo que ella llamó mi pijamada
prolongada. Le prometí leerle todas las veces que quisiera porque quiero tratar de
ayudarla como pueda. Tal vez tener una figura constante en su vida ayude.
Pensando en cuando era un niño, recuerdo que eso era todo lo que quería.
Estabilidad.
Puede que no conozca los antecedentes de Irina, pero reconozco a un niño
que sufrió de abuso y negligencia. Lamentablemente, puedo relacionarme.
El sudor cubre mi cuerpo mientras sigo esforzándome cada vez más. Pienso
en la oferta de Santos y en cómo he decidido contactar a su amigo agente
inmobiliario. Necesito un hogar. No puedo quedarme donde estoy ahora.

Una nueva vida está al alcance. Todo está a unos momentos de cambiar.
Finalmente estaré donde pertenezco, donde trabajé tan duro para estar.
Sé que las cosas serán muy diferentes, pero estoy listo para cualquier cosa.
O eso pensaba.
Perdido en mis pensamientos, no me doy cuenta de que ya no estoy solo
hasta que escucho que se abre la puerta lateral. Instantáneamente entro en alerta,
dejo de correr, forzando mis ojos para ver en el amanecer que se acerca.
Es una mujer, pero me da la espalda, así que no puedo ver quién es. Coloca
su bolsa de gimnasia en las gradas antes de estirar la pierna detrás de ella. Lleva
pantalones de yoga negros y un top corto. Su largo cabello castaño está atado en
una coleta alta, los extremos rizados tocan la tira central de su blusa.
¿Es una hermana sin el hábito? De repente me siento impío por estudiarla
más de lo debido.
Estira el cuello, preparándose para lo que supongo que es una carrera
matutina. Ella no me ha visto, y cuando la escucho tararear suavemente, me doy
cuenta de que es porque está usando auriculares. Está perdida en la música y no
es consciente de su entorno.
El suspenso me está matando, así que corro, desesperado por ver más de
cerca a esta mujer con el increíble trasero. Tiene lo que la mayoría llamaría una
figura de reloj de arena. Ella es curvilínea, tonificada, y me siento atraído por ella de
una manera que de repente reconozco.
¿Es esta la obra del Señor mismo?
Pero cuando se inclina para atarse los cordones de los zapatos, me doy
cuenta de que es el diablo quien está jugando. Su ajustado top corto solo enfatiza
la plenitud de sus senos.
Sé quién es, pero ahora, la pregunta es, ¿Qué se supone que debo hacer?
Apenas nos despedimos en buenos términos ayer cuando ella salió de mi
habitación. Pero no puedo escabullirme de aquí sin que ella me vea porque está
cerca de la salida. Está fuera de su hábito, que sé que para una hermana es un
sacrilegio. Ella estará mortificada.
Pero la tentación de verla de esta manera gana, así que espero a que se dé
la vuelta.
Toma un trago de agua de su botella, luego se aprieta el elástico alrededor
de su cabello antes de concederme mi deseo. Y cuando lo hace, parece que ambos
compartimos el mismo nivel de total incredulidad.
Ella solo me mira con esos grandes ojos color avellana, pero sin el hábito,
puedo ver su rostro sin nada en el camino. Y que vista es esa.

Sabía que era hermosa, pero al verla así, no estaba preparado para tal
belleza. La columna de su cuello es elegante, algo tonto de notar, pero lo único que
he podido ver ha sido su rostro. Su hábito siempre ha cubierto todo lo demás.
Así que ahora que puedo verlo todo, no puedo dejar de mirar. Todo
ensamblado hace la imagen más espectacular.
Mi mirada se desplaza por su cuerpo, mis dedos desesperados por seguir su
ejemplo. Su piel está bronceada. Me pregunto cuál es su herencia. Definitivamente
europea. Empiezo a preguntarme muchas cosas porque quiero saberlo todo sobre
ella. Pensé que estaba en problemas antes.
Ahora, estoy en aguas infestadas de tiburones sin una balsa salvavidas.
—Oh, Dios mío, Alek —jadea, cubriéndose, pero no se da la vuelta.

Espero que ella desvíe la mirada, pero hace todo lo contrario. Se enfoca en
mi cuerpo o, más exactamente, en mi pecho. Estoy sin camisa y sudando por algo
más que correr. Me gusta la forma en que sus ojos cobran vida ante mí.
Le permito que me estudie porque es justo. La imagen de su cuerpo se ha
grabado para siempre en mi alma.
Estamos pisando aguas peligrosas, pero a ninguno de nosotros parece
importarle. Esta atracción sigue creciendo, y ahora que se ha levantado el velo, no
puedo retroceder. Sé cómo se ve ella debajo de ese hábito, y lo quiero.
Ahora mismo.

—Ven aquí —ordeno, sin pelos en la lengua.

Da un paso atrás, pero no va a ninguna parte.

—No me fuerces a ordenarte que te pongas de rodillas.

Su jadeo resuena aquí en el silencio, insinuando que sólo somos nosotros.


Nadie puede interrumpirnos.
—Ella —le advierto, segundos antes de explotar—. Ven. Aquí ahora.
—No.
Su negativa me emociona. Quiero que ella me desafíe ya que el castigo será
más dulce.
—Parece que tienes las manos ocupadas —muerde, refiriéndose a Renata—
. Supongo que es la chica que estaba atada a tu cama desnuda.

—Oh, Hermana, ese tono de celos te sienta muy bien —me burlo con una
sonrisa.
Ella no aprecia mi franqueza.

—No te hagas ilusiones. Los celos significarían que me importa y,


francamente, ya no me importa.
Miente, miente para enmascarar su envidia.
—Parece que estás preparada para romper todos tus votos.
—¿Perdón? —está enojada. Bien.
—Engaño. Envidia. Depravación. No haces las cosas a la mitad —quiero que
sea consciente del hecho de que la conozco mejor de lo que cree.
Reconozco estos pecados porque los he cometido todos los días.
—¿Por ti? —se burla, arrojándome mis palabras—. ¿De verdad crees que
pondría en peligro todo por una rápida...follada? ¿Es así?
Oh, su boca está tan sucia.
Sacudiendo la cabeza, respondo con frialdad.
—¿Quién dijo que sería rápido?
—¿Un anciano como tú? No creo que tengas la resistencia necesaria —me
está provocando, y oh, cómo ha funcionado.
—No tengo problemas con mi padre. Ya tengo un Padre al que obedezco. Es
el único por el que me pongo de rodillas.
Esa boca. Quiero castigarla.
Sí, esto está mal, muy mal, y ambos sabemos lo que pasaría si cruzamos
esta línea. Pero esta no es una elección de lo que debería o no debería hacer. Esta
elección es el factor diferencial de lo que debo hacer y de quién soy.
Debería marcharme, pero no lo haré. Quiero a la Hermana Arabella y tengo
la intención de tenerla de todas las formas humanamente posibles.
Cuando ella continúa quieta, desafiándome con sus toscas palabras, doblo
mi dedo con una sonrisa.

—Tienes tres segundos. Eso es todo lo que te estoy dando antes de que
vaya allí y hacer que te arrepientas de haberme desobedecido.

Los ojos de Ella se agrandan.

—Uno —comienzo.
—Muérdeme.

—Dos... —interrumpo porque su deseo está a punto de hacerse realidad.

Justo cuando abre la boca y creo que se va a negar, se acerca y golpea sus
labios contra los míos. Me toma dos segundos ponerme al día antes de dominar esa
deliciosa boca.

Se pone de puntillas para alcanzar mi altura, pero mis besos son brutales y
se tambalea hacia adelante. La estabilizo clavando mis dedos en su cintura. Su piel
está caliente e instantáneamente se le pone la piel de gallina cuando la toco.

Sigue el ritmo de mis besos, su lengua iguala mis caricias mientras maulla
suavemente. La sensación de ella es indescriptible, mucho mejor de lo que podría
haber imaginado. Con toda esta carne en exhibición, soy un hombre desesperado
y paso mis dedos arriba y abajo por su espalda, queriendo tocarlo todo.
Cuando me detengo en la parte posterior de su cuello, lo agarro con fuerza
e inclino su cabeza para poder dominar su boca y sus labios. Ella me permite
controlarla, gimiendo cada vez que muerdo su labio inferior ligeramente.
Desabrocho el elástico alrededor de su cabello, y cuando cae alrededor de
su cara, estoy envuelto en su aroma único. Pasando mis dedos por los largos
mechones, tiro con fuerza, tirando su cabeza hacia atrás, nuestros labios ya no se
unen. Un grito de asombro escapa de sus labios hinchados. Ella me mira con los
ojos muy abiertos, su pecho subiendo y bajando rápidamente mientras espera mi
próximo movimiento.
Muerdo su barbilla antes de bajar por su garganta. Ella tiene un grupo de
puntos de belleza, así que beso cada uno, me gusta la forma en que su cuerpo se
rinde al mío. Quiero tomarme mi tiempo con ella, de verdad lo quiero, pero no puedo.
La quiero demasiado para saborear mi comida.
Suavemente coloca sus palmas contra mi pecho, pasando sus pequeños
dedos hacia arriba y hacia abajo por mi piel resbaladiza. Ella me quiere tanto como
yo a ella, y ese hecho me agrada más de lo que debería. Tararea en aprobación
cuando recorre las crestas de mis abdominales y tira suavemente de los escasos
vellos debajo de mi ombligo.
Con una mano todavía enhebrada por su cabello, camino con la otra entre
nosotros y froto la parte delantera de sus pantalones. Se dobla en mi palma, un grito
ahogado se desliza por sus labios entreabiertos, rota sus caderas, animándome a
continuar.
El material de sus pantalones es tan fino que puedo sentir su calor. No puedo
esperar a saborear su dulzura con mi lengua. Froto círculos sobre su sexo mientras
nos miramos a los ojos. Ella no aparta la mirada. Ella me devuelve la mirada,
permitiéndome ver su vulnerabilidad mientras trabajo su cuerpo sin piedad.
Sé que quiere que la toque en carne y hueso, pero no me lo pedirá, y su
terquedad me vuelve aún más salvaje. No sucumbirá porque eso significa que
todavía tiene el control. Ella no se ha sometido completamente... pero lo hará.
Quitando mi agarre castigador de su cabello, camino hacia las gradas,
sentándome y llevándola a mi regazo. Se sienta a horcajadas sobre mí, luego
golpea sus labios contra los míos. Tiro de los tirantes de su blusa y cuando tiro el
material hacia abajo y sus pechos se liberan, mi erección empuja contra su sexo.

La sensación de sus pechos presionando contra mí me hace romper nuestro


beso, sólo para tomar un pezón apretado en mi boca. Envuelve sus brazos
alrededor de mi cuello, arqueando su espalda, dándome permiso para probarla.
Agarro el otro pecho, pasando mi pulgar sobre su pezón.
Pasando la lengua por su areola, me aseguro de que nuestros ojos
permanezcan abiertos, porque quiero que ella lo vea todo. Quiero que recuerde este
momento, cuando tenga su hábito, recordando lo bien que se sintió al ser tan
perversa y… libre.
Mueve sus caderas, mordiéndose el labio inferior cada vez que se frota sobre
mi erección. No he estado con una mujer en mucho tiempo, pero mi resistencia no
será un problema. Se trata de ella y su satisfacción.
Tomando su perfecto trasero, siento que no está usando ropa interior.
Necesito verla, sentirla sin nada en el camino.
Alejándome de su pecho, la levanto, cambiando de posición con ella para
que ahora esté sentada. Poniéndome de pie, doy un paso atrás, necesitando
mirarla. Los mechones rizados de su cabello cubren sus pechos, pero sus pezones
rosados y atrevidos se asoman, lo que se suma a la perfección de esta vista ante
mí.
Su cuerpo es completamente perverso—curvado, tonificado, fuerte.
Se muerde el labio, pareciendo avergonzada, pero ya hemos superado eso.
—Quítate los pantalones —le ordeno, disfrutando de la forma en que su
estómago se ondula con su respiración ronca.
Puedo verla sopesando mi orden.

—No era una pregunta —digo, en caso de que piense que detenerse es una
opción.
Sé que estamos aquí a la intemperie, pero no hay forma de que me vaya de
aquí sin su olor untado por toda mi cara.

Afortunadamente, hace lo que le dije, se quita las zapatillas y los calcetines,


antes de levantar las caderas y quitarse los pantalones. La vista es absolutamente
encantadora. Cruza tímidamente sus piernas, pero la he visto, y nunca dejaré de
ver a la diosa ante mí.
Desliza la blusa sobre su cabeza para sentarse frente a mí totalmente
desnuda.
—Боже мой, ты прекрасна28.

Dios mío, eres hermosa.

Ella arquea una ceja, dando a entender que no tiene idea de lo que acabo de
decir. Por eso volví a mi lengua materna. No quiero que sepa lo absolutamente loco
que estoy por ella. No debería sentirme así, pero no es simplemente su apariencia
lo que me deja como un tonto torpe.

Desde el primer momento en que nos conocimos, ella ha tratado de


entenderme, de ayudarme porque ha visto la oscuridad dentro de mí. Ella lo ha visto
porque también está dentro de ella.
Y esa depravación le canta a la mía.

Caminando hacia ella, hago algo que no he hecho desde Willow—caigo de


rodillas lentamente. Su sorpresa es clara cuando me mira, su carne enrojecida se
suma a la necesidad de consumir cada centímetro de ella. Envolviendo mis dedos
alrededor de su cintura, la arrastro hacia adelante para que su trasero descanse en
el borde del banco de la grada y entierro mi cara entre sus piernas.
No la tomo en mi boca. Simplemente froto su coño contra mi cara,
esparciendo su excitación por todo mi cuerpo. Ella sabe y huele como yo
imaginaba—a miel.
Con mis dedos aún fijos en su cintura, inclino sus caderas, incitándola a que
se abra a mí. Se inclina hacia atrás sobre sus manos, usando el banco detrás de
ella como apoyo mientras abre las piernas. Su ofrenda es demasiado.
—Un caballero preguntaría si estás segura de esto... —comienzo, mirándola.

28
Боже мой, ты прекрасна: Dios mío, eres hermosa.
Ella jadea, sus ojos muy abiertos. Está aterrorizada, pero puedo oler su
deseo. Su anhelo se apodera de su moral.
—Pero no soy un caballero y nunca me confundas con uno. No tengo reparos
en romper tus solemnes votos cuando te lleve al orgasmo con mi boca y mi lengua.
Difícilmente elegante, pero quiero estar dentro de ella, y si le doy la opción
de decir que no, puede cambiar de opinión. Pero esto va a suceder—ahora mismo.
Bajando mi boca hacia su sexo, lamo a lo largo de su entrada de una sola
pasada. Gime, abriendo más las piernas para ofrecerme más.
—¡о блядь29! —maldigo, cada parte de mí exige que la haga mía. Ella es
cálida, tan cálida y tan húmeda.
Gime, chocando contra mí.
—Oh, Dios mío —gime, estremeciéndose—. Perdóname.
Sin soltar mi agarre, la mantengo prisionera con mis manos, boca y lengua.
Su sexo desnudo es como fuego en mi lengua mientras la devoro sin piedad. Con
Ella, esto es sencillo.
Quiero complacerla, que grite mi nombre.
Se agacha, tirando de mi cabello mientras fuerza mi lengua más
profundamente en ella. Yo obedezco, tarareando cuando se mueve en mi cara
mientras los gemidos que se le escapan alimentan mi alma. Me burlo de ella,
evadiendo deliberadamente su clítoris hinchado. Quiero que se retuerza
incontrolablemente cuando se venga.

Enganchando mis brazos debajo de sus rodillas, la arrastro hacia adelante,


profundizando el ángulo mientras ella se inclina más hacia atrás. Sus piernas se
echan sobre mis hombros, y se relaja cuando agrego un dedo a su coño. Las gradas
detrás de ella le prohíben inclinarse hacia atrás, pero usa su pie para mantenerme
cautivo contra su calor.
—Justo así —jadea, rodando sus caderas mientras me rindo y rodeo su
clítoris con dos dedos. Beso mi camino desde su sexo hasta la parte interna del
muslo y la muerdo con fuerza.
Ella toma mi mejilla, pasando sus dedos por mi barba. El gesto es el de la
caricia de un amante. Esto significa más para mí que una aventura casual.
Necesitándola sobre mí, hago coincidir la velocidad de mis dedos con la de
mi lengua mientras la meto dentro y fuera de ella. Ella está untada por toda mi cara,

29
о блядь: Puta
y nunca quiero borrar su dulzura. Soy adicto a su gusto, a sus gimoteos placenteros,
porque yo provocaba cada uno.
Abro su sexo con mis dedos, hundiéndome y haciendo girar mi lengua una y
otra vez. Se estremece, agarra mi cabello mientras cabalga mi cara. Extiendo la
mano, ahuecando su pecho, pasando mi pulgar sobre su pezón. Quiero imprimirme
en cada parte de ella.
—Alek —gime, su voz empapada en nada más que hambre—. Me voy a
venir.
Muerdo su clítoris y masajeo su pecho, lo que parece desencadenarla porque
con un grito apagado, su cuerpo se estremece salvajemente a mi alrededor. Su
dulce excitación inunda mi boca, y estoy tan duro como una roca, estoy aterrorizado
de correrme en mis pantalones como una adolescente pubescente.
Sus espasmos coinciden con sus gritos indómitos, cuando miro hacia arriba
y la veo mordiéndose el puño para silenciar sus gritos, gruño de satisfacción. Quiero
su boca, así que lamo sobre su sexo una última vez antes de morder la parte interna
de su muslo y luego gateo por su cuerpo, golpeando mis labios contra los de ella.
Me besa con fiereza, agarrándome el cabello con desesperación, el dolor es una
inyección de adrenalina.
Se prueba a sí misma en mis labios y me lame sin precaución. Estoy tan
desesperado por enterrar mi polla donde estaba mi boca, pero no aquí. Cuando la
tome, no habrá prisa. Esto fue solo una muestra de lo que está por venir.
Los temblores continúan sacudiendo su cuerpo durante minutos antes de
que, finalmente, su respiración se ralentice, al igual que nuestros besos. La pasión
se reemplaza por algo más. Y es por eso que me alejo, frotando mi nariz contra la
de ella.
Mis respiraciones laboriosas cepillan el pelo de sus mejillas agitadas. Barro
los mechones, necesitando ver ese hermoso rostro. Ella abre los ojos lentamente,
y veo como se hunde lo que acabamos de hacer. Espero el arrepentimiento o el
auto odio, pero no lo entiendo.

En vez de eso, se interpone entre nosotros y comienza a trabajar sobre el


bulto de mis pantalones. Pero le agarro la mano, deteniéndola.

—Aquí no —ordeno con voz ronca.

Ella parece avergonzada de que no quiera que me corresponda, pero levanto


su barbilla con mi dedo índice.
—No es tu mano o tu boca lo que quiero envolver alrededor de mi polla.
Sus mejillas ya nerviosas se llenan de un rojo intenso y asiente. —¿Qué pasa
ahora?

Y esa es la pregunta en nuestros labios.

—Supongo que los dos oramos por el perdón —ofrezco porque una vez que
se vaya de aquí, el atuendo que se pondrá muestra su promesa a Dios, la promesa
que acaba de romper cuando se vino en mi lengua.
No soy ingenuo. Sé que necesitará tiempo.
Mi verdad parece recordarle dónde estamos y que está muy desnuda.
Rápidamente alcanza su ropa desechada y suavemente me empuja fuera de ella
para que pueda vestirse. Ella lo hace, negándose a mirarme. La culpa se ha
asentado ahora.
—No te arrepientas de lo que hicimos.

Una vez que se pone las zapatillas de deporte, se pasa los dedos por el
cabello y se ata el cabello en un moño desordenado.

—No lo hago —responde, y justo cuando creo que estamos en igualdad de


condiciones, hace un jonrón—. Me arrepiento de que fuera contigo.

Me quedo estupefacto, viendo como ella toma su bolso en sus hombros y se


aleja.

Era mucho más fácil para ella irse, así que asumo que se mantuvo fiel a un
voto... sus palabras no están cargadas de engaños. Las dijo en serio. Y no sé cómo
se supone que debo sentirme.

—¿Estás segura de que no quieres que te lea otra historia? —le pregunto a
Irina mientras se sienta en mi regazo, pasando su libro favorito a la página uno.
—No —responde ella, apuntando con su dedo meñique a la imagen de
Thomas la locomotora—. Esta.
—Está bien, цветочек30.

Ella rebota felizmente, aplaudiendo con entusiasmo. Me alegro de poder


hacer feliz a una persona hoy.
Estoy furioso después de mi encuentro con Ella. Me engañó en mi propio
juego. Pensé que había algo más, pero parece que no sé nada en absoluto.
Se ha mantenido ausente, lo que es una bendición para ambos porque no
seré responsable de mis acciones si la veo. Todavía puedo saborear su dulzura en
mi lengua y lo odio. Odio haberme dejado envolver en una fantasía.
No volveré a cometer ese error.

Justo cuando estoy a punto de empezar a leer, Renata entra en la sala. Se


ve muy llamativa en un vestido verde con el pelo rizado alrededor de su hombro.
Cuando se da cuenta de que la estoy mirando, se sonroja y desvía la mirada.

—¡Ski! —Irina me regaña, molesta de que no esté en la página tres a estas


alturas. Tiene todo el derecho a estar enfadada.

Centrándome en la historia que me sé de memoria, empiezo a leer, riendo


mientras Irina grita de emoción. Renata se sienta a nuestro lado en el gran sofá,
pero no dice una palabra.

Justo cuando estoy a punto de pasar la página, los meñiques de Irina me


detienen. Se vuelve hacia Renata y dice: —Уйди31.

Renata no tiene idea de que Irina le dijo que se fuera y solo sonríe y asiente
en respuesta.
—Irina, eso no es muy agradable —le reprendo en ruso—. ¿Por qué quieres
que se vaya?
Irina se queja infelizmente, pero esta parte de su comportamiento debe ser
reprimida. Ella necesita límites, y decirle a la gente que se vaya es algo que debe
obedecer.
—¿Irina? —presiono, pero fracaso y ella salta de mi regazo.

30
Цветочек: Florecilla.
31
Уйди: Vete.
Antes de que pueda detenerla, me arranca el libro de las manos y lo arroja a
la cabeza de Renata. Afortunadamente lo esquiva, pero jadea confundida.
—¡Oye! —alzo la voz, inclinándome hacia adelante y agarrando suavemente
su pequeño brazo—. Discúlpate.
—¡No! —grita, tirando de mi agarre—. ¡Mala mujer! Пожар32.

No tengo idea de por qué piensa que Renata es una mala mujer. Tampoco
tengo idea de lo que significa fuego en el contexto de su oración. No tengo la
oportunidad de preguntarle por qué ya que sale corriendo de la habitación llorando.
—Joder —maldigo, pasando una mano por mi cabello. No puedo hacer nada
bien hoy.
—Lo siento mucho —se disculpa Renata, pareciendo mortificada por haber
hecho algo mal. Pero ella no hizo nada.
—No es tu culpa. Irina se porta mal a veces. No ha tenido un comienzo muy
bueno en la vida, pero eso no excusa su comportamiento —su educación de mierda
me enfurece más allá de las palabras.
—No puedo culparla —arqueo una ceja, confundido —. Por quererte todo
para ella —confiesa en un susurro.
No sé qué decir con ella confesando abiertamente algo como esto. Sus
señales contradictorias son confusas por decir lo menos, pero no son recíprocas.
No debería haberla besado, y lo entiendo. Pero he ido de frente desde ese error.
Afortunadamente, veo a la Madre Superiora caminando por el pasillo y me
disculpo.
Renata no oculta su decepción.
La madre superiora está angustiada, lo que no es propio de ella. —¿Qué
pasa? —pregunto, persiguiéndola.
Ni siquiera se dió cuenta de que la estaba siguiendo. —Oh, Aleksei. Por favor
perdoname. Estaba a millas de distancia.

—Pude verlo —respondo, caminando a su lado—. ¿Qué pasa?

Escanea el pasillo, asegurándose de que estemos solos. Cuando lo estamos,


ella revela en voz baja —Se han perdido algunos papeles de mi oficina.

32
Пожар: Fuego.
—¿Podrías haberlos perdido? —pregunto, aunque sé la respuesta.

—No estos documentos. Son las finanzas de los orfanatos, así como una
lista de los benefactores a lo largo de los años.
Ella no necesita deletrearlo. He sido el principal benefactor. ¿Es esto un
ataque personal? Pero nadie sabe que estoy aquí.
—¿No han pasado visitantes inesperados?

Ella niega con la cabeza. —No. Revisé las cintas de seguridad. Y pregunté a
las Hermanas. Nadie ha estado aquí sin motivo. Estoy segura de que tenía estos
archivos en mi escritorio ayer mientras registraba su última generosa contribución.
Esto es malo. Tenemos un espía entre nosotros, pero la pregunta es,
¿Quién?
—Odio cuando tienes esa mirada —dice la Madre Superiora, mirándome de
reojo—. ¿Crees que podrías mirar en el sótano en caso de que los archivara por
accidente? La caja estará etiquetada en incrementos de tres meses para la primera
mitad de este año. Debería haber dos cajas.

—Por supuesto. Lo haré ahora.

Su urgencia es evidente, y ahora mismo, también necesito llegar al fondo de


esto. La madre superiora es meticulosa con su papeleo, así que sé que alguien está
fisgoneando.
—¿Puedes ver a Irina? Se fue bastante enojada conmigo.

—Sí, por supuesto. Debe haber algo en el agua —dice, sacudiendo la


cabeza—. La Hermana Arabella se comportó de manera bastante extraña hace
unos momentos cuando le llegó el turno de ir a la ciudad a montar el comedor de
beneficencia para los indigentes. Ella se negó y se sintió bastante infeliz cuando
insistí en que se fuera.
Trato de no mostrar mi culpa porque estoy seguro de que su mal humor se
debe a mí y a lo que hicimos.
—¿Se fue?
La Madre Superiora niega con la cabeza. —No. Quizás sólo está teniendo un
mal día —ofrece como explicación plausible.
Pero yo sé la verdad.
—Sí, tal vez —respondo, sintiéndome horrible mintiéndole a la Madre
Superiora. Me despido de ella y me dirijo al sótano, con la intención de encontrar
algo, cualquier cosa. Quiero ayudar, ya que así puedo disminuir la culpa que siento
por lo que hice.
Una vez abajo, miro las pilas de cajas de cartón y exhalo. Esto va a llevar
más tiempo de lo que pensaba. Esta locura no tiene orden, así que me arremango
y me pongo a trabajar.
Todo y cualquier cosa que se te ocurra se almacena en estas cajas, excepto
lo que estoy buscando. Haciendo crujir mi cuello de lado a lado, alcanzo la siguiente
caja. No está etiquetada, así que abro la tapa y aparto el polvo.
Mientras hojeo los documentos, una hoja de papel llama mi atención.
Es una carta de la Santa Madre de San Miguel—un orfanato en Savannah.
La carta es corta, pero es de la Santa Madre a la Madre Superiora,
recomendando a Ella para el programa de intercambio. La Santa Madre está
claramente encariñada con Ella usando adjetivos como amable, cariñosa y
compasiva… pero descubrí esta mañana que eso es un montón de mierda. Al igual
que la Madre Superiora cuando Ella se negó a alimentar a los necesitados.
Mi humor está amargado por culpa de ella. No puedo sacarme de la cabeza
la forma en la que se alejó. Ella simplemente rompió sus votos y ni siquiera parecía
preocupada por eso. Esta persona de la que habla la Santa Madre no suena como
la Ella que tiraba de mi cabello y me montaba la cara.
Parece que hay algo raro en todo esto. Pensé que estaría feliz de pasar unas
horas fuera del orfanato y lejos de mí.
Decido hacer una búsqueda rápida en Google, ya que tengo la información
a mano. No puedo ocultar mi decepción cuando la historia se confirma. San Miguel
tiene una Hermana Arabella que es conocida por su trabajo de caridad y una Santa
Madre que canta sus alabanzas.
Quizás sólo saco lo peor de la gente. No sería la primera vez.

Cuando escucho los pasos frenéticos de alguien bajando las escaleras, me


levanto y miro para ver quién es. Es la Hermana Margaret.

Algo está mal.

—Es Irina.

No necesita decir una palabra más.


Empujando las cajas fuera de mi camino, subo las escaleras de dos en dos
con la Hermana Margaret siguiéndome de cerca. —No podemos encontrarla. La
hemos buscado por todas partes. Se ha ido por más de una hora.

Esto es mi culpa.

Debería haberla perseguido cuando se fue angustiada. Simplemente no


pensé que fuera necesario. Estaba demasiado ocupado atrapado en mi propia
mierda para pensar en otra persona, y ahora Irina está desaparecida por mi
egoísmo. Tengo que encontrarla.

El orfanato entra en pánico mientras las hermanas corren alrededor,


llamando a Irina. Los niños miran, confundidos y asustados porque nada como esto
ha pasado antes. Claro, los niños han desaparecido, pero han pasado unos minutos
y no más de una hora.
Ella podría estar en cualquier lugar.

—¡Irina! —grito, corriendo por el pasillo y salgo por la puerta que conduce al
campo de deportes donde estaba esta mañana.
El área no permite muchos lugares para esconderse, pero busco
frenéticamente todos los lugares posibles detrás de los cuales podría esconderse.
No está aquí.
Durante los siguientes treinta minutos, busco en el orfanato de arriba abajo,
mis llamadas a Irina se vuelven cada vez más frenéticas. Pero con cada minuto que
pasa, sé que la Madre Superiora deberá informar a las autoridades.
No puedo estar aquí cuando ella lo haga.

La mitad de la nómina seguro es leal a Serg, como lo fueron antes a mí, así
que no puedo arriesgarme a que nadie sepa que estoy aquí. Sí, la mayoría sabe
que soy un benefactor del orfanato, pero no saben lo estrechos que son mis vínculos
con la Madre Superiora.
Si alguien se enterara, la usaría como garantía. Que yo esté aquí es un
peligro para ella, para todos.
Decido empacar mis cosas y hacerle saber a Renata que puede quedarse
aquí. Sin embargo, no puedo.
Mientras me dirijo al sótano, la puerta de la capilla se abre y Ella sale. Nos
miramos a los ojos, y si las circunstancias fueran diferentes, me complacería mucho
hacerla retorcerse, pero ahora, solo necesito irme.

Paso junto a ella, sin molestarme en decir una palabra. Supongo que esta
mañana se ha dicho suficiente. Tiene su hábito, insinuando que nada está mal con
su fe, bien por ella.

Mientras sigo caminando, escucho pasos que me persiguen. No me molesto


en reducir la velocidad y bajo las escaleras hasta el sótano.

—¿Me estás ignorando en serio? —Ella pregunta, incrédula.

En respuesta, me dirijo directamente a mi bolso, con la intención de empacar


mis pertenencias mínimas y salir de aquí de inmediato. Pero a Ella no le interesan
los momentos de tranquilidad.
—Alek, mírame —su voz muestra una pizca de desesperación, lo que me
confunde.
Dejó perfectamente claros sus sentimientos, o la falta de ellos, esta mañana.
Pero nos sigo la corriente a los dos.

—¿Para qué? No parecías interesada en que te mirara esta mañana —me


doy la vuelta, inexpresivo—. Estoy harto de los juegos mentales. No tienes idea de
quién soy.
—¿Quién eres tú? —Su ira ha hervido a fuego lento.
—No quieres saber.
Ella arquea una ceja oscura.
—Eso es todo lo que quería saber, así que pruébame. Sé que en el fondo...
eres un buen hombre.
No debería atenderla, pero su partida esta mañana fue un golpe a mi ego, y
también me dolió. Es hora de que le muestre cuánto.
—Me arrodillé ante ti esta mañana. Creo que es tu turno de arrodillarte ante
mí.
Su boca se abre porque lee mi estado de ánimo. Si se arrodilla, la castigaré
porque es lo único que anulará esta ira que lo consume todo dentro de mí.
El dolor me libera—siempre lo ha hecho—al igual que el control, y cuanto
más se me escapa, más lo deseo. Más lo necesito. Pero con Ella e incluso Renata,
ellas son las que me controlan. Tiene que parar.
En un momento, fuí despiadado y temido, y necesito serlo una vez más.

—A menos que planees hacer lo que te digo, entonces vete —mis palabras
son impasibles porque las digo en serio.

Ella debe poder sentir la gravedad de mis demandas porque con los ojos fijos
en los míos, cae de rodillas lentamente.

Qué vista. Una hermana en pleno hábito a punto de adorar a otro dios.
Tomándome mi tiempo, camino hacia ella, deteniéndome a pocos metros de
distancia. No rompemos el contacto visual. Me está desafiando, pero no tiene idea
de a quién está desafiando.
—La mujer de la que hablé, Willow —comparto, revelando de quién estaba
hablando durante la confesión—. La compré. Me la vendieron en un juego de
póquer.
Ella no puede ocultar su sorpresa, pero pidió una idea de quién soy.
Entonces, está a punto de conseguirlo todo.
—Yo organicé su secuestro. Le vendaron los ojos, la ataron y se la llevaron
en un yate. Su secuestrador trabajaba para mí porque esperaba liberar a su
hermana, Zoey, que era mi... mascota. Hizo todo, y quiero decir todo —tarareo en
memoria de todas las cosas que Zoey hizo por mí—. Quería complacerme porque
creía que me amaba. La manipulé para que pensara que sí. Como hice con las otras
infinitas mujeres que estaban a mi entera disposición. Pero me aburro muy, muy
fácilmente, por eso quería una nueva mascota.
Ella no puede ocultar su horror por la historia que estoy compartiendo.
» Saint es el nombre del hombre que se suponía que secuestraría a Willow y
me la traería. A cambio, lo liberaría a él y a su hermana. Verás, todo el mundo era
mi prisionero. No se quedaban porque querían, sino porque tenían que hacerlo.
Algo pasa sobre Ella, algo que no esperaba. Lástima.
Aprieto los puños. No quiero su empatía.
—Las instrucciones de Saint eran romperla, enseñarle quién era el amo.
Quería un corderito dócil —se lame los labios con nerviosismo—. Le enseñé a Saint
todo lo que sabía, porque sé cómo manipular a cualquiera para conseguir lo que
quiero. Pero Willow, mi... дорогая33, ella no se parecía a nadie que haya conocido
antes. En lugar de romperla… ella me rompió a mí —confieso con una sonrisa
agridulce.
» Parece que del odio nació el amor porque Saint y Willow lucharon por lo
que querían, y eso era el uno al otro. No dejo de ver la ironía en ello. Ellos se
enamoraron. Independientemente de lo que había hecho, ella lo amaba. Pero yo,
ella nunca podría amarme así.
» Sí, ella se preocupaba por mí, pero yo no era su príncipe azul. Y eso está
bien —sonrío con malicia—. Prefiero ser el villano. Ellos tienen toda la diversión.
—¿Qué le pasó a Zoey? —pregunta, interrumpiendo mi viaje por el carril de
los recuerdos.
Nivelándola con nada más que dureza, declaro —Fue asesinada. Al igual
que Sara e Ingrid. Exploté a otras mujeres porque podía.
Las lágrimas le pican los ojos y yo saboreo cada una. Llora lágrimas que yo
no puedo por las mujeres que merecían mucho más.
—¿Todavía quieres saber quién soy?

Ella se agarra a la cruz alrededor de su cuello como si buscara perdón por


romper sus votos con un monstruo.
—Maté a mis amigos para salvar a Willow. Amigos que conozco desde que
era niño. Así que la razón por la que te digo esto es porque —agarro su barbilla
entre dos dedos y obligo su cabeza hacia atrás para mirarme—, si crees que eres
especial, que puedes hacerme… sentir cualquier cosa, entonces estás equivocada.
No eres especial. Eres solo una conquista, una que fue demasiado fácil de superar.
Una lágrima le resbala por la mejilla. La limpio con mi pulgar antes de llevarla
a mi boca. Su sabor salado es el golpe brutal que necesitaba. Cierro los ojos, inclino
la cara hacia el techo y saboreo el poder que siento.
La lastimé porque ella, ella me lastimó hoy. Se alejó tan fácilmente cuando
yo no pude.
—Bajé la guardia una vez… No volverá a suceder. ¿Entendido? —pregunto,
mirándola una vez que he disfrutado de mi gloria.
Ella asiente, su labio inferior temblando.

33
Дорогая: querida
—Buena chica —la felicito, acariciando su mejilla—. ¿Todavía crees que soy
un buen hombre?
Mirándome por debajo de esas largas pestañas, susurra una sola palabra
que rompe mis paredes: —Sí.
Y ella lo dice en serio.

Después de todo lo que acabo de compartir, no siento una pizca de disgusto.


Es hora de que cambie eso. —¿Quieres que te muestre lo fácil que fue para mí
romperlas?
Con un lento asentimiento, Ella sella su destino para siempre.
—A cuatro patas... Hermana —ordeno, la electricidad me atraviesa.
Hace lo que le ordeno.
Me tomo un momento para apreciar la vista porque es nueva para mí. He roto
muchas mujeres antes, pero ¿Una hermana? Esta es la primera vez para ambos.

Caminando a su alrededor lentamente, inclino mi cabeza hacia un lado,


examinando la forma en que su cuerpo tiembla incontrolablemente. Emoción.
Temor. Puedo olerlo irradiando de ella. He echado de menos este poder.
Una vez que me detengo detrás de ella, alcanzo el dobladillo de su túnica y
lo levanto lentamente. Pulgada a pulgada, descubro sus piernas bien formadas
antes de que su glorioso trasero aparezca a la vista. Su ropa interior está a
segundos de ser lo único que separa su tierna piel de mi castigo.
Desenhebrando mi cinturón a través de las presillas de mis pantalones
negros, lo envuelvo alrededor de mi puño y lo aprieto. La anticipación es tan
satisfactoria como el castigo real, así que alargo la espera, queriendo ver a Ella
retorciéndose de necesidad.
Con forma de melocotón, su culo es suave y jugoso, perfecto para ser
sometido.
El primer golpe aterriza sin problemas en ambas nalgas. No he perdido mi
toque. Ella grita, el impacto la empuja hacia adelante, pero se recupera en posición,
queriendo más.
La golpeo de nuevo, esta vez más fuerte, dejando una marca roja en su
cadera. Me sorprende cuando regresa lentamente a su postura.
—Quítatela —ordeno, mi voz llena de anhelo. El hecho de que quiera esto y
vuelva por más no se parece a nada que pueda describir.
Con dedos temblorosos, se baja la ropa interior.
No dudo y vuelvo a azotarla. Y otra vez.
Sus gemidos me alimentan y el sudor comienza a acumularse en mi frente.
Vuelvo a bajar el cinturón y ella se dobla hacia adelante, gimiendo. Verdugones
rojos cubren su trasero.
—¿Suficiente? —le pregunto, con la esperanza de que ella diga que sí. Pero
niega con la cabeza.
Su cuerpo vibra mientras tiembla con mucha fuerza. Dudo que sea capaz de
soportar más sin ayuda. Por lo general, usaría sus deliciosos mechones como
riendas, pero como no tengo ninguno a mi disposición, hago todo lo que puedo.
Extiendo la mano por encima de su hombro, agarro la cruz alrededor de su
cuello y la atraigo hacia mí, usando el collar largo como una correa mientras la azoto
una y otra vez. Su cuello está arqueado hacia atrás, pero el hábito proporciona
protección de la cadena contra su garganta.
Sus llantos son combustible para mí, y me estremezco de éxtasis absoluto
porque ella puede soportarlo, pero mejor aún, le gusta. Y cuando le pateo
suavemente las piernas para exponer su sexo hinchado, ella anuncia cuánto.

—Más —exige, arqueando la espalda como un gato para que pueda ver su
centro necesitado.
Mi boca estaba en esa dulzura hoy. Todavía puedo saborearla en mis labios.
Mi polla se contrae ante el recuerdo, queriendo más.
Balanceo el cinturón de una manera que golpea su sexo. Hago esto una y
otra vez. Quiere colapsar hacia adelante, pero la restricción alrededor de su
garganta le impide moverse. El crucifijo deja una marca en mi palma de donde lo
agarro con tanta fuerza. Esto es tan blasfemo y amo cada segundo.
Con un último latigazo de mi cinturón, lo dejo caer al suelo, sin aliento y
cubierto de sudor. Libero a Ella, que se inclina hacia adelante, temblando con
pequeños gritos.
Su cuerpo es un cable vivo. Sé lo que quiere. Y después de darme tanto, es
hora de que le devuelva el favor.
Dejándome caer de rodillas detrás de ella, envuelvo un brazo alrededor de
su cintura y la atraigo hacia atrás, presionando su espalda contra mi pecho. Su
cuerpo tembloroso está en llamas bajo el hábito, y siento cuánto es así cuando
levanto la parte delantera de su túnica y hundo dos dedos en su coño.
Grita, estremeciéndose a mi alrededor mientras la estiro ampliamente. Se
siente diferente a todo lo que he sentido antes, y he sentido a muchas mujeres en
mi tiempo. Su ropa interior le llega hasta la mitad de los muslos, pero estorba, así
que, con un fuerte tirón, la arranco y la tiro por encima del hombro.
Abre las piernas ampliamente en aprobación, lo que me permite trabajar en
ella más libremente, gimiendo cuando doy vueltas sobre su clítoris necesitado.
Su carne está resbaladiza, madura y lista para la recolección. —Твоя пизда
прекрасна34 —no puedo evitar el ruso que se derrama de mí.
—¿Q-qué dijiste? —jadea, contorsionando su cuerpo para moverse con el
mío.
—Dije que tu... coño es hermoso —. Es crudo, pero es la honesta verdad del
dios.

Ella gime, echando la cabeza hacia atrás para que estemos juntos con
fuerza.
Se suponía que este acto íntimo era una forma de castigo, pero de repente
me siento como el que está siendo castigado porque ella me pertenece.
Su fuerza, su coraje me alimenta y me doy cuenta de que Ella es más para
mí de lo que yo quiero que sea.
Tiene el poder de ponerme de rodillas, pero yo no puedo. No otra vez.
Tengo... miedo de entregarme a otra de nuevo, sólo para perderla. No lo sobreviviré.

—¿Aleksei? —la Hermana Margaret me llama desde lo alto de las escaleras,


rompiendo de repente el hechizo bajo el que Ella está.

Ella se retuerce, intentando frenéticamente liberarse. Pero no irá a ninguna


parte.
Con mis dedos enterrados profundamente dentro de ella, coloco mi otra
mano sobre su boca para silenciar sus gritos. —¿Sí, hermana Margaret?
No la invito a venir, así que sé que no vendrá aquí. Pero Ella no está al tanto
de este hecho. Continúo hundiendo mis dedos profundamente mientras, al mismo
tiempo, me muevo sobre su centro.
—Hemos encontrado a Irina.
Mierda, Irina.
Todos los pensamientos sobre ella fueron olvidados, lo que parece suceder
mucho cuando Ella está cerca. Olvidé que el mundo exterior existe. Necesito que
esto se detenga. Esto solo terminará con más muerte. No puedo tocar nada sin
lastimarlo.
De una forma u otra, lastimaré a Ella. Y no quiero eso para ella.

34
Твоя пизда прекрасна: Tu coño es hermoso.
Bombeo mis dedos con fiereza, apretando el agarre sobre la boca de Ella.
Puedo sentir que está cerca. La posibilidad de que la atrapen la excita. Coloca una
mano sobre la mía, instándome a que vaya más profundo, más fuerte.
—Está en tu todoterreno. Sin embargo, necesitamos tus llaves porque se
encerró.
El alivio se mezcla con la tristeza. Buscó la comodidad de mi vehículo cuando
yo era la razón por la que estaba melancólica en primer lugar. Esto sólo confirma
mi creencia. Destruyo todo lo que toco.
—Saldré en un momento, hermana. Solo necesito... er, terminar algo primero
—. Los gritos de Ella son amortiguados por mi palma mientras se retuerce contra
mis dedos dentro de ella.
—Bien entonces. Te veré afuera.

Ella muerde el dorso de mis dedos, el agudo ardor de sus dientes me agrada
enormemente. Pero esto era para mostrarle quién soy realmente. Le conté las
atrocidades que cometí. Ahora es el momento de que se lo enseñe.
Justo cuando siento un espasmo alrededor de mis dedos, los retiro de su
sexo.
Gruñe un grito frustrado y confuso mientras se desploma hacia adelante. —
¿Por qué, por qué te detuviste?
—¿Frustrada? ¿Confusa? —pregunto fríamente, lamiendo los dedos que
estaban dentro de ella.
Ella asiente temblorosa mientras se gira sobre su hombro para mirarme. Sus
mejillas sonrojadas serán mi muerte.

—Bien, porque así es como me haces sentir —la dejo ir y me detengo.


Sus ojos se entrecierran y su lujuria pronto se convierte en odio, pero siempre
ha estado ahí. Es tan fácil como accionar un interruptor, y necesito que ese
interruptor permanezca encendido.
Lo que hice fue cruel y degradante, pero esto no puede volver a suceder.
Necesito que me odie porque esto es lo que soy.
El monstruo cruel e insensible que explota todo para su propio beneficio. Ella
quería algo de mí, pero la rechacé porque puedo. Doy y recibo lo que me plazca, y
hasta ahora he dado demasiado. Negarle algo que quería le enseñará a no volver
a pedirme nada.
Así es como rompo a la gente. Tomo y doy. Pero con Ella, no habrá más
donaciones.
Se da la vuelta, negándose a mirarme mientras la dejo de rodillas y en la
cúspide del pecado una vez más. Agarro las llaves de la mesa y entro
tranquilamente al baño para lavarme las manos. Me niego a mirar mi reflejo en el
espejo. No necesito ver mi imagen para saber lo bastardo que soy.
Ella está sentada al final de la cama, con la cara entre sus manos, cuando
subo las escaleras y la dejo sola.
—El fin —cierro el libro, pero los pequeños dedos de Irina se superponen con
los míos, insinuando que no hemos terminado. Incapaz de controlar mi risa, me
rindo—. ¿Estás segura de que no quieres que te lea otra historia?
Me mira como si me hubiera vuelto loco.
Sin embargo, no está muy lejos de la realidad. Han pasado dos días desde
que estuve envuelto en la dulzura de Ella, y han pasado dos días desde que ella no
me dijo una palabra. No la culpo. Conseguí lo que quería: que ella me odiara. Pero
eso no hace que sea más fácil respirar.
Suena mi celular. Es Pavel.
—Hola.
—¿Puedes reunirte conmigo hoy?
—¿Por qué? ¿Tienes un trabajo? —pregunto, frotando la mejilla de Irina
cuando hace pucheros.
—No es un trabajo. Pero tengo algo que quiero mostrarte. Encuéntrame en
el lugar habitual. Es viernes, en caso de que lo hayas olvidado —y cuelga.
Esto es típico, Pavel es un paranoico. Nunca en el teléfono por más tiempo
del necesario. Nuestro lugar habitual los viernes, a esta hora, es una pequeña
lavandería que nunca hace preguntas cuando Pavel trae su ropa blanca manchada
de rojo porque es una fachada de negocios para su lavado de dinero.
Es un socio silencioso, por lo que nadie puede rastrear ningún trato ilegal
hasta él. El gerente no cuestiona nada. Trabajar allí significa que tiene un salario fijo
y nadie se atreve a meterse con ella mientras esté bajo la protección de Pavel.
—Tengo que salir un rato. Volveré pronto.
Irina asiente con un pequeño ceño fruncido mientras lleva el libro a su pecho.
—¿Qué tal si te traigo algo de Medovik35?
Sus ojos se iluminan mientras se lame los labios felizmente. El soborno del
pastel de miel funcionó. Me aseguraré de traer de vuelta el trozo más grande que
pueda encontrar.

35Medovik: El Medovník Медовнік en idioma ucraniano es pastel de miel se trata


de una especialidad de repostería muy popular en la Gastronomía de Ucrania,
donde resulta muy fácil de encontrar en cualquier pastelería.
Besando su frente, me dirijo a la salida mientras tengo las llaves y la billetera
encima. Al doblar la esquina, me detengo en seco cuando una cabeza de cabello
castaño dorado que fluye me llama la atención.
—¿Дорогая36?
Sin embargo, cuando Renata se da la vuelta, mi esperanza se convierte en
decepción.
—¿A dónde vas? —pregunta cuando ve las llaves de mi SUV en la mano. La
hermana Yali nos deja para hablar en privado.
Aclarándome la garganta y olvidándome de la nostalgia, respondo: —A
encontrarme con un amigo. No tardaré.
—¿Puedo ir contigo? —me mira con esos grandes ojos azules y, en contra
de mi buen juicio, asiento.
Sonríe, recordándome de nuevo mucho a Willow.
—Gracias. Quiero... —mira a su alrededor, asegurándose de que estamos
solos, antes de susurrar— comprar un regalo de cumpleaños para la madre
superiora. La hermana Yali me acaba de hablar de su fiesta sorpresa.
Me olvidé por completo de la fiesta. No hay forma de que asista, pero sería
bueno que Renata hiciera algo más que cocinar y limpiar. Desde que llegó aquí, se
ha asegurado de hacer todo lo posible y ayudar en todo lo que pueda.
La madre superiora y las hermanas no esperan que haga nada de esto, pero
apenas la he visto. Está demasiado ocupada en la cocina o fregando el suelo. No
sé si necesita estar ocupada para ayudar a distraerse de las cosas. Le disparó a un
hombre.
Se lo merecía, pero no estoy seguro de que eso disminuya la culpa.
Abro la puerta trasera con la llave maestra que tengo. La Madre Superiora
me ha dado todos los códigos de acceso y una llave maestra para las puertas. No
me explicó por qué, pero sé que es porque quiere darme un pase de acceso total
en caso de que necesite huir en la oscuridad de la noche.
Una vez que estamos en mi camioneta, enciendo la radio para llenar el
incómodo silencio y conduzco hacia la salida. Tecleo el código en el panel y espero
a que se abran las puertas. Por lo general, las Hermanas no se molestan en cerrar
esta puerta porque los niños no pueden volver aquí.
Se usa solo para entregas. Pero ahora, la seguridad es estricta. Tiene que
serlo.

36 Дорогая: Cariño. Querida. Cielo.


