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Luis Diez-Picazo

FUNDAMENTOS
DEL
DERECHO CIVIL
PATRIMONIAL

LAS RELACIONES
OBLIGATORIAS
SEXTA EDICIÓN

O
THOMSON

CIVITAS
L f
Xu.ri - Z
CONSEJO EDITORIAL LUIS DÍEZ-PICAZO
Catedrático de Derecho Civil
RICARDO ALONSO GARCÍA
LUIS DÍEZ-PICAZO
EDUARDO GARCÍA DE ENTERRÍA
JESÚS GONZÁLEZ PÉREZ
AURELIO MENÉNDEZ
ALFREDO MONTOYA MELGAR
GONZALO RODRÍGUEZ MOURULLO
FUNDAMENTOS DEL
DERECHO CIVIL
PATRIMONIAL
VOLUMEN II
q,0 Las relaciones obligatorias
¿*
f SEXTA EDICIÓN

THOMSON
— $
CIVITAS
Primera edición, 1983 ÍNDICE
Quinta edición, 1996
Sexta edición, 2008

Página

CAPÍTULO I
CIVITAS LA OBLIGACIÓN
l'AI KIX'INA LA KfcV ISION
DEL LÉXICO J l R Í D i r o t)EI
D I C C I O N A R I O 1>K LA
RF.AI.ACADF.MIA
o[nnnfinnñF][]|
ESPAÑOLA
§ 1. El llamado D e r e c h o d e Obligaciones 59
1. SENTIDO Y ALCANCE DEL DERECHO DE OBLIGACIONES 59

2. LA FUNCIÓN DEL DERECHO DE OBLIGACIONES. DERECHO DE OBLIGACIO-


NES Y DERECHO DE CONTRATOS 61

§2. El concepto jurídico d e obligación 63


3. OBLIGACIÓN Y DEBER JURÍDICO 63

4. OBLIGACIÓN Y CONTRATO 65

5. LA GÉNESIS HISTÓRICA DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN: EL RECURSO A IAS


FUENTES HISTÓRICAS Y EL CONCEPTO ROMANO DE OBLIGACIÓN 66

6. OBLIGATIOY ACTIO: EL ACTIONEM TENERI COMO REVERSO DE IA OBLIGACIÓN ... 67

7. LA TIPICIDAD COMO CARACTERÍSTICA DE I AS OBLIGACIONES 68

8 LA OBLIGACIÓN COMO VÍNCULO PERSONAI 68


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fotocopia, por registro u otros métodos, ni su préstamo, alquiler o cualquier otra forma de
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COMO SITUACIÓN BIPOIAR 71

Copyright © 2008, by Luis Diez-Picazo y Ponce de León 12. LA EVOLUCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA COMO DETERMINANTE DE IA EVOLU-
Editorial Aranzadi, SA CIÓN JURÍDICA. E L TRÁNSITO DE IA ECONOMÍA AGRARIA A IA ECONOMÍA IN-
Camino de Galar, 15 DUSTRIAL Y URBANA ,71
31190 Cizur Menor (Navarra)
ISBN: 978-84-470-2944-0 Bibliografía '73
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§ 1. La deuda y la responsabilidad c o m o elementos d e la obligación ... 77


1. LA DISTINCIÓN ENTRE DEUDA Y RESPONSABILIDAD: SUS ANTECEDENTES HIS-
TÓRICOS 77
8 ÍNDICE ÍNDICE 9

Página Página

2. L A DISTINCIÓN ENTRK DEUDA Y RESPONSABILIDAD C O M O PROBLEMA DOGMÁ- § 3. Responsabilidad sin deuda y responsabilidad limitada 99
T I C O MODERNO. ¿ D O S REÍ ACIONES DISTINTAS O DOS ELEMENTOS INSTITU-
26. L O S PRETENDIDOS CASOS DE RESPONSABILIDAD SIN DEUDA 99
CIONALES DE UNA RELACIÓN ÚNICA? 78

3. LA POSIBLE EXISTENCIA DE DEUDAS SIN RESPONSABILIDAD Y EL PROBLEMA DE 27. LA COBERTURA INCOMPLETA DE IA DEUDA Y IA LLAMADA RESPONSABILIDAD
LIMITADA 101
IAS MAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 79
28. C O N C L U S I O N E S EN T O R N O A I A DISTINCIÓN ENTRE D E U D A Y RESPONSABILI-
§ 2. Las llamadas obligaciones n a t u r a l e s 79 D A D : LA RESPONSABILIDAD COMO NECESARIA SANCIÓN DE IA DEUDA 102

4. E L ORIGEN HISTÓRICO DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN NATURAI 79 Bibliografía 103

5. LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE IAS OBLIGACIONES NATURALES 80

6. L \ OBLIGACIÓN NATURAL DEL ESCIAVO 81 C A P Í T U L O III


LA DELIMITACIÓN DEL C O N C E P T O DE OBLIGACIÓN
7. L A OBLIGACIÓN NATURAL DEL FIUL'S FAMILIAS 82

8. LAOBLIGACIÓN DERIVADA DEL PRÉSTAMO CONCEDIDO A UN FIUl'SFAMII.IAS ... 82 § 1. La patrimonialidad c o m o e l e m e n t o n e c e s a r i o d e la obligación 105

9. L A OBLIGACIÓN NATURAL DEL PUPILO 82 1. PLANTEAMIENTO DE IA CUESTIÓN 105

10. L A I.IAMADA OBLIGACIÓN NATURAL FX PACTO 83 2. LA DOCTRINA CLÁSICA DE IA PATRIMONIALIDAD COMO REQUISITO DE IA PRES-
TACIÓN 106
11. LA AMPLIACIÓN DE IA FIGURA DE IA OBLIGACIÓN NATURAL: IAS LIAMADAS
OBLIGACIONES NATURALES IMPROPIAS 83 3. LA CRÍTICA DEL CARÁCTER PECUNIARIO DE LA PRESTACIÓN Y LA ADMISIÓN DE
LAS OBLIGACIONES SIN CONTENIDO PATRIMONIAL 107
12. E l . CONCEPTO GENÉRICO DE OBLIGACIÓN NATURAL EN IA DOCTRINA ROMA-
NISTA 83 4. LAS LLAMADAS TESIS INTERMEDIAS Y LA DISTINCIÓN ENTRE PATRIMONIALIDAD

1 3. LA OBLIGACIÓN NATURAL EN EL DERECHO MODERNO: LOS ANTECEDENTES DE DE IA PRESTACIÓN Y PATRIMONIALIDAD DEL INTERÉS DEL AC :REEDC )R 107
IA CODIFICACIÓN Y LOS CÓDIGOS CLVILES 84 5. REPIANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 108
14. L O S (ASOS DISCUTIDOS DE OBLIGACIONES NATURALES 86
6. E L FUNCIONAMIENTO EN VÍA EJECUTIVA DE IA OBLIGACIÓN Y EL CRITERIO DE

15. LAS DEUDAS NACIDAS DEL JUEGO 86 IA PECUNIARIEDAD DE LOS DAÑOS 109
7. PATRIMONIALIDAD DE IA PRESTACIÓN Y PATRIMONIALIDAD DE IA OBLIGA-
1 6. LA DF.L'DA DE INTERESES NO ESTIPULADOS EN EL CONTRATO DE PRÉSTAMO .... 88 CIÓN no

17. LA DEUDA PRESCRITA COMO OBLIGACIÓN NATURAÍ 90


§2. La naturaleza y el s e n t i d o d e la obligación 111
18. LA JUSTA CAUSA DE EXCLUSIÓN DEL CARÁCTER INDEBIDO DEL PAGO 91
8. E L DERECHO DE CRÉDITO Y EL DEBER DE PRESTACIÓN O DEUDA: I A TESIS TRA-
19. E L PROBLEMA GENERAL DE LAS OBLIGACIONES NATURALES 92 DICIONAL 111

20. L A S O B L I G A C I O N E S N A T U R A L E S C O M O J U S T A S C A U S A S D E A T R I B U C I O N E S PA- 9. LA REVISIÓN DE IA CONCEPCIÓN CIÁSICA DE I A OBLIGACIÓN Y LAS DOCTRINAS


T R I M O N I A L E S Y COMO CAUSAS LEGÍTIMAS DE NEGOCIOS JURÍDICOS 94 MODERNAS ni
i
21. L O S CASOS DE OBLIGACIÓN NATURAI 97 10. LA POLÉMICA EN TORNO AL DEBER JURÍDICO: IA SITUACIÓN DEL DEUDOR
COMO SITUACIÓN DE DEBER Y SITUACIÓN DE SUJECIÓN: DEBERES LIBRES Y DEBE-
22. E L CUMPLIMIENTO DE IA OBLIGACIÓN NATURAI 98
RES DE TOLERANCIA 111
23. LA NOVACIÓN DE I AS OBLIGACIONES NATURALES 98
11. LA POLÉMICA EN TORNO AL DERECHO DE CRÉDITO. E l . DERECHO DE CRÉDITO
24. LA COMPENSACIÓN DE IA OBLIGACIÓN NATURAL CON LAS OBLIGACIONES CIVI- COMO DERECHO DE SEÑORÍO SOBRE LA PERSONA Y COMO DERECHO SOBRE LOS
LES 99 BIENES H 3

25. LA POSIBILIDAD DE GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DE IAS OBLIGACIONES NA- 12. E L DERECHO DE CRÉDITO COMO EXPECTATIVA TUTEIADA: DERECHO DE
TURALES 99 CRÉDITO Y ACCIÓN H 6
10 ÍNDICE
ÍNDICE 11
Página
Página
13. LA POLÉMICA EN TORNO A LA INCIDENCIA DEL FIN O INTERÉS EN LA OBLIGA- § 3 . Las cargas del acreedor 134
CIÓN. LA LIAMADA «OBTENCIÓN DEL FIN» Y EL FENÓMENO DEL CUMPLI-
MIENTO POR UN TERCERO 117 9. E L CONCEPTO DE CARGA Y SU APLICACIÓN EN EL DERECHO DE OBLI-
GACIONES 134
§ 3 . La diligencia c o m o marco d e desenvolvimiento d e la relación obli-
10. LA CLASIFICACIÓN DE LAS CARGAS SEGÚN SU ORIGEN 135
gatoria 117
11. LA C ARGA DE FACILITACIÓN DE I A LIBERACIÓN DEL DEUDÍ >R 136
14. E L CONCEPTO DE DILIGENCIA 117
12. LA CARC;A DE COLABORACIÓN PARA QUE EL DEUDOR PUEDA EJECUTAR IA PRES-
15. Los DIFERENTES MODELOS DE CONDUCTA ENCUADRABLES EN LA IDEA DE DILI-
TACIÓN 136
GENCIA 118
13. LA CARGA DE DILIGENCIA EN EL EJERCICIO DEL DERECHO DE CRÉDITO 137
16. E L MODELO ABSTRACTO NO PROFESIONAL DE CONDUCTA (EL BUEN PADRE DE
FAMILIA) 119 14. LAS CARGAS DE INFORMACIÓN 137
17. E L MODELO DE CONDUCTA DEL PROFESIONAL O ARTÍFICE (EL PERITO) 120
§ 4. El crédito c o m o objeto patrimonial 138
18. E L MODELO DETERMINADO POR EL COMPORTAMIENTO DEL PROPIO DEUDOR
RESPECTÍ) DE SUS ASUNTÍ )S E INTERESES (QUAM IN SUIS) 120 15. EL CICLO DE NEGOCIABILIDAD DE LOS CRÉDITOS 138

19. E L MODELO DE CONDUCTA RESULTANTE DE LA OBLIGACIÓN QUE SE TRATA DE 16. LOS CRÉDITOS COMO COSAS EN SENTIDO JURÍDICO: IA LIAMADA (DOSIFICA-
REGULAR 121 CIÓN DE LOS CRÉDITOS 139

20. LAS FUNCIONES DE IA FIGURA DE IA DILIGENCIA EN LAS RELACIONES OBLIGA- 17. LOS CRÉDITOS COMO SUSTRATO DE RESPONSABILIDAD 140
TORIAS 121
§5. La deuda. Su naturaleza y su contenido 141
Bibliografía 122
18. L A DEUDA COMO DEBER JURÍDICO Y COMO SITUACIÓN DEL DEUDOR 141

C A P Í T U L O IV 19. E L DEBER DE PRESTACIÓN COMO DEBER CENTRAL Y PRIMARIO 141


EL CRÉDITO Y I A DEUDA 20. L O S DEBERES ESPECIALES O DEBERES DE CONDUCTA 142

§ 1. El derecho del acreedor y sus diferentes perfiles 125 21. LA FUENTE DE PRODUCCIÓN DE LOS DEBERES ACCESORIOS DEL DEUDOR 142

1. E L DERECHO DE CRÉDITO: SU NATURALEZA Y CONTENIDO 125 22. L \ INTEGRACIÓN O ENSANCHAMIENTO DEL DEBER PRINCIPAL DE PRESTACIÓN
Y LOS DEBERES DE COLABORACIÓN Y DE ESMERO 143
2. E L NÚCLEO CENTRAL DEL DERECHO DE CRÉDITO. LA FACULTAD DE EXIGIR LA
PRESTACIÓN Y EL PODER DE EJECUCIÓN SOBRE BIENES DEL DEUDOR 126 23. LA RELACIÓN TEMPORAL ENTRE LOS DEBERES PRIMARIOS Y LOS DEBERES ACCE-
SORIOS 144
3. LAS FACULTADES DE DISPOSICIÓN SOBRE EL CRÉDITO 127
24. Los LLAMADOS DEBERES DERIVADOS DE UN «CONTACTO SOCIAL.. 144
4. LAS FACULTADES DEL ACREEDOR PARA IMPULSAR EL DESENVOLVIMIENTO Y I A
EFECTIVIDAD DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA Y PARA I A CONSERVACIÓN Y TU- 25. Los DEBERES ACCESORIOS Y SU GRADO DE EXIGIBILIDAD Y DE CUMPLIMIENTO. 145
TELA PREVENTIVA DEL CRÉDITO 127
26. DEBERES ACCESORIOS DE CONDUCTA Y PRESTACIONES ACCESORIAS 146
5. LAS FACULTADES DEL ACREEDOR PARA I A CONSERVACIÓN DE LA SOLVENCIA i
DEL DEUDOR 128
§ 6. Las facultades del deudor 146
6. LA FACULTAD DE PROMOVER EL CONCURSO DE ACREEDORES 132
27. LA FACULTAD DEL DEUDOR DE LIBERARSE DE I A OBLIGACIÓN 146

§ 2. Los límites del derecho d e crédito 132 28. LA POSIBILIDAD DE OPONER EXCEPCIONES. E L LIAMADO FAVOR DEBITORJS Y
LA PROTECCIÓN Y TUTEIA DE LOS INTERESES DEL DEUDOR 147
7. E L PROGRAMA JURÍDICO OBLIGATORIO COMO LÍMITE DEL DERECHO DEL
ACREEDOR 132 §7. La responsabilidad del deudor 147
8. L o s LÍMITES INSTITUCIONALES DE L O S DERECHOS SUBJETIVOS EN SU APLICA-
29. LA RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL UNIVERSAL COMO ELEMENTO DE IA REIA-
CIÓN A LOS DERECHOS DE CRÉDITO 133 CIÓN OBLIGATORIA 147
^

12 ÍNDICE ÍNDICE 13

Página Página

30. EL. CARÁCTER PATRIMONIAL DE IA RESPONSABILIDAD: IA ADDITIO Y LA PRISIÓN § 3. El problema d e las fuentes d e las obligaciones e n la doctrina mo-
derna 162
POR DEUDAS 148
10. LA CRÍTICA DE LA TESIS TRADICIONAL. SU CARÁCTER INSATISFACTORIO Y ASIS-
31. E L CARÁCTER UNIVERSAL DE I A RESPONSABILIDAD POR DEUDAS 149 TEMÁTICO. LAS OBLIGACIONES EX DELICTO COMO OBLIGACIONES LEGALES ... 162
32. L O S BIENES EXCLUIDOS DE IA RESPONSABILIDAD POR DEUDAS: EL PRIVILEGIO 11. E L DUALISMO «CONTRATO-LEY» EN LA TEORÍA DE LAS FUENTES 163
DE IA INEMBARGABILIDAD 150
12. LA VOLUNTAD Y LA LEY EN LA TEORÍA DE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES.
33. L A NATURALEZA JURÍDICA DE I A RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL. E L PATRI-
Los ENSAYOS DE TIPIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES LEGALES 164
MONIO DEL DEUDOR COMO GARANTÍA DE LOS ACREEDORES Y LA RESPONSABILI-
DAD COMO SANCIÓN 151 13. E L MODERNO PLURALISMO DE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES 165

34. El. PODER DE LOS ACREEDORES SOBRE EL PATRIMONIO DEL DEUDOR 151 14. RECAPITULACIÓN Y ENSAYO DE RECONSTRUCCIÓN DE LAS FUENTES DE IAS
OBLIGACIONES 166

§ 8. El concepto d e relación obligatoria 152


§ 4 . La autonomía privada c o m o fuente d e relaciones obligatorias 168
35. OBLIGACIÓN Y RELACIÓN OBLIGATORIA 152 15. LAS OBLIGACIONES NACIDAS DE LA AUTONOMÍA PRIVADA LA OBLIGACIÓN NE-
GOCIAL 168
36. LA REÍ ACIÓN JURÍDICA OBLIGATORIA COMO ORGANISMO Y COMO PROCESO .. 153
16. Los DIFERENTES TIPOS DE NEGOCIOS JURÍDICOS CREADORES DE RELACIONES
37. LA REÍ ACIÓN OBLIGATORIA Y IA IDEA DE «COOPERACIÓN SOCIAL» 154
OBLIGATORIAS 168
Bibliografía 154
§ 5. La voluntad unilateral e n el cuadro d e las fuentes d e las obligacio-
nes 169
CAPÍTULO V
17. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 169
LA C O N S T I T U C I Ó N DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA
18. LA CAUSA EN LA DECLARACIÓN UNILATERAL DE VOLUNTAD 173

§ 1. El llamado problema d e las fuentes d e las obligaciones 157


§6. La promesa pública d e recompensa 174
1. E L PIANTFAMIENTO DEL PROBLEMA DE IAS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES. 19. SU CONCEPTO Y SIGNIFICACIÓN 174
CUESTIONES DE ENUMERACIÓN Y CUESTIONES DE SISTEMATIZACIÓN 157
20. LOS LLAMADOS CONCURSOS CON PREMIO 176
2. LA ENUMERACIÓN LEGAL DE IAS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES. EXAMEN
DELART. 1089 CC 157 § 7. El problema d e los cuasicontratos 176
2 1 . INDICACIONES GENERALES 176
§ 2. Los antecedentes históricos del problema d e las fuentes 158
22. LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS COMO JUSTIFICACIÓN DE IA FIGURA DE LOS
3. G)\THACN 'S YDKLICTL MCOMO FUENTES ORIGINARIAS DE IAS OBLIGACIONES . 158 CUASICONTRATOS 176

4. E L CONTRATO COMO FUENTE Y EL SENTIDO ORIGINARIO DE LA EXPRESIÓN 23. LA EXÉGESIS DE LA DEFINICIÓN DE LOS CUASICONTRATOS 178
COXTRACTL 'S: IAS FORMAS PRIMITIVAS DE CONTRAER OBLIGACIONES 159
24. LA FALTA DE CARÁCTER UNITARIO DE LA FIGURA DEL CUASICONTRATO; SU '
5. E L DELITO COMO FUENTE DE OBLIGACIONES 159 CARÁCTER RESIDUAL Y IAS TENDENCIAS MODERNAS A SU ABANDONO 179

6. LAS VARJM CAI'SARUMFIGURAKDE GAYO 160 25. L A POSIBLE RECONSTRUCCIÓN DE LA CATEGORÍA DOGMÁTICA DE LOS CUASI-
CONTRATOS A TRAVÉS DEL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA 179
7. LAS OBLIGACIONES CUASICONTRACTUALES Y CUASIDELICTUALES: SU ENUME-
26. EL PROBLEMA DE LOS POSIBLES CUASICONTRATOS ATÍPICOS 180
RACIÓN 161
8. LA EVOLUCIÓN POSTERIOR EN EL DERECHO INTERMEDIO 161 § 8. La constitución heterónoma d e relaciones obligatorias 181
9. LA DOCTRINA JURÍDICA DE IAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES Y IA CODIFICA- 27. LOS ACTOS DE SOBERANÍA ESTATAL Y LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS COMO
CIÓN crvn 162 FUENTES DE RELACIONES OBLIGATORIAS 181
14 ÍNDICE ÍNDICE 15

Página Página

28. LOS SUPUESTOS LEGALMENTE REGLAMENTADOS 182 § 5. La estructura d e la obligación c o n pluralidad d e sujetos 204
Bibliografía 183 18. E L PROBLEMA DE IA UNIDAD O PLURALIDAD DE OBLIGACIONES 204
N
19. LA TESIS FAVORABLE A LA UNIDAD DE RELACIÓN JURÍDIC A OBLIGATORIA 205
C A P Í T U L O VI Bibliografía 206
LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

§ 1. Las partes d e la relación obligatoria 185 f C A P Í T U L O VII


LA PLURALIDAD DE ACREEDORES
1. L O S SUJETOS DE IA OBLIGACIÓN: EL ACREEDOR Y EL DEUDOR 185

2. LA OBLIGACIÓN COMO VÍNCULO ENTRE PATRIMONIOS. E L ALCANCE DE ESTA j § 1. La cotitularidad del derecho d e crédito 209
IDEA 185 | 1. LAS FORMAS TÍPICAS DE LA PLURALIDAD DE ACREEDORES 209
3. LA DETERMINACIÓN DE LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 187
I 2. OTROS SUPUESTOS DE TITULARIDAD COMPARTIDA DE UN DERECHO DE
| CRÉDITO 209
§ 2. El f e n ó m e n o d e la pluralidad d e personas e n la relación obligatoria. 189
4. LA PLURALIDAD DE SUJETOS EN LA RELACIÓN OBLIGATORIA 189 Í § 2 . Los créditos parciarios 209
i

5. LAS OBLIGACIONES SUBJETIVAMENTE COLECTIVAS: COMUNIDAD DE INTERESES I 3. LOS PRESUPUESTOS DE LOS CRÉDITOS PARCIARIOS 209
EN IA OBLIGACIÓN Y CONTRATOS DE GRUPO 189
f 4. LA DIVISIÓN DE LOS CRÉDITOS Y LAS PARTES RESULTANTES 210

§ 3. La relación obligatoria colectiva con prestación unitaria 190 í 5. LA INDEPENDENCIA DE LOS CRÉDITOS DIVIDIDOS 210

6. LA DISTINCIÓN ENTRE SOLIDARIDAD Y MANCOMUNIDAD 190 I


§ § 3 . Los créditos conjuntos o e n mano común 211
¡ 6. CONCEPTO Y PRESUPUESTOS 211
§ 4. Las obligaciones indivisibles e n el marco d e las relaciones obligato-
rias con pluralidad d e sujetos 191 I 7. E L RÉGIMEN JURÍDICO DE LA MANCOMUNIDAD DE CRÉDITOS: INDICACIONES
'•{ GENERALES 212
7. LA DISTINCIÓN DE IA OBLIGACIÓN EN DIVISIBLE E INDIVISIBLE 191
I 8. L A ACTUACIÓN COLECTIVA DE TODOS LOS ACREEDORES Y IA DISTINCIÓN EN-
8. LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL PROBLEMA: IAS OBLIGACIONES INDIVISI-
R TRE LOS ACTOS BENEFICIOSOS Y LOS ACTOS PERJUDICIALES 212
BLES EN EL D E R E C H O R O M A N O 192
9. E L EJERCICIO JUDICIAL DEL DERECHO DE CRÉDITO: EL CRÉDITO MANCOMU-
9. LA EIABORACIÓN DE LOS INTÉRPRETES DEL DERECHO COMÚN 193
L NADO Y EL LITISCONSORCIO NECESARIO 213
10. LA INDIVISIBILIDAD DE I A OBLIGACIÓN EN I A DOCTRINA MODERNA 195
10. E L PODER DE DISPOSICIÓN SOBRE EL CRÉDITO MANCOMUNADO 215
11. LA FIGURA DE IA OBLIGACIÓN INDIVISIBLE EN EL DERECHO ESPAÑOL 197
§4. Los créditos solidarios 215
12. LAS FORMAS BÁSICAS DE ORGANIZACIÓN DE LA PLURALIDAD DE SUJETOS 198
11. LA SOLIDARIDAD DE ACREEDORES. NATURALEZA JURÍDIC A DE IA LI AMADA SO-
13. LA REGIA DE NO-PRESUNCIÓN DE IA SOLIDARIDAD 199 LIDARIDAD ACTIVA '215
14. LAS FUENTES DE IA SOLIDARIDAD: SOLIDARIDAD NEGOCIAL Y SOLIDARIDAD LE- 12. E L PODER DEL ACREEDOR SOLIDARIO SOBRE EL CRÉDITO: PRETENSIÓN INDIS-
GAI : 199 TINTA Y LEGITIMACIÓN INDIVIDUAL 216
15. LA EROSIÓN DEL PRINCIPIO DE NO-PRESUNCIÓN DE IA SOLIDARIDAD EN IA 13. LAS FACULTADES DEL ACREEDOR SOLIDARIO PARA LLEVAR A CABO ACTOS CON-
JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO 202 SERVATIVOS Y DE DEFENSA PREVENTIVA DEL CRÉDITO 217

16. LA PRESUNCIÓN DE FRAGMENTACIÓN DE LA OBLIGACIÓN 203 14. L O S PODERES DE DISPOSICIÓN SOBRE EL CRÉDITO SOLIDARIO 217

17. L A FRAGMENTACIÓN DE I A OBLIGACIÓN Y LA REPUTACIÓN C O M O CRÉDITOS o 15. E L PODER DEL ACREEDOR SOLIDARIO Y LAS VICISITUDES DE IA REIACIÓN OBLI-
DEUDAS DISTINTAS 204 GATORIA 219
16 ÍNDICE ÍNDICE 17

Página Página

16. LA NOVACIÓN EN IA SOLIDARIDAD ACTIVA 219 9. LA DISPOSICIÓN PARA CUMPLIR COMO CIRCUNSTANCIA LIMITATIVA DE LA RES-
PONSABILIDAD 233
17. LA COMPENSACIÓN EN LA SOLIDARIDAD ACTIVA 220
10. LA DEUDA MANCOMUNADA Y LA INSOLVENCIA DEL CODEUDOR 233
18. LA EXTINCIÓN DE I A OBLIGACIÓN POR CONFUSIÓN EN IA SOLIDARIDAD AC-
TIVA 220
La solidaridad d e deudores « 234
19. LA CESIÓN DEL CRÉDITO SOLIDARIO 220
11. LAS DEUDAS SOLIDARIAS: CONCEPTO Y PRESUPUESTOS 234
20. LA SOLIDARIDAD ACTIVA Y LOS CONVENIOS CONCÚRSALES Y EXTRACONCURSA-
12. LA POSIBLE DIVERSIDAD DE VÍNCULOS EN LA OBLIGACIÓN SOLIDARIA 235
LES 220
13. LA LLAMADA SOLIDARIDAD IMPERFECTA Y LA OBLLGACLÓN IN SOLIDUM 236
21. LA FACULTAD DEL DEUDOR DE LIBERARSE EN IA SOLIDARIDAD ACTIVA: ELEC-
CIÓN DE ACREEDOR Y REQUERIMIENTO PARA EL PAGO 221 14. LA NATURALEZA JURÍDICA DE LA SOLIDARIDAD PASIVA 237

22. LAMO/ÍA CREDITORIS EN LA SOLIDARIDAD ACTIVA 221 15. LA FUNCIÓN ECONÓMICA DE LA SOLIDARIDAD PASIVA 237

23. Los LÍMITES DE LA FACULTAD DEL DEUDOR DE ELECCIÓN DE ACREEDOR Y IA


EXISTENCIA DE DEMANDA JUDICIAL 222
La relación obligatoria con solidaridad pasiva 238

24. L A R E I A C I Ó N EXISTENTE ENTRE LOS ACREEDORES SOLIDARIOS Y I A PRETEN-


16. INTRODUCCIÓN 238
DIDA TESIS DEL MANDATO TÁCITO 223 17. LA RELACIÓN EXTERNA DE LOS DEUDORES CON EL ACREEDOR 239
25. LA LIQUIDACIÓN DE IA REIACIÓN INTERNA EN IA SOLIDARIDAD ACTIVA 224 18. E L DEBER DE PRESTACIÓN COMO DEBER INDISTINTO 239

§ 5. Los créditos sindicados 225 19. E L CARÁCTER INDISTINTO DE LA PRETENSIÓN DEL ACREEDOR Y LA FACULTAD

26. INDICACIONES GENERALES 225 DE ELECCIÓN DEL SUJETO PASIVO DE LA RECLAMACIÓN 239

Bibliografía 226 20. E L ¡USVARIANDI DEL ACREEDOR 240

21. LA COMUNICACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD Y LA EXTENSIÓN DE LA CULPA EN


LAS OBLIGACIONES CON SOLIDARIDAD PASIVA 241
C A P Í T U L O VIII
22. LA COBERTURA DE LA INSOLVENCIA DEL DEUDOR SOLIDARIO 243
LA PLURALIDAD DE DEUDORES
23. L o s MEDIOS DE DEFENSA DEL D E U D O R SOLIDARIO FRENTE A LAS RECLAMACIO-
§ 1. Las formas típicas d e la pluralidad d e deudores 229 NES DEL ACREEDOR: LAS EXCEPCIONES OPONLBLES POR EL DEUDOR SOLIDARLO. 243

1. INDICACIÓN GENERAI 229 24. LAS LLAMADAS EXCEPCIONES OBJETIVAS O COMUNES 244

25. LAS EXCEPCIONES PERSONALES DEL DEUDOR DEMANDADO 244


§ 2. Las deudas parciarias 229
26. LAS EXCEPCIONES QUE PERSONALMENTE CORRESPONDEN A LOS DEMÁS DEU-
2. CONCEPTO Y PRESUPUESTO DE IAS DEUDAS PARCIARIAS 229
DORES: EXCEPCIONES PERSONALES Y EXCEPCIONES PURAMENTE PERSONALES . 245
3. L O S EFECTOS DE IA DIVISIÓN: L A INDEPENDENCIA DE IAS OBLIGACIONES 229
La relación interna entre los deudores solidarios 245
§ 3 . Las deudas mancomunadas 230
27. EL REGRESO ENTRE CODEUDORES SOLIDARLOS: SU FUNDAMENTO Y SU NATURA- '
4. CONCEPTO Y PRESUPUESTOS 230 LEZA 245
5. LA LEGITIMACIÓN PASIVA CONJUNTA Y LA NECESIDAD DEL ACTO COLECTIVO 28. DERECHO DE REGRESO Y SUBROGACIÓN 246

EN EL CUMPLIMIENTO 230 29. LOS PRESUPUESTOS DEL DERECHO DE REGRESO. E L PAGO Y SU REGULARLDAD:
LOS CASOS DE PAGO IRREGULAR Y LA OMISIÓN DE EXCEPCIONES 247
6. E L INCUMPLIMIENTO DE LA OBLIGACIÓN MANCOMUNADA 232
30. EL DERECHO DE REGRESO Y LA INSOLVENCIA DE UN DEUDOR 248
7. LA REGLA DE LA EXTENSIÓN DEL INCUMPLIMIENTO 232
8. LA RESPONSABILIDAD DE LOS DEUDORES MANCOMUNADOS POR EL INCUMPLI- 31. LOS ACTOS MODIFICATIVOS Y EXTLNTLVOS DE LA OBLIGACIÓN Y SU REPERCU-
MIENTO YEL PROBLEMA DE IA CULPA 232 SIÓN EN LA SITUACIÓN DE LOS DEUDORES SOLIDARIOS 248
18 ÍNDICE ÍNDICE 19

Página Página

32. LA QUITA O REMISIÓN CONCEDIDA POR EL ACREEDOR 249 C A P Í T U L O IX


EL OBJETO DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA
33. LA REMISIÓN CON EFICACIA COLECTIVA 249

34. LA REMISIÓN O QUITA CON EFECTOS LIMITADOS 250 § 1. La prestación debida 269
1. LA PRESTACIÓN COMO OBJETO DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 269
35. LA NOVACIÓN ESTIPULADA POR EL ACREEDOR CON UN DEUDOR SOLIDARIO .. 251
2. LA PRESTACIÓN COMO PROGRAMA O COMO PROYECTO Y LA PRESTACIÓN COMO
36. LA NOVACIÓN ESTIPULADA CON PARTICIPACIÓN DE TODOS LOS DEUDORES SO- COMPORTAMIENTO 270
LIDARIOS 251
3. PRESTACIÓN Y DILIGENCIA 270
37. L A NOVACIÓN CON PARTICIPACIÓN DE UN SOLO DEUDOR 252
4. LA PRESTACIÓN COMO MEDIO DE SATISFACCIÓN DEL INTERÉS DEL ACREEDOR .. 271
38. LA COMPENSACIÓN EN LA SOLIDARIDAD PASIVA 253
5. LAS OBLIGACIONES DE RESULTADO 271
39. LA CONFUSIÓN DE DERECHOS EN LA SOLIDARIDAD PASIVA 254
6. LA DISTINCIÓN ENTRE PRESTACIONES POSITIVAS Y PRESTACIONES NEGATIVAS . 272

§ 7. La propagación de los efectos jurídicos e n la obligación solidaria . 256 § 2. La obligación d e dar 273

40. INTRODUCCIÓN 256 7. E L DAR COMO PRESTACIÓN: ENTREGA, TRASPASO POSESORIO Y TRANSMISIÓN

DE DERECHOS 273
41. CONSTITUCIÓN EN MORA Y DEUDA SOLIDARIA 256
8. LA OBLIGACIÓN DE DAR COMO OBLIGACIÓN DE RESULTADO 274
42. LA INTERRUPCIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN FRENTE A LOS DEUDORES SOLIDARIOS. 257
9. LA INTEGRACIÓN DE LA PRESTACIÓN DE DAR 274
43. E L RECONOCIMIENTO DE DEUDA HECHO POR UN DEUDOR SOLIDARIO 258
10. LA PRESTACIÓN DE DAR Y LOS FRUTOS PRODUCIDOS POR LAS COSAS DEBIDAS. 274
44. LA TRANSACCIÓN HECHA POR EL ACREEDOR CON UN DEUDOR SOLIDARIO 259 11. LA EXTENSIÓN DE LA PRESTACIÓN DE DAR A LOS ACCESORIOS DE LA COSA DE-
BIDA 276
§8. Solidaridad pasiva y proceso 260 12. LA DEUDA DE ENTREGA Y EL DEBER DE DILIGENTE CONSERVACIÓN DE LA COSA. 276

45. INTRODUCCIÓN 260


§ 3. La obligación de hacer 278
46. LA SOLIDARIDAD PASIVA Y EL PROBLEMA DEL LITISCONSORCIO 261
13. LA PRESTACIÓN DE HACER 278
47. LA INAPLICABILIDAD DE LA EXCEPCIÓN DE LITISPENDENCIA EN LA SOLIDARI- 14. LA FUNGIBILIDAD Y LA INFUNGIBILIDAD COMO CARACTERÍSTICAS POSIBLES EN
DAD PASIVA 262 LA PRESTACIÓN DE HACER 279

48. L O S PROBLEMAS DE LA POSIBLE LLAMADA EN GARANTÍA 262 15. LA DISTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES DE HACER EN OBLIGACIONES DE MEDIOS
YOBLIGACIONES DE RESULTADO 280
49. E L PROBLEMA DE LA EFICACIA DE COSA JUZGADA EN LA SOLIDARIDAD DE DEU-
DORES 262 16. LAS OBLIGACIONES PROFESIONALES 282

§9. La renuncia de la solidaridad 265 §4. La obligación negativa 283


17. E L COMPORTAMIENTO NEGATIVO COMO OBJETO DE RELACIÓN OBLIGATORIA. 283
50. LA RENUNCIABILIDAD DE LA SOLIDARIDAD 265
18. E L OBJETO Y EL CONTENIDO DE LA OBLIGACIÓN NEGATIVA 284
51. L A RENUNCIA DE CARÁCTER GENERAL Y LA RENUNCIA DE EFECTOS LIMITADOS. 265
19. LA OBLIGACIÓN NEGATRVA COMO OBLIGACIÓN AUTÓNOMA Y COMO OBLIGA-
52. LA POSIBILIDAD DE RENUNCIA TÁCITA DE LA SOLIDARIDAD 265 CIÓN ACCESORIA 285

53. Los EFECTOS DE LA RENUNCIA DE LA SOLIDARIDAD 266 20. E L NON FACERÉ Y EL PA TI COMO CONTENIDO DE LA OBLIGACIÓN NEGATIVA ... 285

Bibliografía 266 21. LA OBLIGACIÓN DE NO CONTRATAR 285


20 ÍNDICE ÍNDICE 21

Página Página

22. LA DURACIÓN DE LA OBLIGACIÓN NEGATIVA 286 19. LAS CLÁUSULAS DE ESTABILIZACIÓN EN LA JURISPRUDENCIA DE NUESTRO TRI-
BUNAL SUPREMO 305
23. OBLIGACIÓN NEGATIVA Y SERVIDUMBRE NEGATIVA 287

Bibliografía 288 20. LA LLAMADA «CLÁUSULA REBUS SIC STANTIBUS- Y EL PROBLEMA DE LAS DEUDAS
DE DINERO 306

21. LA DEVALUACIÓN COMO DAÑO OCASIONADO POR LA MORA EN LAS DEUDAS DE


CAPÍTULO X
DINERO 307
LAS OBLIGACIONES PECUNIARIAS
§ 4. Las obligaciones e n m o n e d a extranjera 308
§ 1. El dinero c o m o objeto d e relaciones obligatorias 289
22. OBLIGACIONES EN MONEDA EXTRANJERA Y OBLIGACIONES MONETARIAS INTER-
1. L A PRESTACIÓN PECUNIARIA Y SU IMPORTANCIA EN EL DERECHO DE OBLIGA- NACIONALES 308
CIONES 289
23. Los DIFERENTES ASPECTOS DE I A OBLIGACIÓN EN MONEDA EXTRANJERA 309
2. LAS FUNCIONES ECONÓMICAS DEL DINERO 290
24. EL RÉGIMEN JURÍDICO DE LA OBLIGACIÓN EN MONEDA EXTRANJERA: LA MO-
3. E L DINERO COMO CREACIÓN DEL ORDENAMIENTO JURÍDICO 290
NEDA EXTRANJERA COMO CRITERIO DE IDENTIFICACIÓN DE LA PRESTACIÓN ... 310
4. CURSO FIDUCIARIO, CURSO LEGAL Y CURSO FORZOSO 291
25. EL RÉGIMEN JURÍDICO CIVIL DE LA OBLIGACIÓN EN MONEDA EXTRANJERA Y EL
5. LAS CLASES DE DINERO: DINERO METÁLICO Y DINERO FIDUCIARIO, DINERO CO- ART. 1170 CC 311
RRIENTE Y DINERO BANCARIO 291
26. LA FACULTAD DEL DEUDOR DE PAGAR EN LA MONEDA DEL LUGAR DE CUMPLI-
MIENTO 314
§2. Las deudas d e dinero 292
27. LA RECLAMACIÓN DE LOS CRÉDITOS EN MONEDA EXTRAJERA EN LA LEY DE
6. L O S TIPOS DE DEUDA PECUNIARIA Y SU DIFERENTE CONFIGURACIÓN 292
ENJUICIAMIENTO CIVIL YEN LA LEY CAMBIARÍA 315
7. LAS LLAMADAS DEUDAS DE MONEDA INDIVIDUAL 292
§ 5. Las obligaciones monetarias internacionales y los sistemas d e inter-
8. LAS LLAMADAS DEUDAS DE ESPECIE MONETARIA 292
vención y control estatal 316
9. LA DEUDA DE SUMA DE DINERO 293
28. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 316
10. LAS CARACTERÍSTICAS ESENCIALES DE LA DEUDA DE SUMA DE DINERO 293
29. LA POSIBLE EXIGENCIA DE AUTORIZACIÓN ADMINISTRATIVA EN LA CONTRATA-
11. LA DISTINCIÓN ENTRE DEUDAS DE DINERO Y DEUDAS DE VALOR 293 CIÓN Y su REPERCUSIÓN EN EL RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS OBLIGACIONES 317

30. LA AUTORIZACIÓN ADMINÍSTRATE DE ADQUISICIÓN Y TRANSFERENCIA DE


§ 3. La devaluación monetaria y su incidencia e n el régimen d e las obli-
MONEDA Y EL RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS OBLIGACIONES 318
gaciones pecuniarias 295
12. L O S PROBLEMAS JURÍDICOS DE LA DEVALUACIÓN MONETARIA: EL PRINCIPIO § 6. La deuda d e intereses 319
DEL NOMINALISMO 295
31. LA PRESTACIÓN DE INTERESES: SU CONCEPTO Y SUS CARACTERÍSTICAS 319
13. LA SOLUCIÓN DEL PROBLEMA DE LA DEVALUACIÓN MONETARIA: NOMINA-
32. PRESTACIÓN DE INTERESES Y PRESTACIÓN DE RENTAS "... 320
LISMO Y VALORISMO 295
33. LA NATURALEZA DE LA DEUDA DE INTERESES ,321
14. E L SISTEMA DEL DERECHO ESPAÑOL 297
34. E L ORIGEN DE LA OBLIGACIÓN DE INTERESES: INTERESES LEGALES E INTERESES
15. L A DIFERENCIA ENTRE DEUDAS DE DINERO Y DEUDAS DE VALOR Y LA APLICA-
CONVENCIONALES 321
CIÓN DEL PRINCIPIO DEL NOMINALISMO 299
35. Los INTERESES LEGALES 321
16. LAS MEDIDAS DE CORRECCIÓN DEL NOMINALISMO: REMEDIOS LEGISLATIVOS Y
REMEDIOS CONVENCIONALES 301 36. Los INTERESES CONVENCIONALES 323

17. LAS LLAMADAS CLÁUSULAS DE ESTABILIZACIÓN Y LA CORRECCIÓN DEL NOMI- 37. LA DETERMINACIÓN Y EL VENCIMIENTO DE IA DEUDA DE INTERESES: DEVENGO
NALISMO 302 Y EXIGIBILIDAD 323
18. L O S TIPOS DE CLÁUSULAS DE ESTABILIZACIÓN 303 38. LA EXTINCIÓN Y EL PAGO DE LA DEUDA DE INTERESES 324
ÍNDICE 23
22 ÍNDICE

Página Página

19. L O S EFECTOS JURÍDICOS DE LA ELECCIÓN: LA LLAMADA CONCENTRACIÓN DE


39. LOS INTERESES DE LOS INTERESES. E L LLAMADO ANATOCISMO 324
LA OBLIGACIÓN ALTERNATIVA 349
40. LA PRETENSIÓN DE DESCUENTO Y EL LLAMADO INTERUSURIUM 325
20. LA IRREVOCABILIDAD DE LA ELECCIÓN Y LA INEXISTENCIA DE IUSVARIANDI ... 349
Bibliografía 326
21. LA FALTA DE EJERCICIO DE LA FACULTAD DE ELEGIR: MORA DEL ELECTOR Y
CADUCIDAD DE LA FACULTAD DE ELECCIÓN 350
C A P Í T U L O XI
LA CONFIGURACIÓN DE LA PRESTACIÓN § 5. La imposibilidad sobrevenida d e la prestación e n la obligación al-
ternativa 350
§ 1. Los requisitos d e la prestación 329
22. LA LÍNEA GENERAL DE INSPIRACIÓN DEL SISTEMA CODIFICADO 350
1. L A POSIBILIDAD, LA LICITUD Y LA DETERMINACIÓN COMO PRESUPUESTOS DE
23. L A IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA EN LOS CASOS DE ELECCIÓN CORRESPON-
LA PRESTACIÓN 329
DIENTE AL DEUDOR 351
2. LA DETERMINACIÓN DE LA PRESTACIÓN. LAS FORMAS DE DETERMINACIÓN DE
24. LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE LA PRESTACIÓN EN LOS CASOS DE ELEC-
LA PRESTACIÓN 329
CIÓN ATRIBUIDA AL ACREEDOR 352

§2. Las obligaciones genéricas 330 25. E L DETERIORO DE LAS COSAS OBJETO DE LAS PRESTACIONES ALTERNATIVAS .. 353
3. CONCEPTO Y FUNCIÓN ECONÓMICA 330 26. LAS CONSECUENCIAS DE LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA EN LA OBLIGACIÓN
4. OBLIGACIONES GENÉRICAS Y COSAS FUNGIBLES 332 ALTERNATIVA 353

§ 3. Los efectos jurídicos del carácter genérico d e las obligaciones 333 § 6. La facultad d e sustitución 354

5. INDICACIÓN GENERAL 333 27. LAS LLAMADAS OBLIGACIONES FACULTATIVAS: OBLIGACIONES CON CLÁUSULAS
ALTERNATIVAS O CON FACULTAD ALTERNATIVA 354
6. LA EJECUCIÓN FORZOSA DE LA OBLIGACIÓN GENÉRICA 333
28. LA FACULTAD SOLUTORLA O FACULTAD DE SUSTITUCIÓN 355
7. LA CALIDAD DE LOS GÉNEROS Y LAS REGLAS SOBRE EL PAGO DE IA OBLIGACIÓN
GENÉRICA 334
§7. La pluralidad d e prestaciones 355
8. LA INEXISTENCIA DE IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE LA OBLIGACIÓN GENÉ-
29. LAS OBLIGACIONES OBJETIVAMENTE COLECTIVAS 355
RICA: LA REGLA GENUS\ NUNQUAM PERIT 335
30. LA CONJUNCIÓN DE DIFERENTES PRESTACIONES EN LA OBLIGACIÓN 355
9. LA TRASLACIÓN DE LOS RIESGOS: EL PROBLEMA DE LA LLAMADA CONCENTRA-
CIÓN O ESPECIFICACIÓN DE \J>, OBLIGACIÓN GENÉRICA 337 3 1 . LAS PRESTACIONES ACCESORIAS: EL CRITERIO DE LA ACCESORIEDAD 357
10. LAS OBLIGACIONES DE GÉNERO DELIMITADO 339 32. PRESTACIÓN ACCESORIA Y DEBERES ESPECIALES DE CONDUCTA 357
11. LA DELIMITACIÓN DEL GÉNERO Y IA POTENCIALIDAD PRODUCTIVA DEL DEU-
DOR 340 § 8. Las prestaciones fraccionadas 358
33. LA PERIODICIDAD DE LA PRESTACIÓN "... 358
§4. Las obligaciones alternativas 341
34. E L PAGO DEL ÚLTIMO PLAZO Y LA EXTINCIÓN DE LOS PLAZOS ANTERIORES ... »359
12. CONCEPTO Y FUNCIÓN ECONÓMICA DE LA OBLIGACIÓN ALTERNATIVA 341
Bibliografía 361
13. LA CUESTIÓN DOGMÁTICA DE LA OBLIGACIÓN ALTERNATIVA 343

14. LA ELECCIÓN EN LA OBLIGACIÓN ALTERNATIVA 346


CAPÍTULO XII
15. LA FACULTAD DE ELECCIÓN. SU NATURALEZA Y LÍMITES 346
LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA
16. E L ACTO DE ELECCIÓN EN LA OBLIGACIÓN ALTERNATIVA 347
§ 1. El tiempo d e la relación obligatoria 365
17. LA PLURALIDAD DE ELECTORES 348
1. EL TIEMPO COMO CIRCUNSTANCIA DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 365
18. LA REMISIÓN DE LA ELECCIÓN A UNA TERCERA PERSONA 348
ÍNDICE ÍNDICE 25

Página Página

2. LAS OBLIGACIONES INSTANTÁNEAS Y LAS RELACIONES OBLIGATORIAS DURADE- § 3. El lugar de la relación obligatoria 385
RAS 365
23. LA EXIGENCIA DE LOCALIZACIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 385
3. E L PROBLEMA DEL LÍMITE LEGAL DE DURACIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA
CON PRESTACIONES DURADERAS: SU DETERMINACIÓN E INDETERMINACIÓN . . . . 366 24. LUGAR DE I A OBLIGACIÓN Y LUGAR DE I A PRESTACIÓN 386

4. LAS CONSECUENCIAS DEL CARÁCTER CONTINUADO DE LAS PRESTACIONES Y LAS 25. E L LUGAR DE LA PRESTACIÓN: SU IMPORTANCIA EN EL DESENVOLVIMIENTO DE
CAUSAS DE CESACIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 368 LA OBLIGACIÓN 387

5. E L TÉRMINO INICIAL DE I A RELACIÓN OBLIGATORIA: TÉRMINO INICIAL Y 26. L \ DISTINCIÓN ENTRE LAS OBLIGACIONES QUERABLES Y LAS OBLIGACIONES
TÉRMINO SUSPENSIVO. LA FUNCIÓN DEL TÉRMINO INICIAI 369 PORTABLES 388

6. E L TÉRMINO COMO MOMENTO DE EFICACIA Y EL TÉRMINO COMO MOMENTO 27. L O S CRITERIOS DE DETERMINACIÓN DEL LUGAR DE PRESTACIÓN EN IA OBLIGA-
CIÓN DE DAR 389
DE VENCIMIENTO 370

7. TIEMPO DE LA OBLIGACIÓN Y TIEMPO DE IA PRESTACIÓN 371 28. E l . LUGAR DE L\ PRESTACIÓN EN LAS OBLIGACIONES DE HACER Y DE NO HACER. 390

8. E L TÉRMINO FINAL: TÉRMINO FINAL Y TÉRMINO RESOLUTORIO 372 29. L \ OPCIÓN ENTRE PlAZAS DIVERSAS PARA EL CUMPLIMIENTO 391

9. E L INTERÉS EN EL TIEMPO DE CUMPLIMIENTO: LA IDEA DEL PLAZO COMO BENE- Bibliografía 392
FICIO 372

10. LA REGIA DE LA EXIGIBILIDAD INMEDIATA (STATIM DEBETUR) 374


C A P Í T U L O XIII
11. LA FIJACIÓN JUDICIAL. DEL PLAZO 375
RELACIÓN OBLIGATORIA Y C O N D I C I Ó N
12. E L VENCIMIENTO ANTICIPADO DE LA DEUDA Y IA LLAMADA PÉRDIDA DEL BENE-
FICIO DEL PIAZO 377 § 1. La sujeción d e la relación obligatoria a una condición 393
13. E l . VENCIMIENTO ANTICIPADO DE IA OBLIGACIÓN POR SOBREVENIDA INSOL- 1. LAS LLAMADAS OBLIGACIONES CONDICIONALES 393
VENCIA DEL DEUDOR 378
2. L \ CONDICIÓN COMO ELEMENTO DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA 393
14. E l . VENCIMIENTO ANTICIPADO DE IA OBLIGACIÓN POR ALTERACIÓN DE LAS
GARANTÍAS 379 3. LA CONDICIÓN COMO EXPRESA DELIMITACIÓN DEL. SUPUESTO DE HECHO DE
IA REGLAMENTACIÓN NEGOCIAL 394
15. LA FALTA DE CONSTITUCIÓN DE I AS GARANTÍAS PROMETIDAS 380
4. L \ CONDICIÓN COMO RESULTADO DE LA VOLUNTAD CONTRACTUAI 394
16. L A DISMINUCIÓN DE LAS GARANTÍAS PRESTADAS POR ACTOS PROPIOS DEL DEU-
DOR 380 5. E L CARÁCTER EXPRESO E INEQUÍVOCO DE IA CONDICIÓN EN IAJURISPRUDEN-
CIADEI. TRIBUNAL SUPREMO 396
17. I_A DESAPARICIÓN FORTUITA DE IAS GARANTÍAS 381
6. L \ CAUSA DE IA CONDICIÓN 402
18. E L VENCIMIENTO ANTICIPADO DE LAS DEUDAS PENDIENTES EN LOS CASOS DE
DECLARACIÓN DE CONCURSO 382 7. LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS EVENTOS CONDICIONANTES Y LAS FUNCIONES

19. E L VENCIMIENTO ANTICIPADO DE LAS OBLIGACIONES POR VIRTUD DE CAUSAS DE LA CONDICIÓN 402
ESPECIALMENTE PACTADAS 382
8. LA FUNCIÓN DE I A CONDICIÓN EN LA RELACIÓN OBLIGATORIA ' 403

El término esencial 382 9. LA DISTINCIÓN ENTRE CONDICIÓN SUSPENSIVA Y CONDICIÓN RESOLUTORIA .. 404
20. LA RELEVANCIA DEL FACTOR TIEMPO EN LA ECONOMÍA DE LAS REÍ ACIONES
10. LA DISTINCIÓN ENTRE CONDICIONES posnrv AS Y CONDICIONES NEC;ATI\AS .. 404
OBLIGATORIAS 382
11. LA DISTINCIÓN ENTRE CONDICIONES CASUALES Y CONDICIONES POTESTATI-
21. L O S LLAMADOS «NEGOCIOS A FECHA FIJA»: SUS CARACTERÍSTICAS 383 VAS 404
22. LA DISTINCIÓN ENTRE EL TÉRMINO ESENCIAL PROPIO Y EL TÉRMINO ABSO- 12. LA CONDICIÓN POTESTATIVA EN LAS REIACIONES OBLIGATORIAS SINALAGMÁ-
LUTO O IMPROPIO 384 TICAS 406
ÍNDICE ÍNDICE 27
Página
Página
La relación obligatoria bajo c o n d i c i ó n suspensiva 408 Bibliografía 424
13. L A FASE DE PENDENCIA EN LA RELACIÓN OBLIGATORIA CONDICIONAL. SUS-
PENSIÓN DE LA VIGENCIA DE LA RELACIÓN Y SUSPENSIÓN DE SU EFICACIA 408
C A P Í T U L O XIV
14. E L DERECHO DE CRÉDITO SUB CONDITIONE. CONDICIÓN Y ADQUISICIÓN DEL
LAS R E L A C I O N E S O B L I G A T O R I A S SINALAGMÁTICAS
DERECHO: EL DERECHO EVENTUAL 409

15. LA PROTECCIÓN OTORGADA AL ACREEDOR SUB CONDITIONE-. LAS LLAMADAS § 1. L a caracterización d e las obligaciones sinalagmáticas 427
«ACCIONES CONSERVATIVAS» 410
1. LA IDEA DE LAS «OBLIGACIONES RECÍPROCAS». EN NUESTRO CÓDIGO CLVIL .. 427
16. L O S CRÉDITOS CONDICIONALES Y LOS PROCEDIMIENTOS CONCÚRSALES SEGUI-
2. LA CARACTERIZACIÓN DOCTRINAL DE LAS OBLIGACIONES RECÍPROCAS: LA RE-
DOS CONTRA EL DEUDOR 410
FERENCIA DE LA RECIPROCIDAD A LA ESTRUCTURA DEL CONTRATO Y A LA ES-
17. L O S DEBERES Y LAS RESPONSABILIDADES DEL DEUDOR DURANTE LA FASE DE TRUCTURA DE LA OBLIGACIÓN 428
PENDENCIA DE LA CONDICIÓN 412
3. E L PROBLEMA DEL LLAMADO CONTRATO SINALAGMÁTICO EN SU PLANTEA-
18. CONDICIONAMIENTO DE LA PRESTACIÓN Y EXIGIBILIDAD DE LA DEUDA. PAGO MIENTO HISTÓRICO 429
YDERECHO DE REPETICIÓN 413
4. E L CARÁCTER SINALAGMÁTICO Y LA ONEROSIDAD 431
19. LA PURIFICACIÓN DE LA OBLIGACIÓN CONDICIONAL 414
5. LA INTERDEPENDENCIA Y EL NEXO CAUSAL ENTRE LAS OBLIGACIONES: EL SINA-
20. LA DURACIÓN MÁXIMA DE LA FASE DE CONDICIÓN PENDENS Y LA PURIFICACIÓN LAGMA GENÉTICO Y EL SINALAGMA FUNCIONAL 432
DE LA OBLIGACIÓN CONDICIONAL 415
6. LAS CONSECUENCIAS DEL CARÁCTER SINALAGMÁTICO DE LA RELACIÓN OBLI-
21. E L LLAMADO CUMPLIMIENTO FICTICIO DE LA CONDICIÓN 416 GATORIA 433

22. LA RETROACTIVIDAD DE LA CONDICIÓN Y SU INCIDENCIA EN LA REÍ ACIÓN


§ 2. L o s negocios parciarios 434
OBLIGATORIA 417
7. Los SUPUESTOS LEGALES DE NEGOCIOS PARCIARIOS 434
23. E L CONTENIDO DE LA EFICACIA RETROACTIVA DE LA CONDICIÓN 418
8. E L CARÁCTER PARCIARIO DEL NEGOCIO: EL BENEFICIO COMO CRITERIO DE
24. LA RETROACTIVIDAD DE LOS EFECTOS DE LA CONDICIÓN EN LA OBLIGACIÓN
DETERMINACIÓN DE IA PRESTACIÓN Y LA PARTICIPACIÓN EN BENEFICIOS 435
DE DAR 419
9. LA INSERCIÓN DE LA CONTRAPRESTACIÓN EN UNA EXPLOTACIÓN ECONÓMICA. 436
25. LA FIJACIÓN DEL MOMENTO DE PRODUCCIÓN DE LA EFICACIA TRASLATIVA .... 420
10. NEGOCIO PARCIARIO Y NEGOCIO ASOCIATIVO: APARCERÍA Y SOCIEDAD 436
26. L O S ACTOS DISPOSITIVOS LLEVADOS A CABO POR EL TITULAR INTERINO 420
11. LA ALEATORIEDAD DE LOS NEGOCIOS PARCIARIOS 440
27. L O S FRUTOS PRODUCIDOS POR LAS COSAS DEBIDAS CONDICIONALMENTE 420
12. LA IDEA DE «GANANCIA» EN LOS NEGOCIOS PARCIARIOS 440
28. LAS MEJORAS INTRODUCIDAS O EXPERIMENTADAS POR LAS COSAS DEBIDAS . . . . 421
Bibliografía 441
29. LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE LA PRESTACIÓN EN LA OBLIGACIÓN CON-
DICIONAL 421

30. Los DETERIOROS O MENOSCABOS SUFRIDOS POR LAS COSAS DEBIDAS CONDI-
C A P Í T U L O XV
CIONALMENTE , 422 LAS R E L A C I O N E S O B L I G A T O R I A S DERIVADAS D E T Í T U L O S D E
CRÉDITO
3 1 . LA RETROACTIVIDAD EN LAS OBLIGACIONES DE HACER Y DE NO HACER 422
§ 1. Relación obligatoria y título d e c r é d i t o 443
La relación obligatoria s o m e t i d a a c o n d i c i ó n r e s o l u t o r i a 423
1. Los TÍTULOS DE CRÉDITO. SU FUNCIÓN SISTEMÁTICA 443
32. LA INCIDENCIA DE UNA CONDICIÓN RESOLUTORIA EN LA OBLIGACIÓN: LA RE-
SOLUCIÓN ABSOLUTA Y LA RESOLUCIÓN RELATIVA 423 2. E L CONCEPTO Y LOS ELEMENTOS CARACTERÍSTICOS DEL TÍTULO DE CRÉDITO. 444

33. LOS EFECTOS DE LA RESOLUCIÓN 423 3. LA FUNCIÓN DE LEGITIMACIÓN DEL TÍTULO DE CRÉDITO 445

34. LA FASE DE INTERINIDAD EN LA OBLIGACIÓN BAJO CONDICIÓN RESOLUTORIA 4. LA LITERALIDAD DEL DERECHO INCORPORADO AL TÍTULO 446
Y EL ALCANCE DE LA REGLA DE LA RETROACTIVIDAD 424
5. LA AUTONOMÍA DE LA POSICIÓN JURÍDICA DEL POSEEDOR DEL TÍTULO 446
28 ÍNDICE ÍNDICE 29

Página Página

6. CLASES DE TÍTULOS DE CRÉDITO 447 § 3. Las arras 469


7. Los TÍTULOS AL PORTADOR, TÍTULOS A LA ORDEN Y TÍTULOS NOMINATIVOS . 448 14. E L CONCEPTO Y SIGNIFICADO JURÍDICO DE LAS ARRAS 469

8. TÍTULOS ABSOLUTOS Y TÍTULOS RELATIVOS 448 15. LA FUNCIÓN ECONÓMICA DE LAS ARRAS Y LOS TIPOS DE ARRAS 471

9. E L CONTENIDO DEL DERECHO DOCUMENTADO 448 16. LAS ARRAS SEGÚN LA JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO 473

10. EL. NACIMIENTO DEL TÍTULO DE CRÉDITO: EL ACTO DE EMISIÓN 449 § 4. El derecho d e retención 473
11. LA TESIS CONTRACTUALISTA: EL CONTRATO ENTRE EL EMITENTE Y EL TOMA- 17. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÍDICA DEL DERECHO DE RETENCIÓN 473
DOR 449
18. E L FUNDAMENTO DEL DERECHO DE RETENCIÓN 475
12. LAS TEORÍAS INTERMEDIAS 450
19. E L ALCANCE DEL D E R E C H O DE RETENCIÓN: SU POSIBLE APLICACIÓN A LOS CA-
13. LA TEORÍA DEL NEGOCIO JURÍDICO UNILATERAL 451 SOS NO PREVISTOS LEGALMENTE 476

14. RÉGIMEN JURÍDICO DEL ACTO DE EMISIÓN DE UN TÍTULO VALOR 452 2 0 . LA EFICACIA DEL DERECHO DE RETENCIÓN 476

Bibliografía 453 Bibliografía 478

C A P Í T U L O XVI C A P Í T U L O XVII
LAS GARANTÍAS DE LA OBLIGACIÓN LA FIANZA

§ 1. Concepto y principios generales 481


§ 1. Las garantías de la obligación 455
1. LA NOCIÓN DE FIANZA 481
1. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÍDICA DE LAS GARANTÍAS 455
2. L O S PROBLEMAS DE ARTICULACIÓN DE LA FIANZA: UNA OBLIGACIÓN CON PLU-
2. L O S T I P O S DE DERECHOS DE GARANTÍA: GARANTÍAS REALES Y GARANTÍAS PER-
RALIDAD DE SUJETOS O DOS OBLIGACIONES DIVERSAS ENLAZADAS POR LA FUN-
SONALES 455 CIÓN DE GARANTÍA 481
3. LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS DERECHOS DE GARANTÍA 456 3. LA ACCESORIEDAD Y LA SUBSIDIARIEDAD COMO CARACTERÍSTICAS DERIVADAS

DE LA OBLIGACIÓN DEL FIADOR 482


§ 2. La pena convencional 457
4. L A FIANZA DENTRO DEL MARCO DE LAS GARANTÍAS PERSONALES 483
4. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÍDICA DE LALI AMADA PENA CONVENCIONAL .. 457
5. LAS CLASES DE FIANZAS: FIANZA CONVENCIONAL, LEGAL YJUDICLAL 484
5. E L ORIGEN HISTÓRICO Y IA EVOLUCIÓN DE IA FIGURA 458
6. LA NATURALEZA JURÍDICA DE LA FIANZA 485
6. EL. NEGOCIO CONSTITUTIVO DE IA PENA CONVENCIONAL: LA LLAMADA CLÁU-
SULA PENAI 464 § 2. Los sujetos d e la fianza 485

7. LAS FUNCIONES DE IA PENA CONVENCIONAL 464 7. L O S PRESUPUESTOS SUBJETIVOS DE LA FIANZA 485

8. PENA CONVENCIONAL Y LIQUIDACIÓN DE LOS DAÑOS Y PERJUICIOS 465 8. LA CONDICIÓN DE FIADOR: SU CAPACIDAD 485

9. LA EXIGIBILIDAD DE LA PENA 466 9. LA CAPACIDAD DE LOS MENORES EMANCIPADOS PARA SER FIADORES 486

10. LA RECLAMACIÓN CONJUNTA DEL CUMPLIMIENTO Y LA SATISFACCIÓN DE IA § 3. El objeto d e la fianza: la obligación garantizada 486
PENA: EL SISTEMA OPCIONAL O DE ELECCIÓN 466 10. LAS OBLIGACIONES GARANTIZADAS CON FIANZA 486

11. CLÁUSULA PENAL Y RESOLUCIÓN DE CONTRATO 467 11. LA VALIDEZ DE LA OBLIGACIÓN GARANTIZADA. LA FIANZA DE OBLIGACIONES
ANULABLES 487
12. LA FACULTAD JUDICIAL DE MODERACIÓN EQUITATIVA DE LA PENA 468
12. LA FIANZA DE DEUDAS O DE OBLIGACIONES FUTURAS 489
13. CLÁUSULA PENAL Y NULIDAD 469
ÍNDICE ÍNDICE 31

Página Página

13. LA FIANZA DE UN CONJUNTO DE OBLIGACIONES: LA LLAMADA FIANZA OMSIBl 'S. 490 36. LA EXPRESA RENUNCIA DEL FIADOR AL DERECHO DE EXCUSIÓN 504
14. L A FIANZA DE UNA OBLIGACIÓN CONDICIONAL 491 37. E L CARÁCTER SOLIDARIO DE LA FIANZA 504

15. L A FIANZA DE LAS OBLIGACIONES NATURALES Y DE LAS OBLIGACIONES PRESCRI- 38. Los CASOS DE QUIEBRA O DE CONCURSO DEL DEUDOR PRINCIPAL 504
TAS 492
39. L A IMPOSIBILIDAD DE DEMANDAR JUDICIALMENTE AL DEUDOR DENTRO DEL
TERRITORIO NACIONAL ESPAÑOL 505
La constitución d e la fianza 493
16. L O S ACTOS JURÍDICOS DE CONSTITUCIÓN DE LA FIANZA: EL LLAMADO CON- Las relaciones j u r í d i c a s e n t r e el d e u d o r y el fiador 505
TRATO DE FIANZA 493
40. Su NATURALEZA, su ALCANCE Y CONTENIDO 505
17. LA DECLARACIÓN DE VOLUNTAD DE CONSTITUCIÓN DE I A FIANZA Y I A NECESI-
41. LA LLAMADA ACCIÓN DE COBERTURA DEL FIADOR FRENTE AL DEUDOR 506
DAD DE QUE POSEA CARÁCTER EXPRESO 494
42. Los CASOS DE EJERCICIO DE LA ACCIÓN DE LIBERACIÓN O DE COBERTURA . . . . 506
18. E L PRINCIPIO DE NO PRESUNCIÓN DE LA FIANZA Y LOS PROBLEMAS DE INTER-
PRETACIÓN 495 43. E L DERECHO DE REEMBOLSO o DE REGRESO DEL FIADOR CONTRA EL DEUDOR . 509

19. L A FORMA DE LA DECLARACIÓN DE VOLUNTAD DE CONSTITUCIÓN DE LA 44. LA SUBROGACIÓN DEL FIADOR EN EL CRÉDITO PAGADO 510
FIANZA 496
45. E L CONTENIDO DE LA ACCIÓN DE INDEMNIZACIÓN O DE REEMBOLSO 510
20. E L PROBLEMA DE IA CAUSA DEL CONTRATO DE FIANZA 496
46. LAS EXCEPCIONES OPONIBLES POR EL DEUDOR FRENTE A LA DEMANDA DE
21. L A CONSTITUCIÓN DE LA FIANZA EN CUMPLIMIENTO DE UNA OBLIGACIÓN LE- REINTEGRO DEL FIADOR 512
GAL O DE UN MANDATO JUDICIAL 496
La p l u r a l i d a d d e fiadores 513
22. L A CONTRAPRESTACIÓN A FAVOR DEL FIADOR 497
47. LA COFLANZA: SU CONCEPTO Y SUS PROBLEMAS GENERALES 513
Las relaciones j u r í d i c a s derivadas d e la fianza 497
48. L A RELACIÓN ENTRE LOS COFIADORES Y EL ACREEDOR: LA SITUACIÓN DE LOS
23. E L CONTENIDO DE LA FIANZA. SU DIVERSIFICACIÓN EN RELACIONES JURÍDICAS COFIADORES COMO OBLIGACIÓN SOLIDARLA Y COMO OBLIGACIÓN DIVIDIDA ... 514
MÚLTIPLES 497
49. E L TIPO DE VINCULACIÓN DE LOS FIADORES CON EL ACREEDOR Y EL PROBLEMA
24. LA OBLIGACIÓN DEL FIADOR: SU EXTENSIÓN Y SU ALCANCE 497 DEL LLAMADO BENEFICIO DE DIVISIÓN 515

25. LA EXTENSIÓN MÁXIMA DE LA OBLIGACIÓN DEL FIADOR 498 50. E L LLAMADO BENEFICIO DE DIVISIÓN DE LOS COFIADORES: SU ALCANCE Y SU
FORMADE EJERCERSE 516
26. LA EXTENSIÓN DE LA OBLIGACIÓN DEL FIADOR Y LA REDUCCIÓN LEGAL DEL
EXCESO 498 51. LA CESACIÓN DEL BENEFICIO DE DIVISIÓN: SUS CAUSAS 517

27. LA FIANZA SIMPLE Y LA FIANZA LIMITADA 499 52. L \ RENUNCIA AL BENEFICIO DE DIVISIÓN 517

28. E L TÉRMINO DE LA OBLIGACIÓN DEL FIADOR: LA DURACIÓN DE LA FIANZA . . . . 499 53. LA INSOLVENCIA DE UN COFIADOR Y EL BENEFICIO DE DIVISIÓN 518

29. LA OBLIGACIÓN DEL FIADOR SOMETIDA A TÉRMINO FINAL 500 54. BENEFICIO DE DIVISIÓN E IMPOSIBILIDAD DE DEMANDAR AL FIADOR .-.. 519

30. LA FIANZA CONDICIONAI 500 55. BENEFICIO DE DIVISIÓN Y FIANZA JUDICIAL 519
i

31. LA RELACIÓN ENTRE EL ACREEDOR Y EL FIADOR: SUS DIFERENTES ASPECTOS .. 501 56. LA RELACIÓN DE LOS FIADORES CON EL DEUDOR 519

32. LA PRETENSIÓN DE COBRO DEL ACREEDOR FRENTE AL FIADOR: SUS CONDICIO- 57. LA RELACIÓN INTERNA ENTRE LOS COFIADORES 519
NAMIENTOS 501 58. E L DERECHO DE REINTEGRO DEL FIADOR QUE PAGA FRENTE A LOS COFIADO-
33. LAS EXCEPCIONES OPONIBLES POR EL FIADOR A LA DEMANDA DEL ACREEDOR. 502 RES 520

34. LA EJECUCIÓN DEL CRÉDITO SOBRE EL PATRIMONIO DEL FIADOR: EL LLAMADO 59. LA NATURALEZA Y EL FUNCIONAMIENTO DE \J^ ACCIÓN DE REINTEGRO 520
BENEFICIO DE EXCUSIÓN 503 60. L O S PRESUPUESTOS Y LOS LÍMITES DE LA ACCIÓN DE REINTEGRO 521

35. Los CASOS DE CESACIÓN DEL BENEFICIO DE EXCUSIÓN 504 61. E L ALCANCE Y LA EXTENSIÓN DE IA ACCIÓN DE REEMBOLSO DEL COFIADOR .. 522
32 ÍNDICE ÍNDICE 33

Página Página

62. LA COBERTURA DE LA INSOLVENCIA DE LOS FIADORES DEMANDADOS EN VÍA DE C A P Í T U L O XVIII


REGRESO 522 LA DINÁMICA DE LA OBLIGACIÓN. EL CUMPLIMIENTO
63. LAS EXCEPCIONES OPONIBLES POR LOS COFLADORES FRENTE A LA DEMANDA
§ 1. La dinámica de la obligación 541
DE REINTEGRO DEL FIADOR 523
1. CUMPLIMIENTO E INCUMPLIMIENTO DE LA OBLIGACIÓN: SATISFACCIÓN DEL
§ 8. Las vicisitudes de la relación obligatoria y la fianza 523 ACREEDOR Y LIBERACIÓN DEL DEUDOR 541

2. LOS MEDIOS SOI.UTORIOS DE IA OBLIGACIÓN 542


64. LA CESIÓN DEL CRÉDITO AFIANZADO YIA OBLIGACIÓN DEL FIADOR 523

65. LA ASUNCIÓN POR UN TERCERO DE LA DEUDA GARANTIZADA Y I A POSICIÓN § 2. El cumplimiento d e la obligación 542
JURÍDICA DEL FIADOR 523
3. E L CONCEPTO Y IAS CARACTERÍSTICAS CONFIGURADORES DEL CUMPLIMIENTO . 542
66. LA TRANSACCIÓN Y LA FIANZA 523
4. LA NOCIÓN AMPLIA DE CUMPLIMIENTO Y LA LLAMADA ACTUACIÓN DE IA RELA-
67. E L CURSO DE LA PRESCRIPCIÓN Y IA EFICACIA DE LOS ACTOS INTERRUPTIVOS. 524 CIÓN OBLIGATORIA 543

5. CUMPLIMIENTO Y PAGO 543


68. LA PRÓRROGA CONCEDIDA POR EL ACREEDOR AL DEUDOR SIN EL CONSENTI-
MIENTO DEL FIADOR 525 6. LA NATURALEZA JURÍDICA DEL CUMPLIMIENTO: IA TEORÍA NEGOCIAL Y su
CRÍTICA 543
§ 9. La extinción d e la fianza 527 7. LA LIAMADA TEORÍA NEGOCIAL LIMITADA 546

69. LAS CAUSAS DE EXTINCIÓN DE LA FIANZA 527 8. E L LI AMADO CUMPLIMIENTO TRASL ATIVO: SOLVERE EST AUESARE 547

70. LA EXTINCIÓN DE LA FIANZA POR EXTINCIÓN DE I A OBLIGACIÓN GARANTI- 9. LA TESIS DEL CUMPLIMIENTO COMO ATRIBUCIÓN PATRIMONIAL FINALÍSTICA-
ZADA 527 MENTE CAUSAI.IZADA 548

71. LA EXTINCIÓN INDEPENDIENTE DE I A FIANZA PRINCIPAI 528 10. E L CUMPLIMIENTO DE IA OBLIGACIÓN YIA REGIA DE IA DILIGENCIA 548

11. Los REQUISITOS DE REGUIARIDAD DEL CUMPLIMIENTO 548


72. LA LIBERACIÓN DEL FIADOR POR HECHO PROPIO DEL ACREEDOR: EL PERJUICIO
DEL DERECHO DE SUBROGACIÓN 529
§ 3. Los sujetos del pago 549
§ 10. La subfianza y las llamadas contragarantías 530 12. EL. PAGO HECHO POR EL DEUDOR PERSONALMENTE: CAPACIDAD Y PODER DE
DISPOSICIÓN 549
73. LA SUBFIANZA 530
13. LA IRREPETIBIL.IDAD DE LOS PAGOS DE DINERO Y DE COSAS FUNGIBI.ES 550
74. LAS LLAMADAS CONTRAGARANTÍAS 531
14. EL. PAGO HECHO POR UN REPRESENTANTE DEL DEUDOR 551

§ 11. Las llamadas garantías independientes o autónomas 531 § 4. El cumplimiento del tercero 552
75. INDICACIONES GENERALES 531 15. LA ADMISIBILIDAD DEL PAGO EFECTUADO POR UN TERCERO > 552

76. LA RUPTURA DEL PRINCIPIO DE SUBSIDIARIEDAD Y LA FIANZA SOLIDARIA 533 16. LA INICIATIVA DEL SOIAKXS:YLOS POSIBLES INTERESES Y MÓVILES DE AQUÉLIA. 553

77. L O S CONTRATOS AUTÓNOMOS DE GARANTÍA: LAS LI AMAD AS GARANTÍAS O 17. LA IDEA DE INTERÉS EN EL CUMPLIMIENTO 554
AVALES A PRIMER REQUERIMIENTO 533 18. LA POSICIÓN DEL DEUDOR RESPECTO DEL PAGO DEL TERCERO 555

78. PÓLIZAS DE AFIANZAMIENTO Y SEGUROS DE CAUCIÓN 535 19. L O S EFECTOS DEL CUMPLIMIENTO DEL TERCERO 556

79. LAS LLAMADAS CARTAS DE PATROCINIO 537 20. LA ACCIÓN DE REEMBOLSO 559

Bibliografía 539 21. LA ACCIÓN DE ENRIQUECIMIENTO 560


34 ÍNDICE ÍNDICE 35

Página Página

22. E l . PROBLEMA DE IA PLURALIDAD DE ACCIONES Y IA DISCUSIÓN SOBRE IA NE- 47. L.\ SUSPENSIÓN DE I A ACCIÓN DERIVADA DE I A OBLIGACIÓN PRIMITIVA 584
CESIDAD DE OPCIÓN 561
48. LA EQUIVALENCIA AL PAGO DEL PERJUICIO DEL TÍTULO POR CULPA DEL ACREE-
DOR 585
§ 5. El destinatario del cumplimiento 561
23. LA FIGURA DEL ACCIPIEXS. EL ACREEDOR CAPAZ COMO DESTINATARIO NATURAL § 8. Los efectos del pago 585
DEL CUMPLIMIENTO 561
49. INDICACIÓN GENERAI 585
24. LA CAPACIDAD PARA RECIBIR EL PAGO: EL PAGO HECHO A UN INCAPACITADO . 562
50. LA PRUEBA DE PAGO 586
25. LA DISPONIBILIDAD DEL CRÉDITO COMO CONDICIÓN DE I A VALIDEZ DEL PAGO. 563
51. Los GASTOS DEL PAGO 587
26. E L PAGO HECHO A UN REPRESENTANTE DEL ACREEDOR 565

27. L \ AUTORIZACIÓN NO REPRESENTATIVA PARA RECIBIR EL PAGO 565 § 9. El pago c o m o acto con función solutoria y la restitución d e los
28. LA PERSONA DESIGNADA PARA RECIBIR I A PRESTACIÓN 565 pagos indebidos 587

29. E L PAGO HECHO A UN ACREEDOR APARENTE 566 52. LA FUNCIÓN SOLUTORIA DEL PAGO Y I A FIGURA DE I A CONDICTIO INDEBITI ... 587

30. E L PAGO HECHO A UN TERCERO 568 53. Los PRESUPUESTOS DE IA ACCIÓN DEL COBRO DE LO INDEBIDO 588

31. E L PAGO MEDIANTE INGRESO EN UNA CUENTA BANCARIA 571


54. E L PAGO DE LO INDEBIDO COMO TRANSFERENCIA DE COSAS 588

§ 6. La exactitud d e la prestación ejecutada 572 55. E L CARÁCTER OBJETIVAMENTE INDEBIDO DEL PAGO COMO PRESUPUESTO DE
32. LA IDENTIDAD Y IA INTEGRIDAD COMO REQUISITOS OBJETIVOS DEL PAGO 572 IA ACCIÓN DE RESTITUCIÓN POR COBRO DE LO INDEBIDO 589

33. L A IDENTIDAD DEL P A G O C O M O A D E C U A C I Ó N E N T R E I A P R E S T A C I Ó N PROYEC- 56. E L ERROR DEL SOIAENS ex >MO REQUISITO DE I A ACCIÓN DE RESTITUCIÓN . . . . 590
T A D A Y I A PRESTACIÓN REALIZADA 572
57. LA PRUEBA DEL ERROR: IA PRESUNCIÓN DE ERROR Y EL PROBLEMA DE I A OBJE-
34. EL. REQUISITO DE IA IDENTIDAD DEL PAGO EN I AS OBLIGACIONES GENÉRICAS. 573 TIVACIÓN Y GENERALIZACIÓN DE I A CONDICTIO 591

35. E L REQUISITO DE I A IDENTIDAD DEL PAGO EN I AS OBLIGACIONES DE HACER . 575 58. E L DEBER DE RESTITUCIÓN DEL ACCJPIESS: SU ALCANCE Y SU CONTENIDO 591
36. E L REQUISITO DE LA INTEGRIDAD DEL PAGO 576
59. LA SITUACIÓN DEL ACCJPIESS DE BUENA FE 592
37. LA EXACTITUD DE IA PRESTACIÓN Y I AS CIRCUNSTANCIAS DEL PAGO 576
60. LA POSTERIOR ENAJENACIÓN POR EL ACCJPIENS DE IAS COSAS ENTREGADAS Y
38. EL. PAGO ANTICIPADO: EL ACUERDO DE ANTICIPACIÓN; IA OFERTA ANTICIPADA RECIBIDAS 593

DE PAGO Y SU ACEPTACIÓN; IA FACULTAD DE ANTICIPAR EL PAGO 577 61. LA EXONERACIÓN DEL ACCJPIESS DE BUENA FE EN LOS CASOS DE INEFECITVI-
DAD DE SU CRÉDITO 594
39. L \ S CONSECUENCIAS DEL PAGO ANTICIPADO: IA IRREPETIBILIDAD 578

40. E L PAGO ANTICIPADO POR ERROR SOBRE EL TIEMPO DE CUMPLIMIENTO 578


§ 10. Prestación con función solutoria y pluralidad de obligaciones ..:.... 595
41. LA PRETENSIÓN DE DESCUENTO POR PAGO ANTICIPADO: EL IXTERCSCRICMYSV
CÁLCULO 579 62. LA LIAMADA IMPUTACIÓN DE PAGOS: SU CONCEPTO Y SI' SIGNIFICACIÓN i 595

