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DÓNDE ESTA EL “TRAIDOR” QUE SE HACE NECESARIO (4)

“Es como el ajedrez. Te dan un jaque mate, pero tú escapas. Y mientras te estás escabullendo, es posible que tu adversario
meta la pata. Por más poderoso que sea un contrincante, no puede descartarse la posibilidad de que cometa algún error”.
(Haruki Murakami. “El Fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas”. Edit. TusQuets. México. 2009. Página 181)

Leonel Luna

APROXIMACIÓN A UN NUEVO FENÓMENO POLÍTICO: “EL NEOFASCISMO DEL


SIGLO XXI”

En política no valen las justificaciones, los errores se pagan con la pérdida del poder o con no
alcanzar el poder, poniendo un ejemplo muy simple, en el fútbol, gana el equipo que mete más
goles y pierde el equipo que se los deja meter, y esto depende de la estrategia en cuanto al
ataque y la defensa, punto.

Define el contexto de llegar o mantener el poder, la situación económica, política y social, juega un
papel determinante el papel del dinero y la manipulación de las conciencias a través de la
propaganda, en el siglo XXI, sobresale el rol de la gran media, siendo el mejor ejemplo, el recién
proceso electoral en los Estados Unidos.

Es así, que los proceso electorales, la política se caracteriza por su complejidad y al mismo tiempo
por su simpleza, por tal razón, lo que ha salido del cascarón del nuevo Armagedón, es un híbrido
monstruoso, engendrado por la gran crisis del capitalismo en su fase de plena globalización y
cuyo modelo fundamental, es el neoliberalismo.

EL PARTIDO DEL TE, EL HUEVO DE LA SERPIENTE Y LA NOCHE DE LOS


CUCHILLOS LARGOS

Martes 2, noche, los resultados llenan las pantallas de televisión y los monitores de las
computadoras, las encuestas resultan creíbles, la ultra derecha ha avanzado en su propósito de
hacerse del poder en Estados Unidos.

Este hecho pareciera ser un trailer de una película de ficción, pero, es algo real, el fascismo
reloaded -mejor dicho el neofascismo-, en su nueva dimensión, el culto a la supremacía blanca, la
proclamación de la religión cristiana fundamentalista como base de la fe, el rechazo a la teoría de
la evolución, el odio al Leviatán: Estado, revivir el nuevo anticomunismo, el rechazo a los
inmigrantes “ilegales”, la rebelión al pago de impuestos y la no supeditación disfrazada a los
grande magnates, la profecía se empieza ha cumplir.

El Tea Party, ha dado el salto de un movimiento de protesta a la constitución de un partido político


de ultraderecha y, relegando a un segundo término al Partido Republicano ó que este se diluya en
el Partido del Té, ¿será posible?

El film arroja una mirada a la Alemania deprimida por la derrota de la


Primera Guerra Mundial, decadente con sus diversiones nocturnas y
azotadas por una crisis económica galopante, caldo de cultivo del
nazismo, que empieza a dar sus primeras señales de vida. Y el resultado
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es desigual. Inicialmente, Bergman logra crear la deseada atmósfera de un país sin rumbo, donde
pueden nacer actitudes como los prejuicios antisemitas que advierte el protagonista.

A primera hora de la mañana del 30 de junio de 1934, Adolf Hitler,


acompañado de Joseph Goebbels y de un grupo de hombres de
las SS, llegaba a Bad Wiessee, una pequeña localidad de Baviera
en la que ese mismo día debía celebrarse una reunión de la SA
(Sturm Abteilung), la milicia del partido nazi.

Dicha reunión no era más que un ardid para convocar a la


mayoría de los mandos de la SA en un mismo lugar y eliminarlos,
en una operación que supuso la purga de toda disidencia –real o
potencial– en el seno del régimen nazi. Esta operación, de
nombre clave Colibrí, es más conocida como La Noche de los
Cuchillos Largos.

EL DICTADOR Y EL IMAGINARIO COLECTIVO

Tras la llegada de Hitler a la Cancillería, en enero de 1933, el Partido Nacionalsocialista Obrero


Alemán (NSDAP) había comenzado a deshacerse de toda forma de oposición. El incendio del
Reichstag, atribuido a los comunistas, sirvió de justificación para la promulgación, el 24 de marzo,
de la Ley para la Defensa del Pueblo y el Estado, que otorgaba a Hitler la potestad de legislar al
margen del Parlamento. Se anuló la libertad de expresión, el secreto postal y telefónico; la policía
recibió poderes extraordinarios; los partidos políticos contrarios a los nazis fueron prohibidos o
disueltos y los sindicatos, integrados –junto con la patronal– en el DAF (Deutsche Arbeitsfront), el
Frente Alemán del Trabajo.

Berlín. „Querido señor Hitler: En el día de su cumpleaños le deseo lo mejor ¡y espero que en las
elecciones del día 24 usted venga para salvar a Alemania!‟ –cualquier parecido con el “mesiánico”
ex presidente, Arzú, es pura coincidencia- “Así comienza una tarjeta de felicitación escrita por la
niña Elga Jarolmek, de 12 años…

En esos días de abril de 1932 una cantidad creciente de alemanes creía ver en Adolf Hitler al
“salvador”, al hombre predestinado a “devolver Alemania su gloria perdida”. El apelativo Führer-
líder y guía- trascendía ya el ámbito del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y reflejaba la
voluntad de buena parte de los alemanes…

La impronta que Hitler había dado a su imagen pública se perfecciona aún más cuando es
asumida simbióticamente por Goebbels. Este refuerza el culto a la persona del Führer. Se echa
mano de los más modernos medios publicitarios y tecnológicos de la época. El nazismo se
convierte en una marca. La suástica es el logo. Hitler es el frontman y el estadista…

A partir de la toma del poder, el 30 de enero de 1933, marcha de antorchas a través de la Puerta
de Brandeburgo, todo el aparato del Estado se pone al servicio de la causa –también, pueden ser
los ingresos municipales de la ciudad de Guatemala-…

El monopolio informativo iba de la mano con el ejercicio del terror estatal contra los opositores.
Este incluía violencia directa, persecución, espionaje, silenciamiento, deportación a campos de
concentración y asesinato selectivo. El 10 de mayo de 1933 se efectúa la quema pública de libros
en la Plaza de la Opera, hoy Bebelplatz. Setenta mil personas asisten a un acto que se repite en
otras 70 ciudades. Los intelectuales y artistas críticos marchan al exilio…

Todo el ascenso de Hitler, su relación con las masas, cuenta con un oportuno caldo de cultivo. El
país sufría aún los efectos de la derrota en la Primera Guerra Mundial – el factor guerra es
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fundamental-, el pago de las compensaciones, la hiperinflación de los años veinte, la crisis
mundial de 1929 y su secuela de desempleo masivo. El desánimo y escepticismo en la incipiente
democracia de la República de Weimar era grande.

