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Intercambio simbólico y valor de cambio en relaciones homoeróticas de

adolescentes y jóvenes varones en Bogotá.

“Hoy no hay nada menos seguro que el sexo, tras la liberación de su discurso. Hoy no
hay nada menos seguro que el deseo, tras la proliferación de sus figuras. También en
materia de sexo la proliferación está cerca de la pérdida total. Ahí está el secreto de
esta superproducción del sexo, de signos del sexo, hiperrealismo del goce
particularmente femenino. El principio de incertidumbre se ha extendido tanto a la
razón sexual como a la razón económica. La fase de la liberación del sexo es también
la de su indeterminación. Ya no hay carencia, ya no hay prohibición, ya no hay límite:
es la pérdida total de cualquier principio referencial. El deseo no se sostiene tampoco
más que con la carencia. Cuando se agota en la demanda, cuando opera sin
restricción, se queda sin realidad al quedarse sin imaginario, está en todos lados, pero
en una simulación generalizada. El espectro del deseo obsesiona a la realidad difunta
del sexo. El sexo está en todos lados salvo en la sexualidad.”1

Introducción: Población y planteamiento inicial


La presente investigación tiene como punto de partida un trabajo de campo
sociocultural2, aproximadamente de un año y medio (2002 – 2003), con un grupo
homogéneo y relativamente cerrado de 15 jóvenes entre los 14 y los 18 años no
cumplidos, que se ubicaban en los alrededores de un exclusivo centro comercial
llamado Atlantis Plaza, entre las carreras 9 a 14 y las calles 76 a 85 de la localidad
de Chapinero, Bogotá, Colombia. Estos adolescentes vivían en esta ciudad, en
familias nucleadas pertenecientes a los estratos socioeconómicos 4, 5 y 6, y
estudiaban en colegios de clase alta. El grupo gracias a un comportamiento dual,
ambiguo y flexible, solía tener actividades homoeróticas por un pago económico;
sin embargo, estos encuentros no siempre necesariamente genitales, no
comprometían siempre su identidad sexual, permitiéndoles así una identificación
personal de tipo heterosexual, bisexual u homosexual. Por tanto la problemática
de análisis con estos jóvenes que por su acceso a un capital, tanto sociocultural
como económico, realizan construcciones propias sobre el cuerpo y la sexualidad

1
BAUDRILLARD, J. (1989) De la seducción, Madrid: Cátedra, p.13
2
TIRADO Acero Misael. (2003) “Creencias y comportamientos socioculturales de jóvenes del género
masculino “prostituidos” homoeróticamente en Bogotá”, Tesis de Grado. Universidad Nacional de Colombia.
Bogotá.

1
que se encaminan a crear una óptica de los mismos, como medio de consumo,
placer, y prestigio, sin que ello implique una valoración cultural del ejercicio de su
actividad homosexual, en cuanto oferentes pagados por su cuerpo, en una
sociedad de consumo.
En Colombia, poco se ha trabajado sobre estas situaciones donde los jóvenes no
se consideran abusados en una relación sexual o erótica, ya que para la ejecución
de ella se ha contado con su aquiescencia a cambio de dinero o del intercambio
de servicios y favores considerados por él como valiosos.
Por lo general, dentro de la amplia temática sobre la homosexualidad, lo que es
mas común es el examinar la explotación sexual3 de los jóvenes varones mayores
de 14 años, resaltando las creencias y los comportamientos sexuales entre los
adultos (mayores de 18 años) y los jóvenes de 14 años al umbral de los 18, en los
que ambos son del sexo masculino y cuyo comportamiento convencionalmente se
3
Para el periodo en que se realizó la investigación, el término de Explotación Sexual Comercial Infantil –
ESCI, aun no se había acuñado por la OIT, que junto a instituciones como el Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar – ICBF , UNICEF, y otras entidades tanto nacionales como internacionales, han trabajado
esta problemática haciendo una revisión de la normatividad y de la misma Constitución Política Colombiana,
para así entrar a establecer políticas públicas pertinentes, encaminadas a la defensa de este grupo etáreo en
particular.
Si bien, en Colombia el ejercicio de la prostitución no es un delito, y las autoridades regionales y locales
pueden reglamentarlo, si lo es obligar a alguien a prostituirse. El Código Penal tipifica como delitos la trata de
personas, castigada con prisión de cuatro a seis años, el estímulo a la prostitución de menores (con pena de
seis a ocho años) y la pornografía con menores (con igual pena que la anterior). “La reforma penal incluyó un
nuevo tipo llamado turismo sexual, por el cual se castiga la dirección, organización o promoción de
actividades turísticas que incluyan la utilización sexual de menores de edad con pena de prisión de tres a ocho
años”. (Cabal. Lemaitre y Roa: 2001:307)… El nuevo Código Penal también reforma los delitos sexuales
contra menores. En cuanto a los delitos que se cometen usando el engaño para obtener de menores de entre 14
y 18 años una relación sexual, conocido como estupro, este código los elimina sobre la base de las
condiciones socioculturales y de madurez predicables de las personas de 14 y menores de 18 años. En
relación con los actos abusivos, se mantienen las conductas pero se modifican las penas correspondientes a
cada una de ellas. Para el acceso carnal abusivo con menor de 14 años, se mantiene el tope mínimo en cuatro
años y el máximo se reduce de diez a ocho años. Para los actos sexuales realizados con un o una menor se
mantiene el tope máximo en cinco años y el mínimo se aumenta de dos a tres años, haciendo que esta
conducta pierda la posibilidad de obtener beneficio de excarcelación. (Cabal. Lemaitre y Roa: 2001:245)
Un elemento que complica la apreciación de las conductas sexuales en cuanto explotación o no, es la de la
edad, ya que en Colombia existen legalmente dos edades. La edad simple en donde se considera la mayoría de
edad de acuerdo a lo dispuesto por los distintos Estados; en el caso colombiano esta edad es la de los 18 años.
La otra edad que entra en consideración legal es la edad del consentimiento para la actividad sexual, que en
nuestro país es de 12 años para las mujeres y de 14 para los hombres. Hay que anotar que mientras la mayoría
de edad simple es por lo general la de los 18 años para la mayoría de los países, la edad del consentimiento
muestra más variabilidad, ya que puede ir desde los 12 años hasta los 19, como es el caso de Indonesia.
(Tirado:2005:99-100)

2
tipifica como “prostitución juvenil”. Esta se da a través de un intercambio monetario
para un servicio específico pactado de antemano. El pagador o “cliente” suele ser
siempre el adulto quien, a través del pago, puede realizar algún comportamiento o
actividad sexual con el joven. En el caso inicial ya citado, se trata de jóvenes que
ofrecen, pactan y cobran sus actividades sexuales por iniciativa propia y sin
ningún intermediario, pero sin que por ello se consideren dedicados a la
prostitución juvenil, debido a su posición y capital sociocultural.
Por tanto, el eje central y punto de partida de ésta investigación se enmarca en las
representaciones o imaginarios socioculturales, en las identidades psico-
culturales, en los comportamientos y en los artefactos culturales u objetos como el
vestido, de estos menores. De este modo se excluyen los discursos y
comportamientos directos de los adultos que interactúan sexualmente con los
jóvenes. Desde luego, esto no impedirá que se conozcan las representaciones y
discursos que los mismos jóvenes construyen en torno a estos compañeros
ocasionales adultos, y especialmente, en cuanto a sus comportamientos psico-
sociales.
La anterior problemática o eje será analizado e interpretado en los siguientes
niveles socioculturales, partiendo de los más básicos a los más complejos:
• El punto de partida serán las representaciones mentales individuales y
públicas, que debido a su poder de transmisión y contagio, se convierten en
representaciones socioculturales, relativamente memorables y duraderas.4
Además, dentro de estas representaciones culturales, -que son los elementos
fundamentales de lo que, en diferentes escuelas sociológicas se llaman
ideologías, visiones, lenguajes culturales, imaginarios socioculturales, valores,
epistemologías, etc.-, se dará prioridad a su articulación y condensación en
racimos o familias de creencias relacionadas con el cuerpo, la sexualidad y el
género. Se tratará entonces, de interpretar los procesos y mecanismos de
comunicación, transformación y contagio de las creencias sobre la sexualidad

