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RECURSO DE APELACION y NULIDAD

(Arts. 449 y ccs. del C.P.P.N.)


PLANTEA RESERVAS

Señora Juez en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 1 Secretaría 2


Dra. María Romilda SERVINI
S/D
María Verónica COLOMBO, DNI 27.170.248, por sí y en
representación de su hija Agustina BINA, manteniendo el domicilio procesal
y electrónico –cfr. Acordada 38/2013– (Usuario: CUIT 20-17286906-9)
constituidos en Avenida Córdoba 1309 piso 5º Oficina “B”, Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (ASK ABOGADOS – T.E. 4815-9999 – Cel. 116
497-1111 - www.ask-abogados.com – Zona de Notificación 0158), junto al
letrado que me patrocina, Dr. Alejandro SÁNCHEZ KALBERMATTEN,
en la causa CFP Nº 1119/16 (Fiscalnet Nro. 11788/2016) -y sus acumuladas
o conexas CCCF Nros.17.512/2018, N°16.207/2017 y N°16.212/2017-
caratulada “IMPUTADO: PEREZ CORRADI, IBAR ESTEBAN
s/PRIVACION ILEGAL LIBERTAD AGRAVADA ART 142 INC 5,
AMENAZAS y HOMICIDIO AGRAVADO (ART. 80 INC. 8)
QUERELLANTE: COLOMBO, VERONICA y OTRO”, en trámite ante
el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional
Federal Nro. 1 Secretaría Nro. 2, con intervención de la Fiscalía Criminal y
Correccional Federal Nro. 8, ante V.S me presento y como mejor proceda
digo:

1. OBJETO
Que en legal tiempo y forma vengo en este acto a interponer
formal recurso de apelación y nulidad (Art. 449 C.P.P.N.) contra la
1
resolución de fecha 07 de abril de 2021 -notificada por cédula a esta parte
querellante el pasado 12 de abril de 2021- por la que la Señora Jueza actuante
una vez más resolviera dictar la FALTA DE MÉRITO para procesar o
sobreseer al imputado, Señor ESTEBAN IBAR PÉREZ CORRADI, SIN
PRISIÓN PREVENTIVA (arts. 306 y 310 del C.P.P.N.), solicitando SE
CONCEDA el mismo y SE ELEVEN las actuaciones a la Excma. Cámara
de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal a fin de que proceda a su
URGENTE REPOSICIÓN, y al dictado de su procesamiento como autor
intelectual del triple homicidio calificado (Arts. 80 Inc. 9º y 41 bis del Código
Penal) de los empresarios Sebastián FORZA, Damián FERRÓN y
Leopoldo BINA y consiguiente prisión preventiva, con costas.

Cuadra señalar que esta parte legitimada considera con alto grado
de certeza que en autos existen frondosas pruebas colectadas que permitirían el
procesamiento, embargo y prisión preventiva del único imputado como autor
intelectual del triple homicidio, y en consecuencia, que la decisión impugnada
es sumamente aventurada ante su notoria inconsistencia, todo lo cual ocasiona
un agravio de imposible reparación ulterior, resultando la misma a todas luces
injusta, contraria a derecho y violatoria de las reglas de la sana critica racional al
resultar una sumatoria de frases “clichés” sin enfoque puntual, párrafos
plagado de generalidades y sin un análisis real ni circunstanciado de la prueba
reunida o si se quiere valorada, situación que permite confirmar su
arbitrariedad manifiesta por ausencia absoluta de fundamentación.

Asimismo, se agravia esta parte recurrente en tanto se ha dictado


la falta de mérito del imputado cuando existen motivos suficientes para el
dictado del procesamiento y de la prisión preventiva, para garantizar los fines
del proceso, máxime si se trata de una persona de grado elevado de
2
peligrosidad que ha estado prófugo más de cuatro (4) años. La Provincia
de Buenos Aires ha debido fijar una elevadísima recompensa para su captura,
conforme surge del Decreto Provincial que así lo dispuso, que fue luego
ampliada durante el gobierno de María Eugenia VIDAL, todo lo cual me
exime de mayores comentarios.
Es más, la jueza de la anterior instancia cree y valora lo dicho por
el imputado durante su indagatoria en torno al crimen, es decir que según
aquél durante muchos años se había instalado en la opinión pública la idea que
“Pérez Corradi fue el autor intelectual del triple crimen de General
Rodríguez”. Y que ello fue cobrando mayor énfasis luego de la sentencia en la
que el Tribunal Oral de Mercedes condenó a los hermanos Lanatta y Schillacci,
por lo que consideró que lo ocurrido durante ese debate oral no es pasible de
ser analizado en este contexto, pues entendió que se había efectuado sin el
debido control de él como parte del proceso y, en consecuencia, argumentó
que dar por ciertas algunas circunstancias o testimonios, sería violatorio del
derecho a defensa en juicio. Pues bien, sin perjuicio de la ampliación
ulterior, afirmo que la jueza de grado crea semejante falacia la coloca en
un lugar de ingenuidad que por cierto no tiene. Nadie jamás podría
afirmar que no pudo controlar la prueba y que se violaron sus derechos
cuando se profugó precisamente para no estar en el juicio.

