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La Luna

Antes de empezar a hablar de la Luna, vamos a hablar un poco del Sol, que es el planeta al que
se le asigna mayor importancia en la carta. La mayoría de las descripciones para el Sol en los
signos que encontramos en los libros de Astrología hacen alusión a cualidades y defectos bien
nítidos, y característicos de una personalidad ya formada, establecida: adulta. Cuando
abordamos cualquier estudio del Sol en la carta natal, lo hacemos desde allí, desde el estado
psicológico que podríamos denominar Personal. Y es lógico, ya que el Sol simboliza todo
aquello de lo que nos damos cuenta: es la consciencia.
Sin embargo, es curioso que los textos asocien las características zodiacales también a los
niños pequeños: hasta cierto punto, esto es correcto. Pero para ser precisos, es necesario
entender que el Sol es un factor que se va expresando a lo largo de los años, y no
inmediatamente como uno supondría.
Cuando nacemos, no tenemos conciencia de quiénes somos: no sabemos que tenemos un
cuerpo, ni existencia separada de la de mamá; la auto-conciencia se va construyendo. En
forma muy rudimentaria y directa, podría decirse que durante los primeros años de vida
“somos todo mamá”: experimentamos su cuerpo, su olor, su voz, su calor como propios. Sin
embargo, conforme pasa el tiempo, vamos desarrollando un Ego (Ego = Sol) para poder
“recortarnos” de ella, tanto psíquica como físicamente y tener una identidad separada.
Astrológicamente, este período de inconsciencia hasta que vamos logrando cierta autonomía
rudimentaria corresponde a la Luna. Tanto es así, que los primeros siete años están
tradicionalmente regidos por este planeta: mamá es nuestra vida entera, la que nos alimenta,
la que interpreta nuestro llanto, la que nos cuida. Psicológicamente, podemos denominar a
este estadio como Pre-personal: es decir, antes de la conciencia, cuando se desarrolla un
pensamiento mágico, dónde no está claro “dónde termino yo” y dónde empieza el otro, cuando
soñamos despiertos, cuando tenemos amigos imaginarios y vemos creaturas fantásticas,
cuando creemos que lo que pensamos puede suceder y manifestarse en la realidad en forma
directa… En fin: somos niños. Se trata de un estadio infantil.
Hasta tal punto nos identificamos con la Luna, que durante mucho tiempo (más del necesario,
dice Carutti, que ha escrito un magnífico libro sobre este tema) la Luna mantiene a la
conciencia como “hechizada” y separada, ajena a otros elementos del horóscopo, entre ellos, el
mismo Sol –que en esta historia, es el Padre–, y termina por constituir nuestra primera
identidad, la primera imagen que construimos de nosotros mismos. Y, como la primera, será
necesariamente excluyente de la totalidad que somos. La Luna recorta lo que somos, hasta
tanto somos lo suficientemente “grandes” como para hacernos cargo de ello. Antes que el Sol,
viene la Luna...
Pero, en algún momento el Sol debe hacer su entrada y ocupar su lugar como legítimo
representante de la conciencia. En algún momento, el padre debe introducirse en la relación
madre/hijo y separarlos un poco para aportar el “elemento masculino y consciente” al nuevo
ser, y alejarla de la Luna, que, no obstante, ya ha quedado profundamente afectivizada e
identificada como “la identidad”, como “lo que soy”, y como aquél elemento o ambiente que
siempre debe estar, a fin de que me sienta seguro. En este sentido, la Luna termina siendo
como una burbuja, cuya función es la de aislarnos para crecer, pero que en lugar de dejar paso
a la Conciencia de manera natural, eterniza un estado de encierro respecto de lo que
interpreta como “peligroso”. Si no se abre la conciencia Solar –que se experimentará con
profundidad después de los 7 años y hasta la entrada de lo transpersonal, mucho después–, se
convierte en un obstáculo para los próximos estadios evolutivos.
Así, el Sol y la Luna son nuestros padres astrológicos, y según los tengamos emplazados en la
carta, será la experiencia que tengamos de nuestros padres de carne y hueso. Por todo lo
expuesto, es necesario estudiar primero la Luna y luego el Sol, que se irá construyendo como
el “faro”, como el mapa de ruta y el plan de vida que desplegándose la totalidad que
representa.

La Luna en los elementos


Relacionada con las respuestas más o menos adaptadas a los estímulos del medio ambiente,
su posición por elemento otorga buena información sobre conductas básicas. Representa una
sintonía con el pasado que se manifiesta de forma automática. Este elemento y las
experiencias relacionadas con él alimentan nuestra necesidad interior de sentirnos a gusto
con nosotros:
 Luna en Fuego: reaccionan antes las experiencias con arrebatos, con acciones directas y
con entusiasmo; los ataques de ira son breves pero intensos. El individuo con esta Luna se
siente bien consigo mismo al expresar confianza y fuerza.
 Luna en Tierra: la conducta es de aguante. El individuo reacciona antes las experiencias
cambiantes con firmeza y estabilidad. La “resistencia pasiva” que los lleva a insistir, sin
prisa pero sin pausa sobre lo que les interesa conseguir, logra que cualquier padre se
sienta un miembro del ejército inglés frente a un fiel seguidor de Gandhi. La persona se
siente cómoda siendo productiva y trabajando para conseguir determinados objetivos.
 Luna en Aire: exteriorizan los estados emocionales a través de una verborragia
desbordada o un intenso despliegue motriz. El individuo reacciona ante las experiencias
cambiantes con previsión y evaluación objetiva. Se siente cómodo consigo mismo al
expresar ideas y al interactuar con otros.
 Luna en Agua: responden con un humor cambiante que va desde el retraimiento
silencioso al abundante llanto ruidoso. El individuo con esta Luna se siente a gusto cuando
implica sus sentimientos en lo que hace, ya que reacciona con profunda sensibilidad y pura
emoción.

La Luna por modalidad


En la antigüedad se le otorgó a la Luna regencia sobre los hábitos. Gran parte del período de
crianza transcurre incorporando hábitos que adecuen al futuro adulto a la cultura donde
deberá desenvolverse. A este respecto, vale mencionar que cada modalidad lunar desarrolla
los hábitos de diferente manera:
 Luna Cardinal: posee una gran agilidad para cambiar una rutina por otra. La adquisición
de hábitos es volátil.
 Luna Fija: requiere mayor paciencia, pues incorporar una conducta le lleva tiempo pero
abandonarla también.
 Luna Mutable: la excesiva adaptabilidad parecería favorecer la incorporación de
conductas, pero la poca perseverancia los aleja de poder automatizarlas. Aprender rápido
pero también olvidan fácilmente.
La Luna en los Signos
En forma detallada, estos son los temas que muestra la Luna en cualquier carta natal:

Su signo muestra:
 cómo respondemos cuando se disparan las emociones (en base al pasado)
 cómo aprendimos a responder al cambio, a lo nuevo, para protegernos (y evitarlo!)
 cómo éramos de niños, en cuanto a personalidad, hábitos, etc.
 cómo fue/es la relación con nuestra madre
 modelo interno/ideal madre
 nuestras dificultades, los aprendizajes para salir de la “zona de comodidad”
 nuestros talentos, una vez pulidos los aprendizajes

Su casa muestra dónde:


 somos inconstantes
 buscamos seguridad
 tenemos que adaptarnos y fluir
 hace falta la adaptabilidad para garantizar la seguridad

El nido energético
El ser humano, tanto en el período de vida intrauterina como en los primeros años de vida, se
encuentra totalmente a merced de las influencias del medio ambiente en el que crece. Ha sido
comprobado que el bebé, ya desde su vida en el útero materno, tiene registro de todos los
estímulos que la vida emocional y orgánica de su madre le transmiten. En el período de
transición que es la vida en el útero, va registrando mensajes que inciden en su desarrollo.
Cuando hablamos de “nido energético” nos referimos a todas las sensaciones, impresiones y
sentimientos que vamos experimentando en nuestro primer contacto con el entorno
inmediato.
Evidentemente, la figura clave simbolizada por la Luna es la madre, ya sea biológica o
adoptiva, o la persona que haya cumplido ese rol. La Luna es también la familia, los primeros
vínculos y en general, todo aquello que constituye la herencia cultural: las creencias y
tradiciones familiares, el vecindario y el medio geográfico en el que han transcurrido los
primeros años de vida.
Si cerramos los ojos y tratamos de recordar sensorialmente nuestros primeros años de vida y
las primeras sensaciones unidas a nuestra madre, quizás no obtengamos una información
nítida que podamos expresar con claridad, pero seguramente podamos evocar un clima
emocional, algún sentimiento muy especial. Sin lugar a dudas, esas sensaciones están
representadas por la Luna en nuestra carta natal.
Y el desentrañar los significados ocultos de esas sensaciones tiene gran importancia a la hora
de desarrollar nuestras potencialidades individuales en la vida.

Instinto de supervivencia vs. talento innato


La energía del signo lunar es lo que más conocemos, lo que nos resulta más fácil porque desde
el principio nos fue familiar, “mamamos” esa cualidad energética, y es por eso que el signo de
nuestra Luna indica un tipo de energía que nos hace sentir seguros y a salvo.
Así, desde muy pequeños generamos un mecanismo instintivo por el cual tendemos a
reproducir en todas las situaciones de la vida esa primera situación tranquilizadora. Veremos
que esto es así incluso en el caso en que la relación con nuestra madre no hay sido del todo
satisfactoria.
Por ejemplo, con una Luna en Capricornio, la relación con la madre se establece con una
considerable dosis de frialdad. Este hijo Luna en Capricornio, que fue criado en un entorno de
frialdad afectiva y alta exigencia, incorporará esta energía y tenderá a reproducirla en las
situaciones de su vida: la excesiva cercanía afectiva le hará sentir en peligro y establecerá
vínculos más bien distantes.
Pero en esta misma base se encierra su mayor talento: se trata de una persona capaz como
ninguna otra de auto-sostenerse y de sostener a otros, tanto emocional como materialmente,
con un innato sentimiento de auto-exigencia que hará que no se conforme con poco en la vida.
Vemos, a través de este ejemplo, que aquello que constituye nuestro talento natural más
facilitado desde la “cuna” puede transformarse en un mecanismo de autodefensa instintivo
que nos quite libertad de acción en el mundo.

Significados del signo lunar


A continuación, los distintos significados de la posición natal de la Luna. Cada uno de estos
puntos será desarrollado para cada emplazamiento zodiacal, y retoma lo explicado al
principio de la lección y lo profundiza:
 La luna y la tradición familiar: la tradición familiar es también parte de lo que
denominamos el “nido energético”. Las creencias o el estilo de vida transmitido por
herencia familiar forma parte de esa sustancia básica lunar con la que se alimenta nuestro
psiquismo desde los primeros momentos de la vida.
 La luna y la relación con la madre: la Luna señala una energía que recibimos en altas dosis
“desde la cuna”. Siento nuestra madre el primer nexo con el mundo, no es difícil
comprender por qué la personalidad materna aparece tan fielmente reflejada en la
posición lunar. El signo de la Luna señala aquel aspecto de nuestra madre que marcó más
fuertemente nuestra relación con ella.
 La luna y el instinto de preservación: todos tenemos un instinto de supervivencia que nos
lleva a reproducir el tipo de experiencias que tuvieron lugar en nuestra infancia. De este
modo nos sentimos cómodos y seguros, porque hemos identificado a esas experiencias con
la protección maternal. A través de la Luna, podemos saber cuál es la forma instintiva de
reacciones de cada persona ante las situaciones amenazantes, y que no es una forma
natural (como es el caso de los animales), sino que es social, porque se construye en base
al vínculo con la familia de origen.
 La luna y el talento personal: la Luna en su posición natal señala una zona de familiaridad
en la que se encierra nuestro mayor talento. Este talento lunar es heredado, es algo que
nos resulta muy fácil y natural porque se encuentra asociado al instinto de supervivencia.
Muchas veces se encuentra velado y en lugar de usarlo constructivamente, él nos domina
bajo la forma de un mecanismo defensivo. Por eso, el trabajo con la Luna consiste en
reconocer el mecanismo para poder usar el talento, y que no se convierta en un
comportamiento infantil.
 La luna y el amor: si bien el planeta tradicionalmente asociado con el amor de pareja es
Venus, en la elección amorosa el signo lunar tiene un peso muy importante. El signo lunar
indica qué energía necesitamos para sentirnos cómodos y tranquilos, por lo que la mayor o
menor afinidad entre las Lunas de una pareja, indicará su facilidad o dificultad para
expresar afecto y ser correspondido.
 La luna y la vida social: si pensamos en la amistad como una forma de expresar la energía
amorosa y a la Luna como una afinidad natural y espontánea, podremos observar cuál es el
comportamiento característico de cada posición natal en lo que a sociabilidad y amistad se
refiere. Como describe el proceso de la socialización primaria –cuyas huellas sientan las
bases para todas las futuras socializaciones–, en ella podemos encontrar respuestas de por
qué un individuo es como es cuando se relaciona con otros.

