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g .w . f.

HEGEL
ENCICLOPEDIA

ciencias
ABADAEDITORES

filosóficas
[ 1 8 3 0 ]
N ueva edición bilingüe
de Ramón V alls P lana
La E n ciclo p ed ia d e las ciencias filosóficas d e G.W .F. H e g e l (1 7 7 0 -1 8 3 1 ),
conceb id a p o r su a u to r com o un c o m p e n d io o m a n u a l g e n e ra l p a ra los
oyentes de sus cursos, es una obra única en el d o b le se n tid o del té rm in o :
p o r un la d o , e x p o n e u n ita ria m e n te el tr a z a d o p ro g ra m á tic o c o m p le to
d el sistem a filo s ó fic o h e g e lia n o , in c lu y e n d o sus tre s p a rte s esenciales:
«La ciencia de la Lógica», «La filosofía de la N a tu ra le za » y «La filo so fía del
Espíritu»; p o r o tro lado, se tra ta sin d u d a a lg u n a de u no de los libros fu n ­
d a m e n ta le s del filó s o fo a le m á n , o b ra c u m b re del p e n s a m ie n to o cciden­
ta l de to d o s los tie m p o s y una de las obras más densas y fru c tífe ras q u e se
haya escrito jam ás en el te rre n o de la filo s o fía .
La presen te edición d e Valls Plana, la única b ilin g ü e en el p a n o ra m a e d i­
to ria l esp añ o l, se a c o m p a ñ a de un e s tu d io in tro d u c to rio y un e xten so
a p a ra to crítico con más de 9 0 0 notas, un v o c a b u la rio a le m á n -e s p a ñ o l y
o tro es p a ñ o l-a le m án , un índice de nom bres y un índice de tem as, lo q u e
sin d u d a a y u d ará a la com prensión de los 577 p a rá g ra fo s q u e c o n fo rm a n
esta o b ra m a g n a . Es im posible c o m p re n d e r la « v erd a d » de la filo s o fía de
H egel sin conocer la o b ra q u e la e x p o n e com o to ta lid a d , pues la v e rd ad ,
com o a firm a el filó s o fo suabo, sólo reside en el to d o , no en las partes.

RA M Ó N VALLS PLANA (1928-2011) fu e Catedrático de Filosofía du ran te casi 40 años


en las universidades de Zaragoza, San Sebastián (donde fu n d ó la Facultad de Filoso­
fía en 1978) y Barcelona. Su obra, centrada en la filo so fía clásica ale m a n a y en las
relaciones en tre derecho, ética y filosofía, se inscribe en la gran tradición de los estu­
dios hegelianos en Europa, e n tre los que destacan algunas de sus obras ya clásicas,
com o Del yo al nosotros: lectura de la «Fenomenología del espíritu» de Hegel o El
trabajo como deseo reprimido en Hegel.
G.W.F. HEGEL
Enciclopedia de las ciencias filosóficas
(1830)
LECTURAS
Serie Filosofía
Director FÉLIX DUQUE

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación


de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excep­
ción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos,
www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragm ento de esta obra.

© M ercedes S o l é F errater , 2017


de la introducción, traducción y notas
de Ra m ó n Valls P lana

© A b a d a E d it o r e s , s . l ., 2017
de la presente edición
Galle del Gobernador, l8
28014. Madrid
WWW.ABADAEDITORES.COM

diseño Sa b á tic a

producción GUADALUPE GlSBERT

ISBN 978-84-16160-57-O
IBIC HPK
depósito legal M-8766-2017

p r e im p r e s ió n D alu bert A llé

im p r e s ió n C O F Á S , ARTES GRÁFICAS
G.W.F. HEGEL
Enciclopedia
de las ciencias filosóficas
en compendio (1830)

edición bilingüe de
RAMÓN VALLS PLANA

A B A D A EDITORES
L E C T U R A S DE F I L O S O F I A
‘■t' '■
PR ESENTACIÓ N

Ramón Valls Plana


LA ENCICLOPEDIA EN LA VIDA Y OBRA DE HEGEL

La Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio, Heidelberg 1817 (2a edi­


ción, Berlín 1827; 3a edición, ibid., i 83o; en adelante ENO, es una de las cuatro
grandes obras que Hegel publicó en vida, escritas y corregidas de su propia
mano. Las otras tres, con su título completo, son:

• Fenomenología del Espíritu (en adelante FEN). Jena, 1807.


• Ciencia déla Lógica (en adelante LOG). Nuremberg, 1812-16.
• Líneas básicas de la Filosofía del Derecho (en adelante FDD). Berlín, 1821
(aunque estaba en las librerías a fines de 1820).

Cada una de estas obras se asocia a una etapa de la evolución de su autor y


es comúnmente vista como culminación y expresión de una fase en el desarro­
llo del pensamiento hegeliano.
Según este modo de ver vulgarizado, la FEN sería el fruto del tiempo de
maduración que significó para Hegel su paso como docente novel por la Uni­
versidad de Jena (1801-1807); con esta obra, Hegel habría ya alcanzado lo que
fue, hasta su muerte, el principio sintético y generador de su filosofía (la sus­
tancia-sujeto, el concepto de espíritu)1, mientras las obras posteriores serían
un simple despliegue de ese principio. Es cierto que, como escrito filosófico, la
FEN describe las distintas configuraciones o modos de ver y hacer por los que
sucesivamente pasa la conciencia humana, individual y colectiva, hasta alean -

1 Sustancia-sujeto es fórmula que compendia las dos corrientes filosóficas modernas que
confluyen en el hegelismo, la sustancia spinozianay la subjetividad kantiano-fichteana.
Concepto de espíritu es fórmula que se vale de los términos técnicos que el mismo Hegel
considera más apropiados. Véase la N al §384 y, más abajo, laspp. 13-14 de esta misma Pre­
sentación.
IO RAMÓN VALLS PLANA

zar aquel saber (absoluto, dice el texto de la FEN-, filosófico-epistémico, inter­


pretamos nosotros) que merece la calificación de verdadero. La descripción
del transcurso de las figuras de conciencia se trenza allí con una interpretación
estrictamente filosófica de esa historia de la conciencia, interpretación filosó­
fica que descubre y destaca un hilo de necesidad en el despliegue histórico de
la conciencia humana. La conciencia se ve llevada de una figura a otra superior
en virtud de la experiencia transformadora que sufre cuando intenta ajustarse
a la norma que la constituye en cada uno de sus pasos. El conjunto de las figu­
ras resulta ser así, últimamente interpretado, una secuencia necesaria de fenó­
menos o manifestaciones del espíritu. A la FEN baj o esta perspectiva se le con­
cede por lo general un valor meramente introductorio al sistema, aunque no ha
faltado quien ha visto ya en ella una cierta exposición de la totalidad del sistema
hegeliano3.
La LOG, por su parte, sería el tratado especulativo o metafísico por ex­
celencia en el que Hegel habría conseguido la deducción, anteriormente fraca­
sada en Kanty Fichte, de los conceptos puros (o no empíricos) producidos por
la razón; estos conceptos (Begriffe), correspondientes a lo que Kant había lla­
mado conceptos de la razón pura, son interpretados por Hegel en su LOG como
algo no meramente mental ni meramente subjetivo, sino ontológico. Son cate­
gorías en el sentido más clásico de la palabra, mientras que para los conceptos
en sentido corriente o vulgar (conceptos del entendimiento en Kant), Hegel
reserva el nombre de representaciones (Vorstellungen). Entiende él que el con­
cepto, como inteligibilidad pura, es estructura esencial, dinámica y permanente
de las cosas mismas. La LOG sería entonces, según este modo simple de esque­
matizar, la obra representativa de la estancia de Hegel en Nuremberg (1808-16)
y la más filosóficamente pura, si se puede hablar así, de todas las que escribió.
En aquella etapa de su vida, Hegel se había visto temporalmente apartado
de la docencia universitaria como consecuencia de la dispersión de la Univer­
sidad de Jena que siguió a la batalla librada por Napoleón cerca de la ciudad en
1806. Hegel se había trasladado entonces a Bamberg, donde por un breve
tiempo dirigió un periódico local y, a continuación, se instaló (y casó) en
Nuremberg. Fue allí donde, además de ejercer como profesor y director del
Instituto de Bachillerato, escribió la LOG. Esta obra alcanzó mayor notoriedad2

2 Rudolf Haym,Hegel und seineZeit, Berlín, 1857, reimpresiónenHildesheim, 1962,pp. 336 -


337. A lo largo de su vida, Hegel varió su propia visión de la FEN. Los textos pueden verse en
el apéndice 2 de la 3a edición de mi comentario a la FEN: Ramón Valls, Del yo al nosotros,
Barcelona, PPU, 1994, pp. 413-421. Gfr. aquí mismo, más abajo, nota 27.
PRESENTACIÓN II

que la FEN y le valió como mérito para ser llamado, ahora ya como profesor
ordinario o catedrático, a la Universidad de Heidelberg.
Una vez incorporado a esta Universidad, Hegel se encontró ante la nece­
sidad de dotar a sus alumnos de un manual que les sirviera de hilo conductor
de las clases. Escribió entonces rápidamente y publicó la primera edición de la
Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio. Esta obra puede verse, por
tanto, como el primer fruto del regreso definitivo de Hegel a la enseñanza uni­
versitaria. El libro es una exposición global y a la vez abreviada de todo el sis­
tema filosófico; un compendio o manual escolar en el que están muy presentes
sus preocupaciones didácticas . La estancia de Hegel en Heidelberg duró dos
años escasos (1817-18), porque en seguida aceptó trasladarse a la Universidad
de Berlín, donde pronto había de alcanzarla cumbre de su fama ( i 8i 8- 3i). En
esta última ciudad, capital entonces de la Prusia postnapoleónica, publica su
Filosofía del derecho, obra que significa la intervención del filósofo en el debate
constitucional entre liberales y restauracionistas que tenía lugar entonces en
Berlín. En la FDD, Hegel expone, en efecto, su pensamiento ético, social y
político.
Dicho muy brevemente: dejando aparte la obra fragmentaria que él no
publicó, perteneciente a las etapas más juveniles de su vida3 4, y prescindiendo
también de otros escritos de menor alcance relativo5, tenemos del propio
Hegel una introducción al sistema (FEN), el núcleo más duro de éste (LOG), el
sistema logrado (ENC) y la aplicación política (FDD). Esta última, según los
tópicos más divulgados, vendría a revelar precisamente el carácter conservador
en última instancia, e incluso reaccionario, de la gran construcción teórica que
conocemos como filosofía hegeliana, la cual frecuentemente se identifica como
«la última gran síntesis de Occidente». Un pensamiento vigoroso, inteligente
y penetrante como pocos, desde luego, pero que se juzga a la vez como artifi­
cioso y alambicado. Es más, se ve condenado al fracaso por causa precisamente

3 Así por ejemplo F. Nicolin, «VI. Pádagogik - Propadeutik - Enzyklopadie», en O. Póggeler


(editor): Hegel, Friburgo / Múnich, Alber, 1977, pp. 91-105.
4 Gomo se sabe, los escritos juveniles de Hegel fueron publicados por Hermann Nohl en 1907
con el título inadecuado de Hegels theologische Jugendschriften. Existe reimpresión en Frank-
furt a.M., Minerva, 1966. Hay traducción parcial al castellano: J.M. Ripalda (editor), Escritos
de juventud, México, FGE, 1978 (en adelante JUV).
5 Hay que insistir en que el menor alcance de las otras obras de Hegel es meramente relativo.
No sólo los escritos publicados y no publicados de la época de lena, sino otros textos que lle­
gan hasta su misma muerte, como por ejemplo las Lecciones sobre las pruebas de la existencia
de Dios o el escrito Sobre la ley de reforma del Parlamento británico (IF7c 17, 347 ss. y Wk 11, 83
ss. respectivamente), no pueden minusvalorarse.
12 RAMÓN VALLS PLANA

de su desmedida pretensión de darlo todo por racional y de haber pretendido


desvelar esa racionalidad objetiva de todo el universo con su propia razón
humana.
Esta visión simple, que responde al tópico escolar de viday obra del filó­
sofo, no es del todo falsa. Sin embargo, como suele suceder con esta clase de
síntesis, es poco exacta. Giñéndome a la ENC, trataré de mostrar que este libro,
más que emblemático de la época de Heidelberg, ha de considerarse como
representativo de la estancia de Hegel en Berlín tanto o más que la FDD, y mos­
traré también que la ENC, siendo desde luego la única exposición completa del
sistema hegeliano que su autor publicó por escrito, no es de ninguna manera el
sistema acabado y completo que muchos quisieron y quieren ver en ella; es un
simple manual abreviado que estuvo siempre en proceso de corrección. En un
cierto sentido, puede decirse que la ENC no salió nunca del telar , a pesar de
haberse formulado e impreso por tres veces consecutivas.

La historia circunstanciada de la ENC, desde la concepción del proyecto hasta la


publicación en Berlín de la tercera edición, un año antes de la muerte de su
autor, la tenemos hoy disponible en los dos informes editoriales escritos por
W. Bonsiepeny H.C. Lucas para los volúmenes 19 y 20 de la edición de la Aca­
demia67. Si pues los planes de publicación de una «Enciclopedia» filosófica hay
que remontarlos hasta la época de Jena (1801-1807), como se dice en el p ri­
mero de estos informes, es útil tomar como punto de partida del proyecto la
siempre citada carta de Hegel a Schelling, fechada aún en Frankfurt el 2 de
noviembre de 1800 . Dice allí Hegel:

6 Así lo ve, por ejemplo, Glockner en su prólogo a la edición de la ENC de Heidelberg (Stutt-
gart, 1937), p. VIII. Escribe allí: «[LaEJVC de 1817] es también importante porque con su
ayuda se puede mostrar que los pensamientos del filósofo se encontraron siempre hasta su
última época como en un cierto río».
7 G.W.F. Hegel, Gesammelte Werke (en adelante GW), volúmenes 19 y 30. Las partes de los dos
informes editoriales en las que se expone la historia de los orígenes de la ENC, escritos
ambos porWolfgang Bonsiepeny Hans-Christian Lucas, ocupan las pp. 454-47? del volu­
men 19 y las pp. 584-598 del volumen ?o. En relación con la misma historia es también
recomendable, por su excelente información objetiva, la introducción de F. Nicoliny 0 .
Póggeler como editores de: G.W.F. Hegel, Enzyklopadie derphilosophischen Wissenschaften im
Gmndrijie, 3a edic., Hamburgo, Meiner (varias reimpresiones desde 1959).
PRESENTACIÓN 13

« M i form ación cien tífica com enzó po r n ecesidades hum anas de carácter
secundario; tuve por tanto que ir sien do em pujado hacia la ciencia, y el ideal
ju ven il tuvo que tom ar la form a de la reflexión , convirtiéndose en sistem a.
Ahora, m ientras aún me ocupo de ello, me pregunto cómo encontrar la vuelta
para intervenir en la vida de los h u m an o s» .

El amigo Schelling le abrió inmediatamente este camino de vuelta a «la


vida de los humanos», facilitándole la incorporación a la Universidad de Jena,
donde debió aún ocuparse de perfeccionar su sistema filosófico. A comienzos
de 1801 residía ya en esta ciudad.

1. A n t e s d e Je n a . E l c o n c e p t o d e e s p í r i t u

En la carta citada, Hegel da por sentado que ciencia (filosófica) y sistema son
inseparables. La alusión al «sistema» puede referirse con gran probabilidad al
Fragmento de sistema de septiembre de 18008 9. En el corto fragmento de este
escrito que se ha conservado, Hegel trata de determinar cómo se produce la
elevación del ser humano al vértice supremo en el que han de superarse las
contraposiciones (Entgegensetzungen) que nos desgarran. Pone primero de
relieve la impotencia de la «filosofía de la reflexión», es decir, de la filosofía
de la Ilustración y principalmente de la kantiana, para alcanzar la cumbre, por­
que esa filosofía se vuelve sobre el pensamiento, se ensimisma en él y pierde su
contenido real, reduciéndose así a pensamiento formal y vacío. Inmediata­
mente afirma Hegel que lo supremo es el espíritu, y a éste lo caracteriza así:

« se puede llam ar 'e sp íritu ’ a la vida in fin ita en op osición a la m ultiplicidad


abstracta [o separada de la unidad], puesto que espíritu es la concordia viviente
de lo m últiple en oposición a lo m últiple en tanto configuración [de unidades
aisladas] (que constituye la m ultiplicidad im plicada en el concepto de v id a )» 10.

8 El texto completo de la carta puede verse en JUV4,33. El fragmento que se cita en esta presen­
tación no puede leerse, nos parece, sin evocar a Platón. Dibuja un círculo desde la caverna a
las ideas y desde éstas, de regreso, a la caverna (República VII, 1- 3 ; 514a - 518b).
g El texto conservado puede verse entero en Wk 1, 419-427; JUV 399-405. Se trata de dos
pliegos sueltos pertenecientes a un manuscrito que comprendía un total de 49. El último de
los pliegos conservados lleva la fecha de 14 de septiembre de 1800.
10 Wk 1,421; JUV401. Modifico ligeramente la traducción.
14 RAMÓN VALLS PLANA

Este concepto de espíritu será ya para siempre el distintivo preferido por


Hegel para su filosofía'1. En él se condensan los conceptos de vida y amor en los
que Hegel se había centrado anteriormente buscando el centro de unificación
de los desgarros epocales, y es en este mismo Fragmento de sistema donde su
autor atribuye carácter religioso a la elevación a ese concepto supremo que
ahora se designa ya con el término 'espíritu’. Es en el culto, se dice allí, donde
el espíritu se hace real como vínculo de la comunidad, en clara alusión a la doc­
trina cristiana del Espíritu Santo como alma de la iglesia'3.
Hasta aquí, estas tesis formuladas todavía en Frankfurt, anticipan las que
luego podrán leerse en la FEN mucho más desarrolladas' . Pero en el mismo
Fragmento aparece también la llamativa afirmación, difícilmente conciliable
conlaEEiVy con toda la obra posterior de Hegel, de que la filosofía tiene que
cesar con la religión'4. Parece, por tanto, que en este escrito, aunque sea por un
momento, la religión no ocupa el escalón inmediatamente inferior a la filoso­
fía, sino que llega a suplantar a ésta en el lugar supremo del saber. Sin
embargo, la interpretación más probable de tal afirmación no es que Hegel, al
fin de su estancia en Frankfurt, propugnara el abandono de la filosofía en
beneficio de la religión, sino que afirmando la procedencia religiosa de lo que
en cualquier caso ha de prevalecer como concepto supremo, niega a la filosofía
de la reflexión, es decir, al racionalismo de la Ilustración y a su lenguaje abs­
tracto, separador y fragmentador, la capacidad de comprender este concepto
con el que se designa una comunidad viva de individuos vivos. Pone así implí­
citamente la necesidad de avanzar hacia un lenguaje teorético globalizador,
especulativo y conceptual, propio de la razón. Este nuevo lenguaje no parcela-
dor habrá de ser apto para comprender el espíritu. Sólo se logrará mediante la
autodestrucción dialéctica de la forma de la representación; una destrucción
que afectará también, por supuesto, a las representaciones religiosas, ya que la
forma de éstas es inadecuada al elevado contenido que con ellas se quiere ex­
presar. Hegel juzgará haber alcanzado esta meta pocos años después con su
teoría de la proposición especulativa'5. Y aún en la última redacción de la ENC1*345

11 «... el concepto más elevado de todos y que pertenece ala época moderna y a su religión»,
dice en el prólogo al sistema que antepuso a luFEN (Wk 3 ,38; Roces 19; Gómez Ramos 79).
12, «Esta elevación del ser humano, no desde lo finito a lo infinito (pues ésos son sólo produc­
tos de la mera reflexión y, en cuanto tales, su separaciones absoluta), sino desde la vida
finita a la vida infinita es religión» (Wk 1,4,21-, JUV401).
13 FEN (Wk 3 , 531,573-574; Roces 415,455-457; Gómez Ramos 815, 891-895).
14 «Die Philosophie muji eben darum mit derReligión aufhóren» (Wk 1, ^22-^23-, JUV40?).
15 Prólogo de \a.FEN (Wk 3 ,59 ss.; Roces 41 ss; Gómez Ramos 135 ss.).
PRESENTACIÓN 15

podrá verse, en el pasaje que introduce el espíritu absoluto como rúbrica que
abarca arte, religión y filosofía, cómo toda esta esfera suprema puede desig­
narse como religión (§ 554,).

2. En Je n a . L a s t e s i s d e h a b i l i t a c i ó n y l o s p r o y e c t o s d e e s c r i b i r
UNA EXPOSICIÓN COMPENDIADA DEL SISTEMA. L a FENOMENOLOGÍA

A su llegada a Jena, por tanto, Hegel se encuentra en posesión de un esbozo de


su sistema, el cual descansa ya, como acabamos de ver, sobre el concepto de
espíritu. Para incorporarse a la Universidad debe entonces habilitarse como
profesor. Presenta por tanto el escrito de habilitación (1801), dedicado a las
órbitas de los planetas, en dependencia excesiva de la filosofía de la naturaleza
de su amigo Schelling , y presenta también entonces un elenco de doce tesis
en latín que tienen interés como lejano embrión de la ENC1617189.Las tesis recorren
muy sucintamente todas las partes de la filosofía, desde la lógica hasta la ética,
y constituyen así, en su conjunto, una cierta abreviatura de la totalidad sis­
temática. Con formulaciones enérgicamente paradójicas y desde la tesis p ri­
mera de este elenco, Hegel polemiza con la tradición racionalista y con el for­
malismo en el que aquélla había venido a caer. Dispara ahora directamente
contra Kant valiéndose, podríamos decir, de balas kantianas. La «materia del
postulado de la razón» que aparece en la tesis 8 no puede ser otra cosa, en len­
guaje hegeliano, que el contenido absoluto'9y, como sea que el kantismo abriga
ese contenido en su seno, la filosofía crítica como filosofía de los límites insal -

16 Hegel se retractó de esta incursión en la «física especulativa» congruentemente con su dis-


tanciamiento de la filosofía de la naturaleza schellingiana basada en «intuiciones»
soñadas, semejanzas y esquemas superficiales. Véanse las líneas finales de la N al § 346 y
nuestra ne 516,.
17 Véanse estas tesis latinas en Wk 3, 533. Hay una traducción muy deficiente al castellano en
G.W.E Hegel, Esencia de la filosofía y otros escritos, Madrid, Centro de Estudios Constitucio­
nales, 1980, pp. 159-161. No hay ninguna obra de Hegel que lleve el título de «Esencia de la
filosofía». El artículo al que se refiere este título se llama «Esencia de la crítica filosófica».
18 «La contradicción es regla de lo verdadero, la no contradicción de lo falso».
19 «La materia del postulado de la razón que expone la filosofía crítica destruye a esta misma
filosofía y es principio de spinozismo». Véanse en la ENC los §§ 54 y 55 - Según ellos, el
punto de enlace de la filosofía hegeliana con la de Kant se sitúa no tanto en la tercera Crítica
cuanto en la segunda. Schiller había hecho pie en la obra de arte y la Filosofía de la naturaleza
(Schelling?) en la teleología, pero Hegel apela a la «postulada armonía de la naturaleza o
necesidad con el fin de la libertad». Y al fin de la ENC, en los dos primeros párrafos de la N al
§ 553, Hegel muestra otra vez su vínculo con «el postulado» de la razón práctica kantiana.
i6 RAMÓN VALLS PLANA

vables contiene el germen de su autodestrucción, mal que le pese. Ha sido,


pues, el mismo Kant quien ha puesto la bomba de relojería en el kantismo. Y
Hegel, dando entonces un paso más, se atreve a afirmar que el kantismo es
(¡horror!) spinozismo larvado; afirmación muy dura en aquel momento en el
que Kant todavía vivía y cuando los ecos de la polémica envenenada en torno a
Spinoza no se habían extinguido. Pero es más: como esta tesis 8 im plícita­
mente enseña, de quien Hegel había aprendido a colocarse en el punto de vista
absoluto era Spinoza. Como dirá años más tarde:

«ser spinozista es el punto de partida esencial de toda filosofía». [Y allí mismo,


a renglón seguido:] «Cuando se comienza a filosofar, el alma tiene que empe­
zar bañándose en este éter de la sustancia única» 2° .

Del tesario de Jena subrayemos también la tesis 6, porque en ella Hegel


sostiene ya que la filosofía se ocupa solamente de ideas (cfr. ENC § 18 jFDD § i)2
21.
0
Y la idea, por su parte, se define aún allí como síntesis de finito e infinito, con
una fórmula demasiado dependiente tal vez del lenguaje kantiano y fichteano,
un modo de hablar que se abandonará más tarde como inadecuado para expre­
sar el fondo lógico-conceptual del espíritu como totalidad concreta y viva de
individuos vivos. En cualquier caso, puede ya sostenerse desde estas tesis que
la idea, en tanto complejidad o síntesis, incluye contradicción, y que la verdad
de cada cosa particular reside en su inserción en el todo. Las fórmulas tan
conocidas de la FEN, «lo verdadero es el todo» y «la sustancia es también
sujeto», están ya ciertamente prefiguradas en estas tesis primerizas22.
De momento, sin embargo, a su llegada a Jena, Hegel no parece disponer
de ningún desarrollo satisfactorio de ese núcleo de su filosofía. Por una parte,
según los anuncios de sus primeras clases hasta el verano de 1805, el profesor
novel se propone explicar el conjunto del sistema. El objeto de esas primeras

20 FIL, Wk 20 ,165; WRIII, 385.


31 «La idea es síntesis de infinito y finito, y toda la filosofía consiste en ideas». También hay
que evocar aquí el Primerprograma de sistema del idealismo alemán, documento enigmático y
sugerente como pocos para entender los orígenes de la filosofía idealista. Se conserva sola­
mente la última hoja, escrita de puño y letra de Hegel, aunque el autor del escrito es dudoso
(¿Hegel?, ¿Schelling?, ¿Hólderlin?). En este «programa» se lee que «esta ética [en la que
habrá de consistir la metafísica después de Kant] no será otra cosa que un sistema completo
de todas las ideas o, lo que es lo mismo, de todos los postulados prácticos». Véase Ghr.
Jamme y H. Schneider (editores), Myihologie del Vernunft, Frankfurt, Suhrkamp, 1984.
Véase enJUV 319-230.
22 Prólogo de la FEN (Wk 3 , 22-24; Roces 15-16; Gómez Ramos 71-73).
PRESENTACION 17

lecciones se describe allí, en efecto, como universa philosophia, philosophiae


speculativae systema, philosophiae systema universum o tota philosophiae scientia.
Un sistema, por cierto, que ya desde entonces se nos presenta articulado con
arreglo a las tres partes que encontraremos luego en la ENC: (1) Lógica (y meta­
física)'3, (3) Filosofía de la naturaleza y (3) Filosofía del espíritu. Por otra parte,
aparecen también en aquellos anuncios palabras tales como delineatio (que
puede corresponder al alemán Grundriji), compendiumjEncyclopedia; términos
que, referidos a la totalidad sistemática, sólo pueden aludir a una exposición
completay abreviada a la vez'4. Parece, por tanto, que desde i 8o 3 a 1805, Hegel
se propone ofrecer en clase una visión a grandes rasgos del conjunto de su filo­
sofía, al mismo tiempo que anuncia la inminente publicación de un compendio
con el mismo contenido que el curso oral. El compendio se anuncia primero
para el verano de i 8o 3 y después para 1805. Pero en Jena, un compendio tal no
llegó a publicarse, aunque según los autores de los informes editoriales de ENCB
jE N C C, la realización posterior de aquel proyecto será precisamente la Enci­
clopedia de las ciencias filosóficas en compendio del año 1817 (ENC A ). Desde el
primer momento, por tanto, y tal como se dice al comienzo del prólogo a su
primera edición, dos características en algún sentido opuestas definirán esta
obra: completud y brevedad.
Mientras tanto, Hegel redacta distintos proyectos de sistema que queda­
rán en buena parte incompletos y que él, desde luego, no publicó35. En ellos
aparecen muchos de los conceptos y desarrollos que se podrán ver más tarde
en la LOG y en la ENC, pero el orden de colocación de tales elementos y el hilo
de la argumentación que los enhebra difieren aún considerablemente del
orden que adoptarán luego en las dos obras que Hegel entregará a la imprenta
bastantes años después. Tal vez en función de esos borradores de sistema, y en
función también del cambio que introdujo Hegel en sus lecciones, las cuales se

s3 Lógica y Metafísica no forman aún, en este momento, unidad estricta. En los esbozos de sis -
tema de esta época, la transición entre las dos disciplinas se sitúa en la teoría del silogismo
con la que acababa tradicionalmente la Lógica formal. Este lugar del silogismo es el mismo
que le asignaba la tesis 2 de habilitación: «El silogismo es el principio del idealismo» (Wk 2,
533).
24, Esta clase de cursos dedicados a la totalidad sistemática en cuanto tal la repetirá Hegel
muchos años después cuando llegue a Berlín (invierno de 1818-19) y más tarde otra vez
(invierno de 1836-27), inmediatamente después de la publicación de ENCB.
35 Son los llamados JenaerSystementwürfe, que ocupan tres volúmenes de la edición de la Aca­
demia y tres volúmenes también de la Philosophische Bibliotek de la editorial Meiner (Ham-
burgo, 1986, 198:^1987). Del tercer volumen hay traducción castellana por J.M. Ripalda:
G.W.F. Hegel, Filosofía real, México, FGE, 1984.
i8 RAMÓN VALLS PLANA

dedicaron desde el invierno de 1805-06 a una sola parte del sistema y no más
al sistema entero, Hegel se encontró entonces con que el material disponible le
había crecido tanto por los papeles que ja no podía verterlo en un compendio.
La totalidad no le cabía en un solo libro y, al anunciar las lecciones del invierno
de 1805-06, cambia significativamente su propósito. Quiere ahora, en efecto,
publicar un volumen que deberá comprender no ya todo el sistema, sino sola­
mente su primera parte. Esta consistirá en una lógica y metafísica a la que pre­
cederá unaphaenomenologia mentís*6. Surge así la primera noticia sobre lo que
será muy pronto la FEN.
Sin embargo, esta phaenomenologia praemissa (esto es, antepuesta) cobra
también un mayor volumen cuando de hecho se redacta. Lo que primeramente
se había concebido como un mero preliminar, se convierte a su vez en un libro
independiente, hasta el punto de que, en el momento de ser publicada, la FEN
suplanta a la lógica y metafísica en la denominación de «primera parte del sis­
tema». Esta obra, sin embargo, pierde pronto este lugar y, cuando Hegel se pro­
pondrá revisarla para una segunda edición, lo hará constar expresamente*7.
Resulta así, por tanto, que desde finales de 1805 en Jena, y desde luego más
tarde en Nuremberg mientras escribirá la LOG, el proyecto de publicar una visión
compendiada del sistema ha cedido el paso a la redacción y publicación del sis­
tema in extenso. Éste, sin embargo, como veremos más adelante, tampoco lle­
gará a completarse, y Hegel no irá más allá de laLOG*8como primera parte de él.

3. N u r e m b e r g . L ó g i c a y P r o t o e n c i c l o p e d i a

El trabajo de escribir la Ciencia de la Lógica, ahora ya como primera parte del sis -
tema y como tratado filosófico con todos los requisitos arguméntales exigibles,

26 Véase la introducción del editor (J. Hoffmeister) de la FEN en la Philosophische Bibliotek


(Hamburgo, Meiner, 1952), pp. XXXss.
27 Segunda edición que no se realizó. El propósito, sin embargo, de que Ií FEN no llevara el
título de «Primera parte del sistema» nos consta por una nota añadida el año i 83i al prefa­
cio de la primera edición de la LOG (Wk 1,18; Mondolfo 3o). Sóbrelos cambios del punto de
vista de Hegel acerca del lugar que debía ocupar la FEN en el conjunto de su obra, véase el
apéndice 2 añadido a la 3a edición de mi comentario a la FEN: R. Valls, Del yo al nosotros,
Barcelona, PPU, 1994, pp. 418-421.
28 Aunque el final de la nota de Hegel, citada en mi nota de esta Presentación, sugiere también
que los largos desarrollos de la Filosofía de la naturaleza y de la Filosofía del espíritu que ha
incorporado laENG desde su segunda edición equivalen suficientemente a las partes del sis­
tema completo y extenso que debían seguir a la publicación de la LOG.
PRESENTACIÓN 19

es sin duda el esfuerzo de mayor enjundia que Hegel lleva a cabo en Nuremberg
(1808-1816), después del corto tiempo pasado en Bamberg como redactor de
un periódico local (1807-1808).
La LOG se dividió en tres libros que fueron publicados por separado (Ser,
1812; Esencia, 1818; Concepto, 1816) y constituye la parte más puray dura del
sistema. Su prefacio, fechado en 1812, es triunfante. Rezuma la satisfacción de
Hegel por haber conseguido expresar, después de un largo trabajo, «los pensa­
mientos puros, o sea, el espíritu que piensa su propia esencia», y ello no
mediante un método extrínseco a la materia tratada, sino con arreglo al «auto-
movimiento» de estos mismos pensamientos, movimiento que es la «vida
espiritual» que los anima intrínsecamente, de modo que la deducción de las
categorías intentada por Kant (y no conseguida, según Hegel) se convierte
ahora en auténtica generación. Esta vida propia de los pensamientos es preci­
samente el medio por el que «se constituye la ciencia y de lo cual es ella expo-
sicion» .
Hegel, mientras tanto, había obtenido un puesto de enseñante de filoso­
fía en el Instituto de Bachillerato del que también fue director, y el trabajo
docente que allí lleva a cabo es lo que hace reaparecer en Nuremberg aquel
proyecto de compendio o «Enciclopedia» que en Jena se había visto despla­
zado. Tanto el nombre de «Enciclopedia» como el carácter sintético de la expo­
sición se lo brinda ahora a Hegel la normativa legal vigente en aquella época en
los Institutos de Bachillerato de Baviera , con la circunstancia empero de que

29 Wk 5,17; Mondolfo 3 o; Duque 186.


30 Hay que señalar, sin embargo, las sorprendentes coincidencias de la ENC de Hegel con uno
de los proyectos que Leibniz dejó sin realizar, coincidencias no solamente en el nombre,
sino sobre todo en la concepción misma de lo que debía ser una enciclopedia filosófica.
Véase L. Couturat, La logique de Leibniz d'aprés des documents inédits, reproducción de la edi­
ción de 1901 en la editorial Georg Olms, Hildesheim, 1985. Ya en la páginaXII, Couturat
destaca que el «gran proyecto de enciclopedia demostrativa» ocupó toda la vida de Leibniz,
y luego, enlaspp. 570-571 (nota XII), se incluye una reflexión de Leibniz (probablemente
del año 1680) sobre la necesidad de perfeccionar y corregir la Enciclopedia de Alstedt,
aparecida el 1620. Según Couturat, el proyecto de Leibniz pasó por diversas fases y tomó
diversas formas, pudiéndose distinguir (p. 174) una enciclopedia «grande» o atlas univer­
sal de todos los conocimientos humanos, una enciclopedia «media», que sería la propia­
mente dicha, sistemática, demostrativa y analítica, acompañada de índices sinópticos, y una
enciclopedia «pequeña», manual, memento o prontuario. Lo constante del proyecto leibni-
ziano sería la intención de redactar la obra según un «orden deductivo como la geometría»
(p. 152), incluir en ella, por supuesto, «las ciencias racionales o deductivas», sin excluir
empero las ciencias experimentales, ni tampoco las técnicas (pp. 154-156) y, en cualquier caso,
con la finalidad de poner remedio a la multitud y confusión de los conocimientos adquiridos.
20 RAMÓN VALLS PLANA

la exposición enciclopédica debía hacerse, como estaba mandado, a los estu­


diantes de Bachillerato en el último curso, después de haberles enseñado ya,
con mayor detalle, las materias que componen la filosofía entera. El curso
enciclopédico cumplía, pues, en el Bachillerato una función recapitulado ra3*.
Hegel trabaja en ello y, con el texto que prepara para los bachilleres, viene a
disponer de una versión muy compendiada del sistema3^. De ella se valdrá para

3i En la normativa se lee: «El punto de vista principal que siempre debe mantenerse ante los
ojos es que, en esta parte de los estudios de Bachillerato, la tarea esencial consiste en con­
ducir a los estudiantes al pensamiento especulativo y llevarlos, por tanto, mediante la ejer-
citación graduada, hasta aquel punto en que deberán estar maduros para el estudio sis­
temático de la filosofía con el que empieza la enseñanza universitaria». La parte que se
refiere a la Enciclopedia dice: «4. Finalmente, en la clase superior del Instituto se expon­
drán conjuntamente en una Enciclopediafilosófica los objetos del pensamiento especulativo
que fueron tratados antes por separado» (Wk 4,598-599). Tanto la documentación incluida
en este volumen de las obras de Hegel como las cartas allí mismo transcritas son de gran
interés para conocer la génesis de laENC. De todos modos, conviene no perder de vista que
la llamada Propedéutica de Nuremberg no es una obra, sino un conjunto de cursos de intro­
ducción general a la filosofía (entre los que se incluye el curso resumen que lleva el nombre
de Enciclopedia) preparados mientras se ocupaba también de la redacción de la LOO. Según
Maurice de Gandillac, traductor de la Propedéutica al francés, citado por Eduardo Vásquez en
la presentación de su traducción castellana (Caracas, Equinoccio, 1979), «Hegel veía en
esos cursos, más allá de su uso para enseñanza en el Gimnasio, los materiales básicos de
toda su obra futura». Interesa señalar el orden no sistemático, sino claramente didáctico,
de estos cursos: el primero presupone la clase de religión y tematiza filosóficamente la
moral, el derecho y la religión misma. En el segundo curso propone la lógica como estudio
de las categorías; éstas comprenden una ontología o lógica del ser y las «determinaciones
de la reflexión» o de la esencia. Sigue una psicología, que arranca con la fenomenología o
estudio de la concienciay finalmente, parala clase superior, propone una Enciclopedia que
vale como Ubersicht o visión panorámica de la conexión sistemática de la totalidad filosófica
más los conceptos fundamentales de las ciencias particulares.
Lo que más llama la atención en la Propedéutica de Nuremberg en su conjunto es el trata­
miento que reciben las partes ético-morales de la filosofía. Se establece allí una conexión
directa de la «autoconciencia universal» con el derecho (§ ?3 o 24 de las explicaciones a la
introducción; Wk 4, a 3 o-a 3 i; Vásquez 3 o - 3 i), cosa que en la FDD de Berlín queda por lo
menos oscurecida. La moralidad sufre un desplazamiento significativo. Mientras en el texto
para el primer curso de 1810 (quizá 1809) la moral se sitúa detrás de la doctrina del derecho
(incluyendo éste al estado), según el orden seguido por Kant en la Metafísica de las costum­
bres, en el último curso enciclopédico la moral se encuentra ya colocada entre derecho y
estado, según el orden que será definitivo desde la ENC de Heidelberg. Lo que más tarde se
llamará «Espíritu objetivo» se llama en Nuremberg «Espíritu real» y comprende tan sólo
pueblo, constitución e historia, sin rastro de la doctrina posterior sobre la «sociedad civil».
La moralidad, a pesar de los antecedentes kantianos, no es nunca meramente formal, como
lo prueba la presencia dentro de ella de la familia y, en general, de la doctrina de los debe­
res (éticos).
3? Wk 4, 9-69. Hay traducción castellana por Eduardo Vásquez contenida en: G.W.F. Hegel,
Propedéuticafilosófica, Caracas, Universidad Simón Bolívar, 1980. La introducción general y
PRESENTACIÓN 21

escribir con toda rapidez la Enciclopedia de 1817, ahora ya manual universitario,


en el momento de incorporarse a la Universidad de Heidelberg .
De manera explícita, Nicolin34 considera la ENC como «fruto del largo
trabaj o didáctico en cada una de las disciplinas de la filosofía y de la enseñanza
de su interdependencia» en el Instituto de bachillerato de Nuremberg. Como
puede verse en la introducción de esta enciclopedia para bachilleres35, Hegel
explica allí de manera bien sencilla qué es lo que ha de entenderse por «enci­
clopedia» y qué por «ciencia». A este respecto, es de interés el modo como se
relaciona, en este texto, la experiencia o empiría con el concepto racional,
modo bien lejano, por cierto, del apriorismo que se suele atribuir a Hegel. Lo
que sí que, con toda energía, Hegel exige para el conocimiento racional es el
nexo de necesidad o enlace deductivo y determinante desde la universalidad a
las particularidades, vínculo que venga a superar los enlaces meramente tácti­
cos de la empiríay su mera subsunción en el concepto representativo. La com­
paración de esta introducción con la que luego figurará en la ENC permite ver
aquella primera como esbozo de las redacciones posteriores. Y desde Nurem­
berg, la introducción, en todas las versiones de la ENC hegeliana, contendrá
siempre unas indicaciones sencillas, aunque no superficiales, sobre lo que es
propiamente «ciencia filosófica», noción que Hegel obtiene comparando la
forma propia de la filosofía (el concepto) con otras formas de conocimiento
más o menos afines (siempre, a lo sumo, representativas). El § 12 de Nurem­
berg, perteneciente ya a la introducción específica a la lógica, prefigura muy de
cerca el conjunto formado por los §§ 79-82 de la ENC. En él se ve cómo Hegel
incluye ya el «momento» dialéctivo o negativo como constitutivo de todos los
planos del conocimiento a partir del peldaño inferior en el que sitúa la repre­
sentación. Es la negatividad interior a ésta lo que la impulsa, desde ella misma

la introducción a la Lógica de esta primerísima Enciclopedia elemental ofrecen especial


interés por la concisión y claridad didáctica de sus formulaciones, las cuales facilitan mucho
la visión de conjunto, siempre pretendida por Hegel.
33 Hegel recibió la invitación de la Universidad de Heidelberg en agosto de 1816. Un mes más
tarde escribe en una carta a Tjaden: «Un cargo docente en una Universidad es la situación
que he deseado recuperar desde hace tiempo. Un puesto de esta clase es la condición casi
inevitable, de acuerdo con nuestras costumbres, para proporcionar ancha entrada y propa­
gación a una filosofía, ofrece también la única manera de comunicación viva cara a cara, y
ésta por su parte influye de manera enteramente distinta sobre la forma escrita que la mera
representación [del escrito en la mente del autor]...» (Wk 4,, 6 o 3) .
34 «Pádagogik - Propadeutik - Enzyklopádie», p. 101 en Otto Póggeler (editor), Hegel, Ein-
fiihrung in seine Philosophie, Friburgo / Múnich, Alber, 1977.
35 Wk 4, 9-11. Hay traducción castellana. Véase nota 3?.
22 RAMÓN VALLS PLANA

y por sí misma, a su propia superación. La negatividad inmanente destruye


primero los límites formales de la representación y conduce luego el con­
tenido, vehiculado hasta entonces por la forma de la representación, hasta lo
positivo de la especulación o contemplación teorética pura. En los §§ i 3 y 14 de
esta primerísima Enciclopedia de Nuremberg (o Ur-Enzyklopadie) debe verse la
polémica permanente de Hegel contra el formalismo del racionalismo ilus­
trado, el cual, según él, contamina desde luego a Kant y alcanza incluso a
Fichte. A la superación de ese formalismo se orienta muy fundamentalmente
toda la LOG de Nuremberg con el fin de dejar bien sentado de una vez por todas
(?) que el concepto puro es esencia intrínseca de las cosas reales en sí mismas.

4. H e i d e l b e r g . E n c i c l o p e d i a , i .a e d i c i ó n

La enseñanza a los bachilleres no satisfacía a Hegel, y la LOG vino a facilitarle la


salida en tanto le proporcionó una fama que no le había conseguido la FEN.
Como fruto de la LOG, le llega la invitación para trasladarse a la Universidad de
Heidelberg. Hegel la acoge gustoso y, según nos informan Bonsiepeny Lucas :

«im parte ya lecciones sobre la 'Enciclopedia de las ciencias filosóficas’ durante


su prim er sem estre de docencia, es decir, en el sem estre de invierno 1816/17.
En el siguiente sem estre (verano de 1817), los alumnos pudieron ya disponer de
la prim era edición de la Enciclopedia de las ciencias filosóficas».

Se había cumplido, por tanto, el viejo proyecto de Jena, temporalmente


desplazado por la redacción y publicación de la LOG. Franz Rosenkranz, primer
biógrafo de Hegel, escribe:

«Esta prim era edición de la ENC contiene aún por entero el aliento creador de la
prim era producción. Las ediciones posteriores se hicieron más completas en el
detalle de cada punto y más especialm ente en las notas polém icas y defensivas;
sin embargo, para tener el sistema de Hegel en su totalidad concentrada tal como
surgió con toda la fuerza de la prim era aparición, habrá que volver siem pre a esta
prim era edición y por ello se deberá tam bién im prim ir de nuevo» .

36 GW 19,455.
37 K. Rosenkranz, G.W.F. Hegels Leben, Berlín, 1844, pp. 3 o 5 - 3 o 6 . Hay reproducción fotomecá­
nica de esta primera biografía (Darmstadt, 1969). Rosenkranz, en esta vida de Hegel, y en su
obra posterior titulada Apologie Hegels gegenDr. R. Haym (Berlín, 1858), de la que también hay
PRESENTACIÓN 23

En efecto, hay que conceder a Rosenkranz el acierto de su apreciación. El


«aliento creador» o, si se quiere, la inspiración, reside desde luego en la ENC
de 1817. El mismo biógrafo, cuando escribe acerca de la edición de 1837, regis_
tra «una cierta discrepancia entre la primera y la segunda concepción» que,
sin entrar ahora a discutir su alcance, sí puede decirse que, en el plano más
inmediato, se percibe en seguida como pérdida de aquella inspiración original.
Los textos de 1837 J ! 83o estarán más trabajados, ganarán seguramente en pre­
cisión técnica, pero al mismo tiempo se volverán más farragosos. Sin embargo,
a pesar del elogio y deseos de Rosenkranz, la primera edición de la ENC se per­
dió de vista durante un largo tiempo y no fue reproducida hasta el año 1927 en
la llamada «edición del Jubileo» a cargo de Hermann Glockner. Hoy se dis­
pone de ella reimpresa y, quizá a causa de esa mayor frescura del texto, ha sido
recientemente traducida al italiano y al francés39. En la presente edición de la
versión última de i 83o incluimos, como suele hacerse, el prólogo de 1817.
En cualquier caso, prescindiendo de comparaciones entre sus tres edi­
ciones, la ENC de Heidelberg es ya el sistema. En este punto se produce un
acuerdo entre los biógrafos de Hegel, aunque no interpreten igualmente el
modo de esta presencia del sistema en la ENC. Rudolf Haym, por ejemplo,
segundo biógrafo fuertemente crítico con su personaje y opuesto por tanto a
Rosenkranz, biógrafo hagiográfico, escribe40:

reproducción fotomecánica (Hildesheim, 1977), hace un elogio muy decidido de la figura de


Hegel y de su filosofía. Pone de relieve la profundidad de la interpretación del cristianismo
que el hegelismo comporta. Sin embargo, no por esa opinión suya se puede adscribir a
Rosenkranz a la «derecha hegeliana» formada por discípulos más directos de Hegel. Fueron
éstos los que cuidaron de la ediciónpost mortem de las obras de Hegely acentuaron mucho más
el carácter religioso, e incluso ortodoxo-luterano, de la fdosofía de Hegel, al mismo tiempo
que limaban los aspectos más liberales de su doctrina política. Rosenkranz, por su parte,
publicó también la ENC el año 1845 (véase ref. en la p. 36) y más tarde el libro Erlauterungen
zu Hegel’s Enzyklopadie derphilosophischen Wissenschaften, Berlín, 1870.
38 Ibid., pp. 405-409.
39 Al italiano, por un equipo de traductores coordinado por F. Chiereghin: Hegel, Enciclopedia
delle scienzefilosofiche in compendio, Heidelberg 7§jy, Trento, Verifiche, 1987. Al francés, por
Bernard Bourgeois incorporada a: G.W.F. Hegel, Encyclopédie des Sciencesphilosophiques.
I. La Science de la Logique, París, Vrin, 1986, y III. Philosophie del’Esprit, París, Vrin, 1988. Se
trata de una edición en tres volúmenes de la que han aparecido el primero y el tercero. Falta
por tanto por publicar el que ha de contener la Filosofía de la naturaleza. Gomo sea que en
esta edición francesa el reparto en tres volúmenes afecta a los dos textos principales (1817
y 1837-1830), de momento no se dispone tampoco en ella del texto completo de Heidelberg,
i8i7.
40 R. Haym, Hegel und seine Zeit, Berlín, 1857, pp. 336 - 337- Existe reproducción fotomecánica
impresa en Hildesheim, 1963. La biografía de Hegel por R. Haym es radicalmente opuesta a
24 RAMÓN VALLS PLANA

«La Enciclopedia, como la F E N y la LOG, es todavía en otro sentido exposición


del sistema entero. Es la única exposición completa real que Hegel ha dado de
su filosofía».

Esta observación es perspicaz en tanto contempla el mismo sistema en


tres versiones de forma aparentemente muy distinta, pero Haym no parece
comprender muy bien la necesidad de diferenciar las tres claves de trans­
cripción del mismo todo. Las claves fenomenológica, lógica y real no son sim­
ple adorno de un mismo contenido. Son formas por las que este contenido
idéntico ha de pasar. Por su parte, Rosenzweig, ya en nuestro siglo, escribe:

«El sistema de la ENC de 1817, el primero publicado, fue ya el definitivo, en la


medida en que [el sistema] fue llevado a cabo por aquella primera versión»^1.

Juicio acertado, creemos, en la medida en que Hegel no alteró el modo


general dialéctico-especulativo de ordenar la totalidad, pero que deja en sus­
penso el análisis y valoración de las diferencias particulares que las ediciones
posteriores incorporan.

la de Rosenkranz en lo que ésta tiene de apologética. Haym ataca a Hegel principalmente


por el flanco político. Los argumentos que todavía hoy se repiten contra Hegel y su filosofía
tienen allí una formulación privilegiada, aunque quien los repite no sepa su procedencia. La
polémica de Haym recoge argumentos que, cuando él escribe, circulaban ya entre la llamada
izquierda hegeliana. En efecto, la revista de Ruge (Deutsch-franzósischejahrbücher) empezó
a publicarse el i 838 y en los años 4,0 habían aparecido en ella, entre otros, los primeros
artículos de Marx. Haym ataca directamente el carácter reaccionario que había ido tomando
la política prusiana en aquellos años posteriores a la invasión napoleónica y polemiza con­
tra la escuela hegeliana por el soporte que ésta significaba para la política restauracionista
de la monarquía absoluta. Con este fin, Haym (bastante resistente al concepto, por otra
parte) pone de relieve los aspectos de la filosofía hegeliana que permiten desde luego su uti­
lización en clave reaccionaria, cosa que sólo es posible en la medida en que se desgajan del
todo y se altera así su sentido de manera sustancial. Haym no se percata, por tanto, de que
una utilización en sentido contrario sería y es también posible e igualmente falseadora. De
hecho, en España se produjo en aquellos mismos años una interpretación que vio en Hegel
a un jacobino. Corrió a cargo de un grupo procedente de la disolución délas Cortes de Cádiz
que estuvo activo en la Facultad de Derecho de Sevilla en torno a 1850. Tales inter­
pretaciones son siempre unilaterales y descansan en el prurito de afiliar a Hegel a algún
partido. De todas maneras, también se debe decir que Haym anticipa, en un cierto sentido,
valoraciones históricamente posteriores de Dilthey, en la medida en que él simpatiza con
los componentes más ilustrados, revolucionarios y laicistas del primer Hegel, aunque
denuncia en el Hegel último una acomodación al estado prusiano que, según esta biografía,
acabó por traicionar los ideales juveniles que Hegel había abrigado.
41 F. Rosenzweig, Hegel und derStaat, Múnich / Berlín, 1930, p. 97. Hay reimpr. enAalen, 196?.
PRESENTACIÓN 35

Todavía, antes de abandonar Heidelberg, Hegel publicó (1817) una recen­


sión del tercer volumen de las obras completas de Jacobi que había aparecido el
año anterior4 . En esta recensión, Hegel adopta una actitud favorable hacia este
autor, muy distinta de la que había adoptado en 180? (Glauben und Wissen ) 4,3 y
1807 (F E N ). La valoración, ahora más positiva, de la tesis de Jacobi sobre el
conocimiento inmediato de Dios (véase el último párrafo del prólogo de Hegel
a la primera edición de la E N C ) repercutirá muy pronto en las lecciones de
Hegel en Berlín y determinará una modificación muy importante en el «Con­
cepto previo de la lógica» cuando éste se redacte de nuevo para la edición de
1837 (§§ 19-78).

5 . B e r l í n . La E n c i c l o p e d i a g o m o c a ñ a m a z o d e l a s l e c c io n e s o r a l e s

La estancia de Hegel en Heidelberg duró apenas dos años. El 38 de octubre de


1818 pronunciaba, ya en Berlín, la famosa lección inaugural de su profesorado
en aquella Universidad fundada por Humboldt pocos años antes. La Universi­
dad berlinesa era ya institución puntera y modélica para toda Alemania, y su
fama empezaba a extenderse por toda Europa. En este discurso4 44, después de
3
4
2
una primera parte en la que Hegel encarece la necesidad de cultivar la filosofía
y canta la buena oportunidad que allí se le ofrece para este fin, pasa inmediata­
mente a impartir la primera clase de un curso que dedicará entero a la ENC.
Ésta se presenta en aquella lección como exposición global y abreviada del sis­
tema y viene a asumir así un cierto carácter de obertura de la enorme actividad
docente que llenará la última época de la vida de Hegel. Aunque sobre la ENC en
su conjunto Hegel sólo volverá a dictar clases en el invierno de 1836-37, justo
en el momento de aparecer la segunda edición del libro, la Enciclopedia de las
ciencias filosóficas presidirá de hecho todas las lecciones de Berlín como caña­
mazo de ellas. Y, puesto que fue en esta ciudad además donde la ENC conoció
sus dos últimas ediciones, esta obra puede considerarse como libro de Berlín
tanto o más que como obra significativa de la época de Heidelberg. La ENC no
perdió nunca, y en Berlín se confirmó, su índole de ordenación global de las
distintas materias filosóficas; unas materias que Hegel explanaba en las clases

42 El texto de la recensión de Hegel se publicó en los Heidelbergische Jahrbücher der Literatur y se


puede leer en Wk 4,429-461.
43 Creery saber. Véase la conclusión de este opúsculo en Wk 2, 430-433.
44 Wk 10, 399-417.
26 RAMÓN VALLS PLANA

y que recibían su verdad y sentido del compendio que las enhebra. Recorde­
mos, sin embargo, que el compendio en uso en Berlín, durante los primeros
años de los catorce que vivió y enseñó allí, fue aún la ENC de Heidelberg, cosa
que complica extraordinariamente la cuestión sobre los añadidos o Zusatze que
los discípulos redactaron a partir de los apuntes de clase y después incluyeron
en la edición postuma. Hasta 1857, en efecto, Hegel sólo podía referirse en
clase a la ENC de Heidelberg, pero los añadidos se adhirieron abusivamente al
texto bien distinto de i 83o. Sobre las clases de Hegel en Berlín, volveremos
más adelante. Sigamos ahora la historia del libro.

6. En c ic l o p e d ia , 2.a e d ic ió n . N u e v o p a p e l d e Ja c o b i , r e p e r c u sió n
de la Fil o s o f ía d e l D e r e c h o y su p r e sió n d e l t r ip l e s il o g is m o f in a l

Gomo escriben Lucas y Bonsiepen45:

«Las primeras señales de un proyecto de reelaboración de la Enciclopedia pue­


den tomarse de una carta a Duboc del 30.7.1823 en la que Hegel se muestra
insatisfecho con la redacción de 1817: 'He asumido como profesión mía contri­
buir a la elevación de la filosofía a ciencia, y mis trabajos hasta este momento,
aunque sean en parte imperfectos y en parte incompletos, sólo han tenido este
fin. Una visión de conjunto he procurado ofrecerla en mi Enciclopedia, la cual
sin embargo necesita mucho de una reelaboración’».

Resumamos ahora de este mismo informe editorial: en otoño de 1825 la


primera edición estaba agotada y, durante el invierno inmediato, Hegel está ya
trabajando en la preparación de la segunda. Gomo siempre, el trabajo se le
alarga más de lo previsto, pero en mayo de 1827 tiene listo el manuscrito. Baste
decir que la extensión del libro resulta casi doblada para empezar a sospechar
que, habiendo sido tan importante el trabajo de corrección, resulta ex­
tremadamente difícil valorar el alcance de las modificaciones introducidas. La
magnitud de éstas provoca en Hegel un claro descontento porque, ahora más
que antes, la amplitud concedida a los detalles dificulta aquella mirada sinóp­
tica sobre la totalidad del sistema que nunca dejó de ser uno de los fines pri­
mordiales del libro.
A propósito de la segunda edición escribe Rosenkranz:

45 GIF19,456.
PRESENTACIÓN 37

«En 1827, Hegel debió preparar una segunda edición, a la que siguió una ter­
cera en i 8 3 o. Las segundas ediciones son igualmente agradables a autores y
editores. Se consideran como la mejor prueba del valor de un libro. Para el gran
público, son de hecho la mejor critica [...], pero la necesidad de modernizarlas
da lugar fácilmente a una cierta discrepancia entre la primera y la segunda con­
cepción...».

Opinión que confirma la necesidad de estudiar con parsimonia las dife­


rencias. Por lo que se refiere a ellas en concreto, diremos aquí muy sucinta­
mente que se pueden cifrar en tres grandes grupos: (1) La nueva redacción del
«Concepto previo de la Lógica» en el interior de la ENC, incluyendo en él como
tercera actitud del pensamiento ante la objetividad la posición de Jacobi sobre
el conocimiento inmediato de Dios4,6; Hegel aproxima ahora esta doctrina al
cartesianismo y la asume como parcialmente aceptable, siempre que su tesis
básica (el inmediatismo en la captación de lo absoluto) no se cierre al desarro­
llo de las mediaciones que toda inmediatez esconde. (2) La nueva redacción,
ciertamente extensa, de la filosofía de la naturaleza y de la filosofía del espíritu
subjetivo. (8) La supresión al final del libro de los tres silogismos que apare­
cían en la edición de Heidelbergy la inclusión (¿en lugar de los silogismos
suprimidos?), a modo de colofón, del texto de la Metafísica de Aristóteles XII, 7.
El primero de estos cambios le resultó muy laborioso y, como hemos
dicho, era muy probablemente el fruto de la nueva estima que le merecía ahora
Jacobi, según consta ya en la recensión de 1817. Además, antes de la muerte de
este autor, ocurrida el año 1819, había tenido lugar un amigable encuentro de
ambos filósofos. No sería extraño, pues, que el nuevo papel asumido por la
tesis jacobiana del conocimiento inmediato de Dios se asociara, como causa o
como efecto, a un cierto tinte general que cobra el nuevo texto y que viene a
destacar la conexión entre filosofía y religión de una manera ciertamente dis­
tinta de como esta relación había sido tratada en la ENC de Heidelberg4 47. Esta
6

46 Gomo ya hemos dicho más arriba (p. 25) a propósito de la estancia de Hegel en Heidelberg,
Hegel había publicado en 1817 una amplia recensión crítica del tercer volumen de las obras
de Jacobi (Gfr. Wk 4, 429 y ss.) en la que muestra un mayor aprecio de este autor que el que
había mostrado en Glaubenund Wissen (1802) y en laFEN. Jacobi murió en 1819 (VA).
47 De la comparación entre la redacción del § 5 de la ENC de Heidelberg con el § 1 de la ENC de
Berlín resulta que en ambos lugares se establece la relación entre el objeto de la religióny el
de la filosofía, pero mientras en la redacción de 1817 Hegel declara explícitamente la inep­
titud de la forma representativa propia de la religión para expresar adecuadamente la ver­
dad, y establece quelarazóny la libertad son el objeto de la filosofía, en la redacción de 1827
28 RAMÓN VALLS PLANA

nueva coloración del texto favoreció indudablemente el sesgo que más adelante
tomó la llamada derecha hegeliana y fue también aprovechada por Haym para
interpretar que la ida de Hegel a Berlín significó la traición de los ideales más
laicos de su juventud para dar paso a una cierta acomodación a los tiempos de la
restauración.
El segundo capítulo de grandes cambios, además de determinar en muy
buena parte el crecimiento material del libro, significó que el nuevo texto de la
ENC podía considerarse como una cierta realización del proyecto de continuar
después de la LOG la prevista escritura in extenso de las dos partes restantes del
sistema. Así lo dio a entender Hegel, poco antes de morir, en una nota que aña­
dió a la 2a edición de la LOG'1'8. Este asunto, sin embargo, no es del todo claro,
porque si esta nota se interpreta demasiado literalmente, se impone entonces
decir que en la EMC de i82yy i 83o refluye el proyecto de escribir el sistema con
todo detalle. Pero entonces sería también verdad que la ENC habría perdido el
carácter de compendio, cosa que Hegel está lejos de pensar. Cierto que su lon­
gitud dificulta más, piensa él, la mirada de conjunto, pero sigue siendo «mi
Enciclopedia» en singular, o sea, el mismo libro. También los prólogos de
Berlín insisten en el carácter manual del libro y su título mantiene siempre la
expresión irn Grundrisse (en compendio). Consideraciones éstas que no borran
la impresión, a pesar de todo, de que la ENC en sus dos versiones berlinesas ha
venido a cobrar un cierto carácter híbrido, a mitad de camino entre compendio
y tratado.
La Filosofía de la naturaleza y especialmente la Filosofía del espíritu sub­
jetivo experimentan considerables ampliaciones. Por lo que se refiere a la
Filosofía del espíritu objetivo (filosofía social y política), en el § 487 N de las
ENC de 1827 y i 83o, Hegel se dispensa a sí mismo de ofrecer una redacción más
detallada «ya que esta parte de la filosofía -dice allí— la he desarrollado en mis
Líneas básicas del Derecho (Berlín 1821); por esta razón —continúa Hegel—puedo
aquí expresarme más brevemente que en las demás partes». Sin embargo, a
pesar de este propósito de mayor brevedad, introduce en los parágrafos
siguientes de la ENC un cambio muy visible. Aparece ahora en esta obra la divi-

y i 83o desaparecen los aspectos más críticos respecto de la religión y simplemente se


afirma la identidad del obj eto de ambas disciplinas, objeto que es «la verdad en el sentido
más elevado».
48 «En el lugar del proyecto de una segunda parte, mencionado después, que debía contener
el conjunto de las otras ciencias reales de la filosofía, he dado a la luz desde entonces la
'Enciclopedia de las ciencias filosóficas’ que el año pasado alcanzó su tercera edición» (Wk 5,
18; Mondolfo 3 o).
PRESENTACIÓN 39

sión tripartita de la eticidad en familia, sociedad civil y estado tal como había
sido organizada esta materia en la FDD. La sociedad civil, como titular princi­
pal de los derechos de la particularidad, cobra también en la ENC, a partir de
1837, el importante puesto que le había ya concedido la FDD en 1831. Este
último libro, por tanto, a la zaga de las lecciones orales, había modificado la
distribución de esta materia en la ENC de Heidelberg, y el cambio que ahora se
introducía en la ENC B debe verse como una simple transferencia de la muta­
ción ya cuajada en la FDD. En efecto, mientras la. ENC A estaba aún disponible
en las librerías, podía considerarse suficiente como guión general de las clases
sobre materias distintas de la teoría política, pero la versión de la eticidad que
ofrecía aquella ENC A no le resultaba satisfactoria a Hegel desde las primeras
lecciones de Berlín, máxime en un ambiente saturado de debate constitu­
cional. Las clases sobre «Derecho natural y ciencia política» ocuparon siem­
pre un puesto muy relevante en la docencia de Hegel. Desde el momento de su
llegada a Berlín, ya a lo largo del primer semestre, impartió un curso sobre esta
materia junto con el curso sobre la ENC en general. Hoy sabemos además49 que
Hegel había emprendido desde muy pronto la reforma de esta parte de su sis­
tema. Era lógico que esos cambios pasaran primero desde las clases a la FDD
del año 1830 y después a la ENC de 1837.
Por lo que se refiere a los variaciones observables al final de la ENC hay
que decir en primer término que resultan más difíciles de explicar. En cual­
quier caso es claro que el § 574, con el que acaba el texto de 1837, es una nueva
redacción del § 474 de 1817, al cual seguían allí todavía tres más (475-477). En

49 Lo sabemos gracias a la publicación por parte de Ilting y otros de varios documentos sobre
los cursos deDerecho natural y ciencia política, apartir de 1817/18, todavía en Heidelberg:
Curso 1817-18: Die Philosophie des Rechts. Die Mitschriften Wannemann (Heidelberg 1817/18
undHomeyer (Berlín 1818/19), editados por K.H. Ilting, Stuttgart, 1983.
Vorlesungen überNaturrecht und Staatswissenschaft. Heidelberg 7Si7/7S mit Nachtrcigen aus
derVorlesung 1818/19. Nachgeschrieben von P. Wannemann, editados por C. Becker, W. Bonsie-
peny otros colaboradores del Hegel-Archivconuna introducción de O. Poggeler, Ham-
burgo, 1983.
Curso 1818/19: Vorlesungen überRechtsphilosophie ¡8 i8/3i, edición de K.H. Ilting, Stuttgart,
1.973-74, vol. I (El manuscrito de Homeyer del curso de 1818/19 se encuentra también en el
libro citado en primer lugar).
Curso 1819/30: Philosophie des Rechts. Die Vorlesung von 1819/30 in einerNachschñft, edi­
tado por D. Henrich, Frankfurta.M., 1983.
Curso 1833/38: Vorlesungen über Rechtsphilosophie i8 i 8 -3 i, editadas por K.H. Ilting, Stutt­
gart 1973-74, vol. III.
Curso 1834/35: Vorlesungen über Rechtsphilosophie ¡8i 8 -3 i, editadas por K.H. Ilting, Stutt­
gart, 1973-74, vol. IV.
3° RAMÓN VALLS PLANA

éstos se presentaba la totalidad del sistema en forma de triple silogismo.


Ahora bien, las dos redacciones de este parágrafo (474 primeramente y 574
después), a pesar de sus diferencias, destacan ya la circularidad del sistema
completo en tanto que en ambos se expresa con claridad que la filosofía, en la
cima del espíritu absoluto, regresa a lo lógico. Habiéndose, pues, cerrado el
círculo total, este parágrafo es de suyo el último. Los tres silogismos serían
entonces, caso de incluirse, una explicitación de ese regreso, el cual no sería
un punto absolutamente final sino una cierta incorporación al proceso eterno
de la vida divina.
Sobre el significado de la inclusión del texto de Aristóteles como colofón
de la. ENC no diremos nada aquí, porque es cuestión muy discutible. Sólo apun­
taremos la posibilidad de que con esta cita se insinúe la identidad de las autén­
ticas filosofías con la filosofía sin más. En este punto final se contemplaría
ahora, en el lugar sistemático que le corresponde, aquella identidad que, de
manera muy escolar, se había anticipado en los §§ i 3 y 14 de la introducción.

7. E n c i c l o p e d i a , 3 .a e d i c i ó n . R e i n c l u s i ó n d e l t r i p l e s i l o g i s m o f i n a l

Afines del verano de 1829 la 2a edición se había agotado. Era por tanto necesa­
ria una 3a. Hegel creyó entonces poder revisar y corregir el texto rápidamente,
porque no abrigaba la intención de introducir grandes cambios. Quería que
estuviera impresa para mayo de i 83o, fecha en que debía empezar las lecciones
del semestre de verano, pero este deseo no se cumplió. El libro no estuvo en las
librerías hasta octubre del mismo año. De los cambios introducidos en i 83o
destaquemos solamente la reinserción de los tres silogismos finales con una
redacción más elaborada de la que habían conocido en Heidelberg. También
nos parece digna de ser destacada, como lo hacen Bonsiepen y Lucas en el
informe ya citado, la modificación de las transiciones o «bisagras» del dis­
curso principal. Son siempre importantes porque en ellas se decide la necesi­
dad lógica que articula la unidad orgánica del sistema. Pues bien, Hegel, al pre­
parar la 3a edición, realiza una sustitución sistemática de los términos
genéricos «determinar» y «determinidad» por palabras más específicas.
Estas correcciones parecen indicar que el autor de la ENC siente ahora la nece­
sidad de expresar en cada paso de su discurso la clase específica de determina­
ción a la que se refiere el texto y hacerlo así más concreto.
PRESENTACIÓN 31

8. L a s L e c c i o n e s y l o s « a ñ a d i d o s » d e l o s d i s c í p u l o s

De la historia que acabamos de exponer resulta claro el papel de la ENC como


sostén y cañamazo de las lecciones. Este papel lo conservó la ENC a lo largo de
toda la época de Berlín a pesar de la publicación de la FDD el año 1820. La FDD
apela continuamente para su comprensión a la LOG, y de ésta los alumnos de
Berlín no tenían otra versión que la presente en la ENC. Pero ahora no pode­
mos demorar más la exposición de un asunto de relieve, ya insinuado más
arriba, en relación con el libro que estamos presentando. En efecto, habién­
dose generalmente atribuido la mayor importancia a las clases de Hegel en
Berlín, porque en ellas se producía la explanación en vivo de lo que la ENC (y la
FDD) condensaban excesivamente, decidieron los discípulos, después de la
muerte del maestro en 1831, la publicación de las Lecciones hegelianasy, ade­
más, la colocación, dentro de la nueva edición de la ENC y la FDD que ellos pre­
pararon, de una serie de añadidos o apéndices (Zusatze) que debían transmitir
a la posteridad la completud del sistema en todo su esplendor.
Resultó así que en la edición de las obras de Hegel que apareció inmedia­
tamente después de su muerte, conocida precisamente como «edición de los
discípulos», se encuentran cuatro obras de Hegel que éste nunca escribió. Son
las conocidas como:

Lecciones sobre Filosofía de la historia universal (en adelante HIS).


Lecciones sobre Estética.
Lecciones sobre Filosofía de la Religión (en adelante REL).
Lecciones sobre Historia de la Filosofía (en adelante FIL).

Se trata, en los cuatro casos, de textos propiamente creados por los edi­
tores mediante la refundición de apuntes de clase de distintos alumnos y años,
absorbiendo además dentro del texto resultante algunas de las minutas que el
propio Hegel había usado para dar sus lecciones. Como sea que los documen­
tos que sirvieron de base para tales refundiciones se han perdido en buena
parte, resulta hoy por hoy imposible diferenciar con precisión en las Lecciones
y en los A ñadidos, tal como fueron de hecho publicados, lo que es verda­
deramente atribuible a Hegel y lo que aportaron otras manos y mentes. Hay
cosas que pueden deberse, claro es, a la defectuosa audición o mala trans­
cripción del alumno, pero hay otras que pueden ser fruto de una inter­
pretación personal de los editores. Hay noticias de que en algunos casos se
impuso al redactor un criterio que no era el suyo. Pero esto no es todavía lo
más grave. El vicio principal de las Lecciones y los Añadidos, tal como las edita-
32 RAMÓN VALLS PLANA

ron los discípulos, reside en la unificación artificiosa e interpretativa de docu­


mentos pertenecientes a cursos pronunciados en diferentes tiempos. Hoy
sabemos que Hegel no se repetía. Cada vez que impartía una parte de su filoso­
fía reelaboraba la materia en función de nuevas lecturas y acontecimientos, de
modo que él nunca dio su sistema por definitivamente escrito, pero los discí­
pulos llevaron a cabo un trabaj o compilador que creaba una totalidad compacta
y atemporal, enteramente acabada y definitiva. Lo sabemos hoy, porque
actualmente está en curso de publicación la documentación disponible sobre
aquella actividad docente de Hegel en Berlín50. De esa documentación resulta
inmediatamente claro que el pensamiento de Hegel jamás fue esa construc­
ción acabada, sino que siempre fue sencillamente una obra en proceso. Una
obra que reclama un mayor estudio, especialmente de los documentos de su
última época, si es que se quiere seguir hablando de Hegel, aunque sea mal. Y
por lo que se refiere más directamente a la ENC, hay que decir con toda clari­
dad que los «añadidos» constituyen un abuso de los discípulos mayor que el
cometido con las Lecciones. Quisieron enriquecer el texto más que comple­
tarlo51. Se construyó así lo que se llamó a veces Gran Enciclopedia, la cual debe
ser considerada obra semiapócrifa.
Con esta operación, los discípulos buscaban convertir un manual en un
tratado. Querían que la ENC fuese el sistema acabado y el baluarte de la escuela
que ellos mismos pretendían formar. Limaron expresiones de los manuscritos
que podían ser vistas como demasiado radicales, tanto en lo religioso como en
lo político, etc. Pero en definitiva, lo que hoy nos queda de todo ese barullo es
que el libro escrito de verdad por Hegel no quiso ser jamás otra cosa que una
exposición compendiada y a grandes rasgos del sistema: un plano o boceto
(Grundrijl) que se rehacía continuamente, más que una construcción hecha y
derecha. Así lo prueba el hecho de que Hegel siempre hablara de mi ENC en
singular, como ya hemos visto más arriba, descartando con esta expresión que
se tratara de tres (o dos) libros distintos. Y se impone igualmente la conclusión
de que este único libro estuvo siempre sometido a un proceso de revisión que

50 El público de habla castellana dispone de una excelente traducción de R. Ferrara de la edi­


ción actual de las Lecciones sobre Filosofía de la religión, Madrid, Alianza Editorial, 1984, 3
vols. En ella puede observarse el modo actual de editar las Lecciones, transmitiendo los
manuscritos disponibles según su orden cronológico. La publicación de los manuscritos de
las Vorlesungen hoy disponibles prosigue actualmente.
51 Véase p.e. Fíe 7 para la EDI); Wk 8, 9 y íoparalaEJVC. La traducción castellana de la FDD por
]. L. Vermal (Barcelona, EDHASA, 1988) incluye también los Zusatze que él traduce como
«agregados».
PRESENTACIÓN 33

sólo la muerte interrumpió. Hegel corregía el libro no sólo cuando preparaba


una nueva edición, sino semestre a semestre y día a día, al hilo de sus clases.
Para facilitarse esta tarea, pedía al editor que le suministrara varios ejemplares
impresos en «papel de escribir», para seguir enmendando el libro, y con él a
sí mismo. De ahí se desprende, por tanto, que un estudio cabal de la filosofía
hegeliana no se puede dispensar, a la larga, de la comparación de las tres edi­
ciones. Si hoy presentamos la tercera (sin los añadidos, claro)53 al público de
lengua castellana, ello se debe no sólo a que se trata de la última redacción del
libro, sino porque fue ésta la versión que se publicó y conoció a lo largo de los
siglos xix y xx hasta nuestros días53 y es, por tanto, el texto que más influyó,
positiva o negativamente, en la historia del pensamiento posterior.

52 En principio, la voluntad de los discípulos de publicar «lo que Hegel había dicho en clase»
estaba plenamente justificada, dado que el propio Hegel había repetido en todas las edicio­
nes de la ENGj en la FDD que esos libros debían completarse con las explicaciones del pro­
fesor. Después de la muerte del maestro, además, resultaba claro que la mayor parte de su
actividad filosófica en Berlín se había ejercido en las clases. Hoy piensan algunos, incluso,
que sobre las cuestiones más candentes de religión y política Hegel se expresaba con más
libertad en las clases que en los libros. Pero es bien claro que la publicación de las lecciones
y los «añadidos» no podía hacerse como se hizo. Dejando esto bien sentado, hay que decir
también que «añadidos» y «lecciones» tuvieron gran influencia, son textos más claros y
didácticos que los libros escritos por Hegel, se leen con facilidad y no pueden ser entera­
mente falsos. Por ello su lectura no puede considerarse superflua: pueden ofrecer buenas
pistas de interpretación, aunque ésta no pueda argumentarse desde el «añadido», sino que
debe confirmarse en los textos ciertamente auténticos.
53 Otra razón para justificar nuestra opción es la necesidad de poner en las manos de nuestros
estudiosos una traducción fiable de la ENG. Se reimprime todavía en México (editorial
Porrúa, 1971 y 1980 por lo menos) la «versión española de E. Ovejero y Maury revisada»
(Madrid, Suárez 1917-1918), la cual también apareció en La Habana el año 1968. Se trata de
un texto en buena medida ilegible y que induce a error desde el § 1. Es claro, por otra parte,
que la traducción de Ovejero y Maury no se hizo desde el alemán, sino desde la italiana de
Croce, venerable pero superada también en Italia. En ambas faltan los tres prólogos, y en
distintos lugares se aprecian errores que proceden de una mala intelección del italiano.
Véase un ejemplo, poco relevante de suyo pero significativo, en nuestra ne 480.
Más rocambolesco es aún el caso de las traducciones de Antonio M. Fabié (Madrid,
Durán, 1872) y de Antonio Zozaya (Madrid, Sociedad General Española de Librería, 1892-
93), que también se reimprimeny provocan grandes desorientaciones de los estudiantes.
Los alumnos creen tener en las manos la LOG de Hegel porque así lo leen en el título del
libro, pero en realidad tienen solamente la primera parte de la ENC. Para mayor confusión,
en alguna de estas reimpresiones se encuentra reproducido el fragmento titulado Del con­
cepto en general tomado del comienzo del tercer libro de la LOG, el cual se imprime allí sin
ninguna explicación.
Y donde el fraude intelectual alcanza extremos insospechados es en la llamada Filosofía
del Espíritu (trad. de E. Barrioberro y Herrán, Madrid, Jorro, 1907) y que hemos visto repro-
34 RAMÓN VALLS PLANA

9. C o n c l u s i ó n

Puede decirse, por tanto, que la ENC es la única exposición completa del sis­
tema de la filosofía hegeliana tal como su autor lo ofreció al público54. En su
primera edición era ciertamente un compendio. En la segunda y tercera, el
compendio se hizo demasiado largo, pero no llegó a perder ese carácter. Y
como sea que, cuando se habla de Hegel, nadie puede olvidar que es precisa­
mente en el sistema como exposición completa donde su autor pretende que
reside la verdad55, y nunca en las tesis sueltas por muy literalmente que se
reproduzcan, resulta que ninguna interpretación o valoración total o parcial de
la filosofía hegeliana puede dispensarse de acudir a la ENC. Estamos ante un
libro escolar, desde luego, y en cierta medida escolástico por las fórmulas lacó­
nicas con que se escribe su texto principal, es decir, el cuerpo de los parágra­
fos, pero su brevedad, por desgracia, no facilita la comprensión.
Creemos que para no abandonar al lector en la espesura de la ENC se
requiere otro libro, digamos de acompañamiento, para aliviarle las inevitables
idas y venidas por el laberinto. Mientras lo preparamos, podrán servir para
empezar las abundantes notas finales que incluimos en esta edición.

ducida en una edición argentina (Buenos Aires, Claridad, 1942). Aparte de alterar la nume­
ración de los parágrafos y de crear algunos por su cuenta, la traducción resulta altamente
imaginativa y pintoresca. Ignoramos su fuente.
54 Como ya se ha dicho en la nota 40, Rudolf Haym, en cuya vida de Hegel se contienen prácti­
camente todas las objeciones que después se han repetido contra Hegel, principalmente la
de su servilismo respecto del estado prusiano, escribe que si bien la FENy la LOG pueden
considerarse de alguna manera exposición del sistema entero, la ENC sin embargo «es la
única exposición efectivamente global que Hegel ha dado de su filosofía» (Haym, Hegel und
seineZeit, Berlín, 1857, pp. 336 - 337).
55 «Lo verdadero es el todo» había ya escrito Hegel en la FEN (Wk 3 , 24; Roces 16; Gómez
Ramos 75) donde también se lee (Wk 3,28; tr. cast. 18; 79) que «el saber sólo es efectiva­
mente real y sólo puede exponerse como ciencia o como sistema». En la ENC, desde su
mismo comienzo, se dice (§ 14) que «la ciencia de él [del absoluto] es esencialmente sis­
tema porque lo verdadero en tanto que conereto solamente es desarrollándose en sí mismo
y asumiéndose y manteniéndose en unidad, es decir, como totalidad; y en la nota al mismo
parágrafo se lee que «un filosofar sin sistema no puede ser científico» (Los resaltados son
del mismo Hegel).
EDICIONES Y TRADUCCIONES DE LA ENCICLOPEDIA

Ed ic io n e s e n a l e m á n

i. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Encyklopadie derphilosophischen Wissen-


schaften im Grundrisse.- Zum Gebrauch seiner Vorlesungen von D. Georg
Wilhelm Friedrich Hegel, Professor der Philosophie an der Universitat zu
Heidelberg. Heidelberg, in August Oswald’s Universitatsbuchhandlung,
1817.- La citamos como FACA.

Reimpresión con un prólogo de Hermann Glockner dentro de la edición


llamada «del Jubileo», Heidelberg, 1937.

Nueva reimpresión, también con el prólogo de Glockner, Stuttgart-Bad


Cannstatt, Frommann-Holzboog, 1988.

%. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Encyklopadie der philosophischen Wissen-


schaften im Grundrisse. - Zum Gebrauch seiner Vorlesungen von Dr. Georg
Wilhelm Friedrich Hegel, ordentl. Professor der Philosophie an der Uni­
versitat zu Berlin. Zweite Ausgabe. Heidelberg, Druk und Verlag von
August Oíiwald, 1827.- La citamos como ENCB.

Edición preparada por Wolfgang Bonsiepen y Hans-Christian Lucas,


volumen 19 de las obras completas (Gesammelte Werke) en conexión con la
Deutschen Forschungsgemeinschaft y editada por la Rheinisch-westfalischen
Akademie der Wissenschaften en relación con el Hegel-Archiv de la Ruhr-
Univeristat, Bochum. Hamburgo, Meiner, 1989.3

3. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Encyklopadie der philosophischen Wissen­


schaften im Grundrisse.- Zum Gebrauch seiner Vorlesungen von Dr. Georg
Wilhelm Friedrich Hegel, ordentl. Professor der Philosophie an der K.
Friedr. Wilh. Universitat in Berlin. - Dritte Ausgabe. - Heidelberg. Ver-
36 RAMÓN VALLS PLANA

waltung des O&wald ’schen Verlags (C.F. Winter), i 83o. La citamos como
ENCC.

W r Georg Wilhelm Friedrich Hegel’s Werke. Vollstandige Ausgabe durch


einen Verein von Freunden des Verewigten, 19 vols., Berlín, Dunkeru.
Humblot, 1833-1845.- En esta edición de las obras completas de Flegel,
dicha «de los discípulos», la ENC se encuentra en los volúmenes 6 y 7.
Incluyó los Añadidos de Leopold von Flenning (Lógica, año 1840), Cari
Ludwig Michelet (Filosofía de la naturaleza, año 1842) y Ludwig Boumann
(Filosofía del espíritu, año 1845).

W^. Repetición de la anterior. Volumen 6, Berlín, 1843, y volumen 7, Ber­


lín, 1847.
/
R. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Encyklopadie derphilosophischen Wis-
senschaften im Grundrisse. Zum Gebrauch seiner Vorlesungen. Vierte
unveranderte Auflage mit einem Vorwort von Karl Rosenkranz, Berlín
1845.- Reeditada enla Philosophische Bibliotek, Berlín, 1870, y reimpresa
allí mismo en 1878.

L. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Samtliche Werke, edición a cargo de


Georg Lasson en 31 volúmenes, cinco de los cuales no aparecieron, Leipzig
/Hamburgo, Meiner, 1905-1940. Es la llamada «edición Lasson» en cuyo
vol. 5 (Leipzig, 1930) se encuentra la ENC señalada como 4a edición.

H. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Samtliche Werke, Kritische Ausgabe.


Herausgegeben von Georg Lasson, fortgeführt von Johannes Hoffmeister.
En esta edición «H offm eister» de las obras completas la ENC ocupa el
vol. 5, Leipzig, 1949. Se señala como 5a edición.

NP. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Encyklopadie derphilosophischen Wis-


senschaften im Grundñsse ( i 83o), herausgegeben von Friedhelm Nicolin
und Otto Poggeler, Hamburgo, Meiner, 1969. Se señala como 7a edición
revisada. La 8a apareció en 199?.

Wk. Theorie-Werkausgabe: Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Werke in 20


Bd. Auf der Grundlage der Werke von 1882-1845. Redaktion von Eva Mol-
denhauer und Karl Markus Michel. Frankfurt a.M., Suhrkamp, 1970. Edi­
ción de las obras completas, llamada entre nosotros «edición Suhr­
kamp», sobre la base de W15 incluyendo por tanto los Añadidos. La ENC
ocupa los volúmenes 8, 9 y 10.
'

PRESENTACIÓN 37

Porque es fácilmente asequible, citamos esta edición mediante la


sigla (Wk) seguida de un número que indica el volumen y un segundo
número que indica la página.

BL. Georg Wilhelm Friedricb Hegel, Gesammelte Werke (en curso de publi­
cación). Edición crítica monumental de las obras completas de Hegel,
conocida como edición «de la Academia» y destinada a convertirse en
editioprinceps. La ENC C ocupa el volumen 30: Encyklopadie derphiloso-
phischen Wissenschaften im Grundñsse ( i 83o ). Unter mitarbeit von Udo
Rameil. Herausgegeben von Wolfgang Bonsiepenund Hans-Christian
Lucas. InVerbindungmit der Hegel-Kommission der Rheinisch-Westfá-
lischen Akademie der Wissenschaften und dem Hegel-Archiv der Ruhr-
Universitát Bochum. Hamburgo, Meiner, 1992.

T r a d u c c io n e s a l e sp a ñ o l

Lógica de la ENC. Traducción de Antonio M. Fabié, Madrid, Durán, 187?.

Otra traducción, también de la Lógica de la ENC solamente, por Antonio


Zozaya, Madrid, Sociedad General Española de Librería, 1893-1893. Ree­
diciones en Madrid, 1930, y Madrid, Aguilera, 1971.

Filosofía del Espíritu (tercera parte de la ENC). Traducción de E. Barrioberro


y Herrán, Madrid, Jorro 1907. Reeditada en Buenos Aires, Claridad, 1943.

Enciclopedia de las ciencias filosóficas. Traducción de E. Ovejero y Maury,


Madrid, Suárez, 1917-18. Reeditada en Madrid, 1937-38 y 1943. Reedi­
ción cubana en La Habana, Instituto del Libro, 1968. Reedición mexi­
cana, con estudio preliminar de Francisco Larroyo, México, Porrúa, 1971.

Filosofía de la Lógica y de la Naturaleza (primera y segunda parte de la


ENC). Traducción Ovejero y Mauiy, Buenos Aires, Claridad, 1969 y 1974.

T r a d u c c io n e s a l f r a n c é s

E n cy c lo p é d ie des S c ie n c e s p h ilo s o p h iq u e s . Trad. par E. Vera, París, 1867-


1869. Realizada sobre W^ e incluyendo por tanto los Zusatze.

Précis de V e n cyclo p é d ie des Sciences p h ilo s o p h iq u e s . Trad. par J. Gibelin,


París, Vrin, 1953. Realizada sobre NP.
38 RAMÓN VALLS PLANA

E n cyclo p é d ie des S cie n ce sp h ilo so p h iq u e s en abrégé. Trad. par M. de Gandi-


llac, París, Gallimard, 1970. Realizada también sobre NP.

Encyclopédie des Sciences philosophiques. Trad. par B. Bourgeois, París,


Vrin, 198671988. Han aparecido solamente los volúmenes I (La Science
de la Logique) y III (Philosophie d e l ’Esprit)*. Además del texto de ENC C,
incluye la traducción de ENC A , compara el texto de ENC C con ENC B y tra­
duce también los Zusatze.

T r a d u c c io n e s a l it a l ia n o

Enciclopedia delle scienzefilosofiche. Traducción de B. Groce, sobre L. Pri­


mera edición 19077 reimpresa después varias veces. A partir de la 4 a edi­
ción de 1978 se imprime con una introducción de Claudio Cesa. Roma-
Bari, Laterza.

Enciclopedia delle scienzefilosofiche in compendio (Heidelberg 1817). Tradu-


zione italiana a cura di: F. Biasuti, L. Bignami, F. Chiereghin, G.F. Frigo,
G. Granello, F. Menegoni, A. Moretto. Trento, Verifiche, 1987.

Enciclopedia delle scienzefilosofiche. Yol. 1, La scienza della Lógica, a cura di


Y. Verra. Roma, UTET, 1981.

T r a d u c c io n e s a l in g l é s

The Logic ofHegel, of ENCI i 83o with the postumous Additions, translated
by W. Wallace, Oxford, Glarendon, 1873 and 189?. Reprinted with an
introduction of J.N. FindlayasHegel’sLogic, Oxford, Clarendon, 1975.

PhilosophyofNature, oíEN CII i 83o with the Additions byJ.M. Petiy, Lon­
dres, Alien and Unwin, 1970; and by A.V. Miller, Oxford, Clarendon, 1970.

Philosophy ofMind, of ENC III i 83o with the Additions, translated in full by
W. Wallace, Oxford, Clarendon, 1894 and by A.V. Miller, Oxford, Claren-
don 1971. Translated in part by M.J. Petry as the Philosophy o f Subjective
Spirit, Dordrecht, Reidel, 1978, and The Berlin Phenomenology, Dordrecht,
Reidel, 1981.

* En el año 3004, apareció finalmente el volumen II (La Philosophie de la Nature) de esta edi­
ción de B. Bourgois, París, Vrin. [Nota editorial]
NOTA SOBRE LA PRESENTE TRADUCCIÓN

Las razones que me movieron a emprender una nueva traducción de la ENC al


castellano se deducen de la relación que acabamos de ofrecer de las versiones
hasta ahora existentes (p. 37) y de lo que hemos dicho en la nota a pie de página
53 de nuestra Presentación (p. 33). Por otra parte, están en curso nuevas traduc­
ciones, al italiano por Y. Verra (véase más arriba p. 38) y al francés por B. Bour-
geois (véase también p. 38). Es por tanto previsible que la ENC, un tanto abando­
nada por los estudiosos de Hegel durante este siglo xx, sea ahora objeto de
renovada atención, sobre todo después de la aparición de la ENCBjENCC dentro
de la magna edición titulada Gesammelte Werke (véase p. 37) y del Simposio sobre
la ENC celebrado en la Universidad de Marburg entre los días 29 de marzo y 2 de
abril de 1993, al cual asistió este traductor por invitación de los organizadores.
La traducción que presentamos se inició a partir del volumen 33 de la Phi-
losophische Bibliotek de la editorial Meiner de Hamburgo reseñada también más
arriba (p. 36) entre las ediciones alemanas con la sigla NP.
Cuando el trabajo de la traducción estaba casi terminado se publicaron
(1989 y 1992) los mencionados volúmenes 19 y 20 de las Gesammelte Werke
(edición de la Academia) con el texto de la 2a (1827) J 3a ( i 83o) edición de la
Enciclopedia respectivamente. La preparación de estos volúmenes corrió a
cargo de Wolfgang Bonsiepeny Hans-Christian Lucas, con la colaboración en
el volumen 20 de Udo Rameil. Se trata de la edición crítica por excelencia, con
el texto cuidadosamente revisado, al que se incorpora un excelente informe
editorial y unas amplísimas notas que dan a conocer las fuentes escritas utili­
zadas por Hegel.
Gracias ala amabilidad de los editores en e lEegel-Archiv de la Ruhr-Uni-
versitat de Bochum, pude disponer de los materiales destinados a estas publi­
caciones antes de que los volúmenes estuvieran en las librerías. Me he valido
de ellos principalmente para redactar la presentación del libro y las notas edi­
toriales al final del volumen, indicando siempre la procedencia.
4 0 RAMÓN VALLS PLANA

La traducción que presentamos ha sido hecha a partir del texto alemán


solamente. Entre otros, me han sido de gran ayuda el Deutsches Wórterbuch de
Gerhard Wahrig, editorial Mosaik, y el Diccionario de uso del español de María
Moliner, editorial Gredos, 1987. Una ayuda muy especial me la ha prestado el
libro de Paul Piur Studien zur sprachlichen Würdigung Christian Wolffs, Halle,
1903, porque en él se asiste al nacimiento de la lengua filosófica alemana a par­
tir del latíny el francés. Se identifican así los vocablos de la previa tradición
filosófica que subyacen a los términos alemanes. Solamente cuando la traduc­
ción estaba ya terminada, consulté las soluciones que me ofrecían otras traduc­
ciones de la.ENC en algunos pasajes de especial dificultad. Descubrí entonces
que la vieja traducción española de Ovejero y Maury estaba calcada de la ita­
liana de Croce (véase supra la nota 53).
Esta traducción quiere ser sobre todo honrada, supuesto que en muchas
versiones de obras filosóficas se observan no sólo inexactitudes, siempre com­
prensibles, sino notables «inventos». Pero la honradez obliga a cumplir dos
condiciones a veces opuestas, a saber, exactitud y legibilidad. La exactitud
impone la constancia en la traducción de los tecnicismos, el respeto a la desdi­
chada sintaxis hegelianay, en general, no empeñarse en mejorar la redacción
del texto traducido. La legibilidad exige traducir al español, no a una lengua
intermedia, inexistente de suyo. El lector juzgará del resultado.
Diré aquí únicamente que me he valido de dos recursos: el primero, esfor­
zarme yo mismo en comprender y seguir el razonamiento hegeliano, antes de
empezar a pensar en «cómo decimos nosotros esto». El segundo ha consistido
en sustituir los abundantísimos pronombres por sus antecedentes y en repetir
también, muchas veces, el antecedente de las oraciones de relativo. He procu­
rado igualmente que quedara clara para el lector la referencia de las frecuentes
oraciones apuestas, las cuales vienen a especificar el sentido en que se toma
algún término de la oración principal. Pocas veces he recurrido al paréntesis
para separar incisos que en el texto están entre comas. Por último, cuando me
ha parecido útil para la claridad he añadido alguna palabra entre corchetes [ ].
En este caso he procurado que la frase fuese de suyo legible prescindiendo de mi
añadido. En general, me he prohibido despedazar las oraciones largas, porque
el traductor debe respetar el estilo del autor, sobre todo cuando la forma de la
escritura guarda relación con la forma de pensar. Y como sea que la circularidad
del pensamiento conceptual hegeliano violenta continuamente el carácter rec­
tilíneo del lenguaje representativo común y genera incisos especificativos, la
fidelidad al autor imponía el respeto a su modo peculiar de escritura.
En cuanto a la terminología, me remito a las abundantes Notas editoriales
(pág. 969) en que be razonado la versión adoptada enlos casos más dificulto-
PRESENTACIÓN 4 1

sos o significativos. Tenga en cuenta el lector que estas notas no pretenden ser
un comentario. Su procedencia es triple: las firmadas con las siglas NP (Nico-
lin-Poggeler) y BL (Bonsiepen-Lucas) transcriben, y aveces abrevian, las
notas de los editores en las ediciones de la ENC designadas con estas mismas
siglas. Refieren generalmente las obras implícita o explícitamente citadas por
Hegel. Las firmadas con la sigla YA (Valls) son del traductor de la presente edi­
ción. Dan cuenta principalmente de peculiaridades de la traducción y, otras
veces, ofrecen alguna indicación que pretende ser útil al lector. Los dos voca­
bularios al final de esta edición ofrecen las equivalencias terminológicas y aña­
den el número de la ne en la que se justifica la traducción. En estos vocabula­
rios he prescindido de los términos de traducción más obvia. Aspiro a que
entre todos los que nos dedicamos a estas tareas y mediante la explicación de
nuestras opciones, consigamos «normalizar» (no uniformar) esta clase de
traducciones. El trabajo que en su día hizo J.M. Ripalda con el glosario que
añadió a la Filosofía Real del mismo Hegel (México, FCE, 1984) merece ser
continuado.
Espero que esta traducción contribuya al acercamiento fecundo de tradi­
ciones distintas, sin sumar pedantes complicaciones innecesarias. Como sea
que al traducir se presentan siempre varias versiones posibles y la elección
entre ellas puede estar en función de quien habrá de leer el libro, quiero decla­
rar que los alumnos aventajados en el estudio de la filosofía y los profesores
jóvenes de esta disciplina son quienes han estado presentes en mi mente como
destinatarios del esfuerzo. A ellos he dedicado mi trabajo, porque pienso que
Hegel es un clásico que merece ser conocido al margen de simpatías y antipa­
tías. El enseña filosofía. Y muchas veces he recordado la frase que oí de Eric
Weil en el Congreso de Lille del año 1968: «Llevo años leyendo a Hegel—decía-y
sí he llegado a una conclusión cierta: es más inteligente que yo » .
Agradeceré, en fin, todas las observaciones que reciba en orden a mejorar
una eventual reedición.
Los agradecimientos que he de hacer constar desde ahora son: Al Prof.
José M. Valverde, querido maestro y colega, porque en una fase temprana de mi
traducción, conoció algunos fragmentos de ella. Certificando que «aquello»
estaba escrito en castellano y se correspondía con el texto alemán, me sirvió de
estímulo para continuar. Igualmente, al Prof. Mariano Álvarez, de la Universi­
dad de Salamanca, a quien debo algunas observaciones del todo pertinentes.
He de dar también las gracias al Prof. Manuel García-Doncel, Catedrático
en la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Barcelona quien, a
pesar de su poca simpatía por el «apriorista Hegel», releyó con mucho cuidado
la parte de la ENC dedicada a la Filosofía de la naturaleza y me hizo atinadas
4 2 RAMÓN VALLS PLANA

correcciones, fruto de su buen conocimiento de la Historia de la ciencia. Al


Prof. Josep Plá Carrera, de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de
Barcelona, a quien pedí revisara la terminología matemática y a la Prof. Encar­
nación Roca, de la Facultad de Derecho de la misma Universidad, quien revisó
los términos jurídicos. Con su ayuda me han hecho sentir que la Universidad es
colaboración y no sólo un conglomerado de taifas.
Por último he de agradecer de forma especialísima las ayudas recibidas
del Hegel-Archiv de la Universidad de Bochum, de su Director el Prof. Otto
Poggeler y de los Drs. Wolfgang Bonsiepeny Hans-Christian Lucas, prepara­
dores de las distintas ediciones de la. ENC en el marco de las Gesammelte Werke.
Especialmente el último, que por sus excelentes conocimientos del idioma
castellano es puente natural entre elA rchivy los estudiosos de Hegel de nues­
tro ámbito lingüístico. Muy amablemente han permitido usar sus propios tra­
bajos para la preparación de la presente edición.

Ba r c e lo na , n o v ie m b r e d e 19 9 5
SIGNOS CONVENCIONALES Y SIGLAS

Como sea que el texto original de la ENC viene dividido en parágrafos numera­
dos (§), incluyendo a continuación en muchos casos una nota explicativa del
mismo Hegel (en esta edición, en cuerpo menor), las referencias internas las
hacemos en general indicando el parágrafo correspondiente y, en su caso, si se
trata de la nota de Hegel (Anmerkung.), añadimos una N. Así p.e., § 55 remite al
texto principal o cuerpo del parágrafo que ostenta este número, y § 55 N remite
a la nota del mismo parágrafo. Cuando la nota la coloca Hegel a pie de página lo
indicamos con npp. Si en algún caso nos referimos alZusatz añadido por los dis­
cípulos de Hegel, lo indicamos con una Z. Así § 111Z se refiere al añadido al § 111.

