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ARUBA, OP BI0d9 P|] UD BIND BIYLA Grafica critica en la época de Weimar Una exposicion de Institut fr Auslandsberchurgen {Insttuto para relacones con elextanjero) Sesttgare Responsabies Hermann Polig Viola Suhle Emma Haist ‘Concepcién y composicin 1982-1984 Fberhare Roters Wieland Schmieg Textos Eberhard Kolb ‘Thorsten Rock Eberhard Raters Wieland Schmid Lectarade Dietrich Kreit Disofo del catilogo Hans Peter Hoch Traduecion Cesireo Martinez Arellano Motivo de la portada George Grose Oh mundo chilén, cichoso gabinete de anormaldades Hoja XIV de sEcce Homoe Fotos JergP. Anders Friedrich Galerie der Stadt Stuttgart Staategalene Stuttgart Ulsten-Biderdenst Atelier Weishaupt Iimpreso por Henrich Fink GmbH & Co, ‘Stutgart 1985 Copyright Insttut fir Auslandsbeviehungen yautores 1985 Expresames nuestro agradecimiento a Galerie der Stact Sutgart. Kupferstchkabsnet erin (Oeste), Staaeglerie Suatgarty sein Bildercienst Bertin (este) por as fotos facitadas parala parte introductoriay Diogrfca del presente catilogo Contenido 2 8 100 103 ro# 18 12 128 13 164 180 lal a4 129 92 195 202 205 24 218 0 m 2a Eberhard Kal La Replica de Weimar: Condiciones ini, rss y fracaso se la primera democraca alemana, Eberhard Raters [La Linea como arma Wieland Schmied La Nueva Reaidad — Erealsmo alemin de los as veinte Sinptica Politica, economic, stuaion Socal Cota Biografas de los artistas Parte grit Karl Arnold Gerd Arntz Max Beckmann Albert Birkle Otto Dre August Wihelm DreSler Heinrich Ehmsen Conrad Feliiler George Grose Karl Hubbuch Franz Mara Jansen Kathe Kobwite Bernhard Kreteschoar Jeanne Mammen Karl Rassing Cristian Schad Josef Schat Rust Schichter Hans Schmitz Georg Scholz Georg Schrimpt Lasar Segall ‘Aust Tschinkel CGrvistoph Voll -— Wieland Schmied La Nueva Realidad — El realismo aleman de los afios veinte »Nueva Realidad« y la Repablica de Weimar Laprimera guerra mundial marca una decsiva pausa en la evolucién delarte alemn, Las manifestaciones artsticas de la generacién que habia vivido dicha conflagracion reflejaron, con una intensidad no superada hasta entonces, la actualidad inmediata a vida en las mo- demas ciudades, asi como sus conflctos sociales e intelectuales. Mientras que la generacion expresionista de mayor edad se refugia- ba en el paisajismo — motivos predilectos fueron los Alpes Suizos y €! Baitico — la generaci6n mas joven, de fuertes convicciones rea- listas, se vio confrontada ineludiblemente con las condiciones de vida de su época. Elarte de la Nueva Realidad, conocida en Alemania bajo la denomi- nacién Neue Sachlichkeite, est ligado de forma muy particular ala fépoca en que surgi6. Se manifest6, evolucioné y desaparecié con le Repiblica de Weimar. Sus primeros brotes fueron constatados, en 1919y con lallegada del afo 1933 llego también su final. La pin- ‘ura posteriormente entronizada, ni era nueva ni real: fue puesta rastreramente al servicio de falsos ideales y utilizada para conjurar iusiones ajenas a la realidad. Slo un andlsis muy superfical de la misma puede dar la impresi6n de que el vartee de la era nazi sea considerado como una prosecucién de las tendencias de la Nueva Realidad, El nuevo realism, que nacié en 1918/19 con la joven repiblica, «estuvo marcado por inseguridad, escepticimo y sobriedad: su idea determinante era un volver a rememorar los simples acaecimien- tos de la realidad y buscaba una posici6n analitco-critica de su épo: ‘2. Aunque no tuviésemos ningin otro testimonio de los aios vein- te que estas obras pictéricas y gréficas, estariamos muy bien infor- ‘mados sobre tal época, sobre las esperanzas y miedos de los hombres, sobre sus excesos y problemas, sobre sus ocupaciones darias y sus noches. {Los aos veinte! Se les ha llamado la década de oro, pero su halo