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Pluralidad monetaria en la teoría económica

Jérôme B LANC, Ludovic D ESMEDT, Laurent L mi METRO AUX, Jaime M ARQUES- PAGS EREIRA, Pepita
O ULD UN HMED, Bruno T HERET *

1. Introducción

Los sistemas monetarios contemporáneos parecen caracterizarse por una moneda única para cada país,
aunque tienden a la unificación a un nivel superior. La organización monetaria clasificada jerárquicamente por un banco
central en un Estado unificado parecería ser la norma. La organización consta de una unidad de cuenta que se impone
a todos los agentes económicos dentro del territorio soberano, y de medios de pago homogéneos y convertibles entre
sí. Esto se enmarca en un régimen de monetización que incorpora en una jerarquía encabezada por el banco central a
los bancos comerciales que emiten dinero. Además de esto, parece haber una tendencia hacia soluciones
supranacionales dentro de regiones más grandes, lo que lleva a uniones monetarias como las que creó la Unión
Europea en 1999 cuando estableció la zona euro y posteriormente la amplió gradualmente.

No obstante, un espectro acecha la teoría monetaria contemporánea: el espectro de la pluralidad monetaria. El


objetivo de este artículo es identificar esta presencia, yendo más allá de los libros de texto tradicionales. Arroja luz sobre la
forma en que estas teorías se ven atraídas tanto hacia la unicidad como hacia la pluralidad, y más específicamente por la
unificación y diversificación del dinero. 1.
También cabe señalar, a este respecto, que la teoría monetaria ha experimentado un desarrollo considerable
desde la década de 1970 y aborda cada vez más los problemas de la pluralidad monetaria. La creciente tensión
teórica entre los polos de unidad y pluralidad está obligando a los economistas a prestarle atención. Esto no es
meramente anecdótico. Cualquier estudio de las diversas teorías, ya sean convencionales o no, estáticas o
dinámicas, holísticas o individualistas, revelará la sorprendente cantidad de atención que se dedica al problema
de la unicidad y / o pluralidad monetarias. El problema puede plantearse de forma deliberada o casual, directa o
indirectamente, visto como resultado de equilibrios o desequilibrios, como un desorden a reducir o un objetivo a
alcanzar; el razonamiento puede basarse en la observación empírica,

Para acomodar la variedad de pensamiento sobre el tema en un conjunto integral de teorías


económicas, en este ensayo proponemos adoptar una definición de pluralidad monetaria que sea
multidimensional. Estudiaremos la pluralidad de medios de pago o de cambio y la pluralidad de unidades
de cuenta, patrones de valor o numerarios, dentro de las áreas consideradas por cada enfoque. Estas
áreas no necesariamente tienen que ser territorios soberanos; pueden ser meramente espacios abstractos
en los que existen relaciones de mercado entre agentes económicos. Quisiéramos aclarar que en un
estudio de la pluralidad y unicidad del dinero, la función de reserva no puede equipararse con las otras dos
funciones: existen muchos instrumentos potenciales para preservar la riqueza que no necesariamente se
convierten en dinero.

*
Jérôme Blanc (Université Lumière Lyon 2, Triangle), Ludovic Desmedt (Université de Bourgogne, LEG), Laurent Le Maux (Université Paris
8, LED), Jaime Marques-Pereira (Université de Picardie Jules Verne, CRIISEA), Pepita Ould Ahmed ( IRD, Université Paris 1), Bruno Théret
(CNRS, IRISSO).
1 Nos
concentraremos en las teorías específicamente económicas del dinero, excluyendo los enfoques socioeconómicos, sociológicos,
antropológicos e históricos, ya que su uso de la observación empírica y los métodos de teorización y generalización analítica son
apreciablemente diferentes de los de la economía en general.

1
el dinero pasa a ser el punto en el que la pluralidad incide en la esfera del dinero.

Usando esta definición multidimensional, visualizamos las diversas situaciones que involucran pluralidad o unicidad de
dinero. Basamos nuestra presentación en dos líneas de pensamiento que parecen independientes a primera vista (Tabla 1).

La primera de estas líneas de teorización se refiere a una situación de equilibrio general, en


contraposición a las teorías que dan un lugar privilegiado a las formas de desequilibrio, dinámica evolutiva y
crisis de régimen. Las teorías del equilibrio general generalmente ven al dinero como un activo financiero y
asumen que es neutral al menos a largo plazo; Las teorías del segundo tipo, por el contrario, ven el dinero
como una condición necesaria para el desarrollo del comercio, reconociendo que influye en el sistema de
precios relativos y, por consiguiente, en la dinámica de la producción. Así, se presume que el dinero es
totalmente neutral (“super-neutral”) en la Nueva Economía Clásica a la manera de Lucas (1972, 1995) y en la
Nueva Economía Monetaria iniciada por Black (1970) y Fama (1980). De lo contrario, no es neutral según los
enfoques neomengerianos y neomarxistas, cartalistas y poskeynesianos. En una posición intermedia
encontramos la síntesis neoclásica y el enfoque monetarista que, si bien posicionado en el marco analítico del
equilibrio general, otorga sin embargo que si bien en el largo plazo el dinero es neutral, en el corto sí juega un
papel activo.

La segunda línea de pensamiento gira en torno a la relación entre las teorías económicas y el
problema de la unicidad o pluralidad del dinero como norma a establecer. Esta relación suele estar
vinculada al rol asignado por los distintos enfoques de las finanzas. Por ejemplo, la macroeconomía de la
escuela de la Nueva Economía Clásica, al lidiar con la “fricción” monetaria dentro de la teoría del equilibrio
general, mantiene un enfoque que es en gran medida “unitario”, buscando integrarlo en su marco. En este
sentido, se opone a las visiones financieras de la Nueva Economía Monetaria, que se basan en una
noción pluralista de dinero, con el objetivo, además, de asegurar que se pueda prescindir del mundo de la
realidad. De manera similar, los economistas neomengerianos, que desarrollan un enfoque pluralista y ven
la financiación como el corazón de la organización adecuada del dinero,

Sin embargo, veremos que la unicidad y la pluralidad no pueden verse como opuestos totales.
Hay que pensar en ellos juntos, en polaridad; la pluralidad puede envolver la unicidad y la unicidad puede
contener la pluralidad. Así, algunas teorías apuntan a la promoción o teorización de formas de pluralidad
monetaria, sin dejar de influir en la idea de que la unicidad del dinero sigue siendo el horizonte permanente
que garantiza la estabilidad del sistema y la eficacia de las transacciones. Por tanto, estos enfoques
pluralistas están "obsesionados" por la necesidad de una sola unidad de cuenta (teoría de la banca libre) o
por la selección de una unidad de cuenta estable (Nueva Economía Monetaria y el modelo competitivo de
dinero fiduciario). Simétricamente, las teorías que postulan o promueven la unicidad lógica del dinero se
ven perturbadas por la idea de pluralidad,

Nuestro estudio conducirá así al lector desde enfoques fuertemente pluralistas que están preocupados por
la idea de unicidad (secciones 2 y 3) hacia enfoques que son fuertemente unitarios, pero obsesionados por la idea de
pluralidad (secciones 4 y 5). La sección 2 tratará así de las teorías financieras del dinero desarrolladas por New
Monetary Economics (NME) (el modelo Black-Fama-Hall; el Yeager Greenfield System), posicionadas dentro del
horizonte analítico del equilibrio general. A continuación, la Sección 3 examinará los enfoques pluralistas evolutivos
neo-mengerianos del dinero, que se sitúan fuera del marco del equilibrio general (el

2
modelo de banca libre, el competitivo modelo de dinero fiduciario privado). La sección 4 se centrará en los enfoques
macroeconómicos unitarios posicionados dentro del horizonte analítico de la teoría del equilibrio general
(monetarismo y las generaciones superpuestas, anticipo y modelos teóricos de búsqueda). La sección 5 se ocupará
de enfoques unitarios holísticos razonados en términos de desequilibrio, y aquellos en modo evolutivo, como el
cartalismo, el poskeynesianismo y el posmarxismo.

Es significativo que las dinámicas teóricas de las últimas décadas, abriéndose a la cuestión de
varios dineros (la Nueva Economía Monetaria, en particular), hayan retrocedido hacia enfoques unitarios,
buscando analizar el papel jugado por la emergencia de los derivados financieros en la reestructuración de
los sistemas financieros y estabilizar un estado de pluralidad monetaria. La tesis que se propone en este
artículo es, pues, que desde la década de 1970 la teoría monetaria ha experimentado una profunda
renovación estructurada en particular por la tensión entre unicidad y pluralidad en materia monetaria. En
conclusión, la Sección 6 se ocupará de esta sorprendente oscilación entre, por un lado, el postulado - o la
exhibición de la necesidad lógica - de un dinero único y, alternativamente, la conclusión empírica de que
un dinero único es inevitable.

Las teorías no serán examinadas por su interés intrínseco o por su público específico, sino en la medida en que
revelen la tensión entre unicidad monetaria y pluralidad. Nuestro examen de las teorías contemporáneas dará lugar a una
tipología de las formas de unicidad y pluralidad monetarias, enmarcando una nueva lectura de las teorías monetarias.

Tabla 1 - Criterios de diferenciación

Teorías que privilegian la pluralidad Teorías que privilegian la unicidad

En términos de equilibrio general: Nueva economía monetaria (sección Walrasianismo monetario y más allá (Sección
neutralidad del dinero 2) 4)

En términos de desequilibrio o Enfoques neo-mengerianos (Gratis Economía Monetaria: post-


modelos evolutivos: banca de no neutralidad, Hayek) (Sección 3) del dinero Keynesianismo, neocartalista y
Enfoques marxistas (Sección 5)

2. Nueva Economía Monetaria: de una pluralidad de medios de pago a una pluralidad reprimida de
unidades de cuenta

2.1. Características generales

Nueva Economía Monetaria (NME) es el nombre que Hall (1982) le da a la corriente de pensamiento neoclásico
post-monetarista a la que pertenecía, y que defendía un mundo sin dinero. En este mundo, los sistemas monetario, bancario
y financiero estarían completamente desregulados. NME es, de hecho, la visión del dinero adoptada por la economía
financiera neoclásica, que se desarrolló durante los últimos cuarenta años como parte del movimiento hacia la
financiarización de la economía de mercado, considerándose el dinero como un subproducto de la financiación de mercado.

Esta escuela de pensamiento aboga por la pluralidad monetaria, considerada como condición previa para un óptimo
social cuando se regula únicamente por la competencia perfecta entre los bancos privados como emisores exclusivos de
medios de pago. NME se fija el objetivo de imaginar “economías monetarias perfectamente competitivas” en las que el dinero
no impide que la ley del valor de la Teoría del Equilibrio General entre en pleno efecto (Thompson, 1974). Como resultado,
NME es

3
radicalmente crítico no solo de la teoría keynesiana de la preferencia por la liquidez, sino también de la teoría cuantitativa del
dinero. Para NME, la teoría cuantitativa simplemente expresa el funcionamiento de restricciones legales históricamente
contingentes que impiden que los bancos emitan libremente sus propios instrumentos de pago e intercambio (Hall, 1982a).

Aunque el artículo fundador de Black se remonta a 1970 2, la idea de eliminar la base monetaria como un activo
del gobierno que no devenga intereses fue sólo para ganar aceptación a partir de 1980 gracias a los artículos publicados
por Fama (1980) 3, Hall (1981) 4, y Greenfield y Yeager (1983) 5. Este último artículo presenta un sistema alternativo de pago
denominado por sus autores “el modelo BFH”, en referencia a los trabajos anteriores de Black, Fama y Hall que sintetiza
e intenta superar. Sin embargo, siguiendo a McCallum (2010) que cree más apropiado denominarlo “Yeager-Greenfield
System”, por su naturaleza específica, a continuación nos referiremos a este “sistema” como YGS. El NME se ha
debatido posteriormente en números especiales de la

Revista de Economía Monetaria ( 1983) o el Diario de Cato ( 1989, 2010). Cowen y Kroszner (1987, 1994) (en adelante CK)
también han ofrecido una perspectiva histórica y una visión general de toda la corriente. Según CK, NME es " definido por
un conjunto de preguntas en lugar de por la aceptación de una conclusión o método en particular "( CK, 1994, 1).
Comprende una gama bastante amplia de nociones que no limitan la cuestión de la competencia entre el dinero privado a
los medios de pago, sino que también incluyen la cuestión de la pluralidad de unidades de cuenta. Pero cualquiera que sea
el sistema monetario ideado, el gran problema en juego es el modo de estabilización del nivel general de precios (por
ejemplo, la forma de anclar la unidad de cuenta). Este es, de hecho, el principal escollo reconocido por NME. 6

NME se basa en una íntima combinación de dos hipótesis teóricas que la distinguen globalmente de la
escuela de pensamiento neo-mengeriana de banca libre (White, 1984a,
1987, 1989; O'Driscoll, 1985) (véase la sección 3.2). En NME, dado un contexto de desregulación total del mercado
financiero, la teoría de las restricciones legales está intrínsecamente asociada a una apuesta por la eficiencia del
dualismo monetario, es decir, la separación efectiva del dinero entre dos medios, una unidad de cuenta (dinero
imaginario ) y un medio de pago (dinero real) (Scialom, 1995) 7. Según NME, "Dinero como lo conocemos ", Es decir, la
entidad única que sustenta todas las funciones monetarias, se ha vuelto obsoleta, ya que es ineficiente, subóptima y" fuerza
fundamentalmente desequilibrante ”Que debe disolverse separando las funciones de contabilidad y pago, cada una de
las cuales debe asignarse a un soporte específico:“ la unidad de cuenta puede ser puramente abstracta o adoptar una
forma de mercancía real ”y“ existir por separado de los medios de pago ” cual "Toman la forma de reclamaciones de
activos reales "(CK,

1987, 569-570). En lugar de emitir moneda, deberíamos establecer, por un lado, una unidad

2 Posteriormente, Black desarrollaría sus ideas monetarias en Black (1972, 1974, 1978 y 1981).

3 Posteriormente complementado por Fama (1983 y 1985).

4 Posteriormente complementado por Hall (1982a yb, 1983, 1992, 1997 y 2002).

5 Complementado sucesivamente por Yeager (1983, 1985, 1989, 1992, 2001, 2010), Yeager & Greenfield (1989), Woolsey (1992, 1993,

1994), y Greenfield, Woolsey & Yeager (1995).