El texto de cada Luna que viene a continuación, comienza siempre con una pregunta básica,
que hace a la esencia de esta luminaria: ¿cuál es el alimento emocional que necesita la Luna
para sentirse segura, querida y protegida? Cada signo dará diferentes respuestas emocionales,
según su elemento y modalidad.

Luna en Aries
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Aries para sentirse segura, querida y
protegida? La pelea, la lucha por sacar adelante el deseo propio.
Las personas con Luna en Aries poseen un natural talento para la iniciativa que les permite
arriesgarse sin miedo y valerse por sí mismas en la lucha por la vida. Por instinto, arremeten
irreflexivamente contra los obstáculos, para conseguir lo que desean más fervientemente.
Nada más beneficioso para ellas que sentirse independientes y lograr que nada condicione o
desvíe el curso de su deseo. Pueden ser muy impacientes o enfadarse con mucha facilidad ante
las dificultades. Nada más molesto para ellas que tener que postergar una decisión o verse
imposibilitadas de llevar adelante, en el acto, un deseo preciso. La inactividad, o una vida sin
riesgos y carente de estímulos para su natural valentía y espíritu guerrero, son los peores
castigos para la persona con esta posición Lunar.

La luna en Aries y la tradición familiar


A través del inconsciente familiar, la Luna en Aries recibe un mensaje que podría sintetizarse
así: '“la vida es lucha y hay que hacerse solo”; lo importante para tener éxito es actuar sin
miedo según el propio deseo”. Seguramente existe en la familia algún personaje de espíritu
aguerrido y aventurero, alguien que ha realizado grandes conquistas gracias a su osadía y
valor en la lucha por salir adelante. Y esta figura cobra, desde la infancia más temprana, una
dimensión mitológica para el niño con esta posición Lunar. Por supuesto, este mensaje Lunar
es inconsciente; al niño no se le exige claramente que se convierta en un guerrero de la vida,
pero ese arquetipo vive en su inconsciente y da forma a sus más altos anhelos y fantasías de
éxito y seguridad. Desde muy pequeño, el niño siente que para conseguir afecto debe mostrar
una actitud de lucha, una actitud enérgica y decidida. Y que nada será para él más angustiante
que no saber lo que quiere: si esto sucede, se sentirá totalmente perdido y con la terrible
sensación de no ser digno de amor.
La luna en Aries y la relación con la madre
Nacer con Luna en Aries significa haber “mamado” desde la cuna, altas dosis de energía
ariana. El bebé o el niño con Luna en Aries ve a su madre como alguien muy activo, enérgico y
deseante. Percibe que su madre quiere que las cosas sean de una determinada manera y no de
otra; que ella dirige las situaciones según su deseo y sin tomar mucho en cuenta lo que él
quiere. Es una madre agresiva y “mandona”, que se enfada con facilidad cuando no se cumple
con lo que ella espera; y lo que suele esperar es una actitud activa y decidida por parte de su
hijo.
Toda persona con Luna en Aries se ha sentido en mayor o menor medida avasallada o
invadida por su madre. Esta posición Lunar nos indica que, en el comienzo de la vida, el nativo
tuvo que luchar para preservar un espacio propio. Para el hijo, esta primera experiencia se
traduce rápida-mente en una fuerte sensación: “mama no me tiene en cuenta, ella decide por
mí sin importarle lo que yo quiero”. Y también: “para que mamá me quiera tengo que
mostrarme activo y hacer caso a sus deseos”.

La luna en Aries y el instinto de preservación


Para las personas con esta posición Lunar, el instinto de preservación se constituye en base a
una inconsciente actitud de lucha. Debido a los mensajes recibidos desde el comienzo de su
vida, la persona tiene la sensación de que nada hay más peligroso para la propia integridad
que quedarse quieto, no tomar decisiones o no saber qué desea.
Así, desde la más tierna infancia, el niño Luna en Aries aprende a localizar rápidamente su
deseo y a manifestarlo con impetuosidad. Es por esta razón que los chicos (y los adultos
después) con Luna en Aries suelen ser muy propensos a los arranques de cólera y a los
“berrinches”. El problema es que las decisiones que toma tan apuradamente y como respuesta
defensiva, muchas veces no son fieles a su deseo verdadero.

La luna en Aries y el talento personal


La persona Luna en Aries se siente amenazada si no se muestra decidida y activa; y sólo podrá
manifestar positivamente su talento natural cuando haya perdido el miedo a la indefinición
del deseo. En muchos casos, esto ocurre cuando la persona se da cuenta de que es digna de ser
querida, aun cuando no siempre sepa qué es lo que quiere. En realidad, las personas con Luna
en Aries han sido especialmente diseñadas por el Cosmos para manifestar en el mundo una
profundísima sabiduría acerca de la naturaleza del deseo. Allí radica su mayor talento: son
expertos en deseo, pero el miedo a la vulnerabilidad les obstaculiza el acceso a esta fuente de
sabiduría. En su máxima expresión creativa, esta Luna es maravillosa por el grado de osadía
que confiere. Otorga una naturaleza heroica que no se deja amedrentar por el peligro. Son
personas literalmente capaces de dar su vida por otro, si tienen que afrontar una situación
límite.

La luna en Aries y el amor


Indudablemente, lo que la Luna en Aries necesita en el amor es acción. Se siente contenido y
por lo tanto puede abrirse más fácilmente a la intimidad si tiene a su lado a alguien que se
muestra arriesgado y capaz de tomar decisiones sin dar muchas vueltas. La persona con Luna
en Aries se siente a gusto y tranquila si tiene cerca a alguien con iniciativa, alguien que no le
pida que tome las decisiones.
Esta posición Lunar lleva a los hombres a buscar mujeres del tipo “amazona”, que tengan una
naturaleza deseante y luchadora y que no se amedrenten fácilmente ante los obstáculos. Es
ésta una unión favorable, siempre y cuando la “amazona” deje espacio para que su pareja
Luna en Aries pueda llevar adelante sus propios deseos.
Este emplazamiento resulta más difícil en las mujeres, ya que la energía ariana contradice el
tradicional rol femenino socialmente aceptado. Estas mujeres pueden resultar avasallantes
para algunos hombres que pueden ver cuestionada su virilidad y preferirán, a veces, huir
antes que aceptar el desafío.
Tanto en hombres como en mujeres, esta posición Lunar confiere un sentido innato de
competencia, que toman como un sano desafío que contribuye al desarrollo personal y a la
profundización del vínculo amoroso.

La luna en Aries y la vida social


Para ver cómo se conduce la Luna en Aries con sus amigos, o en general en sus intercambios
sociales, tratemos de imaginar cuál será la forma espontánea de conducirse de esta Luna en
una reunión con amigos.
Su instinto es activar las situaciones, así que lo primero que hará es proponer actividades.
Esta Luna posee una tendencia natural al liderazgo y con facilidad impulsa a otros a hacer
cosas. Si se encuentran en una reunión que les resulta aburrida, no tardarán en lanzar alguna
propuesta activadora y si no encuentran respuesta positiva en el entorno, lo más probable es
que se vayan en busca de más acción y diversión.
Las personas con Luna en Aries pueden llegar a desesperar de aburrimiento si están en un
lugar donde “no pasa nada”. Necesitan desafíos constantes para sentirse bien. La amistad,
como todas las demás cosas, es para ellos una gran aventura y un escenario perfecto para
sacar a la luz sus dotes de luchadores. Con frecuencia son acusados de “peleadores”, pero hay
que tener en cuenta que la pelea es para ellos una señal de compromiso afectivo y nada les
duele tanto como una retirada prematura del amigo-contrincante. En la retirada, leerán falta
de interés y ausencia de cariño y se sentirán profundamente decepcionados.

Luna en Tauro (exaltación)


¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Tauro para sentirse segura, querida y
protegida? La seguridad material.
Las personas con esta posición Lunar son extraordinariamente sensuales y amantes de los
placeres mundanos: la buena mesa, el confort, el amor físico. Tienen un don especial para la
materialización: generan riqueza con facilidad y logran plasmar sus proyectos y deseos.
Disfrutan mucho de la contemplación de la naturaleza. Son dueños de una gran resistencia
física, y en cuanto a su temperamento, son más bien conservadores y nada dispuestos a los
cambios. La Luna les ha conferido una base psíquica muy firme y bien plantada. Uno de sus
mayores talentos es la perseverancia, y nada les hace sentir más ofuscados que tener que
virar sorpresivamente el rumbo de su vida.

La luna en Tauro y la tradición familiar


La persona que nace con Luna en Tauro recibe un mensaje inconsciente y ancestral, según el
cual hay que ir con lentitud por la vida, sin apresurar un sólo paso, y plantándose con total
firmeza en la Tierra. Lo que está grabado en el inconsciente familiar podría sintetizarse con la
expresión popular “más vale pájaro en mano que cien volando”. Según esta fórmula, siempre
es más provechoso mantenerse en lo seguro, antes que saltar a algún proyecto que, siendo
quizás muy prometedor, no tenga el peso de la realidad.
Es una familia en la que se cuentan historias casi míticas de algún abuelo que amasó una gran
fortuna en base a la perseverancia y el ahorro. Desde pequeño, el niño Luna en Tauro oye con
fascinación estas historias y sabe, antes de haber constituido un psiquismo verdaderamente
autónomo, que toda conducta carente de perseverancia y firmeza es peligrosa y temible.

La luna en Tauro y la relación con la madre


La Luna se encuentra exaltada en el signo de Tauro; en esta posición su naturaleza femenina y
maternal se potencia a un grado máximo. La madre del nativo es nutritiva, ofrece alimento
emocional a su hijo a través del mundo físico. Le mima generosamente, insiste en que se
alimente en abundancia, le compra muchos juguetes y presta especial atención al confort: la
cuna es mullida, las sábanas limpias y perfumadas. El chico se siente emocionalmente
contenido junto a esta madre proveedora. Desde su primer contacto con ella, él experimenta
una sensación contundente de seguridad y contención emocional. Si la madre del pequeño
Luna en Tauro no ha sido lo suficientemente mimosa, seguro que ha habido un contacto físico
indirecto a través del placer compartido por la comida. A partir del primer contacto con su
mamá, la Luna en Tauro identifica alimento emocional con alimento físico y es muy común,
sobre todo en los casos en los que la madre no es tan demostrativa del afecto a través del
contacto físico, que se dé en esta Luna una propensión a la gordura o algún desarreglo en la
alimentación.

La luna en Tauro y el instinto de preservación


El instinto de supervivencia de la Luna en Tauro se configura en base a la seguridad mate-rial.
La ausencia de ella es aterrorizante, porque es sinónimo de vacío afectivo. “Si no construyo
una base sólida en la que apoyarme, no seré digno de amor”, “Tengo que demostrar firmeza y
perseverancia en todas mis empresas, obteniendo frutos concretos a partir de mi propio
esfuerzo”; tales sentencias suele repetirse a sí mismo el nativo Luna en Tauro.
Inconscientemente, la persona con Luna en Tauro se defiende de la inseguridad emocional
acumulando posesiones y resistiendo todo cambio de rumbo. Por instinto, preferirá ser dueña
de la casa donde vive, tener una cuenta en el banco y poder disponer de dinero para los
pequeños placeres de la vida.

La luna en Tauro y el talento personal


Lo que define más profundamente a esta Luna es su conexión natural con la lentitud de los
procesos naturales. El instinto de preservación de la Luna en Tauro nace de la percepción de
que la continuidad es necesaria para la supervivencia. Allí radica su talento materializador:
posee una sabiduría ancestral acerca de lo importante que es acompañar con perseverancia el
proceso productivo, para obtener una buena cosecha.
Es muy importante que la Luna en Tauro sepa que este talento es suyo y que nadie se lo va a
quitar. Ya que, en su temor ante la inseguridad material, suele dedicarse a afianzar
desmedidamente tanto su propia seguridad como la de aquellos que lo rodean. Cuando la
Luna en Tauro pierde el miedo, ya no acumulará por inseguridad, sino por placer. En ese caso
obtendrá riqueza naturalmente y no habrá nadie que pueda igualarla en capacidad de
disfrutar de todas las cosas de este mundo: tanto de las más sofisticadas como de las más
sencillas.

