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Emoción

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Lámina N°II del libro La expresión de las emociones en el hombre y los animales de Charles Darwin.

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de


adaptación del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o
recuerdo importante. Psicológicamente, las emociones alteran la atención, hacen
subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes
asociativas relevantes en la memoria.1 Los sentimientos son el resultado de las
emociones, son más duraderos en el tiempo y pueden
ser verbalizados (palabras). Fisiológicamente, las emociones organizan
rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, incluidas
las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del SNA y la del sistema
endocrino, pudiendo tener como fin el establecer un medio interno óptimo para el
comportamiento más efectivo.2
Los diversos estados emocionales son causados por la liberación
de neurotransmisores (o neuromediadores) u hormonas, que luego convierten
estas emociones en sentimientos y finalmente en el lenguaje.
Conductualmente, las emociones sirven para establecer nuestra posición con
respecto a nuestro entorno, y nos impulsan hacia ciertas personas, objetos,
acciones, ideas y nos alejan de otros. Las emociones actúan también como
depósito de influencias innatas y aprendidas. Poseen ciertas características
invariables y otras que muestran cierta variación entre individuos, grupos y
culturas (Levenson, 1994).3

Índice

 1Clasificación y modelos
o 1.1Emociones básicas
o 1.2Teorías dimensionales
 2Historia y teorías de psicobiología
o 2.1El caso Phineas Gage
o 2.2Darwin
o 2.3Teoría de James-Lange
o 2.4Hipótesis del hemisferio derecho
o 2.5Teoría de Cannon-Bard
o 2.6Circuito de Papez
o 2.7Síndrome de Klüver-Bucy
o 2.8Reacción defensiva afectiva
o 2.9El sistema límbico
o 2.10La amígdala y Weiskrantz
o 2.11Teoría de la activación cognitiva de
Schachter-Singer
o 2.12Debate Zajonc-Lazarus sobre la cognición
y la emoción
o 2.13Diferentes emociones básicas se pueden
distinguir autónomamente
o 2.14Condicionamiento del miedo
o 2.15Estimulación cerebral profunda para la
depresión resistente al tratamiento
 3Bases neurales
o 3.1Amígdala
 3.1.1Procesamiento de las
expresiones faciales de las
emociones
 3.1.2Condicionamiento del miedo
 3.1.3Consolidación de memorias
emocionales
o 3.2Corteza cingulada anterior (CCA)
o 3.3Corteza prefrontal (CPF)
 4Desarrollo ontogénico
 5Trastornos psiquiátricos y neurológicos
o 5.1Población con déficit en cognición social
o 5.2Demencia frontotemporal variante frontal
o 5.3Lesiones de la corteza prefrontal
ventromedial
 6Reconocimiento de emociones
o 6.1Reconocimiento interno de las emociones
o 6.2Reconocimiento externo de las emociones
 7Inteligencia emocional
 8Investigadores destacados
 9Véase también
 10Referencias
 11Bibliografía
 12Bibliografía complementaria
 13Enlaces externos

Clasificación y modelos[editar]
Emociones básicas[editar]

Rueda de Plutchik, un modelo con ocho emociones básicas, además de distintas intensidades para
cada una y sus posibles combinaciones.

Los modelos de emociones básicas proponen la existencia de emociones


atómicas o discretas, a veces permitiendo que varíen en intensidad y que se
combinen para generar emociones más complejas y matizadas.
Paul Ekman y colaboradores (1983) propusieron patrones para seis emociones
básicas que parecen ser biológicamente básicas y universales en todas las
culturas:

 sorpresa (surprise)
 asco (disgust)
 tristeza (sadness)
 ira (anger)
 miedo (fear)
 alegría / felicidad (happiness).
Esta lista de emociones básicas se convirtió en la propuesta con mayor
aceptación, recibiendo el nombre de Las Seis Grandes Emociones ("The Big Six")
(Prinz, 2004). Se consideraron básicas en dos formas: 1. psicológica y 2.
biológicamente, debido a que no contienen otras emociones con prelación, y a que
son innatas. Ekman y colaboradores (1983) influyeron en la investigación
subsecuente, en la búsqueda de patrones de la emoción con diferentes
respuestas en el sistema nervioso autónomo, que dieron soporte al punto de vista
de las emociones básicas. Sin embargo, estudios posteriores señalan que el grado
de especificidad del sistema nervioso autónomo puede ser dependiente del
contexto, por lo que persiste el debate, incluso acerca la existencia misma de
emociones básicas (Barrett, 2006).
Los resultados de un metaanálisis sugieren que las emociones negativas y
positivas pueden ser diferenciadas en el sistema nervioso autónomo, pero no
necesariamente emociones específicas (Cacioppo et al., 2000, en Friedman,
2010). En contraste, otro metaanálisis mostró una considerable especificidad
autonómica del miedo frente a la ira (Stemmler, 2004, en Friedman, 2010).
Otro modelo popular de emociones básicas es la "rueda de las emociones" de
Robert Plutchik, con ocho de ellas.
Teorías dimensionales[editar]

Mapa de emociones sobre un plano. La dimensión horizontal representa si la emoción es placentera o


desagradable. La vertical representa si es excitante o calmante.

