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Unidad 2. La tradición de la filosofía occidental. Parte I. Las políticas educativas de la Antigüedad.

Los inicios de la filosofía


Apunte de Cátedra
Gastón G. Beraldi (comp.)

Introducción

La filosofía comienza cuando reconocemos la posibilidad de


que el modo en que contemplamos prefilosóficamente el
mundo puede ser radicalmente erróneo.
Martha Nussbaum

En este texto pretendemos poner de relieve la importancia de introducirnos en la


filosofía antigua, puesto que ella se constituye en la base de nuestro actual modo de
pensar. El origen de la pólis ateniense y la aparición de nuevxs actores sociales que
comienzan a disputar el poder político –entre los siglos VIII y VII a.C.–, sientan las
bases, junto y, fundamentalmente, con el surgimiento de la escritura alfabética, de la
necesidad de dar cuenta de las ideas mediante un sistema explicativo argumentativo
que modifica los rasgos de la explicación narrativa mítica precedente. El problema es el
mismo pero los modos de abordaje cambian. Es en ese cambio donde se cifra el inicio
de la filosofía en Occidente. Y lxs primeros filósofxs que darán cuenta de ese cambio
comienzan a mirar, a “leer” el mundo de un modo diferente. Frente a las narraciones
mitológicas, estxs filósofxs comienzan a brindar explicaciones sobre el origen del mundo
que tienen como base elementos de la naturaleza: agua, tierra, aire, fuego, etc. Sin
embargo, esta es una nueva lectura particular del mundo, y a partir de los
acontecimientos histórico-políticos acaecidos a comienzos del siglo V a.C., frente a la
especulación naturalista de los presocráticos se produce un cambio de mirada centrado
en los asuntos humanos. Los poetas trágicos, por un lado, y los sofistas, por otro,
tendrán como mira, la educación de lxs ciudadanxs, una educación atenta ya a los
problemas sociales y políticos, y no tanto al del origen del mundo.
UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

1. ¿Por qué filosofía antigua?

¿Por qué filosofía “antigua”?

La expresión “filosofía antigua” […] nos permite ubicar rápidamente, en el tiempo,


una etapa de la historia de la filosofía: la fórmula alude a una serie de filósofos o
sistemas que se sucedieron en la antigüedad. […] Del hecho de que
una filosofía haya sido practicada en la antigüedad no puede Antigua,
pero no
deducirse, automáticamente, que ella sea “antigua”. Mientras esta “antigua”.
filosofía fue actual, no tenía nada de “antigua” […] Si se la llamó
“antigua”, fue en función de lo que sucedió después, pero suele olvidarse que esto
que sucedió después fue un desarrollo de lo que había sucedido antes.

[…] La filosofía posee una singularidad respecto de otras actividades […]; se puede
afirmar, con una certeza absoluta, dónde comenzó, y, con escaso margen de error,
cuándo. Esta curiosidad nos autoriza a fijar los límites temporales
Su fecha de
de la llamada “filosofía antigua”: ella se extiende desde poco antes
nacimiento:
585 a.C. de 585 a.C. hasta, convencionalmente, el año 529 de
nuestra era (fecha de un decreto del emperador
La historia
Justiniano que prohibió enseñar filosofía a los no cristianos, lo cual de la
produjo el cierre de la Academia platónica de Atenas), o sea, durante filosofía
un período de casi once siglos y medio. […] Según nuestra como
despliegue
interpretación, estos primeros pasos marcaron para siempre la de la
filosofía […] y su historia posterior fue un despliegue de ese código filosofía
genético eminentemente griego que intentamos descifrar griega.

(Cordero, 2008, 16-17).

¿Por qué estudiar a los griegos?

¿Por qué estudiamos a los griegos, entonces? Partamos aquí de que


intentamos saber por qué tiene sentido entre nosotros estudiar a los
Revisamos griegos tomando esto como un hecho y subrayando que otras
nuestro
épocas y otras geografías han tenido o tienen otros motivos.
pasado y
nuestros Nuestra pregunta se afinca en la posición que tenemos, que
orígenes para conjuga el clima de la posmodernidad en América Latina, i.e. un
comprender
momento de paradigmas débiles en los márgenes de un mundo de
nuestra crisis
actual. globalización fuertemente desigual. Desde esta perspectiva,
podríamos decir que nuestra vuelta usual a los griegos tiene que ver
con la misma razón que hace que la medicina y la psicología se
pregunten por la etiología y los primeros síntomas: ante un malestar o un conflicto,
conviene determinar su naturaleza y para eso el estudio de su comienzo suele ser
iluminador (Mársico, 2011, 3-4).

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UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

2. El germen de la filosofía: el origen de la pólis1 y el malestar social

[…] Cuando ciertas circunstancias histórico-culturales se produzcan en la sociedad


griega, la apetencia natural del ser humano por responder a aquellas cuestiones a
las cuales los mitos no respondieron […] tendrá como consecuencia el surgimiento de
una manera inédita de observar “todo”, que se llamará “filosofía”.

El detonador de la nueva manera de pensar será el cambio vertiginoso de las


estructuras de la sociedad griega entre los siglos VIII y VII a.C. […] Los comerciantes,
nuevos creadores de riquezas, comienzan a compartir el poder con la antigua
aristocracia, y los soberanos del pasado micénico […] dejan paso a una estructura
social menos vertical. […] se asiste paulatinamente al surgimiento de “ciudades
autónomas” (traducción más que aproximativa del griego “pólis”). […]

Esta novedad estructural modifica no sólo la organización política. Dadas las nuevas
condiciones de vida, se piensa diferente. Ya la discusión de las leyes en la asamblea
[…] coloca al polítes (= ciudadano) en las antípodas del súbdito […] Para discutir hay
que argumentar, hay que razonar. También para acusar o defender a un reo en los
tribunales. La solución surge del cambio de ideas, de la discusión. Y no es casualidad
que en la región en la cual esta estructura está ya establecida, en Jonia, aparezcan
los primeros filósofos. […]

Es así como ciertos individuos, poseedores ya de conocimientos técnicos, cada uno


en su especialidad (astrónomos, matemáticos, ingenieros), aplicaron la
argumentación para resolver los problemas que el apetito natural de saber de los
griegos no había dejado en manos de las divinidades ni consolidado en relatos
míticos. Surgió así una nueva manera de observar la realidad. […]

De más está decir que una situación semejante sólo fue posible en un mundo que
ignoraba todo tipo de verdad revelada, de texto sagrado o lo que fuere […] La
mitología no es un libro sagrado y menos aún revelado. […] no había dioses
creadores, ni proclamadores de reglas de conducta, ni nada. Sin esta libertad de
espíritu propia del mundo llamado “pagano”, la filosofía no hubiese nacido. […]
(Cordero, 2008, 28-30).

