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La Constitución de la Provincia del Chubut establece en sus


artículos 198 a 208 las reglas que rigen las normativas para la
sustanciación del juicio político.

En ese capítulo determina quienes son los funcionarios que


pueden ser sometidos a juicio, quienes pueden denunciar,
como se organiza la Legislatura en Salas de Acusar y de
Juzgar, reglamenta la existencia de una comisión
investigadora que tiene la función de investigar la verdad de
los hechos mediante sumario y organiza la sustanciación de
un juicio para el caso de que se decida impulsar la realización
del mismo el que finalizará con el dictado de la respectiva
sentencia.

En el último de los artículos, prevé que la Legislatura dictará


una norma de procedimientos para esta clase de juicios .En
cumplimiento de la manda se ha sancionado la ley 4457,
modificada por Ley 4826.

Esta ley crea el reglamento a cumplir para la tramitación de


juicio político, determinando la aplicación en forma analógica
el Código Procesal Penal de la Provincia del Chubut aprobado
por Ley 5478.

El artículo 165° de la Constitución Provincial se consagra la


estabilidad de los miembros del Superior Tribunal de Justicia,
del Procurador General y del Defensor General y establece
que sólo pueden ser removidos por mal desempeño,
desconocimiento inexcusable del derecho, inhabilidad
psíquica o física y la comisión de delitos dolosos.

El proceso de remoción será el del Juicio Político explicitado


más arriba.
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A modo de introducción he citado el marco jurídico al que nos debemos ceñir


para discernir por intermedio de un análisis detallado el verdadero carácter
que debe revestir el mismo.

El mecanismo de juicio político debe ser un instrumento eficaz y prudente


para analizar las responsabilidades de los funcionarios, el que deberá ser
correctamente aplicado en beneficio del sistema democrático vigente.

Las partes me han obligado a discernir en primera instancia, ya que, en


diversas oportunidades del debate, han planteado sus diferencias, respecto de
si s meramente política la decisión, o si, por el contrario, la Sala de Juzgar
tiene un rol jurisdiccional.

Para demostrar esta antinomia, cabe traer las declaraciones públicas del
Diputado Javier Touriñan, miembro de la sala acusadora quien manifestó en el
diario El Chubut del día 15 de agosto ppdo.lo siguiente:

La liturgia
Ante un nuevo planteo de falta de cargos concretos, el diputado Javier
Touriñán dijo que «mientras mantengan la liturgia y el ritual de un juicio
penal, creo que van por el camino equivocado, porque este es un juicio
político. Me parece que es flaco favor de la defensa mantenerlo dentro del
esquema rígido y compacto que no permite manejarse en un juicio de otra
naturaleza».
«El origen del juicio político es distinto, porque lo que se enseña en la
escuela de derecho o en la facultad, no es justamente lo que se está juzgando
acá, incluso la sentencia no es de la misma característica», aclaró el
legislador.
Y concluyó «creo que el error de la defensa ha sido mantenerse dentro del
academicismo de los escolástico y mantener esa función de próceres del
derecho, que lo que han aportado han sido teorías, pero las teorías no
mueven al mundo».
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Un voto responsable amerita que fije mi posición en este debate, siendo


relevante para el análisis de las distintas alternativas que hemos tenido a partir
de la acusación.

Para concluir con la destitución de un magistrado será necesario, además de


contar con los aparentes votos de transitorias mayorías especiales que se
puedan alcanzar, acreditar y probar cada uno de los hechos configurativos de
mal desempeño evitando la arbitrariedad.

Me he preguntado si es lo mismo el juicio para quienes cumplen funciones


políticas que para aquellos que cumplen funciones jurisdiccionales.

Por qué los motivos de remoción están determinados en artículos distintos


(véase 198 y 165 CP) siendo mas amplios para los responsables políticos; ello
me hizo suponer que era una incógnita a develar antes de iniciar el análisis en
sí del proceso.

Existe sobrada doctrina y jurisprudencia que permiten definir que nos


encontramos ante un proceso de carácter mixto, ya que podemos afirmar que
es político por la propia naturaleza de las causales que establece la
Constitución y por estar integrado por políticos el órgano de sustanciación
Pero también está determinado con claridad que ese órgano asume un rol
estrictamente jurisdiccional.

He consultado doctrina de reconocidos constitucionalistas, tales como


segundo Linares Quintana, Germán Bidart Campos, Humberto Quiroga Lavié,
Nestor Sagués, María Angélica Gelli ,entre otros, pero he encontrado la mejor
síntesis en el “Tratado de de Derecho Constitucional de Gregorio Badeni, -
Editorial La Ley BSAS 2006 – Capítulo 594 Juicio Político cuyas partes
principales y pertinentes a continuación expongo:
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“…En efecto el artículo 59 de la Constitución Nacional alude a un juicio