§ Parágrafo del texto principal


N Nota (Anmerkung) a un parágrafo del texto
Z Añadido (Zusatz) de los discípulos
l.c. lugar citado
npp nota a pie de página del mismo Hegel
ne nota de esta edición, al final del libro
o. c. obra citada
p. página
pp. páginas
s. siguiente
ss. siguientes
[] Entre corchetes: palabras añadidas por el traductor
negrita > En el texto de Hegel: palabras resaltadas por el propio
autor. Como sea que Hegel no cita según el modo actual, sino
que a veces resalta el nombre del autor y, otras veces, el
título de la obra citada o alguna palabra de él, hemos respe­
tado en el texto mismo este modo irregular de citar con el fin
de conservar los énfasis que Hegel quiso introducir.
44 RAMÓN VALLS PLANA

> En la presentación y notas editoriales: palabras enfatizadas


por el autor respectivo.
cursiva Títulos de libros o revistas y palabras en idiomas extranjeros.
VERSALITA Tecnicismos qne se deben distinguir de otros expresados
con la misma palabra castellana: EXISTENCIA y existencia para
traducir respectivamente Existenz y Dasein-, OBJETO y objeto
para traducir Objekt y Gegenstand; C O S A y cosa para traducir
Sache jD ing.
REFERENCIA COMPLETA DE LAS ORRAS CITADAS
ABREVIADAMENTE EN LAS NOTAS FINALES

Aristóteles. ApiaToxéAoug áno.vra. Aristotelis summi semper philosophi, et in


quem unum uim suam uniuersam contulisse natura rerum uidetur, opera
quaecunque hactenus extiterunt omnia: quae quidem ut antea integris
aliquot libris supra priores editiones omnes á nobis aucta prodierunt, ita
nunc quoque, lucis & memoriae causa, in capita diligenter distincta in
lucem emittimus. Praeterea quam diligentiam, ut ómnibus aeditionibus
reliquis, omnia haec exirent á nostra officina emendatiora, adhibueri-
mus, quoniam uno uerbo dici non potest, ex sequenti pagina plenius cog
noscere licebit. Per Des. Eras. Roterodamum, 2 vols., Basilea, 1550.
Aristóteles. Aristotelis Opera. Edidit Academia Regia Borussica. Aristóteles graece
exrecognitione Immanuelis Bekkeri, 2 vols., Berlín, i 83i.
Autenrieth, Handbuch der empiríschen menschlichenPhysiologie. Zum Gebrauche
seinerVorlesungenherausgegebenvon Dr. Joh. einr. Ferd. Autenrieth. T.
i - 3, Tubinga, 1801-1802.
Baader, Franz Xaver yon, Samtliche Werke. Systematisch geordnete, durch rei-
che Erlauterungen von der Hand des Verfassers bedeutend vermehrte,
vollstandige Ausgabe der gedruckten Schriften samt NacblaJi, Biographie
und Briefwechsel. Herausgegeben von Franz Hoffmann, Julius Hamber-
ger, Antón Lutterbeck, Emil August Von Schaden, Christoph Schlüter und
Friedrichvonder Osten, 16 vols., Leipzig, 1851-1860.
Berthollet, Claude Louis, líber die Gesetze der Verwandtschaft in der Chemie. Aus
dem franzósischen übersetzt mit Anmerkungen, Zusatzen und einer syn-
thetischen Darstellung von Berthollets Theorie versehen von Ernst Gott-
fried Fiscber, Berlín, 1802-
Berzelius, J.J., Essai sur la théorie desproportions chimiques et sur Vinfluence chi-
mique de l ’électñcité. Traduit du Suédois sous les yeux de l’auteur, et publié
parlui-méme, París, 1819.
46 RAMÓN VALLS PLANA

—, Lehrbuch der Chemie. Nach des Verfassersschwedischer Bearbeitung der


Blóde-Palmstedt’schenAuflage übersetzt von F. Wohler. Ersten Bandes
erste Abtheilung. Ersten Bandes zweite Abtheilung. Dresde, 1825.
—, Versuch über die Theorie der chemischen Proportionen und über die chemischen
Wirkungen der Electricitat-, nebst Tabellen über die Atomgewichte dermeisten
unorganischen Stoffe und deren Zusammensetzungen. Nacb den schwedis-
chen und franzósischen Originalausgaben bearbeitet von K.A. Blode,
Dresde, 1820.
Biot, J.B., Traité dephysique experimentóle et mathématique, 4 vols., París, 1816.
Bohme, Jakob, Theosophia revelata. Das ist: Alie Gottliche Schriften des Gott-
seligen und Hocherleuchteten Deutschen Theosophi Jacob Bohmens, 2
vols. [Hamburgo], 1715.
Cicerón, M. Tullí Ciceronis libri tres de natura deorum exrecensione JoannisAugusti
Ernesti et cum omnium eruditorum notis quas Joannis Davisii editio ultim a
habet. Accedit apparatus criticus ex XX amplias codicibus mss. nondum
collatis digestus a Georg. Henrico Mosero [...] Copias criticas congessit
Danielis Wyttenbachii selecta scholarum suasque animadversiones adje-
cit Fridericus Creuzer, Leipzig, 1818.
—, M. Tullí Ciceronis Operum volumen Quartum, Leipzig, 1787.
Descartes R. Renati Des Caries Meditationes de Prima Philosophia, In quibus Dei
existentia, & animae hum anae a corpore distinctio, demonstratur. His
adjunctae sunt variae objectiones doctorum virorum in istas de Deo et
anima demonstrationes; Cum Responsionibus Auctoris. Editio ultima
prioribus auctior et emendatior, Amsterdam, 1668.
—, Renati Descartes Principia Philosophiae. Nunc demum hac Editione diligenter
recognita, et mendis expurgata, Amsterdam, 1656.
—, Oeuvres de Descartespubliéespar Charles A dam & Paul Tannery. Principia Philo­
sophiae. VIII-1. Nouvelle présentation, en co-édition avec le Centre Natio­
nal de la Recherche Scientifique, París, 1982 (Edición Adam-Tanneiy).
Diels-Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker. Griechisch und deutsch von Her-
mann Diels. Neunte Auflage herausgegeben von Walther Kranz, 2 vols.,
Berlín, 1959-1960.
Fichte, Johann Gottlieb, Grundlage dergesammten Wissenschaftslehre ais Hand-
schriftfürseineZuhórer, Leipzig, 1794.
—, Gesammtausgabe der Bayerischen Akademie derWissenschaften. Herausgege­
ben von Reinhard Lauth und Hans Jacob bzw. Reinhard Lauth und Hans
GJiwitzky. Abt. 1. Stuttgart-Bad Cannstatt, 1964 ss.
Goethe,ZurFarbenlehre, 2 vols., Tubinga, 1810.-Vol. 1, Entwurf einerFarbenlehre.
Des Ersten Bandes Erster, didaktischer Theil. Enthüllung der Theorie
PRESENTACIÓN 47

Newtons. Des Ersten Bandes Zweiter, polemischerTheil.-Vol. 3, Materia-


lien zur Geschichte derFarbenlehre. Des Zweiten Bandes Erster, historischer
Theil.
Gren, FriedrichAlbert Cari, Grundriji der Naturlehre. Vierte verbesserte Aus-
gabe, Halle, 1801.
Haller, Karl Ludwig von, Restauration der Staatswissenschaft oder Theorie des
natürlich-geselligen Zustands, der Chimare des künstlich-bürgerlichen entge-
gengesetzt. 6 vols., Winterthur, 1816 ss. En las notas editoriales se cita por
la segunda edición, Winterthur, 1830 ss.
Hegel, GeorgWilhelm Friedrich, BerlinerSchriften. i 8 i 8 - i 8 3 i . Herausgegeben
von Johannes Hoffmeister, Hamburgo, 1956.
—, Briefe von und an Hegel. Vol. i - 3. Herausgegeben von Johannes Hoffmeister,
Hamburgo, 1953-1954,; vol. 4, T. 1-3. Herausgegeben von Friedbelm
Nicolin, Hamburgo, 1977-1981.
—, Die Phanomenologie des Geistes, Bamberg/ Würzburg, 1807.- Citado como
FEN seguido de la sigla de la edición Suhrkamp (Wk), número del volu­
men y número de la página. - Traducción castellana de Wenceslao Roces,
México, FCE, 1966. Citado como Roces seguido del número de la página.
[Hay traducción más reciente de Antonio Gómez Ramos, Madrid, Abada,
3010. Citado como Gómez Ramos seguido del número de la página.]
—, Encyklopadie derphilosophischen Wissenschaften im Grundrisse. Véanse las
distintas ediciones de esta obra en las pp. 35 y ss. Citada como ENC-, si se
añade una letra (A, B, C) se indica con ella de qué edición se trata; si no
figura ninguna letra, se sobreentiende que se trata de la tercera (C).
—, Gesammelte Werke. In Verbindung mit der Deutschen Forschungsgemein-
schaft herausgegeben von der Rheinisch-Westfálischen Akademie der
Wissenschaften, Hamburgo, 1968 ss. Citado como GW.
—, Grundlinien der Philosophie des Rechts, Berlín, 1831. Traducción castellana de
J.L. Vermal: Principios de la Filosofía del Derecho, Barcelona, EDFLASA,
1988. Citado como FDD seguido del signo § y el número del parágrafo.
—, Theologische Jugendschriften, ed. Hermán Nohl, Tubinga, 1907. Traducción
parcial castellana de Zoltan Szansky y José María Ripalda: Escritos de
Juventud, México, FCE, 1978 y varias reimpresiones posteriores. Citado
como JUV.
—, Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie, Berlín, i 833- i 836 . Texto
redactado por Karl Ludwig Michelet, vol. XIII-XV de la edición de los dis­
cípulos (Werke), reproducido en los vol. 1 8 - 3 1 de la edición Suhrkamp
(Wk). Citado como FIL seguido de la sigla Wk, número del volumen y de la
página.- Traducción castellana de Wenceslao Roces: Lecciones sobre laHis-
4 8 RAMÓN VALLS PLANA

toña de la Filosofía, 3 vols., México, FGE, 1955. Citado como WR seguido


del número del volumen y de la página.
—, Werke. Auf der Grundlage der Werke von 1833-1845 neu edierte Ausgabe.
Redaktion Eva Moldenhauer und Karl Markus Michel, 30 vols. y uno de
índices, Frankfurt, Suhrkamp, 1971 (Edición Suhrkamp). Citado como Wk
seguido del número del volumen y la página.
—, Wissenschaft derLogik, Nuremberg, 1813-1816. Citado como WL seguido de
la sigla Wk, número del volumen y de la página. - Traducción castellana
de Rodolfo y Augusta Mondolfo: Ciencia de la Lógica, Buenos Aires, Solar -
HacRette, 1968. Citado como Mondolfo seguido del número de la página.
[Hay traducción más reciente de Félix Duque, Madrid, Abada, vols. 1
(3011) y 3 (3015). Citado como Duque seguido del número de la página.]
Hume, David Hume über die menschliche Natur aus dem Englischen nebst kñtischen
Versuche zur Beurtheilung dieses Werks von Ludwig Heinrich Jakob. Erster
Band. Über den menschlichen Verstand. Halle 1790.- Zweiter Band, Über die
Leidenschaften.- Dritter Band, Über die Moral, Halle, 1793.
Jacobi, Friedrich Heinrich, David Hume über den Glauben oder Idealismus und
Realismus. Ein Gesprach, Breslau, 1787.
—, Über die Lehre des Spinoza in Briefen an den Herrn Moses Mendelssohn. Neue
vermehrte Ausgabe, Breslau, 1789.
—, Über den góttlichen Dingen und ihrer Ojfenbarung, Leipzig, 1811.
Jacobi, Friedrich Heinrich, Werke, 6 vols., Leipzig, 1813-1835.
Kant, Immanuel, Kants gesammelte Schñften. Herausgegeben von der Konigli-
chen PreuRischen Akademie der Wissenschaften, 1903-19:33. Edición
reproducida con el titulo de Kants Werke, Berlín, Walter de Gruyter, 1968,
con la paginación original. Citado como Werke, seguido del número del
volumen y de la página.
—, Cñtik der reinen Vemunft, Riga, 1781.
—, Cñtik der reinen Vem unft, Zweyte hinund wiederverbesserte Auflage, Riga,
1787. Las dos ediciones se citan como Cr. r.pura seguido de las letras A, B,
según se trate de la i a o la 3 a edición.
—, Cñtik derpractischen Vemunft, Riga, 1788. Citado como Cr. r.pr.
—, Cñtik der Uñheilskraft, Berliny Libau, 1790. Citado como C r.f.j. seguido del
signo § y el número del parágrafo. - En castellano: Manuel Kant, Crítica
del Juicio, traducción de M. García Morente, 3 a ed., Madrid, Espasa Calpe,
1981.
—, Die Metaphysik der Sitten in zwey Theilen. Kónigsberg, bey Friedrich Nicolo-
vius, 1797. En castellano: Immanuel Kant, La Metafísica de las Costumbres,
traducción de Adela Cortina, Madrid, Tecnos, 1989. Citado como Cortina.
PRESENTACIÓN 49

—, Grundlegung zur Metaphysik derSitien, Riga, 1785. Citado como Fundamentación.


—, Prolegómeno, zu einerjeden künftigen Metaphysik die ais Wissenschaft wird auf-
tretenkónnen, Riga, 1783. Citado como Prolegómeno.
Kiesewetter, J.G.C., Logikzum GebrauchfilrSchulen, Berlín, 1797.
Kilian, Dr. G.l.,Entwurfeines Systems der Gesammten Medizin. Zum Behuf seiner
Vorlesungen und zum Gebrauch für praktizirende Aerzte. Erster oder
fundamentaler Theil darstellend die Allgemeine Heilkunde oder genere-
lle Physiologie, Nosologie, Therapie und Arzneymittellehre, Jena, 180?.
Zweiter oder angewendter Theil darstellend die Besonder Heilkunde oder
Anatomie, spezielle Physiologie, Nosologie, Semiotik, spezielle Therapie
undArzneimittellehre, Jena, 1802.
Lamarck, J.-B.-P.-A., Philosophie zoologique, ou exposition des considérations
relatives á l ’histoire naturelle des animaux; á la diversité de leur organisation
et des facultés qu’ils en obtiennent; aux causesphysiques qui m antiennent en
eux la vie et donnent lieu aux mouvements qu ’ils exécutent; enfin, á celles qui
produisent, les unes le sentiment, et les autres l ’inteligence de ceux qui en sont
doués, 3vols., París, 1809.
Leibniz, G. W. Oeuvres philosophiques latines et frangoises de f eu Mr. Leibniz.
Tirées de ses manuscrits qui se trouvent dans la Biblioteque Royal a
Hanovre, et publiées par M. Rud. Eric Raspe. Avec une Préface de Mr.
Kaestner. Amsterdam / Leipzig, 1765 (Edición Raspe). Citado como Oeuvres
philosophiques.
—, Gothofredi Guillelmi Leibnitii Opera Omnia, N uncprim um collecta, in Classes
distributa, praefationibus & indicibus exornata, studio Ludovici Dutens.
Ginebra, 1768 (Edición Dutens). Citado como Opera.
—, Diephilosophische Schriften von Gottfried Wilhelm Leibniz. Hrsg. von J. C.
Gerhard, 7 vols., Berlín, 1875-1890 (Edición Gerhard). Citado como Phi­
losophische Schriften.
—, Principes de la ña-ture & de la grace, fondés en raison. En la edición Dutens,
tomo II, parte I, pp. 83-89. En la edición Gerhardt, vol. 6, pp. 598-606.
—, Monadologie. En la edición Dutens, tomo II, parte I, Principiaphilosophiae,
seutheses in gratiamprincipis Eugenii &c., pp. 30-3 i . En la edición Gerhardt,
vol. 6, pp. 607-633. Traducción castellana: Monadología. Traducción y
notas de Julián Velarde, Oviedo, Pentalfa, 1981.
Lessing, G.E., Escritos filosóficos y teológicos, trad. de Agustín Andreu, 3a. ed.
Barcelona, Anthropos, 1990
MaaJk, Joh. Gebh. Ehrenr., Grundriji derLogik. Zum Gebrauche bei Vorlesun­
gen. Nebst einigen Beispielen zur Erláuterungen für die jüngern Freunde
dieser Wissenschaft, Halle, 1793.
5o RAMÓN VALLS PLANA

Newton, Isaac Optice: sive de reflexionibus, refractionibus, inflexionibus et coloribus


lucís, libri tres. Authore Isaaco Newton. Latine reddidit Samuel Clarke.
Editio secunda, auctior, Londres, 1719.
Piur, Paul. Studien zur sprachlichen Würdigung Ghristian Wolffs. Ein Beitrag zur
Geschichte der neuhochdeutsclien Sprache, Halle, 1903. Citado como Piur.
Platón, ÜAATfiNOE AÜANTA TA ZOZOMENA. Platonis opera quae extant
omnia. Ex nova Ioannis Serrani interpretatione, perpetuis eiusdem notis
illustrata; quibus & methodus & doctrinae summa breuiter & perspicue
indicatus. Eivsdem annotationes in quosdam suae illius interpretationis
locos. Henr. Stephani de quorundam locorum interpretatione iudicium,
& multorum contextus Graeci emendatio, 3 vols. [Basilea], 1578.
Schelling, Friedrich Wilbelm Joseph von, Sámmtliche Werke. Edición de K. F. A.
Schelling, 10 vols., Stuttgart / Augsburg, 1856-1861.
Werke. Historisch-kritische Ausgabe. ImAuftrag der Schelling-Komission
der BayerischenAkademie der Wissenschaften. Herausgegebenvon Hans
Michael Baumgartner, Wilbelm G. Jakobs, Hermán Krings und Hermán
Zeltner, Stuttgart, 19767 ss. (Edición de la Academia).
—, Bruno oder über das góttliche und natürliche Princip derDinge. Ein Gesprách.
Editado por Schelling, Berlín, 180?.
—, Darstellungmeines Systems derPhilosophie. En: Zeitschriftfür spekulative Physik,
editado por Schelling. Zweyten Bandes zweytes Heft. Jena / Leipzig, 1801.
Simplicio, ZIM ÜAIKIOY TÜ O M N H M ATA EI 2 T A OKTQ A P I 2 T 0 TE-
A O T 24>TZIKHZ A K P O A Z E Ü Z BIBA IA M E T A TO T YÜOKEIME-
NOTTOT A P IZ T 0 T E A 0 Y2 . Simplicii commentaríi in octoAristotelisphy-
sicae avscvltationis libros cum ipso Aristotelis textv. Yenetiis, 1526.
Spinoza, B., Benedicti de Spinoza opera qvae svpersvnt omnia. Iterum edenda
cvravit, praefationes, vitam auctoris, nec non notitias, qvae ad historiam
scriptorvm pertinent addidit Henr. Everh. Gottlob Paulus, 2 vols., Jena,
1802-1803 (Edición Paulus).
—, Opera. ImAuftrag der Heidelberger Akademie der Wissenschaften heraus­
gegebenvon Cari Gebhardt, 4 vols., Heidelberg [1925] (EdiciónGebhardt).
—, Ethica ordinegeométrico demonstrata.- En la edición Paulus, vol. 2.- En cas­
tellano: Baruch de Espinosa, Ética demostrada según el orden geométrico,
traducción y edición de Vidal Peña, Madrid, Editora Nacional, 1975.
—, Correspondencia, edición y traducción de Atilano Domínguez, Madrid,
Alianza, 1988.
Tholuck, F.A.G., Blüthensammlung aus der Morgenlandischen Mystik nebst einer
Einleitung über Mystik überhaupt und Morgenlandische insbesondere, Berlín,
1825.
PRESENTACIÓN 51

—, Die Lehre von der Sünde und vom Versohner, oder die Wahre Weihe des Zweiflers.
Zweite, umgearbeitete Auflage, Hamburgo, 1825.
Treviranus, Gottfried Reinhold, Biologie, oder Philosophie derlebenden N aturfür
NaturforscherundAerzte, 6vols., Gotinga, 1803-1832.
Trommsdorff, Johann Bartholoma, Systematisches Handbuch der gesammten
Chemie zur Erleichterung des Selbststudiums dieserWissenschaft. Die Chemie
imFelde derErfahrung,voís. 1-7, Erfurt, 1800-1804.
Wagner, Johann Jacob, VonderNaturderDinge. In drey Büchern, Leipzig, i 8o 3.
Wolff, Christian, Philosophiaprima, sive ontologia, methodo scientificapertrac-
tata, qua omnis cognitionis hum anae principia continentur. Editio nova
priori emendatior, Frankfurt / Leipzig, 1786.
"Wolff, Christian, Theologia naturalis methodo scientifica pertractata. Pars prior,
integrum spstema complectens, qua existentia et attributa Dei a posteriori
demonstrantur. Editio nova priori emendatior. Frankfurt / Leipzig, 1739.—
Pars posterior, qua existentia et attributa Dei ex notione entis perfectissimi et
natura animae demostrantur, et atheismi, deismi, fatalismi, naturalismi, Spi-
nosismi aliorumque de Deo errorum fu ndam enta subvertuntur. Editio
secunda priori emendatior, Frankfurt / Leipzig, 1741.
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1830 .
E n z y k lo p á d ie

der

p h ilo s o p h is c h e n

Wís senschaften
im Grundrisse

Z u m G eb rau ch sein e r V o rlesu g en

vo n

Dr. Georg Wilhelm Friedrich Hegel,


o rd en tl. Prosessor der P h ilo sop h ie an b er K . F ried r.
W ilh . U niversitát in B erlín

D ritte A usgabe

Heidelberg
V erw altung des O ftw ald’ schen Verlags
(G . F. Winter)

18 3 0
Enciclopedia
de las

ciencias
filosóficas
en compendio

Para uso de sus clases

por

el Doctor Georg W ilhelm F riedrich Hegel


Profesor Ordinario de Filosofía en la
Real Universidad «Federico Guillermo» de Berlín

T e rc e ra e d i c ió n

Heidelberg
Editada en la O ftw ald’schen V erlag
(G. F. Winter)

i83o
[ra] [8 /13] V O R R E D E Z U R Z W E IT E N A U S G A B E

D er geneigte Leser wird in dieser neuen Ausgabe mehrere Teile umgear-


beitet und in náhere B estim m ungen entwickelt fin d en ; dabei b in ich
bem üht gewesen, das Formelle des Vortrags zu m ildern und zu m indern,
[8/14] aucb durcb weitlauftigere I exoterische Anm erkungen abstrakte Begriffe

dem gew óhnlichen Verstándnisse und den konkreteren V orstellun gen


von denselben naherzurücken. D ie gedrangte K ürze, welcbe ein G ru n -
drift notig machí, in ohnehin abstrusen M aterien, láftt aber dieser zwei-
ten Auflage dieselbe Bestimmung, welche die erste batte, zu einem V o r-
lesebuch zu dienen, das durcb m ü n dlich en V ortrag seine ndtige
E rláuterung zu erbalten bat. D er T ite l einer Engiklopadie sollte zwar
anfanglich einer m inderen Strenge der wissenscbaftlichen M etbode und
[iv] einem áufterlichen Zusammenstellen I Raum lassen; allein die Natur der
Sacbe bringt es m it sich, dail der logiscbe Zusam m enhang die G ru n d -
lage bleiben mufite.
Es waren nur zu viele Veranlassungen und Anreizungen vorhanden,
die es erforderlicb zu m achen schienen, m icb über die áufiere Stellung
meines Pbilosopbierens zu geistigen und geistlosen Betrieben der Zeit-
b ild u n g zu erklaren, was n u r a u f eine exoterische Weise, wie in einer
V orred e, gescbeben kann; denn diese B etriebe, ob sie sicb gleicb ein
Verhaltnis zu der Philosophie geben, lassen sicb nicbt wissenschaftlich,
somit überhaupt nicbt in dieselbe ein, sondern fü b ren vo n auften her
un d drauEen ihr G erede. Es ist m iftliebig und selbst m iftlich, sich auf
solchen der W issenschaft frem den B oden zu begeben, denn solcbes
Erklaren un d E rortern fórdert dasjenige Verstándnis nicbt, um welches
r

PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN1 D hI I 8 / 1 3 ] *

El lector atento encontrará en esta nueva edición numerosos pasajes reela­


borados y desarrollados con determinaciones más precisas; con ello he pre­
tendido suavizar y disminuir el aspecto formal [de mi exposición], valién­
dome incluso de extensas notas3 I exotéricas para acercar los conceptos la/ud
abstractos al entendimiento com úny a sus representaciones más concretas.
La concisa brevedad que exige un compendio en asuntos [que] de todas
maneras [resultan] abstrusos, mantiene sin embargo para esta segunda edi­
ción el mismo fin que tenía la primera, [a saber,] el de servir como libro de
texto que ha de recibir su necesaria explanación en las lecciones orales. El
título de Enciclopedia podría parecer a primera vista que permite un menor
rigor en el método científico y un enlace I [más] extrínseco [de los contení- [iv]
dos del libro]; pero ocurre que la naturaleza del asunto comporta que la
conexión lógica deba permanecer como base [de la exposición].
Demasiadas causas y motivos habría que parecerían demandar que me
explicara sobre la posición extrínseca de mi filosofía respecto de otras acti­
vidades espirituales y no espirituales de la cultura contemporánea, cosa que
en un prólogo sólo podría hacerse de manera exotérica, pues esas activida­
des, aunque ofrezcan una relación con la filosofía, no admiten el modo cien­
tífico ni se dejan, por tanto, convertir en filosofía, sino que conducen su
discurso desde fuera y por defuera de ella. Es antipático e incluso odioso3

* Los números entre corchetes al margen del texto (tanto alemán como español) correspon­
den, si hay uno sólo, a la página del volumen 2,0 de la «edición de la Academia»; si hay dos
números, al volumen y página de la «edición Suhrkamp» (cfr. Presentación, págs. 36 y 3^).

I
58 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

es allein zur wahrhaften Erkenntnis zu tun sein kann. A b er einige Ers-


cheinungen zu besprechen mag nützlicb oder vonnóten sein.
W orauf icb überbaupt in m einen p bilosopb iscben B em ühungen
bingearbeitet habe und hinarbeite, ist die wissenschaftliche Erkenntnis
der W ahrheit. Sie ist der schwerste Weg, aber der allein Interesse und
Wert fü r den Geist haben kann, w enn dieser einm al a u f den Weg des
M Gedankens sich begeben, auf demselben nicht in das Eitle veri fallen ist,
sondern den W illen und den Mut der Wahrheit sicb bewahrt hat; er fin -
det bald, daft die M ethode allein den G edanken zu bándigen und ihn
zur Sacbe zu führen und darin zu erbalten vermag. E in solches Fortfüh-
[8/15] ren erweist sicb, selbst nichts anderes ais I die W iederherstellung desje-

nigen absoluten Gebalts zu sein, über w elcben der Gedanke zunachst


hinausstrebte und sicb binaussetzte, aber eine W iederberstellung in dem
eigentümlicbsten, freisten Elem ente des Geistes.
Es ist ein unbefangener, dem Anschein nach glücklicher Zustand
nocb nicht gar lange vorüber, wo die Philosophie H and in H and mit den
Wissenschaften und mit der Bildung ging, eine máftige Verstandesaufklá-
rung sich mit dem Bedürfnisse der Einsicht und mit der Religión zugleicb
zufriedenstellte, ebenso ein Naturrecbt sich mit Staat und Politik vertrug
und empirische Physik den Ñam en natürlicher Philosophie führte. Der
Friede war aber oberfláchlich genug, und insbesondere jene Einsicht stand
mit der Religión wie dieses Naturrecht mit dem Staat in der Tat in innerem
Widerspruch. Es ist dann die Scheidung erfolgt, der Widerspruch hat sich
entwickelt; aber in der Philosophie hat der Geist die Versóhnung seiner mit
sich selbst gefeiert, so daft diese Wissenschaft nur mit jenem Widerspruche
[vi] selbst und mit dessen I U bertünchung im Widerspruche ist. Es gehórt zu
den üblen Vorurteilen, ais ob sie sich im Gegensatz befánde gegen eine sin-
nige Erfahrungskenntnis, die vernünftige Wirklichkeit des Rechts und eine
unbefangene Religión und Frómmigkeit; diese Gestalten werden von der
Philosophie anerkannt, ja selbst gerechtfertigt; der denkende Sinn vertieft
sich vielm ehr in deren Gehalt, lernt und bekráftigt sich an ihnen wie an
den groften Anschauungen der Natur, der Geschichte un d der Kunst;
denn dieser gediegene Inhalt ist, sofern er gedacht wird, die spekulative
Idee selbst. Die K ollision gegen die Philosophie tritt nur insofern ein, ais
dieser Boden aus seinem eigentümlichen Charakter tritt und sein Inhalt in
K ategorien gefaí&t und von solchen abhangig gemacht werden solí, ohne
dieselben bis zum Begriff zu führen und zur Idee zu vollenden.
Das wichtige negative Resultat, in welchem sich der Verstand der
allgem einen wissenschaftlichen B ild u n g b efin d et, daft a u f dem Wege
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 59

colocarse sobre ese suelo ajeno a la ciencia, pues un tal explicarse y discutir
[extrínseco] no fomenta aquella com prensión [filosófica], que es lo único
que puede tener algo que ver con el conocimiento verdadero. Sin embargo,
traer a colación algunos aspectos [de la cuestión] puede ser útil y necesario.
Aquello sobre lo que yo he trabajado y trabajo en general, cuando me
ocupo de filosofía, es el conocimiento científico de la verdad4. Es el camino
más difícil, pero el único que puede tener interés y valor para el espíritu, si
es que éste, puesto de una vez sobre el camino del pensamiento, no relcae en M
la frivolidad, sino que conserva voluntad y ánimo para la verdad; [cuando
esto ocurre,] pronto [el espíritu] se da cuenta de que sólo el método puede
disciplinar el pensamiento, llevarlo al asunto [de que se trata] y retenerlo en
él. Un modo así de proceder manifiesta que él mismo no es otra cosa que I la [8/15]
reproducción de aquel haber5 absoluto por el que primeramente se esforzó
el pensam iento y fuera del cual este mismo pensam iento [después] se
colocó; nueva producción, sin embargo, [que ha de llevarse a cabo] dentro
del elemento más propio y más libre del espíritu.
No hace mucho tiempo que se ha desvanecido aquel estado inocente,
aparentemente feliz, en el que la filosofía iba de la mano con las ciencias y la
educación, y una templada Ilustración del entendimiento se declaraba con­
forme con las pretensiones de la intelección y la religión, [mientras] un
[cierto] derecho natural se llevaba bien con el estado y la política, y la física
empírica se denominaba filosofía natural . La paz era, sin embargo, bastante
superficial, y especialmente aquella intelección [propia de la Ilustración]
estaba de hecho en íntima contradicción con la religión, del mismo modo
que aquel derecho natural se contradecía con el estado. Vino entonces el
divorcio, y la contradicción se desplegó; pero en la filosofía, el espíritu cele­
bró la reconciliación consigo mismo de tal modo que esta ciencia sólo está
en contradicción con aquellas contradicciones y con el disimulo I de ellas, w
Es un desdichado prejuicio creer que la filosofía es opuesta al conocimiento
experimental sensible, a la razonable realidad efectiva del derecho y a la
religión ingenua y piadosa; estas figuras son reconocidas por la filosofía e
incluso las justifica; el sentido que piensa se sumerge más bien en la riqueza
de esas figuras, aprende y cobra vigor en ellas como en las grandes visiones
de la naturaleza, de la historia y del arte; pues este sólido contenido, en tanto
es pensado, es la idea especulativa misma7. El conflicto con la filosofía sólo
se presenta cuando ese suelo [de las figuras de la experiencia] se lleva más
allá de su carácter propio, se quiere que su contenido sea comprendido con
categorías y se hace que dependa de ellas, sin que éstas sean conducidas al
concepto y perfeccionadas como ideas.
6o ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

[8/16] des en d lichen Begriffs keine V erm ittlu n g m it der I W ahrheit m óglich
sei, pflegt nám lich die entgegengesetzte Folge von der zu haben, welche
unm ittelbar darin liegt. Jene Ü berzeugung bat nám licb das Interesse an
der U ntersuchung der K ategorien un d die Aufm erksam keit un d V b r-
sicbt in der Anw endung derselben vielm ebr aufgehoben, statt die E nt-
[vn] fern u n g I der endlichen Verhaltnisse aus dem E rkennen zu bewirken;
der G ebrauch derselben ist, wie in einem Zustande der Verzweiflung,
n u r um so un verh oh len er, bewufttloser un d un kritisch er geworden.
Aus dem Miftverstande, daft die U nzureichendbeit der endlichen K ate­
gorien zur W ahrheit die U nm óglicbkeit objektiver Erkenntnis mit sich
brin ge, wird die Berechtigung, aus dem G efü hle un d der subjektiven
M ein un g zu sprechen un d abzusprechen, gefolgert, u n d an die Stelle
des Beweisens treten V ersicb eru n gen un d die E rzáh lun gen von dem,
was sich in dem Bewufttsein für Tatsacben vorfinden, welches für um so
reiner gebalten wird, je unkritischer es ist. A u f eine so dürre Kategorie,
wie die Unmittelbarkeit ist, und ohne sie weiter zu untersuchen, sollen die
hóchsten B edürfnisse des Geistes gestellt un d durch sie entscbieden
sein. M an kann, besonders wo religiose Gegenstánde abgehandelt wer-
den, fin den, daft dabei ausdrücklich das Philosopbieren beiseite gelegt
wird, ais ob hierm it alies U b e l verbannt und die S icherung gegen Irr-
tum und Táuschung erlangt ware, und dann wird die U ntersuchung der
W ahrheit aus irgendw ober gem achten Voraussetzungen un d durch
Rasonnem ent veranstaltet, d .i. im G ebrauch der gew óbnlicben D enk-
bestim m ungen von Wesen und Erscheinung, G ru n d u n d Folge, U rsa-
[vm] che un d W irlkun g un d so fort, un d in dem ü b lich en Schlieften nach
diesen und den anderen Verhaltnissen der Endlicbkeit vorgenom m en.
« D e n B ósen sind sie los, das Bóse ist g e b lie b e n » , u n d das Bóse ist
neunm al schlim m er ais vorher, weil sich ihm ohne alien Verdacht und
K r itik anvertraut wird; un d ais ob jen es U bel, das en tfern t gehalten
[8/17] w ird, die I P b ilo sop b ie, etwas anderes ware ais die U ntersu ch u n g der

W ahrheit, aber mit Bewufttsein über die N atur und den Wert der alien
Inhalt verbindenden und bestim m enden Denkverhaltnisse.
Das schlimm ste Schicksal hat dabei die P hilosoph ie selbst unter
je n en H ánden zu erfabren, wenn sie sich mit ibr zu tun machen und sie
teils auffassen, teils beurteilen. Es ist das Faktum der physischen oder geis-
tigen, insbesondere auch der religiósen Lebendigkeit, was durch jen e es
zu fassen unfábige R eflexión verunstaltet wird. Dieses Auffassen bat
jed o cb für sich den Sinn, erst das Faktum zu einem Gewuftten zu erhe-
ben, und die Scbwierigkeit liegt in diesem Ubergange von der Sache zur
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 6l

El importante resultado negativo en el que se encuentra el entendi­


miento propio de la cultura científica universal, a saber, que sobre el camino
del concepto finito [o representación] no es posible ninguna mediación con
la I verdad, acostumbra a sacar la consecuencia opuesta a la que reside de [8/16]
modo inmediato en aquel resultado. Aquella convicción, en efecto, ha
suprimido más bien el interés por la investigación de las categorías y la
atención y la cautela respecto de su aplicación9; en vez de alejar I del conoci­ [Vil]
miento las relaciones finitas, el uso de éstas a la desesperada se ha hecho
mucho más despreocupado, inconsciente y acrítico. A partir del malenten­
dido de que la insuficiencia de las categorías para alcanzar la verdad com ­
porta la im posibilidad del conocim iento objetivo, se concluye la ju sti­
ficación del hablar y condenar desde el sentim iento y desde la opinión
subjetiva; en el lugar [que debería ocupar] la demostración se presentan
aseveraciones y narraciones de lo que [dicen] se halla en la conciencia como
hechos, lo cual se tiene por más puro cuanto más acrítico10. Sobre una cate­
goría tan enjuta como la inm ediatez11 y sin mayor investigación de ella, se
quieren colocar las aspiraciones más elevadas del espíritu, y desde esta
misma categoría se quiere decidir sobre tales aspiraciones. Sobre todo
cuando se discute de cuestiones religiosas, ocurre que la filosofía es margi­
nada expresamente, como si de esta manera se evitara todo mal y se consi­
guiera la seguridad contra el error y la ilusión, y a continuación se dispone la
investigación de la verdad desde supuestos de cualquier procedencia y
mediante raciocinios1^, esto es, utilizando las determinaciones usuales del
pensamiento tales como esencia y fenómeno, razón y consecuencia, causa y
elfecto, etc., o utilizando tam bién el modo de sacar conclusiones que se [VIH]
atiene a esas o aquellas relaciones de la finitud. «Se han librado de los
malos, [pero] el mal se ha quedado»1 ; y el mal es ahora peor que antes, por­
que nos confiam os a él sin sospecha ni crítica; como si aquella calamidad
que ahora se mantiene alejada, la I filosofía, fuera otra cosa que la búsqueda [8/17]
de la verdad, pero con conciencia de la naturaleza y valor de las relaciones de
pensamiento que vinculan y determinan todos los contenidos.
Su peor destino [, sin embargo,] debía experimentarlo la filosofía en
manos de los que se ocupan de ella y, ora aprehenden, ora enjuician. Es el
factum de la vitalidad física o espiritual, especialmente el de la vitalidad reli­
giosa, lo que se desfigura por aquella reflexión [filosófica] incapaz de cap­
tarlo. Este aprehender, sin embargo, tiene de suyo el sentido de elevar in i­
cialmente el hecho a algo sabido, y la dificultad reside en ese tránsito desde la
cosa al conocimiento, tránsito que [siempre] se efectúa por una cierta refle­
xión14. Y esta dificultad deja de estar [, por tanto,] en la ciencia misma. En
62 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

E r k e n n tn is , w e lch e r d u r c h N a c h d e n k e n b e w irk t w ir d . D ie s e S c h w ie rig -


keit ist b e i d er W issen scb a ft selbst n ic h t m e h r v o r h a n d e n . D e n n das Fak-
tu m d e r P h ilo s o p h ie ist d ie sc h o n zu b e re ite te E r k e n n tn is , u n d das A u f -
lixI fa ssen w áre h ie r m it I n u r e in Nachdenken in d e m S in n e e in e s nachfolgenden
D en ken s; erst das B e u r t e ile n e r fo r d e r t e e in N a c h d e n k e n i n der
g e w ó h n lic h e n B e d e u tu n g . A lle in j e n e r u n k r itis c h e V e rs ta n d b ew eist sich
e b e n so u n g e tr e u im n a c k te n A u ffa s s e n d e r b e s tim m t a u s g e s p r o c b e n e n
Id e e , e r b a t so w e n ig A r g e s o d e r Z w e ife l a n d e n fe ste n V o ra u ss e tzu n g e n ,
d ie e r e n th á lt, daft e r so g a r u n fá h ig ist, das b a r e F a k tu m d e r p h ilo s o p -
h is c b e n Id e e n a c h z u s p r e c h e n . D ie s e r V e r s ta n d v e r e in ig t w u n d e r b a r e r -
w e ise das G e d o p p e lte i n sich , daft ih m a n d e r Id e e d ie v ó llig e A b w e i-
c h u n g u n d selbst d e r a u sd rü ck lich e W id e r s p ru c h g e g e n s e in e n G e b ra u c h
d e r K a te g o r ie n a u ffá llt u n d daft ih m zu g le ic h k e in V e rd a c h t k o m m t, daft
e in e a n d e re D en k w eise v o r h a n d e n sei u n d a u sgeü b t w e rd e ais d ie se in ig e
u n d e r h ie r m it a n d ers ais so n st d e n k e n d sich h ie r v e r h a lte n m ü sse. A u f
so lch e W eise g e sc h ie h t es, daft so g le ic h d ie Id e e d e r sp e k u la tiv e n P h ilo ­
so p h ie in ih re r abstrakten D e fin it io n festg eh a lten w ird , in d e r M e in u n g ,
daft e in e D e fin it io n fü r sich k la r u n d au sgem ach t e r s c h e in e n m ü sse u n d
n u r a n v o r a u s g e s e tz te n V o r s t e llu n g e n ih r e n R e g u la to r u n d P r ü fs te in
[8/18] h a b e, w en igsten s in d e r U n w isse n h e it, daft d e r S in n w ie d e r n o tlw e n d ig e
B ew eis d e r D e f i n i t io n a lle in i n ih r e r E n tw ic k lu n g u n d d a r in lie g t, daft
[x] sie aus d ie ser ais R esu ltat h e r v o rg e h t. In d e m n u n n a h e r I d ie Id e e ü b e r -
h a u p t d ie konkrete, geistige E in h e it ist, d e r V e rs ta n d a b er d a r in b esteh t, d ie
B e g r iffs b e s tim m u n g e n n u r in ih r e r Abstraktion u n d d a m it in ih r e r E in s e i-
tig k e it u n d E n d lic h k e it a u fzu fa sse n , so w ird j e n e E in h e it z u r a b strak ten
g e is tlo s e n Id e n titá t g e m a ch t, i n w e lc h e r h ie r m it d e r U n t e r s c h ie d n ic h t
v o r h a n d e n , s o n d e r n alies eins, u n t e r a n d e r e m a u c h das G u t e u n d B ó se
e in e r le i sei. F ü r sp ek u la tiv e P h ilo s o p h ie ist d a h e r d e r Ñ a m e Identitatsgps-
tem, Identitátsphilosophie b e r e its zu e in e m r e z ip ie r t e n Ñ a m e n g e w o rd e n .
W e n n je m a n d s e in G la u b e n s b e k e n n t n is a b le g te : « I c h g la u b e a n G o t t
d e n V a te r, d e n S c h ó p fe r H im m e ls u n d d e r E r d e » , so w ü r d e m a n sich
w u n d ern , w enn e in an d erer sch on aus d ie s e m e r s te n T e ile
h e r a u s b r a c h te , daft d e r B e k e n n e r a n G o t t d e n S c h ó p f e r d es H im m e ls
g la u b e, also d ie E rd e fü r n ic h t g esch a ffen , d ie M a te rie fü r ew ig h a lte. D as
F aktu m ist r ic h tig , daft j e n e r in s e in e m B e k e n n tn is a u s g e s p r o c h e n h at,
er g la u b e an G o tt d e n S c h ó p fe r des H im m e ls , u n d d o c h ist das F aktum ,
w ie es v o m a n d e r e n a u fg efa ftt w o r d e n , v o llk o m m e n fa lsch ; so se h r, daft
d ie s B e is p ie l fü r u n g la u b lic h u n d fü r tr iv ia l a n g e s e h e n w e r d e n m u ft.
U n d d o c h ist d e r Fall m it d e m A u ffa s s e n d e r p h ilo s o p h is c h e n Id ee d iese
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 63

efecto, el factura [del que parte] la filosofía es el conocimiento ja dispuesto, y


el aprehender sería entonces I solamente un re-pensar, en el sentido de un m
pensamiento subsiguiente [y no de una simple reflexión]; sólo el enjuiciar
exigiría una reflexión en el sentido corriente. Pero ocurre que aquel entendi­
miento acrítico se demuestra también como poco de fiar en la mera aprehen­
sión de la idea, de la cual [, sin embargo,] habla expresamente; siente tan

cados que él mismo contiene, que es él precisamente el incapaz de repetir el


puro facturn de la idea filosófica. Este entendimiento reúne admirablemente
la doblez dentro de sí; por un lado, lo que le llama la atención en la idea [filo­
sófica] es su total desviación, e incluso su contradicción, respecto del uso
[corriente] de las categorías, pero al mismo tiempo ni se le ocurre sospechar
que haya otra manera de pensar distinta de la suya y que ésta se ejercite [efec­
tivamente por alguien]; no sospecha [ese entendimiento] que él, consiguien­
temente, debiera ponerse a pensar de otra manera. Y así sucede que, por un
lado, retiene la idea de la filosofía especulativa según su definición abstracta,
creyendo que bastará una definición para que la cosa aparezca de suyo clara y
acabada (definición que sólo tiene su regla y piedra de toque en represen­
taciones previas), mientras a la vez ignora (como mínimo) que tanto el sen­
tido como la nel cesaría demostración de una definición sólo reside en su [8/18]
desarrollo y que de éste procede ella como resultado. Ahora bien, como sea
que, además, I la idea es en general la unidad concreta y espiritual, mientras w
que el entendimiento consiste en comprender las determinaciones concep­
tuales en su abstracción y, por ende, en su unilateralidad y finitud, resulta
entonces que esa unidad se convierte en identidad abstracta y carente de
espíritu, en la cual, por tanto, no se da la distinción, sino que [en ella] todo es
uno, todo es una misma cosa, incluso el bien y el mal. Por ello ha sido acep­
tado generalmente el nombre de sistem a de la identidad o de filosofía de la
identidad para la filosofía especulativa15. [Pero] si alguien dijera, como con­
fesión de su fe «creo en Dios padre, creador del cielo y de la tierra», causaría
sorpresa que [después] viniera otro a sacar la consecuencia de esa confesión
de que [supuesto que] el creyente cree en Dios creador del cielo, considera
por tanto a la tierra como no creada y a la materia como eterna. El hecho
[enunciado] es correcto, es decir, que el creyente ha expresado en su confe­
sión que cree en Dios creador del cielo, y sin embargo [también] ese hecho es
enteramente falso tal como ha sido captado por el otro; tan falso es, que este
ejemplo será tenido por increíble y trivial. Y, sin embargo, esta violenta par­
tición por la mitad es lo que ocurre cuando se trata de la comprensión de la
idea filosófica, de manera que en este caso y para que no se pueda entender
6 4 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

g ew altsam e H a lb ie r u n g , so daft, um es n ic h t m iftv e r s te h e n zu k ó n n e n ,


[xi] w ie d ie I Id e n titá t, w e lch e d e r V e r s ic h e r u n g n a ch das P r in z ip d e r sp e k u -
la tiv e n P h ilo s o p h ie sei, b e s c k a ffe n sei, d ie a u sd rü ck lich e B e le h r u n g u n d
resp ektive W id e r le g u n g fo lg t, etwa daft das S u b je k t vo m O b je k t verschieden
sei, in g le ic h e n das E n d lic b e v o m U n e n d lic h e n u s f . , ais o b d ie k o n k re te
g e is tig e E in h e it i n sic h b e s tim m x in g s lo s w á re u n d n i c b t se lb st d e n
U n t e r s c b ie d in sich enthielte, ais o b ir g e n d e in M e n s c b es n ic b t w ü ftte, daft
das S u b je k t v o n d em O b je k te , das U n e n d lic h e v o n d e m E n d lic b e n v e rs­
c h ie d e n sei, o d e r d ie P h ilo s o p h ie , i n ih re S ch u lw eish eit sich v e rtie fe n d ,
d a ra n zu e r in n e r n w á r e , daft es a u fter d e r S c h u le d ie W e ish e it g eb e, w e l-
ch e r je n e V e r s c h ie d e n h e it etwas B ek a n n te s sei.
[8/19] I In d e m d ie P h ilo so p h ie in B e z ie h u n g a u f d ie ih r n ic h t b e k a n n t sein
s o lle n d e V e r s c h ie d e n h e it b e s tim m te r so v e r u n g lim p ft w ir d , daft in ih r
d am it au ch d er U n te rsc h ie d des G u te n u n d B b sen w egfalle, so p fleg t g e rn
d ie B illig k eit u n d G ro ftm u t g eü b t zu w e rd en , daft zu g esta n d en w ird , >daft
d ie P h ilo s o p h e n in ih r e n D a r s te llu n g e n d ie v e r d e r b lic h e n F o lg e r u n g e n ,
d ie m it ih re m Satze verbunden seien, n ic h t im m e r (—also d o ch vielleich t auch
desw egen n ich t, w eil diese F o lg e ru n g e n n ic h t ih n e n a n g e h o re n —) en tw ic-
[8/20] [x i i ] keln< * . D ie I P h ilo so p h ie I m u ft diese B a rm h erzig k eit, d ie m a n ih r a n g e -

* W o r t e H e r r n Tholucksin d e r Blütensammlung aus der morgenlandischen Mystik [ B e r lín 1 8 2 5 b S .


1 3 . A u c h d e r t ie f f ü h l e n d e T h o l u c k lá fit s ic h d a s e lb s t v e r l e i t e n , d e r g e w ó h n l ic h e n
H e e r s t r a fie d es A u ff a s s e n s d e r P h i lo s o p h i e z u f o l g e n . D e r V e r s t a n d k o n n e , sagt e r ,
n u r a u f f o l g e n d e z w e i A r t e n s c h lie f ie n : e n t w e d e r g e b e es e i n e n a lie s b e d i n g e n d e n
U r g r u n d , so lie g e a u c h d e r le t z t e G r u n d m e i n e r s e lb s t i n ih m , u n d m e in S e i n u n d
fr e ie s H a n d e ln s e ie n n u r T a u s c h u n g ; o d e r b i n ic h w ir k lic h e in v o m U r g r u n d e v e r s -
c h ie d e n e s W e s e n , d e s s e n H a n d e l n n i c h t v o n d e m U r g r u n d e b e d i n g t u n d b e w ir k t
w ir d , so ist d e r U r g r u n d k e in a b s o lu te s , a lie s b e d in g e n d e s W e s e n , a lso g e b e es k e in e n
u n e n d lic h e n G o t t , s o n d e r n e in e M e n g e G o t t e r u s f. Z u d e m e r s t e r e n S a tz e s o lle n sic h
a lie t i e f e r u n d s c h á r f e r d e n k e n d e n P h i l o s o p h e n b e k e n n e n ( ic h w ü fit e e b e n n i c h t ,
w a r u m d ie e rs te re E in s e it ig k e it t ie f e r u n d s c h á r fe r s e in s o llt e ais d ie z w e it e ) ; d ie F o l ­
g e n , d ie sie o b e n e r w á h n t e r m a f ie n j e d o c h n ic h t im m e r e n t w ic k e ln , s e ie n , > d a fi a u c h
d e r s it t lic h e M a fis ta b d es M e n s c h e n k e i n a b s o lu t w a h r e r is t, s o n d e r n eigentlich (ist v o m
V e r f . se lb st u n t e r s t r ic h e n ) G u t u n d B o s e g le ic h u n d n u r d e m S c h e i n n a c h v e r s c h ie ­
d e n s e i< . M a n w ü r d e i m m e r b e s s e r t u n , ü b e r P h i l o s o p h i e g a r n i c h t z u s p r e c h e n ,
s o la n g e m a n b e i a lle r T i e f e d es G e fü h ls n o c h so s e h r i n d e r E in s e it ig k e it d es V e r s t a n -
d e s b e f a n g e n ist, u m n u r v o n d e m Eniweder-Oder e in e s U r g r u n d e s , i n d e m d as in d iv i-
d u e lle S e in u n d d e s s e n F r e ih e it n u r e in e T a u s c h u n g , u n d d e r a b s o lu t e n S e lb s t á n d ig -
k e it d e r I n d iv id ú e n z u w is s e n u n d v o n d e m Weder-Noch d ie s e r b e i d e n E in s e it ig k e it e n
d es, w ie es H e r r T h o l u c k n e n n t , g e fa h r lic h e n D ile m m a s n ic h ts i n E r f a h r u n g g e b r a c h t
z u h a b e n . Z w a r s p r ic h t e r S . 1 4 v o n s o lc h e n G e is t e r n , u n d d ie s e s e ie n d ie e i g e n t l i -
c h e n P h i lo s o p h e n , w e lc h e d e n z w e it e n S a tz ( d ie s is t d o c h w o h l d a s s e lb e , w as v o r h e r
d e r e rste S atz h ie l!) a n n e h m e n u n d d e n G e g e n s a tz v o n unbedingtem u n d b e d in g t e m S e in
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 65

mal cómo está constituida aquella I identidad que, según aseguran, es el m


principio de la filosofía especulativa, se añade una enseñanza clara y el
rechazo correspondiente; [se dice,] por ejemplo, que el sujeto es distinto del
objeto, o también, que lo finito es distinto de lo infinito, etc., [ j rechazan
entonces la idea especulativa] como si la unidad espiritual concreta fuese en
sí misma carente de determinación y no contuviera dentro de sí la distinción;
como si hubiera alguien que no supiera que el sujeto es distinto del objeto, y
lo infinito [distinto] de lo finito, como si la filosofía, profundizando en su
sabiduría académica, debiera recordar que fuera de la academia también hay
sabiduría para la cual aquella distinción es algo bien sabido.
I Cuando se denigra a la filosofía de manera más concreta refiriéndose [8/19]
ala distinción que, según se dice, ella ignora entre el bien y el mal, [ocurre
entonces que] la superficialidad y la altanería se suelen despachar muy a
gusto al dejar bien sentado que los filósofos en sus obras no siempre desa­
rrollan las condenables consecuencias que se siguen de sus afirmaciones
(«no siem pre»; —podría ser, por tanto, que cpñzás no lo hicieran [aveces]
porque tales consecuencias no les atañen—)* . La I filosofía I tiene que des- [8/20]

[Nota de Hegel] Palabras del señor Tholuck en el «Florilegio de la Mística oriental»,


pg. i 3 . Incluso el Sr. Tholuck, sentimentalmente profundo, se deja aquí llevar por el
camino trillado en el modo de entender la filosofía. Según él dice, el entendimiento
sólo puede sacar consecuencias de las dos clases siguientes: o se da un fundamento
originario que todo lo condiciona, y entonces reside en él la razón última de mí mismo,
y [en este caso también] mi ser y mi acción libres son sólo ilusión, o yo soy realmente
una entidad distinta del fundamento originario y mi acción no está condicionada ni
causada por él, de lo que resulta [en este otro caso] que el fundamento originario no es
una entidad absoluta que lo condiciona todo y, por tanto, no hay un Dios infinito, sino
una multitud de dioses, etc. A la primera proposición [siempre según Tholuck] deben
adherirse todos los filósofos que piensenprofunday agudamente. (Ciertamente, yo no
sabría por qué la primera unilateralidad debería ser más profunda y aguda que la
segunda); las consecuencias de ello, mencionadas en parte más arriba, pero no entera­
mente desarrolladas, serían «que tampoco el criterio ético humano sería absoluta­
mente verdadero, sino que propiamente (resaltado por el propio autor) el bien y el mal
serían iguales y sólo serían distintos aparentem ente». Siempre sería preferible no
hablar en absoluto de filosofía cuando uno, a pesar de toda la profundidad de sus sen­
timientos, está tan cogido por la unilateralidad del entendimiento que sólo sabe del «o
lo uno, o lo otro » : [o se da] el fundamento originario en el cual el ser individual y su
libertad son sólo una ilusión, [o se da] la absoluta sustancialidad de los individuos; y
eso sin enterarse del «ni lo uno, ni lo otro» de estas dos unilateralidades que consti­
tuyen «el peligroso dilema» según le llama el Sr. Tholuck. Precisamente en la página
14 habla él mismo de aquellos espíritus (que serían los verdaderos filósofos) y que,
aceptando la segunda proposición (la cual parecer ser la que antes se llamó primera),
superarían la oposición entre ser incondicionado y condicionado mediante el ser origi­
nario indiferente en el cual se compenetran todas las oposiciones relativas. ¿Pero no
66 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

d e ih e n lassen w ill, ve rscb m á h e n , d e n n sie b e d a r f d e rs e lb e n eb e n so w e n ig


[xiii] z u r m o ra lis c b e n R e c h tfe rtig u n g , ais es I ih r an d e r E in s ic h t in d ie w ir k li-
c h e n K o n s e q u e n z e n ib r e r P r in z ip ie n g e b r e c b e n k a n n u n d so w en ig sie es
[xiv] an d e n a u sd rü ck lich e n F o lg e r u n g e n e rm a n g e ln I lᣠt. Ic b w ill j e n e a n g e -
b lic h e F o lg eru n g , n a ch w e lcb e r d ie V e rs ch ie d e n h e it v o n G u t u n d B ó se zu
e in e m b lo fte n S c b e in e g e m a c b t w e rd e n so lí, k u rz b e le u c b te n , m e b r u m
e in B eisp iel d er H o h lb e it so lch e n A u ffa ssen s d er P h ilo so p b ie zu g eb en , ais
diese zu rech tfertig en . W ir w o lle n zu d iesem B e b u f selbst n u r d e n S p in o -
zism u s v o r n e b m e n , d ie P h ilo s o p h ie , in w e lc b e r G o tt n u r ais Substanzund
[8/21] n ic h t ais S u b jek t u n d G eist b e stim m t w ird . D ie s e r I U n te r s c h ie d b e t r ifft
d ie Bestimmung d e r E in b e it; h ie r a u f k o m m t es a lle in an , d o c h w issen v o n

d u r c h d as indijferente Ursein, i n w e lc h e m a lie b e z ie h u n g s w e is e n G e g e n s a t z e s ic h d u r c h -


d r in g e n , a u f h e b e n . B e m e r k t e d e n n a b e r H e r r T h o l u c k , in d e m e r so s p r ic h t , n ic h t ,
d a fi d as i n d i f f e r e n t e U r s e i n , i n w e lc h e m d e r G e g e n s a t z s ic h d u r c h d r i n g e n s o lí, m it
j e n e m u n b e d i n g t e n S e in , d e s s e n E in s e it ig k e it a u f g e h o b e n w e r d e n s o llt e , g a n z d a s -
s e lb e is t u n d d a fi e r so i n e in e m A t e m z u g d as A u f h e b e n j e n e s E i n s e it ig e n i n e in e m
s o lc h e n , w e lc h e s g e n a u e b e n d ie s e s E in s e it ig e ist, a lso statt d es A u f h e b e n s d as B e s t e -
h e n la s s e n d e r E in s e it ig k e it a u s s p r ic h t ? W e n n m a n d as s a g e n w ill, w as Geister t u n , so
[8/20] m u fi m a n m it G e is t d as F a k tu m a u fz u fa s s e n v e r m o g e n ; s o n s t ist I u n t e r d e r H a n d das
F a k tu m fa ls c h g e w o r d e n . — Ü b r i g e n s b e m e r k e ic h z u m Ü b e r f l u f i , d a fi, w as h i e r u n d
w e it e r h i n ü b e r H e r r n T h o lu c k s V o r s t e llu n g v o n d e r P h ilo s o p h i e g e sa g t ist, s o z u s a g e n
n ic h t individuéII ü b e r i h n s e in k a n n u n d s o lí; m a n lie s t d a s s e lb e i n h u n d e r t B ü c h e r n ,
u n t e r a n d e r e m b e s o n d e r s i n d e n V o r r e d e n d e r T h e o lo g e n . H e r r n T h o lu c k s D a r s t e -
l l u n g h a b e ic h a n g e f ü h r t , t e ils w e il s ie m i r z u f a l l i g a m n á c h s t e n , t e ils w e il d a s t i e f e
G e f ü h l, d as s e in e S c h r if t e n a u f d ie g a n z a n d e r e S e ite v o n d e r V e r s t a n d e s - T h e o l o g ie
z u s t e lle n s c h e in t, d e m T i e f s i n n a m n á c h s t e n ste h t; d e n n d ie G r u n d b e s t i m m u n g d e s -
s e lb e n , d ie Versóhnung, d ie n i c h t d as u n b e d in g t e U r s e i n u n d d e r g le ic h e n A b s t r a k t u m
ist, ist d e r G e h a lt se lb st, d e r d ie sp e k u la tiv e I d e e ist u n d d e n sie d e n k e n d a u s d r ü c k t, —
e in G e h a lt , d e n j e n e r t ie f e S i n n a m w e n ig s t e n i n d e r I d e e v e r k e n n e n m ü fit e .
A b e r es g e s c h ie h t H e r r n T h o l u c k e b e n d a s e lb s t w ie ü b e r a ll a n d e r w á r ts i n s e in e n S c h ­
r i f t e n , s ic h a u c h i n d a s g a n g u n d g á b e G e r e d e v o n d e m Pantheismus g e h e n z u la s s e n ,
w o r ü b e r ic h i n e in e r d e r le t z t e n A n m e r k u n g e n [zu § 5731 h e r E n z y k lo p á d ie w e it lá u -
f i g e r g e s p r o c h e n h a b e . I c h b e m e r k e h i e r n u r d ie e ig e n t ü m lic h e U n g e s c h ic k lic h k e it
u n d V e r k e h r u n g , i n d ie H e r r T h o l u c k v e r fá llt. I n d e m e r a u f d ie e in e S e ite se in e s v e r -
m e in t lic h p h ilo s o p h is c h e n D ile m m a s d e n U r g r u n d ste llt u n d d ie s e lb e n a c h h e r S . 3 3 *
3 8 a is p a n t h e is t is c h b e z e ic h n e t , so c h a r a k t e r is ie r t e r d ie a n d e r e a is d ie d e r S o z i n i a -
n e r , P e la g ia n e r u n d P o p u l a r p h il o s o p h e n so , d a fi es a u f d e r s e lb e n > k e in e n u n e n d l i -
c h e n G o t t , s o n d e r n e in e grofle Anzahl G o t t e r g e b e , n á m lic h d ie Z a h l aller d e r e r W e s e n ,
d ie v o n d e m s o g e n a n n t e n U r g r u n d e v e r s c h ie d e n s in d u n d e in e ig n e s Sein u n d H a n -
d e l n h a b e n , n e b s t j e n e m s o g e n a n n t e n U r g r u n d e C . I n d e r T a t g ib t es so a u f d ie s e r
S e ite n ic h t b lo f i e in e g r o fie A n z a h l v o n G ó t t e r n , s o n d e r n Alies (a lie s E n d l ic h e g ilt h ie r
d a fü r , e in e ig e n e s Sein z u h a b e n ) sind Gotter-, a u f d ie s e r S e ite h a t H e r r T h o l u c k h ie r m it
i n d e r T a t s e in e Allesgotterei, s e in e n Pantheismus a u s d r ü c k l i c h , n i c h t a u f d e r e r s t e n , z u
d e r e n G o t t e r a u s d r ü c k lic h d e n einen U r g r u n d m a c h t, w o s o m it n u r Monotheismus ist.
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 67

deñar esta misericordia que se quiere ejercitar con ella, pues la necesita tan
poco como justificación moral cuanto I no se percata de las consecuencias [X III]
reales de sus principios y se permite I prescindir de consecuencias explíci­ [xiv]
tas. Voy a esclarecer aquella consecuencia antes citada según la cual la dis­
tinción entre el bien y el mal se convertiría [por la filosofía] en mera apa­
riencia; lo haré más para dar un ejemplo de la inanidad de tal modo de
concebir la filosofía que para justificarla. Para este propósito vamos sola­
mente a considerar el spinozismo, la filosofía en que Dios viene deter­
minado sólo como sustancia y no como sujeto y espíritu17. Esta I diferencia [ 8 / 21]
atañe a la determ inación de la unidad; únicam ente a esto se refiere, y sin

advierte el Sr. Tholuck que, al hablar de esta manera, el ser originario e indiferente, en
el que debe compenetrarse la oposición, es enteramente el mismo que aquel ser
incondicionado cuya unilateralidad se debía superar? ¿No se da cuenta de que, de este
modo, enuncia la superación (en una sola emisión de voz) de aquel ser unilateral en un
ser que es exactamente el mismo y que, por tanto, en lugar de la superación, enuncia el
mantenimiento de la unilateralidad? Guando alguien pretende decir lo que hacen los
espíritus ha de ser capaz de comprender con el espíritu esefactum, porque si no, elfac­
tura se convierte en falso I en sus manos.— Por lo demás, hago notar, a mayor abunda­ [ 8/ 2 0 ]

miento, que lo que aquí y más adelante se dice sobre la representación de la filosofía
que se hace el Sr. Tholuck, no se puede ni debe referir, por así decirlo, a él individual­
mente-, lo mismo se puede leer en un centenar de libros, especialmente enlos prólogos
de los teólogos. He traído a colación la exposición del Sr. Tholuck, en parte porque ella
casualmente es la que tengo más cerca y, en parte, porque el sentimiento profundo que
[ella contiene] parece colocar sus escritos del otro lado de la teología del entendi­
miento y es máximamente cercano a lo auténticamente profundo; en efecto, la deter­
m inación fundamental de lo profundo, la reconciliación (que no es el ser originario
incondicionado ni ninguna abstracción semejante), es el mismo haber sustancial en
que consiste la idea especulativa y que ella expresa pensando; un haber que donde
menos debería pasarlo por alto aquel sentimiento [religioso] profundo sería en la idea.
Pero ahí le ocurre al Sr. Tholuck lo mismo que le pasa en otras partes de sus escritos,
cuando se deja llevar al discurso nuestro de cada día sobre elpanteísmo y acerca del cual
yo me pronuncio en una de las últimas notas de la Enciclopedia [§ 5^3 N ]. Aquí
advierto solamente la impropiedad y la inversión en las que incurre el Sr. Tholuck.
Habiendo colocado el fundamento originario en una de las partes de su dilema preten­
didamente filosófico, y calificando después esta parte (pp. 33 , 38 ) como panteísta,
caracteriza él la otra parte como la propia de los socinianos, pelagianos y filósofos
populares, de tal manera que en esta [segunda] parte «no se da ningún Dios infinito,
sino un gran número de dioses, a saber, el número de todas aquellas entidades que sean
distintas del así llamado fundamento originario y posean un ser y un hacer propios
junto a aquél». Pero de hecho, de este modo, no se da solamente de esta parte un gran
número de dioses, sino que todo son dioses (todo lo finito vale ahí como algo que posee
un ser propio); aquí, de este lado, tiene de hecho el Sr. Tholuck su «tododiosismo», su
panteísmo, y no en la primera parte del dilema, a cuyo Dios él trata expresamente como
fundamento originario único, y en la cual parte, por tanto, sólo hay monoteísmo.
68 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

d ie se r Bestimmung, o b g le ic h sie F aktu m ist, d ie je n ig e n n ic h ts , w e lch e d ie


[xv] P h ilo s o lp h ie Id en titátssystem zu n e n n e n p fle g e n u n d g ar d e n A u s d r u c k
g e b r a u c h e n m ó g e n , daft n a c b d e rs e lb e n alies eins und dasselbe, a u ch G u t u n d
B o se gleich sei, — w elch es alies d ie sc h le c h te s te n W eise n d e r E in h e it sin d ,
v o n w e lc h e n i n sp e k u la tiv e r P h ilo s o p b ie d ie R e d e n ic h t s e in , s o n d e r n
n u r e in n o c h b a r b a r is c h e s D e n k e n b e i I d e e n G e b r a u c h m a c h e n k a n n .
W as n u n d ie A n g a b e b e t r ifft , daft in j e n e r P h ilo s o p h ie ansich o d e r eigen-
tlich d ie V e r s c h ie d e n h e it v o n G u t u n d B o se n ic h t g e lte , so ist zu fr a g e n ,
was d e n n d ies >eigentlich« h e ifie ? H e iftt es d ie N a tu r G o tte s, so w ird d o ch
n ic h t v e rla n g t w e rd e n , d aíi in d ie selb e das B o se ve rle g t w e rd e ; je n e su b s-
t a n tie lle E in h e it ist das G u t e selb st; das B o s e ist n u r E n tz w e iu n g ; in
j e n e r E in h e it ist h ie r m it n ic h ts w e n ig e r ais e in e E in e r le ih e it des G u te n
u n d des B ó s e n , das le tz te re v ie lm e h r a u sg e sch lo sse n . D a m it ist i n G o tt
ais so lch e m eb e n so w e n ig d e r U n te r s c h ie d v o n G u t u n d B o se ; d e n n d ie ­
ser U n te r s c h ie d ist n u r im E n tz w e ite n , e in e m s o lc h e n , i n w e lc h e m das
B o se selbst ist. W eiter k o m m t n u n im S p in o zism u s a u ch d e r U n te r s c h ie d
v o r: der Mensch verschieden von Gott. D as System m ag n a c h d ie s e r S e ite t h e o -
r e tis c h n ic h t b e f r ie d ig e n ; d e n n d e r M e n s c h u n d das E n d lic h e ü b e r -
h a u p t, m a g es n a c h h e r a u c h zu m M o d u s h e ra b g e se tzt w e rd e n , Jindet sich
[xvi] i n d e r I B e tr a c h tu n g n u r neben d e r S u b s ta n z e in . H ie r n u n , im M e n s -
c h e n , w o d e r U n te r s c h ie d e x istie rt, ist es, daft d e rs e lb e a u c h w e se n tlic h
ais d e r U n te r s c h ie d des G u te n u n d B ó s e n ex istie rt, u n d h ie r n u r ist es,
w o er eigentlich ist, d e n n h ie r ist n u r d ie e ig e n tü m lic h e B e s tim m u n g d es-
se lb e n . H a t m a n b e im S p in o z is m u s n u r d ie S u b sta n z v o r A u g e n , so ist
in ih r fr e ilic h k e in U n te r s c h ie d des G u te n u n d B ó se n , a b e r d a ru m , w eil
das B o se, w ie das E n d lic h e u n d d ie Welt ü b e r h a u p t (s. § 5 O A n m . S. 13 2 ),
a u f d ie s e m S ta n d p u n k te gar nicht ist. H a t m a n a b e r d e n S ta n d p u n k t v o r
A u g e n , a u f w e lc h e m in d ie s e m S y stem e a u c h d e r M e n s c h u n d das
[8/22] V e r h á ltn is des M e n s c h e n I z u r S u b stan z v o r k o m m t u n d w o n u r das B o se
im U n te r s c h ie d d e sse lb e n v o m G u t e n se in e S te lle h a b e n k a n n , so m u ft
m a n d ie T e ile d er E th ik n a ch g e se h e n h a b e n , w e lch e v o n d e m se lb e n , v o n
d e n A f f e k t e n , d e r m e n s c h lic h e n K n e c h ts c h a ft u n d d e r m e n s c h lic h e n
F r e ih e it h a n d e ln , u m v o n d e n m o r a lis c h e n F o lg e r u n g e n des System s
e rz á h le n zu k ó n n e n . O h n e Z w e ife l w ird m a n sich v o n d e r h o h e n R e in -
h e it d ie ser M o ra l, d e re n P r in z ip d ie la u te re L ie b e G o tte s ist, eb e n so se h r
ais d a v o n ü b e r z e u g e n , d afí d ie se R e in h e it d e r M o r a l K o n s e q u e n z des
System s ist. Lessingsagte zu s e in e r Z e it: d ie L e u te g e h e n m it S p in o z a w ie
[xvii] m it e in e m to te n H u n d e u m ; m a n k a n n n ic h t sa g e n , I d a li in n e u e r e r
Z e it m it d e m S p in o z ism u s u n d d a n n ü b e r h a u p t m it sp ek u la tiv er P h ilo -
J
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 69

embargo, nada saben de esta determ inación, aunque es unfa c tu m , aquellos


que suelen denominar a esta filosoIfía «Sistem a de la identidad», por [xv]
mucho que digan cpe todo es uno y lo m ism o, y que bien y mal son iguales
[para la filosofía] . Este «todo» es la suma de los peores modos de u n i­
dad19, modos de los que la filosofía especulativa no puede hablar; tratándose
de ideas, sólo un pensamiento todavía bárbaro puede hacer uso de tales
modos. Ahora bien, por lo que se refiere a la pretensión de que en aquella
filosofía en sí o propiamente no se da validez a la distinción entre bien y mal
[come dicen], hay que preguntar, por tanto, lo que significa este propiam en­
te. Si significa la naturaleza de Dios, no se puede entonces exigir desde luego
que en ella se coloque el mal; aquella unidad sustancial es el bien mismo; el
mal es sólo desdoblamiento [o escisión]30; lo que hay en aquella unidad es
nada menos que una uniformidad de bien y mal que excluye más bien a éste.
Por tanto, en Dios en cuanto tal, la distinción entre bien y mal se da menos
que cualquier otra, pues esa distinción está solamente en lo escindido, algo
en lo que reside el mal mismo. Ahora bien, más adelante se presenta,
incluso en el spinozismo, la distinción entre ser hum ano y D io s^. Puede muy
bien ser que, bajo este aspecto, el sistema [spinoziano] no sea teorética­
mente satisfactorio, pues el ser humano y lo finito en general, por mucho
que sean depuestos luego [como meros] modos [de la sustancia], se e n ­
cuentran I contemplados únicamente junto a la sustancia [y no como algo de [>-«1
ella]. Pues bien, aquí en el ser humano, donde la distinción EXISTE33, es
donde [también] EXISTE incluso de manera esencial la distinción entre el
bien y el mal; y solamente aquí es donde ella estápropiamente, pues sólo aquí
está su determinación propia. Si al considerar el spinozismo uno sólo tiene
ante los ojos a la sustancia, no encuentra en ella, desde luego, ninguna dis­
tinción entre bien y mal, pero eso sucede porque lo malo, como lo finito y el
mundo en general (cfr. § 50 N), no son absolutamente nada bajo ese punto de
vista. Pero, para poder ocuparse de las consecuencias morales del sistema,
hay que tener en cuenta el lugar donde se presenta el ser humano en aquel
sistema, así como la relación del ser humano I con la sustancia, puesto que [8/22]
sólo en el ser humano puede tener su puesto el mal en su distinción respecto
del bien, y para esto hay que haber examinado las partes de la Etica que tra­
tan del ser humano, de los afectos, de la servidumbre y de la libertad huma­
nas . Sin duda, uno se convencerá entonces de la elevada pureza de esa
moral cuyo principio es el puro amor de Dios, y se convencerá igualmente
de que esa pureza de la moral es consecuencia del sistema34. Lessing dijo en
su tiempo: «las gentes tratan a Spinoza como a un perro m uerto»35; no se
puede decir I que en el tiempo actual se trate mejor al spinozismo y, consi- [xwi]

1
7 o ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

s o p h ie b esser u m g e g a n g e n w e rd e, w e n n m a n sieh t, daft d ie je n ig e n , w e l-


ch e d a v o n r e fe r ie r e n u n d u r t e ile n , sic h n ic h t e in m a l b e m ü h e n , d ie
Fakta r ic h tig zu fa sse n u n d sie r ic b t ig a n z u g e b e n u n d z u e r z á h le n . Es
w áre dies das M in im u m v o n G e r e c h tig k e it, u n d e in so lch es d o c h k ó n n te
sie a u f a lie n Fall fo r d e r n .
D ie G escbichte d er P h ilo so p h ie ist d ie G escb icb te d er E n td eck u n g d er
Gedanken ü b e r das A b s o lu te , das ih r G e g e n sta n d ist. S o h a t z .B . So krates,
k a n n m a n sagen, d ie B e s tim m u n g des Zjvecks e n td eck t, w e lcb e v o n P la tó n
u n d in sb eso n d ere v o n A ristó te le s ausgebild et u n d b estim m t erk a n n t w o r -
d e n ist. Bruckers G esch icbte d e r P b ilo so p b ie ist so u n kritisch , n ic h t n u r n ach
d e m Á u fie r lic h e n des G e s c h ic h tlic h e n , s o n d e r n n a ch d e r A n g a b e d er
G e d a n k e n , daft m a n v o n d e n a lte r e n g rie c h is c h e n P h ilo s o p h e n zw anzig,
d re iftig u n d m e h r Sátze ais d e r e n P h ilo s o p b e m e a u fg e fü h r t fin d e t, v o n
d e n e n ih n e n k ein ein ziger a n g eh o rt. Es sin d F o lg eru n ge n , w elch e B ru ck er
n a ch d er sch lech ten M etap bysik se in er Z e it m ach t u n d j e n e n P h ilo so p h e n
ais ih re B eb a u p tu n g e n a n d icb tet. F o lg e ru n g e n sin d v o n zw eierlei A r t, teils
[8/23] n u r A u s fü b r u n g e n ein es P rin zip s in w eiteres D e ta il h e r u n te r , I teils aber
e in R ü ck g a n g zu tie fe r e n P r in z ip ie n ; das G e s c h ic h tlic b e b esteh t e b e n
[xvin] d a lrin , a n zu geb en , w e lcb en In d iv id ú e n ein e so lcb e w eitere V e r tie fu n g des
G ed an ken s u n d d ie E n th ü llu n g d erselb en an g eh o re. A b e r j enes V e rfa b re n
ist n ich t b lo ft d aru m u n g e h ó rig , w eil je n e P h ilo so p h e n d ie K o n s e q u e n z e n ,
d ie in ih r e n P r in z ip ie n lie g e n so lle n , n ic h t selbst g e z o g e n u n d also n u r
n ich t au sd rü cklich au sgesp ro ch en h ab en , s o n d e rn v ie lm e h r w eil ih n e n b e i
so lch e m S c h lie fte n e in G e lte n la ss e n u n d e in G e b ra u c h v o n G e d a n k e n -
verhaltn issen d er E n d lich k eit gerad ezu an gem u tet w ird , d ie d em S in n e d er
P h ilo s o p h e n , w e lch e sp ek u la tiv en G eiste s w a ren , g e ra d e z u zu w id er sin d
u n d d ie p h ilo so p h isch e Id ee vie lm e h r n u r v e ru n re in ig e n u n d verfálsch en .
W e n n b e i a lte n P h ilo s o p h ie n , v o n d e n e n u n s n u r w e n ig e Sátze b e r ic h te t
sin d, so lch e V erfá lsch u n g d ie E n tsch u ld ig u n g des v e rm e in tlic h e n ric h tig e n
S ch lieften s hat, so fá llt sie b e i e in e r P h ilo s o p h ie h in w eg, w elch e ih re Id ee
selbst teils in die b estim m ten G ed a n k en gefaftt, teils d e n W ert d er K a te g o -
r ie n ausd rü cklich u n tersu ch t u n d bestim m t hat, w e n n d essenungeachtet die
Id ee verstü m m elt aufgefaftt, aus d er D a rstellu n g n u r ein M o m e n t h erau sge-
n o m m e n u n d (wie d ie Id e n tita t) fü r d ie T o ta litá t a u sg e g eb en w ird , u n d
w e n n d ie K a te g o rie n ganz u n b e fa n g e n n a ch d er n ach sten b esten W eise, wie
sie das a lltág lich e B ew u fttsein d u r c h z ie h e n , in ih r e r E in s e itig k e it u n d
[xix] U n w a h r h e it h e r e in g e b r a c h t w e rd e n . I D ie g e b ild e te E r k e n n tn is d e r
G ed an ken verh altn isse ist d ie erste B ed in g u n g , e in p h ilo so p h isch es Faktum
r ic h tig a u fzu fa ssen . A b e r d ie R o h e it des G e d a n k e n s w ir d a u sd rü ck lich
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 71

guientemente, a la filosofía especulativa en general, cuando uno ve que los


que disertan y dictaminan sobre ella se preocupan muy poco de comprender
bien los hechos y de presentarlos y relatarlos correctamente. Eso sería el
mínimo de justicia que en cualquier caso cabría exigir.
La historia de la filosofía es la historia del descubrimiento de los pensa­
mientos sobre lo absoluto, lo cual es [precisamente] el objeto de la filosofía. Así,
por ejemplo, se puede decir que Sócrates descubrió la determinación de fin y
que ésta fue desarrollada y conocida de manera más precisa por Platón y muy
especialmente por Aristóteles^6. La historia de la filosofía de Brucker'7 es tan
poco crítica, no sólo por lo que se refiere a lo extrínseco de la historia, sino en
lo referente a la exposición de los pensamientos, que al tratar de los antiguos
filósofos griegos se encuentran allí expuestas veinte, treinta o más tesis como si
fuesen de ellos, siendo así que ninguna les pertenece. Se trata de consecuencias
que saca Brucker con arreglo a la mala metafísica de su tiempo y las atribuye a
aquellos filósofos como si fuesen afirmaciones de ellos. Hay que distinguir dos
clases de consecuencias; unas se dirigen solamente a ulteriores detalles de
menor entidad, I otras son un volverse hacia principios más profundos; lo his- [8/23]
tórico consiste I en exponer a qué individuos corresponde esa mayor profundi- [xvm]
zación del pensamiento y el descubrimiento de los principios. Pero aquel modo
de proceder no sólo es improcedente porque aquellos filósofos no sacaron por
sí mismos tales consecuencias, ni por consiguiente las formularon (conse­
cuencias que se pretende residen en sus principios), sino que ese procedi­
miento es sobre todo improcedente porque, para sacar tales consecuencias,
sería preciso suponer que aquellos filósofos concedieron valor a ciertas rela­
ciones de pensamiento propias de la finitud y las usaron; relaciones que más
bien impurifican y falsean la idea filosófica y son directamente contrarias al
sentido de esos filósofos, los cuales eran [auténticos] espíritus especulativos. Si
en el caso de filosofías antiguas, de las que sólo se nos han transmitido pocas
sentencias, un tal falseamiento tiene la excusa de que sólo se les imputa un
modo correcto de razonar, esa excusa no cabe cuando se trata de una filosofía
que, por una parte, concibe su propia idea con pensamientos determinados y,
por otra parte, ha investigado y determinado explícitamente el valor de las cate -
gorías; y todo eso prescindiendo de que la idea se comprende de manera muti­
lada y se toma un solo momento de la exposición [de ella] (como ocurre con la
identidad), presentándolo luego como si fuese la totalidad; y dejo de lado, ade­
más, que las categorías sean reseñadas de manera totalmente ingenua con
arreglo al uso más inmediato de la conciencia cotidiana, es decir, de manera
unilateral y carente de verdad. I El conocimiento bien formado de las reía- M
ciones de pensamiento es la primera condición para captar correctamente un
7 2 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

d u rch das P rin zip des u n m itte lb a re n W issens n ich t n u r b erech tigt, so n d e rn
zu m G esetz gem acht; d ie E rk en n tn is d er G ed a n k en u n d d am it d ie B ild u n g
des su b jek tiven D e n k e n s ist so w e n ig e in u n m itte lb a re s W issen ais ir g e n -
d e in e W issenscbaft o d e r K u n s t u n d G escb icklich keit.
D ie R e lig ió n ist d ie A r t u n d W eise des B ew u E tsein s, w ie d ie W a h r -
b e it fü r alie M e n s c h e n , fü r d ie M e n s c b e n a lle r B ild u n g ist; d ie w issen s-
c h a ft lic h e E r k e n n t n is d e r W a b r h e it a b e r ist e in e b e s o n d e r e A r t ih re s
[8/24] B ew u E tsein s, d e r e n A r b e i t sicb n ic h t I a lie , v ie lm e h r n u r w e n ig e u n t e r -
z ie b e n . Der Gehalt ist derselbe, a b e r w ie H o m e r v o n e in ig e n D i n g e n sagt,
daft sie zw ei Ñ a m e n b a b e n , d e n e in e n in d e r S p r a c b e d e r G ó t te r , d e n
a n d e r e n in d e r S p r a c b e d e r ü b e r tá g ig e n M e n s c b e n , so g ib t es fü r je n e n
G e h a lt zw ei S p r a c h e n , d ie e in e d es G e f ü h ls , d e r V o r s t e llu n g u n d d es
v e r s tá n d ig e n , in e n d lic b e n K a t e g o r ie n u n d e in s e itig e n A b s tr a k tio n e n
n is te n d e n D e n k e n s, d ie a n d e r e des k o n k r e te n B e g r iffs . W e n n m a n v o n
d e r R e lig ió n aus a u c b d ie P h ilo s o p h ie b e s p r e c h e n u n d b e u r t e ile n w ill,
[xx] so ist m e h r e r f o r d e r li c h , ais n u r d ie G e lw o b n h e it d e r S p r a c b e des
ü b e r tá g ig e n B ew u fttsein s zu h a b e n . D as F u n d a m e n t d e r w is se n sc h a ftli-
c h e n E r k e n n tn is ist d e r in n e r e G e h a lt, d ie in w o b n e n d e Id e e u n d d e re n
im G e is te rege L e b e n d ig k e it, w ie n ic h t w e n ig e r d ie R e lig ió n e in d u r c h -
g e a rb e ite te s G e m ü t, e in z u r B e s in n u n g e rw a ch te r G e is t, a u s g e b ild e te r
G e h a lt ist. In d e r n e u e s te n Z e it b a t d ie R e lig ió n im m e r m e h r d ie g e b il-
d e te A u s d e b n u n g ih r e s In h a lts z u s a m m e n g e z o g e n u n d s ic b i n das
In te n s iv e d e r F r ó m m ig k e it o d e r d es G e f ü h ls , u n d zw ar o ft e in e s s o l-
c b e n , das e in e n se b r d ü r ftig e n u n d k a h le n G e h a lt m a n ife s tie r t, z u r ü c k -
g e z o g e n . S o la n g e sie e in C r e d o , e in e L e h r e , e in e D o g m a t ik b a t , so h at
sie das, m it d em d ie P h ilo s o p h ie sich b e s c h á ftig e n u n d in d e m d iese ais
s o lc h e s ic h m it d e r R e lig ió n v e r e in ig e n k a n n . D ie s ist j e d o c h w ie d e r
n ic h t n a c h d e m t r e n n e n d e n , s c h le c h te n V e r s ta n d e zu n e h m e n , in d em
d ie m o d e r n e R e lig io s it á t b e f a n g e n ist u n d n a c h w e lc h e m sie b e id e so
v o r s t e llt , daft d ie e in e d ie a n d e r e a u s sc h lie E e o d e r sie ü b e r h a u p t so
t r e n n b a r se ie n , da£ sie sich d a n n n u r v o n a u fte n h e r v e r b in d e n . V i e l ­
m e h r lie g t a u c h in d e m B is h e r ig e n , da£ d ie R e lig ió n w o h l o h n e P h ilo ­
s o p h ie , a b e r d ie P h ilo s o p h ie n ic h t o h n e R e lig ió n s e in k a n n , s o n d e r n
d iese v ie lm e h r in sich sc h lie íit. D ie w a h rh a fte R e lig ió n , d ie R e lig ió n des
G e is te s , m u ft e in s o lc h e s C r e d o , e i n e n I n h a lt h a b e n ; d e r G e is t ist
[xxi] w e s e n tlic h B e lw u ftts e in , s o m it v o n d e m g e g e n s t á n d lic h g e m a c h te n
In h a lt; ais G e fü h l ist e r d e r u n g e g e n s tá n d lic h e In h a lt selbst (qualiert n u r ,
u m e in e n J . B ó h m e s c h e n A u s d r u c k zu g e b r a u c h e n ) u n d n u r d ie n ie -
[8/25] d rig ste S tu fe des I B ew u E tsein s, j a in d e r m it d em T ie r e g e m e in s c h a ftli-
PROLOGO A LA SEGUNDA EDICION 73
'

hecho filosófico. Pero el prim itivism o en el pensamiento no sólo es


explícitamente justificado por el principio del saber inmediato, sino que lo
convierte en ley; [y sin embargo,] el conocimiento de los pensamientos y, por
ende, la [buena] formación del pensam iento subjetivo no son de ninguna
manera un saber inmediato, como tampoco lo son ninguna clase de ciencia,
arte, o habilidad*8.
La religión es el modo y manera de la conciencia en que la verdad es para
todos los seres humanos, sea cual sea su formación; pero el conocimiento
científico de la verdad es un modo peculiar de la conciencia de ella, cuyo tra­
bajo no lo emprenden I todos, sino más bien pocos. El haber sustancial es el [8/24]

mismo, pero así como Homero dice que hay muchas cosas que tienen dos
nombres, uno en la lengua de los dioses y otro en la de los hombres cargados
de días*9, igualmente, para aquel haber sustancial, hay dos lenguajes; uno, el
del sentimiento, de la representación y del entendimiento, [o sea, el] del pen­
samiento que anida en categorías finitas y en abstracciones, y otro, el del con­
cepto concreto. Si alguien desde la religión quiere también discutir sobre filo­
sofía y criticarla, tiene que contar con algo más que con los solos hálbitos de la [XX]

conciencia cargada de días. El fundamento del conocimiento científico es el


íntimo haber sustancial [del espíritu], la idea inmanente y su activa vivacidad
en el espíritu, del mismo modo que la religión es como mínimo una interiori­
dad bien trabajada, un espíritu despierto y con buen sentido y un haber sus­
tancial bien formado. En los últimos tiempos la religión ha reducido cada vez
más la extensión configurada de su contenido y se ha retirado a lo intensivo de
la piedad y del sentimiento, un sentimiento que con frecuencia manifiesta
precisamente un haber muy pobre y escaso30. Mientras la religión tiene un
credo, una doctrina, una dogmática, tiene aquello de lo que puede ocuparse la
filosofía como tal y en lo que ésta puede unirse con la religión. Pero es preciso
repetir que todo esto no hay que tomarlo a la manera del mal entendimiento
separador del que está cautiva la religiosidad moderna y, de acuerdo con el
cual, filosofía y religión son representadas como si una excluyera a la otra, o
como si fuesen de tal modo separables que sólo se pudieran unir luego extrín­
secamente. Más bien lo ocurrido hasta ahora ha sido que la religión ha podido
darse, desde luego, sin filosofía, pero la filosofía no ha podido darse sin reli­
gión, sino que más bien la incluye dentro de sí. La verdadera religión, la reli­
gión del espíritu, ha de tener eso, o sea, un contenido; el espíritu es esencial­
mente conlcienciay, por ende, conciencia del contenido objetivado; en cuanto [xxi]

sentimiento, el espíritu es el mismo contenido sin objetivar (sólo sufre o se


cualifica, para decirlo con la expresión de J. Bohme *) y es, por tanto, el esca­
lón más bajo de la I conciencia, es más, [el contenido como sentimiento] está [8/25]
74 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

c h e n F o r m d e r S e e le . D a s Denken m a c h t d ie S e e le , w o m it a u c h das T i e r
b e g a b t ist, erst zu m G e is te , u n d d ie P h ilo s o p h ie ist n u r e in B ew u fttsein
ü b e r j e n e n In h a lt, d e n G e is t u n d s e in e W a h r h e it, a u c b i n d e r G e s ta lt
u n d W eise je n e r se in e r , ih n v o m T i e r u n te r s c h e id e n d e n u n d d e r R e li­
g ió n fá b ig m a c h e n d e n W e s e n b e it . D ie k o n tr a k te , a u f das H e r z s ic b
p u n k t u a lis ie r e n d e R e lig io s it á t m u li d e ss e n Z e r k n ir s c h u n g u n d Z e r -
m ü r b u n g zu m w e s e n tlic b e n M o m e n te s e in e r W ie d e r g e b u r t m a c h e n ; sie
m ü ftte a b e r s ic b z u g le ic b e r i n n e r n , daft sie es m it d e m H e r z e n e in e s
G e is te s z u t u n b a t, d e r G e is t z u r M a c h t d es H e r z e n s b e s t e llt ist u n d
d ie se M a c h t n u r s e in k a n n , in s o f e r n e r selb st w ie d e r g e b o r e n ist. D ie s e
W ie d e r g e b u r t des G e is te s aus d e r n a t ü r lic h e n U n w is s e n h e it so w o h l ais
d e m n a tü r lic h e n Ir r tu m g e sc h ie h t d u r c h U n t e r r ic h t u n d d e n d u r c h das
Z e u g n is d es G e is te s e r f o lg e n d e n G la u b e n d e r objektiven Wahrheit, des
I n h a lte s . D ie s e W ie d e r g e b u r t d es G e is te s ist u n t e r a n d e r e m a u c h
u n m itte lb a r W ie d e r g e b u r t des H e rz e n s aus d e r E ite lk e it d es e in s e itig e n
[xxii ] V e rs ta n d e s , a u f d e n es I p o c h t, d e r g le ic h e n zu w issen , w ie daft das E n d -
lic h e v o n d e m U n e n d lic h e n v e r s c h ie d e n sei, d ie P h ilo s o p h ie e n tw e d e r
V i e lg ó t t e r e i o d e r i n s c h a r fd e n k e n d e n G e is t e r n P a n th e is m u s s e in
m ü sse, u s f . , — d ie W ie d e r g e b u r t aus s o lc h e n já m m e r lic h e n E in s ic h te n ,
a u f w e lc h e n d ie fr o m m e D e m u t g e g e n P h ilo s o p h ie w ie g e g e n th e o lo g is -
ch e E r k e n n t n is h o c h h e r fá h r t . V e r h a r r t d ie R e lig io s it á t b e i i h r e r
e x p a n s io n s - u n d d a m it g e is t lo s e n I n te n s itá t, so w e iE sie f r e i l ic h n u r
v o n d e m G e g e n sa tz e d ie s e r ih r e r b o r n i e r t e n u n d b o r n i e r e n d e n F o r m
g e g e n d ie g eistig e E x p a n s ió n r e lig ió s e r L e h r e ais s o lc h e r , w ie p h ilo s o p -
[xxiii] [8/26] h is c h e r* . N ic h t n u r I a b e r b e s c h r á n k t d e r d e n k e n d e G e is t I sich n ic h t

U m n o c h e in m a l a u f H e r r n T h o l u c k z u r ü c k z u k o m m e n , d e r a is d e r b e g e is t e r t e
R e p r á s e n t a n t p ie t is t is c h e r R i c h t u n g a n g e s e h e n w e r d e n k a n n , so is t d e r M a n g e l a n
e i n e r Lehre i n s e in e r S c b r i f t Die Lehre von der Sünde, 2 - A u fL . [ H a m b u r g 1 8 2 5 ] ( d ie m ir
s o e b e n u n t e r d ie A u g e n g e k o m m e n ) a u s g e z e ic h n e t . E s w a r m i r d e s s e n B e h a n d l u n g
d e r T r i n i t a t s le h r e i n s e in e r S c h r i f t Die spekulative Trinitatslehre des spateren Orients [ B e r li n
1 8 2 6 ] , f ü r d e r e n f l e i f i i g h e r v o r g e z o g e n e h i s t o r i s c h e N o t i z e n i c h ih m e r n s t l i c h e n
[8/26] I D a n k w e if i, a u fg e fa lle n ; e r n e n n t d ie s e L e h r e e in e scholastische L e h r e ; a u f a lie n F a ll ist
s ie v i e l a lt e r ais d a s, w as m a n s c h o la s t is c h h e if it ; e r b e t r a c h t e t s ie a l l e i n n a c h d e r
á u f ie r lic h e n S e it e e in e s v e r m e i n t l i c h n u r h i s t o r i s c h e n E n t s t e h e n s a u s S p e k u l a t io n
ü b e r b ib lis c h e S t e lle n u n d u n t e r d e m E in flu s s e p la t o n is c h e r u n d a r is t o t e lis c h e r P h i ­
l o s o p h i e ( S . 4 1 ) • A b e r i n d e r S c h r i f t ü b e r d ie S ü n d e g e h t e r , m a n m ó c h t e s a g e n ,
c a v a lié r e m e n t m it d ie s e m D o g m a u m , in d e m e r es n u r f ü r f á h ig e r k la r t , e i n Fachwerk
z u s e in , d a r in sic h d ie G la u b e n s le h r e n ( w e lc h e ? ) o r d n e n la sse n (S . 22o), j a m a n m u fi
a u c h d e n A u s d r u c k ( S . 2 1 9 ) a u f d ie s D o g m a z ie h e n , d a fi es d e n a m U f e r (e tw a im
S a n d e d es G e is t e s ? ) S t e h e n d e n ais e in e F ata M o r g a n a e r s c h e in e . A b e r » e i n F u n d a ­
m e n t é ! (so v o m D r e ifu fe s p r ic h t H e r r T h o l u c k e b e n d a S . 2 2 l ) is t d ie T r in it a t s le h r e
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 75

en la forma propia del alma, forma que [el alma humana] tiene en común con
los animales. Pero sólo el pensamiento hace del alma (algo de lo que el animal
también está dotado) espíritu, y la filosofía es meramente una conciencia de
aquel contenido, del espíritu y su verdad, también baj o la figura y manera de
aquella esencialidad del espíritu [el pensamiento] que lo hace distinto del ani­
mal y capaz de religión. La religiosidad sometida a contracción [o estrechada]
hasta concentrarse en un punto, o sea, en el corazón3^, debe hacer de su contri-
1 . 3 3
ción y disolución un elemento esencial de su renacimiento ; y la religiosidad
debe recordar igualmente que se las tiene que haber con el corazón de un espí­
ritu, que el espíritu está destinado a ser fuerza para el corazón y que esta fuerza
sólo puede darse si el espíritu ha nacido de nuevo. Este renacimiento del espí­
ritu, tanto desde su natural ignorancia como desde su error natural, acaece por
medio de la enseñanza y mediante la fe por el testimonio del espíritu sobre la
verdad objetiva o sobre el contenido [de esta fe]. Este renacimiento del espíritu
es también inmediatamente, entre otras cosas, renacimiento del corazón desde
la vanidad del entendimiento unilateral, que es de donde I saca el corazón su [xxn]

pretensión de saber cómo lo finito se distingue de lo infinito o de saber que la


filosofía tiene que ser, o bien politeísmo, o bien, en los espíritus sutiles, pan­
teísmo, etc. Se trata, por consiguiente, de renacer desde estos lamentables
modos de ver con los que la piadosa humildad se revuelve con altanería contra
la filosofía y contra el conocimiento teológico. Guando la religiosidad se empe -
ña en su intensidad carente de expansión y, por ende, carente de espíritu, sólo
sabe desde luego de la oposición entre esta forma suya, limitada y limitante, y la
expansión espiritual de la doctrina religiosa en cuanto tal [que también es pro­
pia] de la doctrina filosófica* '!|. Pero el espíritu pensante I no solamente I no [xxm] [8/26]

* [Nota de Hegel]. Para volver una vez más al Sr. Tholuck, a quien puede verse como el
entusiasta representante de la corriente pietista, resulta llamativa la falta de una doc­
trina en su escrito «Sobre la doctrina delpecado», 3a edic. (que tengo ante los ojos). Me
había gustado el tratamiento de la doctrina trinitaria que él había hecho en su escrito
«La doctrina especulativa sobre la Trinidad en el Oriente tardío», por cuyos datos históri­
cos bien traídos le doy las I gracias; llama [allí] a esta doctrina una doctrina escolástica; [8/26]
en todo caso, se trata de una doctrina mucho más antigua que eso que se suele llamar
escolástica; contempla [allí Tholuck] la Trinidad únicamente por el lado extrínseco de
lo que cree su origen meramente histórico, a partir de la especulación sobre algunos
pasajes bíblicos [hecha] bajo el influjo de la filosofía platónica y aristotélica (p. 41).
Pero en el escrito sobre el pecado evita caballerosamente (se podría decir) este dogma
[el trinitario], declarándolo solamente apto para servir de armazón con el que se dejan
ordenar (p. 330) las doctrinas de la fe (¿cuáles?). Es más, para este dogma se puede
usar la expresión (g. 319) de que aparece plantado en la orilla (¿algo así como las are­
nas del espíritu?) como un fuego fatuo. Pero la doctrina trinitaria no puede ser «jamás
7 6 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

a u f d ie B e fr ie d ig u n g in d e r r e in e r e n , u n b e fa n g e n e n R e lig io s ita t, s o n -
[xxiv] d e r n j e n e r S ta n d p u n k t ist a n ih m I selbst e in aus R e fle x ió n u n d R á s o n -
n e m e n t h e r v o r g e g a n g e n e s R e s u lta t; es ist m it H ilf e o b e r f la c h lic h e n
V e r s ta n d e s , d a b e r sic h d ie se v o r n e h m e B e f r e iu n g v o n so g u t ais a lle r
[8/27] L e b r e ve rsch a fft I b a t, u n d in d e m e r das D e n k e n , v o n d e m e r an gesteckt
ist, zu m E ife r n g e g e n P h ilo s o p b ie g e b r a u c h t, ist es, d a b e r sicb a u f d e r
d ü n n e n in h a lts lo s e n S p itz e e in e s a b str a k te n G e fü b ls z u s ta n d e s g e w a lt-
sam e r h a lt. — Ic h k a n n m ic b n ic h t e n tb a lt e n , d ie P a rá n e s is des H e r r n
Franzvon Baader ü.ber e in e s o lc h e G e s t a lt u n g d e r F r ó m m ig k e it a u s zu g s-
w e ise a n z u fü h r e n , aus d e n Fermenta Gognitionis, 5 - H e ft [ 1 8 2 3 ] , V o r r . S.
IX f.
» S o la n g e « , sagt er, » d e r R e lig ió n , ih r e n D o k t r in e n , n ic h t w ie d e r
v o n S e ite d er W issen sch aft e in e a u f fre ie s F o rs ch e n u n d s o h in a u f w a h r-
h afte U b e r z e u g u n g g eg rü n d ete A c h tu n g versch afft w o r d e n sein w ir d ,... so
[xxv] lan ge w erd et ih r, F ro m m e u n d N ic h tlfr o m m e , m it all e u re n G e b o te n u n d
V e r b o te n , m it all e u re m G e r e d e u n d T u n . . . d e m U b e l n ic h t a b h e lfe n ,

