Está en la página 1de 17

INTRODUCCIÓN

“El mundo está galopando hacia una nueva distopía transnacional. Internet,
nuestra mayor herramienta de emancipación, se ha transformado en el
facilitador más peligroso del totalitarismo que hemos visto. Internet es una
amenaza para la civilización humana”

JULIAN ASSANGE

El mundo que nos rodea es un lugar desconocido. Existen fenómenos que ocurren
actualmente y que sin embargo ignoramos a pesar de que generan un influjo sobre nuestra
forma de vida. Existen entidades que yacen fuera la esfera privada y que sin embargo
gravitan la forma en que vemos el mundo. Hay fuentes documentales de acceso restringido
que dan explicación a muchos acontecimientos que hoy en día no tienen una explicación
razonable o por lo menos, satisfactoria desde el punto de vista científico.

A lo largo de la historia humana, ha existido una poderosa inquietud en torno al espacio


exterior y los seres que lo habitan. Diversas culturas han manifestado esa inquietud por el
cosmos, la cual se expresa en las diversísimas teogonías que componen el crisol de lo
humano. Sin embargo, la documentación existente es muy limitada, y las evidencias,
fragmentarias. Las profundísimas (y desconocidas) interpretaciones del cosmos en culturas
tan diversas y misteriosas como la cultura Maya, Tiahuanaco, las tribus de las islas del
Pacífico, siguen siendo un auténtico misterio filológico, dadas las expresiones tan diversas
de su haber: Los glifos mayas; los jeroglíficos egipcios, las evidencias arqueológicas de
todo tipo halladas; las leyendas que fueron mutando con el transcurrir de los siglos, de las
cuales quedan apenas los vestigios en la lengua son las herramientas con las que contamos
para la presente investigación. El acceso a las fuentes documentales de la antigüedad es
sumamente limitado, considerando que las diversas culturas preservan su memoria e
identidad de distintas maneras no siempre documentables. Debido a esto, las formas
existentes de ver el mundo y los seres que lo habitan son, frecuentemente silenciadas en
virtud de versiones “científicas” que son emitidas desde las instituciones.

Por ejemplo, en la modernidad europea, la concepción del mundo y el cosmos fue


drásticamente modificada por una serie de descubrimientos que pusieron en crisis la forma
en que el sujeto medieval entendía el mundo y su lugar en él. Las revoluciones científicas
marcaron la forma de representación del mundo de la sociedad moderna. La cultura en
occidente sufrió grandes cambios a lo largo de los siglos que sucedieron a la era de los
descubrimientos, en particular el entendimiento del hombre en su relación con el cosmos.
Las revoluciones científicas que acompañaron la emergencia de la modernidad como
cosmovisión, implicaron una profunda reinterpretación del mundo respecto al pensamiento
dominante durante la Baja Edad Media.

El encuentro con el sujeto americano implicó una redefinición de la pregunta por lo


humano. Los largos procesos culturales de la modernidad coinciden con el desarrollo del
pensamiento humanista que entra en crisis a partir de las Guerras Mundiales del siglo XX.
La disertación de Bartolomé de las Casas en torno al hombre americano fue el punto de
partida de una tradición teológico-humanista que gravita los sistemas filosóficos modernos.
Sin embargo, la cultura y el modo de producción cultural instaurado en la modernidad
constituyó una nueva visión del mundo concentrada en el progreso y la capacidad humana
de dominar y transformar la naturaleza a su beneficio inmediato.

Esta nueva cosmovisión obnubiló a través de la colonización ideológica, todas esas


expresiones de inquietud por el más allá en el tiempo cósmico de las civilizaciones. La
condición fragmentaria de esas interpretaciones es lo único de lo que disponemos. El
establecimiento de un nuevo orden cósmico significó el trastocamiento de las actividades
esenciales de la civilización. La serie de acontecimientos que se sucedieron en los cinco
siglos posteriores, dieron origen a una nueva forma de entender la relación entre el hombre
y su entorno, incluso la relación del hombre con el hombre mismo. Significó una transición
radical de:

A) los modelos económicos (feudal, colonial-mercantil, capitalista-industrial,


capitalista-financiero);
B) B los modelos políticos (señoriales, absolutistas, despótico-iluministas;
democrático-liberales);
C) los modelos filosófico-ideológicos (teístas, humanistas, idealistas, materialistas,
narcisistas).
La modernidad es un torbellino inconmensurable de expresiones culturales que han
derivado en la cosmovisión del mundo contemporáneo. El hombre dejó de mirar las
estrellas. Yace el hombre moderno petrificado y absorto mirándose al espejo de su propia
historia. La aparición de las disciplinas antropológicas, la sociología y el psicoanálisis, por
decir algo, dan cuenta de ese comportamiento civilizatorio. Las filosofías existencialistas y
la hermenéutica del siglo XX son filosofías que formulan las preguntas de su tiempo. El
sinsentido de las guerras mundiales generó nuevas preguntas que fueron formuladas por el
pensamiento posestructuralista. Foucault niega de sí su propio carácter de autor. En nuestra
era, solamente podemos llegar a ser intérpretes del acontecimiento.

El objetivo de este documento es ofrecer una respuesta coherente a todas esas interrogantes
en función de la evidencia material, dispersa y muchas veces confidencial, de la que es
posible disponer. A través de las diversas opiniones autorizadas que componen este
compendio, buscamos ofrecer un crisol de puntos de vista para desentrañar los eventos que
marcan el trayecto de las civilizaciones y que sin embargo no figuran en el horizonte de
comprensión de la historia de la humanidad.

Las opiniones aquí vertidas son el resultado de investigaciones que abordan desde distintas
disciplinas y perspectivas, la recopilación de esas narraciones extraordinarias sobre aquello
que sea lo que somos nosotros en nuestra biológica estirpe. Se trata de un campo oscuro,
inexplorado, pero los acontecimientos fulguran como espejos ante la luz del pensamiento y
la observación atenta. Esperamos que la fragmentariedad y multidimensionalidad de sus
destellos puedan arrojar luz sobre aquello que yace en las sombras de la civilización. La
presente edición trata de un conjunto de artículos arqueológicos sobre el lugar de nuestra
“especie” en el basto universo que la rodea, permea y determina, y sobre los seres que sin
duda lo habitan. Uno de los objetivos de este documento es sacar a la luz cuestiones que
fueron sistemáticamente ocultadas del público y que sin embargo son de su total interés. Se
trata de acontecimientos de los cuales existen muy pocas fuentes y todas ellas fueron
apropiadas por personas que las han disfrutado y ejercido unilateralmente en perjuicio de la
sociedad en su conjunto.
Entrar en contacto con “algo” que trastoque nuevamente la idea de lo humano parece ser el
siguiente paso de una civilización en crisis. Hoy en día es más que evidente la catástrofe
social y ambiental en la que ha desembocado el llevar a la razón técnica al máximo pedestal
de la civilización. Hemos llegado al punto de no retorno en la debacle ecológica que se
cierne sobre nuestro hermoso planeta. Nuestro horizonte de comprensión ha estado regido
por un paradigma de significación “lógico”, basado en la ciencia y en la lengua. Por ello, la
civilización occidental se ha volcado a asumir como verdades los postulados
científicamente justificados. Mientras la “humanidad” colocaba a la razón técnica en un
pedestal divino, en sentido paralelo, una masa oscura de acontecimientos se ha ido
desarrollando, solo visible para los ojos del observador virtuoso, y mantenida en secreto de
forma sistemática por las instituciones que rigen a las sociedades contemporáneas.

Las élites corporativas controlan sustancialmente el flujo de información simbólica, a través


del dominio de los medios comunicacionales (el lenguaje, la lengua, los medios
informáticos, las sociedades herméticas, etc.) Se trata de corporaciones (estatales y civiles)
que heredan el poder simbólico consolidado durante siglos y concentran el poder
económico y político en la sociedad globalizada. Se trata de un linaje de déspotas ilustrados
que buscan perpetuarse en las instituciones y que obedecen a fundamentalismos ciegos que
están llevando a la civilización a los confines de la incertidumbre.

Estas sociedades tuvieron un papel determinante en las reformas del Estado moderno
europeo. Su influencia también se ejerció en los movimientos independentistas al otro lado
del Atlántico. Existen muy escasos documentos públicos que dan fe de la existencia de
estas sociedades y de sus prácticas. Sin embargo, en las instituciones que emergieron
durante la independencia de los Estados Unidos de América, es posible encontrar nuevos
mitos fundacionales con una simbología muy particular.

