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ESQUEMA GENERAL

1. CANCIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS

2. HIMNO A SAN JOSÉ

3. CANTA IGLESIA

– SILENCIO –

4. DESCANSARÉ EN TU PRESENCIA

5. AQUÍ ESTOY, SEÑOR

– Jer 31, 31-34 –

6. VOLVER A TI

7. SEÑOR, A QUIÉN IREMOS

8. PADRE, VUELVO A CASA

9. FUISTE TÚ

10. RECIBAN SU ALMA

11. FELICES

– BENDICIÓN –

12. CANCIÓN DE SAN JOSÉ


CANCIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS
Texto © 1996, Jorge Méndez. Música © 1996, Cristóbal Fones, SJ.

Quiero hablar de un amor infinito,


que se vuelve niño frágil;
amor de hombre humillado:
quiero hablar de un amor apasionado.

Con dolor carga nuestros pecados,


siendo rey, se vuelve esclavo;
fuego de amor poderoso,
salvador, humilde, fiel silencioso.

Amor que abre sus brazos de acogida,


quiero hablar del camino hacia la vida.
Corazón paciente, amor ardiente:
quiero hablar de aquél que vence a la muerte.

Quiero hablar de un amor generoso,


que hace y calla, amor a todos;
buscándonos todo el tiempo,
esperando la respuesta, el encuentro.

Amor que abre sus brazos de acogida,


quiero hablar del camino hacia la vida.
Corazón paciente, amor ardiente:
quiero hablar de aquél que vence a la muerte.

Quiero hablar de un amor diferente,


misterioso, inclaudicable;
amor que vence en la cruz.
Quiero hablar del Corazón de Jesús.

Amor que abre sus brazos de acogida,


quiero hablar del camino hacia la vida.
Corazón paciente, amor ardiente:
quiero hablar de aquél que vence a la muerte.
HIMNO A SAN JOSÉ
Texto y música © José Antonio Poblete

Hoy a tus pies ponemos nuestra vida;


hoy a tus pies, ¡Glorioso San José!
Escucha nuestra oración y por tu intercesión
obtendremos la paz del corazón.

En Nazaret junto a la Virgen Santa;


en Nazaret, ¡Glorioso San José!
cuidaste al niño Jesús
pues por tu gran virtud
fuiste digno custodio de la luz.

Con sencillez humilde carpintero;


con sencillez, ¡Glorioso San José!
hiciste bien tu labor obrero del Señor
ofreciendo trabajo y oración.

Tuviste Fe en Dios y su promesa;


tuviste Fe, ¡Glorioso San José!
Maestro de oración alcánzanos el don
de escuchar y seguir la voz de Dios.
CANTA IGLESIA
Texto y música © Seminario Pontificio de Santiago

Señor, queremos que mires tú


toda nuestra comunidad.
En ella hay paz y belleza,
amor y miseria y pecado también.

Mira y acerca tu gracia


Necesitamos oír tu voz
De tu Evangelio, con gozo nuevo
Y una esperanza en el corazón.

Canta Iglesia reunida aquí,


es el Señor que te invita
a renovarte en la Fe y a ser
en el mundo un testigo de amor.

Canta Iglesia y alza tu voz


en una sola alabanza,
en una sola asamblea orante
y alegre porque vive Dios.

Haz Señor que con tu espíritu


podamos también discernir,
con fe mirar el futuro
sin miedo de poder fracasar.

Santa María, la madre


de la nueva Evangelización,
ruega, Señora, por los que sufren,
por los que esperan en tu bondad.
DESCANSARÉ
Letra y música © Luis Alfredo Díaz

Descansaré, en tu presencia.
No dejaré que la inquietud llene mi alma.

Descansaré, en tus promesas


y esperare en ti.

Pacientemente invoqué al Señor y el me oyó.


