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Festival de Licuaciones

Causas y consecuencias
de la pobreza en la Argentina,
1975-2005

Por Carlos Escudé


Introito

Un Manifiesto Liberal sobre la burguesía prebendaría


y el populismo de derecha

El fracaso del proyecto argentino

En estos tiempos post-neoliberales la debacle argentina frecuentemente se asocia al ccmícb:


presuntamente perverso de las concepciones liberales del Estado, la economía y la poti1ica.
Esto es tan falso como la afirmación opuesta, de que nuestra frustración es atribml>leaJa.
ausencia de liberalismo. En este escrito intentaré demostrar, desde una platafonna hlaal.,.
que mientras ciertas pautas de comportamiento no se regeneren la Argentina no puede leDe:I'
éxito, con liberalismo o sin él. [Aclara desde donde escribe]
Para comenzar debemos afirmar que el liberalismo no ha sido puesto a prueba en nuesb'o
país por la sencilla razón de que la Argentina no lo ha practicado desde 1930. Por cieno,, 1lllll
vez que la crisis de ese año cambió la faz del mundo destruyendo el libre comereio,, daiiaipdo
nuestra economía e induciendo un golpe de Estado, la Argentina se alejó del modelo libeml
para no volver jamás, por lo menos hasta ahora.[No renuncia a un modelo p~
ideal] La exclusión del Partido Radical durante esa década, el nacionalismo económico y el
desinterés por los que [supone y no aclara ] derechos de minorías en el primer~
la proscripción del Partido Justicialista entre 1955 y 1973, la lucha entre revolucionarios y
fascistas de 1973-7 6, el cruento y arbitrario autoritarismo de la dictadura de 1976-83,, [que a
pesar del autor se decían decididamente liberal al menos en lo económico]y las politicas de
Raúl Alfonsín, fueron todas prácticas incompatibles con el liberalismo. Por lo tanto~ sólo
nos queda el gobierno de Carlos Menem como candidato al mote de "liberal".
Por este motivo, y porque muchos de los ejecutores de las políticas económicas de esa
gestión democrática se auto-identificaron como liberales, la década del '90 suele asocimse
con esta doctrina. Es un error. Aunque durante ese lapso nuestro Estado adhirió
retóricamente a varios programas de matriz liberal, lo realizado fue siempre una parodia.
Por ejemplo:

Proclamamos la vigencia de un "Consenso de Washington" que exigía déficit .fiscal


cero, pero en su lugar generamos catorce cuasi-monedas provinciales.
Emprendimos un proceso de privatización de empresas públicas ineficientes que
eran vehículo de eorrupción en gran escala, pero lo hicimos vendiendo a precio
subsidiado [vil] para beneficio de las mismas empresas privadas que antes habían
lucrado gracias a una venalidad concertada con esos entes del Estado.
- Nos lanzamos a una amplia apertura comercial pero la acompañamos de una
"aduana paralela" y delictiva que destruía la producción local. [¿¿¿???]

En ningún caso pudo ponerse a prueba el modelo.[¿?] Más que liberalismo padecimos una
caricatura de nosotros mismos signada principalmente por la venalidad.

La pobreza como indecencia colectiva


Por otra parte, que la corrupción ocupa un lugar importante en la ecuación del fracaso
argentino es una cosa que salta a la vista más allá de la década del '90. Un país con

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abundantes recursos naturales por habitante, que hace cien años era uno de los más
prósperos del mundo, que hacia 1950 albergaba aproximadamente un 10% de pobres de
solemnidad, [quiere decir pobres absolutos no sabemos de dónde saca este dato y tampoco
da referencia) y que ahora tiene por lo menos a un 40% de su población por debajo de la
línea de pobreza, [2005] es uno en el que acertamos si presumimos dolo. Así como los
astrónomos descubrieron a Neptuno sin una observación directa, gracias a la constatación de
que determinadas irregularidades en la órbita de Urano sólo podían explicarse si se suponía
que estaba sujeto a la influencia gravitacional de otro cuerpo en órbita, nosotros debemos
deducir que los datos argentinos sólo son explicables si suponemos que operan niveles de
corrupción con escasos paralelos en el mundo actual.
Por lo tanto, mal que nos pese como liberales, debemos admitir que este es un país donde la
izquierda tiene razón respecto de muchas cosas, aunque parta de premisas equivocadas. Por
ejemplo, los "progresistas" se equivocan cuando endosan teorías generales como la
marxista, que sostienen que en el capitalismo los ricos siempre explotan a los pobres. Pero
sería poco inteligente y aún menos liberal dudar que a veces la explotación tiene lugar. Y no
es necesario ser de izquierda para exclamar cual Hamlet que en el Estado de Argentina hay
algo podrido, cuando una sociedad potencialmente rica se convierte en una máquina de
supurar niveles permanentemente crecientes de miseria. Parámetros como los argentinos no
pueden registrarse sin que esté mediando una transferencia sistemática e ilegítima de riqueza
desde los pobres hacia los ricos. La combinación de altos recursos naturales per capita, con
deuda y miseria vertiginosamente crecientes a lo largo de medio siglo, en una sociedad que
en el pasado fue próspera, es contra natura y sólo puede provenir de una intencionalidad de
redistribución regresiva del ingreso, apuntalada por la venalidad.
Recuérdese que somos un país que tiene casi el territorio de la India, 28 veces menos
población, más del doble de deuda (un pasivo que nuestro Estado no puede pagar), pero que
si sumamos los activos que nuestros particulares poseen en el exterior, resultamos una
sociegaq_que en términos netos es acreedora o está cerca de serlo, no obstante lo cual
nuestros niveles de miseria se han multiplicado varias veces en el pasado medio siglo.
El nu~_~tro no es un cuadro que pueda explicarse a través de los economicismos
convencionales. Lo que nos ocurre no es simplemente el producto del desempleo generado
por desarrollos tecnológicos que permiten prescindir de huestes de trabajadores; por la
emigración de población calificada combinada con el influjo de migrantes sin educación;
por la caída sistemática del valor de las exportaciones, o por el deterioro de los términos del
intercambio.
Si se tratara sólo de fenómenos de este tipo estaríamos ante consecuencias colaterales
aunque muy desafortunadas del proceso económico global. Desde una perspectiva ética
capitalista, que es la mía, eso no sería censurable. Pero el aumento de la pobreza en el
último medio siglo de vida argentina es tan exagerado que nos obliga a presumir que
subyacen procesos ajenos a la lógica de un capitalismo sano. [¿ ?]
Nuestros parámetros, que son propios de un "Estado parasitario'', son consecuencia de
delitos contra el derecho natural que pueden identificarse con facilidad. Como veremos
documentadamente, se trata de la violación de los derechos de propiedad de las grandes
mayorías, [Atención con la afirmación] principalmente a través de enormes subsidios a las
empresas, y de licuaciones y estatizaciones de la deuda privada. Estos mecanismos han
sido una constante en la historia argentina de las últimas tres décadas. Sistemáticamente, los
pasivos de los menos pobres fueron transferidos al colectivo nacional, que absorbió las
deudas de minorías poderosas. A la vez, a través del subsidio a las empresas privadas se
generó inflación y gasto público encubierto.
Esta historia atraviesa gobiernos peronistas y radicales, como también regímenes mililaresy
constitucionales. Para que quede claro, ¿qué argentino que en 1974 haya comprado ua
departamento en cuotas pagó más que una pequeña parte del valor del mismo, reducida Sii
deuda gracias a la mega devaluación del ministro Celestino Rodrigo? ¿Quién que lo haJa
comprado en el 2000 con financiación del sistema bancario no se vio beneficiado
enormemente por la crisis que hundió a grandes multitudes en la miseria, pero que lialó h:
pasivos de quienes gozaban de acceso al crédito? Y estos no fueron sino algunos denames
hacia la clase media de una extensa lista de maniobras originadas en la manipulación de
instrumentos de política macroeconómica, orquestadas para beneficiar a grandes empresas.
Fueron pagadas por las grandes mayorías cuya escasa riqueza fue así enajenada. Su
contrapartida inexorable sería la eclosión de la pobreza.

Por otra parte, no parece arriesgado afirmar que la privatización de activos públicos
producida en la década de los '90 fue una vuelta de tuerca sobre las previas
nacionalizaciones de pasivos privados. Ya en tiempos de Alfonsín algunas de las empresas
privadas que más se beneficiaron de la caída de avales del Tesoro, cuyas deudas ex:remas
fueron pagadas por el fisco, eran mencionadas como candidat.as a comprar empresas
públicas en el contexto del frustrado plan de privatizaciones del ministro Rodolfo Teuaguo,.
que fuera bloqueado por las maniobras desestabilizadoras de los contratistas privados y d
veto de sindicatos y legisladores justicialistas.

Lo mismo ocurría con las empresas que se beneficiaban de los importantes subsidios oculms
bajo programas de "capitalización de deuda externa". Algunas de ellas terminaron
comprando empresas del Estado durante la gestión de Menem.