Otros psicólogos han empleado análisis de dimensionalidad, como el análisis


factorial, para estimar la dimensionalidad intrínseca del espacio de las emociones.
Las teorías dimensionales postulan que toda la variedad de emociones puede ser
mapeada a un espacio continuo de unas cuantas dimensiones, comunes a todas
las respuestas emocionales. Usualmente, las primeras dos dimensiones que se
descubren corresponden a la valencia hedónica (si tiene valor positivo/placentero
o negativo/aversivo) y al arousal (intensidad o nivel de excitación).

Historia y teorías de psicobiología[editar]


Artículos principales: Biopsicología de la emoción y  Neurociencia afectiva.
El caso Phineas Gage[editar]
Phineas Gage (Harlow, 1848; Harlow, 1868 en Neylan, 1999) fue un obrero de
ferrocarriles que, debido a un accidente, sufrió daños severos en el cerebro,
específicamente en parte del lóbulo frontal. Gage sufrió cambios notorios en su
personalidad y temperamento, lo que se consideró como evidencia de que los
lóbulos frontales eran los encargados de procesos relacionados con el
comportamiento emocional, la personalidad y las funciones ejecutivas en general.
El caso de Gage es uno de los más famosos e influyentes de la neurociencia,
debido a que jugó un papel crucial en el descubrimiento de los síndromes de
comportamiento resultantes de la disfunción del lóbulo frontal (Neylan, 1999).
Darwin[editar]
Charles Darwin, en su libro La expresión de las emociones en hombres y
animales (1872), supuso que las respuestas faciales humanas evidenciaban
estados emocionales idénticos en todos los seres humanos. Relacionaba la
expresión de la emoción con otras conductas y a todas ellas las hacía resultado de
la evolución; a partir de ahí intentó compararlas en diversas especies. 2
Sus ideas principales eran que las expresiones de la emoción evolucionan a partir
de conductas, que dichas conductas si son beneficiosas aumentarán,
disminuyendo si no lo son, y que los mensajes opuestos a menudo se indican por
movimientos y posturas opuestas (principio de antítesis).
Teoría de James-Lange[editar]

Línea del tiempo con algunos de los modelos del sistema emocional más influyentes en neurociencia
afectiva.
William James y Carl Lange propusieron simultáneamente, pero de forma
independiente, en 1884 una teoría fisiológica de la emoción. La teoría de James-
Lange propone que la corteza cerebral recibe e interpreta los estímulos
sensoriales que provocan emoción, produciendo cambios en los órganos
viscerales a través del sistema nervioso autónomo y en los músculos a través
del sistema nervioso somático.
Hipótesis del hemisferio derecho[editar]
La hipótesis del hemisferio derecho fue propuesta a principios del siglo XX
por Charles K. Mills (1912), quien afirmaba que la emoción y la expresión
emocional están más representadas en el hemisferio derecho. Para Mills (1912),
tanto la emoción como la expresión emocional se encontraban representadas en
la corteza cerebral, la emoción por un lado en la región prefrontal, y la expresión
emocional en la región mediofrontal. Este punto de vista, en el cual el hemisferio
derecho está involucrado en todos los procesos de la emoción creatividad y
sentimientos, fue posteriormente retomado por Sackeim y Gur (1978) y otros.
Actualmente se cree, que la especialización del hemisferio derecho se limita a su
expresión y percepción (Adolphs, Damasio, Tranel, & Damasio, 1996).
Teoría de Cannon-Bard[editar]
Propuesta por Walter Cannon como alternativa a la teoría de James-Lange, Phillip
Bard la amplió y la difundió. Según esta teoría, los estímulos emocionales tienen
dos efectos excitatorios independientes: provocan tanto el sentimiento de la
emoción en el cerebro, como la expresión de la emoción en los sistemas nerviosos
autónomo y somático.
Circuito de Papez[editar]

Circuito de Papez

En 1937, James Papez sugirió un esquema anatómico para el circuito neural de la


emoción, conocido como el circuito de Papez (Papez, 1937). El circuito comienza
cuando un estímulo emocional se presenta, este llega directamente al tálamo, de
donde va a la corteza sensorial y al hipotálamo. Cuando la información
proveniente de estas dos estructuras es integrada por la corteza cingulada ocurre
la experiencia emocional, es decir, las sensaciones se convierten en
percepciones, pensamientos y recuerdos. Papez demostró que la corteza
cingulada y el hipotálamo están interconectados mediante el núcleo anterior del
tálamo, el hipocampo y los cuerpos mamilares, y que estas conexiones son
necesarias para el control cortical de la expresión emocional.
Síndrome de Klüver-Bucy[editar]
En 1937, H. Klüver y P. C. Bucy,4 demostraron el papel fundamental de las
estructuras del lóbulo temporal en las emociones. Les retiraron a
monos rhesus los dos lóbulos temporales, y se produjeron una serie de conductas
(síndrome de Klüver-Bucy): a) incremento del comportamiento de exploración; b)
pérdida de la reactividad emocional; c) hipersexualidad, d) tendencia a examinar
objetos con la boca; y e) coprofagia (ingestión de heces).
Reacción defensiva afectiva[editar]
Hess y Brügger acuñaron, en 1943,5 el término reacción defensiva afectiva para
describir los comportamientos producidos por la estimulación del hipotálamo en
gatos, en particular: a) enjorobarse, b) aplanar las orejas, c) mostrar los dientes, d)
gruñir, e) sacar las garras, f) piloerección (erizamiento de los pelos) y
g) midriasis (abertura de la pupila) marcada. Hess y Brügger sugirieron que, así
como la defecación y el vuelo eran manifestaciones típicas del miedo, la reacción
de defensa era la expresión de la ira.
La importancia de los estudios de Hess y Brügger radica en que demostraron que,
si se estimula el hipotálamo eléctricamente, se pueden obtener reacciones
emocionales.
El sistema límbico[editar]
El sistema límbico de MacLean se inspiró en el circuito de Papez. El modelo de
MacLean integró las ideas de Papez y Cannon y Bard, con los hallazgos de Klüver
y Bucy.
Para MacLean (1970 en Dalgleish et al., 2009), la arquitectura del cerebro consiste
en tres sistemas cerebrales, que caracterizan un desarrollo evolutivo:

1. El primer sistema, consiste en el cerebro


reptiliano (complejo estrial y los ganglios
basales), con el cual se pueden observar
emociones primitivas como la agresión y el
miedo.
2. El segundo sistema es el antiguo cerebro
de mamífero, el cual aumenta las
respuestas emocionales del cerebro
reptiliano como la agresión; además de
elaborar las emociones sociales, este
sistema cerebral incorpora componentes
del circuito de Papez (hipotálamo, tálamo,
hipocampo y la corteza cingular) con
estructuras importantes como la amígdala y
la corteza prefrontal.
3. El tercer sistema, el nuevo cerebro de
mamífero, consiste en la neocorteza, la cual
representa la interfaz de la emoción con la
cognición.
MacLean propuso que las sensaciones producen cambios corporales. Estos
cambios regresan al cerebro, donde son integrados con la percepción y se
generan las experiencias emocionales, una postura que puede considerarse
neojamesiana.
La amígdala y Weiskrantz[editar]
El sistema límbico sufrió un primer golpe a partir del caso H.M., porque se mostró
que no todas las estructuras propuestas (como el hipocampo) eran fundamentales
para la emocionalidad. Sin embargo quedaba la pregunta de a qué estructura
temporal se debían los efectos del síndrome de Klüver-Bucy. Aproximadamente 20
años después del trabajo de Klüver y Bucy, Weiskrantz mostró que las lesiones
bilaterales de la amígdala eran suficientes para inducir (1956, en Dalgleish, 2004):

 la oralidad,
 la pasividad,
 la conducta alimentaria extraña, y
 el aumento de las tendencias exploratorias del
síndrome.
Weiskrantz también mostró su relevancia para el aprendizaje asociativo
mediante condicionamiento del miedo. A partir de estos trabajos, la amígdala es
considerada el centro de atención de los investigadores en los sistemas neurales
de la emoción.
Teoría de la activación cognitiva de Schachter-Singer[editar]
Stanley Schachter y Jerome Singer, al igual que Cannon, aceptaban que
la realimentación (feedback) no es lo suficientemente específica para determinar
qué emoción sentimos en una situación determinada, pero, como James, creían
que también era importante. Su idea era que la retroalimentación de la activación
física es un buen indicador de que ocurre algo significativo, incluso cuando no sea
capaz de comunicar exactamente qué ocurre. Una vez que detectamos la
activación física mediante el feedback, intentamos examinar nuestras
circunstancias. A partir de la evaluación cognitiva de la situación, se clasifica la
activación. La clasificación de la activación es lo que determina la emoción que
sentimos. Por lo tanto, según Schachter y Singer, la cognición llena el vacío entre
la falta de especificidad de la retroalimentación física y los sentimientos.
Estímulo → Activación → Cognición →
Sentimiento
Debate Zajonc-Lazarus sobre la
cognición y la emoción[editar]
En 1980 Zajonc propuso que los sistemas afectivos y
cognitivos eran en gran parte independientes (es
decir, la emoción se presenta sin cognición), y que el
afecto es más potente y se presenta primero. Zajonc
(1980) dijo al respecto: “Se concluye que el afecto y la
cognición están bajo el control de sistemas separados
y parcialmente independientes y pueden influirse cada
uno en una variedad de formas, y ambos constituyen
recursos de efectos en procesar información.” (p. 151)
En cambio, Lazarus (1982) sostiene que el
pensamiento es una condición necesaria de la
emoción. Se opone, por lo tanto, a la postura
adoptada por Zajonc, considerando que el trabajo de
este refleja dos malentendidos generalizados sobre lo
que se entiende por procesos cognitivos en la
emoción:

 Una evaluación cognitiva de la importancia


de un encuentro para un bienestar debe
ocurrir en etapas fijas a través del
procesamiento de la información de los
estímulos desde el medio ambiente
(inicialmente).
 La evaluación es necesariamente
intencional, racional y consciente.
En su trabajo, Lazarus discute las
implicaciones filogenéticas y ontogenéticas de
una teoría cognitiva de la emoción. Concluye que las
normas deben ser formuladas para explicar cómo se
generan los procesos cognitivos, la influencia y la
forma de la respuesta emocional en cada especie que
reacciona emocionalmente.
Diferentes emociones básicas se pueden
distinguir autónomamente[editar]
La búsqueda de pruebas de que la emoción tiene
diferentes patrones en el sistema nervioso
autónomo (como propusieron James y Darwin) se
recuperó con la publicación del artículo "Autonomic
nervous system activity distinguishes among
emotions" en la revista Science (Ekman et al., 1983).
En este estudio, los participantes representaban
expresiones faciales (sin conocimiento directo de la
emoción que representaban), mientras eran
registrados con una serie de variables autónomas
(ritmo cardíaco, conductancia de la piel). En este
artículo, Ekman y sus colaboradores establecieron
patrones para seis emociones
básicas: sorpresa, asco, tristeza, ira, miedo y alegría /
felicidad, que se convirtieron en la lista de emociones
básicas con mayor aceptación, conocidas como Las
Seis Grandes (The Big Six) (Prinz, 2004).
Condicionamiento del miedo[editar]
Artículo principal: Condicionamiento del miedo
En 1986, LeDoux (en LeDoux, 1995)6 propuso que
existen diferentes vías en la amígdala para el
condicionamiento del miedo. LeDoux ha desarrollado
ampliamente sus ideas sobre el condicionamiento del
miedo.
LeDoux propone que la participación de la amígdala
en el condicionamiento del miedo actúa de dos
maneras diferentes:

1. Una ruta directa tálamo-amígdala que


puede procesar aspectos sensoriales de
los estímulos entrantes y transmitir esta
información directamente a la amígdala,
lo que permite, una respuesta rápida
condicionada del miedo, ante una señal
de amenaza. Esto influido por las ideas
psicológicas acerca de la activación de
la emoción, en particular con respecto a
la posición de Zajonc de emociones sin
cognición (Zajonc, 1980).7 LeDoux
considera que existe esta vía rápida
cuando el organismo necesita actuar
rápido, como cuando se está
amenazado por una serpiente y se
necesita reaccionar rápido (LeDoux,
2002).8
2. La segunda ruta es una vía tálamo-
corticoamígdala, que permite un análisis
más complejo de los estímulos
entrantes y ofrece una respuesta
emocional más adecuada pero lenta del
miedo (LeDoux, 2002).8
Estimulación cerebral profunda para la
depresión resistente al tratamiento[editar]
Mayberg y colaboradores (2005)9 estimularon la
región subgenual de la corteza cingulada anterior, en
pacientes con resistencia al tratamiento de la
depresión, lo cual produjo remisión de la depresión en
la mayor parte de la muestra (cuatro de seis).
Este estudio es importante, porque la resistencia al
tratamiento de la depresión es un trastorno
discapacitante, y sin opciones de tratamiento, debido
a que han fracasado: 1. el uso de múltiples
medicamentos, 2. la psicoterapia y 3. la terapia
electroconvulsiva.
Los resultados de este estudio sugieren que la
interrupción en la actividad de los circuitos
límbicocorticales, utilizando la estimulación eléctrica
de la sustancia blanca de la corteza cingulada
subgenual, puede invertir con efectividad los síntomas
de los pacientes con resistencia al tratamiento de la
depresión.