público y no a un juicio político. La distinción es importante porque, al privar
de carácter político al procedimiento, este debe ajustarse estrictamente a las
reglas del debido proceso (Alberto J. Egues, la Remoción de jueces y otros
funcionarios)
Si bien las razones que motivan la sustanciación de un juicio político no son
susceptibles de revisión judicial, por tratarse de elementos cuya apreciación
queda exclusivamente a las cámaras del Congreso, el pronunciamiento
condenatorio que emane del senado queda sujeto al Control del Poder
Judicial en la medida que configure la violación sustancial de alguna de las
garantías y derechos que la Constitución reconoce a todos los habitantes del
país
--- En tal sentido, al resolver el caso “Nicosia” (1288), el 9 de diciembre de
1993, la Corte Suprema de Justicia tuvo oportunidad de destacar que la
doctrina afirmaba el control judicial en materia de juicios políticos
desarrollados en el ámbito provincial (1289), era extensible a los
funcionarios sometidos al proceso similar que contempla la Ley Fundamental,
siempre respecto de las reglas del debido proceso legal atinentes al derecho
de defensa.
---Destaco la Corte que la apreciación de las causales para la promoción del
juicio político, el encuadre constitucional de los hechos y su análisis, son
cuestiones reservadas al arbitrio del Congreso, y en particular, del Senado,
insuceptibles de revisión judicial. Sin embargo, la violación de garantías
constitucionales (art. 18 Constitución Nacional) o de los recaudos
establecidos por la Ley Fundamental para la sustanciación del juicio político,
podían acarrear la intervención del Poder Judicial por aplicación del
principio de la supremacía constitucional (art. 31, Constitución Nacional) y
en ejercicio de la función de control de constitucionalidad reservadas al
mismo por la Ley Fundamental. Así, la acusación formulada sin cumplir con
la mayoría del art. 53; la sanción del Senado cuyo contenido difiera del
previsto en el art. 60; la violación durante la tramitación ante el Senado, de
la garantía del debido proceso legal adecuada a las modalidades del juicio
político, son algunas de las hipótesis que tornan viable la revisión judicial de
un pronunciamiento
---Esta doctrina, cuya razonabilidad se basa sobre la ya tradicional distinción
entre los actos políticos – no susceptibles de revisión judicial – y los efectos
jurídicos de tales actos – sujetos al control judicial – (1290), fue afirmada por
la Corte Suprema en varias oportunidades (1291).
La naturaleza jurisdiccional del juicio político previsto en las normas
constitucionales citadas y en el art. 115, fue remarcada por la Corte Suprema
no solamente en el caso “Nicosia”.
---En “Graffigna Latino” (1292) destaco que son revisables las decisiones
adoptadas en un juicio político cuando se vea afectada la garantía de la
defensa en juicio, y que la revisión debe ser planteada por vía de apelación y
no por otro cauce procesal como una acción de amparo.
En “Magín Suárez” expresó que en el juicio político existen cuestiones de
orden federal susceptibles de revisión mediante el recurso extraordinario, y
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que lo atinente a la composición del tribunal de la causa y la recusación son


cuestiones susceptibles de revisión judicial cuando se alega la violación de
las garantías de los jueces naturales.
---En “Llamosas” destacó que en los enjuiciamientos de magistrados no son
ámbitos vedados al conocimiento de la Corte en la medida que se acredite la
lesión a la garantía del debido proceso. (Pág. 1176) obra citada

--El carácter político que se atribuye a este procedimiento no responde a una


concepción de política agonal, sino de alta política arquitectónica, que queda
sujeta al imperio de la ley. El sólo hecho de que tal procedimiento esté
impuesto por una ley – la Constitución - , quiere decir que no puede transitar
por carrilles políticos arbitrarios, sino de conformidad a los preceptos
legales.---
Resulta ilustrativo que, en los Estados Unidos, cuando se aplica este
procedimiento, la Cámara de Representantes se designa como “Grand
inquest of the Nation”, y al Senado como “High Court of Impeachment”.
Es que, las etapas inquisitorias anteriores a la acusación, y la propia
acusación, son por su naturaleza una función judicial que la Constitución
asignó al Congreso y que, por ende, debe ser ejercida preservando los
derechos y garantías de tipo jurisdiccional que, la Constitución federal y los
tratados internacionales sobre derechos humanos, reconocen con meridiana
claridad.
---Si el procedimiento no se adecua a tales reglas, estará al margen de la
Constitución careciendo de toda validez- Así, Sánchez Viamonte enseñaba que
el juicio político aplicado a los magistrados judiciales es “una institución
judicial para quienes ejercen el poder jurídico mediante la aplicación de la
ley” (1299)
---Está claro que, esa referencia, no tiene vigencia tan sólo cuando la Cámara
de Diputados formula acusación, y cuando el Senado asume el rol de tribuna
judicial. Se extiende a todo el procedimiento del juicio político, que arranca
cuando la Comisión de Juicio Político resuelve abrir la instancia instructoria
que prevé el art. 12 de su Reglamento Interno.
---Es que mal podría sostenerse que el enjuiciamiento puede hacerse
discrecionalmente y librado al arbitrio de las Cámaras legislativas, porque,
en tal hipótesis, el juicio político dejaría de “servir a su elevada finalidad
institucional con que ha sido concebido, subvirtiéndose y
desnaturalizándose, cuando interfiere con el no menos importante principio
de la división de los poderes, acertadamente reputado como el baluarte de
la libertad civil y política. Asimismo, el juicio político contradice los
propósitos que lo inspiran, cuando sirve de instrumento a la pasión, a la
baja política, a la venganza o no se respetan en su tramitación de resolución
los sagrados mandatos de la justicia y la seguridad jurídica del individuo”
(1300)
En sentido similar se pronuncia, en orden al estricto cumplimiento de las
reglas del debido proceso legal Germán Bidart Campos. Afirmando el
carácter jurisdiccional del denominado juicio político, señala que el
“vocabulario” de la Constitución acude a favor de la respuesta afirmativa del
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carácter jurisdiccional, porque usa los vocablos “causa” “juicio” (público),


