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Organización Democrática de Chile

¿Qué se entiende por democracia?

Es una forma de gobierno, en la que el poder político pertenece al pueblo, la


soberanía o capacidad para tomar decisiones le corresponde, por lo tanto, al
conjunto de ciudadanos que delegan esa soberanía en autoridades que son
elegidas a través de elecciones libres e informadas.

Un gobierno es democrático cuando existe una amplia participación de las


personas. Esta participación se puede dar tanto en el aspecto social,
formando parte de los diversos grupos que buscan el bienestar de la
Comunidad, como en el aspecto político eligiendo las autoridades y si se
desea optando a ejercer cargos públicos, siendo miembro de algún partido
político, o bien participando en movimientos sociales que tienen como
objeto incidir en las decisiones políticas.

 ¿Cómo se reconoce una democracia?

Una Democracia se reconoce por sus atributos o cualidades, que son propias
y que pueden ser permanentes y variables.

Los atributos permanentes de la democracia son:

- Sus valores: dignidad, libertad e igualdad.

- Sus principios: La democracia se basa en la autodeterminación del pueblo


(soberanía popular, el respeto, la promoción y la garantía de los derechos
humanos)

- En el ámbito  de las leyes, se estructura en torno a un gobierno de las


mayorías con respeto a las minorías, establece el pluralismo político e
ideológico, la búsqueda de la solución pacífica de los problemas, se
estructura en torno a las elecciones libres y periódicas de autoridades, a la
existencia de un Estado de derecho, en el cual se respetan la Constitución y
las leyes, y al respeto por la autonomía de grupos de representación
intermedia como sindicatos, federaciones de estudiantes, colegios
profesionales y juntas de vecinos.

Los atributos variables son la intensidad y frecuencia de la participación


ciudadana, la representatividad de las corrientes políticas y de pensamiento,
los mecanismos y grados de control de las autoridades, la práctica efectiva de
las libertades y derechos políticos, sociales y económicos de todos los
ciudadanos, y la posibilidad real de que la oposición se organice.
Todas las características señaladas son las que identifican al sistema
democrático.

Para ejercer la democracia, los pueblos pueden darse la forma de gobierno


que estimen conveniente, dentro de los márgenes antes mencionados. Los
regímenes democráticos más conocidos son: Presidencialista y el
Parlamentario.

  Régimen Presidencial:

En este tipo de régimen, el jefe de Estado y de Gobierno es una misma


persona, La figura es el Presidente de la República. 
Se trata de una forma de gobierno representativa, en donde hay
una separación rígida entre los poderes del Estado. El Poder Ejecutivo está
constituido por el Presidente, que desarrolla las funciones de Jefe de Estado.
En el régimen presidencial, tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo son
elegidos por sufragio popular. 

  Régimen Parlamentario: 
En este tipo de régimen, existe un jefe de Estado (Rey o Presidente) y un jefe
de Gobierno (Canciller o Primer Ministro). Ejemplos de este régimen son
España, Inglaterra. En el régimen parlamentario el jefe de Gobierno nombra a
los ministros con acuerdo del Parlamento. Del partido mayoritario del
Parlamento, pertenece el jefe de Gobierno.
El poder Legislativo le corresponde al Parlamento, configurado por los
representantes directos del pueblo, elegidos por el sufragio universal. 

 La Nación Chilena

Uno de los factores que más han contribuido a marcar el carácter de la


nación chilena es su geografía, que ha marcado un pueblo homogéneo,
solidario y sencillo. En Chile, la nación que compone el Estado es una sola.
Hay países donde el Estado está integrado por varias naciones como sucede
en Europa. El elemento más importante de una nación son sus miembros, es
decir, sus habitantes. El lazo jurídico que une a las personas que habitan en
un mismo país es lo que llamamos nacionalidad.  Tú, por haber nacido en
este territorio, eres chileno.

Chile es un estado unitario:


un solo gobierno administra el país, estableciendo autoridades a distintos
niveles y una sola Constitución se aplica en todo el territorio .En la
actualidad, Chile se rige por la   Constitución Política de la República de Chile
de 1980, que incluye las reformas realizadas en el año 2005 bajo el gobierno
del entonces Presidente, Ricardo Lagos Escobar.
La Constitución
Es la ley fundamental más importante que establece el marco jurídico de la
organización  y del funcionamiento del Estado, además  de los derechos y
deberes de las personas   y señala la forma de gobierno de Chile, que es una
República democrática.

La Constitución está dotada de Supremacía Legal, esto significa que ninguna


otra ley o precepto legal puede contradecirla.

La Constitución política de Chile organiza los poderes del Estado y establece


los derechos y garantías constitucionales.

Nuestra Carta Fundamental expresa, entre otras cosas, que:

 Los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y el Estado


está al servicio de la persona humana, siendo su finalidad promover el
bien común.
 Chile es un Estado unitario, organizado como República democrática,
cuyo territorio se divide en regiones.
 Chile es un Estado soberano, es decir, puede tomar decisiones sin
ningún tipo de intromisión cómo se organiza el territorio y la población
chilena, y cómo se relaciona con los demás Estado.

La Constitución es la principal norma jurídica de un país, aunque no es la


única. También existe:

 Las leyes: dictadas por el poder legislativo, mandan, prohíben o


permiten, pero no pueden ir en contra de la Constitución.
 Los decretos leyes: son lo mismo que una ley, sin la intervención del
poder legislativo.
 La regulación del poder del Estado, mediante un conjunto de leyes que
permiten el cumplimiento de diversos requisitos, se conoce
como Estado de Derecho.