Dos hechos marcan una época…

Se conoce como “época arcaica” al período comprendido entre el siglo VIII al VI a.C.
[…] Dos rasgos importantes marcan esta época: por un lado, la aparición y el
desarrollo de la pólis; por otro, el asentamiento de colonias griegas en territorio
no‐griego. […] estos pequeños movimientos de población se iban extendiendo cada
vez más a regiones nuevas, posiblemente motivados por una superpoblación de las
poleis [ciudades] madres y una crisis agraria generalizada, consecuencia de una
insuficiente explotación del suelo y desigual repartición de tierras. […]

El origen de las pólis no es del todo claro. Aristóteles ofrece una explicación que,
hasta el día de hoy, muchos comentaristas avalan. En Política 1252b 12-28,
Aristóteles explica que la constitución de la pólis es el resultado de una evolución
natural que comienza con el oikos, es decir, el hogar como unidad social mínima, […]
Estos oikoi, motivados por necesidades mutuas, se agrupan en una aldea. Las

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aldeas, por último, se unen en una pólis. […] Cambios sumamente significativos se
produjeron con el surgimiento de la pólis, tanto a nivel social como militar y político,
cambios que se encuentran íntimamente relacionados entre sí. A nivel social se
observa el crecimiento de un sector no aristocrático de la población, compuesto por
agricultores, mercaderes y artesanos. Así como también el uso de la escritura, la
creación de monumentos y un culto heroico que intentaban recuperar la herencia
micénica en pos de una fundamentación de memoria colectiva. A nivel militar se
organiza la infantería hoplita, con una novedosa formación en columnas y filas, más
eficaz que las desorganizadas tropas aristocráticas. Los plebeyos se introducen en las
falanges, rompiendo con el monopolio militar que las familias aristocráticas habían
mantenido durante largo tiempo. Esta participación militar posibilita que,
posteriormente, el campesinado exija un reconocimiento a nivel político, lo cual
derivará en una tensión creciente entre los campesinos y la aristocracia de la ciudad.
A fin de solucionar estos permanentes conflictos (stáseis), las leyes de la ciudad
comenzarán a ser puestas por escrito, y es aquí donde surge la figura del legislador,
hasta ahora desconocida. A partir de esto, la administración de justicia ya no será
algo exclusivo de unos pocos, sino un asunto de orden público.

[…] Uno de los primeros datos que poseemos sobre los inicios de Atenas como pólis
es que entre 683 y 682 a.C. se crea el aerópago, conformado por un grupo de
arcontes, magistrados supremos de la ciudad que eran elegidos anualmente.

[…] En el 630 a.C., Cilón, […] intenta tomar el poder de Atenas por la fuerza, […] el
intento de Cilón se vio truncado por los Alcmeónidas.2 […] lo que resulta importante
es que evidencia el grado de tensión política, de stasis, en la que se encontraba
inmersa la sociedad. […] [Solón] fue elegido arconte en el año 594 a.C. para poner
fin a la stasis generada por la tensión creciente entre grupos antagónicos. […] “El
problema no es en principio que los ricos, como colectividad, luchen contra el bando
de los pobres, sino que el ciudadano se enfrente al ciudadano: la propia libertad de
la ciudad se ve amenazada por «la herida» de la discordia civil, producida por el afán
de cada individuo de perseguir sus propios intereses.” Este era el centro mismo, el
origen, de la stasis. Y Solón era, en este sentido, quien debía intentar poner fin a la
discordia que aquejaba a la pólis ateniense, implantando la eunomía (buena
regulación) de la ciudad. […] Las reformas solonianas, no obstante, no pudieron
poner fin a la stasis. […] Esto hizo que Solón tuviera finalmente que abandonar
Atenas. […] En otras palabras, el clima político-social ateniense era muy propicio
para la aparición de la tiranía.

[…] “Pisístrato se inscribe en el esquema tradicional del tirano «demagogo» de la


época arcaica que, para asegurarse el poder, levanta contra la aristocracia a las
masas empobrecidas que esperan de él ciertas ventajas materiales.”

[…] El primer intento de Pisístrato por quedarse con la totalidad del poder de la
incipiente democracia ateniense fue en el 561 a.C. […] Sin embargo, la pronta
oposición que encontró lo obligó a exiliarse durante doce años.

[…] Pisístrato vuelve a Atenas, nuevamente sirviéndose de la astucia para engañar al


pueblo ateniense […] Pisístrato rompe su alianza con Megacles […] Este hecho lleva
nuevamente a Pisístrato al exilio, pero por un período menor. […] El tercer período
de Pisístrato como tirano de Atenas va a durar hasta su muerte en el 527 a.C. […] y

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sus dos hijos, Hipías e Hiparco, heredaron el poder. […] La muerte de Hiparco fue el
punto de declive del poder de los pisistrátidas. […] una intervención extranjera
[puso] fin a la tiranía de los pisistrátidas. Hasta ese momento la participación del
demos en la vida política fue realmente escasa. El proceso de establecimiento de la
pólis ateniense fue en esencia aristocrático (Andrea, s/f, 1-21).

La aparición de la pólis constituye, en la historia del pensamiento griego, un


acontecimiento decisivo. Sin duda, tanto en el plano intelectual como en el terreno
de las instituciones, sólo al final llegará a sus últimas consecuencias; la pólis
conocerá múltiples etapas y formas variadas. Sin embargo, desde "su advenimiento,
que se puede situar entre los siglos VIII y VII, marca un comienzo, una verdadera
creación; por ella, la vida social y las relaciones entre los hombres adquieren una
forma nueva, cuya originalidad sentirán plenamente los griegos.

El sistema de la pólis implica, ante todo, una extraordinaria preeminencia de la


palabra sobre todos los otros instrumentos del poder. Llega a ser la herramienta
política por excelencia, la llave de toda autoridad en el Estado, el medio de mando y
de dominación sobre los demás. […]

La palabra no es ya el término ritual, la fórmula justa, sino el debate contradictorio,


la discusión, la argumentación (Vernant, 1992, 61).