“fallo”, a mas del verbo “juzgar”. Todo ello en los arts.53, 59 y 60.-
También María Angélica Gelli expresa que el hecho que el juicio público
citado por la Constitución reciba, usualmente, la denominación de Juicio
Político” no significa que en el desarrollo de la causa pueda tolerarse la
ausencia de la garantía del debido proceso y de la defensa en juicio, ni que se
permita arbitrariedad alguna en la acreditación de los hechos configurativos
de mal desempeño”.
El procedimiento del llamado juicio político comienza cuando, la comisión de
juicio político procede “a abrir la instancia mediante sustanciación de
sumario (artículo 12 del reglamento interno). Abrir la instancia, mediante la
sustanciación del sumario, significa el inicio de una etapa de instrucción, que
concluye con el despacho que emite la comisión.
Es un procedimiento, si se quiere, de carácter mixto. Es político por la
naturaleza de las causales constitucionales que lo impone, y porque es un
órgano político el que interviene en su sustanciación, aunque luego asume el
rol de un tribunal jurisdiccional.
Pero esa naturaleza política, reiteramos, no se relaciona con el concepto de
política agonal. No se relaciona con los fenómenos de conquista y
conservación del poder, sino con el concepto de política arquitectónica.
Pero también tiene naturaleza jurídica porque no configura una atribución
discrecional del Congreso, sino sujeta a límites establecidos por la
Constitución. No solamente respecto a su estructuración en los art. 53, 59 y
60 de la Ley Fundamental, sino también en orden a la rigurosa aplicación y
respeto de todos los derechos y garantías individuales que ella establece, y
que han sido objeto de reglamentación por los tratados internacionales sobre
los derechos humanos previstos en su art. 75, inc. 22.-
De manera que, aunque la sustanciación esté a cargo de un órgano político –
el Congreso -, su curso debe ajustarse a las normas jurídicas que tutelan los
derechos humanos, que le asignan naturaleza jurídica.
Tales circunstancias determinan que el actual procedimiento revista carácter
jurisdiccional y no meramente político. Asimismo, si bien no es susceptible de
reglamentación mediante una ley, pues abarca atribuciones constitucionales
propias y diferentes de cada Cámara del Congreso, si es susceptible de ello en
virtud de una reglamentación interna.
En síntesis, el “juicio político”, que regula la Constitución Nacional en su
articulado, tiene carácter jurisdiccional y, en el curso de la sustanciación que
se inicia en el ámbito de la Comisión de Juicio Político, tanto ella como las
Cámaras del Congreso carecen de potestades absolutas, arbitrarias,
discriminatorias o discrecionales en orden a sus efectos.
Ese procedimiento, que ni siquiera recibe la denominación de juicio político
en la letra de la ley fundamental, sino de juicio público, es una excepción al
principio general que concentra la actividad jurisdiccional del Estado en el
Poder Judicial y, como toda excepción, debe ser objeto de una interpretación
restrictiva. (Segundo Linares Quintana, Tratado de interpretación
Constitucional).
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Interpretación restrictiva que de modo alguno permite soslayar los principios


y garantías que conforman el debido proceso legal. Ni por parte de la
Comisión de Juicio Político, en su carácter de instructor, ni de la Cámara de
Diputados, en su carácter de fiscal, ni por el Senado en su papel
constitucional de Juez.

El carácter jurisdiccional del” juicio político”, proviene del hecho de estar


regulado en la Constitución Nacional, que no puede ser objeto de
interpretaciones aisladas o fragmentarias de sus contenidos, sino de una
interpretación sistemática. De una regla hermenéutica que la considere como
un conjunto de preceptos inescindibles cuyo significado debe resultar de un
análisis armónico de todas las partes de su texto. (Segundo Linares Quintana,
Tratado de Interpretación Constitucional).
Tal circunstancia determina que, en el juicio político, se apliquen todas las
garantías reconocidas por la Constitución Nacional y los tratados
internacionales sobre los derechos Humanos a las personas que están sujetas
a cualquiera de las manifestaciones del poder jurisdiccional del estado. Los
jueces, la Comisión e Juicio Político y las Cámaras del Congreso, jamás
pueden desconocer tales garantías a menos que se decida dejarlas sin efecto
mediante la reforma de la Constitución conforme al sistema de su art.30, o a
la denuncia de los tratados sobre derechos humanos en la forma prevista por
su art. 75 Inc. 22.

