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BIBLIOTECA ROMÁNICA IllSPAN!

CA LAPESA
DIRIGIDA 1'01. DAMAso ALONSO

111. MANUALES, 45
HISTORIA DE LA
~

LENGUA ESPANOLA
PRÓlOGO DE RAMÓN MENeNDEZ PIDAl

NOVENA EDICION COUiGIDA y AUMENTADA

Departamento
do
FRANC~S
BIBLIOTECA ROMÁNICA HISPÁNICA

.......
BDITORIAL GREDOS

UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Fac. Filologfa.eibliOlflCa
12 Historia de la lengua española
[~] /y/ africada, como la castellana de conyugal, el yun-
que.
[:t] IY/ fricativa sorda, como la chilena de jefe o la ale·
mana de ich, gleichen.
[~] Iyl africada sorda del bable occidental en mucher,
agucha.
/z/ Fonema fricativo siseante sonoro.
/7./ Izl ápico-alveolar cóncava, como la catalana de casa,
rosa. I. LAS LENGUAS PRERROMANAS
/zl dental, eomo en desde, las diez.
Izl predorso dental convexa, como en el judeo-espa-
ñol hermoza o en el francés poison.
/2/ Fonema dental africado sonoro, como el italiano de § 1. PUEBLOS ABORfGENES, INMIGRACIONES y COLONIAS.
mezzo, azzurro.
/'l/, [z] . Fonema o alófono prepalatal fricativo sonoro rehílan·
te, como el portugués de janela, el francés de 1. La historia de nuestra Península antes de la conquista
jamais, gentil, el inglés de pleasure, etc. romana encierra un cúmulo de problemas aún distantes de
/9/ . Fonema interdental fricativo sordo cieeante, como el ser esclarecidos. Los investigadores tienen que construir
castellano de cerca, decir. sus teorías apoyándose en datos heterogéneos y ambiguos:
/4>/, [4>] .. Fonema o alófono bilabial fricativo sordo. restos humanos, instrumental y testimonios artísticos de
IXI Fonema velar frica.tivo sordo, como en jardín, mojar,
gente. tiempos remotos; mitos, como el del jardín de las Hespéri.
Ix/ postpalatal, frecuente en la dicción hispanoame- des o la lucha de Hércules con Gerión, que, si poetizan al·
ricana, sobre todo ante le/, li/, gente, Méjico. guna lejana realidad hispánica, sólo sirven para aguzar más
el deseo de conocerla sin la envoltura legendaria; indicacio-
nes -imprecisas muchas veces, contradictorias otras- de
autores griegos y romanos; monedas e inscripciones en len-
guas ignoradas; nombres de multitud de pueblos y tribus
de diverso origen, que pulularon en abigarrada promiscui-
dad; designaciones geográficas, también de varia proceden-
cia. Combinando noticias y conjeturas, etnógrafos, arqueó-
logos y lingüistas se esfuerzan por arrancar espacio a la
nebulosa, que defiende paso a paso su secreto.
2. Al alborear los tiempos históricos, pueblos con un
idioma común que sobrevive en el vasco actual se hallaban
establecidos a ambos lados del Pirineo. Por la costa de Le-
vante y regiones vecinas se extendía, quizá como resto de
14 Historia de la lengua española § 1 § 1 Las lenguas prerromanas 15
un dominio anterior más amplio, la cultura de los iberos, de Argantonio 3 se hicieron proverbiales en la Hélade. Estas
de origen probablemente norteafricano: a ellos debió la noticias responden al hecho indudable de que los dos pue-
Península el nombre de Iberia, que le dan los escritores blos navegantes del Mediterráneo oriental, fenicios y griegos,
griegos 1. se disputaron el predominio en la región tartesia. La pugna,
3. La actual Baja Andalucía y el Sur de Portugal fueron que acabó con la desaparición de las factorías griegas, ba-
asiento de la civilización tartesia o turdetana, que hubo de rridas por los cartagineses, herederos de los fenicios, debió
recibir tempranas influencias de los navegantes venidos de de acarrear la ruina de Tartessos.
Oriente. Se ha relacionado a los tartesios con los tirsenos 4. Los fenicios se establecieron, pues, en las costas meri-
de Lidia, en Asia Menor, de los cuales proceden los tirrenos dionales. Ya hacia el año 1100 antes de Jesucristo tuvo lugar
o etruscos de Italia. Incluso se ha dado como posible una la fundación de G á d ir, cuyo nombre equivalía a 'recinto
colonización etrusca en las costas españolas del Mediodía amurallado'; deformado por los romanos ( G a d e s) y árabes
y Levante, ya que desde Huelva al Pirineo hubo topónimos ( Q a d i s ), ha dado el actual Cádiz. Otras colonias fenicias
que reaparecen con forma igualo análoga en Etruria o en eran A s ido, hoy Medinasidonia, relacionable con el Sidón
otras zonas italianas (Tarraco, Subur, un río Arnus, etcé- asiático; M á 1a k a > Málaga, probablemente 'factoría' y A b-
tera) 2. Esperemos a que otras investigaciones confirmen o de r a , hoy Adra. Más tarde, los cartagineses reafirmaron, in-
rechacen las hipótesis. tensificándola y extendiéndola con sus conquistas, la influen-
El florecimiento de la civilización tartesia fue largo, y la cia que habían tenido sus antecesores los fenicios en el Sur.
antigüedad nos ha transmitido curiosas noticias acerca de A los cartagineses se debe la fundación de la nueva C a r t a g o
ella. La Biblia dice que Salomón enviaba sus naves a Tar- (Cartagena), capital de sus dominios en España, y la de
sis -el nombre bíblico de Tartessos-, de donde volvían Por t u s M a g o n i s > Mahón, que lleva el nombre de un
cargadas de oro, plata y marfil. También los fenicios sos- hijo de Asdrúbal. De origen púnico se dice ser el nombre de
tenían relaciones comerciales con el Sur de España: el pro- H i s pan i a, que en lengua fenicia significa 'tierra de cone-
feta Isaías menciona las naves de Tarsis como símbolo de jos', así como el de E b u s u s> Ibiza, que originariamente
la pretérita grandeza de Tiro. Heródoto cuenta que Argan- querría decir 'isla o tierra de pinos' o 'isla del dios Bes', divini-
tonio, rey de Tartessos, proporcionó a los focenses plata
3 El nombre de Argantonio ha dado lugar a diversas hipótesis.
bastante para construir un muro, con el que resistieron al- H. Hubert (Revue Celtique, XLIV, 1927, págs. 84-85) ve en él un cél-
gún tiempo los ataques de Ciro. La longevidad y riquezas tico a r g a n t o s, hermano del latín a r gen t u m; ya fuese Argan-
tonio el nombre efectivo de un monarca, ya se tratara sólo del sus-
tantivo que designaba la plata, personificado míticamente como sím-
1 Según A. García Bellido, Los mds remotos nombres de España, bolo de las riquezas tartesias, revelaría de todos modos la presencia
Arbor, 1947, págs. S-28, la denominación de Iberia procedería de unos de celtas en Tartessos o tierras inmediatas. En cambio, Schulten
iberos asentados en la zona de Huelva, mejor que de los iberos del (Klio, XXIII, 1930, pág. 339) cree descubrir en A r g a n ton i o un
Este peninsular. etrusco a r c n t i con adición de un sufijo griego. Los topónimos Ar-
2 Véase Adolf Schulten, Die Etrusker in Spanien y Die Tyrsener ganda, Argandoiia, de otras regiones, apoyan la hipótesis celtista
in Spanien, Klio, XXIII, 1930, Y XXXIII, 1940. (n'ase § 18 ),
16 Historia de la lengua española § 1 t.'
1,
§ l' Las lenguas prerromanas 17
dad egipcia cuyo culto, muy popular en el mundo púnico, se ¡ de ligures, más o menos indoeuropeizados, y de indoeuro-
halla atestiguado en monedas y figurillas de la isla 4.
1 peos ilirios, vénetos y hasta germanos, en la Hispaniapre-
5. La colonización helénica, desterrada del Sur, prosiguió
en Levante, donde se hallaban L u c e n t u m > Alicante, H e-
m e r o s c o pi o n (Denia), R h o d e (Rosas) y E m por ion
i rromana. Tratándose de una época en que .las distintas etnias
no estaban plenamente configuradas, es muy difícil precisar
si los invasores centroeuropeos que llegaron aquí en tiem-
> Ampurias. Al contacto con las civilizaciones oriental y grie- pos más remotos eran preceltas, esto es pueblos anteriores
ga se desarrolló el arte ibérico, que alcanzó brillantísimo a la existencia o venida de los celtas, o eran protoceltas, es
florecimiento: las monedas y metalistería, las figurillas de decir, celtas que todavía no se llamaban así y cuya lengua
Castellar de Santisteban, las esculturas del Cerro de los Santos no se había diferenciado marcadamente aún de las de sus
y el singular encanto de la Dama de Elche, demuestran hasta vecinos ilirios o vénetos, protogermanos, etc. Hay también
qué punto acertaron los hispanos primitivos a asimilarse quienes suponen que en las· primeras migraciones partici-
influencias extrañas dándoles sentido nuevo. paron, junto a los protoceltas, pueblos afines (paraceltas),
6. Respecto al Centro y Oeste de la Península, las pri- ya fuesen indoeuropeos, ya de otro origen. Las tres teorías
meras noticias claras de los historiadores antiguos y los ha- -precéltica, protocéltica y paracéltica- tratan de explicar
llazgos de la moderna arqueología atestiguan inmigraciones el hecho de que en las inscripciones peninsulares indoeuro-
indoeuropeas que, procedentes de la Europa central, comen- peas hay algunos rasgos lingüísticos ajenos, según veremos,
zaron con el primer milenio antes de nuestra era y se al arquetipo celta 5.
sucedieron durante varios siglos. Parece ser que las prime-
ras corresponden a la cultura de los campos de urnas fune- 5 H. d'Arbois de Jubainville, Les Celtes depuis les temps les plus
rarias. En el siglo VI pueblos célticos habían llegado hasta anciens jusqu'en l'an 100 avant notre ere, Paris, 1914; H. Hubert, Les
Celtes et l'expansion celtique jusqu'a l'époque de La Tene, Paris, 1932;
Portugal y la Baja Andalucía, y estaban ya instalados allí; P. Bosch-Gimpera, Etnología de la Península Ibérica, Barcelona, 1932;
a ellos se refiere, hacia el año 445, Heródoto de Halicarnaso, El poblamiento antiguo y la formación de los pueblos de España,
en dos pasajes donde por primera vez consta de manera México, 1944, y Paletnología de la Península Ibérica, Graz, 1974' J. Po-
korny, Zur Urgeschichte der Kelten und lllyrier, Zeitsch. f. ~eltische
fidedigna el nombre de celtas. Es posible que hubiera otras Philologie, XX, 1936, ':f XXI, 1938; A. rovar, Estudios sobre las primi-
oleadas célticas post~riores. En este marco hay que encua- tivas lenguas hispánicas, Buenos Aires, 1949; Indo-European Layers in
drar las diversas afirmaciones e hipótesis sobre la presencia the Hispanic Peninsula, "Proceedings of the Vlllth. Congress of Lin-
guists», 1957, 705-720; Lenguas prerromanas de la Península Ibérica.
Lenguas indoeuropeas. 1. Testimonios antiguos, "Enciclopedia Lin.
4 Véanse Albert Dietrich, Phonizische Ortsnamen in Spanien, güística Hispánica.., 1, Madrid, 1960, 101-126; The Ancient Languages
Abhandlungen für die Kunde des Morgenlandes, XXI, 2, Leipzig, 1936; of Spain and Portugal, New York, 1961; La lucha de lenguas en la
José M.a Millás, De toponimia púnico-española, Sefarad, 1, 1941; J. M. Península Ibérica, Madrid, 1968, 76-96; El nombre de celtas en Hispania,
Sola Solé, La etimología púnica de Ibiza, Ibíd., XVI, 1956, Y Toponi- «Homenaje a García Bellido», 111 (Rev. de la Univ. Complutense,
mia fenicio-púnica, "Enciclopedia Lingüística Hispánica», 1, 495499. Para XXXVI, 1977, núm. 109), 163-178, Y Einführung in die Sprachgeschichte
otras etimologías dadas a H i s pan i a, véase B. Maurenbrecher, Zu der Iberischen Halbinsel, rübingen, 1977, 97·124; M. Almagro, La Es·
«Hispania» und "Hispanus», Berliner Philologische Wochenschrift, 1938, paña de las invasiones célticas, «Historia de España» dirigida por
LVIII, 142-144. R. Menéndez Pidal, 1, vol. 11, Madrid, 1952, 241-278; U. Schmoll, Die
18 Historia de la lengua española § 1 § 1 Las lenguas prerromanas 19
7. La hipótesis de una inmigración ligur, basada en de Italia y en la Iliria balcánica. Algunos topónimos como
referencias de historiadores griegos, fue renovada por Me- Corconte, Corcuera y los derivados de * c a r a u 'piedra'
néndez Pidal con el apoyo de significativas coincidencias (Caravantes, Carabanzo, Caravia, Carabanchel, de Soria, As-
formales entre topónimos españoles y otros de zonas italia- turias y Madrid), sólo encuentran. semejantes en Iliria.
nas o francesas que se han venido considerandoligúricas: Precisamente han admitido algunos que la lengua de los
Langa (Soria, Zaragoza, Cuenca y Avila), Berganza (Alava) y ligures, no indoeuropea en su origen, sufrió el influjo de
Toledo, por ejemplo, corresponden a Langa, Bergenza y To- vecinos indoeuropeos, que, según unos, fueron los ilirios, y,
leto de Piamonte y Lombardía. Aunque no exclusivo, se ha según otros, los Ambrones; de estos últimos nos hablan los
dado como característicamente ligur el sufijo -asco, que toponímicos Ambrona, Ambroa y Hambrón, de Soria, Coru-
abunda en denominaciones geográficas de la mitad septen- ña y Salamanca 6.
trional de España: Beasque, Viascón (Pontevedra); Girasga, 8. Muchas ciudades fundadas por los celtas tienen nom-
Retascón, Tarascón (Orense); Piasca (Santander); Benasque bres guerreros, compuestos con b r i g a 'fortaleza' o s e g o,
(Huesca); . Balase (Lérida); más al Sur, Magasca, río de la s e g i 'victoria': Con i m b r 1g a > Coimbra, Mi r o b r 1-
provincia de Cáceres; Benascos (Murcia). Se dan también g a (Ciudad Rodrigo), M u n do b r 1g a > Munébrega (jun-
como ligures las terminaciones -oseo, -usco de Amusco (Pa- to a Calatayud), N e m e t o b r 1g a (Puebla de Trives), La·
lencia), Ledusco (Coruña), Orusco (Madrid), Biosca (Lérida). cobrIga (Carrión), Brigantium (Betanzos),Brigae-
Algunos de estos nombres se hallan con forma idéntica o ti u m (Benavente), S e g o n tia> Sigüenza, S e g o v i a >
gemela en la región mediterránea francesa, en el valle del Segovia y Sigüeya (León). Otros nombres célticos que con-
Ródano o en el Norte de Italia. Igual sucede con Velasco tienen en vez de b r i g a su sinónimo d u n u m, se encuen"
(Alava, Logroño, Soria, etc.), derivado de be 1a 'cuervo' y tran todos en el Pirineo central y oriental: Navardún
arraigado en la onomástica personal hispánica, y Balase (Zaragoza), Berdún (Huesca), Verdú y Salardú (Lérida),
(Lérida), que tienen paralelos en el Mediodía francés, Lom- 6 M. GÓmez·Moreno, Sobre los iberos y su lengua, «Homenaje a
bardía y Ticino (Balasque, Velasca, Balasco). Los que ofre- Menéndez Pida!», 111, Madrid, 1925; J. Pokorny, Zur Urgeschichte (véa-
cen la raíz * b o r m, * b o r b, * b o r n (Bormela en Por- se n. 5), especialmente t. XXI, 148-156; R. Menéndez Pidal, Sobre el
tugal, Bormate en Albacete, Bonnujos en Sevilla, Bornos substrato mediterráneo occidental, Zeitsch. f. romanische Philol., LIX,
1938, y Ampurias, 11, 1940; Ligures o ambroilirios en Portugal, Rev.
en Cádiz, Borbén en Pontevedra) tienen analogías no sólo da Faculdade de Letras de Lisboa, X, 1943, Y Toponimia prerrománica
en el dominio ligur, sino también en el antiguo de los ilirios. hispana, Madrid, 1952; G. Bonfante, Rev. de Fil. Hisp., VII, 1945, 392, y
1l retico, il leponzio, il ligure, il gallico, il sardo, il corso, Atti dei
Lo mismo ocurre con el sufijo -ona, de Barcelona, Badalona, Convegni Lincei, 39, Roma, 1979, 208-209; A. Tovar, Estudios sobre las
Ausona, Tarazona, frecuente en el Sur de Francia, Norte primito lenguas hispo (v. n. 5), 96-119 Y 194-210; J. Hubschmid, Lenguas
prerromanas no indoeuropeas. Testimonios románicos y Toponimia
Sprachen der vorkeltischen Indogermanen Spaniens und das Keltibe· prerromana, en «Enciclopedia Ling. Hispánica., 1, 1960, 4248, 57-66,
rische, Wiesbaden. 1959, etc. J. Corominas usa el término sorotáptico 466-474 Y 482486, y Die asko-/usko- Suffixe und das Problem des Ligu-
(del gr. oop6C; 'urna cineraria' y Elá'lt'tElv 'enterrar') para designar a ríschen, Revue Internat. d'Onomastique, 18-19, 1966-67 (reseñado por
A. Tovar, Language, 46, 1970, 695-699); M. Rabanal, Hablas hispánicas.
preceltas y paraceltas, así como a sus lenguas.
Temas gallegos y leoneses, Madrid, 1967, 99-137, etc.
20 Hístoría de la lengua española § 1 § 2 Las lenguas prerromanas 21
Bis u 1d u n u m > Besalú (Gerona). De otros tipos tenemos
U x ti m a > Osma, que es probablemente un superlativo § 2. LAS LENGUAS DE LA HISPANIA PRERROMANA.
celta equivalente a 'muy alta'; formaciones análogas parecen
S e gis ti m o > Sasamón (Burgos) y Ledesma (v. § 22). 1. En la época de AUgusto el geógrafo griego Estrabón
Céltico es el sufijo - a c u superviviente en Luzaga, Buítrago, afirmó que entre los naturales de la Península hispana había
Sayago y otros. Una ciudad antigua, donde ahora está La diversidad de lenguas. Tal aserto ha sido plenamente corro-
Bañeza (León), se llamaba Be d u n i a, como hoy Bedoña borado por los estudios que en nuestro siglo se han hecho
(Guipúzcoa), Begoña (Vizcaya), Bedoya (Santander), Bedoja sobre las inscripciones de lápidas y monedas antiguas. La
(Coruña); derivan todos del celta be d u s 'zanja, arroyo'. escritura ibérica ofrece ya pocas dificultades para su lectura,
Los celtas adoraban a los ríos; recuerdo de este culto son gracias a que don Manuel Gómez-Moreno, el gran maestro
los nombres Deva (Guipúzcoa y Santander) y Ríodeva (Te- de la arqueología hispánica, descubrió en ella una combi-
ruel), cuya raíz indoeuropea es la misma del latín di v u s , nación de signos silábicos, como los de los sistemas gráficos
d e u s. Coruíia y Coruña del Conde (Burgos) son resultado cretense y chipriota, con signos representativos de sendos
del celta C 1u n i a . Más al Sur, se atribuye origen celta a Aleo- fonemas, como los de los alfabetos fenicio y griego. Tam-
bendas, topónimo hermano del nombre personal Al c o v i n- bién Gómez-Moreno descifró la escritura tartesia, precedente
d o s 'corzo blanco'; Coslada, de c o s 1o, c o s 1a 'avella- de la ibérica y más arcaica 8. La ibérica sirvió no sólo para
na'; Arganda, Argandoña, Arganee, de a r g a n t o 'metal
brillante, plata'; Yebra < A e b ti r a, y algunos más de la n, Salamanca, 1958, 95-116; Más conexiones precélticas en hidrónimos
antigua Carpetania. En el Occidente abundan los nombres y orónimos de Hispania, «Homenaje al Prof. Alarcos García», I1,
célticos; aparte de algunos ya mencionados, hay ~vora, pro- Valladolid, 1966, 81-88; Hidronimia europea antigua: Jarama, balsa,
Habis, 1, 1970, 5-9; J. Corominas, Suggestions On the origin of some
cedente de otro A e b ti r a, Braga « B r a c ti n a o B r a . old place names in Castilian Spain, «Romanica. Festschrift für G.
cal a, variantes de B r a c a r a), el río Támega « T a· Rohlfs», Halle (Saale), 1958, 97-120; Acerca del nombre del río Esla y
m a g a), etc. Peculiar de los ártabros, que habitaban hacia otros celtismos, Nueva Rev. de Filol. Hisp., XV, 1961, 45-50, Y Tópica
hespérica, 2 vols., Madrid, 1971-1972; J. Hubschmid, Toponimia prerro-
la actual provincia de La Coruña, es la terminación -obre de mana, «Enciclopedia Lingüística Hispánica», 1, Madrid, 1960, 482-491;
Fiobre, Illobre, Tiobre y unos treinta pueblos más, todos M. Rabanal (v. n. 6); A. Moralejo Lasso, Toponimia gallega y leonesa,
situados en Galicia 7. Santiago de Compostela, 1977, etc.
8 M. Gómez-Moreno, De epigrafía ibérica. El plomo de Alcoy,
Rev. de Filol. Esp., IX, 1922, 341-366; Sobre los iberos y su lengua,
7 Véanse las obras de d'Arbois de Jubainville, Hubert y Tovar «Homenaje a Menéndez Pidal», ni, Madrid, 1925, 475-479; Las lenguas
mencionadas en las notas 5 y 6. Además, A. Castro y G. Sachs, «Bedus». hispánicas, discurso de recepción en la R. Acad. Esp., 1942; La escri·
Rev. de Filol. Esp., XXII, 1935, 187; R. Menéndez Pidal, Toponimia tura ibérica, Bol. R. Acad. de la Historia, cxn, 1943, 251-278; Digre-
prerrománica hispana, 179-220; A. Tovar, Numerales indoeuropeos en siones ibéricas, Bol. R. Acad. Esp., XXIV, 1945, 276-288; Miscelánea
Hispania, Zephyrus, V, 1954, 17-22; El sufijo ·ko: indoeuropeo y cir- (Dispersa, emendata, inedita). Excerpta: La escritura' ibérica y su
cumindoeuropeo, Archivio Glottologico Italiano, XXXIX, 1954, 56-64; lenguaje. Suplemento de epigrafía ibérica, Madrid, 1948; y La escri·
Topónimos con -nt- en Hispania, y el nombre de Salamanca, «Actes et tura bástulo-turdetana (primitiva hispánica), Rev. de Archivos, Bibliot.
Mémoircs du Cinquieme Congres Internat. de Sciences Onomastiques», y Mus., LXIX, 1961, 879-950; J. Vallejo, La escritura ibérica. Estado
22 Historia de la lengua española § 2 § 2 Las lenguas prerromanas 23
la propia lengua, sino también, lo mismo que el alfabeto cias de Burgos, Logroño, Soria y Guadalajara, Sur de Nava-
latino, para lenguas precélticas o célticas; pero no se ha rra y Oeste de Zaragoza y Teruel; a ella corresponden las
encontrado hasta ahora ninguna inscripción que al lado de inscripciones murales de Peñalba de Villastar (Teruel), en
la versión indígena contenga otra en una lengua bien cono- caracteres latinos, y los bronces de Luzaga (Guadalajara) y
cida. A pesar de ello el análisis de los textos ha permitido Botorrita (Zaragoza), ambos en escritura ibérica; el de Bo-
reconocer como elementos gramaticales o derivativos ciertas torrita, recientemente descubierto, es de considerable exten-
secuencias de caracteres que se repiten en determinadas sión. El celtibérico era una lengua céltica, pero arcaizante,
circunstancias. Su identificación, así como la de no pocas con notables diferencias respecto al galo. Las formas pre.
raíces, es relativamente fácil en el caso de inscripciones pre- rromanas antecesoras del topónimo Ledesma (Soria, Logroño
célticas y célticas por la comparación con otras lenguas de y Salamanca) ilustran sobre las divergencias entre las len·
igual rama o de otras lenguas indoeuropeas. En bastantes guas celtibérica y lusitana: mientras en Celtiberia se ates-
ocasiones se ha llegado a inferir sentido plausible, aunque tigua L e d a i s a m a, en Lusitania aparece B 1e t i s a m a ,
pocas veces seguro todavía. Cuando se trata de inscripciones que supone * PIe t i s a m a 'muy ancha', anterior o ajena
ibéricas o tartesias, la dificultad es mucho mayor. Aun con a la caída celta de la Ip/. En los últimos decenios se ha
estas limitaciones, las principales zonas lingüísticas de la avanzado mucho en el conocimiento de las lenguas hispá-
Hispania prerromana pueden distinguirse con cierta claridad. nicas prerromanas de origen indoeuropeo: se ha reconstruido
2. En el Centro, Oeste, Norte y Noroeste las migraciones la declinación celto-hispánica; se han identificado no pocos
centroeuropeas dieron por resultado el afianzamiento de len- elementos léxicos y nombres propios de lugar; y la onomás-
guas precélticas y célticas. La de los lusitanos, representada tica personal ha sido estudiada a la vista de sus relaciones
por las inscripciones de Arroyo del Puerco o de Malpartida con otras lenguas indoeuropeas 9.
(Cáceres), Lamas de Moledo (Portugal, cerca de Viseo) y
Cabe~o das Fraguas (también en Portugal, junto a Guarda), 9 Véase la bibliografía indicada en las notas S, 6 Y 7, así como