4
SPERBER, Dan. (1999) Explaining Culture; a Naturalistic Approach. Blackwell. Massachussets.

3
dentro de estos grupos formales y/o informales de hombres menores
“prostituidos”5.
• Las representaciones culturales o creencias de tipo sexual o de género
evidentemente se reproducen en comportamientos o prácticas de diversos tipos
como el comercio sexual monetario y simbólico.
• Los artefactos o productos culturales son aquellos que cristalizan y acompañan
a las representaciones, comportamientos, y prácticas sexuales y de género, como
la vestimenta o el peinado u otros accesorios.
• Evidentemente creencias, artefactos y comportamientos culturales en su
incesante interrelación, también producen y reproducen relaciones y
representaciones de poder y de posición de clase dentro del mundo económico y
suelen estar estrechamente vinculadas, -a favor o en contra- de las “autoridades”
familiares, del grupo de amigos, del entorno educativo, etc.
Avances de la hipótesis inicial: ¿sobrevivencia económica o actividad
lúdica?, ¿o hacia una mezcla de ambas en una nueva identidad?
La comprensión e interpretación adecuadas de los comportamientos sexuales y de
género de los jóvenes “prostituidos” en relaciones homoeróticas, dependen de los
espacios, tiempos e historias socioculturales de los diferentes grupos y de los
ámbitos o campos en los que están involucrados social o culturalmente. Estos
últimos conjuntos van desde el grupo o pandilla a partir del cual o con su apoyo,
realizan su “trabajo”, lúdico, sexual y de género, conectándolo con la familia, el
colegio, el trabajo “formal”, la iglesia, o los grupos políticos, cuando éstos existen.
De este modo es imposible entender las sexualidades y posturas de género, si no
se ubican en una red de relaciones socioculturales cada vez más amplia y global.
Dentro de esta hipótesis general, recién planteada, y ubicándose en el caso
específico de las relaciones homosexuales de menores “prostituidos” en Bogotá,
se desea avanzar a otra hipótesis más particular de acuerdo a ella. Estos menores

5
El término "prostituidos" se refiere específicamente a los forzados por otra persona, explotados por un
patrón, en una especie de esclavitud. Sin embargo, en esta investigación “PROSTITUIDOS” a falta de un
mejor término es tomado sólo como categoría de tipo operativo, refiriéndose concretamente al accionar del
termino “Prostitutos”, como ell hecho de desempeñar una actividad u oficio.

4
desarrollan sus comportamientos homosexuales dentro de dos tipos de creencias.
El primer racimo o red de “creencias” tiene que ver con sus formas de
sobrevivencia física y económica, que pueden ir desde la práctica de la
prostitución pagada como única fuente de ingresos y subsistencia (la cual no es
nuestro tema de estudio), hasta la de aquellos que la utilizan como un
complemento o reserva económica para disfrutar de bienes y servicios no vitales
para subsistir, pero que les hacen la vida más grata y flexible, como son las
posibilidades de tener acceso a ropa de marcas prestigiosas, a sitios de diversión,
etc. La otra red o familia de “creencias”, tiene que ver con su sexualidad y sus
identidades de género como realidades psico-afectivas y, sobre todo como
construcciones socioculturales, que permiten un goce emotivo, corpóreo y lúdico.
El producto de este cruce de las dos redes de creencias es un tipo de identidades
o jerarquía de ellas, que va desde lo bio-sicológico hasta lo socio-cultural.
Entonces ¿cómo conciliar sus prácticas y creencias de tipo homosexual con las
creencias que posibilitan su identidad de género de cualquier tipo, ya sea hetero,
homo, bisexual o transgénero, ya sean estables o nomádicas?. Para responder a
este ajuste de creencias y prácticas se pueden construir varias Interpretaciones;
una de ellas, que se considera central para permitir una coherencia, es el de la
racionalidad en las creencias y de las prácticas sexuales y de género de estos
menores, en las que el derecho y deber de sobrevivir económicamente, se mezcla
con un concepto y ejercicio del cuerpo como hecho lúdico, flexible y plástico, que
permite acomodarse a diferentes “rótulos sociales” para satisfacer al cliente; otra
hipótesis, concomitante con la anterior es que las creencias y prácticas
concretadas en una identidad multiforme y multifuncional, no son una condición
radical y definitiva, ya que las identidades sexuales estarían en permanente flujo y
a discreción personal: ¿identidades sexuales a la carta?.
Andamiaje lúdico
Las construcciones sociales y de lenguaje alrededor del cuerpo y del erotismo, en
las que la sexualidad de estos adolescentes se expresa como juego, poder,
conquista, dominación y dinero, son manejadas a través de todo un andamiaje

5
lúdico. Debido a que existe todo un comercio sexual masculino, ellos se convierten
en oferentes y construyen un potencial valor, tanto comercial como personal y
simbólico, a través de su presentación físico-estética, su indumentaria, y su
posición dentro de las clases sociales, ubicándose así en el espacio urbano, por
medio de sitios de encuentro, donde pasan desapercibidos para el común de la
gente.
Como se ha planteado a partir de las interpretaciones recién enunciadas, se ha
avanzado en el sentido de establecer una dicotomía preliminar. En primer lugar
estaría el grupo de estratos socioeconómicos del 1 a 3, quienes harían sus
actividades sexuales básicamente, -y más allá de sus preferencias sexuales y
eróticas personales- por razones de subsistencia económica. El otro grupo, de
estratos socioeconómicos 4 a 6 realizaría sus actividades homosexuales, tanto por
un pago económico como por prestigio e incremento de su capital cultural.
Efectivamente el paso de un grupo a otro, con el correspondiente cambio de estilo,
aunque no es habitual, no es imposible.
Entre las dicotomías mas relevantes y similares con la temática en consideración
estarían: sociedad normativa / sociedad lúdica, sexo / género, prostitución casual /
amor fiel, identidades únicas / identidades múltiples, valor de cambio / valor
simbólico, etc.
Pero tan solo con lo que hasta ahora se ha planteado, es casi imposible responder
a preguntas tales como ¿por qué los intercambios sexuales –y eróticos- de los
jóvenes del segundo grupo los hacen escapar de la connotación de prostitución?;
¿por qué los del primer grupo no pueden hacer lo mismo?; ¿cómo disociar placer
sexual de tipo lúdico con respecto a un pago, por ese mismo tipo de servicio
sexual o erótico en el que se difuminan el pago y oficio de la prostitución?.
Antes de llegar a un planteamiento y a hipótesis que se agotan en las
clasificaciones dicotómicas, es necesario explorar más profundamente en las
dicotomías y en sus potenciales alternativas o salidas para nuevos procesos de
identificación homosexual, bi y hetero.
Contexto socio-cultural de los oferentes de deseo homoerótico

6
El grupo de jóvenes, que se constituyó en unidad de análisis inicial, -como ya se
señaló- se ubicó en los alrededores del Centro Comercial Atlantis Plaza; estos
adolescentes realizan este tipo de actividades sexuales y encuentros
homoeróticos como un pasatiempo, junto a sus estudios y relaciones familiares,
obteniendo cada uno ingresos considerablemente altos, que oscilan entre 1 y 3
millones de pesos mensuales. (U$ 435 – U$1305)6 Este grupo de jóvenes era
difícil de percibir, ya sea por su vestimenta o indumentaria o por la actividad
deportiva que desarrollaban mientras esperaban a sus clientes. Las características
que los hacen distintos de los otros grupos de población en prostitución masculina
de jóvenes varones en Bogotá, son evidentes ya que los “prostitutos”
convencionales lucen prendas ajustadas y ceñidas al cuerpo, y tienen poses y/o
lenguaje afeminado.
Se intentó hacer un estudio etnográfico del grupo de jóvenes prostitutos7 de la
mencionada zona observándolos en sus actividades diarias, tanto diurnas como
nocturnas, dentro del área geográfica donde se establecen y de esta forma
interpretar la vida social partiendo desde su cotidianidad. Este acompañamiento
de campo, permitió observar, tal como lo expone el investigador social Carlos Iván

6
En el año 2002 la TRM o factor de cambio equivalía a 2.300 pesos colombianos por un dólar Estaunidense.
El salario minimo legal vigente estaba para ese año alrededor de U$_____ y un profesional recién egresado
podría devengar alrededor de U$_______
7
LA PROSTITUCIÓN –vista desde un enfoque profesionalista– sería aquella en la que se entiende que las
personas no están a gusto en el oficio, sino que tan solo están en ella por razones económicas, y sin encontrar
en su actividad otros alicientes. Se prostituyen por sobrevivencia. Si encuentran una alternativa, salen del
oficio.
EL TRABAJO SEXUAL –visto desde el mismo enfoque– es aquel donde las personas que lo ejercen, pasan a
entenderlo como un trabajo que en cuanto tal, amerita calificación o profesionalización, tanto para mejorar los
ingresos como para darle dignidad (y calidad) a la actividad. Se buscan, además, garantías sociales como las
de otras actividades (derecho a la organización, seguridad social, capacitación, desarrollo personal, etc.,).
Sin embargo, estos jóvenes de Atlantis Plaza aunque definen muy bien las anteriores categorías o conceptos,
no se consideran ni prostitutos, ni prostituidos, ni putos, ni trabajadores sexuales, ni explotados sexualmente;
simplemente desempeñan una actividad como cualquier otra.
En esta investigación para poder referirme a la actividad que ejercen estos jóvenes sin que se tenga una
connotación que la valide, trato de construir categorías como: PROSTITUTOS: jóvenes que tienen todas sus
necesidades básicas satisfechas y que ofertan su cuerpo de vez en cuando, porque quieren conseguir dinero
extra para darse gusto en la adquisición de cosas materiales. PUTOS: personas que no tienen la necesidad de
ofertarse sexualmente y simplemente lo hacen por placer, ya que el goce y el placer son su pago mediático y
lo económico se relega a un segundo plano. TRABAJADOR SEXUAL: persona adulta que toma una decisión
libre, autónoma y autodeterminada para ofertarse sexualmente.

