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El Documento Conpes del gobierno del Presidente Ivan Duque Marquez: ¿Una opción valida para
enfrentar la recesión economica en Colombia?

[…] Ante esta situación, el Gobierno nacional diseñó y ejecutó un conjunto de medidas para la
contención de la transmisión del virus y la mitigación de los efectos sociales y económicos, con el
objetivo de proteger la vida y bienestar de los colombianos, principalmente los más vulnerables,
siguiendo recomendaciones basadas en la mejor evidencia científica de la Organización Mundial de
la Salud (OMS, 2020) y la mejor información y prácticas internacionales. El Documento CONPES
39991 presenta este conjunto de medidas de respuesta inicial. Aunque estos esfuerzos han sido
determinantes para mitigar los efectos de la pandemia, el país, al igual que el resto del mundo,
enfrenta una crisis económica y social sin precedentes en la historia reciente, reflejada
principalmente en la disminución del crecimiento económico, el aumento de la tasa de desempleo y
el aumento en índices de pobreza. En consecuencia, la Política para la Reactivación y el Crecimiento
Sostenible e Incluyente tiene por objetivo desarrollar capacidades en los hogares, el aparato
productivo el marco institucional y el desarrollo digital para que, en el corto plazo, el país pueda
retomar la ruta de desarrollo que estaba recorriendo cuando fue golpeado por el COVID-19 y que,
en el largo plazo, transite hacia un crecimiento más sostenible e incluyente que además tenga la
habilidad para responder adecuadamente a choques futuros de gran impacto. En este sentido, la
política propone en diferentes frentes acciones integrales, complementarias y sostenibles en el
tiempo, y presenta el plan de reactivación Nuevo Compromiso por el Futuro de Colombia propuesto
por el Gobierno para ser adelantado con la colaboración del sector privado en los próximos años. El
primer frente, hogares, propone acciones encaminadas a vacunar a la población y lograr inmunidad
al COVID-19 (incluye la adquisición, almacenamiento, distribución y administración de una vacuna
segura y eficaz atendiendo criterios de priorización que garanticen un acceso equitativo a toda la
población); a reducir el incremento de la pobreza y la vulnerabilidad económica de los hogares, y a
mitigar la desacumulación de capital humano que ha acentuado la pandemia. El segundo frente,
sector productivo, propone acciones para reforzar su capacidad para transitar hacia una producción
más sostenible y sofisticada, creando empleo e internacionalizándose. El tercer frente, marco
institucional, propone acciones para reforzar las 1 Disponible en
https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Conpes/Econ%C3%B3micos/3999.pdf. 4 capacidades
institucionales necesarias para responder efectivamente a un proceso de reactivación. El cuarto y
último frente, desarrollo digital, propone acciones para acelerar, complementar y fortalecer los
habilitadores digitales. Las acciones propuestas por la política, y consignadas en el plan de acción y
seguimiento (PAS) tendrán un horizonte de seis años empezando en 2021 y finalizando en 2026,
con una inversión total aproximada de 3.870.459 millones de pesos que provienen de los recursos
propios de las entidades del Gobierno nacional. Las acciones y componentes articulados en esta
política de reactivación son habilitantes y complementarias, a esta financiación se suma la gran
apuesta de inversiones del plan de reactivación Nuevo Compromiso por el Futuro de Colombia que
propone recursos para inversiones por más de 135 billones de pesos en los sectores de edificación
de vivienda, infraestructura, educación, petróleo e hidrocarburo, agropecuario, actividades
artísticas, administración pública y servicios profesionales, entre otros. La combinación de estas dos
fuentes de financiación busca lograr dos objetivos complementarios, el primero tener una agenda
de políticas de mediano y largo plazo para alcanzar una senda de crecimiento sostenible e
incluyente, mientras que la segunda busca principalmente inyectar los recursos de corto plazo que
compensen la contracción que produjeron los cierres derivados de la pandemia para volver a los
niveles de producción y empleo de inicios de 2020, e incluso mejorarlos. Ambos pilares de la
reactivación […] (Departamento Nacional de Planeación, presentación Documento Conpes 2021
´2023)
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Presentación

La actual crisis económica en Colombia tiene como soporte una situación hasta cierto punto
inédita. En el próximo pasado ya lo habìa advertido, como quiera que escribí varios artículos en
los cuales incursioné en la tipificación de la recesión económica mundial y, particularmente en
Colombia, a raíz de la extensión de la pandemia Covid19. Decía, en ese entonces, que se
estaba configurando un tipo de paro generalizado en el contexto de la estructura económica
mundial. Algo asì como percibir que el capitalismo tendencialmente como un modelo
económico que iría perdiendo su base fundamental; habida cuenta de una combinación entre la
pérdida de la capacidad de compra por parte de los consumidores y la parálisis de la
producción. Una afectación de mediana duración; en la cual la ortodoxia de la teoría económica
serìa socavada, al menos en lo que respecta a su razón de ser básica.

Como se verá màs adelante, propuse una interpretación que supone algo asì como un
“equilibrio” pernicioso a la luz de la relación entre el capital acumulado, con todas sus variables
incluidas y unas relaciones de producción inmersas en desajustes no previstas. Tanto como
entender que no nos encontramos ante una mera crisis cíclica normal en el proceso de
desarrollo capitalista. Por el contrario, se erige (la crisis) a partir de variables no conocidas
antes; al menos si se considera que la parálisis generalizada se habìa originado en la presencia
de un factor exógeno respecto al modo de producción como tal. Además, sin perder de vista
que las fracciones de clase en el poder estaban siendo impactadas de manera generalizada.
Obviamente, teniendo en consideración las diferenciaciones relacionadas con el tipo de
participación de cada una de ellas en el contexto de la producción, la comercialización y el
movimiento del capital financiero.

Ahora bien, es en este escenario en el cual el gobierno central presenta este documento y que,
a su vez, lo define como una opción (¿…única opción?) para la reactivación económica. De
entrada, considero que vivimos condiciones inéditas. De lo que se trata, entonces, es de ubicar
en su exacta dimensión no solo el contenido de la propuesta, sino también de su eficacia. Es
decir, dilucidar si la reactivación económica pasa por postular una opción que contextualiza la
crisis a partir del impacto de la pandemia. O si, por el contrario, se trata (la propuesta) de una
visión recortada del signifi8cado global de la crisis.

Desde mi interpretación, la crisis no es de ahora. Otra cosa es que se haya exacerbado en


consideración a las variables introducidas por la pandemia. Yo interpreto que las condiciones en
que se venìa desarrollando todo el proceso de producción, de distribución, de los agregados
monetarios y del crecimiento del PIB; exhibía las características propias de la crisis tendencial y
cíclica del modelo capitalista. Que, a manera de ejemplo, las líneas básicas de creación de
riqueza efectiva y de crecimiento real de la economía estaban siendo subsumidas por la
preeminencia del capital financiero especulativo. Además de un escenario de comercio
internacional habilitado, fundamentalmente, por los acuerdos bilaterales y multilaterales de libre
comercio.

El documento Conpes 2021-2023, no introduce nada diferente que la consolidación de líneas de


interpretación teóricas y prácticas proclives al modelo vigente de tiempo atrás. En donde la
presencia de sectores no fundamentales en la creación de riqueza en sí, son apenas mínimos
comparados con aquellos sectores que si bien es cierto podrían modificar al alza el crecimiento
del PIB; se enmarca en lo que se ha dado en llamar sectores de bienes y servicios
improductivos, al menos en el contexto de la ortodoxia del modelo capitalista.
3

Otro aspecto preponderante en la propuesta de reactivación económica tiene que ver con las
líneas de financiación del mismo. Todo parece indicar que se trata de un modelo anclado en las
expectativas de cupos de endeudamiento extraordinario, por parte del FMI, del BID y del Banco
Mundial. Es de anotar, además, que se presenta en plan en ejercicio simultáneo de dos
variables circunstanciales internas. Una tiene que ver una modificación en lo que corresponde al
llamado piso mínimo de ingresos y beneficios periódicos, ya presentado en la Ley 1955 de 2019
(Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022), reglamentado mediante el Decreto Reglamentario
1174 de 2020; lo que en realidad equivale a una reforma laboral con afectación indiscutida en
los ingresos constitutivos de salarios para los trabajadores y las trabajadoras.

Introducciòn.

Me parece conveniente empezar este análisis haciendo alusión a un tema que es fundamental
al momento de tratar de dilucidar el hilo conductor de nuestra constitución política en términos
de la característica emblemática del tipo de Estado que tenemos. A continuación, realizo una
aproximación a una teoría de Estado. Tomo como punto de comienzo algunas de las ideas
básicas al respecto.

Norberto Bobbio no pudo dilucidar nunca los alcances de algunas postulaciones acerca del Estado.
Mi aseveración relaciona el título de su obra (Estado Gobierno y Sociedad: Por una Teoría general
de la Politica). Tanto como entender que su premisa. En el lenguaje politico actual la expresión
“Sociedad Civil” es conocida generalmente como uno de los términos de la gran dicotomía Sociedad
Civil/Estado. Lo que quiere decir que no se puede determinar su significado y delimitar su extensión
màs que referirlo y delimitarlo al mismo tiempo que el término Estado”.. No logra ser demostrada
en toda la extensión. Comoquiera que desenvuelve opciones que no conducen a la precisión
requerida.

[…] Al ser el derecho un ordenamiento de relaciones sociales, la gran dicotomía público/privado se duplica
primeramente en la distinción de dos tipos de relaciones sociales: entre iguales y entre desiguales. El
Estado, y cualquiera otra sociedad organizada donde hay una esfera pública, no importa si es total o
parcial, está caracterizado por relaciones de subordinación entre gobernantes y gobernados, esto es, entre
detentadores del poder de mandar y destinatarios del deber de obedecer, que son relaciones entre
desiguales; la sociedad natural como fue descrita por los iusnaturalistas, o bien la sociedad de mercado en
la idealización de los economistas clásicos, en cuanto son tomadas normalmente como modelos de una
esfera privada contrapuesta a la esfera pública, están caracterizadas por relaciones entre iguales o de
coordinación. La distinción entre sociedad de iguales o sociedad de desiguales no es menos clásica que la
distinción entre esfera privada y esfera pública. Recuérdese a Vico: “Omnis societas omnino dúplex,
inaequalis et aequalis” [1720, cap. Lx]. Entre las primeras están, la familia, el Estado, la sociedad entre Dios
y los hombres; entre las segundas tenemos la sociedad de hermanos, parientes, amigos, ciudadanos,
huéspedes, enemigos.

[…] Los ejemplos anteriores permiten observar que las dos dicotomías público/privado y sociedad de
iguales/sociedad de desiguales no se sobreponen totalmente: la familia pertenece convencional_ mente a
la esfera privada opuesta a la esfera pública, o mejor dicho, es ubicada en la esfera privada allí donde por
encima de ella se encuentra una Organización más compleja, como la ciudad (en el sentido aristotélico de
la palabra) o el Estado (en el sentido de los escritores políticos modernos); pero con respecto a la
diferencia de las dos sociedades es una sociedad de desiguales, porque en la pertenencia convencional de
la familia a la esfera privada está la prueba de que el derecho público europeo que acompaña la
formación del Estado constitucional moderno ha considerado privadas las concepciones patriarcales,
paternalistas o despóticas del poder soberano, que asemejan el Estado a una familia en grande o
4

atribuyen al soberano los mismos poderes del patriarca, el padre, el amo; señores con diversos títulos o
con diferente dominio en la sociedad familiar… […] Con el nacimiento de la economía política, de la que
proviene la diferenciación entre relaciones económicas y relaciones políticas, entendidas las relaciones
económicas como relaciones fundamentalmente entre desiguales a causa de la división del trabajo, pero
formalmente iguales en el mercado, la dicotomía público/privado aparece bajo la forma de distinción
entre sociedad política (o de desiguales) y sociedad económica (o de iguales), o desde el punto de vista del
sujeto[…]” (Versión digital Fondo de Cultura Económica duodécima reimpresión, 2006, referencia a Las
Dicotomías).

Siendo asì, entonces, no podría (yo) expresar mi visión de Estado, en comparación con los postulados de
Norberto Bobbio. Desde mi interpretación, la respuesta tiene que ser de màs amplio espectro. Por lo
mismo que no se avizora (en Bobbio) una posición clara. Algo asì como entender que sus dicotomías
Sociedad Civil-Estado se extienden en todo el texto, sin una expresión inequívoca respecto a si el Estado,
como figura que deviene en poder político y control, se encuentra en crisis tendencial real.

El escenario es el Estado, en lo que este tiene de unificador de voluntades. Algo así como
culminación de un proceso, en el cual el interés individual se entiende en sumisión a los intereses
colectivos. Es decir supone aceptación de ese hilo conductor. En lo que sigue expongo mi análisis a
partir de un texto que, en mi opinión, es mucho màs trascendente, comparado con el texto de
Norberto Bobbio.

El profesor Younes en su texto Prospectividad del Estado Social de Derecho (edición


Universidad Autónoma de Colombia, 2005) convoca a una reflexión en torno al significado que
adquiere la figura del Estado Social de Derecho. Da por entendido la aceptación de una tipología
inherente a la noción del Estado. Su énfasis, en ese contexto, tiene que ver con período histórico. O
mejor: un estadio o momento en el desarrollo del concepto y aplicación del Estado como sujeto
colectivo concreto. Queda claro, en esta línea de interpretación (la del autor), la asunción de una
opción teórica y práctica como sustento del análisis.

Siendo el escenario, la universalidad del concepto de Estado; precisa su nivel de intervención en el


sustento teórico y práctico del modelo intervencionista. Un relato o interpretación que se
desenvuelve soportado en prerrequisitos indispensables. Esto es, a manera de explicación, la
referencia implícita en cuanto al bagaje teórico del modelo keynesiano. En donde el rol
intervencionista del Estado, suscita tendencias en lo que a modelos de Estado precisos se refiere
Pero, al mismo tiempo, concita reflexiones, como quiera que la dinámica histórica remite a
establecer referentes. Por los mismo que el proceso de evolución y de consolidación del Estado,
como figura y como icono del equilibrio;

Es un reto no solo interesante, sino también necesario. Habida cuenta de la aparición de


interpretaciones disímiles, emparentadas con el curso no lineal de las relaciones inherentes al modo
de producción capitalista.

El autor recurre a una metodología que incluye diversos referentes. Como proceso que conlleva a
proponer diferentes confrontaciones; en donde la simulación de confrontaciones está dada por la
noción de Estado y por la concreción del mismo. No como utopía irrealizable; sino como concreción
en la cual el rol asumido por los sujetos vinculados al Estado, definen una perspectiva no
homogénea.
5

Siendo el objeto particular del análisis, el Estado Social de Derecho, propone un recorrido teórico en
un momento en el cual, diferentes teorías asociadas al mercado como referente básico y la teoría
de la globalización como soporte, desemboca en corrientes y tendencias que, cada vez más, tratan
de desestabilizar la noción de solidaridad y redistribución de los acumulados económicos (riquezas).
Proponiendo elementos reguladores que, de por sí, contarían la noción de Estado Benefactor.

En esa dimensión, el autor, asume retos. Por cuanto no pretende una defensa ortodoxa de la figura
del Estado Social de Derecho. Por el contrario, introduce reflexiones en las cuales se reconocen los
errores de interpretación y de aplicación de la teoría del Estado Social de Derecho.

Asuntos como la ineficiencia de las entidades estatales, la indisciplina individual y colectiva en


términos de la recepción de los beneficios y su aplicación en lo cotidiano. La intervención del Estado
como ejercicio de políticas públicas al garete. Como obsesión acrítica, en reemplazo de exigencias
vinculadas con la calidad y la eficiencia en la gestión.

Es un escrito en el cual se desvirtúa la aseveración vinculada con la incompatibilidad entre un


ejercicio o gestión en los cuales el beneficio colectivo sea predominante, y la iniciativa privada, a
partir de la concreción de actividades económicas ajustadas al modelo capitalista clásico y en
donde el Estado ejerza como regulador imperativo.

Esto último es lo que sirve para titular el escrito. Aquí, prospectividad, es sinónimo de avance en
procura de asimilar los cambios en el quehacer económico y social. Es, si se quiere, un ejercicio
teórico que propone alternativas de solución a las aparentes o reales incompatibilidades entre
(como quedó dicho arriba) el modelo clásico, con sus ajustes necesarios según el desarrollo del
modo de producción, incluida una opción de macroeconomía asociada a las perspectivas de
crecimiento, de acumulación y redistribución, de conformidad con los principios reguladores,
establecidos por el mercado. Y, un concepto de intervención estatal dinámica, coherente, en el cual
la redistribución del ingreso esté garantizada por la acción del Estado. En una figura, amanera de
ejemplo, que no se subsume en contradicciones entre los modelos. Por el contrario, el escrito,
incluye una noción teórica en la cual el “ El Estado Social no sólo debe ser entendido en términos
de contenido sino del proceso productor de soluciones político sociales, superando la asfixia
impuesta por las reglas y los imprescindible, encarnando la complejidad de un modo no
simplificador…”1

Así las cosas, el profesor Simón Younes Jerez, nos presente una interpretación asertiva del modelo
de Estado Social de Derecho. Combinando escenarios y entornos. Es decir, haciendo un recorrido
que nos otorga expresiones precisas. Sin detenerse en el tiempo. Sin condicionar al lector, en
cuanto le presenta opciones relevantes, vinculadas con el tránsito histórico de la figura del Estado.
Haciendo énfasis en la interacción entre los diferentes actores en la sociedad. Sujetos individuales y
colectivos partícipes del proceso.”…El mejor análisis prospectivo del Estado Social de Derecho, tiene
que tener una óptica una óptica que supere las falsas polarizaciones, evitando la mitificación
ideológica del Estado o la Sociedad (civil) y contemplar los diferentes ámbitos de realidades sociales
como fragmentadas e interdependientes, cuyas fronteras no son nítidas y cuyos condicionamientos
son múltiples. Como afirma algún pensador francés, el nuevo modelo de Estado Social, el nuevo
contrato social, tal vez brote únicamente cuando se reúnan las condiciones para su elaboración...” 2

“…La presencia pública basada en los principios de solidaridad y redistribución sólo sostenibles a
través de un Estado Social, puede y debe ser capaz de adaptarse a nuevas circunstancias sin
desdibujar su esencia, esto es con un pluralismo que da cabida al llamado tercer sector que

1
Tomado del texto, página 231
2
Ibíd., página 230
6

constituye la vanguardia de la sociedad del bienestar y que está formado por organizaciones y
asociaciones que fomentan las relaciones secundarias a través de medios pro sociales como la
solidaridad…” 3

El hecho de convocar a los diferentes estamentos de la sociedad, para que participen en ese
proceso de transformación del concepto de Estado de Bienestar; sin que esto conlleve una
modificación de los principios que lo soportan. Constituye, de por sí, una propuesta creativa.

“…Cuando el Estado Social de Derecho parece haber alcanzado el techo, toca decir que la sociedad
debe asumir más responsabilidades, debe ser más activa y debe participar más en los problemas
que le afecten. Se trata de que la sociedad civil sea también responsable del futuro bienestar de los
ciudadanos, junto al Estado y al mercado…”4

Para decirlo en términos del proceso vinculado con el desarrollo económico y social; el autor, asume
un hilo conductor práctico. Pero soportado en una visión de futuro, anclada en sólidos
conocimientos teórico; como quiera que expresa: ”…El Estado Social es un conjunto de instituciones
cruciales para paliar los efectos sociales de la crisis e integrador de las quiebras sociales. El Estado
Social de Derecho ha mantenido, en todos los países que ejercitan el modelo, la cobertura, pero sin
la garantía de una protección suficiente. Hay que anotar que dicho estado está afrontando un
proceso de reorientación teórico-ideológica, ante la emergencia de nuevas necesidades sociales y
nuevas formas de producción de bienestar...”5

Lo anterior, traduce que no se trata (en lo que respecta al Estado Social de Derecho), de ejercer
una posición ortodoxa irrelevante. Es más bien una acotación dinámica. Que involucra una noción
de lo social, en la cual los y las sujetos, se involucran en el proceso. A partir de nuevas
interpretaciones a manera de exigencia de los nuevos hechos.

[…] Se destaca también que el Estado Social de Derecho ha tenido que adaptarse a nuevas
realidades socioeconómicas, como la emergencia de nuevas necesidades sociales, como
consecuencia del envejecimiento de la población, pérdida del peso asistencial de la familia,
expansión del divorcio y diversificación de los núcleos familiares y no familiares de convivencia…” 6

El escrito aparece, pues, como evidencia social, política y económica, en lo que respecta a la
evolución del concepto y de la aplicación del Estado Social de Derecho. Aún, siendo un hecho la
confrontación derivada de expresiones como la globalización económica y política, el escrito exhibe
posiciones en búsqueda de un equilibrio; entre las opciones de Estado Social de Derecho y el
concepto que avala el mercado como referente único y fundamental.

Mi postulación, entonces, refiere una opción de interpretación que trasciende la posición exhibida
por Norberto Bobbio (Estado, Gobierno y Sociedad: Por una Teoría General de la Política).
Esto traduce que, ni tendencialmente, ni en lo inmediato la figura del Estado se pueda tipificar
como si estuviese en crisis. Lo que pasa es que ha tenido (El Estado) modificaciones respecto a su
estructura inicial. Asì como también, en lo que refiere a los pulsos políticos que lo atraviesan
transversalmente. Precisamente a partir de acciones de, La sociedad civil. Que, para mí, no
tiene el mismo sentido que le atribuye Bobbio. Entonces, en plena fidelización de mi
posición, no existe tal dicotomía. Por el contrario, es algo asì como dos conceptos y dos
figura que se requieren una a la otra; por la vìa de expresiones relacionales que
exhiben contradicciones. Pero que, en fin de cuentas, se necesitan una a la otra. Sin
3
Ibíd., páginas 191-192
4
Ibíd., página 192
5
Ibid., página 194
6
Ibid., páginas 194-195
7

una Sociedad Civil activa en términos políticos; no se conciben las transformaciones del
Estado, para enfrentar crisis y la absorción de nuevos requerimientos.

Los Órganos de Control Constitucional.

En el contexto anterior se recrea el entendido de poder politico y de Estado, como insumos que
permiten la concreción del ejercicio gubernativo propiamente dicho. Es decir, un contexto que
permite la utilización de instrumentos de poder y de gobierno; de tal manera que sea posible el
desarrollo, en general, de la opción moderna de Estado. Y, dentro de èl, unos determinados
regímenes políticos y económicos. Pero, al mismo tiempo todo el acervo cultura acumulado.
Además de la práctica efectiva de las libertades y de la aplicación de mecanismos necesarios para lo
que podríamos llamar el imperio de las ideologías.

Lo anterior, nos lleva a plantearnos un interrogante apenas obvio:… ¿Los Organismos de Control
Constitucional en cada país, se constituyen en instrumentos de supra poder?. Yo creo
que la respuesta tendría que estar dada a partir de la claridad necesaria de sus alcances.

Quiero decir, con lo anterior, que los órganos de control constitucional, ejercen como
instrumento de control; pero con un referente básico fundamental: las Constituciones. Es decir que
no les està dado el ejercicio de sus funciones, desde una posición de poder, màs allá del entendido
de defensa de la Constitución en cada país. Es algo asì como entender que no podrían constituirse
en órganos de reemplazo del poder politico ejercido por los mandatarios ejecutivos y del poder
legislativo como tal. Inclusive, desde mi interpretación, no podrían llegar a subsumir todo el poder
judicial.

Siendo asì, entonces, sin bien es cierto que los Tribunales Constitucionales, deben ejercer como
garantes de la norma suprema constitucional; no es menos cierto que no pueden llegar a
constituirse en el Poder En Sí. El Estado existe y debe seguir existiendo, como sumatoria
de poderes en equilibrio. En el cual el Poder Ejecutivo, el Poder Ejecutivo y el Poder
Judicial (entendiendo que existen variables asociadas a este concepto, que definen
particularidades, como es el caso del Régimen Parlamentario).

“…A partir de esta teoría, según el jurista, la burguesía liberal derivó las garantías
de legalidad, seguridad jurídica y control judicial para el ejercicio legítimo del poder.
Las consecuencias que se desprenden de la técnica de la distinción de poderes son, en
primer lugar, que sólo por ley se puedan realizar injerencias en la esfera de libertad
del individuo; en segundo lugar, que todas las manifestaciones del poder del Estado,
incluso la legislación y el gobierno, quepa reducirlas a un previo funcionamiento
calculable, según normas fijadas de antemano; y finalmente, que el ejercicio legítimo
del poder esté controlado por jueces independientes.

El ideal pleno del Estado burgués de Derecho culmina así en la judi-cialización de


toda la vida del Estado, que se convierte en un «Estado de Justicia», en el que para
cualquier litigio, ya sea entre autoridades, o entre autoridades y particulares, o entre
particulares, existe un procedimiento judi-cial que lo resuelve. Pero, a este ideal de la
burguesía liberal, nuestro autor le reprochará que dicha construcción olvida que para
que pueda darse el Estado de Derecho es presupuesto necesario que tengan vigor y
que sean obedecidas las normas que apliquen los órganos judiciales, lo que no
depende de que exista una Constitución que consagre el principio de división de
poderes, sino de que el poder estatal no se encuentre apresado en una red de
competencias. La división de poderes no tiene por qué quedar por encima de toda
reforma o revisión de la Constitución (31). Por encima de la Constitución lo que el
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jurista colocará, como veremos, será un soberano que la protege sin sujeción a límite
alguno…” (Citado por Jiménez S., Carmelo en su ensayo sobre “El Poder Judicial y La
Defensa de la Constitución, de Carl Schmitt).

Entonces reitero en el hecho relacionado con la confrontación de poderes. Insisto en que,


cualquiera sea el nombre adjudicado al órgano de control constitucional, este, d por sì, no puede
constituirse en poder, suplantando las instancias políticas y jurídicas que ejercen como gobierno,
en el contexto del Estado.

Otra cosa es el entendido de gobernabilidad. Es decir, las condiciones en las cuales se desenvuelve
los distintos poderes. Ya he afirmado que el Estado no es otra cosa que el punto de equilibrio
político, económico y cultural, entre el sujeto individual en si mismo. El sujeto colectivo (…el
pueblo) y los detentadores del poder: Es decir aquellos que constituyen los beneficiarios
fundamentales del modelo económico capitalista. Ahora bien, este punto de equilibrio, o mejor
sería decir el Estado, existe en la medida en que existes instrumentos de coerción que lo
sustentan. Uno de esos instrumentos de coerción son las Constituciones en sí. Habida cuenta que
esta (las Constituciones), no son otra cosa que el resumen de todo el proceso de desarrollo de
leyes y de expresiones de dominio que se han prolongado en el tiempo. Obviamente, no de una
manera lineal. Por el contrario, a través de sucesivos momentos que han incluido e incluyen
revoluciones políticas y económicas.

Los Órganos de Control Constitucional y las Reformas Constitucionales (¿…será, otra


vez en Colombia, para prolongar el mandato de Iván Duque Márquez?)

Las Constituciones no son instrumentos jurídicos-normativos perennes. El mismo desarrollo de los


acontecimientos políticos, económicos, culturales en un determinado Estado, conllevan nuevas
opciones y nuevos retos. Nuevas realidades. De por si, esto conlleva a la postulación de nuevos
insumos normativos para enfrentar las necesidades y requerimientos propios de esas nuevas
realidades. Supone, en consecuencia, la necesidad de modificaciones en las Constituciones.

Incursiono, por esta vìa, en lo que se conoce como las reformas constitucionales. Desde mi
interpretación, estas reformas se pueden realizar por vías diferentes. Siendo cierto que, de todas
maneras, suponen un reacomodo en el contexto fundamental normativo de los Estados. Entonces,
los órganos de control Constitucional, se ven abocados a reconocer esas nuevas realidades. Y
a disponer todo su concurso en ese mismo proceso reformatorio. Claro que, por la misma razón
que las reformas pueden darse de diferentes maneras y por diferentes medios, pueden surgir
contradicciones en el desarrollo de ese proceso.

(…) Y lo que màs duele del anterior episodio es el inútil sacrificio que el liberalismo hizo de mucho
(sic) de sus principio para crear, como logrolo (sic), las condiciones políticas que requería la
reelección de López. Este retorno a la Presidencia, es cierto, pero solo a borrar gran parte de la
obra progresista que realizó en el periodo 1934-1938 y a preparar la caída, en 1946, del partido
liberal. No valió la pena, en verdad, violar la Constitución al suspender las sesiones de las
Asambleas para reelegir a López, si con ello sólo se consiguió el triste resultado de graves
rectificaciones ideológicas e inexcusables errores políticos y morales…”(Angulo B., Jaime “Mi
Encuentro Con la Constitución, Ed. P&J, primera edición, marzo de 1985, página 61)

Al producirse las reformas Constitucionales, se desemboca en un nuevo equilibrio entre el


poder ejecutivo, legislativo y judicial (insistiendo, como lo dije arriba, en la necesidad de
interpretar esta aseveración, a la luz de las condiciones concretas y de regímenes concretos en
cada paìs. Bien en términos del régimen parlamentario, o presidencialista, o de mixturas que, de
hecho, se presentan en los diferentes Estados).

En el caso concreto e Colombia, las modificaciones al texto Constitucional, se producen mediante


la figura de actos legislativos tramitados en el Congreso de la República. La Honorable
Corte Constitucional (Órgano de Control Constitucional en Colombia), conocerá del hecho, por la
vìa del control constitucionales vigente y que define conocimiento por vicios de trámite y de
fondo.
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Veamos: respecto al Acto Legislativo 01 de 2017, en la Sentencia C-674-17, la Honorable Corte


Constitucional, expresa:

Con respecto al esquema de gobierno y administración de la Jurisdicción Especial para la Paz,


aunque el constituyente se encontraba habilitado para crear una instancia jurisdiccional separada
orgánicamente de la Rama Judicial, así como para dotarla de autonomía administrativa,
presupuestal y técnica, no lo está para suprimir la lógica fundamental y los principios esenciales con
arreglo a los cuales se organizó el aparato jurisdiccional, y en general, la institucionalidad estatal.
Por este motivo, aunque resulta constitucionalmente admisible que la Jurisdicción Especial para la
Paz no se encuentre insertada dentro de la Rama Judicial, que por tanto el gobierno y
administración de la misma no quede radicado en el Consejo Superior de la Judicatura sino en
instancias endógenas a la propia JEP; este nuevo esquema debe preservar el autogobierno judicial
como garantía de independencia en el ejercicio de la jurisdicción.

Estado corporativo

“…Forma fascista de la dictadura burguesa, la más reaccionaria, surgida después de la Primera Guerra Mundial, ya en el
período de la crisis general del capitalismo. Particularidades fundamentales del Estado corporativo: se liquidan las
organizaciones de la clase obrera y la población se distribuye, obligatoriamente, por corporaciones (por ejemplo, las de
capitalistas, obreros y empleados); se liquida el órgano electivo, el parlamento, y se sustituye por una “representación de
corporaciones”; el resultado es que se priva a los trabajadores de todo derecho y se les condena a la cruel explotación de los
monopolios con el concurso de las corporaciones. Italia y Portugal fascistas fueron declarados Estados corporativos. El
objetivo principal del Estado corporativo estriba en encubrir la dictadura del capital monopolista y conferir al Estado fascista
la apariencia de una “colaboración de clases”, de una “armonía de intereses” en el marco de las corporaciones …” (Tomado
página web Revolución de octubre-Diccionario filosófico).

En la ceremonia de clausura de la Asamblea de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), el


presidente de la Republica presentó lo que habrá de ser su hilo conductor en términos de la política
económica y social con miras a superar la crisis generalizada en tiempos de la pandemia COVIT-19.
El énfasis estará centrado en la intervención de su gobierno. Algo asì como una política de Estado al
rescate de las empresas en el contexto de la crisis mundial del capitalismo. Líneas de crédito con
cargo los recursos del país. Con acotación de la posible intervención del Banco de la República en
este proceso. Aunada a la solicitud de créditos externos a manera de crecimiento de la deuda
externa. El contexto incluye propósitos gubernamentales con proyectos de ley que incluirían una
reforma laboral que, a su vez, incluiría un tipo de flexibilización en lo que respecta a contratos de
trabajo; la contratación laboral por horas. Conllevaría a impacto en derechos de seguridad social en
salud y pensiones. Una precarización aún mayor que la que estamos viviendo. La recuperación
empresarial aupada por el ejecutivo y el legislativo. Una vìa de doble beneficio. De un lado la línea
de créditos blandos. La otra, disminución de las garantías laborales en lo concerniente a derechos
adquiridos. Ya, el día 29 de agosto se anunció, por parte del ejecutivo un préstamo de trescientos
cuarenta y dos millones de dólares (US 342.000.000) para el rescate de la empresa Avianca.

Estamos en la danza de los favores. A los partidos políticos que votaron por Margarita Cabello
Blanco para alcanzar la Procuraduría General de La Nación; ya tendrán su recompensa en lo que
respecta a quien ha de ser el próximo integrante de la Corte Constitucional.

El correlato de la política gubernamental de salvamento de los industriales, tendrá que ver con una
posición como la expresada por Bruce Mac Master (presidente de la Andi): ”…la oposición política, en
el legislativo, en contra del gobierno del señor presidente Iván Duque Márquez se han convertido en punta de
lanza en contravía del progreso. Son desestabilizadores…” (Parte del discurso de clausura Asamblea de la
Andi, viernes 28 de agosto de 2020 Noticiero Caracol Televisión). Queda claro que la oposición política de
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la que habla el señor Bruce Mac Master son: Polo Democrático; Alianza Verde; Progresismo y el
grupo liderado por Aida Yolanda Avella Esquivel (Unión Patriótica) Esto coincide con el texto de una
cartilla que se entregó a estudiantes de un diplomado realizado por la Escuela de Administración
Pública (ESAP).

Es un hecho, entonces, que estamos frente al modelo de Estado Corporativo; que es el nervio de
la opción política fascista.