mantenía la Ipl indoeuropea (porcom) que el celta perdió. C. Hernando Balmori, Sobre la inscripción bilingüe de Lamas de Mo-
ledo, Emerita, III, 1935, 77-119; A. Tovar, Las inscripciones ibéricas y
Igual conservación se daba en tierras hoy leonesas y palen- la lengua de los celtíberos, Bol. R. Acad. Esp., XXV, 1946, 1-42; Can-
tinas (p a r a mi, véase § 62; P a 1a n tia > Palencia). La tabria prerromana, Madrid, 1955; Las inscripciones de Botorrita y de
lengua de los celtíberos se extendía por las actuales provin- Peñalba de Villastar y los límites orientales de los celtíberos, Hispania
Antigua, 3, 1973, 367-405, y Ein neues Denkmal der Keltiberischen
Sprache: die Bronze von Botorrita, Zeitsch. für Celtische Philologie,
actual de su conocimiento, Emerita, XI, 1943, 461-475; A. Tovar, Los 34, 1975, 1-19; J. Caro Baroja, La geografía lingüística de la España
signos silábicos ibéricos y las permutaciones del vascuence, ibid., 209- antigua a la luz de la lectura de las inscripciones moneta/es, Bol. R.
211; Lengua y escritura en el Sur de España y Portugal, Zephyrus, Acad. Esp., XXVI, 1947, 197-243; M. Lejeune, Celtiberica, Salamanca,
XII, 1961, 187-196, Y Revisión del tema de las lenguas indígenas de Es- 1955, y La grande inscription celtibere de Botorrita, Comptes Rendus
paña y Portugal, «Miscelánea de Estudos a Joaquim de Carvalho», de I'Académie des Inscriptions et Belles Lettres, 1973, 622-647; M. Pa-
Figueira da Foz, 1962, 784-794; J. Casares, El silabismo en la escritura lomar Lapesa, La onomástica personal pre·latina de la antigua Lusi-
ibérica, Bol. R. Acad. Esp., XXIV, 1945, 11-39; U. Schmoll, Die südlusi- tanía, Salamanca, 1957, y Antroponimia prerromana, «Enciclopedia
tanischen lnschriften, Wiesbaden, 1961, etc. Lingüística Hispánica», 1, Madrid, 1960, 347-387; M.a L. Albertos Firmat,
Historia de la lengua española § 2 § 2 Las lenguas prerromanas 25
24
3. En el Sur llegó a haber núcleos de población púnico- nencia vasca de genitivo; abundancia de topónimos con
fenicia que conservaron su lengua hasta el comienzo de la elemento inicial ili· (1 1e r da> Lérida, 1 11 c i > Elche,
época imperial romana. Independientemente, lo~ turdeta~os 11 i b e r i s, etc.) que hace pensar en el vasco iri, uli, uri
o tartesios tuvieron su lengua propia, que, segun Estrabon, 'ciudad'; y algún antropónimo como En n e c e s, identifi-
contaba con algún cultivo en poemas y leyes versificadas. cable con E n n e k o > lñigo. Pero el que las dos lenguas com-
Parece que el tartesio, hablado desde el Algarbe hasta el partan estos y otros rasgos no quiere decir que tengan ori·
Bajo Guadalquivir, era distinto del ibérico lO, extendido por gen común ni que una descienda de otra: el contacto entre
el Este de Andalucía, todo Levante y la parte oriental del los dos pueblos hubo de originar mutuo influjo lingüístico,
Valle del Ebro hasta llegar por el Sur de Francia más allá más activo probablemente por parte de los iberos, dado el
del Rosellón. A pesar de que cuenta con abundante docu- mayor avance de su cultura. El conocimiento del vasco ha
mentación y pasan del millar sus palabras registradas, es servido poco para interpretar las inscripciones ibéricas:
muy poco .10 que se sabe del ibérico: su sistema fonológico, caso aparentemente positivo es el de un vaso de Liria (Va-
algunas raíces y sufijos, la reiterada aparición de otros ele· lencia) decorado con la figura de un guerrero y que tiene
mentos cuyo significado se desconoce. Nada hay seguro res· grabada la frase gudua deisdea, equivalente a 'grito de gue-
pecto a su procedencia, aunque ciertos. in~icio~ la hacen rra' o 'llamada a la guerra' en vasco actual; pero no hay
suponer camítica, norteafricana. Sus cOlDcl~e~~las con el certeza de que gudu y dei pertenezcan al léxico vasco patrio
vasco se reducen a la carencia de Irl y Ifl lDlclales; pose- monial: pueden ser préstamos del ibérico multisecularmente
sión de un sufijo -tar de gentilicios (saitabietar 'saitabense, conservados en vasco \1.
de Játiva', como bermeotar 'natural de Bermeo'); existe~' E! problema lingüístico se ha mezclado durante largo
cia de un pronombre -en que parece corresponder a la desl- tiempo con cuestiones étnicas. Humboldt, apoyándose en
semejanzas de nombres geográficos -muchas de ellas recha-
La onomástica personal primitiva de Hispania T~rrac.on~~se y ~éti7a. zadas hoy-, creyó probar la identidad lingüística y racial
Salamanca. 1966; J. de Hoz y L. Michelena. La mscrzpclOn celtlbérzca
de Botorrita, Salamanca. 1974; Actas del 1 Coloquio sobre Lenguas Y 11 GÓmez·Moreno, Sobre los iberos y su lengua, v. nota 6; J. Caro
Culturas Prerromanas de la Península Ibérica. Sal.amanca Z!.-3.1 de mayo Baroja, Observaciones sobre la hipótesis del vasco-iberismo, Emerita,
de 1974, Salamanca, 1976, Y Actas del 11 ColoquIO [...] Tubmgen .17-19 X. 1942, 236·286, Y XI, 1943, 1-59; Sobre el vocabulario de las inscripcio-
de junio de 1976, Salamanca. 1979 (con comunica.dones ~e L. Fleur~ot y nes ibéricas, Bol. R. Acad. Esp., XXV. 1946; La geografía lingüís·
H. Sc;hwerteck sobre las inscripciones de. Botornta Y Penalba de Vill~' tica de la Esp. antigua, v. n. 8; Tovar, Estudios sobre las primo leng.,
tar); Juan Gil, Notas a los bronces de Botor,ita y ·de Luzaga, HablS, The Ancient Languages...• La lucha de lenguas ..., y Einführung, V. n. 5;
VIII, 1m, 161-174, etc. . Léxico de las inscripciones ibéricas (celtibérico e ibérico), «Estudios
lO Aparte de los estudios de GÓmez·Moreno, Tovar y Sc?moll cita- dedicados a Menéndez Pida!», 11, Madrid, 1951, 273-323; Lenguas pre·
dos en la nota 8 y referentes a la escritura y lengua tartesia o t~r.de­ rrom. de la Peno Ibér. A) Lenguas no indoeuropeas. Testimonios anti-
tana, véanse otros de Tovar, Lenguas prerrom. de la P~n. Ibe,!ca. guos, «Enciclop. Ling. Hisp.», 1, 1960, 10-26; Fonología del ibérico,
A) Lenguas no indoeuropeas. Testimonios antiguos, «Enclclop. b.n g . «Miscelánea Homenaje a André Martinet. Estructuralismo e Historia»,
Hisp.», 1, 1960, 5-9, y El oscuro problema de la lengua de los tar!eslO~. III, Univ. de La Laguna, 1962, 171-181; L. Michelena. La langue ibere.
en cTartessos y sus problemas. V Symposium internac. de Prehlstona «Actas del 11 Coloquio sobre Leng. y Culto Prerrom. de la Peno Ibér.»,
Peninsular». Barcelona, 1969. 341-346. Salamanca, 1979. 23-39. etc.
LE'\GU.\ ESPAÑOLA. - 3
26 Historia de la lengua española § 2 § 3 Las lenguas prerromanas 27
de vascos e iberos, primitivos pobladores de toda la Penín- bales parece un compuesto de elementos celtas e ibéricos',
sula, y aunque reconoció la importancia del elemento celta, Mandonio es un derivado de la misma palabra ilirio-celta
lo supuso mezclado con el ibérico en la mayor parte de His- que subsiste en el vasco mando 'mulo'. Y bárscunes o báscu-
pania. De este modo la teoría vasco-iberista amparó la idea nes « v a s con e s ) ha sido explicado recientemente como
de una primitiva unidad lingüística peninsular: así Hübner, una denominación indoeuropea (precéltica o céltica) que
en 1893, tituló Monumenta Linguae Ibericae, con genitivo significaría, o bien 'los montañeses, los de las alturas', o
singular, su valiosísima colección epigráfica, donde hay ins- bien, en sentido figurado, 'los orgullosos, los altivos' 13.
cripciones indoeuropeas junto a las propiamente ibéricas,
y Schuchardt, en 1908, intentó reconstruir la declinación
ibérica a base de morfemas vascos 12. Hoy no parece sos- § 3. EL VASCUENCE Y SU EXTENSIÓN PRIMITIVA.
tenible el parentesco -no ya la identidad- entre las dos
lenguas. Tampoco se admite la comunidad de raza: aunque 1. Mientras el resto de la Península aceptó el latín como
algunos hayan defendido que los dos pueblos son ramas dis- lengua propia, olvidando sus idiomas primitivos, la región
tintas del tronco .caucásico, la procedencia africana de los vasca conservó el suyo. No por eso permaneció al margen
iberos parece indudable. Luego examinaremos (§ 33.7) la posi- de la civilización que trajeron los romanos; la asimiló en
bilidad de que en época remotísima, anterior a las invasiones gran parte, y el enorme caudal de voces latinas que incor-
indoeuropeas y quién sabe si incluso preibérica, el vasco o poró, transformándolas hasta adaptarlas a sus peculiares
lenguas afines a él se hablaran en regiones peninsulares muy estructuras, es la mejor prueba del influjo cultural romano.
alejadas de los modernos límites del eusquera. Desde nombres como abere 'animal' « ha b e r e 'hacien-
4. La interpenetración y superposición de distintas gen- da', 'bienes'), kipula y tipula 'cebolla' « ce p u 11 a) o
tes y lenguas debía de ser grande en toda la Península. errota 'molino' « r ó t a 'rueda'), hasta pake, bake 'paz', erre-
Hasta en la Gallaecia, considerada tradicionalmente como ge 'rey' « re g e ), atxeter 'médico' « a r c h i a ter) ,
céltica, había pueblos de nombres bárbaros, probablemente pesta o besta 'fiesta', liburu 'libro', gurutz 'cruz', abendu
no celtas y acaso relacionables con otros de Asturias y Can- 'diciembre' « a d ven t u s), no hay esfera material o es-
tabria. A su vez, por tierras de Lérida, los nombres de los piritual cuya terminología no esté llena de latinismos 14.
caudillos ilergetes muertos por los romanos en el año 205,
13 A. Tovar, Etimología de «vascos», BoJ. Sociedad Vascong. de
denuncian también la mezcla lingüística: Indibilis o Ando- Amigos del País, 11, 1946, 46-56, Y A propósito del vascuence «mando»
y «beltz» y los nombres de Mandonio e lndíbil, «Homenaje a don Julio
de Urquijo», I, San Sebastián, 1949, 109·118 (artículos incluidos en Es-
12 W. von Humboldt, Prüfung der Untersuchungen über die Ur- tudios sobre las primo leng. hispdn., 1949).
bewohner Hispaniens vermittelst der Vaskischen Sprache, Berlín, 1821 14 G. Roh1fs, La influencia latina en la lengua y la cultura vascas,
(trad. de F. Echebarría, Primitivos pobladores de España y lengua Revista Internacional de Estudios Vascos, 1933; J. Caro Baroja, Mate-
vasca, Madrid, 1959); H. Schuchardt, Die iberische Deklination, Sitzungs- riales para una historia de la lengua vasca en su relación con la latina
berichte der k. Akademie der Wíss. in Wíen, Phil.-Hist. Klasse, CLVII, Acta Salmanticensia, 1946, y V. García de Diego, Manual de dialecto~
1908, JI, 1·90. logia española, 1946, 195-221.
28 Historia de la lengua española § 3 § 3 Las lenguas prerromanas 29
2. Respecto al origen de la lengua vasca, se han indicado escasez de datos: si el latín, en los veintidós siglos que han
hipotéticos parentescos, sin llegar a ninguna solución irreba· transcurrido desde su implantación en Hispania, ha cambia-
tibIe. Dos son las opiniones más persistentes y favorecidas: do hasta convertirse en nuestra lengua actual, la transfor-
según unos, el vascuence es de procedencia africana y pre· mación del vasco a lo largo de sus cuatro o cinco milenios
senta significativas coincidencias con las lenguas camíticas de probable existencia tiene que haber sido incomparable-
(beréber, capto, cusita y sudanés); otros, en cambio, apoyán- mente mayor. Pero su evolución interna es casi desconoci-
dose principalmente en semejanzas de estructura gramati- da: algunas inscripciones romanas dan palabras sueltas
cal, sostienen que hay comunidad de origen entre el vasco vascas; los documentos medievales suministran nombres
y las lenguas del Cáucaso; y no faltan teorías conciliadoras, personales y algunos adjetivos; las Glosas Emilianenses, en
según las cuales el vasco es una lengua mixta: pariente de el siglo x, contienen dos frases breves y de controvertida
las caucásicas en su origen y estructura primaria, incorporó interpretación; en el XII la guía de peregrinos a Compostela
numerosos e importantes elementos camíticos, tomados de atribuida a Aimeric Picaud reúne un pequeño vocabulario.
la lengua o lenguas ibéricas, recibió influencias indoeuropeas Hasta el siglo XVI no posee el vascuence textos extensos y
precélticas y célticas, y acogió finalmente abundantísimos sólo en época muy reciente ha recibido cultivo literario no
latinismos y voces románicas 15. La solución es difícil por oral. Hoy se nos ofrece como un idioma que mantiene firme
su peculiarísima estructura, tanto fonológica como grama-
15 Véanse, entre otros, H. Schuchardt, Baskisch und Hamitisch,
tical, pero sometido a secular e intensa influencia léxica del
Rev. Int. de Estudios Vascos, IV, 1913; J. de Urquijo, Estado actual de
los estudios relativos a la lengua vasca, Bilbao, 1918; R. Menéndez latín y del romance, y fraccionado en multitud de dialectos.
Pidal, Introducción al estudio de la lingüística vasca, 1921; A. Trom- Comparando unos y otros y aprovechando toda la documen-
betti, Le origini della lingua basca, Memorie della Reale Accademia
delle Scienze dell'lstituto di Bologna, 1925; Joseph Karst, Origines
tación existente se ha reconstruido hace poco el devenir de
mediterranece, Die vorgeschichtlichen MittelmeervOlker, 1931; R. Lafon, su fonética en los tiempos historiables 16.
Basque et langues kartveles, Rev. Int. de Estudios Vascos, XXIV, 1933; 3. El actual dominio de la lengua vasca es un pequeño
Études basques et caucasiques, Acta Salmanticensia, V, 1952, y el
capítulo La lengua vasca de la «Enciclop. Ling. Hisp.», 1, 1960, 67·97;
resto del que hubo de tener en otras épocas. Aun rechazan-
C. C. Uhlenbeck, De la possibilité d'une parenté entre le basque et do la inmensa mayoría de los supuestos vasquismos alega-
les langues caucasiques, Rev. Int. de Est. Vascos, XV, 1924; Vorlatei- dos por Humboldt en la toponimia antigua y moderna, los
nische indogermanische AnkUinge im Baskischen, Anthropos, XXXV-
XXXVI, 1940·1941, Y La langue basque et la linguistique générale, Lin·
nombres de lugar proporcionan el mejor argumento de que
gua, 1, 1, 59·76; A. Tovar, Notas sobre el vasco y el celta, Bol. de la R. el eusquera o lenguas muy relacionadas con él tuvieron en
Sociedad Vascongada de Amigos del País, 1, 1945, 31·39; N. M. Holmer, nuestra Península, antes de la romanización, una extensión
Iberocaucasian as a linguistic type, Studia Linguistica, 1, 1947; K. Bou-
da, Baskisch·kaukasische Etymologien, 1949, y Neue b.-k. Etymologien,
muy amplia. Vascos son muchos topónimos repartidos a lo
1952; A. Tovar, La lengua vasca, 2.& ed. 1954; El Euskera y sus parien· largo del Pirineo, sobre todo desde Navarra hasta el No-
tes, Madrid, 1959; The Ancient Languages of Sp. and Port., 127 y sigts.; guera Pallaresa. Son compuestos integrados por lexemas
El método léxico·estadístico y su aplicación a las relaciones del vas-
cuence, Bol. R. Soco Vascong. de Amigos del País, XVII, 1961; Mitología 16 Luis Michelena, Fonética histórica vasca, San Sebastián, 1961
e ideología sobre la lengua vasca, Madrid, 1980, etc. (2.& ed. muy aumentada, Ibíd., 1976-77).
30 Historia de la lengua española § 3 § 3 Las lenguas prerromanas 31
como be r r i 'nuevo', g o r r i 'rojo' y e r r i 'lugar'; así Ja- que existían ya en la época en que se iniciaron esos cam·
vier y Javierre corresponden a e s a b e r r i 'casa nueva', bias, es decir, antes de los siglos VI al VIII; y como no pue·
con I~I dialectal, variante de la lel de e che, e che a den atribuirse a una población que hablara latín, tienen que
'casa'; Lumbierre proviene de ir u m b e r r i 'ciudad nueva'; ser forzosamente anteriores a la romanización, esto es, in-
Ligüerre y Lascuarre de ir i g o r r i 'ciudad roja' y 1a t s . dígenas 17.
ca r r i 'arroyo rojo' respectivamente; Esterri vale 'lugar cer- 4. Al Suroeste del actual dominio vasco, en el Sur de
cado', y VaUe de Arán es una denominación tautológica, pues Alava, Noroeste de la Rioja, y en la Bureba y Juarros, al
a r a n significa 'valle' en vasco. Más al Oriente, al Sur del Este de Burgos, abundan topónimos como Ochanduri, He-
Segre, la comarca de la Segarra toma su nombre del vasco rrameUuri, Cihuri, Ezquerra, Urquiza, Zalduendo, Urrez.
s a g a r 'manzana'; en ella está Sanahuja < * S a ni g o i a , Todavía en tiempo de Fernando HI, hacia 1235, los habi-
del vasco z a n i 'vigilante, guardián' y g o i a 'alto'. En la tantes del valle riojano de Ojacastro estaban autorizados
Cerdaña, Estahuja 'cercado de arriba' < * e s t a g o i a, se para responder en vascuence a las demandas judiciales. En
opone a Estavar 'cercado de abajo' (vasco bar r e n 'bajo'). la provincia de Soria, Iruecha, Zayas y otros nombres de
Cerca de Puigcerdá, Crexenturri, escrito Crescenturi en los lugar son asimismo de origen vasco. Ahora bien, no es se-
siglos x y XI, junta al nombre personal galo C r a s s a n t u s
el apelativo vasco u r i, u r r i, variante de ir i 'ciudad, 17 Los diptongos liél de Javierre, Lumbierre, Belsierre y luál, lué/ de
Lascuarre, Ligüerre prueban que b e r r i, g o r r i y e r r i existían
villa'. En el Rosellón la actual Elne se llamaba en la Anti- en ellos cuando p ~ t r a dio piedra y b ~ n u, buano, bueno. El con-
güedad I 1i b e r i s, que corresponde al vasco I r i b e r r i traste entre estos topónimos aragoneses y los catalanes Esterri, Alge·
'ciudad nueva', y en la costa gerundense Tossa procede de rri, que no diptongan, demuestra que unos y otros son anteriores a la
düerenciación de los romances aragonés y catalán. Igual divergencia
I tu r i s s a, que contiene el vasco i t u r 'fuente'. Aunque ofrecen dos terminaciones de origen discutido: la de los aragoneses
estos dos últimos casos no sean seguros (1 1i b e r i s po- Bentué, Aquilué frente a los catalanes Ardanuy, Beranuy, y la de
dría ser ibérico e 1 t u r i s s a tiene un elemento final tal Aragüés, Arbués en Huesca frente a Arahós, Arbós en Lérida. Véanse
R. Menéndez Pidal, Sobre las vocales ibéricas ~ y {) en los nombres
vez no vasco), la epigrafía corrobora el testimonio general toponímicos, Revista de Filología Española, V, 1918, 225-255; Orígenes
de la toponimia pirenaica: en la Alta Ribagorza una inscrip- del español, §§ 25 Y 96, Y Javier-Chabarti, Emerita, XVI, 1948, 1-13;
ción romana del siglo 1 de nuestra era da nombres persona- G. Rohlfs, Le gascon, 1935, § 3; Le suffixe préroman -ue, -uy dans la
toponymie aragonaise et catalane, Archivo de Filología Aragonesa, IV,
les vascos; en unos plomos del Vallespir (Rosellón), tamo 1952, 129-152, Y Sur une couche préromane dans la toponymie de Gas-
bién de época imperial romana, se invoca repetidamente a cogne et de l'Espagne du Nord, Rev. de FiloI. Esp., XXXVI, 1952, 209-
diosas fluviales llamándolas niskas, d o m n a s ni s k a s , 256; P. Aebischer, .. Crexenturri»: Note de topOltymie pyrénéenne, Za-
ragoza, Instituto de Estudios Pirenaicos, 1950; A. Badia, Le suffixe ·ui
n e s c a s « vasco n e s k a 'muchacha'). Los mencionados dans la toponymie pyrénéenne catalane, "Mélanges de Phil. Rom.
topónimos pirenaicos no pueden considerarse fruto de in- offerts a Karl Michaelsson», 31-37; y J. Corominas, Estudis de Topo-
flujo vasco tardío, pues han experimentado iguales cam· nímia catalana, 1, Barcelona, 1965, 82-91 Y 155-217; De toponimia vasca
y vasco-románica en los Bajos Pirineos. Dos notas epigráficas, Pam-
bios fonéticos que las palabras latinas al pasar a los roman- plona, 1973, y Les Plombs Sorothaptiquesd'Arles, Zeitsch. f. romo
ces aragonés o catalán; por lo tanto, es preciso admitir PhiloI., CXI, 1975, 1-53, etc.
32 Historia de la lengua española § 3 § 3 Las lenguas prerromanas 33
guro que la expansión vasca por Rioja, Burgos y Soria fuese astur que ocupaba una de las entradas de Galicia; el F o -
primitiva; pudo ser resultado de la repoblación durante r u m G i g u r r o r u m se llamaba en 1206 cuallem de Orres-
los siglos IX al XI 18. y hoy Valdeorras; la evolución G i g ur r i o * G i g 11 r r e s
5. Se suele admitir que, en época anterior a la instala- > Orres está documentada en cada una de sus etapas. En
ción de los cántabros, astures y celtas galaicos, la franja el extremo occidental, cerca de la costa atlántica gallega,
septentrional correspondiente pudo estar habitada por pue- Ir i a F 1a v i a ha hecho pensar, desde Humboldt, en el
blos afines al vasco. A ese fondo primario son atribuibles vasco ir i 'ciudad'. En la meseta, por tierras de León, Valla-
topónim()s como, en Santander, Selaya (vasco z e 1a i 'cam- dolid y Zamora, discurre el Valderaduey, no llamado antes
po, prado') y, quizá de la misma raíz, Selores, Selorio, Sela, Araduey, y en el siglo x Aratoi; a r a - t o i significa en vasco
Selgas y antiguo Selórzeno, hoy Solórzano; también Urbel 'tierra de llanuras', sinónimo de «Tierra de Campos», que
(<: vasco u r 'agua' y be 1 'oscuro'). En la frontera meridio- es el nombre actual de la comarca regada por el Valdera-
nal de Cantabria, Amaya proviene del vasco a m a r, a m a i duey. En el Centro, la antigua A r r i a c a coincidía con el
'límite'. Plinio habla de una comunidad astur, los E g i v a- vasco arriaga 'pedregal'; los árabes cambiaron el nombre
r r i, que parecen haber tomado nombre de un topónimo de la ciudad, sustituyendo A r r i a c a por Wa d - al- h a -
compuesto de e g i 'cresta de montaña' y bar r i variedad g a r a, que significa también 'río o valle de piedras' >
vasca occidental de be r r i 'nuevo'; para la presencia de Guadalajara. Aranjuez (antes Aran~uex) y Aranzueque (Gua-
este adjetivo en un orónimo, recuérdese Peña Vieja en los dalajara) guardan indudable relación con a r a n z 'espino',
Picos de Europa. El Urría de Asturias se ha relacionado componente del vasco actual Aránzazu. Los nombres pre-
con el vasco u r r i 'colmo'; pero es más probable que tenga rromanos de la cordillera Ibérica, I d u b e da, y de Sierra
su origen en otro u r r i, variante de u r i 'ciudad', que en Morena, O r o s p e da, han recibido explicación satisfacto-
territorio inmediato al vascón forma parte de Cal a g u - ria por etimología vasca ( id i - bid e 'camino de los bueyes'
rris> Calahorra y de los híbridos Gracchurris, y o r o t z - P i d e 'camino de los terneros'). En el Sur, 11 i-
Crexenturri (v. antes, apartado 3, y § 94 ). Este mismo elemen- b e r i s o 1 11 i b e r i s, antecedente de la Elvira inmediata
to se encuentra en el nombre de los G i g u r r i, comunidad a Granada, se ha tenido por latinización de I r i b e r r i 'ciu-
dad nueva'; y en A s ti g i > Ecija (Sevilla), A 1·6 s ti g i >
18 Véanse J. J. B. Merino-Urrutia, Boletín de la Sociedad Geo-
gráfica, LXXI y LXXII (1931-1932), y Revista Intern. de Estudios Vas-
Huécija (Almena) se ha reconocido aspecto claramente vas-
cos, XXVI (1935); La lengua vasca en la Rioja y Burgos, 3.& ed., Lo- co, identificando su - Ú g i con te g i 'cabaña' 19.
groño, 1978; J. Caro Baraja, Materiales para una historia de la lengua
vasca, 17-19; R. Menéndez Pidal, Origenes del español, 3.& edición, § 98, 19 Humboldt, Primitivos pobladores, 39, 43, 107, 131, 142-143, 147;
473, Y Sobre la toponimia ibero-vasca de la Celtiberia, «Homenaje H. Schuchardt, Die iberische Deklination, Sitzungsberichte der K. Aka-
a don Julio de Urquijo», 111, 1950, 463-467; E. Alarcos L1orach, Apuntes demie der Wissenschaften in Wien, Philos.-Hist. Kiasse, CLVII, 1908,
sobre toponimia riojana, Berceo. Bol. de Est. Riojanos, V. 1950, 473- 71; R. Menéndez Pidal, Orígenes del español, §§ 246&, 251 y 41 6a ; Topo-
513; C. Sánchez Albornoz, El nombre de Castilla, «Estudios dedico a nimia prerrom., 25, 26 y 247; A. Tovar, Cantabria prerromana, Madrid,
M. Pida!», 11, 1950, 636 n.; y los trabajos de varios autores reunidos 1955. 13 y 17; Esp. amarraco. vasco amar. amai y el topónimo Amaya.
en los tomitos «Geografía Histórica de la Lengua Vasca», Zarauz. 1960. .Ethymologica. W. van Wartburg zum siebzigsten Geburtstag», Tübin-
Historia de la lengua española § 3 § 3 Las lenguas prerromanas 35
34
6. En casi toda la Península se encuentran topónimos tuvo durante la época romana, sino aun después, ya que
con el sufijo ·eno o -én, -ena. Su repartición no es igual en Requena (Valencia y Palencia) parece derivar del germá-
todas las regiones, tanto por el número como por el carác- nico R i c h k i s. Geográficamente el mayor arraigo corres-
ter de la base nominal a que se aplica el sufijo. Escasean en ponde al Oriente y Mediodía peninsulares, lo que está en
el Centro y Noroeste, donde Caracena (Soria y Cuenca), Na- armonía con el hecho de que topónimos y gentilicios - e n u s ,
valeno (Soria), Teleno (León), Borbén (Pontevedra) derivan - e na se den en etrusco y se extiendan por todo el litoral
de gentilicios y apelativos prerromanos, Y donde son pocos mediterráneo desde Asia Menor. En la onomástica latina
los formados sobre nombres personales latinos, como Vi- existían G a 11 i e n u s, «L u c i e n a gens», B e 11 i e n u s ,
dalén < Vi t a li s (Orense), Visén < V i s i u s (Coruña), etc., y gentilicios en - é n u s están muy atestiguados desig.
Toreno < Tu r i u s (León). En cambio, estos últimos abun- nando pueblos y gentes de la Hispania antigua. De otra
dan en Aragón, Lérida, Levante, Murcia, Andalucía y Por- parte el vascuence posee un morfema -en (.ena con el artícu-
tugal: Leciñena < Licinius, Cariñena < Carinius, lo -a; variante -enea) para formar derivados de apelativos
Mallén < M a 11 i u s (Zaragoza); Grañén (Huesca) y Grañe- ([barrena, de iba r 'valle, vega') o' con valor posesivo (Mi-
na (Lérida) < G r a n i u s; Cairén < Ca r i u s, Bairén < chelena, Simonena, Errandoena 'de Miguel, Simón o Fer·
Va r i u s y muchos más en Valencia; Villena < Be 11 i u s nando'); en la toponimia aparece en ocasiones aplicado a
(Alicante); Archena < A r c i u s (Murcia); Lucainena < nombres latinos antiguos (Manciena <. M a n c i u s, en Viz-
Lucanius, Purchena < Porcius (Almería); Canena < caya; Urbiñenea < U r b i n i u s, en GuipÚzcoa). En el su-
Canus, Jamilena < *Samellus (Jaén); Lucena < Lu- fijo -én, ·ena de los topónimos peninsulares de base antro-
c i u s (Córdoba y Huelva); Mairena < M a r i u s, Marche- ponímica parecen haber confluido factores de diverso origen;
na < M a r c i u s (Sevilla); Lucena y Marchiena en ~ Por- uno de ellos ha debido de ser vasco 20.
tugal, juntamente con Galiena < G a 11 i u s, Barbacena < 7. Es innegable que, cuando se trata de topónimos si-
Bar b a t i u s, etc. La vitalidad del sufijo no sólo se man- tuados lejos del País Vasco, la atribución de vasquismo ha
de hacerse con reservas tanto mayores cuanto lo sea la dis-
gen, 1968, 831-834; R. Lafon, Noms de. lieux d'aspect basqu~ en Anda· tancia. Lo mismo cabe decir de elementos compositivos o
lousie «Ve Congres Intern. de Toponymie et d'AnthroponYIDle. Actes et derivativos extendidos por áreas de amplitud difusa. Uno
Mémo'ires lt, Salamanca, 1958, 125-133; J. Hubschmid, «Enciclop. Ling. de los estudiosos que con mayor cautela ha abordado la
Hisp.», 1, 454465; J. Corominas, Tópica Hespérica, 1, 1,!72, 4748.. De
los muchos topónimos a los que estos y otros autores atribuyen Origen
vasco, cito sólo aquellos que me parecen más probables o más re- 20 R. Menéndez Pidal, El sufijo e-en", su difusión en la onomtÍS·
presentativos. Para los G i g u r r i, v. J. Maluquer, Los pu.eblos celtas, tica hispana, Emerita, VIII, 1940. G. Roh1fs, Aspectos de toponimia
«Hist. de España, dir.por M. Pidal", 1, vol. 111, Madrid, 1954, 19; española (Boletim de Filologia, Lisboa, XII, 1951, 244) y J. M. Pabón,
R. Menéndez Pidal y A. Tovar, Los sumos con -rr- en España y fuera Sobre los nombres de la ..villa... romana en Andalucfa (<<Estudios dedico
de ella, especialmente en la toponimia, Bol.. R. Aca~. Es?, XL":II, a Menéndez Pidab, IV, 1953, 161-4) creen que los topónimos meridiona·
1958 185-186' A. García y Bellido, La latinizacIón de Hlspanra, ArchiVO les en -én, -ena pueden proceder, en parte al menos, del sufijo latino
Esp: de Ar~ueología, XL, 1967, n. 6, y Hubschmid, «Enciclop. Ling. -anus transformado por la imela árabe. Véase réplica de Menéndez
Hisp.", 1, 468469 Y 481. Pidal a Rohlfs en Toponimia prerrománica hispana, 158.
36 Historia de la lengua española § 4 § 4 Las lenguas prerromanas 37
cuestión da como posible que la lengua vasca «hace poco más arraigadas, y unos cuantos sufijos. Cuestión muy discutida
de dos mil años se extendiera a lo largo de los Pirineos es si, a través del latín, subsistieron hábitos prerromanos en
hasta el Mediterráneo», y reconoce que «elementos toponí- la pronunciación, tonalidad y ritmo del habla, y si esos res-
micos vascos acreditan que hace tres mil años esta lengua coldos primitivos influyeron en el latín hispánico hasta la
u otra afín se extendía por los montes y valles de Santander época en que nacieron los romances peninsulares 23.
y Asturias» 21. Otro investigador, tras explicar por semejan- El historiador Espartiano da una noticia interesante so-
zas con el vascuence nombres de lugar de regiones aparta· bre las diferencias entre el latín de Roma y el de Hispania:
das, se pregunta: «¿Vascos en la Costa Brava, en Valencia, siendo cuestor Adriano (emperador de 117 a 138 d. de C.),
en Andalucía, e incluso al Occidente de esta última región? hispano e hijo de hispanos, leyó un discurso ante el Senado;
No, sin duda eran iberos y nos hallamos ante elementos ca- y era tan marcado su acento regional que despertó las risas
munes a las dos lenguas. En consecuencia, más vale no de los senadores. Si un hombre culto como Adriano con.
decidirse entre vasco e ib~ro cuando se trabaja en toponimia servaba en la Roma del siglo n peculiaridades fonéticas
románica, y limitarse a hablar de ibero-vasco. De manera provincianas, mucho más durarían éstas entre el vulgo de
totalmente provisional un nombre explicable mediante el Mispania. Sin duda, la influencia de los substratos· primi-
vasco podrá atribuirse al vasco o al ibérico basándose en tivos no es el único factor en la formación de los romances;
razones geográficas» 22. A estas consideraciones ha de aña- la penetración de la cultura latina hubo de reducirla mucho.
dirse que tanto los indoeuropeos preceltas y celtas como Pero cuando un fenómeno propio de una región es muy
los iberos se impusieron a habitantes previos cuyas lenguas raro o desconocido en el resto de la Romania, si en el idio-
pudieron tener conexión con el vasco e influir como subs- ma prelatino correspondiente existían tendencias parecidas,
trato en las de sus dominadores. debe reconocerse la intervención del factor indígena. Vea-
mos algunos casos 24:

§ 4. SUBSTRATOS LINGüíSTICOS PRERROMANOS EN LA FONO-


23 Véanse A. Alonso, Substratum, superstratum, Rev. de Filo!.
LOGíA ESPAÑOLA.
Hisp., 111, 1941, 185-218; R. Menéndez Pidal, Modo de obrar el subs-
trato lingüístico, Rev. de Filo!. Esp., XXXIV, 1950, 1-8; y F. H. Jun-
1. La romanización de la Península fue lenta, según ve· gemann, La teoría del sustrato y los dialectos hispano-romances y
gascones, Madrid, 1956.
remos, pero tan intensa, que hizo desaparecer las lenguas 24 Hasta mediados de nuestro siglo se vino admitiendo que la /5/
anteriores, a excepción de la zona vasca. No sobrevivieron ápico-alveolar del Norte y Centro de la Península era distinta de la
más que algunas palabras especialmente significativas o muy latina y procedía del substrato prerromano vasco o ibérico. Pero los
estudios de A. Martinet (Concerning some Slavic and Aryan Reflexes
of I.E. s, Word, VII, 1951, 91-92), M. Joos (The Medieval Sibilants,
21· A. Tovar, El Euskera y sus parientes, 1959, 93. Véanse sus ob- Language, XXVIII, 1952, 222-231), F. H. Jungemann (La teoria del sus-
jeciones respecto al vasquismo de A r a t o i, I r i a F l a v i a, I l i - trato, 68-101) y Alvaro Galmés de Fuentes (Las sibilantes en la Roma-
b ~ r i s y -én, -ena, Anales de Filología Clásica, V, 1952, 156. nia, Madrid, 1962) obligan a aceptar que la /5/ ápico-alveolar existía
12 J. Corominas, Estudis de Toponimia Catalana, 1, 98. originariamente en latín.
38 Historia de la lengua española § 4 § 4 Las lenguas prerromanas 39
2. La Ifl iniciaL latina pasáen.castellano--a-{hl--aspira-. según se ha dicho, subsistían en el siglo XIII núcleos vascos
da, que--en unaeta,pa más aVl:inzada ha des~p~l"~l:~clP (f a- no romanizadosaún 2 ( ' .." . ' ..
g e a > [haya] > [aya] k El f.ocoinicialdeLfenómeno..se. . --- I--A causa análoga se ha atribuido la ausencia de Ivl
limita en los siglos IX al XII al Norte de Burgos, ~_Mont¡,\ÍÍa labiodental en la mayor parte de España y en gascón, siendo
y Rioja..ALo.tro..ladodel.--PJrineo¡-el gascón da. igual trata- así que el fonema existe en los demás países románicos, en
miento a la Ifl lati~a ( f i 1i u > hilh [hin). ~.2.!!!_~~~,_dos zonas laterales del Mediodía peninsular, y existió en espa-
i'egjon,es inmediatas al país vasco, Cantabria y Gascuña, las ñol antiguo, aunque no en las regiones del Norte. El vasco
que coinciden. Gascuña « V a s con i a) es la parte ro- no lo conoce, al menos desde la Edad Media, y en la pri-
manizada de la primitiva zona vasca francesa. Yel vascuence mera mitad del siglo XVI la pronunciación bilabial indistinta
parece no tener Ifl originaria·; ep..Jº.s..latiIlÍsm.ºs.. sll~I~U)!J:li-. para Ibl y Ivl románicas se atribuía especialmente a gas-
tirla( f il u > iru; f i c u > iko) o sustituirla cem Ib/ o cones y vizcaínos 27. Ahora bien, la ausencia de Ivl labio- .
Ipl (f a g u > ba&.o; f e s t a > pesta). Además, el vasco
26 Véanse §§ 34 y 461, Fuera de Castilla'y Gascuña, el cambio
-incluso el vizcaíno durante la Edad Media- :poseía. ~~li. Ifl > [hJ o la caída de la Ifl sólo aparecen en casos o lugares ais-
Ihl aspirada que pudo sustituir también a la If/, con la lados. Es cierto que el intercambio entre Ifl y Ihl se ve atestiguado en
cual alterna a veces. ~ªntabria, la región española cuya rO- ejemplos dialectales latinos (h i r c u s . f i r c u s, h o r d e u m - f o r-
d e u m ,. etc.); pero siempre habrá que preguntarse por qué razón ha
manización fue más tardía, debió de compartir la repugl1an- cundido única y precisamente a ambos lados de Vasconia. Véase
cia vasca por la/f/; es cierto que los .cántabros eran de__ R. Menéndez Pidal, Orígenes del español, § 41, Y Manual de Gramdtica
orig~n . indoeuropeo, p~r() el substrato previo de la regió.n Histórica Española, sexta edición, 1941, § 4, nota, donde contesta ob-
jeciones de J. Orr. También las combate F. Lázaro Carreter, F > H.
parece haber sido semejante al vasco.; por otra parte,. los ¿Fenómeno ibérico ° romance?, «Actas de la Primera Reunión de
cántabros aparecen constantemente asociados con los vasS;os Toponimia Pirenaica", Zaragoza, 1949.
durante las épocas romana. y visigoda. La hipótesis de un TI Convendrá aclarar conceptos desde el principio: la semicon-
sonante que el latín transcribía con u o v (u e n i o, ven i o; u i .
substrato cántabro que actuara desde los tiempos de la ro- n u m, vi n u m; 1e u i s, 1e v i s) y que se pronunciaba [wJ en
manización cuenta con el apoyo de un hecho significativo: el latín clásico, pasó a articularse como [15J fricatíva bilabial desde
en el Este de Asturias y Nordeste de León la !iivisoria la época del Imperio, confluyendo así con la [15J resultante de haberse
aflojado la Ibl intervocálica (h a b e re, ca b a 11 u s, pro bar e ) ,
actual entre la Ifi y la Ihl aspiradacoi.ncide con los anti- antes oclusiva. Este fonema rol de doble origen se hizo más tarde
. -gúos'-Tííltites'-entre astures y cántabr~s 25. ~~tc;LStibstr;;1to c~~ Ivl labiodental en unas zonas del dominio románico, pero se mantuvo
tabro se vio reforzado decisiv;;1J.:Qente eIl.la Alta Edad. Media bilabial en otras. Parece ser que en la Península la articulación [vJ
arraigó principalmente en las regiones más romanizadas, Levante y
por el adstrato vasco en la Rioja, la Bureba y Juarros, donde, la mitad meridional, mientras que en el resto subsistió la [bJ. El
español antiguo transcribía con u o v el fonema fricativo (uenir, auer,
25 R. Menéndez Pidal, Orígenes del español, § 41 8; L. Rodríguez
cauallo, uino o venir, aver, cavallo, vino), cuya pronunciación debió
Castellano, La aspiración de la ...h" en el Oriente de Asturias, Oviedo, de ser [vJ en unas regiones, [bJ en otras; en cambio transcribía con
b el fonema oclusivo bilabial Ibl, procedente de Ibl latina inicial
Instituto de Estudios Asturianos, 1946, y A. Galmés de Fuentes y
D. Catalán Menéndez-Pidal, Un límite lingüístico, Revista de Dialecto- ( b e n e > bien, b r a c c h i u m > brafo) o de Ipl latina intervocá.
logía y Tradiciones Populares, 11, 1946, 196-239. lica .( s a p e re> saber, 1u p u s > lobo); pero las confusiones em-
pezaron muy pronto en el Norte, y se corrieron al Sur, hasta eliminar
40 Historia de la lengua española § 4 § 4 Las lenguas prerromanas 41
dental se extendía a fines de la Edad Media desde Galicia tres fonemas Ibl, Idl, Igl pueden ser oclusivos [b], [d],
y Norte de Portugal, pasando por León, Castilla y Aragón, [g] o fricativos [b], [a], [g], según condiciones iguales en
hasta la mayor parte de Cataluña y algunas zonas del Me- las dos lenguas. Tanto en vascuence como en los romances
diodía francés, aparte del Rosellón y Gascuña 28. En este peninsulares la Irl de una sola vibración y la Irl de dos
caso el vasquismo parece manifestación parcial de un subs- o más son fonemas distintos que se oponen en posición
trato más antiguo y extenso que el representado por la as- intervocálica; en posición inicial, donde nuestros romances
piración o pérdida de la Ifl inicial latina. tienen sólo Ir/, el vasco exige prótesis de una vocal (errota,
4. Aparte de los casos más seguros de influencia, se errege, § 3\; arraza 'raza', arrosa 'rosa'), que también se dio
observan significativas semejanzas entre la fonología vasca en español preliterario (arroturas 'roturas, roturaciones'),
y la castellana. En ambas, el sistema de las vocales consta dejó huella en topónimos y apellidos (Arriondas, Arredondo),
de sólo cinco fonemas, repartidos en tres grados de aber- y aparece como prefijo en multitud de dobletes léxicos (ruga
tura; dentro de los límites de estos grados, cada una de las I arruga, antiguos ranear, rastrar, repentir junto a arrancar,
vocales, firmes y claras, admite variedades de timbre según arrastrar, arrepentir, rebatar I arrebatar, rebozar I arrebo-
el carácter de la sílaba y de los sonidos circundantes 29. Los zar, etc.) 30. Latinismos como pI a n t a t u han perdido la con-
sonante inicial en su adaptación vascuence (landatu); cosa
la [v] en la segunda mitad del siglo XVI salvo en Portugal, Levante y
Baleares (v. §§ 534 Y 92). análoga sucedió en la evolución castellana de los grupos
28 Así lo ha demostrado Dámaso Alonso, La fragmentación fonética iniciales latinos Ipl-I, lel-I, Ifl-I (p 1a n u > * [p!anu] >
peninsular, Suplemento al tomo I de la «Enciclop. Ling. Hisp.», Ma- Dano]) 3\. Estas y otras coincidencias no parecen casuales.
drid, 1962, 155-209. El betacismo del Norte peninsular ha sido relacio-
nado con el del Mediodía italiano, como consecuencia de la coloniza- 5. En el Alto Aragón, las oclusivas sordas intervocálicas
ción suritálica (véase después, § 22), por H. Lüdtke (Sprachliche latinas se conservan frecuentemente sin sonorizar (ripa, fo-
Beziehungen der apulischen Dialekte zum Rumiínischen, Revue des ratar, lacuna). En algunos valles de la misma región (Fanlo
etudes Roumaines, III, 4, 1957, 1A6) y P. Blumenthal (Die Entwicklung
der romanischen Labialkonsonanten, Romanistische Versuche und y Sercué) se sonorizan las oclusivas que siguen a nasal o
Vorarbeiten, 38, Bonn, 1972, 80-81). Sería necésario un examen más líquida (cambo 'campo', puande 'puente', chungo 'junco',
detenido de estas analogías. aldo 'alto', suarde 'suerte'); restos dispersos en otras loca-
29 Este resultado ha sido posible en castellano porque las vocales
acentuadas 1r;1 y IQI del latín vulgar se hicieron [jel, [we] (b I:! n e> lidades denuncian que el fenómeno alcanzó antaño a todo el
bien, b ~ n u > bueno) y porque los elementos constitutivos de tales Pirineo aragonés. En la Rioja de los siglos x y XI las Glosas
diptongos se identificaron con los fonemas /i/, lu!, !e! (v. E. Alarcos Emilianenses conservan de ordinario las sordas intervocálicas
Llorach, Fonología española, 3." ed., 1961, §§ 143 y 144). Alarcos supone
que la diptongación surgiría cuando hispanos acostumbrados a su (lueco, moueturas, etc.), mientras sonorizan tras Inl la Itl de
sistema vocálico de una sola lel y una sola /0/ trataron de adoptar al i q u a n t a s > alguandas; en documentos riojanos de la
la distinción latina vulgar entre !f;! y !~!, entre !9! y IQ!, bimatizando
enfáticamente las dos vocales abiertas. Esta hipótesis merecerá total 30 Menéndez Pidal, Orígenes, § 40\; Michelena, Fon. Bist. Vasca,
§ 8.1.
asentimiento si se llega a probar que los hispanos no vascos del
3\ Menéndez Pidal, Orígenes del español, § 102. F. H. Jungemann,
Centro peninsular hablaban lenguas con vocalismo de cinco fonemas,
como el vasco, y no de diez, como el latín clásico, o de siete, como La teoría del sustrato, págs. 177 y 189, rechaza, sin argumentos con-
el latín vulgar de Hispania. Véase luego, § 18\. cluyentes, el influjo vasco.
LENGUA ESPAÑOLA. - 4
42 Historia de la lengua española § 4 § 4 Las lenguas prerromanas 43
época hay otros ejemplos semejantes. Los dos rasgos se dan Noroeste peninsular a partir de la línea Lisboa-Medellín-tie-
en bearnés y coinciden con el tratamiento que da el vasco a rras de Soria; en las mismas regiones alcánzaron también
las oclusivas de los latinismos que ha adoptado: el vasco no a palabras latinas (i m u d a u i t por i m m u t a u i t, P e r-
altera las intervocálicas (tipula 'cebolla', kukula 'cogolla', p e d u o, Pe r e c r i n u s, A u c u s t i n us en inscripciones
izpatha 'espada'); pero sonoriza las que van tras m, n, rol, de la época romana); y hubieron de constituir base favora-
tanto en los latinismos ( t e m p6 r a > dembora, f ron te> ble para la sonorización de las oclusivas sordas intervocá-
boronde, al t a re> aldare) como en formaciones indígenas licas, que en los siglos IX al XI aparece especialmente arrai-
(emenkoa > emengoa, Iruntik > Irundik). En vasco, el carác- gada en Galicia, Portugal, Asturias y León 33,
ter sordo o sonoro de una oclusiva depende de los sonidos 7. En casi todos los países románicos donde estuvieron
vecinos, sin constituir rasgo fonológico diferencial; y la es- asentados los celtas, el grupo latino Iktl evolucionó hasta
critura ibérica empleaba un mismo signo para sorda y sono- llegar a litIo le!, soluciones en que se reparten los roman-
ra, meras variantes, sin duda, de un mismo fonema 32. ces occidentales (lat. no c te, fa c tu> port. noite, feito;
6. Otros cambios fonéticos españoles pueden atribuirse esp. noche, hecho; cato nit, fet; prov. nuech, fach; fr. nuit,
a substratos distintos del vasco. La sonorización de las oclu- fait). La primera fase del fenómeno (relajación de la !k! en
sivas sordas intervocálicas latinas parece coincidir origina- [xl, sonido igual al de la i castellana moderna) aparece en ins-
riamente en la Península y en la Romania con la existencia cripciones galas y es general en irlandés. En inscripciones
de un anterior dominio céltico. Entre los celtas hispanos la celtibéricas constan R e c t u gen u s y su reducción R e -
indiferenciación de sordas y sonoras debía de ser grande, tu gen o, que probablemente habrá de leerse * R e i t u g e -
a juzgar por grafías alternas como Doitena y Doidena, Am- no; el nombre es el mismo de R h e t o gen e s , héroe nu-
batus y Ambadus, Arcailo y Argaela, Ataecina y Adaegina, mantino mencionado por Appiano 34. Como el grupo Iks/ ha
-briga y -brica. Estas vacilaciones se extendían por todo el seguido una transformación análoga a la de Ikt! (lat. 1a x a .
re> port. leixar; esp. lexar; fr. laisser), con igual exten-
32 Véanse las distintas opiniones expuestas por Saroihandy, Ves-
tiges de phonétique ibérienne en territoire roman, Revista Internacio- sión, podría ser también de origen céltico.
nal de Estudios Vascos, VII, 1913; R. Menéndez Pidal, Orígenes del 33 A. Tovar, La sonorización y caída de las intervocálicas y los
español, §§ 46 y 55; G. Rohlfs, Le Gascon, 1935, §§ 364-370; A. Kuhn, estratos indoeuropeos en Hispania, Boletín de la R. Acad. Esp., XXVIII,
Der hocharagonesische Dialekt, Revue de Linguistique Romane, XI, 1948; Sobre la cronología de la sonorización... en la Romania Occi-
1935, 70-77; W. D. Elcock, De quelques allinités phonétiques entre dental, «Homenaje a Fritz Kriiger», 1, 1952, 9-15; The Ancient Lang. 01
l'aragonais et le béarnais, 1938; reseña de esta obra por T. Navarro Sp. and Port., 1961, 93-95; La lucha de lenguas ... , 1968, 88, Y Einlührung
Tomás Revista de Filología Hispánica, 1, 1939, 175-176; A. Tovar, Los in die Sprachgeschichte der ibero Halbinsel, 1977, 111-112; S. da Silva
signos'sildbicos ibéricos y las permutaciones de~ v~cuence, Eme~ita, Neto, História da Língua Portuguesa, Rio de Janeiro, 1952, 147-151. No
XI, 1943, 209 Y sigts., y A. Martinet, De la sonorlsatlOn des ocCZuslVes rechazan la posibilidad del substrato céltico A. Martinet, Ce/tic Leni-
initiales en basque, Word, VI, 1950, 224-33. Para las Glosas y documentos tion and Western-Romance Consonants, Language, XXVIII, 1952, 192-
riojanos, véase F. González OUé, La sonorización de las consonantes 217, ni Jungemann, op. cit., 152 y 189.
sordas tras sonante en la Rioja. A propósito del elemento vasco en las 34 W. Meyer-Lübke, Introducción a la lingiiística romdnica, Madrid,
Glosas Emilianenses, Cuad. de Invest. Filológ., Logroño, IV, 1979, 113- 1926, § 237; Tovar, The Ancient Lang. 01 Sp. and Port., 81; Silva Neto,
121. História, 146.
44 Historia de la lengua española § 5 § 5 Las lengL!as prerromanas 45