Para que una Constitución establezca un efectivo Estado de Derecho, con


respecto a ella deben darse las siguientes condiciones:

 Ser expresión auténtica del pensamiento del pueblo.


 Establecer la división de poderes.
 Determinar elecciones de autoridades estatales libres y competitivas y
reguladas jurídicamente.
 Establecer la responsabilidad y el control de las autoridades frente al
pueblo y a los demás poderes del Estado.

 Derechos
Para que la convivencia entre personas sea posible, es necesario que a todos
los ciudadanos se les reconozcan una serie de derechos.

Los individuos tienen la facultad para hacer, en forma legítima, todo lo


necesario para lograr su plena realización. Esta facultad es la que llamamos
un derecho. Por lo tanto, derecho humano es la facultad que tienen las
personas de alcanzar su completa realización, en armonía con el bien común.

Los Derechos Humanos se caracterizan por ser:

 Universales: los poseen todos los miembros de la especie humana.


 Inalienables: nadie puede privar a ninguna persona de ellos.
 Inviolables: nadie puede atropellarlos sin recibir una sanción.
 Indivisibles: constituyen un todo que ninguna persona puede
fraccionar.

El principal sujeto obligado a respetar y garantizar los derechos humanos es


el Estado. Los derechos humanos también son conocidos como derechos
esenciales o libertades fundamentales porque son el fundamento, la base, de
cualquier otro derecho. Todas las leyes deben garantizarlos.

 
Poderes del Estado
El concepto de poder del Estado se define como un sistema de relaciones
entre gobernantes y gobernados, que se establece por leyes. Según este
poder, el Estado obtiene facultades para mandar y atribuciones para hacerse
obedecer.
 El Estado cumple sus objetivos de ordenación jurídica y satisfacción de las
necesidades públicas a través de la labor que desarrollan los tres poderes en
que se encuentra dividido: ejecutivo, legislativo y judicial.
El Poder Ejecutivo 
Es el encargado de administrar el Estado, y según si el régimen de gobierno
del país es presidencialista o parlamentario, se compone de diferentes
organismos o personas. En un régimen presidencialista el poder ejecutivo se
encuentra en manos del Presidente de la República. En un régimen
parlamentario, el poder ejecutivo es ejercido por un monarca o presidente de
la República que cumple la función de Jefe de Estado, y por un Primer
Ministro que preside el gobierno.
En Chile, para ser elegido Presidente de la República se requiere haber
nacido en territorio nacional, tener 40 años de edad cumplidos y poseer
condiciones de ciudadano con derecho a sufragio.
El Poder Legislativo es el encargado de la elaboración de las leyes que rigen
la Nación. Actúa a través del Parlamento o Congreso Nacional, que en Chile
se encuentra compuesto por dos cámaras: la Cámara de Diputados y el
Senado. En nuestro país los miembros tanto de la Cámara de Diputados como
del Senado son elegidos a través de las elecciones por los ciudadanos que
tienen derecho a voto.
En una democracia, el Poder Judicial tal como ocurre con los poderes
Legislativo y Judicial, está dotado de autonomía e independencia. Tiene como
misión esencial administrar justicia, estableciendo lo que es justo para cada
caso en particular que le toca conocer y fallar, dentro del ámbito de su
competencia y de acuerdo a los preceptos legales vigentes.
El máximo tribunal en nuestro país que representa al Poder Judicial es la
Corte Suprema.
Así como en Chile el poder legislativo está en manos del Congreso, en
Inglaterra lo ejerce el Parlamento formado por la Cámara de los Comunes y la
Cámara de los Lores.
Independencia de Chile
Chile formaba parte del contexto americano a comienzos del siglo XIX, por lo
tanto, experimentó los mismos eventos históricos. Aquí también los jóvenes
criollos lucharon por obtener la libertad y la autonomía política y económica
frente a España. Se podría decir que las causas de la independencia de Chile
son bastante similares a las de los demás países latinoamericanos.
En el caso de nuestro país, la lucha por la autonomía política fue un proceso
que duró diez años. Durante esta década hubo momentos en que los criollos
lograron victorias frente a las tropas realistas y otros, en cambio, en que
sufrieron derrotas, como por ejemplo durante la reconquista, en que fueron
sobrepasados por la fuerza de los españoles, quienes se negaban a terminar
con la larga tradición monárquica en América.
¿Cómo se desarrolló este proceso? ¿Qué protagonistas hombres y mujeres
son los íconos de la independencia de Chile y qué lugar ocupan dentro de
nuestra memoria colectiva?
El ambiente en Chile a comienzos de 1810 podría ser definido como de
profunda expectación y desorientación. Nadie sabía qué hacer exactamente.
Habían llegado noticias acerca de un ataque de los ingleses a Buenos Aires, la
lógica indicaba que el próximo ataque podría ser a Valparaíso o Santiago. Los
ánimos no eran del todo positivos.
En medio de esta situación el cabildo llamó a los vecinos de más renombre a
discutir las futuras acciones frente a las noticias que llegaban del extranjero.
Es importante que tengamos claridad sobre las ideas que estaban en juego
en el proceso independentista. Detrás de cada acción individual y colectiva,
tanto de los criollos como de los españoles (también llamados realistas),
había un objetivo.
Los jóvenes criollos defendían la idea de la autonomía popular. Entendían
que los gobiernos debían ser elegidos por la mayoría de las personas, aunque
sus conceptos de mayoría no significan lo mismo que hoy en día. Para ellos
solamente los ciudadanos cultos y preparados debían conducir los destinos
del país. 