La simbología utilizada por las sociedades secretas no es de fácil acceso. Existen


interpretaciones muy sugestivas entorno a los símbolos utilizados por estos grupos, los
cuales parecen ser auténticas sectas con un fundamentalismo ciego en preceptos doctrinales
(doctrina del destino manifiesto, doctrina monroe, doctrina carranza, doctrina de seguridad
nacional, doctrina de política exterior, doctrina del poder inteligente).
La obediencia articulada como valor democrático por parte de los sistemas de dominación
pone en peligro el devenir de nuestras sociedades. El consumo de información dirigida sin
una reflexión previa nos convierte en presas fáciles de las corporaciones que, por un lado
presentan un rostro humano de ejemplaridad y responsabilidad social, y por otro cometen
atrocidades que atentan contra los valores que son fundamento de la sociedad.

Es compromiso de los colaboradores de este volumen, indagar con seriedad y urgencia


estos temas de interés público, cuyo desconocimiento oscurece el criterio de las personas
ante la inminencia de lo que acontece. Es necesario ofrecer al lector herramientas que le
ayuden a formular sus propias conclusiones en torno a todos estos factores que determinan
la forma de ser de la sociedad y trastocan el libre albedrío de los ciudadanos.

Existen estudios muy comprometidos en este aspecto, particularmente durante la era de las
telecomunicaciones y el internet. Proyectos asociados al concepto de wiki informática han
asumido una empresa de riesgo al desentrañar información privada de las agencias de
seguridad de diversos países tomando como estandarte la libertad de información y la
transparencia institucional. Estos proyectos visionarios han sido duramente castigados por
diversas instancias político-morales (jurídicas, sociales) que han ejercido persecuciones
políticas en contra de sus fundadores. Saludamos con fuerza esos proyectos emancipadores
y tomamos relevo de la antorcha que encendieron, en busca de respuestas en la información
de la que se priva a los individuos y las comunidades desde hace mucho tiempo.
I. ALIEN Y COSMOVISIÓN

No comprendo por qué la Naturaleza ha hecho que los vasallos de ese reino misterioso
parezcan ser enemigos nuestros, de modo que sólo causan terror y espanto enormes.

E. T. A. HOFFMANN

MODO INTERROGATIVO

Durante milenios el género humano ha evolucionado y consigo, ha


desarrollado interrogantes entorno a sí y al cosmos que lo circunda. Conocer
es uno de los propulsores de lo humano hacia la civilización. Para preservar la
memoria de sí, ha generado mitos sobre su propio origen y el origen del
mundo circundante. Existen extraordinarias muestras de la inquietud humana a
través de las edades, todas escritas en múltiples e inimaginables lenguas,
muchas de ellas oscurecidas para nuestro entendimiento del mundo y de lo
humano. En las lenguas actuales existen vestigios de idiomas antiguos y de
cuyos resabios se manifiestan sordos en las lenguas de hoy en día.

Las herramientas metodológicas que la ciencia ha desarrollado para el estudio


de esos no-saberes perdidos en el pasado remoto de la humanidad, explican
cuestiones muy específicas e importantísimas sobre nuestro origen y devenir,
sin embargo, su especificidad, impide comprender la totalidad de nuestro
pasado y las posibles interacciones que tuvimos con otras formas de vida
inteligente. La historia de la humanidad no ha sido contada. Existen múltiples
lagunas en el conocimiento de la historia humana, que eclipsan los hilos
imaginarios que la ciencia proyecta sobre ese origen y esa relación con otras
inteligencias.

Existen escasísimos relatos y documentos de la prehistoria y las lenguas


ágrafas de los cuales es posible disponer. A pesar de ello, en las lenguas
modernas yacen formas vestigiales de aquellas lenguas antediluvianas. Los
vestigios arqueológicos de las civilizaciones perdidas solamente pueden ser
interpretados como signos y su relación con lo no humano solamente puede
ser un enigma digno de indagatoria.