7
García, que estos jóvenes tienen comportamientos nomádicos8 y de horarios,
pues la permanencia en el lugar no era de todos los días, ni en las mismas horas.
Cuando llegaban, buscaban a alguno de sus compañeros o permanecían en un
sitio determinado donde se encontraban, y allí mantenían actividades tales como
charlar, contar chistes, jugar fuchi (pelota pequeña de lana, rellena de piedras
pequeñas), montar en patineta, jugar gameboy o bajar programas, videos y
música a sus I-Pod o celulares. Estos comportamientos lúdicos, de confianza y de
ajuste, los llevaban a cabo mientras aparecían los clientes, los cuales
estacionaban el carro a la orilla del andén, accionando levemente el claxo o
llamando a alguno de los muchachos. Estos no permanecían más de un minuto en
la vía, para posteriormente uno de ellos subirse al carro, no necesariamente el
mismo que había hablado con el cliente. Al rato pasaba otro carro y así se repetía
la escena durante tres o cinco veces, en las que uno de los muchachos con una
actitud de familiaridad se subía al carro y se iba.
Las representaciones de solidaridad del grupo se hacían explícitas, ya que los
jóvenes que permanecían en el lugar, se mantenían pendientes de los clientes y
clasificaban los carros en que se iban sus compañeros, generándose así entre
ellos comportamientos de seguridad. Los muchachos que se habían ido con los
clientes tardaban de una a tres horas en volver al sitio y en algunas ocasiones, no
volvían sino al día siguiente, avisando a sus compañeros de antemano.
Estos jóvenes permanecían en este entorno geográfico y social, mas en el día que
en la noche; su estadía en la zona era de una, dos o máximo tres horas; sin
embargo en algunas ocasiones regresaban mas tarde. Para ello no tenían una
rutina establecida, ni de horarios, ni de días, ni de tiempo de permanencia en el
lugar. Por ello su estancia en el lugar no se hacia tan notoria, ni sus intereses
visibles, pues se mimetizaban con las demás personas que iban de paso, o se

8
NÓMADA: persona que se desplaza de manera frecuente. En el contexto de esta problemática, alude al
joven que se desplaza entre varias ciudades para ofertar su cuerpo con fines sexuales.
SEDENTARIO: en el ámbito de esta problemática, se refiere a un joven que permanece en un espacio cerrado
–local, sauna, turco, bar– donde se oferta sexualmente.

8
hacían amigos o clientes de los dueños, administradores y/o vendedores de los
diferentes locales comerciales. En algunas ocasiones ellos tenían
comportamientos de consumo, como tomar meriendas, comer, o utilizar
pasatiempos como máquinas de videojuegos, o comprar artefactos, elementos de
vestir o diferentes artículos que se conseguían en esta zona.
Los comportamientos de corporeidad constituyen en sí, un infralenguaje primordial
que se relaciona con las posibilidades materiales del cuerpo en el espacio, -desde
luego no sólo en cuanto a su anatomía y fisiología,- sino también en cuanto a su
deseo, y a los accesorios que permitían que a través de sus formas de interacción,
estos jóvenes pasaran en desapercibidos para la gente del común, ya que no eran
ni afeminados, ni tenían posturas que los delataran. La representación o el reflejo
que podía hacerse uno sobre ellos, era que se trataba de jóvenes recatados,
serios, y de buena posición socioeconómica y cultural, ya que podían hablar de
cine, de teatro, de grupos musicales o de conciertos, a los que iban con cierta
frecuencia. Hablaban también, no solo de las películas que pasaban por televisión
satelital, sino de programas culturales, musicales o deportivos, entre otros.
A través del trabajo de campo, se pudo visualizar e interpretar algunos de los
temas de conversación de los jóvenes, entre ellos, los intereses particulares que
tenían, sobre la concepción del cuerpo, la sexualidad, el erotismo y la misma
actividad sexual a cambio de dinero, y del uso que le daban a este. El imaginario
que tienen sobre su sexualidad para nada implica comprometer su identidad
sexual; simplemente tienen una actividad, que la independizan del rol que
asuman9, sin que ello les amerite el catalogarse como homosexuales, o
heterosexuales, aunque dentro del mismo grupo haya algunos que abiertamente

9
En América Latina y el Caribe, se han elaborado conceptos para denominar este tipo de actividad que
aunque tienen connotaciones muy parecidas sus contextos son muy específicos. CACHERO: hombre
heterosexual en San José de Costa Rica que tiene relaciones con otros hombres; GUAROS: soldados varoniles
en Ciudad de México que tienen relaciones sexuales con otros hombres y que no se consideran homosexuales;
MICHES: hombres en Brasil que tienen sexo con hombres, cuyos comportamientos y creencias son varoniles;
PIROBO: ofertante sexual en Bogotá Colombia que conserva en general una apariencia y unas formas
comunicativas consideradas socialmente como masculinas; SEXOSERVIDOR: hombre de apariencia varonil
que ofrece sus servicios sexuales en el Distrito Federal de México.

9
manifiesten tener inclinaciones de ser homosexuales, porque gustan del cuerpo y
sexo con los hombres.
Dentro de los rangos de edad de este grupo particular, para el periodo de
septiembre de 2002 a febrero de 2003, tres de los jóvenes tenían 14 años, seis 15
años, cinco 16 años y uno 17 años. La edad de iniciación sexual para los
integrantes de este grupo fue: un joven a los 11 años, dos jóvenes a los 12 años,
cuatro jóvenes a los 13 años, seis a los 14 años y dos a los 15. Todos afirmaron
haber tenido su primera relación sexual libremente y no haber sido presionados ni
abusados sexualmente; generalmente había sido con compañeritos de colegio o
de barrio, un poco mayores que ellos, pero sin darse una gran diferencia de edad.
Todos afirmaron que cuando llegaron al lugar ya habían tenido su primera
experiencia sexual, y que esta misma no implicaba el hecho de que estuvieran
haciendo este tipo de actividad en esta zona. Tomando las afirmaciones de todos
en conjunto, se puede establecer que la consecuencia por la cual estas personas
que ejercen la prostitución, no siempre son por causales de abuso sexual y/o
acceso carnal violento, ya que en este caso en particular, ninguno considera
haberlo sido.
Del grupo, 2 jóvenes expresaron tener inclinaciones bisexuales, ya que decían
tener preferencia por ambos géneros, pero que de hecho tenían mas sexo con
hombres por su misma actividad; 8 jóvenes se consideraban heterosexuales que
gustaban mas de las mujeres, y que por el hecho de tener sexo con hombres no
comprometían su identidad sexual, ya que tenían novia, o amiga sexual, lo que
sucedía es que para ellos era mas rentable y lucrativo tener sexo con hombres; 5
jóvenes se consideraban abiertamente homosexuales y les gustaba estar con una
figura masculina, en la que el hombre fuese de aspecto varonil, y con fisonomía
atlética.
El tiempo de permanencia en este lugar, ejerciendo este tipo de actividad, oscilaba
entre los 9 meses y los 2 años, y tan solo en esta área, ya que no habían estado
en otro lugar realizando este tipo de actividad. Llegaron a este sitio a través de sus
mismos compañeros de colegio y amigos de barrio, al principio para ellos fue difícil

10
ya que no conocían como eran los contactos con los clientes y como eran estos;
pero a través de los mismos compañeros que hacían este mismo tipo de actividad
se fueron relacionando poco a poco y se les fue quitando el miedo.
Todos estos jóvenes vivían en hogares nucleados, compuestos principalmente por
el papá, la mamá, hermanos, y en algunos casos, abuelos, primos o empleados de
la casa. Estudiaban en colegios privados, algunos bilingües, y el nivel de
escolaridad en el que cursaban iba de octavo a undécimo grado de secundaria.
Las familias con las que cada joven vivía, según la construcción de estos jóvenes,
eran familias donde había calor de hogar, respeto por el otro, libertad de decisión y
donde además se tenían que cumplir con responsabilidades tales como las
académicas o en algunos casos, ayudar con tareas sencillas en los quehaceres
domésticos o ir a mercar al supermercado o simplemente acompañar a sus padres
a alguna reunión o evento. Cuando permanecían con la familia todos manifestaron
hablar con ellos, sobre los diferentes problemas que existen en el país, del
estudio, del trabajo de los familiares, etc., La totalidad de los padres de estos
jóvenes trabajaban. Por ello estos jóvenes manifestaban no tener necesidades
económicas, ya que sus padres les suministraban una mesada, tanto para sus
gastos personales como para los de estudio y recreación. El dinero que los
jóvenes ganaban por su actividad “extra”, como en algunos casos prefirieron
llamarla, era solo para ellos, ya que no tenían que aportar a su hogar
económicamente. Estos ingresos extras los camuflaban con las mesadas y les
daban diversos usos utilizándolo en diversión, ropa, artículos de lujo y ahorro,
entre otros. Cuando viajaban al exterior generalmente lo hacían con el patrocinio
de sus padres, ya que iban a pasar una temporada donde amigos cercanos o
familiares.
Dentro del grupo el hecho de tener sexo con otro hombre no significaba que fuese
homosexual, y el rol que se asumía en la relación tampoco. Podían ser activos,