Por otra parte, estaban los que defendieron hasta el final los derechos de la
corona española en Chile. La mayoría de ellos creía en el poder divino de la
monarquía, por lo que les parecían impropios y peligrosos los pasos que se
estaban dando en América Latina con respecto a la lucha por la libertad.
La Iglesia Católica, aliada moral y legalmente a la monarquía, estaba a favor
de los realistas. De hecho, luego de la independencia de Chile, las relaciones
con el Vaticano estuvieron interrumpidas durante más de 20 años.
Solamente en la década de 1830 se reestablecieron.
En la mayoría de los protagonistas de la Independencia están presentes estas
diversas motivaciones. Lo que cambia es el grado de compromiso y
convencimiento que cada uno y cada una tenía. Por ejemplo, los
historiadores que han estudiado el tema definen a ciertos grupos como los
“exaltados”, los “moderados”, los realistas, y, seguramente, para otros estos
hechos no tenían mayor importancia.
Otro aspecto importante es el que se refiere a la participación de las
mayorías en este proceso. Después de muchas investigaciones al respecto, se
ha concluido que el pueblo común y corriente, o sea, campesinos, mestizos,
peones, labradores y otros, no tuvieron una participación masiva en los
sucesos. A ello hay que agregar que la mayor parte del pueblo era analfabeta
y carecía de conciencia política.
Un gran número de historiadores e historiadoras coincide al concluir que la
independencia fue un proceso en el cual la elite participó mayoritariamente,
puesto que eran sus intereses los que estaban en juego. Estos intereses eran
económicos (luchaban por la libertad comercial y proponían una autonomía
política donde ellos serían los principales protagonistas que ocuparían el
poder). Así, es fácil imaginar el grado de entusiasmo que muchos de estos
criollos miembros de la elite mostraron en dicho proceso histórico.
En este contexto, la junta de gobierno de 1810 es considerada como el
primer paso en la lucha por la libertad. Los historiadores e historiadoras
dividen este proceso en cuatro grandes etapas: Patria
Vieja, Reconquista, Patria Nueva y Organización de la República.

Patria Vieja (1810 – 1814)


Los criollos tomaron colectivamente el poder en nombre del rey, sin una
clara intención de independizarse. En nuestro país, durante esos años, se
arraigaron las nuevas ideas liberales, tales como los principios de soberanía
popular, el principio de gobierno representativo, el constitucionalismo y el
“laisser faire”. 

Reconquista (1814 – 1817)


En 1814, Fernando VII recuperó su trono y se encontró con que los gobiernos
provisionales de las colonias españolas habían realizado una serie de cambios
con los cuales no estaba de acuerdo. Ordenó a sus funcionarios que anularan
todos los cambios e intensificó las medidas para recuperar los dominios
reales que corrían peligro. A Chile llegaron tropas desde el Perú, las que
lograron una victoria sobre los patriotas en la Batalla de Rancagua (1814) e
instauraron una fuerte represión.
Los patriotas atravesaron la cordillera de los Andes y con la ayuda de José de
San Martín comenzaron a preparar el Ejército Libertador.
 
Patria Nueva (1817 – 1823)
Las fuerzas patriotas cruzaron los Andes y se enfrentaron a los españoles en
Chacabuco, al norte de Santiago, el 12 de febrero de 1817. Luego, tras la
huida de los españoles, un cabildo abierto elige como Director Supremo a
José de San Martín, quien no acepta y propone a Bernardo O´Higgins, que sí
acepta.
Mientras tanto, los realistas se reorganizaban en el Sur. El 12 de febrero de
1818 se proclama formalmente la Independencia de Chile, en las cercanías de
la ciudad de Talca. El documento, firmado entre otros por Miguel Zañartu,
Hipólito de Villegas y Bernardo O’Higgins, era un intento por registrar este
hecho de trascendental importancia en el logro de nuestra identidad
autónoma con respecto a España.
Pero no todo estaba logrado: el ejército patriota fue sorprendido en Cancha
Rayada (Talca): O´Higgins quedó herido y San Martín se replegó hacia
Santiago.
Finalmente, en el actual Maipú, el 5 de abril de 1818, las fuerzas patriotas
derrotan a Mariano Osorio. Las fuerzas realistas se van hacia el Sur,
especialmente a Chiloé, donde años después fueron expulsadas por las
tropas al mando de Ramón Freire.
Gobierno de O´Higgins
Para O’Higgins las cosas no fueron del todo fáciles. Las preocupaciones del
llamado “Libertador de Chile” se centraron en consolidar los logros que había
alcanzado. Guiado y asesorado por San Martín, libertador de Argentina,
O’Higgins consolidó la independencia venciendo en la “guerra a muerte” a un
militar traidor de los patriotas: Benavides. Este hombre, junto a los españoles
e indígenas, se mantenía en batalla y prácticamente se apoderó de la zona
correspondiente a las actuales séptima y octava regiones.
Se organizó la expedición libertadora del Perú, para lo cual se contrató a Lord
Cochrane, un destacado marino inglés. El objetivo era entorpecer cualquier
iniciativa de invadir nuevamente nuestro país, pero, además, se buscaba
recuperar el mercado peruano para los agricultores chilenos.
Entre otras obras de tipo urbano, O’Higgins creó el cementerio de disidentes,
con lo que muchos fervientes partidarios de la Iglesia se molestaron, pues
desde ese momento cualquier persona podía ser enterrada en lo que hoy es
el Cementerio General de la ciudad de Santiago.
En sus días de administración, O’Higgins echó a andar una serie de adelantos:
proyectó la construcción de la Alameda de las Delicias, que hoy lleva su
nombre; reabrió el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, que habían
sido fundados por José Miguel Carrera durante la Patria Vieja; abrió el actual
mercado Central, en reemplazo de uno antiguo que existía en el barrio
Mapocho y continuó con las obras de canalización de dicho río; se preocupó
por la educación, abriendo colegios e implementando una de las primeras
reformas educativas de Chile; trajo desde Inglaterra el sistema Lancasteriano,
entre otros.
O’Higgins dirigió los proyectos constitucionales de 1818 y 1822, en los cuales
se estableció una particular concentración del poder en manos del Director
Supremo, cargo homólogo al de Presidente de la República (este último cargo
lo ocupó por primera vez Manuel Blanco Encalada).
Seguramente una de las medidas más polémicas fue la abolición de los títulos
de  nobleza y  el  intento por terminar con los mayorazgos, para  terminar
con  el  excesivo poder que la aristocracia mantenía desde los tiempos de la
Colonia.
En 1823 O’Higgins abdicó, presionado por los sectores relacionados con la
aristocracia tradicional presentes en el Congreso Nacional. Partió al Perú,
donde murió en 1842.
Primera Junta de Gobierno