Existen coincidencias claras entre muchas mitologías y vocablos, que


probablemente anuncian los enormes cataclismos a los que se enfrentó la
epopeya humana. Asimismo, anuncian la probable intervención de seres de
otros mundos en el desarrollo de los acontecimientos que nos constituyen
como especie. Las estructuras de nuestro pensamiento y nuestro propio cuerpo
demuestran el profundo influjo de las fuerzas que rigen nuestro propio
cosmos, así como la memoria biológica de nuestro pasado remoto.

El influjo de los cuerpos gravitatorios en el espacio cercano determinó la


evolución de nuestros órganos internos y nuestras funciones vitales. Inclusive
el carácter bípedo de nuestra especie puede ser muestra de la diferenciación
entre humanos y bestias. Somos la raza que se impuso a la naturaleza por
medio de un larguísimo proceso que desemboca en las culturas y formas de
vida existentes dentro de lo humano. Lo humano resulta, para nuestra
civilización, más difícil de abstraer que lo no-humano.

Lo no-humano se asocia comúnmente a lo bestial, al carácter natural de


nuestro temperamento y la bajeza de los instintos. También es
tradicionalmente asociado con lo divino, aquello que supera al hombre en su
finitud, pequeñez y cuantiosas limitaciones físicas, psicológicas y morales. El
posible contacto con inteligencias no humanas ha sido interpretado a lo largo
de muchas épocas y cosmovisiones como acontecimientos milagrosos, como
puntos de partida en el desarrollo de los pueblos.
No es casual la existencia de mitos que hablan en diferentes lenguas sobre
eventos similares o quizá incluso, los mismos eventos. En diversas
cosmovisiones es posible encontrar mitos que pueden ser asociados a procesos
geológicos ampliamente verificados por la ciencia moderna. Los grandes
cataclismos en la historia reciente de la humanidad son representados en
leyendas que por medio de la oralidad y la escritura han llegado hasta el
presente. El diluvio universal es un acontecimiento registrado en la memoria
colectiva de diversas sociedades, antiguas y contemporáneas. También,
existen diversos mitos sobre siete grupos humanos que llevaron la civilización
a todas las regiones del planeta.

Las expresiones identitarias abarcan lo humanamente posible. Por ejemplo: El


pueblo dogón es sin duda una de las mayores paradojas en la ciencia moderna.
Su mitología expresa un profundo conocimiento del universo circundante,
teniendo en cuenta el comportamiento de los cuerpos celestes y la existencia
de cuerpos fuera del sistema solar imposibles de observar sin ciertos niveles
de desarrollo tecnológico. Los dogón poseen un conocimiento precientífico,
que abarca el movimiento de rotación y traslación de los cuerpos celestes, la
existencia de cuatro lunas en Júpiter, la presencia de anillos en Saturno y la
interacción de los astros en el sistema solar Sirio. En occidente, solo fue hasta
Kepler que pudo postularse que las órbitas de los planetas son elípticas; solo
después de Galileo fue posible dar cuenta de las lunas de Júpiter, fue hasta el
siglo XIX que se descubrió la interacción de dos estrellas dentro de dicho
sistema solar.

Este tipo de paradojas de lo humano ponen en entredicho la creencia de que la


ciencia no es ciencia temporal. La temporalidad de la ciencia está definida por
las circunstancias en que emergió y se desarrolla. La ciencia está definida por
el lenguaje que utiliza y el origen de dicho lenguaje.

El paradigma moderno de comprensión de la realidad no permite comprender


el complejo entendimiento del cosmos de civilizaciones que le son ajenas.
Podríamos incluso señalar que percatarse de ello, es algo que le genera horror
a la civilización occidental, por lo menos desde la conquista de América. La
superioridad tecnológica es uno de los horrores de la modernidad, casi tanto
como la superioridad intelectual y la superioridad moral posible en el marco
de lo humano.

La percepción visual del signo y su interpretación lógica determinan el rumbo


intelectual de la civilización moderna y su relación con el cosmos. La vista es
el sentido privilegiado de occidente. Ser testigo ocular de un avistamiento ovni
permite al sujeto hacerse testigo de un fenómeno contemporáneo que su
horizonte no le permite comprender cabalmente. Por un lado la cosmovisión
occidental, y por otro las condiciones estructurales del individuo, lo someten a
la incertidumbre de lo que yace fuera de sí.