El presidente Iván Duque Márquez ha mostrado una incapacidad asombrosa para hacerse a un
perfil propio y sólido. Bien fuera en lo politico, o en lo social y económico. O, simplemente así fuera
como sujeto de conocimiento de una profesión y su aplicación trascendente. Se hizo, en lo enjuto
que es, a puro pulso y a la sombra de su mentor. Siendo éste (Álvaro Uribe Vélez) de una escuela
política, social y económica. En el frío acerado temple de la teoría económica de acervo pernicioso.
Una escuela de “no creativos”. De teoría asimilada a la caterva psicópata del economicismo
asociado al maltusianismo. Sin saberlo, por lo mismo que él nunca ha sido cierto en términos de la
profesión de fe que lo acompaña. Algo asì como ser partícipe inconsciente de los postulados del
Club de la Economía Política (1821) de la triada Thomas Robert Malthus, David Ricardo y James
Mill. Y que, por vìa del ocio como método de especulación en lo que hace con la teoría económica,
derivaría en la opción de la teoría especulativa y que, a su vez, derivaría en la escuela del
capitalismo financiero como horizonte arquetípico de una sección de la burguesía por fuera de la
economía real productiva. Màs centrada en ejercer control a partir de la riqueza asociada a todos
los recursos impropios del mercado bancario e interbancario. Una opción achatada. Que recurre a lo
artificioso. Que opera con modelos económicos, en el concierto de la incertidumbre productiva.
Ejerciendo como promotores de pautaciòn y comportamientos políticos gubernamentales; de
perspectiva parecida al quietismo o molinosismo como figura ideológica que retrata el escenario
social y politico en el cual, tendencialmente, es el conservadurismo económico la opción que
permite entronizar, en profundidad de la ortodoxia de la economía política burda. Que incita a la
promoción de recursos y de beneficios en un solo sentido. A la manera que cuestionó Jean Charles-
Leonard Simón de Sismondi (Ginebra 1773, Id., 1842). Fundamentalmente en sus textos “Nuevos
Principios de Economía Política” y “De la Riqueza Comercial”. Así, éste (Sismondi) haya sido
cuestionado, en parte, por Rosa Luxemburgo (Zamosc. Polonia, 1871; Berlín, Alemania 1919) A lo
que apunto es al señalamiento que ubica al patriarca Uribe Vélez, en el centro de la teoría viciosa
que considera que, en el entramado contextual capitalista, ha lugar solo a la apología del capital y
de sus beneficiarios, en su aplicación neo liberal. Este tipo de visión teórica y práctica es la que
permite enhebrar la actividad gubernamental ejecutiva, legislativa y judicial en términos de
considerar siempre inviable una opción de amplio reconocimiento de beneficios, en el espectro de la
relación trabajadores(as) y patronos. Siendo asì, entonces, es apenas lógico que su talante (el de
Uribe Vélez) daría cuenta de sus proyectos de ley como senador, que se convertiría en Ley 50 de
1990; Ley 100 de 1993; del manejo, desde el ejecutivo, de opciones que ampliarían las excepciones
para el pago de horas extras; de la ampliación de la edad de jubilación para hombres y mujeres, de
la eliminación de la mesada catorce; etc. Anotando, de paso, que, en esto, contarìa con su otro
pupilo Juan Manuel Santos Calderón.

Entonces, ahora, en este tiempo corrido. En el cual vuelve y juega la figura de Dictadura Civil. De
este gobierno, emparentado teóricamente con la figura fascista de Estado Corporativo. La recesión
fraguada (bien fuera, por premura al decretare paro productivo, o por la ausencia de concertación.
O por una interacción de ambas) desde la Mesa de Trabajo del Consejo de Ministros (Para la
primera y segunda declaratoria de emergencia social, económica y ambiental-decretos 417 de 2020
y Decreto 637 de 2020); se deja entrever una reforma laboral. Ya no serìa, como de hecho no lo
fuera, la concertación para el confinamiento. Ahora se trataría de retomar el hilo conductor que
estaba dentro de la hoja de ruta del gobierno. De su visión programática. De la afinidad con la
escuela de su tutor. Lo del punto de quiebre asociado a la pandemia; será mero referente acucioso.
Que delimitará tiempo de comienzo y de punto final. Lo que cuenta. Y asì será entendido en la
dinámica propia del proceso. Una transición inadvertida. Lo dicho, siendo ministra de Trabajo, por
Alicia Arango Olmos. Lo dicho, ahora, por Sandra Forero, presidenta del Consejo Gremial Nacional.
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“…hay que bajarle a los beneficios de trabajadores y trabajadoras….”El agregado, ahora, serìa “…el
confinamiento, ha traído como consecuencia una recesión económica y social sin precedentes…”.
Siendo, como en realidad fuera esto cierto. El asunto es otro. Lo de la recesión forzada, inédita se
pudo haber tratado de minimizar si hubiera procedido la concertación entre gobierno nacional,
trabajadores, trabajadoras y empresarios. Pero en lo que està hecho, como daño colateral. Me
permito volver al punto de comienzo afín, necesario: entre otras cosas, la pandemia, no estaría ni
de un lado ni del otro. Al menos para lo circunstancial. (…otra cosa es el análisis de lo
trascendental. De lo que estaría en el origen de la “cosa en sí”. Ver, al respecto, mi escrito “Lejos
de Ti”). Quiero decir, un tanto en el oportunismo benévolo, COVID-19 no lo inventaron los
trabajadores y trabajadoras. Es tan ajeno a la burguesía como clase: como a los obreros y las
obreras. Luego, si fuera el caso, habría que decir que, como caso asimilado a lo fortuito, tendría
que ser entendido y asumido como “opción no construida ni por patronos ni por los sindicatos.

De lo que se trata, ahora, es de entender que ya estaría al descubierto las pretensiones de la


Dictadura Civil al mando, hoy por hoy, en Colombia. Y del Frente Burgués. Lo del contexto (lo
programático ideológico de Centro Democrático) y lo de ahora (con el prurito de la pandemia). Van
es por todo. Tal vez no de la manera grosera propuesta por Germán Vargas Lleras, en el sentido de
eliminar derechos de trabajadores y trabajadoras. Pero si en la utilización del verbo de moda:
“Flexibilizar”. Sin lugar a tapujos que decantan la pernicia. Flexibilizar, aquí en la reforma laboral en
ciernes; no serìa otra cosa que el desvertebramiento de la razón de ser originaria de los derechos.
Para Sandra Forero, “…la reforma es absolutamente necesaria. De no darse asì, las empresas
desaparecerían y, con ellas, el trabajo…” Es decir volvemos a aquello ya enunciado y analizado: Es
que es lo puntual transitorio de la pandemia como originaria de la crisis circunstancial; avalando la
propuesta de una reforma laboral que, en sí, es de la cuerda, de la lógica de lo programático en
Centro Democrático. Como en definición plausible de simbiosis: “…Relación de ayuda o apoyo
mutuo que se establece entre dos personas o entidades; especialmente cuando trabajan o realizan
algo en común…” Sien, en sí, la reforma laboral, una apuesta que convoca a la Dictadura Civil y al
Frente Burgués. De paso, decir que no habría concertación con trabajadores y trabajadoras. Y no
podría haberla, a partir del horizonte propuesto por los “simbiontes”. De mi parte, ya he hecho
referencia al caso de las pequeñas, micro y medianas empresas. Fundamentalmente en, vuelve y
juega, en tiempos de la pandemia. Por lo mismo digo, ahora, suscita la opción propia de estos
modelos en el contexto de la economía capitalista. Son algo asì como, en opción interpretativa del
regreso y el comienzo. Diría: asì nacieron casi todas las empresas; antes de ser grandes empresas.
No siendo caricaturización insolente del proceso. De lo que se trata es del regreso. Por lo mismo
que capitalismo incipiente. Pero capitalismo en sí. El análisis tendría que ser situado, en contexto, a
partir del capitalismo monopólico o de grandes trust, O de capitalismo sectorial en caracterización
parecida a la del desarrollo desigual y combinado de Samir Amín. O, simplemente, asociado a un
entendido de amplio espectro de maquilas y/o de lo extendido en la doctrina económica del
“Milagro Japonés”.. O del “Modelo Vietnamita”. Lo que quiero enfatizar, ahora, es que el problema
es mucho màs complejo que el presentado por la presidenta del Consejo Gremial Nacional, Sandra
Forero.

Cabría una pregunta básica. En tiempo de la Dictadura Civil. ¿La reforma laboral, se haría al amparo
de la emergencia social, económica y ambiental?. La del Decreto 637 de mayo de 2020. Tal parece
que asì será. Ahí està lo grave de la situación. Por la manera que han sido expresadas las
motivaciones; tendría (la reforma) como amparo esa normatividad, derivada de la aplicación del
artículo 215 de la Constitución Política de Colombia.

Tratando de hilvanar el entendido de Estado en las condiciones que estamos viviendo, me parece
conveniente la referencia a lo que supone la opción relacionada con el Estado Social de Derecho. Lo
que se aplica en Colombia por parte de Iván Duque Márquez supone una desviación trascendental.
Lo digo, fundamentalmente, por el contenido de las decisiones. No son otra cosa que un énfasis en
la incapacidad para entender el proceso que involucra la razón de ser del humanismo integral. Y no
es que pretenda una opción idealista de la razón de ser del Estado. Es, màs bien, la postulación de
un contexto que, necesariamente, conlleva a la casuística fundamentada en lo que somos como
sujetos. Queda claro que no pretendo una mirada desligada de lo que sucede, hoy por hoy, en el
universo social, politico y económico.
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Y es que, la cuarentena, nos ha situado en unas condiciones no vividas antes. Pero que, en razón al
proceso originado con la expansión de la pandemia de la COVID-19, pudieran haber sido
previsibles. Y, por lo tanto, tendrían que haber sido manejados de manera diferente. O, por lo
menos en una línea de actuación que minimizara las consecuencias calamitosas. Y, aquí, cabe la
expresión en el sentido que no por el hecho de que los intereses colectivos priman sobre los
individuales, tendría que haber sido manejados de esta manera, Nos es lícito volver a la expresión
primera en lo que comprende el concepto de Estado Social de Derecho. El deterioro de este
concepto se ha venido entrelazando a partir de sucesivas manifestaciones en términos del ser en sí.
Tratando de regatear conceptos en relación con el principio de la lógica hegeliana y su continuidad;
como señalando que, cada expresión del ser lo es por si misma independientemente de la
conjugación en un entendido concreto del mismo ser. Estaríamos, entonces, en presencia del
sentido literal que adquiere, en ese contexto, el significado de la condición ideal como principio
básico. Es decir, literalmente, el Estado como expresión suprema de las manifestaciones del ser en
la sucesión de hechos individuales que, en determinados momentos, se subsumen en el contenido
básico racional. Como si, a la manera kantiana, adujéramos que tal expresión no podría ser
cuantificada a partir de los individuos independientes uno del otro. Es màs bien un horizonte que
contiene la fijación de objetivos y principios acordes con el contexto social específico.

Si lo que, hoy por hoy, es presentado como Estado Social de Derecho en mente y acción del
presidente y sus asesores, estaríamos en condiciones deprimidas de lo que es, en sentido
estrictamente filosófico, pero no irreal. Es decir que se ha distorsionado su principio básico, en
cuanto que la vicisitudes cotidianas, no podrían entenderse como insumos incompletos o
desvertebrados. Si así lo hiciéramos, estaríamos destacando que el sujeto presidente se abroga el
derecho a inhibir ese principio fundamental, para, en su lugar, potenciar decisiones al garete,
inconexas, absurdas.

Las decisiones, entonces, parecieran un articulado confuso y arbitrario de acciones constitutivas, en


sí, de un universo de expresiones que no garantizan la coherencia lógica, a partir del entendido
constitucional de Estado Social de Derecho. Mi interpretación es, obviamente, absolutamente
diferente. Por lo mismo que yo concibo la actualidad en términos institucionales de derecho propio
consolidado y constitucional, en términos de la casuística del derecho como ciencia que deviene en
expresiones válidas para cada momento histórico o para cada periodo del desarrollo de las ciencias
sociales. Y, en esa misma perspectiva, infiero que las decisiones ancladas al Decreto 417 de 2020,
tendrían que ser consecuentes con el principio fundamental del ordenamiento social nuestro. Es
decir que, independientemente de cualquier opción contraria al régimen capitalista, es apenas obvio
que la concertación tendría que haber sido el punto de comienzo, el soporte de esas decisiones
plasmadas en decretos sucesivos enhebrados con la misma aguja impertinente de la oquedad
manifiesta del pensamiento presidencial y/o de la organización política a la cual pertenece su nervio
insubstancial.

Es decir que, cada insumo aplicado a la justificación del quehacer politico, económico y social,
tendría que ser soportado en expresiones teóricas afines a la determinación. Siendo asì, entonces,
el presidente y sus asesores, hicieron un vuelo de corto alcance, tratando de justificar su ignorancia
en lo que corresponde a la dinámica y la lógica propia del capitalismo. La concertación no puede ser
entendida como simple acotación ilustrada, pretendidamente lógica en lo que corresponde a la
validación del presupuesto de condicionalidad política y económica. A partir de una sumatoria
anacrónica; en cuanto que se presenta en un contexto centrado en una crisis de los principios
básicos del régimen capitalista. Danto cuenta, aparentemente, de una posición adecuada a la
circunstancias. La concertación, en términos estrictos, tendría que devenir en una política
económica consistente. Por ejemplo, la concertación en los niveles de producción, trabajo y
distribución tendría que redundar en un posicionamiento eficaz al momento de enfrentar las
consecuencias derivadas del Decreto 417 de 2020. Y no lo que apuntó el grupo de gobierno. Es
decir, tratando, a posteriori, de enfrentar una crisis en medio de otra crisis. Y, a partir de ahí,
posicionando opciones impropias por lo mismo que afectan la razón de ser de toda la doctrina
política y económica. A manera de ejemplo: lo sucedido, posteriormente en relación con la
condicionalidad misma referida a la relación salarios vs. Parálisis en la producción. Expresión válida
tanto para la pequeña y mediana industria, como también para las grandes empresas.. Es decir le
crecería el enano, como se dice coloquialmente.
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Lo circunstancial no es, necesariamente alusivo a una precondicionalidad inimaginada. Es decir que,


cuando la pandemia se hace inmanejable en condiciones normales; se haría necesario partir e intuir
consecuencias sociales, políticas y económicas. Con mayor razón cuando se conocieran experiencias
en otros escenarios conocidos. Si se quiere, lo que estamos viviendo pareciera ser circunstancias
inevitables en la profundidad misma de la crisis desatada con la expansión de la COVID-19. El
problema es que ya parte del daño es irreparable por cuenta de decisiones de torpeza inaudita.
Cada hecho, cada expresión define continuidad manifiesta de la falta de coherencia del grupo
gobernante.

A futuro se presentarán condiciones mucho màs complejas. La recesión económica es ya un hecho


insoslayable. La recuperación, aun sabiendo que no podría determinarse la duración del estado de
cuarentena, que se supone en nexo directo con la duración de la pandemia, entendida como
“aplanamiento de la curva”. Y èsto, de por sí, no es garantía de volver a condiciones de relativa
tranquilidad y normalidad en la producción de bienes y servicios y la recuperación del mercado
internacional; por cuanto la crisis recesiva, tendría como referente una condicionalidad que requiere
ajustes paulatinos en todos los órdenes. Alguien diría “nada volverá a ser igual”. Y, para nuestro
país, igual que para países de la misma condición de desarrollo nuestra, con mayor razón, habida
cuenta del crecimiento proyectado de la deuda exterior pública y privada. Además que las
proyecciones de crecimiento, aun antes de la pandemia, darían cuenta de una cifra demasiado
modesta. Y, sumado a esto, la condicionalidad misma del desempleo y los desajustes estructurales
del modelo que nos ha tocado, desafortunadamente. En términos de la teoría económica se ha
enquistado términos demostrativos lo que se tipifica como demanda elástica e inelástica.
Incluyendo una variable que, necesariamente, influirá en el proceso de superación de la crisis. Estoy
hablando de los precios internacionales de materias primas y, particularmente, el precio del
petróleo. Se avizora un universo futuro embriagado de las secuelas de la pandemia y de la
incertidumbre en lo que hace con la recuperación aceptable de la economía internacional.

Volviendo a lo nuestro, estrictamente hablando, la precondicionalidad y la condicionalidad


manifiesta, suponen un ensayo teórico y práctico plagado de variables impropias por lo mismo que
incidirían en el proceso de recomposición y recuperación del escenario. El asunto que preocupa
estará centrado en ese entendido de que “el pasado ya no vuelve”. Es decir nos debemos centrar
en el hecho mismo de contenido relacionado con el sentido mismo de la lógica del capitalismo. Y
aquí entra en juego los roles de la “demanda”; la “acumulación” y el costo de lo que conocemos
como “lucro cesante”. La discusión básica estará cruzada por el sentido del término “recuperación”.
Si se quiere, desde el punto de vista de la ortodoxia capitalista, todos los países tendrían que
arrancar desde cero; es decir una figura parecida a un estado de “equilibrio”. Es decir no contarìa,
para este tiempo, el desfase entre países plenamente desarrollados y países con desarrollo menor
relativo. Fijemos lo siguiente: antes de la expansión de la pandemia, la economía mundial vivía en
términos de una condicionalidad habitual. Es decir que la profunda distancia estaba centrada en lo
que es normal del nervio capitalista. Incluidos dos aspectos relativamente sustanciales: la bronca
económica entre la República Popular China y Estados Unidos de Norteamérica. Que habría
concentrado todo el proceso del comercio internacional. Tanto de bienes y servicios; como también
desde la consideración de la teoría monetaria, en cuanto que era evidente los tropiezos inherentes.
El otro aspecto tendría como referente la conmoción producida en la Unión Europea, a partir del
retiro de Inglaterra. Las consecuencias apenas empezaban a percibirse por lo mismo que, según,
las condiciones mismas de la Unión Europea prevén resentimientos en lo comercial, y la unidad
monetaria. Además de condicionantes en el sentido del entendido de mercado común propiamente
dicho. Por el mismo tipo de la causal de la recesión, no habría, en la historia de la economía
mundial, un insumo de comparación. Y esto es válido, fundamentalmente, para la crisis de 1930.

Es decir: se ha dejado de producir mercancías, por lo menos al ritmo en que se venìa haciendo
antes de enero de 2020. Un proceso paulatino, corriendo al mismo ritmo de la propagación de la
pandemia. Diríamos, en términos prácticos: la recesión se fue configurando en un paso a paso y en
paralelo a la expansión de la COVID-19. Cada país, fundamentalmente en Asia, Europa y América,
tendría un comportamiento interno de su producción, vulnerado en la medida que el contagio
crecía. La afectación, entonces, no mostraría una crisis relacionada con la sobreproducción de
mercancías y la escasez de la demanda…pero, progresivamente, el cierre temporal de las fábricas y
de los centros económicos financieros y de servicios, iría presentando un cuadro de desocupación o
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paro que arroparía a los trabajadores y las trabajadoras. Por la misma estructura del Estado en
Europa y Estados Unidos, entraría a funcionar todo lo relacionado con seguros de desempleo;
manifestándose en las tasas propias de la capacidad para acumular reservas, por parte de los
Estados, que entraría a ser desembolsadas en la medida que crecía la afectación producto de la
expansión del COVID-19. En este contexto, diríamos que, si bien es cierto que la situación vivida
“nivelo” a los países en términos de la afectación hasta llegar a la parálisis de la vértebra del
capitalismo (la producción de mercancías, materias primas y la comercialización); no es menos
cierto que se conservarían las diferencias presentadas entre los diferentes países capitalistas.

El problema, entonces, se presenta de la siguiente manera: siendo, como efectivamente es, que
existe una crisis económica y social que tiende a profundizarse como corolario de una variable no
conocida antes al momento de la fijación y caracterización de una crisis a nivel mundial. ¿de qué
manera se enfrentará el proceso de recuperación? Yo diría: por lo mismo que es inédita la crisis,
serán inéditos los mecanismos de recuperación. Partiendo, eso sí, del hecho que habla del capital
financiero està incólume. Pero, así mismo, los bancos centrales no han perdido la bitácora del
control financiero. Es decir que, cuando termine la afectación o crisis, si bien es cierto que podrían
aparecer niveles de inflación y de la necesidad de préstamos solicitados por los países ante los
mecanismos propios de la banca internacional (Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo
monetario Internacional y el Banco Mundial).

Lo que avizoro, entonces, es un escenario politico y económico en términos de angustia colectiva y


un Estado golpeado, removido en sus bases. No estoy prefigurando ninguna opción de claudicación
ante los avatares que se han venido sucediendo. Ante todo porque no es pertinente enhebrar una
teoría de la crisis, insisto en ello, derivada de condiciones clásicas conocidas hasta ahora. De lo que
se trata es de entender una dinámica propia anclada en vicisitudes asociadas a un colapso. No es,
entonces, una inflación galopera e imposible de contener por diferentes gobiernos y los bancos
centrales. Tampoco es una deflación. Ni una saturación del mercado con mercancías que nadie
pudiera comprar. Tampoco una crisis del sector financiero al cual hayan desbordado los retiros
masivos por ausencia de confianza y/o de una elevación del encaje bancario que incidiera en la
liquidez necesaria para otorgar préstamos.

Es una seguidilla de crisis, de conformidad con la expansión de la COVID-19. Cada Estado y cada
Gobierno empezaron a ser sacudidos por el paro obligado de conformidad con la clausura de
operaciones económicas en los diferentes ámbitos. El comercio internacional golpeado ante la
imposibilidad de superar el cierre de fronteras. El producto interno bruto en caída casi vertical. Una
deuda interna y externa tendencialmente exacerbada. El control o intento de control de la pandemia
ha colocado a cada país en una especie de autarquía impensada en un contexto capitalista. Como si
cada quien (hablando en términos de estado y gobierno) tratando de zafarse de sus pares
internacionales. Un escenario poblacional que pareciera agarrotado. Como sin rumbo fijo. Como que
perdiera su bitácora. Y, entonces, se produjera una esquizofrenia colectiva. Trayendo, asì al vuelo,
la pérdida de referentes personales. Como que se produjera un delirio colectivo avieso. Es,
entonces, el “yo” que se encuentra solo. Porque los otros y las otras son otros “yo” encaletados. El
escepticismo pasará a ser una ideología colectiva que inquieta o debiera inquietar al momento de
postular una determinada opción post-COVID-19. Necesitaríamos, entonces, de sujetos(as) con
puro nervio punzante. Una convocatoria para recuperar las ilusiones.

En términos económicos, el contexto en el quehacer constitutivo del universo global de la teoría


económica; supone precisiones. De tal manera que, al momento de incorporar normativas a cargo
del Estado; se presumen como variables puntuales. Por lo mismo que ya están dadas premisas de
vuelo teórico general; que han ejercido como soporte en procesos de desarrollo de la economía,
válidas en el universo mismo de las relaciones entre los estados y quienes son considerados sujetos
(as) sobre los cuales recaen obligaciones y derechos.

Por esta vìa, entonces, se entienden premisas, en cuanto a la cuantificación de las riquezas, la
manera como estas están distribuidas. Asimismo como también el hecho que relaciona a
beneficiarios directos e indirectos. Cobra, para el caso de análisis, fuerza el vuelo que ha sido dado
como estudiado a partir de análisis de períodos concretos en la historia de la humanidad.
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Siendo asì, entonces, cada quien es cada quien, dependiendo de los actos, acciones y
procedimientos que puedan ejercer como condicionantes. Pero, de todas maneras, siempre se da
como sabido aquello que expresa, por ejemplo, que los estados nacen y se desarrollan, en la
medida que se erigen como personalidad jurídica y política que debe ser acatada. Y, en esta misma
perspectiva, se ha dado por sabido que los estados tienen razón de ser en la medida en que ejercen
como representantes de todos los sectores sociales que, en su aplicación plena, conllevan a
entender la existencia de los y las sujetos individualmente considerados.

Ahora bien, dado que los estados ejercen como cuerpos que, si bien son intangibles en lo que esto
hace alusión a lo incorpóreo. Es decir que no es posible palparlo como sustancia viva, física, pétrea:
No es menos cierto que, aquí, cuerpo es igual a estructuras que se han venido desarrollando a
través de la historia. Y que, por lo mismo, tienen dotaciones acumuladas. En términos de raza,
cultura, política, costumbres, economía e ideología. Si se quiere, entonces, podría decirse que el
Cuerpo del Estado, no es otra cosa que el aparato ideológico, político, cultural y económico que ha
logrado configurarse de manera progresiva. Y que, asì no sea aceptado por quien o quienes
asumen que “El Estado” denota, de por sí, la máxima condición de equilibrio. Y que, en
consecuencia, representa a todos y todas. Que debe ser acatado, defendido y consolidado.

Pero, en el día a día, es cuando se puede analizar y evaluar esa condición que los Estados tienen de
ejercer como cuerpo jurídico, ideológico, económico y politico situado por encima de los intereses
particulares. La realidad, entonces, nos invita a dilucidar cada momento de la existencia de ese
corpus inamovible. Quien o quienes no lo acojan como tal, están y estarían inmersos en condición
de sujetos sobre los cuales tiene que existir la tipificación de desertores. Para el caso práctico, en
casi todos los códigos penales de los Estados, la tipificación màs ilustrativa y punible se denomina
como rebelión.

Comoquiera que la existencia y fortalecimiento del cuerpo jurídico, político e ideológico (Estado),
supone la existencia de aplicaciones concretas de las teorías de Estado. En cada caso concreto;
cada Estado concreto existe, por lo mismo que se ha producido un acumulado, jurídico, económico,
político, cultural, racial. Y, en fin de cuentas, esto se traduce en la existencia de las normativas.
Digamos, entonces, que las normativas han sido desarrolladas y graduadas a lo largo de la historia.
La principal, aplicando el entendido de norma básica. O ley de leyes, como han dado llamar a los
bloques constitucionales. Con opciones de construcción, consolidación y aplicación; en el entendido
mismo de la noción de democracia. O, simplemente, opción u opciones asimiladas a una
determinada forma de lograr el funcionamiento de ese cuerpo incorpóreo.

En el caso particular de Colombia, todo el entramado vigente y que rige como Estado Social de Derecho ,
según la norma constitucional vigente desde 1991; los asertos planteados arriba, cobran vida. Es
decir la aplicación real, práctica. Del corpus jurídico, económico, politico e ideológico.

En preciso, la identificación de propósitos que sugiere el título; supone la acreditación del día a día,
como desarrollo de normas pre-existentes. Asì como de normas se han ido creando. Y que se
seguirán creando en el transcurso del tiempo de vida del Estado Colombiano. Y, en ese contexto, yo
diría que, ese desarrollo, en la medida que se hace realidad al andar, convoca a la creación de
normativas de manera casi constante. Si bien es cierto que el título de referencia hace alusión al
entramado económico que se desarrolla y rige; de tal manera que “El Estado Social de Derecho;
pueda consolidarse y servir a los propósitos ya definidos por mi arriba, para todos los Estados.

De lo que se trata, ahora, es de contextualizar el propósito de este escrito. A partir de expresar


contenidos jurídicos, políticos, económicos e ideológicos. En ese universo de teorías y postulados
que han ejercido como soportes fundamentales.

Norberto Bobbio no pudo dilucidar nunca los alcances de algunas postulaciones acerca del Estado.
Mi aseveración relaciona el título de su obra (Estado Gobierno y Sociedad: Por una Teoría general
de la Política). Tanto como entender que su premisa […] En el lenguaje politico actual la expresión
“Sociedad Civil” es conocida generalmente como uno de los términos de la gran dicotomía Sociedad
Civil/Estado. Lo que quiere decir que no se puede determinar su significado y delimitar su extensión màs que
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referirlo y delimitarlo al mismo tiempo que el término Estado”.. No logra ser demostrada en toda la
extensión. Comoquiera que desenvuelve opciones que no conducen a la precisión requerida.

[…] Al ser el derecho un ordenamiento de relaciones sociales, la gran dicotomía público/privado se


duplica primeramente en la distinción de dos tipos de relaciones sociales: entre iguales y entre
desiguales. El Estado, y cualquiera otra sociedad organizada donde hay una esfera pública, no
importa si es total o parcial, está caracterizado por relaciones de subordinación entre gobernantes
y gobernados, esto es, entre detentadores del poder de mandar y destinatarios del deber de
obedecer, que son relaciones entre desiguales; la sociedad natural como fue descrita por los
iusnaturalistas, o bien la sociedad de mercado en la idealización de los economistas clásicos, en
cuanto son tomadas normalmente como modelos de una esfera privada contrapuesta a la esfera
pública, están caracterizadas por relaciones entre iguales o de coordinación. La distinción entre
sociedad de iguales o sociedad de desiguales no es menos clásica que la distinción entre esfera
privada y esfera pública. Recuérdese a Vico: “Omnis societas omnino dúplex, inaequalis et
aequalis” [1720, cap. Lx]. Entre las primeras están, la familia, el Estado, la sociedad entre Dios y
los hombres; entre las segundas tenemos la sociedad de hermanos, parientes, amigos,
ciudadanos, huéspedes, enemigos.
[…] Los ejemplos anteriores permiten observar que las dos dicotomías público/privado y sociedad
de iguales/sociedad de desiguales no se sobreponen totalmente: la familia pertenece
convencional_ mente a la esfera privada opuesta a la esfera pública, o mejor dicho, es ubicada en
la esfera privada allí donde por encima de ella se encuentra una Organización más compleja,
como la ciudad (en el sentido aristotélico de la palabra) o el Estado (en el sentido de los escritores
políticos modernos); pero con respecto a la diferencia de las dos sociedades es una sociedad de
desiguales, porque en la pertenencia convencional de la familia a la esfera privada está la prueba
de que el derecho público europeo que acompaña la formación del Estado constitucional moderno
ha considerado privadas las concepciones patriarcales, paternalistas o despóticas del poder
soberano, que asemejan el Estado a una familia en grande o atribuyen al soberano los mismos
poderes del patriarca, el padre, el amo; señores con diversos títulos o con diferente dominio en la
sociedad familiar… […] Con el nacimiento de la economía política, de la que proviene la
diferenciación entre relaciones económicas y relaciones políticas, entendidas las relaciones
económicas como relaciones fundamentalmente entre desiguales a causa de la división del
trabajo, pero formalmente iguales en el mercado, la dicotomía público/privado aparece bajo la
forma de distinción entre sociedad política (o de desiguales) y sociedad económica (o de iguales),
o desde el punto de vista del sujeto…” (Versión digital Fondo de Cultura Económica duodécima
reimpresión, 2006, referencia a Las Dicotomías).
Siendo asì, entonces, no podría (yo) expresar mi visión de Estado, en comparación con los postulados de
Norberto Bobbio. Desde mi interpretación, la respuesta tiene que ser de màs amplio espectro. Por lo
mismo que no se avizora (en Bobbio) una posición clara. Algo asì como entender que sus dicotomías
Sociedad Civil-Estado se extienden en todo el texto, sin una expresión inequívoca respecto a si el Estado,
como figura que deviene en poder político y control, se encuentra en crisis tendencial real.

El escenario es el Estado, en lo que este tiene de unificador de voluntades. Algo así como
culminación de un proceso, en el cual el interés individual se entiende en sumisión a los intereses
colectivos. Es decir supone aceptación de ese hilo conductor. En lo que sigue expongo mi análisis a
partir de un texto que, en mi opinión, es mucho màs trascendente, comparado con el texto de
Norberto Bobbio.

El profesor Younes en su texto Prospectividad del Estado Social de Derecho (edición


Universidad Autónoma de Colombia, 2005) convoca a una reflexión en torno al significado que
adquiere la figura del Estado Social de Derecho. Da por entendido la aceptación de una tipología
17

inherente a la noción del Estado. Su énfasis, en ese contexto, tiene que ver con período histórico. O
mejor: un estadio o momento en el desarrollo del concepto y aplicación del Estado como sujeto
colectivo concreto. Queda claro, en esta línea de interpretación (la del autor), la asunción de una
opción teórica y práctica como sustento del análisis.

Siendo el escenario, la universalidad del concepto de Estado; precisa su nivel de intervención en el


sustento teórico y práctico del modelo intervencionista. Un relato o interpretación que se
desenvuelve soportado en prerrequisitos indispensables. Esto es, a manera de explicación, la
referencia implícita en cuanto al bagaje teórico del modelo keynesiano. En donde el rol
intervencionista del Estado, suscita tendencias en lo que a modelos de Estado precisos se refiere
Pero, al mismo tiempo, concita reflexiones, como quiera que la dinámica histórica remite a
establecer referentes. Por los mismo que el proceso de evolución y de consolidación del Estado,
como figura y como icono del equilibrio;

Es un reto no solo interesante, sino también necesario. Habida cuenta de la aparición de


interpretaciones disímiles, emparentadas con el curso no lineal de las relaciones inherentes al modo
de producción capitalista.

El autor recurre a una metodología que incluye diversos referentes. Como proceso que conlleva a
proponer diferentes confrontaciones; en donde la simulación de confrontaciones está dada por la
noción de Estado y por la concreción del mismo. No como utopía irrealizable; sino como concreción
en la cual el rol asumido por los sujetos vinculados al Estado, definen una perspectiva no
homogénea.

Siendo el objeto particular del análisis, el Estado Social de Derecho, propone un recorrido teórico en
un momento en el cual, diferentes teorías asociadas al mercado como referente básico y la teoría
de la globalización como soporte, desemboca en corrientes y tendencias que, cada vez más, tratan
de desestabilizar la noción de solidaridad y redistribución de los acumulados económicos (riquezas).
Proponiendo elementos reguladores que, de por sí, contarían la noción de Estado Benefactor.

En esa dimensión, el autor, asume retos. Por cuanto no pretende una defensa ortodoxa de la figura
del Estado Social de Derecho. Por el contrario, introduce reflexiones en las cuales se reconocen los
errores de interpretación y de aplicación de la teoría del Estado Social de Derecho.

Asuntos como la ineficiencia de las entidades estatales, la indisciplina individual y colectiva en


términos de la recepción de los beneficios y su aplicación en lo cotidiano. La intervención del Estado
como ejercicio de políticas públicas al garete. Como obsesión acrítica, en reemplazo de exigencias
vinculadas con la calidad y la eficiencia en la gestión.

Es un escrito en el cual se desvirtúa la aseveración vinculada con la incompatibilidad entre un


ejercicio o gestión en los cuales el beneficio colectivo sea predominante, y la iniciativa privada, a
partir de la concreción de actividades económicas ajustadas al modelo capitalista clásico y en
donde el Estado ejerza como regulador imperativo.

Esto último es lo que sirve para titular el escrito. Aquí, prospectividad, es sinónimo de avance en
procura de asimilar los cambios en el quehacer económico y social. Es, si se quiere, un ejercicio
teórico que propone alternativas de solución a las aparentes o reales incompatibilidades entre
(como quedó dicho arriba) el modelo clásico, con sus ajustes necesarios según el desarrollo del
modo de producción, incluida una opción de macroeconomía asociada a las perspectivas de
crecimiento, de acumulación y redistribución, de conformidad con los principios reguladores,
establecidos por el mercado. Y, un concepto de intervención estatal dinámica, coherente, en el cual
la redistribución del ingreso esté garantizada por la acción del Estado. En una figura, a manera de
18

ejemplo, que no se subsume en contradicciones entre los modelos. Por el contrario, el escrito,
incluye una noción teórica en la cual el “ El Estado Social no sólo debe ser entendido en términos
de contenido sino del proceso productor de soluciones político sociales, superando la asfixia
impuesta por las reglas y los imprescindible, encarnando la complejidad de un modo no
simplificador…”7

Así las cosas, el profesor Simón Younes Jerez, presenta una interpretación asertiva del modelo de
Estado Social de Derecho. Combinando escenarios y entornos. Es decir, haciendo un recorrido que
nos otorga expresiones precisas. Sin detenerse en el tiempo. Sin condicionar al lector, en cuanto le
presenta opciones relevantes, vinculadas con el tránsito histórico de la figura del Estado. Haciendo
énfasis en la interacción entre los diferentes actores en la sociedad. Sujetos individuales y colectivos
partícipes del proceso.”…El mejor análisis prospectivo del Estado Social de Derecho, tiene que tener
una óptica que supere las falsas polarizaciones, evitando la mitificación ideológica del Estado o la
Sociedad (civil) y contemplar los diferentes ámbitos de realidades sociales como fragmentadas e
interdependientes, cuyas fronteras no son nítidas y cuyos condicionamientos son múltiples. Como
afirma algún pensador francés, el nuevo modelo de Estado Social, el nuevo contrato social, tal vez
brote únicamente cuando se reúnan las condiciones para su elaboración...” 8

“…La presencia pública basada en los principios de solidaridad y redistribución sólo sostenibles a
través de un Estado Social, puede y debe ser capaz de adaptarse a nuevas circunstancias sin
desdibujar su esencia, esto es con un pluralismo que da cabida al llamado tercer sector que
constituye la vanguardia de la sociedad del bienestar y que está formado por organizaciones y
asociaciones que fomentan las relaciones secundarias a través de medios pro sociales como la
solidaridad…” 9

El hecho de convocar a los diferentes estamentos de la sociedad, para que participen en ese
proceso de transformación del concepto de Estado de Bienestar; sin que esto conlleve una
modificación de los principios que lo soportan. Constituye, de por sí, una propuesta creativa.