La lavandería está a unos veinte minutos en coche, lo que de repente se
siente como dos horas porque no puedo olvidar lo mucho que Renata se parece a
Willow.
Ahora que está a salvo, sus paredes se han derrumbado y puedo ver a la
joven vibrante y despreocupada que es.
Resplandece, como lo hizo Willow una vez.
—¿Qué? —y cuando habla, su acento americano me engaña haciéndome
creer que podría serlo.
Pero nadie puede ser ella.
Renata se frota la nariz, pensando que la estoy mirando porque tiene algo en
la cara. Pero lo que estoy mirando no se puede borrar.
—Nada —respondo, devolviendo mi atención a la carretera—. ¿Cómo estás?
Cuando ella no responde, me pregunto si me escuchó. Pero cuando se ríe,
sé que lo ha hecho.
—¿Cómo crees que estoy?
Está en lo correcto. Hasta los que le quitaron el sueldo, simplemente está
llenando el tiempo.
—Haré los arreglos necesarios para tu pasaje seguro de regreso a casa —
revelo, decidiendo hablar con Pavel sobre esto hoy. Si ella cumple su parte del
acuerdo, yo también lo haré.
—¿Puedes hacer eso? —su sorpresa por mi competencia es ofensiva, pero
no puedo culparla. Serg ha manchado mi nombre. Pero verá de lo que soy capaz
cuando me encuentre cara a cara con mi medio hermano.
—Puedo hacer eso —confirmo con una sonrisa—. Sin embargo, si quisieras
irte antes, siempre podrías decirme dónde se encuentran.
Ella se burla.
—No lo creo. El hecho de que estemos jugando bien no significa que confíe
en ti.
Valió la pena el intento.
Es una chica inteligente. Mientras la necesite, sabe que está a salvo. Estoy
seguro de que no me dirá nada hasta que tenga su pasaporte en la mano. Su
libertad a cambio de la cabeza de mi familia. Es un trato justo.
—La Madre Superiora no querrá regalos —digo, decidiendo cambiar de tema.
—Lo sé, pero ella ha sido tan buena conmigo. Quiero regalarle algo para
mostrarle mi gratitud.
Es un buen gesto, pero la Madre Superiora no funciona de esa manera. Sé
esto de primera mano. Pero estoy de acuerdo con Renata.
—¿Qué estás pensando en conseguirle?
Frunce los labios como si pensara.
—No lo sé. ¿Quizás una vela?
No puedo dejar de sonreír porque la Madre Superiora tiene suficientes velas
en la capilla. Pero no arruinaré la diversión de Renata.
—Por supuesto. Lo que sea que pienses.
Siente mi cinismo y dice bruscamente.
—Quizás un organizador de escritorio porque Dios sabe que lo necesita —
sale antes de que pueda retractarse, y lo sabe.
Volviéndome para mirarla, le pregunto: —¿Cómo sabes cómo es su
escritorio?
La puerta de la Madre Superiora casi siempre está cerrada. Entonces quiero
saber cómo lo sabe. Tira nerviosamente de su cinturón de seguridad.
—Solamente lo sé.
—Eso no es una respuesta.
Tiene unos segundos para responder antes de que me detenga y le fuerce
una respuesta, y ella lo siente.
—Fui a verla, a buscar consejo —revela con un suspiro apresurado.
—¿Consejo sobre qué? —pregunto entre dientes apretados.
Ella elige permanecer en silencio, lo que no funcionará a su favor.
—Renata, ayúdame Dios...
—¡Sobre mis sentimientos por ti! —ella lloriquea, mirándome.
Abro, pero pronto cierro la boca porque no esperaba esa respuesta.
¿Sentimientos?
¿Qué sentimientos? ¿Y habló con la Madre Superiora? De repente me siento
mortificado.
—¿Feliz? —ella ladra. Echándose hacia atrás en su asiento, cruza los brazos
y vuelve la mejilla para mirar por la ventana.
No, no estoy feliz. Estoy confundido.
Afortunadamente, la lavandería aparece a la vista, poniendo fin a esta
conversación tan incómoda. Pavel ya está aquí. Estaciono mi camioneta y Renata
abre la puerta antes de que yo tenga la oportunidad de apagar el motor. Se abre la
puerta de la lavandería y Pavel mira a Renata y luego a mí. Él está claramente
descontento de que ella esté aquí.
—¿Por qué está ella aquí? —Pavel pregunta en ruso.
Cerrando mi vehículo, no me molesto en responder porque sé que Pavel no
apreciará el sentimiento. Me reclamara por ser un tonto.
Buscando en mi bolsillo mi billetera, le doy a Renata algo de dinero.
—Hay una panadería a la vuelta de la esquina. ¿Puedes pedir un Medovik?
Es un pastel de miel —explico—. Y esto debería ser suficiente para un regalo de
cumpleaños.
Arrebata el dinero de mi mano, pero luego asiente.
—¿Llaves?
La miro con sospecha.
—Estoy segura de que no quieres que me una a ti y a tu amigo —entrecierra
los ojos cuando mira a Pavel—. Una vez que termine, te esperaré en la SUV. No
esperaré en la acera como un perro, esperando a su amo. Además, no es como si
pudiera ir a ningún lado sin que me veas.
Está avergonzada por lo que compartió, y la única forma en que sabe cómo
responder es actuando agresivamente.
Está en lo correcto. La camioneta está estacionada frente a la lavandería. Ni
siquiera podía poner la llave en el encendido antes de que Pavel la mate a tiros, así
que coloco mis llaves en su palma abierta.
—Gracias —se marcha, negándose a reconocer a Pavel.
Esta parte de la ciudad es tranquila con solo un puñado de tiendas
administradas por familias que no quieren problemas. No puede aventurarse lejos,
pero Pavel no oculta su desaprobación. Vuelve a la lavandería, un gesto silencioso
que debo seguir.
Doy un saludo a Mariska, la gerente, siguiendo a Pavel de regreso a su
pequeña oficina. Cierro la puerta detrás de mí. Se sienta en su escritorio con los
labios apretados.
—No has aprendido nada —dice, sacudiendo la cabeza.
Tomando asiento en la silla de cuero rota, giro mi dedo en el aire, insinuando
si él tiene un punto, entonces lo hago.

—¿Es porque se parece a Willow? ¿Es por eso que estás siendo tan tonto?
—entonces él ve el parecido también.

Bien, al menos sé que no estoy perdiendo la cabeza.

—No, es porque ella tiene la información que necesito —le explico con calma,
pero Pavel no se lo cree—. Me da una ventaja. He estado buscando a ese hijo de
puta durante tanto tiempo. Ya terminé de buscar. Solo quiero que esto se haga.

— ¿Estás seguro de eso? —pregunta Pavel.

Antes de que pueda preguntarle qué quiere decir, mete la mano en el cajón
de su escritorio y saca un iPad. Lo desliza sobre el escritorio para que pueda ver lo
que hay en la pantalla.

Al extender la mano, veo que es la página de Instagram de Renata.

Al desplazarme por las imágenes, veo que su historia concuerda. La última


foto que publicó fue tomada en Moscú. Parece que viajaba con tres chicas y parecen
felices. Normal. Ningún juego sucio que pueda ver.

Una chica rubia con una sonrisa brillante parece ser la mejor amiga de
Renata, ya que están en muchas fotos juntas, riendo y divirtiéndose.

Mirando el resto de su página, veo que trabajaba en un bar en Chicago. Tenía


un perro blanco y esponjoso y un gato que parecía enojado. También es una de
esas personas a las que les gusta documentar cada comida que han comido.

No tengo idea de por qué Pavel me muestra estas tonterías.

—Felicitaciones, has aprendido a usar las redes sociales —bromeo.

Sin embargo, Pavel no ve el lado divertido.

Colocando sus dedos frente a él, pregunta: —¿Cuánto tiempo dijo que estuvo
cautiva?

—Tres meses.

Pavel asiente, haciendo un gesto con la cabeza hacia el iPad.


—¿No te parece extraño que ningún comentario sobre sus fotos pregunte
dónde está? Si ha estado desaparecida durante tres meses, ¿no crees que un
padre, un hermano, un familiar, un amigo, alguien comentaría sus fotos y le
preguntaría dónde estaba?

Rápidamente reviso sus comentarios sobre las fotos y veo que Pavel tiene
razón. Si faltaba, seguramente alguien se acercaría a ella y le preguntaría dónde
estaba.

—Tiene una hermana mayor. Desplázate hacia abajo. Parecen bastante


cercanas. No puedo imaginar que estaría tan callada que su hermanita haya
desaparecido. A no ser que…

—¿A no ser que… qué? —pregunto, mirando desde el iPad.

—A no ser que ella no se haya perdido en absoluto.

—Entonces, ¿quién es ella?

Pavel se encoge de hombros y parece realmente desconcertado.

—No la conozco, así que no puedo decirte eso.

Esto es malo.
—¿Descubriste algo más sobre ella?

El niega con la cabeza.


—Nada que te interese. Parece relativamente aburrida. Pero Alek, algo no
está bien con ella. ¿Qué haría Aleksei Popov, si fuera rey de esta jodida ciudad?

Recostándome en mi asiento, suspiro.

—He sido demasiado indulgente con ella. Es por su parecido con Willow —
confieso—. Pero ella conoce a Serg. De eso estoy seguro. Simplemente no sé
cómo. Ella no tiene contacto con el mundo exterior. No sé cuáles son sus
motivaciones.

—Bueno, es hora de que lo descubras —dice Pavel con severidad.


Ella apenas sabe nada de mí. Si Serg la hubiera enviado para espiarme, ya
habría venido a buscarme. La paciencia no es una virtud suya.
Intento pensar como él.
¿Cómo están conectados? ¿Qué haría yo si fuera él?
Su parecido con Willow no puede ser una coincidencia. Pero no entiendo cuál
puede ser su conexión con él. Hay demasiados qué pasaría si.
—¿Cuándo te encuentras con Santo? —Pavel pregunta, cambiando el ritmo
de la conversación.
—Solo estoy esperando su llamada. Supongo que incluso si estaba dudando
sobre hacer esto, ahora no tengo otra opción. Puede que necesite toda la mano de
obra de mi lado ahora, dependiendo de quién sea Renata.
Pavel asiente.
—Justamente estuve pensando en eso. Hasta que descubras quién es,
considérala una enemiga, Aleksei. ¿Recuerdas lo que solías hacer con tus
enemigos?
—Sí, мой друг37. No necesito un recordatorio.
Cree que he perdido los nervios. Pero no en esta circunstancia. Si Renata es
un topo, se le tratará en consecuencia.
—Bueno. No importa nuestro pasado, odio ver que se burlen de ti.
Inclinándome sobre su escritorio, le paso el iPad. Ya he visto suficiente.
—No por mucho tiempo —afirmo, poniéndome de pie—. Ya sea que Renata
o Santo me lleven a Serg, los encontraré a él y a Zoya, y ellos pagarán, pagarán
dolorosamente por lo que han hecho.
Pavel asiente con aprobación.
—Bueno. Necesitas hacer un ejemplo de ambos. Y necesitas que ese
ejemplo sea muy público. Es la única forma de recuperar su estatus.
Él tiene razón. Y si Renata es una espía enviada por Serg, entonces también
tendré que hacer de ella un ejemplo.
—Cuando llegue ese momento, espero que me hagas el honor de estar a mi
lado.
No espero una respuesta. No es así como Pavel y yo operamos. Decimos lo
que necesitamos y luego nos ponemos en camino.
Me despido de él y de Mariska cuando salgo de la tienda.

37 мой друг: Mi amigo


Renata está esperando en la camioneta. Cuando me ve, vuelve la mejilla
para mirar por la ventana. Cada acción que ahora escudriño de una manera que no
lo hacía antes, pero debería haberlo hecho.
No insinúo que algo anda mal cuando abro la puerta. La caja en su regazo
significa que encontró el Medovik, y hay una bolsa de regalo a sus pies. Sin
embargo, no digo nada. Encendiendo el motor, conduzco de regreso al orfanato,
planificando cómo voy a abordar esto.
No tengo idea de cuál es su objetivo, pero tengo la intención de averiguarlo
en el momento en que regresemos. La pregunta sigue siendo, ¿qué pasa cuando lo
hago? Si está trabajando con ese hijo de puta, no me deja otra opción.
Agarrando el volante, me doy cuenta de que no sé si puedo hacerlo. El único
mensaje que Serg entenderá es su cadáver mutilado, entregado en su puerta en
una caja y envuelto con un lazo rojo. Me aseguraré de que me cuente todo y solo
entonces mostraré misericordia al entregar la muerte.
Mi estómago se revuelve de disgusto, pero Renata tomó su decisión. Y eligió
el lado equivocado.
Cuando el orfanato aparece a la vista, no se me escapa el significado de lo
que estoy dispuesto a hacer en un lugar sagrado. He faltado al respeto a toda la
base del orfanato. Desde mi relación con Ella hasta ahora, tener pensamientos
asesinos, solo refuerza el hecho de que soy un mal hombre.
Cruzo las puertas y aparco la camioneta. Esto no tiene por qué suceder.
Puedo encontrar otra forma. Pero cuando pienso en lo que está en juego, me doy
cuenta de que la respuesta es no, no puedo. Necesito que esto suceda ahora.
Justo cuando abre la puerta, agarro suavemente su muñeca.
—¿Vendrías al sótano conmigo? Quiero hablarte de lo que está pasando con
nosotros.
Parpadea una vez, lamiendo sus labios brillantes mientras se gira sobre su
hombro para mirarme. Esta es la primera vez que reconozco un "nosotros". Pero
simplemente no es la forma en que ella piensa.
Puedo sentir sus sospechas y casi espero que diga que no. Pero sé que no
lo hará.
—Bien.
Se aparta de mi agarre y sale del vehículo con la caja y la bolsa de regalo en
las manos.
Nos paramos separados, sin decir una palabra cuando comenzamos a
caminar hacia el sótano. Se siente como una marcha de la muerte, y supongo que
de alguna manera lo es. Cuando llegamos a la puerta del sótano, la abro y le hago
un gesto a Renata para que vaya primero.
No ve el significado de mis acciones porque cuando está a la mitad de la
escalera, cierro y bloqueo la puerta detrás de mí. No hay forma de que ella escape.
Una vez que bajamos las escaleras, coloca los artículos sobre la mesa y se
vuelve para mirarme con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Entonces, ¿de qué quieres hablar?
No hay forma de endulzar esto, y no tendré ningún placer en torturarla.
Entonces, me paro al pie de la escalera, prohibiendo una salida.
—Quiero saber por qué estás aquí —comienzo con calma, mirándola de
cerca.
He aprendido que Renata es una excelente mentirosa, así que necesito estar
atento a cualquier signo de engaño.
—¿Qué quieres decir? —pregunta, igualando mi tranquila compostura. No
siente ninguna amenaza, todavía.
Levantándola con una mirada fría, le respondo.
—Quiero decir, ¿cuál es tu conexión con Serg?
Abre la boca, pero extiendo la palma de mi mano, deteniéndola.
—Guarda tu aliento. No me interesan tus mentiras. Tienes una oportunidad
y solo una oportunidad de decirme la verdad.
Cuando se ríe, me doy cuenta de que esto se va a complicar.
—Te estoy diciendo la verdad. Ahora, sal de mi camino. Terminé con tu
paranoia.
Se inclina hacia adelante, tratando de pasar a mi lado, pero yo me mantengo
firme. Puedo ver en la forma en que su labio inferior tiembla y sus pupilas se
oscurecen que está asustada. Pero ella no retrocede.
—Gritaré —amenaza, mirándome con saña.
—Bien. Me gusta cuando gritan —digo con una sonrisa.
Ella debe poder leer mi determinación porque retrocede lentamente, mirando
frenéticamente alrededor de la habitación en busca de una salida. No hay una.
La sigo lentamente, sin apartar la vista de ella. Coge todo lo que puede
encontrar y me lo arroja. Esquivos libros voladores, adornos y cualquier otra cosa
que pueda usar como arma. Su reacción prueba su culpa.
Me enoja y entristece todo al mismo tiempo.
Choca contra un armario viejo, aullando de miedo.
—¡No sé nada! —llora mientras las lágrimas llenan sus ojos.
Pero lo hace.
—Ojalá pudiera creerte, малышка38, pero no es así. Por eso voy a odiar lo
que tengo que hacer.
—¿Qué quieres decir? —pregunta, una lágrima rodando por su mejilla.
—Sabes a lo que me refiero —digo sin emoción mientras busco en mi bolsillo
y saco mi cuchillo.
Sus ojos se abren cuando se enfoca en la hoja.
—Por favor, no —lloriquea, sacudiendo la cabeza—. Serg me secuestró. ¡Te
estoy diciendo la verdad!
El gabinete le prohíbe moverse, así que camino lentamente hacia ella. Está
congelada de miedo.
—Sé que no lo estas —discuto con calma—. Si eso fuera cierto, ¿por qué tus
redes sociales no tienen ni un indicio que respalde esta afirmación?
Agarra el armario detrás de ella con tanta fuerza que sus nudillos se ponen
blancos.
—Creo que si tu historia fuera, de hecho, cierta, entonces habría al menos
un comentario de tus amigos y familiares preguntando dónde estabas. Pero parece
que no pasa nada. Y eso es porque en realidad no estás perdida, ¿verdad?
Ella niega con la cabeza, ahora caen más lágrimas.
—Por favor, no —grita, que es la primera vez que la veo acobardarse ante el
miedo.
Hasta ahora no ha sido más que fuerte, pero ahora está asustada porque
sabe que he descubierto su secreto. Y ahora debo tratar con ella en consecuencia.
—Lo siento, малышка. Realmente, pero no puedo permitir que un espía viva.
Mis palabras incitan un fuego debajo de ella, e intenta huir, pero me lanzo
hacia su muñeca, atrayéndola hacia mi pecho. Ella lucha locamente, gritando a todo
pulmón. Pongo una mano sobre su boca, ignorando la bilis que sube por lo que
estoy a punto de hacer.

38 Малышка: Pequeña, Nena.


—Shh, shh —susurro en su oído, quitando mi mano de su boca, solo para
llevar la hoja a su garganta—. Todo puede terminar. Todo lo que tienes que hacer
es decirme la verdad.
Ella se agita contra mí, pero yo la agarro con fuerza. Su corazón golpea
salvajemente contra mi brazo sobre su pecho, al igual que sus lágrimas cuando
mojan mi mano cuando caen por su barbilla.
― ¿Por qué te envió Serg? ―pregunto, presionando la hoja sobre el hueco
de su garganta. Cortaría su piel suave como un cuchillo caliente a través de la
mantequilla―. ¡Respóndeme!
Tiembla incontrolablemente, sollozando y con arcadas, las palabras se le
escapan. Tiene miedo, por eso mis métodos no suelen ser tan groseros. La
seducción es mucho más efectiva que el miedo.
Cuando ella no responde, me doy cuenta de que tendré que intentar otro
enfoque.
Caminando hacia la cama, la tiro sobre ella, boca abajo. Cuando ella intenta
levantarse, presiono mi cuerpo sobre el de ella, inmovilizándola contra el colchón.
―Tal vez pueda conseguir que hables de otra manera.
Con la hoja aún presionada contra su garganta, levanto el dobladillo de su
vestido y le bajo la ropa interior. Ella se retuerce salvajemente, sus gritos ahogados
en la almohada mientras la refrenan con mi peso. Me siento mal del estómago al
hacer esto, pero necesito que hable.
Nunca la tomaría sin permiso, pero ella no lo sabe. La necesito paralizada de
miedo. Necesito que sepa que he terminado de jugar. Quienquiera que ella crea que
soy, soy mucho peor. La he puesto de rodillas y he tratado de someterla, pero no
ha funcionado.
Entonces este es el último recurso.
Torciendo mi cuerpo, llevo mi mano hacia su trasero flexible y la azoto con
fuerza. Sin embargo, no hay ningún placer detrás de esto. Es puramente un castigo
degradarla y romperla para que me diga la verdad. Su cuerpo se agita en la cama
por la fuerza de mis caricias, que continúo entregando hasta que jadea por aire.
―P-por favor, d-detente ―suplica, cada vez más flácida.
Su carne está en llamas bajo mi mano. Sé que he ganado.
― ¿Por qué estás aquí? ―repito, revelando que es la única opción cuando
me dice la verdad.
Con un sollozo gutural, la verdad sale de ella.
―Porque tiene a mi mejor amiga. Nos secuestró a las das. Me dejó ir, pero
está reteniendo su rescate. Nos hizo llamar a nuestras familias, diciendo que Olivia
y yo estábamos bien y que decidimos extender nuestro tiempo en el extranjero. Nos
permite "registrarnos" de vez en cuando para no despertar sospechas. Si no
hacíamos lo que decía, nos amenazaba con castigarnos o algo peor. No teníamos
elección. Por eso mis redes sociales parecen normales. Nadie sabe que estamos
perdidas.
Esto es mucho peor de lo que esperaba.
―Mi trabajo consistía en seducirte para que me lo contaras todo y luego
transmitirle todo a Serg en la reunión.
― ¿Entonces no hay reunión entre él y Raúl?
Ella niega con la cabeza, llorando.
―Era una trampa. Iba a llevarte allí, pensando que tendrías ventaja. Pero en
realidad, él lo haría. Sabía que ibas por él cuando no tuvo noticias de su amigo. Por
eso me dejó ir. Él sabía que mi similitud con la mujer que amas te tocaría las fibras
del corazón y que me mostrarías misericordia.
Ese hijo de puta.
―Tenía que averiguar todo sobre tus conexiones para que él pudiera
explotarlas. Sus aliados ya no son aliados porque su lealtad sigue contigo... y él lo
odia. Pero te callas. No puedo sacar nada de ti. Traté de seducirte, pero, tu interés
está en otra parte, ¿no?
Y ella tiene razón. En todos los aspectos.
― ¿Entonces tú y Raúl?
―Toda una mierda ―confirma en voz baja―. Pero lo que dije sobre estar
atada a ese radiador, no estaba mintiendo. No importaba que las quemaduras de la
cuerda fueran tan malas que apenas podía moverme; Serg todavía nos usó a Olivia
y a mí para su placer día tras día.
Ella dijo que él nunca la violó. ¿Eso también fue mentira?
De repente siento que me voy a enfermar.
Bajándome de ella, paso una mano por mi rostro, disgustado más allá de lo
creíble por lo que acaba de compartir.
El culo crudo de Renata me mira fijamente, confirmando que no hay
redención para mí porque le creo. Esta historia tiene más sentido que ella
escapando con la ayuda de Raúl. Y la razón por la que le creo es porque una vez
ideé este plan exacto.
¿No retuve a Zoey por “rescate” mientras obligaba a Saint a recuperar a
Willow por mí?
Su recompensa: dejaría ir a Zoey.
El amor es una herramienta peligrosa, sobre todo si cae en manos de un
villano porque casi siempre se puede utilizar como garantía. Justo como lo ha hecho
ahora.
Serg ha imitado cada uno de mis movimientos, ¿y por qué no? He dejado los
planos. Este es mi karma para Saint y Zoey.
―Mi amiga todavía está con él. Por favor, ayúdame a ayudarla ―suplica,
agarrando las sábanas con ira. ―Es un monstruo. Por favor, no me mates. Si no
tengo éxito, su sangre estará en mis manos.
Debería, pero no lo haré. Esto muestra debilidad, pero me gusta pensar en
ello como compasión. Además, todavía la necesito. Todavía me llevará hasta Serg.
Poniendo el cuchillo en mi bolsillo, entro al baño, mojando una toalla de mano
con agua fría. Renata todavía está acostada boca abajo, sollozando cuando vuelvo
a entrar en la habitación y me siento en la cama a su lado.
―Y yo también ―digo, refiriéndome a su comentario sobre mi medio
hermano mientras le aplico suavemente la tela en el trasero.
Sisea, y sé que duele. La huella del anillo que llevo en mi meñique es
claramente visible en su piel. No niega mi reclamo, y ¿por qué lo haría? Yo soy un
monstruo.
―Recuperaré a tu amiga ―afirmo, atendiendo sus heridas―. Asistiremos a
esa reunión según lo planeado. Y yo tendré la ventaja, no él.
Los detalles deberán ser discutidos con Pavel, pero Serg ha hecho este
esfuerzo porque se da cuenta de que sus días en la cima están contados. Él será la
razón de su propia desaparición. Su descuido, su arrogancia serán la causa de su
muerte.
Y estaré allí, mirándolo con una sonrisa.
Sin embargo, cuando escucho una voz detrás de mí, sé que esa sonrisa no
vendrá en mucho tiempo.
―Qué... yo... oh, Dios.
Volviéndome sobre mi hombro, veo a Ella a unos metros de distancia,
mirando una vista que podría malinterpretarse en una docena de formas. Pero
considerando que su trasero estaba en carne viva hace solo unos días, ha llegado
a la conclusión más obvia.
―Ella —comienzo, pero ella niega violentamente con la cabeza, no
interesada en nada de lo que tengo que decir.
Echa una última mirada a Renata en la cama frente a mí, con el culo
descubierto, antes de girar sobre sus talones y subir corriendo las escaleras. Parece
que una puerta cerrada no significa nada para la hermana curiosa.
Renata lo ha presenciado todo. Cuando abro la boca, ella asiente hacia la
escalera.
―Ve. Quiero estar sola de todos modos.
Por supuesto, que lo quiere.
Pasándole la toalla de mano, dejo a Renata sola y persigo a Ella. He
escondido mis objetos de valor detrás de la pared de ladrillos del fondo. Los ladrillos
sueltos eran el lugar perfecto para esconder las pertenencias. El hecho de que
Renata haya compartido la verdad no significa que confíe en ella.
En todo caso, me hace más cauteloso con ella.
Puede que haya descubierto la verdad con Renata, pero ¿a qué precio? La
expresión del rostro de Ella confirmó su total disgusto al encontrarme en una
posición comprometedora con otra mujer. No importa cuánto la empuje, ella regresa,
el doble de fuerte. Ya no sé qué hacer.
Sé que Ella está arrepentida de sus pecados, así que solo estará en un lugar.
Al abrir la puerta de la capilla, la veo en el banco delantero, arrodillada y rezando a
su Dios.
Cerrando y bloqueando la puerta, camino por el pasillo lentamente. Sabe que
voy porque no enmascaro mis pasos. Estoy preparado para cualquier cosa. No se
da vuelta cuando me siento en el banco detrás de ella. Continúa rezando con el
rosario firmemente agarrado en las manos.
Al mirar el crucifijo del altar, le confieso a mi dios o, mejor dicho, a mi diosa.
―Por favor déjame explicarte. No es lo que parecía.
Ella no responde.
―Está bien, supongo que lo fue ―retrocedo porque esos verdugones
estaban allí gracias a mis manos―. Pero no fue porque quisiera ... no como lo hice
contigo.
Sus hombros se levantan con ira. De repente me quedo sin habla, no tiene
sentido.
―Ella, por favor mírame.
―No quiero mirarte. Me das asco. Pero lo peor de todo es que me disgusto
más.
Lo suficientemente justo.
―Tienes todo el derecho a odiarme ―le digo, acercándome arrodillándome
en el cojín del banco y buscando en mi bolsillo la postal―. Tienes que mantenerte
alejada de mí. Lastimo todo lo que toco.
Desplegando con cuidado la postal de Willow, me doy cuenta de que, debido
a la locura de los últimos días, me había olvidado por completo de leer la que acaba
de enviar. Esto no es propio de mí. ¿Quizás así es como comienza el dejarla ir?
Trazo su letra con la yema del dedo, preguntándome qué diría si me viera
ahora.
― ¿Por qué bajaste al sótano? ¿Supongo que usaste la llave maestra para
entrar? ¿Por qué? ¿Por qué no puedes mantenerte alejada?
Todo lo que tengo son preguntas porque no entiendo este tirón entre
nosotros.
Ella sabe lo que soy. Y sé quién es ella. Sin embargo, nada de eso parece
importar cuando estamos juntos. Debería, pero no es así.
―Simplemente usas y abusas de las personas para tu beneficio ―escupe,
con los ojos todavía enfocados en el altar―. He tratado de ignorarte porque Alek,
eres un hombre deshonroso, pecador y... un asesino.
Agacho el cabeza avergonzado.
―Las cosas que me has hecho, las cosas que me has hecho sentir, debería
avergonzarme de que las manos de un monstruo puedan sentirse tan bien. Pero no
lo estoy... y ese es el problema. Si parece que no me importan todas las cosas viles
que has hecho, ¿qué dice eso de mí?
Levantando lentamente la barbilla, mido mi respiración porque no sé a dónde
va con esto.
Se vuelve sobre su hombro, su atención clavada en la postal en mis manos.
Ella sabe quién es el remitente.
―Estás así por ella. Te has encerrado porque te enamoraste de alguien que
no te quería. Y para alguien que está tan acostumbrado a obtener todo lo que quería,
ella no solo rompió tu corazón, rompió tu orgullo. Eres cruel por ella.
Aprieto los dientes, mi temperamento se dispara cuando ella habla de esas
cosas sobre Willow.
―No sabes nada de ella ―le advierto, queriendo hacerle cosas horribles por
insultar a mi Дорогая.
―Eso puede ser cierto, pero sé que nunca más quieres ser vulnerable
porque eso te hace humano. Eso te hace susceptible a ser herido de nuevo.
Antes de que tenga la oportunidad de condenarla por manchar el nombre de
Willow, se lanza a por la postal y me la quita de las manos. Se desliza por el banco
y corre hacia el altar, usándolo como una barricada entre nosotros.
La persigo con el corazón en la garganta, pero cuando agita la postal en el
aire, me detengo repentinamente y la miro por encima del altar.
―Una… jodida postal provoca más una respuesta tuya que cuando me
robaste el placer. Eso es cruel. ¿Ves lo mal que está eso, Alek?
―Sí, lo sé ―digo rápidamente, aceptando todo lo que ella dice―. Solo
devuélvemelo.
― ¿Esto? ―Ella responde inteligentemente, agitándolo en el aire―. Me
hiciste sentir como nada más que una puta. ¿Lo sabes? Me alejas, pero no puedo
decir que no. Y estoy harta de ser débil. Quiero saber por qué haces eso. ¿Por qué
muestras compasión, solo para luego eclipsarla con crueldad? No lo entiendo.
―Yo tampoco ―confieso, mirando la postal que agarra con fuerza en su
mano. Se siente como si estuviera apretando mi corazón―. ¿No ves? Necesito que
seas tú quien se vaya porque no puedo hacerlo. Necesito dejarte en paz, pero no
puedo. Y la última vez que me sentí así… la gente murió. La gente se fue. Me quedé
solo para recoger los pedazos. Yo era débil. No puedo volver a ser eso nunca más.
― ¿Por qué le hiciste eso a Renata? ―pregunta, pareciendo ahogarse con
su nombre.
―Porque ella me mintió. Y no me gustan los mentirosos. ¿Está mintiendo
sobre algo, hermana? ―Sé que Ella no es un ángel; como monja a los veintiocho
años, tiene que haber un secreto que guarda para estar aquí.
―No ―responde ella, su pecho subiendo y bajando con su respiración
dificultosa.
Ella está mintiendo. Su hermandad no se debe simplemente a que se
enamoró del hombre equivocado. Un pecador reconoce a un compañero
delincuente, y Ella es tan malvada como yo. He conocido a mi pareja, en más de un
sentido.
―No te creo ―le desafío con una sonrisa.
―No me importa lo que creas ―escupe, con las mejillas enrojecidas de ira.
La hermana tiene mal genio. Y cuando asoma su cabeza diabólica, yo
respondo de formas que no debería.
―Creo que estás celosa por lo que viste. Desearías que fuera tu magnífico
trasero el que estaba azotando.
Ella aprieta la mandíbula.
―La verdad duele, ¿no? ―me burlo, disfrutando demasiado de esta broma.
Ella se pasa la lengua por la mejilla, antes de revelar cuánto puede doler.
―Seguro que sí, Aleksei ―y con un movimiento suave, rasga la postal en
medio.
Simplemente miro la postal en sus manos, partida por la mitad, como mi
corazón. No era simplemente una postal para mí. Era el significado detrás de eso;
el hecho de que Willow, después de todo lo que le hice, todavía se preocupa lo
suficiente como para enviarme algo para demostrar que está pensando en mí.
Y ahora, está arruinado en manos del diablo.
―Oh ―inclino mi rostro hacia el techo, inhalando profundamente―, te vas a
arrepentir de haber hecho eso.
Igualo a Ella con nada más que una mirada depredadora, ella sabe que el
juego está en marcha, no hay vuelta atrás. No me importa que estemos en una
capilla o que Jesucristo me mire desde su pesada cruz; voy a inclinarla sobre su
altar y follarla hasta que pida a gritos otro dios.
A mí.
Un gemido de sorpresa se le escapa antes de que se aleje hacia la puerta de
la sacristía, pero ya ha pasado por eso, Esta vez no se escapará.
Rompiendo a correr, doy la vuelta al altar y la abordo antes de que tenga la
oportunidad de abrir la puerta. Ella se agita salvajemente mientras la rodeo con mis
brazos, asegurándola de espaldas a mi frente. Su olor se amplifica diez veces, y mi
boca saliva, deseando otro sabor, el de ella.
―Dime que no me quieres ―le digo en la mejilla.
― ¡No te quiero! ―grita, luchando como un gato montés.
Chasqueo la lengua mientras camino hacia el altar, levantándola del suelo
cuando continúa peleando conmigo.
―Mientes, hermana. Apuesto a que tu bonito coño rosado puede mostrarme
lo contrario.
― ¡Tu animal! ¡Bájame!
Hago lo que me pide cuando la aprieto contra el borde del altar. No se puede
mover porque estoy pegado a ella.
―Inclínate ―ordeno, empujando entre sus omóplatos.
―Vete a la mierda ―escupe, excitándome aún más.
―El padre Anton quiere que digas diez avemarías por hablar tal blasfemia
en este lugar de adoración ―bromeo, riendo cuando ella intenta liberarse.
Cuando continúa luchando, aplico un poco de fuerza y se desploma hacia
adelante, presionando su pecho sobre el borde del altar.
―Brazos por encima de la cabeza.
Ella hace lo que le ordeno.
Le levanto el dobladillo de la túnica, le doblo la cadera y no me preocupo por
las formalidades. Paso por alto su ropa interior y hundo dos dedos dentro de ella.
Ambos jadeamos ante la conexión.
―Te lo dije ―le digo con aire de suficiencia, cuando las paredes de su sexo
húmedo chupa mis dedos en su calor pecaminoso.
Ella gime, agarrándose al mantel del altar mientras gira sus caderas. Ella está
preparada y lista para mi polla, y no creo que pueda esperar un momento más.
Necesito estar dentro de ella, y lo necesito ahora.
Pero ella me sorprende cuando jadea: ―Quiero chuparte. Permíteme. Por
favor.
O Боже39…
¿Quién soy yo para rechazar esa maravilla?
Con un último círculo de su clítoris, quito mis dedos, perdiendo su calor al
instante. Se inclina hacia adelante con un gruñido, jadeando por aire con la mejilla
presionada contra el mármol.
Dando un paso atrás, espero a que recupere el aliento antes de que se
levante lentamente y se dé la vuelta. Su mirada cae a la enorme erección que cubre
la parte delantera de mis pantalones. Alcanzando mi cinturón, me atrae hacia ella y
comienza a desabrocharlo.
Una vez que me desabrocho el cinturón, abre el botón, baja la cremallera y
desliza la mano dentro de mis calzoncillos. Ella no es tímida y agarra mi eje,

39 Боже: Dios.
familiarizándose con mi circunferencia. No me atrevo a moverme por miedo a entrar
en su mano.
Comienza a trabajar mi longitud, frotando su pulgar sobre la cabeza de mi
polla. Ella hace todo esto con sus ojos fijos en los míos.
El sentimiento está más allá de las palabras porque mi cuerpo está sufriendo
por ella, pero este es su espectáculo. Permito que ella me use. Yo quiero que ella
lo haga.
Se muerde el labio inferior, midiendo, lo que me gusta mientras continúa
acariciándome de arriba a abajo, de arriba a abajo. Permanezco inmóvil, pero un
infierno rabia dentro de mí. La deseo tanto que no creo que pueda soportar un
segundo más.
Pero cuando quita la mano, solo para caer de rodillas ante mí, me concentro
en la magnífica vista de Ella con su hábito completo a punto de tomar mi polla en
su exquisita boca. Baja mis pantalones y calzoncillos bóxer para liberar mi polla
tensa.
Sus ojos se abren cuando me ve en carne y hueso. He sido bendecido por
los dioses porque estoy bien dotado. Eso es algo por lo que puedo agradecerles.
Sin embargo, hay dos cosas porque cuando Ella se lame los labios antes de
inclinarse hacia adelante y llevarme a su cálida boca, necesito agradecerles por
traerla a mi mundo.
Una cadena de ruso me abandona mientras me toma profundo, no intimidada
por mi tamaño. Miro hacia abajo, la vista completamente perversa mientras trabaja
mi eje con su boca y lengua rosadas y flexibles. Paso mi mano por su pañuelo en la
cabeza, sin querer nada más que tirar de su suave cabello. Pero esto servirá porque
no creo que lo que estamos haciendo pueda ser más sacrílego.
Apoya ambas palmas contra mi parte superior de los muslos, arqueando el
cuello y moviendo la cabeza para que me deslice por su garganta con facilidad.
―Ох блять. вот так40. Trabaja mi polla.
Ella gime a mi alrededor, agarrando mis piernas.
― ¿Te gusta cuando te hablo palabras sucias en ruso, красавица41?
Ella asiente, atragantándose con mi polla mientras me lleva más profundo.
―Entonces lo hablaré cuando quieras ―prometo, cayendo más
profundamente bajo su hechizo.

40 Ох блять. вот так: Oh mierda. Así


41 Красавица: Belleza, hermosa o preciosa
Usa su lengua como una herramienta perversa, ahuecando la parte inferior
de mi polla y arrastrándola hacia mi cabeza, donde me chupa como una piruleta.
Estoy tan perdido en la sensación de que me esté complaciendo que no me doy
cuenta de que su succión comienza a apretarse a mi alrededor hasta que usa los
dientes para morder.
Duele, y cuando ella no me suelta, me doy cuenta de que era una trampa,
una en la que caí.
― ¿Qué planeas hacer ahí abajo? ―pregunto fríamente, mirándola.
Ella me mira, esas largas pestañas enmarcando sus ojos brillantes. Quiere
hablar, pero su boca está dispuesta actualmente.
―No deberías hablar con la boca llena, cariño.
Le acaricio suavemente la barbilla con el pulgar.
Ella no ha pensado en esto. Negociar con mi polla en su boca no fue un
movimiento inteligente de su parte. Pero cuando muerde más fuerte, revela que
hablar nunca estuvo en la agenda. El dolor es insoportable, pero no titubeo. Le
permito afirmar su dominio porque está a punto de ser quitado. Cuando afloja su
agarre, ahueco la parte de atrás de su cabeza y la convenzo más profundamente
sobre mi longitud. Ella tiene arcadas, golpeando mis piernas porque se está
ahogando.
Ella ya ha demostrado su capacidad para llevarme profundamente, por eso
sé que puede soportarlo, así que continúo alimentándola con mi polla.
―Relaja tu garganta, красавица.
Le acaricio la mejilla con los dedos, animándola a que haga lo que le digo, y
cuando lo hace, le doy un golpe en el dorso.
―Eso es.
Las lágrimas brotan de sus ojos, pero me lleva más profundo, tarareando
alrededor de mi longitud. ¿Su plan de ataque era morder mi polla y correr? Pero
ambos queremos esto, y he terminado de tontear.
Dejándola ir, retrocede, tragando bocanadas de aire. Por mucho que disfruto
verla de rodillas, la levanto de un tirón y cierro mi boca sobre la de ella. Su boca
está húmeda y acogedora mientras me devuelve el beso con fiereza. Poniéndose
de puntillas, pasa sus manos por mi cabello y tira con fuerza.
Somos como animales desesperados y hambrientos que se manosean unos
a otros, queriendo destrozar al otro.
Con los labios aún cerrados, camino hacia atrás, girándola e inclinándola
sobre el frente del altar. Quiero desnudarla, pero sé lo intrincado que es el hábito de
una hermana y no puedo esperar tanto. Barriendo la cruz de oro y los candelabros
hasta el suelo, despejo el espacio que pretendo profanar de formas que nunca antes
había visto este lugar.
Estira los brazos por encima de la cabeza y se agarra al borde más alejado
para apoyarse. Levantando su vestido, me tomo un momento para apreciar su ropa
interior roja antes de arrancarla.
―Abre las piernas, hermana.
Ella hace lo que le ordené, arqueando la espalda e inclinando las caderas,
ofreciéndome un regalo demasiado generoso para las palabras. Bajándome los
pantalones, coloco mis manos a cada lado de su cintura y alineo mi polla con su
sexo. No tengo ninguna protección y sé que ella tampoco.
Pero en el momento en que siento su calor, no me importa. Sé que está lista,
así que, mirando el crucifijo sobre nosotros, reclamo a la hermana Arabella como
mía y solo mía.
No me hundo lentamente, dándole tiempo para adaptarse. Con un
movimiento resbaladizo, estoy enfundado en su calor y no quiero irme nunca más.
― ¡Oh Dios! ―grita, sus dedos arañando el mármol.
Sus súplicas alimentan mi alma y empiezo a moverme.
Anclando sus caderas, bombeo dentro y fuera de ella, tarareando en éxtasis
porque había olvidado lo bien que se siente. Se pone de puntillas, queriendo
alinearnos, y cuando lo hace, doblo las rodillas, cambiando el ángulo y hundiéndome
profundamente.
Vuelve la mejilla, apoyándola contra el mármol, su cuerpo se agita hacia
arriba con cada empuje de mis caderas. Su sexo me agarra con fuerza, ordeñando
mi polla, y sé que no pasará mucho tiempo hasta que me corra.
Extendiendo una mejilla, miro hacia abajo a nuestra conexión, a la forma en
que nuestros cuerpos se unen y cómo encajamos. Los gemidos de placer de Ella
me están volviendo loco porque esa gratificación es por mí. No he hecho a alguien
gemir de esa manera en mucho tiempo.
Mis golpes son castigadores, pero la forma en que recupera mi longitud, sé
que le gusta.
―Por favor, quiero venirme ―gime, apretando su trasero contra mí―. Ha
pasado tanto tiempo.
Entiendo por qué dijo esto. La última vez que estuvo en la cima de la
liberación, la negué. Pero no volveré a hacerlo.
Después de hoy, sé que no será posible permanecer alejado. Prometo
honrarla y protegerla porque ella es la chispa que me faltaba. Con ella, todo parece
más vibrante: los sabores más dulces, los colores más brillantes. Estoy perdido para
ella, y si ella me rechaza, no creo que pueda sobrevivir.
―¿Aleksei? ―suplica, acelerando sus movimientos y rodando sus caderas
para ordeñar a su placer mi dolorida polla.
―¿Sí, красавица? ―me burlo, disfrutando de sus ruegos.
Cuando acelero el impulso, su cuerpo se relaja a medida que domino cada
centímetro de ella. Los ruidos que salen de sus labios entreabiertos y los sonidos
creados por nuestra unión son los que quiero escuchar de ella todos los días.
―¿Qué significa eso? ―jadea, mirándome lentamente por encima del
hombro.
Es un nombre cariñoso que puede significar muchas cosas, pero para mí,
significa ...
―Hermosa ―respondo, frenando el impulso de mis embestidas―. O bebé.
Su cuerpo entero se estremece a mi alrededor, y sus mejillas ya sonrojadas
se sonrojan aún más.
―Puedes ser realmente... dulce cuando quieres.
Con una sonrisa, le muestro lo dulce que puedo ser cuando alcanzo su
cadera y empiezo a jugar con su clítoris hinchado. Ella sigue mirándome a los ojos
temblorosa y caliente en mi mano. Circulo su manojo de nervios y empiezo a
acelerar el paso una vez más.
Ella se mece contra mí, llevándome profundamente, y cuando me inclino para
besarla, explota a mi alrededor. Sus gritos de pasión vibran a través de mí mientras
no suelto sus labios. La devoro con mis dedos, mi polla, mi boca.
Estoy en todas partes y no quiero que se acabe nunca.
Ella viene con un gemido apasionado, su cuerpo se retuerce salvajemente.
El calor, la energía que late a través de ella me absorbe, y la carnalidad familiar me
ataca por detrás.
Arqueando mi cabeza hacia atrás, miro al cielo, y cuando el último temblor
mece su cuerpo, bombeo mis caderas una, dos veces, y salgo, derramando mi
semilla en su trasero con un rugido saciado. Mi orgasmo es tan feroz que me agarro
al altar, necesitando algo a lo que sostenerme.
Una vez que termino, deslizo la tela del altar para limpiar a Ella.
Mi corazón late salvajemente y apenas puedo recuperar el aliento. No
recuerdo haberme sentido así antes.
Una vez que está limpia, aprieto el material en una bola y lo dejo caer al
suelo. Me meto en los pantalones y me tiemblan los dedos mientras abro la
cremallera.
Nunca fui de los que conversan después del sexo, pero de repente quiero
preguntarle a Ella si está bien. Ella se desploma sobre el altar, jadeando. Arquea la
cabeza hacia atrás, mirando el crucifijo sobre ella.
―Sí, me temo que Él vio nuestros pecados ―digo, deseando romper el
silencio. Si se arrepiente de lo que hicimos, no sé qué haré.
Ella se para lentamente y se da vuelta, mirando hacia abajo.
―Oye ―digo. Dando un paso adelante, coloco suavemente mi dedo debajo
de su barbilla, animándola a mirarme.
Una pequeña sonrisa toca sus labios, lo que calma mis nervios.
―Siento haber roto tu postal. No debería haber hecho eso. Estaba celosa
―confiesa―. Como estabas con Renata. Ella te sigue como un cachorro perdido,
lavando tu todoterreno y mirándote con estrellas en los ojos. Lo odio.
Sus celos significan que le importa; significa que ella también siente esto.
—No tienes nada de qué estar celosa, Ella. Tiene algo que necesito.
― ¿Y qué es eso?
―Ella me conducirá hasta mi medio hermano. Y mi madre.
― ¿Y cuándo lo haga? ¿Qué pasara entonces?
Supongo que es hora de que sepa toda la verdad.
―Y luego los mato a los dos por traicionarme. ¿He dicho demasiado?
Ella se muerde el labio.
―Alek, no me consideres perfecta o frágil. No lo soy.
―Yo tampoco ―respondo.
Espero a que ella comparta sus pecados, pero calla. Puedo leer las señales.
Ha hecho algo monumental. Algo de lo que se avergüenza.
Cuando esté lista, compartirá lo que es. Pero ahora, siento que quiere lidiar
con algo más de lo que se avergüenza. Ella ha cometido el pecado máximo, y sé
que le gustó, le gustó mucho, entonces, ¿qué significa esto para nosotros?
Al mirar la postal triste y rota tirada en la alfombra, me doy cuenta de que no
me siento culpable por lo que he hecho. Pensé que nunca encontraría a otra mujer
que pudiera capturar mi corazón como Willow. Pero estaba equivocado.
Siempre que estoy con Ella, la memoria de Willow todavía arde, pero no tan
brillante como antes. Willow siempre será parte de mí, pero durante tanto tiempo,
ella no solo fue dueña de una parte, fue dueña de mí todo. Es hora de que la deje
ir.
Necesitando hacer una última cosa, recojo los trozos de la postal y los guardo
en mi bolsillo. Agarrando suavemente la parte posterior de la cabeza de Ella, la
atraigo hacia mí y beso su frente. Luego me doy la vuelta y me voy.
Ella no me sigue porque sabe que esto no es un adiós.
Es sólo el comienzo.
Abriendo la puerta, camino por el pasillo, inseguro de la hora. Una vez más,
me he quedado atrapado en una distorsión temporal con Ella. Está oscuro y el
pasillo está en silencio. Salgo por la puerta trasera y me dirijo hacia mi SUV.
La postal de Willow ha estado en mi guantera durante días, y no he pensado
mucho en ella, lo cual es asombroso, considerando que llevaba la otra como si fuera
mi salvavidas. Al abrir la puerta, decido acercarme a esto como si me quitara una
tirita.
Respiro hondo, abro la guantera y estoy preparado para usar la luz interior
para leer el mensaje. Pero eso no sucederá porque la postal no está allí.
Confundido, vuelvo sobre mis pasos porque estoy seguro de que lo coloqué
aquí. Pero mientras reviso los recibos descartados y las servilletas de comida
rápida, queda claro que ya no está aquí.
Así que ahora, la pregunta es... ¿quién lo tomó y por qué?
—¿Qué piensas, Alek? ¿El letrero se ve bien aquí? —pregunta la hermana
Yali desde la escalera.
Sin embargo, no soy de mucha ayuda porque actualmente estoy mirando otra
cosa. Ella está a unos metros de distancia, poniendo la larga mesa del comedor
para las celebraciones de cumpleaños de esta noche. Sus mejillas sonrojadas y sus
miradas robadas me alertan de que ella es consciente de mi mirada embobada,
pero no me importa.
Después de estar perdido con ella ayer, no puedo ocultar lo mucho que la
deseo. Sin embargo, nadie puede saber de mis deseos porque ella todavía está en
su hábito completo. Así que me concentro en la hermana Yali, que me mira desde
lo alto de la escalera.
—Un poco a la izquierda —le hago un gesto con la mano para que la mueva
un poco. Felizmente hace lo que le pido.
Las hermanas están encantadas de hacer esto por la Madre Superiora. Ella
es la matriarca principal, quiera aceptarlo o no. Es el pegamento que mantiene todo
unido, y aunque odiará cada minuto de la fiesta sorpresa de esta noche, se sentirá
conmovida por el esfuerzo.
Cuando la hermana Yali se gira para mirarme con una sonrisa, no tengo el
corazón para decirle que está aún más torcida que antes.
—Se ve maravilloso, hermana —aplaude de emoción, haciendo que la
escalera se tambalee. Corro hacia ella para estabilizar sus piernas.
Las suaves risas de Ella suenan detrás de mí, un puñetazo en mi corazón.
Es una distracción bienvenida de la pregunta que me atormenta.
¿Dónde está la postal de Willow?
Le pregunté a Irina si la tomó mientras estaba en mi auto, pero me miró
fijamente a los ojos y me prometió que no lo hizo. Y le creo.
Eso solo deja a otra persona. Renata.
Estaba sola en mi coche cuando hablé con Pavel. Podría haberla tomado
entonces, pero llevaba un vestido corto de verano, así que no tenía espacio para
ocultarla. No estaba escondida en la caja de Medovik ni en la bolsa de regalo.
Renata los dejó en el sótano, y cuando miré adentro, no buscando la postal
sino por curiosidad, solo vi el pastel de miel, una vela y un extravagante bolígrafo
plateado. No sé por qué la tomaría de todos modos.
No tiene ningún valor para ella.
Entonces, vuelvo a mi pregunta original... ¿quién la tomó y por qué?
Suena mi celular, sacándome de este acertijo que parece no tener respuesta.
Cuando veo quién es la persona que llama, no sé si sentirme aliviado o preocupado.
—Hola, Santo —salgo de la habitación, consciente del oído astuto de Ella.
—Hola querido amigo. ¿Tienes tiempo para venir hoy?
Lo ha formulado como una pregunta, pero ambos sabemos que esto no es
opcional.
—Sí, por supuesto. ¿Puedo ir ahora?
—Excelente. Te veré pronto —dice y cuelga.
Sabía que esto pasaría, pero no tengo tiempo para esta mierda. Tengo
bastantes problemas de los que ocuparme. Sin embargo, me recuerdo a mí mismo,
que hacer esto, ayudará a resolver algunos de esos problemas, especialmente
ahora que sé la verdad sobre Renata.
Suspirando, guardo mi celular en el bolsillo y me pregunto si tendré tiempo
para beber unos tragos de whisky antes de aventurarme en la guarida del león.
—¿Todo bien?
Girando, veo a Ella asomando la cabeza por la puerta, mirando hacia el
pasillo para asegurarse de que estamos solos. Cuando ve que lo estamos, camina
hacia mí y discretamente toma mi mano.
Estamos jugando con el fuego al abrirnos de esta manera, pero parece que
anhela mi toque como yo el suyo.
—Todo está bien, dulce красавица42.
Pero ella no se lo cree.
—¿Quién estaba al teléfono?
—Sólo un amigo. Me pidió que fuera —paso mi pulgar por la parte superior
de sus nudillos.