11
pasivos o 50-5010 y no por ello, se consideraban necesariamente bisexuales,
aunque dentro de sus noviazgos tenían relaciones heterosexuales. “Tengo mi
novia, y cuando estoy con ella no pienso en nada mas, sino en disfrutarla ya que
ella es muy rica sexualmente; ya cuando estoy sexualmente con un cliente,
disfruto de mi cuerpo, de mi eroticidad, de mi sexualidad y lo que hago para nada
compromete mi identidad, pues me considero un hombre y ya.”, expresaba el
testimonio de uno de los jóvenes que consideraba tener inclinación heterosexual.
Cuando se trató de abordar mas a fondo si el rol que asumía en la relación donde
era oferente sexual homoerótico y comerciaba con su cuerpo, puntualizó que: “El
cuerpo es para disfrutarlo y sacarle gozo; porque tiene uno, por culpa del
machismo o por la presencia de prejuicios morales o religiosos, creerse menos
hombre, cuando se es penetrado sexualmente. Se sigue siendo igualmente
hombre y para nada se vulnera la masculinidad, no es doblegarse uno ante el otro,
sino disfrutar también de lo que se tiene y se esta compartiendo en aquel
instante.” Varios de los jóvenes que consideraban tener la misma inclinación
heterosexual, y los que manifestaban tener una inclinación bisexual dieron su
aceptación a lo anteriormente expuesto por este joven. Los que manifestaban
tener inclinaciones homosexuales dijeron estar de acuerdo, sólo en parte, ya que a
ellos les atraía inmensamente la anatomía de su mismo género, por ello gustaban
y le sacaban deleite a las relaciones que tenían con sus clientes, ya fuese por su
físico o por su forma de ser. Así lo disfrutaban mas, sin tener que estar tan
prevenidos, como los otros miembros del grupo, de que de pronto les tocase
realizar sexo con un “cacorro”11.
Respecto a las representaciones que tienen estos adolescentes sobre la sociedad
en general, suelen tener connotaciones y criterios como los de considerarla
“pacata, enchapada a la antigua, llena de prejuicios y de moralismos, o de doble

10
ACTIVO: dícese de quien penetra en una relación homoerótica. PASIVO: persona que es penetrada durante
la relación sexual homoerotica. MODERNO O 50/50: Se dice de la persona que en la relación sexual
homoerótica puede fungir como penetrador (activo) o penetrado (pasivo).
11
CACORRO: hombre que asume un papel activo de penetración en una relación sexual.

12
moral, que no vive la vida y no la deja vivir.”
Dentro de estos jóvenes que son oferentes de su cuerpo con fines sexuales y cuyo
intercambio siempre es el dinero; nueve de ellos tenían relaciones estables de
noviazgo, y seis no tenían ningún tipo de relación sentimental; de este último
grupo solamente dos de ellos tuvieron un romance, lo que les representó
diferencias y disputas. De los ocho jóvenes que manifestaban tener inclinaciones
heterosexuales, cinco tenían novia y mantenían contacto sexual con ellas; tres no
tenían alguna relación estable, pero se sentían atraídos por las mujeres; de los
cinco jóvenes que revelaban tener tendencias netamente homosexuales, dos de
ellos tenían como pareja estable a un hombre; los dos jóvenes que se
consideraban bisexuales, declararon tener encuentros sexuales tanto con mujeres
como con hombres ocasionalmente y estar ligados a ambos géneros, pues tenían
novio y novia a la vez.
Dentro de las percepciones y valoraciones que tenían sobre si mismos y sobre su
futuro estos jóvenes se encaminaban mas hacia lo corporal presente,
construyendo e imaginando sobre su cuerpo, como se sentían bien con él, y como
les satisfacía su fisonomía; algunos de ellos hacían su valoración personal a
través de las cualidades y defectos individuales que tenían. Así por ejemplo su
proyección hacia el futuro era homogénea en el grupo, ya que todos se veían con
una posición social estable, con un capital cultural y económico que les permitiría
competir y desenvolverse en la sociedad, llegando a ser profesionales en
diferentes áreas y para algunos conformando un hogar con su compañero o
compañera. Todos consideraban que su actividad en sí era temporal, ya que al
ofertar su cuerpo sexualmente o eróticamente, les permitiría adquirir conocimiento,
construir desde el mismo cuerpo, conocerse a sí mismos y disfrutar de él, con
unos valores agregados como los de conseguir dinero y otras ventajas. No
catalogaban como bueno o malo lo que hacían simplemente era rentable, como
cualquier otra dinámica económica del mercado de consumo, donde ellos tienen la
oferta sobre la demanda.
Las opiniones validaban la información de las herramientas de investigación

13
aplicadas; sin embargo salieron a la luz nuevos temas, como el de los tipos de
actividad sexual en cuanto oferentes de su cuerpo a cambio de dinero. Sobre este
punto no tenían en cuenta el hecho de ser pasivo, activo o 50/50 ya que esto no
implicaba para estos jóvenes prostitutos una connotación de ser homosexual;
aunque si era practicada por los que tenían inclinaciones heterosexuales, aducían
que simplemente les gustaba ser mas activos en la relación, pero que si se daba
de otra forma, se estaba sufragando por un servicio que de antemano ya habían
pactado.
Dentro de los comportamientos que tenían los clientes, a partir de la visión de
estos mismos jóvenes, los clasificaban como clientes de menor o mayor pago
económico bien fuese por el afecto y admiración que tenían hacia el mismo joven
o ante todo por su físico corporal, o por su forma de ser. Por lo general el hecho
de estar con un cliente por una, dos, o tres horas, representaba para los jóvenes
un ingreso entre trescientos mil a quinientos mil pesos. (U$130 - U$220) En su
relación sexual nunca utilizaban ayudas sexuales, ya que aducían que el cuerpo
se debe disfrutar y no maltratar. Además establecían ciertos límites, como por
ejemplo, el que sus clientes sabían que a este grupo particular de jóvenes ni les
gustaba el sadomasoquismo, ni la utilización de juguetes sexuales, ni el alcohol, y
menos aún la droga o uso de psicotrópicos.
Perspectiva de las gramáticas de construcción de identidades (Gerd
Baumann) 12 y su aplicación a las denominadas “minorías” y “mayorías”
Para avanzar teóricamente con los grupos de análisis se profundizará en sus
procesos de identidad. Gerd Baumann (2001) plantea una “cartografía
multicultural”, según la cual se podría comprender y analizar los “diferentes modos
de construir alteridades”. Para ello propone la existencia de lógicas y ordenes
distintos según los cuales, en primer lugar, “hay varias gramáticas diferentes para
construir la otredad”, y en segundo término, “lo que ellos utilizan y transfieren de
un “grupo” a otro puede ser entendido como configuraciones históricas localmente

12
En torno a este autor, a través de una disertación para una construcción teórica, se contó con la valiosa
colaboración del Antropólogo Manuel José Guzmán.

14
integradas”.13 Por lo tanto las identidades de un grupo se construyen siempre en
una inevitable relación con otros grupos, traduciéndose y concretizándose en
“gramáticas de la construcción del otro”, a través de procesos espacio-temporales,
tanto locales como globales, que suelen ser incluyentes y excluyentes. Para
Baumann cada gramática define una lógica de construcción de la alteridad,
siempre referida a otras gramáticas, por lo que en su conjunto constituyen “una
constelación de construcciones del otro que da sentido a cada una de ellas”.14
Utilizando la cartografía multicultural de Baumann con sus correspondientes
gramáticas, ubicadas dentro de la constelación de las construcciones del otro, se
buscará interpretar a los adolescentes / jóvenes gay, dedicados al intercambio
sexual y/o prostitución en la Bogotá actual, refiriéndose específicamente a los
prostitutos y putos como los de los alrededores del Atlantis Plaza. Así se delimitará
una naciente gramática para este grupo, que se posicionará dentro de la
constelación de construcciones del otro, de la siguiente manera: existen dos
alteridades englobantes, -tanto la macro-Occidental como la local-Colombiana- la
una sería la de la heterosexualidad y la masculinidad tradicionales, y las otras se
referirían a los estilos grupales gay, tanto en Occidente como en Bogotá,
concretamente relacionados con los gay prostitutos convencionales y con los gay
creando nuevas formas de intercambio sexual y erótico, o visibilizándolas.
La aproximación a las identidades y a sus procesos concuerda con la de Baumann
(2001 b) en otra de sus obras, en la que afirma: “La sociedad multicultural no es
un mosaico de cinco o diez identidades fijas, sino una red elástica de
identificaciones entrecruzadas y (…) mutuamente dependientes de una situación
determinada…Si pensamos en la cultura como un proceso discursivo en lugar de
un inventario de reglas, podemos evitar el ángulo muerto, … El callejón oscuro
donde debemos seleccionar qué valores culturales se pueden reconocer como
válidos y cuáles se pueden rechazar… Por lo tanto lo que hay que reconocer no

13
BAUMANN, Gerd. (2001) Tres gramáticas de la alteridad: algunas antropo-lógicas de la construcción del
otro en las constelaciones históricas” pp. 49-70. En: NASH, Mary y MARRE, Diana. Multiculturalismos y
género. Barcelona. Bellatera. p. 49
14
Ibid, p. 50