6 La
cuestión de la pertinencia y / o viabilidad intrínseca de tales sistemas de pago privado competitivo queda fuera del alcance de este

artículo.
7 Entonces yo " combina características de la 'teoría de las restricciones legales del dinero' de Wallace con la posibilidad de separar las funciones de

unidad de cuenta y medio de cambio del dinero ( …) "( CK, 1987, 568). La teoría de las restricciones legales, desarrollada inicialmente por la escuela

New Classical (NC) en Minnesota, dirigida por Wallace y Sargent, será tratada en la Sección 4. La NME sugiere una interpretación de esta teoría que

fue rechazada por Wallace y sus colegas. quienes sintieron que ciertas restricciones legales sobre la emisión de dinero y sobre las prácticas

bancarias estaban justificadas, en particular cuando se consideraban desde un punto de vista internacional (Kareken & Wallace, 1978; Wallace,

1979).

4
de cuenta, y en la otra producción financiera de servicios monetarios.

Pero la NME también se ve a sí misma como evolutiva, característica que la acerca esta vez a los enfoques
neo-mengerianos: la mano invisible de la competencia, el progreso tecnológico y las fuerzas del mercado está
llevando a la humanidad hacia una economía sin dinero que ya está en el horizonte. Así, en su síntesis de la corriente,
CK (1995) sitúa explícitamente a NME en el marco del evolucionismo mengeriano, que proponen mejorar corrigiendo
dos puntos. En su opinión, por un lado, el medio de cuenta se desarrolla, tanto “ lógica e históricamente ”, Previo al
surgimiento de un medio de intercambio. Y por otro lado, " su análisis no termina con la evolución inicial de un único
medio unificado de cuenta e intercambio (el dinero de Menger). Las eficiencias ocasionadas por el uso de medios
generalmente aceptados de cuenta, intercambio y liquidación aumentan la liquidez de otros activos, lo que lleva a
cambios adicionales en las instituciones financieras ”( CK, 1994, 12). Así, se pueden distinguir tres etapas de la
evolución financiera: una fase inicial (trueque), una fase intermedia (dinero de Menger) y una fase tardía (sistemas de
pagos competitivos). " Aunque una etapa intermedia de la evolución financiera utiliza un medio de cuenta dominante,
prevalece una multiplicidad considerable en las etapas temprana y tardía ”( ibíd., 38). CK quiere mostrar que la
separación del medio de cuenta de los medios de intercambio no es simplemente una noción abstracta; para ellos es
el posible resultado de una tendencia que forma parte de la evolución histórica de las finanzas, que conduce a una
amplia diversificación de los activos financieros que devengan intereses y que son cada vez más susceptibles de
liquidación, es decir proceso de su transformación en dinero líquido que permite su uso como medio de pago y cambio.
Estos autores examinan posteriormente varios " economías históricas, reales e hipotéticas donde la innovación
financiera separa el medio de cuenta e intercambio y genera múltiples medios coexistentes de cuenta, intercambio y
liquidación ”( CK, 1994, 13-14). Por lo tanto, para estudiar la gama de sistemas monetarios competidores ofrecidos por
las NME es necesario distinguir la pluralidad débil, limitada a los medios de pago, de la pluralidad fuerte, extendida a
las unidades de cuenta. De hecho, aunque a menudo se piensa que estos sistemas no alteran la unicidad de la unidad
de cuenta (BFH y YGS) (sección 2.2), esta unicidad es, no obstante, impugnada implícitamente (Hall) o explícitamente
(CK) (sección 2.3).

2.2. Pluralidad débil: competencia en la emisión de medios de pago en el trabajo de


Black, Fama y Hall, y en el sistema Yeager-Greenfield

La forma institucional básica defendida por NME en general y en particular en el YGS es un banco privado que al
ofrecer servicios monetarios es indistinguible de los fondos mutuos del mercado monetario. Los medios de pago son
acciones de propiedad en dicho fondo o, más ampliamente, en una cartera de valores negociables acreditados a un banco
(que por lo tanto también puede ser un banco accionista), cuyo valor es fijado por los mercados financieros de un día a otro.
día.

La función de la banca liberada de esta manera de todas las restricciones monetarias legales ya no sería la de
cobrar depósitos en moneda pública en cuentas corrientes en forma de depósitos a la vista y a plazo. Los bancos
producirían ahora activos que devengan intereses que podrían utilizarse como medio de pago e intercambio, fraccionando
en acciones el valor de los activos de capital que posean. " La liquidez estaría asegurada por la capacidad del fondo común
de inversión para vender parte de su cartera negociable. La solvencia estaría garantizada por la depreciación paralela del
valor de la cartera y de las deudas incurridas como pasivo ”(Scialom, 1995, 37).

Este tipo de banca conduce lógicamente a la separación de las funciones contable y de pago del dinero, ya
que el valor global de los medios de pago varía constantemente según el de los activos financieros que los respaldan.
La unidad de cuenta ya no puede basarse en un medio de pago y debe establecerse de otra manera,
independientemente del sistema de pago.

5
De ahí la necesidad de volver al dualismo monetario, que conduce a una pluralidad de medios de pago, dejando abierta
la cuestión de definir una o más unidades de cuenta. No obstante, es la unicidad de la unidad de cuenta lo que ha sido
defendido por la mayoría de los economistas de la Nueva Escuela Monetaria, y en particular por los que se adhieren al
modelo YGS. En este caso, el valor de cambio de los medios de pago competidores se da en una unidad de cuenta
abstracta fijada fuera del sistema de pago (un numerario). ( Greenfield y Yeager, 1983). Sin embargo, esto no implica,
como a veces se supone, que el valor unitario de los medios de pago sea necesariamente variable; Tan pronto como el
valor de cada acción sea igual al de la unidad de cuenta, y sea el número de acciones el que varíe de un día a otro con
el valor de la cartera, las unidades de pago se fijan a la par con la unidad de cuenta. Por tanto, no se supone que la
competencia entre los bancos y entre sus medios de pago afecte el tipo de cambio de las unidades de pago en la unidad
de cuenta. 8, sino más bien el nivel de rentabilidad de las cuentas a la vista (estos dependerían de la calidad de la gestión
de la cartera y del nivel de las comisiones de gestión), de los precios facturados en los asientos contables, los servicios
contables y corrientes y de los plazos de crédito.

La cuestión crucial que se plantea en un sistema de este tipo es la de la liquidación de deudas interbancarias, ya que
no existe “ dinero base: ni dinero fiduciario emitido por el gobierno ni acciones monetarias de productos básicos particulares ”(Greenfield
y Yeager, 1983, 308). En el YGS, bajo los auspicios de sus cámaras de compensación, se supone que los bancos deben acordar
qué activos de la cartera son aceptables para el reembolso de las deudas interbancarias. Como solo existe una convertibilidad
indirecta de los medios de intercambio en la unidad de cuenta que está respaldada por un medio de cuenta compuesto por una
canasta de bienes muy amplia (cuyo valor se supone que refleja el nivel general de precios), la convertibilidad es garantizado solo
en medios específicos de redención (" como oro o valores negociados activamente ”). Estos activos de garantía pueden utilizarse
luego para liquidaciones interbancarias.

Como señala Scialom (1995), desde este ángulo se introducen principios jerárquicos que contradicen la “ proyecto
general ”De NME, tal como ha sido formulado en el marco del equilibrio general de Walras de competencia pura y
perfecta entre agentes totalmente independientes. Esta contradicción muestra que NME es un conjunto de teorías
híbridas que mezclan, en proporciones variables, ingredientes neoclásicos y neomengerianos.

A este respecto, se pueden distinguir dos posiciones que son polos opuestos. Uno está
representado por el YGS y el otro por los OFMS (Optimal Fiduciary Monetary Systems) del Hall. Mientras
que Yeager no está lejos de estar a favor del dinero fiduciario privado competitivo (véase 3.1) (Yeager
1994, 1997 y 1998), Hall se acerca a la banca libre respaldada por White (1984a y 1989), según la cual el
gobierno emitido el dinero es jerárquicamente superior al dinero privado (véase 3.2). Esto podría explicar
la preferencia explícita de Hall por un patrón de dinero fiduciario (Hall, 1992) y, por tanto, por un Estado
que defina la unidad de cuenta y las reglas mecánicas que permitan que su valor se estabilice
automáticamente en términos de poder adquisitivo (Hall, 1981).

2.3. La cuestión de la estabilización de la unidad de cuenta: una referencia común al


Plan de dólar compensado

A pesar de las preferencias diferenciadas en cuanto al tipo óptimo de estándar, el NME es

8A este respecto, en particular, los sistemas de pagos competitivos de la NME se distinguen de los dineros privados competitivos a la manera

de Klein y Hayek.

6
unificado por una preocupación compartida: la estabilización automática del poder adquisitivo de la unidad de cuenta. Esta
obsesión revela un reconocimiento de la no neutralidad del dinero (el aspecto austriaco del enfoque) que se combina con el
deseo de neutralizarlo (el aspecto neoclásico). Para las NME en su conjunto, la inestabilidad del nivel general de precios es el
principal obstáculo para que los sistemas de pago competitivos sean realmente viables (Black, 1981; Fama, 1983; Greenfield
y Yeager, 1983; Sumner, 1990; CK, 1994). Y es su principal piedra de tropiezo desde, como Yeager ha escrito recientemente,
sobre esta cuestión " se necesita (todavía) pensar más ”(2010, 434). De hecho, para solucionar el problema, se han sugerido
muchos dispositivos.

Por ejemplo, después de haber considerado un dinero fiduciario que estaría respaldado solo
internacionalmente contra otras monedas nacionales en el marco de un “ monetarismo global "(Black, 1978), Black
sugirió en 1981 un" estándar flexible de dinero en productos básicos "En forma de" patrón oro con doble
retroalimentación y reservas cercanas a cero "(Black, 1981) es decir" casi idéntico al plan de dólar compensado de
Fisher ”(Sumner, 1990, 115). En cuanto a Fama, en 1980 estaba imaginando un sistema simple con una moneda de
referencia (un barril de petróleo crudo; un permiso de nave espacial). Luego, en 1983, siguiendo a Black (1970),
concibió un dinero emitido por el Estado que ahora no jugaría más que un papel marginal como medio de pago, pero
que podría continuar funcionando como efectivo (se usaría solo para pagos pequeños y pagos por personas que no
tienen acceso al sistema financiero y dejarían de ser dinero base), anclando así la unidad de cuenta fuera del ámbito
financiero. Sin embargo, estaba considerando que “ ya sea el enfoque de moneda fiduciaria de monopolio "Que él
prefirió," o los estándares flexibles de productos básicos de Fisher (1920) y Black (1981) podrían usarse para controlar
el nivel de precios ”( Fama 1983, 19).

Hall (1981) amplió la idea de un Plan de dólar compensado (CDP) desarrollado por Fisher (1920) 9 incluir un
sistema de Certificados de Reserva del Gobierno emitidos de una vez por todas (para evitar que el Gobierno los utilice
como impuesto inflacionario). Sin embargo, en 1982 también sugirió un sistema más tradicional con un dinero de cuenta
anclado por convertibilidad directa en un paquete limitado de productos básicos de cuatro artículos, ANCAP,
seleccionados con miras a la estabilidad a mediano-largo plazo de su valor relativo observado en términos de la costo de
vida (Hall, 1982b, 1992). Hall reclamó para este estándar una regla, à la Fisher ajustar periódicamente el valor del dólar en
ANCAP, con el fin de estabilizar el poder adquisitivo del primero mediante la compensación de las variaciones de precios
del segundo. En 1997, llegará a la idea de un CDP en el que la unidad de cuenta para contratos diferidos se estabilizaría
en términos de poder adquisitivo indexándola a una Unidad de cuenta (UOA) válida para contratos y pagos a corto plazo,
dispositivo que da lugar a una unidad de cuenta doble (véase más adelante). Esta idea la tomó del sistema monetario
chileno en el que desde 1976 existe una unidad de cuenta “imaginaria”: el

Unidad de Fomento ( UF) - que se estabiliza en términos de poder adquisitivo al indexarse en el índice de precios al
consumidor expresado en peso (la unidad de cuenta “real” asociada a la moneda base utilizada para las transacciones
corrientes). La estabilidad de este sistema ha sido probada desde la grave crisis financiera por la que atravesó Chile en 1981.
Le permitió al país resistir la dolarización y actualmente está funcionando de manera rutinaria. En opinión de Hall (1997, 2002),
este es un caso típico de funcionamiento de CDP con dinero fiduciario.