3. La filosofía y su “comienzo”. Los primeros filósofos: los


presocráticos. ¿De los mythos al lógos?

En el momento en que el hombre fue capaz de formularse estas preguntas [¿qué es


esto, el mundo? ¿de dónde procede, qué fundamento tiene, cuál es el sentido de
todo esto que nos rodea?] de manera conceptual, con independencia de toda
concepción mítica, religiosa o tradicional, en ese momento había nacido la filosofía.

Desde otro punto de vista, no conceptual, también responde a estas preguntas […] la
religión. […] Toda religión y toda mitología, pues, dan una respuesta a
aquellas preguntas. La diferencia está en que la filosofía da una Tales:
El primer
respuesta puramente conceptual. Ello parece haber sido obra de Tales filósofo.
de Mileto (hacia el 585 a.C.) y por lo cual pasa a ser el primer filósofo.
En efecto, él no se refiere a nada sobrenatural, no habla dioses que
hayan hecho este mundo […] Simplemente Tales se pregunta qué son las cosas. Y
contesta con una respuesta que puede parecer extraña: el agua; todo procede del
agua, el principio o fundamento (arjé) de todas las cosas es el agua. […]3 Sobre todo
importa darse cuenta de que la afirmación de Tales carece de
elementos míticos o fantásticos, porque no habla del agua como ¿Existe tal
algo sobrenatural, como cuando Hesíodo se refería a Océano, independencia
de la filosofía
que para él era una divinidad, sino que encara su asunto […] de
frente al mito y
manera puramente conceptual. Con Tales nace el pensamiento viceversa?
racional […] precisamente porque intenta explicar la realidad en
términos exclusivamente conceptuales (Carpio, 1995, 8-10).

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La búsqueda de respuestas a problemas fundamentales y el falso problema del


mythos al lógos.

[…] esta necesidad humana natural de explicarse la realidad de


La necesidad “todo” (o “del todo”, o de “todas las cosas”, otorgándole a la
humana de palabra “cosas” la significación más amplia imaginable; […]) se
comprender puso en marcha no sólo antes de que surgiera la filosofía sino
(dar sentido a)
la realidad. también previamente al conjunto de técnicas que poco a poco
fueron llamándose “ciencias”. Algunas ciencias primero, y la

filosofía después, encararán luego ciertos problemas de una manera


Hay diversas
especial, en función de condiciones histórico-culturales precisas. formas de
Pero es un hecho innegable que, en todas las culturas, una vez explicar la
realidad.
alcanzado cierto grado de civilización, una serie de relatos o
leyendas, agrupadas por comodidad bajo el rubro de “tradición
mítica”, intentaron ofrecer respuestas a cuestiones fundamentales,
[…]

Nos referimos al consabido “pasaje del mythos al lógos”. Se trata, a nuestro juicio,
de un falso problema que no tiene en cuenta la especificidad de la cultura griega.
[…] no hay […] ningún pasaje, evolución, ruptura,
La filosofía emerge en continuidad o lo que fuere del mythos al lógos. […] las
un contexto socio- diferencias […] son simplemente instrumentales: los
político particular para
responder aquello que
mitos son creaciones anónimas y
no pudo responder el permanecen, casi siempre, en el
mito. dominio de la oralidad, mientras que las Respuestas
míticas
respuestas filosóficas reconocerán un ≠
autor, o una escuela, y estarán contenidas en textos (hasta que, Respuestas
una vez establecido este medio de difusión, ciertos filósofos hayan filosóficas
decidido no escribir, como Sócrates, Pirrón o Epícteto). Respecto de
las cuestiones respondidas implícitamente por los mitos de otras culturas
(“implícitamente”, pues la formulación de la pregunta, o sea, la explicitación del
problema, está ausente), debe admitirse que ellas coinciden con las que se
encuentran, en Grecia, en los primeros filósofos.

[…] Los mitos se forjan para responder a preguntas implícitas, no formuladas, pero
que se deducen de las respuestas, tales como “¿cuál es el origen de todo: universo,
dioses, hombres?”, “¿por qué hay un orden en el universo?”, “¿qué ocurre después
de la muerte?”, etc. Cada civilización ofreció sus explicaciones […]

¿Qué ocurría, siempre en este terreno de las narraciones míticas –por lo general,
cosmogónicas–, entre los griegos, en ese largo período que va desde por lo menos el
segundo milenio antes de Cristo hasta que la filosofía comenzó a dar sus primeros
pasos? Nada. […] Y ocurre que en ese período […] no se encuentra ninguna
narración mítico-cosmológica ni cosmogónica en la tradición griega
(la excepción es Hesíodo, […]). Las conocidas cosmogonías órficas Los relatos
fueron elaboradas a partir del siglo VI y, especialmente, en el míticos están
subsumidos por
siglo V, o sea, cuando la filosofía está ya en plena vigencia. […] esquemas
Puede objetarse, y con razón, que estas cosmogonías, aunque filosóficos.
“modernas”, heredan esquemas ancestrales, pero ¿cómo

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demostrarlo? Suele hablarse del paso del mythos al lógos, como ya vimos, pero, en
el caso de estos relatos cosmogónicos, y con cierto cinismo, hasta podría invertirse
la causalidad y afirmarse que, dado que el lógos (= la filosofía) está ya en vigencia,
estas respuestas mitológicas pretenden explicar aquello que la filosofía no es capaz
de racionalizar. […] Pero, sea como fuere, nunca sabremos si había relatos
cosmológicos realmente arcaicos entre los griegos, ni en qué consistían, ya que no
quedan testimonios escritos que nos permitan analizarlos, y desde que los
conocemos (después del siglo VII), esos relatos podrían estar ya “contaminados” por
esquemas filosóficos (Cordero, 2008, 21-28).