15
es una cultura deificada como opuesta a la otra. En lugar, la naturaleza dialogante
de todas las identidades y consecuentemente, esas diferentes identificaciones
culturales son las que pueden y deben, en una sociedad multicultural, atravesar
los reificados límites de los demás”.15
Así mismo, en mi investigación inicial se habían planteado las correlaciones entre
persona, cultura y procesos de identificación: “los procesos de las identificaciones
culturales puedan ser múltiples –cultura nacional, étnica, religiosa, sexual,
organizacional, de trabajo, etc.,- en una misma persona, sin que esto signifique
negar una cierta tendencia a la jerarquización y estratificación de las
identificaciones. Así, un individuo o persona puede identificarse como indígena de
una determinada cultura específica, (referencia que puede ser inútil ante la
sociedad global externa e internacional), pero también clasificarse como nacional,
y además puede practicar o identificarse con su religión ancestral o con el
catolicismo o el protestantismo, y finalmente, puede hacer política como indígena
con identificaciones “racistas” y “étnicas”, luchando por unos intereses de grupo
determinados que no coincidan, necesariamente, con los de todos los miembros
de su “raza” o “etnia””.16
Del mismo modo se explicaron los procesos de identidad en relación a la
sexualidad y al género de los diversos grupos juveniles. “Las identidades
socioculturales de tipo sexual, pero articuladas en innumerables intersecciones
con lo sociocultural, económico, político, religioso, estético, etc., permiten
establecer el tipo de grupos y las identidades múltiples a que estos jóvenes
pertenecen. Es fundamental por tanto unir las identidades, no solo con las
creencias y sus discursos, -sino con lo que se hace- prácticas y comportamientos
sexuales y corporales. De estas conexiones macro y micro es que surgen los
procesos de identificación, -que operan como la estructura, pero fluida, de las

15
BAUMANN, Gerd. (2001 b) El enigma multicultural. Paidos. Barcelona. p. 148
16
Ob. Cit. TIRADO Acero Misael. (2003) p. 73

16
capas de una cebolla,- en que se dan diferentes identidades, pero siempre en
tensiones y arreglos relativamente fluidos o estables”.17
Dado que se pretende utilizar el marco teórico de Baumann en su integralidad,
llegando más lejos que su esquema general recién planteado, es necesario
explicar sus tres modelos o gramáticas diferentes para construir la otredad, en
relación sobre todo a los jóvenes prostitutos. Estas gramáticas generales son
válidas “para la construcción de la alteridad de uno mismo en relación con otros y
están relacionadas en constelaciones mutuamente dependientes”.18
Es importante aclarar que el concepto de gramática utilizado por Baumann no es
propiamente el de una estructura completamente fija y atemporal, sino que
corresponde a procesos individuales y grupales de tipo estratégico, fluido y
cambiante. De este modo las gramáticas pueden cambiar, e incluso acomodarse o
cruzarse con otras.
Gramática de fisión y fusión segmentaria.
En su implementación teórica de las tres gramáticas de la construcción del otro,
Baumann recurre a algunos trabajos clásicos del análisis social y antropológico.
La primera gramática de la alteridad surge de la teoría antropológica del modelo
del sistema de linajes segmentario de Evans-Pritchard publicado en 1940 para
explicar la dinámica política de la sociedad Nuer en el sur de Sudán. Baumann la
llama “la gramática de la fisión y fusión segmentaria”. De acuerdo a él mismo: “No
es mas que el postulado de una “lógica como si”, esto es, un modelo que, si fuese
aplicado en las decisiones sobre el terreno, podría conferirles una cierta
coherencia lógica, notoriamente invisible en el flujo cotidiano de la política de la
maniobra y la manipulación… La fusión y fisión, la identidad y la diferencia no son
cuestiones de criterios absolutos, pero sí funciones de reconocimiento del
apropiado nivel segmentario.”.19

17
TIRADO Acero Misael. (2005) “Creencias y comportamientos socioculturales de jóvenes del género
masculino “prostituidos” homoeróticamente en Bogotá”, en Revista Colombiana de Sociología No. 24.
Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. p. 97
18
Ob cit. BAUMANN, Gerd. (2001) Tres gramáticas de la alteridad. p.50
19
Ibid. pp.51-52

17
Al utilizar esta gramática de segmentación a la sociedad colombiana mayoritaria y
hegemónica con respecto a los grupos homosexuales de hombres, en la
actualidad y con respecto a las uniones homosexuales como matrimonios legales,
es evidente que la opinión pública y la de los políticos en general, consideran que
este tipo de uniones, como si fuesen complementos de los matrimonios
heterosexuales, están fuera de lugar y de los códigos sociales, ya que se trataría
entonces de cambiar una segmentación hombre / mujer, y naturaleza /
construcción social, que es imposible de entender y de romper. Ni los políticos
más izquierdistas, ni los mismos grupos LGBT han intentado romper, suprimir o
fusionar este tipo de segmentación o fisión, al menos por ahora.
Del ejercicio de la prostitución lo más específico y difícil, en apariencia, para
aceptar, es el hecho que sería un caso especial de intercambio de servicios
sexuales o eróticos por recursos económicos, como fuente relativamente
autónoma de sobrevivencia económica y social. Por lo demás este tipo de
intercambio sexual – económico, además de explicito, implica un contrato de corta
duración. Dolores Juliano (2001) señala “El desprestigio social de la prostitución
no se relaciona con la actividad misma que implica, sino con el hecho que
constituye un medio mas o menos autónomo de supervivencia… y desde este
punto de vista, un espacio que permitiría ciertos niveles de autonomía, que se
invierten precisamente a través de la fuerte presión social estigmatizadora”.20
De este modo la prostitución, como Juliano lo asegura, es una “estigmatización
como reaseguro de la norma” tradicional y natural. Lo que traducido en las
conceptualizaciones de Baumann, significa que la ocupación de la prostitución es
una segmentación y fisura sociales de carácter irreconciliable, aunque sea
permitida y utilizada de modo habitual y sin remordimiento, por parte de otros
segmentos sociales.
De acuerdo a Baumann, la segmentación permite la fisión y la fusión, es decir, los
conflictos y las alianzas, según el contexto socio-cultural de cada grupo o
20
JULIANO, Dolores. “Modelos de género a partir de sus límites: la prostitución. Pp. 87-113 En: NASH,
Mary y MARRE, Diana. Multiculturalismos y género. Barcelona. Bellatera. p. 101

18
segmento en su sitio y hora específicos. Aunque evidentemente, todos los grupos
o segmentos pertenecen a una misma sociedad mayoritaria, la fisión, conflictos o
enemistades dentro de los procesos sociales, que se dan en los niveles mas bajos
de la segmentación, pueden ser superados y resueltos por una lógica de fusión,
alianzas o neutralizaciones de los conflictos, tan sólo en un nivel mas elevado de
segmentación.
Según esta misma aplicación de la gramática segmentaria, tanto en Gran Bretaña
como entre los Catalanes, y que también puede ser aplicada a los indígenas,
afros y homosexuales de Colombia- revela y traduce su misma gran debilidad.
Baumann al respecto lo reafirma así: “A pesar de su promesa de
complementariedad, subsidiariedad y fisiones y fusiones sensibles al contexto, la
gramática de la segmentación es incapaz de determinar sus niveles clasificadores:
Cuan arriba debería ubicarse la cima y cuán abajo deberían llegar las unidades
constituyentes de la base… Ambas cuestiones quedan sin resolver por la lógica de
la segmentación… La fortaleza filosófica de la gramática segmentaria es su gran
debilidad práctica: todas sus fusiones y fisiones se definen por el contexto, y son
susceptibles de manipulación y casuística. Una gramática segmentaria de la
identidad y de la alteridad puede presagiar lo que el caso Nuer anunciaba a los
primeros observadores británicos: una proliferación sistemática e inmanente de
preguntas y querellas. Aceptadas estas deficiencias, la gramática de la
segmentación tiene un futuro prometedor para contextualizar la alteridad y la
identidad en los niveles siempre cambiantes, histórica y situacionalmente
conscientes”.21
En el caso de los Nuer, de donde salio el modelo de segmentación de Evans-
Pritchard, los incesantes conflictos y potenciales alianzas para superarlos, fueron
una constante inalterable de sus procesos políticos y de convivencia, en medio de
sus divisiones de linajes y clanes, repartidos entre millones de habitantes. Pero
parece que el único elemento o segmento externo que se convirtió en un contexto