Hall aboga así por un sistema de dinero fiduciario con una unidad de cuenta dual: la cuenta corriente nominal,
basada en la moneda nacional y utilizada para contratos a corto plazo, y otra unidad de cuenta con poder adquisitivo fijo
utilizada para contratos a largo plazo. De hecho, todo lo que Hall está haciendo aquí es revelar la dualidad efectiva de las
unidades de cuenta en las economías actuales: en la práctica, una de sus principales características, tan naturalizada y tan
obvia que ya no golpea a nadie. ¿No se elaboran las cuentas nacionales tanto en valor (nominal) como en

9 Sobre los orígenes de CDP ver Gomez-Betancourt y Boyer des Roches, 2013.

7
volumen (valor "real"), es decir en una unidad nominal (dinero "corriente") y en una unidad "real" (dinero "constante") deflactados por
el nuevo índice de precios - ¿como es UF? La novedad de UF es que esta unidad de cuenta indexada "constante" no es solo una
unidad de cuenta, sino que también se "monetiza" y se utiliza día a día (potencialmente) en algunas transacciones fiscales y de
mercado específicas. 10.

Con todo, más allá de la diversidad de estándares previstos, el NME resulta estar inspirándose en gran
medida en Irving Fisher y su plan de dólares compensados, aunque esto a veces se niega. Fisher es el
pensamiento explícito de referencia no solo para Hall, sino también para Black y Fama. En cuanto a Yeager y
Greenfield, aunque enfatizan las diferencias entre su modelo y el CDP de Fisher, admiten que los dos sistemas se
acercan entre sí (Yeager y Greenfield, 1989, 418-419). Por lo tanto, Sumner ve a YGS como " una versión
privatizada del dólar compensado de Fisher ”(Sumner, 1009, 117). Schmitt & Whittaker (en adelante SW) creen
que YGS se diferencia del CDP de Fisher solo en que sus ajustes de precios son continuos y no simplemente
periódicos (SW, 1993).

El mecanismo común a los arreglos previstos por Fisher y por la NME para estabilizar los niveles globales de
precios es la modificación, según una regla fija, ya sea de un día a otro o periódicamente, del valor en términos de la unidad
de cuenta de la unidad de " recurso ”, ya sea un producto básico, un paquete de productos básicos, un activo financiero o
una moneda fiduciaria, utilizado como medio de cuenta que sirve como base material para la unidad de cuenta.

De hecho, nuestro examen de la “débil pluralidad” de dinero en el NME nos lleva a concluir que el obstáculo
del sistema no es simplemente su estabilidad, sino también la unicidad real de la unidad de cuenta. Para resolver el
problema de la estabilidad del nivel general de precios, la NME es llevada a imaginar sistemas que no son operativos
y / o viables incluso a los ojos de sus propios defensores; este es el caso de YGS, criticado por SW (1993) y CK
(1994) - o para volver a la regulación gubernamental puesta paradójicamente al servicio del Laissez- Faire. El principio
de competencia y el propósito de hacer dinero totalmente endógeno se topan aquí con sus límites, y reaparece
inevitablemente la icónica figura central del subastador de Walras con su moneda arbitraria.

Así, el NME se debate entre la pluralidad reivindicada por los emisores privados de medios de pago y el
principio a priori de unicidad de la unidad de cuenta. Además, resulta que la viabilidad de los sistemas de pago
competidores, que en teoría ya no requieren dinero base, depende paradójicamente de mantener un dinero que no
devenga intereses y se base en una unidad de cuenta estabilizada. Así, CK concluye su estudio comparativo de los
diferentes sistemas monetarios contemplados en el marco de las ENM opinando que “ el escenario con activos
financieros [ como medio de intercambio] y moneda [ como medio y unidad de cuenta] es el que tiene más
probabilidades de evolucionar a partir de una desregulación de las instituciones financieras actuales ”(CK, 1994, 100).
La pluralidad reivindicada para los medios de pago atraería así una pluralidad “fuerte” a un mundo cohabitado por
unidades de cuenta más o menos indexadas y monetizadas. Sin embargo, los CK, que son relativamente cercanos a
los mengerianos, son los únicos defensores de NME que reconocen explícitamente la naturaleza insostenible de un
principio a priori de unicidad de la unidad de cuenta, y desde el principio se posicionan dentro del marco de la "fuerte"
pluralidad. No dudan en abogar por la vuelta a un mundo en el que, como en la Edad Media, proliferaban los dineros
de cuenta y pagos, un mundo en el que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación permitirían
posteriormente representar como perfectamente racional, con transacciones sin costo alguno. Ahora debemos
examinar esto más de cerca.

10 De hecho, en Chile los impuestos y algunos gastos públicos también se expresan en UF (Shiller, 2002).

8
2.4. Pluralidad extendida a unidades de cuenta. El fundamento y "Motivaciones de múltiples medios de
cuenta" en CK (1994)

A pesar de la pluralidad de unidades de cuenta indexadas monetizadas que surgen del pensamiento de Hall (1997,
2002) 11, CK son los únicos defensores declarados de la NME que destacan, refiriéndose explícitamente a Rothbard (1962) y a
Hayek (1978), “ la posible proliferación y coexistencia de diferentes monedas de cuenta en etapas avanzadas de evolución
financiera ”(CK, 2010, 39). " En un entorno no regulado, la evolución de múltiples medios de cuenta sigue un camino similar al
de los medios de cambio y la evolución de la liquidación. (…) Incluso si la conveniencia del consumidor dicta un medio común
de cuenta para la mayoría de las transacciones minoristas, todavía esperamos un medio de proliferación de cuentas para las
grandes transacciones financieras y mayoristas. (…) En etapas avanzadas de evolución financiera ( …) Las economías
estarán compuestas por áreas regionales y sectoriales de 'medio óptimo de cuenta', para aprovechar el concepto de Mundell
(1961) de áreas monetarias óptimas. ”(CK, 1994, 38-39). " Los costos de utilizar múltiples medios contables también
disminuyen a medida que avanza la evolución financiera. ( …) La eficiencia implica el desarrollo de múltiples MOA (medio de
cuenta) dentro de una sola área geográfica ”(Ibíd., 16).

De manera similar, CK cree que en el marco de un YGS varias unidades de cuenta iniciadas por los bancos
deberían competir, cada una correspondiente a diferentes canastas de productos seleccionados para representar los
diferentes costos de vida de los grupos sociales seleccionados como clientelas. " El valor de una cuenta bancaria, por
ejemplo, se puede vincular al valor de un medio de cuenta elegido (…). (…) En efecto, el depositante es un acreedor del
banco y los rendimientos se denominan en términos del medio contable elegido. Cuenta vinculada al valor de las canastas
de consumo regionales o personales daría lugar a múltiples medios de cuenta en este contexto ”(Ibid.).

Esto plantea la cuestión de las bases sobre las que los mercados establecen los tipos de cambio entre diferentes
monedas. 12. También plantea una segunda pregunta: ¿cuál es el costo de la información en dicho sistema, en comparación con la
solución de rutina sugerida por Yeager? 13 que consiste simplemente en alinear la unidad de cuenta con la que utiliza el gobierno en
sus operaciones y políticas fiscales?
En un marco de equilibrio general, o en el de la banca libre austriaca, la unicidad de la unidad de cuenta aplicable a un espacio
dado se considera casi unánimemente como un requisito económico ineludible, ya que hace que los costos de transacción sean más bajos
que en un sistema. con múltiples unidades de cuenta, especialmente porque limita los riesgos de tipo de cambio. Dado que CK se posiciona
en estos mismos marcos teóricos, que hibridan, su enfoque en la pluralización de unidades de cuenta no parece del todo consistente, si no
para revelar la inestabilidad de múltiples medios de pago cuando solo hay una unidad de cuenta, como en Hayek (1979). Además, la
transposición de CK de la idea de Mundell de una zona monetaria óptima que es en realidad una justificación de la unificación de unidades de
cuenta extendida en escalas cada vez más amplias, nos permiten interpretar la posición de CK como una tendencia hacia una unicidad de
unidades de cuenta en espacios monetarios homogéneos, siendo solo variables las escalas espaciales o sociales. Por supuesto, CK se
refiere al fraccionamiento por región o sector de zonas óptimas de cuenta-moneda única, lo que plantea todo el problema del fraccionamiento
de las esferas de intercambio en la economía. Sin embargo, esto contradice la hipótesis de homogeneidad del TEG en la que, no obstante, se
basa su argumentación. CK reconoce este hecho cuando dice que " planteando así todo el problema del fraccionamiento de las esferas de
intercambio en la economía. Sin embargo, esto contradice la hipótesis de homogeneidad del TEG en la que, no obstante, se basa su
argumentación. CK reconoce este hecho cuando dice que " planteando así todo el problema del fraccionamiento de las esferas de intercambio
en la economía. Sin embargo, esto contradice la hipótesis de homogeneidad del TEG en la que, no obstante, se basa su argumentación. CK
reconoce este hecho cuando dice que " La heterogeneidad de los traders juega un papel fundamental en este uso de múltiples medios de
cuenta. ”(CK, 1994, 41),

11 Prácticamente al mismo tiempo que Shiller (1998, 2002).

12 La siguiente sección trata sobre el dinero fiduciario privado.

13 " El gobierno debe elegir una unidad de cuenta para sus propios gastos, impuestos, préstamos, préstamos y contabilidad. Su elección dará a las

partes privadas una razón para adoptar la misma unidad. Por lo tanto, tendrá un papel al sugerir la canasta o índice de precios para definir la unidad, al

menos inicialmente. ”(Yeager, 2010, 434).

9
mientras que " con liquidez perfecta y mercados perfectos, la elección del medio de cuenta no importaría y las
motivaciones para múltiples medios de cuenta desaparecerían ”(Ibíd., 43).

3. Enfoques neo-mengerianos del dinero: entre la pluralidad y


unicidad de unidades de cuenta

Aunque NME (en particular con Yeager, Cowen y Kroszner) ha sido influenciado por Menger y Hayek, la
sección anterior ha demostrado que debe distinguirse claramente de los enfoques típicamente neo-mengerianos.
Estos enfoques se pueden subdividir en dos tipos principales. Uno de estos se deriva del modelo competitivo de
dinero fiduciario de Hayek y Klein (3.1). El otro se deriva de la tradición de la Banca Libre ya anticuada que fue
profundizada y renovada por Selgin y White (3.2).

3.1. Dinero fiduciario privado competitivo y la desnacionalización del dinero: la


principio de pluralidad absoluta

La idea de competencia monetaria aplicada a los instrumentos de pago y a las unidades de cuenta fue
desarrollada en las décadas de 1970 y 1980, en particular por Klein (1974) y posteriormente por Hayek (1976-78, 1979)
quien afirma haber llegado exactamente a la misma conclusión. como Klein sin haber tenido conocimiento alguno de sus
escritos. Vaubel también ha discutido esta cuestión en varios artículos (especialmente Vaubel, 1984 y 1986).

El modelo competitivo de dinero fiduciario formulado por Hayek (1976, 1978) puede distinguirse del NME
por el hecho de que no excluye el dinero público. Se puede distinguir del sistema bancario libre, en el que los bancos
emiten dinero interior convertible a la par y a demanda en dinero exterior (por ejemplo, monedas de metal)
seleccionado por el propio sistema de pago. El modelo de Hayek corresponde a una endogeneización, dentro del
territorio nacional, de la competencia entre dineros que existe a nivel internacional.

Según el competitivo sistema de dinero fiduciario, cada banco tiene su propia marca distintiva (la unidad de
cuenta), que utiliza para denominar su dinero (o medio de pago). No existe a priori una unidad de cuenta común (por
ejemplo, la "libra esterlina") como es el caso del sistema bancario libre o el de la banca central. Por un lado, los
agentes son capaces de diferenciar los dineros gracias a sus tipos de cambio fluctuantes y, por tanto, soportan el
riesgo de tipo de cambio. Por otro lado, son libres de elegir el dinero que, en su opinión, promete la mejor estabilidad
en términos de poder adquisitivo. Los bancos pueden confiar en, o construir, un índice de precios que les ayude a
monitorear la estabilidad del dinero seleccionado. La idea básica de este modelo es que la regulación monetaria está
determinada más por la cantidad de dinero puesta en circulación por el banco emisor que por la capacidad del banco
para reembolsar a pedido sus deudas en una moneda exterior (en moneda o dinero público). De hecho, (Hayek, 1978,
42) supone que el banco emisor anunciará su “Intención de regular la cantidad de [ su dinero] para mantener [ su] ( definido
con precisión) poder adquisitivo lo más cercano posible constante ”.

Si la regulación cuantitativa de los dineros fiduciarios competitivos constituye el mecanismo que determina su poder
adquisitivo y tipo de cambio, la competencia entre bancos establece un “límite efectivo” a estos (Hayek, 1978, 44; ídem. 1979b,
4). Por tanto, la pluralidad se aprecia fundamentalmente desde el punto de vista de la competencia y la disciplina en el
mercado monetario. Para Hayek, el dinero obtiene su legitimidad esencialmente de la estabilidad de su poder adquisitivo; en
un

10
En un entorno competitivo, un banco puede por tanto decidir si aumenta o no su oferta monetaria. Si su dinero se aprecia, el
banco puede emitir nuevos medios de pago y / o comprar dineros rivales de acuerdo con las demandas de sus clientes. Si su
dinero se deprecia y la cantidad de su dinero en oferta excede la demanda pública, deja de refinanciar el crédito y / o vender
sus reservas de dinero rival. Por tanto, al formular el modelo competitivo de dinero fiduciario, Hayek (1978, 55) siente que ha
encontrado una forma de regular y restringir el sistema bancario para que ofrezca únicamente préstamos a corto plazo. " Para
mantener el control sobre su circulación pendiente, [ el banco emisor] en general, tendrá que limitar sus préstamos a contratos
de tiempo relativamente corto de modo que, al reducir o interrumpir temporalmente los nuevos préstamos, los reembolsos
actuales de los préstamos pendientes produzcan una rápida reducción de su emisión total ”.