42
Красавица: belleza.
Sus ojos revolotean hasta media altura.
—Pensé que no tenías amigos.
Su atención al detalle debería preocuparme, pero no es así. Me agrada que
ella se interese por mi vida.
—Ven conmigo, hermana.
Sus ojos se abren, ya que no está segura de lo que quiero, pero cuando
entrelazo mis dedos con los suyos y la arrastro por el pasillo hacia la sala de arte
vacía, se pone al día. En el momento en que estamos dentro, cierro y bloqueo la
puerta, luego la golpeo contra ella.
Mi boca está sobre la de suya, besándola ferozmente. Quiero comerla viva.
Ella agarra mi cabello con un puño, gimiendo en mi boca mientras su lengua
azota la mía. Tenemos hambre del otro, y cuando presiono mi cuerpo contra el suyo,
el crucifijo alrededor de su cuello se clava en mi pecho, un recordatorio no tan suave
de lo que estoy haciendo, una vez más.
Estoy duro como una roca, una respuesta automática cada vez que estamos
acoplados de esta manera.
La quiero, pero sin el hábito y en mi cama. No en una cama individual no apta
para alimañas, sino una cama tamaña king cubierta con sedas y costosas sábanas
de algodón.
Quiero llamar a un palacio, nuestro hogar, porque la quiero a ella. Sé lo que
estoy pidiendo, pero para que estemos juntos, ella tiene que renunciar a muchas
cosas.
Nuestros besos se vuelven lentos antes de que me aleje.
Frotando mi nariz contra la de ella, inhalo, asimilándola.
—No me malinterpretes, estas citas encubiertas me ponen duro —para
demostrar mi punto, levanto su pierna y la engancho alrededor de mi cintura para
que pueda sentir que tanto—, pero no podemos seguir merodeando de esta manera.
La Madre Superiora está lejos de ser estúpida. Y hacer esto, no importa lo bien que
se sienta, y красавица, se siente absolutamente fantástico —rodeo mis caderas,
golpeando su centro mientras ella gime— es una falta de respeto en su propia casa.
Se muerde el labio inferior, meciendo su cuerpo contra el mío. Quiere más,
así que recibirá más.
Levantando su hábito, se amontona entre nosotros, pero no importa. Podría
encontrar a este coño hasta estando ciego. Cuando siento que no está usando ropa
interior debajo de su hábito, sonrío, eufórico de que ella estuviera anticipando una
cita como esta entre nosotros.
Hundo dos dedos en su sexo, siseando cuando me deslizo profundamente,
gracias a su excitación que proporciona la lubricación perfecta. Presiona su pie en
mi trasero, suplicando que vaya más rápido.
—¿Qué vamos a hacer? —presento la pregunta, necesitando conocer sus
pensamientos.
—N- no lo sé —jadea, cerrando los ojos con fuerza, perdida en este placer
que ambos sentimos. Pero su respuesta es una llamada de atención que no quería
escuchar.
¿Ella no lo sabe? ¿Significa esto que seguirá siendo una hermana,
acudiendo a mí cuando simplemente quiere salir?
El sueño de la mayoría de los hombres sería que esto ocurriera, pero no el
mío. Quiero que ella me elija a mí porque yo la elijo a ella. Quiero ver si este
sentimiento es real fuera de estos muros. Ahora, estamos actuando por lujuria, pero
una vez que se haya ido, ¿seguirá ahí esta sensación de ser consumido por
completo?
—¿Te quedarás aquí? ¿Incluso después de que me haya ido?
Abre lentamente los ojos, expresando mis miedos con una sola mirada.
Ella no lo sabe. Este sentimiento entre nosotros no es suficiente para que ella
desarraigue su vida y la viva conmigo. Ella está en conflicto, lo que significa que no
está segura de sí incluso hay un "nosotros".
—Alek...
La interrumpo, no queriendo escuchar la pena en su voz. Luego la beso
salvajemente, bombeando mis dedos dentro y fuera de su sexo, sintiéndome de
repente como nada más que una herramienta, utilizada únicamente para su placer.
Me perdí en un cuento de hadas una vez más. Perdido en una versión de mi
vida donde merecía ser feliz. Pero los fantasmas de mi pasado no me dejan, y
supongo que tienen razón.
Ella tiembla en mi mano, su cuerpo tiene espasmos cuando rodeo su capullo
hinchado con el pulgar. Sus gritos orgásmicos son silenciados por la dura presión
de mis labios sobre los suyos. Ella se corre salvajemente, besándome como si le
importara... besándome como si fuera suficiente.
Pero sé que cuando su euforia se desvanezca, volverá a fingir, sin problemas
con las mentiras, y eso es porque ahora sé que nunca seré suficiente para ella. Para
cualquiera.
Una vez que se relaja, quito los dedos y corto nuestro beso. La dejo jadeando
mientras lamo los dedos que estaban dentro de ella hace unos segundos. Su
dulzura casi me convence de que le importo. Casi.
—Será mejor que vuelvas a salir. No querrás que nadie se dé cuenta de que
estás perdida —no paso por alto mi sarcasmo. Quiero que sepa que no me utilizará
cuando tenga comezón que necesita rascarse.
Lee el mensaje alto y claro y se hace a un lado para que pueda salir. Estoy
decepcionado de que parezca tan fácil para ella desconectarse. Abriendo la puerta,
no miro hacia atrás mientras camino por el pasillo, tratando de recuperar el aliento.
Ella me roba el aire, pero no en el buen sentido. En cierto modo lo necesito
para sobrevivir, y eso es peligroso. Necesito respirar por mi cuenta porque eso es
todo lo que estoy destinado a ser.
Renata sale de la biblioteca más adelante. Cuando me ve, su rostro se tuerce
de ira y luego de miedo. No la culpo. Estaba dispuesto a matarla ayer. No hay vuelta
atrás desde allí. Simplemente nos necesitamos el uno al otro, eso es todo. Por eso
estamos siendo civilizados.
Le doy un breve asentimiento mientras me acerco a donde ella está parada.
—¿A dónde vas? —pregunta, presionando una carpeta contra su pecho. No
tengo ni idea de lo que hay dentro ni me importa.
—Fuera —respondo, sin molestarme en dar más detalles.
—¿Volverás para la fiesta?
—No lo sé.
—¡Tienes que estar! —casi grita. Pero no tengo tiempo para su teatro.
— No tengo que hacer nada —afirmo con dureza. Además, no estoy de
humor para una celebración.
—¡No seas tan egoísta! Lo arruinarás todo.
Una vez más, no entiendo su teatralidad, pero de todos modos la complazco.
—No creo que mi asistencia afecte los procedimientos de esta noche,
малышка43.
—Alek... —agarra mi antebrazo, impidiéndome alejarme de ella.
Sin embargo, sabe que no debe tocarme y quita la mano con elegancia.

43
Малышка: Bebé.
—La Madre Superiora ha sido buena con nosotros. Ella te ama y creo que se
decepcionaría si no vienes. Pero si no quieres, es tu elección.
Hacerme sentir culpable no debería funcionar, pero lo hace.
Ella está en lo correcto. La Madre Superiora ha sido mi salvadora una y otra
vez. Lo mínimo que puedo hacer es tomarme una copa de champán sin alcohol con
ella.
—Bien. Pero tengo que irme ahora mismo.
Ella parece casi aliviada de que le dije que sí, pero no me molesto en descifrar
por qué, Santo está esperando.
Las carreteras están despejadas y llego a su casa en un tiempo récord.
Cuando estaciono mi camioneta y camino hacia la puerta principal de Santo, me
duele la necesidad de lastimar a alguien. No puedo deshacerme de esta
negatividad. Se me pega como una segunda piel.
Sin embargo, cuando Santo abre la puerta, brandy y cigarro en mano,
necesito controlar mi enojo porque no puede sentir que algo anda mal. Un sicario
nervioso es descuidado, paranoico, y Santo no puede permitirse ningún
contragolpe.
Así que me recompongo con la sonrisa de un ganador, tal como me he
entrenado.
—Espero que me hayas guardado un poco de brandy —bromeo a la ligera,
queriendo calmar los ánimos.
Santo se ríe, y no se puede reprochar a nadie que mire por pensar que se
trata de una visita casual entre amigos.
Abre la puerta de par en par y me hace un gesto para que camine por el
pasillo hacia su oficina. Esta terriblemente silencioso. Me pregunto dónde están
todos.
En el momento en que entro, me paro frente a su escritorio con los brazos
cruzados a la espalda. Espero a que me dirija. Después de todo, este es su lugar.
—¿Brandy? —pregunta, cerrando la puerta detrás de él.
—Por favor.
Camina hacia su escritorio y me sirve un vaso de la jarra de cristal. Me lo
pasa antes de hacerme señas para que tome asiento.
En el momento en que me siento, mete la mano en el cajón de su escritorio
y saca una carpeta amarilla. Toma asiento y toma un sorbo de su bebida.
—Mis disculpas, esto tomó más tiempo de lo que esperaba —dice, dando
golpecitos con su cigarro sobre el cenicero—. La discreción lo es todo.
—Por supuesto —asiento con la cabeza, comprendiendo el mensaje oculto
en sus palabras.
—Esta carpeta tiene el poder de dividir a mi familia, todo por una cara bonita
—revela, y de repente me doy cuenta de que esto es mucho más personal de lo que
pensaba.
—Esta mujer, esta perra, se infiltró en mi familia con un motivo oculto. Sabía
que Frank era el más débil de esta familia. Jugó con él y él se enamoró de sus
encantos. Se conocieron cuando ella era mesera en un lugar de mierda. Pero no le
importaba que ella no tuviera un centavo. Le dije. Le dije que tuviera cuidado y que
no se podía confiar en mujeres como ella. Pero él no escuchó, y ahora, mira dónde
estamos. Su encuentro no fue accidental. Estoy seguro de ello.
Impasible, escucho su historia, ya que está claro que necesita sacar esto de
su pecho.
—Pero yo también estaba débil. No debería culpar a Frank porque esto es
tanto mi culpa como suya —confiesa, revelando que no la busca para vengarse de
su hijo, sino de sí mismo—. Sólo soy un hombre, Aleksei. Caí bajo su hechizo, y no
estoy orgulloso de este hecho. Me hizo creer que me amaba, y que debía ocuparme
de mi esposa... para que ella pudiera tomar su lugar. Canceló el compromiso porque
dijo que me amaba. Pronto descubrí que era mi dinero lo que realmente amaba.
» Ella le robó a esta familia, no solo nuestras riquezas, sino también nuestra
dignidad. Nos engañó a Frank y a mí para que creyéramos que lo que sentía por
nosotros era real. No hay mayor amenaza que la belleza de una mujer. Frank fue
simplemente un peón para que ella me atrajera hacia su red. Y funcionó. Me
enamoré de ella y me enamoré fuerte.
Asintiendo, me recuesto en el asiento de cuero y cruzo el tobillo sobre la
rodilla.
—¿Cuánto te robó?
Santo toma un momento, saboreando su cigarro.
—Un millón de dólares.
Mantengo mi cara de póquer, pero maldita sea, no me extraña que él quiera
encontrarla.
Pero la verdadera razón no es el dinero. Para esta familia, eso es solo dinero
de bolsillo. Santo sabe que esta mujer tiene influencia sobre él. Tiene el poder de
destruir su vida porque su familia lo es todo para él.
Esta mujer guarda sus sucios secretos, y si alguna vez le contara a la esposa
de Santo, Mila, de su aventura, sería el fin de la familia Macrillo. Sus hijos se
pondrían del lado de su madre, ya que su padre se cogió a la prometida de su hijo
menor y le permitió hacerse con un millón de dólares.

Sea quien sea esta mujer, me quito el sombrero ante ella. Estafó a uno de
los hombres más poderosos de Rusia. Casi me siento mal persiguiéndola. Pero con
este trabajo, recupero mi reino.
Lo que no entiendo es cómo un hombre poderoso como Santo no puede
encontrarla. ¿Por qué cree que tendré mejor suerte que él?
—Hay una razón por la que te pedí que me ayudaras con mi pequeña...
indiscreción —afirma, leyendo mis pensamientos—. Sé que se puede confiar en ti.
Pero también sé que tienes vínculos con el orfanato.
Empiezan a sonar las campanas de alarma.
—Sí, soy un benefactor —respondo con calma. Esto no es un secreto.
Cualquiera que sepa leer puede buscar esto. Pero eso no es lo que quiere decir.
—Dejémonos de juegos, Aleksei. Sé que estás cerca de la madre superiora.
También sé que puedes visitarlos cuando quieras.
—Sí, la Madre Superiora y yo tenemos un respeto mutuo. ¿Qué tiene esto
que ver con a quién estás buscando? —pregunto, inseguro de lo que está pasando.
Santo apaga su cigarro antes de deslizar la carpeta sobre su escritorio y
ofrecérmelo. Dejando mi vaso en el borde del escritorio, alcanzo la carpeta
inocentemente, sin darme cuenta de que todo mi mundo está a punto de ser
desordenado.
—Porque creo que ella se esconde ahí afuera, pretendiendo ser alguien que
no es —divulga justo cuando abro la carpeta y miro a los ojos del diablo.
Debe haber algún error. Seguramente me he vuelto loco, enfermo de lujuria
y veo su cara dondequiera que mire porque no hay forma de que esta mujer que
Santo está cazando, esta mujer que lo engañó para que se enamorara, esta mujer
que le robó un millón de dólares sea Ella.
Pero cuando me concentro en esos labios flexibles que he besado y esos
ojos color avellana en los que me he perdido desde el primer momento en que nos
conocimos, sé que lo es.
—Tomo tu silencio como que tú también has caído bajo su hechizo. Pero no
te dejes engañar. Es una tentadora. Utiliza a las personas para su beneficio y luego
se deshace de ellas cuando termina —dice Santo, pero no tiene idea de por qué
siento que me acabo de tragar la lengua.
—Su nombre es Antonella Ricci. Pero le gusta que la llamen Ella. Es de
Chicago originalmente. Vino a Europa con la esperanza de vivir una aventura, pero
cuando se quedó sin dinero, pronto comprendió que sus sueños ingenuos la metían
en problemas.
Todo lo que puedo oír repetidamente es su nombre: Antonella Ricci.
Llámame Ella.
Al menos no mintió sobre una cosa porque todo lo demás ha sido una mentira
descarada.
—¿Por qué crees que está en el orfanato? —pregunto, sorprendido de poder
unir una oración.
—No puedo estar muy seguro, ya que nunca se aventura al aire libre.
La hermana Arabella se comportó de manera bastante extraña hace unos
momentos cuando fue su turno de ir a la ciudad a preparar el comedor de
beneficencia para los indigentes. Se negó y se sintió bastante infeliz cuando insistí
en que fuera.
El comentario de la madre superiora ahora tiene sentido. Su comportamiento
no tuvo nada que ver conmigo y todo que ver con el hecho de que extraviarse fuera
de los muros del orfanato significaba que corría el riesgo de ser encontrada por
Santo.
Qué estúpido he sido.
—Pero mis hombres encontraron su auto abandonado no muy lejos del
orfanato, junto con el cadáver de una tal hermana Arabella Phillips enterrada en una
tumba poco profunda. Su auto estaba al pie de un acantilado.
La bilis sube cuando aprieto la carpeta en mis manos.
—Sospecho que la pobre hermana también fue víctima de la serpiente
venenosa y pagó con su vida. Necesitaba una nueva identidad, y qué artimaña
perfecta. Ninguno
sospecharía que sus verdaderos colores se visten detrás de un hábito.
Todo lo que puedo hacer es mirar la foto de la mujer que pensé conocer,
dándome cuenta de que no la conozco en absoluto.
—¿Estás bien, Aleksei? Te ves bastante pálido.
Componiéndome, asiento, hojeando el resto de la información en la carpeta.
Ante mí está la historia de la vida de la mujer que me tomó por tonto.
—¿La has visto en el orfanato? —pregunta, esperanzado.
Rompo sus sueños con un firme movimiento de cabeza.
Necesito procesar esto antes de decidir qué hacer. Arrojarla a los lobos
significará su muerte. Sí, mintió, pero la idea de que le hagan daño... mi corazón se
contrae ante la idea.
Por otro lado, Antonella Ricci es una maldita mentirosa. Y una asesina.
—Ahora que sabes por qué te pedí que hiciera esto, ¿irás al orfanato y
miraras a tu alrededor? Estoy seguro de que está usando la identidad de la hermana
Arabella, por lo que debería ser fácil de encontrar. Lo haría, pero no soy bienvenido
dentro de esos muros.
—La Madre Superiora no lo pensará dos veces si vas a preguntar.
Y tiene razón. Por eso Ella ha estado a salvo hasta ahora. Está en un lugar
donde el Santo no puede llegar hasta ella, y sospecho que simplemente está
esperando su momento hasta que vea la oportunidad de irse.
Llega una epifanía y me doy cuenta de que soy esa oportunidad.
Ella necesita protección y qué mejor manera de obtener esa protección que
engañándome haciéndome creer que siente algo por mí. Yo era sólo un peón, su
tarjeta para salir de la cárcel.
Supuso que la vería como un desafío y su hermandad como una conquista
para conquistar. Y me enamoré de sus mentiras. No tuvo reparos en romper sus
votos porque no es una hermana real. Asesinó a la verdadera Arabella Phillips y
robó su identidad para salvar su propio pellejo.
Ella sabía de mí y, al igual que hizo con Santo, no tengo ninguna duda de
que me estudió como una rata de laboratorio. El misterio del papeleo que faltaba en
el escritorio de la Madre Superiora ahora está resuelto. Buscaba una salida con
alguien que tuviera dinero y poder.
Puede que no sea quien fui, pero con una simple búsqueda en Google, ella
encontraría la notoriedad vinculada a mi nombre.
—Te haré un trato —dice Santo con frialdad—. Estoy tan seguro de que ella
está allí, pero si no lo está, te ayudaré a encontrar a tu hermano y te ayudaré trabaja
para volver a la cima.
Esto confirma que conoce su paradero. Solo necesita que alguien la
recupere. Podría mentir y decir que no está ahí, pero tarde o temprano, asaltará el
orfanato y destruirá a cualquiera que se interponga en su camino.
Las hermanas, los niños y la Madre Superiora corren peligro con su
presencia. No tengo elección.
—Estaré en contacto en breve. Déjame trabajar en la Madre Superiora, ya
que no puedo sacarla del orfanato, pateando y gritando —cuando inclina la cabeza
hacia un lado—. Quieres que sea discreto, ¿correcto?
Él asiente con comprensión.
—Te la entregaré, solo dame algo de tiempo. Tenemos que ser inteligentes
con esto.
Claramente no sabe que actualmente estoy viviendo en el orfanato, así que
esto me da una ventaja. Una pequeña, pero una ventaja, no obstante.
—Sí tienes razón. Sabía que eras el hombre adecuado para el trabajo. La
muerte de esta perra será beneficiosa para los dos, amigo mío.
Cerrando la carpeta de golpe, me paro, dando a entender que he terminado
con esta conversación.
—Te llamaré con cualquier novedad.
Si Santo siente mi comportamiento extraño, no lo aborda. Tengo algo que él
quiere, y está dispuesto a pasarlo por alto porque así de desesperadamente quiere
a Ella.
—Mi esposa y mis hijos estarán fuera por unos días, así que me gustaría que
esto se resolviera antes de que regresen —su enfoque frívolo sobre acabar con la
vida de Ella me hace querer saltar sobre su escritorio y estrangularlo.
Pero simplemente asiento con la cabeza. —Por supuesto.
¿Unos pocos días? Eso es todo lo que tengo para decidir qué hacer.
Necesitando irme en este instante, me despido de Santo y encuentro mi
propia salida.
El aire fresco no hace nada para calmar este infierno furioso dentro de mí,
pero mantengo la calma, sabiendo que mis movimientos están siendo observados
mientras entro en mi SUV y enciendo el motor. Una vez que estoy en el camino,
navego por el camino de entrada, ajustando la radio hasta que encuentro una
estación que suena Beethoven.
Mi psique está sincronizada con la intensa orquesta, a momentos de estallar
en el ritmo agitado cuando salgo del camino de entrada de Santo y giro a la derecha
en la calle tranquila. Durante unos minutos, conduzco en piloto automático,
intentando procesar lo que acabo de descubrir.
Pero a medida que crece la poderosa música, también lo hace mi necesidad
de lastimar a alguien y lastimarlo realmente.
—Me enamoré... cuando no debería haberlo hecho. Porque era un hombre
muy, muy malo.
Una y otra vez, escucho las palabras de Ella, sintiéndome como un tonto
ahora que sé de quién está hablando. ¿Enamorarse? ¿De quién precisamente?
¿Santo? ¿O su hijo?
Agarrando el volante, aprieto la mandíbula mientras las olas de ira me
abruman. ¿Cómo he podido ser tan estúpido? Tanto Renata como Ella me
engañaron. Pensé que las estaba rompiendo, pero en realidad, ambas mujeres
estaban jugando conmigo en mi propio juego.
La carpeta está en el asiento a mi lado, mi estupidez me devuelve la mirada.
Toda la información que necesito está a mi alcance, y todo lo que quiero hacer es
tirarla por la ventana y olvidar que vi a Santo. No quiero creerle.
Girando a la izquierda, me acerco a la acera, ignorando los molestos
bocinazos de quienquiera que haya cabreado. Cojo la carpeta, la apoyo contra el
volante y la abro lentamente. Cuando veo la foto de Ella, un dolor agudo tira de mi
corazón.
Lleva un vestido de cóctel rojo y sonríe seductoramente a quien esté detrás
de la cámara. Su cabello está recogido en un elaborado moño y su maquillaje
perfectamente aplicado le da a su rostro un brillo de pasarela, pero debajo de todo
esto, no hay duda de que es ella.
Con o sin las joyas y el maquillaje, es una diosa, una diosa que me tomó por
tonto. Paso mi dedo por sus labios rojos, recordando lo bien que se sienten
presionados contra los míos. Pero todo fue mentira.
Al hojear el resto de la información, veo que Santo ha recopilado todo lo que
hay sobre ella: extractos de cuentas bancarias, información sobre dónde solía vivir,
trabajaba y los amigos con los que fue a la universidad.
Parece que me estaba diciendo la verdad sobre su familia. Sus padres se
divorciaron cuando ella tenía ocho años. Su padre está distanciado. Y su madre se
volvió a casar, creando una segunda y mejor familia y olvidándose de la primera.
Veinte minutos después, sé todo lo que hay que saber sobre Antonella Ricci,
pero solo desearía que la información viniera de ella. Que había confiado en mí lo
suficiente como para decirme la verdad porque lo que me veo obligado a hacer
podría haberse evitado.
Pero ahora, no puedo confiar en ella, y si no tienes confianza, todo lo que
tienes es un cuerpo cálido con una cara bonita. No hay conexión, no hay vínculo
entre nosotros. Ella puede ser reemplazada.
Con un suspiro, tiro la carpeta en el asiento del pasajero y me dirijo al
orfanato.
Tomo el camino más largo, deseando prolongar lo inevitable. Pero no hay
escapatoria a lo que se debe hacer. Si mató a una hermana, se la tratará en
consecuencia. No estoy en posición de tirar piedras, pero realmente estoy tratando
de ser una persona diferente. Alguien como Ella, que es tan corrupta moralmente
como yo, arruinará cualquier progreso que haya hecho.
Con el tiempo, volveré a caer en viejos patrones porque es mucho más fácil
ser malo y despreocuparse que ser bueno.
El orfanato se avecina, pero conduzco por la entrada trasera y aparco el
coche. Enrollando la carpeta, la aprieto con fuerza en mi palma y me dirijo hacia la
puerta. Está desbloqueado, lo que me enfurece. Ahora más que nunca, debemos
estar al tanto de la seguridad.
Mi conciencia me grita que, si voy a entregar a Ella a Santo, ¿por qué debería
importar? Le digo a mi conciencia que se vaya al infierno.
—¿Dónde has estado? —la hermana Yali susurra presa del pánico,
agarrando mi muñeca y tirando de mí hacia la puerta.
—Solo estaba haciendo algunos recados —respondo, metiendo la carpeta
enrollada en mi bolsillo trasero.
—Tienes que detener a la Madre Superiora —revela con un suspiro
apresurado.
—¿Por qué?
—Porque todavía estamos esperando su pastel y no puede entrar al
comedor. Arruinará la sorpresa. Ella ya siente que algo está sucediendo con las
hermanas corriendo en pánico.
Detener a la madre superiora es lo último que quiero hacer, ya que sé que
ella verá directamente a través de mí, pero decirle que no a la hermana Yali sería
como patear a un cachorro.
Entonces, suspiro.
—Bien vale. ¿Dónde esta ella?
La hermana Yali aplaude alegremente.
—La hermana Margaret la tiene prisionera en la enfermería, alegando que
tiene migraña. Pero solo comprará esa historia por un tiempo.
El esfuerzo que van a hacer las hermanas me hará caminar por el pasillo
rindiéndome.
—Veinte minutos, como máximo —grita, y yo solo asiento.
En el momento en que entro a la enfermería, la Madre Superiora mira hacia
la puerta, con la esperanza de que alguien le explique lo que está pasando. Esa
persona no soy yo.
—Hermana Margaret, si se siente bien, la hermana Yali quiere verla.
La hermana Margaret está acostada en una cama con un paño blanco
húmedo sobre la frente. La madre superiora se sienta junto a su cama con un libro
de crucigramas en su regazo.
La hermana Margaret deja escapar un suspiro de alivio. Su trabajo aquí está
hecho. Sin embargo, se mantiene fiel a su parte de paciente y se sienta lentamente.
Quitándose el paño de la frente, lo coloca en el lavabo de porcelana sobre la mesita
de noche y asiente.
—Sí, me siento mejor. Gracias, Madre Superiora, por cuidarme.
La Madre Superiora parece bastante confundida por toda la situación, pero
sonríe. La hermana Margaret se pone de pie y camina lentamente hacia la puerta.
Sus labios se inclinan en una sonrisa tímida antes de que prácticamente salga
corriendo de la habitación.
Me quedo en el umbral con las manos en los bolsillos mientras la Madre
Superiora permanece sentada. Un indicio silencioso de que quiere saber lo que
tengo en mente. Ojalá pudiera decírselo, pero no puedo. Primero necesito hablar
con Ella antes de decidir qué voy a hacer.
—¿Supongo que no me vas a decir qué está pasando ahí fuera? —pregunta
la Madre Superiora, colocando la pluma en el libro de crucigramas y cerrándola.
Me río en respuesta.
—¿De qué estás hablando?
Ella niega con la cabeza, pero sonríe.
—Ven aquí, niño —dice en ruso, lo que significa que estoy en problemas.
Hago lo que me pide, sentándome en el borde de la cama. El papeleo en mi
bolsillo trasero me quema un agujero, pero sigo estando serio.
—¿Qué te preocupa, Aleksei? Últimamente, siempre parece que llevas el
peso del mundo sobre tus hombros.
Pasando una mano por mi cabello, respondo: —A veces se siente así, pero
pasará. Como siempre.
Ella reflexiona sobre lo que compartí.
—Luchas con tu conciencia, pero al final, siempre haces lo correcto. Mira lo
que hiciste con Willow.
Esta es la primera vez que menciona a Willow. Nunca hablo de ella porque
no es un momento que desee revivir.
—Ella me llamó poco después de que se fue. ¿Sabías?
Mi boca se abre con sorpresa.
—No, no lo sabía.
—Ella preguntó cómo estabas ya que había visto las renovaciones hechas al
orfanato en línea. Le dije que estabas a salvo.
—¿Dijo algo más? —pregunto, casi suplicando que ella diga que sí.
—Le pregunté si quería que te pasara un mensaje. Ella dijo que no.
No puedo ocultar mi decepción.
—No importa, quiero que sepas que ella se preocupa por ti, Alek. Quizás no
de la manera que quieres, pero ella te dio una segunda oportunidad. Creo que es
hora de que hagas lo mismo, ¿no crees?
—¿Darle a Willow una segunda oportunidad? —pregunto, confundido.
La Madre Superiora coloca su mano sobre mi rodilla.
—No, 44мой ребенок. Date una segunda oportunidad. Puede que no te des
cuenta, pero ayudas a muchas personas a tu manera. Willow, Irina, Renata, a mí y
las hermanas. Mucha gente ve lo bueno en tu corazón... un día, tú también lo verás.
La Madre Superiora siempre ha sido mi mayor animadora. Ojalá pudiera
creerle. Quizás algún día, pero ese día no es hoy. La mención de Renata me hace
recordar su admisión.
—Quería disculparme por lo que Renata compartió contigo.
—¿Qué dijo ella?
Aclarándome la garganta, ya que no hay una manera fácil de decirle esto a
una mujer de Dios, le explico: —Ella dijo que vino a ti, en busca de consejo sobre
sus, eh, sentimientos... por mí. Quiero que sepas que no pasó nada. Yo nunca...
con ella —agrego en silencio.
Con Ella, sin embargo...

44
ой ребенок : Bebé
La expresión de la madre superiora me confunde porque parece como si no
tuviera idea de lo que estoy hablando. Y eso es porque ella no lo hace.
—Ella debe haberme confundido con otra persona. Nunca vino a mí para
discutir esas cosas.
La madre superiora puede estar envejeciendo, pero sigue siendo tan aguda
como el día que nos conocimos. La historia de Renata es solo eso, pero no entiendo
por qué mentiría.
A menos que... estemos hablando de que ella estaba dentro de la oficina de
la Madre Superiora. ¿Desvió el comentario para evadir la verdad
—Madre superiora —chirría la hermana Yali mientras la puerta se abre de
golpe—. Venga conmigo por favor.
La Madre Superiora me observa de cerca mientras intento descifrar lo que
está pasando. Proceso todo lo que Renata compartió conmigo, tratando de conectar
los puntos para descubrir por qué mentiría.
—No tendré problemas para atarte y llevarte contra tu voluntad —bromea la
hermana Yali, pero no se da cuenta de lo que ha hecho.
—No importaba que las quemaduras de la cuerda fueran tan graves. Mi
tobillo estaba encadenado a ese radiador. A veces mis muñecas.
La historia de Renata se repite una y otra vez, y no puedo creer que no me
di cuenta de la inconsistencia antes. Encadenado implicaría una cadena de metal,
pero las quemaduras de cuerda sugerirían cuerda. Sin embargo, cuando la
encontré, no había señales de quemaduras de cuerda. Estuvieron presentes
después de que la até.
Si Serg la ató como ella dijo que lo hizo y la usó para su placer, ¿dónde está
la prueba? Aparte de estar sucia y asustada, no había ninguna señal de que hubiera
estado cautiva de la forma en que lo describió.
Mi estómago da un vuelco porque esta pequeña discrepancia borra toda su
historia. Necesito encontrarla.
Salto de la cama, listo para salir corriendo de la habitación, pero la hermana
Yali se sube las enormes gafas por el puente de la nariz y me mira como si estuviera
preparada para convertirme en un eunuco si no voy a la fiesta. La Madre Superiora
está detrás de mí, claramente preocupada por haber dicho algo mal.
Sin otra opción, reprimo mi rabia asesina y ofrezco mi brazo a la Madre
Superiora.
—Yo te acompañaré. No se necesitan restricciones.
La Madre Superiora pasa su brazo por el mío, entreteniéndonos a mí ya la
hermana Yali, pero siente que algo anda mal por mi reacción. Seguimos a la
hermana Yali por el pasillo hacia el comedor, donde supongo que todas las
hermanas y los niños esperan en silencio, listos para sorprender a su invitada de
honor.
La hermana Yali me mira por encima del hombro, radiante. Le devuelvo el
gesto, pero por dentro, estoy lejos de sonreír.
—Aleksei, ¿qué pasa? —la Madre superiora susurra.
—Nada está mal —froto la parte superior de su mano, intentando calmar sus
preocupaciones—. No te enojes conmigo.
Vuelve la mejilla bruscamente, insegura de lo que quiero decir. Pero pronto
se entera cuando la hermana Yali abre las puertas del comedor y todos gritan.
—¡Sorpresa!
La Madre Superiora coloca una mano sobre su pecho sobre su corazón
mientras yo me río, guiándola hacia adelante.
Las hermanas la rodean, dando abrazos y besos de cumpleaños de la Madre
Superiora. Es maravilloso verlo. Pero mientras examino la habitación, mi mirada
está puesta en dos personas.
Renata está con una de las hermanas a unos metros de distancia, bebiendo
lo que parece un ponche. Nos miramos a los ojos y ella parece feliz de verme.
Primero. Me pregunto por qué. Sin embargo, me ocuparé de ella más tarde, porque
mis sentidos están tan en sintonía con Ella que me toma dos segundos encontrarla
en una habitación llena de gente.
Ella está en la esquina más alejada, sosteniendo la mano de Irina. La vista
generalmente calentaría mi corazón, pero ahora, simplemente me rompe aún más.
Ahora que la veo, la veo de verdad, me disgusta que lleve el hábito robado
de la hermana que enterró en una tumba poco profunda. Me horroriza que use su
belleza para engañar a cualquier hombre y llevarlo a su cama. Utiliza a la gente para
su beneficio y tuvo el descaro de reclamarme cuando supo había hecho lo mismo.
Su sonrisa pronto disminuye. Ella lo sabe. Siente que algo anda mal, y como
es culpable, automáticamente pensará que he descubierto su sucio secreto. Esto
solo prueba su culpabilidad.
Se inclina para susurrar algo al oído de Irina. Descubro qué es cuando Irina
se pone de puntillas, buscándome. Cuando me ve, suelta la mano de Ella y corre
entre la multitud hacia mí.
Esto le da a Ella algo de tiempo, pero no escapará. No otra vez.
Agarra la cruz alrededor de su garganta, enfermándome aún más. Se abre
paso entre las masas, en línea recta hacia la puerta lateral. Se apresura a salir, sin
mirar atrás.
Irina se arroja en mis brazos mientras yo me agacho.
—¡Ski —grita, chillando cuando la levanto y la abrazo con fuerza—.
¿Vestido?
Asintiendo, beso su cálida frente.
—Sí, 45цветочек, tu vestido es muy bonito. Igual que tú. ¿Puedo hacerte una
pregunta?
Ella asiente, colocando pequeños besos en mis mejillas.
—¿Por qué llamaste a Renata una mala dama? ¿Y por qué disparar? ¿Ella
te lastimó?
Irina deja de besarme las mejillas y sopla una frambuesa.
—Mala dama —ella repite en ruso—. Quemar papel con imagen.
—¿Qué quieres decir con quemar papel con imagen? —pregunto,
retrocediendo para mirarla.
Utiliza ambos dedos índices para dibujar un rectángulo en el aire, o más bien,
dibuja la forma de una postal.
Irina nunca había visto una postal antes; por lo tanto, se refiere a uno como
papel con una imagen porque, esencialmente, eso es lo que es.
¿Pero cuando?
No había forma de que pudiera haberlo tomado cuando estaba en la
camioneta. Fue solo una vez. Pero luego me doy cuenta de que no, no lo fue.
—Ella te sigue como un cachorro perdido, lavando tu SUV...
Las palabras de Ella vuelven para atormentarme porque Renata ha estado
en mi vehículo más de una vez.
—¿Y la viste hacer esto?
Irina asiente.
—¿Ella te vio?
Ella asiente una vez más.

45
Цветочек: flor
Mi cuerpo vibra de miedo y rabia.
—¿Ella te lastimó, Irina?
Así que ayúdame Dios, si asiente una última vez, lastimaré a Renata y la
lastimaré mucho.
—No —responde ella, sus ojos inocentes se llenan de pequeñas lágrimas—
. ¿Ski loco con Irina?
—Oh, цветочек, no. Ski está loco consigo mismo. No llores Shh —utilizo mi
pulgar para limpiar una lágrima caída—. Te quiero. ¿Tú lo sabes?
Ella asiente, oliendo y secándose los ojos.
—Irina 46любит Ski.
No merezco su amor, pero lo tengo de todos modos.
—Tengo que ir a buscar a la hermana Arabella. Vuelvo enseguida, ¿de
acuerdo?
Ella asiente con la cabeza y no hace un escándalo, sintiendo la urgencia de
mi tono.
La hermana Yali corre hacia mí, con la alegría que tiene, sonriendo
ampliamente.
—Gracias por todo. Si no fuera por ti, esta fiesta no habría sido más que unas
cajas de pizza y unas patatas fritas.
La hermana Margaret le ha hablado de mi contribución, pero no quiero
gratitud. Sin embargo, hay algo más.
—Hermana Yali, ¿puede cuidar a Irina? Necesito hacer algo.
La hermana Yali asiente, la preocupación clara en su rostro cuando le ofrezco
la mano a Irina. Ella se agarra fuerte, que no es como Irina. Por lo general, se aleja
de ese contacto.
—Sí, por supuesto. ¿Todo está bien?
—Lo estará. Gracias hermana.
Acaricio la manzana de la mejilla de Irina antes de perseguir a Ella. Al salir,
me vuelvo sobre mi hombro, centrándome en Renata. Ella ha visto todo el
intercambio, pero en lugar de parecer preocupada, levanta su copa a modo de
saludo.

46
Любит: amar
Bebe, se acerca tu hora.
Mientras corro por el pasillo, mis pasos frenéticos hacen eco de mi urgencia
por encontrar a Ella. Sin duda, está empacando, lista para huir porque eso es lo que
hacen los culpables: corren para salvar su propio pellejo.
Abro la puerta de su dormitorio de una patada y no dudo en irme hacia ella
mientras llena apresuradamente una bolsa de ropa. Su rostro refleja su miedo, y
cuando levanta la lámpara, la arroja a mi cabeza y falla, ese miedo se convierte en
puro terror.
Retrocede, buscando un arma o una salida. Agarro su bíceps y la tiro contra
la pared. Ella golpea sus puños contra mi pecho mientras la encierro, tratando
desesperadamente de escapar de mis garras, pero no va a ninguna parte.
—¡Déjame ir! —gruñe, mirándome enojada.
Me río en respuesta.
—No vas a ninguna parte. Necesitamos hablar.
—¿Cómo te atreves a entrar aquí sin ser invitado?
—No te importó cuando vine a otra cosa, pero supongo que es solo otro día
en la oficina para ti, ¿no es cierto... hermana?
Su mano se levanta y me golpea en la mejilla.
Moviendo mi mandíbula de lado a lado, sonrío, eufórico porque me estoy
metiendo debajo de su piel porque ella se ha metido debajo de la mía.
—¿Por qué estás empacando? —pregunto, haciendo un gesto con la cabeza
hacia la bolsa en la cama.
—Porque ya no puedo estar aquí —responde ella, deliberadamente, siendo
evasiva.
—¿Por qué no? —cuestiono, y su ira, su miedo es como una droga para mí.
Debería odiarla por lo que ha hecho, pero no lo hago.
Su maldad canta a la mía. Y ahora, es hora de descubrir cuán malvada es
realmente Antonella Ricci.
—¿Tiene algo que ver con el hecho de que el hábito que usas una vez
perteneció a la hermana que enterraste en una tumba poco profunda? —pregunto
fríamente, esperando a que ella lo niegue.
Pero ella no lo hace.
—¿C-cómo lo sabes? —susurra, los ojos llenos de lágrimas.
Casi siento pena por ella, casi, pero ella me estafó antes.
—Sé muchas cosas sobre ti. Para empezar —bajo mi rostro hacia el de ella
para que estemos a centímetros de distancia—, sé tu nombre... Antonella Ricci.
—Oh Dios —vuelve la mejilla y cierra los ojos con fuerza.
—Él no te ayudará.
—Déjame explicarlo —su cuerpo vibra, suplicando que escuche lo que tiene
que decir.
—Adelante.
—Déjame ir —dice, mirándome a los ojos una vez más.
—No estás en posición de hacer demandas. Habla —pongo mis manos a
cada lado de su cabeza, enjaulándola.
—Tuve que irme porque vi tu cara. Sabía que era solo cuestión de tiempo
antes de que averiguaras lo que había hecho. Debería haberme ido antes, pero
desarrollé sentimientos...
Pero la interrumpo, golpeando mi puño contra la pared. Ella se estremece
cuando está a centímetros de su cara.
—¡No te atrevas a jugar esa carta! ¡No te atrevas!
—¡Es verdad! — llora, negándose a retroceder.
—Si eso fuera cierto, entonces ¿por qué tuve que encontrarme con ese
imbécil de Santo Macrillo para que tú lo dijeras ahora? Si tenías... sentimientos por
mí, ¿por qué me mentiste?
—Nunca fue el momento adecuado.
Burlándome, niego con la cabeza.
—Hoy ha sido el momento adecuado. Cuando te pregunté qué íbamos a
hacer, entonces podrías haberme dicho la verdad. Sin embargo, has seguido
mintiéndome cuando no he sido más que honesto desde el principio.
Su arrepentimiento por quererme no tenía nada que ver con Dios, sino con
su deseo de un mal hombre. Parece que tiene un tipo. Y encajo en el molde.
—Tenía miedo —afirma, con el labio inferior temblando.
—¿Miedo de qué exactamente? Lo que he hecho en mi vida es mucho peor
de lo que puedas imaginar —exclamo porque mis crímenes preceden a los de ella—
. Pero todavía te lo dije. Confié en ti.
Mi comentario la hiere, pero no me importa.
—Creo que la verdad es que no querías que supiera cuáles eran tus
verdaderos motivos. Creo que no querías que supiera que sedujiste tanto a Frank
como a Santo Macrillo para abrirte camino en una familia con dinero. Creo que
querías a la esposa de Santo muerta para poder ser la matriarca principal. Cuando
Santo vio a través de tu mierda, corriste asustada, pero no antes de robarle un millón
de dólares.
Espero una respuesta, que brille su culpa, pero no la entiendo.
—¡Déjame! ¡Déjame! ¡Déjame! —solloza, su cuerpo ardiendo debajo de mí.
Su histeria no es puesta en escena, y cuando se pone verde enfermiza, la
suelto y observo cómo corre hacia el pequeño baño y vomita en el fregadero. Agarra
la porcelana, sus hombros se estremecen mientras jadea incontrolablemente.
Esta no era la respuesta que esperaba.
Cuando deja de vomitar, se enjuaga la boca y se salpica las mejillas pálidas
con agua. Mira fijamente su reflejo durante un largo rato y me pregunto qué verá.
—Si realmente crees eso, entonces no me conoces en absoluto —susurra,
aun mirándose al espejo—. Si robé ese dinero, ¿por qué estoy aquí? ¿Por qué no
estoy a un millón de millas de aquí?
Cuando se vuelve hacia mí y veo las lágrimas genuinas en sus ojos, de
repente me doy cuenta de que tiene razón. Pero eso no explica lo que le sucedió a
la verdadera hermana Arabella.
—Ese dinero lo tomó la amante de Santo, no yo, porque independientemente
de lo que creas, yo nunca fui su amante. Y nunca le robé dinero. Deseó que yo fuera
su amante, y créeme, lo intentó, pero después de que lo rechacé demasiadas veces,
lo dejo. Dijo que me haría matar. Que solo amaba a Frank por su dinero. Pero eso
no era cierto. Me enamoré de Frank incluso antes de saber quién era.
Su versión de los hechos difiere drásticamente de la de Santo, pero escucho.
—Rompí el compromiso porque descubrí que Frank era infiel, como su
padre. Se esperaba que yo hiciera la vista gorda ante sus infidelidades porque los
hombres de la familia Macrillo podían tener tantas novias como quisieran, y se
suponía que nosotras las mujeres debíamos aceptar sus costumbres adúlteras. Mila
sabía que Santo tenía muchas amantes, pero mientras ella fuera la primera y él
continuara brindándole el cómodo estilo de vida que llevaba, no tenía problemas
para jugar a ser una familia feliz.
» Pero cuando una de sus amantes le robó, Santo supo que tenía que
cubrirse el culo. Mila estaba de acuerdo con la trampa, pero el robo era algo mucho
peor que su esposo follándose a alguien que no era ella. El dinero es lo único que
le importa a la familia. Ojalá hubiera sabido eso antes.
Esto es mucho para asimilar.
Ella apenas ha compartido nada sobre sí misma, y ahora, es una sobrecarga
de información.
La verdad es que no sé qué creer. La familia Macrillo es muy reservada sobre
sus asuntos familiares. Para el mundo exterior, son una imagen perfecta, pero a
puerta cerrada, ella parece pintar una imagen completamente diferente.
—Santo me quiere muerta porque no quiere que nadie sepa que estaba
tratando de acostarse con la prometida de su hijo menor. Los destrozaría. No se lo
diría a nadie. Quiero decir, ¿quién me creería? Pero soy un pasivo. Mientras yo esté
viva, tengo el poder de arruinarlo.
Si —y eso es un gran si— lo que está diciendo es cierto, entonces creo que
se ha equivocado.
Ella ha hecho algo que nadie le había hecho a Santino Macrillo antes.
Lastimó su ego al decir que no, y para un hombre como él, eso es mucho peor que
la muerte.
Quiere que la encuentren no porque pueda arruinarlo, sino porque quiere que
pague por no amarlo a cambio. Lo sé porque lo he experimentado de primera mano.
—¿Qué le pasó a la hermana Arabella? —le pregunto, deseando que salga
del baño. Pero tal vez se sienta más cómoda de esta manera.
—Sabía que Frank estaba jugando al squash, así que fui a su casa a recoger
mis cosas. Santo nunca estaba en casa a esa hora de la noche —relata,
retorciéndose las manos frente a ella—. Me atrapó saliendo. Me suplicó que no me
fuera, dijo que me amaba. Cuando se dio cuenta de que nada de lo que pudiera
decir cambiaría mi opinión, me ataco.
Las lágrimas caen por sus mejillas, pero se las limpia obstinadamente con el
dorso de la mano.
—Me inmovilizó contra el suelo, forzándose sobre mí. Dejé de pelear, y
cuando bajó la guardia, rompí un jarrón sobre su cabeza. Pude de escapar, pero no
antes de que él me advirtiera. Dijo que me encontraría dondequiera que estuviera y
me haría pagar por deshonrarlo a él y a su familia. Tenía miedo porque sé de las
cosas que la familia es capaz. Me fui presa del pánico. No tenía suficiente dinero
para volar de regreso a casa. Sabía que tenía que quedarme en Rusia hasta que
pudiera idear un plan. Pero sabía que tenía que permanecer escondida. Si no, me
matarían. Estaba aterrorizada por mi vida.
Y ella tiene razón. No había forma de que Santo la dejara vivir.
—Iba de camino a un motel. Estaba lloviendo y oscuro; la visibilidad en la
carretera era mala. Doblé la esquina y fue entonces cuando vi el auto destrozado
de la hermana Arabella. Se había salido de la empinada carretera, sus intermitentes
parpadearon al compás de mi corazón frenético. Vi que había alguien en el auto,
así que me detuve para ayudar.
Cierra los ojos, como si el recuerdo fuera demasiado doloroso para afrontarlo.
—Pero cuando abrí la puerta, ella ya estaba muerta. Había sangre por todas
partes. Sé que estaba mal, pero cuando vi su crucifijo colgando de su cuello roto, y
cuando miré su identificación y vi cuán similares eran nuestros nombres, me
pregunté si tal vez esto era una señal. Su muerte no tenía por qué ser en vano. Ella
podría ayudarme.
» Así que la arrastré de su coche, la desnudé y reemplacé su ropa por la mía,
y luego... la enterré. Usé una plancha de llantas para cavar una tumba poco
profunda en mi ropa interior porque no podía ensuciar su hábito más de lo que ya
estaba —dice robóticamente—. Dije una oración sobre su tumba, agradeciéndole
por lo que había hecho por mí.
» Saqué sus pertenencias de su coche, lo puse en marcha y lo envié a toda
velocidad por el borde del acantilado. Dejé mi coche, que estaba registrado a
nombre de Frank, sabiendo que me estarían buscando. La hermana Arabella era
apenas reconocible. Su cara estaba toda... destrozada —revela, colocando una
mano sobre su boca—. Por eso la vestí con mi ropa. Esperaba que, si los hombres
de Santo la encontraban, pensarían que algún buen samaritano que no quería
problemas la encontrara y la dejara descansar. Al dejar mi automóvil y mi
identificación, mi esperanza era que pensaran que era yo quien estaba en esa
tumba y no la hermana Arabella.
Trabajo descuidado, pero no está acostumbrada a ocultar un cuerpo.
Supongo que hizo lo mejor que pudo, considerando las circunstancias.
—Ya estaba muerta —dice, como si justificara lo que hizo—. Necesitaba una
nueva identidad y me la ofrecieron. Me vestí con su hábito de repuesto, tomé sus
pertenencias y caminé hasta el orfanato. Las hermanas y la Madre Superiora me
esperaban. A la Hermana Arabella —corrige—. Y sabía que estaría a salvo.
» Lavé la sangre de su hábito a altas horas de la noche, y así, la hermana
Arabella se había ido. No estoy orgullosa de lo que hice, pero hice lo que tenía que
hacer para sobrevivir.
Se vuelve hacia mí ahora que su relato está completo, esperando que
responda.
—¿Quién era el hombre malo? —cuestiono. Cuando arquea una ceja, le
aclaro—. Dijiste que te enamoraste de un mal hombre.
Parece herida, necesito preguntar porque revela que dudo de su historia.
—Frank, por supuesto. Al principio, no sabía lo que hacía, pero cuando
finalmente me enteré, ya era demasiado tarde.
—Entonces, ¿lo amabas?
—Sí, mucho —responde con tristeza, y un dolor agudo me apuñala el
corazón—. Pero a veces, el amor no es suficiente. Nunca podría estar con alguien
infiel. He visto de primera mano lo que puede hacerle a una familia.
Ella habla de su familia separada.
—Ahora conoces mis sucios secretos, así que ahora quiero saber, ¿por qué
fuiste a ver a Santo?
Caminando lentamente hacia ella, me detengo justo antes de la puerta y
apoyo mis manos a cada lado del marco.
—Porque Santo sabe que estás aquí.
Ella vacila, agarrándose al fregadero para evitar caer.
—Y él me contrató para traerte de vuelta con él.
Un inquietante silencio se instala entre nosotros.
—¿Qué obtienes por tus servicios? —susurra, incapaz de disimular su
tristeza.
—Mi medio hermano, mi reino, los enemigos se vuelven amigos y reclaman
mi lugar en la cima —respondo sin comprender.
—Oh, Dios mío —llora suavemente, ahora comprendiendo lo que está en
juego—. ¿Entonces, entregándome a Santo, recuperas tu vida?
Agarrando la madera de la jamba de la puerta, asiento.
—Si.
Su cabeza se balancea aturdida, mordiéndose el labio, ojos distantes.
—Oh.
No hay una manera fácil de comunicar tales noticias, y entiendo lo que le
hace escuchar la verdad, pero necesita saber que esto está sucediendo porque
mintió. Si me hubiera dicho la verdad, podríamos haber hecho algo antes, pero
ahora, no sé qué hacer.
Se la doy a Santo; Recupero mi vida. Si no lo hago, no importa lo cortés que
se comporte a Santo, se asegurará de que ambos paguemos con nuestras vidas.
Sabe que ella está aquí, así que es solo cuestión de tiempo.
—¿Qué vas a hacer? —pregunta, conteniendo las lágrimas.
Metiendo la mano en mi bolsillo trasero, presento la carpeta. No necesito
explicar qué es.
—Yo…
Sin embargo, antes de que tenga la oportunidad de entregar su destino, la
habitación se ve eclipsada por la oscuridad total. No metafóricamente sino
literalmente. Esa oscuridad es seguida de repente por un grito espeluznante que
enfría mi sangre.
Buscando frenéticamente en mi bolsillo, recupero mi teléfono, y en el
momento en enciendo la linterna, una hoja de plata corta el aire.
Dando un paso a un lado, me defiendo de Ella y del par de tijeras que empuña
como una espada. Cuando intentan apuñalarme en el estómago, agarro su
antebrazo con fuerza. Sus gritos de dolor suenan fuertes, y cuando deja caer la
navaja al suelo, la tiro hacia adelante, presionándonos pecho contra pecho.
—¡Intenta eso de nuevo, y te azotaré hasta que tu trasero esté en carne viva!
Ella escupe en mi cara en respuesta.
Furioso, ahueco su garganta y la empujo hacia atrás, golpeándola contra la
pared.
—No te apartes de mi lado, ¿te queda claro?
No tengo tiempo para esto porque cuando el generador se activa y las luces
de emergencia cubren todo con un brillo verde fantasmal, y sé que algo anda muy
mal.
Ella jadea por aire mientras mi agarre está fuerte, pero asiente
temblorosamente.
Dejándola ir, agarro su muñeca con brusquedad y la arrastro hacia la puerta.
El pasillo está envuelto en una oscuridad parcial ya que las luces aún no están
encendidas. Corro por el pasillo con ella a cuestas, pero cuando doblo la esquina y
veo un rastro negro adelante, mi modo de supervivencia se activa.
Corriendo hacia adelante, sigo el rastro de sangre, que se ve negro gracias
a la luz verde, pero esto es sin duda sangre porque su fuente se encuentra extendida
hacia adelante.
—Oh, Dios mío —grita Ella cuando ve el cuerpo retorcido a unos metros de
distancia.
Es una hermana con su hábito desparramado a su alrededor, pero está boca
abajo, así que no puedo ver su rostro. No importa que no confíe en ella, la dejo ir,
sin perder la sintonización de sus movimientos, mientras reviso a la hermana caída.
Tengo la sospecha de que Santo está detrás de este ataque. Si ese es el caso, Ella
no está segura.
Sus suaves pasos detrás de mí revelan que está preparada para cualquier
cosa, pero cuando me agacho y me retiro con cuidado el pañuelo de la cabeza,
nada puede prepararnos a ninguno de los dos para lo que estamos a punto de ver
porque estaba equivocado… tan jodidamente mal.
—Hola hermano.
Un dolor agudo en mi costado acompaña esas palabras porque el caído no
es una hermana, es Serg.
Saltando, presiono mi palma sobre mi costado que está sangrando, gracias
a la puñalada infligida por mi pariente. Serg no me da tiempo para procesar que
realmente está haciendo aquí antes de que salte y se lance hacia adelante, con la
intención de agregar otra puñalada a mi torso.
Pero su entusiasmo e inexperiencia, un reflejo de su falta de liderazgo, me
hace desarmarlo rápidamente cuando pateo la larga hoja de su mano. Él vacila, es
todo lo que necesito para dar un salto y romperle la nariz. El sonido, así como la
sangre que cubre mi mano, despiertan la sed de sangre, y me sumerjo encima de
él, dejándonos caer a ambos al suelo.
Intenta pelear conmigo, pero no hay forma de que salga vivo de aquí.
Sostengo su cabeza en mis palmas y golpeo la parte de atrás de su cráneo contra
el duro piso. Un oomph de dolor lo abandona, música para mis oídos, así que lo
hago una y otra vez.
El hábito no hace nada para protegerlo mientras continúo mi asalto. No me
detendré hasta que esté muerto. No necesito una explicación de cómo llegó aquí;
Solo necesito que deje de respirar. Es decir, hasta que escucho una voz que cambia
el rumbo de todo para siempre.
Las luces parpadean de nuevo, mis ojos tardan un segundo en adaptarse a
los estímulos que me rodean. En mis manos, sostengo la cabeza sangrante de mi
medio hermano, pero a unos metros de donde está Irina es donde deberían estar
mis manos.
—¿Ski? —pregunta, con los ojos muy abiertos cuando me ve a horcajadas
sobre alguien con hábito, cubierto de sangre.
Serg gorjea, una burbuja de sangre brota de sus labios rotos. Una sonrisa
de suficiencia repentinamente se resquebraja en su boca cuando mira hacia atrás.
—Está bien —le aseguro en ruso.
Pero nada estará bien porque los gritos petrificados de ella revelan a quién
le robó el hábito Serg. Cuya sangre pinta el piso del pasillo.
Mirando hacia adelante, veo un cuerpo roto, ensangrentado, retorcido en un
ángulo antinatural, y un par de anteojos de gran tamaño esparcidos a metros de
distancia. Su ropa interior blanca está ahora cubierta de una espesa sangre roja.
Vuelvo a concentrarme en Irina. La dejé al cuidado de la hermana Yali, pero
ahora que la hermana Yali está muerta, Irina está al cuidado de otra.
Renata.
Con la hermana Yali acunada en sus brazos, las miradas confusas de ella
rebotan entre Renata y yo, sin entender lo que está pasando.
—¿Por qué? —le pregunto a Renata.
Agarra la mano de Irina y con la otra sostiene una pistola. Su vestido blanco
manchado de sangre.
—Porque ya deberías saber que uno hará cualquier cosa por amor. Suéltalo.
Ella agita el arma, haciéndome un gesto para que me mueva.
Cada músculo de mi cuerpo está luchando contra mí, pero lentamente hago
lo que ella exige.
—¿Y ahora qué, малышка? —me burlo, con las manos levantadas en señal
de rendición.
Serg gime antes de usar un codo para apoyarlo en una posición sentada. Se
mueve y apoya la espalda contra la pared. Se ve terrible, pero no lo suficientemente
terrible porque todavía respira.
—Oh, hermano —se burla, quitando el pañuelo de la cabeza con los dedos
ensangrentados—. Ella te engañó, y te engañó bien.
—Deja de referirte a mí como tu hermano —digo fríamente. Necesito abordar
esto con la cabeza nivelada porque necesito ser más astuto que este 47дурак—.
Podemos compartir la misma puta como madre, pero nuestros padres están a
kilómetros de distancia. Aunque, supongo que tu padre estaba bastante unido
cuando le corté la garganta.
Serg ruge, golpeando el suelo con el puño.
—Todo esto oar un hombre que ni siquiera recuerdas. Créeme, lo conocí y
no merece la venganza.
—¡Cierra tu maldita boca! — grita Serg, saliva ensangrentada está esparcida
cubriendo su barbilla. Refleja al niño llorón que sigue siendo.
—¿Entonces qué quieres?
—¡Quiero que pagues por lo que le hiciste a mi padre! —grita.