[…] al mismo tiempo que el frenesí de la repetición de los relatos comenzó a convivir
con su fijación escrita, se gestó la posibilidad de plasmar por escrito reflexiones
personales que escapaban a la lógica de las sagas narrativas y expresaban lo que se
creía respecto de ámbitos determinados de la realidad. La
La oportunidad de contar con una cierta acumulación de estas
acumulación opiniones previas, como es previsible, predispone a una lectura
de relatos
crítica respecto de ellas y a la consecuente complejización del
posibilita la
lectura crítica. material producido. Un determinado cumulo de desarrollos
termina por consagrar una masa crítica que habilita a plantear la
existencia de un sistema explicativo alternativo,
esta vez de carácter argumentativo. Esta creación Comienzan a
responde de la misma manera que los sistemas narrativos a la surgir
sistemas
tendencia griega a categorizar lo real, de manera que
explicativos
encontraremos también aquí eminentemente presente el alternativos
mecanismo de cuestionamiento que lleva a impugnar las paralelos.
propuestas previas y a proyectar sistemas explicativos nuevos […]
El punto al que venimos refiriéndonos en tanto surgimiento de la
coexistencia entre sistemas explicativos narrativos y sistemas explicativos
argumentativos posibilitado por el desarrollo de la escritura alfabética constituye un
punto que la historiografía tradicional ha planteado en términos de relación entre
mito y lógos o pensamiento mítico y pensamiento racional. […] A pesar de la
modificación de los enfoques y de la revalorización del mito, y a pesar de la
insistencia en la imbricación de mito y lógos, suele persistir, aunque veladamente, la
vieja idea decimonónica de un paso del mito al lógos, es decir de una sustitución de
la estructura del mito por una estructura del lógos que definiría el curso de la
filosofía y de la cultura en general. A estas alturas, y archivada la tesis del milagro
griego,4 esta idea no es más que un lastre que oscurece la percepción histórica de
los fenómenos que nos ocupan. […] Desde la perspectiva que estamos
El mito proponiendo, el mito no tiene características distintivas radicalmente
nunca
opuestas al lógos sino que ambos apuntan a un mismo propósito: dar
perdió
vigencia. sentido por medio de explicaciones. […] La diferencia está cifrada en
el andamiaje discursivo que se utiliza para plasmar una idea. […] La
aparición de un sistema explicativo argumentativo lleva a la modificación
de los rasgos mismos del sistema de explicación narrativo. La razón más clara para
objetar las ideas del paso del mito al lógos radica en el hecho de que el mito nunca
perdió vigencia. En todo caso, asistimos a una redefinición donde la relación con lo
religioso fue variando y se profundizaron sus aspectos estéticos, hasta el punto de
que es posible sostener que la herencia del mito es la literatura, en un primer

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momento todavía con fuertes conexiones con el plano religioso, y luego


distanciándose paulatinamente.

No debe llamar la atención la presencia de la categoría de explicación para referirnos


al mito. En rigor, este se proyecta para dar sentido a la realidad
El relato mítico circundante y así, en tanto dador de sentido, puede
también es una considerárselo una explicación de lo real. Lo que variará luego
forma de
explicar la
es precisamente el tipo de explicación y no la función
realidad. explicativa de los sistemas proyectados. […]

De este modo, aun cuando lo estético y lo argumentativo puedan


confluir en una cosmovisión común, el dualismo último entre la explicación narrativa
y argumentativa se mantiene vigente.

Desde esta perspectiva, el cambio que en la tradición se coloca como bisagra entre
el mito y el lógos, la filosofía de los Milesios, se entiende básicamente como una
traducción en términos argumentativos de lo que primigeniamente se volcó en
términos narrativos. […]

En rigor, no es la presencia de un contenido determinado el que hace que un


determinado producto cultural responda a uno y otro
Océano y Tetis por parámetro, sino el formato general apoyado en lógicas por
un lado, y el agua completo diferentes. Podría aducirse que poner a Océano y
por otro, son dos Tetis, deidades ligadas con el agua, como origen del resto
formas explicativas
de fundamentación de las entidades no dista demasiado de la postulación del
no muy diferentes. agua en relación con la humedad en tanto
origen, del mismo modo, del resto de las
La diferencia
entidades. El hiato entre ambas presentaciones entre estos
radica, en última instancia, en requisitos formales de género que dos modos
imponen a cada enfoque condiciones de desarrollo por completo de
explicación
diferentes, ya que mientras en el formato narrativo esta radica en el
postulación originaria debe necesariamente evolucionar en el género
derrotero del relato de las peripecias de estas personificaciones o discursivo.

sus hijos e hijas de un modo más o menos aventurero, el formato


argumentativo impone desarrollos ulteriores que nunca abandonan el
plano de la relación abstracta entre nociones. […] La diferencia con
todos los contextos narrativos no radica en el hecho de que Tales haya propuesto un
principio o elemento material como origen del mundo, sino que lo haya planteado
por medio de dispositivos totalmente diversos de los que animan la explicación
narrativa. Hay una palpable distancia entre el hecho de recurrir a personajes, divinos
o humanos, y la nueva vía de los sistemas argumentativos que intenta establecer
vínculos causales […] (Mársico, 2011, 18-25).

No es fácil trazar la frontera temporal del momento en que aparece el pensamiento


racional. Debería pasar probablemente a través de la
No hay un nacimiento de epopeya homérica. Sin embargo, la compenetración del
la racionalidad frente al
elemento racional con el "pensamiento mítico" es en
mito, sino la construcción
de una racionalidad ella tan estrecha, que apenas es posible separarlos
(diferente). (Jaeger, 1942, 150-151).

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Advenimiento de la pólis, nacimiento de la filosofía: entre ambos órdenes de


fenómenos los vínculos son demasiado estrechos como para que el pensamiento
racional no aparezca, en sus orígenes, solidario con las estructuras sociales y
mentales propias de la ciudad griega. Así localizada de nuevo en la historia, la
filosofía se despoja del carácter de revelación absoluta que a veces se le ha
prestado, saludando en la joven ciencia de los jonios a la razón intemporal que vino
a encarnarse en el tiempo. La escuela de Mileto no vio nacer la razón; ella construyó
una razón, una primera forma de racionalidad. (Vernant, 1992, 143)

4. La reestructuración de la pólis en la Atenas clásica: condición de una


renovación filosófica

Los cambios introducidos por Clístenes son determinantes en la construcción de lo


que conocemos como la Atenas clásica. […] El resultado de la reestructuración del
espacio de la pólis fue el quebrantamiento de los cimientos de la vieja aristocracia.
[…] El resultado de sus reformas escapó ampliamente sus objetivos políticos.

