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Thomas S. Kuhn es uno de los autores que más ha influenciado la investigación


científica en las últimas décadas. Su libro, Ê   
     ,
desde su aparición en la década de los sesenta, aparte de ser un indudable éxito en
ventas, ha cambiado notablemente la visión que la historiografía tradicional tenía sobre
la historia de la ciencia. En realidad Kuhn expone brevemente en este ensayo una nueva
manera de abordar la historia de la ciencia y de comprender su devenir.Su libro, en
resumidas cuentas desbarata o decanta totalmente la estructura mental sobre la que se
han apoyado los ³hombres de ciencia´. La ciencia no ha sido, ni es, tan objetiva y
³positiva´ como se ha creído desde que Augusto Comte la catalogó como la única que
podía salvar al género humano. La ciencia, como todos las acciones o actividades
humanas también comparte con el hombre sus debilidades, prejuicios, fanatismos y
errores.

Kuhn, por lo tanto, ha establecido una nueva manera de ³ver la ciencia´ y sus
postulados. Basado en su concepto de  ha trascendido los objetivos
principales de su ensayo ha influido notablemente en otros campos como la economía,
la política, el derecho y las actividades empresariales. Muy en boga está el término
        que ha sido definida, basándose en Kuhn, como aquello que
paraliza la inventiva, el progreso o el desarrollo debido a una arraigo exagerado (y hasta
inconsciente) en la tradición, en algo que damos por sentado y verdadero.

Este es un breve resumen del libro ³Ê   


     
donde abordaremos éste y otros conceptos.

Los paradigmas son esquemas mentales, ideas preconcebidas, a través de los cuales
interpretamos el mundo

Lo primero que debemos definir es qué es un paradigma. Empezaremos diciendo que


los paradigmas no son reglas, aunque éstas se deriven de ellos.       
                       
  Entre algunos paradigmas podemos mencionar: la física newtoniana, la
astronomía ptolemaica, el sistema heliocéntrico de Copérnico, la teoría de la evolución
o la teoría de la relatividad, entre muchas. ¿Son estas teorías o leyes verdades
científicas? La respuesta es un absoluto no. Los paradigmas son algo así como
³verdades elásticas´, es decir creencias muy arraigadas que explican o predicen un
fenómeno y que son aceptadas por la comunidad científica. El sistema geocéntrico de
Ptolomeo fue un paradigma, pero hoy sabemos que La Tierra no es el centro del sistema
solar. Sin embargo ese paradigma sirvió a la ciencia por casi 1500 años. Entonces, no
podemos calificar los paradigmas como mentiras (por lo menos no lo son en forma
deliberada) sino verdades transitorias.

La historiografía tradicional considera la historia, no sólo la de la ciencia, sino toda la


historia, como una acumulación de hechos, descubrimientos e inventos. Pero,
delimitándonos solamente dentro de la historia de la ciencia, ¿es ésta sólo una
acumulación, sin más, de descubrimientos e inventos? Kuhn va más allá y nos habla que
la ciencia se desarrolla por cambios de paradigmas que siguen a una crisis. Pero, antes
de hablar sobre los cambios paradigmáticos, es necesario definir qué es ciencia normal,
enigmas y anomalías.

La ciencia normal es aquella que se ajusta en todo sentido a los paradigmas que la
sustentan o la nutren. Es en pocas palabras, una investigación basada en paradigmas. El
hombre de ciencia investiga un fenómeno en particular siguiendo ideas preconcebidas,
ideas que se ajustan fielmente a su paradigma. Muchas veces, en su quehacer, puede
encontrar fenómenos o situaciones que no encajan dentro de él. Es entonces cuando, o
bien descarta el fenómeno _catalogándolo como un hecho aislado, o bien lo atribuye a
un error en sus procesos e instrumentos. Es cierto que muchas veces, en cualquier
experimento o investigación, puede suceder algo que no se ajuste al paradigma debido
a errores en los instrumentos o en la observación, pero no siempre sucede así. Cuando el
científico percibe el fenómeno en cuestión muchas veces lo que hace es catalogarlo
como un m y sigue su trabajo dentro de la ciencia normal y el paradigma continúa
incólume, pero también puede ³percibir´ el fenómeno desde otra óptica y catalogarlo
como una  
 Es decir, un fenómeno para el que el investigador no estaba
preparado. Aunque una anomalía contradiga su paradigma, al principio el científico se
niega a aceptarlos, simplemente porque eso no ³cuadra´, no encaja dentro de sus ideas
preconcebidas, es decir, dentro de sus paradigmas.

