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TEMA 17.

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1936-1939)


En julio de 1936 inicia un golpe militar contra el gobierno del Frente Popular. La participación del
pueblo y la lealtad de la mitad del Ejército propician el triunfo parcial de la República, lo que desemboca en
una guerra civil, que dura tres años. Surgen dos zonas: una republicana y otra sublevada, con sus respectivos
ejércitos, gobiernos e instituciones. El apoyo de la Italia de Mussolini y de la Alemania de Hitler a los
sublevados, la no intervención de Francia y Gran Bretaña, dejó a la República sólo con el apoyo de Rusia.
Estos apoyos prolongaron la guerra entre dos concepciones distintas de España. El bando rebelde, defensor
de valores tradicionales, se oponía a las reformas republicanas, y buscaba seguir con las reformas
modernizantes.
La eficacia y los apoyos militares dieron el triunfo a la España nacional de Franco, quien consolidó un
régimen político autoritario y conservador que duró 30 años (1939-1975). La guerra tuvo una gran
resonancia internacional y se convirtió en el primer episodio de la II.G.M.

I. LA SUBLEVACIÓN MILITAR. DESARROLLO DE LA G. CIVIL E


INTERNACIONALIZACIÓN DEL CONFLICTO

1. La sublevación militar y su fracaso: la división de España en dos zonas.


Mientras que el gobierno avanzaba por la vía reformista (tramitación del Estatuto del País Vasco o la
aplicación de la Ley de Reforma Agraria), el clima de radicalización social y política, con duros
enfrentamientos entre la derecha y la izquierda, dificultaba el diálogo.
El gobierno, en previsión de un posible alzamiento militar, alejó a los generales sospechosos, enviando a
Franco a Canarias, a Goded a Baleares y a Mola a Navarra. Pero estos cambios no frenaron el golpe. El
general Mola, “El Director”, organizó el alzamiento. Su plan consistía en una movilización simultánea de
guarniciones militares, dando especial protagonismo al ejército de África, bajo la dirección de Franco.
El 12 de julio era asesinado el teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo y, al día siguiente, en
represalia era asesinado Calvo Sotelo. Esto aceleró la insurrección.
El 17 de julio, la guarnición de Melilla se sublevaba y se extendía a todo el protectorado de Marruecos,
llegando el 18 a la Península. El golpe fue un fracaso, pues parte del Ejército y de las fuerzas del orden
(Guardia Civil y de Asalto), así cómo Madrid, Barcelona y Valencia se mantuvieron fieles a la República.
En estas ciudades los milicianos fieles a la República, dotados de armas por las fuerzas del orden,
dominaron a los golpistas. También fracasó en Vizcaya, Guipúzcoa, Asturias, parte de Andalucía, Centro-
Sur y Sureste de España.
Pese a ello, triunfó en Canarias, Sevilla, Navarra y Zaragoza con los generales Franco, Queipo de
Llano, Mola y Cabanellas respectivamente. Estos fueron apoyados por el Ejército de África (Tercio de la
Legión y los Regulares), los milicianos falangistas y los requetés carlistas. También triunfó en Galicia,
Castilla y León, Extremadura, Álava, Baleares, parte de Andalucía y de Aragón.
Con en golpe surgieron dos Españas, que defendían principios irreconciliables. Para los sublevados, el
“Glorioso Alzamiento Nacional” era necesario para salvar a España de la anarquía, restablecer el orden y
acabar, mediante una “Cruzada de Liberación”, con los enemigos del país: anarquistas, comunistas,
socialistas, separatistas y masones, calificados como “rojos”. La otra España defendía la República y
buscaba acabar con el fascismo.

2. Balance de los dos bandos enfrentados. Las fuerzas militares


La zona republicana quedó definida por el norte, el centro y el este de España, zona con mayores recursos
financieros, y con una mayor población que alimentar. En la rebelde, la población e industria eran menores,
pero los recursos agrícolas eran mayores.
En cuanto a las tropas, cerca del 50% de la aviación, de la marina, las fuerzas del orden, y del ejército de
tierra apoyaban a la República. De los 18 generales, sólo cuatro se sublevaron, junto al 80% de los oficiales.
Por ello, la República tuvo que nombrar, entre los jefes de milicias, nuevos oficiales que carecían de
experiencia militar, y crear un Ejército popular que supliese estos puestos e incluyese a las milicias
encuadradas en Brigadas Mixtas.
La efectividad de un ejército así, si lo comparamos con el sublevado que contaba con unos 145.000
soldados, de los que, unos 47.000 pertenecían al de Marruecos, era muy dudosa. Además, también contó con
sus propias milicias, integradas por falangistas y requetés (carlistas).