47
дурак: tonto
—Bueno, estoy justo aquí —extendí mis brazos—, deja ir a Irina y Ella, y
puedes tenerme.
—¡No! —Ella llora, llamando la atención sobre sí misma.
Serg se da cuenta de que ella está aquí y una sonrisa se extiende por sus
mejillas.
—Ah, ¿entonces esta es la puta que se interponía en el camino?
Estoy a punto de ponerme de rodillas y golpear esas viles palabras de su
boca cuando me doy cuenta de lo que acaba de decir.
—Sí, he sabido dónde has estado todo este tiempo —confirma, lanzándome
mi estupidez.
—¿Cómo? —sé que Renata es la soplona, pero ¿cómo la ha seguido?
¿Cómo ha podido mantenerse en contacto con él?
Cuando Renata levanta su relicario, me maldigo por no matarla cuando tuve
la oportunidad.
—Él siempre me ha estado mirando. Es asombroso lo pequeños que son los
dispositivos GPS.
Entonces, si Serg siempre supo dónde estaba, ¿por qué no atacó antes?
—¿Por qué me salvaste entonces de ser asesinado? —le pregunto,
refiriéndome a esos cachorros que mataron a una mujer inocente.
—Porque envié a esos imbéciles para asustarte, no para matarte, pero eso
es lo que pasa cuando envías aficionados —Serg jadea cuando intenta moverse—
. Vigilaron tu casa, y cuando te vieron salir, le dieron a Ren un teléfono y le
instruyeron sobre el plan. Les dije que les ofrecería un trabajo si hacían lo que yo
quería. Y lo hicieron cuando mataron a esa vieja, obligándote a huir y venir aquí.
Siempre estás pensando en los demás. Es tu perdición.
Serg nunca tuvo la intención de que esos dos niños vivieran. Simplemente
tenían un propósito, y cuando terminaron su trabajo, se le ordenó a Renata que
sacara la basura.
Mantengo mi ira a raya. Su plan funcionó porque de repente me doy cuenta
de lo que siempre ha estado buscando.
El orfanato.
—Ren ha estado recopilando toda la información sobre este lugar. Vale
bastante dinero —dice Serg, silbando—. Sabía que te estabas acercando a mí, así
que tuve que pensar fuera de mi área de confort. Mamá mencionó que siempre has
tenido debilidad por este lugar.
Aprieto los dientes ante la mención de esa mujer.
—Y todo lo que amas, lo destruiré. Pero gracias a que Ren me envió fotos
de las finanzas de este lugar, me di cuenta de que el orfanato podría ser muy
beneficioso para mí.
Entonces Ella no fue quien robó el papeleo. Fue Renata todo el tiempo.
—Estás fuera de tu juego A porque estabas demasiado enamorado de la
encantadora hermana aquí.
Bien, no saben que Ella no es quien dice ser, lo que significa que está a salvo,
por ahora.
—Sabía que su parecido con la encantadora Willow te haría bajar la guardia,
y funcionó a las mil maravillas.
Ella mira hacia abajo. No tiene idea de lo que pasó entre Renata y yo, pero
es seguro asumir que está pensando lo peor.
—Pero parece que eres un hueso duro de roer —dice Serg, decepcionado—
. Hubiera sido mucho más entretenido si te hubieras enamorado de sus encantos,
solo para que ella te rompiera el corazón como lo hizo tu dulce 48дорогая.
No voy a morder el anzuelo.
—¿Cómo entraste aquí?
Renata sonríe.
—¿De verdad pensaste que quería darle un regalo de cumpleaños a esa
vieja? Pedí las llaves del SUV porque sé que tienes una llave maestra del lugar, la
llave que corté y escondí dentro del 49Medovik. Te vi teclear el código y lo memoricé.
Nunca hubo una reunión y uno se enamoró fácilmente de ella. Se suponía que debía
encontrar la oportunidad perfecta para atacar, y cuando me enteré de esta fiesta,
supe que nuestro escenario estaba listo. Así que abrí todas las puertas con la llave
que me brindaron, usé los códigos y esperé a que mi príncipe viniera a rescatarme
—mira a Serg con estrellas en los ojos mientras apretaba el vómito.
» Tu fe en mí es vergonzosa —concluye con una risita—. Pensaste que me
estabas rompiendo, haciéndome someter, pero yo te estaba rompiendo. Jugué a tu
propio juego. Simplemente te entretuve para que pensaras que ganaste. Tenía que
recopilar todo lo que pudiera sobre el orfanato y averiguar cuán leal era la Madre
Superiora contigo. Y he descubierto que su lealtad es fuerte.

48
Дорогая: querida, amada.
49
Medovik: pastel.
Entonces esto es lo que querían desde el principio.
Averiguar todo lo que pudieran sobre el orfanato, sobre la Madre Superiora,
y si ella no cumplía con cualquiera de sus demandas, se desharía de ella.
Hice esto. Traje a Renata aquí. Permití que mataran los corderos.
—Todo esto es muy interesante, pero todavía no tengo ni idea de lo que
quieres —mantengo la calma, intentando idear un plan.
Serg sonríe.
—¿Y por qué no deberías hacerlo? Te engañé, o, mejor dicho, Renata lo
hizo. Quiero que la Madre Superiora me ceda la escritura. Ya que este lugar vale
mucho dinero.
—¡Nadie comprará este lugar, tonto! —exclame, pero entendio
completamente mal lo que quiere decir.
—Oh, Aleksei, ahí tienes, una vez más liderando con tu corazón. Los niños,
sus rostros jóvenes e inocentes son lo que vale mucho dinero. Eché un vistazo
rápido a mi alrededor. Son melocotones endulzados, maduros para la recolección.
Y así, el tiempo se detiene.
—Estoy seguro de que recuerdas a tu querido amigo, aunque enfermo y
retorcido, Oscar. Bueno, hay cientos de hombres y mujeres como él, dispuestos a
pagar mucho dinero por una hora o dos para saciar sus… selectos gustos. Y si
quieren comprar uno, supongo que les estoy haciendo un favor a los niños al
encontrar su hogar para siempre.
Lo miro, simplemente horrorizado.
Lo que pretende hacer es indescriptible. Tiene la intención de convertir esta
casa de santidad en una casa del infierno porque tiene razón; hay hombres y
mujeres ahí fuera, animales viles y enfermos que explotarían a los niños para
satisfacer sus deseos pervertidos.
Yo lo sé. Lo he visto de primera mano en The Circle. Hay muchas personas
enfermas que pagarían cantidades ridículas de dinero para experimentar y
presenciar cosas que te enfrían la sangre.
Lo más aterrador es que no son monstruos que acechan en la oscuridad; son
respetados en la comunidad: médicos, abogados, jueces. Se esconden detrás de
su velo de normalidad, enmascarando su depravación porque nadie sospecharía de
su verdadera forma desviada.
Me estremezco al pensar en las cosas que les harían a estos niños.
—¿Cómo pudiste hacer esto? —dirijo mi atención a Renata—, ¡Él está
planeando convertir este lugar en un, un... burdel! ¿No tienes corazón?
Serg chasquea la lengua. —Bájate de tu caballo alto. No hace mucho, yo
recuerdo que dejaste una suma considerable para comprarte una virgen.
La vergüenza me supera porque tiene razón.
Mirando a Renata y viendo cómo Serg le ha lavado el cerebro, llego a
entender que este es mi karma por Zoey porque una vez, ella me miró de la misma
manera. La trataba peor que a un animal, pero ella haría cualquier cosa por mí,
como Renata lo haría por Serg.
Me mintió, me engañó porque quería complacer a su amo.
—Sé quiénes son los otros benefactores. Todo seguirá como de costumbre.
Los benefactores financian a los depravados de Europa y más allá. Es bastante
genial. Tengo la intención de hacer que este lugar sea famoso, ya que no habrá
reglas. Nadie sospechará lo que está pasando detrás de estos muros piadosos.
—Son niños —le recuerdo consternado, pero él lo sabe.
—¡Y yo también lo era cuando mataste a mi padre! ¿Por qué iban a tener
una familia cuando me robaron la mía? Cada niño que sea explotado y utilizado
para actos depravados estará en tu cabeza. Tu hiciste esto. Tú me creaste. Sé
cuánto te va a doler esto, y eso es mucho más satisfactorio que matarte. Puedes
vivir con una vida de dolor como yo.
—La Madre Superiora nunca te cederá la escritura —gruño, sus palabras son
profundas porque tiene razón. Creé al monstruo frente a mí.
—La convencerás. Ren me ha dicho lo mucho que te adora. Pensaría que
con lo leal que te es, te la estabas follando mientras ella estaba de rodillas, rezando
por el perdón —escupe crudamente—. Pero parece que está reservado para la
hermana Arabella—.
Las mejillas de Ella se enrojecen.
Renata lo supo desde el principio. La enviaron para seducirme, pero eso no
funcionó, por eso Serg está aquí ahora. Sabía que se estaba quedando sin tiempo.
—No te ayudaré —gruño, la ira alimenta la violencia que retumba a través de
mí.
Serg se ríe.
—Esto no es opcional. Si no haces lo que digo, quemaré este lugar hasta los
cimientos, pero no antes de permitir que mis hombres se diviertan con las hermanas
y los niños. Una vez que hayan terminado con ellos, todos me rogarán que los
mate... todos excepto uno.
Irina grita cuando Renata agarra su cabello y tira de su cabeza hacia atrás.
—Supongo que mantener vivo a una niña tendrá sus ventajas. La pasarán
como un pavo en Acción de Gracias.
Incapaz de detenerme, golpeo y pateo a Serg en la mandíbula. Su cabeza
se conecta con la pared con un golpe atronador. No hace nada para calmar los
pulsos asesinos dentro de mí.
—Intenta eso de nuevo y otra hermana morirá —advierte Renata, apuntando
con el arma a Ella, que grita, con los ojos suplicando que la ayude.
Renata mató a la hermana Yali. Ella es mucho peor de lo que pensé.
Serg escupe un bocado de sangre.
—Aleksei, esto sucederá. O haces lo que te digo, o mato a tu amada, le dejo
a la madre superiora un recuerdito, y exploto a tu preciosa Irina. Oh, y mato a tu
amada дорогая.
Las paredes se cierran sobre mí.
—¿Qué dijiste? —mi cuerpo comienza a vibrar con furia.
Serg inclina la cabeza hacia un lado, su expresión cambia antes de estallar
en una risa desenfrenada.
—Oh, esto hace que todo sea mucho mejor.
Espero con la respiración contenida.
—No lo sabes, ¿verdad? ¿No leíste su postal?
Apretando los puños, inclino la cara hacia el techo y calmo mi respiración.
Pero no importa cuántas respiraciones tome, nunca será suficiente.
—Ella viene de visita. Ella y Saint. Es una pena, si hubieras leído la postal
sabrías cuándo y dónde.
¿Ella viene aquí? Mi corazón late más rápido por una mera fracción de
tiempo, pero luego se rompe una vez más cuando me doy cuenta de lo que esto
significa para ella.
—Haz lo que te digo y ella saldrá ilesa. No me des lo que quiero, entonces te
quitarán todo lo que te importa y no tendrás a nadie a quien culpar más que a ti
mismo.
Renata robó la postal y la quemó, asegurándose de que nunca la volvería a
ver.
Serg tiene todo lo que me importa en la palma de su mano y yo lo permití.
Todo esto es mi culpa. Mi karma finalmente me ha alcanzado. Es hora de que pague
por los pecados de mi pasado.
El amor es peligroso, más poderoso que el dinero y el control, por eso miro
a Serg y me rindo.
—¿Hago todo esto y me prometes su seguridad? —incluso si está de
acuerdo, estoy poniendo mi fe en un sociópata.
Sonríe en victoria mientras cruza su corazón.
—Cruza mi corazón, espero… bueno, ya sabes. Tienes una semana para
darme lo que quiero. Entiendo que puede ser necesario convencer a la Madre
Superiora para estar de acuerdo.
—Ni siquiera pienses en ir a la policía. Yo los poseo. Soy dueño de todos —
se jacta con suficiencia—. No tienes aliados. Son todos míos. No tienes a nadie.
Llega a una posición tambaleante, usando la pared como soporte mientras
se necesita cada gramo de fuerza para no matarlo.
Él está equivocado. Tengo a Santo, pero para que eso funcione, necesito
darle a Ella. Y cuando la miro, ella también lo sabe. Sería sencillo. Cambiar a Ella
por la seguridad de tantos. Por la seguridad de Willow. Ella regresará por mí una
vez más, ajena al problema que enfrenta por mi culpa. Pero Ella no es un nombre
sin rostro. Ella es un ser humano, uno por el que tengo sentimientos.
No importa lo que haya hecho, no puedo entregarla a los lobos. Pero no
puedo dejar morir a tantos otros.
Ella se estremece cuando Serg pasa cojeando, lamiendo sus labios con
malicia. Los ojos de Renata se entrecierran.
—Ven, dulce Ren. Olivia te ha extrañado.
La admisión de Serg me hace recordar la historia de Renata sobre su amiga
secuestrada. ¿Podría ser verdad?
Pero cuando pasa el dorso de su mano por la mejilla de Renata, reconozco
qué es esto. Tiene a ambas bajo su hechizo. Un harén de mujeres que harían
cualquier cosa por complacerlo, como hice yo una vez.
—Ha sido bastante solitario sin ti. Sabes que eres mi chica número uno, ¿no?
—juega con sus emociones, asegurándose de que se sienta “especial” para que
continúe haciendo lo que él quiere.
Renata asiente, una mascota obediente.
Se merece un Oscar por su actuación porque me engañó. Pero su parecido
con Willow fue la razón por la que fui descuidado. Viviré con eso en mi conciencia
por el resto de mi vida porque pase lo que pase ahora, alguien está destinado a
perder.
Irina me mira, confiando en que la salvaré, y lo haré. Pero, ¿qué pasará
después? Seguro que tendrá un as bajo la manga para asegurarse de que me
inclinaré ante sus órdenes.
—En caso de que tengas alguna idea, aceptaremos una garantía —cuando
se inclina y lanza a Irina sobre su hombro, corro hacia adelante, con el corazón en
la garganta. Sus pequeñas piernas se agitan salvajemente mientras estalla en
lágrimas inconsolables.
—¡Tómame! ¡Tómame! —grito, golpeando mi mano contra mi pecho una y
otra vez—. Haré lo que quieras. Deja a Irina aquí.
Serg se vuelve hacia mí, sus ojos vacíos de emoción, y eso es porque está
muerto por dentro.
—Oh, sé que lo harás. Pero la idea de que sufras, sin saber lo que les estoy
haciendo a tus seres queridos, me da mucho más placer que simplemente tenerte
cautivo. Se trata de romper a alguien y hacer que haga cualquier cosa que le ordene.
Se trata del poder, el poder que tengo sobre ti. Si te quisiera muerto, ya te habrías
ido. Pero tengo la intención de torturarte por el resto de tu vida. Y solo puedo
esperarte por un día, cuando ya haya tenido suficiente, tu muerte será por tu propia
mano. La mayor vergüenza es que un líder caído ponga fin a su miserable existencia
porque es un fracaso. Cuando le han fallado a todos los que amaban.
Cerrando los puños, me trago las náuseas porque me acaba de servir una
dosis de mi propia medicina. Durante incontables años, operé de esta manera, y
ahora es mi turno de sentir el dolor que les he infligido a tantos.
Me lo merezco, pero la gente que me importa no.
—¡Ski! —Irina solloza, sus gritos me rompen de una forma que nunca antes
había sentido.
El cuchillo de Serg está al alcance. Soy rápido. También soy un tirador
perfecto. yo podría lastimarlo, pero Renata me lee como un libro cuando se acerca
a Ella y presiona el arma contra su sien.
Ella grita, levantando sus manos ensangrentadas en señal de rendición. La
cabeza de la hermana Yali descansa en su regazo. Tanta destrucción. Tanta
muerte.
—Solo necesitamos un rehén —amenaza con una sonrisa.
Si no quisiera separar su cabeza de sus hombros, sentiría lástima por
Renata. Sé lo que le pasa a una persona cuando pierde el alma y se la da a otra.
Todo en lo que puedo pensar en Zoey de rodillas, llamándome 50мастер.
No es de extrañar que Saint me odiara con cada fibra de su ser. Al ver esto
ahora, el odio que siento es casi cegador. Desearía que esta lección de vida no se
aprendiera de esta manera, pero ahora entiendo el dolor, el daño que causé a
tantos.
Ella me mira, rindiéndose, temerosa por su vida.
—Te voy a matar, dulce Renata. De esto, te lo prometo. Sé cómo sabes. Y
sé que te gustó —paso un dedo por mi labio inferior, manchándolo con mi sangre,
solo recordando que fui apuñalado.
Parpadea una vez, sorprendida por mi amenaza. Pero la llamo farol. Serg no
permitirá que las personas que me importan sufran ningún daño hasta que obtenga
lo que quiere.
Son todos somos sus peones.
Serg gruñe, claramente molesto porque jugué con uno de sus juguetes.
Usaré esto a mi favor cuando llegue el momento.
Él gesticula que es hora de irse mientras él también lee la seriedad de mi
amenaza, y aunque tiene la ventaja, en el fondo sabe que, si alguna vez tengo la
oportunidad, le haré lo mismo que le hice a su padre.
—Te encontraré. Lo prometo —le suplico a Irina que me perdone. Amarme
será la razón de su desaparición. —Ski 51любит Irina.
Le digo que la amo porque la amo, y su respuesta temblorosa tiene cada
parte de mí llorando lágrimas que no puedo derramar.
—Irina любит S…Ski.
Serg no me permite despedirme mientras corre por el pasillo, los gritos
aterrorizados de Irina son cada vez más suaves hasta que finalmente se detienen.
Renata quita el arma de la sien de Ella y nos miramos a los ojos por un segundo,
pero en ese segundo, le prometo que la próxima vez que nos veamos, la mataré.
Renata sale detrás de Serg como el buen perrito faldero que es.
Un sollozo ahogado deja a Ella mientras se desploma hacia adelante, lo que
hace que la hermana Yali se deslice de su regazo y caiga al suelo frío.

50
Мастер: maestro.
51
Любит: te amo.
Su muerte es culpa mía. Le pedí que atendiera a Irina mientras yo buscaba
a Ella. Si no lo hubiera hecho, todavía estaría viva.
Me acerco aturdido a Ella y le ofrezco mi mano ensangrentada. Ella me mira
con nada más que miedo total reflejado en sus ojos. Pero con un toque vacilante,
desliza su propia mano ensangrentada en la mía. Pasa sobre la hermana Yali con
un pequeño resoplido.
Fue apuñalada por la espalda. La acumulación de sangre revela que tuvo
una muerte lenta y dolorosa. No puedo ofrecerle nada, para expresar cuánto lo
siento de verdad, así que me quito la camisa y la coloco sobre su cuerpo, deseando
ocultar su dignidad. Es lo menos qué puedo hacer.
—Estás herido —dice Ella, tratando de mirar la herida en mi costado. Pero
aparto su mano.
—Estoy bien —la herida infligida en mi corazón es mucho peor.
Pero cuando escucho un grito de asombro, seguido por la madre superiora
pidiendo protección al Señor, esa herida se convierte en un enorme agujero.
—Aleksei —jadea, y cuando me vuelvo para mirarla, exponiendo el cadáver
de la hermana Yali, se convierte en un sollozo ahogado—. ¿Qué pasó? Debemos
llamar a una ambulancia.
—Ella está muerta —digo aturdido. Irina se ha ido.
—¿Qué? —la confusión en su rostro solo resalta el hecho de que asociará
cada cumpleaños de ahora en adelante con esta noche espantosa. Simplemente
arruiné todos los cumpleaños futuros para ella, por eso tengo que irme.
—Estoy seguro de lo que digo. Te prometo. Solo confía en mí. ¿Bien?
Mira por encima de mi hombro a la hermana Yali. Ella también confiaba en
mí, y mira lo que le pasó.
—Bien —mira la herida en mi costado, chorreando sangre, y se da cuenta.
Esto es obra mía, y ella hace algo que rompe ambos nuestros corazones—. No…
no puedo tenerte aquí, Aleksei. Eres un riesgo para los niños. Perdóname.
—No hay nada que perdonar. Has sido mucho más amable que nadie
conmigo y los protegeré a ti y a estos niños con mi vida.
No le contaré los planes de Serg. No puedo. Ella está a salvo mientras Serg
crea que tiene el control.
—No dejes que nadie entre al orfanato. Está bloqueado. Espera hasta tener
noticias mías. No confíes en nadie.
Cuando abre la boca, tomo su mano en la mía.
—Por favor, madre superiora, haz lo que te digo.
Mi sangre ahora contamina su mano limpia y sana.
—Bueno.
Ojalá pudiera explicarme, pero ahora mismo no tengo tiempo. Necesito
averiguar qué voy a hacer.
La madre superiora mira a Ella y, aunque no tiene todas las piezas del
rompecabezas, sabe que también se va.
—Traeré a Irina de vuelta. Lo prometo.
Mis promesas vacías ya no significan nada.
—Ve, yo me encargaré de esto.
Quiero decir tantas cosas, pero nada será suficiente. Entonces digo lo único
que puedo.
—Te amo —le susurro en ruso.
En todo el tiempo que conozco a la Madre Superiora, nunca la había visto
llorar… hasta ahora.
—Y yo te amo.
No puedo quedarme aquí ni un momento más porque sus lágrimas serán mi
muerte. Con las manos entrelazadas, conduzco a Ella por el pasillo. Coge su maleta
y yo meto la carpeta que Santo me dio. Luego recogemos mis pertenencias del
sótano.
Me lavo la sangre de las manos, coloco un vendaje adhesivo sobre la herida
superficial y me pongo una camisa limpia. Al mirar a Ella, me doy cuenta de que
esta es la última vez que la veré con su hábito. Todo está a punto de cambiar.
Ella mira mientras rompo los ladrillos, recogiendo mi escondite. Así es como
vive alguien como yo. Siempre en secreto. Siempre necesitando un plan B.
Con todo lo que necesito en la mano, marco a la única persona que puede
ayudarme.
—Pavel, necesito tu ayuda.
No hace preguntas y me dirige al único lugar en el que puedo estar: la casa
de su madre. Fue aquí donde una vez me ofrecieron refugio. Es aquí donde están
enterrados mis pecados.
No me despido de las hermanas ni de los niños. Es mejor de esta forma.
Tiramos nuestras maletas en la parte trasera de mi SUV, y así, nos
deslizamos hacia la noche, dejando atrás nada más que carnicería y dolor.
La casa de Larisa está a una hora de distancia, así que enciendo la radio,
necesito llenar el silencio. No hay palabras para explicar lo que acaba de pasar
porque unas pocas horas han cambiado todo lo que pensaba que sabía.
Ella no es quien pensé que era. Y Renata, me tomó por tonto.
Serg dejó a Zoya atrás, pero llegará su momento. El orfanato necesita una
cara detrás de él con la Madre Superiora desaparecida. No se sabe de quién será
esa cara.
Vino aquí esta noche, levantando la pierna y marcando su territorio. Esta
guerra apenas ha comenzado, pero no puedo evitar preguntarme cuántas bajas
tendrá esta guerra.
—¿Qué le dijiste a la Madre Superiora? —susurra después de minutos de
silencio, con los ojos cerrados. Está exhausta porque tampoco sabe lo que le depara
el mañana.
Con los ojos enfocados en la carretera, respondo aturdido: —Le dije que la
amaba ... y ella dijo que también me amaba.
Solo puedo esperar que el amor no la mate ni a ella ni a tantos otros.
Ella no me dijo una palabra antes de caer en un sueño profundo, pero
honestamente, necesitaba el silencio. Necesitaba tiempo para pensar. No tengo un
juego que planificar porque no tengo muchas opciones.
Cuando aparco la camioneta frente a la casa de Larisa, una cabaña en medio
de la nada, una sensación de nostalgia me abruma. Apagando el motor, me tomo
un momento para dejar que todo se asimile. Es imposible no asociar este lugar con
los recuerdos de Willow, Zoey, con todos los que lastimé.
Suspirando, toco suavemente el brazo de Ella cuando todavía está dormida.
Sus ojos parpadean por un momento, y la veo, espera que lo que acaba de
experimentar sea un sueño. Pero cuando se centra en nuestro entorno remoto, esa
esperanza se desvanece.
No tiene idea del odio de Larisa por mí, pero pronto lo descubrirá porque
cuando la puerta se abre y Larisa sale cojeando, no hace nada para enmascarar su
molestia porque una vez más estoy usando su casa como escondite.
Ella abre la puerta, y cuando Larisa la ve con un hábito, se persigna. Sin
duda, tiene miedo de que Ella esté en presencia de un monstruo.
Agarrando nuestras cosas, camino hacia Larisa, que tiene a sus animales
rodeándola en guardia. Un pastor alemán enseña los dientes cuando subo los
escalones de la entrada. Ella me sigue.
—Hola, Larisa. Gracias por tu hospitalidad.
Me gruñe en respuesta, concentrándose en Ella.
—Esta es Antonella. Pero ella prefiere que le digan Ella —hablo en inglés,
por lo que Ella entiende.
El hecho de que no haya usado el título sagrado de Ella insinúa que no es
una hermana. Larisa tiene ahora a dos pecadores bajo su techo. No obstante, nos
hace un gesto para que entremos.
Al volverme para mirar el granero, no puedo evitar sentir que este es el lugar
al que pertenezco. Fue lo suficientemente bueno para Saint y Willow cuando se
quedaron aquí, y es más de lo que merezco. Pero Larisa me ha dado permiso para
quedarme dentro de su casa, así que asiento con gratitud mientras camino hacia su
santuario.
El lugar no ha cambiado ni un ápice, y las imágenes de Zoey sentada en el
sillón leyendo una revista me impresionan mucho. Ahora, yace enterrada en una
tumba afuera. Al igual que Sara. Nunca encontramos a Ingrid porque
desinteresadamente se ató una bomba y la detonó para salvarnos a todos.
Mis sentimientos por Ingrid eran reales, contrarios a mis acciones. Me
preocupaba por ella a mi manera. Era tan inocente y frágil, y saber cómo terminó su
vida todavía me revuelve el estómago.
Larisa señala al final del pasillo.
—Un dormitorio —dice en ruso.
Hay tres dormitorios aquí, pero Larisa es una acaparadora, por lo que los
otros dos probablemente estén llenos de sus últimos hallazgos. Ella me mira,
esperando que traduzca, pero no es necesario. Cuando camino por el pasillo y entro
por la única puerta abierta, comprende.
La habitación es la misma en la que me quedé la última vez que estuve aquí.
Las sábanas blancas están recién planchadas y, aunque es pequeña, la habitación
es hogareña. Ella, sin embargo, parece preocupada de que seamos compañeros de
cuarto.
No dice nada, pero su tez pálida y el mordisco de su labio inferior revelan que
se siente incómoda compartiendo la cama conmigo. No sabe si soy amigo o
enemigo, pero honestamente, yo tampoco.
Coloca su bolso en una silla de madera en la esquina de la habitación y
espera a que hable.
—Dormiré en el suelo —digo, alcanzando una almohada y tirándola al suelo
junto con mis bolsas. Observa mientras abro el armario y recupero una manta gris
del estante superior.
Ella tiene cuidado de mantenerse alejada de mí, lo que me hiere, pero pronto
me doy cuenta de que tampoco confío en ella. Puede correr, lo que significa que
tengo que evitar que lo haga. No me complacerá verla atada de esta manera, pero
es mi tarjeta para salir de la cárcel. Es la única moneda de cambio que tengo.
—¿Puedo tomar una ducha? —pregunta, el miedo en su voz es evidente.
Asintiendo, estoy a punto de irme, pero decido llevarme mi bolso, el que tiene
dinero y mis armas. Ella lee esto por lo que es. Hasta que sepamos lo que somos
el uno para otro, seremos enemigos.
Se abre la puerta principal y escucho que Pavel saluda a su madre.
Dejo a Ella para que ordene sus pensamientos y me dirijo a la sala de estar.
Cuando Pavel me ve, niega con la cabeza ante mi estupidez. Larisa nos deja solos.
Se sienta en el sillón, insinuando que está escuchando, y le detallo todo.
Desde reunirme con Santo y enterarme de Ella, hasta Serg asaltando el orfanato
con Renata a cuestas. Cuando le digo que tiene a Irina y lo que piensa hacer con
ella si no cumplo, Pavel hace crujir sus nudillos.
La crueldad hacia los niños es el punto de ruptura de Pavel. Él sabe lo mucho
que eso significa para mí.
Pero cuando le detallo la última pieza del rompecabezas sobre la visita de
Willow y Saint, suspira de frustración.
—¿Por qué no lo leíste? —pregunta, desconcertado.
—No lo sé —le respondo, con alguna esperanza de que lo lea antes de que
me disparen al infierno. Pero sabía que no lo había hecho. No le preocupa; por lo
tanto, no es de su incumbencia.
—Aleksei, esto es malo.
Pasando una mano por mi rostro, asiento. Sé lo que va a decir incluso antes
de hablar.
—Tienes que darle a Santo lo que quiere —sus palabras sombrías son lo que
sé que tiene sentido, pero cada fragmento de mi ser lucha contra esa noción—. Sé
que no quieres, pero si no lo haces, mucha gente morirá. No solo matará a Willow,
sino que también se asegurará de que sufra de formas impensables. Él sabe lo
mucho que significa para ti, así que prolongará su tortura, sabiendo lo que eso te
hará.
Apretando la mandíbula con fuerza, pruebo el agudo y metálico aguijón de la
sangre, pero palidece en comparación con la puñalada que envolví toscamente para
detener la hemorragia.
—Entonces, básicamente, ¿tengo que elegir? Quién significa más para mí;
¿Willow o Ella?
Pavel niega con la cabeza lentamente.
—No, amigo mío. Debes elegir entre una vida o la vida de muchas.
Y esa es la verdad.
Salvo a una persona, solo para condenar las vidas de tantos inocentes que
nunca quisieron involucrarse en mi lío. Ella sabía a quién le estaba diciendo que sí
cuando Frank le propuso matrimonio. Sabía que era un mal hombre. Ella misma me
lo dijo.
Pero que ella pague el error con su vida no parece justo. Y para mí, ser su
verdugo parece más que hipócrita.
—¿Podemos encontrar a Willow? ¿Conoces a alguien? —ruego, sin que me
importe si se nota mi desesperación.
—Puedo intentarlo, pero conoces a Saint. No hará que su llegada sea fácil
de detectar. Moverá cielo y tierra para mantenerla a salvo. Tu mejor opción sería ir
a Santo —afirma Pavel recalcando lo obvio.
—Pavel, él la matará —le digo, bajando la voz porque estas paredes son
delgadas.
No se conmueve. Simplemente ve a Ella como una mentirosa,
independientemente de las circunstancias. Pero no puedo condenarla a una muerte
que no se merece.
—Ese hijo de puta dijo que tengo una semana, lo que significa que si me está
diciendo la verdad, Willow y Saint estarán aquí antes. Tenemos una semana para
encontrarlos.
—¿Y si no lo hacemos? —Pavel plantea.
—No podemos fallar —respondo con determinación.
—La vida de muchas personas dependen de ti, Aleksei. Lo que se propone
hacer Serg tendrá éxito si fracasamos. La vida de esos niños y los otros después
de ellos se arruinarán para siempre porque no tomamos el camino que ambos
sabemos que deberíamos.
Bajando los ojos, trato de tragar más allá de la culpa alojada en mi pecho.
Puede que me haya lavado la sangre de las manos, pero siempre estarán
manchadas con lo que hice.
—Lo entiendo, pero ella no se lo merece. Tiene que haber otra manera.
—Intentaré dar lo mejor de mí. Haré algunas llamadas. Mientras tanto, debes
aceptar la elección que hagas. Solo asegúrate de que sea la correcta.
Pavel no tiene ninguna conexión con Ella, por lo que entregarla a Santo es la
elección obvia. Pero mi estómago se hace un nudo al pensarlo.
Señala la bolsa a mis pies. —¿Debo poner eso en la caja fuerte?
Abriendo la cremallera de la bolsa, recupero mi Glock y mi cuchillo, luego
deslizo la bolsa frente a él.
—Toma algo de dinero y dáselo a tu madre por los inconvenientes.
Pavel asiente, cerrando la cremallera de la bolsa.
De pie, coloco la pistola en la parte baja de mi espalda y el cuchillo lo meto
en mi bolsillo. Necesito un poco de aire fresco.
Pavel me mira, su sorpresa clara. Y sé por qué.
—Ella no correrá —le aseguro.
—¿Y si lo hace?
—Me ocuparé de eso —respondo, enojado.
Sus preguntas reflejan mis miedos y necesito algo de tiempo para procesar
esto antes de decidir qué hacer. Pavel sabe cuándo retirarse, y ahora es el
momento.
Al abrir la puerta principal, inhalo profundamente cuando bajo las escaleras,
dando la bienvenida al aire fresco de la noche. No tengo idea de qué hora o día es.
Lo que presencié en el orfanato se siente como hace toda una vida. Los
pensamientos sobre Irina me envuelven, y siseo bruscamente, frotando mi pecho.
Abriendo mi auto, saco el último cigarro y mi encendedor de la guantera y
camino hacia un lugar que se me cruza por la mente al menos una vez al día.
Mis pasos resuenan en el vasto silencio. No importa la hora del día, aquí
siempre está tan tranquilo.
Algunos pueden decir que es pacífico, pero para mí, es simplemente
desgarrador.
Encendiendo el cigarro, uso la luna llena como mi faro y me dirijo al árbol que
se destaca del resto no solo por su tamaño, sino porque Sara y Zoey yacen
enterradas debajo de él.
Todavía me persiguen los recuerdos de Saint poniendo a descansar a su
hermana. Era el hombre más fuerte que conocí, y verlo cavar la tumba de Zoey, con
lágrimas corriendo por sus mejillas, no pude evitar sentirme en deuda con él por el
resto de mi vida.
Yo fui la causa de su muerte. De todas las muertes.
Una vez que digo una oración sobre su tumba recién cavada, se volvió hacia
mí y me dejó inconsciente. Nunca me dijo una palabra; simplemente me dio lo que
me merecía y se fue. Y esa fue la última vez que lo vi.
Willow también se había ido en avión, un pasaje seguro de regreso a Estados
Unidos. Me alegré de que ambos pudieran irse porque nunca quisieron estar aquí.
Forcé sus manos.
Sara fue enterrada junto a Zoey. Su tumba cavada por Max. Él también se
fue y nunca regresó una vez que Sara recibió la despedida que se merecía.
Organicé el marcador de ángeles para Ingrid porque aunque no tenía un cuerpo
para enterrar, todavía quería un lugar para conmemorar quién era ella.
De pie ante sus tumbas, fumo mi puro, entumecido. Estar aquí es un
recordatorio de que cuando morimos, no somos más que un recuerdo para aquellos
que desean mantenerlo vivo.
Pavel se encargó de la carnicería que dejamos atrás esa noche, pero
independientemente de lo que hubieran hecho, me aseguré de que Oscar y Astra
fueran puestos a descansar en sus parcelas familiares. Ellos eran los villanos, pero
yo también. Sería un hipócrita si pensara en mí mismo como cualquier cosa menos
eso.
Mirando la simple lápida de Zoey, no puedo evitar verla en Renata. Serg ha
copiado todos los aspectos de mi vida, y ahora que estoy fuera, me repugna. En
ese momento, no tuve ningún problema en dejar a Zoey de rodillas, ya que me salía
con la mía con otras dos o tres mujeres a la vez mientras ella miraba, plagada de
envidia.
Pero nunca se quejó. Ella conocía su lugar.
Esa fue otra forma de quebrar a alguien que ya estaba tan roto.
—Hola.
La voz de Ella revela lo vacilante que esta. Pero está aquí porque no
podemos evitar lo inevitable.
—Hola.
Sus pasos vacilantes suenan detrás de mí hasta que se para a mi lado. Sigo
fumando mi cigarro, los ojos enfocados en los tres marcadores frente a mí. El
silencio de Ella es incómodo. No necesita un manual. Sabe que estas tres mujeres
murieron por mi culpa.
Pero todavía quiero honrarlas. Y decir sus nombres es mi forma de hacerlo.
—Zoey era una mujer tan animada —digo con orgullo—. Fue una de las
muchas cosas que me gustó de ella. Todo lo que quería era complacerme. Y lo hizo.
Incluso cuando dijo que me odiaba, sé que me amaba. Nuestro vínculo fue único.
Sé que eso no tendrá ningún sentido para ti, pero me preocupé por Zoey... a mi
manera.
Ella está callada, pero es justo que comparta con ella lo que hizo conmigo.
—Sara me fue entregada para pagar la deuda de su padre. Él era un
abusador de sustancias y cuando acumuló una gran deuda, me ofreció a su hija
como pago.
—¿Por qué aceptaste? —Ella pregunta, horrorizada.
—Porque si él me la ofrecía a mí, se la ofrecería a cualquiera, y sabía que la
trataría con una pizca de más compasión que cualquier otra persona. En mi mundo,
fue un comercio justo. Sin embargo, entiendo que la mayoría lo ve como una
barbarie.
» Ingrid pertenecía a mi amigo Oscar —explico, expulsando los fantasmas
de mi pasado—. Me enamoré de ella desde el primer momento en que la vi. No
debería haberlo hecho, pero actué siguiendo esos impulsos. Supongo que una parte
de mí quería lo que no podía tener. Fue realmente amable. Suave, como un pajarito.
Pero al final, ese pajarito emergió del fuego como un fénix. Su sacrificio nos salvó a
todos. Y la única forma en que puedo agradecerle es dejar este marcador,
cimentando su existencia en este mundo.
Saboreando mi cigarro, exhalo el humo al viento mientras confieso.
—Este es mi cementerio personal de pecados. Jugué un papel en todas sus
muertes. Aunque Renata selló su destino esta noche, no me siento bien por eso. Mi
medio hermano la moldeó a lo que él quiere. Se aprovechó de ella, tal como yo lo
he hecho con estas mujeres.
—¿Entonces Renata estuvo trabajando con él todo el tiempo?
Volviendo lentamente mi mejilla, miro a Ella, completamente impresionado
por su belleza porque está fuera de su hábito. Lleva un vestido verde, su largo
cabello húmedo, sentado en un moño alto. Su rostro está desprovisto de barra de
maquillaje y un brillo rosado en sus labios. Sus pies están descalzos.
Es simplemente impresionante.
Verla de esta manera llevará un tiempo acostumbrarse. Pero el hábito era su
disfraz, no está ropa casual.
—Sí. Caí directamente en sus manos. Traje a la madre superiora, las
hermanas y a Irina a mi lío, y necesito encontrar una manera de sacarlas.
—¿Y qué hay de mí? —susurra, esos ojos conmovedores pidiendo piedad.
Suspirando, me vuelvo hacia las tumbas.
—¿Qué harías si fueras yo? —le planteo mi situación, deseando que
comprenda la posición en la que estoy.
—Haría todo lo que estuviera en mi poder para salvar a las personas que
amo —responde suavemente momentos después—. Y para hacer eso, necesitas
una alianza con alguien tan poderoso como Santo.
Sabe lo que esto significa para ella, pero no retrocede.
—Él te matará, Ella —digo, mi atención se mueve entre las tres mujeres a las
que decepcioné porque mi egoísmo no podía protegerlas—. Pero Serg, matará a
tantos...
—Lo sé —interrumpe, su voz pesada.
—No quiero hacer esto. Tengo una semana para elaborar un plan. Si no,
bueno, escuchaste lo que hará Serg. Si Willow está en riesgo...
—Realmente la amas, ¿no? —pregunta, arrastrando los pies.
Sin dudarlo, asiento.
—Realmente lo hago. No la amo de la misma manera que lo hice antes, pero
mis sentimientos por ella nunca desaparecerán.
—¿Y qué hay de mí? ¿Cómo te sientes…por mí? —su pregunta casi vuela
en el viento con su suavidad.
Pero la escuché.
—Sé que no confías en mí porque te mentí, pero ¿me crees?
Antes del apagón, Ella había divulgado los pecados de su pasado. Escuché,
inseguro de lo que creía, y la verdad es que todavía no lo sé. Su historia podría
haber sido inventada para salvar su pellejo. O podría ser la verdad que finalmente
la liberó.
Volviéndome hacia ella una vez más, desearía poder hacer esto mejor para
todos nosotros. Pero no es un escenario en el que todos ganemos. Uno de nosotros
perderá.
—No lo sé —lo admito con pesar—. Ojalá pudiera, pero sería una tontería
por mi parte confiar en ti.
Oculta su tristeza, sus paredes se elevan mientras cruza los brazos sobre su
pecho.
—Supongo que lo mismo se aplica a mí entonces. Sería una tontería creer
que no me entregarás a Santo.
Con una sonrisa, extiendo la mano y ahueco su mejilla. Ella apenas reprime
un escalofrío.
—Sí, sería muy tonto de tu parte confiar en mí.
Con fuego detrás de sus ojos, retrocede ante mi toque y me deja en el lugar
donde pertenezco para estar solo.

Debo estar soñando porque cuando me despierto, podría haber jurado que
escuché la puerta de mi camioneta cerrarse. Todavía está oscuro, así que imagino
que solo he dormido unos minutos. Gruñendo, alcanzo mi celular y veo que son un
poco más de las tres.
Estoy a punto de darme la vuelta e intentar volver a dormirme, pero cuando
escucho un clic, me doy cuenta de que no estaba soñando en absoluto. Sin mirar la
cama porque sé lo que está pasando, rápidamente me pongo los pantalones, pero
no me molesto con una camisa o zapatos mientras salgo corriendo de la habitación.
Atravieso la puerta principal en segundos.
La sangre corre por mis venas cuando veo a Ella sentada en mi todoterreno,
tratando de encenderlo. Cuando me ve, sus ojos se agrandan y luego bloquea la
cerradura. Golpea con la palma de la mano el volante cuando el motor sigue
trabajando, negándose a cobrar vida.
Su grito resuena aquí porque solo somos nosotros.
Pensé que me estaba volviendo paranoico cuando quité las bujías,
anticipando que esto sucedería. Por si acaso, me aseguré, pero ahora que veo a
Ella tratando de huir, me doy cuenta de que la fe que tenía en mí se ha ido.
—Sal del coche, Ella —le ordeno con frialdad, de pie frente al capó.
La luna está llena, así que puedo ver claramente su odio. En respuesta,
intenta infructuosamente arrancar el motor de nuevo. Admiro su perseverancia, pero
cuanto más me desafía, más me enfurezco. No tengo un juego de llaves de
repuesto, así que, si no abre la puerta, tendré que obligarla a salir.
Me observa mientras busco en el patio un pedrusco lo suficientemente
grande como para romper la ventana. No podría importarme menos mi coche. Así
que me acerco a la ventana del pasajero, piedra en mano y no dudo en romper el
cristal. Ella grita y se aparta, evitando el rocío de pequeños fragmentos.
Alcanzando el marco de la ventana vacía, quito la cerradura y abro la puerta.
Agarrando el marco, miro a Ella, mi enojo resalta los problemas que tiene.
Retrocede hasta quedar atrapada contra la puerta, incapaz de moverse ni un
centímetro más.
—Conejito asustado —tarareo, inclinándome hacia adelante, todavía
agarrando el marco—. No pensaste que te dejaría escapar, ¿verdad?
Se lame el labio nerviosamente.
—No te lo pondría tan fácil. Sal.
—Púdrete.
Abre la puerta y huye del coche, corriendo hacia el bosque.
Suspirando, me aparto del marco y la persigo. No tiene idea de adónde va,
lo que hace que esto sea aún más divertido.
—¡Vuelve aquí! —demando, pisándole los talones.
Gira bruscamente a la derecha, que conduce a un acantilado empinado. Si
sigue corriendo y no presta atención a su entorno, caerá por el borde invisible.
—¡Ella! —grito—. Detente.
Pero solo corre más rápido.
Mi corazón está de repente en mi garganta ante la posibilidad de que se
lastime, así que que el motivador de la persecución pronto pasa del castigo a salvar
su vida.
Se dirige directamente hacia el borde, que no se puede ver gracias al espeso
follaje y al cielo nocturno. Justo cuando está a punto de saltar sobre una rama caída,
la agarro por detrás, enviándonos a los dos al suelo. Ella se agita salvajemente,
tratando de liberarse, pero le doy la vuelta y la inmovilizo con mi peso.
—¡Suéltame! —grita, usando su puño para golpear mi pecho desnudo.
—¡Deja de pelear conmigo! Solo te salvé de caerte por el borde.
Mis palabras hacen que su lucha muera mientras arquea la cabeza hacia
atrás, tratando de ver si estoy diciendo la verdad.
—¿Salvarme? —se burla, devolviendo su atención a mí—. Te escuché
hablar. Harías cualquier cosa para salvarlos. Para salvarla.
Tirándola, agarro sus muñecas y levanto sus brazos por encima de su
cabeza.
—Sí, lo haría. Y estás facilitando mi decisión al comportarte de esta manera.
—¿De qué manera? —pregunta, los ojos entrecerrados, su pecho subiendo
y bajando rápidamente—. ¿Intentando salvar mi vida? Nunca me elegirás a mí sobre
ellos, y está bien. Entiendo. Soy solo una persona.
Deja de agitarse, su ira eclipsada por la tristeza.
—Nunca he sido la prioridad de nadie —comparte—. Estoy ahí simplemente
para completar el tiempo hasta que aparezca algo mejor. Por eso dije que sí cuando
Frank me propuso matrimonio. Sabía que era un mal hombre, pero por primera vez
en mi vida, alguien quería ponerme a mí primero.
» Mis padres siguieron adelante con sus vidas cuando se divorciaron,
olvidando que tenían una hija. Aprendí a arreglármelas por mí misma desde el
principio, pero eso no significa que estuviera de acuerdo con eso. No tenía otra
opción. Hundirme o nadar, y me negué, me niego a rendirme.
Sus palabras, su pasión me alimentan, y el hambre que siento
constantemente por ella me consume por completo.
—Pero conocerte cambió todo por lo que trabajé tan duro. Traté de alejarte
cuando te dije cosas horribles. Sabía que eras una mala noticia, pero no me
importaba. Me hiciste... sentir algo que nunca antes había sentido. Me hiciste sentir
querida y no solo de forma física. Cuando me miras, es como si sintieras lo que sea
que hay entre nosotros también —confiesa, volviendo la mejilla, avergonzada—.
Pero es una estupidez de mi parte pensar que alguien como tú pueda sentir eso por
mí.
—¿Alguien como yo? —pregunto, su admisión no hace nada para aliviar el
latido de mi corazón. Agarro su barbilla suavemente, persuadiéndola de que me
mire, y cuando lo hace, caigo aún más bajo su hechizo.
—Alguien que puede tener a quien quiera —revela—. Crees que rompes a la
gente, pero en realidad, ya son tuyas en el momento en que te muestras. Eres
magnético y ni siquiera lo sabes. Eres un villano... que tiene corazón. ¿Y qué mujer
no quiere tratar de arreglar a un hombre malo?
Su cuerpo se afloja debajo del mío, pero su corazón galopa salvajemente.
—¿Por qué no te querría, красавица52? —cuestiono, sus palabras me tocan
de una manera que nunca creí posible.
Sus ojos brillan con lágrimas.
—Porque no tiene sentido que me quieras —susurra, profesando sus
miedos—. No soy más que una tonta que siempre se enamora del hombre
equivocado.
Cuando se da cuenta de lo que acaba de decir, se muerde el labio, pero es
demasiado tarde. Su honestidad, junto con sus incertidumbres, me hace querer
protegerla, quiero demostrarle que está equivocada.
Antes de que tenga la oportunidad de hablar, cierro mi boca sobre la de ella,
saboreando su dulzura porque me he vuelto adicto a su sabor. Sus labios están
flojos, aturdidos por mis acciones, pero en un segundo, me corresponden y
comenzamos a besarnos locamente.
Me muerde, pasando sus dedos por mi cabello, obligándome a besarla más
fuerte. A Ella le gusta el juego brusco, un hecho que me agrada inmensamente. Yo
cumplo, devorándola y poseyendo su boca porque es mía; ella es mía, por eso no
he llamado a Santo.
No puedo entregársela porque protejo lo que es mío. Puede que sea una
maldita mentirosa, pero la quiero aún más por eso. Nunca estuve satisfecho con las
mujeres en el pasado porque se rindieron con demasiada facilidad. Estaban
demasiado ansiosas por complacer.
Quiero un reto. Quiero que alguien me vuelva loco con su desafío. Y ese
alguien es Ella. Con dedos frenéticos, desabrocha mi cremallera y agarra mi
miembro tenso. Gruñendo en su boca, muevo mis caderas, desesperado por
enterrarme dentro de su calor.
Metiendo la mano debajo de su vestido, agarro su ropa interior en mi palma
y la rompo en pedazos. Ella gime, su cuerpo tiembla de necesidad. Mientras hundo
dos dedos en su humedad, su espalda se arquea sobre el suelo.