“…Cuando el Estado Social de Derecho parece haber alcanzado el techo, toca decir que la sociedad
debe asumir más responsabilidades, debe ser más activa y debe participar más en los problemas
que le afecten. Se trata de que la sociedad civil sea también responsable del futuro bienestar de los
ciudadanos, junto al Estado y al mercado…”10

Para decirlo en términos del proceso vinculado con el desarrollo económico y social; el autor, asume
un hilo conductor práctico. Pero soportado en una visión de futuro, anclada en sólidos
conocimientos teórico; como quiera que expresa: ”…El Estado Social es un conjunto de instituciones
cruciales para paliar los efectos sociales de la crisis e integrador de las quiebras sociales. El Estado
Social de Derecho ha mantenido, en todos los países que ejercitan el modelo, la cobertura, pero sin
la garantía de una protección suficiente. Hay que anotar que dicho estado está afrontando un
proceso de reorientación teórico-ideológica, ante la emergencia de nuevas necesidades sociales y
nuevas formas de producción de bienestar...”11

Lo anterior, traduce que no se trata (en lo que respecta al Estado Social de Derecho), de ejercer
una posición ortodoxa irrelevante. Es más bien una acotación dinámica. Que involucra una noción
de lo social, en la cual los y las sujetos, se involucran en el proceso. A partir de nuevas
interpretaciones a manera de exigencia de los nuevos hechos.
7
Tomado del texto, página 231
8
Ibíd., página 230
9
Ibíd., páginas 191-192
10
Ibíd., página 192
11
Ibid., página 194
19

[…] Se destaca también que el Estado Social de Derecho ha tenido que adaptarse a nuevas
realidades socioeconómicas, como la emergencia de nuevas necesidades sociales, como
consecuencia del envejecimiento de la población, pérdida del peso asistencial de la familia,
expansión del divorcio y diversificación de los núcleos familiares y no familiares de convivencia…” 12

El escrito aparece, pues, como evidencia social, política y económica, en lo que respecta a la
evolución del concepto y de la aplicación del Estado Social de Derecho. Aún, siendo un hecho la
confrontación derivada de expresiones como la globalización económica y política, el escrito exhibe
posiciones en búsqueda de un equilibrio; entre las opciones de Estado Social de Derecho y el
concepto que avala el mercado como referente único y fundamental.

Mi postulación, entonces, refiere una opción de interpretación que trasciende la posición exhibida
por Norberto Bobbio (Estado, Gobierno y Sociedad: Por una Teoría General de la Política). Esto traduce
que, ni tendencialmente, ni en lo inmediato la figura del Estado se pueda tipificar como si estuviese
en crisis. Lo que pasa es que ha tenido (El Estado) modificaciones respecto a su estructura inicial.
Asì como también, en lo que refiere a los pulsos políticos que lo atraviesan transversalmente.
Precisamente a partir de acciones de, La sociedad civil. Que, para mí, no tiene el mismo
sentido que le atribuye Bobbio. Entonces, en plena fidelización de mi posición, no existe
tal dicotomía. Por el contrario, es algo asì como dos conceptos y dos figuras que se
requieren una a la otra; por la vìa de expresiones relacionales que exhiben
contradicciones. Pero que, en fin de cuentas, se necesitan una a la otra. Sin una
Sociedad Civil activa en términos políticos; no se conciben las transformaciones del
Estado, para enfrentar crisis y la absorción de nuevos requerimientos.

De La casuística de política económica en lo que va corrido de la pandemia.

Al terminar el ejercicio politico económico de 2020- Estaban sembradas todas las opciones prevista
desde el inicio de la pandemia. Afortunadamente, para mí, tomé cuenta de todas las variables
ensayadas y las concreciones de propuestas por parte del Frente Burgués. Particularmente en la
versión de la Dictadura Civil; por la vìa màs oprobiosa para la sociedad colombiana: el tipo de
Estado Corporativo de nervio Fascista, liderado por el petimetre Iván Duque Márquez a nombre de
su impúdico Partido Politico Centro Democrático. Si damos por cierto el informe presentado por el
señor director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Juan Daniel Oviedo,
en cifras ajustadas, la economía colombiana tuvo una contracción de -7%. Es de anotar que, a
mediados del mes de julio de 2020 la contracción marcaba una cifra cercana al -16.55 (PERIODO
MARZO-JULIO) EN EL MOMENTO MÀS CRITICO DE LA EXPANSIÒN DE LA PANDEMIA Y QUE
COINCIDÌA CON CICLOS DE CIERRE TOTAL Y PARCIAL DE MUCHOS SECTORES DE LA ECONOMÌA.

Ahora bien, como se verá a màs adelante en este escrito, el análisis de la crisis capitalista a nivel
mundial era generalizado. Forzando una comparación, era algo asì como una situación que, en el
tiempo medio y relativamente cercano, podría asimilarse a las crisis entre 1929 y 1932 y a la crisis
posterior a la segunda guerra mundial. Además, en estos dos casos, es plenamente claro que las
condiciones de los países denominados en desarrollo o subdesarrollados eran diferentes respecto a
los países denominados desarrollados. Lo mismo podría decirse, con las diferenciaciones obvias,
para los casos de las crisis capitalista en los periodos 1999-2001 y 2008-2010.

Concretando el análisis, para el caso de Colombia, podría aducirse que es algo asì como el deterioro
de la base fundamental de la estructura económica. Y no es que la crisis se hubiera iniciado
solamente a partir de marzo de 2020. El problema viene casi desde siempre. Tanto como entender
que la economía del país ha sido manejado desde una opción amorfa, para no hablar de que han
sido manejos cíclico direccionados por la adhesión a posiciones sin escuela ortodoxa, o al menos de

12
Ibid., páginas 194-195
20

hilatura màs o menos asociada a líneas de pensamiento coherentes. Siempre se ha confundido el


manejo vinculado con el crecimiento sistemático con la unción de teorías en las cuales persistan
ciertas variables sólidas.

Dejando de lado el énfasis introductorio, aterrizo mi idea o mi concepto acerca de lo que està
pasando. La estructura del modelo capitalista de producción y de manejo económico. Con todas sus
arandelas inherentes. Està soportado en el desarrollo de la producción de mercancías y de
productos, que llaman ahora, los beneficiarios del capital financiero. Siendo asì, entonces, esta
estructura (capitalista) pasa por insumos inamovibles. Por algo es un todo, opuesto al modelo
socialista de producción. Ahora bien, las crisis del modelo capitalista, están surtidas por diferentes
insumos, Uno de ellos, por ejemplo la de 1930, fuera surtido por la confluencia de factores
relacionados con una baja en el consumo; la contracción de la economía y la desconfianza
generalizada en el sistema financiero. Entonces era, algo asì como una combinación inédita. Si se
producía, no habría quien o quienes compraran. El otorgamiento de créditos bancarios en profunda
tendencia a la baja, de manera inapropiada para el modelo en sí. Crecimiento que llegaría a un
pico. Sin el universo de consumidores dispuestos. A la par, entonces, se presentara una deflación
que daba cuenta de la ausencia del equilibrio necesario. Entonces, en este entendido, el manejo de
gubernamental de esa situación inédita, no tendría como opción, la participación del Estado; de tal
manera que el libre mercado fuera reemplazado por decisiones tendientes a construir el equilibrio,
por una vìa que serìa, en la lógica capitalista, sin antecedentes. Vendría, en consecuencia, la
necesidad de escudriñar, partiendo de la crisis, en el horizonte de la economía como ciencia; la
postulación de otro referente; distinto a la dinámica autónoma del libre mercado. Haría falta, algo
asì como una herramienta que hiciera compatible el modelo capitalista y la intervención del Estado.

Vendría, entonces, un dimensionamiento de la crisis. De tal manera que se hiciera expedita una vìa
o alternativa por fuera de lo que, hasta ese momento, era la ortodoxia del manejo económico. La
fisura, en el nervio mismo del capitalismo; daría lugar a la macroeconomía como insumo válido. Lo
que haría, John Maynard Keynes, permitiría entrar en un proceso que permitiera dar soporte a la
teoría monetaria. Y, en preciso, al concepto y aplicación de la macroeconomía; a través de la cual,
los Estados harían frente a esta crisis; por la vìa de adecuar su participación en el contexto del libre
mercado. Permitiendo, asì, la aplicación de medidas antiinflacionarias y de regulación o intervención
en el mercado financiero como efecto colateral.

Al respecto, Paul Baran, en su obra “La economía política del crecimiento, refiere:

“Debe recordarse que el gran interés por el desarrollo económico no constituye en forma alguna una novedad
en el campo de la economía política. De hecho, el crecimiento económico fue el tema central de la economía
clásica. Lo pone de manifiesto plenamente el título y contenido de la obra precursora de Adam Smith; varias
generaciones de pensadores económicos independientemente de los nombres que pusieron a sus escritos; se
ocuparon del análisis de las fuerzas que fundamentaron el crecimiento económico. Su preocupación por las
condiciones necesarias para el desarrollo económico, surgió del penetrante estudio y observación de la
sociedad en que vivieron y trajo como resultado su firme convicción de que las relaciones políticas, sociales y
económicas que prevalecían en su tiempo, impedían y retardaban considerablemente el desarrollo de los
recursos productivos. Ya sea que se refiriesen a las falacias de la teoría mercantilista del comercio internacional
o a la rigidez del sistema gremial, o bien que el tema se relacionara con las funciones del Estado en la vida
económica o con el papel desempeñado por la clase terrateniente, los economistas clásicos no tuvieron
dificultades para mostrar que el progreso económico dependía de la remoción de las instituciones políticas.
Sociales y económicas anticuadas para el época, y de la creación de condiciones de libre competencia, con lo
que se daría a la empresa y a la iniciativa individual amplias oportunidades para una actividad sin
obstáculos…”(Baran, Paul “La teoría política del crecimiento”, primera impresión de la Segunda edición en
español, 1975. Fondo de cultura económica, 1975, página 51).

Siendo asì, entonces, la holgura encontrada en comienzo por parte de la teoría económica, daría
cuentas de la ruptura básica respecto a las condiciones en el entretiempo de la teoría mercantilismo
y la economía política que, como insumo fundamental, empezaría a decantar la ortodoxia del
crecimiento económico anclado en las condiciones básicas antes de Adam Smith.

Lo de la crisis de 2008 estaría centrada en la manipulación de variables financieras asociadas a la


especulación con el mercado hipotecario. Podría decirse, entonces, que, a diferencia de la crisis de
1930; no tocaría la esencia de la producción. Como si viéramos en ella (crisis de 2008) una
21

situación hasta cierto punto exógena al modelo capitalista, en lo que constituye su esencia. Luego,
la intervención del Estado, estuvo fundamentada en la ortodoxia de contención de su crecimiento a
partir de la intervención de la Reserva Federal en Estados Unidos de Norteamérica y de los bancos
centrales en la Unión Europea. Reitero en que la afectación a la dinámica propia del modelo de
producción no implicaría un paro general de la economía.

Ahora bien, en el caso de la referencia (parálisis económica, derivada de expansión de la pandemia


del Covit-19), tendríamos la necesidad de efectuar un análisis suigeneris. Algo asì como internalizar
la dinámica propia del su impacto en el contexto social y económico mundial.

Una crisis que recién comienza; comoquiera que supone decisiones políticas y económicas con la
intervención de los Estados de Europa, Asia y América. El primer impacto tendría su origen en el
centro geográfico mismo del origen del COVID-19. China ha desarrollado un modelo no
suficientemente entendido; si se analiza desde la óptica del capitalismo clásico o del socialismo
propuesto a partir de la teoría marxista y de la Revolución Rusa de 1917. Un Estado cohesionado y
sólido a partir de la culminación de la Revolución China, liderada por Mao-Tse Tung y el Partido
Comunista Chino. De por sí, las condiciones económicas al inicio de la revolución; podrían tipificarse
como economía agraria fundamentada en una variante del feudalismo en Europa. Y, entonces, se
produjeron sucesivas reformas políticas, tanto al interior del partido; como también en el Estado
como escenario politico y económico diferente; si se compara con la teoría básica ortodoxa del
Partido Comunista de la Unión Soviética en lo correspondiente al Estado Socialista y el régimen de
transición. Cuando Lenin escribe “El desarrollo del capitalismo en Rusia, ya se hace visible la
necesidad de desarrollar postulados políticos y económicos para enfrentar la estructura feudal del
zarismo. El Partido Comunista de la Unión Soviética, sufre una reestructuración, a la muerte de
Lenin y el exilio de León Trotski. Y surge, entonces, una variante dirigida por Stalin. A partir de ahí,
habría que explorarse las condiciones propias de esa variante en lo que toca a la teoría ortodoxa del
socialismo marxista.

China empieza construir una vìa que pretende combinar el capitalismo clásico y el socialismo en la
variante estalinista. Es decir, una férrea intervención política y económica del Estado y el Partido
Comunista. Y la existencia de una clase o clases asimilada a lo que podría entenderse como neo-
burguesía que empezó a controlar el desarrollo industrial, comercial, financiero y científico. Algo, de
por sí, completamente heterodoxo. Lo cierto es que, China, se ha convertido en el segundo país
màs poderoso en el contexto capitalista. Cuando se detecta el COVID-19, en la ciudad Huan; el
primer impacto económico se produce a partir del asilamiento de la ciudad respecto al resto de
ciudades y zonas agrarias. Las primeras medidas estarían dadas por modificaciones estructurales
respecto al comercio exterior e interior, los laboratorios y toda la logística relacionada con el área
de la salud. La producción industrial relacionada con el mercado interno y sus micro estructuras a
nivel nacional. La política monetaria (similar a la capitalista), empieza a modificar las condiciones
del mercado del dinero y sus repercusiones en el mercado internacional de valores. Implicado,
inclusive, la relación del Yuan, el dólar y la zona euro. Digamos, entonces, que la afectación
económica y social respecto a lo que fuera inicialmente la epidemia y posteriormente la pandemia;
ha venido siendo controlada a partir de los mecanismos propios internos y su nexo con el mercado
internacional de mercancías y del dinero. Luego, habría que efectuar un seguimiento en el mediano
y largo plazo. Màs que nada, porque sus exportaciones, tendencialmente, serán menores; por lo
mismo que los países importadores de las mercancías chinas; será cada vez menores.

El otro contexto politico y económico, diríamos del universo capitalista; ha tenido impactos que, en
verdad, ha venido requiriendo modificación que han pasado de ser circunstanciales a, en
perspectiva, ser de mediano y largo plazo. La Unión Europea, en la medida en que el COVID-19
pasara de ser epidemia a ser pandemia; ha sentido el impacto desde el mismo momento que países
como Italia y España fueran recibiendo el impacto de la pandemia. Medidas como la intervención en
el desarrollo comercial interno (en principio). Luego con la extensión de estas medidas al sector
productivo. Una parálisis que, al momento es total, de cualquier actividad productiva. Países como
Alemania, Inglaterra (haciendo claridad del proceso de desafiliación respecto a la Unión Europea) y
los demás países del Reino Unido (Escocia, Las dos Irlandas; Gales); Suiza; Portugal; Holanda;
Suecia…etc.) Han sido impactados de manera diferente. Luego, las medidas económicas, políticas y
sociales; no han sido, hasta ahora del mismo calado respecto a España e Italia.
22

La situación en Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, también ha sido diferenciada. Estados


Unidos, por ejemplo, el gobierno ha asumido medidas de afectación económica de amplio espectro.
Tal vez, la màs importante, desde el punto de vista del comercio internacional y de salida y entrada
de personas por vìa aérea. Internamente, al menos hasta ahora, solo en el Estado de California, se
han tomado precauciones de inmovilización total. Pero, para los demás Estados, las decisiones de
han sido de amplio espectro como para causar afectaciones de parálisis en la producción y de
comercialización interna. La Reserva Federal; ha decidido, en política monetaria, rebaja de la tasa
de interés e intervenciones de los créditos, a manera de subsidios monetarios a las compañías de
aviación que son las que han sufrido mayor impacto con decisiones como la inmovilización del
transporte aéreo hacia Europa. En este aspecto, también, han procedido los gobiernos de la Unión
Europea. Pero, lo que si podría aseverarse es que no ha habido parálisis total en el ejercicio
empresarial relacionado con la producción de bienes y servicios. Esto, a pesar que Estados Unidos
es uno de los países con mayor impacto en cuanto a la afectación por la pandemia. Diríamos,
entonces, que la tendencia no serìa hacia una recesión económica.

“…Entre la distribución de la renta nacional, la tasa de acumulación y el ritmo de crecimiento, hay una
profunda interdependencia interna. Para asegurar ritmos estables de crecimiento se necesita una
correspondencia óptima entre la acumulación y el consumo, y, por lo tanto, de la distribución de la renta
nacional entre las clases fundamentales de la sociedad; requiere cierta correlación entre la dinámica de
coeficientes de la economía nacional como son la productividad del trabajo y el rendimiento del capital, y la
dinámica de las categorías de la distribución: salario y ganancia…”(I., Osadchaia, De Keynes a la síntesis
neoclásica, Ed. Cultura Popular. Primera edición, 1976 página 130).

Todo esto nos remite, entonces, a escudriñar en la teoría económica ortodoxa para tratar de
enfatizar en referentes constitutivos de la teoría acerca de la crisis del modelo capitalismo. En los
casos que he referido hasta aquí, se supone entendido del espectro económico ampliado del
capitalismo clásico y la tipificación de una caso como el de la economía en China. Que, de por sí,
corresponde a un universo conceptual económico diferente que, sin ser estrictamente una “tercera
vìa”, se ha constituido en un modelo complejo en política económica y teoría monetaria.

Ha existido, en el proceso inherente al desarrollo de la teoría económica, diferentes momentos en la


confrontación entre opciones conceptuales y prácticas divergentes. Desde la propuesta originaria de
la visión moderna para el desarrollo capitalista, centrada en la teorías acerca del proceso de
reproducción diseñadas, a manera de ejemplo, por Quesnay (“ Tabla económica”); Adam Smith
(“Naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”) y Sismondi (“Nuevos principios de la
economía política o la riqueza en relación con la población”); hasta las opciones teóricas que
cuestionan esas interpretaciones diseñadas por Kart Marx (“ El Capital”), Rosa Luxemburgo (La
Acumulación del Capital”). Contando, inclusive, en este espectro, a John Maynard Keynes
(“Tratado general sobre el empleo, el interés y el dinero”).

Esto supone, en consecuencia, la necesidad de trabajar con una posición de cobertura lo


suficientemente amplia; de tal manera que no se desemboque en un discernimiento anclado en un
entendido lineal y/o dogmático. Ante todo, porque en esto de analizar el significado de la creación
de empresas y su relación con el entorno económico y social, no admite opciones tangenciales que
eludan el hecho objetivo, en cuanto a la existencia de una conexión dialéctica (...o, si se quiere,
conflictual) entre la implementación y desarrollo de la empresa, con respecto al espectro social,
económico y político en la cual esta se desenvuelve. Ante todo porque esta, la empresa y sus
propiciadores o garantes, no puede ser entendida como una opción y/o propuesta única (en lo que
tiene de ejercicio individual); sino como partícipe de una sumatoria o globalidad económica,
inmersa, por esto mismo en la dinámica propia del crecimiento económico; conforme a unos
postulados concretos derivados de la política macroeconómica gubernamental y de la creación de
riqueza, en el contexto de la planificación y estrategias de un Estado concreto.

Conviene, en este punto, con las reservas obvias; en tanto que constituye una visión propuesta por
una persona que contribuyó a construir una opción en contravía de la ortodoxia clásica de la
23

economía política capitalista; citar una expresión de Rosa Luxemburgo en su obra “ La acumulación
del capital”.

“..Hasta ahora hemos considerado la reproducción desde el punto de vista del capitalista individual
típico, representante y agente de la reproducción que se realiza por una serie de empresas
privadas. Este modo de enfocar el problema nos ha hecho ver ya bastantes dificultades. Sin
embargo, ellas son pocas comparadas con las que aparecen inmediatamente que pasamos de la
consideración del capitalista individual a la de la totalidad de los capitalistas.,

Ya una ojeada superficial muestra que la reproducción capitalista como todo social, no puede ser
concebida mecánica y simplemente como suma de las diversas reproducciones capitalistas privadas.
Hemos visto, por ejemplo, que uno de los supuestos fundamentales de reproducción ampliada del
capitalista individual es una ampliación correspondiente de su posibilidad de venta en el mercado.
Ahora bien, el capitalista individual puede lograr esta ampliación no por extensión absoluta de los
límites del mercado en general sino por concurrencia, a costa de otros capitalistas individuales….” 13

Con esto quiero enfatizar acerca de mi análisis y de su soporte, en lo que hace alusión al enfoque
teórico. Es algo así como proponer, de mi parte, un entendido en el cual el concepto y la práctica
de creación de empresa, no pueden ser presentados por fuera del contexto político, económico y
social. Esto traduce que, en mi concepto, sobre las expectativas derivadas de la creación y
desarrollo de las empresas, ejerce una influencia determinante la política macroeconómica
gubernamental y las estrategias de crecimiento formuladas en un plan de desarrollo específico, para
uno o varios periodos igualmente específicos y concretos.

Inclusive, en la visión propuesta por mí, se incluye, necesariamente, una interpretación del
significado que tiene la planificación económica; como opción estatal. Algo que ya fue planteado por
Keynes (para el caso de la economía capitalista); como alternativa de solución para la crisis
originada en la recesión global iniciada en 1930. De otra parte, por lo mismo que he venido
planteando, en términos de la interacción entre los diferentes agentes del proceso económico
internacional y nacional; cabe establecer un referente en lo que respecta a la situación de los países
que no han acumulado riqueza, ni tecnología suficiente como para considerarse de desarrollo pleno
(esto ya lo expresé en el numeral 1).

Quiero presentar, como ayuda conceptual, una reflexión del profesor P.T. Bauer en su obra “Crítica
de la teoría del desarrollo”. Como en la anterior cita, hago aquí la aclaración en el sentido de la
reserva que pueda acompañar la reflexión aludida. Veamos:

“…La planificación global implica, además, que gran parte de la producción no está relacionada con
la demanda del consumidor y por tanto con los niveles de vida. De ahí que , aun en el caso de que
la política fuese de incremento de la producción total en relación con lo que hubiera sido en otro
caso, lo cual es improbable, este incremento no estaría relacionado con los niveles de vida, cuya
mejora es el objetivo ostensible de la política. Este divorcio entre producción y niveles de vida es
probable que en si mismo retrase el alza tanto de la producción como de los niveles de vida; porque
la perspectiva de un nivel de consumo más alto y variado generalmente es un incentivo importante
para una mayor actividad económica a través de un esfuerzo, ahorro e iniciativa individuales. Esto
resulta especialmente cierto en países pobres...”. 14

13
Luxemburgo, Rosa. “La acumulación del capital. Editorial Grijalbo, primera edición 1967, de la traducción
española, página 27
14
Bauer, P.T. “Crítica de la teoría del desarrollo”. Editorial Orbis, colección Biblioteca de Economía, sin
datos del número de edición y fecha, página 104.
24

A manera de corolario transitorio, considero pertinente resaltar dos aspectos en lo que respecta al
enfoque propuesto por mí:

-La creación de empresas, considerada como una opción para la actividad económica, en el
contexto de una economía de mercado; supone la fijación de unos objetivos concretos por parte de
quien o quienes se comprometen con ese ejercicio. Por lo mismo que esta actividad se considera
inmersa en la dinámica propia de la economía capitalista y del mercado que ejerce como elemento
colateral a la producción de bienes y servicios; debe suponer la existencia de factores endógenos y
exógenos que actúan como referente al momento de planear y hacer efectiva la participación en el
mercado. Uno de esos factores lo constituye la política macroeconómica concreta implementada por
el gobierno, para un periodo específico. El otro tiene que ver con la interacción necesaria entre la
condición en que se encuentra el país con respecto a la economía mundial global; asociada esta
condición con otro aspecto que relaciona a la producción y al consumo; como elementos que se
condicionan y que está, a su vez, relacionados con el nivel de vida y sus perspectivas.

- La planificación específica asociada a las estrategias de desarrollo planteado para el país concreto,
define unas determinadas prioridades y, por esto mismo, unas determinadas condiciones en las
cuales se realiza la actividad económica productiva. Esto incluye, entre otras cosas, la definición y
concreción de los incentivos para los productores y las áreas concretas a las cuales estos se dirigen.
A manera de ejemplo: para el caso colombiano, el Plan Nacional de Desarrollo aprobado por el
legislativo, para el período 2005-2007, define unas prioridades para el sector productivo, de
conformidad con la visión gubernamental en lo que respecta a la economía de mercado y su
aplicación en este tiempo en el cual transcurre una etapa precisa de la globalización económica, por
la vía de actividades multilaterales y bilaterales. Este es el caso concreto de los énfasis en relacionar
el crecimiento económico con la opción de los tratados de libre comercio internacional; bien sea
entre nuestro país y Estados Unidos de Norteamérica o entre nuestro país y otros países de la
región, particularmente de la Zona Andina y Centroamericana.

-Los incentivos gubernamentales específicos, se pueden presentar por diferentes vías. Una de ellas,
a manera de ejemplo, tiene que ver con exenciones tributarias (ver propuesta de reforma tributaria)
o con la flexibilización de la normatividad vigente en lo que respecta a requisitos para la creación de
empresas y para su desarrollo. Esto último, a su vez, incluye incentivos relacionados con la
flexibilización laboral (este el caso, a manera de ejemplo de las sucesivas modificaciones a la
legislación laboral, a partir de 1990 con la Ley 50 y la Ley...)

Supone el manejo de opciones en términos del posicionamiento en el mercado. A su vez, estas


opciones, están soportadas en variables relacionadas con las políticas macroeconómicas diseñadas
por agentes gubernamentales, para períodos determinados. Asimismo, los escenarios económicos
reales, adquieren un perfil concreto y determinado; a partir de la interacción entre los pares que
ejercen como sujetos jurídicos previamente habilitados para intervenir en el mercado abierto de
bienes y servicios.

En este contexto, entonces, la gestión debe ser entendida como sumatoria compleja de diferentes
áreas especializadas de las ciencias sociales y económicas; como quiera que la inserción, desarrollo
y consolidación estén asociados al comportamiento de grupos humanos susceptibles de ser
captados como usuarios; bien sea en calidad de compradores o de receptores.

Ahora bien, para el caso de la gestión vinculada con el ejercicio financiero, partimos del axioma
siguiente: la búsqueda de resultados favorables, se constituye en el horizonte; significa un reto.
Alcanzar estos resultados favorables, no es otra cosa que realizar operaciones en el mercado; de tal
manera que traduzcan ganancias. En este sentido la misma dinámica del mercado propone y
25

desarrolla mediciones y sitúa los niveles óptimos de esas ganancias. O lo que es lo mismo, sitúa las
denominadas tasas de ganancia ideal promedio, para los diversos sectores económicos.

Aquí es pertinente transcribir aparte de un texto escrito por Amartya Sen ( Debates sobre teoría del
Capital). Se trata, del apartado referido, a un diálogo hipotético entre el Venerable Subhuti con
Buda, acerca de la sabiduría trascendental. Veamos:

“…Buda dijo, entonces: Como he dicho muchas veces, no soy un mago. No puedo hacer lo imposible, y tengo
gran admiración por quienes pueden cambiar la realizad con la punta de un lápiz. Pero, cuéntame, Subhuti
¿Realmente crees que si tienes un solo bien de capital homogéneo podrá deducir la tasa de ganancia
únicamente a partir de la relación técnica entre capital y productos homogéneos? Subhuti replicó: Eso dicen
algunos libros venerables.

Buda dijo: Reveréncialos, Subhuti, pero no creas en ellos. Supón que obtienes el valor del producto marginal
del capital en términos de la producción de bienes de consumo. ¿En qué unidades lo expresarías? En unidades
físicas de bienes de consumo adicionales por cada unidad adicional de capital homogéneo. Pero la tasa de
ganancias es un número puro. Seguramente necesitarías algo más para ir de la primera al segundo a fin de
reflejar el precio relativo del bien de capital vis a vis el bien de consumo. Y el precio de equilibrio del capital
en unidades de bienes de consumo depende de la tasa de ganancias que se use para hacer el descuento, y
una variación de la tasa de ganancias puede significar una variación del valor del mismo capital físico en
unidades de bienes de consumo. Esta dificultad no se elimina por tener un bien de capital homogéneo…” 15

El axioma que soporta nuestro punto de partida, en consecuencia, hace alusión a la gestión
empresarial como la búsqueda de opciones que permitan alcanzar resultados asociados a la noción
de tasa de ganancia. Ya ahí, la gestión, requiere una interacción de conocimientos vinculados con el
conocimiento del mercado y con la administración interna de la empresa. Es tanto como entender la
necesidad de implementar una dinámica de trabajo asociado en el cual las diferentes instancias de
la empresa, respondan por la ejecución de planes previamente construidos y aprobados; a partir de
una estrategia definida para incursionar en la totalidad o en determinadas franjas del mismo..

Luego, en el proceso inherente a la gestión, las variables se configuran conforme a las exigencias
que se derivan de la dinámica de intervención en el mismo. Esto es lo que definimos como el
agente interno (o sujeto - empresa). De otra parte las variables configuradas a partir del medio
externo; es decir del mercado que actúa de manera independiente, generando unas nuevas
expectativas y obligando, por esto mismo, a reacomodamientos de la intervención interna y de la
estrategia que la origina. Estos reacomodamientos pueden ser de corto o largo plazo. Bien sea
porque las nuevas exigencias del mercado están ancladas en ondas de corta o larga intensidad. En
términos de las ciencias sociales, para graficar este tipo de situaciones, hablaríamos de factores
endógenos (la gestión interna y la estrategia que la soporta) y factores exógenos (el
comportamiento del mercado.).

En períodos de gran volatilidad de los mercados, los riesgos se profundizan. Es decir, cada vez más,
se precisa que la gestión empresarial esté sustentada en acciones interdisciplinarias. Desde la teoría
de riesgos, asociada a la actuaría que proporciona la estadística; hasta el conocimiento del
comportamiento de los grupos humanos, que proporciona la psicología social. Desde el estudio de
flujos de capital y su nexo con las políticas gubernamentales de largo plazo, que proporciona la
macroeconomía; hasta la perspectiva de fusiones y desagregaciones, que proporciona el estudio de
la composición del capital y los conglomerados financieros, comerciales e industriales.

Veamos lo anterior, en palabras del economista Jorge Iván González:


15
Sen, Amartya. Debates sobre teoría del capital. Publicado en Cuadernos de Economía, Número 29,
Departamento de Teoría y Política Económica, Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional
de Colombia, página 30
26

“..La coyuntura que atraviesa la economía colombiana ha estado muy influida por la apertura de comienzos de
los noventa y por la globalización financiera. El gobierno de Gaviria (1990-1994) aceleró el proceso de
liberalización delineado durante el gobierno de López (1974-1978), pero que sólo puso en práctica el gobierno
de Barco (1986-1990).

Aunque los procesos de apertura se generalizaron en América Latina durante los noventa, los mecanismos de
incorporación varían considerablemente de un país a otro. Para captar estas diferencias basta citar los casos de
Argentina y Brasil. Mientras que el primero ha defendido a sangre y fuego la paridad peso-dólar, Brasil ha sido
muy celoso de la autonomía de su política monetaria. En los últimos días, el gobierno argentino se mostró
partidario de cambiar el peso por el dólar. La renuncia a la soberanía monetaria se haría en aras de la
estabilidad de precios. La paridad fija de Argentina y la flexibilidad cambiaria de Brasil reflejan dos formas muy
diferentes de asumir la apertura. Entre estos dos extremos hay situaciones intermedias, como las de Colombia
y Chile. Pese a que la globalización financiera ha reducido la autonomía de la política económica doméstica, la
variedad de regímenes cambiarios indica que los países tienen cierto margen de maniobra. La forma en que la
política fiscal responde a la dinámica de los capitales externos es muy diferente, según sea la intensidad de la
liberación cambiaria…”16

Los procesos concretos, como ya lo dijimos antes cuando hablamos de los escenarios económicos
concretos, exigen la búsqueda de opciones cada vez más heterodoxas en la gestión. Lo anterior,
por cuanto la sumatoria de las variables (...Y las variables mismas) que actúan sobre esos procesos
se tornan cada vez más complejas.

Visto así, en consecuencia, ya no es posible trabajar con los esquemas relacionados con los ciclos
económicos regulares, fácilmente predecibles y en los cuales era posible la planificación
relativamente elemental. Ahora se trata de actuar en un universo económico volátil, que desagrega
tendencias y que propone perspectivas que deben ser construidas con arreglo a estrategias. No solo
en los mercados internos; sino también (…y fundamentalmente) en los mercados internacionales.
Ya las fronteras entre franjas del mercado y de las empresas, no pueden ser ubicadas y
referenciadas fácilmente. Lo que impera es una dinámica en la cual los conglomerados se tornan en
opciones que absorben y traducen en variedad heterogénea la oferta de bienes y servicios. Ya, por
esa vía, la intermediación financiera no está dada solamente por los agentes bursátiles y por las
entidades financieras. Ahora de lo que se trata, insistimos, es una visual en la cual la interacción
conduce a una noción de mercado, de empresa y de gestión; en donde la planificación está atada a
esas variables universales y locales. Pero, de todas maneras, con la búsqueda de alternativas que
permitan el crecimiento económico y financiero. Esto no es posible si las tasas de ganancia se
mantienen se reducen, o se mantienen estáticas. Es más, no es posible si estás tasas de ganancias
no cumplen expectativas derivadas de los promedios considerados necesarios para sectores
específicos.

Nuestro trabajo, entonces, pretende presentar un análisis, en el contexto descrito, del significado
que adquiere el EVA como instrumento que coadyuva al diseño de estrategias y a la asunción de
determinaciones por parte de quienes tienen a su cargo la dirección de la gestión empresarial; en
escenarios concretos del mercado globalizado.

Visto así, el trabajo, no puede ser entendido como mera réplica de la definición teórica del EVA. De
lo que se trata es de postular su aplicación y desarrollo; como exploración y como perspectiva; a
partir de reflexiones centradas en la dinámica misma de los mercados. Supone, por lo tanto, una
visión en la cual aspiramos a una confluencia entre la política macroeconómica, los riegos derivados
de la intervención de agentes externos en el manejo económico y financiero y su relación con la
interacción inherente a la gestión empresarial.
16
González, Jorge Iván. Macroeconomía, volatilidad financiera y tasa de sacrificio en Colombia. Cuadernos
de Economía No. 30, Publicación del Departamento de Teoría y Política Económica de la Facultad de
Ciencias Económicas Universidad Nacional de Colombia, página 11.
27

Ahora veamos el comportamiento de gobiernos en América Latina, respecto a la crisis desatada por
el COVID-19. La referencia, en términos de la categorización; supone la declaratoria de una especie
de conmoción económica. Destaco los casos de Perú, Chile, Ecuador y Argentina. A pesar de tener
una variable contingente similar (El COVID-19) los gobiernos han instaurado medidas en nexo con
esta conmoción, diferenciadas. Interesa, para el propósito del escrito, analizar la situación que nos
han impuesto como solución a la expansión de la pandemia.