» n im m e r m e h r , a u f d as der Glaubegegründet werden kann<¿. Ist d ie s e L e h r e , ais d ie h e ilig s te ,


n i c h t v o n j e h e r — o d e r s e it w ie la n g e w e n i g s t e n s ? — d e r H a u p t i n h a l t d e s G la u b e n s
se lb st ais C r e d o u n d d ie se s C r e d o d as F u n d a m e n t d es s u b je k tiv e n G la u b e n s g e w e s e n ?
W ie k a n n o lin e d ie se s D o g m a d ie V e r s o h n u n g s l e h r e , d ie H e r r T h o l u c k i n d e r a n g e -
f ü h r t e n S c h r i f t m it so v ie l E n e r g i e a n d as G e f ü h l z u b r i n g e n s u c h t , e in e n m e h r ais
m o r a lis c h e n o d e r , w e n n m a n w ill, h e id n is c h e n , w ie k a n n sie e in e n c h r is t lic h e n S in n
h a b e n ? A u c h v o n a n d e r e n s p e z ie lle r e n D o g m e n f i n d e t sicb. n ic b t s i n d ie s e r S c h r ift ;
H e r r T h o l u c k f ü h r t s e in e L e s e r z . B . im m e r n u r b is z u m L e i d e n u n d T o d C h r i s t i ,
a b e r n ic h t z u s e in e r A u f e r s t e h u n g u n d E r h e b u n g z u r R e c h t e n d e s V a t e r s , n o c h b is
z u r A u s g ie f t u n g d es H e i l i g e n G e is t e s . E in e H a u p t b e s t im m u n g i n d e r V e r s d h n u n g s -
le h r e is t die Sündenstrafe; d ie s e is t b e i H e r r n T h o l u c k S . I I 9 f f . d as la s t e n d e S e lb s t b e -
w u £ t s e in u n d d ie d a m it v e r b u n d e n e U n s e lig k e it , i n w e lc h e r a lie s in d , d ie aufter G o t t
le b e n , d e m a lle in ig e n Q u e l l d e r S e lig k e it w ie d e r H e ilig k e it ; so d a £ S ü n d e , S c h u l d -
b e w u £ ts e in u n d U n s e lig k e it n ic h t o h n e e in a n d e r gedacht w e r d e n k ó n n e n ( h ie r k o m m t
es a lso a u c h z u m D e n k e n , w ie S . 1 2 0 a u c h d ie B e s t im m u n g e n ais a u s d e r Natur G o tte s
fli e £ e n d a u fg e z e ig t w e r d e n ) . D ie s e B e s t im m u n g d e r S ü n d e n s t r a fe is t d as, w as m a n d ie
natürliche S tr a fe d e r S ü n d e g e n a n n t h a t u n d w as (w ie d ie G le ic h g ü lt ig k e it g e g e n d ie T r i -
n it á t s le h r e ) d as R e s u lta t u n d d ie L e h r e d e r v o n H e r r n T h o l u c k s o n s t so s e h r v e r s c h -
r i e e n e n V e r n u n f t u n d A u f k l á r u n g is t . — V o r e i n i g e r Z e i t f i e l im O b e r h a u s e d es
e n g lis c h e n P a r la m e n ts e in e B i l l d u r c h , w e lc h e d ie S e k te d e r Uniíarier b e t r a f ; b e i d ie s e r
V e r a n la s s u n g g a b e in e n g lis c h e s B la tt e in e N o t iz ü b e r d ie g r o £ e A n z a h l d e r U n i t a r i e r
i n E u r o p a u n d i n A m e r ik a u n d fü g t d a n n h in z u : » A u f d e m e u r o p á is c h e n K o n t i n e n t
is t P r o t e s t a n t is m u s u n d U n i t a r i a n i s m u s g e g e n w á r t ig m e is t s y n o n y m .« T h e o l o g e n
m ó g e n e n t s c h e id e n , o b H e r r n T h o l u c k s D o g m a t ik s ic h i n n o c h m e h r ais i n e in e m
o d e r h ó c h s t e n s z w e i P u n k t e n u n d , w e n n s ie n á h e r a n g e s e h e n w e r d e n , o b s e lb s t i n
d ie s e n n ic h t , v o n d e r g e w d h n lic h e n T h e o r i e d e r A u f k lá r u n g u n t e r s c h e id e t .
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 77

se limita a la satisfacción dentro de la pura e inocente religiosidad, sino que


aquel [estrecho] punto de vista está en él I como resultado procedente de la [XXTV]
reflexióny el raciocinio35; es con la ayuda del entendimiento superficial como
se ha I procurado esta «elegante» emancipación de toda doctrina, nada [8/27]
menos; y usando el pensamiento con el que se ha infectado para ejercer su
celo contra la filosofía es como se mantiene violentamente sobre el afilado
ápice, carente de contenido, de un estado sentimental abstracto. No me puedo1
resistir a citar aquí algunos pasajes de la parénesis del Sr. Franz pon Baader
sobre esa forma de piedad, tomados del Fermentum cognitionis, cuaderno 5,
prólogo, págs. IXy ss .
Mientras, dice él, por parte de la ciencia no surja un nuevo interés
hacia la religión y sus doctrinas, fundado en la libre investigación y en un
convencimiento verdadero..., mientras eso no ocurra, vosotros, tanto los
piadosos como los imlpíos, con todos vuestros preceptos y prohibiciones, [xxv]
con todos vuestros discursos y acciones, no remediaréis el mal, y mientras

un fundamento» (en este sentido habla el Sr. Tholuck de un « trípod e», p. 2,2,1)
«sobre el que puedafundarse lafe» . ¿No ha sido esta doctrina desde siempre (¿o desde
cuándo, por lo menos?), en cuanto santísima, el contenido principal de la fe, incluso
en el credo? ¿Y este credo no ha sido el fundamento de la fe subjetiva? ¿Cómo puede
tener un sentido, sin este dogma, la doctrina de la reconciliación que el Sr. Tholuck, en
el escrito citado, trata de conducir con tanto energía al sentimiento? ¿Cómo puede
tener un sentido más que moral o, si se quiere, más que pagano? ¿Cómo puede tener
un sentido cristiano? Tampoco sobre otros dogmas específicos se encuentra nada en
este escrito; el Sr. Th. siempre conduce a sus lectores sólo hasta la pasión y muerte de
Cristo, pero no hasta su resurrección y ascensión a la derecha del Padre, ni hasta la
efusión del Espíritu Santo. Una determ inación capital en la doctrina de la recon­
ciliación es el castigo de los pecados-, éste consiste, según el Sr. Th., pp. 119 ss., en la
autoconciencia apesadumbrada y en la desdicha concomitante que se encuentran en
todos los que viven fuera de Dios, única fuente de felicidad como lo es de la santidad;
así resulta que pecado, conciencia culpable y desdicha no pueden ser pensados uno sin
el otro (aquí se llega por tanto al pensamiento del mismo modo que en la p. i?o se
mencionan las determinaciones que fluyen de la naturaleza de Dios). Esta determina­
ción del castigo de los pecados es lo que se ha llamado castigo natural de los pecados, y
que es resultado y doctrina (como la indiferencia ante la doctrina trinitaria) de la razón
y de la Ilustración tan denostadas por el Sr. Th. en otros lugares. — Hace algún tiempo
se aprobó una ley por la Cámara alta del Parlamento inglés referente a la secta de los
unitaristas-, con ocasión de ella un periódico inglés publicó una noticia sobre el gran
número de unitaristas en Europa y América y añadía; «En el continente europeo, pro­
testantismo y unitarismo son actualmente la mayor parte de las veces sinónim os». Sír­
vanse decidir los teólogos si la dogmática del Sr. Tholuck se distingue de la teología
corriente de la Ilustración en más de un punto o a lo sumo en dos y, si éstos se miran de
cerca, quizá ni en éstos.
7 8 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

u n d so la n g e w ird a u ch d iese n ic h t g ea ch tete R e lig ió n n ic h t g e lie b t w e r-


d e n , w e il m a n d o c h n u r h e r z h a ft u n d a u fr ic h tig lie b e n k a n n , was m an
a u fric h tig g each tet sieb t u n d ais a cb tb a r u n b e zw e ife lt e rk e n n t, so w ie d er
R e lig ió n a u cb n u r m it e in e m s o lc h e n amor generosusg e d ie n t se in k a n n ... —
M it a n d e r e n W o r te n : w o llt ib r , dafi d ie P raxis d e r R e lig ió n w ie d e r
g ed e ib e, so sorgt d o ch d a fü r, da (i w ir w ie d e r zu e in e r v e rn ü n ftig e n T h e o -
r ie d e rse lb e n g ela n gen , u n d rá u m t n ic b t e u r e n G e g n e r n (d e n A th e iste n )
v o lle n d s das Feld m it je n e r urwemünjtigen u n d blasphemischen B e h a u p tu n g : daft
an ein e so lch e R e lig io n s tb e o rie , ais an e in e u n m ó g lic h e S ach e, d u rch au s
n ic h t zu d e n k e n , da£ d ie R e lig ió n b lo fte H e rz e n s sa ch e sei, b e i d e r m a n
des K o p fe s sich fü g lich e n tá u ftern k o n n e , j a m ü sse .« *
[xxvi] [8/28] I In A n s e b u n g d er D ü rftig k e it a n In h alt k a n n n o c h b em erk t I w erd en ,
daft v o n ih r n u r ais d e r E r s c h e in u n g an d e m á u fte rlic h e n Z u s ta n d e d e r
R e lig ió n zu e in e r b e s o n d e r e n Z e it d ie R e d e se in k a n n . E in e so lch e Z e it
k ó n n te beklagt w e rd en , w e n n es so lch e N o t tut, n u r d e n b lo fie n G la u b e n
an G o tt h e rv o rz u b rin g e n , was d e m e d le n Jacobi so a n g e le g e n tlich w ar, u n d
w e ite r n u r n o c h e in e k o n z e n tr ie r te C h r is tlic h k e it d e r E m p fin d u n g zu
erw ecken ; d ie h ó h e r e n P r in z ip ie n sin d z u g le ic h n ic h t zu v e rk e n n e n , d ie
selbst d a r in sich k u n d g e b e n (s. E in le itu n g zu r Logik § 6 4 A n m .) . A b e r vo r
d e r W issen sch aft lie g t d e r re ic h e In h a lt, d e n J a h r h u n d e r te u n d ja h r t a u -
se n d e d e r e r k e n n e n d e n T a tig k e it v o r sich g e b ra c h t h a b e n , u n d v o r ih r
lie g t er n ic h t ais etwas H isto risch es, das n u r andere besessen u n d fü r u n s ein
V ergan gen es, n u r ein e B esch á ftig u n g zu r K e n n tn is des G ed ách tn isses u n d
fü r d e n S c h a r fs in n des K r it is ie r e n s d e r E r z a h lu n g e n , n ic h t fü r d ie
E r k e n n tn is des G eiste s u n d das In te resse d e r W a h r h e it w á re. D as E r h a -
ben ste, T ie fs te u n d In n erste ist zu Tage g e fó rd e r t w o rd e n in d e n R e lig io -
n e n , P h ilo s o p h ie n u n d W erk en d e r K u n s t, in r e in e r e r u n d u n r e in e r e r ,
k la r e r e r u n d tr ü b e r e r , o ft se h r a b sc h re c k e n d e r G e s ta lt. E s ist fü r e in
b eso n d ere s V e rd ie n st zu ach ten , da£ H e r r Franzvon Baader fo r tfa h r t, solch e
[xxvii] F o rm e n n ic h t n u r in E r in n e r u n g , I s o n d e r n m it t ie f sp eku lativem G eiste
ih r e n G e h a lt a u sd rü ck lich zu w issen sch aftlich en E h r e n zu b r in g e n , in d e m

H e r r T h o l u c k z it ie r t m e h r e r e m a l S t e lle n aus A n s e lm s T r a k ta t Cur Deus homo u n d r ü h m t


S . 1 2 7 [Die Lehre von der Sünde] » d i e t i e f e D e m u t d ie s e s g r o f i e n D e n k e r s « ; w a r u m
b e d e n k t u n d f ü l i r t e r n ic h t a u c h d ie (z u § 77 d e r E n z y k lo p a d ie S . 1 6 7 z it ie r t e ) S te lle
a u s d e m s e lb e n T r a k ta t a n : » N e g l ig e n t ia e m ih i v id e t u r si . . . n o n s t u d e m u s q u o d c r e -
d im u s , intelligere. — W e n n f r e i l i c h d as C r e d o k a u m a u f e t lic h e w e n i g e A r t i k e l e i n -
g e s c h r u m p f t is t, b le i b t w e n i g S t o f f z u e r k e n n e n ü b r i g u n d k a n n a u s d e r E r k e n n t n is
w e n ig w e r d e n .
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 79

tanto tampoco será amada esta religión [ahora] no respetada, porque sólo se
puede amar de corazón y sinceramente aquello que se ve sinceramente res­
petado y se reconoce como indudablemente respetable, del mismo modo
que a la religión sólo se la puede servir con ese «am or generosus»... Con
otras palabras: ¿queréis que la práctica de la religión se extienda de nuevo?
Preocupaos entonces por obtener nuevamente una teoría razonable para ella
y no les preparéis el campo a vuestros enemigos (los ateos) con aquella afir­
mación irracional y blasfema de que no hay que pensar en esa teoría de la
religión, pues es cosa imposible, que la religión es asunto del corazóny que
en ella hay buenas razones para abdicar de la cabeza, es más, que se debe
renunciar a ella*3?.
I Con respecto a la pobreza de contenido puede todavía I notarse que Dcsvi] [8/28]

sólo se puede hablar de ella como fenóm eno de la situación externa de la


religión en un tiempo particular. Un tiem po así podría ser deplorado si
sólo produjera la necesidad de la simple fe en Dios, cosa que le era tan cara
al noble Jacobi , y la necesidad además de promover un concentrado cris­
tianismo de la sensibilidad; [aunque] no hay que despreciar al m ismo
tiempo los elevados principios que incluso ahí se dan a conocer (cfr.
Introd. a la Lógica § 64,, nota). Pero ante la ciencia se extiende el rico con­
tenido que le han puesto delante siglos y m ilenios de actividad cognosci­
tiva, y todo eso está ante ella no como algo histórico que sólo otros poseye-
rony que para nosotros sería únicamente un pretérito, una mera ocupación
para conocim iento del recuerdo y para ejercitar la agudeza de la crítica
sobre las narraciones, en vez de ser algo para el conocimiento del espíritu y
para el interés por la verdad. Lo más sublim e, profundo e íntim o ha sido
sacado a la luz en las religiones, filosofías y obras de arte bajo formas puras
e impuras, claras y turbias, frecuentemente muy turbadoras. Hay que con­
siderar como un mérito muy especial que el Sr. Franz von Baader prosiga su
trabajo de ofrecer tales formas no sólo al recuerdo, I sino que, con espíritu [xxvii]

profundamente especulativo, siga elevando este haber a los honores de la


ciencia exponiendo y corroborando la idea filosófica que contienen. La

* [Nota de Hegel] El Sr. Tholuck cita numerosos lugares del tratado de Anselmo « CurDeus
homo» y ensalza (pág. 1217) «la profunda humildad de este gran pensador»; ¿por qué
no considera e incluye tam bién el pasaje del mismo tratado (citado en el i 77 de la
Enciclopedia): « Negligentiae mihi videtursi... non studemus quod credimus, intelligere»
(Me parece negligente no esforzarse por comprender lo que creemos). Desde luego,
cuando el credo se ha encogido hasta apenas unos pocos artículos, queda poca materia
por conocer, y poco puede sacarse del conocimiento de ella.
8o ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

er d ie p h ilo s o p h is ch e Id e e aus ih n e n e x p o n ie r t u n d erh á rte t. Jakob Bóhmes


T ie f e g ew á h rt in s b e s o n d e r e h ie r f ü r G e le g e n b e it u n d F o r m e n . D ie s e m
gew altigen G eiste ist m it R e c b t d e r Ñ a m e philosophus teutonicus zu gelegt w o r -
d e n ; er b a t d e n G e h a lt d e r R e lig ió n te ils fü r sich z u r a llg e m e in e n Id ee
erw eitert, in d e m se lb e n d ie h ó c b s te n P ro b le m e d e r V e r n u n ft k o n z ip ie rt
u n d G e is t u n d N a tu r in ib r e n b e s tim m te re n S p h a r e n u n d G e s ta ltu n g e n
d a r in zu fa ssen g esu ch t, in d e m e r z u r G r u n d la g e n a b m , daft n a c b d em
E b e n b ild e G o ttes, fr e ilic h k ein e s a n d e r e n ais des dreieinigen, d e r G e is t des
M e n s c b e n u n d a lie D in g e g e s c b a ffe n u n d n u r d ies L e b e n sin d , aus d em
V e r lu s te ih re s U r b ild e s d azu r e in te g r ie r t zu w e rd e n ; te ils h a t er
[8/29] u m lg e k e h rt d ie F o r m e n d e r n a tü r lic b e n D in g e (S ch w efel, S a lp e te r u s f . ,
das H e rb e , B ittre u sf.) gewaltsam zu g eistigen u n d G e d a n k e n fo rm e n v e r-
w e n d e t. D ie G n o s is des H e r r n v o n B a a d e r, w e lch e sich a n d e r g le ic h e n
G esta ltu n g e n anschlie£ t, ist e in e e ig e n tü m lich e W eise, das p h ilo s o p b is cb e
In teresse a n z u z ü n d e n u n d zu b e fo r d e r n ; sie stellt sicb k rá ftig eb e n so seb r
d er B e r u h ig u n g b e i d e r in h a ltsle e re n K a h lh e it d er A u fk la r e r e i ais d e r n u r
in te n s iv b le ib e n w o lle n d e n F ro m m ig k e it e n tg e g e n . H e r r v o n B a a d e r
[xxviii] b ew eist d a lb e i in a lie n s e in e n S c h r ifte n , da£ e r e n tfe r n t d a v o n ist, d iese
G n o s is fü r d ie a u ssch lieften d e W eise d e r E r k e n n tn is zu n e h m e n . S ie bat
fü r sich ih re U n b e q u e m lic h k e ite n , ih re M eta p h y sik tre ib t sich n ic h t zu r
B etra c h tu n g d er K a te g o rie n selbst u n d zu r m eth o d isch en E n tw ick lu n g des
In h alts fo r t; sie le id e t an d e r U n a n g e m e s s e n h e it des B e g r iffs zu so lc h e n
w ild e n o d e r g eistre ic h e n F o r m e n u n d G estaltu n ge n ; so w ie sie ü b erh a u p t
d ara n leid et, da£ sie d e n a b so lu ten In h alt ais Voraussetzungh at u n d aus d e r -
se lb e n erklárt, rá so n iert u n d w id erlegt.*
[xxix] [8/30] | A n r e in e r e n u n d tr ü b e r e n G e s ta ltu n g e n d e r W a h r h e it h a b e n w ir,
k a n n m a n sagen, genug u n d zurrí Uberfluft, — in d e n R e lig io n e n u n d M y th o -

E s m u f i m ir e rw ü n s c h t s e in , s o w o h l d u r c h d e n I n h a lt d e r m e h r e r e n n e u e r lic h e n S c h ­
r if t e n d es H e r r n v o n Baader, ais i n d e n n a m e n t lic h e n E r w a h n u n g e n v ie le r m e in e r S átze
d ie Z u s t im m u n g d e s s e lb e n z u d e n s e lh e n z u e rs e h e n ; ü b e r das m e is te d e s se n o d e r le ic h t
a lie s, w as e r b e s tr e ite t, w ü r d e es n ic h t sc h w e r s e in , m ic h ih m z u v e r s t á n d ig e n , n á m lic h
z u z e ig e n , d afi es i n d e r T a t n ic h t v o n s e in e n A n s ic h t e n a b w e ich t. N u r e in e n T a d e l, d e r
i n d e n Bemerkungen über einige antireligiose Philosopheme unserer gpit, 1 8 2 4 . S . 5 . v g l. S . 5 6 ff- v o r -
k o m m t , w ill ic h b e r ü h r e n : es w ir d d a se lb st v o n e in e m P h ilo s o p h e m g e s p r o c h e n , w e l-
ch es, a u s d e r S c h u le d e r N a t u r p h ilo s o p h ie h e r v o r g e g a n g e n , e in e n fa ls c h e n B e g r i f f v o n
d e r M a t e r ie a u f s t e lle , » i n d e m es v o n d e m v e r g á n g l ic h e n u n d d ie V e r d e r b n is i n s ic h
b e r g e n d e n W e s e n d ie s e r W e lt b e h a u p t e t, d a £ s o lc h e s , unmittelbaru n d e w ig aus G o t t h e r ­
v o r g e g a n g e n u n d - g e h e n d , ais d e r e w ig e A u s g a n g ( E n t á u fie r u n g ) G o t t e s d e s s e n e w ig e n
W ie d e r e in g a n g (ais G e is t) ew ig bedinge« . W as d e n e r s te n T e il d ie s e r V o r s t e llu n g b e t r ifft ,
v o n d e m Hervorgehen (d ie s ist ü b e r h a u p t e in e K a t e g o r ie , d ie ic h n ic h t g e b r a u c h e , in d e m
r
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 8l

profundidad dejakob Bóhme da pie particularmente para ello y sugiere for­


mas para hacerlo. A este espíritu poderoso se le ha dado con razón el nom ­
bre d ephilosophus teutonicus39. Ha extendido, p oruña parte, el haber sus­
tancial de la religión hasta convertirlo de suyo en idea universal, ha
concebido los más altos problemas de la razón dentro de aquel contenido y
ha intentado com prender en su interior el espíritu y la naturaleza en sus
esferas y figuras más concretas; para ello ha asumido como fundam ento
que el espíritu del hombre y todas las cosas fueron creadas según la imagen
de Dios, es decir, de ningún otro Dios que el trinitario, y que todo ello sólo
sigue vivo para ser reparado de la pérdida de su imagen original. Por otra
parte, Bóhme ha aplicado animoIsamente las formas de las cosas naturales [8/29]

(azufre, salitre, etc.; lo acre, amargo, etc.) a las formas espirituales y del
pensamiento40. La gnosis del Sr. von Baader, que se vincula a formas sem e­
jantes, es una manera apropiada de encender y promover el interés por la
filosofía; al mismo tiempo, se opone vigorosamente a la tranquilidad ante
la miseria sin contenido del vocerío ilustrado, [al que denuncia] como
devoción que sólo aspira a conservarse intensivamente. El Sr. von Baader,
en todos sus escritos, se muestra I muy lejos de tomar esta gnosis como [xxvni]

modo exclusivo de conocer. [En efecto,] ella tiene de suyo sus in co n ve­
nientes; su m etafísica no se ocupa de la consideración de las categorías
mismas ni del desarrollo metódico del contenido; padece de inadecuación
del concepto a tales formas y figuras primitivas o ingeniosas y padece asi­
mismo el defecto de poseer el contenido absoluto como suposición, a partir
de la cual explica, construye raciocinios y refuta*41.
I Se puede decir que ya tenemos bastantes figuras de la verdad, tanto [xxix] [8/30]

claras como turbias, y aun nos sobran, en las religiones y en las mitologías,

* [Nota de Hegel] Tanto por el contenido de los varios escritos recientes del Sr. vonBaader
como por las referencias con mi nombre a muchas de mis proposiciones, seguramente
se desea que examine la concordancia entre é ly y o ; sobre la mayor parte de lo que él
impugna, e incluso fácilmente sobre todo ello, no me seria difícil entenderme con él, o
sea, mostrar que [lo dicho por mí] no se aparta de hecho de sus puntos de vista. Sólo
quiero tocar un reproche que aparece en las «Observaciones sobre algunos filosofemas
antirreligiosos de nuestro tiempo, 1854», pág- 5 J cfr- P%- 5 ^ y ss. Se habla allí de un
filosofema que, «procedente de la escuela de la filosofía de la naturaleza, expone un
concepto falso de la materia, por cuanto afirma que la corrupción entrañada en la
esencia perecedera de este mundo, habiendo procedido y procediendo inmediata y
eternamente de Dios como salida eterna (exteriorización) de Dios, condiciona eterna­
mente su eterno regreso (como espíritu). Por lo que se refiere a la prim era parte de
esta representación, a la procedencia (ésta es una categoría que yo no utilizo, porque
sólo es una expresión plástica, no una categoría) de la materia desde Dios, yo no veo

i
8 2 ENCICLOPEDIA DE LA5 CIENCIAS FILOSÓFICAS

lo g ie n , i n g n o s tis c h e n u n d m y s tiz ie r e n d e n P h ilo s o p h ie n á lte r e r u n d


[xxx] n e u e r e r Z e it; m a n k a n n I s e in e F r e u d e d a r a n h a b e n , d ie Entdeckung d e r
Id e e in d ie se n G e s ta ltu n g e n zu m a c h e n u n d d ie B e fr ie d ig u n g d araus zu
g e w in n e n , daE d ie p h ilo s o p h is c h e W a h r h e it n ic h t etwas n u r E in sa m es,
s o n d e r n d a rin d ie W irk sam k eit d e rs e lb e n w en igsten s ais G á r u n g v o r h a n -
d e n g ew esen . W e n n a b e r d e r D ü n k e l d e r U n r e if e , w ie d ie s b e i e in e m
N a c b a h m e r des H e r r n v o n B a a d e r d e r Fall w ar, an das A u fw á r m e n s o l-
c b e r P r o d u k t io n e n d e r G a r u n g g e rá t, so e r h e b t e r sic b le ic h t i n s e in e r
T r á g b e it u n d U n fá h ig k e it w is se n sc b a ftlic b e n D e n k e n s so lc b e G n o s is zu r
a u ssc b lie b e n d e n W eise des E rk e n n e n s; d e n n es ist m ü b e lo s e r, in so lcb e n
G e b ild e n sicb zu e r g e b e n u n d a n sie asserto risch e P h ilo s o p h e m e a n z u k -
n ü p fe n , ais d ie E n tw ic k lu n g des B e g r iffs zu ü b e r n e b m e n u n d se in D e n -
k e n , w ie s e in G e m ü t, d e r lo g is c h e n N o tw e n d ig k e it d e ss e lb e n zu u n t e r -
w e r fe n . A u c h lie g t dem D ü n kel nabe, sic h das ais E n td e c k u n g
zu z u s c h re ib e n , was e r v o n a n d e r e n e r le r n t h a t, u n d er g la u b t dies u m so
le ic b te r , w e n n e r sie b e k á m p ft o d e r h erab setzt, o d e r ist v ie lm e h r d a ru m
g e re iz t g e g e n sie, w e il er se in e E in s ic h te n aus ih n e n g e s c b ó p ft h at.
[8/31] W ie in d e n Z e it e r s c h e in u n g e n , a u f w e lc b e w ir in d ie s e m V o r lw o r t
R ü ck sich t g e n o m m e n , sich d e r D r a n g des D e n k e n s, o b g le ic b v e ru n s ta l-
[xxxi] tet, a n k ü n d ig t, so ist es an u n d fü r sicb fü r d e n zu d e r I H ó h e des G eistes
g e b ild e t e n G e d a n k e n se lb st u n d f ü r se in e Z e it B e d ü r f n is u n d d a r u m
u n s e r e r W iss e n s c b a ft a lle in w ü r d ig , daE das, was fr ü b e r ais M y s te riu m

sie n u r e in b ild lic h e r A u s d r u c k , k e in e K a t e g o r ie ist) d e r M a t e r ie a u s G o t t , so se d e ic h


n ic h t a n d e re s , ais d afi d ie s e r S a tz i n d e r B e s t im m u n g , d afi G o t t d e r S c h o p fe r d e r W e lt
ist, e n t h a lt e n ist; w as a b e r d e n a n d e r e n T e il b e t r ifft , d a fi d e r ew ige A u s g a n g d e n W ie -
d e r e in g a n g G o tte s ais G e is t bedinge, so se tzt H e r r v o n B a a d e r dasBedingen a n d ie se S te lle ,
e in e te ils a n u n d f ü r s ic h u n g e h ó r ig e u n d v o n m ir e b e n s o w e n ig f ü r d ie s e B e z ie h u n g
g e b r a u c h te K a t e g o r ie ; ic h e r in n e r e a n das, w as ic h o b e n ü b e r d ie u n k r itis c h e V e r t a u s -
[8/30] c h u n g d e r G e d a n k e n b e s t im m u n lg e n b e m e r k t h a b e . D a s unmittelbare o d e r vermittelte H e r -
v o r g e h e n d e r M a t e r ie a b e r z u e r ó r t e r n , fü h r t e n u r a u f g a n z f o r m e lle B e s t im m u n g e n .
W as H e r r v o n B a a d e r se lb st S . 54 -ff- ü b e r d e n B e g r if f d e r M a te r ie a n g ib t, seh e ic h n ic h t
f ü r a b w e ic h e n d v o n m e in e n B e s t im m u n g e n , d ie s e lb e b e t r e f f e n d , a n ; so w ie ic h n ic h t
v e r s te h e , w e lc h e A b h i l f e f ü r d ie a b s o lu te A u fg a b e , d ie S c h ó p f u n g d e r W e lt ais B e g r i f f
z u fa sse n , i n d e m lie g e , w as H e r r v o n B a a d e r S . 5 8 a n g ib t, d a fi d ie M a t e r ie » n i c h t das
u n m it t e lb a r e P r o d u k t d e r E i n h e i t , s o n d e r n j e n e s i h r e r Principien ( B e v o llm á c h t ig t e n ,
E lo h im ) sei, welche sie z u d ie s e m Z w e ck e h e r v o r r i e f « . Ist d e r S in n d ie s e r ( d e n n n a c h d e r
g r a m m a tis c h e n S t e llu n g ist e r n ic h t v o llig k la r ) , d afi d ie M a t e r ie das P r o d u k t d e r P r i n -
z ip ie n se i, o d e r d ie s e r , d a fi d ie M a t e r ie sic h d ie se E lo h im h e r v o r g e r u f e n u n d sic h v o n
ih n e n h a b e p r o d u z ie r e n la s s e n , so m ü s s e n j e n e E lo h im o d e r a b e r d ie s e r g a n z e K r e is
z u s a m m e n i n e in e B e z ie h u n g z u G o t t g e s e tz t w e r d e n , w e lc h e d u r c h d as E in s c h ie b e n
v o n E lo h im n ic h t a u fg e h e llt w ir d .
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 83

en las filosofías gnósticas y mistificadoras de otros tiempos y de los actua­


les; uno puede I hallar su contentam iento en el descubrim iento de la idea [xxx]

bajo estas figuras y se puede obtener de ellas la satisfacción de [saber que]


la verdad filosófica no es algo aislado, sino que bajo todas estas formas
está presente su actuosidad, por lo menos como fermento. Pero si la oscu­
ridad de lo inmaduro, como ha sido el caso de un seguidor del Sr. v[on],
Btaader]43, viene a dar en el refrito de tales productos de la fermentación,
eleva entonces esta gnosis, con su propia pereza e incapacidad para el
pensamiento, a modo exclusivo de conocer; es desde luego más fácil pase­
arse por estas imágenes, y relacionarlas con filosofem as asertóricos, que
dedicarse al desarrollo del concepto y someter el pensamiento y el á n i m o
a la necesidad lógica de aquel desarrollo. Igualmente reside más cerca de
la oscuridad quien se atribuye a sí mismo, como descubrim iento propio,
lo que él ha aprendido de otros, cosa que cree tanto más fácilmente cuanto
más los combate o desprecia; o más bien se excita contra estas cosas p or­
que de ellas ha tomado sus propios modos de ver.
Como sea que en los fenóm enos actuales contem plados en este
prólolgo se deja ver el impulso del pensamiento, aunque deformado, sólo [8/31]

resulta en sí y para sí digno del pensamiento mismo, educado para la I alteza [xxxi]

del espíritu, y digno de las necesidades de la época, y por ende de nuestra


ciencia, que aquello que antiguamente se reveló como misterio (y que p er­
manece m isterioso para el pensam iento form al bajo sus figuras [más]

otra cosa que tal proposición se encuentra contenida en la determ inación de Dios
como creador del mundo; pero por lo que se refiere a la segunda parte, [es decir, a] que
la salida eterna condiciona el regreso a Dios como espíritu, el Sr. v. Baader coloca en
este pasaje el condicionar, una categoría que en parte y de suyo no le es adecuada y que
yo nunca he usado para esta referencia; recuerdo lo que he advertido más arriba sobre
el intercambio acrítico de las determinaciolnes del pensamiento. Explicar la proce­ [8/30]
dencia de la materia como inmediata o como mediada conduce solamente a determina­
ciones enteramente formales. Lo que indica el mismo Sr. v. B. en la pág. 54 sobre el
concepto de materia no lo veo como divergente de mis determinaciones, sino como
pertinente; del mismo modo que no entiendo qué clase de ayuda puede obtenerse para
la tarea absoluta de comprender conceptualmente la creación del mundo, de lo que el
Sr. v. B. expone en la pág. 58, a saber, que la materia «no es el producto inmediato de
la unidad, sino de aquel de sus principios (todopoderoso, Elohim) que ella llamó para
este fin » . Tanto si el sentido de esto (pues según la construcción gramatical no es
enteramente claro) es que la materia es producto de los principios, como si es que la
materia se ha hecho llamar por esos Elohim y se ha hecho producir por ellos, esos
Elohim o todo el círculo de ellos en su conjunto han de ser puestos en una relación con
Dios que no se aclara mediante la introducción de los Elohim.
84 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

g e o ffe n b a r t w o rd e n , a b er in d e n r e in e r e n u n d n o c h m e b r in d e n tr ü b e -
r e n G e s ta ltu n g e n s e in e r O f f e n b a r u n g d e m fo r m e lle n G e d a n k e n e in
G e h e im n is v o lle s b le ib t , fü r das D e n k e n selb st g e o ffe n b a r t w e rd e , w e l-
ch es i n d e m a b s o lu te n R e c h te s e in e r F r e ib e it d ie H a r tn a c k ig k e it
b e b a u p te t, m it d e m g e d ie g e n e n In b a lte sich n u r zu v e rs d h n e n , in s o fe r n
d ie se r sich d ie s e in e r selbst z u g le ic h w ü rd ig ste G esta lt, d ie des B e g r iffs ,
d e r N o tw e n d ig k e it, w e lch e alies, In h a lt w ie G e d a n k e n , b in d e t u n d eb e n
d a r in f r e i m a c h t, zu g e b e n gew u ftt h a t. S o lí A lte s e r n e u t w e r d e n , d .i .
e in e alte G e sta ltu n g , d e n n d e r G e h a lt selbst ist ew ig ju n g , so ist d ie G e s -
ta ltu n g d e r Id e e etwa, w ie sie ih r Platón u n d v ie l t ie fe r Aristóteles g e g e b e n ,
d e r E r in n e r u n g u n e n d lic h w ü r d ig e r , a u c h d a r u m , w e il d ie E n th ü llu n g
d e r s e lb e n d u r c h A n e ig n u n g a n u n s e r e G e d a n k e n b ild u n g u n m itt e lb a r
n ic h t n u r e in V e r s te b e n d e rs e lb e n , s o n d e r n e in F o r ts c h r e ite n d e r W is-
se n s c h a ft selb st ist. A b e r s o lc b e F o r m e n d e r Id e e zu v e r s te h e n , lie g t
g le ich fa lls n ic h t so a u f d e r O b e r fla c h e , ais g n o stisch e u n d ka b b a listiscb e
P h a n ta s m a g o r ie n z u fa ss e n , u n d n o c h w e n ig e r m a c h t es sic h so v o n
selbst, je n e fo r tz u b ild e n , ais in d ie se n A n k lá n g e d e r Id e e zu w e ise n o d e r
a n z u d e u te n .
[XXXII] I W ie v o n d em W a h re n r ic b tig gesagt w o rd e n , daft es índexsui etfalsi sei,
v o m F alschen aus a b er das W ahre n ic h t gew uftt w ird , so ist d e r B e g r if f das
V e r s te h e n se in e r selbst u n d d e r b e g r ifflo s e n G estalt, a b e r d iese versteh t
v o n ih r e r in n e r e n W a h r h e it aus n ic h t j e n e n . D ie W iss e n s ch a ft v e rste h t
das G e f ü h l u n d d e n G la u b e n , sie k a n n a b e r n u r aus d e m B e g r if fe , ais
a u f w e lc h e m sie b e r u h t, b e u r t e ilt w e rd e n , u n d da sie d e sse n S e lb s te n t-
w ic k lu n g ist, so ist e in e B e u r t e ilu n g d e r s e lb e n aus d e m B e g r if fe n ic h t
so w o h l e in U r t e ile n ü b e r sie ais e in M itfo r ts c h r e ite n . S o lc h e s U r t e ile n
[8/32] m u £ ic h a u ch I d ie sem V e r s u c h e w ü n sch e n , w ie ic h e in so lch es n u r a c h -
te n u n d b e a c h te n k a n n .

Berlín, den 25- M a i l 8 2 7


PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN 85

puras, mucho más en las turbias, de su revelación) sea ahora revelado para
el pensam iento mismo, el cual, en el derecho absoluto de su libertad,
afirma su empeño de reconciliarse con el extenso contenido [de aquellos
misterios] sólo en la medida en que ese contenido haya sabido darse la
figura que es más digna de él, la del concepto y la necesidad que lo vincula
todo, tanto el contenido mismo como los pensamientos, y que es ésta pre­
cisamente la figura que todo lo hace libre. Si lo antiguo tiene que ser reno­
vado, es decir, tiene que ser renovada una vieja figura (pues el haber mismo
es eternamente joven), entonces la configuración de la idea tal como la
ofreció p.e. Platón y mucho más profundam ente Aristóteles^3, es in fin ita ­
mente más digna de ser recordada [que las formas m istéricas], tam bién
porque, descubriéndolas mediante su apropiación por nuestra formación
intelectual, no se da solamente una comprensión de ellas, sino un progreso
de la ciencia misma. Sin embargo, com prender esas formas de la idea no
consiste tampoco, por ende, en captarlas superficialmente como fantasma­
gorías gnósticas y cabalísticas, ni menos se consigue tampoco aquel p ro­
greso indicando o insinuando esos ecos de la idea44.
IAsí como de lo verdadero se ha dicho atinadamente que es índex sui et [xxxii]

/oisi4S, mientras que desde lo falso no se conoce lo verdadero, así también el


concepto es com prensión de sí mismo y de la figura carente de concepto,
mientras que ésta, desde su verdad interior, no entiende el concepto. La
ciencia entiende el sentim iento y la fe, pero ella sólo puede ser juzgada
desde el concepto como aquello sobre lo que descansa; y puesto que la cien­
cia es el autodespliegue del concepto, por esto, enjuiciar la ciencia desde el
concepto no es tanto un juicio sobre ella cuanto un progreso conjunto. Un
juicio de esta clase he de desear yo tam bién para I este intento, del mismo [8/32]

modo que sólo puedo tomar en consideración un juicio tal.

Berlín, 25 de mayo de 1837


[xxxiii] [8/11] VO R R ED E ZU R ERSTEN AU SG ABE

D as B e d ü rfn is , m e in e n Z u h o r e r n e in e n L e itfa d e n zu m e in e n p h ilo s o p -


h is c h e n V o r le s u n g e n in d ie H á n d e zu g e b e n , ist d ie n a d a ste V e r a n la s -
su n g , daft ic h d iese U b e r s ic h t d es g e sa m te n U m fa n g e s d e r P h ilo s o p h ie
fr ü h e r ans L ic h t tre te n lasse, ais m e in G e d a n k e gew esen w áre.
D ie N a t u r e in e s G r u n d r is s e s sc h lie ftt n ic h t n u r e in e e r s c h ó p fe n -
d e re A u s fü h r u n g d e r Id e e n ib r e m Inhalte n a c b aus, s o n d e r n b e e n g t in s -
b e s o n d e re a u ch d ie A u s f ü b r u n g ih r e r system a tisch en A b le it u n g , w elch e
das e n th a lte n m u ft, was m a n so n st u n t e r d e m Beweise v e rs ta n d u n d was
[xxxiv] e in e r w is s e n s c h a ftlic h e n P b ilo s o p b ie u n e r la ftlic h ist. D e r I T i t e l so llte
teils d e n U m fa n g ein e s G a n z e n , te ils d ie A b s ic b t a n z e ig e n , das E in z e ln e
d e m m ü n d lic h e n V o r tr a g e v o r z u b e h a lte n .
B e i e in e m G r u n d r is s e k o m m t a b e r d a n n m e h r b lo ft e in e auflerliche
Zjveckmafligkeit d e r A n o r d n u n g u n d E in r ic h t u n g in B e tr a c h tu n g , w e n n es
e in sc h o n vo rau sg esetzter u n d b e k a n n te r In h a lt ist, d e r in e in e r a b sich -
tlic b e n K ü r z e v o r g e tr a g e n w e rd e n so lí. In d e m g ege n w á rtig e D a r s te llu n g
n ic b t in d ie sem Falle ist, s o n d e r n e in e n e u e B e a r b e itu n g d e r P h ilo s o p ­
h ie n a c b e in e r M e tb o d e au fstellt, w elch e n o c h , w ie ic h h o ffe , ais d ie e in -
z ig w a h r h a fte , m it d e m I n h a lt id e n tis c h e a n e r k a n n t w e r d e n w ir d , so
h á tte ic h es d e rs e lb e n d e m P u b lik u m g e g e n ü b e r f ü r v o r te ilh a fte r h a lte n
k ó n n e n , w e n n m ir d ie U m s ta n d e e r la u b t h á tte n , e in e a u s fü h r lic h e r e
A r b e i t ü b e r d ie a n d e r e n T e ile d e r P h ilo s o p h ie v o r a n g e h e n zu lassen ,
d e r g le ic h e n ic h ü b e r d e n e r ste n T e il des G a n z e n , d ie Logik, d e m P u b li­
k u m ü b e r g e b e n h a b e . Ic h g la u b e ü b r ig e n s , o b g le ic h i n g e g e n w á r tig e r
D a r s te llu n g d ie S e ite , w o n a c h d e r In h a lt d e r Vorstellung u n d d e r e m p iris -
PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN [xxxiii] [8/11]

La necesidad de poner en manos de los alumnos un hilo conductor para mis


lecciones de filosofía es lo que me ha decidido a publicar, antes de lo que
hubiera sido mi intención, esta visión de conjunto del ámbito total de la
filosofía.
La naturaleza de un com pendio46 no solamente excluye el desarrollo
exhaustivo de las ideas con arreglo a su contenido, sino que limita también
especialmente la explicitación de su deducción sistemática, la cual debe
contener lo que en otro tiempo47 se entendió como prueba y que es im pres­
cindible a cualquier filosofía científica. El I título del libro debía indicar, por [XXXTV]

una parte, que abarca un todo y, por otra, la intención de reservar las parti­
cularidades para la exposición oral.
Pero cuando se trata de un compendio, más [bien] se atiende única­
mente a una fin a lid a d extrínseca de la ordenación y composición, si lo que
se pretende transm itir con intencionada brevedad es un contenido que se
da por supuesto y es [ya] bien conocido. En tanto la presente exposición no
se encuentra en este caso, sino que se trata de una reelaboración de la filo ­
sofía con arreglo a un [nuevo] método que, como espero, llegará a ser reco­
nocido como el único verdadero, idéntico al contenido48, hubiera podido
tener por más ventajoso para el público, si las circunstancias me lo hubie­
ran permitido, hacer preceder un trabajo más detallado sobre las otras par­
tes de la filosofía, semejante al que [ya] he entregado al público sobre la
primera parte de la totalidad [del sistem a, es decir], la Lógica49. Por lo
demás, a pesar de que en la presente exposición debía lim itarse aquel
aspecto del contenido que lo acerca más a la representación y a lo [que nos
88 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

c h e n B ek a n n tsch a ft n á h e r lie g t, b e s ch rá n k t w e rd e n m u fite , in A n s e h u n g


d e r U b e r g á n g e , w e lc b e n u r e in e d u r c b d e n Begriff zu g e s c h e h e n d e V e r -
[xxxv] [8/12] m ittlu n g se in k o n n e n , so v ie l b e m e r k lic h g em a ch t I zu I h a b e n , da£ sich
das M e th o d is c b e des F o rtg a n g s b in r e ic b e n d so w o b l v o n d e r n u r áufterli-
chen Ordnung, w e lcb e d ie a n d e r e n W iss e n s c b a fte n a u fsu c b e n , ais a u c b v o n
e in e r in p h ilo s o p h is c h e n G e g e n s tá n d e n g e w ó h n lic h g e w o r d e n e n Manier
u n te r s c b e id e t, w e lcb e ein Schema voraussetzt u n d d a m it d ie M a te r ie n eb en so
á u fte rlic h u n d n o c h w illk ü r lic h e r , ais d ie erste W eise tu t, p a r a lle lis ie r t
u n d , d u r c b d e n s o n d e r b a r s te n M iftv e r sta n d , d e r N o tw e n d ig k e it des
B e g riffs m it Z u fa llig k e it u n d W illk ü r d e r V e r k n ü p fu n g e n G e n ü g e g ele is-
tet b a b e n w ill.
D ie s e lb e W illk ü r sa b e n w ir a u c b sich des In h a lts d e r P b ilo s o p b ie
b e m á ch tig te n , a u f A b e n te u e r des G e d a n k en s a u szieb en u n d d em ech tg e-
sin n te n u n d re d lic h e n S treb en e in e Z e itla n g im p o n ie re n , sonst aber aucb
fü r ein e selbst bis zu r V e rrü ck th e it gesteigerte A b erw itzig k eit g eh alten w e r­
d e n . Statt des Im p o s a n te n o d e r V e r r ü c k te n lie ft d e r G e h a lt e ig e n tlic b e r
u n d h a u fig er w o h lb ek a n n te T rivialitáten , sowie d ie F o rm d ie b lo fte M an ier
eines a b sich tlicben , m e tb o d isc b e n u n d leich t zu b a b e n d e n W itzes ba ro ck er
V e rk n ü p fu n g e n u n d e in e r erzw u n gen en V ersch ro b en b eit, sowie ü b erh au p t
h in t e r d e r M ie n e des E rn stes B e tr u g g e g e n sich u n d g e g e n das P u b lik u m
[xxxvt] e r k e n n e n . A u f d er a n d e r n I S e ite sa b e n w ir d a g eg en d ie S e ic b tig k e it den
Mangel an Gedanken zu e in e m sich selbst klu g en Skeptizism us u n d ve rn u n ftb es-
c b e id e n e n K r itiz is m u s ste m p e ln u n d m it d e r L e e r h e it a n Id e e n in g le i-
ch em G ra d e ih re n D ü n k e l u n d E itelkeit steigern . — D iese b e id e n R ic h tu n -
g en des G eistes b a b e n ein e gerau m e Z eit d e n d eu tscb en E rn st geáfft, dessen
tie feres p h ilo so p h isch e s B e d ü rfn is e rm ü d e t u n d e in e G le ic h g ü ltig k e it, ja
so g ar e in e so lcb e V e r a c h tu n g g e g e n d ie W issen sch aft d e r P h ilo s o p h ie zu r
Folge gehabt, da£ n u n au cb ein e sich so n e n n e n d e B esch eid en h eit ü b e r das
T iefste d er P h ilo so p h ie m it- u n d a b sp recb en u n d d em selb en d ie v e r n ü n f-
tige E rk en n tn is, d e re n F o rm m a n ehem als u n te r d e n Beweisen b e g riff, abzu -
le u g n e n sich b e ra u sn e h m e n zu d ü r fe n m ein t.
D ie e rste d e r b e r ü h r t e n E r s c b e in u n g e n k a n n z u m T e il ais d ie
ju g e n d lic h e L u s t d e r n e u e n E p o c b e a n g e se b e n w e rd e n , w e lch e im R e i-
[8/13] ch e d e r W iss e n s c h a ft w ie in d e m p o lit is c h e n a u fg e lg a n g e n ist. W e n n
d iese L u s t d ie M o r g e n r o te des v e r jü n g te n G eiste s m it T a u m e l b eg rü ftte
u n d o h n e tie fe r e A r b e it g le ic b a n d e n G e n u L d e r Id e e g in g u n d in d e n
F ío f fn u n g e n u n d A u s s ic h te n , w e lc h e d ie se d a r b o t, e in e Z e it la n g s c h -
[xxxvii] w elg te, so v e rs ó h n t sie I le ic h te r m it ih r e n A u ss c h w e ifu n g e n , w e il ib r e in
K e r n zu g ru n d e lie g t u n d d e r o b e r flá c h lic h e D u n s t, d e n sie u m d e n s e l-
PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN 89

es] empíricamente más familiar, creo que con referencia a las transiciones,
que sólo pueden consistir en una m ediación que acaece en virtud del con­
cepto, he I resaltado suficientemente lo que basta I para distinguir el carác­ [xxxv] [8/12]

ter metódico de la marcha [del contenido], tanto respecto del mero orden
extrínseco al que tienden las otras ciencias como respecto del estilo que se ha
hecho usual en las materias filosóficas, [a saber,] un manierismo que pre­
supone un esquema con el que se trata la materia de manera tan extrínseca e
incluso más arbitraria que [la usual en] aquellas ciencias, establece parale­
lismos y, con el más extraño de los equívocos, pretende dar satisfacción a la
necesidad del concepto con la contingencia y arbitrariedad de los enlaces.
Vimos a la misma arbitrariedad apoderarse también del contenido de
la filosofía, salir de aventuras con el pensam iento e im presionar por un
tiempo los ánimos más auténticos y honrados, aunque tam bién fue tenida
por una insensatez que se exaltaba hasta la locura. En vez de [algo] im ­
ponente o extravagante, el contenido daba a conocer más propia y frecuen­
temente trivialidades de sobra conocidas, la forma [daba a conocer] única­
mente el estilo del pretendido ingenio, pertinaz y facilón, de los enlaces
barrocos y de la forzada excentricidad, y en general, tras un sem blante
de seriedad, [se escondía] el engaño ante sí y ante el público50. Por el lado
I opuesto vimos, por el contrario, cómo la superficialidad etiquetaba como [xxxvi]

escepticismo a la pobreza de pensam iento que se tiene por inteligente y por


fino criticismo racional, y elevaba su petulancia y vanidad a la misma altura
que su vaciedad de ideas5'.— Estas dos orientaciones del espíritu han burla­
do por un buen tiempo la seriedad alemana, han agostado su aspiración
filosófica más profunda y han causado una tal indiferencia, es más, un tal
desprecio de la ciencia filosófica, que ahora, incluso aquello que se llama a
sí mismo modestia, se atreve a pontificar su acuerdo o desacuerdo sobre lo
más profundo de la filosofía y cree poder perm itirse negarle el [carácter
de] conocim iento racional, cuya forma se concebía en otro tiem po como
demostración.
El prim ero de los mencionados fenóm enos cabe considerarlo, en
parte, como diversión juvenil de la nueva época que justo I ha comenzado en [8/13]

el campo de la ciencia y de la política. Guando aquel ánimo placentero


saludó con traspiés la aurora5^del espíritu rejuvenecido y, sin mayores tra­
bajos, se sumergió en el goce de la idea y se regaló con las esperanzas y
perspectivas que ésta le ofrecía, fácilm ente I hizo las paces con aquellos [xxxvii]

excesos, porque en ellos subyace una sem illa [de auténtico saber] y los
vapores superficiales53 que de ella se desprenden, se disipan por sí m is­
mos. El segundo fenómeno, empero, es más dañino, porque delata fatiga y
90 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

b e n a u sg e g o sse n , sich v o n se lb st v e r z ie h e n m u ft. D ie a n d e r e E r s c h e i-


n u n g a b e r ist w id r ig e r , w e il sie d ie E r m a ttu n g u n d K r a f tlo s ig k e it zu
e r k e n n e n g ib t u n d sie m it e in e m d ie p h ilo s o p h is c h e n G e is te r a lle r J a h r -
h u n d e r te m e is te r n d e n , sie u n d am m e is te n sic h se lb st m iík k e n n e n d e n
D ü n k e l zu b e d e c k e n strebt.
U m so e r fr e u lic h e r ist a b er w a h r z u n e h m e n u n d n o c h zu erw á h n en ,
w ie sic h g e g e n b e id e s das p h ilo s o p h is c h e In te re s s e u n d d ie e r n s tlic h e
L ie b e d e r hdheren Erkenntnis u n b e fa n g e n u n d o h n e E ite lk e it e r h a lte n h a t.
W e n n d ies In te resse sich m itu n t e r m e h r a u f d ie F o r m e in e s unmittelbaren
Wksens u n d des Gefühls w a rf, so b e u r k u n d e t es d a g eg en d e n in n e r e n , w e i-
te r g e h e n d e n T r ie b v e r n ü n ft ig e r E in s ic h t, w e lch e a lle in d e m M e n s c h e n
s e in e W ü r d e g ib t, d a d u r c h a m h ó c h s t e n , daft ih m se lb st j e n e r S t a n d -
p u n k t n u r ais Resultat p h ilo s o p h is c h e n W issen s w ird , so m it d a sje n ig e v o n
ih m ais Bedingungwenigstens a n e rk a n n t ist, was es zu v e rsch m á h e n sch ein t.
— D ie s e m In teresse am Erkennen der Wahrheit w id m e ic h d ie se n V e rsu c h , ein e
[xxxviii ] E in le itu n g o d e r B e itra g I zu se in e r Z u fr ie d e n h e it zu lie fe r n ; e in so lch e r
Z w eck m ó g e ih m e in e g ü n stig e A u fn a h m e v e rs c h a ffe n .

Heidelberg, im Mai l 8 l j
PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN 91

falta de vigor, y se esfuerza en disfrazarse con una petulancia que, ignorán­


dose sobre todo a sí misma, ignora a los espíritus filosóficos de todos los
tiempos, a los cuales desprecia.
Por todo ello, es tan consolador percibir, y más aún anunciarlo, que el
interés por la filosofía se ba conservado frente a aquellos dos fenómenos y
que el amor serio por el conocimiento superior se ha mantenido puro y sin
vanidad. Y si bien este interés se arrojó de momento a la forma del saber in ­
mediato y del sentim iento, anuncia sin embargo el impulso interior hacia
metas más altas de la visión racional, y que son lo único que confiere su dig­
nidad al ser humano, sobre todo porque tal dignidad la obtiene éste sola­
mente como resultado del saber filosófico. De este modo [ese interés por el
conocimiento superior] reconoce, por lo menos como condición suya, aque­
llo que parece desdeñar. - A este interés por el conocimiento de la verdad
dedico yo este intento de proporcionarle una introducción o una contribu­
ción I a su contentamiento; [ojalá] que este fin obtenga para mi intento una [xxxvni]

acogida favorable.

Heidelberg, mayo de 1817


[xxxix] [8/32] V O R W O R T Z U R D R IT T E N A U SG A B E

Es s in d b e i d ie s e r d r it t e n A u s g a b e v ie lfa c b e V e r b e s s e r u n g e n b i n u n d
w ie d e r a n g e b r a c b t, b e s o n d e r s ist d a r a u f g e se h e n w o r d e n , d e r K la r h e it
u n d B e stim m th e it d e r E x p o s itio n n a c h z u b e lfe n . D o c h fü r d e n k o m p e n -
d ia r is c b e n Z w eck des L e h r b u c h s m u ftte d e r S til g e d r á n g t, fo r m e ll u n d
ab strak t g e h a lte n b le ib e n ; es b e h á lt se in e B e s tim m u n g , erst d u r c h d e n
m ü n d lic b e n V o r tr a g d ie n ó t ig e n E r lá u te r u n g e n zu e r h a lte n .
Seit d er zw eiten A u sg a b e sin d m eh rfáltige B e u r te ilu n g e n m ein es P h i-
lo s o p h ie r e n s e r s c h ie n e n , d ie g r ó ftte n te ils w e n ig B e r u f zu so lch e m
M G e s c h á ft g ezeig t h a b e n ; so lc b e le ic h ts in n ig e E r w id e r u n g e n I a u f W erke,
w elcb e viele J a h re d u rch d a ch t u n d m it allem E rn ste des G egen stan d es u n d
d e r w isse n sc h a ftlic h e n F o r d e r u n g d u r c b g e a r b e ite t w o r d e n , g ew á h ren
n ichts E rfreu lich es d u rch d e n A n b lic k d er ü b le n L e id e n scb a fte n des D ü n -
kels, H o c h m u ts , des N e id e s , H o h n e s u s f . , d ie sich d ara u s a u fd r in g e n ,
n o c h viel w en iger etwas B eleh ren d es. C ic e r o sagt Tusculanae disputationes, 1. II:
» E s t p h ilo s o p h ia p a u cis c o n te n ta ju d ic ib u s , multitudinem c o n s u lto ipsa
fu g ie n s, eiq u e ip si et invisa et suspeda; u t, si qu is u n iversam v e lit vitu p erare,
secundo id populo fa ce re p o s s it .« Es ist u m so p o p u lá r e r , a u f d ie P h ilo s o p -
h ie lo s z u z ie h e n , m it j e g e r in g e r e r E in s ic h t u n d G r ü n d lic h k e it es g es-
ch ie h t; d ie k le in lic h e w id rig e L e id e n s c h a ft ist fa ftlic h in d e m W ie d e r -
[8/33] k la n g e , d e r ih r in a n d e r e n b e g e g n e t, u n d d ie U n w is s e n lh e it g e se llt sich
m it g le ic h e r V e r s ta n d lic h k e it d azu . A n d e r e G e g e n s tá n d e fa lle n in d ie
S in n e o d e r steh en in G e sa m ta n sch a u u n g e n v o r d e r V o r s te llu n g ; es fü h lt
sich d ie N o tw e n d ig k e it ein e s w e n n g le ic h g e r in g e n G ra d e s v o n K e n n t n is
d erselb en , u m ü b e r sie m its p re ch e n zu k o n n e n ; au ch e r in n e r n sie le ic h -
PRÓLOGO A LA TERCERA EDICIÓN [xxxix] [8/32]

En esta tercera edición se han introducido y conservado distintas mejoras,


mirando especialmente a que contribuyan a la claridad y precisión de la
exposición. Sin embargo, para [no apartarnos de] la finalidad propia del
libro de texto, la cual exige que éste sea un compendio, era necesario man­
tener el estilo conciso, formal y abstracto; cumple su destinación cuando
recibe las necesarias explanaciones en las clases orales.
Desde la segunda edición han aparecido varios juicios sobre mi filoso -
i fía que, en su mayor parte, han mostrado escasa vocación para semejante
, asunto54. Esas réplicas frívolas, I dirigidas a obras que han sido trabajadas a [XL]

1 fondo durante muchos años con la seriedad apropiada a su objeto y con las
i exigencias de la ciencia, no producen goce alguno, porque en su rostro se
transparenta la fea pasión de la petulancia y altanería, de la envidia y el des-
, pecho; menos todavía ofrecen [estas críticas] algo que aprender. Dice Cice-
: rón (Tuscul. Quaest. 1. II): «Est philosophia paucis contenta judicibus, m u ltitu-
a dinern consulto ipsafugiens, eique ipsi et invisa et suspecta-, ut, si quis universam
velit vituperare, secundo id populo facere p o ssit» 55. Es efectivamente tanto más
popular distanciarse de la filosofía cuanto tal cosa se hace con la mirada más
corta y con menos profundidad. El mezquino gusto de llevar la contraria se
satisface en los fallos que encuentra, y la ignoranlcia se aferra a ellos de [8/33]

h manera bien comprensible. Otros objetos caen bajo los sentidos o se nos
Le ponen enteros ante la imaginación; para hablar de ellos, basta con el bajo
lt nivel de conocim iento que les es adecuado. Excitan fácilm ente el sentido
is común porque están ahí, en el presente sólido y de sobra conocido. Pero la
1- ausencia de todo ello se arroja desvergonzadamente contra la filosofía o,
94 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

te r an d e n g e s u n d e n M e n s c h e n v e r sta n d , w e il sie in b e k a n n te r , fe ste r


G eg en w art stehen . A b e r d er M a n g e l an a llem d iesem legt sich u n g esch eu t
[xli] g egen d ie P h ilo so p b ie o d e r v ie lm e h r g eg e n irg e n d e in p h anltastisch es le e -
res B ild los, das d ie U n w isse n b e it v o n ih r sicb e in b ild e t u n d e in red et; sie
hat n icb ts v o r sich, an d e m sie sich o r ie n tie r e n k ó n n te , u n d tre ib t sich so
v ó llig in U n b e s tim m te m , L e e r e m u n d d a m it in S in n lo s e m h e r u m . — Ich
h abe anderw arts das u n e r fr e u lic h e u n d u n fru c h tb a re G esch á ft ü b e r n o m -
m e n , ein ig e d e rg le ich e n aus L e id e n sc h a fte n u n d U n w isse n h e it gew o ben e
E rsc h e in u n g e n in ih re r u n b e d e c k te n B ló fte zu b e le u ch te n .
Es hátte k ü rzlich d e n A n s c h e in h a b en k ó n n e n , ais o b v o m B o d e n d er
T h e o lo g ie u n d sogar d e r R e lig io sitá t aus e in e e rn sth a fte re U n te r s u c h u n g
ü b e r G o t t, g ó ttlic h e D in g e u n d V e r n u n ft i n e in e m w e ite r e n B e r e ic h e
w issen sch a ftlich a n g ereg t w e rd e n so llte. A lle in so g le ic h d e r A n fa n g d er
B ew egu n g lieft solche H o ffn u n g n ic h t a u fk o m m en ; d e n n d ie V eranlassu n g
g in g v o n Personlichkeiten aus, u n d w e d e r d ie P rá te n tio n d e r a n k la g e n d e n
F ro m m ig k eit n o c h d ie a n g e g riffe n e P rá te n tio n d er fr e ie n V e r n u n ft erh o b
sich zu r Sache, n o c h w e n ig e r zu m B ew ufttsein, daft, u m d ie Sach e zu e r ó r -
tern , d er B o d e n d er P h ilo so p h ie b etreten w e rd en m üsse. J e n e r A n g r if f des
P e rs ó n lic h e n a u f d e n G r u n d seh r sp ezieller A u fte rlic h k e ite n d er R e lig ió n
[xlii ] zeigte I sich m it d e r u n g e h e u r e n A n m a É u n g , ü b e r d ie G h ristlic h k e it v o n
[8/34] In d iv id ú e n aus e ig e ln e r M a ch tv o llk o m m e n h e it a b sp rech e n zu w o lle n u n d
ih n e n d am it das S iegel d e r w e ltlich e n u n d ew igen V e rw e rfu n g a u fzu d rü c-
k en . Dante hat es sich h e ra u s g e n o m m e n , in K r a ft d e r B e g e iste ru n g g o ttli-
ch e r P o esie d ie S ch lü ssel P e tri zu h a n d h a b e n u n d vie le se in e r — je d o c h
b ereits v e rsto rb en er — Z eitg en o ssen n a m en tlich , selbst Pápste u n d K a iser,
in d ie h ó llisch e V erd am m n is zu ve ru rte ilen . Es ist e in e r n e u e re n P h ilo so p ­
h ie d er in fa m ieren d e V o r w u r f gem acht w o rd en , daft in ih r das m en sch lich e
In d iv id u u m sich ais G o tt setze; ab er g egen so lch en V o r w u r f e in e r falsch en
K o n s e q u e n z ist es ein e ganz an d ere w irklich e A n m a ftu n g , sich ais W eltrich -
ter b etragen , d ie G h ristlich k eit d er In d iv id ú e n a b u rteilen u n d d ie in n erste
V erw e rfu n g dam it ü b e r sie aussprechen. D as S ch ib b o leth d ieser M ach tvo ll­
k o m m e n h e it ist d er Afame desHerrn Christus u n d d ie Versicherung, daft d er H e rr
d ie se n R ic h te r n im H e r z e n w o h n e . C h r is tu s sagt (M a tth . 7 » 2 0 ) : » A n
ih re n F rü ch te n so llt ih r sie e r k e n n e n « , d ie u n g e h e u r e In so le n z des V e r -
w e rfe n s u n d V e rd a m m e n s a b er ist k e in e g u te F ru c h t. E r fá h r t fo r t: » E s
w e rd e n n ic h t alie, d ie zu m ir sagen: Herr, Herr, in das H im m e lr e ic h k o m -
[xliii] m e n ; es w e rd e n viele zu m ir sagen a n je n e m Tage: Herr, Herr, I h a b e n w ir
n ich t in d e in e m Ñ a m e n gew eissagt? h a b e n w ir n ic h t in deinem Ñamen T e u fe l
a u sge trieb en ? h a b en w ir n ic h t in deinem Ñamen viel T a ten g e ta n ? D a n n w erde
PRÓLOGO A LA TERCERA EDICIÓN 95

mejor dicho, contra una fanltasiosa imagen hueca [de ella] que la ignorancia [xu]
ge construye y finge, porque no tiene ante sí algo que le permita orientarse;
[esta ignorancia] se mueve enteramente en lo impreciso y vacío y, por ende,
en el sinsentido. En otra parte he tomado sobre mí la tarea poco grata e infe­
cunda de iluminar en su desnuda miseria esos tales fenómenos procedentes
de las bajas pasiones y de la ignorancia56.
Pudo parecer recientem ente57 que desde el campo de la teología y,
más exactamente, de la religiosidad, se iba a fom entar una investigación
científicam ente más seria sobre Dios, sobre las cosas divinas y sobre la
razón en un amplio sentido. Pero ya el comienzo [mismo] del m ovim iento
no permitió que esa esperanza madurase, pues habiendo partido la in icia­
tiva de ciertas personalidades, ni las pretensiones de la piedad acusadora ni
las atacadas pretensiones de la razón libre se elevaron basta la [verdadera]
cuestión, y menos todavía se h icieron conscientes de que para aclarar el
asunto era necesario entrar en el campo de la filosofía. Aquel ataque p er­
sonalizado, a partir de especiales características extrínsecas de la religión,
demostró I con su enorm e petulancia que quería dictam inar desde la [xui]
prolpia prepotencia sobre el cristianism o de determ inadas personas, y [8/34]
con ello estamparles el sello de la condenación mundana y eterna. Dante,
en virtud de la divina inspiración poética, se excluyó de la posesión de las
llaves de Pedro y se guardó de condenar a los torm entos infernales a sus
contemporáneos, aunque ya hubiesen fallecido, fueran papas o em pera­
dores58. A ú n a filosofía reciente se le ha echado en cara la infam ia de que
en ella el individuo humano se afirm a como D ios59; pero, contra este
reproche de una falsa consecuencia es otra auténtica petulancia erigirse en
juez universal, dictar sentencia sobre el cristianism o de las personas y
pronunciar así sobre ellas la más íntim a de las condenas. La piedra de
toque de esta prepotencia es el nombre del Señor Jesucristo y la aseveración
de que el Señor habita en el corazón de tales jueces. [Pero] Jesucristo dice
(Mt. y, ?o): «Por sus frutos los conoceréis» y la increíble insolencia del
repudio y la condenación no es ningún fruto bueno. Y Jesucristo prosigue:
«No todos los que me dicen Señor, Señor, entrarán en el reino de los cielos-,
en aquellos días me dirán: Señor, Señor, I ¿no hem os profetizado en tu Dom]
nombre? ¿no hemos arrojado demonios en tu nom bre? ¿no hem os hecho
muchos m ilagros en tu nom bre? Pero entonces él les dirá: no os conozco,
apartaos de mí, vosotros, obradores del m al». Los que aseguran encontrarse
en posesión exclusiva del cristianism o y exigen la fe de los otros no han
llegado a arrojar demonios; más bien muchos de ellos se ufanan, como
aquellos que creen en la visionaria de Prevorst6°, de estar en tratos con
96 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

ic h ih n e n b e k e n n e n : Ich h a b e e u c h noch nicht erkannt; weichet alie von mir, ihr


Ubeltáter!<¡s D ie , w elcb e im a u ssch liefilich en B esitz d e r C h ristlich k e it zu sein
ve rsicb ern u n d v o n a n d e re n d iesen G la u b e n an sie fo r d e r n , h a b e n es n ich t
so w eit g eb ra ch t, T e u fe l a u s zu tre ib e n , v ie lm e h r v ie le d e rs e lb e n , w ie d ie
G lá u b ig e n an d ie S e h e r in v o n P rev o rst, tu n sich etwas d a r a u f zu g u t, m it
G e s in d e l v o n G esp en stern in g u tem V e r n e h m e n zu steh en u n d E h rfu rc h t
v o r d em selb en zu h a b en , statt diese L ü g e n ein es w id e rch ris tlich e n k n e c h -
tisch en A b erg la u b eris zu v e rja g e n u n d zu v e rb a n n e n . E b e n so w e n ig ze ig en
sie sich v e rm ó g en d , W eish eit zu re d e n , u n d vo lle n d s u n fá h ig , g ro fte Taten
[8/35] d er E rken n tn is u n d W issenschaft zu tu n , was ih re B elstim m u n g u n d P flich t
ware; G eleh rsam keit ist n o c h n ic h t W issensch aft. In d e m sie m it d e r Masse
d er g leich gü ltigen A u fte n d in g e des G la u b en s sich w eitláu fige B esch á ftig u n -
g e n m ach en , b le ib e n sie d agegen in A n s e h u n g des G eh alts u n d In halts des
G la u b e n s selbst u m so d ü r r e r b e i d em Ñ a m e n des H e r r n G h ristu s steh en
u n d v e rsch m a h e n v o rsá tzlic h u n d m it S c h m á h e n d ie A u s b ild u n g d er
[xliv] L e h re , I w elch e das F u n d a m e n t des G la u b e n s d e r c h r is tlic h e n K ir c h e ist,
d e n n d ie geistige, v o lle n d s d e n k e n d e u n d w issen sch a ftlic h e E x p a n s ió n
sto rte, j a ve rb ó te u n d tilg te d e n E ig e n d ü n k e l des su b jek tiven P o ch e n s a u f
d ie geistlose, am G u te n u n fru c h tb a re , n u r an d e n b ó se n F rü c h te n reich e
V ersich eru n g , da£ sie im Besitze d er C h ristlich k e it sich b e fin d e n u n d d ie -
selbe a u ssch lieh lich sich zu e ig e n h a b e n . — D ie se g eistige E x p a n s ió n w ird
m it d em b estim m testen B ew u £ tsein in d e r S c h rift v o n d e m b lo fte n G la u ­
b e n so u n te rsch ie d e n , da£ d ieser erst d u rc h je n e zu r Wahrheitw erd e. » W er
ü b erh a u p t an m ic h glaubt«, sagt G hristu s (Joh. 7, 3 8 ), » v o n des L eib e w e r-
d e n Stróme des lebertdigen Wassers flie ft e n .« D ie s ist d a h in so g le ic h in V e rs 39
erláu tert u n d bestim m t, da£ aber n ich t d er G la u b e ais so lch er an d ie zeitli-
ch e, s in n lich e , gegen w ártig e P e rs ó n lic h k e it G h r isti dies b ew irk e, e r n o c h
n ic h t d ie W a h rh e it ais so lch e sei; im fo lg e n d e n ( 3 9 - V ers) ist d e r G la u b e
d a h in b estim m t, da£ G h ristu s je n e s vo m Geiste gesagt, w elch en empfangen soll-
ten, d ie an ihnglaubten; d e n n d er h eilig e G eist warnoch nicht da, d e n n Jesús war
noch nicht verklárt; — d ie n o c h u n verk larte G estalt G h risti ist d ie dam als in der
Z e it sin n lich gegenw ártige o d e r n a ch h er so, was d erselbe In h alt ist, vo rges-
[xlv] tellte P ersón lichkeit, d ie d er u n m ittelb a re G elgen stan d des G la u b en s ist. In
d ieser G egen w art hat C h ristu s se in e n J ü n g e r n selbst m ü n d lic h sein e ewige
N a tu r u n d B e s tim m u n g z u r V e r s ó h n u n g G o tte s m it sich selbst u n d d er
M e n s c h e n m it ih m , d ie H e ils o r d n u n g u n d d ie S itte n le h r e g e o ffe n b a r t,
u n d d e r G la u b e , d e n d ie J ü n g e r an ih n h a tten , b e g r e ift d ies alies in sich .
D e sse n u n g e a ch te t w ird d ie se r G la u b e , d e m an d e r stárk sten G e w iíih e it
[8/36] n ich ts fe h lte , n u r fü r d e n A n f a n g u n d I b e d in g e n d e G r u n d la g e , fü r das
PRÓLOGO A LA TERCERA EDICIÓN 97

una sarta de fantasmas j respetarlos, en vez de perseguir y condenar esos


engaños de una superstición senil y anticristiana. Tampoco dan señales de
poder proferir sabiduría y se m uestran totalm ente incapaces de realizar
grandes milagros en el terreno del conocim iento y de la ciencia, cosa que
sería su ofilcio y obligación. La erudición no es todavía ciencia. Están con­ [8/35]
tinuamente ocupados con todo el acervo de cosas indiferentes, extrínsecas
a la fe, mientras en lo que atañe al haber y contenido de la fe se detienen
en la simple repetición del nombre del Señor y m enosprecian de propó­
sito y con desdén el cultivo de la doctrina I que constituye el fundamento [xuv]

de la fe de la iglesia cristiana; y esto es así porque la explanación científica


y espiritual [de la fe], enteramente activa en el pensamiento, estorbaría, e
incluso im pediría y borraría, la pretensión de descansar subjetivam ente
en la aseveración de que ellos se encuentran en posesión del cristianismo
y que lo tienen en exclusiva; aseveración vacía de espíritu, estéril en b ie ­
nes y solamente rica en frutos dañados.—Esta explanación espiritual, con
tal fuerza se distingue en la escritura [sagrada] de la sim ple fe, que ésta
sólo se hace verdad en virtud de aquella explanación. «A l que crea en mí,
dice Jesucristo (Jn. 7, 38) le brotarán de su cuerpo ríos de agua viva» y esto
se declara y precisa en el v. 39 de modo que no es la fe en la persona tem ­
poral, sensible y presente de Jesucristo la que esto opera, [ni es ella] la que
es la verdad en cuanto tal, sino que allí mismo se dice que Cristo refería su
afirmación al espíritu que debían recibir aquellos que creyeran en él, pues el
espíritu santo no estaba todavía allí, ya que Jesús no había sido todavía glo­
rificado. La figura no glorificada de Cristo es la figura sensible presente en
aquel tiempo y es, después, la persona imaginada que tiene el mismo con­
tenido que aquélla; esta persona es el obljeto inmediato de la fe. En aquel [X L V j

presente, el mismo Cristo reveló oralmente a sus discípulos su naturaleza


eterna y su destino a [obrar] la reconciliación de Dios consigo mismo y de
los humanos con él, así como el orden de la salvación y la doctrina moral;
y la fe que los discípulos tenían en él com prende todo esto dentro de sí.
Prescindiendo de todo ello, esta fe, a la que no falta nada en certeza subje­
tiva, se caracteriza como el solo com ienzo I y como fundam ento del que [8 /36]

partir, o sea, como lo que no es todavía perfecto; y los que creían de este
modo no tenían aún el espíritu, sino que primero debían recibirlo; debían
recibir al que es la verdad mism a, al que debe conducirles, después de
aquella fe, a toda la verdad. Sin embargo, ellos se han quedado parados en
aquella certeza, [o sea,] en la condición [previa]; pero la certeza, si se
queda en mera certeza subjetiva, lleva consigo solamente el fruto subjetivo
y formal de la aseveración y con ella [el fruto] de la altivez y de la difama -

t
98 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

no oh UnvoUendete erklárt; die so glaubten, baben nocb nicbt den Geist,


sollen ibn erst empfartgen — ihn, die Wahrheit selbst, ibn, der erst spáter ais
jen er Glaube ist, der in alie Wahrheit leitet. Jene aber bleiben bei solcher
Gewihheit, der Bedingung, stehen; die Gewiftheit aber, selbst nur subjek-
tiv, bringt nur die subjektive Frucht formell der Versicherung, und dann darin
des Hochmuts, der Verunglimpfung und Verdammung. Der Schrift zuwi-
der halten sie sich fest nur in der Gewiftheit gegen den Geist, welcher die
Expansión der Erkenntnis und erst die Wahrheit ist.
Diese Kahlheit an wissenschaftlichem und überhaupt geistigem Gehalt
teilt diese Frómmigkeit mit dem, was sie unmittelbar sich zum Gegenstande
ihrer Anklage und Verdam m ung macht. Die Verstandesaufklarung hat
[xlvi] durch ihr formelles, ablstraktes, gehaltloses Denken ebenso die Religión
von allem Inhalt ausgeleert ais jene Frómmigkeit durch ihre Reduktion des
Glaubens auf das Schiboleth des »H err, H err« . Beide haben darin nichts
voreinander voraus; und indem sie widerstreitend zusammentreffen, ist
kein Stoff vorhanden, in dem sie sich berührten und einen gemeinsamen
Boden und die Móglichkeit, es zur Untersuchung und ferner zur Erkennt­
nis und Wahrheit zu bringen, erlangen kónnten. Die aufgeklárte Theologie
hat sich ihrerseits in ihrem Formalismus, nám lich die Gewissensfreiheit,
Denkjreiheit, Lehrfreiheit, selbst Vernunft und Wissenschaft anzurufen, fest-
gehalten. Solche Freiheit ist allerdings die Kategorie des unendlichen Rechts des
Geistes und die andere besondere Bedingung der Wahrheit zu jen er ersten, dem
Glauben. A llein was das wahrhaftige und freie Gewissen für vernünftige
Bestimmungen und Gesetze enthalte, was das freie Glauben und Denken für
Inhalt habe und lehre, diesen materiellen Punkt haben sie sich enthalten zu
berühren und sind in jen em Formalismus des Negativen und in der
Freiheit, die Freiheit nach Belieben und M einung auszufüllen, stehenge-
[8/37] blieben, so daft überhaupt der Inhalt selbst gleichlgültig sei. Auch darum
[xlvii] konnten diese nicht einem Inhalt I nahetreten, weil die christliche
Gemeinschaft durch das Band eines Lehrbegriffs, eines Glaubensbekennt-
nisses vereinigt sein m u í und es immer noch sein solí, dagegen die Allge-
meinheiten und Abstraktionen des abgestandenen, nicht lebendigen ratio-
nalistischen Verstandeswassers das Spezifische eines in sich bestimmten,
ausgebildeten christlichen Inhaltes und Lehrbegriffes nicht zulassen.
Wogegen die anderen, pochend auf den Ñam en »H err! H e rr!« , frank
und frei die V ollführung des Glaubens zum Geist, Gehalt und Wahrheit
verschmáhen.
So ist zwar viel Staub des Hochmuts, der Gehássigkeit und Persón-
lichkeit wie leerer Allgem einheiten aufgeregt worden, aber er ist mit der
r PRÓLOGO A LA TERCERA EDICIÓN

cióny condenación [de los dem ás]. Oponiéndose a la Escritura, se agarran


a la sola certeza en contra del espíritu, que es la explanación del conoci­
miento y, sólo él, la verdad.
99

Esta pobreza en contenido científico y, en general, esta pobreza espiri­


tual, comparte sus sentimientos piadosos con lo que es objeto inmediato de
su acusación y condenación. La Ilustración del entendimiento, mediante su
pensamiento formal, absltracto y sin contenido, ha vaciado a la religión, [XLVl]

igual que lo ha hecho aquella piedad mediante su reducción de la fe a la p ie­


dra de toque del «Señor, Señor». Ninguna de las dos tiene ventaja sobre la
otra y, mientras se enzarzan en la lucha, no se ve ninguna materia en la que
puedan tocarse, ni pueden conseguir un suelo común [para discutirla] ni la
posibilidad de investigarla y conducirla al conocim iento y a la verdad. La
teología ilustrada se ha quedado parada en su formalismo, es decir, en su
invocación de la libertad de conciencia, de pensamiento y de cátedra, incluso
en su invocación a la razón y a la ciencia. Esa libertad es, en cualquier caso,
la categoría del derecho infinito del espíritu y la segunda condición particular
de la verdad para aquella primera [posición], es decir, para la fe. Pero lo que
la conciencia libre y verdadera tiene por determinaciones y leyes racionales,
lo que la fe y el pensamiento libres poseen y enseñan, este punto material, es
lo que se han guardado de tocar y [ambas posiciones, fe y saber] se han que­
dado paradas en aquel formalismo 1 de lo negativo y la libertad; libertad de
rellenar [el formalismo] con gustos y opiniones, de tal modo que en general
el contenido mismo ha venido a ser indifelrente. Tampoco pueden acercarse [8/37]

a un contenido I [para discutirlo], porque la comunidad cristiana debe estar [xLvn]

unida, y siempre tendrá que estarlo, mediante el lazo de una doctrina, de


una confesión de fe, mientras las generalidades y abstracciones propias del
agua estancada y no viva del entendim iento racionalista no perm iten lo
específico de un contenido cristiano y de una doctrina que estén en sí m is­
mos determinados y bien configurados. Contra esto, los otros [los creyen­
tes], apoyándose en el nombre del «Señor, Señor», desprecian el conducir
la fe al espíritu, al haber sustancial y a la verdad.
Por todo eso se ba levantado tan gran polvareda de altanería, de odiosi­
dad y de personalismos, así como de huecas generalidades. Pero este polvo
debía ser castigado con la esterilidad, no podía acarrear la cosa misma, no
podía conducir al haber sustancial y al conocim iento.— La filosofía puede
alegrarse de haber sido mantenida fuera de este juego-, ella reside fuera del
campo de aquellos duelos, tan lejos de personalismos como de generalida­
des, y si se hubiera visto llevada a este terreno sólo habría podido cosechar
descontento y despropósitos.
IOO ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

Unfruchtbarkeit geschlagen, er konnte nicht die Sache enthalten, nicht


zu Gehalt und Erkenntnis führen. — Die Philosophie hat zufrieden sein
kónn en, aus dem Spiel gelassen w orden zu sein; sie fin d et sich aufter-
halb des Terrains je n e r AnmaJkungen, wie der Persónlichkeiten so der
abstrakten AUgemeinheiten, un dhátte, auf solchen Boden gezogen, nur
des U nerfreulichen und U ngedeihlichen gewártig sein kónnen.
Indem aus dem gróftten und unbedingten Interesse der m enschli-
chen Natur der tiefe und reiche Gebalt verkommen und die Religiositát, I
[xlviii] gemeinschaftlich die fromm e und die reflektierende, dazu gekommen ist,
die hóchste Befriedigung ohne Inbalt zu finden, so ist die Philosophie ein
zufálliges, subjektives Bedürfnis geworden. Jene unbedingten Interessen
sind bei beiden A rten von Religiositát, und zwar von nichts anderem ais
von dem Rásonnement, so eingerichtet worden, da£ es der Philosophie
nicht m ehr bedarf, um je n en Interessen Genüge zu leisten; ja sie wird,
und zwar mit Recht, dafür gehalten, jen em neuerschaffenen G enügen
und solcher ins Enge gezogenen Befriedigung stórend zu sein. Die Philo­
sophie ist damit ganz dem freien Bedürfnis des Subjekts anheimgegeben;
es ergeht keine A rt von N ótigung dazu an dasselbe, vielm ehr hat dies
[8/38] Bedürfnis, wo es vor Ihanden ist, gegen Verdáchtigungen und Abm ahnun-
gen standhaft zu sein; es existiert nur ais eine innere Notwendigkeit, die
stárker ist ais das Subjekt, von der sein Geist dann ruhelos getrieben wird,
»daf> er überwinde« und dem Drange der Vernunft den würdigen Genuft
verschaffe. So ohne A n regun g irgendeiner, auch nicht der religiósen
Autoritát, vielmehr für einen UberfluE und gefáhrlichen oder wenigstens
bedenklichen Luxus erklárt, steht die Bescháftigung mit dieser Wissens-
chaft um so freier allein au f dem Interesse der Sache und der Wahrheit.
[xlix] Wenn, wie IAristóteles sagt, die T heorie das Seligste und unter dem Guten
das Beste ist, so wissen die, welche dieses Genusses teilhaftig sind, was sie
daran haben, die Befriedigung der Notwendigkeit ihrer geistigen Natur;
kónnen sich enthalten, A n forderun gen darüber an andere zu machen,
und kónnen sie bei ihren Bedürfnissen und den Befriedigungen, die sie
sich für dieselben finden, belassen. Es ist des unberufenen Herzudringens
zum Gescháfte der Philosophie oben gedacht worden; wie dasselbe sich
um so lauter macht, je weniger es geeignet ist, teil daran zu nehmen, so ist
die gründlichere, tiefere Teilnahm e einsamer m it sich und stiller nach
auften; die Eitelkeit und Oberflachlichkeit ist schnell fertig und treibt sich
zum baldigen Dreinsprechen; der Ernst aber um eine in sich groEe und
nur durch die lange und schwere A rb eit vollendeter Entwicklung sich
genügende Sache versenkt sich lange in stiller Bescháftigung in dieselbe.
PRÓLOGO A LA TERCERA EDICIÓN IOI

Siendo así que desde el máximo e incondicionado interés de la natu­


raleza humana [por la libertad] se pierde el rico y profundo haber sustan­
cial, y siendo así tam bién que tanto la religiosidad I pía como la reflexiva [xlvhi]
alcanzan la suprema satisfacción67 sin dar con ningún contenido, la filo ­
sofía ha venido a ser una aspiración contingente y subjetiva. A quellos
intereses incondicionados se han encauzado de tal manera en las dos cla­
ses de religiosidad, y precisam ente no por otra cosa que por el ra cio ci­
nio63, que éste ya no necesita de la filosofía para dar satisfacción a esos
intereses; es más, la filosofía es tenida con razón como un estorbo para
aquella satisfacción recientem ente encontrada y para este flaco co n ­
tentamiento. La filosofía ha sido así entregada a las libres aspiraciones
del sujeto; no hay m enester de ninguna clase de filosofía; esta aspiración,
donde se da, I debe ser más bien perseverante contra sospechas y disua- [8/38]
siones; [pero] ella existe solam ente como íntim a necesidad más fuerte
que el sujeto y por la cual su espíritu se ve impulsado sin descanso hasta
«que él ve n za » 64 y obtenga para la inquietud de la razón el goce que
merece. De esta manera, sin estímulo de nadie, ni tan siquiera de la auto­
ridad religiosa, considerada más bien como algo superfluo y como lujo
peligroso o, como m ínim o, dudoso65, la ocupación con esta cien cia se
sostiene tanto más librem ente cuanto descansa únicam ente sobre el
interés del asunto y de la verdad. Si, como IAristóteles dice66, teorizar es [xux]
lo más dichoso y el mejor entre todos los bienes, saben muy bien todos los
que participan de este goce qué es lo que ganan con él, [a saber,] la satisfac­
ción de la necesidad de su naturaleza espiritual; y pueden abstenerse de
exigir tal cosa a otros, abandonándolos a sus propias aspiraciones y a las
satisfacciones que para ellas encuentren. Acerca del interés no profesional
por las materias filosóficas ya hemos reflexionado más arriba67; cuanto más
vocinglero se hace, menos apto resulta para tomar parte en estos asuntos,
pues la participación rigurosa y profunda se hace a solas consigo mismo y,
cuando se dirige a otros, lo hace sin gritar; la vanidad y la superficialidad
están listas con presteza y se apresuran a m eter baza, pero la seriedad de
una explanación completa, de grandes dim ensiones en sí misma y sólo
adquirible mediante un largo y difícil trabajo, en una palabra, un desarro­
llo que dé satisfacción al asunto, se sumerge largam ente en él y trabaja
calladamente.
La rápida venta de la segunda edición de este hilo conductor en ci­
clopédico, hilo que no convierte en fácil el estudio de la filosofía según la
caracterización de ella que hemos ofrecido más arriba, me ha otorgado la
satisfacción de ver que más allá del griterío de la superficialidad y I vani- M
102 ENCICLOPEDIA DE LAS CIENCIAS FILOSÓFICAS

D er baldige Verschlufi der zweiten Ausgabe dieses enzyklopadischen


Leitfadens, welcher das Studium der P bilosop bie nacb seiner oben
angegebenen Bestim mung nicht leicht macht, hat m ir die Befriedigung
gegeben zu sehen, daft aufier dem Lautwerden der O b erfláchlichkeit
un d I Eitelkeit eine stillere, b elobn en dere Teilnabm e stattgefunden
babe, welche icb nun auch dieser neuen Ausgabe anwünsche.

Berlín, den i g . September l 8 g o


PRÓLOGO A LA TERCERA EDICIÓN 103

dad, ha ocurrido una participación valiosa [en la lectura del lib ro ], la cual
también deseo ahora para esta nueva edición.

Berlín, 79 de septiembre de i 8 3 o
E N Z Y K L O P A D IE
D E R P H IL O S O P H IS C H E N W IS S E N S C H A F T E N
IM G R U N D R ISS E
E N C IC L O P E D IA
D E LAS C IE N C IA S F IL O SÓ FIC A S
EN C O M P E N D IO
[li] [8/5] | IN H A L T S -A N Z E IG E

E lN L E IT U N G : § I - l 8 .......................................................................................................116

E r s te r T e il

D IE W IS S E N S C H A F T D E R L O G I K

§ 19-344

VORBEGRIFF: § 1 9 -8 3 ................................................................................ 154

A. Erste Stellun g des Gedankens zur O bjektivitat.


Metaphysik. § 2 6 - 3 6 ........................................................................ 168

B. Zweite Stellung des Gedankens zur Objektivitat.


§ 37-60 ................................................................................................178
I. Empirismus. § 3 7 .......................................................................... 178
II. Kritische Philosophie.§ 4 0 ........................................................... 182

G. D ritte Stellun g des Gedankens zur O bjektivitat.


Das unm ittelbare W issen. § 6 1 - 7 8 ............................................... 218

N áherer B e g riff u n d E in te ilu n g der L ogik. § 7 9 - 8 3 ....................... 250

[m] IE r s t e A b t e il u n g
D ie L e b r e vom S e in . I 8 4 -1 1 1 ...................................................................256

A. Q ualitat. § 8 6 ....................................................................................258
a. Sein. § 8 6 ...................................................................................... 258
b. Dasein. § 8 9 .................................................................................. 268
c. Fürsichsein. § 9 6 ...........................................................................276

B. Q u an titát. § 9 9 ................................................................................. 278


a. Die reine Quantitát. §9 9 ..............................................................278
b. Das Quantum. § 1 0 1 ......................................................................280
c. Der Grad. § 1 0 3 ............................................................................ 284

[8/6] | G. Das Ma£. § 107 286


Í N D I C E 69 [LI] [8/5]

Introducción. § 1 - 1 8 ................................................................................ U7

P rim era Parte


L A C IE N C IA D E L A L Ó G IC A

§ 19-344

Concepto previo. § 19 -8 3 ........................................................................... i55


A. Primer posicionamiento del pensamiento respecto de la
objetividad: Metafísica. § ?6 - 3 6 ......................................................169
B. Segundo posicionamiento del pensamiento respecto de la
objetividad. §37-60...........................................................................i79
I. Empirismo. §37.............................................................................179
II. Filosofía crítica. §4 0 ..................................................................... 183
C. Tercer posicionamiento del pensamiento respecto de la
objetividad: El saber inmediato. § 61-78.........................................219
Concepto más próximo y división de la Lógica. §79-83................... 251

IPrimera sección m
La doctrina del ser. § 8 4 -111......................................................................257
A. Cualidad. § 8 6 ................................................................................... 259
a. Ser. § 86........................................................................................259
b. Existir. § 8 9 .................................................................................. 269
c. Ser-para-sí. § 9 6 .......................................................................... 277
B. Cantidad. § 9 9 ...................................................................................279
a. La cantidad pura. § 9 9 .................................................................... 279
b. El quantum. § 10 1...................................................................... 281
c. El grado. § io3 ...............................................................................285
I C. La medida. § 1 0 7 ..............................................................................287 [8/6]
io8 ín d ic e

ZWEITE A b TEILUNG
D ie L e h r e vom W esen. § 1 1 2 -1 5 9 .......................................................292

A. Das Wesen ais G r u n d der Existenz. § 1 1 5 .................................... 296


a. Die reinen Reflexionsbestimmungen. § 1 1 5 ................................. 296
a. Identitat. § 1 1 5 ......................................................................... 296
(3. Der Unterschied. § 1 1 6 ............................................................... 298
y. Der Grund. § 1 2 1 ................................................................... 306
b. Die Existenz. § 1 2 3 ........................................................................ 308
c. Das D in g . § 1 2 5 ............................................................................................. 308

B. D ie Erschein ung. § 1 3 1 ................................................................... 314


a. Die Welt der Erscheinung. § 1 3 2 ...................................................316
b. Inhalt und Form. § 1 3 3 ................................................................. 316
c. Das Verhaltnis. § 1 3 5 ..................................................................... 318

[un] |G . D ie W irklichkeit. § 1 4 2 .................................................................... 326


a. Substantialitátsverhaltnis. §1 5 0 .....................................................336
b. Kausalitatsverháltnis. § 1 5 3 ........................................................... 338
c. Die Wechselwirkung. § 1 5 5 ............................................................ 342

D r it t e A b t e il u n g
D ie L e h re vom B e g riff. I i 6 o - 2 4 4 .................. .............................. 348
A. D e r subjektive B egriff. § 1 6 3 ......................................................... 350
a. D e r B e g r iff ais solcher. § 1 6 3 .................................................................... 350
b. Das U rteil. § 1 6 6 ........................................................................................... 356
c. D er Schluft. § 1 8 1 .......................................................................... 372

B. Das O b jekt. § 1 9 4 .............................................................................392


a. Der Mechanismus. S 1 9 5 ............................................................... 394
b. Der Chemismus. § 200 .................................................................398
c. Teleologie. § 2 0 4 .......................................................................... 400

[8/7] IG . D ie Idee. § 2 1 3 .................................................................................. 410


a. Das L eb en . § 2 1 6 ........................................................................................... 418
b. Das Erkennen. § 223 ................................................................. 422
c. Die absolute Idee. § 2 3 6 ............................................................... 434
ÍNDICE IO g

Segunda sección
L a d o c t r i n a d e l a e s e n c i a . § 11 2 1 -1 5 9 293

A. L a e s e n c i a c o m o f u n d a m e n t o d e l a EXISTENCIA. § 1 1 5 .......................... 297

a. L a s d e te r m in a c io n e s p u r a s d e la r e f le x ió n . § 1 1 5 .......................................... 297
a ) Id en tid ad . § 1 1 5 .......................................................................................................... 297
(3) La d istin c ió n . § 1 1 6 ................................................................................................... 299

y ) El fu n d a m e n to . § 1 2 1 .......................................................................................... 307
b. L a EXISTENCIA. § n > 3 .........................................................................................................309

c. L a co sa. § 1 2 5 .................................................................................................................... 309

B. E l f e n ó m e n o . § i 3 i ....................................................................................................... 315
a. E l m u n d o fe n o m é n ic o . § i 3 2 ....................................................................................317
b. C o n te n id o y fo r m a . § i 3 3 ............................................................................................317

c. L a r e la c ió n . § 1 3 5 ............................................................................................................ 319

| C. L a r e a l i d a d e f e c t i v a . § 1 4 2 .......................................................................................327 [un]
a. R e la c ió n de s u s ta n c ia lid a d . § 1 5 0 ...........................................................................337
b. R e la c ió n d e c a u sa lid a d . § 1 5 3 ................................................................................... 339
c. E l e fe c to r e c íp r o c o . § 1 5 3 ........................................................................................... 343

Tercera sección
L a d o c t r i n a d e l c o n c e p t o . § 1 6 0 - 2 4 4 ............................................................................. 349

A. E l c o n c e p t o s u b j e t i v o . § i 6 3 ....................................................................................... 351
a. E l c o n c e p to e n c u a n to ta l. § i 6 3 .............................................................................. 351
b. E l ju ic io . § 1 6 6 ................................................................................................................. 357
c. E l s ilo g is m o . § 1 8 1 .......................................................................................................... 373

B. E l OBJETO. § 1 9 4 ......................................................................................................................393
a. E l m e c a n is m o . § 1 9 5 ..................................................................................................... 395
b. E l q u im is m o . § 2 0 0 ....................................................................................................... 399

c. T e le o lo g ía . § 2 0 4 ............................................................................................................. 401

G. L a i d e a . § 2 i 3 ........................................................................................................................... 411 [8/71


a. L a v id a . § 2 1 6 .....................................................................................................................419
b. E l c o n o c e r . § 223 .............................................................................................................423
c. L a id e a a b so lu ta . § 236 ............................................................................................ 435
IIO ÍNDICE

[9/5] | Zweiter Teil


DIE NATU RPH ILO SO PH IE
§ 345-376

E lN L E IT U N G . § 2 4 5 ......................................................................................................... 444

E rste A bteilung
D ie M ech an ik . § 2 5 3 - 2 7 1 ........................................................................................... 458
[uv] I A. R aum u n d Zeit. § 2 5 4 ............................................................... 458
a. D er Raum . § 254 ...................................................................................... 458
b. D ie Z eit. § 2 5 7 ...........................................................................................464
c. D e r O r t u n d die B ew egung. § 2 6 0 ..................................................... 470

B. M aterie u n d Bewegung. E n d lich e M echanik. § 2 6 2 ................474


a. D ie trage M aterie. § 2 6 3 ........................................................................ 478
b. D e r Stofi. § 2 6 5 ........................................................................................ 480
c. Der Fall. § 2 6 7 ........................................................................... 486

G. A b solu te M echanik. §2 6 9 ............................................................................ 492

Zweite A bteilung
D ie Physik. § 2 7 2 - 3 3 6 .................................................................................................. 508
A. Physik der allgem einen In dividualitat. § 2 7 4 ......................... 508
a. D ie freien physischen K o r p e r. § 275 ................................................. 5!0
b. D ie E lem en te. § 2 8 1 ................................................................................ 522
[9/6] I c. D e r elem entarische Prozefí. § 2 8 6 .......................................................524

B. Physik der beson deren In dividualitat. § 2 9 0 .............................. 530


a. D ie spezifische Schw ere. § 293 ............................................................. 534
b. K o h a sio n . § 2 9 5 ........................................................................................ 536
c. D er K la n g . § 3 0 0 ..........................................................................................542
d. D ie W arm e. § 3 0 3 ........................................................................................ 546

G. Physik der totalen In dividualitat. § 3 0 8 ......................................... 554


a. D ie G estalt. § 3 1 0 ......................................................................................... 556
b. D ie B eso n d eru n g des in d iv id u e lle n K ó rp e rs. § 3 1 6 .................... 564
[lv] I c. D e r chem ische Prozeft. § 3 2 6 .............................................................. 588
ÍNDICE XII

| Segunda parte [9/5]


LA FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA
§345-376

I ntroducción. § 3 4 5 ....................................................................................... 445

P rimera sección
La mecánica. §358-371................................................................................... 459
| A. Espacio y tiempo. § 3 5 4 ............................................................... 459 [uv]
a. El espacio. § 3 5 4 ............................................................................. 459
b. El tiempo. § 3 5 7 ..............................................................................465
c. El lugar y el movimiento. § 3 6 0 ................................................... 471

B. Materia y movim iento. M ecánica finita. § 3 6 3 .......................... 475


a. La materia inerte. § ? 6 3 ...................................................................479
b. La impulsión. § 36 5......................................................................... 481
c. La caida. § 3 6 7 .................................................................................487

C. Mecánica absoluta. § 3 6 9 ..................................................................493

Segunda sección
La física. § 373-886.......................................................................................... 509
A. Física de la individualidad universal. § 2 7 4 .............................. 509
a. Los cuerpos físicos libres. § 2 7 5 ...................................................... 511
b. Los elementos. § 28 1....................................................................... 523
I c. El proceso de los elementos. § 2 8 6 .............................................. 525 [9/6]

B. Física de la individualidad particular. § 3 9 0 ............................. 531


a. El peso específico. § 3 9 3 .................................................................535
b. Cohesión. § 2 9 5 ...................................... 537
c. El sonido. §3o o ..............................................................................543
d. El calor. § 3o3 .................................................................................547

C. Física de la individualidad total. § 3 o8 ....................................... 555


a. La figura. § 3i o ............................................................................... 557
b. La particularización del cuerpo individual. § 3i6 .............................565
c. El proceso químico. § 3 2 6 ...............................................................589 [t.v]
112 ÍNDICE

D ritte A bteilung
Die Organik. § 337-37^................................................................. 614
A. D ie geologiscbe N atur. § 3 3 8 .....................................................616

B. D ie vegetabiliscbe N atur. § 3 4 3 ................................................ 620

G. D e r tieriscbe O rganism u s. § 3 5 0 ....................................................... 628


a. D ie G estalt. § 3 5 3 ......................................................................................... 630
b. D ie A ssim ila tio n . § 357 ..........................................................................634
c. D er G attungsprozeft. §3 6 7 ........................................................................ 650

[10/3] I Dritter Teil


DIE PH IL O SO P H IE DES GEISTES
§ 3 77-577

E lN L E ITU N G . § 3 7 7 .......................................................................................................... 666

E rste A bteilung
Der subjektive Geist. § 3 8 7 - 4 8 2 ............................................................................ 678
A. A n th ro p o lo g ie . D ie Seele. § 3 8 8 ........................................................ 680
a. D ie n atü rlich e Seele. § 3 9 1 ........................................................................684
b. Die fühlende Seele. § 4 ° 3 .............................................................702
c. D ie w irklich e Seele. § 4 1 1 ...........................................................................728

B. D ie Phánom enologie des Geistes. Das Bewufitsein. § 4 T3 • • • 732


a. Das B ew ufitsein ais solches. § 4 ! $ ........................................................... 736
b. D a s S e l b s t b e w u f t t s e i n . § 4 2 4 .....................................................................................742

c. D ie V ern u n ft. § 4 3 8 .....................................................................................752

[10/4] I G. Psychologie. D e r G eist. § 4 4 0 ..............................................................754


a. D e r theoretische G eist. § 4 4 5 .................................................................. 760
[im] | b. D e r praktische G eist. § 4 6 9 ................................................................. 802
c. D e r freie G eist. § 4 8 1 ............................................................................. 816
ÍNDICE 113

Tercera sección
La organología7°. § 3 3 7 -3 7 6 ......................................................................615

A. La naturaleza geológica. § 338 ......................................................617

B. La naturaleza vegetal. § 3 4 3 .............................................................. 621

C. El organismo animal. § 3 5 0 ............................................... 629


a. La figura. § 353............................................................................ 631
b. La asimilación. § 3 5 7 ...................................................................635
c. El proceso del género. § 3 6 7 ........................................................ 651

| Tercera parte [10/3]


LA FILOSOFÍA DEL ESPÍRITU

§ 3 77-577

Introducción. § 377...................................................................................... 667

Primera sección
El espíritu subjetivo. § 3 8 7 -4 8 2 ................................................................679

A. Antropología. El alma. § 3 8 8 ..........................................................681


a. El alma natural. § 3 9 1...................................................................... 685
b. El alma que siente71. § 4 0 3 ...............................................................703
c. El alma efectivamente real. § 4 1 1 ................................................. 729

B. La fenomenología del espíritu7^. La conciencia. § 4 1 3 .................733


a. La conciencia como tal. § 4 18 ...................................................... 737
b. La autoconciencia. § 4 2 4 ............................................................. 743
c. La razón. § 438................................................................................ 753

I C. Psicología. El espíritu. § 4 4 0 ......................................................... 755 [10/4]


a. El espíritu teorético. § 4 4 5 .............................................................. 761
b. El espíritu práctico. § 4 6 9 ........................................................... 803 [im]
c. El espíritu libre. § 4 8 1..................................................................... 817
114 ÍNDICE

ZWEITE ABTEILUN G
Der objektive Geist. § 4 8 3 -5 5 2 ................................................... 822
A. Das Recht. § 4 8 8 ............................................................................... 828
a. Eigentum. § 4 8 8 ........................................................................ 828
b. Vertrag. § 4 9 3 ............................................................................ 830
c. Das Recht gegen das Unrecht. § 4 9 6 ......................................... 832

B. D ie M oralitat. § 5 0 3 ....................................................................... 838


a. DerVorsatz. § 5 0 4 ......................................................................... 840
b. Die Absicht und das Wohl. § 5 0 5 .............................................. 842
c. Das Gute und das Bóse. § 5 0 7 ................................................... 842

G. D ie Sittlichkeit. § 5 1 3 .................................................................... 848


a. Die Familie. § 5 1 8 ..................................................................... 852
b. Die bürgerliche Gesellschaft. § 5 2 3 ......................................... 854
c. Der Staat. § 535 ......................................................................... 870

[10/5] I D r itte A bte ilu n g


D e r a b so lu te G eist. § 553"S7 7 .....................................................................922

A. D ie K unst. § 5 5 6 .............................................................................. 924

B. D ie geoffenbarte R eligió n . § 5 6 4 ................................................ 934

G. D ie P h ilosoph ie. § 5 7 2 ..................................................................942


INDICE 115

S egunda sección
El espíritu objetivo. § 4 8 3 -5 5 3 ..................................................................823
A. El derecho. §4 8 8 ................................................................................ 829
a. Propiedad. § 4 8 8 ............................................................................ 829
b. Contrato. § 4 9 3 ............................................................................... 831
c. El derecho frente al entuerto. § 4 9 6 ................................................ 833

B. La moralidad. § 5 0 3 ............................................................................ 839


a. El propósito. §5 0 4 .......................................................................... 841
b. La intención y el bienestar. §505.....................................................843
c. Elbienyelmal. §5 0 7...................................................................... 843

C. La eticidad. § 5 1 3 ................................................................................. 849


a. La familia. §518 .............................................................................. 853
b. La sociedad civil. § 523.................................................................... 855
c. El estado. §535................................................................................871

IT ercera sección [10/5]


El espíritu absoluto. § 55 3 -5 77................................................................... 923
A. El arte. § 5 5 6 ........................................................................................925
B. La religión revelada. § 5 6 4 ..................................................................935
C. La filosofía. § 5 7 2 ................................................................................ 943
[8 /4 1] | E IN L E IT U N G

Si

W D ie Philosophie entbehrt des Vorteils, der den anderen Wissenschaften


zugute kommt, ihre Gegenstande ais unm ittelbar von der Vorstellung zuge-
geben sowie die Methode des Erkennens fü r A n fan g u n d Fortgang ais
bereits angenom m en voraussetzen zu kónn en. Sie hat zwar ihre
Gegenstande zunáchst mit der R eligión gem einschaftlich. Beide haben
die Wahrheit zu ihrem Gegenstande, un d zwar im hóchsten Sinne — in
dem, daft Gott die W ahrheit und er allein die W ahrheit ist. Beide handeln
dann fern er von dem G ebiete des E ndlichen, vo n der Natur un d dem
menschlichen Geiste, deren Beziehung aufeinander und auf G ott ais auf ihre
W ahrheit. D ie Philosophie kann daher wohl eine Bekanntschaft m it ihren
Gegenstanden, ja sie mufi eine solche, wie ohnehin ein Interesse an den-
selben voraussetzen, — schon darum , weil das Bewufitsein sich der Zeit
nach Vorstellungen von G egenstanden frü h er ais Begriffe von denselben
macht, der denkende Geist sogar n u r durchs V orstellen h in d u rch un d auf
dasselbe sich wendend zum denkenden Erkennen und Begreifen fort-
geht.
A ber bei dem denkenden Betrachten gibt’s sich bald kund, daft das­
selbe die F orderung in sich schlieftt, die Notwendigkeit seines Inhalts zu
zeigen, sowohl das Sein schon ais die Bestimmungen seiner Gegenstande
M I zu beweisen. Jene Bekanntschaft mit diesen erscheint so ais un zurei-
chend, und Voraussetzungen und Versicherungen zu machen o der gelten zu las-
sen ais unzulassig. D ie Schwierigkeit, einen Anfang zu machen, tritt aber
zugleich damit ein, da ein A nfang ais ein Unmittelbares seine Voraussetzung
macht oder vielm ehr selbst eine solche ist.
INTRODUCCIÓN [8/41]

§1

La filosofía carece de la ventaja, que favorece a las otras ciencias, de poder w


suponer sus objetos como inmediatamente ofrecidos por la representación y
[de poder suponer] como ya aceptado el método de conocim iento para
empezar73y proseguir [su discurso]. Pero tam bién es cierto por de pronto
que sus objetos los tiene en común con la religión. Ambas tienen la verdad
por objeto y precisamente en el sentido más elevado [de esta palabra], a
saber, en el sentido de que Dios es la verdad y él solo lo es. Ambas tratan ade­
más de la región de lo finito, de la naturaleza y del espíritu hu m a n o , de su
referencia mutua y de su referencia a Dios en cuanto verdad suya. La filoso­
fía puede, por tanto, suponer desde luego una cierta fa m ilia rid a d con sus
objetos-, es más, debe suponer esa familiaridad, así como un cierto interés en
aquellos objetos; y esto por la simple razón de que la conciencia se hace
representaciones de los objetos antes (en el tiempo) de hacerse conceptos de
ellos, basta el punto de que el espíritu que piensa solamente pasando por el
representar y aplicándose sobre él, avanza hasta el conocimiento pensante y
el concebir.
Ahora bien, a la contemplación pensante pronto se le hace manifiesto
que ella comporta la exigencia de mostrar la necesidad de su contenido y
también de demostrar tanto el ser como las determinaciones de sus objetos.
IAquella familiaridad con esos objetos aparece entonces como insuficiente; M
y aparece también como improcedente hacer suposiciones o aseveraciones, o
simplemente dejarlas pasar. Se presenta así, a la vez, la dificultad en esta­
blecer un comienzo, ya que un comienzo en cuanto inmediato hace una supo­
sición o, más bien, es él mismo un supuesto.
n 8 INTRODUCCION

§2

D ie Philosophie kann zunachst im allgemeinen ais denkende Betrachtung der


[8/42] Gegenstánde bestim m t werden. W enn es I aber richtig ist (und es wird
wohl ricbtig sein ), da£ der Mensch durchs D enken sich vom Tiere unters-
cheidet, so ist alies M enschliche dadurch un d allein dadurcb mensch-
licb, da£ es durch das Denken bewirkt wird. In d em jed ocb die Philosop­
hie eine eigentüm licbe Weise des Denkens ist, eine Weise, w odurch es
E rkennen und begreifendes E rkennen wird, so wird ih r D enken auch
eine Verschiedenheit haben von dem in allem M enschlichen tátigen, ja die
Menscblichkeit des M enscblicben bewirkenden Denken, so sebr es iden-
tiscb m it dem selben, an sich n u r ein D enken ist. D ieser U nterschied
knüpft sich daran, da£ der durchs D enken begründete, m enscblicbe
Gebalt des Bewufitseins zunachst nicht in Form des Gedankens erscheint, son-
dern ais G efübl, Anscbauung, Vorstellung, — Formen, die von dem D en ­
ken ais Form zu unterscheiden sind.