Sureo sélo se manifest6 en los rutilantes oropeles de los clubs rnocturnos, los bares, los salones de los hoteles y los cabarets. Con mucha mayor justficacion podriamos decir que fueron una década de plomo, si pensarnos en la carga de las estructuras sociales here- dadas ~ de hierro, s se tiene en cuenta el continuo alboroto arma- do de los grupos de choque de los distintos partidos politicos — nos parecieron de lata, considerando el pathos de la propaganda masi- vavolada sobre el pueblo—y de barro por lo que se refierealaba- se dela organizacién del estado en los afios transcurridos entre in- flacion y depresién. Nueva Realidad y Realisro Migico estin marcados por la fsono- ria de esta época, ala que dieron expresin y trataron de modifi ‘ar. Estos pintores y dibujantes — 0 algunas de sus figuras més nota- bles — tomaron partido con apasionamiento, apostaran por el pre- sente, fueron testigos de su tiempo, se quejaron angustiosamente del mismo o intentaron esbozar una imagen pura é intacta de la epoca, contraria a la realidad. Nueva Realidad y Realisno Magico no son un fenémeno exclusi- vamente alemn — conocemos tendencias similares en Francia eIta- lia, en Holanda, Bélgica y los Paises Escandinavos — pero en la Ale- ‘mania de la Republica de Weimar encontraron un eco muy pro: rrunciado y gran nlimero de seguidores. Y es unicamente en Alera: nia donde contemplamos un verismo decididamente critica que no se limita a registrar el tiempo y el espacio con realsmo 0 a conju- rarlos mediante formulas mégicas, sino que intitua directamante los conflctos y toma abiertamente partido. Los representantes mas destacados del nuevo realismo son Otto Dix, George Grosz, Kari Hubbuch, Christian Schad, Rudolf Schiichter, Georg Schrimpf, Georg Scholz, Anton Raderscheidt y Franz Radziwil, pintores y di- bujantes que con hiriente agudeza y extraordinaria claridad, vieron y perpetuaron en sus obras os rostros de las personas de esta épo- ‘a, con gran variedad de matices y sin sentimentalismo, aunque al mismo tiempo con exhuberante simpatia y sin ilusion, Si bien algunos de estos pintores habian hecho experiencias en el ‘expresionismo o procedian de la escuela formal del cubismo, pasa- ron por una fase de ensayos dadaisticos 0 habian comenzado direc- tamente con obras realists, el denominador comin a todos ellos fue su distanciamiento del expresionismo e incluso su antagonismo sentido conscientemente hacia los impulsos de dicho movimiento tan importante y poderoso, precisamente en Alemania La negativa al expresionismo Depués delos éxtasis del expresionismo se buscé la serenidad con- ‘templativa; tras las quimeras césmicas, los temas banales; tras la cexhuberancia de sentimientos, a libertad de todo sentimentalsmo, Donde el expresionismo intent6 conquistar un universo fantastico, se trataba ahora de conseguir nuevamente tierra firme bajo los pies. Ahora, después de la irrupcién del apocalipss, se manifestaba €l cansancio del pathos apocaliptico. Los horrores sufridos, las lu- chas contemporaneas se representan muy distintamente alas visio nes de catistrofes venideras. Solamente en la fascinacién por el it- mo de las madernas metrépalisy en la obstinacion frecuente de los reproches a las grandes urbes, se guard6 alguna cercania con el ex- presionismo, Ladivisa vigente ahora era: Basta de quimeras y delrios;no mis fer- vores por dimensiones césmicas y profundidades ignotas en el pro pio yo: nada de viajes ala India arcana y a laPolinesia,nitampoco un regreso a las »maternidadese, sino la observacién de la intrinseca apariencia denuestro yo y de las convulsiones del mindsculo propio yo: asi fue como se interpreté el mandato de la €poca. La contem- placin del mundo que nas rodea y el dia en que vivimos, de eso se tratd, de mirar por la ventana las vivencias cuotidianas