Está en la página 1de 5

¿EXISTE UNA RELACIÓN ENTRE EDUCACIÓN Y POBREZA Y POBREZA Y

TERRORISMO?

Determinar cuál es la relación entre educación y pobreza y entre pobreza y terrorismo


no es un asunto fácil, la investigación educativa no responde con claridad cómo se da dicha
relación, las teorías existentes son insuficientes para explicar la relación educación y pobreza; y
no existe mucha evidencia empírica que apoye que la pobreza es la causa del terrorismo. En
cambio, si es claro que el desarrollo humano es determinante en la pobreza y el terrorismo ya que
el acceso a oportunidades educativas disminuye las desigualdades, forma individuos más
tolerantes a las diferencias y consolida la convivencia pacífica.

Queda claro que existe desigualdad de oportunidades, no todos tienes acceso a una
educación de buena calidad. Lo cierto es que aún no se puede negar ni afirmar con certeza
absoluta que la carencia educativa es causa de la pobreza, que la educación ayuda a dejar de ser
pobre, a tener ingresos más elevados o que no ayuda en la lucha contra la pobreza. Lo que es
claro es que los gobiernos deben revisar las políticas educativas asegurándose de ofrecer
educación pública a todos con buena calidad. Ahora bien, tampoco se puede afirmar con certeza
absoluta que la pobreza es una causa del terrorismo ya que no en todos los países en condición de
pobreza existen actividades terroristas; además, es cierto que la disminución de las desigualdades
económicas puede atenuar el patrón de frecuencia de actividades terroristas, pero no es posible
erradicarlas definitivamente puesto que el móvil de este tipo de actividades es ajeno a la esfera
económica.

¿Cuál es la relación entre educación y pobreza y pobreza y terrorismo? ¿Existe está


relación?

La pobreza se define a partir de factores económicos y factores de desarrollo humano.


La definición de pobreza es “la falta de acceso o dominio de los requisitos básicos para mantener
un nivel de vida aceptable.” (Bazdresch, s.f, Pp 67). El ingreso es la medida de la pobreza, si es
así, las estrategias para combatir la pobreza debieran concentrarse en la generación de ingresos.
En este orden de ideas, quienes investigan la relación entre educación y pobreza la
relacionan con calidad educativa afirmando que los pobres acceden a mala educación y asumen
que el estar educado contribuye a disminuir la pobreza, pero no explican cómo se da esa
contribución (Bazdresch, s.f).

Existen ciertas teorías que interpretan el papel de la educación en su relación con la


pobreza, la desigualdad, la equidad y la marginalidad, pero no responden empíricamente a la
pregunta planteada anteriormente. Estas teorías son:

La teoría del capital humano considera que la pobreza se da porque las personas no han
sido educadas para ser exitosas en el mundo. Si tienen acceso a la educación, se disminuirán al
mínimo el riesgo de ser pobre. La teoría de la elección racional afirma que el individuo decide
donde y como usa su ingreso para educarse, que educación están dispuestos a adquirir. La teoría
social-demócrata favorece la elección del individuo de elegir el cómo, donde y cuando de la
educación; y favorece la obligación del Estado de ofrecer educación pública a todos.
Finalmente, la teoría marxista afirma que la educación no acabara la pobreza ya que se requiere
es de un cambio en el sistema social (Bazdresch, s.f).

En este sentido, la investigación educativa se ha relacionado más con la teoría del


capital humano. Refleja la existencia de una relación compleja entre la escolaridad y diversos
elementos de la economía tales como el trabajo, el bienestar, la desigualdad, el ingreso, la
equidad y la igualdad de oportunidades. La IE también refleja que los pobres reciben una
educación de menos calidad, cuentan con maestros menos preparados, y tienen menos recursos;
además, refleja la importancia de la escolaridad para conseguir una mejor posición en el mercado
de trabajo (Bazdresch, s.f).

Ahora, por otro lado, se habla también de la relación entre pobreza y terrorismo.
Algunos líderes internacionales piensan que si se supera la pobreza se solucionaba el terrorismo.
Más sin embargo, los estudios realizados al respecto demuestran que existe poca relación entre
pobreza y terrorismo.

Entonces, el terrorismo se define como: “el uso directo o la amenaza de usar vías de
acción violentas sobre civiles u objetivos civiles como medio para alcanzar ciertos objetivos de
corte político.” (Pavón & Velázquez, 2006, Pp 292).
Pero, ¿En qué medida la pobreza es una causa del terrorismo? Uno de los primeros
argumentos en contra de dicha relación es que si la pobreza es una de las causas del terrorismo,
entonces las sociedades más pobres del mundo deberían tener altos índices de actividades
terroristas; y por ejemplo, América Latina es una de las regiones del mundo donde la magnitud
de la pobreza y la desigualdad alcanza niveles altos y en la región no se ha observado un patrón
de terrorismo generalizado (Pavón & Velázquez, 2006).

Ahora, ¿Cómo se puede explicar que no en todos los países con índices de pobreza y
desigualdad altos exista la misma presencia de terrorismo? Uno, por el marco institucional de un
país, el cual es relevante para explicar el surgimiento del terrorismo. Dos, la pobreza no genera
terrorismo (Pavón & Velázquez, 2006).