52
Красавица: sustantivo ruso que se refiere a hermosa, preciosa, etc.
—Fóllame —jadea alrededor de mis labios, su crudeza aviva al animal
dentro.
La suelto, prácticamente arrancándole el vestido mientras se pone de
rodillas, buscando a tientas sacárselo por la cabeza. Una vez que está desnuda,
alcanzo y desabrocho su sujetador de encaje. Sus pezones están erectos,
suplicándome que los lleve a mi boca. Y lo hago.
Ella inclina la espalda, ofreciéndome todo, sin preocuparse de que está
arrodillada en el suelo. Con un pezón en mi boca, deslizo mis dedos en su sexo,
trabajando su cuerpo en un frenesí mientras su coño me agarra con fuerza.
—Oh, Alek —gime, moviendo las caderas.
La última vez que estuvimos de esta manera, había mentiras entre nosotros.
Pero ahora que se ha levantado el velo, la deseo mucho más.
Dejando ir su pezón, la beso con nostalgia, incapaz de tener suficiente, lo
suficientemente rápido. Agarro su largo cabello, inclinando su cuello hacia atrás
mientras continúo hundiendo mis dedos en su sexo. Está increíblemente húmeda
para mí, y ese hecho me atrae mucho.
—Te deseo. Por favor —jadea alrededor de mis labios, tirando hacia abajo
mis pantalones y empujándome sobre mi espalda.
Me desconcierta su agresión, no porque no me guste, sino porque me gusta
ser controlado por ella, lo que nunca antes había sucedido.
No me da tiempo para adaptarme a esta comprensión mientras se sienta a
horcajadas sobre mí, agarrando mi polla en su mano.
Por lo general, no me gusta la chica en la posición superior, pero con Ella, se
siente diferente.
Con los ojos cerrados, guía mi longitud hacia ella lentamente, su boca se
abre con sorpresa mientras la estiro ampliamente. La última vez que nos unimos de
esta manera, estaba inclinada sobre un altar, así que esto es mucho más personal.
Centímetro a centímetro, me lleva dentro de ella, y todo lo que puedo hacer es mirar
entre nosotros, hipnotizado por nuestro acoplamiento.
Jadeando, ella también mira hacia abajo, temblando mientras toma mi
totalidad en su cuerpo. No se mueve. Coloca sus manos temblorosas en mi
estómago, recorriendo cada bulto en mis abdominales. Le permito esto porque es
la primera vez que nos unimos sin barreras entre nosotros.
Ella continúa acariciando mi estómago y pecho mientras yo golpeo el suelo
debajo de mí. Me está volviendo loco.
—Te quise así desde el primer momento en que te vi —confiesa mientras
comienza a balancearse lentamente.
Golpeo el suelo con el puño porque se siente tan bien.
—¿Me querías?
—Sí —tarareo. Agarrando sus caderas, la animo a moverse más rápido.
Pero no lo hace.
Sus movimientos son lentos, enterrándome profundamente mientras ordeña
cada centímetro de mi longitud. No recuerdo haber estado tan encendido antes.
—¿Por qué?
—¿Por qué te quería? —le pregunto, deseando que deje de torturarme y se
mueva.
—Si —se agarra los pechos y arquea la espalda, luciendo como una diosa
bajo el cielo nocturno.
—Fuiste un desafío —confieso, gruñendo cuando ella levanta las caderas,
solo para golpear mi polla.
Está enojada, pero pidió la verdad.
—¿Porque estaba vestida con un hábito? —su balanceo forzado me tiene
apretando la mandíbula porque el tormento es un golpe embriagador entre el placer
y el dolor.
—Al principio sí, pero pronto me di cuenta que algo acerca de ti me despertó
de una manera que no había sentido en mucho tiempo. Incluso usando ese hábito,
me desafiaste y eso me intrigó.
Ella comienza a acelerar el ritmo, anclando sus manos a mi pecho para
mantener el equilibrio.
—No pude leer tus motivos —confieso, viendo la forma en que sus pechos
rebotan y su estómago se ondula—. Y para alguien que se enorgullece de hacer de
ese su medio de vida, te vuelves cada vez más... especial.
—No soy nadie en especial —responde, arqueando el cuello, su largo cabello
cayendo alrededor de sus hombros.
—Oh, Ella —le digo en desacuerdo, levantando la mano y ahuecando su
cuello cuando la encuentro empuje por empuje—. No tienes idea de lo especial que
eres.
Gimiendo, envuelve sus dedos alrededor de mi muñeca, apretándola con
fuerza. Se balancea contra mí, su astucia me atrae profundamente. Piedras y
estacas se clavan en mí, pero no me importa. Aquí afuera, desnudos en el desierto,
hemos expuesto nuestra mierda; con este acto que solo puede suceder de esta
forma entre dos personas.
Aprieto el agarre en su cuello, mi movimiento favorito porque me gusta el
control de sentir el pulso debajo de mis dedos. Con un apretón, podría quitarle la
vida, pero no me siento así con Ella. Froto mi pulgar a lo largo de la columna de su
cuello, forzando su cabeza a inclinarse más hacia atrás.
Sus pechos atrevidos sobresalen hacia adelante, y la vista de ella
disfrutándome, montándome como si me quisiera y solo a mí, aprieta mi corazón y
no puedo respirar.
Tenía todo el derecho a luchar por su libertad esta noche. Es una de las
muchas cosas que me gustan de ella. No se rinde. No tiene miedo de echarse atrás,
y cuando grita, arrastrando sus uñas sobre mi pecho con nada más que amor y
devoción, sé que mi elección está hecha.
Siempre lo ha estado.
No puedo dársela a Santo porque es mía. Siempre lo ha sido.
Agarrando sus caderas, la levanto solo para golpearla hacia abajo. Golpeé
un punto profundo dentro de ella, y gime.
—Ponte en cuclillas sobre mí.
Rápidamente hace lo que le ordeno, y verla abierta a mí de esta manera es
increíble. Ella comienza a rebotar en mi polla, gimiendo cuando agarro sus caderas
y animo sus movimientos, arriba y abajo, arriba y abajo. Estoy hipnotizado por la
visión.
Su forma desnuda es increíble. También lo son sus gemidos mientras ordeña
mi polla, dándome placer. Su cabello cae alrededor de sus pechos, así que lo paso
por encima de su hombro, necesitando verla sin obstáculos.
Un rubor la recorre.
—¿Qué te pasa, красавица?
—Sé que no me parezco a la mayoría de las mujeres con las que estás
acostumbrado —confiesa, sorprendiéndome.
—¿Y cómo se supone que son esas mujeres aparentes? —acentúo mi
pregunta con un fuerte movimiento de caderas.
Mordiéndose el labio, rueda su cuerpo, enviándome cada vez más cerca del
borde.
—Supermodelos, supongo. Perfectas —agrega.
Dándole una estocada, froto mi pulgar sobre su clítoris.
—¿Se siente como si fueras todo menos perfecta cuando te toco?
Gruñendo, coloca su mano sobre la mía, animándome a acelerar el ritmo.
—N-No. Me siento hermosa. Deseada.
—Y eso es porque lo eres, —respondo, sentándome y colocándola en mi
regazo en la posición de loto. Hago todo esto mientras todavía estoy enterrado
dentro de ella.
Me mira a los ojos mientras envuelve sus brazos alrededor de mí en busca
de apoyo y comienza a balancearse hacia adelante y hacia atrás. Esta posición es
mucho más íntima de lo que estoy acostumbrado, pero me gusta. Le aparto el pelo
de la frente con ganas de verla.
Se inclina hacia adelante, toma mi boca y la reclama porque ella es la dueña.
Es mi dueña.
Nuestros besos son lánguidos, y ahueco la parte posterior de su cuello para
inclinar su boca para poder dominarla y destruirla. La quiero salvaje de placer
cuando se corra.
Ella se muele contra mí, frotando su centro necesitado de la manera correcta.
Nuestra piel está resbaladiza, y sentir su deslizamiento contra cada parte mía me
tiene desesperado por correrme.
—Nunca dudes de mi hambre por ti porque ahora mismo —me agacho y
comienzo a rodear su clítoris nuevamente— eres la única que puede saciar mi sed.
—Oh, Dios —jadea, rebotando salvajemente mientras froto su centro.
—E incluso así —le muerdo la barbilla antes de trabajar hacia abajo y
succionar su pulso—, siempre quiero más.
Mis acciones, junto con mis palabras, son su detonante, y cuando echa la
cabeza hacia atrás, un grito de saciedad la abandona. Ella se estremece y se corre
tan violentamente que la agarro por la cintura y la muevo hacia atrás y adelante
rápidamente. Me chupa tan profundo que quiero descansar en el resplandor con
ella.
En el momento en que el último temblor sacude su cuerpo, la levanto
apresuradamente y derramo mi semilla por todo mi estómago. Un gruñido primitivo
se me escapa porque se siente muy bien.
Se necesitan lo que se sienten como minutos para recuperar el aliento y para
que mi corazón vuelva a la velocidad normal. Ella permanece acunada en mi regazo
con sus brazos alrededor de la parte de atrás de mi cuello. Por lo general, no me
interesaría la absurda noción de abrazos.
Pero con Ella, no me importa.
Toma mi mejilla y hace lo que solo podría explicar cómo ver profundamente
en mi alma. Me pregunto que ve.
Con su pulgar, frota mi barba, pareciendo perdida en sus pensamientos.
Supongo que se pregunta qué pasa ahora. ¿Le daré a Santo lo que quiere para
salvar a la gente que amo?
Pero lo que ella no sabe es que también está comenzando a caer en esa
categoría.
La conozco desde hace tan poco tiempo, pero cuando has vivido la vida que
tengo, aprendes que el tiempo es precioso.
Frotando mis labios, sonríe. —¿Quizás algún día lleguemos a la cama?
La esperanza en su voz me tiene desesperado por encontrar una solución
porque en este momento, no tengo ideas y eso parece demasiado fuera de mi
alcance.
—No hay otra manera —dice Pavel sin rodeos, bebiendo su café de la
mañana con calma, como si no me hubiera dicho que darle Ella a Santo es la única
solución.

—No lo haré —respondo en un susurro irritado, no queriendo despertar a una


Ella dormida.

Nos aventuramos a entrar de nuevo después de nuestra cita al aire libre, y


cuando fui a acostarme en mi cama improvisada en el suelo, Ella retiró las mantas
y me ofreció un lugar a su lado. Acepté ya que alejarme de ella parece imposible, y
aunque cayó en un profundo sueño en el momento en que me acomodé a su lado,
no pegué un ojo.

Cuando salió el sol, la dejé durmiendo profundamente para tomar una ducha
y luego salí a caminar. El aire fresco de la mañana no hizo nada para aclarar mi
mente. y cuando volví y vi que Pavel estaba despierto, esperaba que hubiera tenido
una epifanía.

No lo había hecho.

—Bueno, entonces la gente morirá —responde en ruso—. E Irina será


prostituida con cualquier idiota enfermo que tenga suficiente dinero.

Gruñendo, tiro de mi cabello, frustrado.


—¿Alguna noticia sobre Willow?

—No.

La franqueza de Pavel es algo que generalmente me gusta, pero hoy, todo


lo que veo es un obstáculo.

Alcanzando mi celular, decido hacer lo inevitable.


—Hola, Santo.

Pavel baja su taza de café con interés, escuchando lo que pretendo hacer.

—Hola, amigo mío —dice Santo cálidamente, pero nada de esta llamada es
sociable.

—Tienes razón. Ella está allí.

Silencio.

Los criminales somos un grupo paranoico, así que no digo mucho.


—Solo necesito algo de tiempo. No queremos ninguna atención no deseada.
Créeme —dijo que quería que esto se hiciera rápidamente, así que necesito darle
una excusa para que me dé algo de tiempo para pensar en esto.
—Por supuesto —dice con entusiasmo, su emoción clara.
—Déjamelo a mí, ¿de acuerdo? —presiono, no queriendo que tenga ideas
de justicieros. Necesita permanecer lejos del orfanato—. El lugar está lleno de
comerciantes y prensa. Están iniciando renovaciones y los periodistas quieren hacer
una exposición —explico, aunque es una total mentira—. No se te puede ver en
ningún lugar cerca de allí.
—Sí, esto es muy cierto. Gracias por contármelo —dice, pareciendo creer mi
historia.

Esto me da algo de tiempo ya que Santo se quedará lejos, sabiendo que


podría ser visto. No se le puede relacionar con la desaparición de una “hermana”,
que es lo que cree que pasará cuando le traiga a Ella.
—Llamaré con actualizaciones.
—Sabía que podía contar contigo. Tráemela y te diré lo que quieres saber.
Aprieto mi puño.
—¿Sabes las coordenadas de lo que quiero?
—Por supuesto —responde con aire de suficiencia, lo que significa que sabe
dónde está Irina—. Pero compartir es caro. Habla pronto. Ciao.
Golpeando el teléfono contra la mesa, inhalo con fuerza, necesito calmarme.
Podría terminar con todo esto ahora mismo. Pero sé que no puedo.
No arrojaré a Ella a los lobos.
—Solo puedes retrasarlos durante un tiempo —afirma Pavel lo obvio—.
¿Tienes idea de lo que harás?
—Todavía no, pero pensaré en algo. Mientras tanto, quiero hacer todo lo
posible para encontrar a Willow.
Pavel asiente con la cabeza porque él también quiere encontrarla.
Willow tiene un don con la gente. Todo el que la conoce parece enamorarse.
Pienso en la satisfacción que sentí cuando le llevé su padrastro de mierda.
Ese vil animal obtuvo lo que se merecía. Poner sus manos sobre ella... Me
estremezco al pensarlo porque si no detengo a Serg, los niños del orfanato serán
Willow.
Pavel busca en su bolsillo cuando suena su celular. Cuando mira la pantalla,
toma su tostada y sale por la puerta.
Suspiro, tomo mi café frío y lo miro, esperando que la oscuridad revele una
solución mágica.
Mi mentira detendrá al Santo por un tiempo. Es con Serg con quien tengo
que lidiar. Si ha lastimado a Irina...
Sus gritos me persiguen porque es mi culpa que ella esté en peligro. Nunca
podré compensarlo. No importa lo que haga, ella siempre me asociará con esa
noche. Al igual que la Madre Superiora.
Dejé a tantos que confiaban en mí, todo porque bajé la guardia.
Marco el teléfono de la Madre Superiora, sabiendo que podemos hablar
libremente de esta manera sin preocuparnos de que Serg lo interfiera.

—Hola, Aleksei —la fatiga en su voz es clara.


—Hola, Madre Superiora. Le preguntaría si todo está bien, pero sería una
pregunta estúpida.
—Sí, lo sería —responde ella. Su respuesta es cortante, así que no pierdo el
tiempo.
—¿Nadie ha intentado entrar al terreno?
—No. Hemos hecho lo que nos indicó. ¿Cuánto tiempo debe durar esto?
Y esa es la pregunta del millón de dólares.
—No más de una semana. yo solo necesito un poco de tiempo. ¿Me lo
darías?
—Sí, debo. Pero, ¿qué opción tengo? Ha puesto en riesgo la vida de todos
nosotros. ¿Dónde está Irina?
Ella no está tratando de hacerme sentir culpable. Ella simplemente decía la
verdad.
—No lo sé, pero la encontraré. Te lo prometo. Ella no saldrá herida porque
mi... medio hermano, la está usando como garantía. Mientras ella viva, él tiene la
ventaja sobre mí. Sabe que haré todo lo que me pida.
—¿Y qué es? —pregunta la Madre Superiora.
—No puedo decirte eso —antes de que pueda discutir, agrego—, Porque
nunca lo permitiré. No los preocuparé con tales problemas.
—¿Y qué hay de la hermana Arabella? La verdadera hermana.
La madre superiora se ha dado cuenta de que Ella no era quien decía ser.
—Fue víctima de un evento desafortunado. Lo siento mucho.
No sé qué pasó con su cuerpo una vez que los hombres de Santo la
encontraron. Sospecho que lo descartaron. Para ellos era simplemente una prueba
y ni una sola vez un ser humano.
La Madre Superiora pronuncia una oración en voz baja.
—¿De la mano de la mujer que vestía su hábito?
—No, ella no ha lastimado a nadie. Ella es una víctima de todo esto. Si
alguien tiene la culpa, échame la culpa a mí —digo, odiando cómo la verdad le duele
a la Madre Superiora.
—Te culpo, Aleksei —responde con sinceridad—. ¿A quién más tengo que
culpar por poner a la hermana Yali a descansar en el cementerio del orfanato? Tenía
veinticinco años. Una simple niña.
Un sollozo se le escapa y me golpea directamente en el corazón.
—Entiendo que nunca me concederás el perdón, pero déjame corregirlo.
—¿Cómo? —pregunta cuando se da cuenta de que no le cuento los planes
de Serg, son de lo más espantosos—. Si lo que dices sobre tu hermano es cierto,
¿qué puedes darle para que se rinda?
Y así, la epifanía que tanto necesitaba me golpea.
No debería sorprenderme que haya ocurrido al hablar con la Madre
Superiora. Ella ha sido mi maestra durante tanto tiempo.
—Tengo lo único que quiere y tengo la intención de cumplir. Por favor confía
en mí. Nunca te decepcionaré nunca más. Mantente a salvo.
—Buena suerte —responde antes de colgar. Pero no puede salvarme. Hace
mucho que me dio la espalda cuando yo le di la mía.
Poniendo mi cara en mis palmas, exhalo, contento de haber pensado en una
solución. Sin embargo, si falla… no, no hay margen para el error. Necesitaré la
ayuda de Pavel porque no puedo hacer esto solo.
—¿Todo está bien? —la voz preocupada de Ella suena detrás de mí.
Necesito arreglarlo porque este plan también la salvará. Entonces, mi
máscara se desliza en su lugar mientras quito mis manos y giro sobre mi hombro
para saludarla.
Una vez más, no me preparé para su belleza. Lleva un vestido blanco de
verano mientras el sol brilla intensamente, lo que nos da una falsa sensación de
seguridad.
Pero, no obstante, se ve hermosa. Su largo cabello está desgastado y una
cinta blanca contrasta con los mechones de color marrón oscuro que sujeta. Sus
pies están descalzos, así que puedo ver que sus uñas están pintadas de un rosa
pálido. Su fragancia característica permanece en el aire.
Ella refleja tal inocencia, pero sé qué obscenidad se esconde debajo de esa
virtud.
—Sí, todo está bien —respondo cuando puedo pensar con claridad.
Camina hacia mí, todavía preocupada por cómo debería actuar. Cuando se
inclina para besar mi mejilla, la giro para que sus labios se conecten con los míos.
Un grito de sorpresa se le escapa, pero pronto se transforma en un gemido cuando
deslizo mi lengua en su cálida boca.
Tomando la parte de atrás de su cuello, profundizo el beso, inclinando su
cabeza para tener el control. Ella me permite dominarla y la pasión perversa me
abruma. Solo han pasado unas pocas horas desde la última vez que la tuve, pero
unas horas es demasiado.
Siempre he tenido un apetito voraz por el sexo, pero con Ella, siempre tengo
hambre de más. ¿Esa chispa, de la que hablan en la literatura sentimental? Bueno,
siento eso con ella. Siempre que ella está cerca, me siento completo. Me siento
digno de ella.
—Alek —gime alrededor de mis labios, apartándose de mala gana.
Ella tiene más fuerza de voluntad que yo porque estoy a unos momentos de
limpiar esta mesa de la cocina y hacer lo que yo quiera con ella.
Sin embargo, un carraspeo seco arruga mi inminente erección.
Ella se aparta, horrorizada de que Larisa nos haya atrapado. ¿Yo? Estoy
acostumbrado a las miradas sucias.
Tiene todo el derecho a odiarme. Zoey era como una hija para ella y vio la
forma en que la trataba. Mira a Ella sin nada más que lástima porque cree que es
la próxima Zoey.
Ella se arregla el vestido con una sonrisa.
—Hola. Lamento no haberme presentado anoche. Soy… —su pausa es
porque es la primera vez que usa su nombre real—. Soy Antonella Ricci. Gracias
por permitirme quedarme en su casa.
Larisa asiente, pero su atención está fija en mí.
—¿Debo preparar una cuarta tumba? —me pregunta en ruso.
Supongo que debería estar agradecido de que no se dirigiera a mí en inglés
para que Ella lo entendiera.
—Yo cuidaré de las gallinas —respondo, pero ella niega con la cabeza.
—Ya está hecho. Las vacas necesitan que las ordeñen —sus labios se
tuercen en una sonrisa, y la razón de eso es porque espera que las ordeñe cuando
no tengo la menor idea de cómo pero lo resolveré.
—Por supuesto. Lo haré ahora.
Ella mira entre nosotros, perdida en la traducción. De pie, tomo su mano y
noto que Larisa está mirando nuestra unión. Ella Parece sorprendida. Me pregunto
por qué.
Sin embargo, puedo contemplarlo cuando intente ordeñar estas malditas
vacas. Llevo a Ella por la puerta trasera y hacia el granero.
—No le gustas mucho, ¿verdad? —pregunta, captando la tensión a pesar de
que no entendió lo que se dijo.
—Larisa tiene todo el derecho a odiarme —respondo, frotando mi pulgar
sobre la parte posterior de sus nudillos—. Quería mucho a Zoey, y ahora el único
momento que puede pasar con ella es cuando visita su tumba.
Ella está callada, ahora comprende la hostilidad.
—¿Entonces adónde vamos? —pregunta, cambiando de tema.
—Para ordeñar vacas.
Ella se ríe, pero cuando se da cuenta de que no estoy bromeando, pronto se
detiene.
—¿Sabes lo que estás haciendo?
—Por supuesto que no —respondo, soltando su mano para remangarme la
camisa—. Pero no puede ser tan difícil.
Abro la puerta del granero y les doy crédito a Willow y Saint por alojarse aquí.
Es el aspecto y el olor que esperas de un granero de granja. Hay un par de botas
de goma junto a la puerta, así que se las entrego a Ella.
Las acepta con una pequeña sonrisa.
—Esto debería ser interesante.
Una vez que se los ha puesto, busco una máquina de ordeño en el establo,
pero por supuesto que no hay ninguna. Parece que Larisa hace esto a mano. Hay
dos vacas. Cuando se dan cuenta de que estoy junto a su puesto, mugen, sintiendo
al impostor que soy.
Pero puedo hacer esto.
Una vez goberné esta ciudad con mano de hierro. Seguramente, puedo
ordeñar dos simples vacas.
—Hola —le digo a la vaca blanca y negra mientras paso lentamente por
encima de la barandilla y entro en su corral—. Seré gentil.
Deseo agregar, espero que me devuelvas el favor, pero con Ella mirando,
tratando de ocultar una sonrisa detrás de su mano, alcanzo el cubo plateado y el
taburete de madera, que es apropiado para un elfo, y los coloco cerca de la vaca.
Ella muge instantáneamente, retrocediendo. Si no estuviera atada a un
poste, estoy seguro de que habría corrido una milla. No tengo idea de cómo se
supone que debo sentarme cómodamente en este objeto minúsculo, pero, sin
embargo, me agacho y me siento.
Me siento ridículo.
Coloco el balde debajo de su ubre, agarro su pezón y tiro hacia abajo
suavemente, esperando que la leche fluya como lluvia del cielo, pero todo lo que
obtengo es un mugido irritado de la vaca.
—Bueno —digo, mirando la tetina en mi mano—. Eso fue muy anticlimático.
Espero que haya sido bueno para ti.
La risa mágica de Ella insinúa el hecho de que me veo tan ridículo como me
siento.
—Apártate antes de que te lastimes.
—Si esa es una buena idea.
Levantándome del taburete, la veo trepar por la barandilla, de repente
mirando a casa. Atando su cabello en un moño con el elástico alrededor de su
muñeca, se sienta y acaricia suavemente el costado de la vaca.
—Hey chica. Soy Ella.
La vaca muge e intenta alejarse.
—Shh, shh, lo sé. Soy una extraña y eso da miedo, pero no te lastimaré. Lo
prometo —Ella arrulla, sin dejar de acariciarla—. Si quieres que pare, dame una
señal, ¿de acuerdo?
Y con absoluta fascinación, observo cómo la vaca se acerca a Ella.
—Buena chica —alaba, colocando el balde, y cuando escucho un el chorro
rebota en el aluminio, jadeo.
Ella lo hizo.
Esta ordeñando la vaca con habilidad, insinuando que ha hecho esto antes.
Por encima de su hombro, le digo. —Sabes, podrías haber hecho esto desde
el principio.
—Podría haberlo hecho, pero ¿dónde está la diversión en eso? —responde,
riendo.
Debería darle una palmada a ese glorioso trasero por su descaro.
—Crecí en una granja en Illinois —comparte mientras ordeña felizmente la
vaca—. Antes de que mis padres se divorciaran, ayudaba a mi padre a cuidar de
los animales todas las mañanas. Fue mi actividad favorita. Mi infancia fue buena.
Tengo algunos recuerdos felices de eso.
—¿Qué edad tenías cuando se divorciaron? —pregunto, esperando no traer
ningún mal recuerdo.
—Tenía diez años —revela—. Después de eso, todo salió mal. Mi padre se
fue con nuestra vecina, con quien tuvo una aventura durante años. Rompió a mi
madre. Todo lo que quería era una familia feliz, por eso se volvió a casar y formó
otra familia, olvidándose de la que tenía. Me quedé mucho con mi tía. Me salvó de
convertirme en una estadística. Pero siempre supe que superaría a Illinois, por eso
vine aquí cuando tenía suficiente dinero ahorrado.
—¿A Rusia? —pregunto, intrigado por su historia. En cierto sentido, hicimos
todo al revés. Nos saltamos la parte de “conocernos” porque a quien conocí es no
la persona que es.
—No —responde, la leche golpeando el cubo como ruido de fondo—.
Primero fui a Francia. Siempre quise ir a París. Trabajé para ganar suficiente dinero
para embarcar en un lugar barato y luego mudarme al siguiente lugar cuando me
aburriera. Hice esto hasta que conocí a Frank. Me hizo perder el control.
Su admisión me tiene apretando la mandíbula.
—Trabajaba de camarera en un pequeño pueblo de Italia. Se hablaba del
pueblo que había llegado el infame Francesco Macrillo. No tenía idea de quién era,
pero cuando entró en ese restaurante, pronto comprendí de qué se trataba todo el
alboroto. Al principio, era muy dulce y me enamoré de él. Me prometió todo lo que
nunca tuve. Una familia. Nos comprometimos unos seis meses después de que nos
conocimos, y en el momento en que me dio ese diamante, todo cambió.
Ya no está ordeñando la vaca, perdida en sus pensamientos. No hablé,
permitiéndole purgar el pasado porque me temo que no ha compartido esta historia
con nadie.
—Quería quedarme en Italia, pero Frank dijo que lo necesitaban en casa.
Sabía que venía del dinero y que el dinero no era necesariamente legal, pero era
muy diferente de sus hermanos. O eso pensé. Nuestra fiesta de compromiso en
Italia fue pequeña, que era lo que yo quería, pero cuando llegamos a Rusia, fue
como si ese compromiso no fuera lo suficientemente bueno, y su madre insistió en
que organizáramos uno 'mejor' —dice con amargura—. Esperaba que Frank se
negara, pero no lo hizo. Estuvo de acuerdo con todo lo que dijo su familia. Siendo
él el más joven, se esperaba que hiciera lo que le dijeran. Pero vi un lado de él que
no me gustó. Esos tres chicos competían entre sí constantemente, esforzándose
por ser los favoritos de sus padres.
» Me sentí como una extraña en mi propia fiesta de compromiso. Fue un
asunto lujoso y odié cada minuto. Me mudé a la casa de Santo, lo que significaba
que veía a cualquiera dentro de su casa como su propiedad. No vi las señales de
advertencia de inmediato. Ignoré los toques maliciosos o los comentarios
inapropiados cuando nadie estaba escuchando. Dijo que simplemente me tenía
afecto porque yo compartía su linaje, siendo italiano. Pero cuando me di cuenta de
qué juego estaba jugando, no pude decírselo a Frank. Amaba mucho a su padre. Y
yo amaba a Frank. Entonces hice lo que no estaba en mi naturaleza me sometí. Me
mató quedarme callada, pero solo quería hacer feliz al hombre que amaba.
Burlándose, se limpia lo que supongo que son lágrimas con el dorso de la
muñeca.
—Probablemente pienses que soy una chica estúpida.
Quiero extender la mano y consolarla, pero no lo hago.
—No, yo no lo hago.
Entiendo lo que es estar involucrado en un mundo como el de Macrillo.
También fue una vez mi mundo. Las reglas de la sociedad no se aplican a nosotros
porque, de alguna manera, estamos por encima de la ley. Tenemos nuestros
propios códigos, y si alguna vez se traicionan esas reglas, se pagará con la vida.
—Estuvimos juntos durante dos años —revela, lo que me sorprende porque
hubiera adivinado mucho menos—. Tal vez soy ingenua al pensar que lo que
compartimos significa más que una aventura casual. Pero, sinceramente, solo lo
amé la mitad de ese tiempo. En Italia, cuando podíamos ser nosotros mismos,
bueno, lo que yo pensaba que era el verdadero Frank, mi amor por él no tenía
límites. Pero cuando llegamos aquí, el hombre que amaba se quedó atrás en Italia,
y en su lugar estaba el hombre cruel e infiel que dejé.
Mis celos hierven a fuego lento por ahora.
—Nunca podría hablarle de los avances de Santo. Primero, él no me creería,
y luego tendría mi cabeza por escupir tales mentiras sobre el hombre al que
desesperadamente quería complacer. Ocultar ese gran secreto puso una tensión
enorme en nuestra relación. Debería haberme ido meses antes, pero no sabía
cómo. Estaba atrapada en una relación sin amor, dudando de mí misma. Quiero
decir, ¿encontraría a alguien que me quisiera? Si mis padres no pudieron, las dos
personas en todo el mundo que se suponía que debían hacerlo, ¿qué esperanza
tenía yo?
—Esto no es tu culpa, Ella —le digo, colocando mi mano en su hombro. Ella
se inclina hacia mi toque.
—Sí lo es. Debería haberlo detenido, pero estaba tan desesperada por vivir
un cuento de hadas que pensé que estaba bien para hacer la vista gorda. Pero no
lo estaba. Y luego, cuando Santo me propuso matrimonio, supe que tenía que irme.
Frank siempre prometió que yo era la único a la que amaba, pero yo era
simplemente otra de sus posesiones. Solo otra cosa bonita. Esa noche, me fui con
solo las pertenencias que compré con mi propio dinero. No quería nada de esa
familia. Solo quería regresar a Estados Unidos y olvidar que alguna vez fui parte de
la familia Macrillo. Pero nadie deja esa familia. Es gracioso, muchos están
desesperados por ser yo mientras yo solo quería salir.
Pasando mi pulgar a lo largo de la columna de su garganta, reflexiono sobre
todo lo que acaba de compartir. Una vez dudé de su historia, pensando que ella era
culpable de todo lo que el Santo la acusaba, pero escuchar su historia… le creo.
Si iba a seducir al Santo, ¿por qué marcharse? Podría haber tenido mucho
más de un millón de dólares si hubiera jugado el juego de Macrillo. Nada de su
historia tiene sentido, pero la de ella sí.
Solo necesitaba algo de tiempo.
—Sé que he sido... difícil contigo —afirma. Hubiera usado la palabra terca,
pero le permito que continúe—. Pero me prometí no más. No más buscar
desesperadamente la aprobación o el amor de nadie porque tenía que amarme a
mí misma. Cuando me di cuenta de cómo iba a salirme del mayor error de mi vida,
estaba decidida a cambiar. La felicidad no se encuentra ahí afuera —se da vuelta
sobre su hombro para mirarme y suavemente frota mi pecho sobre mi corazón—,
se encuentra aquí.
De lo que ella habla, mi corazón patea contra su palma, respondiendo a su
toque como un barco perdido que busca un faro en la oscuridad.
—Por eso he tomado una decisión.
Todo lo que puedo hacer es simplemente mirar.
—Le daré al Santo lo que quiera. Puedes entregarme a él, así el trato seguirá
adelante y él te ayudará a atrapar a Serg. Irina, los niños, la madre superiora…
Willow —agrega con tristeza—, todos estarán a salvo. No pelearé contigo. Es hora
de que pague mis deudas por todo lo que he hecho.
Con su mano sobre mi corazón, ella me ha dado el mejor regalo: sacrificarse
por las personas que amo.
—Podemos ir hoy. Terminaré de ordeñar...
Pero no le permitiré pronunciar una palabra más.
Agarrando su mano, niego con el cabeza, perdido en el sentimiento de su
abnegación.
—No vas a ninguna parte.
—Pero… —intenta discutir, pero niña tonta, ya debería saber que yo siempre
gano.
—No vas a ir a ninguna parte porque eres mía.
Parpadea una vez, su boca se abre con incredulidad.
—¿Entonces me crees? ¿Crees que nunca haría las cosas que dijo Santo?
¿Crees que nunca lastimé a la hermana Arabella?
Su urgencia es palpable y entiendo por qué. Ella y yo somos lo mismo.
Ambos buscan una familia, un lugar al que pertenecer. Nunca vi eso… hasta ahora.
—Si.
Ella se levanta de un salto, el taburete se cae en su prisa mientras se arroja
a mis brazos. Mi cuello está húmedo por sus lágrimas cuando se entierra en la curva.
—Gracias. Eso significa todo para mí —grita, abrazándome fuerte mientras
yo la rodeo con mis brazos—. Nunca antes nadie había hecho eso por mí.
—¿Hacer qué, красавица?
—Poner su fe en mí.
Mi corazón se contrae.
—Por mí tampoco —confieso, un mensaje oculto de que ella ha hecho eso
por mí.
Durante toda mi vida, me han visto como el villano, y lo he sido. Pero detrás
de cada monstruo, hay una historia complicada, y Ella siempre ha escuchado la mía.
No la abandonaré porque ella nunca me ha abandonado.
—Somos una buena pareja —medio solloza con humor.
—Eso es —estoy de acuerdo digo, besando su sien.
No sé qué significa esto. En todos mis años en este planeta, nunca me sentí
tan conectado con otro ser humano. Pero lo que sí sé es que la protegeré con mi
vida porque rápidamente se está convirtiendo en eso.
—¿Qué vamos a hacer? —pregunta, reconfortándose en mi abrazo. Estas
manos mías han matado, pero cuando la tocan, solo quieren hacer el bien.
—Tengo un plan —revelo.
Olfatea suavemente antes de alejarse para mirarme. Esos ojos inquisitivos
saben que no le gustará lo que pretendo hacer.
—Yo…
Pero nunca llego a terminar mi oración ya que las palabras me son robadas
y pueden ser despojadas de mí para siempre.
—Hola, Alek.
Cada parte de mí exige que me dé la vuelta, pero no, no necesito darme la
vuelta para reconocer esa dulce voz. En las profundidades del infierno, esa voz
podría llamarme, y agradecería la quemadura. Y todo lo que ella ha hecho es
quemarme.
Pero la amo, no obstante.
Siempre amaré a Willow Shaw... mi дорогая53... que está justo detrás de mí.

53
Дорогая: Tesoro, cariño o querida.
He soñado con este momento más veces de las que quisiera admitir. Pero ahora
que está sucediendo, ahora que ella realmente está aquí, tengo miedo.

No sé qué veré reflejado en esos hermosos ojos azules. Merezco el odio por todo lo
que he hecho, pero no creo que mi corazón pueda soportarlo. Sin embargo, soy masoquista
cuando me doy la vuelta lentamente y veo a la mujer que todavía sostiene mi corazón.

Willow Shaw me robó el aliento desde el primer momento en que la vi, y ahora no
es diferente. Su cabello se ha vuelto más largo desde la última vez que la vi, y las
atrocidades que ha visto, las atrocidades que le presenté han endurecido su inocencia, pero
sigue siendo mi дорогая54. Una guerrera feroz con un corazón benevolente.

Saint está detrás de ella, alto y melancólico con la mirada de un ángel, pero
felizmente te arrancaría el alma. Esos ojos color chartreuse se enfocan intensamente en
mí, todavía queriendo mutilarme donde estoy. Sin embargo, cuando se fijan en Ella, se
ablandan.

—¿Estás bien? —le pregunta.

Mis pelos de punta se levantan instantáneamente, enojado de que él le preguntara


eso.

—Por supuesto que estoy bien —responde Ella, confundida. Ella no entiende por
qué él pensaría que ella estaba en peligro conmigo—. ¿Por qué no lo estaría?

Pero Saint tiene todo el derecho a pensar que está en peligro.

—Él cree que estás aquí en contra de tu voluntad— le explicó con una sonrisa
hostil. Saint no aprecia mi sarcasmo. —Maldita sea, Popov. La historia demostraría que ese
es el caso.

—Saint —dice Willow, mirándolo por encima del hombro.

Siempre la pacificadora. Siempre mostrando compasión cuando no debería.

Cuando Ella escucha su nombre, se da cuenta de que delante de ella está Willow,
la mujer que me convirtió en el hombre que soy hoy. Ella da un paso atrás, pero extiendo
la mano detrás de mí y agarró su muñeca.

Volviéndome para mirarla, sonrió. —No, красавица55. Quédate a mi lado.

Sus inseguridades se reflejan en su rostro, pero niego con la cabeza, deseando que
ella sepa que esto no cambia nada entre nosotros. Sin embargo, cuando se retira
suavemente de mi agarre, sé que no me cree.

54
Del ruso (costoso).
55
Del ruso (belleza)
Cuando mira a Willow, ve a la mujer perfecta: una supermodelo, como dijo en sus
palabras porque Willow lo fue una vez. Pero Willow es mucho más que su apariencia. Ella
me hizo ver que hay más en una persona que en su exterior. Una vez, eso es todo lo que
me importaba, pero ahora no.

Además, a mis ojos, no importa lo que Ella piense de sí misma, ella es el paquete
completo para mí. Inteligente. Luchadora. Sexy. Ella es todo lo que quiero. Pero cuando
mira hacia abajo, me doy cuenta de que no ve lo que hago.

—Necesitamos hablar —La voz aguda de Saint atraviesa la tensión que todos
sentimos.

—Sí. Ven, Ella.

Pero ella niega con la cabeza, todavía negándose a mirarme. —No, está bien.
Terminaré de ordeñar las vacas. Además, probablemente tengas mucho con que ponerte
al día.

Willow da un paso adelante. —Hola, soy Willow. Y este es Saint. Ojalá nos
encontráramos en circunstancias diferentes, pero aún así es un placer conocerte.

Ella levanta la barbilla y asiente con un breve saludo. —Yo sé quién eres —ella
responde suavemente—. Soy Ella.

Willow sonríe, dándole la bienvenida al instante a Ella. Ella no conoce sus


circunstancias, pero así es Willow.

Saint, sin embargo, no está interesado en las formalidades. —Por mucho que este
lugar tenga muchos buenos recuerdos para mí, estar aquí está contaminando eso.
Vayamos adentro.

Los labios de Willow se elevan en una sonrisa que recuerdo. ¿Y por qué no deberían
hacerlo? Fue aquí donde ella y Saint solidificaron su unión. Ella no necesitaba decírmelo.

Ya no se ruborizaba con el rubor de una virgen cuando se encontraba con la luz del
sol de la mañana.

Estaba celoso en ese momento, pero ahora, solo desearía que Ella me mirara.

Sin embargo, se da la vuelta y coloca el asiento para que pueda continuar su ordeño.

No sé cuál es el protocolo correcto aquí.

El viejo yo la obligaría a levantarse, exigiría que viniera conmigo, pero eso no


funcionará con ella. No quiero forzarla. Quiero que ella venga por su propia voluntad.

Pasando una mano por mi cabello, exhalo con frustración. Pero finalmente, subo la
barandilla y camino hacia Willow y Saint.
Mis manos pican por tocarla, para asegurarme de que está realmente aquí, pero la
fuerte presión de la mandíbula de Saint revela que perderé varios dedos si lo hago. Así que
paso junto a ellos y salgo por la puerta, en dirección a la casa.

Pavel está de pie en el porche delantero, fumando. No es de extrañar que se fuera


con tanta prisa. Quería mantener el secreto, sabiendo que insistiría en ir con , lo que sería
peligroso para todos.

—¿Supongo que esto es obra tuya? —Le digo a Pavel, que ignora mi despecho. Y
quién sale por la puerta principal es la razón por la que no responde—. No, era mío. Pavel
solo sabía de este plan esta mañana cuando lo llamé.

—¿Max? —Preguntó estúpidamente porque no hay duda de que está aquí. Pero no
entiendo por qué.

—Hola, Aleksei. Yo diría que es bueno verte, pero eso sería mentira.

—¿Entonces, porqué estás aquí? —Ladro, plagado de preguntas. Claramente,


nadie quiere estar aquí, entonces, ¿por qué están?

—Porque me escribió y me contó el desastre que has hecho. —Es Saint quién
responde, y sé que tarde o temprano nuestra conversación terminará con puños
ensangrentados.

Larisa sale cojeando por la puerta, mirando a todos. Es como una reunión familiar.
Sin embargo, extrañamos a demasiados seres queridos.

—Hice comida —dice, su atención se centra en Willow. Ella sonríe cuando la ve.

Cuando me mira, esa sonrisa pronto se desvanece. —¿Dónde está la otra? —


pregunta en ruso. Claramente piensa que todavía estoy enamorado de Willow para
referirme a Ella de esa manera.

—Ella está ordeñando las vacas —respondo, tratando de ocultar mi enojo, ya que
no le faltaré el respeto en su propia casa—. Le pedí que entrara, pero se negó.

Larisa niega con la cabeza y alza los ojos al cielo. —Es típico de ti que otros hagan
tu trabajo sucio.

Pavel sonríe, admirando la audacia que aún tiene su madre.

—Terminemos con esto entonces, ¿de acuerdo? —Ordenó, no estoy interesada en


ponerme al día. Quiero saber por qué están todos aquí.

Larisa gruñe de acuerdo y entra a la casa. Todos la seguimos, y la tensión es tan


densa que es casi imposible respirar. Olores deliciosos flotan en el aire, pero comer es lo
último en mi mente. No obstante, seguimos a Larisa a la cocina donde termina de servir la
comida.

Apoyado en el mostrador, hago todo lo posible por no mirar a Willow porque me


distraerá, pero estoy tan aliviado de que esté aquí.
Está a salvo y fuera de las manos de mi medio hermano.

—Le escribí a Saint, informándole de los planes de Serg.

—¿Qué planes? —Pregunto, enojado cuando escucho el nombre de ese hijo de


puta—. Él tiene muchos.

—No podría importarme menos lo que te haga —continúa Max, revelando que su
enojo por mí todavía resuena con fuerza—. Pero cuando empezó a dar vueltas por el
orfanato, supe que no estaba tramando nada bueno.

—¿Cómo sabes eso? —Pregunto, sorprendido.

—La gente habla, Alek. El hecho de que no te hablen no significa que no sepamos
lo que está pasando.

Enderezo mi columna, negándome a ceder a mi impulso de apuñalarlo en la yugular.

Saint me dio su número, al que debía llamar sólo cuando hubiera una emergencia.
Cuando descubrí a Serg hablando con algunos benefactores del orfanato, supuse que tenía
planes de robarselo a la Madre Superiora.

—No podía permitir que eso sucediera. La Madre Superiora fue buena con nosotros.
Bueno con ... Sara. Parece que esta es la primera vez que se permite pronunciar su nombre
en voz alta.

—Entonces, llamé a Saint. Sin aliados, no puedes luchar contra él solo. Y aunque
te queremos muerto, todos tenemos un denominador común. Y ese es el orfanato. Ninguno
de nosotros quiere que le pase nada a ese lugar. O la madre superiora —dice Max.

—Llamé a Pavel y le dije que iban a venir Saint y Willow, y fue entonces cuando me
informó que lo habrías sabido si hubieras leído la postal de Willow.

Finalmente, establezco contacto visual con Willow. Ella se apoya en Saint y parece
arrepentida por su error. Así que parece que Saint no estaba al tanto de que ella la envió,
ya que nunca habría aprobado que ella diera esos detalles con tanta libertad.

Pero ella hizo eso para ayudarme, una vez más.

—Pero aparentemente cayó en manos equivocadas. Por suerte para nosotros,


estuve en contacto con Saint y Pavel. De lo contrario, Dios no permita lo que hubiera
pasado.

Max tiene razón.

Entrené bien a Saint: mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca.
Siempre me miró a mí, a Rusia, ya que sabía que volvería algún día.
Le guste o no, compartimos un vínculo, y cuando me mira con malicia, es evidente
que todavía es un gran no. Pero independientemente, hará lo correcto. Y eso ayuda a salvar
el orfanato.

—Serg acaba de venir a mí con esta idea —reveló, sin entender cómo Max supo de
sus planes antes que yo.

—Esto ha estado en trámite durante mucho tiempo. Tu hermano puede ser un idiota
indiscreto, pero es inteligente.

Burlándome, cruzó los brazos sobre mi pecho. —Medio hermano— corrijo —¿E
inteligente? Yo no iría tan lejos como para llamarlo así.

—Te engañó, ¿no? —Saint contraataca, arqueando una ceja engreída.


Haciendo caso omiso de su broma, vuelvo mi atención a Max. —Entonces, ¿tú qué
propones que hagamos? ¿Asumo que Pavel te ha informado de lo que quiere Serg?
Supongo que sabes que Serg quiere que obligue a la madre superiora a firmarle la escritura
del orfanato para que pueda convertir el lugar en un burdel.

Willow frunce el ceño mientras Saint aprieta los puños a su lado.

—Y si no hago lo que él quiere, explotará a una niña inocente que tiene como rehén,
una niña que confiaba en mí. Y una vez hecho esto, quemará el orfanato con todos dentro,
pero no antes de que sus hombres los profanen a todos, hasta el suelo. Supongo que sabes
todo esto —gruño, mirando alrededor de la habitación, deseando que todos sepan lo
personal qué es esto para mí.

Sí, es culpa mía, pero no pasa un segundo sin que me culpe.

—Así que la próxima vez, lo pensaría antes de que le pongas la palabra inteligente
y mi medio hermano en la misma oración.

Nadie se atreve a hablar.

—Entiendo que arruine sus vidas —reconozco—. Por eso, nunca podré disculparme
lo suficiente. Pero para que esto funcione, debemos trabajar juntos. Ódienme, no me
importa. Pero no permitan que mi pasado se interponga en el camino de salvar a personas
inocentes que no hicieron nada para merecer esto.

—No puedo hacer esto solo. Necesito tu ayuda. La Madre superiora, las hermanas,
los niños, todos necesitan nuestra ayuda. Una vez hecho esto, todos pueden seguir su
camino y olvidar que yo existí.

—Nunca podremos olvidar que existes. Créeme, lo he intentado —escupe Saint,


llenándome de puro odio.

Y tengo la intención de usar ese odio. —Quiero hablar contigo en privado.

Los ojos de Willow se agrandan mientras agarra el antebrazo de Saint. Pero asiente.

—Dirige el camino, Popov.


—Voy contigo —dice Willow, pero la ira de Saint pronto hierve a fuego lento cuando
la mira a los ojos.

—No, ангел56, quédate aquí.

Cuando frunce el ceño, suavemente alisa los pliegues con el pulgar. —No tardaré
mucho. Toma algo para comer. Debes estar hambrienta. Antes de que ella pueda protestar,
le da un beso en la frente.

El intercambio está lleno de nada más que amor.

Eso pronto cambia cuando Saint pasa a mi lado y sale por la puerta trasera.

La mirada preocupada de Willow suplica que no le haga daño.Estoy herido, ella


piensa que yo lo haría.

Sigo a Saint por la puerta, con la esperanza de que esto no termine en un baño de
sangre. Continúa caminando por el jardín, lejos de los oídos indiscretos, ya que ha
adivinado que lo que quiero discutir debe hacerse en privado. Cuando estamos lo
suficientemente lejos, se detiene y gira.

—Vienes aquí, pero ¿tienes un plan? —Pregunta, sin amenazarme por su postura
descomunal.

—Tienes suerte de que estemos aquí —gruñe.

—Estoy agradecido, pero a menos que tengamos algún tipo de estrategia, que estés
aquí es inútil.

Saint es la única persona con la que disfruto entrenar de esta manera. Es inteligente
y perspicaz, y cuando se lo empuja de la manera correcta, se convierte en un cerebro. Así
es como lo convertí en el hombre despiadado que todavía admiro, independientemente de
nuestro pasado.

—No lo creo —bromeó cuando él permanece en silencio—. Escucha lo que tengo


que decir, ¿de acuerdo?.

Saint asiente bruscamente.

—Independientemente de lo que pienses, Ella está aquí por su propia voluntad. No


la forcé de ninguna manera.Necesito que Saint sepa esto. De alguna manera descarga una
pequeña parte de mi alma.

—Fingía ser una hermana en el orfanato para escapar de Santo Macrillo. No


necesito explicarle a Saint quién es Santo. Es muy consciente del poder que tiene.

—Santo la quiere de vuelta. Él sabe que ella estaba en el orfanato, por eso me
contrató para recuperarla.

56
Del ruso (ángel)
—Hijo de puta —dice Saint en voz baja. No sé si está hablando de mí o de Santo.

—Él no sabe que ella está aquí. Él todavía cree que está en el orfanato. Si hago lo
que dice, me ayudará a luchar contra Serg. Él ayudará a reconstruir mi reino.

—Si se supone que esto funciona a tu favor, no lo hace —escupe Saint, mirándome
con enojo.

—Pero no puedo hacerle eso a ella —reveló, frotando la parte de atrás de mi cuello,
repentinamente incómodo compartiendo esto con el hombre que ganó el corazón de la
mujer que quería. —He formado... un apego a Ella. Simplemente no puedo entregarla como
una vaca en el mercado.

Pero si no lo hago, ¿qué será de la madre superiora? Serg fue muy claro en lo que
quería. No me quiere muerto. Quiere que yo sufra, y aceptará ese sufrimiento en cualquier
forma que pueda.

—¿Entonces, cuál es tu plan?

—Le hacemos pensar que ha ganado... y luego lo derribamos —reveló, viendo la


actitud defensiva de Saint relajarse un poco.

—¿Cómo?

—Hacemos un trato con alguien en quien confía —respondo, esperando que esto
funcione. —No le estamos dando a Serg lo que quiere, sino que le estamos dando a otra
persona lo que quiere.

—¿Y qué es eso? —pregunta Saint, pasando sus dedos sobre su cabello en
pensamiento. Cómo he echado de menos conspirar con él.

—Yo —divulgo, viendo a Saint ponerse al día—. Raúl no tendrá reparos en hacer
un trato con nosotros, sabiendo que el resultado será mi cabeza a sus pies.

—Serg confía en Raúl, pero lo único que quiere Raúl es su venganza. Usamos esto
a nuestro favor. Me cambiamos por Serg. Le pedimos a Raúl mano de obra adicional para
ayudarnos para que no nos superen en número. De lo contrario, será un baño de sangre.
Serg puede quererme vivo, pero el resto de ustedes son desechables.

Desearía poder hacer esto solo y no poner en peligro sus vidas, pero no puedo, y
en el momento en que ataque a Serg, sus hombres estarán en mi trasero. O me matarán
o me mantendrán prisionero. Y prefiero morir antes que ser eso.

—Le habría pedido a Pavel algunos explosivos, pero no puedo arriesgarme con
Irina. Y además, Serg hará que me registren. Después de Ingrid, ha aprendido la lección.
Necesitamos el elemento sorpresa de nuestro lado.

—Le pedimos a Raúl que averigüe dónde quiere encontrarse Serg, para que
podamos tener la ventaja. No hay sorpresas. Consigo a Serg solo, donde muere por mi
mano, y mi mano sola. Cuando la escritura esté hecha, iré de buena gana con Raúl a pagar
mis cuotas.

Y ahí está, mi plan en pocas palabras.

Se me ocurrió al hablar con la Madre Superiora.

—Si lo que dices sobre tu hermano es cierto, ¿qué puedes darle para que se rinda?

No es lo que le puedo dar, sino lo que puedo darle a Raúl para que siga mis reglas.