Bases neurales[editar]
El estudio de los sustratos biológicos que subyacen a
los estados emocionales ha sido un asunto de gran
interés para la neurociencia afectiva. Es considerable
la proporción de estructuras interconectadas que
intervienen en la afectividad (ya sean corticales como
subcorticales y pertenecientes al sistema nervioso
central como al periférico), por lo que no se debe
asociar al “cerebro emocional” con un sistema
anatómico y funcional exclusivamente delimitado al
ámbito afectivo.10 No obstante, la evidencia empírica
sugiere la participación de ciertas estructuras neurales
en el procesamiento emocional específico como
genérico.11
Amígdala[editar]
También se la conoce como núcleo amigdalino. Se
trata de un complejo de núcleos (materia gris)
localizado en la profundidad del lóbulo
temporal medial. Adopta tal denominación por
asemejarse morfológicamente a una almendra.12 Su
conexión directa con el hipotálamo (ubicado en
el diencéfalo) permite la regulación de los estados de
conducta como el estrés, la ansiedad y el miedo, al
estar este involucrado en el control del sistema
nervioso autónomo y el endócrino.13
Se trata de una región de suma importancia para el
procesamiento de emociones debido a las múltiples
funciones que cumple, que pueden dividirse en tres
niveles:10
Procesamiento de las expresiones faciales de las
emociones[editar]
Involucra el detectar, generar y mantener la diversidad
existente de las expresiones faciales de las
emociones (entre ellas: la sorpresa, el asco, la ira, el
miedo, la tristeza y la alegría), principalmente la de
miedo.11 Tal afirmación se sustenta de la evidencia
hallada de pacientes con lesiones bilaterales en
la amígdala, en los que su capacidad de distinguir
expresiones de miedo en humanos se encuentra
alterada. De igual modo, aquellos con lesiones
unilaterales presentan dificultades en esta habilidad,
aunque en una intensidad menor.10
Asimismo, estudios con neuroimágenes funcionales
desvelaron la activación selectiva de esta área ante la
presentación de rostros con expresión de miedo,
incluso cuando dicho estímulo era presentado a una
velocidad que impedía que el sujeto fuese consciente
de su cualidad. Esto indica que la amígdala puede
efectuar un procesamiento automático y breve de la
expresión emocional de un rostro.10
Condicionamiento del miedo[editar]
El núcleo amigdalino interviene en el procesamiento
del miedo durante el condicionamiento conductual,
suscitando una respuesta de alarma y defensa frente
a un estímulo considerado como amenazante por el
sujeto mismo, mediante las dos vías alternativas. 11
Su lesión se traduce en fallas tanto en la adquisición
de miedos condicionados como en la extinción de los
ya consolidados.11 Se comprueba así el rol que asume
en el aprendizaje y en el almacenamiento
de memorias implícitas y no declarativas del miedo,
que se recuperan a través de una expresión
conductual condicionada.10
A su vez, se evidencia el incremento de la actividad
de esta región en el condicionamiento del miedo en
sujetos normales (sin lesiones neurales). 10
Consolidación de memorias emocionales[editar]
Se ha demostrado que en las experiencias
emocionales, tanto las positivas como las negativas,
se liberan determinadas hormonas que influencian la
consolidación de memorias y que esa influencia es
moderada por la amígdala.10
Corteza cingulada anterior (CCA)[editar]
Al encontrarse en una zona de conexión entre
la corteza prefrontal y diferentes estructuras
subcorticales, es una región clave en la integración y
la modulación de los múltiples sistemas funcionales
(visceral, atencional y emocional) que convergen. 11
Se trata de una estructura crucial para la experiencia
emocional consciente (sentimiento)11.Lesiones en
la corteza cingulada anterior implican disminuciones
en la intensidad emocional. 10
Asimismo, se vería comprometida en la regulación de
emociones11.
Diversos estudios han sostenido que los daños en la
CCA conducen a alteraciones de espontaneidad, a
raíz de la ausencia de motivación para iniciar
conductas. Incluso, esta corteza se activa con mayor
magnitud en tareas en las que los sujetos se
encuentran más involucrados emocionalmente.10
Por último, en lo que a lo afectivo respecta, según
sugerencias del pensamiento actual, esta área estaría
encargada del control de los conflictos entre los
estados funcionales del organismo y la información
emergente que tenga consecuencias emocionales, al
enviar dicha información conflictiva a regiones
prefontales para su solución.11
Corteza prefrontal (CPF)[editar]
La corteza prefrontal ejerce funciones afectivas
distintivas de acuerdo a sus subdivisiones
anatómicas:10

 las zonas orbitofrontal y ventromedial


juegan un papel en el establecimiento de
representaciones neurales de la valencia
del estímulo, basándose en el estado
afectivo de placer o displacer que connota.
De esta manera, el estímulo que ocasiona
una respuesta placentera, será asignado
como un reforzador, en contraposición al
que origina un estado de displacer o dolor,
que será percibido como una amenaza. 10
Varios estudios experimentales sostienen la
relación de la región orbitofrontal con el
aprendizaje de asociaciones entre un
estímulo determinado y un reforzador
primario (tales como la alimentación, el
sexo, etc.) o uno significativo para el propio
individuo.11

 la CPF dorsolateral y ventromedial están


ligadas a la generación de
representaciones conceptuales y de
contenidos mentales asociados a la
emoción. Por ende, participan en la
regulación emocional afectiva, aparte de en
la atribución de estados mentales a otros
sujetos (capacidad conocida como “Teoría
de la mente” o ToM). En el caso de la
inferencia de los estados mentales afectivos
(de las emociones y los sentimientos), la
región involucrada es la ventromedial. En
cambio, la corteza dorsolateral interviene en
lo referente a lo cognitivo (ya sean las
intenciones, las creencias, los
pensamientos).10
Por otra parte, se propone que la corteza prefrontal
actúa como una guía conductual hacia aquello
cualificado como lo más adaptativo. Por consiguiente,
dicha corteza se encargaría de una regulación de las
respuestas emocionales de tipo “top down” (desde la
corteza hacia las estructuras subcorticales). Para la
consecución de las múltiples metas adaptativas
pueden llevarse a cabo tanto conductas de
acercamiento (procesadas por la CPF izquierda)
como inhibidoras o de evitación (CPF derecha). 11 Esto
implica que los niveles de asimetría funcional (por la
hiperactivación de una de las dos cortezas
prefrontales) tiene una fuerte influencia en el estilo
afectivo humano, además de que sus variaciones
predisponen al surgimiento de distintos trastornos
afectivos y/o de alteraciones comportamentales.10
Antonio Damasio también es otro de los autores que
ha estudiado la CPF. De acuerdo a sus aportes, esta
estructura ejerce un papel fundamental en la toma de
decisiones de relevancia emocional. Su hipótesis es
conocida como la de los “marcadores somáticos”,
siendo éstos reacciones fisiológicas asociadas a
eventos pasados de significancia emocional que se
“disparan” ante circunstancias actuales análogas a
ellas.11 De esta manera, también ha sugerido que
cuando se piensa sobre las consecuencias
potenciales de una conducta, el recuerdo del estado
emocional en condiciones similares permite
proporcionar información útil para evaluar esa
conducta al activar
proyecciones noradrenérgicas y colinérgicas del tronc
o del encéfalo y el prosencéfalo basal, reproduciendo
así las sensaciones conscientes del estado emocional
recordado en la corteza.13 El procesamiento de estos
“marcadores somáticos” se localizaría en la corteza
ventromedial.10