La luna en Tauro y el amor


La Luna encuentra en Tauro la máxima expresión de sensualidad. Si tomamos en cuenta que la
palabra sensualidad no es sinónimo de seducción, sino de sensorialidad, nos acercaremos
mejor a la forma de dar y recibir amor, propia de este signo.
Esta Luna nos habla de una gran necesidad de estimulación sensorial. Ella recibe afecto a
través de las demostraciones concretas y físicas. De nada le servirá que le digan cuánto la
quieren si no se lo demuestran por vía directa, a través de un fuerte abrazo, un beso o al
menos un gesto afectuoso.
Es muy difícil que la Luna en Tauro se sienta cómoda en una relación amorosa en la que el
lenguaje afectivo adopte formas muy abstracta poco claras o confusas. Junto a alguien que le
haga largas declaraciones de amor, pero nunca una demostración física, sentirá simplemente
que tal amor no es verdadero, que es pura charlatanería.
En otro orden de cosas, su natural sentido de lo concreto no encontrará comodidad junto a
una persona que no muestre algún grado de solidez. Tanto hombres como mujeres, con esta
posición Lunar, pueden vivir al borde del colapso nervioso y emocional junto a alguien
excesivamente arriesgado, soñador o alejado de la realidad.

La luna en Tauro y la vida social


Este emplazamiento Lunar no confiere una naturaleza propensa a la sociabilidad ni tampoco
un especial gusto por el intercambio verbal. Pero son amigos fieles, que no cejan en el empeño
de mantener los lazos afectivos a pesar de todas las distancias y avatares de la vida.
¿Cómo se comportará esta Luna en una reunión social? Ante todo, buscará un lugar cómodo.
Esto es lo principal para ella: nada podrá disfrutar, por agradable que sea la compañía, si tiene
que estar de pie y apretujado en un rincón, haciendo malabarismos para lograr sostener al
mismo tiempo el vaso de bebida y el bocadillo. Por otra parte, si logra sentirse físicamente a
gusto y bien atendido, aunque quienes le rodeen no le resulten del todo interesantes o afines a
su forma de ser, podrá con facilidad mostrarse afable y participar armoniosamente de la
reunión.
La persona con Luna en Tauro siente la cercanía de los otros si puede compartir con ellos algo
que a ella le resulte placentero: un ambiente cómodo, buena comida y bebida, música
armoniosa y un ritmo de conversación pausado. Si todos a su alrededor hablan al mismo
tiempo, superponiéndose unos a otros y gritando para lograr ser escuchados, la Luna en
Tauro se apoltronará en su asiento, permanecerá en contemplativo silencio y se dedicará a
comer o beber lo que tenga a su alcance.

Luna en Géminis
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Géminis para sentirse segura, querida y
protegida? La comunicación y el intercambio verbal.
Las personas con Luna en Géminis poseen un don especial para la sociabilidad, la
comunicación y el intercambio de puntos de vista diversos. Poseen una naturaleza
básicamente curiosa e inquieta. Nada les genera más angustia que sentirse presionados a
definir una forma única de ver la realidad. Siempre que haya varios puntos de vista en juego,
se sienten tranquilos. Sólo moviéndose de aquí para allá, manteniendo la libertad mental a
través del intercambio activo con diversidad de personas, logran armonizar las delicadas
aguas de su mundo emocional.
En sociabilidad y espíritu juvenil nadie les gana. Se sienten seguros si establecen intercambios
con el entorno. Suelen ser vivaces y mentalmente muy despiertos.
La luna en Géminis y la tradición familiar
El mensaje que está grabado en el inconsciente familiar de la Luna en Géminis es el siguiente:
“Para tener éxito hay que ser inteligente y despierto hay que tener rapidez mental para
adaptarse, para conectarse bien y saber venderse”.
En esta familia se valora la ingeniosidad y poder de persuasión verbal. El saber utilizar
inteligentemente el pensamiento, la comunicación y las relaciones es valorado como forma de
defenderse en la vida.
Desde muy pequeño, el niño recibe este mensaje inconsciente y, a través de él, sabe que será
querido si se muestra vivaz, curioso y despierto. Entre los mitos familiares, seguramente se
cuentan historias de alguien que salió adelante en la vida gracias a su carácter versátil y a la
capacidad de llevar adelante diversos emprendimientos. Son historias de “buscavidas”,
personajes que cambian permanentemente de actividad, que hacen con soltura las cosas más
diversas. Desde muy temprano, el niño experimenta un sentimiento de discontinuidad, de
movimiento permanente. No hay en estas familias estabilidad, la diversidad y el cambio se
repiten y se transmiten de generación en generación.

La luna en Géminis y la relación con la madre


En la relación con su madre, la Luna en Géminis expresa el cariño a través de la palabra. Es
ésta una madre activa, que va y viene de aquí para allá, haciendo distintas cosas a un tiempo y
con la atención permanentemente dividida entre asuntos muy diversos.
Es una madre desconcertante, porque velozmente adopta distintas modalidades.
Probablemente tenga un estilo jovial y juguetón, el chico se divierte con ella. Pero sus
demandas emocionales no son satisfechas en forma directa. No es ésta una madre propensa al
contacto físico ni tampoco a expresar sus sentimientos verbalmente. Desde muy pequeño, el
niño sabe que para estar cerca de mamá tiene que mostrarse locuaz y curioso y dispuesto a
compartir las actividades que a ella le gustan. De ese modo obtiene la contención y el
reconocimiento tranquilizador, que la madre general-mente expresa con frases tales como:
“qué chico tan inteligente y despierto”, “que bien se expresa”, “tiene una curiosidad insaciable,
todo le llama la atención y siempre está contento”.

La luna en Géminis y el instinto de preservación


La Luna en Géminis se sentirá segura siempre que haya alternativas, siempre que pueda
prestar atención a distintas cosas a la vez. Nada le resultará más inquietante que tener que
definirse por una opción única y sin vuelta atrás. Por esta razón, a estas personas les resulta
muy difícil comprometerse con lo que hacen y sien-ten. Nada les genera más aprensión que
verse presionados a definir una dirección, porque la definición es sinónimo de ahogo.
Es ésta una persona que se vio obligada a desarrollar al máximo la rapidez mental para
sobrellevar y compensar una cierta carencia afectiva. Por eso necesita mostrarse inteligente y
comunicativa sentirse conectada y capaz de hacer distintas cosas para sentirse protegida y
segura.

La luna en Géminis y el talento natural


Ya sabemos que la posición Lunar señala un talento natural escondido que lucha por
expresarse creativamente, algo que “nos sale fácil”; la Luna en Géminis posee una gran
agilidad mental, tiene mucha facilidad de palabra y de conexión con los seres más diversos.
El nativo con este emplazamiento Lunar tiene una facilidad sin igual para la comunicación. Es
un vendedor por naturaleza, porque su palabra tiene el don de la persuasión. Es adaptable, no
tiene una forma fija de ver el mundo.
Tampoco encuentra dificultad alguna en moverse, en cambiar de lugar o de actividad.
Establece con la mayor facilidad puntos de conexión con todo tipo de personas, y puede
mostrarse él mismo bajo muy diversas formas. Cuando esta Luna pierde el miedo, todas estas
cualidades espontáneas se expresan creativa-mente y la vida se transforma, mágicamente
para ella, en un juego apasionante.

La luna en Géminis y el amor


Toda Luna en un signo de Aire necesita resguardar ciertos espacios de libertad para
encontrarse cómoda y abrirse a la intimidad con otra persona. En particular, el
emplazamiento en Géminis nos habla de alguien que necesita que le mantengan despierta la
curiosidad y el interés para abrirse afectivamente. No es común que una Luna en Géminis
encuentre la felicidad en la relación con alguien mentalmente lento, sin inquietudes o que no
posea, al menos, una mínima dosis de espíritu juguetón.
Con esta Luna no es fácil la entrega y el compromiso en una relación amorosa estable. Es-tas
personas huirán de toda relación que les resulte altamente exigente o intensa a nivel
emocional. Lo que más necesitan es alguien con quien puedan comunicarse abiertamente; no
necesitan compartir puntos de vista, pero sí que exista un intercambio fluido y rico de ideas y
pensamientos. En este sentido, nada más desfavorable para establecer íntima relación con
ellos que una mentalidad excesiva-mente rígida. Se sentirán literalmente ahogados y
escaparán en busca de nuevas oportunidades en el amor.
Esta es una posición Lunar en la que se da una gran convergencia entre amor y amistad. Lo
que busca la Luna en Géminis es, más que un marido o una esposa fiel y abnegada, un amigo
del alma, un compañero de ruta con quien compartir el entusiasmo por descubrir algo nuevo
cada día. Y, por sobre todas las cosas, con quien jugar el juego maravilloso e infinito de la vida.

La luna en Géminis y la vida social


Imaginemos a este conversador incansable en una reunión social. Muy difícilmente se sienta
incómodo. Ama la sociabilidad y se siente “en su salsa” en cualquier situación que posibilite el
intercambio con personas diferentes.
Los nativos con Luna en Géminis poseen una habilidad especial para “romper el hielo” y para
unir en una misma conversación a aquellos que, sin su mediación, no habrían intercambiado
ni media palabra.
En una reunión social los veremos yendo y viniendo, poniendo música, sirviendo a los
invitados, proponiendo temas de conversación o juegos interactivos, y comentando las
últimas noticias... Y muy raramente se le escapará alguien de su radio de acción comunicativa.
Traban relación con tanta facilidad que suelen tener muchísimos amigos; el índice telefónico
es muy grande.

Luna en Cáncer (regencia)


¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Cáncer para sentirse segura, querida y
protegida? Protección, actitud materna, ternura e intuición.
Las personas nacidas con este emplazamiento poseen una instintiva sensibilidad hacia lo
vulnerable, hacia todo lo que se encuentra desvalido y necesitado de protección. Ellos mismos
suelen sentirse vulnerables debido a su alta sensibilidad que, muchas veces, les dificulta
afrontar la dureza del mundo exterior.
Suelen ser personas muy cálidas y necesitadas de demostraciones afectivas. Aman, por encima
de todo, la vida en familia. Tienen un innato sentido de cautela y no suelen tomar riesgos
irreflexivamente, sin haber pedido antes consejo a algún ser querido. Con gran facilidad
captan los sentimientos o el estado anímico de quienes les rodean. Su capacidad para dar
ternura es ilimitada. Poseen una rica imaginación, pero no les resulta fácil comunicar sus
anhelos y fantasías.

La luna en Cáncer y la tradición familiar


El mensaje que ha ingresado en el inconsciente familiar, podría formularse de la siguiente
manera: “lo más importante es la familia y los valores de la vida familiar”; “si uno no
pertenece a un núcleo, se transforma en un marginado sin historia y jamás logrará encontrar
su lugar en el mundo”; “hay que ser muy cauteloso y particularmente precavido con los
extraños, para resguardarse de malas influencias”.
Esta posición Lunar nos habla de una familia que trasmite por vía inconsciente al nativo un
gran respeto por las tradiciones, un sentido de preservación de la memoria familiar y una
actitud reverente hacia la sabiduría de las experiencias pasa-das y de los ancianos. Todos
estos valores se manifiestan, claramente, en el fuerte sentimiento de protección que
experimenta la persona con Luna en Cáncer desde muy pequeño. Dentro de casa está la
calidez y la seguridad. El mundo fuera del recinto familiar es peligroso y amenazante.

La luna en Cáncer y la relación con la madre


En la relación con su madre, el pequeño con Luna en Cáncer encuentra una calidez tal y una
contención emocional tan potente que en su cercanía se siente absolutamente a salvo. Ella
expresa una ternura sin igual y una gran sensibilidad para detectar las necesidades afectivas
de su pequeño. Es ésta una madre que rodea a su hijo de atención y cuidados. Él se siente tan
protegido junto a ella, tan cómodo y seguro, que lo que más desea en el mundo es tenerla
cerca.
Nada desasosiega tanto al pequeño Luna en Cáncer como la ausencia maternal. Este
desasosiego sólo puede ser calmado por algún otro familiar o persona muy cercana que le
devuelva la sensación de estar emocionalmente contenido.
La madre de Luna en Cáncer es el prototipo de todo lo bueno, que lo resguarda de todo mal.
Puede pasar largos ratos en su regazo, disfrutando del calor que ella irradia. Y en esa situación
placentera como ninguna, el niño desarrolla un universo de fantasías en relación al mundo
exterior. La sensación que nace de este contacto madre-hijo es que desde allí, desde ese
íntimo ámbito de protección absoluta, todo es posible, todo lo imaginable acerca del mundo se
vuelve verdadero.