Hitler conocía a la perfección el sonido de cada cuerda. “uno predica la sumisión cobarde y
vendrá lo que es sumiso”, dice durante el congreso partidario de 1933. “Uno exige en cambio
sacrifico y coraje, osadía, lealtad, fe y heroísmo y se presentará el sector del pueblo al que éstas
virtudes le sean propias”. (Olaso, Francisco. “Rencuentro con el Pasado”. Revista, “Proceso”. México. 7/11/10. N.
1775. Página. 54)

El Tea Party ha impedido el triunfo republicano

Con las veleidades del inicio de su presidencia, Bill Clinton


fue el verdadero impulsor del ascenso del ultraconservador
Newt Gingrich, quien logró en 1994 que los republicanos
controlasen la Cámara de Representantes por primera vez
en 40 años. Pero después sería Gingrich el que propulsaría
a Clinton hacia la aplastante victoria de su reelección, al
forzar un viraje extremista de su partido y atrincherarse
contra los presupuestos hasta paralizar el funcionamiento de
la Administración.

Ese es el precedente que la dirección republicana va ahora a evitar a toda costa, puesto que la
repetición de aquel infame gridlock (colapso) gubernamental que tanto perjudicó a los ciudadanos
convertiría de nuevo al partido mayoritario de la Cámara en un spoiler, el saboteador que sólo
pone palos en las ruedas. Y eso lo precipitaría hacia una segura derrota en 2012, cuando se
disputará el auténtico gran premio: la Casa Blanca.

Todo esto lo sabía muy bien Obama cuando ayer emplazó a sus rivales a apoyar, en vez de
entorpecer, la lucha contra la recesión. Y puso en un brete al establishment del Grand Old Party:
no puede hacer caso omiso a los nuevos astros del firmamento Tea Party, como Marco Rubio o
Rand Paul, pero tampoco puede permitirse una deriva radical que lo condenaría a la marginalidad
política. Tres cuartas partes de los estadounidenses quieren que los dos grandes partidos lleguen
a pactos para superar la recesión, según los sondeos.

De California a Delaware, pasando por Nevada y Colorado, los votantes han rechazado a los más
fanáticos del Tea Party, negando a los republicanos el control del Senado. En realidad, y pese a
su éxito electoral, la obstinación de ese movimiento en presentar candidatos iluminados ha
impedido que el GOP se hiciera con ambas cámaras del Capitolio. Y corre el riesgo de repetir su
historia. (Público-España. 8/11/10)

EL TEA PARTY SE ENCAMINA AL ASALTO DEL PODER

El movimiento ultraconservador, con figuras como Rand Paul y


Marco Rubio en el Senado y Michelle Bachmann en la Cámara de
Representantes, se consolida como fuerza política en el
Congreso.- La polémica Christine O'Donnell se queda fuera

Gran noche para el reaccionario Tea Party, tanto en el Senado


como en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Poco
después de que se cerraran los colegios en Kentucky y Florida,
dos de las máximas figuras del movimiento se alzaban con
sendas victorias en las legislativas de este martes. Rand Paul y
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Marco Rubio culminaban la escalada al poder iniciada hace menos de dos años bajo la bandera
ideológica del Tea Party, pero con la tarjeta de presentación en las papeletas de voto del Partido
Republicano, y pasaban de ser dos auténticos desconocidos en la escena nacional a senadores
del Capitolio de Washington.

Otros dos hombres fuertes del Tea Party tienen ya garantizado su lugar en la Cámara alta: Dan
Coats, de Indiana, y Jim DeMint, Carolina del Sur.

El movimiento surgido a los pocos meses de la llegada al poder de Barack Obama se ha


consolidado sin duda como una fuerza a tener cuenta en las próximas elecciones presidenciales
de 2012. Lo que ahora está por concretar es cómo el Tea Party realiza la transición de movimiento
de protesta a una agenda específica de Gobierno en Capitol Hill.

"Esta noche el Tea Party ha provocado una ola" sobre Washington, ha declarado Rand Paul poco
después de confirmarse su victoria. El mensaje más repetido durante la campaña electoral por
todos los seguidores y representantes del movimiento que tomó su nombre del motín del té del
siglo XVIII, que fue el pistoletazo de salida de la Revolución americana, volvió a resonar en
Kentucky: "Queremos recuperar nuestro país".

Ese fue también el mensaje de Rubio, quien aprovechó la ocasión en la que agradecía su triunfo
para hacer un guiño a parte del electorado que le ha aprobado el pasaporte a Washington: "Vaya
a donde vaya, tenga el título que tenga, siempre seré descendiente de exiliados cubanos". El 60%
del electorado latino de Florida ha apoyado al nuevo y joven senador, 39 años. Rubio,
considerado ya la gran esperanza republicana para 2012, ha anunciado que, desde su puesto en
la Cámara alta, exigirá "al Partido Republicano que regrese a sus principios, a los que abrazaba
hace no tanto tiempo".

En la Cámara de Representantes también se tomará té. Hasta 33 escaños podían ser exclusivos
de la ideología ultraderechista del Tea Party. Michelle Bachmann, la última reina coronada del Tea
Party y máximo exponente junto a Sarah Palin de las autodenominadas mamás oso, revalidaba
sin problemas su cargo en Minesota.

¿La gran perdedora de la noche? La aprendiz de bruja Christine O'Donnell, candidata al Senado
por Delaware. "Muchos de nosotros no hemos ganado, pero el sistema político ya no será el
mismo. El Partido Republicano ya nunca será el mismo. Nuestras voces han sido escuchadas y no
vamos a quedarnos nunca más callados", ha dicho la portavoz de la abstinencia sexual antes de
cerrar su discurso y recordar a los asistentes a su mitin que el local estaba alquilado "toda la
noche" y había "mucha comida". "Festejemos", recomendó. (El País. España. 3/11/10)

POST-MORTEM

El amanecer en Estados Unidos fue rojo (el color del Partido Republicano, ¡qué paradoja! ).
Después de las elecciones intermedias, la derecha se proclamó triunfadora, pero todos saben,
incluso ellos, que la cosa es un poco más complicada, que aquí nadie triunfó, y que se trató
más de la ira, la frustración y el repudio a la cúpula política.

Pero en los hechos, los votos de una minoría, nutrida por un movimiento ultraderechista que
percibe al gobierno, a Darwin, a los inmigrantes y al gran empresariado, particularmente los
banqueros, como enemigos y amenazas a Estados Unidos –o sea, un clásico movimiento
populista de derecha–, lograron derrotar al poder monopólico de los demócratas en Washington y
varias gubernaturas.