21
Ob cit. BAUMANN, Gerd. (2001) Tres gramáticas de la alteridad. p.54

19
clasificador para la unidad interna de los segmentos Nuer, fueron los mismos
invasores británicos, ya que gracias a ellos los Nuer lucharon unidos durante
cuarenta años para rechazar el dominio británico. Esta lucha hacia afuera, fue la
única que logró una fusión al más elevado nivel de las segmentaciones.
Es relevante, por último, tener en cuenta a otra sociedad segmentaria como la de
los Kwakiutl de la costa de Estados Unidos, especialmente por su invención del
“Potlach”, como mecanismo para poder establecer soluciones de fisión y fusión a
las diferencias de rangos jerárquicos. Además este imaginario y comportamiento
del Potlach se reubicará como modelo de intercambio simbólico para ciertas
relaciones sexuales entre hombres jóvenes, que implican valores tanto de cambio
como simbólicos. Algo similar sucede con el “Kula” analizado por Malinowsky.
Gramática orientalista como reflejo e inversión
Esta gramática la define G. Baumann, como aquella que “considera la alteridad
como la imagen reflejo, tanto negativa – excluyente como positiva – autocrítica”.22
Por tanto, maneja dos polos diferentes en los que ubica lo positivo y lo negativo de
cada uno de los polos. De este modo, “no es tan solo una oposición binaria sujeta
a la inversión”, y que por tanto no se limita a “esto es tuyo y es bueno” y “esto es
suyo y es malo”.23 En realidad como lo señala Baumann es una astuta inversión
reflejada: “lo que es bueno en nosotros es malo en ellos, pero lo que esta torcido
en nosotros permanece derecho en ellos”. Por ello mismo, es tanto una crítica
ambidiestra del otro al orientalizarlo, como una potencial autocrítica cultural de uno
mismo y de su entorno social convirtiéndolo así en analíticos y explicables.
La aceptación actual de los grupos indígenas o de ciertos emigrantes, se da a
través de su orientalización, en la que se ven oposiciones negativas tales como
racional / irracional, ilustrado / supersticioso, sexo “normal” / sexo contranatura,
entre otras. Por otro lado también se ven oposiciones positivas, como calculador /
espontáneo, moderado / exuberante, materialista / espiritual, intercambio sexual /
prostitución, entre otras muchas posibles.

22
Ibid. p.59
23
Ibidem. pp.54-55

20
Llevando esta gramática a las construcciones de genero se puede partir de la
dicotomía hetero / homosexual, que de ser un segmento irreconciliable
culturalmente hasta los años 80 en Colombia, luego se orientaliza para permitir la
aceptación y relativa igualdad de los homosexuales.
Gramática del envolvimiento por subsunción jerárquica
Esta gramática, según G. Baumann es muy seductora por “su rigor diáfano
universalizador”, a través del cual, utilizando el envolvimiento, “subsume la otredad
en una equidad jerarquizada”. ¿Cómo lo logra esta gramática en la práctica?. En
primer lugar, no opera con múltiples niveles como la segmentaria, sino tan sólo
con dos: “el nivel mas bajo de cognición reconoce la diferencia, el nivel mas alto
subsume lo que es diferente bajo lo que es universal. Para plantearlo
polémicamente: “Usted puede pensar que se diferencia de mí en un sentido de
valores o en su identidad; pero en lo más profundo, o mejor dicho, en lo mas alto,
usted es una parte de mí. Vista desde abajo, la mujer es el contrario del hombre.
Visto desde arriba, esto es, en el nivel del hombre como término genérico, la mujer
es parte de la humanidad. Su diferencia, en otras palabras, no es situacional o
contextual, como sería en la gramática de la siempre consciente segmentación de
los niveles; más bien, es una ficción causada por su propio horizonte. Su bajo nivel
de conciencia puede necesitar de mi otredad para definirse a sí mismo, pero mi
corazón es suficientemente grande para ambos”.24
Todo lo anterior se podría ejemplificar con los indígenas, los Afro-Colombianos, los
homosexuales y todos los LGBT, incluidos los / las prostitutos / prostitutas al
envolverlos en el siguiente razonamiento universalizador: aunque sean diferentes
de mí y/o de mi grupo social por su identidad y características, los acepto y
respeto, ya que en su diferencia son seres humanos, tan iguales a los demás
como cualquier otro, incluyéndome a mi mismo y/o a mi grupo; deseo que con mi
pensamiento de tolerancia y de equidad, a través de mi y/o de mi grupo se definan
a sí mismos y se rescaten como parte de la humanidad. Desde luego si esto se
confirma socio-culturalmente, a través del máximo instrumento de control social,

24
Ibid. pp.56-57

21
como son la Constitución, sus leyes, y hasta el Código de Policía25, me sentiré
obligado a entender y practicar este respeto e igualdad con todos los seres
humanos. Así se esencializa lo particular de las minorías englobándolas y
reduciéndolas a lo universal de los derechos humanos.
Flujos, reflujos y oscilaciones históricas entre las tres gramáticas
relacionadas con los grupos LGBT y los “prostitutos”.
Como ya se planteó de acuerdo a la concepción de Baumann, las tres gramáticas,
aunque existan por separado y con relativa autonomía, no son estáticas y sin
cruces posibles. Se trata más bien de procesos históricos localizados
espacialmente, que pueden entrar en contactos y cruces de flujo y reflujo a través
de interacciones históricas específicas. Este argumento lo expresa de modo casi
gramatical el mismo Baumann: “Si (1) diferentes gramáticas anuncian diferentes
tipos de alteridad, y si (2) diferentes adscripciones de alteridad se relacionan
históricamente con otras, entonces (3) uno podría observar el desplazamiento de
las gramáticas de algún grupo que ha sido calificado de “el otro”, hacia otros
grupos en la misma situación. Lo orientalizado ayer puede transformarse en lo
incluido hoy, lo hoy incluido puede convertirse en la asociación segmentaria de
mañana y viceversa”.26
A través del tiempo, corto, mediano o largo, las gramáticas de una alteridad
pueden:
- Desplazarse hacia delante o hacia atrás con respecto a las otras. Utilizando
una metáfora relacionada con las lenguas, es posible desplazarse del castellano al
inglés o al francés, en diferentes momentos y en cualquier sentido o dirección.
Igualmente los homosexuales o los emigrantes de otras culturas pueden
considerarse primero de modo oriental y luego de forma envolvente o viceversa.
- El desplazamiento no es necesariamente del tipo de un corte abrupto y
radical, sino que las gramáticas pueden coexistir, teniendo la una o la otra un

25
NUEVO CODIGO DE POLICIA DE BOGOTA, D.C. Acuerdo 79 de enero 20 de 2003. El trébol, 2003

26
Ob cit. BAUMANN, Gerd. (2001) Tres gramáticas de la alteridad. p.60

22
mayor peso o una relativa oscilación de indecisión. Utilizando la misma metáfora
idiomática anterior, se puede pensar que en ciertos momentos, a partir de una
lengua y de su encuentro con ciertos acontecimientos o con otras lenguas, se
pueda ir generando lentamente un nuevo dialecto; De la misma forma es posible
una mezcla lingüística como la relacionada con los puertorriqueños por medio de
sus cruces entre el castellano y el inglés. De modo similar, en Colombia los
homosexuales hasta los setenta y ochenta fueron estigmatizados dentro de una
gramática segmentaria, pero luego en los ochenta se los combinó en su otredad
con una gramática orientalista, para posteriormente, desde los noventa y gracias a
la nueva Constitución y su desarrollo legislativo, comenzar una lógica de
entendimiento y aceptación, desde el punto de vista normativo y desde el discurso
mas formal, dentro de la gramática del envolvimiento. Sin embargo, dependiendo
de los grupos de edad, sexo, etnia, religión, política y situación económica, cada
grupo e individuo adscrito, utilizan con un mayor o menor grado una gramática u
otra. Además según las situaciones sociales y los acontecimientos discursivos o
prácticos, se pueden hacer cruces entre el orientalismo y el envolvimiento.
Es claro que un abogado, quien debe regularse de acuerdo a la Constitución del
91, y su correspondiente discurso, está obligado en sus intervenciones públicas
ante ciudadanos, que lo ven como abogado, a defender los derechos y deberes de
los grupos LGBT, -incluidos los prostitutos-, de acuerdo a la ley. Otra cosa es que
en su vida diaria y oculta, o en el entorno amistoso, respete en su mente a los
prostitutos, pero en su práctica racional sensible, no los soporte y hasta los odie.
Si esto es posible con un profesional del derecho, las posibilidades múltiples de
otras personas y grupos de la sociedad mayoritaria, permiten todo tipo de cruces
entre la gramática envolvente de la Constitución, -si es que la conocen- y un
rechazo social, evidenciado en las gramáticas de la segmentación y el
orientalismo. El espectro de posibilidades va desde la indiferencia o el rechazo,
hasta la violencia para eliminar la cercanía del otro, considerado como diferente o
aberrante; además queda siempre la posibilidad de la piedad tolerante y
humanitaria ante el débil e ignorante, debido a sus rasgos de minoría excluída.