Así vemos, como los paradigmas retrasan los descubrimientos o impiden el avance de la
ciencia. Al romper con ellos se produce inevitablemente una m   m 
  
Pero, es necesario acotar aquí, que una revolución científica produce a su vez nuevos
paradigmas.

THOMAS S. KUHN

Los paradigmas llevan en sí mismos la facultad de que se sustituyan por otros


paradigmas. Más aún, mientras más elaborado sea un paradigma, más vulnerable es.
Pero, ¿qué lleva a los científicos a permanecer estancados dentro de un paradigma?
Muchas veces se cree que un paradigma es una verdad, o peor aún, que es LA
VERDAD. Es lo que anteriormente llamábamos ³parálisis paradigmática´. Otras veces
se debe a presiones políticas o religiosas, o presiones de la misma comunidad
científica, que como todo grupo tiene normas para que sus miembros no se salgan de lo
previamente establecido. También nuestros sentidos nos inducen al error. La esfericidad
de La Tierra no puede verse con nuestros sentidos, también es difícil creer que se
mueve, es más fácil pensar que es el Sol el que se mueve y no nuestro planeta.[1] Es así
como, aunque ya los griegos nos lo habían advertido, nuestros sentidos nos engañan y
nos hacen caer en errores paradigmáticos.

Se habrá advertido, llegado a este punto, lo que anteriormente ya esbozábamos: Los


paradigmas no son mentiras, tampoco son reglas, son verdades aceptadas, que explican
suficientemente la naturaleza de tales o cuales fenómenos. Es en todo caso una verdad
dogmática[2], un mal necesario. Como ejemplo de esto, citemos el caso de la geometría
euclideana y la no euclideana. La geometría euclideana es un paradigma que tiene más
de dos mil años y que aún se enseña en las escuelas. Uno de sus postulados dice que por
dos puntos sólo pasa una recta o que la suma de los ángulos internos de un triángulo
vale dos rectos (180º). Lobachevski y otros matemáticos del siglo XIX y XX
demostraron que la suma de los ángulos internos de un triángulo puede valer más de dos
rectos. Ahora bien, ¿el paradigma euclideano es mentira?. No, la geometría de Euclides
es válida para un mundo plano, un mundo bidimensional, pero si consideramos un
mundo esférico, curvo, debemos acatar lo que dice la geometría no euclideana[3]. Pero,
aunque ésta sirve para explicar muchas anomalías del paradigma de Euclides también
tiene sus propias anomalías y seguramente vendrá otra crisis que produzca otro
paradigma.

Para fijar aún más el concepto de anomalía dentro de los paradigmas hablemos un poco
de la teoría de la evolución. Aquí nos encontramos con lo que los investigadores dentro
de la ciencia normal llaman un m : ¿dónde está el eslabón entre el simio[4] y el
hombre? ¿La falta del ³eslabón perdido´ es un enigma o una anomalía, es decir un
ejemplo al contrario? Mientras que los científicos crean que es un enigma estarán
defendiendo su paradigma. Alguien ³percibirá´ que es una anomalía y la teoría de la
evolución entrará en crisis.