Desarrollo ontogénico[editar]
Según Bisquerra (2006), el desarrollo de las
emociones en el ser humano presenta las siguientes
etapas:14

 Primeros meses: Desde los primeros


meses, el bebé tiene la capacidad de
reconocer emociones positivas y negativas.
Es preciso considerar que la
experimentación de las emociones es
previa a la capacidad de expresarlas.
 Niñez: Hacia los 2 años, son capaces de
demostrar empatía, es decir, reflejar el
sentimiento del otro sin necesariamente
comprenderla. Mientras que,
aproximadamente a los 4 años, pueden
reconocer las emociones básicas, y
también entienden cómo estos sentimientos
generan diferentes respuestas.
 Adolescencia: En esta etapa se enfatiza la
parte social en el reconocimiento de
emociones. Se va desarrollando la
autovaloración a partir de la interacción con
los demás. Adicionalmente, ya se considera
que todas las emociones son aceptables;
las diferentes respuestas o reacciones que
provocan las emociones pueden ser
buenas o malas. Es por eso que, entre los
11 y 15 años, se reconocen las emociones
propias y las de otras personas, así como
las reglas de expresión; sin embargo, en
esta etapa, se experimentan problemas en
el manejo de las emociones.
 Adultez: En la adultez, ya se espera que el
sujeto tenga la capacidad de identificar y
reconocer las emociones propias y las
ajenas, así como ejercer control adecuado
de estas, teniendo en consideración la
inteligencia emocional.
En síntesis, con el paso del tiempo se generan
diversos cambios de las emociones, y estos impactan
sobre la concepción del sí mismo y el entorno. En ese
sentido, durante el desarrollo emocional, la cultura y la
sociedad tienen gran influencia en las emociones, ya
que regulan su expresión.

Trastornos psiquiátricos y
neurológicos[editar]
Población con déficit en cognición
social[editar]
Las personas con trastorno del espectro autista,
trastorno de ansiedad
social, TDAH y esquizofrenia presentan deficiencias
generalizadas en el procesamiento de expresiones
faciales que denotan emociones básicas,
específicamente en el reconocimiento de señales de
miedo y tristeza15. Quienes padecen TDAH, además,
tienen dificultad para reconocer emociones básicas
como el enojo y el asco; mientras que con las
expresiones de sorpresa o de alegría, no presentan
problemas16. La causa del déficit en el reconocimiento
emocional se atribuye normalmente a un
hipofuncionamiento de la amígdala. Estas emociones,
bajo funcionamiento normal, actúan como pautas
inhibitorias de comportamientos inapropiados (como
la agresión) y, contrariamente, sustentan respuestas
conductuales empáticas. Cabe mencionar que incluso
en individuos sanos, el miedo es el más difícil de
reconocer, a diferencia de expresiones como la
felicidad y la tristeza.15
Demencia frontotemporal variante
frontal[editar]
La variante frontal de la demencia
frontotemporal (DFTvf) se caracteriza por un severo
trastorno de la conducta y la personalidad. La
sintomatología conductual comprende desde
comportamiento depresivo, desinhibición social y
sexual, apatía, hiperfagia (aumento excesivo de la
sensación de apetito, especialmente alimentos
dulces), entre otras.17
Esto puede ser explicado, no excluyentemente, por
alteraciones en el procesamiento emocional a causa
de afectaciones en ciertas regiones anatómicas. El
sustrato neural de las emociones básicas podría
resumirse en: amígdala, hipotálamo y corteza
cingulada anterior. Sin embargo, las emociones
secundarias, aunque se apoyan en esas estructuras,
también requieren de la activación de las capas
prefrontales ventromediales, que son las que resultan
alteradas en esta patología.17
La teoría de la mente (Theory of Mind, ToM) se
entiende como la capacidad intrínseca del ser
humano de adjudicar estados mentales cognitivos y
emocionales a otros. Para identificar emociones
secundarias o complejas, es necesario contar con
TOM, ya que mediante esta función cognitiva se
puede interpretar la información facial en múltiples
niveles de profundidad. Alteraciones en esta
capacidad, resultan en cambios en la personalidad de
las personas con DFTvf. El reconocimiento facial de
emociones básicas es un proceso cognitivo disociable
de la inferencia a partir de la mirada de estados
emocionales secundarios 17.
Lesiones de la corteza prefrontal
ventromedial[editar]
La corteza prefrontal ventromedial permite prestarle
atención a los ojos y reconocer las emociones con
mayor precisión. Se ha hallado que en personas con
desórdenes del espectro autista, esquizofrenia,
depresión, psicopatía, traumatismo
cerebrales, esclerosis múltiple o víctimas de maltrato
infantil, esta área se encuentra lesionada. Por lo que,
en gran parte de los casos, suelen haber anomalías
en el comportamiento social; especialmente se halló
una dificultad en el reconocimiento de expresiones de
ira. Sin embargo, dándole instrucciones al paciente
sobre dónde fijarse, el reconocimiento de emociones
mejora 18.