A partir de esta cita, extensa pero esclarecedora, y su análisis, puedo definir


claramente que el desarrollo del juicio político debe estar enmarcado en los
procedimientos legales establecidos, permitiendo y garantizando la realización
de todos los recaudos necesarios para la más adecuada defensa del imputado y
evitando la formulación de cargos en forma arbitraria.

En este juicio se han desarrollado las etapas definidas por la Ley 4457 y
modificatorias. Así, en primera instancia la Comisión de Asuntos
Constitucionales de la Legislatura dictamino en mayoría la elevación a juicio.
Su tarea fue la de establecer la admisibilidad formal de la denuncia. He aquí la
primera observación. La admisibilidad formal debe contener, además de
verificar la existencia de los denunciantes, establecer si la denuncia contiene
claramente los cargos que se le formulan al Procurador General.

Es aquí donde se produce la primera oposición a la decisión, ya que el


dictamen en minoría sostenido por el Doctor Roberto Carlos Aquilino Risso
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estaba fundamentado en la ausencia de hechos claros que confirmaran en


primera instancia un causal de mal desempeño.

Asimismo, la Sala de Acusar, luego de la tarea de la Comisión Investigadora


decide con los votos suficientes acusar al Procurador de “mal desempeño” en
su función en virtud de los siguientes cargos:

1.- Ejercer la Superintendencia del Ministerio Público Fiscal en forma


arbitraria y con plena desviación de poder tendiente a realizar de manera
sistemática un ambiente hostil contra los individuos jerárquicamente
inferiores, privando a los mismos de derechos y capacidad de defensa...-
2.- Omitir formular precisos mínimos lineamientos a fin de fijar la política
general y criminal del Ministerio Público Fiscal y los criterios para el ejercicio
de la persecución penal.
3.- Negar en forma arbitraria e infundada la concesión de licencias ordinarias
y extraordinarias, al personal de su dependencia directa y a los fiscales jefes.
4.- Omitir la supervisión de la tarea de los miembros del Ministerio Público
Fiscal, el desarrollo de las investigaciones y el resultado de las gestiones de
los fiscales jefes de cada circunscripción.

La “generalidad” de los cargos de la acusación determinó que la defensa


presentara una impugnación, requiriendo la nulidad del dictamen de la
Comisión Investigadora.
El día 4 de agosto se trató la impugnación y fue rechazada con la cantidad de
votos suficientes. En la oportunidad si bien voté por el rechazo a la
impugnación expresé también que coincidía con la defensa en la
indeterminación de los casos, aclarando que era mi deseo que durante el
debate se pudieran reparar las falencias de la acusación.
En dicha oportunidad expresé que:

“SR. DIPUTADO LORENZO: La primera sería que establezcamos una


metodología para el sistema de votación, me parece de cada una de las
cuestiones que se discutan en esta Sala de Juzgar a los efectos de que el voto
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es individual y se está usando el plural en la fundamentación de los mismos;


esto es lo primero que quiero que quede claro, aparte una cuestión de
transparencia en el actuar de la Sala de Juzgar. Éste es el primer tema que lo
podemos debatir.
De todas maneras, yo voy a hacer el análisis de la impugnación que ha
presentado el acusado. Sostengo lo siguiente: creo que existe una acusación a
un cargo previsto en la Constitución para la remoción del Procurador
General; estamos hablando del mal desempeño; creo que desde la Sala de
Acusar han pretendido demostrar -a través de dos cuestiones básicas que han
sido el acoso laboral y el tema de la falta de políticas- el fundamento de la
acusación del mal desempeño. Pero también cierto es que entiendo que, para
arribar a la conclusión del acoso laboral y de la falta de políticas en la
Procuración General, quizá los hechos no están demostrados muy
fehacientemente. Pero esto me parece que se puede reparar con la actuación,
justamente, de esta Sala de Juzgar y con la posibilidad cierta de que se lleve
adelante con todas las garantías que la Presidencia de esta Sala pretende,
con todas la garantías de defensa.
El segundo término tiene relación con lo primero. Habla -y por eso fue mi
pregunta concreta de cómo había sido la notificación- porque de la vista que
este diputado ha tenido del expediente pareciera ser que no se deberían
desprender estas observaciones que ha hecho la defensa con relación a este
tema, pero me queda -más allá de la respuesta de Presidencia- la duda de si
no estamos ya ante una acción concreta de nulidad para más adelante en
cuanto al procedimiento que se está llevando adelante, digamos. Si cierto es
que yo he visto las actas suscriptas por las personas que han testimoniado; no
se entiende por qué desde el imputado y la defensa –digamos- se hace saber
que esto no consta e incluso no consta el sinnúmero de cuestiones que en el
procedimiento están obligadas a realizarse. Espero que estas cuestiones sean
resueltas, reparadas en el propio juicio; así que, creo que desde mi punto de
vista, creo que esta presentación no es admisible.”