[…] Las Guerras Médicas van a constituir un punto de quiebre a partir del cual
cambió drásticamente la realidad social, económica y política de Atenas. En el
transcurso de unas pocas décadas, Atenas dejó de ser sólo una pólis para pasar a ser
un imperio. […]

La primera guerra tuvo lugar en el año 490 a.C. […] El gran cambio comienza
después, en el 483/2 a.C. cuando el sorteo del arcontando designa a […] un hombre
que no desciende de la antigua aristocracia […] Temístocles, [quien] va a ser el gran
protagonista de la segunda guerra médica en el 480 a.C. (Andrea, s/f).

Las Guerras Médicas y su impacto en el mundo de la pólis clásica

Las Guerras Médicas, a comienzos del s. V, en que la Hélade vence por dos veces a los
invasores persas, fueron su gran prueba y su momento más alto. Pero también echaron
las bases para su crisis. Esparta y Atenas surgen de la guerra como las potencias
preponderantes, y la tensión intrapolítica se transforma en conflicto expansivo. Esparta
se consolida como potencia militar terrestre y establece su hegemonía en el Peloponeso,
y Atenas, dueña de los mares, a la cabeza de la Liga de Delos, en la que muchas
ciudades son forzadas a entrar o permanecer, ingresa en su cenit como potencia
imperialista.

[…] El siglo V avanzado ve las consecuencias de la polarización del poder: la guerra


fría entre Esparta y Atenas termina calentándose. La Guerra del Peloponeso, que
ocupa el final del siglo, tiene una duración de 30 años con intervalos, y al cabo de
ella Atenas sucumbe frente a Esparta. Pero la derrotada no es Atenas, sino el mundo
de la pólis clásica, que queda herido de muerte.

[…] Durante la guerra (en 411), Atenas ha sufrido una revolución exitosa de los
aristócratas, conocida como Tiranía de los 400, que dura unos meses. Después de la
derrota los aristócratas retornados instauran, respaldados por Esparta, una tiranía atroz
–los Treinta Tiranos– que también dura sólo meses. Atenas queda pues sometida sólo

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por poco tiempo, y se restaura la democracia, pero sin su base imperialista. […]

[…] En este contexto, el éthos5 de la pólis arcaica se quiebra. El mismo auge de


Atenas, basado en el éxito económico y militar, es ya una crisis si se entiende por
crisis no tanto un estado caótico cuanto una quiebra de los fundamentos
tradicionales que no son reemplazados sino por ese mismo éxito. […] Por eso se
vuelve necesario llevar a la consciencia explícita las condiciones de la construcción
del poder, al que se reconoce como producto de una técnica racional. Y las
instituciones democráticas han determinado que su instrumento, que hacia el
exterior puede ser la fuerza declarada, en el juego político interno siga siendo el
lógos, el lenguaje y la argumentación persuasiva. La sofística dará a la vez la teoría
y la técnica que las condiciones reclaman (Poratti, 2000).

Si la filosofía tiene unos orígenes griegos, en la medida en que se está dispuesto a


decirlo así, es porque la ciudad, a diferencia de los imperios o de los Estados, inventa el
agón6 como norma de una sociedad de «amigos», la comunidad de
El agón (la los hombres libres en tanto que rivales (ciudadanos). Tal es la
conflictividad) situación constante que describe Platón: si cada ciudadano
como marca de pretende algo, se topará obligatoriamente con otros rivales, de
la sociedad, y el modo que hay que poder valorar la legitimidad de sus
intento de
Platón por pretensiones. El ebanista pretende hacerse con la madera, –pero
expurgarlo. se enfrenta al guardabosque, al leñador, al carpintero, que dicen:
el amigo de la madera soy yo. Cuando de lo que se trata es de
hacerse cargo del bienestar de los hombres, muchos son los que se
presentan como el amigo del hombre, el campesino que le alimenta, el tejedor que le
viste, el médico que le cura, el guerrero que le protege. Y si en todos los casos resulta
que pese a todo la selección se lleva a cabo en un círculo algo restringido, no ocurre lo
mismo en política, donde cualquiera puede pretender cualquier cosa en la democracia
ateniense tal como la concibe Platón. De ahí surge para Platón la necesidad de
reinstaurar el orden, creando unas instancias gracias a las cuales poder valorar la
legitimidad de todas las pretensiones: son las Ideas como conceptos filosóficos (Deleuze
y Guattari, 1997, 15).

Un cambio de mirada: de la especulación “naturalista” de los presocráticos al


interés en los asuntos humanos.

Hemos llegado a la segunda mitad del siglo V a.C. […] Es el


Del pensamiento tiempo en que se produce una reacción contra la
sobre la naturaleza al especulación física y los filósofos empiezan a dirigir su
pensamiento sobre el
hombre. pensamiento hacia la vida humana […] (Guthrie, 1953, 67).

El pensamiento trágico y las derivas filosóficas

El pensador trágico expresa la existencia de una crisis profunda entre los hombres y
el mundo social y cósmico, de modo que la conciencia trágica puede ser descrita
mediante la fórmula “rechazo intramundano del mundo”, lo que comporta el deseo
de realizar valores irrealizables (Ferrater Mora, 1965, 826).

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[En las] tragedias del siglo V, [se] resalta el papel irreductible de


la fortuna7 en la conformación de la vida humana y su valor. […] El problema de
la tyché
Es característico de la tragedia mostrar la lucha entre la (fortuna).
ambición de trascender lo meramente humano y el
reconocimiento de la ruina que ello acarrea.

[…] Para [los griegos] existían las vidas humanas y sus problemas, y, por otra parte,
diversos géneros en prosa y verso en cuyo marco se podía reflexionar sobre tales
asuntos. De hecho, los poetas épicos y trágicos eran tenidos por pensadores éticos
de importancia fundamental y maestros de Grecia; nadie juzgaba
El valor de las
sus obras menos serias, menos consagradas a la verdad que los
tragedias griegas tratados especulativos en prosa de historiadores y filósofos.
para la reflexión
sobre la […] Los poemas trágicos, en virtud tanto de sus temas como de
moralidad de la su función social, suelen abordar problemas sobre el ser
vida humana.
humano y la fortuna que un texto filosófico puede omitir o
evitar. Al contener relatos que habrían servido para que toda una
cultura reflexione sobre la situación del ser humano y mostrar las
experiencias de personajes complejos, no es fácil que oculten la vulnerabilidad de la
vida frente a la fortuna, el carácter mudable de nuestras circunstancias y pasiones o
la existencia de conflictos entre nuestros compromisos.

