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FERNANDEZ, ANA.

“De lo Imaginario Social a lo Imaginario Grupal”

Imaginario Social
La noción de imaginario social se refiere al conjunto de significaciones colectivas por las
cuales una sociedad se instituye como tal. La sociedad al instituirse como tal inventa
significaciones imaginarias, a través de la consolidación y reproducción de sus
producciones de sentido organizador, ya que son condición de representatividad de
aquello que esa sociedad puede darse.
Castoriadis se pregunta: ¿qué es lo que mantiene unida a una sociedad? Se responde: es
el proceso por el cual se instituye como totalidad. La institución de normas, valores,
lenguaje y de significaciones imaginarias que dan forma a la materia prima humana.
La institución produce individuos que son a su vez quienes van a estar en condiciones de
reproducir la institución de la sociedad.

Poder
La cuestión del imaginario social en tanto universo de significaciones que instituyen una
sociedad es inseparable del problema del poder. Si los actos de fuerza producen poder, a
partir de allí, el discurso del orden y el imaginario social garantizan la continuidad del
poder conquistado o instituido. Los tres elementos básicos que hacen que el poder
funcione son: la fuerza o violencia; el discurso del orden y el imaginario social. Instancias
independientes, pero articuladas entre sí.
El discurso del orden es un espacio de racionalidad que pertenece al ámbito del
conocimiento. En este espacio la ley, los códigos, la jurisprudencia hacen su obra. Los
dispositivos de poder exigen como condición de funcionamiento y la reproducción del
poder no solo de sistemas de legitimación, normativas y sanciones de conductas no
deseables (discurso del orden) sino también practicas mitológicas y rituales que hablen
de pasiones y disciplinen los cuerpos, anudando los deseos al poder.
La función de imaginario social es fundir las llaves de los cuerpos para el acceso a la ley
y la continuidad y reproducción de poder.
Como tal, regula el decir y orienta la acción de los miembros de esa sociedad, en la que
determina tanto las maneras de sentir y desear como las maneras de pensar., actuando
sobre los individuos ejerciendo presión y poder.

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FERNANDEZ, ANA. “De lo Imaginario Social a lo Imaginario Grupal”

Por lo tanto, el imaginario social es lo que mantiene unida a la sociedad, pero a su vez
puede haber una génesis de sentido, es decir la producción de nuevos sistemas de
significación, que son procesos de transformación (en el plano de la subjetividad) de una
sociedad. Así el imaginario social tiene una doble dimensión, una capacidad para
conservar lo instituido pero también una capacidad instituyente de transformación que
da cuenta de la dimensión de la producción de significaciones colectivas

Instituido – Instituyente
Se puede hablar de un imaginario social efectivo (instituido) y en un imaginario social
radical (instituyente)
El imaginario social instituido anuda los deseos al poder, operan como organizadores de
sentido de los actos humanos estableciendo las líneas de demarcación de lo licito y lo
ilícito, lo permitido y prohibido, lo bello y lo feo.
El imaginario instituido es lo que mantiene unida a una sociedad. Cuando una sociedad
se instituye, inventa significaciones, producciones de sentido organizadores. Aquello que
mantiene unida a la sociedad es la institución, el proceso por el cual la sociedad se
instituye como totalidad: la institución de normas, valores, lenguajes, que son los
instrumentos para formar individuos (producciones de la subjetividad) de una sociedad.
Por otro lado, el imaginario instituyente es la génesis de sentido, es decir, la producción
de nuevos sistemas de significación, que impulsa la transformación de lo que ya está
establecido, en el plano de las significaciones, en la sociedad. Lo instituyente opera
siempre con la resistencia a lo consagrado, instituido que, hasta tanto no sea
modificado, opera como régimen de verdad. Pero lo histórico-social no crea o inventa
de una sola vez y para siempre significaciones imaginarias; el desorden social se
despliega cuando aparecen nuevos organizadores de sentido. Por ejemplo: el movimiento
de mujeres tiende a destruir una relación jerárquica entre los sexo, expresa la lucha del
sexo femenino para alcanzar su autonomía. Todo ello pone en tela de juicio
significaciones imaginarias centrales de la sociedad instituida y al mismo tiempo crea
algo nuevo. Los nuevos organizadores de sentido y prácticas sociales que lo hacen posible,
dan cuenta de la existencia de deseos que no se anudan al poder, que desordenan las
prácticas, desdisciplinan los cuerpos y en algún momento instituyen nuevas sociedades.

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FERNANDEZ, ANA. “De lo Imaginario Social a lo Imaginario Grupal”

Ahora bien, los mitos sociales en tanto “cristalizadores de sentido”, de comportamiento


y conducta, son una pieza clave en el sostenimiento de lo instituido, consagrado que
mantiene el orden en la sociedad; ya que con su narrativa, muy enlazadas entre sí, dan
forma al universo de significaciones imaginarias que instituye cada institución. Por lo
tanto los mitos sociales (imaginario efectivo) constituyen piezas claves en el
disciplinamiento y policiamiento de una sociedad. Tienen eficacia y violencia simbólica
que anudan los deseos al poder.

Entendemos como instituido aquello que ya esta instaurado, que ya tiene un modo de
funcionamiento y una normativa (es lo normalizado). Tiene que ver con lo que está
dado, aceptado y acordado por todos. Mientras que lo instituyente tiene que ver con la
subjetividad, con lo que el sujeto va integrando con la modificación de lo instituido. El
desorden aparece cuando lo instituido se resiste a las fuerzas del cambio. Se producen
luchas simbólicas, donde se puede dar que lo instituyente logre institucionalizarse y pase
a ser instituido, provocando un cambio en la sociedad y una modificación vital de lo
instituido, este proceso se denomina proceso de institucionalización.

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