42. L O S (ASOS DE PRETENSIÓN DE DESCUENTO DE ORIGEN LEGAI 580 63. L O S REQUISITOS PARA QUE SE PRODUZCA IA IMPUTACIÓN DE PAGOS 596
43. LA FÓRMUIA DEL CÁLCULO DEL DESCUENTO 581
64. L \ FACULTAD DE IMPUTAR EL PAGO COMO FACULTAD DEL DEUDOR 597
44. E L DERECHO DEL DEUDOR A LOS FRUTOS DEL TIEMPO INTERMEDIO 581
65. L O S LÍMITES DE IA FACULTAD DEL DEUDOR DE VERIFICAR IA IMPUTACIÓN . . . . 598

§ 7. El pago realizado a través d e la entrega de títulos valores 582 66. L \ IMPUTACIÓN SUBSIDIARIA A IA DEUDA MÁS ONEROSA: IMPUTACIÓN PRO-
45. ELART. 1170 DEL CÓDIGO CIVIL: SU FINALIDAD Y SU ALCANCE 582 PORCIONAL O A PRORRATA 599

46. Los PRESUPUESTOS DE APLICACIÓN DEL ART. 1170 583 Bibliografía 601
36 ÍNDICE ÍNDICE 37

Página Página

C A P Í T U L O XIX 22. L O S PRESUPUESTOS SUBJETIVOS DE IA COMPENSACIÓN: IA RECIPROCIDAD Y EL


DERECHO PROPIO 618
LOS S U B R O G A D O S DEL CUMPLIMIENTO
23. LA COMUNICACIÓN DE IA EXCEPCIÓN DE COMPENSACIÓN: IA COMPENSACIÓN
§ 1. Introducción 605 Y EL FIADOR 619

1. L O S SUBROGADOS DEL CUMPLIMIENTO Y IAS FORMAS ESPECHAl.ES DE PAGO ... 605 24. EL. EJERCICIO POR EL FIADOR DE IA EXCEPCIÓN DE COMPENSACIÓN CORRES-
PONDIENTE AL DEUDOR 619
2. L O S SUPUESTOS TÍPICOS DE SUBROGADOS DEL PAGO 605
25. COMPENSACIÓN DE IA DEUDA AFIANZADA CON UN CRÉDITO DEL FIADOR 619
§2. La liberación coactiva del deudor 606
26. LA COMPENSACIÓN EN LOS CASOS DE CESIÓN DEL CRÉDITO: IA COMPENSACIÓN
3. L A F A C U L T A D D E L D E U D O R D E LIBERARSE D E LA O B L I G A C I Ó N Y L O S P R O C E D I -
Y EL CESIONARIO 620
M I E N T O S PARA OBTENER LA LIBERACIÓN 606
27. LA COMPENSACIÓN Y I A ASUNCIÓN DE DEUDAS 622
4. E l . OFRECIMIENTO DE PAGO COMO ACTO DE APERTURA DEL PROCEDIMIENTO
DE CONSIGNACIÓN: IA NATURALEZA DEL OFRECIMIENTO DE PAGO 607 28. LA COMPENSACIÓN EN IAS RELACIONES OBLIGATORIAS CON PLURALIDAD DE
PARTES 622
5. LA EXISTENCIA DE UN IMPEDIMENTO DE CUMPLIMIENTO NO IMPUTABLE AL
29. LA APLICACIÓN A IA COMPENSACIÓN DE IAS RECUAS DE IA IMPUTACIÓN DE
DEUDOR 608 PAGOS 622
6. E L PROCEDIMIENTO JUDICIAL DE CONSIGNACIÓN: EL ANUNCIO DE I A CONSIG-
30. LAS CAUSAS DE EXCLUSIÓN DE I A COMPENSACIÓN LEGAI 622
NACIÓN 609
31. LA EXISTENCIA DE RETENCIÓN O CONTIENDA SOBRE ALGUNO DE LOS CRÉDI-
7. E L DEPÓSITO JUDICIAL DE I AS COSAS DEBIDAS 610 TOS 623
8. Los EFECTOS DE IA CONSIGNACIÓN 610 32. LAS SITUACIONES DE COMPENSABII.IDAD Y EL CONCURSO DE ACREEDORES . . . . 623
9. LA OFERTA DE CUMPLIMIENTO Y I AS CONSIGNACIONES EXTRAJUDICIALES 611 33. LAS OBLIGACIONES DERIVADAS DE DEPÓSITO Y DEL COMODATO Y I A COMPEN-
SACIÓN 625
§ 3. La compensación 611
34. LA COMPENSACIÓN Y I AS DEUDAS DEBIDAS POR ALIMENTOS 626
10. LA COMPENSACIÓN COMO MEDIO LIBERATORIO Y SUS ANTECEDENTES HISTÓRI-
35. I A EXCLUSIÓN COMIINCIONAL DE IA COMPENSACIÓN LEGAI 627
COS 611
36. LA COMPENSACIÓN JUDICIAI 627
1 1. EL. FUNDAMENTO JURÍDICO DE LA COMPENSACIÓN 612
37. LA COMPENSACIÓN Y IAS RELACIONES OBLIGATORIAS CON EL ESTADO O LAS
12. LA NATURALEZA JURÍDICA DE IA COMPENSACIÓN 613
ADMINISTRACIONES PÚBLICAS 628
13. LA COMPENSACIÓN VOLUNTARIA O CONVENCIONAI 614
38. LA COMPENSACIÓN Y IAS OBLIGACIONES EX DELICIO 628
14. LA COMPENSACIÓN LEGAI 614
39. LA COMPENSACIÓN Y LOS CRÉDITOS LEGALMENTE INEMBARGABLES 628
15. L O S PRESUPUESTOS DE IA COMPENSACIÓN LEGAL: PRESUPUESTOS SUBJETIVOS
40. E L EFECTO DE IA COMPENSACIÓN 629
Y OBJETIVOS 614

16. LA OBJETIVA COMPENSABILIDAD DE LAS OBLIGACIONES Y IA NECESARIA HOMO- § 4. La dación en pago 631
G E N E I D A D DE ÉSTAS 6 1 4
41. LA DACIÓN EN PAGO: SU CONCEPTO Y SU SIGNIFICADO JURÍDICO 631
17. LA EXIGIBILIDAD Y LA LIQUIDEZ COMO CONDICIÓN DE LA COMPENSABII.IDAD. 615
42. L A S C U E S T I O N E S DOCTRINALES DEBATIDAS EN T O R N O A I A NATURALEZA JURÍ-

18. E L VENCIMIENTO COMO CONDICIÓN DE IA COMPENSABII.IDAD 615 D I C A DE LA DACIÓN EN PAGO 632

19. LA COMPENSACIÓN Y I AS DEUDAS PAGADERAS EN DIFERENTES LUGARES 616 43. E L ACUERDO DE DACIÓN EN PAGO Y LA REALIZACIÓN DE LA NUEVA PRESTA-
CIÓN 634
20. LA COMPENSACIÓN Y EL TÍTULO DEL NACIMIENTO DE I AS OBLIGACIONES COM-
PENSABLES 616 44. LA REALIZACIÓN DEL AL/ID COMO ATRIBUCIÓN PATRIMONIAI 634

21. E L PROBLEMA DE IA COMPENSACIÓN Y IA INTERMEDIACIÓN DE UN TERCERO. 617 45. L O S EFECTOS DE IA DACIÓN EN PAGO Y LOS DERECHOS DE GARANTÍA 635
38 ÍNDICE ÍNDICE 39

Página Página

§ 5. El pago por cesión d e bienes 635 7. LAS RELACIONES ENTRE RETARDO Y MORA 657

46. LA CESIÓN HE BIENES A I O S ACREEDORES PARA EL PACO DE DEUDAS 635 8. E L RETARDO Y IA MOR* DENTRO DEL CUADRO DE IAS CAUSAS DE RESOLUCIÓN

47. LA REIACIÓN JURÍDICA NACIDA DE I A CESIÓN ENTRE DEUDOR Y ACREEDORES. 636 DEL CONTRATO 659

48. LAS FORMAS DE 1A CESIÓN DE BIENES: C E S I O N E S J U D I C I A L E S Y CESIONES EXTRA- 9. LA DEFINICIÓN DEL FENÓMENO DE IA MORA 664

JUDICIAI.ES 636 10. MORA POR INACCIÓN DEL DEUDOR Y MORA POR IA SOBREVENIDA APARICIÓN
DE IMPEDIMENTOS TRANSITORIOS DE PRESTACIÓN 664
49. LA CESIÓN EXTRAJUDICIAI 637

50. L O S EFECTOS DEL CONVENIO DE CESIÓN DE BIENES 637 § 4. Los requisitos de la situación de mora 665

§ 6. Remisión y condonación de la deuda 637 11. INDICACIÓN GENERAI 665

51. LA CONDONACIÓN DE IAS OBLIGACIONES: CONCEPTO Y CARACTERES 637 12. E L CARÁCTER POSITIVO DE I A OBLIGACIÓN COMO REQUISITO DE IA MORA ... 665

52. L A UNIIATERALIDAD Y IA BIIATERALIDAD DE IA CONDONACIÓN 638 13. LA EXIGIBILIDAD COMO PRESUPUESTO DE IA MORA 666

53. ONEROSIDAD Y C R A T U I D A D DE I A CONDONACIÓN: REMISIÓN Y RENUNCIA DEL 14. E L PROBLEMA DE IA IMPUTACIÓN AL DEUDOR DEL RETARDO COMO PRESU-
CRÉDITO 638 PUESTO DE IA MORA 667
54. L A APLICACIÓN A IA CONDONACIÓN DE IA DEl'DA DE IAS RECIAS DE IA DONA- 15. LA LIQUIDEZ DE IA DEl'DA COMO PRESUPUESTO DE IA MORA 668
CIÓN 639
16. L A INTERPELACIÓN O INTIMACIÓN DEL ACREEDOR COMO REQUISITO DE IA
55. LA UAMADA CONDONACIÓN TÁCITA 640
MORA 672
56. LAS PRESUNCIONES DE CONDONACIÓN 640
1 7. L O S CASOS DE MORA SIN NECESIDAD DE INTIMACIÓN YIA MÁXIMA DIES LXTERPE-
57. LA CONDONACIÓN PRESUNTA POR ENTREGA DEL DOCUMENTO PRIVADO JUSTI-
IAT PRO HOMINE 673
FICATIVO DEL CRÉDITO 641
18. L O S CASOS EXCEPTUADOS POR IA LEY 674
58. LA CONDONACIÓN PRESUNTA POR IA DEVOLUCIÓN DE IA COSA DADA EN
PRENDA 642 19. LA MORA AUTOMÁTICA POR DISPOSICIÓN DE IAS PARTES 674
Bibliografía 643 20. E L CARÁCTER FUNDAMENTAL DE LA DESIGNACIÓN DE IA ÉPOCA DE CUMPLI-
MIENTO 674

21. LAS OBLIGACIONES DERIVADAS DE DELITO 675


C A P Í T U L O XX
LA LESIÓN DEL DERECHO DE CRÉDITO 22. LA DECIARACIÓN DEL DEUDOR DE NO QUERER CUMPLIR 675

§ 1. Indicaciones generales 647 § 5. Los efectos d e la mora del deudor 676


1. E N T O R N O AL -INCUMPLIMIENTO DE I A OBLIGACIÓN» 647
23. INDICACIONES GENERALES :.... 676
2. INCUMPLIMIENTO Y VALORACIÓN DE IA CONDUCTA DEL DEUDOR 647
24. E L DEBER DE INDEMNIZAR LOS DAÑOS CAUSADOS POR EL RETRASO EN EL CUM- .'
3. LA IDEA DE «LESIÓN DEL DERECHO DE CRÉDITO.. 649 PLIMIENTC) 676

4. L O S PROBLEMAS IMPLICADOS EN IA CONFIGURACIÓN DEL CONCEPTO 650 25. E L RESARCIMIENTO DE LOS DAÑOS Y PERJUICIOS CAUSADOS POR LA MORA EN
IAS OBLIGACIONES PECUNIARIAS 676
§ 2. La tipología de las lesiones del derecho d e crédito 654
26. MORA EN IAS OBLIGACIONES PECUNIARIAS Y DEVALUACIÓN 677
5. INDICACIONES GENERALES 654
27. LA RESPONSABILIDAD DEI DEUDOR MOROSO POR I A PÉRDIDA O DESTRUCCIÓN
§3. Los retrasos y su tratamiento jurídico 655 FORTUITA DE IA COSA DEBIDA 678

6. LA DEFINICIÓN LEGAL DE IA MORA DEL ART. 1100 DEL CÓDIGO Crvn 655 28. E L RIESGO DE IA EXCESIVA ONEROSIDAD 680
40 ÍNDICE ÍNDICE 41

Página Página

§6. La mora e n las obligaciones recíprocas o sinalagmáticas 680 § 11. La ejecución d e una prestación d e f e c t u o s a 699

29. El. INCISO FINAL DEL ART. 1 1 0 0 C C Y SUS DIFICULTADES DE INTERPRETA- 45. LOS DIFERENTES GRUPOS DE CASOS 699
CIÓN 680 46. LA NORMATIVA LEGAL SOBRE LA EJECUCIÓN DE PRESTACIONES DEFECTUOSAS. 700
30. EL. COMIENZO DE IA MORA Y IA NECESIDAD DE INTIMACIÓN PARA IA CONSTI- 47. LOS LLAMADOS VICIOS O DEFECTOS OCULTOS DE LAS COSAS VENDIDAS 701
TUCIÓN EN MORA EN I AS OBLIGACIONES RECÍPROCAS 681
48. LOS VICIOS O DEFECTOS DE LA COSA ARRENDADA 702
31. L A DISTINCIÓN ENTRE OBLIGACIONES RECÍPROCAS DE CUMPLIMIENTO SIMUL-
49. LOS VICIOS O DEFECTOS DE LAS COSAS CONSTRUIDAS EN EL CONTRATO DE
TÁNEO Y DE CUMPLIMIENTO DIFERIDO COMO CRITERIO PARA RESOLVER IA IN-
OBRA 702
TERPRETACIÓN DEL ART. 1 1 0 0 6 8 4
50. EL CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO DE LOS CONTRATOS DE SERVICIOS 703
32. LA MORA EN IAS OBLIGACIONES RECÍPROCAS DE CUMPLIMIENTO SIMULTÁNEO. 684
51. EL CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO DE LAS OBLIGACIONES DE CARÁCTER RESTI-
33. LA MORA EN I AS OBLIGACIONES RECÍPROCAS DE CUMPLIMIENTO NO SIMULTÁ- TUTORIO 703
NEO 685
§ 12. La generalización del f e n ó m e n o del cumplimiento d e f e c t u o s o 704
§7. La cesación d e la mora 686
52. L O S SUPUESTOS GENERALES DE PRESTACIÓN DEFECTUOSA 704
34. LAS CAUSAS DE CESACIÓN DE IA MORA 686
53. LAS ACCIONES DE PROTECCIÓN FRENTE AL CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO 704
35. Los EFECTOS DE IA CESACIÓN DE IA MOR\ 686 54. E L CUMPLIMIENTO DEFECTUOSO DE LA PRESTACIÓN EN LAS OBLIGACIONES SI-
NALAGMÁTICAS 704
§ 8. La llamada lucha contra la m o r o s i d a d e n las o p e r a c i o n e s comercia-
Bibliografía 705
les 687

36. Los PROBLEMAS ECONÓMICOS GENERADOS POR LA MOROSIDAD 687


C A P Í T U L O XXI
LA I M P U T A C I Ó N DE LA LESIÓN DEL D E R E C H O DE CRÉDITO
§ 9. La imposibilidad sobrevenida d e la prestación 688

37. LAS CARACTERÍSTICAS DE IA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE IA PRESTACIÓN § 1. El p r o b l e m a d e la imputación subjetiva 711


Y SU INCARDINACIÓN EN LAS LESIONES DEL DERECHO DE CRÉDITO 688
1. INDICACIONES GENERALES 711
38. LA IMPOSIBILIDAD FORTUITA E IMPOSIBILIDAD NO FORTUITA 691 2. SU FUNDAMENTO Y SUS PRINCIPIOS RECTORES 71 1
39. L A S CAUSAS DE EXCLUSIÓN DEL LI AMADO EFECTO LIBERATORIO EN I A IMPOSI- 3. L \ LÍNEA SUBJETIVISTA TRADICIONAI 712
BILIDAD SOBREVENIDA FORTUITA DE IA PREST ACIÓN 692
4. LA SUAVI7ACIÓN O LOS PALIATIVOS DEL SISTEMA SUBJETIVISTA 713
40. L \ IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA IMPUTABLE AL DEl'DOR 694
5. L O S INTENTOS DE RUPTURA DE IA LÍNEA DE PENSAMIENTO TRADICIONAI 714
41. LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE IA PRESTACIÓN EN IAS OBLIGACIONES SI-
NAIAGMÁTICAS Y EL PROBLEMA DEL LLAMADO PERlCL'i.VM OBLKIATIOSIS 694 § 2. Los r e g í m e n e s especiales c o m o punto d e partida d e una reconstruc-
ción d e l problema 715
42. L \ IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE CARÁCTER PARCIAI 695
6. E L PLURALISMO DE LOS REGÍMENES JURÍDICOS 715
§ 10. La imposibilidad temporal prolongada y la frustración del fin del 7. L o s REGÍMENES ESPECIALES C O M O P U N T O DE PARTIDA DE UNA RECONSTRUC-
negocio 697 CIÓN DEL PROBLEMA 717

43. L O S IMPEDIMENTOS TEMPORALES EXCESIVAMENTE PROLONGADOS Y IA PRO- 8. Los FONDISTAS Y LOS MESONEROS 717
LONGADA INACCIÓN DEL DEUDOR 697
9. Los DEPOSITARIOS 718
44. FRUSTRACIÓN DEL FIN PRACTICO DEL NEGOCIO, PÉRDIDA DEL INTERÉS DEL
10. Los COMODATARIOS 719
ACREEDOR E INEXIGIBILIDAD DE UNA CONTINUACIÓN DE IA VINCUI ACIÓN DEL
DEl'DOR 698 11. Los MANDATARIOS 720
42 ÍNDICE ÍNDICE 43
Página Página

12. LOS CONTRATISTAS Y LOS PORTEADORES 720 36. LAS CONSECUENCIAS DE LA MORA DEL ACREEDOR 739

13. LOS ARRENDATARIOS 721


§ 5. La imputación a un tercero d e la lesión del derecho d e crédito .... 740
14. LOS VENDEDORES 721
37. E L HECHO DEL TERCERO EN SU RELACIÓN CON EL DERECHO DE CRÉDITO 740
15. E L RÉGIMEN JURÍDICO DE I AS OBLIGACIONES PECUNIARIAS 722
38. Los SUPUESTOS DE PERJUICIO O DE LESIÓN DEL CRÉDITO POR OBRA DEL TER-
16. E L RÉGIMEN JURÍDICO DE IAS OBLIGACIONES GENÉRICAS 722 CERO 740

17. LAS OBLIGACIONES DE RESULTADO YIAS MAMADAS OBLIGACIONES DE MEDIOS 39. LA CONSIDERACIÓN DEL HECHO DE UN TERCERO COMO CASO FORTUITO 741
Y DE DILIGENCIA 723
40. LA RESPONSABILIDAD DEL TERCERO FRENTE AL ACREEDOR: IA TESIS NEGATIVA
18. LA FIGURA DEL LIAMADO DEUDOR DE BUENA FE 724 TRADICIONAL 741

§ 3. El límite de la responsabilidad del deudor 726 41. E L PERJUICIO DEL DERECHO DE CRÉDITO COMO DAÑO AQUILIANO Y EL PRO-
BLEMA DEL ALCANCE DEL DEBER DE INDEMNIZACIÓN 742
19. El. (ASO FORTUITO COMO LÍMITE DE IA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR 726
42. LA COMPLICIDAD DEL TERCERO EN EL INCUMPLIMIENTO O EN IA INFRACCIÓN
2 0 . LA DOBLE NOCIÓN DEL CASO FORTUITO: CASO FORTUITO COMO AUSENCIA DE CONTRACTUAL DEL DEUDOR. C O N C U R S O DE RESPONSABILIDADES O RESPON-
CULPA Y (ASO FORTUITO COMO SUCESO EXTRAÑO A IA ESFERA DE CONTROL SABILIDAD UNITARIA 743
DEL DEUDOR 726

21. LA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR POR LOS (ASOS FORTUITOS 728 § 6. La responsabilidad contractual del deudor y el régimen jurídico d e

22. LA TIPOLOGÍA DE LOS CASOS FORTUITOS COMO VÍA DE ESCLARECIMIENTO DEL la prueba 744
CONCEPTO 728 43. LA CUESTIÓN DE LA CARGA DE LA PRUEBA 744
23. EL. LIAMADO FÁ(TI M PRJNCIPÍS 729 44. LA PRUEBA DE IA EXONERACIÓN COMO CARCA DEL DEUDOR 745
24. LA ACTIVIDAD DE LOS AUXILIARES DEL DEUDOR 729
§ 7. La responsabilidad del deudor fundada en la culpa 746
25. LAS RF.IACIONES DEL DEUDOR CON SUS PROVEEDORES 732
45. LA NEGLIGENCIA DEL DEUDOR COMO POSIBLE FUNDAMENTO DE SU RESPONSA-
26. LAS HUELGAS DE LOS TRABAJADORES Y SU REPERCUSIÓN EN LOS CONTRATOS BILIDAD 746
DEL EMPRESARIO 733
46. E L PROBLEMA DE LA POSIBILIDAD DE MODERACIÓN DE IA RESPONSABILIDAD
27. LOSFENOMENOSYEVENTOSNATURAI.ES 733 PROCEDENTE DE NEGLIGENCIA 746

28. E L ERROR DEL DEUDOR SOBRE IA EXISTENCIA DE LA OBLIGACIÓN, SOBRE SU


§8. La responsabilidad fundada en el dolo 748
VALIDEZ O SOBRE SUS CIRCUNSTANCIAS 734
47. E L DOLO DEL DEUDOR 748
29. LOS IMPEDIMENTOS IMPUTABLES AL ACREEDOR Y A TERCEROS 735
48. E L DOLO DEL DEUDOR, IA MAIA FE Y EL FRAUDE DE ACREEDORES 752
§ 4. La imputación al acreedor de la lesión de su derecho de crédito .. 735
49. LA ACCIÓN DE DOLO: SU NATURALEZA Y SU ALCANCE 752
3 0 . LA IMPUTACIÓN DEL INCUMPLIMIENTO AL ACREEDOR: LOS POSIBLES SUPUES-
TOS 735 § 9. La modificación convencional del régimen d e la responsabilidad
del deudor '753
31. LA IMPOSIBILIDAD DE IA PRESTACIÓN CAUSADA POR EL ACREEDOR 736
50. LAS CLÁUSULAS DE MODIFICACIÓN DE IA RESPONSABILIDAD LEGAL DEL DEU-
32. LA FALTA DE CUMPLIMIENTO DE IAS CARGAS DE COOPERACIÓN DEL ACREEDOR
DOR 753
A IA REALIZACIÓN O IA CONSECUCIÓN DE IA UTILIDAD DE IA MISMA 737

33. LA TEORÍA DE IA CONCURRENCIA DE CULPAS: IA II AMADA CULPA DEL PERJUDI- 51. LAS CLÁUSULAS DE EXONERACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR 754
CADO Y SU APLICACIÓN EN SEDE DE IA RESPONSABILIDAD CONTRACTUAI 737 52. LAS CLÁUSUIAS DE LIMITACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR 755
34. I_A MORA DEL ACREEDOR O MORA CREDENDI 737 53. LAS CLÁUSULAS DE AGRAVACIÓN DE IA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR 756
35. LOS PRESUPUESTOS DE IA MORA DEL ACREEDOR 738 Bibliografía 757
44 ÍNDICE ÍNDICE 45

Página Página

C A P Í T U L O XXII 10. LOS PROCEDIMIENTOS DE EJECUCIÓN FORZOSA DE IA OBLIGACIÓN 778


EL I N C U M P L I M I E N T O DEFINITIVO D E LA O B L I G A C I Ó N
§ 5. El p r o b l e m a del llamado cumplimiento p o r equivalencia 780
§ 1. El llamado incumplimiento e n sentido p r o p i o 763
11. LA LLAMADA PERPETUACIÓN DE LA OBLIGACIÓN 780
1. E L PROBLEMA DE LA OMISIÓN DEFINITIVA DE LA PRESTACIÓN DEBIDA 763
§ 6. La indemnización d e los d a ñ o s contractuales 781
2. LA LÍNEA DE FRONTERA ENTRE LOS CASOS DE RETARDO O DE MORA Y LOS DE
INCUMPLIMIENTO DEFINITIVO U OBSTÁCULOS DEFINITIVOS DE PRESTACIÓN ... 763 12. EL DEBER DE INDEMNIZAR 781

3. LA TIPIFICACIÓN OBJETIVA DE LA HIPÓTESIS DE INCUMPLIMIENTO DEFINITIVO. 765 13. LOS PRESUPUESTOS DEL DEBER DE INDEMNIZAR 783

14. LAS LIMITACIONES DEL DEBER DE INDEMNIZACIÓN DE DAÑOS Y PERJUICIOS:


§ 2. Otros s u p u e s t o s d e incumplimiento 765 INDICACIONES CiENERAl.ES 783
4. L \ MANIFIESTA VOLUNTAD DEL DEUDOR DE NO CUMPLIR 765 15. E L DEBER DE MITIGAR LOS DAÑOS SUFRIDOS 783
5. LA VIOLACIÓN DE LAS OBLIGACIONES NEGATIVAS 766 16. LA NECESIDAD DE LA EXISTENCIA DE RELACIÓN DE CAUSALIDAD 784
6. L A FALTA DE OBTENCIÓN DEL RESULTADO COMPROMETIDO EN LAS OBLIGA- 17. E L RÉGIMEN JURÍDICO DE LA RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL DE LOS DEUDO-
CIONES DE RESULTADO 767 RES NO DOLOSOS 786

Bibliografía 767 18. E L DAÑO CONTRACTUAL: EL LLAMADO «INTERÉS POSITIVO» 787

19. L O S CRITERIOS DE CÁLCULO DE IA INDEMNIZACIÓN 788


CAPÍTULO XXIII
20. E L CÁLCULO CONCRETO DE LOS DAÑOS: SUS PROBLEMAS Y CRITERIOS DE IN-
LA DEFENSA DEL D E R E C H O DE CRÉDITO L E S I O N A D O TERPRETACIÓN 789

21. E L PROBLEMA DEL LUCRO CESANTE 791


§ 1. Los m e d i o s d e protección del crédito 771
22. LA INDEMNIZACIÓN DEL LLAMADO DAÑO MOR\L EN IAS OBLIGACIONES DE
1. LA REACCIÓN DEL ORDENAMIENTO JURÍDICO FRENTE A IA LESIÓN O PELIGRO
CARÁCTER CONTRACTUAI 792
DE LESIÓN DEL CRÉDITO POR IA CONTRAVENCIÓN DE IA OBLIGACIÓN 771
23. LA PRUEBA DE LOS DAÑOS CONTRACTUALES 793
2. LOS TIPOS DE MEDIOS DE PROTECCIÓN QUE IA LEY OTORGA EN FAVOR DEL
ACREEDOR 771 24. E L MOMENTO DE IA VALORACIÓN DE LOS DAÑOS CONTRACTUALES 794

§ 2. Las m e d i d a s d e tutela preventiva del crédito 772 § 7. Otras vías d e c o m p e n s a c i ó n d e los acreedores 794

3. CONSIDERACIONES DE CARÁCTER GENERAI 772 25. LA LLAMADA CESIÓN L.EGAL DEL COMMODUM REPRÍ:SEMATIO\IS 794

4. LAS MEDIDAS DE TUTEIA PREVENTIVA DE CARÁCTER GENERAI 772 26. COMMODUM REPRESENTA TIONIS Y COMMOLH m EX NECOTIA TIOSE 79 7

5. LAS MEDIDAS PREVENTIVAS DE CARÁCTER ESPECIAI 774 27. LA REDUCCIÓN DEL PRECIO O CONTRAPRESTACIÓN 798

6. L A FIGURA DEL I.I A M A D O SECUESTRO CONSERVATIVO: SU PERFIL Y SU RECONO- Bibliografía .'.... 799
CIMIENTO EN EL D E R E C H O ESPAÑOL 774

C A P Í T U L O XXIV
§3. La pretensión d e cumplimiento 775
LA P R O T E C C I Ó N DEL D E R E C H O DE CRÉDITO LESIONADO Y
7. INDICACIONES GENERALES 775 LAS RELACIONES OBLIGATORIAS SINALAGMÁTICAS
8. Los REQUISITOS Y LOS LÍMITES DE IA PRETENSIÓN DE CUMPLIMIENTO 775
§ 1. D e f e n s a d e l crédito y sinalagma 803
§ 4. La ejecución forzosa d e la obligación 777 1. Los REMEDIOS FRENTE AL INCUMPLIMIENTO 803

9. LOS PROBLEMAS JURÍDICOS DE IA EJECUCIÓN FORZOSA DE IA OBLIGACIÓN 2. L A EXCEPCIÓN DE INCUMPLIMIENTO CONTRACTUAL Y EL PRINCIPIO DE INTER-
DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL DERECHO SUSTANTIVO 777 DEPENDENCIA DE LAS OBLIGACIONES 803
46 ÍNDICE ÍNDICE 47

Página Página

3. LA EXCEPCIÓN DE FALTA DE CUMPLIMIENTO REGULAR Y EXACTO 805 23. \A EFICACIA RESOLUTORIA DEL RETARDO EN IA EJECUCIÓN DE LA OBLIGACIÓN
CONVENIDA 832
4. L O S EFECTOS DE IA EXCEPCIÓN DE INCUMPLIMIENTO 806
24. E L PROBLEMA DE LA IMPUTABILIDAD DEL INCUMPLIMIENTO Y IA RESOLUCIÓN
5. L \ OPCIÓN ENTRE IA RESOLUCIÓN Y EL CUMPLIMIENTO 807
DE IAS OBLIGACIONES RECÍPROCAS 834
6. E L IUS VARIANDI Y EL EFECTO PRECLUSIVO DE LA FACULTAD DE OPCIÓN DEL
25. E L PROBLEMA DE IA LLAMADA «VOLUNTAD DELIBERADAMENTE REBELDE AL.
ART. 1124 CC 808
CUMPLIMIENTO DE LO CONVENIDO» 835
7. PRETENSIÓN DE CUMPLIMIENTO Y PRETENSIÓN RESOLUTORIA COMO CONSE-
CUENCIA DE IA OPCIÓN 809 26. LA RESOLUCIÓN POR IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA FORTUITA O NO IMPUTA-
BLE AL DEMANDADO 837
§ 2. La resolución d e la relación obligatoria sinalagmática 810 27. E L PROBLEMA DE LOS INCUMPLIMIENTOS DOBLES O RECÍPROCOS 839
8. LA FIGURA DE IA RESOLUCIÓN JUDICIAL DE LAS OBLIGACIONES Y SUS ANTECE- 28. LA FORMA DE EJERCICIO DE LA FACULTAD RESOLUTORIA 840
DENTES HISTÓRICOS 810

9. ELART. 1124 CC: INDICACIONES GENERALES 811 § 6. Las doctrinas jurisprudenciales sobre los incumplimientos resoluto-
rios 841
10. LA EVOLUCIÓN DE LA RESOLUCIÓN EX ART. 1124 C C EN IA JURISPRUDENCIA
DELTS 812 29. LA LLAMADA INTERPRETACIÓN RACIONAL, LÓGICA Y MORAL DEL ART. 1124

C C Y LA EXCEPCLONALLDAD DE IA RESOLUCIÓN 841


§ 3. El fundamento y la naturaleza jurídica d e la resolución e n las obli-
gaciones sinalagmáticas 814 30. L O S INCUMPLIMIENTOS JUSTIFICADOS 842

11. R E S O L U C I Ó N E INCUMPLIMIENTO: LA RESOLUCIÓN C O M O SANCIÓN DE UN ILÍ- 31. LAS FÓRMULAS GENERALES EN LA JURISPRUDENCIA 842
CITO Y C O M O DEFENSA DEL INTERÉS LESIONADO 814
§ 7. Sinalagmaticidad d e la relación obligatoria y sinalagmaticidad d e la
12. LA FACULTAD RESOLUTORIA Y EL PROBLEMA DE IA NATURALEZA JURÍDICA DE obligación incumplida 846
IA RESOLUCIÓN 815
§ 8. La gravedad del incumplimiento y la intrascendencia d e los incum-
§ 4. Los presupuestos d e la resolución p o r incumplimiento 816 plimientos d e escasa importancia 849
13. INDICACIONES GENERALES 816
§ 9. El incumplimiento esencial 851
14. EL. ÁMBITO DE APLICACIÓN DE IA RESOLUCIÓN POR INCUMPLIMIENTO 817
32. INTRODUCCIÓN E IDEAS GENERALES 851
15. LA LEGITIMACIÓN ACTIVA PARA EL EJERCICIO DE LA FACULTAD RESOLUTORIA. 819
33. U N A TIPOLOGÍA DE LOS INCUMPLIMIENTOS ESENCIALES 854
16. LA FACULTAD RESOLUTORIA EN LOS CASOS DE PARTES SUBJETIVAMENTE COM-
PLEJAS 820 34. E L INCUMPLIMIENTO ESENCIAL EN LA JURISPRUDENCIA 857

35. Los CRITERIOS SOBRE LA ESENCIALIDAD DEL INCUMPLIMIENTO 858


§ 5. Los incumplimientos resolutorios 821
17. LA INDEPENDENCIA DE LA RESOLUCIÓN RESPECTO DE IA IMPUTABILIDAD DEL § 10. Intermedio: una excursión comparatista 863
INCUMPLIMIENTO 821
§ 1 1 . Incumplimiento voluntario e incumplimiento esencial 865
18. LAS VARIANTES DEL INCUMPLIMIENTO FRENTE A I A RESOLUCIÓN 828

19. LA DECLARACIÓN DE VOLUNTAD DE NO CUMPLIR Y IA RESOLUCIÓN 829 § 1 2 . Los incumplimientos resolutorios y las llamadas obligaciones o de-
beres accesorios 865
20. Los TIPOS DE INCUMPLIMIENTO EN RELACIÓN CON EL INCUMPLIMIENTO RESO-
LUTORIO 830
§ 13. El tratamiento d e los incumplimientos no esenciales 867
21. INCUMPLIMIENTO PARCIAL, Y RESOLUCIÓN 830
§ 14. Los efectos d e la resolución 871
22. E L INCUMPLIMIENTO POR EJECUCIÓN DE UNA PRESTACIÓN DEFECTUOSA Y IA
RESOLUCIÓN DE IA OBLIGACIÓN 831 36. LA EFICACIA LIBERATORIA Y LA EFICACIA RESTITUTORLA DE I A RESOLUCIÓN .. 871
48 ÍNDICE ÍNDICE 49

Página Página

37. RESOLUCIÓN REAL Y RESOLUCIÓN OBLIGATORIA: EFICACIA EX TUNC O EX NUNC 19. L A NATURALEZA JURÍDICA DE LA FIGURA DEL ACREEDOR ACTUANTE 895

DE IA RESOLUCIÓN 872 20. Los SUJETOS DE LA ACCIÓN SUBROGATORIA 896

38. LA RESOLUCIÓN Y LOS DERECHOS DE LOS TERCEROS 873 21. E L OBJETO DE LA ACCIÓN SUBROGATORIA 896

39. EL. RESARCIMIENTO DE DAÑOS EN IA RESOLUCIÓN DEL CONTRATO 874 22. L O S DERECHOS «INHERENTES A LA PERSONA» DEL DEUDOR 897
Bibliografía 876 23. L O S PRESUPUESTOS DE LA ACCIÓN SUBROGATORIA 897

24. L O S EFECTOS DE LA ACCIÓN SUBROGATORIA 897


C A P Í T U L O XXV
Bibliografía 898
LA DEFENSA DE LA CAPACIDAD PATRIMONIAL DEL D E U D O R

§ 1. El poder de los acreedores sobre la gestión patrimonial del deudor. 881 C A P Í T U L O XXVI
1. INTRODUCCIÓN 881 LA CONCURRENCIA DE ACREEDORES Y LA INSUFICIENCIA DEL
PATRIMONIO DEL D E U D O R
§ 2. El fraude d e acreedores 882
§ 1. La concurrencia de acreedores 901
2. CONCEPTO DE FRAUDE DE ACREEDORES Y SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA 882
1. LA INSUFICIENCIA DEL PATRIMONIO DEL DEUDOR: LA IDEA DE INSOLVENCIA .. 901
3. E L MECANISMO DE IA CIRCUNVENTIO LEGIS CON FINALIDAD DE LESIÓN DE LOS
DERECHOS DE CRÉDITO: POSIBLE CONJUNCIÓN DEL FRAUDE DE ACREEDORES Y 2. E L PRINCIPIO DE IGUALDAD DE CONDICIÓN DE TODOS LOS ACREEDORES CON-
DEL FRAUDE DE LEY 883 CURRENTES (PAR CONDITIO CREDITORUM) 902

4. LA ACCIÓN DE IMPUGNACIÓN DE LOS ACTOS FRAUDULENTOS DEL DEUDOR. LA 3. LAS EXCEPCIONES A LA REGIA DE IGUALDAD DE LOS CRÉDITOS 903
LLAMADA ACCIÓN PAULIANA: SU FUNCIÓN Y SU NATURALE7A JURÍDICA 885
4. DERECHO DE SEPARACIÓN, DERECHO DE EJECUCIÓN SEPARADA Y CRÉDITOS PRI-
5. L O S SUJETOS DE IA ACCIÓN PAULIANA. L A LEGITIMACIÓN ACTIVA Y PASIVA ... 887 VILEGIADOS 903

6. EL. OBJETO DE LA ACCIÓN PAULIANA: LOS ACTOS Y NEGOCIOS FRAUDULENTOS. 887


§2. Los créditos privilegiados 904
7. LAS ENAJENACIONES FRAUDULENTAS 888
5. CONCEPTO Y FUNCIÓN DE LOS PRIVILEGIOS 904
8. Los PAGOS FRAUDULENTOS 888
6. E L FUNDAMENTO DE LOS PRIVILEGIOS EN EL DERECHO MODERNO 905
9. LAS CONSTITUCIONES DE GARANTÍA COMO ACTOS FRAUDULENTOS 889
7. LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS PRIVILEGIOS 906
10. L O S PRESUPUESTOS DE IA ACCIÓN PAULIANA: LA INSOLVENCIA Y EL FRAUDE .. 889
8. LA NATURALEZA JURÍDICA DE LOS PRIVILEGIOS 906
11. LA INSOLVENCIA DEL DEUDOR YSU PRUEBA 890
9. E L EJERCICIO DE LOS PRIVILEGIOS: EJERCICIO CONCURSAL Y EXTRACONCURSAL
12. E l . FRAUDE COMO PRESUPUESTO DE IA ACCIÓN R E S C I S O R I A : EL CONCEPTO DE
DE LOS PRIVILEGIOS 907
FRAUDE 891
10. PRIVILEGIOS CONCÚRSALES Y PRFVILEGIOS EXTRACONCURSALES 908
13. LAS PRESUNCIONES DE FRAUDE 892
11. PRIVILEGIOS GENERALES Y PRIVILEGIOS ESPECIALES • 908
14. EL. PIAZO DE EJERCICIO DE LA ACCIÓN 892 i
§ 3. El régimen jurídico de los privilegios concúrsales en el Código Ci-
15. L O S EFECTOS DE IA ACCIÓN PAULIANA 893
vil 908
§ 3. El ejercicio por los acreedores de los derechos y acciones del deu- 12. Los PRIVILEGIOS INMOBILIARIOS 908
dor 893 13. E L PRIVILEGIO A FAVOR DEL ESTADO 909
16. LA ACCIÓN SUBROGATORIA: SU CONCEPTO 893
14. ORGANISMOS AUTÓNOMOS DEL ESTADO, COMUNIDADES AUTÓNOMAS Y
17. E L ORIGEN HISTÓRICO DE I A ACCIÓN SUBROGATORIA 894 HACIENDAS LOCALES 909

18. NATURALEZA JURÍDICA Y FUNCIÓN DE IA ACCIÓN SUBROGATORIA 894 15. LAS CARACTERÍSTICAS DEL PRIVILEGIO 910
50 ÍNDICE ÍNDICE 51

Página Página

16. LA DETERMINACIÓN DE LOS CRÉDITOS PÚBLICOS CON PRIVILEGIO 910 43. E L PRIVILEGIO DE LOS ACREEDORES QUIROGRAFARIOS 926

17. E L PRIVILEGIO DE LOS ASEGURADORES 911 44. L O S CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN DE LA NORMA FINAL DEL ART. 1 9 2 4 C C . 928

18. E L PRIVILEGIO DEL ACREEDOR HIPOTECARIO 912 45. L A PRELACIÓN DE LOS CRÉDITOS PRIVILEGIADOS 931
19. E L PRTVILEGIO DEL ACREEDOR REFACCIONARIO 912 46. L A PRELACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS ESPECIALES SOBRE LOS PRIVILEGIOS GENE-
20. E L PRIVILEGIO DE LOS ACREEDORES CON EMBARGOS ANOTADOS PREVENTIVA- RALES 931
MENTE EN EL R E G I S T R O 913
47. L A PRELACIÓN ENTRE LOS PRTVILEGIOS MOBILIARIOS 932
21. L O S PRTVILEGIOS DE LOS ACREEDORES POR CONSTRUCCIÓN O REPARACIÓN DE
48. L A PRELACIÓN ENTRE LOS PRIVILEGIOS INMOBILIARIOS 932
LOS BIENES: LA LLAMADA «REFACCIÓN MOBILIARIA» 914
49. L A PRELACIÓN ENTRE LOS PRIVILEGIOS GENERALES 933
22. E L PRIVILEGIO DEL ACREEDOR POR LOS GASTOS DE CONSERVACIÓN DE LOS
BIENES 915
§ 5. El régimen jurídico d e los privilegios concúrsales 933
23. ELPRTVTLEGIO DEL VENDEDOR DE UNA COSA MUEBLE 915
50 INDICACIONES GENERALES 933
24. L O S PRTVILEGIOS DE LOS ACREEDORES PIGNORATICIOS 916

25. E L PRIVILEGIO DEL PORTEADOR SOBRE LOS EFECTOS TRANSPORTADOS 916 51. Los CRÉDITOS CON PRIVILEGIOS ESPECIALES EN EL CONCURSO DE ACREEDO-
RES 934
26. E L PRTVILEGIO DE LOS HOTELEROS 916
52. Los CRÉDITOS CON PRIVILEGIOS GENERALES EN LA LEY CONCURSAL 936
27. L O S PRIVILEGIOS DE LOS ACREEDORES POR SEMILLAS Y POR GASTOS DE CUL-
TIVO Y DE RECOLECCIÓN 917
§6. El régimen jurídico d e los privilegios n o concúrsales 938
28. E L PRTVILEGIO DEL ARRENDADOR 917
53. INDICACIONES GENERALES 938
§ 4. Las garantías de los créditos derivados d e relaciones laborales 918
§ 7. El concurso de acreedores 941
29. L O S ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA CUESTIÓN 918

30. LA SITUACIÓN ACTUAL 918 54. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÍDICA 941

31. LA NATURALEZA DE LA GARANTÍA DEL CRÉDITO SALARIAL 919 55. L O S PRESUPUESTOS DEL CONCURSO DE ACREEDORES 942

32. E L FUNDAMENTO DEL PRIVILEGIO DE LOS CRÉDITOS SALARIALES 920 56. LAS CLASES DE CONCURSO 943

33. LAS CARACTERÍSTICAS GENERAI.ES DE LAS GARANTÍAS DE LOS CRÉDITOS LABO- 57. L O S EFECTOS DE LA DECLARACIÓN DE CONCURSO 944
RALES 920
58. L O S EFECTOS DE DECLARACIÓN DE CONCURSO SOBRE LA PERSONA DEL DEU-
34. E L LLAMADO «SUPERPRTVILEGIO LABORAL- 921 DOR 944
35. L O S CRÉDITOS LABORALES Y LOS OBJETOS ELABORADOS POR EL TRABAJADOR .. 921
59. L O S EFECTOS DEL CONCURSO SOBRE LOS BIENES DEL DEUDOR 944
36. E L PRIVILEGIO GENERAL DE LOS CRÉDITOS SALARIALES 922
60. L O S EFECTOS DEL CONCURSO SOBRE LOS CRÉDITOS 945
37. LA CADUCIDAD DE LOS PRIVILEGIOS DE LOS CRÉDITOS LABORALES 923
61. L O S ÓRGANOS DEL CONCURSO: LOS ADMINISTRADORES CONCÚRSALES 946
38. E L PRTVILEGIO EN FAVOR DE LOS GASTOS DE JUSTICIA Y ADMINISTRACIÓN DEL
CONCURSO 924 62. LAS OPERACIONES DEL CONCURSO 946

39. L O S LLAMADOS PRIVILEGIOS FUNERARIOS 925 63. E L CONVENIO DE LOS ACREEDORES CON EL CONCURSADO 948

40. E L PRTVILEGIO POR LOS GASTOS DE ÚLTIMA ENFERMEDAD 925


§ 8. Las situaciones preconcursales 948
41. E L PRIVILEGIO POR LOS ANTICIPOS HECHOS EN CONCEPTO DE GASTOS DE ALI-
MENTACIÓN 926 64. L O S LLAMADOS CONCORDATOS PREVENTIVOS 948

42. E L PRTVILEGIO DEL ACREEDOR DE PENSIONES ALIMENTICIAS 926 Bibliografía 950


52 ÍNDICE ÍNDICE 53

Página Página

C A P Í T U L O XXVII 7. LA CESIÓN DE CRÉDITOS CON FUNCIÓN SOLUTORIA 973


LA MODIFICACIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 8. LA CESIÓN PRO SOLUTO 973

9. LA CESIÓN PRO SOL VENDO 973


§ 1. Las vicisitudes d e la relación obligatoria 955
9. LAS CESIONES DE CRÉDITOS CON FINALIDAD DE GARANTÍA 975
1. LA TEORÍA DE LAS VICISITUDES DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA. VICISITUD Y
CAMBIO EN LA RELACIÓN OBLIGATORIA 955 10. LA CESIÓN FIDUCIARIA DE CRÉDITOS 975

2. L O S TIPOS DE MODIFICACIÓN O CAMBIO EN LA RELACIÓN OBLIGATORIA 955 11. LA CESIÓN DE CRÉDITOS CON FINALIDAD DE GESTIÓN DE COBRO 975

3. LA FIGURA DE LA MODIFICACIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA: EL CON-


La estructura del negocio d e cesión d e crédito 976
TRATO DE MODIFICACIÓN 957
12. LOS SUJETOS DE LA CESIÓN: EL CEDENTE Y EL CESIONARIO 976
4. LA MODIFICACIÓN Y LA EXTINCIÓN DE LAS RELACIONES OBLIGATORIAS: CAM-
BIO EN LA RELACIÓN O SUSTITUCIÓN DE UNA RELACIÓN POR OTRA 957 13. EL OBJETO DE LA CESIÓN DEL CRÉDITO: EL CRÉDITO CEDIDO 976

14. L \ EXISTENCIA Y LA VALIDEZ DEL CRÉDITO CEDIDO COMO CONDICIONES DE LA


§2. La novación d e la obligación 958
CESIÓN 977
5. LA FIGURA DE LA «NOVACIÓN» EN EL SISTEMA DEL CÓDIGO CIVIL 958
15. LA TRANSMISIBILIDAD DEL CRÉDITO 978
6. L \ NOVACIÓN DE LAS OBLIGACIONES EN EL DERECHO ROMANO 959
16. L \ EXTENSIÓN DE LA CESIÓN: LOS «ACCESORIOS». DEL CRÉDITO 979
7. L \ NOVACIÓN COMO UN EETECTL'M IURIS: SENTIDO FUNCIONAL DE LA NOVA-
17. LA FORMA DEL NEGOCIO DE CESIÓN 980
CIÓN 960
18. LA CONSTANCIA FEHACIENTE DE LA FECHA COMO REQUISITO DE LA OPONIBILI-
8. E L ANIMUS NOVANDI Y IA INCOMPATIBILIDAD COMO PRESUPUESTOS DEL DAD A TERCEROS DE LA CESIÓN 980
EFECTO SUSTITUTORIO 962
19. E L NEGOCIO DE CESIÓN Y EL DEUDOR CEDIDO: NOTIFICACIÓN O CONOCI-
9. C O N C L U S I O N E S . N O V A C I Ó N EXTINTIVA Y NOVACIÓN MODIFICATIVA. M O D I F I - MIENTO DE LA CESIÓN 981
CACIÓN SIMPLE Y MODIFICACIÓN NOVATFv'A 964
20. L O S EFECTOS DE LA CESIÓN DE CRÉDITOS 981
10. LOS EFECTOS DE LA NOVACIÓN 965
21. L \ RELACIÓN ENTRE CEDENTE YCESIONARIO. LA TRANSMISIÓN DEL CRÉDITO . 982
Bibliografía 966
22. L \ LLAMADA GARANTÍA DE LA VERTTAS NOMINIS 982

23. LA CONSECUENCIA DE LA FALTA DE LA VERACIDAD DEL CRÉDITO Y EL CONTE-


C A P Í T U L O XXVIII NIDO DE LA GARANTÍA DE LA VERITAS NOMINIS 983
LOS CAMBIOS DE ACREEDOR
24. LA SOLVENCLA DEL DEUDOR CEDIDO Y LA LLAMADA GARANTÍA DE LA BONITAS
§ 1. La modificación d e la relación obligatoria por cambio d e acreedor. 969 NOMINIS 984

25. LA OBLIGACIÓN LEGAL DE GARANTÍA EN LOS CASOS DE INSOLVENCIA ANTE-


1. INTRODUCCIÓN 969
RIOR Y PÚBLICA 985
2. L O S TIPOS DE CAMBIO DE ACREEDOR 969
26. LA NATURALEZA DE LA OBLIGACIÓN DE GARANTÍA DEL CRÉDITO '987

§ 2. La cesión d e créditos 970 27. LA DURACIÓN DE LA OBLIGACIÓN DE GARANTÍA 987

3. CONCEPTO Y CARACTERES DE I A CESIÓN DEL CRÉDITO 970 28. LA RELACIÓN ENTRE EL CEDENTE Y EL DEUDOR CEDIDO 988

4. L \ NATURALEZA JURÍDICA DE IA CESIÓN 971 29. LA RELACIÓN ENTRE EL CESIONARIO Y EL DEUDOR CEDIDO 988

30. LAS EXCEPCIONES OPONIBLES POR EL DEUDOR CEDIDO AL CESIONARIO DEL


§ 3. La función económica d e la cesión d e créditos 972 CRÉDITO 988
5. INDICACIONESGENERAI.ES 972
31. L A CESIÓN DE CRÉDITOS LITIGIOSOS. L A FACULTAD DEL DEUDOR DE LIBE-

6. LA CESIÓN DE CRÉDITOS CON FUNCIÓN DE FINANCIACIÓN: EL DESCUENTO .... 972 RARSE PAGANDO EL PRECIO DE LA CESIÓN 989
54 ÍNDICE ÍNDICE 55

Página Página

§ 5. El e n d o s o 990 CAPÍTULO XXIX


LOS CAMBIOS DE D E U D O R
32. LA TRANSMISIÓN DE LOS CRÉDITOS INCORPORADOS A TÍTULOS-VALORES 990

33. E L ENDOSO DE LOS TÍTULOS A LA ORDEN 990 § 1. La modificación de la relación obligatoria p o r cambio d e deudor. 1013
1. INDICACIONES GENERALES 1013
34. LA TRADICIÓN DEL DOCUMENTO EN LOS TÍTULOS AL PORTADOR 991

§ 2. Los antecedentes históricos del problema del cambio d e deudor .. 1015


§6. La subrogación en el crédito 991
2. EXPROMISIÓN Y DELEGACIÓN 1015
35. LA FIGURA DE LA «SUBROGACIÓN» EN LOS DERECHOS DEL ACREEDOR 991
3. LA EVOLUCIÓN POSTERIOR DEL PROBLEMA: LA TRANSMISIÓN PASIVA DE LAS
36. E L ORIGEN Y LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA FIGURA DE LA SUBROGACIÓN .. 992 OBLIGACIONES EN EL DERECHO INTERMEDIO 1017

37. E L FUNDAMENTO DE LA SUBROGACIÓN Y SU CRÍTICA 995 4. E L PROBLEMA DE IA TRANSMISIÓN PASIVA DE LAS OBLIGACIONES EN EL DERE-
CHO MODERNO 1019
38. LAS DIFERENCIAS ENTRE LA SUBROGACIÓN EN EL CRÉDITO Y LA CESIÓN DE
CRÉDITOS 996
§ 3. El tratamiento del cambio d e deudor en el Derecho español 1020
39. LA DISTINCIÓN ENTRE LA SUBROGACIÓN LEGAL Y LA SUBROGACIÓN CONVEN-
5. LAS LÍNEAS NORMATIVAS DEL CÓDIGO EN EL PROBLEMA PLANTEADO 1020
CIONAL 997
6. LA DOCTRINA Y LA JURISPRUDENCIA ESPAÑOLA EN TORNO AL PROBLEMA DE LA
40. LA SUBROGACIÓN CONVENCIONAL: SUS CARACTERÍSTICAS 997 LLAMADA TRANSMISIÓN PASIVA DE LA OBLIGACIÓN 1022

41. LAS LLAMADAS PRESUNCIONES DE SUBROGACIÓN 998


§ 4. Los problemas prácticos y los puntos d e conflicto en el f e n ó m e n o
42. LA SUBROGACIÓN OPERADA POR LA SOLA VOLUNTAD DEL DEUDOR 999
de cambio d e deudor 1024
7. INDICACIONES GENERALES 1024
§7. Los efectos d e la subrogación 1002
8. LA LIBERACIÓN DEL ANTIGUO DEUDOR: EL CONSENTIMIENTO LIBERATORIO
43. L O S EFECTOS GENERA1.ES DE LA SUBROGACIÓN 1002
DEL ACREEDOR 1024
44. E L RÉGIMEN ESPECIAL DE SUBROGACIÓN EN LOS CRÉDITOS HIPOTECARIOS. E L 9. LA INSOLVENCIA DEL NUEVO DEUDOR YSU INCIDENCIA EN LA SITUACIÓN JURÍ-
ACUERDO DEL PLENO DEL CONGREGO DE LOS DIPUTADOS DE 2 DE NOVIEM- DICA ANTERIOR 1026
BRE DE 1993 YSU DESARROLLO POSTERIOR 1003
10. LA SUBSISTENCIA O EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES ACCESORIAS: LAS GA-
45. E L ÁMBITO DE APLICACIÓN DE LA LEY DE 1994 1004 RANTÍAS PRESTADAS EN FAVOR DEL ANTIGUO DEUDOR 1028

46. Los REQUISITOS DE LA SUBROGACIÓN. LA FACULTAD DE PRODUCIR LA SUBRO- 11. LA INVALIDEZ DE LA NUEVA OBLIGACIÓN Y SUS CONSECUENCIAS JURÍDICAS ... 1030
GACIÓN 1005 12. LAS EXCEPCIONES OPONIBLES POR EL NUEVO DEUDOR FRENTE AL ACREEDOR. 1030

47. LA LLAMADA OFERTA VINCULANTE DEL NUEVO ACREEDOR 1005


§ 5. Los tipos negociables determinantes del cambio d e deudor 1031
48. E L LLAMADO DERECHO DE ENERVAR IA SUBROGACIÓN 1006
13. PLANTEAMIENTO GENERAL 1031
49. E L PROCEDIMIENTO DE FORMALIZACIÓN DE LA SUBROGACIÓN Y EL DEL PAGO
14. E L CONVENIO EXPROMISORIO: SUS CARACTERÍSTICAS GENERALES í 032
DEL CRÉDITO DEL ANTIGUO ACREEDOR 1006
15. E L CONTRATO DE ASUNCIÓN DE DEUDA 1033
50. E L PROCESO SOBRE I A EXACTITUD DE LA CONSIGNACIÓN 1007 Bibliografía 1033
51. LA COMISIÓN POR AMORTIZACIÓN ANTICIPADA 1007

52. LA ESCRITURA DE LA SUBROGACIÓN Y sus LIMITACIONES 1009 CAPÍTULO XXX


LA DELEGACIÓN
53. LA INSCRIPCIÓN DE LA ESCRITURA DE SUBROGACIÓN EN EL REGISTRO 1010
1. E L CONCEPTO DE DELEGACIÓN Y LAS CARACTERÍSTICAS DE ESTA FIGURA 1035
Bibliografía 1010
56 ÍNDICE ÍNDICE 57

Página Página

2. DELEGACIÓN Y NOVACIÓN: LAS LLAMADAS DELEGACIÓN PERFECTA Y DELEGA- 2. E L CAMBIO DE LAS CIRCUNSTANCIAS Y LA VIDA DEL CONTRATO: LOS CASOS
CIÓN IMPERFECTA 1036 DIRECTIVOS 1056

3. DELEGACIÓN PASWA O DELEGACIÓN DE DEUDA Y DELEGACIÓN AcnvA o DELE- 3. LAS CONSTRUCCIONES DOCTRINALES: LA DOCTRINA DE LA CLÁUSULA REBUS
GACIÓN DE CRÉDITO 1037 SICSTANTIBUS 1057

4. DELEGACIÓN PROMISORIA Y DELEGACIÓN SOLUTORIA O DELEGACIÓN DE 4. LA DOCTRINA DE LA IMPREVISIÓN 1060


PAGO 1037
5. LA TEORÍA DE LA EXCESIVA ONEROSIDAD DE LA PRESTACIÓN 1061
5. DELEGACIÓN YASIGNACIÓN 1038
6. LA TEORÍA DE LA BASE DEL NEGOCIO 1063
6. LA CAUSA DE LA DELEGACIÓN: DELEGACIÓN PURA O ABSTRACTA Y DELEGACIÓN
CAUSAL O TITULADA 1039 7. E L PROBLEMA DE LA MODIFICACIÓN SOBREVENIDA DE LAS CIRCUNSTANCIAS EN
LA JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO Y EN LA DOCTRINA ESPAÑOLA . 1065
Bibliografía 1041
8. E L INFLUJO DE LA MODIFICACIÓN SOBREVENIDA DE LAS CIRCUNSTANCIAS EN
IA RELACIÓN OBLIGATORIA: RECAPITULACIÓN SOBRE SU FUNDAMENTO
C A P Í T U L O XXXI
TÉCNICO 1067
LA CESIÓN DEL C O N T R A T O
9. Los PRESUPUESTOS DE APLICACIÓN 1069
1. CONCEPTO Y FUNCIÓN ECONÓMICOJURÍDICA DE LA LLAMADA CESIÓN DEL
CONTRATO 1043 10. LA DOBLE VERTIENTE DE LA DESAPARICIÓN DE LA LLAMADA BASE OBJETRVA

2. L A ADMISIBILIDAD DE LA CESIÓN DEL CONTRATO EN NUESTRO DERECHO . . . . 1044 DEL NEGOCIO 1070

3. LA ESTRUCTURA Y EL FUNCIONAMIENTO DEL NEGOCIO DE CESIÓN DEL CON- 11. LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE ALCANZAR EL FIN DEL CONTRATO 1071
TRATO 1045
12. ONEROSIDAD SOBREVENIDA Y RUPTURA DE IA RELACIÓN DE EQUIVALENCIA .. 1072
4. E L CONSENTIMIENTO ANTICIPADO DEL CONTRATANTE CEDIDO A LA CESIÓN .. 1047
13. LA VALORACIÓN OBJETIVA DE IA RELACIÓN DE EQUIVALENCIA 1077
5. LA FORMACIÓN DEL NEGOCIO DE CESIÓN DEL CONTRATO POR LA CONTEMPO-
14. LA ONEROSIDAD COMO PREMISA 1078
RÁNEA EMISIÓN DE LOS CONSENTIMIENTOS 1048
15. L O S EFECTOS JURÍDICOS DE LA MODIFICACIÓN SOBREVENIDA DE LAS CIRCUNS-
6. E L CONSENTIMIENTO DEL CONTRATANTE CEDIDO POSTERIOR A LA CESIÓN ... 1048 TANCIAS 1080
Bibliografía 1081
7. L O S SUJETOS DE LA CESIÓN DEL CONTRATO 1048

8. E L OBJETO DE LA CESIÓN: LOS PRESITUESTOS OBJETIVOS DE CEDIBILIDAD DEL


CONTRATO 1049 C A P Í T U L O XXXIII
9. LA CAUSA DE LA CESIÓN DEL CONTRATO 1050
LA EXTINCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

10. LA FORMA DE IA CESIÓN DEL CONTRATO 1051 § 1. Extinción de la relación obligatoria y extinción de la obligación ... 1083
11. L O S EFECTOS DE LA CESIÓN DEL CONTRATO 1052 1. LA EXTINCIÓN DE LA REIACIÓN OBLIGATORIA COMO PUNTO FINAL DEL SIS-
TEMA DE ORGANIZACIÓN DE INTERESES Y DE LA RELACIÓN JURÍDICA DE INTER-
12. LA RELACIÓN ENTRE CEDENTF. Y CONTRATANTE CEDIDO 1052
CAMBIO '. 1083
i
13. LA RELACIÓN ENTRE CONTRATANTE CEDIDO Y CESIONARIO 1053
2. L O S SUPUESTOS DE HECHO EXTINTLVOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA CONSI-
14. LA REIACIÓN ENTRE CEDENTF. Y CESIONARIO 1053 DERADA COMO UNIDAD: ENSAYO DE ENUMERACIÓN 1084
Bibliografía 1054 3. EXTINCIÓN DE LA REIACIÓN OBLIGATORIA Y DEBERES DE LIQUIDACIÓN 1085

§ 2. El contrato extintivo d e la relación obligatoria 1085


C A P Í T U L O XXXII
LA MODIFICACIÓN SOBREVENIDA DE LAS CIRCUNSTANCIAS 4. E L LlAMADO MUTUO DISENSO COMO ACUERDO DE VOLUNTADES 1085

1. INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 1055 5. L O S EFECTOS DEL CONTRATO EXTINTIVO 1085
58 ÍNDICE

Página
§ 3 . La facultad unilateral de extinguir la obligación 1086
6. E L DESISTIMIENTO UNILATERAL: LA DENUNCIA O RECESO DE IA RELACIÓN
CAPITULO I
OBLIGATORIA JQ86
LA OBLIGACIÓN
7. L O S PRESUPUESTOS DE LA DENUNCIA DE IA REÍ ACIÓN OBLIGATORIA 1087

8. EL EJERCICIO DE LA FACULTAD DE DESISTIMIENTO O DE DENUNCIA 1088


9. L O S EFECTOS DEL DESISTIMIENTO O DENUNCIA DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA. 1088

§ 4 . La confusión de derechos 1089 § 1. El llamado Derecho de Obligaciones


10. EL CONCEPTO DE LA CONFUSIÓN Y SU FUNDAMENTO JURÍDICO 1089 1. SENTIDO Y ALCANCE DEL DERECHO DE OBLIGACIONES
11. LAS EXCEPCIONES A LA REGLA GENERAL DE LA EXTINCIÓN POR CONFUSIÓN:
Nuestro Código Civil contiene, en el cuarto y último de sus libros,
LA HERENCIA ACEPTADA CON BENEFICIO DE INVENTARIO 1089
un régimen jurídico «De las obligaciones y contratos», y en él, el Título
12. LA CONFUSIÓN DE DERECHOS Y IA RELACIÓN OBLIGATORIA CON PLURALIDAD Primero que comprende los arts. 1088 al 1253, lleva como rótulo precisa-
DE PERSONAS 1090
mente «de las obligaciones».
Bibliografía I0g2
Se contienen en él, además de seis disposiciones generales, reglas
sobre la llamada naturaleza y efecto de las obligaciones (arts. 1094-1112);
las diversas especies de obligaciones, obligaciones puras y las condiciona-
les, las obligaciones a plazo, alternativas, mancomunadas y solidarias; di-
visibles e indivisibles; las obligaciones con cláusula penal. El Capítulo IV,
con el título «De la extinción de las obligaciones», regula el pago, la
imputación de pagos, el pago por cesión de bienes, el ofrecimiento del
pago y la consignación, la pérdida de la cosa debida, la condonación de
la deuda, la confusión, la compensación y la novación, por no mencionar
el Capítulo V, que contiene más bien normas procesales sobre la «prueba
de las obligaciones». Parece, por consiguiente, legítimo hablar de un
Derecho de Obligaciones para hacer referencia a esta parte o a este
sector del ordenamiento jurídico que contiene la mencionada regula-
ción.
La elaboración de un Derecho de obligaciones se fue produciendo
muy lentamente y de una forma que no resulta históricamente bien co-
nocida. El punto de arranque hay que encontrarlo en las Instituciones
justineaneas y en algunos títulos del Digesto que eran, básicamente, 44,7
(de obligationibus et actionibus); 45,1 (de verborum obligationibus); 46,2 (de
novationibus et delegationibus); y 46,3 (de solutionibus et liberationibus). :
En la Instituía justineanea, tras haberse expuesto el Derecho de las
personas, la división de las cosas, el usufructo, el uso, la habitación, la
usucapión, las donaciones y prácticamente todo el Derecho de sucesio-
nes, aparece el Título XIII del Libro III, que lleva como rótulo «de las
obligaciones» (nunc transeamus ad obligationes) e inmediatamente intro-
duce la conocida definición de la obligación como vínculo jurídico for-
mado según el derecho de nuestra ciudad, que nos impone la necesidad
de pagar algunas cosas. Después de efectuar algunas divisiones (obliga-
60 CAP. I.-IA OBLIGACIÓN S I . EL LLAMADO DERECHO DE OBLIGACIONES 61
ciones civiles y obligaciones pretorias) formula la división de las obliga- que le lleva a estudiar la convención en general y los diferentes modos de
ciones según el modo en que nacen: de un contrato o de un cuasicon- formarlas y cada uno de los que hoy llamaríamos contratos en particular.
trato, de un delito o de un cuasidelito. Tras ello, estudia las obligaciones
que se contraen por la entrega de la cosa, y los contratos de mutuo, El tercero de los puntos que hay que destacar en esta evolución que
depósito, comodato y prenda, las que se contraen por medio de las pala- lleva a la construcción de un Derecho de Obligaciones, es el conocido
bras y las estipulaciones y, dentro de ese estudio de las estipulaciones, libro de R. J. POTHIER. POTHIER escribió hacia la mitad de siglo XVIII un
aquellos casos en que hay coestipulantes y copromitentes, es decir, los Tratado de las Obligaciones. En él, tras explicar que la palabra obliga-
supuestos de pluralidad de acreedores o de deudores. ción tiene dos significados, uno que es sinónimo de deber y comprende
las obligaciones imperfectas y, otro que comprende la obligaciones per-
Examina más tarde las obligaciones nacidas de la fianza, las obliga- fectas, que son aquellas que dan a aquél con quien las hemos contraído
ciones llamadas literales y las que se contraen por el mero consenti- el derecho a exigirnos su cumplimiento, que es de las que, según dice
miento, donde examina la compraventa, el arrendamiento, la sociedad, en su libro, él se ocupa. Divide su Tratado de las Obligaciones en cuatro
y el mandato. Continúa con las obligaciones que se contraen como deri- partes. En la primera trata de lo que es de esencia en las obligaciones y
vadas de los llamados cuasicontratos, las personas por las que adquirimos cuáles son sus efectos, examinando, entre otras cosas, las fuentes o causas
una obligación y los modos de disolver las obligaciones, donde el Libro de las obligaciones y, en particular, el contrato con todos los problemas
III concluye, y es seguido después por el libro IV dedicado fundamental- derivados de la regulación de esta figura. En la segunda parte, trata, de
mente a las obligaciones nacidas de delito. las diferentes clases de obligaciones, donde estudia las obligaciones civi-
les y las obligaciones naturales, las obligaciones puras y las condicionales,
Nada tiene pues de extraño que este armazón teórico fuera la base
las obligaciones alternativas, las solidarias, las divisibles e indivisibles, las
de los tratamientos y de los estudios posteriores. Ocurre así en la obra
obligaciones con cláusula penal y las obligaciones accesorias de los fiado-
de H. GROCCIO. Como es sabido, Hugo GROCCIO escribió hacia 1621 un
res. La tercera parte la dedicaba a los diferentes modos de extinguirse las
pequeño libro denominado «Inleiding tot de Hollandsche Rechts-ge-
obligaciones y a las excepciones y prescripciones, examinando el pago, la
leertheyd», del que hay una traducción inglesa, con el nombre de «Intro-
consignación, la novación, la condonación, la confusión y la pérdida de
duction to the Jurisprudente of Holland». En él, tras una exposición
la cosa debida. En el libro de POTHIER existe una cuarta parte dedicada
dedicada a los principios jurídicos generales, el derecho y la justicia, y
a la «prueba de las obligaciones»: libro que tuvo una especial relevancia
tras estudiar la condición de las personas, y de un libro segundo dedi-
porque, como es sabido, constituye el precedente inmediato del Código
cado a la clasificación de las cosas, a las formas de adquirir, y las sucesio-
civil francés de 1804.
nes con un estudio del usufructo y la enfiteusis, el libro tercero se deno-
mina «de las obligaciones en general, su origen y sus clases». Se estudian Finalmente, la construcción del Derecho de obligaciones queda de-
allí el contrato y los diferentes contratos, y las obligaciones que la Insti- finitivamente acabada en el Derecho de obligaciones de Savigny, tras lo
tuía había considerado como procedentes de delito, aunque incluye en- cual el modelo fue seguido por toda la doctrina pandectista y, final-
tre ellas la obligación derivada del enriquecimiento. mente, por el Código civil alemán.
El tercero de los hitos a los que podemos referirnos en esta sumaria
exposición se encuentra, claramente, en la obra de J. DOMAT titulada 2. LA FUNCIÓN DEL DERECHO DE OBLIGACIONES. DERECHO DE OBLIGACIONES Y
«Leyes civiles en su orden natural», que empieza prácticamente ha- DERECHO DE CONTRATOS
blando de obligaciones, aunque todo haya que decirlo, obligaciones en Hay que preguntarse qué función cumple en los códigos civiles y
un sentido muy general como las que forma el matrimonio entre hom- entre los comentaristas de los mismos, este Tratado de las Obligaciones
bre y mujer o el nacimiento entre padres e hijos, aunque, inmediata- o, como se le ha llamado después, la teoría general de las obligaciones.
mente después, se alude a una segunda especie de obligaciones que se Un segundo problema es tratar de establecer, si es que alguno existe
hacen necesarias, según dice, porque ponen en contacto y relación a como parece, el nexo de unión entre el llamado Derecho de las obliga-
toda suerte de personas, porque Dios multiplicó en los hombres sus ne- ciones y el llamado Derecho de contratos.
cesidades e hizo que para su satisfacción fuese menester que mutua-
mente se auxiliasen. Entre ellas las más importantes sin duda son las De creer a algunos, el Derecho de obligaciones sería una especie
obligaciones voluntarias. de geometría euclidiana, que, partiendo de unos axiomas verdaderos y
operando more geométrico, conduce a otras verdades igualmente cier-
La parte primera del libro lleva por título precisamente «de las obli- tas. Esta idea brilla en unas palabras M. ALONSO MARTÍNEZ, según el cual
gaciones», con referencia a aquellas que nacen de las convenciones, lo «no hay pueblo en el mundo que no incline la cabeza ante los principios
62 CAP. I-LA OBLIGACIÓN $ 2. EL CONCEPTO JURÍDICO DE OBLIGACIÓN 63
eternos proclamados por la sabiduría de los griegos y de los romanos». retranqueado en el apartado de las fuentes; o considerar las cosas desde
Es claro que se trata de una falsa ilusión. En el Derecho en general y en el punto de vista dinámico, lo que llevaría, o debería llevar, a construir
el Derecho de obligaciones en particular, no hay verdades absolutas, sino un Derecho de contratos en el que el Derecho de obligaciones no es
opciones del legislador y de los intérpretes en punto a la resolución de más que un apéndice que resuelve algunos de los problemas que aquél
problemas concretos. Hay, además, valoración de intereses y decisiones ha dejado todavía intactos. Es una dicotomía que no resulta fácil de
de los conflictos a partir de una ponderación de los intereses que colisio- resolver. El antes citado Código civil francés de 1804, que se inclinó por
nan, de manera que hay que ponerse en guardia contra una supuesta colocar en primer plano el Derecho de obligaciones, realiza después una
neutralidad del Derecho de obligaciones. Las opciones entre favor debito- distinción entre las obligaciones que se contraen mediante convención
risy favor creditoris, las reglas sobre los modos de producirse la responsabi- y aquellas otras que se contraen sin convención. Y ocurre, de un modo
lidad contractual y el problema de la distribución de los riesgos derivados en cierta medida paradójico, que la mayor parte de la regulación del
de la ejecución de un contrato, ponen muy claramente de manifiesto Derecho de obligaciones está situada en aquellas que se establecen en
esta idea. Por lo demás, es bien conocido que la exégesis del Código civil virtud de una convención, de manera que, coloqúense los términos
francés produjo notorias divergencias entre los intérpretes y que ello donde se coloquen, el Derecho de obligaciones es una continuación del
obligó a los codificadores posteriores. Derecho de contratos, pues, como veremos, la mayor parte de las normas
sobre obligaciones en rigor sólo son aplicables a las obligaciones conven-
Una segunda forma de ver las cosas, que se puede entroncar con la cionales.
Base 19 de la Ley de 11 de mayo de 1888, sería entender que el llamado
Derecho de obligaciones agrupa problemas y los resuelve con la generali-
dad o la dosis de abstracción, podríamos añadir, que corresponde a rela- § 2. El concepto jurídico d e obligación
ciones jurídicas cuyos orígenes son muy diversos. Se trataría, según ello,
3. OBLIGACIÓN y DEBER JURÍDICO
de crear normas que posean una suficiente dosis de abstracción y de
generalidad para aplicarlas después a relaciones jurídicas de diferente Nuestro Código es muy parco al puntualizar en qué consiste este
cariz: las relaciones jurídicas de origen contractual; las nacidas de los fenómeno jurídico al que denomina «obligación». Parte de un concepto
daños injustos en que interviene culpa o negligencia; y las derivadas de técnico y doctrinal que da por supuesto y únicamente el art. 1088 dice
las situaciones de comunidad entre los comuneros o las nacidas de la que «toda obligación consiste en dar, hacer o n o hacer alguna cosa».
sucesión testamentaria entre herederos y legatarios, donde preceptos Este precepto no suministra un concepto de lo que la obligación sea,
como los arts. 791 y 874 realizan remisiones a las reglas generales de las sino que se limita a enumerar sus posibles contenidos y ello nos impone
obligaciones, de manera que podría pensarse que la función real del como primera tarea la necesidad de tratar de fijar el concepto de «obliga-
Derecho de obligaciones es una función de supletoriedad y, al mismo ción».
tiempo, la creación de unos principios generales y abstractos, aplicables,
convenientemente adaptados, a relaciones jurídicas concretas. Sin negar La investigación puede iniciarse a través del sentido que a la palabra
que esa línea de pensamiento es admisible, hay que hacer hincapié en «obligación» se atribuye en el lenguaje espontáneo y en la terminología
la relación entre el Derecho de obligaciones y el Derecho de contratos. del propio Código. Si se sigue este camino, lo primero que sorprende es
Cuando el énfasis se coloca en las obligaciones, el contrato queda en la multivocidad de la expresión lingüística «obligación», que aparece
cierta medida desvanecido o desdibujado, trasladado a un lugar secunda- empleada en diferentes sentidos que, aunque similares, no son siempre
rio y examinado entre las fuentes de las obligaciones. Por decirlo de coincidentes. En un primer sentido, la palabra «obligación» aparece uti-
algún modo, lo principal es la obligación y el contrato no es más que lizada con una significación muy amplia, como sinónima de la idea de
una de las formas de llegar a ella. Cuando en cambio se configura un deber jurídico, cualquiera que sea la clase y la naturaleza de éste. En
Derecho de contratos, se piensa, como nosotros hemos dicho en la pri- otros casos, la palabra obligación se amplía para designar un deber jurí-
mera parte de este libro, que la contratación es un fenómeno de especial dico cuyo contenido es susceptible de recibir una determinada valora-
trascendencia económica y que la figura central de la vida económica y ción económica. Así, por ejemplo, se habla de la obligación del propieta-
del tráfico es el contrato del que las obligaciones son una consecuencia, rio de una cosa perdida de pagar un premio al que la encuentre (art.
un efecto o si se prefiere verlo así, una parte de su contenido. Hay tam- 616 CC).
bién otra forma de ver el mismo problema, que podría ser considerar la Se tiende, pues, a igualar obligación y deber jurídico, que parecen
obligación como relación jurídica orgánica y elemento estático, como el dos palabras intercambiables. Sin embargo, en la técnica jurídica del
fondo de los problemas jurídicos, de manera que el contrato se quede Derecho Civil obligación y deber jurídico son conceptos que poseen un
64 CAP. I - I A OBLIGACIÓN S 2. KI. CONCKPTO JURÍDICO I)K OBLIGACIÓN 65

distinto alcance y significado. Para comprenderlo basta recordar lo que ss.), porque sólo si los derechos que otorga la relación, pertenecen a
entendemos por deber jurídico. El deber jurídico puede concebirse la especie de los derechos personales, puede hablarse de crédito y de
como la necesidad, conforme a un ordenamiento jurídico dado, de que deuda.
un determinado comportamiento se adopte o se realice. En ocasiones,
Los créditos y las deudas, aisladamente considerados, no pasan de
designa también la motivación o la razón de la adopción de ese compor-
ser entidades puramente ideales. En la realidad social forman parte siem-
tamiento que es considerado como necesario por el ordenamiento jurí-
pre de relaciones jurídicas más amplias y complejas, a través de las cuales
dico. El deber jurídico aparece así como aquello que hay que hacer y la
se busca la consecución de determinadas funciones o finalidades de na-
razón por la cual hay que hacerlo. La «obligación» constituye un fenó-
turaleza económica o económico-social y se trata de obtener la satisfac-
meno mucho más amplio que el puro deber jurídico. En los mismos
ción de intereses que se consideran dignos y merecedores de la tutela
preceptos de nuestro Código Civil subyace la idea de que de una «obliga-
jurídica (v. gr.: compraventa, arrendamiento, sociedad, seguro, trans-
ción» pueden derivar varios deberes jurídicos. Además, en el fenómeno
porte, etc.). La simplificación de la idea de obligación posee segura-
que nuestro Código Civil y la técnica jurídica denominan «obligación»
mente una explicación de carácter histórico y obedece al hecho de que
confluyen otros elementos diferentes. Así, por ejemplo, el art. 1112 habla
en el Derecho romano clásico casi todas las obligaciones nacían de una
literalmente de «derechos adquiridos en virtud de una obligación». La
stipulatio o cruce de promesas entre dos personas. La teoría se vio enri-
misma idea se repite en el art. 1114, que se refiere a la adquisición de
quecida con las reflexiones realizadas por los doctores sobre las relacio-
derechos en las obligaciones condicionales. La obligación es pues un
nes existentes entre heredero y legatario en el llamado legado per damna-
fenómeno o una situación que determina deberes jurídicos, pero que
tionem, por virtud del cual, el heredero que aceptaba la herencia, se
provoca también la adquisición de derechos. Por otro lado, en el con-
convertía en deudor del legatario, cuando el testador quería hacer en
cepto técnico de obligación, junto al elemento del deber jurídico apa-
favor de este último una atribución de carácter no directo (p. ej., legado
rece la idea de responsabilidad, sobre la que más adelante volveremos.
de cantidad de dinero, legado de cosas genéricas, legado de alimentos,
Desde ahora conviene destacar que según el art. 1911 CC el deudor
de educación).
responde del cumplimiento de sus obligaciones y que según el art. 1101
queda sujeto a la indemnización de los daños y perjuicios cuando en el El hecho de que el crédito y la deuda se presenten dentro de relacio-
cumplimiento de la obligación incurriere en dolo, en negligencia, en nes jurídicas más amplias, aconseja preferir a la expresión «obligación»
morosidad o cuando de cualquier otro modo contraviniere el tenor de la de «relación obligatoria», hoy extendida en la doctrina. Al hablar de
la misma. «relación obligatoria», queremos designar no la simple correlación abs-
tracta e ideal entre un crédito y una deuda, sino la entera relación jurí-
Superando la equiparación entre obligación y deber jurídico, la idea dica que entre las partes existe y se crea para cumplir las finalidades de
de obligación se emplea, con una precisión mayor, para expresar el en- carácter económico y dar satisfacción a los intereses.
lace entre un derecho y un deber. La obligación es una situación jurí-
dica, en la cual una persona (acreedor) tiene un derecho, que pertenece 4. OBLIGACIÓN Y CONTRATO
a la categoría de lo que más arriba hemos llamado derechos personales
o de crédito. Es un derecho que le permite exigir o reclamar un compor- Por regla general, las obligaciones de las que se ocupa el Código
tamiento de otra persona (deudor), que soporta el deber jurídico de Civil son obligaciones contractuales o, lo que es lo mismo, obligaciones
realizar en favor de aquél un determinado comportamiento (deber de nacidas o derivadas de un contrato. En el Código incluso las palabras
prestación). Así considerada, la obligación no sólo es el deber jurídico, obligación y contrato en ocasiones se confunden. Así, por ejemplo, el
sino también un derecho subjetivo, perteneciente a la categoría de los art. 1105, con referencia al caso fortuito, habla de determinados casos,
derechos personales o de crédito. Si se prefiere, es la correlación entre respecto de los cuales piensa que se puede producir una declaración en
ambos elementos componentes: un deber y un derecho; el crédito y la la obligación, lo que sólo es posible entendiendo la obligación como su
deuda. título constitutivo. Sin embargo, el Código separa también la obligación
de su fuente (cfr. art. 1089), dejando en claro que las obligaciones nacen
La línea anterior permite separar del campo del Derecho de obliga- de los contratos.
ciones, aquellas obligaciones que forman parte de una relación de carác-
ter jurídico real o que son la situación pasiva de un derecho real (p. De todo ello deben extraerse algunas conclusiones: una gran parte
ej., cuando se habla de obligaciones del usufructuario hacia el nudo de los problemas analizados en el Derecho de obligaciones podrían per-
propietario; cfr. art. 491 CC; o de obligaciones entre los propietarios de fectamente encontrarse estudiados dentro del Derecho de contratos,
los predios dominantes y sirvientes en una servidumbre; cfr. arts. 543 y como hace la doctrina anglosajona: la mayor parte de las obligaciones
66 CAP. I.-IA OBLIGACIÓN S 2. EL CONCEPTO JURÍDICO DE OBLIGACIÓN 67

son obligaciones contractuales; las nacidas de otras fuentes, a falta de liberación. Se define como una solutio, porque solvere es precisamente el
específica regulación legal, se rigen también por las reglas generales de hecho de desatarse o de quedar desatado. La solutio primitiva no es en
las obligaciones. rigor el cumplimiento de un deber, sino el rescate de la propia libertad.
El nexum y la concepción arcaica de la obligatio desaparecieron pro-
5. I_A GÉNESIS HISTÓRICA DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN: EL RECURSO A IAS FUENTES
bablemente por influjo de consideraciones de orden político y social.
HISTÓRICAS Y EL CONCEPTO ROMANO DE OBLIGACIÓN
Mientras la obligatio fue un fenómeno esporádico y poco frecuente, en
El concepto de obligación (obligatio) procede del Derecho Romano. la comunidad romana primitiva, no planteó graves cuestiones. Sin em-
En las fuentes romanas la obligatio se define como vinculum iuris quo bargo, como dice BIONDI, cuando el ensanchamiento de la civitas multi-
necessitate adstringimur alicuius solvendae rei secundum nostrae civitatis iura. plicó su frecuencia y determinó que una gran cantidad de gentes, sobre
todo plebeyos, se encontraran en la incómoda y comprometida situación
La obligatio ha sido, pues, originariamente un vinculum. Esta palabra de nexi, con las graves consecuencias que ello podría acarrear para sus
ha ido perdiendo con los siglos su fuerza primitiva. Primitivamente, vin- personas (venganza privada, caída en la esclavitud, etc.) la cuestión ad-
culum no es, como entre nosotros hoy, una situación puramente ideal. quirió el carácter de un auténtico problema social. Por ello y como con-
El vinculum es, en sentido genuino, una cadena. Por consiguiente, la secuencia de la lucha de clases entre patricios y plebeyos, una Ley Poetelia
obligatio es una situación de cautividad o de encadenamiento, en que una Papiria estableció que la responsabilidad por deudas no se hiciera efec-
persona se encuentra respecto de otra. Gráficamente, puede decirse que tiva sobre la persona, sino sobre los bienes del deudor: pecunia creditae
el obligatus es una persona prisionera de otra. El poder que se tiene sobre bona debitoris non corpus obnoxia esse.
un obligatus es un auténtico poder de naturaleza física o cuasifísica. El
titular de este poder dispone de una acción (manus iniectio), de tal natura-
6. OBLIGATIO Y ACTIÜ: EL ACTIONEM TENERI COMO REVERSO DE IA OBLIGACIÓN
leza y alcance que puede aprehender o encerrar al obligatus donde quiera
que se encuentre y tomar venganza en él. Si el obligatus no da satisfacción La idea primitiva de obligatio no designa un deberé, sino fundamental-
al acreedor, éste puede venderlo como esclavo trans Tiberim o matarlo. mente la situación de sujeción y de cautividad del obligatus. El reverso de
esta situación es un poder de naturaleza física o cuasi física que se con-
En este momento inicial la idea de obligatio es independiente de la cede a la persona favorecida. El reverso necesario de la obligatio es una
idea de deberé. Se puede deber y no estar obligatus y al revés se puede acción que se concede al acreedor. La más antigua acción de la ley, que
estar obligatus y no deber. Es incluso posible que fuera normal que las explica el concepto primitivo de la obligatio, es la manus iniectio. Como
ideas de deberé y de obligatio se presentaran separadamente. El obligatus señala ARANGIO RUIZ, esta acción poseía los rasgos característicos de la
no es un deudor, sino una persona dada o entregada como rehén para defensa privada. El acreedor prende al obligatus por el cuello, donde
asegurar que el deudor cumplirá aquello que debe. El deberé, por sí quiera que lo encuentre, con el fin de tomar venganza por el hecho de
mismo, es inexigible e irrealizable si no es por la voluntad de quien no haber sido pagado. Si la deuda no es satisfecha dentro de un determi-
debe. En cambio, la obligatio confiere, como antes decíamos, un poder nado plazo, el acreedor puede vengarse vendiendo al obligatus como es-
de naturaleza física o cuasi física. El deberé lo asume, por ejemplo, un clavo más allá del Tíber o matarlo. Originariamente, la manus iniectio es
pater familias, pero obligatus resulta una de las personas sometidas a la una acción puramente privada y no sujeta a más límite que el de la
potestad de aquél, a quien entrega como rehén o una persona que se opinión pública. Cuando es el Estado el que se encarga de la realización
coloca voluntariamente en dicha situación para asegurar el cumplimien- de los derechos, queda sometida a unas determinadas garantías.
to.
La manus iniectio desapareció al desaparecer la responsabilidad per-
La obligatio y el deberé tienen además orígenes distintos. El deberé sonal del obligatus. La realización del derecho del acreedor se lleva a
puede nacer de una simple promesa o de un pacto, pero en sí mismo, cabo entonces a través de la captura de los bienes del obligado. Se utiliza
como ya hemos dicho, es inexigible e irrealizable sin la voluntad del para ello la pignoris capio, acción que había existido también con anterio-
promitente. La obligatio en cambio nace de un acto específico, formal y ridad, si bien aplicada sólo a determinados tipos de obligaciones. ARANGIO
solemne, que originariamente fue el nexum, cuyas características no nos RUIZ señala que se trata de una acción ejecutiva, por virtud de la cual
son bien conocidas. El acto de crear una obligatio se configura en las ciertos acreedores que no han sido pagados, estaban facultados para apo-
fuentes como un contrahere. También la idea de contrahere posee primitiva- derarse de determinadas cosas de su deudor.
mente una fuerza que luego ha ido perdiendo con el tiempo. Contrahere,
originariamente, es realizar una atadura, reducir, estrechar o endurecer. Cuando el antiguo procedimiento de las acciones de la ley fue susti-
Por el contrario, el acto que pone fin a la obligatio es ante todo una tuido por el procedimiento formulario, la realización de las obligaciones
CAP. I .-I A OBLIGACIÓN g 2. El. CONCEPTO JURÍDICO DE OBLIGACIÓN 69
68
se llevó a cabo mediante una condena pronunciada por el juez. En ella de sus términos personales. De este perfil de la obligatio como vínculo
se procede a una estimación o transformación en dinero del contenido personal se deriva su originaria intransmisibilidad, tanto desde el lado
de la obligación, de tal manera que la condena es siempre una condena activo como desde el lado pasivo y lo mismo intervivos como por causa
pecuniaria (litis aestimatio). Esto quiere decir que en la obligación romana de muerte. La colocación de otra persona en el vínculo obligatorio hace
el debitum es siempre algo inexigible; el acreedor no puede nunca preten- que la obligación sea ya algo distinto. Por consiguiente, ello sólo puede
der enjuicio que el deudor sea condenado a realizar la misma prestación ser conseguido a través de una extinción de la primitiva obligación y de
que constituía el originario contenido de su débito. la creación de otra nueva (novación). El carácter personal de la obligatio
romana impide la transferencia tanto de los créditos como de las deudas.
La sentencia es ejecutada, si el deudor no la cumple voluntaria- Impide igualmente la posibilidad de constituir o de crear una obligación
mente, a través de la llamada actio iudicati. Aunque la actio iudicati per- por otro o para otro. La regla nemo alten stipulare potest se funda precisa-
mite la ejecución sobre la persona del vencido, ésta puede ser evitada mente en la idea de que cada uno puede vincular a su propia persona,
mediante una ejecución sobre los bienes. Sólo en los casos de deudores pero no a la de otro y, al mismo tiempo, que cada uno puede vincularse
insolventes subsiste la ejecución sobre la persona que es finalmente susti- en favor de quien reciba la promesa o la declaración, pero no en favor
tuida por una prisión por deudas. de un tercero.