[…] Podemos afirmar que un drama trágico en su integridad, a diferencia de un


ejemplo filosófico en que se utilice un relato similar, puede contener el desarrollo
completo de una reflexión ética, mostrando sus raíces en una forma de vivir y
anticipando sus consecuencias para una vida. Con ello, ilumina la complejidad, la
indeterminación, la enorme dificultad de la deliberación humana real.

[…]

En el poema de Píndaro, y de modo omnipresente en la tradición poética griega, la


excelencia humana es considerada algo necesitado por naturaleza, de modo que
jamás podría ser invulnerable y conservar al mismo tiempo su belleza distintiva. […]
los problemas suscitados por la oda de Píndaro […] soy un agente, pero también un
ser pasivo como la planta; gran parte de lo que no he hecho me hace acreedor al
elogio o la censura; debo elegir continuamente entre bienes opuestos y
aparentemente inconmensurables, y las circunstancias pueden forzarme a adoptar
un curso de acción en el que no podre evitar traicionar algo o actuar mal; un hecho
que simplemente me sucede, sin mi consentimiento, puede transformar mi vida; tan
problemático es confiar el propio bien a los amigos, al amante o a la patria, como
intentar vivir bien prescindiendo de ellos.

[…] La tragedia griega muestra a personas buenas arrastradas a la ruina como


resultado de acontecimientos que no está en su mano dominar. Es una circunstancia
que mueve a compasión, pero no podemos negar que se trata de un hecho corriente
en la vida humana (Nussbaum, 1985, 30, 32-33, 36, 40, 42-43 y 53).

El pensamiento trágico versus la armonía individual y colectiva como


posibilidad

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UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

[…] la incapacidad que tenemos para «coger por los cuernos» al destino (fate) y que
dicha imposibilidad nos muestra nuestra humanidad. Es decir, para
Esquilo, tenemos una dimensión divina, pero sólo es una parte de
La contingencia nosotros, de tal modo que la deificación no opera como sustrato
y la fragilidad
como de nuestra racionalidad, sino como elemento conflictivo que
características nos aleja de nuestro lado humano.
de la
humanidad.

Si tomamos el pensamiento trágico de Sófocles vemos como, de


manera más acuciada, la relación entre el hombre y el divino es de
no consonancia. El protagonista sofocleo «mantiene una relación con su comunidad
y sus papeles sociales» de tal modo que, sin aquello que lo rodea cotidianamente,
su vida pierde sentido (Fernández-Llebrez, 2001, 48-49).

Hay tragedia, en efecto, porque existen en el mundo sistemas


morales contrapuestos y en conflicto, entre los que no resulta Ser o no
ser, esa es
posible decidir cuál de los dos (o de los más de dos) es más moral
la cuestión
que el otro, porque cada uno tiene todo para decir a su favor (trágica).
(Rinesi, 2015, 272).

La consideración que se tenga sobre el destino se torna en algo


capital para comprender y diferenciar un pensamiento trágico
Para la antigüedad,
el DESTINO, es un
de otro que no lo sea. Para el razonar omnipotente, el
problema. ¿Es destino es algo que podemos controlar y dominar de
controlable y manera absoluta y plena. Sin embargo, para el razonar
dominable o está trágico el destino nos lo encontramos a lo largo de nuestra
fuera de nuestro vida e interactuamos con él.
alcance?
[…]

Para Sócrates y Platón, como para Aristóteles, sí es posible la


armonía tanto individual como grupal. Una armonía que, en el caso de Sócrates y
Platón, y en menor medida de Aristóteles, se relaciona con la posibilidad de
controlar nuestro destino, de abarcar racionalmente el mundo en nuestra cabeza y
de buscar la perfección de la vida. Esta pretensión filosófico-política de perfección
individual y comunal conlleva una peculiar deificación que queda muy alejada de la
concepción trágica que autores como Esquilo y, más tarde, Sófocles y Eurípides,
con sus diferencias, defendieron (Fernández-Llebrez, F., 2001, 47-49).

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UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

La incursión de los sofistas en Atenas: una nueva filosofía (la sofística) para la
educación del soberano

[…] desde mediados del siglo V […] importantes figuras provenientes de otras
ciudades (y, en consecuencia, extranjeros para los atenienses, si bien también eran
griegos) pulularon en Atenas y cambiaron el rostro de la filosofía. Se trata de los
sofistas (Cordero, 2008, 113).

Las razones para que aquel cambio se produjese eran muy complejas. Atenas había
llegado a ser la directora de Grecia, por todos reconocida, en el orden intelectual y
en otros órdenes; de suerte que los pensadores de las otras partes del mundo
griego, como Anaxágoras y Protágoras, se sentían atraídos por Atenas y se
establecían en ella.

[…] La reacción hacia el humanismo está asociada con la aparición de una clase
nueva, los sofistas. Se dice con frecuencia que los sofistas no fueron una escuela
filosófica particular, sino que la sofística más bien constituía una profesión. Eran
maestros ambulantes, que hicieron su modo de vivir del anhelo que empezaron a
sentir los hombres de ser dirigidos y orientados en los asuntos prácticos, anhelo que
nació en aquel tiempo de […] las crecientes oportunidades para tomar parte en la
política activa, la insatisfacción cada vez mayor respecto de las doctrinas de los
filósofos naturales, y (podemos añadir también) del creciente escepticismo acerca
de la validez de la enseñanza religiosa tradicional […] (Guthrie, 1953, 68-70).