El abogado y analista José Pertierra comentó a La Jornada: "No me hubieran molestado tanto las
elecciones del martes si lo de la mariguana hubiera sido aprobado. Pero fascismo sin mariguana
es insoportable"…
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En parte, algunos de los electos sí son una especie de desastre natural. Entre los nuevos
representantes electos hay gente que torturó iraquíes, que ganó mediante denuncias sobre la
"amenaza musulmana" dentro de Estados Unidos y el matrimonio gay y Darwin, o que declaró que
se postulaba por órdenes de Dios.

Otros aspectos de este desastre se revelan en algunas de las 160 iniciativas estatales que se
sometieron a referendo en esta elección. Por ejemplo, en el estado de Oklahoma se aprobó una
iniciativa que prohíbe el uso de la sharia –las leyes musulmanas– en el estado. Así, quedo
prohibido algo que no existe. En el mismo estado se aprobó una iniciativa que impone el inglés
como el "idioma oficial".

Pero mas allá de estas curiosidades de la "democracia", hay otros factores que ofrecen parte de la
explicación de lo sucedido y que determinan el futuro en este país.

En todo este proceso estaba presente la corrupción tanto en el ámbito político como en el
económico. No es casualidad que en estas semanas en los cines estén dos películas: Wall Street:
El dinero jamás duerme, de Oliver Stone, y el gran documental The Inside Job, que revela cómo
los financieros, con sus aliados políticos, llevaron al país a la peor crisis desde la gran depresión.
Por primera vez, Estados Unidos quedó fuera de lista de los 20 países menos corruptos del
mundo elaborada por Transparencia Internacional. En su evaluación anual, Estados Unidos cayó
del lugar 19 al 22, su nivel más bajo, por los escándalos financieros del último año junto con la
cada vez mayor influencia del dinero en la política, explicó la organización. “Hay un déficit de
integridad… Un sentido de que el sistema se corrompe por estas prácticas”, indicó la organización
a Reuters.

Esta corrupción detonó en gran medida la crisis económica, lo que costó por lo menos 8 millones
de empleos y una altísima tasa de desempleo. Una de las estadísticas más notables de las
encuestas a boca de urna en estas elecciones fue que casi uno de cada cinco votantes (19 por
ciento) tenía alguien en su hogar que había perdido su empleo en los últimos dos años.

Cuando se preguntó a los votantes quién era más culpable de los problemas económicos
del país, 35 por ciento respondió que los financieros de Wall Street; 29 por ciento dijo que
George W. Bush, y 23 por ciento culpó a Obama. Pero curiosamente, quienes
responsabilizaron a Wall Street votaron en
su mayoría por los republicanos, cuyas
anteriores políticas favorecieron a ese
sector. El columnista Harold Meyerson, del
Washington Post, señaló que "si los
demócratas desean saber por qué perdieron,
tendrán que ponderar estas cifras junto con la
tasa de desempleo de 9.6 por ciento".

El economista James Galbraith, de la


Universidad de Texas, afirma que la derrota
electoral está en función de que Obama
mantuvo en esencia las políticas de Bush
para abordar la crisis. "El resultado fue un
carnaval de los banqueros mientras se
incrementaba el desempleo hasta 10 por
ciento, lo que generó una muy justificada ira masiva, y los republicanos eran la única opción
disponible para ventilar esa furia."

En esta elección, estos temas de fondo no se resolvieron. Como escribió el columnista Frank Rich,
del New York Times: "la verdadera tragedia aquí no es lo que ocurra en las elecciones intermedias;
es la prognosis de largo plazo para Estados Unidos. La obscena desigualdad de ingreso, heredera
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de la elevación durante tres décadas de la industria financiera, tiene consecuencias sociales más
graves que aun la injusticia económica fundamental".

Noam Chomsky reiteró días antes de la elección que hace décadas algunos ya habían dicho que
"Estados Unidos tiene esencialmente un solo partido político: el de los empresarios, el cual tiene
dos facciones llamadas republicanos y demócratas", que consistentemente promueven políticas
basadas en los intereses de ese sector, a veces junto con políticas que ayudan un poco a la
población, a veces no. Recordó que algunos de los principales donantes a la campaña de Obama
provinieron del sector financiero; Chomsky afirmó que "no es gran sorpresa que los beneficiarios
más grandes de las políticas de Obama fueron las mismas instituciones financieras que hundieron
la economía".

¿Entonces? El historiador y luchador social Howard Zinn, en lo que serían algunas de sus últimas
observaciones antes de morir, escribió al evaluar el primer año de la presidencia de Obama –en
The Nation– “que la gente debería empezar a entender que Obama va a ser un presidente
mediocre –lo cual implica, en nuestros tiempos, un presidente peligroso–, a menos que surja algún
movimiento social nacional para empujarlo en una dirección mejor”. (David Brooks. La Jornada. México.
8/11/10)

LA MAYORÍA DE VOTANTES TIENE UNA OPINIÓN DESFAVORABLE HACIA


PARTIDOS TRADICIONALES: Hubo en EU rechazo al statu quo, no espaldarazo a los
republicanos

Escasa participación de sectores que impulsaron la llegada del afroestadunidense a la Casa


Blanca

A pesar de las apariencias, el electorado estadunidense no dio un giro a la derecha en las


elecciones intermedias, sino que expresó su repudio al manejo del país por la cúpula política y su
desaprobación a demócratas y republicanos.

Una minoría de votantes (aproximadamente 40 por ciento) acudió a las urnas; los sectores de
mayor edad y conservadores otorgaron un triunfo a los republicanos, mientras que las bases más
jóvenes y de color, que fueron claves en los triunfos del presidente Barack Obama y los
demócratas, participaron en índices muy reducidos. Esto resultó en que los republicanos lograron
cosechar un triunfo electoral con base en este desencanto generalizado.

Los republicanos conquistaron el control de la Cámara de Representantes al añadir por lo menos


60 escaños más (el triunfo numérico más grande desde 1948), elevaron su número en el Senado
en seis más (no alcanzaran los 10 que necesitaban para obtener la mayoría), y obtuvieron el
control de por lo menos ocho gubernaturas más (ahora tendrán la mayoría de las 50
gubernaturas)… La elección también logró establecer un nuevo récord como la intermedia más
cara en la historia del país…

El presidente Barack Obama declaró hoy que los votantes "han expresado gran frustración debido
a que no hemos logrado avanzar lo suficiente en la economía". Agregó que el mensaje del
electorado es que se necesita más trabajo conjunto, "tenemos que buscar terreno común", aunque
reconoció que "no será fácil". En conferencia de prensa en la Casa Blanca reconoció las
dimensiones de la derrota, pero insistió en defender sus logros, al reiterar que se evitó una
segunda Gran Depresión y se estabilizó la economía, aunque admitió que "hay gente en Estados
Unidos que no ha sentido ese progreso". En una especie de mea culpa, Obama declaró en este
contexto: "creo que tengo que asumir la responsabilidad directa, por el hecho de que no hemos
logrado el progreso que se requiere".

