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Confidencialidad y ejercicio ético del psicólogo clínico

Ante la situación actual del mundo en el que se presentan conflictos sociales, políticos,
ambientales y culturales es necesario repensar la ética. Esta situación en la que la ética ha sido
desvalorada y ya los actos humanos no se rigen por ella, es necesario que los profesionales de
psicología clínica tomen decisiones con una orientación de servicio a la sociedad.
Es importante que la sociedad tenga el profesional de psicología clínica que se requiere ante la
situación de crisis, un profesional que quiera construir un mundo más justo; un profesional capaz
de orientar su actividad profesional hacia el bien común, con capacidad de escucha y diálogo. Un
profesional íntegro y comprometido con sus principios, coherente con ellos y que toma en cuenta
su conciencia.
Se requiere de un psicólogo clínico que ante todo cumpla con la obligación de mantener el
secreto profesional que implica el deber de guardar el secreto profesional. Al respecto es
importante aclarar que el profesional no puede ser relevado del deber de confidencialidad ni
siquiera por el paciente. La única causa válida para levantar el secreto profesional consiste en
que haya peligro de un grave riesgo para el paciente o para terceros. 
Las responsabilidades del psicólogo clínico están consignadas en los códigos éticos y
deontológicos cuya importancia es que en ellos se establecen los principios éticos que deben
guiar la práctica profesional de psicología (Chamarro, 2007).
Los principios éticos son fuente de responsabilidad en el ejercicio de la profesión, son fuente
de credibilidad y confianza en el profesional, son las pautas para la regulación de la profesión,
ayudan a asegurar el cumplimiento de las obligaciones de la profesión de psicología, ayudan a la
excelencia profesional, a lograr el mejor desempeño profesional.
En este orden de ideas, los psicólogos deben actuar en correspondencia con estos principios
para poder realmente solucionar y aportar a una problemática. La atención que se le vaya a dar
las personas debe dársele cumpliendo estos principios
Por tanto, los principios éticos que deben regir la actividad profesional del psicólogo, son:
como ya se mencionó, el principio de confidencialidad obliga al profesional a no revelar nada y a
guardar reserva acerca de los hechos conocidos por él, en el ejercicio de su profesión. Por tanto,
el psicólogo clínico no debe proporcionar información a personas que no hayan sido designadas
con consentimiento del enfermo. La relación de ayuda que se genera entre paciente y psicólogo
se basa en la confesión, el respeto, la seguridad, intimidad, privacidad, y eso implica la
confidencialidad. La confidencialidad implica entonces que se cuide y se protejan las
confidencias, registro de antecedentes clínicos, fichas clínicas, certificados. Armas implica
asegurar el manejo y conocimiento de la información registrada solo por personas “autorizadas”.
Es muy importante en el cumplimiento del deber del psicólogo, la confidencialidad en la ficha
clínica puesto que es donde el psicólogo registra la historia clínica del paciente (Cubillos y
Sepúlveda, 2010).
Según el artículo 2 de la Ley 1090 de 2006, la confidencialidad en Colombia implica que:
Los psicólogos tienen una obligación básica respecto a la confidencialidad de la
información obtenida de las personas en el desarrollo de su trabajo como psicólogos.
Revelarán tal información a los demás solo con el consentimiento de la persona o del
representante legal de la persona, excepto en aquellas circunstancias particulares en que
no hacerlo llevaría a un evidente daño a la persona u a otros. Los psicólogos informarán
a sus usuarios de las limitaciones legales de la confidencialidad.
Por su parte, según el artículo 23, “el profesional está obligado a guardar el secreto
profesional en todo aquello que por razones del ejercicio de su profesión haya recibido
información”. Según el artículo 24 “Cuando la evaluación o intervención psicológica se produce
a petición del propio sujeto de quien el profesional obtiene información, esta sólo puede
comunicarse a terceras personas, con expresa autorización previa del interesado y dentro de los
límites de esta autorización”. Finalmente, según el artículo 25 de la Ley 1090 de 2006, la
información obtenida por el profesional puede ser revelada a otros cuando:
- Dicha evaluación o intervención ha sido solicitada por autoridad competente,
entesjudiciales, profesionales de la enseñanza, padres, empleadores, o cualquier otro solicitante
diferente del sujeto evaluado.
- Cuando las autoridades legales lo soliciten
- Cuando el cliente se encuentre en incapacidad física o mental demostrada que le imposibilite
para recibir sus resultados o dar su consentimiento informado.
- Cuando se trata de niños pequeños que no pueden dar su consentimiento informado.
Rojas (1959, citado por Ormart, 2013) establece que “el secreto profesional del médico no es
absoluto, es relativo por dos razones: en primer lugar, por los requerimientos de orden legal, en
segundo lugar, por aspectos ligados a la conciencia del profesional”. De ahí, se desprende la
discusión respecto a la obligación de denunciar al paciente si el psicólogo tiene conocimiento de
delitos contra la vida y la integridad. Mas sin embargo,  el psicólogo tiene la capacidad de
decidir, es quien deberá evaluar de qué tipo de delito se trata y si dicho delito amerita o no la
excepción al secreto profesional. Por tanto, la posibilidad de denunciar o no depende de la
decisión del profesional, el psicólogo decide según su conciencia y según los aspectos
deontológicos (leyes, códigos éticos, etc) (Ormart, 2013).