8. Por último, en el Centro y Noroeste. peninsulares y borrasca parece sobrevivir un sufijo ligur - a s c o 38. Acaso
en otras zonas occidentales de Europa hay testimonios cél- tenga el mismo origen el patronímico español en z (Sánchez,
ticos de vocales inílexionadas por la acción de otra vocal Garciaz, Muñiz, Muñoz, Ferruz); las tesis contrarias a su abo-
siguiente; por ejemplo, a un nominativo A n c e t u s corres- lengo prerromano no han logrado ofrecer ninguna solución
ponde un genitivo A n g e i ti. En este fenómeno se ha visto satisfactoria, mientras que las terminaciones ·az, -ez, -oz,
un anticipo de la metafonía que con diversa intensidad y abundan en toponimia peninsular y alpina presumiblemente
alcance se da en la Romania occidental: lato f é c ¡ , v é n ¡ > ligur; este sufijo -z fue incorporado por el vasco con valor
fr. fis, vins, esp. hice, vine, port. fiz, vim. Será necesario posesivo o modal 39. Del precéltico o céltico - a i k o, - a e c u ,
precisar las condiciones en que tal inflexión se produce en muy atestiguado en inscripciones hispanas, proviene -iego,
las lenguas célticas y en los distintos romances 35. bastante activo en otro tiempo, pero apenas empleado hoy
fuera de los derivados antiguos como andariego, nochernie-
go, mujeriego, solariego, palaciego, labriego, etc. 40.
§ 5. HUELLAS PRERROMANAS EN LA MORFOLOGíA ESPAÑOLA. 3. Aparte hay que señalar la extraña afición del español
a formar derivados mediante la añadidura de un incre-
1. En lenguas célticas de Hispania -al menos en la mento inacentuado con vocal a (relámpago, ciénaga, méda·
celtibérica- los nombres de tema en /-0/ tenían /-os/ como no, cáscara, agállara, de lampo, cieno, meda, casca, agalla).
desinencia de nominativo plural: en inscripciones aparecen Las consonantes del sufijo son indiferentes, según se ve en
a r a tic o s, cal a c o r i c o s, 1u tia c o s, etc., en función murciégano y murciégalo > murciélago, de murciego, oen
de sujeto. Ello pudo contribuir a que el nominativo plural
38 Menéndez Pidal, Toponimia prerrom. hisp., 79, 81-83 y 162-165.
latino en /-i/ desapareciera en Hispania y quedase una forma Supone origen no ligur J. Hubschmid, «Encicl. Ling. Hisp.», 1, 462-463, Y
única ·o~ para nominativo y acusativo. Véase § 181• Die asko-/usko- Suffixe und das Problem des Ligurischen (v. n. 6).
39 Menéndez Pidal, Toponimia prerrom. hisp., 167-172; Menéndez
2. En español se conservan algunos sufijos derivativos
Pidal y A. Tovar, Los sufijos españoles en «-Z», y especialmente los
nominales de abolengo prerromano. De ellos, los que tienen patronímicos, Bol. R. Ac. Esp., XLII, 1962, 371460. Para otras teorías
hoy mayor vitalidad son los despectivos -arra, -arra, -urro véanse Baist, Grundriss der rom. Phil., de Grober, 1, 2." ed., 908;'
(buharro, machorro, baturro), de origen mediterráneo pri- Cornu, [bid., 992; Carnoy, Le latin d'Espagne d'apres les inscriptions,
232-235; W. Meyer-Lübke, Romanische Namenstudien, Sitzungsberichte
mitivo 36. Por los siglos XI Y XII subsistían -ieco y -ueco (kan- der k. Akad. in Wien, 184, 1917, 5-17, Y Die iberoromanischen Patronymika
nariecas, pennueco), procedentes de - ~ c c u y - ó c c u no auf «-ez», Zeitsch. f. r. Philol., XL, 1919-1920, 208-210; E. C. Hills,
latinos; ahora sólo se encuentran, con pérdida total de sig- Spanish patronymics in -z, Revue Hispanique, LXVIII, 1926; 161-173;
L. H. Gray, L'origine de la terminaison hispano-portugaise -ez, Bulletin
nificado, en palabras sueltas (muñeca, morueco) y en nom- de la Société de Linguistique de Paris, XXXVII, 1935, 163-166; J. Caro
bres de lugar (Barrueco, Batuecas) 37. En peñasco, nevasca, Baroja, Materiales para una historia de la lengua vasca en su relación
con la latina, 1942, 102-113; E. García Gómez, Hipocorísticos árabes y
35 A. Tovar, The Ancient Lang., 95; Einfiihrung, 112. patronímicos hispánicos, Arabica, 1954, 129-135.
36 R. Menéndez Pidal y A. Tovar, Los sufijos con-Tr- en España 40 Y. Malkiel, The Hispanic Suffix -(i)ego. A Morphological and
y fuera de ella, Bol. de la R. Acad. Esp., XXXVIII, 1958, 161-214. Lexical Study based on Historical and Dialectal Sources, Berkeley,
37 Mcnéndez Pidal, Orígenes, § 61. 1951.
46 Historia de la lengU4 española § 6 § 6 Las lengUllS prerromantLS 47
las alternancias s6tano y antiguo sdtaJo, Huircanos y Huir. para señalarles procedencia concreta de alguna lengua pre-
caJ(o) OYera. A veces sólo se conoce la forma derivada y no rromana conocida. Mayor es la probabilidad de acierto cuan-
la primitiva; así ocurre en rdfaga, bdlago y tantos otros. do entre la palabra española y una de lengua prerromana
Los esdrújulos latinos que se han conservado no bastan hay afinidades fon~ticas y significativas suficientes para su-
para expUcar un fenómeno tan amplio; en cambio, la topo- poner entre ambas parentesco o relación no explicables por
nimia prelatina abunda en nombres como N a ¡Ir a y los vía latina o posterior: vega tenía en los siglos x Y XI las foro
ya citados Yamlga y Braclra, con sus variantes Bra. mas baica y vaiga, semejantes al vasco ibaiko 'ribera'; arto
e J. n a y B r a e 1I a. semejantes a los actuales Huircanos, 'cambronera' corresponde al vasco arte 'encina'; igüedo y
Nuhalos, Soldrzano. El sustantivo pdramo es indudable- el vasco auto 'macho cabrío' postulan un ~timo común
mente prerromano. y probablemente lo es también légamo • e lE: o t o; vilorta significa lo mismo que el vasco bilur;
o légano. Parece tratarse, por lo tanto, de un hábito heredado pestaña vale igual que el vasco pittule, en conexi6n con
de las lenguas peninsulares anteriores al latín 41, pitta 'Iegafta'; los altoaragoneses ibón 'laguna' y sarrio 'es-
pecie de gamuza o cabra mont~s' parecen relacionarse con
§ 6. VOCABULARIO ESPA.ÑOL DE ORIGEN PRERROIlANO. los vascos ibai 'no' e iUlr 'altura', etc, Tal vez sea de origen
1. Son muy numerosas las palabras españolas que no libio tamujo, port, tamuge, planta que sólo se da en una
encuentran etimología adecuada en laHn ni en otras lenguas franja de la Península y en una zona de Argelia donde estuvo
conocidas. No pocas. exclusivas de la Península, son tan asentada la antigua localidad de T a m u g a d i oO. A juzgar
viejas. arraigadas y características que invitan a suponerlas por 1& geograffa de sus posibles parientes parecen ibéricas,
más antiguas que la romanización: por ejemplo, abarca, mediterráneas o acaso ilirio-ligures barranco, carrasca, gdn-
artiga, aulaga o aliilga, barda, barraca, barro, cueto, charco, d4.ra 'pedregal', lama 'barro', etc. Nava no sólo se extiende
galdpago, manteca, perro, rebeco, samarugo, silo, simo., tamo, por todo el dominio castellano y vasco, sino también por
toca, tojo 42; pero no se ha encontrado fundamento suficiente zonas alpinas y en el celta insular. El láico de origen pre-
celta o celta comprende sustantivos referentes al terreno:
(l R. Mentndc:z PidaJ, Mamull de GramdtiCQ hut6riaz espait.ola,
§ 84; Orl,mes del español, §§ 61 Y 61 bis, Y S,qijos dlanos m el Medi-
berf'U«o, Ugt2mO, serna; nombres de árboles y plantas:
tUT41Ieo Occidental, Nueva Rev. de Filo!. Hisp., VII, J95J, 34-55: J. R. abedul, aliso, tUt2mO, beleño, belesa, berro; zoónimos:
Craddod:, La.tin Le,aC1 versus Substratum Residue. The Ul1$tres.sed garca, puerco y toro (en la inscripci6n de Cabeco das
'Derivalion4l' 5uf1Ues in the Romance Vernaculars 01 the Westem
Be:rkeley-Los An¡eles, 1969.
MulitUTll1Iet1.II, Fraguas porcom y taurom se anticipan a los latinos
<Q Vb.nse, ante todo, eJ. Dice. crft. Cltim. de la ICln,1U1. castellana de por c u s Y t a u r u s ); terminologfa relacionada con los
J. Corominas, Madrid, 1954, y su T6piea Hespima, 11, Madrid, 1972, quehaceres n1sticos: busto 'cercado o establo para bueyes'
194-235: R. Menéndc:z Pidal, Orlgenes, §§ l3. y 8S¡, Y ToponimiIJ prerrom.
hisp., 267-175: Silva Neto, Hut6ria, 173-308; Hubschmid, .Eneiel. LiD,. ( b o u s t o m en el bronce de Botonita), amelga o ambelga,
Hisp._, J, 28-66 Y 127-149; Y A. Tovar, Les traces UI1,uutiques cdtiques colmena, gancho, gorar 'incubar', güero, huero; y otras pa-
dal1$ la Pininsule Ibirique, _Celticum VI. Actes du Trois~me Colloque
Intern. d'~tudes Gauloiscs, Celtiqucs et Proloccltiques_, Renncs, 1963,
381-403. 4J V. Ber1oldl, Romance PhilolOl)', 1, 197·198.
Historia d~ Jo. l~ngU4 espaitola § 6 § 6 Las lenguas pr~"owuut4S 49

labras de campos semánticos diversos: bartl1UÚ1, basca, be- teresantes: Varron afirma que lancea (> español lan.z.a)
rrendo, cantiga. tarugo, los verbos estancar, atancar, trtlnU1r, no era voz. latina, sino hispana; podria ser, en efecto, un
virAr, etc. El calzón era prenda característica del vestido celtismo peninsular. Plinio recoge arrugia 'conducto sut>.
celta, y el término correspondiente, b r a ca, ha dejado el terrineo', antecedente de 4IToyo; da c u s c u I i u m (> esp.
espaftol braga; el uso de b r a e a en la Península está ~ coscojo, coscoja) como nombre de una especie i~rica de
gurado por la existencia de BracAra y los bracAri, encina; y atribuye origen hispano a c u n i c u 1u s (> esp.
pueblo que habitaba la región de Braga. El compuesto la· cone.jo) ". Quintiliano señala como oriundo de Hispania el
tino-celta Oc t a v i o 1c a (ciudad situada entre Reinosa y adjetivo g u r d u s 'estólido, necio' (> esp. gordo, con cam·
Aguilar de Campoo) atestigua el empleo de olea 'terreno bio de sentido); la palabra se usaba en latín desde varias
cercado inmediato a la casa', de donde el español huelga ¡eneraciones antes 47. Y en el siglo VII San Isidoro mencio-
(hoy casi olvidado; recuérdense nombres geográficos como na en sus Etimologías cama, sarna y stipa, variante
Las Huelgas y compárese el francés ouche). de s t i P P a > est~pa 'mata resinosa parecida a la jara'.
2. La epigrafía latina de la Pen1nsula no proporciona Es probable que el latín tomase de las lenguas hispánicas
muchos datos. En el ara votiva de L.eón (siglo II d. de C.), los nombres de algunos productos que se obtenlan princi-
Tulio ofrece a la diosa Diana los ciervos cazados cin p a· palmente en la Península, como pi u m b u m (> esp. plo-
r a m i aequore_; pdramo no tiene aspecto ibérico; debe mo), galena, minium (compárense el nombre Ouvial
pertenecer a la lengua predltica o pro~ltica de los pue- MUto ----en Galicia, tierra de donde se extrafa abundante
blos que habitaban el Oeste de la meseta septentrional. óxido de plomo-- y el vasco mm 'vistoso, encendido'). His-
B a I s a figura como nombre de una ciudad lusitana encla· pania era ya gran exportadora de corcho: el latín s u b e r
vada en terreno pantanoso; es la primera muestra del es- (> esp. sobral, cat. sure.r, port. soyro, sobreiro, it. sughe.ro,
pañol y portugués balsa, cato bassa. El bronce de Aljustrel sovero) parece ser una voz peninsular adoptada".
(Portugal, siglo 1) da 41 1 a u s i a e lapides_; de * 1 a u s a vie-
nen el español losa, port. lousa, cato llosa".
canlo 'borde'; pero es voz helénica o pla. San Isidoro rccoa:e del
3. Los autores latinos citan como hispanas o ibéricas vul¡o peninsular m a D t u m. probable rqresióD del latín m a n t e 1-
hasta unas treinta palabras, que en su mayoría no han lle- I u m, y bar ca, derivada sepuameate del pie¡o bar I s 'barca
~pcia.' pero atestiauada ya bada el a60 200 d. 1. C. ea una Inscripción
gado al romance. De las que han perdurado, algunas no son
del Alprbe.
originarias de España, sino latinismos provinciales o voces .. VQse V. Bertoldi, Archivum Romaokum, XV, 1931, 400; Ro-
extranjeras tS. Quedan, sin embargo, ciertos testimonios in- manee PhilolOlY, 1, 204. Y Nueva Revista de FlloJ. Hisp., 1, 1947, 141·
144; Plinio, S, 217; c1eporum Ieneris sunt el quos Hispania cuniculos
appeUab.
.. vta.nse Carnoy. u Ültin d'Espagne d'apru lu inscriptions, Bru- 47 S. Fernández Ram1re%, Ilev. de FiloJ. Esp., XXVI, 1942, 536, y
xeUes, 1906, y J. Vives, Inscripciones CTÍSlilul4s de la EspañIJ romana A.. Tovar, Nolas elimot6,ic4s, .Bomeoaje a V. Gama de Dieto-, 1,
y visigoda, Barcelona, 2.· ed., 1969. Madrid, 1976, 560-.565. .
tS Por ejemplo, can t h u s 'hierro con que se cifte el borde de la " V. Bertoldl, La Iberio. en el swrrato élnico·lIn,ü!stico del Medi·
rueda', africano o espai'iol se¡ún Quintiliano, es el origen del esp. terr6neo, Nueva Rev. de Filo!. Hisp., 1, 1947, 128-147.
I

UNIVERSIDAD DE SEVIllA
Fac. Filologiil·Biblioteca
50 Historia de la lengUll española § 7 § 8 lA.s lenguas prerromanas 51
4. La influencia de las lenguas prerromanas en el voca· sión en el Occidente de la Romania son • b r i g o s 'fuerza'
bulario romance de la Península. según lo que podemos (> esp. brío) y vas s a 11 u s (> esp. vasallo), que sirvió
apreciar hoy, se limita a términos de significación suma· para designar una relación social que los romanos desco-
mente concreta, referentes en su mayorfa a la naturaleza nocían.
y a la vida material. No pervive ninguno relativo a la orga·
nización política y social ni a la vida del espíritu.
§ 8. VASQUISUOS.

§ 7. CELTISMOS DEL uttN ....


Después de la romanización el vascuence ha seguido pro-
porcionando al español algunos vocablos. En la Alta Edad
No son prerromanos muchos celtismos que, tomados de
Media el dominio de la lengua vasca era más extenso que en
los galos. adquirieron carta de naturaleza en latín y pasaron
la actualidad, y el crecimiento del reino navarro favoreció
a todas o gran parte de las lenguas romances. As! ocurrió
la adopción de vasquismos, En el siglo x las Glosas Emi-
con un nombre caracterfstico del vestido celta. e a ID i s i a
Jianenses mezclan frases éuscaras con otras romances; en
(> esp. camisa). La vivienda celta dejó allatln capanna
la onomistica española entraban nombres como G a r s e a
(> esp. cabaña); la bebida típica de los galos se llamaba
> Garcia, Enneco > lñigo 51 , Xemeno > ¡imeno; y
e e r e v i s i a. origen del esp. cerveza. Medidas agrarias de
en el XIII el riojano Berceo empleaba humorísticamente
igual procedencia son a r e p e n n i s > arpende y 1e u e a >
bildur 'miedo' como ténnino conocido para sus oyentes. Por
legua. Los romanos aprendieron de los galos nombres de
esta época annaia 'hermano' y echa « vasco a ita 'padre')
árboles, plantas y animales: a I a u d a y s a 1ro o son en
formaban sobrenombres honoríficos o afectivos (cMinaya
espafiol alondra y salmón. La habilidad de los galos como
Alvar Fáñez. en el Poema del Cid; cMiecha don Ordonio.,
constructores de vehfculos hizo que los romanos se apropia.
en documentos del siglo XIl)sz. Siniestro, de origen latino,
ran los celtismos carrus > carro y carpentum.'carro
contendía con izquierdo « vasco e z k e r ), que había de
de dos ruedas'; ca r p e n t a r i u s 'carrero' amplió su sen-
imponerse. De z a t i 'pedazo' y su diminutivo z a t i k o, vi&-
tido hasta hacerse equivalente de t i g n a r i u s , y es el origen
nen zato y fatico 'pedazo de pan', 'pequeña cantidad', usado
de carpintero !o. Dos términos celtas que lograron gran difu·
por Berceo; en las cortes medievales se llamaba fQtiquero
e w. Mcyer·Lübke, /nlroti. a la Lin,. Rom4nicG. Madrid, 1926, al criado que levantaba la mesa de los señores,
§§ " " . El vocabulario español de origen vasco seguro o proba·
!O El uso de carpentariu5 ron el valor de ti¡nariu5 apa-
ble incluye además términos alusivos a usos hogareños,
rece ya en Paladio (Thuaunu lin,wu latinGe, IlI, 1907, rol. 489). Car-
pintero no es UD ¡a1idsmo evidente. romo pretende H. Lausber¡ (Ro-
manlscbe For5Chunaen, LX, 1947, 212); su anti¡Uedad en Espafta es" 51 G. M. Verd, S. l., IRi,o, /tii,uet. Hutñ.e,4. Historia y Morfologfa,
ase¡urada por la del derivado carpmterla, Q.ue fisura en UD documento Miscelánea Comillu, XXXII, 1974, .5-61 y 2(17·293,
ovetense de los 51¡los IX o x (MufiOz y Romero, Colección de Fueros 52 R. Men~ndcz Pida], Cal1tar de Mio Cid, 111, 1946, 1211, Y Chamar-
Municipales, 1847, 1%4). til1, en Topol1imia prerr. hisp., 229.
Historia de la lengua españo14 § 8

:omo socarrar SJ; nombres de minerales, plantas y ani-


males, como pivl.rra. chaparro, acaso zumaya; prendas de
vestir, boina y vunarra; agricultura, tracción y ganade-
ría, laya 'pala de labrar', PUJrri.a, cencerro; navegación, g.
!1arra; metalurgia, chatarra; supersticiones, aquelarre; juego,
'jrdago, etc. Del vasco buruz. 'de cabeza', cruzado probable-
Dente con una voz árabe, vienen los espaf'ioles de brutos,
11. LA LENGUA LATINA EN HISPANIA
:te brut.as, de bruces, y el port. de brUfos~. En ocasiones la
?alabra vasca es, a su vez, de origen latino o románico: asf,
iel ladn a u g u r i u m proviene la interjección vasca de sa-
ludo o despedida agur, de donde el espaf'iol agur, usado como § 9. ROMANIl.A.CIÓP{ DB HISPANIA l.
:lespedida a partir del siglo XVII por lo menos; el latín e 1 5-
t e 11 a dio en vasco tristera, que ha pasado al castellano en 1. La segunda guerra púnica decidió los destinos de
ta forma chistera; nuestra c1uabo14 es adopción reciente del Hispania, dudosa hasta entonces entre las encontradas in-
rasco tx.abola, pero ~te procede del fran~ antiguo jaole lIuencias oriental, bel~nica, celta y africana. En el afto 218
jaula o cárcel' ss. A cambio de estos y otros escasos p~ta­ antes de Cristo, con el desembarco de los Escipiones en Am-
iDOS, la influencia lwea del espa601 sobre el vasco ha sido, purias, empieza la incorporación definitiva de Hispania al
t' sigue siendo, enonne. mUIÍdo grecolatino. Gades, el último reducto cartagin~, su-
cumbe el 206, y los romanos emprenden la conquista de la
SJ J. Corominas, Revista de Filol. Hisptnica, V, p6¡. a. Península. A principios del siglo II les quedaban sometidos
~ A. Tonr, Boletlm de Filolo¡la, VIII, UsbOll, 1947, 267. el Nordeste del Ebro, el litoral mediterráneo y la B~tica.
55 A. Castro, Rcv. de Fllol. Esp., XX, 1933, 6W1; l. Corominu,
r;licc. crlr. etimol. La contienda sostenida por lusitanos y celtíberos duró más:
aun después de la destrucción de Numancia (133) se regis-
tran nuevas insurrecciones. En el siglo 1 repercuten en nues-
tro suelo las discordias civiles de Roma. La pacificación del
territorio no fue completa hasta que Augusto dominó a do-
tabros y astures (afta 19 a. de Jesucristo).
Mientras tanto el se1\oóo romano se habfa ido exten-
diendo por todo el mundo entonces conocido: a Italia y

I V&.nse A. Garda y BclUdo. lA latinizAci6ft dI: His1XJ'lia, Archivo


Esp. de Arqucoloafa. XL, 1967, Y la bibliocrafta dtada por K. Baldin¡er,
lA formaci6n de los dominios lin(lJfsticos DI la Penlnsula Ibirlca,
Madrid. 1972, 104-105.
54 Historia de la lengua española § 9 LA lengua latina en His¡xmia 55
sus islas circundantes se añ.adían en el siglo II Iliria. Mac:. que el nervio latino. el pensamiento y las letras griegas. la
dania, Grecia, el Norte de África y la Galia Narbonense; creación más asombrosa del intelecto y arte europeos.
en el 1, Asia Menor, Galia, Egipto, el Sur del Danubio y Como consecuencia de la conquista romana hubo en His-
Alpes. Asi el Oriente, colosal y refinado; la Hélade. ~ pania una radical transformación en todos Jos órdenes de
del saber y la belleza, pero incapaz de unificarse poUtk:aoo la vida: tknica agrlcola e industrial. costumbres. vestido,
mente; y el Occidente europeo, habitado por pueblos dilo organización civil. jurfd.ica y militar. La religión de los con·
cordes en mezcolanza anArquica. quedaban sujetos a la ~ quistadores, con sus dioses patrios y los extranjeros que
ciplina ordenadora de un Estado universal. iba cobijando. convivió en la Península con el culto a divi·
La primitiva Roma quadrata se habia engrandecido gra. nidfdes indfgenas. La mitología clásica alzó templos con·
cias a nu ~pJ;,emu: ru en un principio, como .,... sagrados a Diana, Marte o Hércules. y pobló de ninfas los
lo de agricultores y soldados, poseía UD sentido de eneqta bosques hispanos. Aún hoy subsiste en Asturias la supers-
viril. de do.minio, que le abrió el camino para cumplir • tición de las .ranas, hermosas moradoras de las fuentes. que
excelsa misión histórica, la cultura romana traía el concep- tejen hilos de oro y favorecen los amores; xamz es evolución
to de la ley Y la ciudadanfa; pero el Estado no represen_ fonética y semántica de D i a na, la diosa virgen de los bos-
sólo garantías para el individuo, sino que era objeto dII ques y la caza.
servicio más devoto y abnegado. Al.conq . nuevos P'ÚMIa 2. ilación más intensa y temprana fue la de
Roma acababa con las luchas de tribus, los desplazam1en La ~!!..ca. cu~perioI: 8 la de las dem~s regi~es7
de pueblos. las pugnas entre ciudades: im. nía a los demú facilitaba la asimilación de USOS nuevos. La feraCidad de tiS
_el orden gu~ copstituJa su propia fuena. Consciente de esta COmarcas andaluzas atrajo desde muy pronto a los coloni·
providencial encomienda, Virgilio la hada saber a sus CO. . zadores; ya en 206 a. de 1. C. tuvo lugar la fundación de
patriotas: ItAlia, para establecimiento de veteranos; legionarios casa·
Tu re,ue imperio populos, Ro_e. memnllo dos con mujeres españolas constituyeron la colonia liberta
(hae libi errmt artu), pa.cisque imporure morem, de Carteya (171), y Córdoba, más señorial. fue declarada
pdrcere subiectis el debdlare superbos.
colonia patricia (169). En la época de Augusto a6nna Es-
El sentido práctico de los romanos los hizo maestros en trabón que los turdetanos. especialmente los de las orillas
la administración. el derecho y las obras pdblicas. Roma del Betis. habían adoptado las costumbres romanas y ~
sentó la base de las legislaciones occidentales. Calzadal, bian olvidado su lengua nativa. Esta noticia ha de referirse
puertos, faros. puentes y acueductos debidos a sus técnicos a las ciudades importantes. pues en los pequeños núcleos
han desafiado el transcurso de los siglos. Y si, por natuJ'a. de población y en el campo el apego a las costumbres y
leza. el romano no senda afición hacia el escape desintere- lenguas nativas hubo de ser mucho más duradero.
sado del espfritu y de la fantasfa, acertó a apropiarse la A las costas mediterráneas y al valle del Ebro acudieron
cultura helénica, bebiendo en ella lo que le faltaba. De este también muchos colonos. La politica de atracción dio ex·
modo, la escuela romana llevaba a las provincias, a la vez
Historia d~ la lengua upañola l' La lengua laJina en Hispania 57
ceJentes y tempranos resultados con 105 indígenas. En ~ e a lag u r r i s. hoy CaIaborra 2: la fundaciÓn de
afto 90 a. de J. e.. durante la guerra social de Italia. dudad ocurrió en el año 178 a. de Jesucristo. muy al prin-
baUan en las filas del ejército romano caballeros na de la conquista. Pero J u Ji o b r i g a {cerca de Reino-
de Salduia (zaragoza). quienes merecían por su valor la Caesarobriga (Talavera). Augustobriga (Ciu.
dadanfa romana y otros honores. Sertorio fundó la ..."".. Rodrigo), F I a v i o b r i g a (Bilbao o Portugalete). Ir i a
de Osea (Huesca) a fin de dar educación latina a los jó l. v i a y otros, demuestran que en tiempo de César. de
de la nobleza hispana, preparándolos para la magistra Au¡uslo o de los Flavios el celta b r i g a y el i r i conservado
a la vez que se procuraba rehenes. Según Estrabón. la ro • vasco guardaban su valor significativo. Para O e t a v i o l·
nización de levantinos y celtíberos no estaba tan a.va...ldlq l. vQse § 61 • Coinciden con esta deducción los testimo-
hacia el comienzo de nuestra era. como la de los turde aIos de escritores latinos y griegos. Cicerón. en su tratado
Más retrasada se hallaba todavía la de Lusitania; Y Jali . . divinatione. compara el desconcertante efecto de los sue-
pueblos del Norte. galaicos. astures y cántabros, recién dol lDa incomprensibles con el que produciría oír en el Senado
minados, seguían viviendo con arreglo a sus rudos hábitml ti babla extraña de hispanos o cartagineses. El historiador
seculares. Tkito (55?-120) refiere que un aldeano de Termes. en lo
3. Con la civilización romana se impuso la lengua ladRlt lII'Ie hoy son tierras de Soria, acusado de haber inlervenido
i.mporta por 00 • o anos a muust tiv • el asesinato del pretor Lucio Pisón (año 25 d. de J. C.), se
su difusión no· hicieron falta coacciones; bastó el peso de Dq6 a declarar quiénes eran sus cómplices. dando grandes
-las drcunstancias: ,98rácter de idioma oficial, acción de la voces en su idioma nativo. Plinio el Mayor (23-79). al des-
escuela y del servicio militar. su oridad cultural y coa- cribir las explotaciones auríferas de la Penlnsula. registra
iencia de emplear un instnunen o exp rva- i6ñ. abundante nomenclatura minera prerromana. Recordemos
todo el Im~-:-l.a~ariclóñ"d;las.,.prinUtivas lengua que, según Estrabón, en la época de Augusto sólo estaba
~pcrU.n&u1ares..no ~repentina; ubo un periodo de bUiDo próxima a consumarse la latinización de la Bética. En Le-
..gü.ism más o menos largo, según lo~ lupres Y:"~1ratos ~ vante el alfabeto iWrico siguió empleándose hasta muy en-
ciales. \1.05 hispanos empezarían a servirse del latín en sus- lrada la época imperial, lo que implica supervivencia de
relaciones con los romanos; poco a poco, tas hablas indf~ las lenguas nativas. Más tarde un tratado De simüitudine
nas se irian refugiando en la conversación familiar, y al fin cllrnis peccati. atribuido a San Paciano, obispo barcinonense
llegó la latinización completa. del siglo IV, o a Eutropio. que lo fue de Valencia en el VI,
4. Son interesantes a este respecto algunos nombres alaba la caridad de una dama que hablaba en lengua ver·
de Jugar que mezclan elementos latinos con otros iWricos o nácula a desvalidos paganos que no sabían latln). Es de
celtas. No es de extrañar que en G r a c c h u r r i s (Alfaro) suponer que en el Centro. Oeste y Norte la latinizaciÓn no
se junte al recuerdo de su fundador. Tiberio Sempronio
Graco. la palabra vascona u r r i. integrante del nativo y
z Véase ! 3)".
J Garda y Bellido. arto cit., 27·28.
wARou.. - 5
I r-':(lUA
58 Historia de la lengWl t:.spañola § 10 §11 La lengua latina en HispGnia 59
se generalizaría sino más tarde aún. La toponimia asturia- Hispania contribuyó notablemente al florecimiento de las
na abunda en derivados de nombres latinos de terratenien- letras latinas; primero con retóricos como Parcia Latrón
tes (AntoRana. CorneUana, ]omc1.,lDUl, Terem.amz. de An to- y Marco Anneo Séneca; después, ya en la Edad de Plata.
oius. Cornelius. Diomedes. Terentius); pero con las sensatas enseñanzas de Ouintiliano y con un bri·
la epigrafta de la misma región ofrece nombres ind.fgenas liante grupo de escritores vigorosos y originales: Lucio
de dioses, individuos y gentilidades basta fines del siglo IV ARneo ~neca, Lucano y Marcial. En sus obras -especial.
por lo menos 4. mente en las de Séneca y Lucan~, españoles de tiempos
modernos han creído reconocer alguno de los rasgos funda·
mentales de nuestro espíritu y literatura.
§ la. EL ul1N.

Entre las lenguas indoeuropeas. la latina se distingue § 11. I!ELENISMOS '.


por su claridad y precisión. Carece de la musicalidad, rique-
za y finura de matices propia del griego, y su 8exi6n es, 1. f;UoJlu~ cultura! de la· H~lad~ se ~ejó sentir sobre
comparativamente. muy pobre. Pero en cambio posee jus- Roma e!LtQdos los momento.!.de su historiaJ.El-'9ntacto con
teza; simplifica el instrumental expresivo, y si olvida diJo las ciudades griegas de Italia -la Magna Grecia
tinciones sutiles. subraya con firmeza las que mantiene o fue ~isivo para la evolución esplntual de los romanos.
crea; en la fonética, un proceso paralelo acabó con eui Un cautivo de T~ento, Livio Andrónico, inauguró en cl
todos los diptongos y redujo las complejidades del conso siglo 111 la literatura latina, traduciendo o imitando obras
nanUsmo indoeuropeo. Idioma enérgico de un pueblo pr6c> griegas. La ~-deLmundo-.hE:lénico3amiliarizó a los
tico y ordenador. el lado adquirió gracia y armonia al con- romano&-CQlt-tlD&-ivilización,..muy-supedor.\Grecia les prQ:-
tacto de la literatura griega. Tras un aprendizaje iniciado 901X'iOnÓ nombreS de CODCCp~~da del
en el siglo In antes de J. C.• el latín se hizo a to para la espíritu: idea, phantasia, philosophia, musi·
poesía. la _ ocuenCiaV"Iafiloso la.:iiñ perder con ello la ca. poesis, mathematica; tecnicismos literarios:
ncisión originaria Helenizada en cuanto . g y !JUt' t ragoedi a, ca m oe d i a, s cae na, rhy thm u s. o de,
delos .......ro rofundamente romana de espíritu, es la obn r h e t o r; palabras relativas a danza y deportes: e h Or u s ,
~r=
de Cicerón, e igualmente la de Virgilio, Horacio y Tito Livio. palaestra, atbleta; a ensefianza y educación: seho-
los grandes clásicos de la ~poc:a de Augusto. la, paedagagus; en suma. a casi todo lo que repre-
senta refinamiento espiri y material,
l\
4 Maria del Carmen Bobes, lA roponimi4 romana en Asturilu,
Emerita, XXV11I, 1960, 241·284, Y XXIX, 1%1, 1·52; F. Dieao Santol,
RomalliUlci6n de Asturias a travú de su epierafla romana, Oviedo, s Vbse M. PemáDdez Galiano, Helenismos, .. Enciel. Una. Hisp._,
'963. ti, Madrid, 1966, 51·77 (excelente visión de conjunto).

UNlvt:RSIOAD OE SEVIllA
Fac.Filolog(a Biblioteca
60 HistorUI. de la lengua upaño14 §II • 11 ÚJ. lengua latifUl en HispanÜJ 61
2. U 'MfI'IIIl popular ,e "eTlÓ tambjln de
greciSIDOS lÚa 3. Las distintas ~pocas en que se introdujeron en latín
concre~entcmás anti¡um qnc 1m; de introduc> los helenismos enumerados se revelan en las adaptaciones
..9ón.-aUta: DQmb.res-de-plantAA y animales.... como o r i g 1- 'on~ticas que sufrieron. Los primeros y más populares fueron
Dum, slpia (> esp. origano, ¡ibUl); costumbres y vivia- tomados al oldo. Como el griego poseía fonemas extraños
da: balnl!um. caml!ra. apotblca (> baño. cdnf6. al latín. fueron reemplazados por los sonidos latinos más
ra, bodega); utc:Dsilios..e_instrumental: amp6ra y el dimI- parecidos: la o era semejante a la u francesa, pero en latín
DUtivO ampdlla (por amph6ra > dnfora), sagma, pasó a u velar; las aspiradas 4'. O. X se transformaron en
ch6rda (> tunpolla. jalma., cuerda); navegación, comeJ'oo p, t, c. Así. "dvOa dio mI n t a. de donde el esp. menta;
cio. medidas: a n e 6 r a. b e m i n a (> ancla., lineara. ~ 8úf.1oC; > *tilmum > esp. tomUlo; 1t0pf6pa > pilr-
mina); instrumentos-mu.sicale6: s y m p h o n 1 a. el t h Ira p ti r a. Es frecuente en el latin arcaico y despw en el vul-
(> zamp;;ño, 1.Ilnfoful, cedra, cftara), etc. pr que la oclusiva sorda K se convierta en g, en lugar de c,
Durante el ImPerio nllevo nismos netraron en el IU correspondiente latina: KO~€p\lav > g ti b e r n a re>
latín vulgar. La preposición k a t á tenfa valor distribut YO esp. gobernar; Káf.1f.1apo<: > g a m m 1 r u s > esp. gdmbaro,
en frases como kata duo. kata treis 'dos a dos', 'tres al lado de cdmaro y camarón.
a tres'; introducida en latin, es el origen de nuestro cad4. Cuando se intensificó la heleniz8ción de la sociedad ele-
El sufijo verbal . i z e i n fue adoptado por el latín tardio vada, los hombres cultos intentaron reproducir con más
en las formas -izare, -ldIare; la primera, más eru- fidelidad la pronunciación griega. La u se transcribió y, y
dita, sigue siéndolo en el español -izar (autorizar, rea1iuu, le le dio su sonido de u francesa; 4'. B. X se representaron
ridiculizar), mientras que - 1 d 1 a r e ha dado el sufijo po- con ph, th, ch, respectivamente. Esta costumbre se genera·
pular ~r (guerrear, sestear, colorear), más espontáneo , lizó durante el período clásico, extendil!ndose al latín wlgar.
prolífico. El adjetivo m a e a r i o s 'dichoso, bienaventun- Pero en boca del pueblo la y se pronunció como i, la ph
do', se empleaba como exclamación en felicitaciones; de su como t, th Y ch como t, c. De esta manera KGf.1U > cy·
vocativo m a c a r j e proceden el italiano magan y la anti- ma > cIma dio en espafiol cima; y~ > gypsum >
gua conjunción espadola maguer, magut:ra 'aunque". LuC80 glpsum > yeso; KÓfl\lOC; > cophlnus > cuévano;
(§ 13) veremos la importantísima contribución del griego al ÓP4'm'ó<; > o r p h ¡( n u s > huérfano.
vocabulario y terminología cristianos. Los grecismos más recientes adoptados por el latín mues-
, Para el cambio de sentido, compárese la equivalencia entre
tran los cambios fonéticos propios del griego moderno. La
_hágalo mhorabuma; no lo aproba~. y _no lo apro~ aunque lo TI. que en griego clásico equival1a a e, se cerró en i: áKl'l&[a
haga_, El portulUb embora 'aunque' es ori&inariamentc em boa hor.. dio acidia 'pereza'; ci1lo0i)KT). a tra~ de apotbi!ca, babía
'enhorabuena', El italiano matari ofrece aún los distintos ¡rados de
esta evoluciÓn. En espaftol del si¡lo x macGre ke era ya equivalente
pasado a bodega, pero según la pronunciación griega moder·
de q u a m u i s (Glosas Silen.ses 281). Sin embarlo dos siaJos des- na y, probablemente, con evolución semiculta. resultó tamo
pu& Den Quzmán emplea makka,. con el sllPillieado de 'ojala' que bién botica. Las oclusivas sordas Tr, 1', K se sonorizaron des-
también el ita!. magarj posee (Garda Gómez, Todo Ben Qutman, 111,
Madrid, 1972, 473). pués de nasal; Kaf.1Trf) hubo de dar en ladn no sólo c a m p a ,
62 Historia d~ la lengua española §11 I 11 La lengua latina en Hispania 63
sino también e a m b a • g a m b a. exigidos por el esp. ant. y .. entrada de OEio(, Oda> lato tardío tbius, tbia. que J'&.
cato cama 'pierna', il. gamba, fr. jambe; de oáVt"aA.ov pro- emplazaron a avunculus. patruus, matertera y
nunciado s" n d a Ion. viene el espai'iol sdntüüo. • m ita (esp. tío. tla); t h i u s era todavía griego para San
4. La inftumcja de! &riego sobre el latín no debiÓ de isidoro. Entrada la Edad Media o ya en la Moderna el comer·
limitarse al vocabulari,2. Se han sefialado paralelos sintk. clo y la navegación trajeron U.)E,á~Il'tOC; > xdmet. xdmed
t ros roo sj~cativos entre el latín vulgar el gnego roo- 'lela de seda'; tal vez OlV&WV > lat. ce n d a 1u m. con
derno: las perffrasis verbales die e r e ha b e o y s e r 1 p. cambio de sufijo. > esp. cendal; yaHa > ant. galea, des·
hrttr h a b e o, origen del futuro y del perfecto románicos pu~s galera; Kaüf.l.a 'quemadura', 'calor' > calma, que del
(§ 17,), corresponden exactamente a .Xc.> d'ltE:tv. (XC.) YEYpa¡.L~ lentido de 'bochorno' pasó a tomar el de 'bonanza'; dJ...s:uolla
lJivov; las romances estoy diciendo, va y dice, tomo y ".. 'orden, mandato'. 'canto del cómitre para acompasar el movi·
voy tienen igualmente precursores griegos. En las oraciones miento de los remeros' > lato tardfo • c 1u s m a > genov~s
subordinadas las lenguas románicas se apartan del latín y ant. ciüsma > esp. chusma 'conjunto de galeotes'; 'tartf¡nov
coinciden con el griego en el uso de Jos modos verbales. iD- > fr. ant. tapiz. > esp. tapiz.. etc. La historia de estos grecis-
finitivo y gerundio. Estas y otras muchas semejanzas, toda- mos medievales es muy compleja, por tratarse de voces que,
vía no estudiadas a fondo, parecen responder a que tanto en su gran mayorla, llegaron por via indirecta J. Más adelante
construcciones ya existentes en griego clásico o helenístico (1 3311) veremos no pocos que vinieron a través del árabe.
como las que ¡lctuaban en él para transformarlo en el IDO- 6. La ciencia y filosofía medievales, renacentistas y mo-
derno, penetraron como fennento en el latín hablado y asf dernas nutrieron y nutren su tenninologfa con abundante
llegaron a las lenguas románicas '. Incorporación de helenismos: unos, tomados ya por el latfn
5. La introducción de gredsmos continuó tras la caida en la Antigüedad; otros, directamente del griego; muchos
del Imperio Romano. La dominación bizantina en el litoral IOn compuestos y derivados de nueva formación, que ni el
mediterráneo de nuestra Penfnsula durante la segunda mitad ¡riego clásico ni el bizantino conocieron (cefalópodo, trau·
del siglo VI y buena parte del VIl hubo de ocasionar la ado~ matologia. anafilaxia, megalómano, diacronla, tecnocracia,
ción directa de algunos '. A esta época parece corresponder etc.). El helenismo literario, existente ya en la Edad Media.
, E. Coseriu, Das Problem des gri«hUellen EinfllUSes auf d.u
Vulgiirlllleín• • Sprache und Gesdúchte. Fest5chrift für Rarri Mdu..
Münc.ben, 1971, 1JS.147; .Tomo y me "O,....
Ei7I Problem lIugleicJJot. 1 ID. influencia. bivmtin4 en la PenbuulD. lbiricD., AI·Andalus. Xl, 1946.
2&>]49.
du europiüscher S)'J'Il4%. Vox. Romanica, XXV, 1966, J3.55. G. Boo-
t Véan5e H. y R. Kahane. Abmdl4l1d und BYUJnz.: Spra&he, .Real·
fante (llalÜJ e Gr«ÜJ, .To honor Roman Jakobson_. TIte Hque.Paris,
lexilr.on del" Byuntinistilr._, ed. por P. Wirth, 1, Amsterdam, 1968;
1967. l6J.173) relaciona también con d ariea:o tn.Il5foflDaclones aceD-
tuales y voeüicas en d latln vuIp.r, as1 como la reducdón de los casos.
8yzantinorommdCl2, .PolychronKm_, homenaje a F. DOlier. Heidelberg.
1966, 304-)17; Graeeo-RomlUlC4! Etymolo,iu. Romance PhilolOl)'. XIX,
Vbnse ademis W. Dietrich. Dt.r ruripllrasliselle Vuball1$pdl in den
1965,261.267: XXI, 1968. SOl·StO. y .Studia Hlspanica in honorem R. L._,
rom4l1ischen Sprachen. Beihefte zur Zeitsch. f. romo Philol., CXL, Tü.
f. Madrid. 1972. )2).))); de los mismos autores Y A. Pietrangeli, Cultural
........
binlen, 1973; y resei\a de H. y R. Kahane. Rom. Philol., XXXI, 1978,

J Véase C. E. Dubler, Sobre la crónica ardb/go-bilQntina de 741


Criteria lor Western Borrowings Irom B)/VJntine Greek, .Homenaje
a Antonio Tova.... Madrid. 1972, 205-229.
86 Historia de la lengU4 ~pañola Latín vulgar y latln hjspdnico 87
4. ~italiano, retorromano, dálmata y nunano-la de ca n tare ha beo. En Oriente eLauxiliar
luclóLde_!!__r.~] (§ 184) no rebasó el_punto ~_. "lle: rum. \IOiU cinta, de volo cantare.
p~tal: caelum, cervus, vicinus tienen lb Dentro--J1e la RomaniA..-occidental-unas lenguas se;.
/11 en los 1tal. cielo, cervo, vicino, retorr. eiel, e.ierv o -::::, más revolucionarias y otras más conservadoras.
vJin, vegliota e.i1, vie.ain, romo cer, cerb, vecino ~ " s ha llevado hasta el último extremo las tendencias
salvo en mozárabe, picardcyr walón, prosiguió el d s. No se ha contentado con suprimir la acentuación
miento hasta aJcanzar articulación dental o int~rckn....i!I: ula, sino que, debilitando toda vocal posterior al acen·
cid, cerf, \IOisin, esp. cielo, ciervo, vecino, port. ceo, tia gcneraliza.d_o_el ritmo agudo. Después de_sonorizar.
vizinho. I Itl, Icl, ha suprimido la sonora resultante de Itl y

5. É!llos plurales de nombres y adjetivos hay di muchos casos la de Icl (s p a t ha> ~pée, épée; jo·
5ias muy caracteristica5. En retorromano, cat:aü.D, re > jouer, etc.). En cambio, el espaftoJ es más lento
y galJeao-portugués Jos de tema en " adoptan como IU evolución. En él domina el acento llano o trocaico,
cia única la del acusativo - o s, apoyada en Hispanla edio entre los abundantes proparoxítonos del Oriente
_el nominativo celtibérico ·os (§ 51 y 171 ); a igual resul el ritmo cWtono del francés; incluso conserva la vocal
llegaron el francés y el occitano al abandonar la dec: .ónica con relativa frecuencia (pdmpano, huérfano, cán-
bicasual. En cambio el italiano y el rumano preñric"". , 'rébede, vibora y tantos otros). La relajación de las
nominativo .¡ (it. lupi, muri, alti, buoni, romo lupi, IIDoras intervocálicas procedentes de Itl y Icl latinas no
cuya lil final coincidió con el resultado fonético de 101- llegado a una pérdida tan extensa como en francés (esp.
rales en -es (homines. claves, mulieres > "palla, jugar). En términos generales puede decirse que Jos
uomjnj, ch;av;, rum. oamenj, mujeri) 22. primeros textos franceses están ya más alejados del latfn
6. El futuro románico se ha fonnado con el awtilio que el español actual.
ha b e r e en Occidente e Italia: esp. cantaré, fr. chante....