Reconocimiento de emociones[editar]
Reconocimiento interno de las
emociones[editar]
El foco histórico de las ciencias afectivas ha sido
intentar decidir si la experiencia emocional es un
proceso previo o posterior a la interpretación estímulo-
respuesta. La primera es una aproximación unívoca
orientada al cuerpo y sus sensaciones, y la segunda
una enfocada hacia la mente y sus
procesos cognitivos, sin embargo, ambas han dejado
cabos sueltos. Por eso, hoy se sostiene la
combinación de las dos posturas y se focaliza, más
que en su dualidad, en la compleja interacción que
hay entre el cuerpo y la mente para poder explicar
más adecuadamente la experiencia emocional. 19
El reconocimiento emocional interno tiene su base en
la comunicación entre el cuerpo y la mente, o sea, la
capacidad interoceptiva. Esta, en su nivel más
rudimentario, permite percibir los cambios en el
estado de los órganos y las vísceras (ya sea,
frecuencia cardíaca, cadencia respiratoria o el grado
de saciedad); también registra las reacciones
del Sistema Nervioso Autónomo ante estímulos
ambientales concretos. El procesamiento de esa
información, desde la identificación del cambio, su
descripción y su asociación con un estímulo-
respuesta específico, suponen la concientización
atencional interna; la cual deriva en la construcción de
patrones significativos conocidos, las emociones. 19
El acceso a la información física, por parte de la
mente, tiene tres etapas. La primera comprende un
análisis general del cuerpo, o sea, hacerse
conscientes del estado interno. Un escalón más
arriba, la atención se focaliza en las áreas de tensión
corporal. Finalmente, se puntualiza en las áreas de
disconfort (dolor, molestia, picazón, irritación). 19
Las emociones son compartidas con otras especies y
han evolucionado a lo largo de la historia. Tienen
funciones específicas en el organismo, como:

 asegurar la supervivencia ante estímulos


amenazantes, frente a los cuales podemos
luchar, huir, paralizarnos.
 preservar la integridad física, o sea, el
grado de satisfacción y bienestar.
 ayudar a la construcción de lazos afectivos,
desde reconocer si alguien nos inspira una
sensación positiva o negativa, como
también, ser la base para la construcción de
la empatía.
 influir en la regulación homeostática, en
conjunto con el sistema inmunológico y la
actividad metabólica.
Es debido a estas funciones que los pacientes que
sufren estrés crónico agudo, como las personas que
tienen desórdenes emocionales severos, presentan
una desregulación del estado de activación
atencional, aconteciendo un grado de hiper o hipo
concientización emocional. 19
El autoconocimiento emocional (AE) supone la
capacidad de ser conscientes de las emociones
propias, de conocerlas y entenderlas. El tomar
conciencia es un proceso atencional que está
interconectado con funciones evaluativas e
interpretativas internas. Esta capacidad posibilita
identificar, detectar y descifrar emociones que se
hayan inmersas en gestos, imágenes, voces y
artefactos culturales; como también reconocer los
propios sentimientos. Este último abarca tanto el
monitoreo y diferenciación de aspectos actitudinales,
como las expresiones corporales externas (postura) e
internas (vísceras), hasta el procesamiento subjetivo
de esas experiencias. 20
La autorregulación emocional (ARE) es la capacidad
de mantener bajo control las emociones
perturbadoras que desequilibran psicológicamente.
Esta habilidad es esencial para afrontar los hechos
estresantes que se presentan en la vida cotidiana de
una manera proactiva y resiliente, por lo que su
ausencia aumenta la probabilidad de que se sufra
de depresión, ansiedad y problemas de conducta,
derivando en un bajo rendimiento académico o
laboral. 20
Cabe destacar la existencia de una imposibilidad o
dificultad para identificar y describir emociones,
denominada alexitimia. Sus manifestaciones suelen
ser: dificultad para reconocer, usar y verbalizar
emociones, conflictos para localizar las sensaciones
corporales e interpretarlas como una emoción
específica; además en los estadios de la
primera infancia, se observará una comunicación
preverbal rígida, con escasa mímica y pocos
movimientos corporales.21
El autoconocimiento emocional y la autorregulación
emocional son indicadores de la inteligencia
emocional. Estos son sustanciales para consolidar la
autoconfianza, la cual es un factor relacionado
positivamente con el bienestar y la felicidad;
contribuyendo a que los individuos lleven una vida
personal y social más placentera. Asimismo, el AE y
la ARE ayudan a: reducir la ansiedad, superar
situaciones estresantes, mejorar las relaciones
interpersonales, tolerar las frustraciones y desarrollar
habilidades de resolución de problemas, en diferentes
ámbitos, ya sea personal, familiar, social o laboral. 21
Se ha comprobado que a mayor autoconocimiento
emocional, hay más probabilidad de tener
autorregulación emocional. La capacidad de una
mayor percepción e identificación de las emociones
supone un mejor desarrollo de la tolerancia a la
frustración. Además, hablar abiertamente de las
emociones y reconocer señales internas, aumenta la
probabilidad de regular los impulsos, así como de
generar estrategias de afrontamiento más efectivas.
Los adultos tienen más desarrollado el
autoconocimiento emocional que los adolescentes, lo
que supone que haya diferencias significativas en los
niveles de inteligencia emocional en estos dos grupos
etarios. A su vez, se han encontrado diferencias en
cuanto al sexo de los individuos: las mujeres
presentan mayores niveles de autoconocimiento
emocional y en la capacidad de comunicarlas, en
comparación con los hombres. Esto deriva en una
superioridad en los niveles de expresividad y de
regulación de sus emociones. Cabe mencionar que
estos hallazgos no aportan evidencia para confirmar
que estas diferencias sean de índole biológica. Esto
deja la posibilidad de que la causa sea parte del
procesamiento de socialización en el que se hallan
inmersos los individuos. 21
Como dato curioso, existen estudios que confirman
diferencias en estas habilidades entre estudiantes de
universidades privadas y públicas. Los primeros
tienen mayores niveles de autoconocimiento
emocional que los segundos, y estos a su vez
superan a los de la privada en los niveles de
autorregulación emocional. También se encuentra una
relación entre los intentos de suicidio y las dificultades
que presentan los jóvenes universitarios para manejar
sus emociones y enfrentar problemas. Por ejemplo,
situaciones como la finalización de una relación
sentimental, peleas con seres queridos, vivir lejos de
la familia, la pérdida del empleo, el divorcio de sus
padres, entre otros. 21
Reconocimiento externo de las
emociones[editar]
Las emociones tienen una gran relevancia para el
desarrollo biopsicosocial, especialmente sirven de
base para construir relaciones afectivas; ya que
permiten la adecuación y comunicación en contextos
sociales, mediante vías de comunicación no
verbales.22
Las emociones son reconocidas principalmente
mediante las expresiones faciales. Se pueden
reconocer cinco emociones básicas: tristeza, alegría,
enojo, asco y miedo. Las caras se almacenan
mentalmente de acuerdo a qué emoción expresa;
para que sea decodificada, se toma en cuenta la
información brindada por los ojos y la boca. Sin
embargo, estas partes no son igualmente informativas
para la caracterización emocional, sino que se hace
un diagnóstico diferencial de los rasgos. Los ojos
aportan mayor información en cuanto a la
identificación del miedo (expresión fácilmente
confundible con la sorpresa) y el enojo. Por otro lado,
la tristeza es detectada gracias a interpretación de la
postura de las cejas. La boca, cuando se levanta y se
separa el labio superior pero se bajan las comisuras,
denota asco; contrariamente, la felicidad corresponde
a la elevación y separación de los
labios.23 Duchenne sostiene, sin embargo, que una
sonrisa genuina puede ser identificada por la acción
involuntaria del músculo orbicular, el cual forma
arrugas alrededor de los ojos.22

