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Psicología Educativa

Psicología

Gerardo José García Pérez


520840391

Ensayo sobre áreas de aplicación de la psicología educativa


Módulo 2, Act. 3

Juan Bribiesca Ruiz


16 de abril del 2021
El objeto de trabajo de la psicología educativa es estudiar las formas en que se lleva a cabo
el aprendizaje, especialmente en el contexto educativo. Pero también su fin es la reflexión e
intervención sobre el comportamiento humano, desde el punto de vista educativo, mediante el
desarrollo de las personas, grupos e instituciones, entendiendo el término educativo en el sentido
más amplio de formación y desarrollo personal y colectivo (Campos I. Alemany, 1995).
Para estos fines la psicología de la educación se ha hecho a través de su no larga historia de
herramientas especiales, como son los modelos de aprendizaje, pues, como menciona la Dra. Pérez
Rodríguez (2004), el gran tema de los conocimientos en la escuela inicia con la elección de un
modelo de transmisión de los mismos, elección hecha por el maestro-psicólogo-pedagogo de
acuerdo al tipo de aprendizaje que desea que se produzca en los alumnos. La selección de un
modelo de educación obedece también a una lógica presente en la transmisión de los
conocimientos, así como a una filosofía y los objetivos de cada materia.
Desde los años 50as del siglo pasado la psicología y la pedagogía se han preocupado por las
formas particulares que tienen los individuos a la hora de percibir y procesar información. Con el
paso del tiempo y las nuevas investigaciones, este concepto comenzó a llamarse por los psicólogos
de la educación estilos de aprendizaje, modos que reflejaban mejor el carácter multidimensional
del proceso de adquisición de conocimientos en el contexto escolar (Cabrera y Fariñas, 2015).
Poco a poco los fundamentos teórico metodológicos de la psicología educativa se fueron
engrosando con modelos o teorías del aprendizaje de investigadores con mucho peso académico,
como Jean Piaget, cuya propuesta profundizó en la etapas que pasan los niños en relación con su
capacidad, hasta que logran desarrollar el pensamiento lógico abstracto en torno a los once años
de edad; o la teoría sociocultural, de Lev Vygotsky, quien se preguntó en qué grado influye la
cultura y la sociedad al desarrollo cognitivo de los niños, investigando así acerca de la influencia
de los distintos ámbitos sociales en los que se producen interacciones que llevan al niño a asimilar
e interiorizar algunas pautas de comportamiento. También aportaron interesantes teorías, como la
ofrecida por Albert Bandura desde el punto de vista social, que ayudaron a ver cómo al integrar el
elemento social en la educación puede dar lugar al desarrollo de un nuevo aprendizaje entre los
individuos y la conducta es aprendida desde el medio ambiente a través del proceso de aprendizaje
por observación; o la establecida por Robert Gagné, un híbrido basado en el conductismo-
cognoscitivismo cuya idea era que las destrezas cognoscitivas son las destrezas de manejo que una
persona va adquiriendo a lo largo de los años, para regir su proceso propio de aprendizaje, atención,
y pensamiento, da un paso muy importante para entender el metaaprendizaje (Pérez Rodríguez,
2004).
Las aplicaciones de la psicología educativa en la escuela son muchas. Entre ellas están:
ayudar a buscar soluciones a los problemas tanto académicos como conductuales que surgen en
niños, adolescentes y adultos; orientar al pedagogo, a los docentes y directivos escolares sobre las
estrategias que puede utilizar para solucionar los problemas que se presenten en las instituciones
educativas y en el proceso de enseñanza-aprendizaje; estimular la creatividad, el interés hacia los
aspectos académicos, tanto del personal docente como de los estudiantes; diseñar programas
educativos en los diferentes niveles, desde la educación infantil hasta la educación profesional,
promoviendo estrategias pedagógicas centradas en el aprendizaje; crear procesos formativos no
escolarizados en programas de prevención y correctivos para que los sujetos logren su desarrollo
personal e integración a la sociedad…y un largo etcétera (Hernández Madrigal, 2008).
El papel del “orientador” es uno de los principales instrumentos en la toma de decisiones de
los alumnos en la búsqueda de un proyecto de vida. Entre las aplicaciones de la psicología
educativa en este campo, está la de ayudar a la elección profesional y resolver los problemas
referentes a conflictos de identidad de los alumnos (Hernández Madrigal, 2008), participando en
la organización, planificación, desarrollo y evaluación de los procesos de orientación y
asesoramiento a los alumnos, ante las decisiones vocacionales que deban hacer frente a sus