Me concedió los deseos de mi corazón en su fidelidad.
AQUÍ ESTOY, SEÑOR
Texto © 1989, Benjamín González Buelta, SJ. Música © 2005, David Pantaleón, SJ

Aquí estoy, Señor,


arado de arriba abajo,
despojado de la vieja cosecha,
sin una sola hierba verde, sin una sola.

Aquí estoy, Señor,


la reja de hierro me ha volteado
de dentro afuera
y ha sacado al aire la entraña frágil,
la piedra dura, la entraña frágil.

Aquí estoy, Señor,


todo entero al sol que quema
y al rocío de la noche,
puro surco rajado, herido de esperanza,
abierto para la nueva siembra, la nueva siembra.

Aquí estoy, Señor,


arado de arriba abajo,
despojado de la vieja cosecha,
sin una sola hierba verde, sin una sola.

Aquí estoy, Señor.


VOLVER A VOS
Letra y música © Eduardo Meana SDB

Volver a ti, volver a ser,


volver a respirar,
saberme sostenido por tu amor,
volver a amar.

Dejar atrás la confusión,


el pozo sin salida.
Volver a estar unido a ti,
volver a la alegría.

Del barro antiguo, hacia tu imagen,


dejar soplar tu aliento.
Recuperar mi nombre de hijo,
estar vivo de nuevo.

Decirte que por sobre todo,


Dios mío, te deseo.
Mi angustia desandar y anclar
en tu amor fiel y eterno.
SEÑOR A QUIÉN IREMOS
Texto © 1999, Paula Richards. Música © 1999, Cristóbal Fones, SJ.

Señor, ¿a quién iremos si tú eres nuestra vida?


Señor, ¿a quién iremos si tú eres nuestro amor,
si tú eres nuestro amor?

¿Quién como tú conoce lo insondable de nuestro corazón?


¿A quién como a ti le pesan nuestros dolores, nuestros errores?
¿Quién podría amar cómo tú nuestra carne débil, nuestro barro frágil?

Señor, ¿a quién iremos si tú eres nuestra vida?


Señor, ¿a quién iremos si tú eres nuestro amor,
si tú eres nuestro amor?

¿Quién como tú confía en la mecha que humea en nuestro interior?


¿Quién como tú sostiene nuestra esperanza malherida
y nuestros anhelos insaciables?
¿Quién como tú espera nuestro sí de amor?

Señor, ¿a quién iremos si tú eres nuestra vida?


Señor, ¿a quién iremos si tú eres nuestro amor,
si tú eres nuestro amor?
PADRE TE CANTO
Texto y música © 1999, Cristóbal Fones, SJ.

La tormenta terminó,
todo es calma, siento el calor.
Vuelvo a casa, aquí estoy,
oyes mis pasos, escuchas mi voz.
Lejanas tierras mi cuerpo dejó,
otros amores mi alma buscó.
No encuentro reproches, te veo reír,
estaba muerto y he vuelto a vivir.

Padre, te canto, mi cuerpo se llena de ti.


Vuelvo a casa, mi alma te alaba sin fin.

Ya no hay más temores, confío en ti,


Señor de la vida, conviertes mis noches en luz.
Aunque lejos estaba, tus brazos me tiendes,
hoy me has encontrado.

La tristeza deja su espacio a la paz,


mi vergüenza desaparece en tu amor.
Aquí estoy, Señor, esta es mi casa,
tú me has encontrado.

Padre, te canto, mi cuerpo se llena de ti.


Vuelvo a casa, mi alma te alaba sin fin.

Padre, te canto, mi cuerpo se llena de ti.


Vuelvo a casa, mi alma te alaba sin fin.

Reanima mis huesos, resuene tu voz.


Atrás han quedado los días de esclavitud.
Tu hijo amado soy, en tus brazos estoy.
Este es mi hogar, mi paz:
mi alma te alaba sin fin.
FUISTE TÚ
Letra y música © Santiago Benavides.

Fuiste tú quien me enseñó


A mirar con otros ojos
A descubrir el valor
Infinito de los otros.