18 de septiembre de 1810: jornada paso a paso


No hubo espacio para la improvisación en la larga jornada del Cabildo del 18
de septiembre de 1810. Los criollos deseaban salir de la reunión con la
creación de una junta de gobierno. Para ello fue necesario que la legalidad
estuviera de su parte y que los candidatos a integrar la junta contaran con la
aprobación de los asistentes. Y así fue. Repasa aquí los principales hitos
vividos en el Tribunal del Consulado.

1.- A las nueve de la mañana del 18 de septiembre de 1810, se reunió en el


Salón de honor del Consulado (sitio donde actualmente están los Tribunales
de Justicia en Santiago), un grupo de personas preocupadas por la forma en
que debía gobernarse Chile.

2. Intentando la conciliación entre los grupos de poder ahora enfrentados, el


18 de septiembre de 1810, Mateo De Toro y Zambrano entrega el mando
voluntariamente ante el Cabildo, con el objeto de asegurar que se siguiera
gobernando a nombre de Fernando VII. "Aquí está el bastón, disponed de él y
del mando".

3. El secretario José Gregorio Argomedo pronunció un corto discurso alusivo


al cambio inmediato.

4. El procurador de Santiago José Miguel Infante toma la palabra:


fundamenta la necesidad de constituir una Junta Gubernativa. Argumenta
que el poder ostentado por el monarca legítimo, que había sido depuesto,
volvía al pueblo, y así éste podía elegir a las autoridades que lo
representarían siguiendo el ejemplo de la Junta de Cádiz".

5. "Fue imposible que los enemigos de innovaciones pretendieran expresar


su discrepancia con los argumentos de Infante, los únicos que intentaron
hacerlo: el peninsular don Santos Izquierdo, Caballero de la Orden de
Montesa, y el criollo don Manuel Manso, administrador general de la
Aduana, fueron de inmediato silenciados. Los juntistas, dominadores de la
asamblea, no aceptaron discusión e impusieron audazmente su voluntad"
(EYZAGUIRRE, Jaime: Ideario y ruta de la emancipación chilena).

6. Al finalizar su discurso, la concurrencia pidió a grandes voces la inmediata


formación de una Junta de Gobierno. Los patriotas gritaban: "¡Junta
queremos! ¡Junta queremos!".

7. La idea fue aprobada.

8. Se procedió entonces a designar a los miembros que la


integrarían..."aplausos se siguieron a las palabras del procurador de ciudad,
cuando propuso para vice-presidente al obispo electo de Santiago, doctor
don José Antonio Martínez de Aldunate".

9. "El acta levantada en la ocasión dice que todos los vocales, fueron
admitidos con los mismos vivas y aclamaciones, sin que discrepase uno de
más de cuatrocientos cincuenta vocales' que asistían".

10. Se concluyeron las diligencias relacionadas a la hora intempestiva de las


tres de la tarde.

11. La alegría que se produjo entre los vecinos de Santiago fue indescriptible,
las campanas de las iglesias repicaban y el pueblo celebraba en fiestas y
bailes.
Batalla de Chacabuco
La restauración monárquica o reconquista, corresponde a la etapa en la que,
en la mayoría de las capitales americanas, los movimientos libertarios fueron
acallados por las veteranas tropas ibéricas, las mismas que se habían
enfrentado y derrotado al ejército de Napoleón. Es el caso de los patriotas
chilenos que, tras el sitio de Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814, debieron
partir al exilio en Mendoza. Había frustración y temor, tanto de parte de los
ciudadanos que huyeron, como de quienes se quedaron en las tierras
nuevamente dominadas por el rey de España. 

Tras su paso por Cuyo, José Miguel Carrera continuó su marcha hacia Buenos


Aires y, posteriormente, se dirigió a los Estados Unidos, en busca de ayuda
para la causa. Bernardo O’Higgins, por su parte, se estableció en Mendoza,
colaborando con el entonces gobernador de la provincia de Cuyo, general
José de San Martín. 

San Martín era un militar reconocido, había estudiado en España, se enfrentó


a los franceses y también a los españoles durante los primeros años de la
organización patriota. Para él, la única manera de expulsar definitivamente a
las fuerzas del Rey de España, era a través de la unidad de las fuerzas del Río
de la Plata (posteriormente Argentina) y las de Chile, lo que permitiría tener
un ejército con la fuerza necesaria para enfrentar a los realistas. Una vez
organizadas estas tropas, la estrategia era sencilla: luchar por la liberación
del territorio de Chile para luego, uniendo las fuerzas chilenas y argentinas,
atacar al Virreinato del Perú, donde se concentraba el poder español en esta
parte de la región de América.