Aunque los mismos paradigmas puedan servir de base para el progreso, el avance de la
ciencia, también es cierto que los mismos pueden retrasarla. Por ejemplo, el
³descubrimiento´ de América se retrasó por mucho tiempo debido a los paradigmas
imperantes: El océano tenía un fin por donde los barcos que caerían o los monstruos
marinos los devorarían. Claro está, estas creencias no eran paradigmas científicos pero
ilustran cómo funcionan estos. También hay factores que pueden hacer que la ciencia
normal entre en crisis: descubrimientos imprevistos o nuevas tecnologías basadas en el
mismo paradigma pueden hacer que estos se sustituyan por otros. Por ejemplo, la
invención del telescopio hizo que los hombres vieran mejor el cielo y el sistema
geocéntrico de Ptolomeo comenzó a tambalearse hasta ser sustituido por el sistema
heliocéntrico. Así mismo, hay factores no suficientemente estudiados que pueden
producir cambios notables. La intuición, el genio de algunos hombres puede ³ver´
anomalías donde antes nadie las había visto. Galileo, por ejemplo, llegó a las leyes del
péndulo observando el movimiento de una lámpara en la catedral de Pisa. Claro está que
Galileo había sido educado en las nuevas ideas que pululaban en Europa y no lo
podemos catalogar de aristotélico[5], de haber sido así, quizás nunca hubiese notado el
péndulo donde todos los demás sólo veían una lámpara moviéndose.
Un ejemplo que demuestra cómo un paradigma puede hacer que se descubran nuevas
cosas, lo encontramos en el descubrimiento de Neptuno. Los paradigmas matemáticos
que explicaban el movimiento de Urano tenían ciertas anomalías. Estas anomalías sólo
eran explicables por la presencia de un séptimo planeta. El telescopio hizo lo suyo y
tuvieron que reeditar los libros de texto de astronomía.

Otro paradigma es el hecho de creer que la vida sólo es posible en un medio como el
nuestro. Así vemos como todas las sondas espaciales enviadas a Marte o Venus, para
ver si hay vida en ellos, son lo que podríamos llamar ³sondas con parálisis
paradigmática´. Sus computadoras están programadas más o menos así: ³Si no hay
oxígeno. No hay vida´. ¿Pero es que acaso esos seres no pueden respirar azufre, por
ejemplo?´. Lógicamente, si seguimos dentro de esos paradigmas nunca hallaremos vida
fuera de la tierra, a menos que sean seres que vivan en un medio como el nuestro.

Pero muchos científicos se percatan de esta situación. Cuando la ciencia normal entra en
crisis los hombres de ciencia _como ya lo mencionamos_ o bien tratan de ajustar sus
³verdades´ a las anomalías o bien, a pesar de muchos, establecen nuevos paradigmas.
Esto conlleva necesariamente, como ya lo mencionamos, un cambio de visión. Por
ejemplo, el caso de Neptuno;. primero se creyó que era un cometa, o una estrella, pero
su ³comportamiento´ chocaba con el paradigma de un sistema solar de siete planetas.
El paradigma entró en crisis y hubo de aceptar después de un minucioso análisis que se
trataba de un nuevo planeta. Esto cambió la visión de los científicos y en los veinte años
posteriores encontraron a Plutón y nuevos asteroides. Es decir, el paradigma los
influenció o los adecuó para hacer nuevos descubrimientos.

Existen sin lugar a dudas factores políticos, sociales, económicos y religiosos que
mantienen los paradigmas, Ello explica el hecho de que los mayores avances científicos
se hayan dado en los últimos cien años y casi nada en los 10000 años anteriores. En este
siglo prácticamente cada cinco años se rompe un paradigma, la masificación y
velocidad de la información ha contribuido a ello. La física aristotélica duró en cambio
más de 1000 años. La geometría euclideana unos 2000, y el sistema geocéntrico de
Ptolomeo unos 1500. En cambio, de los paradigmas de Newton a los de Einstein hay
apenas 400 años. Y la tendencia es que haya una aceleración mucho mayor en todas las
ramas del saber humano en el próximo siglo.