Conozco hombres como Raúl porque yo era uno. Harían cualquier cosa por
venganza. Corregir los errores es lo único que les da paz. Y matarme por matar a su padre,
hará lo que queramos.

Es un intercambio simple, uno que Raúl aceptará. Me ha estado persiguiendo


durante tanto tiempo, y ahora me tiene a mí.

No le tiene lealtad a Serg. Serg es alguien con quien hace negocios, y eso es todo.

—Tiene que creer que ha ganado. De lo contrario, lastimara a Irina. La niña que
tiene como rehén —explico—. Sólo la entregará cuando tenga la escritura firmada en la
mano.

—¿Y qué te hace pensar que Raúl no le dirá este plan? —Saint pregunta, qué es
tan propio de él, siempre pensando en todos los ángulos.

—Porque mi muerte significa más para Raúl que una estúpida rivalidad entre
hermanos. Su lealtad a su padre, a vengarlo, es lo único que le importa. Debes saber cuán
profundo es el amor y la lealtad. ¿No sacrificaste todo por Zoey? ¿Willow?

Saint aprieta la mandíbula cuando digo el nombre de su hermana muerta. —Si.


Tienes razón —gruñe, apenas reprimiendo su ira—. Raúl hará cualquier cosa para que
pagues por lo que hiciste, pero ¿olvidaste que fui yo el que se vio obligado a hacer tu trabajo
sucio? Yo fui quien disparó a Chow. No tú.

—Por mi orden —digo ya que esto no es obra suya. Él era simplemente el


instrumento detrás de mi mando—. Sé cómo trabajan estos hombres, Saint.

—¿Y estás seguro de que todavía está haciendo negocios con Serg?

Asiento con confianza. —Sí, lo sé porque Serg envió a una espía, Renata, para
infiltrarse en mi vida. Sabía de Raúl, información obtenida de la experiencia de primera
mano. No tengo duda.

Saint reflexiona sobre todo lo que le he dicho. —Esto funcionará. Max sabrá dónde
está Raúl. Puede que se haya mantenido para sí mismo todo este tiempo, pero eso no
significa que no estuviera mirando.

Verme sufrir, quiere decir. Max podría haberme ayudado, pero decidió no hacerlo.
Maté a la mujer que amaba, y este fue mi karma por ello.
—Sí, funcionará. Necesitamos toda la mano de obra que podamos conseguir. En
contra de Serg, seremos superados en número. Pero con Raúl de nuestro lado, no podemos
perder. No importa lo que Serg le ofrezca a Raúl, nunca será suficiente. Soy mucho más
valioso para él que cualquier suma de dinero. O todas las riquezas del mundo.

Serg no me querrá muerto. Él mismo lo ha dicho. Quiere hacerme sufrir, y no puedo


pensar en nada peor que mantenerme con vida mientras destruye a las personas que amo.
Por tanto, Serg y Raúl no harán un trato. Uno me quiere muerto. El otro vivo. No hay zonas
grises.

—¿Me ayudarás? —Pregunto, sabiendo lo que esto significa—. Willow o Ella no


pueden conocer este plan.

No tengo idea de cómo ocultaré esto a Ella. Es resistente e inteligente y, tarde o


temprano, descubrirá lo que planeo hacer.

Las venas en el cuello de Saint pulsan de rabia, porque sabe que si bien Willow o
Ella se enteran de lo que pretendo hacer, van a tratar de detenerme. No importa lo que le
hice a Willow, ella siempre intentará salvarme. Y eso mata a Saint por dentro.

—¿Me estás pidiendo que te ayude a entregar lo que te mereces? —posa con una
risita—. ¿Me estás pidiendo que libere a la escoria de esta tierra, escoria que no tuvo ningún
problema en explotar mi propia existencia para vivir?

Willow .

—¿Me estás pidiendo que ponga fin a tu línea de sangre? Absolutamente y


jodidamente.

—Muy bien. —Sonrío en respuesta, complacido de poder confiar en él por última


vez. Informaremos a Pavel y Max de los planes, y luego esperaré la llamada de Serg.

—Santo no puede saber sobre Ella —le advierto—. Me encargaré de que Pavel
organice los documentos para que ella regrese a casa. Sé que no tengo derecho a pedirte
esto, pero ¿garantizarás su seguridad cuando me vaya?

Saint no conoce a Ella y, con razón, debería decirme que me vaya al infierno. Pero
Ella es inocente, por eso Saint asiente.

—Tienes mi palabra.

—Excelente. —Suspiro de alivio.

Puedo aceptar mi muerte, sabiendo que ella estará a salvo.

Este plan permite que todos salgan ilesos y que la persona responsable de todo.
Yo. Sea responsable.

—Oh, hay algo más —Saint espera que continúe.


—Mi madre y la mujer que conspiró con Serg, Renata, también deben pagar por sus
crímenes.

—Sí, tu madre se merece todo lo que tiene viniendo a ella, pero no condenaré a una
mujer que no conoce nada mejor. ¿Quién es ella?

Tragándome la hipocresía que estoy a punto de vomitar, respondo: —Es el ...


juguete de Serg. Una herramienta para que él haga lo que le plazca. Le lavaron el cerebro,
por lo que no tuvo problemas para hacer lo que él ordenó.

Saint inclina su rostro hacia el cielo, una risa amarga lo abandona. —Oh, entonces
parece que estás más relacionado de lo que deseas. Quiero decir, ¿no le hiciste lo mismo
a mi hermana, la hermana que yace enterrada bajo un árbol por tu culpa?

Me reta a discutir. ¿Pero cómo puedo? —Sí, le hice eso a Zoey.

No tiene sentido disculparse porque a veces, lo siento no es suficiente.

—Al menos acepta la culpabilidad. Sí, Zoey estaba lejos de ser un ángel. Ella estaba
desquiciada, pero conocerte solo alimentó sus demonios internos —se burla, pero eso no
disminuye su dolor. Siempre se culpará a sí mismo de su muerte. Ese es el tipo de hombre
que es—. Pero eso no la trae de vuelta.

—No, no es así. Su angustia me afecta como nunca antes. Lo siento mucho por
todo esto. Estoy aprendiendo a ser humano; es una pena que estas lecciones se aprenden
del dolor, de la muerte de otros.

Nunca se me mostró empatía cuando era niño, y eso continuó hasta la edad adulta.
Sólo ahora veo cuánta destrucción he causado.

—Bien, te ayudaré. Pero esta mujer, Renata, si puede salvarse, lo será.

Apretando mi mandíbula, pienso en su crueldad hacia Irina, hacia Ella y una


hermana Yali sin vida. —Ella está más allá de la redención, Saint.

—Tú también, pero hay una persona que nunca se rindió contigo —responde sin
rodeos, levantando su dedo índice—. Si Willow nunca te hubiera mostrado compasión,
estarías muerto. Así que no tienes derecho a decirme quién puede o no ser salvo.

—Ella disparó y mató a una hermana. Conspiró con Serg y no tiene reparos en
permitirle explotar a niños inocentes para complacer los apetitos enfermos de la escoria de
la sociedad —le explico porque no hay forma de que le permita vivir.

—Bájate de tu pedestal, Popov. No eres mejor —argumenta Saint con una burla—.
Hice tus órdenes. Puedes mentirte a ti mismo, pero no puedes mentirme a mí.

—Amigo mío, sé lo que soy. Yo soy el que vive dentro de esta cabeza —Tocó mi
sien—. Pero ella debe pagar por lo que ha hecho.
—¿Y qué hay de tu amiga, Ella? —pregunta, y en el momento en que dice su
nombre, la hostilidad entre nosotros se vuelve sofocante—. Para ella, estar enfadada con
Santo Macrillo significa que tampoco es un ángel. ¿Me ordenarías que la condene también?

Inhalando lentamente, siento cada centímetro de mi ser vibrando con total furia. —
Cuida tu boca, мальчик57 —le advierto. —No tienes idea de lo que estás diciendo.

Saint estalla en risas joviales. —Mierda. En realidad, te preocupas por alguien más
que por ti mismo. Nunca pensé que vería el día.

Le doy un golpe, tiró del pasador y tiró la granada. —Ya deberías saber cuánto me
preocupo por tu dulce ангел.58 Y claramente, el sentimiento sigue siendo mutuo para que
ella envíe esa postal, alertándome de su llegada. Supongo que algunas cosas no cambian.

Los labios de Saint se tuercen en una sonrisa de satisfacción.Solo estaba


esperando, esperando el momento oportuno para que llegara este momento.

Esto ha tardado mucho en llegar...

Ambos nos lanzamos al otro, ambos con la intención de romper el otro miembro por
miembro. Saint me da un puñetazo en la nariz.Le doy un puñetazo en la barbilla. Es golpe
por golpe. Nos rodeamos unos a otros, con los puños levantados y la sangre goteando
sobre el suelo, pero ninguno de los dos se rendirá.

Saint escupe un bocado de sangre mientras me limpio la sangre de mi nariz


sangrante.

Siempre ha sido un oponente digno, y si no fuéramos archienemigos, lo llamaría mi


mejor amigo. Pero eso nunca sucederá. Él patea, dejándome caer sobre una rodilla
mientras me golpea en la rótula. Con un rugido, se arrodilla debajo de mi barbilla,
enviándome de espaldas.

Se lanza encima de mí, golpeándome la cara con brutales puños. Con cada golpe,
puedo sentir su dolor, su odio hacia mí. Estos sentimientos nos unen, y no importa cuánto
me odie, sabe que nunca me librará de su mundo.

Le permito que me golpeé un par de veces más antes de golpearlo en el estómago,


dándole vueltas.

Una fracción de segundo es todo lo que necesito para empujarlo y cambiar de


posición para que ahora esté bajo mis brutales puños. No me contengo mientras lo golpeó
en la cara, una y otra vez.

Saint es fuerte y flexible y usa sus piernas para lanzarme sobre su cabeza. Ambos
nos ponemos de pie, ensangrentados y golpeados, pero ninguno de los dos se rendirá.

—Todavía tienes pelea, viejo —se burla con una sonrisa ensangrentada, disfrutando
plenamente de la violencia.

57
Del ruso (chico)
58
Del ruso (ángel)
—No lo olvides, este anciano te enseñó todo lo que sabes —le respondo,
devolviéndole su sonrisa.

—¿Lo terminamos entonces?

—Tú y yo, amigo mío, nunca terminaremos. Pero puedes intentarlo—me burlo
sarcásticamente.

Cobramos por el otro, golpe por golpe sin un ganador a la vista. Intenta conectar
con mis costillas, pero leo su movimiento y esquivo su ataque porque fui yo quien le enseñó
su estilo de lucha. Conectó con su barbilla y su cabeza se echa hacia atrás con un crujido.

Cualquiera otro, quedaría inconsciente. Pero no Saint. Sacude la cabeza, listo para
más carnicería. Justo cuando está a punto de lanzar una secuencia de golpes, dos voces
estridentes detienen nuestros avances.

—¡Saint!

—¡Alek!

Ambos nombres son gritados al mismo tiempo, pero por dos mujeres diferentes.

Willow está detrás de Saint, con la mano sobre la boca mientras observa el
derramamiento de sangre, horrorizada.

Ella está detrás de mí, así que no puedo verla. Pero mientras Saint mira por encima
de mi cabeza, con una mirada pensativa grabada en su rostro ensangrentado, supongo que
ella está tan perturbada como Willow. No espero que comprenda mis sentimientos por Ella.

Yo no las entiendo.

Pero lo que entiendo es que son reales.

—¡Paren! Los dos —ordena Willow mientras Saint niega con la cabeza.

—Vuelve adentro, ангел.59 Esto no te concierne.

Incluso yo sé que está a punto de recibir una respuesta.

—Como el infierno, esto no lo hace. Si han terminado de azotar sus pollas,


¿podemos pensar en una forma de trabajar juntos para salvar el orfanato? Por favor.

Miro a Saint por un ojo, mientras el otro comienza a hincharse, y le imploro que
no le cuente lo que discutimos.

Se limpia el labio roto con el dorso de la mano y con un asentimiento brusco,


confirmando que mi secreto está a salvo, responde: —Sólo porque dijiste por favor.

59
Del ruso (ángel)
Cuando se da la vuelta para enfrentar a su amor, yo me giró para enfrentarme a mi
... Ella. Ella se retuerce las manos frente a ella, luciendo incómoda. Ella no sabe dónde
encaja.

Entiendo que esto es mucho para que ella asimile. Todos tenemos historia. No es
una historia agradable; pero historia, no obstante.

Acabamos de encontrar nuestro equilibrio juntos, y ahora... no sé qué pasará ahora.

Ella se abrió a mí, solo para que mis esqueletos salieran disparados del armario.
Quiero decirle que todo estará bien.

Pero no lo estará.

Saint atrae a Willow en sus brazos cuando ella intenta preocuparse por sus cortes.
Me mira por encima de su cabeza, con una mirada de promesa reflejada en sus ojos.

Esto está hecho. Nadie se rendirá.

Por ahora.

Estoy sentado en el porche, meciéndome pensativo en la vieja silla chirriante,


fumando un puro robado.

No tengo idea de la hora, pero es tarde. Solo somos yo y los dos gatos naranjas que
parecen no poder dormir.

Una vez que me limpie, les informé a Pavel y Max de mis planes. Como se
sospechaba, no discutieron. Ambos sabían que era el mejor plan que teníamos. La única
persona que sufre es la que tanto dolor ha causado. Parece haber cerrado el círculo.

Max dijo que haría algunas llamadas para olfatear a Raúl. Él y Pavel estaban de
acuerdo en que teníamos que dejar "ganar" a Serg para derrocarlo. Necesito que la
escritura firmada sea auténtica, y para que eso suceda, necesito pedirle a la Madre
Superiora que confíe en mí por última vez.

Pienso en la noche en que me ofrecí a Oscar y Astra. Lo hice sin reservas porque
sabía que era lo correcto. Pero entonces no era mi momento.

Tenía mucho más que hacer. Veo eso ahora. Puede que no haya logrado todo lo
que quería, pero aprendí en el camino.

Descubrí la verdadera amistad con Pavel, la madre superiora y las hermanas que,
independientemente de lo que había hecho, se mantuvieron a mi lado cuando tenían todo
el derecho de descartarme como lo habían hecho los demás. Experimenté una inocencia
en Irina que nunca antes había visto. Nunca había tenido alguien que me mirara de la forma
en que ella lo hace, con total confianza y sumo afecto.

Y luego conocí a Ella.

Después de Willow, no tenía ningún interés en sentirme tan vulnerable nunca más.
Pero con Ella, fue casi una fuerza imparable. Ella me hizo sentir... punto, algo que nunca
creí posible. Derribó mis paredes con su fuerza y sinceridad. Ella me aceptó por mí.

Nunca la vi venir. Ella me tomó por sorpresa, de la mejor manera posible.

Me encontré con tanta amabilidad, que me hizo creer que era digna de ella.

Al estar rodeado de nada más que odio y fealdad durante tanto tiempo, estaba
perdido en la noción de tal vez ser perdonado por todo lo que había hecho.

Pero necesitaría muchas vidas para arrepentirme de mis pecados.

Y la persona que sale por la puerta principal es la razón principal.

—¿Tampoco puedes dormir? —Ella está tomando la situación a la ligera porque ella
se siente incómoda. No creo que se detenga nunca.

—¿Dormir? —Me burlo, jugando—. Ese viejo amigo me evadió hace mucho tiempo.

Willow se acerca una silla y se sienta a mi lado. —¿Cómo está tu cara?

Me río entre dientes, tomando una calada de mi puro. —Viviré.

Hubo un tiempo en el que intentaba impresionarla, pero no ahora. Ella me ha visto


en mi peor momento. Ella puede ver a través de la mierda. Ella siempre lo ha hecho.

—Sé que tú y Saint tenéis un plan, pero por supuesto, no me lo dirá.

—¿Y crees que lo haré? —La acusó graciosamente, volviéndome para mirarla.

Ella es un ser tan magnífico. Mi memoria ha hecho un mal trabajo al recordarla.


Quizás entré en modo de autoconservación . Ojalá pudiera decir que todavía no la amaba,
pero la amo. No la amo de la misma manera que lo hice una vez, pero esos sentimientos
todavía hacen que mi corazón lata más rápido y mi boca se seque.

—No, no creo eso en absoluto —responde, llevando las piernas hacia su pecho y
tirando de la camiseta de gran tamaño sobre sus.rodillas—. Te iba a pedir que me lo dijeras.

—¿Y arriesgarse a estar en el extremo receptor de los puños de tu amado una vez
más? No lo creo. Esta no es tu pelea.

Ella se burla, enojada. —No hagas eso. No me trates como si me fuera a romper.
—Nunca te traté de esa manera, дорогая60. Está fuera antes de que pudiera
detenerme.

El apodo la hace estremecerse, ya que me imagino que no asocia muchos buenos


recuerdos con que la llamen así. —No, supongo que no lo has hecho.

—Érase una vez, puede que haya sido yo quien te lo diga, pero ese momento ha
llegado y se ha ido —digo con una sonrisa conmovedora.

Ella no discute el punto porque sabe que tengo razón. Para mí, decirle a ella sería
una traición a Saint, y ya he hecho suficiente.

—Entonces, ¿quién es Ella? —pregunta casualmente, pero sé que está


preguntando si Ella está aquí por su propia voluntad.

La pregunta revela que no importa lo que diga o haga, Willow siempre me verá como
el hombre que la compró.

—Ella está en problemas —comparto. Cuando Willow parece que está a punto de
saltar de su silla y estrangularme, me río—. No conmigo. Bueno, algunos días…

Se aclara la garganta, no interesada en mi viaje por el carril de la memoria. —


Necesito llevarla de regreso a América. Ella corre peligro de estar aquí.

—¿Cómo?

—Se enamoró del hombre equivocado —reveló, fumando mi cigarro y mirando hacia
la oscuridad.

Willow está callada, sin duda reflexionando sobre lo que acabo de compartir.

—¿Y por qué la estás ayudando?

Ella esta genuinamente curiosa porque el Aleksei que una vez conoció no le
importaría un comino alguien como Ella. Ella habría sido prescindible, simplemente una
cara bonita para calentar mi cama, pero ya no soy ese hombre.

Sin embargo, sé que Willow no me creerá. Solo cuando le demuestre cómo he


cambiado, me ganaré su confianza y respeto. No estaré aquí para verlo, pero solo puedo
esperar que su opinión sobre mí cambie algún día. Ella verá el impacto que tuvo en mí.

—La estoy ayudando porque no merece ser castigada por enamorarse. —Al
encontrarme con sus expresivos ojos, le digo—: Uno no puede evitar de quién se enamora.

Se humedece los labios, desviando la mirada porque mi comentario está demasiado


cerca. Y fue hecho con la intención, para mí, pero también, para Ella ... quien actualmente
está escuchando a escondidas.

Aunque actúo con calma, mis sentidos están en alerta máxima. Siempre lo estan.

60
Del ruso (costoso)
Siempre me familiarizo con las imágenes, los sonidos, los olores, todo lo que me
dará una ventaja si se presenta el tiempo; como ahora mismo.

Hay una tabla suelta en la sala de estar, a medio metro de la puerta principal, que
cruje muy suavemente cuando se para. Lo escuché hace un minuto.

La ventana de la izquierda está ligeramente entreabierta, permitiendo que entre la


agradable brisa. También permite que salga la deliciosa fragancia de Ella.

Sé que usa la cortina casi transparente como cobertura, lo que le da una falsa
sensación de protección que no la detecta. Y le permito pensar esto cuando le doy vida a
mi plan, aplastandola porque sé que no se irá a menos que la empujen.

Willow eventualmente entenderá por qué Saint y yo decidimos ocultar nuestro plan,
pero Ella nunca lo permitirá. Incluso si le pido que se quede, no lo hará. Ella ha demostrado
su terquedad una y otra vez.

No puedo permitir que otra persona que me importa salga herida, y solo la idea de
que Ella sea herida me hace darme cuenta de lo profundos que son mis sentimientos por
ella. Para alguien que nunca había experimentado el amor, con Willow y Ella, creo que
estoy empezando a aprender.

No sabía cómo ocultarle mi plan a Ella, pero ahora ... lo sé.

—Entiendo esto de primera mano —confieso sin arrepentirme.

—Alek —Willow niega con la cabeza.

—Siempre te amaré, дорогая61 —continuó, negándome a dejarla hablar.

—Siempre estarás en mi corazón. Fuiste la primera mujer a la que amé. Sé que no


merezco tu perdón, pero me esfuerzo todos los días para convertirme en un mejor hombre
... para ti.

Y así, un gran agujero se abre a través de mi corazón cuando su olor floral


afrutado se debilita, antes de que escuche esos pasos silenciosos pisar la tabla suelta del
piso mientras ella regresa al dormitorio.

Mi diversión funcionó. Entonces, ¿por qué me siento tan vacío por dentro?

—Creo que estás en camino de convertirte en un mejor hombre. Y creo que Ella
tiene algo que ver con eso. Mi дорогая62 siempre ha sido tan inteligente.

Ella también ha notado los pequeños cambios en mi comportamiento. Estoy seguro


de que vio cómo le respondí a Ella. Vio la forma en que tomé su mano. Willow sabe que
Ella es más para mí que … bueno, ella es simplemente algo más.

61
Del ruso (costoso)
62
Del ruso (costoso)
—Sí tienes razón. Ella ha visto algo en mí que no puedo ver. Probablemente
nunca lo haré —comparto ahora que Ella se ha ido.

—Sin embargo, esta insegura —dice Willow, apoyando la barbilla en las rodillas,
mirando en mi dirección.

—Lo sé. Ella no comprende la relación que tenemos. Siempre te querré. Pero ese
amor… yo también lo siento por Saint. Estamos unidos de una manera que nadie entiende.
Niego con la cabeza, esperando no parecer un tonto.

Pero, por primera vez en la historia, Willow me mira sin dolor total en sus ojos. —Sé
lo que quieres decir —susurra—. Lo que hiciste ... fue deplorable.

Agacho la cabeza avergonzado, pero tiene razón.

—Salí de aquí con la intención de no volver nunca. Cuando volví a Estados Unidos,
solo quería olvidar. Pero cuanto más lo intentaba, más difícil se volvía, y eso era porque no
quería olvidar.

—Sí, nunca le desearía a nadie lo que pasé, pero de alguna manera, si nunca
hubiera experimentado tales dificultades, tampoco hubiera apreciado completamente la
tranquilidad. Conocerte me trajo a Saint. Entonces, si tuviera que soportar esa agonía para
encontrar al amor de mi vida, lo volvería a hacer en un santiamén.

—La vida se mide en momentos extraordinarios e impredecibles en el tiempo, y


conocer a Saint... conocerte, fue lo mejor y lo peor que me ha pasado ... pero no me
retractaría.

—Entonces, aunque nunca te perdonaré por completo, todavía le agradezco a Dios


que nos conocimos.

Me quedo sin palabras, sin saber qué decir. Esta mujer benevolente me roba aire y
aliento una y otra vez.

—Soy fuerte, mucho más valiente de lo que pensaba que era, y eso es gracias a ti
en cierto modo. No permitiría que me pegaras. Cada vez que empujabas, yo empujaba
hacia atrás dos veces más fuerte, descubriendo mi verdadero yo. La mujer de la que mi
padre estaría orgulloso. Y conocer a Saint… —Ella mira a lo lejos, una sonrisa tirando de
sus labios.

—No sabía que extrañaba mi otra mitad hasta que lo conocí. No solo lo amo, Alek.
Él es parte de mi. Cada respiro que tomo es para él. Cada latido de mi corazón es para él.

Su confesión duele, pero no tanto como antes.

—Y el sentimiento es mutuo, дорогая63 —reconozco que quiero que ella sepa que
estoy feliz por ella y por Saint Una vez deseé que se sintiera así por mí, pero ya no.

Y eso es por Ella.

63
Del ruso (costoso)
Ella me ha dado esperanza. Willow es mi pasado... y Ella... ella es mi futuro. No
importa cuán pequeño sea el futuro, ella me mostró que puedo amar de nuevo. Ella abrió
mi corazón, y si nuestras circunstancias fueran diferentes, creo que lo reconocería, por
completo.

Solo necesitábamos más tiempo, pero no tenemos ese lujo.

—Lo sé —responde ella, todavía sonriendo—. Entonces, si algo tan puro, tan…
bueno puede salir de tal fealdad… entonces no puedo odiarte. Ninguno de los dos puede.
Nos encontramos gracias a ti.

Llevó el cigarro a mis labios temblorosos, sin querer que ella vea cómo sus palabras
me han conmovido tanto.

—Y si puedes encontrar a alguien, en la fealdad y la desesperación, entonces mi


consejo es ... no la dejes ir.

Ella sabe que Ella significa más para mí de lo que he dicho. ¿Quizás la intuición
de las mujeres? Cualquiera sea la razón, hace que lo que tengo que hacer sea mucho más
difícil.

Necesito lastimarla. Necesito lastimar a Ella ... para salvarlos.

Ambas son mujeres fuertes, tercas e independientes que no necesitan un hombre


para rescatarlas. Ambas lo han probado Willow, cuando luchó por su libertad,
independientemente de sus circunstancias. Y Ella, cuando vio la oportunidad de salvarse,
la aprovechó.

Son luchadoras, mucho más valientes que cualquier hombre que conozca.

Willow me saca de mis pensamientos cuando se seca el rabillo del ojo, mojado por
una lágrima perdida. —Buenas noches, Alek.

La miro cuando se pone de pie. La camiseta extragrande pertenece a Saint.


Recuerdo cuando usaba joyas y vestidos elegantes porque yo se lo ordené. Este look le
queda bien.

—Dulces sueños.

Me deja con mis pensamientos, sintiendo que son pesados y que necesito tiempo
para mí solo para digerirlo todo.

Ella me ha dado lo que he perseguido desde que me dejó: perdón.

Con una sonrisa, inhalo la nicotina, victorioso.

Sacrificarte por los que amas no es para ellos, es para uno mismo... porque el amor
es desinteresado y saber que serán libres... ese es el mayor regalo de todos.

Ahora lo entiendo.
Solo han pasado dos días, dos días tortuosos en los que he mantenido mi
distancia de Ella.
Mi plan parece haber funcionado, y lo que escuchó la noche en el porche
entre Willow y yo fue suficiente para mantenerla alejada.
Ella se mantuvo ocupada, cuidando a los animales con Larisa, mientras yo
trabajaba con Pavel, organizando su pasaje seguro fuera de Rusia. Por lo general,
su naturaleza curiosa se habría apoderado de ella y me preguntaría qué estaba
haciendo, pero no ahora.
La lastimé jugando con sus inseguridades. Ella sabe lo que Willow significa
para mí, así que escucharme confesar que todavía la amo la ha confundido acerca
de mis sentimientos por ella. Pero es por mis sentimientos por ella que estoy
haciendo esto.
Quizás en otra vida, trabajaríamos, pero en esta realidad, simplemente no lo
hacemos. Ella se merece mucho más de lo que puedo ofrecerle.
Con un suspiro, tecleo el nuevo código en el teclado y veo cómo se abren las
puertas del orfanato. Tuve que ceñirme a mi historia en caso de que Santo estuviera
mirando y enviara una ráfaga de trabajadores a trabajar en el terreno. Lo primero
en la agenda fue cambiar cada cerradura en este lugar y reprogramar los códigos.
Serg tiene la llave maestra y los códigos, y aunque necesita este lugar, no
confiaba en que no lo asaltara por capricho.
Aunque la mantuvieron en la oscuridad, la madre superiora estuvo de
acuerdo con los planes. Pero cuando aparco mi coche cerca de la entrada principal,
no en la parte trasera, me doy cuenta de que esta será la última vez que ella tendrá
que confiar en mí. Al salir de mi camioneta, me protejo del sol de los ojos mientras
miro hacia arriba, contemplando el orfanato en todo su esplendor.
Ha recorrido un largo camino desde que lo vi por primera vez, y estoy
orgulloso de haber participado en su crecimiento. Acepto felizmente mi destino,
sabiendo que dejo este legado atrás, aunque soy simplemente una gota en el
océano. La Madre Superiora es la que sangra por este lugar.
Pero supongo que en unos pocos días yo también lo haré.
Al presionar el timbre, espero a que una de las hermanas llegue a la puerta.
Bueno. No solo me llamaron la atención. Con la muerte de la hermana Yali todavía
fresca en sus mentes, puedo imaginar que se les ha inculcado el temor de Dios.
La hermana Helena me deja entrar, pero no me saluda como solía hacerlo.
Supongo que el orfanato está plagado de rumores, y como Ella, Renata y yo nos
hemos ido, no se puede adivinar quién es el responsable del bloqueo repentino.
—La Madre Superiora está en su oficina. Ella no me acompaña. Conozco el
camino.
Una vez que cierra la puerta y activa la alarma, camino por el pasillo, sin creer
en el pesado silencio en el aire. Por lo general, me saludaban con agudos gritos de
alegría cuando los niños jugaban alegremente entre ellos.
Pero ahora, un peso estancado llena el espacio que alguna vez fue feliz.
Mis zapatos resuenan con fuerza sobre el suelo pulido. Me pregunto cuánto
tiempo se tardó en limpiar la sangre de la hermana Yali.
Sacudiendo la cabeza, me concentro en la tarea que tengo entre manos y
llamo a la puerta de la Madre Superiora. —Adelante.
Al abrir la puerta, la veo sentada en su escritorio, leyendo algunos papeles.
Cuando levanta la mirada y ve los hematomas curativos en mi rostro, puedo ver la
decepción reflejada en sus ojos.
Intento que no me afecte y sonrío. —Buen día, Madre Superiora. Gracias por
recibirme.
Ella asiente, haciéndome un gesto para que me siente. Pero cuando cierro la
puerta, prefiero quedarme de pie mientras mi herida de arma blanca aún está
sanando.
No importa cuántas veces haya practicado este discurso, no hay forma de
suavizar el golpe. Así que decido sacarnos a ambos de nuestra miseria
rápidamente.
—Necesito que me firmes la escritura del orfanato. Temporalmente.
Ella permanece impasible. Parece que nada de lo que digo puede
sorprenderla más.
—Para que me preguntes esto, solo puedo imaginar lo que pasa si digo que
no.
—No tengo derecho a pedirte esto, pero te pido que confíes en mí por última
vez.
Ella no pierde la finalidad de mi sentencia. —¿Y qué será de ti una vez hecho
esto? No puedo imaginar que se beneficie de este trato.
Con una sonrisa melancólica, le respondo: —Me beneficio en más formas de
las que jamás imaginarás. Esto garantiza la seguridad de Irina. Y la tuyo. Te hice
la promesa de traerla de regreso, y lo dije en serio. Este lugar no verá más maldad
por mi culpa.
La madre superiora se agarra el crucifijo alrededor del cuello. —Este lugar
ha visto mucho más bien que mal por tu mano, Aleksei. —Ojalá pudiera creerle—.
Pero si hay que hacer esto, que así sea. Haré que mis abogados elaboren la
documentación de inmediato.
—Gracias. Asiento en agradecimiento, ya que acaba de salvar este lugar
una vez más.
—Aleksei, perdóname.
—¿Por qué? —Pregunto, horrorizado.
—Nunca debí haberte desterrado de estos muros. Este lugar es tu hogar.
—No, —discrepo suavemente—. Hiciste lo correcto. Mi pasado ha puesto en
peligro este lugar durante demasiado tiempo. Te doy las gracias por todo.
Sus ojos astutos se entrecierran. —¿Agradecerme? Esto suena como un
adiós.
Y eso es porque lo es.
No tengo ninguna intención de volver nunca porque una vez hecho esto, los
lobos vendrán por su premio. Pero no puedo dejar que la Madre Superiora sepa
esto porque intentará hacerme cambiar de opinión.
No tengo miedo de morir. Tengo mucho más miedo de vivir cuando mis seres
queridos no lo esten.
Aclarando mi garganta, me aseguro de que mi máscara esté bien ajustada.
—No puedes deshacerte de mí tan fácilmente. Una vez hecho esto, regresaré y
podemos comenzar con el resto de las renovaciones. Pensé que podríamos agregar
un atrio en el ala oeste.
La madre superiora se levanta de su silla y camina hacia mí. No me atrevo a
moverme.
—Mi niño. —Coloca su mano fría en mi mejilla—. No olvides que te conozco
mejor que tú mismo. Si debes hacer esto, entonces lo haré aceptare tu elección.
—Si los niños fueran el deseo de Dios para mí, a menudo pensaba que me
gustaría que mi hijo fuera como tú. Eres valiente, leal, pero, sobre todo, eres bueno.
Gracias por lo que sea que planees sacrificar por nosotros.
Nunca había escuchado estas palabras antes, ya que mi propia madre me
reemplazó fácilmente. Entonces, para escucharlos ahora, apenas lo mantengo
unido.
Inclinándome hacia adelante, beso la frente de la Madre Superiora. — 64Ты
единственная мама, которую я когда-либо знал.
Mi confesión la aturde, y suavemente se dobla en mis brazos, un abrazo de
madre. Parece apropiado, ya que le acabo de decir que es la única madre que he
conocido.
No solo la veo como una mentora, sino que también es mi madre en todos
los sentidos de la palabra. Ella estuvo ahí para mí cuando mi propia carne y mi
sangre no lo estaban. Nunca olvidaré eso, por lo que felizmente daré mi vida por
ella y todo lo que ama.
Sus sollozos son demasiado, así que suavemente rompo nuestro abrazo. No
sé cómo despedirme de la única persona que me ha amado de verdad. No hay
palabras, así que simplemente acaricio su mejilla con una sonrisa, memorizando
este momento.
Cuando salgo de su oficina, una sensación de liberación me sigue hasta la
puerta. La mayoría se sentiría triste porque era la última vez que caminaban por
estos pasillos, pero yo no. Saber que Irina tomará medidas que yo no puedo es
suficiente. Uno podría hacer un barrido final del lugar que ha sido su hogar durante
tanto tiempo, pero para mí, podría caminar por este lugar hasta dar mi último aliento,
y aun así no sería suficiente.
Así que simplemente asentí con la cabeza en agradecimiento a la hermana
Margaret que me abrió la puerta y dejo mi santuario atrás. Este lugar se mantendrá
firme y eso me da fe.
Mi celular suena. Buscando en mi bolsillo, veo que es un mensaje de texto
de Pavel.
Pasaporte organizado. Transporte también. Mañana. A.M.
Inhalando con alivio, casi siento que esto es un regalo de despedida mientras
dejo el orfanato para siempre. Ella está a salvo. Ella puede irse de aquí ahora.
¿Max?
Escribo, preguntándole si ha tenido suerte con Raúl.
Pronto.
Raúl no nos lo pone fácil. Pero hemos dejado un rastro y, tarde o temprano,
morderá el anzuelo.
¿Escrituras?

64
“Ты единтвенная аа, которую я когда-либо знал: eres la única madre que he conocido.
Hecho.
Pavel no responde porque sabía que no fallaría.
Al entrar en mi SUV, enciendo el motor y no miro atrás mientras dejo el
orfanato atrás. Con un trabajo hecho, decido tachar otro de la lista y llamar a Santo.
—Aleksei, he estado esperando tu llamada. No oculta su disgusto por el
hecho de que me haya tomado tanto tiempo llamar.
—Está todo organizado. La conseguirás en tres días —le digo, sin querer
hablar con este imbécil más de lo necesario.
Su comportamiento cambia instantáneamente. —Amigo, esta noticia me
agrada mucho. ¿Cómo?
—Solo déjame preocuparme por eso. Sin embargo, necesito más dinero.
Esto ha demostrado ser mucho más difícil de lo previsto. Creo que otros cincuenta
mil es justo. La mitad ahora. El resto a la entrega.
Estoy jugando un juego peligroso, pero él no dice que no. Doscientos mil
dólares no son nada para él.
—Ya te he dado más que suficiente.
—¿De Verdad? ¿Cuánto vale para ti? —Poso, agarrando el volante.
—Tienes razón. Ninguna suma de dinero podría llegar a ser suficiente. Te lo
puedo cablear. Envíame los detalles y me ocuparé de ello de inmediato.
Niego con la cabeza ante su codicia porque su estupidez le acaba de costar.
—Excelente. Haz los arreglos necesarios. Tres días a partir de hoy. —Y
cuelgo.
Dentro de tres días será cuando tenga lugar mi encuentro predestinado con
mi medio hermano. Por lo tanto, me parece apropiado que los joda a él y a Santo el
mismo día.
En tres días, Ella se habrá ido. Estarán sanas y salvas, y setenta y cinco mil
dólares más ricas. El dinero se dividirá entre ella y la madre superiora. Mi último
regalo para ambas.
Ahora, solo tengo que convencerla de que se vaya. Ella no tiene ninguna
razón para quedarse. Pavel tiene organizada su nueva vida, tal como lo hizo con
Willow y Saint. La nueva Antonella Ricci está al alcance.
La música clásica es mi consuelo mientras conduzco hasta la casa de Larisa.
Ojalá pudiera ofrecerle algo también, pero Pavel y Max se beneficiaran de mi
muerte.
Caerán en el favor de Raúl. Con Serg fuera, alguien tendrá que llenar sus
zapatos.
No tengo ninguna duda de que Pavel y Max lo han pensado. Pero no estaré
aquí para ver qué deciden.
Saint y Willow están entrenando en el jardín delantero. Él tropieza cuando su
atención se desvía hacia mí. Le ofrece su mano, que ella acepta con el ceño
fruncido. En respuesta, la atrae a sus brazos y besa su ira.
Esto ya no me molesta tanto. Supongo que así es como se siente seguir
adelante.
Los dejo con sus besos y me dirijo a la casa. Pavel hace un gesto con la
cabeza hacia el dormitorio.
Esta con la luz encendida.
Mis palmas de repente comienzan a sudar. No recuerdo haber estado tan
nervioso antes.
No me molesto en tocar mientras abro la puerta y la veo a Ella acurrucada
en la cama, leyendo un libro. Cuando me ve, sigue leyendo.
Su desapego duele, pero esto es lo que quería.
—Pavel tiene tu pasaporte y una nueva identificación, —digo, cerrando la
puerta y apoyándome en ella. No confío en mí mismo mientras mueve esas piernas
largas y flexibles.
—Tu transporte también ha sido arreglado. Te vas mañana por la mañana.
Espero algún tipo de reacción, pero no obtengo ninguna respuesta.
—¿Escuchaste lo que dije? —Ladro, frustrado conmigo mismo, no con ella.
Cierra el libro y apoya la cabeza en la palma de la mano, mirándome. —Te
oí.
—¿Y? —Pregunto, no puedo leerla.
—¿Y dónde se supone que debo ir?
—De vuelta a América.
Ella parpadea una vez, pareciendo herida por mi comentario. Confundo su
sorpresa con su miedo.
—No hay necesidad de tener miedo. Pavel organizó esto para Willow y…
En el momento en que digo el nombre de Willow, un gruñido molesto la
abandona y ella
se levanta de la cama. —No tengo miedo, —espeta, cruzando los brazos
sobre el pecho.
Lleva un vestido, el escote bajo que deja al descubierto la parte superior de
sus deliciosos pechos. Mi boca se hace agua al instante, pero me concentro.
—Entonces, ¿por qué no estás empacando?
—Porque no me hablas en dos días, y cuando lo haces, es para decirme que
me vaya —responde, mirándome enojada.
—Sabes por qué, —razoné—. No es seguro para ti aquí.
Ella se ríe, pero es una risita sarcástica. —¿O no quieres decir que ya no soy
bienvenida aquí?
—¿Qué? —Advierto. Aunque esto es lo que quería, todavía me duele
escucharla herida de esta manera por mi culpa—. Por supuesto no.
—¿Vendrás conmigo? —pregunta, desafiándome porque sabe la respuesta.
—No. Una simple palabra nunca ha causado tanto desprecio.
—¿Pero te quedarás aquí con ella?
—Ella…
Pero es una mujer despreciada cuando se acerca a la carga, poniéndose de
puntillas, tratando de ponernos al nivel de los ojos. Le quedan unos centímetros.
—No, no a Ella, —dice bruscamente, su aroma oscuro y afrutado amplificado
con su ira. —Te has divertido, pero ahora que ha vuelto, soy noticia de ayer. ¿Es
así?
—Estás siendo ridícula, — espeto, mi ira aumenta.
Mi plan ha funcionado demasiado bien, lo que me entristece porque para ella
fue muy fácil creer que no me importaba. Pero esa es la razón.
—Dime que no la amas todavia, entonces, —pregunta, su labio inferior
temblando de furia, pero también de miedo—. Dime que no la quieres todavia.
No respondo.
Escuchó mi confesión. Este sería el momento de explicarme, pero no lo hago.
Y mi silencio lo dice todo.
Su lucha se desinfla ante mí cuando las lágrimas le pican los ojos. —Dime
que me quieres más a mí que a ella, —ella pide en un susurro, me rompe en dos.
En este momento, su dolor me tiene buscando desesperadamente otro
camino. No puedo lastimarla de esta manera, pero si muero mártir, ella no seguirá
adelante. Para que se olvide de mí, tiene que odiarme. Es la única forma en que
puede vivir su vida sin los fantasmas de qué pasaría si, la atormentan todos los días.
Nunca me sentí realmente como el villano... hasta ahora. —No puedo. Lo
siento.
Ella se lamió la mejilla, sacudiendo la cabeza. Acabo de rechazarla, que es
lo que prometí que nunca haría.
Observo como alcanza su bolso y comienza a rasgar sus prendas de las
perchas. Ella está conteniendo sus lágrimas, mi chica fuerte y obstinada.
—Está bien, bien, quieres que me vaya, entonces me iré. Pero no voy a volver
a Estados Unidos.
Su admisión tiene un calor que me quema el cuello. —Tienes que hacerlo,
— presiono, enojado.
—No tengo que hacer nada, — argumenta, llenando su bolso con sus
pertenencias.
—¡Ella, maldita sea! No es seguro para ti aquí. ¿Por qué no puedes hacer lo
que te dicen por una vez? — Grito, tirando de mi cabello con frustración.
—¿Por qué te importa? —desafía, haciendo una pausa antes de llenar su
bolso—. ¡Dime!
Mi cuerpo vibra de rabia, frustración y. admiración. Ella no se dará por
vencida, incluso si yo parezco haberlo hecho.
Quiere que le diga que lo que dije, lo que sentí fue real. Que no quiero que
se vaya porque quiero un futuro con ella. Que quiero ver adónde llevará esto.
Pero no puedo.
Y es porque quiero y siento todas esas cosas que me doy la vuelta y me voy.
Un ruido sordo choca contra la puerta, insinuando que Ella le tiró algo,
probablemente deseando que fuera mi cabeza.
Suspirando, entro a la sala de estar y me desplomo en la silla. Saint levanta
la vista de escribir en un diario. Pavel hace una pausa para leer el periódico.
—Ella no irá, —revelo, inclinando mi cabeza hacia atrás en los cojines.
—¿De verdad esperabas que ella lo hiciera? — Saint dice, sacudiendo la
cabeza.
Mi boca se abre, ya que no tengo idea de lo que quiere decir.
—Aleksei, para ser un hombre inteligente, a veces puedes ser tan tonto. Esa
mujer, que Dios la ayude, está enamorada de ti, —afirma casualmente como si
estuviéramos simplemente hablando del clima.
Pavel sonríe.
—¿Enamorada? — Me burlo, incrédulo ante su afirmación.
—Sí, idiota. No se irá de aquí porque cree que todavía hay una oportunidad
para ustedes dos.
—No te ofendas, pero no quiero que me des consejos sobre relaciones.
—No me importa lo que quieras. Estoy haciendo esto por Zoey,— espeta
Saint, cerrando su diario y poniéndolo en su regazo. —Si sientes algo por ella, la
dejarás ir.
—¿Igual que hiciste con Willow? —Me burlo porque volvió a ella. Al final,
obtuvieron su felices para siempre.
—Lo intenté, lo intenté, joder, —se defiende—, pero estando sin ella, bien
podría haber muerto con Zoey.
Le doy el respeto de mantener nuestros ojos cerrados. Es lo menos que
puedo hacer.
—Viajé por el mundo sin ella, buscando algo para hacer esto, —tira de su
camiseta, sobre su corazón— el dolor se va. Pero nunca lo hizo. Solo empeoró, y
eso es porque su dolor es mío. El mío es de ella.
—Así que juntos, yo soporto su dolor y ella el mío.
Su amor es repugnante, pero en cierto modo, tengo envidia de que de cada
uno de los seres de este mundo hayan encontrado ese amor entre ellos.
—¿Ella siente eso por mí? He tratado de hacer que se vaya.
Saint no está convencido.n—Esfuerzate más.
—¿Cómo? — Pero no es necesario que pregunte. Lo sé.
Al igual que Saint.
—Te mataré antes de que te acerques a un metro de ella.
Su amenaza no es vacía, pero él fue quien sugirió que me esforzara más.
Willow se acercó a mí y me preguntó cuáles eran nuestros planes con Serg.
Saint aprieta la mandíbula. —Lo sé. Ella me dijo.
—Sabes que ella tampoco se mantendrá alejada, a menos que…
Saint se levanta de la silla con los puños apretados a los lados. —Si estás
proponiendo lo que creo que eres, entonces será mejor que pienses en otro plan,
Popov.
—¿Quieres que ella realmente me odie? —Pregunto, manteniendo la cabeza
tranquila—. Hago esto, luego muero mártir y mi fantasma perseguirá su relación por
el resto de sus vidas. Pero si le muestro que no he cambiado, que sigo siendo el
Alek que una vez conoció, pronto olvidará que alguna vez pensó que tenía un
corazón.
—No le mentiré, —dice Saint, bajando la voz para que ella no escuche.
Levantando mis manos en señal de rendición, asiento. —Muy bien. Dile a ella
la verdad cuando lo creas conveniente, pero ahora, déjala que me odie para que
me deje ir. Entonces ambas me dejaran ir. ¿O tienes miedo de que le guste?
Saint inhala profundamente, sin caer en el anzuelo. —Te sobreestimas a ti
mismo, 65старик.
—Bueno, veamos. Si eso es cierto, no tendrás ningún problema en que yo
seduzca a tu amada. Mis entrañas están encantadas con el desafío.
—¿Seducir? Contrólate, hijo de puta. No habrá ninguna seducción.
—¿Qué propones entonces?
Saint parece haber probado algo podrido cuando responde: —Sé cómo
trabajas. Pensarás en algo. Pero recuerda mis palabras, si haces algo que la
incomode, te mataré con mis propias manos.
—No tengo ninguna duda,66 мой друг.
Saint está luchando con este acuerdo, pero sabe que no sobrepasaré
ninguna línea. Y no le costará mucho a Willow dar marcha atrás en nuestra nueva
amistad si la traiciono.
La puerta principal se abre y Max se congela cuando se da cuenta de que
acaba de chocar contra algo. —Raúl está adentro, —dice, sin saber si esto es lo
que queremos escuchar.
Pero lo es.
—Muy bien, —afirmo, una extraña manera de reaccionar ante la noticia de
mi muerte. Pero significa que puedo empezar a corregir los errores del pasado. —
¿Le dijiste lo que tenía que pasar primero?