Esto es independiente del hecho también innegable de que ya hacía décadas que nueslTas
empresas públicas existían principalmente para generar sobornos, engendrar contratos
ventajosos para empresas privadas amigas de sucesivos gobiernos y crear empleo m1ificial
confines electoralistas. Desde un punto de vista teórico, la privatización de estas empresas
estaba ampliamente justificada, pero [¿ ?] como señaló Joseph Stiglitz, un proceso de
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privatizaciones no puede ser menos corrupto que la clase política que lo instrumenta.
Privatizaciones bien hechas, como aconseja la doctrina liberal, se conocen casi únicamente
en el Reino Unido, y es evidente porqué. [No sabemos a qué se refiere concretamen~ no da
ejemplos] En la mayor parte del resto del mundo fueron fuente de grandes males, no porque
la teoría liberal estuviera equivocada sino porque en muchas sociedades el principal mal no
es el estatismo sino la corrupción. [la culpa no es del chancho es del que le da de comer]
Como se documentará en las páginas que siguen, desde 1975 la constante en laArgentinaba
sido transferir riqueza desde el ámbito público hacia el privado por todos los medios
imaginables: licuaciones y estatizaciones de deudas privadas tanto internas como e~
subsidios ocultos de muchos tipos, lucrativas corruptelas posibilitadas y legalizadas por
oscuras disposiciones del Banco Central, y finalmente la venta subsidiada del conjunto de
las empresas públicas al sector privado.

En algunas ocasiones la violación del derecho de propiedad se produjo en sentido contrario~


desde lo privado hacia lo público, pero también en esos casos los principales damnificados

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fueron las grandes mayorías. Recordemos el congelamiento de depósitos a plazo fijo de
1989 (el Plan Bonex, que violó gravemente derechos de propiedad de la clase media), y el
mega-congelamiento bancario de diciembre de 2001 (el "corralito" de Femando de la Rúa,
que suspendió los derechos de toda la población bancarizada, preparando el terreno para la
mega-estatización de la deuda privada en 2002, ya bajo el gobierno de Eduardo Duhalde).

Todo parece parte de la misma pauta reiterada que recorre tres décadas y que se resume en
el traspaso de la riqueza colectiva a una minoría de privilegiados, perpetrado mientras la
pobreza trepaba del 1O al 40% de la población.

Alianzas non sanctas

No obstante, en la Argentina y otros países en vías de desarrollo, las privatizaciones y otras


reformas estructurales perversamente instrumentadas [señalamos calurosamente avaladas
por FMI BM y otras entidades del capitalismo global] fueron endilgadas al liberalismo. Esto
es comprensible no sólo porque humanamente no pudimos prever que nuestro cuerpo social
estuviera tan corroído moralmente que fuera incapaz de instrumentar una terapia que no
resultare peor que la enfermedad. La homologación de estas políticas y sus consecuencias
con el liberalismo era casi inevitable porque para llevar a cabo la receta de las reformas,
nuestros liberales sistemáticamente se aliaron a sectores de una derecha libremercadista que
no es liberal pero que usa la etiqueta cuando le conviene. En realidad se trata de un
populismo de derecha, opuesto pero tanto o más nocivo que el que acude a la demagogia
frente a las clases asalariadas. [No aclara en qué consistiría]

Por cierto, las empresas privadas que se benefician de prebendas del Estado tienen frente a
éste intereses análogos y un comportamiento parecido al de los asalariados y tenedores de
planes asistenciales que dependen de la demagogia política para transitoriamente mejorar su
participación en el ingreso. Las clases subordinadas premian con su voto y apoyo masivo a
los políticos que las seducen. La burguesía prebendaría los recompensa con fondos
electorales y sobornos. Las clases subordinadas los castiga con huelgas, protestas y
manifestaciones. La burguesía prebendaria, que es más poderosa, llega más lejos y a
menudo ha financiado huelgas y disturbios, y también despedido operarios a los efectos de
desestabilizar un ministro o gobierno que no les da lo que demandan.

Este fenómeno está ilustrado y documentado en Javier Corrales, "Coalitions and corporate choices in
Argentina, 1976-1994: the recent private sector support ofprivatization", en Studies in Comparative
Jnternational Development, Invierno de 1998, Vol. 32, Nº 4. Para un período previo, también es útil la
formulación de Guillermo O'Donnell, "State and alliances in Argentina, 1956-1976", en Journal of
Development Studies, Octubre de 1978, Vol. 15, Nº 1. Como señala el primero, la cuestión remite a la lógica
de Mancur Olson, tal como fuera procesada por S. Hanke y S. Walters en "Privatization and public choice:
Ambos sectores defienden sus prebendas con todos los medios a su alcance. Las políticas
públicas centradas en dádivas a uno u otro sector son "populistas". Llamaremos "populismo
clásico" al que se dirige a las clases bajas y medias bajas, y "populismo de derecha" al que
compra el apoyo de segmentos de la burguesía distribuyendo canonjías. Lo segundo puede
ser mucho más caro. Cuando se traduce en licuaciones y nacionalizaciones de deudas
privadas, representa una violación de los derechos de propiedad de las grandes mayorías.

Lamentablemente, en muchos países de América Latina y otras regiones del Tercer Mundo,
:, -: "•)_,

pero particularmente en la Argentina, el liberalismo acertó cuando criticó al populismo


clásico, [¿ ?] pero defraudó en las numerosas ocasiones en que no sólo no atacó al~
de derecha sino que fue su cómplice. Al mismo tiempo, toda vez que estos liberales
descarriados señalaban la demagogia del Estado hacia los humildes, la burguesía
prebendaria los apoyó ruidosamente.[Ejemplos no da, el mismo FMI recomienda 1111
política de planes de subsidios focalizados en los sectores excluidos para evitar el colapso
del sistema, el autor parece obviarlo ] De este modo se profundizó una asimetña que
desprestigió y desnaturalizó al liberalismo, con todos los acentos puestos contra los polJres,.
a la vez que las prebendas de los ricos quedaron muchas veces encubiertas por complejos
ardides del Banco Central.

Surgieron así las llamadas coaliciones "de centro", eufemismo con que se auto-deoomiaala
derecha libremercadista entre nosotros. En estos bloques invariablemente predomim.d
mínimo común denominador de las fuerzas políticas que los componen, que no es hlJeal
sino simplemente conservador en el mejor de los casos. [El peor sería dictatorial decimos]
En ellos el derecho a la propiedad, que es un principio liberal fundamental~ queda
desfigurado y acotado a la propiedad de la burguesía sobre activos fisicos. Y a esre ~
anti-capitalista[¿?] se le llama liberal. ·

Desde este encuadre en que los escasos liberales auténticos son atrapados y usados por
aliados reaccionarios, sistemáticamente se encubre la carga pública implícita en todo
subsidio a las empresas y en cualquier estatización de las deudas privadas. El derecho a la
propiedad privada y colectiva de las grandes mayorías, que no es más que una dimemimuld
principio general del derecho a la propiedad, se desprecia y viola en forma permanenk;, a Ja
vez que se desdibuja conceptualmente.

Por cierto, en las sociedades capitalistas desarrolladas resultaría innecesario recalcar que un
subsidio público al sector privado sólo se justifica si beneficia al colectivo social de una
manera fehaciente, y que de lo contrario implica violar el derecho de propieda<l sacando
recursos del bolsillo del pobre para ponerlos en los de algunos ricos. Pero en un comexto
como el nuestro resulta imprescindible subrayar que no hay liberalismo ni moralidad
política posible mientras estas maniobras sean el hilo conductor de nuestra histoña No hay
legitimidad alguna si no se respetan los derechos de propiedad de las grandes mayorías..

Por ello, en este escrito este concepto será evocado una multitud de veces, tantas que oos
referiremos a él con sus siglas. Se trata de los DPM, cuyo respeto por parte del Estado es
indispensable para que rija un capitalismo sano y floreciente, [¿Cómo en donde por
ejemplo?] y para que el orden pueda justificarse desde el punto de vista liberal de un
contrato social.

Lessons for the LDCs", en D. Gayle y J. Goodrich (comps.), Privatiza/ion and Deregulation in Glohol
Perspective, Nueva York: Quorum Books, 1990.
En este plano es de interés señalar que el derecho de propiedad de las grandes mayorías es
un concepto que ha pasado desapercibido tanto para el liberalismo como para la izquierda.
Los liberales, contaminados por sus alianzas con el capitalismo prebendario del populismo
de derecha, no se han detenido en conceptuar y denunciar las violaciones de los DPM. A su
vez, debido a su sesgo anti-capitalista, la izquierda ni siquiera cree en el derecho a la