Carl Sagan señalaba en

La perceptualidad de lo humano no puede ser registrada por medios


convencionales, la multiplicidad de lo humano es avasallante. Por ello, los
canales abiertos al conocimiento de sí no pueden ser exclusivamente canales
científicos, ni exclusivamente canales racionales. Cuantimás si se trata del
conocimiento de lo no humano. La perceptualidad sensorial, más que el
análisis lógico, permite establecer relación concomitante con las entidades que
habitan el cosmos.
Por otro lado, aquello que resulta tremendamente avasallante como la muerte
o los fenómenos naturales que abarcan y superan al hombre mismo, son
fenómenos que han sido continuamente divinizados, hasta la actualidad. Las
sociedades capitalistas han entronizado a la ciencia y a la técnica por encima
de todo aquello que es considerado por ellas como “natural”. La expresión
contemporánea de ese proceso es el capitalismo financiero y las llamadas
“leyes del mercado”. La divinización del mercado es proporcional a la
ignorancia de sí las posiciones que la sustentan. El origen humano del
mercado permite a los interactuantes del mercado generar mayor acumulación
de capital significante a través de las herramientas tecnológicas disponibles en
el mundo contemporáneo para comprender el comportamiento de éste,
naturalmente determinado por las actividades esenciales de la sociedad
contemporánea.

Esta expresión de la cultura en el capitalismo financiero manifiesta una


sacralización del proceso de acumulación de significantes y una
desacralización de lo que el sujeto capitalista es incapaz de dominar. En
cambio, aquel espectro de lo no humano aparece en el horizonte de lo posible
como amenaza. Aquel o aquello que no puede ser objeto de dominio humano,
desde la perspectiva de la modernidad, es visto como un enemigo inminente
para la civilización. Por ello la figura del alien genera tanta expectación en el
mundo contemporáneo y en la “cultura popular” en occidente.

Alien es todo aquel que obstruye el proceso de acumulación significante.


PENSAMIENTO ANTEDILUVIANO

Misterios sin resolver

¿Visitas antediluvianas?

Las cosmovisiones, los dogón. El misterio de Sirio.

USAR TÉRMINO CIVILIZACIÓN

COSMOVISIÓN

ALIEN

ESTUDIOS DE LA CULTURA POPULAR

Lenguaje, Psicoanálisis

DIVULGACION CIENTÍFICA

Teoría onírica

REFLEXIONES ANTEDILUVIANAS KAREL KOSIK

¿Cuál es el temor más grande de las sociedades humanas?

El miedo a lo desconocido parece ser eje rector de la civilización.

NUEVAS INTERROGANTES
III.

«Considera los efectos prácticos de los objetos de tu concepción. Luego, tu concepción de


esos efectos es la totalidad de tu concepción del objeto»

CHARLES SANDERS PEIRCE

MODO APELATIVO

El hombre es el observador por excelencia de la modernidad clásica.

Las doctrinas del Estado (simplificación al máximo de la teoría jurídica del Estado)
La historicidad del concepto de Estado de Derecho (siglo XIX)

La relación entre pragmatismo y ciencia política en la modernidad. Epistemología


política del gobierno norteamericano.

USAR “ESTADO”, “MODERNIDAD”, “EL HOMBRE”, “MALESTAR”, “EL


OTRO”

HEGEL, DOMINACION

En la modernidad se instauró y evolucionó el miedo a lo OTRO como valor civilizatorio. El


malestar a la superioridad del otro es inconcebible en la modernidad. es uno de los
fundamentos de la razón imperial desarrollada desde el siglo XV hasta los grandes
desastres humanos del siglo XX.

Cuando hablamos de las instituciones Del Estado moderno nos referimos a entidades
político-administrativas más o menos definidas en el tiempo y el espacio. Fueron instituidas
durante el siglo XVIII y se consolidaron durante el siglo XIX. El Estado de Derecho es un
aspecto particular en la historia del Estado, yEstados Unidos es paradigma del Estado
Moderno, en particular en la época antes señalada.