Entiendo que es procedente este recurso, toda vez que, sin dejar
de reconocer que el auto de situación procesal es una medida provisoria que
puede ser revocada en cualquier momento de la instrucción, ocasiona un
gravamen irreparable a la víctima y familiares al existir sobradamente en autos
elementos de prueba contundentes que ya fueran valorados por dos (2)
Fiscales de Delitos Complejos de Mercedes, Provincia de Buenos Aires,
tres (3) jueces de Cámara –Tribunal Oral Criminal Nro. 2 de Mercedes-
3
y por todos los abogados querellantes, siendo los mismos más que
suficientes para sujetar a derecho al principal responsable de esta cacería
humana, a quien la resolución dictada pretende convertir en “Prócer”
por haber tomado la supuesta iniciativa de evacuar sus citas, y al
disponerse en forma prematura su segunda falta de mérito SIN
PRISIÓN PREVENTIVA.

La resolución que recurro es de las expresamente declaradas


apelables por la defensa del imputado (Art. 311 del C.P.P.N.). De otro lado, es
innegable el perjuicio que causa tal decisorio a la suscripta toda vez que -a su
juicio- los elementos colectados crean con creces el estado de convicción
suficiente que conducirían al procesamiento y prisión preventiva,
exhibiéndose la decisión adoptada como un acto jurisdiccional
apresurado y sin sustento, pese a los ocho (8) años de instrucción ante
el Juzgado Federal interviniente, y no lo dudo, del empeño puesto por
su titular.

Considero que, en la especie, se encuentran involucrados el prin-


cipio de razonabilidad de los actos de gobierno (CN, Art. 1 y 28), como así
también la correcta observancia de normas procesales (CPPN, Arts. 123, 308,
306 del C.P.P.N.), reglamentarias de garantías constitucionales (CN, Arts. 1, 28
y 18), y la interpretación y aplicación de la ley sustantiva, por lo que introduzco
el caso federal y formulo reserva de recurrir ante la Excma. Cámara Federal de
Casación Penal.

En síntesis, mi parte sigue considerando que la Señora Juez a-


quo ha utilizado lenguaje “cliché” a fin de resolver sobre la situación procesal
del imputado IBAR ESTEBAN PEREZ CORRADI, una fundamentación

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de carácter aparente, limitándose a transcribir el acta de declaración indagatoria
para concluir que “... no existen elementos suficientes que conduzcan...”
a su procesamiento. Que ello equivale a sostener que “... corresponde declarar
la falta de mérito porque se dan las condiciones de aplicación de la falta de
mérito”, sin valorar los tupidos elementos probatorios incorporados al
sumario, ni suministrar fundamentación precisa y eficaz con posibilidad de
ser rebatida, lo que genera “un estado de indefensión” de esta parte,
correspondiendo frente a ese cuadro declarar la nulidad del decisorio y el
apartamiento de la Jueza interviniente por haber prejuzgado.
Por otra parte, y tal como el mismo tribunal lo expresa en su fallo,
en virtud de la conexidad planteada entre el triple crimen y el negocio ilegal de
efedrina, Ibar Esteban PÉREZ CORRADI prestó declaración indagatoria
en forma simultánea respecto de los sucesos investigados en el marco de la
causa CCCF N°17.512/2008 y la presente. Sobre su relación con la
efedrina, fue oportunamente procesado con prisión preventiva y hoy se
encuentra cumpliendo condena como autor penalmente responsable del
delito de comercio de materias primas para la producción o fabricación
de estupefacientes. Así las cosas, es evidente que frente a esta condena
firme ha surgido en forma irrefutable decisiva prueba que posiciona al
imputado como único autor intelectual de los crímenes, en tanto el
móvil de sus negocios con estupefacientes exigía desaparecer a sus
rivales, que eran su competencia.
En atención a que la jerarquía constitucional reconocida a los
tratados internacionales sobre protección de derechos humanos en nuestro
sistema (Art. 75 inc. 22 C.N.) ha provocado, no sólo una necesaria
concientización sobre los mismos, sino que ha significado la obligación de
nuestro Estado de garantizar el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos
por ella, formulo también reserva de recurrir a los organismos internacionales en
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materia de derechos humanos, ya que dichos derechos humanos también son de
las víctimas de un hecho delictivo como el que nos convoca en esta causa.

En consecuencia, corresponderá que se REVOQUE el resolutorio


de fecha 07 de abril de 2021, con costas.

2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Oportunamente, con precisión el día 28 de diciembre de 2016


el juzgado interviniente dispuso la falta de mérito del imputado Ivar Esteban
PEREZ CORRADI, el cual fue recurrido únicamente por esta querella a
cargo del suscripto, Dr. Alejandro SÁNCHEZ KALBERMATTEN, en
representación de María Verónica COLOMBO y su hija, viuda de Leopoldo
BINA. Consecuentemente, el 02 de mayo de 2017, la Sala Primera de la
Excma. Cámara del Fuero -en decisión que fue desobedecida- resolvió
declarar la nulidad de la resolución dispuesta por esta Magistrada, en la cual se
decretó la falta de mérito para procesar o sobreseer al imputado -artículos123,
166 y concordantes del C.P.P.N.-; ello por cuanto, si bien resultaban atendibles
las razones expuestas en el decisorio puesto en crisis, subrayó que la alternativa
prevista en “...el artículo 309 del ordenamiento ritual está contemplada para
casos en los cuales las probanzas reunidas no son suficientes para adoptar un
temperamento de mérito, no para los supuestos en los cuales el magistrado
debió afrontar dificultades a la hora de explorar la prueba ya recabada...”
(CCCF – Sala I, CFP 1119/2016/6/CA3, ref. c/n54.016). Asimismo, el
Superior ponderó las múltiples y diversas aristas de la investigación, por lo que
indicó que se dicte un nuevo pronunciamiento dentro de un plazo
prudencial. Sin embargo, ante la novedad de este decisorio, el imputado por
intermedio de su defensa solicitó al Juzgado que su situación procesal sea
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resuelta luego de evacuar sus citas, las que permitieron en gran medida
avanzar en una de las causas conexas ala presente, formada a partir de la
autonomía que adquirió uno de los legajos de investigación, donde se investiga
una maniobra de desvío y tráfico interno de más de 9000 kilogramos de
efedrina (1/5 de la totalidad importada en los años de interés) y que fue
parcialmente elevada a juicio con personas detenidas e imputadas por
conformar una asociación ilícita dedicada al comercio de materias
primas para la elaboración de estupefacientes y lavado de activos (causa
CCCF N°16.207/2017).