§ 21. ARCAfSMOS DEL LATíN HISPÁNICO.


22 El plural de los temas en ·a se rormó en la Romania oc:ddell&al
con la desinencia - a s común a nominativo y acusativo en la 1eDIUI
vulgar (§171). Las rormas italianas pietre, capre y las rumanas púa"., Ha sido frecuente entre Jos romanistas relacionar esta
ClJpre, ele., se han venido reconociendo como continuadoras de 101 evolución reposada con el carácter español, apegado a tradi·
nominativos latinos pe t r a e, e a p r a e. Sin embar¡o Paul Aeb1lctwt ciones y poco amigo de la expresión plebeya. Dejando a un
ha demostrado que en la Alta Edad Media documentos de toda Italia
atestiguan profusamente plurales oQ$ > ·es. que con la pérdjda del l. lado estas razones psicológicas, poco seguras refiriéndose
-.s final pudieron dar origen a las formas con -e generalizadas en .1 A época tan lejana, otros factores debieron contribuir a que
italiano normal, y a las dialectales en -tJ: la sorMa 'las hennanlU', el latin hispánico tuviera aspecto arcaizante en relación con
tre kkapra 'tres cabras', etc. (Le pluriel ·4 s de la premi~re dklinlJlSOIl
latine el ses résultats dans les langues romanes, Zeitsch. f. romo Phllol" ·1 de Galia y, en muchos rasgos, con el de• Italia. •
LXXXVII, 1971. 74-98).
84 Historia de la lengua española Latín vulgar y latin hispdnico 85
latina se !.KbI2. y las diferencias locales constituyeron 3. En Occidente las oclusivas /p/. /t/, lel situadas entre
zetas e idiomas distintos~ ~ lesse sonorizaron por la acción del substrato céltico
Es dificil precisar cuáles de estas diferencias hablan picio (véanse §§ 46 Y 18d. sufrieron ulteriores relajaciones
recido ya en el latín imperial y cuáles corresponden a han......d.~sjlparecidQ.en~ciertoscasos: r i p a • I a e t u e a , m u·
época románica primitiva, pues no alcanzaron pleno Ire, spatha, spica, eatena, caput, focu's,
arrollo hasta mucho después. Aun así, cabe dist O

- mi c a dan, por ejemplo, en español riba, lechuga, mudar,


la Romania dos s lin .. sticos bien esracte . pada, espiga, cadena, cabo, fuego, amiga; en francés, riviere,
on~l, que comprende la antigua Dacia, cun!. del lue, muer, épée, épie, chalne. feu, amie. E QtienteJas.
D-ªlmacia y os ialectosde a n sUf'a itálica·~;=y"'e~· lusivas sordas se mantienen
.. inalteradas: rumano rip(1, Ufp-
d~~-.~ónsptui--ºo RQ.t: Hi,$pania"••!ia1i;l, orte de ~ , muta, spatlt, spicl1; dálmata de Veglia raipa, spuota,
Galja Cjsalpinai>"Y Retiaf'- "N'¡ca, kataina. ~ Italia los dialectos del Norte sono~
2. n los romance llegan con frecuencia a la omisión de la consonante (riva,
tiende a concentrar a-fuerzae$ a 'ptUla, cadena y kena, fogo y fo, amiga y spia), mientras
-da, detrás de la cual no sue·7Ie~n""'t~o~Ie~ra"',""'m~ás:"'-de una los del Sur conservan por lo general la sorda; las dos ten·
En consecuencia, ha desaparecido o se ha reducido m ciencias contienden en toscano y en la lengua literaria (riva,
la acentuación dactílica. ..En-cambio, los- romances o . ""uga, spada, redina < re t 1 na, pero mutare, catena, capo,
conservan gran núm~ esdrújulo,. Así, f r a x 1 n u, • "'oca, amica, con dobletes como spica I spiga)1l. Añádase
b ill a, p e c t 1 n e dan en francés frene, table, peignc. que en Occidente, también por probable influjo del substrato
provenzal, fraisse, taula, penche o pente; en catalán, fr &'leila, los grupos {ctl y Icsl han pasado a litIo le/, lisl,
taula, pinte, y en español, fresno, labia, peine; pero en II1I o I~I (v. §§ 4? y 18 n. 14), l~9_ocurre en el Centr2
liana frassino, tavala, pettine, y en rumano, frasine. ,. Sur de Italia, ni tampoco en la Dacia.
ten(e) "lO.

J) Estas diferencias no han de enlenderse como ',eclIQ$ cNm"''''''' ,OlI, nebQla > nevoa, fraxlnu > ff"eiJeM > ff"eixo). Por otra
en el la.Un vul¡ar. ni siquiera en el de los siglos v al Vil, sino co.- .,.rte, la pérdida de las vocales finales en rumano transfonna des·
tendencias apuntadas entonces y que se fueron desarrollando en .. pués en trocaicas muchas formas ori¡¡inarlamente dactílicas.
transcurso de varias centurias. El espall.ol de los Sillos x y XI decII I1 La conservación de las oclusivas sordas intervocálicas en ara-
aún tdbola, cutmpetet, póttef"O 'potro', en alternancia con hIIrI& lIOnés pirenaico debe considerarse como fenómeno local de substrato
cuemptet, pollf"O, cada vez más favorecidos (Menc!:ndez Pida!, ~ vasco (v. § 4,), por lo que no altera el hecho ¡¡eneral de que la sonori·
lIes del espanol, §§ 3l Y 58). La conservación o sincopa de la \'OCa1 poto &ación domine en todo el Occidente románico. Para el italiano, vc!:anse
tónica es uno de los aspectos del fenómeno, pero no el unico; el espaftol (l. Rohlfs, Hi-Stor/sche Gf"ammatik dCf" italienischen Spf"ache, 1, Bern,
ha transformado voces dactílicas en trocaicas mediante la apócope de 1949. §§ 194·209 Y 212: R. G. Urclolo, The lntCf"vocalic PlosivC$ in Tus·
la vocal final (m4nnol, df"bol, cts~d, hut.sped, pdmel, ant. jún.. elc,l, t'tln ·P·T-C Bern 1965 y resei\a de H. Meler, Rom. Forsch., LXXVII.
procedimiento que se da también en otros romances occldentak!tj 1965. 409-415. Re~lantea el problema ¡¡eneral en términos fonéticos
el portugués llega. a iaual resultado rftmico eliminando la 1 y n Inte¡~ 1. lordan, Evolution de.s OCc!14sives latine.s en f"oman, Rev. de Linl·
yocálic:I!' ~. deshaciendo los hiatos subsiauientes (m a cOl a > ni.' Rom., XXXVlJJ, 1974. 291-301.
. HisloriD. de la lengua españolo. §Il
pero de importancia estiJfstica desde el Renacimiento, seJ'6
113 La lengua latina en Hispania 65

cstudiado al historiar cada período de Duestra lengua, junto § 13. EL CRISTIANISMO.


con las restantes manifestaciones de las tendencias cultas.
Conseguida la unificación jurídica. faltaba la espiritual.

--
No bastaba el culto al emperador como símbolo de unidad
§ 12-l HISPANlA BAJO EL IMPERIO...) luprema. Se sentia el ansia de una comunión universal, y
el Cristianismo vino a traerla como buena nueva; enseñaba
La división administrativa de la Península sufrió varia- la existencia de la vida interior. desdeñaba las grandezas
ciones a lo largo de la dominación romana. A las dos pri- terrenas, equiparaba el alma del hombre libre y la del es-
meras provincias, Citerior y Ulterior. sucedió la reparticiÓD clavo y abrazaba a toda la humanidad redimida, por encima
de Agripa (27 a. de 1. C.) en Tarraconense o Citerior, Bl!tica de los limites del Estado. Hispania ofrendó a la fe salvadora
y Lusitania. En tiempo de Caracalla se constituyó como l. sangre de sus numerosos mártires, la enérgica actitud de
provincia aparte la GaUaecia·Astúrlca. que comprendfa el Osio frente a la herejia arriana, y la obra del mayor poeta
Noroeste hasta Cantabria. Diocleciano escindió la Tarraco- cristiano del Imperio, el cesaraugustano Prudencio.
nense, separando de ella la Cartaginense. con la franja CCD- El Cristianismo ayudó eficazmente a la completa latini-
tra1 de Burgos, Toledo, Valencia y Cartagena. Desde Diocle- zación de las provincias. Muchos latinismos del vasco se
ci.an~ las provincias peninsulares, con la Baleárica y la deben indudablemente a las ensefianzas eclesiásticas. En los
Tmgltana, formaron la diócesis de Hispania, que dependfa romances, la influencia espiritual del Cristianismo ha dejado
de la prefectura de las Galias. innumerables huellas. El análisis de la propia conciencia, el
Al principio del Imperio. Roma gozaba de una serie de afio por ver en los actos la intención con que se realizaban,
privilegios que no alcanzaban a las provincias; pero la ere- explica el crecimiento de los compuestos adverbiales b o Da
ciente incorporación activa de éstas a la vida romana exigió m e n te, s a n a m e n te, aunque hubieran empezado a usar-
que disminuyera la desigualdad. El derecho latino, y mú se antes 10. El griego, como idioma más extendido en la parte
aún la ciudadanía romana, sólo eran otorgados fuera de oriental del Imperio. fue en los primeros tiempos instru-
Italia como honor o recompensa. Pero cuando Hispania era mento necesario para la predicación a Jos gentiles; en él
ya -según Plini~ el segundo país del Imperio, Vespasiano fueron escritos casi todos Jos textos del Nuevo Testamento.
extendió a todos Jos hispanos el derecho latino. Las dinasUu La doctrina y organización de la Iglesia están llenas de tér-
de Césares y Flavios eran romanas; con la de Jos Antoninos minos griegos, que constituyen la última capa de helenismos
comienzan los emperadores provinciales. Hispanos eran T~ acogida por el latin; evangelium, ang~lus, apos-
jano y Adriano. los príncipes que dieron mayor prosperidad tiSlus, diabiSlus, ecclesia, basilIca, episc6-
al Imperio: después siguen otros africanos o ilirios. Roma pus, diac6nus, catechum!nus, asceta, maT-
cede sus prerrogativas y Caracalla (212) convierte en ciuda-
danos romanos a todos Jos súbditos imperiales. MI K. VossJer, Metodologla '¡/o/6gictl, Madrid, 1930. ]5.
66 Historia de lJl. lengua española § 14 I 14 La lengua latina en Hispania 67

tye, eremita. baptizare. monasterium, cae .. Dian que vender sus predios para defenderse del fisco, o
ro e ter i u ro. Muchas de estas voces grecolatinas haD le procuraban el amparo de los poderosos mediante la ce-
tomado un sentido especial al emplearlas la Iglesia: Lo g o ... .Ión de la propiedad. De esta manera aumentaban los lati·
Verbum. charltas. aogelus (en griego 'mensajero'). fundios, aparecía la adscripción del hombre a la gleba y se
martyr (en griego 'testigo'), asceta (originariamente iniciaban formas de relación social que habían de conducir
'el que se ejercita en algo. sobre todo el atleta'), etc. Bao I la servidumbre, encomendaciones y behetrfas. S e n i o r
pecial difusión tuvo par a bol a re. formado sobre el grie- 'anciano' adquirió el sentido de 'amo, sefl.or', en oposición
go par a bOl a 'comparaciÓn': el vulgo lo tomó del lenguaJ. al j un i o r 'mozo, siervo'.
eclesiástico y le dio el sentido de 'hablar' (fr. parler, ¡l. par- Cuando la invasión germánica amenazaba ya las desmo-
lare); de par a bol a vienen el esp. palabra, catalán paraula, ronadas fronteras del Imperio, empezó a cundir el nombre
fr. parate, ¡l. parola. Un sfmil del Evangelio (San Mateo. 25. de Romania, que designó el conjunto de pueblos ligados por
Yers. 14-30) habla del siervo que no supo obtener provecho el vínculo de la civilización romana.
de la moneda ( tal e n t u ro ) que le dio su sefi.or; la imagi-
nación popular sustituyó la acepción directa de 'moneda'
por la alegórica de 'dotes naturales. inteligencia'; y en una
época afectiva, como la Edad Media, talento y talante van.
ron como 'voluntad, deseo'. En la terminología militar ro-
mana p a g a n u s 'paisano, civil' se contraponfa al ro ¡le s;
y, como los cristianos primitivos se consideraban mil i te.
Christi, paganus vino a significar el no adepto a 18
nueva fe 11. I•
§ 14. LA DECADENCIA DEL IMPERIO.

A partir del siglo 111 empiezan a asomar en el Imperio


síntomas de descomposición. Las legiones eligen empera~
res y se convierten en mesnadas personales de sus caudillOl.
Las exacciones tributarias, cada vez más duras, resultaban
insostenibles para los terratenientes modestos, quienes ...

1I V~ase H, Rheinfelder, Kultsprache IInd Profonsprocl¡e in d.,.


romllllisc1ltm Uindern. 1934, pá¡. 132.-¡
LU Latfn vulgar y 14tm hispdnico 69
literaria se depuraba hasta llegar al refinamiento de las
de Horacio o la prosa de César y Tácito, el habla vulgar
apegada a usos antiguos; pero a la vez progresaba en
lnnovaciones, desarrollando tendencias existentes en el
desde el primer momento, aunque repudiadas o acep-
llI. UTlN VULGAR y PARTICULARIDADES tan sólo parcialmente por la literatura.
DEL LATIN HISPÁNICO Durante el Imperio, las divergencias se ahondaron en
considerable: el latín culto se estacionó, mientras que
wlgar, con rápida evolución, proseguía el camino que
§ 15. L.U1N LITERARIO y LATíN VULGAR 1. 18 de nevar al nacimiento de las lenguas romances. Las
Desde el momento en que la literatura fijó el tipo de tea extraftas que iban romanizándose no percibían bien
lengua escrita, se inició la separación entre el latín cu1 "Unciones de matiz antiguas en la lengua que aprendían;
que era el enseñado en las escuelas y el que todos p • cambio, se percataban del valor significativo encerrado
dían escribir, y el latín empleado en la conversación de • las expresiones que entonces empezaban a apuntar; asf
gentes medias y de las masas populares. Mientras la ....ban terreno los usos nuevos. Al fin de la ~poca imperial.
I Vhnse. entre otros. E. Bourde2:, ~ltmmls de Lin,uistiquc ~ IN Invasiones y la consiguiente decadencia de la cultura ace-
mane, 2.· cd., Paris, 1923; W. Meyer-liibte, lntrodua:i6n a Úl Unallflo IInron el declive de la lengua literaria. Desde el siglo VD
tica Rom41!iea, trad., adiciones y notas de A. Canro, Madrid, 1_ 1610 la emplean eclesiásticos y letrados; pero su lenguaje
C. E. Grand,ent. lnlroducci6n al Lalln Vul,ar, id. de id. de f. de ••
MolI, Madrid. 1928; H. f. Muller, A Chronolo¡y at Vul,ar La,,"" revela inseguridades Y admite vulgarismos, fabrica multitud
Beibefte zur Zeitseh. f. romo Philol., 78, Halle, 1929; S. da Silva Neto" de palabras nuevas Y acoge, bamizándolas ligeramente, nu-
Hist6ria da Un,Ull Porlu,ulsa, Rio de Jandro, 1952, 161-315. e Histd"" merosas voces romances o exóticas. Es el bajo latín de la
do latim vulgar, ¡bid.• 1977; K. Vossler, Einführun, ¡ns Vul,arlatd".
herausle¡eben und bearbeitet von H. Schmcck, MUnchen, 1954; J. a, Edad Media.
Hofman, El lalin familiar, trad. y anotado por J. Corominas, Madrid, Para el conocimiento del latín vulgar la documentación
1958; B. E. Vidos, ManUllI de Ung. Rom., Madrid. 1963; H. Lausbe.... es escasa: fragmentos de una novela realista de Petronio
Ling. Rom., 2 vols., Madrid, 1965-1966; V. Vünllnen, lnlroduction /1M
L/uin Vulgaire, Pans, 1%7 (Trad. esp. de Manuel Carrlón, Madrid. que reflejan el habla ordinaria; textos descuidados, an~ni~os
1968); l. lordan y M. Manoliu, Manual de Lin,. Rom., revisión, reelat» o de escritores de la decadencia; inscripciones lapldanas
ración parcial y notas de M. Alvar, 2 vals.• Madrid, 1972. uf como la Incultas. citas de gramáticos que reprenden incorrecciones
Antolo,la del Lalln Vul,ar de M. Diaz Y Diaz, Madrid, 1950, y el Sumo
Vul,aris Lalinu.s, Vul,arlateinisches Lesebuch de G. Rohlfs. Hallel del1en~je: a esto se reduce el testimonio de la antigUedad.
Sule, 1951; W. M.anczak, Le problbne de la lan,ue romane commwu, Pero, en cambio. disponemos de la comparación entre las
_Atti XIV Con¡res.so lntern.u. di Un¡Wstic:a e Filo!. Romanza., N.poll, lenguas romances, cuya evolución podemos seguir paso a
1974, 11, 61·74; E. Coscriu, Der so,erumnte _Vul,iiTlatdn_ und die
crsten Dffcrmz.iuun, in der Rom4rliD, _Zur Entstehunl da romo paso, y que obligan a suponer base latina para muchos de
Sprachen_. Dannstadt. 1978, 257-291; A. Niculescu, El latfn vul,Dr. COIt· los cambios comunes que hay en ellas,
sideraciones sobre un concepto, Anuario de Letras. XVII. 1979, 20· Veamos en qué diferfan el latfo literario y el vulgar:
255, etc.
72 Historia de la lengua española
'17

Lalin vulgar y latln hispd.nico 73
nificem dabo,.. Plauto; .. ad me magna nuntiauit.). El . . del singular: el genitivo y dativo r o s a e. el genitivo
acusativo se empleó con preposiciones que antes eran exclusI- • m i e i, I u P I respectivamente; por el contrario los acu-
vas de ablativo: inscripciones pompeyanas dan _curo i u m e Do _Uvos r o s a s , a m i c o s posefan morfemas inconfundibles
turnIO, «cum soda les» en vez de ccum jumento,". . . plural. La distinción entre desinencias casuales de un
.cum sodalibus. l . "mo número pocHa 'desaparecer sin gran dañ.o para la
Por otra parte. la evolución fonl!tica suprimía la f-ml final, -.nprensi6n, gracias sobre todo a las preposiciones; pero
eliminaba la distinción entre vocales largas y breves e igua. .. oposición entre singular y plural no contaba con más ins-
laba la /11/ con la /6/ (véase § 181), con lo que las desinenciu trumento que las desinencias. Afiádase que el indoeuropeo
de ciertos casos coincidieron con las de otros: el nominativo llInía nominativos de plural 1- a s I y I - 6 sI. conservados
r o s 1. dejó de distinguirse del acusativo r o s a ( ro) y del 1ft oseo, umbro y celta; para 1- o sI en celtibérico. v. § S,.
ablativo r o S á. 1.0 mismo ocurrió con el acusativo a m i· Motivaciones internas del sistema lingüistico se combinaron
e 11 ( m ) y el ablativo a ro i e 6. con los que confluyó en de- con la acción del substrato para que inscripciones de diver-
terminadas áreas geográficas y niveles sociales el nominativo ..s zonas del Imperio -entre eUas Hispania- atestigüen
a m i e 11 ( s ) . cuya j-s/ omitían el latín arcaico y el IÚStico: abundantes nominativos de plural como f i I i a s, 1 i b e r-
inscripciones hispanas ofrecen nominativos La b e o. a UD· 'a s, y para que en el latín hispánico hablado 1- 6 s I se
culo. mari tu. tamuJu. etc.4• En cambio. formas roo pneralizase como desinencia de nominativo y acusativo de
manees como hombre, luz. verdad. ladrón son resultado plural para los temas en I.(J/'.
común de los acusativos homlne(m), luce(m), ve· A consecuencia de todos estos cambios la flexión del nom-
r ita t e ( m ), 1 a t ron e ( m ) y de los ablativos h o m iD •• bre en el latín vulgar fue limitándose progresivamente hasta
luce. veritáte, latr6ne, pero no de los nominativoa oponer una forma única de singular a otra forma única de
horno, lux, verltas, latro, En el plural, el sistema plural. Sólo en francés y occitano antiguos sobrevivió una
latino clásico diferenciaba nominativo y acusativo en las cloI declinación bicasual con formas distintas para el nominativo
primeras declinaciones (ros ae I ro s ji s, I u pl/l up 6s): y para el ~gimen o caso oblicuo; pero desapareció antes del
pero en las tres últimas homines. luces, sensQI. ligio xv mediante eliminación de las fOnDas de nominativo.
die s vallan para los dos casos. ambivalencia contagiable 2. También se simplificó la clasificación genérica: los
a los temas en I-al y en I.(J/. En éstos los nominativos ro- IIUstantivos neutros pasaron a ser masculinos (m a n e i •
s a e y a m i c l. I u P I tenían desinencias comunes con fOl'- pium> mance.bo,tempus > tie.mpo)ofemeninos(sag-

3 Remito a Los CQSOS latinos: restos sint4ctlcos y sustitutos 11ft


espa;¡ol, Bol. R. Acad. Esp., XLIV, 1964, 62-73. 5 D. Gazdaru, Prejuicios persisrentes en la morfosillttuis romdrtica.
• M. Dfaz Y Dfaz, Antolorla dd Lalfn Vul,.ar, Madrid. 1950, UI- Romanlca, 1, 1%1, 69-11S, defiende jwtificadamente la necesidad de
US; Carnoy, Le fatin d'Espqne d'apru les inscriptions, 1906, tas-2G6. tenef" en cuenta 101 nominI.t!voI / - a l/Y /. o s / al ~pllear el plural
reúne alrededor de 60 ejemplos, que ~pIlca como descujdos o a~ romtnico. Pero en d sIn¡u1ar, salvo en fr'ands y ocdtano anti¡uos
viadones por estar ¡cneralmente en fin de linea. Tal explicadón • y en cultismos o semieultlsmos de otros romances. son ~cepc:ionales
insatisfactoria para omisión tan repetida. los restos inequlvocos de nominativo.
IZNOUA ESPAAou.-6
74 Historia de la le.ngtUl española t 17 Latín vulgar y 1atin hispdnico 75
ro a > jalma), con no pocas vacilaciones y ambigüedades, revela como. u n u s fossor aut caprimulgus. 'como un ca-
sobre todo para los que terminaban en . e o en consonante vador o un cabrero'. Así se inició la creación del artfculo in-
( ro a re> el mar y la mar; 1a e > fr. le lait, port. o lrile. definido '.
esp. la leche). Muchos plurales neutros se hicieron femeninoe 5. En la conjugación muchas formas desinenciales fuo-
singulares a causa de su ·a final: f 01 i a > hoja, b r a e e b i . ron sustituidas por perífrasis. Todas las formas simples de
> braza, r a ro a > rama, 1 i g na> leña. De ahí el valor la voz pasiva fueron eliminadas: a p e r i u n t u r, a m a b a-
colectivo que conservan a veces, patente en .1a caída de lur, dejaron paso a se aperiunt, amatus erat. Se
la hoja. y en el contraste bralo I braza, leño / leña, etc. olvidaron los futuros can t a b o, d i c a ro, mientras cun-
3. En la lengua clásica los comparativos en - i o r y loe dian cantare habeo, dicere babeo. que en un prin.
superlativos - i s s i ro u s alternaban con perífrasis como m a", cipio significaban 'he de cantar', 'tengo que decir'. Una ex-
gis dubius, maxime ¡doneus. El latín vulgar 19 presión semejante, can t a r e ha b e b a ro, dio lugar a la
emplazó forrnosior. grandior por magis formo formación de un tiempo nuevo, el postpretérito o condicional
sus, plus grandis, y altissimus por multu románico (cantaría, amarla). El verbo ha b e r e con el par-
altus. licipio de otro verbo servía para indicar la acción efectuada,
4. La influencia del lenguaje coloquial, que daba amp pero mantenida en sí o en sus consecuencias, como en espa-
margen al elemento defctico o señalador, originó un pro 11I01 ten.er ('tengo estudiado el asunto'); más tarde adquirió
empleo de los demostrativos. Aumentó, sobre todo. el el valor do perfecto, y al lado de di xi, f e e e r a m surgie-
mero de los que acompañaban al sustantivo, en es ron habeo dictum, habebam factum.
haciendo referencia (anáfora) a un ser u objeto nomb 6. El desgaste que tuvo el significado de las preposicio-
antes. En este empleo anafórico, el valor demostrativo nes al aumentar sus usos hizo necesaria la formación de
i II e (o de i p s e, según las regiones) se fue desdibuj partfculas compuestas, como d e x (d e - e x ), a b a n te,
para aplicarse también a todo sustantivo que indicara Inante, deintro, de trans (> esp. aut. des, arag.
u objetos consabidos sin mención previa; tal fue el avant, esp. ant. y vulgar enante, enantes, esp. general de-
de partida en la formación del articulo determinante, lante, dentro, detrds).
trumento desconocido para el latín clásico y que se d
al formarse las lenguas romances. A su vez el numeral UD 11
empleado con el valor indefinido de 'alguno', 'cualq
'cierto', extendió sus usos acompañando al sustantivo
designaba cntes no mencionados antes, cuya entrada en el
curso suponía novedad o conllevaba carga expresiva. Un
sonaje de Plauto dice .dum edormiscam u n u m so , Remito a Del demostrativo al ltrtfculo. Nueva Rev. de Filol.
frase traducible por 'mientras echo un sueñecito'; y Hisp., XV. 1961, 23-44 Y Dos estudios sobre la aetuali1.aci6rr del sw-
lantivo en espa;¡of. 1: _Un., _una. como 4Ttfculo indefinido ePI espa;¡ol,
habla de un poetastro que cuando lee sus propios versos Rol. de la Comls. Perm. de la Asoc. de Academias. núm. 21, 1915. 39-49.
76 Hislori4 de la lengua LSpañOÚl I 11 Latin vulgar y latfn hispdnico 77
Por último se pronunciaron largas las vocales acentuadas
§ 18. CAMBIOS POmICOS. que terminaban sUaba y breves las que estaban en sflaba
IlCabada por consonante. En Hisparna estas diferencias de
En la fonética hay que señalar en primer urmino 101
1. duración debieron de ser menores que en otras zonas de la
cambios referentes al sistema acentual y al vocalismo 7. BI Iomania. pues la D;l:isma suerte han corrido lel, 101 en
latín cIAsico tenía un ritmo cuantitativo-musical basado ca p'.dem, nO·vum. que en s!p-tem. pOr·tam:
Ja duración de las vocales y sOabas. Desde el siglo m em- 11II8I y otras han dado lié/. luél (pie, nuevo, siete. puerta).
pieza a prevalecer el acento de intensidad, esencial en las la cambio. en otros romances ha habido evolución distinta
lenguas romances. Combinada con la transformación del IIPn fuera libre o trabada la silaba (fr. pied-sept. neuf·
acento, hubo también radical transformación en las vocales. l'O,te; it. piule..sette. nUO\Io-porta). El problema de la dip-
En UD principio las diferencias de duración estaban ligadu tongación es uno de los más controvertidos en el devenir de
a diferencias de timbre: las vocales largas eran cerradas, las vocales latinas'; las más afectadas, aunque no en toda
y de timbre medio o abiertas las breves. De este modo, el la Romania, fueron la I~I y la I~/, cosa bien explicable:
timbre de una Idl breve (abierta) se aproximaba al de la aalentras los cambios acentuales y cuantitativos recién ex-
/0/ larga (cerrada), y lo mismo ocurría COD la /TI y la ¡e/. puestos condujeron a resultados IJ/. I~/. 19/. NI que per-
Desaparecida la distinción cuantitativa, se confundieron NI petuaban la doble condición de vocales largas y cerradas,
y /9/. fU y It>/. En Hispania. Galia, Retla y casi toda HaU. . . . mismas transformaciones convirtieron la I~I y la I~I
las diez vocales clásicas quedaron reducidas a siete. seg6D ecentuadas en I~I y I~/. fonemas que rompfan los hábitos
el esquema siguiente': del sistema al ofrecer insólitamente asociados los rasgos de
largas y abiertas. Ya en el siglo 1 de nuestra era el originario
caricter breve de la I~I no fue obstáculo para que se con·
, MCIW!ndez Pidal, Orl,mu. §§ 22, 244, 2S y 26; F. Schürr. Umlaut
NfId Dipluhongienm" Rom. Fonch.• L. 1936. 275-316; La diptongaciÓn
.....orrorrrblica:. Rev. de Dlalee. y Trad. Pop., VII, 1951. 379-390; La
Mplttonlaison romane, Tubinp, 1970 (síntesis de otros varios estu-
....); Epilolo alla discusione sl411.a dittol11azione romant4, Rev. de
Unl. Rom.• XXXVI, 1972, 311-321; lA metafol1fa y sus fUl1ciones
tcm0,ó,ictlS. _Homenaje a V. Garela de Die¡o-, J, Madrid, 1976, 551·
7 H. Schuchardt, Der Vokalismw des Vulflirlatdns, 3 vols., Letp. 5S5 y Orilm y reparticiÓn de los íe. uo (ue) iberorro""4,,i&os. Ibc~
u¡. 1866-1868.
romania, n.- 8, 1918, 1·10; H. Weinrich, Plwnolo¡ische Studim tur romo
• los romances de Cen:leiú., Calabria. lucania. SIcilia y o.ciI

l.
5prach,eschichte, Münster. 1958, 17s.183; E. Alareas L1orach, FOl1oloef4
parten de otros sistemas yoc:álicos latiI»vulpres. H. Lüdtke (!NI
",,(dlola, 3.- ed., 1961. §§ 143 Y 1....; D'maso Alonso, La fra.¡mentaciÓn
strukturelle El1twjcklul1' du romanischm Vokalismus, Bonn, 1956) fOl1ét. peninsular, _Enclel. Una. Hisp._, J, Suplemento, 1962, 2J.45;
ereyó encontrar veSllaios de estos sistemas en espaIIol y pon~
pero lo rechazó convineauemente Dtmaso Alonso, La fra¡mmladlrl
G. Bonfante, ltali4 e GreciA. _To honor R. lakobson•• The Haaue-Paris.
1961. 364-365; G. Hilty, Zur Diphthol1¡ierun. im GalJoromanischm und
fon¿tie4 peninsular. _EDcid. Una. Hisp._, 1, Suplemento, Madrid. ¡". Iberoromanischm, _Philolo¡i.sche Studien für 1. M. Piel., Heidel·
4-21.
berll. 1969, 95-107; P. Sporc, LA diphtongaison romane, Odense, 1972. ele.
78 Historia de la lengua espanola § l' I 11 Latín vulgar y latín hispdnico 79
fundiera con el diptongo I a e I monoptongado en I~/: una 3. La separación silábica tuvo un cambio de gran impar-
inscripción hispana de los años 96-98 presenta N a e r v a e lIDcia: f i -11- u, vi· ne· a y sus similares agruparon en
por Nervae, y otras del siglo n tribunicie, que •• . . sola sílaba las vocales en contacto, con to que la escan-
tus, por tribuniciae, quaestus lO• Lo desacostwa tI6n fue fi·liu, vi-nea > vi·nia u. En casos como
brado de estas dos nuevas vocales I~I y I,ºI fue sin ••. rl·6·1a, mu·lI·e·re, la sinéresis acarreó el tnm-
una de las causas de la inestabilidad y pronta bimatizaciÓlt lito del acento a la vocaI más abierta (va·rió-la. muo
de su timbre, mediante articulación cerrada de su mOme:D JI'· re). Esas I~/. /11 átonas, as( convertidas en semicon·
inicial; poco antes del 120 d. de J. C. se registra niepo. IDnantes, originaron multitud de alteraciones fonéticas; son
por n ! p o s , y en África, tambim durante el Imperio, Di •• ti elemento revolucionario que en lo sucesivo llamaremos
por D e o, aparte de ejemplos menos seguros y posib 1fId N. La yod, fundimdose con la consonante que precedía.
ultracorrecciones 11. JI palatalizó: m u 1 i e re> [mu!ere], f i t i u > [filu], vi-
2. Desde los tiempos más remotos del latín hay casos .Ia > [viga]. As' nacieron los fonemas palatales IV y
vocal postónica perdida. Ya en Plauto aparecen a r d u I /tI (representados con II y ñ respectivamente en nuestra
domnus, caldus por arldu s, domln us, calldUI M'tografla actual), desconocidos por el latm clásico y carae-
como consecuencia de la fuerza con que el latm primi terlstlcos de las lenguas románicas. El grupo It + yodl se
había acentuado la sílaba inicial. En el latm vulgar, bajo _bUó en 15 + yodl o simplemente en I!/: los dos grados
Imperio. el nuevo acento de intensidad renovó la ten • hallan descritos por gramáticos latinos 1.5, y una inscrip-
a omitir la vocal: oclum, triblum, auca, de oc ción da Vincenu;us por Vincentius. Evotución pa·
lum, tribOlum. avIca, etc. En casos como vetiilul Ndda siguió el grupo le + yod/, con resultado, ya que no
v i t 111 u s , la caída de la postónica dio lugar a la forma IcWntico al de It + yod/. sí lo bastante cercano para que
del grupo inusitado ItIl (ve t I u s, vi t I u s), que pasó
lell (veclus, viclus) por analogia con los nUID
-clus procedentes de ·UClllus, ·icOlus (auricl IIIi" t(Udif, Studi. Romanica, Series Unauistica. fase. 11, Debrecen.
1m, 99-100.
o v i c la, etc.). En menor grado se debilitó también la u [bid., 93-98.
protónica, que en algunas regiones, sobre todo en G H El ttrmlno .yod_ desipari también la al semivocal que nació
llegaba a elidirse: frigdaria < frigidaria, vetr 11 evolucionar INPGS como /c.1/, /el/. la/. 111:1/, ImI y oriPoó re-
IUltados con consonante palatal (1 oc:'1 u I > [ollu) > 10101 > lom/.
nus < veteranus u . 010, con j patatal en castellano andlUo; Ifac.tul > [faXtu] >
l&Jto] > [fejto) > Ifeto/, f«ho; IlaJ:u'l > [IaXsus] > [lalsus]
10 M. Dial Y Ofaz, El latEn de Ea Peno lbir.• l. RJu,os lin,ms, > [Iellos] > [lelos]. casto ant. luos: Ipulnul > [pulnu] >
_Enciel. Linll:. Hisp._, 1, 1960, 160. 1p.Jf)0/. pullo).
11 Bourciex, eliments, § 154; Grand¡e:nt, IntrOO., § In; A. T u Dice QuInto Papirio: .1 u s t i ti. cum sc.n'bltur, tertla sylla-
Estado latente en 'a"n vulgar: ¿cu4ndo e inicia la dipton,acIdfI ha sic: sonat, quasl constet ex tribus lltteris t, l, et i, cum habeat
breves? _Estudios ofrecidos a E. Al.reos Uorach_. I. Oviedo. duas t et 1_ (Kei.l. Gr«mm4tici L4tini. VlI, P'I. 216). Otro p-amAtico,
241·246. Pompeyo. afirma • propósito de la i en el If\lPO It + yod/: .si dlcas
11 S. Klss. Les Iransfonnations de la structure syllabique • Tltius...• perdit sonum suum et ac:ciplt slbllum_ (/bld.• V, pág. 104).
80 Historia de la lengua e5pGñola • 19 Latín vulgar y latm hispdnico 81
hubiera grafías como MapclávoC; y mendatium 6. Otros fenómenos de asimilación y absorción: el grupo
Marcianus, mcndacium. Los grupos Id + 1_/ solía pronunciarse como simple /s/: me n s a, a n s a
Ig + yodj se redujeron a [j] o [y] (adjutare > ay )lo mesa, asa; /n/ pasaba a /ss/ y aun a /s/: dorsum
tare); pero Id + yodj se asibilaba frecuentemente. > dossum; sursum, deórsum > sUsuro, de-
valiendo entonces a /2/. y en esta alternancia, el sufijo ve o. u m (de donde vienen nuestros adverbios medievales suso
griego • t l; E l V dio en latín el doble resultado . I d la r 'arriba', yuso 'abajo'); en la Romania occidental y en Italia,
e ·izare (véase § lh). Ipt/ dio /U/, Juego reducida en español a simple /t/; ap-
4. En latín clásico, / e el. / e i / sonaban Ike/. /'dl 'are> attare > esp. atar; septem > settem > es-
el valor de I g e/. / gil era el que nosotros damos a pdol siete; y la /v/ seguida de /u/ desapareció frecuente-
gui. Durante la época imperial las oclusivas le/./g/ si mente: rivus > rius; flavus > flaus.
ante le/. jil w, subieron un desplazamiento de su punto
articulación; las vocales palatales las atrajeron hacia la
delantera de la boca. La (él Ucgó a pronunciarse de modI:t § 19. VOCABULARIO l'.
semejante a lel (nuestra eh), grado que afrecia el TOrnaDOI
de Ja España visigoda y que conservan el italiano, retoJ'TOt l. El lhico del latin vulgar olvidó muchos términos del
mano, dálmata. rumano y picardo; y avanzando más . - ,lúico, con lo cual se borraron diferencias de matiz que
se hizo /5/ (esto es, como ts) alveolar o dental; desde m. la lengua culta expresaba con palabras distintas: g r a n-
del siglo In hay ejemplos epigráficos ( p a e e, paz e, i D h d i s indicaba principalmente el tamaiio, y m a gnu s alu-
citamento, fesit en vez de pace, incitamento, dfa con preferencia a cualidades morales; el latfn vulgar
fe c i t) que revelan claramente la asibilación. La [g] pu4 Q)nservó sólo g r a n d i s. Al i u s era 'otro, diferente'; al ter
a [j] o [y] (~EltVTt por viginti) y era frecuente su ~ 'otro entre dos, el otro'; pero al ter asumió el papel de
dida entre vocales (fridum por frigidum)t7. a 1i u s. Muchas voces clásicas fueron sustituidas por otras