La luna en Cáncer y el instinto de preservación


Si junto a su madre y en el ámbito familiar el niño Luna en Cáncer experimentó un
sentimiento de seguridad total, el instinto de preservación de esta persona lo llevará a buscar
protección en todas las situaciones de la vida. Verá el mundo exterior a través del filtro de su
imaginación y el contacto con el mundo real no le será fácil.
Su mecanismo defensivo será procurar por todos los medios una sensación de familiaridad en
todas las situaciones. La ausencia de respuesta emocional le aterra y esto acarrea que se sitúe
siempre en el lugar de “hijo”. Esto le sucede a la persona Luna en Cáncer cuando todavía no ha
des-cubierto que puede dar protección, en lugar de buscarla.
El problema de esta Luna es que como la sensación de estar protegido en el primer entorno
familiar fue tan intensa, tiene un bajo nivel de tolerancia hacia la frialdad o la dureza.
La luna en Cáncer y el talento natural
El talento natural de esta posición Lunar es su inagotable capacidad de dar amor maternal, de
ofrecer la calidez y el cuidado adecuados para favorecer el crecimiento. La Luna en Cáncer es
una especialista innata en la captación de las necesidades afectivas de quienes le rodean. Y no
sólo capta sino que sabe perfectamente qué hacer para satisfacerlas. Es ésta una sabiduría
inconsciente que no se obtiene a través de la lectura de libros de puericultura. Solamente no
logra el nativo ofrecer esta sabiduría maravillosa, cuando se encuentra dominado por el
miedo de verse a sí mismo desprotegido y desvalido. Una vez que logre vencer este miedo que
lo condiciona, será la persona más cálida y generosa en la expresión de la ternura que pueda
existir en el mundo. La Luna en Cáncer confiere un talento especial para internarse en el
pasado. Poseen una memoria prodigiosa y una gran capacidad de evocación de situaciones
pasadas.

La luna en Cáncer y el amor


Para poder abrirse a la intimidad, la Luna en Cáncer necesita sentirse emocionalmente
contenida. Les resulta muy difícil establecer un vínculo amoroso con alguien que no tome en
cuenta su enorme necesidad de afecto y protección. Por eso, estos nativos suelen establecer
pareja con personas muy seguras de sí mismas y bien afianzadas en el mundo concreto. Junto
a ellas se sienten protegidos, aunque no siempre logren la respuesta emocional que esperan.
No son propensos al jugueteo amoroso. Prefieren las relaciones duraderas y tratarán siempre
de evitar por todos los medios la ruptura.
Para ellos, la formación de una familia más que un deseo, es una necesidad. Si tienen que
enfrentar una separación, no les resultará fácil comenzar una nueva vida. No hay nada más
doloroso para esta Luna que el triste espectáculo de una familia destruida.
Por otra parte, esta posición Lunar confiere una naturaleza extraordinariamente romántica.
La relación amorosa tiene para estas personas resonancias novelescas.

La luna en Cáncer y la vida social


Si tratamos de imaginar a la persona Luna en Cáncer en una reunión social, lo primero que
imaginaremos es que ella no es la visita, sino el anfitrión. Estos nativos son excelentes
anfitriones, hacen todo lo que está a su alcance para que sus invitados se sientan “como en
casa”. Además, la casa de Luna en Cáncer es acogedora: música y colores suaves y envolventes,
un ambiente cálido y protector. El anfitrión se empeñará en que no le falte comida y bebida a
nadie, en que cada uno encuentre un lugar cómodo, y en que el volumen de la música no
impida que sus invitados puedan conversar relajadamente.
Así como les encanta recibir en su casa, no son nada propensos a las salidas. Si salen,
preferirán lugares conocidos. La persona con Luna en Cáncer es más propensa a la
familiaridad que a las amistades libres y cambiantes. Los verdaderos amigos son como
hermanos, y los demás no son amigos, sino “conocidos”. Jamás considerará amigo a una
persona con la que no haya compartido algún grado de raro que generen desconcierto en sus
amigos la dificultad que muestran para expresar sus deseos personales. Muchas veces, dan la
impresión de no tener deseos propios, parecen encontrar su felicidad acompañando
servicialmente a sus amigos en el programa que hayan elegido.

Luna en Leo
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Leo para sentirse segura, querida y
protegida? Reconocimiento, aprobación y el aplauso de los demás.
Esta posición lunar confiere al nativo un sentido de individualidad y de dignidad personal. La
vida es para ella como un juego dramático: cada gesto de reconocimiento es símbolo de
triunfo y cada mensaje de indiferencia es tomado como prueba de humillación y derrota. El
fuerte sentido de importancia personal hace que con demasiada facilidad, se sientan
ofendidos por un mundo que no los trata como ellos están seguros de merecer.
La soledad y la indiferencia constituyen sus mayores miedos. Nada más doloroso para estas
personas que pasar desapercibidas. La única forma de sentirse emocionalmente contenidas es
captando la atención de quienes los rodean. Poseen un talento natural para el arte, pero
muchas veces la compulsión por obtener reconocimiento les juega malas pasadas.

La luna en Leo y la tradición familiar


El mensaje grabado en el inconsciente familiar de quienes tienen esta Luna dice que: “no todas
las personas son iguales” “nuestra familia es cuna de los que poseen en su interior la llama
divina, tan sólo es necesario saber mostrarla a los demás para que la propia condición sea
claramente reconocida”.
Las familias en las que nacen hijos con Luna en Leo tienen un ancestral sentimiento de la
dignidad y el valor personal que no ha logrado ser destruido ni aun en las peores
circunstancias.
Suele existir en la familia, al menos un abuelo o un tío que constituya para el niño un símbolo
casi mitológico del éxito y del reconocimiento social.
El chico se alimenta de esta gloria pasada o actual, que va ingresando en su inconsciente a
través de los relatos que rodean a estos personajes heroicos. Pero a diferencia del heroísmo
valorado en la familia de Luna en Aries, que se traduce en relatos de valentía sin igual, aquí el
heroísmo nace del sentimiento de dignidad y de importancia personal que distingue del
común de los mortales, a aquellos que han sido señalados por la mano de Dios.

La luna en Leo y la relación con la madre


Es ésta una posición muy común en hijos únicos o en hijos que han sido muy deseados. En
ambos casos, su llegada es recibida “con bombos y platillos”. Ante la menor queja, hay un
séquito dispuesto a atenderlo. Cada sonrisa o cada adelanto en el proceso de crecimiento son
festejados con algarabía.
El niño capta inmediatamente que siendo simplemente tal cual es y sin el menor esfuerzo,
irradia una luz esplendorosa que ilumina la vida familiar. Esta primera experiencia le genera
una sensación gozosa tan intensa, que no se le puede ocurrir pensar que él no sea alguien
realmente importante y digno de reconocimiento para cualquiera y en cualquier
circunstancia.
Esta primera situación establece muy tempranamente una solidez psicológica muy resistente
a la adversidad.
El problema comienza con su primera salida al mundo, cuando ingresa al jardín de infantes y
verifica que aquel reconocimiento ya no llega con la misma facilidad. Ya no es tratado con los
honores a los que está acostumbrado, pasa a ser uno más dentro de un grupo con los mismos
deberes y derechos.

La luna en Leo y el instinto de preservación


Cuando el pequeño Luna en Leo enfrenta por primera vez la convivencia social con sus
iguales, se siente defraudado. Él es distinto, es alguien fuera de lo común, pero nadie parece
darse cuenta.
Se siente burlado por la vida, perdido en un mundo de fría indiferencia. Necesita con
desesperación obtener reconocimiento en todas las circunstancias.
A partir de esta primera experiencia, se constituirá su mecanismo defensivo: hará todos los
esfuerzos imaginables para centrar la atención de la maestra y para destacarse del resto.
Echará mano a todos sus recursos para resultar atractivo y conseguir aquellos honores
perdidos. Pero muy raramente la respuesta obtenida pueda acercarse a la intensidad del
reconocimiento familiar. Así es como muy difícilmente pueda evitar sentirse ofendido y
humillado.

La luna en Leo y el talento natural


El don natural que otorga esta posición lunar es el sentido de dignidad personal, pero la gran
paradoja que debe resolver es que sólo puede creer en sí mismo a través de la aprobación y
confirmación de los demás.
Cuando logra superar el miedo a la soledad y la indiferencia de los demás y comprobar por sí
mismo que él es alguien realmente valioso, entonces el reconocimiento y la aprobación le
llegan por añadidura.
El ya no los necesita para sentirse seguro de sí mismo, y puede por lo tanto dedicarse a
cualquier actividad que le permita utilizar su don auto-expresivo, su natural talento para el
liderazgo y las tareas organizativas. Y, sobre todas las cosas, sea cual fuere la actividad que
realice, contagiará espontáneamente a quienes le rodeen su sentido innato cíe la dignidad
humana.
El camino de esta Luna es el que lleva de la dependencia del reconocimiento externo al
descubrimiento de la fuerza interior inagotable que se esconde detrás del miedo.
La luna en Leo y el amor
Estas son personas anhelantes de pasión, de historias de amor glamorosas. Cuando se
encuentran bien afianzados en la valoración de sí mismos, pueden establecer parejas llenas de
vitalidad y su naturaleza pasional mantendrá a raya la amenaza del tedio y la rutina
doméstica.
No es ésta una Luna particularmente favorecedora de la convivencia. Esta posición torna más
difícil la vida amorosa cuando se encuentra en la carta natal de una mujer. Las mujeres suelen
tardar más en perder el miedo a la indiferencia y pueden llegar a un extremo de reclamo de
atenciones.
Lo más probable es que el marido verdaderamente valore a su esposa. El problema es que con
su actitud de pedido permanente, ella no le deje espacio para que él pueda expresarle, a su
manera, Sin amor y admiración.
Las mujeres con Luna en Leo suelen deslumbrar por la luminosidad de su presencia y por la
dignidad de su porte. Son la compañía ideal para aquellos hombres que no se conforman con
la mediocridad.
En la carta natal de un hombre, esta posición lunar no se hace tan difícil: cautivan a las
mujeres sin el menor esfuerzo. El problema es que al ser tan seductores, con gran dificultad
escapan a las tentaciones de la infidelidad.

La luna en Leo y la vida social


No hay situación más estimulante para la Luna en Leo que las reuniones sociales y, sobre todo
las fiestas, donde encuentra una oportunidad ideal para desplegar todo su brillo.
A estas personas les encanta organizar fiestas, aunque a veces prefieran no hacerlo por el
desasosiego que les genera la posibilidad de que las mismas no resulten tan espectaculares
como ellos deseaban.
Una Luna en Leo tiene que sentirse muy mal anímicamente para rechazar una invitación a una
fiesta. En circunstancias normales, no desaprovecharán ninguna oportunidad social.
Cuando no insisten en acaparar la atención exclusiva a toda costa, son excelentes animadores
y con facilidad contagian vitalidad al ambiente.
Suelen mostrar un comportamiento competitivo en la amistad, pero también pueden ser
cálidos y generosos como ninguno. A su lado uno se siente más centrado y animoso que de
costumbre, porque sin proponérselo, contagian un sentimiento de dignidad personal y de
excepcionalidad. Son tan vitales y expresivos, que junto a ellos es imposible aburrirse.
Eso sí, siempre habrá que tener cuidado de no brillar más que ellos, porque si se sienten
desplazados o en inferioridad de condiciones, optarán por alejarse.

Luna en Virgo
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Virgo para sentirse segura, querida y
protegida? Realizar una tarea significativa y útil.
La Luna en Virgo confiere al nativo una madurez tempranamente adquirida y un sentido
innato de la utilidad.
Como toda Luna en Tierra, no se valora a sí misma por lo que cree ser, sino por lo que hace y
por el efecto que causa su hacer concreto en el mundo. La Luna en Virgo sólo se siente querida
si es útil para los demás.
Estas personas muestran una humildad auténtica y una gran preocupación por saber qué es lo
correcto y actuar en consecuencia. No suelen dar rienda suelta a sus impulsos ni demostrar
abiertamente sus necesidades afectivas. Son tímidos y les cuesta exponer sus deseos
personales.
Poseen una mente analítica. Lo que más temen es el caos y la irracionalidad, por esta razón en
general reprimen bastante los aspectos de sí mismos que no logran comprender.