Ahora bien, conforme ha quedado demostrado, más allá de las


palabras decorativas del tribunal actuante para justificar lo inaudito, lo cierto es
que existen abundantes pruebas que siguen sindicando al mentado imputado
no solo como autor intelectual del triple homicidio, sino también como el
cerebro de una organización criminal de estupefacientes, lo que torna
imposible el temperamento adoptado.

3. PROCEDENCIA DEL RECURSO


Atento a que la resolución que se recurre fue notificada por
cédula electrónica a el día 12 de abril de 2021 y a que dictó la falta de mérito
del imputado, el presente remedio recursivo se interpone dentro del plazo legal
(Art. 450 C.P.P.N.) y resulta procedente por el tipo de sentencia dictada (Arts.
432 y 449 C.P.P.N.).

De igual manera, de mantenerse la resolución se causa un


gravamen irreparable a esta parte, en virtud de impedirse el avance de la
presente instrucción, afectándose –definitivamente- el deber de promover la

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actuación de la justicia en defensa de la legalidad (Art. 120 de la Constitución
Nacional, Art. 1 de la Ley 24.449 y arts. 65 y 188 del C.P.P.N,).

4. FUNDAMENTOS DE LA NULIDAD DEL


DECISORIO
Previo al análisis de la cuestión de fondo el Juzgador debe
verificar si la resolución que motiva su intervención como Cámara de revisión
satisface o no las exigencias legales que la legitimaría como decisorio válido.
Así, como juez de grado superior, le corresponde efectuar una evaluación
lógico-jurídica respecto de la decisión de primera instancia sometida a revisión,
tendiente a corroborar si la misma se encuentra correctamente fundada y
motivada, sin saltos lógicos ni vicios que las tornen nulas, satisfaciendo de esta
manera las garantías constitucionales y procesales que rigen la administración
de justicia.
A tal fin, encuentro necesario efectuar algunas consideraciones
teóricas respecto a la obligación de motivar las sentencias y sus alcances, tal
como se ha venido sosteniendo desde antiguo por numerosos tribunales (ver el
voto del señor Juez de Cámara, Dr. Abel G. SÁNCHEZ TORRES en autos:
“MENÉNDEZ, Luciano Benjamín y otros p.ss.aa de homicidio,
privación ilegítima de la libertad, tormentos, violación de domicilio
(Expte. 491/2010), dictado el 4 de abril de 2012 y Protocolizado en el Lº
418- Fº 105).

Repárese al respecto que el Art. 123 del CPPN textualmente


prescribe: “Las sentencias y los autos deberán ser motivados, bajo pena
de nulidad.”. De tal modo, la motivación constituye un elemento esencial
para arribar a un pronunciamiento válido.

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En otras palabras, las decisiones que se adopten deben estar
precedidas de un análisis de hecho y de derecho que conduzca
indefectiblemente a tales conclusiones, sin desviaciones lógicas, ni
razonamientos arbitrarios.

Además, el razonamiento que realiza el juez para arribar a


determinada decisión, no puede ser objeto de deducción por parte
del lector, sino que debe estar plasmado de forma clara y precisa en la propia
resolución, de modo tal que pueda corroborarse que dicha decisión se adecua y
deriva de la valoración realizada por el juzgador.

Ciertamente que el requisito de motivación halla fundamento en


el control de logicidad que, eventualmente, hubiera que efectuarse sobre
aquélla. Este deber (de motivación) se cumple cuando se expresan las
cuestiones conducentes a concluir un caso concreto de un modo determinado
o, en otras palabras, el deber se satisface ya cuando se consignan las causas que
determinan el decisorio, ya cuando se exponen los argumentos fácticos y
jurídicos que sustentan la resolución (cfse. jurisprudencia de la CNCP, Sala
III, L.L., 22.03.1995, F. 92.988; L.L. 30.06.1998, F. 97.397; Sala III,
10.03.1998, “CANDA, Alejandro”, L.L. 1998-C, P. 870, entre otros).

Si, por el contrario, como sucede en el sublite, una decisión no


encuentra sustento en el análisis efectuado por el Magistrado o se aparta de la
línea de razonamiento que expone, dicha decisión se encuentra
inmotivada y como tal será arbitraria.

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De hecho, si se efectúa una lectura profunda y atenta del
pronunciamiento impugnado, se observa que la jueza actuante sigue los
lineamientos de la defensa del imputado, es decir, no ha efectuado
colección de pruebas por sus medios, la incorporada por dicha parte lo
ha estado en relación a la causa en la que recibió una condena por juicio
abreviado (Causas CCCF 16.207/2017, CCCF 16.212/2017 y CCCF
17.512/2008) mas no en relación a la presente, ni como descargo de los
homicidios que lo erigieran como único autor intelectual.
Sobre el particular, el Dr. Fernando DE LA RÚA ha sostenido
que: “La motivación, a la vez que un requisito formal que en la sentencia
no se puede omitir, constituye el elemento eminentemente intelectual,
de contenido crítico, valorativo y lógico. Es el conjunto de
razonamientos de hecho y de derecho en los cuales el juez apoya su
decisión y que se consignan habitualmente en los “considerandos” de la
sentencia. Motivar es fundamentar, exponer los argumentos fácticos y
jurídicos que justifican la resolución.” (“La Casación Penal”, El
Recurso de Casación Penal en el nuevo Código Procesal Penal de la
Nación, Ed. DEPALMA, Buenos Aires, 1994, pág. 105 y siguientes).