5. Las consonantes sordas intervocAlicas empezaron • que al principio no eran sinónimas de ellas: j o c u s 'burla'
contagiarse de la sonoridad de las v.ocales inmediatas. la. reemplazó a ludus 'juego'; casa 'cabaña', a domus;
cripciones hispánicas de la época imperial dan i ro u d a v i t aprehendere 'asir, coger', a discere; caballus
Y perpeduo por iromutavit, perpetuo (véase § ..). 'caballo de carga, rocín', a e q u u s. Son frecuentes las mea-
Según veremos, Ja sonorización no fue general en la Roma- foras humorlsticas: pe r na'jamón, pernil' se aplicó a miem-
nia, y en España tardó muchos siglos en eliminar por CQIDo bros humanos en lugar de c r u s; t e s t a 'cacharro, tiesto'
pleto la resistencia culta. se empleó para designar la cabeza (> fr. tite, esp. ant. tieso
tal, al lado de cap u t (> ¡t. CGpo, cato CGp); junto a c o·
" Las representaremos en adelante con los ,illlOS I~I y ItI.
l'
S('~I:l
Véase R. Menéndcz PjdaJ, Manual de ,ram4tics hist. es~
edici6n, 19041, § 34;¡.
l' Véase H. Lüdtke, HistorilJ del lúico romdnico, Madrid, 1974,
]1-65.
82 Historia de la lmgU4 espaiiola 120 lAtEn vulgar y l4J.En hispdnico 83

m e d e r e (> esp. comer). que sustituyó al clásico e d e re.


cundió m a D d u e a r e (> fr. manger. prov. manjar), tora.. I 20. H

-
EL lAl1N VULGAR DB SPANlA EN JU!L\CIÓN CON EL
do por derivación de M a n d u e u s. personaje ridículo . . . RESTO DE lA ROMANlA 19. :::u..rr-r~ <o

la comedia. A veces los t~rminos vulgares eran extranjeroc


g 1a d i u s sucumbió ante el grecismo s p a t h a (> esp. ..m
1. latín ""I¡aT se maOMD jndi1ÍÍ59. Yo eñ cierto ¡rado
pada) y d i ves ante el germánico r i k s (> ric<J). ..,~, durante la "poca imOSri!l; pelO esta fundamental
2. El latin vulgar fue muy aficionado a la derivación. anidad no im liaba falta de diferencias~ lndu-
expresividad afectiva prefería usar diminutivos como a U. 4ablemente las había, aunque frenadas lDlentras se mantu·
rictlla, geni1c111um. solicülum (> esp. oreja, vieron la cohesión poUtia del Imperio, la comunicación entre
rlojo; fr. soleü). en vez de Buris, genu, solo, Mu las diversas provincias, el influjo unificador de la adminis-
vocablos con sufijo átono lo cambiaron por otro acentuado:- traciÓD y el servicio militar. Qeshecbo el Imperio en el si-
así ratdla pasó a rounta > esp. rodilla; fibOla • Iia Y. las provincias, convertidas en Estados bárbaroS, que-
• f i b l! 11 a > esp. hebilla.. Adjetivos derivados de nomm. ';;;;';;"::ajr.s1adas' unas de otras; la decadenCÜ! de.1as escuelas
se sustantivaron: d i u r n u m (> fr. jour, ¡l. gionw) ocup6 dejó al latfn -vuIgar sin la, contención que antes supo~ el
el puesto de dies en gran parte de la Romania; ma •• eJemp o engua cl6sica. En cada . D se abneron
'rna"ana' (> la m4n en el Cantar de Mío Cid) decayó ..... camino iDDovac:ioDcs foD6:ticas y gramaticales, nuevas toO$-
*maneana o matutinum (> esp. mañana, ant. tnlCciones de frases, ~referencias especiales por tal o
tino, fr. matin. ¡l. mallino). La formación verbal fue mu, palabra. Y lleió üñ" mOmento en Que la unidad lingüfstica
fecunda también: se crearon verbos derivados de nomb~ ., Vbnsc J. Jud, Probltmes de ,to,raphie lin,uistiqu~ romane,
como de carrus, ·carrieare (> esp. cargar), y ele Re\' de Un¡uistique Romane, 1, 1925, Y n, 1926; M. Bartoh, lntrodu-
follís, follieare (> esp. holgar); derivados de adJe- ~e Blla Neolmauistica, Ginebra, 1925; Per la s'oria del latil10 volcare,
tivos, como de al t u s, * al ti are (> alzar) y de a maru •• Archlvio Glottoloaico ltallano, XXI, y Caratteri fondamentali della
1111,1Ul n/l%ion4le itGtUJI14 e ddle 1in¡lIe sordle, Torino, 1936; G. L.
amarieare (> amargar); y derivados de otros verbol. TraSer, Cl4ssjfiution of the Romance .tan¡1Ul'U, Rom. Rev. Quart.,
Estos illtimos, en especial los frecuentativos fonnados som. XXV, 1932, l2!J.136; W. VOD Wartburl, ~volu:tion el slructllre de la .Uut,"e
participios, tomaron tal incremento que en muchos cuoa I~, 1934 (Tmd. esp. de Carmen Chust, Madrid, 19(6); 1J!e Aw-
cJldefllttl tkr ~hm Sprachriiunu, Zeit5Ch. f. romo Phil., LYI
reemplazaron total o parcialmente a los verbos de que proo (tnd. por M. MuIkJ:Z Coná ccm d dtulo de lA frtzpt.mt~ lin-
oedfan: *ausare (> esp. osar) sustituyó a audere; ad. jiliútiea de la RomaniD, Madrid, 1952}: Die E"ISt~ dn r ~
jutare (> ayudar), a adjuvare; *figicare (> pon. vótUr Halk 1939: lA po.siz;imu cUu. Im,1IO ílGtUIftQ, F1orcDda, 1940;
~ ~ ~ de 101 treS Ultimol estudios de WartbUI1 en
ficar. esp, hincar), a figere: *usare (> usar), a uH: la Ilev. de FdoÍ: Esp., XXIV. 1937-40, J&4.J96; Harri Meier, Die EI1'·
*acutiare (> aguur), a acuere, etc. srdum, der rormmUchm Sprachen und Nationen, F~nkfurt. 1941;
Seralim da Silva Neto, Hisf6ria do Unp14 Porfllllltsa, ~ de J~~,
1952-54, 114 Y siaI_., y Fon,u do lAtim Vwlcar. O Appendu PrO~I, Rio
._ 1956·.•' Tovar, A. Ruearch Report 011 Vulcar lAtm and
d e J anet, ....,
its Local Variatiol1s, Kratylos. IX. 1964. 113-134, etc.
88 Historia de la lengua española Latín vulgar y.latín hispánico 89
romanización de la Peninsu materies y materia> madera, mustaeeus
1II antes de Cnsto. tIempo que Ennio y Plauto ,"ostachón, y en otro campo semántico l a e e r a re, que
peza a elaborar literariamente el latiD. Así como en de perdurar en lazerado 'lastimado' y lazrar 'padecer'
rica sobreviven usos que en los siglos XVI y xvn ena español antiguo; en las sátiras de Lucillo (l80-I03) cons-
nientes en el español peninsular y hoy no existen en voces expresivas °
jergales como r o s t r u ro 'morro,
igual modo el latín de Hispania retuvo arc:afsJIloS • > esp. Tostro, port. Tosto, bar o, - o n i s 'ganapán' >
eron desechados. Por ejemplo. el esp. cu~ ,gumia 'tragón' > gomia, comedo, -onis > ca-
1án y portugués cova, exigen un latín e Ova. anterior dn; también el adverbio d e m a gis > cato demes, esp.
fonna clásica e a va. En el latín arcaico existía un ad ds, port. demais. Varron (l16-h. 26) atestigua ca p i t i u ro
relativo e . a· u ro ue llega hasta Vi~o. pero bezón de la túnica', precedente de e a p i tia > cabeza;
después no se emplea sino e~ el Derecho; de:...!ese:!!t..llil!ll mismo menciona la l u e a n a 'cierta clase de embutido',
rovienen el es añal u ()ji rtugués CUjCHl; los donde deriva la 1 u e a n i e a de Marcial y otros, origen a
romances lo desconocen; sólo se ha conservado en vez de • l u e a n ice a > longaniza, cato llonganisa. Más
romanizada antes que Hispania. En Nevio. Plauto. Joven que Varron y muerto antes que él, Luerecio (97 ó 96-
Terencio. contemporáneos de las primeras conquisw 5 Ó 53), aunque nunca estuvo en Hispania, emplea s a 1 i re
nas en la Península. se encuentran fa r t u s con el 1ft la acepción de 'brotar una planta', sólo conservada en el
de nuestro h..!rtQ.; ~::P1JL con el valor de P.ie"!'!!: "paJ\ol salir. Más tarde escritores de la Edad de Plata naci-
'cierta parte comestible del buey'. probablemente los dos en la Penfnsula prueban que en el latín hispánico segufan
campsare o cansare> cansar; sarrare >

n e m o. antecedentes de los medievales cosa natIa,


D.'
r e s na t a 'las circuDStancias, las cosas como están' y
"Iacntes antiguas voces que han sobrevivido exclusiva o casi
pclusivamente en e!panol y portugués: Séneca el filósofo
muestra gran apego por a p t a r e (> esp. y port. atar), y,
nado y de los indefinidos nada y nadie. En el n i n I u •• lo mismo que Quintiliano"se vale de pandus 'curvo' (>
de Ennio, formado sobre sin g u 1u s y equivalente di esp. panda); las dos palabras cardan desde Plauto y Ennió u.
n u 11 u s , parece configurado el elemento inicial de n'n...... fol repetido uso de tri tic u m por ColumeJa y el de «t r i -
Terencio usa q u a e r e r e con el significado del espdoI 1 i e e u m frumentum_ por Marcial anuncian la superviven·
querer, y en el latín del siglo JI son comunes fa b u I • r I , la de la palabra (sobre cuya etimología había discurrido
pe r con t a r i > esp. hablar, preguntar, port. f41lu, 1M' Varron) en el esp. y port. trigo (véase el apartado siguiente).
guntar. Tres autores que intervinieron ~n las guenu hl.
pinicas emplean en sus obras vocablos que sólo han trnldt)
descendencia en los romances peninsulares: entre los I~I
u S. da Silva Nelo, HistdriJ1. da
UnSlla Portus"Lsa, 116 y 117;
A. Tovar, Ú2tfl1 de Hisp,mia: tUp«tos luicos de la romal1itDcidl1,
minos referenles a la vida agricola usados por Marco Porel., dIscurso de recepción en la R. Acad. E$p., Madrid, 1968, lG-lS y 45-46:
Calón (234-149) figuran 1a b r u m > lebrillo. t r a p e tu Itl Altlateil1 IlI1d Romani$Ch: s a r r a re, 'lichl s a r dar e, GIOl13,
XLVI, 1968. 267-274, Y Cardn y d lalfll de Hispania. _Philologische Stu-
> trapiche, pocillum > pocillO, vervaclum > ')fu dien für Ioseph M. PieJ.. Reidelber¡:, 1969. 201·208.
U'NCUA ESI'.u:lOlA. - 7
Historia de la lengua esfHJñola Latin vulgar y latin hispdnico 91
El JÜ$taDci amiCJltQ,.geográfico fermoso y rumo frumos; pero be 11 u s, netamente
y mAs reciente, prevaleció en el Centro de la Romania
tro del
biata con menos periQ..fue Q~.P..3J'8~~~~~~~
rap.id.r;z l.as innovac~nes de ....., 11. bello; el español bello ha sido siempre literario,
foco princi~ de la Rom@"ijiP; aUf confluía la poblaci6D. menos, poco general). Fe r ver e se mantiene en el
Persa de las provincias y se emitían las modas de 1 INmr, port. ferver, puUés ferve, rumo fierbe; pero
Galia era otro centro irradiador: SU comunicación coa. 1II re 'echar burbujas' se propagó por casi toda Italia
metrópoli. más estrecha que la de las demás regiona., 11) Y Galia (bouillir). desplazando a fe r ver e. De modo
establecimiento de sede imperial en Tréveris y el la t r a r e (esp. lluIrar, rumo latra), m e n s a (esp.
revolucionario del latín galo favorecfan allí la difusi6a rumo masll) y a r e n a (esp. arena, rom. arinl1) son
las novedades procedentes de Roma, a las ,:~u:e:se~::~
antiguos que .. b a u bar e (fr. aboyer, it. abbaiare),
otras. .En-eambio,-comarcas m4s alejadas Itula (fr. table, it. tavala) y sabulum (francés sable,
Cerdefia, el Sur de Italia. Sicilia, los valles alpinos, ItIbbitl. sabbione). Tri tic u m, cuya presencia en eseri·
y Dacia, igoºnu:gg muchos ~os y coDocie.,ro"D...._ hispanorromanos acabamos de mencionar, sólo se ha
en grado insuficiente para que pudieran enraizar. . . . . .ado en el esp. y portugués trigo, en el sardo tridicu
Asf se explican las- coincidencias léxicas entre el • valles de los Alpes réticos (tridik, tredi); el resto de la
y IQs romances meridionales, orientales y de zonas ai.I nia prefirió f r u m e n t u m (> it. frumento) o adoptó
Al desaparecer el clásico I o q u i, triunfó fa b u lar 1 'la t u m, tomado del fráncico (> fr. bM, prov. y cato blat).
.. fa b e II a re, que subsisten en el esp. hablar, port. _tos ejemplos se podrían añadir bastantes mAs 2t•
sardo fae(i(1are, retorromano favle.r; pero Italia y Galia J. Igual ocurre con fenómenos de tipo gramatical. Entre
taron el tardío" par a bol a r e (fr. fHJrler, it. fHJrlare). lit .ustitutos del comparativo clásico b r e v i o r , Ion g i o r ,
coincidencias del español con el rumano son especial..... .. pcrffrasis mag i s lo n gu s era anterior a plus longu s
abundantes; y como la Dacia quedó separada del reato di , "Iaba mAs admitida; m a gis es la partícula comparativa
la Romania a partir del siglo 111, revelan una etapa ~ ..., sigue usándose en los romances peninsulares y en IU-
tica anterior a la escisión. En lugar del latín clásico ID. IDUO (port. mais, esp. mds, cato mes, rumano mal); la Ro-
ven i re, el lenguaje vulgar acudió a una metáfora propll _nla central prefirió pi u s (fr. plus, italiano piU) 'IS.
de la caza: a f f lar e 'resollar el perro al oler la presa' puó •• V~ los estudios de Bartoli citados en la DOta 19; S. da SUva
a significar 'encontrar' (esp. hallar, port. achar, dialeclo. JWto. Histdria dll lbI&ua p~. 118-1.)0; G. Iloblfs, Die tuihJli·
meridionales de Italia aJiJiari, ald, siciliano aJari, retorr, ...Irl. Differmdenm, ür rom4tnisclten Spradlm, MUncben, 1954 (trad.
obvald~s unfl4, dálmata afIar, rumo afIa); después sur81c'1 , notas de M. Alvar. DiferencUJci6n lÚÍC4 de hu ten,UJU romdnic4s.
M.drid, 1960). Para las coinddeocia.s entre los romances hispinicos y
.. t ro par e, de origen discutido, que ha dado el fr. troll ,1 rumano. Y. blbUo¡raffa en BalcUnaer, L4 formacidn lh los domiJÚlJs
ver y el it. trovare. De los adjetivos pul che r y f o r m o /In•. en la Pen. lb., 108, n. 100.
s u s , el primero. más selecto, no subsistió en el latin vulglu, 1S lA comparación con pi u S DO fue desconocida en España: las
(llosas del sl¡Jo X tnducen a s P e r I u s por cplus úpcro, m4,s.; en
f o r m o s u s, más popular, queda en el español hermo\fl, 1~"lugués medieval existió chus, y Berceo usa plus y chus: en ca·

r -:-1
92 Historia d~ la lengua. española Latín vulgar y latfn hispánico 93
Los demostrativos h ¡c. i s te. i 11 e indicaban ., Otras veces los romances peninsulares concuerdan con
la gradación de distancia en retación con las tres de rincones alpinos, Cerdeña o Dacia. en usos ajenos al
gramaticales; al perderse h ¡c. el latín peninsular clásico. que ha mantenido Jos suyos en Galia e Italia.
la triple gradación con iste. ipse y eccu(m) ill nlos casos hay que suponer que las coincidencias son
a t q u e 16 ( e e e u m) i 11 e (esp. este, ese, aquel; port. lado fortuito de evoluciones independientes entre sí,
esse. aqueJe); en los demás países románicos, salvo n que se trata de innovaciones generales a toda la Ro-
y el Sur de Italia, los demostrativos se redujeron a dis la en un tiempo determinado. pero desechadas más tarde
la proximidad y la lejania (fr. ce1ui-ci, celuj·14; ¡l. Ilalia y Galla, mientras se conservaban en regiones latera-
quello ». rumano acest, acel). A igual polarización O aisladas. Esto último parece haber ocurrido con g e r-
categorias ha Uegado el catalán moderno; pero el • n u s (> esp. hermano, port. irmao. catalán germd), que
distingue Jos tres grados como hace todavía hoy el lazó en España al chuico fr a ter (> fr. frAre. it. fratel-
no (est, eix. aqueJl) D. ). cosa que ocurre tambiéD en los dialectos de Bérgamo y
En español. portugués y catalán (sobre todo catalúl V.helina: tales son los reslos de un dominio anterior más
gua y valenciano) se conserva el pluscuamperfecto 110. pues g e r m a n u s aparece sustituyendo a f r a ter
amaveram. pOlueram, total o parcialmente lcalos merovingios. y prevaleció hasla el siglo XII en toda
vertido en subjuntivo (esp. amara, pudiera; portugués la. a excepción del extremo Sur:!J. En el fr. vouloir, it.
poderlJ, dormiTa; cato amara, poguera, dormira); fuera ....re. cato voler. pervive ve 11 e. vulgo vol ere. mientras
la Península sólo existe en provenzal y en diálectos del el Cenlro y Qccidenle de la Península, as1 como Cerdeña.
de Italia; el francés Jo olvidó muy pronto. El futuro • IlIoPtaron q u a e r e r e 'buscar', que Terencio (v. apartado l)
ver o sólo queda precariamente en España y en Ja ha como expresión de voluntad (> esp. y port. querer,
oriental (port. cantar. dormir; esp. cantare. durmiere; IDaudores kerrere); pero el francés antiguo conoció tam·
mata kanturo. con valor de futuro imperfecto; rumaDD Wn querre 'désirer. vouloir'. después eliminado:$. En
Macedonia cintare. dormire). ti latín clásico p a s s e r significaba propiamente 'gorrión.
talán 8nt. y dialectal hay pus. Pero tales restos no invalidan la ...... ..rdal'; pero en algún pasaje de Cicerón parece lener el
preferencia de los romances peninsulares por m a lis. .nUdo amplio que ha prevalecido en el esp. pdjaro. port.
26 Como introductor enfático a t q u e aparece frecuentemente .11111
demostrativos y sobre todo ante e c e u m, e c e 8 m (Thesauru. I~,! • P, Aebischer, L'itlJlien prilittiraire tI·t·il di' .fermano_ et .fer-
guae /Ati"tJe, J, 1076), Véase F. Goruález Qllé, Precisiones Job" 1.. /fNI1I/lopour _/r~re_ et _sot'ur.? Stude de stratisrophie linguutique,
etimolo,i4 de .tlque/•• _Homenaje a Mu60z Cortés., Murcia, 1m, 11 "ltliCh. f. romo PhiJol.• LVII, 211·239.
86J.M9, En gal1.-port. anl. hay tique 'he aquí' (Dámaso Alonso, 611"", 10 En el slaJo nn Adam de la Halle alterna los dos verbos: _De
/ogloJ hispdniau, Rev. de Filol. Esp., XXVIJ. 1943. 41-42). ¡'WII amer l/tiJ mainteniT J'u.sa¡e: I plus douc:hement ne quier mon
n Véase A. Badia, Los demOJtrlJlillOJ y los wrbos de moviml IIIt! 11'''' use:r- (Baruch, Chruto1t1.• 7t1' a, 21-22). Los únicos restos de
ni ibuorromdnico• • Estudios dedlcs. a M. Pidal_, 111, 1952, ].JI, 111 ." I e r e en espaAoJ están fosiLIzados en pronombres indefinJdos ar-
italiano central la lriple referencia se mantuvo mediante la cru( 11\.. _Itos: el prelllerario quaJbu (Mené:ndet Pidal. Orf¡mes, § 69) y
de cotesto, eodesto « eeeu(m) tibi istum); pero ya ..... 1 hutlque. JivudquaJ, qulJlJivud 'cualquiera', sivudqutlrldo 'cuando-
siglo XI\' se eXlendla a costa suya questo. y hoy está en dcclldrll' I~ 'I"ltra', usados por Berceo,
94 Historia de la lengua española LAtln vulgar y latín hispánico 95
pdssaro y mm. pasl1re XI; el resto de la Romania 11 antes de J. C. los romanos estaban en minoría res to
a v ice II u (fr. oiseau, it. uccdlo, prov. auzd, cato .....1), lÜ.llcos de ira procedencia cuya lenm Ori~,~",se...
5. Sólo en el Centro y Occidente de la PenínsUla latin,' oseo o el Úlnbrico otros dialectos indoeuro-
el latín hablado ciertos rasgos de ~poca clásica que . Muchos e esos legionarios se asentaron como coloni·
recieron en el uso de las demás provincias. Los n res. La presencia de itilicos no latinos se renovó después
de decena mantuvieron la acentuación clásica· a g i n t •• las guerTaS sertorianas de los años 80-72: Sertorio había
gunda por una inscripción hispana del siglo VI ( s e p t do en la Sabina, tierra de dialecto saWlicoosco, y se.-
z i n t a) y por los derivados romances sessaenta, ¡"onmente le acompañaron paisanos suyos, Las inscripciones
(> port. moderno sessenta, setenta; esp. moderno no-latinas abundan en nombres personales como e a m .
setenta); en el resto de la Romania la tenninación - a ,. anus, Sabinus, Lucanus, Tuscus, Apulus,
sufrió un cambio de acento y se contrajo en • a n t a (fr. . . proclaman oriundez no romana. Otros gentilicios itilicos
rante, soixante; it. quaranta, sessanta). han perpetuado en la toponimia española: la comarca
Estas y otras particularidades, unidas a los demú • los Oscos en el Occidente de Asturias, Salentinos en León,
mas señalados antes, debían de dar al latm de Espa4a ~~ntinos en Ávila, se añaden al antiguo S poi e t i n u m,
dejo de vetustez, compensado por la originalidad y a MrC8no a la gran [t a I i ca, la e Itálica famosalt de Rodrigo
cia de sus innovaciones (v. § 23), Caro, Tales gentes reprodujeron en su nueva residencia los
nombres de la originaria: Abella (Urida), Vinuesa (Sorla),
§ 22...DIA.LEtJAJ T$MºS IT" 'cm; IiN-BL,.¡.¿.ttl<.....ll........ el antiguo S u e s s a (Tarragona) y Suesa (Santander) son
evidente recuerdo de Abella, Venusia y Suessa de
l. Por testimonio de los historiadores antiguos se
C.mpania y Apulia.
ue entre los legionarios venidos a Hispania durante el
2. Mucho se ha discutido la influencia que los inmigran·
XI De Finibw, 2, 23: ..Voluptas, quae passeribus DOta • tes itálicos no latinos pudieron ejercer en el habla de las
o m n i b u s, • oobis, • nobis intc~ non potest?_. provincias. Ha de tenerse en cuenta que hasta la Guerra
JI Véansc R. Mem!ndcz Pidal, Orlemes, §§ 52·SS y 96; A propdslto •
l· Y n Ú!tiMs. Cotoniz.aci6n sudit41ica DI EsptÚl/l., Bol. R.. Acad .... Social (comienzos del siglo 1 antes de J. C.) tanto el oseo
XXXIV, 1954, 165-216; Y Dos problemas iniciales rc1lJtivos a 101 ... como el úmbrico gozaban plenitud de vida; doscientos años
manees hispdrticos, .EncicL Unl. Hisp._, 1, 1960, LIX<ICXXVlII; H más tarde el oseo seguía usándose aún, según lo demuestran
MOer, E1t$4Ú)s de FilotogiG Rom4nico, Lisboa, 1943, 11·16; S. da SU...
Neto, Hist6ri4 do lJn6u.a Port., 116-117, y Fontes do Latim VNl,G', bi Inscripciones pompeyanas. Es muy significativo que una íos-
de lanc:iro, 3.- ed., 1956, 166-169; V. BertoIdi, Episodi diolettllli ,..11. Jl'CSO Intcmae. del PiriDco., 1952; ConeordJmcúu mtre d cotal4n Y el
s/orio del Ú!tino delÚ! CampG1lÍ4 e delE'Iberio, .. Est. dedico a M. Pidal., ,lUC6n, .VII Coqr. IntcrDac. de. Una. R.om.inJca., 11, 1955, ti63-672;
111, 1952, J3.S3; Dimaso Alonso, Met12f0nJ4 '1 n.cutro de materia '" Oslci.sche Últinitilt in Spculien?, Rcvue de linl. Romane, XIX, 1955,
Españ4 (sobre un tondo italiano). Ze:ftsdt. f. romo Pbilol., LXXIV, 221·225, ., Vorrlimi.scher lAutsubstra/e out der PyreniknJr.albinsel?,
J958, 1-24; ÚI frqmmtQCi(Jn tonitica porinsulfzr, .Enciel. Line. HIsIl .,
1, Supl., 1962, 105-154; A. Tovar, Últln de HisPtUtia, 1968, 37~. Enll
Zeitsch. f. romo Philol., LXXI, 1955, 4OS-41l; C. Blayloc.k, Últín /', ·11·
m the Hispanic Dialects: Retrofluion and únition, Rom. Philol., XXI,
Jos contradictores de la tesis suritAlica destaca G. RohHs, ÚI im'll1' 1967-68, 392-409. BlbliOlraffa critica y más completa en K. Baldinger,
ulrlcia del gascdn m los estudios de los idiomas hispdnicos, .1 eOIl
f.o f01maci6n de los dom .. ling. m la Peno lb., 1972, 104·124.
96 HislorU¡ de la lengua española I 12 Lolin vulgar y latín hispdnico ' 97
cripción pamplonesa del año 119 dé Oe t u b e r por o e de Ir·1 y /1·1 tiene el de· 10-/ inicial, manjfiesto sólo en
b e r • pues el vocalismo· oseo tenia /ü/ donde el latin ur-leonés ño, ñariz) y esporádicamente en Italia (nnutu
de o e t ü b e r proceden el esp. octubre, ant. ochubre, o en Apulia, ignudo del italiano general, etc.
outubro, cato "y/ubre; en igual caso están el esp. mulo 4. Caso más problemático es el de las reducciones Imbl
cato nu. que presuponen * n 11 d u s en vez de no d u s. Jm , que se da en catalán, aragonés, castellano y ~
bién Jos esp. pdmez. esteva y cierzo, port. pomes y cal. bu> lomo, cato 110m; ·palumba > paloma, co·
provienen de formas dialectales p o ro e x. s t e v a y m b a > catalán coloma); o I > In general en catalán
e i u s (este último. usado por Catón) y no de las 11 m a n dar e > demana gasc n, recuente en aragonés
puras pl1mex. stlva y clrcius. a:-vft1dl ;, Ill~ 11/ a 111 (s a 1d a t a > sallada),
3. hi tesis del influjo suritálico en el latín le ve -eh-ejem os spersos, pero numerosos, de Aragón,
is ama se fonalece en vista de una serie de coinci tUIa, León, Toledo y hasta de Sevilla y Cádiz, en la Edad
ue se dan entre los actuales dialectos del Mediodía »-... 1.35 tresJlSimiladones son normaJes.,.cn los difksi:.
~ Sicilia Cer ma de una parte, y Jos romances del Cent ia co las mismas dile cias de
de otra. n el italiano meridioñiJ. si" sión e intensidad ue en España; a1U guardan innegable
l.lUCJa de palabra se refuerza hasta t'Onunciar$e 6n con el substrato lingillstico osco-umbro 1) '1...... Tam·
~;-igúal que en catalán, español, RO la sonoriza~ de Ipl, Itl, Ik tras r o I/,~
eón. ~n zonas de ambas penínsulas se refuerza tam en es o-aragoneses (cambo, fuande, por campo,
11-/ "DiéiaI, quiequipara(!a a la 1M! interior, da en unas Itwnre) es corriente en el Centro de Italia y existfa en úmbrico.
resultado palatal (/!!/. !yy/ o, simplificado, /!I. /y/), Aunque esta sonorización alto-aragonesa se halla en estrecha
-tado ca~~ en ntnos UMI. 1\';/. NI. N. etc.); Nlaci6n con la habitual en vasco (v, § 4,), la influencia de los
Jos suditálicos a1tuales {luna, luna, (i(iuna, yupo, ~ IOIonizadores itálicos pudo reforzar las tendencias nativas.
{l{lengUll tienen su paralelo en los catalanes lluna. llop. u..., ". mitro i.e:6&luaos, aunque Imbl > Iml alcance mayor di·
llengua, en los astur·leoneses lluna, llobu, llana, 11m,... o fullón, SE. ~ngregan en ~spaña hacia, la Iegjó.g....gir~najc¡p,
{luna, l$una, t$obu, tlana, t$ingua, en los mozárabes yet....
IItIUran el aram4tico Pompeyo y San Isidoro (H. Sdluchardt, Vo-
llaneas 'lanzas', etc., y en otras numerosas muestras eIt ta- blllmfls d~l Vulgiirlateills, nI, 303; Silva Nelo, Histdria da Ungua
tos y toponimia del Centro y Sur peninsulares (v. § 44¡), ~"'...gulsa, U4).
..J..a..eeeuminalipcióQ de I·H· interior no de l· inicial JJ bk Hay ejemplos ara¡onescs medievales y al¡uno aclual aislado;
c.nJa..mayo.r...parte del Medi~ italiano y n Sicilia., Cerde,)., wt.¡e Menmdez Pidal, _Encid. ling. HIsp._, 1, LXXXIX·XC.
'" - A los ejemplos aducidos por MenendeZ Pida! (Orlgenu. § 54)
el Pirineo aragonés y Gascuña . Menor pujanza que el refue ,".de B. Pottier los de alcalle, C4ZbiUo, que lleaan a superar en fu-
¡l!tnda a los de alcalde, cabildo eD d siglo XIV y decaen mis tarde
IOco,raffa dialectal antigua, Rev. de Filo!. Esp., XLV, 1962, 241·257),
.u ........ Para la conservación de .mb- y -nd- en la escritura y en el
l.'O CUllO o urbano durante la Edad Media y siglo XVI, vease Alberto
V/lrvl1ro, Capiloli per la llOrla linguistica deU' Italia Meridionale e
,1,1111 Sicilia, Medioevo Romanzo, {1980}.
98 Historia de la lengua española '11 ut!n vulgar y latin hispdnico 99

en tomo a las ciudades sertorianas O s e a e 1I e r d. t _tral ]a acción de la /u/ alcanza a toda /0/, /e/ y /a/; ya
nombre de O s e a (> Huesca) alude a la proced lIKJa 1155 se documenta manaba frente a manceba; hoy,
sus colonos lot. ,uu, cuirnu, sentu, sUicusu, frente a pelos, cuernos, santos y
5. En el Noroeste peninsular la /iJ./ latina en ,,"ta, silicosos. Y en el habla pasiega son normales babiru,
final, articulada en romance como /u/, cierra la vocal ",niu, arruyu, lubu, nUtu, puiblo contra baberos, espejos,
El fenómeno está registrado en Portugal, el centro ....tos, pueblos, etc.; ]a /a/, sin llegar a /tr/, se hace algo
turias y el valle del Paso en Santander; falta exp ....tal ante fu/o Excepción importante es el adjetivo aplica-
suficiente respecto de Galicia. En portugués la me . . . nombres de materia: termina invariablemente en /-u/,
provocada por la /ul final (escrita o), aparte del caso 1-0/, aunque el nombre sea femenino, y no cierra la vocal
cional t o tu> tudo. afecta casi exclusivamente a la MnJca (dá negro el arroz-, .borona seau.); los sustantivos
la /0/ procedentes de /l!/ y 10/ latinas; ambas • tema en /-0/ usados en sentido general de materia no
cierran ante la fuI de nombres y adjetivos nuoscu1lJoal .rran su vocal final ni inflexionan la tónica (pelo), pero
singular (q)rno, h9rto, s9gro) pero se conservan ID hacen cuando se refieren a unidades concretas y numera·
ante la /a/ del femenino y ante el resultado del plural "'" (pilu). Este neutro de materia se extiende desde el cabo
¡-OSI (cprnos, hprta, hprtos. segra, sQgros). En el as ... Peñas y Pala de Lena hasta zonas de la Montaña santan-
dlrina, éomo Cabezón de la Sal y el valle del Paso Tanto la
l4 Menénda Pida! (Orígenes, § SS bis y .Ende!. Una.
UC:IH,XVI) asienta que O s e a es el nombre dado por los
II'Iet8fonía como el neutro de materia tienen en el Mediodía
a la ciudad, mientras las inscripciones monetales más an Italiano Areas, antigüedad y pujanza mayores que en el
escritura i~rica la llaman Bol s e a n, y sólo unas pocas Noroeste de nuestra Península. La filiación no deja lugar a
mis modernas Holscan u Olscan. Se ha atribuido _
dudas, pese a diferencias explicables por las distintas con·
mo la pérdida de la lb! inicial. pero es hipótesis carente de
mento: L. Mlehelena, Fcmitica Histdrica Vasca, 1961, no dlciones en que ambos fenómenos se desarroll~n en el
'semejante fenómeno. Por otra parte O I s e a n es demasiado país de origen y en el colonizado, aislados entre s( desde la
.. D s e a -dIce Menéndez Pidal- era corriente en latín cuando toIIII
las monedas decían Bolsean y no Dlscan_; y la supueltl ...
_ida del Imperio romano!l.
ducción de DI s e a-n a O s e a, contraria a la cronoloafa. 10
bién a la evolución fonética normal, ya que no se explica la ...,..1
.. Ó. Las ) ~ibeD')lTQmáijicas concue.t4aP_C9-9 Jos di!-
lcetos del_Sm: de.1talia Sicilia en ras os característicos de
ción de la /11 sin dejar rastro. Finalmente es tentador el pa.-Idlj
entre Bolsean y el nombre de los volseos. el pueblo II'I'~
vecino y enemigo de Roma en tiempo de Coriolano (véanse 11M I.~
. tlu morfología y...dntaxis sist~ y formas de los
mostrativo~(v. § 21); el1}I!leg de la pref,2sición a ante ob'eto
Insinuación de A. Tovar, Anales de Filo!. CIá.s.• S, Buenos AireI, 1''111 directo que 1e~i~ :~rs=9~~i~diviPl!~d.!. _SI vvisto a ffra-
52, 157. Y el articulo de M. DoI~ Los primitivos nombru de Hu.', n,
Ar¡ensola, 1951. 15]..165); en el sl¡lo 11 Titinio menciona Junto_ • .\S R. Menéndez Pidal, Pasiegos y vaqueiros, Archivum, IV, 1954,
oseos y volscos como gentes que hablan sus lenguas respectlvl&' I)'U .18; D. Alonso, v. nota 31; R. J. Penny, El habla pasiega: ensayo de
iplorar el latfn (Tovar, Latln de Hispanill, 38-39); sin emba"ltv 111 ,l/a1eetologla montallesa, Londres, 1970, §§ 41-45 Y 158. Robert A. Hall,
identificación de B o ls e a n y vo ls el exigiría demostrar III'o}vl.. )ro, niega la existencia de un «neutro de maler:ia~ y trata de explicar
mente que Bolsean es nombre posterior a la lIe¡ada de 11111,,_ ~ rl fenómeno como resto del ablativo partitivo latino ('Ne14ters', Mass-
no, como parece, ¡ndlgena. "mms. and the Ablative in Romance, Language, XLIV, 1968, 480-486).
100 Historia de la lengua españcla 123 Latín vulgar y latín hispdnico 101
timo?_ '¿has visto a mi hermano?'); uso de tener a Irl Inicial en Ir1, la subsistencia de los tres demostrativos,
de h a b e r e para expresar la • e incluso como ti acusativo con a d para el objeto directo personal, la ex-
auXi1iar; precedente ~ara fui comn perfecto de e a .IÓn de tenere y fui a costa de habere e ivi.
y de ir e. etc_ En el 1 ica. aparte de las coincidencias d. x a r e por 1a x a re. etc. Pero la palatalización de /1/
Hispania y las hablas icas comparten con otras al en /V no alcanzó a la Gallaecia ni al Oeste de Lusi·
periféricas de la Romania (§ 2h), hay otras exclusivas de tlnla; la asimilación /mb/ > /m/ solo arraigó en la Tarra-
dos penínsulas o de ambas y Sicilia o Cerdeña: el ealal" ose, y /nd/ > /n/ en el Nordeste de ella. En cambio la
dassare y el siciliano dassari corresponden al cato /u/ final sólo provoca metafonia en el Noroeste, y el neutro
esp. dejar, gallo y port. deixar; la evolución semántica • materia se limita a parte de Asturias y de la Montaña.
p 11 e a re. a p p ti e a r e ha conducido a igual resultado Por último los resultados cacuminales de /1-/ y /-11·/ sólo se
el cal. ai:kikare. sic. kikari, esp. allegar, llegar, gall. y producen en una zona de Asturias y León, a caballo de la
chegar; lo mismo 1e v a re> cal. levare, sic. livari, IOrdillera cantábrica. y en otra del Pirineo aragonés. Estas
llevar, ga11. y port. levar. En estos casos las prefe diferencias han de atribuirse a factores de diversa indole:
suritálicas e iberorrománicas contrastan con la elección la variedad lingüística del Sur de Italia era y es muy grande.
laxare, *arripare y portare en la Romania 1I contingente de legionarios y colonos de unas y otras re-
tral (fr. laisser, arriver, porter, it. lasciare, arrivare, port "ones no hubo de ser el mismo en cada expedición ni en
A estos ejemplos podrían añadirse otros 36. Además no cada época. Es de suponer que los itálicos asentados en la
olvidarse la procedencia de autores arcaicos latinos en Tarraconense durante el siglo II estarian menos latinizados
obras se han sefia1ado antecedentes de vocablos his que los combatientes de las guerras cántabro-astúricas bajo
típicos (§ 211): Nevio y Lucillo habían nacido en Caro Augusto. Por otra parte los dialectalismos de su latín encon-
Plauto en Umbría y Enoio en Calabria. Por otra parte ti Iraron en layetanos, ilergetes y vascones substratos distintos
gaditano Columela aplica a la higuera el adjetivo b ¡fe r a, de los precélticos y célticos del Noroeste.
que solo subsiste, sustantiv~do, en Cosenza (bffaru), 101 8. Sobre la posible relación del betacismo del Norte
Abruzzos (vefere), el esp. breva. gallo bebra y port. beb~ra, peninsular con el suritálico, v. § 43, n. 28.
befara.
7. El influjo suritálico en el latin de Hispania no se ma,
nifiesta de manera uniforme. Son generales el refuerzo do 23. NEOLOGISMOS OBL LAT1N HISP,(NIC