Es ist ein altes V o ru r te il, ein trivial gew ord en er Satz, dafi d er M en sch vom
T ie r e sich durchs D en k e n u n tersch eid e; es kann trivial, aber es m üfite auch son-
derbar scheinen, w en n es B ed ü rfn is wáre, an solchen alten G lau b en zu erin n ern .
F ü r e in B e d ü rfn is ab er k a n n dies g e h a lten w erd en b e i d em V o r u r te il je tzig e r
Z e it, w elche Gefühl u n d Denken so v o n e in a n d e r tr e n n t, daft sie sich en tg egen g e-
[3] setzt, selbst so fe in d s e lig I sein s o lle n , dafi das G e fü h l, in s b e so n d e re das re li-
gióse, d u rch das D en ken ve ru n re in ig t, verkehrt, ja etwa gar vern ich tet w erde und
die R e lig ió n u n d R eligiositát w esentlich n ich t im D en k en ih re W u rzel u n d Stelle
habe. B e i so lch er T r e n n u n g w ird vergessen, daft n u r d er M en sch d er R elig ión
fáh ig ist, das T ie r aber k ein e R e lig ió n hat, so w en ig ais ih m R ech t u n d M oralitát
zukom m t.
W en n je n e T r e n n u n g d er R e lig ió n vo m D e n k e n b eh a u p te t w ird , so pflegt
das D en ken vorzuschw eben, welches ais Nachdenken b ezeich n et w erd en kann, — das
reflektierende D e n k e n , w elches Gedanken ais solch e zu sein em Inhalte hat u n d zum
B ew ufitsein b rin g t. D ie N achlassigkeit, d e n in R ü ck sich t des D en k en s v o n der
[8/43] P h ilo sop h ie bestim m t I angegebenen U n tersch ied zu k en n en u n d zu beachten, ist
es, w elche die roh esten V o rstellu n g en u n d V o rw ü rfe gegen die P h ilo so p h ie her-
v o rb rin gt. In d em n u r dem M en sch en R elig ión , R echt u n d Sittlich keit zukom m t,
u n d zwar n u r desw egen, w eil er d en ken d es W esen ist, so ist in dem R eligiosen ,
R e ch tlich en u n d S ittlich en — es sei G e fü h l u n d G la u b e n o d e r V o rstellu n g — das
Denken ü b erh au p t n ich t u n tátig gewesen; die T átigkeit u n d d ie P ro d u k tio n en des-
selben sind d arin gegenwártig u n d enthalten. A lle in es ist verschieden, solche vom Den-
INTRODUCCIÓN 119

§3

La filosofía puede determinarse, para empezar y en general, como contem ­


plación pensante de los objetos. Si I por otra parte es verdad (y se verá desde [8/42]

luego que lo es) que el ser hum ano se distingue del anim al por el pensa­
miento, resulta entonces que lo humano es humano por ser causado por el
pensamiento y sólo por esto. Sin embargo, siendo la filosofía un modo
peculiar de pensar, un modo mediante el cual el pensar llega a ser conocer y
precisamente conocimiento concipiente74, este pensar de la filosofía man­
tendrá una diversidad respecto de aquel pensar que actúa en todo lo humano,
es decir, del que causa la humanidad de lo humano, por bien que siendo
también [el pensar filosófico] un pensar idéntico a éste, es en sí sólo un pen­
sar. Esta distinción enlaza con que el haber75humano de la conciencia, fun­
dado por el pensar, no aparece en prim er térm ino bajo la form a del p e n sa ­
miento, sino como sentim iento76, intuición77 o representación, form as que
hay que distinguir del pensamiento en cuanto form a.

Que el ser humano se distingue del animal por el pensamiento es algo que se
da por sabido78desde antiguo hasta el punto de haberse hecho trivial; puede parecer
trivial [desde luego], pero debería también parecer extraño que hubiera necesidad
de recordar esa antigua creencia. Y sin embargo puede tenerse como una necesidad
[recordarlo ahora] ante el prejuicio de nuestro tiempo que separa de tal modo senti­
miento y pensamiento que los opone, y tan enemigos I deben ser, que el sentimiento, [3]

especialmente el religioso, se mancha y pervierte por el pensamiento, es más, se


aniquila, de tal modo que [según este prejuicio] religión y religiosidad no tienen
esencialmente su raíz y su lugar en el pensamiento, [sino en el sentimiento], Al
hacer esa separación se olvida que sólo el ser humano es capaz de religión; al animal,
por el contrario, [a pesar de tener sentimientos], le compete tan poca religión como
derecho y moralidad.
Guando se afirma aquella separación entre religión y pensamiento, éste se
queda entonces colgado del aire y se le puede caracterizar como reflexión79 o pensa­
miento reflexivo, el cual tiene como contenido pensamientos en cuanto tales y los lleva
a la conciencia. La negligencia en conocer y considerar la distinción I indicada entre [8/43]

pensamiento [en general] y filosofía es lo que da lugar a las representaciones más


burdas y a los reproches que se dirigen a la filosofía. Puesto que la religión, como el
derecho y la moralidad, sólo le competen al ser humano precisamente por ser esen­
cia pensante, es por lo que el pensamiento no deja nunca de actuar en lo religioso, en
lo jurídico y en lo ético, sea ello sentimiento y creencia o representación. La activi­
dad y los productos del pensamiento están ahí presentes y ahí están contenidos. Sólo
120 INTRODUCCION

ken bestimmte u n d durchdrungene G efü h le u n d V o rstellu n g en — u n d Gedanken darüber zu


h a b en . D ie durchs Nachdenken erzeu gten G ed an k en über je n e W eisen des Bew uftt-
seins sin d das, w o ru n te r R e fle x ió n , R á so n n e m en t u n d d erg leic h en , d a n n auch
die P h ilo sop h ie b e g riffen ist.
Es ist dabei gescheben, u n d n o c b ófters bat der M ifiverstand obgewaltet, dafi
solches Nachdenken ais die B ed in gu n g, ja ais d er einzige W eg beb au p tet w ord en , auf
w elch em w ir z u r V o rs te llu n g u n d zu m F ü rw a h rh alte n des E w ig en u n d W ahren
ge lan gte n . So sin d z .B . d ie (jetzt m e h r vormaligen) metaphysischen Beweise vom Dasein
W Gottes d a fu r au sgegeben w o rld e n , daft o d e r ais ob d u rc h ih re K e n n tn is u n d die
U b e rze u g u n g vo n ih n e n d er G la u b e u n d d ie U b e r z e u g u n g vo m D asein G ottes
w esentlich u n d allein bew irkt w erd en k o n n e. D ergleich en B eh au p tu n g kám e m it
der ü b erein , daft w ir n ich t eh er essen k ó n n te n , ais bis w ir un s die K e n n tn is der
chem ischen, b otan isch en o d er zo o lo gisch en B estim m u n gen d er N abrungsm ittel
erw orben , u n d w ir m it d er V erd a u u n g w arten m ü fiten , bis w ir das S tu d iu m der
A n a to m ie u n d P h ysio lo gie a b so lviert h á tte n . W en n d em so w áre, w ü rd e n diese
W issenschaften in ih rem Felde, w ie die P b ilo so p b ie in dem ih rig en , freilich sehr
an N ützlich keit gew inn en , ja ih re N ü tzlich k eit wáre zu r absolu ten u n d allgem ei-
n en U n en tb eh rlicb k eit gesteigert; vielm eh r aber w ü rd en sie alie, statt u n en tb e h r-
lich zu sein, gar n icb t existieren.

[8/44] I § 3

D er Inhalt, der unser Bewufttsein erfüllt, von welcher A r t er sei, macht


die Bestimmtheit der G efühle, Anschauungen, Bilder, Vorstellungen, der
Zwecke, P flich ten usf. u n d der G edanken un d B egriffe aus. G efühl,
Anschauung, B ild usf. sind insofern die Formen solchen Inhalts, welcher
ein und derselbe bleibt, ob er gefühlt, angeschaut, vorgestellt, gewollt und ob
er nur gefühlt oder aber mit Verm iscbung von Gedanken gefühlt, anges­
chaut usf. oder ganz unvermischt gedacht wird. In irgendeiner dieser F or­
m en oder in der V erm ischung m ehrerer ist der Inhalt Gegenstand des
Bewufttseins. In dieser Gegenstándlichkeit schlagen sich aber auch die Bes-
timmtheiten dieser Formen z.um Inhalte-, so daft n a c h je d e r dieser Form en ein
besonderer Gegenstand zu entstehen scheint un d, was an sich dasselbe
ist, ais ein verschiedener Inhalt aussehen kann.

In d em d ie B e stim m tb eite n des G e fü h ls, d er A n sc h a u u n g , des B egehrens,


[5] des W illen s u sf., in s o fe rn I v o n ih n e n gewufttw ird , ü b erh au p t Vorstellungen genannt
w erd en , so k an n im a llg e m e in e n gesagt w erd en , daft d ie P h ilo s o p h ie Gedanken,
r INTRODUCCIÓN 121

zu que no es lo mismo tener sentimientos o representaciones, determinados y penetra­


u- dos por el pensamiento, que tener pensamientos sobre ellos. Los pensamientos engen­
ch drados por el pensar reflexivo aplicado a aquellos modos de la conciencia son lo que
se comprende como reflexión, raciocinio u otros términos semejantes, incluso filo-
lafi ,, 8o
soíia .
auf Con todo ello se ha presentado, y frecuentemente ha prevalecido, el malenten­
'en dido de que ese reflexionar era la condición, más aún, el único camino para alcanzar
sein la representación de lo eterno y verdadero, y tenerlo por verdadero. Así, por ejem­
die plo, laspruebas metafísicas de la existencia de Dios (ahora ya obsoletas) fue Iron presen- [4]

:tes tadas como si solamente a través de su conocimiento y del convencimiento que


mit pudiesen engendrar fuese posible causar esencialmente la fe y el convencimiento de
der la existencia de Dios. Tal afirmación sería muy congruente con otra que sostuviera
ttel que no podemos comer hasta haber logrado el conocimiento de todas las de­
der terminaciones químicas, botánicas o zoológicas de los alimentos, y que para digerir­
Lese los tuviésemos que esperar a habernos graduado en anatomía y fisiología. Si así
ehr fuese, estas ciencias se habrían hecho muy útiles en su propio campo, como la filo­
íei- sofía en el suyo; es más, su utilidad se habría encumbrado hasta hacerlas absoluta y
:hr- umversalmente imprescindibles; sin embargo, en vez de hacerse imprescindibles,
más bien dejarían enteramente de existir.

I § 3 [8/44]

icllt El contenido que llena nuestra conciencia, sea de la clase que sea, constituye
der la determinidad de los sentimientos, intuiciones, imágenes, representacio-
ihl, nes, fines, obligaciones, etc., y [también] de los pensamientos y conceptos.
■ Ker Sentimiento, intuición, imagen, etc., son, por tanto, las form as de aquel
1 ob contenido que permanece uno y el mismo al ser sentido, intuido, representa­
ges- do, querido, tanto si es meramente sentido, como si es sentido, intuido, etc.,
7or- con mezcla de pensamiento o también si es pensado sin mezcla alguna. Bajo
1des cualquiera de estas formas, o en la mezcla de varias, el contenido es el objeto
Bes- de la conciencia. Pero dentro de esta objetividad también las determinidades
ein de las formas compiten para llegar a contenido, de manera que baj o cada una de
elbe las formas parece surgir un contenido especial y lo que en sí es lo mismo
puede parecer un contenido distinto.

rens, Como sea que las determinidades del sentimiento, de la intuición, del deseo,
Lannt de la voluntad, etc., en tanto I se es consciente de ellas, se pueden llamar en general [5]

rnken, representaciones, resulta que se puede decir de manera general que la filosofía pone
122 INTRODUCCIÓN

Kategorien, aber n áh er Begriffe an die S telle d er V o rstellu n g en setzt. V o rstellu n g en


ü b erb a u p t k o n n e n ais Metaphern d er G ed an k en u n d B e g riffe a n geseh en w erden .
D a m it aber, daft m an V o rs te llu n g e n hat, k en n t m an n o c h n ic b t d eren B e d e u -
tu n g fü r das D en k e n , n o c h n ic h t d eren G ed an k en u n d B e g riffe . U m gekeh rt ist
es auch zw eierlei, G ed a n k en u n d B e g riffe zu h aben , u n d zu w issen, w elches die
ih n e n e n tsp re ch e n d e n V o rs te llu n g e n , A n sc h a u u n g e n , G e fü h le sin d . — E in e
Seite dessen, was m an die Unverstandlichkeit d er P h ilo so p h ie n en n t, b ezieh t sich h ie -
ra u f. D ie S ch w ie rig k e it lie g t e in este ils in e in e r U n fá h ig k e it, d ie an sich n u r
Ungewohntheit ist, abstrakt zu d en k e n , d .h . r e in e G e d a n k e n fe stzu h a lte n u n d in
ih n e n sich zu bew egen. In u n serem ge w ó h n lich en B ew ufttsein sin d d ie G e d a n ­
ken m it sin n lich em u n d geistigem geláu fig en S to ffe angetan u n d verein igt, u n d
[8/45] im N ach d en k en , I R e fle k tiere n u n d R á so n ieren vermischen w ir d ie G e fü h le , A n s ­
ch au u n gen , V o rs te llu n g e n m it G ed a n k en (in je d e m Satze v o n ganz sin n lich em
Inhalte: » d ies Blatt ist g r ü n « , sin d schon K a teg o rie n , Sein, Einzelheit ein gem isch t).
E in an d eres ab er ist, d ie G e d a n k e n selbst u n v erm isch t zu m G eg en sta n d e zu
m ach en . — D e r and ere T e il d er U n verstan d lich keit ist d ie U n g e d u ld , das in der
Weise d er V o rstellu n g vo r sich h ab en zu w ollen , was ais G ed an ke u n d B e g r iff im
Bew ufttsein ist. Es k om m t d er A u s d ru c k vo r, m an wisse n ich t, was m an sich bei
e in e m B e g r iffe , d er gefafit w o rd e n , denken so lle; b e i e in e m B e g r iffe ist w eiter
n ich ts zu d en ken ais d er B e g r iff selbst. D e r S in n je n e s A u sd ru ck s ab er ist eine
S ehn sucht n ach ein er bereits bekannten, geláufigen Vorstellung; es ist d em Bew ufitsein,
ais ob ih m m it d er W eise d er V o rstellu n g d er B o d en en tzogen w are, a u fw elch em
[6] es son st sein en festen u n d h e im isc h e n S tan d I hat. W e n n es sich in d ie rein e
R e g ió n d er B e g r iffe versetzt fin d e t, weift es n ic h t, wo es in d e r W elt ist. — A m
verstándlichsten w erd en d ah er S c h riftste lle r, P red ig er, R e d n e r u sf. g e fu n d e n , die
ih r e n L e se rn o d e r Z u h o r e r n D in g e vo rsa g en , w elch e d iese b e re its ausw endig
wissen, die ih n e n gelau fig sin d u n d d ie sich von selbst verstehen.

§4

In Beziehung auf unser gemeines BewuRtsein zunáchst hátte die Philo-


sophie das Bedürfnis ihrer eigentümlichen Erkenntnisweise darzutun oder gar zu
erwecken. In Beziehung auf die Gegenstande der R eligión aber, auf die
Wahrheit überhaupt, hátte sie die Fahigkeitzu erweisen, dieselben von sich
aus zu erkennen; in Beziehung auf eine zum Vorschein kommende Vers-
chiedenheitvon den religiósen Vorstellungen hátte sie ihre abweichenden Bes-
tim m ungen zu rechtfertigen.
INTRODUCCIÓN 1 2 3

pensamientos, categorías o, más exactamente, conceptos en el lugar de las representa­


ciones. Las representaciones pueden ser vistas como metáforas de los pensamientos
y de los conceptos. Ahora bien, por el hecho de tener representaciones, uno no
conoce todavía su significado para el pensamiento, esto es, no conoce aún los pensa­
mientos y conceptos de ellas. Y viceversa, tampoco es lo mismo tener pensamientos
y conceptos que saber cuáles son las representaciones, intuiciones o sentimientos
que les corresponden. Una parte de lo que se llama la incomprensibilidad de la filoso­
fía tiene que ver con esto. La dificultad reside, por una parte, en la incapacidad (que
es sólofalta de costumbre) de pensar abstractamente, esto es, de retener conceptos
puros y de moverse entre ellos. En nuestra conciencia común, los pensamientos se
unen y contaminan con materiales sensibles y mentales corrientes y, al meditar, Irefle- [8/45]
xionar y raciocinar, mezclamos los sentimientos, intuiciones o representaciones con
pensamientos (en toda proposición con contenido enteramente sensible, p.e. «esta
hoja es verde», se han introducido ya categorías como ser j singularidad8"). Otra cosa
es empero tomar los pensamientos mismos como objeto, sin mezcla alguna.—La otra
parte de la incomprensibilidad [de la filosofía] es la impaciencia por querer tener
ante sí, bajo la forma de la representación, aquello que tenemos en la conciencia
como pensamiento y concepto. Se oye decir con frecuencia que uno no sabe qué es lo
que se debepensar bajo el concepto que se ofrece; pero [es que] bajo un concepto no
se debe pensar otra cosa que el concepto mismo. El sentido de aquella expresión es
una cierta añoranza de una representación que fuese ya familiar y corriente-, a la con­
ciencia le ocurre como si al quitarle el modo de la representación se le quitara el
suelo sobre el que se sostiene I firmemente de modo habitual. Guando se encuentra [6]
trasladada a la pura región de los conceptos no sabe en qué lugar del mundo se
encuentra. Por ello, los escritores, predicadores, conferenciantes, etc., que cuentan
a sus lectores u oyentes cosas que éstos ya saben de memoria, que les son habituales
y se comprenden por sí mismas, resultan los más comprensibles de todos.

§4

En relación con nuestra conciencia común, la filosofía tendría que hacer


evidente primeramente, o mejor, tendría que despertar la necesidad [subje­
tiva] de su modo propio de conocer. En relación con los objetos de la religión,
es decir, con la verdad en general, debería mostrar su capacidad de cono­
cerlos [adecuadamente] desde la filosofía misma84. En relación con su
manifiesta diversidad respecto de las representaciones religiosas, tendría que
justificar sus determinaciones discrepantes.
124 INTRODUCCIÓN

§5

Zum Behufe einer vorláufigen Verstándigung über den angegebenen


[8/46] Unterschied und über die damit zusammenhangende I Einsicht, daft der
wabrbafte Inhalt unseres Bewufttseins in dem Ubersetzen desselben in die
Form des Gedankens und Begriffs erhalten, ja erst in sein eigentümliches
Licht gesetzt wird, kann an ein anderes altes Vorurteil erinnert werden, daft
námlich, um zu erfahren, was an den Gegenstanden und Begebenheiten,
aucb G efüblen, Anschauungen, M einungen, V orstellungen usf. Wahres
sei, Nachdenken erforderlich sei. Nachdenken aber tut wenigstens dies auf
alien Fall, die Gefühle, Vorstellungen usf. in Gedanken zu verwandeln.

[7] In so fern es n u r das Denken ist, was die P h ilo lso p h ie zu r eig en tü m lich en Form
ihres Gescháftes in A n sp ru ch n im m t, je d e r M ensch aber von N atu r denken kann,
so tritt verm ó ge d ieser A b stra k tio n , w elche d en § 3 a n g egeb en en U n tersch ied
weglaftt, das G egen teil vo n dem ein, was v o rh in ais Beschwernis ü b er die Unverstand-
lichkeit d er P h ilo so p h ie erw ahnt w o rd en ist. D iese W issenschaft erfá h rt h á u fig die
Verachtung, daft auch solche, die sich m it ih r n ich t bem ü ht haben, die E in bild u n g
aussprechen , sie verstehen v o n H aus aus, was es m it d er P h ilo so p h ie fü r eine
Bewandtnis habe, u n d seien fáhig, wie sie so in ein er gew óhn lichen B ild u n g, ins-
besondere von religiosen G efü h le n aus, gehen u n d stehen, zu p h ilosop h ieren und
ü b e r sie zu u rte ile n . M an g ib t zu, daft m an d ie a n d eren W issenschaften studiert
haben müsse, u m sie zu ken n en , u n d daft m an erst verm oge ein er solchen K e n n t-
nis berechtigt sei, ein U rteil ü b er sie zu haben. M an gibt zu, da (i, u m ein en Schuh
zu verfertigen , m an dies gelernt u n d geübt haben müsse, ob gleich je d e r an seinem
Fufte den Maftstab dafür u n d H án de u n d in ih n en die n atü rlich e G eschicklichkeit
zu dem erfo rd erlich en G escháfte besitze. N u r zum P h ilo so p h ieren selbst solí der-
gle ich e n S tu d iu m , L e rn e n u n d B e m ü h u n g n ic h t e r fo r d e rlic h sein . — D iese
b equ em e M e in u n g hat in d en n eu esten Z e iten ihre B estátigung d u rch die Lehre
vom un m ittelb aren W issen, W issen du rch A n schau en, erhalten.

[8/47] I §6

V on der andern Seite ist es ebenso wichtig, daft die Philosophie darüber
verstándigt sei, daft ih r Inhalt kein anderer ist ais der im G ebiete des
lebendigen Geistes ursprünglich hervorgebrachte und sich hervorbrin-
gende, zur Welt, aufteren un d in n eren Welt des Bewufttseins gemachte
Gehalt, — daft ihr Inhalt die Wirklichkeit ist. Das náchste Bewufttsein dieses
INTRODUCCIÓN
I2S

§5

Para ayudar a una comprensión preliminar de la mencionada distinción y de


la tesis que de ella depende, I a saber, que el verdadero contenido de nuestra [8/46]
conciencia se conserva al traducirlo a la forma del pensam iento y del con­
cepto, es más, se coloca bajo su luz propia, podemos recordar otro viejo tópico
que afirma que para experimentar lo verdadero de los datos y de los objetos,
de los sentimientos, intuiciones, opiniones, representaciones, etc., es pre­
ciso reflexionar. Y el reflexionar sirve en cualquier caso, por lo menos, para
transformar e n pensamientos los sentimientos, representaciones, etc.

Como consecuencia de que el pensamiento es lo único que la filo Isofía reivin- [7]

dica como forma propia de su tarea y siendo así que todo ser humano es natural­
mente capaz de pensar, se presenta, en virtud de esa abstracción que prescinde de
la distinción ofrecida en el § 3, el inconveniente opuesto a aquel que antes se ha
mencionado como queja contra la incomprensibilidad de la filosofía. Esta ciencia
sufre frecuentemente el desprecio que [se le hace cuando] incluso aquellos que no
se han esforzado por alcanzarla se hacen la ilusión de saber desde pequeños de qué
va, de modo que con una educación general y, sobre todo, desde los sentimientos
religiosos, se sienten capaces de echarse a andar y pararse, es decir, de filosofary
de juzgar sobre filosofía. [Generalmente] se concede que para conocer las otras
ciencias es necesario haberlas estudiado y que, para juzgarlas, se necesita estar
facultado por aquel conocimiento. Se concede que para fabricar un zapato es nece­
sario haber aprendido a hacerlo y, por mucho que todo el mundo tenga la horma
en su propio pie, se ha de haber ejercitado en ello, ha de tener además manos y,
juntamente con ellas, el talento natural para dedicarse a tal ocupación. Sólo para
filosofar sería superfino estudiar, aprender y esforzarse. Esta cómoda opinión se
ha visto reforzada últimamente por la doctrina acerca del saber inmediato o saber
por intuición.

I § 6 [8/47]

Por otra parte, es igualmente importante que la filosofía se entere de que su


contenido no es otro que aquel haber85 que [fue] originariamente producido y
[continuamente] se produce en el campo del espíritu viviente; haber que se ha
hecho mundo, mundo exteriory [mundo] interior de la conciencia; [es impor­
tante que la filosofía se entere de que] su contenido es la realidad efectiva86.
Nosotros llamamos experiencia a la conciencia más próxima de este contenido.
126 INTRODUCCIÓN

Inhalts nennen wir Erfahrung. Eine sinnige Betrachtung der Welt unter-
[8] scheidet I sckon, was von dem weiten Reicke des áufteren und inneren
Daseins nur Erscheinung, vorübergehend und bedeutungslos ist, und was
in sicb wabrbaft den Ñ am en der Wirklichkeit verdient. Indem die P hilo-
sophie von anderem Bewufttwerden dieses einen und desselben Gebalts
nur nacb der Form unterschieden ist, so ist ihre U bereinstim m ung mit
der Wirklichkeit und Erfahrung notwendig. Ja, diese Ubereinstim m ung
kann für einen wenigstens aufteren Prüfstein der Wahrheit einer Philo-
sophie angesehen werden, so wie es für den hóchsten Endzweck der Wis-
senschaft anzusehen ist, durch die Erkenntnis dieser Ubereinstim m ung
die Versóhnung der selbstbewuftten V ern unft mit der seienden Vernunft,
mit der Wirklichkeit hervorzubringen.

In der Vorrede zu m ein er Philosophie des Rechts b e fin d e n sich d ie Sátze:

Was vernünftig ist, das ist wirklich,


und was wirklich ist, das ist vernünftig.

D iese ein fach e n Sátze h ab en m a n ch en a u ffallen d g e sch ien en u n d A n fe in -


d u n g e rfa h re n , u n d zwar selbst v o n so lc h e n , w elch e P h ilo s o p h ie u n d w ohl
o h n e h in R e lig ió n zu b esitzen n ic h t in A b re d e sein w o llen . D ie R e lig ió n w ird es
u n n ó tig sein in d ieser B e z ie h u n g a n z u fü h re n , da ih r e L e h r e n v o n d er g ó ttli-
ch en W eltreg ieru n g diese Sátze zu b estim m t au ssp rech en . Was aber d en p h ilo -
so p h isch en S in n b e tr ifft, so ist so v ie l B ild u n g vo rau szu setzen , daft m an wisse,
n ic h t n u r daft G o tt w irk lic h , — daft er das W irk lic h ste , daft er a lle in w ahrhaft
w irk lic h ist, so n d e r n a u ch , in A n s e h u n g des F o r m e lle n , daft ü b e r h a u p t das
[8/48] D a se in I zu m T e il Erscheinung u n d n u r zu m T e il W ir k lic h k e it ist. Im g e m ein en
L e b e n n e n n t m an etwa je d e n E in fa ll, d en Irrtu m , das B ó se u n d was a u f diese
Seite g e h o rt, sowie je d e n o c h so verk ü m m erte u n d ve rg án glich e E xistenz zufa-
[9] lligerw eise ein e Wirklichkeit. A b e r auch sch on ein em g e w o h n lich en I G e fü h l w ird
ein e zufallige E xistenz n ich t d en em p hatischen Ñ am en eines W irk lich en verd ie-
n e n ; — das Z u fa llig e ist ein e E xisten z, d ie k e in e n g ro fte re n W ert ais d en eines
Móglichen hat, die so gut nicht sein k an n , ais sie ist. W en n aber ic h v o n W irklich keit
g e s p r o c h e n h a b e, so w áre v o n selbst d a ra n zu d e n k e n , in w elc h em S in n e ich
d iesen A u s d r u c k ge b ra u ch e , da ic h in e in e r a u sfü h r lic h e n Logik auch d ie W ir ­
k lich k eit a b geh an d elt u n d sie n ic h t n u r sog leich v o n d em Z u fá llig e n , was doch
au ch E xisten z hat, s o n d e r n n á h e r v o n D a sein , E xisten z u n d a n d e re n B estim -
m u n g e n g e n a u u n te r s c h ie d e n h a b e . — D e r Wirklichkeit des Vernünftigen stellt sich
sch o n d ie V o rs te llu n g en tg egen , sow ohl daft d ie Id e en , Id eale w eiter n ich ts ais
r-
r INTRODUCCIÓN

Una meditación perspicaz del mundo distingue I en seguida, en el ancho


127

[8]
en campo de todo lo que está ahí, interior o exterior, aquello que es meramente
ras fenóm eno 81, algo efímero e insignificante, de lo que en sí mismo merece verda­
o- deramente el nombre de realidad efectiva. Siendo la filosofía un modo distinto
Llts de los otros modos de hacerse consciente de ese único haber, modo que se dis­
nit tingue solamente según la forma, resulta necesaria su conformidad con la reali­
ng dad efectiva y con la experiencia. Es más, esta conformidad puede verse como
o- mínimo como piedra de toque extrínseca de la verdad de una filosofía, de tal
is- modo que se puede considerar como la finalidad suprema de la ciencia produ­
ng cir la reconciliación, mediante el conocimiento de esa conformidad, de la razón
ift, autoconsciente con la razón-que-está-siendo , es decir, con la realidad efectiva.

En elprefacio de mi Filosofía del derecho, página X K \ se encuentran las proposi­


ciones:

Lo que es racional, eso es efectivamente real,


y lo que es efectivamente real, eso es racional.

in- Estas proposiciones tan sencillas han parecido escandalosas a muchos y se han
ohl ganado enemigos precisamente entre aquellos que no quieren renunciar a estar en
d es posesión de la filosofía e incluso de la religión. Resulta innecesario traer aquí a cola­
tli- I ción a la religión, ya que estas proposiciones expresan con demasiada claridad las doc­
L lo -
trinas religiosas sobre la divina providencia. Pero, por lo que se refiere a [la compren­
sse,
sión de] su sentido filosófico, hay que suponer mucha formación, es decir, es preciso
daft
saber no solamente que Dios es efectivamente real, que él es lo más efectivamente real
das
y que sólo él lo es verdaderamente, sino que también es necesario saber, desde el
nen
punto de vista formal, que el simple estar ahí I es en partefenómeno y solamente en [8/48]
iese
parte es realidad efectiva. En la vida común se denomina realidad a cualquier ocurren­
afá-
cia, al error, al mal y a todo lo que pertenece a este campo, así como a cualquier exis­
vird
tencia atrofiada y efímera se la llama precipitadamente realidad efectiva. Pero, incluso
die-
para el sentir I corriente, una existencia contingente [o hecho casual] no merece el [9]
ines
enfático nombre de realidad efectiva. Lo contingente es una existencia que no tiene
Lkeit
más valor que el de una posibilidad, algo que tanto es como podría igualmente no ser.
: ich
Pero cuando yo he hablado de realidad efectiva, se tendría que haber pensado en qué
Vir­
sentido he usado tal expresión, ya que he tratado de ella dentro de una lógica detallada y
io ch
no solamente la he distinguido cuidadosamente de lo contingente, lo cual ciertamente
:im-
existe, sino que la he distinguido [también], con más precisión todavía, del [simple]
sich
estar ahí, del existir y de otras determinaciones90.—Ala realidad efectiva de lo racional91
:s ais
se le opone, por un lado, la representación de que las ideas y lo ideal no son más que
128 INTRODUCCIÓN

C h im a re n u n d d ie P h ilo so p h ie e in System v o n so lch en H irn g e sp in ste n sei, ais


um gekehrt, daft d ie Id een u n d Ideale etwas viel zu V o rtre fflic h e s seien, u m W ir -
U ich k e it zu h aben, o d er eben so etwas zu O h n m ách tig es, u m sicb solch e zu vers-
c h a ffe n . A b e r d ie A b tr e n n u n g d er W irk lic h k e it v o n d e r Id ee ist b eso n d ers bei
d em V ersta n d e b e lie b t, d e r d ie T rá u m e se in e r A b s tr a k tio n e n fü r etwas W ahr-
haftes hált u n d a u f das Sollen, das er vo rn eh m lich auch im p o litisch e n Felde gern
vo rsch reib t, eitel ist, ais ob d ie W elt a u f ib n gew artet hatte, u m zu erfa b ren , wie
sie sein solle, aber n ic b t sei; w áre sie, w ie sie sein solí, w o b lie b e d ie A ltk lu gh e it
sein es S o lle n s ? W en n er sic b m it d em S o lle n g e g e n tr iv ia le , á u fte rlic h e u n d
vergan glich e G egen stán d e, E in ric h tu n g e n , Z u stán d e u sf. w en d et, d ie etwa auch
[8/49] fü r ein e gew isse Z e it, fü r b e so n d e r e K r e is e ein e gro fte rela tiv e I W ich tigk eit
h a b e n m o g en , so m ag er w o h l r e c b t h a b e n u n d in so lch em F alle vieles fin d e n ,
was a llg e m e in e n r ic h tig e n B e stim m u n g e n n ic h t e n tsp ric h t; w er ware n ic h t so
klu g, u m in sein er U m g e b u n g vieles zu seh en, was in d er T at n ic h t so ist, wie es
se in s o lí? A b e r d iese K lu g h e it hat u n re c h t, sich e in z u b ild e n , m it solch en
[10] G eg en stá n d en u n d d eren S o lle n sich in n e r h a lb d er In lteresse n d er p h ilo s o p -
h isch en W issenschaft zu b e fin d e n . D iese hat es n u r m it d er Id ee zu tu n , welche
n ic h t so o h n m á c h tig ist, u m n u r zu so lle n u n d n ic h t w ir k lic h zu sein , u n d
d a m it m it e in e r W ir k lic h k e it, an w e lc h e r je n e G e g e n stá n d e , E in ric h tu n g e n ,
Z ustán d e usf. n u r d ie o b erflá c h lich e A u E en seite sin d.

§7

Indem das Nachdenken überhaupt zunáchst das Prinzip (auch im Sinne des
Anfangs) der Philosophie enthált und nachdem es in seiner Selbstándigkeit
wieder in neueren Zeiten erblüht ist (nach den Zeiten der lutherischen
R eform ation), so ist, indem es sich gleich anfangs nich t bloft abstrakt
wie in den philosop hieren den A n fan gen der G riech en gehalten, son-
dern sich zugleich auf den maídos scheinenden S to ff der Erscheinungs-
welt geworfen hat, der Ñame Philosophie allem dem jenigen Wissen gegeben
worden, welches sich mit der Erkenntnis des festen Mafies und Allgemeinen
in dem Meere der em pirischen E inzelheiten un d des Notwendigen, der
Gesetze in der scheinbaren U nordnung der unendlichen Menge des Zufá-
lligen bescháftigt un d dam it zugleich seinen Inhalt aus dem eigenenAns-
chauen un d W ahrnehm en des Á u fteren un d In n eren , aus der prasenten
Natur wie aus dem prasenten Geiste und der Brust des M enschen genom -
m en hat.
r
INTRODUCCIÓN 129

’ ah quimeras y que la filosofía no es más que un sistema de telarañas mentales. Por el lado
ftr- contrario, se opone también a la realidad efectiva de lo racional la representación de
ers- jpe ¡as ideas y lo ideal son cosa demasiado exquisita para alcanzar realidad efectiva, o
bei también, demasiado impotente para conseguírsela. Pero a quien le es especialmente
dir- j querida la separación entre realidad efectiva e idea es al entendimiento que tiene por
^ern verdaderos los sueños de su abstracción y se envanece con el deber [moral] que él
wie receta muy a gusto especialmente en el terreno político, como si el mundo hubiese
heit tenido que aguardarle a él para saber cómo debe ser, sin serlo; porque si el mundo
und fuese ya como debe ser ¿qué lugar habría para la precoz sabihondez de su deber ser?
luch Guando el entendimiento, valiéndose del deber moral, arremete contra objetos trivia-
jkeit ies>extrínsecos y caducos, o contra cosas establecidas o situaciones que por un tiempo
den, determinado y para ciertos ámbitos pueden tener tal vez una gran importancia I reía- [8/49]
it so tiva, puede ser muy bien que tenga razón, y puede ser [también] que en tal caso
ie es encuentre muchas cosas que no se corresponden con determinaciones universales y
:h e n justas. ¿Quién no es lo suficientemente listo para ver en torno a sí muchas cosas que
sop- no son de hecho como deberían ser? Pero esa sabihondez no tiene razón cuando ima-
dche gína que, al tratar de esos objetos echando mano de su deber moral, se sitúa ya dentro
und de los inltereses propios de la ciencia filosófica. Ésta trata solamente de la idea, la cual [10]
gen, no es tan impotente que se limite a ser un deber sin realización efectiva; es por ello que
la ciencia filosófica se ocupa de una realidad efectiva frente a la cual aquellos objetos,
esas cosas establecidas y situaciones sólo son apariencia externa o superficial.

§7
e des
iigkeit Gomo sea que el reflexionar en general contiene en primer lugar el principio de
chen la filosofía (también en el sentido de comienzo) y después de que este princi-
trakt pió haya florecido de nuevo en los tiempos modernos con su [propia] autosufi-
son- ciencia (después de los tiempos de la reforma luterana), en tanto desde su
mgs- comienzo mismo no ha sido sostenido de manera meramente abstracta, como
eben [había ocurrido] en los comienzos filosóficos de los griegos, sino que en
neinen seguida se ha arrojado sobre la materia aparentemente desmedida del mundo
, der fenoménico, ha venido a darse el nombre de filosofía a todos los saberes que se
íafá- ocupan del conocimiento de la medida estable y universal dentro del océano de
Ans- las singularidades empíricas, y [que se ocupan también] de lo necesario de las
senten leyes dentro del aparente desorden de la multitud infinita de lo contingente;
íom- de esta manera, [la filosofía] ha tomado al mismo tiempo su contenido de su
propia intuición y percepción de lo externo e interno, de la naturalezapresente,
e igualmente del espíritu presente y del pecho de los seres humanos.
130 INTRODUCCIÓN

Das P rin zip d er Erfahrung en th á lt d ie u n e n d lic h w ich tige B estim m u n g, daft


fü r das A n n e h m e n u n d F ü rw a h rh alten ein es Inhalts d er M en sch selbst dabei sein
m üsse, bestim m ter, dali er so lch en In h a lt m it der Gewifheit seiner selbst in E in igkeit
[8/50] u n d verein igt fin d e . E r m uft selbst dabei sein, I sei es n u r m it sein en áufterlichen
S in n en o d er aber m it sein em tiefe re n G eiste, sein em w esentlichen Selbstbewul&t-
sein . — Es ist dies P rin z ip dasselbe, was h eu tigen tags G la u b e n , u n m ittelb ares I
[11] W issen, d ie O ffe n b a r u n g im Á u fte re n u n d v o rn e h m lic h im eigenen In n e rn
gen a n n t w o rd en ist. W ir h e ifie n je n e W issen schaften , w elche Philosophie genan nt
w ord en sind, empirische W issenschaften vo n dem A usgangspunkte, d en sie n ehm en.
A b e r das W esentliche, das sie bezw ecken u n d hervorschaffen , sin d Gesetze, allgemeine
Satze, ein e Theorie; d ie Gedanken des V o rh a n d e n e n . So ist d ie Newtonische Pbysik
N atu rp h ilo sop h ie gen an n t w ord en , w ogegen z.B . Hugo Grotius d u rcb Zusam m ens-
tellu n g der geschicbtlicben B en eh m u n g en der V ó lk e r gegen ein an d er u n d m it der
U n terstü tzu n g eines ge w ó h n lich en R áson n em en ts a llg em ein e G ru n d sátze, eine
T h e o rie aufgestellt hat, welche P h ilo soph ie des áufieren Staatsrechts genan nt wer-
d en k an n . — N o c h hat d er Ñ am e Philosophie b e i d en E n g lá n d e rn a llg em ein diese
B estim m ung, Newton hat fo rtd a u ern d den R u h m des gróftten P h ilo so p h en ; bis in
die Preiskurante der In stru m en ten m ach er herab heiften d iejen igen Instrum ente,
d ie n ic h t u n te r ein e b e so n d e re R u b rik m a gn etisch en , ele k trisc h e n A pparats
gebracht w erden , die T h e rm o m e te r, B aro m eter usf. philosophische Instrumente; frei-
lich sollte n ich t ein e Z u sam m en setzu ng vo n H o lz, E isen u s f., so n d ern allein das
[12] Denken das In stru m en t d er P h ilo so p h ie gen a n n t w erd en .* — I So h eifit in sb eson -
[8/51] dere die d en neuesten Z e iten zu I verdankende W issenschaft d er po litisch en O k o -
n o m ie auch P h ilo so p h ie , was w ir rationelle Staatsw irtschaft o d e r etwa Staatswirts-
chaft d er Intelligenzzu n e n n e n pflegen .**

* A u c h das v o n T h o m s o n h e r a u s g e g e b e n e J o u r n a l h a t d e n T i t e l: A n n a l e n d e r P h ilo s o p h ie

o d e r M a g a z in d e r G h e m ie , M in e r a lo g ie , M e c h a n ik , N a t u r h is t o r ie , L a n d w ir t s c h a fl und K ü n s te .^ ^ —

M a n k a n n s ic h h ie r a u s v o n s e lb s t v o r s t e lle n , w ie d ie M a t e r ie n b e s c h a f f e n s in d , d ie
h ie r p h ilo s o p h is c h e h e ifie n . — U n t e r d e n A n z e ig e n v o n n e u e r s c h ie n e n e n B ü c h e r n fa n d
ic h k ü r z lic h i n e in e r e n g lis c h e n Z e it u n g fo lg e n d e : T h e A r t o fp r e s e w in g t h e H a ir o n p h ilo s o p -

[8/51] h ic a lp r in c ip ie s , n e a tly p r in t e d i n p o s t 8 ., p r ic e 7 sh . — U n t e r I p h ilo s o p h is c h e n G r u n d s á t z e n


d e r P r á s e r v a tio n d e r H a a r e s in d w a h r s c h e in lic h c h e m is c h e , p h y s io lo g is c h e u n d d g l.
g e m e in t .
** I n d e m M u n d e e n g lis c h e r S t a a t s m a n n e r , i n B e z ie h u n g a u f d ie a llg e m e in e n sta a ts-
w ir t s c h a f t lic h e n G r u n d s á t z e k o m m t d e r A u s d r u c k p h i l o s o p h is c h e r G r u n d s á t z e h á u f ig
v o r , a u c h i n o f f e n t li c h e n V o r t r á g e n . I n d e r P a r la m e n t s s it z u n g v o n 1 8 2 5 (2 . F e b r .)
d r ü c k t e s ic h B rougham b e i G e l e g e n h e i t d e r A d r e s s e , m it d e r d ie R e d e v o m T h r o n e
b e a n t w o r t e t w e r d e n s o llt e , so a u s: » d i e e in e s S ta a ts m a n n e s w ü r d ig e n u n d p h i l o s o p h is ­

chen G r u n d s á t z e v o m f r e i e n H a n d e l — d e n n z w e if e ls o h n e s in d s ie p h ilo s o p h i s c h —,
ü b e r d e r e n A n n a h m e S e . M a je s t á t h e u t e d e m P a r la m e n t G l ü c k g e w ü n s c h t h a t « . —
N ic h t a b e r n u r d ie se s O p p o s it i o n s m it g l ie d , s o n d e r n b e i d e m j á h r l i c h e n G a s tm a h l,
INTRODUCCIÓN 131

El principio de la experiencia contiene la determinación infinitamente importante


de que para la aceptación de un contenido y para tenerlo por verdadero tiene que estar
allí el ser humano; dicho de modo más preciso: que el ser humano tiene que encontrar
aquel contenido unido o enlazado con la certeza de sí mismo92. Él tiene que estar allí, I sea [8/50]

con sus sentidos externos o con su espíritu más profundo, con su autoconciencia esen-
gjgl _ Este principio es lo mismo que en nuestros días se ha llamado fe, saber I inme­ [11]

diato93, revelación en lo externo y particularmente en Impropia interioridad. A aquellas


ciencias que se han llamado [por otros] filosofía, nosotros las denominamos ciencias
empíricas por razón del punto de partida que adoptan. Sin embargo, lo esencial que ellas
persigueny producen son leyes,proposiciones universales, una teoría, o sea, los pensamien­
tos de eso que está ahí. Así se ha llamado «filosofía natural» a la física newtoniana9^,
frente a la cual se podría denominar «filosofía del derecho político internacional» a la
teoría establecida por Hugo Grotius" p.e., quien mediante la comparación délos com­
portamientos históricos de los pueblos en relación con los otros, y con la ayuda de
raciocinios comunes, ha establecido [también] principios universales.— Entre los
ingleses, la palabra/dosq/ia posee aún generalmente esta determinación y Newton goza
de la fama permanente de ser el filósofo más grande. Se llega incluso a que en los catá­
logos de los fabricantes de instrumentos [científicos], los termómetros, barómetros,
etc., se Uamaninstrumentosfilosóficos, es decir, todos aquellos que no se ponen bajo una
rúbrica especial, como la de aparatos eléctricos o magnéticos-, es claro que un com­
puesto de madera, metal, etc., no se debería llamar así, sino que sólo el pensamiento
merecería ser llamado instrumento de la filosofía"I Así ha sucedido, particularmente [12]

en los últimos tiempos, en los que se llama también filosofía a la Iacreditada ciencia de [8/51]

la economía política, a la cual nosotros [alemanes] solemos más bien llamar economía
*96
política racional como equivalente de economía política de la inteligenciaJ*

* [Nota del mismo Hegel] También la revista editada por Thomson lleva el título de Anales de
Filosofía o Revista de Química, Mineralogía, Mecánica, Historia natural, Agricultura y Arte [16
vols., London 1818-1830. New series (edited by R. Phillips, 13 vols. London 1831-1836
(NP)]. Basta con este título para que cualquiera pueda imaginar cómo son allí caracterizadas
estas materias a las que llaman filo s ó fic a s Entre los anuncios de libros recientemente
publicados encontré hace poco, en un periódico inglés, el siguiente: «El arte de conservar
el cabello según principiosfilosóficos», reimpreso en octavo, precio 7 chelines \bythe author
oftheA. ofpreserving the Voice, London, 1835; anunciado en el MomingChronicle de 80.7.1835.
[Véanse las notas tomadas por Hegel al leer esta revista enBerlinerSchriften, Hamburg 1956,
701 (NP)]. Bajo I principiosfilosóficos de la conservación del cabello se entienden probable- [8/51]
mente principios químicos, fisiológicos o parecidos.
[Nota de Hegel]. En boca de los políticos ingleses, cuando hablan de los principios univer­
sales de la economía política, es frecuente la expresión «principios filosóficos utilizada
incluso en discursos públicos. En la sesión del Parlamento del 3 de febrero de 1835, con
ocasión de la respuesta al discurso de la Corona, Brougham se expresó en los siguientes tér­
minos: «Los principios que son dignos de un político, los principiosfilosóficos del libre-
132 INTRODUCCIÓN

§ 8

So befriedigend zunáclist diese Erkenntnis in ihrem Felde ist, so zeigt


sich fürs erste noch ein anderer K reis von Gegenstanden, die darin niclit
[13] befaftt sind, — Freiheit, Geist, Gott. Sie sind auf jen em Boden I nicht darum
nich t zu fin den, weil sie der E rfah run g nicht angebóren sollten — sie
werden zwar nicbt sinnlich erfabren, aber was im Bewufttsein überhaupt
ist, wird erfahren; dies ist sogar ein tautologischer Satz —, sondern weil
diese Gegenstánde sich sogleich ihrem Inhalte nach ais u n en d lich dar-
bieten.

Es ist ein alter Satz, d er dem Aristóteles falschlicherw eise so zu gesch rieben zu
w erd en pflegt, ais ob dam it d er S tan d p u n k t sein er P h ilo so p b ie ausgedrückt sein
sollte: » n ih il est in intellectu, q u od n o n fu erit in sen su « , — es ist nicbts im D en -
[8/52] ken, was n icb t im Sinn e, in der E rfah ru n g I gewesen. Es ist n u r fü r ein en Miftvers-
tand zu acbten, w enn die spekulative P hilosopb ie diesen Satz n ich t zugeben wollte.
A b er um gekehrt w ird sie ebenso behaupten: » n ih il est in sensu, q u od n o n fu erit in
in te lle c tu ^ , — in dem ganz allg em ein en S in n e, daft d er voOs u n d in tie fe re r B e-
stim m un g der Geist die U rsache d er W elt ist, u n d in dem n áh eren (s. § 2), daft das
rech tlich e, sittlicbe, religio se G e fü h l ein G e fü h l u n d dam it ein e E rfa h ru n g von
solchem Inhalte ist, der seine W urzel u n d seinen Sitz n u r im D en ken hat.

§9

Fürs andere verlangt die subjektive V ernunft der Form nach ihre weitere Befrie-
digung; diese Form ist die Notwendigkeit überhaupt (s. § i). In je n e r wis-

das (in demselben Monat) die Schiffseigner-Gesellschaft unter Vorsitz des ersten
Ministers Earl Liverpool, zu seinen Seiten den Staatssekretár Ganning und den
General-Zahlmeister der Arm ee, Sir Charles Long, abhielt, sagte der Staatssekretár
Ganning in der Erwiderung auf die ihm gebrachte Gesundheit: »E ine Periode hat
kürzlich begonnen, in der die Minister es in ihrer Gewalt hatten, auf die Staatsver-
waltung dieses Landes die richtigen Maximen tiefer Philosophie anzuwenden.« — Wie
auch englische Philosophie von deutscher unterschieden sein móge, wenn anderwárts
der Ñame Philosophie nur ais ein Ubernam e und H ohn oder ais etwas Gehássiges
gebraucht wird, so ist es immer erfreulich, ihn noch in dem Munde englischer Staats-
minister geehrt zu sehen.
r INTRODUCCIÓN

§8
133

;t Por muy satisfactorio que sea primeramente este conocimiento dentro de su


X propio campo, se presenta sin emb argo por una parte otro circulo de objetos
ti que no se contienen en él: libertad, espíritu, Dios. Estos objetos no se pueden
e hallar sobre aquel suelo, I no porque no pertenezcan a la experiencia (cierto [13]
)t que no se experimentan sensiblemente, pero en general [todo] lo que está
il en la conciencia se experimenta; eso es incluso una proposición tautoló­
gica), sino porque esos objetos se presentan de inmediato como infinitos
según su contenido.

iu Es una vieja proposición que equivocadamente se suele atribuir a Aristóteles,


in como si con ella se expresara el punto de vista de su filosofía, que nihil est in intellectu
1- quod nonfuerit in sensu: nada hay en el pensar que no haya estado antes en el sentido,
'S - en la experiencia. IHay que considerar como un simple malentendido que la filoso- [8/52]

:e. fía especulativa no quisiera conceder esta proposición. Pero ella viceversa afirmará
in igualmente: nihil est in sensu quod nonfuerit in intellectu en el sentido enteramente
e- universal de que el uoüs (y en determinación más profunda, el espíritu) es la causa
las del mundo y, en un sentido más próximo (cfr. § 2), que el sentimiento jurídico, ético
on y religioso son un sentimiento y por ende una experiencia con un contenido tal que
tiene su raíz y su sede sólo en el pensamiento.

§9

Le- Por otra parte, la razón subjetiva exige además su satisfacción según la forma-,
is- esta forma es en general la necesidad (§ 1). Por un lado, bajo aquella manera

cambio —pues se trata sin duda de principios filosóficos— sobre cuya feliz aceptación S.M.
ha hablado hoy al Parlamento ...» [Véanse las notas tomadas por Hegel al leer este discurso
enBerliner Schriften, Hamburg, 1956, 701 (NP)]. Y no solamente este miembro de la oposi­
sten ción, sino que en el banquete anual que celebró en el mismo mes la sociedad de navieros,
den bajo la presidencia del primer ministro Lord Liverpool, quien tenía a su lado al Secretario
•etár de Estado Canningy al Intendente general del Ejército, este mismo Secretario de Estado
: hat Canning, al responder a un brindis, se expresó así: «Recientemente ha empezado un
ver- periodo en el que los ministros tienen bajo su poder la aplicación a la administración
Wie pública de la más profundafilosofía ...» [Véanselas notas de Hegel a propósito de su lectura
varts del Moming Chronicle del 14,. 3.1835 en Berliner Schriften, p. 701 (NP)]. — Si, pues, la filosofía
siges inglesa ha de distinguirse de la alemana, resulta reconfortante ver honrado este nombre en
aats- boca de los ministros ingleses, mientras en otras partes el nombre «filosofía» se usa como
un apodo, como un escarnio o como algo odioso.
1 3 4
INTRODUCCIÓN

senschaftlichen Weise ist teils das in ihr enthaltene Allgemeine, die Gattung
usf. ais für sich unbestim m t, m it dem Besonderen nicht für sich zusam-
m enhángend, sondern beides einander áu£erlich u n d zufallig, wie
ebenso die verbundenen Besonderbeiten für sicb gegenseitig au£erlich
un d zufallig sind. Teils sind die A n fán ge allenthalben Unmittelbarkeiten,
Gefundenes, Voraussetzungen. In beidem gescbieht der Form der Notwendigkeit
[14] nicbt Genüge. Das Nacbdenken, insofern es darauf gelricbtet ist, diesem
Bedürfnisse Genüge zuleisten, ist das eigentlich philosophiscbe, das speku-
lative Denken. Ais Nachdenken bierm it, das in seiner Gemeinsamkeit mit jenem
ersten Nachdenken zugleicb davon verschieden ist, hat es au£er den gemein-
samen aucb eigentümliche Formen, deren allgemeine der Begriffist.

Das Verháltnis der spekulativen Wissenschaft zu den anderen W issenschaften ist


insofern n u r dieses, da£ je n e den em pirischen Inhalt der letzteren nicht etwa au f der
Seite laftt, son d ern ih n an erken n t u n d gebraucht, daft sie ebenso das A llgem ein e
dieser W issenschaften, die Gesetze, die G attu n gen usf. a n erk en n t u n d zu ihrem
eigenen Inhalte verwendet, dafi sie aber auch fern er in diese K ategorien andere ein-
[8/53] fü h rt u n d gelten d m acht. D e r U n tersch ie d b elzieh t sich in so fe rn allein a u f diese
V eran d eru n g der K a teg o rie n . D ie spekulative L o g ik enthalt d ie vorige L o g ik und
M etaphysik, konserviert d ieselb en G ed an k en form en , Gesetze u n d G egenstánde,
aber sie zugleich m it w eiteren K ategorien w eiterbildend u n d u m form en d.
V o n dem Begriffe im sp ek u lativen S in n e ist das, was g e w ó h n lic h B e g r iff
gen an n t w ord en ist, zu u n tersch eid en . In dem letzteren, ein seitigen S in n e ist es,
dafi d ie B eh a u p tu n g au fgestellt u n d tau sen d — u n d a b erta u sen d m al w ied erh o lt
u n d zum V o ru r te ile gem ach t w o rd en ist, daft das U n e n d lic h e n ic h t du rch
B egriffe gefafit w erd en k on n e.

§ IO

Dieses Denken der philosophischen Erkenntnisweise bedarf es selbst,


sowobl seiner Notwendigkeit nacb gefa£t wie aucb seiner Fáhigkeit nacb,
die absoluten Gegenstánde zu erkennen, gerechtfertigt zu werden. Eine
solche Einsicht ist aber selbst philosophisches Erkennen, das daber nur
innerhalb der Philosopbie fallí. Eine vorlaufige Explikation würde hiermit
[15] eine unphilosophiscbe sein sollen I und kónnte nicht m ehr sein ais ein
Gewebe von Voraussetzungen, Versicherungen und Rásonnements, — d.i.
von zufalligen Behauptungen, denen mit demselben Rechte die entgegen-
gesetzten gegenüber versicbert werden kónnten.
INTRODUCCIÓN 135

científica97lo universal que allí reside, el género, etc., está como indeter­
minado de suyo, como no pendiendo de por sí, juntamente con lo particular,
uno de otro, sino que ambos están allí como recíprocamente extrínsecos y
contingentes; e igualmente las particularidades enlazadas están allí como
[igualmente] extrínsecas y contingentes unas respecto de otras. Por otro
lado, los comienzos son aquí y allá cosas inm ediatas, cosas halladas, suposi­
ciones. Por los dos lados no se da la debida satisfacción a la forma de la nece­
sidad. La reflexión, en la medida en que se orienlta a dar satisfacción a esa [14]

menesterosidad98, es lo propiamente filosófico, el pensam iento especulativo.


Así resulta que la reflexión [filosófica], siendo común con la primera, tam­
bién se distingue de ella; además de las formas comunes, posee también/or-
maspropias, la más universal de las cuales es el concepto.

La relación entre la ciencia especulativa y las otras ciencias consiste, por con­
siguiente, sólo en esto: no en que aquélla deje de lado el contenido empírico de
éstas, sino que lo reconoce y usa; de tal modo reconoce lo universal de estas ciencias
(las leyes, los géneros, etc.) que lo convierte en contenido propio y en estas catego­
rías [de estas ciencias] introduce otras y las hace valer. La distinción se re Ifiere úni- [8/53]

camente, por tanto, a este cambio de categorías. La lógica especulativa contiene a la


lógica anterior y a la metafísica, conserva sus mismas formas de pensamiento, sus
leyes y objetos, pero al mismo tiempo las reelabora y transforma con ulteriores cate­
gorías.
Hay que distinguir entre lo que se llama concepto en sentido especulativo y lo
que usualmente se denomina así. Es sobre este último sentido sobre el que descansa
la afirmación repetida millares de veces hasta convertirse en prejuicio, de que lo
infinito no se puede captar con conceptos.

§ 10

Este pensamiento [propio] del modo filosófico de conocer precisa él mismo


de justificación, tanto respecto de su necesidad como respecto de su capaci­
dad para conocer los objetos absolutos. Este asunto, sin embargo, es en sí
mismo conocimiento filosófico y cae, por consiguiente, dentro de la filoso­
fía. Una explicaciónprowsíonaí, por tanto, tendría que ser I una explicación [15]

afilosófica y no podría ser otra cosa que un entramado de suposiciones, ase­


veraciones y raciocinios, es decir, de afirmaciones contingentes a las que se
podrían oponer las contrarias con el mismo derecho.
136 INTRODUCCIÓN

E in H auptgesichtspunkt der kritischen P h ilo so p h ie ist, dafi, ehe daran gegan-


gen w erd e, G o tt, das W esen d er D in g e u sf. zu erk e n n e n , das Erkenntnisvermógen
selbst vo rh er zu u n tersu ch en sei, ob es solches zu leisten fáh ig sei; m an m üsse das
Instrument v o rh e r k e n n e n le rn e n , ehe m an d ie A r b e it u n te rn e h m e , d ie verm ittels
d esselben zu stan de k o m m e n solí; w en n es u n z u re ic b e n d sei, w ü rd e sonst alie
M ü h e yergebens verschw endet sein. — D iese r G edanke bat so plausibel gescbien en ,
daft er die gróftte B ew u n d eru n g u n d Z u stim m u n g erweckt u n d das E rk en n en aus
sein em In teresse fü r d ie Gegenstánde u n d d em G escb áfte m it d en se lb e n a u f sich
[8/54] selbst, a u f das F orm elle, I zu rü ckgefü hrt hat. W ill m an sich je d o c h n ich t m it W or-
ten táuschen, so ist leich t zu sehen, dafi w oh l and ere In stru m en te sich a u f sons-
tige W eise etwa u n tersu ch en u n d b e u rte ile n lassen ais d u rch das V o rn e h m e n der
eig e n tü m lic h e n A r b e it, d e r sie b estim m t sin d . A b e r d ie U n te rsu c h u n g des
E rk en n e n s k an n n ic h t an d ers ais erkennend gesch eh en ; b e i d iesem so g en an n ten
W erkzeuge heiftt dasselbe u n tersu ch en nichts anderes, ais es erk en n en . E rken nen
w o lle n aber, ehe m an e rk e n n e , ist eb en so u n g e re im t ais d er w eise V orsatz jen es
Scholastikus, schwimmen zu le rn e n , ehe ersich iris Wasserwage.
Reinhold, d er d ie V e rw o rre n h e it erk an n t h at, d ie in so lch em B e g in n e n
herrscht, hat zur A b h ilfe vorgeschlagen, vo rlá u fig m it ein em hypothetischen u n d pro-
blematischen P h ilo so p h ie re n a n zu fa n g en u n d in d em selb en , m a n weift n ic h t wie,
fo rtzu m a ch e n , bis sich w e ite rh in etwa ergeb e, daft m an a u f so lch em W ege zum
[16] Urwahren gelan gt sei. N á h e r b etra ch te t lie fe d ieser W eg I a u f das G ew ó h n lich e
hinaus, n ám lich a u f die A nalyse ein er em p irisch en G ru n d lag e o d er ein er in eine
D e fin itio n gebrachten vo rlá u figen A n n a h m e . Es ist n ich t zu verk en n en , daft ein
rich tig es B ew ufttsein d a rin lieg t, d en ge w ó h n lich en G a n g d er V orau ssetzu n gen
u n d V o rla u fig k e ite n fü r e in h y p o th etisch es u n d p ro b lem a tisch es V e rfa h re n zu
erkláren. A b e r diese rich tige E in sich t an d ert die B esch affen h eit solch en V erfah -
rens n ich t, son d ern sp richt das U n zu reich en d e desselben sogleich aus.

§ II

Naher kann das Bedürfnis der Philosophie dahin bestimmt werden, daft,
indem der Geist ais füh lend und anschauend Sinnliches, ais Phantasie
Bilder, ais W ille Zwecke usf. zu Gegenstánden hat, er im Gegensatze oder
[8/55] bloft im Unterschiede vori diesen Formen seines Daseins und seiner Gegenlstánde
auch seiner hóchsten Innerlichkeit, dem Denken, Befriedigung verschaffe
und das D enken zu seinem Gegenstánde gewinne. So kom m t er zu sich
selbst, im tiefsten Sinne des Worts, denn sein Prinzip, seine unvermischte
Selbstheit ist das Denken. In diesem seinem Gescháfte aber geschieht es,
INTRODUCCIÓN 137

Un punto de vista capital de la filosofía crítica consiste en [la afirmación de]


que antes de emprender el conocimiento de Dios o de la esencia de las cosas es pre­
ciso investigar previamente si lafacultad de conocer es capaz de semejante tarea; hay
que conocer el instrumento antes de emprender el trabajo que se debe realizar por
medio de él, pues si [el instrumento] no fuese adecuado, se emplearía vanamente el
esfu e rzo ". Este pensamiento ha parecido tan plausible que ha provocado la mayor
admiración y asentimiento y ha retrotraído el conocimiento hacia sí mismo, desde
su interés por los objetos a la ocupación consigo, es decir, al interés por lo formal.
|Pero si uno no quiere engañarse con las palabras, le resulta fácil ver que otros ins­ [8/54]
trumentos, desde luego, se dejan investigar y juzgar mediante otro procedimiento
que no sea la aplicación al trabajo peculiar al que están destinados. Pero la investiga­
ción del conocimiento no puede acaecer más que conociendo. Con este, así llamado,
instrumento, la investigación no significa otra cosa que conocerle. Y querer conocer
antes de conocer es tan insensato como el sabio propósito de aquel escolástico de
aprender a nadar antes de echarse al agua.
Reinhold, quien ha reconocido la confusión que reina en ese comienzo, ha pro­
puesto comenzar provisionalmente con un filosofar hipotético y problemático, y seguir
adelante, no se sabe cómo, hasta que resulte que sobre tal camino se llegue a lo origi­
nariamente verdadero100. Considerado más de cerca, este camino I conduce al de [16]
siempre, a saber, al del análisis de una situación empírica o de una opinión provi­
sional aportada por una definición. No se puede desconocer que [en la propuesta
de Reinhold] reside una apreciación correcta, consistente en declarar el acostum­
brado proceso de presuposiciones y provisionalidades como un proceder hipoté­
tico y problemático. Pero este modo correcto de ver no cambia la condición del
procedimiento, sino que hace patente su insatisfactoriedad [para el comienzo de la
filosofía].

§11

Más concretamente, haber menester de filosofía se puede caracterizar así:


como sea que el espíritu, en cuanto siente e intuye, tiene lo sensible por
objeto, en cuanto es fantasía tiene imágenes, en cuanto voluntad, fines, etc.,
también procura él satisfacción a su suprema intim idad, al p en sa m ie n to ,
oponiéndolo a esas form as de su existencia y sus objeltos o simplemente dis­ [8/55]

tinguiéndolo de ellas, y gana al pensar como objeto suyo. De este modo, se


encuentra a sí mismo en el sentido más profundo de la expresión, puesto que
su principio, su mismidad sin mezcla, es el pensar. En este negocio suyo
ocurre sin embargo que el pensar viene a dar en contradicciones, es decir,
138 INTRODUCCIÓN

daft das D enken sich in W idersprüche verwickelt, d .i. sich in die feste
N ichtidentitat der G edanken verliert, somit sich selbst nicht erreicht,
vielm ehr in seinem G egenteil befangen bleibt. Das hohere Bedürfnis
gebt gegen dies Resultat des n u r verstándigen Denkens un d ist darin
begründet, da£ das D enken nicht von sich láftt, sich auch in diesem
bewubten Verluste seines Beisichseins getreu bleibt, » aufdafl es überwinde« ,
im Denken selbst die Auflósung seiner eigenen Widersprüche vollbringe.

D ie E in sich t, dah die N atu r des D en kens selbst d ie D ialek tik ist, dafí es ais
V erstan d in das N egative sein er selbst, in d en W id ersp ru ch geraten m ufi, m achí
[17] ein e H auptseite der L o g ik aus. Das D en ken , verzw eifelnd, I aussich auch die A u flo -
sun g des W id erspru ch s, in d en es sich selbst gesetzt, leisten zu k ó n n e n , kehrt zu
d en A u fló su n g e n u n d B eru h ig u n g en zu rü ck, w elche d em G eiste in an d eren sei­
n er W eisen u n d F orm en zu teil gew orden sin d. Das D en k en hátte je d o c h b ei d ie-
ser R ückkehr n ich t n ótig, in die Misologie zu verfallen, von w elcher Platón bereits die
E rfa h ru n g vo r sich geh abt hat, u n d sich p o le m isch gegen sich selbst zu b e n e h -
m en , w ie dies in d er B e h a u p tu n g des so g en a n n ten unmittelbarenWissens ais der
ausschliefenden F orm des Bewufttseins d er W ahrheit geschieht.

§ iq

Die aus dem genannten Bedürfnisse hervorgehende Entstehungder Philo-


sophie hat die Erfahrung, das unm ittelbare und rasonierende Bewufttsein,
zum Ausgangspunkte. D adurch ais einen Reiz erregt, ben im m t sich das
D enken wesentlich so, dafí es über das natürliche, sinnliche un d raso-
[8/56] nierende Bewufttsein sich erhebt in das unverm ischte Elem ent I seiner
selbst un d sich so zunachst ein sich entfernendes, negatives Verhaltnis zu
jen em A n fan ge gibt. Es fin det so in sich, in der Idee des allgemeinen
Wesens dieser Erscheinungen, zunachst seine Befriedigung; diese Idee
(das Absolute, Gott) kann m ehr oder weniger abstrakt sein. Umgekehrt
b rin gen die Erfahrungswissenschaften den Reiz m it sich, die Form zu
besiegen, in welcher der Reichtum ihres Inhalts ais ein nu r Unm ittelba-
res un d Gefundenes, nebeneinander gestelltes Vielfaches, daher überhaupt
/jjfalliges geboten wird, und diesen Inhalt zur Notwendigkeit zu erheben,
— dieser Reiz reiftt das D enken aus je n e r A llgem ein h eit und der an sich
gewáhrten B efriedigun g heraus und treibt es zur Entwicklung von sich aus.
Diese ist einerseits nur ein Aufnehm en des Inhalts und seiner vorgeleg-
ten Bestim m ungen und gibt dem selben zugleich andererseits die Ges-
INTRODUCCIÓN 139

se pierde en la no-identidad solidificada de los pensamientos, con lo cual


no se alcanza a sí mismo sino que más bien perm anece cogido por su
opuesto. La insatisfacción más alta se dirige contra este resultado del pensar
meramente intelectivo y, procediendo así, se apoya en que el pensar no se
suelta de sí y permanece fiel a sí mismo incluso en esta pérdida consciente
de su ser-cabe-sí101, «hasta que ven ce» loí y lleva a cabo en el pensar mismo
la resolución de sus propias contradicciones.

L a c o m p r e n s i ó n d e q u e la n a t u r a le z a d e l p e n s a r c o n s i s t e p r e c i s a m e n t e e n la

d ia lé c tic a , q u e é l e n c u a n t o e n t e n d i m i e n t o v i e n e a d a r e n lo n e g a t iv o d e s í m is m o ,
e n la c o n t r a d ic c ió n , c o n s t it u y e u n a s p e c t o c a p it a l d e la ló g ic a . E l p e n s a r , d e s e s p e ­

r a n d o I d e p o d e r r e s o l v e r p o r s í m i s m o la c o n t r a d i c c i ó n e n q u e s e e n c u e n t r a [17]

m e tid o , r e g r e s a a la s s o lu c io n e s y s o s ie g o s q u e e l e s p ír it u o b tu v o p a r c ia lm e n t e b a jo
otro s m o d o s o f o r m a s su y a s . E n e s t e r e g r e s o , s i n e m b a r g o , [e l p e n s a m ie n t o ] n o b a
de c a e r n e c e s a r ia m e n t e e n la m is o lo g ía , c u y a e x p e r i e n c ia y a tu v o p r e s e n t e P la tó n ,

n i d e b e r ía t a m p o c o c o m p o r t a r s e h o s t i l m e n t e c o n t r a s í m i s m o , c o m o s u c e d e
cu a n d o a fir m a e l a s í lla m a d o saber in m e d ia to c o m o f o r m a exclu siv a d e h a c e r s e c o n s ­

c ie n te d e la v e r d a d .

§ 1?

El nacimiento de la filosofía, surgido de la mencionada m enesterosidad,


tiene como punto departida la experiencia, o sea, la conciencia inm ediatay
razonadora. Estimulado por ella como por un excitante, el pensamiento se
comporta esencialmente de tal modo que se eleva sobre la conciencia natu­
ral, sensible y raciocinante, se sumerge en el elemento104 ! sin mezcla de sí [8/56]
mismo y se coloca así por de pronto en relación negativa con aquel comienzo.
De este modo, encuentra en prim er lugar su satisfacción dentro de sí en la
idea de la esencia universal de los fenóm enos, pudiendo ser esta idea (lo
absoluto, Dios) más o menos abstracta. Por el contrario, las ciencias experi­
mentales llevan consigo el estímulo para vencer la form a con la que se ofrece
la riqueza de su contenido en cuanto algo meramente inmediato y hallado
(una pluralidad de cosas colocadas una junto a otra y por ende una plurali­
dad contingente) y para elevar este contenido a necesidad. Ese estímulo
arranca al pensamiento de aquella universalidad [más o menos abstracta] y
de la satisfacción que obtuvo meramente en sí y lo empuja hacia el desarrollo
desde sí m ismo. Este desarrollo es solamente, por una parte, una asunción
del contenido y de sus determinaciones puestas ahí enfrente, pero por otra
140 INTRODUCCIÓN

[18] talt, freí im Sinne des ursprünglichen I Denkens n u r nach der Notwen-
digkeit der Sache selbst hervorzugehen.

V o n dem V erháltn isse d er Unmittelbarkeit u n d Vermittlung im Bewujltsein ist u n ten


ausdrücklich u n d a u sfü h rlich er zu sp rechen. Es ist h ie r n u r vo rlá u fig d a ra u f auf-
m erksam zu m achen, daft, w en n b eid e M o m en te auch ais u n tersch ied en erscheinen,
keines von beiden fehlen k a n n u n d dafi sie in unzertrennlicher V e r b in d u n g sin d . — So
en tbált das W issen vo n G o tt, w ie v o n allem í/feersinnlicben ü b erb au p t, w esentlicb
ein e Erhebung ü h er die sin n lich e E m p fin d u n g o d er A n scb a u u n g; es en thált dam it
e in negatives V erh alte n g egen dies E rste, d a rin aber die Vermittlung. D e n n V e r m it­
tlu n g ist ein A n fa n g e n u n d ein F ortgegan gen sein zu ein em Zw eiten , so daE dies
Zweite n u r ist, in so fern zu d em selben vo n ein em gegen dasselbe A n d e re n gekom -
m en w ord en ist. D am it aber ist das W issen vo n G o tt gegen je n e em p irische Seite
n ic b t w en iger selbstándig, ja es gib t sich sein e S elb stán d igk eit w esen tlich d urch
diese N egatio n u n d E rh eb u n g. — W en n die V erm ittlu n g zu r B ed in g th eit gem acht
u n d e in se itig h era u sg e h o b en w ird , so k an n m an sagen, aber es ist n ic b t viel I
[8/57] dam it gesagt, die P b ilo so p b ie verd anke d er E rfa h ru n g (d em Aposteriorischen) ihre
erste E n tsteh u n g — in d er Tat ist das D e n k e n w esen tlich d ie N e g a tio n eines
u n m ittelbar V o rh an d en e n —, so sehr ais m an das Essen d en N ahru n gsm itteln ver­
danke, d en n o h n e diese k ó n n te m an n ic h t essen; das E ssen w ird fr e ilic b in d ie-
sem V erháltnisse ais u n d an kb ar vorgestellt, d en n es ist das V erzeh ren desjenigen,
dem es sich selbst verd anken solí. D as D en k e n ist in diesem S in n e n ic b t w eniger
un dan kbar.
D ie eigene aber, in sich reflek tierte, daher in sich verm ittelte Unmittelbarkeit
des D en kens (das Aprioñsche) ist die Allgemeinheit, sein B eisicbsein ü b erh au p t; in ihr
[19] ist es b e fr ie d ig t in sich, u n d in s o fe r n I ist ih m d ie G le ic h g ü ltig k e it gegen die
Besonderung, dam it aber gegen sein e E n tw icklu n g, angestam m t. W ie die R eligión ,
ob entw ickelter o d er u n geb ild eter, zu m w issenschaftlichen Bew ufttsein ausgebil-
det o d e r im u n b e fa n g e n e n G la u b e n u n d H e rz e n geh a lten , d ieselb e intensive
N a tu r d er B e frie d ig u n g u n d B eselig u n g besitzt. W en n das D en k e n b e i d er Allge­
meinheit d er Id een steh en b leib t — w ie [es] n o tw en d ig in d e n erste n P h ilo so p h ie n
(z.B . dem Sein der eleatischen Sch ule, dem Werden H eraklits u .d g l.) der Fall ist —,
w ird ih m m it R ecb t Formalismusvo rgew o rfen ; auch b e i e in e r en tw ickelten P h ilo -
sophie kann es geschehen, daft n u r die abstrakten Satze o d er B estim m u n gen , z.B.
daE im A b so lu te n A lies E ins [ist], d ie Id entitát des S u bjektiven u n d O bjektiven ,
aufgefafit u n d b eim B eso n d eren n u r dieselb en w ied erh o lt w erd en . In B eziebu ng
a u f d ie erste abstrakte A llg e m e in h e it des D en k en s hat es e in e n r ic h tig e n u n d
g rü n d lic h e n S in n , daft d er E rfa h ru n g d ie Entwicklung d er P h ilo so p h ie zu verd an ­
ken ist. D ie em p irisch en W issenschaften b le ib e n ein erseits n ic h t b e i d em W ahr-
INTRODUCCIÓN 141

parte confiere también a este contenido la figura de lo que brota libremente,


en el sentido de que brota del pensar I originario solamente con arreglo a la [18]
necesidad de la cosa misma.

Sobre la relación entre inmediatez y mediación en la conciencia tenemos que


hablar expresamente y con más detalle más adelante105. Bastará aquí de pasada lla­
mar la atención en que si bien ambos momentos aparecen también como distintos,
ninguno de los dos puede faltar y ambos están bajo un vínculo inseparable .—Así
resulta que el saber acerca de Dios, como el de todo lo suprasensible en general,
contiene una elevación sobre la sensación e intuición; contiene por tanto un com­
portamiento negativo respecto de eso primero y contiene por ende la mediación.
Pues mediación es un comenzar y un haber avanzado hacia algo segundo, de modo
que eso segundo sólo se da en tanto se ha llegado a él desde otra cosa a él opuesta. Sin
embargo, el saber acerca de Dios, opuesto a aquel lado empírico, no es por eso
menos autosuficiente, es más, se da su propia autosuficiencia107 esencialmente
mediante esa negación y elevación.—Cuando la mediación se convierte en condicio­
namiento y éste se destaca de modo unilateral, tanto se puede decir (y con ello no se
dice mucho) I que la filosofía debe a la experiencia (a lo aposteriori) su primer naci- [8/57]
miento (de hecho, el pensamiento es esencialmente la negación de lo que está ahí
inmediatamente), cuanto pueda decirse que uno es deudor del comer a los alimen­
tos, pues sin ellos uno no podría comer; pero bajo esta relación el comer se repre­
senta precisamente como desagradecido, pues consiste en devorar aquello a lo que
se debería estar agradecido. El pensamiento, en este sentido, no es menos desa­
gradecido.
Sin embargo, la inmediatez propia del pensamiento (lo apriori), reflejada hacia
sí y por ello mediada dentro de sí, es la universalidad, su ser-cabe-sí en general. En
esta inmediatez el pensamiento se encuentra satisfecho consigo mismo y radica Iahí, [19]
por tanto, su indiferencia hacia laparticulañzación, y con ello también hacia su pro­
pio desarrollo. Le ocurre como a la religión, la cual posee siempre la misma natura­
leza intensiva de la satisfacción y la felicidad, tanto si está desarrollada como si está
ineducada, tanto si está formada como conciencia científica como si permanece en
la fe ingenua y en el corazón. Cuando el pensamiento permanece en la universalidad
de las ideas (como ocurre necesariamente en las primeras filosofías, p.e. en el caso
del ser de Parménides o del devenir de Heráclito, etc.) se le reprocha justificada­
mente suformalismo, y puede suceder incluso que filosofías más desarrolladas cap­
ten solamente los principios o determinaciones abstractas y, al tratar de lo par­
ticular, repitan [monótonamente] lo mismo, p.e. que en lo absoluto todo es uno o la
identidad de lo subjetivo y lo objetivo. Respecto de la primera universalidad abs­
tracta del pensamiento, tiene un sentido auténtico y fundamental decir que el desa-
1 4 2 INTRODUCCIÓN

n eh m en der Einzelheiten d er E rsc h e in u n g stehen, so n d ern d en ken d haben sie der


P h ilo so p h ie d en S t o f f en tg eg e n g ea rb eite t, in d e m sie d ie a llg e m e in e n B estim -
m u n gen , G a ttu n g e n u n d G esetze fin d e n ; sie v o rb e r e ite n so je n e n In h a lt des
[8/58] B eso n ld eren dazu, in die P h ilo so p h ie au fgen om m en w erd en zu k ó n n e n . A n d e -
rerseits en th alten sie dam it d ie N ó tig u n g fü r das D en k e n , selbst zu diesen k o n -
kreten B estim m u n gen fortzu geh en . Das A u fn e h m e n dieses Inhalts, in dem durch
das D en ken die n o ch anklebende U n m itielbark eit u n d das G egeb en sein aufgeho-
b en w ird, ist zugleich ein Entwickeln des D en kens aus sich selbst. In d em die P h ilo ­
sop h ie so ih re E n tw ick lu n g d en e m p irisc h e n W issen sch a ften verd an k t, gib t sie
d eren In h a lte die w esen tlich ste G estalt d er Freiheit (des Apriorischen) des D en kens
[20] u n d d ie Bewahrung d er Notwendigkeit, statt d er B eg la u b ig u n g des I V o rfin d e n s u n d
der erfah ren en Tatsache, daft die Tatsache zu r D arstellu n g u n d N ach b ild u n g der
u rsp rü n g lich en u n d vo llk om m en selbstándigen T átigk eit des D en kens werde.

§13

In der eigentüm lichen Gestalt aufterlicher Geschichte wird die Entstehung


und Entwicklung der Philosophie ais Geschichte dieserWissenschajtvorgestellt.
D iese Gestalt gibt den Entwicklungsstufen der Idee die Form von zufálli-
ger A u fein an d erfolge un d etwa von blofter Verschiedenheit der Prinzipien
und ihrer A usführungen in ihren Philosophien. D er W erkmeister aber
dieser Arbeit von Jabrtausenden ist der eme lebendige Geist, dessen den-
kende Natur es ist, das, waserist, zu seinem Bewufttsein zu bringen und,
indem dies so G egenstand geworden, zugleich schon darüber erhoben
und eine hóbere Stufe in sich zu sein. Die Geschichte der Philosophie zeigt an
den verschieden erscheinenden Philosophien teils nur eine Philosophie
auf verschiedenen Ausbildungsstufen auf, teils da£ die besonderen Prin­
zipien, deren eines einem System zugrunde lag, nu r ¿jveige eines und des-
selben Ganzen sind. D ie der Zeit nach letzte Philosophie ist das Resultat
aller vorhergehenden Philosophien und muft daher die Prinzipien aller
enthalten; sie ist darum , w enn sie anders P hilosoph ie ist, die entfal-
tetste, reichste und konkreteste.

[8/59] I B ei dem A n sch ein der so vielen, verschiedenen P h ilo sop h ien m uft das Allgemeine
un d Besondere seiner eigentlichen B estim m ung nach u nterschieden w erden. Das A ll­
gem ein e, fo rm ell gen o m m en u n d neben das B eson dere gestellt, w ird selbst auch zu
etwas Besonderem . Solche Stellung würde b ei G egenstánden des gem ein en Lebens
von selbst ais unangem essen u n d ungeschickt au ffallen , wie w en n z.B . ein er, der
INTRODUCCIÓN 1 4 3

rrollo de la filosofía hay que agradecerlo a la experiencia. Por una parte, las ciencias
empíricas no se quedan paradas en la percepción de las singularidades del fenóme­
no, sino que, en oposición a la filosofía, han elaborado la materia pensándola, o sea,
hallando las determinaciones universales, géneros y leyes; de este modo, [las cien­
cias] preparan aquel contenido de lo partilcular para que pueda ser asumido dentro [8/58]

de la filosofía. Por el otro lado, las ciencias empíricas contienen por ello la exigen­
cia, dirigida al pensamiento, de que éste alcance esas determinaciones concretas. La
asunción de este contenido, que supera mediante el pensamiento lo que hay allí
todavía de inmediatez y de ser dado, es al mismo tiempo un desarrollo del pensa­
miento desde sí mismo. Gomo sea que, de este modo, la filosofía es deudora de su
propio desarrollo a las ciencias empíricas, confiere ella al contenido de estas cien­
cias la forma más esencial de la libertad (de lo apriórico) del pensamiento y la acredi­
tación de la necesidad, la cual viene a sustituir a la confianza en el I hallar y en el [20]

hecho experimentado; de este modo, el hecho se convierte en exposición y trasunto


de la actividad original y perfectamente autónoma del pensamiento.

§ i3

Bajo la figura propia de la historia externa, el nacimiento y desarrollo de la


filosofía se representa como historia de esta ciencia. Esta figura confiere a los
grados de desarrollo de la idea la forma de una secuencia contingente y de
algo así como una mera diversidad de los principios y de las realizaciones de
estos principios dentro de las filosofías correspondientes. Pero el artífice de
este trabajo de m ilenios es el espíritu viviente único cuya naturaleza p en ­
sante consiste en llevar a su conciencia lo que él es y en tanto esto ha deve­
nido así objeto, ha sido ya elevado a la vez por encima de ello [mismo] y ha
venido a ser un peldaño más alto en sí mismo. Por una parte, la historia de la
filosofía muestra en las diversas filosofías que van apareciendo una sola filo ­
sofía con diversos peldaños de formación y, por otra parte, muestra que los
principios particulares, uno de los cuales subyace en cada una de las filoso­
fías, son solamente ramas de uno y el mismo todo. La última filosofía según
el tiempo es el resultado de todas las filosofías anteriores y ha de contener
por ello los principios de todas; por esta razón, aunque es filosofía de otra
manera, es la más desarrollada, la más rica y la más concreta.

I Guando se contemplan las muchas y diversas filosofías, hay que distinguir lo [8/59]
universal y lo particular de acuerdo con su propia determinación. Lo universal,
tomado formalmente y colocado junto alo particular, se hace él mismo particular. Tal
144 INTRODUCCIÓN

[21] O b s t v e r la n g t e , K i r s c h e n , B i r n e n , T r a u b e n u s f . a u s s c h lü g e , I w e i l s ie K i r s c h e n , B i r -

n en , T rau b en , nicht a b e r O b s t s e i e n . I n A n s e h u n g d e r P h i l o s o p h i e a b e r l á í i t m a n es
s ic h z u , d ie V e r s c h m á b u n g d e r s e lb e n d a m it z u r e c h t fe r t ig e n , w e il es so v e r s c b ie d e n e

P h ilo s o p h ie n g e b e u n d je d e n u r eine P b i l o s o p h i e , n i c h t die P h i l o s o p h i e s e i, — a is o b


n i c h t a u c h d i e K i r s c h e n O b s t w á r e n . E s g e s c h i e h t a u c h , d a fí e i n e s o l c h e , d e r e n P r i n -

z i p d a s A l l g e m e i n e is t, rielen s o l c h e , d e r e n P r i n z i p e i n b e s o n d e r e s is t , j a s o g a r n e b e n
L e h r e n , d i e v e r s i c h e r n , d a ft e s g a r k e i n e P h i l o s o p h i e g e b e , g e s t e l l t w i r d , i n d e m

S in n e , d a fib e id e s nurverschiedene A n s i c h t e n d e r P h i l o s o p h i e s e i e n , e t w a w i e w e n n L i c h t
u n d F in s te r n is n u r zw e i verschiedene A r t e n d e s L i c h t e s g e n a n n t w ü r d e n .

§ 14

Dieselbe Entwicklung des Denkens, welche in der Geschichte der Philo-


sophie dargestellt wird, wird in der Philosophie selbst dargestellt, aber
befreit von jen er geschichtlichen Aufterlichkeit, rein im Elemente des Denkens.
D er freie und wahrhafte G edanke ist in sich konkret, u n d so ist er Idee,
un d in seiner ganzen A llgem ein h eit die Idee oder das Absolute. D ie Wis-
senschaft desselben ist wesentlich System, weil das Wahre ais konkret nur ais
sich in sich entfaltend un d in E in h eit zusam m ennehm end un d -hal-
tend, d .i. ais Totalitát ist un d nur durch U nterscheidung und Bestim -
m ung seiner Unterschiede die Notwendigkeit derselben und die Freiheit
des Ganzen sein kann.

[8/60] | E in P h ilo s o p h ie r e n ohne System k a n n n i c h t s W i s s e n s c h a f t l l i c h e s s e i n ; a u f i e r -


d e m , d a fi s o lc h e s P h ilo s o p h i e r e n f ü r s ic h m e h r e in e s u b je k tiv e S in n e s a r t a u s -

d r ü c k t , i s t e s s e i n e m I n h a l t e n a c h z u f á l l i g . E i n I n h a l t h a t a l l e i n a is M o m e n t d e s

G a n z e n s e in e R e c h t fe r t ig u n g , a u fie r d e m s e lb e n a b e r e in e u n b e g r ü n d e t e V o r a u s -

s e tz u n g o d e r s u b je k tiv e G e w ifih e it; v ie le p h ilo s o p h is c h e S c h r if t e n b e s c h r á n k e n

[22] s ic h d a r a u f, a u f s o lc h e W e is e n u r Gesinnungen I u n d Meinungen a u s z u s p r e c h e n . —


U n te r e in e m Systeme w i r d f á l s c h l i c h e i n e P h i l o s o p h i e v o n e i n e m b e s c h r a n k t e n ,
v o n a n d e re n u n te r s c h ie d e n e n Prinzip v e r s t a n d e n ; e s is t i m G e g e n t e i l P r i n z i p w a h r -
h a f t e r P h i lo s o p h i e , a lie b e s o n d e r e n P r i n z i p i e n i n s ic h z u e n t h a lt e n .

§ 15

Jeder der Teile der Philosophie ist ein philosophisches Ganzes, ein sich
in sich selbst schliefiender Kreis, aber die philosophische Idee ist darin in
INTRODUCCIÓN 145

colocación, cuando se trata de objetos de la vida común, aparece en seguida como


inadecuada y disparatada, como sería el caso del que pidiese fruta y rechazara cerezas,
peras, uvas, etc., Ipor ser cerezas, peras o uvas y no ser fruta. Respecto de la filosofía, [21]
sin embargo, se permite justificar el desprecio hacia ella en el hecho de que hay filo­
sofías tan diversas, y porque cada una sólo es una filosofía, pero ninguna la filosofía;
como si las cerezas no fueran también fruta. Sucede igualmente que junto a una filo­
sofía cuyo principio es lo universal se coloca otra cuyo principio es algo particular; es
más, se la coloca incluso junto a doctrinas que aseguran que no se da ninguna filoso­
fía, considerando de esta manera que ambas son sólo diversos modos de ver filosófi­
cos; algo así como si luz y tinieblas fueran simplemente designadas como dos especies
diversas de la luz.

§ 14

El mismo desarrollo del pensamiento que se ofrece en la historia de la filo­


sofía se presenta en la propia filosofía, pero liberado de aquel extrinsecismo
histórico, es decir, se presenta puramente dentro del elemento del pensamiento.
El pensamiento libre y verdadero es en sí mismo concreto y de este modo es
él idea y, en su total universalidad, la idea o lo absoluto. La ciencia de éste es
esencialmente sistema, porque lo verdadero sólo es desarrollándose dentro
de sí como concreto y tomándose y reteniéndose [todo] junto en unidad, es
decir, sólo es como to ta lid a d ; y solamente mediante la diversificación y
determinación de sus distinciones puede ser la necesidad de ellas y la liber­
tad del todo.

IUn filosofar sin sistema no puede ser nada científico; por lo demás, porque tal [8/60]
modo de filosofar expresa de suyo más bien un modo subjetivo de sentir, es él contin­
gente según su contenido. Un contenido sólo se justifica como momento del todo;
fuera de éste, es una suposición infundada o certeza subjetiva; muchos escritos filo­
sóficos se limitan así a expresar solamente pareceres I y opiniones.— Erróneamente se [22]
entiende por sistema una filosofía con unprincipio limitado; por el contrario, es prin­
cipio de verdadera filosofía contener dentro de sí todos los principios particulares.

§^5

Cada parte de la filosofía es un todo filosófico, un círculo que se cierra en sí


mismo, pero la idea filosófica se contiene allí [en las partes] bajo una deter-
14 6 INTRODUCCIÓN

einer besonderen Bestim m tbeit oder Elem ente. D er einzelne Kreis


durchbricbt darum, weil er in sich Totalitát ist, auch die Scbranke seines
Elements und begründet eine weitere Spbáre; das Ganze stellt sich daher
ais ein Kreis von K reisen dar, deren jed er ein notwendiges M om ent ist,
so daft das System ihrer eigentüm lichen Elem ente die ganze Idee aus-
macht, die ebenso in jedem einzelnen erscheint.

§ 16

Ais Enzyklopádie wird die Wissenschaft nicht in der ausführlicben Entwic-


klung ibrer B esonderung dargestellt, sondern ist au f die A n fán ge nnd
die G rundbegriffe der besonderen Wissenschaften zu beschránken.

W ie v ie l v o n d e n b e s o n d e r e n T e il e n d a z u g e h ó r e , e in e b e s o n d e r e W is s e n s ­

c h a f t z u k o n s t i t u i e r e n , i s t i n s o w e i t u n b e s t i m m t , a is d e r T e i l n i c h t n u r e i n v e r e i n -

z e lt e s M o m e n t , s o n d e r n s e lb s t e in e T o t a lit á t s e in m u ft, u m e i n W a h r e s z u s e in .

D a s G a n z e d e r P h i l o s o p h i e m a c h í d a h e r w a h r h a f t eine W i s s e n s c h a f t a u s , a b e r sie

[8/61] k a n n a u c h a is e i n G a n z e s I v o n m e h r e r e n b e s o n d e r e n W i s s e n s c h a f t e n a n g e s e h e n

w e r d e n . — D ie p h ilo s o p h is c h e E n z y k lo p á d ie u n te r s c h e id e t s ic h v o n e in e r a n d e -

r e n , g e w ó h n l i c h e n E n z y k l o p á d i e d a d u r c h , d a ft d i e s e e t w a e i n Aggregat d e r W is s e n s ­
c h a ft e n s e in s o lí, w e lc h e z u f á llig e r — u n d e m p ir is c h e r w e is e a u f g e n o m m e n u n d

[23] w o r u n t e r a u c h s o lc h e I s in d , d ie n u r d e n Ñ a m e n v o n W is s e n s c h a fte n tra g e n ,

s o n s t a b e r s e l b s t e i n e b l o f t e S a m m l u n g v o n K e n n t n i s s e n s i n d . D i e E i n h e i t , in

w e l c h e i n s o l c h e m A g g r e g a t e d i e W i s s e n s c h a f t e n z u s a m m e n g e b r a c h t w e r d e n , is t,

w e il s ie á u í i e r li c h a u f g e n o m m e n s i n d , g le i c h f a lls e in e oujierliche, — eine Ordnung.


D ie s e m u fi a u s d e m s e lb e n G r u n d e , z u d e m d a a u c h d ie M a t e r ia lie n z u fá llig e r

N a t u r s in d , e in Versuch b l e i b e n u n d i m m e r u n p a s s e n d e S e i t e n z e i g e n . — A u f i e r -
d e m d e n n , d a ft d i e p h i l o s o p h i s c h e E n z y k l o p á d i e I . b l o f t e Aggregate v o n K e n n t n i s ­
s e n — w ie z .B . d ie P h ilo l o g ie z u n á c h s t e r s c h e in t — a u s s c h lie ftt, s o a u c h o h n e h in 2 .

s o lc h e , w e lc h e d ie b lo ft e W illk ü r z u ih r e m G r u n d e h a b e n , w ie z .B . d ie H e r a ld ik ;

W is s e n s c h a fte n d e r le t z te r e n A r t s in d d ie durch und durch positiven. 3 - A n d e r e W i s ­


s e n s c h a fte n w e r d e n a u c h positive g e n a n n t , w e l c h e j e d o c h e i n e n r a t i o n e l l e n G r u n d
u n d A n f a n g h a b e n . D ie s e r B e s t a n d t e il g e h o r t d e r P h ilo s o p h i e a n ; d ie positive Seite
a b e r b le ib t ih n e n e ig e n t ü m lic h . D a s P o s itiv e d e r W is s e n s c h a fte n is t v o n v e r s c h ie -

d e n e r A r t . I. I h r a n s ic h r a t io n e l le r A n f a n g g e h t i n d as Z u f á llig e d a d u r c h ü b e r ,

d a fi s ie d a s A ll g e m e i n e i n d ie empirische Einzelheit u n d Wirklichkeit h e r u n t e r z u f ü h r e n


h a b e n . I n d ie s e m F e ld e d e r V e r á n d e r lic h k e it u n d Z u f á llig k e it k a n n n ic h t d er

Begrijf, s o n d e r n k ó n n e n n u r Gründe g e l t e n d g e m a c h t w e r d e n . D i e R e c h t s w i s s e n s -
INTRODUCCIÓN 14 7

m i n i d a d particular o elemento. Y porque el círculo particular es en sí mismo


totalidad, rompe también los límites de su elemento y funda una esfera ulte­
rior. Por ello se presenta la totalidad como un círculo de círculos cada uno
de los cuales es un momento necesario, de tal manera que el sistema de sus
elementos propios constituye la idea total, la cual aparece tam bién de este
modo en cada círculo singular.