Todo resolutorio debe ser una consecuencia lógica del


razonamiento plasmado en sus considerandos, debiendo constituir una
derivación racional de la prueba valorada a la luz de los textos normativos
aplicables. Así, para que una resolución sea fundada y no arbitraria, debe ser el
resultado de una prudencial selección e interpretación de la premisa normativa
y un pormenorizado análisis de la prueba reunida de la cual se deduzca y/o
induzca fundadamente las circunstancias del acontecer de los hechos, para así
deducir la consecuencia prevista por el legislador aplicable al caso.

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Un pronunciamiento válido debe contener un completo y
fundado análisis de las constancias de autos, debiendo tomar en cuenta el
conjunto de elementos de convicción recopilados y, sobre esa base, llevar
adelante el análisis, relacionando con pertinencia la constatación de la
materialidad de los hechos y de la participación de los imputados, de modo de
establecer así sus eventuales responsabilidades penales.

En esta línea, las resoluciones han de procurar elaborar un


verdadero examen de las situaciones procesales que se presenten, evitando
incurrir en valoraciones fragmentarias o parciales, discurriendo adecuadamente
según lo que se entiende por reglas de una “sana crítica racional”.

En este sentido, el sistema de valoración de la prueba receptado


por nuestro sistema procesal, a saber, el de la libre convicción o sana crítica
racional, consiste en que la ley no impone normas generales para acreditar
hechos delictuosos ni determina en abstracto el valor de las pruebas, dando al
juzgador libertad para admitir toda prueba que estime útil al caso y para
apreciarla conforme a las reglas de la lógica, la psicología y la experiencia
común.
El sistema de valoración mediante la sana crítica racional exige
que la sentencia motive expresamente el razonamiento realizado por el
juzgador para obtener su convencimiento. El juzgador tiene la obligación
de exteriorizar el razonamiento probatorio empleado, plasmándolo en el
texto de la sentencia como única forma de controlar su racionalidad y
coherencia.
Así, de acuerdo a los criterios de valoración probatoria ya
señalados, el Juzgador debe tener en consideración elementos de prueba
específicos que le permitan sustentar las decisiones a las que arriba, dejando de
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lado convicciones personales o suposiciones que no se apoyen en prueba
fidedigna.
En el razonamiento lógico que el Juzgador realice no deben
advertirse contradicciones, ni saltos lógicos, debiendo sustentar los juicios
emitidos en elementos de cargo independientes, ponderados como dirimentes
para los distintos casos.

La motivación se presenta, por tanto, como un requisito esencial


para otorgar validez a una resolución, la cual, en caso de no satisfacer
adecuadamente el deber de fundamentación, será arbitraria y por lo tanto nula.

Ahora bien, como fuera relacionado más arriba, en el caso que


nos ocupa la Jueza a-quo ejecutó su malograda resolución en muchas hojas
sin sustancia, ocupando sus considerandos algunas páginas pero sin el
debido razonamiento para lograr una convicción, no solo para la jueza,
sino también creíble para las partes, vertiendo en los mismos unos cuantos
clichés y con cierta superflua justificación de lo decidido en la evacuación de
citas del imputado.

De este modo, se advierte palmario que la resolución es


inmotivada y arbitraria, ya que se han omitido valorar hechos relevantes
acreditados por numerosos testigos y prueba científica (tecnológica) de
por sí suficientes y generadores de efectos jurídicos de trascendental
importancia sobre el presente proceso penal. La valoración ha sido insuficiente
y efectuada in malam partem.

En efecto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ha


postulado en forma reiterada que los fallos “deben atender a las
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circunstancias existentes al momento en que se los dicta” (Fallos,
285:353; 310:819; 313:584; 325:2177, entre otros). Esto significa que no
puede haber actitudes zigzagueantes en virtud de futurología, como por
ejemplo lo que puede arrojar la evacuación de citas del imputado, que en el
caso que nos ocupa, tras cuatro (4) años prófugo, y aprehendido por las
autoridades, viene tan solo a dilatar y plantear postulaciones casi ridículas sin
desarmar el plexo probatorio en su contra, debidamente arraigado en las
actuaciones sustanciadas hasta aquí.

Se impone necesario, entonces, disponer la nulidad absoluta de la


decisión arribada por la jueza y disponer el inmediato procesamiento del
imputado sobre la base del plexo probatorio que compone estos actuados, sin
perjuicio de los elementos de juicio que pudieran incorporarse ulteriormente.

En efecto, la omisión de consideración y resolución de cuestiones


substanciales de relevancia decisiva para la situación procesal del imputado,
priva de fundamentos mínimos a la resolución en crisis tornándola así inválida.

Por todo ello, estima esta parte querellante recurrente que la


resolución arribada no constituye una derivación razonada de las circunstancias
comprobadas en la causa y omite considerar elementos de valor decisivo, por
lo que satisface de manera sólo aparente el Art. 123 del CPPN, apareciendo
arbitraria y afectando así garantías de defensa en juicio y debido proceso legal.
En consecuencia, no constituyendo un pronunciamiento jurisdiccional válido,
cabrá como propugno decretar su nulidad (conf. art. 123 del CPPN), con
costas. (conf. arts. 530 y 531 del CPPN).