36 Véanse G. Rohlfs, Die Quellen des unteritalienischen Wortscha,col,1, 1. En el laHn hispánico apuntaban seguramente noved~­
Zdtsch. f. romo Philol., XLVII, 1926, 135-164; H. Meier, Ensajos /1"
Filol. Rom., 11-16; Silva Neto, Hist. da Un. Port.• 122-124; Mem!ndl!I, des exclusivas suyas. Perduraban rasgos de pronunciación y
Pida], Colonizaci6n sudit., CXXXVIII; Damaso Alonso, La (ragmentac/IJu vocablos procedentes de las lenguas primitivas (v. §§ 4-6).
(onit. penin., 140-146; A. Tovar, Latfn de Hisp., 36 Y43: Joseph Palcrllll), Otras veces eran p~esos 'aut6cton~s del ladn peninsular y
JI problema del siciliano. Alcune isoglosse ibero-sicjliane rilevan/i, .1.111
XIV Congr. Intemaz. di Ling. e Filo!. Romanza, Napoli, 1974. 17.20. pueden inducirse del ulterior desarrollo de los romances his-
102 Historia de la lengua espaiWla Latín vulgar y latin hispánico 103
panas; así la dencia a e . la .ó Iltneca da a p r a v u s el valor de 'duro, riguroso, violento'
beneficio de las en • é r e o . j re, reduciendo a tres ICrvado en el esp. bravo. Plinio cita el hispanismo-l2.!..-
cqatro RM8digmas verbales ( fa c ! re> hacer, s e r i
> escribir); así ..también formaciones It¡iC3S CODl2. ••
b' le I:!: " que ha dejado por única descendencia
ica el español hormazo 'pared hecha de tierra'. En
pergitare (> esp. y port. espertar, despertar) por rlpciones hispanolatinas se encuentran otras: e o 11 a c-
pergisc!re; *appaeare (> esp., cato y pon. a U 8, regresión de c o 11 a e tan! u s 'hermano de leche',
por exstinguere; *eallare (> esp. y cato callar, ,1 origen del espanol medieval coll~o; el masculino m a n-
calar), por taeere; *maneana (> esp. mañana. t p 1u s , en 'lugar del neutro clásico m a n e i p i u m, proe-
manhii) junto a m a D e (> .la man_ en el Cantar de que era término usado entre el vulgo español; en efecto,
Cid); ·veranum tempus (> esp. verano, pon. ha conservado. en la Península (esp. mancebo, cato rilasip),
• c iba t a (> esp. cebada, pon.· cevada; con el sen Iras se ha perdido en el resto de la Romania. Al t a·
'avena', prov. y cato civada); ce r e o 1a (> esp. ciruela, t u ro por a Ita r e es fonna precursora del español otero,
cirola) por p r u n a; l. outeiro.
d ...de ! pal1~ipio cal e n s, . e n t i s convertido en ad 3. En los albores de la época romance, San Isidoro re-
sustituto de cal i d u s (cat. caltmt, esp. caliente, port. muchas voces usadas en el habla vulgar de Espafia.
te); o la extensión del adverbio t a r d e a uso sus Alpnas son privativas d~ ella: antenatus (> espafiol
en vez de s e r a (esp., pon. tarde); y bias seméD ....ado); argent!us 'blanco' (> esp. aut. arienfo); bos·
como el de s o b r i n u s 'primo vgnndo', que ocupó el 'Ir 'establo· de bueyes' (> esp. bastar, port. bostal); ea-
de nepos (esp. sobrino, port. sobrinho); el de rlvu ,. n a t u s (> esp. candado, pon. cadiado, catalán cadenat);
que del significado de 'arroyo' pasó al de 'curso im'po..... olomellus~'diente canino' (> esp. colmillo); ~erra·
de agua' (> cato riu, esp. y port. TÍO), propio de f 1u v l ••
o f 1 u m en; y el de c iba r i a 'alimentos' a 'cereales, graDD'
1'. 'lechuga silvestre' (> esp. cerraja, port. serralha, cato
..,ralla). Una .caprichosa ·etimología isidoriana dice que al
(esp. cibera)11. "lO se le JliUDaba e a t t u s ~<iuia e a t t a t, id est, videb;
2. Poseemos noticias concretas acerca de unas CUUlIaI {On ello nos da la certeza de que en el siglo VII los hispano-
palabras características del latín hablado en nuestro suelol ItKlos empleaban el verbo eattare « captare) con
Columela usa v u l t u r n u s 'viento del Sur' (> esp. bocho 111 sentido de 'ver, mirar', propio del esp. medieval catar,
no); él Y Séneca emplean s u bit a n e u s (> esp. supitallo): ronservado hoy en catadura 'aspecto', catalejo, cataviento.
V la afinnación isidoriana .orone satis viride a m a r u m
n Vwse J. Jud, Probl~mes de gtographie linguistique roml/ll/I, tllciturs aclara el origen del esp. amarillo, port. amarelo 31.
Rev. de Ung. Rom., J, 1925, 181-236, Y 11, 1926, 163-207; Paul Aeblsch.'I,
Les dbrominations des 'ciria'~', du 'bU' et du 'trament' d'apr~1I lu
donnks du latin múliátaJ, .. Essais de Philolo¡ie Moderne., 1"1, JI Menéndez Pidal, Manual, § 2; Carnoy, Le la/in d'ESIXIgne d'apr~s
TI Y sigts.; G. Rohlfs, Aspectos y problemas del eslXlilol en su etrl/l." I~f ¡Il$criptions, Brw:elles, 19lXi; J. Sofer, Lateinischts und Romanisches
con los orros romances, .Probl. y principios del estructuralismo tint¿o IWS den Etymologiae des /sidorw von Sevilla, GOttingen, 1930; A_ To-
Madrid, 1967,231·239. \'~l·. '.mlu de Hisp., 34 y 36.
104 Historia de la lengua española Latín vulgar y latín hispdnico 105
4. Frente a la consideración general del español 7 perpetuaban arcaísmos o aparecfan innovaciones ex-
rumano como romanees arcaizantes. hay reacciones que, a las comarcas vecinas. La Iglesia estableció sus se-
justicia. ponen de relieve la potencia creadora de SUS episcopales con arreglo, generalmente, a la distribución
logismos ". Realmente son dos aspectos complemen conventos y provincias romanas, continuándolas después
la fuerte peculiaridad que caracteriza a cada una de . . Imperio y profundizando la disociación. En la geograf(a
lenguas. tal quedan huellas de tan antiguas divisiones: la re-
de Miranda do Oouro, que perteneció al convento y
is de Astorga, habla dialecto leonés, no obstante ha-
§ 24. DIFERENCIA.S REGIONALES EN EL LATfN HISP,(NI enclavada políticamente en tierra portuguesa desde
muy lejana 40. Cantabria formaba parte de la Gallaecia,
1. Durante el nodo romano el latín peninsular Iras la meseta burgalesa correspondfa a la Cartaginen-
de ser blstaQtLunifo. _ Sin emlñfgo. entre loS el castellano de la Montaña y otras zonas norteñas fue,
y X J9-y.e ionarse" di ersos dialee OS algún tiempo, distinto del de Burgos en ciertos carae-
Ya se han indicado los factores que contribuyeron • oo.
tener la cohesión lingüística bajo el Imperio, y cómo. 3. La romanización se efectuó en distintas épocas y con-
aparecer aqdéllos. hubieron de surgir las variedades iones para ca n. mciacia en la Bética y la Tarraco-
ces. Pero cuando tratamos de inquirir si antes del IInse, hu de formarse en ellas el sedimento lingü.f.stico
apuntaban en España diferencias regionales que . . (ue e al interior. El} 1i.M~, a art;d;"
ser base de futuras escisiones. hemos de renunciar a la , culta, patria de retóricos y poetas, se hablaría ~ramen-;''t=-.. I~QI n,-'
tidumbre absoluta y contentamos COD hipótesis. latín conservador purista en cierto gradca:- En cambio, J.J"'U
f
2. La división administrativa romana no era arbI .. Tarracon~~oriental ra la obtip:da de legionarios, _
Los conventos jurfdicos que integraban las provincial . . . l'Olonos y.merca_c;es; es de su er ue acogiera una"1>O= ... - -
cen haberse atenido, en su demarcación, a núcleos P. . . . hlaclón flotante ue se expresarla con descuido, traer a no-
de pueblos indígenas. A esta diversidad étnica -y poli..... wdades de len a'e ro~nderia. sin...-duda .al néologlmao.
mente de substrato lingüístico- se aiiadió la concentl'lld6n Al progresar la romanización, los focos ciudadanos-4e-RvO:.,.
de actividades de cada convento en tomo a su capital. Pul l., Drácara, Emérita AstúricaJecibieron,.-probablemente,
mábanse de este modo subcomunidades, dentro de lu cu. -1 latin de la liélica, mientras el de la Tarraconense avan-
"lIldo por la vía mll[la del Ebrp, debió deJ1.egaI:..haJ;ta J.!.
nlc~ta.....septentI:i.lm!lf· En Cataluña, Aragón y Burgos en-
JJ l. lordan, ParG1~los Iin,Uúticos nunano-españolu, .Acl.' ¡I,I
11 Con¡rao lotero. de Hispanista.h, Nijmqe:n, 1967, 347-355; El 11.... 1
dd upditol mtr~ los idiom/U romancu, .Actas dd V Conare:so ", I
Bordeaux, 1m, 49-.58. Más ponderadamente, Marius Sala, El '111"''''' • Memndc:z Pida!, El dialecto lumb, 1906 (ed. Oviedo, 1962, 19-20).
Y el upditol, 4,etU lau,aJu de la Romania, .~, Literatura, 1..1 fl Véase después, § 47•.
klore. Est. dc:dic. a R. OrOl_, Santiago de Chile:, 1967, 439-448. t1 Véase H. Moer, Beitrii,e .tur sprachlichen Gtiederung der Py.
" 'lCI)A ESpARou. _ 8
106 Historia de la lengua e.s¡xUiolo. 1 2S !Atin vulgGr y 'Gtin hisp4nico 107
contraremos más adelante ciertos rasgos innovadorel
DO aparecen en el Sur y el Oeste (reducciones lail > § 25. PAlABRAS POPULARES, CULTAS Y SEMlCULTAS 44.
fauf > fof. fmbf > fm/).
La Tarraconense comunicaba con Italia y Galia 1. La civilización occidental ha heredado el latín en dos
trechamente que el resto de la Peninsula, lo que cüo fDnnas distintas: como lengua hablada, madre de los idiomas
a mayor influencia lingüística de la Romania CCIl ft\IInÚlicos, y como vehículo universal y permanente de culo
adoptó la contracción • a n t a en los numerales de ...... Consagrado por la Iglesia, se conserva en sus usos
(cat. y arag. sixanla, quaranta), en vez de • a g i D t •• Iklales y en la liturgia católica, si bien con creciente retro-
noció como posesivo de la persona ellos el genitivo i Il1O frente a las lenguas de los respectivos países; la admi·
r u m (cat. llur, arag. lar, IUT, como el francés leur e i lI"ración, leyes y cancillerías lo emplearon hasta la baja
loro) al lado de s u u s . En ta parte más oriental de la ldad Media, y aún más tarde, en todos los países europeos;
no fue eliminada la conjugación proparoxftona . a re, fue instrumento general de la exposición científica, y todavía
subsistió también en Galla e Italia (cat. prehend6r hoy se usa como tal alguna vez; y las literaturas modernas.
pendre, reddfre > relre, frente a prender, render. • especial desde el Renacimiento, no han perdido de vista
de los otros romances peninsulares). En el Jético. 101 el modelo de los poetas, historiadores y didácticos latinos.
lanes menjar. parlar, ,robar, voter, taula, cosl « • e
DUS, de consobrinus). donar, cercar « clrear 1m, J4..53; W. Meyer·Lübke, Das KIZtlJl.tmisch~, 1925; reseña de esta
obra por W. von WartbUl'l, Zeitse:h. f. romo Philol., LVllI, 1928, 157·
odure « o e cid e re). etc., muestran preferencias MI; Amado Alonso. lA sulHlgrupaci6n r0m4nic4 del catal4n, Rev.
tas a los castellanos y portugueses comer, hablar· • Fllol. Esp., XIII, 1926, 1·38 Y 2:25-261, Y Partici6n d~ las len,uaI ro-
1Mnic4s d~ Occidmte, en .Miscellll.nja Fabra_, Buenos Aires (ambos
hallar·achar, querer, mesa, cormano·gall. curmán « co
artlculos incluidos en Estudios lil1gülsticos. Temas esptliloles. Madrid,
g e r m a n u s ), dar, buscar, matar. No es forzoso que tolIII 1951, 11·127); M. Ha¡edom, Die Stdlung des Katalmlischen a.uf dar
estas divergencias aparecieran ya en la ~poca imperial, .. Ib.rUchen Halbinsd, zeltseh. f. neusprach. Unterricbt, XXXVIII, 1939,
tampoco en la visigótica; la mayoría debió de surgir ea. .. 209-217; las ¡ramáticas históricas catalanas de A. Badia, 195~, §§ 2 Y
J, y de F. de B. MolI, 1952, §§ 5-8; G. Rohtrs, ConcordanCIas entre
último período de formación de los romances, cuando ea.. Cfualál1 y ,asc6n, .VII Conp-eso Intcmac. de Linl, Rom._, I1, ~ar­
luña dependia del Estado carolingio 4.1. celoRa, 1955, 663-672; Dit~rmciocidl1 lbica d~ las l~nfU4S romániCas,
lraducclón y notas de Manuel Alvar, Madrid. 1960, Y Catalal1, pro-
\',~al 14SC0l1 ~t espagnol, .Estudis... dedicats a la memoria de
rmilDt1u11binsd. Hambur1. 1930, y Di~ Entstdlun, d~r romo Spr«1utt Pom~ Fabra_, 1, 1963-68 [1971], 7·1D; R. Brwnmer, Das KQtal~ische
W1d NlUiOftett, Frankturt, 1941. in~ autorwm~ Sprtu:/u, Ibid., 7·18; K.. Baldin¡er, lA fonrwci611 de
4.1 La cuestión de si el ala16n, en su ori,en, es I ~ iberorromA tos domirtios ImfÜÚt1cos en /(l Pen. lb., Madrid, 1972, JlS.160 (apfl.
mea o p1orrománica ha sido muy debatida. Vbnse, entre otros, ~ .81 cat.tl6n, lenaua·puente-); G. Colón, Qudques coruidérations s~r
estudios de K. Salow, SprGdl,eo,r(lphjsdl~ Untersucluuz,ett über d,,¡ l. luiqu~ catalan, d.a lin¡uistique catalane. Acles et ool1oqucs-, Pans,
6stlichett Teil des KlUtJ1Imisdr·LanglUdokischm Grenuebiaes, 19UJ 197J 239-280 Y El léxico C41taldn en ÚI RomaniG, Madrid, 1976, etc.
A. Griera, La trcmt~r(l cattJ1lm04ra,onua, 1914, y critiea de R. MC':I 11 .; V~ José Jesús de Bustos Tovar, Contribución al estudio del
dc:z Pidal en la Rev. de FlIol. Esp., ID, 1916, 80 y si¡ts.; A. Grl<'.1O r141tismo li.xico m~ievaI, Madrid, 1974, 9-114, Y R. Wri,lit, Semicultis-
Atro-romdnic o lb~ro-romdnic?, ButUed de Dialectologia Catalana, X ..,0. Archivum Unguisticum. VII, 1976, 13-28.
108 Historia de la lengua española III Latín vulgar y latín hispdnico 109
A consecuencia de este doble legado. el vocabulario _lIdo. muy distintos de las soluciones normales";. La in-
tino ha pasado a las lenguas romances siguiendo di lue:ncia de la administración fue semejante a la de la Igte-
caminos: unas palabras han vivido sin interrupción . . • aunque menos extensa. Los notarios redactaban sus
habla. libres del recuerdo de su forma literaria y tlDcumentos en latín, con arreglo a fórmulas muy repetidas.
nadas al curso de la evolución fonética; se han tracnslfol'a al ser leidas a los otorgantes, se grababan en su me-
al tiempo que nadan las nuevas lenguas y muestran ea . Cláusula muy usada en escrituras era .vendo tibi
sonidos cambios regulares caracterfsticos; por ej r a tia n e in illa terraa, y con este sentido perduró
filius, genesta. sal tus han dado en castellano Nri6n con su lil latina, que desapareció en el vulgar raz6n;
hiniesta, soto, según leyes fonéticas que distinguen el • la data se mencionaba el nombre del monarca, y las re-
llano de otras lenguas romances 4$. Son las palabras ffticiones • re g n a n t e Adefonso in Legionea, • r e g n a n·
populares o tradicionales. que constituyen el acervo má l. rege nostro Ordonioa, juntamente con el • re gnu m
presenlativo de cada lengua. Dela de la liturgia, hicieron que re g n a r e y re gnu ro
2. Tan antiguas como las voces populares. y • detuvieran en reinar, reino y no llegaran a ·renor, "reño.
cientes como ellas a la lengua hablada. hay otras que DO In la mayorfa de los casos citados, y en p h Ys 1 e u s >
tenido un proceso fonético desembarazado de remini!""'" 14.igo, t o x 1e u s > t6sigo, can o n I c u s > can6nigo, etc.,
cultas. Mientras argilla y ringere se defo la acción de la cultura no fue bastante poderosa para mano
hasta llegar a arcilla, reñir, no sucedía igual con vi r ,1 llIner la integridad formal de la palabra, pero si para frenar
o a n gel u s. que en la predicación y ceremonias O desviar el proceso fonético iniciado en ella; el resultado
sas se pronunciaban de una manera más o menos diI .. lo que los lingUistas llaman semicultismo.
de la latina pura, pero esencialmente respetuosa con 3. Los cultismos puros se atienen con fidelidad a la forma
el ofdo de las gentes se acostumbro a la pronunciación eaIit latina escrita, que guardan sin más alteraciones que las
siástica, cuyo inOujo impidió que se consumaran las . . precisas para acomodarla a la estructura fonética o grama-
dencias fonéticas usuales: vi r g i n e dio virgen, no .""" lical romance (evangelium > evangelio. voluntate
zen, y a n gel u s, ángel, en vez de "año o "anlo. De ipl > voluntad). Algunos se han transmitido por el habla y la
modo saeeiHum. regi1la, apost61us, epi.eO· «entura combinadas; pero en su mayor parte han sido
pus, miracülum, periei1lum, caplt'l1lum, Pli- lomados directamente del latiD literario, aunque éste fuera
saron a sieglo > siglo, regla. apdstol, obispo, milagro, pdigru, el bajo latín medieval~:

4S En f IJi u ( ,) la Ifl ha tenido l¡ml suerte que la de r. r I fU


> hariml, • f a m 1n e > hambre, ete:., y el ¡ropo /l + yodl la mlanl"
que en muliere > mujer, alienu(s) > ajeno. En lenell. • De haber obedecido a las leyes fonéticas, hubieran dado ·sejo,
la 1I1 inicial.ha desaparecido como la de lermanu > hennmlQ, -reja. °aboc.ho. ·bcsbo o ·ebcsbo, ·mirajo, ·perljo, ·cabejo como
I e la re> helar. y la ¡tI tónica ha diploDpdo como en ti! s I u .. regQla> reja, tela la > tt'ja, vetOlu > viejo, cte:.
tiesto, Ii! por e > liebre. En s a I t u s 1 a 11 anle consonante hr, '" Por ejemplo, aniquilar no procede del clásico ni h i 1, sino de
dado 10/. como en alterum > otro, e:ale:em > COl. cte:. tn pronunciación bajo-Iatina ni e: h i I ([nUdl]).
110 Histori4 dI! la lengua e.spañol4
Una palabra latina puede originar dos romances.
culta y otra popular. En ocasiones los resultados
acepciones comunes (fosa y huesa, frEgido y trio, ".,
entero). pero aun en ellas hay distinto matiz afectivo O
ceptual; por lo genenl. son palabras completamente
dientes, sin más nexo que el de la etimologfa, olvidado
uso (laico y lego. signo y s~. fingir y hmi,., artlculo y
concilio y concejo, radio y rayo, cátedra y cadera).
IV. TRANSICION DEL UTIN AL ROMANCE.
que las voces populares suelen tener un sentido mil EPOCA VISIGODA
creOO y material que las eruditas. Otras veces la du
se da entre un derivado culto y un semicultismo (s
seglar) o entre UD semicultismo y una voz popular ( § 26. Los GERMANOS.
reja). La lengua se ha servido de estos dobletes para la
renciación semántica: el culto litigar ha descargado al En el año 409 un conglomerado de pueblos germá.nicos
pular lidiar de uno de sus sentidos. _vlbldalos, suevos Y alanos- atravesaba el Pirineo y caía
Desde que los idiomas románicos alcanzaron flo.....:Ia.. IObre España; poco después el rey visigodo Atarico se apo-
lo literario, su lbico se ha enriquecido con incesante deraba de Roma y la entregaba al saqueo.
ción de cultismos. En el siglo xm, cuando los poeta Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía
mester de clerecía y AHonso el Sabio habilitaron el pesando desde el Rhin y el Danubio. Los éxitos de Tiberio
para la expresión ilustrada, fueron muchas las voces ladall '1 Gennánico habían sido amargados por el descalabro. de
introducidas. A partir del Renacimiento. latinismos y ... Varo cuyas legiones aniquiladas lloraba Augusto en la vejez.
cismos dieron vestido a las nuevas ideas y sirvieron COIDD Tici;o observaba el contraste entre la disoluta sociedad im·
elemento estillstico de primordial importancia. Yen" perial y la vigorosa rudeza de los germanos•• ~gis triuro-
tiempos modernos el latín y el griego siguen siendo cantera phati quam victi •. Desde el siglo DI las agreslones germá-
inagotable de neologismos. Si las palabras populares . . nicas se hicieron cada vez más fuertes: en una de eUas
las que mejor reflejan la tradición oral del latín vulpr , corrieron las Galias y llegaron a Tarragona (256-262); dos
ofrecen los rasgos fonéticos peculiares de cada romance, 101 emperadores Decio y Valente, murieron en lucha con los
cultismos revelan la perenne tradición del espíritu latino Bodos. Y a~enas desapareció con e.l hispa.no T~odosio I~
en la civilización europea. Su menor interés fonético se como l~ltima columna del Imperio. sobrevlDo la trropclón definl'
pensa crecidamente con el histórico.social: son índice de liva.
las apetencias, inquietudes, orientaciones ideológicas y con· La penetración germánica en Roma no fue solamen.te
quistas científicas de los momentos culturales en que pene guerrera. Desde el siglo I los germanos come~n ~ ~s-­
traron. larse en las legiones; otros se establecían en temtono 1m·
112 Historia de la lengua española I 27 Del latín al romance. Epoca ~igoda 113
perial como tributarios o colonos. Estilicón, el caudillo ...,nir, guarnecer). El guerrero germano llamaba h i! l m
Roma opuso al alud invasor, era de sangre bárbara. casco que protegía su cabeza (> esp. yelmo); entre sus
s ofensivas figuraba el dardo « germano dar d ), y
aba albergue « * h a r iba i r g o) donde guarecerse
§ 27. VOCES ROMANCES DE PROCEDENCIA. CEJW.4NICA 1. wa r jan). La equitación era una de sus mayores afio
1. Las relaciones sostenidas por los dos pueblos ; por eUo se han asentado en las lenguas románicas
los siglos 1 al IV dieron lugar a un nutrido intercamblct .paura o spOro (> esp. espuela, espolón), y *falw,
palabras. Los germanos tomaron del latín nomenclatura livo de color aplicado al caballo, que dio el derivado
comercio, agricultura, industria, vivienda. derecho. etc.; Uno falvus: de un derivado suyo, *falvarius. o
también comunicaron a los romanos términos suyos. un cruce de f a l v u s con el latín va r i u s, proceden el
importaba del Norte el jabón, cuya fabricación dese TI. fouveiro, español overo. Todas estas voces y la mayorfa
por eso el germánico s a i p o entTÓ en el léxico latiDo, las que se mencionan a continuación dejaron también
donde pasó a las lenguas romances ( s a pon e > esp. ~d.ientes en Francia e Italia.
jabón). Se traían de Germania pieles y plumas; con 3. Al vestido germánico pertenecen h Os a 'calzón corto'
se introdujo la palabra t h a h s u. ladn t a x o (> esp. t. ( esp. ant. huesa 'bota alta'); fa Ida 'pliegue, regazo de
B u r g u s procede del germano b u r g s 'fuerte', • .. falda' (> esp. falda, halda), y c o f e a (> esp. cofia).
ciudad' (> esp. Burgo. Burgos). LlI tareas del campo están representadas por el verbo
2. En la época de las invasiones fueron muchas 1.. • w a i t han jan 'apacentar', 'cultivar la tierra', origen del
bras germánicas que entraron en el latin vulgar. Los pañol ganar l. La construcción proporcionó s a l 'espacio
mundos estaban en contacto directo. ya fuenl belicoso. abierto donde recibfa el setiior' .( > esp. sala); el $llevo
pacifico. Los germanos, enseftoreados del territorio ro ·1 a u b j o 'enramada' se conserva en el gallego labio ·pa·
conservaban con plena vitalidad sus lenguas, y los latblol rral bajo', y el correspondiente franco * l a u b j a en el fran·
aprendfan de ellos denominaciones de cosas y costumb* ~s loge 'galerfa' (que pasó al italiano loggia y español lonja).
extnlñas, familiarizándose con expresiones germánicas. I1 BI techo de las primitivas viviendas germánicas era un en-
vocabulario militar adoptó muchas, primero a causa de 11 tramado o cañizo: b a s t jan 'entretejer' ha dado el francés
convivencia en las legiones; después porque la nobleza JeI'" bdtir y el esp. ant. bastir 'constn.J.ir, preparar, disponer'. Los
mánica. dedicada principalmente a las armas, impuso IU ICnnanos gustaban de la música y cantos heroicos: h a r p a
propia tenninologfa. El latin be 11 u m fue sustituido por (> esp. farpa, arpa) es el nombre de uno de sus instrumentos.
we r r a (> it. guerra, fr. guerreo prov., cat., esp. y porfll 4. Al constituirse los estados bárbaros hubo en todos los
gués guerra); extensión parecida tuvieron w a r d Ó n (> esp. aspectos de la vida un cambio esencial, debido en gran parte
guardar), raubón (> esp. robar) y warnjan (> esp. l Vb.se R. Menéndez Pidal, Modero Philology, XXVII. t930, 413-
~t~. En la palabra espal'iola han debido de confiuir el derivado de
I Vbnse W. Meyc:r·Lübke, ln'roducd6n a la tin,i.lutica romdtlkll. • wa i t h 8 D jan y el del ¡6tico *'8 n 8 n 'codiciar': v. Corominas,
§§ 36-47, Y E. Gamillsche¡, Romania Genrumica, 1, 1934. ,)icc. crit. elimol., 11, 654-656.
114 Historia de la lengua española

a la implantación de instituciones gennánicas. Ese


-
111 Del latin al romance. Epoca visigoda

IMnle a través del francés, como blondo y gris). El sustan·


115

se refleja en el vocabulario romance: el derecho ge Iho w i s a 'manera' debió de ser adoptado en época temo
perpetuó voces como b a n 'proscripción. prohibición' (> na (fr. guise, it. guisa, esp. guisa, guisar, antes 'preparar,
tin medieval b a n n u ro, fr. ban, esp. bando); el b ner'); en el espaftol de los siglos XII y XIII guisa se
es, originariamente. la persona proscrita que ha pe pleó para la formación de adverbios compuestos (fiera
paz pública. Los bienes patrimoniales recibieron la d IsG 'fieramente').
nación de aJód (> lato medievo alodium > esp. 7. Son de notar, por último, traducciones parciales o
la posesión o tenencia concedida por el señor al va pletas de palabras germánicas. El prefijo g a· de g a·
designó mediante el franco * fe h u 'ganado', que on rl dan 'cuidar' fue reemplazado por lo's equivalentes lati·
la.tin medieval fevum (> fr. fiel) y feudurn, con 1& cum· o ad·, surgiendo así ·conredare y ·adre·
de a 1o d i u ro (> esp. feudo). La diplomacia empleó '.re (> esp. conrear, arrear). Los dos elementos de ga-
riwald (> fr. héraut > esp. heraldo. faraute); • lila iba 'el que comparte el pan' (h 1a i f s 'pan') se han
bahti 'cargo. servicio' (> prov. ambaissada > 11. ere'do ver calcados en e o m pan i o, origen de compañ6n,
sciata > esp. embajada); y tri g g w a 'alianza' (> es fOmpañero, compañia y toda su familia léxica romance 1 bll.
tregua). ',,",les procedimientos usaban los germanos para reproducir
5. Otros germanismos se refieren al mundo afectivo. kM compuestos latinos.
natural que los bárbaros, muy cuidadosos de su fama. 8. La historia detallada de los germanismos en las len-
servaran con especial cariño palabras relativas al pas romances es sumamente compleja. Unos pertenecen al
de sí mismos, ofensas y valentía, como o r gol i (> esp, 'ondo común germánico: otros son exclusivos de un dialec-
gulIo); h a u n i t h a 'burla, mofa' (> fr. honte, prov. lo; algunos entraron independientemente en cada país, toma·
anta > esp. antiguo anta, fonta); s k e r n jan 'burla dos del habla de los respectivos invasores. Los hay propaga·
(> prov. escarnir > esp. escarnir, escarnecer); h. rl. dos a trav~s del latin vulgar y por intermedio del bajo latino
jan 'atreverse' (> fr. hardi, prov. ardit > esp. ant. Gr"" Muchos han pasado de unos romances a otros. Especial
do, fardido). Para indicar el decaimiento de ánimo, ya 1ft
tiempos del Imperio se formaron • m a r r i r e y • e x m •• J bll Tal es la tesis preferida por Friedrich Diez y lradicionalmente

r r i r e del germánico m a r r jan (> fr. ant. marrlr, el. .ceptada por los romanistas. Recientemente (Archiv f. d. Studium der
11, Sprachen und Liter., t. 217, 1980, 1·25) Hans Dieter Bork ha defen·
pafiol ant. desmarrido 'triste', it. smarrire, romo amllrl); .,1 lUdo con fuertes razones la autonomía de c o m pan I o •• c o m p a·
desfallecimiento ffsico se expresó también con un hfbrldll u I a en el marco de la composición latina, y Ham Meier ha abogado
gennano-Iatino, • e x m a g a re, de ro a g a n 'tener fUet"lll' IlOr la etimologia c o m p a g I n a r e (apuntada, pero rechazada, por
Olc:z) y su postverbal c o m p a g 1 na. Hay que aducir en su apoyo
(> fr. esmaier y de éste el esp. desmayar). qlle c o m p a sIn a aparece repetidamente en textos leoneses y sallesos
6. De adjetivos han pasado riks 'poderoso', frisk ',,, ¡le los siglos JI( Y XI como 'avenencia judicial', a veces con formas
ciente, lozano', difundidos por toda la Romania occidcnlfll romnnces: _deuenimus [ ...] de judicio ad copajina. (afto 1022, I...eón,
Arch. Episcopal, 113"); _deuenimus inde a compa"ia bona_ (1045, Tumbo
(esp. rico, fresco); b I a n k 'brillante' (esp. blanco, probahl, I~'gioncnse, fol. 206 v.).
116 _ Historia de la lengua española 1 2¡ Del lalín al romance. ~poca visigoda 117
poder de difusión tuvieron los germanismos int • n d a 1 u s está fuera de duda. Su recuerdo estaba muy
por Jos francos: a través del latín tardío o del p ..\'O entre los españoles de los siglos XVI y XVII: el sevillano
romance de la época merovingia pasó a España b Outlerre de Cetina adoptó el nombre poético de Vandalio,
registrado ya por San Isidoro; otro tanto debió de el Bachiller Sansón Carrasco del Quijote llama .Casildea
con faJda. hl!:lm. companio, wardón y Vandalia. a su imaginaria dama sevillana. También hay
w i s a. Después, el prestigio de la sociedad feudal y IIUquias toponímicas del pueblo suevo (varios SUevos y
vida cortés bajo la monarquía capeta propagó. ya lOS en Galicia, Puerto Sueve en Asturias), cuya influencia
licismos o provenzalismos, guarnir, dardo, bastir, sal4I, IMcillstica en el Norte hubo de ser mucho mayor.
la, escarnir, ardido, heraldo. etc. 2, Los visigodos eran los más civilizados entre los ger·
-.nos venidos a la Península. El siglo y medio que habían
ptnnanecido en la Dacia y al Sur del Danubio, y los casi
§ 28. Los PRlMEROS INVASORES y LOS VISIGODOS. *si años que duró el reino de Tolosa, les habían hecho
1. De la primera invasión germánica que penetró ea lDnOCer la vida romana. No vinieron en gran número: se
pania. dos pueblos desaparecieron pronto: tos alanos .acula en unos doscientos mil los que pasaron a Espafta al
exterminados a los pocos años. y los vándalos. tras UD lDmenzar el siglo VI, cuando su reino tolosano fue destnlido
asiento en la Bética, atravesaron el estrecho y flOr los francos. Recientes hallazgos arqueológicos indican
Africa (429). La estancia de ambas estirpes dejó que la región donde preferentemente se asentaron fue la
topónimos como Puerto del Alano (Huesa), Bandalih meseta castellana. desde el Norte de Palencia y Burgos basta
ca) y Campdevdnol (Gerona). Los vándalos embarcaron j Ioria, la Alcarria, Madrid y Toledo, con la actual provincia
la antigua Julia Traducta (hoy Tarifa); se ha su de Segovia como centro de más intensa colonización •.
que este lugar tomó un nuevo nombre referente al pueblo la asimilación de los visigodos no progresó grandemente
grado, ·[Portu] Wandalu, o, en boca de n a ~ hasta mucho después de su instalación definitiva en el suelo
griegos, [Portu w]andalusiu, origen del árabe al· español. Al principio evitaron la mezcla con los hispanorro-
A n d a l u s (> esp. andaluz, Andalucía). Otros explican la manos; estaban prohibidos los matrimonios mixtos; el arria-
pérdida del /w/ inicial por falsa identificación con el genlllvlI nismo de los dominadores establecía una división esencial
bereber 3; de todos modos la filiación W a n d a l u s > " con el catolicismo de los dominados; y Jos dos pueblos re-
huían la convivencia hasta el punto d~ agruparse en núcleos
) V&.nsc J. Bruch, Rev. de Una. Rom., 11, 1926,73-74, Y W. Wyclchl, diferentes, como demuestran Jos nombres de lugar Godos,
AI-Andalus, XVI(, 1952, 449, H. Uvermore cree que el paso del r_ Revillagodos, Gudillos, Godojos, Godones, Gudln, Gudino,
lcecho hubo de hacerse por varios puertos y recuerda que el 1.1'11"
MalmuQ llama la z ira l· al· a n d a I u 5 'isla de los vándalO!' .. 1 Goda, de una parte, y de otra, Romanos, Romanillos, Roma·
exlremo meridional de Espai\a (l.4 isla de los vdndalos, _Actas del II
Conareso Inlemac. de Hispanistas., NljmeRen, 1967, 387-393). No ¡Ir... 4 Véase W. Reinhal1, Sobre el asentamiento de los visigodos en
en cuenta eslos estudios M. Valh'é, El "ombre de AI-AndtJlus, Anu." 1" /11 Penlnsllla, Archivo Español de Arqueoloa'a, XVIII, 1945, p3aS. 124-
de Est. Med., IV, Barcelona, 1967, 361-367. 118.
118 Historia de la lengua española 129 Del lalín al romance. E.poca visigoda 119
nones, Romaneos!. Pero desde la abjuración de ,limos del latín vulgar o del romance primitivo, y por lo
(589), la actitud de los visigodos empezó a cambiar. Fnera! sufrieron los mismos cambios que las hispano-Ia·
eracia toledana conquistó las capas superiores de la tinas. Hay excepciones, sin embargo: por ejemplo. rapar.
goda Y constituyó el más firme apoyo del poder reaL brotar, espeto, hato. no han sonorizado las oclusivas inter·
fin se llegó a la unificación jwidica para los in,clli"licio. vocálicas, taJ vez porque los sonidos góticos eran más con·
ambas procedencias (h. 655). listentes que los correspondientes latinos. En la morfología
La romanización de los visigodos no significa que 1610 queda el sufijo - i n g > -engo, en unos cuantos deri-
como pueblo, careciesen de vigor. Perdieron, si, la vados de voces latinas, como abadengo, retJlengo, abolengo.
intransigente de dominio y se debilitó en ellos el 2. La mayoría de los vocablos peninsulares de origen
particu1arista de raza: Hispania no se llamó Gotia. IÓtico tienen correspondientes -de igual procedencia o fran·
que Galia se convirtió en Francia. La fusión con los ros- en italiano, provenzal o francés; asf ocurre con los ya
rromanos tuvo resultados de valor nacional superior: citados albergue, espuela, guarecerse, tregUll, tejón, y con
a los visigodos, la idea de la personalidad de Hispanla bramar « * b r a ro on ), uno de los gennanismos más ex·
provincia se trocó en conciencia de su unidad inde tcndidos por la Romania. De los goticismos hispanos, unos
Transformaron las costumbres y el derecho, y tra estaban incorporados al latín vulgar: Jos más datan del
simiente de la inspiración épica. Si durante el siglo tiempo en que Jos ostrogoQos dominaban Italia y los visi·
evidente la decadencia del reino toledano, que se d godos el Sur de Francia. Incluso los que no han dejado
como un castillo de naipes al surgir la invasión rastro más que en la Penfnsula pueden haber penetrado en
impronta visigótica está grabada en muchas insti España latinizados ya. Las etimologfas góticas que se han
medievales y en la epopeya castellana. propuesto para voces españolas pasan del centenar, pero
escasean Jas seguras. La mayoría son reconstrucciones basa·
das en las correspondencias habituales entre la fonología del
§ 29. EL ELEMENTO VISIGODO EN ESPAAoL gótico y la de otras lenguas germánicas; en no pocos casos se
les han opuesto en los últimos afias etimologías latinas arries-
l. La influencia lingüística de los visigodos en los roman gadas o plausibles '. Entre los galicismos más probables -no
ces hispánicos no fue muy grande. Romanizados pronto, •
abandonaron el uso de su lengua, que en eJ siglo VII H , Véanse E. Gamillsche¡, HistorUJ lingüJsticD de los visigodos, Ilev.
hallaba en plena descomposición. No hubo en España tIIl de Filo!. Esp.• XIX, 1932, 117·150 Y 224-260; Romania GerrruznicD, 1,
1934, Y Germanismos, .Encic1op. Un¡. Hisp._, 11, 1967, 79-91; J. Co~
período bilingüe tan largo como en Francia. El elemenlO minas, Dicc. crft. etin«. de la l. cost., 1954 (lista de ¡ennanismos y
visigodo no parece haber influido en la fonética espaí'iolltl: loticismos en el t. IV, 1195-1196); Y numerosos artIculos de Harri
las palabras góticas adaptaron sus sonidos a los más pró Meier, entre ellos Sobre o superstralo visi,6tico no vocsbuldrio hU-
pano-portu¡uts, _Actas do IX Con¡resso Jnternac. de Unl. Rom._. Us-
boa, 1961, 67·70; Zwei romo Wortfamilim, Romanistisches JahTbuch,
! R. Mcnéndcz Pida!, Or¡gen~ del Español, § IOJ. IX, 1958, Uh-28I; Late¡nisch·RomQ1lisch~, ¡bid., X, 1959, 281·284. Y XI.
121
120 Historia de la lengua española 129 Del 'atín al romance. Epoca visigodo.

controvertidos o que DO han sido objeto de expli viLdn « g a b i 1a 'horcón', por la forma de las garras).
convincente- se encuentran representantes del Por su valor emocional o vigor expresivo arraigaron g a s a-
como el verbo lastar 'sufrir o abonar por otro' « I i a 'compailero' (> agasajar), • u f j o 'abundancia, exceso'
jan o • la i s t ó n 'seguir los pasos de alguien'), «> ufano, ufGnia) y • g a n Ó 'avidez' (> gana). AñAdanse,
sakan 'pleitear') y say6" « sagio. saio, la ftnalmente, verbos como • h r a p 6 n 'arrancar' (> rapar),
de • s a g ji s 'notificador. ejecutor. ministro inferior • l h r i s k a n 'pisotear, trillar' (> triscar), elc.
ticia'). Los textos de la l!poca dan títulos godos a 101 3. La onomástica española cuenta con buen número de
tarios. pero sólo sobrevive escanciano, forma la . nombres visigodos acomodados a la fon~tica y morfologfa
* s le a n le j a; el verbo correspondiente. s k a D k J. latinas y romances l. Muy caractensticos son los compuestos
origen del esp. escanciar. La vida gue::rrera conservó tuya significación alude a la guerra, al valor personal, fama
guardidn « wardja) y espia « *spaiha). La u otras cualidades relevantes: a 1I 'todo' y w a r s 'preve-
mentaria. ropa « ·eaupa), hato « ·fat). al nido' fonnaron Alvaro; f r i t h u 'paz, alianza' y na n t h
* a t t a u jan 'disponer, aparejar') y el antiguo bMI, 'atrevido', Fr"idenandus (> Fernando); hroths 'fama'
'guante' « 16 fa 'palma de la mano'). La agricultura, '1 riks 'poderoso', Rodericus (> Rodrigo); el mis.mo
dena, ajuar e industrias domésticas ofrecen brote. elemento inicial Y sinths 'dirección', dieron Rudesln-
« *brOt). parra « ·parra), casta « ·kast· dus (> RosDldo); harjis 'ejército' y m4!ris 'famoso',
de animales'), esquila « • s le. i 11 a ). esquilar « •• .trgimiro; Elvira « Gel o v ira) viene de g a i I s 'alegre,
can), sera y ser6n « ·sahrja), tapa {< ,o.tapp satisfecho', y wers 'fiel'; la raíz. primera de Gont.alo o
e..speto (< ,o.spitus). aspa « ,o.haspa 'devanadera' Gonz.a1vo« Gundisalvus)es gunthis'lucha'; Ade-
rueca (< • r ü k k a ) '. De ascendencia gótica son los ron sus Ildefonsus y Alfonsus (de hatbus,
bres de animales ganso (< • g a n s) y probablemente ... h i l d s 'I~cha' o a 11 'todo' y fu n s 'preparado'), han coin-
cidido en Alfonso; Adolfo « A t a u I f u s ), Ramiro, Ber-
1960. 289·292; El1tfernte Verwandte, Romanische Forschungen, 71, t. ., mudo, Galindo y otros más son también de origen gótico.
250-253; Neue lIulgiirlateil1ische Verb~1 der BelVegul1g, ¡bid., 71, Jf7.
258; Zur Geschichte der ErforschulIg des germallischen SuperstrtUWO'" • Para este apartado y los que s.ip¡en, vwse los estudios de
schattes im Romanisclren, .Sprachliche lntcrferent. Festschrift f. W, E. Gamillschea citados en las notas 1 Y 6, asl comn Ins de W. Mere r .
Belz_. Tübingen. 1m, 292-334; etc. LUbke, Romonische Namenstudien, SitzunlSb. der k. Akad.. der WI~.,
, El diptongo de nlec:a y la. /9/ del ital. rD«a y de los rctorrom. Wlen, 1904 y 1917; G. 5achs, Die rUl7uudschen Ortsname~ In Spc:rI1let1
nos roclul, rokia, etc., reclaman • r 9 k k a. no '"' r O k k a. Se hlI und Portur41, Jena, 1932; J. M. Piel, Os "omes re~os rn:r to~
pensado en un cruce con el equivalente latino cOl u $. De no .ce" nimia portupes4, lisboa, 1, 1937, Y 11, 1945; Antroporumuz germdn~
tarsc esto. habría que pensar en un origen no ¡6tico. sino germano y Toponimia genndnicd, .Eoclcl. Un¡. Hisp.-, 1, 1960, .422-444 Y 531-560,
occidental '"'r9kka; uf Corominas, Dice. crlt. etim., IV. 7&-81. Mj, Neue Beitrige %14r raJicisch-west,otischen Toponomos'rk, .Sprtehe und
diffciles son de aceptar la hipótesis de un cruce con el lat. rOl 11 , Geschkble. Festsehrift für H. Meier-, Müncheu, 1971, 373-401; A. Mora·
o la etimolo¡fa • r O t Te a de K. Maurer (Roman. Jabro.. IX. 19.511, leja Uuo, Toponimia rallega y Iwt1WJ. Santiago de Co.m~tda, 1m;
2&2-298), pues la rueca no rueda. aunque los profanos la conrund:m • Mercedes Etrcros. Toponimia ,ermdniaz en 112 prOVIncIa de Le6rt,
a menudo con el huso o la devanadera. Archivos leoneses. 1978, 5J.64, etc.
1I >.:<;u'" ESP",J'lOU.. - 9
122 Historia de la lengua española l.w Del latin al romance. E.poca visigoda 123

