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DERECHO MUNICIPAL

Es la parte del derecho público que estudia lo relativo al municipio. El derecho municipal es el
derecho de la ciudad

Desde luego, es bien distinto suponer un derecho administrativo comunal, de sostener la existencia
de un derecho comunal o municipal. El derecho administrativo comunal no es sino el conjunto de
preceptos o principios de derecho administrativo general aplicables en la esfera comunal. No se
trata, por eso, de normas específicas que constituyan un derecho autónomo con caracteres propios
o diferenciales; sino, repito, de principios generales, a lo sumo con modalidades determinadas por la
aplicación especial a un organismo esencialmente administrativo, más bien autárquico, no siempre
autónomo.

Que relación tiene con otras ramas del derecho?

El derecho político le brinda su método y sus estudios sobre la teoría del estado, régimen político,
descentralización, participación política, etc. la democracia local, la posición del municipio en el
Estado.

El derecho constitucional establece los principios fundamentales del régimen municipal y de la


organización política y administrativa del país, lo que resulta básico para el derecho municipal.

El derecho administrativo ofrece su amplia temática para el estudio del municipio como
administración local, que tiene entre sus clásicas funciones las de prestar servicios públicos, ejercitar
el poder de policía, ser titular de dominio público, realizar contratos administrativos etc y que
revelan la importancia de estas relaciones.

FUENTES DEL DERECHO MUNICIPAL

1- La primera fuente del derecho municipal es la CN. Naturalmente varia en cada legislación el
alcance de la regulación del municipio. En la nuestra, antes de las reforma del 94, solo existía una
referencia general, la del art. 5 que obliga imperativamente a las provincias a asegurar el “régimen
municipal”.

Los constituyentes sostuvieron el origen natural y necesario del municipio. La Constitución habla de
asegurar, no de establecer, el régimen municipal, y ‘‘hay un matiz una diferencia en ello. Establecer
vale tanto como crear, fundar. Asegurar es, en cambio, proteger... algo que existe o tiene derecho a
existir por sí mismo, para que se desarrolle y viva conforme a su naturaleza.

La Constitución impone un sistema democrático y electivo en el régimen municipal. Esta tesis,


encuentra sustento en la propia inteligencia del artículo 5o., que estatuye el sistema representativo
y republicano para las provincias, no pudiendo concebirse que dichos principios dejen de aplicarse
en las instituciones locales. En efecto, por las relaciones de subordinación existentes entre el
gobierno local y el Estado sería absolutamente ilógico pensar que las obligaciones impuestas por el
artículo 5o. a las provincias no han de tener vigencia en los municipios.

Que régimen municipal también implica la instauración de un poder público.

Que régimen municipal significa el establecimiento de gobiernos locales.


Que en este artículo reside el fundamento jurídico-político de la autonomía municipal.

Creemos que se ha establecido una triple gradación institucional en el Estado federal entre gobierno
federal, provincias y municipios. Este origen constitucional del gobierno local significa, en nuestro
criterio, que las provincias no pueden desconocerlo ----según imperativo del artículo 5o.---- y, en
consecuencia, es la base de las instituciones argentinas.

La reforma constitucional de 1994 ha prestado la debida atención al gran tema municipal. Por una
parte, en el artículo 123 se asegura el principio de la autonomía municipal en todos sus aspectos. Por
otra parte, en el artículo 129 y sus correlativos, se reconoce una especial jerarquía a la ciudad de
Buenos Aires, modificándose en profundidad el régimen anterior. Además se fortalece el ejercicio de
los poderes de policía e imposición provinciales y municipales en el artículo 75, inciso 30.

La consagración constitucional de la autonomía municipal en el artículo 123

2- Las leyes que se dicten en consecuencia de la Constitución. Por ej. el CCyC refiere a las
municipalidades en varios artículos.

3- Las Constituciones Provinciales

La autonomía municipal. Surge incuestionablemente de las leyes supremas provinciales, según se


aprecia de su expresa normativa: Córdoba, artículos 181 y 183;

4- Las leyes orgánicas municipales o “Cartas Orgánicas Municipales”. Que desarrollan las bases y
principios contenidos en las normas constitucionales. Son la Constitución local, resultado del
ejercicio del poder constituyente de tercer grado. Se regulan distintos aspectos del régimen
municipal : formas de Gobierno, finanzas locales, poder de policía, servicios públicos, etc.

Al resultar el ejercicio de un poder constituyente de tercer grado, las cartas orgánicas municipales
deben respetar las bases constitucionales establecidas por cada ley suprema provincial y por la
Constitución nacional. Esto significa que las cartas no deben subordinarse a la ley orgánica municipal
de la provincia, aunque es necesario que exista una adecuada compatibilidad con ella y el resto de la
legislación provincial. En relación a la Constitución nacional, que ocupa la máxima jerarquía
normativa, las cartas deben respetar escrupulosamente su letra y espíritu.