7. L A TIP1CIDAD COMO CARACTERÍSTICA DE IAS OBLIGACIONES 9. L A EVOLUCIÓN POSTERIOR DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN

En el Derecho Romano las obligaciones son figuras típicas, admiti-


das y reguladas por el Ius Civile. El Derecho Romano no conoció una En el Derecho Medieval, las Instituciones justinianeas constituyeron
categoría única, general y abstracta de obligationes, sino tipos singulares. la base escolar de la enseñanza del Derecho y, como dice BESTA, no se
Ello no excluye, sin embargo, como dice BIONDI, que los romanos no sintió la necesidad de modificar la definición de obligación contenida
tuvieran un concepto general, que constituyó algo así como el hilo con- en ellas. A lo largo de los siglos, la doctrina jurídica ha entendido la
ductor del desarrollo de la institución y que no pudieran presentar in- obligación como un vínculo legal por virtud del cual nos vemos en la
necesidad de cumplir aquello que debemos. Sin embargo, la evolución,
cluso una definición de la misma. Según el autor citado, la idea que los
sobre todo empujada por las circunstancias de tipo económico, proyectó
romanos tenían de la institución jurídica que nos ocupa, se ha podido
profundos cambios en el esquema originario de la obligatio.
traducir en este campo en una formulación precisa.
Según el Ius Civile, la obligatio es una figura típica, por virtud de La obligación pierde en gran parte su original tipicidad y comienza
la cual una persona libre queda constreñida al cumplimiento de una a admitirse cualquier tipo de convenio. Incluso los pactos pueden crear
prestación. BETTI señala que en el Derecho Romano el término obligatio una obligación. Se abre así paso al llamado principio espiritualista, que
no fue nunca entendido en un sentido genérico. Expresa tanto un con- trata de desligar la constitución de obligaciones de cualquier tipo de
cepto dogmático como un concepto histórico. Es una categoría de rela- formalismos. La máxima según la cual de cualquier modo que el hombre
ciones jurídicas típicas, configuradas por el Ius Civile, que, a través del quiera obligarse queda obligado, se consagra entre nosotros en el Ordena-
elemento de la responsabilidad personal, se encuentra netamente deli- miento de Alcalá (1348).
mitada frente a otras relaciones en apariencia semejantes. La evolución ya iniciada en el propio Derecho Romano, trasladando
la esfera de la responsabilidad por deudas de la persona al patrimonio,
8. L \ OBLIGACIÓN COMO VÍNCl'LO PERSONAL se acentúa decisivamente. La ejecución forzosa sobre el patrimonio se
La obligación romana posee un contenido y un carácter personal. convierte primero en la forma normal de la realización de la responsabi-
lidad, y, finalmente, suprimida la prisión por deudas, el patrimonio cons-
Es la persona del deudor, en su entidad física, la que resulta vinculada.
tituye el único soporte del poder de realización por el acreedor de su
La actio que se atribuye al acreedor es, precisamente, una actio in perso- interés.
nam porque se dirige contra la persona misma del deudor. Es una actio
in personam, dice BIONDI, porque constituye aquella actividad jurídica en- Desaparece aquella originaria inexigibilidad del débito en la obliga-
derezada a posesionarse de la persona vinculada que no ha cumplido la ción romana que imponía el que para dar lugar a la ejecución forzosa
prestación. hubiera de cambiarse el contenido de prestación, a través de una tasa-
En virtud de este carácter personal que la obligación tiene, ocurre ción o litis aestimatio, en una suma de dinero. Frente a esta concepción,
que la misma solamente puede subsistir siempre que no haya variación el Derecho moderno comienza a admitir la posibilidad de condenas es-
CAP. I.-IA OBLIGACIÓN S 2. EL CONCEPTO JURÍDICO DE OBLIGACIÓN 71
70
pecíficas, de hacer o de no hacer, a las cuales el condenado puede ser lo haré si quiero; pero eso no es una obligación y por ello el Código la
constreñido a través de medios idóneos para ello. declara nula.

Por último, se produce una clara patrimonialización y comercializa- Lo que el Código declara nulo es una obligación que dependa «de
la exclusiva voluntad del deudor», a la que doctrinalmente se denomina
ción de la obligación. La obligación no será ya tanto un vínculo entre
condición meramente potestativa. Ello quiere decir, que vale como con-
personas, como un instrumento de obtención de fines económicos. Esta dición y que la estructura de la relación obligatoria es legítima, si el
patrimonialización conducirá a admitir la transferencia de los créditos y cumplimiento de la prestación depende de una actividad del deudor que
de las deudas y la posibilidad de crear obligaciones valiéndose de otra no sea arbitraria (p. ej., si me traslado al extranjero). Además, el Código
persona. alude a la voluntad del deudor, con lo cual no impide la introducción en
En gran parte esta concepción moderna se encuentra ya vigente en la estructura de la obligación de la voluntad o del arbitrio del acreedor.
el momento en que se lleva a cabo la codificación napoleónica e influye En las relaciones obligatorias de carácter sinalagmático, en que no
en ella. POTHIER señala que la palabra obligatio tiene dos significados. Uno puede reconocerse a ninguna de las partes la condición estricta de deu-
amplio, que engloba todos los deberes que pesan sobre una persona y dor y de acreedor, porque las dos notas confluyen en ambos, no parece
por tanto las que él llama «obligaciones imperfectas», que son aquellas haber ningún inconveniente en admitir la condición consistente en la
de las que no somos responsables sino ante Dios, como, por ejemplo, decisión de alguna de las partes (p. ej., este contrato comenzará a regir
hacer limosnas con lo superfluo. Pero en un significado más recto y en el momento en que lo decida una de las partes, que es el esquema
menos amplio, no comprende sino las obligaciones perfectas, que son básico del contrato de opción).
aquellas que dan a aquél con quienes las hemos contraído el derecho
de exigirnos su cumplimiento. 11. LA CONSTRUCCIÓN CLÁSICA DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN. LA OBLIGACIÓN COMO
SITUACIÓN BIPOIAR
Esta concepción de la obligación es la que en definitiva inspiró el
Código francés y los Códigos posteriores que tomaron al francés como Sobre la base de estas ideas aparece la que podemos llamar concep-
modelo. ción clásica del concepto de obligación. La obligación es una situación
bipolar, que se encuentra formada desde el lado del deudor por la deuda
10. L A OBLIGACIÓN COMO VTNCUI ACIÓN Y I A INTERDICCIÓN DEL ARBITRIO DEL DEUDOR o deber de prestación y la situación de sujeción en que se coloca a quien
debe y, desde el lado del acreedor, por la acción que al acreedor se le
De la definición de las fuentes romanas de la obligación como atribuye y por la situación de poder que le permite. La obligación será
vínculo, se desprende que el deudor se encuentra sometido a la adop- así la correlación del deber del deudor y el derecho del acreedor. El
ción necesaria y compulsiva de la actividad debida (quo necessitate adstrin- deber del deudor es un genuino deber jurídico. El derecho del acreedor
gimus). El deudor queda sujeto al poder coactivo que puede utilizar el es un derecho subjetivo que tiene como contenido la persona del deu-
acreedor y, además, al poder coactivo del Estado que se pone al servicio dor. Se logra con ello, dentro del marco de los derechos patrimoniales,
de la justa causa o del justo título que posee el acreedor insatisfecho. un paralelismo riguroso entre los llamados derechos reales y los llamados
Examinaremos este tema más detenidamente al estudiar las posibilidades derechos de crédito o de obligación. Los primeros proporcionan un se-
de ejecución del derecho de crédito, pero desde ahora debe quedar ñorío sobre las cosas. Los segundos proporcionan un señorío sobre la
persona del deudor.
clara esta idea.
Del hecho de que la obligación sea una vinculación se desprende la 12. L \ EVOLUCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA COMO DETERMINANTE DE IA EVOLUCIÓN '
imposibilidad de introducir en ella el arbitrio o la arbitrariedad del deu- JURÍDICA. E l . TRÁNSITO DE IA ECONOMÍA AGRARIA A IA ECONOMÍA INDUSTRIAL Y
dor. El Código expresa esta idea en el art. 1256, en relación con los URBANA
contratos, diciendo que la validez y el cumplimiento de los contratos -y
por ende de las obligaciones contractuales- no puede dejarse al arbitrio Además de poner de relieve el perfil estrictamente jurídico del fenó-
de uno de los contratantes. La misma idea se expresa en el art. 1115 CC, meno de la obligación, conviene resaltar su función económica y el in-
según el cual «cuando el cumplimiento de la condición dependa de flujo que en ésta determinan las transformaciones del mundo moderno.
la exclusiva voluntad del deudor, la obligación condicional será nula». En principio, la obligación es el cauce jurídico o el instrumento para
Efectivamente, el que se obliga bajo la condición de si quiere hacerlo (si llevar a cabo la dinámica de la vida económica. A través de ella se cumple
volam, si voluero) no queda obligado a nada. Está, simplemente, diciendo: sustancialmente una función de intercambio de bienes y de servicios. En
CAÍ'. I.-IA OBLIGACIÓN S 2. EL CX)NCEPTO JURÍDICO DE OBLIGACIÓN 73
72
una economía agraria de grupos reducidos, en que cada uno de ellos es los esquemas contractuales clásicos por un sistema de pura adhesión. La
autárquico o sibisuficiente, el intercambio aparece como un fenómeno tecnificación y los procesos de racionalización del trabajo conducen a la
excepcional, que tiene por objeto los elementos de la producción agraria automatización de la producción y de la distribución de bienes y de
y los productos de la agricultura. Esta característica explica que gran servicios. Los llamados contratos con máquinas automáticas y la factura-
parte de las obligaciones típicas que la tradición histórica hace llegar ción con ordenadores determinan bajo el punto de vista jurídico supues-
hasta nosotros se encuentren constituidas por formas de intercambio de tos enteramente nuevos, en los cuales, más que de puras relaciones con-
los elementos de la producción en la agricultura (fincas, ganado, aperos) tractuales, habría que hablarse de relaciones o supuestos legalmente
y algunas formas no claramente diferenciadas de servicios. reglamentados.

Este cuadro, que comienza en cierta medida a cambiar en el Bajo Por último, en la economía moderna se ha producido una inversión
Imperio y en la Edad Media, se altera radicalmente en los tiempos mo- de la relación existente entre la producción y el mercado. La gran em-
dernos. Especialmente la revolución industrial y últimamente la revolu- presa capitalista, de proporciones mastodónticas, con necesidades de
ción tecnológica determinan la aparición de nuevos esquemas en la diná- programación a largo plazo, no permite que la producción se adapte al
mica económica. Es ésta una dinámica masificada y despersonalizada, en mercado, sino que deba ser al revés. En la famosa sociedad de consumo
la cual se deja sentir la influencia de las necesidades mismas del proceso es el mercado quien tiene que adaptarse a las exigencias de la produc-
productivo. Éste, por una parte, se tecnifica y se racionaliza, llegando en ción a través de la captación de los consumidores. Las formas jurídico-
nuestros días a la automatización. Ello obliga a un ensanche de los esque- económicas a través de las cuales se hace posible, especialmente la publi-
cidad y el marketing, adquieren un importante relieve.
mas tradicionales y la necesidad de promover, a un ritmo acelerado, el
desarrollo de la vida económica. Todos estos datos provocan, como antes decía, una erosión en la
teoría tradicional de las obligaciones y la necesidad de construir una
Los cambios de naturaleza tecnológica y los cambios en la dinámica nueva teoría general que suponga una ampliación de los anteriores es-
de la vida económica inciden en el régimen de las obligaciones desde quemas fácticos y que, al mismo tiempo, permita dar un trato jurídico
diferentes puntos. El primero de ellos afecta a la configuración misma nuevo a través de unos principios generales y de unas directrices también
de la teoría general. Toda la teoría general de las obligaciones vigente nuevas a la problemática económico-social de aquellos hechos que no
hasta ahora estaba pensada sobre los esquemas de una economía agraria pueden ser resueltos con los antiguos moldes normativos.
y de una economía de pequeños comerciantes. Las obligaciones son
siempre obligaciones de dar cosas específicas y obligaciones pecuniarias;
por excepción, existen las llamadas obligaciones genéricas, pero con re- Bibliografía
ferencia a géneros muy poco diferenciados. No existe apenas un trata-
ALBÁCAR LÓPEZ, J. L. y SANTOS BRIZ, J., Código Civil. Doctrina y Jurispru-
miento del comercio de bienes de consumo en masa y falta casi en abso-
luto un tratamiento de las obligaciones de hacer. Este sistema ha sufrido dencia, vol. IV, Madrid, 1991; ALBIEZ DORHMANN, «La modernización del
ya una erosión evidente. El tráfico económico vierte en el comercio bie- Derecho de obligaciones en Alemania: un paso hacia la europeización
nes de consumo masivo, que son géneros que entre sí tienden a diversifi- del derecho Privado», RDP, 2002, pág. 187; ALBIEZ DORHMANN, «Un nuevo
carse cada vez más. Al mismo tiempo se produce una entrada en el trá- derecho de obligaciones. La reforma 2002 del BGB», ADC, 2002, pág.
fico económico de nuevas masas de servicios técnicos, que determinan 1123; ALGUER, «La obligación», RJC, 1931, pág. 99; ALONSO FERNÁNDEZ, «El
débito y la responsabilidad», I], 1952, pág. 341; BADOSA COLL y ARROYO I
lo que se viene llamando el paso del sector industrial al sector terciario
AMAYUEIAS (Coords.) La armonización del Derecho de obligaciones en Europa.
de servicios. Todo ello, además de provocar un desajuste entre los su-
Valencia, 2005; BELTRÁN DE HEREDIA Y ONIS, La obligación (concepto, estructura
puestos económicos y las normas jurídicas, tiene que producir un giro
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que pasar a ser una teoría que englobe los criterios nacidos del tráfico RDP, 1967, pág. 835; BONET RAMÓN, «La prestación y la causa debitoria»,
en masa y de una economía de servicios. RDP, 1968, pág. 205; CABANILIAS SÁNCHEZ, «El Anteproyecto francés de
El segundo de los puntos en que un cambio en la dinámica econó- reforma del derecho de obligaciones y del derecho de la prescripción
mica incide en el ordenamiento jurídico se encuentra en lo que puede (Estudio preliminar y traducción)», ADC, 2007, pág. 621; CÁMARA LA-
llamarse la estandarización de la materia contractual. Contratos en masa PUENTE, El hipotético «Código Civil Europeo»: ¿porqué, cómo y cuándo?, Estudios
o contratos tipo, como ya hemos visto en páginas anteriores, sustituyen jurídicos en homenaje al profesor Luis Diez-Picazo, vol. I, Madrid, 2002, pág.
74 CAP. I .-I A OBLIGACIÓN S 2. EL CONCEPTO JURÍDICO DE OBLIGACIÓN 75
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CAPÍTULO II
DEUDA Y RESPONSABILIDAD

§ 1. La deuda y la responsabilidad como elementos de la


obligación
1. L A DISTINCIÓN ENTRE DEUDA Y RESPONSABILIDAD: SUS ANTECEDENTES HISTÓRICOS

La existencia en la obligación de dos elementos distintos -la deuda


y la responsabilidad- fue puesta de relieve por VON AMIRA en sus investiga-
ciones sobre el Derecho de Obligaciones en los países germánicos del
Norte de Europa. Toda obligación comprende, como fenómenos separa-
dos, la deuda y la responsabilidad. La deuda (Schuld) indica solamente
el deber de realizar una prestación. La responsabilidad (Haftung) es la
sumisión o sujeción al poder coactivo del acreedor.
En el momento histórico más antiguo, las obligaciones nacen única-
mente de los delitos. La deuda es entonces el deber del autor del delito
de pagar una compensación pecuniaria (Busse). La responsabilidad es en
cambio la posibilidad que el demandante de la Busse y los miembros de
su grupo familiar tienen de atacar al deudor en virtud de la pérdida
de la paz. Cuando más adelante, las obligaciones nacen también de los
contratos, la distinción entre deuda y responsabilidad aparece, si cabe,
aún más acentuada. La deuda es el deber de una persona que ha prome-
tido hacer o pagar algo y nace, por consiguiente, en virtud de la pro-
mesa. La responsabilidad, entendida como sumisión o sujeción al poder
jurídico del acreedor, no nace sino a virtud de un acto formal en virtud
del cual se constituía un objeto de responsabilidad. Dice PIANITZ que
mientras el deudor para resolver si va a cumplir la deuda y en qué forma,
ha de seguir su libre decisión, el responsable está expuesto a la coacción
de una manera inmediata. La responsabilidad se crea por la dación de
un rehén o por la dación de una prenda. En uno y otro caso la coacción
significa que el objeto afectado por la responsabilidad tiene que ser'en-
tregado en posesión al acreedor.
La misma distinción fue aplicada por BRINZ al Derecho Romano,
contraponiendo las ideas de debitum y de obligatio. En el Derecho Ro-
mano, como hemos expuesto con anterioridad, el obligatus no es la per-
sona que debe, sino una persona dada o entregada como rehén para
asegurar que será cumplido el debitum. El obligatus es una persona colo-
cada en una especial situación de cautividad (vinculum) que garantiza
que el deberé será cumplido.
CAP. H.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD S 2. LAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 79
78

El deberé y la obligatio se constituyen de distinta manera. El deberé tal, cuanto en decidir si son jurídicamente fenómenos de carácter inde-
puede nacer de una simple promesa o de un pacto. La obligatio, en cam- pendiente y autónomo que pueden presentarse separadamente: si se
bio, sólo nace si se especifica un acto formal (nexum, sponsio). trata de dos elementos institucionales o conceptuales fundidos en un
único fenómeno que es la relación obligatoria o si se trata de dos relacio-
2. LA DISTINCIÓN ENTRE DEUDA Y RESPONSABILIDAD COMO PROBLEMA DOGMÁTICO
nes jurídicas distintas, la relación de deuda y la relación de responsabili-
dad, cada una de ellas sometida a un régimen jurídico específico y con
MODERNO. ¿DOS RELACIONES DISTINTAS O DOS ELEMENTOS INSTITUCIONALES DE UNA
sus propias vicisitudes y avatares. DE LOS Mozos considera superada la
RELACIÓN ÚNICA? teoría de la distinción entre el débito y la responsabilidad, por lo que
La distinción entre deuda y responsabilidad como elementos con- propone su abandono. Nosotros creemos que, aun no siendo un tema
ceptuales diferentes se ha mantenido en la terminología jurídica en to- de actualidad, es un tópico que permite profundizar en el concepto y
dos los idiomas. En alemán se habla de Schuld y de Haftung, si bien en las características de la relación obligatoria, por lo que el análisis
conviene hacer la salvedad de que Schuld en alemán significa no sólo debe ser mantenido. Tradicionalmente, la cuestión solía ser investigada,
deber, sino también culpa, y Haftung no sólo es responsabilidad, sino tratando de decidir si existe o no posibilidad de autonomía y de indepen-
también garantía. En francés se distingue entre devoir y engagement y en dencia entre deuda y responsabilidad: si caben o no deudas sin responsa-
inglés entre duty y liability. bilidad, hipótesis de responsabilidad sin deuda o por lo menos sin deuda
actual e hipótesis en que jueguen con distinto alcance ambos fenóme-
La doctrina española ha traducido las ideas expuestas empleando nos, es decir, casos de cobertura incompleta de la deuda o de responsabi-
los términos de «deuda» y de «responsabilidad». DE LOS MOZOS, siguiendo lidad limitada.
a BETTI, señala que la palabra española responsabilidad, como la idéntica
que existe en italiano, tiene en nuestra lengua un significado distinto
del de Haftung. La palabra responsabilidad en alemán se corresponde a 3. I_A POSIBLE EXISTENCIA DE DEUDAS SIN RESPONSABILIDAD Y EL PROBLEMA DE l AS
LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES
Verantwortlichkeit, que expresa el riesgo subjetivo de un mal. Por ello, si
esta palabra se utiliza, en el tema que aquí analizamos, ha de hacerse Para tratar de resolver, en sentido afirmativo, el primero de los inte-
atribuyéndole un significado tecnificado, que exprese del mejor modo rrogantes antes consignados, es decir, la posibilidad de que exista deuda
posible la idea de sometimiento de una persona al poder de agresión o sin que exista al mismo tiempo responsabilidad, se ha acudido al ejemplo
de coacción. Con estas aclaraciones, puede decirse que el primero de clásico de las llamadas obligaciones naturales. En este tipo de obligacio-
los elementos de la obligación es la deuda entendida como deber (deber- nes, se dice, falta la responsabilidad a pesar de existir la deuda o el
ser) del deudor de realizar o de adoptar un determinado comporta- deber. La obligación natural se piensa como una obligación imperfecta
miento. El segundo elemento es la responsabilidad, que consiste, desde desde el punto de vista jurídico. No es perfecta porque no tiene el acree-
el lado del acreedor, en el poder de coacción que el ordenamiento le dor facultad alguna para exigir su cumplimiento. Desde este punto de
atribuye, y, desde el lado del deudor, en la necesaria sujeción a las conse- vista ROCA SASTRE y PUIG BRUTAU describen la obligación natural como una
cuencias del ejercicio de aquel poder. Éste consiste en exigir coactiva- obligación con cobertura o protección jurídica incompleta.
mente el cumplimiento o, dicho de otro modo, en poder acometer la
ejecución forzosa e iniciar una agresión contra la persona y contra los Sin embargo, esta manera de pensar exige una cierta revisión del
bienes, o sólo contra los bienes del deudor. concepto mismo de obligación natural.
La distinción entre deuda y responsabilidad, como elementos de la
idea de obligación, es en sede teórica clara y nuestro Código hace fre- § 2. Las llamadas obligaciones naturales
cuentes aplicaciones de ella. Puede encontrarse en la contraposición en-
tre el art. 1088 y el art. 1911: el primero contempla el deber, cuando 4. EL ORIGEN HISTÓRICO DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN NATURAL
dice que toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer alguna cosa; La idea de la obligación natural nació históricamente en el marco
el segundo contempla la responsabilidad, cuando dice que del cumpli- del Derecho Romano, respondiendo a especiales características de aquel
miento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes sistema. Se llamaron obligaciones naturales determinados supuestos en
presentes y futuros. los cuales el favorecido se encontraba desprovisto de toda acción. Se
El problema dogmático no radica tanto en saber si deuda y respon- trataba de supuestos en los cuales el acreedor carece de todo medio
sabilidad son dos elementos conceptuales diversos o dos ingredientes jurídico para obtener coactivamente aquello que se le debe. Si esto fuera
diversos del concepto de obligación, con un innegable valor instrumen- así, la obligación natural sería algo completamente intrascendente desde
80 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD 3 2. IAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 81

el punto de vista jurídico. Se encontraría fuera del campo del Derecho Romano clásico ni en el Derecho justinianeo se llega a formular un
y no habría ni siquiera por qué ocuparse de ella. Lo característico de concepto genérico de la obligación natural. Como en tantas otras mate-
la obligación natural es que, aun siendo inexigible, y no pudiendo ser rias, los romanos no trataron aquí de configurar una institución unitaria,
coactivamente exigida, es susceptible de producir algunos efectos jurídi- sino de resolver casos concretos.
cos. El concepto de la obligación natural se delínea por medio de un El instituto experimentó un ensanchamiento a lo largo del tiempo.
rasgo negativo, la inexistencia de acción para reclamar el cumplimiento, La expresión «obligatio naturae», dice VAZNY, tuvo entre los clásicos un
y por medio de un rasgo positivo, la producción de unas determinadas alcance mucho más limitado que en el Derecho justinianeo. El único
consecuencias jurídicas. caso genuino de obligación natural para los clásicos, según PEROZZI, es el
de las obligaciones contraídas por un esclavo mediante contrato. Otros
5. LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE I AS OBLIGACIONES NATURALES
autores, como SIBER y PRINGSHEIM, han sostenido que el concepto clásico
¿Cuáles son las consecuencias jurídicas que la obligación natural es de obligación natural se enraiza con las ideas de ius naturale y de ius
susceptible de producir? Según la doctrina son las siguientes: gentium. Por tanto, obligación natural es equiparable a obligación fun-
dada en el Derecho de gentes.
1.- El más característico efecto de la obligación natural es la lla-
mada soluti retentio o facultad del acreedor por obligación natural de Lo que parece cierto es que los juristas clásicos examinan una serie
retener o de quedarse con aquello que el deudor le ha pagado espontá- de hipótesis heterogéneas, en las cuales falta la exigibilidad o la posibili-
neamente. El acreedor no puede exigir coactivamente el pago, pero dad del ejercicio de una acción, pero en las que se producen unos deter-
puede retener justamente lo pagado, si el deudor ha cumplido volunta- minados efectos jurídicos: señaladamente, la soluti retentio y la exclusión
riamente. El deudor, por su parte, no puede utilizar la condictio indebiti, de la condictio indebiti para reclamar la restitución de lo entregado como
es decir, el medio normal para reclamar la restitución de aquello que ha pago indebido. Sin embargo, los juristas clásicos nunca aplicaron a tales
sido indebidamente pagado. hipótesis el calificativo de obligaciones naturales. Fueron los compilado-
res los primeros que agruparon bajo la expresión terminológica de obli-
2.a Lo que es debido en virtud de una obligación natural puede gación natural todos aquellos supuestos, naciendo en los textos clásicos
oponerse en compensación. Cuando el deudor de la obligación natural las necesarias interpolaciones. Justiniano ensanchó todavía más el área
reclama a su vez como acreedor el pago de una obligación civil, el deu- de las obligaciones naturales admitiendo la existencia de un «debitum
dor de esta última puede alegar que ambas se han compensado. Si Ticio naturae», con la consecuencia de la soluti retentio, en caso de prestaciones
reclama a Cayo cien en virtud de una obligación civil, Cayo puede opo- hechas en cumplimiento de deberes no jurídicos, sino morales, religiosos
ner lo que Ticio le debe en virtud de una obligación natural. o sociales.
El efecto compensatorio se encuentra consagrado en un texto de
ULPIANO (D. 16-2-6), según el cual «etiam quo natura debeturvenit in compen- 6. L A OBLIGACIÓN NATURAL DEL ESCLAVO
sationem». Sin embargo, muchos autores creen que en la época clásica la El caso genuino de obligación natural y, según PEROZZI, el único
regla de la compensabilidad no tenía un carácter general, sino que se decididamente admitido por el Derecho Romano clásico, es el de la
limitaba a las obligaciones nacidas «ex pari causa» y que, concretamente obligación natural del esclavo. Con arreglo al Ius Civile y al Ius Gentium,
en el texto de ULPIANO, se refería únicamente a las obligaciones nacidas el esclavo no puede obligarse porque no es una persona. Sin embargo,
de un contrato de sociedad y a los débitos existentes entre un pater fami- en la naturaleza efectiva hay una sustancial igualdad de los hombres y
lias y su hijo o un esclavo. por eso ante el Ius Naturale se considera que el esclavo puede obligarse.
3.- La obligación natural es susceptible de novación. Puede trans- Por esta razón, la obligación del esclavo es una obligación natural. ,
formarse en una obligación civil que la sustituya. Cabe también la posibi-
No todas las obligaciones que el esclavo contrae son obligaciones
lidad de garantizarla por medio de fianza o a través de la constitución
naturales. Las obligaciones derivadas del delito cometido por un esclavo
de una prenda o de una hipoteca. Sin embargo, los textos donde estas son auténticas obligaciones civiles y dan lugar a la acción noxal, mientras
posibilidades se mencionan han sido objeto de crítica por un sector de el esclavo continúa sometido a servidumbre, o a una acción ex delicio
la doctrina romanista que pone en duda su clasicidad y los acusa de ser cuando ha sido manumitido. La obligación contractual en la cual el es-
sospechosos de interpolación. clavo resulta acreedor es también una obligación civil. El derecho de
Los efectos jurídicos señalados no son generales a todas las obliga- crédito es adquirido directa y automáticamente por el dominus o pater
ciones consideradas como naturales, pues, realmente, ni en el Derecho familias. La hipótesis estricta de obligación natural aparece, en cambio,
82 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD § 2. LAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 83

en el caso de obligación contractual en la cual el esclavo resulta deudor. responde y debe restituir en la medida en que se haya enriquecido con
Es ésta una obligación natural y continúa poseyendo este carácter aun él, por lo cual, al resultar excluida la soluti retentio, parece que el supuesto
cuando el esclavo adquiera posteriormente la libertad. El acreedor no queda fuera del marco de las obligaciones naturales. En el Derecho Justi-
tiene acción para reclamarla, pero se producen los efectos ya indicados nianeo el problema se presenta sumamente confuso y los textos son
de la posibilidad de compensación, la posibilidad de garantía y la soluti abiertamente contradictorios pero parece que puede llegarse a la misma
retentio. conclusión.

7. LA OBLIGACIÓN NATURAL DEL FIUUS FAMILIAS 10. L A LLAMADA OBLIGACIÓN NATURAL EX PACTO

En el Derecho Romano eran también obligaciones naturales aque- Algunos autores, como HELLMAN, sostienen que es una obligación
llas que resultaban contraídas por los alieni iuris sometidos a la potestad natural aquella que deriva de un simple pacto, es decir, de un acuerdo
de un mismo pater familias, bien con éste o bien entre sí. En cambio, si de voluntades que no ha llegado a reunir los requisitos necesarios para
las obligaciones resultaban contraídas con extraños, a diferencia de lo ser considerado como un contrato. En las fuentes puede encontrarse
que sucedía con las del esclavo, eran siempre obligaciones civiles. Si el alguna referencia a esta hipótesis, sobre todo en relación con el pacto
filius resulta acreedor, la ventaja pertenece al pater familias del que se de pagar intereses. Aun cuando de hecho no nace una acción, se admitía
considera que los filii son órganos económicos. Si el filius resulta deudor, que los intereses «ex pacti conventione datae repetí non possunt».
la obligación era también una obligación civil, si bien la acción para
reclamarla sólo podía ser ejercitada por el acreedor una vez que el obli- 11. L A AMPLIACIÓN DE LA FIGURA DE LA OBLIGACIÓN NATURAL: LAS LLAMADAS
gado hubiera salido de la patria potestad. OBLIGACIONES NATURALES IMPROPIAS

8. LA OBLIGACIÓN DERIVADA DEL PRÉSTAMO CONCEDIDO A UN FILIUS FAMILIAS En algunos textos y entre algunos autores la figura de la obligación
natural experimenta una ampliación aún mayor. Así, son considerados
Con el fin de conceder una especial protección a los filii familias como casos de obligaciones naturales el de las obligaciones del que ha
que caen en manos de los usureros, el Senadoconsulto Macedoniano sufrido una capitis diminutio, que, aun quedando extinguidas como obli-
otorgó una excepción, en virtud de la cual aquella persona que, siendo gaciones civiles por virtud de la pérdida de la caput, continúan subsis-
filius familias, había recibido dinero en préstamo, podía rechazar la ac- tiendo como obligaciones naturales. Igualmente se consideran por algu-
ción que el acreedor ejercitaba una vez salido el prestatario de la patria nos autores incluidas dentro del concepto que analizamos aquellas
potestad. La jurisprudencia entendió, sin embargo, que, si a pesar de obligaciones cuyas acciones se hubieran extinguido por prescripción, las
disponer de la excepción para rechazar la acción del acreedor, el presta- obligaciones no realizadas o satisfechas por haber recaído una sentencia
tario pagaba espontáneamente, siendo sui iuris, no podía luego repetir injusta y aquellas cuyas acciones se hubiesen extinguido por virtud de la
aquello que había pagado. litis contestatio.
La obligación en realidad era inexigible por impedir su exigibilidad Al mismo tiempo, como ya hemos señalado, el Derecho Justinianeo
la existencia de la excepción y por ello se ha considerado en ocasiones ensanchó el campo de las obligaciones naturales, incluyendo dentro de
como una obligación natural, pero no siempre que la reclamación del dicho concepto y atribuyendo el efecto fundamental de la soluti retentio,
cumplimiento de una obligación puede ser paralizada mediante una ex- 2L toda una serie de deberes de tipo moral, religioso o social, que recibi-
cepción, se habla en las fuentes de obligación natural. Únicamente se rían más tarde entre los intérpretes la denominación de obligaciones
aplicaba este concepto en aquellos casos en los cuales la excepción resul- naturales impropias. Así ocurría con el deber de prestar alimentos a
taba concedida, más que como medida de protección del demandado, parientes respecto de quienes no existe una obligación legal estricta de
como sanción de una conducta odiosa del acreedor (inpoenam creditoris). proporcionarlos, con el pago de gastos funerarios, el deber de constituir
dote, etcétera.
9. LA OBLIGACIÓN NATURAL DEL PUPILO
12. EL CONCEPTO GENÉRICO DE OBLIGACIÓN NATURAL EN LA DOCTRINA ROMANISTA
Algunos autores entienden que constituye una obligación natural
la obligación nula civilmente, que es constituida por el pupilo sin la La doctrina romanista construyó el concepto de obligación natural
interposición de la auctoritas del tutor. Sin embargo, en el Derecho Clá- sobre las bases romanas anteriormente expuestas, que, como hemos
sico quien ha recibido un pago en virtud de un hecho de esta naturaleza visto, eran sumamente complejas y radicalmente heterogéneas. La obli-
84 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD 8 2. IAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 85
gación natural se configura como una obligación desprovista de acción ció de la causa de donde proceden, como lo que se debe al dueño de
para reclamar su cumplimiento y, por tanto, inexigible, pero que per- una posada por los gastos hechos en su establecimiento, de acuerdo con
mite la retención de aquello que ha sido espontáneamente pagado. el art. 128 de la Costumbre de París. 2.Q Las que nacen de contratos de
personas que, teniendo un juicio y un discernimiento suficientes para
Una doctrina muy difundida sostiene que la contraposición entre contratar, son declaradas por la ley como incapaces para hacerlo (p. ej.,
obligación civil y obligación natural tiene el mismo fundamento que la la obligación que contrae una mujer bajo potestad marital, sin autoriza-
antítesis entre el Ius Civile y el Ius Naturale. Las obligaciones civiles son ción del marido).
las sancionadas por Ius Civile. Las obligaciones naturales son aquellas
que, aun cuando carecen de la sanción del Ius Civile, están reconocidas La doctrina de POTHIER influyó en el Código Civil Francés, que hace
por el Derecho Natural. una referencia a las obligaciones naturales en el art. 1235, a propósito
del pago. El precepto dice que «todo pago supone una deuda», que «lo
Una tendencia más reciente ha rechazado esta idea, afirmando que que ha sido pagado sin ser debido puede ser objeto de repetición», pero
tanto la obligación civil como la obligación natural tienen «causa civilis». que «la repetición no se admite por lo que respecta a las obligaciones
Es decir, todas ellas se justifican por medio de una causa que por sí naturales voluntariamente cumplidas». Esta regla se repetirá después,
misma es idónea para fundamentar una obligación civil. La causa es civil casi literalmente, en el art. 1237 del Código Civil Italiano de 1865.
en uno y en otro tipo de obligaciones. Las obligaciones naturales no son
obligaciones fundadas en el Derecho Natural o en el Derecho de Gentes. El art. 1235 ocasionó alguna dificultad de interpretación en los co-
No es admisible tampoco decir que las obligaciones naturales sean puros mentaristas. DEMOLOMBE consideraba que entran sin dificultad en la idea
deberes sociales o relaciones de hecho, a las cuales la ley atribuye algunos de obligaciones naturales aquéllas cuya ineficacia civil resulta de una
efectos jurídicos análogos a los que producen las verdaderas y propias presunción iuris et de iure. Éste es el caso de las obligaciones de los incapa-
obligaciones civiles. La opinión dominante entre los romanistas sostiene ces a quienes la ley presume como tales, aunque tengan discernimiento
hoy que se trataba de verdaderas obligaciones, que poseen una auténtica para obligarse, y les otorga la acción de nulidad o de rescisión, por lo
naturaleza de tales y el carácter de un vínculo jurídico y que podrían ser cual, si el menor o el incapaz, tras adquirir la mayoría de edad o salir de
civiles y engendrar una acción si el Ius Civile no opusiera algún obstáculo la incapacidad, reconoce que la presunción no debía aplicársele y ejecuta
a su más perfecta y completa eficacia. su compromiso, la ley no puede hacer otra cosa que aplaudir este com-
portamiento. La misma doctrina debe aplicarse a todas las obligaciones
13. L A OBLIGACIÓN NATURAL EN EL D E R E C H O MODERNO: LOS ANTECEDENTES DE I.A contra las cuales la ley admite acciones de nulidad o de rescisión. De un
CODIFICACIÓN Y LOS CÓDIGOS ClVILES
modo semejante, la prescripción, la autoridad de la cosa juzgada y el
efecto del juramento decisorio proceden de presunciones legales orde-
Es claro que los casos más importantes y genuinos en que se basó la nadas por graves consideraciones de interés público. Sin embargo, el
construcción romana y romanista, desaparecen al variar las condiciones legislador permite que aquel que ha obtenido una sentencia favorable o
sociales que IQS hicieron posibles. La abolición de la esclavitud, la mu- aquel cuya obligación se encuentra prescrita cumpla voluntariamente su
danza de la estructura de la familia y la moderna ordenación de la con- compromiso. Por último, se considera también como obligación natural
tratación hacen desaparecer las llamadas obligaciones naturales de los la del quebrado que ha celebrado un convenio con sus acreedores y ha
esclavos, de los filii, y de los pupilos y la llamada obligación natural ex obtenido remisión parcial de su deuda, si después paga totalmente los
pacto. No obstante, la figura de la obligación natural, recogida por Do- créditos.
MAT, pasa después a POTHIER (Tratado de las obligaciones, números 173
y siguientes). POTHIER dice que las obligaciones pueden ser naturales y En el Código Civil Alemán, la cuestión aparece en la regulación del
civiles a la vez, sólo civiles o sólo naturales. Se llama obligación natural enriquecimiento injusto como una de las causas de exclusión de la condic-
- a ñ a d e - a aquella que en el foro de la conciencia y del honor obliga al tio indebiti o condictio de prestación. El parágrafo 814 dice que la presta-
que la ha contraído a cumplir lo que en ella se encuentra contenido. ción efectuada con el fin de ejecutar una obligación no puede ser recla-
Más adelante (ibid. número 192), tras señalar que el Derecho francés no mada cuando el autfVr de la misma sabía que no estaba obligado a
ha admitido la distinción del Derecho romano entre los simples pactos realizarla o cuando «correspondía a un deber moral o a un motivo de
y los contratos y que, por consiguiente, las obligaciones naturales ex pacto conveniencia». En la doctrina alemana se consideran normalmente
son ya verdaderas obligaciones civiles, señala que las que se pueden lla- como supuestos incluibles en el apartado referido, el pago de deudas
mar en el Derecho francés de su tiempo obligaciones puramente natura- prescritas, el pago de la parte de deuda remitida en un concordato con-
les son: l. s Aquellas a las cuales la ley niega acción por relación al perjui- cursal y, en general, las que constituyen deberes morales.
CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD § 2. LAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 87
86

Distinta parece haber sido la evolución en el Derecho español. LA- Frente a ello, DÍAZ PAIRÓ observó que los que afirman la existencia
CRUZ («Las obligaciones naturales», Estudios de Derecho Civil, Barcelona de obligación natural en las deudas de juego no llegan a advertir que la
1958, pág. 163) señala que en 1846 la Comisión de Codificación encargó regla de la irrepetibilidad se establece sólo para los juegos o apuestas
a GARCÍA GOYENA un proyecto de regulación de las obligaciones naturales prohibidos y que, en cambio, se concede acción y plenitud de efectos
para el futuro Código y que el autor realizó el encargo, pero que la civiles al contrato que versa sobre juegos o apuestas lícitos. Siendo esto
Comisión entendió que no era preciso nombrar de modo especial este así, se hace difícil admitir que el ordenamiento jurídico repute que es
tipo de obligaciones, porque con lo dispuesto en el capítulo referente a un deber moral o de honor barrenar sus propios preceptos y que, aun
la unidad de los contratos y en la sección del pago de lo indebido estaban en el supuesto de que así fuera, admita que por razones de orden moral
cubiertos todos los supuestos. Esta misma parece haber sido la solución puede llegar a obtener eficacia jurídica un acto reprobado con nulidad
adoptada después en el Código Civil en 1889. absoluta, que puede ser apreciada incluso de oficio. Por todo ello, este
autor entiende que la solución adoptada por el Código para las deudas
14. L O S CASOS DISCUTIDOS DE OBLIGACIONES NATURALES nacidas de juegos es un caso particular de aplicación de las reglas de los
arts. 1305 y 1306, que establecen la exclusión de la restitución de lo
Pese al silencio de nuestro Código, la doctrina tradicional de nues- atribuido en virtud de un contrato con causa ilícita o torpe. La misma
tro país ha considerado que en él subsisten algunos casos en que es línea fue seguida por RODRÍGUEZ ARIAS, para quien, en los juegos lícitos,
aplicable la idea de la obligación natural. Los supuestos más llamativos el Código admite la existencia de una causa civil, de manera que las
son, según los autores, las deudas de juego, las deudas de intereses no deudas nacidas de ellas son obligaciones normales provistas de acción
especialmente estipulados en los contratos de préstamo y las deudas pres- (art. 1801), mientras que las obligaciones derivadas de juegos ilícitos
critas. carecen de causa lícita y justa necesaria para toda clase de obligaciones,
según el art. 1275. LACRUZ ha señalado la dificultad de calificar el pago
15. LAS DEUDAS NACIDAS DEL JUEGO de lo perdido en el juego como pago ob turpem causam y justificar de este
El art. 1798 CC dice que «la ley no concede acción para reclamar modo la posibilidad de retener lo pagado. Esta idea encuentra una sólida
lo que se gana en un juego de suerte, envite o azar». El precepto añade justificación en el hecho de que en el Código aparezcan superpuestas
que «el que pierde no puede repetir lo que haya pagado voluntaria- las ideas de juegos lícitos o ilícitos (prohibidos y no prohibidos) y la regla
mente, a no ser que hubiese mediado dolo o que fuera menor o estuviera relativa a los juegos de suerte, envite o azar, que tal como se encuentra
inhabilitado para administrar sus bienes». establecida en el art. 1798, acaso lo más acertado sea no relacionarla
para nada con la moral y entender que el Estado, a causa de los males
De la mecánica del precepto transcrito resulta con claridad que los sociales que el juego ocasiona, establece una norma general que priva
juegos de suerte, envite o azar, no proporcionan acción para reclamar de eficacia a la obligación contraída en juego de azar, pero, a la vez,
aquello que se ha ganado, pero en cambio facultan para retener lo que basándose igualmente en un sentimiento universal, e independiente-
voluntariamente hubiese sido pagado. Esta irrepetibilidad del pago, mente de toda regla moral, establece la soluti retentio.
unida a la fórmula literal del art. 1801.l. Q , según el cual el que pierde
en un juego o apuesta de los no prohibidos queda «obligado civilmente», La tesis de LACRUZ tiene en su favor los antecedentes históricos de
ha hecho que algún sector de la doctrina considere el supuesto del art. la norma. El Código Civil Francés, en el art. 1965, estableció la regla de
1798 como uno de los casos más claros de obligación natural dentro de la falta de acción para todas las deudas nacidas de los juegos, sin referen-
nuestro Derecho positivo. Esta conclusión se expresa diciendo, de cia a su licitud o ilicitud, pero exceptuaba, en el art. 1966, los llamados
acuerdo con una idea generalmente extendida, que «las deudas de juego juegos de destreza. Establecía, igualmente, la falta de repetición de.lo
son deudas de honor». voluntariamente pagado, salvo en los casos en que hubiera existido dolo
La contraposición entre el art. 1798 (la ley no concede acción) y el o fraude, lo que ocasionó en la doctrina francesa de la exégesis la discu-
art. 1801 (obligado civilmente) permite entender que en el ánimo del sión relativa a si se trataba o no de obligación natural. El Proyecto de
legislador no estuvo ausente la idea de la obligaci&tf "natural y su diferen- 1851, tras las huellas del Código francés, limitó la falta de acción a lo
cia con la obligación civil. Por ello, PÉREZ GONZÁLEZ y ALGUER consideraron perdido en los juegos de suerte, envite o azar, contraponiendo éstos a
que basta la circunstancia de que la pérdida en el juego origine un cré- los juegos de destreza, aunque a esa distinción se superpuso después la
dito desprovisto de acción, que, sin embargo, puede ser espontánea- diferenciación entre juegos lícitos e ilícitos, probablemente por conside-
mente cumplido, determinando ello su irrepetibilidad, para situar el pre- rarse coincidentes. Sin embargo, estrictamente la desprotección alcanza
cepto dentro de la categoría de las obligaciones naturales. a los créditos derivados de juegos de suerte, porque, como una medida
88 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD S 2. LAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 89
de defensa de intereses personales y patrimoniales, la ley quiere limitar una norma ciertamente confusa y difícil de interpretar. La explicación
las pérdidas de juego. Todo ello hace, efectivamente, difícil aplicar a las fundada en la existencia de una obligación natural de pagar unos intere-
deudas derivadas del juego el principio de la falta de condictio por causa ses no estipulados, ha sido considerada poco satisfactoria por la mayor
ilícita o por causa torpe y es muy probable que nos encontremos en parte de la doctrina. MANRESA, después de rechazar dicha explicación,
presencia de una privación de acción por motivos de política legislativa. dice que al declarar la ley que el prestatario no puede repetir los intere-
ses que ha pagado sin previa estipulación, implícitamente está deci-
Ello no obstante, fundándose sobre la distinción de juegos prohibi- diendo que el prestatario ha pagado algo debido, suponiendo que los
dos y permitidos y sobre la legalización de los juegos de azar en virtud intereses eran debidos en virtud de una convención, la cual, si bien pudo
del Real Decreto-Ley de 25 de febrero de 1977, la STS de 23 de febrero ser tácita en sus principios, se convierte en expresa merced a los actos
de 1988 ha declarado inaplicable lo dispuesto en el art. 1798 a las pérdi- realizados posteriormente por las partes, que exteriorizan de un modo
das en juegos de suerte y de azar, comprendidos en el ámbito de la que no deja lugar a dudas el mutuo consentimiento de su voluntad, una
permisividad. Esta sentencia ha sido criticada por V. GUILARTE {Libro del de ellas pagando los intereses y la otra recibiéndolos.
Centenario del Código Civil, tomo l.Q, pág. 985) y seguramente con razón,
ya que la distinción más profunda de las dos que el Código involucra, La teoría de la conversión de una convención tácita en una conven-
no es la que diferencia los juegos prohibidos de los permitidos, sino la ción expresa a través del comportamiento efectivo de las partes no es
que separa los juegos de suerte y los juegos de destreza, privando de satisfactoria, ni resuelve plenamente el problema. La explicación del fe-
acción en los primeros y otorgándola en los segundos, para limitar en lo nómeno a través de la posible existencia de una obligación natural, que
posible por motivos de política jurídica las pérdidas de juego. es lo que aquí nos interesa, parece desde luego repudiable, pues no es
posible encontrar un fundamento natural, moral o social para el pago
Nos encontramos, cualquiera que sea la amplitud de la regla del art. de unos intereses que no habían sido estipulados.
1798, con un supuesto en el que no se otorga acción para reclamar,
pero se prohibe repetir lo pagado. Aunque así sea, no es fácil calificar La única forma de salvar la antinomia entre los arts. 1755 y 1756,
la obligación nacida del juego como obligación natural. La piedra de desde luego forzando su letra, tiene, a nuestro juicio, que realizarse a
toque para decidir esta cuestión no radica tanto en la retención de lo través de un distinto funcionamiento de la deuda de intereses según que
voluntariamente pagado, sino en la pregunta, que ya se hacía GARCÍA se contemple la efectividad del derecho de crédito o el cumplimiento
GOYENA (Concordancias, 4, pág. 116) de si son obligatorios los empeños, del deber de prestación. Para entenderlo, hay que tener en cuenta que
vales y escrituras posteriores a la pérdida. La doctrina, por regla general, la norma del art. 1755 se encuentra condicionada por el art. 1756. La
contesta en sentido negativo a la cuestión anterior, aunque la antes ci- regla de que no se deben intereses sino cuando expresamente se hubie-
tada STS de 23 de febrero de 1978 otorgó validez a un cheque o talón sen pactado, queda limitada por el precepto subsiguiente, que, en el
de cuenta corriente emitido para hacer pago de la deuda de juego. fondo, viene a decir que los intereses se deben también cuando, aun sin
pacto expreso, el deudor los paga. La única interpretación posible con-
16. LA DEUDA DE INTERESES NO ESTIPULADOS EN EL CONTRATO DE PRÉSTAMO siste en entender que, según el art. 1755, el mutuante sólo puede reclamar
los intereses con base en un pacto expreso, pero que, en cambio, cuando
Un caso de obligación natural, dentro de nuestro Derecho Positivo, el mutuatario voluntariamente los ha pagado, la ley presume la existen-
se ha querido encontrar en el art. 1756 CC. Después de haber precep- cia del pacto en cuestión. Dicho de otro modo, el pacto expreso es el
tuado nuestro Código que en el préstamo «no se deberán intereses sino único posible fundamento de una acción del acreedor. El pago espontá-
cuando expresamente se hubiesen pactado» (art. 1755), añade que «el neo opera, a posteriori, como una presunción de existencia de dicho
prestatario que ha pagado intereses sin estar estipulados, no puede recla- pacto. El art. 1756 en cambio no puede funcionar si hubiese existido un
marlos ni imputarlos al capital» (art. 1756). pacto expreso de gratuidad del préstamo. En este caso una supuesta
Esta disposición del art. 1756, que es en cierta medida anormal y de obligación natural debería funcionar lo mismo. Y sin embargo si un pres-
algún modo contradictoria con la contenida en el art. 1755, la explica tatario paga intereses existiendo un pacto expreso de gratuidad, el pago
es un pago indebido y lo pagado debe ser restituido.
la doctrina francesa, al analizar los preceptos correspondientes del Có-
digo de aquel país, suponiendo la existencia de una obligación natural Todo ello nos lleva a la conclusión de que, en el terreno que ahora
de pagar el interés del dinero prestado, que impide la repetición del analizamos, más que ante un problema de existencia o inexistencia de
pago espontáneamente hecho. obligación o del carácter natural o civil de la misma, nos encontramos
El art. 1756, que es una copia fiel del art. 1906 francés, contiene en presencia de una norma que es interpretativa de la voluntad de las
90 CAP. II.-DEUDA V RESPONSABILIDAD $ 2. LAS LIAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 91

partes, aunque esta interpretación se haga a través de la vía de una pre- marcha de la excepción queda obstaculizado o impedido. Si el deudor
sunción de voluntad. no opone la prescripción y paga, este pago se hace para cumplir un
derecho de crédito perfecto. Más aún, el pago debe entenderse como
Recientemente se ha ocupado del tema L. PRATS ALBENTOSA («El pago
una renuncia de la prescripción ganada en el sentido del art. 1935.
de los intereses no estipulados», ADC, 45, I, 1992, págs. 130 y ss.), que
explica el origen de la regla, porque en el Derecho romano sólo existía Las consecuencias anteriores, obtenidas en contemplación del su-
obligación de pago de intereses si había stipulatio, aunque una constitu- puesto de pago de la deuda sin oponer la excepción de prescripción,
ción imperial recogida en C. 4,32,3 admitió que, sin stipulatio, los paga- son aplicables también en los casos de pago de la deuda después de
dos en virtud de un pacto ni se reciben como indebidos, ni han de ser haber opuesto la excepción y antes de recaer la sentencia y en los casos
aplicados para el pago del capital, de suerte que el origen de la regla de pago posterior a la sentencia firme que haya acogido la prescripción.
era el de la diferencia entre stipulatio y pacto. El problema es, sin em- Tanto en uno como en otro caso la prescripción es renunciable y renun-
bargo, explicar el precepto en el Derecho moderno en el que aquella ciada expresa o tácitamente, el derecho de crédito tiene, por decirlo así,
diferencia ha desaparecido. L. PRATS propone la siguiente interpretación. vía libre. Si así no fuera, habría que explicar por qué la obligación pasa
El art. 1755 contempla el supuesto de una convención de intereses al de ser obligación civil a ser obligación simplemente natural para volver
momento del vencimiento. En tal caso, el acreedor puede exigir coactiva- a ser después nuevamente obligación civil, lo que, en la regulación de
mente al deudor que cumpla su deber de prestación. El art. 1756, en nuestro Código, carece por completo de sentido.
cambio, contiene una norma aplicable a los casos en que la deuda de
intereses se constituye de forma distinta. En estos casos el préstamo es 18. L A JUSTA CAUSA DE EXCLUSIÓN DEL CARÁCTER INDEBIDO DEL PAGO
gratuito, pero si llegado el día del cumplimiento el prestatario ofrece el
pago de intereses o efectivamente los entrega, aunque puede rechazar- Cuando un pago ha sido realizado indebidamente, sin tener obliga-
los, su silencio es una aceptación que entraña una modificación del con- ción de llevarlo a cabo y en virtud de un error del solvens y surge para el
trato primitivo. accipiens el deber de restituir (art. 1895 CC), el ejercicio de esta acción
(condictio indebiti) supone para el demandante la carga de la prueba del
pago y del error con que lo realizó (art. 1900 CC). Completando el
17. LA DEUDA PRESCRITA COMO OBLIGACIÓN NATURAL
régimen del ejercicio de la condictio indebiti, el art. 1901 CC dice que «se
Como un tipo de obligación natural ha sido considerada en ocasio- presume que hubo error en el pago cuando se entregó cosa que nunca
nes la deuda prescrita. La explicación podría ser ésta: La prescripción se debió o que ya estaba pagada», añadiendo a renglón seguido que
extingue la acción y el derecho del acreedor para reclamar el crédito «aquel a quien se pida la devolución puede probar que la entrega se
(art. 1930 CC), pero no, en cambio, la obligación del deudor, que sub- hizo a título de liberalidad o por otra justa causa».
siste. Al haber perdido dicha obligación su completa efectividad, ad- El precepto en cuestión consagra, a primera vista, una consecuencia
quiere el carácter de una simple obligación natural. que puede calificarse como soluti retentio. El demandado en vía de restitu-
A mi juicio, es innegable la existencia de un deber de pagar las ción puede detener la acción y, consiguientemente, conserva lo recibido,
deudas aunque hayan prescrito y su prescripción proporcione al deudor no obstante ser objetivamente un indebitum, probando que la entrega se
un medio para hacerlas inexigibles. Desde este punto de vista, la deuda hizo en virtud de una justa causa. ¿Qué debe entenderse por justa causa
prescrita es susceptible de originar algunos de los efectos ordinariamente en el sentido del art. 1901 CC? La respuesta a este interrogante no es
atribuidos a las obligaciones naturales y en particular la soluti retentio. El fácil. La causa justa no es una obligación del solvens, pues, si así fuera, la
pago espontáneo de una deuda prescrita es irrepetible. Sin embargo, exclusión de la condictio no resultaría de la prueba por el demandado de
esta irrepetibilidad no se produce porque exista una obligación natural. la concurrencia de tal causa, sino de la falta de un presupuesto elemental
Según la interpretación que a nosotros nos parece más segura, la pres- de la acción. Tampoco se trata de una gratuidad, pues el párrafo final
cripción no produce una extinción ipso iure o automática del derecho del art. 1901 contrapone el «título de liberalidad» a la «otra justa causa».
de crédito, sino que atribuye una excepción que ha de ser utilizada por Algunos autores han señalado que la soluti retentio del art. 1901 CC
el sujeto favorecido. Por esta razón, nuestro Código Civil no ha incluido se basa en razones de estricta técnica jurídica o, mejor dicho, explica
la prescripción entre las causas de extinción de las obligaciones, frente que la condictio fracasa por razones específicamente técnicas. El art. 1901,
a lo que otros Códigos hacen. Con el lapso de tiempo de prescripción, para quienes así piensan, es un precepto de eficacia procesal más que
el derecho de crédito no se extingue y la ley inviste al deudor de la sustantiva. Aborda un problema de distribución de la carga de la prueba
facultad de enervar o destruir el derecho, que sólo con la puesta en y no un problema de valoración de las situaciones subyacentes. La soluti
92 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD S 2. IAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 93

retentio es una consecuencia del perecimiento procesal de la acción. No rales no deja, sin embargo, resuelto el problema. Por el contrario, abre
es un derecho de impugnación, que destruye la pretensión del actor, toda una serie de interrogantes de muy difícil respuesta, pues se hace
sino un efecto reflejo de una acción que no ha triunfado. La viabilidad preciso explicar cuáles son las características de estas obligaciones y, en
de la condictio impone una carga de la prueba al actor (art. 1900). Esta definitiva, su naturaleza jurídica.
carga de la prueba resulta flexibilizada a través de una presunción de
error en el pago, que favorece al demandante. El párrafo segundo del Las respuestas que al respecto ha dado la doctrina son básicamente
art. 1901, desde este punto de vista, lo único que viene a decir es que al dos:
demandado le es posible destruir la acción demostrando que la entrega
tenía su fundamento en una causa justa, que nada impide, v. gr., que a) La de quienes ven en la obligación natural un vínculo jurídico
sea otra obligación distinta. y una propia obligación jurídica, aunque, lógicamente, diferente de la
genuina obligación civil. Para los sostenedores de esta tesis, es preciso
Frente a ello, observó LACRUZ que la autorización general de una guardarse de confundir la obligación natural con deberes de carácter
soluti retentio, cuando la entrega se ha hecho en vista a una justa causa, moral o de conciencia, pues éstos son siempre deberes extrajurídicos.
equivale al reconocimiento de que hay ciertos deberes, que, sin estar Las obligaciones naturales son vínculos jurídicos, en la medida en que,
sancionados por el Derecho, tienen relevancia cuando se realiza una por disposición de la ley producen efectos jurídicos. Es cierto que éstos
atribución para cumplirlos, sirviendo entonces de justa causa de la no son todos los que derivan de las obligaciones perfectas o civiles, pero
misma. Que esta justa causa constituye un deber lo demuestra la contra- son finalmente genuinos efectos jurídicos. Para romper el nudo a que
posición que el art. 1901 hace de ella frente a la liberalidad. La justa este planteamiento conduce, los sostenedores de la tesis se ven obligados
causa del art. 1901 in fine son los deberes morales o sociales, que, cuando a acudir a algún tipo de expediente técnico. Para la doctrina clásica, se
son espontáneamente cumplidos, determinan una justa e irrestituible trata de obligaciones que reúnen todos los elementos de la obligación
atribución. civil y que serían coercibles si la ley no las hubiera privado de acción. Se
trata, según este punto de vista, de una obligación desprovista de acción.
19. E L PROBLEMA GENERAL DE LAS OBLIGACIONES NATURALES Es una deuda jurídica a la que se priva de la posibilidad de su ejercicio
o coactivo ante los órganos jurisdiccionales del Estado.
Situada frente al difícil panorama que hemos tratado de escribir en
las líneas anteriores, la doctrina ha adoptado posiciones muy diversas. La dificultad que esta tesis ofrece, es que no termina de saberse si
Existe, ante todo, una tesis que podríamos llamar negativa. En el la acción de que estas obligaciones se encuentran desprovistas, es la ac-
Derecho Civil moderno no puede hablarse de la obligación natural como ción en sentido sustantivo o es el derecho público subjetivo de demandar
figura jurídica independiente y autónoma. Los casos que la figura de la la tutela jurisdiccional, aunque haya que advertir que los estudios sobre
obligación natural resolvía en el Derecho Romano no tienen cabida en la acción son históricamente posteriores a esta construcción. Si la acción
el Derecho moderno. Se trata de una pura reminiscencia histórica, que, se contempla en su sentido sustantivo, considerándola como el derecho
aunque aparece en el Código Civil Francés, no ha encontrado acogida en su momento de ejercicio, la objeción de RIPERT es insuperable: al
en el nuestro. De esta manera, la obligación natural desaparece. En el suprimir la acción, el legislador suprime también el derecho subjetivo
terreno jurídico sólo existen las genuinas y auténticas obligaciones. Todo del acreedor. Si la acción se toma en sentido procesal, continúa sin expli-
lo que puedan llamarse deberes extrajurídicos son desde el punto de carse la razón de tal desprotección.
vista jurídico intrascendentes.
b) Las dificultades de la tesis que podemos llamar clásica, han con-
Frente a la posición anterior, otro sector de la doctrina, aun admi- ducido modernamente a negar el carácter jurídico, de vínculo jurídico,
tiendo que es cierto que la presencia de las obligaciones naturales ha de las llamadas obligaciones naturales, considerándolas como deberes
disminuido decisivamente en el Derecho moderno, sostiene que la idea morales o deberes sociales, que sólo son reconocidos por el Derecho en
de obligación natural es todavía fructífera y admisible y permite resolver el momento de su cumplimiento.
algunos casos que el ordenamiento legal plantea. En esta línea se coloca
desde la STS de 17 de octubre de 1932 nuestra jurisprudencia, que consi- Las dificultades que planteó la idea de obligación sin acción, con-
dera las obligaciones naturales como algo aceptado por nuestro ordena- dujo a algunos autores a considerarlas como deudas sin responsabilidad.
miento jurídico. En ellas existe el componente del deber jurídico, pero el deudor no es
responsable, porque no queda sujeto a la coacción del acreedor, ni en
La pura admisión de la categoría de las llamadas obligaciones natu- su persona, ni en su patrimonio.
94 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD S 2. LAS LLAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 95

20. LAS OBLIGACIONES NATURALES COMO JUSTAS CAUSAS DE ATRIBUCIONES PATRIMONIAI.ES del art. 1274, pues por hipótesis no hay pura beneficencia o mera libera-
Y COMO CAUSAS LEGÍTIMAS DE NEGOCIOS JURÍDICOS lidad, tampoco existe necesariamente onerosidad y no puede hablarse
de carácter remuneratorio, por no ser necesario que se remunere un
Abandonando el paralelismo de las obligaciones naturales con las servicio o beneficio. Ello, no obstante, la jurisprudencia parece concorde
obligaciones civiles o genuinas relaciones obligatorias, la doctrina mo- en el sentido de que las declaraciones contractuales con un fundamento
derna se inclina a considerar que la figura de la obligación natural no del tipo del descrito, originan un contrato válido.
pertenece a la teoría general de las relaciones obligatorias, donde se la
estudia por la fuerza de la tradición, sino a la teoría de las atribuciones Conviene superar este planteamiento: cuando se habla de «obliga-
patrimoniales y, más concretamente, a las causas de las mismas. Lo que ción» natural, la idea de obligación se puede tomar en el sentido de
la ley establece es que una atribución patrimonial que carece en rigor de «deber» o en el sentido de «relación». Para que exista una relación obli-
una causa solvendiy de una causa donandi es, no obstante, una atribución gatoria es menester que estemos en presencia de una relación jurídica
patrimonial justa y legítima, que su destinatario puede justa y legítima- donde se coordinen por lo menos un derecho de crédito y un deber de
mente retener, porque se sostiene sobre una causa que el ordenamiento prestación. Hemos procurado aclarar también que el derecho de crédito
jurídico considera suficiente: un deber moral o de conciencia o un deber es un auténtico derecho subjetivo que atribuye al acreedor un poder
social. jurídico sobre la conducta del deudor, que se refleja de manera típica
en la facultad de exigir (pretensión crediticia) y, en defecto de realiza-
La relevancia que la llamada obligación natural adquiere en la es- ción, en la facultad de poner en movimiento un mecanismo coactivo, de
fera del Derecho, dice GIORGGIANNI, debe ser buscada en el terreno de la agresión sobre los bienes para obtener una satisfacción por equivalencia.
causa de la atribución patrimonial. La soluti retentio constituye el síntoma Y que el deber de prestación es un deber jurídico consistente en una
de que la ley considera la existencia de un deber moral o social no conducta económicamente valiosa contemplada como jurídicamente ne-
sancionado como deber jurídico, como causa suficiente y lícita de la cesaria por el ordenamiento jurídico.
atribución patrimonial que se ha producido. Toda atribución patrimo-
nial de un sujeto a otro debe quedar justificada por una causa que el ¿Puede hablarse en rigor de relación obligatoria en el caso de la
ordenamiento reconoce como digna de tutela. Pues bien: del mismo obligación natural? Tendremos que admitir, por lo pronto, que el acree-
modo que la existencia de una relación obligatoria válida y eficaz justifica dor por obligación natural carece totalmente de derecho subjetivo. No
la atribución patrimonial que con el cumplimiento el deudor hace al hay derecho alguno en la obligación natural. El acreedor no tiene poder
acreedor, la existencia de un deber no jurídico, pero de carácter moral sobre la conducta de su deudor, no puede exigirla, ni tratar de obtener
o social justifica, desde el punto de vista del ordenamiento jurídico, la una equivalente satisfacción sobre el patrimonio de aquél. ¿Cuál es en-
atribución realizada entre quien cumple este deber y el destinatario de tonces la característica esencial de la obligación natural? Podría pensarse
la atribución. en una relación a la cual se le hubiese amputado uno de sus términos
(el derecho de crédito). Se trataría de un deber jurídico de prestación
La consideración, exacta, según nuestro criterio, de las llamadas sin un correlativo derecho de crédito.
obligaciones naturales como justas causas de la atribución o desplaza- La doctrina en cambio no suele admitir el carácter jurídico del de-
miento patrimonial, no agota, sin embargo, el problema. Porque ha sido ber. Para que un determinado deber pueda ser considerado como deber
señalado, también con acierto, que es legítimo celebrar un negocio jurí- jurídico es menester que el ordenamiento exija que una determinada
dico para convertir, por decirlo así, la obligación natural en obligación conducta sea realizada. ¿Qué carácter jurídico puede concederse a un
civil. La promesa o el contrato, en virtud de los cuales una persona se deber cuando la omisión de su cumplimiento no provoca reacción al-
compromete al cumplimiento de obligaciones naturales preexistentes, guna del ordenamiento? Lo característico del deber jurídico es precisa-
las transforma en obligaciones civiles. Para resolver este problema CASTRO mente esto: que su incumplimiento constituye siempre un acto antijurí-
señaló que la obligación moral puede ser causa lícita de un negocio dico, una infracción del orden que sea, pero infracción al cabo. El
jurídico, siempre que se trate de promesa libre y seria de cumplir los ordenamiento reacciona ante la infracción de alguna manera. Por esto,
deberes morales «cuando la conciencia social se rebele (por herir pro- un deber cuya infracción no produce alteración del orden jurídico, un
fundamente su sentido de la justicia) ante la posibilidad de que el promi- deber que puede impunemente dejar de cumplirse, no es un verdadero
tente (o sus causahabientes) pueda desdecirse, defraudando la confianza deber jurídico.
de quien recibe la promesa y de la misma sociedad, ante el esperado
restablecimiento del buen orden jurídico». La dificultad que plantea esta La conclusión a que nos vemos obligados a llegar parece cierta-
tesis es la de encontrar acomodo a este tipo de causa en la enumeración mente desoladora. Sin derecho subjetivo de crédito y sin deber jurídico
96 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD S 2. IAS LIAMADAS OBLIGACIONES NATURALES 97
de prestación, ¿es posible hablar de relación obligatoria? Parece evidente monial, realizada con ánimo de cumplir un deber social, moral o de
que no. La conclusión entonces es cabalmente ésta: en las llamadas obli- conciencia es considerada por el Derecho como un acto válido y comple-
gaciones naturales no hay relación obligatoria. ¿Cómo se explica enton- tamente eficaz. No es un pago, porque falta la preexistencia de relación
ces el efecto esencial de las llamadas obligaciones naturales? ¿Cómo se obligatoria, pero no es donación tampoco porque falta la pura gratuidad,
explica la regla de irrepetibilidad del pago? Porque lo curioso es que sin el mero ánimo liberal. La llamada obligación natural, que carece por
derecho de crédito y sin deber jurídico de prestación la ley admite un completo de sentido considerada como tipo especial de obligación o de
hecho que es calificado de pago y, además, de pago justo y bien hecho. relación obligatoria, cobra en cambio todo su significado cuando se le
Y un pago tiene que presuponer necesariamente una relación obligatoria considera como justa causa de una atribución patrimonial.
porque pago es la realización de una prestación debida en virtud de una
relación obligatoria y en todo pago confluyen, por ello, el cumplimiento
21. L O S CASOS DE OBLIGACIÓN NATURAL
de un deber jurídico y la satisfacción del interés del titular de un derecho
subjetivo. No es fácil hacer una enumeración o una clasificación de las posi-
Éste es seguramente el punto más difícil de toda la teoría de la bles obligaciones naturales, concebidas del modo que aquí ha quedado
obligación natural, y acaso donde se encuentra la médula del problema. expuesto. Tiene, sin embargo, un claro valor de orientación la clasifica-
Conviene, pues, proceder con mucha cautela. La regla de la irrepetibili- ción que en su momento propuso LACRUZ, siguiendo a RIPKRT:
dad, formulada sin prejuicios, es ésta: cuando alguien ha entregado o
prestado algo en favor de otra persona, con ánimo de cumplir un deber l. s Hay, ante todo, obligaciones naturales que derivan del deber
no jurídico, no puede después reclamar la restitución de lo prestado, de respeto de la palabra dada, considerado como deber moral. Dentro
fundándose en la inexistencia de previa relación obligatoria. Pero así de este terreno se pueden situar los deberes de cumplimiento de prome-
formulada, sin prejuicios como digo, esta regla, hay algo que resulta por sas y declaraciones de voluntad carentes de los requisitos necesarios para
de pronto claro: que la regla de por sí no tiene otra finalidad que la de constituir verdaderos negocios jurídicos vinculantes. En el mismo te-
excluir, impedir o prohibir el ejercicio de la condictio indebiti, el ejercicio rreno se puede situar también el deber de cumplir obligaciones jurídica-
de la acción de pago de lo indebido. De aquí los intérpretes sacaron una mente extinguidas, cuando hayan de considerarse como moralmente
conclusión inmediata: Como el ejercicio de la acción del pago de lo subsistentes.
indebido está excluida, es que nos encontramos en presencia de un
«pago debido». La consecuencia de este silogismo es toda la historia de 2.Q Puede hablarse, en segundo lugar, de obligaciones derivadas
la teoría de las obligaciones naturales. Pero la consecuencia era excesiva, del deber de reparar un daño. Ha de tratarse, como es lógico, de supues-
porque de la exclusión de la condictio no se deduce necesariamente el tos no comprendidos en el régimen jurídico positivo de la responsabili-
pago debido. Cuando se había llegado a esta conclusión, el problema dad civil, pues entonces, la obligación es una obligación civil de carácter
volvía a plantearse más agudamente todavía. Si negamos que la presta- pleno. Hay casos, sin embargo, en que, aunque la ley no establezca la
ción realizada haya sido hecha a título de «pago debido», tendremos que obligación de reparar el daño, puede existir una obligación moral en
admitir que se ha hecho gratuitamente, a título de liberalidad y con este sentido. RIPKRT cita los daños causados por un niño o por un loco,
animus donandi y entonces este acto debe regirse por las reglas y por las cuando ninguna persona debe responder por ellos por culpa in vigilando.
prescripciones de la donación y, en consecuencia, sólo se reputará válido Un caso de deber moral de resarcimiento es el contemplado en la sen-
en la medida en que haya sido hecho con las solemnidades que la ley tencia, más arriba citada, de 17 de octubre de 1932, en que, sin existir
exige para la donación, se podrá revocar por ingratitud o por superviven- estupro ni ningún tipo de seducción ilícita, el demandado había mante-
cia de hijos, se podrá impugnar como constitutivo de fraude de acreedo- nido largas relaciones con una joven con la que tuvo cuatro hijos y ú la
res, deberá ser oficioso y su importe computado en el haz hereditario. que, tras abandonarla, prometió determinados auxilios económicos para
Con ello hemos llevado totalmente la teoría a un terreno inadmisible, que pudiera atender sus necesidades vitales.
hemos contrariado la intención de los sujetos y, lo que es más grave, la
finalidad del ordenamiento jurídico. 3.Q Finalmente, pueden existir obligaciones naturales derivadas del
deber de no enriquecerse injustamente en daño de otro. Como en los
Lo que ocurre seguramente es que el dilema - o pago debido y consi- casos anteriores, ha de tratarse de supuestos en que no exista un deber
guientemente previa obligación o acto realizado animo donandi- no jurídico de restituir el enriquecimiento. Aun no existiendo la obligación,
existe. Es posible encontrar una vía intermedia, que es acaso la más como obligación jurídica, los deberes restitutorios pueden ser deberes
exacta. Lo que la ley nos dice es que una determinada atribución patri- morales.
98 CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD g 3. RESPONSABILIDAD SIN DEUDA Y RESPONSABILIDAD LIMITADA 99