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Así lo ha dispuesto recientemente la Excma. Cámara Federal de la
Provincia de Córdoba, Sala “B”, en autos “Compañía Argentina de Granos
S.A.; Ercoli Daniel Héctor; Ciani Ricardo Alberto s/ infracción Ley
24.769”, mediante resolutorio de fecha 20-abr-2016 Cita: MJ-JU-M-100316-
AR | MJJ100316.

5. MOTIVACION
Como claramente surge de la compulsa de la causa la resolución
que por el presente apelo por segunda vez tras cinco (5) años de nueva
instrucción errática, está basada en una arbitraria, insuficiente y sesgada
valoración de la prueba rendida, a la que se le suman circunstancias falsas en
algunos casos e ideadas o presumidas en otros.

Como broche de oro se agrega el engañoso justificativo de


la denominada ´evacuación de citas´, que como es sabido la doctrina y
jurisprudencia no lo exigen como indispensable para decretar la falta de
mérito. Esto significa que a pesar de existir evacuación de citas pendiente
puede existir, como ocurre en el caso, numerosa prueba que valorada eficaz o
racionalmente pueda permitir el procesamiento del imputado.

La Excma. CCC (Sala III) en la causa Nro. 43876/2010/CA3


rta el 09 de diciembre de 2013 sostuvo que “el dictado de un auto de falta de
mérito no puede encontrar andamiaje exclusivo en prueba
pendiente, sino en un análisis de la existente que, por estimarse
insuficiente, impida alcanzar los juicios de probabilidad o de certeza que
dimanan de las normas contenidas en los arts. 306 o 336 del código adjetivo”.

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Ahora bien, si se repara en la resolución que cuestiono y recurro,
se advertirá la ausencia absoluta de valoración, solo palabras circulares y
clichés, inconcebible en una sentencia seria.

Tampoco se valoran numerosos testimonios de por sí suficientes


para agravar la situación procesal del imputado, único por otra parte por el
momento.

Esta confusa metodología en la edificación de la sentencia de


mérito ilustra y deja en evidencia de una malograda valoración de los
elementos de prueba, pretendiendo con vaguedades y palabras livianas
forzar una convicción desincriminatoria cuando es precisamente al
revés.

En efecto, bajo la excusa de la prueba de descargo de la


causa de la efedrina, conexa a la presente, y por la cual el imputado
recibió una condena, se pretende alivianarlo en la causa del triple
homicidio, que frente a la condena antedicha es obvio que el móvil de
los homicidios crueles se encuentra acreditado en toda su extensión.

Es de destacar que este esquema de razonamiento es de una


pobreza intelectual que roza la puerilidad, puesto que cualquier persona
mínimamente iniciada en derecho conoce que la valoración de las testimoniales
debe hacerse tomando como parámetros primarios la idoneidad del testigo
(usando como varemos las circunstancias personales de los testigos en relación
a las circunstancias fácticas y al imputado) y el nivel de coincidencia que
presenten los testimonios respecto de los hechos individuales afirmados. (En

15
este sentido ver Falcón Enrique M., Tratado de la Prueba, t. T, p. 580,
Ed. Astrea, entre muchos otros).

Por otra parte, a dichas testimoniales no fue convocada la


defensa para efectuar el denominado “cross examination”, que en el
caso brilló por su ausencia, es decir que la prueba que la defensa
pretendió armar resultó infructuosa al no respetarse elementales
principios que no solo surgen del debido proceso legal con rango
constitucional sino de las reglas de Brasilia y la Ley nro. 27.372.

A mayor abundamiento es de resaltar que la jurisprudencia del


Máximo Tribunal Provincial, sostiene que a los efectos de valorar los
testimonios debe estarse a las reglas de la sana crítica, tanto en lo referido a las
leyes del pensamiento (coherencia y derivación), como a los principios
lógicos de identidad, contradicción, tercero excluido y razón suficiente, y
a las normas de la experiencia y de la psicología (Arts. 106, 363 segundo
párrafo, y 369 tercer párrafo del C.P.P. y C., art. 18 C.N.)

La jueza en consecuencia no valora ni confronta testimonios, los


ignora por completo.

Tampoco se ha mencionado un renglón de la prueba telefónica,


que vincula al imputado PEREZ CORRADI con Martín LANATTA y con
Víctor SCHILACCI, dos (2) de los condenados a prisión perpetua como
partícipes necesarios en la privación ilegal de la libertad agravada seguida del
triple homicidio calificado de FORZA, FERRON y BINA.

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Que, con la sola intención de tergiversar la prueba, la jueza no
aprecia esas sutiles circunstancias probatorias llevándonos con ilusión a la
cuestión de la evacuación de citas, la que insisto, aún efectuada
difícilmente alcance a contrarrestar pruebas escandalosas omitidas que
conducen a la semiplena prueba de que PEREZ CORRADI
irrefutablemente fue el autor intelectual del TRIPLE CRIMEN.

Así las cosas, o la sentencia peca de inocencia o supera todo


grado de imprudencia.
A esta altura puede observarse con claridad la carencia absoluta
de sustento probatorio de las circunstancias arbitrariamente alegadas por el
magistrado como justificación de su irrazonable tesitura.

De este brevísimo relato y sin perjuicio del exhaustivo análisis que


realizará V.E., surge con meridiana claridad que contrariamente a lo sostenido
por la Señora Juez, en la causa existen un sinnúmero de razones objetivamente
acreditadas para llegar a una situación procesal del imputado a todas luces más
agravada.