65
тарик: anciano
66
мой друг: amigo
Max asiente. —Sí, lo entiende. Irina va a salir libre. Sin embargo, quiere que
suceda esa noche. No hay tiempo que perder.
—Aún mejor. Esto significa que hay menos posibilidades de que Serg
contamine el orfanato. Solo tiene que creer que ha ganado antes de atacar. Será un
gran placer para mí quitárselo todo.
—Una vez que Serg nos dé instrucciones sobre dónde se llevará a cabo este
trato, debemos llamar a Raúl. Nos informará de cualquier entrada secreta y cuántos
hombres tendrá Serg allí para que podamos superarlos en número con los suyos,
etc.
—Él será nuestro hombre interior, así que no nos tomarán desprevenidos
como …
Deja la frase sin terminar, pero todos sabemos a qué se refiere a. Como la
noche en que nos emboscaron y tanta gente perdió la vida.
—¿Qué hay de Zoya?
Max se encoge de hombros, pero eso no sirve.
— Debe asegurarse de que ella esté allí. No hay forma de que me vaya de
esta tierra sabiendo que ella todavía respira.
—Veré lo que puedo hacer.
Eso es completamente inadecuado, pero no presiono, por ahora, ya que
tengo otros problemas con los que debo lidiar.
—Esto sucede esta noche, —le digo a Saint—. Para que esto sea creíble,
tienes que reaccionar como lo harías si no estuvieras al tanto de este plan.
—Yo respondería apuñalando repetidamente, —responde Saint sin
comprender.
—¿Que está pasando? —Max pregunta, mirando hacia adelante y hacia
atrás entre nosotros en confusión.
—No quieres saber, —dice Pavel, desinteresado del teatro.
—Únete a la cola, —respondo con una sonrisa.
Parpadea por un momento, pero lo veo y valida lo que he decidido hacer.
Saint me mira con lo que parece ser respeto en lugar de desprecio. Quizás algún
día, yo también gane su perdón.
La mesa de la cena está preparada para que una familia se dé un festín, pero
somos cualquier cosa menos una familia. La tensión es tan espesa que se puede
cortar con un cuchillo.
Saint me mira por encima de la mesa mientras Ella no me mira en absoluto.
Willow se ha enterado del extraño comportamiento de Saint, por lo que no ha
prestado mucha atención a nada más.
Pavel y Max también parecen distraídos.
Una vez que Pavel termina su comida, se levanta y lleva su plato al fregadero.
Él besa la mejilla de su madre, agradeciéndole la cena, pero debe regresar a casa
para ver a su familia. Probablemente estarían sentados alrededor de la mesa si yo
no estuviera aquí porque Pavel es inteligente.
No involucra a su familia en su lío, a diferencia de mí.
Empujando mi plato intacto a un lado, busco mi whisky. No puedo dejar de
pensar en Irina. ¿Ha sido alimentada? ¿Bañada? Ella debe tener mucho miedo.
Pateando mi silla, me levanto, disculpándome porque no puedo sentarme
aquí y comer cuando no sé si Irina lo ha hecho. O le dieron un vaso de agua.
Solo cuando me levanto, Ella me mira a los ojos. Me enfrento a una mezcla
de ira, confusión y dolor: emociones por mi culpa. Pero una vez que termine esta
noche, todo lo que quedará es ira.
Saint tiene razón. No está convencida porque no la he destruido por
completo. Ella todavía se aferra a una pequeña pizca de esperanza porque sintió la
misma conexión que yo. Ella sabe que fue real. Ella espera que yo también vea eso.
Sin embargo, si se va, se perderá toda esperanza entre nosotros. Ella es una
luchadora. Ella no se rinde, incluso cuando debería.
Así que necesito romperla, convencerla de que nunca será suficiente. Pero
si tan solo supiera ... es más que suficiente. Ella es todo lo que quiero y necesito,
que es por eso que salgo por la puerta trasera, necesitando dejar algo de espacio
entre nosotros.
Esos ojos color avellana me perseguirán para siempre.
La noche es cálida, pero no hace nada para descongelar mi frío. Sigo
caminando, conociendo mi camino en la oscuridad mientras llego a las tumbas. Con
un gemido de frustración, tiro de mi cabello.
Mucha gente quiere salvarme, lo cual es irónico porque no quiero ser salvo.
Hacer esto me permite enmendar todo el mal que he hecho.
—¿Alek? —Cuando escucho a Willow llamarme, me doy cuenta de que mi
plan debe ponerse en marcha ahora mismo.
Ella claramente no está interesada en consolarme, y tampoco Saint, que por
supuesto deja a Willow. Ella no puede evitar ser buena.
Mirando los marcadores de la tumba en busca de fuerza, espero que esto no
sea contraproducente. No puedo fallar. La seguridad de Ella depende de que la
lastime más allá de la reparación.
—¿Todo está bien?
—Todo está bien, dulce дорогая. Vuelve y disfruta de tu cena.
—No tengo hambre, —disputa amablemente.
El follaje cruje con sus cautelosos pasos. Cuando aparece a la vista, hace
una pausa, viendo dónde estoy parado. Ella y Saint han venido aquí sin duda, pero
no importa cuántas veces vea estos marcadores, nunca aceptaré lo que
representan.
—¿Qué pasa? Y no me vengas con tu mierda.
Poniendo mis manos en mis bolsillos, me concentro en la tumba de Zoey. —
Muy bien. Quieres saberlo, así que te lo diré. Estoy frustrado. Frustrado de que mi
medio hermano y mi madre sigan respirando. Frustrado de que tengo que jugar con
sus reglas. Frustrado de que vivo en una choza en el bosque cuando una vez viví
en el lujo. Y estoy frustrado de que no me ames como yo te amo.
Silencio.
—Pero lo más frustrante es que no admitirás que sientes algo por mí. Me
alegra que hayas encontrado la felicidad con Saint, pero verlos juntos… nunca es
más fácil, —confieso, y hasta ahora, estas no son mentiras.
Sin nada más que confianza, me vuelvo para mirarla. Ella está a unos metros
de distancia, asegurándose de mantener suficiente distancia entre nosotros, que es
la analogía perfecta para toda nuestra relación.
—Lo siento, no me siento así por ti, Alek. Simplemente no lo hago.
—No lo creo, —respondo, negando con la cabeza, y aquí es donde
comenzará el engaño.
No dudo de sus afirmaciones. Sé que ama a Saint y solo a Saint. Así es como
ama, con todo su corazón. Pero no puedo dejar que eso se muestre.
—Creo que, si me dieran una oportunidad adecuada, podría ganar tu
corazón.
Ella retrocede, horrorizada. —No me importa lo que pienses. Eso no
sucederá. Nunca.
—Bésame entonces y dime que no sientes nada.
—No necesito besarte para decirte eso, —espeta, con los ojos
entrecerrados—. Olvida que incluso vine aquí.
—Ah, pero ay, lo hiciste, así que no puedo olvidarlo. No puedes evitar venir
a mi rescate, ¿verdad? ¿Por qué es eso?
Su pecho comienza a subir y bajar rápidamente. —No lo sé, —responde
honestamente, su frustración se manifiesta—. Debería dejarte pudrir por todo lo que
has hecho, pero no puedo.
Camino hacia ella lentamente, deseando poder fingir que esto no es real. —
Porque en el fondo, sientes algo por mí y te da vergüenza. ¿Qué te hace sentir eso
por el monstruo que te compró en una partida de póquer?
—Puede que te hayas engañado a ti misma, pero te conozco, дорогая.
Siempre lo he hecho. Sé que no puedo ofrecerte lo que alguna vez pude, pero dame
una oportunidad. Nunca me diste una oportunidad —digo, continuando mi marcha
de la muerte hacia ella.
—Alek, estás fuera de lugar, —advierte, pero está asustada y me gusta. Me
recuerda a otra época en la que me llamó мастер.
—Y no me importa. —Antes de que pueda detenerme, bajo en picada,
capturo sus mejillas en mis palmas y la beso.
La sensación de sus labios presionados contra mí me trae tantos recuerdos
maravillosos. Ella se siente como en casa. Su olor, la suavidad de sus labios, todo
ello lo quieren de vuelta.
Pero este beso no es recíproco, sus besos nunca lo fueron. Siempre fueron
robados, forzados y ahora no es diferente. Por primera vez, desearía estar besando
a alguien que no fuera Willow.
Sus labios están flojos mientras intenta desesperadamente apartarse.
Quiero perderme en una fragancia afrutada y estar prisionero de esos labios
suaves y cálidos. Quiero ese cuerpo exuberante presionado contra el mío mientras
sostiene mi cabello y tira. Lo quiero porque ella, Ella, me quiere. Quiere besarme, y
eso es lo que más excita, sobre todo.
Me duele la mejilla, la mejilla que Willow acaba de abofetear, recordándome
que la persona a la que estoy besando no me quiere, y eso es bueno.
—¡Cómo te atreves! —Willow hierve, secándose los labios con el dorso de la
mano—. !No has cambiado. Fui tan estúpida al pensar que lo habías hecho.
Gira sobre sus talones, desesperada por alejarse de mí, lo que normalmente
me heriría, pero ahora, simplemente sonrío. Eso fue demasiado fácil, lo que me
entristece en cierto sentido, pero es por el bien mayor.
Willow le contará a Saint lo que acaba de ocurrir y él vendrá a buscarme con
la intención de arrancarme la cabeza. Sin embargo, ella lo detendrá y él retrocederá
con la condición de que ella se mantenga alejada de mí.
Todavía puedo leer esos dos como un libro. Supongo que eso es lo que
sucede cuando has estado rodeado de personas que te han visto en tu peor
momento. Empiezas a pensar como ellos.
Esto garantiza la seguridad de Willow, ya que ahora no estará tan dispuesta
a venir a rescatarme. Saint probablemente insistirá en que se quede, y ella respetará
sus deseos porque soy el bastardo que la profanó en contra de sus deseos.
Y también le hará daño a Ella lo suficiente como para que se vaya.
Un beso es lo más sagrado, y una vez que se entera de que compartí uno
con Willow, sus inseguridades se apoderarán de ella y se irá con su orgullo intacto.
Ella me odiará, pero está bien. Mientras esté a salvo, puedo abordar esto sin
preocupaciones.
Al despedirme en silencio de las tres mujeres que permanecerán para
siempre jóvenes, me gustaría poder decir que las veré pronto. Pero no lo haré. Las
grandes puertas nacaradas están cerradas.
Camino lentamente hacia la casa porque quiero darle a Saint algo de tiempo.
Tiene que hacerlo creíble, pero estoy seguro de que no tendrá problemas para
lograrlo cuando Willow le diga que le eché algo de lengua, en buena medida, por
supuesto.
El beso fue mediocre, y me avergüenza que sea el último beso por el que me
recordará, pero fue interesante ver cómo sus besos ya no son los que anhelo.
Las voces elevadas que captan el aire tranquilo de la noche confirman que
nuestro plan ha funcionado. Sin duda, Ella ha escuchado lo que acaba de suceder,
y cuando la puerta principal se abre de golpe, mis sospechas se confirman. Ella baja
las escaleras delanteras, maldiciendo en voz baja.
Ella no me ha visto todavía, así que me tomo un momento para examinarla
de la cabeza a los pies.
Su vestido azul es muy bajo en la espalda, revelando que no está usando
sostén.
El dobladillo es corto, mostrando esas piernas bronceadas y bien formadas.
Mi polla se mueve instantáneamente.
Su cabello ondulado está suelto y salvaje. Sus pies vuelven a estar descalzos
y no sé por qué, pero me gusta. Sin duda, un par de tacones quedarían deliciosos
en sus pies perfectos, pero al verla así, parece tan desprotegida, tan inocente, que
es lo que me atrae más porque sé que no lo es.
Se detiene repentinamente cuando me ve.
Su odio es más que claro, pero cuando ataca y me da una bofetada en la
mejilla, aclara cualquier duda que pueda tener. —¡Hijo de puta!
Frotando mi mejilla, sonrío. —No puedo discutir allí.
—¿Como pudiste? ¡No te importa una mierda nadie más que tú mismo!
Aun frotando mi tierna mejilla, que ha sido abofeteada dos veces en el lapso
de veinte minutos, repito: —Una vez más, no puedo discutir.
—¿Por qué la besarías cuando sabes que está con Saint? —pregunta,
desesperada por respuestas.
Quiero dar marcha atrás, olvidar este plan y pensar en otra forma, pero no
hay otra salida para esto. La única forma de hacer que se vaya es alejarla. Para
hacerle pensar que no me importa.
—Porque quiero que ella esté conmigo, —digo sin emoción ni pesar.
La furia de Ella pronto hierve a fuego lento, y da un paso atrás, horrorizada
por mis palabras. —Fui tan jodidamente estúpida, —dice, sacudiendo la cabeza—
. De hecho, pensar que te preocupas por mí. Pensar que me elegirías a mí.
Se necesita toda mi fuerza de voluntad para no ponerme de rodillas y pedir
perdón.
Ella está tan herida que apenas puedo soportarlo. Entonces, me doy la vuelta
y me alejo.
Sin embargo, cree que la estoy despidiendo. —Oh no, no es así.
Ella agarra mi codo, obligándome a darme la vuelta, y antes de que pueda
decir una palabra, se pone de puntillas y golpea su boca sobre la mía. Estoy tan
desconcertado por sus acciones que mis labios se aflojan, pero pronto resucitan y
toman todo lo que ella da.
Está enojada, muerde y tira, y lo acepto porque sé que esta es ella
recuperando su independencia. Se siente tonta por haber estado involucrada
conmigo y ahora quiere que sepa que ya no le importa. Ella me usará como yo la
hago con a ella.
La diferencia de altura simplemente no sirve, así que la levanto, gimiendo
cuando envuelve sus piernas a mi alrededor, colocando su cálido sexo sobre mi
dolorida polla. Yo ahueco la parte de atrás de su cuello, inclinando su cabeza para
dominar el beso, ya que sé que será el último.
Y si esta será la última vez que la pruebo, que sea algo que nunca
olvidaremos.
Corro por el patio, desesperado por llevarla a un lugar privado. Esta pareja
no será amorosa ni prolongada, será implacable y cruda.
El único lugar al que puedo llevarla es al granero.
Abriendo la puerta de una patada con nuestros labios todavía luchando por
dominar, la golpeo contra la pared de madera, disfrutando del gruñido que la deja.
Sus dedos frenéticos trabajan en mis botones, pero se impacientan y ella
rasga mi camisa, los insolentes botones se esparcen por todo el piso del granero.
Sus uñas recorren mi pecho, un gemido saciado la deja mientras tira de los rizos
cerca de mi ombligo que se extienden hasta mis pantalones.
Usando mi peso para mantenerla pegada a la pared, busco debajo de su
vestido y froto la parte delantera de su ropa interior. Me complace que ya esté
mojada. Necesito estar dentro de ella porque siempre que estamos encerrados de
esta manera, casi puedo olvidar el terrible futuro que me espera.
Sin pesar, le arranco la ropa interior y desabrocho el botón de mis pantalones.
Pronto me sigue la cremallera. Con mis pantalones alrededor de mis tobillos, la
levanto y la golpeo contra mi erección. Ella grita, cortando nuestro beso mientras
toma bocanadas de aire.
La forma en que mordisquea su labio inferior me hace cosas que no debería,
y necesito moverme. —Envuelve tus brazos alrededor de mí, красавица.
Ella hace lo que le ordeno, con los ojos clavados en los míos mientras la
empujo, sosteniendo sus caderas y animándola a rebotar contra mí. Nuestros
cuerpos se mueven al unísono, pero siempre lo han hecho. Bajo un tirón de su
vestido, liberando su pecho atrevido.
Su pezón está erecto; tan rosado, tan perfecto.
Bajo mi cabeza, llevándola a mi boca mientras continúo hundiéndome en su
calor. Echa la cabeza hacia atrás, apretando sus músculos con fuerza, tan fuerte
que casi me corro. Pero lo refreno. Se trata de Ella. Se trata de que ella recupere el
control.
Ella levanta las caderas, luego vuelve a bajar de golpe, llevándome
profundamente. Ella agarra el pelo de mi nuca, gimiendo cuando succiono todo su
pecho en mi boca. Quiero consumir cada centímetro caliente de ella. Mis caderas
bombean con fuerza, rápido, y por los gemidos que se deslizan por su boca
entreabierta, le gusta la agresión.
Su glorioso culo en forma de melocotón rebota contra mí de la manera más
deliciosa. Ojalá tuviera más tiempo con ella. Castigaría a ese trasero, y le gustaría
porque no es tímida en el dormitorio. Da tan bien como recibe, y eso se aplica a
todos los aspectos de su vida.
Cómo la extrañaré.
El pensamiento me sorprende porque no es hasta ahora que me he dado
cuenta de cuánto la extrañaré.
—Te odio, —grita, cerrando sus piernas alrededor de mi espalda para apretar
el agarre que ya es como un tornillo de banco entre nosotros.
—Lo sé.
—Esto no significa nada.
—Por supuesto no.
Pero no engañamos a nadie.
—No eres más que el pasado, —jadea, meciéndose contra mí con fiereza.
Esto es lo que quería escuchar, pero todavía no alivia la tensión. en mi pecho.
—Ni siquiera recordaré tu nombre.
Pero las lágrimas que brotan de sus ojos me dicen lo contrario.
No puedo soportarlo, así que la beso, deseando poder borrar el dolor que he
causado. Sin embargo, saber que vivirá una vida plena sin mí hace que todo esto
valga la pena.
Su cuerpo vibra a mi alrededor, y el golpe de su carne contra la mía es tan
primitivo que me doy cuenta de que es la primera mujer a la que le he mostrado mi
verdadero yo. Ella me ha aceptado, con defectos y todo, y algunos incluso pueden
decir que me amaba apesar de todo.
No sé lo que siento por ella. ¿Amor? ¿Lujuria? ¿Obsesión? No lo sé. No me
gustan las etiquetas porque el amor viene en muchas maneras y formas. Lo que sí
sé es que ella cambió mi vida para mejor, y si las cosas fueran diferentes, creo que
lo que tenemos podría convertirse en algo más allá del amor.
El amor parece una descripción tan básica de cómo me siento.
Muerde mi labio, su lengua lo barre después de la picadura. Ella me vuelve
loco.
Devoro su boca como soy dueño de su cuerpo, y con dos rápidos empujones,
golpeándola profundamente, se estremece, corriéndose con un gemido de
satisfacción. Su temblor agarra mi polla con fuerza, así que la levanto y la muevo
frenéticamente arriba y abajo de mi longitud hasta que, con un grito ahogado, me
corro en el exterior de su coño desnudo.
Está sin aliento con las piernas inestables, así que la convenzo de que las
cierre a mi alrededor. Estamos pegajosos, mi excitación junto con la de ella, pero
como ella acaricia en mi cuello y me abraza, está claro que eso es todo por ahora,
porque llegada la mañana, se habrá ido.
Me despierto de un sueño tranquilo, el más tranquilo que he tenido en meses, lo
cual es irónico, porque sé lo que trae el día. Las duelas crujen mientras me siento
lentamente. No necesito mirar la cama para saber que Ella se ha ido.
La habitación se siente tan vacía sin ella.
Su olor permanece en el aire, pero no pasará mucho tiempo hasta que desaparezca,
y todo lo que me quedará, serán los recuerdos de la mujer que sacudió mi mundo de una
manera que nunca anticipé.
Anoche, se soltó de mis brazos y no dijo nada cuando regresó a la casa. Le di algo
de tiempo, y cuando entré al dormitorio, se había quedado dormida. No quería despertarla,
así que me refugié en mi cama improvisada en el suelo.
Quería decirle tantas cosas, como, por favor, no te vayas. Estaba equivocado. Pero
no existe un mundo donde ella y yo podamos estar juntos. Santo, no deja de buscarla y no
puedo ser yo la razón por la que se quede aquí en Rusia.
Mi teléfono suena y cuando veo que es un número privado, me invade una
sensación de pavor.
—Hola
—Hola hermano. Su voz me provoca tanta violencia que necesito un momento para
recuperar el aliento —No me llames así, por favor.
Él se ríe en respuesta —¿Estamos listos para mañana?
Apretando los dientes, respondo — Obtendrás tu escritura. Quiero hablar con Irina.
—¿Cuándo te darás cuenta de que ya no eres tú quien toma las decisiones?
—Eso nunca sucederá —afirmo. Pásame a Irina. Ahora.
Serg no responde, y cuando escucho voces ahogadas de fondo, creo que va a
obedecer. Pero, luego hace algo que me hace desear poder matarlo de mil maneras
diferentes porque una vez nunca será suficiente.
—Hola, Aleksei —Su voz es como un puñetazo en mi estómago, trayendo recuerdos
que desearía olvidar.
—No tengo nada que quiera decirte ... Madre. Pero, por supuesto, Zoya no escucha.
—¿Cómo estás?
Rara vez maldigo, ya que hay palabras mucho más poderosas en el idioma inglés y
ruso, pero en esta circunstancia, rompo mi regla.
— ¿Cómo diablos crees que estoy? Tu engendro, me está chantajeando y mantiene
a una niña pequeña como rehén para, satisfacer sus costumbres enfermizas y dementes.
¿Dónde está Irina?
Se aclara la garganta. ¿Esperaba una reunión feliz?
—Nunca quise esto
—No puede importarme menos lo que quieras. Respondo enojado
—Forzaste su mano, Alek. Tú mataste a su — suspira — padre. Boris era un buen
hombre. Pero tú nos lo quitaste
Y comienza a llorar
He escuchado esta historia demasiadas veces, y como fue desde la última vez que
la escuché, no me conmovió.
—Mi padre era un buen hombre. Boris era un idiota que se merecía todo lo que
tenía.
—No te das cuenta de, lo mucho que sufrí por tus acciones. —Ella me ignora, y
comienza el juego de la culpa —Me quedé como madre soltera, una vez más
—Estoy seguro que, encontraste a un pobre tonto que, se enamoró de tu triste
historia
—Sé que hice mal. No soy perfecta, pero lo intenté...
—¿Intentaste qué? —Interrumpo, no interesado en escuchar excusas—. No te
esforzaste demasiado en protegerme de tu amado Boris. Tampoco te esforzaste lo
suficiente todos estos años, para parecerte a una figura materna. En cambio, criaste a un
sociópata diabólico y mostraste más afecto por Astra que por tu propia descendencia.
Tengo su collar. Gracias por dejar eso para mí
—¡Ella no tenía nada! —comienza a llorar, como si eso fuera a justificar sus
acciones—. Siempre fuiste fuerte e independiente. No me necesitabas. Tú eres el que me
abandonó
—He escuchado suficiente —espete, no tengo interés en su drama
—No importa lo que hayas hecho, no quiero verte herido
—Ese barco ha zarpado. No sé porque siente la necesidad de desahogar su alma,
después de tanto tiempo. Entonces se me ocurre algo.
Renata.
El odio de Renata, era lo único real de su historia ¿Podría ser que, la madre más
querida se sienta como, la tercera rueda? ¿Tiene miedo de que, Renata llegue a Serg y la
deje en el frío? Este trato convierte a Serg en un hombre muy rico. Y el dinero es lo único
que motiva a Zoya.
¿Realmente está tratando de llegar a una especie de tregua? ¿Cree que soy su
alternativa en caso de que su castillo se derrumbe?
Si tan solo supiera lo que tengo planeado para ella.
—Te extraño. —Susurro. Enfermándome.
—Está bien, es suficiente. —Digo, irritado—. Pon a Irina al teléfono
— La he cuidado. No necesitas preocuparte
— Por eso, es que estoy preocupado. Dispute
Afortunadamente, ella capto la indirecta y termino esta dolorosa conversación. Pero
todo el dolor, se amplifica diez veces cuando, la voz asustada de Irina suena por teléfono.
—¿Ski?
Tomando un momento para recomponerme, estabilizo mi voz, ya que ella quiere
fuerza de mí, para confirmar que todo estará bien.
—Sí, Irina, soy Ski. ¿Estás bien?
Todo lo que puedo oír son sus sollozos
—Voy a buscarte —le prometo en ruso.
—¿Cuando?
Mañana, parece toda una vida.
—Hoy. Iré hoy. ¿Está bien, цветочек ?
—Estoy bien —susurra Irina asustada
—Sé que estás asustada. ¿Te han... lastimado? Aprieto mi puño contra mi muslo.
—Sí... me asusta la oscuridad
De repente, no puedo respirar ante la idea de que la lastimen. ¿Qué le han hecho?
¿A la oscuridad? ¿La han encerrado en la oscuridad? Esto solo confirma lo que siempre he
sabido —Zoya está llena de mentiras.
—Has sido tan valiente. Solo necesito que seas valiente por un tiempo más. Te veré
pronto. Trato de que mi miedo no se muestre.
—Valiente para Ski. Dice, mientras no puedo encontrar las palabras adecuadas para
articular cuánto la amo
—¿Feliz? grita Serg, tomando el teléfono de Irina
—Quiero que se haga hoy. Ahora, —exijo porque esto no puede esperar. Irina no
puede pasar otra noche en la oscuridad. No lo permitiré.
—Me parece bien. Supongo que interceptaste aдорогая , ya que ella no estaba
donde dijo que iba a estar
—No confirmo ni niego nada
—Eso significa que te ayudan, dice enojado. Pero si no quieres que lastimen a tu
preciosa Irina, vendrás solo y desarmado. ¿Estamos claros? Sabré si tienes alguna idea
inteligente. Pero no lo harás. Esa es tu perdición. Te importa.
—Cuando eras despiadado, eras intocable. Ahora, no eres más que un débil
cachorrito. Patético
—Te mostraré quién es patético cuando estes suplicando por su vida a mis pies.
—Te enviaré un mensaje de texto con los detalles, tan pronto este arreglado
—Hazlo rápido, —espeto, antes de colgar con un gruñido.
Apreté el celular en mi mano, se astillo, amenazando con romperse bajo la fuerza.
Sé lo que acabo de hacer, pero no me importa. La madre superiora ha enviado la
escritura por correo electrónico. Es todo lo que necesito.
Me levanto de un salto, me visto rápidamente y salgo del dormitorio en busca de
Pavel. Está en la cocina, ayudando a Larisa a guardar algunos alimentos. Cuando me ve,
comprende la terrible circunstancia en la que me he metido.
—Me reuniré con Serg hoy
Pavel guarda la última lata de tomates antes de dirigirse a mí. —¿Estás jodidamente
loco?
Me encojo de hombros, depende de a quién le preguntes.
—Este no es suficiente tiempo, Alek. Raúl no puede hacer esto en cuestión de horas
. Expresó mis pensamientos en voz alta, pero yo sabía en lo que me estaba metiendo
cuando, hice este trato.
—Si no puede, aceptaré las consecuencias. Pero no dejaré a Irina allí, ni un segundo
más. Ella está asustada. La han mantenido en la oscuridad. No puedo permitir que siga
sufriendo por mi culpa.
—¿Sabes qué significa esto? Sin respaldo, tendrás que ir solo. No podemos
arriesgar nuestras vidas. No otra vez, agrega, y lo entiendo completamente. Esto ya ha
pasado. Tuvimos la suerte de escapar con nuestras vidas porque otros no la tuvieron.
Serg dijo que, quiere que sufra, que no me matará, pero eso, no será una opción
una vez que me encuentre cara a cara con él. Será, él o yo, y cuando lo provoque con el
placer de disfrutar de la sangre de su padre, se rendirá.
Las probabilidades están en mi contra, pero es una apuesta que estoy dispuesto a
correr.
—Lo sé. Nunca te preguntaría eso. Pero debes prometerme que, si me pasa algo,
no permitirás que ese monstruo le quite el orfanato a la Madre Superiora
—¿Cómo voy a hacer tal promesa? —Pavel pregunta, angustiado
— No lo sé, pero es mejor que ese lugar se queme hasta los cimientos, a ser
sometido a la depravación que, Serg pretende infligirles
Pavel ha superado otras cosas. Él puede manejar esto.
Asiente una vez, disgustado, pero hará lo que debe.
—Este es, el peor de los casos, le recuerdo. Raúl no dejará que pase. Estoy seguro
de ello. ¿Mi cabeza en bandeja de plata? Moverá cielo y tierra por esa oportunidad
Pavel mete la mano en su bolsillo, recuperando su celular. — Haré algunas
llamadas. Sale de la habitación, dejándome a solas con Larisa, que me mira con una
expresión en su rostro que no puedo identificar. Ella no dice nada, me pregunto qué está
pensando. Ella no es, de las que se asustan de sus pensamientos, pero ahora, parece
perdida para ellos.
—¿Qué pasa? —Saint entra a la cocina, interrumpiendo un momento extraño que
no tengo tiempo de descifrar
—Me reuniré con Serg hoy. Tengo la escritura. No esperaré, dejando a Irina en sus
manos. —Él asiente, rascándose el pecho tatuado. Sus tatuajes son parte de él, reflejan
sus pecados, pero también muestran su integridad.
—Pavel está haciendo algunas llamadas. Es posible que, Raúl no pueda lograrlo a
tiempo. Así que iré solo — le digo sin rodeos.
Los dedos de Saint se detienen sobre el pergamino en su pecho. La inscripción
parece adecuada.
Sólo Dios puede juzgarme.
—Si haces eso, morirás
—Lo sé. Pero eso, iba a suceder de todos modos
Sin embargo, cuando Saint mira sus pies descalzos, me doy cuenta de que no
estamos en la misma página. Ni siquiera estamos leyendo del mismo libro.
—Esta mierda del autosacrificio es una estupidez
—¿Que se supone que significa eso? —Pregunto, confundido
—Significa que, no podría, de buena fe, entregarte como un cerdo al matadero—
Cuando sigo mirándolo, perdido en la traducción, explica, molesto. — Hubiera intentado
sacarte de allí. Pero ahora, estamos jodidos.
La nobleza de Saint no debería sorprenderme, pero lo hace. Intentaría ayudarme
incluso después de todo lo que hice. Eso demuestra lo buen hombre que es en verdad.
—Gracias. Aprecio el sentimiento. Honestamente lo hago. Pero, haré lo que sea
necesario para recuperar a Irina. Serg cree que no pelearé, pero está equivocado. Lo último
que haré será, robarle su último aliento
Saint asiente, complacido con mi elección de violencia.
—Sin embargo, Pavel sabe qué hacer si fallo. Serg no puede quedarse con ese
orfanato. Sé que no merezco pedirte esto, pero asegúrate de que la Madre Superiora, las
hermanas y los niños estén a salvo.
—Él tiene influencia sobre mí, y sé que eso me hace débil y patético, pero haré
cualquier cosa para recuperar a Irina
Saint cruza los brazos sobre su pecho, mirándome de cerca. Esto podría haber
terminado si hubieras entregado a Ella a Santo. Su vida por la tuya.
Aprieto la mandíbula, apenas controlando mi temperamento. —Yo nunca le haría
eso. Nunca
Los labios de Saint se tuercen, como sonriendo, lo que parece inapropiado ya que
este no es el momento para sonreír. —Mierda. Nunca pensé que vería ese día
—¿Ver qué? Pregunte
—Verte, siendo humano.
Me sorprende su comentario. Pero lo que, dice a continuación me sorprende
—Te acompaño. Independientemente de si Raúl llega o no
—No, no lo permitiré. —Digo con firmeza, negando con la cabeza.
—¿Bien adivina qué? Me importa un carajo lo que me permitas. —Responde
alzando los hombros.
Esto es inaudito. ¿Dos enemigos, trabajando juntos? Creí que no tenía reparos en
entregarme a Raúl, pero parece que no sé nada en absoluto
—Esto no nos hace amigos —espeta, disgustado por la idea.
— Por supuesto que no —me burlo, sería ridículo— ¿Qué tan enojada está?
Saint sonríe. —Ella odia tus malditas tripas
—Excelente. Nuestro plan funcionó entonces. Te das cuenta de que, ella odiará las
tuyos una vez que descubra lo que hicimos —digo con una sonrisa de satisfacción.
—Lo sé, responde, ya imaginando la ira que vendrá en su camino. —Voy a ir a la
ducha
Asintiendo, estoy a punto de salir, pero me sorprende cuando, Larisa me ofrece una
taza de café. Por lo general, esperaría que me lo arrojara a la cara, pero no.
Aceptando con una sonrisa cautelosa, me pregunto, si ella resbaló en una dosis
fatal de arsénico. Cuando se da cuenta de mi vacilación, se ríe.
Primero uno, luego otro.
Quiero preguntarle qué está pasando, porque primero con Saint y ahora con Larisa,
estoy confundido por qué las personas que me odian, parecen no odiarme tanto.
—Tu dolor, te ha hecho sabio, dice en ruso. —Escucho con atención, hipnotizado
por lo que dirá a continuación—. Pero todavía no me gustas
Incapaz de contener una sonrisa, levanto mi café a modo de saludo. Me lo llevo.
Bebo mi café en silencio, reconfortado por las palabras de Larisa. Sé que he
cambiado, pero eso no borra todas las cosas que he hecho. He lastimado a todas las
personas que me están ayudando actualmente. No dejo de ver la importancia en eso. Pavel
vuelve a entrar y exhala. —Está sucediendo. Raúl lo logro
Ahora comprendo su alivio. —Lo sabía —digo alegremente a pesar de que esta taza
de café será el último café de la mañana que tomaré.
Pensando en esto, ahora sé que Raúl permitirá mi venganza antes de infligir la suya.
Ojo por ojo.
Podría traicionarme, pero no creo que lo haga, porque hay mucho en juego. Si le
informa a Serg de mis planes, corre el riesgo de que Serg me mate y no él. Y cuando se
trata de venganza, la necesidad de verlo por ti mismo es suficiente para que te doblegues
de una manera que normalmente no lo harías.
—Raúl se pondrá en contacto con Serg y averiguará dónde nos encontraremos.
Raúl dijo que solo está dispuesto a proporcionar diez hombres. Esto me hace pensar que
Serg no espera que luches, por lo tanto, la seguridad no debería ser demasiado estricta
—¿Diez hombres? Eso es más de lo que pensé que ofrecería. Todos pueden
quedarse aquí. Estaré bien por mi cuenta
Pavel niega con la cabeza. —Estábamos viniendo. Quieres vengarte de Serg tanto
como nosotros. También tiene la culpa de la muerte de nuestros amigos. De Sara. Esto
también es personal para Max. Y el hecho de que, quiera poner en peligro a la Madre
Superiora; Quiero ver sufrir a este gilipollas. Me dará una gran satisfacción.
Por supuesto, esto es personal para ellos. No negaré su derecho a desahogarse.
—Entras, actúas como si todo fuera como de costumbre, y luego, una vez que Irina
este a salvo, le caemos como tormenta a ese hijo de puta. Serg, es tan arrogante que no
nos verá venir. Él cree que tiene la ventaja debido a tu apego a Irina.
También creo que matarte, no está en las cartas para él. Hacerte sufrir es mucho
más satisfactorio y, dado que ha soportado toda una vida de sufrimiento por lo que le hiciste
a su padre, ve esto como la mejor forma de venganza
Pavel tiene razón. Me alegro de que estemos de acuerdo en esto.
—Y esta arrogancia es lo que hará, que lo maten. —Aseguro—. Zoya y Renata
correrán la misma suerte
—Matar a tu hermano y su mascota es una cosa, pero a tu madre ...
—Dejó de ser mi madre hace mucho tiempo. —Reprendo con firmeza—. Ella es
simplemente una extraña que eligió el lado equivocado. No vuelvas a cuestionar mi odio
nunca más.
No es mi intención estallar, pero pensar en sus patéticos intentos de estafarme me
enfurece bestialmente.
Pavel sonríe. Una ocurrencia rara para este hombre. —Tu liderazgo todavía corre
por esas venas. Si podemos sacarte con vida, te das cuenta de que reemplazaremos a
Serg con Raúl y Santo. Raúl, buscará sangre porque lo traicionamos. También lo hará Santo
cuando, se dé cuenta de que, le has mentido.
—Lo sé, pero pensemos en sacar a Irina sana y salva, y luego manejar todo lo
demás en consecuencia
La verdad es que planeo ir con Serg. Estoy seguro de que está preparado para
cualquier escenario. Aunque nadie sabe de mi nuevo entendimiento con Saint, Pavel y Max,
estoy seguro de que Raúl tiene sus sospechas de que no solo están haciendo esto por el
orfanato.
Pensé que sí, pero ahora veo que también lo están haciendo para salvarme, y es
por eso que me niego a ponerlos en peligro. Si me ayudan, estarán mirando sobre sus
hombros por el resto de sus vidas. Pavel tiene esposa e hijos. Saint, Willow y Max ya han
sufrido bastante por mi culpa.
Pensé que, quería a Serg muerto para poder recuperar mi reino, pero la verdad es
que la idea de volver a ser quien alguna vez fui, no es tan atractiva como esperaba. Sé que,
ésta es la salida de los cobardes, pero estoy exhausto.
La idea de tener que construir mi imperio nuevamente, la gente a la que tendré que
explotar para llegar allí, simplemente no quiero ser esa persona.
—Si me pasara algo, ¿Sabes qué hacer con el dinero?
Gracias a Santo, mi cuenta bancaria parece bastante corpulenta, pero ese dinero
se dividirá entre, la Madre Superiora y la cuenta que, Pavel abrió para Ella.
¿Quién es ella ahora? Olvidé preguntarle en quién se convertirá para escapar de
mí. —Alexandra Bianco.
Asiento con una sonrisa, me gustan las similitudes que tienen nuestros nombres.
—Hiciste algo noble, Alek —dice Pavel— Ella está a salvo y vivirá una larga vida
gracias a ti.
No le pregunto si abordó bien el avión. Si hubiera algún problema, me lo habría
hecho saber. Ella está lejos de este infierno, y eso es todo lo que importa.
Saint entra, y puedo decir por la expresión de su rostro que algo está a punto de
suceder. Ese algo es, Willow Shaw.
—Voy contigo
Saint se encoge de hombros cuando le arqueo una ceja.
—Me tomó un tiempo, pero lo descubrí. Harías cualquier cosa para salvarme, salvar
a Ella, y la única forma de hacerlo, era hacer que te odiemos.
Ella es demasiado inteligente para su propio bien.
Los sentimientos de Willow no están involucrados, pero los de Ella sí. Ella no vio su
valor porque nunca se lo mostré por completo. Ser vulnerable es algo que solo he hecho
una vez antes, y volver a pasar por eso ... no puedo. Una vez un gobernante temido, no era
más que un niño sin experiencia en lo que respecta al amor.
Decido allí mismo que cuando sea el momento adecuado, le pediré algo a Willow
que solo ella puede entregar.
—¿Saint? —Planteo, pero parece tan impotente como yo
—Esta no es la decisión de Saint. —Afirma, sin apreciarme insinuando que tenía
alguna esperanza de detenerla.
—No pelearé. ¿Pero quién mantendrá a Irina a salvo?
Ella tiene un buen punto, y Saint está de acuerdo conmigo, por eso no discute.
—Una vez que regrese con nosotros, la llevaré de regreso aquí. Saint me dijo lo que
vas a hacer, y eso significará que necesitarás a Irina lejos de esos hombres. Nada evitará
que Serg vuelva a usarla una vez que, se dé cuenta de que lo traicionaron.
—Y me temo que, ella no se irá de allí con vida. Él sabe cuánto te dañara y estará
desesperado una vez que llegue Raúl
Ella me vendió. No la quiero allí, pero todos sabemos que, no podemos detener a
Willow. Si este es el compromiso que ofrece, lo aceptaré.
Se abre la puerta principal y desde la alcoba de la cocina vemos a Max. No pierde
el tiempo. —El trato está sucediendo en la casa de Raúl. ¿Puedes creerlo?
No, honestamente no puedo.
—Parece que Serg, no pudo contener su emoción, alardeando de cómo finalmente
había ganado. Raúl lo convenció de que, el trato debería realizarse en un lugar seguro, en
caso de que tuvieras refuerzos, lo que Serg ya sabe. Así que, estuvo de acuerdo cuando,
Raúl sugirió su casa como un punto de encuentro.
—Raúl dijo que, Serg sólo tendrá tres hombres con él, ya que Raúl ha ofrecido a
sus hombres como protección
Saint maldice en voz baja. Ambos sabemos lo que, esto significa.
Todas las esperanzas que, tenía de sacarme con vida se han desvanecido.
Jugaremos según las reglas de Raúl, en su campo. No tenemos ninguna posibilidad, y él
ha hecho esto para asegurarse de que no lo engañemos como lo hemos hecho con Serg
—Excelente. ¿A qué hora?
Saint exhala, volviendo la cabeza para, mirar a cualquier parte menos a mí.
—Ocho en punto. Serg, enviará un mensaje de texto pronto, pensando que, tiene la
ventaja de que no sepas la ubicación. Serg no quiere que mueras, pero ha permitido que,
Raúl se divierta contigo a cambio de su hospitalidad
—¿Le dijiste que Zoya y Renata también estaban incluidas en esto?
Max asiente —Le importa un carajo a quién mates. Mientras sufras el mismo destino,
tienes rienda suelta
Willow palidece, tirando del crucifijo en su garganta. —No, Alek. Si sigues este plan,
morirás
Ella ha expresado lo que, nadie más es lo suficientemente valiente para decir.
—Es una situación que he enfrentado antes, pero esta vez, no hay un salvavidas.
Prométame todos ustedes que, cuando llegue el momento, permitirán a Raúl su venganza.
Si no, te perseguirá a ti y a tus seres queridos y no se detendrá hasta que estén muertos.
Pavel aprieta la mandíbula. Al igual que Saint. Pero el hombre que fue la mejor mano
derecha que pude pedir es el primero en acabar con esto de una vez por todas.
—Lo prometo
Los ojos de Willow se llenan de lágrimas. Lo más probable es que, esté reviviendo
el pasado porque, ya se ha enfrentado a esta decisión antes. —No puedo hacer esa
promesa — susurra, mirando a Saint, con vergüenza.
Pero él simplemente extiende la mano y le acaricia la mejilla. ¿Cómo puede corregir
su humanidad?
Pavel y Max también se comprometen.
—Muy bien. Entonces esperaré lo que se presente.
Me solía tomar con calma el simple hecho asegurar una corbata. Era algo que hacía
casi a diario, sin apreciar nunca del todo la elegancia de un traje fino y zapatos pulidos. Era
parte de mí.
Pero ahora, al mirar mi reflejo en el espejo, desearía haber usado más trajes,
camisas más nítidas, corbatas de diferentes colores porque estos placeres simples son de
los que ya no estaré al tanto.
Conduje hasta la ciudad, lo que no he hecho en mucho tiempo, ya que era un
fugitivo, pero ahora que mis enemigos saben dónde estoy, me pusieron el mejor traje.
También compré un par de zapatos de cuero italianos. No reparamos en gastos. Si estoy a
punto de darle la bienvenida a la muerte, quiero que esté en mi mejor momento dominical.
Una vez que mi traje estuvo cerrado con la cremallera de la bolsa de ropa, fui al
peluquero. Me corté el pelo y me afeité, con navaja de afeitar, por supuesto. Cuando me
mostraron mi reflejo, me transporté a una época en la que era gobernante de esta ciudad.
Pero lo que hice a continuación demostró que ya no soy ese hombre.
Nunca me han interesado los tatuajes, pero cuando pasé por el estudio de tatuajes,
supe que antes de dejar este avión, tenía que hacerme un tatuaje en honor a mi tiempo en
esta tierra.
Un simple contorno de manos en oración ahora está tatuado en la parte posterior
de mi brazo izquierdo. Aunque he abandonado a mi Dios hace mucho tiempo, honro a la
Madre Superiora y a Ella. El simbolismo me da la fuerza para afrontar lo inevitable.
Regresé, me duché y me vestí. Mi traje es de tres piezas a rayas azul marino. Mis
zapatos negros están pulidos a la perfección. La corbata de seda a rayas azules y el
pañuelo de bolsillo a juego complementan maravillosamente la camisa blanca planchada.
Me pongo el chaleco y abrocho los botones con calma. Luego me acaricio y sonrío.
Luzco bien.
Serg envió un mensaje hace una hora, sin saber que yo ya estaba al tanto de su
plan. Respondí con un simple:
Estaré allí.
Mi cabello está peinado como una vez lo usé. Ahora estoy bien afeitado. Solo hay
una última cosa que necesito.
Alcanzo el anillo de oro y lo deslizo en mi dedo meñique con orgullo. Girándolo con
el índice y el pulgar, me doy cuenta de que la sensación que me atraviesa es de emoción,
no de miedo.
Aunque mi vida termina esta noche, saber que la de Serg también… hace que el
sacrificio sea mucho más dulce. Raúl sabe que deseo tomarme mi tiempo con él porque no
hay forma de que su muerte sea rápida.
Oh, sí, esto se va a complicar.
Poniéndome la chaqueta, meto el sobre en mi bolsillo, uno que tiene el nombre de
Willow escrito con cuidado en el frente. Le escribí una carta a Ella y espero que cuando sea
el momento adecuado, Willow se la envíe.
No puedo dejar esta tierra sabiendo que ella nunca sabrá la verdad. Quiero que
sepa que ella significó algo para mí y le explico por qué elegí hacer lo que hice. No estoy
pidiendo perdón, simplemente deseo que ella sepa que, si las cosas fueran diferentes,
nunca la habría dejado ir.
Ajustándome mi corbata ya recta, respiro hondo, listo para enfrentar lo que sea que
se cruce en mi camino. Echando un último vistazo al dormitorio, cierro la puerta y camino
por el pasillo. Cuando entro a la sala de estar, parece que todos los que están esperando
se están preparando para un funeral.
Aprecio el sentimiento, pero no hay necesidad de un estado de ánimo sombrío.
Marcharé hacia la muerte con una sonrisa en mi rostro.
— Vamos — les indico, sin querer alargar esto.
Los ojos de Willow están hacia abajo, y hace una vida, estaría complacido con su
sumisión, pero no es necesario ahora.
No es culpa suya. Ella no puede salvarme esta vez. Nadie puede. Yo conozco a
Saint. Lo intentará, pero con la ventaja de local, ganará Raúl.
Larisa sale cojeando de la cocina, secándose las manos artríticas con un paño de
cocina. Ella besa la mejilla de Pavel, rezando a San Cristóbal para mantenerlo a salvo.
Estoy a punto de irme, pero ella me detiene.
—67Семь раз отмерь, один раз отрежь.
Larisa es una mujer sabia y este proverbio describe perfectamente esta situación.
Mide siete veces, corta una vez. Ella me advierte que me prepare en consecuencia
antes de hacer esto porque solo tengo una oportunidad. Si salgo por la puerta, no hay vuelta
atrás.
Pero mi mente está decidida.
Asintiendo con gratitud, respondo en ruso. No es exactamente poético, pero son
palabras de las que estoy orgulloso de dejar como legado.
Parece con cara de piedra hasta que una pequeña sonrisa, la primera sonrisa que
me ha dado, se extiende por sus labios.
Lo que dije es que el primer panqueque siempre tiene grumos. Pensé que a Larisa
le gustaría este proverbio, ya que le encanta cocinar. Pero el significado detrás de esto se
me puede aplicar.
Fallé miserablemente en mi primer intento de ser humano, pero eso no me impidió
intentar mejorarme. Nunca me rendí, a pesar de mi primer panqueque lleno de bultos. Y
eso es gracias a las personas que están en esta sala.

67
Семь раз отмерь, один раз отрежь: mide siete veces, corta una vez.
Juntando las manos, asiento en agradecimiento a Larisa. Un beso y un abrazo son
demasiado personales y todavía no hemos llegado a eso. Ella asiente con la cabeza.
Sin alargar la despedida salgo por la puerta y le doy unas palmaditas al labrador
negro que monta guardia en el porche delantero. Las luces de mi SUV brillan cuando
presiono el control remoto para desbloquearlo. Decidí dejarle el coche a la Madre Superiora.
Las hermanas tienen una camioneta antigua que conducen cuando necesitan ir a la
ciudad. Al menos ahora pueden viajar cómodamente.
Me quito la chaqueta y la coloco en el respaldo de mi asiento, entro en el auto, sin
esperar pasajeros, pero la puerta se abre y Willow salta al asiento del pasajero. Miro por
encima del hombro, esperando ver a Saint, pero parece que está montando una escopeta
sola. No hago un escándalo cuando empiezo nuestro viaje de una hora a casa de Raúl.
Está callada durante un buen rato, contenta con Bach como música de fondo.
Ella está aquí para tenderme una emboscada. Se como trabaja. Ella va a intentar
con todo lo que tenga para hacerme cambiar de opinión. Pero mi mente está decidida.
—Mira cómo te recuerdo —dice ella, rompiendo el silencio.
Ah, sí, pero ¿soy el mismo hombre? —Pregunto, manteniendo mis ojos en la
carretera.
—No, no creo que lo seas. Ella se fue pensando que no tenías sentimientos por ella,
¿no es así?
—Si.
Willow suspira, claramente descontenta con mi decisión. Pero Ella es terca, tal como
es. La única razón por la que Willow no se dejó engañar es porque me conoce. Ella y yo
estábamos al comienzo de algo absolutamente hermoso ...
— Ella es buena para ti, Alek. Si...
Pero yo intercedo. —No hablemos de cosas que no podemos cambiar. Lo hecho,
hecho está.
—Lo que está hecho es que estás a horas de morir —afirma, cepillándose un poco
el pelo detrás de la oreja.
—La muerte es simplemente una parte de la vida. He aceptado mi destino. Tú
también debes hacerlo.
—No te lo mereces —dice casi en un susurro.
—¿Merecer qué?
Espera un momento antes de declarar: —Morir. No de esta manera.
Me conmueve porque viniendo de ella, eso significa mucho. Si alguien me desea la
muerte, debe ser ella. Pero incluso después de todo lo que he hecho, ella todavía no me
quiere muerto. Ella tampoco me quería muerto esa fatídica noche y se esforzó tanto por
salvarme.
Lo hizo. Ella tiene tiempo otra vez.
—Alguien como mi ex marido se merece ese destino.
Oh, me había olvidado de ese idiota inepto.
Tan arrogante, tan engreído, pero cuando perdió una partida de póquer y me
aseguré de que no se fuera hasta que pagara, su cobardía brilló. Soy un hombre de palabra,
y cuando juegas, no hay marcha atrás.
Honestamente, no creía que lo cumpliría, y me habría sentido muy satisfecho al
matarlo. En retrospectiva, debería haberlo hecho. Habría salvado a Willow de toda esta
prueba.
Pero cumplió.
Willow era solo un peón inocente en nuestro juego.
—¿Qué pasó con ese desperdicio de espacio? — Pregunto, genuinamente curioso.
—Le hice una visita una vez que mi vida se asemejó a una sensación de normalidad.
yo necesitaba asegurarme de que estaba en el estado de ánimo adecuado.
—¿Para ? —Pregunto, arriesgándome a mirarla rápidamente.
—Para joder su vida —responde ella con una sonrisa—. Deberías haber visto su
cara. No tiene precio. Tomé todo lo que le importaba y lo obligué a desaparecer tal como lo
hizo conmigo.
—Estaba feliz con ese resultado, pero Saint no lo estaba.
No hay sorpresas ahí.
— Lo último que supe es que es un ermitaño que vive en una parte remota de
Escocia. Los aldeanos lo llaman Pinocho.
—¿Por qué? —Pregunto, disfrutando mucho esta historia.
—Porque después de que Saint ... le mordió la nariz y le rompió todos los huesos
del cuerpo, ahora camina con un bastón de madera. Fue al peor cirujano plástico de
Hollywood y se hizo una operación de nariz, que, bueno, se parece a Pinocho.
No puedo controlar mi risa, a la que Willow se une. Se siente bien reír con ella. Qué
regalo me dejó.
Pero pronto se detiene y yo sé por qué. — Por favor, no hagas esto, Alek.
Pensaremos en otra cosa.
—No puedes arreglarlo esta vez.
Suspira porque esta mujer extraordinaria está llorando por mí. —Guarda tus
lágrimas, дорогая. Estoy bien.
No sé por qué, pero ella no presiona. Quizás la resolución en mi voz. O tal vez sepa
que digo la verdad. No hay forma de salvarme esta vez.
A medida que ascendemos por el camino de entrada de Raúl, mi estómago
comienza a agitarse por muchas razones. Solo quiero que Irina se vaya de aquí antes de
que pueda concentrarme en cualquier otra cosa.
Estaciono el auto y miro a Willow, que mira la enorme mansión blanca frente a
nosotros. Aprovecho este momento para examinarla de cerca, ya que será la última vez
que sea testigo de su belleza, por dentro y por fuera. Ella me ha cambiado de la mejor
manera posible.
Ojalá pudiera ofrecerle algo más, pero no puedo. —Adiós, дорогая. No hay nada
que pueda decir que explique lo mucho que ella significa para mí.
La luna me permite ver la humedad en sus ojos, pero rápidamente la limpia con el
dorso de la mano.
Al abrir la puerta, alcanzo mi chaqueta y me la pongo. Willow también se baja y
camina hacia mi lado del auto.
—No sé qué decir —susurra, su cabello atrapando la brisa, lo que me permite
disfrutar de su dulce aroma una última vez.
—Entonces no digamos nada en absoluto. Abriendo mis brazos, le doy la bienvenida
para un último abrazo.
Está aprensiva, lo cual era de esperar, pero por el poder de todo lo que es poderoso,
se acerca y me rodea con sus brazos con un pequeño suspiro.
Al principio, dejo mis brazos abiertos, sintiéndome indigno de su ofrecimiento, pero
cuando se acurruca más cerca, me rindo… a ella… como siempre lo he hecho.
La abrazo con fuerza y la forma en que encaja en mis brazos me muestra que pase
lo que pase, una parte de ella siempre me pertenecerá. Y una parte de mí siempre le
pertenecerá.
Perdí tanto tiempo. Desearía tener más, pero no es así, así que con cuidado busco
el sobre en mi bolsillo y lo meto en el bolsillo de la chaqueta de Willow. Espero que no lo
encuentre de inmediato.
Dejando un beso en la cresta de su cabeza, me aparto suavemente antes de no
dejarla ir.
Ella permite que sus lágrimas caigan esta vez, y aprecio cada una. ¿Qué suerte
tengo de que alguien como Willow Shaw derrame lágrimas por mí?
—¿Todo está bien? Saint envuelve su brazo en la cintura de Willow, besando su
sien.
Ella asiente, secándose rápidamente las lágrimas. —Sip. Esperaré en el coche.
Me lanza una última mirada y es suficiente. Estoy perdonado, completamente. Me
ha permitido descargar mis pecados con su clemencia.
Cuando está en el coche, Saint se pasa la mano por el pelo largo. Está frustrado,
pero no quiero que lo esté. —Raúl nos avisará cuando Irina esté fuera de peligro.
Entraremos justo después de eso.
Asintiendo con la cabeza, me abrocho la chaqueta, listo para llevar este espectáculo
a la carretera. —¿Estás seguro de que podemos confiar en él? —pregunta por última vez.
—Cuando tuviste la oportunidad de vengarte del hombre que me vendió Willow,
¿importaba algo más? —Planteo, dando vueltas de regreso a lo que Willow reveló en el
auto.
Saint gruñe, sus ojos cobran vida bajo la luz de la luna. —No.
—Ay, amigo mío, ahí está tu respuesta. La venganza enviará a un hombre ciego a
cualquier cosa menos eso.
—Bueno. Hasta pronto —dice satisfecho.
Me alejo unos pasos, pero me doy la vuelta y sonrío. —¿Pinocho? Joder ... ¿Ah?
—Digo con incertidumbre porque es la primera vez que uso esta extraña frase—. Pero es
una que Saint usa a menudo, así que pensé que era apropiado usarla para mostrar mi
aprobación por lo que hizo.
Y cuando él sonríe a cambio, parece que también lo aprueba.
Max y Pavel asienten cuando paso junto a ellos. No es necesario conversar.
Sabemos lo que hay que hacer. Me acerco a la puerta principal y aprieto el timbre.
Una hermosa mujer con un vestido rojo cheongsam lo abre.
Chow era de ascendencia china y su esposa, la madre de Raúl, es española. Raúl
siempre ha favorecido más su herencia china porque es o fue un hijo de papá.
La mujer me hace un gesto para que entre mientras rearma un sistema de alarma
de muy alta tecnología.
El vestíbulo es impresionante por decir lo menos. Vestido con un tema oriental de
rojos y dorados con pinturas de dragones en las paredes, admiraría mi entorno si no fuera
por el hecho de que el dueño de la casa me quiere muerto.
Sigo a mi escolta, mi asombro por las decoraciones se disipa y da paso a esta
urgencia de ver a Irina y sacarla de aquí. Doblamos una esquina y cuando entro en un gran
comedor, todo el tiempo se detiene. Serg está a unos metros de distancia, con los brazos
detrás de la espalda, sonriendo feliz.
Renata está a su izquierda. Cuando me ve, su delgada garganta se mueve mientras
traga. Ella está nerviosa. Bueno, debería estarlo.
Tres hombres están parados en diferentes rincones de la habitación. Raúl tenía
razón. Serg me ha subestimado porque no sabe lo que le espera.
Serg tiene la impresión de que no sé quién vive aquí. Como he sido un forastero
durante mucho tiempo, asume que no sé quiénes son los principales jugadores del juego.
Qué equivocado está.
Serg puede ser considerado atractivo para algunos. Con cabello oscuro y ojos
azules, claramente cumple todos los requisitos para Renata, pero para mí, todo lo que veo
es un mocoso que todavía mama la teta de su madre. El traje que lleva luce ridículo. Todo
es blanco. Claramente se perdió la nota de que no es Tony Montana.
Sin embargo, necesito mantener la calma.
Uno de sus hombres me chequea y asiente con la cabeza cuando no encuentra
armas.
—Está limpio, jefe. Sus amigos están afuera, pero no van a entrar. Este lugar es
como una fortaleza.
Parece bastante increíble que no trajera a mis "amigos". Serg ya sabe que intercepté
a Saint y Willow. Si los dejara atrás, comenzaría a cuestionarme si tenía planes de irrumpir
en la casa más adelante porque vio lo que hicieron por mí esa noche hace tantos meses.
—¿Dónde está Irina? —Exijo, molesto porque todavía respira.
Serg chasquea la lengua. —¿Dónde están tus modales? ¿Ni siquiera un hola?
Negándome a entretenerlo, me quede callado, lo que le molesta porque no jugare
sus juegos.
—No pensé que estarías tan ansioso por entregarme tu precioso orfanato. El rumor
sobre el lugar es realmente increíble.
Así que ayúdame Dios ...
Pero no puedo dejar que gane.
—No eres divertido —se queja, y frunzo los labios, disgustado que este idiota sea
el nuevo "yo".
Ahora que veo a Renata de nuevo, me doy cuenta de que era una pobre sustituta
de Willow. Ella solo puede desear ser como ella.
—Deja de mirar mi propiedad — escupe Serg, tirando de Renata a su costado. No
puedo evitar ver a Zoey en ella. Sin embargo, no siento pena por ella. Lo siento por Zoey y
la forma en que la traté.
Zoey fue lo suficientemente inteligente como para verme como el monstruo que
soy. Dudo que Renata vuelva a hacer lo mismo con Serg.
Si quiere continuar con estas payasadas en el patio de recreo, se lo mostraré.
Frotándome el labio inferior con el pulgar, tarareo como si recordara. —Tu propiedad
sabía a miel tibia.
Las mejillas de Renata enrojecen de vergüenza. Serg está enfurecido. —¡Cállate la
boca! —se burla—. No la has tocado.
—Ah, por el contrario —refuto con una sonrisa—. No hay una parte de ella que no
haya tocado.
—¡Él está mintiendo! — llora Renata, rogándole a Serg que le crea.
Pero no lo hará.
No está enojado porque se preocupa por Renata, sino porque alguien tocó lo que
él ve como nada más que bienes muebles. Ironía en su máxima expresión, ya que él es
quien le ordenó que me sedujera.
—Esa pequeña marca de nacimiento en forma de fresa en su pecho derecho ... Me
muerdo el labio inferior y sacudo la cabeza. —Exquisito.
Está furioso porque para que yo supiera un detalle tan íntimo sobre Renata, habría
tenido que verla desnuda. Con una brusca sacudida de la cabeza, uno de sus matones sale
de la nada y me golpea en el estómago.
Doblándome por la mitad, inhalo de manera constante, recuperando el aliento. Doy
la bienvenida al dolor porque es la confirmación de que estoy llegando a Serg.
Agarrando mi costado, me levanto lentamente, sonriendo. Si esto es lo mejor que
puede hacer, estoy muy decepcionado.
—Ponte de rodillas y muéstrame que lo sientes —le ordena a Renata mientras se
desabrocha los pantalones—. Ella salta a su comando, dejándose caer inmediatamente
frente a él.
Una vez que su pene flácido se cae de sus pantalones, no puedo contener mi risa.
—Oh, малышка, vas a tener que acercarte más que eso —me burlo, completamente
divertido.
Serg, sin embargo, no se divierte con mis pequeñas bromas sobre la polla y agarra
a Renata por la parte posterior de su cabeza, forzando su longitud por su garganta.
Ambos nos atragantamos.
Con su mano en la parte de atrás de la cabeza de Renata, me mira como si tuviera
algo que demostrar.
Ella se estabiliza agarrando la parte superior de sus muslos. La vista es repugnante
y solo me hace anticipar su muerte.
Con un bostezo simulado, miro mi Rolex. Si está tratando de demostrar un punto o
afirmar su dominio, ha errado el blanco, por millas. Se olvida de quién fui yo; con quien me
asocié.Al igual que todo lo que ha hecho con su vida, este es un movimiento de aficionado.
No importa cuánto trabaje Renata, nunca será suficiente. Él empuja su frente con
un gruñido frustrado, enviándola a caer hacia atrás. Ella se limpia los labios tímidamente y
permanece de rodillas mientras él se sube apresuradamente la bragueta. Luego le da unas
palmaditas en el muslo, donde ella se acerca lentamente, y se detiene a su lado como el
buen perro faldero para el que la ha entrenado.
Alejando los recuerdos que siempre me perseguirán de Zoey a mis pies, coloco mis
manos en mis bolsillos, fríamente. —Terminemos con esto.
El truco de Serg fracasó, lo que lo dejó con la polla en la mano, literalmente, así
que asiente, necesitando reafirmar su poder.
Al recuperar mi celular, le pregunto: —¿Cuál es tu correo electrónico?
El abogado de la Madre Superiora organizó la escritura para que fuera firmada
electrónicamente en un documento cifrado. Solo necesito enviarle la escritura por correo
electrónico y darle la contraseña, e Irina está libre.
Cuando me dice cuál es, voy a mi correo y me doy cuenta de que esto comienza
ahora.
Una vez que lo envíe, no habrá vuelta atrás. Pero eso nunca fue una pregunta.
Sin dudarlo, escribo su dirección y presiono enviar. Se mete la mano en el bolsillo
de la chaqueta cuando suena el celular.
Él mira hacia arriba una vez que ha abierto el correo electrónico. —¿Contraseña?
Con una sonrisa, respondo: —68Иди на хуй.
Una risita se oye detrás de mí de uno de los matones de Serg, pero Serg claramente
no ve el lado divertido. La contraseña es adecuada, vete a la mierda.
Se desplaza por el documento antes de escribir una dirección propia.
—Solo se lo enviaba a mi abogado. No querría renunciar a mi vida.
Aunque la broma es sobre él. Su vida está cada vez más cerca de alejarse de él.
—No debería tardar mucho. Mientras esperamos, ¿te gustaría un refresco?
—No, no quiero un refrigerio — respondo sin rodeos.
—Es una pena —dice, sacudiendo la cabeza con una sonrisa—. El dueño de esta
hermosa morada tiene un Baijiu muy bueno. Sabes lo que es Baijiu, ¿verdad? Es para
China lo que el vodka es para Rusia.
Sé a dónde va con esto, poniendo pistas como migas de pan, pero tengo que
seguirle el juego. Raúl advirtió a Max que me iba a sorprender; de lo contrario, Serg se dará
cuenta y el trato se cancela.
—¿Propietario? ¿De quién es esta casa? —Pregunto, fingiendo sorpresa mientras
miro frenéticamente alrededor de la habitación en busca de pistas.
—No pensaste que realmente te invitaría a mi casa, ¿verdad?
—No lo sé. Eres bastante estúpido, así que… —Respondo encogiéndome de
hombros.
No aprecia mi broma, ni le gusta el hecho de que no estoy temblando en su
presencia, por eso aplaude una vez y sonríe cuando su “sorpresa” entra en la habitación.
Raúl parece la realeza china con su traje dorado. Los dragones encarnados en la
tela se ven feroces; parece que están a punto de comerme vivo, lo que parece apropiado
porque cuando me encuentro con los ojos de Raúl, está claro que eso es lo que pretende
hacerme.
Las similitudes con su padre son asombrosas. Su cabello oscuro está peinado hacia
atrás y tiene el mismo bigote de Fu Manchu por el que Chow era famoso. Ambos están, o