22. EL CUMPLIMIENTO DE IA OBLIGACIÓN NATURAL nociera la existencia de la misma a pesar de saber que había prescrito,
y para pagar suscribiese una escritura notarial. La novación sería válida
Aun no existiendo verdadera obligación jurídica, la ley otorga efec- puesto que cabe renunciar a los efectos de una prescripción consumada.
tos al cumplimiento espontáneo y voluntario de las obligaciones morales. Sin embargo, con carácter general, la doctrina se inclina por excluir que
Ello ha planteado el problema de la caracterización de este «cumpli- las obligaciones naturales sean susceptibles de novación.
miento». Para algunos autores, ha de tratarse de un negocio jurídico,
pues sólo a partir de la voluntad del tradens o atribuyente, fundada en la No cabe duda que a través de un negocio jurídico idóneo la llamada
idea de cumplimiento de un deber moral e impulsado por ella, el acto obligación natural se puede transformar en una auténtica obligación
adquiere valor jurídico. De acuerdo con esta tesis existiría, simultánea- civil. Sin embargo, es muy dudoso que un negocio jurídico semejante
mente, la transformación de la obligación natural en obligación jurídica pueda ser considerado como novación. En la novación, lo característico
y su cumplimiento. Sin embargo, parece más correcto no tratar de buscar es que se extinga la obligación anterior y nazca una nueva y que entre
ninguna especial voluntad negocial, ni tampoco una concreta intención la extinción y el nacimiento haya un vínculo causal. Cuando la obligación
de cumplir con el deber moral. Basta que exista la objetiva correspon- natural deja de poseer este carácter para pasar a ser una obligación civil,
dencia entre atribución y deber moral, para que aquélla deba conside- ésta nace ex novo, fundada en una causa negocial justa, por lo que el
régimen de la novación no parece aplicable.
rarse como eficaz.
En relación con los actos de cumplimiento de las obligaciones natu- 24. L \ COMPENSACIÓN DE IA OBLIGACIÓN NATI'RAL CON IAS OBLIGACIONES CIVILES
rales, se ha planteado también el problema de su adscripción a los esque-
mas de la onerosidad o de la gratuidad. El problema esbozado no puede Era ésta una consecuencia, un efecto, de la obligación natural que
recibir una respuesta unívoca. Hay casos, señala LACRUZ, en que la situa- admitía el Derecho Romano, pero que no parece haber pasado al Dere-
ción preexistente, que determina el deber moral, estaba originada en cho Moderno. Conforme al núm. 4 del art. 1196 CC, para que proceda
una liberalidad, por lo que el cumplimiento debe seguir el mismo régi- la compensación, es preciso que ambas deudas sean líquidas y exigibles.
men (p. ej., cumplimiento de una donación falta de forma). Por ello, el Esta última condición impide, según el sentir mayoritario de la doctrina,
autor citado dice que, del mismo modo en que el pago no es por sí solo oponer en compensación las obligaciones naturales, que por definición
ni oneroso ni gratuito, lo mismo debe decirse del acto de cumplimiento son inexigibles.
de la obligación natural. Sin embargo, fuera de los casos en que se cum-
plan espontáneamente deberes de liberalidad, al acto de cumplimiento 25. L \ POSIBILIDAD DE GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DE IAS OBLIGACIONES NATURALES
de un deber moral debe excluírsele del severo régimen que para las
No se encuentra expresamente excluida en el Código, que en el art.
donaciones establece nuestro Código Civil (p. ej., inoficiosidad, revoca- 1824, para la fianza, sólo exige la validez de una obligación; y el art. 1861
ción, fraude de acreedores). no impone condiciones especiales, al decir que los contratos de prenda
e hipoteca pueden asegurar toda clase de obligaciones.
23. L A NOVACIÓN DE IAS OBLIGACIONES NATURALES
Sin embargo, del sistema general parece deducirse la imposibilidad
No se encuentra especialmente excluida por el Código, pero tam- de constitución de una garantía especial para asegurar una obligación
poco está expresamente permitida. El único precepto que se refiere a natural, puesto que la efectividad de la garantía depende de la previa
las condiciones que han de reunir las obligaciones novadas, habla sólo exigibilidad de la obligación garantizada y de la existencia de un eventual
de la imposibilidad de novar una obligación nula (cfr. art. 1208). Y obli- incumplimiento en sentido genuino, lo que por definición no puede
gación natural y obligación nula son cosas muy distintas. La falta de darse tratándose de obligaciones naturales. No obstante, puede admitirse
una regulación hace sumamente difícil la cuestión de su aceptación. La la idea de que la prestación de garantía significa lo que antes se ha
postura que admite la novación de la obligación natural en el Derecho llamado transformación de la obligación natural en obligación civil, de
Moderno dispone de algún argumento de una cierta fuerza dialéctica. manera que la garantía es posible pero con la previa transformación.
Puesto que puede ser voluntariamente cumplida, ¿por qué impedir su
extinción reemplazándola por una obligación civil? En opinión de DE
BUEN hay que tener en cuenta, además, que el reconocimiento y la ejecu- § 3. Responsabilidad sin deuda y responsabilidad limitada
ción de una obligación natural puede implicar la renuncia expresa o 26. L O S PRETENDIDOS (ASOS DE RESPONSABILIDAD SIN DEUDA
tácita de las excepciones derivadas de su carácter de tal obligación natu-
ral. Sucedería así, por ejemplo, si el deudor de una deuda prescrita reco- Al analizar la posible disociación de la relación de deuda frente a la
g 3. RESPONSABILIDAD SIN DEUDA Y RESPONSABILIDAD LIMITADA 101
CAP. II.-DEUDA Y RESPONSABILIDAD
100
relación de responsabilidad, se ha señalado que existen casos en los cua- o el de la hipoteca constituida para asegurar una obligación futura, a
que se refiere el art. 142 LH.
les aparece la situación de responsabilidad sin que vaya acompañada por
la existencia de una deuda. ¿Cuáles son estos casos? En uno y otro caso se dice que la deuda es inexistente, es decir, que
El ejemplo tradicionalmente señalado por la doctrina como hipóte- no hay deuda, puesto que por hipótesis se trata de una obligación aún
no nacida. En cambio, la responsabilidad del fiador o del hipotecante es
sis de responsabilidad sin deuda es el de la fianza y la garantía de natura-
ya actual. De esta suerte, hay una responsabilidad sin deuda.
leza real constituida por terceras personas para asegurar el cumplimiento
de una obligación de otro. El fiador y el constituyente de la garantía no La conclusión merece ser revisada. Evidentemente, deuda no hay,
son deudores, sino solamente responsables. Al prestar la fianza, el fiador puesto que la obligación es futura, pero, por la misma razón, tampoco
o avalista no se convierte en deudor, sino que asume una determinada hay responsabilidad. La responsabilidad no es actual, sino tan eventual
responsabilidad para el supuesto de falta de cumplimiento de la obliga- y futura como la deuda. El hecho de que, en el caso de la hipoteca, se
ción por el deudor. cree una situación registral, para nada modifica la cuestión. La situación
formal, derivada de la inscripción en el Registro, no engendra unos efec-
La fianza no puede explicarse desde el punto de vista de la distin- tos inmediatos de responsabilidad después de la inscripción. Tales efec-
ción entre deuda y responsabilidad. El fiador es también un deudor y tos quedan subordinados al nacimiento extrarregistral de la obligación.
precisamente por eso es responsable. Hay, si se quiere, una diferencia No se anticipa el nacimiento de la responsabilidad. Lo único que se
de graduación entre el deber del deudor y el deber del fiador, pero no adelanta es el acceso al Registro de la Propiedad del negocio de constitu-
una diferencia sustancial o cualitativa. El fiador está obligado y debe. El ción del derecho real de garantía.
art. 1822 demuestra el aserto anterior al decir que «por la fianza se obliga
uno a pagar o a cumplir por un tercero en el caso de no hacerlo éste». Dentro del análisis de la posible disociación entre deuda y responsa-
bilidad, ha sido citado por algunos autores el problema de la solidaridad
El problema tiene un cariz parecido por lo que se refiere a las garan- pasiva o solidaridad entre deudores. En la medida en que a cada uno
tías reales prestadas por terceras personas. Cuando un tercero constituye de los deudores puede exigírsele la entera prestación, se produce una
una prenda o una hipoteca sobre sus propios bienes, para asegurar una extensión del área de la responsabilidad. Dicho de otro modo: cada uno
deuda de otro, se ha dicho también que se hace responsable sin ser de los codeudores solidarios debe su parte o porción en la obligación,
deudor. Sin embargo, también aquí la conclusión debe ser la contraria. pero se hace responsable de la deuda o deber de los demás.
El constituyente de la garantía es en realidad un fiador y en tanto que
fiador un obligado al pago, si bien su obligación queda limitada al valor A mi juicio, el esquema anterior es cierto y debe entenderse que la
de los bienes especialmente dados en garantía. solidaridad pasiva encuentra su función económica en esa extensión del
área de la responsabilidad por deudas. Sin embargo, creo que en la
Un problema en cierta medida semejante a los anteriores se plantea medida en que el deudor solidario se hace responsable de la deuda o
en relación con el tercer adquirente de los bienes hipotecados. Cuando deber de sus codeudores, es ya el mismo deudor de esa parte o de esa
los bienes hipotecados pasan a manos de un tercer adquirente, la acción porción, de suerte que una escisión o disociación real entre débito y
del acreedor puede dirigirse contra dichos bienes. En la medida en que responsabilidad no se produce, al menos en el sentido de permitir la
es propietario de ellos, el tercer adquirente soporta las consecuencias de autonomía y la independencia en el orden jurídico de una y otra situa-
la ejecución, es decir, asume una responsabilidad, pero sin ser deudor, ción.
porque la deuda continúa recayendo en la persona especialmente obli-
gada. En este caso, en mi opinión la conclusión debe ser matizada. El
27. L \ COBERTURA INCOMPLETA DE IA DEUDA Y IA LI AMADA RESPONSABILIDAD LIMITADA
tercer adquirente de los bienes hipotecados no es, efectivamente, un
deudor, a menos que haya asumido de manera específica la deuda. Pero La disociación entre la deuda y la responsabilidad permite explicar,
creo que tampoco es un responsable. Sufre ciertamente las consecuen- ajuicio de una parte de la doctrina, los casos en que existe una falta de
cias de la posible ejecución del derecho de hipoteca, pero ello no le adecuación entre alcance de la deuda y el alcance de la responsabilidad.
convierte ni le transforma en responsable de la obligación. Como dice HERNÁNDEZ GIL, se trata de casos en los cuales la deuda tiene
Como casos de posible responsabilidad sin deuda han sido señala- una extensión tal que puede no estar cubierta económicamente por la
dos los supuestos de garantías constituidas para asegurar una obligación responsabilidad de una manera total, porque afecto a la responsabilidad
futura o una obligación condicional. Tal sería la hipótesis de la fianza no queda el patrimonio íntegro del deudor, sino singulares bienes patri-
respecto de una obligación futura o condicional, que admite el art. 1825 moniales o bienes determinados. Se trata, sin duda, de supuestos excep-
102 CAP. II.-DEl'DA Y RESPONSABILIDAD 8 3. RESPONSABILIDAD SIN DEUDA Y RESPONSABILIDAD LIMITADA 103

dónales, toda vez que el art. 1911 establece el carácter universal e inde- previa de deber jurídico. Se es responsable porque se debe o se ha de-
terminado de la responsabilidad por deudas, al decir que el deudor bido algo. La responsabilidad es pues una forma de sanción del incum-
responde del cumplimiento de sus obligaciones con todos sus bienes plimiento del débito, que es un acto antijurídico. Así pensadas las cosas,
presentes y futuros. Existen, sin embargo, algunos casos en los cuales la no existe responsabilidad sin que previamente exista deber y un deber
deuda puede poseer una cobertura incompleta y la responsabilidad por que quiera ser calificado como deber jurídico tiene que llevar aparejada
deudas consiguientemente quedar limitada. El caso más claro es el que una sanción que, bajo una u otra forma, constituye responsabilidad.
se encuentra establecido por el art. 140 LH, según el cual se puede
válidamente pactar en la escritura de constitución de la hipoteca volunta- Bibliografía
ria que la obligación garantizada se haga solamente efectiva sobre los
bienes hipotecados. En este caso, la deuda poseerá su propia extensión ALBÁCAR LÓPEZ, J. L. y SANTOS BRIZ, J., Código Civil. Doctrina y Jurispru-
y su propio alcance, pero la responsabilidad queda constreñida exclusiva- dencia, vol. IV, Madrid, 1991; ALGUER, «La obligación», RJC, 1931, pág.
mente a los bienes entregados en garantía. 99; ALONSO FERNÁNDEZ, «El débito y la responsabilidad», IJ, 1952, pág.
En la misma línea se han situado los casos de renuncia liberatoria 341; BONET RAMÓN, «El vínculo jurídico obligacional», RGLJ, 1967; BONET
RAMÓN, «Naturaleza jurídica de la obligación», RDP, 1967, pág. 835; BO-
o de abandono, que algunos autores engloban bajo la rúbrica de «res-
NET RAMÓN, «La prestación y la causa debitoria», RDP, 1968, pág. 205;
ponsabilidad con derecho de abandono». Así ocurre en la llamada re-
CASTRO Y BRAVO, El negocio jurídico, Madrid, 1967; CRISTÓBAL MONTES, «La
nuncia liberatoria del comunero, establecida por el art. 395 CC, que le
permite eximirse de la obligación de contribuir a los gastos de la cosa formulación dogmática de la obligación», ADC, 1990, pág. 475; DE ÁNGEL
YÁGÜEZ, «Sobre las palabras "responder", "responsable" y "responsabili-
común, renunciando a la parte que le pertenezca en el dominio. Un
perfil semejante posee la renuncia obligatoria a la medianería a que dad"», Estudios jurídicos en homenaje al profesor Luis Diez-Picazo, vol. II, Ma-
se refiere el art. 575 CC, según el cual todo propietario puede quedar drid, 2002, pág. 1323; DE LOS Mozos, «Concepto de obligación», RDP,
dispensado de contribuir a las cargas renunciando a la medianería. Por 1980, pág. 979; DE LOS Mozos, Derecho civil: método, sistemas y categorías
último, se ha citado también el derecho de abandono del buque que jurídicas, Madrid, 1988; DÍEZ-PICAZO, «El contenido de la relación obligato-
exonera al naviero de las responsabilidades contraídas en el comercio ria», ADC, 1964, pág. 349; DÍEZ-PICAZO, El arbitrio de un tercero en los negocios
marítimo y limita su responsabilidad al valor del buque y de la carga. jurídicos, Barcelona, 1957; DÍEZ-PICAZO, «El Derecho de Obligaciones en
la Codificación Civil española», Estudios Centenario del Código Civil, I, Ma-
En todos los casos indicados puede admitirse que existe una limita- drid, 1990, pág. 691; ESPÍN CÁNOVAS, «Apuntes sobre la obligación natural
ción de la responsabilidad y una cobertura de la deuda que puede consi- en nuestro Código Civil», AUM, 1952-1953, pág. 673; FAJREN, «Derechos
derarse como incompleta. La distinción entre deuda y responsabilidad reales y de crédito (Apuntes dogmáticos para el estudio de su distin-
como elementos conceptuales permite dotar a los fenómenos analizados ción)», RDN, 1959, pág. 95; FUENMAYOR, «El cumplimiento "post-mortem"
de una explicación coherente. Sin embargo, la disociación entre una de las obligaciones naturales», AAMN, X, 1959, pág. 5; GARCÍA GARCÍA,
relación de deuda y una relación de responsabilidad como figuras autó- «La relación jurídica desde las perspectivas práctica y teórica», RCDI,
nomas e independientes no llega a producirse. 1990, pág. 399; GIORGIANI, La obligación, trad. esp., Barcelona, 1958; GON-
ZÁLEZ GARCÍA, «Notas para un concepto de carga», RGLJ, 1986, pág. 179;
28. CONCLUSIONES EN TORNO A IA DISTINCIÓN ENTRE DEUDA Y RESPONSABILIDAD: IA HERNÁNDEZ GIL, «El problema de la patrimonialidad de la prestación»,
RESPONSABILIDAD COMO NECESARIA SANCIÓN DE IA DEUDA
RDP, 1960, pág. 273; HERNÁNDEZ GIL, En torno al concepto de la obligación,
publicado como «Apéndice» en la nueva edición de su Derecho de Obliga-
Como conclusión de todo el análisis que hasta aquí hemos tratado ciones, 2.- edic, Madrid, 1983; IHERING, «Del interés en los contratos y la
de realizar, puede sentarse la idea de que si bien en períodos históricos supuesta necesidad del valor patrimonial de las prestaciones obligato-
anteriores la deuda y la responsabilidad, como fenómenos jurídicos, han rias», en Tres estudios jurídicos, Buenos Aires, 1947; LACRUZ BERDEJO, «Las
podido aparecer y funcionar con independencia, en el Derecho Mo- obligaciones naturales», en Estudios de Derecho Civil, Barcelona, 1958, pág.
derno no ocurre así. La distinción entre deuda y responsabilidad sumi- 163; LÓPEZ JACOISTE, «La responsabilidad: entre cualidad personal y rela-
nistra unos datos conceptuales de gran utilidad para construir el con- ción jurídica», Estudios jurídicos en homenaje al profesor Luis Díez-Picazo, vol.
cepto de obligación. Deuda y responsabilidad son dos ingredientes II, Madrid, 2002, pág. 2297; LUNA SERRANO, «Comentario a los artículos
institucionales del fenómeno de la obligación, pero no constituyen dos 1088 a 1093», Comentario del Código Civil, vol. II, Ministerio de Justicia,
relaciones o dos situaciones jurídicamente autónomas y distintas. Madrid, 1991, pág. 3; MARÍN MONROY, «Obligaciones naturales», RCDI,
La responsabilidad sólo encuentra su justificación a través de la idea 1931, págs. 721 y 801, 1932, pág. 32; MARTÍN-BALLESTERO, La Obligación
104 CAP. II.-DKUDA Y RESPONSABILIDAD

natural, Zaragoza, 1959; MARTÍN PÉREZ, «Sobre la determinabilidad de la


prestación obligatoria», RGLJ, 1958, pág. 5; MARTÍN PÉREZ, «La "despatri- CAPITULO III
monialización" del Derecho civil y la patrimonialidad de la prestación»,
RDP, 1986, pág. 603; MARTÍN PÉREZ, Coméntanos al Código Civil y Compilacio- LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN
nes Forales, XV-1, Madrid, 1989, pág. 1; MARTÍNEZ CALCERRADA, «Problemá-
tica de las obligaciones naturales: eficacia jurídica del deber moral cuali-
ficado», RGLJ, 1964, pág. 327; MOISSETDE ESPANES, «Obligaciones naturales
y deberes morales», RGLJ, 1969, pág. 567; PERLINCIERI, «Aspectos proble-
máticos del Derecho de obligaciones», RDP, 1983, pág. 58; REALES ESPINA,
La obligación natural en el Código Civil, Granada, 2000; ROCA SASTRE y PUIG § 1. La patrimonialidad como elemento necesario de la
BRUTAU, «Concepto de derecho de crédito», en Estudios de Derecho Privado, obligación
I, Madrid, 1948, pág. 159; ROCA SASTRE y PUIG BRUTAU, «Doctrina de las
1. PLANTEAMIENTO DE IA CUESTIÓN
obligaciones naturales», en Estudios de Derecho Privado», I, Madrid, 1948,
pág. 285; ROCA JUAN, «Determinación indirecta de la prestación en la
Al tratar de individualizar el fenómeno de la obligación y establecer
relación obligatoria», AUM, 1951-1952, pág. 435; ROCAMORA, «Contribu-
su fisonomía, parece necesario decidir si pertenece o no, necesaria-
ción al estudio de las obligaciones naturales», RDP, 1945, págs. 485 y
mente, al campo patrimonial o económico, porque de una u otra de las
546; RODRÍGUEZ-ARIAS, La obligación natural (Nuevas aportaciones a la teoría
alternativas van a seguirse consecuencias distintas. Es éste un problema
comunitaria del Derecho), Madrid, 1953; RODRÍGUEZ-ARIAS, «La obligación»,
debatido de antiguo por la doctrina de los reelaboradores del Derecho
RDP, 1963, pág. 646; SALVADOR CODERCH, «El artículo 1090 del Código
Romano en el siglo XIX (escuela histórica, pandectismo), que en la doc-
Civil», RJC, 1978, pág. 7; SANTOS BRIZ, «Tendencias modernas en el Dere-
trina civilista se recibe como un eco de aquella discusión. El problema
cho de obligaciones», RDP, 1960, pág. 548; SANTOS BRIZ, «Notas sobre las
de la patrimonialidad o del alcance económico de la obligación suele
denominadas obligaciones naturales en el Derecho moderno», RDJ,
ser planteado en torno a su objeto, para decidir si la prestación debe o
1961; SANTOS BRIZ, en SIERRA GIL DE I A CUESTA (Coord.), Comentario del Có-
no poseer aquel carácter. Éste es, sin embargo, un ángulo de visión estre-
digo Civil, Barcelona, 2000; SAPENA DAVÓ J. y F., «Naturaleza, efectos y
cho, pues la cuestión es, como nosotros hemos querido subrayar, de
clases de obligaciones». En Instituciones de Derecho Privado, III-l-. Obliga-
delimitación del fenómeno que calificamos como obligación.
ciones y contratos. Madrid, 2002; SIMÓ SANTONJA, «Introducción», en Insti-
tuciones de Derecho Privado, 111-1°. Obligaciones y contratos. Madrid, 2002; Nuestro Código Civil deja el problema intacto. El art. 1088 no hace
VALLETDE GOYTISOLO, «Valor de la distinción de los derechos en personales
referencia a él, limitándose a decir que la obligación consiste en dar,
y reales desde puntos de vista histórico, dogmático y realista», ADC, 1952, hacer o no hacer algo, pero sin puntualizar nada acerca de la naturaleza
pág. 675; VALLET DE GOYTISOLO, «La distinción entre derechos reales y de- económica o no económica de ese algo que ha de ser dado, realizado u
rechos de crédito», ADC, 1952, pág. 1381; VATTIER FUENZALIDA, Sobre la omitido, aunque algunos preceptos parecen conducirnos hacia la línea
estructura de la obligación, Palma de Mallorca, 1980; VÁZQUEZ BOTE, «La del contenido económico y patrimonial de la obligación. Así, cuando se
obligación. Concepto, naturaleza y estructura», RGLJ, 1974, pág. 595; dice que de la obligación responde el deudor con sus bienes (art. 1911);
VÁZQUEZ BOTE, «Sobre el artículo 1091 del Código Civil y la obligación
que cuando el obligado a hacer alguna cosa no la hiciere se mandará
natural», RCDI, 1975, pág. 891. ejecutar a su costa (art. 1098) o cuando se establece la transformación
de la obligación en indemnización de daños y perjuicios (art. 1101),
aunque sea preciso confesar que ninguno de los preceptos mencionados
es decisivo.

En la mayor parte de las ocasiones, la cuestión no llega ni siquiera


a plantearse, pues es normal que las prestaciones insertadas como objeto
de una obligación sean económicamente valiosas. Marginalmente, sin
embargo, la cuestión puede y debe plantearse. ¿Puede ser objeto de una
relación obligatoria una prestación que no tenga carácter patrimonial o
que no resulte económicamente valiosa? Las obligaciones que recaen
sobre posibles prestaciones carentes de valor económico, ¿constituyen o
CAP. III.-IA DELIMITACIÓN
DELIMITACIÓN DEL $ 1. IA PATRIMONIALIDAD COMO ELEMENTO NECESARIO DE IA OBLIGACIÓN 107
1106
06 CAP. III.-IA Ufci, CONCEPTO
i , u m x n v ; DE
U L OBLIGACIÓN
WUI.IV™„V,.,

no constituyen fenómenos jurídicos diferentes de los que ahora estamos 3. L \ CRÍTICA DEL CARÁCTER PECUNIARIO DE I A PRESTACIÓN Y IA ADMISIÓN DE I AS
OBLIGACIONES SIN CONTENIDO PATRIMONIAL
tratando de analizar?
Es posible pensar supuestos en los que un comportamiento, que, a En la doctrina alemana del siglo XIX, especialmente por obra de
primera vista, carece de valor económico, se integre dentro de una rela- IHERING y WINDSCHEID, el dogma de la patrimonialidad de la obligación
ción contractual. Piénsese en el arrendador que pacta con su arrendata- fue objeto de una severa crítica. Los críticos se basaron sobre todo en la
rio que éste no introducirá perros u otros animales en el local arrendado idea, corroborada por múltiples textos, de que el interés del acreedor
o que mantendrá los niveles de ruidos dentro de parámetros razonables; en la obligación puede tener una naturaleza moral o afectiva, sin ser
en el pacto entre el empresario de un medio de difusión o de una institu- necesariamente patrimonial. Por otra parte, al quedar suprimida en el
ción educativa y el director y los demás trabajadores, en que éstos se Derecho moderno la litis aestimatio y admitirse la posibilidad de ejecución
obligan a observar una determinada línea ideológica; o en el caso citado específica de todo tipo de obligaciones de dar, de hacer y de no hacer,
por GIORGIANNI y resuelto por la jurisprudencia italiana de una persona la exigencia romana y romanista de la reducción a dinero de la obliga-
que conviene con un pariente suyo en que éste envíe a su hija a la casa ción pierde toda su justificación. Esta línea de pensamiento dominó la
de aquél, con el fin de alegrarle con su presencia y de convivir con su redacción del Código Civil Alemán, cuyo parágrafo 241 definió la obliga-
hija, huérfana de madre, obligándose, como contraprestación, a facili- ción sin ninguna referencia al valor pecuniario de la prestación.
tarle alimentos y a criarla y educarla como hija propia.
En la doctrina española, esta línea ha sido seguida por algunos auto-
2. L A DOCTRINA CIÁSICA DE LA PATRIMONIALIDAD COMO REQUISITO DE I A PRESTACIÓN
res. HERNÁNDEZ GIL sostuvo que una prestación no susceptible de valora-
ción económica o patrimonial puede integrar perfectamente el objeto
Según señala A. MURILLO VILLAR («La patrimonialidad de la presta- de una obligación y producir consecuencias jurídicas. No constituye para
ción en el Derecho Romano», Libro de homenaje aj. B. Vallet de Goytisolo, ello un escollo la limitación de los medios de ejecución forzosa. En un
Madrid 1988, vol. 6.Q, págs. 391 y ss.), SAVIGNY y algunos otros juristas orden general de ideas, no cabe duda de que el Derecho tutela intereses
pertenecientes a la Escuela Histórica, sostuvieron que el Derecho Ro- extrapatrimoniales. Además, la prestación desprovista de valor patrimo-
mano exigía en toda obligación que el contenido de la prestación fuera nial o económico puede desplegar consecuencias jurídicas, como son la
exclusivamente patrimonial e incluso que el interés del acreedor fuera a susceptibilidad de cumplimiento espontáneo y, en los casos de transgre-
su vez patrimonial, alejando del Derecho de obligaciones cualquier otro sión por el deudor y actuación judicial del derecho del acreedor, ejecu-
matiz o interés que no encajara en esta dimensión económica de las ción forzosa en forma específica, resolución del contrato fuente de las
obligaciones. Esta teoría, que se puede llamar clásica, tiene su apoyo en obligaciones cuando éstas son recíprocas o indemnización de los daños
un texto de ULPIANO (28 ad. Sab.) que dice «ea enim in obligatione consistere, y perjuicios. La misma opinión sostiene BELTRÁN DE HEREDIA {La obligación,
quae pecunia lui praestarique possunt», lo que puede ser traducido diciendo Madrid 1989, pág. 68), quien no ve inconveniente en la existencia de
que puede ser objeto de obligación todo aquello de lo cual podemos que prestaciones no susceptibles de valoración económica puedan cons-
liberarnos con dinero. tituir el objeto de la obligación.
Se ha señalado, sin embargo, que el mencionado texto, recogido en
Digesto 40, 7, 9, trataba sólo de ofrecer un argumento respecto de un 4. L \ S LLAMADAS TESIS INTERMEDIAS Y IA DISTINCIÓN ENTRE PATRIMONIALIDAD DE I A
PRESTACIÓN Y PATRIMONIALIDAD DEL INTERÉS DEL ACREEDOR
caso concreto: establecida por estipulatio la obligación de entrega de un
esclavo y alcanzada por éste la libertad antes del pago, queda extinguida V. SCIALOJA y P. BONFANTE advirtieron que en los autores alemanes
la obligación del dueño, pues la libertad no puede estimarse pecuniaria- críticos de la doctrina clásica, había jugado un papel decisivo la idea
mente (cfr. A. MURILLO, op. y loe. cit., pág. 402). del interés del acreedor y la posibilidad indiscutible de que éste no' sea
Ello no obstante, el punto de vista que exige contenido patrimonial necesariamente patrimonial o económico. De este modo se incurría en
o económico para las obligaciones, tenía un profundo sentido en el De- el error de confundir patrimonialidad de la prestación y patrimonialidad
recho Romano, pues, en él, la obligación, para poder ser exigida judicial- del interés del acreedor, conceptos ambos que deben distinguirse. Si
mente, tenía que ser convertida en dinero a través de una estimación, bien el interés del acreedor en la prestación puede ser extrapatrimonial,
ya que la condemnatio tenía que referirse necesariamente a dinero. En la prestación, en sí misma considerada, debe ser siempre patrimonial y
una situación semejante sólo pueden ser objeto de obligación aquellas susceptible de valoración económica, pues una prestación, como las de
prestaciones que pueden ser, llegado el caso, realizadas o convertidas en hacer, que, por su naturaleza son incoercibles, sólo pueden ser sometidas
dinero. a ejecución forzosa a expensas del patrimonio del deudor. Este punto
108 CAP. III.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN S 1. LA PATRIMONIALIDAD COMO ELEMENTO NECESARIO DE LA OBLIGACIÓN 109

de vista fue acogido por el Código Civil Italiano de 1942, cuyo art. 1174 unas veces el valor vendrá cifrado en la misma obligación (contrapresta-
dice que «la prestación que constituye objeto de la obligación debe ser ción, cláusula penal) y, en los restantes casos, la valoración, puramente
susceptible de valoración económica y debe corresponder a un interés convencional, quedará al arbitrio de los Tribunales. Aun en estos casos,
del acreedor, aunque no sea de carácter patrimonial». la admisión no resulta más grave que en otras actuaciones en que nace
En cambio, el Código Civil Portugués de 1966 se sitúa en la línea una obligación pecuniaria pero por vía de sanción al incumplimiento
de un deber jurídico y en concepto, precisamente, de resarcimiento o
opuesta al decir en su art. 398 que la prestación no necesita tener valor
indemnización (responsabilidad civil nacida del delito).
pecuniario, aunque deba corresponder a un interés del acreedor digno
de protección legal. Si el Derecho tutela intereses extrapatrimoniales, no podemos negar
la protección del ordenamiento jurídico en el campo de las obligaciones
5. REPLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA a los intereses que se encaucen a través de prestaciones de imposible
Los partidarios de las posibles prestaciones extrapatrimoniales ale- valoración económica directa. Si negamos la validez de una obligación
gan en favor de su tesis la posibilidad de que exista siempre la ejecución por el hecho de faltarle contenido económico, limitamos arbitraria-
mente la autonomía de la voluntad y dejamos sin juridicidad un posible
específica, aplicable a toda clase de obligaciones; que, cuando la ejecu-
elenco de deberes extrapatrimoniales capaces de cumplimiento volunta-
ción no sea posible, siempre lo será la indemnización de daños; que la
rio. Pensemos, por ejemplo, en el deber de guardar secreta la filiación
obligación puede ser reforzada mediante la adopción de una cláusula
verdadera de una persona, asumido por contrato, por quien, en otro
penal; y que, en todo caso, del incumplimiento siempre pueden deri-
caso, no tendría obligación de reservar la noticia: no cabe su ejecución
varse consecuencias jurídicas de otro tipo, como es, señaladamente, la forzosa, pero su infracción permitirá reclamar daños, aunque no se haya
resolución de los contratos sinalagmáticos. producido perjuicio económico. Pensemos que alguien se obliga a no
F. SANCHO REBULLIDA cree posible entender que la prestación en sí cultivar crisantemos en su jardín porque su vista suscita dolorosos recuer-
no ha de ser necesariamente patrimonial (LACRUZ-SANCHO, Derecho de Obli- dos en el vecino: la obligación puede ser cumplida coactivamente en
gaciones, vol. I, Barcelona, 1983). La observación de la vida -dice este forma específica, sin que nadie pregunte si es o no patrimonial. Cuando
autor-, la conveniencia del tráfico y el interés de la justicia, así lo predi- tales compromisos han sido asumidos en el marco de un contrato sina-
can, sin que por otra parte pueda deducirse aquel carácter de la regula- lagmático, es aplicable el art. 1124 CC.
ción del Código. Es la sanción del incumplimiento la que, por exigencias
del art. 1101 CC, debe ser objeto de valoración pecuniaria, lo que, en La no indemnizabilidad (mejor: la no evaluabilidad) no resulta mo-
opinión del autor citado, no plantea especiales dificultades, pues unas tivo bastante para excluir del campo del Derecho de obligaciones a las
veces vendrá cifrada en la misma obligación (contraprestación, cláusula que tienen por objeto una prestación extrapatrimonial; por de pronto,
penal) y en los restantes casos su valoración quedará al arbitrio de los todos aceptan aquéllas cuyo contenido es susceptible de ejecución en
tribunales. Si el Derecho tutela intereses extrapatrimoniales, añade F. forma específica. También las que no se presten a ello son, al menos,
SANCHO REBULLIDA, también en el campo de las obligaciones, en el cual capaces de cumplimiento voluntario y de la aposición de cláusula penal.
tales intereses se resuelven en una prestación de imposible valoración Y sobre todo, siempre es posible buscar una cierta equivalencia en los
económica directa, tampoco se les puede negar la protección de los de- resultados entre la cantidad pecuniaria y el daño moral: una equivalencia
más miembros porque si negamos la validez de una obligación por el acaso arbitraria y frontera con la cláusula penal, pero suficiente para
hecho de faltarle contenido económico, limitamos arbitrariamente la au- evitar que el obligado pretexte la imposibilidad de valuación como me-
tonomía de la voluntad y dejamos sin juridicidad un posible elenco de dio de eludir el cumplimiento, quedando entonces éste al arbitrio del
deberes extrapatrimoniales capaces de cumplimiento voluntario. deudor, lo cual sí acarrearía la inexistencia del vínculo. ,

En opinión del autor citado, la prestación en sí no ha de ser necesa- 6. E L FUNCIONAMIENTO EN VÍA EJECUTIVA DE LA OBLIGACIÓN Y EL CRITERIO DE IA
riamente patrimonial: la observación de la vida, las conveniencias del PECUNIARIEDAD DE LOS DAÑOS
tráfico y el interés de la justicia así lo predican, sin que, por otra parte,
pueda deducirse aquel carácter de la regulación del Código. Piénsese en Aunque en principio nuestro Código Civil y nuestra Ley de Enjuicia-
que las prestaciones de no hacer, en sí, no son patrimoniales. En cambio, miento admiten la ejecución en forma específica de las obligaciones de
la sanción del incumplimiento, por exigencia, en última instancia, del hacer y de no hacer (arts. 1098 y 1099 CC), cuando el comportamiento
art. 1911 CC, debe ser susceptible de valoración pecuniaria. Sin em- del deudor es personalísimo, se reduce la ejecución de la obligación al
bargo, ello en el Derecho moderno no plantea especiales dificultades: resarcimiento de los perjuicios. De esta suerte, parece que en última
1 10 CAP. III.-IA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN § 2. LA NATURALEZA Y EL SENTIDO DE LA OBLIGACIÓN 111

instancia es siempre necesaria una transformación de la obligación en un hacer dinámica la vida económica mediante el intercambio de bienes y
equivalente pecuniario. Es verdad, que el resarcimiento de los perjuicios la cooperación en la prestación de servicios. En la medida en que los
ocasionados por la inejecución de una prestación no patrimonial puede bienes poseen carácter económico y los servicios determinan un sacrifi-
dar lugar a una evaluación, tomando en cuenta el daño a los intereses cio de idéntica naturaleza, puede decirse que la obligación posee siem-
de afección o el daño moral. Por otra parte, creo que es también admisi- pre un carácter objetivamente patrimonial.
ble la idea de que el cumplimiento de obligaciones no patrimoniales
puede ser reforzado a través de la inserción de una cláusula penal y que § 2. La naturaleza y el sentido de la obligación
la obligación puede producir unas consecuencias jurídicas diferentes de
las puramente ejecutivas, como son la resolución de los contratos u otros 8. E L DERECHO DE CRÉDITO Y EL DEBER DE PRESTACIÓN O DEUDA: LA TESIS TRADICIONAL

similares. La obligación se concibe tradicionalmente como una situación bipo-


lar formada por la correlación de un derecho subjetivo y de un deber
7. PATRIMONIALIDAD DE IA PRESTACIÓN Y PATRIMONIALIDAD DE I A OBLIGACIÓN
jurídico. En ella se ligan el derecho del acreedor, que es, según la tesis
Quizá convenga diferenciar como cuestiones diversas la patrimonia- tradicional, un derecho subjetivo que tiene por objeto la persona del
lidad de cada singular prestación y la patrimonialidad de la obligación deudor y un deber jurídico, la deuda, que es un deber de adoptar un
como bloque o marco institucional que sirve de causa para la realización determinado comportamiento o conducta de prestación.
de los intereses de las partes. La admisibilidad de prestaciones extrapatri-
moniales se encuentra a mi juicio fuera de toda duda. Hemos aludido a 9. L \ REVISIÓN DE LA CONCEPCIÓN CLÁSICA DE LA OBLIGACIÓN Y I A S DOCTRINAS MODERNAS
la prohibición impuesta a un inquilino de introducir animales en local
arrendado o de dedicar éste a usos incómodos y a la obligación del A lo largo del siglo XIX y a principios del XX, la doctrina ha hecho
objeto de crítica a la concepción tradicional de la obligación tal y como
director de una publicación de mantener la línea ideológica de la misma.
ha quedado expuesta en líneas anteriores, como correlación entre un
Sin embargo, es de observar que tales prestaciones extrapatrimoniales
derecho subjetivo que tiene como contenido la persona del deudor y un
aparecen integradas en una obligación que considerada en su conjunto
deber jurídico que consiste en la adopción de un determinado compor-
posee un claro sentido económico: un contrato de arrendamiento o un
tamiento. Esta crítica se ha movido en torno a varios hilos conductores
contrato de trabajo. Desde este punto de vista creo que puede llegarse a que han permanecido inalterables a lo largo del tiempo. En síntesis,
la conclusión de que los bienes objeto de una prestación de dar, cual- estos hilos conductores han dado lugar a una polémica que, esquemáti-
quiera que ésta sea, objetivamente considerados, poseen siempre un va- camente, puede describirse así. Hay en primer lugar una polémica en
lor económico. Igualmente, los servicios y las omisiones, en cuanto deter- torno a la idea de deber jurídico, que trata de determinar hasta qué
minan un sacrificio económico, poseen también objetivamente punto puede hablarse rigurosamente de un deber jurídico del deudor.
considerados un valor económico. Esto es, además, perfectamente claro Hay, en segundo lugar, una polémica en torno a la idea de derecho de
en todos aquellos casos en que el servicio o la omisión tienen su contra- crédito que intenta puntualizar hasta qué punto puede hablarse de un
prestación. Por ejemplo, el mantenimiento de una línea ideológica es auténtico derecho subjetivo del acreedor y cuál es el alcance de este
remunerado junto con el trabajo de dirección. Puede ocurrir incluso derecho subjetivo. Hay finalmente una polémica en torno al fin o interés
que dos tipos de servicios se compensen entre sí mutuamente, caso en que constituye el sustrato de la obligación, que busca establecer en qué
el cual es esa mutua compensación la que está midiendo también su medida en la obtención de ese fin y en la satisfacción de ese interés está
valor y su alcance económico. Por ejemplo, en el caso citado por GIOR- la meta de la obligación y, por consiguiente, en qué medida condiciona
GIANNI, los servicios de acompañamiento se compensan o retribuyen con los derechos y los deberes. /
los alimentos y la educación.
Llevando la cuestión hasta su límite, el problema habría que plan- 10. L \ POLÉMICA EN TORNO AL DEBER JURÍDICO: I A SITUACIÓN DEL DEUDOR COMO
tearlo en el caso en que una prestación sin ningún alcance económico SITUACIÓN DE DEBER Y SITUACIÓN DE SUJECIÓN: DEBERES LIBRES Y DEBERES DE
constituyera el contenido único de una obligación. Aparte de que el TOLERANCIA
supuesto es muy difícil de concebir, creo que en tal caso nos encontraría-
mos en presencia de una figura jurídica distinta, pero no de una verda- A partir sobre todo de la obra de BRINZ y de los estudios antes aludi-
dera y propia obligación. Por ejemplo, servicios prestados por amistad o dos, en torno a la distinción entre deuda y responsabilidad, una parte
buenos oficios. La obligación es, ante todo, un cauce de cooperación de de la doctrina ha señalado que, aun cuando pueda hablarse de un debi-
las personas dentro de la vida económica. A través de ella se trata de tum del deudor, este debitum en el terreno jurídico posee un sentido
112 CAP. III.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN § 2. LA NATURALEZA Y EL SENTIDO DE LA OBLIGACIÓN 113

puramente hipotético. El comportamiento humano es algo enteramente dificultad que plantea el concepto de deuda es la misma que en términos
libre e incoercible. Desde el punto de vista jurídico, el debitum es sólo más generales plantea la idea de deber jurídico y su conciliación con el
una fase preliminar, prejurídica por decirlo así, de la responsabilidad, carácter necesariamente libre de toda actividad humana. Es verdad que
que es lo único que constituye la verdadera sustancia o entraña jurídica en la práctica todo deber se reduce a las consecuencias que su incumpli-
de la obligación. La conclusión a que se llega es que, en rigor, el deudor miento permita poner en marcha, pero estas consecuencias están presu-
no debe, sino que simplemente es responsable. Es decir, se encuentra poniendo la idea misma de deber considerado como comportamiento
sujeto o se encuentra expuesto a una determinada actividad que será cuya adopción es necesaria para la observancia de un orden jurídico.
desarrollada por el acreedor o por los órganos judiciales. Por ello, cualquiera que sea la idea que se mantenga en la teoría general
del derecho, la posición del deudor debe ser considerada como un deber
Moviéndose en una línea sustancialmente idéntica, aunque con im- jurídico y debe además entenderse que este deber jurídico es, en primera
plicaciones teóricas de signo diverso, BINDER ha negado también que línea, un deber consistente en la adopción de un determinado comporta-
pueda hablarse de un verdadero deber jurídico del deudor. A juicio de miento, que es el comportamiento de prestación.
BINDER, las normas no tienen como destinatarios a los particulares, sino
a los jueces. Por ello no puede decirse que existan verdaderos deberes a
11. L A POLÉMICA EN TORNO AL DERECHO DE CRÉDITO. E L DERECHO DE CRÉDITO COMO
cargo de los particulares. Los particulares no están obligados por las
DERECHO DE SEÑORÍO SOBRE LA PERSONA Y COMO DERECHO SOBRE LOS BIENES
normas, sino simplemente expuestos a sufrir una sanción si se presentan
las hipótesis contempladas por las normas. Sobre el deudor no pesa un El segundo de los hilos conductores a través del cual la doctrina
deber. El deudor se encuentra expuesto a una sanción. moderna ha intentado la revisión de la concepción clásica de la obliga-
Estas ideas fueron recogidas en la doctrina italiana por BRUNETTI y ción es el que se refiere a la naturaleza y al alcance del derecho del
por CARNEI.UTTI. BRUNETTI parte de la distinción entre los verdaderos y acreedor. ¿Es el acreedor titular de un propio y verdadero derecho subje-
propios deberes jurídicos y los que él llama simples deberes libres. Según tivo o su situación merece una calificación distinta? Admitido que sea
su pensamiento, verdaderos y propios deberes jurídicos son aquellos que un derecho subjetivo, ¿qué naturaleza posee este derecho? Como se re-
corresponden a normas de carácter absoluto y por consiguiente limitan cordará, según la tesis tradicional, el derecho de señorío sobre la persona
necesariamente la actividad del sujeto constriñendo a éste a la adopción pudo ajustarse a los esquemas originarios del poder de manus inectio y
de un determinado comportamiento. En cambio, son simples deberes de caída en esclavitud de los deudores. Dicha concepción decayó desde
libres aquellos que vienen impuestos por normas o reglas finalistas, cuya el momento en que la responsabilidad pasa a ser fundamentalmente una
función consiste en imponer al sujeto un determinado comportamiento responsabilidad sobre los bienes y en que el deber del deudor se limita
en tanto en cuanto quiera evitar un resultado desfavorable para él u a la prestación comprometida. Ya SAVIGNY, advirtiendo la objeción, había
obtener un resultado favorable. Para BRUNETTI, la deuda no es un deber puntualizado que el objeto del señorío del acreedor no es la persona del
jurídico verdadero y propio, sino que es un deber libre. No constituye deudor en cuanto tal, sino determinados actos del deudor sustraídos a
una limitación de su actividad a la que venga constreñido necesaria- la esfera de su libertad y sometidos a la voluntad del acreedor. El derecho
mente, sino que es algo que tiene que hacer en la medida en que quiera de crédito sería así un derecho sobre uno o varios actos del deudor, los
evitar un determinado resultado desfavorable, que consistirá en que el actos de prestación. Sin embargo, la matización no salva la dificultad
acreedor o los órganos judiciales lleven a cabo una serie de medidas de última. El comportamiento del deudor, que constituye la base y el objeto
ejecución sobre su persona o sobre sus bienes. del derecho del acreedor es, como todas las actividades humanas, algo
enteramente libre. En estos términos, ¿cómo puede hablarse de un seño-
Sustancialmente similar a la anterior es la tesis mantenida por CARNE-
río sobre los actos del deudor si la realización de estos actos depende
LUTTI.Según este autor, el deber no consiste en otra cosa que en la
exclusivamente de la voluntad del deudor? ¿Se puede hablar seriamente
necesidad en que el deudor se encuentra de sufrir el hecho de que el
de un derecho sobre un acto?
acreedor satisfaga su interés mediante una agresión realizada sobre los
bienes que forman parte de su patrimonio, pero este deber es un puro La reacción de la doctrina se dirigió a señalar que el poder del
deber de tolerancia de la acción del acreedor. acreedor consiste únicamente en poner en marcha, en defecto de un
Las doctrinas reseñadas tienen el mérito de poner en evidencia que, voluntario cumplimiento, una serie de medios supletorios establecidos
en última instancia, la obligación se reduce a un problema de responsabi- por el ordenamiento jurídico. Por consiguiente, el acreedor no tiene un
lidad y a un problema de ejecución. Sin embargo, ello no permite, en derecho sobre la persona del deudor ni sobre un acto o comportamiento
nuestra opinión, prescindir de la idea de deber jurídico. En realidad, la del deudor, sino solamente sobre los repetidos medios supletorios.
114 CAP. III.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN § 2. LA NATURALEZA Y EL SENTIDO DE LA OBLIGACIÓN 115

La actividad del deudor, dice BRINZ, en el momento mismo en que que no puede producir preferencia, ni prelación alguna, ni persecución
es desarrollada, no puede constituir el objeto de un señorío del acree- erga omnes de los bienes pignorados.
dor, porque es algo instantáneo, que se agota en sí mismo, y en un
momento anterior tampoco puede serlo, porque es algo que pertenece Por otra parte, existe siempre la dificultad de configurar el patrimo-
a la esfera psíquica del deudor. El derecho del acreedor no recae sobre nio como objeto de derechos subjetivos. El patrimonio como noción
la persona del deudor, ni tampoco sobre su actividad, sino sobre su patri- jurídica es algo puramente abstracto que se diversifica en cada momento
monio. No se dirige a forzar al deudor para que cumpla, sino a poner dado en una pluralidad de elementos (derechos, titularidades, faculta-
en marcha un medio de satisfacción de los intereses del acreedor. des, etc.). Además, hablar de garantía para hacer referencia a una situa-
ción que es común a todos los acreedores no deja de alguna manera de
La observación de BRINZ de que el derecho del acreedor no tiene ser inexacto, pues la garantía es siempre algo que tiende a reforzar la
como objeto la persona del deudor, sino su patrimonio, en cuanto que posición jurídica de los acreedores y a concederles algo que normal-
el acreedor no puede forzar al deudor a cumplir, sino que solamente se mente no tendrían. Por todas estas razones la doctrina moderna no ad-
dirige a hacer efectivo su interés sobre los bienes, ha sido desarrollada mite, por lo general, la teoría que configura el derecho de crédito como
por la doctrina italiana. un derecho real de prenda sobre el patrimonio del deudor.

De la existencia de una sujeción del patrimonio del deudor a la Reconociendo las dificultades que encierra concebir el derecho del
agresión del acreedor para obtener satisfacción por equivalente de la acreedor como un puro y verdadero derecho de prenda, PACCHIONI señala
prestación no cumplida, se ha deducido que este mismo patrimonio con- que se trata de un derecho de garantía sui generis, cuya particular fisono-
siderado como unidad constituye la garantía de los acreedores. Si todo mía obedece a las especiales disposiciones legales que lo disciplinan. En
el patrimonio del deudor constituye garantía de sus acreedores, en su opinión, conviene mantener diferenciados dos períodos. El período
cuanto que está afecto al cumplimiento de las obligaciones, se puede que se inicia con la constitución del crédito y el que se inicia con el
concluir que sobre este objeto, constitutivo de garantía, tienen los acree- incumplimiento de la deuda. En el primero de estos dos períodos, dice
dores alguna titularidad o algún derecho. Hay pues, se dice, un derecho PACCHIONI, el derecho del acreedor posee el carácter de un derecho de
de los acreedores sobre el patrimonio del deudor. Rocco entiende que control. Aunque el deudor continúa siendo titular de un patrimonio, se
la facultad del acreedor de dirigirse contra los bienes del deudor es un encuentra sin embargo limitado en la libre disponibilidad y administra-
específico derecho subjetivo. El hecho de que este derecho recaiga sobre ción del mismo como consecuencia del hecho de que el patrimonio,
un conjunto de bienes hace que se le configure como un derecho de aun siendo suyo, constituye al mismo tiempo la común garantía de sus
garantía real. Y extremando aún más la nota y llevando hasta las últimas acreedores. Puede, por tanto, disponer de las cosas y de los derechos
consecuencias el camino emprendido, se dirá que el derecho que tienen comprendidos en él, pero sólo en tanto que no perjudique el interés de
los acreedores es un derecho de prenda sobre los bienes de los deudores. sus acreedores. Éstos pueden reclamar la anulación de todos los actos
Esta idea, mantenida en la doctrina francesa que reconoció la existencia llevados a cabo por el deudor en fraude y sustituirle en la realización de
de un droit de-gage, con fundamento en los arts. 2092 y 2093 del Code, se aquellos actos cuya omisión tenga por objeto impedir el aumento del
encuentra muy enraizada en la jurisprudencia y en la práctica del Dere- patrimonio comprometiendo la realización del crédito. Este puro y sim-
cho común, que concibieron la responsabilidad patrimonial como una ple derecho de control de la gestión patrimonial que los acreedores
hipoteca omnium bonorum, ya que, al no estar en aquel momento estable- tienen en el período que PACCHIONI llama de pendencia de sus créditos,
cida con carácter general por la ley la afección de todos los bienes al se transforma en un derecho de agresión sobre el patrimonio en la fase
cumplimiento de las obligaciones, esta falta se subsanaba, como ha que se inicia con el incumplimiento. A consecuencia del incumpli-
puesto de manifiesto BIZZARRI, mediante un pacto especial celebrado por miento, los acreedores pueden proceder a la ejecución, mediante la
el deudor y el acreedor en aquel sentido. toma de posesión del bien específico que era objeto de la prestación
debida, haciendo realizar por otro a costa del deudor la prestación in-
El derecho del acreedor se piensa, pues, como un derecho de cumplida, o procediendo a la enajenación de bienes singulares pertene-
prenda. Ahora bien, se reconocen las diferencias que existen entre este cientes al deudor para satisfacerse por equivalente sobre el precio obte-
pignus genérico y el derecho de prenda concreto y especial. Es un pignus nido con tal enajenación.
genérico, porque comprende todo el patrimonio sin recaer sobre ningún
bien determinado y, además, porque sólo se actualiza cuando llegado el Las observaciones de PACCHIONI son ciertas, pero incompletas. Puede
incumplimiento se hace necesaria la ejecución. Por su propia estructura admitirse la existencia de una facultad de los acreedores de controlar,
recae sobre todos los bienes y es común a todos los acreedores, de suerte en la fase previa, la gestión patrimonial del deudor y una facultad de
§ 3. IA DILIGENCIA COMO MARCO DE DESENVOLVIMIENTO DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 1 1 7
116 CAP. III.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN
13. L A POLÉMICA EN TORNO A LA INCIDENCIA DEL FIN O INTERÉS EN LA OBLIGACIÓN. L\
agresión o de ejecución sobre los bienes. Sin embargo, el derecho de LLAMADA «OBTENCIÓN DEL FIN» Y EL FENÓMENO DEL CUMPLIMIENTO POR UN TERCERO
crédito, como más adelante veremos, no puede quedar reducido a esto.
El control de la gestión y la agresión sobre los bienes o ejecución son La tesis tradicional que configura el derecho de crédito como un
medidas complementarias, que sólo pueden encontrar explicación en derecho del acreedor que se dirige fundamentalmente a obtener un
un prius lógico que es el derecho a obtener la prestación. comportamiento del deudor, ha sufrido los embates de una corriente de
pensamiento que ha puesto de relieve cómo el derecho del acreedor no
consiste propiamente en que el deudor adopte un comportamiento, sino
12. E L DERECHO DE CRÉDITO COMO EXPECTATIVA TUTELADA: DERECHO DE CRÉDITO Y
en que el interés en ese comportamiento se vea satisfecho o logrado. De
ACCIÓN esta manera se llega a pensar que el acreedor no tiene derecho a un
comportamiento de un deudor, sino derecho a la satisfacción de un
En el fondo toda la polémica bascula sobre la idea de que, si bien determinado interés. Esta corriente de pensamiento toma su punto de
aquello que es justo que el acreedor obtenga es la prestación del deudor, partida en la observación de que la obligación queda extinguida si el
no puede hablarse de un verdadero derecho del acreedor en la conducta acreedor logra ver satisfecho su interés, aunque el deudor no haya cum-
del deudor, sino únicamente de un derecho a poner en marcha las medi- plido. La obtención del fin (Zweckerreichung) extingue la obligación, aun-
das supletorias previstas por el ordenamiento jurídico para el caso de que dicha extinción del fin no vaya acompañada por la realización por
incumplimiento. el deudor de la prestación debida.
Llevando este razonamiento a sus últimas consecuencias, BARBERO Los casos llamados de la extinción de la obligación por la obtención
ha afirmado categóricamente que el crédito no es un derecho subjetivo. del fin por una vía distinta de la realización de la prestación debida han
El derecho subjetivo consiste fundamentalmente en un agere licere del sido estudiados por HARTMANN y por KLEIN en Alemania y por ANDREOLI
titular, es decir, en una libre actuación del mismo respecto del mundo en Italia. Este último autor sistematiza dichos supuestos señalando lo
exterior, como puede ser por ejemplo la del propietario o la del usufruc- siguiente: una realización del interés del acreedor por medio de un he-
tuario sobre los bienes de su propiedad o sobre aquellos sobre los cuales cho natural o fortuito (p. ej.: como si el deudor estuviese obligado a
recae el derecho de usufructo. A su juicio, el crédito lo único que propor- llevar a cabo la demolición de un edificio y la edificación se derrumbase
ciona al acreedor es una expectativa. El acreedor, como el propio len- por sí sola por ruina o terremoto; si el interés del acreedor se realiza
guaje manifiesta (creciere igual a confiar), se limita a ser sujeto de una mediante un hecho del propio acreedor; y si el interés del acreedor se
pura expectativa. Si esta expectativa se ve satisfecha por el cumplimiento, realiza a consecuencia del hecho de un tercero, que puede ser el pago
se habrá agotado en sí misma. En cambio, si la prestación falta o hay del tercero u otro fenómeno similar). En todos estos casos puede enten-
razón para temer que pueda faltar, la expectativa queda tutelada me- derse que al quedar satisfecho el interés del acreedor su derecho queda
diante la defensa concedida por una acción, si bien la acción no es ya agotado y no puede ya ser ejercitado ni compeler al deudor a realizar la
un derecho contra el deudor, sino un derecho a dirigirse frente a los prestación. Mas de ello no se deriva necesariamente que el derecho del
acreedor sea un derecho a la satisfacción o a la obtención de un fin o
órganos del Estado y a reclamar de ellos protección.
de un interés. No podemos discutir que la actuación del deudor debe
En nuestra opinión, lo que está en juego en toda esta polémica no dirigirse a que el acreedor obtenga ese fin, pero, como tal prestación,
es tanto la figura específica del crédito como el concepto genérico del tiene sustantividad propia y cumple realizando la actividad a la cual está
derecho subjetivo. Si el derecho subjetivo se configura como una situa- obligado.
ción de poder que el ordenamiento jurídico atribuye al sujeto, no puede El deudor no puede quedar obligado a que el acreedor consiga, la
caber duda alguna en el sentido de que el crédito constituye un derecho realización de aquel fin, de aquel interés o de aquel resultado que persi-
subjetivo, por cuanto que hay en él una evidente situación de poder gue. El deudor cumple realizando la actividad a la cual está obligado. Su
jurídico concedido al acreedor, dentro del cual subyace además una do- deber no es así un deber de satisfacción.
sis también clara de poder económico y de poder social. Si el derecho
subjetivo se considera como aquella situación o aquel fenómeno que § 3. La diligencia c o m o marco de desenvolvimiento de la
puede dar lugar a la justa formulación de una pretensión y a la satisfac- relación obligatoria
ción de la misma, la conclusión que se obtiene es idéntica. El acreedor
es ante todo titular de un derecho, el derecho de crédito, y este derecho 14. EL CONCEPTO DE DILIGENCIA
tiene por objeto palmario y fundamental la obtención de la prestación En la regulación de las relaciones obligatorias, los Códigos civiles, y
debida por el deudor, aunque no se agote en ella.
§ 3. LA DILIGENCIA COMO MARCO DE DESENVOLVIMIENTO DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 1 1 9
118 CAP. HI.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN

el nuestro en particular, hacen constantes referencias a la idea de dili- 2. s El modelo del profesional o artífice (cfr.: art. 127 LSA, «1. Los
gencia (cfr. arts. 1094, 1104, 1555, 1889 y 1903). No se trata de una administradores desempeñarán su cargo con la diligencia de un orde-
idea exclusiva del régimen jurídico de las relaciones obligatorias y puede nado empresario y de un representante leal. 2. Deberán guardar secreto
aplicarse a otros campos o a otro tipo de relaciones jurídicas (cfr. tutela, sobre las informaciones de carácter confidencial, aun después de cesar
art. 270; usufructo, art. 497, etc.). Pero en su aplicación a las relaciones en sus funciones»).
jurídicas obligatorias adquiere todos sus perfiles. 3.Q El modelo derivado del modo habitual de comportamiento de
La relación obligatoria es un proyecto o un programa que las partes una persona respecto de sus propios intereses, conocida usualmente con
establecen a fin de ajustar a él sus conductas y obtener en la realidad el nombre de diligencia quam in suis.
social y en la realidad jurídica determinadas consecuencias. Natural- 4. s El modelo de conducta resultante de la concreta obligación
mente, la autonomía de la voluntad de las partes hace posible dibujar y que se trata de regular (cfr.: el antes citado art. 1104 CC, que dice que
cerrar el programa o proyecto, de la forma tan pormenorizada y prolija la diligencia es la que exige «la naturaleza de la obligación», y la que
como las propias partes deseen. También el legislador, al establecer el «corresponda a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lu-
Derecho legal dispositivo, puede estatuir casuísticamente los derechos y gar»).
deberes de las partes. Sin embargo, el dibujo del proyecto no puede
nunca ser todo lo completo que sería de desear. Por ello, en ocasiones, Decidir en presencia de un supuesto normativo concreto cuál de los
las partes y, en su caso, el legislador optan por efectuar una remisión a antes definidos modelos de conducta debe ser aplicado, es algo que sólo
modelos externos a ellos mismos. Esto es lo que ocurre cabalmente podrá realizarse a través de una interpretación sistemática del ordena-
cuando se utiliza la idea de «diligencia». miento jurídico. De acuerdo con la idea de la aplicación preferente de
un Derecho especial sobre un Derecho general, habrá de atenderse a la
En un sentido vulgar o usual diligencia significa esfuerzo, cuidado norma legal que regule el tipo de relación obligatoria. Subsidiariamente,
y eficacia en la ejecución de alguna actividad. En este sentido vulgar es habrá de atenderse al modelo aceptado por el ordenamiento con carác-
en el que originariamente fue recibida la idea por la dogmática y por ter general.
los ordenamientos positivos. Sin embargo, con el tiempo, ha ido adqui-
riendo un significado al mismo tiempo más preciso y más difuso por
16. E L MODELO ABSTRACTO NO PROFESIONAL DE CONDUCTA (EL BUEN PADRE DE FAMILIA)
abstracto. Así, diligencia pasa a significar la compleja actividad que una
persona debe o tiene que desplegar en una situación jurídica dada. F. Se trata del único parámetro de diligencia al que el Código Civil
DE CASTRO señaló que se trata de un «modelo de conducta», al que los hace referencia de manera expresa. En el párrafo segundo del art. 1104,
usos sociales dotan de contenido efectivo. La idea es indudablemente el Código dice que «cuando la obligación no exprese la diligencia que
fructífera, pero hay que señalar que el sistema de un modelo, al que ha de prestarse en su cumplimiento, se exigirá la que correspondería a
llamaremos diligencia, no viene establecido por lo que de modo factual un buen padre de familia». ¿Qué debe entenderse en este precepto y en
ocurre en la realidad, sino que en el mismo penetra como ingrediente los demás que hacen referencia al mismo modelo, por diligencia del
un elemento" normativo. De algún modo, de forma parecida a lo que buen padre de familia? Como es sabido, la idea del padre de familia es
ocurre con la buena fe, se han ido creando reglas de conducta que la una expresión de origen romano que designaba simplemente al ciuda-
conciencia social considera de necesaria obediencia en determinados dano que poseía o reunía las condiciones de libertad y plena capacidad.
supuestos. Se trata, pues, de una persona ordinaria o corriente que posee plena
capacidad de obrar y es, por consiguiente, un posible agente en el pro-
15. L O S DIFERENTES MODELOS DE CONDUCTA ENCUADRABLES EN LA IDEA DE DILIGENCIA ceso económico. El modelo, sin embargo, requiere algo más. Como, se-
F. BADOSA, que ha estudiado esta cuestión, con especial profundidad ñala BADOSA, «equivale a persona no profesional o no experta en la mate-
ria sobre la que la obligación versa, respecto de la cual no posee
y erudición (La diligencia y la culpa del deudor en la obligación civil, Bolonia,
conocimientos especializados».
1987), considera posible establecer cuatro modelos de conducta a que
pueden reconducirse la idea genérica de diligencia. Estos modelos son Aunque en el art. 1104.2 CC la figura del buen padre aparece en
los siguientes: forma escueta, debe quedar integrada por la de sus propios asuntos.
l.Q El modelo abstracto no profesional de conducta que nuestro La diligencia exigible es aquella que un buen padre de familia pone
Código Civil define por regla general como el del buen padre de familia ordinariamente en la gestión de sus propios asuntos. Es el normal nivel
(cfr.: arts. 1104, 1719, etc.). de esfuerzo y de atención de las personas que poseen un grado de dili-
CAP. IH.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN $ 3. IA DILIGENCIA COMO MARCO DE DESENVOLVIMIENTO DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 1 2 1
120
gencia media. Lo que viene designado por el adjetivo «bueno», con el deudor, que en virtud de la relación obligatoria se adopta, no impone
que se califica al padre de familia definidor del modelo. Este adjetivo, modificación alguna en el tipo de conducta que el sujeto implicado venía
dice BADOSA, designa una de las posibles graduaciones o intensidades de observando hasta ese momento. La diligencia a cumplir en el futuro es
aplicación del tipo: la diligencia media. En síntesis, y siguiendo la idea la misma que en el pasado se venía adoptando, que se supone -aun
del autor antes citado, se trata de un modelo de conducta caracterizado cuando ello no sea absolutamente necesario- que era conocida del
por la no profesionalidad y por una cierta dosis de perfección en el acreedor y aceptada por él. Se trata de un modelo de carácter no profe-
comportamiento. sional o no experto y de un modelo caracterizado por su concreción, ya
que el hecho de que la regla de conducta se deduzca de la actividad
de un deudor singular la hace irrepetible e inaplicable para las demás
17. EL MODELO DE CONDUCTA DEL PROFESIONAL o ARTÍFICE (EL PERITO)
obligaciones.
Aunque el Código Civil alude con carácter general a un modelo de
conducta definido por el buen padre de familia, la idea del experto o el 19. EL MODELO DE CONDUCTA RESULTANTE DE IA OBLIGACIÓN QUE SE TRATA DE REGULAR
artífice no se encuentra ausente de él. Así, en el art. 1484, en relación
con el examen de la prestación, en el contrato de compraventa, para Este tipo o modelo se extrae de la referencia que hace el art. 1104
determinar su ajuste con el contrato, alude al caso en que el comprador a la diligencia que exija la naturaleza de la obligación. La característica
es un perito, que por razón de su oficio o profesión, debe fácilmente de este modelo, dice BADOSA, es la corrección y la negación del aprio-
conocer los defectos de la cosa vendida. Referencias similares se pueden rismo del padre de familia y del profesional o artífice. Contempla la
encontrar en los arts. 1497 ó 1598. De este modo, la pericia se convierte obligación como fuente de la diligencia que ha de aplicarse y es por ello,
en un modelo de conducta de necesaria observancia por quien posee según el autor antes citado, un modelo de configuración judicial.
determinados saberes o conocimientos o determinadas técnicas o formas
de destreza. La aplicación de este modelo exige que la actividad tenida 20. L \ S FUNCIONES DE LA FIGURA DE LA DILIGENCIA EN lAS RELACIONES OBLIGATORIAS
en cuenta en la relación obligatoria pueda ser, como dice BADOSA, disci-
Se pueden establecer del siguiente modo:
plinada por un conjunto de reglas y normas de carácter restringido, por-
que los saberes y las técnicas son de carácter limitado. l. e La función de integración de la prestación debida.
Q
La idea anteriormente expuesta, que es la de «diligencia profesio- 2. La llamada función promotora de la diligencia.
nal», entendiendo la palabra profesión en un sentido muy amplio, se
encuentra en la STS de 22 de noviembre de 1982. Se discutía en este 3.- La función de definición del título de imputación de la respon-
sabilidad por negligencia.
asunto la responsabilidad de un arquitecto por determinados defectos
de construcción de la fachada de un edificio perteneciente a la comuni- 4.Q El módulo de construcción de los deberes accesorios de con-
dad actora. El TS, reiterando alguna sentencia anterior, como las de 22 ducta y de las modalidades de ejercicio del derecho de crédito, así como
de marzo de^l966 y 24 de enero de 1965, dice lo siguiente: a) que la de las cargas que lo acompañan.
normal previsión exigible al técnico arquitecto director de la obra no puede
confundirse con la simple diligencia del obrar cuidadoso, sino que es a) La idea de diligencia sirve para dotar de contenido y determinar
aquella obligada por la especialidad de sus conocimientos y la garantía una prestación, generalmente de hacer, identificada por las partes con
técnica y profesional que implica su intervención en la obra, incluyendo, una referencia de carácter genérico. Esta idea es especialmente útil
claro está, en sus deberes el conocimiento y estudio del terreno sobre el cuando se trata de prestaciones profesionales, pero puede utilizarse de
que se edifica; b) la responsabilidad del arquitecto se basa en una culpa modo general en los contratos de servicios. Si el servicio no va unido a
determinada por la omisión de la diligencia especial exigible por sus cono- un necesario resultado, el único criterio identificador, en defecto de su
cimientos técnicos, que no puede confundirse con la simple de un hom- completa adscripción por las partes, es la diligencia. Esta idea aparece
bre cuidadoso, al tratarse de una diligencia «alejada de la general, defi- con perfecta claridad en el párrafo segundo del art. 1719 CC, que regula
nida en el párrafo segundo del art. 1104 CC». la prestación de actividad a que se encuentra obligado el mandatario.
El precepto ordena que el mandatario se ajuste a las instrucciones del
mandante, pero si no existen específicas instrucciones el Código ordena
18. EL MODELO DETERMINADO POR EL COMPORTAMIENTO DEL PROPIO DEUDOR RESPECTO
al mandatario que haga «todo lo que, según la naturaleza del negocio,
DE SUS ASUNTOS E INTERESES (QUAM ¡N S17S) haría un buen padre de familia». El modelo de diligencia no profesional
La característica de este modelo, dice BADOSA, es que la cualidad de es utilizado para dotar de contenido y determinar, hasta donde sea nece-
122 CAP. III.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN g 3. IA DILIGENCIA COMO MARCO DE DESENVOLVIMIENTO DE LA REÍ ACIÓN OBLIGATORIA 1 2 3

sario, la prestación de servicio que el deudor ha de llevar a cabo. La dencia, vol. IV, Madrid, 1991; ALBIEZ DORHMANN, «La modernización del
misma idea es aplicable cuando se trata de servicios profesionales. Gene- Derecho de obligaciones en Alemania: un paso hacia la europeización
ralmente las partes se limitan a aludir genéricamente al tipo de servicios del derecho Privado», RDP, 2002, pág. 187; ALBIEZ DORHMANN, «Un nuevo
(p. ej., cuando se reclama la asistencia médica) o se definen como unidas derecho de obligaciones. La reforma 2002 del BGB». ADC, 2002, pág.
a una realidad concreta (p. ej., cuando se contratan los servicios de un 1123; ALGUER, «La obligación», RJC, 1931, pág. 99; BADOSA COLL y ARROYO
arquitecto para dirigir una obra). En todos estos casos, la actividad que I AMAYUELAS (Coords.) La armonización del Derecho de obligaciones en Europa.
debe desplegar el deudor profesional es el modelo de diligencia profe- Valencia, 2005; BELTRÁN SÁNCHEZ, «La unificación del derecho privado».
sional: todo lo que exija la llamada lex artis, que es el conjunto de especí- RJN, 1995, pág. 51; BONET RAMÓN, «El vínculo jurídico obligacional»,
ficos reglamentos de la profesión y todo aquello que en la profesión RGLJ, 1967; BONET RAMÓN, «Naturaleza jurídica de la obligación», RDP,
ordinariamente se realiza. Por ello, las obligaciones de servicios así inte- 1967, pág. 835; BONET RAMÓN, «La prestación y la causa debitoria», RDP,
gradas y determinadas, han podido ser denominadas «obligaciones de 1968, pág. 205; CABANILLAS SÁNCHEZ, «El Anteproyecto francés de reforma
diligencia». del derecho de obligaciones y del derecho de la prescripción (Estudio
b) BADOSA ha aislado una segunda función del instituto de la dili- preliminar y traducción)», ADC, 2007, pág. 621; CABANILLAS SÁNCHEZ, «El
gencia, que es intrínseca a la prestación debida y que tiene respecto contrato con efectos protectores para terceros en el derecho alemán»,
de ella un carácter instrumental. Es la actividad necesaria para que la Estudios jurídicos en homenaje al profesor Luis Diez-Picazo, vol. II, Madrid,
prestación, contemplada inicialmente como proyecto, pueda convertirse 2002, pág. 1491; CÁMARA LAPUENTE, «El hipotético "Código Civil Europeo":
en realidad. Significa una extensión de los deberes del deudor y com- ¿por qué, cómo y cuándo?», Estudios jurídicos en homenaje al profesor Luis
prende las actividades necesarias para la previsión de la viabilidad de la Diez-Picazo, vol. I, Madrid, 2002, pág. 347; CASTRO Y BRAVO, El negocio jurí-
prestación, tal como se encuentra contemplada en el negocio jurídico dico, Madrid, 1967; CRISTÓBAL MONTES, «La formulación dogmática de la
constitutivo, los deberes de preparación y de elaboración de la misma, obligación», ADC, 1990, pág. 475; DE LOS Mozos, «Concepto de obliga-
la ejecución de las fases previas a su realización última y las actividades ción», RDP, 1980, pág. 979; DE LOS Mozos, Derecho civil: método, sistemas y
de preservación y de evitación de los eventos que puedan ponerla en categorías jurídicas, Madrid, 1988; DÍEZ-PICAZO, «El contenido de la relación
peligro, ocasionar daños o, finalmente, hacerla por completo imposible. obligatoria», ADC, 1964, pág. 349; DÍEZ-PICAZO, El arbitrio de un tercero en
Desde el punto de vista que nosotros hemos adoptado, la diligencia los negocios jurídicos, Barcelona, 1957; DÍEZ-PICAZO, «El Derecho de Obliga-
puede ser en estos casos fuente de creación de especiales deberes de ciones en la Codificación Civil española», Estudios Centenario del Código
conducta que, como deberes accesorios acompañan a la prestación prin- Civil, I, Madrid, 1990, pág. 691; DÍEZ-PICAZO, «¿Una nueva doctrina gene-
cipal (cfr.: pág. 237). Mas puede ocurrir, no obstante, que al no tratarse ral del contrato?», ADC, 1993, pág. 1705; DÍEZ-PICAZO (Dir. y Coord.), «La
de comportamientos que sean directamente exigibles, no constituyan compraventa internacional de mercaderías». Comentario a la Convención
deberes autónomos, sin perjuicio del efecto que la inobservancia del de Viena. Madrid, 1998; DÍEZ-PICAZO, «Reforma de los códigos y derecho
modelo pueda comportar para el deudor en el sistema de la responsabili- europeo», ADC, 2003, pág. 1565; DÍEZ-PICAZO, ROCA TRIAS y MORAI.ES MO-
RENO, Los Principios de Derecho europeo de Contratos. Madrid, 2002; EGUSQUIZA
dad contractual.
BALMASEDA, «El derecho patrimonial: ese gran desconocido». RfN, 2002,
Por esta razón resulta muy difícil separar la llamada función promo- pág. 39; FAIREN, «Derechos reales y de crédito (Apuntes dogmáticos para
tora de la diligencia y la función de definición de un título de impu- el estudio de su distinción)», RDN, 1959, pág. 95; GALLEGO DOMÍNGUEZ,
tación de la responsabilidad, cuando ésta quiera fundarse en la negligen- «La unificación del Derecho civil patrimonial europeo». Estudios Albala-
cia. dejo, I, Madrid, 2004, pág. 1787; GARCÍA GARCÍA, «La relación-jurídica
c) Del mismo modo que la diligencia establece un modelo que ha desde las perspectivas práctica y teórica», RCDI, 1990, pág. 399; GARCÍA
GARCÍA, «Teoría General del Patrimonio». Estudios Jurídicos en homenaje al
de ser observado por el deudor, establece también un sistema de con-
ducta que ha de ser atendido por el acreedor, al llevar a cabo los actos profesor Luis Díez-Picazo, I, Madrid, 2003, pág. 581; GIORGIANI, La obligación,
de ejercicio del derecho de crédito. Desde este punto de vista, es función trad. esp., Barcelona, 1958; GONZÁLEZ GARCÍA, «Notas para un concepto
de la diligencia la creación de una serie de cargas que operan como de carga», RGLJ, 1986, pág. 179; HERNÁNDEZ GIL, «El problema de la patri-
límites o como condiciones del ejercicio del derecho de crédito. monialidad de la prestación», RDP, 1960, pág. 273; HERNÁNDEZ GIL, «En
torno al concepto de la obligación», publicado como «Apéndice» en la
nueva edición de su Derecho de Obligaciones, 2.- edic, Madrid, 1983; IHE-
Bibliografía RING, «Del interés en los contratos y la supuesta necesidad del valor patri-
ALBÁCAR LÓPEZ, J. L. y SANTOS BRIZ, J., Código Civil. Doctrina y Jurispru- monial de las prestaciones obligatorias», en Tres estudios jurídicos, Buenos
124 CAP. III.-LA DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE OBLIGACIÓN

Aires, 1947; INFANTE RUIZ, «Apuntes sobre la reforma alemana del Dere-
cho de obligaciones: la necesaria modernización del derecho de obliga-
ciones y la gran solución», RdP, 2002, pág. 153; LAMARCAI MARQUÉS, «Entra CAPITULO IV
en vigor la ley de modernización del derecho alemán de obligaciones». EL CRÉDITO Y LA DEUDA
InDret, 2002; LUNA SERRANO, «Comentario a los artículos 1088 a 1093»,
Comentario del Código Civil, vol. II, Ministerio de Justicia, Madrid, 1991,
pág. 3; MARTÍN PÉREZ, «Sobre la determinabilidad de la prestación obliga-
toria», RGLJ, 1958, pág. 5; MARTÍN PÉREZ, «La "despatrimonialización" del
Derecho civil y la patrimonialidad de la prestación», RDP, 1986, pág.
603; MARTÍN PÉREZ, Coméntanos al Código Civil y Compilaciones Forales, XV- § 1. El derecho del acreedor y sus diferentes perfiles
1, Madrid, 1989, pág. 1; MARTÍNEZ SANCHIZ, «El negocio jurídico. Elabora-
ción del concepto», en DELGADO DE MIGUEL (Coord.), Instituciones de Dere- 1. E L DERECHO DE CRÉDITO: su NATURALEZA Y CONTENIDO

cho Privado, I-4.s, Madrid, 2005; MARTÍNEZ SARRIÓN, «Moderna orientación Como consecuencia del examen llevado a cabo en los capítulos ante-
de las relaciones obligatorias», AAMN, XXXII, pág. 515; MASIDE MIRANDA, riores, podemos llegar a la conclusión de que el crédito es el derecho
«El futuro Código Civil Europeo de Contratos», RCDI, 2004, pág. 1901; que el acreedor ostenta, para obtener la satisfacción de su propio interés
MORALES MORENO, «Adaptación del Código Civil al Derecho Europeo».
y que se concreta fundamentalmente en la posibilidad de exigir del deu-
ADC, 2003, pág. 1609; MORALES MORENO, La modernización del derecho de dor aquella conducta patrimonialmente valiosa que es la conducta de
obligaciones. Madrid, 2006; PANTALEÓN PRIETO, «Las nuevas bases de la res- prestación. El derecho del acreedor ha de encuadrarse dentro de la cate-
ponsabilidad contractual», ADC, 1993, pág. 1719; PERLINGIERI, «Aspectos goría general del derecho subjetivo. La situación del acreedor no es una
problemáticos del Derecho de obligaciones», RDP, 1983, pág. 58; PUENTE simple expectativa de una conducta futura del deudor, sino un auténtico
MUÑOZ, «De la unificación del Derecho patrimonial privado». Estudios
poder jurídico para exigirla. Tampoco cabe decir que el acreedor no
Broseta, III, Valencia 1995, pág. 3065; ROCA SASTRE y PUIG BRUTAU, «Con- posee un verdadero poder jurídico, sino simplemente una acción, en
cepto de derecho de crédito», en Estudios de Derecho Privado, I, Madrid, cuanto que su única posibilidad es la de dirigirse a los órganos del Estado
1948, pág. 159; ROCA JUAN, «Determinación indirecta de la prestación en a fin de que éstos aseguren y tutelen su interés económico. No puede
la relación obligatoria», AUM, 1951-1952, pág. 435; RODRÍGUEZ-ARIAS, «La decirse, finalmente, que el derecho del acreedor sea un derecho sin
obligación», RDP, 1963, pág. 646; SALVADOR CODERCH, «El artículo 1090 contenido o que sea un simple poder de agresión sobre los bienes del
del Código Civil», RJC, 1978, pág. 7; SANTOS BRIZ, «Tendencias modernas deudor. En el crédito existe un auténtico y típico derecho subjetivo. Sin
en el Derecho de obligaciones», RDP, 1960, pág. 548; SANTOS BRIZ, en embargo, una más precisa puntualización del concepto y una más dete-
SIERRA GIL DE LA CUESTA (Coord.), Comentario del Código civil, VI, Barcelona,
nida disección del fenómeno, debe hacer hincapié en algunos extremos
2000; SANTOS BRIZ, en SIERRA GIL DE LA CUESTA (coord.), Comentario del Có- que parecen de importancia.
digo civil. Tomo IV, Barcelona 2000; SAPENA DAVÓ J. y F., «Naturaleza,
efectos y clases de obligaciones». En Instituciones de Derecho Privado, III- El crédito no es tan sólo un derecho subjetivo. Al acreedor no sólo
l.Q. Obligaciones y contratos. Madrid, 2002; VALLET DE GOYTISOLO, «Valor de se le atribuyen poderes, sino que se le imponen cargas y deberes. El
la distinción de los derechos en personales y reales desde puntos de vista crédito es una situación jurídica compleja -la situación de crédito o la
histórico, dogmático y realista», ADC, 1952, pág. 675; VALLET DE GOYTISOLO, posición acreedora-, donde confluyen facultades, pero donde confluyen
«La distinción entre derechos reales y derechos de crédito», ADC, 1952, también cargas y deberes. Un examen atento del crédito exige .contem-
pág. 1381; VALLET DE GOYTISOLO, «Las relaciones jurídicas», en DELGADO DE plar la totalidad de la situación en la cual el acreedor se encuentra.
Q
MIGUEL (Coord.), Instituciones de Derecho Privado, I-4. , Madrid, 2005; VA-
QUER ALOY (Ed.) La tercera parte de los Principios de Derecho contractual euro- Definir el derecho de crédito como «derecho a exigir la prestación
peo/The Principies ofEuropean Contract Law. Parte III, Valencia 2005; VAT- debida» es reducir y estrechar el problema y simplificarlo indebida-
TIER FUENZALIDA, Sobre la estructura de la obligación, Palma de Mallorca, 1980; mente. El derecho de crédito es toda la situación de poder - d e poder
VÁZQUEZ BOTE, «La obligación. Concepto, naturaleza y estructura», RGLJ, jurídico pero también de poder económico y de poder social- que el
1974, pág. 595; VICENT CHULIÁ, «La unificación del derecho de obligacio- ordenamiento concede a la persona del acreedor para la tutela y para el
nes», RdDP, 1999, pág. 21; VIVES MONTERO, «Traducción de la reforma logro de su interés. El derecho de crédito aparece así, antes que nada,
2002 del BGB», ADC, 2002, pág. 1129. como un centro de unificación e imputación de facultades jurídicas. Es
una situación de poder, unitaria y objetivada, en la cual confluye un haz
de facultades del que es titular el acreedor.
126 CAP. IV.-EL CRÉDITO Y IA DEUDA § 1. EL DERECHO DEL ACREEDOR Y SUS DIFERENTES PERFILES 127