Fue por ello que en Mendoza, capital de la provincia de Cuyo, entre los años
1815 y 1816, se iniciaron los preparativos militares, primero, para crear un
ejército pequeño, pero disciplinado, que alcanzó a casi cuatro mil hombres,
con un entrenamiento adecuado y con la motivación de ser los encargados
de liberar los territorios del Cono Sur. Al mando de estas tropas estaba el
general San Martín y entre sus más estrechos colaboradores, el general
Bernardo O’Higgins. Luego de dos años de arduo trabajo, se reunió a la tropa,
incluyendo a esclavos libertos que formarían una parte importante de la
fuerza que luchó en Chacabuco; se debió preparar el vestuario, equipo
militar, armas, ganado de carga y caballares para los soldados. 

Para confundir a los realistas, permanentemente se difundieron


informaciones falsas sobre el lugar por el cual pasarían los patriotas. Con ello,
se buscaba dividir a las fuerzas del gobernador Francisco Casimiro Marcó del
Pont. Esta estrategia estuvo acompañada de avances de tropas patriotas por
distintos lugares: por el norte, estos fueron el paso Comecaballos, paso de
Guana y por el sur, el paso El Planchón. El grueso de las fuerzas cruzó por Los
Patos, bajo la dirección de Bernardo O’Higgins y Estanislao Soler; mientras
que por Uspallata lo hizo la fuerza que dirigió San Martín. Una vez logrado
con éxito el cruce, los patriotas se reunieron en San Felipe y Los Andes, para
avanzar unidos hacia la Cuesta de Chacabuco, en donde se pretendía
sorprender a los realistas.
 
Pese a que los días 10 y 11 de febrero ya se habían realizado algunos
reconocimientos, los que incluyeron choques armados entre patriotas y
realistas, se dispuso desarrollar la batalla de Chacabuco el día 12,
organizando dos ejes de ataque de norte a sur: la primera división, al mando
del general Estanislao Soler, que atacaría el flanco derecho de las tropas
realistas y la segunda división, al mando del general Bernardo O’Higgins, cuya
tarea era atacar el flanco izquierdo de los realistas, a partir de una posición
avanzada, para sorprender a los españoles.

Las fuerzas realistas estaban bajo el mando del general Rafael Maroto. Este
había sido designado, recientemente, por el gobernador Marcó del Pont.
Durante la noche del 11 de febrero, había llegado a las casas de Chacabuco
para asumir la responsabilidad de defender Santiago. Contaba con una fuerza
de unos 1.200 hombres. 

La primera línea de defensa de los realistas estaba ubicada en la cumbre del


cerro Guanaco y contaba con dos compañías de soldados. Pese a que su
misión era mantener el control del cerro, la acción de las fuerzas patriotas los
obligó a retirarse en dirección al Sur y pese a que se intentó, por parte del
coronel Quintanilla de la caballería del Rey, reforzar el control de la cima de
ese cerro, ello no fue posible. La batalla de Chacabuco había comenzado, con
el ímpetu de los patriotas que deseaban derrotar y expulsar a los hispanos. 

El general Bernardo O’Higgins, al mando de su división, debía atacar las líneas


de defensa hispanas ubicadas en los faldeos del Cerro Guanaco. Para ello,
avanzó por el denominado “camino real” en dirección al sur. Cuando se
produjo el primer enfrentamiento y el repliegue de los realistas, O’Higgins
ordenó primero atacar con el batallón N°7 y luego del retiro de los realistas,
ordenó a la caballería del coronel Zapiola que cargara, para obligarlos a
mantener una acción defensiva, sin dar tiempo a que se reorganizaran. 
Para lograr el éxito completo de la acción, O’Higgins ordenó continuar el
avance de sus tropas hacia las posiciones de los realistas. Sin embargo, los
batallones patriotas 7° y 8° recibieron un fuerte ataque de los hispanos,
usando artillería e infantería, lo que obligó al coronel Zapiola a colaborar en
su defensa, a costa de varias bajas dentro de sus filas, con el fin de aliviar la
presión sobre los soldados patriotas.  

La batalla continuó con una dura lucha entre las fuerzas de O’Higgins y las
realistas. Estos preparaban un contraataque, por lo que O’Higgins decidió
atacar con toda su fuerza y definir la situación. Esta acción arriesgada fue
notificada a San Martín, quien ordenó a Estanislao Soler apurar su marcha
para colaborar en la acción. Las tropas que comandaba O’Higgins
continuaron el avance. El batallón 8° avanzó por la izquierda de los realistas,
por lo que estas tropas se dividieron, situación que aprovechó el coronel
Pedro Conde, al mando del Batallón 7°, que atacó con la fuerza de la
infantería y el empleo de las bayonetas a través de este espacio, generando
la confusión dentro de las fuerzas realistas. 

En ese momento, se sumaron los ataques del Batallón 1°, que correspondía a
la avanzada del general Soler, y que, al enterarse del inicio del ataque,
ordenó apurar la marcha para colaborar en la batalla. El general San Martín,
por su parte, preocupado por la arriesgada maniobra de O’Higgins, dispuso
que los tres escuadrones de granaderos a caballo atacaran en colaboración
de las fuerzas del coronel Zapiola, lo que permitió consolidar aun más la
imagen de la victoria. Las tropas realistas se quedaron sin artillería y se
replegaron en una formación de cuadros, tradicional en esa época para la
defensa. Sin embargo, la acción concertada de la infantería y la caballería los
hizo rendirse o huir. La acción principal de la batalla estaba inclinada a favor
de las fuerzas patriotas. 