Concretamente y en lo que hace a este apartado resulta claro que


el juez ha incurrido en una inadecuada valoración de la prueba a la que le sumó
una serie de afirmaciones falsas y tergiversaciones varias, amén de reflexiones
aventuradas, y solo bajo esta cuestionable y abiertamente antijurídica
modalidad pudo concluir en la falta de mérito sin prisión preventiva.

6. AGRAVIOS QUE IRROGA EL DECISORIO


A continuación se expondrán, en apartados distintos, los aspectos
del resolutorio que agravian a esta parte recurrente (Art. 450 C.P.P.N.), sin
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perjuicio de que en la oportunidad procesal correspondiente se profundizarán
los mismos (Art. 454 C.P.P.N.).

No obstante ello, cabe adelantar aquí que la sentencia, en su


conjunto, avasalla normas y principios constitucionales, al vulnerar el
derecho de defensa en juicio y debido proceso (art. 18 de la C.N.), así como
los compromisos asumidos por el Estado argentino a través de convenciones
internacionales con rango constitucional, en orden a la investigación de las
violaciones a los derechos humanos y el juzgamiento de las responsabilidades
penales.
Asimismo, señalamos que las graves y numerosas
inobservancias de las normas penales procesales y sustantivas, dan (Art. 25 de
la Convención Interamericana de Derechos Humanos; caso “Velásquez
Rodríguez”, CIDH, 28/07/1988) lugar a una decisión fundada sólo en
apariencia, y por tanto nula (Art. 123 del C.P.P.N.).

Aclarado ello a continuación indicaré los agravios que


esquematizaré, para una mayor claridad expositiva, en los que incurre el
pronunciamiento viciado que recurro en este acto.

Aclarado el marco en el que se dictó la falta de mérito, situación


que -por sí misma- impone la nulidad del decisorio, a continuación, se
demostrará su falta de fundamentación y arbitrariedad, donde trataré de
desentrañar los motivos que llevaron a decidir la falta de mérito del imputado
en forma más que gris oscura.

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Preliminarmente, debemos remarcar que la esquematización y
abordaje del presente recurso se enfrenta a serios obstáculos que son propios
de la resolución atacada.

En efecto, debemos señalar que en la misma se advierte un doble


vicio: por un lado, una (de)construcción del concepto de delito que se
desentiende de las normas legales y, por el otro, un descontextualizado y
arbitrario análisis de los elementos probatorios de la causa, con la consecuente
deformación y ocultamiento de los mismos, todo lo cual arrojara como
resultado una falta de mérito verdaderamente insólita.

A partir de ello, la jueza auguró un resultado inevitable: que la


configuración del delito y el universo probatorio, nunca hubieran de
encontrarse.
En su escueta resolución para un tema tan intenso y conmovedor
para la sociedad toda, ello se expresó en un notable y constante apartamiento
no sólo de las figuras legales sino del plano fáctico.

En este sentido, entre otras cuestiones que se señalaran,


encontramos un notable desconocimiento de cuestiones procesales básicas.

6.1. Arbitraria y descontextualizada valoración de los


elementos probatorios.

Como primer punto en el presente, debemos aclarar que agravia a


esta parte recurrente la inobservancia de la ley penal procesal, en lo atinente
a la aplicación de las reglas de la sana crítica (art. 241 y 398 C.P.P.N.), en
la que se incurrió en la resolución impugnada y del grado de convicción
19
exigido en este estado procesal de la instrucción (más allá de meras
declaraciones formales sobre el carácter provisorio en la valoración de esta
etapa, que efectúa el mismo decisorio con modalidad “cliché”).

Ello se ve reflejado en la manipulación que la Señora Jueza realiza


de los elementos de prueba y en su valoración fragmentada y aislada.

Es que para decidir de acuerdo a las reglas de la sana crítica no


basta con transcripción de fallos o doctrina, sino que exige, más allá de las
citas, que efectivamente se valoren las constancias del expediente de
acuerdo a dicha exigencia legal. No es suficiente proclamar o conocer
una pauta interpretativa, sino que –efectivamente– la misma se debe
aplicar.

Es que, a pesar de que esta parte con apoyo en la sentencia


dictada en forma unánime por el Tribunal Oral Nro. 2 de Mercedes el
21/12/2012, que sirve de base a la imputación de este expediente, ha detallado
y producido todos y cada uno de los elementos de cargo que permiten
procesar al imputado por los delitos enrostrados, el procedimiento
intelectual que realiza la resolución (cuando no omite elementos
probatorios) es tomar, uno a uno, cada uno de los mismos, para
descartarlos de la misma manera (uno a uno), e incluso utilizarlos
(subvirtiendo las más elementales reglas de la lógica y la experiencia) en
favor del encartado.

Por el contrario, esta parte recurrente señala que el cúmulo de


constancias probatorias, es decir su sumatoria, es lo que permite concluir en

20
que puede y debe procesarse al imputado evitando que nuevamente se escape y
nos deje otra vez sin justicia y gastando recursos en su búsqueda.

