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Apuntes para una Salud Mental con

Perspectiva Comunitaria y Laboral. ¿O


al revés?
C.R. Trujillo

Los Bordes del Dispositi vo.


Partamos de la pregunta que titula estos apuntes: La salud mental que queremos, ¿será con
perspectiva comunitaria y laboral? O bien, al revés, ¿Las experiencias laborales comunitarias
acogerán a la Salud Mental como fundamento?

Mayoritariamente la bibliografía especializada sobre este tema ubica a la Salud Mental y al Campo
Laboral como dos conjuntos que, dependiendo del caso, se contienen uno a otro. Es decir,
experiencias laborales dentro de dispositivos de Salud Mental, o bien, gabinetes de Salud Mental
dentro de los lugares de trabajo (sean públicos o privados).

Tomemos el ejemplo de la llamada “laborterapia” o “Terapia ocupacional” para el primer


conjunto, y para el segundo conjunto, a las áreas mas o menos especificas que se encargan de
promover hábitos saludables hacia una comunidad circunscripta de trabajadores.

En ambos casos, el concepto de Salud Mental dependerá de la misión, visión y perfil de la


Institución u Organización donde se lleve a cabo la experiencia. Así en el conjunto donde ubicamos
a las laborterapias o las Terapias Ocupacionales, se podrán encontrar nociones como las de
rehabilitación y reinserción social, mental y física de la persona 1; mientras que, en el segundo
grupo, encontramos lineamientos referidos al autocuidado, a la mitigación de los efectos adversos
de la competitividad laboral, fomentando un “condiciones de trabajo saludable” 2.

Extremando esta lógica argumentativa, podríamos decir que las interacciones entre Salud Mental
y Campo Laboral, se reducen a dos relaciones: El trabajo como medio a la Salud, y la salud como
medio al Trabajo.

Tomando a F. Ulloa podremos decir que cuando hablamos de estos dos conjuntos nos referimos a
las Instituciones que se ocupan del hombre enfermo o disminuido y a Instituciones que se ocupan
del hombre trabajando. Al ser organizaciones institucionales 3, sus bordes están mas o menos
definidos, al igual que sus movimientos internos y externos, como también sus productos y
fracturas. Si bien este análisis excede a las intenciones de este escrito, podemos destacar que el
groso de las investigaciones (y por ende los programas y proyectos políticos y gubernamentales
que se deducen de aquellas) versan sobre esta relación de elementos definidos y articulables.

1
Definición de la OMS, en https://neurorhb.com/blog-dano-cerebral/que-es-la-terapia-ocupacional/
2
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2011000500001
3
ULLOA, F. “Psicología de las Instituciones” en http://www.unter.org.ar/imagenes/ULLOA%20%28psicolog
%2B%C2%A1a%20de%20las%20instituciones%29.pdf
Si la relación reversible, Trabajo para la Salud o Salud para el Trabajo se asienta en Instituciones
definidas perdemos de vista y relegamos a la marginalidad a las experiencias laborales que no
pueden ser enmarcadas en el concepto clásico de Institución u Organización Institucional, pero
también estableceremos un techo operativo a experiencias innovadoras que surjan “dentro” de las
Instituciones.

Es más, ambas relaciones reversibles fundan un concepto de Salud Mental que estará supeditado
a tomar como sujeto (cuando no como objeto) al Individuo en tanto Saludable o en tanto
Productivo. De esta operatoria “dialéctica” podemos extraer entonces que la finalidad de ambos
Conjuntos es la generación de Individuos Saludables y Productivos, equiparando Salud y Trabajo a
Adaptación y Producción, en el marco de un mercado globalizante, altamente competitivo y
excluyente.

Ciertamente esto nos obliga a interrogarnos en primer lugar si existe otra relación posible entre
Salud y Trabajo que no sea individualizante ni adaptativa “de exclusión”; pero también sobre la
“naturaleza” de nuestros dispositivos de Salud Mental en tanto Organizaciones institucionales.

Delimito algunas preguntas (en lo micro, en lo meso y en lo macro de nuestra experiencia


cotidiana) para tener en cuenta a partir de este desafío:

 ¿En qué momento las experiencias de trabajo (que surjan de talleres o de espacios de
oficio) dentro de los dispositivos de Salud Mental encuentran su límite y dibujan el borde
mismo de la institución?
 ¿Qué puntos de comunicación existen entre las experiencias de trabajo dentro de los
Dispositivos de Salud Mental, con la realidad sociolaboral y los modos de organización de
la comunidad donde se asientan?
 ¿Cuáles son las políticas estatales (municipales, provinciales y nacionales) que enmarcan el
trabajo formal e informal, publico o privado y qué tipo de recepción existe para las
experiencias laborales surgidas desde los dispositivos de Salud Mental?

Estas preguntas nos orientan a buscar experiencias laborales basadas en una Economía
Alternativa, que funcione como un nuevo articulador entre los conceptos de Salud y Trabajo,
desde un paradigma de Salud Mental Comunitario y Participativo.

Esa otra economía


R. Pastore (2010) escribe que la Economía Social y Solidaria “se constituye por entidades u
organizaciones que realizan actividades económicas (es decir de producción o distribución de
bienes o servicios, incluyendo las actividades financieras), pero cuya principal finalidad se orienta
al bienestar humano y que, al mismo tiempo, contemplan elementos organizativos de autogestión
asociativa y democrática, así como vínculos solidarios con su comunidad de pertenencia”4.