El representante John Boehner, próximo presidente de la cámara baja, y el senador Mitch


McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado, declararon hoy que están dispuestos a
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trabajar con Obama, siempre y cuando el presidente se apegue a lo que insistieron fue el mensaje
del "pueblo": reducir el gasto y el tamaño del gobierno, reducir impuestos y revertir parte de la
reforma de salud, entre otras cosas. "Estamos determinados a frenar la agenda que los
estadunidenses han rechazado. Trabajaremos con la administración cuando estén de acuerdo con
el pueblo, y los confrontaremos cuando no", afirmó McConnell.

Pero según las encuestas a boca de urna, los votantes no expresaron ninguna preferencia
de un partido sobre otro. De hecho, la mayoría reprobó a ambos con una opinión
desfavorable casi igual (entre 52 y 53) hacia republicanos y demócratas.

El Pew Research Center concluyó al analizar


estos sondeos, que “el resultado de la
elección de este año representó un repudio
al statu quo, en lugar de un voto de
confianza al Partido Republicano o una
afirmación de apoyo a sus políticas”.

La elección fue determinada por un incremento


de participación de votantes conservadores
blancos, sobre todo los de mayor edad (de 32
por ciento en las pasadas intermedias de 2006,
a 41 por ciento este año), junto con más
votantes independientes que votaron a favor de
los republicanos que en los últimos dos ciclos
electorales. Un 23 por ciento del voto fue de
mayores de 65 años (en 2008 sólo fueron 16 por ciento del voto total). Los blancos fueron 78 por
ciento del voto, comparado con 74 por ciento en 2008.

A la vez, con una mayoría de votantes que desaprueba la gestión de Obama y preocupados de
que sus políticas no ayudarán al país a largo plazo, y un pronunciado nivel de desencanto de que
no se ha realizado el "cambio" que prometió, la base electoral que lo llevó a la Casa Blanca y
consolidó el control demócrata del Congreso se fragmentó este año.

Los jóvenes, votantes de entre 18 y 29 años, sólo fueron 11 por ciento de los participantes este
año, un desplome de 18 por ciento que participó en 2008 –y que fueron un factor clave en el
triunfo de Obama–, lo que marca el nivel más bajo en dos décadas. Otros sectores claves que
redujeron su participación fueron los latinos, que representaron 8 por ciento de voto emitido (en
2008 fue 9 por ciento), y los afroestadunidenses que en esta ocasión llegó a sólo 10 por ciento del
total comparado con el 13 por ciento hace dos años).

Los políticos de ambos lados continuarán con su afirmación de que representan la voluntad del
pueblo, competencia que durará de aquí hasta la contienda presidencia de 2012. Los dos partidos
disputarán quién es el mensajero del pueblo y representa sus mejores intereses, pero en los
sondeos del día electoral, como en encuestas de estas últimas semanas, no se expresó una
preferencia por los políticos ni por políticas en particular. De hecho, el único mensaje
popular registrado fue que la economía es la mayor preocupación y que una abrumadora
mayoría desaprueba al Congreso y a la cúpula política en general.

En suma, no hay un mensaje coherente más allá de un hartazgo y falta de confianza en el


gobierno, del partido que sea, y tampoco hubo consenso sobre qué dirección o políticas se
favorecen.

Pero el hecho que los republicanos, y dentro de ellos, el nuevo poder del movimiento
ultraconservador Tea Party, hayan triunfado electoralmente, sí tendrá implicaciones severas en
este país. Y ya hay consecuencias. Hoy, Obama descartó su iniciativa para reducir los gases que
contribuyen al calentamiento climático. Se espera que habrá más concesiones en los próximos
días, como en torno a los impuestos sobre los más ricos del país. Y los republicanos ya han
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anunciado que buscarán desmantelar en todo lo posible la reforma de salud promulgada por
Obama. (David Brooks. La Jornada. México. 4/11/10)

UNA PRECIOSA OPORTUNIDAD DESPERDICIADA

Rahm Emanuel, jefe de Gabinete de Barack


Obama hasta hace un mes, aseguró que la crisis
económica era “una oportunidad demasiado
preciosa como para ser desperdiciada”. Pues bien,
los ciudadanos de Estados Unidos dictaron hoy
una primera sentencia sobre esa preciosa
oportunidad y todo apunta a que la conclusión
mayoritaria es que la Administración demócrata la
ha desperdiciado.

Es cierto que Obama heredó una crisis cuyo origen


está en el capitalismo de casino impulsado durante décadas por los conservadores. Pero, aunque
pueda parecer injusto, los votantes no suelen realizar análisis históricos cuando acuden a las
urnas. Con la tasa de paro más alta de los últimos 28 años y con una Administración demócrata
que no ha sido capaz de imponer una agenda de estímulos económicos, Obama ha cedido terreno
frente al discurso populista de derecha del Tea Party y otras hierbas republicanas, que predican
como pócima mágica la bajada de impuestos (sobre todo a los ricos) y la aniquilación del Estado
(salvo el poderoso complejo militar).

La magnitud de la derrota demócrata es clave para saber si a Obama le esperan dos años de
batalla total contra unos republicanos radicalizados o si le quedará margen para desarrollar su
política sanitaria, replegar parte de las tropas o diseñar nuevas medidas contra la crisis económica.
En cualquier caso, tiene ante sí el enorme reto de reinventarse para olvidar cuanto antes el
fracaso en las elecciones de mitad de mandato y llegar a 2012 con posibilidades de ser reelegido.
(Público-España. 2/11/10)

CLAVES Y CONSECUENCIAS DE LOS COMICIOS PARA DEMÓCRATAS Y


REPUBLICANOS: Los demócratas pierden la Cámara y los republicanos se enfrentarán a
una batalla interna

¿Por qué llegan los demócratas en una situación desfavorable?

La imagen del Partido Demócrata ha sufrido mucho en el último año. La economía que no acaba
de remontar al ritmo esperado y la pérdida de popularidad de Barack Obama se presentan como
los principales factores para explicar la victoria republicana. La principal preocupación sigue
siendo el desempleo, que no baja del 9%. El índice de aprobación de Obama ha bajado al 45%,
mientras que el porcentaje de estadounidenses que piensan que su país va mal encaminado se
ha elevado al 60%. La aprobación de la reforma sanitaria ha causado división entre la clase media.
Obama también ha perdido la confianza entre los votantes que no se consideran ni demócratas ni
republicanos. Los republicanos sí han logrado movilizar a su electorado explotando un mensaje:
"Washington no funciona".