La luna en Virgo y la tradición familiar


El mensaje grabado en el inconsciente familiar de la Luna en Virgo se podría sintetizar de la
siguiente manera: “lo importante es obrar siempre según lo correcto”, “el valor individual se
demuestra ofreciendo un servicio útil a la comunidad”.
Es ésta una familia en la que se valora sobre todo el servicio, la humildad personal y el sentido
de lo correcto. Nada es tan peligroso como el exceso de individualismo, el olvido de las
necesidades colectivas en aras de procurar mayor beneficio personal o de dar rienda suelta a
los deseos egocéntricos. En este inconsciente familiar está grabado que aquél que se aparte
del camino de lo correcto, del cumplimiento de su deber hacia la comunidad, verá amenazada
su integridad personal.
Seguramente, existen en esta familia personas que han dedicado su vida en forma abnegada al
cumplimiento de alguna tarea loable. El niño escucha estas historias desde su más temprana
infancia y siente una auténtica fascinación y admiración por aquel antepasado que jamás se
apartó del ejercicio de algún oficio o profesión socialmente útil.

La luna en Virgo y la relación con la madre


La madre de él es alguien que presta una atención cuidadosa a todos los detalles de la vida
doméstica. Aunque trabaje fuera de casa, no descuidará la limpieza y el orden del hogar ni
tampoco las necesidades de sus hijos y marido. Es ésta una madre especialmente preocupada
por la salud, la higiene y la buena alimentación de su familia. El niño se siente contenido
emocionalmente junto a esta madre que presta atención a todos los detalles cotidianos y que
evita, de este modo, toda amenaza de caos. Desde muy pequeño percibe la aprobación de su
madre si muestra una actitud ordenada y servicial.
Desde muy pequeño, al niño Luna en Virgo se le adjudican tareas en el hogar y se le pide que
las realice correctamente. Y desde muy pequeño, también, sabe que no hay mejor prueba del
amor materno que la recurrente frase: “¡Qué chico tan maduro, no sólo realiza correctamente
sus tareas, sino que con él se puede hablar de igual a igual, comprende perfectamente todas
las cosas”!

La luna en Virgo y el instinto de preservación


Con esta posición lunar, el nativo sabe que para sentirse seguro debe mostrar una actitud
madura y servicial. Sabe que puede obtener afecto si logra desempeñar una función útil y que
no debe anteponer sus propias necesidades a las de los demás.
Nada hay más terrible para él que verse catalogado como alguien inmaduro y egocéntrico.
Esta Luna buscará instintivamente sentirse útil. Mostrará una actitud servicial hacia los demás
para conseguir afecto. Y como posee una facilidad natural para detectar las necesidades
concretas, no le costará hacerlo.
El problema es que no siempre las necesidades de los demás coincidirán con las suyas.
Entrará fácilmente en crisis ante cualquier situación de la vida en la que se sienta presionado
a hacer valer su deseo o sus necesidades, por encima o en contradicción con lo que los demás
esperan de él.
La luna en Virgo y el talento personal
El talento natural de esta Luna es el sentido de servicio hacia la comunidad. Pero mientras no
venza sus miedos, más que realizar una tarea verdaderamente útil a los demás, es alguien que
se muestra servicial para conseguir afecto.
Esta es la paradoja que debe resolver la Luna en Virgo. Sólo podrá acceder a una madurez
verdadera si se da cuenta de que su actitud servicial responde a egocéntricas necesidades.
Sólo cuando la Luna en Virgo se atreva a expresar sin miedo sus necesidades individuales, se
despertará su auténtico e inigualable sentido de servicio. Cuando esto suceda, nadie podrá
superarlo en dedicación amorosa. Y nada le gratificará tanto como ver la utilidad de la tarea
que realiza. Cuando logran hacer un buen uso de su talento, estas personas pueden ser
excelentes enfermeros, secretarios, farmacéuticos o bibliotecarios. Podrán realizar con placer
cualquier tarea, siempre y cuando ésta resulte claramente útil para la comunidad.

La luna en Virgo y el amor


La sensualidad propia del elemento Tierra llega en este emplazamiento a un máximo de
delicadeza y sutileza. Si tomamos en cuenta su carácter algo tímido y su tendencia natural a la
introversión, veremos que ellos no son propensos a la expresión de su sensualidad fuera del
marco de una relación íntima, en la que se sientan emocionalmente resguardados.
Estas personas suelen sorprender a sus parejas con una sensibilidad ardiente que sólo se
expresa cuando todas las condiciones de comodidad física y emocional están dadas.
En relación a sus preferencias en el terreno del amor, se sentirán atraídas por aquellas
personalidades que demuestren una actitud reflexiva y ordenada. Nada les espantará más que
la falta de pulcritud tanto en la apariencia física como en la manera en que la persona parece
llevar los asuntos de su vida. Se sienten poderosamente atraídas por aquellas personas que
demuestran eficiencia y cordura para resolver todas las cuestiones.
Junto a personalidades irreflexivas o caóticas, sólo podrán encontrar sosiego si se sienten
valorados por su eficiencia y si les es permitido ayudar a restablecer el orden y la
organización.

La luna en Virgo y la vida social


Estos nativos suelen ser algo tímidos y, por lo tanto, no especialmente propensos a los
grandes eventos sociales. Nada los aterra más que la perspectiva de tener que asistir a una
gran fiesta familiar donde se espera que destaquen o que se muestren brillantes.
Si se encuentran en una reunión de amigos, buscarán hacer algo útil para sentirse a gusto,
como servir a los invitados. Si no encuentran la forma de hacer algo útil, se mantendrán en
actitud observadora desde algún rincón no muy visible del salón. No hay detalle que pueda
escapar a la aguda mirada de una Luna en Virgo.
Una vez que haya encontrado su lugar, puede ser que se animen a participar activamente de la
conversación. Su naturaleza mental reflexiva y agudamente irónica puede resultar
sumamente atractiva y raramente sus aportes a la conversación pasarán desapercibidos.
También en la amistad buscan estas personas realizar un aporte útil para el prójimo. No es
raro que generen desconcierto en sus amigos por la dificultad que muestran para expresar sus
deseos personales. Muchas veces, dan la impresión de no tener deseos propios, parecen
encontrar su felicidad acompañando servicialmente a sus amigos en el programa que hayan
elegido.

Luna en Libra
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Libra para sentirse segura, querida y
protegida? Belleza y un estado de equilibrio perfecto.
El nativo Luna en Libra posee un don natural para agradar. Permanentemente capta los
desequilibrios más sutiles. Como Luna de aire, su mundo es el de las relaciones abstractas y el
contacto con el mundo emocional no le resulta sencillo. Suelen ser muy solícitos, pero no en el
estilo servicial de la Luna en Virgo, sino más bien en un estilo netamente diplomático.
Perciben inmediatamente lo que otra persona necesita recibir para sentirse complacida, y
pueden ofrecerlo. Nada les hace sentir más inseguros que el enfrentamiento o los
extremismos, siempre tenderán a buscar puntos de encuentro hasta con sus acérrimos
enemigos.
Son amantes del arte en sus diversas manifestaciones, buscan la belleza, la proporción, el
equilibrio perfecto y tenderán instintivamente a generaría en todas las situaciones.

La Luna en Libra y la tradición familiar


En la familia del nativo Luna en Libra existe una especial preocupación por las apariencias. En
el inconsciente familiar está grabado un mensaje según el cual resulte esencial saber
conducirse en armonía con las formas socialmente aceptadas. La buena educación, los
modales, la actitud deferente hacia los demás, son valores que se han trasmitido de
generación en generación. El mensaje podría sintetizarse de la siguiente manera: “para tener
éxito en la vida, lo más importante es causar agrado en los demás, mostrar aquello que los
demás desean ver”; “uno debe saber conducirse de acuerdo a las normas de cortesía”.
Este mensaje es absorbido el pequeño Luna en Libra, moldeando su personalidad. Es ésta una
familia en la que se valora la cultura y el refinamiento del espíritu. Seguramente, se cuentan
historias acerca de algún antepasado que obtuvo logros gracias a su encanto personal. Podría
ser alguien notorio por su belleza física, o hacer gala de un espíritu cultivado y de un don
especial para las relaciones sociales. El “roce social” es positivo e inconscientemente valorado.
Y el gusto por la belleza es la seña particular de esta familia.

La luna en Libra y la relación con la madre


La relación del pequeño Luna en Libra con su madre está llena de encanto y delicadeza. Para
él, su mamá es la medida exacta de lo bello. Esto puede manifestarse fuertemente en la
apariencia física o en la personalidad. Quizás, esta madre no sea especialmente hermosa, pero
seguramente habrá algo agradable en su forma de conducirse con los demás.
Como en toda Luna del elemento aire, el vínculo madre-hijo se establece con una cierta
distancia. No se expresan abiertamente las emociones, ni hay una expresión física del amor. El
amor se traduce en un lenguaje de gestos y mutua contemplación.
Puede ser ésta una madre muy atenta a su hijo, pero en general no está preparada para
contener grandes desbordes emocionales o saciar una desmesurada necesidad afectiva. Y
desde muy pequeño, el chico comprende que para obtener cariño debe mostrarse equilibrado
y armónico. Por ejemplo, muy tempranamente comprenderá que los berrinches no llevan a
buen puerto y que es preferible expresar moderadamente sus deseos para obtener la
respuesta afectiva que tanto necesita.

La luna en Libra y el instinto de preservación


Para resguardarse, esta persona necesita sentir que causa agrado. Por lo tanto, procurará en
todo momento agradar. Nada le hará sentir tan inseguro como detectar que alguna actitud
suya produce disgusto o rompe la armonía del entorno. Cuando la Luna en Libra no recibe la
respuesta de complacencia esperada, comienza a sentir que no es querido, comienza a
sentirse inseguro y desprotegido.
Si percibe el más ligero desequilibrio, tenderá automáticamente a subsanar la situación
poniendo todo su esmero en seducir a quienes le rodean. De pequeño, cuando su mundo se
limitaba al ámbito familiar, esto no era muy difícil de conseguir. Pero, quizás, ya no sea tan
fácil de lograr una vez que se han traspuesto las barreras de la vida hogareña.

La luna en Libra y el talento personal


El maravilloso talento que oculta esta posición Lunar es una capacidad para establecer
Vínculos complementarios. El problema principal para estas personas es que, en su afán por
obtener afecto, se dedicarán compulsivamente a agradar. Y seguramente lo logren, pero
llegará un momento en el cual comenzarán a sentir que jamás se han puesto a pensar qué es lo
que verdaderamente quieren. Quizá, la mera idea de que sus deseos contradigan lo que otros
esperan de ellos, los inquieta en tal medida que han preferido evitar la cuestión.
Es probable que deban enfrentar tarde o temprano situaciones desagradables. No es nada
raro que la persona Luna en Libra sea acusada, en algún momento de su vida, de hipócrita o
complaciente.
Pero, para que su talento natural salga a la luz, será necesario que se anime en algún momento
a sostener un deseo propio en contradicción con lo que se espera de él.

La luna en Libra y el amor


La persona con Luna en Libra está “hecha” para el amor. Para sentirse seguro y completo
necesita encontrar a su “media naranja”.
El amor de pareja es una necesidad básica para esta Luna, y si bien sus preferencias en el
amor pueden ser variadas, es prácticamente imposible que se enamore de alguien que no
represente alguna medida de la Belleza. No es necesario que el elegido o la elegida
correspondan con el ideal cultural de belleza; para este nativo la Belleza es un don eterno, un
ideal abstracto que puede manifestarse de infinitas maneras. Pero con total seguridad, la
persona amada será para él una encarnación de aquel ideal.
Por otra parte, muy difícilmente la Luna en Libra establezca una íntima relación con alguien
que no muestre una personalidad sociable, cierto encanto o delicadeza espiritual.
Esta Luna necesita de una cierta liviandad y huirá de las relaciones absorbentes o
emocionalmente turbulentas.
Esta posición es más fácil para las mujeres, pues pueden establecer vínculos con hombres
decididos que provocarán su admiración y a quienes sabrán acompañar y complacer
gustosamente.
Resulta más difícil este emplazamiento para los hombres, ya que el mandato social les exige
que sean ellos quienes “lleven los pantalones”.