y el asfalto ante la casa, de observar escenas calejeras, en las fabricas y en los astileros, en quiréfanos y bordeles, aunque a veces sélo se tratase de un huertecllo familiar 0 dela garita de un guardabarrera o deun rincén felz, © quedar prendido en la perspectiva de una cuerda de ropa tendida en el ambiente de un patio vecinal. Entonces se creyé percibir un halito de estos afios, pudo saborear- se su exhuberancia y su indigencia, su despilfarro y su desespera- ion, su eclosién y sus divertimientos; entonces se hicieron patentes las dos caras del mundo, la de color de rasa y la plena de rigores, fue comprendido 0 se creyé comprenderio, se le amé, se le criticé y, a la postre, se qued6 completamente a la merced del mismo. Laadmiracién por la escultura negra fue sustituida por la ocupacién conla fotografia, la conciencia de nuestra civlizacién reemplaz6 ala influencia del mundo arcaico, los vetustos y exdticas doles eideales fueron dados de lado, mientras que el escepticismo y la duda inva~ dieron dominanterente aquellas esferas donde antes se habia crei- ddo ciegamente en la humanidad. »EI ser humano es bueno« habia postulado el expresionismo y George Grosz, a principios de los. 10s veinte, lo contradijo afirmando que EI ser humano es un ani- ‘make, Pero esta cinica afirmacién pronto se transformé en com- prensién: Hay que ayudar al ser humano; la persona tiene que ser rescatada del ghetto de su clase, tiene que ser liberada de su depen- ddencia dela sociedad. si esto no era posible habia que presentarle la imagen de un mundo en el que aparezcan los antagonismos re- conciiados y las escisiones unidas. Como se forms el concepto »Nueva Realidad« Este nuevo realismo que se desarroll6 en Alemania a principios de losafos veinte —no sin contactos con otros paises — fue reconacido yaen sus albores por contemporneos criticos y diagnosticada su idiosinerasia En 1919,enla pubicacion sKunstblats (Berlin) de Paul Westheim, en una critica analica de la revista romana »Valori Pastcie haciendo referencia a tendencias talianas se djo: »... caracteristco de su (Carras) obra... més ain caracteristico de un grupo completo de Ovenes artistas es un verismio muy pecuiar, exagerado hasta el mic ximo, que se esluerza porlograr un dibujo correcto,pleno de un - gorismo que no manifeste rasgo alguno del propio esto. En Ale ‘mania se encuentran, como es sabido, por caminos andlogos Grosz y Davringhausene En el mismo afto, Wilhelm Hausenstein, en el prélogo de su libro Bidende Kunst der Gegenwarte, habl6 — con un acento mas bien como de menosprecio—de un srenovado interés por el mundo, in- cluso por la objetividad més extremadze, que él interpret como Un »paso ats, Igualmente, Gustav Friedrich Hartlaub también re- gistr6 las nuevas tendencias al principio con excepticismo. En una Colaboracién para el diario Frankfurter Zeitung escrita a mediados de 1920 hablaba de un aRetorno al objetoe y denominé »Neona- turalsmox a este movimiento incipiente. En »Kunstblatte constato Paul Westheim en 192I, en relacién con sstyle ingristex de Picasso se habla stambién gustosamente entre nosotros de un nuevo realismo © naturalism, que se anuncia por todo el mundow. A este »nuevo raturalismos se le dedicé en septiembre del siguiente afio un nume- ro especial de »Kunstblatte y una encuesta en la que participaron, 12. entre otros, Archipenko, Belling, Hofer, Kandinsky, Kirchner, asi ‘como también Déblin, Hartlaub, Pinder y Redslob. A partir de en- tonces parece que la nueva tendencia encuentra una orientacién inequivocar no sélo en sKunstblatte y no s6lo al referrse alas artes plasticas, se habla ahora frecuentemente de un snuevo realsmox 0 nuevo naturalismoe, Sin embargo, creador de la denominacién »Nueva Realidade (oNNeue Sachlchkeite) como nombre de aplcacién general alas ten-