4. Muchos restos de onomástica visigoda se "". .1Il
fosilizados en la toponimia. Las villas y fundos toma
nom~re de su poseedor, indicado en genitivo latino: I 30. EL ROWANCB EN LA éPOCA VISIGODA.
el ongen de Guitiriz « W ¡te r i e i ), Mondariz.
Rairiz, Allariz. Gome.sende, Hermisende. Guimariiu « l. La importancia de las invasiones germánicas para la
maranis). AldAn, Gondomar « Gundemarl), oria lingüística peninsular no consiste en los escasos
dim « S e n d i ni). concentrados principalmente ea ntos góticos o suevos que han subsistido en los ro-
tia y Norte de Portugal. Esas regiones, que habían """"_ . ...,.. hispanos. El hecho trascendental fue que a raíz de
al reino suevo, sirvieron de refugio a los visigodos invasiones sobrevino una grave depresión de la cultura
huyeron de la invasión árabe; AHonso 1 asentó alli • loe , . dificultaron extraordinariamente las comunicaciones con
trajo de las tierras por él devastadas en ]a meseta', ti resto de la Romanía. El latfn vulgar de la Pen(nsula quedó
extendidos están. aunque menos abundantes. los """'1'" lllandonado a sus propias tendencias. Aderruis, los ciento
tos de un nombre común latino y otro propio visigodo "enta y cinco años que duro el reino suevo hasta su con-
Casanande, Castrageriz. « Castrum Sigerici), " t a por Leovigildo (585) y la constante insumisión de los
ftIfila, ViIleza « viii a d e A gJ la), Villasandino. t6ntabros supusieron barreras poUticas que hubieron de
ldn « villa Egilani), etc. ahondar las nacientes divergencias regionales del habla.
5. Aunque el patronímico español en -et, ·i, sea de
prerromano (véase § 52). su propagación o consolidación
de ser ayudada por los numerosos genitivos góticos la
.1
Ahora bien, de las siete centurias que median entre el fin
mundo antiguo y los primeros monumentos conserva·
doI de las literaturas románicas peninsulares, el penodo
dos en ·rici > -ril (Roderici, Sigerici, GUDt. vl,lgótico es el menos conocido en cuanto se refiere a los
r i c i, etc.) que se ponfan a continuación del nombre in6 'c6menos de lenguaje. Los escritores hispan~odos usan
vidual para indicar el paterno MI. .1 bajo latiD, igual que las leyes, redactadas por eruditos.
6. Los masculinos germánicos en -a poseyeron una decJI. Sólo San Isidoro proporciona datos acerca del habla vulgar,
naciÓn en -a, - a n i s, cuyos restos sobrevivfan en el s. XIII pero se limitan casi exclusivamente al léxico. Faltan para
(Cintila-Cintilldn) y todavía se ven en Froil4n al lado de l. época visigoda los documentos notariales, que tanta luz
Frue1a, o en topónimos como el citado Guimaráes. .rrojañ sobre los cambios lingüísticos ocurridos en Ga1ia
durnnte el dominio merovingio y sobre el español durante
los primeros siglos de la Reconquista. Sólo muy parcialmente
llenan algo de ese vacio las pizarras escritas que se han
encontrado en tierras de Avila, Salamanca y Cáceres, y alguna
en el Noroeste de Asturias. Hay entre ellas misivas, conjuros
, R. ':ienbldcz Pidal y A. Tovar. SI/fijos en -l.-o especialmetlte los
pat~Otlimlcoso Bol.
R. Acad. Esp., XLII, 1962. 3a().3!1. hasta algún borrador de texto importante, como el testa-
I Ibid., 378-379. Ulento del rey Wamba. Son muy difíciles de leer e interpretar.
124 Histori4 de la lengua española
130 Del latfn al romance. J!poca visigoda 125
Su latín bárbaro muestra frecuentes confusiones en .. ,.trasada: su palatalización se hallaba todavía en curso en el
clinación y abunda en grafías como tibola, tegalas, CIU liCio VI, pues alcanzó a muchos nombres propios visigodos;
tonica 'túnica', que atestiguan la igualación de Id! , por eso no tienen hoy pronunciación velar, sino dental o
Fielius, Flaino., con su Idl y su Ivl intervocálicas kllerdental, los topónimos portugueses Cintiíes, Sintiao «
Bitorius, oUba y sourjno. con lb! y Iv/ indistintas; o khintlla),los gallegos Cende, Cendemil « Khinths)
te por ualente. prueba del acercamiento morfol6gk:o • el burgalt!:s Rezmondo « R i k i m O n d s ) !l. El sonido
las conjugaciones. f r e e ·1 re. si no Jo es de la procedente de lél o 11/ presentaba distintos grados de ev<>
ci6n de /!! en lie/. etc. 11. lución: en pizarras escritas aparecen anzUa y quatorze por
2. Gracias a Jos dialectos mozárabes sabemos. InciJla y quatuordecim l4 , con grafía propia de ar-
imprecisamente, el punto a que había llegado la In"'. ticulación dental (§] o [t]; pero los resultados mozárabes
ci6n del latín vulgar de España a principios del 51110 prueban que dominaba aún el grado palatal [cl, como en
Veamos algunos de Jos procesos fonchicos que esta_ Italiano (eervu > Icervol o Iciervo/. pace> Ipace/).
tándose en ese momento: II posible que tantQ. esta IEI como la 1st descendiente de
Proseguian los cambios consonánticos iniciados en el 1I + yOOI y le + yodl se sonorizasen entre vocales, hacit!:n-
vulgar. La sonorización de las sordas intervocálicas dose entonces, respectivamente IV y It/.
los ejemplos pontifica tus > pontivicatus yec(c) En los grupos de consonantes le '1/. resultante de
s i a e > eglesie en inscripciones béticas de los años l-c(O)I-1 o l-t(ü)I-1 se convirtió en la palatallateral
691. La resistencia culta contra el fenómeno debía de 11/,10 mismo que l-g(u)I-1 y II + yod/: auricula >
grande, y por espacio de varios siglos continuó la 8 (Hiela> lore!a/; vetülu > veclu > Ivelol o Ivielo/;
ci6n 12. tegOla > tegla > Itela/; filiu > Ifilo/u. En vez de
El grupo le + yodj habfa llegado seguramente a la ..... -el- una pizarra escribe sólo ·t- en Bitorius y otra en pr~
ma pronunciación dento-alveolar que Id + yodl precedkle 'e/afato ": acaso reOejen imperfectamente la relajación de
de consonante o que It + yodl (e a l e ~ a > 1bJ.!a/, IIUII
u Véanse Amado Alonso, Correspondencias ardbi,o-¿sP/2;wlas en
que vlrdla > lberial o potione > IpoSone/). En _ lus su'enuu de sibilantes, Rev. de Fllol. Hisp., VIII, 1946, 12·76; W.
demás casos la evolución de la lel ante le/, lil estaba JDh; Meyer.Lübke L4 evolucidn de la .e- latilUJ delante de .e. e .¡., Rev.
de Filol. Es~., VIII, 1921, 225-251, Y E. GamiUSc:het, ROmDnÜl Germo.-
ulca, 11, 1935, SI. la conservación de la Ikl velar en los topónimos
11 Véase M. Gómez.Moreno, Docrune"tDCi6n godo. ni pitA"_, Ma Hequiao, Quende, Quendemil, etc., puede explicarse por el apeao que
drid, R. Acad. Hial., 1960. De aran iDten!s son las Notas sobre !mUtle. la. visigodos sentirían por su pronunciación tradicional, deformada
del Io.tl" visi,odo de Juan Gil (Habis, 1, 1970, 4s.&6), que a6adcn a 10il' por la palatallzaclón en las adaptaciones romanizadas.
datos de estas piurns los de inscripciones y manuscritos, asl romo 14 Gómez..Mol'Clo, op. cit., 47 Y 86.
algunos procurados por etimoloafas isldorianas. 15 En la extrafUsima pizarra XLVI (Gómez..Moreno, p. 86), encono
u Véanse W. Meyer.LUbke, La sonori~acidn de las sordtu i"'er Irnda en el Occidente de Asturias, bay un obe,iam, que, de no ser
vocdlica.s latinas en espartol, Revista de Filologfa Española, XI, 192..1, crrnta inscriptoria por ·obeglam < o v i e 0.1 a m, plantearla iraves
R. Menéndcz Pidal, Origelles del Español, § 46, Y H. Lausberg, Romi' pl'oblemas respecto a la evolución del ¡rupo le '11 .
nische Forschungen, LXI, 1948, 131.
l~ Gómez-~oreno, 23 y 54.
126 Historia de la lengua española 130 Del latin al romance. E.poca visigoda 127
la Ikl implosiva en [X] o ya su ulterior transfomlaCl6I El tratamiento de ambas vocales cuando iban seguidas
U], pues siglos más tarde los mozárabes decfan [ de yoo establece otro criterio de división dialectal. El cas-
[noite] o [nwe¡te] « n 6 c te); paralelamente dedI.D. lt:lIano no tiene diptongo en este caso (p i:í d I u > poyo,
bién. de ro a x II J a. [maXse!a] y [maik!a], forma OC(I1)lu > ojo. sedeat > sea): pero en el resto de
cabe Suponer existentes en la época visigoda. JI zona central la yod no fue obstáculo para el nacimiento
3. Otros fenómenos asomaban sola.tnellte en do.... del diptongo (leonés y aragonés pueyo, giieyo, giielo, sieya;
das regiones y marcan el principio de la escisión mozo ue[o). En catalin la yod tuvo efectos contrarios a Jos
Es probable que al final de la época visigoda el habla que aparecen en castellano, ya que sólo ante yod se ha dado
Tarraconense hubiera comenzado a reducir a le/. " el paso de I~/. ltil a lie/. lue/. reducidos muy pronto a
diptongos latinos lai/, laul y fundiera en Iml el grupo 11/, lul (ftilla > (*fuela] > tulla; l~ctu > [*!iei-
(carraria > carraira > carrera; auru > oro: 10] > llit). La diptongación ante yod se extendía, por tanto,
Il1mba> paloma, coll1mba > cato coloma, v. • desde León y Toledo hasta el Mediterráneo. con excepción
Por el contrario. la Bética, Toledo, Valencia, Lusi de Castilla n.
Gallaecia conservaban los estados primarios lai/,/au/. Difusión parecida debió de lograr el refuerzo de la 1II
según veremos en el capítulo VII. inicial, que se hizo geminada y llegó mAs tarde a palata-
Desde que la corte visigótica se estableció en To liurse en las mismas regiones (1 u p u, 1u na> loon. /la-
centro cultural. polftico y lingüfstico de la P'enÚll.... bu, /luna. cato /lop, /luna; 1i n g u a > leon. /lengua, llingua,
estuvo en las comarcas primera y más hondamente cal. llengua, mozo yengua; v. § 22).
zadas, Bética y Tarraconense. sino en la región centraL 4. El romance que se hablaba en España al terminar la
ella debió de cundir la diptongación de I!I y 161 'poca visigoda se hallaba en un estado de formación inci·
según el proceso atestiguado ya en el latín imperial (1 ..... plente. con rasgos muy primitivos. Ofrecía grados iniciales
la diptongación debfa de ser vacilante, con altemanclll . . por los que han atravesado otros romances, como la lelo
[ie], [ia] para I!/, [uol, [uo), [ual, [ue] para 16/, e .... 11/ de Icerasia/, lrajimo/. intermedias entre la I{;I latina Y
guridad en el acento (sierra, siarra o s(erra, sÚl.rra; b~ la asibilación; la Iyl (yenesta, yennano), primer resultado de
buono, bueno, buano. o búono. búeno. bÚ4nO) según oaarrt la Itl latina vulgar; o la [X] de [noxte], [maXse!a]. No se
hoy en los dialectos más arcaizantes. Alternaban sierra había diferenciado grandemente de los romances extrapenin-
siarra. buono. bueno y buano. Esta diptongación espont6nr. 5ulares, pues las soluciones 11/ y luI de lfilol, IvirJa/. 111
de lel y 161 no alcanzó a la Tarraconense oriental; ampU.,
17 Es dificil admitir la hipótesis, sostenida por F. Schürr (v. § 18,
regiones de la Bética y Lusitania, asf como el Oeste de 1.1 n. 9), de que el castellano primitivo dipton¡:ara tambibl /e/ 1'-/ ante
Gallaecia, permanecieron fieles al último vocalismo del huI.. yod y anles del sl¡lo lt redujese los dipton¡os de [·uolo). [·fuoJal,
vulgar, sin conocer tampoco la alteración producida en 111 ¡·sieya), f·lidto) a las vocales cerradu de [010). [folal, [~l,
(I~ito): véanse Die¡o Cataltn y Alvaro Galmb. La diptonga.cidn en
Centro.
lconis, Archlvum, IV, 1954, 99-102 Y 115-117, Y Dámaso Alonso, La Irag·
/FIenlacidn fonitica peninsular, Enciel. Lina. Hisp., 1, Supl.. 1962, 41-42.
12lI Historia de la lengua españJ:Jla

de /010/. luelo/. /velo/· /vicIol e lit! de lnoite/.


o databan del latín vulgar, u ocupaban casi todo el
te de la Romania. Como hispanismos específicos
señalarse la diptongación de 10/ y I!! en silaba
(puerta, siete < p 15 r t a ro. s ~ p t e m) y la ge,m]"inldl.
palatalización de /1/ inicial (1 i n g u a > llcngua);
V" LOS ARABES y EL ELEMENTO ARABE
dos fenómenos ni eran generales en la Península, ni
EN ESP~OLI
totalmente de paralelos fuera.
S. Por encima de las variantes regionaJes, todaVÚI
acusadas, existia en el español naciente una
unidad. representada por la conservación de Ifl y/y/ § 31. 1..A. CIVILIZACiÓN ARÁ.IG<>-ESPA~OLA.

les «(arina, yenesta), y por los reci6l enumerados pa....llI. Cuando empezaba a consolidarse el aluvión germánico
lfilol. /0101. ¡vieIo/. ¡noxte!. /faito/. Ahora bien, estoe 1ft Occidente, las tribus dispersas de Arabia, electrizadas
menos comunes eran radicalmente distintos a Jos que por las doctrinas de Mahoma, encontraron un credo y una
tarde habfan de propagarse con ]a expansión C8StCllaDa nnpresa aglutinante: la guerra santa. En menos de medio
rina, hiniesta, hijo, ojo, viejo, noche, hecho). Formas liBio se aduei\aron de Siria, Persia, el Norte de África y
aura, carraira, palomba y pucyo, opuestas tambicm a 1M Sicilia; siete años les bastaron para conquistar Espafia, y
lellanas oro, carrera, palOn1Q y poyo, ocupaban las ~:~ • continuación cayó en sus manos casi todo el Mediodla de
áreas del territorio pen}nsular. Se hablaba, pues, un Francia. Frente a la Europa cristiana y romano-germánica
ce precastellano. Tal vez en las montañas de Cantabria. le alza el Islam, que será su rival y a la vez su estimulo y
tro de frecuentes insurrecciones, apuntaran indicios de • complemento. Dos civiliz.aciones sostendrfan en Espafia una
dialecto nuevo; pero, dado que asf ocurriera, no debf8D di contienda prolongada y decisiva.
rebasar los limites comarcales 11, Los árabes, sirios y berberiscos que invaden la Península
no traen mujeres: casan con hispanó.godas, toman esclavas
11 M~ndcz Pidal, Orl,enes, § 103; M. Rabanal Álvarez, lA. 1m... Hanegas y vascas. Entre los musulmanes quedan muchos
hablada en tiempos de San Isidoro, Archivos Leoneses, 1970. 1·15. hispano-godos, los mozárabes, conservadores del saber isi-
doriano: unos consiguen cierta autonomía; los más exalta·
dos sufren persecuciones y martirio; otros se islamizan;
I Véanse las excelentes eJ:posiciones de conjunto, con rica biblio-
arafia, de K. BaldiJlaer. lA. for7fl4ci6n de los dominios lin,Ulsticos en
ID Pmbuula Ibtriu, Madrid, 1972, 62-91 Y 402-405, y Julio Sarnsb, Los
f'studios sobre d dUzluto andalwl, la onomd.ttic4 hispanodrobe y los
arabismos en las lenguas pe:ninsu1ares dude 1950, indice Histórico
Espaftol, XVI. Barcelona, 19'ro [1971], Xl·XLVlI.
130 Historia de la lengua española 132 Los drabes y lo árabe en español 131
pero todos influyen en la España mora, donde se califas para que los médicos andalusíes curen su obesidad;
manee al lado del á.rabe. cunden relatos épicos sobre Alfonso V sostiene talleres donde se fabrican tejidos moru·
de la monarquía goda y personajes mozárabes re nos; y el conde castellano Sancho García recibe a los legados
se cantan villancicos romances y nace un tipo de flOrdobeses vestido a usanza mora y sentado en cojines.
tinca. el zéjeI. en metro y lenguaje híbridos. El Al avanzar la Reconquista caen en poder de los cristia-
herradura, caracterfstico de las construcciones visi...._ .. DOS Toledo (1085) y zaragoza (1118), comarcas bien pobladas,
a la arquitectura ambiga. con vida y tráfico intensos. Los mozárabes que las habitan
Córdoba se convierte pronto en el centro de una ..tAn fuertemente arabizados y el contingente moro que
tísima civilización islámica; florecen la agricultura e pennanece en ellas es muy numeroso. Los mudéjares y mo-
trias y el comercio alcanza gran desarrollo. La vida riscos de las regiones que se van ocupando conservan sus
moda y refinada; el lujo y los festines alternan con la ereencias, instituciones. costumbres y hasta el uso de su
la danza Y la poesía más exquisita. Califas y reyes de lengua. El arzobispo don Raimundo (1125-1152) funda en
reúnen copiosas bibliotecas, como la de Alhákem U. Toledo la célebre escuela de traductores, y AHonso el Sabio
tegeo a los sabios. En Oriente. los árabes recogen la (rey de 1252 a 1284) reúne en su corte sabios judíos, conoce-
máticas indias. la ciencia y la filosofía griegas, e . dores de la ciencia árabe, al lado de los letrados cristianos.
a todas sello propio. El renacimiento europeo del siglo xu y la Escolástica traban
En la Península. los primeros en sentir el in8ujo conocimiento con Aristóteles, Hip6crates y Dioscórides por
cultura musulmana son, naturalmente, los m.oz.......1ll mroio de Avempace y Averroes, Avicena y los botánicos
los que siguen profesando el cristianismo escriben 'rabes 2 bll.
en árabe y suelen tomar nombres árabes. Les s'
cristianos del Norte, movidos por el ejemplo de los
dos que acogen en sus reinos. En Jos siglos x y Xl § 32. EL HISPANG-WBE y sus VARIEDADES.
en León y Castilla nombres como Abolmondar. Al El dialecto de los musulmanes andalusíes ofrecía pecu.
Ziti, Abohamor; habia quien, en vez de emplear el Uaridades que lo caracterizaban frente a las otras variedades
mico romance, indicaba el linaje anteponiendo ib,. • aeográficas del árabe. Dentro del Andalus existían diferencias
al nombre paterno, según la costumbre semítica; ul .. regionales, así como divergencias entre el uso urbano y el
maron apellidos como Benavides, Benigómez. A la
tura ramirense de Santa Maria de Naranco sucedo el raber, en _Sache, Ort und Wort. Festschrirt Jakob Jud_, Romanla
dominio de la mozárabe; en los inventarios eclea"'t Ifelvetlca, 20, 194J.
aparecen citas numerosísimas de enseres, telas, joyal y P' 2bll R. Menéndez Pidal, España y la introduccidn de la ciencia
drabe en Occidente, Se¡ovia, 1952, y España, esl4bdn entre la Cris·
seas venidas del Sur 2. Sancho 1 de León va a la corte dt " l/andad y el Islam, Col. Austral, 1956, JUJO; W. Mont¡omery Watt,
rile [nfluence of Islam on Medieval Europe, Edinburgh, 1972; Juan
2 Véanse M. Gómez.Morcno, Iglesias Mozdrabes. Arte up"llj'/ .1 Vcmel, ÚJ cultura hislHmodr4be en Oriente y Occidente, Barcelona,
los siglos IX al XI, Madrid, 1919, y A. Sleiger, Zur Sprache ti,.,. tUI' • 1978.
§ 33 Los drabes y lo drabe en esplU"iol 133
132 Hisloria de la lengua española

campesino. Tales dialectalismos extensos o limitadolt


propios del lenguaje vulgar, que además incorpl.... § 33. VOCABULARIO ESPAÑOL DE OfUGEN ÁRABE s.

titud de préstamos romances tomados de los ID" .... El elemento árabe fue, después del latino, el mAs impor-
lenguaje escrito procuraba mantenerse fiel al árabe tante del vocabulario español hasta el siglo XVI. Sumando el
o por lo menos al llamado .árabe medio_, koiné bajo léxico propiamente dicho y los topónimos, no parece exage-
se transparenta a veces la lengua hablada subyacente". rado calcular un total superior a cuatro mil formas s bh.
hubo poetas y géneros poéticos que cultivaron artfs 1. La guerra proporcionó muchos términos: los moros
el dialecto vulgar y aun la mezcla de árabe y ro.m...'" organizaban contra los reinos cristianos expediciones anuales
ocurrfa en la muwa!!aha o moaxaja y en el llamadas aceifas, además de incesantes correrías o algaras;
zéjel, géneros cuya invención se atribuye a dos iban mandados por adalides; los escuchas y centinelas se lla-
Cabra, t:I ciego Muhammad ben Harnmud o MaII. . maban atalayas y la retaguardia del ejército, zaga. Entre las
Muqqadam o Mocádem ben Mu~afa. contemporáneo dII armas figuraban el alfanje y la adarga; los saeteros guardaban
AbdaJá (muerto en 912) (v. § 49). La elaboración pooidlll las flechas en la aljaba; y la cabeza del guerrero se proteg(a
dialecto, con inserción de abundantes romancismO$ se con una malla de hierro o almófar. Fronteras y ciudades
en Muhammad ben Mascud (primera mitad del estaban defendidas por alcaz.abas, con almenas para que se
pero culmina en el Cancionero de Ben Ouzmán (h. l0a0. s Vb.nse R. Dozy Y W. Enge1mann, GlOJSaire des mots espagnols
el más extraordinario poeta de la Espafta musulmana et l'OTtu,ais dtri\lh d~ "ara~e, Leyden, 1869; L. de EguDaz, Glosario
dimold¡ico d~ las pG1a~rQ.$ españolas de origen oriental, Granada,
~ Vbnse Amador Dfaz Garda. El dia1~clo drabe hisp4nleo 1886; E. K. Neuvonen, Los arabismos del esP41101 el! el si~lo. XlIi,
.KltiJb fl l~nGl-cdmma_ de lbn HiUm al·La;ml, Tesis docto Helsinltl, 1941; A. Stci¡cr, Aulmarschstrassen des morgenlalldl$ch~n
Univ. de Granada, 56, 1973; Federico Corriente, A GrammIJtiCdl S Sprachgutes, Bem, 1950; Origin ami Spread 01 Oriental Words In
01 th~ SP4nish Arabic Dialect Bu"dl~, Madrid, 1977. y 1. SamIb. Europun Languages, New York, 1963, Y Ara~ismos, .Ende!. Llnl·
estudios (v. nota 1), XlII·XV. Hisp._, 11, Madrid, 1967, 93-126; G. B. Pellegrini, L'elemento a~abo nelle
• Edición, traducción y estudio ma¡istrales de Emilio GardI lingu~ neolatine, con particolare riguardo all'ltalia, .5ettlmane dI
mez, Todo Sen 0utm4n, 3 vols., Madrid, 1972 (.rtfcuJos.resdla" lo Studio del Centro Italiano den'Alto Medloevo-, Spoleto, 1965, 70S Y
romiDu, AI-AndaJus, XXXVI, 1971, 141-254, Y de A. Ga1JD!I de siguientes; C. Maneca, A proposito dd prestiti lessicali arabi dello
Rom. PhiI., XXIX, 1975, 66-81); F. Corriente, CrGm4.tica, mirra, spclgnuolo, Revue Roumaine de llnpUstique, XlI, 1967, 369-374; M. U·
dd ame. ms.P.-M- de Aban Quundrr, Abdrfd, 1911); E. Garda ~ , rincz:I Acerca del cambio sem4ntico de las palabras esparlolas de
de la GraoJ., M~ammad bm MasCad, poeta herbolario dd " orig~ 4rabe, Ibid., XIV, 1969, 65-75; F. Marcos ~n,.Ara~ismO$ en
WlJo prNec:esor de Sen Outm4n, AI-Andalus, XXXVII, 1972, Azorin y Doce mlevos arabismos para el DicdOl'ulf'lo Hl$tdnco, Al-An·
~ caudal de rornancismos usados por Ben Quzmán suma ~ . . . dalus, XXXIV, 1969, 143-158 Y 441-450; Jobo K. Walsh, Notes en th~
aentos, referentes a los campos léxicos más diversos; incluye _ _ Arabisms in Coromittlu' DCELE, Hisp. Rev., XLIl, 1974, 323-131.
~tos .....matieales como pronombres, adverbios, preposldoan , s Wa Los arabismos Ib.ic:os cuya etimolQ&ia estA identificada como
~UDOoncs, y hasta no pocas frases enteras. Sobre la in.eDdóo .. prenden unas &50 palabras espafiolas sobre las que se han formado
la moaxaja y su terminoloaía, '''éase B. Duuon, Som~ new ......... unas 780 derivadas. Sus variantes formales son muy numerosas, lo
lor th~ rOmIJnc~ origilU 01 th~ muwashshahas, BuU. of Hisp. StucUel, mismo que los vocablos de aspecto trabe cuya fi~iación coneret~ no
~LI.!, 1965, 73-31. Para las /archas o estrofas finales, ¡eneralmente bl ha sido aun establecida. Al\idase más de un miliar de tOpó01mos
"n¡tles, de estas composiciones, ~ase nuestro § 49 Y la biblio¡nrta se¡uros y casi Quinientos probables.
Que 311f se menciona.

UNIVERSIDAO OE SEVIUJ,
fato filologia-Bihlioteca
134 Historia de lo. lengua española JJ Los drabes y lo drabe en espa;tol 135
resguardaran los que disparaban desde el adarve. N ,"buche; y hasta en la tiara silvestre se introdujeron deno-
de los musulmanes fue acompañar sus ataques O _Inaciones como jara, retama, alhucema, almoraduj; las tres
con el ruido del tambor; sus trompas bélicas enlD loe "timas en alternancia con las románicas hiniesta, espliego,
files. La caballería mora seguía táctica distinta que la _¡arana.
tiana: ésta era más firme y lenta; aquélla, más dleso"¡'. 3. La laboriosidad de los moros dio al español el signifi-
y ágil. Los alféreces o caballeros montaban a la iineM. .Uvo préstamo de tarea. De Jos telares levantinos y anda-
estribos cortos, que permilian rápidas evoluciones. y ~..Jes salfan tejidos como el barragdn, de lana impenneable,
Jeaban a la cabalgadura con acicates. Entre sus • el tirtlt, ricamente estampado; además se comerciaba con
ligeros o alfo.rGCes habia muchos de color alazán; la lilas de Oriente: egipcio era el fustdn y chino el aceitunl
menta era Uevada por acbnilas. y en los arreos de la que vestían las hijas del Marqués de Santillana. El verbo
tias entraban jaeces, albardas, j4.quimas y ataJulrra. f'Kamar y el antiguo margomar 'bordar' dan fe del pres-
2. Los moros eran hábiles agricultores: ped.<d.... tllfo que alcanzaron los bordados árabes. El curtido y ela-
el sistema romano de riegos, que aprendieron de los boración de los cueros dejó badana, guadamacil, ta1ulll;
bes; de ah.( Jos nombres de aCUJuia, aljibe, aIbere«. los cordobanes fueron usados en toda Europa. Alfareros y
noria y arcaduz. En sus alquuúLS y almunias se cuhhol "caIlere.s fabricaban tazas y jarras con reRejos dorados o
alcachofas, algarrobas, alubias, umahorilLs. chiriVÚlS, .t'losos colores, mientras los joyeros, maestros en el arte
jCtuLS. alfalfa. Los campos del A.ndalus dieron p de la ataujía, hadan ajorcas, arracadas y alfileres, o ensar-
desconocidos hasta entonces en Occidente, 'como el taban el alj6far en collares. Muy estimadas eran las precio-
la caña de azúcar y el algodón. La paja de las miCMI ..s arquetas de marfil labrado. Entre los productos minera-
guardaba en a1miarl!S. y en alfalfes el grano, que les que se obtenían en la España mora están el azufre, alma-
se molturaba en aceñas y tahonas mediante el pago ele rre, albayalde y alumbre; y el azogue se extraía, como hoy,
maquila; la aceituno se molfa en almazaras. Cuando 101 de los yacimientos mineros de Almadén, topónimo que sig-
geles europeos estaban casi abandonados a la espon nifica 'la mina'.
natural, la jardinería lU"abe llegaba a gran perfección 4. La actividad del tráfico hacia que los más saneados
tica. Los castellanos del siglo xv, al soBar con el anbelllo Ingresos del erario fueran los procurados por aranceles y
rescate de Granada, no encontraban nada comparable a _ torifas de aduana. Almacén, almoneda, zoco, alhóndiga, recua
jardines: el Generalife era _huerta que par no tenía_. I!D y el antiguo almayal, almayar 'arriero", recuerdan el comer-
España mora había patios con arriates y surtidores, ~ cio musulmán. El almotacén inspeccionaba pesas y medidas,
nas, azahar, adelfas y alhe.lfes, encuadrados por setos • de las que han perdurado muchas: arroba, arrelde, quintal,
arraydn. Nombres arábigos de árboles son alme.z, ale"", fanega, cahlz, azumbre. La moneda de los moros corrió du-

, J. Ollver Asin, Ori,en drabe de .rebato_, .arrobda_ y sus ltomcJ.


nimos. C0l1tribuci6n al estudio de la tdctic4 militar y de su ILdc" 7 P. de la Granja, Un arabismo i"tdito: almayar/alm4yal, AI.An.
peninsular, Madrid, 1928. dlllus. XXXVIII, 1973, 483-490.
136 Historia de la lengua española • 33 Los drabes ., lo drabe en español 137

rante mucho tiempo entre los cristianos; el primitivo 7. Los cristianos españoles adoptaron instituciones, cos-
vedf era el dinar de oro acufiado en las cecas a1m tumbres jurídicas y prácticas fiscales de los moros, con la
S. Las casas se agrupaban en arrabales. o bien se terminología consiguiente: alcaldes y zalmedinJlS entendían
naban en pequeñas aldeas. A la vivienda pertenecen en los pleitos y juicios; el alguacil fue primero 'goberna-
azolea, alcoba y su antiguo sinónimo alhani4 1loU ; dor', según el significado del árabe al- w a z 1 r 'lugartenien-
penetraba por ventanas con alféizar, partidas por il.j te'; pero descendió más tarde a la categoría de oficial sub-
Alarifes y albañiles decoraban los techos con a alterno. En las testamentarfas intervenía, como hoy, el alba-
alfarjes; levantaban tabiques, ponían az.u1ejos y cea. Los contratos se formalizaban por medio de documen-
el saneamiento con alcantarillas y albañales. El ajwu tos o albalaes y para festejarlos había convites de robra o
casa comprendía muebles de taracea. almohadas. al Glboroque, El almojarife cobraba impuestos y alcabalas.
jofainas y utensilios de cocina como alCUltlS y G1 8. las matemáticas deben a los árabes grandes progre-
Entre los manjares figuraban las albóndigas y el sos. El sobrenombre de A 1- Xu w a r i z ro ¡, llevado por uno
y en la repostería entraban el almíbar. el arrope y de sus más eminentes cultivadores. dio lugar a algoritmo
como el alfeñique y la alcor4a. 'cálculo numérico' y guarismo. Propagaron la numeración
6. Los moros vestlan aljubas o jubones, almejías. India, y con ella el empleo de un signo para indicar la ausen-
noces y zaragüelles; calzaban borceguIes I y babucluu. cia de cantidad; el signo en cuestión se llamó s i f r 'vacío',
bao cuando el almuédano, desde lo alto del aImin4r, de donde viene el español cifra 1). Iniciaron además el dlge-
la señal de Z,Q1a u oración. En los ratos libres taiUan la bra. En la alquimia fueron constantes investigadores: ins-
el albogue, el adufe o el laúd; se entretenían con el 4/ lnunentos como el alambique, la alquitara y la redoma; tér-
y los tahúres aventuraban su dinero en juegos de minos tan usuales como alcohol y dlcali hablan de sus
a z - z a h r 'dado'). Los nobles sentían por la caza de al esfuerzos para obtener el elixir o piedra filosofal. Gran pres-
ría igual afición que los señores cristianos; conocfan tigio tuvo la medicina árabe: la autoridad de Avicena fue
los sacres, borníes, alcaravanes, neblles', alcotanes y reconocida en Europa hasta el siglo XVIlI, y un refrán español
aves rapaces para las cuales disponían alcándaras o lo proclama supremo curador: .más mató una cena que sanó
Avicena_. En la terminología médica europea entro n u Xa •
'médula espinar, que a través del bajo ladn n u c h a y quizá
1 bit GermAn Colón, El anzbismo .aIhanúz_, .SlUdia HIspana.,
hon. R. L._, 11I, 1975, 16.5-178. inUuido por el ár. nuqra 'cogote', ha dado nuca; calcos
• Para las contradictorias etimologías Que se han dado a del árabe son duramadre, piamadre y baz.o 11, La farmacia
palabra, vbse Marius Valkoff, W mots fran,au d'oritine " " " -
daue, 1931, p4¡. 77, Y Cororninas, Dice. cric. etimol. 1) Además de aplicarse :ro los si¡oos n~ricos en llenual y a la
, Aunque el ori¡en de la palabra pueda ser el lat1n Di b DI U•• eripto¡rafla, cifra era dn equivalente de 'cero' para nuestros clásicos.
etimolo¡(a propuesta por Diez y Meye.r-lübke, en hispano-úabe ...... Cero arranca del mismo ori¡en trabe, pero ha venido a travá del
cruce con lebll, neblf 'de Niebla', reaistndo como aentilicio por ..... 11. :;ero, que a $U vez proviene de zephirum, zephyrum,
de Alcalá y, como adjetivo aplicado a una clase de halcones, por Dorv adaptaciones bajo-latinas del ir. si fr.
y En¡elmann. 11 H. 8ehlppergel, Die Auimilation der arabuchen Medit.in durch
l.ENGUA ESPA¡;OL\. -10
138 Historia de la lengua española 133 Los drabes y lo árabe en español 139
conserva jarabe, alquermes y muchos nombres de p 'robes en la lengua de los cristianos. Sin embargo, ha.z.o.ña
medicinales. La astronomía alfonsí usó muy nutrida desciende del árabe h a s a o a 'buena obra', 'acción merito-
clatura arábiga; hoy tienen plena vigencia cenit, nadir, ria', con influencia posterior de fazer ", y aleve, del ár. al-
acimut, etc., y numerosos nombres propios de estrellas. 'a i b 'vicio', 'acción culpable'.
Aldebardn. Algol, Rigel, Vega y muchos otros u. 11. Como en tantos aspectos de su civilización, también
9. No abundan los adjetivos: horro. mezquino. en el léxico fueron los árabes afortunados intermediarios.
baldío, zaJu1reño u, gandul; los antiguos rahez. 'ruin' '1 J Transmitieron buen número de voces procedentes de diver·
'vistoso'; algunos de color, como azul, añil, cQnnesf, y sas lenguas, y las amoldaron a su fonética igual que el es-
más. Del indefinido árabe fui i n 'uno', 'cualquiera', pañol hizo con los arabismos. De origen sánscrito son, por
fulano <esp. medieval fuldn); y ro a n k ¡ n a 'el que ejemplo, alcanfor y ajedrez; los brahmanes de la India apa-
dio origen a mengano. De verbos. aparte de los DUll"""¡ recen en el Calila castellano del siglo XU1 con las formas
fonnados sobre sustantivos y adjetivos. hay algunos albarhamiún y albarIJamin de su original árabe IS. Del persa
dos directamente, como halagar ( Xa I a q 'pulir'), acic vienen, entre otras, jazmin, n.aranja, azul, escarlala; los hele-
el ya citado recamar. Partículas de origen árabe son nismos son muchos: ó r y z a > arroz, z i z y P h o n > azu-
de balde, en balde. hasta (de ha t t ñ > esp. 80t. fata, faifa, drachmé > adarme, ámbix > alambique, chy-
la demostrativa he de he aquí, h~lo; las interjecciones m e i a > alquimia, s i k e I ó s > acelga; y abundan las
guay, ojald, así como la antigua ya 'oh' (e ¡Ya Cam palabras latinas: [m a 1u m] pe r sIc u m > albérchigo,
en buena cinxiestes espada!»), y alguna otra. m o d i u s > almud, e a s t r u m > alctkar. Las formas es-
10. En el léxico español de procedencia arábiga pañolas son resultado de una doble adaptación: a la distan-
palabras referentes al sentimiento, emociones, deseos. da que media entre el latín si t 11.1 a o el griego t h e r m o s
y virtudes. La religión cristiana apoyaba los términos y los árabes as-se~l, al-turmüs. se ha añadido la de-
oos, y el arabismo, cuando lo hubo, consistió en p formación que lleva de estos últimos hasta los españoles
alguna acepción nueva Casi sólo las manifestaciones acetre, altramuz.. Estas deformaciones permiten reconocer
dosas de alegria (alborozo, alboroto, albuilbola) y la los vocablos y nombres geográficos grecolatinos que han
moniosidad de las salutaciones (zalema) dejaron t.~m" pasado a través del árabe. Aparte del artículo árabe al.
que suele anteponerse. la /p/, que no existía en árabe, fue
das lat. Mittdalter, Wiesbaden, 1964 (reseaa de K. Baldinaer, -C."::iI sustituida por lb/ (p r a e c o q u u s > albaricoque, [ro a-
f. romo PhiJo!., LXXXII, 197-200); Ba1din¡er, ~ fornuu:i6Jt "-
domo lin,., 1972, 82. lum) perslcum > albérchigo); la /g/velar da a veces
11 V&nse O. J. Tállgren, Los nombres drabes de las estrdlM , ..
trtJJtScripcidn alfonsina, _Homenaje a MeMndez Pidab, 111, 1925, • 14 1. Corominas, Vox Romanica, X. 67·72, y Dicc. crlt. etim.
718; 1. Garcla Campos, De toponimia ardbiao-este1ar, Madrid, .tIIa 1$ Francisco Marcos Marin, Notas de literatura medieval (Alejandro,
P. Kunitzseh, Untersuchunam tur Stemnomm1clatur der Araber, WIIIo Mainete, Marco Polo... ) desde la investigaci6n hist6rica de _brahmán.
haden, 1961, y Arabische Sternnamen in Europa, Wlesbaden, 1959, )' sus variantes, Vox Romanica, XXXVI, 1m, 121-161, y Nolas de his-
u E. Gama Gómez, Paremioloala y fi/oJoala: sobre _VIIIar. , IOrUJ lhica para las literaturas romdnicas medievales, Cuadernos de
_tahareño., AI·Anda1us, XLII, 1m, 391-408. 1nvestisaclón Filolósica, 111, Logroño, 1m, 19-61.
140 Historia de la lengua española Los árabes y lo drabe en español 141