Malestar europeo en la modernidad clásica. Miedo a lo ajeno; crisis del principio de


identidad; la perversión del cuerpo. Negación de la superioridad del otro.
LAS SOCIEDADES SECRETAS

ZEPPELIN MISTERIOSO

EL HOMBRE ES UN PEQUEÑO DIOS

EL BIOPODER

POSTHUMANISMO

CONTRADICCIÓN HOMBRE-ESTADO EN LA MODERNIDAD

El hombre es, en el marco del Estado

¡NO SEAN CRÉDULOS!


II. OVNIS Y SEGURIDAD NACIONAL

The very word “secrecy” is repunant in a free and open society; and we are as a people
inherently and historically opposed to the secret societies, the secret oaths and the secret
proceedings.

In time of war, the government and the press have customarily joined in an effort based
largely in self-discipline, to prevent unauthorized disclosures to the enemy.

For we are opposed around the world by a monolithic and ruthless conspiracy that relies
primarily on covert means by expanding its sphere of influence on infiltration instead on
invasion, on subversion instead of elections, on intimidation instead of free choice, on
guerillas at night instead of armies at day

But I’m asking the members of the newspaper profession and the industry in this country to
reexamine their own responsabilities, to consider the degree and the nature of the present
danger, and to heed the duty of self-reinstraint which that danger imposes upon us all.
Every newspaper now ask itself, with the respect to every story: “Is that news?” All I
suggest is that you add the question: “Is in the interest of national security?”

And that is our obligation to inform and alert the american people -to make certain that
they possess all the facts that they need, and understand them as well- the perils, the
prospects, the pruposes of our programs and the choices that we face.

This means greater coverage and analisis of international news -for it is no longer far
away and foreign, but close hand and local. It means greater attention to improved
understanding of the news as well as improved transmission.

J. F. KENNEDY TO THE AMERICAN


PRESS SOCIETY (1961)

La instauración de la seguridad nacional como criterio de Estado durante el transcurso de la


Guerra Fría, instó al aparato comunicacional norteamericano, publicitar exclusivamente los
eventos que no pusieran en riesgo los intereses de seguridad nacional. De esa forma, el
periodismo de investigación se hizo una empresa marginal y de riesgo, sobre todo en países
del Tercer Mundo. El compromiso periodístico con los relatos de las víctimas fue cegado
por un aparato comunicacional servil a los intereses del Departamento de Estado. El
fenómeno ovni está históricamente circunscripto al contexto de la Guerra Fría. En ese
contexto el trabajo editorial selló su definitivo apego al oficialismo periodístico. Las
agencias de información avocaron su labor periodística a recopilar datos a través de los
canales de las agencias del Estado.

El evento de Rosswell, Nuevo México el 2 de julio de 1947, marca un paradigma en la


historia comunicacional de Estados Unidos, se trata de un acontecimiento ampliamente
verificado por diversas fuentes periodísticas y orales. Es un evento que acaparó el interés de
las agencias de seguridad nacional, las cuales desarrollaron proyectos de comunicación
social sobre el fenómeno ovni y, por otra parte, proyectos de investigación para estudiar
dicho fenómeno.

El proyecto Majestic 12, el llamado “libro azul” de la política norteamericana, fue la


respuesta del gobierno a un alarmante incremento en los avistamientos de ovnis que estaba
generando sugestión en la opinión pública. La histeria colectiva se convirtió en una gran
amenaza para los militares y el gobierno. El nerviosismo social generado por el fenómeno
ovni instó a las instituciones del Estado a apoyar al ciudadano en el control de sus propias
emociones ante su evidente desconocimiento de los proyectos de investigación
emprendidos por el gobierno estadounidense.

En el Tercer Mundo fueron llevadas a cabo empresas genocidas, de las que los aparatos
comunicacionales de las potencias estuvieron amplia y sistemáticamente desentendidos
durante décadas. No basta señalar las guerras abiertas y los múltiples conflictos bélicos
internacionales entre 1945 y 1970: Corea, Iran, Indochina, India-Pakistán, Checoslovaquia,
Birmania, Palestina, Malasia, Afganistán-Pakistán, Inglaterra-Egipto; Siria, etc.); los
conflictos armados al interior de los países en vías de desarrollo en el mismo periodo
(Indonesia, Grecia, Filipinas, India, Paraguay, Pakistan, Rumania, Afganistan Costa Rica,
Colombia, China, Perú, Puerto Rico, Saudi Arabia, los diversos conflictos en Kenya,
Tailandia, Taiwan, etc.); las fortísimas tensiones entre Alemania oriental y Alemania
Occidental; las empresas coloniales del Estado de Israel; las persecuciones,
encarcelamientos y asesinatos políticos en gran número de países del mundo democrático,
entre muchos otros procesos sociales por completo desatendidos por la agenda pública.

