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EL DIA QUE DIOS DEJÓ UN MENSAJE PARA UN RECTOR.

Corrían los años críticos de los años 80, que vivió Chile, cuando el gobierno militar tenía su
primera crisis por la llamada “crisis del dólar” ... mientras dormía en mi habitación, una
idea fuerza, inquietaba mi espíritu. Tenía que hablar con el Rector y llamarlo a una
reflexión, de lo que venía a Chile en los próximos años. Mi sentir era, que estábamos a
punto de perder la paz social que se respiraba en Arica y al interior de la Universidad. Pero
un Rector, sin una palabra de Dios que guiará su vida, colapsaría en su cargo y nada
volvería a su lugar. Entonces me levanté muy temprano y caminé hacia rectoría. Ahí me
recibió el Jefe de Gabinete, un tipo de lentes, cabeza blanca y rostro amable. Y le dije: “Mi
nombre es Abraham Larrondo. Y vengo a pedirle que me dé una entrevista con el Rector. Y
él me respondió con un tono autoritario: “Imposible, la agenda está copada…y creo que él
podría darle una hora, para el próximo semestre.” Lo miré muy serio y le dije: “Esa
entrevista me la tiene que dar ahora, porque yo no vengo por mí mismo. Vengo por un
sentir de Dios…y me llevé la mano al corazón…” Y él me dijo: “Espere un momento. Iré a
consultarle. “… Cuando hablaban le escuché decir: “Rector, disculpe Ud., él dice que viene
a comunicarle un mensaje de Dios.” …al rato cerró bien la puerta...y pasado unos minutos,
volvió a su escritorio y me dijo. “Ok, ok…La única hora disponible es mañana a las 07 de
la mañana. Y consideré Ud. que ya a las 7.30 am, el Rector tiene otra hora, programada.
Así que debe ser breve.” Lo seré”, le respondí. (Aunque con cierta molestia, porque sentía
que esas reglas son para cuando alguien común viene a visitarlo…no uno que trae un sentir
de Dios, en su corazón.)
Me levanté, para ir a clases. Y el Jefe de Gabinete me dijo. Por favor, siéntese. Necesito
saber cuál es el contenido de lo que va a conversar con el Rector. Por protocolo debe darme
el tema, para que el Rector prepare una respuesta. Y yo le dije: “Es una palabra de fe, para
la vida del Rector, no para Ud.”. Lo entiendo me dijo. Pero podría adelantarme algo. NO le
respondí con mayor firmeza. Porque me sentía acosado, por su insistencia. Y fue ahí donde
cerró, el libro de notas. Y me dijo: ¿Y Ud., no tendrá también una palabra de fe, para mí?
No. Le respondí. Pero si Ud. lo necesita, puedo orar por Ud. Lo agradecería, me respondió.
EL Rector y yo, estudiamos en un colegio cristiano. Y sabemos de su fe. Y creemos que
Dios, siempre habla de algún a u otra forma. Y yo creo, que hace tiempo que necesitamos
una palabra de fe, que nos guie en lo que hacemos. Y le dije: Cierre la puerta…incliné
ahora su cabeza. Y oré por él, su vida y familia. Lo bendije en nombre de Jesucristo Señor.
Cuando oraba, sentía que, por mi mano, corría una corriente alterna…y al despedirme, sus
ojos estaban empapados de lágrimas. Mientras, salía de sus oficinas, me preguntaba, “¿por
qué la gente se aleja de Dios, si sólo en EL Hay Paz. ¿Sobre todo, cuando se conoce la
Biblia?”.
Al otro día, estaba esperando al Rector. Y vi que ya había llegado, pero se paseaba para una
y otra oficina. Intranquilo.
Al pasar, me senté y lo escuché varios minutos, del estado actual y sus temores de que el
mundo ya no sería igual. Que nada ahora estaba en nuestras manos. Que dependíamos
mucho de las circunstancias impredecibles. Tanto de la naturaleza, como de los hombres.
Y resolví callarlo. Le dije. Discúlpeme Ud. Tengo una clase a las 8.00 ama y Ud. una
reunión a las 7.30. le diré lo que siento Ud. debe entender. Y le abrí la Biblia, que tenía en
su escritorio en el Libro de Lucas 11:17 “Mas él, conociendo los pensamientos de ellos,
les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí
misma, cae”. Y al salir de clases, me llamó la atención un gigante lienzo, con letras negras
y fondo blanco, que decía: " Mañana 11.00 am en Hall Central, Asamblea Popular: Juntos
por el COGOBIERNO UNIVERSITARIO "…
Y le expuse mi sentir: “Esta Casa de Estudios, por fuera, se ve unida. Pero por dentro está
quebrada. Cada uno busca lo suyo y su propia ideología. A Ud. le muestran sonrisas todos,
pero llegará un tiempo en que demostrarán sus verdaderos intereses personales. Y ya Ud.
no tendrá paz y está Casa de Estudios, se auto destruirá, por sus propios funcionarios. Pero
Ud. tiene una salida. Rinda su vida a Dios, de corazón. Y deje que EL tome control de está
Casa de Estudios Superiores. Y verá UD, que nada de lo que teme, ocurrirá en su
administración. “. Y él me respondió y ¿qué quieres que haga? Lo que le dije. Le puedo
enseñar cómo, si repite conmigo una oración de fe. Pero hágala de corazón sincero. Porque
Dios no puede ser burlado. Y entonces, inclinó su cabeza, y oró conmigo. Y yo sentía
nuevamente, ese poder electromagnético en todo mi cuerpo. Me impactó su sencillez y
claridad, con que oraba, entregando a Dios la Universidad, frente a todo lo que temía,
venía.
AL rato, me dijo, siéntate Abraham. ¿Qué quieres que haga por ti? Por mí nada Rector.
Haga algo por el evangelio de la fe. Facilíteme una sala para enseñar de la Biblia a los
muchachos de la U. Y de vez en cuando préstenos el casino para hacer eventos. Permítanos
traer un profesor para que dé una clase optativa de la Biblia. Y algo de imprenta y radio
para difundir nuestras actividades. Ok me dijo. ¿Pero para ti…nada? NO vine aquí para
conseguir algo para mí. Mi sueño es que la U, tenga un ministerio de la Palabra, que
testifique a otros de nuestra fe. Pero gente que se levante de aquí mismo. No de afuera. Para
que hablen a sus pares de Jesucristo Señor.
Y él se paró de su asiento. Cuando ya pasaban las 8.00 am... Me dijo: “Cuenta con todo lo
que me pediste. Pero ven los miércoles, a las 7.00 del mañana temprano y me enseñas de la
Biblia. Me gustaría aprender más. OK. Le dije. NO vemos el miércoles.
Cuando caminaba a mi clase que ya había comenzado, agradecía a Dios, porque ahora sí las
puertas de la Universidad, se abrían para la extensión del Reino de Dios. Claro que nunca
imaginé, que, con los años, todavía existen los Grupos Bíblicos Universitarios de Chile
de Arica, Iquique, Antofagasta y Copiapó…movimientos que nacieron ese día en que me
atreví a confrontar una palabra de fe, que puso Dios en mi corazón, para ese Rector.