Detengámonos, otra vez, en la tipificación en términos teóricos y de casuística; en lo que es, en


Colombia, el modelo económico. Anteriormente, he planteado que un modelo económico, en su
aplicación y desarrollo, desata algo asì como el nudo de la teoría de la economía política. Entonces,
cada país define o redefine su participación en el contexto respectivo. En el caso de Colombia, ha
predominado una postulación de desarrollo económico como mezcla de la producción industrial
(que es, digamos, el tipo de desarrollo económico básico), el comercio interno y externo; asi como
la intervención (que se ha constituido en centro) del mercado financiero. Desde el punto de vista
clásico, el capital financiero ha sido tipificado como capital usurero. Y, siendo asì, se entiende que
no produce una riqueza real; puesto que refunde la plusvalía en puro vuelo de especulación
improductiva. Por el contrario, la burguesía industrial queda sometida, para ejercer crecimiento real
de los préstamos onerosos de los bancos y corporaciones financieras.

Considero pertinente, en comienzo, precisar conceptos acerca de la teoría sobre el Estado. Para
ello, transcribo artículo realizado por mí e 2009, relacionado con el concepto de Estado Social de
Derecho, en el escrito “Prospectividad del Estado Social de Derecho”, escrito por el profesor Simón
Younes Jerez. Particularmente, respecto al capítulo III

El escenario es el Estado, en lo que este tiene de unificador de voluntades. Algo así como
culminación de un proceso, en el cual los intereses individuales asumen una sumisión a los
intereses colectivos. Es decir supone aceptación de ese hilo conductor.

El profesor Younes (edición Universidad Autónoma de Colombia, 2005) convoca a una reflexión en
torno al significado que adquiere la figura del Estado Social de Derecho. Da por entendido la
aceptación de una tipología inherente a la noción del Estado. Su énfasis, en ese contexto, tiene que
ver con período histórico. O mejor: un estadio o momento en el desarrollo del concepto y aplicación
del Estado como sujeto colectivo concreto. Queda claro, en esta línea de interpretación (la del
autor), la asunción de una opción teórica y práctica como sustento del análisis.

Siendo el escenario, la universalidad del concepto de Estado; precisa su nivel de intervención en el


sustento teórico y práctico del modelo intervencionista. Un relato o interpretación que se
desenvuelve soportado en prerrequisitos indispensables. Esto es, a manera de explicación, la
referencia implícita en cuanto al bagaje teórico del modelo keynesiano. En donde el rol
intervencionista del Estado, suscita tendencias en lo que a modelos de Estado precisos se refiere
Pero, al mismo tiempo, concita reflexiones, como quiera que la dinámica histórica remite a
establecer referentes. Por los mismo que el proceso de evolución y de consolidación del Estado,
como figura y como icono del equilibrio;

Es un reto no solo interesante, sino también necesario. Habida cuenta de la aparición de


interpretaciones disímiles, emparentadas con el curso no lineal de las relaciones inherentes al modo
de producción capitalista.

El autor recurre a una metodología que incluye diversos referentes. Como proceso que conlleva a
proponer diferentes confrontaciones; en donde la simulación de confrontaciones está dada por la
noción de Estado y por la concreción del mismo. No como utopía irrealizable; sino como concreción
en la cual los roles asumidos por los sujetos vinculados al Estado, definen una perspectiva no
homogénea.
28

Siendo el objeto particular del análisis, el Estado Social de Derecho, propone un recorrido teórico en
un momento en el cual, diferentes teorías asociadas al mercado como referente básico y la teoría
de la globalización como soporte, desemboca en corrientes y tendencias que, cada vez más, tratan
de desestabilizar la noción de solidaridad y redistribución de los acumulados económicos (riquezas).
Proponiendo elementos reguladores que, de por sí, contarían la noción de Estado Benefactor.

En esa dimensión, el autor, asume retos. Por cuanto no pretende una defensa ortodoxa de la figura
del Estado Social de Derecho. Por el contrario, introduce reflexiones en las cuales se reconocen los
errores de interpretación y de aplicación de la teoría del Estado Social de Derecho.

Asuntos como la ineficiencia de las entidades estatales, la indisciplina individual y colectiva en


términos de la recepción de los beneficios y su aplicación en lo cotidiano. La intervención del Estado
como ejercicio de políticas públicas al garete. Como obsesión acrítica, en reemplazo de exigencias
vinculadas con la calidad y la eficiencia en la gestión.

Es un escrito en el cual se desvirtúa la aseveración vinculada con la incompatibilidad entre un


ejercicio o gestión en los cuales el beneficio colectivo sea predominante, y la iniciativa privada, a
partir de la concreción de actividades económicas ajustadas al modelo capitalista clásico y en
donde el Estado ejerza como regulador imperativo.

Esto último es lo que sirve para titular el escrito. Aquí, prospectividad, es sinónimo de avance en
procura de asimilar los cambios en el quehacer económico y social. Es, si se quiere, un ejercicio
teórico que propone alternativas de solución a las aparentes o reales incompatibilidades entre
(como quedó dicho arriba) el modelo clásico, con sus ajustes necesarios según el desarrollo del
modo de producción, incluida una opción de macroeconomía asociada a las perspectivas de
crecimiento, de acumulación y redistribución, de conformidad con los principios reguladores,
establecidos por el mercado. Y, un concepto de intervención estatal dinámica, coherente, en el cual
la redistribución del ingreso esté garantizada por la acción del Estado. En una figura, amanera de
ejemplo, que no se subsume en contradicciones entre los modelos. Por el contrario, el escrito,
incluye una noción teórica en la cual el “ El Estado Social no sólo debe ser entendido en términos
de contenido sino del proceso productor de soluciones político sociales, superando la asfixia
impuesta por las reglas y los imprescindible, encarnando la complejidad de un modo no
simplificador…”17

Así las cosas, el profesor Simón Younes Jerez, nos presente una interpretación asertiva del modelo
de Estado Social de Derecho. Combinando escenarios y entornos. Es decir, haciendo un recorrido
que nos otorga expresiones precisas. Sin detenerse en el tiempo. Sin condicionar al lector, en
cuanto le presenta opciones relevantes, vinculadas con el tránsito histórico de la figura del Estado.
Haciendo énfasis en la interacción entre los diferentes actores en la sociedad. Sujetos individuales y
colectivos partícipes del proceso.”…El mejor análisis prospectivo del Estado Social de Derecho, tiene
que tener una óptica una óptica que supere las falsas polarizaciones, evitando la mitificación
ideológica del Estado o la Sociedad (civil) y contemplar los diferentes ámbitos de realidades sociales
como fragmentadas e interdependientes, cuyas fronteras no son nítidas y cuyos condicionamientos
son múltiples. Como afirma algún pensador francés, el nuevo modelo de Estado Social, el nuevo
contrato social, tal vez brote únicamente cuando se reúnan las condiciones para su elaboración...” 18

17
Tomado del texto, página 231
18
Ibíd., página 230
29

Los lectores y lectoras, se verán abocados (as) a ejercer una disección conciente del escrito. Porque
este, involucra análisis novedosos. Por cuanto introduce conceptos que distan mucho de
expresiones absolutas, excluyentes.

“…La presencia pública basada en los principios de solidaridad y redistribución sólo sostenibles a
través de un Estado Social, puede y debe ser capaz de adaptarse a nuevas circunstancias sin
desdibujar su esencia, esto es con un pluralismo que da cabida al llamado tercer sector que
constituye la vanguardia de la sociedad del bienestar y que está formado por organizaciones y
asociaciones que fomentan las relaciones secundarias a través de medios pro sociales como la
solidaridad…” 19

El hecho de convocar a los diferentes estamentos de la sociedad, para que participen en ese
proceso de transformación del concepto de Estado de Bienestar; sin que esto conlleve una
modificación de los principios que lo soportan. Constituye, de por sí, una propuesta creativa.

“…Cuando el Estado Social de Derecho parece haber alcanzado el techo, toca decir que la sociedad
debe asumir más responsabilidades, debe ser más activa y debe participar más en los problemas
que le afecten. Se trata de que la sociedad civil sea también responsable del futuro bienestar de los
ciudadanos, junto al Estado y al mercado…”20

Para decirlo en términos del proceso vinculado con el desarrollo económico y social; el autor, asume
un hilo conductor práctico. Pero soportado en una visión de futuro, anclada en sólidos
conocimientos teórico; como quiera que expresa: ”…El Estado Social es un conjunto de instituciones
cruciales para paliar los efectos sociales de la crisis e integrador de las quiebras sociales. El Estado
Social de Derecho ha mantenido, en todos los países que ejercitan el modelo, la cobertura, pero sin
la garantía de una protección suficiente. Hay que anotar que dicho estado está afrontando un
proceso de reorientación teórico-ideológica, ante la emergencia de nuevas necesidades sociales y
nuevas formas de producción de bienestar...”21

Lo anterior, traduce que no se trata (en lo que respecta al Estado Social de Derecho), de ejercer
una posición ortodoxa irrelevante. Es más bien una acotación dinámica. Que involucra una noción
de lo social, en la cual los y las sujetos, se involucran en el proceso. A partir de nuevas
interpretaciones a manera de exigencia de los nuevos hechos.

“…Se destaca también que el Estado Social de Derecho ha tenido que adaptarse a nuevas
realidades socioeconómicas, como la emergencia de nuevas necesidades sociales, como
consecuencia del envejecimiento de la población, pérdida del peso asistencial de la familia,
expansión del divorcio y diversificación de los núcleos familiares y no familiares de convivencia…” 22

El escrito aparece, pues, como evidencia social, política y económica, en lo que respecta a la
evolución del concepto y de la aplicación del Estado Social de Derecho. Aún, siendo un hecho la
confrontación derivada de expresiones como la globalización económica y política, el escrito exhibe
posiciones en búsqueda de un equilibrio; entre las opciones de Estado Social de Derecho y el
concepto que avala el mercado como referente único y fundamental.

En 2021 empieza a consolidarse la opción programática. En una precisión que, si bien mantiene
latente constante la burbuja mediática asociada a la pandemia; empieza a soltar los nudos que
pretendía mantenerse en la obscuridad propia en los manejos innobles de los acorazados

19
Ibíd., páginas 191-192
20
Ibíd., página 192
21
, página 194
22
Ibid.Ibíd., páginas 194-195
30

funcionarios y funcionarias que ejercen como centro de poder. Incluidos los dirigentes gremiales de
la Andi, Fenalco, los bancos y corporaciones financieras, Fedegan y el Consejo Gremial Nacional.

Cuando en marzo de 2020, empieza a concretarse la realidad de la expresión de la pandemia; se


produce la primera declaratoria de la emergencia económica, social y de salud pública. Veamos ese
documento y el comentario respectivo. Queda claro que, en términos

Plan Nacional de desarrollo 2018-2022

El Proyecto de Plan Nacional de Desarrollo, Ley 955 de 2019 (2018-2022) en el gobierno del
presidente Iván Duque Márquez,, se propone con unos insumos económicos, políticos e ideológicos,
soportados en lo que ha sido, desde 1990, una política económica globalizada. Así como en un
universo de expresiones relacionales entre los países periféricos de América Latina y lo que yo
denomino “nueva fuerza de la yunta de Estados Unidos y la Unión Europea”. De tal manera
que la política monetaria y de crecimiento económico de estos países, se desenvuelven con
profundas limitaciones. Es decir, el rol(de Colombia, por ejemplo) sigue siendo profundamente
anclado en las decisiones de política económica e instrumental política de esos centros de poder.
Veamos, en una aproximación somera, los soportes propuestos para la elaboración del Plan de
Desarrollo.

Se parte de un contexto en términos de lo que se ha dado en llamar “el posconflicto”. Queda claro,
entonces, que por màs esfuerzos de diferenciación que efectúe el gobierno de Duque Márquez,
aparece unos máximos y mínimos ideológicos que, de todas maneras, suponen la aplicación de
términos presupuestales en lo que podría llamarse “camisa de fuerza” derivada de los acuerdos
entre Las Farc y el gobierno del presidente Santos. Algo asì como entender que la política agraria e
industrial, estaría cifrada por los códigos mismo que soportan este acuerdo.

Otro hecho instrumental irreversible y necesario, tiene que ver con el entendido de crecimiento
económico contextual (el PIB) y su relación con expresiones puntuales de ese mismo crecimiento .
Es el caso, a manera de ejemplo, de insumos como la investigación, la innovación y el
desarrollo tecnológico. Tanto en las grandes empresas comerciales, financieras,
industriales, agrarias; y su nexo con la pequeña y mediana empresa y lo que, ahora, se
da en llamar economía naranja.

En comienzo asumo un dilema en cuanto a la etimología, significación y alcances de las expresiones


“globalización” y “contextualización”. Ello no solo en lo que refiere a las implementaciones vigentes
en lo que corresponde a política económico. También (…y este es el caso) en lo que compromete a
la aplicación y desarrollo del conocimiento. Tanto en lo que hace referencia a su organización,
estructura y transferencia por la vía escolarizada; como también en lo que se infiere a partir de su
utilización y “libre” tránsito. Como reivindicación libertaria, sin ataduras. O como la expresión
sesgada, con la yunta que ocasiona el direccionamiento político y económico.

Tal vez, en lo conceptual, se ha erigido como fundamento predominante, la noción que implica a
los esquemas sociológicos y de teoría económica ortodoxa. Esto en lo que tiene que ver con el
análisis tendencial y efectivo que compromete al desarrollo; incluido lo cultural como instrumento
que se supone inherente a las hipótesis y variables utilizados. En nuestra opinión esto explica la
asunción de posiciones que conllevan a esquemas teóricos y prácticos que originan confusión y
construyen condiciones de periferia para los países que no han logrado alcanzar ciertos niveles de
acumulación. Un tanto retrotraer estadios en la historia, el rol del capital y sus usufructuarios, así
como el que les corresponde a quienes actúan en marginalidad. Es el caso, a manera de ejemplo, de
las derivaciones que han acompañado a los períodos históricos concretos. Algo así como entender
las implicaciones del dominio colonial, neocolonial y las imposiciones propias de las naciones que (…
tal vez por esto mismo) han alcanzado niveles amplios de acumulación y de desarrollo tecnológico y
31

científico. Hablamos, entonces, de la segregación motivada por las condiciones descritas; de tal
manera que se han profundizado hasta alcanzar, en el actual período histórico, expresiones tan
onerosas, como que han consolidado riquezas y controles en el otrora “Occidente” (Europa y
Estados Unidos) con incidencias en algunos países asiáticos (Japón, Corea del Sur e, inclusive,
China), al lado de la pobreza generalizada en países de Asia, África y América Latina y el oriente de
Europa.

Se configura, así, un cuadro conceptual y práctico complejo; en el cual se exhiben consecuencias


que obligan al manejo de insumos como imposición a partir de esas mismas condiciones de
segregación. El Planeta se homogeniza en razón a que se le imprime un hilo conductor centrado en
las exigencias y los perfiles originados en el centro-poder. Este mismo, de por sí, es otorgado por
el poder adquirido. Es una figura que pretende el equilibrio a partir de su proyecto de vida y sus
perspectivas. Es obvio, de todas maneras, que las contradicciones actúan como instrumento
tendencial hacia rupturas, con implicaciones de desestabilización de ese “ordenamiento cultural,
político y económico”. Es ahí en donde emergen posibilidades de confrontar la ortodoxia que se
reivindica como referente.

Es, en el escenario antes descrito, en el cual se desenvuelve el modelo que promueve y convoca a
“globalizar” (¿…o contextualizar?) todos los territorios físicos, la espiritualidad, el conocimiento, la
ciencia. El horizonte posible pretende estar construido solo por el poder y el control asó definido e
impuesto. Es algo parecido a lo que Pavlov describía (en biología), como incidencias y/o colaterales
de un organismo que se hace predominante, es decir se replica y/o refleja. En la sociología
marxista, es aquello que se describe así: lo predominante (…como modo de producción) deriva en
el dominio político e ideológico por parte de quienes poseen y controlan los medios de
producción.

En nuestro escrito efectuamos seguimiento a las expresiones que han ejercido influencia en el
análisis de las condiciones en que se desenvuelve la educación superior en América Latina y, en
general, en los países dependientes. Concretamente, escrutamos lo consignado en las
conclusiones de la conferencia realizada en La Habana en 1996 y en los documentos del Banco
Mundial, que describen el panorama y formulan alternativas hacia el mejoramiento en la calidad y
cobertura; así como en lo que respecta a la intervención estatal y la participación privada.

En lo metodológico asumimos que el acervo documental, nos sitúa en la posibilidad de inferir


algunas propuestas. Pero, al mismo tiempo, efectuamos distanciamiento con respecto a premisas
y reiteraciones que, en nuestra opinión, no permiten concreciones precisas hacia el logro de metas
y perspectivas adecuadas. A manera de ejemplo: Cuando el comité de trabajo del Banco Mundial,
analiza el rol que le compete a los estados, en el proceso de control, direccionamiento y
financiación de la educación pública superior; insinúa posibilidades en nexo con la mixtura propia
de procesos en los cuales interviene la empresa privada, por la vía de otorgar aportes y/o propiciar
interacciones en lo que respecta a la investigación como ejercicio de doble vía. Es decir, como
necesidad imperativa para alcanzar estadios de desarrollo y acumulado tecnológico. De otro lado,
como generador de recursos financieros; a partir de una figura asimilada a la venta de servicios.

Para ilustración necesaria, presento la siguiente expresión: El proyecto de Plan Nacional de


Desarrollo 2018-2022, se exhibe en un contexto de política monetaria y de globalización
económica

Interpretamos la posición exhibida, en los documentos referidos, como una dicotomía que
convoca, tendencialmente, a construir un equilibrio en el cual actúan, como variables, tanto el
32

concepto de autonomía, como la intervención estatal; así como el rol del capital. Es evidente, a
partir de ahí, que se propone una lectura en términos de determinismo económico; en cuanto que
la variable de la educación superior se cruza con las necesidades y exigencias del desarrollo
tecnológico y científico, hacia fortalecer los procesos productivos; en el entendido globalizante
que promueve el modo de producción que predomina; con las todas las derivaciones en lo político
y en lo cultural. Es un tanto proponer la interpretación de la Escuela como superestructura (…en el
lenguaje de Gramsci y Lukács), en la cual actúan sujetos heterogéneos, pero imprimidos por un
centro originado en el control estatal. El cual, a su vez, está influenciado, principalmente, por el
modo de producción predominante. No es, lo nuestro, una reivindicación que algunos llaman “la
obsolescencia del ideologismo marxista”. Es más, la intención situar categorías sociológicas y
económicas que no pueden abstraerse al momento de analizar los alcances y el sustento de las
políticas dirigidas a fortalecer la educación superior (… y, en general, de toda la Escuela).

La Emergencia Económica en Colombia (2020)

Para avanzar en la postulación de mi interpretación en lo referido a las decisiones, en el contexto


de la declaratoria de estado de emergencia económica, social y ecológica, mediante el
Decreto 417 de 2020, aplicado por el gobierno de Ivan Duque Márquez. Si asumimos como
opción de referencia los casos de Italia y España (en la Unión Europea) y de Estados Unidos de
Norteamérica; habría que considerar, que en los casos de Italia y España; se configura una recesión
obligada por causas, en su origen, diferente a la variable económica propiamente dicha. Y,
entonces, se produce la intervención estatal de conformidad con las herramientas propias de cada
estado. Esto deviene en entender la dinámica de los ajustes necesarios, por la vìa de los subsidios a
las empresas, con la participación del Banco de Reserva de la Unión Europea y de las instituciones
monetarias al interior de cada estado; entendida como mecanismo de distribución. Pero,
precisamente en el entendido que no existe pleno empleo, aparecen franjas de la población que no
tienen empleo formal y que, por esto mismo, se categorizan como el sector informal. Asumiendo,
como cierto, la existencia en la legislación económica, de la figura de seguro de desempleo; haría
tránsito esa posibilidad como condicionante para la manutención. Pero y ¿esa otra franja de la
población sometida a la informalidad?. Para el caso de Estados Unidos, podría decirse que opera la
misma opción; así se entienda que por su condición de estados confederados; habría lugar a
diferenciaciones muy puntuales. Cabe la particularización de la situación del Estado de California y
de su capital la ciudad de Los Ángeles. Acotando, además, que la propagación de la pandemia sigue
creciendo. Es decir no se ha podido detener esa expansión.

Entonces, para el caso de nuestro país, las circunstancias ameritan un tipo de medidas, obrando en
el contexto propio. Es decir un país que no posee los recursos para asumir el otorgamiento de
subsidios al desempleo. Y que, asimismo, con una tasa de desempleo se sitúa en el 12%. Con la
precisión que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE); contabiliza como
población empleada a aquella franja que trabaja de manera informal. Es decir, lo que se llama
coloquialmente el rebusque y aquellas personas que trabajan por cuenta propia, pero que casi en
su inmensa mayoría no tiene acceso a la seguridad socia en pensiones. Si se tuviera en cuenta
estas precisiones, estaríamos hablando de una población desempleada en mucha mayor proporción.

Ahora bien, en el entendido que, en Colombia, viven actualmente personas que han llegado desde
la República Bolivariana de Venezuela.. Estamos hablando de una población cercana a un millón
cuatrocientas mil. Y que, además, han llegado por la vìa de un recurso ideológico del actual
gobierno para desprestigiar y confrontar al presidente Nicolás Madura Moros. Pero sin horizonte
vivo y pleno de ser empleadas formalmente. Y que, por esto mismo, se ha ampliado el espectro del
desempleo. Daríamos cuenta, en consecuencia, de una situación que ha desbordado la capacidad
de maniobra del actual gobierno.
33

Una nota aparte merece el hecho en que se encuentra la República Bolivariana de Venezuela, con
respecto a la expansión de la pandemia COVID-19. El presidente Nicolás Maduro, hizo una petición
al FMI de un préstamo para afrontar la propagación del COVID-19. De manera impensada, de
pronto en la ingenuidad en el sentido que se ha convocado a la cooperación entre organismos
internacionales y de los países, se negó tal solicitud. Anclando tal determinación en una posición
inicua para el momento “…el músculo financiero de la República Bolivariana de Venezuela, no da
para confiar en el pago”. De otra parte, con la excepción de Argentina, los países suramericanos no
están cooperando como era de esperarse

Yo acotaba, en próximo pasado las consecuencias de la flexibilización de la regla fiscal, por parte
del señor presidente; en la misma perspectiva y soporte con respecto a la puja ideológica de
Colombia y del Grupo de Lima, con la aquiescencia del gobierno de Estados Unidos, por la vìa del
actual presidente Donald Trump.

La ley 1473 de 2011 “…tiene por objeto expedir normas que garanticen la
sostenibilidad de largo plazo de las finanzas públicas y contribuyan a la estabilidad
macroeconómica del país…” y dio vida a la regla fiscal, la cual consiste en determinar
un límite anual en el cual el gasto estructural del país no podrá superar el ingreso
estructural, con miras a que ese déficit estructural no supere el 1% del PIB a partir del
2022. De acuerdo al acta 9 del 24 de marzo de 2017 del Comité Consultivo de la Regla
Fiscal, los límites máximos de déficit fiscal total para el 2017 y 2018 son de 3,3% y
2,7% respectivamente.

Es, en este contexto, que justifico mi posición en contravía de la decisión del ejecutivo en Colombia,
en términos de la “flexibilización de la Regla Fiscal”, establecida por la Ley 1473 de 2011(5 de julio).
Veamos la exposición de motivos;

El Ministro de hacienda, Alberto Carrasquilla, confirmó que el grupo de expertos le


permitió a Colombia un mayor déficit fiscal, de 0,4 % del PIB, pero distribuido entre
este y el próximo año.
El comité resolvió que la meta de déficit fiscal para este año pase de 2,4 % a 2,7 % del
PIB, para 2020 de 2,2 % a 2,3 %, para 2021 se mantuvo en 1,8 % del PIB y para 2022
en 1,4 %. La senda fiscal permitida resalta que la meta de déficit de 1 % del PIB que
sería lo ideal, se tendría que alcanzar en 2024.

La decisión se tomó luego de una extensa reunión en el Ministerio de Hacienda, en la


que se analizaron varios puntos como el impacto de la migración venezolana en
Colombia, que, según cuentas del Gobierno, tiene un costo para el país de medio punto
del PIB, es decir, alrededor de 5 billones de pesos, teniendo en cuenta la atención a
salud, educación y otras necesidades de los ciudadanos venezolanos. (Versión, página
web).

No pretendo, ni me interesa, extender el análisis en términos de la teoría económica y del rol de los
analistas de teoría monetaria en el contexto de la economía de mercado. Por lo mismo que, en lo
que es y ha sido mi expresión, lo que cuenta es puntualizar el ejercicio sesgado del actual
presidente de la República de Colombia (Iván Duque Márquez) en lo que respecta al contubernio
con la posición hegemónica del gobierno de Estados Unidos de Norteamérica y de la Unión Europea.
Es apenas obvio, sin necesidad de ser expertos en teoría macroeconómica, que la decisión de
modificar la regla fiscal establecida por la Ley 1473 de 2011, impactará negativamente en cuanto a
postulados y metas de corto y mediano plazo. Es màs, considero que ese tipo de decisiones no se
corresponden con el mandato constitucional. Porque, en entendido de contexto, esta decisión (por
su expresión de motivación y efectos colaterales) estaría inmersa en lo que la Constitución Política
define como “Estado de Emergencia Económica”.
34

Artículo 215. Cuando sobrevengan hechos distintos de los previstos en los artículos 212 y 213 que perturben o
amenacen perturbar en forma grave e inminente el orden económico, social y ecológico del país, o que
constituyan grave calamidad pública, podrá el Presidente, con la firma de todos los ministros, declarar el
Estado de Emergencia por períodos hasta de treinta días en cada caso, que sumados no podrán exceder de
noventa días en el año calendario. Mediante tal declaración, que deberá ser motivada, podrá el Presidente, con
la firma de todos los ministros, dictar decretos con fuerza de ley, destinados exclusivamente a conjurar la crisis
y a impedir la extensión de sus efectos. Estos decretos deberán referirse a materias que tengan relación
directa y específica con el Estado de Emergencia, y podrán, en forma transitoria, establecer nuevos tributos o
modificar los existentes. En estos últimos casos, las medidas dejarán de regir al término de la siguiente
vigencia fiscal, salvo que el Congreso, durante el año siguiente, les otorgue carácter permanente. El Gobierno,
en el decreto que declare el Estado de Emergencia, señalará el término dentro del cual va a hacer uso de las
facultades extraordinarias a que se refiere este artículo, y convocará al Congreso, si éste no se hallare reunido,
para los diez días siguientes al vencimiento de dicho término. El Congreso examinará hasta por un lapso de
treinta días, prorrogable por acuerdo de las dos cámaras, el informe motivado que le presente el Gobierno
sobre las causas que determinaron el Estado de Emergencia y las medidas adoptadas, y se pronunciará
expresamente sobre la conveniencia y oportunidad de las mismas. El Congreso, durante el año siguiente a la
declaratoria de la emergencia, podrá derogar, modificar o adicionar los decretos a que se refiere este artículo,
en aquellas materias que ordinariamente son de iniciativa del Gobierno. En relación con aquellas que son de
iniciativa de sus miembros, el Congreso podrá ejercer dichas atribuciones en todo tiempo. El Congreso, si no
fuere convocado, se reunirá por derecho propio, en las condiciones y para los efectos previstos en este
artículo. El Presidente de la República y los ministros serán responsables cuando declaren el Estado de
Emergencia sin haberse presentado alguna de las circunstancias previstas en el inciso primero, y lo serán
también por cualquier abuso cometido en el ejercicio de las facultades que la Constitución otorga al Gobierno
durante la emergencia. El Gobierno no podrá desmejorar los derechos sociales de los trabajadores mediante
los decretos contemplados en este artículo. 

PARÁGRAFO. El Gobierno enviará a la Corte Constitucional al día siguiente de su expedición los decretos
legislativos que dicte en uso de las facultades a que se refiere este artículo, para que aquella decida sobre su
constitucionalidad. Si el Gobierno no cumpliere con el deber de enviarlos, la Corte Constitucional aprehenderá
de oficio y en forma inmediata su conocimiento. 

Diríamos, en seguimiento del hilo conductor propuesto, es decir de las condiciones económicas y
políticas de Colombia; para asumir la carga derivada de la aplicación del Decreto 417 de 2020; que
no se ha contemplado, en el análisis o exposición de motivos, el hecho que seguimos siendo un país
inscrito en lo que se conoce como “en vìa de desarrollo”. Que lo nuestro no se puede equiparar con
la dinámica económica y el pulso financiero de los países europeos que tuvieron que llegar al punto
de declarar la parálisis económica en lo que corresponde a la actividad productiva empresarial. Para
el caso de Estados Unidos creo que ya he referenciado la situación y las decisiones tomadas en
materia económica y social.

El hecho mismo de la expedición y aplicación del Decreto 417 de 2020; constituyen otra acción
gubernamental totalmente desfasada. Por dos razones: 1. El COVID-19 no tiene la condición de
expansión, si se compara con el de otras países (ya precisados arriba). Y a esto se debe sumar el
hecho que la dotación de equipos e insumos necesarios para ampliar la cobertura de la práctica de
pruebas de los casos sospechosos; es en gran medida insuficiente. La cadena de errores en
términos de protocolos de control en aeropuertos y terminales de transporte terrestre ha sido
evidente. Para referenciar, por ejemplo, el comportamiento de personas como el alcalde de
Popayán; no es otra cosa que evidencia protuberante. 2. La capacidad del gobierno nacional para
enfrentar una parálisis económica y social; es de todas maneras insuficiente. La industria nacional
no tiene la capacidad para absorber la condición de para total en el producción. Los recursos
financieros monetarios no alcanzan para atender las necesidades de la población que vive de la
economía informal. Eso que se dice que “lo fundamental es salvar vidas, cueste lo que cueste”; es
algo asì como una proclama demagógica. Habida cuenta que cabría una expresión un tanto
estrambótica: “morir como consecuencia del COVID-19 o morir de hambre”. En mi opinión,
entonces, la aplicación del Decreto 417 de 2020; denota la exuberancia plena de la ignorancia
supina; por parte de un presidente que, como diría la propaganda “està en el lugar equivocado”.

Pero, a decir verdad, lo que màs duele es la expresión y postura política de personajes como
Gustavo Petro Urrego, que ha avalado sin ningún tipo de pudor las decisiones económicas y sociales
del presidente. Yendo, inclusive, màs allá de lo que la ética resiste: alianza con Centro Democrático.
35

Además, con el agravante del cierre del Congreso de la República; es una patente de corzo para
que el ejecutivo haga lo que bien quiera. La mayoría de alcaldes y gobernadores, también se
acogen a medidas que conducirán a una recesión económica brutal. Mención aparte merece la
alcaldesa de Bogotá D.C., Claudia Nayibe López Hernández; en el sentido de arropar ese tipo de
decisiones.

De la recesión económica a la reforma laboral propuesta por el Frente Burgués y la Dictadura Civil
en Colombia)

Volver, que volviendo vamos. En esta sopladura de demonios. De fuego envolvente. Inveterado
propósito, pernicioso. Bullicio de lisonjeros sujetos. A hurtadillas. O a cielo abierto. En vuelo
empedernido, cifrando su esperanza, en ver expandido su poder. En la aventura cierta,
programada. Explayando la aversión a lo dicho otrora por las voces libertarias. Ahora asfixiadas;
desde el canal oficial de la pandemia. A la manera del programa de ideología empalagosa “Caso
Juzgado” de Ana María Polo. Escenario miserable. Empozado. En ulular de las voces que han ido
construyendo “el nuevo país”. El de la pandemia. El país enfermizo, febril. Del presentador estrella.
Que “deja volar la imaginación contagiada”. Y que ha venido haciendo del dolor de la pobreza, del
hambre ampliado. De la crisis económica y social exacerbadas, por la mismo que se implementara,
en discurso de montonera amorfa, la reclusión forzada. La teoría de la expansión del virus, asociada
a la teoría de Estado y de gobierno de la ideología de Centro Democrático. Voz y aplicación práctica
de paro productivo, improcedente. Comoquiera que se haría a pura “intuición” de aprendiz de brujo
aciago. Sin siquiera acotar la simpleza didáctica propia de la política pública válida, recomendable
para casos de crisis. Y es que la concertación en el contexto de una economía capitalista es algo asì
como herramienta que permite redimensionar procesos puntuales, determinados por momentos de
incertidumbre, en el corto y mediano plazo. Tanto como predisponer opciones que reúnan intereses
dispares, en principio, pero que podría devenir en acuerdos de voluntades. La perniciosa política
inmediatista, asumida por el gobierno de Iván Duque Márquez, en el contexto de la crisis desatada
por la expansión de la pandemia; daría cuenta de una figura parecida a la ignorancia supina. Y es
que, la economía política es una ciencia. La sociología, la economía y el intercambio de mercancías.
En un entendido que debiera servir. En la extensión de una teoría de Estado propia del capitalismo.
En la versión moderna. Como Estado Social de Derecho. Como escenario cierto para la coexistencia
de ideologías diversas. Y, por lo mismo, de intereses dispares. Tanto en lo inmediato. Como en lo
tendencial.

Ser mandatario o mandataria, no es “hacer, por hacer, en lo que es necesario hacer”, sin el pulso
del imaginario creativo. Aun en ese universo propio de una determinada sociedad, en la que pudiera
ser inveterada la opción gubernamental de cepa enana. Por la misma impronta de un acumulado
azaroso. Derivado de prácticas políticas y económicas engarzadas a tradiciones familiares de
terratenientes y de la burguesía inhábil. La creatividad pudiera llegar a ser un atributo propio
asociado a sólidos conocimientos políticos, de la historia y/o de la economía. Pudiera decirse, con
obvias reservas de mi parte, que el manejo dado a la economía en asuntos muy puntuales del
interregno pos crisis del capitalismo en 1929-1932 y la Segunda Guerra Mundial; por parte de
gobiernos como los de Alfonso López Pumarejo (fundamentalmente en el primer periodo 1924-
1938) y de Eduardo Santos Montejo (1938-1942); fuera soportado en políticas públicas de
crecimiento y de implementaciones en asuntos tan trascendentes como la educación pública
universitaria, la centralización del gasto y la política de sustitución de importaciones. Lo mismo
podría decirse del manejo económico, en la perspectiva de la política de integración en América
latina ( a partir de algunas teorías cepalinas). Concretamente del Pacto Andino. Además de
decisiones con énfasis en la consolidación del manejo de términos de intercambio de divisas y una
visión de teoría monetaria sólida. Hablo del rol de Carlos Lleras Restrepo (presidente de Colombia
1966-1970) de expresiones puntuales de Joaquín Vallejo Arbeláez (Embajador de Colombia en la
ONU, 1969-19770); de Abdón Espinosa Valderrama (ministro de hacienda 1966-1970).