23
Intento de nueva hipótesis, tendencias mayoritarias y Gay que la impulsan
A partir de la hipótesis inicial se intenta superarla parcialmente y enriquecerla con
la que se analizó por medio de la población de los alrededores del centro
comercial Atlantis Plaza. Por lo demás abarcaría a poblaciones similares en su
estilo, aunque en diferentes contextos a los de este espacio geográfico. Las
razones básicas de este giro teórico para construir y enriquecer la hipótesis inical
son las siguientes:
- La perspectiva general sobre las identidades de G. Baumann permite llegar
a una explicación más flexible y realista, que abarca tanto a la sociedad
mayoritaria como a los grupos LGBT y al de Atlantis Plaza.
- Se logra superar la dicotomía del homo ludens / homo economicus en un
híbrido contextualizado en las tendencias macro y micro, globales y locales.
- Del mismo modo se rebasa el reduccionismo de la prostitución al convertirlo
en un asunto de compra-venta puramente económico de la sexualidad intima,
negando así su capacidad de dar autonomía económica y existencial.
- Los grupos objetivo de la investigación manejan estrategias flexibles de
identidad sexual, económica, de clase y de capital cultural, buscando difuminarlas
en un simulacro que reinventa un nuevo tipo de proceso de identificación.
Por todo lo anterior la nueva hipótesis se podría plantear así: El “instante eterno”
(Maffesoli, 2004) a través de la prostitución y/o el intercambio sexual homoerótico
entre adolescentes y jóvenes de clases altas es preferiblemente fluido, y se
acomoda a un amplio espectro. Este se ubica, entre otras cosas básicas, en las
correlaciones de pagos por valor de cambio y/o valor simbólico, buscando su
medianía en la simultaneidad, -lo mas plena posible de ambos- reinventando así,
tanto el concepto tradicional de prostitución e intercambio sexual, como el de
posición de clase y capital cultural global. Así se genera un tipo nuevo de
gramática de construcción de si mismo y del otro de carácter cruzado entre la
orientalista y la de envolvimiento, superando la anterior gramática relacionada con
los homosexuales de segmentación.

24
Sin lugar a dudas la hipótesis enriquecida, ya planteada, no se explica por sí
misma o por sus grupos objetivo, si no se los contextualiza en un marco socio-
cultural, tanto local como global, que los hace posibles y los estimula. Este marco
referencial o contexto que permite la creación de nuevos significados, discursos y
prácticas del cuerpo-en-sexo27 son hechos como la globalización y la emergencia
de una nueva sexualidad-género, ligada con lo lúdico y la razón sensible.
La construcción del deseo en un horizonte nuevo se conforma culturalmente. Por
ello el deseo no se puede disociar de sus determinantes y determinaciones
socioculturales y globales. Así lo observa de modo adecuado y preciso John
Brenkman: “Las formas reales en las que se desenvuelven y se viven las
dialécticas del deseo son históricas. Esas formas harán que se inicie o concluya el
juego de satisfacciones y reconocimiento en formas específicas, las cuales deben
referirse a su vez al marco institucional de la sociedad en tanto organiza la
satisfacción del deseo humano y del trabajo de los otros”.28
En la actualidad muchas de las nuevas formas de comunicación y socialización a
través de los otros, se realizan por medio de “contratos sociales” diferentes a los
tradicionales. Los actores emergentes de estas nuevas tribus, suelen ser grupos
urbanos, por lo general jóvenes y casi siempre pertenecientes o aliados de algún
tipo de minoría y de exclusión. Estas tribus se construyen a partir de un mosaico
variado de lo concreto y/o cotidiano, abandonando objetivos de futuro y de
progreso, para “vivir ahora”, en el “carpe diem”. Lo importante es la intensidad del
momento o como lo define Maffessoli, el vivir en el instante eterno, donde
confluyen la “razón de piel” y el “pensamiento razonante” con el espectro de su
hedonismo y de sus categorías múltiples.
CONCLUSIONES

27
DOWSETT, Gary. (2000) Bodyplay: Corporeality in a discursive silence”, en Parker, R. y otros eds.,
Traming the sexual object. The politics of gender, sexuality and power. Univ. Of California Press. Berkeley
28
BRENKMAN, J. Culture and domination, Cornell University Press, Ithaca, 1985 p.189. Citado en:
MARINA, José Antonio. El rompecabezas de la sexualidad. Anagrama. P.298

25
Puntos de partida válidos para las nuevas o emergentes identidades
sexuales
Las apreciaciones que tienen estos jóvenes de su actividad, la construyen
alrededor del cuerpo en sexo como mecanismo para adquirir dinero fácil. Pero
también son oferentes de su cuerpo como símbolo de poder, y de status. Quien
quiera acceder a su cuerpo tiene que pagar, ya que son físicamente atractivos y
atléticos; su imagen vende, junto al buen vestir, y el hablar bien sobre cualquier
tema.
Desde una perspectiva social se diría que las causas del aumento de la
prostitución adolescente estarían ligadas a la pobreza. Si bien esto es cierto y
evidente, ya que la mayoría de menores que la ejercen pertenecen a los grupos
menos favorecidos económicamente, tampoco significa que esta estrechez de
dinero se constituya en el factor único, más significativo y explicativo del aumento
de esta actividad. La venta del sexo se ha convertido en una manera de obtener
efectivo de forma rápida, sin demandar mayores requisitos; basta con sólo
disponer del propio cuerpo como objeto de placer, que por lo tanto puede...
“comprarse o venderse”. Se suma a ello, el que convivimos en una sociedad
donde cada vez más priman los valores individuales y consumistas, lo que
refuerza un comportamiento de experimentación y ensayo continuos bajo el libre
albedrío.
Existe además una doble moral con la que la sociedad enfoca el tema de la
prostitución. Por un lado permite, tolera y hasta fomenta (líneas calientes y avisos
en diarios) y por el otro sanciona y constriñe. Lo anterior hace ver la prostitución
adolescente frente a la prostitución de adultos, como un “no debes prostituirte
antes de los 18 años.” Otro problema de doble moral se refiere a la negación del
ejercicio sexual en los y las adolescentes, a pesar de que numerosos estudios
señalan que la edad de inicio sexual ocurre casi siempre antes de que cumplan la
mayoría de edad.
La erosión de la estructura familiar, la cual es evidente en nuestro país por la crisis
económica, el conflicto armado, la violencia y otros factores, perturba uno de los

26
espacios que solían caracterizarse por brindar estabilidad económica y soporte
emocional a los y las adolescentes. Tanto el abandono físico como el emocional
resultan entonces determinantes al analizar los casos de un (a) adolescente que
se prostituye. La violencia social y familiar, se convierte así en una manera de
interpretar la vida cotidiana. Esta al ser asimilada como estilo de vida, es por si
misma imitable, no solo como mecanismo de supervivencia, sino también como
reserva económica para disfrutar de bienes y servicios no vitales para subsistir.
Así compiten bajo la dinámica del mercado. El mensaje que asimilan los
adolescentes es que ya no solo se debe sobrevivir, sino ser oferentes de la
sexualidad como discurso que expresa poder y dinero, junto a toda una
construcción lúdica del cuerpo, que permite acomodarse a los diferentes “rótulos
sociales” para satisfacer al cliente. En especial aquí se pone en evidencia que no
todas estas creencias son generadoras por igual, de esta misma problemática, ya
que como se expone a lo largo de este documento, este grupo de jóvenes marca
una diferencia enorme sobre la concepción y forma en que se vienen abordando
las temáticas de la prostitución de varones, en especial la de menores de 18 años.
Las limitaciones en las políticas del Estado, traducidas en la escasa asignación de
recursos a la población adolescente, y en las diferentes perspectivas desde las
cuales las diferentes instituciones tratan el problema, ha permitido configurar un
panorama social donde los y las adolescentes tradicionalmente se han sentido
excluidos al no encontrar espacios que ellos y ellas puedan sentir como suyos y
desde los cuales puedan canalizar sus intereses y necesidades. Al parecer los
temas vinculados con la adolescencia empiezan hasta ahora a ponerse en
agendas, tanto de instituciones privadas como públicas, pero son tantos los
problemas vinculados a la adolescencia que requieren abordarse de forma integral
e interinstitucional, que no se esta logrando que el joven deje de ser una carga,
para que mas bien con el se pueda construir e incorporar un aporte realizado
desde su propia perspectiva.
Objetos de deseo sexual y deseantes sexuales: indeterminados y fluidos
hacia la metáfora del Potlach sexual a la carta.