La distinción entre las diferentes monedas fiduciarias competitivas también permite que el modelo de Hayek evite las
críticas basadas en la Ley de Gresham, según la cual el dinero malo expulsa al bueno. Este principio se aplicó inicialmente a la
acuñación del mismo metal e involucraba dos factores: (i) recorte, desgaste o degradación de las monedas y (ii) mantenimiento
de una paridad legal fija entre los dineros. Dado que hay una diferencia en los precios de mercado de dos monedas, la moneda
de mejor calidad tiende a retirarse de la circulación (atesorada, fundida o exportada). Si no hay un tipo de cambio fijo entre las dos
monedas, tanto las monedas malas como las buenas permanecerían en circulación paralelamente con un descuento y una prima.
De manera similar, con un tipo de cambio fijo entre dineros fiduciarios competitivos, los bancos conservadores serían penalizados
en comparación con los bancos expansionistas que aumentarían su participación en el mercado aumentando el volumen de sus
préstamos sin que esto llevara a una depreciación de su dinero. Eventualmente, todos los bancos se comportarían de la misma
manera expansionista y el resultado final sería un caos monetario. Los tipos de cambio flexibles, a pesar de sus inconvenientes,
son, por tanto, esenciales para que el modelo competitivo de dinero fiduciario sea viable, mediante el mecanismo que garantiza
que el dinero estable expulse el dinero que se ha depreciado.

Para designar la unidad de cuenta propia de cada banco, Klein (1974) utiliza el término “ marca comercial "O" nombre de la marca ”Y
sugiere aplicar el concepto de derecho de propiedad a cada marca monetaria, pero solo a los billetes. De manera similar, Hayek (1979b) usa
el término “ dinero con nombre distintivo ”. En su opinión, la falsificación (es decir, la infracción de los derechos de propiedad del banco) se
aplicaría únicamente a los billetes falsos. Así, la falsificación podría definirse como la reproducción ilegal de billetes utilizando no solo el
nombre del banco emisor, sino su unidad de cuenta. Un perjuicio resulta de esta infracción de los derechos de propiedad. Desde el punto de
vista cuantitativo, corresponde a una sobreemisión no deseada por el banco, lo que provoca una depreciación de su dinero, pérdida de la
confianza de los clientes y deterioro de su reputación y del valor de su marca. Esto significa que los bancos tendrían interés en controlar
cuidadosamente la cantidad de sus billetes en circulación. Dicho esto, tener en cuenta únicamente la cantidad de billetes en circulación sería
demasiado restrictivo: los depósitos no deben pasarse por alto. Los derechos de propiedad deben aplicarse a los niveles tanto de los billetes
como de los depósitos y el legislador debe tener en cuenta esta cuestión (Le Maux, 2007). En este sentido, la experiencia del mercado del
eurodólar nos permite comprender mejor los problemas aquí planteados, y también las dificultades implícitas en la protección de los derechos
de propiedad de la marca monetaria. El sistema de banca central e incluso el sistema de banca libre (que se tratará más adelante) no
conllevan dificultades de este tipo: la unidad de cuenta es única y es un bien público que pueden utilizar los bancos emisores. y también de
las dificultades implícitas en la protección de los derechos de propiedad de la marca monetaria. El sistema de banca central e incluso el
sistema de banca libre (que se tratará más adelante) no conllevan dificultades de este tipo: la unidad de cuenta es única y es un bien público
que pueden utilizar los bancos emisores. y también de las dificultades implícitas en la protección de los derechos de propiedad de la marca
monetaria. El sistema de banca central e incluso el sistema de banca libre (que se tratará más adelante) no conllevan dificultades de este tipo:
la unidad de cuenta es única y es un bien público que pueden utilizar los bancos emisores.

3.2. Banca libre como retorno a la unidad monetaria

Hayek, como Klein, ha criticado el sistema bancario libre, que ve como un sistema incompleto de
competencia monetaria. A diferencia del modelo competitivo de dinero fiduciario, el

11
El sistema bancario libre corresponde a una tradición teórica e histórica (White, 1984b; Selgin, 1988; Dowd, 1992;
Selgin y White, 1994). Bajo este sistema, los bancos son libres de emitir billetes y depósitos (dinero interno) que son
convertibles a una tasa de uno a uno en dinero externo, como monedas. Un malentendido recurrente del sistema
bancario libre se deriva del hecho de que los billetes convertibles siempre se han asociado con el papel moneda
inconvertible. El sistema de banca libre a menudo se considera erróneamente como un sistema en el que las
emisiones bancarias de dinero fluctúan entre sí (por ejemplo, en Baye, De Grauwe y De Vries, 1993).

Durante los primeros tiempos de un sistema bancario libre, los billetes se pueden cambiar con descuento si es
necesario, especialmente si el intercambio está organizado por corredores. La tasa de descuento dependería de los costos de
transporte y autenticación y también del riesgo de incumplimiento. Sin embargo, la configuración de descuento no dura. Existe
un incentivo para que los bancos se organicen por sí mismos un sistema de compensación de compensaciones - bilateral al
principio, luego multilateral - que les permita reducir la tasa de descuento y finalmente eliminarla. Entonces, el canje a la par de
billetes y depósitos refuerza su aceptabilidad entre el público. Por supuesto, los costes de transporte, clasificación y
autenticación son menores gracias a la centralización del intercambio de emisiones y a las economías de escala en el control
de calidad físico y financiero. y en adelante son soportados por los bancos miembros de las cámaras de compensación y no
directamente por los portadores de los billetes. El riesgo de incumplimiento inherente a cada banco no impide que sus pagarés
se califiquen a su valor nominal. Como resultado, las emisiones bancarias se ajustan a la unidad de cuenta oficial.

Por tanto, el sistema bancario libre se encuentra en la intersección de la unicidad del dinero y la pluralidad de
bancos. Se conserva la unicidad de la unidad de cuenta. El Estado define la unidad de cuenta del país en términos del
peso del metal precioso que contiene y la especie de moneda de la Casa de la Moneda. La pluralidad de signos
monetarios surge del hecho de que los billetes y los depósitos bancarios llevan firmas que varían según la autoridad
emisora. Hasta cierto punto, el sistema de banca libre se puede comparar con el sistema de banca central, en la medida
en que existe una unidad de cuenta única y los bancos emiten deudas a la vista que son convertibles en una moneda final:
especie en un caso y dinero del banco central. en el otro. La diferencia radica en el hecho de que bajo el sistema bancario
libre (i) el dinero final es exterior al sistema bancario y a las autoridades monetarias, y (ii) el grado de regulación bancaria
es muy leve. El sistema de banca libre no implica el abandono de la centralización de las reservas de dinero y las
operaciones de compensación interbancaria, ni el de una unidad de cuenta única. Establece un alto grado de
desregulación de la banca y tiende a la abolición del prestamista de última instancia.

Por tanto, la competencia se limita a la que existe entre los diferentes dineros internos, es decir,
entre las deudas a la vista emitidas por los bancos en forma de billetes o depósitos. El dinero externo, que
preserva la regulación del sistema, no participa en la competencia. Este es el último componente de la
política monetaria que aún conserva, aunque se reconoce en forma atrofiada, el sistema bancario libre.
Además, el dinero se trata ante todo como una mercancía invertida con cualidades que se prestan a su
uso como dinero (Menger, 1892). Si el dinero fiduciario emerge y se acepta por su valor nominal, se
considera que no importa cuánto retrocedamos en el tiempo, inicialmente debe haber estado vinculado a
la moneda, en virtud de su convertibilidad (Mises, 1949).

En resumen, en el sistema de pago competitivo de las NME, en el que la unidad de cuenta está separada del medio
de pago, los agentes asumen los riesgos que gravan los activos. En el dinero fiduciario competitivo de Hayek, los agentes
soportan riesgos de tipo de cambio. Bajo la banca libre

12
En cambio, la unidad de cuenta es un bien público y los agentes asumen los riesgos de liquidez que conlleva la emisión
de deudas a la vista. El modelo competitivo de dinero fiduciario defendido por Hayek y, hasta cierto punto, los modelos
NME, parecería ser mucho más radical que el sistema bancario libre. Mientras que los primeros implican un grado medio
de pluralidad fuerte o incluso absoluta, los segundos muestran una pluralidad débil que se basa en la unicidad de la
unidad de cuenta.

4. Integración del dinero en la teoría del equilibrio general.

Una gran parte de la teoría económica del dinero se ocupa de las condiciones que gobiernan su integración
en el marco de la teoría del equilibrio general (GET). Este último se desarrolló sin tener en cuenta el dinero. Tratar de
resolver esta omisión plantea dos preguntas: el problema de Hahn (Hahn, 1965; Hellwig, 1993): cómo puede el dinero
fiduciario tener un valor positivo en el intercambio, cuando no tiene una utilidad intrínseca; y el problema de Hicks
(Hicks,
1935): ¿por qué un agente tiene dinero en un universo en el que hay activos remunerados?

Las respuestas a estas preguntas se han pensado de muchas formas. Siguiendo a Walras, Patinkin
(1956) abrió una línea de pensamiento, haciendo del dinero parte de la función de utilidad de los agentes. El
problema con esto " Walrasianismo monetario ”(Mehrling, 1998) es que nunca ha sido posible hacer aparecer
dinero en él con un precio positivo. Las dificultades inherentes al walrasianismo monetario llevaron a la
investigación a otras vías, en las que se relajaron algunos supuestos del modelo Arrow-Debreu (Benetti,
2001). A partir de 1935, Hicks utilizó el concepto de fricciones con esto en mente. Entre las vías exploradas
que adquirieron una notoriedad significativa, la primera, la de los modelos de generaciones superpuestas (en
adelante OGM), tropezó con un obstáculo al centrarse casi exclusivamente en la función de reserva del
dinero (sección 4.1). Como resultado, se exploraron otras dos vías, centrándose por el contrario en la
función del dinero como medio de intercambio: el efectivo por adelantado (en adelante CIA) (sección 4.2) y
los modelos de dinero teóricos de búsqueda (en adelante SMM ) (sección 4.3). Monetarismo a la manera de
Friedman,

4.1. Los modelos de generaciones superpuestas

Los modelos de generaciones superpuestas (OGM) son ante todo herramientas analíticas con un amplio campo de
aplicación. La teoría monetaria no es su principal objetivo. En general, se han utilizado sólo marginalmente para teorizar el
dinero.

4.1.1. OGM y dinero


La base de estos modelos se estableció en un artículo publicado por Samuelson (1958), sin hacer referencia a
las sugerencias previas sobre el tema de Allais (1947). Desempeñó un papel fundamental en dar a conocer la hipótesis de
las generaciones superpuestas. En este tipo de modelo, se considera que una economía está constituida por dos
generaciones sucesivas de agentes, uno joven y activo y otro mayor e inactivo, durante una serie de períodos no finitos. El
comercio involucra bienes que son perecederos de un período al siguiente, lo que dificulta la transmisión de riqueza de
una generación a la siguiente. ¿Cómo se puede hacer esto? Samuelson (1958) muestra que sin dinero no se puede
realizar ningún comercio. La característica general de OGM es que el

13
el equilibrio puede ser subóptimo en el sentido de Pareto del término. Este modelo inicial se completó con el
enfoque de Diamond, quien ideó (1965) el modelo canónico de generaciones superpuestas. Este conjunto
teórico es una de las prolongaciones de la teoría del equilibrio general competitivo de Walras, aunque se
desvía de la teorización de Arrow y Debreu.

En estos modelos, el dinero es un " artilugio social "O un" pacto social ”(Samuelson,
1958, 481-482), lo que aumenta la utilidad de todos los agentes involucrados. La principal fortaleza de estos modelos, en
comparación con la versión Arrow-Debreu, es que el dinero tiene una utilidad, ya que sin dinero no se podría realizar el
cambio y, por lo tanto, el dinero recibe un precio positivo. El dinero es ante todo un arreglo perfecto para conservar la riqueza
(su función de reserva). Debido a que el dinero es una herramienta para la asignación intertemporal de recursos, se utiliza en
el comercio. Nada se dice sobre su papel como medio de intercambio, y menos aún sobre su uso como unidad de cuenta (no
observable en estos modelos aparte de los supuestos sobre el nivel de precios). En consecuencia, la ausencia del medio de
función de intercambio ha sido fuertemente criticada (ver el debate en Kareken y Wallace, eds, 1980, y la crítica de McCallum,
1983).

Sin embargo, aunque los modelos iniciales y los utilizados desde Samuelson (1958) no se ocupan del dinero, o
lo hacen de manera incidental, algunos de ellos han sido diseñados específicamente para integrarlo en la teoría del
equilibrio general (TEG). Desde Wallace (1977) en adelante, y otros trabajos realizados alrededor de 1977-1978 (Kareken
& Wallace, eds, 1980), OGM han sido diseñados para estudiar la función de demanda de dinero, distanciándose del
mundo libre de fricción de GET, de modo que los La existencia del dinero se puede explicar por su utilidad como " lubricante
”(Wallace, 1977). En este marco particular, el dinero solo puede tener valor si el número de generaciones involucradas no
es finito: para los jóvenes, lo que cuenta es que el dinero debería seguir siendo aceptable cuando sean viejos. A menos
que este fuera el caso, los jóvenes no aceptarían dinero; por tanto, no puede existir en este sistema una última
generación (Wallace, 1977; Orléan, 2009).