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propiedad. Por ello denuncia la explotación pero sin subrayar el hecho de que se está
perpetrando un latrocinio completamente reñido con los principios del mismo capitalismo.
Estos factores políticos e ideológicos han contribuido a encubrir el hecho de que las
"transferencias del trabajo al capital" que denuncian los economistas de la izquierda son, en
el caso argentino, gruesas violaciones de los DPM, condenables tanto para el liberalismo
como para una ética socialista.[nuevamente dogmatiza no explica] Estos son errores de
comunicación que intentamos corregir en este escrito y que obran en detrimento de los
principios de ambos la izquierda y el liberalismo auténtico.
Por cierto, aquí nos dedicaremos a hacer un compendio de numerosas violaciones masivas
de los DPM a lo largo de las últimas tres décadas. En el trámite dejaremos de lado varias
cuestiones de interés sociológico y económico que son consecuencia de estas maniobras
pero que trascienden nuestro foco descriptivo y normativo. Nuestro único interés de orden
explicativo será el de las consecuencias de las violaciones de los DPM sobre el crecimiento
de la pobreza y el deterioro institucional argentino.*
Otras reflexiones normativas
Finalmente, también es pertinente mencionar en esta introducción que en un país donde la
constante que ha atravesado los más diversos gobiernos y regímenes ha sido la perpetración
de maniobras ilegítimas, pero muchas .veces legales,, para transferir riqueza de los pobres a
los ricos y de la gente común a las empresas privadas, los estratos populares tenderán a ser
La primera y más frecuente violación de los DPM, de incidencia universal, es por supuesk>
la inflación. La depreciación de la moneda representa una merma por decreto de la
participación en el ingreso nacional de las clases asalariadas. Esto significa una violación
masiva de contratos, incluso jurídicamente. Bien recuerda Rodolfo Apreda en su Análisis
Monetario y Cambiarlo en el Sistema Financiero Argentino (Buenos Aires: Editorial Club de Estudio,,
1986, p. 283-84) que en su artículo 113 7 el Código Civil argentino define "contrato" en los
siguientes términos: "Hay contrato cuando varias personas se ponen de acuerdo sobre una
declaración de voluntad común destinada a reglar sus derechos". Al disminuir el poder
adquisitivo de los sueldos, la inflación viola contratos. En este escrito no nos explayaremos
mayormente sobre este mecanismo de violación de los DPM, porque no es una peculiaridad
argentina en la misma medida en que pueden serlo otros mecanismos menos universales,.
como la estatización de deudas privadas, los seguros de cambio con subsidio o los avales
caídos del Estado. No obstante, vale la pena recordar aquí que cuando la inflación es muy
alta, se entra en una espiral que asegura una creciente violación de los DPM. Esto es así
porque en previsión de la inflación futura, los agentes con cierto poder en el establecimiento
de precios de bienes y servicios no indexan los precios sino que los sobreindexan. Con m:zón
dice Apreda: "Lo sorprendente, cuando esta conducta se generaliza, es que permanece
impune a pesar del daño profundo que causa. No hay sanción legal para la excesiva emisión
monetaria (ni para) el etiquetamiento habitual de tipo precautorio en las bocas de venta. ( ..•)
El rasgo típico del sistema con alta inflación generalizada y persistente es la impunidad de
los agentes. El problema crucial que enfrenta la política económica es la velocidad con que
el agente toma posición, se cubre y escapa. (... ) Escapan a la inflación con inflación.~ En ese
contexto, los DPM son vapuleados como las hojas otoñales de un árbol en un vendav"al.
Parasitarios o en su defecto subversivos[atención al calificativo subversivo]
En un contexto de violación sistemática de los DPM no se justifica que sean productn"OS..
Para colmo, la clase política forzosamente pretenderá su parte en el atraco. Después de~
ella es la encargada de legislar y gobernar para servir a la burguesía depredadora. ¿Puede
asombrar que se compren y vendan las leyes? Es lo esperable. ¿Y puede sorprender que se
corrompan la justicia y la policía, deteriorándose la seguridad y los derechos cívicos?
Valga esta nota de advertencia. Allí donde perpetraron sus revoluciones, los comunistas
violaron los derechos de propiedad para redistribuir riqueza más equitativamente. En la
Argentina en cambio, una burguesía depredadora viola los derechos de propiedad de
las grandes mayorías para concentrar riqueza. Lo primero no es más contrarie a los
principios del liberalismo que lo segundo. El comunismo asume su identidad, que es
antitética del capitalismo. En cambio, la burguesía prebendaria coloniza al capitalismo
para destruirlo por dentro. Lo segundo es menos respetable que lo primero.
Desde los tiempos de nuestro padre fundador John Locke y su predecesor ~o~as ~~
los liberales entendemos que todo Estado es el emergente de un contrato social nnplicrto. La
soberanía, que corresponde primigeniamente al individuo, es transferida al E~tado,_quese
convierte en el guardián de los derechos in~ividuales. Por ello, la tr?-Ds~e~encia masi:"B Y
sistemática de riqueza de. los pobres a los neos, perpetrada por el m1sm1s1mo custodio del
contrato social, equivale a la destrucción de éste.

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Desde un punto de vista conservador esta es la más grave consecuencia posible, ya que la
legitimidad del orden queda reducida a un ambiguo limbo desde el que resulta imposible
diferenciar un hecho lícito de un delito. En tales circunstancias, puede entrar en vigencia Jo
que Locke llamó el "derecho a la revuelta", un derecho natural que está por encima del
derecho positivo y que jamás podría ser promulgado formalmente.
Un liberalismo que no hace estos señalamientos y advierte estos peligros no es liberalismo.
Capítulo 1

El nacimiento de la patria financiera y contratista

''Argentina is a land ofplwuler, a new "-'. sir....,,


d&.....-...,.
peopl.eti ia
lt remains a land to be plwulered; and i1s palllil::saalie
nothing but the politics ~ª-
V. S. Naipaul, Argentina and the Ghost ofEw.iP8'Últ(I_,

La proto-historia de las violaciones del contrato social argentino

Aunque en nuestro entender el punto de inflexión a partir del cual se destruyó 1a pasilriiilM.
de progreso se sitúa hacia 1975, el contrato social argentino venía sufriendo graves
traiciones desde mucho antes y es preciso recapitularlas brevemente.
La primera violación gruesa aconteció con el golpe de Estado de 1930, que durameUllll.
década y media excluyó de la política a la Unión Cívica Radical, entonces el partido dc 11$
mayorías. Cuando en 1946 las reglas de la democracia representativa se restablecienn
emergió un partido hegemónico, el justicialista. La sindicalización masiva de los
trabajadores generó una nueva configuración del poder político. A la vez, el nuevo~.
también incurrió en violaciones del contrato social, cercenando reiteradamente deredasde.
minorías. Incendió templos católicos y prácticamente abolió la libertad de prensa. Cau:sa
justificación, en 1955 se produjo un golpe de Estado que pretendió proscribir al .JJDem
partido de las mayorías. La proscripción se extendió durante dieciocho años y~
una violación mucho más grave aún de dicho contrato.
Dieciocho años consecutivos de proscripción del peronismo en un Estado que era
teóricamente una democracia representativa necesariamente generan violencia y COIDlm:-
violencia. Cuando en 1973 el poder fue restituido al partido mayoritario, la sociedad
argentina se encontraba profundamente dividida no sólo en términos de izquierda y desda,,
violentos y no violentos. Su burguesía estaba segmentada en sectores con intereses
irreconciliables. Si las casi dos décadas de proscripción habían demostrado que no se podía
gobernar sin el concurso del partido de las mayorías y los sindicatos que lo dominah;m., a
apertura política desataba muchas más presiones aún sobre un fisco débil y una moneda
vulnerable.
El caos rondaba a la vuelta de la esquina, y hubo sectores que comprendieron que
ganarían más si apostaban a la anarquía que si se empecinaban en intentar w
estabilidad y coherencia programática que nunca llegaba. generar Entonces, hcia ~
nació la "patria financiera y contratista", que como veremos fue parte del poder detiás
del trono durante los treinta años subsiguientes. Ésta convirtió a sucesivas gestiones de
gobierno en un festival de reiteradas licuaciones y estatizaciones de la deuda privada, que se
sumaron a subsidios cuantiosos y a una corrupción sistémica, funcional a sus intereses..

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Los primeros pasos en la violación de los derechos de propiedad de las grandes
mayorías Pero antes de entrar en esa narración debemos detallar algunos
antecedentes importantes de ese viejo vicio del Estado y la burguesía argentina que consiste
en violar los DPM. Aunque el punto de inflexión en que esta tendencia se convirtió en
autodestructiva se encuentre a mediados de la década del '70, la instrumentación de políticas
de este tipo se remonta a mediados del siglo XX.
La historia de la previsión social en la Argentina comienza en 1904, cuando se promulgó la
ley 4349 que creaba la Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones Civiles. Antes de la caída
de Hipólito Yrigoyen en 1930, los gremios de periodistas, gráficos y marinos mercantes
habían adquirido el derecho a cobrar jubilaciones, a cargo de Cajas fundadas por los mismos
sindicatos.
No obstante;~·durante el período 1904-1944 el beneficio alcanzó a apenas el 7% de la fuerza
laboral. Fue a partir del surgimiento del peronismo que el sistema comenzó a cubrir a la gran
mayoría de lós trabajadores, saltando de 430.000 beneficiarios en 1944 a 2.328.000 en 1949.
se
En ese año creó la Caja de Empleados de Comercio, en 1946 la de Empleados de la
Industria, y en 1954 se incorporaron los trabajadores independientes, profesionales y
rurales. 4
Sin embargo, como cuenta Daniel Muchnik, "no es menos cierto que (•••) el justicialismo
halló en las Cajas de previsión una fuente de financiamiento que utilizó a discreción".
La Ley 14.370 de 1954 transformó el sistema. Originalmente éste había sido de
capitalización, [Falso] pero consumado el defalco por parte del gobierno peronista y
agotados los fondos acumulados en las Cajas por los aportes de los trabajadores, se optó por
convertir al sistema en uno de reparto. Éste sería administrado directamente por el Estado a
partir de la creación del Instituto Nacional de Previsión Social (INPS). Cada trabajador
dejaba de aportar a su cuenta individual, contribuyendo a una caja solidaria que luego
distribuiría los beneficios en forma equitativa. 5
Pero esa transformación del sistema no terminaría con la usurpación de los dineros, que se
prolongaría durante gobiernos sucesivos. Siguiendo la prosa de Muchnik:
"Los aportes de los trabajadores y las contribuciones de los empleadores alcanzaron
niveles interesantes, a tal punto que el creciente déficit de las cuentas públicas se resolvería
capitalizando estos fondos con bonos que emitía el Estado. Los bonos llamados
Obligaciones de Previsión Social (OPS) comenzaron a inundar las Cajas. Como en los '50
la deuda acumulada en OPS ascendía al 47% del PBI, y más del 50% de la recaudación era
aún colocada en OPS, el sistema de previsión tuvo que ser auxiliado, a fines de esa década,
por el Tesoro Nacional. (..) "
Con los años, la situación se agudizó. "Durante los '70 la desfinanciación previsional se hizo
evidente en el rescate de OPS. El Estado pagó menos del 10% de la deuda a menos del 1%
de su valor nominal, a la vez que distraía recursos no genuinos para cumplir con aquellos
que percibían los beneficios. " 6
Este fue, pues, el primer mecanismo con que masiva y flagrantemente se violaron los DPM
en la Argentina. Durante este período otros mecanismos como los subsidios de promoción
industrial, la inflación y las tasas de interés real negativas también estuvieron presentes, pero
de una manera menos directa.*
Las "formas heterodoxas" de financiar la inversión privada Tempranamente sin embargo,
el vaciamiento de las Cajas se combinó con otros mecanismos para transferir riqueza de los
menos afortunados a los más. Por ciertq~ Damill y Frenkel nos cuentan que durante el
período 1960-75:
"La inversión fue financiada mediante mecanismos de ahorro forzoso y transferencias de
riqueza financiera entre sectores (del tipo llamado 'impuesto inflacionario'), en proporción
mucho mayor que mediante transacciones voluntarias de mercado. (. ..) Ejemplos de (las
transferencias de riqueza) fueron el crédito subsidiado (con tasas de interés reguladas,
establecidas por el Banco Central en niveles normalmente inferiores a las tasas de
inflación) y el financiamiento del gasto público a partir de los fondos acumulados en los
años cincuenta por el sistema previsional (equivalentes a aproximadamente el 28% del
producto bruto anual del país). A lo largo de los años sesenta ganarían progresivamente
terreno diversos mecanismos de subsidio y exenciones impositivas orientadas a incentivar
la inversión privada, que afectaron negativamente la recaudación tributaria neta. "

