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Estimados Luis, Rafael y Camila Arce:

Nuestros nombres son Carolina y José Armando Ribera Añez, somos hijos de la
expresidenta Jeanine Añez. Al igual que ustedes no somos políticos, por eso no
pretendemos hacerles llegar un mensaje político, esta es una carta que escriben
dos hijos absolutamente orgullosos de su madre, pero también preocupados y
consternados por la situación.

Estamos muy orgullosos de la madre que Dios nos dio, seguramente ustedes
también comparten ese sentimiento. Nuestra mamá, es nuestro todo, la que nos
cuida día a día, la que nos enseñó que solo el esfuerzo y el trabajo duro dan
recompensas y lo hizo siempre con el ejemplo.

Nuestra madre es valiente y fuerte, pero también es una mamá cariñosa y dulce,
que asumió con coraje la responsabilidad de traer paz a un país que estaba a punto
de explotar. Hoy se la juzga por aquello que más orgullo nos trae: ser una buena
persona, una boliviana de coraje y en definitiva una mujer valiente.

En aquellos días, su padre, el ahora Presidente Luis Arce, pidió un salvoconducto


humanitario por su salud, no hubieron dudas, nuestra madre otorgó ese
salvoconducto porque la vida siempre está por encima de la política.

No pedimos nada a cambio, tampoco pedimos privilegios, no se trata de eso,


pedimos sólo que se le de el trato humanitario que cualquier ser humano merece,
para que mi madre pueda ser atendida de acuerdo a lo que hoy necesita su cuadro
clínico y pueda también ser juzgada basado en las leyes y no en la sed de venganza.

Estamos convencidos que Dios protege a sus buenos hijos, sabemos que de su
mano seguiremos caminando esta prueba que nos pone por delante y la
afrontaremos unidos como familia.

Los bolivianos soñamos vivir en democracia y en libertad, no deseamos más


confrontación, sólo buscamos paz para nuestra nación.

Rogamos a Dios que sus corazones puedan comprendernos, como hijos, y que
puedan hacer llegar a su padre el mensaje de nuestra familia.

Carolina Ribera Añez José Armando Ribera Añez