4.1.2. Pluralidad monetaria en el OGM

Al examinar el problema que plantea la coexistencia de dinero fiduciario y activos financieros con un
rendimiento positivo, Wallace (1980) y posteriormente Kareken y Wallace (1981) consideran que para que el dinero
fiduciario continúe existiendo en estas circunstancias, debe tener una utilidad particular. por sí solo y ser evaluable, lo
que OGM hace posible mostrar. Wallace (1983) concluye que lo único que podría explicar esto es que debido a las
restricciones legales es imposible sustituir activos financieros por dinero.

Además de esto, Kareken y Wallace (1981) han buscado formas de descartar la hipótesis implícita en la teoría
monetaria en general, según la cual los residentes de un país determinado buscan tener solo la moneda de ese país. Su
objetivo, aquí, era explicar los fenómenos de sustitución de monedas que estaban llamando cada vez más la atención
debido a la alta inflación reinante en América Latina. 14. Propusieron un modelo que tenía dos monedas fiduciarias en
circulación en el mismo país con un tipo de cambio interno que podía variar, una situación supuestamente característica
de un régimen de laissez-faire.

En teoría monetaria, los OGM llevan a concebir la pluralidad monetaria como la coexistencia, dentro de un
mismo territorio, de una moneda fiduciaria y activos financieros en poder de los agentes y susceptibles de ser utilizados
como medio de pago, o de varias monedas fiduciarias. En ambos casos, la pluralidad se concibe como competencia, ya
sea entre activos y dineros, o entre

14 Este análisis fue desarrollado posteriormente, en particular por Chang (1994).

14
dineros, ambos considerados mutuamente sustituibles, con solo restricciones legales que impiden la desaparición del
dinero fiduciario. Esto es lo que sugirió la corriente NME, como ya hemos visto. Sin embargo, contrariamente a lo que a
veces se afirma (Hall, 1982a; Hoover, 1988), la NME y la teoría de las restricciones legales en su formulación inicial por
la escuela de Minnesota, en realidad no coinciden. Mientras que la NME está a favor de una completa desregulación
del sistema monetario, Wallace y sus colegas opinan por el contrario que algunas restricciones legales a la emisión de
dinero y a las prácticas bancarias están justificadas, en particular en el ámbito internacional (Kareken & Wallace, 1978;
Wallace, 1979). Además de esto, la escuela de Minnesota busca integrar en el modelo de equilibrio general el “ fricción "Eso
es dinero base en lugar de eliminarlo, como sugiere el NME, en cuya opinión el GET muestra no solo que el dinero
base es innecesario, sino incluso que es un obstáculo para la maximización de" bienestar ”(Hoover, 1988, 151; Yeager,
2001). Por último, los economistas de Minneapolis, al contrario de la NME, son hostiles a cualquier emisión competitiva
de dinero fiduciario, que encuentran " ya sea ineficiente o inviable ”(Bryant, 1980, 1).

4.2. Modelos de anticipo (CIA)

Clower (1967, 5) intentó fundar la utilidad del dinero en su función como medio de intercambio, tomando como
principio básico que “ el dinero compra bienes y los bienes compran dinero, pero los bienes no compran bienes. Rompió con el
enfoque de Walras-Debreu-Patinkin, según el cual el dinero se ingresa solo una vez que se ha construido una teoría del
intercambio. Según Clower, el dinero fiduciario es exógeno al sistema y, en cada período, los gastos individuales no pueden
exceder la cantidad de dinero que ya se tiene. Esta es la restricción de efectivo por adelantado (CIA). Esta idea responde a
una pregunta sobre los costos de las transacciones: los intercambios de dinero reducen este último, ya que los bienes
intercambiados no tienen la durabilidad, divisibilidad y portabilidad del dinero.

En general, los modelos de la CIA mantienen una distinción entre activos financieros y dinero fiduciario, y su
razonamiento involucra un solo dinero en una configuración de absoluta unicidad. Aunque los modelos de la CIA
permiten formular una función de la demanda de dinero (por ejemplo, Lucas y Stokey, 1983), no explican, sin embargo,
por qué existe exactamente el dinero (Duca y Van Hoose, 2004). Así, para Kiyotaki & Wright (1989, 928), ellos “ no
tengo esperanzas de explicar endógenamente ni la naturaleza del dinero ni el desarrollo del intercambio monetario ”.

A pesar de estos límites, la pluralidad monetaria puede incorporarse en los modelos de la CIA. Esto lo ha hecho, por
ejemplo, Sturzenegger (1992) 15, quien se refiere a las experiencias de Argentina y Brasil. Considerando una situación de alta
inflación que conduce a la formación de dos “ circuitos de divisas ”, Sturzenegger (1992, 4 & 23) pregunta cuáles serían los
efectos de la 'adaptación de los agentes a la doble circulación, una de bienes vendidos por moneda nacional y otra de bienes
vendidos mediante una alternativa' tecnología a prueba de inflación ”(Por ejemplo, dolarización o cuentas de cheques que
devengan intereses, productos monetarios alternativos o incluso tarjetas de crédito). Esta coexistencia de dos formas de
dinero está, pues, condicionada por restricciones tecnológicas que generan costos de transacción: los costos de cambio de
moneda y de acceso a tecnologías que permitan a los agentes utilizar formas de indexación. La suma de estos costos evita
que la moneda nacional sea completamente reemplazada por medios de pago alternativos. Esto constituye una teoría de la
sustitución imperfecta del dinero.

Con todo, los modelos de la CIA ven el dinero como un medio de intercambio. En una situación de pluralidad, la
sustituibilidad de los dineros es imperfecta debido a los costos de las diversas

15 Véase también Uribe (1997).

15
transacciones asociadas a cada uno de ellos.

4.3. Buscar modelos de dinero (SMM)

Varios desarrollos en la teoría del dinero han analizado la alternativa dinero / trueque desde el punto de vista tanto del problema
mengeriano del surgimiento de un dinero aceptado unánimemente (Menger, 1892) como de la pregunta de Jevons sobre la doble coincidencia
de necesidades (Jevons, 1875). ). En este sentido, los modelos de búsqueda de dinero (SMM) constituyen modelos de economía
descentralizada. Partiendo de la idea de que el medio de intercambio es la función principal del dinero y no la reserva de valor, buscan las
causas endógenas de la selección de un dinero por parte de los agentes, intentando ir más allá del supuesto ad hoc de la CIA de la existencia
de un dinero. medios de intercambio (Kiyotaki & Wright, 1989). Las SMM se configuran como teorías verdaderamente neoclásicas de la
génesis del dinero. Modelan las elecciones de los agentes entre varios modos de realizar transacciones, generalmente recurriendo al dinero
por un lado y al trueque por el otro. Una vez que todos los agentes involucrados han seleccionado el dinero, deben retenerlo antes de que se
pueda realizar cualquier transacción. El modelo fundacional propuesto por Kiyotaki y Wright (1989) trata dos casos posibles en una economía
de mercado descentralizada que requiere un medio de intercambio para efectuar intercambios bilaterales aleatorios. El primer caso explora la
posibilidad de que surja una moneda sobre la base de la selección de un bien entre otros. Esta selección se basa en una combinación de
propiedades de los bienes en cuestión y creencias que les conciernen. Sin embargo, este dinero mercantil presupone una situación que no es
óptima en el sentido de Pareto. En el segundo caso, se introduce una moneda fiduciaria con el efecto de incrementar el bienestar. Una vez
que todos los agentes involucrados han seleccionado el dinero, deben retenerlo antes de que se pueda realizar cualquier transacción. El
modelo fundacional propuesto por Kiyotaki y Wright (1989) trata dos casos posibles en una economía de mercado descentralizada que
requiere un medio de intercambio para efectuar intercambios bilaterales aleatorios. El primer caso explora la posibilidad de que surja una
moneda sobre la base de la selección de un bien entre otros. Esta selección se basa en una combinación de propiedades de los bienes en
cuestión y creencias que les conciernen. Sin embargo, este dinero mercantil presupone una situación que no es óptima en el sentido de
Pareto. En el segundo caso, se introduce una moneda fiduciaria con el efecto de incrementar el bienestar. Una vez que todos los agentes involucrados han seleccion

La selección de un dinero por parte de los agentes ha sido formalizada por Iwai como "un mecanismo de arranque ”(Iwai,
1988, 1996). Su modelo propone resolver la no determinación del equilibrio (debido a la ausencia de un elemento que pesa
a favor del equilibrio monetario o del trueque): plantea la hipótesis de un pequeño grupo de agentes que comienzan a elegir
un medio general de intercambio; cuando esto sucede, los otros agentes pronto siguen esta elección inicial debido a los
rendimientos crecientes que promete: " el dinero es dinero simplemente porque se usa como dinero ”(Iwai, 1996, 452). Un
equilibrio monetario de este tipo implica, por tanto, una unicidad monetaria absoluta.

De los modelos de búsqueda se puede deducir una alternativa entre el equilibrio con dinero y el equilibrio sin
él, pero son posibles los equilibrios combinados. Aunque la pluralidad monetaria no suele ser un tema tratado al pensar
de este tipo, Kiyotaki y Wright (1991, 1993) mencionan claramente la posibilidad de dar cuenta de la existencia de
equilibrios monetarios que involucran varios dineros fiduciarios. Teniendo esto en cuenta, estos autores presentan un
modelo que involucra dos monedas fiduciarias y una mercancía real. Este modelo revela las articulaciones variables
entre estos medios de intercambio según sus niveles de rendimiento y su aceptabilidad parcial o universal. Abre la
posibilidad de circulación simultánea de dos monedas, incluso si en términos de rentabilidad o aceptabilidad una
domina a la otra.

Sin embargo, el trabajo sobre una posible pluralidad de dineros en el marco del modelo de búsqueda ha sido muy
limitado. Kocherlakota & Krueger (1999, 243) llaman la atención sobre esta debilidad, descartando este tipo de modelo así
como OGM: “ Incluso los modelos 'más profundos' de monedas internacionales no dan lugar a una motivación para tener
monedas diferentes ”. Para avanzar, construyen un modelo de señalización de preferencias individuales en materias primas
sobre la base de un modelo de emparejamiento aleatorio en el territorio de un país. Se presume que los agentes son
sensibles al origen nacional de los productos en cuestión, pero este origen sigue siendo información privada. La
preferencia de los agentes por una moneda frente a otra sirve para revelar sus preferencias en materia de mercancías
(según su país de origen). El dinero aquí es un

dieciséis
medio de información entre la oferta y la demanda. Así, el modelo se aplica a múltiples monedas, que reduce a
dos (moneda nacional y extranjera), con un tipo de cambio fijo, entre las cuales los agentes pueden elegir antes
del proceso de casación. Kocherlakota & Krueger asumen que los agentes tienen preferencia por los productos de
su propio país, pero que los vendedores no se oponen al uso de moneda extranjera, ni los compradores se
oponen a la compra de un producto extranjero. Los autores concluyen que " múltiples monedas nacionales pueden
jugar un papel esencial para lograr una asignación óptima de recursos ”(1999,

243).

En resumen, la visión implícita en el SMM es la de un dinero que inicialmente es un medio de intercambio,


aunque las derivadas teóricas pueden darle una función informativa (Kocherlakota & Krueger, 1999, pero también,
más allá de la función de búsqueda, Kocherlakota,
1998). Sus cualidades (y especialmente su comerciabilidad) lo convierten en una herramienta líquida y fungible que da
lugar a un equilibrio entre otros. Sin embargo, como lo enfatiza Cartelier (2001), el problema de la naturaleza del dinero
no se resuelve con esto: aunque el modelo proporciona un progreso hacia la solución del problema de Hahn, todavía no
nos permite razonar sobre la naturaleza del dinero: el bootstrap ignora el pregunta de " las razones por las cuales un
objeto ha sido elegido como medio exclusivo de intercambio ”(Ibíd., 1000-02). ¡Los enfoques nominalista y realista se
pueden acomodar en él! La solución es exógena, introducida por hipótesis.

En los modelos neoclásico y clásico nuevo presentados aquí, el dinero se trata como un activo sin utilidad
intrínseca y no genera intereses. En consecuencia, hay dos series de opciones posibles: una de ellas es entre dinero y
bienes dotados de utilidad intrínseca, y la otra es entre dinero y activos que devengan intereses. Por tanto, la unicidad
del dinero se presupone generalmente y es absoluta. Se piensa que el dinero mejora el bienestar de los agentes al
facilitar el comercio y, de hecho, al permitir que tenga lugar. También se han desarrollado formas complejas de equilibrio
que incluyen dinero y trueque. Cuando se trata de una pluralidad de dineros, lo que se hace es presentar, en el abanico
de opciones que se ofrecen a los agentes, diferentes dineros nacionales y fiduciarios. La ausencia de pensamiento
sobre el tema de la unidad de cuenta, sin embargo, imposibilita posicionar con precisión esta concepción de pluralidad
en nuestra escala de configuraciones de pluralidad fuerte y débil. Un rasgo destacable es la ausencia de regulación y
homogeneización de los distintos dineros mediante garantía de paridad e incluso de convertibilidad por parte de una
autoridad de control.