Queremos fijar aun más el concepto de anomalía dentro de la ciencia normal, ya que
ella es la génesis de la revolución científica. Ya hemos dicho que las observaciones que
no se adaptan al paradigma son vistos como enigmas dentro de la ciencia normal, pero
son vistas como anomalías dentro de la ciencia en crisis. Por ejemplo, Roegten, el
descubridor de los rayos X, viviendo a fines del siglo XIX, cuando la ciencia estaba
quizás en una de sus últimas crisis, pudo darse cuenta, experimentando con rayos
catódicos, que aparecían otros rayos extraños. Después de demostrar que el fenómeno
no era un error en sus instrumentos, tuvo que concluir que estaba frente a una anomalía.
Al investigar pudo establecer la existencia de estos rayos, a los que llamó X porque no
sabía de qué se trataban. Copérnico consideró como anomalías, o ejemplos al contrario,
lo que los seguidores de Ptolomeo habían catalogado como enigmas y eso lo llevó al
sistema heliocéntrico. Un nuevo paradigma que revolucionó la ciencia hace
cuatrocientos años.
En la vida cotidiana, en las actividades empresariales y en la vida de cada ser humano
existen paradigmas. La teoría de Kuhn explica muchas de las situaciones con las que
nos enfrentamos a diario. Así vemos como en determinada empresa suceden anomalías,
por ejemplo, una ganancia extra que no puede ser explicada por el paradigma con que
dicha empresa se mueve. Es necesario, entonces una revolución, analizar el factor
anómalo y cambiar el paradigma[6]. En realidad, el progreso sólo sobreviene cuando
estamos constantemente en la búsqueda de situaciones anómalas, ejemplos que
contradicen nuestras creencias o lo que creemos que es la verdad. Analizar estas
³anormalidades´ nos lleva a considerar nuevos paradigmas, tal vez más útiles que los
anteriores.

Paradigmas sucesivos, cocatenados deben haber llevado a la ciencia a su estado actual.


En algún momento, un paradigma condujo a otros y éste a otros, y así sucesivamente.
Tal vez la evolución de la ciencia hubiese sido otra. Así como la evolución social,
política y económica también pudo también haber sido otra. En realidad toda la vida
humana, en todos sus aspectos, ha sido condicionada y dirigida por paradigmas. Y al
parecer seguirá siendo así. Hay infinitos caminos por donde transitar, pero sólo uno
hemos transitado. Se hace necesario, urgente, un cambio no del método científico, o de
la cosmovisión de los científicos, sino tratar que la ciencia no siga aferrándose a
paradigmas. Eso es lo que la convierte casi en un artículo de fe. Tal vez, la filosofía
puede enseñar a los científicos a abordar los problemas, enigmas o anomalías, o como
quiera llamárseles, con una actitud _y aptitud_ absolutamente objetiva, libre de
prejuicios, suposiciones y creencias. Podríamos concluir, a pesar nuestro, que el hombre
ha construido la ciencia sobre una inmensa montaña de paradigmas, de verdades
elásticas o transitorias, que llevan en sí mismas el germen de su destrucción... para ser
sustituidas por otros paradigmas.

[1] Es necesario mencionar que el Sol también se mueve. Tiene un movimiento sobre sí
mismo (rotación) y un movimiento de traslación alrededor de la Vía Láctea, arrastrando
a todo el Sistema Solar junto con él. (Todo lo dicho e este pie de página también es un
paradigma.

[2] El dogmatismo considera como verdadero todo aquello que es útil.

[3] La geometría no euclideana permitió a Einstein plantear la teoría de la relatividad.


Este es otro caso de como los descubrimientos científicos no pueden, como decía Kuhn,
atribuírsele a una sola persona. Sin la geometría de Lobachevsky, Einstein no hubiera
podido llegar a su teoría de la relatividad.

[4] Es necesario aclarar que Darwin no mencionó nunca que el hombre descendiera del
simio, sino que ambas especies tienen un antepasado común.
[5] La filosofía de Aristóteles quien vivió trescientos años antes de Cristo había sido el
paradigma fundamental de toda la ciencia durante más de 1000 años. El paradigma era
tan fuerte que los científicos daban por verdadero todo lo que Aristóteles había dicho y
por falso todo lo que lo contradecía. Cuando un conocimiento científico se ajustaba a
Aristóteles los hombres de ciencia decían: ³Aristóteles dixit´ (³Aristóteles lo dijo´).

[6] La mayoría de las empresas modernas han tomado la teoría de Kuhn para
redimensionar y mejorar sus negocios. El proceso es conocido como reingeniería.