Sistematizar y homogeneizar estas facultades de las cuales el acree- como se ha dicho también, un derecho real a recibir satisfacción con el
dor es titular no resulta tarea fácil, porque poseen un diferente sentido valor de tales bienes tras su realización.
y un diferente alcance. Normalmente se trata de facultades que permiten La última fase de la ejecución forzosa del crédito consiste en la
al acreedor dirigirse contra el deudor, pero en ocasiones son también expropiación de los bienes del deudor para destinar su importe al cobro
facultades que permiten al acreedor dirigirse contra terceros. Por ejem- de lo debido. Este poder o facultad de los acreedores, que puede lla-
plo, para defender la prelación o la preferencia de su crédito, cuando marse facultad de realización de los bienes del deudor, se dirige a pro-
es un crédito privilegiado, a través de una tercería de un mejor derecho mover su venta en pública subasta y a destinar el precio obtenido a la
o, al revés, para defender la par conditio creditorum frente al que trata de realización del interés insatisfecho.
ser preferente. Normalmente las facultades del acreedor son facultades
dependientes, es decir, facultades que se integran y forman parte del 3. LAS FACULTADES DE DISPOSICIÓN SOBRE EL CRÉDITO
derecho principal, pero en ocasiones el ordenamiento jurídico las con-
cibe como derechos subjetivos autónomos y en cierto modo indepen- Como en todo derecho subjetivo, también en el crédito el titular del
dientes. Ocurre así, por ejemplo, con muchos de los llamados derechos derecho ostenta un poder o facultad de disposición, que se concreta en la
de garantía. posibilidad de realizar determinados actos jurídicos, que afectan radical-
mente a la subsistencia y a la estructura del derecho. Como sabemos, el
No obstante esta dificultad de sistematización, una más exacta com- ejercicio del poder de disposición sobre un derecho subjetivo comprende
prensión de la naturaleza y de la función del crédito sólo puede lograrse la posibilidad de realizar actos de enajenación o de transmisión del dere-
mediante una contemplación, aunque sea rapidísima, de las facultades cho en favor de otras personas, actos de constitución de derechos o de titu-
enderezadas a la protección y al logro del interés del acreedor. laridades limitadas y actos de voluntaria extinción del derecho.
En el ejercicio de su poder dispositivo, el acreedor puede: a) enaje-
2. E L NÚCLEO CENTRAL DEL DERECHO DE CRÉDITO. I_A FACULTAD DE EXIGIR I A nar o ceder su crédito en favor de otra persona, tanto onerosa como
PRESTACIÓN Y EL PODER DE EJECUCIÓN SOBRE LOS BIENES DEL DEUDOR gratuitamente (art. 1526 CC) y tanto por actos intervivos como por actos
mortis causa (por ejemplo, legado del crédito); b) atribuir el disfrute o la
El núcleo central del derecho de crédito lo constituye la facultad de obtención de aquellas ventajas que merezcan el concepto de frutos de
exigir la prestación. Consiste en la posibilidad de formular una justa los créditos (intereses) a otras personas; cfr. art. 507 y la figura del usu-
pretensión frente al deudor y reclamarle la adopción del comporta- fructo de créditos; c) afectar el crédito en garantía de sus propias deudas,
miento debido. La facultad de exigir la prestación va acompañada, como por ejemplo, a través de la llamada cesión del crédito en función de
medida complementaria, del poder de agresión sobre los bienes. El dere- garantía y de la prenda sobre créditos; d) finalmente, remitir, renunciar
cho del acreedor puede ser inmediatamente ejecutivo si la ley ha atri- o condonar el crédito.
buido al título constitutivo del crédito el carácter de título ejecutivo.
Cuando el crédito no ha sido constituido a través de un título ejecutivo,
4. L \ S FACULTADES DEL ACREEDOR PARA IMPULSAR EL DESENVOLVIMIENTO Y IA
el acreedor puede convertir su derecho en ejecutivo mediante la obten- EFECTIVIDAD DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA Y PARA LA CONSERVACIÓN Y TUTELA
ción de una sentencia condenatoria. Una vez convertido el derecho en PREVENTIVA DEL CRÉDITO
ejecutivo, la facultad de exigir la prestación se concreta en una facultad
de agresión contra los bienes del deudor. Además de las facultades mencionadas en los apartados anteriores,
el ordenamiento jurídico atribuye al acreedor una porción de facultades
La agresión sobre los bienes del deudor se realiza a través de dos que le permitan vigilar e impulsar el normal desenvolvimiento y la nor-
fases o etapas: la primera de ellas es el embargo y la segunda la ejecución mal efectividad de la relación obligatoria. Se encuentran en este terreno
en sentido estricto, expropiación o realización del valor de los bienes. El aquellas facultades a través de las cuales puede el acreedor exigir que se
embargo, como dice GUASP, es un acto procesal y, más precisamente, un lleve a cabo una completa determinación de la prestación cuando en
acto de instrucción que se realiza dentro de un proceso de ejecución. el acto constitutivo de la obligación se hubieran establecido solamente
Mediante el embargo quedan afectados los bienes sobre los cuales el criterios de determinabilidad, como ocurre, v. gr., con la facultad de
embargo recae, al resultado del proceso. Esta afección se produce me- elección en la obligación alternativa (cfr. art. 1132 CC). En el mismo
diante una sujeción directa y personal, que traba el bien cualquiera que caso se encuentra la facultad que el acreedor tiene de rehusar aquellos
sea en el futuro su titular o poseedor. Con el embargo se adquiere la pagos que sean defectuosos, bien por no ajustarse el pago al proyecto o
potestad real de actuar jurídicamente sobre los bienes embargados o, programa de prestación, bien por ser incompleto (arts. 1157 y ss. CC).
CAP. I\'.-EL CRÉDITO Y LA DEUDA 8 1. EL DERECHO DEL ACREEDOR Y SUS DIFERENTES PERFILES 129
128
En el mismo terreno se puede situar la facultad que al acreedor le asiste función es la conservación de la garantía patrimonial del deudor o, lo
de provocar las consecuencias de las infracciones cometidas por el deu- que es lo mismo, de la conservación de la capacidad económica del patri-
dor, como ocurre por ejemplo con la facultad de transformar al deudor monio del deudor para hacer frente al cumplimiento de las obligaciones.
en deudor moroso mediante una especial interpelación o intimación. PACCHIONI hablaba, al referirse a ellas, de un poder de los acreedores de
intervención y de control de la gestión patrimonial del deudor. Su estu-
En una zona diversa aparecen determinadas facultades cuyo objeto dio detallado pertenece a otros lugares del sistema, pero conviene enu-
es la conservación y la tutela preventiva del crédito. A ellas parece refe- merarlas aquí, aunque sea rápidamente, con el fin de completar el cua-
rirse el art. 1121 CC cuando permite a un acreedor, cuyo crédito está dro de los poderes que confiere el derecho de crédito.
sometido a una condición suspensiva, el ejercicio de acciones dirigidas
a la «conservación de su derecho». a) La impugnación de los actos fraudulentos y simulados. Los
acreedores pueden reclamar que sean frente a ellos ineficaces los actos
¿Cuáles son estas facultades preventivas o acciones otorgadas al dispositivos realizados por el deudor en fraude o perjuicio de sus dere-
acreedor y dirigidas a la conservación de su derecho? En algunos casos chos o aquellos actos simulados que tiendan a crear una insolvencia apa-
particulares la ley concede al acreedor una protección especial. Cabe rente. En uno y otro caso se trata de que sean reintegrados al patrimonio
recordar aquí, como formas de especial protección preventiva del cré- del deudor aquellos elementos del mismo que han salido de él, real o
dito, la llamada acción de deterioro o de devastación que concede al aparentemente, con perjuicio de los acreedores. La impugnación de los
acreedor hipotecario el art. 117 LH, en virtud de la cual cuando la finca actos fraudulentos se realiza a través de la llamada acción pauliana (art.
hipotecada se deteriorase disminuyendo de valor por dolo, culpa o vo- 1111 infiney arts. 1291.3.Q y ss. CC). El ejercicio de la acción de simula-
luntad del dueño, el acreedor hipotecario puede dirigirse al juez a fin ción se posibilita considerando que el acreedor tiene un interés legítimo
de que éste adopte medidas para evitar o remediar el daño. Con arreglo para ponerla en marcha.
al art. 1776 CC el depositario que tenga justos motivos para no conservar
el depósito puede, aun antes del término designado para ello, restituirlo b) La subrogación en el ejercicio de los derechos y acciones que
al depositante y si éste lo resiste, obtener del juez su consignación. Con- corresponden al deudor (acción subrogatoria; cfr. art. 1111 CC). Se trata
forme al art. 1503 CC, si el vendedor tuviere fundado motivo para temer de conseguir que ingresen en el patrimonio del deudor aquellos bienes
la pérdida de la cosa inmueble vendida y el precio, podrá promover o elementos patrimoniales que pudiendo formar parte de él y pudiendo
inmediatamente la resolución de la venta. ser soporte de su responsabilidad, no lo son a causa de una conducta
omisiva de su titular, también con perjuicio de los acreedores.
Con carácter general, como facultades de conservación y de tutela
preventiva del crédito, cabe señalar las siguientes: Junto a estos dos modos básicos de intervención de los acreedores
a
1. La facultad de provocar un anticipado vencimiento de la deuda en la actividad patrimonial del deudor, el vigente Derecho Positivo pre-
senta una gama muy amplia de supuestos particulares o especiales a los
aplazada, en los casos de insolvencia sobrevenida del deudor y de falta de
que conviene también hacer alusión.
otorgamiento, disminución o desaparición de las garantías (art. 1129 CC).
2.a La facultad de obtener un embargo preventivo para asegurar la c) La facultad de los acreedores de intervenir en la partición de la
ejecución de sentencia decondena a la entrega de cantidades de dinero o cosa de que su deudor es titular o comunero. Conforme a lo que dispone
de frutos, rentas y cosas fungibles computables a metálico (art. 727 LEC). el art. 403 CC, los acreedores de los partícipes pueden concurrir a la
división de la cosa común y oponerse a que ésta se verifique sin su con-
3. a La facultad de interrumpir la prescripción del crédito (art. curso, así como impugnar la división ya consumada, en el caso de fraude
1973 CC). o cuando se hubiese verificado no obstante la oposición formalmente
interpuesta para impedirla.
5. LAS FACULTADES DEL ACREEDOR PARA I A CONSERVACIÓN DE IA SOLVENCIA DEL DEUDOR
Del art. 403 CC deriva una facultad de los acreedores que les legi-
Existe otro importante grupo de facultades que el ordenamiento tima para intervenir y concurrir a la división de la cosa en que su deudor
jurídico concede a los acreedores no tanto para la conservación y el sea copropietario o comunero con otras personas. Se trata de una facul-
mantenimiento del derecho de crédito en sí mismo considerado, cuanto tad de intervención, cuya finalidad no parece que pueda ser otra que la
de la solvencia del deudor, toda vez que dicha solvencia constituye el de vigilar e inspeccionar la división para evitar que mediante ella se
soporte económico de la efectividad del crédito. Se trata de un conjunto les cause perjuicio. La ley se ha cuidado de reforzar esta facultad de
de facultades que se presenta como contenido natural del crédito y cuya intervención de los acreedores en la división de la cosa común, autori-
S 1. El. DERECHO DEL ACREEDOR Y SUS DIFERENTES PERFILES 131
CAP. IV.-EL CRÉDITO Y IA DEUDA
130
zándoles para oponerse a que la división sea realizada sin su concurso, y entorpecer las actuaciones de división de herencia». El apartado si-
finalmente para impugnar aquella división que se haya realizado no obs- guiente permite, sin embargo, que «los acreedores reconocidos como
tante una oposición de los acreedores formalmente interpuesta. Son, tales en el testamento o por los coherederos y los que tengan su derecho
documentado en un título ejecutivo podrán oponerse a que se lleve a
éstas, medidas complementarias con las cuales no se pretende otra cosa
efecto la partición de la herencia hasta que se les pague o afiance el
que garantizar la intervención facultativa de los acreedores en la división importe de sus créditos», petición que puede deducirse en cualquier
de la cosa común del deudor. Si la división iba a ser realizada sin la momento, antes de que se produzca la entrega de los bienes adjudicados
concurrencia de los acreedores, éstos pueden presentar una oposición a cada heredero.
formal a que tal acto se lleve a efecto. Si, no obstante tal oposición, la
división se consuma, los acreedores pueden impugnarla. El apartado 5 del precepto legal citado, faculta a los acreedores de
d) La facultad de los acreedores de intervenir en la partición de los coherederos para intervenir a su costa en la partición para evitar que
una herencia. La ley concede a los acreedores la facultad de intervenir ésta se haga en fraude o perjuicio de sus derechos, concordando los
en la partición de una herencia y defender en ella su propio interés, preceptos procesales con los preceptos civiles sustantivos.
tanto si se trata de acreedores del causante como si se trata de acreedores En cierto modo semejante a las anteriores, es la facultad de los
del heredero. En este sentido, el art. 1059 CC establece como trámite acreedores de demandar la separación de patrimonios en aquellos orde-
necesario previo a la partición una preceptiva citación de los acreedores, namientos que así lo admitan y en el nuestro en la medida en que lo
por el comisario, para la práctica del inventario de los bienes de la heren- admita, tema este cuyo estudio corresponde al Derecho de Sucesiones.
cia. Según el art. 1082 CC, los acreedores reconocidos como tales pue- A través de la separación de patrimonios los acreedores de la herencia
den oponerse a que se lleve a efecto la partición de la herencia hasta pueden conseguir que ésta no se confunda con el patrimonio del here-
tanto se les pague o afiance el importe de sus créditos. Conforme al art. dero, lo cual tiene su gran importancia si la herencia es solvente y el
1083 CC, los acreedores de uno de los coherederos pueden intervenir heredero en cambio se encuentra endeudado.
por su cuenta en la partición para evitar que ésta se haga en fraude o
perjuicio de sus derechos. e) La intervención de los acreedores en la disolución y liquidación
Por su parte, el art. 1034 CC dispone que los acreedores particulares de la sociedad. Con arreglo al art. 1708 CC, la partición entre socios se
del heredero no pueden mezclarse en las operaciones de la herencia rige por las mismas reglas de la partición de herencia. En virtud de
aceptada por éste a beneficio de inventario hasta que sean pagados los esta remisión parece indudable que los acreedores están facultados para
acreedores de la misma y los legatarios. Se deduce de ello que la ley no intervenir en el proceso de liquidación y de disolución de una sociedad,
limita el poder de intervención en la partición hereditaria, de los acree- tanto si se trata de una sociedad que les sea deudora como si se trata de
dores del causante, ni de los acreedores del heredero que haya aceptado la sociedad de que forma parte su deudor.
la herencia pura y simplemente y que autoriza la intervención de los f) La aceptación de la herencia por los acreedores del heredero.
acreedores del heredero que ha aceptado con beneficio de inventario, El art. 1001 CC previene que cuando el heredero repudia la herencia
una vez que han sido pagadas las deudas de la herencia y los legados. que le es deferida, en perjuicio de sus propios acreedores, éstos pueden
En la antigua Ley de Enjuiciamiento civil, los arts. 973 y 1036 consi- pedir al juez que les autorice para aceptarla en nombre de aquél. Esta
deraban como parte legítima para promover el juicio de testamentaría y aceptación sólo aprovecha a los acreedores en cuanto baste a cubrir el
de abintestato a «los acreedores que presenten un título escrito que justi- importe de sus créditos, de tal manera que el exceso, si lo hubiere, no
fique cumplidamente su crédito», salvo cuando el crédito se encuentre pertenecerá en ningún caso al renunciante, sino que se adjudicará a las
asegurado con hipoteca o con otra garantía suficiente y cuando los here- personas a quienes corresponda como llamadas en suborden. '
deros les dieren fianza bastante, que responda de sus créditos con inde- g) El ejercicio de una prescripción renunciada. Según el art. 1937
pendencia de los bienes del finado. CC, los acreedores pueden hacer valer la prescripción de una acción o
En la actualidad, la Ley de Enjuiciamiento Civil regula esta materia de un derecho a pesar de la renuncia expresa o tácita del deudor.
en el Título II, del Libro IV, dentro de la llamada «División judicial de
patrimonios». El art. 782 dice en su apartado 3, que «los acreedores no h) El ejercicio de un derecho de retracto perteneciente a un deu-
podrán instar la división, sin perjuicio de las acciones que les correspon- dor. De conformidad con el art. 1512 CC, los acreedores del vendedor
dan contra la herencia, la comunidad hereditaria o los coherederos, que pueden hacer uso del retracto convencional en el término convenido
se ejercitarán en el juicio declarativo que corresponda, sin suspender ni después de haber hecho excusión en los bienes de su deudor.
CAP. IV.-EL CRÉDITO Y LA DEUDA g 2. LOS LÍMITES DEL DERECHO DE CRÉDITO 133
132
6. LA FACULTAD DE PROMOVER EL CONCURSO DE ACREEDORES ejemplo, la elección en la obligación alternativa, que por regla general
corresponde al deudor; cfr. art. 1132 CC). Hay una extralimitación tem-
Al hacer un examen, aunque sea somero, de las facultades que con- poral o plus petitio tempore cuando el acreedor pretende la prestación
fluyen en el derecho de crédito, no cabe olvidar la facultad del acreedor prematuramente, es decir, antes de haber vencido la deuda y de ser
de solicitar y promover el concurso del deudor común. Se trata de un exigible la obligación. Hay una plus petitio loco cuando el acreedor pre-
derecho extraordinario que supone una nueva situación patrimonial del tende que la prestación le sea satisfecha en un lugar distinto del estable-
deudor, en cuanto determina la colocación del patrimonio bajo adminis- cido para ello.
tración y en liquidación, y una nueva situación personal del deudor, con
una amplia serie de consecuencias que producen graves repercusiones, 8. L O S LÍMITES INSTITUCIONALES DE LOS DERECHOS SUBJETIVOS EN SU APLICACIÓN A LOS
todas ellas reguladas actualmente en la llamada Ley Concursal de fecha DERECHOS DE CRÉDITO
9 de julio de 2003.
Como todos los derechos subjetivos, el derecho de crédito se en-
cuentra limitado por la función y finalidad para la cual ha sido atribuido
§ 2. Los límites del derecho de crédito a su titular. Como sabemos, los derechos subjetivos son poderes funcio-
7. EL PROGRAMA JURÍDICO OBLIGATORIO COMO LÍMITE DEL DERECHO DEL ACREEDOR nalmente organizados que se atribuyen a la persona para lograr diferen-
tes finalidades. De aquí, que en el terreno del derecho de crédito en-
Como todos los derechos subjetivos, el de crédito se encuentra so- cuentre aplicación la idea de buena fe como idea de conducta ética en
metido a unos límites que constituyen el ámbito de actuación de la situa- el ejercicio de los derechos, y la idea de abuso del derecho, como técnica
ción de poder que el ordenamiento jurídico concede al titular. Estos de represión de los actos de extralimitación.
límites vienen impuestos, en primer lugar, por la naturaleza y alcance
que legalmente posee la situación que al acreedor se confiere, y, en a) En materia de obligaciones, la buena fe debe constituirse en el
segundo lugar, por la finalidad y función para cuya realización el dere- marco dentro del cual la relación obligatoria se desenvuelve. El deudor
cho es concedido o atribuido. Desde el primer punto de vista, el derecho debe cumplir todo aquello que la buena fe exige y el acreedor debe
del acreedor se dirige a la obtención de una prestación, dentro de unas ejercitar su crédito de acuerdo con la buena fe. La buena fe como límite
concretas coordenadas o circunstancias de tiempo y de lugar. Aparecen del derecho de crédito se encuentra consagrada en el art. 7 CC. Frente
así, como límites del derecho del acreedor, la prestación que le es de- a la pretensión del acreedor ejercitada fuera del marco de la buena fe,
bida, enmarcada en sus condiciones de identidad, género y cuantía, y el deudor tiene la posibilidad de ejercitar una excepción con la finalidad
las circunstancias del tiempo y de lugar en que la prestación debe ser de paralizar la acción o de reclamar que quede ajustada a sus verdaderos
obtenida. Por consiguiente, el acreedor incide en una extralimitación, si límites. Esta excepción, que puede considerarse como la versión mo-
pretende obtener una prestación distinta o de cuantía o calidad superior derna de la exceptio doli, se encuentra hoy claramente exigida por el art.
o si trata de obtenerla en unas circunstancias de tiempo y de lugar más 7 CC y por el art. 112 LOPJ, que ordena respetar la norma de la buena
ventajosas para él. En las fuentes clásicas, estas posibles extralimitaciones fe en todo tipo de procedimientos.
del acreedor daban lugar a la llamada plus petición, que determinaba la
pérdida de la litis sin posterior posibilidad de repetición de la acción. b) Dentro de los límites institucionales del derecho de crédito, se
Las Instituciones de Justiniano admiten la existencia de cuatro formas encuentra la idea de abuso del derecho. Es cierto que la figura del abuso
de plus petición: re, tempore, loco y causa. En el Derecho Moderno la idea del derecho nació en torno a los abusos del derecho de propiedad y de
de plus petición, aunque no abandonada, ha sido sólo incidentalmente los derechos sobre las cosas, pero la actual amplitud de su consagración
recogida en los textos legales. Lo que parece fuera de duda es que el en el art. 7 CC permite hablar del abuso del derecho de crédito. Existe
efecto de pérdida de la litis sin posibilidad de reproducción de la acción, este abuso en todos aquellos casos en que el acreedor no persiga la
no se produce en el Derecho Moderno, donde lo único que genera es obtención de aquello que le es debido, sino la producción de un perjui-
una excepción que paraliza la concreta pretensión extralimitada. cio al deudor o la realización de actos a través de los cuales no se cumple
la finalidad o interés para cuya satisfacción el derecho fue establecido o
La extralimitación puede ser objetiva, temporal y local. Es objetiva que carece de finalidad seria y legítima. Así, existe abuso cuando un
cuando el acreedor pretende una prestación distinta, una prestación de procedimiento judicial de reclamación de un crédito se utiliza, buscando
un género superior o una prestación en mayor cantidad que la debida. un embargo excesivo, con el fin de dañar el crédito del deudor frente a
Hay también extralimitación cuando en orden a la determinación de la terceros; cuando se utiliza un procedimiento de quiebra, si éste no es
prestación el acreedor se arroga facultades que no le corresponden (por necesario y lo único que se trata es de destruir la organización empresa-
8 3. I AS (ARCAS DEL ACREEDOR 135
CAP. IV.-F.L CRÉDITO Y IA DEUDA
134
pió interés. La misma idea ha sido sostenida por otros autores, como
rial del deudor, para evitar su concurrencia en el mercado. Existe abuso
ESSER y SCHMIDT, quienes señalan que las cargas obedecen a criterios de
del derecho de crédito, cuando un arrendador, facultado contractual- atribución y distribución del riesgo, y son, en definitiva, imperativos colo-
mente para que el arrendatario reponga los locales arrendados al finali- cados para defender el propio interés. La inobservancia de las cargas
zar el arrendamiento en el estado que contrató, si la completa termina- determina un entorpecimiento, una reducción o una pérdida del dere-
ción del contrato se ha llevado a cabo porque el edificio va a ser cho o, en general, de la posición jurídica del gravado.
demolido.
El art. 1796 CC puede proporcionar un ejemplo bastante claro de
la idea que trata de perfilar. Según este artículo, antes de su derogación,
§ 3. Las cargas del acreedor el asegurado, cuando el daño sobreviene, debe ponerlo en conocimiento
9. E L CONCEPTO DE CARCA Y SU APLICACIÓN EN EL DERECHO DE OBLIGACIONES del asegurador, en los plazos estipulados o en los plazos legales y, si no
lo hace, pierde su acción frente al asegurador. En puridad, no hay un
El concepto de carga nació en la teoría del Derecho procesal, para verdadero y genuino deber de comunicación del siniestro que pesa sobre
explicar aquellos casos en que uno de los litigantes se encuentra constre- el asegurado, puesto que el asegurado carece de toda acción para exigir
ñido a adoptar una determinada conducta para evitar un perjuicio proce- tal información y tampoco puede ejercitar una acción de daños fundada
sal, que en última instancia puede ser una sentencia desfavorable. Inicial- en su inobservancia. El deber de información del asegurado es más bien
mente el concepto se utiliza para explicar la llamada «carga de la una premisa necesaria para el ejercicio de su propio derecho a obtener
prueba», aunque después se generaliza a otros supuestos. GOLDSCHMIDT la indemnización del asegurador, puesto que, si no lleva a cabo la infor-
señaló que las cargas no constituyen deberes jurídicos, en el sentido de mación necesaria, pierde su propia acción.
que no son nunca directamente exigibles, pero implican la necesidad de
la adopción de una conducta para la evitación de un perjuicio. En la actualidad, las cargas de información del tomador de un se-
guro se encuentran establecidas en la Ley del Contrato de Seguro y son
La mencionada noción fue recibida hace ya algún tiempo en la teo- las siguientes: la declaración del tomador del seguro, antes de la conclu-
ría del Derecho civil, especialmente en materia de obligaciones y contra- sión del contrato, de acuerdo con el cuestionario del asegurador, de
tos. VON TUHR destacaba que la palabra «deber» se emplea en los Códigos todas las circunstancias por él conocidas, que puedan influir en la valora-
y en la literatura jurídica sin una gran precisión técnica, pues a veces no ción del riesgo (art. 10 de la Ley del Contrato del Seguro); la informa-
se refiere a la conducta que es exigible del sujeto a quien el deber se ción del agravamiento del riesgo (art. 11 LCS) y la información sobre
impone, sino a casos en que la ley condiciona a una actividad, la adquisi- las circunstancias y consecuencias del siniestro (art. 16).
ción, la minoración o la pérdida del derecho. El concepto se generalizó
en la doctrina civilista alemana, fue recibido por la doctrina italiana y en 10. L \ CLASIFICACIÓN DE IAS CARGAS SEGÚN SI' ORIGEN
nuestro país ha sido objeto de alguna reflexión por los especialistas del
Derecho mercantil, especialmente en materia de Derecho de seguros y Según A. CABANILLAS, que ha estudiado el tema con especial deteni-
de Derecho cambiario. miento {Las cargas del acreedor en el Derecho civil y en el mercantil, Madrid,
Reimer SCHMIDT señaló que, al lado de las obligaciones perfectas y 1988), puede hablarse de cargas heterónomas, para enfrentarlas a otras
de otras que se pueden denominar incompletas, existen supuestos de que derivan de la autonomía privada, a las que se puede llamar cargas
origen legal o convencional en que la necesidad de adopción de una negocíales.
conducta por parte de un sujeto, posee una intensidad menor. Estos
supuestos se caracterizan porque regularmente al sujeto activo no le co- Las primeras derivan directamente de la ley, como el caso de los
rresponde ninguna pretensión encaminada a su cumplimiento, ni tam- antes mencionados preceptos relativos al contrato de seguro o de las
poco una posibilidad de acción o de ejecución ni una pretensión de reglas de buena fe y diligencia que dominan el Derecho de obligaciones.
resarcimiento de daños por su inobservancia o infracción. Sin embargo, Las llamadas cargas negocíales son obra de las partes, que las establecen
la persona colocada en la necesidad de adopción de esta conducta se ve en sus contratos, sin otros límites que los generales que pesan sobre la
situada, en caso de inobservancia, frente a ciertas desventajas jurídicas. autonomía privada. A. CABANILIAS recuerda la existencia de este tipo de
La relación que en tales normas se produce entre el supuesto de hecho cargas que son muy frecuentes no sólo en los tantas veces citados contra-
y la consecuencia jurídica se encuentra articulada en interés del sujeto tos de seguros, sino en los contratos de viaje (p. ej., el usuario tiene que
activo y del sujeto pasivo. Se crea una situación en virtud de la cual la comprobar el horario de salida y el itinerario, encontrarse presente con
observancia del comportamiento es premisa del buen resultado del pro- la antelación prevista, etc.), o en los contratos bancarios (p. ej., el cliente
8 3. LAS (ARCAS DEL ACREEDOR 137
(AP. I\'.-EL CRÉDITO Y IA DEUDA
136
debe custodiar el talonario de cheques y dar cuenta inmediata de la obligación o, por lo menos, facultado para exigir la resolución del con-
trato sin perder su derecho a la contraprestación.
sustracción).
El problema que plantean las cargas negociales, cuando se encuen- 13. L A CARGA DE DILIGENCIA EN EL EJERCICIO DEL DERECHO DE CRÉDITO
tran establecidas en condiciones generales de la contratación, no es dife-
rente del que en su momento examinamos para el tratamiento de este En ocasiones pesa sobre el acreedor una especial carga de diligencia
tipo de contratos. Naturalmente, la imposición de cargas, especialmente en el ejercicio de su derecho de crédito y de las facultades que lo compo-
a los usuarios y consumidores, puede dar lugar a condiciones abusivas nen. La exposición no puede en este punto ser exhaustiva y tiene que
que hayan de considerarse nulas con arreglo al art. 10 LGCU. limitarse a algunos supuestos concretos:
a) El acreedor tiene la carga de un puntual y diligente examen de
11. L A (ARCA DE FACILITACIÓN DE IA LIBERACIÓN DEL DEUDOR la prestación ejecutada por el deudor, con la correlativa de denunciar
El acreedor ha de realizar todo aquello que en su mano esté -dice de manera inmediata los vicios y defectos aparentes que en ella existan.
A. CABANILLAS-, a fin de que el deudor pueda liberarse de la deuda. Este El acreedor es titular de la facultad de rehusar la prestación inexacta,
concurso presenta, dice el autor citado, un doble aspecto, positivo y ne- cuando en ella faltan los requisitos de identidad e integridad del pago,
gativo: facilitar el cumplimiento del deudor y no agravar el empeño del tal y como establecen los arts. 1166 y 1169 CC. En el Derecho de obliga-
ciones, como dice CABANILIAS, el acreedor, en el momento del cumpli-
deudor en realizar la prestación.
miento, tiene derecho a la verificación de la prestación, para comprobar
La inobservancia de esta carga coloca al acreedor en mora (mora que ésta corresponde a la prometida y no adolece de imperfecciones y
creditoris) y permite al deudor acudir a los medios legalmente establecidos vicios. Pero esta facultad ha de ser ejercida diligentemente y la falta de
para obtener su liberación (ofrecimiento de pago, consignación, etc.). diligencia determina que el acreedor pierda aquella facultad.
Existen numerosas aplicaciones legales de esta idea, en las que se
12. L \ (ARCA DE COIABORACIÓN PARA QUE EL DEUDOR PUEDA EJECUTAR I A PRESTACIÓN
advierte la regla de que un deudor queda exonerado de responsabilidad,
En la fase de ejecución de la prestación, la colaboración del acree- si el acreedor acepta sin protestas, ni reservas, una prestación que sabía
dor puede ser necesaria para que el deudor esté en condiciones de llevar que era defectuosa o cuyas características defectuosas hubiera debido
a cabo de forma regular y exacta la prestación debida. Si contrato un descubrir. Éste es el caso prevenido en el art. 1484 CC, según el cual el
pintor para que pinte una pared, es obvio que tengo que facilitarle la vendedor no es responsable de los defectos manifiestos de la cosa ven-
entrada y los medios necesarios para que la pared pueda ser pintada. dida, de aquellos que estuviesen a la vista o de aquellos otros, que, aun-
Del mismo modo, si un empresario contrata a unos técnicos especializa- que no lo estén, el comprador hubiera debido fácilmente reconocer. La
dos para llevar a cabo un proyecto de reorganización y racionalización misma idea aparece en el art. 336 C de C, según el cual, en la compra-
de la empresa, es claro que debe facilitarles el acceso a la empresa y un venta mercantil, el comprador que, al tiempo de recibir las mercancías,
cabal conocimiento de la organización existente. La determinación, en las examinase a su contento, no tendrá acción para repetir contra el
cada caso, de cuándo la colaboración del acreedor tiene carácter necesa- vendedor alegando vicios o defectos de cantidad o de calidad en las
rio para que el deudor pueda ejecutar regularmente la prestación, ha de mercancías. La misma regla es aplicable al arrendamiento, en virtud de
examinarse de acuerdo con los usos de los negocios y la buena fe. lo dispuesto en el art. 1553, a la permuta y al arrendamiento de obra.
No ofrece serias dudas que esta colaboración necesaria no es un b) A la línea de las cargas de diligencia en el ejercicio del derecho
deber del acreedor. No engendra un deber de prestación a su cargo, pertenece la carga que pesa sobre el acreedor de hacer excusión de/los
porque generalmente el deber del acreedor es pagar la contraprestación, bienes del deudor, en la fianza, para poder ejercitar su acción frente al
ni tampoco un deber accesorio o de protección, porque en ningún caso fiador. Según el art. 1830 CC, el fiador no puede ser compelido a pagar
pueden aplicarse las consecuencias propias de un incumplimiento. al acreedor, sin hacerse antes excusión de todos los bienes del deudor.
Como ha señalado CABANILIAS, la falta de colaboración del acreedor en
los casos en que sea necesaria, determina que el deudor no pueda ser 14. LAS CARGAS DE INFORMACIÓN
colocado en mora y que, si se produce una imposibilidad sobrevenida
de la prestación por aquella causa, a la que debiera atribuirse un carácter Como dice A. CABANILLAS, en relación directa con el fenómeno de
definitivo, deberá considerarse como imposibilidad imputable al acree- cooperación del acreedor en el cumplimiento, la ley y la buena fe nego-
dor, de manera que habrá de considerarse al deudor liberado de su cial determinan que el acreedor tenga que informar diligentemente al
CAP. rV.-EL CRÉDITO Y I A DEUDA S 4. EL CRÉDITO COMO OBJETO PATRIMONIAL 139
138
deudor de aquellas circunstancias, cuyo conocimiento, al incidir sobre líneas anteriores hemos hablado de la «facultad de disposición» como
la ejecución de la prestación debida, es fundamental para que el deudor de una de las facultades que integran el complejo de poder en que se
pueda cumplir de acuerdo con los términos fijados en el programa de concreta el derecho subjetivo de crédito. La facultad de disposición per-
prestación. mite la realización de determinados actos jurídicos que pueden ser en-
globados bajo la idea de «negociabilidad de los créditos».
Las primeras cargas legales de información del acreedor aparecen
en el contrato de seguro, según vimos más arriba. Ideas semejantes pue- Como tipos de actos de disposición sobre créditos, dentro del tráfico
den encontrarse en el contrato de transporte y en el contrato de hospe- jurídico, pueden situarse los siguientes:
daje. Con referencia a este último tipo contractual, el art. 1783 declara a) La transmisión o cesión del crédito, que es aquel acto o negocio
a los empresarios responsables de los efectos introducidos por los viaje- jurídico por virtud del cual el acreedor se desprende de su situación
ros, pero exige, para la preservación del derecho de éstos, que observen jurídica, haciéndola llegar a un tercer adquirente, que se instala en ella
las prescripciones establecidas y que se les haya dado conocimiento de convirtiéndose en nuevo acreedor (cesión, subrogación, legado de cré-
la introducción de los efectos y, en su caso, de las características de los dito, etc.).
mismos.
b) El llamado «usufructo del crédito», en el cual el acreedor, sin
Según el art. 1752 CC, el comodante que, conociendo los vicios de perder esta cualidad, concede a un tercero las facultades necesarias para
la cosa prestada, no los hubiere hecho saber al comodatario, responderá que éste pueda recibir del deudor aquellas prestaciones que económica-
a éste de los daños que por aquella causa hubiese sufrido. mente merecen ser consideradas como frutos o rentas del crédito (por
ejemplo: intereses, etc.).
§ 4. El crédito como objeto patrimonial Una parte de la doctrina ha hablado, para explicar esta hipótesis,
de la existencia de un derecho real de usufructo sobre el derecho de
15. E L CICLO DE NEGOCIABILIDAD DE LOS CRÉDITOS
crédito. Pero este punto de vista no parece convincente. Más adecuado
El crédito no es sólo una situación de poder jurídico que al acreedor es afirmar que se produce la concesión al llamado usufructuario de un
pertenece, acompañada de sus correspondientes limitaciones y de sus poder jurídico limitado que coexiste con el derecho pleno del acreedor
correspondientes cargas. Desde un punto de vista económico, resulta principal o que existe una transmisión parcial de un grupo de facultades
muy claro que la mayor o menor probabilidad de recibir la prestación integrantes del derecho mismo. Sea de ello lo que fuere, que no es éste
debida, unida a los intereses que el crédito devenga y a la serie de medi- el lugar para examinarlo con detalle, lo cierto es que se concibe perfecta-
das que facilitan o garantizan el cobro, constituyen un bien valioso. Por mente y se admite por el ordenamiento jurídico la posibilidad de que
ello, el crédito puede contemplarse no dentro de la realidad jurídica los créditos sean disfrutados por una persona distinta del acreedor.
que liga al acreedor con el deudor, sino dentro del tráfico jurídico gene- c) La cesión de los créditos por su titular a sus propios acreedores
ral, donde existe un notorio comercio de créditos (p. ej., bonos, obliga- en garantía de las deudas que con ellos mantenga. Esta garantía puede
ciones, etc., que cotizan en bolsa). realizarse prácticamente mediante una cesión del crédito en función de
Por otra parte, el crédito es también un objeto que forma parte del garantía cuando se trata de un crédito que aún no es exigible, legiti-
patrimonio del acreedor. El patrimonio de una persona no está formado mando al acreedor garantizado para proceder a su cobro y para aplicar
solamente por el derecho de señorío sobre las cosas, como la propiedad la cantidad cobrada al pago de la deuda para cuya seguridad se-cede. Si
y los derechos reales, sino también por los créditos en cuanto facultad cabe hablar o no de «prenda de créditos» es cuestión que será exami-
para obtener de un tercero una conducta de prestación pecuniariamente nada en otro momento. '
valorable. Contablemente, los créditos constituyen una partida del activo
16. L O S CRÉDITOS COMO COSAS EN SENTIDO JURÍDICO: LA LIAMADA COSIFICACIÓN DE LOS
patrimonial.
CRÉDITOS
Por esto, los créditos, considerados como bienes patrimoniales, en-
tran a formar parte y a ser objeto del tráfico jurídico. El crédito es un El tráfico jurídico sobre créditos, unido al valor económico y patri-
objeto de tráfico jurídico en cuanto que el acreedor puede disponer de monial que los créditos poseen, conduce a una cosificación de los crédi-
él como de cualquier otro objeto patrimonial. El titular de un crédito tos y a una consideración de los créditos como cosas. En torno a los
puede enajenarlo, cambiarlo por otra cosa o por dinero, conceder a otra créditos puede darse un ciclo jurídico paralelo al que es posible sobre
persona su disfrute o afectarlo en garantía de sus propias deudas. En las los bienes muebles. Se transmiten, se usufructúan y se pignoran. Se pro-
CAP. IV.-EL CRÉDITO Y I A DEUDA
§ 5. LA DEUDA. SU NATURALEZA Y SU CONTENIDO 141
140
duce así un acercamiento de los créditos a las cosas muebles, que se brado tienen frente a terceros pasan a formar parte de la masa concursal
y se destinan a la satisfacción de los acreedores concurrentes. Con la
observa en algunos de los artículos de nuestro Código Civil. apertura del concurso o de la quiebra se produce un desapoderamiento
El art. 336 CC, por ejemplo, dice que tienen la consideración de del acreedor y la facultad de cobrar los créditos pasa a los órganos del
cosas muebles las «rentas» y las «pensiones», que son puros derechos de concurso (arts. 1181, 1182, 1218, etc., LEC).
crédito, así como las «cédulas» y los «títulos representativos de préstamos
hipotecarios», que son en definitiva derechos de crédito también. Por su
parte, el art. 346 CC preceptúa que la expresión «muebles», aislada- § 5. La deuda. Su naturaleza y su contenido
mente utilizada, se interprete por regla general en el sentido de com- 18. LA DEUDA COMO DEBER JURÍDICO Y COMO SITUACIÓN DEL DEUDOR
prender solamente aquellas cosas que tengan por principal destino
amueblar o alhajar habitaciones, pero no el dinero, ni los créditos, admi- En toda relación obligatoria existe, como esquema fundamental, la
tiendo, sin embargo, que del contexto de una ley o de un negocio jurí- correlación que se establece entre un derecho de crédito y una deuda.
dico pueda en ocasiones resultar una interpretación contraria. Hemos tratado hasta ahora de ir indagando en qué consiste el primero
de estos elementos. Nos toca ahora realizar un análisis semejante en
La teoría de la cosificación de los créditos tiene hondas raíces en la torno al segundo de ellos, es decir, de la deuda.
historia del derecho y se concreta en la consideración de los créditos, y
en general de los derechos, como «cosas incorporales». Probablemente La deuda aparece, prima facie considerada, como un deber jurídico,
esta doctrina no es admisible en una buena técnica jurídica, pues en que consiste en realizar en favor de otra persona un determinado com-
rigor ni los créditos ni en general los derechos son cosas. Pero posee el portamiento, que es la «conducta de prestación». En la literatura jurí-
dica, por lo general, no se pone en duda que la deuda hay que situarla
valor de un expediente de ficción, con un alcance explicativo y significa,
dentro de la categoría del deber jurídico. Son minoritarias y desde nues-
como ya hemos dicho, que los créditos son objetos del tráfico patrimo-
tro punto de vista inadmisibles aquellas posiciones doctrinales, ya exami-
nial y que admiten, en este sentido, las mismas operaciones jurídicas que nadas, que niegan la existencia de un auténtico deber jurídico del deu-
las cosas corporales. dor y admiten únicamente la existencia de una responsabilidad
entendida como situación de sujeción o como la necesidad de soportar
17. L O S CRÉDITOS COMO SUSTRATO DE RESPONSABILIDAD
los actos de ejercicio del poder de los acreedores sobre el patrimonio
Si los créditos constituyen bienes patrimoniales y son elementos que del deudor o los actos realizados por los órganos del Estado en beneficio
forman parte del patrimonio del acreedor, deben formar parte del sus- del acreedor. La responsabilidad es lógicamente un posterius que supone
trato material de la responsabilidad patrimonial de su titular. Si del cum- la preexistencia de un deber.
plimiento de las obligaciones responde la persona, como dice el art.
1911 CC, con todos sus bienes presentes y futuros y uno de estos bienes Lo que ocurre, seguramente, es que la calificación de la deuda como
es el crédito, es claro que con los créditos se responde de las deudas. un deber jurídico es demasiado simple y aclara muy poco el panorama
que detrás de la deuda se esconde. De un modo semejante a como antes
Esta forma de realización de la responsabilidad patrimonial se con- hicimos, al hablar del crédito, parece preferible utilizar aquí la expresión
sagra a través del «embargo de créditos», que se encuentra expresamente «situación de deuda». La «situación de deuda» es una situación com-
reconocido y sancionado en nuestro Derecho Positivo por el art. 1447 pleja, cuyo contenido fundamental está formado por una porción de
LEC, donde se distingue según que los créditos embargados sean o no deberes jurídicos que pesan sobre el deudor, pero donde radican tam-
créditos realizables en el acto. bién facultades a través de las cuales el ordenamiento jurídico protege
los legítimos intereses del deudor. Trataremos de ver, aunque sea some-
El embargo de un crédito produce un desapoderamiento del acree- ramente, cuáles pueden ser estos deberes y estas facultades del deudor
dor, esto es, una pérdida de la legitimación necesaria para recibir la que forman el contenido de lo que hemos llamado la «situación de deu-
prestación debida. El deudor de un crédito embargado no puede pagar da».
al acreedor. Esto aparece claramente en el art. 1165 CC, conforme al
cual no será válido el pago hecho al acreedor por el deudor después de
19. EL DEBER DE PRESTACIÓN COMO DEBER CENTRAL Y PRIMARIO
habérsele ordenado judicialmente a este último la retención de la deuda.
La consideración de los créditos como soporte de realización de la El deber central y primario del deudor, sobre esto no cabe duda de
responsabilidad patrimonial aparece también en el caso de las situacio- ningún género, es el deber de realizar la prestación. Se trata de un deber
nes de concurso y de quiebra. Los créditos que el concursado o el que- jurídico que se concreta en la adopción de un determinado comporta-
CAP. IV.-EL CRÉDITO Y IA DEUDA $ 5. LA DEUDA. SU NATURALEZA Y SU CONTENIDO 143
142
miento que debe ajustarse a los rasgos descritos en el programa de pres- distinguir, según que los mencionados deberes sean legales, convencio-
tación establecido en el acto de constitución de la relación obligatoria. nales, usuales o impuestos por la buena fe.
Es, palmariamente, un deber de esfuerzo y un deber de despliegue de a) Existen, en primer lugar, deberes accesorios que son de origen
actividad, pero tanto dicho esfuerzo como dicha actividad deben ser legal, es decir, que aparecen impuestos directamente por la ley. El obli-
puestos en función del resultado económicamente valioso en que se con- gado a dar alguna cosa lo está también a conservarla hasta la entrega con
creta el interés del acreedor. la diligencia de un buen padre de familia (art. 1094 CC). El vendedor de
un caballo de carreras debe alimentar al animal, llamar al veterinario si
20. L O S DEBERES ESPECIALES O DEBERES DE CONDUCTA presenta síntomas de enfermedad y continuar entrenándolo.
Junto a este evidente deber central del deudor, que consiste en reali- b) Existen, en segundo lugar, deberes accesorios que son de origen
zar la prestación debida, aparece, sin embargo, como ha puesto de re- convencional o negocial, cuando las partes los han estipulado de una
lieve la doctrina alemana, toda una serie de deberes accesorios (Nebenp- manera expresa. El vendedor de un vehículo destinado al servicio pú-
flichten). Los Códigos Civiles y los textos legales aluden a estos llamados blico debe no sólo entregar al comprador el vehículo, sino también pro-
deberes accesorios al regular concretos tipos contractuales. El principio porcionarle la documentación administrativa necesaria para su circula-
general de buena fe y el deber de comportamiento, de acuerdo con los ción.
usos del tráfico, permiten una generalización de los mismos y, por tanto,
un ensanchamiento del deber de prestación. c) Hay, además, unos deberes que pueden llamarse usuales o con-
suetudinarios, que tienen su origen en los usos de los negocios o usos
Como quiera que el deudor tiene que actuar de acuerdo con las del tráfico, que son aplicables por imperio del art. 1258 CC. El vendedor
exigencias de buena fe y con referencia a unos determinados usos del de una mercancía debe entregarla embalada de una determinada ma-
tráfico, está obligado a hacer todo aquello que sea necesario para permi- nera o en paquetes o estuches de una determinada forma si el uso del
tir que el acreedor consiga plenamente la prestación debida y obtenga lugar o el uso del tráfico lo impone así.
con ella el resultado esperado. ESSER señala que son deberes que no se
concretan de manera inmediata en la prestación misma, sino que la sir- d) Existen, finalmente, deberes accesorios que derivan de manera
ven de apoyo y además la hacen idónea para el logro del fin a que se directa de la buena fe, que, como criterio o estándar ético, determina,
dirige. Por otra parte, no debe olvidarse que la función de la relación según vimos en su momento, el nacimiento de especiales deberes de
obligatoria consiste en proporcionar al acreedor un bien económica- conducta. El vendedor de una maquinaria compleja es deudor no sólo
mente valioso para que satisfaga de esta manera un concreto interés. de la entrega, sino también de la instalación y debe, además, proporcio-
nar al comprador aquellas instrucciones que sean necesarias para su me-
Partiendo de esta idea es preciso llegar a la conclusión de que el jor manejo; el concedente de una licencia de explotación de un invento
deudor tiene que procurar, por lo menos en ocasiones y en cuanto esté patentado debe suministrar al concesionario todos los datos que éste
en sus manos, que el acreedor logre la satisfacción de su interés, es decir, necesite para la utilización y ejecución de la invención.
prestar aquella cooperación necesaria para que se produzca un resultado
útil de la prestación. Esto no quiere decir, de ninguna manera, que el 22. L A INTEGRACIÓN O ENSANCHAMIENTO DEL DEBER PRINCIPAL DE PRESTACIÓN Y LOS
deudor sólo cumpla si la prestación alcanza la utilidad, querida o espe- DEBERES DE COLABORACIÓN Y DE ESMERO
rada, del acreedor, pero sí que cuando la cooperación del deudor es
necesaria para el pleno resultado útil de la prestación el deudor debe Los casos originarios de aplicación de la figura de los deberes acce-
esta cooperación. sorios aparecen en torno a la idea del completamiento y ensanchamiento
de un deber principal de prestación dentro de una relación obligatoria.
Se produce así, como hemos dicho, una ampliación o un ensancha- Estos deberes accesorios integran y ensanchan el contenido de la presta-
miento del deber estricto de prestación mediante una serie de deberes ción principal y forman de manera inmediata una parte esencial de ella.
accesorios. La buena fe y los usos del tráfico encuentran muchas veces su apoyo en
normas especiales que puntualizan el alcance de los deberes principales.
21. LA FUENTE DE PRODUCCIÓN DE LOS DEBERES ACCESORIOS DEL DEUDOR Por ejemplo: el deber del empresario en el contrato de trabajo de poner
Un análisis y una sistematización de los deberes accesorios del deu- al trabajador en unas condiciones de seguridad y de higiene en el desa-
dor, aunque no sea tarea fácil, puede intentarse, atendiendo sobre todo rrollo del trabajo y el deber del trabajador de cuidar los útiles o instru-
mentos de trabajo.
al origen o fundamento de los mismos. Con arreglo a este criterio cabe
144 CAP. IV.-EL CRÉDITO Y IA DEUDA 8 r>. IA DEUDA. SU NATURALEZA Y SU CONTENIDO 145

En otros casos, los deberes de conducta aparecen funcionalmente cial» ha sido utilizada como fundamento de los deberes surgidos de una
subordinados al deber principal, pero poseen un especial contenido y relación que todavía es precontractual, para establecer algunos supuestos
son distintos de él. Se trata en la mayor parte de los casos de deberes de de culpa in contrahendo. No obstante, la idea del contacto social es aplica-
aclaración, de indicación y de información, o también de deberes de ble también a la relación contractual ya establecida, para determinar
colaboración al pleno resultado útil de la prestación. Cabe llamar a este que, según el tipo de relación, las partes se deben a aquella conducta que
tipo de deberes «deberes de esmero» en la realización de la prestación. la conciencia social en cada caso exige. Son deberes de consideración,
Hay algún ejemplo sobremanera gráfico en la literatura y en la jurispru- de respeto y de protección de los intereses personales de la otra parte
dencia alemana que aclara lo que llamamos el deber de esmero del deu- contratante, que adquieren especial importancia en las relaciones obliga-
dor. SIEBERT cita el siguiente ejemplo tomado de la jurisprudencia: Si el torias duraderas, aunque se presentan también en situaciones que son
inquilino de una casa de campo es ciego y necesita valerse de la ayuda instantáneas y pasajeras. El vendedor debe organizar las instalaciones de
de un perro, el deber del arrendador de proporcionarle las instalaciones sus establecimientos de forma que los clientes no experimenten daños
y accesorios alcanza, en virtud de la buena fe, a proporcionar un local personales. El trabajador no es sólo deudor de su trabajo, sino que lo es
adecuado para el albergue del perro, aunque ello no haya sido mencio- también de respeto y consideración hacia el empresario y hacia los de-
nado en el contrato. más trabajadores que con él compartan la actividad en la empresa. Del
mismo modo, el empresario no es sólo deudor del salario, sino también
23. L A RELACIÓN TEMPORAL ENTRE LOS DEBERES PRIMARIOS Y LOS DEBERES ACCESORIOS del respeto, consideración y protección hacia la persona que le presta
sus servicios. En la subyacente existencia de estos deberes tiene su origen
Atendiendo al momento en que se producen los deberes accesorios, y su base la teoría de las faltas laborales. De modo semejante el socio no
cabe distinguir unos deberes previos o preliminares, unos deberes coetá- es deudor hacia su consocio únicamente de su aportación de capital o
neos con la prestación y unos deberes posteriores o deberes de liquida- de industria, sino que es deudor de respeto y de protección.
ción.
a) Los primeros preparan la ejecución de la prestación debida. Por 25. L O S DEBERES ACCESORIOS Y SU GRADO DE EXIGIBILIDAD Y DE CUMPLIMIENTO
ejemplo, la guarda y conservación de la cosa que se debe entregar; el
La distinción entre el deber principal o central de prestación y los
aviso de remisión al destinatario para que se presente a recibirla o reco-
deberes accesorios o deberes de conducta determina un diferente régi-
gerla, etc. men jurídico en orden a su exigibilidad y a su cumplimiento. La infrac-
b) Son coetáneos con la prestación todos aquellos deberes que pro- ción del deber principal entraña siempre un fenómeno de incumpli-
ducen un ensanchamiento o una ampliación del campo de la misma. miento en sentido técnico. En cambio, la inobservancia de los deberes
Por ejemplo, embalaje de la mercancía, entrega de documentación, etc. accesorios no origina un verdadero y propio incumplimiento, sino sola-
mente un cumplimiento defectuoso.
c) Por último, cabe hablar de deberes de liquidación para referirse
a todos aquellos que surgen tras el cumplimiento del deber principal. Las diferencias son también notables desde el punto de vista de la
La buena fe exige que, según las circunstancias, los contratantes omitan, exigibilidad. Es evidente que, tratándose del deber principal, el acreedor
después de la extinción de la relación obligatoria, toda conducta me- está facultado para exigir su cumplimiento plena y totalmente. Los debe-
diante la cual la otra parte pueda verse despojada de la ventaja obtenida. res accesorios admiten, en cambio, alguna matización o alguna gradua-
Con carácter general viene aquí en consideración un deber de omisión ción. Existen deberes accesorios respecto de los cuales el acreedor se
de todos aquellos actos que puedan obstaculizar el fin del negocio o encuentra facultado para exigirlos plenamente y con separación de la
producir una frustración del fin contractual. Por ejemplo, un deber de prestación principal. Existen otros deberes, sin embargo, que el acreedor
no concurrencia tras la venta de empresa. puede exigir, pero no separadamente, sino conjuntamente con el deber
principal. Por último, hay deberes accesorios que en sí mismos son inexi-
24. L O S LIAMADOS DEBERES DERIVADOS DE UN «CONTACTO SOCIAL» gibles, pero cuya falta de cumplimiento puede determinar consecuencias
de otra índole, como un resarcimiento de daños o una reducción de la
Al lado de los deberes accesorios que hasta aquí hemos examinado, contraprestación.
la situación de deuda comporta una serie de deberes que no guardan
una relación directa con la prestación, sino que derivan del hecho de Con carácter general, ESSER ha distinguido entre unos deberes acce-
que entre las partes se haya establecido una relación vital, que algunos sorios de carácter primario, que poseen un fin propio, y unos deberes
autores alemanes llaman un «contacto social». La idea del «contacto so- secundarios o de pura actuación de la prestación sin finalidad propia.
i

CAP. IV.-EL CRÉDITO Y LA DEUDA


§ 7. LA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR 147
146
Estos últimos sólo aseguran el íter de cumplimiento de la prestación y el deudor ha de estar en condiciones de hacer patente su voluntad de
por tanto se apoyan tan fuertemente en ella que no sirven a ningún fin cumplir, de poner en juego las consecuencias de la mora creditoris y final-
independiente. En este caso no cabe una pretensión de cumplimiento mente de liberarse del vínculo.
separado. Su inobservancia puede generar una imposibilidad parcial o
28. L A POSIBILIDAD DE OPONER EXCEPCIONES. E L LLAMADO FAVOR DEBITORIS Y LA
un incumplimiento parcial.
PROTECCIÓN Y TUTELA DE LOS INTERESES DEL DEUDOR

26. DEBERES ACCESORIOS DE CONDUCTA Y PRESTACIONES ACCESORIAS Además de la facultad de liberarse de la deuda, el deudor posee la
En términos generales, los deberes accesorios son formas de coope- facultad de detener toda pretensión extralimitada o abusiva de su acree-
ración o de colaboración al resultado de la prestación y tienden a hacer dor (por ejemplo, deuda no vencida, pagadera en lugar distinto, pres-
posible la máxima utilidad de ésta, pero se encuentran siempre encua- crita, compensada, etc.). Es la que suele denominarse facultad de oponer
drados dentro de ella y en conexión con ella. Sin embargo, cuando po- excepciones, aludida aunque esporádicamente por nuestro Código Civil
seen una finalidad independiente aunque auxiliar y determinan por (p. ej., arts. 1148, 1853, etc.).
tanto una exigibilidad separada, cabe hablar no tanto de simples deberes El deudor tendrá la facultad de hacer valer una limitación de su
accesorios dentro del marco de una prestación única, cuanto de presta- responsabilidad en todos aquellos casos en que esta posibilidad le haya
ciones accesorias. sido concedida (p. ej., inembargabilidad de determinados bienes, etc.).
El deudor es también titular de determinadas facultades que con-
§ 6. Las facultades del deudor templan un normal desarrollo de la relación obligatoria y que tratan de
27. LA FACULTAD DEL DEUDOR DE LIBERARSE DE LA OBLIGACIÓN
proteger y de tutelar su interés. Por regla general, se entiende que la
obligación, en cuanto limitación de la libertad, debe ser considerada en
La situación de deuda no consiste sólo en una porción de deberes cierta medida como un supuesto excepcional. El que se obliga, se obliga
jurídicos que pesan sólo sobre el deudor. El deudor, en cuanto tal deu- siempre a lo menos posible. Sobre esta idea toma su base la regla llamada
dor, es también titular de una serie de facultades, a través de las cuales del favor debitoris o de la interpretación más favorable al deudor.
el ordenamiento jurídico le permite y le facilita la tutela y la defensa de
sus intereses. Crédito y deuda no son exactamente, como hemos tratado Este criterio de favor del deudor aparece en muchos casos en el
de demostrar, únicamente un derecho subjetivo y un deber jurídico, normal desarrollo de la relación obligatoria. Por ejemplo, corresponde,
sino dos complejas situaciones de intereses. ¿Cuáles pueden ser estas salvo pacto en contrario, al deudor la facultad de determinar la presta-
facultades del deudor a que aludimos? ción en el caso de elección en la obligación alternativa o de especifica-
ción de la deuda de género; la facultad de anticipar la prestación cuando
No cabe duda de que el deudor, en cuanto tal, posee la facultad de el plazo se estableció en su exclusivo beneficio; la de reclamar un des-
liberarse de su deuda. El acreedor no sólo no puede lícitamente impedir cuento cuando pagó anticipadamente ignorando la existencia del plazo;
la liberación,"sino que pesa sobre él, la carga de colaboración para que la de repetir lo pagado pendiente una condición suspensiva; la de impu-
esta liberación se haga posible. El Derecho objetivo arbitra, en algunos tar unilateraimen te el pago a una deuda cuando existen varias; la de
casos, los medios necesarios para que esta liberación del deudor se lleve pagar parcialmente cuando lo admitan el contrato o la ley.
a cabo, no obstante la oposición o la falta de cooperación del acreedor.
Si el deudor de una prestación de dar quiere cumplir, pero el acreedor Finalmente, todo deudor posee una facultad que podríamos llamar
de agrupar y colectivizar a sus acreedores. Todo deudor, que atraviesa
rechaza sin una justa causa la recepción de la prestación, el deudor
una situación de dificultad, puede detener las ejecuciones singulares,
puede liberarse acudiendo al mecanismo del ofrecimiento formal del
agrupar a sus acreedores y proponerles con carácter general un convenio
pago y de la posterior consignación judicial de las cosas debidas (arts. (cesión de bienes; quita y espera; suspensión de pagos).
1176, 1180 CC).
Mayores dificultades suscita el problema cuando se trata de una
prestación de hacer. No existe en nuestro Derecho Positivo un texto § 7. La responsabilidad del deudor
legal expreso que contemple la cuestión y que establezca en tal caso la 29. L A RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL UNIVERSAL COMO ELEMENTO DE LA RELACIÓN
vía de liberación del deudor. No obstante la laguna legal, parece necesa- OBLIGATORIA
rio admitir que, frente al acto del acreedor que rehusa injustamente la
prestación de hacer que se le ofrece o frente a la inercia del acreedor, La idea de obligación se encuentra formada por la confluencia de
CAP. IV.-EL CRÉDITO Y LA DEUDA § 7. LA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR 149
148
dos elementos distintos: el deber o deuda como necesaria adopción de bilidad con los bienes. En el Fuero Juzgo, por ejemplo, se decreta la
un comportamiento y la responsabilidad como situación de sujeción de caída del deudor en servidumbre si no hace el pago: «debe facer la paga
la persona o de sus bienes, como necesidad de soportar las consecuencias a cada uno y si no ser siervo de todos». El sistema de las Partidas, que se
del incumplimiento y como vía de facilitación de la realización del dere- recoge en la Novísima Recopilación, sigue el sistema justinianeo. Juega
cho de los acreedores. Deudor es aquel que empeña o compromete su el beneficio de la cesión general de bienes y la prisión subsidiaria por
comportamiento. Responsable (obligatus) es aquel sobre quien se hace deudas. Debe requerirse al deudor para que pague y si requerido no
efectiva la coercibilidad. Como dice BESTA, originariamente la responsabi- paga, ni presenta o señala bienes, debe ser preso.
lidad ha sido la exposición de la persona o de la cosa de un deudor ex En el Derecho histórico francés existió la contrainte par corps para
delicio o ex contractu a la agresión de aquel que recibió la promesa de una constreñir al deudor al pago mediante su encarcelamiento. El sistema,
compensación material por el rescate o de quien recibe, en general, la suprimido por la Revolución, fue reimplantado por el Código Civil
promesa de una prestación. La idea motriz es que una verdadera obliga- (1804) y mantenido hasta que desapareció totalmente al final del Se-
ción en sentido jurídico no surge más que cuando a un deber se yuxta- gundo Imperio (1867).
pone la situación personal de cautividad o la vinculación del patrimonio
como garantía. Sabemos también que originariamente la responsabili- Entre nosotros, el art. 1920 del Proyecto de 1851 conservaba la
dad ha sido una responsabilidad personal, pero que la evolución del misma institución, diciendo que «el que contrae obligación personal
Derecho Moderno ha conducido a una responsabilidad patrimonial. tiene que cumplirla con todos sus bienes habidos y por haber», pero que
«no queda sujeto al apremio personal sino en los casos y con los efectos
La regla o principio de la responsabilidad patrimonial se consagra determinados por la ley». El apremio personal se encontraba regulado
en el art. 1911 CC, según el cual «del cumplimiento de sus obligaciones por el art. 1906 del Proyecto que le señalaba como objeto la seguridad
responde el deudor con todos sus bienes presentes y futuros». En dicho del pago de una deuda o el cumplimiento de una obligación por medio
precepto legal no sólo establece nuestro Código el principio de la res- de la detención de la persona, deudor u obligado, en alguna de las
ponsabilidad del deudor, sino que señala sus dos características básicas: prisiones destinadas al efecto, si bien tal medida se aplicaba a obligacio-
el ser patrimonial (el deudor responde con los bienes) y el ser universal nes muy concretas y determinadas y de especial naturaleza.
(el deudor responde con todos los bienes).
Cuando nuestro Código establece el sistema de la responsabilidad
30. E L CARÁCTER PATRIMONIAL DE LA RESPONSABILIDAD: LA ADDITIO Y LA PRISIÓN POR patrimonial en el art. 1911, está excluyendo toda responsabilidad perso-
nal. En la actualidad el deudor no responde personalmente del cumpli-
DEUDAS
miento de las deudas. Únicamente en aquellos casos en que la conducta
La responsabilidad del deudor es patrimonial. A contrario sensu, ello del deudor deba considerarse como delictiva, puede existir una respon-
significa que no existe una responsabilidad personal o una responsabili- sabilidad penal, pero la responsabilidad penal no deriva de la falta de
dad que se haga efectiva sobre la propia persona como consecuencia del pago, sino de un comportamiento adicional fraudulento. Son los casos
incumplimiento de las obligaciones. Sabemos ya que éste era, en cambio, del alzamiento de bienes, insolvencia punible o estafa (arts. 519, 520,
el sistema de los Derechos primitivos y que toda la evolución jurídica ha 531 y ss. CP).
sido un largo camino para la liberación de esta responsabilidad personal
del deudor. En el antiguo Derecho Romano, el acreedor puede aprehen- 31. EL CARÁCTER UNIVERSAL DE LA RESPONSABILIDAD POR DEUDAS
der al deudor y convertirlo en esclavo, venderlo trans Tiberim o incluso
matarlo. Sólo a partir de la Lex Poetelia aparece un sistema de responsabi- La responsabilidad del deudor es universal. El deudor responde con
lidad patrimonial. Esta inicial responsabilidad patrimonial no excluyó todos sus bienes. En el Derecho antiguo, donde el carácter universal de
totalmente la responsabilidad personal. El deudor podía ser sometido a la responsabilidad no se encontraba establecido, la doctrina y la práctica
la additio del acreedor cuando carecía totalmente de bienes o cuando no jurisprudencial trataron de suplir la laguna acudiendo a específicas cláu-
señalaba bienes concretos en que hacer efectiva la responsabilidad. En sulas contractuales, mediante las cuales el deudor afectaba al cumpli-
el Derecho Justinianeo el sistema de la additio fue sustituido por un sis- miento todos sus bienes (la llamada hipoteca omnium bonorum). En la
tema de prisión por deudas que en el Derecho Europeo se prolongó actualidad, dicha especial afectación no es necesaria y se produce por
prácticamente hasta entrado el siglo XIX. obra misma de la ley.

En el antiguo Derecho Español subsistió el originario sistema de la La responsabilidad universal recae, según el art. 1911, tanto sobre
responsabilidad personal, aunque sólo como subsidiario de la responsa- los bienes presentes como sobre los bienes futuros. Ello quiere decir que
CAP. IV.-EL CRÉDITO Y LA DEUDA
§ 7. LA RESPONSABILIDAD DEL DEUDOR 151
150
la responsabilidad se hace efectiva tanto sobre los bienes de que el deu- 3.Q Los bienes sacros y los dedicados al culto de las religiones legal-
dor era titular en el momento de contraer la obligación o en el momento mente registradas.
de devenir ésta exigible, como respecto de aquellos que en su caso ad- 4.Q Las cantidades expresamente declaradas inembargables por
quiera en un momento posterior, cualquiera que sea el título de la adqui- ley.
sición (donaciones, herencia, etc.).
5. s Los bienes y cantidades declarados inembargables por Tratados
32. L O S BIENES EXCLUIDOS DE LA RESPONSABILIDAD POR DEUDAS: EL PRIVILEGIO DE LA
ratificados por España.
INEMBARGABILIDAD Finalmente, respecto del embargo de salarios, sueldos, pensiones y
Aunque la limitación de la responsabilidad al patrimonio del deu- retribuciones, las reglas son similares a las anteriores y se establecen por
dor fue, sin duda, una conquista, hay ámbitos vitales del deudor que relación con el salario mínimo interprofesional, su cuantía en los corres-
conviene preservar y es necesario y justo preservar, por lo menos dentro pondientes porcentajes, dejando siempre a disposición del deudor una
de los límites de la subsistencia y de las posibilidades de realización del parte de las sumas.
trabajo o actividades profesionales o artesanales. En este sentido, el anti-
guo art. 1449 LEC, declaraba inembargables el lecho cotidiano, las ropas 33. L A NATURALEZA JURÍDICA DE LA RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL. E L PATRIMONIO DEL
de preciso uso y el mobiliario y los útiles necesarios para el trabajo o DEUDOR COMO GARANTÍA DE LOS ACREEDORES Y LA RESPONSABILIDAD COMO SANCIÓN
para el ejercicio de una profesión, arte u oficio. Y respecto de los salarios,
jornales, sueldos y pensiones establecía una cuota o proporción, siempre, En la doctrina, especialmente en la doctrina francesa e italiana, se
además, que excedieran del mínimo señalado por la ley. ha deducido de la sujeción del patrimonio del deudor a las consecuen-
cias del incumplimiento de la deuda y de la posibilidad de agresión sobre
En la actualidad esta materia se encuentra regulada en los arts. 605 el mismo por los acreedores que el patrimonio considerado como uni-
y 606 de la LEC. El art. 605 establece los bienes que no son en absoluto dad constituye un objeto de garantía. Hay, se dice, un derecho autó-
embargables y lo hace declarando que se comprenden dentro de ellos nomo y sustantivo sobre el patrimonio del deudor, que es un derecho
los siguientes: de garantía. Se habla de un pignus general o de un droit de gage general
(arts. 2092 y 2093 del Código francés). Es cierto, se añade, que este
l.Q Los bienes que hayan sido declarados inalienables. derecho de garantía no recae sobre ningún bien concreto y determi-
nado, pero ello no excluye la afección real del patrimonio al cumpli-
2. s Los derechos accesorios, que no sean alienables con indepen- miento de las obligaciones.
dencia del principal.
La idea de un derecho general de prenda o de garantía de los acree-
3.Q Los bienes que carezcan, por sí solos, de contenido patrimo- dores sobre el patrimonio del deudor no parece que pueda ser admitida.
nial. La primera objeción que debe hacerse a semejante modo de pensar
4. a Los bienes expresamente declarados inembargables por alguna -como ya vimos anteriormente- es la imposibilidad de constituir un de-
disposición legal. recho subjetivo autónomo que tenga por objeto el entero patrimonio de
la persona. En segundo lugar, cabe señalar que la idea de garantía alude
Por su parte, el art. 606 enumera los bienes inembargables del ejecu- a un especial refuerzo que puede añadirse a algunos créditos, por lo cual
tado, y son los siguiente: mal puede hablarse de garantía para aludir a algo que por hipótesis es
común a todos los acreedores.
l. e El mobiliario y el menaje de la casa, así como las ropas del i

ejecutado y de su familia, en lo que no pueda considerarse superfluo.


34. E L PODER DE LOS ACREEDORES SOBRE EL PATRIMONIO DEL DEUDOR
En general, aquellos bienes como alimentos, combustible y otros que, a
juicio del tribunal, resulten imprescindibles para que el ejecutado y las La afirmación de que el patrimonio del deudor sirve de garantía a
personas de él dependientes puedan atender con razonable dignidad a los acreedores hay que entenderla en otro sentido. No en el sentido de
su subsistencia. que la responsabilidad patrimonial universal consagrada en el art. 1911
suponga una auténtica forma de derecho de garantía bajo la figura jurí-
2.Q Los libros e instrumentos necesarios para el ejercicio de la pro-
dica de un derecho genérico de prenda o de otro especial de derecho
fesión, arte u oficio a que se dedique el ejecutado, cuando su valor no real.
guarde proporción con la cuantía de la deuda reclamada.
g 8. EL CONCEPTO DE REIACIÓN OBLIGATORIA 153
CAP. IV.-EL CRÉDITO Y LA DEUDA
152
un arrendador y un arrendatario, entre un mandante y un mandatario
La verdadera y auténtica seguridad de los acreedores está en la capa-
entre un asegurador y un asegurado.
cidad económica de su deudor para hacer frente a sus obligaciones. Es
decir, está en la solvencia entendida como aptitud del patrimonio para
cumplir. Como quiera que del cumplimiento de las obligaciones se res- 36. L A REIACIÓN JURÍDICA OBLIGATORIA COMO ORGANISMO Y COMO PROCESO

ponde con bienes, resulta que solvencia y responsabilidad son conceptos


En cuanto relación jurídica, la relación obligatoria posee una indu-
que se hallan en una conexión muy estrecha. Un deudor solvente es un
dable naturaleza orgánica. Es, por decirlo así, como un pedazo o un
deudor responsable.
tejido de vida social, que aparece organizado, de conformidad con unos
Se deduce de aquí que la verdadera garantía de los acreedores no principios jurídicos dados y con la especial función económica o social
parece consistir en que se les conceda un potencial derecho de prenda, que está llamada a realizar. Es, en suma, algo que se presenta como
sino en que se les concedan las facultades necesarias para asegurar la institucionalizado.
capacidad económica del patrimonio. Concretamente, las facultades ne-
cesarias para impedir la preparación, la consumación o el aumento de Es cierto, como se ha señalado también, que la idea de «organismo»,
la insolvencia, así como las facultades necesarias para conseguir la dismi- aplicada en sentido propio a los seres vivos, sólo puede ser utilizada de
nución o la desaparición de una insolvencia ya producida. Con una fór- una manera figurada. Sin embargo, se trata de aludir con ella, quizá más
mula gráfica podríamos decir que los acreedores no tienen ningún dere- que a la idea de organismo a la idea de organización. Denota que la
cho sobre el patrimonio del deudor, sino un derecho a la solvencia de relación en cuanto tal y sus elementos aparecen formando como una
dicho patrimonio. trama o urdimbre (Gefüge). Acaso por esto algunos autores, como LARENZ,
prefieren la idea de «proceso», entendida en el sentido hegeliano, como
devenir histórico o como fenómeno que atraviesa por fases diferentes.
§ 8. El concepto d e relación obligatoria Con ello se quiere decir que la relación obligatoria está desde un princi-
35. OBLIGACIÓN Y RELACIÓN OBLIGATORIA pio encaminada a alcanzar un fin determinado y a extinguirse con la
obtención de ese fin. Tiene una naturaleza puramente transitoria. Sin
Junto al término «obligación», tradicional en nuestra técnica jurí- embargo, como señala también LARENZ, la relación de obligación ya ex-
dica y en nuestros textos legales, la doctrina moderna utiliza el término tinguida no desaparece del mundo del pensamiento jurídico. Conserva
«relación obligatoria», seguramente por influencia de la terminología en él trascendencia como causa o fundamento de las atribuciones que
alemana. Aunque los términos obligación y relación obligatoria se em- han sido realizadas. Cuando el vendedor ha entregado la mercancía y el
plean muchas veces como sinónimos, pueden existir entre ellos matiza- comprador ha pagado el precio, la relación de compraventa en cuanto
das diferencias. Obligación puede llamarse a la simple correlación que tal se ha extinguido. Sin embargo, sigue existiendo como fundamento o
existe entre un derecho de crédito y un deber de prestación o deuda causa de la adquisición de la propiedad por el comprador.
como situaciones jurídicas coincidentes pero de signo contrario. La rela-
ción obligatoria en cambio es una relación jurídica compleja que liga a ESSKR señalaba que si bien en los Códigos civiles la obligación apa-
los sujetos que en ella se encuentran y que constituye un cauce de realiza- rece como una suma de derechos y deberes, con las consiguientes accio-
ción de finalidades sociales o económicas en torno a determinados inte- nes y pretensiones nacidas de ellos, en esta concepción se encuentra
reses lícitos y tutelados por el ordenamiento jurídico. Es la total relación
latente la idea de que entre las partes existe una relación vital, que no
jurídica que liga a los sujetos para la realización de una determinada
se agota en cada una de las particulares actividades de prestación, que
función económico-social en torno al interés protegido. Conceptual-
mente se trata de una relación jurídica de unas características técnicas de ella pueden derivarse, sino que debe ser considerada como un todo
que la hacen diferenciarse del resto de las relaciones jurídicas de natura- o como un marco. Se trata, como se ha dicho, de un marco institucional
leza patrimonial y por supuesto de todas las demás relaciones jurídicas o de una unidad vital (Lebenseinhát).
de Derecho privado. De este carácter de totalidad que se asigna a la MEDICUS tiene en cuenta también la configuración de la relación
relación obligatoria deriva el que todos los derechos, deberes, facultades, obligatoria como conjunto donde confluyen deberes y facultades. CABANI-
titularidades o cargas de los sujetos se encuentren, en cada momento, LLAS ha llamado a este tipo de configuración de la relación obligatoria
orgánicamente agrupados en torno a la relación. Una relación obligato-
una concepción integradora y ese calificativo debe aceptarse, en la me-
ria no es, entonces, tanto el puro esquema estricto de la correlación
dida en que se trata de una forma de visión que contribuye decisiva-
crédito-deuda, cuanto la total relación jurídica, funcionalmente organi-
zada, que existe, por ejemplo, entre un comprador y un vendedor, entre mente a un mejor entendimiento del fenómeno.
154 CAP. I\ .-EL CRÉDITO Y LA DEUDA
g 8. EL CONCEPTO DE RELACIÓN OBLIGATORIA 155
37. L A RELACIÓN OBLIGATORIA Y LA IDEA DE «COOPERACIÓN SOCIAL»
1989; CARRASCO PERERA, Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales,
La relación obligatoria es una relación jurídica que presenta unas XV-1, Madrid, 1989; CASTRO Y BRAVO, «La acción pauliana y la responsabili-
determinadas características técnicas que la hacen diferenciarse del resto dad patrimonial universal. Estudio de los artículos 1911 y 1111 del Có-
de las relaciones jurídicas de naturaleza patrimonial y, por supuesto, de digo Civil», RDP, 1932, pág. 193; DÍEZ-PICAZO, «¿Una nueva doctrina gene-
las demás relaciones jurídicas de Derecho privado. La razón diferencial ral del contrato?», ADC, 1993, pág. 1705; DÍEZ-PICAZO (Dir. y Coord.), «La
de la relación obligatoria, en cuanto relación jurídica se encuentra en compraventa internacional de mercaderías». Comentario a la Convención
lo que BETTI llamó «cooperación social». Así como las relaciones jurídico- de Viena. Madrid, 1998; DÍEZ-PICAZO, «Reforma de los códigos y derecho
reales resuelven problemas de atribución y distribución de los bienes, las europeo», ADC, 2003, pág. 1565; DÍEZ-PICAZO, ROCA TRIAS y MORALES MO-
relaciones de obligación resuelven un problema de cooperación dentro RENO, Los Principios de Derecho europeo de Contratos. Madrid, 2002; FAIREN,
del conjunto social. La idea de cooperación, decía BETTI, es un hilo con- «Patrimonio y responsabilidad patrimonial», RDN, 1962, pág. 241; GARCÍA
ductor que sirve para orientar al jurista a través de las más difíciles cues- AMIGO, Cláusulas limitativas de la responsabilidad contractual, Madrid, 1965;
tiones del Derecho de obligaciones. También STAMLER consideraba las GARCÍA GARCÍA, «Teoría General del Patrimonio». Estudios Jurídicos en home-
relaciones obligatorias como especiales vínculos entre particulares para naje al profesor Luis Díez-Picazo, I, Madrid, 2003, pág. 581; GONZÁLEZ GARCÍA,
realizar entre ellos una colaboración social. Más recientemente, PERLIN- «Notas para un concepto de carga», RGLJ, 1986, pág. 179; GULLÓN BALLES-
GIERI ha puntualizado que la obligación no puede hoy ser considerada TEROS, Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, XXIV, Madrid,
como un instrumento de subordinación del deudor al acreedor y ha de 1984, pág. 662; GULLÓN BALLESTEROS, Comentario al artículo 1911 del Código
ser entendida como un instrumento de cooperación entre ambos, que, Civil. Comentario del Código Civil, vol. II, Ministerio de Justicia, Madrid,
con sus rasgos productivistas y mercantilistas, muestra la presencia del 1991, pág. 2055; JORDANO FRAGA, La responsabilidad contractual, Madrid,
valor primario de las personas directa o indirectamente interesadas en 1987; MARTÍN PÉREZ, Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, XV-
ello. 1, Madrid, 1989, pág. 1; MARTÍNEZ-RADIO, «La responsabilidad patrimonial
universal. Aspectos de la limitación permitida por el artículo 140 de la
Aceptando todas estas ideas, se puede concluir que la relación obli- Ley Hipotecaria», RDN, 1958, pág. 91; MARTÍNEZ SANCHÍZ, «El negocio jurí-
gatoria es una relación jurídica cuya función radica en que una persona dico. Elaboración del concepto», en DELGADO DE MIGUEL (Coord.), Institu-
puede obtener determinados bienes o servicios mediante la colaboración ciones de Derecho Privado, I-4.Q, Madrid, 2005; MORALES MORENO, La moderni-
o cooperación de otra y puede por ello ser definida diciendo que es «la zación del derecho de obligaciones. Madrid, 2006; PANTALEÓN PRIETO, «Las
relación jurídica establecida entre dos o más personas y dirigida a que nuevas bases de la responsabilidad contractual», ADC, 1993, pág. 1719;
una de ellas obtenga determinados bienes o servicios mediante la coope- ROCA SASTRE y PUIG BRUTAU, «El principio de la responsabilidad patrimo-
ración de otra o el intercambio recíproco de bienes y servicios mediante nial universal», Estudios de Derecho Privado, I, Madrid, 1948, pág. 174;
una recíproca cooperación». RODRÍGUEZ-ARIAS, «Comentando el artículo 1911 de nuestro Código Civil»,
RGLJ, 1951, pág. 29; SANTOS BRIZ, en SIERRA GIL DE LA CUESTA (Coord.),
Comentario del Código Civil, VI, Barcelona, 2000; VALLET DE GOYTISOLO, «Las
Bibliografía^ relaciones jurídicas», en DELGADO DE MIGUEL (Coord.), Instituciones de Dere-
ALBÁCAR LÓPEZ, J. L. y SANTOS BRIZ, J., Código Civil. Doctrina y jurispru- cho Privado, 1-4.Q, Madrid, 2005; VAQUER ALOY (Ed.) La tercera parte de los
dencia, vols. IV y VI, Madrid, 1991; ALBIEZ DORHMANN, «La modernización Principios de Derecho contractual europeo/The Principies of European Contract
del Derecho de obligaciones en Alemania: un paso hacia la europeiza- Law. Parte III, Valencia 2005; VATTIER FUENZALIDA, «Contribución al estu-
ción del derecho Privado», RDP, 2002, pág. 187; ALBIEZ DORHMANN, «Un dio de las obligaciones accesorias», RDP, 1980, pág. 41; VIVES MONTERO,
nuevo derecho de obligaciones. La reforma 2002 del BGB», ADC, 2002, «Traducción de la reforma 2002 del BGB», ADC, 2002, pág. 1129.
pág. 1123; AMORÓS GUARDIOLA, «La garantía patrimonial y sus formas»,
RGLJ, 1972, pág. 561; BADOSA COLL, La diligencia y la culpa del deudor en la
obligación civil, Bolonia, 1987; BADOSA COLL y ARROYO I AMAYUELAS (Coords.)
La armonización del Derecho de obligaciones en Europa. Valencia, 2005; CABANI-
LLAS SÁNCHEZ, Las cargas del acreedor en el Derecho civil y mercantil, Madrid,
1988; CABANILLAS SÁNCHEZ, «El Anteproyecto francés de reforma del dere-
cho de obligaciones y del derecho de la prescripción (Estudio preliminar
y traducción)», ADC, 2007, pág. 621; CAPILLA RONCERO, La responsabilidad
patrimonial universal y el fortalecimiento de la protección del crédito, Cádiz,
CAPITULO V
LA CONSTITUCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

§ 1. El llamado problema de las fuentes d e las obligaciones


1. E L PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES. CUESTIONES
DE ENUMERACIÓN Y CUESTIONES DE SISTEMATIZACIÓN

Bajo la fórmula tradicional de «fuentes de las obligaciones», la doc-


trina plantea dos problemas de signo diverso que, sin embargo, no por
ello dejan en ocasiones de quedar implicados el uno en el otro. El pro-
blema fundamental o clave es un problema de carácter técnico jurídico
y también sin duda un problema de política legislativa. Consiste en deter-
minar qué hecho o hechos jurídicos son necesarios para que pueda con-
siderarse como nacida y contraída, con su secuela de derechos y deberes,
una relación obligatoria. Dicho de otro modo, se trata de saber bajo qué
supuestos o bajo qué condiciones las personas pueden considerarse
como obligadas y, correlativamente, con derecho a exigir de otros el
cumplimiento de una obligación. Desde el punto de vista de la técnica
jurídica se trata de establecer un repertorio o un elenco de hechos jurídi-
cos que determinan el nacimiento o la aparición de una relación obliga-
toria.
El segundo problema posee un carácter didáctico o escolar. Una vez
enumeradas las fuentes se trata de establecer una clasificación o una
ordenada sistematización de las mismas, agrupándolas por la similitud
de sus características o por la similitud de las razones que les sirven de
fundamento.