Pero, en el caso de Iván Duque Márquez, es el cuento es otro. De una incapacidad asombrosa para
hacerse a un perfil propio y sólido. Bien fuera en lo politico, o en lo social y económico. O,
simplemente así fuera como sujeto de conocimiento de una profesión y su aplicación trascendente.
36

Se hizo, en lo enjuto que es, a puro pulso y a la sombra de su mentor. Siendo éste (Álvaro Uribe
Vélez) de una escuela política, social y económica. En el frío acerado temple de la teoría económica
de acervo pernicioso. Una escuela de “no creativos”. De teoría asimilada a la caterva psicópata del
economicismo asociado al maltusianismo. Sin saberlo, por lo mismo que él nunca ha sido cierto en
términos de la profesión de fe que lo acompaña. Algo asì como ser partícipe inconsciente de los
postulados del Club de la Economía Política (1821) de la triada Thomas Robert Malthus, David
Ricardo y James Mill. Y que, por vìa del ocio como método de especulación en lo que hace con la
teoría económica, derivaría en la opción de la teoría especulativa y que, a su vez, derivaría en la
escuela del capitalismo financiero como horizonte arquetípico de una sección de la burguesía por
fuera de la economía real productiva. Màs centrada en ejercer control a partir de la riqueza
asociada a todos los recursos impropios del mercado bancario e interbancario. Una opción
achatada. Que recurre a lo artificioso. Que opera con modelos económicos, en el concierto de la
incertidumbre productiva. Ejerciendo como promotores de pautaciòn y comportamientos políticos
gubernamentales; de perspectiva parecida al quietismo o molinosismo como figura ideológica que
retrata el escenario social y politico en el cual, tendencialmente, es el conservadurismo económico
la opción que permite entronizar, en profundidad de la ortodoxia de la economía política burda. Que
incita a la promoción de recursos y de beneficios en un solo sentido. A la manera que cuestionó
Jean Charles-Leonard Simón de Sismondi (Ginebra 1773, Id., 1842). Fundamentalmente en sus
textos “Nuevos Principios de Economía Política” y “De la Riqueza Comercial”. Así, éste (Sismondi)
haya sido cuestionado, en parte, por Rosa Luxemburgo (Zamosc. Polonia, 1871; Berlín, Alemania
1919) A lo que apunto es al señalamiento que ubica al patriarca Uribe Vélez, en el centro de la
teoría viciosa que considera que, en el entramado contextual capitalista, ha lugar solo a la apología
del capital y de sus beneficiarios, en su aplicación neo liberal. Este tipo de visión teórica y práctica
es la que permite enhebrar la actividad gubernamental ejecutiva, legislativa y judicial en términos
de considerar siempre inviable una opción de amplio reconocimiento de beneficios, en el espectro
de la relación trabajadores(as) y patronos. Siendo asì, entonces, es apenas lógico que su talante (el
de Uribe Vélez) daría cuenta de sus proyectos de ley como senador, que se convertiría en Ley 50 de
1990; Ley 100 de 1993; del manejo, desde el ejecutivo, de opciones que ampliarían las excepciones
para el pago de horas extras; de la ampliación de la edad de jubilación para hombres y mujeres, de
la eliminación de la mesada catorce; etc. Anotando, de paso, que, en esto, contarìa con su otro
pupilo Juan Manuel Santos Calderón.

Entonces, ahora, en este tiempo corrido. En el cual vuelve y juega la figura de Dictadura Civil. De
este gobierno, emparentado teóricamente con la figura fascista de gobierno corporativo. La
recesión fraguada (bien fuera, por premura al decretare paro productivo, o por la ausencia de
concertación. O por una interacción de ambas) desde la Mesa de Trabajo del Consejo de Ministros
(Para la primera y segunda declaratoria de emergencia social, económica y ambiental-decretos 417
de 2020 y Decreto 637 de 2020); se deja entrever una reforma laboral. Ya no serìa, como de hecho
no lo fuera, la concertación para el confinamiento. Ahora se trataría de retomar el hilo conductor
que estaba dentro de la hoja de ruta del gobierno. De su visión programática. De la afinidad con la
escuela de su tutor. Lo del punto de quiebre asociado a la pandemia; será mero referente acucioso.
Que delimitará tiempo de comienzo y de punto final. Lo que cuenta. Y asì será entendido en la
dinámica propia del proceso. Una transición inadvertida. Lo dicho, siendo ministra de Trabajo, por
Alicia Arango Olmos. Lo dicho, ahora, por Sandra Forero, presidenta del Consejo Gremial Nacional.
“…hay que bajarle a los beneficios de trabajadores y trabajadoras….”El agregado, ahora, serìa “…el
confinamiento, ha traído como consecuencia una recesión económica y social sin precedentes…”.
Siendo, como en realidad fuera esto cierto. El asunto es otro. Lo de la recesión forzada, inédita se
pudo haber tratado de minimizar si hubiera procedido la concertación entre gobierno nacional,
trabajadores, trabajadoras y empresarios. Pero en lo que està hecho, como daño colateral. Me
permito volver al punto de comienzo afín, necesario: entre otras cosas, la pandemia, no estaría ni
de un lado ni del otro. Al menos para lo circunstancial. (…otra cosa es el análisis de lo
trascendental. De lo que estaría en el origen de la “cosa en sí”. Ver, al respecto, mi escrito “Lejos
de Ti”). Quiero decir, un tanto en el oportunismo benévolo, COVID-19 no lo inventaron los
trabajadores y trabajadoras. Es tan ajeno a la burguesía como clase: como a los obreros y las
obreras. Luego, si fuera el caso, habría que decir que, como caso asimilado a lo fortuito, tendría
que ser entendido y asumido como “opción no construida ni por patronos ni por los sindicatos.
37

De lo que se trata, ahora, es de entender que ya estaría al descubierto las pretensiones de la


Dictadura Civil al mando, hoy por hoy, en Colombia. Y del Frente Burgués. Lo del contexto (lo
programático ideológico de Centro Democrático) y lo de ahora (con el prurito de la pandemia). Van
es por todo. Tal vez no de la manera grosera propuesta por Germán Vargas Lleras, en el sentido de
eliminar derechos de trabajadores y trabajadoras. Pero si en la utilización del verbo de moda:
“Flexibilizar”. Sin lugar a tapujos que decantan la pernicia. Flexibilizar, aquí en la reforma laboral en
ciernes; no serìa otra cosa que el desvertebramiento de la razón de ser originaria de los derechos.
Para Sandra Forero, “…la reforma es absolutamente necesaria. De no darse asì, las empresas
desaparecerían y, con ellas, el trabajo…” Es decir volvemos a aquello ya enunciado y analizado: Es
que es lo puntual transitorio de la pandemia como originaria de la crisis circunstancial; avalando la
propuesta de una reforma laboral que, en sí, es de la cuerda, de la lógica de lo programático en
Centro Democrático. Como en definición plausible de simbiosis: “…Relación de ayuda o apoyo
mutuo que se establece entre dos personas o entidades; especialmente cuando trabajan o realizan
algo en común…” Sien, en sí, la reforma laboral, una apuesta que convoca a la Dictadura Civil y al
Frente Burgués. De paso, decir que no habría concertación con trabajadores y trabajadoras. Y no
podría haberla, a partir del horizonte propuesto por los “simbiontes”. De mi parte, ya he hecho
referencia al caso de las pequeñas, micro y medianas empresas. Fundamentalmente en, vuelve y
juega, en tiempos de la pandemia. Por lo mismo digo, ahora, suscita la opción propia de estos
modelos en el contexto de la economía capitalista. Son algo asì como, en opción interpretativa del
regreso y el comienzo. Diría: asì nacieron casi todas las empresas; antes de ser grandes empresas.
No siendo caricaturización insolente del proceso. De lo que se trata es del regreso. Por lo mismo
que capitalismo incipiente. Pero capitalismo en sí. El análisis tendría que ser situado, en contexto, a
partir del capitalismo monopólico o de grandes trust, O de capitalismo sectorial en caracterización
parecida a la del desarrollo desigual y combinado de Samir Amín. O, simplemente, asociado a un
entendido de amplio espectro de maquilas y/o de lo extendido en la doctrina económica del
“Milagro Japonés”.. O del “Modelo Vietnamita”. Lo que quiero enfatizar, ahora, es que el problema
es mucho màs complejo que el presentado por la presidenta del Consejo Gremial Nacional, Sandra
Forero.

Cabría una pregunta básica. En tiempo de la Dictadura Civil. ¿La reforma laboral, se haría al amparo
de la emergencia social, económica y ambiental?. La del Decreto 637 de mayo de 2020. Tal parece
que asì será. Ahí està lo grave de la situación. Por la manera que han sido expresadas las
motivaciones; tendría (la reforma) como amparo esa normatividad, derivada de la aplicación del
artículo 215 de la Constitución Política de Colombia. De lo que se trata es de irrespetar el
acervo doctrinario asociado a la pandemia. El confinamiento hay que romperlo. La
convocatoria debiera ser ya. La movilización de trabajadores y trabajadoras nunca
podrá ser reemplazada, al momento de la confrontación sin titubeos a la Dictadura Civil
y al Frente Burgués.

De la regla fiscal al Marco Fiscal a mediano plazo. Acerca del BID

La recurrencia es, en veces, absolutamente necesaria. Fundamentalmente, al momento de dar


cuenta de actuaciones gubernamentales que, siendo inmediatas, perfilan decisiones de fondo de
impacto trascendente. En este hoy por hoy que obliga a precisiones, en el contexto de la economía
y, particularmente, en eventos como los que acompañan a la política fiscal y su nexo con la
macroeconomía.

Este gobierno ha convertido su ejercicio del poder, en expresión de dictadura civil. Las políticas
públicas se exponen a manera de definiciones de una pluralidad aviesa. Consejo de ministros
permanente. Una vìa impropia que substituye la gobernanza transparente y la convierte en puro
38

quehacer inmediatista. El prurito de enfrentar la pandemia ha erigido como punta de lanza las
directrices asociadas a los dos eventos de emergencia económica, social y ambiental. Un espectro
que incluye la redefinición de líneas de intervención en lo fiscal monetario. Subvirtiendo la ortodoxia
del manejo económico.

Viene desde tiempo atrás, en lo que relaciona decisiones soportadas en falacias gubernamentales.
Con la vocería enana del presidente. Ya, en escritos anteriores, he referido su horizonte en términos
de lo que es su formación política. Es como cuando uno da cuenta de un ejercicio realizado por
sujeto sin nervio ni pulso que pudieran asociarse a una impronta o escuela válida. O, siquiera
aproximada a la teoría clásica de economía política. Simplemente es sujeto de posiciones que
expresa, pero que no entiende. Es decir, lo suyo, no proviene de ninguna construcción teórica y
práctica que merezca algún respeto. El sujeto presidente, habla y repite lo que le ordenan desde su
partido politico Centro Democrático. Y éste, a su vez, no es otra cosa que una sumatoria de sujetos
y sujetas perniciosos(os). Adheridos (as) al afán de protagonismo. En un ejercicio del poder que,
simplemente, replica la teoría vesánica de su orientador Álvaro Uribe Vélez.

Siendo asì, entonces, es (el presidente), un desarrapado teórico. Que no entiende de contextos ni
de aproximaciones a una teoría autónoma, estructurada y sólida. Ha encontrado, en estos tiempos
de pandemia, un refugio para tratar de sobresalir. Actualmente ejerce gobernanza al son de los
datos del día a día, en términos de la expansión del virus. De las medidas desmirriadas. Porque la
política pública en salud, a màs de nimia e indecorosa, se explaya en decisiones de puro vuelo
populista. Pero, en lo estructural, sigue siendo mera expresión impropia. Sin horizonte preciso
respetable. Simples expresiones a través de su vocero oficial, el señor ministro de Salud y
Protección Social, Fernando Ruiz Gómez.

En el manejo de la economía, vivimos la continuidad propia de la versión monetarista anclada en la


visión de la burguesía financiera. Es algo asì como entender la dinámica propia de los bancos y las
corporaciones financieras. Desde hace mucho tiempo en el país a dejado de operar una visión de
crecimiento económico soportado en la economía real. La industria ha dejado de ser generadora de
riqueza que pueda ser, en ejercicio de una opción de riqueza social, transferida a la totalidad del
espectro como Estado. Inclusive, en la claridad visible, el desarrollo industrial y comercial, hace
mucho tiempo que recae en las pequeñas y medianas empresas.

La crisis económica y social, es vivencia diaria. La inmensa mayoría de la población asociada a una
opción laboral en este tipo de empresas, ha sido la màs afectadas, con las decisiones de aislamiento
social. En las grandes empresas relacionadas con la producción real de mercancías, sus
trabajadores y trabajadoras, han sido sometidos y sometidas, en muchos casos, a la cancelación
y/o suspensión de sus contratos de trabajo. Además, en varios casos, han sido conminados y
conminadas a aceptar modificaciones contractuales que implican una rebaja real en sus salarios.
Quizás lo que digo, ahora, es una reiteración; por lo mismo que ya lo he expresado en otros
escritos.

El énfasis, en lo concreto de hoy, tiene que ver con la política fiscal. Aunque ya, en mi escrito
relacionado con la Ley de Financiamiento y Crecimiento, habìa esbozado lo fundamental. Lo que
pasa, ahora, es una profundización de la teoría económica al mando en el ejercio de la dictadura
civil a la que estamos abocados. La regla fiscal ha sido, literalmente, destruida. Ya habìa pasado en
2019. Cuando, en pleno ejercicio de la opción populista inapropiada de alentar a la población
venezolana a desertar de su país. En el contexto de la política mezquina reprobable de asfixiar a la
República Bolivariana de Venezuela. En una extensión de alentar al espurio y autoproclamado
presidente, Juan Guaidò. Con el apoyo del Grupo de Lima y del gobierno del imperio, Donald
Trump. Por esta vìa, la de la excepción de la regla fiscal, daría cuenta de traslados presupuestales y
de expansión del gasto público. Supuestamente para atender a las necesidades fundamentales de
los venezolanos y las venezolanas que irían llegando al país. Con corte en el inicio de la pandemia,
eran aproximadamente un millón cuatrocientas mil personas…Con el tiempo, la modificación de la
regla fiscal serìa absolutamente ineficaz; en razón a que la atención a estas personas, en sus
necesidades primarias, tendría que ser atendidas con cargo al presupuesto de las ciudades con
mayor presencia de venezolanos y venezolanas..
39

Para este año, una vez configurada la emergencia social, económica y ambiental (Decretos 417 de
2020 y 637 de 2020). Se produjeron decisiones, desde la dictadura civil o Consejo de Ministros(as);
relacionados con la reclusión forzada (sin concertación previa con empresarios y trabajadores) que
implicaron el cierre temporal de empresas en la producción y prestación de servicios.
Fundamentalmente, reitero, en las pequeñas y medianas empresas y de ejercicio personal en
escenarios como lavanderías, prestación de servicios médicos y odontológicos, peluquerías…, etc…
etc.

La construcción de escenarios de intervención gubernamental, en aplicación de la doctrina


económica para emergencias (un tanto como lo de los recursos para el pago de seguro de
desempleo en casi todos los países europeos, en Estados Unidos y en Canadá). Algo perfectamente
compatible con el capitalismo, en su versión asociada al Estado Social, a la manera del
keynesianismo. Empezaría, entonces, a prosperar la figura de los subsidios y auxilios económicos
para la población visiblemente asociada a programas como “familias en acción” y de aquellos
sectores màs vulnerables. Implicaría la necesidad de liberar recursos monetarios y aumento,
consecuentemente, del gasto público. Posteriormente vendrían los subsidios asociados a las
pequeñas, medianas y grandes empresas. Por la vìa de concertar créditos con las entidades
financieras, con el respaldo de Fogafin. Además de auxilios para el pago de salarios, equivalentes al
40% de un salario mínimo mensual vigente para grandes empresas: para el pago de nómina y la
autorización para diferir el pago de la prima de servicios y los agregados de horas extras y recargos
de dominicales y festivos; las excepciones transitorias para el pago de la seguridad social en salud y
pensiones, por tres meses.

Se configura, entonces, un escenario de expansión del gasto público. Casi siempre se compara su
crecimiento respecto al PIB. Algunos cálculos dan prueba de casi 69%. Es decir, el país estaría
adportas de un déficit fiscal de gran envergadura. Tal vez el mayor en la historia reciente. Ahora
bien, la pregunta serìa ¿…de dónde salen esos recursos monetarios inmediatos y tendenciales?.

Por lo mismo que la estructura de la política monetaria y macroeconómica; ha adolecido de solidez


y fundamentación, aun en el contexto del capitalismo en los países periféricos. La crisis derivada de
la pandemia, haría mucho màs ostensible las falencias. El país, en casi todos los gobiernos, ha
presentado algo asì como la expresión propia de una estructura de política monetaria y
macroeconómica emparentada con el crecimiento y/o decrecimiento de los impuestos. Traduce que,
todo el ensamble tributario, tendría que dar cuenta de esos recursos para enfrentar el gasto
público. La otra opción estaría del lado de mayor endeudamiento; o una combinación de las dos
figuras. Políticas públicas de crecimiento económico real han sido insuficientes. Por lo mismo que la
primacía ha estado del lado de la burguesía financiera. Los datos del crecimiento económico,
siempre han estado asociados al crecimiento del capital especulativo.

En esta línea de actuación, para enfrentar el déficit, se ha establecido la opción política y


económica de la modificación, otra vez, de la regla fiscal. Entonces ya no será el funcionamiento de
un grupo consultivo técnico independiente el que sugiera pautas técnicas viables en materia fiscal.
En su reemplazo operará el Consejo de Ministros y el Presidente de la República (Dictadura Civil).
Con una figura ambivalente denominada Marco Fiscal a Mediano Plazo. Un manejo proclive al
autoritarismo populista. Implicará la aplicación de una opción u opciones centradas en
mantenimiento de los subsidios creados durante los decretos de emergencia económica, social y
ambiental. Porque, como razón central y fundamental, la recesión va a permanecer en el tiempo;
habida cuenta que la crisis desatada por la pandemia se postula de largo plazo. De todas maneras,
ya se ha planteado, por parte del Frente Burgués, la necesidad de una reforma laboral (ver mi
escrito “Del arrasamiento) que, en su lenguaje “flexibilice” las cargas laborales.

Ahora bien, de paso, planteo una opinión respecto al cambio en la presidencia del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), Un organismo financiero multilateral, creado en 1959, Del
mismo hacen parte 48 países. Incluidos algunos países europeos, asiáticos, latinoamericanos, del
Caribe, Estados Unidos y Canadá. Es un ensamble con algunas características similares al Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional y el Banco Africano. Lo de la similitud serìa un decir;
por cuanto, el BID, hace énfasis en políticas de crecimiento relacionadas con la reducción de la
40

pobreza, las desigualdades sociales y la promoción del desarrollo económico, en América Latina y el
Caribe

Existe una figura, alegórica a lo que ha dado en llamar, coloquialmente, “pacto de caballeros”. Ha
funcionado en el tiempo para este tipo de organizaciones multilaterales. Algo asì como: la
presidencia del BID para Latinoamérica y el Caribe. La presidencia del Banco Mundial para Estados
Unidos, la presidencia del Fondo Monetario Internacional para los europeos; la presidencia del
Banco Africano, para los africanos.

Diríamos que, aunque un tanto formal, la distribución y que no daría cuenta exacta del tipo de
directrices y su autonomía; al menos ha sido una opción plausible y benévola en el tiempo.

Resulta que, cuando el ex ministro colombiano de desarrollo Luis Alberto Moreno, termine su
ejercicio como presidente del BID en septiembre de 2020; el presidente de Estados Unidos, Donald
Trump, ha decidido aplicar la política mezquina de “soy socio aportante del 30% de los recursos
para el BID, luego tengo derecho a la presidencia del mismo”. Lo ha venido practicando a través de
todo su mandato. El caso màs reciente y de màs impacto, tiene que ver con el intento de boicotear
la actividad de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en plena emergencia de la pandemia
Covid-19.

Inmediatamente el presidente Iván Duque Márquez, avaló la propuesta de Donald Trump. El


candidato propuesto es uno de esos personajes de procedimientos y principios asociados a la
doctrina propia del Partido Republicano (Mauricio Claver-Carone), quien se desempeña como
responsable de la Agencia de Seguridad de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental.
Reconocido promotor de acciones en contra de Cuba y de la República Bolivariana de Venezuela.

Es decir, el actual presidente de Colombia contribuye así con la odiosa impronta de Donald Trump.

La dinámica en la implementación de políticas sociales y económicas por parte del


Frente Burgués

De las cosas que van pasando, en este tiempo en que se universaliza, la angustia entendida casi
como pulsión del nervio humano. Tiempo que pasa en pura lentitud aviesa. Y que somos sujetos y
sujetas adheridos(as), de manera forzada, a la convocatoria oficial, bajo el amparo del artículo 215
de la Constitución Política, cifrando el Decreto Ley 417 de 2020. Y después, en plena seguidilla de
interpretaciones afanadas por parte del petimetre presidente y su equipo de gobierno. Y que han
dado rienda suelta a imposiciones que vulneran derechos mínimos y máximos de la población
entendida como trabajadores(as), campesinos(as); indígenas y personas que han perdido toda
posibilidad de subsistencia. De quienes hemos sido colocados en posición de sujetos que vemos, en
el medio y largo plazo, como se van perdiendo las opciones de vida digna. El primer brochazo
gubernamental, tratando de embadurnar la situación con pachuli ordinario, consistió en la
motivación dada al Decreto 417 de 2020. Porque no solo fue la cita textual del artículo 215 de la
Constitución Política. Se instaló una interpretación sesgada. Se instauró la versión màs hostigante
de las consecuencias de la pandemia. Algo asì como abrogarse el entendido actual de la crisis
económica mundial, a partir de obligar al paro forzado de la economía; desconociendo la
posibilidades qué otorga el mismo capitalismo en su versión neoliberal. La concertación es un
mecanismo propio en el contexto del desarrollo económico y politico. Por algo, algunos avances de
reciprocidad entre patronos, trabajadores y el Estado han permitido concretar reivindicaciones. Y no
estoy hablando del tipo de concertación burlesca que se produce todos los años alrededor del
aumento del salario mínimo. Lo que quiero resaltar es la posibilidad de avanzar en lo que tiene que
ver con establecer un correlato laboral y jurídico dentro de la estructura misma del Estado Burgués.
Supone, entonces que los sindicatos, como una expresión del movimiento obrero, validen una visión
de amplio espectro. Màs allá de simples pleitos domésticos. De lo que se trata es de posicionar una
visión de largo plazo, a partir de expresiones puntuales.

Pero, en Colombia, no se puede hablar de movimiento obrero. Al menos en lo que éste tiene de
motor revolucionario. Lo que pasa es que, se han traspapelado los principios. Y, por lo mismo, lo
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que se ha venido expresando no es otra cosa que sindicatos medrosos, mojigatos. Dirigentes
insulsos que han llegado a posiciones de liderazgo a partir de señuelos burocráticos.
Desafortunadamente, asistimos a una versión vergonzosa del movimiento sindical. Van y vienen con
declaraciones ambiguas acerca de su rol. Expresiones imbuidas de simple recetario de palabras. Y
construyen frases afines a los saltimbanquis del medioevo. Inclusive, su participación en las
movilizaciones, denominadas ampulosamente como paros (2019); siempre fueron detrás de los
acontecimientos. Repudiados por otras organizaciones populares (como el movimiento estudiantil
universitario, por ejemplo). Porque nunca se les ocurriera algo diferente a consignas empalagosas.
Declaraciones sin el nervio punzante que deben tener las organizaciones obreras, centradas en
ideales de lucha de clases. Como debiera ser.

Ahora bien, decía que lo que precedió a la expedición del Decreto Ley 417 de 2020; fue la
interpretación de los hechos, realizadas por el enjuto presidente Iván Duque Márquez. Visión propia
de su partido politico Centro Democrático. Una avidez de presentarse como orientador de un
proceso inédito en la vida social y política de nuestro país. Y, en general, de todos los países
agobiados por la expansión del COVID-19. Le sirviera, entre otras cosas, para desviar la atención de
asuntos como el narco laboratorio del embajador en Uruguay; de la investigación relacionada con la
compra de votos (lo que se ha dado en llamar ñeñe política). De los señalamientos de Amnistía
Internacional y de la Comisionada para Derechos Humanos de la ONU, a propósito de la matanza
de líderes y lideresas sociales; de la campaña de exterminio en contra de las etnias. Particularmente
de indígenas en Cauca y Nariño-

Y, entonces, llegarían sucesivos decretos leyes. Interpretaciones pretendidamente científicas acerca


de la expansión de la pandemia. De un ciclo de televisión, programado a la manera del embuchado
conocido como “caso juzgado”. Pero, a decir verdad, la actitud de los dirigentes sindicales no ha
sido la única. Ni Colombia Humana, cuyo líder viniera con el cuento de que “nos pusimos de
acuerdo el Senador Uribe y yo (Gustavo Petro) para enfrentar juntos la crisis”. Ni Polo Democrático;
ya que Iván Cepeda y Jorge Robledo, siguieron enganchados a la misma cuerda llamada “causa
común” con Iván Duque Márquez.

Mientras tanto, el imbécil presidente, iría dando cuenta de todo el arsenal disponible, por la vìa del
Decreto Ley 417 de 2020. Magnificando el riesgo real de contagios. Manipulando estadísticas.
Estableciendo el paro de la economía real. La de la producción efectiva de bienes mercancías. Como
siempre, dándole cuerda a los bancos y las corporaciones financieras. Metiéndole la mano al bolsillo
de las alcaldías y gobernaciones, por la vìa de las regalías. Además del Fondo Pensional Territorial.
Creando impuestos obligatorios a los trabajadores y trabajadoras que ganen màs de diez millones
de pesos en el sector público. Asfixiando a medianas y pequeñas empresas (que, registran el mayor
número de trabajadores y trabajadoras. Llevando a la pobreza extrema a personas que viven del
día a día con sus ventas callejeras (también que, entre otras cosas, reúnen a màs del 15% de
quienes son registrados y registradas por el DANE como pertenecientes a la economía informal. Es
decir desempleados que los disfrazan de empleados para ajustar las cuentas al momento de
cuantificar las cifras del desempleo real); cargándole a Colpensiones a quienes están pensionados y
pensionadas a través de la figura de “retiro programado. Es decir subvencionando a los Fondos
Privados de Pensiones y Cesantías que hicieron feria de mercados financieros. En otras palabras
“socializando las pérdidas”. Además, amasando la idea de autorizar rebaja en salarios para
trabajadores y trabajadoras de las pequeñas y medianas empresas.

En resumen: el truhan presidente ha utilizado la emergencia derivada del COVID-19 para ejercer
como vulgar dictador civil; para entronizar la miseria y el total desarreglo de la economía real. Sin
ningún tipo de concertación previa con empresarios y trabajadores. Està llevando al país a una crisis
económica colosal. Sin antecedentes…y es a este cretino a quien el denominado movimiento
sindical, Polo Democrático, Unión Patriótica y Colombia Humana le han cedido todo protagonismo al
idiota presidente y a su equipo de gobierno (Consejo de ministros).

Caso aparte merece la alcaldesa Claudia Nayibe López Hernández. Ha desgastado todo su capital
politico en una pelea impertinente con Iván Duque Márquez. En un lenguaje ampuloso y hasta
demagógico. La puja alrededor de la flexibilización de la cuarentena relacionada con la activación de
la economía, de conformidad con el Decreto 593 de 2020 de la presidencia de la República; ha
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colmado la copa. Inusitadas expresiones que, al menos yo, no esperaba de ella. Es decir màs
retardataria que el mismo presidente. En verdad no sé quién o quienes han estado asesorándola en
política económica. Pero quien quiera que sea sabe menos de economía que un estudiante de grado
once.

Yo parto de una tipificación inédita de la crisis económica mundial. Algo asì como referirla en
cotejación con las crisis de 1929-1932; además con la crisis de 2008-2009. Estas, a pesar de
algunas diferencias no fundamentales, al momento de analizar la expresión de esta última. Las dos
refieren una pérdida de la capacidad de maniobra de los capitalistas y de los gobiernos. Una crisis
en el modelo aplicado por el capital financiero; de tal manera que produjera índices altos de la
inflación e, inopinadamente, con expresiones de deflación y estanflación. Un modelo que casi
quiebra la ortodoxia económica de la Unión Europea.

Entonces, como lo he sostenido en otros escritos, lo inédito cifra una crisis producida por el
decrecimiento del empleo y, por lo mismo, una caída vertical de la producción. Casi todos los
sectores del capitalismo, en su versión neoliberal, afectados. Y, siendo el origen de la crisis la
pandemia y su expansión a casi todos los países de la Tierra; las medidas para tratar de recuperar
el ritmo del mercado, han estado (y tiene que ser asì) de parte de los Estados. Agotando la reservas
acumuladas para el pago de subsidios de desempleo (…obviamente en los países de la Unión
Europea, Estados Unidos y Canadá). Para los países periféricos el impacto es mucho màs letal.
Habida cuenta que los Estados nunca han acumulado para el pago de los subsidios de desempleo.
Además que la mayor parte de las personas empleadas, están del lado de las pequeñas y medianas
empresas y el empleo informal.

Lo que la doctora Claudia Nayibe López Hernández y sus asesores(as) no han podido entender es
que la dinámica propia del capitalismo obliga a mantener el ritmo de la producción; asì este ya
estuviera afectado antes de la crisis por el COVID-19. Es decir que, esta crisis està pegando duro.
Ahora bien, observado ejemplos como los de Alemania, Bélgica, Suecia; la flexibilización es posible
de manera gradual. Si esta reactivación no se hiciera, el colapso y la desvertebración económica
será mucho màs profunda. La posición de la alcaldesa es, a todas luces, insostenible en la línea de
acción de recuperación. Inclusive, la línea de mando (asì no queramos) està en el enjuto
presidente. Lo de la doctora Claudia, no deja de ser una opción que, en el mediano y largo plazo,
está en contravía de la recuperación económica. El hambre acosa a inmensos sectores de la
población. La alcaldesa parece como promocionando un discurso eufónico que es màs un saludo a
la bandera que una opción acertada, en la perspectiva del combate al COVID-19. Es, precisamente
en este punto que he reivindicado la necesidad de una concertación entre trabajadores(as),
empresarios(as) y el gobierno. Lo que existe, hoy por hoy, es un proceso protocolario, sinuoso que
exacerba el galimatías pernicioso instaurado por el gran barón Uribe Vélez, a través de su
marioneta Duque Márquez.

o contando lo que va pasando. En enhebraciòn coherente. Ya lo he dicho en algunos escritos


anteriores. La Dictadura civil està al mando. Sucesivas demostraciones de poder. En ese horizonte
que es el país y, por qué no, en América Latina. Por lo mismo que ha trascendido màs allá de las
fronteras inmediatas. Como fiel sujeto perruno a Donald Trump y su doctrina política afín al
exterminio. Como volviendo por sus fueros en lo que fuera la denominada “Guerra de baja
Intensidad” que colmó al Continente de acciones aviesas en contra de cualquier expresión de
democracia real y de confrontación a los regímenes militares y policiacos.

Constitucionalismo y Régimen Presidencial.

En la teoría del poder instrumental, Ilse Schütz –Buenaventura (Dialéctica del Poder Instrumental-
Crítica de los fundamentos del autoritarismo y de la expansión violenta de la sociedad occidental):
(…) Una es la versión de la dialéctica hegeliana aplicada a la naturaleza en sì misma, como en un todo vivo
que guarda el equilibrio que la mantiene, hoy llamada ecología, reconstruible por estadios evolutivos en el
“concepto”, y muy otra la visión que se obtiene cuando lo natural en general entra en relación con la
instrumentación humana, que se alza por encima de su entorno, para constituirse en primaria relación de
enfrentamiento. Cuando se trata de establecer el nexo práctico de la inteligencia con la naturaleza
presenciamos el desarrollo no solo de una lógica de la violencia, sino una lógica de la justificación de la
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misma. (…) (Ilse Schütz-Buenaventura “Dialéctica del poder instrumental, ediciones América Libre, página
162.

Como subiendo la pendiente para decantar el ilusionismo de Sísifo, yendo que yendo vamos en
medio de la perfidia hecha doctrina. Pero de una manera tan bochornosa y tan envolvente, que no
atinamos a percibir, siquiera, algún insumo en vocería teórica, al menos, que pudiera dar la talla
para la discusión en los escenarios de vida pulcros, con algún viso de nervio intelectual humanista.
Es una universalización de la tropelía hecha cuerpo del día a día. Con sujetos y sujetas que asumen
lo suyo en la directriz exacerbada de la doctrina del Partido Centro Democrático. Un Frente Burgués
que ha pasado a ejercer como soporte de la gobernanza impúdica. Transitamos hacia el Estado
Corporativo.

No en vano, a veces, el espíritu puro del humanismo entra en postración. Por todo lo visto y oído en
este tiempo brutal. En donde lo cotidiano es observar y sufrir la violencia desparramada. Hecha
cuerpo en cada sujeto policía-militar corpóreo. Que va viene pretendiendo horadar en cada acción
lo màs vivo de la vida misma. Es decir de los que somos y vamos viviendo y contando lo que es la
existencia. En zozobra creada por la deleznable acción de los agentes del extermino.

En toda constitución política se pretende la legalización del Estado como insumo básico y
fundamental en el proceso de implementación del poder. Siempre por vìa impropia. Si el entendido
de esto es las restricciones a la libertad y la coacción aplicada. Y. en suposición de que es aceptada
como eximio valor fundamental e indispensable para la instauración del horizonte hablado y escrito.
En instrumentación que sea refrendada cada que, por ejemplo en crisis profundas, obligante a la
refundación.

(…) Es asì como el lenguaje de Hegel, muy a tono con la atmósfera teológica de la tradición filosófica alemana.
Rodea siempre la caracterización del Estado, de un lado que, dirigiéndose a lo terreno, no puede ocultar seguir
utilizando la expresión mística de la religión (…) (Dialéctica del poder instrumental página 61).

Lo que sigue, entonces, no ha de ser otra cosa que la similitud respecto a la instrumentalización
ampliada y sistematizada. Es decir. En las secuencias en sumisión. En el entrever el horizonte cono
“la nitidez” propia de la gendarmería jurídica anclada en la noción del “ser en si” que deambula
como a puro palos de ciego. Por lo circundante. Bien que sea profundo y/o superfluo.

Entonces, el acervo. El acumulado. Y los contenidos constitucionales, generan envolventes acopios


que definen y redefinen iconos y costumbres políticas. En el entorno cultural propio de lo que se
denomina como procedente, por vìa propia. Es decir por lo que se supone subyace a la democracia
que desprende, por esto mismo, una o varias connotaciones. En uno u otro tiempo. Por vìa de
dilucidación de lo necesario, en el universal entendido de gobernabilidad.

Eso es lo que sucede con todo proceso de sumisión, inserción y desinserción. Es, en veces, lo uno o
lo otro. Casi como empalagosa certeza en la cual no procede la ambigüedad, en razón a que
ejercerìa como sinonimia de la dualidad que no pueda ser permitida.