distintas posibilidades y opciones educativas. El objetivo será, pues, colaborar en el desarrollo de
las capacidades del alumno, en la clarificación de sus proyectos personales y vocacionales de modo
que puedan dirigir su propia formación y su toma de decisiones (Campos I. Alemany, 1995).
En el área laboral, se aplica a las diferentes actividades que analizan y reflexionan sobre el
propio trabajo, la mejora y actualización de su competencia técnica, la profundización y extensión
de la teoría y los procedimientos propios de la psicología de la educación, tomando en cuenta que
a su vez participa en el análisis de una realidad educativa y de los factores sociales y culturales
que influyen en el proceso educativo de la comunidad concreta, para intervenir en la prevención
socioeducativa, impulsar la cooperación y coordinación de los servicios, instituciones y
organizaciones sociales de su entorno. En resumen, se aplica en las relaciones entre las actividades
educativas y la comunidad donde tienen lugar, así como en los factores sociales y culturales que
condicionan las capacidades educativas (Campos I. Alemany, 1995).
También la psicología de la educación tiene grandes aplicaciones en los procesos de
psicodiagnóstico, identificando intereses, necesidades, habilidades, capacidades, actitudes, valores
y normas inherentes a la formación integral del alumno. Es importante destacar los avances e
identificar cómo se llegan a éstos, así como destacar los factores de riesgo que entrelazados,
originan o inciden en perturbaciones de su desarrollo, por lo que tiene que dar respuesta en
determinar cuáles son los factores o circunstancias de dicha problemática y, asimismo, ofrecer
alternativas que favorezcan y fortalezcan al desarrollo del alumno; por consiguiente, es de vital
importancia establecer por lo menos cuatro ejes de acción que se deben tener presente, son los
procesos de a) aprendizaje, b) desarrollo de la personalidad, c) interacción social y d) salud mental
y física (Hernández Madrigal, 2008).
No debe dejarse atrás la aplicación que tiene la psicología educativa en un tema tan
importante como son las funciones preventivas, donde interviene proponiendo la introducción de
modificaciones del entorno educativo y social para evitar la aparición o atenúen de alteraciones en
el desarrollo madurativo, educativo y social.
Como bien comenta Hernández Madrigal (2008), la prevención se orienta a proponer las
condiciones para un mejor desarrollo de las capacidades educativas y también a prevenir las
consecuencias que pueden generar la diferencia entre las necesidades educativas de la población y
las respuestas que dan los sistemas sociales y educativos; incluye tanto acciones específicas para
la prevención de problemas educativos concretos (como son la adaptación inicial a la escuela, la
detección precoz de alumnos con necesidades educativas especiales, etc) como los aspectos de
intervención desde las primeras etapas mediante técnicas de estimulación y, ya en las etapas
escolares, los procesos dirigidos a permitir a los alumnos afrontar con progresiva autonomía y
competencias eficaces las exigencias de la actividad educativa.
Al final del camino, cualquier tipo de aplicación de la psicología de la educación, debe tener
su enfoque en el estudio psicológico de los problemas cotidianos de la educación, a partir de los
cuales se derivan principios, modelos, teorías, procedimientos de enseñanza y métodos, prácticas
de planeación, instrucción y evaluación; así como métodos de investigación, análisis estadísticos
y procedimientos de medición y evaluación para estudiar los procesos que desarrollan los
estudiantes en su proceso formativo, ya sea en el nivel escolarizado o en el no formal (Hernández
Madrigal, 2008).
Bibliografía

Cabrera, J. y Fariñas, G. (2015) El estudio de los estilos de aprendizaje desde una perspectiva
vigostkiana: una aproximación conceptual. Revista Iberoamericana de Educación (ISSN:
1681-5653). Disponible en https://rieoei.org/historico/deloslectores/1090Cabrera.pdf

Campos I. Alemany, F. (1995). El rol del psicólogo en la educación. Papeles del Psicólogo, Vol.
63.

Hernández Madrigal, P. (2008, enero 23). Los campos de acción del psicólogo educativo.
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http://www2.congreso.gob.pe/sicr/cendocbib/con2_uibd.nsf/C8D275B5B5E1919105257
7A6006294FA/$FILE/campos-de-accion-del-psicologo-educativo.pdf

Pérez Rodríguez, Paticia Margarita (2004). Revisión de las teorías del aprendizaje más
sobresalientes del siglo XX. Tiempo de Educar, 5(10),39-76.[fecha de Consulta 15 de
Abril de 2021]. ISSN: 1665-0824. Disponible en:
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=31101003

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