Mencionamos seguidamente las cartas orgánicas sancionadas en las ciudades y provincias


respectivas: Córdoba: Almafuerte, Bell Ville, Córdoba, Corral de Bustos, General Cabrera, Laboulaye,
La Falda, Las Varillas, Marcos Juárez, Morteros, Río Ceballos, Río Cuarto, Villa Allende, Villa Dolores,
Villa María y Villa Nueva.

5- Las ordenanzas, decretos y resoluciones municipales.

Se trata, del ejercicio de funciones legislativas por parte de los gobiernos locales. Las normas de
mayor entidad en este sentido son las ordenanzas, que en muchos casos son verdaderas leyes
locales, por sus caracteres de generalidad. En otros casos, por ser particulares o referirse a derechos
subjetivos, son actos administrativos. Son sancionadas por cuerpos deliberativos, comúnmente
designados concejos deliberantes.
Los decretos, reglamentarios o no, emanan casi siempre del departamento ejecutivo, lo mismo que
las resoluciones, aunque estas últimas también pueden originarse en autoridades inferiores a aquél.

Esta legislación municipal puede ser dividida en interna y externa. La primera ‘‘se refiere
esencialmente a la organización y el procedimiento administrativo, la actividad de su personal, la
gestión financiera, la formalización y el cumplimiento de contratos administrativos y la prestación de
servicios públicos’’. La segunda es dictada, fundamentalmente, en ejercicio del denominado poder
de policía. Mediante éste, por vía legislativa se limita o reglamenta el ejercicio de los derechos
individuales reconocidos constitucionalmente a los habitantes (artículo 14 de la Constitución
nacional), para salvaguardar la seguridad, salubridad, comodidad y moralidad públicas y, en
definitiva, para tutelar el orden público y promover el bienestar general. Las principales materias a
las que se refiere esta legislación son: urbanismo, edificación, tránsito, higiene pública, moralidad,
uso de bienes públicos municipales y tributación.

6- Otras fuentes: jurisprudencia, la doctrina, las costumbres, las instituciones locales anteriores y el
derecho comparado.

PERSONALIDAD JURIDICA DE LOS MUNICIPIOS

En nuestro país, la personalidad jurídica del municipio fue reconocida en el Código Civil. La reforma
de la ley 17.711 modificó dicha distinción por la de personas jurídicas ‘‘públicas’’ y ‘‘privadas’’,
correspondiendo también al municipio el primer carácter.

Trátese de una «personalidad única» ----de carácter público----, aunque con doble «capacidad», es
decir, con aptitud suficiente para desenvolverse o actuar en el campo del derecho público o en el
campo del derecho privado’

Las personas públicas estatales, entre las cuales se halla el municipio, tienen caracteres jurídicos:

a) Creación estatal. Las entidades estatales son creadas por el propio Estado, ya por ley formal o por
decreto, y el Estado mismo, como persona pública, resulta de la decisión soberana del pueblo
manifestada en ejercicio del poder constituyente. El acto de creación establece los cometidos
públicos que toman a su cargo, así como también las reglas básicas de su organización.

b) Personalidad jurídica propia. Es decir que las personas estatales pueden actuar por sí, en nombre
propio, estar en juicio como actoras o demandadas, celebrar contratos en su nombre, etcétera; en
suma, comprende la capacidad de administrarse a sí mismo en las competencias específicamente
asignadas. La capacidad de derecho es esencial a la persona jurídica, y en esta materia no admite
limitaciones, excepto la del ámbito funcional. Por eso no se conciben personas jurídicas incapaces o
personas jurídicas parciales.

c) Patrimonio estatal. Tales entidades son de «propiedad» del Estado central, al menos su capital
mayoritario en el caso de que hubiere concurrencia patrimonial con personas privadas. Además,
ciertos bienes de ese patrimonio revisten la calidad de «bienes del dominio público», del cual sólo
pueden ser titulares personas jurídico-públicas estatales.

d) Asignación legal de recursos. Tienen o pueden tener por ley la percepción de algún impuesto o
tasa, o reciben sus fondos regularmente del presupuesto general, o los han recibido en el momento
de su creación, aunque después se manejen exclusivamente con los ingresos obtenidos de su
actividad.

e) Control de la administración central. Se lo ejerce a fin de que la actividad de tales entidades se


coordine con el resto de la actividad estatal. El ámbito y extensión del control es variable y puede
comprender: control de presupuesto (autorización o aprobación), control de inversión (Tribunal de
Cuentas y Contaduría General de la Nación), designación del personal directivo del ente (presidente,
directorio, etcétera), control de los actos por vía de recursos de alzada y control de legitimidad,
intervención administrativa.

f) Responsabilidad del Estado. Así como el Estado es responsable directamente por los actos y
hechos de sus órganos, lo es indirectamente por los de sus entes o personas jurídicas estatales
menores. Por ello, se entiende que no se puede demandar al Estado central por actos y hechos de
sus entidades descentralizadas, ya que éstas tienen personalidad jurídica propia; pero sí puede
hacérselo en subsidio cuando tales entidades no pudieren responder patrimonialmente.

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