¿Se puede considerar como una derrota habitual para el presidente?

La historia tampoco ayuda a los demócratas. El partido que controla la Casa Blanca suele perder
escaños en el segundo año del presidente. Desde 1946, el partido del presidente pierde en estas
elecciones una media de 25 miembros en la Cámara de Representantes y tres senadores. Harry
Truman (en 1946) y Bill Clinton en 1994 perdieron 54 escaños cada uno, mientras que Lyndon B.
Johnson cedió 48 en 1966.
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¿Qué pasa si los demócratas ceden el
Congreso?

En Estados Unidos, se habla de "Gobierno


dividido" cuando se tiene un Congreso y una
Casa Blanca controladas por diferentes partidos.
Los presidentes suelen ser capaces de
desarrollar una relación constructiva con los
dirigentes de la oposición en el Congreso,
conocidos como "líderes de la mayoría". Aunque
ha sido la tendencia habitual en los ochenta y
noventa, las cosas no siempre han ido bien. En
1995, el Congreso controlado por los
republicanos provocó el cierre de varios servicios
estatales al no llegar a un acuerdo con Bill Clinton sobre el recorte que se debía aplicar a los
presupuestos nacionales.

¿Por qué no se renueva todo el Congreso?

La Cámara de Representantes cuenta con 435 representantes que se renuevan cada dos años.
Con esas legislaturas tan cortas, se intenta reflejar el sentimiento actual de la población de una
forma más inmediata. Se trata de una representación proporcionada con la población de cada
estado. Los senadores son elegidos para sus puestos cada seis años. Cada dos años, se renueva
aproximadamente un tercio del Senado. Por cada uno de los 50 estados, se eligen dos delegados
para el Senado, independientemente de la población de cada Estado.

¿Qué importancia tiene para los republicanos?

La victoria republicana en cualquiera de las dos cámaras puede degenerar en un atasco legislativo
y en un conflicto político. La prioridad republicana es frenar la agenda de Obama y complicar su
reelección en 2012. Pero a los conservadores les resultará casi imposible aprobar nuevas
iniciativas legales sin el apoyo de los demócratas. Las mociones aprobadas en la Cámara de
Representantes tendrían que pasar el control del Senado.

¿Qué le espera al Partido Republicano?

Sea cual sea el resultado de las legislativas, el Partido Republicano afronta una batalla interna
sobre su propio futuro. La culpa la tiene el Tea Party. En principio supuso un éxito, al lograr
movilizar las bases de un partido que no se motivaron con John McCain como candidato
presidencial pero que sí se han apuntado al mensaje ultraconservador liderado por Sarah Palin. El
movimiento quiere limitar el poder del Gobierno e intentará imponer el candidato más conservador
posible al „establishment' del partido para las elecciones de 2012. (Público-España. 03/11/2010)

OBAMA: CAUSAS DE UNA DERROTA ANTICIPADA

Entrevista con Robert Reich

El ex Secretario del Trabajo del gobierno de Bill Clinton, Robert Reich, habla del paralelismo entre
la situación de 2010 y 1929, cuando la Gran Depresión hundió al país bajo el signo de la
incertidumbre. En conversación con Gregor Peter Schmitz para Spiegel Online, Reich enjuicia la
demagogia que domina la política norteamericana, así como las consecuencias de la desigualdad
económica sobre la coyuntura electoral, a dos años de iniciado el mandato de Barack Obama.

Spiegel online: Los Estados Unidos irán a las urnas en un momento difícil, tanto que usted ha
reiterado que se halla bajo una “tormenta perfecta”. ¿Qué quiere decir con eso?
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Reich: En primer lugar, tenemos un grado sin precedentes de concentración de los ingresos y la
riqueza en la parte superior de nuestra sociedad. El 10 por ciento del uno por ciento de los
estadounidenses tiene más que los 120 millones del nivel inferior. En segundo lugar, por cortesía
de un grotesco dictamen de Suprema Corte de los Estados Unidos, se hace imposible saber
quiénes son los patrocinadores de las diversas campañas y la publicidad en contra de varios
candidatos, aunque el dinero fluye en cantidades prácticamente ilimitadas de los ricos y de las
corporaciones. Dichos grupos anónimos han gastado más de $ 4,000 millones en las últimas
elecciones, según las estimaciones. Y, por último, tenemos un electorado amplio sin empleo o en
peligro de ser desempleado, en riesgo de perder sus hogares o que ya los han perdido, que sigue
experimentando una caída importante de sus ahorros o su patrimonio neto. Esta frustración y
ansiedad de la población es presa fácil de los demagogos que culpan a los otros por sus
problemas en lugar de explicar lo que hay que hacer.

Spiegel online: En otras palabras, no es de extrañar que los candidatos opuestos al gasto público
probablemente ganen muchos de los escaños al Congreso…

Reich: Esta es una de las áreas más fáciles para los demagogos. Con acusar al gobierno de ser
el enemigo y prometerle a la gente que si nos limitamos a reducirlo estaríamos mejor, algunos
políticos e ideólogos buscan mejorar sus propias posiciones de poder. Se trata de inducir a error a
los votantes. Sabemos que cuando el sector privado no está dispuesto o no puede gastar y los
consumidores se encuentran bajo una enorme carga de deuda, el gobierno es el único
inversionista que queda al menos en el corto plazo. El déficit de largo plazo tiene que ser
reducido, pero a menos que se logre el crecimiento de la economía en el corto plazo a través del
gasto del gobierno, todos vamos a experimentar una mayor y más dolorosa recuperación.
Necesitamos un estímulo más grande ahora.

Spiegel online: ¿Por qué, entonces, el Presidente Obama y Partido Demócrata no se han cuidado
en lo referente al gasto gubernamental?

Reich: Comenzó con el plan de rescate de Wall Street. El llamado movimiento del Tea Party, que
gradualmente avanza sobre el Partido Republicano, comenzó cuando el presidente George W.
Bush y, tras él, el presidente Obama auxiliaron a Wall Street con $ 700 mil millones. Se veía y se
sentía que se trabajaba con información privilegiada, como un amañado acuerdo para muchos
estadounidenses. En los EE.UU, cuando existe la sensación de que el gobierno y las empresas
están en complicidad, la tendencia es a culpar gobierno no al negocio. Obama puso condiciones
muy estrictas, pero falló al no conectar los puntos, mostrando al país que el proyecto de reforma
financiera, el proyecto de ley de salud, la ley de empleo, y el paquete de estímulo eran parte de
un esfuerzo más amplio para restaurar la clase media y la equidad en la economía
estadounidense.

Spiegel online: Es fácil culpar a los políticos. Pero ¿qué pasa con los consumidores
estadounidenses? ¿Se fueron en una orgía de gastos sin pensarlo?