3. La internalización del conflicto


Sin la ayuda extranjera, esta guerra, ante la escasez de material militar, hubiese durado menos de medio
año. En principio, 27 países europeos decidieron llevar a cabo una política de “No Intervención”. Por ello
se creó el Comité de Londres, integrado por cinco potencias: las marinas británica, francesa, alemana e
italiana bloquearían el paso material de guerra en España por vía marítima, y Francia y Portugal por la
terrestre. Sin embargo, Alemania, Francia, México, Italia y la URSS facilitaron material bélico a los
contendientes.
La ayuda soviética vinculó al comunismo con la Republica, por ello se le tachó de “roja y marxista”. La
ayuda humana llegó con las Brigadas Internacionales: unos 40.000 voluntarios de 30 países, bajo el lema
“España será la tumba del fascismo”. Estos jóvenes, comunistas, fueron distribuidos en Brigadas formadas
por batallones agrupando a los soldados por nacionalidad para facilitarles su comunicación.
El bando sublevado recibió ayuda de Italia con 40.000 soldados; de Alemania, que envió fuerzas de
aviación a cambio de materias primas y minerales; de la Legión Cóndor con asesores militares y tanquistas;
de Portugal que envió los Viriatos e Irlanda a la Legión Patricio.

4. Desarrollo de la Guerra Civil


4.1. De los inicios a la primavera de 1937
Hasta noviembre de 1936, se desarrolla una guerra de columnas, es decir, de grupos de tropas pequeños
y ágiles. En los primeros meses los sublevados pretendían conquistar Madrid, por ello, Mola atacó la
capital con tres columnas que partieron de Valladolid, Burgos y Pamplona; estas fueron contenidas por las
milicias obreras, rechazando la ofensiva hacia la sierra madrileña, donde se combatió entre julio y agosto.
Al fracasar Mola, el protagonismo recayó en Franco y en el Ejército de África. Sus tropas, junto a las de
Yaguë avanzaron hacia la capital, ocupando Mérida, Badajoz y Talavera. Franco se desvió para socorrer a
los sitiados en el Alcázar de Toledo. Esto ayudó a que el mando de dirección recayese en él. El 1 de octubre
era nombrado “jefe del Gobierno del Estado español” y “Generalísimo” de los Ejércitos.
Tras la liberación del Alcázar, tiene lugar La batalla de Madrid (noviembre-marzo 1837), que supuso el
primer gran revés para los sublevados y condicionó la prolongación del conflicto, debido a la ayuda
extranjera y a la resistencia republicana.
El ataque Fontal de los sublevados se produjo entre el noroeste y sureste. Ante esta amenaza, el gobierno
republicano se marchó a Valencia, creando la Junta de Defensa de Madrid al mando del general Miaja, y
dando lugar al famoso “¡No pasarán!”.
En la primera batalla, los atacantes cruzaron el Manzanares y ocuparon la Ciudad Universitaria, donde
fueron detenidos. Ante este imprevisto Franco buscó aislar la capital y cortar, por el Jarama, los suministros
procedentes de Valencia. Fracasado este objetivo, en marzo, parte una nueva ofensiva (italiana) desde
Guadalajara, pero la defensa de los republicanos causó su fracaso. Por otro lado, La república perdía en
febrero (1837) Málaga

4.2. Etapa central y decisiva de la guerra (abril 1937-noviembre 1938)


Franco renuncia a Madrid y busca conquistar el Norte. Entre abril y diciembre de 1937 tuvo lugar la
conquista, por Franco, de la cornisa cantábrica (Vizcaya, Santander y Asturias). En abril la Legión Condor
destruyó la Guernica, inmortalizada por Picasso.
Para evitar la perdida del Norte, la República ataca otros frentes (Brunete y Belchite), pero fracasan.
Así, tomado el norte, Franco pretende atacar Madrid, pero la batalla de Teruel en diciembre lo impidió. En
enero, Franco ordenaba la reconquista de Teruel. De ahí, envió a sus tropas al valle del Ebro para partir el
territorio republicano. Conquista Lérida y pone su objetivo en Valencia. En junio ocupa Castellón y la
república responde con la Batalla del Ebro (julio-noviembre 1938). En septiembre el ejército republicano
recupera parte del territorio, pero en octubre los sublevados inician la contraofensiva, poniéndole fin a esta
en noviembre.

4.3. La última etapa de la guerra (15 noviembre 1938-28 de marzo de 1939)


En diciembre Franco realizaba su ofensiva final en Cataluña. En la zona republicana el cansancio estaba
extendido. Febrero estuvo marcado por la lucha entre los partidarios de continuar la guerra, defendido por
Negrín y los comunistas, y los que querían pactar una paz con Franco, que ya había promulgado la Ley de
Responsabilidad Política.
El coronel Casado creaba, en marzo, un Consejo de defensa contra el gobierno de Negrín, al que
acusaron de estar al servicio de los comunistas. Negrín abandonó España. Casado fracasó en su negociación
con el gobierno de Franco. El 1 de abril de 1939, Franco comunicaba a todo el país la finalización de la
guerra.