La primera división, por su parte, continuó su avance y atacó la retirada de


los realistas después del mediodía, logrando también llegar a las casas de
Chacabuco, persiguiendo a los españoles, los que se retiraron en dirección al
portezuelo de Colina. 
Batalla de Maipú

Luego del triunfo del Ejército Patriota en Chacabuco , éste inició una
agotadora campaña militar para poner término en forma definitiva a la
ocupación española y consolidar la Independencia de Chile. Como
consecuencia de esa derrota, el Ejército Realista escapó con parte de sus
medios a Valparaíso, a fin de reembarcarse para el Perú, mientras el resto de
las tropas lo hacía en dirección al sur del país con el objetivo de reorganizarse
y enfrentar nuevamente al triunfante Ejército de los Andes.

Las fuerzas realistas al mando del brigadier José Ordóñez, presentaron en


Talcahuano una sostenida resistencia a la división chilena que marchó tras
ellos a combatirlos. A fines de diciembre de 1817, el Libertador General
Bernardo O'Higgins debió emprender la retirada hacia el norte, al frente de
toda su División, en atención a que una nueva fuerza expedicionaria
enemiga, al mando del general Mariano Osorio, se aprestaba a desembarcar
en la bahía.
La División O'Higgins se reunió con el grueso del Ejército el 6 de marzo de
1818 en la localidad de San Fernando. Trece días más tarde, esta fuerza era
derrotada en Cancha Rayada en las cercanías de la ciudad de Talca,
produciéndose una dispersión general de las tropas patriotas y quedando
O’Higgins gravemente herido en su brazo derecho, situación que lo obligó a
retornar a Santiago.
Pese a lo ocurrido en Cancha Rayada, el Ejército Patriota se reagrupó
nuevamente en menos de dos días en una cantidad cercana a los 4.000,
logrando el general en Jefe, José de San Martín, en los días siguientes,
reconstituir las unidades casi en su totalidad. Así, el 2 de abril, al dejar el
campamento de Ochagavía para trasladarse a los cerrillos de Maipo, el
Ejército Patriota aparecía organizado en tres divisiones con un total general
de 396 Jefes y Oficiales y un poco más de cinco mil suboficiales, clases y
soldados.
Por su parte, el Ejército Realista, no había cesado en su afán por consolidarse
y derrotar a los patriotas, iniciando después de Cancha Rayada una insistente
y agotadora persecución, la que fue resistida en los campos y ciudades,
situación que fue retardando su avance hacia Santiago, dando algún tiempo a
los patriotas para reorganizarse y planificar la forma de detenerlos e impedir
su llegada a la capital.
Previendo esta situación y ya en Santiago, el general O'Higgins dispuso
algunas medidas de importancia que ayudaran al fin propuesto, como por
ejemplo recoger los fusiles y sables que Manuel Rodríguez había distribuido
en el pueblo con anterioridad; apresurar el envío de armas desde Los Andes;
adquirir o requisar las armas de los comerciantes y particulares de Santiago
para rearmar al Ejército; reunir combatientes, especialmente de línea, entre
la población y dispersos llegados desde el sur; dejar para los servicios
auxiliares las milicias y organizar un campo de instrucción en Ochagavía al sur
de Santiago.
Entretanto, el general Osorio, sólo después de pasar por San Fernando, a
fines de marzo, confirmó que no había logrado derrotar en forma definitiva al
Ejército Patriota en Cancha Rayada, y, más aún, que éste se encontraba en
condiciones de presentar resistencia e incluso triunfar.
Frente a esta situación se hacía inminente un nuevo y definitivo
enfrentamiento entre las fuerzas patriotas y realistas en las cercanías de
Santiago.
En conocimiento ambos ejércitos de sus movimientos y número aproximado
de hombres, establecieron campamentos relativamente cercanos al sur
poniente de Santiago. Allí las tropas respectivas descansaron y se prepararon
para el combate.
Al anochecer del 4 de abril el Ejército Realista alcanzó la hacienda de Lo
Espejo, quedando a unos 7 kilómetros de las fuerzas patriotas. Al amanecer
del 5 de abril el Ejército patriota ocupaba una posición en los cerrillos de
Maipo, en el borde sur de una loma que corre de oeste a este, con la División
Las Heras a la derecha, la División Alvarado a la izquierda y la División
Quintana, atrás. El Regimiento Granaderos, a caballo, quedó en la extrema
derecha y los escuadrones de Cazadores de la Escolta Directorial, a la
izquierda. La artillería fue ubicada en el centro y las alas.
En cuanto al Ejército realista, sintiéndose más débil que el adversario,
resolvió ocupar una posición en el borde de una meseta triangular que se
extendía al norte de las casas de Lo Espejo.
Dándose frente los dos ejércitos, separados por una hondonada,
permanecieron inmóviles en sus respectivas posiciones, a la espera de los
acontecimientos.
A las 11:30 de la mañana San Martín ordenó que rompieran el fuego las 8
piezas de la artillería del Comandante Blanco Encalada y las 4 de reserva. La
artillería realista respondió en el acto. Al cabo de media hora y ante la
ninguna efectividad de estos fuegos, San Martín impartió orden a las
Divisiones Las Heras y Alvarado de atacar al enemigo que tenían enfrente.
En seguida, los escuadrones de Cazadores de la Escolta Directorial,
comandados por el Coronel Freire , cargaron contra la caballería enemiga
que se había situado en el flanco este, dispersándola en todas direcciones.
El Teniente Coronel D. Santiago Bueras cayó al frente de su escuadrón, con
el pecho atravesado por una bala adversaria.