Fuiste tú quien me mostró


Que la vida se comparte
Que vivir para sí mismo
Es perder la mejor parte, fuiste tú.

Al venir a vivir aquí en medio de nosotros


Al tocar con amor a los que estábamos rotos
Al sentir y reír con esos niños traviesos
Al morir tú por mi cual ladrón en un madero.

Fuiste tú quien me enseñó


Que la dignidad humana
Es del todo inalienable,
No se pierde, no se gana.

Y que no hay piedad que valga,


Que la religión no cuenta
Si en el rostro de los otros
Tu propio rostro no encuentra.
RECIBAN SU ALMA
Texto © Liturgia de Exequias. Música © 2002, Cristóbal Fones, SJ.
Uso Litúrgico: Liturgia de Exequias, canto de despedida

Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.


Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.

Vengan a su encuentro, santos de Dios,


salgan a su encuentro, ángeles de nuestro Señor.

Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.

Cristo que te llamó te reciba hoy,


los ángeles te lleven a la morada de los santos.

Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.

Dale, Señor, el descanso eterno


y brille para él (ella) la luz perpetua de tu rostro.

Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo.


FELICES
Texto y música © Pablo Coloma

Felices, felices aquellos los de puro corazón,


los que en cada mañana te sonríen con pasión
y te dicen mirándote con gozo:
“tenga usted un día hermoso, más amable, más dichoso”.
Felices, los de limpio mirar,
que no saben de envidia, los de nunca condenar,
los que nunca te cargan de tristeza
ni te enrostran tu pobreza, que conocen tu belleza.

Felices los que nunca descansan en la lucha por la paz


una paz verdadera, de justicia y libertad,
los que entregan su vida sin medida
por un mundo sin heridas, sean felices cada día.
Felices los que buscan verdad,
los que luchan por dar a cada hombre dignidad
los que al miedo salvaje dan derrota,
dan su sangre gota a gota y en la tierra son semilla que brota.

Felices los que dicen hermano con nobleza y sin doblez


los que saben que el barro se ha pegado a nuestros pies
que conocen la pena más profunda,
la alegría donde abunda y la entrega más fecunda.
Felices los que olvidan tu error
y te saben distinto, y te abrazan sin rencor
porque ven que en tu corazón palpita
que en tu alma siempre habita algún sueño que se agita.

Felices los que saben sufrir junto a tu lado en el dolor


y te dan una mano que te aprieta con calor
los que nunca se ríen de tu llanto
porque solo un nuevo canto es su alegría y su encanto.
Felices los de gran corazón
que comparten la vida regalando un nuevo don
/:y te dan de su pan y te dan de beber
y a su mesa te sientan y te llaman hermano :/

Felices (los de puro corazón, los que te abrazan sin rencor)


Felices (los que dan lucha por la paz, junto a tu lado en el dolor)
Felices (los que buscan la verdad, por ti te regalan nuevo don)
Felices (los que dan al hombre dignidad). Felices (felices).
CANCIÓN A SAN JOSÉ
Texto y música © Marcela Gael

Le Abriste tus brazos y tu corazón


Afianzaste sus pasos, confiaste en Dios.
Tomando su mano lo viste crecer
Fuiste su padre del alma, oh, Buen San José.
Fuiste su padre del alma, oh, Buen San José.

San José, amigo y padre.


Tu corazón abriste a su amor.
San José, fiel siervo de Dios,
escuchaste su voz
y acogiste su vida,
la de Jesús Salvador.

Le enseñaste a crear en una madera


tantas maravillas y el sustento ganar.
También le enseñaste a tallar en su vida
el valor del trabajo y el de la verdad.
El valor del trabajo y el de la verdad.

Amaste a María, compañero ejemplar,


sembraste en silencio, cultivaste humildad,
protegiste a tu familia con sagrada bondad,
con amor entrañable aún lejos del hogar.
Con amor entrañable aún lejos del hogar

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