Dichos autores atestiguan que posteriormente, hacia mediados de los años setenta, la
situación fiscal tendió a un mayor deterioro, en parte porque estaban "agotados los
excedentes acumulados por el sistema previsional". Los economistas se refieren a esta
violación,del derecho de propiedad de las grandes mayorías con un cínico eufemismo: se
trata de una "forma heterodoxa de financiación de la inversión". 7 l[opinión dogmática el
aµtor, obvio] Está claro pues que mucho antes del gobierno de María Estela Martínez de
Perón, que agudizó enormemente el abuso financiero a través de una megadevaluación, todo
estaba ya orientado hacia la generación de pobreza mediante la transferencia de recursos de
los más pobres hacia sectores privilegiados.

El vaciamiento de las Cajas de jubilación tuvo un correlato simétrico cuando, décadas más tarde, una vez
implantado el régimen privado de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), se
presionó a éstas a comprar bonos soberanos argentinos. Las AFJP, y con ellas sus aportantes argentinos, fueron
las principales víctimas de la cesación de pagos de 2001 y el canje de deuda de 2005. A través de estos
trámites se violaron los derechos de propiedad de cientos de miles de tenedores de bonos italianos, alemanes y
japoneses, junto con los de millones trabajadores argentinos que aportaban a las AFJP. Fue un nuevo
vaciamiento del capital previsional de las grandes mayorías, a través de un nuevo mecanismo, y como tal
representó una masiva violación de los DPM. Como se ve, pasan las décadas pero nada cambia. Sólo así se
puede comprender que un país con los recursos naturales por habitante de Argentina haya multiplicado por
cuatro el porcentaje de población por debajo de la línea de pobreza en el curso de medio siglo. [No menciona
el saqueo financiero NI SUS MECANISMO DE PRODUCIR PAQUETES TÓXICOS]

El "Rodrigazo" como punto de inflexión

No obstante, fue durante dicha gestión que la Argentina sufrió un salto cuántico en materia
de depreciación monetaria y especulación financiera. Según datos del Banco Central,
durante el período 1946-74 la inflación anual promedio fue del 33,2%, saltando al 206%
para el período 1975-83. Simultáneamente, el crecimiento del PBI baj~ba de un promedio
anual del 3, 7% para el período 1946-75, al 0,2% para 1975-83. A partir de ese momento
histórico los argentinos nos dolarizamos mentalmente. El país en que nacimos,
monetariamente soberano, se había perdido para siempre. Y la deuda externa q~e a fines de
2001 superaba los US$ 150.000 millones era en 1975 de apenas 5500 millones.

23
Por cierto, hacia ese año se generó una violenta aceleración inflacionaria, debido a que con
la devolución del poder al partido de las grandes mayorías (producida en 1973 después de
dieciocho años de proscripción), y con la posterior muerte de Perón, dos fuerzas clientelistas
[operación de igualación pueblo común burguesía parásita] pero opuestas se
retroalimentaron mutuamente en un contexto de extrema fragilidad financiera. Estas fueron
las crecientes demandas de subsidios diversos para la inversión privada, y las exigencias de
aumento de los gastos en personal del Estado (especialmente de las provincias). 9
Para hacer frente a las circunstancias, el 2 de junio de 1975 el gobierno de la viuda de Perón,
dominado entonces por José López Rega, nombró en el cargo de ministro de Economía al
ingeniero Celestino Rodrigo, quien puso en práctica un plan elaborado por Ricardo M. Zinn,
su Secretario de Estado de Programación y Coordinación Económica a la vez que una de las
figuras emblemáticas del "liberalismo" argentino.
La receta del nuevo equipo se lanzó el 4 de junio: megadevaluación del 100%, aumento de
las naftas del 175%, suba de la energía eléctrica del 76%, y del transporte entre el 80 y el
120%. Poco después, el 28 de junio, la presidente Perón invalidaba el resultado de las
convenciones paritarias, frenando aumentos salariales ya negociados. 10 De este modo y de
un plumazo se produjo una de las transferencias de ingresos más dramáticas de la historia
argentina, desde los pobres hacia los ricos.
Golpes devaluatorios como éste, que cambian los par.µnetros macro-económicos del país de
la noche a la mañana, alterando fuertemente la distribución de la riqueza desde el Poder
Ejecutivo, constituyen uno de los variados mecanismos de violación de los DPM. En este
caso sus autores y el país entero pagaron un alto precio. La furibunda reacción gremial,
desatada el 7 de julio, acorraló a Rodrigo en el edificio de Hacienda obligándolo a huir por
túneles hacia la Casa Rosada. Su renuncia dejó herido de muerte al gobierno, que en marzo
del año siguiente era derrocado por la más feroz dictadura militar que la Argentina conociera
en el siglo XX.
Antes de que ello ocurriera, sin embargo, la especulación se dispararía a niveles sin
precedentes. Junto al mercado de divisas afloraron los mercados de títulos públicos con
cláusulas de indexación. Estos bonos comenzaron a utilizarse como caución para obtener
préstamos de entidades financieras. Se compraban en cualquier plaza extranjera por una
fracción de su valor nominal; pero el Estado reconocía el 100% a la hora de adjudicar
créditos. De esta manera, sacrificando el bono caucionado, se podía repetir la operación
muchas veces, obteniendo cifras cada vez mayores montando lo que popularmente se llamó
la "bicicleta financiera". Los títulos más usados fueron los Valores Nacionales Ajustables
(VANAS) mencionados en el Prefacio, que llegaron a representar una vez y media el
circulante total de monedas y billetes del mercado. Ya en tiempos de los militares, su rescate
costó al Estado alrededor de 25.000 millones de pesos, mientras los salarios seguían
cayendo en picada. 11 La sangría de riqueza de los pobres a los ricos fue criminal, aunque se
beneficiaron algunas familias de clase media que compraron viviendas antes de que entraran
en vigeriCia los mecanismos de indexación.
Un nuevo vicio: la búsqueda intencional de la inestabilidadEl episodio fue tanto más
delictivo en tanto todo indica que no fue el resultado de un error de cálculo. Citando a un
informante clave que fuera asesor dire9to c;le Zinn, los investigadores Néstor Restivo y Raúl
Dellatorre cuentan una historia que coincide con la que hemos recabado de protagonistas y
observadores sistemáticos del ámbito financiero de Buenos Aires. Según todos los
testimonios, "se aplicó deliberadamente un empujón hacia el descalabro":

"La idea era generar 'una estampida inflacionaria que licuara la deuda de las
empresas', casi toda en moneda nacional; que rompiera el control de precios(. .•)
que regía desde 1973, y que beneficiara sobre todo a las compañías exportadoras,
vía devaluación. La explosión era adrede. Si venían los gremios y pedían el 80%,
Zinn decía que debíamos ofrecerles el 100%. Y en el plan monetario que
estábamos preparando nos pedía que agregáramos partidas siderales por las
dudas. 'Total, después van a venir los gobernadores y se las vamos a tener que
dar, así que para qué demorarnos en ejecuciones'".