Por cierto que, en todo escenario de limitación y delimitación. Es como si se pusiera al fuego lo
permitido en toda legitimación y/o deslegitimación. Es decir: no solo lo concerniente al
reconocimiento del otro o de los otros como sujetos de insurgencia aviesa (en términos de la
simbología de la democracia burguesa). Para instaurar el entorno dialogante. Sino que, por esa vìa,
se acceda a la localización de nuevos mojones para el equilibrio incluyente. No por lo que esto
suponga reconocimiento de la postulación del contrapoder que conlleve, por esto mismo, a la
compartición y, por lo tanto, a la pérdida de la hegemonía totalitaria.

Tendencialmente y de hecho, las fisuras pueden y son de insurgencia probable. Con mayor razón,
habida cuenta de lo contradictorio de todo el proceso en sí. Por lo mismo que contrapone fuerzas
del poder real instrumental. Y fuerzas que propugnan por el mantenimiento del corpus básico
represor del Estado como omnisciente sujeto pétreo, que debe entenderse incólume, inamovible.
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Viene desde tiempo atrás, en lo que relaciona decisiones soportadas en falacias gubernamentales.
Con la vocería enana del presidente. Ya, en escritos anteriores, he referido su horizonte en términos
de lo que es su formación política. Es como cuando uno da cuenta de un ejercicio realizado por
sujeto sin nervio ni pulso que pudieran asociarse a una impronta o escuela válida. O, siquiera
aproximada a la teoría clásica de economía política. Simplemente es sujeto de posiciones que
expresa, pero que no entiende. Es decir, lo suyo, no proviene de ninguna construcción teórica y
práctica que merezca algún respeto. El sujeto presidente, habla y repite lo que le ordenan desde su
partido politico Centro Democrático. Y éste, a su vez, no es otra cosa que una sumatoria de sujetos
y sujetas perniciosos(os). Adheridos (as) al afán de protagonismo. En un ejercicio del poder que,
simplemente, replica la teoría vesánica de su orientador Álvaro Uribe Vélez.

(…) Cómo asombrarse que la conciencia, el monólogo de sus individuos, se asemeje a un


caleidoscopio iridiscente, a un flujo incesante y maquinal. El Ulises es esa fourmillante cité
baudelariana, equiparada por él a una multitud de sueños inconscientes, donde lo demencial se
personifica, según Henry Miller. Monólogo y ciudad son lo mismo, entonces, pues el laberinto es su
mejor expresión. El Ulises es ese laberinto, esa geometrizaciòn aparentemente caprichosa donde el
azar, necesidad, demencia, lucidez, sueño y vigilia se confunden. Si el monólogo joyciano es
mucho màs que un puro monólogo, y su Ulises una anti-novela, es porque en ella, en él, todo es
factible de ficción: hasta el mismo sujeto, hasta la propia novela. En ella todo es triturado,
asimilado, reacomodado a diversas velocidades; como en la ciudad, como en un monólogo, como
en la vida (…) (Téllez, Freddy “Palimpsestos Los Rostros de la Escritura”, Ed. Universidad Nacional
de Colombia, página 17).

Y es que, en eso de ir reinventando lo ya inventado. A propósito de justificar la comparecencia a


procesos repetidos que ejercen como trampas políticas para justificar esas reinvenciones. Es como
cuando se trata de ajustar tiempos y movimientos. En el universo mismo de logotipos que ruedan
por ahí. Ditirambos que enternecen a fuerza de utilizarlos de manera constante. Multipropósitos
sustentados en la necesidad que tiene un determinado sujeto individual y/o colectivo; de ir
condicionando, a cada paso, a la opinión pública: De tal manera que se entiendan como hallazgos
inmensos, en el contexto de los paradigmas creados. Como envolturas de figuras que se traslapan.
Ejerciendo como hipnosis colectiva. Como conjunción de poderes que sedimentan los espíritus. Y
que prolongan los hechizos solemnes.

(…) Lo anterior se aplica de manera especial a una de las principales tesis de la obra, sin la cual el
proyecto en sí mismo que la inspira resultaría ininteligible: la existencia de dos “órdenes”, un orden
lingüístico y un orden; esto exige una doble investigación para efectos de precisar el problema
central: el saber qué deben tener en común el lenguaje y el mundo; para que el primero pueda
representar al segundo y ambos encontrarse asì coordinados...(Latraverse, Francois “La sombra del
lenguaje, ensayos sobre Wittgenstein”,(…) editorial Universidad Nacional, página 15).

En términos de Naranjo Mesa, el ejercicio del poder ejecutivo por parte del presidente elegido en
votación directa o indirecta por parte de la ciudadanía (el pueblo); le permite a este ejercer como
figura asimilada a un monarca. Sin embargo, es necesario tamizar esta afirmación, por la vìa de
entender la dinámica misma de este modelo. Es decir, la plena aplicación de la división de poderes.
Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Vidal Perdomo, reivindica los términos en los cuales se configura la colaboración entre los tres
poderes. Un equilibrio necesario que permita la consolidación del Estado, como expresión jurídica,
política y económica que ejerce como significante de unidad. Inclusive con la precisión de que
hablar de régimen presidencial no es lo mismo que hablar de presidencialismo. Este último término
se aplica cuando se configura una desviación conceptual. Presidencialismo es algo asì como
desvirtuar la razón de ser del ejercicio presidencial. Porque, aquí el presidente, hace parte de esa
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triada en equilibrio. Nunca como ejercicio individual sesgado dictatorial. Por el contrario, constituye
referente que unifica a la nación y permite la actuación y permanencia del entendido de acción
gubernamental soportada en el equilibrio de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial (Vidal
Perdomo).

Por lo mismo que, Naranjo Mesa, sitúa el origen del régimen presidencial en el modelo instaurado
para Estados Unidos, en la Constitución Politica de 1787; se podría postular que el desarrollo del
constitucionalismo en los países que han asumido esa opción, ha tenido como referente esa
constitución.

Sin embargo, para el caso de casi todos los países de América Latina, el régimen presidencial, ha
sido construido en procesos diferenciados y, casi siempre, demasiado traumáticos; desde el punto
de vista del equilibrio de los tres poderes. En algunos países, inclusive, se han producido
expresiones en las cuales ha estado de por medio periodos de implementación de modelos de
gobierno dictatoriales, Tanto civiles como militares. Y, para esos casos concretos, el concepto de
constitucionalismo, ha derivado en imposiciones unilaterales y en contravía de los derechos
constitucionales concretos. Tal es el caso, a manera de ejemplo, de la dictadura de Pérez Jiménez
en Venezuela, de Gustavo Rojas Pinilla en Colombia; de las dictaduras militares en Uruguay,
Paraguay, Argentina, Chile y Brasil (en periodos de tiempo diferenciados, en la segunda mitad XX),
Ya en las casi dos décadas corridas del siglo XXI, habría que analizar y contextualizar los casos de
reformas constitucionales en países como Venezuela (fundamentalmente en la opción de gobierno
asumida por el modelo de Hugo Chávez; de Bolivia (el modelo de Evo Morales); en Nicaragua (el
modelo de Daniel Ortega) y en Ecuador (el modelo de Rafael Correa)

En Colombia, hasta 1991, los periodos presidenciales se ejercieron soportados en la norma


constitucional de 1886. Ya hacía alusión antes al caso de la interrupción del modelo, entre 1954 y
1957; cuando ejerció el poder el militar Gustavo Rojas Pinilla, por la vìa de la dictadura militar.

Aunque la Constitución Politica aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, no se


diferencia, con respecto a la de 1886, en cuanto al tipo de régimen. Si se produjeron algunas
modificaciones en términos de la participación política y en precisión de derechos de amplio
espectro. Se destaca, además, el caso del reconocimiento de nuestra condición de Nación
Pluriétnica y Multicultural. Asì como también la concreción de la figura Corte Constitucional y
Fiscalía General de la Nación.

Entre 1992 y 2018, ha habido reformas constitucionales por la vìa de actos legislativos, tramitados
de conformidad con la misma Constitución Política. Algunas de esas modificaciones, se hicieron a
partir de iniciativa del ejecutivo. Otras, a partir de iniciativas del legislativo. Todo, en un escenario
en el cual la intervención de la Honorable Corte Constitucional, ha ejercido como garante del
equilibrio entre poder legislativo y poder ejecutivo.

Lo anterior no puede ser interpretado como si no hubiesen existido contradicciones. Tanto en la


presentación misma de las iniciativas, como en el proceso de trámite se produjeron
contradicciones que involucraron a partidos políticos afines al ejecutivo (en diferentes periodos. A
manera de ejemplo: entre 2006 y 2010 y entre 2014-2018). Tal vez, las reformas màs relevantes
fueron la habilitación de la figura de la reelección presidencia; asì como la habilitación del soporte
jurídico y politico para la negociación entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos Calderón
y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En mi línea de interpretación, se trata de proponer una opción, en la cual se hace visible la


presencia de la dominación en diferentes niveles. Ya no tanto en lo que hace referencia a las
instancias y/o los aparatos ideológicos del Estado , como expresiones a partir de las cuales se pueda
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explicar y generalizar la cobertura y afectación de la dominación. Lo mío es más la pretensión de


alcanzar una caracterización de la dinámica que adquiere la aplicación del poder y la dominación;
en cuanto que ejerce una cobertura que permea sectores específicos, vinculándolos al proceso
inherente al control político y económico; como beneficiarios transitorios. O, simplemente, como
soportes pasivos a partir de lograr su apoyo en términos de captar su identificación con los
propósitos últimos del poder. Cuando, en este marco conceptual propuesto, se producen fricciones
o rupturas; se configuran expresiones de la confrontación que vinculan a esos sectores con
acciones que expresan contenidos concretos de un determinado conflicto; sin que esto implique la
disolución de nexo con las instancias del poder. En esta perspectiva, inclusive, cabe validar el
concepto que propone un entendido del Estado, como una sumatoria de micro poderes; a la
manera de bloque de sectores o de clases en el poder. Esta opción supone la presencia de una
figura asociada al equilibrio, en el cual confluyen intereses, en veces divergentes, unidos alrededor
de una (...o unas) determinadas formas de poder que les permite imponer decisiones en nexo con
sus intereses estratégicos. Es más, por esta vía, podría entenderse la “delegación del poder formal”,
a individuos y sectores que ejercen como expresiones “neutrales”.

[…] Es imposible leer sobre las pequeñas repúblicas de Grecia e Italia, sin experimentar
sentimientos de horror y disgusto por las agitaciones de las que continuamente eran presa, y por la
sucesión rápida de revoluciones que las mantenía en un estado de perpetua incertidumbre entre las
condiciones extremas de la tiranía y la anarquía

[…] El partidario de los gobiernos populares se encontrarán en graves problemas al considerar el


carácter y el destino de estos y cuando ponga atención en la facilidad con que degeneran tales
formas corruptas del vivir politico.

La connotación que adquiere la diferenciación, en el contexto de las relaciones sociales, supone una
determinada caracterización de roles; a partir de análisis soportados en categorías conceptuales y
metodológicas. Por lo tanto, ya no se trata de una simple réplica de lo observado, como
representación objetiva. Por el contrario, significa profundizar acerca de esas expresiones de
superficie; indagando por las condiciones que la subyacen, como soporte. Ya, en ese
procedimiento, pueden y deben aparecer algunos niveles de abstracción, referidos a la
interpretación alusiva a los acumulados históricos en nexo con la participación, en esas mismas
relaciones sociales, de los (as) sujetos individuales y colectivos (as). De las condiciones en que esta
se ha producido y del grado de inserción con respecto al conocimiento, a las instancias que lo
promueven y controlan. Pero también, y con mayor énfasis habida cuenta del horizonte propuesto
en nuestro escrito, acerca del significado de esa participación con respecto al poder y a las
instancias que lo soportan, a sus manifestaciones como instrumentos de control, de dominación y
de imposición.

Lo anterior conlleva, en consecuencia, a establecer categorías diferenciadas en el análisis de lo


popular, como expresión de determinados sectores sociales; en el contexto de unas determinadas
relaciones de dominación político y económico. Puede colegirse de nuestra línea de interpretación,
una conclusión fundamental: no todo sector social dominado es, necesariamente, un sector popular.
Por lo tanto, aún a riesgo de silogismo, al momento de tipificar acciones (inmediatas, mediatas o
tendenciales) específicas de confrontación a determinadas manifestaciones de la dominación política
y económica; es preciso trabajar con estas categorías.
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[…] Ya he señalado algunos elementos vinculados a la noción de poder y de Estado, entendidos


como instrumentos que concretan la dominación. En términos de identificación y/o del
establecimiento de tipologías, es conveniente realizar algunas precisiones. Se trata de enfatizar
acerca del contenido conceptual y práctico del rol del Estado y su desarrollo. Asimismo del
entendido de democracia y del ejercicio de la representación.

Uno de los elementos centrales tiene que ver con auscultar en torno a la transformación del poder
o, mejor sería definirlo así: el surgimiento e instauración de expresiones del poder que, de alguna
manera, ejercen como distanciamiento con respecto a los dominados, por parte de los
dominadores, por la vía de instancias que se sitúan como posibilidad de equilibrio. Algo así como
desprender esas instancias de toda connotación vinculada con los intereses inmediatos.

Lo anterior se entiende mejor, a partir de algunas definiciones (...que no son otra cosa diferente a
la tipificación). Veamos: En su escrito Ética a Nicómaco, Aristóteles expresa conceptos asociados a
la figura del poder, por la vía de señalar algunos aspectos relacionados con las condiciones
inherentes a quienes asumen el poder. Ya ahí, un tanto como se expresó antes, aparece una noción
de poder distanciado; comoquiera que se requiere de una diferenciación, al momento de validar
una determinada opción. No es, entonces para Aristóteles, la figura de la oclocracia (gobierno de la
multitud o plebe). Por el contrario, es la asunción de una posición en la cual los roles se distribuyen,
como condición necesaria al momento de definir la gobernabilidad. Así las cosas, en consecuencia,
los conceptos de monarquía, aristocracia y democracia; adquieren presencia. Inclusive, en la
referencia a las Ciudades-Estados (Atenas, Corinto, Esparta), se prefigura la representación como
instrumento válido e indispensable.

De mi parte, se trata de establecer algunos elementos de reflexión; en torno al significado de la


representación. De lo presentado, hasta ahora, se infiere la importancia de los condicionantes; al
momento de definir y posicionar los contenidos teóricos y prácticos del poder. Es decir, la evolución
de las instancias de control y su justificación teórica, han pasado por identificar y aceptar como
válida la pérdida absoluta o parcial de la libertad absoluta, del sujeto individual y del sujeto
colectivo no beneficiarios del poder. Cuando más, en una aplicación amplia de la figura asociada a
la intermediación, se ha construido una variante de esa libertad absoluta, por la vía de desarrollar
una opción en la cual esos sujetos individuales y colectivos acceden a una expresión en esas
instancias; a través de delegar. O lo que es lo mismo: a través de la cesión de parte de esa libertad;
tal vez la fundamental.

Siendo así, entonces, tránsito hacia el origen de este concepto en Occidente. En el siglo XIII, se
conoció (para el caso británico), una figura primaria de parlamento anglosajón (Witenagemot). Un
tipo de representación absolutamente distanciada de los súbditos dominados, no beneficiarios del
poder. Asumió roles en nexo con los intereses inmediatos de sectores, aunque no vinculados
directamente a la Corona, ejercían una fuerte influencia. En principio ejercieron como Consejo
Asesor, en lo que respecta a la consecución de recursos y/o a la orientación y aplicación de lo que
podría llamarse como el gasto público. Con algunas variantes, en términos de su connotación
política, en el siglo XVI; este tipo de Consejo Asesor, mantuvo un significado asociado a la
representación de determinados sectores, en su relación con la Corona. Aunque, en estricto, carecía
de la fuerza necesaria para erigirse como alternativa de gobierno; de todas maneras prefiguró el
surgimiento de agrupaciones políticas, entendías como partidos, si aplicamos el método de análisis
que se hizo vigente en los siglos XVII y XVIII, para el caso del Reino Unido de Gran Bretaña e
Irlanda del Norte. Otra cosa fue, con la diferenciación propia inherente al significado de la
Revolución Francesa, la expresión de los Jacobinos en la Asamblea Nacional y el desconocimiento
de la autoridad del Rey.
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El concepto de Nación – Estado (siglo XVI; permitió identificar una evolución fundamental, en lo
que respecta a las agrupaciones políticas; en tanto que la influencia de la Reforma Protestante,
proveyó insumos importantes, fundamentalmente en lo que hace al Calvinismo. Fue algo así como
la culminación de un proceso iniciado tres siglos antes, en contra del poder de la Iglesia Católica y
su rol en los asuntos políticos y económicos. Encontramos allí, en el contexto de ese proceso
anterior a la Reforma y en los hechos posteriores a esta, elementos determinantes, para entender
expresiones políticas como las de los Whig y los Tory (presbiterianos-liberales y conservadores,
respectivamente).

La Guerra Civil Inglesa (1642-1649), constituyó una expresión importante, en lo que respecta al rol
del Parlamento. Recuérdese nuestra anotación anterior, en cuanto al significado inicial adquirido por
esta figura colectiva, como representación. En la línea de interpretación propuesta, no es otra cosa
que la evolución de los Consejo Asesores del Rey y, en veces recaudadores de recursos u
orientadores para efectos del gasto público.

Es pertinente resaltar, en el contexto de los antecedentes y significado de la Guerra Civil Inglesa, la


convocatoria efectuada por Carlos I, al Parlamento en 1640 (denominado transitoriamente como
Parlamento Largo); con la intención de promover la consecución de recursos para su guerra en
contra de Escocia. Ya, de por sí, obraba un contenido religioso en la confrontación. Anglicanos y
Presbiterianos. La oposición de Tomás Wentworth, a las pretensiones de Carlos I, puede ser
entendida como un intento por reivindicar la autonomía parlamentaria; más allá de las simples
exigencias de contraprestación planteada por otros miembros del Parlamento. Posteriormente,
Oliver Cromwell, retomaría (a nombre de un híbrido entre autonomía del Parlamento y la expresión
del Puritanismo) la confrontación radial al Rey Carlos I. Este proceso derivó en la disolución, en
1648, por parte de Cromwell del Parlamento, la expulsión de quienes se oponían a sus acciones
militares en contra del Rey y a la posterior configuración del denominado Parlamento Rabadilla, con
sus adeptos. Terminada la influencia de Cromwell, en 1660 (febrero) el Parlamento se reúne y
decreta su propia disolución, a partir de marzo de 1660.

La denominada Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra ; tuvo como centro el conflicto entre el
Parlamento (como evolución del entendió y aplicación práctica de los anteriores Consejo Asesores
del Rey) y Jacobo II. Aquí, el Parlamento, actuó en su condición de coalición de agrupaciones
políticas y religiosas. El punto de comienzo, en la ruptura y expulsión de Jacobo II, tuvo que ver con
la confrontación entre católicos y protestantes; a raíz de decisiones asumidas por el Rey (Jacobo
II), en contravía y vulneración de derechos de la mayoría protestante. Se promovió entonces, por
parte del Parlamento, la asunción de la dupla María II y su esposo Guillermo III. En términos
tendenciales, podría decirse que la intervención del Parlamento durante la Revolución Gloriosa, tuvo
como repercusión importante la instauración de una figura de equilibrio político entre la Monarquía
y el Parlamento. Cabe recordar que ya, desde el siglo XV. Para profundizar en este aspecto, es
posible consultar las acciones realizadas por la Asamblea de Nobles, como consejeros del Rey en la
modalidad de Consejo Privado(..O Privy Council, como se le conoce en Inglés), apareció la figura
política asimilada al Gabinete, como expresión de una relativa independencia. Puede entenderse,
incluso, que la incidencia del Parlamento en la designación de los ministros, constituye un avance, a
finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.

Aunque aparezca limitado al caso de Inglaterra, el ejemplo anterior, define el hilo conductor que ha
tenido la intermediación. Hemos visto, en su origen, como el Parlamento constituyó un
distanciamiento profundo y radical, con respecto a los súbditos no beneficiarios. El recorrido, desde
los Consejo Asesores y/o Recaudadores, hasta la versión evolucionada en los siglos XVI y XVII;
permite inferir un perfil cercano a la suplantación de la libertad absoluta. Es, en la línea de
interpretación propuesta, una decantación, un filtro. No es otra cosa diferente a lo ya analizado, en
49

cuanto al origen, evolución y significado de las instancias de intermediación; como expresiones del
control y del poder. Esta afirmación, sin embargo, no supone desconocer la importancia de la
democracia representativa; en el contexto de la evolución de la confrontación al poder absoluto y
autoritario. Inclusive, porque la evolución de este tipo de intermediación, permitió la separación de
poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). En este sentido, la influencia de Charles Louis
Montesquieu, (en el siglo XVIII) fue fundamental (Cano A., Ricardo “Régimen Presidencial y
Parlamentario. Módulo de derecho constitucional Unidad III)

[…] Presupuesto necesario de la funcionalidad de la democracia representativa es la exclusión “del


mandato obligatorio del elector frente al elegido” como sucedió en el antiguo estado estamental en
el que el diputado una vez elegido se debía comportar como hombre de confianza de sus electores;
ya que ahora no solo representa a quienes lo eligieron sino que encarna en sì los ideales de la
nación, (mandato introducido por la Revolución Francesa en 1791

¿…Qué es “Centro Democrático”?

De entrada queda claro, en mi expresión y responsabilidad, que no asumo ningún respeto en


términos de definición y/o de interpretación. Utilizo palabras que considero apropiadas. Esto, en
razón a que ni su fundador, ni sus cómplices constituyen sujetos o sujetas que puedan ser
entendidos como referentes, siquiera, de proclama alguna constitutiva de algún beneficio de
inventario aproximado al humanismo.

Antro, en segunda acepción, es considerada por el DRA, como “lugar de malas mañas, Obscuro,
Hostil. No benévolo. Y asì lo extiendo en primera posición a lo que sería este grupo (Centro
Democrático). Una opción surgida al puro pulso y vuelo de Álvaro Uribe Vélez. De paso, anoto que
este sujeto y su acumulado de perfidia, es lo peor que le ha podido suceder a este Paìs. De corta
sumatoria, al menos en lo que pudiera denotarse como participe de alguna definición política y/o
ideológica. Mucho màs enrevesada (su minusválida Ideología) que hablar de opciones como las
postulados por Adolfo Hitler. O Benito Mussolini. O del último César de la Dinastía Julio-Claudia,
conocido como Nerón. Ni siquiera, y ya esto de por sí es constitutivo de su condición de puro
pigmeo intelectual, cabría en la posibilidad de ser considerado inmerso en la didáctica política
(entendida como ciencia) proclamada por sujetos perversos que lo antecedieron como políticos
insanos y pútridos. Incendiarios, vìa matanzas generalizadas y selectivas. Es decir, hago referencia
a: Laureano Gómez, Mariano Ospina Pérez; Guillermo León Valencia, Alberto Lleras Camargo;
Misael Pastrana Borrero; Julio César Turbay Ayala; Belisario Betancur; etcéteras.

Ahora bien, haciendo contexto en lo que yo daría en llamar “lo grueso de su razón de ser, de sus
postulados políticos, económicos e ideológicos”, queda claro lo siguiente:

Su fuente, en lo que respecta a la economía política clásica, no va màs allá de las postulaciones de
Smith y Ricardo. En el horizonte del soporte ortodoxo del desarrollo capitalista. Es decir, un punto
de comienzo básico asimilado a lo elemental que debe y debería conocer cualquier aprendiz. La
noción fundamental, como mera heredad ya entendida y cedida. Con los insumos obvios para
entender la dinámica de los mercados. En la condicionalidad manifiesta y propia del quehacer
capitalista. En principio y puntual, el entendido del modo de producción. A partir del acumulado
histórico ya analizado y probado, casi desde los albores de la producción en línea. Con la
50

sistematización de los procesos. En escenarios en donde la teoría de los costos de producción y las
mediciones de tiempos asociadas; supondrían el universo teórico, pragmático y técnico. Enunciados
ya avizorados a partir de los condicionantes, en cuanto límites insoslayables; de los estudios en
perspectiva. De centros de costos. De la precisión de mercadeo instrumental y regido por prácticas
que corrían a la par de la división del trabajo. Y de la cuantificación de inversiones. De la medición
de capitales intensivos, aplicados por la vìa de la razonabilidad de la mano de obra directa. De la
producción de bienes de capital. Y la promoción, en paralelo, de procesos de gestión, de
investigación y de experimentación.

No sobra decir, entonces, que esos contextos ya de por si eran inherentes al desarrollo social y
económico. En todo lo que el siglo XIX y primer cuarto del siglo XX; conocieron de las crisis
tendenciales originarias del mismo modo de producción capitalista como tal. En eso de la saturación
obligada por la vìa de la exacerbación de las contradicciones mismas del modelo. Por cuanto, en la
teoría de máximos y mínimos matemáticos, se irían encontrando postulaciones explicativas de la
teoría de las crisis del capital.

No quiero efectuar, para el caso que me ocupa, énfasis paradigmáticos, en nexo con el estudio
realizado por Karl Marx, en lo que hace a la crítica de la economía política capitalista. Por el
momento, anotaría de paso, que este (el estudio y análisis de Karl Marx) ha sido y será por mucho
tiempo el referente científico-económico-politico-social, màs logrado y no superado hasta ahora;
que desnuda al capitalismo en lo que hace a la contradicción inmersa en èl y la imposibilidad de ser
constitutivo de alternativa para el desarrollo social y económico, humano y que contribuya a
resolver las necesidades fundamentales de la sociedad. Entendida no solo como concreción
organizativa, estatal, política, sociológica y antropológica. Sino, también, como sucesión, cambiante.
Continua, discontinua, espiritual, pragmática.

Álvaro Uribe Vélez, visto el horizonte que propongo para el análisis, no es ni llegará nunca a ser,
siquiera, sujeto, de inteligencia aproximada al entendido necesario, para que pudiese ser
considerado postulante serio y de conocimiento; en términos de lo que serían las condiciones
mínimas para ser reconocido como conductor politico, aun en la misma lógica necesaria para
quienes han conducido y/o llegarían a conducir procesos trascendentes, insisto, en la misma
dinámica propia del desarrollo capitalista.

Sus fuentes, en lo que la teoría del conocimiento implica y asociado a la construcción de sujetos
limpios, sólidos y de connotación humana. En lo que esta tiene y debería tener siempre, de
agregados imprescindibles al momento de postular determinados modelos, creativos. Soportados en
el pleno conocimiento de la teoría económica, sociológica y política. Esas, sus fuentes, han sido y
siguen siendo constitutivas de la versión màs retrógrada y mediática de la teoría del capitalismo. Es
aquella que condujo a la crisis entre 1929 y 1934 que sacudió todas las bases fundamentales de
este modo de producción. Teoría de libre mercado absoluta. Sin ningún tipo de fibra, teoría y
principios asociados, siquiera, a la necesidad de la búsqueda del equilibrio propio del sistema como
tal. Y no porque sea mi aseveración, asì, sin màs. John Maynard Keynes (Cambridge, 5 de junio de
1883, Trillón 21 de abril de 1948); en su obra fundamental “Teoría General del Empleo, el interés y
el Dinero”, redefine algunos de los postulados originarios de la teoría general del capitalismo. Asocia
la caracterización de las crisis tendenciales del capitalismo al estudio de su dinámica interna.
Rehaciendo la iconografía y proponiendo modelo de intervención estatal; en la perspectiva de
alcanzar el equilibrio básico necesario y que conlleva a desmitificar la economía de mercado
absoluta, pétrea, inhumana.

Este sujeto, Álvaro Uribe Vélez, fuera de todo, hizo suya la peor versión del dogmatismo capitalista
en términos de economía de mercado. Esa escuela que fuera definida como “Escuela de Chicago”.
Una versión del neoliberalismo propuesta como paradigma y modelo, a finales de la década de 1960
y comienzos de la década de 1990. Una combinación de exaltación del capitalismo financiero y su
rol en el desarrollo del capitalismo llamado moderno. Volver a la teoría básica que reclama la
ausencia absoluta del estado en los procesos propios de la exultación del libre mercado, absoluto,
bárbaro. Si se quiere, el sujeto aludido, apenas si fuera (en su momento) aprendiz de la política
implementada por César Gaviria Trujillo, en el modelo que postuló e implementó durante su
mandato (1990-1994). Es decir las aplicaciones màs idólatras del neoliberalismo (en su versión màs
51

nefasta). Este, Cesar Gaviria Trujillo, hizo de la intervención del Estado, apenas si garante de la
extensión en nuestro País y de mesonero en América Latina. Quiero decir, por lo tanto, que el
sujeto Álvaro Uribe Vélez, haría la segunda, la tercera, la cuarta, la…enésima como mero copión.
Puro corifeo de postulados. Sin nada propio, en términos de teoría. Solo sujeto ñuridos, repetidor
de acertijos.

Ahora bien, el problema (…yo diría, el maldito problema, como impronta vesánica) es que le ha
causado un profundo, casi que irreversible, daño al país. Y al concepto de Estado Social de
Derecho. Y al humanismo. Y a la política (como ciencia, para la conducción de procesos y de
administración, al menos no miserable). Ha sido y sigue siendo un imbécil que se ha creído el
cuento de que es muy buen dirigente. Y que se niega, a sí mismo, la verdad de lo que es y ha sido:
aprendiz (…y muy malo, por cierto) del Nacionalsocialismo Hitleriano; del Fascismo de Mussolini; del
Neoliberalismo (en su versión màs apocada y pútrida). Nada en este sujeto ha sido ni es original. Ni
siquiera la huella doliente relacionada con la muerte de su padre. Porque, otro maldito problema
con el que tuvimos que cargar y que nos causó también daños irreversibles como país, como
nación, como estado. Etcéteras.

Yo creo que la historia de este sujeto malvado. Ha sido y será (…y tal parece que se prolongará en
el escenario que han venido construyendo sus seguidores y seguidoras. En un Movimiento Politico-
Centro Democrático; que yo llamo “Antro Democrático”, refugio de viejos (as) vocingleros (as) de
toda esa heredad de perfidia, de insania, de criminales que han contribuido a la destrucción de
todos los valores elementales asociados al humanismo. Y Antro en el que se están formando
aquellos y aquellas sujetos y sujetas que darán continuidad a la procacidad del sujeto pervertido.
Puro Antro Politico, promiscuo, perverso.

La creación de empresas en el contexto del modelo de reactivación económica (Documento Conpes)

Desde el punto de vista la teoría del crecimiento económico, el hecho de proponer una
determinada estrategia para estimular el desarrollo, supone una delimitación conceptual en
términos del significado que adquiere la relación entre la ampliación de la base
productiva y la redistribución del ingreso.

Con esta visión, como postulado básico, el presente trabajo pretende establecer algunas líneas de interpretación en lo
que respecta a la opción vinculada con la creación de empresas como soporte del crecimiento económico y como aporte
fundamental para el desarrollo de un país.

Es obvio, asimismo, que no puede proponerse una interpretación en esa perspectiva, haciendo abstracción de las
características específicas en que este se desenvuelve, visto el contexto económico, político y social a nivel
internacional. Esto es así, fundamentalmente, visto el caso de la división existente entre países con desarrollo pleno
y con un acumulado de riqueza y tecnología y aquellos países (como el nuestro, por ejemplo) en los cuales el
desarrollo ha sido lento, traumático, no consolidado y con retraso en la base tecnológica.

Por lo tanto, en mi escrito, propongo un análisis de las condiciones en las cuales se produce la creación de empresas en
Colombia y su nexo con la política macroeconómica implementada desde el gobierno central, por la vía de las
medidas estrictamente monetarias; así como también en lo que respecta al Plan Nacional de Desarrollo vigente.
Particularmente, haré énfasis en la última norma que ejerce como directriz para el entendido que el actual gobierno
tiene acerca de la relación creación de empresas, desarrollo y crecimiento económico (Ley 1014 de 2006).
52

Ha existido, en el proceso inherente al desarrollo de la teoría económica, diferentes momentos en la confrontación


entre opciones conceptuales y prácticas divergentes. Desde la propuesta
53

originaria de la visión moderna para el desarrollo capitalista, centrada en la teorías acerca del
proceso de reproducción diseñadas, a manera de ejemplo, por Quesnay (“ Tabla económica”);
Adam Smith (“Naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”) y Sismondi (“Nuevos
principios de la economía política o la riqueza en relación con la población”); hasta las
opciones teóricas que cuestionan esas interpretaciones diseñadas por Kart Marx (“ El Capital”),
Rosa Luxemburgo (La Acumulación del Capital”). Contando, inclusive, en este espectro,
a John Maynard Keynes (“Tratado general sobre el empleo, el interés y el dinero”).

Esto supone, en consecuencia, la necesidad de trabajar con una posición de cobertura lo suficientemente amplia;
de tal manera que no se desemboque en un discernimiento anclado en un entendido lineal y/o dogmático. Ante todo,
porque en esto de analizar el significado de la creación de empresas y su relación con el entorno económico y social, no
admite opciones tangenciales que eludan el hecho objetivo, en cuanto a la existencia de una conexión dialéctica (...o, si
se quiere, conflictual) entre la implementación y desarrollo de la empresa, con respecto al espectro social, económico y
político en la cual esta se desenvuelve. Ante todo porque esta, la empresa y sus propiciadores o garantes, no puede
ser entendida como una opción y/o propuesta única (en lo que tiene de ejercicio individual); sino como partícipe de
una sumatoria o globalidad económica, inmersa, por esto mismo en la dinámica propia del crecimiento económico;
conforme a unos postulados concretos derivados de la política macroeconómica gubernamental y de la creación de
riqueza, en el contexto de la planificación y estrategias de un Estado concreto.

Conviene, en este punto, con las reservas obvias; en tanto que constituye una visión propuesta por una persona que
contribuyó a construir una opción en contravía de la ortodoxia clásica de la economía política capitalista; citar una
expresión de Rosa Luxemburgo en su obra “La acumulación del capital”.

“..Hasta ahora hemos considerado la reproducción desde el punto de vista del capitalista individual típico,
representante y agente de la reproducción que se realiza por una serie de empresas privadas. Este modo de enfocar
el problema nos ha hecho ver ya bastantes dificultades. Sin embargo, ellas son pocas comparadas con las que
aparecen inmediatamente que pasamos de la consideración del capitalista individual a la de la totalidad de los
capitalistas.,
54

Ya una ojeada superficial muestra que la reproducción capitalista como todo social, no puede ser concebida mecánica y
simplemente como suma de las diversas reproducciones capitalistas privadas. Hemos visto, por ejemplo, que uno de los
supuestos fundamentales de reproducción ampliada del capitalista individual es una ampliación correspondiente de su
posibilidad de venta en el mercado. Ahora bien, el capitalista individual puede lograr esta ampliación no por
extensión absoluta de los límites del mercado en general sino por concurrencia, a costa de otros capitalistas
31
individuales…”

Con esto quiero enfatizar acerca de mi análisis y de su soporte, en lo que hace alusión al enfoque teórico. Es algo
así como proponer, de mi parte, un entendido en el cual el concepto y la práctica de creación de empresa, no pueden
ser presentados por fuera del contexto político, económico y social. Esto traduce que, en mi concepto, sobre las
expectativas derivadas de la creación y desarrollo de las empresas, ejerce una influencia determinante la política
macroeconómica gubernamental y las estrategias de crecimiento formuladas en un plan de desarrollo específico, para
uno o varios periodos igualmente específicos y concretos.

