Está en la página 1de 1

El Método y los Problemas

Jul io Ca valli
jul i ocavalli@gmail.com
www.juliocavalli.com.ar

“Tengo tanto que agradecer a quien me dio de beber cuando de sed me moría”... escribía María Elena
Walsh en “El buen modo”.

Yo también tengo mucho que agradecer. Pero como éste no es un espacio personal (aunque a veces
pinte con algunas salpicaditas) sino un Facebook dedicado exclusivamente a compartir el área
grafológica, me detendré solamente en uno: el agradecimiento a mis docentes.

Recuerdo que cuando inicié mi profesorado, las primeras semanas fueron dedicadas puramente a la
metodología del aprendizaje.

Y como alguna vez Rivaud, mis primeros profesores me pedían que leyera una obra específica sin
detenerme en lo particular, es decir que la leyera cualitativamente. Y que cuando la finalice, empiece
de nuevo ya con una lectura cuantitativa.

También nos adentraban en el mundo del vocabulario específico. Nos explicaban la mayoría de los
términos técnicos que íbamos a usar en toda la carrera para evitar malinterpretar un párrafo o un
texto de un libro por desconocimiento del significado del mismo.

Desde entonces nunca inicio un curso sin este abordaje metodológico.

¡Qué maravillosos sería si los docentes de grafología lo aplicaran también!

Adentrar al alumno en la terminología grafológica previa a la lectura cuantitativa de un texto, desterrar


la sectorización del material por “apuntes”, obligar al alumno a ir a las fuentes mismas de la
información (y no a las fotocopias o apuntes) es una responsabilidad, un deber y una dicha...

¿Qué libros debería “obligatoriamente” y sin excepciones leer un alumno al iniciar la carrera
grafológica? (descartando, lógicamente, los “Manuales” como son los textos de Vels o Xandró)

A mi sencillo entender, dos: el “Método Práctico de Grafología” (definitivamente el mejor libro


grafológico de Michon donde modifica significativamente su teoría del signo fijo incorporando las
variables de “los dominantes” y de los “signos complejos”, ampliando así, la mirada holística del
espacio gráfico y a la concepción de la asociación de signos) y “Problemas de Grafología”, que
indudablemente es la mejor obra de Klages.

A veces me sorprendo cuando pregunto sobre estas obras y más del 80% de los egresados (e inclusive
docentes) no las han leído.

Es análogo a un filósofo que no haya leído la “Metafísica” de Aristóteles, o un arquitecto, “Hacia una
Arquitectura” de Le Corbusier, un economista, “La riqueza de las naciones” de Adam Smith o un
profesor en Letras el “Facundo” de Sarmiento.

Son cimientos de una estructura, no ladrillos.

Julio Cavalli*
Buenos Aires | Argentina