4.4 Monetarismo

El monetarismo se destaca por el énfasis normativo que pone en la unicidad monetaria. La particularidad de la
teoría cuantitativa no es tanto su postulado de una causalidad proporcional de la variación de la oferta monetaria a la
variación del nivel general de precios, sino su aplicación de este postulado a todos formas de dinero, ya sea moneda
metálica, dinero fiduciario o emisiones bancarias convertibles. Por tanto, la teoría cuantitativa ve la cuestión del dinero
como la de una masa homogénea de medios de pago inmediatamente disponible ante los ojos de los agentes, un
conjunto de medios de pago a medir y controlar. Además, la masa homogénea no tiene ningún efecto sobre las
variables reales y sobre el sistema de precios relativos a largo plazo (e incluso a corto plazo). Esto lo hace neutral (o
súper neutral). Si el dinero es neutral en teoría, también debería serlo en la práctica. En cuanto a la pluralidad
monetaria, el dinero no debe ser producido de ninguna manera por instituciones privadas como los bancos comerciales.
Como escribe Friedman (1959, 7), “ La producción de una moneda fiduciaria es, por así decirlo, un monopolio técnico. "

17
El escollo al que se enfrenta la teoría cuantitativa siempre ha sido la construcción del agregado monetario,
perpetuamente desestabilizado por la diversidad de prácticas monetarias. Además, la misma acción del banco central al
intentar controlar el agregado conduce a una desestabilización del propio agregado. Entre los teóricos cuantitativos, Allais
(1975) concluye que en un sistema de crédito en el que los bancos comerciales "crean dinero", la cantidad de dinero es
esencialmente una variable "subjetiva", que depende de las prácticas de los agentes en cuanto al gasto y ahorro. Siendo
este el caso, lo que hay que hacer es establecer un marco regulatorio aplicable a las instituciones bancarias y financieras
para establecer de una vez por todas una definición “objetiva” de la cantidad de dinero, sobre la cual las autoridades
puedan ejercer soberano controlar. Varias reformulaciones de la idea de un monopolio gubernamental sobre la cuestión
del dinero se pueden encontrar en los escritos de Simons (1934) y Fisher (1935), quienes formulan el Plan de Chicago. El
principio de un monopolio gubernamental de la emisión de papel moneda y depósitos a la vista fue adoptado
posteriormente por Friedman (1959) y Allais (1993).

Desde un punto de vista institucional, la idea del Plan de Chicago era que el gobierno debería
ejercer plenamente su derecho soberano de controlar el dinero como unidad de cuenta y como medio de
pago. En otras palabras, la unidad de cuenta es la marca monetaria del Estado, que debe tener el derecho
exclusivo de usarla. Gracias a estos poderes, el gobierno podría entonces seguir una política encaminada a
obtener el control total del agregado monetario y así estabilizar el poder adquisitivo del dinero. Sin embargo,
en una situación de laissez-faire, las prácticas en el ámbito privado, y en particular en el bancario, pueden
conducir a la infracción del derecho soberano del gobierno. Por lo tanto, los bancos que emiten carteles
monetarios se dedican libremente a lo que equivale a una "falsificación", y esto debería estar prohibido. Por
lo tanto, al exigir a los bancos que mantengan el 100% de sus reservas, es decir

Desde el punto de vista tanto positivo como normativo, el enfoque cuantitativo es sin duda la afirmación más extrema
de la unicidad monetaria dentro de un territorio soberano en el que el Estado garantiza la unicidad de la unidad de cuenta. La
pluralidad monetaria se considera simplemente una falsificación, una violación de los derechos soberanos. Finalmente, de todos
los enfoques sobre el dinero, el de los economistas del Plan Chicago afirma con más fuerza el principio de que el dinero es
Estado.
Sin embargo, paradójicamente, los arreglos institucionales ofrecidos por el plan de Chicago nunca han sido adoptados
en el enfoque cartalista.

5. Enfoques keynesianos y marxistas del dinero

La mayoría de los enfoques descritos en esta sección se basan en las teorías de Marx o Keynes. Comparten la opinión de
que el dinero es una condición sine qua non para una economía de producción, y tanto es así que “La comprensión del dinero como
una muestra de valor socialmente aceptada en la teoría monetaria del valor de Marx es perfectamente compatible con la visión
poskeynesiana de un sistema monetario de crédito moderno ”(Hein, 2004, 8-9).

Dentro de este marco teórico, compartido por una amplia gama de enfoques, desde el neocartalista y
poskeynesiano hasta el marxista contemporáneo, la idea de dinero plural parece difícilmente concebible de otro modo
que como una patología y la expresión de una pluralidad de cualidades y niveles de aceptabilidad de los medios de
pago. Por un lado, esta línea de razonamiento se opone al enfoque de la economía financiera contemporánea (NME)
que valora la pluralidad monetaria como expresión de la competencia entre monedas privadas: para posmarxistas y
keynesianos, este es un problema a enfrentar; para los demás, una solución. Pero, por otro lado, este pensamiento está
en cierta medida atraído hacia la economía financiera, ya que también

18
muestra preocupación por el impacto monetario de la pluralidad de deudas y unidades de cuenta financieras.

5.1. Chartalismo y poskeynesiano

Para la mayoría de las corrientes de pensamiento neocartalistas y poskeynesianas, Knapp y Keynes


proporcionan los componentes esenciales utilizados para construir una teoría monetaria coherente según la cual la
separación de la esfera monetaria de la real es irrelevante. El dinero es " una realidad social dentro del sistema: una no
mercancía en un universo de mercancías ”( De Vroey, 1984, 383), un " institución ”(Rochon, 1999).

Según Knapp, considerado el primer cartalista, si la unicidad del dinero en un territorio político es un hecho
indiscutible, los pagos, en cambio, pueden distinguirse entre sí teniendo en cuenta las partes implicadas. " Los pagos en los
que el Estado es parte, ya sea como dador o como receptor, se denominarán céntricos, porque se considera al Estado
como el centro desde el que irradia el ordenamiento de los negocios. Los pagos en los que el Estado no participa ni como
dador ni como receptor los llamamos paracéntricos; tales son todos los pagos entre particulares ”(Knapp, 1924; 96). En su Tratado
sobre el dinero publicado en 1930, Keynes afirma ser un seguidor de Knapp: " Hoy todo dinero civilizado es, más allá de
toda posibilidad de disputa, cartalista. ”(Keynes, 1930, 4). Sin embargo, Keynes iba a descuidar el dinero del Estado
posteriormente y se centraría sobre todo en el dinero bancario y en lo que denominó la “circulación financiera”. En muchos
artículos publicados después de la Tratado y relacionado con el " motivo financiero ”(Keynes, 1937), debía centrar su análisis
en las economías de producción monetarias (economías de mercado capitalistas).

Del mismo modo, las corrientes poskeynesianas y (neo) cartalistas comparten muchos puntos de vista. No obstante,
es necesario distinguir entre ellos, ya que “ no todos los cartalistas son poskeynesianos, y no todos los poskeynesianos son
necesariamente cartalistas, aunque la superposición es ciertamente grande ”(Goodhart, 2005, 817). Mientras que los (neo)
cartalistas se concentran más en la creación de dinero de Estado, y particularmente en la forma en que se establece la
unicidad monetaria dentro de un territorio, los poskeynesianos se interesan principalmente por el dinero bancario y la
diversidad de tipos de deuda.

La unicidad monetaria absoluta parecería caracterizar el pensamiento neocartalista, y la débil pluralidad (de los
dineros bancarios cuando no hay un régimen bancario único) la de los poskeynesianos. Puede concebirse una mayor pluralidad
si se tienen en cuenta tanto el dinero del Estado como el dinero de los bancos.

Habiendo descrito sucintamente estos dos enfoques, ahora destacaremos sus convergencias, sin pasar por
alto las tensiones que pueden surgir entre ellos y que pueden llevar a concebir una cierta pluralidad.

5.1.1. La opción cartalista: la pluralidad como símbolo de la “soberanía imperfecta”

Lerner (1947) y más recientemente Wray (1998, 2003) han revivido la visión de Knapp del dinero como una creación
del Estado: “[ …] en la actualidad, en una economía que normalmente funciona bien, el dinero es una criatura del Estado. Su
aceptabilidad general, que es su atributo más importante, se mantiene o cae según su aceptabilidad por parte del Estado. ”(Lerner,
1947, 313). El dinero fiduciario (o estatal) es " el dinero utilizado como enlace entre las comunidades de pago públicas y
privadas. Es el dinero que se encuentra en la cima de la pirámide de la deuda (o jerarquía), o el dinero 'definitivo' y 'valuta' '”(Wray,
1998: 77). " El argumento cartalista, de que el dinero del Estado es el dinero base debido a la aceptabilidad en el pago de
impuestos, es obviamente poderoso. […] Es fácil ver, por lo tanto, por qué histórica / empíricamente el estado con sus poderes
coercitivos ha estado en el asiento del conductor ”(Lau y Smithin, 2002, 19).

19
La corriente neocártalista rechaza el uso del término dinero en su sentido más amplio cuando se aplica a cualquier
instrumento de pago que no sea oficial. A pesar de una multitud de ejemplos históricos que debilitan esta posición, los
cartalistas afirman que el principio de “ Una nación, un dinero ”Es lógicamente indiscutible. Los sistemas fiscales pueden
depender de monedas distintas del dinero central, pero estos son simplemente ejemplos de " soberanía imperfecta ”(Wray,
2010, 42), dado que“ La soberanía puede definirse como la capacidad de imponer obligaciones fiscales. ”(Wray, 2003,

90).

5.1.2. Unidad monetaria y diversidad de deudas: los poskeynesianos

A finales de la década de 1950, el informe Radcliffe (1959), Minsky (1957), Kaldor (1960) y Rousseas (1960)
sostenían que la oferta monetaria era “ impulsado por el crédito ”(Niggle, 1991). Esta línea de investigación fue seguida
por Davidson (1972), Kaldor (1982) y Moore (1998), en cuya visión, en lugar de razonar en términos de la masa de la
oferta monetaria, deberíamos analizar con precisión los mecanismos de la demanda. para créditos. La razón de esto es
que la oferta monetaria es perfectamente elástica y endógena a la demanda: “ en una economía crediticia, la oferta
monetaria es necesariamente endógena, no exógena ”( Kaldor, 1981, 455), mientras que: “ en las construcciones de
Friedman y Lucas, la oferta monetaria es "exógena" en el sentido de que el banco central puede determinar qué sucede
con la oferta monetaria. ”(Minsky, 1986, 346). Los poskeynesianos intentan describir la naturaleza endógena de la
creación de dinero, que consideran característica de los sistemas económicos modernos. " El dinero de crédito no tiene
función de oferta en el sentido convencional de función de producción del término. En el Tratado, Keynes insistió en que
el dinero "surge junto con las deudas"; en otras palabras, la oferta de dinero está relacionada con los contratos y las
deudas que necesitan. El dinero no ingresa al sistema como el maná del cielo, ni desde el cielo a través del helicóptero
de Friedman ”(Moore, 1988, 374).

Existe un acuerdo generalizado entre los poskeynesianos en que (i) en la distribución de préstamos el sistema
bancario responde a la demanda, y (ii) que su organización jerárquica garantiza la compensación y homogeneidad del dinero
crediticio. Sin embargo, aunque todos admiten la naturaleza endógena del dinero, no siempre se piensa de la misma manera
cuando la curva que une la oferta monetaria con la tasa de interés es plana como cuando aumenta gradualmente. dieciséis. Los
"horizontalistas" (Kaldor, Moore, Lavoie) ven la naturaleza endógena como completa; para los “estructuralistas” (Dow,
Goodhart, Pollin), es solo parcial. En realidad, conviene distinguir tres corrientes, en la medida en que los horizontalistas se
dividen en dos grupos, los estadounidenses tienden a privilegiar el dinero como variable de stock, mientras que los europeos
lo ven como una variable del flujo que se requiere para financiar el gasto (Wray , 2003).

Horizontalismo (o "acomodacionismo") “Se percibe como una respuesta pasiva de las instituciones y autoridades
financieras a las necesidades productivas de la economía. [ …] Demanda a corto plazo de préstamos bancarios determinada por
las necesidades financieras de capital de trabajo de las empresas ”(Panagopoulos & Spiliotis, 2008, 602). " El dinero está
impulsado por el crédito; los préstamos hacen depósitos; los depósitos hacen reservas. La oferta y la demanda de crédito son
interdependientes. El instrumento de control del banco central no es una cantidad sino un precio, la tasa de interés. "(Lavoie,

1992, 170). También sienten, además de esto, que “ El proceso de creación (y destrucción) de la oferta monetaria es
el resultado de los vínculos entre tres categorías de actores: bancos y empresas, empresas y trabajadores, y bancos
y hogares. El primero es responsable de la creación, el segundo de la circulación y el tercero de la destrucción del
dinero. ”(Panagopoulos & Spiliotis, 2008, 605).

Por último, los estructuralistas sienten que “… el banco central es un actor importante y ha

dieciséis Véase Moore (1988, 1991), Goodhart (1989), Dow (1996), Piégay & Rochon, eds (2000).

20
el privilegio de negar la adaptación de las necesidades de reserva y, en consecuencia, resistir la expansión del crédito ". ( Panagopoulos
y Spiliotis, 2008, 603). "Una posición de liquidez decreciente de los bancos comerciales y el aumento del riesgo de prestamistas y
prestatarios en el proceso de acumulación finalmente conducen a tasas de interés en aumento cuando la cantidad de crédito se
expande ”(Hein, 2004, 24). Por tanto, el banco central sólo se está acomodando parcialmente. En este enfoque, la diversidad de los
mercados monetarios resulta problemática, como Minsky ha señalado a menudo.