Recordemos que la Excma. Cámara Federal de Casación


Penal sostuvo que “El resultado de aplicar el método consistente en
criticar los indicios y presunciones individualmente, de modo de ir
invalidándolos uno a uno y evitando su valoración articulada y
contextual dentro del plexo probatorio, conduce, obviamente, a
resultados absurdos desde el punto de vista de la verdad material, real e
histórica, cuya reconstrucción es objeto y fin del proceso penal. Y ello,
desde que tan imperfecta metodología se encarga de desbaratar uno por
uno cada cual de esos elementos que, solitariamente, nada prueban con
certeza, pero que evaluados en un acto único y con ajuste a las reglas de
la sana crítica racional -lógica, experiencia, sentido común, psicología,
etc. -pueden llevar de la mano a una probatura acabada, plena, exenta
de toda hesitación razonable” (C.F.C.P., Sala I, causa N° 1721
caratulada “Unaegbu, Andrew I. y otra s/ recurso de casación”,
sentencia del 29/5/1998. Criterio reiterado y citado en forma reciente
por la Sala III del mismo tribunal en la causa N° 1681/2013 caratulada
“CERVERA, Rubén Osvaldo; MADERNA, Horacio Hugo y
RODRÍGUEZ, Pedro Alberto s/recurso de casación”, sentencia del
11/7/2014).

También agravia, como dije anteriormente, que no se haya


valorado que en esta instancia procesal, tal como lo sostiene la Cámara federal
desde antiguo “…no se requiere una certeza apodíctica sobre los
extremos a que hace referencia el art. 306 del CPPN, esto es, la
existencia de un hecho delictivo y la participación en él del imputado,
21
únicamente es menester la verificación superficial del fumus comissi
delicti” (cfr. Expediente: FBB 22000230/2008/1/CA1, (Origen CFABB
67.915) caratulado: “Legajo de apelación en autos: ‘SCORDAMAGLIA,
Javier Alexandro s/uso de documento adulterado o falso (art. 296)
falsificación documentos públicos”, resolución del 06/08/2013).

En igual sentido, señala MAIER que “… es correcto afirmar


que sólo la certeza positiva permite condenar y que los demás estados
del juzgador respecto de la verdad remiten a la absolución, como
consecuencia del in dubio pro reo. Adviértase, sin embargo, que ello
sucede en la sentencia, pues durante el transcurso del procedimiento
algunos actos y decisiones intermedias exigen sólo un fundamento de
menor grado: por ejemplo, la decisión que autoriza el encarcelamiento
preventivo… sólo reclama la llamada probabilidad positiva acerca de la
imputación... por esta razón, en cambio, la probabilidad positiva funda
el progreso de la persecución penal, y por ello, basta para la acusación
y remisión a juicio”. (MAIER, Julio B. J., Derecho Procesal Penal
Argentino, tomo 1 (vol. B) Fundamentos, Editorial Hammurabi SRL,
Buenos Aires, 1989, pág. 259).

Por otra parte, agravia a esta parte la exigencia de acreditación de


circunstancias fácticas que no son en estos momentos relevantes para aliviar ni
agravar la responsabilidad del imputado en los eventos que se le endilgan
.
De esta manera, la resolución se llena de opiniones, hipótesis,
dudas y pensamientos personales de la firmante, carentes de sustento en los
elementos de la causa, y lo que es más grave aún, en contra –lisa y
llanamente– de los mismos. En efecto, la reiterada recurrencia a dicho
22
mecanismo ha llenado una resolución que parece extensa pero que es
insuficiente, y pese a ello, apresurada y carente de fundamento.

Agravia la consideración de que no existen elementos suficientes


en esta causa para acreditar la participación del imputado como autor
intelectual del triple crimen sin que exista hasta hoy otra persona o personas
que ocupen ese lugar, a pesar de la frondosa prueba que existe respecto de
PEREZ CORRADI, la persona que se pretende beneficiar y exculpar de una
forma vergonzosa. Es más, tampoco la prueba de descargo que se
menciona sirve para discriminar a semejante criminal, sino que la
misma robustece el cuadro en lo que respecta a la autoría intelectual y
móvil de los hechos criminosos, de allí que quepa revocar urgente el
resolutorio apelado.

También constituye punto de agravio, la crítica y arbitraria


valoración de la Señora Juez sobre los elementos que acreditan la
responsabilidad o si se quiere la participación del imputado en los hechos que
se le enrostran.

Se trata de la extendida práctica del Juez de oponer a los hechos


comprobados versiones antojadizas y que contradicen las mismas pruebas del
expediente.
Por otra parte, el Juez otorga una sorprendente relevancia y
verosimilitud probatoria a las absurdas declaraciones del imputado, que no
contrarrestan la prueba reunida en contra del encartado.

6.2. Desconocimiento y arbitraria valoración de la ley


penal sustantiva y de la jurisprudencia de la CSJN y de la CFCP:
23
La Jueza incurrió en una inobservancia de la ley penal sustantiva
al analizar ignorar la figura delictiva implicada y despreciar la prueba
reunida que es absolutamente cargosa para el imputado.

Esto importó un claro desconocimiento de las normas que, en la


materia, establece el Código Penal y las Convenciones respectivas.

6.3. Palmaria inobservancia de la exigencia de motivación


a que alude el Art. 123 del C.P.P.N.

La Excma. Cámara Federal de Casación Penal en sus distintas


Salas ha sostenido en numerosas oportunidades que “entre las formalidades
que se exigen a las sentencias y autos, y en casos expresos a algunos decretos,
se encuentra la motivación, requisito exigido bajo expresa sanción de nulidad
(confr. Art. 123 C.P.P.N.)” (cfr. causas Nro. 18 “Vitale, Rubén D. s/rec.
de casación” Reg. 41 del 18/10/93; Nro. “Zelickson, Silvia E. s/rec. de
casación” Reg. 67 del 15/12/93; Nro. 171 “Edelap s/rec. de casación”
Reg. 92 bis/94 del 11/8/94, Nro. 135 “Risso de Osnajansky, Nelly s/rec.
de casación” Reg. 142/94 del 18/10/94; Nro. 190 “Ruisanchez Laures,
Ángel s/rec. de casación” Reg. 152/94 del 21/10/94; Nro. 219 “Silva
Leyes, Mario s/rec. de casación” Reg. 189/94 del 6/12/94, entre
muchas otras).

