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LA CORRUPCIÓN ´´EL DETERIORO MUNDIAL´´

Hoy en día se toma a menudo la corrupción como un fenómeno ocasional


de momento; actitud que hace culpar de ello a personas específicas, sin
buscar, profundizar e indagar más allá; se considera que las causas de la
conducta de los ‘’hombres corrompidos’’ es meramente de aspecto personal
ligada a un ateísmo, falta de moral, egoísmo, ambición, irresponsabilidad,
inconsciencia, morbosidad, etc.

Creo que es un enfoque insuficiente y tal vez equivocado.


Una metáfora que se relaciona a la corrupción es el pecado, fenómeno que
nace con Adán, y a partir de ello entonces todos los hombres hemos sido
pecadores, unos más que otros, por tanto, no existe algo que podamos
hacer más allá de la penitencia personal, el arrepentimiento personal y las
rogativas hacia DIOS el único ser que puede acabar de lleno con este mal
que tanto nos ha hecho daño, para así encontrar una reconciliación a partir
del perdón.
Creo que ese es un enfoque demasiado pasivo.

Otros, suponen que la corrupción nace de la impunidad que resulta por la


tolerancia y por la pasividad de la sociedad, y sólo tendrá cura el día que el
pueblo lleno de "justa indignación", se levante y decapite, con horror de
crueldad, a las personas corrompidas, sentando así un precedente, de tal
manera que el mal, ante el ejemplo dado, quede eliminado para siempre del
país, o tal vez del mundo, para así de esta forma obtener una “justicia
social”.

Creo que ese es un enfoque poco realista.


Y así, con criterios equivocados, pasivos, conformistas o poco realistas
procede la sociedad a encarar un fenómeno que la destruye, que la vuelve
impropia para la vida humana, que impide la prosperidad, la reconciliación,
la práctica de la solidaridad, o de ninguna otra virtud, ni cristianas, ni cívicas,
ni familiares.

De una cosa estamos seguros; la corrupción no se curará con medidas


retóricas ni con acuerdos de paz, que solo buscan el beneficio de pocas
personas y no de la nación entera, ya que solo lo realizan con fines
económicos, sociales y políticos; en vez de dar apoyo a la educación, o a
familias verdaderamente afectadas gracias a este problema. Tampoco se
eliminará con la expresión de protestas públicas, y puesto que el pecado no
admite excepción de personas, tampoco por la violencia. Para eliminar a los
pecadores, es decir a los corruptos habría que eliminar a casi toda la
sociedad.

El fenómeno de la corrupción (ya sea en forma de tráfico de influencias, o


en forma de obtención de favores ilícitos a cambio de dinero u otros favores)
constituye una vulneración de los derechos humanos por cuanto que
generalmente entraña una violación del derecho a la igualdad ante la ley, y
en ocasiones, llega a suponer una vulneración de los principios
democráticos, conduciendo a la sustitución del interés público por el interés
privado de quienes se corrompen.

Las leyes sociales no son decretos ejecutivos; están fijadas de maneras


más sutiles, pero no por eso menos efectivas: las tradiciones, los valores, la
imitación, y mil formas más de control y educación social. A partir de este
fondo se "decretan" algunas normas de conducta de tipo jurídico, las cuales,
o refuerzan o contradicen la tendencia a la corrupción existente.

Por añadidura, el fenómeno de la corrupción lleva aparejado un elevado


coste social y económico. En otras palabras los que gozan de poder se
apoderan arbitrariamente de los recursos económicos, situación que afecta
el bienestar de los menos favorecidos. Sin embargo, la corrupción no es una
causa, sino una consecuencia de la situación económica y social que
atraviesa el país, por lo tanto para atacarla se debe en primera instancia,
implementar medidas que permitan solucionar los problemas que la hayan
desencadenado, ya que todos compartimos algo en común que es hallar el
cumplimiento de aquellos que se encuentran en el poder para así tratar de
tener una vida más o menos aceptable.

Habrá pues que analizar con más detalle el fenómeno, seguirle la pista al
proceso de deterioro, (entropía social), encontrar los circuitos de
realimentación del proceso, diseñar los mecanismos que contrarresten
dicha entropía y luego, una vez comprendido el fenómeno en su verdadera
magnitud y estructura, proponer medidas apropiadas.

LUIS ENRIQUE GARCIA ORDOÑEZ

11°02

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