§16

Como enciclopedia, la ciencia no se expone con el desarrollo detallado de su


particularización, sino que se debe limitar a los comienzos y a los conceptos
fundamentales de las ciencias particulares.

Cuántas son las partes particulares a las que corresponde constituir una ciencia
particular permanece indeterminado mientras [no se sepa si] aquella parte, para ser
algo verdadero, no ha de ser solamente un momento singularizado, sino ella misma
totalidad. El todo de la filosofía constituye por ello verdaderamente una ciencia, pero se
la puede ver también como un todo I [compuesto] de varias ciencias particulares.— La [8/61]
enciclopedia filosófica se distingue de cualquier otra enciclopedia corriente en que ésta
suele ser algo así como un conglomerado de las ciencias, las cuales se asumen de manera
contingente y empírica y entre las cuales también hay I algunas que sólo llevan el nom­ [23]

bre de ciencias y son ellas mismas una mera colección de conocimientos. La unidad a la
que son llevadas las ciencias en esos conglomerados es ella misma extrínseca, porque las
ciencias ya fueron también tomadas extrínsecamente: es una ordenación. Por el mismo
motivo, aparte de que los materiales son también de naturaleza contingente, esas orde­
naciones no pasan de ensayo y muestran siempre aspectos que no encajan. Por tanto,
además de que la enciclopedia filosófica excluye 1) los meros conglomerados de conoci­
mientos, como de entrada aparece la filología, excluye también 2) en cualquier caso, las
ciencias que tienen al puro arbitrio como fundamento suyo, como p.e. la heráldica; las
ciencias de esta ultima clase sonpositivas por los cuatro costados. 3) Otras ciencias se lla­
mantambién positivas, las cuales sin embargo tienen un fundamento y comienzo racio -
nal; esta parte [racional y] que les es constitutiva pertenece a la filosofía, mientras su
aspecto positivo les queda como propio. Lo positivo de las ciencias es, por su parte, de
varias clases. 1) Su comienzo en sí mismo racional pasa a contingente porque esas cien­
cias han hecho descender lo universal hasta la singularidad empírica y hasta la realidad
efectiva. Dentro de este campo de la mutabilidad y la contingencia no se puede hacer
valer el concepto sino sólo razones. La ciencia del derecho, por ejemplo, o el sistema de
los impuestos directos e indirectos, exigen decisiones últimas que sean exactas y que
148 INTRODUCCIÓN

c h a ft z .B . o d e r d as S y ste m d e r d ir e k te n u n d in d ir e k te n A b g a b e n e r fo r d e r n letzje
genaue E n t s c h e i d u n g e n , d i e a u f t e r d e m An-und-für-sich-Bestimmtsein des Begriffes liegen
u n d d a h e r e i n e B r e i t e f ü r d i e B e s t i m m u n g z u l a s s e n , d i e n a c h e i n e m G r u n d e so

u n d n a c h e in e m a n d e r e n a n d e r s g e fa fit w e r d e n k a n n u n d k e in e s s ic h e r e n L e tz te n

[8/62] fa h ig is t. E b e n s o v e r lá u ft s ic h d ie I I d e e d e r Natur i n i h r e r V e r e i n z e l u n g i n Z u f a -
llig k e it e n , u n d d ie Naturgeschichte, Erdbeschreibung, Medizin u s f . g e r á t i n B e s t i m m u n g e n
[24] d e r E x is te n z , i n A r t e n u n d U n t e r s c h ie d e , d ie v o n I á u f t e r lic h e m Z u f a ll u n d vona

S p ie le , n ic h t d u r c h V e r n u n f t b e s tim m t s in d . A u c h d ie Geschichte g e h ó r t h i e r h e r ,
i n s o f e r n d i e I d e e i h r W e s e n , d e r e n E r s c h e i n u n g a b e r i n d e r Z u f á l l i g k e i t u n d im

F e ld e d e r W illk ü r is t. 2 - S o lc h e W is s e n s c h a f te n s in d a u c h in s o f e r n positiv, a is sie


ih r e B e s tim m u n g e n n ic h t f ü r endlich e r k e n n e n , n o c h d e n U b e r g a n g d e r s e l b e n u n d
i h r e r g a n z e n S p h á r e i n e i n e h ó h e r e a u f z e ig e n , s o n d e r n s ie f ü r schlechthingeltend
a n n e h m e n . M it d ie s e r E n d lic h k e it d e r Form, w i e d i e e r s t e d i e E n d l i c h k e i t d e s Stof-
fes i s t , h á n g t 3 . d i e d e s Erkenntnisgrundes z u s a m m e n , w e l c h e r t e i l s d a s R á s o n n e m e n t ,
te ils G e f ü h l, G la u b e n , A u t o r it á t a n d e r e r , ü b e r h a u p t d ie A u t o r it á t d e r in n e r e n

o d e r a u fte r e n A n s c h a u u n g is t. A u c h d ie P h ilo s o p h ie , w e lc h e s ic h a u f A n t h r o p o -

lo g ie , T a ts a c h e n d e s B e w u E ts e in s , in n e r e A n s c h a u u n g o d e r á u fie r e E r fa h r u n g

g r ü n d e n w ill, g e h ó r t h i e r h e r . E s k a n n n o c h s e in , d a ft b lo f t d ie Form derwissen-


schaftlichen Darstellung e m p i r i s c h is t , a b e r d i e s i n n v o l l e A n s c h a u u n g d a s , w a s n u r E r s -
c h e i n u n g e n s in d , s o o r d n e t , w ie d ie i n n e r e F o lg e d e s B e g r i f f e s is t. E s g e h ó r t zu

s o lc h e r E m p ir ie , dak d urch d ie E n tg e g e n s e tz u n g u n d M a n n ig fa ltig k e it d er

z u s a m m e n g e s te llte n E r s c h e in u n g e n d ie áufterlichen, zufalligen Umstande d e r B e d i n g u n -


g e n s ic h a u f h e b e n , w o d u r c h d a n n d a s Allgemeine v o r d e n S i n n t r i t t . — E i n e s i n n i g e
E x p e r im e n t a lp h y s ik , G e s c h ic h t e u s f. w ir d a u f d ie s e W e is e d ie r a t io n e l le W is s e n -

sch a ft d e r N a tu r u n d d e r m e n s c h lic h e n B e g e b e n h e ite n u n d T a te n in e in e m

a u E e r lic h e n , d e n B e g r if f a b s p ie g e ln d e n B ild e d a r s te lle n .

§ 17

Für den Anfang, den die Philosophie zu machen hat, scheint sie im allge-
m einen ebenso m it ein er subjektiven Voraussetzung wie die anderen
[8/63] W issenschaften zu beginnen, nam llich einen besonderen Gegenstand,
wie anderwárts Raum , Zahl usf., so h ier das Denken zum Gegenstande I
[25] des Denkens machen zu müssen. A llein es ist dies der freie Akt des Den-
kens, sich auf den Standpunkt zu stellen, wo es für sich selber ist und sich
hierm it seinen Gegenstand selbst erzeugt und gibt. Ferner mufi der Standpunkt,
welcher so ais unmittelbarer erscheint, innerhalb der Wissenschaft sich zum
Resultóte, und zwar zu ihrem letzten machen, in welchem sie ihren Anfang
INTRODUCCIÓN 149

caen fuera del ser determinado en sí y por sí del concepto y, por ello, dejan un margen para
la determinación que, de acuerdo con una razón, puede tomarse así, mientras que de
acuerdo con otra razón podría tomarse asá, sin que se pueda zanjar finalmente [la cues­
tión] de manera segura. Lo mismo le ocurre a la Iidea de naturaleza cuando se dispersa [8/62]

en contingencias, y entonces la historia natural, lageografía, la medicina, etc., vienena


dar en determinaciones de la EXISTENCIA, en modos y en distinciones, que están deter­
minadas por I el azar extrínseco o por el arbitrio y no por la razón. También la historia [24]

pertenece a este grupo, en tanto que la idea es su esencia, pero sus fenómenos vienen a
dar en la contingencia y el arbitrio. 2) Algunas ciencias son también positivas en la
medida en que no conocen sus determinaciones como finitas, sino que las aceptan
como simplemente válidas, aunque indiquen el tránsito de esas determinaciones y de
toda su esfera a otra superior. Esta finitud de laforma, así como la primera finitud lo era
de la materia, enlaza 3) con la finitud delfundamento del conocimiento, el cual consiste,
en parte, en el raciocinio y, en parte, en el sentimiento, la fe, la autoridad de otros, en
una palabra, en la autoridad de la intuición interior o exterior. También la filosofía que
quiere cimentarse sobre antropología, hechos de conciencia, intuición interior o expe­
riencia exterior pertenece a este grupo. 4) Por último, puede también suceder que sólo
sea empírica laforma de la exposición de una ciencia y que la intuición dotada de buen
sentido ordene todo aquello que es mero fenómeno de un modo semejante a la secuen­
cia intrínseca del concepto. A esta empiría le corresponde superar las circunstancias
exteriores y contingentes propias de las condiciones mediante las contraposiciones y la
multiplicidad de los fenómenos tomados en su conjunto, con lo cual viene a hacer
manifiesto lo universal—Una física experimental bien precisa o una [buena] historia,
etc., representan entonces la ciencia racional de la naturaleza o la ciencia racional de las
conductas y hechos humanos bajo una imagen extrínseca que espejea el concepto.

§17

Por lo que se refiere al comienzo que la filosofía tiene que adoptar parece que
ella comienza con una suposición subjetiva, igual que las otras ciencias en
general, a salber, con un objeto particular, y así como en los otros casos se [8/63]

toma [como comienzo] al espacio, al número, etc., parece que aquí hay que
tomar al pensamiento como objeto I del pensar. Sólo que eso es precisamente [2 5 ]

el acto libre del pensar: ponerse en la posición en la que es para sí y por tanto
él mismo se engendra y da su objeto. Más adelante, aquella posición que de este
modo aparece como inmediata debe convertirse e n resultado en el interior de
la ciencia y precisamente en su último resultado, con el cual la filosofía
alcanza de nuevo su comienzo y a él regresa. De este modo, la filosofía se
15 0 INTRODUCCIÓN

wieder erreicht und in sich zurückkehrt. A u f diese Weise zeigt sich die
Philosophie ais ein in sich zurückgehender K reis, der keinen A nfang irn
Sinne anderer W issenschaften hat, so daft der A n fan g n u r eine
Beziehung auf das Subjekt, ais welches sich entschlieften will zu philo-
sophieren, nicht aber a u f die W issenschaft ais solche hat. — O d er, was
dasselbe ist, der B egriff der Wissenschaft und somit der erste — und weil
er der erste ist, enthált er die T renn ung, daft das D enken Gegenstand
für ein (gleichsam aufterlich.es) philosophierendes Subjekt ist — muft von
der Wissenschaft selbst erfaftt werden. Dies ist sogar ih r einziger Zweck,
T un und Z iel, zum B egriffe ihres Begriffes un d so zu ih rer Rückkehr
und Befriedigung zu gelangen.

§18

Wie von einer Philosophie nicht eine vorláufige, allgemeine Vorstellung


gegeben werden kann, denn nur das Ganze der Wissenschaft ist die Dars-
tellung der Idee, so kann auch ihre Einteilungnur erst aus dieser begriffen
werden; sie ist wie diese, aus der sie zu nehm en ist, etwas Antizipiertes.
Die Idee aber erweist sich ais das schlechthin mit sich identische Denken
und dies zugleich ais die Tatigkeit, sich selbst, um für sich zu sein, sich
gegenüberzustellen und in diesem A n d eren nur bei sich selbst zu sein.
So zerfallt die Wissenschaft in die drei T eile:
[2W I I. Die Logik, die Wissenschaft der Idee an und für sich,
II. Die Naturphilosophie ais die Wissenschaft der Idee in ihrem Anders
[8/64] | XII. Die Philosophie des Geistes ais der Idee, die aus ihrem Anderssein in sich

zurückkehrt.

O b e n § 1 5 i s t b e m e r k t , d a ft d i e U n t e r s c h i e d e d e r b e s o n d e r e n p h i l o s o p h i s -

c h e n W i s s e n s c h a f t e n n u r B e s t i m m u n g e n d e r I d e e s e lb s t s i n d u n d d i e s e e s n u r ist,

d i e s i c h i n d i e s e n v e r s c h i e d e n e n E l e m e n t e n d a r s t e l l t . I n d e r N a t u r is t e s n i c h t e in

A n d e r e s a is d i e I d e e , w e l c h e s e r k a n n t w ü r d e , a b e r s ie i s t i n d e r F o r m d e r Entaufe-
rung, s o w i e i m G e i s t e e b e n d i e s e l b e aisfür sich seiend u n d an undfür sich werdend. E in e
s o lc h e B e s t im m u n g , i n d e r d ie I d e e e r s c h e in t , is t z u g le ic h e in flief endes M o m e n t ;
d a h e r i s t d i e e i n z e l n e W i s s e n s c h a f t e b e n s o s e h r d i e s , i h r e n I n h a l t a is seienden
G e g e n s t a n d , a is a u c h d ie s , u n m i t t e l b a r d a r i n s e i n e n U b e r g a n g i n s e i n e n h ó h e r e n

K r e is z u e r k e n n e n . D ie Vorstellung d e r Einteilung h a t d a h e r d a s U n r i c h t i g e , d a ft sie


d ie b e s o n d e r e n T e ile o d e r W is s e n s c h a fte n nebeneinander h i n s t e l l t , a is o b s ie n u r
r u h e n d e u n d in ih r e r U n t e r s c h e id u n g s u b s ta n tie lle , w ie Arten, w a r e n .
INTRODUCCIÓN 1 5 1

muestra como un círculo que regresa a sí, el cual no tiene ningún comienzo
en el sentido en que lo tienen las otras ciencias, de manera que [en este caso]
el comienzo sólo se refiere al sujeto en tanto éste quiere decidirse a filosofar,
pero no a la ciencia en cuanto tal O lo que es lo mismo, el concepto de la
ciencia y, por consiguiente, el primero de los conceptos (que por ser el p ri­
mero contiene la partición de que el pensar es objeto para un sujeto, al
mismo tiempo extrínseco, que filosofa) ha de ser abarcado por la ciencia
misma. Éste es precisamente su único fin, su única actividad y meta, alcanzar
el concepto de su concepto y lograr así el regreso a sí misma y su satisfacción.

§18

Del mismo modo que de una filosofía no puede darse una representación
provisional y genérica, puesto que sólo el todo de la ciencia es la exposición
de la idea, así también su división sólo puede concebirse desde ella. La divi­
sión, como la idea de la que ha de tomarse, es aquí algo que se anticipa.
Ahora bien, la idea se hace patente como el pensar simplemente idéntico a
sí mismo y éste se hace patente igualmente como la actividad de ponerse
ante sí para ser para sí, y, en este otro, estar sólo cabe sí109. Por ello, la cien­
cia se divide entres partes:
I I. La lógica, ciencia de la idea en sí y para sí. [26]

II. La filosofía de la naturaleza, como ciencia de la idea en su ser-otro.


I III. Lafilosofía del espíritu, como ciencia de la idea que regresa a sí desde [8/64]

su ser-otro.

n°Más arriba, en el § 15, hemos advertido que las distinciones entre las cien­
cias filosóficas particulares son solamente determinaciones de la misma idea y que
ésta es lo único que se expone dentro de esos diversos elementos. En la naturaleza
no hay otra cosa a conocer que no sea idea, aunque ésta se encuentra [allí] bajo la
forma de la exteriorización-, lo mismo ocurre con el espíritu, en el cual siempre está la
idea en cuanto está siendo para sí y deviniendo en y para sí. Una tal determinación,
bajo la cual se presenta la idea, es al mismo tiempo un momento que fluye-, por esta
razón, cada ciencia particular ha de hacer al mismo tiempo estas dos cosas: conocer
su contenido como objeto que-está-siendo e igualmente conocer en él su tránsito al
círculo superior. La representación de la división tiene la imperfección, por tanto, de
colocarlas partes o ciencias especiales una junto a otra como si fuesen únicamente
algo estático y, en su partición, fuesen algo sustantivo como especies111.
Erster Teil

DIE WISSENSCHAFT DER L O G IK


Primera parte

LA CIENCIA DE LA LÓGICA
[8/6y] V O R B E G R IF F

§19

D ie Logik ist die Wissenscliaft der reinen Idee, das ist der Idee im abstrakten
Elem ente des Denkens.

Es gilt vo n dieser wie v o n a n d eren in diesem V o rb e g riffe en th a lten en Bes-


tim m u n g e n dasselbe, was v o n d en ü b e r d ie P h ilo so p h ie ü b e rh a u p t vorausges-
chickten B eg riffen gilt, da fe sie aus u n d nach d er U b ersicb t des G a n zen geschópfte
B estim m u n gen sind.
M an kann w ohl sagen, dafe die L o g ik die W issenschaft des Denkens, sein er Bes­
timmungen und Gesetze sei, aber das D en ken ais solches m acbt n u r die aügemeine Bestimmt-
heitoder das Element aus, in d er d ie Idee ais lo g isch e ist. D ie Id ee ist das D enken
n icb t ais form ales, son d ern ais die sich entw ickelnde T otalitát sein er eigentüm li-
ch en B estim m u n gen u n d G esetze, d ie es sich selbst gib t, n ic h t sch on hat und in
sich vo rfin d et.
D ie L o g ik ist in s o fe r n d ie schwerste W issenschaft, ais sie es n ic h t m it A ns-
[28] ch au u n gen , n ich t ein m al w ie d ie I G eo m etrie m it abstrakten sin n lich en Vorste-
llu n g e n , so n d e rn m it r e in e n A b stra k tio n e n zu tu n hat u n d ein e K r a ft und
G e ü b th e it e r fo r d e rt, sich in d en r e in e n G ed a n k en zu rü ck zu zie h e n , ih n fest-
zuhalten u n d in solchem sich zu bew egen. A u f der a n d ern Seite k on n te sie ais die
leichteste angesehen w erd en , w eil der In h alt n ichts ais das eigen e D en k en u n d des­
sen geláufige B estim m u n gen u n d diese zugleich d ie einfachsten u n d das Elementarische
sin d . Sie sin d auch das Bekannteste, S ein , N ich ts u s f ., B estim m th eit, G ró fie usw.,
A n sich sein , F ürsichsein, E ines, V ieles usw. D iese B ekanntschaft erschwert jedoch
eher das logische Stu d iu m ; einesteils w ird es leicht der M üh e n ich t wert gehalten,
m it solch em B ek a n n ten sich n o c h zu b esch á ftigen , a n d e rn te ils ist es d aru m zu
CONCEPTO PREVIO [8/67]

§ 19

La lógica es la ciencia de la idea pura, esto es, de la idea en el elemento abs­


tracto del pensar.

De esta determinación, como de otras que se contienen en este concepto pre­


vio, vale lo mismo que de los otros conceptos que se anticiparon más arriba sobre la
filosofía en general, [a saber,] que son determinaciones sacadas de la visión global
del todo [acabado] y de acuerdo con ella.
Se puede desde luego decir que la lógica es la ciencia del pensamiento, de sus
determinaciones y leyes, pero el pensamiento en cuanto tal constituye solamente la
determinidad universal o el elemento en el que está la idea en cuanto lógica. La idea es
el pensamiento no en cuanto formal, sino como la totalidad que se desarrolla a sí
misma de las determinaciones y leyes propias del pensamiento, [totalidad] que él se
da a sí mismo, no que la tenga [ya] y la encuentre en sí [mismo].
La lógica es por ello la ciencia más difícil, por cuanto no se las ha de haber con
intuiciones, ni menos todavía, como la I geometría, con representaciones sensibles [28]

abstractas, sino con abstracciones puras. Exige fuerza y práctica para recogerse en el
pensamiento puro, retenerlo y moverse en él. Por otra parte, cabe ver la lógica como
la ciencia más fácil, porque su contenido no es otro que el propio pensamiento y sus
determinaciones corrientes, y éstas son las determinaciones más simples y al mismo
tiempo lo elemental. Son además lo más conocido: ser, nada, etc.; determinidad,
magnitud, etc.; ser-en-sí, ser-para-sí, uno, muchos, etc. Sin embargo, esta familia­
ridad más bien dificulta el estudio de la lógica porque, por una parte, se juzga con
facilidad que no vale la pena seguir ocupándose de tales cosas bien conocidas ya y,
por otra parte, porque es preciso por lo mismo adquirir ahora una familiaridad con
156 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

tun , a u f ganz andere, ja selbst entgegengesetzte W eise dam it b ek an n t zu werden,


ais m an es schon ist.
[8/68] I D e r Nutzen d er L o g ik b e trifft das V erháltn is zum Subjekt, in w iefern es sicli
ein e gewisse B ild u n g zu a n d eren Zw ecken gib t. D ie B ild u n g desselben d u rch die
L o g ik besteht d arin, dafe es im D en k e n geü bt w ird, w eil diese W issenschaft D en-
k en des D en ken s ist, u n d daft es d ie G e d a n k e n u n d au ch ais G e d a n k e n in den
K o p f b ek o m m t. — In s o fe rn aber das L o g isc h e d ie a bso lu te F o rm d er W ahrheit
u n d , n och m ehr ais dies, auch die rein e W ahrheit selbst ist, ist es ganz etwas ande-
res ais bloft etwas Nützliches. A b e r wie das V ortrefflich ste, das Freiste u n d Selbstan-
digste auch das N ü tzlichste ist, so kan n auch das L ogisch e so gefaftt w erden . Sein
N u tze n ist d a n n n o c h an d ers a n zu sch lagen , ais b lo íi d ie fo r m e lle U b u n g des
D enkens zu sein.

[8/71] | § 20

N ehm en wir das D enken in seiner am náchsten liegen den Vorstellung


auf, so erscheint es a) zunáchst in seiner gew ohnlichen subjektiven
[29] Bedeutung, ais eine der geilstigen Tatigkeiten oder Verm ogen neben ande­
ren, der Sinnlichkeit, Anschauen, Phantasie usf., Begebren, W ollen usf.
Das Produkt desselben, die Bestimmtheit oder Form des Gedankens, ist das
[8/72] Allgemeine, Abstrakte überbaupt. Das Denken ais I die Tatigkeit ist somit das
tátige Allgem eine, und zwar das sich betátigende, indem die Tat, das Her-
vorgebracbte, eben das Allgem eine ist. Das Denken ais Subjekt vorgestellt
ist Denkendes, und der einfache Ausdruck des existierenden Subjekts ais
Denkenden ist Ich.

D ie h ie r u n d in d en n ach stfo lg en d en §§ a n gegeb en en B estim m u n gen sind


n ich t ais B ehauptun gen u n d m ein e Meinungenúber das D en ken zu n ehm en ; jedoch
da in d ieser v o rjá u fig e n W eise k ein e A b le itu n g o d e r Bew eis sta ttfin d e n kann,
m ogen sie ais Fada ge!ten, so dafí in dem Bewufttsein eines je d e n , w en n er G edan­
ken habe u n d sie b etrach te , es sich em p irisc h v o rfin d e , daft d er C h ara k ter der
A llg e m e in h e it u n d so g le ich fa lls d ie n a c h fo lg e n d e n B e stim m u n g e n d a rin vor-
h a n d e n seien . E in e b ereits v o rh a n d e n e B ild u n g d er A u fm e rk sa m k e it u n d der
A b stra k tio n w ird a lle rd in g s zu B e o b a c h tu n g v o n Factis seines B ew ufttseins und
sein er V o rstellu n g en erfo rd ert.
S ch o n in dieser vo rlá u fig en E xp o sitio n k om m t d er U n tersch ie d vo n Sinn-
lic h e m , V o rs te llu n g u n d G e d a n k e n zu r S p rach e; er ist d u rc h g re ife n d fü r das
Fassen d er N atu r u n d d er A r te n des E rk en n en s; es w ird d a h er zu r E rlau terung
CONCEPTO PREVIO 157

-n , l ellas enteramente distinta, es más, incluso opuesta, ala familiaridad con que ya eran
c o n o c id a s .

ich | La utilidad de la lógica atañe a la relación con el sujeto en tanto que éste se [ 8 / 68 ]

die procura una cierta formación para otros fines. La formación del sujeto mediante la
:n- lógica consiste en ejercitarse en pensar, porque esta ciencia es pensar del pensar, y
len en ir teniendo pensamientos en la cabeza también en tanto que pensamientos. Sin
íeit embargo, por cuanto lo lógico es la forma absoluta de la verdad y, más que esto aún,
de- es la verdad pura misma, lo lógico es algo completamente distinto de lo simplemente
an- útil- Pero, como sea que lo más excelente11*, lo más libre y autosuficiente es también
>ein lo más útil, se puede también entender así lo lógico. Pero entonces su utilidad [para
des el individuo humano] se ha de encarar de manera distinta a la mera ejercitación for­
mal del pensar.

| §20 [8/71]

ung Tomemos el pensar con arreglo a su representación más próxima. Aparece


iven entonces a) en primer lugar, en su significación usual y subjetiva, como una
ide- de las actividades o facultades espirituales junto a otras: sensibilidad, intui- [29]

usf. ción, imaginación, etc., deseo, querer, etc. Su producto, la determ inidad o
t das forma del pensamiento, es lo universal o abstracto en general. El pensar en
t das cuanto I actividad es, por ende, lo universal activo y precisamente lo que se [8/72]

Ter- activa, siendo lo hecho o producido tam bién lo universal113. El pensar,


stellt representado como sujeto, es lo pensante y la expresión simple del sujeto
ts ais EXISTENTE, en cuanto pensante, es jo .

Las determinaciones que se ofrecen aquí y en los siguientes párrafos no hay


lsind que tomarlas como afirmaciones ni como opiniones mías sobre el pensar; con todo,
:docli ya que bajo esta manera provisional no puede tener lugar ninguna deducción o
kann, prueba, podrían valer como facía o hechos, puesto que en la conciencia de cada uno,
edan- si tiene pensamientos y los somete a consideración, ocurre empíricamente que ahí
:r der se da el sello de la universalidad y se dan al mismo tiempo las determinaciones que
1 vor- siguen a tal universalidad. En cualquier caso, una formación ya adquirida de la aten-
Ld der cióny de la abstracción se requiere desde luego para observar los hechos de la pro-
ls und pía conciencia y las representaciones que uno tiene.
Ya en esta exposición previa hablamos de la distinción entre sensibilidad,
Sinn- representación y pensamiento; se impone hacerlo para captar la naturaleza y los
ür das modos del conocer114. Servirá por tanto como explanación llamar también aquí la
;erung atención sobre esta distinción.—Por lo que se refiere a lo sensible, se suelen tomar en
158 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

d ie n e n , d iesen U n te rsc h ie d au ch h ie r sch o n b e m e rk lic h zu m a ch en . — F ü r das


Sinnliche w ird zu n áchst sein á u fterlich e r U rsp ru n g , d ie S in n e o d e r Sinnesw erk-
zeuge, zu r E rk láru n g g e n o m m e n . A lle in die N e n n u n g des W erkzeuges gib t keine
B estim m u n g fü r das, was d am it erfaftt w ird . D e r U n te rsch ie d des Sinnlichen vorn
G ed a n k en ist d a rein zu setzen, dafi d ie B estim m u n g v o n je n e m d ie Einzelheit ist,
[30] u n d in d e m I das E in z e ln e (ganz abstrakt das A to m ) au ch im Z u sam m en hange
steht, so ist das S in n lic h e e in Aujiereinander, dessen n ah e re abstrakte F o rm en das
Neben- u n d das N a c h e in a n d e r sin d . — D as Vorstellen hat so lc h e n sin n lic h e n Stoff
zum In h alte, aber in d ie B estim m u n g des Meinigen, daft so lc h er In h a lt in Mir ist,
u n d d e r Allgemeinheit, d e r B e z ie h u n g - a u f- s ic h , d e r Einfachheit, gesetzt. — Aufter
[8/73] dem S in n lic h e n hat je d o c h d ie V o rste lllu n g auch S to ff zum In h a lt, d er aus dem
selbstbew uftten D en k e n en tsp ru n g e n [ist], w ie d ie V o rs te llu n g e n vo m R echtli-
chen, S ittlich en , R elig io sen , auch vom D en k e n selbst, u n d es fállt n ich t so leicht
auf, w o rin d er U n te rsch ie d so lch er Vorstellungen vo n d en Gedanken so lch en Inhalts
zu setzen sei. H ie r ist sow ohl d er In h a lt G ed an k e, ais au ch d ie F o rm d er A llg e­
m ein h eit vo rh a n d e n ist, w elche sch on dazu geh o rt, dafi ein In h a lt in Mir, über-
h au p t daE er V o rs te llu n g sei. D ie E ig e n tü m lich k e it d er V o rs te llu n g aber ist im
allg em ein en auch in d ieser R ücksicht d a rein zu setzen, daft in ih r solch er Inhalt
g le ic h fa lls v e re in z e lt steht. R e ch t, r e c h tlic h e u n d d e r g le ic h e n B estim m u n gen
steh en zwar n ic h t im sin n lic h e n A u fie r e in a n d e r des Raums. D e r Z e it n ach ers-
c h e in e n sie w oh l etwa n a ch ein a n d er, ih r In h a lt selbst w ird je d o c h n ic h t ais von
d er Z e it behaftet, in ih r v o rü b erg e h en d u n d v e rá n d e rlich vo rgestellt. A b e r sol-
che an sich geistige B e stim m u n g en steh en g le ich fa lls vereinzelt im w eiten Boden
d er in n e r e n , abstrakten A llg e m e in h e it des V o rs te lle n s ü b e r h a u p t. S ie sin d in
dieser V erein ze lu n g einfach-, R echt, P flich t, G o tt. D ie V o rstellu n g b le ib t n u n ent-
w eder dabei stehen, daft das R echt Recht, G o tt G o tt ist, — o d e r gebild eter gibt sie
B estim m u n gen an, z.B . daft G o tt S ch ó p fe r d er W elt, allweise, allm áchtig usf. ist;
h ie r w erd en ebenso m eh rere verein zelte ein fach e B estim m u n gen aneinanderge-
reiht, w elche, d er V e rb in d u n g ungeachtet, die ih n e n in ih rem Subjekte angewie-
[31] sen ist, a u fie re in a n d e r h le ib e n . D ie V o r ls te llu n g tr ifft h ie r m it d em Verstande
zusam m en , d er sich v o n je n e r n u r d a d u rch u n te rsch e id e t, dafi er Verhaltnisse
v o n A llg e m e in e m u n d B e so n d e re m o d e r v o n U rsach e u n d W irk u n g u sf. und
d a d u rch B e z ie h u n g e n d er N o tw e n d ig k eit u n te r d en is o lie r te n B estim m u n gen
d e r V o rs te llu n g setzt, da d iese sie in ih re m u n b e stim m te n R a u m e d u rc h das
b lo fie Auch v e rb u n d e n nebeneinander b eláfit. — D e r U n te r s c h ie d v o n V orstellu n g
u n d v o n G e d a n k e n hat d ie n a h e re W ic h tig k e it, w e il ü b e r h a u p t gesagt werden
[8/74] kan n, daft die P h ilo lso p h ie n ichts anderes tue, ais die V o rste llu n g e n in G edan ­
k en zu verw a n d e ln , — ab er fr e ilic h fe r n e r h in d e n b lo fie n G e d a n k e n in den
B egriff.
CONCEPTO PREVIO 159

primer lugar co tno aclaración su origen exterior, los sentidos o los «instrumentos»
de los sentidos. Sólo que con la denominación de instrumento no se ofrece ninguna
determinación de lo que se quiere decir con esta palabra. La distinción de lo s e n s ib le
respecto del pensamiento hay que ponerla en que la determinación de lo sensible es
\a s in g u la r id a d y, siendo así que I lo singular (de modo enteramente abstracto, el [30]
átomo) se encuentra también en conexión con otros singulares, lo sensible es una
exterioridad m u tu a , cuyas formas abstractas más próximas son e l j u n t o - a - o t r o y el d e s -
p u é s - d e - o tr o .— El r e p r e s e n ta r tiene por contenido esa materia sensible, pero bajo la

determinación de lo m ío , o sea, de que tal contenido está en mí, y [también] bajo la


determinación de la u n iv e r s a lid a d , de la referencia a sí, de la s im p lic id a d . Aparte de lo
sensible, la represenItación tiene también como contenido [otros] materiales proce- [8/73]
dentes del pensamiento autoconsciente, como las representaciones de lo justo, lo
ético, lo religioso; y no resulta nada fácil precisar la distinción entre esas r e p r e s e n ta ­
ciones y l o s p e n s a m ie n to s de esos [mismos] contenidos. En este caso, tan pensamiento
son el contenido como la forma de la universalidad ahí presente, a la cual ya le perte­
nece que cierto contenido esté en mí, que sea en general representación. La peculia­
ridad de la representación, sin embargo, hay que ponerla en general, también bajo
este respecto, en que ese contenido está en ella asimismo aislado. «Derecho»,
«justo» y [otras] determinaciones parecidas no se encuentran ciertamente bajo la
exterioridad mutua propia del e s p a c io . Según el tiempo aparecen desde luego una
detrás de otra, pero su contenido no se ve afectado por el tiempo, es decir, que ese
contenido no está representado dentro del tiempo como [algo] efímero y cambiante.
Pero esas determinaciones, [que son] en sí espirituales, se sitúan igualmente a is la d a s
sobre el ancho suelo de la universalidad interior y abstracta propia de la representa­
ción en general. Aisladas de este modo, son [determinaciones] s i m p l e s : derecho,
obligación moral, Dios. Pero la representación o bien se detiene en que el derecho es
derecho, Dios es Dios, o bien (mejor formada) atribuye [otras] determinaciones a las
primeras; por ejemplo, que Dios es creador del mundo, omnisciente, todopoderoso,
etc.; en este caso se ponen en fila varias determinaciones simples y aisladas que per­
manecen una fuera de la otra sin atender al enlace entre ellas, el cual queda solamente
indicado por la mención del sujeto [común a todas esas determinaciones]. La re Ipre- [31]
sentación coincide aquí con el e n te n d im ie n t o , el cual se distingue de la representación
solamente en que éste sienta relaciones de necesidad entre las determinaciones ais­
ladas de la representación, mientras que ésta deja aquellas determinaciones u n a j u n t o
aotra dentro de su espacio indeterminado, ligadas por el mero « t a m b i é n » . —La dis­

tinción entre representación y pensamiento tiene mayor importancia para nuestro


asunto, porque se puede decir sencillamente que la filo Isofía no hace otra cosa que [8/74]
transformar representaciones en pensamientos, pero además, desde luego, trans­
fórmalos meros pensamientos en concepto.
i6o PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

Ü b r ig e n s w e n n f ü r d as S in n lic h e d ie B e s tim m u n g e n der Einzelheit und des Aufte-


reinander a n g e g e b e n w o r d e n , s o k a n n n o c h h i n z u g e f ü g t w e r d e n , d a f t a u c l i d ie s e
s e lb s t w ie d e r G e d a n k e n u n d A ll g e m e i n e s in d ; i n d e r L o g i k w ir d es s ic h z e ig e n ,

d a f t d e r G e d a n k e u n d d a s A l l g e m e i n e e b e n d i e s i s t , d a f t e r e r s e l b s t u n d s e in

A n d e r e s is t , ü b e r d ie s e s ü b e r g r e i f t u n d d a ft n i c b t s i h m e n t f l i e b t . I n d e m d i e Spra-
che d a s W e r k d e s G e d a n k e n s i s t , s o k a n n a u c b i n i h r n i c b t s g e s a g t w e r d e n , w as
n ic h t a llg e m e in is t. W as ic h n u r meine, is t mein, g e h o r t m i r a is d i e s e m b e s o n d e r e n
I n d i v i d u u m a n ; w e n n a b e r d i e S p r a c h e n u r A l l g e m e i n e s a u s d r ü c k t , s o k a n n ic h

n ic h t sa g e n , w as ic h n u r meine. U n d d a s Unsagbare, G e f ü h l , E m p f i n d u n g , is t n i c h t
d a s V o r t r e f f l i c h s t e , W a h r s t e , s o n d e r n d a s U n b e d e u t e n d s t e , U n w a h r s t e . W e n n ic h

sage: » d a s Einzelne«, ^diesesE i n z e l n e « , » H i e r « , » J e t z t « , s o s i n d d i e s a lie s A l l g e -


m e in h e ite n ; Alies u n d Jedes i s t e i n E i n z e l n e s , D i e s e s , a u c h w e n n e s s i n n l i c h is t,
H i e r , J e t z t . E b e n s o w e n n i c h s a g e : 2> I c h « , meine i c h M i c h ais diesen a l i e a n d e r e n
A u s s c h lie ft e n d e n ; a b e r w a s i c h s a g e , I c h , is t e b e n j e d e r ; I c h , d e r a lie a n d e r e n v o n

s ic h a u s s c h lie ftt. — Kant h a t s i c h d e s u n g e s c h i c k t e n A u s d r u c k s b e d i e n t , d a ft I c h a lie


[32] m e in e V o r s te llu n g e n , a u c h E m p fin ld u n g e n , B e g ie r d e n , H a n d lu n g e n u s f. begleite.
I c h is t d a s a n u n d f ü r s ic h A l l g e m e i n e , u n d d ie G e m e i n s c h a f t lic h k e it is t a u ch

e in e , a b e r e in e á u fte r lic h e F o r m d e r A llg e m e in h e it. A lie a n d e r e n M en sch e n

h a b e n es m it m ir g e m e in s a m , I c h z u s e in , w ie es a lie n meinen E m p f i n d u n g e n ,
V o r s t e l l u n g e n u s f . g e m e i n s a m is t , d i e meinigen z u s e i n . Ich a b e r , a b s t r a k t a is s o lc h e s ,
is t d ie r e in e B e z ie h u n g a u f s ic h s e lb s t, in d e r v o m V o r s t e lle n , E m p f in d e n , v o n

j e d e m Z u s t a n d w ie v o n j e d e r P a r t ik u la r it á t d e r N a t u r , d e s T a le n t s , d e r E r fa h r u n g

[8/75] I u s f . a b s t r a h i e r t is t . I c h is t i n s o f e r n d i e E x i s t e n z d e r g a n z abstrakten A l l g e m e i n h e i t ,
d as a b stra k t Freie. D a r u m is t d a s I c h d a s Denken a is Subjekt, u n d i n d e m I c h z u g le ic h
i n a lie n m e in e n E m p f i n d u n g e n , V o r s t e llu n g e n , Z u s t á n d e n u s f. b i n , is t d er

G e d a n k e a l l e n t h a l b e n g e g e n w á r t i g u n d d u r c h z i e h t a is K a t e g o r i e a l i e d i e s e B e s ­

tim m u n g e n .

[8/76] | § 2,1

|3) Indem D enken ais tatig in Beziehung a u f Gegenstande genommen


wird, das Nachdenken über etwas, so enthalt das Allgem eine ais solches Pro-
dukt seiner T átigkeit den Wert der Sache, das Wesentliche, das Innere, das
Wahre.

E s i s t § 5 d e r a l t e G l a u b e a n g e f ü h r t w o r d e n , d a f t , w a s d a s W a h r h a f t e an

G e g e n s t á n d e n , B e s c h a f f e n h e i t e n , B e g e b e n h e i t e n , d a s I n n e r e , W e s e n t l i c h e , d ie

S a c h e s e i, a u f w e lc h e es a n k o m m t , s ic h n ic h t unmittelbar i m B e w u f t t s e i n e i n f i n d e ,
CONCEPTO PREVIO 161

Por lo demás, si para lo sensible se han propuesto las determinaciones de la


singularidad y de la exterioridad m u tu a , todavía cabe añadir que también estas deter­

minaciones son a su vez pensamientos y [que ellas mismas son] universales; en la


lógica se mostrará que el pensamiento y lo universal son precisamente eso: que él es
él mismo y su otro, que alcanza por encima de éste y nada se le escapa. Y siendo el
lenguaje la obra del pensamiento, nada se puede decir con él que no sea universal. Lo
q u e yo meramente opino es m ío , me pertenece en cuanto [soy] este individuo parti­

cular. Ahora bien, si el lenguaje sólo expresa lo universal, resulta que yo no puedo
decir lo que meramente opino [y hago mío]. Y lo inefable (sentimiento, sensación) no
es lo más excelente ni lo más verdadero, sino lo menos significativo y no verdadero.
Si digo «lo singular», « este singular», «aquí», «ahora», todo eso son generalida­
des. Todo y cada uno son un singular (éste) y, si son sensibles, son aquí y ahora.
Igualmente, cuando digo «yo», quiero decirme a mí en cuanto soy «éste» que
excluye a todos los demás; pero lo que [efectivamente] digo es todos y cualquiera,
digo [un] yo que [como todos los yoes] excluye a todos los otros115.— Kant se ha valido
de la desacertada expresión de que^yo acompaño a todas mis representaciones,
sensalciones, deseos, acciones, etc. «Yo» es lo universal eny para síy la compa- [32]
ñía es también una universalidad, pero bajo la forma de la exterioridad. Todos los
demás seres humanos tienen en común conmigo el ser «yo», así como a todas mis
representaciones, sensaciones, etc., les es común el ser mías. Yo empero, tomado
abstractamente en cuanto tal, es la pura referencia a sí mismo haciendo abstracción
del representar, del sensar y de cualquier estado o peculiaridad de la naturaleza, del
talento o de la experiencia. I El yo es por ello la existencia de la universalidad total- [8/75]
mente abstracta, lo abstractamente libre. Por eso, el yo es el pensar en cuanto sujeto y,
siendo así que yo estoy igualmente en todas mis sensaciones, representaciones y
estados [subjetivos], resulta que el pensamiento está presente en todas partes y atra­
viesa como categoría todas estas determinaciones.

I § 2,1 [8/76]

fS) Tomando al pensar como activo en relación con objetos (el reflexionar
sobre algo), resulta que lo universal, en cuanto [es] ese producto de la activi­
dad del pensar, contiene el valor de aquello de lo que se trata, lo esencial, lo
interior y verdadero.

En el § 5 se ha mencionado la antigua creencia de que lo verdadero de los


objetos, su condición propia y lo que les acaece, lo íntimo y esencial, aquello de que
va, no se encuentra inmediatamente en la conciencia, no es lo que se ofrece a la pri-
162 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

n ic h t schon dies sei, was d er erste A n sch ein u n d E in fa ll d a rb iete, so n d e rn dafi


m an erst d a rü b er nachdenken m üsse, u m z a r w ah rh aften B esch a ffen b eit des
[8/77] Gegenlstandes zu gelangen, u n d dafi d u rcb das N achd en ken dies erreicht werde.

[33] [8/78] | §2 2

y) D urch das N achdenken wird an der A rt, wie der Inhalt zunachst in
der E m pfindung, A nschauung, V orstellun g ist, etwas verandert; es ist
somit nur vermittels einer Veranderung, da£ die wahre Natur des Gegenstandes
zum Bewufttsein kommt.

[8/80] | § 23

8) Indem im N achdenken ebensosehr die wahrhafte N atur zu m V ors-


chein kommt, ais dies D enken meine Tátigkeit ist, so ist je n e ebensosehr
das Erzeugnis meines Geistes, und zwar ais denkenden Subjekts, M einer nach
m einer einfachen Allgem einheit, ais des schlechthin bei sich seienden IcKs, —
oder m einer Freiheit.

M an kann d en A u sd ru ck Selbstdenken h áu fig h ó ren , ais ob dam it etwas Bedeu-


tendes gesagt wáre. In d er Tat k an n k ein er fü r d en a n d eren d en ken, so w enig ais
essen u n d trin k en ; je n e r A u sd ru c k ist d aher ein P leon asm u s. — In dem Denken
lie g t u n m itte lb a r d ie Freiheit, w eil es d ie T á tig k e it des A llg e m e in e n , e in hierm it
abstraktes Sichaufsichbeziehen, ein n ach d er Subjektivitát bestim m ungsloses Bei-
sichsein ist, das nach dem Inhalte zu gleich n u r in d er Sache u n d d eren Bestim m un-
gen ist. W en n d aher v o n D e m u t o d e r B e sc h e id e n h e it u n d v o n H o ch m u t in
B ezieh u n g a u f das P h ilo so p h ie re n die R ede ist u n d die D em u t o d er B escheiden­
h eit d arin besteht, sein er Subjektivitát n ichts Besonderes vo n E igen sch aft u n d Tun
zuzuschreiben, so w ird das P h ilo so p h ie re n w enigstens v o n H o ch m u t freizuspre-
ch en sein, in d e m das D en k e n dem Inhalte n ach in s o fe rn n u r w ahrhaft ist, ais es
in die Sache v ertieft ist u n d d er F orm n ach n ic h t ein besonderes S e in o d er T u n des
Subjekts, son d ern eb en dies ist, da£ das Bewufttsein sich ais abstraktes Ich, ais von
[34] allerParltikularitat sonstiger E igen schaften, Zustánde usf. befreites verhált u n d n u r das
A llge m ein e tut, in w elchem es m it alien In d ivid ú en id en tisch ist. — W en n A ristó ­
teles dazu au fford ert, sich eines solchen V erhaltens würdigzu halten , so besteht die
W ü rd ig k eit, die sich das B ew u fitsein gib t, eb en d a rin , das besondere M e in e n und
D afü rh alten fahrenzulassen u n d die Sache in sich w alten zu lassen.
CONCEPTO PREVIO 163

mera mirada u ocurrencia, sino que hay que ponerse a r e f le x io n a r sobre ello para
llegar a la verdadera condición del obljeto ya que ésta se alcanza sólo por la refle- [8/77]
xión.

| § 2? [33] [8/78]

y) Por la reflexión algo se cambia en el modo como el contenido está prim e­


ramente en la sensación, intuición, representación; así pues, sólo mediante
un cambio es como llega a la conciencia la verdadera naturaleza del objeto.

I § ?3 [8/80]

8) Siendo así que con la reflexión aparece la verdadera naturaleza [de la


cosa], y siendo así igualmente que este pensar es m i propia actividad, resulta
que aquella naturaleza [verdadera] es tanto producto de mi espíritu (y preci­
samente en cuanto éste es sujeto que piensa, [o sea, es] producto mío con
arreglo a mi universalidad simple) cuanto del yo que es siendo cabe sí, o sea,
de mi libertad.

Se puede oír continuamente la e x p r e s i ó n p e n s a m i e n t o p r o p io , como si con ella


se dijese algo significativo. En efecto, nadie puede pensar por otro, no menos que
comer o beber; esa expresión es por tanto un pleonasmo.— En el pensar reside
inmediatamente la lib e r ta d , porque él es la actividad de lo universal y por ende un
referirse a sí mismo abstracto, un ser-cabe-sí que, con arreglo a la subjetividad
carece de determinación y que, con arreglo al c o n t e n id o , solamente está a la vez en la
COSA y sus determinaciones.— Por consiguiente, cuando se habla de humildad o

modestia, y [también] de soberbia, en relación con la filosofía, y la humildad o


modestia se hacen consistir en no atribuir nada e s p e c ia l a la propia subjetividad, ni
en el tener ni en el hacer, será preciso por lo menos absolver de soberbia a la filoso­
fía, puesto que el pensar sólo es verdadero según el contenido en tanto está inmerso
en la COSA y, según la forma, en tanto no es un ser o hacer p a r t i c u la r del sujeto, sino
que la conciencia se comporta como yo abstracto, como yo lib e r a d o d e t o d a s la s
p a r ltic u la r id a d e s , de cualesquiera propiedades, estados [subjetivos], etc., y sola- [34]

mente hace lo universal en lo cual él es idéntico a todos los individuos. Cuando Aris­
tóteles 7 exige además mantenerse d ig n o de un tal comportamiento, esa dignidad
que la conciencia se da consiste ciertamente en dejar correr el opinar y el tener por
verdaderop a r t i c u la r y en dej ar que la CO&l mande en uno mismo .
164 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

§ 24

[8/81] D ie Gedanken kón n en nach diesen Bestim m ungen objektive I Gedanken


genannt werden, w orunter auck die Form en, die zunáchst in der
gewóhnlichen Logik betrachtet und nur für Form en des bewuflten Denkens
genom m en zn werden pflegen, zu reclinen sind. D ie Logik fállt daher mit
der Metaphysik zusam men, der W issenschaft der Dinge in Gedanken gefaftt,
welche dafür galten, die Wesenheiten der Dinge auszudrücken.

Das V erháltnis vo n solch en F orm en wie B egriff, U r te il u n d Schlufi zu ande-


ren , wie K ausalitat u s f ., k an n sich n u r in n erh a lb d er L o g ik selbst ergeben. Aber
so viel ist auch v o rla u fig ein zu seb en , dafi, in d e m d er G ed an k e sicb v o n D ingen
ein e n Begriff zu m ach en sucht, d ieser B e g r iff (u n d d am it au cb dessen u n m ittel-
barste F orm en , U r te il u n d Schluft) n ich t aus B estim m u n gen u n d V erbáltnissen
bestehen kann, w elche d en D in g e n frem d u n d áufterlich sin d. Das N achdenken,
ist ob en gesagt w ord en , fü h rt a u f das Allgemeine der D in g e; dies ist aber selbst eines
der B egriffsm om en te. Daft V er stand, V e rn u n ft in d er W elt ist, sagt dasselbe, was
d er A u s d ru c k » o b je k tiv e r G e d a n k e « en th a lt. D ie se r A u s d r u c k ist aber eben
darum un b eq u em , w eil Gedanke zu gew óh n lich n u r ais d em G eiste, dem Bewufit-
sein a n g e h ó rig u n d das O b je k tiv e eb en so zu n áchst n u r v o n U n geistigem
gebraucht w ird.

[35] [8/91] | §25

D er A usdruck von objektiven Gedanken bezeichnet die Wahrheit, welche der


absolute Gegenstand, nicbt blofi das Zjel der Philosopbie sein solí. Er zeigt
aber überbaupt sogleicb einen Gegensatz, un d zwar denjenigen, um
dessen Bestim m ung un d G ültigkeit das Interesse des philosophischen
Standpunktes jetziger Zeit un d die Frage um die Wahrheit un d um die
Erkenntnis derselben sich dreht. Sind die D enkbestim m ungen mit
einem festen Gegensatze bebaftet, d .i. sind sie n u r endlicher N atur, so
sind sie der Wahrheit, die absolut an und für sicb ist, unangemessen, so
kann die Wahrheit nicht in das Denken eintreten. Das Denken, nur end-
liche Bestimmungen hervorbringend und in solchen sich bewegend, heifit
Verstand (im genaueren S in ne des W ortes). N áher ist die Endlichkeit der
Denkbestimm ungen auf die gedoppelte Weise aufzufassen: die eine, dafi
sie nursubjektiv sind und den bleibenden Gegensatz am Objektiven haben,
die andere, daft sie, ais beschránkten Inhaltes überhaupt, sowohl gegeneinan-
CONCEPTO PREVIO 165

§ 24

De acuerdo con esta determ inación, los pensam ientos se pueden llamar
objetivos, I bajo cuya denominación hay que incluir también las formas con­ [8/81]

templadas primeramente por la lógica usual y que se suelen considerar


meras formas del pensar consciente. Por consiguiente, la lógica coincide con
la metafísica119, la ciencia de las cosas plasmadas e n pensamientos, los cuales
fueron tenidos por válidos120para expresar las determinaciones esenciales de
las cosas.

La relación que guardan formas tales como concepto, juicio y silogismo con
otras como causalidad, etc., sólo puede ofrecerse como resultado dentro de la misma
lógica. Sin embargo, también hay que observar provisionalmente que, al intentar el
pensamiento hacerse con un concepto de las cosas, éste (y con él juntamente, de sus
formas más inmediatas, juicio y silogismo) no puede consistir en determinaciones y
relaciones que sean extrañas y exteriores a la cosa. Reflexionar, se ha dicho más
arriba12', conduce a lo universal de las cosas; y lo universal es precisamente uno de
los momentos del concepto. Que en el mundo hay entendimiento o que en el mundo
hay razón dicen lo mismo que la expresión «pensamiento objetivo». Esta última
[expresión] es, sin embargo, incómoda porque demasiado comúnmente se con­
sidera que el pensamiento sólo pertenece al espíritu o a la conciencia y lo obj etivo
solamente se usa a su vez y en primer lugar para lo no espiritual.

I §?5 [35] [8/91]

La expresión «pensam ientos objetivos» indica la verdad, la cual ha de ser el


objeto absoluto de la filosofía y no solamente su m eta. Pero esa expresión
señala en general al mismo tiempo una oposición, y precisamente aquélla en
torno a cuya determinación y valor giran el interés del punto de vista filosófico
[propio] de este tiempo, así como la pregunta por la verdad y por el conoci­
miento de ella. Si las determinaciones del pensamiento están afectadas por
una oposición firme, esto es, si son solamente de naturaleza/imta, resulta
entonces que son inadecuadas ala verdad, la cual es absolutamente en sí y para
sí, y resulta también que la verdad no puede entrar en el pensamiento. El pen­
sar que produce solamente determinacionesfinitas y se mueve entre ellas se
llama entendimiento (en el sentido más preciso de la palabra). Más exacta­
mente, Infinitud de las determinaciones del pensamiento se ha de captar bajo
un doble aspecto: uno, que ellas son sólo subjetivas y retienen la oposición per-
i 66 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓCICA

der ais noch mehr gegen das Absolute im Gegensatze verharren. Die dem
Denkenzur Objektivitátgegebenen Stellungen sollen ais nahere Einleitung, um die
Bedeutung und den Standpunkt, welcber hier der L ogik gegeben ist, zu
erlautern und herbeizuführen, nun betrachtet werden.

In m ein er Phanomenologie des Geistes, w elche deswegen b ei ih r e r H erausgabe ais


[8/92] d er erste T e il des System s d er I W issenschaft b e z e ic h n e t w o rd e n , ist d er G ang
gen o m m en , vo n der ersten, ein fachsten E rsch ein u n g des G eistes, dem unmittelbaren
Bewufitsein, anzufangen u n d die D ialek tik desselben bis zu m Stand pu n kte der p h i-
lo so p h isc h e n W issenschaft zu en tw ickeln , d essen N o tw e n d ig k eit d u rc h diesen
F ortga n g au fgezeigt w ird . Es k o n n te h ie r fü r aber n ic h t b e im F o rm e lle n des
[36] b lo k e n I Bew ufitseins steh en geb lieb en w erd en ; d en n d er S tan d p u n k t des p h ilo -
sophischen Wissens ist zugleich in sich der gehaltvoliste u n d konkreteste; som it ais
R esultat h ervo rg eh e n d , setzte er auch d ie k o n k rete n G estalte n des Bewufitseins
w ie z.B . d er M o ra l, S ittlich k e it, K u n st, R e lig ió n vo rau s. D ie E n tw ick lu n g des
Gehalts, der G egen stánd e eig en tü m lich e r T eile d er p h ilo so p h isch e n W issenschaft
fállt daher zugleich in je n e zunáchst n u r a u f das F orm elle beschrán kt scheinende
E ntw icklun g des Bewufttseins, h in te r dessen R ücken je n e E ntw icklu n g sozusagen
vorgeh en muí?,, in so fern sich der Inhalt ais das Ansich zum Bew ufitsein verhalt. Die
D arstellu n g w ird d adu rch verw ickelter, u n d was d en k o n k reten T e ile n angehórt,
fállt zum T e il schon m it in je n e E in leitu n g. — D ie h ie r vo rzu n eh m en d e Betrach-
tu n g hat n o ch m ehr das U n bequ em e, n u r historisch u n d ráso n ieren d sich verhal-
ten zu k ó n n en ; sie solí aber vo rn eh m lich zu der E in sich t m itw irken, claft die Fra-
gen, d ie m an in d er V o rstellu n g ü b er die N atu r des Erkennens, ü b e r Glauben u n d so
fe rn e r v o r sich hat u n d fü r ganz konkret hált, sich in d er Tat a u f ein fach e G ed an-
ken bestim m u ngen zu rü ck fü h ren , die aber erst in d er L o g ik ih re w ahrhafte E rle-
d igu n g erhalten.
CONCEPTO PREVIO l 67

manente respecto de lo objetivo, y otro, que estas determinaciones en cuanto


c o n t e n i d o l i m i t a d o en general permanecen tanto en mutua oposición cuanto,

jnás todavía, en oposición frente a lo absoluto. Ahora hay que considerar los
p o s i c i o n a m i e n t o s dados133al pensamiento respecto de la objetividad [los cuales

servirán] como introducción más próxima para explicar y aportar el signifi­


cado de la lógica y el puesto que aquí se le otorga.

En mi Fenomenología del Espíritu, la cual por esta causa, en su primera edición,


fue rotulada como primera parte del sistema de la I ciencia , se adoptó el camino de [8/92]

empezar por el primero y más simple fenómeno del espíritu, la conciencia inmediata,
y de desarrollar su dialéctica hasta el punto de vista de la ciencia filosófica, cuya nece­
sidad se muestra por este proceso. Para lograr tal cosa no era, sin embargo, posible
detenerse en lo formal de la conciencia I pura, pues el punto de vista del saber filosó­ [36]

fico es al mismo tiempo el más rico y lleno de contenido en sí mismo y el más con­
creto; así pues, produciéndose como resultado, el saber filosófico presuponía tam­
bién las figuras concretas de la conciencia, como por ejemplo, la de la moral, de la
eticidad, del arte, de la religión. Por consiguiente, el desarrollo del haber, [o sea,] de
los objetos [que pertenecen] apartes propias déla ciencia filosófica, caealavez den­
tro de aquel desarrollo de la conciencia que pareció primeramente limitarse a lo for­
mal; aquel desarrollo, por así decirlo, ha de suceder a espaldas de la conciencia, por
cuanto el contenido se comporta como el en-sí respecto de la conciencia1"4. La expo­
sición se hace por ello más detallada y lo que pertenece a las partes concretas [de la
filosofía] coincide ya parcialmente con aquella introducción—La consideración pre­
liminar que hacemos aquí tiene más aún la incomodidad de poderse hacer solamente
■ 12^
de manera histórica y raciocinante ; pero debe contribuir preferentemente a hacer
ver que las preguntas sobre la naturaleza del conocimiento, sobre el creer, etc/36, que se
plantean en [el plano de] la representación y se consideran enteramente concretas,
se retrotraen efectivamente a simples determinaciones de pensamiento y éstas, sólo
en la lógica, reciben su verdadero tratamiento.
i68 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[37] [8/93] | A

E r ste St e l l u n g des G ed an k e n s
zur O b j e k t iv it á t

M e t a p h y s ik

§ 26

D ie erste Stellung ist das unbefangene Verfahren, welches, noch ohne das
Bewu£tsein des Gegensatzes des Denkens in und gegen sich, den Glauben
enthalt, da£ durch das Nachdenken die Wahrheit erkannt, das, was die Objekte
wahrhaft sind, vor das Bewu£tsein gebracht werde. In diesem Glauben
geht das Denken geradezu an die Gegenstánde, reproduziert den Inhalt
der E m p fin dungen un d A n scbauungen aus sicb zu einem Inhalte des
Gedankens und ist in solchem ais der Wahrheit befriedigt. A lie anfangli-
che P hilosophie, alie W issenschaften, ja selbst das tágliche T un und
Treiben des Bewu£tseins lebt in diesem Glauben.

§ 27

Dieses D enken hnn wegen der Bewu£tlosigkeit über seinen Gegensatz


ebensowohl seinem Gehalte nach echtes spekulatives Philosophieren sein,
ais auch in endlichen D enkbestim m ungen, d .i. in dem noch unaufgelósten
Gegensatze verweilen. Elier in der Einleitung kann es nur das Interesse
sein, diese Stellung des Denkens nach seiner Grenze zu betrachten und
[38] daher das letztere Philosophieren zunáchst vorzunehm en. — Dieses in I sei­
ner bestimmtesten und uns am náchsten liegenden A usbildung war die
vormalige Metaphysik, wie sie vor der K antischen Philosophie bei uns bes-
chaffen war. Diese Metaphysik ist jedoch nu r in Beziehung auf die Ges-
chichte der Philosophie etwas Vormaliges-, für sich ist sie überhaupt immer
vorhanden, die blofle Verstandesansicht der Vernunftgegenstánde. Die náhere
Betrachtung ihrer M anier und ihres Elauptinhaltes hat daher zugleich
dies náhere p rásente Interesse.
A. PRIMER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 169

I A [37] [8/93]

P r im e r p o s ic io n a m ie n t o d e l p e n s a m ie n t o
RESPECTO DE LA OBJETIVIDAD'*7

M e t af ís ica '*8

§36

La primera actitud es el proceder ingenuo que, sin [tener] aún conciencia de


la oposición del pensar dentro de sí y frente a sí, incluye la creencia en que,
mediante la reflexión, conoce la verdad, o sea, que ha sido llevado ante la con­
ciencia lo que los objetos son verdaderamente. Con esta fe, el pensamiento
se dirige directamente a los objetos, reproduce desde sí mismo el contenido
de las sensaciones e intuiciones, [convertido] en contenido del pensa­
miento, y con él se satisface como [contenido propio] de la verdad. Todas las
filosofías noveles, todas las ciencias, e incluso el comportamiento y el
esfuerzo cotidianos de la conciencia viven con esta fe.

§37

Por causa de la inconsciencia acerca de su oposición, este pensar, con arre­


glo a su haber,puede ciertamente ser auténtico filosofar especulativo, como
puede también detenerse en las determinaciones fin ita s del pensamiento,
es decir, en la oposición aún irresuelta. Aquí, en la introducción, sólo nos
puede interesar la contemplación de esta actitud del pensar refiriéndola a
sus límites y, por consiguiente, sólo consideraremos en prim er lugar la filo ­
sofía más reciente'*9. En I su forma más determinada y más próxima a noso- [38]
tros, esta filosofía fue la metafísica anteñor tal como se cultivó entre nosotros
antes de la filosofía kantiana. Esta metafísica, aunque al ser referida a la his­
toria de la filosofía resulte algo pretérito, está de suyo siempre presente [por­
que es] en general la sencilla visión que tiene el entendimiento de los objetos
de la razón. La contemplación más cercana de su estilo [propio] y de su con­
tenido principal tiene por ello ese interés actual.
170 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[ 8 / 94 ] | § 2 8

Diese Wissenschaft betrachtete die Denkbestim m ungen ais die Grundbes-


timmungen der Dirige; sie stand durch diese Voraussetznng, da£ das, was ist,
damit da£ es gedachtwird, ansich erkannt werde, h óber ais das spátere kri-
tische P hilosoph ieren. A b e r I. w urden je n e Bestim m ungen in ihrer
Abstraktion ais für sicb geltend un d ais fáhig genom m en, Prádikate des
Wahren z.u sein. Jene Metaphysik setzte überhaupt voraus, da£ die
Erkenntnis des A bsoluten in der Weise gescbeben kónne, da£ ihmPradi-
kate beigelegt werden, und untersucbte weder die Verstandesbestimmungen
ibrem eigentüm licben Inhalte und Werte nach, nocb auch diese Form,
das Absolute durch Beilegung von Pradikaten zu bestimmen.

Solche Prádikate sind z.B . Dasein, wie in dem Satze »Goft hat Dasein«; Endlichkeit
o d er Unendlichkeit, in d er Frage, ob d ie W elt en d lic h o d e r u n e n d lic h ist; einfach,
zusammengesettf, in dem Satze » d ie Seele ist einfach«; fe r n e r » das D in g ist Eines, ein
GanzesC usf. — Es w urde n ich t untersucht, ob solche Prádikate an u n d fü r sich etwas
Wahres seien, n o ch ob die F orm des U rteils Form der W ahrheit sein kónn e.

[39] [8/96] [ § 29

Dergleichen Prádikate sind für sich ein beschránkter Inhalt und zeigen sich
schon ais der Fülle der Vorstellung (von Gott, N atur, Geist usf.) nicht ange-
[8/97] messen und sie keineswegs I erschópfend. Alsdann sind sie dadurch, da£
sie Prádikate eines Subjekts seien, m iteinander verbunden, durch ihren
Inhalt aber verschieden, so da£ sie gegeneinandervon auflen her aufgenom-
men werden.

D em ersten M angel suchten die O rie n ta le n z.B . b e i der B estim m u n g G ot-


tes d urch die vielen Ñamen, die sie ih m b eilegten , abzu helfen; zu gleich aber solí-
ten der Ñ am en unendlich viele sein.

§ 3°

2- Ihre Gegenstande waren zwar Totalitáten, welche an und für sich der Ver-
nunft, dem D enken des in sich konkreten A llgem einen angehóren, — Seele,
Welt, Gott; aber die Metaphysik nahm sie aus der Vorstellung auf, legte sie ais
A. PRIMER P0S1C10NAMIENT0 DEL PENSAMIENTO 171

§38 [8/94]

Esta ciencia consideraba las determinaciones del pensamiento como deter­


minaciones fu n d a m entales de las cosas-, mediante esta suposición, a saber,
que aquello que es se conoce tal como es en sí pensándolo, esta ciencia se
colocaba en un punto de vista superior al de la posterior filosofía crítica. Sin
embargo, 1) aquellas determinaciones se tomaban como válidas de suyo en
su abstracción y como aptas para ser predicadas de lo verdadero. Aquella
metafísica suponía en general que el conocim iento de lo absoluto puede
tener lugar colocándole predicados adyacentes sin investigar las determ ina­
ciones del entendimiento con arreglo a su contenido y valor, ni [examinar
tampoco] esta forma de determ inar lo absoluto mediante la colocación
adyacente de predicados.

Tales predicados son, por ejemplo, existencia, como ocurre en la proposición


«Dios existe» ;finitud o infinitud, cuando se pregunta si el mundo es finito o infinito;
simple, compuesto, en la proposición «el alma es simple»; o también, «la cosa es una,
un todo», etc. No se investigaba sítales predicados son algo verdadero eny para sí,
ni tampoco si la forma del juicio puede ser forma de la verdad.

I §29 [39][8/96]

Los predicados de esta clase son de suyo un contenido limitado y en seguida se


muestran como inadecuados a la plenitud de la representación (de Dios, de la
naturaleza, del espíritu, etc.), ala cual no agotan de ninguna manera. I Resulta [8/97]

entonces que tales predicados, porque son predicados de un [solo] sujeto [de la
proposición], están todos ellos unidos; pero son distintos por razón de su con­
tenido, porque se toman desde fuera [de este sujeto como] uno frente a otro.

Los orientales intentaron eliminar el primer defecto determinando a Dios,


p.e., mediante los muchos nombres que le atribuían; pero al mismo tiempo [se esti­
maba que] los nombres debían ser infinitamente muchos.

§ 3o

?) Sus objetos [es decir, los de la metafísica] eran desde luego totalidades que
pertenecen e n y para sí a la razón, al pensamiento de lo universal concreto en
17 2 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

fertigegegebene Subjekte bei der A nw endung der Verstandesbestim m ungen


darauf zugrunde und hatte nur an jen er Vorstellung den Maflstab, ob die
Prádikate passend und genügend seien oder nicbt.

§ 31

D ie Vorstellungen von Seele, Welt, G ott scbeinen zunáchst dem Denken


einen festen Halt zu gewáhren. Aufterdem aber, dale, ib n en der Gbarakter
besonderer Subjektivitát beigemischt ist und sie hiernach eine sebr vers-
chiedene B edeutung baben konn en, so b ed ü rfen sie es vielm ehr, erst
durcb das Denken die feste Bestim m ung zu erhalten. Dies drückt jeder
Satz aus, ais in welcbem erst durcb das Pradikat (d .i. in der Pbilosopbie
[40] durcb die D enkbelstim m ung) angegeben werden solí, was das Subjekt,
d.i. die anfanglicbe Vorstellung sei.

In dem Satze » G o tt ist ewig u s f.« w ird m it d er V o rs te llu n g » G o t t « ange-


fangen; aber was er ist, w ird n o c b n ic b t gewuflt; erst das Pradikat sagt aus, was er ist.
Es ist deswegen im L ogisch en , wo der In halt ganz allein in der F o rm des G edan-
kens b estim m t w ird , n ic b t n u r ü b erflü ssig , diese B e stim m u n g en zu Prádikaten
[8/98] v o n Sátzen, d eren I Subjekt G o tt o d er das vagere A b so lu te ware, zu m achen, son-
dern es w ürde auch d en N ach teil haben, an ein en an d eren M afístab, ais die Natur
des G ed an ken s selbst ist, zu e r in n e r n . — O h n e h in ist d ie F o rm des Satzes oder
b estim m ter des U rteils ungeschickt, das K o n k re te — u n d das W abre ist konkret —
u n d S pekulative a u szu d rü ck en ; das U r te il ist d u rc h sein e F o rm ein seitig und
in so fern falsch.

§ 32

3. Diese Metaphysik wurde Dogmatismus, weil sie nacb der N atur der end-
licb en Bestim m ungen annehm en muftte, daft von zuoei entgegengesetzten
Behauptungen, dergleicben jen e Satze waren, die eine wahr, die andere aber
falsch sein müsse.
A. PRIMER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 173

sí mismo (alma, mundo, Dios), pero la metafísica los tomaba de la representa­


ción y, aplicándoles las determinaciones del entendimiento, los ponía como
base, como [si fueran] sujetos dados y acabados, y sólo en aquella represen­
tación tenía la regla [para decidir] si los predicados eran o no convenientes
[al sujeto del que se predicaban] y suficientes [para determinarlo].

§ 3i

Las representaciones de alma, mundo, Dios, parecen garantizar al pensa­


miento, por de pronto, un asidero firm e. Pero aparte de llevar mezclado el
sello de la subjetividad particular y de poder tener, por consiguiente, un sig­
nificado muy distinto, resulta que [estas representaciones] se ven más bien
necesitadas de recibir primero la determ inación firm e del pensar. Esto lo
expresa cualquier proposición en tanto que en ella, sólo mediante el predi­
cado (en filosofía se dice «mediante la delterminación de pensam iento»), [40]

viene ofrecido lo que el sujeto es, es decir, la representación inicial.

En la proposición «Dios es eterno, etc.» se empieza con la representación


«Dios»; sin embargo, lo que él es no se sabe todavía. Sólo el predicado enuncia lo que
es. Por esta causa, dentro de lo lógico, donde el contenido sólo viene determinado
bajo la forma del pensamiento, no solamente sería superfluo convertir estas determi­
naciones enjmedicados de proposiciones cuyo I sujeto fuera «Dios» o el más vago [8/98]

«absoluto» , sino que además [este modo de proceder] tendría el inconveniente de


evocar otra vara de medir [criterio o regla] distinta de la naturaleza misma del pensa­
miento. Por lo demás, la forma de la proposición o, más determinadamente, del jui­
cio, es inapropiada para expresar lo concreto (y lo verdadero es concreto) y especu­
lativo; el juicio es unilateral por su forma y, en la misma medida, falso.

§ 3q

3) Esta metafísica llegó a ser dogmatismo porque, según la naturaleza de las


determinaciones finitas, tuvo que aceptar que entre dos afirmaciones opues­
tas, como lo eran aquellas proposiciones, una tenía que ser verdadera y la
otrafalsa.
i7 4 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[8 / 9 9 ] | § 3 3

D en ersten Teil dieser Metaphysik in ihrer geordneten Gestalt machte die


Ontologie aus — die Lehre von den abstrakten Bestimmungen des Wesens. Für diese in
ihrer Mannigfaltigkeit nnd endlichem Gelten mangelt es an einem Prinzip;
sie müssen darum empirisch und zufalligerweise aufgezáhlt, und ihr náherer Inhalt
kann nu r auf die Vorstellung, auf die Versicherung, daft man sich hei einem
Worte gerade dies denke, etwa auch auf die Etymologie gegründet werden.
[41] Es kann dabei bloft um die mit dem Sprachgebrauch überleinstimmende
[8/100] Richtigkeit der Analyse und empirische I Vollstandigkeit, nicbt um die Wahrheit
und Notwendigkeit solcher Bestimmungen an und für sich zu tun sein.

D ie Frage, ob Sein, D asein, oder Endlicbkeit, Einfachheit, Zusammensetzung


usf. an undfür sich wahre Begriffe seien, m ufi auffallend sein, w enn m an m eint, es kónne
bloft von der W ahrheit eines Satz.es die Rede sein u n d n u r gefragt w erden, ob ein Begriff
einem Suíy'ebe m it W ahrheit beizyxlegen sei (wie m an es nannte) od er nicht; die Unwahr-
h eit hánge von dem W iderspruche ab, der sich zwischen dem Subjekte der V orste-
llun g u n d dem vo n dem selben zu prádizierenden B egriffe fánde. A lle in der Begriff
ais K on k retes u n d selbst je d e B estim m theit ü b erh au p t ist w esentlich in sich selbst
eine E in heit unterschiedener Bestim m ungen. W enn die W ahrheit also weiter nichts
wáre ais der M angel des W iderspruchs, so müftte b ei jed em B egriffe zuerst betrachtet
w erden, ob er nicht fü r sich ein en solchen in n eren W iderspruch enthalte.

§ 34

D er zweite T eil war die rationelle Pgychologie oder Pneumatologie, welche die
metaphysische Natur der Seele, námlich des Geistes ais eines Dirigesbetrifft.

D ie U n sterblich keit w urde in d er Spháre aufgesucht, wo /fyisammensetzung, /(git,


qualitative Veranderung, quantitatives Zji- o d er Abnehmen ih re Stelle haben.

[8/101] | § 35

D er dritte Teil, die Kosmologie, handelte von der Welt, ih rer Zufálligkeit,
[42] Notwendigkeit, Ewiglkeit, Begrenztsein in Raum und Zeit, den form e-
llen Gesetzen in ib ren V eránderungen, fern er von der Freibeit des
Menscben und dem Ursprunge des Bósen.
A. PRIMER POSICIONAMIENTO DEL PENSAMIENTO 175

§33 [8 / 9 9 ]

Laprimera parte de esta metafísica, en su forma ordenada, la constituía la Onto-


logía 3l o doctrina de las determinaciones abstractas de la esencia. A esta doc­
trina, por su multiplicidad y por su valor finito, le falta un principio; las deter­
minaciones abstractas de la esencia se ve obligada a enumerarlas, por tanto, de
manera empírica y contingente, y su contenido más concreto sólo puede ser
fundamentado sobre la aseveración de que con tal o cual palabra se piensa pre­
cisamente eso; o también, otras veces, haciendo hincapié en la etimología.
Procediendo de este modo sólo se puede atender a [si] la rectitud del análisis
coinlcide con el uso lingüístico, o también a la completud I empírica, pero no a [41] [8/100]

la verdad y necesidad de esas determinaciones en sí y para sí.

La pregunta de si ser, existencia o finitud, simplicidad, composición, etc. son


verdaderos conceptos en y para sí ha de resultar chocante para quien opine que sólo se
puede hablar de la verdad de una proposición y que, cuando se trate de un concepto,
sólo se puede preguntar si se apone (como se decía) a un sujeto con verdad o no1 la
no-verdad depende de la contradicción que se encuentre entre el sujeto de la repre-
sentacióny el concepto que debería predicarse de él . Sin embargo, el concepto en
cuanto concreto, e incluso toda determinidad en general, es en sí misma esencial­
mente una unidad de distintas determinaciones. Por consiguiente, si la verdad no
fuese nada más que la ausencia de contradicción, lo primero que se debería investi­
gar en todo concepto sería si no contiene de suyo una tal contradicción interna.

§34

La segunda parte era la Psicología racional o Pneumatología, la cual se refiere a la


naturaleza metafísica del alm a134', es decir, del espíritu como una cosa.

La inmortalidad se investigaba dentro de la esfera donde tienen su lugar com­


posición, tiempo, cambio cualitativo, crecimiento o decrecimiento cuantitativo

I §35 [8/101]

La terceraparte trataba del m undo136, de su contingencia, necesidad, e te r n i­ [42]


dad, limitación en el espacio y tiempo; de las leyes formales de sus cambios
y además de la libertad de los humanos y del origen del mal.
176 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

A is absolute G egensátze gelten h ie rb e i vo rn eh m lich : Z u fállig k eit u n d N ot-


w en d igkeit; áu fterliche u n d in n e r lic h e N otw en d igk eit; w irk en d e u n d E ndursa-
chen, o d er die K au salitát ü b erb a u p t u n d Zweck; W esen o d er Substanz u n d Ers-
cb e in u n g ; F o rm u n d M a terie; F re ih eit u n d N o tw en d igk eit; G lü ck selig k eit und
Scbm erz; G utes u n d Bóses.

[8/103] | § 36

D er vierte T eil, die natürliche oder rationelle Theologie, betrachtete den Begriff
Gottes oder dessen M oglichkeit, die Beweise von seinem Dasein und
seine Eigenscbaften.

a) Bei dieser verstándigen Betrachtung Gottes kommt es vornehm lich darauf an,
welche Prádikate zu dem passen oder nicht passen, was ttirunsunter G ott vorstellen. Der
Gegensatz von Realitát und N egation kommt hier ais absolut vor; daher bleibt für den
Begriff, wie ihn der Verstand nim m t, am Ende n u r die leere A bstraktion des unbes-
tim m ten Wesens, der reinen Realitát oder Positivitát, das tote Produkt der modernen
A ufklárun g. b) Das Beweisen des en dlichen Erkennens zeigt überhaupt die verkehrte
Stellung, dafí ein objektiver G ru n d von Gottes Sein angegeben w erden solí, welches
somit sich ais ein durch ein anderes Vermitteltes darstellt. Dies Beweisen, das die Vers-
tandesidentitat zur Regel hat, ist von der Schwierigkeit befangen, den U bergang vom
Endlichen zum Unendlichen zu m achen. So konnte es entweder G ott von der positiv blei-
benden Endlichkeit der daseienden Welt nicht befreien, so dafi er sich ais die unmit-
[43] telbare Sublstanz derselben bestim m en mufite (Pantheism us), — oder er blieb ais ein
O bjekt dem Subjekt gegenüber, som it au f diese Weise ein Endliches (Dualismus). c) Die
[8/104] Eigenlschaflen, da sie doch bestim m te u n d verschiedene sein sollen, sind eigentlich in
dem abstrakten Begriffe der reinen Realitát, des unbestim m ten Wesens untergegan-
gen. Insofern aber noch die endliche Welt ais ein wahres Sein u n d G ott ihr gegenüber
in der V orstellung bleibt, so stellt sich auch die V orstellu ng verschiedener Verhált-
nisse desselben zu je n e r ein, welche, ais E igenschaften bestim m t, einerseits ais
Verháltnisse zu endlichen Zustánden selbst endlicher A rt (z.B. gerecht, gütig, mách-
tig, weise usf.) sein müssen, andererseits aber zugleich un endlich sein sollen. Dieser
W iderspruch láfit au f diesem Standpunkte nur die nebulose A uflSsun g durch quanti-
tative Steigerung zu, sie ins Bestim m ungslose, in den sensum eminentiorem zu treiben.
H ierd u rch aber w ird die Eigenschaft in der Tat zunichte gem acht u n d ih r blofi ein
Ñame gelassen.
■ A. PRIMER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO

En particular, en ese tratado se hacían valer preferentemente como oposicio­


nes absolutas: contingencia y necesidad; necesidad extrínseca e intrínseca-, causas
1 7 7

eficientes y finales o causalidad en general y finalidad; esencia o sustancia y fenó­


meno; forma y materia; libertad y necesidad; felicidad y dolor-, bien y mal.

I §36 [8/103]

La cuarta parte, la Teología natural o racional, trataba el concepto de Dios o su


posibilidad, las pruebas de su existencia y sus atributos137.

a) En el curso de esta contemplación de Dios por medio del entendimiento


cobra relieve la cuestión de qué predicados le convienen o no a aquello que nosotros
nos representamos como Dios. La oposición entre realidad y negación se presenta
aquí como absoluta; por ello, al concepto tal como lo comprende el entendimiento
sólo le queda al fin la abstracción vacía de la esencia indeterminada, de la pura reali­
dad o positividad, el producto muerto de la moderna Ilustración, b) El modo de pro­
bar [la existencia de Dios por parte] del conocimiento finito muestra en general la
posición invertida de que se debe ofrecer un fundamento objetivo del ser de Dios, y
éste se representa entonces como algo mediado por otra cosa. Este modo de probar,
que tiene como regla la identidad [que maneja el] entendimiento, se ve cogido por la
dificultad de dar el paso desde lo finito a lo infinito. Así resultaba que o bien no se
podía librar a Dios de la finitud positivamente constante del mundo, y entonces Dios
se debía determinar como susltancia inmediata del mundo (panteísmo), o bien Dios [43]

quedaba como un objeto frente al sujeto y de esta manera, por tanto, como algofinito
(dualismo), c) Los atriíbutos, debiendo serapesar de todo determinados y distintos, [8/104]

se hundían propiamente en el concepto abstracto de la realidad pura, de la esencia


indeterminada. Pero en tanto que el mundo finito permanece aún en la representa­
ción como un ser verdadero y Dios frente a él, la representación pone entonces tam­
bién distintas relaciones entre uno y otro que, determinadas como atributos, tienen
que ser ellas mismas de naturaleza finita en cuanto relaciones a situaciones finitas
(p.e. justo, bueno, poderoso, sabio, etc.), pero por otra parte esos atributos deben
ser a la vez infinitos. Al llegar a este punto, esa contradicción sólo permite la vapo­
rosa solución de empujarla hasta lo carente de determinación, hasta el sensum emi-
nentiorem , mediante un aumento cuantitativo. Pero con tal solución el atributo es
efectivamente aniquilado y reducido a mera palabra.
178 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[44] [8/106] | B

ZWEITE STELLUNG DES GEDANKENS


zur O b j e k t iv it á t

I. E m pirism us

§ 37

Das Bedürfnis teils eines konkreten Inhalts gegen die abstrakten Theorien
des Verstandes, der nicht für sich selbst aus seinen Allgem einheiten zur
Besonderung und Bestimmung fortgehen kann, teils eines festen Halts gegen
die M óglicbkeit, au f dem Felde un d nach der M ethode der endlichen
[8/107] I Bestim m ungen alies beweisen zu kónnen, führte zunácbst a u f den Empirismus,
welcher, statt in dem Gedanken selbst das Wahre zu suchen, dasselbe aus
der Erfahrung, der áuíieren und inneren Gegenwart, zu holen geht.

§38

D er Empirismus bat diese Q u elle einerseits m it der Metaphysik selbst


gem ein, ais welche fü r die Beglaubigung ib rer D e fin itio n e n — der
Voraussetzungen sowie des bestimmteren Inhalts — ebenfalls die Vorste-
llungen, d.h. den zunácbst von der Erfahrung herrührenden Inhalt zur
Gewáhr hat. A n d ern teils ist die einzelne W ahrnehm ung von der
[8/108] E rfahlrung unterschieden, und der Empirism us erhebt den der Wahr-
[45] nehmung, dem G efühl und der Anschaulung angehorigen Inhalt in die

Form allgemeiner Vorstellungen, Satze und Gesetze usf. Dies geschieht jedoch nur
in dem Sinne, daft diese allgem einen Bestim m ungen (z.B. K raft) keine
weitere Bedeutung un d G ültigkeit für sich haben sollen ais die aus der
W ahrnehm ung genom m ene, un d kein ais in der E rscheinung nachzu-
w eisender Zusam m enhang B erechtigung haben solí. D en festen Halt
nach der subjektiven Seite hat das em pirische E rkennen darin, daft das
Bewufttsein in der W ahrnehm ung seine eigene unmittelbare Gegenwart und
Gewiftheit hat.

Es lieg t im E m p irism u s dies grofte P rin zip , daft, was w ahr ist, in d er W ir-
klichkeit sein u n d fü r die W ah rn eh m u n g da sein m uft. D ies P rin zip ist dem Sollen
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 179

[4 4 ][8 / 1 0 6 ]

Se g u n d o p o s ic io n a m ie n t o d e l p e n s a m ie n t o
RESPECTO DE LA OBJETIVIDAD

I. E mp irismo

§ 3?

La necesidad, por una parte, de un contenido concreto frente a las teorías


abstractas del entendimiento, el cual no puede avanzar por sí mismo desde
sus generalidades hasta la particularización, así como la necesidad, por otra
parte, de una parada firm e frente a la posibilidad de poder demostrarlo todo
dentro del campo de las determ inaciones finitas I y según el método de [8/107]
éstas, condujeron primeramente al em pirismo, el cual, en vez de buscar lo
verdadero en el pensamiento mismo, va a recogerlo de la experiencia, de lo
presente exterior e interior.

§38

Por una parte, el empirismo tiene esta fuente en común con la metafísica por
cuanto ésta, para la acreditación de sus definiciones (es decir, de las suposi­
ciones, como tam bién de los contenidos más determ inados), tiene igual­
mente como garantía alas representaciones, es decir, al contenido proce­
dente de la experiencia. Por otra parte, la percepción singular es distinta de
la expelriencia, y el empirismo eleva el contenido perteneciente a la percep­ [8/108]
ción, al sentimiento y a la intuí Ición, a la form a de representaciones, principios, [45]
lepes, etc., universales. Eso sucede, sin embargo, en el sentido de que estas
determinaciones universales (p.e. fuerza) no deben tener de suyo ninguna
otra significación o validez que no sea la que tomaron de la percepción, ni
deben tener tampoco ninguna justificación fuera de la interdependencia
indicada en el fenómeno. El asa firme por el lado subjetivo lo tiene el conoci­
miento empírico en que la conciencia, en la percepción, tiene supropiopre­
sente inmediato y su certeza.

En el empirismo se encuentra este gran principio139, a saber, que lo que es ver­


dadero tiene que estar en la realidad efectiva y ahi tiene que estar [disponible] para
i8o PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

en tgegengesetzt, w o m it d ie R e fle x ió n sich a u fb lá h t u n d gegen d ie W irklichkeit


u n d G egenw art m it ein em Jenseits veráchtlich tut, welches n u r in d em subjektiveri
V erstande sein en Sitz u n d D asein h aben solí. W ie der E m p irism u s, erkenn t (§ y)
aucb die P h ilo so p h ie n u r das, was ist; sie weifi n icb t solches, was n u r sein solí und
som it nichtda ist. — N ach d er subjektiven Seite ist ebenso das w icbtige P rin zip der
Freiheit an zuerken nen, welches im E m pirism us liegt, daft n am lich d er M ensch, was
er in sein em W issen g e lten lassen solí, selbst se h e n , sich selbst d a rin prásent wissen
so lí. — D ie konsequente D u r c h fü h r u n g des E m p irism u s, in s o fe r n er d em Inhalte
n ach sich a u f E n d lich e s b esch rán kt, leu g n e t aber das U b e r s in n lic h e überhaupt
o d er wenigstens die E rken n tn is u n d B estim m theit desselben u n d laftt dem D en-
k en n u r d ie A b stra k tio n u n d fo r m e lle A llg e m e in h e it u n d Id e n titá t zu. — Die
G ru n d tá u sch u n g im w issen sch aftlich en E m p irism u s ist im m e r diese, da£ er die
metaphysischen K a teg orien vo n M aterie, K raft, o h n eh in vo n E in em , V ielem , A ll­
gem ein h eit, auch U n e n d lic h e m u sf. geb rau ch t, fe r n e r am Faden so lch er K ate-
[8/109] g o rie n I w eiter íortschliefit, dabei die F orm en des Schlieftens voraussetzt u n d I an-
w endet u n d b e i allem n ic h t weift, dafi er so selbst M etaphysik en th ált u n d treibt
u n d j ene K a te g o r ie n u n d d eren V e r b in d u n g e n a u f ein e v ó llig u n k ritisch e und
bew ufitlose W eise gebraucht.

[8/111] | § 39

U b er dies Prinzip ist zunáchst die richtige R eflexión gemacht worden,


daft in dem, was Erfahrung genannt wird und von blofter einzelner Wahr-
nebm ung einzelner Tatsacben zu unterscheiden ist, sich zjuoei Elemente fin-
den, — das eine der fü r sich vereinzelte, un en dlich mannigfaltige Stoff, das
andere die Form, die Bestimmungen der Allgemeinheit und Notwendigkeit. Die
Em pirie zeigt wohl viele, etwa unzáhlbar viele gleiche Wahrnehmungen
auf; aber etwas ganz anderes ist noch die Allgemeinheit ais die grofíe Menge.
Ebenso gewahrt die Em pirie wohl W ahrnehmungen von aufeinanderfolgenden
V éranderungen oder von nebeneinanderliegenden Gegenstánden, aber nicht
einen Zusammenhang der Notwendigkeit. Indem nun die W ahrnehmung die
Grundlage dessen, was für Wahrheit gelte, bleiben solí, so erscheint die
Allgem einheit und Notwendigkeit ais etwas Unberechtigtes, ais eine subjektive
Zufálligkeit, eine blofte Gewohnheit, deren Inhalt so oder anders bes-
chaffen sein kann.

[8/112] | E in e wichtige K on seq u en z h iervo n ist, da£ in dieser em p irisch en Weise die
rech tlich en u n d sittlichen B estim m u n gen u n d G esetze sowie d er In halt d er Reli­
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO l 8l

la percepción. Este principio es contrapuesto al deber ser con el cual se hincha [la
filosofía de] la reflexión y desprestigia la realidad efectiva y el presente valiéndose
de un más allá que no puede tener otro asiento y existencia que el entendimiento
subjetivo. Tal como hace el empirismo, la filosofía sólo conoce (§ 7) lo que es-, lo que
meramente debe ser y por ello no está ahí, eso, la filosofía no lo sabe.—Por el lado
subjetivo hay que reconocer igualmente el importante principio de la libertad que se
encuentra en el empirismo, a saber, que el ser humano debe ver por sí mismo aquello
que ha de tener por válido en su saber y que eso lo debe saber estando él mismo allí
presente. La realización consecuente del empirismo niega lo suprasensible en general
en tanto que, por el lado del contenido, se limita a lo finito o, por lo menos, a su
conocimiento y determinidad, y solamente permite al pensamiento la abstracción y
la universalidad e identidad formales.—El engaño fundamental del empirismo cien­
tífico consiste siempre en que, utilizando las categorías metafísicas de materia,
fuerza, etc., así como las de uno, muchos, universalidad e incluso infinito, y sacando
además conclusiones al hilo de estas categorías, I suponiendo entonces las formas del [46]
silogismo y I aplicándolas, ignora sin embargo que él mismo contiene metafísica y la [8/109]
hace, y que utiliza aquellas categorías y sus enlaces de manera enteramente acrítica e
inconsciente.

I §39 [8/111]

Acerca de este principio se ha hecho, en prim er lugar, la acertada reflexión


de que en aquello que se llama experiencia (que se debe distinguir de la sim ­
ple percepción singular de hechos singulares) se encuentran dos elementos:
uno, la materia infinitamente variada, dispersa de suyo; otro, la fo rm a , las
determinaciones de la universalidad y necesidad14"0. La empiría exhibe desde
luego muchas percepciones iguales; si se quiere, incontables; pero la u n i­
versalidad es algo enteramente distinto del gran número. También garantiza
la empiría, desde luego, percepciones de cambios sucesivos o de objetos con­
tiguos, pero no un nexo de necesidad. A sí pues, debiendo permanecer la per­
cepción como fundamento de lo que ha de valer como verdad, la u n i­
versalidad y necesidad aparecen como algo injustificado, como contingencia
subjetiva; una simple costumbre cuyo contenido [igual] podría estar consti­
tuido de esta manera como de otra.

IUna consecuencia importante de lo dicho es que, bajo este modo empírico, [8/112]
las determinaciones y leyes jurídicas o éticas, así como el contenido de la religión,
aparecen como algo contingente y se abandona su objetividad y verdad íntima.
18 2 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

g io n ais etwas Zufálliges ersch ein en u n d d eren O bjektivitát u n d m n e re Wahrheit


aufgegeben ist.
D er Humesche Skeptizismus, von dem die obige R eflexión vorn ehm lich ausgeht
ist übrigens vom Griechischen Skeptizismus sebr w ohl zu u n tersch eid en . D e r Humesche
legt die Wahrheit des E m p irisch en , des G efü h is, der A n sch au u n g zum G ru n d e u n d
[47] bestreitet I die allgem ein en B estim m u n gen u n d G esetze vo n da aus, aus dem
G runde, weil sie nicbt eine Berechtigung durch die sinnlicbe W ahrnehm ung haben.
D er alte Skeptizismus war so weit entfernt, das G efühl, die A n scbau u n g zum Prinzip
der W ahrheit zu m achen, dafi er sich vielm ehr zuallererst gegen das Sinnliche kehrte.
(U b er den m od ern en Skeptizismus in seiner V ergleichu n g m it dem alten, s. Sche-
llings u n d Hegels KritischesJournal derPhilosophie, 1802, I. B d ., 2,. St.)

II. K r i t i s g h e P h i l o s o p h i e

§ 40

D ie kritische P hilosoph ie hat es m it dem Em pirism us gem ein, die


Erfahrung für den einzigen Boden der Erkenntnisse anzunehm en, welche
sie aber nicht für W ahrheiten, sondern n u r für Erkenntnisse von Ers-
cheinungen gelten láfit.
Zunáchst wird von dem U nterschiede der Elem ente ausgegangen,
die sich in der Analyse der Erfahrung finden, des sinnlichen Stoffes und der
allgemeinen Beziehungen desselben. Indem sich hierm it die im vorhergehen-
den § angeführte Reflexión verbindet, dafi in der W ahrnehm ung für sich
nur Einzelnes und nur solches, wasgeschehe, enthalten sei, wird zugleich bei
[8/113] dem Faktum beharrt, dafi die AllgeImeinheit und Notwendigkeit ais ebenso wesen-
tliche Bestim mungen sich in dem, was Erfahrung genannt wird, vorfin-
den. Weil dieses Elem ent nun nicht aus dem Em pirischen ais solchem
herstammt, so gehórt es der Spontaneitát des Denkens an oder ist a priori.
— D ie Denkbestim m ungen oder Verstandesbegriffe machen die Objektivitát der
Erfahrungserkenntnisse aus. Sie enthalten überhaupt Beziehungen, und es
[48] form ieren sich daher durch sie syntheti\sche Urteile a p riori (d.i. ursprüng-
liche Beziehungen Entgegengesetzter).

D afi sich in der E rken ntn is die B estim m un gen der A llge m ein h eit u n d N ot­
w endigkeit fin d en , dies Faktum stellt der H um esche Skeptizism us n icht in Abrede.
Etwas anderes ais ein vorausgesetztes Faktum ist es in d er K a n tisch e n Philosophie
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 18 3

Por lo demás, el escepticismo de Hume*41, a quien principalmente se refiere la


reflexión anterior, debe distinguirse muy mucho del escepticism o griego. El escepti­
cismo de Hume pone como fundamento la verdad de lo empírico, del sentimiento,
de la intuición, e impugna I las determinaciones y leyes universales desde ahí, desde [47]
este fundamento, porque no se justifican por la percepción sensible. El viejo escep­
ticismo estaba tan lejos de tomar el sentimiento y la intuición como principio de
verdad que, antes que nada, cuidaba de revolverse contra lo sensible. (Sobre el
escepticismo más moderno comparado con el antiguo, cfr. la Revista crítica de Filo­
sofía de Schellingy Hegel 1803, vol. I, n. 3)14?.

II. Filosofía crítica

§40

La filosofía crítica tiene en común con el empirismo la aceptación de la


experiencia como ú n ic a base del conocim iento, a la cual, sin embargo, no
concede valor para el conocim iento de verdades, sino solamente para el
conocimiento de fenómenos.
En prim er lugar, parte de la distinción entre los elementos que se
encuentran al analizar la experiencia, la m a te r ia se n sib le y sus refere n cia s u n i ­
versales1^ . Urgiendo por tanto la reflexión que hemos aportado en los pará­
grafos precedentes, [a saber,] que en la percepción sólo se contiene de suyo
lo sin g u la r y tan sólo eso q u e a c a e c e , se in s is te al mismo tiempo en el f a c t u m
de que la u n i v e r s a lid a d y n e c e s id a d se encuentran en lo que se llama expe- [8/113]
riencia como determinaciones igualmente esenciales. Ahora bien, puesto
que este elemento no procede de lo empírico en cuanto tal, pertenece por
tanto a la espontaneidad delpensar o es a p r i o r i .— Las determ inaciones del
pensamiento o co n ce p to s d e l e n te n d im ie n to agotan la o b je tiv id a d de los cono­
cimientos de experiencia. Contienen en general referen cia s y por ello se for­
man, mediante esos conceptos, juicios s i n t é t i Icos a priori (esto es, relaciones [48]
originarias de opuestos)144.

Que en el conocimiento se encuentran las determinaciones de la universalidad


y necesidad, es un hecho que el escepticismo de Hume no discute145. Tampoco en la
filosofía kantiana se encuentra nada más que un hecho presupuesto; según el len­
guaje usual de las ciencias, se puede decir que esa filosofía sólo ha propuesto otra
explicación de aquel hecho.
184 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

auch n ich t; m an k an n n ach d er ge w o h n lich en S p rach e in d e n W issenschaften


sagen, daf, sie n u r ein e andere Erklarungjen es Faktums aufgestellt habe.

§ 41

Die kritische Philosophie unterwirft nun den Wert der in der Metaphysik —
übrigens auch in den anderen Wissenschaften und im gewóhnlichen Vors-
tellen — gebrauchten Verstandesbegriffe zunachst der U ntersuchung. Diese
K ritik geht jedoch nicht auf den Inhalt und das bestimmte Verhaltnis dieser
Denkbestimmungen gegeneinander selbst ein, sondern betrachtet sie nach
dem Gegensatz von Subjektivitat und Objektivitat überhaupt. Dieser Gegensatz,
wie er hier genom m en wird, bezieht sich (s. vorherg. §) auf den Unters-
chied der Elem ente innerhalh der Erfahrung. D ie Objektivitat heiftt hier das
Elem ent von Allgemeinheit und Notwendigkeit, d.i. von den Denkbestimmun­
gen selbst, — dem sogenannten Apriorischen. A ber die kritische Philosophie
erweitert den Gegensatz so, daft in die Subjektivitat das Gesamte der Erfah­
rung, d.h. je n e beiden Elem ente zusammen, fállt und derselben nichts
gegenüber bleibt ais das Dirtg-an-sich.
[8/114] Die náheren Formen des Apriorischen, d.i. des Denkens, I und zwar des-
selben ais der seiner Objektivitat ungeachtet nu r subjektiven Tatigkeit,
ergeben sich auf folgende Weise, — einer Systematisierung, welche übri­
gens nur auf psychologisch-historischen Grundlagen beruht.

[49] [8/116] I § 42

a) Das theoretische Vermogen, die Erkenntnis ais solche.


Ais den bestim m ten Grund der Verstandesbegriffe gibt diese Philo­
sophie die ursprürtgliche Identitat des Ich im Denken (transzendentale Einheit
des Selbstbewufitseins) an. Die durch G efühl und die Anschauung gege-
benen Vorstellungen sind ihrem Inhalte nach ein Mannigfaltiges, und ebenso-
sehr durch ihre Form, durch das Auflereinander der Sinnlichkeit, in ihren
beiden Formen, Raum und Zeit, welche ais Formen (das Allgemeine) des
Anschauens selbst a p rio ri sind. Dieses M annigfaltige des Empfindens
und Anschauens, indem Ich dasselbe au f sich bezieht u n d in sich ais in
einem Bewufttsein vereinigt (reine Apperzeption), wird hierm it in Iden-
titat, in eine ursprüngliche V erbindung gebracht. D ie bestimmten Wei-
sen dieses Beziehens sind die reinen Verstandesbegriffe, die Kategorien.
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 185

§41

Afrora bien, la filosofía crítica somete primero a investigación el valor de los


conceptos del entendimiento utilizados por la metafísica (utilizados también,
por lo demás, en las otras ciencias y en las representaciones corrientes).
Esta crítica no entra, sin embargo, en el contenido mismo de estas determ i­
naciones del pensamiento ni en la determinada relación que guardan entre
sí sino que las contempla con arreglo a la oposición entre subjetividad y
o b je tiv id a d en general. Esta oposición, tal como aquí se toma, se refiere
(véase el parágrafo anterior) a la distinción de los elementos dentro de la
experiencia. Objetividad significa aquí el elemento de la universalidad y
n e c e s id a d , esto es, de las propias determinaciones del pensamiento: lo que
se llama apriórico14"6. Pero la filosofía crítica amplía la oposición de tal
manera que el conjunto de la experiencia, o sea, de aquellos dos elementos
juntamente, viene a caer del lado de la subjetividad y frente a ella no queda
más que la cosa-en-sí.
Lasformas más próximas de lo apriórico, esto es, del pensar, I y precisa­ [8/114]

mente de éste en cuanto actividad subjetiva, sin atender a su objetividad, se


ordenan de la manera que se expondrá seguidamente.—Una sistematización
que, por lo demás, sólo descansa sobre bases psicológico-históricas.

I §4? [49][8/116]

a) Lafacultad teorética, el conocimiento en cuanto tal.


Gomo fu n d a m ento determinado de los conceptos del entendimiento,
esta filosofía invoca la identidad originaria del jo en el pensamiento (unidad
trascendental de la autoconciencia)147. Las representaciones dadas por la
sensacióny la intuición son, según su contenido, algo plural, y también lo son
igualmente según su forma, es decir, por la exterioridad recíproca de la sensi­
bilidad en sus dos formas, espacio y tiempo, las cuales en cuanto formas (o
lo universal) del intuir son ellas mismas apriori14,8. Eso plural del sensar e
intuir es conducido a identidad, a una conexión originaria, en tanto que el
yo lo refiere a sí mismo y lo une a sí en tanto conciencia una149 (apercepción
pura). Las maneras determinadas de ese referir son los conceptos puros del
entendimiento, las categorías1^0.