Inclusive, en la visión propuesta por mí, se incluye, necesariamente, una interpretación del significado que tiene la
planificación económica; como opción estatal. Algo que ya fue planteado por Keynes (para el caso de la economía
capitalista); como alternativa de solución para la crisis originada en la recesión global iniciada en 1930. De otra parte,
por lo mismo que he venido planteando, en términos de la interacción entre los diferentes agentes del proceso
económico internacional y nacional; cabe establecer un referente en lo que respecta a la situación de los países
que no han acumulado riqueza, ni tecnología suficiente como para considerarse de desarrollo pleno (esto ya lo
expresé en el numeral 1).

Quiero presentar, como ayuda conceptual, una reflexión del profesor P.T. Bauer en su obra “Crítica de la teoría del
desarrollo”. Como en la anterior cita, hago aquí la aclaración en el sentido de la reserva que pueda
acompañar la reflexión aludida. Veamos:

“…La planificación global implica, además, que gran parte de la producción no está relacionada con la demanda del
consumidor y por tanto con los niveles de vida. De ahí que, aun en el caso de que la política fuese de incremento de la
producción total en relación con lo que hubiera sido en otro caso, lo cual es improbable, este incremento no estaría
relacionado con los niveles de

31 Luxemburgo, Rosa. “La acumulación del capital. Editorial Grijalbo, primera edición 1967, de la
traducción española, página 27
55

vida, cuya mejora es el objetivo ostensible de la política. Este divorcio entre producción y niveles de vida es probable
que en si mismo retrase el alza tanto de la producción como de los niveles de vida; porque la perspectiva de un nivel de
consumo más alto y variado generalmente es un incentivo importante para una mayor actividad económica a través de
32
un esfuerzo, ahorro e iniciativa individuales. Esto resulta especialmente cierto en países pobres...”.

A manera de corolario transitorio, considero pertinente resaltar dos aspectos en lo que respecta al enfoque propuesto por
mí:

-La creación de empresas, considerada como una opción para la actividad económica, en el contexto de una economía
de mercado; supone la fijación de unos objetivos concretos por parte de quien o quienes se comprometen con ese
ejercicio. Por lo mismo que esta actividad se considera inmersa en la dinámica propia de la economía capitalista y del
mercado que ejerce como elemento colateral a la producción de bienes y servicios; debe suponer la existencia de
factores endógenos y exógenos que actúan como referente al momento de planear y hacer efectiva la participación en
el mercado. Uno de esos factores lo constituye la política macroeconómica concreta implementada por el gobierno,
para un periodo específico. El otro tiene que ver con la interacción necesaria entre la condición en que se encuentra el
país con respecto a la economía mundial global; asociada esta condición con otro aspecto que relaciona a la producción
y al consumo; como elementos que se condicionan y que está, a su vez, relacionados con el nivel de vida y sus
perspectivas.

- La planificación específica asociada a las estrategias de desarrollo planteado para el país concreto, define unas
determinadas prioridades y, por esto mismo, unas determinadas condiciones en las cuales se realiza la actividad
económica productiva. Esto incluye, entre otras cosas, la definición y concreción de los incentivos para los productores y
las áreas concretas a las cuales estos se dirigen. A manera de ejemplo: para el caso colombiano, el Plan Nacional de
Desarrollo aprobado por el legislativo, para el período 2005-2007, define unas prioridades para el sector productivo,
de conformidad con la visión gubernamental en lo que respecta a la economía de mercado y su aplicación en este
tiempo en el cual transcurre una etapa precisa de la globalización económica, por la vía de actividades multilaterales y
bilaterales. Este es el

32 Bauer, P.T. “Crítica de la teoría del desarrollo”. Editorial Orbis, colección Biblioteca de Economía, sin
datos del número de edición y fecha, página 104.

63
64

caso concreto de los énfasis en relacionar el crecimiento económico con la opción de los tratados de libre comercio
internacional; bien sea entre nuestro país y Estados Unidos de Norteamérica o entre nuestro país y otros países de la
región, particularmente de la Zona Andina y Centroamericana.

-Los incentivos gubernamentales específicos, se pueden presentar por diferentes vías. Una de ellas, a manera de
ejemplo, tiene que ver con exenciones tributarias (ver propuesta de reforma tributaria) o con la flexibilización de la
normatividad vigente en lo que respecta a requisitos para la creación de empresas y para su desarrollo. Esto último,
a su vez, incluye incentivos relacionados con la flexibilización laboral (este el caso, a manera de ejemplo de las
sucesivas modificaciones a la legislación laboral, a partir de 1990 con la Ley 50 y la Ley...)

El Concepto de desarrollo y consolidación.

Durante el periodo presidencial 1990-1994, el ejecutivo, con el apoyo del legislativo; implementó una visión de
crecimiento económico, desarrollo y economía de mercado. Para entender, al menos en parte, la lógica que soportó a
las aplicaciones derivadas de esa visión; se hace necesario retrotraer algunos aspectos básicos de la teoría económica
definida como de apertura económica. Esta teoría estuvo centrada en una interpretación que proclama la
flexibilización de las normas internas de cada país (ante todo las de aquellos definidos como subdesarrollados o
periféricos) en lo que respecta a la protección de su frontera económica. Incluida, obviamente, su producción interna de
bienes y servicios. Al mismo tiempo, suponía una flexibilización absoluta de la intervención estatal en asuntos
relacionados con la política social de redistribución del ingreso; incluida la intervención estatal en aquellas áreas
relacionadas con los servicios públicos esenciales.

Por esa vía, el gobierno del doctor César Gaviria Trujillo, presentó proyectos de ley en la perspectiva de modificar
la normatividad vigente en cuanto a los términos de intercambio de mercancías en el mercado internacional y, en
paralelo, promovió y aplicó decisiones expeditas (por la vía de decretos directos y/o reglamentarios) con las cuales
incursionó en diferentes entidades públicas, modificando su razón de ser en lo que estas tenían de instrumento para la
política de asistencia social y de subsidios para la adquisición de servicios por parte de la

64
65

población desprotegida y hacia la cual debería estar dirigida la acción estatal, conforme a lo establecido en la
Constitución de 1991.

Todo lo anterior no puede decirse, en estricto, que se inauguró durante el gobierno del doctor César Gaviria Trujillo. Es
el resultado de un acumulado construido desde tiempo atrás y que ha cruzado el quehacer de nuestro país en
periodos consecutivos.

Veamos esto, para mayor precisión, en palabras de la profesora Consuelo Corredor, en su obra
“Los límites de la modernización”.

“…La consolidación del modelo liberal de desarrollo y del régimen político bipartidista, como su sustento, han sido los
pilares centrales sobre los cuales se ha construido el proceso de modernización económica y, a la vez, los principales
obstáculos para la configuración de una sociedad moderna.

Las aceleradas transformaciones en el orden económico, han tenido como guía la confianza en el mercado, como
asignador de recursos y de bienes, con el resultado de la exclusión de amplios sectores de la población del
beneficio de las mismas. Ello ha sido posible por la estrategia desarrollista, por el sistema de dominación impuesto
por el bipartidismo y por la precaria organización estatal resultante de este modelo.

La ideología liberal que se ha invocado sin restricción en el mundo económico ha sido fuertemente restringida en
el mundo político. Los principios de soberanía e igualdad de derechos y de oportunidades, han hecho parte del
discurso de la élite dominante, pero, su ejercicio práctico se lo han reservado para ellas.

Una de las graves consecuencias de esta estrategia de modernización desde arriba ha sido impedir la diferenciación
entre lo público y lo privado. Más exactamente, la exclusión política, social y económica de que han sido objeto amplios
sectores de la población, como resultado de la prevalencia de los interese particulares de la élite dominante, ha
formado una confusa idea de lo público, reducida a una mera instancia de legitimación formal del orden vigente, y
33
de rapiña real en busca de interese particulares y partidistas...”

33 Corredor M., Consuelo. “Los límites de la modernización”. Editado por Cinep-Facultad de Ciencias
Económicas de la Universidad Nacional de Colombia. - Sede Bogotá. Segunda edición, 1997. Páginas
86- 87
66

Las determinaciones asumidas desde el gobierno central y las normas introducidas, en términos del intercambio de
mercancías nivel internacional y que vulneraron la intervención estatal como regulador en la economía de mercado
tuvo, para el caso que me ocupa, una incidencia profundamente negativa hacia la empresa privada a nivel nacional.
Ante todo, hacia aquellas empresas no vinculadas con transnacionales y que se vieron sometidas a un tipo de
competencia onerosa…ruinosa. Aquí, en esta expresión, cabe insistir en las afirmaciones presentadas e por mí en el
numeral 2.2; en el sentido de que la creación de empresa y su consolidación, no puede analizarse en abstracción
de circunstancias vinculadas con la intervención gubernamental y con la presencia e incidencia de factores endógenos
y exógenos. Es relevante insistir en que el crecimiento económico, tiene que se cotejado y analizado conforme a
unos determinados referentes precisos. No solo circunstanciales y/o transitorios; sino fundamentalmente, en la dinámica
y la perspectiva económica originada en las estrategias de desarrollo y crecimiento que tiene, entre otras herramientas
para su aplicación la política macroeconómica y los planes de desarrollo.

El concepto de desarrollo y crecimiento en los sucesivos gobiernos (2002-2024) bajo la égida de


la escuela neoclásica orientada por Álvaro Uribe Vélez

El presidente Álvaro Uribe Vélez, ha sido uno de los más connotados defensores de la política de libre mercado y de la
no intervención estatal. Ya, cuando ejerció como Senador de la República, propuso los proyectos que se
constituyeron en las Leyes 50 de 1990 y 100 de 1993. Ya, ejerciendo como presidente, ha profundizado la aplicación de
su noción fundamental en lo que respecta a la teoría económica. Inclusive, no es temeraria la afirmación en el sentido
de que la noción de Colombia como Estado Social de Derecho, presente en el texto Constitucional de 1991, ha sido para
el doctor Uribe un elemento de dificultad para la aplicación plena de sus postulados en relación a política económica.
Puede decirse asimismo que su opción básica coincide con lo propuesto por el presidente César Gaviria Trujillo en 1990.
Esto es: la apertura de las fronteras económicas al mercado internacional, debe incluir una disminución y/o
flexibilización de la intervención estatal como instrumento regulador y garante de la producción a la industria nacional. Por
esta vía de interpretación, se entiende el diseño de su estrategia en lo que tiene que ver con los tratados de libre
comercio. Podría decirse, sin efectuar una interpretación sesgada, que su estrategia es una versión actualizada de la
política de apertura económica del doctor César Gaviria Trujillo.

Lo cierto es que esa visión conceptual y práctica de la intervención libre de las leyes del mercado, entra en
contradicción con los postulados básicos de Estado Social de Derecho
67

consagrados en la Constitución Política. Pero no sólo eso, entra también en contradicción con la definición de la
intervención estatal y gubernamental en la promoción, desarrollo y consolidación de la industria nacional,
Entendida en esta noción de industria nacional, un e espectro en el cual caben la noción de empresa relacionada con
las producciones diferenciadas de bienes y servicios, incluidos los agropecuarios.

Ya de por sí, al analizar la lógica que soporta al Plan Nacional de Desarrollo, se infiere una tendencia en la cual la
interacción entre internacionalización por la vía del libre mercado y el crecimiento económico con arreglo a la creación y
fortalecimiento de la industria nacional (con la connotación amplia ya explicada) es una especie de dicotomía no reconocida,
pero existente. Con mayor razón se infiere esto, si lo analizamos en el contexto de la dinámica relacionada con los
tratados de libre comercio. Particularmente con el Tratado negociado con los Estados Unidos de Norteamérica.

Visto así, entonces, puede afirmarse que no es sólida ni confiable la política de creación de empresas; si se mira en la
perspectiva de la estrategia gubernamental de crecimiento económico y de consolidación de la industria
nacional.

Aquí, en esta última afirmación mía, es conveniente retomar lo expresado en el numeral 2.1; cuando enfatizo en un
aspecto crucial. Esto es: la dinámica del desarrollo capitalista no puede entenderse por fuera de la lógica que lo
soporta como sistema. En este tiempo de globalización,

de internacionalización e imposición de las leyes del mercado por encima de las consideraciones particulares de un
determinado Estado o gobierno; los empresarios nacionales se ven sometidos y condicionados por las estrategias derivadas
de esa lógica de mercado. Por lo mismo, en consecuencia, no puede construirse una opción de interpretación en lo
que respecta a la relación crecimiento-desarrollo-empresa, haciendo abstracción de la dinámica que introduce esa noción
de mercado y de su lógica.

En ese mismo contexto, el solo hecho de reconocer la existencia de un alto porcentaje de la población con niveles de
precariedad que le impiden ejercer como consumidores reales y/o potenciales de bienes y servicios, constituye una
limitante para el desarrollo y consolidación de las empresas. Con mayor razón, si se analiza de manera diferenciada, con el
aspecto tamaño, monto de capital y nivel de internacionalización como variables.
68

A manera de conclusiones.

Una vez realizado el recorrido anterior, cabe establecer una precisión necesaria. No se trata, en este escrito, de
desconocer el rol que cumple la creación de empresa en la consolidación del modelo económico centrado en la
dinámica y la lógica del capital. De lo que se trata es de contextualizar ese rol; en términos de su relación
con la política macroeconómica y las estrategias de crecimiento económico derivadas de una determinada visión
gubernamental. Por lo tanto, y así lo he expresado de manera reiterada, el concepto de acumulación como
sinónimo de desarrollo y consolidación económicos de un país, es válido en términos de la ortodoxia asociada a la
teoría económica general. Es algo así como entenderlo en el contexto del cálculo del PIB, para periodos sucesivos.
O, lo que es colateral a lo anterior, efectuar las mediciones del crecimiento económico, por la vía de las variables
asociadas a la creación de determinadas empresas en un periodo determinado.

Como lo propuse desde el numeral 1 (Presentación) este escrito constituye un recorrido en torno a la noción de
crecimiento económico y desarrollo en la lógica propia de un modelo capitalista. Supone, por el mismo soporte
de visión amplia y no dogmática, un aporte para la construcción de líneas de interpretación y análisis dinámicos,
no asociados a la idealización de una determinada opción, ni a una determinada aplicación. Es, por el contrario,
una tendencia a la universalización del conocimiento en lo que esta tiene de crítica asertiva y proactiva.

Anexo

El Posconflicto en Colombia (Análisis en perspectiva económica)

Nota: incluyo este ensayo, para contextualizar mejor la ausencia en el Proyecto de


Plan de Desarrollo 2018-2022 de ítems concretos que refieran el compromiso
asumido en el acuerdo entre las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos Calderón

En comienzo, se trata de asumir que, el conflicto, ha estado ahí. Desde, el momento mismo en
que se concretó nuestra condición de patria libre. En un proceso que comprometió, inclusive, a
quienes ejercieron como conductores libertarios. Por una vía inherente a la discusión política de
configuración de país y de estado. En ejercicios que posicionaban el marco constitucional como
soporte fundamental.

Lo que, hoy por hoy, vivimos no es otra cosa que una extensión no formal de las
contradicciones. Porque se replicó en escenarios desde 1830 hasta finales de siglo. Pero que,
por esto mismo, se abrió camino, recorriendo todo el siglo XX.

Ha sido un largo camino. Como laberinto que agobia. Pero que, por lo mismo, ha permitido
51
Ohmae,losKenichi,
localizar términosobra
de referencia necesarios para enfrentar la soledad del ser que emerge
consolidado, a partir de descifrar los códigos de la vida societaria. Porque viene de esa
dispersión que lo había inhibido, para enfrentar vicisitudes. Hacerlo sólo le había significado, en

91
69

el tiempo, no entender la dinámica asociada a sentir a los otros y a las otras. Un estar ahí,
situado en su compartimento. Mirándose. Como quien no ha construido el enlace, entre sí
mismo y el escenario. Actor cuyo libreto son palabras para sí. Pero que, en perspectiva, se
siente aislado. Avasallado; al límite de su capacidad para discernir acerca de su rol colectivo.

Posicionarse, al margen de lo inhóspito, supone un avance. Es adquirir la noción de estar en


otras condiciones. Diferentes a aquellas en las que prevalecía la zozobra. Lo azaroso. Como
cuando se percibe que la exterioridad acecha, como potencia ajena a cada sujeto. Como
incierta posibilidad. Como expectante gendarme que rodea y asfixia. Una figura parecida a
aquellas sombras del inicio; cuando no éramos otra cosa que expresiones minimizadas, al
garete. Próximas al desequilibrio, por la vía de los extravíos propios de la selección natural.

Sentirse vinculado a un proyecto de la naturaleza. Sin haber sido consultado o consultada; es


tanto como una sumisión indescifrable; como quiera que se da sin que hubiésemos conocido la
hoja de ruta inherente a ese proyecto. Tal vez, por esto mismo, llevamos la marca de la
angustia. Porque no entendimos su soporte. Angustia e inquietud, que se tornan en el hilo
conductor de esa sensación de impotencia. Esa misma que ha estado con nosotros y nosotras,
desde el origen. En ese entonces, lo que percibíamos no iba más allá de la inmediatez que no s
envolvía. Como burbuja que asfixia. Y que nos rodeaba y nos colocaba en condiciones de
inferioridad. Un choque de expectaciones. Mientras la naturaleza, exhibe una lógica interna.
Que va, desde los organismos simples primarios; hasta las cimas que confirieron las condiciones
próximas a la civilización. Todo eso como una envoltura que nos inhibía. Desde ese tiempo
procede nuestra sujeción involuntaria a ese proyecto. Siendo, este, mucho más amplio en los
espacios universales; mucho más complejos. Mucho más ajenos a nuestra interpretación en esa
infancia temprana, como sujetos. Ya, ahí, estaba latente la soledad y sus implicaciones.

Entonces, necesitábamos compañía. Pero no del tipo de compañía en la cual los otros y las
otras estaban ahí. Al alcance físico de cada quien. Pero sin ese hilo de Ariadna que nos
permitiera descifrar los códigos asociados al entorno colectivo, como sujeto en sí. Es decir, en
una perspectiva de concretar expresiones conscientes de organización. No como sumatoria
simple de sujetos. Más bien como conciencia que se recrea y recrea. Una opción en la cual se
acumulan saberes. En un concepto de acumulación emparentado con la vertebración de lo
consciente como colectivo. Con todas sus implicaciones. Es decir, siendo conscientes de la
necesidad de crear instituciones, con los insumos de los saberes. Fundamentalmente, con esos
que nos otorgan la vitalidad indispensable para re-conocernos. Como agentes de
transformación. Como expresiones hacia el equilibrio. Desde la soledad inhóspita de lo
individual; hasta el acompañamiento en lo colectivo.

Eso de buscar el equilibrio y trascender la soledad; por la vía de sumar opciones de vida. Desde
lo primario individual; hasta lo consciente colectivo; debe ser entendido como esa condición que
permite acceder a una interpretación de los y las sujetos; vinculados y vinculadas a un
proyecto; mucho más cercano y comprensible que aquel que tiene la naturaleza.

Es, entonces, ese proyecto nuestro, el punto de comienzo y soporte de la nueva identidad.
Colectiva e individual. La nueva identidad, así alcanzada, no era otra cosa que la noción de lo
humano. Como categoría propia que nos situaba en el camino habilitado para transitar la vida,
la historia. Con referentes definidos a partir de la necesidad inicial de asociarnos. Transfiriendo,
a través de estos referentes, principios y valores. Son posibles y necesarios; habida cuenta de
Ohmae,condición
nuestra
51
Kenichi, de
obraanimales superiores. Superioridad no anclada, únicamente, en la
capacidad para discernir acerca del reto primario de la naturaleza; sino en nuestra capacidad

91
70

para convertir ese discernimiento en, fortaleza latente para trascender la mecánica inherente a
la naturaleza.

En consecuencia no opera ya aquello de la selección natural. Venimos de ahí. Somos


resultantes de ese proceso. Pero no somos simplemente eso. Somos sujetos que alcanzamos la
independencia; que trascendimos aquello de seres naturales específicos, en cadena; para
acceder a la condición de sujetos que realizamos hechos y acciones. En capacidad para
entender eso que hacemos. Sujetos de colectivización coherente. No como manadas que, en el
reino animal, simplemente juntan individuos. Lo nuestro es una opción mucho más compleja;
en razón a nuestra capacidad para asumir, direccionar y redefinir objetivos. Un ejercicio
consciente que nos ha convocado y nos convoca a no erosionar los valores y principios
adquiridos. Porque, de no ser así, volveríamos a la opción de vida de las manadas.

.El poder y su propuesta de regresión.

Una vez logrado el equilibrio, soportado en la opción de vida societaria; que nos ha permitido
llegar hasta el trazo del horizonte de procedimientos e instituciones en función de soportar la
civilización. Una vez adquiridas la noción y la praxis relacionadas con el quehacer colectivo y
que devino en la consolidación de los referentes inherentes a la humanización del consciente
individual y colectivo. Por caminos siempre de dificultad; como quiera que este equilibrio,
acceder a él, ha sido una apuesta por la vida. Soportando guerras, arrasamientos,
aniquilaciones, etc. Decantando los logros acumulados. En una constante depuración; en
términos de efectuar una disección precisa de los contenidos de los saberes acumulados.
Habiendo soportado las ofensivas vulneradoras de poderes paralelos asociados a la mixtura
religión-conservadurismo. Habiendo efectuado, como lo hemos hecho, acciones de profundo
contenido transformador en casi todos los ámbitos. Habiendo sufrido la persecución y
exterminio, a nombre de la tradición y de la moral.

Nos encontramos con constantes que ejercen y han ejercido posturas y acciones de no
reconocimiento de las opciones de vida; ni de los avances en el proceso de validar insumos
mínimos de respeto y tolerancia. Han aparecido, en ese contexto, personajes perversos
absolutos. Sujetos que siguen atados a la prehistoria del quehacer social. Cuando, cada quien al
garete, efectuaba una interpretación individual de sus requerimientos. Y, posicionaba los
mismos como iconos para sí. Sin reconocer a los otros y a las otras como sujetos con derechos.
Simplemente, porque la noción de derechos es punto de comienzo de la vida societaria.

Personajes nefandos, que han hecho de los suyos principios preeminentes que deben ser
acatados. Los Césares; los reyes de Occidente; los faraones; los Papas; los Zares, Stalin, Hitler,
Mussolini, Franco, Ronald Reagan; los Bush; Álvaro Uribe, etc. Todos ellos en contravía de los
logros alcanzados en incesantes tropeles. Porque la historia ha conocido del día a día. De esos
tejidos sociales, individuales y colectivos, que se han ido consolidando a pesar de las guerras
impulsadas por esos y otros, también como ellos, perversos registradores de la destrucción de
valores.

Construyendo aureolas en su entorno. Como magos que convocan a la confusión; a la inversión


de la noción de verdad y de justeza. Garantes de la lucha por restaurar lo primario. Como
cuando éramos absorbidos por la dinámica de los proyectos de la naturaleza. En los cuales,
ésta, imprimía su marca. Ese tipo de sensación de impotencia, de temor, de soledad; nos
acecha
51 a cada
Ohmae, paso;obra
Kenichi, ahora, cuando reviven los piratas vulneradores. Que imprimen, también,
su marca. Chamanes que delinquen con los principios; que convocan a santos oficios en
procura de imponer sus instintos, como figuras y posiciones; a partir de sus esquemas
mentales, enfermizos. Delirantes. Su significante es pariente de la desolación y de la ausencia

91
71

de posibilidades libertarias. Su ética es la barbarie. Su poder es la manipulación. A manera de


mercaderes del trueque y la engañifa. Sin ningún agregado de calidad humano; absolutamente
ninguno.

Una escenografía que confunde al público. Como bufos que desorientan. Que crean horizontes
enfermizos; a partir de exhibir niveles de aceptación. En esto, Hitler y Mussolini fueron
maestros y a ellos les deben sucesivos dirigentes panfletarios sus fuentes teóricas.
Fundamentalmente aquellos que fueron atizadores de violencias y que se concretaron, a
manera de ejemplo, en lo que se ha denominado, un tanto peyorativamente “La Guerra de los
Mil Días”. Pero que no fue otra cosa que derivación de ese acumulado de odios ya cifrados
antes sus fuentes teóricas y conceptuales. Pueblos enteros confundidos. Masas vergonzantes
que han permitido y permiten justificar todo tipo de tropelías. Ese tipo de franjas de población
que han claudicado en su dignidad; la han endosado a los magos manipuladores

Lo cierto es que tenemos todo el derecho, quienes no hemos claudicado, a convocar a la acción
consciente. Que nos permita acceder a la derrota del Emperador Pigmeo; que es esto en razón
a su incapacidad para percibir la vida a través del día a día que junta quehaceres. Todos ellos
emparentados con la vulneración de la vida y con sus soportes. Pigmeos intelectuales que
saldaron su deuda con la vida y con la dignidad inherente, por la vía de refrendar su
compromiso con la muerte; por la vía de cambiar la lógica que conduce a la verdad y venderla,
ofrecerla y postularla como referente único para la vigencia de su visión de democracia. Que es
a la mentira, como el Sol es a las mañanas.

Trato de proponer un referente alrededor de la interpretación y posibles soluciones al conflicto


(…o conflictos) en nuestro país. Porque se trata, de asumir retos que permitan acceder a una
opción de paz, en la cual sea plenamente identificado el derrotero a seguir. Por una vía no
especulativa formal y contestataria. Por el contrario, en una visón y acción construida a partir
de los insumos propios de la interdisciplinariedad

Antecedentes.

Uno de ellos y, tal vez, el fundamental, tiene que ver con su coincidencia con lo que se ha
definido como “la guerra de baja intensidad”; orientada desde el Imperio y aplicada con todo el
rigor en Argentina, Chile, El Salvador; Guatemala. Él, además del presidente, Julio César Turbay
Ayala, Belisario Betancur (a pesar de su aparente posición de mano tendida, que se expresó en
ese remedo de proceso de paz serio y humano). Particularmente, el doctor Uribe Vélez,
incursionó en ese ámbito con su propuesta y programa de gobierno en la gobernación de
Antioquia, por la vía de la promoción y concreción de las Convivir; que no fueron otra cosa que
el inicio del exterminio a cargo de los grupos paramilitares. Paramilitarismo que ya tenían, en
Centroamérica, ejemplos plenos. Un experto defensor de ese proceso y de esa noción de
apaciguamiento. Como diría, aplicando una expresión de lugar común: a sangre y fuego. Y ahí
reside la motivación del exterminio de contradictores. Por ejemplo, en el caso, de la UP y de los
desmovilizados del EPL, la aplicación de plan fue tan profunda que se convirtió en el mayor
proceso de acallar voces, por la vía de la matanza y del amedrentamiento. Leamos, al
respecto, lo que dice Rosendo Payares, en su autobiografía “4710”

“…Y es que corría el año 1954. Coincidieron hechos. El militar ya estaba ahí. Venía de rapar el
poder. Siendo el cuadro político antecedente una heredad vinculada con el genocidio auspiciado
desde
51 ahí.Kenichi,
Ohmae, Desde ese
obracentro-poder conservador. Ya casi olvidadas las reformas de López
Pumarejo y su Revolución en Marcha. Todavía cercana, en el tiempo, la muerte de Jorge Eliécer
Gaitán. El sargento (¿…o cuál era su grado?), ya jugaba a ser prócer. A ser libertador. A ser

91
72

guerrero guiando a un pueblo famélico y agarrotado. Nuestra familia era una de tantas miles
sin horizontes gratificantes.

La heredad, provenía de dos íconos perversos. Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez; “el
divino Laureano”. El perdulario que encendía el Congreso, a viva voz. Voz transmisora de ideas
achatadas. Con una sola perspectiva: justificar la matanza. A viva voz. Voz de pigmeo
intelectual. Hacedora de fetiches. Voz, mirada, cuerpo, de aprendiz de ideólogo. Ese que
pretendía pasar a la historia como héroe. En una Colombia desagarrada por él, y por Ospina
Pérez, y por Marco Fidel Suárez y por los azuzadores perennes. Un fascismo inveterado. Héroe
de la miseria que auspiciaron él y ellos. De la tragedia de un pueblo inerme. Pero, asimismo,
heredad de los Lleras y de Eduardo Santos, y de Olaya Herrera y…del mismo Alfonso López,
que se arredró ante la infamia.

…Y corrió la voz de que algo estaba sucediendo. Venía desde muy atrás. El método había sido
perfeccionado. Desde Núñez, el trasgresor. El sujeto cambiante; según las circunstancias.
Método aplicado. Con ese mismo se justificó la Guerra de comienzos del siglo XX. Método
soportado en el manejo solapado de las verdades. O, a decir verdad, las casi verdades. En
recintos cerrados, a prueba de filtraciones plenas. Solo el gota a gota. Para potenciar las
repercusiones. Se dice y se desdice, al mismo tiempo. Entonces, se embauca y se extiende la
sensación de que algo está pasando. Aquí y allá.

Y, en verdad, algo estaba pasando. El militar todavía estaba ahí. Pero, quienes lo adularon y lo
felicitaron por su desprendido amor a la patria; ya tejían otra red. Otra, porque, a pesar de ser
la misma; era otro tiempo. Estábamos en 1956. Y, ya, el ceremonial estaba en curso. Ya
estaban los contactos. Que si en España, en Benidorm. Que si en Londres o en Washington.
Que más daba. Siendo lo único cierto, el programa. Primero se auspiciaría la presencia de una
Junta Militar politizada. Que si el General París. Que si ahora. Que si el plan incluiría allanar el
camino para que volvieran los de siempre. Liberales y Conservadores, sus cúpulas. Las mismas
que sembraban el odio entre los de la periferia. Y que, una vez empezaba la barbarie, en
cualquiera de sus versiones periódicas, convocaban al buen sentido. Al entendimiento. A la paz.
No importaba si por fuera de ella quedaba los más afectados. Los desarraigados y las
desarraigadas. Los y las caminantes, en travesía. Buscando refugio. Aquí y allá. Y, en ninguna
parte donde pasar la noche y ver amanecer el otro día.

Y se reunieron. Y acordaron. Usted y yo. Yo y usted. Primero usted, después yo. Amarremos el
pacto a doce o más años. Qué más da. Primero usted, luego yo. Y todo volverá a empezar.
Hagamos borrón y abramos nueva cuenta. No importa lo de atrás. El perdón suyo, lo avalo yo.
El perdón mío, lo avala usted. Y así, saldamos cuentas, por ahora.

Eso sí, quienes no regresen. Quienes no acepten lo que usted y yo hacemos; están al margen
de la ley. Y serán perseguidos y serán matados y serán olvidados. Queda claro, entre nosotros,
que hemos sacrificado nuestro tiempo por este país. Y, por lo mismo merecemos ser
recompensados. Y qué mejor recompensa que primero usted y después yo. Y después usted y
luego yo.

Y, ahora lo entiendo, era eso lo que se estaba urdiendo. Era eso. Y los periféricos, los sin nada,
ahí; sin saber qué hacer ni para dónde coger. Y se extendía la penuria. Y ya se había agotado
el modelo de sustitución de importaciones. Modelo económico restringido. En el cual la variable
más
51 dinámica
Ohmae, era crecer,
Kenichi, obra sin crecer. Quedar flotando entre los imperios; entre sus intereses y
los nuestros (¿…nuestros?). Y, entonces se acumuló capital. Para los terratenientes, para los
comerciantes, para la naciente burguesía bastarda. Sí; esa que conoció de las libertades

91
73

democráticas y de las reformas y de los derechos y los deberes; como quien aprende a nadar
por correspondencia.

Así fue, por ejemplo, como accedí a entender todo lo relacionado con la continuación del
exterminio. Veía, a ráfagas, lo sucedido con quienes no accedieron al pacto bochornoso. A ese
pacto entre los mismos. Pacto que avasallaba a la democracia. Convertía en delito el solo hecho
de aspirar a una alternativa diferente. Y, sin saberlo, iba profundizando, todas las noches. Veía
a los campesinos y campesinas. Niños y niñas. En las travesías. Solo ahora, después de haber
leído al maestro Alfredo Molano, en su trilogía “Siguiendo el corte”, “Aguas arriba” y “Selva
adentro”, he podido descifrar esos mensajes de mis sueños. He podido dilucidar el significado
de esas imágenes. Los sin tierra; los desarrapados; tratando de arrancarle aliento a la vida.
Como si esta estuviera flotando ahí. Y ellos y ellas, tratando de asirla. Mientras tanto los
aviones y la tropa de los jerarcas. Apuntándoles. Matándolos. Y los gritos de rabia y las
lágrimas y la ternura invitando a resistir. Y los jerarcas riendo en las ciudades. Invitándonos a
reconocerlos como voceros válidos. Como convocantes ciertos a la paz. Y, nosotros, en las
ciudades sin arriesgar nada. Solo consumiendo los discursos ampulosos. Y llegó el segundo de
la lista. El hijo del poeta. El mismo de la sagrada ciudad blanca. Impoluto. Hijo de poeta que no
sabe nada de la vida de los y las demás. Que mantuvo la línea de acción. Con los chafarotes a
la ofensiva. Limpiando el campo. Siendo, esa limpieza, un concepto asociado a la matanza.
Generalizada y selectiva. E inundaban los campos de panfletos. Convocando a la rendición.
Expresando que los bandidos eran quienes reclamaban justicia. Bandidos eran quienes no se
dejaban acribillar y respondían a los vejámenes, con la fuerza de la dignidad y, porque no, con
las armas que habían logrado salvar. Y los niños ahí. Y las niñas también. Muriendo ellos y
ellas. Y sus madres. Y sus padres…y todos y todas.

Y, así, fui desenvolviendo el ovillo, similar al nudo de Ariadna. Y reconozco, en esos contextos
enunciados, la posición alusiva al desarrollo capitalista tardío. Como el nuestro. Ya no era,
simplemente, el modelo de sustitución de importaciones. Ya era, todo un modelo de amplio
espectro. Pero no autónomo. Simplemente vinculado a los condiciones que imponía el Imperio.
Fue, entonces, cuando conocí las propuestas puntuales de Joaquín Vallejo Arbeláez, a la sazón
ministro en el gobierno de la tercera cuota del pacto (Carlos Lleras Restrepo). Y leí,
ávidamente, todo el texto sustentatorio de El Pacto Andino. Y lo cotejé con las propuestas de la
CEPAL (Comisión económica para América Latina). Y encontré las coincidencias. Algo así como
un proyecto en el cual cabían las opciones políticas y económicas, por la vía de entender una
forma de la división del trabajo. Obviamente a países como el nuestro, como Venezuela, como
Ecuador, como Argentina, Brasil, etc., nos correspondía la parte de lo accesorio. No podíamos
acceder a la tecnología necesaria para implementar un proyecto de industria pesada. Solo lo
periférico; y eso sí, con limitaciones.