A partir de este episodio cundieron los juegos especulativos que las altas tasas de inflación
hacen posibles. Éstos dieron nacimiento a mecanismos que se repitieron a lo largo de las
décadas Siguientes. Por ejemplo, surgieron los autopréstamos con seguro de cambio.
Funcionaban así:

1. Una persona tenía un millón de dólares en una cuenta de los Estados Unidos.
2. Secretamente, lo dejaba en caución en algún prestigioso banco de ese país que a
cambio le daba un "préstamo" que giraba a la Argentina. El banco se prestaba para
este negocio encubierto con "secret collateral'. 1

La primera persona que me advirtió acerca de la frecuente búsqueda intencional de inestabilidad por parte de
sectores poderosos de la burguesía nacional fue Cristóbal Williams. Para la descripción de algunas de estas
tácticas de desestabilización, véase J. Corrales, op.cit. 1998. Ana Margheritis registra maniobras puntUales de
este tipo en su Ajuste y Reforma en la Argentina 1989-1995 (Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano,
1999), p. 50. También es un testimonio interesante el libro de Marcelo L. Acufia, A/fonsin y el Poder
Económico:e/fracaso de la concertación y los pactos corporativos entre 1983y1989, Buenos Aires:
Corregidor, 1995. Por su parte, protagonistas como Domingo Cavallo y José Luis Machinea también
reconocen el problema, en las circunstancias específicas analizadas en escritos citados más abajo. 1 Cabe
aclarar que en un contexto de inestabilidad estas maniobras son muy dificiles de evitar debido a la emergencia
de lo que en la jerga financiera se llama el "déficit cuasifiscal", que no es un invento argentino.
La fuga masiva de capitales hace necesario subir las tasas de interés hasta límites astronómicos, para atraer
dinero. Esto conduce a enormes pérdidas operativas de carácter financiero para el Banco Central. Los déficits
provenientes de estas operaciones son cuasifiscales porque, no estando contemplados en el presupuesto del
Banco Central, son de todos modos financiados con fondos públicos que generan inflación. Estas pérdidas
fiscales son en la práctica un gran subsidio para los sectores con acceso al crédito externo, que es mucho más
barato. Tomando dinero prestado en el exterior y re-prestándolo en la Argentina, a lo largo de las décadas los
ciudadanos de la patria financiera, tanto nativos como extranjeros, han acumulado gigantescas ganancias que
fueron pagadas por el fisco. La fuga de capitales inherente a los ciclos de vaciamiento se retroalimenta por
medio de este mecanismo, que produce más y más concentración de la riqueza y el ingreso, y por lo tanto
mucha más pobreza en el otro extremo.
En las palabras de Cristóbal Williams: "En Estados Unidos los expertos también se benefician de una prima.
Sipueden predecir que la tasa de inflación será del 2,50% y no del 2,75% anual como prevé el resto del
mercado, eso conduce a ganancias. Pero la prima aumenta a medida que crece la inestabilidad. La capaci~ad de
predecir que la inflación del afio será de 280% en vez del 140% es bastante más importante. ~n la Argentma
esto a menudo es posible aún sin acceso a información privilegiada; se requiere talento analítico y la lectura
sistemática de fuentes abiertas." Comunicación personal del 6 de octubre de 2005. 1 El testimonio de Cavallo

25
3. El sujeto recibía el importe en pesos de un banco argentino.
4. En compensación por haber conseguido crédito externo en momentos dificiles, el
Banco Central le otorgaba un seguro de cambio a seis meses.
5. Cumplido el plazo, el sujeto tenía el derecho a comprar los dólares que había
cambiado, a una tasa prefijada, con una enorme ganancia debido a la alta inflación.

Los riesgos de la operación se limit8;ban a la posibilidad de un cambio súbito en las reglas de

en varias instancias concretas durante la década de 1980 queda registrado más abajo en este capítulo. El de
Machinea es 'de carácter más general y constituye un aporte de gran interés para nosotros en estas líneas.
Sefíala la emergencia de una suerte de cultura de la licuación de deuda privada a partir del último gobierno
militar. Advierte a sus interlocutores del Banco Mundial: "'Tite concessions made during this period were to
ajfect the eco.nomic policy of the next years. Specifical/y, the reduction ofprivate liabilities during 1982 was to
leave behind a 'syndrome of liquidification '. That is, anytime the real interest rafe was quite high, expectations
turned to 'dotng something in order to reduce the private debt '. (...) From then on the monetary policy lost
part of its e¡jéctiveness because in many cases the response ofthe private sector to very high real interest rates
wasjust to waitfor the /iquidification." Véase J.L. Machinea, "Stabilization under Alfonsín's govemment: a
frustrated atttempt", Documento Nº 42, CEDES, Buenos Aires 1990, p. 6. José Luis Machinea y Juan F.
Sommer presentan conceptos similares en "El manejo de la deuda externa en condiciones de crisis de balanza
de pagos: la moratoria de 1988, Documento Nº 59, CEDES, Buenos Aires 1990, p. 4.
Véase en el Capítulo 5 la sección sobre la licuación de pasivos privados efectuada por el Banco de la
Provincia de Buenos Aires durante la presidencia del radical Femando de la Rúa, siendo gobernador el
justicialista Carlos Ruckauf. Éste lideró el operativo del que participaron gustosos los miembros radicales y
:frepasistas del directorio del banco y de la Legislatura provincial. La inclusión en la maniobra del centro-
izquierdista FREPASO, que integraba la Alianza gobernante, nos da la pauta de la medida en que todos los
partidos fueron cómplices de estas violaciones de los DPM cuando llegaron al poder.[Por lo tanto, deduce
tácitamente, si todos robaron son nodos iguales menos los "liberales en estado químico de de pureza] .La
corrupción e ineficiencia de los políticos sirve para exigir recortes en los recursos del Estado. [¿Quién los pide,
desde donde?] Los voceros de estos sectores a menudo atribuyen los problemas económicos del país al exceso
de gasto público, cuando con un 17% del PBI éste está muy por debajo de lo que representa en los países
desarrollados. En el afio 2005 el gasto público argentino resulta insuficiente para las necesidades de un país
moderno cualquiera sea el marco ideológico de su evaluación. George W. Bush no lo propondría para los
Estados Unidos. Pero esta insuficiencia es funcional al interés de una burguesía depredadora que ha optado
por aprovecharse de la incultura económica del pueblo antes que intentar ejercer un liderazgo moral e
intelectual. También en este punto me he beneficiado de intercambios de opinión con Cristóbal Williams.
La idea de que el desarrollo financiero fomenta el crecimiento económico se origina en Bagehot (1873) y
Schumpeter (1912). Pero a la idea de que el desarrollo de los mercados financieros y de capitales es central
para la igualdad no la he encontrado en escritos anteriores a su enunciación por Cristóbal Williams en 1987, en
un oscuro periódico de la provincia argentina de Río Negro. Más de una década más tarde la encontramos
enunciada por Li, Squire y Zou, aunque con distinto fundamento. Éstos sostienen que el desarrollo de esos
mercados es importante para la igualdad porque el desarrollo financiero permite que los pobres accedan al
crédito. [¿ejemplos?] Williams no desconoce ese argumento pero le da poca importancia La tesis central de
este desconocido pensador argentino es que el desarrollo de los mercados financieros y de capitales, amen de la
protección a los activos intangibles en general, incide favorablemente sobre la igualdad porque la clase media
baja puede acceder al mercado financiero en tanto que dadores de fondos (ahorristas), no tanto como
tomadores. Además, con buenos mercados financieros la clase media puede ahorrar, y eso da lugar a una
menor concentración del ingreso sin que se resienta el ahorro nacional. Véanse los clásicos Walter Bagehot,
Lombard Street: A description ofthe Money Market, Londres: Henry S. King & Co., 1873, y Joseph Alois
Schumpeter, The Theory ofEconomic Development, An Inquiry into Profits, Capital, Credit, Interests and the
Business Cyc/e; Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press, 1934 (primera traducción al inglés de la
obra de 1912). El trabajq académico citado es Hongyi Li, Lyn Squire and Heng-fu Zou, "Explaining
Intemational and Intertemporal V ariations in Income Inequality", Economic Journal 108, enero de 1998.
Finalmente, la contribución precursora de Williams se encuentra en "Un antídoto contra el feudalismo", partes
1, 2 y 3, Río Negro, 17 y 18 de febrero y 4 de marzo de 1987.
§ Esta acertada desagregación del conocido concepto de Thomas Hobbes me fue propuesta por Williams.
juego. Por ejemplo, el sujeto habría perdido si le hubieran impedido transferir al exterior las
divisas re-compradas, ya que en ese caso podría perder el depósito caucionado en el banco
norteamericano. Pero este riesgo era muy menor, ya que muchos agentes financieros
cercanos al gobierno participaban de la maniobra y no serían defraudados. Y un especulador
inteligente pero ajeno a los corrillos del poder podía imitar a los operadores influyentes.
Obrando así las ganancias eran gigantescas y el riesgo muy pequeño.
Obviamente, esos beneficios serían pagados por la gente común cuya pobreza aumentaba.
Pero lo más grave de estos mecanismos es que los agentes involucrados adquirían un interés
en la devaluación. Cuánto más se devaluara, más ganaban. Como muchos operadores tenían
influencia en el gobierno, podían asegurarse el desenlace. Y algunos especuladores
poderosos podían apelar a los juegos aún más sucios que muchas veces se registraron en la
vida política argentina. Por ejemplo, financiar huelgas para contribuir al círculo vicioso que
va del aumento salarial a la devaluación.
Así naci($Ja patria financiera. En ese momento de nuestra historia los sectores más lúcidos
de nuestra. burguesía, muchas veces encabezados por personajes que se identificaban como
"liberales~', optaron por apostar a las descomunales rentas que la alta inflación ponía a
disposición de unos pocos. Tanto desde la derecha como desde la izquierda, todos los
observadores coinciden con el fenómeno. La única diferencia radica en que mientras
muchos progresistas han denunciado estas maniobras ruidosamente, los conservadores
tienden a reconocerlas en forma privada. *
A lo largo de décadas los mismos métodos serían empleados una y otra vez, con las
variantes impuestas por las circunstancias. Siguiendo con el ejemplo de los autopréstamos,
éstos fueron muy usados durante el gobierno militar. Y durante la década del '90, aunque no
se podía especular con devaluaciones porque la estabilidad monetaria estaba garantizada, un
mecanismo similar se empleó para lucrar con las diferencias en las tasas de interés vigentes
en los países avanzados (bajas) y en la Argentina (muy altas). Quien pudiera obtener crédito
barato en el exterior para prestar localmente ganaba fortunas.
Gran parte de la deuda externa de las multinacionales establecidas en el país respondía a
autopréstamos de este tipo. Posteriormente, después de la devaluación con pesificación
asimétrica de 2002, las empresas privatizadas pretendieron seguros de cambio para su
desproporcionada deuda externa: US$ 700 millones de Aguas Argentinas, 3000 millones del
sector telefónico, 6000 millones del sector gasífero, etc. En gran parte esta no era una deuda
legítima sino que provenía de la toma de créditos en el exterior para lucrar con las tasas
argentinas. 12
A lo largo de tres décadas, bajo todos los gobiernos, la inestabilidad se usó, se manipuló y se
magnificó para concentrar vastas fortunas a expensas del colectivo nacional y su creciente
masa de indigentes. Toda brecha, fuera entre las cotizaciones de mercado y los valores
nominales de los bonos, entre las tasas de interés internas y externas, o entre el tipo de
cambio vigente al momento de tomarse un crédito y al momento de cancelarlo, fue usada
para succionar cantidades masivas de fondos para beneficio de quienes tuvieran acceso a los
medios y la información necesarias para aprovechar cada circunstancia. Simultáneamente, el
Estado puso a disposición de estos especuladores instrumentos como los seguros de.cambio
y los avales del Tesoro, que facilitaron violaciones masivas de los derechos de propiedad de
las grandes mayorías, perpetradas en forma reiterada.

