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ENSAYO POLITICA DE PRODUCCION Y CONSUMO SOSTENIBLE

Hace poco hablaba con una amiga sobre el impacto que ocasiona en el medio ambiente el uso de
toallas higiénicas, pues aumenta el nivel de residuos poco aprovechables, tal argumento generó en
ella tanta risa , que por un momento sentí que se mofaba de mi argumento, y añadió, que estaba
aun observándome en la edad media, pues hoy por hoy los hábitos de consumo de la población
han cambiado y que, por lo menos en lo concerniente con el manejo de su ciclo menstrual, hoy
por muchas mujeres no usan toallas higiénicas por ese sentido y que existen copas menstruales,
que duran en el tiempo y son reutilizables, me surgió la pregunta ¿Cómo es posible influir en
patrones de consumo y producción amigables con el medio ambiente en un país cada vez más
asociado a patrones de consumo excesivo?.

Los tratados y convenios internacionales que Colombia ha ratificado con el fin de ser participe
activo en la conservación de la vida al futuro, se han visto reflejados en el desarrollo de la política
Nacional de Producción y Consumo Sostenible diseñada desde el año 2010, esta cuenta con
aportes muy significativos en este sentido, pues como allí mismo se comenta, la relación entre
consumo y la sostenibilidad ambiental es directa, y debe combinarse con los mecanismos de
producción, que a su vez brindan a los productos en el marcado, valor agregado por las prácticas
de manufactura amigables con el medio ambiente y la aplicación de tecnologías que contribuyan
en este mismo sentido y es un trabajo que desde el año 97, con la adopción de la política Nacional
de Producción Limpia, el Ministerio de Medio Ambiente iniciaba un camino hacia la
institucionalidad ambiental, aunque un factor no menor, es que el consumidor final, no es
consiente en el mercado de dichos productos, que si bien cumplen con las normas establecidas en
cuanto a compromiso ambiental, sus precios alejan al público, el cual , en un país como Colombia,
se ve seducido por los precios y cuenta con poca conciencia o quizá, desde un punta de vista muy
subjetivo, la suficiente educación con conciencia ambiental el cual en el país, se encuentra muy
rezagada con relación a países del primer mundo donde sus consumidores exigen calidad en
términos de producción sostenible e invierten en la compra de productos con sellos de calidad
ambiental, este no es el caso de Colombia, o al menos, es un factor que hoy por hoy está tomando
poca fuerza en los medios de comunicación, quienes finalmente muestran el producto y ponen a
disposición, la facultades que pueden tener tanto para el medio ambiente como para el hombre, la
compra de dichos productos. Es por ello que cuando se encuentran personas en los mercados
verificando las preponderancias en términos de producción limpia y de calidad ambiental, se
observan como extraños, y los mercados verdes, están quedando anquilosados a términos de
productos agrícolas con prácticas tradicionales sin aplicación de químicos, ya que las experiencias
exitosas con relación a estos factores de producción se quedan meramente en factores
académicos y económicos que no trascienden al consumidor, incentivando una conciencia de
consumo que conlleve a la sostenibilidad de la biodiversidad, es por ello personas como mi amiga,
(que no dejo de creer que es una visionaria de la armonía del hombre-naturaleza), son de los
pocos replicadores de esta noción de consumo sostenible que debe ser prioridad del mercado,
dadas las exigencias de consumo cada vez mayores y las cuales comprometen la disponibilidad de
servicios que posee la naturaleza para las futuras generaciones. Pero hay apartes de la misma
política que me deja un sinsabor de la proyección de esta, teniendo en cuenta que en ella misma
se ratifica que parte considerable del sector empresarial colombiano no tiene actualmente la
posibilidad de acceder a tecnologías más eficientes y menos contaminantes, debido en parte a
obstáculos de tipo económico o financiero que restringen la inversión en materia ambiental y a la
falta de programas de créditos blandos efectivos i, estos factores limitan la intención del país por
incursionar en un mundo cada vez más invadido por la atmosfera de producción sustentable y
sostenible a la cual se desea llegar.

Es por ello que el Desarrollo Rural juega un papel determinante en la aplicación de esta política,
pues el campesino, sea por las condiciones topográficas de acceso, sea por las prácticas de
producción tradicional, es modelo de lo que son prácticas amigables con el medio ambiente, la
visión del estado es brindar las alternativas a estas comunidades de formación técnica, en cuanto
al aprovechamiento de los recursos disponibles, y las nuevas formas de producción, experiencias
como las de Urrao, la cual ha sido expuesta en países como Brasil, sobre las buenas prácticas
agrícolas y el valor agregado de estas a sus productos, la conformación de cooperativas que
fomenten el trabajo en equipo, la adquisición de tecnologías que incentiven una producción más
limpia que entregue al mercado, productos más sanos que aporten al desarrollo de las
comunidades rurales.
i
Tomado de: Política Nacional de Producción y Consumo, Hacia una cultura de consumo y transformación productiva,
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Territorial, 2010.

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