2. LA ENUMERACIÓN LEGAL DE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES. EXAMEN DEL ART.


1089 CC
El punto de partida de una investigación sobre las fuentes de las
obligaciones debe consistir en el examen de los textos vigentes en nues-
tro Derecho Positivo. Una enumeración de las fuentes de las obligacio-
nes se contiene en el art. 1089 CC. Este precepto dice que «las obligacio-
nes nacen de la ley, de los contratos y cuasi contratos y de los actos y
omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negli-
gencia».
En el texto del art. 1089 aparecen, pues, hasta cinco fuentes de las
obligaciones.
158 CAP. V.-LA CONSTITUCIÓN DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA g 2. LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL PROBLEMA DE LAS FUENTES 159

1.a La ley.-De las obligaciones que derivan directamente de la ley, ción de la cultura y la admisibilidad de que la palabra empeñada, por sí
nuestro Código, en el art. 1090, se limita a decir que «no se presumen»; sola o bajo ciertos signos o fórmulas, determina el nacimiento de una obli-
que sólo son exigibles las expresamente determinadas en el Código o en gación. Frente a tal opinión cabe alegar que en una fase inicial los delitos
leyes especiales; y que se regirán por los preceptos de la ley que las haya daban únicamente lugar a la posibilidad de tomar venganza (venganza pri-
establecido y, en lo que ésta no hubiera previsto, por las disposiciones vada) en la persona del autor, de manera que sólo cuando para eludir la
generales sobre las obligaciones del libro cuarto del propio Código. venganza privada se estableció, por medio de un negocio solemne, el de-
ber de pagar una compensación, pudo hablarse de una obligación deri-
2. a El contrato.-Nuestro Código dice (art. 1091) que las obligacio-
vada del delito, aunque en rigor la obligación no deriva directamente del
nes que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes
delito, sino de la promesa. En un momento posterior la compensación vo-
contratantes y deben cumplirse al tenor de los mismos.
luntariamente prometida fue sustituida por una compensación legal. A
3. a Los cuasi contratos.-El Código define lo que entiende por cuasi partir de este momento cabe hablar del delito como una fuente autónoma
contrato en el art. 1887. Son «los hechos lícitos y puramente voluntarios de obligaciones. Sea de ello lo que fuere, lo que debemos retener es que
de los que resulta obligado su autor para con un tercero y a veces una originariamente las fuentes de las obligaciones parecen haber sido dos: el
obligación recíproca entre los interesados». Bajo esta rúbrica nuestro contrato y el delito.
Código Civil sitúa la llamada gestión de negocios, que se produce cuando
alguno se encarga voluntariamente de la agencia o administración de 4. E L CONTRATO COMO FUENTE Y EL SENTIDO ORIGINARIO DE LA EXPRESIÓN CONTRACTUS:
asuntos de otro sin mandato de éste (arts. 1888 y ss. CC) y la obligación LAS FORMAS PRIMITIVAS DE CONTRAER OBLIGACIONES
de restituir que tiene quien ha cobrado algo que no se le debía (arts.
1895 y ss. CC). Al hablar del concepto del contrato hemos explicado que la idea
a primitiva de contractus no designa lo mismo que la idea moderna de
4. Los actos u omisiones ilícitos.-Nuestro Código considera bajo contrato. Contractus, de contrahere, es todo hecho que genera una obliga-
esta denominación, como fuentes de obligaciones, a los delitos y a las ción. En principio son sólo determinados negocios solemnes en los cua-
faltas (art. 1092). Los delitos y las faltas son considerados por el Código les se emite una promesa a través de una fórmula ritual (nexum, sponsio,
como fuentes de la obligación civil de restituir las cosas que han sido stipulatio). Más tarde se admitió que, en algunos casos, de la entrega de
objeto del delito o de la falta y de la de resarcir los daños y perjuicios una cosa surgía una obligación de restituirla. Se habló entonces de unas
causados por los mismos. obligaciones que re contrahitur que dieron origen a la categoría de los
5. a Los actos u omisiones en que interviene culpa o negligencia.-El contratos reales. Finalmente, en algunos supuestos excepcionales, se ad-
art. 1093 aclara que se trata de culpa o negligencia no penada por la ley, mitió que el puro consentimiento generaba la obligación, haciéndose
es decir, no constitutiva de delito o de falta. El Código regula la hipótesis posible la categoría del contrato consensual.
en los arts. 1902 y ss., donde consagra la obligación de indemnizar los El simple acuerdo de voluntades de dos personas, en el Derecho
daños y perjuicios, que se impone al que por acción u omisión causa Romano clásico, era únicamente un pacto y no un genuino contrato y,
daño a otro interviniendo culpa o negligencia. como es sabido, los pactos no generaban obligaciones.
La enumeración de las fuentes de las obligaciones que contiene el
art. 1089 CC es, antes que otra cosa, el resultado de un largo proceso de 5. E L DELITO COMO FUENTE DE OBLIGACIONES
evolución histórica del pensamiento jurídico. Es seguramente defectuosa
desde un punto de vista actual y para comprenderla más exactamente El delito ha sido desde tiempos muy antiguos fuente de la obligación
será preciso hacer referencia a los antecedentes históricos de la cuestión. de proporcionar a la víctima o a sus parientes una compensación. Para
entender la configuración de esta fuente de obligaciones es menester
recordar a qué categoría de hechos aplicaba el Derecho Romano la califi-
§ 2. Los antecedentes históricos del problema de las fuentes cación de delictum. El Derecho Romano distinguió nítidamente crimina y
3. CONTRACTUS Y DEUCTUM COMO FUENTES ORIGINARIAS DE LAS OBLIGACIONES
delictum. Los crimina o crímenes eran hechos ilícitos que lesionaban inte-
reses de orden general y que daban por consiguiente lugar a una perse-
En el período más antiguo del Derecho Romano las únicas fuentes de cución por la autoridad y a la imposición de una pena pública. Los deli-
las obligaciones fueron el contractusy el delictum. Se discute por los autores tos en cambio son lesiones ilícitas de bienes personales, que sólo daban
cuál de estas dos figuras tuvo precedencia históricamente. Para algunos lugar a la posibilidad de una persecución a instancia de parte y que
debió ser primero el delictum, pues el contractus supone ya una cierta evolu- se traducían en una compensación pecuniaria. Cuando se dice, en la
160 CAP. V.-LA CONSTITUCIÓN DE I A RELACIÓN OBLIGATORIA $ 2. LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL PROBLEMA DE I AS FUENTES 161

terminología clásica, que el delito es una fuente de obligaciones parece 7. LAS OBLIGACIONES CUASICONTRACTUALES YCUASIDELICTUAI.ES: su ENUMERACIÓN

que se está haciendo referencia a este concepto romano del delictum que Como obligaciones que nacen quasi ex contractu son consideradas en
engloba las lesiones ilícitas de bienes personales. las fuentes justinianeas las siguientes:
Los delitos típicos comprendidos como fuente de obligaciones eran 1.a Las que nacen entre comuneros y copropietarios de una cosa
el furtum, la rapiña, la injuria y el damnum. Bajo el concepto de furtum y común en una comunidad de bienes (communio).
de rapiña se incluían las formas de apropiación de cosas ajenas. El con-
cepto de injuria es muy amplio y comprende tanto las lesiones corporales 2.a Las que derivan de la tutela y de la cúratela entre el tutor o el
como las lesiones morales (calumnias, insultos). Por último, damnum es curador y el pupilo, ya que entre ellos pueden existir obligaciones sin
todo daño ocasionado en una cosa, sea debido a dolo o a negligencia. que medie ningún acuerdo de voluntades (tutelae vel curae gestio).
3. a Las que derivan de la aceptación de una herencia (hereditatis
6. LAS VARIAE CAUSARLm FIGI?RAE DE GAYO aditio), sobre todo entre el heredero deudor y el legatario acreedor, entre
quienes no existe tampoco acuerdo de voluntades.
La más antigua clasificación escolástica de las fuentes de las obliga-
ciones que conocemos, aparece en un texto de GAYO, que menciona los 4.a Las obligaciones que nacen de la gestión de negocios ajenos,
dos tipos antedichos: el contrato y el delito. Sin embargo, el propio GAYO pues si bien en el Derecho clásico tales obligaciones pudieron incluirse
y con él otros jurisconsultos romanos admitieron que estas dos figuras, entre las contractuales, en el Derecho Justinianeo, al suponer el contrato
contrato y delito, no absorbían todas las posibles obligaciones, puesto un acuerdo de voluntades, tal clasificación no era ya admisible por no
que a veces existen obligaciones que no nacen propiamente de un con- existir acuerdo alguno entre el gestor y el dueño del negocio.
trato ni tampoco de un delito.
5.a Las obligaciones nacidas de la condictio indebiti o pago de lo
Probablemente por ello, en un segundo texto, GAYO sustituye la ori- indebido.
ginaria bipartición por una tripartición y coloca al lado de las obligacio- Entre las obligaciones que nacen quasi ex delicio colocaron los compi-
nes que nacen del contrato y de las obligaciones que nacen del delito, ladores justinianeos determinadas obligaciones de pago de daños produ-
otras que proceden de diferentes o varias figuras de causas (ex variis cidos señaladamente por negligencia, en casos muy concretos, estableci-
causarum figuris). Cuáles eran la naturaleza y el contenido de estas «varias dos por normas especiales (effusis et deiectis, positis et suspensis, nautae,
figuras de causas» el jurisconsulto no lo aclaró. Es muy probable que la caponae et stabularii, etc.).
categoría no tuviera tampoco para él unos contornos definidos o unos
perfiles nítidos, sino un puro valor residual. En el Derecho Bizantino posterior la cuatripartición justinianea su-
frió una importante modificación, que se produjo en la llamada paráfra-
Fueron los bizantinos quienes trataron de establecer un ordena- sis de Teófilo. Las expresiones del texto original quasi ex contractu y quasi
miento sistemático, a lo que eran muy aficionados, dentro de aquellas ex delicio fueron sustituidas por ex cuasi contractu y ex cuasi delicio. Algunos
indiferenciadas «figuras de causas» que la doctrina anterior les había autores han considerado que esta innovación obedeció a un error del
transmitido. Conviene destacar que cuando los bizantinos acometieron copista, si bien otros, probablemente con más acierto, entienden que lo
la labor de sistematización, las ideas jurídicas habían evolucionado nota- que se produjo fue una institucionalización o la cristalización de una
blemente. En particular, se había producido un cambio de mentalidad categoría que Justiniano había formado por pura aproximación.
en la configuración del contrato, que era ya considerado como acuerdo
de voluntades mediante una cierta asimilación o aproximación entre los A partir de este momento las fuentes de las obligaciones son ya
contratos y los pactos. cuatro figuras independientes y autónomas: los contratos, los delitos, los
cuasicontratos y los cuasidelitos.
La ordenación se lleva a cabo colocando junto a las obligaciones
que nacen ex contractu y las que nacen ex delicio, otras dos categorías. 8. L \ EVOLUCIÓN POSTERIOR EN EL D E R E C H O INTERMEDIO
La primera comprende aquellas obligaciones que sin ser contractuales
pueden ser aproximadas a las contractuales. Nacen «como de» un con- La cuatripartición anteriormente reseñada domina toda la doctrina
trato o se parecen a las que derivan de un contrato. Se habla entonces tradicional prácticamente hasta nuestros días. Únicamente los juristas de
de unas obligaciones quasi ex contractu. Otras en cambio se asimilan a las la Escuela del Derecho Natural racionalista intentan someterla a una revi-
que nacen de los delitos (quasi ex delició). sión. Bajo este aspecto son significativos los intentos de GROCIO y de DOMAT.
g % EL PROBLEMA DE IAS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES EN IA DOCTRINA MODERNA 163
162 CAP. V.-1A CONSTITUCIÓN DE IA REÍ ACIÓN OBLIGATORIA

Examinando el tema, no ya a la luz del texto justinianeo, como planteados, es decir, el problema técnico de enumeración de las fuentes
acostumbraba la doctrina tradicional, sino a la luz de la razón, GROCIO de las obligaciones y el problema sistemático de ordenación o de clasifica-
llega a la conclusión de que las fuentes de las obligaciones son única- ción de las mismas, tanto el art. 1089 CC, como la tradición histórica a que
mente tres: el contrato, el delito y la ley. Con GROCIO la ley aparece por responde, son claramente insatisfactorios. Ante todo, conviene observar
primera vez como una fuente separada de obligaciones, a la cual, en que, una vez rota la cuatripartición clásica y admitida la ley como una
definitiva, se reconducen todas aquellas que no tienen su origen ni en fuente más de obligaciones, no se ve ninguna razón especial que impida
un contrato ni en un delito. considerar como obligaciones ex lege o como obligaciones legales a todas
aquellas que derivan de los cuasicontratos, de los delitos y de los cuasideli-
DOMAT distingue dos especies de obligaciones o engagements. Hay tos. En el fondo, se piensa, no hay más que dos grandes criterios para divi-
unas que nacen de una mutua convención o de la voluntad mutua de dir lógicamente las fuentes: o bien la voluntad humana cristalizada a través
las partes. Hay otras, en cambio, que nacen sin que hayan existido ni de aquellos negocios idóneos de creación de obligaciones o bien determi-
convención ni voluntad mutua de los interesados. Estas últimas, a su vez, nados hechos diversos e independientes de aquella voluntad, pero de los
se subdividen en dos grupos: en un primer grupo se sitúan aquellas que cuales la ley deriva, por unas u otras razones, el nacimiento de una obliga-
nacen de la sola voluntad del obligado, como son las derivadas de la ción.
gestión de negocios, del pago de lo indebido, de los daños culposamente
causados y del fraude de acreedores; en un segundo grupo, en cambio,
se sitúan aquellas otras obligaciones que nacen sin una clara voluntad de 11. E L DUALISMO «CONTRATO-LEY» EN I A TEORÍA DE IAS FUENTES
ninguno de los interesados. DOMAT atribuye estas obligaciones al «orden
divino» y cita entre ellas las que pueden nacer del derecho de ocupar En el razonamiento anteriormente expuesto encuentra su premisa
ciertos cargos, como la tutela, la cúratela o la administración de corpora- y su punto de partida una corriente de pensamiento, muy extendida en
ciones, las que se producen entre los comuneros por consecuencia de la doctrina moderna, que ha intentado reducir a dos las fuentes de las
la comunidad de bienes y la obligación que en ciertos casos existe de obligaciones: el contrato y la ley. Esta tesis fue aceptada en Alemania por
indemnizar los daños producidos aunque hayan sido fortuitos. el Código Civil; en Francia fue patrocinada por PIANIOL; en Italia la
aceptó PACCHIONI, y es todavía hoy en día la idea más extendida.
9. LA DOCTRINA JURÍDICA DE IAS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES Y LA CODIFICACIÓN CIVIL
A primera vista, la bipartición de las fuentes en dos grupos -obliga-
El autor que más ha influido, en este punto, en la codificación fran- ciones contractuales y obligaciones legales- simplifica extraordinaria-
cesa y, por ello, en la mayor parte de los Códigos europeos ha sido mente el problema y resuelve todas las hipótesis posibles. La simplifica-
POTHIER. POTHIER recoge la cuatripartición clásica, y le añade probable- ción, sin embargo, es sólo aparente. La tesis del dualismo de las fuentes
mente por influencia de las escuelas racionalistas la ley como fuente de puede ser objeto de crítica.
obligaciones. De este modo aparecen cinco fuentes de obligaciones que
pasan ya a los Códigos Civiles: la ley, los contratos, los delitos, los cuasi- Esta crítica se mueve en tres direcciones. En primer lugar, se tro-
contratos y los cuasidelitos. pieza inmediatamente con la grave dificultad de la sistematización y de
Algunos de los términos de la enumeración han sufrido algunas la tipificación de las llamadas obligaciones legales. Es ésta una categoría
variantes. Para POTHIER, los cuasicontratos son únicamente la gestión de sumamente heterogénea, dentro de la cual se engloban fenómenos di-
negocios, el pago de lo indebido y la aceptación de la herencia. Delitos versos, que apenas guardan relación entre sí y cuyo régimen jurídico es
son los tipificados como tales en el Código Penal. Y cuasidelito son los también diferente. La doctrina ha realizado notables esfuerzos para lle-
daños causados interviniendo imprudencia o negligencia. var a cabo esta tipificación y simplificación de las obligaciones legales,
pero dichos esfuerzos no siempre se han visto coronados por el éxito.
Es claro que esta doctrina recibida a través del Código francés es la
que recoge con gran fidelidad el art. 1089 CC. En segundo lugar, se ha observado también que la figura del con-
trato no agota ni cubre todas las posibilidades de creación de obligacio-
§ 3. El problema de las fuentes de las obligaciones en la nes por obra de la voluntad individual o de la autonomía privada. Antes
al contrario, caben obligaciones que derivan de negocios jurídicos que
doctrina moderna no son estrictamente contratos, como ocurre, singularmente, con los
10. LA CRÍTICA DE LA TESIS TRADICIONAL. SU CARÁCTER INSATISFACTORIO Y ASISTEMÁTICO. negocios jurídicos unilaterales entre vivos (por ejemplo, promesa unila-
LAS OBLIGACIONES EX DELICIO GOMO OBLIGACIONES LEGALES teral y declaraciones unilaterales de voluntad) y como ocurre, además,
Como respuesta a los dos problemas que al principio habían quedado con los negocios unilaterales por causa de muerte y en especial con el
S 3. EL PROBLEMA DE I AS FUENTES DE I AS OBLIGACIONES EN 1A DOCTRINA MODERNA 165
164 CAP. V.-LA CONSTITUCIÓN DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA

testamento, que pueden crear obligaciones a cargo de los herederos y por la cuales la ley las establece. Son, se dice, obligaciones que tienden
a evitar un daño, a repararlo o a restablecer un equilibrio patrimonial.
en favor de terceras personas. Para DEMOGUE, las obligaciones legales se subdividen en dos especies dis-
La tercera objeción va, todavía, más al fondo del problema. Cuando tintas, según que deriven de los actos ilícitos o de puros y de simples
la bipartición en las fuentes se establece tomando como término de la hechos jurídicos. Estas últimas son las llamadas obligaciones ex re.
distinción el contrato y la ley, la división se hace entre fenómenos jurídi-
cos que están situados en planos diversos y que poseen una naturaleza Estos intentos, si bien superan algunas de las objeciones anteriores,
diversa también. Por un lado se alude a un supuesto de hecho ocurrido no son totalmente satisfactorios. Queda en pie la objeción básica, pues
en la realidad social. Por otro lado, se alude a lo que cabría llamar la continúan situándose la voluntad y la ley bajo un mismo plano, cuando
fuente del reconocimiento normativo de unos efectos jurídicos. Con ello su función en orden al nacimiento de las obligaciones parece claramente
quiero decir que si la ley es configurada como una fuente de obligacio- diversa. Por otra parte, la tipificación de las llamadas obligaciones ex lege
nes, en rigor es también la fuente de aquellas obligaciones que se consi- no parece totalmente satisfactoria y no pasa de tener un alcance pura-
deran como derivadas de los contratos, en cuanto que la producción del mente descriptivo.
efecto jurídico obligatorio sólo es posible merced al reconocimiento y a
la tutela que la ley concede al contrato. La obligación contractual tiene 13. E L MODERNO PLURALISMO DE I AS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES

también su fuente normativa de reconocimiento en la ley. Si, por el El carácter insatisfactorio de la teoría de las fuentes de las obligacio-
contrario, de lo que se trata es de considerar como fuentes aquellos nes, que quizá obedezca, más que a cualquier otra razón, a la imposibilidad
supuestos de hecho que son previstos por la ley como causa del naci- o a la enorme dificultad de sujetar a criterios lógicos de tipo sistemático,
miento de las obligaciones, no es lícito mencionar pura y simplemente fenómenos que son ante todo vitales, ha forzado a la doctrina más reciente
a la ley, sino que habrá que señalar, debidamente tipificados, los supues- a nuevos ensayos y tanteos. En ellos, las anteriores tentativas en pro del
tos de hecho contemplados por la ley con tal fin. dualismo y de la simplificación han quedado sustituidas por nuevas formas
de pluralismo. Son característicos los trabajos de LARENZ y de BETTI.
12. L A VOLUNTAD Y 1A LEY EN I A TEORÍA DE I AS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES. L o s
ENSAYOS DE TIPIFICACIÓN DE 1AS OBLIGACIONES LEGALES
Para LARENZ, las obligaciones pueden nacer: 1) de los negocios jurí-
dicos; 2) de la conducta social típica; 3) de los hechos legalmente regla-
Para superar algunas de las dificultades apuntadas en las líneas ante- mentados; 4) finalmente, y por excepción, de un acto de soberanía esta-
riores, la doctrina ha tratado de buscar nuevos caminos. En particular, tal con efectos constitutivos en la esfera del Derecho privado.
se ha tratado de salir al paso de las dos primeras objeciones que antes
quedaron esbozadas, ampliando el círculo de las obligaciones contrac- La primera de las fuentes de las obligaciones es el negocio jurídico.
tuales con una rúbrica que permita comprender todas las obligaciones Dentro de las obligaciones derivadas del negocio jurídico, se incluyen
derivadas de la voluntad individual. Por otra parte, se ha ensayado una todas aquellas que proceden de una declaración de voluntad negocial,
clasificación de las llamadas obligaciones legales. Un intento caracterís- sea bilateral, unilateral o plurilateral y sea entre vivos o mortis causa.
tico en este sentido es el llevado a cabo por DEMOGUE. Donde los autores En segundo lugar, aparecen las obligaciones derivadas de una con-
anteriores mencionaban el contrato y la ley, ahora se habla de la volun- ducta social típica. El moderno tráfico en masa, dice LARENZ, comporta
tad individual y de la ley. Todas las obligaciones o se reconducen a la que, en algunos casos, de acuerdo con las concepciones imperantes y
voluntad individual o derivan de la ley. con los usos del tráfico, se asuman deberes y nazcan obligaciones-sin que
Es fuente de obligaciones, en primer lugar, la voluntad individual. se emitan declaraciones de voluntad encaminadas a tal fin. Se sitúa en
La voluntad individual puede ser bilateral o ser simplemente unilateral. este punto lo que la doctrina había llamado «relaciones contractuales'de
hecho», es decir, situaciones creadas por el moderno tráfico en masa y
En el primer caso -voluntad bilateral- nos encontramos ante el contrato.
)or el comportamiento de los sujetos sin genuinas declaraciones de vo-
La voluntad unilateral puede crear obligaciones tanto si procede del
deudor como si procede del acreedor. Puede ser una fuente de obliga-
Íuntad (por ejemplo, utilización de los transportes públicos, de servicios
ciones la voluntad unilateral del deudor (por ejemplo, en las promesas públicos, etc.). Es ficticio hablar en tales casos de oferta contractual y de
aceptación del contrato. Hay, más bien, un comportamiento social con
unilaterales). Puede ser también fuente de obligaciones la voluntad uni-
unos efectos jurídicos semejantes, aunque no iguales, a los que se asigna
lateral del acreedor (v. gr., el pago de lo indebido). la declaración de voluntad.
La segunda de las fuentes de obligaciones es la ley. La clasificación
de las obligaciones legales se lleva a cabo teniendo en cuenta las razones El tercer término de la clasificación está constituido por las obliga-
S 3. EL PROBLEMA DE IAS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES EN IA DOCTRINA MODERNA 167
166 CAP. V.-IA CONSTITUCIÓN DE l A REl ACIÓN OBLIGATORIA
alguna recapitulación. Ante todo, conviene poner de relieve que el pro-
ciones nacidas de los hechos legalmente reglamentados. El ordena-
blema de la enumeración y sistematización de las fuentes de las obliga-
miento jurídico, dice LARENZ, impone a un sujeto el deber de cumplir ciones presenta una especial complejidad debido a la confluencia de
una prestación frente a otro por los más diferentes motivos. No puede factores de signo diverso.
hacerse de este tipo de obligaciones una enumeración completa, sino
únicamente una ejemplificación. En esta zona se sitúan la obligación de Esta complejidad procede, en primer lugar, de la dificultad de incar-
resarcir los daños causados por los actos ilícitos o como consecuencia de dinar las tradicionalmente llamadas obligaciones cuasi contractuales con
una responsabilidad por riesgo, la de restituir el enriquecimiento injusto, todas las implicaciones que ello lleva consigo y de la dificultad de estable-
la de indemnizar los gastos hechos en interés de otro, las obligaciones cer una tipificación de las llamadas obligaciones ex lege u obligaciones
entre los copartícipes de un derecho, las obligaciones de alimentos entre legales.
parientes o las que se producen entre el que pierde y el que encuentra
una cosa determinada. Por otra parte, incide también en la cuestión la diferente función o
El último término de la clasificación lo constituyen las obligaciones papel que debe asignarse en la creación de obligaciones a la ley y a la
nacidas de actos de soberanía estatal con carácter constitutivo en la es- voluntad individual, o, por decirlo mejor, a la voluntad negocial de los
individuos.
fera del derecho privado. Bajo esta rúbrica se coloca lo que la doctrina
anterior había llamado contratos dictados o contratos forzosos. Se trata Además, ocurre que cuando hablamos de «obligaciones» pensamos
de casos en que una relación obligatoria, análoga a la que puede crear siempre en un fenómeno químicamente puro, como es la relación entre
un contrato, les viene impuesta a los particulares por mandato de una un acreedor y un deudor. Sin embargo, en la realidad los créditos y las
autoridad estatal. Por ejemplo, un Gobernador Civil ordena que se esta- deudas se presentan siempre integrados en relaciones jurídicas de perfi-
blezca un arrendamiento entre el propietario de una vivienda vacía y les más amplios, de carácter complejo y de naturaleza diversa. Hay obliga-
una persona necesitada de techo. ciones que se incorporan a relaciones jurídicas que en cuanto tales son
El segundo intento o ensayo de clasificación de las fuentes, al que relaciones jurídicas reales, como pueden ser las derivadas del condomi-
conviene hacer referencia, es el que ha llevado a cabo BETTI. BETTI esta- nio o del usufructo. Hay, igualmente, obligaciones que se presentan den-
blece como punto de partida una bipartición. Todas las obligaciones tro de relaciones jurídicas del Derecho de familia, como son la obliga-
derivan de los negocios jurídicos o son obligaciones nacidas de la ley. ción de prestar alimentos entre parientes y las obligaciones derivadas de
la tutela. Y hay obligaciones que surgen como consecuencia de un fenó-
Las primeras son aquellas que nacen de actos de autonomía privada.
meno de sucesión mortis causa, como pueden ser las obligaciones que
Puede tratarse de negocios bilaterales, como son los contratos. Pueden pesan sobre el heredero frente al legatario.
ser simples negocios unilaterales, como las promesas y, ajuicio de BETTI,
la gestión de negocios ajenos sin mandato. El problema debe plantearse pensando en lo que nosotros con ante-
Las obligaciones que nacen de la ley pueden dividirse en tres grupos rioridad hemos llamado relaciones obligatorias. La pregunta por las
distintos, de acuerdo con la razón de su constitución o con la finalidad «fuentes» debe buscar respuesta al tema de los supuestos de hecho que
a la que tienden. El primero de dichos grupos está formado por las dentro de una determinada ordenación jurídica son reconocidos como
obligaciones que surgen para restablecer un equilibrio patrimonial des- punto de originación y base o fundamento de una relación obligatoria,
truido por un acto carente de causa (enriquecimiento injusto, pago de entendida como relación jurídica establecida entre personas y organi-
lo indebido, etc.). El segundo grupo lo constituyen las obligaciones que zada como un cauce institucional de realización de fines e intereses vita-
surgen para reparar un daño injustamente ocasionado (obligaciones de les de intercambio y cooperación. ,
resarcimiento y de indemnización). El tercer grupo lo forman aquellas
obligaciones que la ley liga a un determinado estado de hecho o estado Contemplado así el problema y perfilada la pregunta en este sen-
de cosas. Son obligaciones generadas por un puro contacto social entre tido, como determinación de los supuestos de hecho de originación y la
las personas, como las obligaciones derivadas de la tutela, las obligacio- base o el fundamento de sustentación de relaciones jurídicas obligato-
nes de alimentos entre parientes, etc. rias, creo que sólo es posible encontrar dos grandes tipos de fuentes. La
primera de ellas es la autonomía privada o poder del individuo de consti-
14. RECAPITULACIÓN Y ENSAYO DE RECONSTRUCCIÓN DE I AS FUENTES DE I AS tuir sus propias relaciones jurídicas. La segunda fuente, inversamente,
OBLIGACIONES debe estar constituida por un poder heterónomo que sólo puede ser la
Todo el camino que llevamos recorrido hasta aquí induce a realizar soberanía del Estado creando relaciones jurídicas entre particulares.
n

8 5. LA VOLUNTAD UNILATERAL EN EL CUADRO DE LAS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES 169


168 CAP. V.-IA CONSTITUCIÓN DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA

§ 4. La autonomía privada como fuente de relaciones § 5. La voluntad unilateral en el cuadro de las fuentes de las
obligaciones
obligatorias
15. LAS OBLIGACIONES NACIDAS DE I A AUTONOMÍA PRIVADA: LA OBLIGACIÓN NEGOCIAL 17. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La primera fuente de relaciones obligatorias es el negocio jurídico, Algunos autores han observado que las relaciones del tráfico mues-
en cuanto es cauce de expresión de la autonomía privada. Los negocios tran que el contrato no es la única fuente de obligaciones negocíales y
jurídicos son actos de autonomía privada que constituyen y reglamentan que, en muchas ocasiones, existen declaraciones unilaterales de volun-
una relación jurídica entre sus autores. Pueden ser «obligatorios», tad, que producen, como efecto, la creación de una obligación. Se citan,
en particular, la promesa de recompensa y la emisión de títulos valores
cuando su efecto y finalidad es la constitución y reglamentación de una
(p. ej., pagarés al portador). Partiendo de esta observación se ha llegado
relación obligatoria. a la conclusión de que, aun cuando en el art. 1089 CC la voluntad unila-
teral no se encuentra mencionada como fuente de obligaciones, no debe
16. L O S DIFERENTES TIPOS DE NEGOCIOS JURÍDICOS CREADORES DE REÍ ACIONES
haber inconveniente alguno para admitirla. En la medida en que sea
OBLIGATORIAS necesario, puede hablarse de una auténtica laguna legal, que ha de inte-
El más típico negocio jurídico obligatorio es el contrato, que es grarse acudiendo a la costumbre y a los principios generales del derecho.
considerado por nuestro Código Civil como fuente de obligaciones y La tesis de la admisibilidad de la declaración unilateral de voluntad
como creador entre las partes de la lex privata, de acuerdo con la cual como posible fuente de obligaciones goza hoy del respaldo de los llama-
éstas han de regirse (arts. 1089 y 1254). dos Principios del Derecho Europeo de Contratos cuyo art. 2.107 dice
Bajo la rúbrica de obligaciones derivadas de los negocios jurídicos lapidariamente que «una promesa realizada con la voluntad de quedar
hay que incluir los supuestos en que la relación obligatoria no nace de legalmente vinculado sin aceptación es vinculante». En los comentarios
una expresa declaración de voluntad de las partes, sino del comporta- unidos a estos Principios se señala no obstante, que sólo algunos ordena-
miento o de los hechos concluyentes de una de ellas, a los cuales el mientos europeos respaldan esa posición, citando entre ellos el Derecho
ordenamiento jurídico, según la valoración social que realiza, liga el naci- finlandés y el danés. Hay algunos sistemas legales en los que la obligato-
riedad de la promesa deriva de la naturaleza misma de la promesa, como
miento de obligaciones. Aun cuando en este caso podría hablarse de
ocurre con la promesa de recompensa o «Auslobung» (vid. infra pág.
contrato celebrado por medio de declaración de voluntad tácita, algún
175). La mayor parte del Derecho europeo continental requiere, sin
sector de la doctrina moderna, para subrayar el carácter objetivo e inde- embargo, la aceptación. Éste es el caso del Derecho francés, del portu-
pendiente de la voluntad de los intervinientes, que, en un supuesto como gués, del español y del italiano.
el descrito, existe, prefiere hablar de relaciones contractuales de hecho
o derivadas de una conducta social típica (p. ej., la introducción de un Frente a la tesis afirmativa, se alza la opinión de quienes niegan que
automóvil en Un aparcamiento). la voluntad unilateral pueda constituir o crear obligaciones. Esta opinión
Como obligaciones derivadas de la autonomía privada han de ser se basa inicialmente en argumentos de lógica jurídica. Una relación obli-
gatoria exige dos sujetos, el acreedor y el deudor, y la voluntad de uno
consideradas las que tienen su origen en un negocio mortis causa (obliga- solo de ellos no puede hacer nacer una obligación. No puede decirse
ciones testamentarias), que son impuestas por el testador a cargo de los que una promesa o una declaración, que no ha sido aceptada por otra
herederos. En este caso, es manifiesto que la obligación, aun teniendo persona, pueda vincular al emitente. Antes de la aceptación, la declara-
su fuente última en el testamento, nace también de la aceptación del ción unilateral es esencialmente revocable y de ella no deriva, hablando
heredero. rigurosamente, ninguna obligación. Y si la aceptación ha recaído, no nos
El negocio jurídico, considerado como fundamento de relaciones encontramos ya en presencia de un puro negocio unilateral, sino de
obligatorias, plantea, todavía, dos problemas de algún relieve a los cuales un contrato. Además, la existencia de una relación obligatoria genuina
conviene hacer una referencia especial, el relativo a la posible admisibili- presupone no sólo un deber de prestación a cargo de un sujeto, sino
también la adquisición de un derecho por otra persona y nadie adquiere
dad de la voluntad unilateral como fuente de obligaciones, con particu-
derechos, ni puede adquirirlos, sin que medie su voluntad de llevar a
lar referencia a las promesas unilaterales de recompensa; y el que se cabo tal adquisición. Aunque la declaración unilateral de voluntad pu-
refiere a la configuración que deben recibir dentro del sistema los llama- diera hipotéticamente constituir a éste en el deber de llevar a cabo la
dos «cuasicontratos».
170 CAP. V.-IA CONSTITUCIÓN DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA § 5. IA VOLUNTAD UNILATERAL EN EL CUADRO DE IAS FUENTES DE IAS OBLIGACIONES 171

prestación prometida, ello no comportaría la adquisición de un derecho para admitir que el ejercicio de la acción constituye aceptación de la
de crédito por otra persona, ni por tanto una relación obligatoria. promesa.
Desde otro punto de vista, el tema ha sido planteado señalando De todo ello se deduce que el fenómeno químicamente puro de la
que admite un doble sentido o una doble dirección. La cuestión de la declaración unilateral de voluntad no es suficiente para constituir una
admisibilidad de la promesa unilateral vinculante, dice BARASSI, puede genuina declaración obligatoria, salvo en los casos expresamente tipifica-
contemplarse bajo dos puntos de vista: como simple posibilidad de que dos por la ley, que son por ello, excepcionales. La promesa unilateral
una promesa no aceptada pueda vincular al promitente o como posibili- puede engendrar solamente una situación de vinculación del promi-
dad de convertir la promesa unilateral en categoría general y en instru- tente, en tanto no sea revocada, que posee un simple valor preparatorio
mento normal de la autonomía privada. En el primer sentido, no hay de la constitución de la relación por virtud de la aceptación del destinata-
inconveniente en que, en determinados casos, la ley prescinda de la ne- rio.
cesidad de aceptación o que la presuma. Desde el segundo punto de Ésta es la posición que parece dominar en la doctrina española.
vista, en cambio, hay que señalar que la promesa unilateral no constituye Tratadistas autorizados como CASTÁN, decían que en nuestro Derecho no
normal instrumento de la autonomía privada en ninguna codificación y hay base absolutamente clara para reconocer la fuerza obligatoria de la
que, si a la falta de algún fundamento normativo se añade la de la caren- promesa unilateral no aceptada, aunque apuntaba que tampoco existen
cia de un fundamento de fondo, tiene que ser considerada como una obstáculos insuperables para su construcción técnica. El autor citado se-
categoría excepcional. En una línea parecida, F. DE CASTRO (ADC, 1977, ñalaba también que la posición dominante rechaza en tesis general la
pág. 941) subrayó la necesidad de distinguir las declaraciones unilatera- fuerza obligatoria de la voluntad unilateral, admitiéndola sólo excepcio-
les tipificadas en la ley, a las que ésta otorga una específica eficacia, de nalmente y que la mayor parte de los casos que se citan admiten por lo
aquellas otras declaraciones unilaterales, que son atípicas y a las que es común otras explicaciones. De un modo todavía más categórico, J. DEL-
imposible encontrar un fundamento legal, que deben ser consideradas GADO afirma que en la doctrina española actual nadie sostiene que la
como carentes de eficacia obligatoria. voluntad unilateral ínter vivos, en cuanto categoría abstracta equiparable
Discurriendo en otro terreno, se ha señalado que, aun en aquellos a la del contrato, sea fuente de obligaciones. En nuestro Derecho tal
casos en que no pueda atribuirse a las declaraciones unilaterales de vo- declaración ínter vivos por regla general no vincula, y a lo más constituye
luntad una genuina eficacia de creación de obligaciones, cabe al menos una oferta de liberalidad revocable.
admitir que la declaración del obligado posee la virtualidad de determi- La doctrina jurisprudencial española, en la materia que nos ocupa,
nar el reconocimiento de una situación preexistente (p. ej., reconoci- ha sido calificada como de desconcertante por DE CASTRO y como con-
miento unilateral de deuda). Con ello el problema se desenfoca notoria- fusa, contradictoria e intermitente por ALBALADEJO. La STS de 17 de octu-
mente, pues se traslada desde el terreno de la posibilidad de la creación bre de 1932 dijo que «emitida la declaración de voluntad con ánimo de
unilateral de relaciones obligatorias al de la posibilidad del reconoci- obligarse hacia otra persona a título de disposición y no de mera enun-
miento o de la fijación de relaciones obligatorias previamente creadas. ciación de un propósito, se genera un derecho de crédito a favor de la
Que la declaración unilateral de voluntad y el negocio unilateral pueden designada». La citada sentencia añadía que «esta espontánea determina-
cumplir una función de reconocimiento o una función de fijación, es ción vinculativa no sólo se recibe en la técnica jurídica de las relaciones
algo que no puede ponerse en duda. En tales casos, sin embargo, lo que actuales, sino que toma su arraigo en nuestro Derecho antiguo con la
existe es un negocio de reconocimiento de una relación creada en virtud compresiva fórmula del Ordenamiento de Alcalá», de acuerdo con la
de un negocio anterior, aun cuando éste sea incierto. cual de cualquier forma que una persona se obligue queda obligada.
Sin embargo, en el supuesto de hecho de aquella sentencia, existía' un
Tampoco es discutible la admisibilidad de que la declaración unila- documento de promesa cuya aceptación constaba. Era además una pro-
teral de voluntad del deudor sea justo fundamento del posible ejercicio mesa destinada a cumplir una obligación natural y había sido cumplida
del acreedor de su derecho de crédito, en todos aquellos en que la acep- durante un cierto tiempo.
tación de este último pueda inducirse o considerarse como existente.
Según señalaba F. DE: CASTRO, la voluntad unilateral que en la mayor parte Las sentencias de 21 de junio de 1945 y de 1 de diciembre de 1955
de los casos se estima vinculante para quien la declara, es la que va fueron contrarias a la admisión con carácter general de la voluntad unila-
acompañada del consentimiento del que la recibe, que en muchos casos teral como fuente de obligaciones. En la última de las sentencias citadas
es incluso anterior a la emisión de la declaración porque ésta ha sido se dice que hay casos particulares de obligaciones unilateralmente crea-
solicitada o exigida por el beneficiario. Tampoco existe inconveniente das, como son -según el T S - las que recogen los arts. 1330 (en su redac-
§ 5. LA VOLUNTAD UNILATERAL EN EL CUADRO DE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES 173
172 CAP. V.-IA CONSTITUCIÓN DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA

ción primitiva anterior a 1981) y 1887 CC, las obligaciones incorporadas queda reducida al consentimiento adverado por la convención de volun-
a un título de crédito y las derivadas de una promesa. Sin embargo, la tades, con los consiguientes efectos del citado principio de la eficacia de
citada sentencia señala que «en la legislación española no se contienen la voluntad unilateral como fuente de obligaciones válidas, pues aunque
normas que decididamente permitan recoger» la eficacia de la declara- la legislación española no contenga normas específicas referentes a ella,
ción de voluntad como fuente creadora de obligaciones, de manera que nada impide que pueda admitirse dentro del concepto definido por el
sólo de forma muy excepcional tal eficacia puede otorgarse. art. 1254 CC y dada la amplitud señalada en el art. 1255... no obstante
para ello se precisa que el acto creado por medio de la unilateral declara-
De modo más radical, en la STS de 3 de febrero de 1973, se dice ción de voluntad se adapte a las exigencias formalmente establecidas».
que en la declaración de voluntad unilateral «se engendra únicamente De todo el análisis que hasta aquí se ha hecho conviene extraer dos
una situación de vinculación del promitente o del declarante, que posee conclusiones:
un simple valor preparatorio de la constitución de la misma, que re-
quiere en todo caso no sólo una aceptación del acreedor, que refleje 1.a La eficacia de la declaración unilateral de voluntad como
con claridad la concordancia de voluntades exigidas por el art. 1254 CC fuente de obligaciones, cuando nos encontramos fuera de específicos
para la creación del nexo contractual, sino también, y esto es lo esencial, tipos legales, es excepcional.
la justificación de toda atribución patrimonial, que en la llamada "causa" 2.a Según señalaba DE CASTRO, la voluntad unilateral que se estima
tiene la razón de ser del deber de cumplir la obligación que corresponde vinculante para quien la declara no es normalmente la emitida y no
al deudor». aceptada, sino la que va acompañada del consentimiento del que la re-
Una posición en cierto modo ecléctica aparece en la STS de 6 de cibe, aun cuando éste sea anterior o previo y aun cuando resulte sola-
marzo de 1976, donde se dice que «si bien es cierto que nuestro ordena- mente inducido, de manera que más que de verdaderas declaraciones
miento jurídico no afronta de modo directo una solución expresa al unilaterales, se trata de contratos unilaterales, en la medida en que sólo
problema propuesto y en el art. 1089 CC no se menciona la voluntad resulta obligado el declarante, cuya validez ha de depender de que reúna
unilateral como fuente de obligaciones, no lo es menos que... tampoco los requisitos propios del contrato.
contiene una norma explícita que las prohiba y... la más moderna y
nutrida jurisprudencia (a la que cabrá añadir una doctrina muy autori- 18. LA CAUSA EN LA DECLARACIÓN UNILATERAL DE VOLUNTAD
zada y copiosa) se muestra propicia al reconocimiento, siquiera sea a La STS de 3 de febrero de 1973 señaló que es necesaria la existencia
veces por vía de aceptación de la eficacia de la obligación natural..., de una causa para la validez y eficacia de una declaración unilateral de
singularmente si la declaración de voluntad está dotada de certidumbre voluntad. La pregunta es entonces cuál ha de ser esta causa.
y va dirigida a determinadas personas a título dispositivo y no de mera
enunciación de un propósito, pues en estos supuestos cabe dentro del La primera causa posible es la causa solvendi. La declaración de vo-
concepto que deviene del art. 1254 CC como declaración de voluntad luntad unilateral se emite para cumplir una obligación. Lo que ocurre
recepticia y vinculativa de un derecho de crédito, que es recibida en la es que en tal caso presupone necesariamente la preexistencia de la obli-
técnica jurídica con arraigo en el sentido espiritualista del Ordena- gación que se cumple, de manera que la promesa unilateral no es nunca
miento de Alcalá robustecida por la existencia de la buena fe y de la la fuente genuina de la obligación y es sólo una forma de convención,
seguridad». de reconocimiento o de fijación. Puede producir, si se quiere, un nuevo
título más vigoroso o con mayor fuerza que el anterior, pero-no es la
Por último, merece ser citada la STS de 10 de junio de 1977, en la verdadera fuente de la obligación.
cual, aunque sólo a mayor abundamiento, se dijo que «si ciertamente la i

ley no prohibe que con ocasión de un testamento se contraigan obliga- La segunda posibilidad es la concurrencia en la promesa unilateral
ciones y se realicen actos permanentes y perfectos, con independencia de una causa donandi. La promesa unilateral no tiene entonces otra vir-
del carácter revocable de lo que es la teoría propia de la testamentifactio, tualidad que la de ser vehículo de la liberalidad del promitente. A nues-
según tiene declarado este Tribunal, en sentencia de 23 de noviembre tro juicio, la promesa unilateral hecha donandi causa no vincula al promi-
de 1904, que a partir de la Ley Única del Título 16 del Ordenamiento de tente y no puede, por tanto, considerarse como fuente de obligaciones.
Alcalá se consagró en valor de las obligaciones, aunque no se hubiesen Ello se debe a que en nuestro Código Civil sólo vincula la obligación de
cumplido requisitos formales determinados, superando limitaciones que dar en la donación aceptada, cuando, además, se hayan cumplido los
procedían de la stipulatio romana, de tal manera que en la actualidad en requisitos de forma de los arts. 632 y 633 o se haya realizado la inmediata
nuestro ordenamiento jurídico el alma, vida y esencia de los contratos entrega de los bienes donados.
174 CAP. V.-l A CONSTITUCIÓN DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA
§ 6. IA PROMESA PÚBLICA DE RECOMPENSA 175

La tercera de las posibles causas es la causa credendi. El emitente de acto y especialmente por la obtención de un resultado. En síntesis, es una
la declaración de voluntad unilateral espera obtener, a cambio de la declaración de voluntad por virtud de la cual una persona, promitente,
prestación que se compromete a realizar, una atribución o ventaja. La dirigiéndose al público en general o a un número determinado de desti-
natarios se obliga a realizar una determinada prestación a quien ejecute
causa credendi puede ser, ciertamente, articulada dentro de una promesa
una determinada actividad u obtenga un determinado resultado.
unilateral. Se tiene en este caso lo que la doctrina denomina la promesa
de recompensa, ya que el promitente recompensa al que realice una Por ejemplo, se promete pagar una determinada suma de dinero a
actividad y obtenga un determinado resultado, como veremos seguida- quien encuentre un objeto perdido; a quien lleve a cabo una determi-
mente. nada investigación; se anuncia un concurso para premiar una obra litera-
Desde la STS de 17 de octubre de 1932 antes citada, la jurispruden- ria o artística instituyendo un premio para el concursante o triunfador.
cia admite, como posible causa justificativa de la obligatoriedad de la En la doctrina se discute si en la promesa pública de recompensa
declaración unilateral de voluntad, la preexistencia de una obligación (Auslobung) existe simplemente una manifestación unilateral de voluntad
natural. Si ésta como sabemos es justa causa para llevar a cabo una atribu- suficiente para crear un vínculo jurídicamente válido o si se trata de un
ción patrimonial, la promesa de una futura obligación debe ser válida o contrato en el cual la oferta es dirigida a persona indeterminada y se
vinculante. Lo único que ocurre es que de nuevo nos encontramos ante acepta mediante la material ejecución del acto solicitado.
una variante de la causa solvendi.
Aunque la doctrina tradicional se inclinó por la tesis contractualista,
los autores modernos prefieren considerar la promesa como una figura
§ 6. La promesa pública de recompensa independiente. La promesa vincula al promitente una vez que ha sido
19. S u CONCEPTO Y SIGNIFICACIÓN
emitida y no cuando recae una aceptación. La estructura misma del ne-
gocio hace que la promesa no busque tanto una declaración de voluntad
En el Derecho Romano, de modo excepcional, se admitió la eficacia de aceptación cuanto la efectiva ejecución de los actos o del comporta-
de las promesas unilaterales sin la aceptación de sus destinatarios. La miento establecido o del resultado buscado por el promitente como base
llamada pollicitatio constituía el caso más significativo. Según BIONDI, la de la realización de la prestación prometida. Por otfa parte, se ha seña-
pollicitatio era la promesa que un particular hacía a un municipio o a un lado que, conforme a la teoría contractualista, el contrato sólo podría
ente público en el acto de asumir una magistratura o un cargo (honor) existir cuando la ejecución del acto se hiciera con el preciso intento de
o en vista de la futura asunción de tal cargo. Comporta una liberalidad aceptar la oferta. Sin embargo, en la naturaleza del supuesto se encuen-
que, sin embargo, no queda comprendida dentro del régimen de las tra que el tercero que realiza el acto u obtiene el resultado adquiere el
donaciones. Según la opinión más probable, no era necesaria la acepta- derecho a que la promesa le sea cumplida aun cuando no haya actuado
ción y se admitía su validez en aquellos casos en que, aun no habiendo en atención a la misma.
sido todavía asumido el cargo (ob honorem decretum vel decernendum), se
hubiera comenzado el cumplimiento de la misma. Es requisito esencial de la promesa su carácter público o la divulga-
ción dada a la misma. Es sin embargo indiferente que se dirija a la gene-
En el Derecho Intermedio, el ámbito de admisibilidad de la pro- ralidad o sólo a una determinada categoría de personas. La divulgación
mesa pública se amplió. Se consideró vinculante toda promesa, aunque se considera hecha siempre que se haya utilizado un vehículo idóneo
por lo general considerando que su fuerza de obligar se basaba en un para que llegue a conocimiento de los destinatarios.
contrato establecido merced a la declaración de voluntad del promitente
y a la declaración de voluntad del destinatario o de los destinatarios. La promesa puede hacerse, como dice ENNECERUS, para obtener un
resultado. Exige del destinatario una prestación de resultado. Por ejem-
En el Derecho Moderno, la figura de la promesa pública como nego- plo, un invento, el descubrimiento de un crimen. Cabe también que se
cio jurídico unilateral, de naturaleza sui generis, ha sido consagrada por ponga como condición de la promesa una mera prestación de la activi-
el parágrafo 657 del CC alemán, que ha servido de modelo a la doctrina. dad o incluso una pura omisión.
Según dicho precepto, quien ofrece, por un medio público de divulga-
ción, una recompensa por la ejecución de un acto y en especial por la La prestación prometida puede, a su vez, ser una prestación pecu-
obtención de un resultado, está obligado a satisfacer la recompensa a niaria, una prestación de entrega de cosas específicas o tener cualquier
aquel que haya realizado el acto, aunque no haya actuado en atención a otro objeto.
la promesa. Con base en el texto citado, ENNECERUS la define como la
promesa públicamente divulgada de un premio por la ejecución de un Las promesas de recompensa plantean el problema de su revocabili-
I

§ 7. EL PROBLEMA DE LOS CUASICONTRATOS 177


176 CAP. V.-IA CONSTITUCIÓN DE IA RELACIÓN OBLIGATORIA

probable que su expresión no tuviera otro valor que el de carácter mera-


dad. En términos generales, cabe sostener que la promesa es revocable,
mente residual. En la Instituía Justinianea, los bizantinos convirtieron las
siempre que el promitente dé a la revocación la misma publicidad que
varias figuras de causa gayanas en obligaciones cuasi ex contractus y cuasi
dio a la promesa. La revocación, sin embargo, no es eficaz, si con anterio-
ex delito. No se pretendió en ese momento construir una categoría lógica
ridad alguna persona hubiese realizado los actos u obtenido los resulta-
o dogmática, sino simplemente establecer un paralelismo: hay obligacio-
dos que de acuerdo con la declaración inicial daban derecho al cumpli-
nes que se parecen a las contractuales y otras que se asimilan a las extra-
miento de la prestación prometida. contractuales o delictuales. Entre las obligaciones quasi ex contractu, o
La revocación no engendra un derecho de resarcimiento o de in- asimiladas a las contractuales, se mencionan: las que existen entre comu-
demnización de los gastos causados por los destinatarios, si la revocación neros como consecuencia de la utilización y el disfrute de la cosa común;
ha sido suficientemente divulgada y realizada con anterioridad. las que derivan de la tutela y de la cúratela entre el tutor o el curador y
el pupilo; las que derivan de la aceptación de una herencia entre el
20. L O S LLAMADOS CONCURSOS CON PREMIO heredero deudor y el legatario acreedor; las que nacen de la gestión
de negocios ajenos realizada espontáneamente y de forma altruista, sin
Representan una modalidad de la promesa pública de recompensa, mandato; y las obligaciones restitutorias derivadas de la indebiti condictio.
que ofrece la particularidad de que el derecho no es adquirido mediante Parece que en el Derecho bizantino posterior, se introdujo una impor-
la realización de la actividad o la obtención del resultado, sino que exige tante modificación en la llamada paráfrasis de Teófilo, en virtud de la
una decisión entre las diferentes personas que hayan llevado a cabo tal cual las expresiones del texto original de la Instituía fueron sustituidas
actividad o resultado, a lo que puede llamarse grosso modo «concursan- por las de ex quasi coniracío y ex quasi delicio, cristalizando unas categorías,
tes». que hasta ese momento no tenían más que un puro sentido de aproxima-
Las bases del concurso, establecidas por el promitente, constituyen ción.
la regla a la que los interesados deberán atenerse. Cuando la decisión
exija una selección y haya sido encomendada a terceras personas (jura- La consagración por la tradición jurídica de la categoría del cuasi-
dos, etc.), debe entenderse que éstos actúan en función de arbitradores. contrato obligó a la doctrina a intentar definiciones, muy difíciles de
construir y casi siempre insuficientes. Así, VINNIO y HEINECIO lo definían
como «factum honestum quo et ignorantes obligamur ex consensu ob aequitatem
§ 7. El problema de los cuasicontratos vel utilitatem praesumpto». Por su parte, POTHIER definió el cuasicontrato
21. INDICACIONES GENERAI.ES
diciendo que es el hecho de una persona que se obliga para con otra u
obliga a otra persona para con ella, sin que entre ambas intervenga o
El Código, en el art. 1089, menciona a los cuasicontratos, junto con medie convención alguna. Esta tradición pasó al Código Civil francés,
los contratos, entre las fuentes de las obligaciones y les dedica, además que en el art. 1370 reguló las obligaciones o compromisos (engagements)
el art. 1887, así como la regulación de la gestión de los negocios ajenos que se forman sin convención y en el 1371 los cuasicontratos. El art.
sin mandato (arts. 1888-1894) y la del cobro de lo indebido (arts. 1895- 1370 tiene un valor didáctico o pedagógico, explicando que algunos
1901). compromisos se forman sin que intervenga ninguna convención, ni de
En realidad, se trata de una categoría totalmente artificiosa, que parte del que se obliga ni de parte de aquel hacia el cual se queda
únicamente posee una explicación histórica. obligado; unos resultan de la autoridad de la ley y otros nacen de un
hecho personal realizado por aquel que se encuentra obligado. Los pri-
22. Los ANTECEDENTES HISTÓRICOS COMO JUSTIFICACIÓN DE LA FIGURA DE LOS meros son los compromisos formados involuntariamente, como los 'que
CUASICONTRATOS
existen entre propietarios vecinos o los de los tutores u otros administra-
dores, que no pueden rehusar la función que se les defiere. Por último,
En algunos textos romanos, que parecen responder a la más antigua se señala que los compromisos que nacen de un hecho personal reali-
idea en la materia, las obligaciones nacen únicamente de los contratos y zado por el que se encuentra obligado, resultan de los cuasicontratos o
de los delitos, aunque estas dos figuras no tuvieran todavía el sentido y de los delitos y cuasidelitos. Los cuasicontratos son definidos por el art.
el alcance que después se les ha atribuido. En un texto de GAYO, se añade
1371 diciendo que «son los hechos puramente voluntarios del hombre,
a la bipartición la idea de que la obligación puede nacer también de
de los que resulta un compromiso cualquiera hacia un tercero y algunas
otras figuras de causas (ex varis causarum figuris). Cuáles eran estas varias
figuras de causas es algo que el jurisconsulto no aclaró, aunque es muy veces un compromiso recíproco de dos partes». Esta línea llegó al Pro-
178 CAP. V.-LA CONSTITUCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA
§ 7. EL PROBLEMA DE LOS CUASICONTRATOS 179

yecto de 1851, en la que se produce ya la redacción, que literalmente rido a varias obligaciones entre los interesados (v. gr., continuar la ges-
idéntica pasa después al art. 1887 del Código. tión iniciada y concluirla; indemnizar los daños y reembolsar los gastos).

24. LA FALTA DE CARÁCTER UNITARIO DE LA FIGURA DEL CUASICONTRATO; su CARÁCTER


23. LA EXÉGESIS DE LA DEFINICIÓN DE LOS CUASICONTRATOS
RESIDUAL Y LAS TENDENCIAS MODERNAS A SU ABANDONO
Se trata de una definición descriptiva, que no intenta otra cosa que
obtener una fórmula lingüística que pueda compendiar las dos catego- Un importante sector de la doctrina y de la jurisprudencia española
rías que el Código va a recoger después, a saber, la gestión de negocios (cfr. STS de 21 de junio de 1945) es hoy concorde en señalar la falta de
ajenos sin mandato y el pago o cobro de lo indebido. La falta de consis- consistencia lógica y dogmática de esta figura, que no tiene otra explica-
tencia lógica y dogmática de la categoría no nos exime de llevar a cabo ción que la de carácter histórico. Su falta de consistencia la demuestran,
algún comentario: además, las sucesivas erosiones que ha ido experimentando. De los cinco
cuasicontratos que aparecían en la Instituía justinianea, en la Codificación
a) El Código define los cuasicontratos como hechos y no como Napoleónica y en la que siguió sus huellas, restan sólo dos, cuya unión
actos, lo que de algún modo está indicando la falta de relevancia del dentro de un concepto general tiene escasa justificación. El abandono
comportamiento. Sin embargo, cuando la definición intenta concretarse, de la categoría fue iniciado por el Código Civil Alemán, que abrió una
los cuasicontratos serán actos, pues actos son el realizar una gestión de tendencia seguida luego por el Código Civil Suizo, el Italiano de 1942 y
asuntos de otro o el llevar a cabo un pago. el Portugués.
b) La idea de licitud, que el precepto menciona, parece recoger la Esta línea se puede desarrollar, dando un tratamiento particulari-
tradición del Derecho intermedio, que exigía el carácter honesto del zado a la gestión de negocios, como subsección de la regulación del
hecho. En el precepto comentado tiene seguramente un valor de delimi- contrato de mandato, y regulando el pago de lo indebido como un capí-
tación. Si se trata de hechos ilícitos, debe acudirse a las normas recogidas tulo del enriquecimiento injustificado, que es lo que hace el Código
en los arts. 1902 y siguientes. Civil Alemán; o, bien, regulando con independencia las dos figuras, sin
c) Los hechos o actos son definidos como puramente voluntarios, recurrir a la categoría del cuasicontrato cuya falta de carácter unitario y
lo que parece indicar que la voluntad es simplemente voluntad de la de consistencia dogmática se encuentra hoy fuera de duda (cfr. M. ALBA-
LADEJO, op. y loe, pág. 450).
acción, pero no de los efectos jurídicos. No se trata, por consiguiente,
de una voluntad genuinamente negocial.
25. LA POSIBLE RECONSTRUCCIÓN DE LA CATEGORÍA DOGMÁTICA DE LOS CUASICONTRATOS
d) El Código señala que de estos hechos resulta una obligación, A TRAVÉS DEL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA
pero no explica la razón por la cual la obligación resulta, ni tampoco
cuál es el contenido de la misma. La única explicación posible es que Para algunos autores, los problemas regulados por el Código en el
en el origen de la obligación se encuentra la ley y son por consiguiente epígrafe de los cuasicontratos pertenecen a la figura del enriquecimiento
obligaciones de carácter legal, que enlazan tal obligación con el supuesto injusto o por lo menos tratan de evitarlo. Esta opinión es seguramente
de hecho tal vez típico que la propia ley describe. cierta si se sostiene sobre el enriquecimiento injusto una idea difusa y
falta de perfiles (vid. sobre ello DÍEZ-PICAZO, El enriquecimiento injustificado,
e) La obligación puede ser unilateral en el sentido de tener un en DE LA CÁMARA y DÍEZ-PICAZO, «DOS estudios sobre el enriquecimiento
único deudor y un único acreedor. El Código considera como normal sin causa», Madrid, 1989). Si, en cambio, la idea de enriquecimiento
que el obligado sea el autor de los hechos y el acreedor otra persona, lo injustificado o sin causa se perfila, es indiscutible que pertenecen a ella
que resulta normal en la gestión de negocios ajenos sin mandato no los supuestos de condictio indebiti, con la amplitud que les dé la regulación
ratificada. Nada impide que el sentido de la obligación sea el inverso, de positiva en cada Derecho. No es fácil, en cambio, introducir en la doc-
manera que es acreedor el autor de los hechos y deudora la otra persona, trina del enriquecimiento injustificado las formas generales de gestión
como ocurre en el cobro de lo indebido. de negocios, en las cuales, por lo demás, lo que se impone al beneficiado
J) Por último, menciona el Código la posibilidad de «una obliga- con la gestión no es la restitución del beneficio patrimonial recibido,
ción recíproca entre los interesados». Como ha señalado con acierto M. sino el resarcimiento de los daños y de los gastos. La tesis de la posible
2
ALBALADEJO (Derecho Civil, II, 2. , pág. 451, Barcelona, 1982), la idea de sustitución de la «oscura noción del cuasicontrato» por una regulación
reciprocidad no se puede tomar aquí en su sentido técnico, que es sinó- del enriquecimiento sin causa como fuente de obligaciones, fue pro-
nimo de obligaciones sinalagmáticas, sino de manera vulgar, como refe- puesta por GASTAN (en el prólogo a la obra de R. NÚÑEZ LAGOS, El enriqueá-
180 CAP. V.-LA CONSTITUCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA § 8. LA CONSTITUCIÓN HETERÓNOMA DE RELACIONES OBLIGATORIAS 181

miento sin causa en el Derecho Español, Madrid, 1935) y ha parecido influir del cuasicontrato, «abandonada casi por la ciencia jurídica actual (que
en el punto de vista de J. A. ALVAREZ CAPEROCHIPI (El enriquecimiento sin ve en ella una noción indecisa e imprecisa, fruto acaso de un error histó-
causa, Santiago de Compostela, 1979, y en J. SANTOS BRIZ en el tomo XXIV rico)». Ello no obstante, con cita de la STS de 8 de enero de 1909, señala
de los Comentarios al Código Civil, publicados por Edersa, Madrid, 1984). que la genérica definición del art. 1887 permite reconocer la existencia
En nuestra opinión, como hemos dicho ya, la posible y deseable regula- de cuasicontratos innominados. La sentencia concluye con una afirma-
ción del enriquecimiento injustificado permitiría englobar dentro de él ción de carácter restrictivo: «ningún criterio de acertada hermenéutica,
los casos de indebiti condictio, pero no dejaría sitio para una regulación ni mucho menos de buena política jurídica, tolera, sin embargo, que se
cabal de la gestión de negocios. En ella, sin embargo, como señalaba dé una extensión desmesurada a tal noción, que conduzca a la conse-
BETTI, el hecho productor de la obligación puede ser considerado como cuencia absurda de que todos los actos voluntarios y lícitos, no constituti-
un negocio jurídico unilateral que debe ser estudiado dentro del con- vos de una convención, puedan llegar a ser estimados como productores
junto de las relaciones obligatorias de gestión. de vínculos de obligación». Añade, por último, la sentencia antes men-
cionada que la más elemental apreciación sistemática e histórica de la
disciplina de nuestro Derecho de Obligaciones enseña bien a las claras
26. EL PROBLEMA DE LOS POSIBLES CUASICONTRATOS ATÍPICOS
que el concepto de cuasicontrato está en el fondo referido a aquellos
Es éste un problema usualmente tratado por la doctrina que se hechos a los que, por razón de su naturaleza, liga el ordenamiento jurí-
ocupa del tema, a consecuencia de las manifestaciones o declaraciones dico al nacimiento de una obligación, que guarda analogía, más o menos
contenidas en algunas singulares sentencias del TS de las cuales suelen próxima, con determinadas obligaciones contractuales.
ser destacadas las de 8 de enero de 1909 y 21 de junio de 1945. La
primera de ellas (Jurisprudencia Civil, 116, Madrid, 1910) reconoció la La acuñación del concepto de cuasicontratos innominados o atípi-
posible existencia de un cuasicontrato de los «definidos genéricamente cos, aunque saludada en algún momento por algún sector de la doctrina
en el art. 1887», para cuyo reconocimiento «no hay necesidad de equipa- (vid. ORTEGA PARDO, Cuasicontratos atípicos, en «ADC», 1948, pág. 493), ha
rarle a ningún otro de los expresa y especialmente definidos en el refe- sido después certeramente criticada. ALBALADEJO (op. y loe. cit., pág. 453)
rido cuerpo legal», añadiendo poco después que «no por ser innomi- señala con acierto que cuando las obligaciones nacen de los acuerdos
nado dicho cuasicontrato no es posible, para determinar las obligaciones de voluntades entre los interesados ello ocurre porque así lo establece
de él derivadas, confundir las meramente civiles con las morales y las de el ordenamiento de un modo general, lo que no sucede en el caso de
conciencia». En el caso de este asunto, un anciano caballero, que vivía los cuasicontratos. Dicho de otro modo: la obligatoriedad de los contra-
completamente solo en un pueblo de la provincia de Madrid, sin tener tos atípicos es una consecuencia del principio de autonomía privada,
a su servicio persona ni criado alguno, sufrió un accidente que lo privó que, como es lógico, no tiene vigencia en materia de cuasicontratos.
del conocimiento en el casino de dicho lugar, por lo que el actor lo Porque el problema, aunque teóricamente discutible, no está en decir si
trasladó a su casa y lo tuvo en su compañía, ocupándose de él durante unos hechos constituyen un cuasicontrato innominado, sino en saber
cerca de año y medio. El actor no reclamaba los gastos, daños y perjuicios cuáles son en concreto las obligaciones que de tal hecho derivan. Y eso
que ello le hiíbiera causado, porque, de ser así, ninguna dificultad hu- sólo puede hacerlo la voluntad negocial o la ley.
biera existido para encuadrar el supuesto en la gestión de negocios. Re- Aunque la figura de los cuasicontratos atípicos o innominados no
clamaba, en cambio, el valor contractual de sus servicios, como si un resulte admisible, lo es, en cambio, como señaló en su día A. GULLÓN
arrendamiento de este tipo hubiera existido y ello fue lo que ocasionó (Curso de Derecho Civil, Madrid, 1968), que la regla del enriquecimiento
el problema. Paradójicamente, la sentencia, tras hablar de cuasicontratos injustificado pueda permitir resolver alguno de los problemas que la
innominados, concluye estimando el recurso del heredero, que era el línea discutida trata de solucionar. Ello, naturalmente, siempre que se
Estado, porque no había existido justificación de los servicios. den los requisitos jurisprudencialmente señalados para que se pueda
La segunda de las sentencias donde se plantea el problema de los hablar de enriquecimiento injustificado o sin causa.
cuasicontratos atípicos es la de 21 de junio de 1945. Esta sentencia
aborda el problema relativo a la eficacia de las declaraciones unilaterales
§ 8. La constitución heterónoma de relaciones obligatorias
de voluntad como fuentes de obligaciones y, en el último de sus conside-
randos, resuelve uno de los motivos del recurso, en que se había alegado 27. L O S ACTOS DE SOBERANÍA ESTATAL Y LOS ACTOS ADMINÍSTRATEOS COMO FUENTES DE
la violación del art. 1887 CC. En este punto, la sentencia presenta un RELACIONES OBLIGATORIAS
cierto carácter contradictorio, pues, por una parte, dice que sólo por un
imperativo legal es forzoso admitir en nuestro Derecho la figura jurídica En todos aquellos casos en que la relación obligatoria no nace de
182 CAP. V.-LA CONSTITUCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA § 8. LA CONSTITUCIÓN HETERÓNOMA DE RELACIONES OBLIGATORIAS 183

un negocio jurídico, puede hablarse de una constitución forzosa o hete- derivar de un determinado contacto social entre personas (v. gr., obliga-
rónoma de la relación. La relación se crea por obra de un poder que es ción de alimentos entre parientes).
independiente de la voluntad de los sujetos. Naturalmente, la fuente de
la obligación sólo puede ser un acto de un órgano estatal que ostenta
Bibliografía
un poder suficiente y a quien el ejercicio de dicho poder le autoriza para
constituir entre particulares relaciones jurídicas de Derecho privado. ALBÁCAR LÓPEZ, J. L. y SANTOS BRIZ, J., Código Civil. Doctrina y jurispru-
Esos actos jurídicos pueden ser fundamentalmente de dos clases: actos dencia, vol. IV, Madrid, 1991; ALBALADEJO, «La jurisprudencia del Tribunal
administrativos y actos judiciales. Supremo sobre la voluntad unilateral como fuente de las obligaciones»,
RDP, 1977, pág. 3; ALBIEZ DORHMANN, «La modernización del Derecho de
Cabe, en primer lugar, los actos administrativos cuyo efecto sea la
obligaciones en Alemania: un paso hacia la europeización del derecho
creación de una relación de derecho privado entre partes. Por ejemplo, Privado», RDP, 2002, pág. 187; ALBIEZ DORHMANN, «Un nuevo derecho de
el arrendamiento forzoso de una vivienda es decretado por el Goberna- obligaciones. La reforma 2002 del BGB», ADC, 2002, pág. 1123; ARRI-
dor Civil. Es el decreto gubernativo lo que crea una relación entre el LLAGA, «Valor de las ofertas hechas a personas indeterminadas», RDM,
propietario y el inquilino. Dentro del mismo esquema cabe situar, v. gr., 1952, pág. 7; BADOSA COLL y ARROYO I AMAYUELAS (Coords.) La armonización
la venta forzosa de un solar decretada por la autoridad municipal de del Derecho de obligaciones en Europa. Valencia, 2005; BONET NAVARRO, «Fuen-
acuerdo con los planes de urbanización. tes de las obligaciones», RDN, 1967, pág. 7; BONILLA SANMARTÍN, «Sobre los
La constitución forzosa de relaciones obligatorias puede derivar, en efectos de la voluntad unilateral (propia o ajena) en materia de obliga-
segundo lugar, de los actos emanados del poder judicial, bien sean tales ciones mercantiles», RGLJ, 1901, págs. 223 y 509; CABANILLAS SÁNCHEZ,
actos dictados dentro de un proceso de jurisdicción contenciosa o de «El Anteproyecto francés de reforma del derecho de obligaciones y del
jurisdicción voluntaria. Por ejemplo, sentencia constitutiva, venta en pú- derecho de la prescripción (Estudio preliminar y traducción)», ADC,
blica subasta, depósito de bienes, administración judicial, fianzas, caucio- 2007, pág. 621; CANDIL, Naturaleza jurídica de la promesa de recompensa a
nes, garantías, etc. persona indeterminada, Madrid, 1914; CASTRO Y BRAVO, El negocio jurídico,
Madrid, 1967; CASTRO Y BRAVO, «La declaración de voluntad unilateral.
Comentario a la STS 17-10-75», ADC, 1977, pág. 194; CASTRO Y BRAVO, «De
28. LOS SUPUESTOS LEGALMENTE REGLAMENTADOS nuevo sobre la declaración unilateral de voluntad. Comentario a la STS
El último grupo de fuentes de las obligaciones está formado por 6-3-76», ADC, 1977, pág. 938; DE SOLAS RAFECAS, «El principio de la auto-
aquellas obligaciones que nacen de supuestos de hecho legalmente tipifi- nomía de la voluntad en la contratación privada y el de la libertad de
cados o, si se prefiere, de acuerdo con la técnica tradicional, por las pactos en la administrativa», Estudios jurídicos en homenaje al profesor Luis
obligaciones que nacen directamente de la ley u obligaciones ex lege. En Diez-Picazo, vol. II, Madrid, 2002, pág.; DÍEZ-PICAZO, «Las declaraciones
tales casos basta la producción o la aparición en la realidad social del unilaterales de voluntad como fuente de las obligaciones y la jurispru-
supuesto de hecho previsto por la norma para que automáticamente dencia del Tribunal Supremo», ADC, 1974, pág. 456; DÍEZ-PICAZO, Comen-
pueda considerarse como nacida una obligación. tario al artículo 1887. Comentario al Código Civil, vol. I, Ministerio de Justi-
cia, Madrid, 1991, pág. 1939; DÍEZ-PICAZO (Dir. y Coord.), «La
Estas obligaciones pueden agruparse en dos zonas diversas: compraventa internacional de mercaderías». Comentario a la Convención
de Viena. Madrid, 1998; DÍEZ-PICAZO, «¿Una nueva doctrina general del
a) En la primera de ellas se incluyen todas aquellas obligaciones contrato?», ADC, 1993, pág. 1705; DÍEZ-PICAZO, «Reforma de los'códigos
que tienden a reparar o a restituir un equilibrio patrimonial roto como y derecho europeo», ADC, 2003, pág. 1565; DÍEZ-PICAZO, ROCA TRIAS y MO-
consecuencia de un acto ilícito o de una atribución injustificada. En RALES MORENO, LOS Principios de Derecho europeo de Contratos. Madrid, 2CÍ02;
particular, se sitúan dentro de esta rúbrica las obligaciones nacidas del FERRANDIZ GABRIEL, «Perfección, sustantividad y eficacia de la declaración
enriquecimiento sin causa y las obligaciones de un reembolso de gastos de voluntad recepticia», RJC, 1986, pág. 105; FERRANDIS VILELLA, «Una revi-
o de reparación de daños y perjuicios. Son, por regla general, obligacio- sión crítica de la clasificación de las fuentes de las obligaciones», ADC,
nes de reparación, de indemnización o de restitución. 1958, pág. 115; GARCÍA CANTERO, «Comentario a la STS 3-2-73», RGLJ,
1974, pág. 736; GARCÍA CANTERO, «Comentario a la STS 6-3-76», RGLJ,
b) El segundo grupo está constituido por aquellas obligaciones que 1978, pág. 400; LALAGUNA, «La voluntad unilateral como fuente de las
nacen de un determinado estado o situación (Zustandobligationen). obligaciones», RDP, 1975, pág. 801; LUNA SERRANO, Comentario a los articu-
La ley reconoce deberes primarios que la conciencia general hace las 1089 a 1093 del Código Civil. Comentario del Código Civil, vol. II, Ministe-
184 CAP. V.-LA CONSTITUCIÓN DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

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Civil y Compilaciones Forales, XV-1, Madrid, 1989, pág. 112; MARTÍNEZ DE CAPITULO VI
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Código Civil de Q M. Scaevola, XXX-1, Madrid, 1957; ORTEGA PARDO,
«Cuasi-contratos atípicos», ADC, 1948, pág. 408; PANTALEÓN PRIETO, «Co- La relación obligatoria, como todas las relaciones jurídicas, precisa
mentario a la STS 28-1-83», CCJC, 1, 1983, pág. 110; PANTALEÓN PRIETO, la existencia de dos partes o sujetos. Usualmente se denomina a estos
«Comentario a la STS 10-3-83», CCJC, 2, 1983, pág. 447; PANTALEÓN PRIETO, sujetos acreedor y deudor. Es acreedor el titular del derecho del crédito
«Comentario a la STS 25-6-83», CCJC, 3, 1983, pág. 794; PANTALEÓN PRIETO, y deudor la persona sobre quien pesa el deber de prestación.
«Comentario a la STS 13-7-84», CCJC, 6, 1984, pág. 1962; PANTALEÓN La caracterización de los sujetos de una relación obligatoria como
PRIETO, «Las nuevas bases de la responsabilidad contractual», ADC, 1993, acreedor y deudor es sin embargo algo que sólo puede hacerse en las
pág. 1719; PEIDRO PASTOR, «Pluralismo y dualismo en el problema de las relaciones obligatorias simples. En las relaciones obligatorias complejas
fuentes de la obligación», RGLJ, 1954, pág. 385; ROCA SASTRE y PUIG BRU- puede ocurrir que recaiga sobre una misma persona un crédito y una
TAU, «La voluntad unilateral como fuente de las obligaciones», Estudios deuda (v. gr., el vendedor es acreedor del precio pero es deudor de la
de Derecho Privado, I, Madrid, 1948, pág. 199; ROSICH, El problema de la entrega de la cosa y lo contrario le ocurre al comprador).
eficacia de la voluntad unilateral, Balaguer, 1957; SALVADOR CODERCH, «Pro-
mesas y contratos unilaterales: sobre la necesidad de aceptación cuando Pueden ser sujetos de relaciones obligatorias todas las personas,
media una justa causa», RDP, 1978, pág. 661; SALVADOR CODERCH, «El ar- tanto físicas como jurídicas. La capacidad de la persona jurídica para
tículo 1090 del Código Civil», RJC, 1978, pág. 7; SANTOS BRIZ, «De los «contraer obligaciones» se encuentra reconocida por el art. 38 CC.
cuasi-contratos». Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, XXIV,
Una capacidad especial no es necesaria para ser sujeto de la relación
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obligatoria, sino únicamente para realizar eficazmente los actos precisos
Comentario del Código Civil, VI, Barcelona, 2000; SOTO NIETO, «Voluntad
para su constitución o para su ejecución. Pueden ser sujetos de las rela-
unilateral generadora de obligaciones», IJ, 1972, pág. 7; VALLET DE GOYTI-
ciones obligatorias las personas cuya capacidad de obrar se encuentra
SOLO, «Las relaciones jurídicas», en DELGADO DE MIGUEL (Coord.), Institu-
limitada y las que se encuentran incapacitadas, siempre que se trate de
ciones de Derecho Privado, I-4.Q, Madrid, 2005; VAQUER ALOY (Ed.) La tercera
obligaciones independientes de la voluntad de los sujetos o que en el
parte de los Principios de Derecho contractual europeo/The Principies ofEuropean
acto de constitución de la obligación hayan tenido intervención las per-
Contract Law. Parte III, Valencia 2005; VATTIER FUENZALIDA, «Consideracio-
sonas cuyo concurso debe suplir la limitación o la falta de capacidad.
nes acerca de la ley como fuente de las obligaciones», en Sobre la estruc-
Naturalmente, en todos estos casos el ejercicio de los derechos de crédito
tura de la obligación, Palma de Mallorca, 1980; VIVES MONTERO, «Traduc-
y el cumplimiento de los deberes de prestación deberá ser llevado a cabo
ción de la reforma 2002 del BGB», ADC, 2002, pág. 1129; YZQUIERDO
también por las personas a quienes competa suplir o complementar la
TOLSADA, «El perturbador artículo 1092 del Código Civil», Estudios Cente-
capacidad. '
narios Código Civil, vol. II, Madrid,, 1990, pág. 2109.
2. L A OBLIGACIÓN COMO VÍNCULO ENTRE PATRIMONIOS. E L ALCANCE DE ESTA IDEA