27
Definición operacional

Definiremos formalmente a la "patria financiera" como:


Un entramado de actores no siempre poderosos, provenientes de todos los sectores de la
economía, incluidos los productivos, que a partir de 1975 comprendieron que en la
Argentina se puede ganar mucho más dinero apostando a la inestabilidad, antes que a
una optimización de la producción que requeriría una congruencia programática
incompatible con la inestabilidad y disenso crónico que imperaban en el país. Se trata de
una cuasi mafia informal, más meritocrática que nepótica, donde la inteligencia personal
es un activo tan importante como la capacidad de cabildeo y el acceso a información
privilegiada (aunque ayuda, no basta con pertenecer a una familia de banqueros para
desenvolverse en la patria financiera con soltura).

Ciertamente, la experiencia demostró que en la Argentina post-195 5 los conflictos


sectoriales imposibilitaban los proyectos de largo plazo. En cambio, jugando
especulativamente y apostando a la inestabilidad se generaban jugosas primas para aquellos
que gozaran de un posicionamiento estratégico en los corrillos del poder y un conocimiento
experto de la economía. Para tales actores, esta estrategia generaba entonces como ahora
más beneficios que una apuesta siempre frustrante a una e'stabilidad que intentara maximizar
la generación de riqueza auténtica.
Por este motivo, a partir del gobierno de María Estela Martínez de Perón se gestaron ciclos
en los que este segmento de la burguesía presionó en fases sucesivas por la estabilidad
monetaria y el acceso al crédito fácil, luego fugó capitales al exterior, y finalmente se dio
vuelta y forzó un cambio de política o de gobierno, para que se devaluase masivamente o se
instrumentare algún otro mecanismo de licuación de las deudas contraídas en la primera
etapa. Ello ocurrió una y otra vez, con todos los partidos y regímenes políticos. Ambos
Domingo Cavallo y José Luis Machinea, desde trincheras políticas opuestas, reconocieron el
papel desestabilizador de los segmentos más poderosos de la burguesía."
Por otra parte, el fenómeno no se limitó al Estado nacional sino que se vio agravado por el
otorgamiento sistemático de créditos blandos por parte de los bancos provinciales, y por las
licuaciones y estatizaciones de deudas contraídas con estas entidades por empresas privadas.
Estas medidas fueron instrumentadas por los gobiernos y legislaturas provinciales, que
estaban y aún están más colonizadas por la burguesía prebendaria que sus contrapartes
nacionales. Como para colmo el Estado nacional garantiza los depósitos de todos los bancos,
incluidos los provinciales, muchas veces éste se vio obligado a generar inflación
intencionalmente para licuar las deudas de dichas entidades, contraídas como consecuencia
de la reiterada transferencia de fondos a las empresas beneficiarías de los créditos blandos y
las licuaciones. De este modo, también en este frente las violaciones de los DPM fueron
permanentes, ya que los recursos canalizados a minorías poderosas por medio de estos
mecanismos pertenecían al colectivo social.
Subsidiaria y consecuentemente, nuestra patria financiera adquirió un interés en que el
Estado fuera lo más ineficiente posible, ya que así se creaba un pretexto más para negarle
recursos. Fomentó la informalidad económica porque ésta facilita la evasión impositiva.
Prefirió que los políticos fueran corruptos y que no hubiera plena vigencia del Estado de
derecho, ya que así se destruye la legitimidad que los gobernantes requerirían para imponer
una reforma de las prácticas especulativas. Cultivó las inclinaciones patrioteras y
antifinancieras del populacho [¡Sic!] para lograr privilegios económicos y licuaciones de
deuda privada. Simultáneamente, estos vicios impidieron el desarrollo de un mercado de
capitales donde la clase media baja podría ahorrar y acceder a la propiedad de bienes de
producción por vía de acciones.
Este segmento de la burguesía, que ha gobernado encubiertamente desde 1975 montándose
sobre gobiernos peronistas y radicales, y sobre regímenes militares y constitucionales,
promueve la vigencia de un "estado de naturaleza en la economía"§ donde el burgués puede
robar a otros burgueses y a los pobres impunemente, aunque se perpetúe el subdesarrollo y
la miseria de mayorías crecientes. Para esto, goza de la complicidad de un Estado
colonizado por intereses espurios, que se abstiene de cumplir una de sus principales
funciones en el contrato social: la de mantener el Estado de derecho en la economía. Según
nos cuenta Cavallo, también ha gozado por momentos de la complicidad de bancos
internacionales que, ante el riesgo de quiebra de las empresas deudoras, "han promovido el
aumento de la deuda externa pública, sea en forma directa o a través de avales del tesoro." 13

El doble ~ndamiaje, jurídico y delictivo, de la "patria contratista"

Una de las consecuencias más graves de este estado de cosas es que los sectores más
poderoso~ de la burguesía prebendaria montarían un intricado sistema que combinó aspectos
legales y delictivos para beneficiar a sus empresas privadas con contratos públicos abusivos.
Este ordenamiento dio lugar a lo que en la Argentina se conoció coloquialmente como la
"patria contratista": un conjunto de las empresas proveedoras más importantes, que se
beneficiaron no sólo de la especulación financiera alimentada por el caos económico, sino
también de cuantiosas sinecuras, multimillonarios subsidios y contratos permanentemente
sobrefacturados.
El primer desvío solía estar en la declaración de necesidad de una obra, servicio o
suministro. Tal como lo denuncia Horacio Verbitsky, el Estado adquirió infinidad de bienes
que no necesitaba, pagando sobreprecios. 14
Desde una vereda ideológica opuesta, anclándose en el caso de las auotopistas construidas
durante el gobierno militar, que en buena medida fueron financiadas por los contribuyentes a
través de créditos con avales del Tesoro que fueron cancelados por el erario público, Cavallo
denunció exactamente lo mismo. Resulta sintomático constatar que, si nos atenemos a los
datos fríos que aportan, la izquierda y la derecha argentinas coinciden en este diagnóstico de
corrupción. En abril de 1982 el economista calculaba que:

"(Por el mismo monto) se podrían haber construido aproximadamente 5000


kilómetros de nuevas rutas pavimentadas en el interior del país, o reconstruido
JO. 000 kilómetros de caminos deteriorados, o perforado 3000 pozos nuevos de ·
petróleo, o instalado 2 millones de Kw de potencia eléctrica adicional en centrales
de gas, o creado toda la capacidad industrial necesaria para autoabastecernos de
15
fertilizantes para el 100% de nuestras hectáreas cultivadas con granos. "

Se optó por autopistas de acceso a la Ciudad de Buenos Aires, que aumentaban el confort de
la población urbana, en vez de las otras alternativas más productivas. Fueron subsidiadas por
el Estado para mayor lucro de los contratistas y consignatarios privados. La declaración de
necesidad estuvo tan viciada como el financiamiento encubiertamente público de las obras.
Este tipo de vicio, sin embargo. de gran magnitud pero de ocurrencia universal, es sólo la
punta del témpano. El tipo de corrupción inaugurada durante la presidencia de la viuda de