Reich: La economía estadounidense ha crecido dramáticamente durante las últimas tres décadas,
pero los salarios medios se estancaron. Si la media de los ingresos familiares ha aumentado
ligeramente, ello se explica sólo porque las mujeres se incorporaron en gran número a la fuerza
laboral, porque todo el mundo estaba trabajando más tiempo y porque la gente disponía de
mayores ingresos en la medida en que podía pedir prestado. Ahora estamos en problemas
porque todos los mecanismos de supervivencia, como yo los llamo, se han agotado. Cuando la
mayor cantidad de ingresos se va a la cima, la gran clase media y la clase obrera, simplemente,
no tienen suficiente dinero para comprar todas las cosas que la economía es capaz de producir,
sin profundizar en la deuda y que la burbuja creada no se puede mantener. Sugerir que el
problema es que los consumidores estadounidenses gastaron más allá de sus medios plantea una
cuestión mucho más fundamental, ¿Por qué si hubo ese aumento la economía no creció de forma
espectacular? No hemos visto una gran diferencia entre la parte superior e inferior desde el año
1929 y usted sabe lo que ocurrió entonces.
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Spiegel online: En la Gran Depresión, además, también hubo un fuerte aumento en el malestar
nacional, tanto con los políticos como en el debate público. ¿Podría ocurrir de nuevo?

Reich: Creo que lo que estamos viendo ahora en Estados Unidos es un brote de aislacionismo,
nacionalismo y xenofobia. El Tea Party está en contra del comercio exterior. También estamos
asistiendo a un renacer del sentimiento antiinmigrante en todo el país. La furia contra China está
fuera de proporción con el efecto real producido en la economía estadounidense. China no tiene
la culpa por los 15 millones de puestos de trabajo perdidos en los últimos dos años y medio. Mi
punto es que ya estamos observando los rasgos de la política de la ira y el resentimiento que en
los años 1930 condujo al aislacionismo. Eso me preocupa mucho.

Spiegel online: En cambio, los debates encrespados de entonces dieron paso a reformas
importantes. ¿Podría ocurrir de nuevo?

Reich: La gran pregunta es si vamos a adoptar reformas de similar naturaleza a las reformas que
aprobamos en las décadas de 1930, 40, 50 y 60, es decir, reformas que expandieron
dramáticamente las oportunidades y también la inversión pública en educación e infraestructura.
Entonces teníamos al 30 por ciento de nuestra población en los sindicatos. Ahora, la cifra es
menor al 8 por ciento. Existía un impuesto a las ganancias marginales en la mayores ingresos de
91 por ciento; ahora, el impuesto sobre la renta marginal en los mayores ingresos es de 36 por
ciento, pero los súper ricos han logrado aprovechar un resquicio legal en el que gran parte de sus
ingresos son tratados como ganancias de capital y, por lo tanto, están sujetos sólo a un impuesto
del 15 por ciento.

Spiegel online: Cuando usted sirvió en la Casa Blanca, el Presidente Bill Clinton comenzó a la
izquierda, pero fue derivando al centro después de que los Demócratas perdieron espacios en las
elecciones de mitad del mandato. ¿Ve usted la repetición de ese acontecimiento otra vez?

Reich: Yo estaba allí con Bill Clinton cuando él intentó “triangular” a los votantes para llegar al
centro. Pero el centro es una ficción. El “centro” es simplemente el lugar donde la mayor parte de
los votantes que responden a las encuestas dicen estar. Lo que Clinton hizo y lo que pueden
forzar a Obama es a dejar el liderazgo; es decir, simplemente, responder ante los sondeos de
opinión. Pienso que sería una vergüenza si Obama abandonara el liderazgo por las encuestas,
pero sus consejeros puede sentir que esto es el único modo de garantizarle la reelección. (La
Jornada Morelos. Correo del Sur Suplemento Dominical. México. 7/11/10)

TRÁGICA VICTORIA

En plena campaña electoral en Estados Unidos, uno de los candidatos republicanos al Senado
afirmó: "estas elecciones no son sobre recomendaciones específicas, sino sobre principios".
Quizás podía haber agregado que no se puede definir una política económica cuando los
principios se transforman en supersticiones.

Pero es cierto es que estas elecciones legislativas en Estados Unidos tuvieron más que ver con el
retorno de la derecha al poder en el Congreso, que con fórmulas de gobierno responsable, tanto
en política interna como en el plano internacional. Como era de esperarse, el tema clave de las
campañas estuvo relacionado con la crisis. La economía estadunidense simple y sencillamente no
ha entrado en una etapa de recuperación. Aunque se ha decretado formalmente el final de la
recesión, la tasa de crecimiento es mediocre y el desempleo se mantiene muy alto, rondando
peligrosamente el nivel de 10 por ciento (el uso de indicadores más estrictos permite hablar hasta
de 14 por ciento).

Al comenzar su mandato Obama promovió un estímulo fiscal que a todas luces era insuficiente
para sacar adelante una economía tan afectada por la peor crisis en 70 años. Por el tamaño del
problema, y por la estructura de la economía estadunidense (con una demanda agregada que
representa 70 por ciento del producto interno), en lugar de los 700 mil millones de dólares que
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pidió la Casa Blanca, se hubieran requerido por lo menos unos 2 billones de dólares. Además, el
paquete de estímulo debería haber descansado menos en reducciones de impuestos y más en
inversiones reales, sobre todo en los renglones que podrían ayudar a introducir los cambios
estructurales que necesita la economía de Estados Unidos.

De todos modos, el crecimiento que se observó en 2009 y 2010 se debió a esta postura fiscal
expansiva. Sin embargo, a medida que se agota el combustible de este estímulo, la economía
regresa al marasmo. Y en lugar de pensar en un esquema fiscal para revigorizar la economía, la
plataforma de los republicanos estuvo basada en la idea equivocada de que lo que se necesita es
eliminar el déficit fiscal.

El tema del déficit fiscal fue el punto de controversia más intenso. La demagogia llegó al grado de
culpar a Obama de haberlo generado. Por lo demás, es claro que si bien cualquier gobierno debe
cuidar las finanzas públicas a largo plazo, a corto plazo el miedo al déficit fiscal es el mejor aliado
del estancamiento económico. En las circunstancias que atraviesa la economía de Estados
Unidos, el déficit fiscal es el único instrumento para sacar adelante la economía y ayudarla a
introducir los cambios que pide a gritos en materia de desigualdad, desmantelamiento del aparato
industrial y del colosal déficit externo.

La política monetaria, con la segunda fase de la flexibilidad cuantitativa, debe continuar buscando
la reactivación del crédito. Pero también ha quedado claro que en una fase deflacionaria, en la
que los bancos quieren mantener sus reservas y las familias quieren reducir los altos niveles de
endeudamiento, poco se puede esperar de la política monetaria. Así que la política fiscal queda
como el principal recurso para enderezar el barco. Desgraciadamente, la retórica sobre finanzas
públicas sanas ha terminado por oscurecer el debate y anular la reflexión.