5.1.3. ¿Dinero estatal versus dinero bancario?

Como se ha subrayado, el análisis monetario de Keynes en su Tratado es ambivalente. Él ve el dinero del Estado como
dinero propiamente dicho, pero posteriormente procede como si sólo " Dinero bancario ” fueron dignos de interés (Moore, 1998).
Es la tensión entre los dos tipos de dinero lo que conduce a una divergencia entre los neocartalistas y los poskeynesianos.

Los “horizontalistas” poskeynesianos consideran que el Estado no puede ser visto como el iniciador en la
creación de dinero (Mehrling, 2000; Gnos & Rochon, 2002; Rochon & Vernengo, 2003). Oponiéndose a ellos, Wray
(2003, 91) adopta la lógica de la visión de impuestos-impulsión-dinero en la que el Estado es “ el proveedor
monopolista de moneda ”, Y propone para “consolidar el banco central y el tesoro, llamando al conglomerado 'el
Estado' ”. Pasar a afirmar que el dinero del Estado parece estar determinado de manera exógena por el gobierno,
de acuerdo con la lógica fiscal, es un paso fácil; una vez asumido, el neocártalismo contradice la noción de que el
dinero bancario moderno es endógeno, es decir, un dinero concebido como una imposición al propio Estado. Sin
embargo, la contradicción en cuestión puede superarse, como mostró Bell (2001), reexaminando los diferentes
tipos de deuda. Según Bell, en los sistemas bancarios modernos las deudas se superponen unas a otras; la
"pirámide monetaria" se compone de varios "pisos" diferenciados por el grado de aceptabilidad de los instrumentos
involucrados: los hogares pueden emitir dinero (es decir, deudas) que es menos líquido que el emitido por las
empresas, que a su vez es menos líquido que el emitido por los bancos, 17. Existe, pues, una pluralidad de deudas y
una pluralidad de dineros, pero su homogeneización está asegurada por un orden jerárquico de bancos.

Así, la complicada articulación de las monedas públicas y privadas, y las complejas relaciones entre ellas
alimentan el debate entre poskeynesianos y neocartalistas. Se menciona la aparición de instrumentos de pago
paralelos, pero no se ve como un proceso de sustitución entre activos financieros. De hecho, la pluralidad monetaria
sí acecha aquí, pero en la idea de una pluralidad de fuentes y plazos de las deudas. Permanece simplemente
implícito. En generalizar la cuadrícula interpretativa basada en las prácticas bancarias occidentales destinadas a
restaurar la unidad y unicidad del dinero 18, A los poskeynesianos y neocartalistas no les preocupa la profundización
de un análisis de la pluralidad monetaria, salvo cuando se manifiesta como factor de una crisis del sistema de
pagos (hoy, la crisis europea de la deuda pública puede centrar el pensamiento en la lógica del nexo
impuesto-impulso-dinero y su relación con la cautela financiera de la homogeneización de la pluralidad territorial de
deudas emitidas en euros) 19.

17 La "jerarquía simplificada" puede concebirse como una pirámide de deuda de cuatro niveles, en la que la deuda de los hogares, las empresas, los bancos y el estado

representa cada uno un único nivel. (Bell, 2001, 159).


18 " En sus esfuerzos por sistematizar el poskeynesianismo, escritores como Arestis, Davidson, Dow, Lavoie, Sawyer y Wray han hecho de su

objeto de análisis una 'economía' abstracta y genérica. cuya sustancia social la aporta la modernidad. Esto crea una teoría poskeynesiana con

la misma apariencia de formalidad y generalidad que la teoría neoclásica. ”(Danby, 2009, 1130)

19 " El divorcio en la zona euro entre el estado nación, que ha conservado sus poderes fiscales, y el dinero-

21
5.2. Marx y más allá

La teoría marxista del dinero como mercancía que expresa la conmensurabilidad de los bienes ha inspirado
durante los últimos treinta años la conceptualización del dinero como un equivalente general que revela la tensión entre la
unicidad monetaria y la pluralidad. Una tensión bastante evidente en los estudios que establecen el modelo teórico sobre el
equivalente general frente a la observación empírica de la pluralidad de unidades de cuenta entre los activos financieros, y
más entre los medios de pago. Esta pluralidad, sin embargo, no invalida el supuesto normativo de la existencia de un
equivalente general, ya que se ve como una condición patológica.

Los análisis en cuestión parten de la conceptualización de Marx de la función social del dinero como
equivalente general. Por lo tanto, su definición debe recordarse antes de comenzar nuestro análisis (5.2.1).
Posteriormente, se pueden distinguir tres tipos de análisis según su modo de teorizar el vínculo entre la existencia de
una diversidad de formas de dinero y el postulado de una medida de valor única. El primer enfoque lo hace
impugnando la concepción del dinero como expresión del valor intrínseco de las mercancías y redefiniendo el
equivalente general como resultado de la regulación (centralizada o fragmentada) de la diversidad de las monedas
privadas (Aglietta y Orléan, 1982). (5.2.2). Un segundo enfoque reafirma, por el contrario, el anclaje del equivalente
general en la teoría del valor trabajo, basando sus argumentos en la ola inflacionaria en Brasil en la década de 1980 e
interpretando la resultante pluralidad de unidades de cuenta como una fragmentación patológica del sistema monetario
(Saad-Filho & Mollo, 1999) (5.2.3). El tercer enfoque, basado en el análisis de la pluralidad de unidades de cuenta
características del sistema financiero globalizado, muestra que la unicidad del equivalente general aparece
simplemente como un desarrollo histórico contingente si se confronta con los aspectos monetarios de los derivados
financieros (Bryan y Rafferty, 2007) (5.2.4).

5.2.1. El dinero de Marx

Marx define el comercio como una relación social que fundamenta la existencia y el papel del dinero. " El
dinero no nace ni por convención ni del Estado. Nace de forma bastante natural del comercio y del comercio, del cual
es el producto ”(Marx, 1980, 102). El dinero se concibe como un equivalente general, la unidad de cuenta de la forma
general de valor: el trabajo abstracto que es el componente común incorporado al trabajo concreto que produce
bienes. Este es su " función social específica ”(Marx, 1969, 79). Su génesis se deriva de un proceso que excluye del
mundo de los bienes una mercancía. Es así como se crea el dinero: para proporcionar una medida social del valor de
otros bienes.

Aunque el dinero se unifica como un equivalente general, proporcionando un lenguaje común, las formas que adopta en la
circulación de bienes son múltiples. " En su función como medida de valores, el dinero se usa solo como dinero ideal ”(Marx, 1969,
105-106) mediante el cual“ los bienes hablan de sí mismos en su nombre de dinero. "El dinero se vuelve verdaderamente real sólo
como resultado de la compra y venta, después de haber tomado una forma simbólica como numerario correspondiente a su función
de medio que permite la circulación de las mercancías. La forma real del dinero caracteriza al dinero como una reserva de valor que
lo convierte en un medio de compra (Marx, 1859, 90). El dinero como medida de valores puede, además de esto, tener “sustitutos”
como instrumento de comercio, como los billetes o cualquier otro objeto material utilizado como signo de valor (Marx, 1969, 106)
para cumplir su función. Sin embargo, debe estar presente en su forma material o metálica como el equivalente real de los bienes, o
como un

Los poderes de creación otorgados a una institución federal, el Banco Central Europeo, es extremadamente arriesgado. ”(Goodhart, 2005, 823).

22
dinero mercancía, para cumplir su función de reserva y medio de pago. También asume su encarnación metálica cuando
cumple su función de equivalente universal. Esto último corresponde, en opinión de Marx, al dinero internacional como
forma absoluta de riqueza. Siendo todo esto el caso, todas las formas monetarias están respaldadas por el equivalente
general. Esto también se aplica al dinero a crédito, que Marx trata en el Libro III, Volumen II de Capital, caracterizando la
especificidad del dinero en el modo de producción capitalista. El equivalente general toma entonces la forma de moneda
central, asegurando la convertibilidad de los dineros privados.

En la teoría de Marx, por tanto, no hay posibilidad de tensión entre la pluralidad de dinero y la unicidad de la
unidad de cuenta, porque las formas funcionales del dinero son todas interdependientes. El dinero es, en efecto, un
reconocimiento social de la unidad de cuenta que se expresa en su función de reserva, mediante la cual su poder social
se convierte en el poder privado de los individuos.

5.2.2. Fuerte pluralidad basada en una regulación centralizada o fraccionada

Aglietta y Orléan (1982, 2002) han refundado el análisis de Marx sobre la génesis del dinero,
rechazando la hipótesis de que existe un valor sustancial (en términos de utilidad o trabajo) antes de las
relaciones de mercado. La sustituyen por una hipótesis desarrollada por el antropólogo René Girard
(1977): la de la rivalidad mimética. Se supone que la génesis del dinero es el resultado de una
metamorfosis de la violencia intrínseca de las relaciones de mercado, con la mercancía elegida como
equivalente general siendo aceptada unánimemente como símbolo de riqueza. Las relaciones de mercado
se redefinen así como rivalidades que fisuran y fragmentan el orden del mercado. Al principio, cada socio
comercial tiene por definición un interés en hacer de su mercancía particular el equivalente general.

Desde este nuevo punto de vista, la elección de una mercancía para que sirva como medida de valor ya no se
ve como una derivación del comercio, sino como una construcción de la cohesión social por parte del mercado, que hace
emerger de su violencia básica la elección de un bien que es codiciado por todos y que lo eleva a una posición de
soberanía. Con la producción capitalista de mercancías, esta soberanía toma la forma de la autoridad del banco central,
la base de un sistema monetario jerárquico. Esto último pone en juego lógicas conflictivas, ya sea de centralización
asegurando la convertibilidad de los compromisos de deuda en una base monetaria, o de fraccionar esta convertibilidad
en los mercados financieros. El predominio de una u otra de estas lógicas forma modelos de crecimiento diferenciados
mediante normas que regulan el desarrollo de los dineros privados, fomentando el desarrollo de ciertos activos mientras
restringe por la fuerza otros ”(Aglietta, Orléan, 1982, 86). La unanimidad en cuanto a la unidad de cuenta es, pues,
siempre provisional, ya que implica un arbitraje por parte de la autoridad monetaria, que puede favorecer a los deudores
al optar por la centralización en la aplicación de una política de refinanciamiento que acomode pasivos privados, o por
otro lado favorecer a los acreedores, permitiendo la fraccionamiento de la organización monetaria para seguir su curso
otorgando a los acreedores el control directo sobre la gestión de las deudas.

Según este análisis, la pluralidad de emisores y el reconocimiento por parte de la comunidad de comerciantes de
liquidez como la representación indiscutible de la riqueza son puntos cruciales, ya que ninguno de los dos sistemas
garantiza la unanimidad. El valor de los créditos de deuda está siempre potencialmente amenazado (y en consecuencia
fuente de una posible crisis monetaria), ya sea por la inflación, cuando la lógica predominante es la centralización, o por
asfixia de los deudores cuando ya no existe una garantía automática inherente al régimen. lógica del fraccionamiento. La
tensión entre pluralidad y unicidad del dinero se sitúa así en el corazón mismo de una concepción del dinero que ve a este
último como un mediador entre las deudas y la liquidez. Esta

23
La tensión se expresa de dos formas particulares, según el tipo de jerarquía -bancaria o financiera- imperante en la
creación de dinero. Cuando predomina el elemento bancario, la tensión se incorpora a las innovaciones financieras
que permiten eludir las limitaciones a las facultades de los acreedores que emiten dineros privados convertibles en el
dinero central. Cuando el elemento financiero es dominante, la tensión surge en la lógica mimética de los mercados
financieros organizados que basan en la decisión soberana del prestamista de última instancia la sostenibilidad de
una evaluación de los créditos de deuda que asegure su liquidez.

La unicidad de la unidad de cuenta es, pues, esencial en ambas configuraciones, aunque su aceptación por la
sociedad ya no es simplemente una deducción lógica, como lo fue para Marx. Es el resultado del arbitraje político -
siempre provisional - del ensayo de fuerza entre deudores y acreedores.

5.2.3. La pluralidad monetaria como pérdida patológica de la unidad en las funciones del dinero

La ola de hiperinflación en América Latina parecería proporcionar una ilustración clásica de la influencia
actual de la definición de Marx del equivalente general. El trabajo de Saad-Filho & Mollo (1999) sobre la inflación
brasileña definida como expresión de un conflicto distributivo reveló claramente esta influencia. La noción de
equivalente general se ha perfeccionado sobre la base de una concepción marxista de la naturaleza endógena de la
creación del dinero, que los autores articulan con el principio de unidad de las funciones del dinero. Esta proposición
sigue una concepción marxista contemporánea de la inflación como resultado de una emisión de dinero extra que
valida precios que son más altos que el valor de cambio (De Vroey, 1984; Brunhoff & Cartelier, 1974; Brunhoff 1978;
Itoh & Lapavitzas, 1999). El ejemplo brasileño muestra cómo esa inflación frena la acumulación de capital ya que, al
multiplicar los mecanismos de indexación, rompe los vínculos entre precios y valores. Como resultado, el
reconocimiento social del equivalente general ya no es posible.