La importancia que estos personajes ejercieron no sólo en el ámbito del pensamiento


sino también en la ideología de la época fue tal que hicieron falta los esfuerzos
combinados de Sócrates, Platón y Aristóteles para refundar la filosofía. Pero ¿por qué
pensadores tan eminentes se trasladaron a Atenas? Para responder a esta cuestión,
debemos echar una rápida mirada a ciertos acontecimientos históricos. Poco después del
comienzo del siglo V, los persas decidieron expandirse hacia occidente: comenzaron por
ocupar las ciudades griegas de la costa jónica y avanzaron luego hacia la Grecia
continental. Durante catorce años, y ante invasiones sucesivas, los griegos tuvieron que
hacer frente a los persas, hasta que los rechazaron. La victoria fue consecuencia de la
unión de tropas provenientes de varias ciudades, pero los generales atenienses
estuvieron a cargo de los combates decisivos, y Atenas reivindicó para sí la victoria. […]
Y, para prevenir nuevas amenazas, los dirigentes de Atenas crearon una confederación
de ciudades aliadas que, a cambio de un tributo, serían protegidas por esta suerte de
metro-pólis (“ciudad madre”) que devino Atenas. […] El dinero de los aliados se
amontona […], la legislación deviene cada vez más “democrática” (para los ciudadanos),
lo cual permite que hombres influyentes sin duda bien intencionados, como Pericles,
orienten la política en beneficio de todos, proponiendo e ingeniándoselas para que se
voten leyes que beneficien al conjunto (se suele llamar “siglo de oro” a esos pocos años
de auge económico cultural). […] Es entonces cuando intelectuales de los cuatro puntos
del mundo griego se desplazan a Atenas […] Se trata fundamentalmente de figuras
ilustres, cada uno en su pólis, legisladores, hombres públicos, que llegan a Atenas por
curiosidad, sea como embajadores de sus ciudades respectivas. Se supone que algunos
de ellos son ya “filósofos” […] (Cordero, 2008, 113-115).

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UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

Respecto de la actividad de los sofistas, que fue en realidad el punto más criticado
por Platón […] los sofistas fueron sin duda los primeros educadores. En una sociedad
en la cual no hay instrucción pública y donde sólo las familias aristocráticas pueden
darse el lujo de tener un “pedagogo” en casa para “guiar al niño” (sentido etimológico
de paidagogós), la presencia de intelectuales que se presentaban
como generalistas del saber y que proponen “educar” al cliente
Los sofistas: los
primeros (pues se hacen pagar por sus cursos […]), con precios variables
maestros. según la condición social de cada uno, son sin duda bienvenidos
en una sociedad que necesita “educar al soberano” para que
Su función:
educar al adquiera argumentos que le permitan defender sus intereses en la
ciudadano. asamblea, a la cual todos los ciudadanos deben concurrir.

[…] Y, poco a poco, un dominio del quehacer humano, apenas


frecuentado por los grandes filósofos del pasado, ocupa el primer plano: el discurso y
sus reglas o leyes. No importa el contenido del pensamiento […], lo importante es
saber presentar las propias ideas. El discurso debe ser convincente, persuasivo,
cautivante, imponente (debe imponerse). […] Cada individuo es criterio de la realidad
de las cosas, y así la expone en sus discursos.

[…] A la sofística le tocó jugar un papel decisivo en la historia del pensamiento. Como
es sabido, cada pueblo, o cada cultura, piensa según las circunstancias concretas de
su tiempo. Cuando los sofistas filosofan los tiempos han cambiado. La filosofía, “hija
natural de la pólis” […], descubre que su madre ha evolucionado. Cuando se
comienza a filosofar en Atenas, ésta es ya más que una pólis, es una metro-pólis.
[…]El relativismo sofístico no es ajeno a estos cambios. Los
El problema:
filósofos presofísticos habían agotado las posibilidades de
develar los secretos de la physis8 […] Ante la multiplicidad
¿Verdad absoluta o de respuestas […], un saludable relativismo se instala con
relativismo? Protágoras, y un inquietante nihilismo ontológico aparece
¿Conocimiento
con Gorgias. La tarea de deconstrucción […] del pasado ha
absoluto o nihilismo?
sido total […] (Cordero, 2008, 125-126).
¿Existe algo o no
existe nada?
[…] los sofistas compartían algo que puede llamarse con más propiedad una actitud
filosófica: es, a saber, el escepticismo, la desconfianza respecto de la posibilidad del
conocimiento absoluto. Era esto el resultado natural del callejón sin salida a que
parecía haber llegado la filosofía natural.

[…] La actitud escéptica de los sofistas puede ser ilustrada mediante citas de los más
famosos e influyentes, entre ellos, Gorgias y Protágoras. […] Gorgias escribió […]
“Sobre la Naturaleza o lo No existente”, en el que propuso demostrar tres cosas: a),
que nada existe; b), que si existiese algo, no podríamos conocerlo, c), que si
conociésemos algo, no podríamos comunicárselo a nuestro prójimo.

Protágoras expresaba sus opiniones religiosas en los siguientes términos: “En lo que
concierne a los dioses, no dispongo de medios para saber si existen o no, ni la forma
que tienen; porque hay muchos obstáculos para llegar a ese conocimiento, incluyendo
la oscuridad de la materia y la cortedad de la vida humana.” Fue él también el autor
de la sentencia famosa: “El hombre es la medida de todas las cosas”, que significa –si

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UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

hemos de fiarnos de la interpretación de Platón–9 que la manera como las cosas se le


presentan a un hombre es verdad para él, y el modo como se presentan a otro es la
verdad para éste. […] La verdad es meramente relativa.

[…]

El irreverente escepticismo de los sofistas afectó a la sanción de las leyes, no discutida


hasta entonces porque se basaba en la creencia en su origen divino (Guthrie, 1953,
70, 72-73).

En En la época de los presocráticos la función de guía de la educación nacional se hallaba


reservada, sin disputa, a los poetas, a los cuales se asociaban el legislador y el hombre
de estado. Por primera vez con los sofistas cambia este estado de cosas. Se separan
netamente de los filósofos de la naturaleza y de los ontólogos del periodo primitivo. La
sofística constituye, en el sentido más propio, un acaecimiento de tipo educativo
(Ja(Jaeger, 1942, 150).

La educación sofística ofrece adquirir o ejercitar la areté10


La educación para
mediante la politiké tékhne11 (Poratti, 2000).
alcanzar la virtud.