La relación obligatoria es un vínculo que se da entre dos personas:


el acreedor y el deudor. Sin embargo, entre los autores modernos ha
tenido una cierta repercusión la idea de que más que entre personas la
relación se da entre patrimonios. CASTÁN recuerda una frase de POLACCO,
según la cual en las obligaciones «más que una voluntad vinculada a
186 CAP. Vl.-LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA § 1. LAS PARTES DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA 187
otra, existe un vínculo entre dos patrimonios considerados como perso- norma para resolver el conflicto o la colisión originada por la concurren-
nalidades abstractas». ¿Qué alcance tiene esta idea? Originariamente, su cia de acreedores sobre una masa patrimonial sometida a liquidación.
significado parece haber sido únicamente el de señalar la vinculación
determinada por la relación obligatoria bajo el prisma de la responsabili- 3. L A DETERMINACIÓN DE LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA
dad originada por ella. Cuando se dice que mediante la obligación
queda vinculado el patrimonio o los bienes, a lo que se está haciendo La relación obligatoria se encuentra formada por dos sujetos o par-
referencia es a la consideración del patrimonio como soporte de la res- tes, que son respectivamente el acreedor y el deudor. ¿Cómo se determi-
ponsabilidad deducida de la obligación. No se quiere decir que la rela- nan tales sujetos y cómo se individualizan las personas a quienes corres-
ción sea una relación entre patrimonios, sino que la responsabilidad que ponde la titularidad de cada una de las diferentes posiciones que
para las personas produce la obligación es una responsabilidad patrimo- constituyen la relación obligatoria? Caben varias posibilidades:
nial. a) La primera y más clara es la que se puede llamar la «connotación
individual». Los sujetos de la relación obligatoria se encuentran plena-
La idea de la obligación como vínculo entre patrimonios puede sig- mente determinados desde el mismo momento de la constitución de
nificar también una cierta objetivación del vínculo y una cierta debilita- aquélla y se encuentran plenamente determinados a través de una com-
ción de su carácter personal. Históricamente, el carácter personal de la pleta identificación. El acreedor es Ticio y el deudor es Cayo. En tal caso
obligación comportaba una serie de consecuencias muy rigurosas, como se puede decir que la posición acreedora o deudora se liga a un indivi-
la imposibilidad de representación para contraer obligaciones, la imposi- duo concreto y no puede pasar a otro si no es mediante una derivación
bilidad de contratar en favor de tercero, la imposibilidad de cambiar el (sucesión).
acreedor o el deudor a menos que se extinguiera el vínculo y se creara
otro nuevo y la imposibilidad de que alguno de los sujetos quedará inde- b) Caben también supuestos en los cuales la condición de sujeto
terminado. La objetivación del vínculo y su comercialización traslada el de una relación obligatoria no se produce en forma absoluta desde el
centro de gravedad de la persona que lo contrae al vínculo en sí mismo primer momento, sino a través de lo que puede llamarse una «determina-
considerado, y hace posible la representación, los contratos en favor de ción indirecta». En tales casos existe una inicial indeterminación y una
terceros, la cesión de créditos, la asunción de deudas, la indeterminación ulterior determinación, que se produce mediante la aplicación de los
de los sujetos, etc. criterios o módulos preestablecidos en el propio acto de constitución de
la relación obligatoria. Las hipótesis de determinación indirecta de los
Todo ello, si bien permite hablar de una patrimonialización de la sujetos son de muy diferente signo. Por vía de ejemplo pueden citarse
obligación o de una agudización de su carácter económico, no permite las siguientes:
en cambio considerar, estrictamente hablando, a la obligación como 1.a En la promesa hecha al público, el promitente-deudor aparece
vínculo entre patrimonios en el sentido de que éstos sean los sujetos de la plenamente determinado por la emisión de la promesa, pero la condi-
obligación. Los sujetos son siempre personas y sólo personas, que nunca ción de acreedor puede quedar y queda en principio indeterminada,
pueden ser sustituidas por patrimonios abstractos. Para llegar a esta con- para recaer en un momento ulterior en aquella persona que se coloca
clusión tendría que admitirse la existencia de una relación obligatoria en las condiciones previstas en el supuesto de hecho o que reúne las
entre patrimonios encabezados por una misma persona. Aun cuando circunstancias contempladas en el título de constitución de la obligación
este fenómeno aparece en algunos casos, tiene siempre un carácter por (v. gr., promesa de recompensa en favor de quien realice una determi-
completo excepcional y además no determina una verdadera relación nada actividad u obtenga un determinado resultado).
obligatoria, sino pura y simplemente una norma de solución de un con-
flicto o colisión en la distribución de un patrimonio separado. No debe 2.a En el contrato en favor de tercero, el tercero beneficiario ¿leí
olvidarse que la reunión en una misma persona de las cualidades de contrato puede quedar, en el momento de celebrarse éste, todavía inde-
acreedor y de deudor es causa de extinción de la obligación. Es cierto terminado, para serlo en un momento ulterior, bien a través de los espe-
que dicha regla tiene una excepción en los casos de la herencia aceptada cíficos criterios señalados en el propio contrato, bien al arbitrio del esti-
a beneficio de inventario (párrafo 2. s del art. 1192 y art. 1023). En este pulante o bien al de otra persona. Por ejemplo, se contrata un seguro
caso, si el heredero era acreedor del causante, conserva su derecho de de vida señalando como beneficiario de la póliza a quien sea heredero
crédito contra el patrimonio hereditario, del cual en rigor él mismo es del asegurado, a la persona que reúna determinadas características, a la
titular. Pero no hay propiamente hablando una relación obligatoria en- que sea designada en el testamento, etc.
tre el patrimonio personal y el hereditario, sino exclusivamente una 3. a En el llamado contrato a favor de persona a designar o de
188 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA S 2. EL FENÓMENO DE LA PLURALIDAD DE PERSONAS EN IA RELACIÓN OBLIGATORIA 189

persona que se designará, al que ya nos hemos referido anteriormente, relativas a las situaciones jurídicas interinas y a las llamadas situaciones
si bien el estipulante queda determinado desde el primer momento, la de pendencia.
persona del definitivo contratante queda indeterminada hasta que el
estipulante realiza la electio o definitiva designación de persona.
§ 2. El f e n ó m e n o de la pluralidad de personas en la relación
4. a Como un supuesto de indeterminación inicial ha sido citado el obligatoria
llamado contrato «por cuenta de quien corresponda». Según el art. 1690 del
CC italiano, en el contrato de transporte, cuando surge controversia en- 4. L A PLURALIDAD DE SUJETOS EN LA RELACIÓN OBLIGATORIA
tre varios destinatarios, el porteador puede depositar la cosa y, cuando
ésta se encuentra sujeta a un rápido deterioro, venderla por cuenta de Aunque la relación obligatoria debe estar formada siempre por dos
aquel que tenga derecho a ella. De la misma manera se admite la contra- partes (acreedor y deudor), no hay ningún inconveniente para que cual-
tación de un seguro por cuenta de aquél a quien correspondan las cosas quiera de dichas partes esté a su vez compuesta por más de una persona.
aseguradas. En tales casos, dice MESSINEO, la fórmula «por cuenta de Aparecen así los casos de pluralidad de sujetos en la obligación: varias
quien corresponda» designa a un interesado en el contrato que no parti- personas son acreedores o deudores.
cipa en su formación. El interesado se encuentra provisionalmente in- Nuestro Código, y tras sus huellas nuestra doctrina civilista, suelen
cierto o controvertido, mientras urge regular mediante un contrato o englobar, dentro del fenómeno que nos ocupa, únicamente los llamados
mediante la anticipación de algunos efectos contractuales determinadas supuestos de solidaridad y mancomunidad, en sus formas activas (de
relaciones que no pueden quedar en suspenso. Nace así la posibilidad crédito) y pasivas (de deuda). Sin embargo, como en seguida veremos,
de contratar por cuenta de tal interesado, cuya identidad se revelará en solidaridad y mancomunidad, que son sin duda dos formas típicas de
un momento posterior. Hay un contrato que queda parcialmente for- organización de la pluralidad de sujetos en una relación obligatoria, y si
mado per relationem, en cuanto que la individualización del sujeto por se quiere las más importantes, no son las únicas.
cuenta de quien el contrato ha sido estipulado tiene lugar por referencia
a unos datos extrínsecos pero de naturaleza objetiva.
5. LAS OBLIGACIONES SUBJETIVAMENTE COLECTIVAS: COMUNIDAD DE INTERESES EN LA
5.a Un supuesto distinto del anterior, que es también una hipótesis OBLIGACIÓN Y CONTRATOS DE GRUPO
de inicial indeterminación y de determinación per relationem del sujeto
de una obligación, lo constituyen las llamadas obligaciones ambulatorias. Con el nombre de obligaciones colectivas o de obligaciones subjeti-
En ellas, el criterio de determinación de la persona del deudor viene vamente complejas se puede aludir a todos aquellos casos en que existe
dado por la titularidad del derecho de propiedad o de otro derecho real una comunidad de intereses en una misma relación obligatoria y en la
sobre una cosa. La persona obligada a cumplir la prestación es aquella finalidad o resultado que la misma debe producir.
que en cada momento sea propietario de la cosa. Por ejemplo, pago de La primera hipótesis posible es la de una obligación subjetivamente
una pensión censal o de una carga real inmobiliaria, pago de los gastos compleja, en que cada uno de los miembros de un grupo lleva a cabo
ocasionados por una cosa común, etc. Se denominan ambulatorias estas actividades o prestaciones, que rigurosamente son distintas, aunque tie-
obligaciones porque el sujeto de las mismas cambia a medida que la nen que organizarse o coordinarse para obtener un resultado que es
propiedad pasa de unas manos a otras. La obligación se considera como único. Pueden ser prestaciones simultáneas o sucesivas, pero su caracte-
inherente a la cosa misma. rística es la necesidad de coordinación para obtención del resultado pre-
c) Una forma de indeterminación en la titularidad de los créditos visto. Piénsese en la serie de trabajos que son necesarios para la obten-
puede aparecer con la emisión de títulos valores, especialmente cuando ción de un producto o para la construcción de una obra; en la actuación
se trata de títulos al portador. En tal caso la condición de acreedor viene de un grupo musical, de una orquesta o de una compañía teatral.'La
dada por el hecho de la posesión del título. actividad de prestación de cada uno de los miembros del grupo puede
ser autónoma e independiente, pero tiene que coordinarse con la de los
d) Finalmente, caben también formas de indeterminación transito- demás para la obtención de un único fin. En estos casos, hay que distin-
ria del titular en todos aquellos casos en que el derecho de crédito o la guir según que, de acuerdo con la voluntad de las partes o con los usos
deuda forman parte de un patrimonio o de una masa patrimonial cuya de los negocios, el riesgo de coordinación y de organización corresponda
titularidad definitiva se encuentra en situación de pendencia. Por ejem- al acreedor que recibe las prestaciones, o que deba considerarse asumido
plo, créditos que forman parte de una herencia yacente o de una heren- por el grupo mismo. En el primer caso puede entenderse que hay una
cia a la cual está llamado un nasciturus. Se aplican en tal caso las reglas pluralidad de relaciones obligatorias, que jurídicamente funcionan con
190 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA $ 4. I AS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL MARCO DE LAS RELACIONES OBLIGATORIAS... 191

independencia, aunque existe entre ellas un nexo de coordinación o de presamente lo determine, constituyéndose con el carácter de solidaria».
ligamen, que determina la necesaria aplicación de las reglas relativas Del texto legal mencionado resulta, sin dificultad, una caracterización
a los contratos coaligados. La cuestión es diferente si el riesgo de la de la solidaridad que es aquella situación en la cual, cuando hay varios
organización del conjunto de prestaciones lo asume el propio grupo. acreedores, cada uno de ellos tiene derecho a exigir la totalidad del
En este caso hay una única relación obligatoria contractual y el riesgo crédito y cuando hay varios deudores, cada uno de ellos tiene un deber
pertenece al grupo entero. de prestar íntegramente la deuda.
El art. 10 del Estatuto de los Trabajadores se refiere a este tipo de ¿Cómo se caracteriza la mancomunidad frente a la solidaridad?
situaciones al establecer, en su apartado segundo, que «si el empresario Nuestro Código no lo indica de una manera clara y la doctrina tampoco
hubiese celebrado un contrato con un grupo de trabajadores conside- se ha cuidado de hacerlo rigurosamente. CASTÁN señalaba que las obliga-
rado en su totalidad, no tendrá frente a cada uno de sus miembros los ciones mancomunadas se caracterizan por la pluralidad de sujetos y la
derechos y deberes que como tal le competen». El precepto legal citado determinación de las partes materiales o ideales en la exigencia o en
añade que «el jefe de grupo ostentará la representación de los que lo la prestación, de forma que el vínculo se divide en tantas obligaciones
integren, respondiendo de la obligación inherente a dicha representa- separadas o independientes cuantos son los sujetos y cada uno viene a
ción». constituir el objeto autónomo de una simple obligación. Y ALBALADEJO
señala que existe una mancomunidad cuando cada deudor debe y cada
No es éste sin duda el lugar oportuno para llevar a cabo una exégesis acreedor tiene derecho sólo a una parte de la prestación total. Sin em-
de este precepto que pertenece de lleno al Derecho Laboral. No obs- bargo, la referida idea de la mancomunidad no concuerda más que par-
tante, debe observarse que la ley contempla la hipótesis de fragmenta- cialmente con nuestro Código Civil y con una visión jurídico-económica
ción de la relación. Se dice que el empresario no tiene frente a cada del problema. Según la tesis citada sólo son en rigor mancomunadas
uno de los miembros del grupo derechos y deberes y la posición inversa aquellas obligaciones en las cuales la pluralidad de sujetos da lugar a
parece también lógica, pues ninguno de los miembros del grupo ostenta una fragmentación de los créditos o de las deudas. Es ésta una situación
individualmente derechos y obligaciones frente al empresario. El inciso que el Código no impone en los casos en que no existe solidaridad, sino
final resuelve la cuestión, sin duda complicada, cortando el nudo gor- que se limita a presumir (cfr. art. 1138). Por esto, el Código habla tam-
diano e introduciendo la figura de la representación del jefe del grupo, bién de obligaciones mancomunadas cuando la prestación no se divide
aunque sin aclarar cuál es la solución en el caso de que tal representa- (p. ej., art. 1150), lo que impone a hacer referencia en este lugar al
ción no exista. Al jefe del grupo se le hace responsable de las obligacio- problema de las obligaciones indivisibles.
nes «inherentes a dicha representación», que no termina de saberse cuá-
les son, puesto que no son todas las obligaciones dimanantes del
contrato. Y nada se dice de los derechos que del contrato resultan para § 4. Las obligaciones indivisibles en el marco de las relaciones
el grupo, aunque parece que si la representación existe, serán ejercitados obligatorias con pluralidad de sujetos
por el representante.
7. LA DISTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN EN DIVISIBLE E INDIVISIBLE
De signo diferente es la obligación que se presenta como subjetiva-
mente compleja, pero objetivamente simple. Existe una agrupación de Nuestro Código dedica a esta distinción los arts. 1149-1151. El úl-
sujetos, pero unidad de prestación. Trataremos seguidamente de exami- timo de ellos preceptúa que «se reputarán indivisibles las obligaciones
nar cómo se organiza esta colectividad o comunidad de intereses res- de dar cuerpos ciertos y todas aquellas que no sean susceptibles de cum-
pecto de una prestación única. plimiento parcial». El precepto legal citado añade que «las obligaciones
de hacer serán divisibles cuando tengan por objeto la prestación de un
número de días de trabajo, la ejecución de obras por unidades métricas,
§ 3. La relación obligatoria colectiva con prestación unitaria u otras cosas análogas que por su naturaleza sean susceptibles de cumpli-
miento parcial». Y concluye añadiendo que «en las obligaciones de no
6. LA DISTINCIÓN ENTRE SOLIDARIDAD Y MANCOMUNIDAD
hacer, la divisibilidad o indivisibilidad se decidirá por el carácter de la
Nuestro Código dice en el art. 1137 que «la concurrencia de dos o prestación en cada caso particular». Se trata de una distinción que al-
más acreedores o de dos o más deudores en una obligación no implica canza relevancia en los casos en que existe pluralidad de sujetos, hasta
que cada uno de aquéllos tenga derecho a pedir, ni cada uno de éstos el punto de que se suele considerar como una de las variantes de organi-
deba prestar íntegramente la cosa objeto de la misma». «Sólo habrá lugar zación de dicha pluralidad. En el caso de que exista un solo deudor y un
a esto -continúa diciendo el precepto citado- cuando la obligación ex- solo acreedor, el art. 1149 es claro en el sentido de que «la divisibilidad e
192 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA S 4. IAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL MARCX) DE IAS REIACIONES OBLIGATORIAS... 193

indivisibilidad de las cosas objeto de las obligaciones... no altera ni modi- En cambio, si se trataba de una obligación indivisible, cada uno de los
fica los preceptos del capítulo II de este título», a lo que cabe añadir el acreedores tenía derecho a pretender la prestación entera y cada uno
régimen general de tales obligaciones. El hecho de que la obligación sea de los codeudores tenía el deber de ejecutarla por entero no cumulativa-
divisible no faculta al deudor para proceder a un cumplimiento parcial, mente, sino electivamente, de manera que, en definitiva, se producía un
ya que el art. 1169 establece la regla general de que no puede compe- régimen análogo al de las obligaciones solidarias. La única diferencia
lerse al acreedor a recibir parcialmente la cosa o la prestación en que estribaba en que en estas últimas la prestación del entero derivaba de la
consista la obligación. Debe convenirse, por ello, en que se trata de una unidad de los vínculos existentes entre las partes, mientras que en las
particular forma de organización de la pluralidad de sujetos, cuyos perfi- obligaciones indivisibles derivaba de la naturaleza misma de la presta-
les, especialmente borrosos en nuestro Código Civil, se hace necesario ción.
deslindar.
Enjuicio, la obligación indivisible había de deducirse por el entero
Conviene, sin embargo, señalar que en el Derecho español la distin- y la condena era también una condena al pago de la totalidad, con la
ción tiene una importancia mucho menor de la que tenía en el Derecho consecuencia que de este modo quedaba extinguida la obligación frente
Romano y de la que tiene hoy en otros ordenamientos modernos. La a todos los codeudores o frente a todos los acreedores.
razón fundamental de ello estriba en que el Derecho español no ha
aceptado el principio de división automática de las deudas entre los here- Por lo demás, la distinción entre las obligaciones divisibles o indivisi-
deros del deudor, principio -perjudicial para los acreedores- que, proce- bles se reconduce a una evidente casuística. FERRINI ha señalado que los
dente del Derecho Romano, pasó al Código de Napoleón y a los Códigos criterios de divisibilidad eran los siguientes: a) se consideraba divisible la
que se inspiraron en éste. Cuando tal principio se acepta, la calificación prestación consistente en la atribución de un derecho real al cual es
de una obligación como divisible o indivisible cobra una gran importan- aplicable el concepto de cuota intelectual, como la propiedad absoluta,
cia, ya que es indispensable establecer la divisibilidad o indivisibilidad la superficie y la enfiteusis, pues las prestaciones con las cuales se confie-
para articular la reclamación conjunta o separada del crédito o de la ren las cuotas intelectuales son homogéneas con las posibles prestaciones
deuda por el heredero o frente a los herederos. posteriores; b) se considera divisible también la prestación consistente en
un faceré si se trata de una actividad uniforme que se extiende a lo largo
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que en nuestro Derecho la de un período de tiempo o si se determina con criterios de medida o de
objetiva susceptibilidad de cumplimiento parcial no hace admisible un cantidad, como, por ejemplo, fabricar una cierta cantidad de metros de
efectivo cumplimiento parcial. Él artículo 1149 dice que la divisibilidad tela, pero no la obligación de hacer una cosa cuando ésta tiene un carác-
o indivisibilidad de la cosa objeto de la obligación en que haya un solo ter propio e individual (v. gr., teatrum aut stadium faceré); c) por último,
deudor o un solo acreedor no modifica los preceptos generales. Y el se considera también divisible la prestación consistente en una omisión
artículo 1169 establece la regla general de que no se puede compeler el si su parcial mantenimiento tiene para el acreedor un efecto homogéneo
acreedor a recibir parcialmente las cosas o las prestaciones en que con- respecto al que produciría su plena ejecución: Por ejemplo, si Ticio se
sista la obligación. obliga a no ejecutar una acción y uno de sus herederos interpone la
Aunque las consecuencias prácticas de la distinción son, por todo acción por su parte, entre los demás herederos la prestación puede te-
ello, en el Derecho español vigente, mucho menores que en el Derecho nerse cumplida por parte.
Histórico y que en el Derecho Comparado, sin embargo, la disciplina
normativa de los artículos 1 1 4 9 a l l 5 1 y sus posibles aplicaciones, requie- 9. LA ELABORACIÓN DE LOS INTÉRPRETES DEL DERECHO COMÚN
ren alguna investigación y algún análisis.
Los textos romanos, no siempre claros y, además, como se ha seña-
8. LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL PROBLEMA: IAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL lado ya, formados por una casuística no siempre homogénea, ocuparon
la atención de los autores medievales. Se fue así creando la doctrina de
DERECHO ROMANO
la indivisibilidad que siempre se consideró enormemente abstrusa, hasta
Señala BARASSI que en el Derecho Romano el carácter divisible o el punto de que se la calificó como laberinto. Es muy importante en su
indivisible de la obligación tenía trascendencia y determinaba un régi- evolución la obra de DUMOULIN O MOLINAEUS («Extricatio labyrinthi dividui
men especial en el caso de que, en la obligación, hubiera varios deudores et individui»), que se publicó en París en 1562 y fue en el siglo XVIII
o varios acreedores. En tal supuesto, si la obligación era divisible, cada recogida por POTHIER, influyendo decisivamente en la codificación fran-
uno de los codeudores debía cumplir la prestación sólo por su cuota y cesa. DUMOULIN, que considera el tema como un laberinto, imagina diez
cada uno de los acreedores podía reclamarla en la medida de su cuota. claves y tres hilos como los de Teseo (decem claves et tria velut Thesi fila)
CAP. VI .-LOS SUJETOS DE IA REÍ ACIÓN OBLIGATORIA g 4. IAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL MARCO DE IAS REÍ ACIONES OBLIGATORIAS... 195
194
para moverse dentro del laberinto. Distingue tres especies de indivisibili- la naturaleza del objeto, sino del aspecto bajo el cual tal objeto ha sido
dad a las que llama respectivamente individiuum contractu o indivisibili- contemplado en la obligación.
dad natural y absoluta, individuum solutione o indivisibilidad del pago e La indivisibilidad es convencional cuando siendo el objeto de la
individuum obligatione o indivisibilidad de la obligación. obligación divisible en todos sus aspectos, sin embargo, los contratantes
La indivisibilidad absoluta o natural que DUMOULIN llama individuum han querido que sea ejecutada como indivisible. La indivisibilidad con-
contractu es aquella que se produce cuando una cosa, por su naturaleza, vencional puede resultar de un pacto expreso de indivisibilidad o encon-
trarse implícita en la voluntad de los contratantes.
no es susceptible de ser partida, de modo tal que no puede ser ni siquiera
estipulada o prometida parcialmente. Por ejemplo, la obligación de cons- El efecto esencial de la indivisibilidad consiste en que cada deudor
tituir una servidumbre real, como, v. gr., un derecho de paso. La segunda puede ser sujeto pasivo de la reclamación del titular del crédito, de ma-
forma de indivisibilidad es la que DUMOULIN llama individuum obligatione. nera que los efectos de la indivisibilidad se aproximan a los de la solidari-
Todo lo que es indivisible contractu lo es también obligatione, pero hay dad. El codeudor que pague puede repetir en vía de regreso contra sus
ciertas cosas que, si bien hubieran podido ser estipuladas en partes y que codeudores. Del mismo modo, cada acreedor tiene el derecho de inten-
por ello son individuum contractu, sin embargo, en la manera como han tar la acción por el entero y exigir en su totalidad la ejecución de la
sido consideradas por los contratantes, tienen algo de indivisibles que obligación.
hace que puedan ser parcialmente debidas. La obligación de construir
una casa o un barco puede hacerse por partes y sucesivamente, pero las 10. L A INDIVISIBILIDAD DE I A OBLIGACIÓN EN IA DOCTRINA MODERNA
circunstancias por las cuales se contrata la obligación normalmente la
hacen indivisible. La tercera especie de indivisibilidad es la que se llama La doctrina francesa de origen romanista influyó también en el Có-
individuum solutione tantum. En ella, la cosa debida es naturalmente divisi- digo Civil italiano de 1865. La indivisibilidad aparece allí, igualmente,
ble y puede ser también debida por partes, pero el pago debe ser com- como una categoría de la obligación con pluralidad de sujetos. La delimi-
pleto y absoluto y no puede ser hecho por partes. tación entre las obligaciones divisibles y las indivisibles se hace siguiendo
los mismos principios del Código francés. Cuando se ha pactado una
La obra de DUMOULIN influyó decisivamente, como antes hemos di- obligación indivisible cada uno de los codeudores (o los herederos del
cho, en la de POTHIER, y, a través de ésta, en el Código Civil francés. Los deudor) está obligado a ejecutar la totalidad de la prestación. Cada
artículos 1217 y 1218 de dicho Código consideran la obligación como acreedor (o los herederos del acreedor) puede exigir la entera ejecución
divisible o indivisible, según que tenga por objeto una cosa o un hecho de la obligación indivisible.
cuya entrega o cuya ejecución sea o no susceptible de división, bien GIORGI intentó una revisión de la doctrina anterior, poniendo de
material o bien intelectualmente. Sin embargo, la obligación se consi- relieve que los resultados a los que ésta llegaba obedecían en parte a los
dera como indivisible, aunque la cosa o el hecho que es objeto de ella planteamientos históricos, y en parte también, a la lógica de los princi-
sea divisible por naturaleza, si según el aspecto bajo el cual han sido pios. Se buscaba una especie de indivisibilidad absoluta y metafísica,
contemplados en la obligación, no son susceptibles de división o de par- cuando lo que se había de encontrar era la indivisibilidad en sentido
tes. jurídico. Las obligaciones tienen siempre por objeto inmediato un hecho
y todos los hechos, en sentido absoluto, son divisibles. Lo que hay que
En la doctrina francesa posterior a la codificación la indivisibilidad
preguntarse es si su división permite o no, en términos jurídicos,-la reali-
es considerada como una de las categorías o de las formas de la obliga- zación de los fines a cuyo logro la obligación se dirige. Una obligación
ción con sujeto múltiple. La regla de que la obligación con sujeto múlti- es indivisible, dice GIORGI, cuando tiene por objeto una prestación' tal
ple se fracciona (concursu partes feunt) presenta dos excepciones: la solida- que, en el caso de concurrencia de varios partícipes, no permite a cada
ridad y la indivisibilidad. PLANIOL señalaba que la indivisibilidad puede acreedor reclamar su parte sólo como un todo independiente, ni a cada
derivar de la naturaleza del objeto debido (ex natura) o de la intención deudor prestar su parte como un todo independiente o separado y libe-
de las partes (ex volúntate). La llamada indivisibilidad natural permite dos rarse así independientemente. No permite, en suma, a la obligación se-
versiones o variedades, según que el objeto debido sea indivisible de una guir en su ejecución la regla concursu partes fiunt.
manera absoluta o de una manera sólo relativa. La indivisibilidad abso-
luta se produce cuando la obligación tiene por objeto la entrega de Las causas que imprimen a la prestación este carácter proceden, o
una cosa o la ejecución de un hecho de división imposible (individuitas bien de la naturaleza misma de la prestación, o bien de la disposición
necesaria). La indivisibilidad, en cambio, es relativa cuando deriva no de del legislador, o bien de la voluntad de los interesados que han creado
8 4. IAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL MARCO DE IAS RELACIONES OBLIGATORIAS... 197
196 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

la obligación. Existen así tres clases de indivisibilidad: la natural, la legal 11. L A FIGURA DE IA OBLIGACIÓN INDIVISIBLE EN EL D E R E C H O ESPAÑOL

y la voluntaria. El Proyecto de 1851 contenía una regulación similar a la del Código


La indivisibilidad es natural cuando la misma prestación, en el caso Civil francés, aunque había modificado el principio romanista de la divi-
de concurrencia de varios partícipes, impide su cumplimiento parcial, sión automática de las deudas del causante entre los herederos, que cons-
como, por ejemplo -según GIORGI-, abrir una casa de comercio en Lon- tituía el punto álgido de aquella regulación. En el capítulo dedicado a
dres o fabricar un piróscafo apto para la navegación trasatlántica. La los «efectos de las obligaciones indivisibles» (arts. 1075-1078), el Proyecto
indivisibilidad es legal cuando la prestación, aun siendo divisible por su contenía las siguientes reglas: 1.a El que hubiese contraído juntamente
naturaleza, deviene indivisible por disposición de la ley. Éste sería el con otro una obligación indivisible, estará obligado por la totalidad en
caso de la prestación de alimentos a cargo de varias personas, que sólo cuanto no se hubiese pactado la comunidad, disposición aplicable a los
excepcionalmente el juez puede poner a cargo de una sola de ellas (cfr. herederos del que contrajo una obligación indivisible. 2.a Cada uno de
en nuestro Derecho el art. 145.2.Q, CC). Finalmente, la indivisibilidad es los herederos del acreedor puede exigir el total cumplimiento de la obli-
voluntaria, cuando una prestación que sería por su naturaleza divisible, gación indivisible; pero no puede remitir la obligación, ni recibir el pre-
es considerada como indivisible, expresa o tácitamente, por los interesa- cio en lugar de la cosa; y si lo hiciere su coheredero podrá reclamar el
dos al crear la obligación. cumplimiento de la obligación indivisible, abonando al deudor la parte
que correspondía al heredero que hizo la remisión o recibió el precio.
En la doctrina posterior, sin embargo, se ha tratado de acentuar el 3. a El heredero del deudor a quien se haya reclamado la totalidad de la
carácter objetivo de la divisibilidad y de la indivisibilidad, poniéndolas obligación, podrá pedir un plazo para citar y traer al juicio a su cohere-
sobre todo en conexión con la prestación debida. dero a fin de que éste pueda ser condenado al cumplimiento, a no ser
La obligación, dice PACCHIONI, es indivisible cuando lo es la presta- que la obligación por su naturaleza no pueda cumplirse más que por el
ción que constituye su objeto. Al investigar si una determinada obliga- heredero demandado, en cuyo caso podrá ser condenado sólo, salvo su
ción es divisible o indivisible, lo que hay que contemplar es la prestación derecho a repetir contra los demás por la parte que les corresponda. 4. a
debida, y no el objeto de ésta. De hecho, puede suceder que las cosas Cuando por no cumplirse la obligación indivisible, se estimara el interés
objeto de la prestación sean indivisibles, y que, en cambio el debitum del acreedor en cantidad determinada, responden mancomunadamente
de ella los deudores principales. 5. a La responsabilidad de los herederos
pueda serlo. Al contrario del hecho de que sean divisibles las cosas objeto
del que contrajo la obligación indivisible se regía por el art. 932, que
de prestación, no deriva necesariamente que tenga que ser divisible la
establecía el derecho a los acreedores, una vez hecha la partición, a exi-
deuda. Otros autores como, por ejemplo, BARBERO han tratado de conci-
gir el pago de sus deudas por entero de cualquiera de los coherederos
liar la indivisibilidad derivada del objeto y la indivisibilidad derivada del
que no hubieren admitido la herencia a beneficio de inventario, y hasta
contenido. Indivisibles por el objeto son aquellas obligaciones que re- donde alcance su porción hereditaria, en el caso de haberla admitido
caen sobre bienes de naturaleza indivisible (por ejemplo, un animal, un con aquel beneficio, pero con derecho del demandado a hacer citar y
cuadro, una estatua). Indivisibles por su contenido (prestación) son las emplazar a los otros, a no ser que por disposición del testador o a conse-
obligaciones, cuando, aunque el objeto sea por sí divisible (por ejemplo, cuencia de la partición hubiere quedado él solo obligado al pago de la
una cantidad de carbón o unos metros de tela), la obligación ha sido deuda. 6.Q Los que no se hubieran opuesto al cumplimiento podrán
convenida como indivisible o resulta que la prestación ha sido conside- repetir los daños y perjuicios de aquel que lo resistió.
rada indivisible.
En la doctrina alemana, el problema de la indivisibilidad ha dejado El Anteproyecto de 1882-1888 recibió del Proyecto de 1851 la desa-
de ser considerado como un fenómeno constitutivo de una categoría parición del principio de la división automática de las deudas del cau-
especial dentro de los casos de pluralidad de sujetos en la obligación, sante, que estaba en la base de la organización tradicional de la obliga-
para ser contemplado como una cuestión de configuración de la obliga- ción indivisible. Seguramente por esta razón reorganizó la regulación de
ción. La divisibilidad o indivisibilidad de la obligación depende de la la indivisibilidad, reduciendo drásticamente su contenido. Como conse-
divisibilidad e indivisibilidad de la prestación y ésta, a su vez, de la posibi- cuencia de ello, las obligaciones indivisibles perdieron en el Código su
lidad o imposibilidad de fraccionamiento, sin alteración de su esencia y proximidad a las obligaciones solidarias, en el sentido de que cualquiera
sin disminución de su valor, en prestaciones varias cualitativamente igua- de los deudores estaba obligado al entero, recibiendo un tratamiento
les y susceptibles de proporcionar al acreedor una parte proporcional peculiar, aunque, paradójicamente, quede algún rastro de la antigua pro-
de la utilidad que le proporcionará la prestación total. Lo decisivo, a ximidad en el último inciso del antiguo art. 1252, que por ello resulta
estos efectos, es la prestación. hoy, en ese punto, difícilmente explicable.
§ 4. I AS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL MARGO DE IAS REÍ ACIONES OBLIGATORIAS... 199
198 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA

13. LA REGLA DE NO-PRESUNGIÓN DE I A SOLIDARIDAD


La consecuencia de todo ello es que, en las relaciones obligatorias
en que hay un solo deudor y un solo acreedor, la divisibilidad o indivisibi- Según el art. 1137 CC, la mera concurrencia de varios sujetos en la
lidad no altera ni modifica las reglas generales (art. 1149); y que en las obligación no implica por sí sola la solidaridad. Sólo existe solidaridad
obligaciones indivisibles con pluralidad de sujetos, se produce un sistema cuando «la obligación expresamente lo determine», constituyéndose con
de organización que debe ser considerado como mancomunidad en sen- estas características. Como señaló en su momento A. HERNÁNDEZ-GIL
tido estricto (lo que el art. 1150 llama obligación indivisible mancomu- (RDP, 1947, pág. 81), el art. 1137 sanciona una regla o principio de no-
nada) y, según otras expresiones, obligaciones en mano común. presunción de la solidaridad en el caso de concurrencia de acreedores
o deudores.
12. LA FORMAS BÁSICAS DE ORGANIZACIÓN DE I A PLURALIDAD DE SUJETOS Esta regla tiene sus antecedentes en el Derecho Romano clásico, y
Las consideraciones que acabamos de hacer conducen a la conclu- encontró su consagración legislativa en la Novela 99 de Justiniano, de la
que se ha dicho que es un fruto típico de la época bizantina, en que la
sión de que una simple bipartición de las obligaciones en solidarias y
piedad hacia el deudor prevalece sobre los objetivos del comercio y del
mancomunadas, entendiendo éstas como aquellas que determinan la crédito, y dio lugar a una tradición, recibida por el Derecho común, que
fragmentación de los créditos y de las deudas, es inexacta y no con- se recogió finalmente en los Códigos civiles.
cuerda, más que parcialmente, con la regulación de nuestro Código y
con la realidad jurídico-económica. Nuestro Código llama también obli- Su fundamento puede encontrarse en el criterio de favor del deudor
gaciones mancomunadas a aquellas que se dan «en mano común», en y en la idea de la conservación por éste de un mayor ámbito de libertad
las cuales el deber de prestación tiene que ser cumplido conjunta o (celui qui s'oblige ne veut que le moins). La solidaridad entre todos los regí-
consorcialmente por todos los deudores y el derecho de crédito ser exi- menes de pluralidad de partes es el más grave y más oneroso: cuando
gido del mismo modo por todos los acreedores. Por ello, las formas hay varios deudores, porque hace a todos ellos deudores de la totalidad;
básicas de organización de la pluralidad, en materia de relaciones obliga- y cuando hay varios acreedores, porque permite a cualquiera de ellos
torias, son tres: percibir la totalidad del crédito, con el riesgo que ello acarrea para los
demás.
1.a La pluralidad conduce a la fragmentación. El crédito o la
deuda se descompone o divide en créditos y deudas independientes e ¿Cuál debe ser el alcance atribuible a la regla de no-presunción de
indistintos, que recaen sobre una parte de la prestación (CC art. 1138). la solidaridad? Es posible asignarle funciones muy diversas. Ante todo,
Puede llamarse a estas obligaciones, para hacer la terminología más ex- es una genuina presunción. Es verdad que no versa sobre hechos, sino
presiva, «obligaciones parciarias». sobre regímenes jurídicos, pero es igualmente cierto que la norma deter-
mina una distribución de la carga de la prueba. Quienes pretendan el
2.a La pluralidad conduce a la comunidad. Los créditos se atribu- carácter solidario de una obligación tendrán a su cargo la necesidad de
yen en común al grupo o consorcio y la deuda es una deuda común y probarlo. La regla puede ser considerada, además, como un Derecho
consorcial. Todos los sujetos juntos «en mano común» son deudores o legal de carácter supletorio. La solidaridad ha de encontrarse establecida
acreedores de la totalidad (arts. 1139 y 1150 CC). Éstas son las obligacio- en el negocio jurídico de constitución de la obligación o en una prescrip-
nes que merecen rigurosamente el calificativo de «mancomunadas» o ción legal. A falta de ellos, la solidaridad no puede existir. Cumple, por
también el de comunes o conjuntas. último, una función interpretativa: ante la duda o ante la ambigüedad de
las declaraciones negocíales o de las prescripciones legales, éstas deben
3. a La pluralidad conduce a la solidaridad. Cada acreedor puede interpretarse en favor de la no-solidaridad.
por sí solo y de una sola vez reclamar la totalidad del crédito y cada
deudor está obligado a cumplir por sí solo y de una vez toda la presta- 14. LAS FUENTES DE IA SOLIDARIDAD: SOLIDARIDAD NEGOGIAL Y SOLIDARIDAD LEGAL
ción: cada uno es por sí solo acreedor o deudor de la totalidad.
La solidaridad puede venir establecida por el negocio jurídico de
A través de los correspondientes negocios jurídicos, los interesados constitución de la obligación y por obra de una prescripción legal. Se
pueden organizar como mejor les convenga la obligación y decidir el distingue así una solidaridad negocial y una solidaridad legal:
tipo a que ésta ha de pertenecer. Corresponde a la ley el establecimiento
de los criterios finales, supletorios o interpretativos, para decidir el mo- l. 8 La solidaridad negocial.-La.s partes tienen libertad para configu-
delo de organización en los casos en que los interesados no lo hayan rar, en el negocio jurídico creador de la obligación, la organización de
previsto o sus declaraciones al respecto sean ambiguas. ésta, del modo que estimen más conveniente. Por regla general, el negó-
S 4. LAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL MARCO DE LAS RELACIONES OBLIGATORIAS... 201
200 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE IA RLTACIÓN OBLIGATORIA

ció jurídico que establece la solidaridad es el constitutivo de la relación Además de ello, A. HERNÁNDEZ-GIL señaló que en nuestra jurispruden-
obligatoria. No hay inconveniente especial para que sea un negocio jurí- cia hay algún atisbo de que el ámbito de vigencia del principio de no
dico posterior o para que se transforme en solidaria una obligación que presunción de la solidaridad del art. 1137 CC se circunscribe a las obliga-
con anterioridad no lo era. ciones contractuales, de manera que no es posible aplicarlo a las obliga-
ciones legales, aunque esta opinión choca materialmente con el texto
La jurisprudencia ha admitido que la solidaridad puede dimanar de del precepto legal, que lo hace aplicable a toda clase de obligaciones,
pactos y reglamentos que entre sí hayan establecido los miembros del cualquiera que sea la fuente de las que éstas procedan. Es cierto, sin
grupo solidario. En el caso que decidió la STS de 18 de marzo de 1949 embargo, que la STS de 22 de diciembre de 1903 consideró solidaria la
se estimó que los demandados eran deudores solidarios, porque, como obligación de restituir lo indebidamente cobrado por varios accipientes,
socios o miembros de una cooperativa o sindicato agrícola, tenían esta- entendiendo inaplicable al caso el art. 1137, en razón a que «no cabe
blecida la solidaridad en los estatutos, reglamentos y acuerdos de sindi- pacto alguno en obligaciones que no tienen su fuente en la convención»,
cato, aunque no se explica de qué modo el pacto interno de los deman- y en razón a que «la naturaleza del acto jurídico consistente en el pago
dados podía atribuir un derecho de tal índole al actor. de lo indebido impone la necesidad del total reintegro al perjudicado,
en cuanto sea dable, sustrayéndolo de las contingencias que de la manco-
El art. 1137 exige que la solidaridad se establezca expresamente. La munidad pueden derivarse».
jurisprudencia ha señalado que la exigencia del carácter expreso del
establecimiento de la solidaridad no debe entenderse en el sentido de La línea de extensión de la idea de la solidaridad a las obligaciones
que sea necesaria precisamente en la utilización del nombre o la palabra de resarcimiento de los daños extracontractuales ha de considerarse,
de solidaridad. Basta que quede evidenciada la voluntad de los contratan- cualquiera que sea su real fundamento, triunfante en la jurisprudencia
tes de obtener los resultados económicos propios de ella. de nuestro país. Como señala V. GUILARTE (Comentarios de Edersa al Código
Civil, tomo V, volumen 2. s , pág. 2138), hay dos campos en los que la
El problema no sólo es de terminología, sino también de determina- extensión de la solidaridad resulta notoria. El primero de ellos es el de
ción del alcance de las declaraciones de voluntad y de las operaciones la responsabilidad establecida en el art. 1591 del CC por la ruina de los
interpretativas a que el negocio puede ser sometido. En particular se ha edificios que obedezca a vicios del suelo o de la construcción. Además
debatido si las operaciones interpretativas tienen por objeto solamente de llevar a cabo una extensión extraordinaria del concepto de ruina, que
el texto o si pueden recaer sobre la intención de los contratantes y si es ha conducido a la llamada ruina funcional, que en la práctica es todo
posible derivar la solidaridad de una voluntad tácita exteriorizada por vicio de la obra que puede considerarse de una cierta gravedad, la juris-
medio de un comportamiento. Por lo general, la jurisprudencia se in- prudencia ha considerado responsables a todos los intervinientes en la
clinó por esta solución, entendiendo que nada impide poner en juego obra (promotores, constructores, arquitectos, aparejadores, etc.) y ha
las reglas de interpretación de los contratos establecida en los arts. 1281 establecido el carácter solidario en esta responsabilidad. Pueden verse
y ss. CC. sobre ello las sentencias de 30 de octubre de 1986, 29 de junio de 1977
2." La solidaridad legal.-Ld solidaridad puede encontrarse estable- y 22 de febrero de 1988, entre otras muchas, y el estudio de C. GÓMEZ DE
cida por una disposición de la ley. Nuestro Derecho establece la solidari- LA ESCALERA, Barcelona, 1990.
dad entre los diferentes mandantes frente a un único mandatario (art. La jurisprudencia ha consagrado también la solidaridad entre los
1731 del CC). Entre comodatarios (art. 1748) o entre consocios en una diferentes responsables de los daños culposamente causados, bien se
sociedad regular colectiva (arts. 127 y 148 C de C). trate de responsables directos, como coautores del daño, o bien" respon-
Las normas legales ordenadoras de la solidaridad han de ser someti- sables por culpa in eligendo o in vigilando o de responsabilidad en virtud
das, como es lógico, a interpretación. La solidaridad legal puede resultar de una regla de objetivación. Esta línea se inició en la STS de 2 de
de la hermenéutica de una disciplina normativa, aunque sea discutible febrero de 1964, que fundaba esta solución en la idea de la «garantía
alguna orientación jurisprudencial que la ha querido deducir de una del perjudicado», quien, para conseguir la indemnización, «ha de poder
hipotética voluntad del legislador que no ha encontrado expresión en dirigirse indistintamente» contra todos los responsables o contra cual-
las normas legales. Por lo demás, es clara la posibilidad de que la inter- quiera de ellos, «puesto que cada uno frente al perjudicado es deudor
pretación conduzca a establecer el carácter dispositivo o imperativo de por entero de la obligación de reparar la totalidad del daño»; funda-
las normas que establezcan la solidaridad, de manera que si la solución mento que más que de interpretación y aplicación de la ley, parece de
política jurídica. Esta línea jurisprudencial se consolidó en las SS. de 23
fuese la primera, los pactos de las partes habrán de anteponerse a la
de octubre de 1978 y de 6 y 17 de noviembre de 1980. Posteriormente
regulación legal.
202 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA S 4. LAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES EN EL MARCO DE LAS RELACIONES OBLIGATORIAS... 203

en materia de responsabilidad civil extracontractual, donde se habla de La jurisprudencia posterior ha seguido la misma línea. En el caso
responsabilidad in solidum, ha venido entendiendo que este tipo de res- que decidió la STS de 4 de mayo de 2006, los estatutos de una Agrupa-
ponsabilidad es aplicable en todos los casos en que no sea perfectamente ción de Interés Económico decían que «los socios responderán personal,
delimitable el grado de imprudencia imputable a cada uno de los agen- solidaria e ilimitadamente de las deudas de cualquier clase contraídas
tes responsables del hecho culposo, cfr. SSTS de 17 de marzo, 5 de mayo por la agrupación, en la proporción que corresponda por su participa-
y 9 de junio de 2006. ción». El Tribunal Supremo entendió que se producía una solidaridad
ad extra o respecto de terceros, y una división o fragmentación ad intra
entre los socios, llevando a cabo una interpretación favorable a la solida-
15. L A EROSIÓN DEL PRINCIPIO DE NO-PRESUNCIÓN DE LA SOLIDARIDAD EN LA
ridad.
JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO
La jurisprudencia antes señalada no permite el conocimiento de
La jurisprudencia del Tribunal Supremo, especialmente en los últi- cuál sea el criterio rector, pues no lo es indiscutiblemente la idea de la
mos años, ha experimentado una sensible evolución, de la que puede relación obligatoria unitaria o la del interés del acreedor. Más parece
decirse, sin duda, que ha erosionado el principio del art. 1137. Hemos que se introduce un criterio de amplio arbitrio judicial, que se resuelve
visto ya cómo de antiguo se admitió, frente a la exigencia del carácter en una inclasificable casuística. Puede observarse también que una cierta
expreso, la posibilidad de una interpretación, que no lo fuera solamente dosis de esta solidaridad contra legem puede tener su origen en la falta de
del texto, que atendiera a la intención de los contratantes y al comporta- desarrollo en nuestra doctrina de la idea de la obligación indivisible, de
miento de estos últimos. la cual resultaba, como vimos en su momento, un régimen parecido al
de la solidaridad.
La jurisprudencia admitió también la posibilidad de establecer la
solidaridad en virtud de una interpretación integradora del contrato. La jurisprudencia parece inclinarse hacia la solidaridad, porque se
La STS de 7 de enero de 1979 no encontró obstáculo a la solidaridad coloca en la teoría dualista (solidaridad o fragmentación) y rehuye esta
(establecida en la instancia sin pacto de las partes) entre los comprado- última solución. Un mayor desarrollo de las deudas conjuntas permitiría
res en proindiviso de una parcela de terreno. En la STS de 2 de junio aclarar esta perspectiva.
de 1987 se admite que la solidaridad debe inferirse de la «voluntad de
crear una obligación única» y de una intervención de los contratantes 16. L A PRESUNCIÓN DE FRAGMENTACIÓN DE LA OBLIGACIÓN
que actuaban siempre en común, lo cual parece abrir camino a la idea
de una solidaridad impuesta por la función económico-social del nego- El art. 1137 se decide, por vía de regla, en favor de la no-solidaridad,
cio. Así, la STS de 2 de marzo de 1981 admitió la existencia de una mas con ello no queda enteramente resuelto el problema de la opción
«interpretación semicorrectora del art. 1137». Señala esta sentencia que entre los diferentes tipos o sistemas de organización de las obligaciones
debe admitirse la solidaridad en los casos en que existe «comunidad colectivas con unidad de prestación, pues es necesario todavía establecer
jurídica de objetivos entre las prestaciones» e «interna conexión entre un orden de preferencia entre las que antes hemos llamado obligaciones
ellas» y habla de que debe descartarse la solidaridad allí donde hay una parciarias y las obligaciones conjuntas o consorciales. Para resolver esta
nueva o casual identidad de fines o de prestaciones, con lo cual de algún cuestión, el art. 1138 dice que «si del texto de las obligaciones a que se
modo la regla inicial parece invertirse. La sentencia de 15 de marzo de refiere el artículo anterior no resulta otra cosa, el crédito y la deuda se
1982, que vuelve a incidir en la idea de la interpretación semicorrectora presumirán divididos en tantas partes iguales como acreedores o deudo-
del art. 1137, induce la solidaridad de la «unidad del fin de las prestacio- res haya, reputándose créditos y deudas distintos unos de otros».
nes», y considera que existe unidad de fin siempre que las prestaciones El precepto transcrito se decide evidentemente en favor de la frag-
estén destinadas en común a la satisfacción del interés del acreedor. La mentación de la obligación, naturalmente aunque no lo diga, cuando la
sentencia de 2 de junio de 1982, tras indicar que la solidaridad puede prestación por ser divisible lo permita. El precepto, sin embargo, no
inducirse de la voluntad de los deudores y de su actitud en el proceso, así impone la fragmentación con carácter necesario y automático. Admite,
como de la forma en que ejercían el negocio del que derivó la relación desde luego, la posibilidad de que del «texto de la obligación -expresión
obligatoria, establece la regla de que hay solidaridad siempre que existe que debe entenderse en el sentido de negocio jurídico constitutivo de
«una relación obligatoria unitaria». Idea reiterada en la sentencia de 7 ella- pueda resultar lo contrario», de suerte que la norma mantiene un
de octubre del mismo año, en la que declara la existencia de solidaridad carácter supletorio y es sólo aplicable a falta de especiales declaraciones
entre los clientes de un arquitecto que encargan a éste la dirección de de las partes sobre esta cuestión. Tampoco impide la obtención, por vía
la obra. interpretativa del negocio, de la real voluntad de los autores del mismo.
204 CAP. Vl.-LOS SUJETOS DE IA REIACIÓN OBLIGATORIA $ 5. IA ESTRUCTURA DE LA OBLIGACIÓN CON PLURALIDAD DE SUJETOS 205

Además de ello, la norma contiene una presunción («se presumirán determina o no una pluralidad de obligaciones. Las opiniones más anti-
divididas»), de manera que, en este sentido, la norma tiene una función guas parecían inclinarse en favor de la tesis de la pluralidad. La existen-
de distribución de la carga de la prueba, imponiendo a quienes sosten- cia de una pluralidad de obligaciones parece clara en lo que nosotros
gan una solución distinta de la fragmentación, la prueba de los hechos, hemos llamado obligaciones parciarias, en las cuales se dispone que los
en que tal solución se funde y la carga de llevar a cabo la actividad créditos o las deudas se dividan y que se consideren créditos o deudas,
interpretativa antes citada. distintos unos de otros. La misma solución ha sido mantenida para el
caso de la solidaridad - n o existe una obligación que tenga como sujeto
Por todas las razones indicadas, es perfectamente posible que, aun al grupo, sino tantas obligaciones cuantos sean los miembros del grupo,
siendo la prestación objetivamente divisible, la obligación deba conside- aunque cada una de ellas tenga por objeto una prestación idéntica a la
rarse como conjunta o mancomunada. Ello ocurrirá, señaladamente, de las demás-. En las obligaciones solidarias, decía WINDSCHEID, existen
cuando la voluntad expresada de las partes o la voluntad negocial obte- varias obligaciones independientes, aunque dirigidas a la misma presta-
nida por vía interpretativa imponga lo que puede llamarse gráficamente ción. Finalmente, una solución semejante se puede obtener, incluso, en
la mano común. Por ejemplo, los titulares de una cuenta corriente ban- el caso de las obligaciones mancomunadas o consorciales, pues, según
cada o de un depósito bancario de valores disponen conjuntamente y BARASSI, existe una imposibilidad técnica de que un vínculo jurídico se
no cada uno de una parte del saldo o del depósito, porque así lo han refiera activa o pasivamente a una pluralidad de sujetos. Una relación
establecido al abrir la cuenta; los condueños de una casa que la alquilan jurídica sólo puede establecerse entre dos sujetos concretos y determina-
cobran los alquileres conjuntamente y no cada uno una fracción de ellos. dos. Por consiguiente, hay tantas relaciones jurídicas cuantos sean los
La mancomunidad puede también resultar, a nuestro juicio, de la sujetos.
naturaleza misma del negocio jurídico o de la naturaleza del vínculo
existente entre los diferentes titulares, cuando éste exija el carácter co- 19. LA TESIS FAVORABLE A LA UNIDAD DE RELACIÓN JURÍDICA OBLIGATORIA
mún o consorcial de la situación. Por ejemplo, comuneros o copropieta- En la discusión antes apuntada existe, en gran medida, un problema
rios, consocios, coherederos. de carácter terminológico y de concepción del fenómeno de la obliga-
ción. Si por obligación se entiende cada correlación de un derecho de
17. LA FRAGMENTACIÓN DE LA OBLIGACIÓN Y LA REPUTACIÓN COMO CRÉDITOS o DEUDAS
crédito con un deber de prestación, lo que los alemanes llaman la «rela-
DISTINTAS ción de prestación», la conclusión parece clara. Todos los supuestos de
Es la conclusión final del art. 1138. Producida la división o fragmen- pluralidad de sujetos dan origen a una pluralidad de derechos y a una
tación, los créditos o deudas divididos o fragmentados se reputan distin- pluralidad de deberes. No hay, en rigor, un derecho único con varios
tos. Ello significa la independencia de los créditos y de las deudas, en el titulares, sino varios derechos coexistentes y limitados entre sí, puesto
momento de la reclamación o pretensión de cumplimiento y en el mo- que «derecho» es cada parcela de poder otorgada a cada individuo. Del
mento de pago. Consecuencia de ello, como dice J. CAFFARENA, es que la mismo modo, no hay un único deber, sino tantos deberes cuantos son
interpelación para la constitución en mora y para la interrupción de la los sujetos deudores.
prescripción funciona también con independencia. Y que independien-
Ello, sin embargo, no debe conducir a un criterio de atomización
tes son, asimismo, los actos modificativos y extintivos de la relación obli- radical. La relación obligatoria, en cuanto relación jurídica, se encuentra
gatoria. Por ejemplo, compensación, novación, etc. Sin embargo, la inde- organizada, unificada, institucionalizada, en atención a su función o fina-
pendización de los créditos y de las deudas no rompe por entero su lidad y a los intereses que permite satisfacer. Por ello, aunque se pueda
enlace con la relación obligatoria de origen cuando ésta tenía carácter hablar de pluralidad de «relaciones de prestación», en el sentida de
sinalagmático, lo que repercute necesariamente en el ejercicio de la fa- pluralidad de obligaciones o pluralidad de vínculos, la relación obligato-
cultad resolutoria por incumplimiento ¿xart. 1124, que no puede produ- ria en cuanto relación jurídica posee un evidente grado de unidad. Se
cirse con independencia, como en su momento veremos (vid. infra pág. trata de una relación compuesta por un haz de obligaciones que estruc-
709). tura la situación de cada uno de los acreedores y de cada uno de los
deudores y en la cual, al mismo tiempo, existe una relación asociativa o
§ 5. La estructura de la obligación con pluralidad de sujetos de grupo de los coacreedores o de los codeudores entre sí. En este sen-
tido, dice LARENZ que se trata de una relación jurídica unitaria que aglu-
18. EL PROBLEMA DE LA UNIDAD o PLURALIDAD DE OBLIGACIONES tina diversas obligaciones en una «unidad superior». El autor citado
Se discute en la doctrina si la existencia de una pluralidad de sujetos añade que «una vez que actualmente hemos aprendido que en la reía-
$ 5. IA ESTRUCTURA DE LA OBLIGACIÓN CON PLURALIDAD DE SUJETOS 207
206 CAP. VI.-LOS SUJETOS DE IA REIACIÓN OBLIGATORIA

ción obligatoria, por encima de la singular relación de prestación, hay gaciones indivisibles», RCDI, 1993, pág. 851; CRISTÓBAL MONTES, «La distin-
ción entre indivisibilidad y solidaridad», RDP, 1992, pág. 1003; CRISTÓBAL
una estructura comparable a un organismo, nada impide ver en la rela-
MONTES, «Las fuentes de la indivisibilidad obligacional». RCDI 1992, pág.
ción obligatoria con pluralidad de sujetos una estructura semejante de 2013; DÍAZ DE LEZCANO, La no presunción de solidaridad en las obligaciones:
orden superior». estudio en torno a la jurisprudencia del Tribunal Supremo, Madrid, 1997; Es-
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doctrina española», RDN, 1985, pág. 101; CRISTÓBAL MONTES, «Plantea-
mientos generales sobre la vinculación mancomunada o solidaria por
acto ilícito común», RCDI, 1985, pág. 1197; CRISTÓBAL MONTES, Mancomu-
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1141 y 1143 del Código Civil», RCDI, 1990, pág. 27; CRISTÓBAL MONTES,
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española», RCDI, 1991, pág. 1883; CRISTÓBAL MONTES, Las obligaciones indi-
visibles, Madrid, 1991; CRISTÓBAL MONTES, «El régimen jurídico de las obli-
CAPITULO VII
LA PLURALIDAD DE ACREEDORES

§ 1. La cotitularidad del derecho de crédito


1. LAS FORMAS TÍPICAS DE LA PLURALIDAD DE ACREEDORES

La aplicación de las ideas que han quedado expuestas anterior-


mente lleva a establecer que las formas básicas de organización de la
cotitularidad de un derecho de crédito son tres: créditos parciarios, cré-
ditos conjuntos o en mano común y créditos solidarios, cada uno de los
cuales será objeto de estudio separado en las páginas siguientes.

2. OTROS SUPUESTOS DE TITULARIDAD COMPARTIDA DE UN DERECHO DE CRÉDITO

Al lado de las formas básicas pueden citarse algunos otros supuestos,


en alguna medida marginales, en los que es posible hablar de titularidad
compartida de un derecho de crédito. Se trata sobre todo del caso en
que existe una distribución entre los cotitulares de facultades de dife-
rente alcance y contenido. El supuesto más claro es el del «usufructo de
crédito», que menciona el art. 507 CC. En él aparecen compartiendo
la titularidad del derecho de crédito a través de una correspondiente
distribución de facultades el acreedor-nudo propietario y el acreedor-
usufructuario. El acreedor usufructuario ejercita las facultades para per-
cibir los intereses. Por lo que se refiere al capital del crédito, el art. 507
faculta al usufructuario para reclamar los créditos vencidos si estuviese
dada o diese la fianza correspondiente, dando además al capital obte-
nido el destino que estime conveniente. La solución en los demás casos
es algo más compleja y no es éste el momento de exponerla con detalle.
Aunque nos estamos ocupando de relaciones obligatorias colectivas
con prestación única, no es impertinente recordar que es posible tam-
bién un conjunto de acreedores en una sola relación obligatoria, cuando
ambos deben recibir del deudor prestaciones diferentes. Por ejemplo,
Ticio y Cayo, que han comprado una partida de petróleo bruto, la entre-
gan a la refinería X, quien deberá entregar a Ticio las gasolinas y a Cayo
los restantes productos.

§ 2. Los créditos parciarios


3. Los PRESUPUESTOS DE LOS CRÉDITOS PARCIARIOS

La figura de los créditos parciarios se produce en todos aquellos


210 CAP. VII.-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES g 3. LOS CRÉDITOS CONJUNTOS O EN MANO COMÚN 211
Q
casos en los cuales el derecho a la prestación se descompone o se frag- 2. Cada acreedor está legitimado para exigir independientemente
menta en varios derechos de crédito independientes, que recaen cada el crédito ya dividido, sin contar, para nada, con los demás acreedores y
uno de ellos sobre una parte de la prestación inicial, atribuyendo un para recibir la prestación sin tener que dar participación a los demás.
derecho subjetivo independiente a cada uno de los sujetos.
3.Q El pago que realice el deudor del crédito dividido determina
La parciariedad presupone la divisibilidad de la prestación. Los cré- su liberación frente a ese acreedor, sin limitación, ni restricción de nin-
ditos parciarios sólo pueden originarse, cuando, conforme a su natura- gún tipo. Asimismo el deudor puede, frente a la demanda del acreedor,
leza, la prestación es divisible y puede fragmentarse sin pérdida de su oponer las excepciones que deriven de su relación con él y las que pue-
valor y de su utilidad. Los casos más claros son los de los créditos que dan derivar del negocio de constitución en la relación obligatoria.
versan sobre dinero o sobre cosas genéricas.
4. s La mora denunciada por uno de los acreedores no beneficia a
No basta la objetiva divisibilidad para que sin más aparezca el crédito los restantes.
parciario. La fragmentación en nuestro Derecho positivo no es una con-
V. GUILARTE entiende que debe exceptuarse de esta regla la causa
secuencia automática e imperativa, ya que el art. 1138 consagra sola-
prevenida en el art. 1100, lo que debe entenderse referido a los casos de
mente una «presunción». La parciariedad presupone, por consiguiente, mora sin intimación, lo cual, por supuesto, no es una excepción a la
además de la objetiva divisibilidad de la prestación, que a la división no regla aquí establecida. Naturalmente el deudor podrá incurrir en mora
se oponga ni la voluntad de las partes, ni la naturaleza y función del al mismo tiempo, respecto de todos los créditos divididos, pero ésta es
negocio. obviamente otra cuestión.
4. LA DIVISIÓN DE LOS CRÉDITOS Y LAS PARTES RESULTANTES 5. e De conformidad con lo dispuesto en el art. 1974 CC, la inte-
rrupción de la prescripción realizada por uno de los acreedores, que
La parciariedad conduce a una división del crédito y a tantos crédi- sólo reclama, como es lógico, el crédito dividido, no interrumpe la pres-
tos distintos cuantos son los acreedores. Nuestro Código no establece de cripción respecto del deudor y los codeudores.
una manera expresa el criterio para llevar a cabo esta división. El art.
1138 habla ciertamente de tantas partes iguales como acreedores, pero Por la misma razón, debe entenderse que, tras la división, ningún
el criterio de igualdad de las partes debe considerarse como presuntivo acreedor independiente ya, está autorizado para reclamar, con la consi-
y supletorio, del mismo modo que lo es por ejemplo en el art. 393 CC. guiente interrupción de la prescripción, la parte del crédito que corres-
ponde a los demás.
La división debe hacerse por regla general en partes iguales. Sin
embargo, la expresa voluntad de las partes manifestada en el acto de 6.e La excepción de cosa juzgada producida por la sentencia re-
constitución de la relación obligatoria puede conducir lógicamente a caída en litigio entre el acreedor del crédito ya dividido y el deudor,
una solución distinta, a la que debe darse preferencia respecto de la limita su eficacia de cosa juzgada a las partes del pleito y no se extiende
regla presuntiva. Por último, creemos que la naturaleza de la relación a los demás.
interna existente entre los acreedores, cuando ha sido conocida por el 7.Q El ejercicio de la acción resolutoria debe, sin embargo, ser rea-
deudor, puede conducir también a una solución distinta de la igualdad. lizado conjuntamente (vid. infra pág. 790).
Por ejemplo, los condueños de una casa que la han vendido a un tercero,
a falta de pacto expreso deben recibir el precio de venta en proporción
a la cuota que tenían en la comunidad y no por partes iguales. § 3. Los créditos conjuntos o en mano común
i
6. CONCEPTO Y PRESUPUESTOS
5. LA INDEPENDENCIA DE LOS CRÉDITOS DIVIDIDOS
Hablamos de créditos conjuntos o en mano común en todos aque-
Los créditos divididos se convierten en derechos subjetivos indepen- llos casos en que el derecho de crédito pertenece a una colectividad o
dientes y funcionan también con independencia. La consecuencia de grupo de acreedores y ha de ser ejercitado conjuntamente por ellos, de
este esquema se puede esbozar del siguiente modo: modo que todos los acreedores juntos, en mano común, son acreedores
de la totalidad de la prestación.
l. s Cada acreedor puede ejercitar independientemente su poder
de disposición sobre el crédito y puede en consecuencia cederlo o con- Los presupuestos de esta situación de comunidad en el crédito son
donarlo. los siguientes:
212 CAP. VII.-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES § 3. LOS CRÉDITOS CONJUNTOS O EN MANO COMÚN 213
e
1 . La mancomunidad puede obedecer a los fines empíricos perse- de manera que puede entenderse que la actuación consorcial no es nece-
guidos por las partes, a quienes interesa que el derecho de crédito se saria para los casos o actos que deban considerarse como beneficiosos.
ejercite consorcialmente, pactando con el deudor este tipo de organiza- Sin embargo, algún sector de la doctrina ha entendido que es necesaria
ción, aunque la prestación sea objetivamente divisible. Por ejemplo, Ti- la actuación colectiva de todos los acreedores cualquiera que sea el acto
rio y Cayo constituyen en un banco un depósito de cien acciones de la de que se trate.
sociedad X y establecen que para cancelar el depósito o disponer total
Así, se señala que la fórmula de que sólo perjudicarán a los acreedo-
o parcialmente del mismo será necesaria la firma conjunta de los dos
res los actos colectivos, trata de excluir toda acción individual, porque la
depositantes. calificación de perjudicial o beneficioso sólo es apreciable a posteriori. La
2. 2 La mancomunidad puede nacer de la objetiva indivisibilidad idea de la diversidad de régimen jurídico de los dos tipos de actos parece
de la prestación. El Código se refiere a esta hipótesis en el art. 1139 al hoy dominar en nuestra doctrina. El problema radica en delimitar lo
hablar de los casos en que «la división fuere imposible». Por ejemplo, que puede considerarse actos beneficiosos y aquellos que en cambio ha-
el deudor Ticio se compromete a entregar el caballo de carreras a los brán de considerarse inicialmente como perjudiciales. Como beneficio-
acreedores Cayo y Sempronio. sos indiscutiblemente habrán de considerarse a los que preserven la exis-
tencia del crédito o lo refuercen. Perjudiciales, por el contrario, los que
3. s La comunidad puede nacer del hecho de pertenecer el crédito, pueden determinar su extinción o su disminución.
aun cuando éste sea objetivamente divisible y no exista pacto expreso, a
un patrimonio colectivo atribuido a varias personas (v. gr., patrimonio
9. E L EJERCICIO JUDICIAL DEL DERECHO DE CRÉDITO: EL CRÉDITO MANCOMUNADO Y EL
hereditario, patrimonio social). LITISCONSORCIO NECESARIO

7. E L RÉGIMEN JURÍDICO DE LA MANCOMUNIDAD DE CRÉDITOS: INDICACIONES GENERALES Una discusión que se encuentra todavía abierta, suscita la cuestión
del ejercicio judicial del derecho de crédito de carácter mancomunado.
Nuestro Código Civil es muy parco en la regulación de este tipo de La pregunta central es si existe un litisconsorcio activo necesario y si,
derechos de crédito, que pertenecen consorcialmente a un grupo y han consiguientemente, el deudor, cuando no es demandado por la totalidad
de ser conjuntamente ejercitados. La parquedad es tal que, de una ma- de los acreedores, puede oponer una excepción fundada en una defec-
nera directa, únicamente se refiere a la hipótesis que estudiamos ahora tuosa constitución de la relación jurídico-procesal.
en el art. 1139 CC, cuando dice que «sólo perjudicarán al derecho de
los acreedores los actos colectivos de éstos». Una referencia tan insufi- El único precepto que alude al tema, el art. 1139 ya conocido, es
ciente en la regulación legal impone la interpretación de la misma a poco explícito respecto del problema que ahora nos ocupa, ya que la
través de los principios generales. formulación judicial de la pretensión no puede considerarse de ante-
mano acto beneficioso o perjudicial, pues sólo la sentencia, hará posible
Como quiera que, en la hipótesis que estudiamos, existe una titulari- esa calificación.
dad común o compartida sobre un derecho de crédito, parece, por lo
menos a primera vista, que el régimen supletorio ha de encontrarse en Para resolver la cuestión planteada pueden seguirse varios caminos
las normas que regulan la comunidad de bienes (arts. 392 y ss.), pues, diferentes. El primero es considerar que la cuestión no se encuentra
según la definición del precepto mencionado, ese bloque normativo se resuelta en el art. 1139 y ha de acudirse al régimen supletorio de la
aplica en los casos de propiedad común de un derecho, que, dados los comunidad de bienes. De acuerdo con las normas de este tipo, los actos
términos de la ley, lo mismo puede ser un derecho de naturaleza real de administración o mejor disfrute de la cosa - e n un caso de crédito
que un derecho de naturaleza personal. común- requieren el acuerdo de la mayoría de los participantes (art.
398) y los actos que presuponen alteraciones de la cosa común o disposi-
8. L A ACTUACIÓN COLECTIVA DE TODOS LOS ACREEDORES Y LA DISTINCIÓN ENTRE LOS ciones sobre ella, exigen la unanimidad «aunque pudiera resultar ventaja
ACTOS BENEFICIOSOS Y LOS ACTOS PERJUDICIALES para todos» (art. 397). ¿Es la reclamación judicial del crédito un acto de
administración? Inicialmente parece que no y que por consiguiente la
El carácter conjunto en mano común del crédito conlleva, en pura legitimación es colectiva del consorcio o del grupo y si uno de los acree-
lógica, que las facultades que tal derecho comprende, hayan de conside- dores inicia el proceso, el deudor puede proponer la consiguiente excep-
rarse como de ejercicio colectivo. El art. 1139, no obstante, al decir que ción.
sólo perjudicarán al derecho de los acreedores los actos colectivos de
éstos, impone la regla de la colectividad sólo para los actos perjudiciales, Frente a esta tesis se encuentra la de quienes admiten que cual-
214 CAP. V1I.-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES § 4. LOS CRÉDITOS SOLIDARIOS 215

quiera de los acreedores posee la facultad de exigir el cumplimiento y inteligencia antes citada del art. 1252, a lo que cabe oponer las mismas
que esta facultad es de ejercicio individual. En favor de esta tesis se argu- razones expuestas.
menta, como dice V. GUILARTE, a partir de los antecedentes históricos del
Proyecto de 1851 y de la regla del art. 1778 para el depósito. Sin em- 10. EL PODER DE DISPOSICIÓN SOBRE EL CRÉDITO MANCOMUNADO
bargo, estos argumentos no son convincentes. La regulación de la man-
comunidad del Proyecto era completamente distinta de la del Código. El poder de disposición sobre el crédito exige también un acto co-
El art. 1178 debe entenderse que se remite a la regulación general. Aun lectivo y la unanimidad de todos los acreedores. Esta idea se aplica, clara-
cuando menciona los arts. 1141 y 1142, nada obsta a entender que la mente, a los casos de cesión del crédito, de extinción voluntaria del
remisión es de carácter general, como por lo demás lo tiene que ser si mismo, de renuncia o de modificación de la relación obligatoria. Cabe,
el supuesto no se encuentra específicamente regulado. sin embargo, que cada partícipe en el crédito común disponga de su
posición dentro de la comunidad. Se aplicaría aquí la regla del artículo
Una opinión intermedia mantienen los que admiten la posibilidad 399 CC. Por ejemplo, uno de los partícipes cede a un tercero, no el
de ejercicio de la acción por cualquiera de los acreedores, aplicando las crédito, sino su posición dentro de la mancomunidad.
reglas de la comunidad de bienes, tal como lo ha entendido la jurispru-
El carácter mancomunado del crédito y la titularidad colectiva del
dencia del Tribunal Supremo, que permite la comparecencia en juicio
grupo impiden el juego de la confusión y de la compensación por conse-
de cualquiera de los comuneros para defender los derechos comunes.
cuencia de las deudas individuales de cada uno de los partícipes.
Mas siguiendo esta línea, volvemos de nuevo en la distinción entre los
actos beneficiosos y los actos perjudiciales y la imposibilidad de estable- Por lo que se refiere a la confusión, encuentra aplicación el artículo
cer de antemano esa calificación. 1194. Según dicho artículo, «la confusión no extingue la deuda manco-
munada, sino en la posición correspondiente al acreedor o deudor en
También se ha argumentado a partir de lo que disponía el art. 1252 quien concurran los dos conceptos». Nuestro Código Civil en el precepto
CC. Según este artículo, que regulaba la excepción de cosa juzgada, hay citado llama deuda mancomunada tanto aquella en que la titularidad
identidad de personas cuando los litigantes del segundo pleito se en- del crédito corresponde al grupo como a la que nosotros hemos llamado
cuentran unidos con los del primero por los vínculos que establece la obligación parciaria. Aunque en la primera en rigor no existe «porción
indivisibilidad de las prestaciones entre los que tienen derecho a exigir- correspondiente a cada acreedor», la regla debe ser que la confusión no
las. Es cierto que la aplicación de este precepto, entendido en sentido extingue la obligación mancomunada.
literal, tiene que hacer posible la existencia de pleitos separados, en los
que han sido demandantes personas distintas, puesto que sólo así podrá La compensación es imposible que se produzca por no existir identi-
existir la excepción de cosa juzgada del demandado del segundo pleito dad de sujetos. El crédito del grupo frente al deudor no se compensa
y sólo así podrá hacerse viable la excepción al considerar que existe con el crédito que el deudor ostente contra uno de los miembros del
unidad de personas. Sin embargo, es muy discutible que la referencia grupo (cfr. art. 1196.1.Q CC).
del art. 1252 a la indivisibilidad se haga al régimen jurídico del Código
y no a una indivisibilidad histórica próxima a la solidaridad, como, parece
más probable y como el texto del artículo permite suponer. Por todo § 4. Los créditos solidarios
ello, nosotros nos inclinamos por entender que existe el litisconsorcio 11. LA SOLIDARIDAD DE ACREEDORES. NATURALEZA JURÍDICA DE LA LLAMADA SOLIDARIDAD
activo necesario. ACTIVA

Esta tesis ha sido criticada por R. BERCOVITZ, quien argumentando El crédito es solidario cuando cada uno de los acreedores, actuando
sobre el art. 1151 señala que la falta de legitimación activa no es apre- individualmente, se encuentra facultado para exigir y para recibir del
ciada de oficio por el juez, sino que constituye una excepción que el deudor la totalidad de la prestación debida y el deudor pagando a un
demandado puede oponer discrecionalmente según estime conveniente solo acreedor se libera enteramente de la obligación.
a sus intereses. Esta argumentación no resulta convincente, porque, en
nuestra opinión, la excepción no es de falta de legitimación activa, sino Algún sector de la doctrina ha señalado que la figura del crédito
de defectuosa constitución en la relación jurídico-procesal y compete al solidario tiene un interés práctico escaso. Sin embargo, en la práctica de
órgano jurisdiccional, incluso de oficio, velar por la pureza en dicha los negocios se presenta con alguna frecuencia. Piénsese en las cuentas
constitución. V. GUILARTE se ha inclinado por la posibilidad del ejercicio corrientes bancarias o en los depósitos de valores, que son establecidos
individual en virtud de las reglas de la comunidad de bienes y de la para que cada uno de los titulares pueda disponer de la totalidad del
216 CAP. VIL-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES § 4. LOS CRÉDITOS SOLIDARIOS 217

saldo o del depósito. Piénsese, también, en la posibilidad de que en los procesos. Si el proceso judicial iniciado por demanda de un acreedor
casos de concurrencia de un conjunto de acreedores, que participan en solidario se encontrara ya concluido por sentencia firme, se produce,
la financiación de un proyecto, se establezca la solidaridad entre ellos indudablemente, la eficacia de cosa juzgada y la consiguiente excepción,
para reclamar la restitución o en el conjunto de acreedores de un deu- de acuerdo con los términos del art. 1252 CC, y ello aun en el caso de
dor moroso, que conciertan una acción común, estableciendo la solidari- que la primera demanda hubiera sido desestimada.
dad de sus créditos.
13. LAS FACULTADES DEL ACREEDOR SOLIDARIO PARA LLEVAR A CABO ACTOS
Se ha señalado, y es cierto, que la figura de la solidaridad activa, al
CONSERVATIVOS Y DE DEFENSA PREVENTIVA DEL CRÉDITO
suponer que la satisfacción de un solo acreedor comporta la satisfacción
de todos ellos, exige entre los coacreedores vínculos muy estrechos (v. Cada acreedor solidario puede individualmente realizar los actos
gr., relaciones familiares, de sociedad o de comunidad de intereses). mencionados. Cualquiera de los acreedores solidarios puede por sí solo
Desde el punto de vista teórico, la doctrina ha planteado el problema constituir en mora al deudor. Puede interrumpir la prescripción, según
de si en la solidaridad activa existe un único derecho de crédito con claramente dispone el art. 1974 CC. Puede comparecer en un juicio
varios sujetos o si, por el contrario, se resuelve en una pluralidad de universal seguido contra el deudor, como un concurso o una quiebra.
derechos de crédito. Esta última posición es la que parece más adecuada. Puede igualmente demandar la preferencia del crédito y realizar cual-
El otorgamiento a cada acreedor de facultades de decisión o de satisfac- quier otro acto de naturaleza análoga.
ción conduce a la idea de que cada uno de ellos posee un derecho de
crédito. La autonomía con que cada acreedor puede actuar, obliga a Asimismo, se ha señalado que los intereses estipulados por uno de
considerarle como titular de un propio y exclusivo derecho subjetivo. los acreedores con el deudor, después del nacimiento de la obligación,
cuando no eran devengados en virtud de la ley o del contrato, o los
Ello no quiere decir, naturalmente, que estos varios derechos sean estipulados en una medida superior a la legal o la contractual, valen para
entre sí absolutamente independientes. Por el contrario, la relación de todos los coacreedores. La misma regla vale, como señala RUBINO, para
solidaridad impone una estrecha interdependencia y una especial articu- los casos en que uno de los acreedores constituya una garantía en favor
lación entre los derechos solidarios, que produce en los mismos, como de la obligación anteriormente constituida. Existiendo este tipo de soli-
seguidamente veremos, importantes límites. daridad, el contrato de constitución de garantía celebrado por un solo
acreedor se extiende y favorece a todos los acreedores, de manera que
12. E L PODER DEL ACREEDOR SOLIDARIO SOBRE EL CRÉDITO: PRETENSIÓN INDISTINTA Y la garantía puede ser hecha valer por cualquiera de ellos. Se admite en
LEGITIMACIÓN INDIVIDUAL estos casos la posibilidad de un pacto en contrario, de suerte que en
Por definición, el acreedor solidario está facultado para exigir ínte- virtud del pacto del acreedor garantizado con el deudor, la garantía sólo
gramente la prestación debida. Puede hablarse, por ello, de un carácter afecte al derecho del primero. Este pacto en contrario es, sin embargo,
indistinto de la pretensión crediticia y de una legitimación individual de muy dudoso, toda vez que significa romper de algún modo la idea misma
cada uno de los acreedores para el ejercicio de tal facultad. El Código de solidaridad, por obra de un acto de un solo acreedor.
dice (cfr. art. 1137) que cada uno de los acreedores tiene derecho a
pedir íntegramente las cosas objeto de la obligación. 14. L O S PODERES DE DISPOSICIÓN SOBRE EL CRÉDITO SOLIDARIO

El ejercicio indistinto de la pretensión nacida del derecho de crédito Alguna dificultad surge al tratar de delimitar lo que hemos llamado
no ofrece especiales problemas cuando se trata de un ejercicio del dere- poder del acreedor solidario para llevar a cabo actos de disposición sobre
cho llevado a cabo de forma extrajudicial. No existe inconveniente para el crédito y para llevar a cabo actos modificativos o extintivos de dicho
que coincidan o se sucedan diferentes requerimientos o indicaciones de derecho. Esta dificultad deriva de la necesidad de conciliar los arts. 1141
cada uno de los acreedores. Alguna dificultad, no obstante, se plantea y 1143 CC. El primero de ellos preceptúa que «cada uno de los acreedo-
en los casos en que algunos de los acreedores haya llevado a cabo un res solidarios puede hacer lo que sea útil a los demás pero no aquello
ejercicio judicial del derecho de crédito. Aunque el problema pertenece, que le sea perjudicial». El art. 1143 faculta y legitima a cada acreedor
en parte, al Derecho procesal, nuestra opinión es que la presentación solidario, individualmente, para llevar a cabo los más importantes actos
de una demanda no impide la posterior presentación de otra demanda modificativos del derecho de crédito: Cualquiera de los acreedores soli-
por otro acreedor solidario y que es difícil entender que la segunda darios puede llevar a cabo la novación, la compensación y la remisión de
demanda pueda ser paralizada por una excepción de litispendencia. Sin la obligación. En todos estos casos la única consecuencia que el párrafo
embargo, el deudor debe poder obtener la acumulación de los diferentes segundo del art. 1143 extrae es que el acreedor que los haya ejecutado
218 CAP. VIL-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES 8 4. LOS CRÉDITOS SOLIDARIOS 219