Ante la furia de los patriotas, los españoles se replegaron hacia las casas de
Lo Espejo. En los instantes en que las últimas tropas realistas alcanzaban las
citadas casas, llegaba al campo de batalla el Libertador O'Higgins, seguido de
un millar de milicianos y de algunos cadetes de la Academia Militar. Se dirigió
hacia donde se encontraba el General San Martín y, echándole al cuello su
brazo izquierdo, le dijo emocionado: "¡Glorias al Salvador de Chile". EI
General en Jefe respondió: "General, Chile no olvidará jamás el nombre del
ilustre inválido que el día de hoy se presentó herido en el campo de batalla".
La infantería patriota cargó con ímpetu irresistible sobre las casas donde se
guarecían y defendían los españoles. Impresionado por la violencia de la
lucha, el Coronel Las Heras ordenó suspender el fuego a los suyos. Los restos
del Ejército Realista, refugiados en el huerto y la viña, se vieron obligados a
rendirse, mientras los milicianos y huasos que habían llegado con O'Higgins
perseguían a los dispersos y los capturaban al lazo. De los 4.500 realistas que
participaron en la batalla 1.500 murieron; 2.289 fueron hechos prisioneros y
unos 700 lograron huir.
En este hecho de armas quedó de manifiesto la importancia del mando y el
conocimiento exacto de los hombres. La disciplina militar expresada por las
correctas maniobras estratégicas que precedieron la batalla, las hábiles
maniobras en el campo de acción y la combinación del empleo oportuno de
las armas, fueron la manifestación más clara de ello, haciendo de Maipú la
primera gran batalla americana, histórica y científicamente comprobado. Allí,
la Nación y el Ejército eran una sola entidad, pues los otros servicios públicos
casi no existían y a la suerte de las armas estaba ligado el porvenir de la
naciente patria. Por esto, todos los elementos aprovechables eran soldados y
éstos, lo mejor del país.
Maipú afianzó en forma definitiva los notables resultados de la jornada de
Chacabuco y llevó al convencimiento de los mandatarios y jefes realistas del
Perú, Alto Perú y Nueva Granada, que la emancipación de la América Hispana
era un hecho indiscutible e irrevocable.
Gran participación tuvo en esta batalla la Caballería, razón por la cual todos
los años, en honor a esta histórica fecha, se celebra el día del Arma de
Caballería Blindada .

Batalla de Rancagua
El periodo que hoy conocemos como Patria Vieja concluyó con la victoria de
las tropas realistas sobre las del ejército patriota en las jornadas del 1 y 2 de
octubre de 1814, en una sangrienta batalla ocurrida en la plaza de armas de
Rancagua. Las fuerzas patriotas estaban bajo el mando de Juan José Carrera,
hermano de José Miguel, quien cedió su lugar a Bernardo O’Higgins por
creerlo más capacitado para sacar adelante el combate. Sin embargo, ni la
capacidad militar de O’Higgins ni el contingente de 1750 hombres lograron
sobreponerse al sitio que los 5000 realistas, comandados por Mariano
Osorio, les impusieron. Estos cortaron el suministro de agua y
luego incendiaron las casas aledañas a la plaza para forzar su abandono. 
Por otro lado, Osorio había enviado tropas hacia la Angostura para evitar que
los patriotas pudieran regresar a Santiago para continuar la resistencia allí.
Sin otra alternativa, O’Higgins ordena abrirse camino por entre las filas de los
enemigos, arengando a los pocos soldados independentistas que estaban en
condiciones de seguirle. De esta temeraria acción sólo lograron sobrevivir
alrededor de 300 soldados, quienes se encaminaron hacia Argentina para
reorganizarse y continuar combatiendo por la independencia chilena y
americana, ahora con el apoyo de José de San Martín. En cambio, Osorio y
sus hombres tomarían la ruta de Santiago, ciudad a la que entraron
victoriosos el 5 de octubre de 1814, histórica fecha considerada como el
inicio del periodo de la Reconquista.
Ambientes Naturales de Chile