Estudios no convencionales que explican el aumento de la inflación como resultado de los conflictos
de distribución en Brasil durante el período 1982-95 han demostrado que el impacto de las devaluaciones,
que se decidieron como una forma de producir los superávits comerciales necesarios para cubrir el servicio
de la deuda, le dio a la inflación un alto grado de inercia, porque se relanzó constantemente por
mecanismos de indexación que favorecían a los tenedores de rentas y receptores de ganancias, en
detrimento de los asalariados (citado por los autores: Bacha, 1982; Bresser Pereira Y Nakano, 1983; Mollo y
Silva, 1987). Saad-Filho & Mollo muestran que el comportamiento y las anticipaciones de los precios de los
márgenes se derivan de la emisión de una cantidad extraordinaria de dinero ligada, en este caso, a la
subida de las tasas base de interés que supuso la institucionalización, que fue mucho más allá de las
intenciones restrictivas, de la indexación de activos monetarios. El efecto restrictivo de la tasa de interés fue
neutralizado por los canjes monetarios de reservas obligatorias en letras del Tesoro. El banco central lo
autorizó, y esto a su vez permitió a los bancos indexar sus tasas de interés sobre las altas tenencias de
cuenta corriente. El efecto bola de nieve de la inflación resultante implicaba, según los autores, que la
unidad de funciones de la moneda nacional se hubiera destruido tan pronto como su vinculación a un
equivalente en dólares aseguró su función como reserva de valor. Posteriormente, este índice fue
reconocido como la unidad de cuenta de bienes duraderos que podría servir como medio de reserva. La
moneda nacional terminó perdiendo su capacidad para cumplir su función como medio de circulación, lo que
minó su reconocimiento social como equivalente general.

Este análisis sigue la concepción del dinero de Marx y también converge con

24
Análisis de Aglietta & Orléan sobre la rivalidad en la elección de la unidad de cuenta. Ejemplifica un caso
extremo de una autoridad monetaria que se ve obligada a validar indexaciones competitivas en espiral
mediante un mecanismo inflacionario patológico de creación de dinero impulsado hacia arriba por el aumento
de las tasas de interés. Este tipo de crisis monetaria es más específicamente una crisis de la unicidad de la
unidad de cuenta. Como en Marx, la unicidad debe ser absoluta, ya que garantiza la interdependencia correcta
de las funciones del dinero. Sin embargo, el análisis no concibe la pluralidad de emisores de deuda como un
elemento decisivo de la relación entre dinero y finanzas. Este último punto puede llevar a redefinir aún más
radicalmente el equivalente general que han hecho Aglietta & Orléan,

5.2.4. Pluralidad de unidades de cuenta en dinero específicamente capitalista

Bryan & Rafferty (BR) plantean la hipótesis de que los derivados financieros (FD) constituyen una nueva forma de dinero
global, impulsada por la competencia como " su capacidad específica como moneda mercancía debe ser auto-transmutable, porque esta
es la base de la conmensurabilidad competitiva ”(BR, 2007,
153). Este hecho confiere al DF un carácter monetario que tiene dos características: derivados ” a través de opciones y
futuros, establecer relaciones de precios que "unan" el futuro al presente y de un lugar a otro [ …] especialmente a
través de permutas, [ y] establecer relaciones de precios que se conviertan fácilmente entre [ 'conmensurar'] diferentes
formas de activo ”(BR, 2007, 140). Estas observaciones empíricas, en opinión de los autores, piden una renovación de
la teoría monetaria para tener en cuenta esta función monetaria que la dinámica del capitalismo le ha conferido a la
DF. Sienten que el concepto marxista de dinero proporciona el único marco en el que esto sería posible. Teorizar la
función de conmensurabilidad de los diferentes tipos de capital que cumple FD, sin embargo, implica un concepto
genérico de dinero que envuelve la multiplicidad de dineros de cuenta, y esto a su vez implica un abandono del
principio de la unicidad de un equivalente general. de valor.

Este distanciamiento tiene una importancia teórica. El significado atribuido a la aceptación social del dinero
define lo que es común a sus diversas formas particulares. Los autores subrayan esta importancia en vista del debate que
surge de la publicación de los argumentos de Zelizer (1994, 2000) según los cuales el dinero es producto de prácticas
sociales particulares, una visión que desafía todas las teorías generales fundamentadas en sus propiedades económicas.
Los autores vuelven al argumento marxista invocado por Fine y Lapavitzas (2000) de que el valor del trabajo es una
abstracción que da cuenta tanto del fundamento real del dinero como relación social como del vínculo entre las diversas
formas que adquiere el dinero. Sin embargo, plantearon el punto de vista de que la naturaleza de esta abstracción ha
cambiado desde la aparición del dinero fiduciario que no tiene valor intrínseco. Los DF son una nueva forma que debe ser
tratada como resultado de un proceso de evolución histórica de esta abstracción, como ya lo había señalado Marx: un
aumento en el grado de abstracción del valor intrínseco del material monetario en comparación con su valor de cambio (
Marx, 1844). " Los derivados [ …], cuando se derivan pero se separan de las propiedades de los activos subyacentes, se
abstraen sistemáticamente de los 'bienes particulares' ”(Bryan y Rafferty, 2007, 152). Por tanto, constituyen una nueva
forma de dinero mediante la cual el capital adquiere los atributos del dinero y el dinero los atributos del capital. El papel del
dinero como facilitador de la competencia capitalista se duplica así por el hecho de que el valor de la mercancía monetaria
en sí termina siendo determinado directamente por la competencia. Su nueva capacidad de abstracción hace que los
valores sean conmensurables por encima de las diferencias en el espacio y el tiempo (sintetizadas concretamente por las
diferencias en las tasas de interés y cambio en efectivo y transacciones de cambio a plazo). En esta concepción marxiana
del dinero, la unicidad de la unidad de cuenta es simplemente históricamente contingente. La nueva fase

25
en la evolución de la relación dinero / capital implícita en los derivados, las innovaciones se caracterizan por unidades de
cuenta en competencia para fijar el valor del capital y, en consecuencia, una pluralidad de medios de pago.

Para concluir sobre la tensión entre unicidad monetaria y pluralidad que revelan estas recientes revisiones
del concepto de equivalente general, se observa en primer lugar que las letras del Tesoro inflacionarias emitidas en
Brasil durante el período 1982-94 jugaron, como el actual DF, el papel de un " forma universal concreta de valor
monetario "(Bryan y Rafferty,
2007, 153). Estos autores también señalan que su estudio no retoma la pregunta sobre el futuro de los DF, que
manifiestamente constituyen una forma de dinero cuya estabilidad se cuestiona. La idea de un nuevo tipo de equivalente
general que de alguna manera sea también plural y variable sería entonces una mera paradoja. Un recurso a este tipo de
oxímoron oculta una tensión entre la unicidad y la pluralidad monetarias que parece ser tan decisiva para el programa de
investigación marxista como el esfuerzo por conceptualizar un dinero puramente basado en el mercado en el programa
liberal que se extiende desde Hayek hasta el enfoque financiero testigo hoy. Los enfoques que parten de Marx, sin
embargo, postulan una relación entre el mercado y la expresión monetaria del valor que son el opuesto simétrico de la
liberal. La necesidad de una unidad de cuenta de valor única involucra al Estado (suponiendo que los DF sean una forma
monetaria contingente no sostenible), ya que la elección (es decir, el reconocimiento social) de la unidad constituye una
solución propiamente monetaria al conflicto distributivo. Solo el análisis de Aglietta & Orléan lo reconoce explícitamente,
desde una posición más allá del marxismo.

6. Conclusión: una tipología de combinaciones de unicidad y pluralidad monetarias

A partir de una definición multidimensional de pluralidad monetaria, entendida como una pluralidad de medios de
pago o medios de cambio, y también una pluralidad de unidades de cuenta, patrones de valor o numerarios, este artículo se ha
propuesto examinar cada enfoque teórico en su correspondiente análisis analítico. contexto. Nuestro examen de las teorías
contemporáneas del dinero ha revelado que existe una variedad de situaciones que involucran pluralidad y unicidad. Ahora
podemos sintetizar esto en una tipología.

Como en la teoría económica el dinero se construye sobre la base de las dos funciones de cuenta y pago, la
unicidad y la pluralidad no deben ser diametralmente opuestas. Una pluralidad de medios de pago no es incompatible
con la unicidad de la unidad de cuenta. Las dos funciones deben pensarse en combinaciones de configuraciones que
sean más o menos completamente plurales o únicas (Tabla 2).

Para empezar, se pueden distinguir varias formas de pluralidad por grado de intensidad. El criterio decisivo
que determina la "fuerza" de la pluralidad es, en particular, el grado de centralización que implica la emisión de los
medios de pago. La pluralidad depende, pues, de la forma en que se homogeneiza la diversidad de medios de pago a
través del sistema monetario bajo el paraguas de la unidad de cuenta.

Hoy los sistemas monetarios nacionales (ver la columna gris del Cuadro 2) articulan en principio el vínculo
entre la unicidad de la unidad de cuenta (el Estado establece su soberanía en materia monetaria al fijar la unidad de
cuenta a ser utilizada por los agentes económicos públicos y privados ) y la pluralidad de medios de pago
(autorizando al banco central y a un número variable de bancos comerciales a emitir dinero). Esta pluralidad de
medios de pago se organiza de forma centralizada, mediante la constitución de una garantía de convertibilidad en

26
par de los dineros bancarios en relación entre sí y con el dinero base emitido por el banco central. Esta garantía es tan fuerte
que los agentes económicos tienden a no ver diferencias entre las formas de dinero en cuestión. Las únicas diferencias que
pueden surgir entre los distintos emisores se refieren a las tasas de interés a las que estos últimos refinancian. Llamaremos
a esta configuración canónica pluralidad débil: el sistema es unificado, homogeneizado, jerárquico, pero está construido
sobre una pluralidad de medios de pago.

Cuando no existe tal garantía de convertibilidad a la par, los agentes económicos pueden aplicar primas variables
y agios para convertir el dinero del banco en particular en el dinero de cualquier otro banco involucrado, en vista de su
percepción de los riesgos involucrados y también de los costes de, por ejemplo, la logística pertinente. En este caso, la
pluralidad de medios de pago se hace conmensurable utilizando una unidad de cuenta común sin, sin embargo, dar como
resultado un sistema que hace que todos los medios de pago sean equivalentes. En este caso podemos hablar de

pluralidad media.

Existe, pues, toda una serie de posibles configuraciones. El rango se extiende desde la configuración teórica
del emisor único en un extremo ( sin pluralidad; el Plan de Chicago se acerca a esto, al igual que los modelos
post-walrasianos que renuncian a la posibilidad de varios dineros; ver nuestra sección 4), para el caso de una
pluralidad no regulada de emisores junto con una pluralidad de unidades de cuenta ( fuerte pluralidad) en el otro
extremo de la escala. En el medio hay formas intermedias como pluralidad débil sistemas monetarios nacionales de hoy
en su forma ideal) y pluralidad media los medios de pago emitidos por diversas autoridades no se equiparan con una
garantía de convertibilidad a la par en la unidad de cuenta).

Dado que la unicidad no es la imagen inversa exacta de la pluralidad, se debe utilizar una gradación adicional
para tener en cuenta la "fuerza" de la unicidad. El criterio de esto es el grado de unificación de unidades de cuenta.
Pero este grado también depende de la forma en que la diversidad de medios de pago se articule a la unidad de cuenta
y se homogeneice por esta relación. En teoría económica, el “numerario” es único por definición, mientras que en cada
marco nacional actual, la unidad de cuenta del país también es única por definición, al igual que el poder soberano que
lo define. Por tanto, la pluralidad de unidades de cuenta no es evidente. Teniendo esto en cuenta, la gradación va
desde fuerte unicidad a sin unicidad, con en el medio

débiles unicidad. En un extremo, la unicidad es nulo cuando se basa en un conjunto desorganizado de unidades de cuenta en
competencia: tal es el sistema de Hayek (sección 3). Casi en el otro extremo, la unicidad es fuerte cuando la pluralidad se limite a
los emisores de medios de pago o cuando exista uno solo. UN débiles La forma de unicidad puede abarcar las de las teorías que
conciben una pluralidad organizada o jerarquizada de unidades de cuenta.

La Tabla 2 presenta un panorama de posibles configuraciones que asocian unidades de cuenta y medios de pago,
posicionando las teorías económicas del dinero examinadas en este artículo en su tratamiento de la unicidad y pluralidad
monetarias.

27
Tabla 2 - Rango de configuraciones de unicidad y pluralidad

UN BSOLUTO UN BSOLUTO
UNICIDAD PLURALIDAD

Grado de Fuerte unicidad Unicidad débil Sin unicidad


unicidad

Unidad de Único Jerarquizado Competitivo


cuenta pluralidad pluralidad
Grado de Sin pluralidad Pluralidad débil Medio Fuerte pluralidad
pluralidad pluralidad

Emisores de Único Pluralidad; garantía Pluralidad; No Pluralidad no regulada


medio de de convertibilidad en garantía de
pago par convertibilidad en
par

Teorías estudiadas:
Sección 2 Nueva economía monetaria:
Modelo YGS salón Cowen y
Kroszner
Seccion 3 Neo-mengerianos:
Banca libre Resultado ç• Hayek è• Salida

Sección 4 Teorías del dinero en equilibrio general:


Monetario Pluralidad tal como la concibe
Walrasianismo (en Walrasianismo monetario
general) y
Plan Chicago
Sección 5 Neocártalistas:

Lerner Knapp

Poskeynesianismo:

Cartalistas Minsky (pluralidad


de deudas)

Marxismo contemporáneo:
Saad-Filho y Mollo Aglietta y Orléan Bryan y Rafferty

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