ItI sonido análogo al de nuestra antigua i palatal: población morisca fueron más importantes, sino también,
> Tajo, port. Tejo. Fenómeno peculiar del árabe IUnque con menor intensidad, en la meseta septentrional
la imela o paso de la Ji! a le! y ulteriormente • , el Noroesle, reconquistados en época temprana. Recorde.
Hispalis> "Hispalia dio Bbilil'a, origen ~ Algarbe « a l· g a r b 'el poniente'); la Mancha «
tra Sevilla. • a D 1 a 'altiplanicie'); los muchos Alcald y Alcoiea « a l·
12. Cuando a raíz de la invasión, los árabes en ..1 a t 'el castillo' y su diminutivo a l· q u la i < a t). Me-
contacto con los hispano-godos sometidos, tomaroa ~Ina y Almedina « m a d i n a t 'ciudad'), Rdpita, Rdbida, Rd·
la ¡El con que articulaban lo que había sido /él la ~ta « r i bit a 'convento militar para la defensa de las fron-
lelo /i/. Los árabes conservaron en las voces leras'); los compuestos de w a d i 'no' (Guadalajara 'río de
este sonido, incluso después que los mozárabes al las piedras'; Guadalquivir 'no grande'; Guadalén 'río de la
las pronunciaciones /e! y j§/. A esto se debe el fuente'), tabal 'monte' (Gibraltar 'monte de Tárik', la-
de lel en las transcripciones árabes de voces WIlambre) o h i s n, h a s n 'fuerte, castillo' (lV1djar 'castillo
(acetaira 'acedera', cerasia 'cereza', rieino 'ricino'), alegre', Avraitín 'fuerte de la higuera', Avzalcdzar) y, ade-
la abundancia de eh por e en topónimos de las~:=: IDAs, Alborge. Borja « bu r 1: 'torre'); Algar, Algares «
pertenecieron al Andalus: Conchel (Huesca), Al al. g a r 'cueva'); AIgmra.s, AIcira « a l· t a z ira 'la isla'),
ragoza, Cuenca, Badajaz, Portugal). Conchillos ( Almauín « a 1- m a h s a n 'el fortificado'), Maqueda «
e o n e 1I tu; Escariche (Guadalajara), EscriCM (T 11I a k ida 'firme, estable'), etc. Abundan los que tienen por
genitivo A s e a r i e i; Carabanchel (Madrid), Car, ICgUIldo elemento un nombre personal (Medinaceli 'ciudad
(Portugal); Elche < 11' e e (Alicante); Hornac de ~lim', Calatayud 'castillo de Ayub', Calaceite 'castillo
f i1 r n a e e u (Córdoba); Turmchel (Ciudad Real 1 de Zaide'), así como los del tipo Benict1sim 'hijos de Cá·
compárese Torrecilla); Aroche < A r i1 c e i (Huelva), 11m', Bugarra < A b u Q u r r a . Muchos son hibridos arábigo-
romances (Guadalcanal 'río del canal', Guadalope, Guada-
'"pe 'rio del lobo', Guadiana < wa d i A n na, Guadix <
§ 34. TOPONIJoUA PENJNSULAR DE ORIGEN {RADE n. w a di A c c i ,Ca.stielfabib 'castillo de Habib'), o afladen a una
Es nutridfsima, no sólo en las zonas que estuvieIUI voz romanee el artículo árabe a 1- (Almo'J4Ster. Almonacid
tiempo bajo el dominio musulmán y donde los ~ < m o n a s ter i u ro , Almonte, AIpuente, Alportei < por·
I!llum).
" Vbse Amado Alonso, Correspondencias ardbi,o-espdolu •
sistemas de sibiltmtes, Rev. de Filo!. Hisp., VIII, 1946, 30-40 ,
n Véanse M_ Asin Palacios, Contribuci6rr a la toponimi4a . . . . .
España, Madrid-Granada, 1940; Jaime Oliver Asin, Historia • ....... SUd der Iber. Halbinsel, Bonner Geo&r, AbhandlunaCfl, 28, Bonn, 1960,
'UD Espaffola, 6.· ed_, Madrid, 1941, § 39; H. Lautensacb, V" MI 11.13; J. Vernet Ginb, TopanimUi Arábi,tl, _EDcicl. Una. Hisp._, J,
topo,raphischm Namm arabischen Urspnm,s in Spanim NrUI r." Madrid, 1960, 561-578; E. T~rés, Sobre el nombr~ árabe de al,unos
,""al (Arabische Zü,e im ,eographischen Bild der /berischere 111"" ,fos espG/loles, Al-Andalus, XLI, 1976, 409-443; Y los numerosos estudios
insel), Die Erde, VI, 1954, 219-243, Y Maurische Züge im 1'''/1 llarliculares cilados por SIlms() (v. n. 1), XXIV·XXXIII.
142 Historia de la lengua ~pañola § 35 Los drabes y lo drabe en español 143
Xa l u q u i > aloque). Otro caso de adaptación fue el de
§ 35. FONtnCA. DE LOS ARABISMOS u. los masculinos que terminaban en consonantes y grupos que
desde el siglo XIV nuestra lengua no tolera en final de palabra:
1. Los arabismos. tomados al oido. fueron aeo la dificultad se resolvió unas veces afiadiendo una vocal de
a las exigencias de la fonología romance. Muchos f apoyo, como en los recién mencionados drabe, alarife, alarde
árabes eran extraños al español, que los reemplazó poi' yen as-süq > ant. azogue 'mercado' y lOCO; ar.ra~1 >
nemas propios más o menos cercanos. El romance arre/de; a 1- t i b > aljibe, etc. Otras veces la consonante
lar no tenfa entonces más sibilantes fricativas que árabe fue sustituida por otra tolerable en castellano (a 1.
sorda y /tl sonora ápi<»alveolares; asf pues, las si muhtasib> antA almotaceb > almotacin; al-Caqrab
fricativas dentales árabes fueron sustituidas por las > alacrdn; r a b l\ b > rabel) o simplemente omitida (rabé).
romances /g¡ y/f./. escritas respectivamente e o f y t. Los nombres árabes que terminaban en vocal acentuada o
en árabe gran variedad de fricativas o constrictiva habían perdido la consonante que la seguía ofrecían un final
punto de articulación era el velo del paladar o la entonces insólito en poUsfiabos nominales castellanos (sólo
los romances peninsulares. en cambio, no contaban ea en la conjugación había formas canté, sall, cantd, salid,
más que con la [b] aspirada. alófono castellano de veld): por eso tomaron frecuentemente una consonante para-
pues lo que hoy se escribe con g ante e, i (gente. giro) gógica. mediante la cual se asemejaron a tipos de sustantivo
j (jamQs. jabón.) eran hasta el siglo XVI fonemas o adjetivo habituales en nuestra lengua: a l· le. ira> > ant.
(jicote! o l!ente/. ¡famás!. /!aMo/). En consecuen alquilé pasó a alquiler según el modelo de loguer, mujer,
aspiradas o constrictivas árabes se representaron unu esparver, canciller; junto a albald ( al· bar! > ) y alajú ( a l·
con 1a [b] familiar a Jos castellanos (alharaca. alhdla): ha! ü) surgieron albardn y alfajor, concordes con las ter.
veces fueron reemplazadas por Ifl, como en a l· h a u z > minaciones romances --tin y ~r; a l - b al· 1a ea y su variante
a l· Xo r t > alforja (de ahí las alternancias alhollJ, al· b al· 1 Ü e a dieron albañal o albañar y albolldn, respec.
AlhambraIAlfambra); en ocasiones dan Ig/o Ikl (al· e livamente, asimilados a los sufijos castellanos -al, -ar y -án.
b i Yya> algarabla, ! a i X > ant. uque, modo jeqIM Incluso arabismos en I·fl la incrementaron con adición de
no es rara la supresión total, sobre todo del 'ai" ( e a ra consonante (al·banna> > albañl > albañil: al·hurI
drabe: al·'arif > alarife; al·Card > alarde), > alholi, alfolI, junto a algorln y murciano alfodn; e a m a-
también de otras velares o laríngeas (t a r e ha> ni> celemln), a pesar de que el sufijo adjetivo I·f/ se con.
servó generalmente inalterado, como después veremos (§ 36).
11 V&.nse A. Slei¡er, Contribuci6n a la fonitica del hispllltO . .
2. Una vez admitidos, los arabismos experimentaron los
y de los arabismos en el iber~rom4nico y en el siciJiaIto, .......
1932; M. L Wa¡ner, Rcv. de Filo!. Esp., XXI, 1934, mm; ~ cambios fonéticos propios del romance. La palatalización y
Alonso, Co"espondmcias ardbi,o-upa;lolas en los sisterruu ". .., ulterior asibilación de Ikl ante lel, lil estaban ya consuma·
lantes, Rcv. de Filo!. Hisp., VIII, 1946, 12 Y si¡ls.: Maria Grou""" das cuando se introdujeron los más antiguos, y no les alcan.
L4 adaptaci6n de los fonemas I!rabes al sistem4 fonol6~ d" "1
mallce, Revue Roumaine de Linguisllque, XlV, 1969, 51~. zaron: la Ikl guarda en todos su articulación velar (ro i s·
144 Historia de la lengua LSpaiio1.D. 135 Los árab~ y lo árabe. e.n espaiiJJl 145
k t n > melquino). Pero los diptongos /ai/. /au/ han Saraqusta > esp. Carag~a. Astlgi > Ar. Estila
lel, 101 en castellano y catalán, ¡ei/. 1001 en gaI....,.,... > esp. Ecija ti.
gu& ( a}· d a i a > casto y cato Gldea. port. aldei4; al-' 3. El español no ha incorporado ningún fonema árabe.
> casto azote, cato arrot, port. tl9Jute) 19. Muchos J'I'!Il" Nebrija, observando que las antiguas Igl, I§I y [h] aspira-
viejos sonorizaron sus oclusivas sordas intervocálicas. da, representadas gráficamente por f, x Y h, no tenían equi-
las voces latinas: a 1- q u t ii n > algod6n, ! a b a k a > valentes en griego ni en latín y sí en árabe, creyó procedían
bega, jdbega 19 bis; t a < 1i q a > talega; es de notar, sin de éste. Pero se trata de una simple coincidencia: ]a ev~
go, que el la' enfático y el qaf uvular eran total o " : : : : lución autóctona de ciertas consonantes y grupos latinos en
sonoros en el primitivo hispano-árabe 1lI. Ta.mbi~n 1 .español había producido los tres sonidos con absoluta in-
los arabismos en la palatalización de IHI y lonl ge,mi_.... dependencia respecto del lirabe, aunque éste los poseyera
IV y ITJI: an-ntl > añil, al·banoa' > albañil, ao- lambién. Se suele afirmar que el paso de 151 a I§I ( s a p o·
fIr> casto aMfil, cato anyafil; al-mu~aHA > cut. n e > ..uzb6n, s u c u > xugo) ha sido fruto de influencia
almufalla; el portugu6s ha reducido estas consonantes morisca, pues el irabe no tenía 151 igual a la castellana y la
a sencillas (onU, lÜvant:l. anafil. almocela, igual que a n D11 lransformaba en /§/: Y la pronunciación morisca I§/ (moxca)
ano y e a p 111 u > cabeZo). El grupo /st/ (con sin o SIU1 está atestiguadfsima hasta el siglo XVII. Con todo, nuestra
dorsales en árabe) fue interpretado en castellano como I /5/ adquiere de modo espontáneo un timbre chicheante que
después reducido a /§,! (escrita f. e): m u s t a e r i b > basta para explicar su frecuente sustitución por /§I; el in·
fdrabe, a l· f u s t a q > alfócigo; • u s t u w i n t~>;";::: Rujo morisco sólo es probable en nombres geográficos del
el cambio alcanzó a las palabras grecolatinas Andalus, como Saetabis > Xdtiva, Saramba > Xara·
por los irabes: gr. mastiche, lato mastlcum ma, y en algún arabismo claro, como ..uzrab~, urope 22.
alma~! ika > casto alm4l¡iga, Caesaraugusta 4. Se ha apuntado )a posibilidad de que la introducción
de arabismos alterase la proporción de vocablos agudos,
llanos y esdrújulos en el léxico espaf'iol y favoreciera tipos
19 Sleiaer, Contribuci6n a la tonitica de los 4TabLfmos, 369070, especiales de palabra n. Será necesario comprobarlo mediante
buye la conservación del diplonao lail en dD.i!a, ataitor, 4l
etcétera, 11 que la /al se habla velarizado por contado de 111 un estudio estadístico riguroso, que hasta ahora no se ha
nante velar o enfática que la precedJa. Habría que tener ea ......~ hecho; parece, no obstante, que el poreenlaje de polisílabos
la fecha en Que tales arabismos entraTOD en espaAol, que ~ agudos no verbales es mayor en las voces espaiiolas de origen
ser posterior a la reducción castellana lail > le/. Existen ade:mú ~
de lell extraños en castellano (aceite, aceita, 4lbtirar). árabe que en las procedentes del 1aUn; no ocurre igual con
" . . M. A1var, HistoriD. lin,aIsticG de .jd1n,a., Anuario de LetnI. n Amado Alonso, ATabe st > ~p. ,;.-Esp. st > haba ch, PMU,
XlJI, 1m, 3J.53. 1947, LXII, J25.lJ8. (Incluido en Estudios lin,iJIslicos. TQft4S espaAolu,
Xl Std¡er, Contribución, 47 y 2(l8.2Ol); Corriente, A Grtllrl1nDt. SUIdI"
§§ 2.8..2. Y l, 2.22.2 Y l; G. Hilly, lku &hicks4l der lateinischm in,.,. Madrid, 1951, 128-1.50).
22 Amado Alonso, Trueques de sibÜ4ll1es m antiguo espGtlol, Nueva
vok4lischm Verschlusslaute -P', ·1" .l:. im MoUU"abischen, .festlchrlft Rev. de FJ.lol. Hisp., J, 1947, S Y si¡ts.
K. Baldln¡er., Tübinaen, 1979, 145-160. 13 Y. Malkid, Rom. Philol., VI, 1952, 62 Y slat•.
146 Historia de la lengua española § 36 Los árabes y lo drabe en español 147
los proparoxftonos árabes. pues el cultismo literario y derivación (alborotar. alcaldada. acemilero, alevoso). Los ara-
tífico adoptó y adopta continuamente esdníjulos bismos españoles reflejan de ordinario la asimilación árabe
nos:N. En cambio es evidente la especial abundancia de del lam del articulo a las llamadas -.letras solares_ (dentales,
bismos polisílabos graves terminados en l· a r I ( sibilantes, 11/. Irl y In/): ae-eumn > azumbre, ad·
albéitar, alfl.h.aT, aljófar, almíbar. almog6.var, azófar, darga > adarga, as-saut > azote, ar-rabad > arra-
náctlr. nozúfar, etc.), estructura escasisima en sus bal, a n-n a f t r > aña/il; pero no faltan casos con III no
de otro linaje (néctar); y el gran número de agudos asimilada a la _solar_ siguiente (a 1- ~ a i e a > aldea, a 1-
ban en ., (ajimez. almire.l. cahiz. rahez. marfuz. alfa. l U r m ii s > altramuz, aunque también hubo atramuz). La
raros en el vocabulario español de origen latino (nariZ. incorporación de a l· (o sus fonnas asimiladas) al lexema
salvo en sufijos de sustantivos abstractos (sencillez. I de los arabismos españoles contrasta con la ausencia de tal
o de adjetivos cultos (audaz. capaz, locuaz. voraz, feliZ. elemento en los arabismos del ilaliano (esp. azÚcar, it. zucche-
veloz). ro). Esta diferencia de trato ha sido objeto de interpretacio-
nes poco convincentes afi.
§ 36. ASPECTOS MORFOLóGICOS Y SINTÁCTICOS DEL AlU
Por contagio de los arabismos, palabras españolas de otra
procedencia han tomado al-, a- protéticos (lat. m e na> ant.
1. En árabe el artículo a l· presenta normal mena, modo almena -acaso ya mozárabe-; • m a ter j.
sustantivo; cualquiera que sea su género y 'número, n e a > madreña, almadreña; I i g u S t r u > ligustre, aligus-
con referencia a entes determinarlos como entendido tre); otras han inlroducido 1II epentética en su silaba inicial
ceptualmente. Los sustantivos españoles de origen ( a m 1 d d 111 a > almendra), o han trocado por 11/ en ella
su gran mayoría, han incorporado a sus respectivos I otra consonante implosiva (. a d m o r d i u > almuerz.o,
este elemento al· sin valor de articulo, por lo que arbuteu> alborzo).
ir acompañados de artículos y determinativos ro~ 2. La tenninación I-i/ ha pasado al español como parte
alheli, un alacrán, estos alborotos) Zl y conservar su al- integrante de adjetivos. sustantivados o no, de origen árabe
(cequí, jabalf. maravedí, muftí, muladí, baladí, etc.), y sobre
2t Una calicata hecha tomando como base 211 arabiUDOl ,
todo, como sufijo de gentilicios y otros derivados de nom-
palabras españolas de otro ori¡en arroja para los primeros UD
de qudos, 61.l'6 de ¡raves y S,. de esdnijulos, y para las bres propios árabes (fatimi, yemenf, marroquí). Con este
11,7", 77,5" Y 10,8" respectivamente. No se han compu~ valor sigue activo en español para nuevas formaciones (b~n.
snabos, palabras 'tonas ni fonnas verbales (en éstas el aa:D1O galí, irani, iraquí, paquistanf, israelí). Dos ejemplos de su
detenninado por la morfología romance, incluso en verbos de
trabe). Por otra parte estos porcentajes basados en el espdQI .. vigencia a través de los siglos: en el XlII los sabios judíos
hoy pueden no valer para el de los sl¡los xn y XlII, cuando .....
alharem, m:hm:, etc., no hablan tomado aún la I~I para¡6aica y a-... afi Las discute a~rtadamente Sola·SoI~ (v. nota anterior), Quien
los cultismos arecolatinos esdrújulos eran muchos menos Que aJloh por otra parte explica la disminución o ausencia de 1I1- en los arabis-
Zl Véase J. M. Sola-50l~, El artfclllo al en los arabismos del II,.ro mos del cataltn por su identificación con el articulo romance el al
rrom4nico, Romance Philol., XXI, 1968, ns-28S. neutrali7.arse lal y lel átonas en el catalán oriental.
148 Historia de la lengua espaiiola §36 Los árabes y 10 árabe en español 149
que colaboraban en las empresas cientfficas de Alfa. . gregare, allevare, annotare, annullare, as·
sugirieron un nuevo cómputo cronológico a panir de saciare, adunare > aunar.
al10nsl_, forjando el derivado sobre un antropónimo 4. Semejante es el caso de los plurales hispanorrománi·
mítico; en 1951 Menéndez Pidal puso en circulación cos los padres 'el padre y la madre', los reyes 'el rey y la
'perteneciente o relativo al Andalus' para distin reina', los duques 'el duque y la duquesa', los guardas 'el
tZ11dalul 'perteneciente o relativo a Andalucfa'17. No.mw,,,,, guarda y la guardesa', los hennanos, los hijos, etc., inclusi·
·í en singular e -íes en plural valen para masculino , vos de varones y hembras. El que fuera de la Península no
nino (hurE, hurles); pero hay ejemplos medievales haya lengua románica donde este uso tenga desarrollo tan
« ár. -Iyya), -ias: marroqula. ceptlas. tortorúu-, amplio ha hecho pensar en influjo árabe XI; pero el latin
3. La cuarta forma (voz causativa) de los verbos conocia re g e s 'el rey y la reina', f r a t r e s 'el hermano y
se caracteriza por anteponer un dli! a la raíz trilitera. la hermana', f i 1 i i 'los hijos y las hijas', y hasta p a t r e s
primera consonante toma posición implosiva: a la como sinónimo de parentes 31 . El arabismo, si realmente
básica haz ¡na 'estar triste' corresponde la cuarta ah existió, no hizo sino corroborar la herencia latina.
n a 'entristecer, afligir'; a k a r u ro a 'ser noble', a Ir; r 5. En el Calila e Dimna, en otras versiones medievales
'honrar a otro', etc.; en ciertas condiciones el álif es el castellanas de textos árabes y en la literatura aljamiada, se
morfema causativo (m 3. t a 'morir', a ro 1 t a 'matar') dan profusamente fenómenos que, si bien están atestigua-
ahí que se haya atribuido a influjo árabe el valor ca dos casi todos en la sintaxis románica, no llegan a ser norma
frecuente en el prefijo español a- (aminorar, acalorar. en ella y si en la arábiga; véanse algunos: se emplean pre·
dar, agravar. avivar), señaladamente en amatar frente • posición + pronombre personal tónico en lugar de pronom·
taro Aparte de este caso discutible 29t1b y sin excluir la bre átono (eayuntáronse las aves a él_, eya encontré a ellos-
dad de arabismo subsidiario, es preciso tener en cuenta por 'ayuntáronsele', 'ya los encontré'), y de + pronombre pero
prefijo latino a d -, con su l-dl asimilada a la con,,",,","'~ sonal en vez de posesivo (.Ias pisadas dellos_, _el cabdielIo
guiente, o perdida ante vocal en español, formaba muld dellos_). Abunda el posesivo pleonástico (.su vida del hermi·
verbos causativos: accornmodare, affirmare. tanno»). La frase relativa se introduce mediante un que cuya
dependencia respecto al verbo introducido o respecto al ante>
n Vbse J. K. Walsh, The Hispall0-0rinrtm lHrivation4l s.nq
Romance PhilolOl)', XXV, 1!J7I, 159-172. cedente se aclara después con una preposición + pronombre
11 .Doblas d'oro mtJ"oquúu o ceptúu. t2l4, $e1.illa (Doc. personal o con un posesivo (cla jarra que yue en ella muerte
354-); .como la I1'I41'roqui4 Que me corrió la vara., Juan R.W&. ... supitaña_ 'en que yace, en que se oculta'; cla estrella que
BUn! Amor, 132Jc; .Dos ollas tortoxúu vidriadas. 1380, 1,,",,""
arQgoneses, Bol. R. AI;;;. Esp., rv, 1917, 350. 30 H. R. Lana:, Tbe Romanic Review, n, 1911. 339; H. Kuen, Versuch
29 Veanse Eva Salomonski, Funciones formativas del prq;jo • •
ener verl/eichenden Charakteristik der romallischen ScJlriftsprachell,
tudi4d4$ m d c4$tdlano anticuo, Zürich, 1944, y rese6a de En ...... Erlangen, 19S5. 16.
Vox Romanica, X, ~3OlJ.
31 Véanse L Spitzer. Archivum Romanicum, IX, 131; E. LOfstedt,
211 bb A. Tovar, .Matar_ de .~tare., Tbesaurus, XXXIV, 1979, m, Syntactica, 1, Lund, 1942, 65-70 (con abundante biblio¡rafla), y S. Ma-
134, ha probado la vinculación latina de la palabra cspall.ola. riner, Parelltes~ol'la/j et o.ffilles, Hclmanlica, XXVIII, 1m, 343-352.
150 Historia de la lengua espanola ! 36 Los árabes y 10 árabe en español 151
tú quisieres saber su lugar. 'cuyo lugar quisieres saber'), dicvales, hubo de contribuir a que tuvieran en la Península
frecuentes otros tipos de anacoluto (<<el que quiere por su mayor arraigo que en francés o italiano 3J.
sica ayer gualardón en el otro siglo. non le mengua rriqueza Junto al factor árabe es necesario tener en cuenta el he-
este mundo.; «el estos quatro tiempos; partiéronlos a breo, ya que no pocos de estos rasgos son comunes a ras dos
de los quatro elementos_). El sujeto impersonal se . lenguas y abundan en versiones castellanas de la Biblia; ade·
valiéndose de formas verbales de tercera persona, ya de más, los traductores del árabe al romance solfan ser judios..
ral (<<quando vieren en la tierra árbol grande... , es la Si hay modelos árabes de reflexividad expresada por medio
buena_ 'cuando se viere'), ya de singular (<<tuelga las foj de _en mi corac;:ón., .con mi voluntad., los bíblicos son
eche en ellas de los cominos e del orégano» 'quítense', • Infinitos; recuérdese, de los Salmos, _dijo el necio en su
se'), o, más aúit. utilizando la segunda persona de si coralón: no hay Dios •. De igual modo, si el acusativo interno
(<<quando esto conocieres, para mientes ... al sennor y otras especies de figura etimológica son frecuentes en las
faz.). Es abunrlantisima la coordinación copulativa (<<el versiones del árabe (_bramó yenc;:eba muy fuerte bramido.),
mi mano de ferir e de aviltar e de rrobar el de furtar e f en las de la Biblia son característicos giros intensivos como
El guardé el mi cuerpo de las mujeres. e mi lengua de _errando errará la tierra", .muchiguar muchiguaré tu semen"
tir...•); y muchas veces, tras una oración subordinada 0, en el latín de la Vulgata, .desiderio desideravi"
conjunción copulativa precede a la principal o al verbo 'he deseado con vehemencia'. Huella sintáctica de la convi·
ésta (_si non ha cuydado de su vientre, el aquel es con vencia medieval entre gentes de las tres religiones es la per-
con las bestias neSl;ias.; .Ias uvas que son maduras duración de calla callando, burla burlando, yendo que íbamos,
este tiempo e rrléguenlas.). La conjunción subordinativa ll! pasar que pasé, etc., en el español posterior:M.
se repite tras inciso (_e non fue seguro que, si me 6. El orden de palabras normal en la frase árabe y he-
del mundo e tomasse rreligión, que lo non pudiera conp brea sitúa en primer lugar el verbo, en .segundo el sujeto y
etcétera. Todos o casi todos estos ejemplos tienen pa :1 continuación los complementos. Como en español y por·
en otras lenguas románicas J2 y bastantes cuentan con lugués el verbo precede al sujeto con más frecuencia que en
cedente latino; a lo largo de la historia del espailol, olras lenguas romances, se ha apuntado la probabilidad de
el Cantar de Mio Cid hasta el lenguaje coloquial de hoy.
registran numerosísimas muestras de unos y otros, a JJ Véanse G. Diettich, S)'I1taktisches zu Kalila wa Dimna. Beitriise
del freno impuesto por la norma culta, más racional ~ur arQbisch·spanisehen UbersetUUtSfkunst im 13. Jahrhundert, Betlin,
1937; J. Olivet Asín, Hist. de la Len. Esp., 1941, § 59; el estudio funda.
expresiva. No se trata, pues, de sintagmas prestados por mental de Alvaro Galmés de Fuectes, Influencias sintácticas>, estills.
árabe; pero el arabismo, innegable en las traducciones ~ lieas del árabe en la prO$a medieval castellana, Madrid, 1956; y el de
A. Hottin¡et, Kalila und Dimna. Ein VerSlleh zur Darstellung der
Ilrabisch-a1tspanisehen Ubersetzungskunst, Bem, 1958; F. Marcos Mann,
Estudios sobre el pronombre, Madrid, 1978, cap. IV.
J2 Véase W. Meyet·lübke, Gram. des lallgues rom., 111, §§ 58 y 311: 14 Galmés, op. cil., 132·134 Y 197·200; reseña de J. M. Solá-Solé, Bi.
74; 76: 628: 92; 654, etc. btiolheca Orienlalis, XV, 1958,67-68.
152 Historio. de la lengua española § 37 Los drabes y lo lÚabe en español 153

influjo semítico n. La hipótesis necesitarla comprobarM o sufijos. Hay palabras y expresiones completamente romá·
un estudio riguroso del orden de palabras espa60l ea nicas en cuanto al origen y evolución formal de su signifi,
distintas épocas y niveles. parangonado con el de las cante, pero parcial o totalmente arabizadas en su contenido
lenguas románicas. el árabe y el hebreo. Tal estudio DO significativo, pues han adquirido acepciones nuevas por la
te aún:l6; las comparaciones parciales que hasta ahora • presencia mental de una palabra árabe con la que tenían
hecho DO son suficientes n. algún significado común. Así, el antiguo poridat tomó los
sentidos de 'intimidad' y 'secreto' poseidos por los derivados
del ár. X Al a ~ a 'ser puro'; casa significó 'casa' y 'ciudad'
§ 37. ARABISMO SEMÁNTICO, FtlASEOLÓClCO y PAREMloLdO según uso del árabe di r; infante se concretó a significar

La penetración árabe en español tiene otras


clones más recatadas que la incorporación de y
:::== 'hijo de noble', 'hijo de reY, apoyándose en el árabe walad
'hijo', 'niño' y 'heredero del trono'; acero valió 'fiJo agudo'
y 'ene~a, fuerza', según el árabe d ~ k r a 'acero de la espa·
da', 'agudeza del fiJo', 'vehemencia, fuerza'. Nuevas aparece en
JS T. B. Irvinl. The Spanish Refluive and Verlnll SentmCCo
pania, XXXV. 1952, 3(15.309; D. M. Crabb, A ComP4rotrve S la Edad Media con los sentidos de 'acaecimiento, suceso',
Word Order in Old Spanj.df and Old Frmch Prose Works, W 'hazañas', 'renombre' y 'relato', 'noticia', existentes todos en
1955; H. Kuen, Versuch elner ver,leichender C1umJlcterislik der los árabes ha dIe, hu d ü o. bl&. El árabe llama 'hijo de una
nischm Schriltsprachen, ErJan¡eTI, 1958, 16.
» A pesar de la abundante: bibliografia que hay sobre el cosa' a quien se beneficia de ella (el rico es i b n a d - d u n y I
la rcc:ose puntualmente Manuel Ariza, Contribuci6n tJI e.shllfio 'hijo de la riqueza'; el ladrón, i b n a 1,1 a y I 'hijo de la noche',
orden de palabrllS en español, Univ. de Extremadun, Cicera, 1911. porque la noche favorece el. robo); as( se explica el primer ele-
J1 Crabb, 09. cit. (v. nota 35), compara cinco telltos
espaftoles con otT0'5 tantos franceses; pero en sus conelusiones a mento de hijodalgo, hidalgo, voz sinónima de 'hijo de bienes',
sólo al contraste entre versiones españolas y francesas de la Bi según la definió Alfonso el Sabio. Dos de las palabras litabes
de la AscDui6n de Mahoma, sin tener en cuenta que las es ( I u A: a y n y w a r a q A.) que significan 'plata' poseen acep-
estAn hechas sobre ori¡inales hebreo y trabe, probablemente
judios, mientras que las francesas se basan en la Vul¡ata y la ciones originarias de 'hoja, follaje' y 'lámina'; a imitación
ci60 latiDa de la Ascensión. No cooccde tampoco importaDcia al suya el latín pi a t t a 'lám~ de metal' tomó el valor de
de que en los fngmentos de las Cr6nic4s de los Reyes de Cl1StiU41. -,--....,,-- -- - -,
Marco Polo castellano (no del an¡~ de Fernández de HeredIa) , tique offerts • Albert Dauzah, 1951, 12·21, Y H. L. A. YaO Wijk, El calco
del Corbacho el orden predominante sea sujet(>.verboobjeto, COft , . . . drabe sem4ntico m esp. _tu1ellmtado., port. _adiantado_, Neophilolo-
oen~ que en las Cr6nic4s y el Muco Polo son poco m" o ~ p , 1951, 91-94, Y .A1,unos arabismos s~mdnticos >' s¡ntdcticos ~n el
iauates a los de JoinYille y el Marco Polo francés. espaAol y el portu,uú, .Homenaje a J. A. van Praaa-, Norte, XII, 2,
• Vb.nse Américo Castro, Espa;w en su historid, 1948, 63, "". 1971; F. de la Granja, .Uendr el ojo_, AI-Andalus, XLI, 1976, 445-459.
86-92, 218-219, 222, 253-255, 658-662, 661-671 Y 686-689, Y La rNli.dall . . . • bis Emilio Lorenzo (.A1,unos probl~mas m 'la traducci6n del
t6ric4 de Espaild, 1954, lQ6.112 Y 567-572; L SpitteT y A. castro, N__ _Clmtar de los Nibel_,os., Filo!. Mod., n.- ~, febrero-junio 1978,
kv. de Ftlol. Hisp., IlI, lM9, 141·151; Ma.J; Leopold Wa¡ner, lJlJu . . 264) objeta que en d poema alemin maere tiene los sentidos de 'fama,
Unrerla,m der romtmischen PhnueoloBie, Volkstum und KultuJ' del' renombre' y 'noticia'. No dice Ji la voz referida posee también, como
Romanen, VI, 1913, 1.26; Paul Aebiscber, _Ar,mtum. el .pb1lta• ... la árabe y las nuevas dd espaliol medieval, las acepciones de 'acaeci·
ib¿,(>.romdn. E:tude de strati,raphie lin,uistique, .M~1anIes de Ii.npats. miento' y 'haz:a!ias'.
LENGUA ESPAlilou.. - 11
154 Historia de la lengtul española. §J8 Los drabes y lo drabe en español 155
a r gen t u ro en la Cataluña de los siglos X y XI, de Al adoptar la vida española prácticas religiosas o socia.
pasó al ¡-esto de la España cristiana: el Poema de) Cid. les de origen musulmán, se han reproducido con palabras
no usa ariento, sino plata. En ocasiones una misma romances las fórmulas árabes correspondientes. Tal es el
árabe ha dado lugar a un calco semántico y a un p caso de las bendiciones .que Dios guarde_, _que Dios man-
léxico: g i w a r a. que valía 'correr' y 'depredar', con tenga., que antaño acompañaban la mención del rey o señor,
este segundo sentido al español correr (cagora c6,."em· La exclamación entusiasta .bendita sea la madre que te pa-
tierras que en mi empara están», Mio Cid, 964); de aquf rió_, el .si Dios quiere_ con que se limita la confianza en los
uso de corredor por 'depredador', que no impidió la proyectos humanos al hablar del futuro, o el .Dios le ampare_
ducción del arabismo láico almogávar « a 1m o g I W1 que se dice al mendigo, son también, entre otros, traducción
participio de g i w a r a ). De igual modo el español tul viva de fraseología arábiga c. Por último el refranero espa·
lado, port. adiantado reproducen la semántica de oleo ñol se ha nutrido ampliamente de refranes árabes traducidos,
cipio ;\rabe, a 1 ro u q a d d a m 'antepuesto', 'jefe', 'ma adaptados o refundidos 41.
do', 'autoridad' (compárese el lato p r a e p o s i t u s ) sin
esto fuera obstáculo para que se adoptase también al
dhl 'caudillo, jefe de tropa', El verbo esp. y port. criar § 38. APocEO y DECADENCIA. DEL ARABISMO.
a las acepciones de 'amamantar, alimentar' y 'educar' la
'echar o dejar crecer' (carne, pelo. plumas. etc.), lo La suerte de los arabismos hispánicos ha variado según
que el Ar. rabba, 2.- forma de raba. El empleo de s las épocas. Hasta el siglo Xl, mientras la Peninsula estuvo
como 'dueño' se extiende en esp. medieval y clásico • orientada hacia Córdoba, se introdujeron sin obstáculo ni
presiones como .Ia señora de la traYfi6n- 'la traidora', .. competencia. Durante la baja Edad Media continúa pujante
señora del (buen) parecer_ 'la bien parecida' (lifar) o ... la influencia arábiga, aunque lucha ya con el latinismo culto
bada de a~ófar.. _ que era señora de un escudo. 'que vaIM y con el extranjerismo europeo. Después se inicia el rem,
un escudo' (Quijote): todas ellas calcan las árabes con lJ a..
fem. c;J a t 'el de', 'el que tiene', 'el poseedor o dueño' + galo correspondientes a amanecer y anochecer. Como esto ultimo ocurre
tivo. La locución adverbial con bien 'felizmente' corresponde asimismo, aunque en menor grado, en francés y prove.nuJ, se ha pen_
sado tambi~n en una base latina y no árabe. Véa5e E. Coseriu, ¿Ara-
a la ár. bi'Xayr, hebrea be~ob; y henchir o llenar" bismos o romanismos?, Nueva Rev. de Filo!. Hisp., XV, 1961, 4-22
ojo a alguien 'agradarle, gustarle mucho, satisfacerle' u.- (incluido después en Estud. de Ung. Rom., Madrid, 1977, -40-69), y ré-
duce literalmente el ár. m a I a ~ a 1_ e a y na". plica de Aml!rico Castro, Sobre «yo amanelCO. )' «)'O anochezco_, Bol.
de la R. Acad. Esp., XLVI, 1966, 187-190.
e Castro, Esparla en su historia, 89-92; La reatidad hisl. de Esp.,
" Se ha atribuido a arabismo el uso de casa con el senlido de 119-124.
'habitación o cAmara dentro de un edilicio' y la construcción pe~ 41 E. Garela Gómez, Hacia un _refranero_ ardbigo-andaluz, Al-
li.l.ada de amanecer y anochecer 'encontrarse uno en determinado ¡upr Andalus, XXXV al XXXVII, 1970-1972; Una prueba de que el refranero
o estado al hacerse de día o de noche'; pero tal acepción de casa ea drabe fue incorporado en traducción al refranero espaRol, Ibid., XLII,
normal en romano, lo mismo que empleos personales de 105 verbol 1m.

UNIVfRSIDAD DE SEVILlA
Fac. Filologia·Biblioteca
156 Historia d~ la lengU4 española

ceso: Villalobos. en 1515, censura a los toledanos


empleaban arabismos con que _ensucian y Ofu.scan~:Ia~::
y claridad de la lengua castellana_o Nuevas técnicas.
intereses suceden a los medievales, y la cultura
en franca decadencia, no podía ofrecer nada comparable
espléndido Renacimiento europeo. Mientras Jos moriscos
manecieron en España, su vestido, costumbres y usos
valor de actualidad; desde su expulsión quedaron sólo VI. EL PRIMITIVO ROMANCE HISPANICO
recuerdo. Muchos términos árabes fueron desechados:
yate. alfajeme no resistieron la competencia de saslr.
barbero; el albéitar creyó ganar en consideración social § 39. LA ESPAAA CRISTIANA HASTA EL SIGLO XI.
mándose veterino.rio, y el nombre de alarife se co.......
únicamente en la memoria de los eruditos. Otros arab l. El primer empuje de la invasión árabe ocupó todo el
han sido recluidos en el habla campesina o regional suelo peninsular. a excepción de pequeños focos de resis-
la gran cantidad de los que subsisten con plena vida, m tencia amparados en las montañas del Norte. Los cristianos
de eUos fundamentales, caracteriza al léxico hispano- que los constituyen se limitan durante el siglo VIll a ap~
gués frente a Jos demás romances. vechar las disensiones internas de los musulmanes para ex-
tender su escaso territorio. y a asolar la cuenca del Duero.
evitando así la proximidad del enemigo. Alfonso 1 logra foro
mar así un pequeño reino que se extendfa desde la Galicia
septentrional hasta Cantabria y AIava y que cincuenta años
después fue capaz de resistir, bajo Alfonso 11, poderosas aco-
metidas musulmanas y emprender la lenta recuperación de
la meseta. A cada reconquista definitiva sigue la repoblación
de tierras yermas, que hacia el <IDo 900 había Ilegado hasta
el Duero. y hacia 950, hasta $epúlveda. Salamanca y Coimbra.
Por el Noroeste la intervención de los francos crea la Marca
Hispánica en el territorio de la Cataluña Vieja, desde el
Rose11ón hasta Barcelona, y apoya la subsistencia de peque-
ños seftonos pirenaicos independientes. A principios del si·
g10 x uno de ellos. el de Pamplona, se erige en reino y re-
conquista la Rioja Alta. En la segunda mitad del mismo
siglo el Califato cordobés alcanza su máximo poderío mili·

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