La luna en Libra y la vida social


Los nativos Luna en Libra tienen un don muy especial para manejarse con soltura en
situaciones sociales. Les encanta recibir visitas, encuentran una gran satisfacción en
complacer a sus invitados rodeándolos de atenciones y procurándoles placer estético a través
de un ambiente armonioso, una delicada comida, música suave, etc. Puestos en el lugar de
anfitrión, no dejarán pasar el mínimo detalle, evitando toda discordancia en el ambiente.
No es muy distinta su actitud cuando se encuentran en el rol de invitados, en tal caso
disfrutarán plenamente de toda oportunidad en la que puedan hacer gala de su afabilidad y
cortesía. Y no es nada raro que atraigan la atención del sexo opuesto, ya que su modalidad
seductora suele ponerse fácilmente de manifiesto.
En la amistad, estos nativos prefieren las relaciones frescas y cristalinas. La intensidad
emocional les asusta, por lo que las amistades que cuestionen sus actitudes o sentimientos les
traerán confusión y una terrible sensación de inseguridad. Preferirán tomar distancia para
recomponer el equilibrio emocional que les resulta tan necesario.
En cuanto a la amistad hombre-mujer, debemos decir que es prácticamente imposible que el
seductor Luna en Libra mantenga una relación puramente amistosa con el sexo opuesto.

Luna en Escorpio (caída)


¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Escorpio para sentirse segura, querida y
protegida? Intensidad en la entrega y fusión con el otro.
Esta Luna otorga una personalidad magnética y un instinto especial para percibir el lado
oculto de todas las cosas. Posee una gran capacidad de entrega afectiva, pero no suele
resultarle fácil expresar lo que siente. La persona tiende a suponer que allí donde hay una
profunda unión con otro ser, las palabras están de más. Y este supuesto suele acarrearle no
pocos problemas de relación.
Posee una vida emocional muy intensa y turbulenta, de la que en la mayoría de los casos no es
consciente. De todas las Lunas, es ésta la que puede tolerar un mayor nivel de sufrimiento, lo
que puede volverse en su contra, llegando a generar a veces una adicción a las situaciones
conflictivas.

La luna en Escorpio y la tradición familiar


El mensaje del inconsciente familiar que llega al pequeño Luna en Escorpio es éste: “el poder
está dentro de casa; aquí te damos todo; dejarnos sería igual a buscar tu propia destrucción”.
Estas familias funcionan como un clan donde el énfasis en la pertenencia al grupo llega a
paralizar todo deseo de libertad individual. Adentro está el poder y toda potencialidad de
éxito; afuera, la aniquilación.
Estas son familias que, por alguna razón, han debido cerrarse sobre sí mismas. El prójimo que
no forma parte del clan, o que no comparte las mismas tradiciones culturales o religiosas es
visto como alguien peligroso, que amenaza la integridad familiar. Por esta razón se trasmite
una actitud desconfiada ante los desconocidos.
El niño escucha desde muy pequeño las terribles desventuras de algún familiar “descarriado”.
Y siente miedo de correr la misma suerte. Y quizás, muy precozmente decida renunciar a su
libertad individual, en aras de la integridad del grupo y de la seguridad que obtiene por su
pertenencia a él.
La luna en Escorpio y la relación con la madre
La madre del pequeño Luna en Escorpio es alguien con una energía succionante, que atrapa y
devora. Desde muy pequeño, él percibe que para obtener el afecto de su madre, debe
literalmente dejarse absorber por ella: “O le doy todo, desapareciendo como individuo y
entonces me ama o intento huir de su abrazo devorador para salvarme pero entonces ella no
me ama”. Así podría sintetizarse el conflicto básico que aparece en la relación con esta madre.
Es importante aclarar que esta madre no es necesariamente “mala”. Quizás, sea una madre
que ha sufrido el dolor de una pérdida o que esté enferma. En esta relación hay muchos
mensajes ocultos, se establecen pactos de mutua fidelidad. Es como si la madre dijera “yo hago
todo por ti, tú debes responder dando lo que necesito, haciendo que tu vida corresponda a mis
deseos”, pero no es un deseo explícito (como en la Luna en Aries), sino “oculto” que es difícil
de identificar y dejar ir.

La luna en Escorpio y el instinto de preservación


Para las personas con este emplazamiento Lunar, la obtención de seguridad y afecto está
conectada con intensidad pasional y sensación de ahogo. Necesitan dejarse atrapar para
sentirse queridos; al mismo tiempo desean huir, pero si huyen ninguna protección afectiva es
posible.
Para la Luna en Escorpio, que todo transcurra “apaciblemente” es señal de alarma. En el fondo
busca amor, pero no puede hacerlo de otro modo si no es generando conflicto.
Finalmente, la Luna en Escorpio se preguntará: ¿por qué nunca consigo sentirme a gusto,
protegido y querido, si mi deseo de amar es tan intenso? Podrá culpar a los demás durante un
tiempo, pero llegará un día en que comience a sospechar que tiene que haber algo en su forma
de buscar el afecto que complica las cosas.

La luna en Escorpio y el talento personal


Estas personas están especialmente dotadas para ver en la oscuridad y para percibir el lado
oculto de todas las cosas. Sin embargo, se alimentan del conflicto y de la alta intensidad
emocional. Una vez que aprendan a confiar en su propio poder, no necesitarán probarse una y
otra vez, generando situaciones de conflicto.
En general la persona Luna en Escorpio se ve obligada a atravesar situaciones dolorosas, suele
oscilar en los papeles de víctima y victimario. Posee un instinto sexual muy intenso y si
investiga sin miedo en el profundo significado del encuentro sexual, podrá obtener un gran
provecho.
Su mayor talento es la sanación. Aquél que tiene la capacidad de atravesar el dolor es también
el que puede acompañar a otros en el proceso curativo. La psicología profunda, la medicina y
las disciplinas esotéricas son excelentes campos de acción para la Luna en Escorpio.

La luna en Escorpio y el amor


El nativo Luna en Escorpio es un amante apasionado, necesita un compañero dispuesto a
hurgar en el tumultuoso mundo emocional. Necesita fusionarse en las relaciones para sentirse
a salvo, pero al mismo tiempo suele ser muy desconfiado.
El establecimiento de una relación de pareja no suele ser fácil para esta persona. Por un lado
busca el compromiso profundo en el amor, pero al mismo tiempo teme ser devorada. No es
nada raro que emita mensajes contradictorios y que su compañero se sienta muy a menudo
profundamente desconcertado.
Esta posición Lunar puede llevar a situaciones de sometimiento en el amor. Aunque esto es
válido para ambos sexos, las mujeres suelen colocarse con más facilidad en el rol de víctimas.
En cualquier caso, lo importante es que el nativo llegue a comprender que víctima y victimario
no son sino las dos caras de una misma moneda.
Por último, un rasgo saliente de esta Luna son los celos. Su anhelo de máxima entrega
emocional los lleva a una actitud muchas veces posesiva en el amor.

La luna en Escorpio y la vida social


No son estas personas grandes amantes de las fiestas o las reuniones sociales. Se sienten
seguras cuando pueden mantenerse más bien ocultos o replegados en sí mismos. El contacto
social abierto les resulta superficial, preferirán los encuentros con personas muy cercanas
antes que las reuniones multitudinarias y ruidosas.
Si han concurrido a un acontecimiento social y encuentran una atmósfera estridente, buscarán
el lugar más oscuro y apartado o se dedicarán apasionadamente a conquistar a algún
concurrente que haya despertado su instinto sexual.
Un riesgo para estos nativos es la tendencia a las adicciones: el alcohol y las drogas
representan una fuerte tentación porque constituyen una invitación a evadir el conflicto
interior. Es importante que tengan en cuenta que el alivio que pueden obtener por ese medio
no es más que un engaño temporal, y que el regreso al conflicto después de la evasión será
mucho más duro.
En la amistad suelen ser posesivos. Prefieren tener pocos amigos, o muy íntimos, antes que
muchas amistades cambiantes. Son una excelente compañía en el dolor, conocen el
sufrimiento y siempre están dispuestos a escuchar atentamente y con total dedicación las
tribulaciones de sus amigos.

Luna en Sagitario
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Sagitario para sentirse segura, querida y
protegida? Alegría, optimismo y vitalidad.
El nativo Luna en Sagitario posee un sentimiento básico de abundancia, libertad y optimismo.
Para él, la vida es generosa y mira siempre el aspecto positivo de todas las situaciones. Tiene
una profunda necesidad de ampliar permanentemente sus horizontes, es viajero por
naturaleza y nada le deprime más que estar encerrado. Lo lejano ejerce una poderosa
atracción sobre él, se siente seguro si tiene libertad y si está en contacto con personas muy
distintas. En este sentido, es muy común que estas personas hayan viajado en la infancia.
Lo que más puede perturbar a esta Luna es la falta de comprensión y las situaciones confusas.
La excesiva confianza en sí mismo y en los demás puede traerles problemas. Es una de las
Lunas más generosas del zodíaco y trasmiten espontáneamente su entusiasmo y vitalidad a
quienes los rodean.
La luna en Sagitario y la tradición familiar
El mensaje inconsciente que está grabado en este núcleo familiar dice que el éxito proviene de
la confianza en sí mismo y de una actitud positiva ante la vida. El chico ha experimentado una
gran libertad en la primera etapa de su vida, y en su inconsciente queda grabado que no hay
mayor peligro que dejarse atrapar por el dolor.
Estas suelen ser familias con una marcada presencia de lo religioso o de la búsqueda de un
sentido filosófico de las ideas. “Hay que tener un ideal en la vida y entregarse a él con
generosidad”, “lo importante es tener un sentido claro de hacia dónde dirigir los propios actos
y la sabiduría aporta comprensión”. Tal es el mensaje que absorbe el pequeño Luna en
Sagitario y, en principio, el niño va a adoptar el ideal familiar tomándolo por propio.
Escuchará fascinado el contenido de diversas historias que trasmiten la radical importancia
de la clara comprensión y de tener una guía orientadora.
Nada hay más aborrecible para estas familias que la falta de un sentido vital trascendente o
una conducta que no esté en correspondencia con algún ideal superior.

La luna en Sagitario y la relación con la madre


La madre del pequeño Luna en Sagitario es una persona expansiva, cálida y alegre. Le dice a su
hijo “haz lo que quieras, eres libre” y al mismo tiempo le enseña cómo son las cosas. A su lado,
el pequeño siente una felicidad sin límites, su mamá le trasmite un gran entusiasmo vital,
manteniéndolo al margen de todo lo oscuro. Y él confía en ella poderosamente.
Aquí, el afecto y por lo tanto la seguridad emocional son muy tempranamente asociados al
bienestar y a la alegría. Si comparto la actitud positiva, me quieren; si me pongo quisquilloso y
“difícil”, la respuesta es la desaprobación. Muy rápidamente y en su afán de obtener la
aprobación maternal, el niño tenderá a evitar la tristeza, al menos intentará lo más posible
evitar expresar sus perturbaciones emocionales, porque muy tempranamente fue llevado a
comprender que no es bueno dejarse arrastrar por sentimientos oscuros.
La impresión que queda grabada en el pequeño Luna en Sagitario es la siguiente: “soy libre
siempre y cuando me mueva dentro de la órbita de mamá, siempre y cuando no contradiga
con mi comportamiento su forma de comprender la vida”.

La luna en Sagitario y el instinto de preservación


Para resguardarse del peligro de la ausencia de calidez, el nativo Luna en Sagitario tenderá a
evitar, por todos los medios, el enfrentamiento con el dolor y el conflicto. Esta Luna, que es
maravillosa por la vitalidad y generosidad que confiere, puede ser muy difícil cuando se trata
de profundizar en los distintos aspectos de sí mismo.
Estas personas reprimen el dolor con excesiva facilidad. Sin embargo, tienen que aprender a
no temer al dolor, ya que éste es una parte fundamental del camino en la vida.
También, con excesiva facilidad, el nativo adopta ideales “prestados” para saciar su necesidad
de encontrar una dirección. Sólo una vez que la Luna en Sagitario haya dejado de temer el
conflicto y la confusión propios del mundo emocional, estará verdaderamente capacitado para
contagiar al mundo un auténtico entusiasmo y para transmitir su mentalidad abierta y sus
profundos ideales.
La luna en Sagitario y el talento personal
El mayor talento de esta posición Lunar es la capacidad de trasmitir a otros las enseñanzas
que emanan de la propia experiencia vital. Por eso no pocas Lunas en Sagitario se dedican a la
enseñanza. La calidad de su tarea dependerá de la profundidad con la que hayan logrado
trabajar sus miedos.
Si el nativo ha logrado desterrar el miedo a la duda, desarrollando al máximo su capacidad
natural para encontrar respuestas nacidas de la experiencia (y no de las teorías), entonces
será una fuente de sabiduría inagotable. De lo contrario, no será más que un repetidor de
fórmulas memorizadas.
El emplazamiento Luna en Sagitario confiere una inigualable capacidad de síntesis. Cuando el
talento de la Luna en Sagitario se expresa plenamente, nadie hay más indicado para trasmitir
una alegría de vivir tan auténtica y un entusiasmo tan profundo por navegar en el océano
infinito de la sabiduría existencial.