Ahora bien, sustanciado el juicio y valoradas las declaraciones de los testigos


y las pruebas aportadas por las partes se puede analizar con mayor rigor la
pretensión de la Sala de Acusar.
En el primer cargo es en donde noto la mayor falta de precisión, ya que
sostener que el Doctor Samamé ha ejercido la superintendencia en forma
arbitraria implicaba señalar con hechos concretos lo sostenido para poder
lograr un análisis puntual de esa circunstancia.
Debería considerarse entonces que cada una de las acciones llevadas a cabo
por el Procurador General ha sido irregular.
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Corresponde analizar entonces en líneas generales como ha desarrollado la


tarea de Superintendencia que le corresponde ejercer al acusado.
Esta particular gestión burocrática del sistema ha quedado demostrada en el
juicio que se rige por las leyes y por el reglamento interno del Poder Judicial.
(Ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal, N° 5057, Régimen Disciplinario
Resolución N° 192/06 PG, Reglamento Interno General, Resolución 2061/87
STJ).
Uno de los temas que fueron utilizados por la acusación y debatido en el juicio
fue el inicio de un sumario iniciado al Dr. Oscar Luis Balsamello por el
supuesto de la mala relación existente entre el causante y el Procurador
General, lo que quedó desvirtuado ya que el mismo fue iniciado con
anterioridad a la asunción del Dr. Samamé como Procurador General, ya que
tiene relación con una audiencia realizada el 6 de diciembre del año 2000 en
los autos caratulados Juez. de Instrucción Dr. José Colabelli s/incidente de
recusación en autos 2874 -172-00 y que además ha estado justificado su
sustanciación ante la denuncia realizada por un abogado del foro de la
circunscripción de Esquel Ya asumido en la función el Dr. Samamé por
requerimiento del Fiscal de Cámara Dr. Eduardo Raul Falco, emite la
resolución N° 25/01 ordenando el sumario administrativo y designando al
Fiscal de Cámara de Comodoro Rivadavia, Dr, Carlos Alberto Moreno, quien
además testimonió en este juicio por pedido de la acusación.

Finalizada la instrucción el Procurador General emitió la Resolución 47/01 la


cual declaró la nulidad de todo lo actuado ya que surge de las actuación que no
se ha actuado en acuerdo al principio de legalidad que debe primar en este tipo
de actuaciones en cumplimiento de las normativas vigentes ( ley 1510 y
decreto ley 920 ) La testigo Dra. Signorotto incluso se hizo cargo de la
redacción de la resolución en virtud de la función asesora que tenía para estas
cuestiones con la Procuración General.

De la revisión que he realizado en las 75 fojas del expediente no se perciben


las huellas de intencionalidad por parte del Dr. Samamé en contra del Dr.
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Balsamello, por el contrario el respeto por el debido proceso impuesto por la


máxima autoridad del Ministerio Público Fiscal favoreció al denunciante.

Otra cuestión que podría considerarse en el marco de este punto de la


denuncia, o sea analizar supuestas acciones del Dr. Samamé para generar un
ambiente hostil laboral, sería la negativa del imputado de generar la
equiparación salarial de los fiscales generales a los magistrados de Cámara.
En este caso se encuentran los antecedentes documentales sobre las
actuaciones llevadas a cabo por los denunciantes Dr. Oscar Luis Balsamello y
Dr. Nelson Menghini que pretendían el cobro de esa diferencia a partir de la
sanción ley de la 5057.
La Ley 5057 establecía una equiparación salarial de los llamados, a partir de
esa misma ley, Fiscales Generales con las remuneraciones de los Jueces de
mayor jerarquía ante los cuales actuara.
La disposición estaba sujeta a una doble condición. La primera, era que
entrara en vigencia el código, aprobado por esta Honorable Legislatura, N°
4566, y a que hubiera una previsión presupuestaria que lo permitiera, lo que
iba a tratar de hacerse de forma gradual.
El Código Procesal 4566 fue derogado por el Código Ley 5478, que comenzó
a regir el día 31 de octubre del año 2006.
Diferentes Procuradores Fiscales, pero básicamente los doctores Menghini y
Balsamello plantearon que la ley debía ser operativa al momento de su
sanción. Vale decir, una vez sancionada la Ley 5057 (octubre 2003), debían
recibir la calificación, la calidad de Fiscales Generales y la misma
remuneración. El doctor Balsamello lo plantea, de acuerdo con lo expuesto
documentalmente por la defensa al realizarse el testimonio de la Contadora
Bergese, incluso ante el Tribunal Electoral para que se le reconozca esta
condición y en esa condición pueda ser escogido como juez de cámara o
equiparado para el Consejo de la Magistratura. Esta cuestión se le rechaza,
plantea que se le reconozca la certificación de servicios, es decir plantea por
amparo la equiparación salarial. Esta cuestión le es concedida en primera
instancia por el Dr. Jorge Criado, la Cámara rechaza y el Superior confirma.
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Por vía administrativa hace este mismo planteo para que se le certifique esta
misma condición, se le rechaza, recurre, se le vuelve a rechazar.
Mas allá de que las cuestiones expuestas iban por carriles distintos, el 18 de
octubre del año 2007 el Procurador General informado por el sistema
administrativo del STJ de que tiene la previsión presupuestaria suficiente para
cumplimentar con la ley 5057 emite la resolución 187/07 PG estableciendo la
equiparación salarial.
De la profusa documentación exhibida en el juicio e identificada en la propia
situación planteada por el Dr. Balsamello por intermedio de reclamos en sede
administrativa y jurisdiccional se acredita que el Procurador General actuó en
acuerdo a las mandas legales sobre este punto.
Se dijo también que el Procurador General le inició un sumario administrativo
a la funcionaria de fiscalía de Esquel, Dra. Maribel Delgado como un
supuesto “castigo” a la profesional por haber sido testigo en la denuncia del
Dr. Balsamello. Esta cuestión, de poder probarse, podría quizás encuadrarse
en lo denunciado en el punto primero de la acusación. En este caso también
quedó demostrado que nada tiene que ver esa situación. Se desprende de la
copia del expediente con claridad que el sumario se lo pide el Fiscal
Dalverme. Según consta el origen del mismo es la actuación de la doctora
Maribel Delgado en su carácter de funcionaria de la Fiscalía conforme los
términos de la Ley del Ministerio Público en el marco de una investigación
por un delito culposo. Intervención de la doctora que finaliza con la
formulación de la acusación pública. Acusación pública sostenida en juicio,
por el fiscal general, doctor Hernando Dalverme A criterio del citado
profesional hubo serias deficiencias en la actuación de la doctora Maribel
Delgado y lo puso en conocimiento del fiscal jefe, el doctor Eduardo Falco y
conforme la reglamentación vigente se debe disponer, y así ocurrió, la apertura
de un sumario para deslindar las responsabilidades en esta cuestión o sea, si
habían irregularidades y si esas irregularidades eran constitutivas de falta
disciplinaria. A mi criterio es absolutamente inverosímil lo sugerido ya que en
nada tiene que ver el sumario con la actuación responsable del Procurador
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General al cumplimentar cuestiones normadas por el reglamento disciplinario