Autores como Blomberg, Hess y Weerapana (citado por Pavón & Velázquez, 2006, Pp
294) proveen evidencia empírica que demuestra que, entre 1968 y 1991, las áreas del mundo
donde existió más terrorismo fueron precisamente las más favorecidas económicamente: Estados
Unidos y Europa. De igual forma, Krueger y Maleckova (citado por Pavón & Velázquez, 2006,
Pp 294) afirman que no existe una relación directa entre situación económica y propensión a
apoyar o a participar en actividades terroristas en el contexto del conflicto palestino-israelí. “En
las encuestas de opinión llevadas a cabo en la Franja de Gaza y Cisjordania durante diciembre de
2001, se muestra que el apoyo de la opinión pública palestina a la realización de ataques
violentos contra objetivos israelíes no decrece conforme la población tiende a poseer mejores
niveles educativos o a vivir con mejores estándares de vida.” El estudio también muestra que los
miembros del grupo extremista libanés Hezbolá (Al-Muqawama Al-Islamiya) y los extremistas
israelíes, liderados por el grupo Gush Emunim en la década de los ochenta y noventa provenían
de estratos socioeconómicos altos y bien educados.” (Pavón & Velázquez, 2006, Pp 294)

Otro argumento en contra es las políticas de desarrollo económico pueden tener un


impacto positivo en el patrón de frecuencia de actividades terroristas, pero solo en cierto tipo de
actividades terroristas y no se logra eliminar el terrorismo en su totalidad, es decir, que hay un
tipo de terrorismo que persiste sin importar que las desigualdades económicas desaparezcan, por
lo que su razón de ser es diferente a la económica.
Cabe aclarar, que a pesar de los argumentos anteriores, la cadena causal entre pobreza y
terrorismo no es completamente inexistente. La pobreza podría representar una fuente indirecta
de terrorismo en la medida en que se convirtiese en la bandera de una causa política que
justifique la realización de este tipo de actos (Pavón & Velázquez, 2006).

Finalmente, es más factible pensar que son las ideologías, basadas en la idea de la
existencia de un conjunto de valores supremos, las que pueden dar lugar al terrorismo como
medio de manifestación política e incluso como fin en sí mismo. El campo donde más están las
ideologías con valores supremos es el religioso, cuyas visiones del mundo han motivado
importantes persecuciones contra grupos de distinta filiación a través de la historia (Pavón &
Velázquez, 2006).

Por otro lado, algunos estudios resaltan la relación entre libertades y civiles y
terrorismo, afirmando que las sociedades con muy restringidas o muy amplias libertades políticas
están menos propensas a enfrentar actos terroristas que sociedades con niveles intermedios de
libertades políticas (Pavón & Velázquez, 2006).

Finalmente, la pobreza puede persistir también a causa de un actuar éticamente


incorrecto por parte de los individuos con mayores ingresos. La pobreza absoluta es definida por
McNamara como “Unas condiciones de vida que se caracterizan de tal forma por una
desnutrición, analfabetismo, enfermedades, entorno miserable, alta mortalidad infantil y una baja
esperanza de vida.” Este tipo de pobreza es tal vez la principal causa de miseria humana (Singer,
2009).

El mundo produce comida para todos, los países pobres podrían producir más alimentos
si utilizaran mejores técnicas agrícolas. El problema de la pobreza en el mundo se debe más a la
mala distribución de la riqueza que a problemas de producción de alimentos. Hay individuos con
“riqueza absoluto”, es decir, que tienen más ingresos de los que necesitan para satisfacer de
forma adecuada sus necesidades básicas (Singer, 2009).

Es éticamente incorrecta esta situación, al no ceder riqueza a los más pobres, se les está
dejando morir. Es decir, el no estar dispuestos a ceder algo de ingresos que se usan en gastos más
allá de las necesidades básicas se deja de salvar a alguien de la muerte por pobreza absoluta. El
problema es que no salvar una vida no genera culpa ni responsabilidad como si el de matar a
alguien, por eso no se hace nada por salvar una vida. Entonces, no se asume como algo malo el
no salvar una vida, es más bien asumido como una conducta aceptable; además, se asume que se
es responsable actuar para matar pero no de omitir para salvar puesto que al matar se violan los
derechos de los otros y al omitir salvar no se violan (Singer, 2009).

Pero esta posición no debe ser aceptable. Al haber una mala distribución de la riqueza y
actuar para mejorar dicha situación se están vulnerando los derechos de los pobres. Se vulnera el
derecho a la vida ya que este es incompatible con el hecho de dejar morir a la gente de hambre en
lugar de salvarla. Tal vez, se debe repensar la noción de responsabilidad, la teoría de los
derechos humanos y cumplir con la obligación de ayudar. Es obligación de los ricos ayudar a
quienes están en situación de pobreza absoluta, se debe impedir lo malo y contribuir a lo bueno,
no ayudar estaría mal, es algo que todo el mundo debería hacer (Singer, 2009).

En conclusión, en el ámbito de la pobreza, el capital humano y el acceso a


oportunidades educativas juegan un papel determinante en la reducción de la desigualdad
económica. El origen del terrorismo no está en la esfera económica sino en un conjunto de
posiciones extremas que, estructuradas en torno de valores considerados supremos, ejercen
violencia sobre objetivos civiles como vía de acción política. La educación hace mejores
individuos y, por ende, mejores sociedades.

REFERENCIAS

Bazdresch, M. (s.f). Educación y pobreza: una relación conflictiva.

Pavón, V & Velázquez, Jo. (2006) ¿Es la pobreza la causa del terrorismo? México: Foro
Internacional, abril-junio, año/vol. XLVI, número 002. Pp 291-302.

Singer, P. (2006). Ética práctica. España: Ediciones Akal S.A.

También podría gustarte