La luna en Sagitario y el amor


El nativo con este emplazamiento necesita compartir con su pareja su natural entusiasmo y
vitalidad. Nada hay más terrible para él que estar al lado de alguien inclinado a la depresión y
a la apatía. En realidad, es muy poco probable que logren establecer una pareja con ese estilo
de personas, pues la intimidad les resultaría prácticamente imposible.
Él se siente cómodo allí donde brilla la luz y la alegría; es muy confiado y si encuentra oscuros
pensamientos o mala intención en la relación amorosa, la decepción será para él terrible.
Como tiende a postergar el dolor, las depresiones son muy difíciles para ellos. Rara vez les
ocurre el sentirse deprimidos, pero una decepción amorosa puede ser el puntapié inicial de
una tal situación. Y cuando el nativo Luna en Sagitario se deprime, la salida no le resulta nada
fácil.
Posee una naturaleza fogosa y apasionada, necesita permanentemente sentirse estimulado
por su pareja; en este sentido, hay pocos emplazamientos que odien tanto el tedio de la rutina
doméstica. Ama sentirse libre y para él la persona amada, ante todo, es un amigo con quien
compartir la felicidad de estar vivo. Encuentra más fácilmente sensación de seguridad en la
relación con personas que muestren algún grado de interés filosófico.

La luna en Sagitario y la vida social


Nadie ama tanto las fiestas como la Luna en Sagitario. Bailar, cantar, conversar, beber y reír
son para él maravillosas excusas para poner de manifiesto su naturaleza vital y expansiva.
Les gusta tanto organizar fiestas en casa como salir a conocer nuevos lugares. Son excelentes
animadores, poseen un sentido del humor contagioso y naturalmente trasmiten vitalidad al
ambiente en el que se encuentran.
Lo único que puede llegar a aburrirles son las conversaciones pesadas y cargadas de
emociones. Tenderán instantáneamente a cambiar la conversación, proponiendo las más
diversas actividades.
Los nativos con esta posición Lunar valoran muchísimo las relaciones amistosas. Suelen tener
gran cantidad de amigos que pueden ir cambiando a lo largo del tiempo. Con gran facilidad
disparan la flecha del arquero hacia nuevos rumbos, y no es nada raro que los grupos de
amigos varíen en igual medida que su entusiasmo por distintos intereses. Suelen dejar atrás,
con facilidad, las relaciones cuando aparece la amenaza de algún conflicto personal. Prefieren
ponerse en marcha en busca de nuevos horizontes para el afecto, antes que quedar atascados
en el dolor.

Luna en Capricornio (exilio)


¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Capricornio para sentirse segura,
querida y protegida? Sentir que cumple seriamente con un objetivo.
La Luna en Capricornio confiere al nativo una naturaleza aplomada y solitaria. Otorga un gran
sentido del deber y de la responsabilidad personal en relación a la sociedad. Nada le genera
una inseguridad mayor que sentir que depende de los demás para sobrevivir. El nativo tiene
una fuerte sensación de autosuficiencia, de que debe y puede arreglárselas asimismo, sin
ayuda de nadie. Tiende a descuidar sus necesidades emocionales, lo que suele traerle algunos
problemas para el encuentro afectivo. Posee el don de la prudencia y del sentido del tiempo
necesario para llevar adelante sus proyectos. Su mentalidad es rigurosa y persiguen la
objetividad. Considera que las cosas son como son, y a veces puede ser demasiado rígido.
Tiene un talento natural para la ciencia.

La luna en Capricornio y la tradición familiar


En el inconsciente familiar del nativo Luna en Capricornio está grabado un mensaje muy
simple: “para obtener éxito en la vida, hay que trabajar”. Es ésta una familia en la que se
valora por encima de todas las cosas el esfuerzo personal y el sentido del deber. Hay una
historia familiar que confirma la idea de que para conseguir logros concretos, no basta desear
o imaginar que ello es posible. Sencillamente, hay que hacerse responsable de su propio
destino y abocarse con actitud seria a labrar un porvenir decoroso.
Lo importante es estar a la altura de las exigencias y ser capaz de auto-sostenerse. Nada es tan
temido en esta familia como la incapacidad de hacerse responsable de la propia vida, o la falta
de seriedad para manejar las cuestiones del dinero y el trabajo.
El pequeño Luna en Capricornio, registra muy tempranamente esta VOZ de sus ancestros y
siente que debe estar a la altura de lo que se espera de él para ser un digno integrante de su
familia de origen.

La luna en Capricornio y la relación con la madre


En el contacto del pequeño Luna en Capricornio y su madre, la expresión del afecto es mínima.
Ella muestra una personalidad distante y fría, da al niño todo aquello que es estrictamente
necesario para su desarrollo, y puede ser muy puntillosa en los cuidados concretos, pero no es
propensa a las demostraciones de amor. El pequeño se acostumbra a no necesitar nada más
que lo imprescindible, porque con seguridad sus primeras demandas de calidez han sido
netamente frustradas.
Si bien la relación madre-hijo se da con una frialdad y distancia afectiva considerables, no
necesariamente la madre deba ser una persona fría. Se da el caso de este emplazamiento natal
en personas que han vivido determinadas circunstancias familiares, por ejemplo, en hijos de
madres solas, que deben responder sin la ayuda de un padre a los requerimientos concretos
del cuidado del hijo. El niño comprende rápido que si expresa abiertamente su necesidad
afectiva, la respuesta que obtiene es frustrante. La frustración le genera dolor y comienza
entonces a evitar la frustración, minimizando austeramente sus demandas. Es común en niños
que, desde muy chiquitos, con obligados a pasar largas horas solos en casa, o a viajar por su
propia cuenta, porque los padres no pueden recogerlos; también, puede que se hagan cargo de
hermanitos más chiquitos o mismo de sus propios padres (por enfermedad de estos o de
algún pariente, como un abuelo).

La luna en Capricornio y el instinto de preservación


Cuando el niño con Luna en Capricornio mostró su necesidad, fue frustrado y se sintió
terriblemente solo y desprotegido. Para sentirse contenido, no debe sentir que necesita más
de lo que le dan: “es lo que hay”…
Así es como se constituye el caparazón protector del nativo Luna en Capricornio: en el fondo,
tiene una inmensa necesidad de calidez, o se muestra autosuficiente. En realidad, él miente,
realmente llega a convencerse de que prácticamente no necesita nada.
El siente que para que le quieran tiene que hacer algo, que nadie le va a querer simplemente
por lo que es. El afecto se gana con esfuerzo, mostrando responsabilidad y sentido del deber.
Por eso, estas personas se sienten queridas cuando son reconocidas por sus logros.

La luna en Capricornio y el talento personal


La persona con Luna en Capricornio tiene miedo a depender de los demás. La primera
relación de dependencia amorosa fue frustrante, por lo tanto el afecto se transforma en algo
muy difícil de conseguir y que no llega naturalmente sólo porque uno lo desee. Las relaciones
amorosas e incluso las de amistad, en las que el nativo pueda comprobar una y otra vez que
no hace falta que se muestre capaz de llegar a la cima de la montaña para que lo quieran,
suelen abrir el endurecido corazón.
Una vez que la Luna en Capricornio ha comprendido que es digno de amor a su nueva
existencia, que no tiene que cumplir con lo que supone que se espera de él para merecer el
afecto de quienes ama, entonces su naturaleza podrá manifestarse en forma positiva.
Entonces, podrá utilizar su talento natural para asumir responsabilidades que favorezcan su
propio desarrollo y la felicidad de quienes le rodean. Podrá dedicarse con auténtico placer a la
actividad que haya elegido y ya no se esforzará para conseguir afecto, sino que sus esfuerzos
estarán encaminados a ver la obra realizada.

La luna en Capricornio y el amor


La experiencia amorosa no suele ser sencilla para la Luna en Capricornio. La persona se
resguarda tras su caparazón de autosuficiencia y austeridad, y resulta muy difícil alcanzar su
corazón. Es característica de las personas que permanecen solteras por mucho tiempo, o que
nunca forman pareja estable; y en parte, esto sucede porque se convierten en personas
sumamente exigentes para con los demás, y nadie los satisface plenamente.
Una vez que ha superado el miedo a la frustración, suele ser un esposo(a) fiel y muy
considerado. Este emplazamiento natal confiere una gran afinidad con la vida familiar. Los
hombres con este emplazamiento son excelentes padres, pudiendo combinar fecundamente el
rol sostenedor con una actitud cálida que da fuerte contención a sus hijos. Para la mujer, ser
madre representa una gran responsabilidad y suelen desempeñar la maternidad con gran
dedicación.
En cuanto a las preferencias a la hora de elegir pareja, tanto el hombre como la mujer Luna en
Capricornio necesitan encontrar solidez emocional para abrirse al amor. Y distancia: es muy
raro que logren establecer un vínculo de intimidad con personas excesivamente dependientes
o atrapantes.
Los espacios de soledad y recogimiento interior son esenciales para el bienestar del nativo
además de disfrutar de esos momentos, ellos constituyen la posibilidad de restablecer una y
otra vez contacto con su mundo emocional.

La luna en Capricornio y la vida social


El nativo con este emplazamiento tiene cierta dificultad para la distensión. Obtienen
tranquilidad interior a través de la productividad; el ocio y la diversión les resultan
inquietantes. Tenderán a convertir la ocasión social en una oportunidad para algún otro fin
ulterior, por ejemplo: establecer relaciones con personas influyentes.
Cuando organizan alguna reunión o fiesta en su casa (cosa que no sucede tan a menudo), lo
harán con un plan y un objetivo muy concretos. Es poco frecuente que organicen una fiesta
por el mero hecho del intercambio personal, el ocio y la diversión. En general, hacen coincidir
este tipo de fiestas con alguna ocasión particular que constituya un motivo de la reunión (por
ejemplo, un aniversario, la obtención de un ascenso o de un título universitario, etc.).
El caparazón de Luna en Capricornio no sólo pone barreras al amor, sino también en las
relaciones amistosas. Debido al miedo a ver frustrada (una vez más) su necesidad de cariño,
se muestra frío y autosuficiente, pero en su interior hay un niño herido que necesita
desesperadamente que lo quieran.

Luna en Acuario
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Acuario para sentirse segura, querida y
protegida? Ser libre mentalmente y no tener ataduras.
La persona con Luna en Acuario ama la libertad mental. Para él, las emociones y las formas del
mundo concreto son ataduras. Estas personas poseen el don natural del genio creativo y
visionario. Anhelan habitar un mundo de perfecta comunicación entre los seres humanos y
nada les hace sentir tan inseguros como los vínculos posesivos o el encierro en una forma de
vida rutinaria y gris. Para sentirse libres, necesitan inventar su vida día a día y no atarse
nunca a una forma de vivir prefijada. El círculo de protección es para ellos la amistad. Se
sienten seguras y cómodas rodeándose de personalidades muy diversas.
Para ellas, la seguridad proviene de sentirse orientadas hacia el futuro. La felicidad de la Luna
en Acuario consiste en disfrutar la vida “aquí y ahora”, y el futuro no es más que la proyección
natural del instante presente.

La luna en Acuario y la tradición familiar


En la inmensa mayoría de los casos, pertenece a una familia que ha cortado de una u otra
forma con las tradiciones de sus antepasados. El pensamiento inconsciente es: “el éxito no
depende de la cuna hereditaria, sino de la riqueza individual”, “la salvación está en la
creatividad y libertad personales”.
En algún punto más cercano o más lejano de la cadena genealógica a la que pertenece Luna en
Acuario, se ha producido un corte. Algo fue dejado atrás porque se ha dado un salto a lo
desconocido, en busca de nuevos horizontes.
Esta posición Lunar es muy común en familias de inmigrantes. Hay algo en el inconsciente
familiar que dice “estamos en el aire”, “no tenemos un lugar de pertenencia”, “somos
ciudadanos del universo”. El niño registra muy tempranamente el mensaje e, inevitablemente,
siente un profundo desamparo: se siente solo ante el Cielo.
La luna en Acuario y la relación con la madre
La relación del niño Luna en Acuario con su madre está marcada por una ausencia de
contención. Las causas son diversas: puede darse el caso de una súbita separación de los
padres, de la ausencia de uno de los progenitores, de mudanzas continuas, o quizás de una
madre muy libre que no se adapta a las ataduras ligadas a la maternidad. También, se da el
caso de presencia de perturbaciones mentales en el ámbito familiar (puede ser una madre
psíquicamente enferma, “desconectada” de la realidad). En cualquier caso, el afecto y la
contención quedan asociados a la ausencia de contacto emocional.
Cuando el niño necesitó contención y calidez, encontró vacío y ausencia: “mamá te quiere
mucho, pero se tiene que ir, o papá nos abandonó porque no pudo enfrentar la
responsabilidad de ser padre”. Por lo tanto, rápidamente sale a buscar contención afuera: “no
importa, me voy a jugar con mis amiguitos”.
El dolor por el vacío sería tan grande, que él prefiere no enterarse y, simplemente, desconecta
el circuito que une mente y emociones. La infancia se lleva a cabo entre cortes e imprevistos:
el individuo con esta Luna se acostumbra a que el afecto es inconstante: hoy está, mañana no
se sabe, y entonces es desapegado, para evitar el sufrimiento de un nuevo corte.