En el plano internacional, una victoria republicana tendrá repercusiones trágicas. Estados Unidos
sigue enredado en dos grandes y complicadas guerras, y el control republicano del Congreso hará
más difícil resolver esos conflictos. Hace unos días, David Broder, columnista del Washington Post,
publicó un artículo en el que afirmaba que como Obama no podría colocar a Estados Unidos en el
camino de la recuperación, lo mejor que podría hacer sería bombardear Irán porque la guerra
sacaría a la economía estadunidense de la crisis. ¿Por qué? Porque según Broder fue la Segunda
Guerra Mundial lo que rescató a Estados Unidos de la gran depresión. De este modo, Broder
difunde uno de los mitos más enraizados en el imaginario colectivo.

Pero por más popular que sea esa creencia, es errónea, como se desprende de la historia de la
década de 1930. Además, no es necesario ir a la guerra para tener una recuperación: lo más
absurdo de esta retórica es que el gasto en educación, salud e infraestructura es tan apto como el
gasto militar para generar empleo y apuntalar la demanda agregada. Al contrario, si algo
demuestra la historia económica es que el gasto militar en Estados Unidos es uno de los factores
más importantes para explicar el debilitamiento de la economía de ese país. Pero vayan ustedes a
discutir con la ignorancia.

Los demócratas se preparan para un alud de malas noticias en el frente electoral. De concretarse
las victorias republicanas, resultará que el partido que más contribuyó a generar la crisis saldrá
triunfador. Definitivamente la amnesia del electorado en Estados Unidos es fuerte. O quizás tienen
razón los que prefirieron abstenerse al pensar que los republicanos y los demócratas son la
misma cosa. (Alejandro Nadal. ” Republicanos: Trágica Victoria”. La Jornada. México. 3/11/10)

LA LUCHA DE CLASES EN EL SENO DEL IMPERIO

Los ricos y sus falsos profetas a sueldo están haciendo un trabajo macanudo de engaño a los
pobres y la clase media. Han convencido a muchos que un socialismo diabólico está floreciendo
en el país y les está robando su porción. Pero el engaño no puede durar, los hechos dicen lo
contrario.
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Sí, hay una guerra de clases, la guerra de los ricos contra los pobres y la clase media, y los ricos
están ganando. La guerra se lanzó ya hace unos años.
Miremos los hechos, los hechos que los ricos y sus falsos
profetas a sueldo no quieren que la gente conozca.

Dejemos a Glenn Beck [un periodista ultraconservador de


la Fox. NdT] pontificar sobre los socialistas abatiéndose
sobre Washington. Que Rush Limbaugh [otro periodista
ultraconservador. NdT] increpe acerca de la “guerra de
clases de un programa izquierdista que destruirá nuestra
sociedad”. Éstos dos son falsos profetas de los ricos muy
bien retribuidos.

La verdad es que desde hace décadas los ricos en los


EEUU han estado haciéndose más ricos, y los pobres y la
clase media son más pobres. Miremos los hechos y juzguemos nosotros mismos.

Los números oficiales de la pobreza en EEUU muestran ahora que tenemos el mayor número de
personas pobres desde hace 51 años. La tasa de pobreza oficial en EEUU es del 14‟3 por ciento,
es decir, 43‟6 millones de personas pobres. Uno de cada cinco niños en los EEUU es pobre; uno
de cada diez ciudadanos de la tercera edad es pobre. Fuente: Oficina del Censo de EEUU.

Uno de cada seis trabajadores, 26‟8 millones de personas, está desempleado o subempleado.
Esta tasa “real” es superior al 17 por ciento. Hay 14‟8 millones de personas catalogadas
“oficialmente” por el gobierno como desempleadas, una tasa del 9‟6 por ciento. El desempleo es
peor para los trabajadores afroamericanos de los cuales está sin empleo el 16‟1 por ciento. Otros
9‟5 millones de personas, que están trabajando solamente a tiempo parcial mientras buscan
trabajo a tiempo completo, pero han tenido sus jornadas laborales recortadas o hasta el momento
no han encontrado más que trabajo a tiempo parcial, no se cuentan en las cifras oficiales de
desempleo. También 2‟5 millones adicionales están registrados como desempleados, pero no se
cuentan porque están clasificados como trabajadores desanimados en parte porque han estado
sin trabajo durante 12 meses. Fuente: Departamento de Trabajo de EE.UU. Informe de la Oficina
de Estadísticas Laborales de octubre 2010.

La renta media por hogar para los blancos en los EEUU es de 51.861 dólares; de 65.469 para los
asiáticos; de 32.584 para los afroamericanos; de 38.039 para los latinos. Fuente: Oficina del
Censo de EEUU.

Cincuenta millones de personas en los EEUU no tienen el seguro médico. Fuente: Oficina del
Censo de EEUU.

Las mujeres tienen en los EEUU un mayor riesgo de morir por enfermedades relacionadas con el
embarazo que las mujeres de otros 40 países. Las mujeres afroamericanas de EEUU tienen casi
cuatro veces más posibilidades de morir por enfermedades relacionadas con el embarazo que las
mujeres blancas. Fuente: Amnesty International Maternal Health Care Crisis in the USA.

Alrededor de 3‟5 millones de personas de EEUU, de las cuales una tercera parte son niños, no
tienen hogar en algún momento del año. Fuente: National Law Center on Homelessness and
Poverty.

En las afueras de Atlanta, 33.000 personas acudieron a buscar solicitudes de viviendas


subsidiadas de bajo coste en agosto de 2010. Cuando Detroit ofreció asistencia de emergencia
para ayudar a las personas que deben afrontar el desalojo de sus viviendas, más de 50.000
personas acudieron para intentar conseguir alguno de las 3.000 mencionadas ayudas disponibles.
Fuente: Informes de Prensa.
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Hay 49 millones de personas en los EEUU que viven en casas en donde comen solamente porque
reciben vales de comida, o visitan despensas de comidas o comedores populares para obtener
ayuda. 16 millones son tan pobres que han debido saltarse alguna comida o renunciar al alimento
en algún momento del último año. Se trata del más alto nivel desde que hay estadísticas
disponibles. Fuente: US Department of Agriculture, Economic Research Service.

