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1.

Escribir y competir

Escribir y competir, ¿Podría haber alguna relación en estos conceptos? Así lo considero la poeta y
escritora antioqueña Piedad Bonnett, en un artículo publicado en el periódico el espectador el 26
de enero de 2013. Básicamente destacaba las desventajas de la competencia malsana, como
también lo lejos que estaba esta de hacer parte de algo tan sublime como el arte de escribir.

En el desarrollo de su escrito expresa su opinión personal respecto al ejercicio de competir, actitud


que personalmente no comparte, pero que considera necesaria en disciplinas deportivas, donde la
finalidad de ser el mejor conlleva esfuerzo, tiempo y sacrificios, aspectos necesarios para ser el
mejor; sin caer en la codicia desmedida de algunos como el ciclista Armstrong.

La poeta en su artículo no duda en resaltar como el ejercicio de escribir la competitividad es un


tanto absurda, dado que está condicionada por emociones, sentimientos y la ideología de sus
autores. Cualidades que no se miden concretamente en estándares de mejor y peor; si no en
estilos y perspectivas.

Muy realista cuando explica que esto no exime a el arte de escribir de competencia, dado que
existen concursos y ganadores, así como influencias cargadas de la corrupción e intereses
económicos.

2. Los efectos negativos de las redes sociales en la salud mental de niños y


adolescentes

¿A quien no le gustan las redes sociales? Para niños y adultos son como dulces
irresistibles de comer, que cuando se hace en exceso podría perjudicar la salud, si no
se ponen límites. Jane Wakefield en un artículo del periódico la nación, destaca como
estudios médicos dan cuenta del efecto negativo en la salud mental de los niños y
adolescentes por el uso abusivo de las redes sociales.
Cita en su artículo el caso de un joven de 16 años, atendido por el Dr. Rangan
Chatterjee que padecía depresión y ansiedad, y al que, en vez de recetar
antidepresivos, prefirió sugerir cierta restricción gradual al uso del celular, sobre todo
antes de dormir.
Los resultados no podrían ser más positivo. otros estudios analizados en la columna
dan cuenta especifica de como redes conocidas, afectan la integridad, de menores,
por sus débiles restricciones que los exponen incluso a peligros físicos, la autora no
escatima en dar bases muy negativas del uso irresponsable de estas, tanto para
quienes las crean, las promueven, las usan y las permiten como es el caso de los
padres de los menores que no prevén a tiempo los riesgos de estas, y no educan en el
uso moderado y responsable de ellas. Aunque mantiene un espíritu crítico a lo largo
de su escrito, la escritora no deja de resaltar que el auge del internet acerca en
conocimientos y relaciones a todos los seres humanos, permite la diversión sana para
los niños y hace un llamado a la reflexión del uso de estas.
Y es ver que, así como podemos disfrutar en nuestro paladar el sabor de los dulces,
entender que no podemos abusar porque perjudica nuestra salud física, entender que
usar las redes es un medio de compartir con nuestros seres queridos y amigos sin
dejar a los que tenemos físicamente a nuestro lado.

3. Afrontar el bajo rendimiento educativo

El 4 de diciembre de 2013, el diario “EL País” publica en uno de sus artículos las opiniones
de ANDREAS SCHLEICHER subdirectora de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE) refiriéndose al reto de afrontar el bajo rendimiento
educativo, lo que podrían ser sus causas, las metodologías cambiantes del sistema
educativo, la responsabilidad de los entes gubernamentales, de los docentes y de los
mismos estudiantes.
Para su artículo hace referencia a PISA como programa internacional de evaluación para
alumnos, y basándose en los resultados de estas, hace referencias diferenciales en los
avances que han tenido algunos países para posicionarse, como de otros que han decaído
pese a sus esfuerzos.
Muestra como la desigualdad de los sistemas económicos interfiere hasta cierto grado en
los resultados educativos, la incidencia de los estilos de aprendizaje, como las limitantes a
la que se enfrentan docentes que están regidos a las guías y métodos de estudio
impuestos por la parte gubernamental, por ello en países como España Elevar la
excelencia y mejorar la equidad no son objetivos políticos contradictorios.
En general destaca que no es preciso ser rápido en adaptarse a los cambios, a las nuevas
metodologías que están surgiendo, pero esto es asunto de compromiso de todos los
involucrados.
La autora hace una invitación a la reflexión dada que las cifras muestran claramente que
los resultados en cuanto rendimiento educativo son muy bajos. Y es preciso mencionar
que países subdesarrollados como el nuestro es más que evidente la falta de inversión a la
creación de nuevas ideas, proyectos de estudio, herramientas didácticas para los
estudiantes que no se conforman con lo que reciben en sus escuelas, y por qué no decirlo,
también hoy día vemos muchos docentes que no tienen vocación y se hace patente su
desinterés al momento de impartir sus clases.

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