de la Procuración.
Existe un achaque al Procurador entre los dichos del juicio de haber
perjudicado el trámite jubilatorio del doctor Balsamello. Esta circunstancia no
requiere de demasiado análisis ya que cuando me explayé en el análisis del
pago de la diferencia salarial de los fiscales generales mencioné los distintos
reclamos efectuados por el denunciante, cuya propia acción provocó una
demora en toda la tramitación. En este tema surge del testimonio y
documentos emitidos por la Contadora Bergese

Cuando el Dr. Balsamello pide la certificación de servicios para iniciar su


trámite jubilatorio, se le emitió la certificación conforme el sueldo que el
doctor estaba cobrando en ese momento, es decir, como Procurador Fiscal.
Ante esta circunstancia presenta un recurso administrativo, reclama por esa
certificación aludiendo a lo ya expuesto que deberían certificar en el Superior
Tribunal de Justicia como Fiscal General. En el mes de diciembre sale el
acuerdo donde se equipara el sueldo de Procurador Fiscal al de Fiscal de
Cámara y en función de eso se le empieza a certificar a partir de diciembre de
2007 su actualización salarial. Toda esta burocracia se ha dado en el marco de
las normativas vigentes con intervención del Procurador General solo en
cuestiones de fondo ya que las responsabilidades en la materia eran resorte de
la Dirección de Administración y de Recursos Humanos del STJ. Algo similar
ha sucedido al Dr, Menghini en cuanto al reclamo de su certificación, aunque
zanjó sus diferencias, según sus dichos directamente con el estamento
dependiente de la Contadora Bergese. Analizada toda la documentación
obrante en este juicio, más allá de las actuaciones en sí como los reclamos
administrativos y jurisdiccionales existentes, sino cronológicamente, queda en
claro que no ha habido ni siquiera demoras en los trámites rutinarios de
responsabilidad de los empleados administrativos, por lo que mal puede
señalarse una intervención maliciosa del Dr. Samamé en este tema.
Podría seguir imaginando cuestiones que se han imputado en el debate del
juicio intentando emparentarlos con los hechos denunciados, aunque es casi
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imposible de lograr, ya que la mayor cantidad de testimonios y documentos


nada tenían que ver con ellos, incluso la gran cantidad de documentación
presentada por la defensa que en definitiva respondía a un “por las dudas”.

¿Como probar que el doctor Samamé nunca trató con gentileza o amabilidad a
una persona de su oficina si todo fue atribuido a dichos? , “me comentaron
que”, “se dijo en el diario que”, etc. O ésas no son evidencias serias y
fundadas para endilgar al Dr. Samamé que creó un ambiente hostil en el
Ministerio Público.

En el segundo de los cargos se acusa al Procurador General de la no existencia


de políticas generales y criminales en el Ministerio Público Fiscal.