[…] Se hizo sentir la necesidad de una nueva educación que satisficiera a los ideales
del hombre de la pólis. […] Trató de realizar la nueva areté considerando a todos los
ciudadanos libres del estado ateniense como descendientes de la estirpe ática y
haciéndoles miembros conscientes de la sociedad estatal obligados a ponerse al
servicio del bien de la comunidad. […]

El nacimiento de la paideia griega es el ejemplo y el modelo para este axioma capital


de toda educación humana. Su finalidad era la superación de los privilegios de la
antigua educación para la cual la areté sólo era accesible a los que poseían sangre
divina. […] La areté política no podía ni debía depender de la sangre noble, si la
admisión de la masa en el estado, que parecía ser ya incontenible,
El origen de la no había de ser considerada como un falso camino. […]
idea occidental
de “cultura”. Así, el estado del siglo V es el punto de partida histórico necesario
del gran movimiento educador que da el sello a este siglo y al
siguiente y en el cual tiene su origen la idea occidental de la cultura.
[…] La idea de la educación nació de las necesidades más profundas de la vida del
estado y consistía en la conveniencia de utilizar la fuerza formadora del saber, la
nueva fuerza espiritual del tiempo, y ponerla al servicio de aquella tarea. […]

La aparición de grandes individualidades espirituales y el conflicto de su aguda


conciencia personal no hubiera acaso dado lugar a un movimiento educador tan
poderoso como el de la sofística, que por primera vez extiende a amplios círculos y
da plena publicidad a la exigencia de una areté fundada en el saber, si la comunidad
misma no hubiera sentido ya la necesidad de extender el horizonte
ciudadano mediante la educación espiritual del individuo. […]
Formarse
Verdad es que en parte alguna como en Atenas tuvieron todos, políticamente
para dirigir la
aun los simples ciudadanos, tantas posibilidades de adquirir los sociedad.

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UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

fundamentos de una cultura elemental, a pesar de que el estado no tenía la escuela


en sus manos. Pero los sofistas se dirigían ante todo a una selección y a ella sola. A
ellos iban los que querían formarse para la política y convertirse un día en directores
del estado. […]

La facultad oratoria se sitúa en el mismo plano que la inspiración de las musas a los
poetas. Reside ante todo en la aptitud juiciosa de pronunciar palabras decisivas y
bien fundamentadas. En el estado democrático las asambleas públicas y la libertad
de palabra hicieron las dotes oratorias indispensables y aun se convirtieron en
verdadero timón en las manos del hombre de estado. La edad clásica denomina al
político puramente retórico, orador. […]

En este punto toda educación política de los caudillos debía fundarse en la


elocuencia. Se convirtió necesariamente en la formación del orador, […] Desde este
punto de vista se hace comprensible y adquiere sentido el hecho
El pensamiento de que surgiera una clase entera de educadores que ofrecieran
socrático y públicamente enseñar la “virtud” –en el sentido antes
platónico no puede
indicado– a cambio de dinero. […]
comprenderse sin el
surgimiento de la Desde el punto de vista histórico la sofística constituye un
sofística.
fenómeno tan importante como Sócrates o Platón. Es más, no
es posible concebir a éstos sin aquélla. […]
El empeño de enseñar la areté política es la expresión inmediata del cambio
fundamental que se realiza en la esencia del estado. […]
El fin de la educación sofista, la formación del espíritu, encierra una extraordinaria
multiplicidad de procedimientos y métodos. Sin embargo, podemos tratar esta
diversidad desde el punto unitario de la formación del espíritu. […]

Hallamos en los sofistas dos modalidades distintas de educación del espíritu; la


trasmisión de un saber enciclopédico y la formación del espíritu en sus diversos
campos. […] se trata de dos modos fundamentalmente distintos de educación del
espíritu. Al lado de la formación puramente formal del entendimiento se dio también
en los sofistas una educación formal en el más alto sentido de la palabra, que no
consistía ya en una estructuración del entendimiento y del lenguaje, sino que partía
de la totalidad de las fuerzas espirituales. […] En esta forma es educación espiritual;
sólo que el espíritu no es considerado desde el punto de vista puramente intelectual,
formal o de contenido, sino en relación con sus condiciones sociales.

[…] Común es más bien a todos [los sofistas] el hecho de ser maestros de areté
política y de aspirar a conseguir ésta mediante una incrementación de la formación
espiritual, cualquiera que fuese su opinión sobre la manera de realizarla.

[…] Las más modernas historias de la filosofía los consideran como fundadores del
subjetivismo y el relativismo filosóficos. El esbozo de una teoría por Protágoras no
justifica semejantes generalizaciones y es evidentemente un error de perspectiva
histórica […]

El creciente interés de la filosofía por los problemas del hombre, […] es una prueba
más de la necesidad histórica del advenimiento de los sofistas. Pero la necesidad que
vienen a satisfacer no es de orden teórico y científico, sino de orden estrictamente
práctico. Ésta es la razón profunda por la cual ejercieron en Atenas una acción tan
fuerte, mientras que la ciencia de los físicos jónicos no pudo echar allí raíz alguna.

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UBA XXI – Filosofía – Apunte de Cátedra: Los inicios de la filosofía.

[…] Los sofistas son, en efecto, las individualidades más representativas de una
época que tiende en su totalidad al individualismo. Sus contemporáneos estaban en
lo cierto cuando los consideraban como los auténticos representantes del espíritu del
tiempo. El hecho de que vivieran de la educación es también un signo de los
tiempos.

[…] En todo caso, constituyen un fenómeno de la más alta importancia


La paideia.
en la historia de la educación. Con ellos entra en el mundo, y recibe un
fundamento racional, la paideia en el sentido de una idea y una teoría
consciente de la educación. Podemos considerarlos, por tanto, como una etapa de la
mayor importancia en el desarrollo del humanismo, aunque éste no haya hallado su
verdadera y más alta forma hasta la lucha con los sofistas y su superación por Platón
(Jaeger, 1942, 264-273).

Pero como los sofistas fueron, por primera vez en la historia de la filosofía,
pensadores que sin duda influenciaron en las costumbres de la época, los ecos
sociales del relativismo fueron percibidos como perniciosos. La
Algunas críticas a los derrota de Atenas frente a Esparta en la guerra del Peloponeso,
sofistas. en 404, se atribuyó a la desmoralización de los ciudadanos-
soldados. Los sofistas y todo cuanto se les parecía […]
La decadencia de los
sofistas. comenzaron a ser mal vistos (Cordero, 2008, 126).

La palabra sophistes (“maestro de sabiduría”) no había implicado hasta entonces


ningún sentido peyorativo. Era, en efecto, la palabra que se le aplicaba a los siete
sabios de la tradición. Fue la impopularidad de los sofistas del siglo V la que le dio el
matiz que tiene desde entonces (Guthrie, 1953, 70).

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