Es sabido que la filosofía kantiana se puso las cosas fáciles con el Ihallazgo de [8/117]

las categorías ^. Yo, la unidad de la autoconciencia, es [algo] enteramente abstracto


i86 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[8/117] Bekanntlich hat es die Kantische Philosophie sida m it der I Auffindung der
Kategorien sehr bequem gemacht. Ich, die Einheit des Selbstbewu£tseins, ist ganz
abstrakt und vollig unbestimmt; wie ist also zu den Bestimmungen des Ich, den Kate-
gorien, zu komm en? Glücklicherweise finden sich in der gewohnlichen Logik die
verschiedenenArten des Urteils bereits empirisch angegeben vor. U rteilen aber ist Denken
eines bestim m ten Gegenstandes. D ie verschiedenen sebón fertig aufgezáhlten
Urteilsweisen liefern also die verschiedenen Bestimmungen desDenkens. — D er Fichteschen
Philosophie bleibt das tiefe Verdienst, daran erinnert zu haben, daft die Denkbestim-
murgen in ihrer Notwendigkeit aufzuzeigen, daft sie wesentlich abzuleiten seien. — Diese
Philosophie hátte a u f die M ethode, die Logik abzuhandeln, doch wenigstens die
[50] W irlkung gehabt haben sollen, daft die Denkbestim m ungen überhaupt oder das
übliche logische Material, die Arten der Begriffe, der U rteile, der Schlüsse, nicht
mehr nur aus der Beobachtung genom men und so bloft empirisch aufgefaftt, son-
dern aus dem Denken selbst abgeleitet würden. W enn das Denken irgend etwas zu
beweisen fáhig sein solí, wenn die Logik fordern m u í, daft Beweise gegeben werden,
und wenn sie das Beweisen lehren will, so muft sie doch vor allem ihren eigentüm-
lichsten Inhalt zu beweisen, dessen Notwendigkeit einzusehen, fáhig sein.

[8/119] | § 43

E in e rse its ist es d u r c h d ie K a te g o r ie n , daft d ie b lo fte W a h r n e h m u n g zur


O b je k tiv ita t, z u r Erfahrung e r h o b e n w ir d , a n d e re rs e its a b e r sin d diese
[8/120] B e g r iffe , ais E in h e it e n b lo ft des I su b je k tiv e n B ew u fttsein s, d u r c b den
g e g e b e n e n S t o f f b e d in g t, fü r sich le e r u n d h a b e n ih r e A n w e n d u n g und
G e b r a u c h a lle in i n d e r E r fa h r u n g , d e r e n a n d e r e r B e s ta n d te il, die
G e fu h ls - u n d A n sch a u u n g sb estim m u n g e n , eben so n u r e in Subjektives ist.

§ 44

D ie K a t e g o r ie n s in d d a h e r u n fá h ig , B e s tim m u n g e n d es A b s o lu t e n zu
sein , ais w elches n ic h t in e in e r W a h r n e h m u n g g e g e b e n ist, u n d d e r Vers-
ta n d o d e r d ie E r k e n n t n is d u r c h d ie K a t e g o r ie n ist d a r u m u n v e rm ó -
g e n d , d ie Dirige ansich zu e r k e n n e n .

Das Ding-an-sich (und unter dem Ding wird auch der G eist, G ott befafit)
[8/121] drückt den Gegenstand aus, insofern I von allem, was er fü r das Bewufitsein ist,
von alien Gefühlsbestim m ungen wie von alien bestim m ten Gedanken desselben
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 18 7

e indeterminado; ¿cómo se llega, portanto, alas determinaciones del yo, alas catego­
rías? Afortunadamente, en la lógica usual se encuentran las diferentes clases dejuicios
ofrecidas de antemano de manera empírica. Ahora bien, juzgar es pensar un objeto
determinado. Luego, las maneras distintas de juzgar previamente catalogadas pro-
porcionan las distintas determinaciones del pensar . — A la filosofía de Fichte le
corresponde el profundo servicio de haber recordado a este propósito que las deter­
minaciones del pensamiento deben ser mostradas con su necesidad, [o sea,] que deben
ser deducidas de manera esencial153. — Esta filosofía, [la kantiana,] al tratar del
método o de la lógica, debiera haber tenido la eficalcia, por lo menos, de que las [50]
determinaciones del pensamiento o el material lógico usual, las clases de conceptos,
de juicios y de silogismos, ya no fueran solamente tomados de la observación, y
comprendidos así de manera meramente empírica, sino que fueran deducidos del
pensamiento mismo. Si el pensar tiene que ser capaz de demostrar algo, si la Lógica
tiene que exigir que se denproebas y quiere enseñar a demostrar, tiene que ser capaz
ante todo de demostrar su contenido más propio y de comprender la necesidad de
éste.

§43 [8/119]

Por un lado, es por medio de las categorías que la mera percepción se eleva a
objetividad, a experiencia; pero, por otro lado, estos conceptos, en cuanto
unidades que solamente pertenecen a la I conciencia subjetiva, condicio- [8/120]
nada por la materia dada, son de suyo vacíos y sólo tienen su aplicación y uso
en la experiencia, cuya otra parte constitutiva, las determ inaciones de la
sensación e intuición, son también algo meramente subjetivo154.

§44

Las categorías son incapaces de ser, por consiguiente, determ inaciones


de lo absoluto en cuanto éste no está dado en una percepción, y el enten­
dimiento o conocimiento es por tanto incapaz de conocer las cosas en sí *55

La cosa en sí (y bajo el término cosa se comprende también al espíritu, a Dios)


expresa el objeto en la medida I en que se abstrae de todo lo que éste es para la con- [8/121]
ciencia, de todas las determinaciones de la sensación, así como de todos los pensa­
mientos determinados referidos a éll5&. Es fácil ver lo que queda entonces: loper-
fectamente abstracto, lo completamente vacío solamente determinado I como lo [si]
i88 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

abstrahiert w ird . Es ist le ic h t z u se h e n , was ü b r ig b le ib t — das volligeAbstraktum, das ganz


[51] Leere, b e stim m t n u r n o c h I ais Jenseits; das Negative d e r V o rste llu n g ', des G e fü h ls , des
b e s t im m t e n D e n k e n s u s f. E b e n s o e in f a c b a b e r ist d ie R e f le x ió n , d afi d ie s caput
mortuum selb st n u r das Produkt des D e n k e n s ist, e b e n d e s z u r r e in e n A b s tr a k tio n
fo rtg e g a n g e n e n D e n k e n s , des le e r e n Ich , das d ie se le e r e Identitat s e in e r selbst sich
zurn Gegenstande m a ch t. D ie negative B e stim m u n g , w e lch e diese abstrakte Id en tita t ais
Gegenstand e rh á lt, ist g le ic h fa lls u n t e r d e n K a n t is c h e n K a t e g o r ie n a u fg e fü h r t und
e b e n s o etwas g a n z B e k a n n te s w ie j e n e le e r e Id e n tita t. — M a n m u £ s ic h h iern ach
n u r w u n d e r n , so o f t w ie d e r h o lt g e le s e n z u h a b e n , m a n w isse n ic h t, was das Ding-
an-sich sei; u n d es ist n ic h ts le ic b t e r , ais dies z u w issen .

§45

Es ist nun die Vernunft, das Verm ógen des Unbedingten, welche das Bedingte
dieser Erfahrungskenntnisse einsieht. Was h ier Vernunftgegenstand
hei£t, das Unbedingte oder Unendliche, ist nichts anderes ais das Sich-selbst-
Gleiche, oder es ist die (§ 42) erwahnte ursprüngliche Identitat des Ich im Den-
ken. Vernunft heifit dies abstrakte Ich oder Denken, welches diese reine Identitat
sich zum Gegenstande oder Zweck macht. V gl. A n m . z. vorh. §. Dieser
schlechthin bestimmungslosen Identitat sind die Erfahrungserkenntnisse
unangem essen, weil sie überhaupt von bestimmtem Inhalte sind. Indem
solches U nbedingte fü r das A bsolute un d Wahre der V ern u n ft (für die
Idee) angenom m en wird, so werden somit die Erfahrungskenntnisse für
das Unwahre, für Erscheinungen erklárt.

[8/123] [ § 46

Es tritt aber das Bedürfnis ein, diese Identitat oder das leere Ding-an-sich zu
erkennen. Erkennen heiftt nun nichts anderes, ais einen Gegenstand nach
[52] seinem besltimmten Inhalte zu wissen. Bestimmter Inhalt aber enthált man-
nigfaltigen /jisammenhang in ihm selbst und begründet Zusammenhang mit
vielen anderen Gegenstanden. Für diese Bestimmung jenes Unendlichen
oder Dings-an-sich hátte diese V ernunft nichts ais die Kategorien-, indem sie
diese dazu gebrauchen will, wird sie überfliegend (transzendent).

H ie r t r it t d ie zw e ite S e ite d e r Vernunftkritik e in , u n d d ie se zw e ite is t f ü r sich


w ic h tig e r ais d ie erste. D ie erste ist n á m lic h d ie o b e n v o r g e k o m m e n e A n s ic h t, clafi
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO l8 g

m ás-allá; lo negativo de la representación, de la sensación, del pensamiento deter­


minado, etc. Y es igualmente simple la reflexión de que este caput mortuum es, él
mismo, el mero producto del pensar y precisamente del pensar llevado hasta la pura
abstracción; un producto del yo vacio que convierte esta vacía identidad suya en
objeto para él. La determinación negativo que contiene esta identidad abstracta en
forma de objeto se incluye igualmente entre las categorías kantianas y resulta así algo
tan enteramente conocido como aquella identidad vacía157. Según esto, de lo único
ipte hay que maravillarse es de haber leído tantas veces que no se sabe qué es la cosa-
en-sí; nada hay tan fácil de saber como eso‘58.

§45

Ahora bien, es la razón, la facultad de lo incondicionado, la que examina lo


condicionado de este conocim iento experim ental159. Lo que aquí se llama
objeto de la razón, lo incondicionado o infinito, no es otra cosa que el igual-a­
sí-mismo o la y a citada (§ 4?) identidad originaria del yo en el pensar. Se
llama razón al yo abstracto o pensar que convierte esta identidad pura en su
objeto o fin. (Véase la nota al parágrafo anterior.) A esta identidad sim ple­
mente carente de determ inación le son inadecuados los conocim ientos de
experiencia, porque estos son precisamente conocimientos de contenidos
determinados. En tanto ese incondicionado se toma como lo absoluto y ver­
dadero de la razón (como la idea), los objetos experimentales vienen decla­
rados como no verdaderos, como fenóm enos160.

I §46 [8/123]

Interviene, sin embargo, la necesidad [que tenemos] de conocer esta iden­


tidad o la cosa-en-sí vacía. Pero siendo así que conocer no significa otra cosa
que saber un objeto con arreglo a su contenido delterm inado; y siendo así [52]

también que «contenido determinado» implica una conexión compleja en sí


mismay funda una conexión con otros objetos; y [siendo así también] que
para la determinación de aquel infinito o cosa-en-sí esta razón [kantiana] no
dispondría de otra cosa que de las categorías, resulta que, al quererlas usar
para ello, se hace tránsfuga (trascendente)161.

Así llegamos al segundo aspecto de la crítica de la razón-, y éste es de suyo más


importante que el primero. El primero consiste, como sabemos, en la consideración
19° PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

die Kategorien in d er E in h e it des Selbstbew ufttseins ib re Q u e lle h a b e n ; da£ somit


die E rkenntnis du rch dieselbe in der Tat nicbts O bjektives enthalte u n d die ihnen
zu g esch rie b e n e O b je k tiv itá t (§ 4 0 , 4 1) selbst n u r etwas Subjektives sei. W ird nun
h ie r a u f gesehen, so ist d ie K a n tisch e K r itik b lo £ ein subjektiver (platter) Idealismus
d er sich n ich t a u f d en Inhalt ein lálit, n u r die abstrakten F o rm en d er Subjektivitat
vor sicb hat, u n d zwar einseitigerw eise b ei der ersteren, der Subjektivitat, ais letz-
ter scblech th in affirm ativer B estim m u n g steben b leibt. B e i d er B etrach tu n g aber
d er so g en a n n ten Anwendung, w elcb e d ie V e r n u n ft v o n d e n K a te g o r ie n fü r die
E rken ntn is ih rer G egen stande m acbe, kom m t der In h alt d er K a te g o rie n wenigs-
[8/124] tens nach ein igen I B estim m u n gen zu r S prache, o d er w enigstens láge d arin eine
V eran lassu n g, w o d u rch er zu r S p rach e k o m m en k ó n n te . Es hat ein besonderes
Interesse zu sehen, wie Kant diese Anwendung der Kategorien auf das Unbedingte, d .h . die
M etaphysik b eu rteilt; dies V erfah ren solí h ie r m it w en igem a n gefü h rt u n d kriti-
siert w erden.

§47

I. Das erste Unbedingte, welches betrachtet wird, ist (s. oben § 34) die Seele. -
[53] In meinem Bewu£tsein linde Ich mich immer a ) ais das bestimlmende Subjekt,
(3) ais ein Singulares o der Abstrakt-Einfaches, y) ais das in allem Mannigfal-
tigen desjenigen, dessen ich m ir bewuftt bin, Ein und Dasselbe, — ais Identis-
ches, 8 ) ais ein mich ais Denkendes von alien Dirigen auf er mir Unterscheidendes.
Das Verfahren der vorm aligen Metaphysik wird n u n richtig angege-
ben, da£ sie an die Stelle dieser empirischen Bestim m ungen Denkbestimmun-
gen, die entsprechenden Kategorien setze, wodurch diese vier Satze entste-
hen, a) die Seele ist Substanz, (3) sie ist einfache Substanz, y) sie ist den
verschiedenen Zeiten ihres Daseins nach numerisch-identisch, 8 ) sie steht im
Verhaltnisse zum Ráumlichen.
A n diesem U bergange wird der M angel bem erklich gemacht, dafi
zweierlei Bestim m ungen m iteinander verwechselt werden (Paralogismus),
námlich empirische Bestim m ungen mit Kategorien, da£ es etwas Unbe-
rechtigtes sei, aus jen en auf diese zu schlieflen, überhaupt an die Stelle der
ersteren die anderen zu setzen.
Man sieht, da£ diese K ritik nichts anderes ausdrückt ais die oben §
39 angeführte Humesche Bem erkung, da£ die D enkbestim m ungen über­
haupt —Allgem einheit und Notwendigkeit — nicht in der Wahrnehmung
angetroffen werden, da£ das Empirische seinem Inhalte wie seiner Form
nach verschieden sei von der Gedankenbestimmung.
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 191

indicada más arriba de que las categorías tienen su fuente en la unidad de la autocon-
cienciay que, por consiguiente, el conocimiento [que se alcanza] por su medio no con­
tiene en efecto nada objetivo; la objetividad que se atribuye a las categorías (§ 4,0,4,1)
es en sí misma algo meramente subjetivo. Si sólo se atiende a esto, la crítica kantiana
resulta meramente miidealismo subjetivo (o sea, tosco) que no se abandona al conte­
nido, que sólo atiende a las formas abstractas de la subjetividad y objetividad y se
detiene, precisamente de manera unilateral, en la primera de ellas, en la forma de la
subjetividad como última determinación simplemente afirmativa. Pero al contemplar
la denominada aplicación que la razón hace de las categorías para el conocimiento de
sus objetos, se habla del contenido de ellas por lo menos según algunas I determina- [8/124]

ciones, y podría darse ocasión, por lo menos, para hablar de ese contenido. Es espe­
cialmente interesante ver cómo Kant juzga esta aplicación de las categorías a lo incondi­
cionado, es decir, cómo juzga él a la metafísica. Este modo de proceder debe ser aquí
rápidamente tratado y criticado.

§47

1) El primer incondicionado que se contempla es (véase más arriba § 34) el


alma163.— En mi conciencia me encuentro siempre a mí mismo a) como el
sujeto determ inante, (3) como algo singular o algo simple-abstracto, y) como [53]

lo uno y lo mismo en todo lo múltiple de lo que soy consciente, o sea, como


idéntico, 8) como algo que me distingue a m í, en cuanto pensante, de todas las
cosasfuera de mí.
Ahora bien, el proceder de la m etafísica pretérita es correctamente
denunciado por poner determinaciones del pensam iento en el lugar de estas
determinaciones empíricas, o sea, de poner las correspondientes categorías
mediante las cuales resultan las cuatro tesis siguientes: a) el alm a es sustan­
cia, p) es sustancia simple, y) es idéntica numéricamente a lo largo de los dis­
tintos tiempos de su existencia y 8) está en relación con lo espacial.
Se hace notar que este tránsito tiene el defecto de que en él se confunden
determinaciones de dos clases (paralogismo), a saber, determinaciones empí­
ricas con categorías, [y se hace notar también] que es ilegítimo concluir desde
aquéllas a éstas, es decir, poner las segundas en lugar de las primeras164.
Se ve que esta crítica no expresa otra cosa que la advertencia de Hume
citada más arriba (§ 39) de que las determ inaciones del pensam iento en
general (universalidad y necesidad) no se encuentran en la percepción, que
lo empírico, tanto según su contenido como según su forma, es distinto de la
determinación del pensamiento.
192 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

W en n das E m pirische die B eglau bigu n g des G edankens ausm achen sollte, so
[8/125] wáre fü r diesen allerdings erfo rd erllich , in W ahrn ehm u n gen gen au nachgewiesen
w erden zu kónnen. — Dafi von der Seele nicht die Substantialitát, Einfachheit, Iden-
titát m it sich u n d die in der G em einscbaft m it der m ateriellen W elt sich erbaltende
Selbstándigkeit b ehauptet w erd en k ó n n e, dies w ird in d er K a n tisch e n K r itik der
m etaphysischen Psychologie allein d a ra u f gestellt, dafi d ie B estim m u n gen , welcbe
[54] uns das BewuJltsein ü b er die Seele e r fa h r e n laíit, nicht genau dieselben I Bestim m un­
gen sind, welche das D enken h ierb ei p ro d u ziert. N ach der o b igen D arstellu n g aber
láftt aucb K a n t das E rkennen überhau p t, ja selbst das E r fa h r e n d arin bestehen, dafi die
W ahrnehm ungen gedacbt w erden, d .b . die Bestim m ungen, w elcbe zunáchst dem Wahr-
n eb m e n an geb óren , in D en kb estim m u n gen zieraande/f w erd en . — Im m er ist es für
ein en guten E rfo lg der K an tisch en K r itik zu achten, dafi das P h ilo sop h ieren über
den G e is tv on dem Seelendinge, von den K ategorien u n d dam it vo n den Fragen über
die E in fa c h h e it oder Z ji s a m m e n g e s e t d h e i t , M a t e r i a l i t a t usf. der Seele b efreit w orden ist. — Der
wahrhafte Gesichtspunkt aber von der U m ju la s s ig k e it solcher Form en w ird selbst für den
gewóhnlichen M enschenverstand d och nicht der sein, dafi sie G edanken sind, sondern
vielm eh r, dafi solche G ed an k en an u n d fü r sich n ich t d ie W ahrheit enthalten. —
W en n G edanke u n d E rsch ein u n g ein an d er n ich t vo llkom m en entsprechen, so hat
m an zunáchst die Wahl, das eine oder das andere fü r das M angelhafte anzusehen. In
dem K antischen Idealismus, sofern er das V ernün ftige betrifft, w ird der Mangel auf
die G edanken geschoben, so daft diese darum unzulánglich seien, w eil sie nicht dem
W ahrgen om m en en u n d ein em a u f d en U m fa n g des W ahrnehm ens sich beschrán-
kenden Bewufttsein adáquat, die G edanken n icht ais in solchem angetroffen werden.
D er Inhalt des Gedankens fü r sich selbst kom m t h ier nicht zur Sprache.

[8/126] | § 48

2 . Bei dem Versuche der Vernunft, das Unbedingte des zweiten Gegenstan-
des (§ 35)1 der Welt, zu erkennen, gerát sie in Antinomien, d.h. in die Behaup-
tung zweier entgegengesetzter Satze über denselben Gegenstand, und zwar so, dafi
jeder dieser Satze mit gleicher Notwendigkeit behauptet werden m u i. Hie-
[55] raus ergibt sich, daft der weltliche Inhalt, dessen Bestimmungen in sollchen
Widerspruch geraten, nicht ansich, sondern nur Erscheinung sein kónne.
Die Auflósung ist, dafi der Widerspruch nicht in den Gegenstand an und für
sich fallt, sondern allein der erkennenden Vernunft zukommt.

H ie r kom m t es zu r Sprache, dah der In h alt selbst, n ám lich die Kategorien


fü r sich es sind, w elche d en W id ersp ru ch h erb eifü h ren . D ieser G edanke, dak der
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 193

Si lo empírico debiese constituir la legitimación del pensamiento, sería enton-


ces exilgible, desde luego, que éste pudiera justificarse exactamente en las percep- [8/125]
ciones — Que del alma no se puede afirmar la sustancialidad, la simplicidad, la iden­
tidad consigo misma ni aquella autosuficiencia que se mantiene en su comunidad
con el mundo material, todo eso se asienta únicamente, en la crítica kantiana de la
psicología metafísica, sobre la base de que aquellas determinaciones que la concien­
cia nos permite experimentar sobre el alma no son exactamente las mismas I que las [54]
que el pensamiento produce a este propósito'65. Sin embargo, según la exposición
anterior'66, también Kant hace consistir el conocer en general, es más, incluso el
experimentar, en que las percepciones sean pensadas, esto es, en que las determina­
ciones que pertenecen primeramente al percibir sean transformadas en determina­
ciones del pensar —Siempre se debe considerar como un buen resultado de la crítica
kantiana que el filosofar sobre el espíritu haya sido liberado del alma-cosa y de las
categorías y, por consiguiente, de las cuestiones acerca de la simplicidad o composi­
ción del alma, de su materialidad [o no], etc.— Sin embargo, el punto de vista verda­
dero acerca de la improcedencia de esas formas no consistirá, incluso para el sentido
común, en que éstas seanpensamientos, sino en que tales pensamientos no conten­
gan la verdad en sí y para sí.—Si pensamiento y fenómeno no se corresponden per­
fectamente, se puede entonces optar, por de pronto, por considerar como deficiente
bien a uno, bien a otro. En el idealismo kantiano, cuando trata de lo racional, el
defecto se endosa a los pensamientos, de modo que éstos se consideran insuficien-
tes 7por no ser adecuados a lo percibido ni a una conciencia que se limita al ámbito
de la percepción en cuanto tal. Del contenido del pensamiento de por sí, aquí [en
este punto] no se habla.

I § 48 [8/126]

2) A lo largo del intento de la razón por conocer lo incondicionado del


segundo objeto (§ 85), o sea, del m undo, ella cae en antinom ias , es decir, en
la afirmación de dos tesis contrapuestas sobre el mismo objeto y [esto lo hace]
precisamente de tal modo que cada una de esas tesis ha de ser afirmada con
la misma necesidad. De ahí resulta que el contenido mundano, cuyas deter­
minaciones vienen a dar en e Isa contradicción, no puede ser en sí, sino sola- [55]

mente fenómeno. La solución está en que la contradicción no cae en el objeto


enypara sí, sino que sólo le adviene a la razón cognoscente.

Aquí se habla de que el contenido mismo, es decir, las categorías de por sí, son
lo que suscita la contradicción. Este pensamiento, a saber, que la contradicción que
194 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

W id ersp ru ch , d er am V e r n ü n ftig e n d u rc h d ie V ersta n d esb estim m u n g en gesetzt


w ird, wesentlich u n d notwendig ist, ist fü r ein en d er w ichtigsten u n d tiefsten Fortsch-
ritte der P h ilo so p h ie n eu erer Z e it zu achten. So tie f dieser G esich tspu n kt ist, so
trivial ist die A u flo s u n g ; sie b esteh t n u r in e in e r Z a rtlich k eit fü r d ie weltlichen
[8/127] D in g e . D as w eltlich e W esen solí es I n ic h t sein , w elches d en M ak el des W iders-
pruclis an ihm habe, so n d ern derselbe nur d er d en ken d en V e rn u n ft, dem Wesendes
Geistes zu k om m en . M an w ird w o h l daw ider n ich ts h a b en , daft d ie erscheinende'Welt
dem b etra cb ten d en G eiste W id ersp rü ch e zeige, — e rsc h ein en d e W elt ist sie, wie
sie fü r d en su b jektiven G eist, fü r Sinnlichkeit u n d Verstand ist. A b e r w en n n u n das
w eltlich e Wesen m it d em g e istig e n Wesen ve rg lic h e n w ird , so k a n n m a n sich wun-
d ern , m it w elch er U n b e fa n g e n h e it d ie d em ü tig e B e h a u p tu n g au fgestellt und
n acb g esp ro ch en w o rd en , daft n ic b t das w eltlich e W esen, s o n d e rn das denkende
W esen, d ie V e r n u n ft, das in sich w id ersp rech en d e sei. Es h ilft n ich ts, dafi die
W en d u n g gebraucht w ird , d ie V e r n u n ft gerate nur d u rch die Anwendung der Kategorien
in d en W id erspru ch . D e n n es w ird dabei b ehau ptet, dieses A n w en d en sei notwen­
dig u n d die V ern u n ft habe fü r das E rk en n en k eine an d eren B estim m u n gen ais die
K a teg o rien . E rk en n en ist in der Tat bestimmendes u n d bestimmtes D en ken ; ist die Ver­
n u n ft n u r leeres, u n bestim m tes D en k e n , so den kt sie nichts. W ir d aber am Ende
[56] d ie V e rn u n ft a u f je n e leere Identitat red u ziert (s. im fo lg . §), so I w ird auch sie am
E n d e glü ck lich n o ch v o n d em W id ersp rü ch e b e fre it d u rch d ie leich te A u fo p fe-
ru n g alies Inhaltes u n d G ehaltes.
Es k an n fe r n e r b em erk t w erd en , daft d ie E rm a n g e lu n g e in e r tieferen
B etrach tun g der A n tin o m ie zunáchst n o ch veranlafite, daft K a n t n u r vier An tin o-
m ie n a u ffü h rt. E r kam a u f diese, in d e m er wie b e i d en so g en a n n ten Paralogis-
m en die K ategorien tafel voraussetzte, w obei er die spáterhin so b elieb t gewordene
M an ier anw endete, statt d ie B estim m u n gen eines G egenstandes aus dem Begriffe
abzuleiten, d en selben b lo ft u n te r ein sonst fertiges Schema zu setzen. Das weitere
B ed ü rftig e in d er A u s fü h ru n g d er A n tin o m ie n h abe ic h g e leg e n tlich in meiner
Wissenschaft der Logik a u fgezeigt. — D ie H au p tsach e, d ie zu b e m e rk e n ist, ist, dafi
n ich t n u r in den vier b eson d eren , aus der K o sm o lo g ie g e n o m m e n e n Gegenstan-
[8/128] d en die A n tin o m ie sich I b efin d e t, so n d ern vielm eh r in alien G egen stán d en aller
G a ttu n gen , in alien V o rste llu n g e n , B e g r iffe n u n d Id e en . D ies zu w issen u n d die
G eg en stá n d e in d ieser E ig en sch aft zu erk e n n e n , g e h ó r t zu m W esen tlich en der
ph ilosop h isch en B etrachtung; diese E igenschaft m acht das aus, was w eiterhin sich
ais das dialektische M o m en t des L ogisch en bestim m t.
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 195

se asienta en lo racional mediante las determinaciones del entendimiento es esencial


y necesaria, hay que considerarlo como uno de los avances más importantes y pro­
fundos de la filosofía de los tiempos modernos. Todo lo que tiene de profundo este
punto de vista, lo tiene de trivial la solución; ésta consiste solamente en una ternura
hacia las cosas mundanas. [Se considera, en efecto, que] la entidad mundana no
puede I tener en ella misma la mácula de la contradicción, sino que ésta sólo se [8/127]
puede atribuir a la razón que piensa, a la esencia del espíritu. Desde luego, nadie se
opondrá a que el mundofenoménico muestre contradicciones al espíritu que lo con­
templa; en efecto, el mundo es fenoménico tal como él es para el espíritu subjetivo,
para la sensibilidad y el entendimiento. Abora bien, si se compara la esencia mundana
con la esencia espiritual, cabe maravillarse de la ingenuidad con que se sienta y pro­
nuncia la afirmación de que no es la esencia mundana sino la que piensa, la razón, la
que es contradictoria en sí misma. No sirve de nada matizar entonces que la razón
cae en la contradicción sólo por la aplicación de las categorías'^9, pues también se
afirma al mismo tiempo que esta aplicación es necesaria y que la razón no dispone de
otras determinaciones para conocer que las categorías170. Conocer es, en efecto,
pensar determinante y determinado-, si la razónsólo es pensar vacío o indeterminado,
no piensa nada. Y si, en definitiva, la razón se reduce a aquella identidad vacía (véase
el parágrafo siguiente), I se verá al fin felizmente liberada de la contradicción [56]
mediante el sacrificio fácil de todo contenido y haber.
Se puede además advertir que la falta de una consideración más profunda de lo
antinómico dio lugar primeramente a que Kant no aportara más que cuatro antino­
mias'71. Vino a dar en ello presuponiendo la tabla de las categorías, igual que lo había
hecho al tratar de los paralogismos, con lo cual aplicó la rutina, que más tarde se le
hizo tan querida, de colocar meramente un objeto bajo un esquema dispuesto aparte,
en vez de deducir las determinaciones de este objeto partiendo de su concepto.
Otras deficiencias en el tratamiento de las antinomias ya be tenido ocasión de mos­
trarlas en mi Ciencia de la Lógica'7a.—El punto capital que se debe advertir es que lo
antinómico no sólo se encuentra en los cuatro objetos específicos tomados de la cos­
mología, sino que se I encuentra más bien en todos los objetos de todos los géneros, [8/128]
en todas las representaciones, conceptos e ideas'73. Saber esto y conocer los objetos
bajo esta propiedad pertenece a lo esencial de la contemplación filosófica; esta pro­
piedad constituye aquello que más adelante se determinará como el elemento dialéc­
tico de lo lógico.
196 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[8/130] | § 49

y ) D er dritte Verminftgegenstand ist Gott (§ 36), welcher erkannt, d.i. den-


kend bestimmt werden solí. Für den Verstand ist n u n gegen die einfache
Identitat alie Bestim m ung n u r eine Schranke, eine N egation ais solche;
somit ist alie Realitát nu r schrankenlos, d .i. unbestimmt zu nehm en, und
G ott wird ais In b e g riff aller Realitáten oder ais das allerrealste Wesen
zum einfachenAbstraktum, u n d fü r die Bestim m ung bleibt n u r die ebenso
schlechtbin abstrakte Bestimmtbeit, das Sein, übrig. Abstrakte Identitat, wel-
[57] che aucb bier der Begriff gelnannt wird, und Sein sind die zwei Momente,
deren V ereinigung es ist, die von der V ern unft gesucht wird; sie ist das
Ideal der Vernunft.

§ 50

Diese V ereinigung laftt zwei Wege oder Form en zu; es kann nam lich von
dem Sein angefangen und von da zum Abstraktum des Denkens übergegangen,
oder umgekehrt kann der U bergang vom Abstraktum aus zum Sein bewerks-
telligt werden.
Was je n en A n fan g m it dem Sein betrifft, so stellt sicb das Sein, ais
das U nm ittelbare, dar ais ein unendlich vielfach bestimmtes Sein, eine
erfüllte Welt. Diese kann náber bestimmt werden ais eine Sammlungvon
unendlich vielen Zufálligkeiten überhaupt (im kosmologischen Beweise) oder
ais eine Sammlung von unendlich vielen gjvecken un d Zjweckmafiigen Verhalt-
nissen (im physikotheologischen Beweise). — Dieses erfüllte Sein denken heiftt,
ihm die Form von Einzelheiten und Zufálligkeiten abstreifen und es ais
ein allgemeines, an und für sich notwendiges und nach allgemeinen
Zwecken sich bestimmendes und tátiges Sein, welches von jen em ersten
verschieden ist, fassen, — ais G ott. — D er H auptsinn der K ritik dieses
Ganges ist, daft derselbe ein Schliefien, ein Ubergang ist. Indem namlich
die Wahrnehmungen und deren Aggregat, die Welt, an ihn en ais solchen
[8/131] nicht die Allgem einheit zeigen, zu welcher das Denken jen en I Inhalt rei-
nigt, so werde hierm it diese A llgem einheit nicht durch jen e empirische
W eltvorstellung berechtigt. D em A ufsteigen des Gedankens von der
empirischen Weltvorstellung zu Gott wird somit der Humesche Standpunkt
entgegengesetzt (wie bei den Paralogismen, s. § 47 ) ~~ der Standpunkt,
der es für unzulássig erklart, die Wahrnehmungen zu denken, d.i. das All-
gemeine und Notwendige aus denselben herauszuheben.
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 197

I §49 [8/130]

3) El tercer objeto de la razón es Diosm (§ 36), el cual debe ser conocido, esto
es determinado, pensando. Ahora bien, para el entendimiento toda determi­
nación, contrariamente a la simple identidad, es solamente un lím ite, una
negación en cuanto tal; así resulta que la realidad total sólo se puede entender
como ilimitada, es decir, como indeterm inada, y Dios, en cuanto compendio
de todas las realidades o como ente realísim.0175, deviene un algo abstracto
simple para cuya determinación sólo resta entonces la determinidad también
simplemente abstracta, el ser. Identidad abstracta (que aquí [en este lugar de
la filosofía kantiana] también se lia Ima concepto) y ser son los dos momentos [57]
cuya unión es lo que la razón busca; esta unión es el ideal de la razón.

§50

Esta unión admite dos caminos o formas [para lograrla]. En efecto, se puede
empezar por el ser y desde ahí pasar a lo abstracto del pensar, o viceversa, se
puede llevar a cabo desde lo abstracto al ser.
Por lo que se refiere al comienzo desde el ser, éste se ofrece como lo
inmediato, como un ser determinado de manera infinitam ente múltiple,
como un mundo pleno. Este a su vez se puede determinar más precisamente
como una colección de infinitas contingencias en general (en la prueba cos­
mológica1^ ) o como una colección de infinitos fines y de relaciones fin a lísti-
cas (en la prueba físico-teleológicam ) .—Pensar este ser pleno significa quitarle
la forma de las singularidades y contingencias y captarlo como un ser u n i­
versal, necesario en y para sí, como ser activo que se determina con arreglo
a fines universales, el cual es distinto de aquel ser primero, abstracto; signi­
fica captarlo como Dios. El sentido principal de la crítica a esta vía es que ella
es un concluir o un tránsito. En efecto, siendo así que las percepciones y su
agregación (el mundo) no muestran tener en sí, en cuanto tales, la universa­
lidad que el pensamiento alcanza purificando aquel I contenido, esa u n i­ [8/131]
versalidad no resulta por consiguiente justificada por aquella representa­
ción empírica del mundo. De esta manera, al ascenso del pensam iento a
Dios desde la representación empírica del mundo, se le contrapone el punto
de vista de Hume (como se hace también al tratar de los paralogismos, véase
§ 47);un punto de vista que declara improcedentepensar las percepciones, o
sea, extraer de ellas lo universal y necesario.
19 8 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[58] | W eil der M ensch d en kend ist, w ird es ebensow enig der gesunde M enschen-
verstan d ais d ie P h ilo so p h ie sich j e n e k m e n lassen, von u n d aus d er ernpirischen
W eltan sch au u n g sich zu G o tt zu erh eb en . D ieses E rh e b e n hat n ich ts anderes zu
sein er G ru n d lage ais die denkende, n ich t b lo fi sin n lich e, tierische B etrachtu n g der
W elt. F ü r das D en ken u n d nur fü r das D en ken ist das Wesen, die Substanzdie allgemeine
Macht u n d gjveckbestimmung d er W elt. D ie so g en an n ten Bew eise v o m D asein Gottes
sin d n u r ais d ie Beschreibungen u n d A n alysen des Ganges des Geistes in sich anzusehen,
d er ein denkender ist u n d das S in n lic h e d en kt. D as Erheben des D en k en s ü b er das
S in n lic h e , das Hinausgehen d esselben ü b e r das E n d lic h e zu m U n e n d lic h e n , der
Sprung, d er m it A b b re c h u n g d er R e ih e n des S in n lic h e n in s Ü b ersin n lich e
gem acht w erde, alies dieses ist das D en k e n selbst, dies U b e r g e h e n ist nur Denken.
W en n so lch er U b e rg a n g n ic h t gem ach t w erd en so lí, so h e ifit d ies, es solí nicht
gedacht w erden . In der Tat m achen d ie T ie r e solchen U b e rg a n g n icht; sie bleiben
b e i d er sin n lic h e n E m p fin d u n g u n d A n sc h a u u n g stehen ; sie h a b e n deswegen
k ein e R e lig ió n . Es ist sow ohl ü b erh au p t ais in sb eso n d ere ü b e r d ie K r itik dieses
E rhebens des D enkens zw eierlei zu b em erken . Erstens, w en n dasselbe in die Form
vo n Schlüssen (sogen an nten Beweisen vom D asein G ottes) gebracht ist, so ist der Aus-
gangspunkt a llerd in g s d ie W eltan sch au u n g, a u f irg e n d e in e W eise ais ein Aggregat
vo n Z ufálligkeiten o d er v o n Zw ecken u n d zw eckm áfiigen B ezieh u n gen bestimmt.
[8/132] D ieser A usgangspunkt kan n sch eiln en , im D en ken , in s o fe rn es Schlüsse macht, ais
feste Grundlage u n d ganz so em p irisc h , w ie d ieser S to ff zu n ách st ist, zu bleiben und
belassen zu w erden. D ie B ezieh u n g des Ausgangspunktes a u f d en E nd pu n kt, zu wel-
chem fortgegan gen w ird, w ird so ais n u r affirmativ vorgestellt ais ein Sch liefien von
[59] einem, das sei u n d bleibe, a u f ein andelres, das ebenso auch sei. A lle in es ist der grofie
Irrtu m , d ie N atu r des D en k en s n u r in d ieser V e rsta n d e sfo rm erk en n en zu
w o llen . D ie em p irisch e W elt den ken h eifit v ie lm e h r w esentlich, ih re empirische
F orm u m án d ern u n d sie in ein A llgem ein es verw andeln; das D en k en ü b t zugleich
ein e negativeTátigkeit a u f je n e G ru n d lage aus; der w ah rgen om m en e Stoff, wenn er
d urch A llg e m ein h eit b estim m t w ird, bleibt nicht in sein er ersten ernpirischen Ges-
talt. Es w ird der in n ere Gehalt des W ah rgen om m en en m it E n tfe rn u n g u n d Negation
d er Schale h era u sg e h o b en (vgl. § 13 u . 2 3 ). D ie m etap h ysisch en Bew eise vom
D asein G ottes sin d d a ru m m an g elh afte A u s le g u n g e n u n d B esch re ib u n g e n der
E rh eb u n g des G eistes vo n d er W elt zu G ott, w eil sie das M o m en t der Negation, wel-
ches in d ieser E rh e b u n g en th a lten ist, n ic h t au sd rü ck en o d e r v ie lm e h r nicht
h erau sh eb en , d en n d a rin , dafi die W elt zufalligist, liegt es selbst, dafi sie n u r ein
Fallendes, E rsch ein en d es, an u n d fü r sich Nichtiges ist. D e r S in n d er E rh eb u n g des
G eistes ist, dafi d er W elt zwar S ein zu kom m e, das aber n u r S ch e in ist, n ich t das
w ahrhafte S ein , n ic h t absolute W ahrh eit, dafi diese v ie lm e h r jen seits je n e r Ers-
ch ein u n g n u r in G o tt ist, G o tt n u r das w ahrhafte S ein ist. In d em diese Erhebung
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 199

| Porque el ser humano es un ser que piensa, nunca el sano entendimiento [58]
humano, como tampoco la filosofía, se dejarán convencer de que, para elevarse a
Dios, se tenga que partir solamente de y desde la intuición empírica del mundo. Esta
elevación no tiene ningún otro fundamento que la contemplación que piensa el
mundo, no la [contemplación] meramente sensible o animal. La esencia, la sustan­
cia el poder universal y la determinación finalística del mundo son para el pensar y
sólo para el pensar. Las llamadas pruebas de la existencia de Dios’78hay que verlas
solamente como algo parecido a descripciones y análisis del camino del espíritu hacia
el interior de sí*79, el cual es espíritu quepiensa y piensa lo sensible. La elevación del
pensamiento sobre lo sensible, su salida por encima de lo finito hasta lo infinito, el
salto180que se da a lo suprasensible rompiendo las series de lo finito, todo esto es el
pensar mismo; este tránsito es sólo pensar. Si un tránsito de esta clase no debe rea­
lizarse, eso significa que no hay que pensar. Los animales, en efecto, no dan este
paso; son ellos los que se quedan parados en la sensación y en la intuición empírica
y por esta causa no tienen ninguna religión. Tanto en general como en particular
hay que hacer dos clases de observaciones acerca de la crítica de esta elevación del
pensamiento. En primer lugar, si esta elevación se presenta en forma de silogismos
(las llamadas pruebas de la existencia de Dios), el punto de partida es entonces,
desde luego, la contemplación del mundo, determinado de algún modo como agre­
gación de contingencias o de fines y relaciones finalísticas. Dentro del pensar y en
tanto éste hace silogismos, este punto de partida puede palrecer como unfunda- [8/132]
mentófirme que permanece y se deja tan enteramente empírico como al principio lo
es esta materia. La referencia del punto de partida al punto de llegada, al cual se
pasa, se representa así como solamente afirmativa, como un concluir desde algo que
es ypermanece a o Itro algo que asimismo también es. Pero el gran error consiste en [59]
querer conocer la naturaleza del pensar sólo bajo esta forma propia del entendi­
miento. Pensar el mundo empírico significa más bien, de manera esencial, cam­
biar su forma empírica y transformarla en un universal; el pensamiento ejerce a la
vez una actividad negativa sobre aquel fundamento; la materia percibida, cuando se
determina por la universalidad, no se queda con su primera figura empírica. El
haber interno de lo percibido se extrae alejando y negando la cáscara (cfr. §§ i 3 y
23). Las pruebas metafísicas de la existencia de Dios son interpretaciones y des­
cripciones deficientes de la elevación del espíritu desde el mundo a Dios, porque
no expresan el momento de negación que se contiene en esa elevación o, mejor
dicho, no lo ponen de relieve, pues [también es verdad] que diciendo que el mundo
es contingente queda igualmente dicho que es meramente caedizo, fenoménico,
nulo en sí mismo y de por sí. El sentido de la elevación del espíritu consiste preci­
samente en atribuir al mundo un ser que sólo es sin embargo apariencia, no es el
verdadero ser, no es verdad absoluta, sino que ésta se encuentra solamente en Dios
200 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓSICA

Ubergang u n d Vermittlung ist, so ist sie ebensosehr Aufheben des Überganges u n d der Ver-
m ittlu n g , d en n das, w o d u rch G o tt ve rm itte lt sc h ein en k o n n te , die W elt, wird
vielm eh r fü r das N ich tige erklart; n u r die Nichtigkeit des Seins d er W elt ist das Band
der E rhebu n g, so dafi das, was ais das V erm itteln d e ist, verschw indet u n d dam it in
dieser V erm ittlu n g selbst die V erm ittlu n g au fgeh ob en w ird . — Es ist vornehm lich
[8/133] jen es n u r ais aff¡rma\tiv gefafite V erháltn is ais V erhaltnis zwischen zwei Seienden, art
das sich Jacobi halt, in d e m er das B ew eisen des V erstan d es b ek ám p ft; er macht
[60] dem selben den gerech ten V orw u rf, dafi dam it Bedingungen (die W elt) fü r das I Unbe-
dingte aufgesucht w erden , dafi das Unendliche (G ott) a u f solche W eise ais begründet und
abhángigvorgest ellt w erde. A lle in je n e E rh e b u n g , wie sie im G eiste ist, k orrigiert
selbst d iesen S ch ein ; ih r gan zer G eh a lt v ie lm e h r ist d ie K o r r e k t io n dieses
S ch eins. A b e r diese w ahrhafte N atu r des w esen tlich en D en k en s, in d er V erm it­
tlu n g d ie V e r m ittlu n g selbst a u fzu h eb en , hat J a c o b i n ic h t e rk a n n t u n d daher
fá lsch lich d en r ic h tig e n V o rw u rf, d e n er d em n u r r e fle k tie r e n d e n Verstande
m acht, fü r e in e n das D e n k e n ü b e rh a u p t, d am it au ch das v e rn ü n ftig e D enken
treffe n d en V o rw u rf gehalten.
Z u r E rláu teru n g vo n d em U b erseh en des negativen M o m en ts kan n beispiels-
weise d er V o r w u r f a n g e fü h rt w erd en , d er d em Spinozismus g em ach t w ird , dafi er
P an th eism u s u n d A th e ism u s sei. D ie absolute Substanz S p in o za s ist fr e ilic h noch
n ich t d er absolute Geist, u n d es w ird m it R echt ge fo rd ert, dafi G o tt ais absoluter
G eist b estim m t w erd en m üsse. W en n aber Sp in ozas B e stim m u n g so vorgestellt
w ird , dafi er G o tt m it der N atu r, m it d er en d lich e n W elt verm ische u n d die Welt
zu G o tt m ache, so w ird d a b ei vorau sgesetzt, dafi d ie e n d lic h e W elt w ahrhafte
W irklich keit, affirmative Realitat h esitze. M it d ieser V o rau ssetzu n g w ird fre ilic h mit
ein er E in h e it G ottes u n d d er W elt G o tt sch lech th in ve re n d lich t u n d zu r blofien
e n d lic h e n , á u fie rlic h e n M a n n ig fa ltig k eit d er E xistenz herabgesetzt. Abgesehen
davon, dafi S pin oza G o tt n ich t [so] d e fin ie rt, dafi er die E in h e it G ottes u n d der
W elt, so n d ern dafi er d ie E in h e it des Denkens u n d d er A u s d e h n u n g (d er m aterie-
lle n W elt) sei, so lie g t es sch o n in d ieser E in h e it, selbst au ch w en n sie a u f jene
erste, ganz u n geschickte W eise g e n o m m e n w ird , dafi in dem S p in o zisc h en Sys-
[8/134] tem e v ie lm e h r d ie W elt n u r ais e in P h á n o m e n , d em n ic h t w irk lic h e Reallitát
zukom m e, bestim m t w ird, so dafi dieses System vielm eh r ais Akosmismus anzusehen
ist. E in e P h ilo s o p h ie , w elch e b e h a u p te t, dafi G o tt u n d nur G o tt ist, dürfte
[61] w en igsten s ! n ic h t fü r A th e ism u s au sgegeb en w erd en . S c h re ib t m an d o ch den
V o lk e r n , w elch e d e n A f f e n , d ie K u h , ste in e rn e , e h e rn e S ta tu e n u sf. ais Gott
ve re h re n , n o c h R e lig ió n zu . A b e r im S in n e d er V o rs te llu n g ge h t es n o c h viel­
m e h r g egen d en M a n n , ih re e ig en e V o ra u sse tzu n g a u fz u g e b e n , dafi dies ihr
A g g reg a t v o n E n d lic h k e it, w elches W kltgenannt w ird , w irk lich e R ealitá t habe.
D afi es, w ie sie sich etwa au sd rü cken k o n n te , keine Weltgebe, so etwas anzunehm en
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 201

más allá de ese fenómeno; sólo Dios es el verdadero ser. Siendo esta elevación trán-
sito y mediación, es ella igualmente superación del tránsito y de la mediación, pues
aquello mediante lo cual Dios podría parecer mediado, el mundo, se declara más
bien como lo nulo; solamente la nulidad del ser del mundo es el vínculo de la eleva-
ción, de modo que aquello que se presenta como mediador desaparece y, de este
modo, con esta mediación, se supera incluso la mediación. Es sobre todo a esa rela­
ción, aprehendida solamente como una relación afirma\tiva entre dos entes, a lo [8/133]
que se atiene Jacobi cuando impugna la demostración del entendimiento ; le hace
el justificado reproche de que con su modo de proceder está buscando condiciones
(el mundo) al I incondicionado, que lo infinito (Dios) se representa de este modo [60]
182;
comofundado y dependiente . Pero es que aquella elevación, tal como se da en el
espíritu, corrige ella misma esta apariencia; su entero valor está más bien en la
corrección de esta apariencia. Pero esa naturaleza verdadera del pensamiento
esencial, superar en la mediación incluso la mediación, eso no lo ha captado Jacobi,
y es por ello que el atinado reproche que dirige al entendimiento meramente refle­
xivo lo toma equivocadamente como un reproche que toca al pensamiento en gene­
ral y, por consiguiente, también al pensamiento racional.
Como explanación de ese pasar por alto el momento negativo [de la elevación
a Dios] se puede traer como ejemplo el reproche que se hace al spinozismo de ser
panteísmo y ateísmo . La sustancia absoluta de Spinoza no es todavía, desde luego,
el espíritu absoluto, y con razón se exige que Dios sea determinado como espíritu
absoluto. Pero cuando la determinación de Spinoza se expone como si él confun­
diera a Dios con la naturaleza, con el mundo finito, y como si convirtiera el mundo
en Dios, se supone entonces que el mundo finito posee verdadera realidad efectiva,
realidad afirmativa. Con tal presuposición, en efecto, se finitiza simplemente a
Dios al establecer su unidad con el mundo y Dios queda [entonces] degradado a la
mera multiplicidad finita y exterior de la EXISTENCIA. No se atiende a que Spinoza no
define a Dios como la unidad de Dios y del mundo, sino como la unidad delpmsar y
de la extensión (del mundo material)184, y entonces resulta que ya en esa unidad,
incluso tomándola de esa manera enteramente inapropiada, el mundo viene deter­
minado en el sistema spinoziano más bien solamente como un fenómeno al que no
se le atribuye efectiva reallidad, de tal manera que este sistema ha de ser visto más [8/134]

bien como acosmismo1^ . Una filosofía que afirma que hay Dios y que sólo hay Dios
no debiera ser presentada, por lo menos, I como ateísmo. Y no obstante se atribuye [6 1 ]

religión a los pueblos que veneran como dioses a monos o vacas, estatuas de piedra
o de bronce. Sin embargo, en el sentido de la representación, [lo que] va más bien
contra el hombre [es] renunciar a la suposición de la representación, a saber, que
este conglomerado suyo de finitud que se llama mundo tiene efectiva realidad. Que
no hay mundo, o como ello se quiera expresar, aceptar algo así, se tiene fácilmente
202 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

hált m an leich t fü r ganz u n m o g lic h o d er w enigstens fü r viel w en iger m oglich, ais


daft es e in e m in d e n K o p f k o m m e n k ó n n e , daft es keinen Gottgebe. M an glaubt,
u n d dies eben n ich t zu r eig en en E hre, viel leich ter, daft ein System G o tt leugne,
ais daft es d ie W elt le u g n e ; m a n fin d e t v ie l b e g r e iflic h e r , daft G o tt geleugnet
w erde, ais daft die W elt geleu gn et w erde.
D ie zweite B e m e rk u n g b e tr ifft d ie K r itik des Gehalts, d e n je n e denkende
E rh e b u n g zunáchst gew inn t. D ieser G eb alt, w en n er n u r in d e n Bestim m ungen
d er Substanz d er W elt, des notwendigen Wesens d erselb en , e in e r zmieckmafiig einrichtenden
u n d dirigierenden Ursache u sf. besteht, ist fr e ilic h d em n ich t angem essen, was unter
Gotf verstan d en w ird o d e r ve rstan d en w erd en so lí. A lle in abgeseh en vo n der
M an ier, ein e V o rste llu n g v o n G o tt vorauszusetzen u n d n ach so lcb e r Vorausset-
zung ein Resultat zu b eu rteilen , so haben je n e B estim m u n gen schon grofien Wert
u n d sin d n o tw en d ige M o m e n te in d er Id ee G o ttes. U m in d iesem W ege den
G ehalt in sein er w ahrhaften B estim m ung, die w ahrhafte Idee G ottes vo r das Den-
ken zu b rin g en , dafür m uft fre ilic h d er A usgangspun kt n ich t v o n untergeordn e-
tem In h a lte aus g e n o m m e n w erd en . D ie bloflzufalligen D in g e d e r W elt sin d eine
sehr abstrakte B estim m u n g. D ie o rga n isch en G e b ild e u n d d eren Zweckbestim -
[8/135] m u n gen geh o ren dem h ó h ere n K reise, demLeben, an. I A lle in aufterdem , daft die
B etrach tu n g der leb en d ig en N atu r u n d d er son stigen B e zie h u n g d er vorhande-
[62] n en I D in ge a u f Zjaecke d u rch G erin gfü gigkeit vo n Zwecken, ja d u rch selbst kindis-
che A n fü h r u n g e n v o n Zw ecken u n d d eren B e z ie h u n g e n v e ru n re in ig t werden
k an n , so ist d ie n u r le b e n d ig e N a tu r selbst in d er T at n o c h n ic h t dasjenige,
w oraus d ie w ah rh afte Bestimmung d er Idee G ottes gefaftt w erd en k an n ; G o tt ist
m eh r ais leben dig, er ist G eist. D ie geistige N atu r ist allein der w ürdigste un dw ahr-
hafteste Ausgangspunkt fü r das D e n k e n des A b so lu te n , in s o fe r n das D en k e n sich
ein en A usgangspunkt n im m t u n d den nachsten n eh m en w ill.

§ 51

Der andere WegderVereinigung, durch die das Ideal zustande kommen solí, geht
vom Abstraktum des Denkens aus fort zur Bestim m ung, fü r die nur das Sein
übrigbleibt; — ontologischer Beweis vom Dasein Gottes. D er Gegensatz, der hier
vorkommt, ist der des Denkens und Seins, da im ersten Wege das Sein den bei-
den Seiten gemeinscbaftlich ist und der Gegensatz nur den Unterschied
von dem Vereinzelten und Allgem einen betrifft. Was der Verstand diesem
anderen Wege entgegenstellt, ist an sich dasselbe, was soeben angeführt
worden, daft namlich, wie in dem Empiriscben sich das Allgem eine nicht
vorfinde, so sei ebenso umgekebrt im Allgem einen das Bestimmte nicht
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 2C>3

como completamente imposible o, por lo menos, como algo mucho menos posible
que el que pueda caber en la cabeza de alguien que no hay Dios. Más fácilmente se
cree (y esa fe no honra a quien la tiene) que un sistema niegue a Dios y no que nie-
e el mundo; se encuentra más comprensible que Dios sea negado que la negación
o
del mundo.
La segunda observación se refiere a la crítica del haber que por de pronto se
adquiere con esa elevación por el pensamiento. Este haber, si consiste solamente
en las determinaciones de la sustancia del mundo, de su esencia necesaria, de una
causafinalísticamente ordenadoray rectora, etc., no es desde luego adecuado a lo que
se entiende o se debe entender por Dios. Ocurre sin embargo que, prescindiendo
[ahora] de la rutina de suponer una representación de Dios y, de acuerdo con tal
representación, juzgar de un resultado, aquellas determinaciones tienen ya un gran
valory son momentos necesarios de la idea de Dios. Sin apartarnos de este camino,
para llevar ante el pensamiento aquel haber bajo su verdadera determinación, [o
sea, para obtener] la verdadera idea de Dios, no hay que partir desde luego de un
contenido subordinado. Las cosas mundanas meramente contingentes son una deter­
minación muy abstracta. Las configuraciones orgánicas y sus determinaciones
finalísticas pertenecen al círculo superior, a la vida. I Pero aparte de que la con­ [8/135]
templación de la naturaleza viva y de otras relaciones que las cosas I presentes tie­ [62]
nen confines puede mancharse con la insignificancia de [ciertos] fines e incluso
con la mención pueril de fines y sus relaciones, con todo, la naturaleza viviente
tampoco es efectivamente aquello a partir de lo cual se puede captar la verdadera
determinación de la idea de Dios; Dios es más que algo vivo, es espíritu. Unicamente
la naturaleza espiritual es el punto departida más digno y más verdadero para pen­
sar lo absoluto , en tanto el pensar se toma un punto de partida y quiere tomarse
el más próximo.

§51

El otro camino de la unión mediante el cual se ha de lograr el ideal avanza


desde lo abstracto del pensar hasta la determinación, para la cual sólo queda el
ser (prueba ontológica de la existencia de Dios)187. La oposición que aquí se pre­
senta es la oposición entre pensar y ser, ya que en la prim era vía el ser es
común a ambos extremos y la oposición [entre ellos] sólo se refiere a la dis­
tinción entre lo disperso [o singularizado] y lo universal. Lo que el entendi­
miento objeta a esta segunda vía es lo mismo que ya fue m encionado, a
saber, que no encontrándose lo universal en lo empírico, del mismo modo y
viceversa, en lo universal no se contiene lo determinado (y lo determinado
2 0 4 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

enthalten, und das Bestimmte ist hier das Sein. O d er das Sein kónne
nicht aus dem Begriffe abgeleitet und herausanalysiert werden.

D ie K a n tisch e K r itik des o n to lo g isch e n Beweises hat o h n e Z w eifel auch


dadurch ein e so u n b ed in gt günstige A u f - u n d A im a h m e ge fu n d e n , dafi K a n t zur
V erdeutlichung, w elch ein U n tersch ied sei zwischen D en ken u n d Sein, das Beispiel
vo n d en hundert Talem gebraucht hat, die dem Begriffe n ach gle ich h u n d ert seien, ob
sie n u r m óglich od er w irklich seien; aber fü r meinen V erm ogenszustand m ache dies
[63] [8/136] ein en wesentlichen U n terlschied aus. — N ichts kann so I ein leu ch ten d sein, ais dafi
d ergleich en , was ich m ir denke o d er vorstelle, d aru m n o c h n ic h t wirklich ist, — der
G edanke, dafi V orstellen o d er auch der B e g riff zum S ein n ich t h in reich t. —Abge-
seh en davon, dafi es n ic h t m it U n re c h t ein e B arb a rei g e n a n n t w erd en konnte,
d erg leich en w ie h u n d e rt T a le r e in e n B e g r iff zu n e n n e n , so so llte n d o ch wohl
zunachst diejenigen, die im m er u n d im m er gegen die philosophische Idee wieder-
h o le n , dafi Denken und Sein verschieden seien, en d lic h voraussetzen, d en Philosophen
sei dies gleich falls n ic h t u n b e k a n n t; was k an n es in d er Tat fü r ein e trivialere
K e n n tn is g e b e n ? A lsd a n n aber m ü fite b ed ach t w erd en , dafi, w en n v o n Gott die
Rede ist, dies ein G egenstand anderer A r t sei ais h u n d ert T aler u n d irgendein beson-
derer B egriff, V orstellu n g o d er wie es Ñ am en haben w olle. In der Tat ist alies End-
liche dies u n d nur dies, dafi das Dasein desselben von seinem Begriffe verschieden ist. G o tt aber
solí au sd rü ck lich das sein , das n u r »als existierendgedacht« w erd en k an n , wo der
B e g riff das Sein in sich schliefit. D iese E in heit des B egriffs u n d des Seins ist es, die
den B e g riff Gottes ausm acht. — Es ist dies freilich n o ch ein e fórm ale Bestimmung
vo n G o tt, die desw egen in d er Tat n u r d ie N atu r des Begriffes selbst en thalt. Dafi
aber d ieser sch on in sein em ganz abstrakten S in n e das Sein in sich schliefie, ist
leich t ein zu sehen. D e n n d er B eg riff, w ie er sonst b estim m t w erde, ist wenigstens
d ie d u rch A u fh e b u n g d er V e rm ittlu n g h erv o rg eh e n d e, so m it selbst unmittelbare
Beziehung a u f sich selbst; das S ein ist aber nichts anderes ais dieses. — Es m üfite, kann
m an w ohl sagen, son d erbar zugehen, w en n dies In n erste des G eistes, d er Begriff,
o d e r auch w en n Ich o d e r vo lle n d s d ie k on k rete T o ta litá t, w elche G o tt ist, nicht
ein m al so re ich ware, u m ein e so arm e B estim m u n g, w ie Sein ist, ja welche die
allerarm ste, die abstrakteste ist, in sich zu en th alten . Es kan n fü r d en Gedanken
[64] dem G elhalte nach nichts G erin g eres geben ais Sein. N u r dies m ag n o ch geringer
[8 /137] sein, was m an sich etwa b eim S ein zunachst i vorstellt, n ám lich ein e auflerliche, sim-
liche Existenz wie die des Papiers, das ich h ie r vo r m ir habe; v o n e in e r sinnlichen
Existenz eines beschran kten, vergan glichen D inges aber w ird m an o h n eh in nicht
sp rechen w ollen . — U b rig en s verm ag die triviale B em erk u n g d er K r itik , dafi der
G ed an ke u n d das S ein versch ied en seien , dem M en sch en etwa d en G a n g seines
Geistes vom Gedanken G ottes aus zu der G ew ifiheit, dafi er ist, hochstens zu stóren,
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 3 0 5

es aquí el ser). O [lo que es lo mismo], el ser no se puede deducir del con­
cepto ni obtenerse por análisis.

La crítica kantiana del argumento ontológico ha encontrado una acogida y


aceptación tan favorable sin duda también porque Kant, para aclarar la distinción
entre pensamiento y ser, usó el ejemplo de los cien táleros que con arreglo al con­
cepto son cien, tanto si son posibles como si son reales; pero para mi hacienda eso
constituye una difelrencia esencial . Nada puede ser tan I clarificador como esto; [63][8/136]

que lo que yo pienso o me represento no por ello es todavía efectivamente real; [en
efecto, nada puede ser tan clarificador] como el pensamiento de que el representar,
o incluso el concepto, no bastan para ser.—Prescindiendo de que no sin razón se
podría designar como una barbaridad llamar concepto a algo así como cien táleros,
aquellos que repiten una y otra vez, contra la idea filosófica, que pensar y ser son dis­
tintos, deberían sin embargo sospechar desde el primer momento que eso no les es
del todo desconocido a los filósofos. ¿Qué conocimiento se podría aportar más tri­
vial que éste? Pero entonces habría que pensar que al hablar de Dios se trata de un
objeto de otra clase que cien táleros y distinto de cualquier otro concepto particular,
representación, o como se le quiera llamar. En efecto, todo lo finito es esto y sólo
esto, a saber, que su estar ahí es distinto de su concepto. Pero Dios ha de ser expre­
samente aquello que sólo puede ser «pensado como existente», aquello cuyo concepto
incluye dentro de sí al ser*89. Esta unidad de concepto y ser es lo que constituye [pre­
cisamente] el concepto de Dios.—Esta es aún, desde luego, una determinación for­
mal de Dios que, por esta causa únicamente, contiene en efecto la naturaleza del con­
cepto. Pero que éste, en su sentido completamente abstracto, ya contiene el ser, es
fácil de ver. Pues el concepto, tal como se determina en otra parte, es por lo menos,
él también, la referencia inmediata a sí que procede por la superación de la media­
ción; y el ser no es otra cosa que eso.— Se puede desde luego decir que debiera pare­
cer extraño que lo más íntimo del espíritu, el concepto, o también yo, o más aún, la
totalidad concreta que es Dios, no fueran por lo menos tan ricos como para poseer
una determinación tan pobre como es ser, es más, la determinación que es la más
pobre y más abstracta. Nada más pequeño, según su conltenido, se puede ofrecer al [64]

pensamiento que el ser. Sólo esto podría ser aún más pequeño; lo que uno más o
menos se representa I en primer término con «ser», a saber, una existencia sensi­ [8/137]

ble exterior, como la del papel que tengo ante mí; pero de la existencia sensible de
una cosa limitada y efímera no vamos [aquí] a hablar. Por lo demás, en virtud de la
observación trivial de la crítica, que el pensamiento y el ser son distintos, se puede a
lo sumo estorbar más o menos el paso del espíritu humano desde el pensamiento de
Dios a la certeza de que él es, pero no se la puede impedir. Este tránsito, la insepara­
bilidad absoluta del pensamiento de Dios y de su ser es también lo que [ahora] de
206 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

aber n ich t zu b en e h m en . D ieser Ü b erga n g , die absolute U n ze rtre n n lic h k e it des


G edanken s G ottes v o n sein em S ein ist es auch, was in d er A n sic h t des unmittelbaren
Wissens od er Glaubens in sein Recht w ieder hergestellt w ord en ist, w ovon nachher.

§ 52

Dem Denken bleibt auf diese Weise auf seiner bócbsten Spitze die Bestimmt-
heit etwas Auferliches; es bleibt nu r schlecbtbin abstraktes Denken, welches bier
im m er Vernunft hei£t. Diese, ist bierm it das Resultat, liefert nicbts ais die
formelle Einheit zur Vereinfachung und Systematisierung der Erfahrungen,
ist ein Kanon, nicht ein Organon der Wahrheit, vermag nicbt eine Doktrin des
U nendlich en, sondern nur eine Kritik der Erkenntnis zu liefern . Diese
K ritik besteht in ihrer letzten Analyse in der Versicherung, da£ das Denken
in sich nur die unbestimmte Einheit und die Tatigkeit dieser unbestimmten Einheit
sei.

[8/138] i § 53

b) Die praktische Vernunft wird ais der sicb selbst und zwar auf allgemeine Weise
bestim m ende, d .i. denkende W ille gefa£t. Sie solí im perative, objektive
Gesetze der Freiheit geben, d.i. solche, welcbe sagen, wasgeschehen solí. Die
[65] Berecbtigung, hier das Denken I ais objektiv bestimmende Tatigkeit (d.i. in der
Tat eine Vernunft) anzunehm en, wird darein gesetzt, da£ die praktische
Freiheit durch Erfahrung bewiesen, d.i. in der Erscheinung des Selbstbewuftt-
seins nachgewiesen werden kónne. Gegen diese Erfahrung im Bewufítsein
rekurriert alies, was der Determ inism us ebenso aus der Erfahrung dage-
gen vorbringt, insbesondere die skeptische (auch Humesche) Induktion
von der unendlichen Verschiedenheit desjenigen, was für Recht und Pflicht unter
den Menschen gilt, d.i. der objektiv sein sollenden Gesetze der Freiheit.

§54

Für das, was das praktische Denken sich zum Gesetz mache, für das Kri-
terium des Bestimmens seiner in sich selbst, ist wieder nichts anderes vor-
handen ais dieselbe abstrakte Identitat des Verstandes, da£ kein Widerspruch
in dem Bestim m en stattfinde; — die praktische V ern unft kom m t damit
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 2 0 7

ievo se instaura en su derecho con el modo de ver propio del saber inmediato o de la
H b ti i 190
fe, de lo cual hablaremos luego .

§5?

De este modo, en su cima más alta, la determ inidad queda para el pensar
como algo exterior-, el pensar se queda sólo y sim plem ente e n pensar abs­
tracto, al cual aquí [en este punto de la filosofía kantiana] se le llama siempre
razón. Ésta (y con ello llegamos al resultado) no proporciona más que la u n i­
dad formal para simplificar y sistematizar la experiencia; es un canon y no un
organon de la verdad, no puede proporcionar una doctrina de lo infinito, sino
solamente una crítica del conocimiento191. Esta crítica consiste, en su último
análisis, en la aseveración de que el pensar sólo es en sí mismo la un id a d
indeterminada y la actividad de esta indeterminada unidad.

| § 53 [8/138]

b)‘92La razón práctica se aprehende como la voluntad que se determina a sí


misma precisamente de modo universal, es decir, como voluntad que
piensa'9 . Debe ofrecer leyes imperativas y objetivas de la libertad, es decir,
leyes tales que digan lo que debe acaecer. La justificación para tomar aquí el
pensar I como actividad objetivamente determ inante (eso es, en efecto, una [65]
razón) se pone en que la libertad práctica se puedaprobarpor experiencia, es
decir, que se pueda indicar en el fenómeno de la autoconciencia. En contra
de esta experiencia dentro de la conciencia recurre todo aquello que el
determinismo alega tomándolo igualmente de la conciencia, en particular la
inducción escéptica (que se encuentra también en Hume194), la cual parte de
la infinita variedad de aquello que vale entre los humanos como derecho y
obligación, es decir, como leyes de la libertad que deberían ser objetivas.

§54

Para aquello que el pensam iento práctico convierte en ley para sí, para el
criterio del determinarse dentro de sí, no se dispone, aquí tampoco, de otra
cosa que de la misma identidad abstracta del entendim iento, o sea, que el
determinar no dé lugar a contradicción alguna.— Con eso, la razón práctica
208 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

über den Formalismus nicht hinaus, welcher das Letzte der theoretischen
V ernunft sein solí.
A b er diese praktische V ern un ft setzt die allgem eine Bestimmung,
das Gute, nicht nur insich, sondern ist erst eigentlicher praktisch in der For-
derung, da£ das G ute weltliches Dasein, áufterliche O bjektivitát habe,
d.i. da£ der Gedanke nicbt blo£ subjektiv, sondern objektiv überbaupt sei.
V on diesem Postúlate der praktiscben Vernunft nachher.

[8/139] I § 55

c) D er reflektierenden Urteilskraftwird das Prinzip eines anschauenden Verstandes


zugeschrieben, d.i. w orin das Besondere, welches für das Allgemeine (die abs-
trakte Identitát) zufallig sei un d davon nicht abgeleitet werden kónne,
[ 66 ] durcb dies Allgem eine I selbst bestimmt werde, — was in den Produkten
der K unst und der organischen Natur erfahren werde.

[8/140] D ie Kritik der Urteilskraft h a t d a s A u s g e z e i c h n e t e , d a £ I K a n t i n i h r d i e V o r s t e -


llu n g , j a d e n G e d a n k e n der Idee a u s g e s p r o c h e n h a t . D i e V o r s t e l l u n g e i n e s intuitiven
Verstandes, innerer Z w e c k m á £ i g k e i t u s f . is t d a s Allgemeine z u g l e i c h a is a n i h m s e lb s t kon-
kret g e d a c b t . I n d i e s e n V o r s t e l l u n g e n a l l e i n z e i g t d a h e r d i e K a n t i s c h e P h i lo s o p h i e
s ic b spekulativ. V i e l e , n a m e n t l i c h Schiller, h a b e n a n d e r I d e e d e s Kunstschónen, d e r kon-
kreten E i n b e i t d e s G e d a n k e n s u n d d e r s i n n l i c b e n V o r s t e l l u n g , d e n A u s w e g a u s den
Abstraktionen d e s t r e n n e n d e n V e r s t a n d e s g e f u n d e n , — a n d e r e a n d e r A n s c h a u u n g
u n d d e m B e w u £ ts e in d e r Lebendigkeit ü b e r h a u p t , e s s e i n a t ü r l i c h e r o d e r i n t e l l e k -
t u e l l e r L e b e n d i g k e i t . — D a s K u n s t p r o d u k t w i e d i e l e b e n d i g e I n d i v i d u a l i t a t sin d

z w a r b e s c h r á n k t i n ib r e m I n h a lt e ; a b e r d ie a u c h d e m I n b a lt e n a c h u m fa sse n d e

I d e e s t e l l t K a n t i n d e r p o s t u l i e r t e n H a r m o n i e d e r N a t u r o d e r N o t w e n d i g k e i t m it

d e m Z w e c k e d e r F r e i h e i t , i n d e m a is r e a l i s i e r t g e d a c b t e n E n d z w e c k e d e r W e lt auf.

A b e r d ie F a u lh e it d es Gedankens, w i e e s g e n a n n t w e r d e n k a n n , b a t b e i d i e s e r h ó c h s -
te n Id ee an d em Sollen e i n e n z u l e i c b t e n A u s w e g , g e g e n d i e w i r k l i c h e R e a lis ie r u n g
d e s E n d z w e c k s a n d e m G e s c h i e d e n s e i n d e s B e g r i f f s u n d d e r R e a l i t á t fe s t z u h a lt e n .

D ie Gegenwart h i n g e g e n d e r l e b e n d i g e n O r g a n i s a t i o n e n u n d d e s K u n s t s c h ó n e n
z e ig t a u c h f ü r d e n Sinn u n d d i e Anschauung s c h o n d i e Wirklichkeit d e s Ideáis. D i e K a n -
t i s c h e n R e f l e x i o n e n ü b e r d i e s e G e g e n s t á n d e w a r e n d a h e r b e s o n d e r s g e e i g n e t , das

B e w u £ ts e in i n d as F a sse n u n d D e n k e n d e r konkreten I d e e e i n z u f ü h r e n .
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 209

o va más allá del formalismo195, lo cual seria ya lo último de la razón t e o r é ­


tica .
Sin embargo, esta razón práctica pone la determ inación universal, e l
b ien , no solamente d e n t r o d e s í , sino que sólo comienza a ser propiamente
práctica en la exigencia de que el bien tenga existencia mundana, objetivi­
dad externa, es decir, que el pensamiento no sea meramente s u b je t iv o , sino
objetivo en general. Sobre este postulado de la razón práctica volveremos
más adelante

I § 55197 [8/139]

c) A l j u i c io r e f le x io n a n t e se le adscribe el principio de un e n t e n d i m i e n t o i n t u i ­
tivo198, es decir, de un entendimiento en el cual lo particular, que sería c o n ­
tin g e n te respecto de lo u n i v e r s a l (para la identidad abstracta) y no podría
deducirse de él, sea determinado por este mismo universal; I cosa que se ex­ [ 66 ]

perimenta en los productos del a r te y de la n a t u r a l e z a o r g á n ic a .

Lo que tiene de estupendo la Crítica del juicio es que I Kant ha expresado allí la [8/140]
representación, es más, el pensamiento de la idea. La representación de un entendi­
miento intuitivo, de la finalidad interna, etc., es lo universal pensado al mismo tiempo
como concreto en sí mismo1" . Únicamente en estas representaciones la filosofía
kantiana se muestra, por tanto, especulativa. Muchos, en concreto Schiller'00, han
encontrado en la idea de lo bello artístico, de la unidad concreta del pensamiento y la
representación, el camino para salirse de las abstracciones del entendimiento sepa­
rador; otros [han encontrado esta salida] en la conciencia e intuición de la vitalidad
en general, sea ésta la vitalidad natural o la intelectual301.— El producto artístico, lo
mismo que la individualidad viviente, son ciertamente limitados en su contenido;
sin embargo, la idea abarcante, también según el contenido, la coloca Kant en la
armonía postulada de la naturaleza (o necesidad) con el fin de la libertad, o sea, con
el fin último del mundo pensado como realizado30'. Pero la pereza del pensamiento,
como cabe llamarla, al encontrarse con esta idea suprema, tiene una salida dema­
siado fácil en el deber ser para mantenerse firmemente asido a la separación de con­
cepto y realidad, y enfrentarse así a la realización efectiva del fin último. Por el con­
trario, lapresencia de los organismos vivos y de la belleza artística muestran desde ya,
incluso al sentido y a la intuición, la realidad efectiva del ideal. Las reflexiones kantia­
nas sobre estos objetos serían, por tanto, especialmente apropiadas para introducir
a la conciencia en la captación y en el pensamiento de la idea concreta.
2,10 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

§56

[67] H ier ist der Gedanke eines anderen Verliáltnisses vom I Allgemeinen des
Verstandes zum Besonderen der A nschauung aufgestellt, ais in der Lehre
von der theoretischen u n d praktisclien V ern u n ft zugrunde liegt. Es
verknüpft sich damit aber nicht die Einsicht, da£ jen es das wahrhafte, ja
die Wahrheit selbst ist. V ielm ehrw ird diese Einbeit nu r aufgenomm en, wie
[8/141] sie in endlicben Erscbeinungen zur Existenz I kommt, un d wird in der
Erfahrung aufgezeigt. Solche E rfahrung zunachst im Subjekte gewáhrt teils
das Genie, das Verm ógen, ástbetiscbe Ideen zu produzieren, d.i. Vorste-
llu n gen der freien Einbildungskraft, die einer Idee d ien en un d zu denken
geben, obne daft solcher Inhalt in einem Begriffe ausgedrückt wáre oder
sich darin ausdrücken lieEe, — teils das Geschmacksurteil, das G efü hl der
Ziisammenstimmung der Anschauungen oder V orstellun gen in ihrer Freiheit
zum Verstande in seiner Gesetzmáí&igkeit.

§57

Das Prinzip der reflektierend en U rteilskraft fern er fü r die ¡ebendigen


Naturprodukte wird ais der Zweck bestimmt, der tatige Begriff, das in sich bes-
tim m te und bestim m ende A llgem ein e. Zugleich w ird die Vorstellung
der aujlerlichen oder endlicben /jueckmáfigkeit entfernt, in welcher der Zweck
für das M ittel und das Material, w orin er sich realisiert, n u r aufterliche
Form ist. Wohingegen im Lebendigen der Zweck in der Materie immanente
Bestim m ung und Tátigkeit ist und alie G lieder ebenso sich gegenseitig
M ittel ais Zweck sind.

§58

Wenn nun gleich in solcher Idee das Verstandesverháltnis von Zweck und
M ittel, von Subjektivitát un d Objektivitát aufgehoben ist, so wird nun
doch w ieder im W iderspruch h ierm it der Zweck für eine Ursache
erklárt, welche nur ais Vorstellung, d.h. ais ein Subjektives existiere und tátig
[68] sei, — h ierm it denn auch die Zweckbestim m ung I nu r fü r ein unserem
Verstande angehoriges Prinzip der Beurteilung erklárt.
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 211

§56

Aquí [en este punto de la filosofía kantiana] ha sido asentado el pensa­


miento de una relación entre I lo u n iv e r s a l del entendimiento y lo p a r t i c u l a r [67]
de la intuición, distinta de aquella que subyace en la doctrina de la razón
teorética y práctica. Sin embargo, [a este pensamiento] no se le junta la
visión de que esta [nueva relación] es la v e r d a d e r a , más aún, es la v e r d a d
misma. Más bien esta unidad se toma únicamente tal como llega I a la EXIS- [8/141]
TENCIA en los fenómenos finitos y se muestra en la e x p e r ie n c i a . Por una parte,
esa experiencia en el sujeto otorga en prim er térm ino el genio, o sea, la
facultad de producir ideas estéticas, es decir, representaciones de la i m a g i ­
nación libre que sirven a una idea y dan que p e n s a r sin que ese contenido
haya sido expresado o se deje expresar en un c o n c e p to -, por otra parte, [esa
experiencia otorga también] e l j u i c i o d e l g u s t o , el sentim iento de la c o n c o r ­
dancia de las i n t u i c i o n e s o representaciones en su libertad con el e n t e n d i ­
m ien to en su legalidad303.

§ 57

Y también para los p r o d u c t o s v iv o s d e la n a t u r a l e z a 3°4, el principio de la facul­


tad reflexionante de juzgar viene determinado como el f i n , el c o n c e p to activo,
lo universal determinado en sí mismo y determinante. Al mismo tiempo es
alejada la representación de la f i n a l i d a d e x te r io r o f i n i t a en la que el fin sola­
mente es forma extrínseca para el medio y el material en el que aquel [fin]
se realiza. Contrariamente, en el v iv ie n te el fin es actividad y determinación
inmanente en la materia, y todos los miembros son mutuamente uno para
otro tanto medio como fin.

§58

Ahora bien, aunque en esa idea está superada la relación de entendimiento


entre fin y medio, entre subjetividad y objetividad, sin embargo, en contra­
dicción con lo dicho, se explica entonces el fin como una causa que s o l a ­
m e n te EXISTE y es activa c o m o r e p r e s e n t a c ió n , esto es, como algo s u b jetiv o -, de
este modo, por consiguiente, la determinación finalística I se explica tam- [68]
bién como un principio para juzgar que sólo pertenece a n u e s t r o enten­
dimiento305.
212 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

Nachdem es einm al Resultat der kritischen P hilosophie ist, dab die Ver-
nunft n u r Erscheinungen erkennen kónne, so hátte m an doch wenigstens für die
lebendige Natur eine Wahl zwischen zwei gleich subjektiven Denkweisen und nacb der
K antischen D arstellung selbst eine V erbin dlicbkeit, die N aturprodukte nicht
[8/142] blob nach den Kategorien I von Qualitát, Ursacbe und W irkung, Zusammenset-
zung, Bestandteilen usf. zu erkennen. Das Prinzip der inneren /jveckmafíigkeit, inwis-
senschaftlicher Anwendung festgehalten und entwickelt, würde eine ganz andere,
hohere Betrachtungsweise derselben herbeigeführt haben.

§ 59

D ie Idee nach diesem Prinzip in ihrer ganzen U nbeschránktheit ware,


dab die von der V ernunft bestimmte Allgem einheit, der absolute Endz-
weck, das Gute, in der Welt verwirklicht würde, und zwar durch ein Drit-
tes, die diesen Endzweck selbst setzende und ihn realisierende Macht, -
Goti, inw elchem , der absoluten W ahrheit, h ie rm itje n e Gegensátze von
A llgem einh eit un d E inzelheit, von Subjektivitat u n d Objektivitát auf-
gelost und für unselbstandig und unwabr erklárt sind.

§60

A llein das Gute, worin der Endzweck der Welt gesetzt wird, ist von vorn-
herein nu r ais unser Gutes, ais das m oraliscbe Gesetz unserer praktischen
V ernunft bestimmt; so dab die Einheit weiter nicht geht ais auf die Ube-
[69] reinstim m ung des Weltzustands un d der W eltereignisse I m it unserer
Moralitát*. Auberdem , dab selbst mit dieser Bescbránkung der Endzweck,
das Gute, ein bestimmungsloses Abstraktum ist, wie auch das, was Pflicht
sein solí. Náher wird gegen diese H arm onie der Gegensatz, der in ihrem

* In den eigenen Worten von Kants Kritik der Urteilskrafl [i. A u fl.], S. 427 [§ 88 ]: »Endz-
weck ist blofi ein B egriff unserer praktischen V ernunft und kann aus keinen Datis ier
Erfahrung zu theoretischer Beurteilung der Natur gefolgert, noch auf Erkenntnis der­
selben bezogen werden. Es ist kein Gebrauch von diesem Begriffe moglich ais ledi-
glich für die praktische Vernunft nach moralischen Gesetzen; und der Endzjveckder
Schopfung ist diejenige Beschaffenheit der Welt, die zu dem, was wir allein nach Geset­
zen bestimmt angeben konnen, námlich dem Endzwecke unserer reinenpraktischen Vemunji,
und zwar sofern sie praktisch sein solí, übereinstimmt.«
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 213

Después de que el resultado de la filosofía crítica había sido que la razón sólo
uede conocer fenómenos, quedaba por lo menos la posibilidad de elegir para la
naturaleza viva entre dos modos de pensar igualmente subjetivos y, aun sin salirse del
tratamiento kantiano, conocer una vinculación [distinta], esto es, conocer los
productos de la naturaleza no meramente con arreglo a las categorías I de cualidad, [8/142]
causa y efecto, composición, partes constitutivas, etc. El principio de la finalidad
interna retenido y desarrollado de manera científica habría conducido a otro modo
superior de contemplar la finalidad.

§59

Con arreglo a este principio, la idea, en su ilim itación total, consistiría en


que la universalidad determinada por la razón (el fin último absoluto, el
bien) fuera efectivamente realizada en el mundo y precisamente por un ter­
cero, [a saber,] por aquel poder (Dios) que sienta y realiza por un igual este
fin último, y en quien, como verdad absoluta, se resuelven por consiguiente
aquellas oposiciones entre universalidad y singularidad, entre subjetividad
y objetividad, y [los opuestos] se explican [entonces] como carentes de
autosuficiencia y verdad.

§60

Sólo que [en la filosofía kantiana] el bien (en el que se pone el fin último del
mundo) ha sido determinado de antemano solamente como nuestro bien,
como la ley moral de nuestra razón práctica; y así resulta que la unidad no va
más allá de la concordancia del estado y eventos del mundo I con nuestra [69]
moralidad*307. Eso prescindiendo de que, incluso con esta restricción, el fin
último o el bien es algo abstracto carente de determinación, como lo es aque­
llo que debe ser obligación. Además, en contra de esta armonía, se suscita de

* [Nota del mismo Hegel] Según las propias palabras de Kant en la Crítica del juicio, 427:
«Fin último es solamente un concepto de nuestra razón práctica, y no puede ser sacado
de ningún dato de la experiencia para el juicio teorético de la naturaleza, ni puede tam­
poco ser referido a conocimiento alguno de la misma. No hay uso alguno posible de ese
concepto más que para la razón práctica, según leyes morales, y el fin último de la crea­
ción es aquella constitución del mundo que concuerda con lo que nosotros podemos
dar como determinado sólo por leyes, a saber, con el fin último de nuestra razón pura
práctica, y esto, por cierto, en cuanto debe ser práctica».
214 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

Inhalte ais unwahr gesetzt ist, w ieder erweckt un d behauptet, so da£ die
[8/143] H arlm onie ais ein nur Subjektives bestimmt wird, — ais ein sol ches, das nur
sein solí, d .i. das zugleicli nicht Realitat h a t, — ais ein Geglaubtes, dem nur
subjektive Gewiftheit, nich t W ahrheit, d .i. nicht je n e der Idee entspre-
chende O bjektivitat zukom m e. — W enn dieser W idersprucb dadurch
verdeckt zu werden scbeint, daft die Realisierung der Idee in die Zeit, iu
eine Zukunft, wo die Idee aucb sei, verlegt wird, so ist solcbe sinnliche
Bedingung wie die Zeit das Gegenteil vielm ehr von einer Auflósung des
Widerspruchs, und die entsprecbende Verstandesvorstellung, derunendli-
che Progreft, ist unm ittelbar nichts ais der p erenn ierend gesetzte Widers-
pruch selbst.

Es kan n n o ch ein e a llgem ein e B em erk u n g ü b e r das R esultat gem acht wer­
d en , welches sich aus d er kritisch en P h ilo so p h ie fü r die N atu r des Erkennens erge-
b e n u n d zu ein em d er V o r u r te ile , d .i. a llg e m e in e n V o ra u sse tzu n g en d er Zeit
erb o b e n bat.
[70] | In je d e m dualistischen System, insbesond ere aber im K an tisch en , gibt sich
sein G ru n d m a n g el d u rcb d ie In konsequ enz, das zu vereinen, was e in e n Augenblick
v o rb e r ais selbstándig, so m it ais unvereinbar erk lárt w o rd en ist, zu erk en n en . Wie
soeben das V erein te fü r das W ahrh afte erk lárt w o rd en ist, so w ird sogleich viel-
m eb r fü r das W ahrbafte erklárt, daft die beiden Momente, d en en in d er V erein u n g ais
ih re r W ah rh eit das F ü rsich b esteh en a b g esp ro ch e n w o rd e n ist, n u r so, wie sie
getrenn te sind, W ahrheit u n d W irklichkeit haben. Es feh lt b ei solchem Philosop-
h ie re n das ein fach e B ew ufttsein, daft m it d iesem H e r ü b e r - u n d H in ü bergeh en
selbst je d e dieser ein zeln en B estim m u n gen fü r u n b e fried ig en d erklárt w ird, und
d er M an gel besteht in d er ein fa ch e n U n verm ó g en h eit, zwei G ed a n k en — u n d es
sin d d er F orm n ach n u r zjuei vo rh a n d e n — zu sam m en zu brin gen . Es ist darum die
groftte Inkonsequenz, einerseits zuzugeben, daft d er V erstand n u r Erscheinungen
erk en n t, u n d and ererseits dies E rk e n n e n ais etwas Absolutes zu b eh a u p te n , indem
[8/144] m an sagt, das I E rk en n en konne n ich t w eiter, dies sei die natürliche, absolute Schranke
des m en sch lich e n W issens. D ie n a tü r lic h e n D in g e sin d b esch rá n k t, u n d nur
n atü rlich e D in g e sin d sie, in so fe rn sie nichts von ih re r allg em ein en Schranke wissen,
in so fern ih re B estim m theit n u r ein e Schranke für uns ist, n ich t für sie. A is Schranke,
M angel w ird etwas n u r gewuftt, ja em p fu n d en , in d em m an zugleich darüber hinaus
ist. D ie leb e n d ig e n D in g e h a b e n das V o rre c h t des S ch m erzes v o r d en leblosen;
selbst fü r je n e w ird ein e einzelne B estim m theit zur E m p fin d u n g eines Negativen, weil
sie ais leb en d ig die Allgemeinheit d er L eb en d igkeit, d ie ü b er das E in zeln e hinaus ist,
in ih n e n h a b en , in d em N eg ativ en ih r e r selbst sich n o c h e rh a lte n u n d diesen
Widerspruch ais in ih n e n ex istie ren d e m p fin d e n . D ie se r W id e rsp ru c h ist n u r in
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 215

nuevo y se afirma aquella oposición que ha sido puesta como no verdadera en


su contenido, de tal modo que la arlmonía se determ ina como algo m era­ [8/143]

mente subjetivo (algo tal que solamente debe ser, es decir, que al mismo
tiempo no tiene realidad); [se determina] como algo creído a lo que sólo le
conviene certeza subjetiva y no verdad, es decir, algo a lo que no se le atri­
buye aquella objetividad que le correspondería a la idea — Y cuando esta
contradicción parece haber sido disimulada desplazando hacia el futuro la
realización de la idea en el tiempo, futuro en el que la idea tam bién sería,
resulta entonces que esta condición sensible, como lo es el tiempo, es más
bien lo contrario de una solución de la contradicción, [porque] la represen­
tación de entendimiento que le corresponde es la deprogreso sin término, lo
cual es inmediatamente nada más que la misma contradicción que ya fue
[anteriormente] puesta, perpetuándose continuamente.

Se puede hacer todavía una observación general sobre el resultado que ha


tenido la filosofía crítica acerca de la naturaleza del conocimiento y que se ha erigido
en uno de los prejuicios de la época, es decir, en una presuposición generalizada.
IEn todo sistema dualístico, y muy particularmente en el kantiano, su defecto [70]

fundamental se da a conocer por la inconsecuencia de unir lo que un momento antes


se ha declarado autosuficiente y, por tanto, imposible de unir. Del mismo modo que
ahora mismo se acaba de explicar que lo verdadero es lo unido, se declara en seguida
más bien como verdadero que los dos momentos, a los cuales en la unión se les negó la
subsistencia propia como verdad de cada uno, solamente así, tal como son por sepa­
rado, tienen verdad y realidad efectiva. A este modo de filosofar le falta la simple
conciencia de que, con este ir de acá para allá, lo que se pone de manifiesto es que
cada una de estas determinaciones es de suyo insatisfactoria, y el defecto consiste en
la simple impotencia para pensar juntos dos pensamientos (y sólo según la forma
hay dos). Es por ello la mayor inconsecuencia conceder, por un lado, que el entendi­
miento sólo conoce fenómenos y, por otro lado, afirmar este conocimiento como
algo absoluto cuando se dice que el I conocer no puede ir más allá, que ése es el límite [8/144]

absoluto, natural, del humano saber. Las cosas naturales son limitadas y solamente
son tales, [o sea,] cosas naturales, mientras no saben nada de sus límites generales,
mientras su determinidad es un límite sólopara nosotros, no para ellas. Algo se sabe
como límite o falta, es más, algo se siente como límite o falta solamente cuando uno,
al mismo tiempo, está más allá [de ello]. Las cosas vivas tienen el privilegio del dolor
por encima de las cosas que carecen de vida; incluso [se puede decir que] las cosas
vivas sienten una determinidadparticuíar como algo negativo, porque en cuanto vivas
tienen en ellas mismas la universalidad de la vitalidad que está por encima del singu­
lar; en lo negativo de sí mismas se conservan, y esta contradicción la sienten como
2 i6 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA
1
[71] ilin e n , in s o fe r n b eid es in d em einen S u b jek t ist, d ie I A llg e m e in h e it seines
Lebensgefüh ls u n d die gegen dasselbe negative E in zelh eit. Schranke, M angel des
E rken nens ist ebenso n u r ais Schranke, M angel bestim m t d u rch d ie Vergleichungmit
d er vorhandenen Idee des A llg e m ein e n , eines G a n zen u n d V o lle n d e ten . Es ist daher
n u r B ew ufitlosigkeit, n ic h t ein zu seh en , dafi eb en d ie B e z e ic h n u n g vo n etwas ais
e in e m E n d lic h e n o d e r B esch rá n k ten d en Bew eis v o n d er wirklichen Gegenwart des
U n e n d lic h e n , U n b e sch rá n k te n en th ált, dafi das W issen v o n G re n z e n u r sein
kann, in so fern das U n b egren zte diesseits im B ew ufitsein ist.
U b e r jen es Resultat vo m E rk en n en kann n o ch die weitere Bemerkung angeschlos-
sen w erden, dafi die K a n tisch e P h ilo so p h ie a u f d ie B eh a n d lu n g d er Wissenschaf-
ten kein en E in flu fi hat h aben k o n n en . Sie lájit die Kategorien und die Methode desgewohnli-
chenErkennensganzunangefochten. W en n in w issenschaftlichen S ch rifte n dam aliger Zeit
zu w eilen d er A n la u f m it Sátzen d er K a n tis c h e n P h ilo so p h ie g e n o m m e n ist, so
zeigt sich im V erfolge d er A b h a n d lu n g selbst, dafi je n e Sátze n u r ein überflüssiger
[8/145] Z iera t w aren u n d d erselb e em p irisch e In h a lt au fgetreten I w áre, w en n je n e etli-
chen ersten B látter weggelassen w o rd en waren.*
Was die n áhere V erg leich u n g d er K a n tisch e n P h ilo so p h ie m it dem metaphysi-
[72] zierenden Empirismus I b e tr ifft, so h ált sich zwar d er unbefangene E m p irism u s an die
sin n lich e W ahrn ehm u n g, aber láfit ebenso ein e geistige W irklich keit, ein e über-
sin n lich e W elt zu, wie auch ih r inhalt beschaffen sei, ob er aus d em G edanken , aus
d er Phantasie u sf. abstam m e. D e r Form n ach hat d ieser In h a lt die Beglaubigung,
w ie d er son stige In h a lt des em p irisc h e n W issens in d er A u to r itá t d er áufieren
W ahrn ehm un g, in geistiger A u to ritá t. A b e r der reflektierende u n d d ie Konsequenzsich
zum P rin zip m achende Empirismus bekám pft solchen D ualism us des letzten, hóchs-
te n Inhalts u n d n egiert die Selbstándigkeit des d en ken d en P rin zip s u n d ein er in
ih m sich en tw ickeln d en geistigen W elt. D e r Materialismus, Naturalismus ist das konse-
quente System des E m p irism u s. — D ie K a n tisch e P h ilo so p h ie stellt diesem Em pi­
rism us das P rin zip des D en kens u n d der F reih eit schlechthin gegen ü b er u n d sch-
liefit sich dem ersten E m pirism us an, oh n e im geringsten aus dessen allgemeinem
P rin zip herauszutreten. D ie ein e Seite ihres D ualism us b le ib t die W elt d er Wahr­
n eh m u n g u n d des ü b er sie reflek tieren d en V erstandes. D iese W elt w ird zwar für
ein e W elt vo n Erscheinungen ausgegeben. D ies ist je d o c h ein b lo fie r T ite l, eine nur

* Sogar im Handbuch derMetrik von Hermann ist der Anfang mit Paragraphen Kantischer
Philosophie gemacht; ja, in § 8 wird gefolgert, dafi das Gesetz des Rhythmus I. ein
objektives, 2- ein formales, 3. ein a priori bestimmtes Gesetz sein müsse. Man vergleiche nun
mit diesen Forderungen und den weiter folgenden Prinzipien von Kausalitát und
Wechselwirkung die Abhandlung der Versmafie selbst, auf welche jene formelle Prin­
zipien nicht den geringsten EinfLufi ausüben.
B. SEGUNDO POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 217

algo (jue existe en ellas. Esta contradicción está en ellas solamente en la medida en
que las dos cosas se encuentran en un único sujeto, la 1universalidad de su sentí- [71]

jniento vital y la singularidad negativamente enfrentada a este sentimiento. Límite,


falta de conocimiento, se determinan solamente com o límite o falta por com p a ra ción
con la idea disp on ible de la universalidad, de algo entero y perfecto. Es mera incons -
ciencia por tanto no caer en la cuenta de que ya la señalización de algo como finito o
limitado incluye la prueba de la p r e s e n c ia e fe c tiv a de lo infinito e ilimitado, que el
saber acerca de fronteras sólo puede darse cuando lo que carece de fronteras está de
este lado, en la conciencia.
Sobre ese resultado acerca del conocer se puede aún añadir otra o b serv a ción ,
asaber, que la filosofía kantiana no ha podido tener ninguna influencia en los tra­
tados científicos. D eja e n te r a m e n te s in d is c u tir la s ca teg oría s y el m é to d o d e l c o n o c i­
miento ordinario . Guando en los escritos científicos de aquel tiempo se toman a veces
como punto de partida algunas tesis de la filosofía kantiana, se hace patente a lo
largo del tratado que aquellas tesis eran únicamente un ornato superfluo y que se
habría I incorporado el mismo contenido empírico si se hubieran omitido aquellas [8/145]
, . *?o8
primeras hojas
Por lo que se refiere a una comparación más precisa de la filosofía kantiana
con el em pirism o m e ta fis ic o id e , I resulta que el empirismo in g e n u o ciertamente se [72]

detiene en la percepción sensible, pero permite también una efectiva realidad espi­
ritual, un mundo suprasensible, sea cual sea el modo de constituirse su contenido,
proceda éste del pensamiento, de la fantasía, o de donde sea. Con arreglo a la fo r m a ,
este contenido se acredita del mismo modo que el del saber empírico: éste en la
autoridad de la percepción exterior, y aquél en la autoridad espiritual. Pero el e m p i­
rismo reflexionante, que convierte la co n secu en cia en principio, combate ese dualismo
del último y supremo contenido, y niega la autosuficiencia del principio pensante y
de un mundo espiritual que se desarrolle dentro de él. El m a teria lism o o n a tu ra lism o
es el sistema co n secu en te del empirismo.— La filosofía kantiana opone simplemente
aeste [segundo] empirismo el principio del pensar y de la libertad, mientras se afi­
lia al primer empirismo sin salirse en lo más mínimo de su principio general. El
primer lado de su dualismo sigue siendo el mundo de la percepción y del entendi­
miento que reflexiona sobre él. Este mundo, es cierto, se ofrece como un mundo de

[Nota del mismo Hegel] Precisamente en el « Manual de la Métrica de Hermann» se


empieza con algunos parágrafos de la filosofía kantiana; es más, en el § 8 se prosigue
con la afirmación de que la ley del ritmo tiene que ser una ley 1) objetiva, 2) formal y
3) determinada a priori. Sin embargo, si estas exigencias y los principios de causalidad
y de acción recíproca que siguen luego, se comparan con el tratamiento de la medida de
los versos, se advierte que los citados principios formales no ejercen el menor influjo
en ese tratamiento.
2i8 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

fo r m e lle B e stim m u n g , d e n n Q u e lle , G e h a lt u n d B e tra c h tu n g sw e ise b le ib e n ganz


d ie s e lb e n . D ie a n d e r e S e ite ist d a g e g e n d ie S e lb s tá n d ig k e it d e s s ic b erfassen den
[8/146] D e n k e n s , das I P r in z ip d e r F r e ih e it, w e lch e s sie m it d e r v o r m a lig e n , gew d h n li-
c b e n M e ta p h y sik g e m e in b a t, a b e r alies In h a lte s e n t le e r t u n d ih m k e in e n wieder
z u v e rs c h a ffe n ve rm a g . D ie s D e n k e n , b ie r Vernunft g e n a n n t, w ird , ais a lle r B estim ­
m u n g b e ra u b t, a lle r Autoritat e n t h o b e n . D ie H a u p tw ir k u n g , w e lc b e d ie K antische
P h ilo s o p h ie g e b a b t h a t, ist gew esen , das B e w u fttse in d ie s e r a b s o lu te n In n erlich -
k e it e rw eck t z u h a b e n , d ie , o b sie u m ih r e r A b s t r a k t io n w ille n zw ar aus sicb zu
n ic b ts s ic h e n tw ic k e ln u n d k e in e B e s t im m u n g e n , w e d e r E r k e n n tn is s e noch
[73] m o r a llis c b e G e s e tz e , h e r v o r b r in g e n k a n n , d o c h s c b le c h t h in s ic h w e ig e rt, etwas
das d e n C b a r a k t e r e in e r Auflerlichkeit h a t, in s ic h g e w á h r e n u n d g e lt e n z u lassen.
D as P r in z ip d e r Unabhángigkeit der Vernunft, ih r e r a b so lu te n S e lb stá n d ig k e it in sich, ist
v o n n u n a n ais a llg e m e in e s P r in z ip d e r P h ilo s o p h ie w ie ais e in e s d e r V o ru rteile
d e r Z e it a n z u se h e n .