68
Иди на хуй“ : vete a ka mierda.
estaban, orgullosos de su herencia, así que ver a Raúl en este escenario me hace sentir
agradecido de haberme disfrazado también. No quisiera que me enviaran a la muerte en
harapos.
Era conocido por ser el jefe de la mafia rusa con un gusto por las cosas caras y
bonitas, así que me alegro de que me recuerden de esa manera cuando tome mi último
aliento, ya que Raúl anunciará a sus amigos y enemigos que él era el indicado, quien arruinó
a Aleksei Popov, no a Serg.
Como todos los asesinos nostálgicos, tomará fotos, tal vez incluso un recuerdo de
mi cadáver para recordar siempre la sensación de matar al hombre que arruinó su vida.
Pero ahora, primero tengo que asegurarme de que Serg esté convencido de nuestra
treta. —¿Qué estás haciendo aquí? —Pregunto, dirigiéndome a Raúl mientras sonríe.
Raúl está flanqueado por cinco de sus hombres. Falsa protección para Serg, ya que
esos hombres están aquí para mí, no para él.
—¿Aún no lo has resuelto? —Serg habla en cambio, incapaz de contener su
emoción.
—¿Resolver qué? — Gruño.
Serg se golpea la barbilla con el dedo. —Oh, que esta casa le pertenezca a Raúl,
no a mí. Amablemente me ofreció su casa. Tenemos mucho en común: dinero, drogas y
perder a nuestros padres porque los mataste —se burla, su sarcasmo desaparece.

Mantengo la calma porque eso es lo que se esperaría de mí si esto fuera de hecho


una verdadera artimaña. —¿Qué pasa ahora?
Raúl se ríe, pero no hay nada agradable en el sonido. —Le das lo que quiere y luego
él me da lo que yo quiero.
—¿Y qué quieres? —Pregunto, volviéndome hacia él. Este es el momento de la
verdad. ¿Me traicionará?
Hace crujir los nudillos. —entregarte la misma suerte que le diste a mi padre.
No recuerdo la última vez que lo vi, pero ciertamente no recuerdo que fuera tan
intimidante. Por primera vez desde que tomé mi decisión, estoy un poco ansioso por lo que
se dirige hacia mí.
—Pero no te preocupes, hermano mayor —dice Serg sarcásticamente, ajeno a
nuestros planes—. No dejaré que te lastime… demasiado. Todavía tienes toda una vida de
sufrimiento por delante.
Es el enfrentamiento definitivo entre Raúl y yo. Serg es simplemente una estática
molesta de fondo. Raúl parece estar jugando, por ahora.
Suena el teléfono de Serg y le oigo hablar vagamente. Solo puedo concentrarme
en Raúl. Me mira fijamente, asegurándose de que soy consciente de todas las cosas que
planea hacerme. Lo respeto por eso.
—Excelente —exclama Serg con una palmada—. La escritura es buena. Todo lo
que tengo que hacer es firmarla, y ese orfanato es mío.
Esas palabras rompen mi enfrentamiento con Raúl y vuelvo a centrarme en Serg.
No digo una palabra. Es anticlimático de esa manera, y me gusta ver el estofado de Serg.
—Te das cuenta de que una vez que lo firme, todo lo que amas será destruido, y
Raúl probablemente hará que desees que te mate una vez que haya terminado contigo.
—No todo —me opongo. Firma y dame a Irina.
Sin duda Renata le ha hablado de mi afecto por Irina, por lo que esto no le
sorprenderá. Envió a Renata a trabajar a su favor, pero en realidad, ella trabajó en el mío.
Serg no se da cuenta de todo porque cree que esta última vez me engañó.
Con unos pocos clics, escucho el ruido que indica que se envía un correo. Está
hecho.
Silenciosamente le pido perdón a la Madre Superiora, ya que este imbécil es ahora
el dueño legal del lugar en el que ha puesto su corazón y su alma durante los últimos
cuarenta años.
—¿Esta hecho? — pregunta Raúl, ya que él también está ansioso por que las cosas
avancen.
Serg asiente con una inhalación victoriosa. —¡Madre! —grita mientras aprieto los
puños
Un momento después, Zoya entra con Irina. Cuando veo a Irina, me duele el
estómago. Está vestida con un vestido rojo con medias blancas y merceditas negras
pulidas. Su cara está untada en el maquillaje, y la cinta blanca asegurada en su cabello
sólo pone en marcha el traje que hace que su mirada sea como una muñeca, no se vive de
lo que las personas pueden abusar de su uso y sin sentirse culpables.
Han pasado más de diez años desde la última vez que vi a Zoya, y pensé que tal
vez sentiría algo cuando la viera después de todo este tiempo. Pero no lo hago.
Todo lo que veo es a la misma mujer egoísta y débil que tiene su karma en camino.
Lleva un traje pantalón verde con un cinturón dorado. Los tacones altos parecen un
poco inapropiados porque estamos adentro, pero es propio de ella mostrar su riqueza
donde sea que esté.
Irina corre hacia mí, sus diminutas piernas incapaces de seguir el ritmo de su
velocidad. —Ski —grita, arrojándose a mis brazos cuando me agacho para abrazarla. Huele
a perfume, un aroma que pertenece a una mujer, no a una niña.
Me invade una sensación de completa plenitud cuando la abrazo. Ahora se siente
como si una parte de mí hubiera regresado. —¿Estás bien? —Pregunto, apretándola con
fuerza.
Irina está bien. —¿A casa ahora?
—Sí, цветочек. Te vas a casa —contesto, eufórico que finalmente es el momento.
No importa lo fuerte que la abrace, nunca será suficiente, así que suavemente
levanto sus pequeños dedos de mi cuello y la miro fijamente. Necesito que se vaya de este
lugar porque nunca quiero que vea lo que estoy a punto de hacer.
—Mi amiga Willow está esperando para llevarte a un lugar seguro. ¿Bien?
Ella niega violentamente con la cabeza. —¡No! Ski.
—Shh, sé que estás asustada, pero te prometo que Willow cuidará de ti. Ella es un
69
ahгел.
Los ojos de Irina se abren de asombro.
—Y un ahгел nunca te haría daño, ¿verdad?
Ella niega con la cabeza.
—Buena niña. Estoy tan orgulloso de ti por ser tan valiente. Vete ahora, te veré
pronto. Presionando un beso en su frente, cierro los ojos, la mayor tristeza me atormenta
cuando me doy cuenta de que esta es la última vez que la veré, y en este momento,
desearía poder vivir para ella.
Deseo verla crecer, ser feliz y vivir la vida que tanto se merece.
Y al hacer la elección que tengo, ella podrá hacer todas esas cosas. Simplemente
no estaré aquí para verlo.
Cogiendo mi pañuelo de bolsillo, lo froto suavemente por los labios de Irina, quitando
el lápiz labial rojo. Hago lo mismo con la sombra de ojos azul brillante. Ella nunca volverá a
usar estas cosas. Vestirla de esta manera, como un jamón navideño, me revela lo que Serg
quiere para cada niño del orfanato.
A algunas personas les gustará que luzcan de su edad, jóvenes inocentes, mientras
que a otras les gustará que estén arregladas para que cuando las sometan a sus
atrocidades enfermizas, se olviden de que son simplemente bebés, perdonándolas por
abusar de menores.
— Adiós, Irina. Recuerda siempre... te amo.
Los ojos de Irina se llenan de lágrimas. ¿Puede oír la finalidad en mi tono?
Coge el pañuelo de bolsillo y lo mete en el bolsillo de su vestido. El gesto me
conmueve profundamente. Al menos tendrá algo para recordarme. —A Irina ama a ski, por
siempre.
De pie, le hago un gesto con la cabeza a Serg para que esto esté hecho.
Raúl da un paso adelante. —La llevaré a tu amiga.
¿Es esto parte del plan?
Desesperadamente, intento leer su rostro, con la esperanza de que me ayude a
interpretar si está diciendo la verdad. Pero, ¿qué opción tengo?
—Soy el único que conoce los códigos de las alarmas —dice, dando la pista que
necesitaba.
Para que entren Saint, Max y Pavel, tiene que dejarlos entrar. Vi el sistema de
seguridad en su puerta. Nadie va a entrar a menos que él quiera.

69
Ahгел: angel
Asintiendo con la cabeza a Irina para que confíe en mí, mira a Raúl y lo sigue fuera
de la habitación. Nunca aparto los ojos de ella, y cuando se va, exhalo alivio.
Ella está a salvo. Hice lo que le prometí a ella y a la Madre Superiora. Ahora es el
momento de que me ocupe del resto.
—¿Te gustó su atuendo? —Pregunta Serg, acariciando la cabeza de Renata.
—No, no me gustó —escupí, disgustado.
Miro a Zoya y frunzo el labio. —¿Cómo puedes tolerar esto? Estás tan enferma
como él.
Ella se retuerce las manos frente a él, sus brazaletes de oro tintinean. —Son
jóvenes. No lo recordarán.
Realmente desearía poder decir que estoy sorprendido por su comentario, pero no
lo estoy. Esta era su mentalidad hacia mí. Pero lo recordaba. Recordé cada una de las
cosas.
—¿Y tú? —Miro a Renata, cuyos ojos están abatidos—. Vi la pelea en ti, pero
permites que te trate como a un perro. ¿Crees que te ama? Te eligió porque te parecías a
Willow. Nada más.
—Cuando aparezca algo más brillante, te desecharán. Créame, lo sé —te lo digo
por experiencia.
Se arriesga a echar un vistazo en mi dirección y lo veo: un destello de
arrepentimiento.
No importa que la enviaron para seducirme, sé que no está completamente muerta
por dentro. Sintió algo que hace que debe pagar por sus pecados no solo sea difícil sino
también triste.
—Tiene razón, querida —dice Zoya, lo que me hace devolver mi atención a ella,
¿Qué está haciendo ella?— Conozco a mi hijo. Se aburrirá.
–¡Mamá! ¡Suficiente! —escupe Serg , no impresionado por su intromisión. Pero no
ha terminado, ni mucho menos.
—Es cierto, мой сын. Te conozco.
Parece que el odio entre Renata y Zoya va en ambos sentidos.
Ambas mujeres quieren ser la número uno de Serg. Aunque Renata es sumisa con
Serg, eso no significa que estará con nadie más. He visto esto de primera mano.
—No sabes nada –susurra Renata en voz baja, pero todos escuchamos eso.
Serg la mira, sorprendido de que ella hablara cuando él no le concedió el permiso,
mientras Zoya sonríe. No entiendo por qué es eso.
—Te lo dije —dice ella—. Ella es desobediente. ¿Cómo esperas controlarla? Ella no
es para ti. Necesitas una buena chica rusa. Ella no es más que una estadounidense. Serg
abre la boca, pero Renata se levanta de un salto, demostrando que Zoya tiene razón porque
no se atrevería a romper sus órdenes hasta que se lo ordenara. Ella es testaruda. Lo he
visto, y ser sumisa requiere un tipo de persona diferente.
Los sentimientos de Renata por Serg son reales, pero en lugar de ser sumisa,
quiere gobernar junto a él; ella quiere ser su igual. Vi el placer que sintió por el
derramamiento de sangre que causó en el orfanato. Ella no está interesada en ser su
menor. Quiere ser matriarca y está desafiando a Zoya por el trabajo.
—¡Vete a la mierda! —grita, cargando por Zoya.
-Esta estadounidense está a punto de patear... Pero Renata nunca llega a terminar
su oración, y entiendo por qué Zoya estaba sonriendo. Sabía cómo terminaría esto. Nadie
iba a amenazar su puesto, por el que trabajaba o, mejor dicho, por el que mataba.
Sucede tan rápido que no creo en mis ojos. Pero el estruendo ensordecedor es la
confirmación de que Zoya metió la mano en el bolsillo, sacó una pistola y disparó a Renata
sin dudarlo.
La explosión hace retroceder un metro a Renata, donde aterriza de espaldas con un
ruido sordo. Tarda un segundo, pero la parte delantera de su vestido blanco comienza a
teñirse de rojo. Ella aparece en estado de shock, con los ojos muy abiertos mientras mira a
su alrededor, tratando de evaluar lo que acaba de pasar.
Serg parpadea y también parece aturdido, pero la adrenalina pronto se apodera de
él y corre hacia donde yace Renata agonizante. —¡No! —grita, patinando sobre sus rodillas
mientras la acuña contra su pecho.
Renata jadea por aire, mirando a su príncipe azul en busca de ayuda. Pero es
demasiado tarde para ella. El objetivo de Zoya fue un perfecto tiro al blanco directo al pecho.
—Vas a estar bien —dice, meciendo a Renata con torpeza porque no hay forma de
abrazar adecuadamente a su amante moribunda.
—¿Por qué? —le grita a Zoya, que sostiene la pistola sin fuerzas a su lado.
—Porque ella estaba tratando de alejarte de mí —responde con poca emoción—.
No perderé otro hijo. No estaré sola, no otra vez.
Y ahí está, la verdad. Tiene miedo de estar sola.
Renata era una amenaza para Zoya y necesitaba eliminar esa amenaza. Me
encuentro con la mirada de Zoya y, por primera vez en mi vida, asiento con la cabeza,
mostrando respeto por la misma elección que habría tomado. Es la supervivencia del más
apto de este mundo.
Renata nunca lo hubiera logrado.
Pero eso no significa que esté libre de responsabilidades. Su hora está llegando y
pronto, porque uno de los hombres de Serg saca su arma y apunta a Zoya. Inmediatamente,
me agacho para cubrirme mientras la habitación estalla en disparos.
El hombre de Serg actuó un minuto demasiado tarde, pero es la distracción que
necesito porque pisadas frenéticas llegan a toda velocidad a la habitación con más disparos
explotando. Utilizo la mesa del comedor como cobertura, mirando debajo de las patas de la
silla para ver qué está pasando.
Una ráfaga de hombres está disparando, agachándose para cubrirse mientras los
hombres de Serg disparan. Su munición es impresionante, ya que no creo que Raúl
estuviera preparado para la Uzi que produce uno de los hombres de Serg. Continúan
disparándose unos a otros, sin saber qué está pasando.
Estoy seguro de que Raúl instruyó a sus hombres sobre los planes, pero el hecho
de que Zoya ocultara una pistola y disparara a Renata no formaba parte del acuerdo. Es
disparar primero, hacer preguntas después, ya que acaba de cambiar el curso de todo.
Todo lo que escucharon fue disparos, y la razón de ese único disparo esta
correriendo cerca del suelo para evitar ser golpeada mientras intenta huir por el pasillo.
Pero no hay forma de que permita que eso suceda.
—¡Alek! Escucho a Saint gritar.
—¡No la dejes escapar! —Grito para que me escuchen por encima del ruido
ensordecedor.
El pecho de Renata sube y baja lentamente mientras da una buena pelea. Su cuello
está torcido en un ángulo extraño, pero sus ojos están fijos en los míos.
Las lágrimas corren por sus mejillas y, en este momento, me doy cuenta de que
Saint tenía razón. Ella merecía una oportunidad de redención.
Pero Serg no tiene reservas sobre sostenerla y usar su cuerpo como escudo
cuando se dispara en su dirección. Ella vibra incontrolablemente cuando las balas penetran
en su cuerpo.
Grito con repulsión, disgustado con lo que veo.
Su largo cabello castaño dorado está teñido de un rojo brillante. La vida en ella se
fue porque se enamoró de las mentiras de Serg.
Arroja su cuerpo a un lado como si no fuera más que basura, y como Zoya, se
mantiene agachado mientras corre hacia una puerta en la parte trasera de la habitación.
Esa es mi señal a seguir porque no se escapará.
Respiro hondo, salto pero me mantengo agachado, esperando que no me disparen
mientras persigo a Serg. Pavel y Max están usando un gran buffet como cobertura. Zoya
bajó por el pasillo. — ¡Encuéntrala!
Asienten y, con una sola mirada, nos deseamos suerte.
Con la adrenalina corriendo a través de mí, abro la puerta de la que salió Serg para
ver que conduce a los jardines. Lo sigo en la persecución porque puedo verlo más adelante.
Tiene una buena ventaja, pero yo soy rápido.
Ladridos viciosos suenan en la distancia, ya que Raúl también tiene que asegurarse
de que su premio no se escape. No pasará mucho tiempo hasta que estén calientes tras mi
rastro. Empujando con todo lo que tengo, uso la ira dentro de mí como combustible y lo
persigo. Vira a la izquierda cuando aparece un gran invernadero.
Está a unos metros de distancia, lo que me obliga a mover las piernas más rápido.
Se gira sobre su hombro, y cuando ve que estoy persiguiéndome, se da cuenta de que ha
llegado el momento de ajustar cuentas. Justo cuando abre la puerta de un tirón, me lanzo
hacia él, enviándonos a ambos hacia el suelo del invernadero.
Se agita locamente, tratando de luchar contra mí, pero ahora que lo tengo, nunca
lo dejaré ir. Rodamos por el camino pavimentado, luchando por dominar, pero cuando
agarro la parte posterior de su cabeza y golpeo su cara contra el cemento, la competencia
termina rápidamente.
Agarrando su cabello, lo levanto y lo arrastro hacia una elaborada pared de flores
enrejados. Se gira, intentando golpearme, pero yo corro de pura rabia y esquivo su ataque.
Necesito contenerlo, y mientras busco frenéticamente mi entorno, mi enfoque se desliza
por una fracción de segundo, lo que le permite a Serg conectarse con mis costillas.
Se me escapa un suspiro de dolor y mis dedos se deslizan del cabello sudoroso de
Serg. Con un rugido, gira y me golpea en la mandíbula. Me tambaleo unos metros hacia
atrás y choco contra plantas en macetas de cerámica, lo cual es perfecto.
Recogiendo un puñado de tierra, se lo arrojo a la cara mientras él viene cargando
por mí, cegándolo. Podría haber usado una de las ollas y romperle la cabeza, pero ver su
traje blanco sucio, literalmente, era demasiado bueno para superarlo.
Se frota los ojos, intentando desesperadamente ver. Le doy un codazo en la nariz
y agarro la parte de atrás de su cuello, arrastrándolo hacia la pared de flores. Grita, girando
y girando, pero no va a ninguna parte.
Busco visualmente el banco de trabajo que está a mi alcance, y cuando veo un tarro
de clavos y un martillo, me doy cuenta de que tendré que improvisar. Empujando a Serg
contra la pared, se desploma hacia adelante, todavía incapaz de ver, lo que funciona a mi
favor mientras me lanzo hacia el martillo.
Con dedos frenéticos, hago que el tarro de uñas se caiga, pero agarro lo que
necesito. Justo cuando Serg avanza hacia mí, le doy un cabezazo, y cuando choca contra
la pared, extiendo su brazo hacia la celosía y clavo su mano en la madera.
Sus gritos son música para mi alma.
Él se balancea con su mano libre, lo que simplemente no sirve, así que le doy un
puñetazo en el estómago, antes de casi arrancarle el otro brazo de la cuenca y repetir la
misma acción con la otra mano.
Intenta liberarse, pero las gruesas uñas lo sujetan con fuerza. Sus chillidos guturales
me hacen sonreír.
El simbolismo de él siendo crucificado no se me escapa.
Desearía tener más tiempo para admirar la perfección visual, pero la necesidad de
matarlo es tan abrumadora que necesito respirar profundamente. No quiero apresurarme,
así que me tomo un momento para calmarme
— Долбоёб! блять! —Serg maldice, sus ojos parpadean cuando finalmente limpia
la suciedad de ellos. Cuando su visión se aclara, lo saludo con una sonrisa.
—Siento haber ensuciado tu traje - bromeo, riéndome cuando escupe a mis pies.
—Mis hombres estarán aquí en cualquier momento —exclama, la sangre goteando
de las heridas en las palmas de las manos mientras se mueve.
Hablando de ellos, tranquilamente me quito la chaqueta, la doblo y la coloco en el
banco de trabajo. —Tus hombres están muertos. No podían defenderse de una anciana
con una pistola de bolsillo, por lo que no tienen ninguna posibilidad contra los hombres
adultos.
—Tengo un ejército a mi disposición —declara con arrogancia—. Cien hombres
están asaltando la casa ahora mismo. ¡Tus amigos están muertos!
—Finjo horror por un segundo, queriendo darle una falsa sensación de esperanza,
pero eso pronto se transforma en una risa ronca. —Ese es tu problema. Hablas en grande,
pero no puedes cumplir. No pones el trabajo duro.
—Esperas que otros lo hagan por ti. Supongo que algunos profesionales pueden
etiquetarlo como síndrome del niño más pequeño, pero yo lo etiqueto como un idiota
estúpido.
La valentía de Serg comienza a disminuir, alimentando la mía.
Sé que sólo trajiste a tres hombres porque se suponía que era un trato fácil. Pero
una vez más, has subestimado mi odio por ti.
—Realmente no pensaste que ganarías, ¿verdad? —Pregunto, inclinando la
cabeza hacia un lado.
—¿De qué estás hablando?
—Estoy hablando de cómo hice un trato con Raúl —revelo, viendo su rostro
ensangrentado y sucio retorcerse de horror. —Estoy hablando de cómo Raúl sugirió su
casa y tú te caíste porque, de nuevo, era la salida más fácil.
—¡Mientes! —grita, negándose a creer en esta última traición—.Él nunca haría
negocios contigo. ¡Te odia!
—Sí, esto es cierto, pero le ofrecí algo que no pudo resistir.
—¿Qué? —Pregunta Serg, la sangre goteando en su boca por su nariz rota.
mientras jadea por aire.
—A mi —respondo con frialdad, regocijándome cuando veo el momento en que se
da cuenta de que está realmente jodido.
—No te creo.
—Realmente no me importa lo que creas porque no verás la mañana una vez que
termine contigo.
Mientras Serg se retuerce, gritando obscenidades, busco en el invernadero,
sonriendo cuando veo un par de tijeras de podar junto con otras herramientas afiladas.
Pasando mi dedo por las herramientas, canto —Eeny, meeny, miny, mo—. Cuando
me detengo en un desyerbador manual de aluminio, golpeo mi corazón dos veces con el
puño porque es exactamente lo que quería usar. Planeo comenzar poco a poco y subir de
nivel.
Lo saco con cuidado del estante y lo doy vuelta una y otra vez, asegurándome de
que Serg pueda ver la punta puntiaguda. —¿Te das cuenta del desastre que has hecho?
Esta venganza ha arruinado mi vida. Mataste a gente que me importaba. Me robaste la
vida.
—¡Mataste a mi padre! Me detuviste de vivir una vida normal.—grita con ojos
frenéticos. Ese problema se resolverá lo suficientemente pronto.
—Si crees que crecer con Zoya alguna vez sería normal, estás aún más delirando
de lo que pensaba. Ella acaba de dispararle a tu… Renata — digo, sin saber cómo llamarla.
¿Por qué la metiste en esto? Claramente no sentías nada por ella porque solo la usaste
como un escudo humano
—Como si sintieras algo por tus súbditos —se burla.
—Lo hice —revelo, sin vergüenza. Fueron especiales para mí a su manera, y les
mostré amabilidad de la única manera que sabía.
—Estás aquí, crucificado contra una pared porque buscas venganza por un hombre
que merecía todo lo que tenía. No habría luchado por ti. Él te habría usado. Boris era un
animal, lo menosprecié y ni una sola vez me he arrepentido de mis acciones.
Los gritos huecos de Serg son muy gratificantes. —¡El fue un buen hombre!
—Oh, Dios mío, entre tú y Zoya, pensarías que está a unos momentos de ser
ordenado. Tu padre fue un hombre cruel. Fue lo suficientemente estúpido como para
permitir que un niño le quitara la vida.
—¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste?
Todos queremos respuestas a las preguntas que nos hacemos desesperadamente.
Pero mi respuesta no va a tranquilizar a Serg.
—Porque se lo merecía. Y él hizo.
Podría haber gobernado con amabilidad, pero en cambio, ayudó a nutrir al
monstruo que brotaba dentro de mí. A menudo me pregunto qué habría pasado si hubiera
sido amable. ¿Habría ganado eventualmente esta oscuridad independientemente?
Supongo que nunca lo sabré.
—Matarlo fue fácil, y también lo será para ti.
Serg no merece más explicaciones. No estoy aquí para descargar sus demonios.
—¿Qué le hiciste a Irina? ¿Por qué me dijo que le tiene miedo a la oscuridad?
Serg se ríe diabólicamente cuando le toca a él atormentarme. —Porque me pidió
que apagara las luces cuando probaba los productos. Pruébelo antes de comprar, ¿verdad?
Su comentario me da cuerda y aprieto la herramienta en mi mano. Su rostro pintado
y su repugnante atuendo parpadean ante mí, y respiro con dificultad.
— Sin embargo, alguien más se me había adelantado. ¿Tal vez tú?
¿Podría ser verdad? ¿Es por eso que ella está tan retraída? ¿Podría ser su pasado
tan abominable que se haya alejado del mundo? De repente, necesito saberlo. Necesito
saber si es verdad para poder encontrar a todos los hijos de puta que la lastimaron y
hacerles pagar.
Con un rugido animal, avanzo y le meto el escardador en la cuenca del ojo. Las
puntas perforan su globo ocular y, con un giro húmedo, tiro con fuerza. El nervio óptico me
prohíbe arrancarlo completamente de la cavidad, por lo que cuelga sobre el párpado
inferior, flotando como un pez fuera del agua.
Serg no puede vocalizar sus gritos porque el dolor le ha quitado la voz.
—Acabas de hacer tu muerte aún más dolorosa. Me niego a creerle, pero ¿y si dice
la verdad?
Si dice mentiras, entonces solo hay una forma de lidiar con tal engaño.
Abalanzándome hacia las tijeras de podar, meto mis dedos en su boca, saco su
lengua retorcida y la corto con las tijeras. Cae al piso con un chapoteo.
—¡Ese es tu castigo por decir tanta inmundicia! Pedazo de mierda. Lo apuñalo en
el pectoral derecho con las tijeras.
La sangre se filtra a través de su camisa roja y mancha la solapa de su traje.
Sus gritos ahogados son todo lo que necesito, y no importa cuántas veces lo mate,
nunca estaré satisfecho. Pero lo que dijo sobre Irina, se merece ir al infierno sabiendo que
está perdido.
—Esa escritura quedará obsoleta contigo muerto. Todo esto fue en vano. Tú
pierdes. Morirás solo y tu memoria será olvidada. Tu venganza fue en vano. Te jugaron.
Gané ... otra vez.
Sosteniendo mi dedo meñique hacia su ojo bueno para que pueda ver mi anillo,
sonrío. —Saluda a tu padre de mi parte.
—Nos vemos en el infierno —murmura incoherentemente, ya que ya no tiene
lengua. Él ha descubierto que para que yo haga un trato con el diablo, solo pagaría con mi
alma.
Ambos perdemos, pero yo sonrío con la sonrisa de un ganador.
Le desabrocho los pantalones, abro las tijeras y corto su vil pene. Sus gritos
silenciosos no hacen nada para aliviar la ira dentro de mí.
Si lo que dijo sobre Irina es cierto, este horrible apéndice la había dañado sin
remedio. Y no habría tenido reparos en arruinar la vida de tantos niños que planeaba
explotar.
De la herida brota sangre roja brillante, al ritmo de este frenético latido. A este ritmo,
se desangrará en minutos. Pero eso parece demasiado misericordioso.
Con el músculo flácido en mi palma, meto mi mano en su boca y tiro de su mandíbula
inferior. —Abre.
Intenta frenéticamente morderme y se retuerce histéricamente, pero le meto la polla
en la boca y lo fuerzo a cerrar la mandíbula. Cuando se niega a tragar, le pellizco la nariz
rota, mirándolo a los ojos, un ojo muy parecido al mío.
Finalmente, traga bocanadas de aire porque no puede respirar, donde luego empujo
dos dedos por su garganta, lo que lo obliga a vomitar en su apéndice cortado. Dándole un
codazo en el estómago, inhala y se atraganta con la polla.
Su garganta se abulta mientras bloquea sus vías respiratorias, y lo miro con una
sonrisa, queriendo que sea mi rostro el que ve mientras toma su último aliento estrangulado.
Qué forma de morir, morir ahogándose ... con la propia polla.
Su cara cambia de rojo a púrpura, su respiración entrecortada mientras lucha por
respirar.
Su sangre caliente me salpica y todo lo que puedo pensar es, qué lástima, está
arruinando mi traje de dos mil dólares.
Con algunas sacudidas espasmódicas, un ruidoso silbido lo abandona antes de que
deje de moverse y su barbilla cae hacia adelante. Un hilo de salpicaduras de saliva
ensangrentadas en el suelo. Agarrando su cabello, tiro de su cabeza hacia atrás,
asegurándome de que esté muerto. Buscando el pulso, pronto me doy cuenta de que no lo
hay.
Me tiemblan las manos cuando dejó caer las tijeras al suelo.
Dando un paso atrás, examino el desastre que he hecho, qué obra de arte.
Inhalando y exhalando, me pregunto cuál es el protocolo correcto. Acabo de
alimentar a mi hermanastro con su polla, y se atragantó con ella. Hago lo único que puedo
hacer.
Me eché a reír como un maníaco. Me duelen los costados de lo mucho que me río.
No recuerdo haberme sentido nunca tan divertido o... aliviado. No puede volver a herir a la
madre superiora, a las hermanas ni a los niños.
— Santa mierda.
Volviéndome sobre mi hombro, veo a Saint entrar al invernadero, admirando mi
obra. Está ensangrentado, pero parece estar bien, así que la sangre es de otra persona.
Él está a mi lado, y un dolorido oommh lo abandona. —¿Dónde está su polla?
—En su garganta —le respondo como si estuviéramos discutiendo el clima. Él
insinuó afirmaciones viles sobre Irina, así que decidí mostrarle lo que pensaba de ellas.
Saint asiente casualmente. —Bueno, tu hermano siempre fue un chupapollas.
—Medio hermano —corrijo, apreciando su sarcasmo. —¿Zoya?
Cuando él no responde, sé que ella huyó.
—Vámonos. Max y Pavel tienen el coche.
—¿Willow e Irina?
—A salvo —asegura mientras suspiro.
No hay forma de que pueda aceptar la muerte sabiendo que Zoya es libre, y necesito
saber si Serg dijo la verdad sobre Irina.
Mientras miro la forma crucificada de Serg, la tomo como una señal de Dios:
necesito encontrar a Ella y pedirle perdón. Nunca debí dejarla ir.
El trato se cancela.
Raúl probablemente ha huido de todos modos, ya que nuestro "plan" se fue a la
mierda.
—¿Quién disparó primero? —pregunta Saint, porque no se acordó un tiroteo
prematuro.
—Zoya —respondo con pesar–. Le disparó a Renata porque se sentía amenazada
por ella.
—No me extraña que estas tan jodido.
Yo no discuto.
Con una última mirada a mi obra, sonrío porque esta es una de mis mejores muertes
porque se lo merecía. No sé si tenía un plan de respaldo con respecto al orfanato, pero
haré todo lo que esté a mi alcance para averiguarlo.
Saint se vuelve y yo lo sigo, incrédulo de que se me haya dado una segunda
oportunidad. Si Zoya no hubiera intervenido y arruinado nuestros planes, las cosas habrían
resultado muy diferentes. Supongo que de alguna manera debería estar agradecido.
Pero cuando Saint de repente se congela y maldice, me doy cuenta de que no hay
segundas oportunidades para un hombre como yo.
—Espero que no te vayas —se burla Raúl, y cuando escucho un gruñido, entiendo
que los perros me encontraron.
Saint retrocede, sus labios se tuercen en un ceño fruncido cuando Raúl entra con
un dóberman espumoso a su lado. Sé que Saint está armado. Puede que no tenga un arma,
pero tendría algo para defenderse. Y también Raúl.
—Mis problemas no son contigo, Saint. Aunque fuiste tú quien le disparó a mi padre,
sé que solo estabas siguiendo órdenes.
—Así que te ofrezco la oportunidad de irte. Sin daños.
Saint niega con la cabeza. —No voy a ir a ningún lado sin él.
La lealtad de este hombre no conoce límites. No sé qué hice para merecer su lealtad,
pero siempre estaré agradecido por ello.
—Saint, vete —le ordeno, mirando fijamente a Raúl.
—Sí, Saint, vete. No pensaste que dejaría a tu amada fuera de mi vista, ¿verdad?—
Y así, el juego ha cambiado.
— Tengo hombres siguiéndola, ella e Irina permanecerán a salvo. Pero solo tengo
que hacer una llamada telefónica y eso cambiará.
—¡Hijo de puta! —Saint maldice, lanzándose hacia adelante.
Raúl sonríe, aflojando la correa de su perro que da un salto hacia adelante,
gruñendo.
No permitiré esto, no después de que hayamos luchado tanto. —Saint, me prometes
que encontrarás a Zoya y harás lo que yo no pueda. Cuando duda, presiono. —
¡Prométemelo!
— ¡Mierda! —grita, frunciendo el pelo con un puño en señal de frustración al darse
cuenta de que esta vez no hay salida—. Lo siento, Aleksei.
Niego con la cabeza lentamente. —No tienes nada que lamentar, мой брат.
Mantenlos a salvo por mí. Con Irina ...
—Yo cuidaré de ella. Tienes mi palabra —afirma Saint.
Entendió lo que le dije sobre por qué corté el miembro ofensivo de Serg. Si lo que
dijo Serg es cierto, sé que encontrará a los responsables y los hará pagar.
—Cuando sea el momento adecuado, —dile a Ella que yo… Pero no sé qué decir.
Sin embargo, Saint asiente en comprensión. —Se lo diré.
—Gracias, Saint. Lo siento mucho por todo lo que te hice. Sé que nunca tendré tu
perdón, pero por favor, sé que desearía haber hecho tantas cosas de otra manera.
—Eres el único amigo verdadero que he tenido.
Saint aprieta la mandíbula, y sé que incluso ahora, con toda la esperanza perdida,
todavía está tratando de encontrar una manera de sacarme de aquí.
—Vamos. Dales las gracias a Pavel y Max por todo lo que han hecho.
—Alek...
—Por favor, vete. No puedo salvarlos, pero tú puedes. Siempre lo has hecho.
Dos hombres aparecen en la puerta, y Raúl les hace un gesto para que se lleven a
Saint.
—¡Quita las manos, idiota! —Saint advierte, sacando su brazo del agarre del hombre
mientras intentan arrastrarlo lejos.
Nos miramos a los ojos y todo lo que puedo hacer es sonreír al hombre al que estoy
tan orgulloso de llamar mi amigo.
Antes de que se dé la vuelta y se vaya, se detiene y con lágrimas, algo que pensé
que nunca podría,… llorar hasta la superficie. —Я прощаю тебя.
Te perdono.
Y con eso, se va, esas palabras de despedida me hacen aceptar la muerte con un
cálido abrazo.
Me acaba de conceder el perdón, algo que no merezco, pero lo aceptaré de todos
modos. Una vez que se ha ido, miro a Raúl, sin vergüenza por las lágrimas en mis ojos.
—Hagamos esto entonces.
Raul sonríe. Ha llegado su venganza.
Le entrega la correa al hombre restante, lo que indica que ya no necesitará más a
su perro. Solo somos nosotros. El hombre se lleva a la bestia gruñona.
Raúl echa un vistazo a mi obra y silba. —Vaya, qué lío colorido. Estoy impresionado
con tu creatividad+
—Gracias.
Raúl hace crujir los nudillos, pareciendo eufórico porque finalmente ha llegado su
hora.
—¿Por qué mataste a mi padre? Habló muy bien de ti. Fueron socios comerciales
durante tanto tiempo.
Parece ser el tema de discusión de esta noche. ¿Por qué maté al padre de todos?
Si Raúl está buscando respuestas, como Serg, está muy equivocado. —Tu padre
no conocía la lealtad, así que pagó con su vida.
Y eso es todo lo que deseo compartir.
Parece decepcionado, como si esperara que suplicara por mi vida y dijera que lo
siento. Pero yo no. Asumo toda la responsabilidad por mis acciones y acepto las
consecuencias.
Raúl se pasa la lengua por la mejilla, claramente disgustado con mi respuesta. —
Como tú
Como un ninja sigiloso, gira y me patea en la cara, pillándome desprevenido.
Retrocedo dos pasos, ahuecando mi nariz rota y sangrante. Lanza otro ataque, mostrando
sus habilidades en artes marciales con una serie de patadas altas y puñetazos.
No tengo ninguna posibilidad.
Cayendo de rodillas, me patea en la cara, enviándome de espaldas con un ruido
sordo. Mi visión se vuelve borrosa y gimo porque este dolor es otra cosa.
Me jala por el cuello y me arrastra hacia un banco donde me arroja sobre él como si
no pesara nada. Salta encima, golpeándome una y otra vez, sin darme la oportunidad de
luchar. Pero incluso si pudiera, no lo haría.
Un trato es un trato y saber a quién salvé me obliga a someterme. Manchas de mi
sangre se impulsan en el aire cuando me rompe la mandíbula, el labio. Pero no es
suficiente.
Sacudiéndome, nos aprieta nariz con nariz. —Di que lo sientes y haré que tu muerte
sea rápida.
Podría hacer lo que me pide y hacer que este dolor inconmensurable desaparezca,
pero estaría mintiendo. Así que susurro un galimatías incoherente.
Se inclina para escuchar mejor, y cuando su oído está lo suficientemente cerca de
mis labios, jadeo —Vete a la mierda.
Con un rugido, agarra mi cabeza y la estrella contra el banco de madera. Las
náuseas aumentan cuando toma un pequeño rastrillo de mano y lo golpea contra mi muslo
izquierdo. Lo arrastra hacia abajo, hacia mi rodilla, cortando material y mi carne.
Esto sería mucho más efectivo si me quitara los pantalones, pero sería demasiado
fácil. El dolor que siento es insoportable, pero no me defiendo. Muerdo mi lengua,
concentrándome en cualquier otra cosa que no sea él, turnándome para despellejarme el
muslo y luego romper los huesos de mi cuerpo.
Vuelvo al mejor recuerdo que tengo, y ese fue conocerla a Ella. Estaba tan nerviosa,
tan perfecta. Su risa, su sonrisa, me concentro en eso y lo llevarare a la otra vida conmigo.
Mi corazón comienza a ralentizarse y la respiración se vuelve una tarea. El sonido
que hacen mis pulmones mientras luchan por respirar me hace sentir temblorosamente mi
cuerpo para encontrar una pequeña azada saliendo de mi pecho.
Mi visión está completamente ennegrecida, pero cuando le doy la bienvenida a la
muerte, veo algo de lo que nunca pensé que sería digno: una luz brillante.
¿Es esta la "luz brillante" de la que habla la gente? ¿Soy bienvenido en Su reino,
después de todo?
No me lo merezco, pero lo acepto de todos modos porque ahora tengo la esperanza
de volver a verla. Es tranquilo aquí, y por primera vez en mi vida… Soy liviano, feliz.
He expirado y ya no soy nada. Aleksei Popov está muerto.
Pero esa felicidad se me quita repentinamente de debajo de mí, y la luz brillante se
convierte en una neblina etérea a medida que se aleja cada vez más hasta que soy
absorbido por un vórtice de colores y exploto en un millón de pedazos.
No respiro y, para sobrevivir, necesito aire para respirar. Pero, ¿por qué necesitaría
aire...
—Ahí tienes —repite una voz, una voz que me obliga a nadar a través de la niebla
y salir a la superficie con una bocanada de aire gutural porque él no debería estar aquí.
Mi visión está borrosa, pero me obligo a concentrarme y olvidar el dolor. Mi vista
entra y sale de foco como la lente de una cámara que intenta centrarse en una imagen,
pero lo que veo, me pregunto si mi lente se ha roto sin posibilidad de reparación.
Raúl yace en un montón todo arrugado en el suelo. Su pecho creciente revela que
todavía está vivo, por ahora. Pero es el hombre que está junto al banco con una sonrisa
quien tiene toda mi atención.
Me toma tres intentos, pero intento respirar su nombre. —¿Santo?
—Sí, amigo mío, estoy aquí. Recibiste una buena paliza.
Mis heridas pueden esperar. —¿Por qué? —Me las arreglo para exhalar.
—Oh, estás conmocionado y probablemente en estado de shock. Has perdido
mucha sangre. Déjame llevarte al hospital.
Cuando intenta ayudarme a sentarme, retrocedo violentamente, exigiendo
respuestas.
Se limpia las manos ensangrentadas con un pañuelo blanco antes de confirmar mis
peores temores. —Porque cumpliste con tu parte del trato. Y yo también.
No tengo la menor idea de lo que habla hasta que la verdad me golpea con más
fuerza que los golpes de Raúl.
Ella no está en Estados Unidos. Fue a Santo y se ofreció a cambio de mi seguridad.
Ella lo convenció de que la entregara como habíamos planeado originalmente, así que
ahora Santo está retrasando su parte. Me doy cuenta de que se entregó un día antes,
pensando que nos estaba salvando a todos porque no estaba al tanto de nuestros planes.
Ella hizo esto. Se sacrificó para salvar a Irina, al orfanato, a la Madre Superiora, a
mí... porque me ama. Prefiere sufrir las consecuencias que verme sufrir. Ella pensó que
esto era una solución fácil, pero nunca fue una opción.
Sin embargo, al alejarla, le hice creer que lo era.
—Estás de nuevo en la cima, Alek. Tomé una foto de lo que le hiciste a Serg. Nadie
volverá a cuestionar tu autoridad. ¿Estás listo para gobernar una vez más, amigo mío?
Pensé que estaba destinado al cielo, pero debería haber sabido que esta vida es el
infierno.
—¿Qué hay de Ella? —Jadeo, llegando a una posición medio sentada.
—Ella ha cambiado de opinión —responde con una sonrisa siniestra.
—¿Qué significa eso?
—Significa que ahora pertenece a la familia Macrilo.
Como el infierno que lo hace.
Con una fuerza recién descubierta, agarro el mango del rastrillo todavía incrustado
en mi muslo y lo tiro con un sonido húmedo y chirriante. Lanzándolo al otro lado de la
habitación, inhalo profundamente antes de agarrar la azada en mi pecho y repetir la misma
acción.
Santo mira con los ojos muy abiertos. Pero no tengo tiempo para su asombro.
Tirando de él hacia adelante por el cuello, desabrocho su corbata de seda verde con
dedos temblorosos y la ato sobre la herida de mi pierna.
Ha fallado en la arteria femoral, así que no me desangraré.
—Pañuelo —exijo.
Me lo pasa, sin hacer preguntas, y si no lo conociera mejor, diría que estaba
asustado. Bueno. Él debería estarlo.
Metiendo la mano en mi camisa, presiono el pañuelo sobre la herida en mi pecho y
lo aseguro con mi mano mientras balanceo las piernas y salto del banco.
Toda la habitación gira, pero eso no me impide dar mis primeros pasos
tambaleantes. Sé lo que me espera del otro lado, y no era el infierno porque, en palabras
de William Shakespeare, "El infierno está vacío y todos los demonios están aquí".
Ignoro a Santo que me llama y aparto a sus hombres de un empujón que me miran
boquiabiertos como si fuera un milagro andante. Y supongo que lo soy. Estaba muerto, pero
aquí estoy, resucitado y listo para vivir esta vida renacida.
Mi pierna se arrastra por el césped mientras salgo, el aire fresco contra mi piel
ensangrentada alivia algo del dolor y me permite concentrarme.
Ella se sacrificó por mí a pesar de que creía que yo no la quería. Pero a pesar de
todo, ella quería que recuperara mi vida anterior. Nadie ha hecho eso por mí antes, y saber
que cree que no siento nada por ella, no hay forma en la tierra de que lo permita.
Literalmente me salvó la vida porque si Santo no hubiera intervenido, Raúl me habría
matado. Él lo hizo.
Metiendo la mano en mi bolsillo, recupero mi celular, y con gran dificultad, me enfoco
en la pantalla para llamar a Saint.
—¿Popov? —jadea, su sorpresa clara—. ¿Cómo sigues vivo?
Pero no tengo tiempo para sus preguntas. —Ven ahora.
—Está bien, ya vamos —dice con un suspiro apresurado—. ¿Qué paso entonces?
Deteniéndome, levanto mi rostro al cielo y doy gracias. No se rindió conmigo.
Tampoco mi reina. Entonces, ajustando mi corona, es decir, la corona del diablo, respondo:
–Vamos a buscar a mi chica.
Monica James pasó su juventud devorando las obras de
Anne Rice, William Shakespeare y Emily Dickinson.
Cuando no escribe, Monica está ocupada dirigiendo su
propio negocio, pero siempre encuentra un equilibrio
entre los dos. Le gusta escribir historias honestas,
sinceras y turbulentas, con la esperanza de dejar una
huella en sus lectores. Ella se inspira en la vida.
Es autora de éxitos de ventas en EE. UU., Australia,
Canadá, Francia, Alemania, Israel y Reino Unido.
Monica James reside en Melbourne, Australia, con su
maravillosa familia y su colección de animales. Está un
poco obsesionada con los gatos, los chucks y el brillo de
labios, y secretamente desea ser una ninja los fines de
semana.

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