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YOHANNA ROMERO/ 2015-0875

UNIDAD I DERECHO PENAL l

1 EL DERECHO PENAL COMO MEDIO DE CONTROL SOCIAL.

la función ético-social del Derecho Penal a que alude Hans Welzel se aprecia muy palmariamente
cuando este sirve de control social, es decir, de control de cada ente social y, por ende, de control de
la sociedad respecto de una conducta que se ajusta a la descripción que hace un tipo penal.
Inmediatamente la maquinaria estatal se pone en funcionamiento o es puesta en funcionamiento para
que esa conducta reciba la pena correspondiente en la persona de su hechor.

Cada sociedad crea su `orden cultural` u `orden ideológico` que es el que ilegitima o legitima
conductas.

De dicho `orden cultural` u `orden ideológico` es una expresión concreta el Derecho Penal el cual a
través de los tipos penales con sus respectivos preceptos o descripciones no sólo expresa
creaciones culturales o ideológicas para proteger determinados “valores“, “intereses“ o “bienes“
considerados “vitales“ para la vida en sociedad; sino que, al mismo tiempo, de forma pareja a cada
precepto descriptor crea la penalidad o pena como un arma ideológica de guerra terrible con la cual
dota al Estado para que éste la materialice contra aquél que ataque una creación cultural o ideológica
expresada a través de un tipo penal.

Ese `orden cultural` u `orden ideológico` es un orden que sujeta a cada ente social al dominio de él
(de dicho `orden cultural` u `orden ideológico`); es decir, crea una relación de sujeción o dominio
hacia sí mismo, esto es, una relación de sujeción o dominio hacia el referido `orden cultural` u `orden
ideológico` en cuestión.

Sujetar a cada ente social al dominio de dicho `orden cultural` u `orden ideológico` significa que este
último espera y exige obediencia de cada ente social: el `orden cultural` u `orden ideológico` se
considera acreedor de obediencia de parte de cada uno de los destinatarios de dicho orden

1.2 DERECHO PENAL OBJETIVO Y EL SUBJETIVO.

El derecho penal desde un punto de vista objetivo, es el conjunto de normas jurídico-penales que
se encargan de regular una sociedad determinada.
Dentro del derecho penal objetivo, tiene especial relevancia el estudio de la norma jurídico-penal, que
se caracteriza porque en la misma está presente un determinado hecho, que sería una infracción
penal, un delito y una consecuencia jurídica que se impondría a la persona que cometiera dicha
infracción, que sería la sanción (pena o medida de seguridad).
El derecho penal subjetivo (también conocido como ius puniendi o potestad punitiva)  se define
como las facultades que el derecho le da a alguien para que ese alguien pueda castigar o imponer
sanciones a aquellos individuos que no cumplan con las conductas que se exigen en la norma.
Para concluir con la fundamentación de la existencia del derecho penal, decir que la misma se basa
principalmente en la necesidad, ya que se considera en este punto que el derecho penal es
necesario para proteger los considerados como bienes jurídicos más preciados contra las lesiones
que determinados sujetos puedan provocar en los mismos a consecuencia de un comportamiento o
una conducta considerada como intolerable y para ello se utiliza la imposición de sanciones por parte
del Estado, sanciones que pueden ser penas, medidas de seguridad u otras consecuencias
accesorias
YOHANNA ROMERO/ 2015-0875

1.3 PRINCIPALES ESCUELAS DEL DERECHO PENAL

LA ESCUELA CLÁSICA

Los positivistas del siglo XIX, asignaron el nombre de Escuela Clásica, a todo lo anterior a ellos: a las
doctrinas que no se adaptaban a las nuevas ideas, a los recientes sistemas. Bajo la etiqueta de
clásicos se suele agrupar a autores y tendencias divergentes en muchos puntos de vista, en algunos
casos, inclusive, contradictorias, pero que presentan una serie de concepciones unitarias acerca de
postulados fundamentales, que fue lo que permitió a los positivistas reunirlas con propósitos
didácticos. El mundo clásico inicio de una imagen excelsa, ideal, del ser humano colocando a este
como centro del universo, como dueño y señor absoluto de sí mismo, de sus actos.