[74][8/148] | G

D ritte Stellung des G edankens


zur O bjektivitát

D as unmittelbare W issen

§ 61

In der kritischen Philosophie wird das Denken so aufgefaftt, dafi es sub-


jektiv und dessen ¡ettfe, unüberwindliche Bestimmung die abstrakte Allgemein-
heit, die form elle Identitát sei; das D enken wird so der W ahrheit ais in
sich konkreter A llgem einh eit entgegengesetzt. In dieser hóchsten Bes­
tim m ung des Denkens, welche die V ern un ft sei, kom m en die Katego-
rien nicht in Betracht. — D er entgegengesetzte Standpunkt ist, das Den­
ken ais T atigkeit n u r des Besonderen aufzufassen u n d es a u f diese Weise
gleichfalls für unfáhig zu erkláren, Wahrheit zu fassen.
C. TERCER POSICIONAMIENTO DEL PENSAMIENTO 219

jenómen°s [° de apariencias]. Pero esto, a pesar de todo, es una pura etiqueta, una
(jeterminación meramente formal, puesto que la fuente, el contenido y el modo de
contempla^0 siguen siendo los mismos. El segundo lado es, por el contrario, la
autosuficiencia del pensamiento que se comprende a sí mismo, el I principio de la [8/146]
libertad, el cual lo tiene en común con la metafísica corriente de la época pre­
cedente, pero [al cual ha] vaciado de todo contenido sin poderle restituir ninguno,
ggte pensamiento, que aquí se llama razón, se ve privado de toda autoridad al ser
despojado de toda determinación. El efecto principal de la filosofía kantiana ha sido
el de despertar la conciencia de esta interioridad absoluta809, la cual, aunque por
causa de su abstracción resulte incapaz de desarrollarse hacia nada y de producir
ninguna determinación, sea conocimiento, sea ley molral, se resiste sin embargo [73]
sencillamente a permitir y a conceder valor dentro de ella a lo que lleva la marca de
la exterioridad. El principio de la independencia de la razón, de su absoluta autosu­
ficiencia en ella misma, hay que verlo desde ahora como principio universal de la
filosofía, como una de las convicciones de la época .

[74][8/148]

T e r c e r p o s i c i o n a m i e n t o d e l p e n s a m i e n t o 818
RESPECTO DE LA ORJETTVIDAD

El saber inmediato

§ 6 1

En la filosofía crítica se aprehende de tal modo el pensar que éste viene a


resultar subjetivo y su últim a e insuperable determinación es la universalidad
abstracta, la identidad formal; así el pensar resulta opuesto a la verdad en
tanto universalidad concreta en sí misma. En esta suprema determinación
del pensar que sería la razón, no entran en consideración las categorías.—
El punto de vista opuesto consiste en aprehender el pensar como actividad
de lo particular solamente y, de esta manera, declararlo igualmente incapaz
de captar la verdad.
220 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

§6 2

Das Denken ais Tatigkeit des Besonderen hat nur die Kategorien zu seinern
Produkte und Inhalte. Diese, wie sie der Verstand festhalt, sind beschrankte
Bestim m ungen, Form en des Bedingten, Abhángigen, Vermittelten. Für das
darauf beschrankte D enken ist das U n en d lich e, das W ahre, nicht; es
kann keinen U bergang zu dem selben m achen (gegen die Beweise vora
Dasein G ottes). Diese D enkbestim m ungen w erden auch Begriffe
[75] genannt; und einen Gegenstand begreifen heiftt insofern I nichts ais ihn in
der Form eines Bedingten u n d Vermittelten fassen, som it, in so fern er das
Wahre, U nendliche, U nbedingte ist, ihn in ein Bedingtes und Vermit-
teltes verwandeln und au f solche Weise, statt das Wahre denkend zu fas-
sen, es vielm ehr in Unwahres verkehren.

D ies ist die ein zige ein fache P olem ik, w elche d er S tan d pu n kt vorb rin gt, der
das n u r u n m ittelb are W issen v o n G o tt u n d vo n dem W ahren b eh au p tet. Früher
sin d v o n G o tt d ie so g en a n n ten a n th ro p o p a th isch e n V o rs te llu n g e n a lle r A r t ais
[8/149] e n d lic h u n d d aher des U n e n d lic h e n u n w ü rd ig I e n tfe rn t w o rd en , u n d er war
dadurch bereits zu ein em erk leck licb leeren W esen ged ieh en . A b e r die Denkbes­
tim m u n gen w u rden im allg em ein en n o ch n ich t u n ter dem A nthropopathischen
befafit; vielm eh r galt das D en k en dafür; daíi es den V o rstellu n g en des Absoluten
die E n d lich keit abstreife, — n ach dem ob en [§ 5] b em erkten V o ru rte ile aller Zei-
ten, daft m an erst d u rch das N achd en ken zu r W ahrheit gelange. N u n sind zuletzt
auch die D en kbestim m ungen ü b erhau p t fü r A n th rop o p ath ism u s u n d das Denken
fü r d ie T a tigk eit, nur zu verendlichen, erk lárt w o rd en . — In d er V I I . B eilage zu den
B riefe n ü b er Spinoza hat Jacobi diese P olem ik am bestim m testen vorgetragen, wel­
che er ü b rig en s aus S pin ozas P h ilo so p h ie selbst gesch óp ft u n d fü r die Bekámp-
fu n g des E rk en n e n s ü b e rh a u p t an gew en d et hat. V o n d ieser P o le m ik w ird das
E rk en n en n u r ais E rk en n en des E nchichen aufgefafít, ais das d enkende Fortgehen
d urch Reihen von Bedingtem zu Bedingtem, in d en en jed es, was B ed in g u n g , selbst wie-
d er n u r e in B ed in g tes ist; — d u rc h bedingte Bedingungen. E rk lá re n u n d Begreifen
h eilit hiern ach , etwas ais vermittelt d u rch ein Anderes a u fzeigen ; som it ist aller Inhalt
n u r ein besonderer, abhángiger u n d endlicher; das U n en d lich e, W ahre, G o tt liegt aufier
d em M ech an ism u s so lch en Z u sam m en h an gs, a u f w elch en das Erkennen
[76] ein lgesch rán k t sei. — Es ist w ich tig, dafi, in d e m die K a n tis ch e P h ilo so p h ie die
E n d lich k eit der K a te g o rie n vo rn eh m lich n u r in die fo rm e lle B estim m u n g ihrer
Subjektivitát gesetzt hat, in dieser P olem ik die K a te g o rie n n ach ih re r Bestimmtheit
zu r S p rach e k o m m en u n d d ie K a te g o r ie ais solch e fü r e n d lic h erk an n t wird. -
J aco b i hat in sbeson d ere die glán zen d en E rfo lg e d er W issenschaften, die sich auf
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 221

§62

jjj pensar en cuanto actividad de lo particular sólo tiene las categorías como

determinaciones limitadas, formas de lo condicionado, de lo dependiente y


Para el pensar que se limita a ellas, lo infinito, lo verdadero, no es;
m ed iad o.
no puede dar el paso hasta él (contra las pruebas de la existencia de Dios).
Estas determinaciones del pensamiento se llaman también conceptos-, consi­
guientemente, concebir un objeto no significa otra cosa I que captarlo bajo la [75]

forma de algo condicionado y mediado, con lo cual, cuando este objeto es lo


verdadero, infinito o incondicionado, concebirlo significa cambiarlo en
algo condicionado y mediado, y de esta manera, en vez de captar lo verda­
dero pensándolo, convertirlo más bien en no verdadero.

Ésta es la única y simple [tesis] polémica que aporta ese punto de vista que
afirma el saber tan sólo inmediato de Dios y de lo verdadero. En tiempos pasados
fueron apartadas de Dios las llamadas representaciones antropomórficas de toda
clase en tanto que finitas y, por ende, indignas del infinito, Iy así éste prosperó ya [8/149]

considerablemente hacia entidad vacía. Pero las determinaciones del pensamiento


no fueron aún generalmente comprendidas como antropomórficas; más bien, el
pensamiento servía para eliminar la finitud de las representaciones de lo absoluto,
de acuerdo con la convicción de todos los tiempos, mencionada ya más arriba313, de
que sólo mediante la reflexión se alcanza la verdad. Pero ahora, finalmente, se ha
declarado que también las determinaciones del pensamiento en general son antro­
pomorfismos y el pensar ha sido explicado como actividad que sólo fi n it i z a ^ . En el
21Í
Anexo VII de las Cartas sobre Spinoza , Jacobi ha defendido como el que más esta
[tesis] polémica, la cual, por otra parte, él la ha tomado de la filosofía de Spinoza y la
ha utilizado para combatir el conocimiento en general. El conocimiento se com­
prende por parte de esta [actitud] polémica como conocimiento de lo finito sola­
mente, como un avanzar mediante el pensamiento a través de seríes, de condicionado
acondicionado, en las que cada término, que es condición, es a su vez solamente un
condicionado; [se avanza por tanto] através de condiciones condicionadas. Explicary
concebir significa entonces, por ende, mostrar algo como mediado por otro-, y así
viene a resultar que todos los contenidos son solamente algo particular, dependiente
yfinito-, lo infinito, verdadero, Dios, reside fuera de la mecánica de esa conexión a la
cual está consltreñido el conocer.—Es importante que, habiendo puesto la filosofía [76]

kantiana la finitud de las categorías ante todo en la determinación formal de su sub -


¡etividad solamente, en esta [actitud] polémica se hable de la categoría según su
determinidad y se la conozca como finita en cuanto categoría — Jacobi ha tenido ante
222 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

die N atu r b ezieh en (d er Sciences exactes), im E rk en n e n d er n atü rlich e n K rafte und


[8/150] Gesetze vor A u g e n gehabt. Im m an en t I a u f diesem B o d en des E n d lich e n láftt sic b

fre ilic b das U n en d licb e n ich t fin d en ; wie d en n Lalande gesagt hat, dafí er den gan-
zen H im m el durchsucht, aber G o tt n ic b t ge fu n d e n habe (vgl. A n m . zu § 60). Ais
letztes Resultat ergab sich a u f diesem B o d en das Allgemeine ais das unbestimmte Aggre-
gat des á u fterlich e n E n d lic b e n , d ie Materie; u n d J a c o b i sah m it R ech t keinen
an d eren A u sgang a u f dem W ege des b lo fien Fortgehens in Vermittlungen.

§63

Zugleich wird behauptet, dafi die Wahrheitfür den Geist ist, so sehr, da£ es die
Vernunft allein ist, durch welche der Mensch besteht, und da£ sie das Wissen
von Gott ist. W eil aber das verm ittelte W issen n u r au f endlichen Inhalt
eingescbránkt sein solí, so ist die V ernunft unmittelbares Wissen, Glaube.

Wissen, Gíauben, Denken, Anschauen sin d d ie a u f d iesem S ta n d p u n k te vorkom -


m en d en K a te g o rie n , d ie, in d e m sie ais bekannt vorausgesetzt w erd en , n u r zu haufig
n ach b lo ften psychologischen V o rste llu n g e n u n d U n te rsch e id u n g e n willkürlich
gebraucht w erden; was ib re N atu r u n d B e g r iff ist, dies, w o ra u f es allein ankáme,
w ird n ich t u n tersucht. So fin d e t m an das Wissen sehr gew óhn lich dem Glauben ent-
[77] gegengesetzt, w áh ren d zu g le ich G la u b e n ais u n m ittelb ares I W issen bestimmt,
h ierm it sogleich auch fü r ein W issen an erk an n t w ird . Es w ird sich auch wohl ais
em pirische Tatsache fin d e n , dafi das im Bew ufitsein ist, was m an glaubt, daft man
so m it w en igstens davon weift; auch daft, was m an glau b t, ais etwas Gewisses im
Bew ufttsein ist, dafi m an es also w eifí. — So w ird fe r n e r vo rn e h m lic h Denken dem
un m ittelb aren W issen u n d G lau b en u n d insbesondere dem A n sch au en entgegen-
gesetzt. W ird das A n sch au en ais intellektuell bestim m t, so kann dies nichts ais denken-
[8/151] des A n sc h a u e n h eiften , w en n I m an an d ers u n te r d em In te lle k tu e lle n hier, wo
G o tt der G egenstand ist, etwa n ich t auch Phantasievorstellungen u n d B ild er vers-
tehen w ill. Es geschieht in der Sprache dieses P hilosoph ieren s, daft G lauben auch
in B e zie h u n g a u f d ie g e m e in e n D in g e d er sinnlichen G egen w art gesagt w ird. Wir
glauben, sagt Jacobi, dafí w ir ein en Kórper haben, w ir glau b en an die Existenzder sinn-
lichen Dinge. A lle in w en n vo m G la u b e n an das W ahre u n d Ew ige d ie Rede ist,
davon, dafi G o tt in dem u n m ittelb aren W issen, A n sch au en geoffen b art, gegeben
sei, so sin d dies k eine sin n lich en D in g e, so n d ern ein in sich allgemeiner Inhalt, nur
G egen stánd e fü r d en denkenden G eist. A u c h in d e m die Einzelheit ais Ich, die Persón-
lichkeit, in s o fe r n n ic h t ein empirisches Ich , ein e besondere P ersó n lich k eit verstanden
w ird, vorn eh m lich in d em die Persónlichkeit G ottes vor dem Bewufttsein ist, so ist
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 223

los ojos particularmente el éxito espectacular de las ciencias de la naturaleza (Scien­


ces exactes) mediante el conocimiento de las fuerzas y leyes naturales. Inmanente I a [8/150]

este campo de lo finito no se puede encontrar, desde luego, al infinito; en efecto,


como Lalande ha dicho, él ha inspeccionado todo el cielo pero no ha encontrado a
píos (Cfr. N al § 6o) . Como resultado último, lo universal vino a ser en este campo
un conglomerado indeterm inado de lo finito exterior, la m a te ria ; y Jacobi, con razón,
no le vio otra salida a este camino del puro avanzar entre m ediaciones217.

§63

Al mismo tiempo se afirma que la verdad es para el espíritu, y eso hasta tal
punto que sólo la razón es lo que constituye al ser humano y ella es el saber
acerca de Dios. Pero porque el saber mediado se ha de lim itar meramente a
contenidos finitos, resulta que la razón es saber inmediato, f e 218.

Saber, creer,pensar, in tu ir son las categorías que se presentan en este modo de


ver y que, suponiéndolas conocidas, ocurre con demasiada frecuencia que se usan
arbitrariamente, sólo con arreglo a simples representaciones y distinciones psico­
lógicas. Lo que sea su naturaleza y su concepto, que es lo que importaría, eso es lo
que no se investiga2 9. Así sucede que saber se contrapone muy frecuentemente a
creer , mientras al mismo tiempo la creencia, determinada como saber I inmediato, [77]

resulta por ello igualmente reconocida como un [cierto] saber. Se hallará también,
desde luego como hecho empírico, que lo que uno cree está en la conciencia y que
así, por lo menos, sabe de ello, y se hallará que lo que uno cree está en la conciencia
como algo cierto y por tanto que uno lo sabe22°. Además y sobre todo, pensar se con­
trapone al saber inmediato y al creer, y especialmente al intuir. Si el intuir se deter­
mina como in te le c tu a l, no se puede entonces llamar a eso más que intuición pen­
sante, si [es que] I no se quieren incluir ahí, en aquella intuición intelectual cuyo [8/151]

objeto es Dios, cosas tales como representaciones de la fantasía e imágenes. En la


manera de hablar de esta filosofía, ocurre que «creer» se dice también con referen­
cia a las cosas comunes del presente sensible. Creemos, dice Jacobi221, que tenemos un
cuerpo, creemos en la EXISTENCIA de las cosas sensibles. Pero entonces, si se habla de
creer en lo verdadero y eterno, si se habla de Dios como algo manifiestamente dado
en el saber inmediato o en la intuición, ya no se trata de cosas sensibles, sino de un
contenido universal en s í m ism o que sólo es objeto para el espíritu que piensa. Tam­
bién, cuando se entiende la sin g u la rid a d como yo, como la personalidad, no en tanto
yo em pírico o personalidadparticuíar, y sobre todo cuando se tiene ante la conciencia
la personalidad de Dios, entonces se habla de personalidadpura, de la personalidad
224 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

v o n reiner, d .i. d e r in sich aügemeinen P e rs o n lic h k e it d ie R e d e ; e in e s o lch e ist Gedanke


u n d k o m m t n u r d e m D e n k e n z u . — R e in e s Anschauen f e r n e r ist n u r g a n z dasselbe
was r e in e s D e n k e n is t. A n s c h a u e n , G la u b e n d r ü c k e n z u n á c h s t d ie b estim m ten
V o r s t e llu n g e n aus, d ie w ir m it d ie s e n W o r te n im g e w ó h n lic h e n B e w u íitsein ver-
b in d e n ; so s in d sie v o m D e n k e n f r e ilic h v e rs c h ie d e n , u n d d ie s e r U n te r s c h ie d ist
u n g e fá h r je d e m v e r s tá n d lic h . A b e r n u n s o lle n a u c h G la u b e n u n d A n s c h a u e n in
[78] h ó h e r e m I S in n , sie s o lle n ais G la u b e n a n G o t t , ais in t e lle k t u e lle s A n sch a u e n
G o tte s g e n o m m e n w e r d e n , d .h . es s o lí g e ra d e v o n d e m a b s tr a h ie r t w e r d e n , was
d e n U n t e r s c h ie d v o n A n s c h a u e n , G la u b e n u n d v o m D e n k e n a u s m a c h t. Es ist
n ic h t z u sag en , w ie G la u b e n u n d A n s c h a u e n , i n d ie se h ó h e r e R e g ió n versetzt
n o c h v o m D e n k e n v e r s c h ie d e n s e ie n . M a n m e in t m it s o lc h e n le e r gew o rd en en
U n te r s c h ie d e n seh r W ic h tig e s gesagt u n d b e h a u p te t zu h a b e n u n d B estim m u ngen
z u b e str e ite n , w e lch e m it d e n b e h a u p te te n d ie s e lb e n s in d . — D e r A u s d r u c k Glau­
ben je d o c h fü h r t d e n b e s o n d e r e n V o r t e il m it sich , daft e r an d e n christlich-religiosen
[8/152] G la u b e n e r in n e r t, d ie lse n e in z u s c h lie fie n o d e r g a r le ic h t d asselbe zu s e in scheint,
so dafí d ieses g lá u b ig e P h ilo s o p h ie r e n w e s e n tlic h f r o m m u n d c h r is tlic h -fr o im n
au ssieh t u n d a u f d e n G r u n d d ie se r F ro m m ig k e it h in sich d ie F r e ih e it g ib t, u m so
m e h r m it P r a te n tio n u n d A u t o r it á t se in e b e lie b ig e n V e r s ic h e r u n g e n z u m achen.
M a n m u ft sich a b e r v o m S c h e in e n ic h t ü b e r das, was sich d u r c h d ie b lo fie G leich-
h e it d e r W o r te e in s c h le ic h e n k a n n , tá u s c h e n la ss e n u n d d e n U n t e r s c h ie d wohl
fe s th a lte n . D e r c h r is tlic h e G la u b e sch lie ftt e in e A u t o r it á t d e r K ir c h e in sich; der
G la u b e a b e r je n e s p h ilo s o p h ie r e n d e n S ta n d p u n k te s ist v ie lm e h r n u r d ie A u to ­
ritá t d e r e ig e n e n s u b je k tiv e n O f f e n b a r u n g . F e r n e r is t j e n e r c h r is tlic h e Glaube
e in o b je k tiv e r, in sich r e ic h e r In h a lt, e in System d e r L e h r e u n d d e r E rken n tn is;
d e r I n h a lt d ie se s G la u b e n s a b e r ist so u n b e s t im m t in s ic h , daft e r j e n e n Inhalt
zw ar w o h l a u ch etwa z u lá fit, a b e r e b e n s o s e h r a u c h d e n G la u b e n , daft d e r Dalai-
L a m a , d e r S tie r , d e r A f f e u s f. G o t t ist, in s ic h b e g r e ift, u n d d a fi e r f ü r sich sich
a u f d e n Gott überhaupt, das hochsteWesen, e in s c h r á n k t. D e r G la u b e s e lb st in je n e m
p h ilo s o p h is c h s e in s o lle n d e n S in n e ist n ich ts ais das tr o c k e n e Abstraktum des unm it-
t e lb a r e n W is s e n s , e in e g a n z f o r m e lle B e s t im m u n g , d ie n ic h t m it d e r geistigen
[79] F ü lle des c h r is tlic h e n G la u b e n s , w e d e r n a c h d e r S e ite des I g lá u b ig e n H erzens
u n d des ih m in w o h n e n d e n h e ilig e n G eistes n o c h n a c h d e r S e ite d e r inhaltsvollen
L e h r e , z u v e rw e ch se ln n o c h f ü r d ie se F ü lle z u n e h m e n ist.
M it d e m , was h ie r G la u b e n u n d u n m itte lb a r e s W is s e n h e iftt, ist [es] übri-
g e n s g a n z d a sse lb e , was s o n s t E in g e b u n g , O f f e n b a r u n g des H e r z e n s , e in von
N a tu r in d e n M e n s c h e n e in g e p fla n z te r In h a lt, f e r n e r in s b e s o n d e r e a u ch gesun-
d e r M e n s c h e n v e rs ta n d , common sense, G e m e in s in n , g e n a n n t w o r d e n ist. A lie diese
F o r m e n m a c h e n a u f d ie g le ic h e W eise d ie U n m itte lb a r k e it, w ie s ic h e in In h a lt im
B e w u R tse in fin d e t, e in e T atsach e in d ie se m ist, z u m P r in z ip .
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 225

universal en sí misma-, [pero] una personalidad así es pensamiento y sólo atañe al

pensar. -Intuición pura, además, es sólo y enteramente lo mismo que pensar puro.
«Intuir», «creer», expresan en primer término aquellas representaciones deter­
minadas que en la conciencia ordinaria asociamos a estas palabras; así son ellas,
desde luego, distintas del pensar, y esta distinción cualquiera la entiende poco más
o menos. Pero ahora hay que tomar «creer» e «intuir» también en sentido supe-
rjo r [ como fe en Dios, como intuición intelectual de Dios. Es decir, que hay que [78]

abstraer precisamente de aquello que constituye la distinción entre «intuir» y


«creer», por una parte, y «pensamiento», por la otra. No hay que decir cómo
«creer» e «intuir», trasladados a esta región superior, son todavía distintos del
«pensar». Con esa distinción vaciada de sentido se pretende haber dicho y afir­
mado algo muy importante y [con ella se pretende] combatir determinaciones que
son [enrealidad] las mismas que las afirmadas.— La expresión «creer» goza, sin
embargo, de la ventaja especial de recordar la fe religiosa cñstiana y parece incluirlla, [8/152]

o ser muy fácilmente lo mismo, de modo que ese filosofar creyente parece esencial­
mente piadoso y devotamente cristiano. Apoyándose en este carácter piadoso, [esa
filosofía] se toma la libertad de hacer sus aseveraciones gratuitas con más autoridad
y mayores ínfulas. Pero no hay que dejarse engañar por la apariencia de aquello que
se cuela mediante la mera igualdad de palabras y hay que mantener firme la distin­
ción [mencionada]. La fe cristiana incluye la autoridad de la iglesia, mientras que la
fe de [la que habla] esa posición filosófica es más bien solamente la autoridad de la
propia revelación subjetiva. Por lo demás, aquella fe cristiana es un contenido obje­
tivo, rico en sí mismo, [es todo] un sistema doctrinal de conocimientos-, pero el con­
tenido de esa fe [de la doctrina del saber inmediato] es un contenido tan indetermi­
nado en sí mismo que, por un lado, abandona más o menos vagamente aquel
contenido [cristiano] y, por otro lado, abarca también la creencia en que el Dalai
Lama, el toro, el mono, etc., o Dios, son; así que ella se limita de suyo a Dios en gene­
ral, al ente supremo. La misma fe, en ese sentido que se pretende filosófico, no es otra
cosa que la seca abstracción del saber inmediato333, una determinación enteramente
formal que no se debe confundir ni intercambiar con la plenitud espiritual de la fe
cristiana, ni por el lado del I corazón creyente y del Espíritu santo que en él habita, ni [79]

por el lado de la doctrina plena de contenido.


Esto que aquí se llama fe y saber inmediato es, por lo demás, lo mismo que en
otros lugares se llama inspiración, revelación en el corazón, contenido [innato o]
implantado por la naturaleza en el ser humano e incluso también, de modo particu­
lar, sano entendimiento humano, comm on sense, sentido común. Todas estas formas
cumplen el mismo cometido.- la inmediatez con que se encuentra un contenido en la
conciencia, o sea, un hecho en su interior, lo convierten en principio.
226 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[8/153] I § 64

Das, was dieses unm ittelbare W issen weift, ist, daft das Unendliche,
Ewige, G ott, das in unserer Vorstellung ist, auch ist, — daft im Bewufttsein
mit dieser Vorstellung unm ittelbar und unzertrennlicb die Gewiftheit ihres
Sems verbunden ist.

Es kann der P h ilo so p h ie axn w enigsten in S in n k om m en , diesen Sátzen des


u n m ittelb aren W issens w id ersprechen zu w ollen ; sie k o n n te sich vielm eh r Glück
w ünschen, daft diese ¡Tire alten Satze, w elche sogar ih ren ganzen allgem einen Inlialt
ausdrücken, au f solcbe freilich un philosophiscbe Weise gewissermaften ebenfalls zu
allgem ein en V o ru rte ile n d er Z e it gew orden sin d. V ie lm e h r kan n m an sich nur
darüber w undern, daft m an m ein en konnte, der P hilosophie seien diese Satze ent-
gegengesetzt, — die Satze: daft das, was fiirw a h r gehalten wird, dem Geiste immanent
(§ 63) u n d daft fü r den G eist W ahrheit sei (ebenda). In form eller Rücksicht ist ins-
besondere der Satz interessant, daft n ám lich m it dem Gedanken G ottes sein Sein, mit
[80] der Subjektivitat, die der Gedanke zunáchst hat, die I Objektivitat unm ittelbar u n d unzer-
tren nlich verknüpft ist. Ja, die P hilosophie des unm ittelbaren Wissens geht in ihrer
A bstraktion so weit, daft n ich t n u r m it dem G edanken Gottes allein, son dern auch
in der Anschauung m it der Vorstellungmein.es Kórpers u n d der aufierlichen D inge die Bes-
tim m un g ih rer Existen^ebenso un zertren n lich verb u n den sei. — W en n die Philosop­
h ie solche E in h eit zu bew eisen, d .i. zu zeigen bestrebt ist, daft es in der N atur des
Gedankens oder der Subjektivitat selbst liege, un zertrenn lich von dem Sein oder der
Objektivitat zu sein, so m ochte es m it solchen Beweisen eine Bewandtnis haben, wel­
che es w ollte, die P h ilo so p h ie m uft a u f alien Fall dam it ganz zu fried en sein, daft
behauptet u n d gezeigt w ird, daft ih re Satze auch Tatsachen des Bewufttseins sind, hiermit
m it der Erfahrungübereinstim m en. — D e r U n tersch ied zwischen dem Behaupten des
[8/154] u n m ittelb aren W issens u n d der P h ilo so p h ie láuft allein d a ra u f hinaus, I daft das
unm ittelbare W issen sich ein e ausschliefende S tellu n g gibt, o d er allein darauf, daft es
sich dem P hilosophieren entgegenstellt. — A b e r auch in der Weise der Unmittelbar-
keit ist je n e r Satz, u m den, wie m an sagen kann, sich das ganze Interesse der neueren
P h ilo soph ie dreht, sogleich vo n d eren U rh eb er ausgesprochen w orden : Cogito, ego
sum. M an m uft von der N atu r des Schlusses etwa n ich t viel m eh r wissen, ais daft in
ein em Schlusse » crg o « vorkom m e, u m je n e n Satz fü r ein en Schluft anzusehen; wo
wáre der medius terminus? u n d ein solcher gehort doch w ohl w esentlicher zum Schlusse
ais das W ort » ergo « . W ill m an aber, u m den Ñ am en zu rechtfertigen, je n e Verbin-
d u n g b ei Descartes ein en unmittelbaren Schluft n en n en , so heiftt diese überflüssige
Form nichts anderes ais ein e durchnichtsvermittelteVerknüpfungunterschiedenerBestimmun-
gen. D an n aber ist die V erk n ü p fu n g des Seins m it u n seren V orstellu n g en , welche
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 227

I §64 [8 / 1 5 3 ]

Lo que este saber inmediato sabe es que lo infinito, lo eterno, Dios, que está
en nuestra rep resen ta ció n , tam bién es.—Sabe que en la conciencia se encuen­
tra indisoluble e inmediatamente enlazada a esta r ep rese n ta ció n la certeza de

su ser.

Ala filosofía menos que a nadie le puede pasar por la cabeza querer contrade­
cir estas tesis del saber inmediato; más bien le cabría alegrarse de que estas viejas
tesis suyas, que expresan precisamente el contenido enteramente universal de la
filosofía, se hayan convertido también en alguna medida (y, desde luego, de esa
manera afilosófica) en convicciones generales de la época. Más bien de lo único
que cabe maravillarse es de que alguien juzgue estas tesis como opuestas a la filoso­
fía, a saber, la afirmación de que aquello que se tiene por verdadero es inmanente
al espíritu (§ 6 3 ), juntamente con la tesis de que eso es verdad para el espíritu
(ibíd.). Desde el punto de vista formal, es especialmente interesante la tesis de que
con el pensam iento de Dios está inmediata e inseparablemente unido su ser, [es
decir,] que a la subjetividad que posee el pensamiento en primer término le está
inmediata e inseparablemente unida la I objetividad. Es más, la filosofía del saber [80]

inmediato va tan lejos con su abstracción que [llega a afirmar que] la determina­
ción de la EXISTENCIA no solamente está inseparablemente unida al pensamiento de
Dios, sino que lo está también, en la intuición, a la representación de mi cuerpo y de
las cosas exteriores. Si la filosofía está empeñada en demostrar esa unidad, es decir,
en mostrar que ya en la naturaleza del pensamiento o de la subjetividad reside su
inseparabilidad respecto del ser o de la objetividad, sea cual sea la forma de esa
demostración ” , la filosofía ha de estar en cualquier caso bien contenta de que se
afirme y se muestre que sus tesis son también hechos de conciencia y que, por consi­
guiente, concuerdan con la experiencia. La distinción entre la afirmación del saber
inmediato y la filosofía sólo consiste en I que el saber inmediato adopta una actitud [8/154]

excluyente o en que se coloca contra la filosofía.—Sin embargo, la tesis en torno a la


cual gira todo el interés de la filosofía moderna, se puede decir, fue también expre­
sada por su fundador bajo el modo de la inmediatez: cogito, ergo su m . No hay que
saber gran cosa de la naturaleza del silogismo, sino que [basta con saber] que la
palabra ergo aparece en él, para tomar aquella tesis [cartesiana] como una conclu­
sión [o silogismo]; pero, ¿dónde estaría entonces el término medio?; y, sin
embargo, es evidente que éste pertenece de manera más esencial al silogismo que
la palabra ergo. Pero, si para justificar el nombre, alguien quiere llamar a la cone­
xión que establece Descartes un «silogismo inmediato», esta forma superfina [de
decir] no significa [entonces] otra cosa que un enlace de representaciones d istin tas
228 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[81] der Satz des u n m ittelb aren W issens ausldrückt, n ich t m eh r u n d n ich t w eniger ein
Schlufi. — A u s H e rrn Hothos D issertation ü b er die Cartesische P bilosophie, die im jahre
1826 erscbienen ist, entnehm e icb die Zitate, in den en aucb Descaries selbst ausdrüc-
klich sicb darüber erklárt, dafe der Satz cogito, ergo sumkein Schlufi ist; die Stellen sind
Respons. adsec. objed. [Meditationes]; De Methodo IV; Epistolae I, Il8. A u s ersterer Stelle fübre
ich die n áheren A u sdrü cke an. Descartes sagt zunáchst, dafe w ir denkende Wesen
seien, sei » p rim a quaedam n o tio quae ex n u llo syllogism o c o n c lu d itu r « , [»ein
gewisser G ru n d b egriff, d er aus keinem Syllogism us gescblossen w ir d « ] , u n d fáhrt
fort: » n eq u e cum quis dicit: ego cogito, ergo sum sive existo, existentiamexcogitationeper
[8/155] s)illogismum d ed u cit« [» w en n je m a n d sagt: >ich denke, also b in I ich o d er existiere
ich<, so leitet er n icht die Existenz aus dem D en ken du rch ein en Syllogismus ab«].
D a Descartes weife, was zu ein em Schlusse geh órt, so fü gt er h in zu , dafe, wenn bei
je n e m Satz eine A b leitu n g durch ein en Schlufe stattfinden sollte, so gehórte hierzu
der Obersatz: » illu d om ne, quod cogitat, est sive existít« [»alles, was denkt, ist oder
ex istiert« ]. D ieser letztere Satz sei aber ein solcher, den m an erst aus je n e m ersten
Satze vielm ehr ableite.
D ie A u sd rü cke D escartes’ ü b er den Satz d er U n zertre n n lic h k eit m ein er ais
D en kend en vom Sein, da fe in der einfachen Anschauung des Bewufetseins dieser Zusam-
m en h an g en thalten u n d angegeben, dafe dieser Z u sam m en h an g schlechthin Ers-
tes, P rin zip , das G ew isseste u n d E vid en teste sei, so dafe k e in Skeptizism us so
en o rm vorgestellt w erd en k o n n e , u m dies n ich t zuzulassen, — sin d so sprechend
u n d bestim m t, dafe die m o d ern e n Satze Jacobis u n d an d erer ü b er diese unmittel-
bare V erkn ü p fu n g n u r fü r überflüssige W ied erh olu n gen gelten k o n n en .

§ 6 5

Dieser Standpunkt begnügt sich nicht damit, von dem vermittelten Wissen
gezeigt zu haben, dafe es, úolicrtgenommen, für die W ahrheit ungenü-
gend sei, sondern seine Eigentüm licbkeit besteht darin, dafe das unmittel-
[82] bare Wissen nur isoliert genom m en, mit Ausschlieftung der I Verm ittlung, die
W ahrheit zum Inhalte babe. — In solchen Ausschliefeungen selbst gibt
sich sogleich der genannte Standpunkt ais ein Z u rü ckfallen in den
metaphysischen Verstand kund, in das Entweder-Oder desselben, damit in
der Tat selbst in das Verhaltnis der áufeerlichen V erm ittlung, das auf
dem Festhalten an Endlichem , d .i. einseitigen Bestim m ungen beruht,
über die jen e Ansicht falschlich sich hinausgesetzt zu haben meint. Doch
lassen wir diesen Punkt unentwickelt; das ausschliefeend unmittelbare
Wissen wird nur ais eine Tatsache behauptet, und h ier in der Einleitung ist
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 229

sin mediación. Pero entonces [también] aquel enlace del ser con nuestras represen­
taciones que viene exprelsado por la tesis del saber inmediato es nada más y nada [81]
menos que un silogismo.— De la disertación del Sr. Hotho sobre la filosofía car­
tesiana, que apareció el año 18 2 6 ^ , tomo las citas en las que el mismo Descartes
explica expresamente que la frase cogito, ergo sum no es un silogismo; los lugares
[donde esto se explica] son las Respuestas a las II Objeciones, De Methodo IV, Ep. I,
u 8m5. Del primero de estos pasajes entresaco las siguientes expresiones. Descar­
tes dice primeramente que ser nosotros entes pensantes es prima quaedam notio
2,2,6
quae ex nullo syilogismo concluditur y prosigue: ñeque cum quis dicit: ego cogito, ergo
Isum sive existo, existentiam ex cogitatione per syllogismum d e d u c id . Y pues Des- [8/155]

caries sabe lo que pertenece a un silogismo, añade aún que si en aquella frase se
debiera encontrar una deducción mediante un silogismo, le correspondería a éste
2 ,2,6
esa premisa mayor: illud omne quod cogitat, est sive existit . Pero esta última tesis es
tal que más bien se deduce de aquella primera.
Las expresiones de Descartes sobre la tesis de la inseparabilidad de mí mismo
en cuanto pensante respecto del ser, o sea, que en la simple intuición de la conciencia
se contiene y se ofrece este enlace, que este enlace es simplemente lo primero, el
principio, lo más cierto y evidente de tal manera que no se puede imaginar ningún
escepticismo suficientemente enorme para no concederlo, son expresiones tan elo­
cuentes y determinadas que las recientes tesis de Jacobi y de otros sobre este vínculo
inmediato sólo pueden valer como repeticiones superfluas.

§65

Este punto de vista [de Jacobi] no se contenta con haber mostrado del saber
m ediado que éste, tomado por se p a ra d o , es insuficiente para la verdad, sino
que la peculiaridad de ese punto de vista consiste en [sostener] que el saber
inm ediato , tomado solo y por se p a r a d o , con exclusión de la I mediación, tiene [82]

la verdad por contenido.— Precisamente con esas exclusiones este punto de


vista se da a conocer como una recaída en el entendimiento metafísico, en el
aut/aut que es propio de ese entendim iento, y con ello efectivam ente
[recae] en la relación de la m ediación extrínseca que [a su vez] descansa en
el asirse a lo finito, es decir, a determinaciones unilaterales, más allá de las
cuales ese modo de ver cree falsam ente haberse colocado. D ejem os, sin
embargo, este punto sin desarrollar; el saber inmediato excluyente es sola­
mente afirmado como un h e c h o y aquí en la introd ucción sólo hay que
tomarlo con arreglo a esta reflexión extrínseca. De suyo atañe al I [aspecto] [8/156]

lógico de la contraposición entre inmediatez y mediación. Pero ese punto de


2 3 0 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

es nur nach dieser áufterlichen Reflexión aufzunehm en. A n sicli kornmt


[8/156] es auf I das Logische des Gegensatzes von U nm ittelbarkeit und Vermit-
tlung an. A b er je n e r Standpunkt weist es ab, die N atur der Sache, d.i
den B egriff zu betracbten, denn eine solche Betrachtung führt auf Ver-
m ittlung un d gar a u f Erkenntnis. D ie wahrhafte Betrachtung, die des
Logischen, hat ihre Stelle innerhalb der Wissenschaft selbst zu finden.

D e r gan ze zw eite T e il d e r Logik, d ie L e h r e v o n d e m Wesen, ist A b h a n d lu n g der


w e s e n tlic h e n sich s e tz e n d e n E in h e it d e r U n m itte lb a r k e it u n d d e r V e rm ittlu n g ,

§66

W ir bleiben hierm it dabei stehen, daft das unm ittelbare Wissen ais Tafea­
dle genom m en werden solí. H ierm it aber ist die Betrachtung auf das Feld
der Erfahrung, auf ein psychologisches Phánomen geführt. — In dieser Rück-
sicht ist anzuführen, da£ es zu den gemeinsten Erfahrungen gehórt, dall
W ahrheiten, von welchen man sehr wohl wei£, da£ sie Resultat der ver-
wickeltsten, hóchst verm ittelten Betrachtungen sind, sich demjenigen,
dem solche Erkenntnis gelaufig geworden, unmittelbar in seinem Bewuftt-
sein prásentieren. D er M athem atiker, wie je d e r in ein er Wissenschaft
U nterrichtete, hat Auflosungen unm ittelbar gegenwartig, zu denen eine
[83] sehr verwickelte Analysis geführt hat; jeIder gebildete M ensch hat eine
Menge von allgemeinen Gesichtspunkten und Grundsátzen unmittelbar
gegenwartig in seinem Wissen, welche nur aus vielfachem Nachdenken
und langer Lebenserfahrung hervorgegangen sind. D ie Geláufigkeit, zu
der wir es in irgendeiner A rt von Wissen, auch Kunst, technischer Ges-
chicklichkeit gebracht haben, besteht eben darin, solche Kenntnisse,
A rte n der T átigkeit im vorkom m enden Falle unmittelbar in seinem
Bewuhtsein, ja selbst in einer nach aúllen gehenden T átigkeit und in
seinen G liedern zu haben. — In alien diesen Fallen schliellt die Unmit­
telbarkeit des Wissens nich t n u r die V erm ittlung desselben nicht aus,
sondern sie sind so verknüpft, da£ das unm ittelbare Wissen sogar Pro-
dukt und Resultat des verm ittelten Wissens ist.

[8/157] I E in e e b en so triv ia le E in s ic h t ist d ie V e r k n ü p fu n g v o n u n m itte lb a r e r Existen


m it d e r V e r m it t lu n g d e r s e lb e n ; K e im e , E lt e r n s in d e in e u n m it t e lb a r e , anfan-
g e n d e E x is te n z in A n s e h u n g d e r K i n d e r u s f . , w e lc h e E r z e u g te s in d . A b e r die
K e im e , E lte r n , so se h r sie ais e x is tie re n d ü b e rh a u p t unmittelbar s in d , sin d gleichfalls
C. TERCER POSICIONAMIENTO DEL PENSAMIENTO 231

vista se niega a considerar la [verdadera] naturaleza del asunto, esto es, del
concepto, pues una tal consideración conduce a la m ediación y precisa­
mente al conocimiento. La verdadera consideración, [o sea,] la del [aspecto]
lógico, encontrará su lugar en el interior de la ciencia misma.

Toda la segunda parte de la Lógica, la doctrina de la esencia, es un tratado de la


unidad de la inmediatez y la mediación, unidad que se pone esencialmente.

§66

Así pues, quedamos en que el saber inmediato hay que tomarlo como un
hecho. Pero de este modo se lleva la consideración al campo de la experiencia,
a un fenómeno psicológico. Puestas así las cosas, hay que decir que entre las
experiencias más comunes se cuenta [la siguiente:] que verdades de las que
se sabe muy bien que son el resultado de consideraciones complicadas y
altamente mediadas, se presentan inm ediatam ente a la conciencia de aque­
llos para quienes tales conocimientos se han hecho corrientes. El matemá­
tico, como le ocurre a cada uno en la ciencia que ha estudiado, tiene inm e­
diatamente presentes soluciones a las cuales le ha conducido un análisis
muy complejo; cuallquier persona instruida tiene inmediatamente presen- [83]
tes en su saber una multitud de modos de ver generales y de principios que
solamente han surgido después de múltiples reflexiones y largas experien­
cias vitales. La facilidad que logramos en cualquier clase de saber, arte o
habilidad técnica, consiste en tener esos conocimientos y modos de actuar,
cuando se da el caso, inm ediatam ente en la conciencia, es más, en tenerlos
incluso en la actividad externa [identificados con ella] y en los propios
miembros [corporales como habituación] .—En todos estos casos la in ­
mediatez del saber no sólo no excluye su mediación, sino que ambas están
de tal manera enlazadas que el saber inmediato es precisamente producto y
resultado del saber mediado.

IEs igualmente trivial darse cuenta del enlace de la EXISTENCIA inmediata y su [8/157]
mediación. Semillas o padres, p.e., son una EXISTENCIA inmediata e inicial con res­
pecto de los hijos, etc., que son engendrados. Pero las semillas, padres, etc., por
mucho que sean inmediatos en cuanto EXISTENTES en general, son también igualmente
engendrados; y los hijos, etc., sin perjuicio de la mediación de su EXISTENCIA, son
ahora inmediatos, puesto que son. Que yo esté en Berlín, este presente mío inme­
diato, está mediado por el viaje que hice hasta aquí, etc.
232 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

E rz e u g te , u n d d ie K in d e r u s f . , d e r V e r m it t lu n g ih r e r E x iste n z u n b e s c h a d e t, sind
n u n u n m it t e lb a r , d e n n sie sind. D a ft ic h in B e r l í n bin, d ie se m e in e unmittelbare
G e g e n w a rt, ist vermittelt d u r c b d ie g e m a cb te R e ise h ie r h e r u sf.

§67

Was aber das unmittelbare Wissen von Gott, vom Rechtlichen, vom Sittlichen betrifft
— un d bierh er fallen aucb die sonstigen Bestim m ungen von Instinkt,
eingepflanzten, angeborenen Ideen, G em einsinn, von natürlicber Ver-
nunft usf. —, welche Form man dieser U rsprünglichkeit gebe, so ist die
allgem eine E rfahrung, da£, dam it das, was darin enthalten ist, zum
[84] Bewubtsein gebracht werde, wesentlicb Erziehung, Entwicklung (aucb I zur
Platonischen Erinnerung) erforderlicb sei (die christliche Taufe, obgleich ein
Sakrament, entbált selbst die fern ere V erp flich tun g ein er cbristlichen
Erziebung); d.i. daft Religión, Sittlicbkeit, sosehr sie ein Glauben, unmit-
telbaresWissen sind, schlecbtbin bedingt durcb die Vermittlung seien, welcbe
Entwicklung, Erziebung, Bildung hei£t.

B e i d e r B e b a u p tu n g angeborener I d e e n u n d b e i d e m W id e r s p r u c h g e g e n die-
se lb e is t e in á h n lic h e r G e g e n s a tz a u s s c h lie fte n d e r B e s t im m u n g e n h e rrsch en d
g e w e se n ais d e r b i e r b e tr a c b t e t e , n á m lic h d e r G e g e n s a tz v o n d e r , w ie es ausge-
d r ü c k t w e r d e n k a n n , w e s e n tlic h e n unmittelbaren V e r k n ü p fu n g gew isser allgem einer
B e s tim m u n g e n m it d e r Seele u n d v o n e in e r a n d e r e n V e r k n ü p fu n g , d ie a u f áu£er-
lic b e W eise g e sch á b e u n d d u r c b gegebene G e g e n s tá n d e u n d V o r s t e llu n g e n verm it­
te lt w áre. M a n m a cb te d e r B e b a u p tu n g angeborener Ideen d e n e m p ir is c h e n Einwurf,
[8/158] da£ I alie M e n s c b e n d ie se I d e e n h a b e n , z .B . d e n Satz des W id e rs p ru c b s in ihrem
B e w u fitsein h a b e n , ih n w issen m ü fite n , ais w e lc b e r Satz m it a n d e r e n dergleichen
u n t e r d ie a n g e b o r e n e n I d e e n g e re c h n e t w u rd e . M a n k a n n d ie se m E in w u r f einen
M ifiv e rsta n d z u s c h r e ib e n , in s o fe r n d ie g e m e in te n B e s tim m u n g e n ais angeborene
d a ru m n ic h t a u ch s c h o n in d e r Form von Id e e n , V o r s te llu n g e n v o n G cw u fttem sein
s o lle n . A b e r g e g e n das u n m it t e lb a r e W is s e n is t d ie s e r E in w u r f g a n z treffen d ,
d e n n es b e h a u p te t a u s d rü c k lic h se in e B e s tim m u n g e n in s o fe r n , ais sie im Bewufit-
s e in s e ie n . — W e n n d e r S ta n d p u n k t des u n m it t e lb a r e n W isse n s etw a zu g ib t, dafi
in s b e s o n d e r e f ü r d e n r e lig ió s e n G la u b e n e in e E n tw ic k lu n g u n d e in e christliche
o d e r r e lig io s e E r z ie b u n g notwendig sei, so ist es e in B e lie b e n , d ie s b e i d e m Reden
v o n d e m G la u b e n w ie d e r ig n o r ie r e n z u w o lle n , o d e r es ist d ie G edan ken losigkeit,
[85] n ic h t z u w issen , daft m it d e r z u lg e g e b e n e n N o tw e n d ig k e it e in e r E r z ie h u n g eben
d ie W e s e n tlic b k e it d e r V e r m it t lu n g a u s g e sp ro c h e n ist.
C, TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 233

§67

Pero por lo que atañe al saber inmediato de Dios, de lo justo, de lo ético (donde
tam bién intervienen las demás determinaciones de instinto, ideas infusas o
innatas, sentido común, razón natural, etc.), sea cual sea la forma que se le
dé a esa originariedad, siempre se da la experiencia general de que para lle­
var a la conciencia lo que ahí se contiene, se precisa esencialmente educa-
alón o desarrollo3*9 (incluso I para la anám nesisplatónica). El bautismo cris- [84]
tiano, aunque sea un sacramento, contiene también la obligación ulterior de
una educación cristiana. Por tanto, la religión, la eticidad, etc., por mucho
que sean una fe o un saber inm ediato, están simplemente condicionadas por
la mediación que se llama desarrollo, educación, formación, etc.

r>3o
En la afirmación de ideas innatas , como [también] en su negación, ha
dominado una oposición entre determinaciones excluyentes, semejante a la que
estamos considerando, o sea, la oposición, podemos decir, entre una conexión
esencial e inmediata de ciertas determinaciones universales con el alma y otra cone­
xión que ocurriría de manera extrínseca y estaría mediada por obj etos y represen­
taciones dadas. Ala afirmación de las ideas innatas se le hacía el reproche empírico
de que si Itodos los hombres poseen esas ideas, si tienen p.e. el principio de contra- [8/158]
dicción en su conciencia, debieran saberlo, ya que aquel principio juntamente con
otros parecidos se contaba entre las ideas innatas. Esta objeción puede atribuirse a
un malentendido, por cuanto las determinaciones mencionadas como innatas no
por ello debían serlo ya en forma de ideas o representaciones de algo [explícita­
mente] sabido. Pero contra el saber inmediato, ese reproche es enteramente perti­
nente, puesto que tal saber afirma expresamente sus determinaciones en tanto están
en la conciencia.—Si la doctrina del saber inmediato concede algo así como que,
especialmente para la fe religiosa, es necesario cierto desarrollo o una educación
cristiana o religiosa , resulta entonces una arbitrariedad querer ignorar lo mismo
cuando se habla de creencia. 0 es falta de pensamiento no darse cuenta de que,
conceldiendo la necesidad de la educación, se ha expresado precisamente el carác- [85]
ter esencial de la mediación.
234 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

§ 68

In den angeführten Erfahrungen ist sich auf das berufen, was sich ais mit
dem unm ittelbaren Wissen verbunden zeigt. W enn diese V erbindung etwa
zunachst ais nu r ein aufíerlicher, em pirischer Zusam m enbang genommen
wird, so erweist er sich für die empirische Betrachtung selbst ais wesent-
[8/159] lich und unzertrennlich, weil er kons'cant ist. A b er fern er, wenn I nach
der E rfahrung dieses unm ittelbare Wissen für sich selbst genommen
wird, insofern es Wissen von Gott und vom Góttlichen ist, so wird solches
Bewufitsein allgemein ais ein Erheben über das Sinnliche, Endliche, wie über
die unm ittelbaren Begierden un d N eigungen des natürlichen Herzens
beschrieben — ein Erheben, welches in den Glauben an Gott und Gottli-
ches übergeht und in demselben endigt, so dafi dieser Glaube ein unmit-
telbares Wissen un d Fürwahrhalten ist, aber nichtsdestoweniger jenen
Gang der Verm ittlung zu seiner Voraussetzung und Bedingung hat.

Es ist s c h o n b e m e r k t w o r d e n , d a fi d ie s o g e n a n n t e n B e w e ise v o m D asein


G o tte s , w e lc h e v o n d e m e n d lic h e n S e in a u s g e h e n , d ie se E r h e b u n g ausdrü cken
u n d k e in e E r fin d u n g e n e in e r k ü n s te ln d e n R e fle x ió n , s o n d e r n d ie e ig e n e n , not-
w e n d ig e n V e r m it t lu n g e n des G e is te s s in d , w e n n sie a u c h i n d e r g e w o h n licb e n
F o rm j e n e r B ew eise n ic h t ih r e n v o lls tá n d ig e n u n d r ic h tig e n A u s d r u c k h a b en .

§69

D er (§ 64) bezeichnete U bergang von der subjektiven Idee zum Sein ist
es, welcher für den Standpunkt des unm ittelbaren Wissens das Hauptin-
teresse ausmacht und wesentlich ais ein ursprünglicher, vermittlungslo-
[86] ser Zusammenhang behauptet wird. Ganz ohne Rücksicht auf empilrisch
scheinende Verbindungen genom m en, zeigt gerade dieser Mittelpunkt in
ihm selbst die Verm ittlung, und zwar in ihrer Bestim mung, wie sie wahr-
haft ist, nicht ais eine Verm ittlung mit und durch ein Aufierliches, son­
dern ais sich in sich selbst beschliefiend.

§ 70

D ie Behauptung dieses Standpunkts ist nám lich, dafi weder die Idee ais
ein blofi subjektiver Gedanke, noch blofi ein Sein für sich das Wahre ist; -
C. TERCER POSICIONAMIENTO DEL PENSAMIENTO 235

§68

En las experiencias aducidas se invoca aquello que se muestra vinculado con


el saber inmediato. Si este enlace se toma en primer término como algo así
como una conexión meramente extrínseca y empírica, se muestra entonces,
incluso para la consideración empírica, como algo esencial e inseparable,
puesto que es constante. Pero después, cuando I de acuerdo con la expe- [8/i59]
riencia de este saber inmediato, se toma este saber por sí mismo, en tanto es
saber de Dios y de lo divino, se describe entonces esa conciencia general­
mente como un elevarse sobre lo sensible, sobre lo finito, etc., así como sobre
los deseos inmediatos e inclinaciones naturales del corazón; una elevación
que llega hasta la fe en Dios y en lo divino y en ella acaba, de modo que esta
fe es un saber y un tener por verdadero inmediatos, pero no por ello deja de
tener aquel paso de la mediación como supuesto suyo y condición.

Ya hemos observado que las llamadas pruebas de la existencia de Dios que


expresan esta elevación partiendo del ser finito no son inventos de una reflexión
artificiosa, sino que son las mediaciones propias y necesarias del espíritu-, aunque,
bajo la forma acostumbrada de aquellas pruebas, esas mediaciones no encuentran su
expresión acabada y correcta.

§69

El paso ya indicado (§ 64,) desde la idea subjetiva hasta el ser333 es lo que


constituye el principal interés del punto de vista del saber inmediato, paso
que [en esta doctrina] se afirma como una conexión esencialmente origina­
ria y carente de mediación. Tomado este punto central, sin atender para
nada a vinculaciones aparentemente empílricas, muestra directamente la [86]
mediación en él mismo, [es decir, en el saber declarado inmediato] y preci­
samente bajo su [propia] determinación, [o sea,] tal como la mediación es
verdadera, no como una m ediación con y a través de algo extrínseco, sino
decidiéndose^ [el punto central] en sí mismo consigo mismo.

§70

La afirmación propia de este punto de vista es, en efecto, que ni la idea en


cuanto pensamiento meramente subjetivo, ni tampoco un mero ser, son de
236 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

das Sein nu r für sich, ein Sein nicht der Idee, ist das sinnliche, endli-
che Sein der Welt. D am it wird also unm ittelbar behauptet, daft die Idee
[8/i6o] nur vermittels des Seins und umgekehrt das Sein nur vermittels der I Idee das
Wahre ist. D er Satz des un m ittelbaren Wissens w ill m it R ecbt nicht die
unbestimmte, leere Unm ittelbarkeit, das abstrakte Sein oder reine Ein-
heit fü r sich, sondern die E in h eit der Idee m it dem Sein . Es ist aber
Gedankenlosigkeit, nicht zu sehen, daft die Einheit unterschiedener Hestirn-
m ungen nicht bloft rein unm ittelbare, d.i. ganz unbestim m te und leere
E inheit, sondern daft eben darin gesetzt ist, daft die eine der Bestim-
m ungen n u r durch die andere verm ittelt W ahrheit hat — oder, wenn
man will, jed e nur durch die andere m it der W ahrheit verm ittelt ist. -
Daft die Bestim m ung der V erm ittlun g in je n e r U nm ittelbarkeit selbst
enthalten ist, ist hierm it ais Faktum aufgezeigt, gegen welches der Verstand,
dem eigenen Grundsatze des unm ittelbaren Wissens gemaft, nichts ein-
zuwenden haben darf. Es ist nur gewóhnlicher abstrakter Verstand, der
die Bestim m ungen von U nm ittelbarkeit un d von Verm ittlung, jede für
sich, ais absolut nim m t u n d an ih n en etwas Festesvon Unterscheidung
zu haben m eint; so erzeugt er sich die unüberw indliche Schwierigkeit,
sie zu vereinigen, — eine Schwierigkeit, welche ebensosehr, wie gezeigt,
im Faktum nicht vorhanden ist, ais sie im spekulativen Begriffe versch-
windet.

[87] I § 71

D ie Einseitigkeit dieses Standpunktes bringt Bestim m ungen und Folgen


m it sich, deren H auptzüge nach der geschehenen E rorterung der
G rundlage n och bem erklich zu m achen sind. Fürs erste, weil nicht die
Natur des Inhalts, sondern das Faktum des Bewujtiseins ais das K riteriu m der
W ahrheit aufgestellt wird, so ist das subjektive W issen u n d die Versicherung,
daft Ich in meinem Bewufttsein ein en gewissen Inhalt vorfinde, die
G rundlage dessen, was ais wahr ausgegeben w ird. Was Ich in meinem
Bewufttsein vorfinde, wird dabei dazu gesteigert, in dem Bewufttsein aller
sich vorzufinden, und für die Natur des Bewufttseins selbst ausgegeben.

[8/161] I V o rm a ls w u rde u n te r d en so g en an n ten B ew eisen vo m D asein Gottes der


consensusgentium au fgefü hrt, a u f d en sich auch schon C ic e ro b e ru ft. Der consensusgen-
tium ist ein e b ed eu ten d e A u to ritá t, u n d der Ü b erga n g davon, daft ein Inhalt sich
in d em B ew ufttsein aller fin d e , dazu, daft er in d e r N a tu r des Bew ufttseins selbst
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 237

suyo lo verdadero; el ser solo [y aislado] de por sí, un ser que no sea [ser] de
la idea, es el ser finito y sensible del mundo. Queda así inmediatamente
afirmado que la idea solamente por m edio del ser y, viceversa, el ser sola­
mente por medio de la I idea, es lo verdadero. La tesis del saber inmediato [8/160]

acertadamente no quiere la inmediatez indeterm inada o vacía, el ser abs­


tracto o la pura unidad para sí, sino la unidad de la idea con el ser. Es, sin
embargo, pensamiento defectuoso no ver que la unidad de determinaciones
distintas no es sólo unidad puramente inmediata, es decir, unidad entera­
mente indeterminada y vacía, sino que con aquella [unidad de determ ina­
ciones distintas] ha quedado sentado precisam ente que cada una de ellas
tiene verdad tan sólo mediada por la otra, o (si se quiere), que cada una sólo
eStá mediada con la verdad mediante la otra.— Que la determ inación de la
mediación está incluso contenida en aquella inmediatez ha sido así m os­
trado como un hecho, contra lo cual no le es lícito objetar nada al en ten d i­
miento con arreglo al principio propio del saber inmediato. Es sólo el enten­
dimiento abstracto y corriente el que toma absolutamente, cada una de por
sí, las determinaciones de inmediatez y mediación, y cree tener en ellas algo
firme a partir de [su] distinción-, de esta manera, el entendimiento se crea [él
mismo] la dificultad insuperable de unirlas; una dificultad que, tal como ha
sido mostrado^35, del mismo modo que no se ofrece en el hecho [de con­
ciencia] , se disipa en el concepto especulativo.

| §71 [87]

La unilateralidad de esta posición acarrea consigo determinaciones y conse­


cuencias cuyos trazos capitales es conveniente todavía resaltar de acuerdo
con la explicación ya realizada de su fundamento. Primeramente, habiendo
sentado como criterio de verdad, no la naturaleza del contenido, sino el hecho
de conciencia, resulta entonces que el saber subjetivo y la aseveración de que
yo encuentro en m i conciencia un cierto contenido, son el fundamento de lo
que se hace pasar por verdadero. Lo que yo encuentro en m i conciencia se
amplía entonces a algo que hay que encontrar en la conciencia de todos y se
hace pasar como la naturaleza misma de la conciencia.

IEn otro tiempo, al tratar de las llamadas pruebas de la existencia de Dios, se [8/161]

traía a colación el consensus gentium2'36, al cual ya Cicerón apelaba'37. El consensus


gentium es una autoridad significativa y facilita el paso desde el hallazgo de un conte -
nido en la conciencia de todos hasta la afirmación de que este contenido reside en la
238 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

liege und ihm notwendig sei, liegt nahe bei der H and. Es lag in dieser Kategorie
allgemeiner U bereinstim m ung das wesentlicbe, dem ungebildetsten Menscbensinne
nicbt entgebende BewuRtsein, daR das BewuRtsein des E in zeln en zugleicb ein
Besonderes, /jifálliges ist. W enn die Natur dieses BewuRtseins nicbt selbst untersucht
d.i. das Besondere, Zufállige desselben nicbt abgesondert wird, ais durcb welcbe
mübsame O peration des Nacbdenkens das an und für sicb Allgem eine desselben
allein berausgefunden werden kann, so kann nur die U bereinstim m ung aller über
einen Inbalt ein respektables V o ru rteil begründen, daR derselbe zur Natur des
BewuRtseins selbst gebóre. Für das Bedürfnis des Denkens, das, was sicb ais allge-
[88] meinvorbanden zeigt, ais notwendig zu wissen, ist der consensusgentium I allerdings nicbt
genügend, aber aucb innerbalb der Annabm e, daR jen e A llgem einbeit des Fak-
tums ein befriedigen der Beweis wáre, ist er um der E rfabru n g willen, daR es
Individúen und V olker gebe, bei denen sicb der Glaube an G ott nicbt vorfinde,
ais ein Beweis dieses Glaubens aufgegeben worden.* K ü rzer und bequem er aber
[8/162] gibt es I nicbts, ais die bloRe Versicherung zu machen zu baben, daté Icb einen Inbalt

* Um in der Erfahrung den Atheismus und den Glauben an Gott mebr oder weniger
ausgebreitet zu finden, kommt es darauf an, ob man mit der Bestimmung von einem
Gott überhaupt zufrieden ist oder ob eine bestimmtere Erkenntnis desselben gefordert
wird. Von den cbinesischen und indiscben usf. Gótzen wenigstens, ebensowenig von
den afrikaniscben Fetiscben, aucb von den griecbiscben G ottern selbst wird in der
cbristlicben Welt nicbt zugegeben werden, dais solcbe Gótzen Gott sind; wer an sol-
cbe glaubt, glaubt daber nicbt an Gott. Wird dagegen die Betracbtung gemacbt, daft
in solcbem Glauben an Gótzen docb an sich der Glaube an Gott überhaupt, wie im
besonderen Individuum die Gattung, liege, so gilt der Gótzendienst aucb für einen
Glauben, nicbt nur an einen Gótzen, sondern an Gott. Umgekebrt baben die Athe-
nienser die Dicbter und Pbilosopben, welcbe den Zeus usf. nur für Wolken usf. hiel-
[8/162] ten und etwa nur einen Gott I überhaupt bebaupteten, ais Atbeisten bebandelt. — Es
kommt nicht darauf an, was an sich in einem Gegenstande entbalten sei, sondern was
davon für das BewuRtsein heraus ist. Jede, die gemeinste sinnlicbe Anscbauung des
Menschen wáre, wenn man die Verwechslung dieser Bestimmungen gelten láRt, Reli­
gión, weil allerdings an sich in jed er solcben Anschauung, in jedem Geistigen, das
Prinzip enthalten ist, welcbes entwickelt und gereinigt sich zur Religión steigert. Ein
anderes aber ist, der Religión fahigzu sein (und jenes Ansich drückt die Fábigkeit und
Móglichkeit aus), ein anderes, Religión zu haben. — So baben in neueren Zeitenwieder
Reisende (z.B. die Kapitáne und P a r r y Vólkerschaften (Eskimos) gefun-
den, denen sie alie Religión abspracben, sogar so etwas von Religión, was man nocli
in afrikaniscben Zpuberern (den Goéten Herodots) finden m ócbte. Nacb einer ganz
andern Seite bin sagt ein Englánder, der die ersten Monate des letztverflossenen
Jubeljahres in Rom zubracbte, in seiner Reisebescbreibung von den beutigen Rómern,
daR das gemeine Volk bigott, daR aber die, die lesen und scbreiben kónnen, sámtlich
Atbeisten seien. — D er Vorw urf des Atheismus ist übrigens in neueren Zeiten wohl
vornebm licb darum seltener geworden, weil der Gebalt und die Forderung über
Religión sicb auf ein Minimum reduziert bat (s. § 73 )-
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 239

naturaleza misma de la conciencia y ello de modo necesario. Bajo esta categoría de la


coincidencia universal subyacía la conciencia esencial (no opuesta al sentido común
menos instruido) de que la conciencia del individuo singular es al mismo tiempo
una concienciaparticular y contingente. Si no se investiga la naturaleza de esta con­
ciencia, es decir, no se aparta lo que ella tiene de particular y contingente mediante
una laboriosa operación de la reflexión, sólo a través de la cual será posible hallar lo
u n iv e r s a l en sí y para sí de la conciencia, resulta entonces que la coincidencia de

todos [los humanos] respecto de un contenido sólo puede fundar la respetable pre­
sunción de que ese contenido pertenece a la naturaleza misma de la conciencia. Para
el afán del pensamiento de conocer como necesario todo aquello que se muestra
como universal, el consensus gentium I en cualquier caso no es satisfactorio; pero [88]
incluso si se aceptara que aquella universalidad del hecho fuera una prueba satisfac­
toria, no valdría como prueba a favor de la fe en Dios por causa de la experiencia de
que hay individuos y pueblos en los que esta fe no se encuentra4238. Pero nada I hay [8/162]
más breve y cómodo que obligarse a hacer la simple aseveración de que encuentro un

[Nota de Hegel]. Encontrar más o menos extendidos en la experiencia el ateísmo o la


fe en Dios depende de si uno se contenta con la determinación de un dios en general o
exige un conocimiento más determinado de él. Cuando en el mundo cristiano se habla
de los ídolos de los chinos o de los indios, y sobre todo cuando se habla de los fetiches
de los africanos, e incluso cuando se trata de los dioses griegos, no se suele conceder
que [esos ídolos] sean Dios; los que creen en ellos, por consiguiente, no creen en Dios.
Pero si, por el contrario, se considera que esa fe en los ídolos incluye en sí la fe en Dios
sin mayoresprecisiones, como sea que en el individuo reside el género, resulta entonces
que la idolatría tiene que valer también como fe, no meramente en un falso dios, sino
en Dios. Los atenienses contrariamente tuvieron por ateos a los poetas y filósofos que
consideraron que Zeus, etc., no eran más que nubes, etc., y a los que afirmaron algo así
comounDios I engeneral.—No se trata délo queensí se contenga en un objeto, sino de [8/162]
aquello que para la conciencia haya surgido del objeto. Si se deja que sea válido inter­
cambiar esas determinaciones, resultará entonces que cualquier intuición sensible,
aun la más común, será religión, porque en todos los casos en cada una de esas intui­
ciones, como también en todo lo espiritual, se contiene en sí aquel principio que desa­
rrollado y purificado se eleva hasta la religión. Pero una cosa es ser capaz de religión (y
aquel en-sí expresa la capacidad y la posibilidad) y otra el tener religión. A sí, en los
tiempos modernos, ha habido viajeros (p.e. los capitanes RossyParry) que han dado
con pueblos (esquimales) en los que no reconocieron ninguna religión, aunque algo
parecido a religión sí podía encontrarse [en ellos], como ocurre en los hechiceros afri­
canos (a los que Herodoto llamó «goetas»). Desde otro punto de vista completamente
distinto, un inglés que pasó los primeros meses del último año santo en Roma, cuando
describe sus impresiones de viaje dice de los modernos romanos que el vulgo es beato,
pero los que saben leery escribir son todos ateos.—La acusación de ateísmo, por otra
parte, se ha hecho menos frecuente en nuestros tiempos, sobre todo porque el conte­
nido y la exigencia de religión se ha reducido a un m ínim o. (Gfr. § y3).
240 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

in m ein em Bewufttsein m it d er G ew iftheit sein er W ahrh eit fin d e u n d daft daher


diese Gew iftheit n ich t m ir ais b eson d erem Subjekte, so n d ern d er N atu r des Geis-
tes selbst angehóre.

[89] I § 72

Daraus, daft das unmittelbare Wissen das K riteriu m der W ahrheit sein solí,
folgt fürs zweite, daft aller A berglaube nn d G otzendienst für Wahrheit
erklart w ird un d daft der unrechtlichste und unsittlichste Inhalt des
Willens gerechtfertigt ist. Dem Inder gilt nicht aus sogenanntem verm.it-
telten Wissen, aus Rásonnements und Schlüssen, die K uh , der A ffe oder
der Brahmane, der Lama ais Gott, sondern er glaubt daran. Die natürli-
chen Begierden und N eigungen aber legen von selbst ihre Interessen ins
Bewufttsein, die unm oralischen Zwecke finden sich ganz unmittelbar in
[8/163] demselben; der gute oder bóse Gharakter driickte das bestimmte I Sein des
W illens aus, welches in den Interessen und Zwecken gewuftt, und zwar
am unmittelbarsten gewuftt wáre.

§ 73

Endlich solí das unm ittelbare Wissen von G ott sich nur darauf erstrec-
[90] ken, daft G ott ist, nich t was G ott ist; I denn das letztere würde eine
Erkenntnis sein und au f vermitteltes Wissen führen. D am it ist Gott ais
Gegenstand der R eligión ausdrücklich au f den Gott überhaupt, auf das
unbestim m te U bersinnlich e beschrankt, un d die R eligión ist in ihrem
Inhalte auf ihr M ínim um reduziert.

W en n es w irk lich n o tig wáre, n u r so viel zu bew irken , daft d er G laube, essei
ein Gott, n o c b erh alten w e rd e , o d er gar, daft solch er G lau b e zustande kom m e, so
wáre sicb n u r ü b er die A r m u t der Z e it zu verw u n d ern , w elche das D ürftigste des
re lig ió se n W issens fü r e in e n G e w in n b a lte n láftt u n d d a h in gek o m m en ist, in
ih rer K ir c h e zu dem A lta r zu rü ck zu k eh ren , d er sicb lángst in Athen befan d , wel-
cb er dem unbekannten Gotte! gew idm et war.
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 2 4 1

contenido en m i co n cien cia ju n to con la certeza de su verd ad y que, p o r c o n s i­


guiente, esa certeza no me p ertenece en cuanto sujeto particular, sino que pertenece
a la naturaleza m ism a del espíritu.

I § 7 ? [89]

Si el saber inm ediato ha de ser el criterio de verdad, se sigue de ello en


segundo lugar que cualquier superstición e idolatría se declara como verdad
y que el contenido más injusto e inmoral de la voluntad está justificado. No
es desde un saber que se llama mediado, o sea, desde raciocinios y silogis­
mos que el indio tiene por dios a la vaca y al mono, o al Brahmán y al Lama,
sino que lo cree. Pero los deseos e inclinaciones naturales ponen por sí m is­
mos sus propios intereses en la conciencia, y los fines inmorales se encuen­
tran en ella de modo enteramente inmediato; el buen o mal carácter expre­
saría [en el supuesto del saber inmediato] el ser I determinado de la voluntad, [8/163]
el cual se daría a conocer en los intereses y fines [de cada uno] y p recisa­
mente de la manera más inmediata.

§ 73

Finalmente, el saber inmediato de Dios tendría que alcanzar solamente que


Dios es, pero no qué sea Dios; I en efecto, lo último sería [ya] un conocí- [90]

miento y conduciría a un saber mediado. De este modo, Dios, en cuanto


objeto de la religión, queda limitado expresamente a Dios en general, es
decir, a lo suprasensible indeterminado, y la religión queda reducida, por lo
que se refiere a su contenido, al mínimo.

Si fuera realm ente necesario lim itarse al esfuerzo de sostener que hay un Dios o
a producir esa fe, no quedarla sino m aravillarse de la in d igen cia de un a época que se
permite estim ar lo m ás p o bre del sab er religio so com o ganancia y h a b e r llegad o a
volverse dentro de la iglesia a aquel altar que desde tiem pos antiguos se encontraba
en Atenas, dedicado al dios d esco n o cid o^ .
242 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

§74

N och ist die allgem eine N atur der Form der Unmittelbarkeit kurz anzugeben.
Es ist nám lich diese Form selbst, welche, weil sie einseitig ist, ihren Inhalt
selbst einseitig und dam it endlich macht. D e m Allgemeinen gibt sie die Ein-
seitigkeit e in e r Abstraktion, so daE G ott zum bestim m ungslosen Wesen
wird; G eist aber kann G ott nu r heiíien, insofern er ais sich in sicb selbst
mitsich vermittelnd gewuFt wird. N u r so ist er konkret, leb en dig un d Geist;
das Wissen von G ott ais G eist enthált eben dam it V erm ittlung in sicb. -
D em Besonderen gibt die Form der U nm ittelbarkeit die Bestim mung, zu
sein, sich a u f sich zu b ezieb en . Das Besondere ist aber eben dies, sich auf
Anderes auEer ihm zu bezieh en; durch je n e Form w ird das Endliche ais
absolut gesetzt. D a sie ais ganz abstrakt gegen jeden Inhaltgleichgültigund
[8/164] eben dam it jed en Inhalts em pfanglich ist, so kann sie ablgóttischen und
u n m o ra lisch en ebensogut sanktionieren ais den entgegengesetzten
Inhalt. N u r diese Einsicht in denselben, daF er nicht selbstándig, son-
d ern durch ein Anderes vermittelt ist, setzt ih n a u f seine E ndlichkeit und
M U n lw ah rh eit herab. Solche E insicht, weil der Inhalt die Verm ittlung
m it sich fü h rt, ist ein W issen, welches V erm ittlu n g enthalt. Für das
W ahre kann n u r ein Inhalt erkannt werden, in so fe rn er nicht mit
ein em A n d e re n verm ittelt, n ich t endlich ist, also sich m it sich selbst
verm ittelt und so in eins Verm ittlung und unm ittelbare Beziehung auf
sich selbst ist. —Jener Verstand, der sich von dem endlichen Wissen, der
Verstandesidentitát der M etaphysik und der A u fklaru n g, losgem acht zu
haben m eint, macht selbst unm ittelbar wieder diese Unmittelbarkeit, d.i.
die abstrakte Beziehung-auf-sich, die abstrakte Identitát zum Prinzip und Kri-
teriu m der W ahrheit. Abstraktes Denken (die Form der reflektierenden
M etaphysik) un d abstraktes Anschauen (die Form des un m ittelbaren Wis-
sens) sind ein und dasselbe.

§ 75

D ie Beurteilung dieser dritten Stellung, die dem D enken zur Wahrheit


gegeben w ird, hat n u r a u f eine Weise vorgenom m en werden kónnen,
welche dieser Standpunkt unm ittelbar in ihm selbst angibt und zuges-
teht. Es ist hierm it ais faktisch falsch aufgezeigt worden, daft es ein unmit-
[8/165] telbares W issen I gebe, ein Wissen, welches ohne V erm ittlung, es sei mit
A n d erem oder in ihm selbst m it sich, sei. Gleichfalls ist es für faktische
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 243

§74

Es necesario aún tratar brevemente de la naturaleza universal de laform a de la


inmediatez. Es, en efecto, esta forma por sí misma la que, por ser unilateral,
convierte su contenido en unilateral y, consiguientemente, lo hace finito. A lo
universal, esa forma le confiere la unilateralidad de una abstracción, de modo
que Dios deviene la entidad carente de determinaciones. Pero Dios solamente
puede ser llamado espíritu en tanto es conocido como aquel que se media con­
sigo dentro de sí. Sólo de esta manera es él concreto, viviente y espíritu; saber a
Dios como espíritu incluye precisamente mediación.— A lo particular, la forma
de la inmediatez le confiere la determinación de ser, de referirse a sí mismo.
Pero lo particular es precisamente el referirse a otro afuera de sí; mediante esa
forma [, por tanto], lo fin ito queda sentado como absoluto. Puesto que la
forma, en tanto completamente abstracta, es indiferente ante cualquier conte­
nido y es, por tanto, capaz de recibir a cualquiera de ellos, puede también san­
cionar igualmente contenidos idolátricos o inmorales, tanto como sus opues­ [ 8 / i 64 ]

tos. Solamente el darse cuenta de que el contenido no es autosuficiente, sino


que está mediado por otro, lo rebaja a su propia finitud y no I verdad. Y este per­ [91]

catarse de ello es [ya] un saber que contiene mediación, porque [ba captado]
que el contenido la acarrea consigo. Sin embargo, un contenido sólo puede ser
conocido como lo verdadero [enfáticamente] en tanto que él no está mediado
con otro, en tanto no es finito, y por consiguiente en tanto está mediado con­
sigo y, de esta manera, mediación y referencia inmediata a sí son una sola
cosa. Aquel entendimiento que cree haberse librado del saber finito, de la
identidad que es obra del entendimiento y es propia de la metafísica y de la
Ilustración, vuelve de nuevo a convertir inmediatamente en principio y crite­
rio de verdad a esta inmediatez, es decir, a la referencia abstracta a sí mismo, a la
identidad abstracta. Pensamiento abstracto (forma de la metafísica reflexiva) e
intuición abstracta (forma del saber inmediato) son una sola y la misma cosa.

§75

El enjuiciamiento de esta tercera actitud que se ofrece al pensamiento como


verdad sólo se ha podido emprender de una manera que indica ese modo de
ver en el pensamiento mismo y lo concede. [Pero] también se ha señalado
como fácticam ente erróneo que se dé I un saber inmediato o un saber sin [8/165]

mediación, sea ésta con algo ajeno, sea consigo dentro de sí. Igualmente se
ha declarado como fácticamente erróneo que el pensamiento se mueva úni-
244 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

Unwahrheit erklart worden, daft das Denken nur an durch Anderes vermittel-
ten Bestim m ungen — endliclien und bedingten — fortgehe und daft sich
nicht ebenso in der V erm ittlung diese Verm ittlung selbst aufhebe. Von
dem Faktum aber solchen Erkennens, das weder in einseitiger Unmittel-
barkeit noch in einseitiger Verm ittlung fortgeht, ist die Logik selbst und
die ganze Philosophie das Beispiel.

§76

In Beziehung auf den Ausgangspunkt, die oben so genannte unbefangene


[92] Metaphysik, das Prinzip des I unmittelbaren Wissens betrachtet, so ergibt
sicb aus der V ergleicbung, daft dasselbe zu je n em A n fan g, den diese
Metaphysik in der neueren Zeit ais Cartesische Philosophie genom men hat,
Zurückgekehrt ist. In beiden ist behauptet:
I. D ie einfache U ntrenn barkeit des Denkens und Seins des Denken-
den, — cogito ergo sum ist ganz dasselbe, [wie] daft m ir im Bewufttsein das
Sein, Realitát, Existenz des Ich unm ittelbar geoffen bart sei (Cartesius
erklárt zugleich ausdrücklich Principiaphilosophiae I, 9, daft er unter Den­
ken das Bewufltsein überhaupt ais solches verstehe) und daft jen e Untrenn­
barkeit die schlechthin erste (nicht verm ittelte, bewiesene) und gewisseste
Erkenntnis sei;
2- ebenso die U nzertrennlichkeit der Vorstellung von Gott und sei-
ner Existenz, so daft diese in der V orstellun g Gottes selbst enthalten ist,
jen e V orstellung schlechthin nicht ohne die Bestim m ung der Existenz,
diese somit eine notwendige und ewige ist. «*

Cartesius, Principiaphilosophiae I, 15: *>Magis hoc (ens summe perfectum existere) credet,
si attendat, nullius alterius rei ideam apud se inveniri, in qua eodem modo necessa-
riam existentiam contineri animadvertat; intelliget, illam ideam exhibere veram et
immutabilem naturam, quaeque nonpotest non existere, cum necessaria existentia in eacon-
tineatur.« [Er wird um so mehr davon überzeugt sein (daft ein hochst vollkommenes
Wesen existiert), wenn er beachtet, dak in keiner anderen von seinen Ideen dieses
[8/166] I notwendige Dasein in derselben Weise enthalten ist; denn er wird daraus ersehen,
dak diese Idee nur eine wahre und unveránderliche Natur darstellt, welche existieren
muk, da das notwendige Dasein in ihr enthalten ist.« — Ubers. A . Buchenau.] Eine
darauf folgende Wendung, die wie eine Vermittlung und Beweis lautet, tut dieser ers-
ten Grundlage keinen Eintrag. — Bei Spinoza ist es ganz dasselbe, dak Gottes Wesen,
d.i. die abstrakte Vorstellung, die Existenz in sicb schliefie. Die erste Definition Spi-
nozas ist die von causa sui, dak sie ein solches sei, »cujus essentia involvit existentiam;
sive id, cujus natura non potest concipi, nisi existens<< [»dessen Wesenheit die Existenz in
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 345

entre determinaciones m ediadas por otro (determinaciones finitas


ca m en te
y condicionadas) y que esa m ediación no se supere tam bién en la misma
mediación. Del hecho, empero, de un conocimiento de tal suerte que pro­
cede no valiéndose de la inmediatez unilateral ni tampoco de la mediación
unilateral, la Lógica misma y la filosofía entera son el [caso o] ejemplo.

§76

Si consideramos el principio del I saber inmediato refiriéndolo al punto de [92]


partida, o sea, a la m etafísica que más arriba hemos llamado ingenua?4°,
resulta de esta comparación que el saber inmediato ha regresado al comienzo
que esta metafísica había adoptado en los tiempos modernos como filosofía
cartesiana. En ambas se afirma:
1) La simple inseparabilidad delpensar y el ser del pensante. Cogito ergo
sum es en efecto enteramente igual, tanto si en la conciencia se me m ani­
fiesta inmediatamente el ser, realidad o EXISTENCIA del yo (Descartes declara
también de manera expresa, Principia Philosophica I, rf'v , que por «pensar»
entiende en general la conciencia en cuanto tal), como si aquella inseparabi­
lidad es el conocimiento simplemente primero (no mediado o demostrado) y
más cierto.
2) Igualmente [se afirma en los dos modos de ver] la imposibilidad de
desvincular la representación de Dios y su EXISTENCIA, de tal modo que ésta se
contiene mismamente en la representación de Dios, aquella representación
sencillamente no se da sin la determ inación de la E X lS T E N C lA y ésta es, por
tanto, una EXISTENCIA necesaria y eterna .*

* [Nota de Hegel] Descartes, Princ. phil. 1, 15, dice: « magis hoc (ens summe perfectum
existere) credet, si attendat, nullius alterius rei ideam apud se inventa, in qua eodem modo
necessariam existentiam contineri animadvertat;... intelliget, Mam ideam exhibere veram et
ímmutabilem naturam, quaeque non potest non existere, cum necessaria existentia in ea
contineatur» [«Más lo creerá (que el ente sumamente perfecto existe), si atiende a que no
encuentra en sí mismo la idea de ninguna otra cosa en la cual advierta que en ella se con­
tiene del mismo modo la I existencia necesaria;... éste entenderá que aquella idea mués- [8/166]
tra una naturaleza verdadera e inmutable y que no puede no existir, ya que la existencia
necesaria se contiene en ella»]. Un giro que se siga de estas expresiones y que suene a
mediación o demostración no añade nada a este prim er fundamento.—En Spinoza
ocurre exactamente lo mismo, a saber, que la esencia de Dios, esto es, su representa­
ción abstracta, incluye en ella misma la existencia. [En efecto,! la primera definición
de Spinoza es la de «causa sui», algo «cuius essentia involvit existentiam; sive id, cuius
natura non potest concipi nisi existens». La inseparabilidad del concepto respecto del
246 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[93] [8/166] I 3- Was das gleicbfalls unm ittelbare Bewu£tsein von der Existen?
aujierer D inge b etrifft, so heiftt dasselbe nichts anderes ais das sinnliche
Bewufitsein; da£ wir ein solcbes baben, ist die geringste der Erkennt-
nisse; es hat allein Interesse zu wissen, daft dies unm ittelbare Wissen v o n
dem Sein der áufterlicben D inge T áuschung u n d Irrtu m und in dern
S in n lich en ais solchem keine W abrheit ist, das Sein dieser aufterlichen
D inge vielm ebr ein zufálliges, vorübergebendes, ein Schein ist, — dafi sie
wesentlicb dies sind, nur eine Existenz zu baben, die von ihrem Begriff
Wesen trennbar ist.

§77

Unterschieden sind aber beide Standpunkte:


I. D ie Gartesische Pbilosophie gebt von diesen unbewiesenen und
für unbeweisbar angenom m enen Voraussetzungen fort zu weiterer entwic-
kelter Erkenntnis und bat auf diese Weise den Wissenscbaften der neuen
Zeit den U rsprun g gegeben. D er m oderne Standpunkt dagegen ist zu
dem für sicb wicbtigen Resultate gekom m en (§ 62), da£ das Erkennen,
[8/167] welches an endlichen Verm ittlungen fortgehe, nur Endliches I erkenne und
keine W ahrbeit entbalte, und verlangt an das Bewufttsein von Gott, da£
es bei jenem , und zwar ganz abstrakten Glauben stebenbleibe.*
[94] I 2. D er m oderne Standpunkt ándert dabei einerseits nicbts an der
von Gartesius eingeleiteten M ethode des gew óbnlichen wissenscbaftli-

s ic b sc b lie íst, o d e r das, d e s s e n N a t u r n u r ais e x is tie r e n d b e g r if f e n w e r d e n k a n n « , Eihik


I, D e f . I. — U b e r s . C . G e b b a r d t ] ; — d ie U n t r e n n b a r k e it d e s B e g r if f s v o m S e in ist die
G r u n d b e s t i m m u n g u n d V o r a u s s e t z u n g . A b e r w e lc b e r B e g r i f f is t es, d e m diese
U n t r e n n b a r k e i t v o m S e i n z u k o m m t ? N i c h t d e r v o n endlichen Dingen, d e n n d ie s e sind
e b e n s o lc h e , d e r e n E x is te n z e in e zufállige u n d e r s c h a ffe n e ist. — D a ft b e i S p in o z a d ie II.
P r o p o s it io n : d a £ G o t t n o t w e n d ig e x is tie r e , m it e in e m B e w e is e fo l g t , e b e n s o d ie 2 0 .:
d a £ G o t t e s E x is t e n z u n d s e in W e s e n e in u n d d a s s e lb e s in d , — is t e i n ü b e r flü s s ig e r
F o r m a lis m u s d e s B e w e is e n s . G o t t is t d ie ( u n d z w a r e in z ig e ) S u b s t a n z ; d ie S u b stan z
a b e r is t causa sui, also e x is t ie r t G o t t n o t w e n d ig — beii&t n ic b t s a n d e r e s , ais d a £ G o t t dies
ist, d e s s e n B e g r i f f u n d S e i n u n z e r t r e n n lic b ist.
* Anselmus sagt d a g e g e n : » Negligentiae m i b i v id e t u r , si p o s tq u a m c o n f ir m a d s u m u s in fide,
n o n studemus, q u o d credimus, i n t e l l i g e r e ( Tractat. Cur Deus homo [I, I — » s o s c h e in t es m ir
N a c h lá s s ig k e it, w e n n w ir , n a c b d e m w ir im G la u b e n g e fe s t ig t s in d , u n s n ic b t z u vers-
t e b e n b e m ü b e n , w as w ir g l a u b e n « . — U b e r s . F . S . S c b m it t ] ) . — A n s e lm b a t d a b e i an
d e m k o n k r e t e n I n b a lt e d e r c b r is t li c b e n L e b r e e in e g a n z a n d e r e s c b w e re A u fg a b e für
das E r k e n n e n ais d a s, w as j e n e r m o d e r n e G la u b e e n t b á lt .
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 247

| 3) Por lo que se refiere a la conciencia igualmente inm ediata de la [93][8/166]

gXlSTENCIA de cosas exteriores, esta conciencia no significa otra cosa que la


conciencia sensible; que tenemos esa conciencia es el menor de los conoci­
mientos. [De él] sólo tiene interés saber que el tal saber inmediato acerca
j el ser de las cosas exteriores es engaño y error, que en lo sensible en cuanto
tal no bay verdad alguna y que el ser de estas cosas exteriores es más bien
algo contingente y efímero, unparecer; [tiene interés saber] que estas cosas
son esencialmente esto: tener solamente una EXISTENCIA que es separable de
su concepto o esencia.

§77

Sin embargo, ambas posiciones se distinguen en que:


i) La filosofía cartesiana avanza desde esta presuposición no dem os­
trada y aceptada como indemostrable hacia un conocimiento ulterior y más
desarrollado, y de esta manera ha dado origen a las ciencias de los tiempos
modernos. El punto de vista de hoy, por el contrario, ha llegado al resultado
de suyo importante (§ 6?) de que el conocimiento que avanza entre media­
ciones finitas sólo conoce I lo finito y no contiene ninguna verdad; y exige [8/167]
[además] de la conciencia [que sabe] de Dios que ahí se detenga, en esa fe
enteramente abstracta precisamente*
I 3) El punto de vista de hoy, por una parte, no cambia nada en el [94]
método introducido por Descartes, método que es el usual en el conoci­
miento científico, y promueve así igualmente las ciencias de lo empírico y lo
finito que se originaron de aquel método. Por otra parte, sin embargo, este

ser es la determinación básica [por lo tanto] y la presuposición. ¿Pero qué concepto es


ese al que se le atribuye la inseparabilidad respecto del ser? No es el concepto de las
cosasfinitas, pues éstas son precisamente aquellas cuya existencia es contingente y cre­
ada.—El hecho de que en Spinoza la proposición 11a (que Dios existe necesariamente)
venga seguida de una prueba, a saber, la proposición 30a (que la existencia de Dios y su
esencia son lo mismo), es el formalismo superfino del demostrar. Dios es la sustancia
(y precisamente la única); ahora bien, la sustancia es «causa sui»-, por tanto, Dios existe
necesariamente. [Esta prueba] no significa otra cosa que Dios es aquello cuyo concepto
y ser son inseparables.
[Nota de Hegel] Anselmo, por el contrario, dice: «Negligentiae mihi videtur, sipostquam
confirmati sumus infide, non studemus, quod credimus, intelligere». (Tract. Gur Deus
homo). Anselmo en este lugar encuentra en el contenido concreto de la doctrina cris­
tiana una difícil tarea, cosa bien distinta de lo que lleva consigo esa fe moderna.
2 4 8 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

chen Erkennens und führt die daraus entsprungenen Wissenschaften des


Em pirischen und E ndlichen ganz auf dieselbe Weise fort, — andererseits
aber verwirft dieser Standpunkt diese M ethode und damit, weil er keine
andere kennt, alie M ethoden für das Wissen vo n dem , was seineni
Gehalte nach unendlich ist; er überláftt sich darum der wilden Willkür
der E inbildungen und Versicberungen, einem Moralitáts-Eigendünkel
un d H ocbm ut des Em pfindens oder einem maftlosen G utdünken und
Rásonnement, welches sicb am starksten gegen Philosophie und Philo-
sopbem e erklart. D ie P hilosoph ie gestattet nam lich n ich t ein blofies
Versichern, noch E inbilden, noch beliebiges H in - und Herdenken des
Rásonnements.

§ 78

D er Gegensatzvon einer selbstandigen U nm ittelbarkeit des Inhalts oder


Wissens und einer dagegen ebenso selbstandigen V erm ittlung, die mit
je n e r unvereinbar sei, ist zunáchst deswegen beiseite zu setzen, weil er
eine blofte Voraussetzung u n d beliebige Versicherung ist. Ebenso sind alie
anderen Voraussetzungen oder V orurteile bei dem E intritt in die Wis-
senschaft aufzugeben, sie m ógen aus der Vorstellung oder dem Denken
genom m en sein; denn es ist die W issenschaft, in welcher alie derglei-
chen Bestim m ungen erst untersucht un d, was an ih n en und ihren
Gegensátzen sei, erkannt werden solí.

[8/168] I D e r Skeptizismus, ais ein e d u rch alie F orm en des E rk en n en s durchgeführte,


negative W issenschaft, w ürde sich ais ein e E in leitu n g darb ieten , w o rin die Nich-
tigkeit so lch er V o ra u sse tzu n gen d argetan w ü rd e. A b e r er w ü rd e n ic h t n u r ein
u n erfreu lich er, son d ern auch d aru m ein ü b erflü ssiger W eg sein, w eil das Dialek-
tische selbst e in w esen tlich es M o m e n t d er a ffirm a tiv e n W issen sch aft ist, wie
[95] so lg le ich b em erk t w erd en w ird . Ü b rig e n s hátte er d ie e n d lic h e n F o rm en auch
n u r em p irisch u n d un w issen schaftlich zu fin d e n u n d ais gegeben aufzunehm en.
D ie F o rd eru n g eines solch en vo llb ra ch ten Skeptizism us ist d ieselbe m it der, dafi
d er W issenschaft das Zjoeifeln an allem, d .i. die gán zliche Voraussetzungslosigheit an allem
v o ra n g eh e n solle. Sie ist eig en tlich in dem E n tsch lu fi, rein denken zuwollen, durch
die F reih eit vollbracht, w elche vo n allem abstrahiert u n d ih re re in e Abstraktion,
die E in fa ch h eit des D en kens, erfaftt.
C. TERCER POSICION AMIENTO DEL PENSAMIENTO 249

punto de vista rechaza aquel método para el saber de aquello que es infinito
según su rico contenido, y, como no conoce otro, rechaza así todos los méto­
dos para conocerlo. Se entrega así, por consiguiente, a la cruda arbitrariedad
j e las imaginaciones y aseveraciones, a la presunción moral, a un cierto
orgullo del [propio] sentir o a una exagerada confianza en su criterio y racio -
ciñió, el cual se declara duramente contrario a la filosofía y a los filosofemas.
La filosofía, desde luego, no perm ite un mero asegurar ni un figurarse, ni
tampoco el caprichoso ir de acá para allá del raciocinio.

§ 78

La oposición entre una inmediatez autosuficiente del contenido y del saber,


[por u n lado], y una mediación igualmente auto-suficiente que no sea aso­
ciable con la inmediatez [, por otro], hay que apartarla, en prim er término,
porque es una mera presuposición y una aseveración arbitraria. Igualmente,
todas las otras presuposiciones y prejuicios han de ser abandonados cuando
se ingresa en la ciencia, sean ellos tomados de la representación o del pen­
samiento, pues dentro de la ciencia es donde deben ser precisamente inves­
tigadas todas las determinaciones de esta clase y donde se debe conocer qué
es lo que hay en ellas y en sus contraposiciones.

IEl escepticismo, en cuanto ciencia negativa llevada a término a través de todas [8/168]

las formas del conocer, podría ofrecerse como introducción [ala lógica], introduc­
ción en la que se pondría en evidencia la nulidad de tales presuposiciones. Pero éste
sería no sólo un camino insatisfactorio, sino tambiény por lo mismo, un camino
superfluo, ya que lo dialéctico mismo es un momento esencial de la ciencia afirma­
tiva, como en I seguida se indicará^44. Por lo demás, [este camino] debería también [95]

hallar las formas finitas como algo dado de manera empírica y acientífica. La exigen­
cia de un tal escepticismo consumado es la misma que pide que la ciencia parta de la
duda universal, esto es, de una carencia total de presuposiciones. Esta exigencia se
lleva a cabo propiamente en la decisión de querer pensar con todapureza, decisión
que lleva a cabo la libertad34^, la cual abstrae de todo y comprende su propia y pura
abstracción, es decir, la simplicidad del pensar.
2go PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

N áherer B egriff und E inteilung


DER LOGIK

§ 79

Das Logische hat der Form nach drei Seiten: a) die abstrakte oder verstándige,
(3) die dialektische oder negativ-vernünfiige, y ) die spekulative oder positiv-vernmftige,

D iese d re i S e ite n m a ch en n ic h t d re i Teile d er L o g ik aus, so n d ern sind


MomentejedesLogisch-Reellen, das ist jed es B egriffes o d er jed es W ahren überhaupt. Sie
k ó n n e n sám tlich u n te r das erste M o m en t, das Verstándige, gesetzt u n d dadurch
ab g eso n d ert a u sein a n d erg eh a lten w erd en , aber so w erd en sie n ic h t in ihrer
W ahrh eit betrachtet. — D ie A n ga b e, d ie h ie r vo n d en B estim m u n gen des Logis-
chen gem acht ist, sowie die E in te ilu n g ist h ie r ebenfalls n u r an tizip iert u n d his-
torisch.

[8/169] | § 80

a) D as D enken ais Verstand bleib t bei der festen Bestim m theit und der
[96] U n terschieden h eit derselben gegen anldere steben; e in solches be-
schranktes Abstraktes gilt ihm ais für sich bestebend und seiend.

[8/172] | § 8l

p) Das dialektische M om ent ist das eigene Sichaufheben solcher endlichen


Bestimmungen und ibr U bergehen in ibre entgegengesetzten.

I. D as D ia lek tisc h e , vo m V ersta n d e fü r sich a b g e so n d e rt genom men,


m ach í, in sb eso n d ere in w issen sch aftlich en B e g r iffe n au fgezeigt, d en Skeptizismus
aus; er enthált die blol&e N eg atio n ais Resultat des D ialek tisch en . 2 - D ie Dialek-
tik w ird gew oh n lich ais ein e áufiere K u n st b etrachtet, w elche d u rc h W illkü r eine
V erw irru n g in bestim m ten B e g riffe n u n d e in e n b lo ften Schein vo n Widersprüchen in
ih n e n h e rv o rb rin g t, so dafi n ic h t diese B estim m u n gen , s o n d e rn d ieser Schein
e in N ich tig es u n d das V erstá n d ig e d agegen v ie lm e h r das W ahre sei. O f t ist die
D ia le k tik au ch w eite r n ic h ts ais e in su bjektives Sch au kelsystem v o n h in - und
h erü b ergeh en d em R áson n em en t, wo d er G eh alt feh lt u n d die B lófte durch sol-
CONCEPTO MÁS PRÓXIMO Y DIVISIÓN DE LA LÓGICA 351

C o n c e pto m ás pró xim o y d iv is ió n


D E L A L Ó G IC A

§ 79

Lo lógico, según la forma, tiene tres lados: a) el abstracto o propio del entendi­
miento; p) el dialéctico o racional-negativo; y) el especulativo o racional-positivo.

Estos tres lados no constituyen tres pa rte s de la Lógica, sino que son tres
momentos de todo lo lógico-real, es decir, de todo concepto o de todo lo verdadero en
general. Pueden ponerse en conjunto bajo el primer momento, es decir, bajo el
entendimiento, y así mantenerlos separados, pero de este modo no son tratados con
[arreglo a] su verdad propia3^6.— La indicación que aquí se hace sobre las deter­
minaciones de lo lógico, como también sobre su división, debe tomarse en cualquier
caso como una indicación de carácter histórico y como anticipo.

| § 80 [8/169]

a) El pensamiento en cuanto entendimiento se queda parado en la determini-


dad fija y en la distintividad de ella frente a o Itra; un tal abstracto [así] deli­ [96]

mitado vale para el entendimiento como siendo de suyo y como subsistente.

I §81 [8/172]

P) El momento dialéctico es el propio superar de tales determinaciones fin i­


tas y su pasar a sus opuestas.

1) Lo dialéctico, tomado por el entendimiento como algo separado de por sí,


especialmente cuando se hace patente en los conceptos científicos, constituye el
escepticismo; éste contiene la mera negación como resultado de lo dialéctico. 2) La
dialéctica se considera habitualmente como una habilidad extrínseca que puede pro­
ducir arbitrariamente una confusión en determinados conceptos y una mera aparien­
cia de contradicción en ellos, de modo que [según este modo de ver] lo nulo no serían
aquellas determinaciones, sino la apariencia [de contradicción], y lo que el entendi­
miento capta, por el contrario, sería más bien lo verdadero. Frecuentemente, la dia­
léctica se considera como algo que no va más allá de un sistema subjetivo para colum-
252 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

c h e n S c h a r fs in n b e d e c k t w ir d , d e r s o lc h e s R a s o n n e m e n t e r z e u g t . — I n ihrer
e ig e n t ü m lic h e n B e s t im m t h e it is t d ie D ia le k t ik v ie lm e h r d ie e ig e n e , w ah rh a fte
N a tu r d e r V e r s ta n d e s b e s tim m u n g e n , d e r D in g e u n d d e s E n d lic h e n ü b erh au p t
D ie R e fle x ió n ist z u n a c h s t das H in a u s g e h e n ü b e r d ie is o lie r t e B e s tim m th e it und
e in B e z ie h e n d e r s e lb e n , w o d u r c h d ie se in V e r h á ltn is g e se tz t, ü b r ig e n s in ihre®
is o lie r t e n G e lt e n e r h a lte n w ird . D ie D ia le k tik d a g e g e n ist d ies immanente H in au s­
g e h e n , w o r in d ie E in s e itig k e it u n d B e s c h rá n k th e it d e r V ersta n d esb e stim m u n g en
s ic h ais d as, was sie is t, n a m lic h ais ih r e N e g a t io n d a r s t e llt . A l ie s E n d lic h e ist
[8/173] d ie s, s ic h selbst a u flz u h e b e n . D a s D ia le k tis c h e m a c h í d a h e r d ie b e w e g e n d e Seele
des w iss e n s c h a ftlic h e n F o rtg e h e n s aus u n d ist das P r in z ip , w o d u r c h a lle in imma-
[97] nenter gjisammenhang und Notiwendigkeit in d e n In h a lt d e r W is s e n s c h a ft k o m m t, so wie
in ih m ü b e r h a u p t d ie w a h r h a fte , n ic h t á u fie r lic h e E r h e b u n g ü b e r das Endliche
lie g t.

[8/176] | § 82

y) Das Spekulative o der Positiv-Vernünftige faftt die Einheit der Bestimmungen


in ihrer Entgegensetzung auf, das Affirmative, das in ihrer Auflósung und
ihrem U bergehen enthalten ist.