«responderá a los demás de la parte que le corresponda en la obliga- a cualquiera de los acreedores solidarios realizar actos de novación, com-
ción». pensación, confusión y remisión con efectos extintivos respecto de la
relación obligatoria y con plena eficacia, no establece esta posibilidad de
No puede ciertamente decirse que exista antinomia entre los indica- una manera abierta e incondicional, porque la limita estableciendo el
dos preceptos, pero sí, cuando menos, que la conciliación entre ambos deber de responsabilidad.
no resulta tarea fácil. El problema lo planteó de forma rigurosa MANRESA,
para quien el art. 1143 rectifica la tendencia instituida por el art. 1141, Lo que ocurre es que este punto de vista presenta algunas notorias
al sancionar la eficacia de los más importantes actos que el acreedor dificultades. A nosotros no nos parece que aquí pueda hablarse simple-
solidario puede realizar en perjuicio de los demás. En su opinión, los mente de inoponibilidad, lo que significaría que los actos dispositivos de
dos preceptos se concilian, como se avienen y complementan siempre la un acreedor solidario son ineficaces frente a él e ineficaces frente a los
regla y sus excepciones, valiendo aquélla en cuanto no esté expresa- demás, como lo demuestra la tesis final del autor citado, que se acoge
mente declarado en ésta. La regla es la del art. 1141 y coincide en que como último refugio a la regla de la responsabilidad.
cada acreedor puede hacer lo que sea útil a los demás, pero no lo que
le sea perjudicial. La excepción es el art. 1143, que sanciona un elenco A mi juicio, los dos preceptos fueron introducidos en el Código
de casos, que, por ser excepcionales, no pueden extenderse. tomándolos de procedencias diversas. El art. 1141 se tomó del Antepro-
yecto de LAURENT y el 1143 del Código Civil argentino de D. VÉLEZ SAR-
La doctrina posterior ha sostenido la postura inversa al considerar FIELD. El art. 1143 responde a la concepción romanista de la solidaridad,
que la relación debe invertirse. Las excepciones que el art. 1143 intro- mientras que el art. 1141 introduce una consideración asociativa de esta
duce respecto de la regla del art. 1141 son de tal envergadura, que prácti- figura y, por consiguiente, elementos extraños a ella. Por estas razones,
camente la vacían de contenido. Por eso, esta línea doctrinal considera creemos que en las relaciones acreedor-deudor los actos dispositivos, mo-
que nuestro Código Civil acoge la concepción romana de la solidaridad dificativos o extintivos del derecho de crédito pueden ser realizados por
antes que la restrictiva formulación del art. 1141. Cada uno de los acree- cualquiera de los acreedores con plena eficacia tanto frente al deudor
dores solidarios dispone de un poder sobre el derecho de crédito y sus como respecto de los demás acreedores, con la repercusión (responsabi-
actos frente al deudor son eficaces, sin perjuicio de la repercusión en la lidad) que en la relación interna de los coacreedores deba producir. Por
relación interna. Cualquier otra interpretación conduciría a una reduc- eso, debe entenderse que el art. 1141 despliega su eficacia respecto de
ción al absurdo, pues nos encontraríamos con que el acreedor solidario la relación entre estos últimos.
puede lo más (p. ej., extinguir el crédito por renuncia o condonación
según el art. 1143), y no, en cambio, lo menos, como conceder al deudor 15. E l . PODER DEL ACREEDOR SOLIDARIO Y LAS VICISITUDES DE LA RELACIÓN OBLIGATORIA
una espera o un aplazamiento, que son actos no comprendidos en el art.
De acuerdo con las ideas expuestas y con el texto expreso del art.
1143 y en cambio perjudiciales de acuerdo con el art. 1141. Por esto ha
1143, la situación de solidaridad activa faculta a cada acreedor solidario
señalado V. GUILARTE que el art. 1141 despliega su eficacia únicamente
para realizar actos que supongan la novación, compensación, confusión
en las relaciones internas entre los acreedores, estableciendo la regla
o remisión de la venta.
que llama de «responsabilidad», por lo que los actos singulares de cada
acreedor frente al deudor, aunque tengan carácter perjudicial, son váli-
16. L A NOVACIÓN EN L \ SOLIDARIDAD ACTIVA
dos y eficaces en la relación con el deudor.
Del art. 1143 se desprende que cada acreedor puede producir la
CRISTÓBAL MONTES (RCDI, 600, 1990, págs. 27 y ss.) ha creído poder novación de la obligación, sin perjuicio de los efectos de repercusión en
encontrar lo que llama una «construcción armónica» de la interpreta- la relación interna de los coacreedores. Como señala V. GUILARTE, cual-
ción de tales preceptos. Cuando el art. 1141 dispone que cada uno de quier acreedor está facultado para novar la obligación común, tanto si
los acreedores solidarios no puede hacer lo que resulte perjudicial para la novación tiene un alcance meramente modificativo, como si se trata
los restantes, no está estableciendo -dice este autor- la prohibición de de una novación propia o extintiva que sustituya la obligación por otra
tales actos, porque la prohibición carecería de sentido, ya que el acree- nueva. Como el autor citado señala, es posible también un pacto novato-
dor disponente actúa en relación a un crédito que la corresponde en su rio del coacreedor con el deudor, que tenga por objeto exclusivamente
totalidad. Por eso, el autor citado llega a la conclusión de que el art. su propia cuota. Mas puede también producir una entera novación de
1141 lo que establece es una regla de inoponibilidad o ineficacia por la relación obligatoria, sustituyendo el conjunto de los acreedores por
inoponibilidad a los restantes acreedores. La tesis de CRISTÓBAL MONTES un tercero, que se subrogue en el crédito o estableciendo el crédito
concluye estableciendo que cuando el párrafo l. e del art. 1143 permite únicamente en su favor. La novación objetiva y aquella que tenga por
220 CAP. VII.-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES $ 4. LOS CRÉDITOS SOLIDARIOS 221
objeto la causa de la obligación son igualmente posibles y presentan judicial o extrajudicial, para decidir la situación del deudor común. Por
menores problemas. ejemplo, pactando con los restantes acreedores, no involucrados en la
solidaridad activa, una quita, espera, cesión de bienes, etc.
17. L A COMPENSACIÓN EN LA SOLIDARIDAD ACTIVA
21. L A FACULTAD DEL DEUDOR DE LIBERARSE EN LA SOLIDARIDAD ACTIVA: ELECCIÓN DE
Se produce de acuerdo con los términos del art. 1143. Según la
ACREEDOR Y REQUERIMIENTO PARA EL PAGO
concepción de la compensación, que más adelante se sostendrá, el acree-
dor solidario puede oponer la totalidad del crédito solidario en compen- Según dispone el art. 1142 CC, «el deudor puede pagar la deuda a
sación del crédito que el deudor común tenga frente a él. A la inversa, cualquiera de los acreedores solidarios; pero, si hubiera sido judicial-
el deudor común que sea a su vez titular de algún crédito contra alguno mente demandado por alguno, a éste deberá hacerse el pago».
de los acreedores solidarios, podrá oponer la compensación, aunque el
cumplimiento de la obligación fuere reclamado por un acreedor distinto En la solidaridad activa, del mismo modo que, por definición, cada
de aquel que es deudor suyo. acreedor está facultado para exigir y para recibir íntegramente la presta-
ción debida, el deudor goza de libertad para pagar a cualquiera de los
Puede ocurrir, como señala GUILARTE, que si el acreedor a quien acreedores. Inicialmente, pues, le corresponde al deudor la facultad de
el deudor elige para pagar mediante la compensación resulta después elegir el acreedor a quien hará el pago. El fundamento de este precepto
insolvente, se derive para los restantes acreedores un perjuicio, pero ello puede encontrarse en la idea de que mediante este sistema se evitan,
no constituye una consecuencia especial en este caso, pues la misma como dice V. GUILARTE, las consecuencias perjudiciales para el deudor,
consecuencia es posible en los casos de percepción del crédito y en aque- que pudieran derivar de la inacción de los acreedores, de la falta de
llos otros en que se lleven a cabo actos disposiciones del derecho solidari- acuerdo entre ellos respecto de quién ha de recibir la prestación o de
zado. cualquier otra causa que impida el normal cumplimiento. Dada la inexis-
tencia -dice el mismo autor-, de normas que fijen la preferencia de los
18. L A EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN POR CONFUSIÓN EN LA SOLIDARIDAD ACTIVA acreedores para cobrar, es consecuente que también el deudor pueda
pagar legítimamente ante el acreedor que estime preferible.
Se encuentra admitida por el art. 1143 y se producirá cuando en
uno de los cotitulares del crédito se reúnen las condiciones de deudor No existe ningún medio formal para la realización de la elección de
y de acreedor, tanto por la vía de una sucesión mortis causa, como por acreedor que el precepto presupone y, lógicamente, sólo resultará hecha
una asunción de tal deuda. El efecto de extinción de la relación obligato- a través de un formal ofrecimiento del pago en el sentido del art. 1176.
ria por confusión, en estos casos, es indiscutible, sin perjuicio de la reper- Por sí sola esa elección, mientras no vaya acompañada y seguida de la
cusión de tal hecho en las relaciones internas. consignación, no impide ni enerva la posibilidad de reclamaciones judi-
ciales del acreedor a quien la oferta de pago ha sido dirigida, ni de los
19. L A CESIÓN DEL CRÉDITO SOLIDARIO demás acreedores, aunque en un caso como el descrito puede enten-
derse que el ejercicio posterior del derecho de crédito es abusivo y debe
Cabe cuestionarse si el acreedor solidario puede transmitir por sí obligar al resarcimiento de los daños que se hayan producido al deudor.
solo o ceder el crédito a un tercero, cualquiera que sea la causa, onerosa
o gratuita, de la cesión. El art. 1143 no se refiere de manera directa a
22. LA MORA CREDITORIS EN IA. SOLIDARIDAD ACTIVA
esta hipótesis, pero la contemplación del supuesto de la novación y la
referencia al art. 1203.1 conduce sin especiales dificultades a admitir el El acreedor elegido por el deudor para el pago no puede rehusar
supuesto. Puede, por tanto, cualquier acreedor solidario llevar a cabo sin justa causa, ni retardar la recepción de la prestación. Sólo puede
actos de cesión del crédito transfiriéndolo a un tercero y ello, como rehusar si no existiera identidad e integridad del pago o si la deuda
hemos dicho, cualquiera que sea el alcance y la causa de la cesión (p. no se encontrara todavía vencida y el plazo no estuviera establecido en
ej., venta del crédito, donación del crédito, constitución del crédito en beneficio del deudor. Naturalmente, el acreedor que acepta el pago anti-
garantía de una deuda de un acreedor solidario). cipado responderá frente a sus coacreedores de las consecuencias del
acuerdo de anticipación (p. ej., reducción de los intereses que se debían
20. L A SOLIDARIDAD ACTIVA Y LOS CONVENIOS CONCÚRSALES Y EXTRACONCURSALES percibir, etc.).
Por las mismas razones que antes se han expuesto, cualquiera de los Si el acreedor elegido por el deudor rehusa o retarda la recepción,
acreedores solidarios puede participar en la celebración de un convenio, el deudor no está obligado a dirigirse a otro acreedor, sino que puede
222 CAP. VII.-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES 8 4. LOS CRÉDITOS SOLIDARIOS 223
constituir al primero en mora accipiendi o mora creditorisy, cumpliendo las se lleva a cabo la satisfacción del crédito mediante la ejecución sobre los
prescripciones legales, liberarse de la deuda mediante la consignación bienes, parece lógico que disponga de una acción de enriquecimiento
judicial de lo debido. Puede, además, poner en juego las demás conse- frente al primer acreedor que cobró.
cuencias que acarrea la mora creditoris (exoneración de su propia respon-
sabilidad, traslación de los riesgos, etc.). 24. L A RELACIÓN EXISTENTE ENTRE LOS ACREEDORES SOLIDARIOS Y LA PRETENDIDA TESIS

Aun cuando la cuestión no se encuentra regulada en nuestro Có- DEL MANDATO TÁCITO

digo Civil, puede sostenerse que los efectos de la mora accipiendi, no se


concentran, en el caso de la solidaridad activa, en el acreedor moroso, Ha preocupado a la doctrina definir la naturaleza jurídica de la
sino que se extiende a los demás coacreedores. relación que liga a los acreedores solidarios entre sí, y una parte de ella
se ha inclinado por sostener la existencia de un «mandato tácito» que
los coacreedores se dan recíprocamente. Se quiere decir con ello que el
23. L O S LÍMITES DE LA FACULTAD DEL DEUDOR DE ELECCIÓN DE ACREEDOR Y I A EXISTENCIA
acreedor solidario que ejercita el derecho por el entero, en aquella parte
DE DEMANDA JUDICIAL
en que no ejercita un derecho propio o satisface un interés propio, actúa
El art. 1142 dice, según hemos visto, que si el deudor hubiera sido un derecho de sus coacreedores y gestiona un interés de éstos. Se trata,
judicialmente demandado por alguno de los acreedores «a él deberá por consiguiente, de un mandatario de los acreedores. Sin embargo, el
hacerse el pago». La facultad del deudor de elección de acreedor para recurso a las ideas de la representación y del mandato para explicar el
el pago se produce en los casos en que es el deudor quien toma la fenómeno de la solidaridad activa presenta grandes dificultades y ha de-
iniciativa. Si el deudor no ha tomado ninguna iniciativa para el pago, no caído por ello en la doctrina más reciente. Podrá admitirse la idea del
debe en principio entenderse aplicable ningún criterio que rompa la mandato, en lo que respecta exclusivamente al ejercicio del derecho y
igualdad de situación de los coacreedores ni que establezca para nin- al cobro de la deuda, aunque, naturalmente, el recurso a la idea del
guno de ellos una preferencia para el cobro. El Código, sin embargo, mandato tácito pone de relieve la ficción que en este punto existe. Sin
limita la facultad de elección del acreedor por la demanda judicial. A embargo, es inadmisible hablar de un mandato, cuando el acreedor,
partir de la existencia de la demanda judicial, el pago debe ser hecho al supuestamente mandatario, realiza actos exorbitantes de modificación o
acreedor demandante y no a los demás. extinción de la relación obligatoria, que podrían entenderse fuera de las
instrucciones de los mandantes y respecto de los cuales tampoco puede
Ello quiere decir que la facultad de elección de acreedor queda
pensarse que exista un apoderamiento.
limitada por una demanda judicial y no por cualquier otro acto de carác-
ter judicial o extrajudicial que un acreedor dirija al deudor (p. ej., un En rigor, la idea del mandato no es aplicable para explicar la rela-
requerimiento o una intimidación o un acto de conciliación). ción externa de los acreedores con el deudor ni la relación interna entre
Desde el momento en que se formula la demanda judicial, el pago los coacreedores. La relación externa queda regulada a través de un
sólo puede ser hecho de forma regular al acreedor demandante. Si, tras fenómeno específicamente estructurado por la ley. Las relaciones inter-
la demanda judicial, el deudor paga a otro cualquiera de los acreedores nas quedan reguladas exclusivamente por el acto o hechos que hayan
no queda liberado ni frente al acreedor demandante, ni frente a los dado origen a la solidaridad y, eventualmente, por la relación antece-
restantes coacreedores distintos del que ha recibido el pago. Sin em- dente entre los coacreedores, que puede ser de signo muy diferente.
bargo, como señala RUBINO, no puede decirse que exista un pago de lo Por ejemplo, puede existir una relación familiar (v. gr., cuenta corriente
indebido, ni en sentido subjetivo, porque la persona que paga es deu- indistinta entre marido y mujer o entre padre e hijo); puede haber una
dora y la que cobra es acreedor, ni en sentido objetivo, porque la deuda relación de sociedad (v. gr., cuenta indistinta en favor de los consocio^);
realmente existe. Por ello, existe más bien un defecto de legitimación y puede haber una relación de gestión o de trabajo (v. gr., cuenta indis-
para recibir que produce una ineficacia del pago en relación con sus tinta de un empresario y un apoderado de la empresa o un empleado
efectos extintivos de la obligación. El acreedor demandante y los demás de ésta).
acreedores distintos del que recibió el pago pueden optar entre insistir
en la demanda judicial ya planteada o aceptar el pago y ejercitar la ac- Es posible admitir que, desde el momento en que a cada acreedor
ción de regreso frente al acreedor que haya cobrado. En este supuesto, se atribuyen unos poderes que exceden del necesario para la realización
los daños y gastos originados por el proceso judicial deben ser satisfechos de su propio interés, en la solidaridad de acreedores se encuentra una
por el deudor. Si como consecuencia de la insistencia en la demanda relación de carácter asociativo, que posee una componente indudable
judicial, el deudor tiene que pagar de nuevo al acreedor demandante o de carácter fiduciario, pero ello no quiere decir que la finalidad de la
224 CAP. VIL-LA PLURALIDAD DE ACREEDORES S ó. LOS CRÉDITOS SINDICADOS 225

figura sea total o parcialmente de tácita gestión del interés del coacree- § 5. Los créditos sindicados
dor. 26. INDICACIONES GENERALES

25. LA LIQUIDACIÓN DE LA RELACIÓN INTERNA EN LA SOLIDARIDAD ACTIVA Las modalidades hasta aquí estudiadas de organización de la plurali-
dad de acreedores son, por decirlo de algún modo, las formas históricas,
Como cada acreedor, individualmente e indistintamente, se encuen- pero no agotan todas las posibles. Nada impide, en principio, que la
tra facultado para exigir totalmente el derecho de crédito, para recibir voluntad de las partes pueda dar a la organización de la pluralidad unas
totalmente la prestación y para llevar a cabo actos modificativos o extinti- características diferentes. Esto ocurre, cabalmente, con la figura de los
vos de la relación obligatoria (novación, compensación, remisión, etc.), llamados «créditos sindicados», creados por la práctica moderna. Básica-
cualquiera de estos actos llevados a cabo por un solo acreedor tienen que mente, se trata de operaciones económicas de gran envergadura, que
producir algún tipo de repercusión o de reflejo en la relación interna de suponen para un solo acreedor (generalmente una institución financiera
los coacreedores. Según el párrafo segundo del art. 1143 CC, el acreedor y más en concreto un banco) un riesgo superior al que normalmente
que cobra la deuda y el que ejecuta cualquiera de los actos modificativos puede asumir o al que es prudente que lo haga. Por ello, se trata de
o extintivos de la relación obligatoria «responderá a los demás de la limitar los riesgos buscando la participación en el contrato de financia-
parte que les corresponde en la obligación». Aun cuando el precepto ción o de concesión de crédito de otras instituciones financieras o ban-
legal citado alude, entendido literalmente, a un efecto que denomina cos que resulten igualmente concedentes.
«responsabilidad», un examen más detenido de la norma conduce a
unas consecuencias diferentes. No se trata en puridad de responder, sino Lo que diferencia, sin embargo, los créditos sindicados de las formas
de otorgar a los restantes acreedores, que no han intervenido en el cobro hasta ahora conocidas por nosotros no es la motivación económica, sino
o en la extinción del derecho de crédito, un específico derecho de reem- el modo de organización jurídica. Por regla general, se considera que
bolso o de regreso frente al acreedor que actuó. cada una de las entidades concedentes de crédito ostentan créditos inde-
pendientes, pero créditos que no pueden ejercitar libremente. No hay,
En el Código, el mencionado derecho se organiza bajo la presun- en este tipo de situación, solidaridad activa, que queda expresamente
ción de que, en la relación interna, la obligación se encuentra dividida excluida. Tampoco se produce la parciariedad, que conduciría a la total
entre los acreedores y el regreso es por ello un regreso pro-cuota. El independencia de cada crédito y, por consiguiente, a la dispersión de
Código dice que el acreedor que actuó debe a los coacreedores «la parte las eventuales actuaciones de cada acreedor frente al deudor, con perjui-
que le corresponde en la obligación». cio para los demás acreedores que se quieren igualmente excluir. No se
produce el sistema estricto de la mancomunidad, que por exigir la uni-
Sin embargo, para determinar el alcance del derecho de regreso, dad en la acción, resulta demasiado rígido. En el crédito sindicado, en las
será necesario atender sobre todo a la naturaleza de dicha relación in- relaciones de los acreedores con el deudor interviene siempre el llamado
terna y a los negocios jurídicos subyacentes establecidos entre los coa- «banco agente», que es un mandatario con un mandato irrevocable, que
creedores. De ello puede derivar que el derecho de reembolso o regreso canaliza todas las actividades burocráticas que la operación lleva consigo
de los acreedores tenga por objeto una cuota del crédito cobrado o y las relaciones externas del sindicato con el deudor. Por sus actividades
extinguido, la totalidad del mismo o que carezca de contenido. Por ejem- como banco agente, percibe éste una retribución, en forma de comisión,
plo, si el consocio acreedor solidario cobró una deuda común deberá a que no es pagada, sin embargo, por sus mandantes, los restantes acreedo-
su socio una parte de ella, de acuerdo con el esquema del contrato de res, sino por el deudor, que se beneficia también del sistema.
sociedad entre los mismos establecido; si cobra el apoderado o el em-
pleado de un empresario, facultado de forma solidaria con éste, le de- En las relaciones internas, el principio de unanimidad propio de la
berá el reembolso del entero y, por la misma razón, si el cobro lo ha mancomunidad en sentido estricto, se sustituye por el criterio más flexi-
hecho, en el caso anterior el empresario, no habrá reembolso alguno. ble de las mayorías, de manera que los acuerdos mayoritarios vinculan a
todas las partícipes. La violación de las reglas de organización interna
No establece el Código, al regular el derecho de reembolso o de no impide el ejercicio individual del crédito, que se considera siempre
regreso de los acreedores solidarios, en el caso de que haya cuota entre independiente, pero al producir violación de obligaciones, quien así ac-
ellos en la relación interna, el alcance y la medida de dicha cuota. Es túa queda sujeto a la consiguiente responsabilidad.
posible aplicar la idea ya conocida de la presunción de que existen cuo-
tas o partes iguales, pero esta regla tiene un puro valor interpretativo y Por lo demás, se admite que cada uno de los partícipes pueda ceder
supletorio. su posición a un tercero. Se ha discutido si ello constituye genuina cesión
226 CAP. VII.-IA PLURALIDAD DE ACREEDORES S '•>. LOS CRÉDITOS SINDICADOS 227
de créditos o, lo que es más probable, cesión de una estricta posición de la indivisibilidad obligacional», RCDI, 1992, pág. 2013; CRISTÓBAL MON-
contractual, que por consiguiente entraña una transmisión de derechos TES, «El régimen jurídico de las obligaciones indivisibles», RCDI, 1993,
y también de las obligaciones que la situación comporta. pág. 851; ESPIAU, Las obligaciones indivisibles en el Código Civil, Madrid, 1992;
FLORES MICHEO, «Notas para una teoría general de la solidaridad», RDEA,
1956, pág. 3; GUIIARTE ZAPATERO, «De las obligaciones mancomunadas y
Bibliografía de las solidarias», Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, XV-2,
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La Ley, 1984-2, pág. 1087; ALBÁCAR LÓPEZ, J. L. y SANTOS BRIZ, J., Código premo de 20 de marzo de 1943», RGLJ, 1944, pág. 839; HERNÁNDEZ GIL,
Civil. Doctrina y jurisprudencia, vol. IV, Madrid, 1991; ALBAIADEJO, «Sobre A., «La solidaridad en las obligaciones», RDP, 1946, pág. 397; HERNÁNDEZ
la solidaridad o mancomunidad de los obligados a responder por acto GIL, A., «El principio de la no presunción de solidaridad», RDP, 1947,
ilícito común», ADC, 1963, pág. 345; AMORTH, La responsabilidad del deudor pág. 81; HERNÁNDEZ GIL, Derecho de obligaciones, 2.a edic, Madrid, 1983;
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civiles del litisconsorcio pasivo necesario, en «Estudios Albadalejo», I, Madrid Derecho Foral, 1975, pág. 381; LARRETA, «Obligaciones solidarias», RJC,
2004, pág. 439; BALIARÍN MARCIAL, «El sistema español en materia de obli- 1987, pág. 714; LEÓN ALONSO, La categoría de la obligación «in solidum»,
gaciones solidarias», RIN, Madrid, 1957, núm. 41, pág. 15; BALIARÍN MAR- Sevilla 1978; OTERO LASTRES, «Reflexiones sobre la solidaridad cambiaría»,
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LIAS, «El concepto "perjuicio" en la deuda solidaria y su extensión al de deudores», Estudios Roca Sastre, II, Madrid, 1976, pág. 433; SANCHO
conjunto de deudores solidarios», RCDI, 1994, pág. 867; BERCOVITZ, R., REBULLIDA, «La mancomunidad como regla general en las obligaciones
«Las obligaciones divisibles e indivisibles», ADC, 1973, pág. 507; BERCO- civiles con pluralidad de sujetos», Estudios Castán Tobeñas, vol. III, Pam-
VITZ, R., «De las obligaciones divisibles e indivisibles», Comentarios al Có- plona, 1969, pág. 563; SOTO NIETO, «Caracteres fundamentales de la soli-
digo Civil y Compilaciones Faroles, XV-2, Madrid, 1983, pág. 400; BERCOVITZ, daridad pasiva», RDP, 1980, pág. 782; SOTO NIETO, «Dinámica de la obliga-
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Civil, vol. II, Ministerio de Justicia, Madrid, 1991, pág. 150; CAEFARENA SOTO NIETO, «Solidaridad entre el causante material del ilícito culposo y
LAPORTA, La solidaridad de deudores. Excepciones oponibles por el deudor solida- el responsable por "hecho del otro"», RDP, 1981, pág. 535; TORRES PEREA,
ño y modos de extinción de la obligación en la solidaridad pasiva, Madrid, «Acción rescisoria contra deudor solidario. Alcance del perjuicio y viabi-
1980; CAFFARENA LAPORTA, «De las obligaciones mancomunadas y de las lidad de la impugnación (A propósito de la STS de 24 de julio de 1998)»,
J
solidarias», Comentario del Código Civil, vol. II, Ministerio de Justicia, Ma- ADC, 2000, pág. 723.
drid, 1991, pág. 117; CAFFARENA LAPORTA y ATAZ LÓPEZ (Coords.) Las obliga-
ciones solidarias. Valencia 2002; CARRERAS DEL RINCÓN, La solidaridad de las
obligaciones desde una óptica procesal, Barcelona, 1990; CARRIÓN, «Apuntes
doctrinales en torno a la subrogación del deudor solidario solvens», AC,
2000, pág. 321; CARRIÓN, «Antecedentes para un intento de armonización
de los artículos 1145 y 1210.2Q del Código Civil», RdDP, 2003, pág. 79;
CRISTÓBAL MONTES, «La cuestión sobre la mancomunidad o solidaridad de
la responsabilidad por acto ilícito común en la jurisprudencia y en la
doctrina españolas», RDN, 1985, pág. 101; CRISTÓBAL MONTES, «Plantea-
mientos generales sobre la vinculación mancomunada o solidaria por
acto ilícito común», RCDI, 1985, pág. 1197; CRISTÓBAL MONTES, Mancomu-
nidad o solidaridad en la responsabilidad plural por acto ilícito civil, Barcelona,
1985; CRISTÓBAL MONTES, «La interpretación armónica de los artículos
1141 y 1143 del Código Civil», RCDI, 1990, pág. 27; CRISTÓBAL MONTES,
«El derecho de regreso en la solidaridad de deudores», ADC, 1991, pág.
1433; CRISTÓBAL MONTES, «Las obligaciones indivisibles en la codificación
española», RCDI, 1991, pág. 1883; CRISTÓBAL MONTES, Las obligaciones indi-
visibles, Madrid 1991; CRISTÓBAL MONTES, «La distinción entre indivisibili-
dad y solidaridad», RDP, 1992, pág. 1003; CRISTÓBAL MONTES, «Las fuentes
CAPITULO VIII
LA PLURALIDAD DE DEUDORES

§ 1. Las formas típicas de la pluralidad de deudores


1. INDICACIÓN GENERAL

De acuerdo con los criterios que han quedado establecidos, los tipos
o supuestos básicos de la pluralidad de deudores pueden clasificarse en:
deudas parciarias, deudas mancomunadas, deudas solidarias.

§ 2. Las deudas parciarias


2. CONCEPTO Y PRESUPUESTO DE IAS DEUDAS PARCIARIAS

La deuda es parciaria cuando la prestación, como consecuencia de


la deuda, se divide en tantas deudas u obligaciones cuanto son los deudo-
res. En ellas se aplica la regla concursu partes jiunt.
Para que la parciariedad o fragmentación de la obligación se pro-
duzca, es menester que la prestación debida sea objetivamente divisible
conforme a su naturaleza y, además, que permitan la división de la volun-
tad negocial de los sujetos y los fines e intereses perseguidos por ellos a
través de la relación obligatoria.
Como ya sabemos, el art. 1138 CC establece una presunción de divi-
sión o de fragmentación, que tiene un carácter relativo o iuris tantum,
de manera que puede llegarse a resultados contrarios mediante una esti-
pulación expresamente consignada por las partes o por vía interpretativa
de los pactos de éstas.
El art. 1138 presume asimismo que la división se lleva a cabo en
«partes iguales». También en este punto la presunción tiene carácter
relativo. Aunque la división o fragmentación se produzca, de los pactos
de los interesados y de la interpretación de los mismos puede resultar
una división desigual.

3. L O S EFECTOS DE \A DIVISIÓN: \A INDEPENDENCIA DE IAS OBLIGACIONES

La consecuencia de la división o fragmentación es la consideración


de cada deuda como deuda distinta e independiente. El art. 1138 dice
que se reputan deudas distintas unas de otras. Con ello se quiere decir
que cada deuda fragmentada o dividida estará sometida en lo sucesivo a
8 X IAS DEUDAS MANCOMUNADAS 231
230 CAP. VHI.-IA PLURALIDAD DE DEUDORES
apoderado para ello o autorizado por todos los demás. Puede incluso
un régimen independiente y propio. Cada deudor puede pagar su parte pensarse que el deudor que ejecuta la prestación se presume que tiene
y con ello queda liberado, sin que se le pueda exigir la parte de deuda tal poder o autorización. Por lo demás, aunque tal poder o autorización
que pesa sobre los demás. El acreedor no puede exigir a cada deudor no exista, si la prestación individual es suficiente para satisfacer el interés
otra cosa que la parte de deuda que a ésta corresponde tras la división. del acreedor, éste no podrá justamente negarse a recibirla, pues del
Por la misma razón los actos modificativos o extintivos de la relación mismo modo que podría cumplir la obligación un tercero ajeno a ella
obligatoria (novación, compensación, confusión o remisión) sólo pue- (cfr. art. 1158), no pueden ponerse obstáculos, por parte del deudor, si
den llevarse a cabo con cada deudor y por la parte de éste y sólo son cumple sólo alguno de los deudores, cuando -hay que subrayarlo de
nuevo- la prestación individual es idónea para satisfacer el interés del
eficaces en relación con él.
acreedor. En tal caso, los restantes deudores no podrán impugnar la
prestación del deudor que ha pagado por faltar en éste el pleno poder
§ 3. Las deudas mancomunadas dispositivo, pues a tal acción de impugnación debe poder oponerse una
exceptio doli.
4. CONCEPTO Y PRESUPUESTOS

La deuda con pluralidad de deudores es mancomunada o colectiva Por lo que se refiere al modo de ejercicio del derecho de crédito,
cuando el acreedor sólo puede exigir el cumplimiento de la prestación el Código se limita a decir que para hacer efectiva la deuda hay que
proceder contra todos los deudores (cfr. art. 1139), aludiendo de modo
al conjunto o grupo de deudores colectivamente considerados y cuando directo sólo al ejercicio judicial del derecho, en el que la interpretación
los deudores sólo pueden liberarse llevando a cabo la prestación conjun- del precepto legal citado conduce a estimar que hay una legitimación
tamente. pasiva conjunta del grupo, que determina un litisconsorcio pasivo nece-
La deuda mancomunada o colectiva puede derivar, en primer lugar, sario. Si el acreedor demanda a un solo deudor o a varios de ellos, pero
del hecho de ser la prestación objetivamente indivisible. Por ejemplo, no a todos, el demandado o demandados podrán enervar la acción por
Ticio y Cayo, propietarios en común de una cosa, son deudores manco- haber quedado defectuosamente constituida la relación jurídica proce-
munados de la deuda de entrega de dicha cosa cuando la venden. La sal. Además, los deudores no demandados tienen derecho a intervenir
deuda puede ser mancomunada o colectiva, en segundo lugar, en aque- en el proceso.
llos casos en que, aun siendo la prestación objetivamente divisible, la
b) Para los actos de ejercicio defensivo del derecho de crédito de
naturaleza de la relación o el fin perseguido por las partes permiten carácter extrajudicial, la regla es la misma: hay que dirigirse contra todos
entender que el interés del acreedor sólo queda satisfecho con un acto los deudores. Ello es claro por lo que se refiere a la interrupción dé la
colectivo de los deudores. prescripción. El párrafo final del art. 1974 señala que «en las obligacio-
nes mancomunadas, cuando el acreedor no reclame de uno de los deu-
5. L \ LEGITIMACIÓN PASIVA CONJUNTA Y IA NECESIDAD DEL ACTO COLECTIVO EN EL
dores más que la parte que le corresponda, no se interrumpe por ello la
CUMPLIMIENTO prescripción respecto a los otros deudores». Literalmente se refiere a
El art. 1139 CC dice respecto de este tipo de obligaciones que una obligación mancomunada que ha conducido a la parciariedad o
«... sólo podrá hacerse efectiva la deuda procediendo contra todos los fragmentación («la parte que le corresponda»), pero puede ser aplicada
deudores». Se plantea con ello el problema de articulación de la manco- a las obligaciones mancomunadas indivisibles en la forma señalada por
munidad y el del carácter colectivo o consorcial de la prestación, que nosotros, que es a la que indiscutiblemente conduce la finalidad perse-
conviene examinar tanto desde el punto de vista de la ejecución de la guida por la norma.
prestación como desde el de los actos de ejercicio del derecho de crédi- La regla es la misma en materia de constitución en mora: la intima-
to: ción o interpelación, necesarias para la constitución en mora, debe ser
a) En principio, parece que el cumplimiento exige un acto colec- hecha a todos los deudores.
tivo o conjunto de los deudores, de manera que sólo la prestación con-
De las conclusiones anteriores, no puede, sin embargo, deducirse
junta de los débitos les libera y que el acreedor puede rehusar la presta- que la interrupción de la prescripción o la intimación en mora realizada
ción individual, que es por hipótesis un aliud frente a lo prometido. con un deudor sea totalmente inválida, pues parece que al menos el
Esta regla permite, sin embargo, algunas matizaciones. Nada obsta, si la deudor requerido o interpelado queda impedido para alegar la prescrip-
satisfacción del interés del acreedor lo permite (v. gr., señaladamente ción o la inexistencia de mora.
en la obligación de dar), que pueda cumplir uno solo de los deudores
232 CAP. VIII.-IA PLURALIDAD DE DEUDORES § 3. IAS DEUDAS MANCOMUNADAS 233

6. EL INCUMPLIMIENTO DE IA OBLIGACIÓN MANCOMUNADA prestación no ejecutada y los restantes daños que al acreedor se le hayan
podido producir. La responsabilidad de los deudores es diferente, según
El art. 1150 CC establece que «la obligación indivisible mancomu- la actitud o posición que hayan adoptado frente al incumplimiento. La
nada se resuelve en indemnizar daños y perjuicios desde que cualquiera regla que parece derivar del art. 1150 es que la extensión del incumpli-
de los deudores falta a su compromiso». El precepto legal citado añade miento no es una propagación de la culpa. El Código dice que los deudo-
a continuación que «los deudores que hubiesen estado dispuestos a cum- res que han cumplido y los que se encontraran dispuestos a cumplir sus
plir los suyos, no contribuirán a la indemnización con más cantidad que compromisos no participan en la indemnización o no contribuyen a ella
la porción correspondiente del precio de la cosa o del servicio en que más que con la porción correspondiente del precio de la cosa o del
consistiera la obligación». servicio en que consista la obligación. Ello significa una limitación de
Aunque el art. 1150 parece considerar automática la indemnización responsabilidad de los deudores mancomunados que no participan en
de daños y perjuicios como consecuencia del incumplimiento de cual- la culpabilidad por el incumplimiento, para los cuales subsiste la deuda
quiera de los deudores, la doctrina ha señalado la imposibilidad de llegar de valor de la prestación, pero no hay obligación de atender a la indem-
a tal automatismo. Además, se ha señalado también que la referencia a nización de los restantes daños. Por otra parte, parece desprenderse del
la idea de resolución («se resuelve») carece de sentido técnico preciso y precepto legal comentado que, para que tales deudores no participen
debe entenderse como transformación de la obligación. en la culpabilidad, la deuda de valor de la prestación se transforma en
deuda mancomunada simple o parciaria («la porción correspondiente
Por otra parte, en la idea de indemnización de daños y perjuicios del precio de la cosa o del servicio»). Nada dice el Código respecto de
se engloba la deuda relativa al valor de la prestación («precio de la cosa la situación de los deudores mancomunados a quienes se extiende la
o del servicio en que consistiere la obligación») y los demás daños causa- culpabilidad y para los que, evidentemente, no juega la limitación de
dos por el incumplimiento al acreedor. Por ello, la interpretación del responsabilidad. No parece coherente entender que para ellos la deuda
precepto en cuestión debe abordar otros problemas distintos. Ante todo, se transforma en deuda parciaria o fragmentada. Por ello, todos conti-
lo que cabe llamar «extensión del incumplimiento»; y por otra parte, los núan obligados al cumplimiento de la totalidad del valor de la prestación
problemas atinentes a la responsabilidad. y del resarcimiento de los daños. Ello no significa, evidentemente, trans-
formar la deuda mancomunada en deuda solidaria, aun cuando se pro-
7. LA REGIA DE IA EXTENSIÓN DEL INCUMPLIMIENTO duce una aproximación entre ambos conceptos.
Parece encontrarse implícita en el art. 1150 CC: incumplida la
9. L A DISPOSICIÓN PARA CUMPLIR COMO CIRCUNSTANCIA LIMITATIVA DE IA
deuda por uno solo de los deudores mancomunados no se origina un
RESPONSABILIDAD
incumplimiento parcial, sino un incumplimiento total. La consecuencia
que de ello obtiene el precepto citado es que en tales casos se produce El art. 1150 exige para que no se produzca el efecto de la propaga-
un deber de indemnizar los daños y perjuicios causados por el incumpli- ción de la culpa y la participación de los deudores en la culpabilidad
miento. que haya existido «disposición para cumplir» («que hubiese estado dis-
La transformación de la obligación incumplida en deuda de indem- puesto a cumplir»). No se aclara en qué consiste tal disposición, que no
nización de daños y perjuicios no es, sin embargo, automática, según parece ser una pura actitud subjetiva, sino que debe, por el contrario,
hemos dicho. El art. 1150 no excluye las demás consecuencias que de haberse plasmado en actos exteriores. Se producirá, desde luego, si al-
un incumplimiento total puedan derivarse; puede el acreedor demandar guno de los deudores mancomunados hubiese efectuado un ofreci-
el cumplimiento en forma específica, si éste es todavía posible; puede miento, aunque fuera parcial, de pago, con puesta de las cosas a disposi-
ejercitar la acción resolutoria en el caso de que la relación obligatoria ción del acreedor. También puede entenderse que existe disposición
sea sinalagmática y pueda aplicarse el art. 1124 (p. ej., si dos personas para cumplir si se ha producido alguna manifestación o declaración de
compran o arrendan conjuntamente y una de ellas no paga o incumple voluntad de los deudores en tal sentido. Mucho más difícil es, en cambio,
cualquier otra de la obligación, el vendedor o el arrendador pueden entender que existe «disposición para cumplir» simplemente deducida
resolver el contrato frente a todos). de hechos concluyentes de los deudores, aun cuando tal posibilidad no
pueda ser, en principio, negada.
8. L A RESPONSABILIDAD DE LOS DEUDORES MANCOMUNADOS POR EL INCUMPLIMIENTO Y EL
10. I_A DEUDA MANCOMUNADA V IA INSOLVENCIA DEL CODEUDOR
PROBLEMA DE IA CULPA

En el art. 1150 la idea de daños y perjuicios engloba el valor de la El art. 1139 CC, en su párrafo final, después de haber establecido
234 CAP. VIII.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES § 4. LA SOLIDARIDAD DE DEUDORES 235
el principio de que, cuando la división sea imposible, la deuda sólo L. PUIG FERRIOL («Régimen Jurídico de la Solidaridad de Deudores»,
puede hacerse efectiva procediendo contra todos los deudores, precep- Libro Homenaje a Ramón María Roca Sastre, volumen 2. 9 , Madrid, 1976,
túa que «si alguno de éstos resultase insolvente, no estarán los demás pág. 434) establece de este modo las características de la llamada solidari-
obligados a suplir su falta». dad pasiva:
Dada la forma de inserción de la regla, en el contexto del precepto a) En la solidaridad de deudores hay pluralidad de sujetos en la
legal, la exoneración de la necesidad de suplir la insolvencia parece refe- obligación. En nuestro Derecho Positivo no parece necesario que la plu-
rirse de manera directa a la hipótesis de obligaciones mancomunadas o ralidad de sujetos tenga que producirse ya en el momento constitutivo
colectivas («si la división fuere imposible...»). Sin embargo, el juego de de la relación obligatoria y nada impide que se vaya produciendo de un
la norma parece exigir alguna puntualización, en relación con sus dife- modo sucesivo. Ello puede ocurrir porque los deudores de deudas diver-
rentes ámbitos de aplicación. sas se constituyan en solidaridad, o porque sucesivamente diferentes per-
sonas se vayan convirtiendo en deudores de una obligación inicialmente
La falta de obligación de los codeudores, de cubrir la insolvencia de simple. Si ello ocasiona o no novación de la obligación primitiva es tema
un codeudor es clara en lo que nosotros hemos llamado la obligación que tendrá que ser estudiado en otro lugar.
parciaria. La independencia de las diversas deudas, tras la fragmenta-
ción, hacen que ninguno de los deudores esté obligado a cumplir la b) La obligación solidaria requiere también unidad de objeto y de
obligación de su codeudor, en el supuesto de que resulte insolvente. prestación e identidad de ésta, toda vez que, por hipótesis, el pago reali-
zado por cualquiera de los deudores solidarios extingue la obligación.
La aplicación de la norma en la hipótesis de mancomunidad o colec- Pero ello requiere algún comentario especial.
tividad resulta mucho más difícil. Si la deuda sólo puede hacerse efectiva
procediendo contra todos los deudores y el cumplimiento exige un acto 12. L A POSIBLE DIVERSIDAD DE VÍNCULOS EN LA OBLIGACIÓN SOLIDARIA
colectivo de todos ellos, de manera que sólo una prestación conjunta les
libere, no se comprende bien la parcial exoneración por insolvencia, ya El art. 1140 CC dice que «la solidaridad podrá existir aunque los
que la regla de la prestación conjunta debe subsistir. acreedores y deudores no estén ligados del propio modo y por unos
mismos plazos y condiciones». Sanciona de este modo lo que se ha lla-
La interpretación del inciso final del art. 1139 puede hacerse desde mado una solidaridad no uniforme o varia, admitida por el Derecho
dos puntos de vista. El primero de ellos es entender que existe una ex- Romano y por el Derecho Histórico. Según V. GUIIARTE, la idea que in-
cepcional aplicación a la obligación mancomunada o colectiva del régi- forma el art. 1140 es la de que la esencia y los efectos de la solidaridad
men de la obligación parciaria para el supuesto de insolvencia de uno no desaparecen, aunque la relación obligatoria contenga distintas parti-
de los deudores, lo cual sólo parece viable si la división de la prestación cularidades respecto de los implicados en ella o que se dé una heteroge-
es posible de forma objetiva y la mancomunidad estuvo impuesta por la neidad de situaciones.
voluntad de las partes y por la función del negocio.
El art. 1140 es inicialmente claro al hablar de plazos y de condicio-
En cambio, si la prestación era indivisible en su consideración obje- nes. No es necesario que los plazos o las condiciones sean los mismos
tiva, la insolvencia de uno de los deudores no modifica, ni puede modifi- para cada uno de los deudores. Puede, de este modo, la condición sus-
car, el régimen general de las obligaciones en orden al cumplimiento pensiva o el término afectar a algunos de los deudores y pueden también
del deber de prestación, pues sólo en el caso al que se refiere el art. estar sometidas las obligaciones de cada uno de ellos a condiciones o
1150 antes citado, cuando la obligación indivisible mancomunada se plazos distintos. En estos casos, el acreedor sólo podrá reclamar la deuda
transforma en deber de indemnización de daños, podrá aplicarse la idea al deudor que se beneficie de una condición suspensiva o de un plazo,
de exoneración de la cobertura de la insolvencia. una vez que aquéllos se hayan cumplido y la obligación se haya purifi-
cado. Del mismo modo, si paga la deuda a alguno de los deudores no
favorecidos por el plazo o por la condición, la acción de regreso tendrá
§ 4. La solidaridad de deudores que tenerlos en cuenta.
11. LAS DEUDAS SOLIDARIAS: CONCEPTO Y PRESUPUESTOS
El art. 1140, concebido en términos de gran amplitud, permite tam-
Del art. 1137 se deduce que una deuda es solidaria cuando cada bién la modalización, respecto de alguna otra de sus circunstancias (p.
uno de los deudores tiene por sí solo e individualmente el deber de ej., se han fijado distintos lugares para el pago).
cumplir íntegramente la prestación objeto de la relación obligatoria. Mayor dificultad presenta la idea, que también enuncia el art. 1140,
236 CAP. VIII.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES § 4. LA SOLIDARIDAD DE DEUDORES 237

de que los deudores «no estén ligados del propio modo», lo que referido del tipo de relaciones existentes entre los sujetos, la no aplicación de
a la causa originaria de su deuda puede resultar admisible, aunque sin algunas de las reglas generales de la solidaridad típica.
excluir la plena aplicación del régimen jurídico de la solidaridad.
La doctrina ha reconocido la posibilidad de que el importe de la 14. L A NATURALEZA JURÍDICA DE LA SOLIDARIDAD PASIVA

deuda no sea igual para todos, que respecto de algunos exista constituida Una cuestión clásica en el estudio de la solidaridad pasiva es la deter-
una obligación accesoria o de garantía o que alguno de los deudores minación de su naturaleza jurídica. La discusión tradicional ha girado
deba ser considerado como subsidiario de los otros. En estos casos, es en torno a si la obligación solidaria es una obligación única o si por
manifiesto que las reglas establecidas por la autonomía de la voluntad el contrario se trata de una pluralidad de obligaciones. Las diferentes
de las partes habrán de ser aplicadas con preferencia al régimen legal, posiciones establecidas al respecto se pueden sistematizar del siguiente
de manera que puede resultar una figura híbrida o compleja. Algún modo:
autor apunta la idea de que la naturaleza propia de la institución pone
un límite a las posibilidades de la solidaridad no uniforme, aunque la a) La teoría de la unidad de las obligaciones.-Los seguidores de
claridad de tal límite institucional sea difícil de comprender. El pro- esta tesis afirman que, por su estructura, la obligación solidaria es una
blema es, a nuestro juicio, parecido al de los supuestos de contratos obligación única y fundan su aserto en que la pluralidad de sujetos no
atípicos y de contratos mixtos o complejos. implica necesariamente pluralidad de obligaciones, sino pluralidad de
relaciones dentro de la unidad. Además, la unidad de objeto determina
13. L A LLAMADA SOLIDARIDAD IMPERFECTA Y LA OBLIGACIÓN IN SOLIDUM una evidente unidad de la obligación. En apoyo de esta tesis se señala
que en las fuentes clásicas se empleaban expresiones como una obligatio,
Explica PLANIOL que a veces se ha sostenido la posible existencia de eadem obligatio.
dos especies de solidaridad, una perfecta, a la que es aplicable la totali-
dad del régimen jurídico establecido en el Código, y otra imperfecta, en b) La teoría de la pluralidad de obligaciones.-Según los sostenedo-
la cual existe el derecho a percibir la totalidad del crédito y la obligación res de esta tesis, la concurrencia de deudores produce siempre la existen-
de pagarlo, sin el resto de las consecuencias que se ligan con la noción cia de una pluralidad de obligaciones. Aun cuando las diferentes partes
estricta de solidaridad. de la relación se unen para la consecución de un mismo fin, bien por
declaración de su voluntad o por disposición del ordenamiento, entran
En la doctrina francesa se ha tratado de encontrar una base para en conexión y se aglutinan. La externa unidad se reconduce a una real
esta idea, ligando lo que se llaman efectos secundarios de la solidaridad pluralidad.
con la existencia de un mandato tácito entre los codeudores, de manera
que se reconoce la posibilidad de los efectos primarios -el derecho al c) La teoría conciliadora ecléctica.-Trata de conciliar las dos tesis
entero- y el deber de prestarlos, sin que se produzca la llamada represen- extremas y entiende que, si bien hacia el exterior la obligación aparece
tación mutua o mandato tácito. como única, en su interior se encuentra dividida. Por eso, se dice que
En la doctrina alemana señala LARENZ que se habla «de obligaciones hay pluralidad de vínculos, pero no pluralidad de obligaciones.
solidarias impropias», en los supuestos en que las disposiciones legales La discusión dogmática enunciada no presenta un especial interés
sobre la obligación solidaria no resultan aplicables o lo son sólo en parte práctico y podría, perfectamente, suprimirse de la exposición de esta
y, como nota distintiva de ellas, se señala que en aquéllas falta una comu- materia, si el hacerlo no constituyera suprimir la necesaria información
nidad de fin. sobre una polémica que debe ser conocida. A nuestro juicio, si entende-
Las ideas antes transcritas han sido aplicadas sobre todo a la solidari- mos, tal como nosotros hemos hecho más arriba, la obligación como
dad establecida, entre nosotros jurisprudencialmente, entre los diversos relación obligatoria global o compleja, la conclusión obvia es que tal
causantes de un hecho dañoso, obligando a indemnizar, a cada uno de relación en la solidaridad pasiva continúa existiendo y siendo una sola.
ellos, la totalidad del daño. Como en este tipo de relaciones se dan los Ello no puede, sin embargo, ocultar la compleja articulación de la rela-
efectos primarios de la solidaridad, pero no los secundarios, se ha prefe- ción obligatoria solidaria, que se realiza a través de vínculos distintos,
rido en la jurisprudencia francesa, y aisladamente entre nosotros, hablar especialmente en las relaciones internas entre los diferentes deudores.
de obligación in solidum.
15. L A FUNCIÓN ECONÓMICA DE \A SOLIDARIDAD PASIVA
Sin embargo, de todo ello no se debe deducir la existencia de dos
tipos de solidaridad distintos, sino solamente, en ocasiones, por virtud Por un fenómeno de paralelismo con el crédito solidario, la solidari-
238 CAP. VIII.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES S 5. LA RELACIÓN OBLIGATORIA CON SOLIDARIDAD PASIVA
239
dad pasiva o solidaridad de deudores ha intentado explicarse a través de 17. L A RELACIÓN EXTERNA DE LOS DEUDORES CON EL ACREEDOR
la idea de un «mandato tácito», de manera que cada codeudor sería, por
lo menos parcialmente, mandatario de los demás deudores en orden al Aparece conformada por la idea rectora de que cada uno de los
cumplimiento. No obstante, si en la solidaridad activa la idea de gestión deudores solidarios, por sí solo e individualmente, debe el entero objeto
permite, hasta cierto punto, explicar el hecho de que una persona ejer- (solidum) de la obligación y que, por consiguiente, el acreedor puede
cite un derecho que al menos parcialmente es de otro, tal idea no sumi- reclamar la totalidad de la deuda a cualquiera de los deudores. Esta idea
rectora se proyecta en lo que podemos llamar el carácter indistinto del
nistra explicación alguna al hecho de que una persona quede obligada
deber de prestación y de la pretensión del acreedor. Determina la exis-
a cumplir una deuda que hipotéticamente es, por lo menos de modo
tencia de una facultad de elección del sujeto pasivo y un ius variandi
parcial, deuda de otro, pues ni el mandato ni la representación constitu- respecto de él; un especial régimen de comunicación de responsabilidad
yen al mandatario o al representante en obligado directo frente al ter- y de cobertura de la insolvencia de los codeudores; y, por último, un
cero. El mandato obligaría al mandatario frente a su mandante, pero no especial régimen jurídico en orden a las excepciones oponibles por cada
explica que el acreedor, que respecto del mandato es en rigor un ter- deudor solidario frente a las reclamaciones del acreedor.
cero, se beneficie de él y que esté facultado para reclamar la deuda en
su totalidad.
18. E L DEBER DE PRESTACIÓN COMO DEBER INDISTINTO

La solidaridad pasiva ha querido también fundarse en la idea de La primera consecuencia de los principios rectores de la solidaridad
garantía. En este sentido, el art. 1822, párrafo segundo, contempla la pasiva es el carácter indistinto del deber de prestación. Cualquiera de
figura de la fianza solidaria y ordena que a ella se aplique lo dispuesto los deudores debe pagar la totalidad de la deuda. La misma idea puede
en los arts. 1137 y siguientes. La figura de la fianza solidaria será exami- contemplarse desde el punto de vista de la facultad de los deudores
nada en su momento, pero desde ahora puede afirmarse que no coin- de liberarse: cualquiera de los deudores puede pagar la totalidad de la
cide plenamente con la idea de la solidaridad. Más que en la garantía, prestación, incluso a través de la fórmula de liberación coactiva (ofreci-
la esencia de la solidaridad pasiva se debe colocar en el marco de la miento de pago, consignación, etc.), y a través del pago o de la liberación
extensión del área de la responsabilidad por deudas. En el lenguaje coactiva se libera a sí mismo y libera a los codeudores. El párrafo primero
usual, solidarizarse significa nacerse responsable de un deber que en del art. 1145 dice que «el pago hecho por uno de los deudores solidarios
todo o en parte es de otro y asumir la consecuencia de dicho deber. En extingue la obligación».
la solidaridad pasiva, cada deudor asume la responsabilidad de su propio
deber y la responsabilidad del deber de los codeudores. Se trata, en 19. EL C:ARÁCTER INDISTINTO DE LA PRETENSIÓN DEL ACREEDOR Y LA FACULTAD DE
definitiva, de un diferente alcance de los elementos de deuda y responsa- ELECCIÓN DEL SUJETO PASIVO DE LA RECLAMACIÓN
bilidad propio de la obligación.
Si indistinto es el deber de prestación, lo es también la pretensión
Colocar la esencia de la solidaridad pasiva en la idea de extensión o la facultad del acreedor para reclamar y obtener el cobro de su crédito.
de la responsabilidad es aproximarla a su verdadera función económica. Por consiguiente, el acreedor tiene derecho de elección del sujeto pasivo
Con ella se trata, fundamentalmente, de conseguir un refuerzo de la de su pretensión. El art. 1144 CC dice en su inciso inicial que «el acree-
posición del acreedor. En este sentido, la solidaridad pasiva cumple, por dor puede dirigirse contra cualquiera de los deudores solidarios o contra
lo menos parcialmente, una función próxima a la de garantía, aunque todos ellos simultáneamente». Dejando para más adelante el estudio de
sin confundirse con ella. los problemas procesales que el precepto y, en general, la solidaridad
pasiva plantean, desde el punto de vista del Derecho sustantivo, parece
claro que en virtud del art. 1144 el acreedor puede reclamar la totalidad
§ 5. La relación obligatoria con solidaridad pasiva de la deuda de uno solo de los deudores. Según el propio artículo existe
otra posibilidad, que es reclamarla frente a todos ellos simultáneamente.
16. INTRODUCCIÓN El precepto literalmente no dice que exista la posibilidad de ejercitar la
acción contra varios de los deudores solidarios, aunque no contra todos,
El régimen jurídico de la solidaridad pasiva debe ser analizado en pero esta posibilidad debe entenderse implícita en él. La facultad de
una doble vertiente: la relación jurídica que liga al acreedor con los elección es, en primer lugar, facultad que se refiere a las reclamaciones
deudores solidarios (relación externa) y la que liga a los codeudores extrajudiciales, pero se refiere también a las posteriores reclamaciones
solidarios entre sí (relación interna). extrajudiciales. El hecho de haber dirigido las reclamaciones extrajudi-
240 CAP. VIII.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES § 5 . LA RELACIÓN OBLIGATORIA CON SOLIDARIDAD PASIVA 241

cíales frente a uno de los deudores, no impide el posterior ejercicio de Esto no obstante, algunos autores, como PUIG FERRIOL y CAFFARENA,
la acción judicial frente a otro u otros. han apuntado la idea de que el principio de la buena fe y la interdicción
del abuso del derecho, en virtud del art. 7 CC, pueden suponer un serio
20. EL IUS VARIANDI DEL ACREEDOR
límite al ius variandi, proclamado en el art. 1144. Sin embargo, es difícil
de puntualizar de qué modo el principio de la buena fe y la prohibición
Del carácter indistinto de la pretensión del acreedor y del hecho de del abuso del derecho pueden determinar tal límite. No lo es por sí sola
que la deuda pese por entero sobre todos los deudores, deriva la existen- la idea de la buena fe, en la medida en que no puede haberse creado
cia de un ius variandi. Es un principio general de la solidaridad pasiva ninguna especial confianza en los deudores que les induzca a creer que
que el acreedor puede modificar la persona del demandado o sujeto no serán demandados. Y tampoco, por el solo hecho de producir las
pasivo de su pretensión. El art. 1144, en su párrafo segundo, establece nuevas reclamaciones, cabe considerar que el ejercicio del derecho de
que las reclamaciones que el acreedor haya entablado contra uno o con- crédito se produzca con extralimitación y más allá de su verdadera fun-
tra varios de los deudores solidarios, no son obstáculo para las que poste- ción social. El único punto, a nuestro juicio, en que pueden jugar los
riormente se dirijan contra los demás, «mientras no resulte cobrada la dos criterios aludidos es en el embargo de bienes, en forma preventiva
deuda por entero». si ello es posible, o como medida previa a la ejecución. Efectivamente,
puede pensarse que el acreedor que embarga en forma excesiva, res-
Según ha señalado la doctrina, se produce en este punto una rup- pecto del crédito reclamado, actúa en forma abusiva e indiscutiblemente
tura de la regla del Derecho Romano clásico, en el que la litiscontestatio de un modo que puede calificarse como acto de emulación, cuando a
era un modo de extinción de las obligaciones, que producía un efecto través del embargo busca finalidades distintas de las del cobro de su
absoluto frente a todos. Por ello, la litiscontestatio con uno de los deudores crédito. Sin embargo, por regla general el hecho de producirse las recla-
impedía intentar por nuevas demandas posteriormente. El efecto extin- maciones extrajudiciales o judiciales no puede ser considerado abusivo.
tivo de la litiscontestatio fue suprimido en el Derecho Justinianeo y se
permitió la posibilidad de ulteriores demandas judiciales contra los dis- Resta sólo por examinar si puede ser abusivo un aumento de los
tintos deudores solidarios (C. 8, 4, 28). El Derecho de la Codificación es gastos judiciales, cuando el proceso lleve necesariamente consigo la con-
en este punto tributario del Derecho Justinianeo y establece la regla del dena en las costas. Frente a ello, se podrá siempre decir que cada uno
ius variandi, sin otro límite que el cobro total de la deuda. de los deudores puede enervar tal posibilidad pagando la deuda.

Para el ejercicio del ius variandi, no es necesaria ninguna forma 21. L A COMUNICACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD Y LA EXTENSIÓN DE LA CULPA EN LAS
especial, ni es exigible haber hecho excusión en los bienes de los anterio- OBLIGACIONES CON SOLIDARIDAD PASIVA
res demandados, ni el carácter infructuoso de la persecución contra és-
tos. El acreedor, después de haberse dirigido contra un primer deudor, Como quiera que la solidaridad pasiva supone una extensión del
puede volverse contra otros u otros, siempre que no haya obtenido toda- área de la responsabilidad, tiene en ella que producirse lo que puede
vía un pago íntegro. El ius variandi no queda impedido por el hecho llamarse comunicación de la responsabilidad o extensión o propagación
de que se haya interpuesto una demanda judicial, sin perjuicio de los de la culpa. Según el art. 1147 CC, «si la cosa hubiese perecido o la
problemas procesales que de ello puedan derivar. prestación se hubiera hecho imposible sin culpa de los deudores solida-
rios, la obligación quedará extinguida»; en cambio, «si hubiese mediado
La doctrina más reciente ha planteado algún problema en punto a culpa de parte de cualquiera de ellos, todos serán responsables, para con
la existencia de algún límite implícito de este ius variandi. Así, se señala el acreedor, del precio y de la indemnización de daños y abono de intere-
que ya GARCÍA GOYENA advertía de los peligros a que da lugar la regla y ses, sin perjuicio de su acción contra el culpable o negligente». »•
consideraba exorbitante que el acreedor, que ha demandado en juicio
a uno de los deudores, en reclamación de la totalidad de la deuda, J. CAFFARENA ha explicado las dificultades de construcción de esta
pueda, antes de vencer en dicho juicio, entablar la misma demanda con- regla en el Derecho Romano y en el Derecho Común, donde se admitió
tra otro u otros de los deudores, multiplicando recursos y molestias. En la perpetuación de la obligación solidaria para todos los deudores, aun-
este sentido, se señala que el art. 1162 del Proyecto de 1851 introducía que no era pacífica la solución en relación con los daños y perjuicios.
alguna limitación en el ejercicio del ius variandi. Mas sea de ello lo que Para POTHIER, cuando la cosa debida perece por culpa de uno de los
fuere, lo cierto es que tales limitaciones no han pasado a nuestro Código deudores solidarios, o después de estar incurso en mora, la deuda se
Civil, en el cual, como ya hemos dicho, el único límite es el de la íntegra perpetúa contra ese deudor y contra los restantes codeudores, quienes
satisfacción del crédito. son solidarios del pago y continúan siéndolo del valor de la prestación.
242 CAP. VIII.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES § 5. LA RELACIÓN OBLIGATORIA CON SOLIDARIDAD PASIVA 243

Sin embargo, el autor citado entendía que el que ha cometido la falta o de crédito por la imposibilidad sobrevenida fortuita de la prestación, sin
el que ha sido puesto en mora debe ser responsable de los daños y referirse a las demás formas de insatisfacción del derecho de crédito.
perjuicios que puedan resultar de la inejecución de la obligación. Este Aunque los precedentes históricos equiparaban a esta hipótesis la de la
criterio plasmó en el art. 1250 del Código Civil francés, que, en caso de mora de uno de los deudores solidarios, este supuesto no ha sido reco-
pérdida de la cosa, de imposibilidad sobrevenida o de mora, no libera a gido en el Código, pero no creemos que la omisión de tal supuesto deba
los codeudores de la obligación de pagar el valor de la prestación, pero conducir a una solución distinta. La regla establecida para los casos de
sólo impone la responsabilidad de los daños y perjuicios a los que han imposibilidad sobrevenida debe aplicarse a todo lo que suponga viola-
sido culpables. Esta solución fue criticada por los comentaristas del Có- ción del derecho de crédito (mora, cumplimiento defectuoso, etc.).
digo de Napoleón y rechazada en el llamado Esbozo de Freitas y en el
Código Civil argentino. La acogió en cambio el Proyecto de GARCÍA GO- 22. L A COBERTURA DE LA INSOLVENCIA DEL DEUDOR SOLIDARIO
YENA, que en su art. 1165 seguía fielmente la línea francesa, al decir que
«si la cosa se ha perdido por culpa o mora de uno de los deudores El párrafo tercero del art. 1145 dispone que «la falta de cumpli-
mancomunados (que en el Proyecto son los solidarios) o ha sido éste miento de la obligación por insolvencia del deudor solidario será suplida
constituido en mora, los otros codeudores quedan obligados a pagar el por sus codeudores a prorrata de la deuda de cada uno». Este precepto
precio de la cosa, pero no el resarcimiento de daños e intereses». El no es todo lo claro que sería de desear, pues establece una regla de
Anteproyecto de 1882-88 y finalmente el art. 1147 CC no siguieron la prorrateo en la deuda entre los deudores solventes, que, por lo menos
línea francesa, como GARCÍA GOYENA, sino que se inspiraron en la solución literalmente, no se sabe si se aplica a la relación interna entre los codeu-
de FREITAS, de VÉLEZ SARSFILD y del Anteproyecto de LAURENT. dores o la relación externa de ellos con el deudor. De la caracterización
del fenómeno de la solidaridad pasiva deriva que ninguno de los codeu-
El art. 1147 contiene dos reglas distintas. Por una parte, establece dores se libera, ni ve reducida su obligación, por el hecho de que otro
la liberación de todos los deudores en los casos de imposibilidad sobreve- u otros sean insolventes. La insolvencia mantiene la deuda del entero en
nida fortuita y por otra parte la extensión y comunicación de la responsa- todos los codeudores. Por consiguiente, la regla de prorrateo es aplicable
bilidad. sólo a las relaciones internas.
Si la prestación deviene sobrevenidamente imposible, merced a un Algún problema ha suscitado, como señala V. GUILARTE, determinar
suceso no imputable a los deudores, la obligación de éstos queda extin- qué requisitos deben concurrir para que el deudor o los deudores que
guida y ellos liberados. El único problema que puede plantearse es el hayan pagado puedan reclamar a los otros codeudores la parte corres-
relativo a si formando parte la obligación solidaria de una relación obli- pondiente al que ha sido insolvente. Tal circunstancia se dará si la insol-
gatoria sinalagmática, la imposibilidad sobrevenida determina o no la vencia se encuentra oficialmente acreditada y si en la vía de regreso ha
resolución de dicha relación obligatoria. No es éste, a nuestro juicio, un resultado infructuosa la ejecución. Sin embargo, es también admisible la
problema específico de este lugar y la solución debe ser aquella que sea solución que propone el autor antes citado, de que el solvens que acciona
dada con carácter general. Salvo que exista un régimen jurídico especial, en vía de regreso pueda dirigirse a los codeudores solventes, requiriéndo-
debe entenderse que la imposibilidad sobrevenida fortuita faculta a la les para que señalen posibles bienes del presunto insolvente, de manera
otra parte de la relación obligatoria, para pedir su resolución. El párrafo que si éstos no llevan a cabo esa designación, el primero podrá exigir la
segundo del art. 1147 establece lo que los clásicos llamaban una perpe- cobertura de la insolvencia.
tuación de la obligación para todos los deudores solidarios, en los casos
de imposibilidad sobrevenida culposa o imputable, que es la transforma- 23. L O S MEDIOS DE DEFENSA DEL DEUDOR SOLIDARIO FRENTE A LAS RECLAMACIONES DEL
ción de la obligación en el equivalente pecuniario. Esta perpetuación se ACREEDOR: LAS EXCEPCIONES OPONIBLES POR EL DEUDOR SOLIDARIO '
produce aunque la culpa se pueda individualizar en uno solo de los
deudores solidarios. La deuda se perpetúa no sólo frente al culpable, Hemos examinado hasta aquí la actitud que puede llamarse agresiva
sino también frente a los codeudores no culpables y se extiende a todos del acreedor y las iniciativas que para el cumplimiento de la obligación
ellos. Existe, además, una comunicación de la responsabilidad por los puede aquél adoptar. Un examen completo de la relación entre el acree-
daños y perjuicios: todos los deudores solidarios deben al acreedor los dor y sus deudores solidarios exige también un análisis de lo que pode-
daños y perjuicios que origine la insatisfacción de su derecho. A su vez, mos denominar la actitud defensiva de estos últimos. ¿Qué excepciones
esta responsabilidad es solidaria. puede oponer el deudor solidario, que se ve requerido para el pago o
demandado judicialmente por el acreedor, frente a la pretensión o ac-
Literalmente, el art. 1147 contempla sólo la violación del derecho ción de éste? Contempla esta cuestión el art. 1148 CC, según el cual el
§ 6. LA RELACIÓN INTERNA ENTRE LOS DEUDORES SOLIDARIOS 245
244 CAP. VIII.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES

deudor solidario puede utilizar contra las reclamaciones del acreedor En cambio, la incapacidad para constituir la relación obligatoria pa-
todas las excepciones que «se deriven de la naturaleza de la obligación rece claramente una excepción de carácter personal.
y las que le sean personales». En cambio, según el texto legal, de aquellas
26. LAS EXCEPCIONES QUE PERSONALMENTE CORRESPONDEN A LOS DEMÁS DEUDORES:
excepciones que correspondan personalmente a los demás sólo puede
EXCEPCIONES PERSONALES Y EXCEPCIONES PURAMENTE PERSONALES
«servirse en la parte de deuda de que éstos fueren responsables».
El inciso final del art. 1148 dice que de las excepciones que perso-
El art. 1148 hace necesario distinguir las excepciones que el Código nalmente correspondan a los demás deudores, el deudor demandado
llama personales frente a otras que por contraposición la doctrina deno- sólo puede servirse en la parte de deuda de que éstos fueren responsa-
mina reales, o, si se prefiere, unas excepciones subjetivas, frente a otras bles. En este precepto, en beneficio del deudor demandado, el Código
que pueden llamarse objetivas. El problema es entonces delimitar y ca- permite el ejercicio de excepciones, que en pura lógica no podrían ser
racterizar debidamente cada uno de estos tipos, para lo cual el Código puestas en juego por él, ya que ni son comunes, ni personales a él, de
proporciona escasos elementos. manera que introduce un elemento de parciariedad, pues su utilización
no conduce a enervar o destruir la pretensión, sino a reducirla. Para
24. LAS LLAMADAS EXCEPCIONES OBJETIVAS o COMUNES averiguar si existe lo que el Código llama «parte de deuda de que éstos
fueren responsables», será necesario acudir a la relación interna entre
J. CAFFARENA, que ha estudiado la cuestión con sumo detenimiento, los deudores y sólo si en ella se produce tal división, sea de la forma que
considera admisible la idea de RUBINO de que en este apartado deben fuere, la utilización de la excepción, descargará, en esa parte, al deudor
incluirse las que nazcan del hecho o negocio jurídico del cual deriva la demandado.
relación obligatoria con solidaridad pasiva, siempre que no haya de ais-
larse a algunos de los intervinientes en dicho negocio. Pertenecen a este La doctrina ha cuestionado si entre las que el art. 1148 llama excep-
conjunto las excepciones derivadas de la nulidad del contrato por falta ciones personales correspondientes a los demás, se pueden situar o no
de causa, por ilicitud de la causa, por defectos de forma y por cualquier las que el art. 1840 en materia de fianza denomina excepciones pura-
otra circunstancia análoga. Deben considerarse también como excepcio- mente personales, entendiendo por tales aquellas que suponen un dere-
nes comunes las que conciernen objetivamente al desarrollo de la rela- cho o una facultad que sólo su titular puede ejercer. La respuesta es por
ción obligatoria y a su extinción. Así, la falta de vencimiento de la obliga- regla general negativa. Las excepciones puramente personales quedan
ción, el hecho de haber incurrido el acreedor en plus petición, él pago fuera de la facultad que otorga el art. 1148.
y los subrogados del cumplimiento.
§ 6. La relación interna entre los deudores solidarios
25. LAS EXCEPCIONES PERSONALES DEL DEUDOR DEMANDADO 27. E L REGRESO ENTRE CODEUDORES SOLIDARIOS: SU FUNDAMENTO Y SU NATURALEZA

Según CAFFARENA, son hechos que se verifican para un solo deudor, De acuerdo con el párrafo segundo del art. 1145 CC, el deudor que
sin que intervengan en ellos los restantes codeudores. Son, también, he- ha hecho el pago puede reclamar de sus codeudores la parte que a cada
chos que no afectan, por su peculiar naturaleza, a la relación obligatoria uno de éstos corresponda con los intereses del anticipo. Esta acción o
objetivamente considerada y que, por consiguiente, sólo pueden ser es- derecho que en favor del deudor que paga, nace frente a los codeudores,
grimidos por uno de los deudores frente al acreedor. es llamada acción o derecho de regreso.
Se discute si dentro de este tipo de excepciones pueden o no si- Ha sido señalado con acierto que el fundamento de esta acción.de
tuarse los vicios del consentimiento sufridos por uno de los deudores regreso no puede ser colocado en el hecho de que el pago sea realizado
solidarios en el momento de constituirse la relación obligatoria o su en interés y en ventaja de otro u otros, pues el deudor que paga, lo hace
incapacidad de obrar en tal momento. Para el caso de la fianza, el art. de manera directa en su propio y exclusivo interés, es decir, para libe-
1844 parece dar una respuesta afirmativa y permite que el fiador pueda rarse a sí mismo de una obligación que sobre él pesa. La liberación de
oponer al acreedor la incapacidad para obligarse del deudor y los vicios los demás es sólo una consecuencia objetiva y de tipo reflejo. Tampoco
de la voluntad de éste en contra de la obligación. Con carácter general, puede decirse que el deudor que paga, lo haga en cumplimiento de un
el art. 1302 permite el ejercicio de la acción de nulidad a todos los obliga- mandato de sus codeudores, ni como representante de ellos. Por último,
dos por el contrato. De estos datos se extrae la conclusión de que no se no hay una gestión de asuntos ajenos sin mandato, pues no es preciso
trata de una auténtica excepción personal o puramente personal. un específico animus alieni negotii gerendum, ni un utiliter coeptum para
§ 6. LA RELACIÓN INTERNA ENTRE LOS DEUDORES SOLIDARIOS 247
246 CAP. V1II.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES

ejercitar la acción de regreso, como se requeriría si el actor fuera un ción se transfieren al subrogado los derechos anexos y en particular las
garantías (art. 1212 CC), mientras que en el puro regreso las garantías
gestor de negocios. quedan extinguidas.
El fundamento de la acción de regreso se encuentra en los princi-
pios que vedan el enriquecimiento sin causa. Si el deudor que ha pagado La subrogación y el regreso puro parecen compatibles. Habrá subro-
no pudiera dirigirse contra sus codeudores, estos últimos experimenta- gación si el deudor la ha exigido y se le ha hecho. La subrogación ade-
rían un enriquecimiento injusto. Sin embargo, no se trata de una verda- más, como hemos dicho, se presume. Habrá, en cambio, una pura acción
dera acción de enriquecimiento, que tiene siempre un carácter subsidia- de regreso cuando se pruebe que la subrogación no se hizo.
rio, sino de una acción tipificada por la ley con base en aquel principio.
29. L O S PRESUPUESTOS DEL DERECHO DE REGRESO. E L PAGO Y SU REGULARIDAD: LOS
El derecho de regreso hace nacer un derecho de crédito que tiene CASOS DE PAGO IRREGULAR Y LA OMISIÓN DE EXCEPCIONES
por sujeto activo al deudor que ha pagado y por sujeto o sujetos pasivos
a los codeudores. Se trata de un derecho de crédito surgido ex novo con Naturalmente, para que el derecho de regreso surja, es menester
el hecho del pago. No es, por consiguiente, una continuación del anti- que se haya realizado un pago y un pago con plenos efectos liberatorios
guo crédito ostentado por el acreedor. El deudor titular de la acción de y extintivos de la obligación frente al acreedor. No basta la mera pérdida
regreso no es cesionario del acreedor pagado, ni tampoco un subrogado patrimonial que el deudor que paga haya podido experimentar, sino que
en el crédito. La doctrina romanista entendía que el deudor solidario es menester que con ello se haya producido un beneficio para los demás
gozaba del beneficio de la cesión. Es decir, podía exigir del acreedor codeudores.
pagado que éste le cediera sus acciones contra los codeudores y el acree-
dor no podía rechazar esta cesión. Por ello, dice POTHIER, que al deudor Dicho beneficio sólo puede consistir en la liberación que los codeu-
se le reputaba más bien comprando el crédito del acreedor contra el dores han experimentado respecto de una obligación que pesaba sobre
resto de los codeudores, que pagando (creditor non in solutum accepit sed ellos. De aquí se deduce que es presupuesto del derecho de regreso la
quodanmodo nomen creditoris vendidit). Sin embargo, en el Derecho actual validez y la eficacia del pago hecho por el deudor regresante. Si el pago
no parece posible hablar de una cesión del acreedor al deudor que paga, no fue válido o eficaz, no habrá acción de regreso y el solvens sólo dispon-
ni de un derecho o facultad de éste para exigir tal cesión. Por otra parte, drá de una acción de restitución frente al accipiens del pago irregular.
obsérvese que lo cedido no sería nunca la misma situación jurídica del Ahora bien, ¿qué ocurre si el deudor, que ejercita la acción de re-
acreedor - u n crédito solidario-, sino una situación distinta, un crédito greso, ha pagado sin oponer al acreedor una excepción de la que podía
parciario por el resto. haberse valido? Nuestro Código aborda esta cuestión al reglamentar la
fianza (cfr. arts. 1840 y 1841), pero en cambio no la menciona cuando
28. DERECHO DE REGRESO Y SUBROGACIÓN trata de la solidaridad. Los preceptos de la fianza no son directamente
La acción de regreso no debe confundirse con la subrogación en el aplicables a la solidaridad, pero los principios en que aquella normativa
crédito que puede ser consecuencia del pago. En nuestro Derecho Posi- se funda, puestos en conexión con la idea central antes apuntada, de
tivo el pago con subrogación es admitido y además presumido, entre que la acción de regreso presupone un pago válido y eficaz, permiten
otros casos, cuando paga la deuda «el que tenga interés en la obligación» resolver la cuestión.
(art. 1210.3.Q, CC). El precepto citado añade que la subrogación se pro- Si la excepción de la que el deudor que ha pagado, pudo servirse,
duce «salvo los efectos de la confusión en cuanto a la porción que le era puramente personal suya, parece en principio que puede libremente
corresponda». Parece por ello que el interesado en la obligación en el renunciar, expresa o tácitamente, a servirse de ella y que los codeudores
sentido del art. 1210.3.Q puede ser un obligado, puesto que le corres- no podrán alegar la falta de oposición para enervar la acción de regreso.
ponde una «porción» de la deuda, en la cual se produce la confusión. Es verdad que el párrafo final del art. 1148 faculta a los deudores para
De esta manera cabe concluir que, según el sentido de nuestro Código, ejercitar en cuanto a la parte en que ellos son responsables tal excepción,
el deudor solidario que paga puede subrogarse en el crédito y además pero esta regla excepcional se refiere a mi juicio a las relaciones entre
que esta subrogación se presume (art. 1210, párrafo inicial). deudores y acreedor y no a las relaciones de los deudores entre sí.
Las diferencias entre la acción de regreso y la subrogación son im-
portantes. Si el deudor se ha subrogado, la antigüedad de su crédito a Si la excepción omitida era una excepción real y perentoria habrá
todos los efectos será la originaria, mientras que si simplemente regresa un pago objetivamente irregular y por consiguiente los codeudores po-
ostentará un crédito nacido en la fecha del pago. Además, en la subroga- drán enervar la acción de regreso. El deudor que ha pagado, no tendrá
248 CAP. VIII.-LA PLURALIDAD DE DEUDORES S 6. IA REIACIÓN INTERNA ENTRE LQS DEUDORES SOLIDARIOS 249

otra vía que la de repetir contra el acreedor por pago indebido, si la das en el art. 1146 para el caso de la remisión. El texto legal es demasiado
acción de restitución procede (por ejemplo, hubo error en el pago). lacónico y por ello demasiado poco explicativo, lo que aconseja un análi-
sis separado de cada uno de los posibles supuestos.
Por último, si la excepción omitida ha sido una pura excepción
dilatoria (por ejemplo, el deudor pagó antes de ser exigible la deuda),
los codeudores no pueden oponerse a la acción de regreso, pero sí a 32. LA QUITA O REMISIÓN CONCEDIDA POR EL ACREEDOR
que les perjudique la anticipación.
Según el art. 1143, la remisión de la deuda hecha con cualquiera
de los deudores extingue la obligación. El art. 1146, en cambio, dice que
30. E L DERECHO DE REGRESO Y LA INSOLVENCIA DE UN DEUDOR
la quita o remisión hecha por el acreedor de la parte que afecta a uno
Antes hemos visto cómo en la obligación solidaria la cobertura de de los deudores solidarios, no libra a éste de su responsabilidad para con
la insolvencia es total en la relación con el acreedor. El acreedor tiene los codeudores, en el caso de que la deuda haya sido totalmente pagada
derecho al entero, aunque alguno de los deudores sea insolvente. Los por cualquiera de ellos. La coordinación entre los dos preceptos aludi-
deudores solventes tienen que pagar la totalidad. dos, que no resulta fácil, exige deslindar diferentes órdenes de proble-
mas. Ante todo, ha de diferenciarse la hipótesis de quita o remisión
Ahora bien, ¿cómo repercute la insolvencia en la vía de regreso?
Teóricamente, puesto que el regresante reclama a los codeudores su hecha para beneficiar a todos los deudores y aquella otra en que se trata
parte, la parte del insolvente sólo a éste podría reclamarla y le quedaría de beneficiar sólo a alguno o algunos de ellos, pero sin modificar, por
inefectiva. lo menos en línea de principio, la situación de los demás. Se dis