Y, a partir de ahí, se entiende la teoría del desarrollo desigual y combinado; lo cual no es otra
cosa que la implementación de los modelos precarios, súbditos. Y, por esa misma vía, conocí la
teoría de Celso Furtado, expresando la opción clásica del desarrollismo económico. Y, además,
las teorías de Samir Amín (en la misma perspectiva del modelo de desarrollo desigual y
combinado). Y, de manera apenas obvia, profundicé los textos económicos de Marx, y de Rosa
Luxemburgo. Y leí el texto económico de Lenin “El desarrollo del capitalismo en Rusia”. Y
conocí las teorías de partido de Lenin, en lucha en contra de las postulaciones socialdemócratas
en Rusia (Los Mencheviques) y en Alemania (Rosa Luxemburgo).La teoría del Programa de
Transición de León Trotsky.
Ohmae, Kenichi, obra
51

Entonces, estamos ante la necesidad de ofertar un concepto preciso en lo que respecta al


significado que tiene eso de conocer el pasado. Pero, más allá de esto, el relacionado con su

91
74

dilucidación; estableciendo tipos de referentes soportados en el conocimiento y la


interpretación. Estos son elementos imprescindibles; como quiera que si son construidos de
manera deficiente, no serán otra cosa que extravíos. Y, como todo extravío, no será otra cosa
que ejercicio diletante. Con un agravante centrado en la consolidación de la sumatoria de
hechos y de narraciones, como simple amalgama a partir de la cual se construyen (a manera
de deducciones y conclusiones), instrumentos que distorsionan y derivan en mera perspectiva,
cuando no etérea, alusiva a interpretaciones de la realidad sesgada y, por esto mismo, de
utilización impropia e impertinente. Lo cierto es, en consecuencia, que estamos en la obligación
de cuestionar esos insumos metodológicos, por cuanto la búsqueda de hilos conductores de los
procesos sociales e individuales, constituye un imperativo. No solo por las implicaciones que
tienen los hechos y su registro, en el diseño y concreción de propuestas para asumir los retos
del futuro, en lo que este tiene escenario próximo en el cual, la realidad, ejercerá bien como
hechos y acciones en las cuales los conceptos pueden ser prefigurados y utilizados como
referentes válidos; o bien como expresiones de distorsión.

Por lo mismo, la decisión de realizar este escrito, se origina en la lectura de algunos


documentos relacionados con la interpretación del quehacer político y social, soportados en la
narración oral. Pero no tanto porque el método sea inválido, de por sí; sino porque esas
narraciones son utilizadas y articuladas, sin el filtro conceptual necesario al momento de
escucharlas y transcribirlas. Filtro conceptual, absolutamente indispensable, en razón a que la
psicología del actuante y narrador, su visión e interpretación de los hechos, son vertidas a
partir del ejercicio memorístico; pero también a partir de su noción de la vivencia como realidad
derivada del tipo de aprehensión lograda. Y ya, ahí, se supone la existencia de una posición
proclive a la distorsión. Siendo así, el sesgo está presente y la interpretación del historiador,
simplemente estará afectada, casi como acto reflejo, por ese sesgo. Inclusive, como lo
demostraré más adelante, muchos de los pasajes narrados, no son otra cosa que alucinaciones
o giros sustanciadores, utilizados por el o la sujeto para reafirmarse como leyenda; o como
héroe…o heroína. O, como también lo demostraré, porque el (la) entrevistador (a) e historiador
(a); desemboca en postulaciones, a manera de verdad, construidas de tal manera que expresen
sus propósitos, tanto en lo circunstancial, como en lo trascendental. Todo a la manera de
sujeto (a) que se explaya, magnificándolos, en los hechos narrados. Veámoslo en estos
términos:

“…El automatismo de la escritura me ha compelido hasta aquí. Sigo aferrado al impulso de


continuar, sabiendo sólo que he arribado hasta un punto imprevisto en el inicio. Algo me dice
que voy bien. La fractura persiste, pues estoy seguro de no ser yo quien sólo escribe. El saber
que voy bien se me antoja como una simple forma, como un cierto sabor o como una
entonación peculiar de lo hasta aquí escrito. Ello me induce a esa secreta corroboración del voy
bien. La escritura pareciera ser una especie de emanación corporal: hay ciertas manifestaciones
del automatismo que escapan a la sola conciencia, enmarcándose en un más allá de pura
racionalidad. Los escritores pueden ser una forma de catadores sui generis, adheridos a un
paladar peculiar que discrimina o destila signos, frases y contextos, en una palabra, todo
aquello que convenimos en llamar ideas…”23

Es, ante todo, la búsqueda de elementos que me permitan proponer alternativas. No solo en lo
que hace referencia a la interpretación; sino también en lo que compromete a lo metodológico.
51
Ohmae, Kenichi, obra

23
Téllez, Freddy. “Palimpsestos. Los rostros de la escritura”. Publicada por Centro Editorial de la
Universidad Nacional de Colombia. Primera edición, 1990/1991, página 80.

91
75

Porque, eso lo tengo bien claro, no pretendo una argumentación a la manera contestataria,
insípida y/o tendenciosa.

Ahora bien, como es en realidad, una posición a partir de la lectura de algunos de los escritos
del maestro Alfredo Molano; tiene un asidero en el hecho mismo de la importancia que ha
adquirido toda su labor investigativa, apuntándole a la presentación de opciones de
interpretación; con un horizonte que compromete a la gestión por alcanzar una tipificación de
lo vivido por los y las personajes, en el contexto del conflicto armado y no armado que ha
estado en la base de la construcción de Nación, de País y de Estado…”(Rosendo Payares,
“4710”, edición digital, Universia)

“…Las historias de vida sobre las cuales Alfredo Molano ha centrado la mayor parte de su
actividad intelectual, son un producto cuya docilidad de interpretación puede provocar
equívocas conclusiones. Son ellas una forma testimonial que funde una o varias percepciones
individuales con la elección particular del escritor que selecciona la experiencia y la describe
según un prisma valorativo propio. Resulta difícil , por lo tanto, discernir en este tipo de
trabajos cuál es el propósito del autor al optar por unas y no otras historias, qué afinidades
ideológicas trascienden los niveles de empatía entre testimoniante e interlocutor y, en fin, qué
grados de transformación ha provocado en la materia prima del relato el corazón y la pluma
del escritor…”24

La connotación que adquiere la diferenciación, en el contexto de las relaciones sociales, supone


una determinada caracterización de roles; a partir de análisis soportados en categorías
conceptuales y metodológicas. Por lo tanto, ya no se trata de una simple réplica de lo
observado, como representación objetiva. Por el contrario, significa profundizar acerca de esas
expresiones de superficie; indagando por las condiciones que la subyacen, como soporte. Ya,
en ese procedimiento, pueden y deben aparecer algunos niveles de abstracción, referidos a la
interpretación alusiva a los acumulados históricos en nexo con la participación, en esas mismas
relaciones sociales, de los (as) sujetos individuales y colectivos (as). De las condiciones en que
esta se ha producido y del grado de inserción con respecto al conocimiento, a las instancias que
lo promueven y controlan. Pero también, y con mayor énfasis habida cuenta del horizonte
propuesto en nuestro escrito, acerca del significado de esa participación con respecto al poder y
a las instancias que lo soportan, a sus manifestaciones como instrumentos de control, de
dominación y de imposición.

Ha habido, en el curso del tiempo, interpretaciones que asocian la caracterización antes aludida,
a posiciones antropológicas y culturales. Por esta vía, ha desembocado en expresiones que
delimitan (a manera de diferenciación) la intervención de los (as) sujetos individuales y
colectivos en el desarrollo de las relaciones sociales; a partir de asignarle a determinados
sectores una posición periférica, respecto a los beneficios del conocimiento, entendido como
proceso, como aprendizaje que va decantando, segregando. Aquí, en esta opción, se valida, en
veces, un instrumento de diferenciación asociado la pertenencia a una determinada raza y/o
etnia. Visto así, entonces, cabe una propuesta de interpretación

generalizante; pero también de especialización; por cuanto se establece unos condicionantes


vinculados con normas y pautas, a la manera de posición que reivindica una versión
predominantemente aceptada y acatada, de cultura, como sinónimo de civilización; como
paradigma, a partir del cual es posible establecer una segregación.
51
Ohmae, Kenichi, obra
24
Ramírez T., William. Prólogo a la obra “Trochas y Fusiles”, primera edición (Instituto de Estudios
Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia), escrita por Alfredo
Molano B. Ed. El áncora; página 13.

91
76

Ya no se trata, en el anterior escenario conceptual, de admitir una posición periférica respecto


al poder y a las instancias que lo soportan. Aquí, la noción de lo periférico, está referido a un
espectro mucho más amplio; en razón a que los márgenes constitutivos de la delimitación
social, están contraídos en términos del grado de apropiación y/o de acceso a los beneficios del
conocimiento, y de la cultura asumidos como referentes de civilización. Esto no es otra cosa
que entenderlo, como adecuación, como asimilación de los roles y los paradigmas allí
consignados.

En un documento de trabajo (La Educación Superior en América Latina) , presentado en el


debate al interior de la Universidad Nacional de Colombia, previo a la realización del Primer
Congreso Nacional de Educación Superior, realizado en la ciudad de Barranquilla los días 1,2 y 3
de diciembre de 1999; se expresa un concepto que consideramos válido. Veamos:

“…En estas condiciones, la Escuela, no es otra cosa que una expresión que, en principio,
transfiere el dominio estatal. No tanto en la aplicación elemental marxista de aparato
ideológico; sino como complejidad que articula instancias del conocimiento, aplicadas y
estructuradas en programas y acciones, a partir del ese centro-poder, sin ser el. No es,
entonces, una aplicación a partir de la lógica lineal. Es una interacción heterogénea orientada
por unos perfiles definidos a partir de las necesidades inherentes a los intereses que impone
ese centro-poder. Es decir, lo suyo no es otra cosa que contextualizar la sociedad en términos
de su propio rol, de su significación. Con esto tratamos de establecer lo siguiente: la
globalización siempre ha existido, si asumimos que esta no es otra cosa que la imposición de
referentes a partir del dominio ejercido.

Sin pretender un traslado conceptual mecánico, las condiciones impuestas desde el centro-
poder económico y político internacional, permiten trazos que imprimen todo el quehacer
económico, político y cultural de los dependientes. Ya, de por sí, el solo hecho de reivindicar los
autóctono (como acervo cultural) es constitutivo de herejía con respecto a los modelos
considerados prevalecientes. Esto es mucho más evidente, en lo que respecta al desarrollo del
conocimiento por la vía de implementaciones programáticas escolarizadas. La escolarización, en
sí, origina rupturas si se compara con las aprehensiones y las tradiciones propias de las culturas
nativas. Porque no habría de serlo, entonces, a partir de la concreción del dominio desde el
centro hacia la periferia. En esto, por decirlo de alguna manera, se mantiene incólume el
postulado de Samir Amin, cuando en su texto en torno al capitalismo, su desarrollo e
implicaciones, habla de las culturas periféricas, atadas a las condiciones que impone el centro-
poder..25

Arribamos, así, a una opción conceptual que nos permite proponer un entendido en torno a los
sectores sociales periféricos. Es decir, aquellos sectores no solo desvinculados de los beneficios
del poder, subyugados y dominados por este; sino también segregados por la dinámica propia
del desarrollo cultural predominante. Algo así como insertos en la civilización, pero ajenos a
ella, en lo que esta tiene de otorgadora de roles asociados a los paradigmas originados en ese
mismo desarrollo cultural, por parte de sus usufructuarios. Ahora bien, no puede inferirse de
nuestra expresión, el hecho de que proponemos una asimilación de intereses entre los
beneficiarios del poder y sus instancias de dominación y aquellos sectores que acceden y se
identifican con los avances del conocimiento y de la cultura que ejercen como predominantes;
como expresión avanzada de la civilización.
51
Ohmae, Kenichi, obra

25
Pira Claudia y Cano Parmenio. La Educación Superior en América Latina, edición en cuadernillo,
noviembre 1999, Bogotá D.C.

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Surge entonces, en nuestra opinión, un insumo que soporta una segregación: lo periférico, en
cuanto sector y/o sectores considerados por fuera de la versión oficial de la cultura; entendida
esta como originaria de paradigmas, pautas y comportamientos. Para nosotros, esto no es otra
cosa que la denominación de popular, referido a esos sectores que, de por sí, adquieren una
dinámica propia y unas expresiones propias, diferenciadas. Es obvia, sin embargo, la necesidad
de apuntalar este concepto, con arreglo al significado que adquiere el contexto social y
económico; en el cual se desenvuelven estos (as) sujetos (as). Tanto en sus expresiones
individuales como colectivas. Para este caso, el problema surge al momento de establecer las
pautas y/o el horizonte teórico. Porque no puede delimitarse solo a partir de la figura elemental
asociada al lugar en el cual se sitúa con respecto a las características del beneficio plusválico,
derivado del modo de producción vigente, o prevaleciente. De ser así no habría lugar a postular
la diferenciación que se advierte en la definición anterior.

Por lo tanto, el análisis remite a un territorio de mayor complejidad: uno de los elementos clave
para dilucidar ese significado, tiene que ver con el entendido de contexto social y económico.
Ya decíamos antes: es un escenario no determinado por la voluntad o por la noción primaria
acerca de lo ético. Por el contrario, constituye una instancia, como período histórico. Esto, a su
vez, remite a la evolución de las relaciones sociales; como proceso soportado en sucesión de
rupturas y equilibrios. Estos últimos, impuestos por quienes adquieren posiciones de dominio.
Así, entonces, cada momento (sin importar su duración) en el cual se exhibe o manifiesta ese
equilibrio; no es otra cosa que la expresión de unas determinadas condiciones de dominación
económica y política.

Ahora bien, como lo he postulado antes, en la franja constituida por quienes (bien sea que se
tipifiquen como sectores o como secciones del espectro social) no ejercen como beneficiarios
directos del poder, se erige la heterogeneidad. Ya ahí, se introduce otro insumo como soporte
para la segregación. A manera de ejemplo: la posición y comportamiento de aquellos sectores
sociales sobre los cuales se ejerce dominación política y económica; pero que han accededlo a
determinados beneficios del acumulado plusválico y cultural (como poseedores y usufructuarios
del conocimiento); no puede ser el mismo, comprado con la posición y el comportamiento de
aquellos sectores absolutamente vulnerables y desvinculados de cualquier beneficio plusválico y
cultural.

Lo anterior conlleva, en consecuencia, a establecer categorías diferenciadas en el análisis de lo


popular, como expresión de determinados sectores sociales; en el contexto de unas
determinadas relaciones de dominación político y económico. Puede colegirse de nuestra línea
de interpretación, una conclusión fundamental: no todo sector social dominado es,
necesariamente, un sector popular. Por lo tanto, aún a riesgo de silogismo, al momento de
tipificar acciones (inmediatas, mediatas o tendenciales) específicas de confrontación a
determinadas manifestaciones de la dominación política y económica; es preciso trabajar con
estas categorías.

Luego, el espectro de cobertura, está dado por la definición de objetivos vinculados a conceptos
y escenarios heterogéneos; en términos del nexo con los sectores sociales. No es, por esto
mismo, una opción en la cual se configure una posición de clase; al menos en la versión
ortodoxa marxista. No supone, asimismo, una posición necesariamente revolucionaria y/o de
confrontación al origen y vertebración del poder y de las relaciones de producción vigentes.
Adquiere connotaciones diversas, en la mayoría de los casos asociadas a reclamaciones
puntuales, Kenichi,
Ohmae, obracon determinadas condiciones de vida. Sin embargo puede, derivar en
51
relacionadas
expresiones híbridas; en cuanto pueden coincidir diferentes aspectos en los cuales ejerza
importancia un cuestionamiento a posiciones y/o programas gubernamentales o políticas de

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estado. Tal es el caso, a manera de ejemplo, de algunos movimientos populares desarrollados


en relación con decisiones que vulneran determinados intereses y derechos de franjas amplias
de la población. Siendo así, cabe resaltar tonos grises en la diferenciación teórica y práctica
entre movimientos populares, movimientos sociales y movimientos políticos. En veces, puede
hablarse de diferenciación en términos del espectro de cobertura. Otras veces, puede
plantearse en relación con los contenidos de sus opciones o programas. Con respecto a este
asunto del método para construir tipologías; es pertinente presentar una expresión como la
siguiente:

“… ¿Se politizan las luchas urbanas por el hecho de enfrentarse en la mayoría de los casos al
Estado, como lo afirma Castells? No podemos en este momento desarrollar la discusión sobre
el papel fundamental ocupado por el Estado en la urbanización capitalista, caracterización que
parte de una generalización, arbitraria a nuestro juicio, de la relación entre Estado y Sociedad
Civil – en el sentido dado por Marx y no en el Gramsciano-, pero si podemos afirmar que no
basta que el blanco al cual se dirigen las flechas de un movimiento social sea el Estado, para
determinar su carácter político; es el carácter de sus reivindicaciones, el contenido de clase de
sus luchas, su método y sus formas las que lo definen, y no basta encontrar un contenido
político, hay que identificar si se trata de una lucha democrático-burguesa (en lo formal o lo
real), o socialista.

A similitud de una huelga obrera en una empresa capitalista de Estado o de los asalariados de
un ministerio burgués que levanta reivindicaciones puramente económicas, sin plantearse
modificaciones en las relaciones de poder entre las clases, ni en el carácter del Estado o de sus
formas de ejercicio de la dominación burguesa, un movimiento de colonos o inquilinos que
solicita, por ejemplo, la regularización de la propiedad de sus tierras, o un servicio cualquiera y
que utiliza para ello el método de la negociación apoyado por llamados a la opinión pública a
través de los medios de comunicación, paradas en los organismos oficiales, etc., pero sin
plantearse en ningún momento consignas políticas, no es político. No es el agente social al cual
se enfrenta un movimiento el que define el carácter de la lucha, sino el contenido concreto de
clase de él, manifestado en su programa reivindicativo y su método para alcanzarlo. ..”26

El nexo con lo jurídico.

Entonces estamos en un escenario social. En donde la hilvanación de lo particular y lo colectivo,


pasa por entender que el soporte, en ese proceso, tiene que ver con el desarrollo de la teoría
jurídica. Porque supone precisar la noción de equilibrio necesario. Porque en la relación Estado-
individualidad, se incorpora la variable que hace alusión a la cantidad y la calidad. Es algo así
como entender que el concepto de equilibrio tiene razón de ser, en la medida en que cada
sujeto natural y/o jurídico asuma la certeza de que el Estado no puede ser minimizado. Y,
tampoco, puede ser asimilado a sus intereses particulares. Ese es el sentido que adquieren las
querellas. Como si, a cada paso, fuese necesario sustentar la lógica de ese entramado. Porque,
asimismo como surgieron las instituciones, a partir de pactos inherentes, conscientes o no. A
asimismo la condición supraestructural de las instituciones, supone la aceptación de unas reglas
del juego.

No se concibe, en consecuencia, un Estado-Nación, sin unas instituciones que ejerzan como


garantes de ese equilibrio; por la vía de establecer opciones que permiten el ejercicio del
derecho. En una perspectiva en la cual cada sujeto tiene certeza en términos de derechos.
51
26 Ohmae, Kenichi, obra
Pradilla Cobos, Emilio. “Mitos y realidades de los llamados movimientos sociales urbanos”. Artículo
escrito en junio de 1981, en Méjico, D.F. Ponencia presentada al 4º Seminario Internacional cehap-peval
Los pobladores: protagonistas urbanos en América Latina; realizado en la ciudad de Medellín, entre los
días 7 y 11 de abril de 1986.

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Pero, al mismo tiempo, de sus obligaciones desde el punto de vista del respeto a la
institucionalidad.

Ese tipo de relación es la demostración de la solidez del Estado. Porque, por la vía de la
querella, está en capacidad de reconocer los fallos. Una autonomía de la justicia, sin la cual
sería imposible acceder a un escenario en el cual se concreta ese equilibrio funcional.

Ahora bien, en lo que respecta al caso de la estructura fiscal-impositiva y, en alusión al


significado que adquieren los impuestos como soporte de la capacidad económica del Estado;
ese nexo entre los y las particulares con el Estado, supone la precisión de la normatividad, por
la vía del Estatuto Tributario. Es una convicción de Estado, en la cual confluyen el concepto de
región y municipalidad con la Nación, como escenario de mayor estructura y complejidad.

Lo que aquí presento, en consecuencia, no es otra cosa que la particularización de situaciones,


por la vía de las jurisprudencias a cargo de las corporaciones que aplican justicia, a nombre del
Estado y la Nación. Son concreciones que reivindican la autonomía; pero también la interacción.
Porque no se concibe el concepto de derechos y obligaciones, sin la garantía de que las
instancias gubernamentales están en condiciones y en la obligación de garantizarlas.

Entonces, aquí, lo concerniente a la hermenéutica jurídica, cobra sentido y pertinencia;


precisamente porque el Estado es una construcción heredada pero, al mismo o tiempo, en
continuo desarrollo. Porque, a cada paso, el ejercicio económico (en este caso) plantea retos
que deben ser asumidos como tal.

Entonces, esos retos, coadyuvan a la postulación de doctrina. En ese escenario del universo
económico, en el cual es posible entender la interacción. Siendo lo impositivo, desde el punto
de vista del soporte para la actividad estatal; no es otra cosa que referente que unifican
criterios y conceptos. Pero entendiendo, al mismo o tiempo, que cada hecho concreto precisa
del análisis respectivo.

Es ahí en donde reside la importancia de la legislación. Siendo esta una figura parecida a la
teoría de Estado. Teoría que no puede soslayar la pertinencia de las confrontaciones. Porque,
solo así, es posible entender la dinámica que está en la base del desarrollo Estado-Nación y su
nexo con la sociedad.

De la estructura económica y su desarrollo Macroeconomía y Microeconomía

No pretendo expresar una interpretación por fuera de la ortodoxia macroeconómica. Por el


contrario, nos apoyamos en definiciones que involucran tipificaciones aceptadas. En un contexto
regional, con aproximaciones al interior de los países con una connotación de lo que se dado en
llamar subdesarrollados y/o periféricos; con respecto a aquellos que se definen como centro y,
por esto mismo, con una influencia que ejerce como condicionante. Siendo así, entonces,
proponemos un hilo conductor, a partir de realizaciones teóricas previas. Veamos:

“…Los impuestos son una imposición del estado a los individuos, unidades familiares y
empresas, para que paguen una cierta cantidad de dinero en relación con determinados actos
económicos, como por ejemplo: realizar el consumo de un bien, obtener ingresos por el trabajo
o generar beneficios por las empresas.

Los
51
Ohmae, Kenichi,
impuestos son losobra
ingresos públicos creados por ley y de cumplimiento obligatorio por parte
de los sujetos contemplados en la misma. Tienen como objetivo primordial conseguir recursos
financieros para el sector público y, subsidiariamente, modificar la distribución de los ingresos.

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Al igual que con el gasto público, el gobierno puede actuar sobre la economía utilizando los
impuestos. Si el nivel de actividad económica es relativamente bajo y existe un volumen
considerable de desempleo, el gobierno puede reducir los impuestos con el objeto de impulsar
la demanda de consumo. Por el contrario, si la demanda agregada es superior a la capacidad
productiva del país, una estrategia puede consistir en elevar los impuestos.

De las Zonas Veredales y la economía agrícola.

Comoquiera que el origen del conflicto tiene que ver con el problema no resuelto de la
economía agrícola. Particularmente en lo referido a la tenencia de la tierra. Queda claro que, la
profundización de la desigualdad entre terratenientes y minifundistas, se profundizó en todos
los periodos posteriores; a la hora de agendar la reforma agraria. Si se quiere, entonces, el
campo en Colombia, ha estado referenciado por la desigualdad insuperable. Los terratenientes,
ha impuesto variables perversas a la hora de la postulación de cualquier reforma, en cualquier
periodo (entendido este como periodos presidenciales).

Ahora bien, en razón a esa perspectiva, la economía agrícola, ha estado centrada, en los
sucesivos gobiernos, en la búsqueda de un equilibrio entre los sectores enfrentados.
Minifundistas, trabajadores agrícolas y los terratenientes. El concepto de explotación intensiva
de la tierra; ha propiciado el surgimiento y/o de profundización de variables. De una parte lo
relacionado con la exacerbación tendencial del desarraigo y pauperización de los campesinos
minifundistas. De otra parte el crecimiento de la adecuación de zonas agrarias para adecuarlas
a la producción agropecuaria. Algo así, como el surgimiento de y consolidación de la
agroindustria. Palma africana, ganadería intensiva y constantes reformas en el ámbito de la
producción cafetera y bananera.

Siendo así, entonces, hasta la conclusión de la negociación entre el gobierno del señor
presidente Juan Manuel Santos Calderón y la dirigencia de las Farc, las condiciones de vida en
el campo colombiano, se ha mantenido en los términos antes anotados. Es decir, no podríamos
hablar de una situación de recambio o cambio de los (las) actores(as) en conflicto. Es más, la
intervención de los paramilitares, hizo mucho más evidente el conflicto. Los paramilitares no
fueron, ni son, algo diferente que una fuerza de exacción y expropiación violenta en lo que se
refiere a los minifundistas y trabajadores agrarios.

En comienzo, podría asegurar que la conversión de las zonas campesinas en asentamientos de


los y las desmovilizados(as) en socios de un proceso colectivo, asimilado a la figura de
cooperativas agrícolas. Un tanto parecido a los Koljoses, en el contexto de la Revolución Rusa.
Y de los Kibutz en Israel una vez posicionados en territorio propio después de la Segunda
Guerra Mundial.

No existe, en consecuencia, un diseño trascendental en términos de la tenencia de la tierra, de


la producción agrícola y la industria pecuaria. Lo que existe es, simplemente, una interpolación
perversa entre los terratenientes tradicionales, los productores agropecuarios, los minifundistas
y los y las reclamantes de tierras. Todo esto por una vía que, parece ser, la profundización de
las contradicciones. Sumémosle a esto que los paramilitares se han rearmado en muchas zonas
campesinas y siguen ejerciendo expropiadores de tierras y quinta columna en contra de todo el
proceso de reinserción.

Incidencia en el conjunto de la economía en Colombia .


51
Ohmae, Kenichi, obra
Ya he dicho que no existe, en estricto, un Programa Social y Económico coherente, para
enfrentar el posconflicto. Entre otras razones, porque El Acuerdo en si, no supuso, ni

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81

supondrá una modificación radical en los postulados básicos que soportan el quehacer
capitalista. Si se quiere, no es otra cosa que mínimas modificaciones, en veces incluso, irreales.
No trascendentes en lo que respecta al las relaciones entre pequeños campesinos,
terratenientes, ganaderos y productores agro industriales (Burguesía agrícola).Luego, en
perspectiva, tendremos unas zonas campesinas vinculadas a la producción cooperativa en
pequeña escala, versus terratenientes, productores agropecuarios y paramilitares.

No habrá Reforma Agraria Entonces, se mantendrán (cuando no ampliados) los niveles de


desigualdad, pauperización y violencia. Es más, el escenario (como país) va a ser el mismo. No
se modificarán las variables fundamentales, desde el punto de vista de la macroeconomía.

Lo que, ahora, se llama “economía en el posconflicto”, no será nada distinto. Ni en


términos nacionales, ni en términos internacionales. Seguiremos, en consecuencia, fungiendo
como país absolutamente dependiente de las economías europeas más desarrolladas y,
particularmente, de la economía de Estados Unidos. De hecho, los tratados de comerciales ya
están en plena aplicación y desarrollo. Ya estamos observando y viviendo las consecuencias
para la economía nacional. Sectores como: las industrias arrocera, azucarera, el comercio,
textiles, etc.; han recibido impactos absolutamente dañinos.

A manera de resumen: El crecimiento y la teoría económica.

Ha existido, en el proceso inherente al desarrollo de la teoría económica, diferentes momentos


en la confrontación entre opciones conceptuales y prácticas divergentes. Desde la propuesta
originaria de la visión moderna para el desarrollo capitalista, centrada en la teorías acerca del
proceso de reproducción diseñadas, a manera de ejemplo, por Quesnay (“ Tabla económica”);
Adam Smith (“Naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”) y Sismondi (“Nuevos
principios de la economía politica o la riqueza en relación con la población”); hasta las opciones
teóricas que cuestionan esas interpretaciones diseñadas por Kart Marx (“ El Capital”), Rosa
Luxemburgo (La Acumulación del Capital”). Contando, inclusive, en este espectro, a John
Maynard Keynes (“Tratado general sobre el empleo, el interés y el dinero”).

Esto supone, en consecuencia, la necesidad de trabajar con una posición de cobertura lo


suficientemente amplia; de tal manera que no se desemboque en un discernimiento anclado en
un entendido lineal y/o dogmático. Ante todo, porque en esto de analizar el significado de la
creación de empresas y su relación con el entorno económico y social, no admite opciones
tangenciales que eludan el hecho objetivo, en cuanto a la existencia de una conexión dialéctica
(...o, si se quiere, conflictual) entre la implementación y desarrollo de la empresa, con respecto
al espectro social, económico y político en la cual esta se desenvuelve. Ante todo porque esta,
la empresa y sus propiciadores o garantes, no puede ser entendida como una opción y/o
propuesta única (en lo que tiene de ejercicio individual); sino como partícipe de una sumatoria
o globalidad económica, inmersa, por esto mismo en la dinámica propia del crecimiento
económico; conforme a unos postulados concretos derivados de la politica macroeconómica
gubernamental y de la creación de riqueza, en el contexto de la planificación y estrategias de
unOhmae, Kenichi, obra
51
Estado concreto.

Conviene, en este punto, con las reservas obvias; en tanto que constituye una visión propuesta
por una persona que contribuyó a construir una opción en contravía de la ortodoxia clásica de

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la economía politica capitalista; citar una expresión de Rosa Luxemburgo en su obra “ La


acumulación del capital”.

“..Hasta ahora hemos considerado la reproducción desde el punto de vista del capitalista
individual típico, representante y agente de la reproducción que se realiza por una serie de
empresas privadas. Este modo de enfocar el problema nos ha hecho ver ya bastantes
dificultades. Sin embargo, ellas son pocas comparadas con las que aparecen inmediatamente
que pasamos de la consideración del capitalista individual a la de la totalidad de los
capitalistas.,

Ya una ojeada superficial muestra que la reproducción capitalista como todo social, no puede
ser concebida mecánica y simplemente como suma de las diversas reproducciones capitalistas
privadas. Hemos visto, por ejemplo, que uno de los supuestos fundamentales de reproducción
ampliada del capitalista individual es una ampliación correspondiente de su posibilidad de venta
en el mercado. Ahora bien, el capitalista individual puede lograr esta ampliación no por
extensión absoluta de los límites del mercado en general sino por concurrencia, a costa de otros
capitalistas individuales….”27

Con esto quiero enfatizar acerca de mi análisis y de su soporte, en lo que hace alusión al
enfoque teórico. Es algo así como proponer, de mi parte, un entendido en el cual el concepto y
la práctica de creación de empresa, no pueden ser presentados por fuera del contexto político,
económico y social. Esto traduce que, en mi concepto, sobre las expectativas derivadas de la
creación y desarrollo de las empresas, ejerce una influencia determinante la política
macroeconómica gubernamental y las estrategias de crecimiento formuladas en un plan de
desarrollo específico, para uno o varios periodos igualmente específicos y concretos.

Inclusive, en la visión propuesta por mí, se incluye, necesariamente, una interpretación del
significado que tiene la planificación económica; como opción estatal. Algo que ya fue
planteado por Keynes (para el caso de la economía capitalista); como alternativa de solución
para la crisis originada en la recesión global iniciada en 1930. De otra parte, por lo mismo que
he venido planteando, en términos de la interacción entre los diferentes agentes del proceso
económico internacional y nacional; cabe establecer un referente en lo que respecta a la
situación de los países que no han acumulado riqueza, ni tecnología suficiente como para
considerarse de desarrollo pleno (esto ya lo expresé en el numeral 1).

Quiero presentar, como ayuda conceptual, una reflexión del profesor P.T. Bauer en su obra
“Crítica de la teoría del desarrollo”. Como en la anterior cita, hago aquí la aclaración en el
sentido de la reserva que pueda acompañar la reflexión aludida. Veamos:

“…La planificación global implica, además, que gran parte de la producción no está relacionada
con la demanda del consumidor y por tanto con los niveles de vida. De ahí que , aun en el caso
de que la política fuese de incremento de la producción total en relación con lo que hubiera sido
en otro caso, lo cual es improbable, este incremento no estaría relacionado con los niveles de
vida, cuya mejora es el objetivo ostensible de la política. Este divorcio entre producción y
niveles de vida es probable que en si mismo retrase el alza tanto de la producción como de los
niveles de vida; porque la perspectiva de un nivel de consumo más alto y variado generalmente
es un incentivo importante para una mayor actividad económica a través de un esfuerzo, ahorro
e iniciativa individuales. Esto resulta especialmente cierto en países pobres...”. 28
51
27 Ohmae, Kenichi, obra
Luxemburgo, Rosa. “La acumulación del capital. Editorial Grijalbo, primera edición 1967, de la
traducción española, página 27
28
Bauer, P.T. “Crítica de la teoría del desarrollo”. Editorial Orbis, colección Biblioteca de Economía, sin
datos del número de edición y fecha, página 104.

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Una visión particular del concepto de planificación e incentivos.

A manera de corolario transitorio, considero pertinente resaltar dos aspectos en lo que respecta
al enfoque propuesto por mí:

-La creación de empresas, considerada como una opción para la actividad económica, en el
contexto de una economía de mercado; supone la fijación de unos objetivos concretos por
parte de quien o quienes se comprometen con ese ejercicio. Por lo mismo que esta actividad se
considera inmersa en la dinámica propia de la economía capitalista y del mercado que ejerce
como elemento colateral a la producción de bienes y servicios; debe suponer la existencia de
factores endógenos y exógenos que actúan como referente al momento de planear y hacer
efectiva la participación en el mercado. Uno de esos factores lo constituye la política
macroeconómica concreta implementada por el gobierno, para un periodo específico. El otro
tiene que ver con la interacción necesaria entre la condición en que se encuentra el país con
respecto a la economía mundial global; asociada esta condición con otro aspecto que relaciona
a la producción y al consumo; como elementos que se condicionan y que está, a su vez,
relacionados con el nivel de vida y sus perspectivas.

- La planificación específica asociada a las estrategias de desarrollo planteado para el país


concreto, define unas determinadas prioridades y, por esto mismo, unas determinadas
condiciones en las cuales se realiza la actividad económica productiva. Esto incluye, entre otras
cosas, la definición y concreción de los incentivos para los productores y las áreas concretas a
las cuales estos se dirigen. A manera de ejemplo: para el caso colombiano, el Plan Nacional de
Desarrollo aprobado por el legislativo, para el período 2005-2007, define unas prioridades para
el sector productivo, de conformidad con la visión gubernamental en lo que respecta a la
economía de mercado y su aplicación en este tiempo en el cual transcurre una etapa precisa de
la globalización económica, por la vía de actividades multilaterales y bilaterales. Este es el caso
concreto de los énfasis en relacionar el crecimiento económico con la opción de los tratados de
libre comercio internacional; bien sea entre nuestro país y Estados Unidos de Norteamérica o
entre nuestro país y otros países de la región, particularmente de la Zona Andina y
Centroamericana.

-Los incentivos gubernamentales específicos, se pueden presentar por diferentes vías. Una de
ellas, a manera de ejemplo, tiene que ver con exenciones tributarias (ver propuesta de reforma
tributaria) o con la flexibilización de la normatividad vigente en lo que respecta a requisitos para
la creación de empresas y para su desarrollo. Esto último, a su vez, incluye incentivos
relacionados con la flexibilización laboral (este el caso, a manera de ejemplo de las sucesivas
modificaciones a la legislación laboral, a partir de 1990 con la Ley 50 y la Ley...)

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Ohmae, Kenichi, obra

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