Inteligencia emocional[editar]
Salovey y Mayer (1990) definen la emoción como un
conjunto de metahabilidades que pueden ser
aprendidas y estructuran el concepto en torno a cinco
dimensiones básicas referidas al conocimiento de las
propias emociones, a la capacidad de autocontrol, a la
capacidad de automotivación, al reconocimiento de
las emociones de los demás y al control de las
relaciones. La inteligencia emocional parece contribuir
a aumentar la competencia social, mediante
la empatía y el control emocional, incrementando la
sensación de eficacia en las acciones que se
acometen24.
La combinación del cociente intelectual (CI) y
el cociente emocional (CE) es la idea básica de la
denominada psicología positiva respecto al
aprendizaje. En ella se establece que la motivación
tiene un carácter emocional. Por ello, el equilibrio
emocional incrementa el aprendizaje. Se resalta que
es el equilibrio, y no su ausencia o exceso emocional.
Pues estados de ánimo bajo (depresión) o
demasiados intensos (ira) conducen a dificultar el
aprendizaje. Esta es la base de la ley de Yerkes-
Dobson (1908), quienes demostraron
matemáticamente la relación entre la emoción y el
aprendizaje representándola como una U invertida: a
poca activación emocional, poco aprendizaje. Muestra
que, si la activación emocional se incrementa, se
eleva el aprendizaje hasta un punto óptimo a partir del
cual, si se sigue aumentando, el aprendizaje
disminuye.

Investigadores destacados[editar]
 John Martyn Harlow
 Charles Darwin
 William James
 Carl Lange
 Charles K. Mills
 Walter Cannon
 Philip Bard
 Heinrich Klüver
 Paul Bucy
 James Papez
 Paul MacLean
 Paul Ekman
 Antonio Damasio

Véase también[editar]
 afectividad
 biopsicología de la emoción
 psicobiología
 sentimiento
 vacío (sentimiento)
 terapia racional emotiva conductual
 Función emotiva o expresiva del lenguaje

Referencias[editar]
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24. ↑ De la Serna, Juan Moisés (2017). Inteligencia
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Bibliografía[editar]
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Círculo de Lectores. ISBN 978-84-226-
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 Salovey, Peter y Mayer, John D. Emotional
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Bibliografía complementaria[editar]
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 Rosenzweig, M., Leiman, A. y Breedlove
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 Wickens, A. (2004). Foundations of
Biopsychology. 2a. ed. Prentice Hall. ISBN
0-13-197138-7.

Enlaces externos[editar]

  Wikimedia Commons alberga una


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 Teorías sobre las emociones,
en  Philosophica: Enciclopedia filosófica  on
line
 La emotividad, en  Philosophica:
Enciclopedia filosófica  on line
 Sartre; Teoría fenomenológica de las
emociones, existencialismo y conciencia
posicional del mundo - Adolfo Vásquez
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 "Origen de las emociones"
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