LA ESCUELA POSITIVA

Augusto Comte. (1798-1857) es considerado como el padre del positivismo, ya que con el inicia de él
se inicia el interés por clasificar las ciencias. La aparición del positivismo fue consecuencia del auge
alcanzado por las ciencias naturales en los estudios filosóficos del siglo XIX, y se hizo sentir en todas
las disciplinas incluyendo al derecho, la psiquiatría, la criminología y la psicología. El positivismo es
una postura filosófica que tuvo un impacto y por tanto una influencia enorme en el campo de lo
científico y por supuesto la búsqueda del conocimiento comprobable y válido también hizo eco en la
criminología, el derecho penal y la política criminal. El positivismo está estrechamente ligado a la
búsqueda metódica sustentada en lo experimental, rechazando nociones religiosas, morales,
apriorísticas o conceptos abstractos, universales o absolutos, Lo que no fuese demostrable
materialmente, por vía de experimentación reproducible, no podía ser científico.

LA ESCUELA SOCIAL

La escuela social está apoyada por el filósofo Durkheim, esta no tiene su fundamento en el contrato
sino en la dialéctica. Son famosas las sentencias lapidarias de Lacassagne: "Las sociedades tienen
los criminales que se merecen y el medio social es el caldo del cultivo de la criminalidad mientras que
el microbio es el criminal". Para esta escuela, el presupuesto operante es el de la desigualdad
material y la división del trabajo, y no el de la igualdad del contrato. La responsabilidad penal es
individual, pero requiere una depuración de las fuerzas sociales. Su sistema jurídico busca ante todo
una justicia social y tiene un criterio político que busca la comprensión y mejoras sociales.

Tratándose del delincuente, la escuela social realiza los estudios de estos bajo un enfoque
sociológico., la patología se desplaza del campo individual al social. Esta escuela introduce el estudio
de la motivación en el delincuente y hace la medición punitiva con base en factores objetivos y
subjetivos., desde luego la lista de factores subjetivos la amplia, y a más de esto, no solo reconoce la
atenuación punitiva derivada de ambas factores sino que llega también a admitir la exclusión de
responsabilidad. La escuela social fue la primera en hacer la distinción entre lo patológico y lo no
patológico, con énfasis en lo no patológico.

1.4 LA CRIMINOLOGÍA DE LA POLÍTICA CRIMINAL. LA PENA Y CUMPLIMIENTO

La criminología es definida “como el conjunto de conceptos, teorías, resultados y métodos que se


refieren a la criminalidad como fenómeno individual y social al delincuente, a la víctima, a la sociedad
y en parte al sistema penal”, mientras que la política criminal se encuentra orientada a la prevención
de los fenómenos criminales y de aquellos comportamientos socialmente inadecuados, a través de
medidas sociales, psicológicas y culturales, y de su impacto en la sociedad

La pena es la privación o restricción de bienes jurídicos impuesta conforme a la ley por los órganos
jurisdiccionales al culpable de una infracción penal», Eugenio Cuello Calón.
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La consecuencia o efecto jurídico que llevan unidas las conductas que en el Código Penal están
tipificadas como un delito es la pena o una medida de seguridad. Además, existe el deber de
compensar y resarcir el daño que produce esa conducta criminal a través del ejercicio de la acción
civil como clave fundamental de las consecuencias jurídicas que derivan de cada delito (operando
también la responsabilidad civil en casos en los que pueda no imponerse una pena por razón de
alguna causa que excluya la culpabilidad).

 
El objeto de la pena es la satisfacción de un interés público; y la responsabilidad civil tiene el fin de
satisfacer un interés particular, sin que la cuantía de la reparación del daño guarde correlación con la
pena que se imponga, sino solamente con el alcance del propio daño.
Sin embargo, cuando de un hecho tipificado penalmente se pueda derivar una acción civil, el
Ministerio Fiscal tiene legitimación para ejercitarla por lo cual no es posible considerar la
responsabilidad civil que dimana de un delito como de interés única y exclusivamente
privado, puesto que en la reparación del daño que se ha causado también se pretende la
satisfacción de un interés social.