29
Perón fue cualitativamente diferente de la venalidad convencional que en diversa medida
atraviesa todos los tiempos y latitudes. Para diferenciarla la llamaremos "mega-corrupción".
Se asentó sobre ardides legales gruesamente ilegítimos, que luego fueron manipulados de
manera flagrantemente delictiva.
El artilugio jurídico más importante que hemos identificado hasta la fecha es la llamada
doctrina "de la intangibilidad de la retribución delco-contratante particular". Verbistky la
recuerda en uno de los capítulos introductorios de su Robo para la Corona, a la vez que
Rodolfo Barra, primero juez de la Corte y luego ministro de Justicia de Carlos Menem, la
justifica académicamente en su Contrato de Obra Pública.
La doctrina está basada en una peculiar interpretación de los artículos 16 y 17 de la
Constitución, referidos el primero a la garantía de igualdad como base para las cargas
públicas, y el segundo a la inviolabilidad de la propiedad. La idea, que fue adoptada por la
Corte Suprema en 1975, era que al llevar a cabo una obra pública el contratista privado sirve
al interés general, que es responsabilidad del Estado. Por ello, éste "debe soportar las
consecuencias de todas las vicisitudes económicas susceptibles de alterar la fórmula
económico-financiera". De lo contrario se impondría al empresario particular un detrimento
patrimonial en aras de la satisfacción del bien común. Como recuerda Verbistky, la Corte
abandonó su jurisprudencia restrictiva anterior y abrazó la nueva doctrina en el mismo
momento en que comenzaba la oligopolización de la gran obra pública, concentrada en
la Unión Argentina de la Construcción. Así se alcanzaba "el milagro argentino de
eliminar el riesgo empresario y endosar al Estado todo posible quebranto".
Resume Verbistky:
"A partir de 1975 la nueva jurisprudencia no sólo protegió al contratista de la suspensión
de obras imputables al comitente. También admitió la revisión de las fórmulas polinómicas
que se aplican para expresar variación de costos de los insumos y la compensación en caso
de modificaciones. Cualquier contingencia de cualquier naturaleza que afectara la relación
del contrato debía ser compensada por el ente público contratante. En aquel contexto de
stagflation en el que todos perdían, esta doctrina liberó de todo riesgo a los grandes
contratistas (. ..). Después del golpe del '76 se fue perfeccionando el método. Establecida la
doctrina, los contratistas organizaron su relación con el Estado de modo de maximizar sus
beneficios en forma arbitraria y a expensas del interés general que invocaron en la
doctrina. 16
Este principio perverso, elevado a la legalidad por un Poder Judicial colonizado por la
burguesía depredadora, preparaba el camino para la más desembozada corrupción en las
contrataciones de obra pública. En la típica "pseudo-licitación" arreglada con vistas a
explotar esta doctrina jurídica, el gran negocio derivaba de las omisiones en los pliegos que
tipifican los bienes a contratar. Recuerda Verbitsky: Barra invoca las "modernas
concepciones del Estado Social de Derecho" para argüir que el "principio de riesgo y
ventura" propio de las contrataciones entre particulares no debe mantenerse en todo su
rigor para las contrataciones entre particulares y el Estado. Véase Rodolfo Carlos Barra,

Contrato de Obra Pública, Tomo 3: Precio, Certificación, Mora, Intangibilidad de la remuneración. Buenos
Aires: Ábaco (Depalma), 1988, p. 1124; y Horacio Verbitsky, Robo para la Corona: los frutos
prohibidos del árbol de la corrupción, Buenos Aires: Planeta, 1992, p. 21-31.

Así las llama Cavallo.


"La redacción de pliegos se convirtió en una tarea esencial (Y completamente ilegal) para
los grandes contratistas. El arte reside en omitir en el pliego algún paso esencial para la
conclusión de la obra. Cuando al promediar, el trabajo esto se descubre, el contratista
solicita su pago como adicional. El Estado se niega. El contratista pide prórroga y.
mientras se discute, paraliza la obra. En ese momento agrega al reclamo el mayor costo por
los gastos improductivos que le crea la permanencia de personal y el equipo más all.á del
plazo previsto. Con este método, el Estado termina dándole la razón al contratista y
pagando aparte el paso omitido en forma mañosa en el pliego. No es excepcional IJ1!le los
costos de una obra terminen triplicando el presupuesto original (. ..), y hay casos
espectaculares como el de Yacyretá, donde antes de la terminación de la represa el
presupuesto ya se había decuplicado. "17 '

Como al perspicaz lector la pluma de Verbistky puede parecerle sospechosa, recurramos a la


justificación de la dimensión legal de estos procedimientos brindada por Rodolfo Baua.
desde las antípodas ideológicas. Apoyándose en Miguel Marienhoff y Jorge J. U~ el
jurista recArre a la llamada ''teoría o instituto de la imprevisión":
"El respet'tJ..de la situación de igualdad frente a las cargas públicas, que impide haa!l-
soportar exclusivamente sobre el cocontratante las consecuencias de un álea económica IJW
no pesa sobre las demás personas, y la obligación de indemnizar a ese cocontrotanle por el
menoscabo patrimonial de aquella situación de desigualdad - para mantener incólwne la
garantía de propiedad consagrada por el art. 17 de la Constitución Nacional - es(...) el
fundamento jurídico positivo que permite, entre nosotros, la admisión de la teoria de la
imprevisión en el derecho administrativo." 18
Gracias a esta enjundiosa doctrina, los funcionarios del Estado y las empresas púb~ de
consuno con las empresas contratistas privadas, se dedicaron a generar "imprevisiones"". La
"doctrina" constitucional imperante sistemáticamente le daba la razón al contratista.
generando la motivación para presentar pliegos defectuosos que multiplicaron las ganancias
privadas hasta el infinito. Esto explica la brecha que, a partir de 1975, se fue agigantando
entre los costos nacionales e internacionales de este tipo de obra.Así se consumaba el
milagro argentino de la ausencia de riesgo empresario que denuncia Verbitsky. Erael
paraíso de la patria contratista. Barra lo explica y defiende con solemne decoro:
"De lo que se trata es del reconocimiento de la sustantividad del contrato admini.straliw>.
(...) Este camino nos debe conducir necesariamente al abandono del principio de.l nesgo y
ventura ' en el campo de los contratos administrativos, en particular el de obra.'"'19
Y para más, la doctrina se sustenta nada menos que en justicieros argumentos relativos a Ja
distribución de la riqueza. Dice Barra:
"En el contrato administrativo también rige la regla del pacta sund servanda, pero según la
especie propia de la justicia distributiva y en (. ..) condiciones de mutabilidad (. ..) No puede
regir en este esquema el principio del 'riesgo y ventura' simplemente porque es
absolutamente contradictorio con la estructura de la relación jurídica, expresión de la
º
justicia distributiva. "2
Cuando el articulador de semejante discurso se convierte en ministro de Justicia, ¿no nos
encontramos ante la mejor prueba de que el nuestro es o fue un "Estado capturado»>
dedicado a vaciar el patrimonio común para beneficio de unos pocos que controlan hasta la
misma definición de la legalidad?
Obviamente, las diferencias entre los costos justos y las astronómicas ganancias
provenientes de esta depredación jurídicamente avalada, que fueron eq~valentes a muchos
miles de millones de dólares, deben sumarse al cómputo de lo que los neos le deben a los

31
pobres en la Argentina, como consecuencia de ~ravísimas violaciones del derecho de
propiedad [¿Cuales?] de las grandes mayorías. Estas fueron perpetradas a través de
ingeniosos métodos que combinaron elementos legales e ilegales, hechos posibles por la
cabal colonización del Estado por parte de estos intereses espurios.
A su vez, esa colonización fue posible gracias a que se compró a los siempre mal pagos
funcionarios permanentes de las empresas estatales, a los dirigentes sindicales, a los jueces y
(durante los períodos constitucionales) a los políticos, que tanto desde el Poder Ejecutivo
como desde el Legislativo vendieron sus servicios al verdadero poder detrás del trono. Esta
afirmación no es el producto de una inclinación por la teoría de la conspiración. Proviene de
constatar empíricamente que a lo largo de tres décadas, independientemente de que el
gobierno fuera militar o constitucional, radical o peronista, el Estado argentino fue puesto
al servicio de sucesivas maniobras absolutamente ilegítimas que concentraron la
riqueza, adjudicaron gigantescos subsidios, alentaron la fuga de capitales, y licuaron y
estatizaron deudas privadas multimillonarias.
Estos procesos fueron fundamentalmente endógenos. Aunque múltiples intereses extranjeros
se hayan montado sobre ellos para lucrar abusivamente, tramas como las descripta<> son
principalmente el producto de círculos viciosos locales que desembocan en mega-
com1pción. Por lo menos en su origen no se trata, como parece creer Verbistky, del producto
de una maligna intencionalidad del capitalismo intemacional.[¿Será su esencia-digo-?]
Lo que más le conviene a éste es que el planeta entero consuma.
[Dudoso]. Por eso invierte en la China, para crear consumidores donde no los había. Lo que
se ha conseguido en la Argentina, por el contrario, es multiplicar la miseria y reducir
enormemente el universo del consumo. No dudo, por supuesto, de que la inmensa mayoría
de nacionales y extranjeros invitados a participar del despojo aceptaron con entusiasmo.
Pero la fuente principal de nuestros males yace en el proceso histórico argentino y sus
sujetos autóctonos.