La clase media va para atrás

En tiempos de una o dos generaciones anteriores era posible para una familia de clase media vivir
con una sola fuente de ingresos. Ahora se precisan dos ingresos para obtener la misma calidad de
vida. Los salarios no han seguido el ritmo de los precios; ajustados con la inflación los salarios han
perdido terreno durante los últimos diez años. El coste de la vivienda, la educación y la asistencia
sanitaria ha crecido a una tasa superior a los sueldos y los salarios. En 1967, el 60 por ciento de
las casas, entre el 20 por ciento de las más ricas y el 20 por ciento de las más pobres, recibieron
más del 52 por ciento de todos los ingresos. En 1998, decreció al 47 por ciento. La proporción que
corresponde a los pobres también ha caído, mientras que el 20 por ciento más rico ha visto
aumentar su parte.

Un récord de 2‟8 millones de hogares recibió un aviso de ejecución hipotecaria en 2009, un


número mayor que en los años 2007 y 2008. En 2010, se espera que el número crezca a 3
millones de hogares. Fuentes: Reuters and Realty Trac.

Once millones de propietarios de su hogar (casi uno de cada cuatro) en los EEUU están “con el
agua al cuello” o deben más por las hipotecas de lo que valen sus casas. Fuente: “Home truths”,
The Economist, 23 de octubre de 2010.

Por primera vez desde 1940, los ingresos reales de las familias de clase media son menores al
final del ciclo económico de la década de 2000 que al inicio del mismo. A pesar de que la fuerza
laboral estadounidense está trabajando más dura y hábilmente que nunca, cada vez está
recibiendo menos beneficios que ella misma crea. Esto es verdad para las familias blancas, pero
aún lo es más para las familias afroamericanas cuyas ganancias en la década de los 90 han sido
en su mayoría eliminadas desde entonces. Fuente: Jared Bernstein and Heidi Shierholz, State of
Working America.

Los ricos haciéndose más ricos: hechos

La riqueza de las 400 personas más ricas de los EEUU creció un 8 por ciento en el último año
hasta los 1,37 billones. Fuente: Forbes 400, “Los super-ricos se hacen más ricos”, 22 de
septiembre de 2010. Money.com

El mejor clasificado director de hedge fund del año 2009, David Tepper, “ganó” 4.000 millones de
dólares el año pasado. El resto de los mejor clasificados ganaron: 3.300 millones, 2.500 millones,
2.300 millones, 1.400 millones, 1.300 millones (empatados el sexto y séptimo puestos), 900
millones (empatados el octavo y novenos puestos), y en la última plaza de los diez mejor
clasificados, 825 millones. Fuente: Business Insider. “Meet the top 10 earning hedge fund
managers of 2009.”

La disparidad de ingresos en los EEUU es ahora tan mala como antes de la Gran Depresión a
finales de los 20 del siglo pasado. De 1979 a 2006, el uno por ciento más rico más que dobló su
porción del total de ingresos de EEUU, del 10 al 23 por ciento. El uno por ciento más rico tiene
una media anual de ingreso de más de 1‟3 millones. En los últimos 25 años, más del 90 por ciento
del total del crecimiento de los ingresos en los EEUU fue para el 10 por ciento más rico, dejando el
9 por ciento de todos los ingresos para repartirse entre el 90 por ciento inferior. Fuente: Jared
Bernstein y Heidi Shierholz, State of Working America
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En 1973, el pago promedio de los presidentes de empresa en los EEUU fue de 27 dólares por
cada dólar pagado a un trabajador típico; en 2007 la proporción había subido a 275 por 1. Fuente:
Jared Bernstein and Heidi Shierholz, State of Working America.

Desde 1992 el tipo impositivo medio de los 400 contribuyentes más ricos de los EEUU ha caído
del 26‟8 al 16‟62 por ciento. Fuente: US Internal Revenue Service.

Los EEUU tienen la mayor desigualdad entre ricos y pobres de todas las naciones industrializadas
de Occidente y ha ido empeorando desde hace 40 años. El World Factbook, publicado por la CIA,
incluye un ranking de desigualdad entre las familias dentro de cada país, mediante el índice Gini.
El puesto que ocupan los EEUU es el 45 en el 2007, el mismo que Argentina, Camerún y Costa de
Marfil. La mayor desigualdad se encuentra en países como Namibia, Sudáfrica, Haití y Guatemala.
El puesto 45 de EEUU queda muy pobre en relación a Japón (38), India (36), Nueva Zelanda y el
Reino Unido (34), Grecia (33), Reino de España (32), Canadá (32), Francia (32), Corea del Sur
(31), Holanda (30), Irlanda (30), Australia (30), Alemania (27), Noruega (25) y Suecia (23). Fuente:
CIA The World Factbook.

Los ricos viven un promedio de cinco años más que los pobres en EEUU. Naturalmente, las
grandes desigualdades tienen consecuencias en términos de salud, exposición a condiciones de
trabajo poco saludables, nutrición y estilo de vida. En 1980, los más pudientes en los EEUU tenían
una esperanza de vida de 2‟8 años sobre los no tan afortunados. A medida que la brecha de la
desigualdad crece, también lo hace la brecha de la esperanza de vida. En 1990, la brecha era un
poco menos de 4 años. En 2000, los menos afortunados podían esperar vivir hasta los 74‟7 años
mientras los más pudientes tenían una esperanza de vida de 79‟2 años. Fuente: Elise Gould,
“Growing disparities in life expectancy,” Economic Policy Institute.

Conclusión

Éstos son los hechos extremadamente preocupantes para cualquier persona interesada por la
justicia económica, la igualdad de oportunidades y la justicia.

Thomas Jefferson observó en cierta ocasión que la restructuración sistemática de la sociedad en


beneficio de los ricos sobre los pobres y la clase media es una tendencia natural de los ricos. “La
experiencia nos dice que el hombre es el único animal que devora a su propia especie, y no puedo
encontrar palabras más suaves para… la depredación general de los pobres por parte de los
ricos.” Pero Jefferson también sabía que la justicia no puede retrasarse indefinidamente mucho
tiempo cuando dijo, “Tiemblo por mi país cuando pienso que Dios es justo, que su justicia no
puede dormir para siempre.”

Los ricos hablan del ascenso del socialismo para distraer la atención de su devoradora
apropiación de la subsistencia básica de los pobres y de todos los demás. Muchos de los que
llaman más ruidosamente “al lobo” del socialismo lo hacen para enriquecerse o concederse
poderes a sí mismos. Están en lo cierto en una cosa: hay una guerra de clases en marcha en los
EEUU. Los ricos están ganando esta guerra de clases, y es hora para todos los demás de luchar
por la justicia económica.

Fuente original: http://www.counterpunch.org/quigley10252010.html


Traducción para www.sinpermiso.info : Daniel Raventós.
Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3676 (Bill Quigley. “La guerra de clases en casa”. Rebelión-
Counterpunch. 02/11/2010)
Bill Quigley es el director de Centro para los Derechos Constitucionales y profesor de derecho en la Universidad de Loyola de
Nueva Orleans.