1. Ambientes naturales en Chile


El término ambiente natural es un término genérico que califica
numerosos elementos. El adjetivo “natural” no significa que el ser
humano tiene que estar ausente. El hombre forma parte de la
naturaleza, desde millones de años. Una región natural puede
representar, aunque no siempre, un cierto tipo de actividad. Por
ejemplo, agrícola, forestal, pesquera, turística, entre otras. O bien, si el
hombre está ausente hoy, con el desarrollo de la tecnología puede
representar un potencial para el desarrollo futuro del país de acuerdo a
las condiciones naturales que existan. 
Chile tiene una gran variedad de ambientes naturales, debido a su
larga extensión (más de 4.000 km) y diferentes características de
relieve, clima y vegetación. Chile es una tierra de contrastes, lo que
presenta ventajas y desventajas para sus habitantes. La comprensión
de numerosas variables y factores que se relacionan entre sí se
pueden estudiar a través de un paisaje, el cual refleja las condiciones
naturales (precipitaciones, temperaturas, relieve, latitud, altitud, entre
otras).
Los ambientes naturales de Chile se pueden clasificar en desértico,
altiplánico, costero, mediterráneo, andino, frío y lluvioso, patagónico y
polar. Estos ambientes revelan características comunes de diversos
sectores del país. Para el estudio de los ambientes naturales ayuda
conocer los biomas característicos de casa zona ya que ellos son el
conjunto de elementos bióticos (plantas y animales) asociados a las
características abióticas (precipitaciones, temperatura y relieve).
Ambiente natural desértico
El clima desértico imprime un aspecto distintivo a este ambiente
natural. Los elementos naturales, tales como los ríos, flora y fauna
reflejan claramente esta característica: los ríos son escasos y de bajo
caudal; la flora se encuentra solo en algunos sectores y la fauna,
también escasa, se asocia a la limitada vegetación. Las lluvias son
casi nulas durante todo el año. Esta falta de precipitaciones se debe a
la presencia del anticiclón del Pacífico que impide el ingreso de masas
de aire húmedas que provienen del océano, por la corriente fría de
Humboldt y por la gran elevación de la Cordillera de los Andes. Las
temperaturas son altas durante todo el año. Al sur de esta zona se
encuentra el semidesierto que tiene condiciones naturales diferentes.
Ambiente natural altiplánico
El altiplano de extiende desde el límite con Perú hasta los 28°S. Tiene
un relieve relativamente plano a una altitud de 4.000 msnm. El clima
es seco y frío y está influenciado por un fenómeno estacional conocido
como “invierno boliviano”. El nombre correcto es “lluvias estivales del
Altiplano”, debido a que las precipitaciones caen en los meses de
verano. Esto ocurre por el ingreso de masas de aire húmedas
provenientes de la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes. En
este ambiente se encuentra el Lago Changará, volcanes, fumarolas
(asociadas a ellos) y salares. En vegetación son característicos los
bofedales.

Ambiente natural mediterráneo


Es el ambiente natural que se encuentra en la Zona Central de Chile
(Latitud 30°-38°S), desde la costa hasta la precordillera. Se da un
clima mediterráneo, donde las condiciones climáticas se presentan
más moderadas (respecto a las desérticas y frías y lluviosas)
aumentando las precipitaciones durante el año. Las lluvias tienden a
concentrarse en los meses de invierno. Las estaciones del año se
encuentran más marcadas y diferenciadas. Por lo tanto, los paisajes
muestran diferencias marcadas en verano e invierno. Las
temperaturas son más bajas que en la región norte del país.
Este ambiente natural es el más intervenido de todos ya que se
concentra la población del país y en el valle longitudinal se desarrolla
una intensa actividad agrícola e industrial.
Ambiente natural frío y lluvioso
En el centro sur de Chile se inicia una transición hacia los climas más
fríos y lluviosos, que recibe la influencia de un centro de baja presión
que se encuentra en el polo sur. Esto causa un aumento de las
precipitaciones, entre 1.450 a 4.000 mm. Esta baja de presión es aún
más importante en el caso de las islas y canales australes. Las
precipitaciones se distribuyen a lo largo de todo el año y las
temperaturas bajan a una media anual de 10°C.
La vegetación es abundante y con gran variedad de especies. Los
cerros están cubiertos por bosques frondosos.

Ambiente natural patagónico


El ambiente natural que se encuentra en la zona austral del país y al
este de la Cordillera de los Andes, se conoce como Patagónico donde
predomina una formación llamada Estepa. El relieve está formado por
extensas llanuras que se caracterizan por pastos que permiten el
desarrollo de una actividad ganadera (principalmente ovejas).
Ambiente natural costero
A lo largo de todo Chile Continental se encuentra el ambiente costero,
pero ésta es bastante variada según su latitud. El rasgo que la
caracteriza, según su forma, permite una primera clasificación en
Costas pareja (desde los 18° 15’S hasta los 41° 45’S) y desmembrada
(desde Puerto Montt hasta los 56° 32’S). Su altitud está a nivel del
mar.
El clima va a depender de la latitud y el océano juega un rol
fundamental: en el norte es desértico oceánico con presencia de
camanchaca; al centro mediterráneo, y al sur, lluvioso. La temperatura
va disminuyendo hacia el sur y la vegetación va aumentando. Los
paisajes son muy variados según la latitud. Cada uno de ellos
presenta ventajas y desventajas que pueden ser analizadas según
distintos criterios: físicos o humanos.
Ambiente natural andino
La Cordillera de los Andes se extiende a lo largo del límite oriental
(este) del país, de norte a sur en el territorio continental. Está presente
en la Antártica, pero ahí corresponde a otro ambiente natural. La
altitud desciende de norte a sur por lo tanto los paisajes variarán a lo
largo del país. Las temperaturas son bajas a medida que aumenta la
altura y las precipitaciones caen en forma de nieve.
Algunos datos generales: 

• Latitud 18°-51°S 
• Altitud 2500 a 6800 msnm 
• Clima frío 
• Precipitaciones sobre los 2500 m, principalmente nieve. 
• Temperatura, generalmente inferior a 0°C en invierno.

Es difícil para el asentamiento del hombre, sin embargo, entre sus


ventajas encontramos: su altura, que permite la acumulación de agua
para ocuparla en el deshielo, recursos mineros, forestales, actividades
de montañas, paisajes escénicos, barrera natural para algunas
especies y, además, tiene importancia fitosanitaria.

Ambiente natural polar


Asociados a los climas polares de altura y polar del continente
antártico. Los elementos más característicos son las temperaturas muy
bajas lo que provoca la acumulación de grandes masas de hielo en las
cimas más altas como también precipitaciones en forma de nieve. Son
característicos los hielos, glaciares, nieves eternas, entre otros.
Los ambientes naturales de Altiplano, Cordillera y Costa están
principalmente relacionados con la altitud. Todos varían de
acuerdo a la latitud