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CRISIS DEL SISTEMA POLÍTICO.

No hay duda que el sistema político nacional se encuentra nuevamente en crisis; o más
bien, continúa en una crisis escalonada y creciente que nos llevará a la ingobernabilidad del
país, con los efectos consiguientes de proyectar al país como un lugar poco confiable para
invertir.

Podríamos decir que, en el caso del organismo legislativo, con raras, contadas y honrosas
excepciones, el congreso de la república se ha caracterizado por una preocupante
incapacidad de sus miembros en atender, a través de la emisión legislativa inteligente, las
necesidades de un país sediento de oportunidades para desarrollarse individualmente, tanto
en lo económico como en lo social.

Ese mismo congreso de la república también se ha “especializado” en una constante


migración de diputados de un partido político a otro o, como ha sucedido recientemente, en
la renuncia de un partido político para la conformación de uno nuevo; y, en el peor de los
casos, en la automarginación parlamentaria para erigirse en “diputados independientes”.
De esa cuenta, las principales fuerzas políticas (si así puede llamárseles) como lo son la
GANA, el FRG, la UNE y el PAN, han sufrido deserciones sustanciales en apenas un año y
cinco meses de haberse instalado el actual congreso de la república.

En el caso del organismo ejecutivo, es verdaderamente preocupante los alcances


relacionados por el columnista Mario Roberto Morales en su artículo del 11 de mayo del
2005 en el Periódico, al hablar de ex guerrilleros y ex comunistas “que se vendieron a la
voluntad de su enemigo, el proyecto oligárquico del país”. Para el caso concreto de lo
mencionado por don Mario Roberto Morales, más bien creo que la incursión o participación
de esos ex guerrilleros y ex comunistas en el actual gobierno obedece a una estrategia
inteligente de la izquierda en insertarse en las instituciones gubernamentales, lo cual han
venido haciendo desde la época del gobierno del PAN y del desgobierno del fugitivo
Alfonso Portillo y su séquito de arribistas y corruptos eferregistas que luchan por
mantenerse aferrados al poder de turno.

Para ambos ejemplos, el tema es la inconsistencia ideológica de los actores y su falta de


compromiso para con un interés nacional auténtico, visionario y solidario, y dispuestos a
anteponer sus personales intereses. Ello ha venido a confirmar que esa guerra en que
sumieron a los guatemaltecos por más de treinta y cinco años, con la secuela de muerte,
destrucción, violencia y confrontación, ya se les olvidó, porque su único objetivo siempre
fue alcanzar el poder, a cualquier costo.

No creo que exista ese proyecto oligárquico y esa nueva izquierda oficial en la forma
expresada por don Mario Roberto Morales. Lo que existe es la misma izquierda, caduca
pero sedienta de ambición, tratando de mantener las posiciones que han obtenido a base de
engaño y por graciosos apoyos de instituciones y gobiernos extranjeros, cuyos fondos son
obtenidos de los impuestos de ciudadanos de otros países para castigar a los guatemaltecos
y mantenerlos en la ignorancia y en la pobreza.