27
Uno de los actores de Atlantis Plaza, a pesar de su corta edad, ya está retirado de
su anterior “actividad” o así lo considera. Dentro de su oscilación dicotómica entre
sexo-prostitución y sexo-amor, después de haber obtenido una estabilidad
económica a futuro, como un automóvil y haber realizado algunas inversiones,
considera que ya obtuvo lo que necesitaba y quería, por tanto, como el mismo
afirma, ya no necesita desempeñar este tipo de actividad, sin darle la connotación
de putearse o prostituirse. ¿Llegará a la misma conclusión otro joven, que en un
año y sólo en su tiempo libre, logro obtener US$20.000, por sus servicios sexuales
a la carta,?, ¿Hasta cuánto le durará a el y a los nuevos grupos emergentes este
proceso emergente de “Potlach” sexual a la carta, con sus correspondientes y
fluidos cambios de identidades?. Por ello su pertinencia fueron hechos que
penetraron en los periódicos, revistas y canales televisivos en el último mes de
agosto de 2006. ¿Cuál será su duración e impacto mas allá de su transformación y
contagio en los medios?.
Se mostraran finalmente otras tendencias y hechos locales “a la colombiana”, en
los que se evidencian estas nuevas tendencias emergentes, -o que antes eran un
poco subterráneas- relacionadas con la sexualidad-genero y con nuevos procesos
de identificación y cambio. Se apuntará a algunos hechos sintomáticos y
coyunturales de importancia significativa, hoy en Bogotá. Todos se relacionan en
buen grado con la sexualidad, aunque esta sea un simulacro o fluidez de lo hetero,
lo homo, lo bi, o lo transgénero:
- Hace poco tiempo se inicio en un canal privado de TV una serie titulada “Sin
tetas no hay paraíso”, que se basa en el libro titulado con el mismo nombre del
escritor Gustavo Bolívar. Esta serie ha desatado un buen rating y una gran
polémica publica. Su trama esta basada en mujeres adolescentes que buscan
prestigio y dinero al ser “prostitutas” o buenas relacionistas públicas e intimas de
algunos narcotraficantes, -en tiempos otrora- que irían desde los grandes capos
hasta los “traquetos” o intermediarios de segundo grado. Dentro de la dicotomía
fastuosa del intercambio de sexo y dinero, estas jóvenes buscan recomponerse,
ser deseadas y deseables de acuerdo a cánones o estereotipos, -que marcan un

28
lapso de tiempo- sometiéndose a cirugías, para ser bellas, sexys y atractivas. La
serie mencionada, basada en el libro que pone de manifiesto las experiencias en
vivo y en directo de múltiples adolescentes y jóvenes actuales, se relaciona
directamente –aunque en un contexto y tiempo diferente- con el oficio de las
llamadas “chicas prepago”, “acompañantes o Scorts”. Estas, a través de múltiples
medios, entre ellos el Internet y celulares, ofrecen sus servicios sexuales o
eróticos a potenciales clientes. La gran diferencia, con las prostitutas tradicionales
se da no sólo en su estilo de vida, aparente glamour y medios de contacto, –
muchos de ellos virtuales- sino especialmente en que un gran número de ellas son
de estratos socioeconómicos altos e incluso una buena mayoría de ellas son
estudiantes universitarias. A lo anterior se suma ahora, una nueva categorización
cotidiana de las llamadas “pico y placa”, que son universitarias que sostienen
relaciones sexuales sin ningún tipo de compromiso sentimental, con 5 o 7 clientes
asiduos que por lo general son casados, y cuyos encuentros se llevan a cabo
siempre en los horarios de restricción vehicular o “pico y placa” en Bogotá, es
decir, de 6 am a 9 am y de 4 pm a 7 pm.
- Hoy la moda de la silicona en los bustos de las mujeres, se ha trasladado a
los jóvenes varones dedicados a este tipo de actividad de intercambio sexual.
Están accediendo a este mercado de las cirugías, tanto en los glúteos, pectorales,
como a través de la lipoescultura, o la marcación de abdomen… en una búsqueda
del retorno al culto del cuerpo como medio para dar y obtener placer. -con algunas
variantes e hibridaciones donde el dinero efectivo no es lo fundamental- Por tanto,
hay que tener en cuenta las tendencias emergentes – ¿antes invisibles o
subterráneas? – de los muchachos que acceden a encuentros sexuales, donde el
pago económico esta relegado a segundo plano y media es un intercambio con
pago mediático de placer por pacer y una oferta y demanda con tipo “sexo a la
carta”. (no solo encuentros homo, sino bi y hetero, sumado a si se es pasivo,
activo o moderno) por tanto lo que se evidencia es la proyección que tienen los
jóvenes de vivir la vida y sexualidad con intensidad cada vez a menor edad, donde
las fronteras entre lo normativo y la realidad son disímiles por la misma dinámica

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subterránea de vivir la sexualidad rompiendo los parámetros sociales establecidos,
construyendo y reconstruyendo valores.
Intercambio simbólico-económico de la sexualidad y su perspectiva socio-
jurídica
Los casos y sucesos descritos en relación a la prostitución masculina, parecerían
ser la búsqueda continua de paraísos perdidos que se intentan reencontrar y
recapturar en la memoria individual y social. Sin embargo más allá de la búsqueda
–quizás utópica y pasajera- de paraísos perdidos y ojala de nuevos encontrados,
se trata de recrear nuevos imaginarios y comportamientos soñados o por realizar.
Como se ha expresado, se trataría de modo metáforico de un tipo de Potlach
sexual a la carta, en el que el oferente y el deseante, pasan de ser, en ciclos
breves o largos, de donantes a acreedores, de forma tal que al final, no queda
claro quien pago, y quien gozo y utilizó al otro. Sin lugar a dudas se requiere para
ello de cambios estratégicos y fluctuantes, tanto de estilo como de procesos de
identificación. ¿Cuál identidad o identidades son más permanentes y cuáles
quedan ancladas en lo cultural y su historia, o son simplemente estrategias que se
van disolviendo en el tiempo, reapareciendo y desapareciendo alternativamente,
poniendo aparte lo estrictamente fisiológico y genético?
En los casos planteados, a partir del de Atlantis Plaza, hasta los de sus nuevas y
recientes transformaciones, es claro que se ha dado un cambio profundo en las
identidades sexuales y de género; estas dejaron de ser y estar como “esencias”
inmutables y estáticas en el tiempo, para convertirse en viajes interminables de ida
y vuelta en procesos de identificación / identidad flexibles, fluidos, pasajeros y a
veces también, contradictorios y conflictivos. La clasificación y comportamientos, -
entre ellos los de control social, los normativos y los jurídicos- con respecto al
hecho individual y social de la prostitución, han cambiado radicalmente para
algunos grupos. sin embargo para muchos de ellos y en muchas “zonas de
tolerancia” la prostitución no ha cambiado “en esencia”, sino en estilo y moda, por
sus transformaciones a nuevas formas y tipos de imaginarios y comportamientos,

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que se traducen en muchos casos, en un desafió a los valores, normas y códigos
jurídicos hasta ahora existentes.
Para el derecho positivo occidental, guiado por el individualismo y las masas que
lo agrupan, el gran reto es cuando se desdibuja lo privado e individual con lo social
y público. En esta perspectiva las actuaciones -los delitos- del Márquez de Sade
se convirtieron en intolerables y sancionables legalmente cuando el los hace
públicos, no tanto por la notoriedad de su clientela sexual, sino sobretodo por la
transmisión y difusión públicas que les dio en obras literarias al alcance de todos.
Lo grave del “sado-masoquismo” no es su esencia, sino que se hubiese convertido
en un objeto de placer público para el consumo popular. Del mismo modo la
prostitución “casual” y con formas de pago establecidas, estaba bajo control en
“zonas de tolerancia” y con normas del Código de Policía; pero ahora que la
prostitución femenina y masculina o de ambas posibilidades, sale de los
esquemas convencionales y toma formas flexibles de sitio, de nuevas formas de
pago y de comportamientos exóticos, se vuelve algo incontrolable para las normas
tradicionales.
Algo similar a las redes de Internet está sucediendo con las nuevas e
incontrolables redes de prostitución e identidades masculinas y femeninas. ¿Cómo
esta respondiendo el derecho, o más aún, la sociología del derecho o la sociología
jurídica? Se puede afirmar que ambas reacciones están más en el pasado que en
el presente y menos aun en la prospectiva hacia el futuro.
En el caso de la sociología jurídica, cuyo objetivo es interpretar las creencias,
códigos, comportamientos y artefactos del campo jurídico dentro de la acción de la
historia y sus lugares, la situación es muy complicada por su aparente incapacidad
de reaccionar al contexto social presente y peor aún al futuro previsible. Pareciera
petrificada en el análisis del pasado y del presente-presente, aunque este no
responda a las realidades sociales contemporáneas. Desde luego esta es su
herencia del derecho, pero si busca una perspectiva mas amplia y creativa, al
menos debe ser crítica con el presente de la jurisprudencia y avizorar, además,
hacia el futuro real, se requiere reinventar la sociología del derecho, superando el

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estar en parálisis ante las deficiencias y fallas de visión del presente y del futuro,
para lo cual se debe reaccionar a tiempo, sabiendo mirar a lo lejos, lo que es real
en el hoy y lo que pronto será realidad en el mañana. Es lo que ha comprendido
con agudeza y prontitud un sub-campo de la sociología del derecho, como la
antropología jurídica, que casi se anticipó, o al menos nació junto a las luchas de
los indígenas por un nuevo reconocimiento y redistribución jurídicos. Sin duda ella
es una aliada imprescindible de esta lucha y proceso. No parece suceder lo mismo
con otras minorías o grupos de excluidos sociales como los LGBT y en concreto
los “putos” homosexuales de hoy. Lo que estos tienen en común con las etnias
indígenas es que desde luego son grupos discriminados y excluidos por los grupos
de poder de la sociedad mayoritaria y que además, se autoidentifican con toda la
fluidez estratégica exigible por tratar de ser “nuevos prostitutos o putos” con unas
identidades sexuales en la niebla, pero que son muy efectivas y causan efectos
sociales. La situación de la antropología jurídica más tradicional o indígena
debería ser un ejemplo que se aplique en otras minorías excluidas históricamente
y por ahora redefiniéndose.
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