Mi colega Rodolfo Apreda, de la Universidad del CEMA, se me anticipó en el uso del concepto de "Estado
capturado" en nuestro medio. Para mayores precisiones véase Hellman, J.,Jones, G. y Kaufmann, D. "'Seize
the State, Seize the Day'. State Capture, Corruption and lnfluence in Transition", Instituto del Banco Mundial,
Policy Research Working Paper, Govemance, Regulation and Finance Division, septiembre de 2000.
* N. Restivo y R. Dellatorre, op.cit., p. 24. A raíz de cumplirse 30 afios de este episodio la prensa publicó
testimonios interesantes. Por ejemplo, Israel Mahler, ex titular de la Unión Industrial Argentina, dijo: "En mi
empresa, un día antes del Rodrigazo teníamos una cantidad inusual de pedidos( ... ). En los días siguientes,
tuvimos que( ... ) reducir la jornada laboral, porque casi todos los pedidos fueron cancelados. En realidad, nos
hicieron un favor, porque con el desbarajuste que se vino no había precios. Lo peor, de todos modos, vino
después.( ... ) Fue algo muy parecido a un saqueo". Y Roberto Favelevic, también ex presidente de la UIA,
declaró: "Yo recuerdo que en esos primeros días en la calle no había autos porque la gente no los sacaba por
el tremendo aumento que hubo en los combustibles. Pero de a poco, la situación se fue recomponiendo. Para
la industria hubo rejinanciaciones, seguros de cambio. Para los que éramos proveedores del Estado hubo un
reconocimiento, aunque tardío, de mayores costos." En contraste, para las grandes mayorías no hubo seguros
de cambio ni subsidios compensatorios. Véase Suplemento Cash de Página 12, 5 de junio de 2005.
-1-

Profesorado en Historia
Argentina IV

Ricci Ángel
2017

Reseña de ¿Un caso de nomenclatura equivocadas? Los partidos políticos después de la


ley Sáenz Peña? 1916-1930 en "Argentina en la paz de dos guerras" de Waldo Ansaldi
Ed Biblos, Bs As. 1993
Un modelo de hegemonía compartida [Aclaración el presente texto es una reseña de
cátedra Es importante que el alumno comprenda el año en que Ansaldi repasó conceptos
de diversos autores. Suponemos la vigencia de sus análisis]

Se reflexiona sobre la transición democrática que se inicia en 1980 donde se produce una
crisis de identidad y representación que padecieron las fuerzas sociales y los partidos
políticos " ..falta adecuada de comprensión de las relaciones existentes entre proyecto
Democrático actual, sus condiciones sociales y su propia historia."
José Nun aplicó el concepto de "transición" que el autor considera "polisémico" entonces
Pucciarelli dice tomemos tres ejes
• Los análisis estudian el golpe del 76 desgajada de una concepción sistémica donde
sería sólo un hecho puntual y no una continuidad histórica. Una etapa más de un
ciclo histórico mayor de inestabilidad
• Cabe la posibilidad de estudiar "regularidades" desde 1930 sí fuere así, se pregunta
en qué momento nos encontramos de esa "transición"
• Las alternativas entre ciclos autoritarios y democracia limitada obedecen a una
constelación de circunstancias nacionales e internacionales y es altamente
posibles de ser analizadas históricamente
Estas alternancias [irrupciones de las FFAA] estuvieron siempre acompañadas de una
creciente inestabilidad político social que menguó la eficiencia y autoridad del poder

del Estado
Explicación Provisoria. La evolución histórica argentina es producto de un des-orden
político que tiene su explicación en la n,aturaleza de la clase dominante , en su
conducta económica y una extraordinaria capacidad desarrollada para controlar todos
los resortes de poder sin devenir clase dirigente.
Sábato J y Schvarzer Jorge (1985) Señala una fuerte contradicción de intereses
económicos desarrollados a lo largo de la Historia entre una Burguesía altamente
concentrada, multifacética y especuladora y el resto de la sociedad en medio de una
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puja redistributiva de carácter permanente. La batalla por la apropiación de la renta


impone el caos económico como estrategia definitoria, con desprecio y violación
sistemática de las leyes que permiten estabilizar y regular el mercado y los capitales.

• Esta clase dirigente es transgresora y beneficiaria de un estado débil y sin


autoridad (cautivo) Se trata de la construcción de Poderes Extra Estatales,
paralelos o superiores en sus facultades. [Ver actuación del grupo Bunge y Born en
el estallido final de la hiperinflación que derrocó en la práctica a Alfonsín]
• No es una clase interesada en un plan estratégico de desarrollo del país a Largo
Plazo
• Alimenta y está atenta a las coyunturas y movimientos que amenacen su dominio y
con la posibilidad siempre presente de obtener grandes ganancias financieras a
corto plazo.
• La alianza del grupo dominante con las FFAA se inició en el golpe del 30 [ver en el
texto de A Rouquier el capítulo "La restauración oligárquica"]
• Impusieron así una "Hegemonía sustituta" entre poderes facticos para garantizar la
lógica del "des-orden" que eliminaba la política democrática del juego-

ROUQIER: Fuerza la interpretación y toma una tesis más contundente, la


"intervención pretoriana" se basó en 1- politizar al Ejercito 2- Militarizar la política
Señala un muy "pobre desempeño del mercado capitalista argentino" que siempre
busco refugió en el control del aparato estatal para justificar la redistribución
regresiva de la renta.
• Para eso generó un juego de alianzas transitorias, que atravesaban de igual modo
períodos de democracia o autoritarismo. Actores como las FFAA, la Iglesia, La S.
Rural, la UIA y los intereses de capitales extranjeros en el país decidían.
• El Ejercito elevado a la función de guardia pretoriana disolvía cualquier esbozo de
impugnación seria o inestabilidad aún las canalizadas a través de los partidos
mayoritarios.
O Donell (1997) _Interpreto que la crisis del 30 escindió dos fracciones de la clase
hegemónica con intereses contrapuestos la agropecuaria a la industrial que
resultaron incapaces de conciliar un acuerdo que evitara los llamados "cuellos de
botella" momento en que los insumos para la industria superaban los ingresos de
divisas provenientes casi exclusivamente del campo. [Con el obvio y prolongado
resentimiento del campo] Esto produjo el estancamiento económico [llamado
desde la sociología por Gino Germani y Zymelman la "Gran Demora"] El
estancamiento aceleró el equilibrio inestable reforzando la "ingobernabilidad".
Modificando "precios relativos" se redefine la pugna [ejemplo inflación sin
recomposición salarial]
-3-
la batalla por la conquista del espacio estatal es permanente y allí se mueven
"archipiélagos de alianzas naturales" como los integrados por la gran burguesía
agraria, el capital extranjero y las FFAA. Por el otro sectores de la burguesía
industrial se suman a la clase media (no siempre ojo] y trabajadores que son
partidarios de políticas mercado internista. Esta tensión ocasiona una situación de
crisis permanente que acelera el deterioro y la ingobernabilidad.
Portantiero (1973) Coincidente con los planteos anteriores agrega que la llamada
"Revolución Argentina" (Gral Onganía ] fue el último intento por resolver de modo
autoritario esta creciente crisis de hegemonía permanente. La incapacidad de la
clase dominante de generar un proyecto consensuado a largo plazo fue generando
condiciones de violencia real y simbólica cada vez más graves. El eje nodal fue la
crisis capitalista del 30, la elite ya no participaba del excedente producidos por la
renta diferencial extraordinaria, se volvió más temerosa, nunca emprendió un
proyecto complementario no ya alternativo. Se volcó más a satisfacer demandas
puntuales como un crecimiento industrial limitado, no arriesgo otro camino
intentó aferrase a un lazo comercial agónico con Gran Bretaña.
Se recostaran en el espacio Estatal en la medida que este garantice la protección
puntual de algún interés concreto por ejemplo la producción de azúcar.( ya desde
la época de Alvear ]
Su propósito fue quebrar la resistencia de los partidos mayoritarios por exclusión
lisa y llana UCR o Peronismo con el auxilio de las FFAA, garantes últimas por el uso
de la fuerza del orden existente.

NATURALEZA DEL RÉGIMEN POLÍTICO

La clase dominante tiene

1- capacidad para crear redes de poder alternativo violentando la lógica del


sistema
2- Utiliza la totalidad de medios para impedir que los vastos sectores no
dominantes configuren un bloque estable, independientes y con poder real

La burguesía argentina perduro más de un siglo como clase dominante sin ser
dirigente Tuvo entonces cinco rasgos

1- Politización creciente de las FFAA [al menos hasta mediados de los años 90
luego declinó Se debe observar su comportamiento hoy]
2- Utilizó estrategias de destrucción de un bloque opositor, nunca de negociación
o articulación real alguna
3- Nuestro sistema permite un excesivo poder del Ejecutivo muy permeable al
poder de los interés corporativos
-4-
4 Debilitamiento progresivo del poder de decisión del aparato estatal en su
capacidad natural de gestión, administración y regulación.
Dice Pucciarelli desde el uso de la "fuerza" se disciplinó a los actores y entonces
se fijaron reglas rígidas para el Estado y la Sociedad
5 Mecanismos "perversos" de poder que legitiman y garantizan la continuidad
del modelo que logra superar contratiempos y prolongarse. Su fin garantizar la
continuidad del modelo y orden social

Existen don niveles de Hegemonía Uno global (Paramio /Levi) Es el imaginario, sus
representaciones simbólicas , se vuelven practicas compartidas sin discusión como las
leyes existentes por ejemplo Apuntan a un fin último que determina un tipo de sociedad y
la relación con el Estado Uno restringido Que se expresa en la elección de un tipos de
constitución, principio de soberanía, legitimidad, legalidad La Hegemonía es eje
fundamental no para el ejercicio directo y concreto "sino por la capacidad de generar,
trasmitir, inducir producción de significantes entre los que se destaca lo simbólico
[conocido vulgarmente como "sentido común" vía medios masivos por ejemplo]

Comienza diciendo sólo es posible una "hegemonía compartida" en etapas donde


conglomerados relativamente dinámicos que tratan de establecer la asimilación de
nuevos actores en contextos de rápidos cambios económicos.