[8/177] I . D ie D ia le k tik h a t e i n positives R e s u lta t, w e il sie e in e n I bestimmten Inhalthat


o d e r w e il ih r R e su ltat w a h rh a ft n ic h t das leere, abstrakteNichts, s o n d e r n d ie Negation
v o n gewissen Bestimmungen ist, w e lch e im R esu ltate e b e n d esw egen e n th a lte n sind , weil
d ie s n ic h t e in unmittelbares Nichts, s o n d e r n e in R e s u lta t ist. 2 . D ie s V e r n ü n ftig e ist
d a h e r, o b w o h l e in G e d a ch te s , a u ch A b stra k te s, z u g le ic h e in Konkretes, w e il es nicht
einfache, formelle E in h e it , s o n d e r n Einheit unterschiedener Bestimmungen ist. M it blofien
A b s t r a k tio n e n o d e r f o r m e lle n G e d a n k e n h a t es d a ru m ü b e r h a u p t d ie P h ilosop-
h ie gan z u n d g a r n ic h t z u tu n , s o n d e r n a lle in m it k o n k r e te n G e d a n k e n . 3 - In der
s p e k u la tiv e n L o g ik is t d ie b lo fte Verstandes-Logik e n t h a lt e n u n d k a n n aus jener
s o g le ic h g e m a c h t w e r d e n ; es b e d a r f d a zu n ic h ts , ais d a ra u s das D ia le k tis c h e und
V e r n ü n ftig e w egzu lassen ; so w ird sie z u d e m , was d i egewohnliche Logik ist, e in e Histo­
rie v o n m a n c h e r le i z u s a m m e n g e s te llte n G e d a n k e n b e s t im m u n g e n , d ie in ihrer
E n d lic h k e it ais etwas U n e n d lic h e s g e lte n .
CONCEPTO MÁS PRÓXIMO Y DIVISIÓN DE LA LÓGICA 353

raciocinios que van de acá para allá y de allá para acá. En ellos falta la riqueza de
piar
contenid0’ y su vaciedad se recubre con ese ingenio que aquel modo de raciocinar
engendra — Pero en su determinidad propia, la dialéctica es más bien la propia y ver­
dadera naturaleza de las determinaciones del entendimiento, de las cosas y de lo
finito en general. La reflexión es en primer término un salir fuera de la determinidad
aisladay un referirla de tal modo que, puesta en relación, se mantiene por lo demás
en s u valor separado. La dialéctica, por el contrario, es este salir inmanente en el cual
se expone la unilateralidad y limitación de las determinaciones del entendimiento tal
como es, a saber, como su propia negación. Todo lo finito es este supelrarse a sí [8/173]

mismo. Por ello, lo dialéctico constituye el alma móvil del proceder científico hacia
adelante y es el único principio que confiere conexión inmanente y necelsidad al conte­ [97]
nido de la ciencia, del mismo modo que en él reside en general la verdadera y no
extrínseca elevación sobre lo finito.

| §82 [8/176]

y) Lo especulativo o racional-positivo aprehende la unidad de las determina­


ciones en su oposición, lo afirmativo que se contiene en la disolución de
ellas y en su pasar.

1) La dialéctica tiene un resultado positivo porque tiene un I contenido determi­


[8/177]

nado o [lo que es lo mismo], porque su resultado no es verdaderamente la nada abs-


tractay vacía, sino la negación de determinaciones [sabidas como] ciertas, las cuales se
conservan en el resultado, precisamente porque éste no es una nada inmediata sino
unresultado. 2) Este [resultado] racional, por consiguiente, aunque sea algo pensado
e incluso abstracto, es a la vez algo concreto porque no es una unidad simple, formal,
sino unidad de determinaciones distintas. Con meras abstracciones o pensamientos
formales la filosofía nada tiene que ver en absoluto, sino solamente con pensamien­
tos concretos. 3) En la lógica especulativa se contiene la mera lógica del entendimiento
y ésta se puede construir igualmente desde aquélla; para ello no se requiere otra cosa
que omitir lo dialéctico y racional; de esta manera [la lógica especulativa] se convierte
enlalógica usual, una historia [o enumeración] de varias determinaciones del pensa­
miento colocadas juntas y que en su finitud valen como algo infinito.
254 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[8/179] | §8 3

D ie Logik zerfállt in drei Teile:


[98] I I. DieLehrevon dem Sein.
II. Die Lehrevon demWesen.
III. Die Lehre von dem Begrijfe und der Idee.
Nám licli in die Lehre von dem Gedanken:
I. In seiner Unmittelbarkeit, — dem Begrijfe an sich.
II. In seiner Reflexión un d Vermittlung, — dem Fürsichsein und Schein des
Begriffes
III. In seinem Zsirüchgekehrtsein in sich selbst und seinem entwickelten Bei-
sichsein, — dem Begriffe an und fursich.
CONCEPTO MÁS PRÓXIMO Y DIVISIÓN DE LA LÓGICA
255

§83 [8/179]

La Lógica se divide en tres partes:


I I. La doctrina del ser. [98]

II. La doctrina de la esencia.


III. La doctrina del concepto y de la idea.
Es decir, la Lógica se divide en la doctrina del pensamiento:
I. En su inmediatez o doctrina del concepto en sí.
II. En su reflexión y mediación o doctrina del ser-para-sí y apareada del
concepto.
III. En su haber regresado a s íy en su ser-cabe-sí desarrollado*47 o doc­
trina del concepto en y para sí.
[99] [8/181] | Erste A bteilung der L o gik

D IE L E H R E V O M S E IN

§ 84

D as Sein ist der B e g riff n u r an sich; die B estim m ungen desselben sind
seiende, in ihrem U nterschiede Andere gegeneinander, u n d ihre weitere
Bestim m ung (die Form des Dialektischen) ist ein Ubergehen in Anderes.
Diese Fortbestim m ung ist in einem ein Heraussetzen und damit Entfalten
des an sich seienden Begriffs und zugleicb das Insichgehen des Seins, ein Ver-
tiefen desselben in sich selbst. D ie Explikation des Begriffs in der Spháre
des Seins wird ebensosehr die Totalitát des Seins, ais damit die Unmit-
telbarkeit des Seins oder die Form des Seins ais solchen aufgeboben
wird.

§ 8 5

Das Sein selbst sowie die folgenden Bestim m ungen nicht nur des Seins,
sondern die logischen Bestim m ungen überhaupt konnen ais Definitio-
nen des Absoluten, ais die metaphysischen Definitionen Gottes angesehen wer-
den; náher je d o cb im m er n u r die erste einfacbe Bestim m ung einer
Spháre, und dann die dritte, ais welche die Rückkehr aus der Differenz
zur einfachen Beziebung auf sich ist. D en n G ott metaphysisch definie­
ren heiftt, dessen N atur in Gedanken ais solchen ausdrücken; die Logik
[ioo] aber um fafit alie Gedanken, wie sie noch in der Form von I Gedanken
sind. D ie ziueiten Bestim m ungen, ais welche eine Spháre in ihrer Differenz
sind, dagegen sind die D efin itio n en des Endlichen. W enn aber die Form
von D efinitionen gebraucht würde, so würde sie dies enthalten, dafi ein
Substrat der V orstellung vorschwebt; denn auch dasAbsolute, ais welches
G ott im Sinne und in der Form des Gedankens ausdrücken solí, bleibt
im Verháltnisse zu seinem Prádikate, dem bestim m ten un d wirklichen
A usdruck in Gedanken, nur ein gemeinter Gedanke, ein fü r sich unbes-
[8/182] timmtes Substrat. Weil der Gedanke, die I Sache, um die es hier allein zu

tun ist, nu r im Prádikate enthalten ist, so ist die Form eines Satzes, wie
P rimera.Sección de la Lógica [9 9 ][8 / 1 8 1 ]

LA DOCTRINA DEL SER

§84

El ser es el con cepto so lam en te en sí; las d e te rm in a cio n e s d el se r s o n d e te r ­


minaciones que-están-siendo^8, las cuales, al d istin gu irse, so n otras u n a r e s ­
pecto de otra y su d e te rm in a c ió n m ás p r e c is a (la fo rm a de lo d ia lé c tic o ) es
un p a sa r a otro. Esta d ete rm in a ció n p ro g resiva es a la vez unponerhaciafuera
y, por tanto, u n d esp lieg u e d el co n cep to que es en sí, y al m ism o tie m p o es el
i r - h a d a - dentro-de-sí d el se r, u n p r o fu n d iz a r d e l se r e n s í m ism o . D e la
misma m anera que la e x p licita ció n d el co n cep to e n la e sfe ra d el se r d evien e
la totalidad d el se r, así ta m b ié n , c o n esta e x p lic ita c ió n , se su p e ra la in m e ­
diatez del ser o la fo rm a d el s e r e n cuanto tal.

§85

El ser m ism o, com o igu a lm en te las d e te rm in a c io n e s que se g u irá n , n o sólo


las del ser, sino todas las d ete rm in a cio n es lógicas e n gen eral, p u e d e n c o n s i­
derarse com o d e fin icio n e s de lo absoluto, o sea, com o las definiciones meta­
físicas de Dios-, m ás p r o p ia m e n te , s in e m b a rg o , s ie m p r e se p o d rá [ver así]
solamente la p r im e r a d e te r m in a c ió n sim p le de cada e s fe r a y, d e sp u é s , la
tercera, e n cu anto ésta es e l r e g re s o d e sd e la d ife r e n c ia a la s im p le r e f e ­
rencia a sí. Esto es a sí p o rq u e d e fin ir a D io s m e ta fís ic a m e n te s ig n ific a
expresar su naturaleza co n pensamientos en cuanto tales; p ero la ló g ica c o m ­
prende todos lo s p e n sa m ie n to s tal com o so n aun e n fo rm a de I p e n s a m ie n ­ [100]
tos. Las segundas d ete rm in a cio n es, p o r el co n trario , e n tan to so n u n a esfera
en su diferencia, so n las d e fin ic io n e s de lo finito. A h o ra b ie n , s i se u sa ra la
forma de la d e fin ic ió n , su ce d e ría que esta fo rm a co n te n d ría [com o sujeto]
un sustrato de la r e p r e s e n ta c ió n su s p e n d id o e n e l a ire , ya q u e in c lu s o lo
absoluto, que es co m o d eb e ex p re sa rse D io s e n el se n tid o y e n la fo rm a d el
pensam iento, sig u e sie n d o b a jo la r e la c ió n c o n su p r e d ic a d o (q u e es la
expresión d e te rm in a d a y e fe c tiv a e n p e n s a m ie n to s ) só lo u n p e n sa m ie n to
mentado^9, u n su bstrato de suyo in d e te rm in a d o . Y p o rq u e e l p en sa m ie n to ,
258 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

je n e s S u b je k t, etwas v ó llig Ü b e r flü s s ig e s (vgl. § 31 u n d u n t e n K a p . voin


U r te ile [§ l 66 f f .] ) .

Q u a l itá t

a. Sein

§ 86

D as reine Sein m a c b t d e n A n f a n g , w e il es s o w o h l r e i n e r G e d a n k e ais das


[8/183] u n b e s tim m te , e in fa c b e U n m itte lb a r e ist, d e r I erste A n f a n g a b er nichts
V e rm itte lte s u n d w e ite r B e stim m te s se in k a n n .

A l i e Z w e i f e l u n d E r i n n e r u n g e n , d i e g e g e n d a s A n f a n g e n d e r W is s e n s c h a f t

m it d e m a b str a k te n le e r e n S e in g e m a c h t w e r d e n k ó n n t e n , e r l e d i g e n s i c h d u r c h das

e i n f a c b e B e w u f i t s e i n d e s s e n , w a s d i e N a t u r d e s A n f a n g s m i t s i c h b r i n g t . S e i n kan n

b e s t i m m t w e r d e n a is I c h = I c h , a is d i e a b s o lu te I n d iffe r e n z oder I d e n titá t u s f . I m B e d ü r f-

n is s e , e n tw e d e r m it e in e m s c h le c h t h in G e w is s e n , d . i . d e r G e w i f i h e i t s e i n e r selbst,

[101] o d e r m it e in e r I D e f i n it io n o d e r A n s c h a u u n g d es a b s o lu te n W a h r e n a n z u fa n g e n , kón-

n e n d i e s e u n d a n d e r e d e r g l e i c h e n F o r m e n d a f ü r a n g e s e h e n w e r d e n , d a f í sie die

e r s te n s e in m ü s s e n . A b e r in d e m in n e r h a lb j e d e r d ie s e r F o r m e n b e r e its V erm ittlu n g

is t , s o s i n d s ie n i c h t w a h r h a f t d i e e r s t e n ; d i e V e r m i t t l u n g is t e i n H in a u s g e g a n g e n -

s e in a u s e in e m E r s t e n z u e in e m Z w e it e n u n d H e r v o r g e h e n a u s U n te r s c h ie d e n e n .

W e n n I c h = I c h o d e r a u c h d i e i n t e l l e k t u e l l e A n s c h a u u n g w a h r h a f t a is n u r d as Erste

g e n o m m e n w i r d , s o is t e s i n d i e s e r r e i n e n U n m i t t e l b a r k e i t n i c h t s a n d e r e s ais Sein,

s o w i e d a s r e i n e S e i n u m g e k e h r t a is n i c h t m e h r d i e s e s a b s t r a k t e , s o n d e r n i n sich

d i e V e r m i t t l u n g e n t h a l t e n d e S e i n , r e i n e s D e n k e n o d e r A n s c h a u e n is t .

W ir d S e in a is P r á d i k a t d e s A b s o l u t e n a u s g e s a g t , s o g i b t d i e s d i e e r s t e D e f i n i ­

t i o n d e s s e lb e n : D a s A b s o lu t e ist d a s S e in . E s i s t d i e s d i e ( i m G e d a n k e n ) s c h le c h t h in

a n f á n g lic h e , a b s tr a k te s te u n d d ü r f t ig s t e . S ie is t d ie D e f i n i t i o n d e r E le a t e n , aber

z u g le ic h a u c h d as B e k a n n t e , d a fi G o tt d e r I n b e g r iffa lle r R e a litá t e n i s t . E s s o l í n á m lic h

v o n d e r B e s c h r á n k t h e i t , d i e i n j e d e r R e a l i t á t is t , a b s t r a h i e r t w e r d e , s o d a ft G o tt

n u r das R e a le in a lle r R e a litá t, d as A lle r r e a ls te s e i . I n d e m R e a l i t á t b e r e i t s e i n e R e fle -


I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 25 9

es decir, la I COSA de la que aquí nos ocupamos, sólo se contiene en el predi- [8/182]
cado, resulta por ello que la forma proposicional es algo tan enteramente
superfino como lo es el sujeto mismo [de la proposición] (cfr. § 3i y , más
adelante, el capítulo sobre el juicio).

C u a l id a d

a. S er

§86

El puro ser co n stitu ye e l co m ie n zo p o rq u e es tan to p e n sa m ie n to p u ro com o


lo inmediato sim p le e in d e te rm in a d o , y el I p r im e r co m ie n zo no p u ed e s e r [8/183]
nada mediato n i m ás d eterm in a d o.

Para solventar todas las dudas y reminiscencias que se pueden oponer en con­
tra de que la ciencia se inicie con el ser vacío y abstracto, basta sim plem ente con
cobrar conciencia de lo que comporta la naturaleza del empezar. El ser puede ser
determinado como yo = yo35°, o bien como la indiferencia absoluta o la identidad,
etc. . Ahora bien, siendo necesario comenzar, sea con un sim ple saber, es decir,
con la certeza de sí mismo, sea con una I definición o intuición de lo absolutamente [101]
verdadero, pueden considerarse éstas o parecidas fórmulas como aquellas que debe­
rían ser las primeras. Pero en tanto en el interior de tales fórmulas se encuentra ya
una cierta mediación, no pueden ser verdaderamente las primeras; la m ediación es
un haber salido [ya] de un primero hacia un segundo y seguir adelante desde distin­
tos. Si se toma verdaderamente yo =yo, o también la intuición intelectual353, en esta
pura inmediatez no hay nada más que ser; así como, al revés, el ser (no ya como este
ser abstracto, sino conteniendo dentro de sí la mediación) es puro pensar o intuir.
Si ser se expresa como predicado de lo absoluto, obtenem os así la prim era
definición de éste: lo absoluto es el ser. Ésta es la definición (en el pensamiento) sim ­
plemente inicial, la más abstracta y pobre. Es la definición de los eleatas”53, pero
también la conocida definición que dice que Dios es el compendio de todas las realida­
des A O sea, que se debe abstraer de la lim itación que se halla en cada una de las
realidades, de tal manera que Dios sea solamente lo real en toda realidad, el ente rea­
lismo. Siendo así que «realidad» contiene ya una reflexión, esto mismo se expresa
26o PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

x i ó n e n t h a l t , s o is t d i e s u n m i t t e l b a r e r i n d e m a u s g e s p r o c h e n , w a s j a c o b i v o n dem

G o t t e d e s S p in o z a sa g t, d a fi e r d a s P r i n c i p i u m d e s S e ir t s i n a l l e m D a s e i n s e i.

[8/186] | § 87

D ie s e s r e in e S e in ist n u n d ie reine Abstraktion, d a m it das Absolut-Negative


w elch es, g le ich fa lls u n m itte lb a r g e n o m m e n , das Nichts ist.

I . E s f o l g t e h i e r a u s d i e z w e i t e D e f i n i t i o n d e s A b s o l u t e n , d a f i e s d a s N ich ts

is t ; i n d e r T a t is t s ie d a r i n e n t h a l t e n , w e n n g e s a g t w i r d , d a f i d a s D i n g - a n - s i c h das

[102] U n b e s t i m m t e , s c b l e c h t b i n F o r m - u n d d a m i t I n b a l t s l o s e i s t , I — o d e r a u c h , dafi

G o tt nur das h d ch ste W esen u n d s o n s t w e ite r n ic h ts is t, d e n n a is s o l c h e s i s t e r ais

e b e n d ie s e lb e N e g a tiv itá t a u s g e s p r o c h e n ; d as N ic h ts , d as d ie B u d d h is te n z u m P r in -

z i p v o n a l l e m w i e z u m l e t z t e n E n d z w e c k u n d Z i e l v o n a l l e m m a c h e n , i s t d ie s e lb e

A b s t r a k t i o n . — 2 - W e n n d e r G e g e n s a t z i n d i e s e r U n m i t t e l b a r k e i t a is Sein u n d

N ic h ts a u s g e d r ü c k t i s t , s o s c h e i n t e s a is z u a u f f a l l e n d , d a f i e r n i c h t i g s e i , a is dafi

m a n n i c h t v e r s u c b e n s o l l t e , d a s S e i n z u f i x i e r e n u n d e s g e g e n d e n U b e r g a n g zu

b e w a h r e n . D a s N a c b d e n k e n m u f i i n d i e s e r H i n s i c h t d a r a u f v e r f a l l e n , f ü r das

S e in e in e fe s te B e s t im m u n g a u fz u s u c h e n , d u r c h w e lc h e es v o n dem N ic k t s

u n t e r s c h i e d e n w á r e . M a n n i m m t e s z . B . a is d a s i n a l l e m W e c h s e l B e b a r r e n d e ,

d ie u n e n d lic h b e s tim m b a r e M a te r ie u s f . o d e r a u c h o h n e N a c h d e n k e n a is ir g e n -

d e in e e in z e ln e E x i s t e n z , d a s n á c b s t b e s t e S i n n l i c b e o d e r G e i s t i g e . A b e r a l i e so lch e

w e i t e r e n u n d k o n k r e t e r e n B e s t i m m u n g e n l a s s e n d a s S e i n n i c h t m e h r a is d a s reine

S e in , w i e e s h i e r i m A n f a n g u n m i t t e l b a r is t . N u r i n u n d u m d i e s e r r e i n e n U n b e s -

t im m t h e it w ille n is t es N ic h ts , — e in U n sa g ba res; s e i n U n t e r s c h i e d v o n d e m N ic h ts

is t e in e b lo fie M e in u n g . — E s i s t g e r a d e n u r u m d a s B e w u f i t s e i n ü b e r d i e s e A n fá n g e

z u t u n , n á m l i c h d a f i s i e n i c h t s a is d i e s e l e e r e A b s t r a k t i o n e n [ s i n d ] u n d j e d e v o n

[8/187] b e i d e n s o l e e r is t a is d i e a n d e r e ; d e r T r ie b , i n d e m S e i n o d e r i n b e i d e n I e i n e feste

B e d e u t u n g z u f i n d e n , is t d ie s e N o tw e n d ig k e it s e l b s t , w e l c h e d a s S e i n u n d N ic h ts

w e i t e r f ü h r t u n d i h n e n e in e w a h r e , d . i . k o n k r e t e B e d e u t u n g g ib t . D ie s e s F o rtg e -

h e n is t d i e l o g i s c h e A u s f ü h r u n g u n d d e r i m F o l g e n d e n s i c h d a r s t e l l e n d e V e r la u f.

D as N achden ken , w e lc h e s t ie f e r e B e s t im m u n g e n f ü r s ie fin d e t, is t d as lo g is c h e D en -

k e n , d u r c h w e l c h e s s i c h s o l c h e , n u r n i c h t a u f e i n e z u f á l l i g e , s o n d e r r i n o t w e n d ig e

W e i s e , h e r v o r b r i n g e n . — J e d e f o l g e n d e B e d e u t u n g , d i e s i e e r h a l t e n , i s t d a ru m

[103] n u r a is e i n e n a h e re B e s tim m u n g und w a h rere D e fin itio n d es A b s o lu te n a n z u s e h e n ; e i n e I so l-

c h e i s t d a n n n i c h t m e h r e i n e l e e r e A b s t r a k t i o n w i e S e i n u n d N i c h t s , v ie lm e h r

e i n K o n k r e t e s , i n d e m b e i d e , S e i n u n d N i c h t s , M o m e n t e s i n d . — D i e h ó c h s te

F o r m d es N ic h ts f ü r s ic h w á r e d ie F r e ih e it, a b e r s ie is t d i e N e g a t i v i t á t , i n s o f e r n sie
I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD g6l

¿e manera más inmediata en lo que Jacobi dice del Dios de Spinoza, a saber, que él
es el principio del ser en to d a e x iste n c ia 355.

| §87 [8/186]

Ahora bien, este ser puro es la p u r a a b s tra c c ió n y, por tanto, lo a b s o lu ta m e n te


negativo que, tomado igualmente de manera inmediata, es la n a d a .

1) De ahí se seguiría la segunda definición de lo absoluto, es decir, que él es la


nada; de hecho tal definición se implica cuando se dice que la cosa-en-sí es lo inde­
terminado, lo que simplemente carece de forma y también de contenido; I igualmente [102]
[se implica esta definición] cuando se dice que Dios es so la m en te el ente su p rem o 356 y
nada más, ya que, en cuanto tal, Dios viene expresado como aquella misma negati-
vidad; la nada que los budistas tienen como principio de todo y como fin último y meta
de todo, es la misma abstracción.— ?) Cuando la oposición queda expresada con esta
inmediatez, como ser y n a d a , parece entonces demasiado chocante que tal oposición
sea nula y que no se deba intentar fijar el ser y preservarlo del paso [a la nada]. [Pero]
la reflexión ha de fracasar en este intento de buscar para el ser una determ inación
firme en virtud de la cual fuera distinto de la nada. Tómese, por ejemplo, aquello que
permanece en todo cambio, la m a teria infinitamente determinable o, si se prefiere, y
sin especial reflexión, cualquier EXISTENCIA singular, lo que tengamos más a mano, sen­
sible o espiritual. Pero [ocurre entonces que] todas estas mayores y más concretas
determinaciones ya no dejan al ser como p uro ser y nada más, tal como el ser es aquí, en
el comienzo, de manera inmediata. Solamente en yp o r esta pura inmediatez es [el ser]
nada, un inefable; su distinción respecto de la nada es una mera op in ió n [o m ención].
Propiamente se trata solamente de la conciencia de esos comienzos, es decir, que
ambos no son más que abstracciones vacías y uno es tan vacío como el otro; el im pu lso
a encontrar en el ser o en ambos [términos] I un significado firme es la misma n ecesi­ [8/187]
dad que impulsa hacia adelante al ser y a la nada y les confiere un significado verda­
dero, es decir, concreto. Este ir hacia adelante es la realización lógica y el transcurso que
se presentará en lo que sigue. La reflexión que encu en tra para estos comienzos deter­
minaciones más profundas es el pensamiento lógico, mediante el cual tales determi­
naciones se producen, no de manera contingente, sino necesaria— Toda significación
que reciban más adelante deberá considerarse, por tanto, únicamente como una deter­
minación m ás p ró x im a y una definición m á s verdadera de lo absoluto-, I tal determ ina­ [1 0 3 ]

ción y definición ya no será entonces una abstracción vacía como ser y nada, sino más
bien un concreto del que ambos, ser y nada, son momentos.— La forma suprema de la
nada sería de suyo la lib erta d ?57, pero ésta es la negatividad en tanto se sumerge en su
2&2 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

s ic h z u r h ü c h s t e n I n t e n s it a t i n s ic h v e r t i e f t u n d s e lb s t, u n d z w a r a b s o lu t e , A f f i r .

m a t i o n is t .

[8/188] I §88

Das N ichts ist ais dieses un m ittelb are, sich selbst gleich e, ebenso urnge-
kehrt dasselbe, was das Sein ist. D ie W ahrbeit des Seins sowie des Nicbts ist
daber die Einheit beider; diese E in b eit ist das Werden.

I. D e r S a tz » S e i n u n d N i c h t s is t d a s s e lb e ^ e r s c h e in t f ü r d ie V o r s te llu n g o d e r d en

V e r s t a n d a is e i n s o p a r a d o x e r S a t z , d a ft s i e i b n v i e l l e i c h t n i c h t f ü r e r n s t lic h

g e m e i n t h á l t . I n d e r T a t i s t e r a u c h v o n d e m H á r t e s t e n , w a s d a s D e n k e n sich

z u m u te t, d e n n S e in u n d N ic b ts s in d d e r G e g e n sa tz in s e in e r g a n z e n U n m it t e lb a r k e it ,

d . h . o h n e d a f t i n d e m e i n e n s e b ó n e i n e B e s t i m m u n g g e s e t z t w á r e , w e l c h e d e sse n

B e z ie b u n g a u f d as a n d e r e e n t h ie lt e . S ie e n th a lte n a b e r d i e s e B e s t i m m u n g , w ie in

d e m v o r h e r g e h e n d e n § a u f g e z e i g t i s t , d i e B e s t i m m u n g , w e l c h e e b e n i n b e id e n

d ie s e lb e is t. D ie D e d u k t i o n i h r e r E i n h e i t is t i n s o f e r n g a n z a n a ly t is c h ; w ie ü b e r-

h a u p t d e r g a n z e F o r t g a n g d e s P h i l o s o p h i e r e n s a is m e t h o d i s c h e r , d . b . a is n o t w e n d i-

ger n i c h t s a n d e r e s i s t a is b l o f t d a s S e tzen d e s j e n i g e n , w a s i n e i n e m B e g r i f f e seb ón

e n t h a l t e n i s t . — E b e n s o r i c h t i g a is d i e E i n h e i t d e s S e i n s u n d N i c h t s i s t e s a b e r

auch, d a ft s ie s c h le c h t h in v e r s c h ie d e n s in d , — d as e in e n ic h t is t , w a s d a s a n d e r e is t . A ll e i n

w e il d e r U n t e r s c h ie d h ie r s ic h n o c h n ic h t b e s tim m t h a t, d e n n e b e n S e in und

N ic h ts s in d n o c h d as U n m it t e lb a r e , so is t e r , w ie e r a n d e n s e lb e n is t, d a s U nsag-

bare, d ie b lo fte M e in u n g .

[104] I 2 - E s e r f o r d e r t k e i n e n g r o f t e n A u f w a n d v o n W i t z , d e n S a t z , d a ft S e i n u n d

[8/189] N i c h t s d a s s e l b e is t , l á c h e r l i c h z u m a l c h e n o d e r v i e l m e h r U n g e r e i m t b e i t e n v o r z u -

b r i n g e n m i t d e r u n w a h r e n V e r s i c h e r u n g , d a ft s ie K o n s e q u e n z e n u n d A n w e n d u n -

g e n je n e s S a tz e s s e ie n ; z .B . es s e i h ie r n a c h d a s s e lb e , o b m e i n H a u s , m e in V e r m ó -

g e n , d ie L u f t z u m A t m e n , d ie s e S ta d t, d ie S o n n e , d as R e c h t, d e r G e is t, G o tt sei

oder n ic h t. I n s o lc h e n B e is p ie le n w e r d e n z u m T e il b e s o n d e r e / j o e c k e , d i e J 'iü t z li c h k e i t , die

e tw a s f ü r m ic h h a t, u n t e r g e s c h o b e n u n d g e f r a g t , o b es m ir g l e i c h g ü l t i g s e i , d a ft die

n ü t z l i c h e S a c h e s e i o d e r n i c h t s e i. I n d e r T a t is t d i e P h i l o s o p h i e e b e n d ie s e L e h re ,

d e n M e n s c h e n v o n e i n e r u n e n d l i c h e n M e n g e e n d l i c h e r Z w e c k e u n d A b s i c h t e n zu

b e f r e i e n u n d i h n d a g e g e n g l e i c h g ü l t i g z u m a c h e n , s o d a f t e s i h m a l l e r d i n g s d as­

s e l b e s e i, o b s o l c h e S a c h e n s i n d o d e r n i c h t s i n d . A b e r ü b e r h a u p t , s o w ie v o n e in e m

I n h a lte d i e R e d e is t , s o is t d a m i t e i n Z u s a m m e n h a n g m i t anderen E x i s t e n z e n , Z w e ck en

u s f . g e s e t z t , d i e a is g ü l t i g v o r a u s g e se tzt s in d ; v o n s o lc h e n V o r a u s s e tz u n g e n is t es n u n abh án -

g ig g e m a c h t, o b das S e in o d e r N ic h ts e in e in e s b e s tim m te n I n h a lt s d a s s e lb e sei o d e r auch


I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 263

propia profundidad hasta la máxima intensidad, y es ella misma afirmación, precisa­


mente absoluta.

§88 [8/188]

La n a d a en cuanto es esto inmediato, igual a sí mismo, es tam bién inversa­


mente lo m is m o que el ser. La verdad del ser, asi como la de la nada, es por
consiguiente la u n id a d de ambos; esta unidad es el d ev en ir.

1) La proposición que afirma que ser y n a d a son lo m ism o parece a la rep resen ta­
ción o al entendimiento una proposición tan paradójica que se tiene por algo quizá no
dicho en serio. En efecto, es una de las proposiciones más duras a las que se atreve el
pensamiento, ya que ser y nada son la oposición en su total in m ed ia tez, esto es, sin que
en ninguno de los dos extremos se haya ya sentado una determinación que conténgala
referencia [de este extremo] al otro. Estos extremos co n tie n e n , sin embargo, esa
determinación, como se ha mostrado en el parágrafo precedente, a saber, aquella
determinación que es ciertamente la misma en ambos. Por ello, la deducción de su
unidad es enteramente a n a lític a , del mismo modo que, en general, todo el camino
hacia adelante del filosofar en cuanto metódico, esto es, en cuanto n e c e sa r io , no es
nada distinto d e p o n e r meramente lo que ya está contenido en un concepto .— Tan
correcto como afirmar la unidad del ser y la nada lo es también decir que s o n sim p le ­
mente diversos, que uno no es lo que el otro es. Sólo que, porque aquí la distinción aún
no se ha determinado, pues ser y nada son todavía lo inmediato, resulta que la distin­
ción tal como está en lo inmediato, es lo in efa b le, la mera op in ió n [o mención].
I2) No se precisa gran cantidad de ingenio para ridiculizar la proposición que [104]

afirma que ser y nada son lo mismo I o, más bien, para traer a colación disparates [8/189]

acompañados de la aseveración no verdadera de que se trata de consecuencias y


aplicaciones de aquella proposición; por ejemplo, que es por consiguiente lo mismo
que mi casa, mi hacienda, el aire necesario para respirar, esta ciudad, el sol, el dere­
cho, el espíritu, Dios, s e a n o n o sean. En tales ejemplos se esconden en parte fines
particulares, la u tilid a d que algo tiene para mí, y a continuación se pregunta si a m í
me es igual que la COSA útil sea o no sea. Pero ocurre que la filosofía es precisamente
la doctrina apropiada para liberar a los humanos de una multitud infinita de fines y
propósitos finitos y hacernos indiferentes ante ellos, de modo que en cualquier caso
nos sea igual que tales COSAS sean o no. Pero en la misma medida en que se habla de
un contenido, con él se pone un conjunto que engloba otras EXISTENCIAS, fines, etc.,
que se presuponen v a lio sa s, y a continuación se hace depender de esos su p u esto s que
el ser o no-ser de un co n ten id o d ete rm in a d o sea lo m ism o o n o . Se desliza, por tanto,
364 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

n ic h t. E s w ir d e in in h a lts v o lle r U n t e r s c h ie d d e m le e r e n U n t e r s c h ie d e v o n S e in und

N i c h t s u n t e r g e s c h o b e n . — Z u m T e i l s i n d e s a b e r a n s i c k w e s e n t l i c h e Z w e c k e , a b so -

lu t e E x is te n z e n u n d I d e e n , d ie b lo ft u n t e r d ie B e s t im m u n g d e s S e in s o d e r N ic b t -

s e i n s g e s e t z t w e r d e n . S o l c b e k o n k r e t e G e g e n s t á n d e s i n d n o c h e t w a s g a n z a n d e re s

a is n u r S e ie n d e o d er auch N ic h is e ie n d e ; d ü r f t i g e A b s t r a k t i o n e n w i e S e i n u n d N ic h t s -

u n d s ie s i n d , w e i l s ie e b e n n u r d i e B e s t i m m u n g e n d e s A n f a n g s s i n d , d i e a lle r d ü r f -

t i g s t e n , d i e e s g i b t — s i n d f ü r d i e N a t u r j e n e r G e g e n s t á n d e g a n z i n a d á q u a t ; w a h r-

h a f t e r I n b a l t is t l á n g s t ü b e r d i e s e A b s t r a k t i o n e n s e l b s t u n d d eren G e g e n sa tz

h in a u s . — W e n n ü b e r h a u p t e in K o n k r e t e s d e m S e in u n d N ic h ts u n te r s c h o b e n

[105] w i r d , s o g e s c h i e h t d e r G e d a n k e n l o s i g l k e i t i h r G e w ó h n l i c h e s , e i n g a n z a n d e r e s vor

d i e V o r s t e l l u n g z u b e k o m m e n u n d d a v o n z u s p r e c h e n a is d a s , w o v o n d i e R e d e ist

u n d h i e r is t b l o f t v o m a b s t r a k t e n S e i n u n d N i c h t s d i e R e d e .

[8/190] | 3 . E s k a n n l e i c h t g e s a g t w e r d e n , d a ft m a n d i e E i n h e i t d e s S e i n s u n d N ic h ts

n ic h t b e g r e ife . D e r B e g r i f f d e r s e l b e n a b e r is t i n d e n v o r h e r g e h e n d e n §§ a n g e g e b e n ,

u n d e r i s t w e i t e r n i c h t s a is d i e s A n g e g e b e n e ; s ie b e g r e i f e n h e i f t t n i c h t s a n d e r e s ,

a is d ie s e s a u f f a s s e n . M a n v e r s t e h t a b e r a u c h u n t e r d e m B e g r e i f e n n o c h e tw a s w e i-

t e r e s a is d e n e i g e n t l i c h e n B e g r i f f ; e s w i r d e i n m a n n i g f a l t i g e r e s , r e i c h e r e s B e w u ftt-

s e i n , e i n e V o r s t e l l u n g v e r l a n g t , s o d a f t e i n s o l c h e r B e g r i f f a is e i n k o n k r e t e r Fall

v o r g e le g t w e r d e , m it d e m d a s D e n k e n i n s e in e r g e w o h n l ic h e n P r a x is v e r tra u te r

w á r e . I n s o f e r n d a s N i c h t b e g r e i f e n k ó n n e n n u r d ie U n g e w o h n t h e i t a u sd rü c k t,

a b s t r a k t e G e d a n k e n o h n e a l i e s i n n l i c h e B e i m i s c h u n g f e s t z u h a l t e n u n d sp e k u la tiv e

S á t z e z u f a s s e n , s o i s t w e i t e r n i c h t s z u s a g e n , a is d a f t d i e A r t d e s p h i l o s o p h i s c h e n

W i s s e n s a l l e r d i n g s v e r s c h i e d e n is t v o n d e r A r t d e s W i s s e n s , a n d a s m a n i m g e m e i-

nen Leben g e w ó h n t is t, w ie auch vo n d er, d ie in a n d e r e n W is s e n s c h a fte n

h e r r s c h t . H e i f t t d a s N i c h t - B e g r e i f e n a b e r n u r , d a ft m a n s i c h d i e E i n h e i t d e s Sein s

u n d N ic h ts n ic h t v o r s te lle n k o n n e , s o i s t d i e s i n d e r T a t s o w e n i g d e r F a ll, d a ft je d e r

v i e l m e h r u n e n d l i c h v i e l e V o r s t e l l u n g e n v o n d i e s e r E i n h e i t h a t , u n d d a ft m a n so l-

c h e V o r s t e l l u n g n i c h t h a b e , k a n n n u r d i e s e s s a g e n w o l l e n , d a f t m a n d e n v o r lie -

g e n d e n B e g r i f f n i c h t i n i r g e n d e i n e r j e n e r V o r s t e l l u n g e n e r k e n n t u n d s ie n ic h t ais

e i n B e i s p i e l d a v o n w e i f t . D a s B e i s p i e l d a v o n , d a s a m n á c h s t e n l i e g t , is t d a s W erd en .

J e d e r m a n n h a t e i n e V o r s t e l l u n g v o m W e r d e n u n d w i r d e b e n s o z u g e b e n , d aft es

e in e V o r s t e l l u n g is t ; f e r n e r d a ft , w e n n m a n s ie a n a l y s i e r t , d i e B e s t i m m u n g v o n San,

a b e r a u c h v o n d e m s c h le c h th in A n d e r e n d e s s e lb e n , d e m N ic h ts , d a r i n e n t h a lt e n

is t ; f e r n e r d a ft d i e s e b e i d e n B e s t i m m u n g e n u n g e t r e n n t i n d i e s e r e in e n V o r s t e llu n g

[106] s i n d , s o d a f t W e r d e n s o m i t I E i n h e i t d e s S e i n s u n d N i c h t s i s t . — E i n g le ic h f a lls

n a h e l i e g e n d e s B e i s p i e l is t d e r A n fa n g ; d ie S a c h e ist n o c h n ic h t i n i h r e m A n f a n g , aber

e r is t n i c h t b l o f t i h r N ic h ts , s o n d e r n e s is t s c h o n a u c h i h r S e in d a r i n . D e r A n f a n g ist

[8/191] I s e lb s t a u c h W e r d e n , d r ü c k t j e d o c h s c h o n d ie R ü c k s ic h t a u f d a s w e it e r e F o rtg e -

h e n a u s . — M a n k ó n n t e , u m s i c h d e m g e w o h n l i c h e r e n G a n g d e r W is s e n s c h a f t e n
I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 265

una distinción llena de contenido bajo la distinción vacía entre ser y nada. Sin
embargo, [también es verdad] que lo que sencillamente se pone bajo la determina­
ción del ser o no-ser son en s í fines esenciales, EXISTENCIAS absolutas e ideas. Pero
esos objetos concretos siguen siendo algo completamente distinto de meros entes o
no-entes. Abstracciones indigentes como ser y nada (y son las más indigentes de
todas, porque son solamente las determinaciones del comienzo) son completamente
inadecuadas a la naturaleza de aquellos objetos; un contenido más verdadero está
mucho más allá de esas abstracciones y su oposición. En general, cuando se desliza
un concreto bajo el ser y la nada, le sucede al pensamiento defilciente lo que le pasa [105]
siempre que se coloca ante la representación algo completamente distinto de aque­
llo de que se habla; y aquí se habla sólo del sery la nada abstractos.
I 3) Es muy fácil decir que la unidad del ser y la nada es in con cebib le. Sin [8/190]

embargo, el concepto de esta unidad ha sido dado en los §§ que anteceden y no es


más que lo que allí se ha ofrecido; concebir esa unidad no significa nada más que
aprehender esto que ya se ha dicho. Sucede, sin embargo, que por concebir se
entiende algo que está más allá del concebir propiamente dicho; se exige una con­
ciencia más rica, con más aspectos, de modo que aquel concepto sea presentado
como un caso concreto con el que el pensamiento esté ya familiarizado por su com­
portamiento habitual. En la medida en que el no-poder-concebir expresa solamente
el no estar habituado a sostener firmemente los pensamientos abstractos sin mezcla
de lo sensible y a captar proposiciones especulativas, no hay más que decir [a la
objeción] que el modo propio del saber filosófico es siempre distinto de aquel modo
de saber que es usual en la vida ordinaria, como es igualmente distinto del modo que
domina en las otras ciencias [no filosóficas]. Pero si no-concebir significa sola­
mente que la unidad de ser y nada resulta imposible de representar, entonces lo que
de hecho sucede es más bien que uno tiene infinitas representaciones de esta uni­
dad; que no se posee tal representación sólo puede querer decir que uno no reco­
noce aquel concepto en cualquiera de esas representaciones y que no las ve como un
ejemplo [o caso] del concepto. El ejemplo más próximo es precisamente el devenir.
Todo el mundo tiene una representación del devenir y todo el mundo concederá, por
tanto, que se trata de un a representación? también concederá que si se analiza esa
representación resulta que contiene la determinación de ser y también de lo que es
simplemente otro respecto del ser, es decir, de nada-, concederá igualmente que esas
dos determinaciones son indivisas en esta representación u n a , de donde se sigue
que devenir es I unidad de sery nada.—Otro ejemplo disponible, igualmente cerca­ [106]

no, es el de com ienzo ; la COSA no es todavía en su comienzo, pero el comienzo no es


tampoco su pura nada, sino que allí está ya su ser. El comienzo es I también de suyo [8/191]

devenir, si bien [la palabra «comienzo»] expresa o [incluye] la atención [dirigida]


al camino que continúa hacia adelante.—Para más adaptarse al modo de proceder
266 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

z u b e q u e m e n , d i e L o g i k m i t d e r V o r s t e l l u n g d e s r e i n g e d a c h t e n A n f a n g s , a ls o des

A n f a n g s a is A n f a n g s , b e g i n n e n u n d d i e s e V o r s t e l l u n g a n a l y s i e r e n ; s o w ü r d e m an

e s s i c h v i e l l e i c h t e h e r a is E r g e b n i s d e r A n a l y s e g e f a l l e n l a s s e n , d a f i s i c h S e i n und
N i c b t s a is i n E i n e m u n g e t r e n n t z e i g e n .

4 . E s i s t a b e r n o c b z u b e m e r k e n , d a f i d e r A u s d r u c k » S e i n u n d N i c h t s ist

d a s s e lb e « oder » d ie E in h e it d e s S e i n s u n d N i c h t s « , e b e n s o a l i e a n d e r e n s o l c h e n £¡;¡_

h e it e n , d e s S u b j e k t s u n d O b j e k t s u s f . , m i t R e c h t a n s t o f i i g s i n d , w e i l d a s S c h ie fe

u n d U n r ic h t ig e d a r in lie g t , d a fi d ie E in h e it h e r a u s g e h o b e n u n d d ie V e r s c h ie d e n -

h e i t z w a r d a r i n l i e g t ( w e i l e s z . B . S e i n u n d N i c b t s is t , d e r e n E i n h e i t g e s e t z t ist),

a b e r d i e s e V e r s c h i e d e n h e i t n i c h t z u g l e i c h a u s g e s p r o c h e n u n d a n e r k a n n t is t , von

i h r a ls o n u r u n g e h o r i g e r w e i s e a b s t r a h i e r t , s i e n i c h t b e d a c h t z u s e i n s c h e i n t . In

d e r T a t l á f i t s i c h e i n e s p e k u l a t i v e B e s t i m m u n g n i c h t i n F o r m e i n e s s o l c h e n Satzes

r ic h t ig a u s d r ü c k e n ; es s o lí d ie E i n h e i t in d e r z u g le ic h vorhandenen und g e s e tz ie n V ers­

c h ie d e n h e it g e fa fit w e r d e n . W erden is t d e r w a h r e A u s d r u c k d e s R e s u l t á i s v o n S ein

u n d N i c h t s , a is d i e E i n h e i t d e r s e l b e n ; e s i s t n i c h t n u r d i e E in h e it d e s S e in s und

N i c h t s , s o n d e r n is t d i e U nruhe i n s i c h , — d i e E i n h e i t , d i e n i c h t b l o f i a is B e z ie h u n g -

a u f - s i c h b e w e g u n g s l o s , s o n d e r n d u r c h d i e V e r s c h i e d e n h e i t d e s S e i n s u n d N ic h ts ,

d ie i n ih m is t, i n s ic h g e g e n s ic h s e lb s t is t. — D a s D a s e in d a g e g e n is t d ie s e E in h e it

o d e r d as W e r d e n in d ie s e r F o r m d e r E in h e it; d a r u m is t d as D a s e in e in s e itig u n d

[107] e n d lic h . D e r I G e g e n s a t z i s t , a is o b e r v e r s c h w u n d e n w á r e ; e r i s t n u r a n s ic h i n der

E in h e it e n th a lte n , a b e r n ic h t in d e r E in h e it g e se tz t.

5 . D e m S a t z e , d a f i d a s S e i n d a s U b e r g e h e n i n N i c h t s u n d d a s N i c h t s das

U b e r g e h e n in s S e in is t, — d e m S a tze d es W erdens ste h t d e r S a tz »A us n i c h t s w ird

[8/192] n ic h ts « , » e t w a s w i r d n u r a u s e t w a s « g e g e n ü b e r , d e r S a t z d e r E w i g k e i t I d e r M a te -

r i e , d e s P a n t h e i s m u s . D i e A t e n h a b e n d i e e i n f a c h e R e f l e x i ó n g e m a c h t , d a fi der

S a t z » a u s e tw a s w i r d etw as< * o d e r » a u s n i c h t s w i r d n i c h t s « d a s W e r d e n i n d e r Tat

a u f h e b t ; d e n n d a s , w o r a u s e s w i r d , u n d d a s , w a s w i r d , s i n d e i n u n d d a s s e lb e ; es ist

n u r d e r S a t z d e r a b s t r a k t e n V e r s t a n d e s i d e n t i t á t v o r h a n d e n . E s m u f i a b e r a is w u n -

d e r b a r a u f f a l l e n , d i e S a t z e » a u s n i c h t s w i r d n i c h t s '* o d e r » a u s e t w a s w i r d n u r

e t w a s « a u c h i n u n s e r e n Z e i t e n g a n z u n b e f a n g e n v o r g e t r a g e n z u s e h e n , o h n e e in i-

g e s B e w u fits e in , d a fi s ie d ie G r u n d la g e d e s P a n th e is m u s [ s i n d ] , s o w ie o h n e

K e n n t n is d a v o n , d a fi d ie A t e n d ie B e t r a c h t u n g d ie s e r S a tz e e r s c h ó p f t h a b e n .
I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 267

usual en las otras ciencias, se podría empezar la lógica con la representación del
comienzo, pensado éste en puridad, es decir, del comienzo en tanto que comienzo, y
proceder al análisis de esta representación; quizá resultaría más aceptable presentar
así como resultado del análisis [la tesis de] que ser y nada se muestran como indivi­
sos en uno.
4) Queda sin embargo por señalar que la expresión «ser y nada sonZo m is m o » ,
otambién « la u n id a d de ser y nada», así como todas las demás u n id a d e s semejan­
tes, como la de objeto y sujeto, etc., causan con razón escándalo porque lo equívoco
e incorrecto de ellas reside en que resaltan la u n id a d , siendo así que la diversidad
también está allí [presente] pero no se expresa igualmente, ni se reconoce (porque
son [precisamente] ser y nada aquello de lo que se ha sentado la unidad), sino que se
abstrae indebidamente de la diversidad y no parece que se la contemple. En efecto,
una determinación especulativa no se deja expresar bien en la forma de una propo­
sición tal. Hay que captar la unidad en la diversidad a llí p resen te y s e n ta d a al mismo
tiempo. Devenir es la expresión verdadera del resultado de ser y nada en cuanto uni­
dad de ambos; es no solamente la u n id a d de ser y nada sino que es [igualmente] la
inquietud dentro de sí, es decir, es una unidad que no es únicamente carencia de
movimiento en cuanto referencia a sí, sino que por medio de la diversidad de ser y
nada que está en ella se contrapone a sí misma dentro de sí.— La e x is te n c ia , por el
contrario, es esta u n id a d o el devenir bajo esa forma de la unidad-, por esto la exis­
tencia es u n ila te r a l y f i n i t a . La oposición I está como si hubiera desaparecido; sólo [107]

está contenida en s í en la unidad, pero no est¡¡.puesta en ella.


5) A la proposición que afirma que el ser es el paso a la nada y la nada el paso al
ser, es decir, a la proposición del devenir, se le opone la proposición que dice que
«de la nad a, n a d a se h a c e » , o «algo se hace solamente a partir de algo», [es decir,
que a la tesis del devenir] se le opone por tanto el principio de la eternidad I de la [8/192]

materia, del panteísmo359. Los antiguos se hicieron la reflexión bien sencilla de que
la proposición «algo deviene de algo» o «de la nada, nada se hace» suprime de
hecho el devenir, ya que aquello de lo que parte el devenir como igualmente aquello
que deviene son uno y lo mismo360; se trata solamente, en realidad, de la tesis de la
identidad abstracta propia del entendimiento. Debe, sin embargo, sorprender que
las proposiciones «de la nada, nada se hace» o «algo sólo deviene de algo» se pre­
senten aún en nuestro tiempo como algo enteramente inocente, sin ver en ellas el
fundamento del panteísmo y sin darse cuenta de que los antiguos ya agotaron la
meditación de tales tesis361.
268 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

[8/193] I b. D a se in

§89

Das Sein im W erden ais eins m it dem N ichts, so das N ichts [ais] eins mjt
dem S ein sind n u r V erscliw indend e; das W erd en fállt durch seinen
W iderspru cli in sicli in die E in h e it, in der b e id e au fgeh o b en sind,
zusamm en; sein Resultat ist som it das Dasein.

E s is t a n d i e s e m e r s t e n B e i s p i e l e e i n f u r a l l e m a l a n d a s z u e r i n n e r n , w as § 82

u n d A n m . d a s e l b s t a n g e g e b e n i s t ; w a s a l l e i n e i n e n F o r t g a n g u n d e i n e E n t w ic -

[8/194] k l u n g i m W i s l s e n b e g r ü n d e n k a n n , is t , d i e R e s u l t a t e i n i h r e r W a h r h e i t fe s t z u h a l-

[108] t e n . W e n n i n i r g e n d e i n e m G e g e n s t a n d e o d e r B e l g r i f f d e r W i d e r s p r u c h a u fg e ze ig t

w ir d ( u n d es is t ü b e r a ll g a r n ic h ts , w o r in n ic b t d e r W id e r s p r u c h , d . i . e n tg e g e n g e-

s e tz te B e s t im m u n g e n a u f g e z e ig t w e r d e n k ó n n e n u n d m ü s s e n ; d a s A b s tr a h ie r e n

d e s V e r s t a n d e s is t d a s g e w a l t s a m e F e s t h a l t e n a n e in e r B e s t im m t h e it , e in e A n stre n -

g u n g , d a s B e w u f t t s e i n d e r a n d e r e n [ B e s t i m m t h e i t ] , d i e d a r i n l i e g t , z u v e r d u n k e ln

u n d z u e n t f e r n e n ) , — w e n n n u n s o l c h e r W i d e r s p r u c h e r k a n n t w i r d , s o p f l e g t m an

d e n S c h lu £ s a tz z u m a c h e n : » A ls o is t d ie s e r G e g e n s ta n d n ic h ts « ; w ie & non z u e r s t von

d e r B e w e g u n g z e i g t e , d a £ s i e s i c h w i d e r s p r e c h e , d a £ s ie a ls o n i c h t s e i, o d e r w ie die

A lt e n das E n tsteh e n und V ergehen, d i e z w e i A r t e n d e s W e r d e n s , f ü r u n w a h r e B e s t im ­

m u n g e n m it d e m A u s d r u c k e e r k a n n t e n , d a £ d a s E in e , d . i . d a s A b s o l u t e , n ich t

e n t s t e h e n o c h v e r g e h e . D i e s e D i a l e k t i k b l e i b t s o b l o £ b e i d e r n e g a t i v e n S e it e des

R e s u l t a t e s s t e h e n u n d a b s t r a h i e r t v o n d e m , w a s z u g l e i c h w i r k l i c h v o r h a n d e n ist,

e in b e s tim m te s R e s u lta t, h i e r e i n r e in e s N ic h ts , a b e r [e in ] N ic h ts , w e lc h e s d a s S e in , un d

e b e n s o e i n S e i n , w e l c h e s d a s N i c h t s i n s i c h s c h l i e f t t . S o i s t I . d a s D a s e i n d ie E in ­

h e i t d e s S e i n s u n d d e s N i c h t s , i n d e r d i e U n m i t t e l b a r k e i t d i e s e r B e s t im m u n g e n

u n d d a m i t i n i h r e r B e z i e h u n g i h r W i d e r s p r u c h v e r s c h w u n d e n is t , — e i n e E in h e it,

i n d e r s ie n u r n o c h M o m e n t e s i n d ; 2 . d a d a s R e s u l t a t d e r a u f g e h o b e n e W id e r s ­

p r u c h is t , s o is t e s i n d e r F o r m e in fa c h e r E in h e it m i t s i c h o d e r s e l b s t a is e i n S e in , aber

e in S e in m it d e r N e g a t io n o d e r B e s t im m t h e it ; es is t d a s W e r d e n in d e r Form des

e in e n s e in e r M o m e n t e , d e s S e in s , g e s e tz t.

[8/195] | § 9 0

a) Das Dasein ist S ein m it ein er Bestim m theit, die ais u n m ittelb are oder
seiende B estim m th eit ist, die Q ua lita t. Das D asein ais in dieser seiner
I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 269

b . Existír *6* [8 / 1 9 3 ]

§89

El ser en el devenir, en cuanto uno con la nada, así como la nada en cuanto
una con el ser, son solamente desapareciendo; el devenir coincide, por su
contradicción interna*63, con la unidad en la cual ambos están superados; su
r e s u lta d o es, por consiguiente, el existir.

Apropósito de este primer ejemplo hay que recordar, una vez por todas, lo que ya
se dij o en el § 82 y en su nota: que lo único que puede fundar un avance y un desarrollo
en el salber es retener firmemente los resultados en su verdad. Cuando se muestra la [8/194]
contradicción en cualquier objeto o conlcepto (y n ada hay absolutam ente en ninguna [108]
parte en lo que no se pueda y deba mostrar la contradicción, es decir, determinaciones
contrapuestas; el abstraer del entendimiento consiste precisamente en asirse a viva
fuerza a una determinidad y en esforzarse en oscurecer y alejar la conciencia de la otra
[determinidad] que allí reside) y cuando esa contradicción se reconoce, se suele
entonces sacar la consecuencia de que «por ta n to » ese tal objeto*64 es na d a . Así
Zenón*65 mostraba en primer lugar que el movimiento es contradictorio y que, por
tanto, no es ; o igualmente [procedían] aquellos antiguos que estimábanla generación
y la corrupción (los dos modos del devenir) como determinaciones no verdaderas
valiéndose de la expresión de que lo uno, esto es, lo absoluto, no nace ni perece. De
este modo, esa dialéctica se detiene exclusivamente en el aspecto negativo del resul­
tado y abstrae de aquello que efectivamente se da al mismo tiempo, a saber, un
resultado determinado que es aquí una pura na d a , pero una nada que incluye el ser e
igualmente un ser que incluye la nada dentro de sí. Así, por consiguiente, 1) el existir
es la unidad del ser y la nada en la que ha desaparecido la inmediatez de esas determi­
naciones y consiguientemente ha desaparecido la contradicción de su referencia
[mutua]; una unidad en la que amhos están aún [pero] solamente como momentos-,
2) ya que el resultado es la contradicción superada, el existir está ahora bajo la forma de
1asimple unidad consigo, o también como un ser, pero un ser con la negación o la deter-
minidad; es el devenir puesto bajo laform a de uno de sus momentos, es decir, del ser.

§ 90 [8/195]

a) El existir es se r c o n u n a determinidad, la cual e s, e n cuan to in m e d ia ta o


como determ in idad q u e -e s tá -s ie n d o , la cualidad. E l existir e n cuanto r e fle -
27° PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

Bestim m tlieit in sich reflektiert ist Daseiendes, Etwas. — D ie K ategorien, die


sich an dem Dasein entwickeln, sind nur summarisch anzugeben.

[109] [8/196] | § gi

D ie Qualitát ais seiende Bestim m theit gegenüber der in ih r enthaltenen


aber von ih r un terschiedenen Negation ist Realitát. D ie N egation, nicht
m ehr das abstrakte N ichts, sondern ais ein Dasein un d Etwas, ist nur
Form an diesem, sie ist ais Anderssein . D ie Qualitát, indem dies Anders-
sein ihre eigene Bestim mung, aber zunáchst von ihr unterschieden ist,
ist S ein -fü r-A n d e re s, — eine B reite des Daseins, des Etwas. Das Sein der
Q u alitát ais solches, gegenüber dieser B eziehung a u f A n deres, ist das
Ansichsein.

[8/197] | § 92

(3) Das von der Bestim m theit ais unterschieden festgehaltene Sein, das
Ansichsein, wáre n u r die leere A bstraktion des Seins. Im Dasein ist die
Bestim m theit eins m it dem Sein, welche zugleich ais N egation gesetzt,
Grenze, Schranke ist. D aher ist das A n derssein nicht ein Gleichgültiges
aufter ihm, sondern sein eigenes M om ent. Etwas ist durch seine Qualitát
erstlich endlich und zweitens veranderlich , so da£ die E ndlichkeit und
Veránderlichkeit seinem Sein angehórt.

[8/198] [ §93

Etwas wird ein Anderes, aber das A ndere ist selbst ein Etwas, also wird es
gleichfalls ein Anderes, und so fort ins Unendliche.

[8/199] | § 94

Diese Unendlichkeit ist die schlechte oder negative U nendlich keit, indem sie
nichts ist ais die N egation des E ndlichen, welches aber ebenso wieder
entsteht, somit ebensosehr nicht aufgehoben ist, — oder diese Unend-
[110] lichkeit drückt nu r das Sollen des A u fhebens des I E n d lich en aus. Der
I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 271

jado h a cia s í es [un] e x is te n te , a l g o — Las categorías que se despliegan en el


existir hay que ofrecerlas ahora de manera sumaria.

| § 91 [109] [8/196]

La cualidad, en tanto determ inidad q u e -e stá -sien d o frente a la n e g a c ió n


contenida en ella, aunque distinta de ella, es r e a lid a d . La negación, no ya la
n ada abstracta, sino como una existencia y a lg o , es sólo form a de éste, es
como ser-otro266. La cualidad, siendo ese ser-o tro su determ inación propia,
aunque en primer término distinto de ella, es ser-para-otro-, una extensión de
la existencia, del algo. El ser de la cualidad en cuanto tal, frente a esa refe­
ren cia a otro, es el s e r - e n - s í^ 7.

| § 92 [8/197]

(3) El ser firm em em te asido como distinto de la determ inidad, el s e r - e n - s í,


sería solamente la abstracción vacía del ser. En el existir, la determinidad es
una sola cosa268 con el ser, la cual, puesta al mismo tiem po como negación,
e s lím ite , barrera. Por ende, el ser-otro no es un [algo] indiferente, [colo­
cado] fuera de él, sino su propio momento. A lg o es en prim er lugar/inito en
virtud de su cualidad y en segundo lugar es m u ta b le ^ 9, de modo que la fin i-
tud y mutabilidad pertenecen a su ser.

I § 93 [8/198]

Algo deviene un otro, pero lo otro es tam bién un algo y deviene por co n si­
guiente un otro, y así sucesivamente hacia lo in fin ito .

1 § 94 [8/199]

Esta in fin itu d es la m a la infinitud o infinitud n e g a tiv a , por cuanto no es nada


más que la negación de lo finito que, no obstante, vuelve siem pre a resurgir
por no haber sido también [efectivamente] superado; o [lo que es lo mismo,]
esta infinitud expresa solamente el d eber-ser de la superación de lo I finito. La [no]
progresión hacia lo infinito está [de suyo] parada en la [mera] enunciación de

k >
2 72 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

Progreft ins U n e n d lic h e b leib t bei dem A u ssp recben des Widerspruchs
steben, den das E n d lich e entbált, da£ es sowobl Etwas ist ais sein Anderes
u n d ist das peren nierende Fortsetzen des Wechsels dieser einander her~
beifü bren den Bestim m ungen.

[8/200] I § 95

y ) Was in der Tat v o rb an d en ist, ist, dafi Etwas zu A n d e r e m u n d das


A n d e r e ü b erb au p t zu A n d e r e m w ird. Etwas ist im V erháltn is zu einem
A n d e re n selbst schon ein A n deres gegen dasselbe; som it da das, inw el-
cbes es iibergebt, ganz dasselbe ist, was das, welches üb ergeh t — beide
baben keine weitere ais eine u n d dieselbe B estim m un g, ein Anderes zu I
[8/201] sein —, so geht hierm it Etwas in seinem U b ergeb en in A nderes nu r mitsich
selbst zusammen, u n d diese Beziebung im U bergeh en u n d im A n deren auf
sicb selbst ist die wahrhafte Unendlichkeit. O d e r negativ betrachtet: was veran-
dertw ird, ist das Andere, es wird das Andere des Anderen. So ist das Sein, aber
ais N egation der N egation , wieder hergestellt u n d ist das Fürsichsein.

D e r D u a lis m u s , w e lc h e r d e n G e g e n s a t z v o n E n d l i c h e m u n d U n e n d lic lie m

u n ü b e r w i n d l i c h m a c h t , m a c h í d i e e i n f a c h e B e t r a c h t u n g n i c h t , d a £ a u f s o l c b e W eise

s o g le ic h d as U n e n d lic h e n u r das eine der beiden is t , d a ft e s h i e r m i t z u e i n e m n u r Beson-


deren g e m a c h t w i r d , w o z u d a s E n d l i c h e d a s a n d e r e B e s o n d e r e i s t . E i n so lch e s

U n e n d l i c h e s , w e lc h e s n u r e i n B e s o n d e r e s is t, neben d e m E n d l i c h e n is t , a n d ie se m

e b e n d a m it s e in e S c h r a n k e , G r e n z e h a t, is t nicht d a s , w a s e s s e i n s o l í , n i c h t das

U n e n d l ic h e , s o n d e r n is t n u r endlich. — I n s o l c h e m V e r h a l t n i s s e , w o d a s E n d lic h e

hüben, das U n e n d lic h e drüben, d as e rste diesseits, d a s a n d e r e je n s e ífc g e s te llt is t , w i r d dem

[m ] E n d lic h e n d ie gleiche Würde d e s Bestehens u n d der Selbstándigkeit m it d e m U n e n d lilc h e n

z u g e s c h r i e b e n ; d a s S e i n d e s E n d l i c h e n w i r d z u e i n e m a b s o l u t e n S e i n g e m a c h t ; es

s t e h t i n s o lc h e m D u a lis m u s fe s t f ü r s ic h . V o m U n e n d l i c h e n s o z u s a g e n b e rü h r t,

w ü r d e es v e r n ic h t ig t ; a b e r es s o lí v o m U n e n d l i c h e n n ic h t b e r ü h r t w e r d e n k ó n n e n ,

e s s o lí e i n A b g r u n d , e i n e u n ü b e r s t e i g b a r e K l u f t z w i s c h e n b e i d e n s i c h b e f i n d e n , das

U n e n d lic h e s c h le c h th in d r ü b e n u n d d as E n d lic h e h ü b e n verharren. I n d e m die

B e h a u p tu n g v o n d e m fe s te n B e h a r r e n d es E n d lic h e n d e m U n e n d lic h e n gegenüber

ü b e r a li e M e t a p h y s i k h i n w e g z u s e i n m e i n t , s t e h t s i e g a n z n u r a u f d e m B o d e n der

o r d i n á r s t e n V e r s t a n d e s m e t a p h y s i k . E s g e s c h i e h t h i e r d a s s e l b e , w a s d e r u n e n d lic h e

P r o g r e f t a u s d r ü c k t : d a s e i n e M a l w i r d z u g e g e b e n , d a f i d a s E n d l i c h e nicht an undfursich

sei, d a ft i h m nicht s e l b s t á n d i g e W ir k lic h k e it, n ic h t absolutes S e i n z u k o m m e , d a ft es n u r

[8/202] e i n V o r ü b e r g e h e n d e s is t ; d a s andere Mal w i r d . d ie s s o g l e i c h v e r g e s s e n u n d d a s I E n d li-


I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 273

la contradicción contenida en lo finito, a saber, que lo finito es tan algo como


su otro y [aquella progresión] es la prosecución perennizadora del intercambio
¿e esas determinaciones que conducen [sin fin] de la una a la otra.

| § 95 [8/ 2 0 0 ]

y) Lo que efectivamente sucede es que algo deviene otro y lo otro en general


deviene otro. En su relación con otro, algo es ya un otro frente a él; en su vir­
tud, ya que aquello a lo que pasa es enteram ente lo m ism o que lo que pasa
(ambos no tienen otra determinación que una sola y la misma, a saber, la de
ser I un otro), resulta entonces que pasando a otro, algo sólo viene a coin ci­ [ 8/ 201]

dir consigo m is m o , y esta referencia a sí m ism o en el pasar y en lo otro es la


verdadera i n f in it u d Z7° . 0, visto por el lado negativo, lo que deviene otro^1 es
lo otro, deviene lo otro de lo otro. A sí, el ser ha sido reproducido, pero como
negación de la negación y es el ser-para-sí*7*.

El dualismo que establece como insuperable la oposición entre finito e infinito


no se hace la simple consideración de que, tratado de esa manera, lo infinito es así
solamente uno de los dos, que por consiguiente se convierte en un mero p articular,
adyacente al cual lo finito es el otro particular. Un infinito tal que sólo es un particu­
larjunto a lo finito viene a tener en éste su límite o frontera, y ya no es lo que debía,
ya no es lo infinito, sino que es meramente fin ito . Bajo esta relación en que lo finito
se pone debajo y lo infinito arriba, el primero m ás acá y el segundo m ás a llá , se le
atribuye al finito la m ism a d ign idad de la subsistencia y la a u to su ficien cia que a lo
infinilto; el ser de lo finito se hace un ser absoluto: en ese dualismo [lo finito] se [111]

tiene firmemente en pie por sí solo. Si fuese tocado por lo infinito, por así decirlo,
sería aniquilado; pero no ha de poder ser tocado por lo infinito, debe haber un
abismo, una sima entre ellos imposible de escalar, lo infinito ha de quedarse siempre
arriba y lo finito abajo. Creyéndose por encima de toda metafísica, la afirmación de
la firme persistencia de lo finito frente a lo infinito permanece entera y únicamente
sobre el suelo de la más ordinaria metafísica del entendimiento. Ocurre aquí lo
mismo que expresa la progresión infinita, a saber, que unas veces se concede que lo
finito no es en y para sí (o sea, que no le compete realidad efectiva autosuficiente, que
no le compete ser absoluto o que es efímero), mientras otras veces eso se olvida y lo
i finito se representa meramente frente a lo infinito, simplemente separado de él y [8 / 2 02 ]

preservado de la aniquilación como autosuficiente y persistente de por sí.— Cre­


yendo el pensamiento que de este modo se eleva a lo infinito, le ocurre precisamente
lo contrario: llega a un infinito que sólo es finito; y, al mismo tiempo, lo finito,
374 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

c h e d e m U n e n d l i c h e n n u r g e g e n ü b e r , s c h l e c h t h i n g e t r e n n t v o n d e m s e l b e n u n d d er

V e r n i c h t u n g e n t n o m m e n , a is s e l b s t á n d i g , f ü r s i c h b e h a r r e n d v o r g e s t e l l t . — In d e rti

das D e n k e n a u f s o lc h e W e is e s ic h zum U n e n d lic h e n zu erh eb en m e i n t , so

w i d e r f á h r t i h m d a s G e g e n t e i l , — z u e i n e m U n e n d l i c h e n z u k o m m e n , d a s n u r e in

E n d l i c h e s is t , u n d d a s E n d l i c h e , w e l c h e s v o n i h m v e r l a s s e n w o r d e n , v i e l m e h r

im m e r b e iz u b e h a lte n , z u e in e m A b s o lu t e n z u m a c h e n .

W e n n m a n n a c h d e r a n g e s te llte n B e t r a c h t u n g d e r N ic h tig k e it d e s V e r s ta n -

d es g e g e n sa tze s v o m E n d lic h e n u n d U n e n d lic h e n (w o m it P la to n s P h ile b o s m it N u t-

z e n v e r g lic h e n w e r d e n k a n n ) a u c h h ie r le ic h t a u f d e n A u s d r u c k v e r fa lle n kann,

d a ft d a s U n e n d l i c h e u n d E n d l i c h e h i e r m i t e in s s e i, d a ft d a s W a h r e , d ie w a h rh a fte

U n e n d l i c h k e i t a is E in h e it d e s U n e n d l i c h e n u n d E n d l i c h e n b e s t i m m t u n d a u sg e sa g t

w e r d e , s o e n t h á l t s o l c h e r A u s d r u c k z w a r R i c h t i g e s , a b e r e r i s t e b e n s o s e h r s c h ie f

u n d fa ls c h , w ie v o r h i n v o n d e r E in h e it d e s S e i n s u n d N i c h t s b e m e r k t w o r d e n is t. E r
[112 ] fü h r t fe r n e r a u f d e n g e r e c h te n V o r w u r f I v o n d e r V e r e n d lic h u n g d e r U n e n d lic h ­

k e i t , v o n e i n e m e n d l i c h e n U n e n d l i c h e n . D e n n i n j e n e m A u s d r u c k e r s c h e i n t das

E n d l i c h e a is b e l a s s e n ; e s w i r d n i c h t a u s d r ü c k l i c h a is a u fg e h o b e n a u sg e d rü c k t. — O d er

i n d e m d a r a u f r e f l e k t i e r t w ü r d e , d a f i e s , a is e i n s m i t d e m U n e n d l i c h e n g e s e tz t,

a l l e r d i n g s n i c h t b l e i b e n k ó n n t e , w a s e s a u f i e r d i e s e r E i n h e i t w a r , u n d w e n ig s t e n s

a n s e i n e r B e s t i m m u n g e t w a s l i t t e ( w ie d a s K a l i m i t d e r S á u r e v e r b u n d e n v o n se i-

n e n E i g e n s c h a f t e n v e r l i e r t ) , s o w i d e r f ü h r e e b e n d i e s d e m U n e n d l i c h e n , d a s a is das

N e g a t i v e s e i n e r s e i t s g l e i c h f a l l s a n d e m A n d e r e n a b g e s t u m p f t w ü r d e . I n d e r T a t ges-

c h ie h t s o lc h e s a u c h d e m a b s tr a k te n , e in s e it ig e n U n e n d l i c h e n d e s V e r s ta n d e s . A b e r

d as w a h r h a fte U n e n d l ic h e v e r h a lt s ic h n ic h t b lo li w ie d ie e in s e it ig e S á u r e , so n d e rn

es e r h á lt s ic h ; d ie N e g a t io n d e r N e g a tio n i s t n i c h t e i n e N e u t r a l i s a t i o n ; das

U n e n d l i c h e is t d a s A f f i r m a t i v e u n d n u r d a s E n d l i c h e d a s A u f g e h o b e n e .

[8/203] I m F ü r s ic h s e in is t d ie B e s t im m u n g d e r I d e a lita t e in g e tr e lte n . D a s D a s e in ,

z u n á c h s t n u r n a c h s e in e m S e in o d e r s e in e r A f f ir m a t io n a u fg e fa ftt, h a t R e a lita t (§

9 1 ) , s o m i t i s t a u c h d i e E n d l i c h k e i t z u n á c h s t i n d e r B e s t i m m u n g d e r R e a lit a t .

A b e r d ie W a h r h e it d e s E n d l ic h e n is t v ie lm e h r s e in e I d e a lita t. E b e n s o s e h r is t a u ch

d as V e r s t a n d e s - U n e n d lic h e , w e lc h e s , neben d a s E n d l i c h e g e s t e l l t , s e l b s t n u r e in s

d e r b e id e n E n d l ic h e n is t, e i n u n w a h r e s , e in id e e lle s . D ie s e I d e a lit a t d e s E n d lic h e n

is t d e r H a u p ts a tz d e r P h ilo s o p h i e , u n d j e d e w a h r h a fte P h ilo s o p h i e is t d esw egen

I d e a lis m u s . E s k o m m t a lle in d a r a u f e in , n ic h t d as f ü r d as U n e n d lic h e z u n e h m e n ,

w a s i n s e in e r B e s t im m u n g s e lb s t s o g le ic h z u e in e m B e s o n d e r e n u n d E n d lic h e n

g e m a c h t w i r d . — A u f d i e s e n U n t e r s c h i e d is t d e s w e g e n h i e r w e i t l á u f i g e r a u f m e r k -

sa m g e m a c h t w o r d e n ; d e r G r u n d b e g r if f d e r P h ilo s o p h ie , d as w a h rh a fte U n e n d ­

l i c h e , h á n g t d a v o n a b . D i e s e r U n t e r s c h i e d e r l e d i g t s i c h d u r c h d i e g a n z e in f a c h e n ,

d a r u m v i e l l e i c h t u n s c h e i n b a r e n , a b e r u n w i d e r l e g l i c h e n R e f l e x i o n e n , d i e im §

e n t h a lt e n s in d .
I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 375

habiendo sido abandonado por lo infinito pero manteniéndose siem pre junto a él,
convierte en un absoluto273.
Si de acuerdo con la expuesta consideración de la nulidad de la oposición pro­
pia del entendimiento entre finito e infinito (a la cual se puede referir útilm ente el
Filebo de Platón274) se viene a dar fácilmente, también aquí, en la formulación de que
«por tanto, lo infinito j lo finito son uno»; que lo verdadero, o sea, la verdadera
infinitud se determina j se enuncia como unidad de lo infinito y lo finito; con ello,
tenemos entonces que esa expresión contiene ciertam ente algo correcto, pero es
también equívoca y falsa como más arriba se ha notado de la unidad del ser y la
nada2'"’- Esa expresión provoca luego la justificada acusación I de la finitización de la K»]
infinitud, o sea, de un infinito finito. Puesto que en aquella expresión lo finito
parece abandonado, no queda explícitam ente expresado como superado.— O tam ­
bién, habiéndose caído en la cuenta de que lo finito, en cuanto puesto como uno con
lo infinito, no podía de ninguna manera perm anecer igual a como era fuera de esta
unidad y que, por lo menos en su determinación, algo debía padecer (como el álcali
en contacto con el ácido pierde algunas de sus propiedades), resulta que con lo in fi­
nito sucede lo mismo, [a saber,] que en cuanto negativo ha de quedar desvirtuado
también por su lado por causa de su contacto con lo otro [de él]. Y de hecho esto es lo
que le sucede a lo infinito abstracto e unilateral del entendimiento. Pero lo verdade­
ramente infinito no se comporta sólo como ácido unilateral, sino que [a la vez] se
mantiene a sí mismo: la negación de la negación no es una neutralización; lo infinito
es lo afirmativo y solamente lo finito es lo superado.
En el ser-para-sí ha ingresaldo la determ inación de la idealidad. El existir, [8/203]

captado primeramente sólo según su ser o según su afirmación, tiene realidad (§ 91)
y, por tanto, también la finitud está primeramente bajo la determinación de la rea­
lidad. Pero la verdad de lo finito es más bien su idealidad2?6. Igualmente, tam bién lo
infinito del entendimiento, si se coloca junto a lo finito, y siendo así solamente uno
de los dos finitos, es un no-verdadero, [algo] ideal277. Esta idealidad de lo finito es el
principio capital de la filosofía y toda verdadera filosofía es por ello idealismo. En
definitiva, todo consiste en no tomar como infinito a lo que por su misma determ i­
nación se convierte a la vez en un particular y finito .—Por esta causa hemos llamado
aquí largamente la atención sobre esta distinción; el concepto básico de la filosofía,
lo verdaderamente infinito, depende de ello. Esta distinción queda bien acabada por
las reflexiones enteramente sencillas, y por ello quizá de poca apariencia, que se
contienen en el parágrafo.
276 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

M | G. FÜRSICHSEIN

§96

a) D as F ü rs ic h s e in ais B e z ie h u n g a u f sich selbst ist U n m i t t e lb a r k e i t , u n d ais


B e z ie h u n g des N e g a tiv e n a u f sich selbst ist es F ü rs ic h s e ie n d e s , das E in s, —
das in sich selbst U n te r sc h ie d slo s e , d a m it das A n d e r e aus sich A u ssch U efíe n d e.

[8/205] I § 97

(3) D ie B e z ie h u n g des N e g a tiv e n a u f sic h ist n e g a tiv e B e z ie h u n g , also


U n te r s c h e id u n g des E in s v o n sich selbst, d ie R e p u l s ió n des E in s, d .i. Set-
zen v ie le r E i n s . N ach der U n m i t t e lb a r k e i t des F ü r s ic h s e ie n d e n sin d diese Viele
S e ie n d e , u n d d ie R e p u ls ió n d e r s e ie n d e n E in s w ir d in s o f e r n ih re R ep ul­
s ió n g e g e n e in a n d e r ais V o r h a n d e n e r o d e r g eg e n se itig e s A u s s c h li e j i e n .

§98

[8/206] y) D ie V ie le n s in d a b e r das e in e was das a n d e r e ist, je d e s I ist E in s oder


a u c h E in s d e r V ie le n ; sie sin d d a h e r ein s u n d d asselbe. O d e r d ie Repul­
s ió n a n ih r se lb st b e tr a c h te t, so ist sie ais n e g a tiv e s V e r h a lt e n d e r vielen
E in s g e g e n e in a n d e r eb e n so w e sen tlich ih re B e z ie h u n g a u í e i n a n d e r ; u n d da
d ie je n ig e n , a u f w e lch e sich das E in s in se in e m R e p e llie r e n b ezieh t, Eins
sin d , so b e z ie h t es sich in ih n e n a u f sich selbst. D ie R e p u ls ió n ist daher
eb e n so w e se n tlic h A ttr a k tio n ; u n d das a u ssc h lie fte n d e E in s o d e r das Für­
sich se in h e b t sich a u f. D ie q u a lita tive B e s tim m th e it, w e lc h e ira E ins ihr
A n - u n d - f ü r - s i c h - B e s t i m m t s e i n e r r e ic h t h a t, ist h i e r m i t in d ie Bes­
tim m th e it a is a u f g e h o b e n e ü b e r g e g a n g e n , d .i. i n das S e in ais Q u a n tita t.

[114] I D ie a to m is tis c h e P h i l o s o p h i e is t d i e s e r S t a n d p u n k t , a u f w e l c h e m s i c h d a s A b s o -

l u t e a is F ü r s i c h s e i n , a is E i n s , u n d a is v i e l e E i n s b e s t i m m t . A i s i h r e G r u n d k r a f t ist

a u c h d ie a m B e g r if f e d e s E in s s ic h z e ig e n d e R e p u ls i ó n a n g e n o m m e n w o rd en ;

n ic h t a b e r so d ie A t t r a k t io n , s o n d e r n d e r / ( ¡ifa ll, d . i . d a s G e d a n k e n l o s e , s o lí sie

z u s a m m e n b r i n g e n . I n d e m d a s E i n s a is E i n s f i x i e r t is t , s o i s t d a s Z u s a m m e n k o l u ­

m e n d e s s e l b e n m i t a n d e r e n a l l e r d i n g s a is e t w a s g a n z A u f i e r l i c h . e s a n z u s e h e n . -

D as Leere, w e l c h e s a is d a s a n d e r e P r i n z i p z u d e m A t o m e n a n g e n o m m e n w ir d , ist

d i e R e p u l s i ó n s e lb s t , v o r g e s t e l l t a is d a s se ie n d e N i c h t s z w i s c h e n d e n A t o m e n . — D ie
I. LA DOCTRINA DEL SER. A. CUALIDAD 277

I g. C. Se R-PABA-SÍ [113]

§96

a) El s e r -p a r a -s í378 e n tanto re fe re n cia a sí m ism o es in m e d ia te z y e n tanto


referencia a sí m ism o de lo negativo es ente -p a r a - sí, lo u n o : esto es, lo carente
de distinción en sí m ism o y, p o r con sigu ien te, lo que e x c lu y e de sí a lo o tro .

| § 97 [8/205]

(3) La referencia de lo negativo a sí m ism o es referen cia n e g a tiv a y, p o r c o n ­


siguiente, d istin ció n de lo u n o resp ecto de sí m is m o , la re p u ls ió n de lo u n o ,
esto es, p o n er m u c h o s u n o s . D e acu erdo c o n la in m e d ia te z d e l e n te -p a r a -s í,
estos m uchos so n entes y la re p u lsió n de lo s u n o s q u e -e s tá n -s ie n d o devien e,
p o r tanto, su rep u lsió n m u tu a e n tan to están p re se n tes, o e x c lu s ió n m utua.

§98

y) Los m u c h o s so n , sin em b a rg o , lo u n o que es lo otro, cada u n o I es u n o y es [8/206]

también u n o de lo s m u ch o s; ello s so n , p o r co n sig u ien te, u n o y lo m ism o . O


la repulsión con sid erada e n sí m ism a resu lta ser, e n cuanto c o m p o r ta m ie n to
negativo de lo s m u ch o s u n o s en tre sí, su re fe re n c ia m u tu a de m a n e ra igu al­
mente e sen cial; y p u e sto q u e a q u e llo s a lo s q u e lo u n o se re fie r e c o n su
repulsión so n u n o , resu lta que lo u n o e n e llo s se r e fie r e a sí m is m o . La
repulsión es, p o r ta n to , a tr a c c ió n de m a n e ra ig u a lm e n te e se n c ia l y lo u n o
excluyente o el s e r -p a r a -s í se su p era a sí m is m o . La d e te rm in id a d cu alita­
tiva que en lo u n o ha alcanzado su s e r -d e te r m in a d o -e n -y -p a r a -s í ha pasado
así a la determ in idad e n t a n to s u p e ra d a , esto es, al ser e n tan to c a n t id a d .

I La filosofía atomística es esta posición desde la cual lo absoluto se determina [114]


como ser-para-sí, como uno y como muchos unos"79. Gomo fuerza suya fundam en­
tal, fue también aceptada la repulsión que se ha mostrado en el concepto de lo uno;
pero no [ocurrió] así [en el atomismo] con la atracción, sino que fue la casualidad,
es decir, lo falto de pensamiento, lo que había de juntarlos. Habiéndose fijado lo uno
en cuanto uno, el encuentro de éste con los otros ha de verse, entonces y en cual­
quier caso, como algo enteramente extrínseco.— El vacío que se toma como segundo
principio junto a los átomos es la misma repulsión representada como la nada que-
278 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

n e u e r e A t o m i s t i k — u n d d i e P h y s i k b e h á l t n o c h i m m e r d i e s P r i n z i p b e i — h at

i n s o f e r n d i e A t ó m e a u f g e g e b e n , a is s i e s i c h a n k l e i n e T e i l c h e n , M o l e k ü l e , h alt-

s ie b a t s ic h d a m it d e m s in n l i c h e n V o r s t e l l e n n á h e r g e b r a c h t , a b e r d ie d e n k e n d e

B e s t i m m u n g v e r l a s s e n . — I n d e m f e r n e r d e r R e p u l s i v k r a f t e i n e A t t r a k t i v k r a f t an

d ie S e ite g e s e tz t w ir d , so is t d e r G e g e n s a tz z w a r v o lls t a n d ig g e m a c h t , u n d m a n h at

s i c h v i e l m i t d e r E n t d e c k u n g d i e s e r s o g e n a n n t e n N a t u r k r a f t g e w u f i t . A b e r d ie

B e z ie h u n g b e id e r a u f e in a n d e r , w as d as K o n k r e t e u n d W a h r h a fte d e r s e lb e n aus-
m a c h t , w á r e a u s d e r t r ü b e n V e r w i r r u n g z u r e i f i e n , i n d e r s ie a u c h n o c h i n K a n ts

[8/207] M e ta p h y s is c h e n A n fa n g s g r ü n d e n d e r N a t u r w is s e n s c h a ft g e l l a s s e n i s t . — N o c h w i c h t i g e r a is im

P h y s i s c h e n is t i n n e u e r e n Z e i t e n d i e a t o m i s t i s c h e A n s i c h t i m P o litis c h e n gew o rd en .

N a c h d e r s e lb e n is t d e r W ille d e r E in z e ln e n a is s o l c h e r d a s P r i n z i p d e s S t a a t e s ; das

A t t r a h i e r e n d e is t d i e P a r t i k u l a r i t á t d e r B e d ü r f n i s s e , N e i g u n g e n , u n d d a s A l l g e -

m e i n e , d e r S t a a t s e lb s t , is t d a s á u f i e r l i c h e V e r h a l t n i s d e s V e r t r a g s .

[115] [8/209] I B

Q u a n t it á t

a . D ie r e i n e Q u a n t i t á t

§ 99

D ie Q u a n t i t á t ist das reine Sein, an dem die Bestim mtheit nicht mehr ais
eins mit dem Sein selbst, sondern ais a u f g e h o b e n oder g l e i c h g ü lt i g g e s e t z t ist.

I. D e r A u s d r u c k G r o fe i s t i n s o f e r n f ü r Q u a n t i t á t n i c h t p a s s e n d , a is e r v o r -

n e h m lic h d ie b e s tim m te Q u a n t i t á t b e z e i c h n e t . 2 - D i e M a t h e m a t i k p f l e g t d i e G r ó fie

a is d a s z u d e f i n i e r e n , w a s verm ehrt o d e r zjermiW erf w e r d e n k a n n ; s o f e h l e r h a f t diese

D e f i n i t i o n is t , i n d e m s ie d a s D e f i n i t u m s e l b s t w i e d e r e n t h á l t , s o l i e g t d o c h dies

d a r i n , d a f i d i e G r o f t e n b e s t i m m u n g e i n e s o l c h e is t , d i e a is v e r a n d e r lic h und g le ic h g ü ltig

g e s e t z t s e i, s o d a f i u n b e s c h a d e t e i n e r V e r á n d e r u n g d e r s e l b e n , e i n e r v e r m e h r t e n

E x t e n s i ó n o d e r I n t e n s i ó n , d i e S a c h e , z . B . e i n H a u s , R o t , n i c h t a u f h ó r e , H a u s,

R o t z u s e i n . 3 . D a s A b s o l u t e is t r e i n e Q u a n t i t á t , — d i e s e r S t a n d p u n k t f á l l t im all-

g e m e i n e n d a m it z u s a m m e n , d a ft d e m A b s o l u t e n d ie B e s t i m m u n g v o n M a te r ie

g e g e b e n w ir d , a n w e lc h e r d ie F o r m z w a r v o r h a n d e n , a b e r e in e g le ic h g ü lt ig e B es­

t i m m u n g s e i. A u c h m a c h t d i e Q u a n t i t á t d ie G r u n d b e s t i m m u n g d e s A b s o lu te n
I. LA DOCTRINA DEL SER. B. CANTIDAD 379

está-siendo entre los átomos.— El atomismo moderno (y la física retiene siempre ese
principio) ha abandonado los átomos tanto cuanto se atiene a partículas, moléculas,
etc De este modo se ha acercado a la representación sensible, pero ha abandonado
la determinación dotada de pensamiento. Además, al poner una fuerza de atracción
al lado de la fuerza de repulsión, se ha completado la oposición y mucho se ha apren­
dido [, en suma,] con el descubrimiento de esta fuerza de la naturaleza, como la lla­
man. Pero la referencia mutua de las dos fuerzas que viene a constituir lo concreto y
verdadero de ellas, habría que rescatarlo de la turbia confusión con la que ha sido
dejada I incluso en los P ñncipios m etafísicos iniciales de la ciencia de la naturaleza de [8/207]
Kanta8°- En los tiempos modernos, el modo de ver atomístico se ha hecho más
importante en el campo político que en el físico. Según este modo de ver, el principio
del estado es la voluntad de los singulares en cuanto tales, lo que atrae [a las volunta­
des] es la particularidad de las necesidades o las inclinaciones, mientras lo univer­
sal, el estado mismo, es la relación extrínseca del contrato.

[115] [8/209]

Ca n t id a d

a . La c a n t id a d p u b a

§99

La cantidad es el se r puro al cual le h a sid o asentada la d e te rm in id a d , n o ya


como algo u n o co n el ser m ism o , sin o co m o d eterm in id a d superada o indife­
r e n te .

1) La expresión m agnitud es consiguientemente inadecuada para designar la


cantidad, por cuanto magnitud designa preferentemente la cantidad determ inada.
?) La matemática suele definir la magnitud como lo que puede ser aum entado o d is­
minuido. Esta definición, así expresada, es defectuosa porque incluye lo definido,
pero con ella se expresa que la determinación de la magnitud es tal que [, cuando se
pone,] queda puesta como variable e indiferente, de tal manera que al margen de un
cambio en ella, o sea, de una extensión o intensión aumentada, la COSA (por ejemplo,
una casa, rojo) no deja de ser casa o rojo. 3) Lo absoluto es cantidad pura. Esta posi­
ción coincide en general con aquella que otorga a lo absoluto la determinación de
materia en la cual la forma, desde luego presente, es sin embargo una determinación
28o PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

a u s, w e n n es so g e fa fit w ir d , d a£ a n i h m , d e m A b s o l u t - I n d i f f e r e n t e n , aller
[8/210] U n te r s c h ie d n u r q u a n tita tiv sei. -- S o n s t k o n n e n d e r r e in e I R a u m , d ie Z e it usf
ais B e is p ie le d e r Q u a n t it á t g e n o m m e n w e r d e n , in s o f e r n das R e a le ais gleichgültige
R a u m — o d e r Z e ite r fü llu n g a u fge fa ftt w e r d e n so lí.

[u6] [8/212] | § IOO

D ie Quantitát zunáchst in ihrer unm ittelbaren Beziehung auf sich oder


in der Bestim m ung der durch die A ttraktion gesetzten G leichheit mit
sick selkst ist kontinuierliche; in der anderen in ik r entkaltenen Bestim-
m ung des Eins ist sie diskrete G ro£e. Jene Q uan titát ist aber ebensowohl
diskret, denn sie ist nur K on tinuitát des Vieleri; diese ebenso kontinuier-
lich, [denn] ikre K on tin uitát ist das Eins ais Dasselbe der vielen Eins, die
Einheit.

[8/213] I. D ie k o n tin u ie r lic h e u n d d isk rete G r d £ e m ü sse n d a h e r I n ic k t in so fe rn ais


Arten a n g e s e k e n w e r d e n , ais o b d ie B e s t im m u n g d e r e in e n d e r a n d e r e n nicht
z u k o m m e , s o n d e r n sie u n t e r s c k e id e n sich n u r d a d u rc h , d a fe dasselbe Gante das eine
M a l u n t e r d e r e in e n , das a n d e r e M a l u n t e r d e r a n d e r e n s e in e r B estim m u n g en
gesetzt ist. 2 - D ie A n t in o m ie des R a u m s, d e r Z e it o d e r d e r M a te r ie , in A nsehung
ik r e r T e ilb a r k e it in s U n e n d lic h e o d e r a b e r ik r e s B e s te k e n s aus U n te ilb a r e n , ist
n ic h ts a n d e re s ais d ie B e k a u p t u n g d e r Q u a n t it á t das e in e M a l ais k o n tin u ie rli-
ch e r, das a n d e re M a l ais d is k re te r. W e rd e n R a u m , Z e it usw . n u r m it d e r Bestim ­
m u n g k o n t in u ie r lic h e r Q u a n t it á t g e setzt, so s in d sie teilbar in s Unendliche; m it der
B e s tim m u n g d is k re te r G r ó fie a b e r s in d sie a n s ic k geteilt u n d b e s te h e n aus un teil­
b a r e n E in s; das e in e is t so e in s e itig ais das a n d e re .

[8 / 2 1 4 ] I b. D as Q uantum

§ 10 1

D ie Q uantitát w e s e n tlic h gesetzt m it der au$schlie£enden B estim m theit,


die in ihr entkalten ist, ist Quantum; begrenzte Quantitát.
I. LA DOCTRINA DEL SER. B. CANTIDAD 28l

indiferente. I g u a lm e n te , la c a n tid a d c o n s t it u y e la d e t e r m in a c ió n f u n d a m e n t a l d e lo
absoluto c u a n d o é s te s e c a p ta d e ta l m o d o q u e e n é l, lo in d i f e r e n t e a b s o lu to , c u a l-

etc p u e d e n t o m a r s e c o m o e je m p lo s d e c a n tid a d , e n t a n to lo r e a l d e b a s e r a p r e h e n ­

dido co m o r e lle n o indiferente d e l e s p a c io o d e l tie m p o .

§ 100 [ ll 6] [8 /212 ]

La cantidad, p rim era m en te e n su re fe r e n c ia in m ed iata a sí m ism a, o bajo la


determ inación de la igu ald ad co n sigo que fu e p u esta p o r m ed io de la a tra c­
ción, es m agnitu d continua-, b ajo la o tra d e te rm in a c ió n que e n e lla se c o n ­
tiene, la d eterm in a ció n de lo uno, es m agn itu d discreta. S in em b argo , la p r i­
mera can tid ad es ig u a lm e n te d is c re ta , p u esto que e lla es s o la m e n te
continuidad de lo mucho-, y la segu n d a es ta m b ié n co n tin u a y su co n tin u id a d
es lo uno en cuanto lo mismo de lo s m u ch o s u n o s, la unidad.

1) A la s magnitudes continuay discreta no hay que verlas, por consiguiente,


I como especies [de un mismo género], como si la determ inación de una de ellas no [8/213]
conviniera [también] a la otra, sino que se distinguen solamente en que el mismo todo
se pone una vez bajo una de sus determinaciones y la otra vez bajo la otra [determina­
ción]^. 2) La antinomia del espacio, del tiempo o de la materia con respecto a su divi­
sibilidad hasta lo infinito o a su composición por indivisibles no es más que la afirma­
ción de la cantidad, una vez como continuay otra vez como discreta. Si el espacio, el
tiempo, etc., se ponen solamente bajo la determinación de la cantidad continua, son
entonces divisibles hasta lo infinito-, pero bajo la determinación de la cantidad discreta
quedan divididos en sí y consisten en unos indivisibles; tan unilateral es lo uno como
1io otro
1 *83.

b . E l quantum [8 / 2 1 4 ]

§ 101

La cantidad, puesta e s e n c ia lm e n te c o n la d e te rm in id a d e x clu y e n te q u e e n


ella se encuentra, es quantum , o sea, can tid ad lim itad a.
282 PRIMERA PARTE. LA CIENCIA DE LA LÓGICA

Iw l I § 102

Das Q uantum hat seine Eníwicklung und vollkom m ene Bestimmtheit in


der Z f l h l , die ais ilir Elem ent das Eins, nacli dem M om ente der Diskre-
tion die A n z a h l , nach dem der K ontinuitat die E i n h e i t ais seine qualitativen
M omente in sich enthalt.

I n d e r A r it h m e t ik p fle g e n d ie Rechnungsarten ais z u fá llig e W e is e n , d ie Zahlen


z u b e h a n d e ln , a u f g e fü h r t z u w e r d e n . W e n n in ih n e n e in e N o tw e n d ig k e it und
d a m it e in V e r s ta n d lie g e n s o lí, so m u ft d e rs e lb e in e in e m P r in z ip , u n d dies kann
n u r in d e n B e s tim m u n g e n lie g e n , d ie in d e m B e g r iffe d e r Z a h l selb st enthalten
s in d ; d ie s P r in z ip s o lí h ie r k u r z a u fg e z e ig t w e r d e n . — D ie B e s tim m u n g e n des
B e g riffs d e r Z a h l s in d d ie Anzahl u n d d ie Einheit, u n d d ie Z a h l selbst ist d ie Einheit
b e id e r . D ie E in h e it a b e r, a u f e m p ir is c h e Z a h le n a n g e w e n d e t, ist n u r d ie Gleichheit
[8/215] d e rs e lb e n ; so m u ft das P r in z ip d e r R e c h n u n g s a r te n s e in , I Z a h le n in das Verhalt-
n is v o n E in h e it u n d A n z a h l z u se tz e n u n d d ie G le ic h h e it d ie s e r B estim m u n gen
h e rv o rz u b r in g e n .
In d e m d ie E in s o d e r d ie Z a h le n selb st g le ic h g ü lt ig g e g e n e in a n d e r sind, so
e rs c h e in t d ie E in h e it, in w e lch e sie ve rse tzt w e r d e n , ü b e r h a u p t ais e in aufterliches
Z u sa m m e n fa sse n . R e c h n e n ist d a ru m ü b e r h a u p t Zjihlen, u n d d e r U n te r s c h ie d der
Arten z u r e c h n e n lie g t a lle in in d e r q u a lita tiv e n B e s c h a f f e n h e it d e r Z a h le n , die
z u sa m m en g e za h .lt w e r d e n , u n d f ü r d ie B e s c h a f f e n h e it ist d ie B e s tim r a u n g von
E in h e it u n d A n z a h l das P r in z ip .
Numerieren ist das e rste, d ie Z a h l überhaupt m a c h e n , e in Z u sa m m e n fa sse n von
b e lie b ig v ie le n Eins. — E in e R e c h n u n g s a r t a b e r ist das Z u s a m m e n z a h le n v o n sol-
c h e n , d ie s c h o n Z a h le n , n ic h t m e h r das bloi&e E in s s in d .
[118] D ie Z a h le n s in d unmittelbar u n d zuerstg a n z I u n b e s tim m t Z a h le n überhaupt,
u n g le ic h d a h e r ü b e r h a u p t ; das Z u s a m m e n fa s s e n o d e r Z a h le n v o n so lch e n ist
Addieren.

D ie náchste B e s t im m u n g ist, d afi d ie Z a h le n gleich ü b e r h a u p t s in d , damit


m a c h e n sie eine Einheit aus, u n d es ist e in e Anzahl s o lc h e r v o r h a n d e n ; so lch e Zahlen
z u z a h le n ist das Multiplizieren, — w o b e i es g le ic h g ü lt ig ist, w ie d ie B estim m u n gen
v o n A n z a h l u n d E in h e it a n d ie b e id e n Z a h le n , d ie F a k to ren , v e r te ilt w erd en , wel­
ch e f ü r d ie A n z a h l u n d w e lch e d a g e g e n f ü r d ie E in h e it g e n o m m e n w ird .
D ie dritte B e s tim m th e it ist e n d lic h d ie Gleichheit d e r Anzahl u n d d e r Einheit. Das
Z u s a m m e n z a h le n so b e s tim m te r Z a h le n ist das Erheben in die Potenz — u n d zunachst
in das Quadrat. — D a s w e ite r e P o t e n z ie r e n ist das f o r m e lle , w ie d e r in d ie unbes-
tim m te A n z a h l a u sg e h en d e F o rts e tz e n d e r M u ltip lik a tio n d e r Z a h l m it sich selbst.
— D a in d ie se r d r itte n B e s tim m u n g d ie v o llk o m m e n e G le ic h h e it des ein zig e n vor-
I. LA DOCTRINA DEL SER. B. CANTIDAD 283

§ 102 [117]

El quantum tie n e su d e sa rro llo y su p e rfe c ta d e te rm in id a d e n el núm ero, el


cual co n tien e e n s i m ism o , co m o e le m e n to su yo , lo u n o , c o n a rre g lo al
m om ento de la d iscreció n , el número determinado [o co n ta d o ]384 y, c o n a rre ­
glo al m om ento de la c o n tin u id a d , la u n ida d , co m o m o m e n to s cu a litativo s
del quantum.

En la aritmética se suelen introducir las especies del cálculo como modos con­
tingentes de operar con los números. Si en estas especies ha de residir una necesi­
dad y con ella una comprensión, ésta ha de residir en un principio, y éste [a su vez]
sólo puede hallarse en las determinaciones que se contienen en el mismo concepto
de número; este principio ha de ser aquí brevemente indicado—Las determ inacio­
nes del concepto de número son el número determinado y la unidad, y el número
mismo es la unidad de ambas. Ahora bien, la unidad aplicada a números empíricos
es solamente la igualdad de ellos; por tanto, el principio de las especies de cálculo ha
de ser poner I números a la relación de unidad y número determinado, y producir la [8/215]
igualdad de estas determinaciones.
Siendo los unos o los números mismos indiferentes entre sí, la unidad en que
se ponen parece en general un reunirlos extrínsecamente. Calcular es por ello y en
general contar, y la distinción entre las especies de cálculo reside solam ente en la
condición cualitativa de los números que se cuentan juntamente y, para esa condi­
ción, el principio es la determinación de unidad y número determinado.
Numerar es lo prim ero, hacer el número en general, un reunir a cualesquiera
muchos unos.—Y una especie de cálculo [en general] consistirá en contar juntamente
a [reuniones o conjuntos] tales que son ya números y han dejado de ser meros unos.
Los números son inmediatamente y en primer lugar I números indeterminados en [u8]
general y por ende generalmente desiguales. Reunirlos o contarlos [juntos] es sumar.
La determinación siguiente es que los números sean iguales en general; consti­
tuyen entonces [cada uno de ellos] una unidad y hay un número determinado de tales
unidades. Contar esos números es multiplicar-, al hacerlo, es indiferente el modo
como se reparten entre los dos núm eros (los factores) las determ inaciones de
número determinado y unidad, cuál de ellos se toma como número determinado y
cuál, por el contrario, como unidad.<