La luna en Acuario y el instinto de preservación


Nada angustiará tanto a este nativo como sentirse presionado a definir una relación amorosa
o, en general, dar una forma y estructura a su vida. Preferirá siempre la libertad y la
posibilidad de cambiar repentinamente de rumbo. Por instinto, tenderá a refugiarse en el
mundo creativo de su mente y en aquellas relaciones donde no deba poner en juego un
profundo compromiso.
El miedo que tiene es que si se define en un cierto sentido, deberá comprometerse y perderá
libertad. Huye de las definiciones y se sentirá frustrado por no poder comunicar al mundo su
creatividad. No se da cuenta de que es él mismo quien evita el encuentro con los demás,
porque sigue creyendo que al buscar calidez encontrará la frialdad del vacío.

La luna en Acuario y el talento personal


El nativo con este emplazamiento posee un especial don para la libertad. Su creatividad
mental no tiene límites y es capaz de establecer las relaciones más originales, moviéndose con
absoluta fluidez e instantánea velocidad en el mundo abstracto. Posee el maravilloso talento
de la espontaneidad. Tiene un instinto natural para responder espontáneamente a todas las
situaciones de la vida: en el amor y en la amistad, así como en el trabajo y en la vocación.
Cuando el miedo lo domina, se aísla en el utópico mundo abstracto de su mente, alejándose de
los demás seres humanos. Pero cuando logra superar el miedo al desamparo, la persona con
Luna en Acuario puede disfrutar con total libertad de cada una de las experiencias de su vida.
Para lograrlo, tiene que llegar a descubrir que él está realmente capacitado para vivir en un
mundo sin fronteras, que él es auténticamente un ciudadano del Universo, que su hogar es el
Cielo y que no necesita un lugar fijo de pertenencia para sentirse seguro.

La luna en Acuario y el amor


Como en todas las cosas, el nativo Luna en Acuario necesita encontrar originalidad en su
pareja. No se sentirá cómodo y difícilmente podrá establecer un vínculo de intimidad con
personas apegadas a las normas sociales. Podrá relacionarse afectivamente con alguien que
comparta en alguna medida su anhelo de libertad y creatividad, su originalidad en la forma de
ver la vida y su espontaneidad.
En general, y para ambos sexos, el establecimiento de una relación de pareja no resulta fácil. Si
aún no ha descubierto su profunda necesidad de encuentro amoroso, tenderá a identificar
“pareja” con “cárcel y peligro de desamparo”. Huirá de todo compromiso de estabilidad
afectiva o vivirá recurrentemente la ausencia o desaparición del ser querido. Pero una vez que
logre superar el miedo, será capaz de establecer vínculos amorosos realmente libres y
sinceros. Quizás, el estilo de pareja no siga los cánones sociales, pero el nativo Luna en
Acuario ignora todo prejuicio, y será capaz de mantener su unión al margen de todo daño.

La luna en Acuario y la vida social


Los nativos Luna en Acuario encuentran un gran placer en la comunicación con diversidad de
personas. Suelen llevar una animada vida social, a menos que estén exageradamente aislados.
Al igual que su opuesto, el signo de Leo busca destacarse en las reuniones sociales. Pero
mientras que la Luna en Leo intenta ser el centro apelando a su brillo personal, la Luna en
Acuario procura marcar la diferencia a través de una actitud original, muchas veces cercana a
lo excéntrico. Si participan en una reunión de personalidades extravagantes, se sentirán “en
su salsa” y hasta pasarán desapercibidos. Pero si se trata de una fiesta formal,
automáticamente serán tachados de “raros”.
Para este nativo, la amistad es uno de los bienes más preciados. Tener muchos amigos es para
ellos tan necesario como respirar. Y sin embargo, no es raro que sean catalogados de “fríos”
por los propios amigos. La clave para comprender qué significa para ellos la amistad es la
sinceridad. Ellos no pueden dejar de ser sinceros y la sinceridad a veces hiere. Para la Luna en
Acuario, la presencia física de un amigo no es una condición imprescindible para sentirse en
contacto. Él es un amigo fiel, aunque a veces parezca todo lo contrario.

Luna en Piscis
¿Cuál es el alimento emocional que necesita la Luna en Piscis para sentirse segura, querida y
protegida? Fantasía e ilusión
La Luna en Piscis confiere al nativo una sensibilidad máxima, un maravilloso don para captar
las más sutiles fluctuaciones del clima emocional y anímico. Es un ser extraordinariamente
imaginativo que habita un mundo “de película”. El límite entre realidad y fantasía se desdibuja
y el nativo necesita mantener borrosas las fronteras para sentirse contenido. Si no hay ilusión,
se siente perdido en un mundo duro y hostil.
Los nativos con este emplazamiento lunar Selene mostrarse bastante tímidos, tienden a
replegarse en sí mismos y su falta de contacto con la realidad concreta suele traerles
problemas, porque son altamente propensos al engaño y a la confusión. Muestran un
temperamento más bien melancólico y son fáciles víctimas de la represión. Absorben el
estado anímico de quienes los rodean.

La luna en Piscis y la tradición familiar


Se podría decir que la característica general de los mensajes inconscientes familiares es la
confusión. El mensaje ancestral que es transmitido al pequeño Luna en Piscis es el siguiente:
“el éxito proviene de la simbiosis con los demás”, o “toda definición, toda palabra, toda
máscara es un engaño”; “la verdad siempre se escapa, siempre está en otra parte”.
Estas familias funcionan como si fueran un organismo uncí; sus integrantes se protegen
instintivamente unos a otros. Se simbiotizan para evitar enfrentar la realidad exterior y
concreta. “Para salvarse, hay que saber mimetizarse para sobrevivir en un mundo inhóspito”.
Desde el punto de vista esotérico, en esta familia hay un cuerpo astral (emocional)
compartido; es similar a lo que sucede en una manada de animales: si uno de ellos huele el
peligro, el mensaje se propaga sin necesidad de una comunicación explícita y,
automáticamente, todos los integrantes de la manada responden en conjunto.

La luna en Piscis y la relación con la madre


En la relación con su madre, lo que predomina es la falta de diferenciación. “Mamá y yo somos
uno”, es lo que siente el pequeño Luna en Piscis, sin llegar –por supuesto– a ser consciente de
ello. El habilita el mundo emocional de su madre y entre los miedos, anhelos, deseos y estados
de ánimos de ella y los suyos, no hay absolutamente ningún límite. La madre del nativo suele
mostrar un temperamento más bien silencioso y nada comunicativo de los sentimientos. Hay
entre ella y su hijo una maravillosa unión, pero la comunicación de los sentimientos es
siempre subliminal, nada se pone en palabras, nada se expresa concretamente a través de
actitudes visibles. El niño se siente extraordinariamente protegido junto a ella, como si nadara
en un océano de amor y calidez. No es necesario que la madre se encuentre cerca para
participar de esta unión sin palabras. La comunicación es extrasensorial, el niño sabe siempre
cómo está su madre, aunque al mismo tiempo, es como si no la conociera. Muy
tempranamente percibe que si permanece mimetizado con ella estará a salvo, pero si intenta
echar luz sobre las brumas mágicas de la relación, si intenta entender racionalmente aquellos
que sucede, el hechizo desaparecerá.

La luna en Piscis y el instinto de preservación


El nativo Luna en Piscis tiende instintivamente a resguardarse tras las “cortinas de humo” de
la fantasía y la ilusión. Evita al máximo las definiciones, la comunicación clara y racional y el
enfrentamiento con el mundo adulto. Siempre tenderá a refugiarse en la indefinición y en la
relatividad de todos los asuntos de su vida.
Exponer con convicción un punto de vista personal es algo aterrador porque ello implica una
elección, y para él elegir es siempre sinónimo de abandonar alguna ilusión. Siempre que el
nativo se vea en la situación de elegir un camino, sentirá que pierde la oportunidad de seguir
todos los demás, perdiendo por lo tanto la fuente de su seguridad. Con este emplazamiento
existe un miedo a la discriminación, a la definición, a las palabras y a todas las formas
concretas del mundo visible.

La luna en Piscis y el talento personal


Este emplazamiento otorga al nativo el maravilloso don del amor universal. El gran problema
es que muchos nativos no llegan a expresar ni una mínima parte de este sentimiento porque,
al encerrarse en su mundo interno, se niegan a sí mismos la posibilidad de dar.
Ninguna generosidad es posible si uno actúa guiado por el miedo. El nativo Luna en Piscis
temeroso suele colocarse en la posición de “víctima”: como él nunca toma un partido claro, se
encuentra a merced de los demás y, por lo tanto, culpa a los demás de sus padecimientos.
La tarea de la Luna en Piscis es similar a la del poeta: traducir a los demás sus sentimientos.
Hay muchas formas de realizar esto, el lenguaje escrito no es más que un camino posible. El
mundo de la mística, la composición musical y cualquier actividad en la que algo de aquel
sentimiento de amor universal pueda ser concretamente manifestado, constituyen otros
posibles caminos. Cuando el nativo Luna en Piscis trasciende el miedo a la desilusión de sus
fantasías, no hay otro emplazamiento que otorgue una tan elevada capacidad de dar amor y
cuidado a todos los seres que sufren.

La luna en Piscis y el amor


La búsqueda del amor suele tomar un cariz mitológico en la vida del nativo con este
emplazamiento. El amor de pareja es para ellos una manifestación del encuentro místico entre
las almas. Anhelan encontrar al amor de sus sueños, son como el príncipe o la princesa de los
cuentos de hadas que esperan con una rara mezcla de ansiedad y paciencia la llegada del
Verdadero Amor.
Por esta misma razón, son altamente propensos a los engaños. No es raro que vivan
experiencias idílicas creyendo haber visto un príncipe allí donde no había más que un sapo o
al revés. En cualquier caso, son estos seres los más románticos y soñadores que puedan
existir, y cuando encuentran la confianza intuitiva en sí mismos, son amantes dedicados y
sensibles. Confiar en el poder de su intuición es un arma imprescindible para tener una
brújula que los guíe en la avalancha de sensaciones a la que suelen estar sometidos.
Lo fundamental en ellos es que no se conforman con relaciones superficiales u ocasionales, y
aunque el flechazo no dure más que dos días, los recordarán como los más maravillosos de su
vida.

La luna en Piscis y la vida social


Un rasgo saliente de la Luna en Piscis es la timidez. Exponer sus sentimientos es para ellos
algo muy alarmante; temen sentirse heridos por la intrusión de los demás en su intimidad. Así
es que no suelen acceder fácilmente a todas las invitaciones. Prefieren las ocasiones íntimas,
con poca gente o las reuniones en las que impere un clima mágico y apacible. Detestan las
estridencias y los alardes personales y sólo toleran escuchar música a alto volumen si esta les
resulta envolvente y sugestiva.
A pesar de estas preferencias, por su naturaleza mimética, pueden participar de ambientes
muy diversos, siempre y cuando logren relajarse. Necesitan sentirse unidos a los demás y la
tendencia al alcoholismo o el consumo de alucinógenos, muchas veces, se transforma en la vía
de participación adecuada para lograrlo. Esto sucede únicamente cuando el nativo no haya
una vía positiva de expresión para su sensibilidad.
Al igual que en el amor, en la amistad el nativo con Luna en Piscis busca el amoroso encuentro
de las almas. Para ellos, el amor es uno solo y simplemente se manifiesta en el mundo bajo
distintos disfraces. La amistad es una de estas manifestaciones y los “amigos del alma” son
para ellos tan necesarios como el agua para el sediento.

Bibliografía consultada
 AA.VV. (1997), Astrología Lunar. El horóscopo de los sentimientos, Buenos Aires,
Círculo Hermético, pp. 39-103