Se concibe a la política criminal como una estrategia para enfrentar el


fenómeno de la criminalidad. Como toda política pública se integra con
presupuestos de los que se parte, a partir de los cuales se trata de lograr
objetivos utilizando instrumentos que se consideran idóneos.-

No por obvio debo dejar de manifestar que la integración y diseño de una


política criminal debe plasmarse como una política de estado, por lo que
corresponde encabezarla al poder político y la vez que el papel del Poder
Legislativo debe considerarse como central al igual que el Poder Judicial,
quienes deben seducir a la sociedad para lograr su participación y apoyo para
la misma. En su testimonial la Fiscal General Antonia Suárez García
respondió ante la pregunta que la política criminal es el código procesal penal,
cuestión que comparto. Sobre la base de esta definición queda por demostrar
si desde la Procuración General han existido criterios para el ejercicio de la
persecución penal. En este punto han existido dos marcadas posiciones, una de
ellas negando la existencia de las mismas por parte de los denunciantes, todos
ellos ex fiscales, contrariándose con la opinión de los testimonios de los
actuales fiscales.-
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De todas maneras los dichos contrariados de los testimonios encuentran en el


registro público de las resoluciones la verdad objetiva de que el Procurador
General ha emitido permanentemente instrucciones.
Como ejemplo de lo expuesto la carpeta aportada por la defensa y
denominada: “Resoluciones para el diseño y Organización del Ministerio
Público Fiscal (2001-2008), Resoluciones e instrucciones de la Procuración
General, Instrucciones al Dr. Ricardo Basílica, documentación Dr. Nelson
Menghini, Nota 162/06 al Consejo de la Magistratura y Antecedentes Dr. Juan
Pedro Cortelezzi” tiene documentación en cantidad suficientes demostrativa
de lo ejecutado por el Dr. Samamé.
Ha quedado demostrado que no era cierto lo sostenido en la denuncia; en este
punto queda claramente expuesto la vaguedad de la misma, dado que no
puntualizaba supuestos períodos de tiempos, la cita de casos puntuales, en que
jurisdicciones, etc., lo que no permite discernir claramente qué se imputa, sin
perjuicio a la defensa defender con facilidad con el solo hecho de exhibir las
resoluciones emitidas por el Dr. Samamé desde el inicio de la gestión hasta el
presente, para demostrar las instrucciones impartidas.

Debo decir también que ha quedado demostrado en este juicio que a pesar de
la falta de una política de Estado en materia criminal, han existido en la
Procuración de la provincia logros importantes alcanzados, que mas allá de la
utilidad que siempre significa el conocimiento público del tema al haberse
ventilado en el juicio, sirve también para denostar el punto segundo de la
acusación con un informe general que se ha expuesto.

En efecto a partir de la sanción de la nueva ley procesal penal, todos los


testigos calificados, por tratarse de hombres y mujeres que están dentro del
sistema judicial han sostenido las bondades de la nueva ley, lo cual permite
agilizar los procesos, la superación que significa frente al sistema inquisitivo
anterior y fundamentalmente han rescatado la predisposición e instrucciones
dadas por el señor Procurador para organizar todo el sistema de fiscales
adaptándolos al nuevo código.-
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Ha quedado probada la capacitación llevada a cabo (testimonio del Dr.


Mengana) y fundamentalmente ha quedado acreditado el respeto irrestricto del
Procurador a los criterios investigativos llevados adelante en cada una de las
Fiscalías.- Ningún testimonio ha podido desvirtuar esta realidad, habrán
servido los testimonios para poner en evidencia las relaciones personales que
existían entre algunos de los que integran el cuerpo de fiscales con el Dr.
Salame pero ninguno pudo acreditar que éste direccionada investigaciones o
desalentara alguna iniciativa de algún subordinado y mucho menos que hayan
existido persecuciones para con el personal.- Nadie pudo sostener que las
instrucciones u ordenes dadas contrariaran la ley o lo reglamentario.-

En consecuencia este drástico cambio no hubiese permitido poner en


funcionamiento todo un nuevo sistema procesal penal sino se hubiese partido
de determinados presupuestos y tenido en cuenta el logro de determinados
objetivos, lo que marca que contrariamente a lo que se ha pretendido
demostrar han existido en el ámbito de la procuración general políticas de
persecución penal claras .-

En cuanto al tercer cargo que se le formula al Procurador General, la


acusación sostuvo que el mismo no otorgaba licencias en forma arbitraria debo
sostener lo mismo que con el resto de los puntos. ¿Cuales son los casos?, ¿que
documentos acreditan esta aseveración? En realidad fueron solo dichos de
algunos testimonios. El más significativo es el del Dr. Ricardo Basílico que
informó que el Procurado General Samamé le negó una licencia para visitar a
su padre enfermo. La defensa se demostró no existir antecedente alguno de
esta situación en el legajo del mencionado funcionario, constando por el
contrario una llamativa cantidad de licencias extraordinarias concedidas que
desvirtúan su posición.
En verdad debo decir que los fiscales en ejercicio de su función que
testimoniaron negaron que se les haya negado licencia alguna, quedando
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limitado la acusación a los ex fiscales denunciantes que solo fundaron su


posición en sus dichos.
Las Licencias se rigen por normas. En virtud de ello y a los efectos de su
concreción se lleva adelante un sistema escrito de gestión del cual queda
debido registro en cada uno de los legajos de los funcionarios y en un sistema
unificado de la Dirección de Administración de Recursos Humanos.
No se desprende en el análisis de la totalidad de la documentación exhibida en
este juicio que sea cierto la generalidad expuesta por la acusación. Si en la
prueba aportada existen los documentos en los cuales desde la Procuración,
cuando correspondiera, ha otorgado licencias, en muchos casos “especiales”
incluso a los testigos de cargo que negaron esta situación.
Con relación al cuarto punto denunciado en el que se señala que el Procurador

General ha omitido supervisar las tareas de sus dependientes , el desarrollo de

las investigaciones y el resultados de la gestión de los fiscales es también un

hecho en donde la generalidad transforma en nula la acusación. La sola

localización de un documento, en una oportunidad, en una única causa daría

por tierra con esta imputación.