Los matices con los que se presenta en la psicología clínica el deber de confidencialidad
hacen que sea necesario evaluar en cada caso la obligación de mantener el secreto o de
levantarlo. El psicólogo clínico tiene una sola obligación y ésta se encuentra en la necesidad de
respetar a los principios éticos. Los principios éticos deberán servirle de guía a la hora de
direccionar el tratamiento (Ormart, 2013).
El principio de respeto por la dignidad de la persona. El psicólogo debe promover un entorno
en el que se respeten los derechos humanos, valores, costumbres y creencias espirituales de la
persona, la familia y la comunidad. El psicólogo se debe cerciorar de que la persona reciba
información suficiente sobre la intervención que se llevara a cabo.
El respeto por la vida de los seres humanos es una exigencia del reconocimiento de la
dignidad de la persona humana. Es así como las decisiones en la práctica psicológica están
sujetas a hacer todo lo posible por ayudar a las personas, lo que a su vez se relaciona con las
acciones que se dirigen a proteger a las personas y mejorar sus condiciones de vida de modo
integral.
El principio de beneficencia, es hacer el bien y evitar el daño o lo malo para el sujeto o para la
sociedad con la que se tiene responsabilidad. Por tanto, el psicólogo mediante sus conocimientos
tiene el deber de tratar de ayudar a las personas que le solicitan ayuda. Se trata de decidir en
función del beneficio del paciente lo cual plantea muchas veces conflictos para los psicólogos
pero siempre se debe optar por la actuación que más se ajuste a la ética (Chamarro, 2007).
Del principio del respeto por la dignidad de la persona y el principio de beneficencia, se
deriva el principio de la autonomía que establece que en el ejercicio de la profesión del psicólogo
siempre se debe respetar y facilitar la autodeterminación al paciente y permitirle tomar las
decisiones. Toda actuación será ética en la medida que permita que la persona afectada decida
por si misma con conciencia y libertad. Del principio de autonomía se derivan algunas
obligaciones morales tales como: no revelar la información referente al cliente, fidelidad a los
compromisos adquiridos, veracidad en la información aportada al cliente (Chamarro, 2007).
El principio de no maleficencia, significa no hacer daño. La prioridad es no causar mal
cuando se ayude a una persona y colaborarle para que resuelva sus problemas o dificultades
(Chamarro, 2007). Al respecto es importante volver a mencionar que hay tres reglas que rigen la
relación psicólogo-persona: regla de la confidencialidad, regla de veracidad y consentimiento y
regla de fidelidad a los acuerdos de prestación del servicio.
La ética en la profesión de psicología debe aprender tanto los principios morales o éticos
como su aplicación a situaciones concretas de su profesión. La ética profesional debe considerar
la relación individuo-comunidad, es decir, debe tener una función social de la profesión. Es muy
importante que al enseñar la ética profesional se priorice la libertad y autonomía de los alumnos
en su juicio moral, y se asuman como sujetos capaces de racionalidad y responsables de sus
actos.
En conclusión, para que un profesional de psicología pueda hacer un buen juicio ético debe
partir de una ética abierta al diálogo, que fomente el cuestionamiento crítico de la realidad social,
debe enfocarse en los valores y de la denuncia de unos contravalores, que sean socialmente
aceptados y defendidos como tales por la sociedad. Entonces los juicios y acciones del
profesional de psicología deben considerar la participación y la dimensión social. El actuar ético
implica servir con responsabilidad, con humanidad y humildad, manifestar un alto grado de
conciencia y de compromiso con el paciente.
La confidencialidad es muy importante porque en la consulta psicológica se tiene acceso a los
aspectos más privados de la vida de una persona, y por esto el psicólogo tiene una gran
responsabilidad asociada al cuidado de los datos, a su seguridad, sin que la intimidad y
privacidad de los pacientes queden expuestas.
Bibliografía
Congreso de Colombia. (2006). Ley 1090 de 2006. Por la cual se reglamenta el ejercicio de la
profesión de Psicología, se dicta el Código Deontológico y Bioético y otras
disposiciones. Recuperado en
https://www.unisabana.edu.co/fileadmin/Archivos_de_usuario/Documentos/Documento
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Código Ético del Psicólogo, Colombia Revista Latinoamericana de Psicología, vol. 32, núm. 1,
2000, pp. 209-225 Fundación Universitaria Konrad Lorenz Bogotá, Colombia.
Recuperado en https://www.redalyc.org/pdf/805/80532121.pdf
Cubillos, M. Sepúlveda, C. (2010). Acerca de la confidencialidad en el ejercicio profesional del
psicólogo. Algunas cuestiones éticas. Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Recuperado
enhttp://bibliotecadigital.academia.cl/bitstream/handle/123456789/860/TPSICO
%20402.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Chamarro, A. (2007). Ética del psicólogo. Barcelona, ES: Editorial UOC, 2007. ProQuest ebrary.
Web. 4 March 2017. Editorial UOC.
Ormart, E. (2013). El secreto profesional en psicología: aspectos deontológicos, legales y
clínicos. Psicol. Am. Lat.  no.24 México jun. 2013. Recuperado en
http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-350X2013000100012

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