La premisa de los órganos comunicacionales del Estado norteamericano fue la disociación


entre la realidad y lo real, es decir, la distinción entre el hecho plenamente verificable y su
función social. El problema del fenómeno ovni dejó de ser, para los aparatos
comunicacionales, el hecho plenamente verificable de actividad ovni y se contentó con
ofrecer a la sociedad una versión cómoda a sus expectativas cuando no simplemente
guardar silencio ante “algo” que generaba inquietud social.

Si bien la doctrina de seguridad nacional se asocia con el papel de los Estados Unidos en la
política latinoamericana y su injerencia a través de agencias de cooperación con la finalidad
de mantener dentro de su esfera de influencia a los gobiernos y anticipar cualquier tipo de
insurrección popular que inclinara equilibrio de fuerzas en favor de la Unión Soviética a
través de tácticas de contrainsurgencia, el fundamento de ella se encuentra en el patológico
miedo a la superioridad militar del bloque del Este, por parte del Departamento de Estado.
La seguridad nacional se convirtió durante los primeros años de la Guerra Fría en un
espacio privado de flujo de información secreta y sistemáticamente ocultada de la vista
pública.

En América Latina, Estados Unidos llevó a cabo empresas verdaderamente genocidas y


violatorias de toda autodeterminación y al mismo tiempo desarrolló proyectos secretos de
investigación y desarrollo armamentístico como expresión patológica del temor al
comunismo. Al mismo tiempo, el sistema comunicacional de los Estados Unidos se
constituyó como el más arcaico y esclerótico del mundo democrático y la sociedad abierta.
A partir del evento de Roswell, trató a sus ciudadanos como auténticos simios incapaces de
usar su libre albedrío en virtud del bien común por encima de los preceptos del Estado. Sin
duda, el tratamiento de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, por parte de las
agencias de comunicación social, es paradigmático en ese sentido. La verborrea oficial de
las agencias del Estado auguraba un “inminente peligro” en tiempos de paz.
Agencias como Google controlan los mercados comunicacionales a nivel mundial, mientras
que al mismo tiempo desarrollan programas de innovación tecnológico bajo el amparo de la
estructura institucional del Estado norteamericano. Así mismo agencias comunicacionales
son en todo caso, los brazos comunicacionales del Estado. A través de ellas se vierte
información en la opinión pública, y se recaba información de los ciudadanos en función de
los propios requerimientos de la política institucional.

El fenómeno ovni es un instrumento de la política exterior estadounidense para


expandir su esfera de influencia de forma subrepticia. El fenómeno ovni y el uso de las
comunicaciones por parte de las políticas del Departamento de Estado, están
estrechamente vinculados.

El periodista de investigación, el recolector de relatos en tiempos de guerra, narraba las


guerras civiles, hambrunas y realidades en el Tercer Mundo. Durante la Guerra Fría todo
trabajo de investigación se hizo periodismo de segundo orden. No solo eso, sino que el
periodismo de investigación se hizo objeto de persecución política, no obstante, el trabajo
de riesgo que ya de por sí, implica la profesión periodística. El observador fenoménico se
volvió un intruso en las labores de seguridad nacional.

VINCULO ENTRE FENÓMENO OVNI Y POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE

TOVAR RUIZ, JUAN (2011). Cuatro momentos de la doctrina en política exterior


estadounidense: ¿Entre la teoría y la práctica? En Revista CIDOB d’afers internacionals,
n.º 95, (septiembre 2011), p. 165-187 ISSN 1133-6595 - E-ISSN 2013-035X

ESPINOSA BEJARANO, SANTIAGO & MARTINEZ MIRANDA, NOEL (2017). La


doctrina de política exterior y de seguridad y las concepciones estratégicas de Estados
Unidos de América en el período 2009-2016. En: Revista de Estudios Estratégicos no. 5.
(julio-diciembre 2017). La Habana : CIPI, 2017.