En este caso también, la carpeta ya citada en el presente, otorga testimonios

documentados de la supervisión de la Procuración sobre sus dependientes

CONCLUSION

Creo haber expuesto claramente la necesidad de que se desarrolle un juicio

con todas las garantías del debido proceso. Que dentro del debido proceso se

hacía necesario especificar los casos para evitar la nulidad de la acusación.-

Que el desarrollo del debate no logró esclarecer los mismos; por el contrario

demostró en mas que la gestión del procurador general se ha manejado en la


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conducción del área de acuerdo a las normas vigentes, tanto en la

administración de políticas de persecución penal como en la de

Superintendencia que le correspondan, organizando adecuadamente en lo que

de él dependiera la transformación de la justicia que tiene en el Ministerio

Público Fiscal su principal herramienta en el sistema acusador.

Pero antes de emitir el voto debo reflexionar sobre lo siguiente:

La Constitución de la Provincia del Chubut tiene una sección, la quinta,


relacionada con los organismos de contralor.-
Estos son la Fiscalía de Estado, La Contaduría General y el Tribunal de
Cuentas.-

Por otro lado tiene en el Poder Legislativo el principal órgano de control por
las atribuciones y deberes consagrado en el artículo 135.

Además la ley reforzó creando dos órganos como la Fiscalía de


Investigaciones Administrativas y la Defensoría del Pueblo, organismos estos
que tienen directa relación también con el control del funcionario público.

Por último, el Ministerio Publico Fiscal cuya misión constitucional es el de


llevar adelante la acción judicial en defensa del interés común y el derecho de
las personas.-
¿Como estamos hoy?
Yo viví una provincia en donde los organismos de control estaban en manos
de la oposición por voluntad del Poder Político de turno, hoy no es así.
Hoy demuestran una sumisión que desvirtúa la función de cada uno.-

Yo viví en una Provincia en donde el Poder Legislativo interpelaba,


denunciaba y lograba un equilibrio de Poder, equilibrio que ha sido ideado en
forma unánime por los propios constituyentes.
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Hoy no es así. Hoy hay un Poder Legislativo en donde el oficialismo no tiene


dieciséis diputados, sino 21 y por esa particular situación queda absolutamente
desvirtuado el artículo 135

Yo viví una Provincia en donde instituciones como la Fiscalía de


Investigaciones Administrativas o el Defensor del Pueblo estaban en mano de
funcionarios de partidos políticos distintos al del Poder Ejecutivo.-

Yo viví en una Provincia en donde la ley de Contabilidad y la de


Administración Financiera eran funcionales a la transparencia en la gestión
del Estado, hoy no es así, se han reemplazado por herramientas a medida del
Poder Político que ha permitido un festival de contrataciones directas.

Yo viví una Provincia con un Superior Tribunal de Justicia opositor en su


totalidad o mayoritariamente en manos de la oposición. Hoy se ha ampliado,
nunca comprendí la verdadera intención de esa decisión, que no voté, pero en
la cual confío por creer en el estado de derecho.

Yo viví en una provincia en donde más de una veintena de allanamientos a


oficinas públicas, varios en la época del Procurador Samamé, nunca
merecieron consideración alguna del Gobierno. Hoy pareciera ser, luego del
alegato de Touriñan, que ha sido la cruz de Samamé.

Muchos podrán pensar que me estoy poniendo nostálgico, puede que si, tengo
nostalgia a la tan remanida frase Calidad Institucional...-
CALIDAD INSTITUCIONAL que debe ser igual al respeto a la
independencia de los Poderes del Estado.
CALIDAD INSTITUCIONAL que debe ser igual al respeto a la diferencia de
opinión y a su debida difusión
CALIDAD INSTITUCIONAL que debe ser igual a magistrados trabajando sin
miedo.-
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Estoy convencido que todo hombre con poder intente, por naturaleza, abusar

de él, lo hace hasta que encuentra los límites que son los de las propias

Instituciones. Cuando esto no se da, tarde o temprano esos límites los pone la

comprensión de la sociedad.

PERTENEZCO A UN PARTIDO POLÍTICO EN DONDE LA ETICA ES

UNA HONRA.

Por lo expuesto, y habiendo valorado la acusación, pruebas y la defensa,

es que me manifiesto por la absolución del Dr. Eduardo Samamé.

Procurador General de la Provincia, de los cuatro cargos que se le

sindicaran desde la Sala de Acusar de la Legislatura de la Provincia del

Chubut.-