A su vez menciona que las ESS “tiene como principal horizonte de acción su finalidad social, su
arraigo en comunidades territoriales, su forma de gestión autónoma y democrática y su
perspectiva de sustentabilidad integral (económica, social, ambiental e intergeneracional)”. 5

4
PASTORE, R. “Un Panorama del resurgimiento de la economía social y solidaria en Argentina” en “Revista
de Ciencias Sociales Segunda Época N.18”. pág 45
Como comenta el autor, el panorama del resurgimiento de las ESS en Argentina también se vio
influido por la aparición de iniciativas asociativas en comunidades locales de dos tipos, un primer
grupo con un claro fin de integración social de personas en situación de vulnerabilidad 6 (usuarixs
de servicios de Salud Mental, jóvenes en proceso de deshabituación del consumo de sustancias, ex
convictos, personas en situación de calle); y un segundo grupo de experiencias de atención a
necesidades sociales emergentes.

Rofman (2011) propone que la ESS es la base fundamental de una sociedad inclusiva y plantea que
la misma encuentra su identidad en el esfuerzo de cooperación entre personas que se empeñan
en ofrecer formas de gestión alternativas de la actividad productiva, que tengan como eje la
cooperación, la “solidaridad en toda la cadena de valor, el cuidado y respeto por el planeta”
(Rofman y Vázquez Blanco, 2011, p. 16).

Las experiencias que forman parte del vasto grupo de las economías sociales y solidarias, sirven
plataformas de intercambio simbólico, de construcción de lazos sociales, de producción de
subjetividades7, de dialectización de relaciones de poder, de generación de pertenencias, de
integración social además de su fin económico.

Siguiendo la orientación de Selva Daniela Sena: “En los espacios de autogestión colectiva se van
tejiendo lazos sociales, pues la misma experiencia muestra la riqueza y la potencia de la
heterogeneidad de lo grupal, que genera un espacio donde hay diversas apuestas en juego,
diferentes opiniones, formas de ver el proyecto e implicancia en él” 8

Pensamos con estos autores, entonces, que las iniciativas de las Economías Sociales y Solidarias,
son en sí una estrategia de Salud Mental Comunitaria al (re)incluir a la economía, la potencia de lo
social en una red de complejas interacciones —que la economía clásica había separado y relegado
—. Pero también por la marginalidad producida por mercados cada vez mas competitivos y
especializados, y por un Estado de Bienestar en decadencia, que redoblan las dificultades de
inserción laboral digna fomentando un círculo vicioso entre desocupación y patologías mentales.

Dos experiencias de Franja en CISMA: Entrenamientos laborales y Emprende-


Cisma.
Nombro como experiencias de Franja a las iniciativas que han sido desarrolladas alcanzando cierta
formalización, siendo consideradas como pasos previos a la construcción de una experiencia que
se enmarque dentro de lo que definimos como economías sociales y solidarias.

Retomo un proyecto en conjunto con CISMA, IPRODICH, Ministerio de Trabajo de Nación y la


Escuela Primaria Nª345 “Almirante Brown” del Barrio 2 de abril de Barranqueras, realizado
durante los meses de marzo a septiembre del año 2018.

5
PASTORE, R. “Un Panorama del resurgimiento de la economía social y solidaria en Argentina” en “Revista
de Ciencias Sociales Segunda Época N.18”. pág 50
6
PASTORE, R. “Un Panorama del resurgimiento de la economía social y solidaria en Argentina” en “Revista
de Ciencias Sociales Segunda Época N.18”. pág 65
7
FERNANDEZ, A.M. EN ““La economía social y solidaria como un aporte a la salud comunitaria”. Pag.27
8
SENA, S. “La economía social y solidaria como un aporte a la salud comunitaria”. Pag. 26
El Proyecto residía en un entrenamiento laboral en carpintería liviana llevada a cabo por 5
personas que contaban con Certificado Único de Discapacidad (CUD) en las instalaciones de la
Escuela Primaria Nª345, bajo la coordinación de un Profesor de carpintería y el acompañamiento
tanto de un equipo interdisciplinario en Salud Mental – CISMA – como de un equipo de
seguimiento laboral del IPRODICH.

Durante esos meses se logró la refacción y mejoramiento del mobiliario escolar que se encontraba
en mal estado (pupitres, sillas, pizarrones, escritorios), posibilitando el aprendizaje de nociones
elementales en Carpintería liviana para los beneficiarios del programa. El entrenamiento laboral
contaba con un incentivo económico percibido por los trabajadores y por el Profesor de
Carpintería.

Paralelamente se realizaban asambleas esporádicas con Profesionales de la Salud Mental en


CISMA a fin de afianzar el grupo de trabajadores como así también oficiar de espacio de
contención y acompañamiento en una experiencia de trabajo inédita para algunas personas.

La experiencia dejó un saldo positivo de mas de un centenar de elementos de mobiliario escolar


refaccionados o mejorados, un grupo de trabajo que se mantuvo en el tiempo, la inclusión de un
grupo de trabajadores con discapacidad dentro de una Institución educativa como ámbito de
trabajo y lazos mas que propicios entre las instituciones y la comunidad.

Emprende.cisma

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