“La motivación de las sentencias es, verdaderamente, una


garantía grande de justicia, cuando mediante ella se consigue reproducir
exactamente, como en un croquis tipográfico, el itinerario lógico que el juez ha
recorrido para llegar a su conclusión; en tal caso, si la conclusión es
24
equivocada, se puede fácilmente determinar, a través de la motivación,
en qué etapa de su camino perdió el juez la orientación.

Es conveniente que el juez tenga también, aún en pequeño grado,


algo de la habilidad del abogado; porque, al redactar la motivación, debe ser el
defensor de la tesis fijada por su conciencia” (CALAMANDREI, Piero
“Elogio de los jueces”, pag. 175 y ss., Buenos Aires 1969;
CARNELUTTI, Francesco “Lecciones sobre el proceso penal” TºIII
Pág. 110, Buenos Aires 1950; ALCALA ZAMORA y CASTILLO,
NICETO-LEVENE, Ricardo (h) “Derecho Procesal Penal”, TºII pag.
190, Buenos Aires 1945). Concluimos en aquella oportunidad sosteniendo
que “en síntesis, los jueces tienen el deber de motivar las sentencias y
ello se realiza cuando se expresan las cuestiones de hecho y de derecho
que los llevan a concluir en un caso concreto de un determinado modo.
Se cumple así un principio que hace al sistema republicano, que se
trasunta en la posibilidad que los justiciables, al ser absueltos o
condenados puedan comprender claramente por que lo han sido.
Asimismo, revisten singular importancia los motivos dados por los
jueces en el decisorio, al ser el antecedente fundamental que tendrán los
eventuales recurrentes para fundar sus agravios y así ejercer el debido
control de la actividad jurisdiccional” (causa “VITALE, Rubén D.” ya
citada).

Examinada la resolución puesta en crisis a la luz de lo


precedentemente indicado, esta defensa advierte con preocupación que la
misma no se ajusta a las prescripciones contenidas en el artículo 123 del
ordenamiento ritual. En efecto, se observa en el análisis del fallo
atacado defectos en el desarrollo de sus fundamentos y contradicciones
25
a los principios de la lógica y la experiencia que lo tornan inmotivado y
arbitrario, omitiendo brindar a juicio de esta asistencia técnica
argumentos suficientes para fundamentar su conclusión, la cual se ve
revestida de “palabras circulares” que no conducen a nada.

Para peor de males, se trata de una simpleza para un


Magistrado experimentado, nada más y nada menos que una resolución
relativa a la situación procesal de un imputado, no cualquiera, uno que
estuvo prófugo más de cuatro (4) años hasta que por Ofrecimiento de
Recompensa se lo ubicó y detuvo.

En tal sentido, afirmo sin hesitación que el a-quo ha omitido


formular, pese al excesivo tiempo transcurrido desde que la causa ingresara a
su conocimiento, el control judicial amplio que le atañe (cfr. CFCP, Sala III,
causas “ACCETA” y “FERNÁNDEZ”, rtas. el 4/2/05, 8/3/05, registros
19/2005 y 127/2005, respectivamente, entre otras), vulnerándose de este
modo el debido proceso legal y el derecho de defensa en juicio afectado
directamente por esa superficialidad en el tratamiento de una cuestión
vertebral

Así las cosas, lo cierto es que surge palmaria la afrenta al debido


proceso legal.

Sobre el particular, debe apreciarse que para que la declaración de


invalidez de un acto procesal resulte procedente es indispensable que se
verifique un perjuicio real y concreto, esto es, que se haya producido una
efectiva limitación de un derecho. Y esto así, más allá de que se trate de una
nulidad relativa o absoluta. Ha sostenido reiteradamente esta Cámara -y
26
también la Corte Suprema de Justicia de la Nación- que la garantía de defensa
en juicio que se dice vulnerada tiene carácter sustancial, y por ello exige de
parte de quien la invoca la acreditación del concreto perjuicio que pudo
inferirle el presunto vicio de procedimiento y la solución distinta que pudo
alcanzarse en el fallo de no haber existido ese vicio (conf. Sala, IV causa N°
639 “Barrita, José s/recurso de casación”, reg. 465/95, 28/11/95; y
Fallos 298:279 y 498), extremo que, en definitiva, no se vislumbra en el
caso de autos. Es que “la nulidad procesal requiere un perjuicio
concreto para alguna de las partes, porque cuando se adopta en el solo
interés formal del cumplimiento de la ley, importa un manifiesto exceso
ritual no compatible con el buen servicio de justicia” (Corte Suprema de
Justicia de la Nación in re “Castro Roberts” del 15/11/88).

Desde esta perspectiva y a la luz de todo lo precedentemente


expuesto, aprecia esta parte recurrente que más allá del esfuerzo dialéctico
practicado en la sentencia de grado, lo cierto es que en autos la situación del
encausado ha sido injusta e insuficientemente tratada, advirtiéndose
fatalmente, como lo afirma esta representación técnica recurrente,
afectaciones claras, concretas y directas a las garantías de la víctima, lo
que configura un agravio fundado en la doctrina de la arbitrariedad (Fallos:
306:262; 314:451), en los graves defectos del pronunciamiento (Fallos:
314:791; 321:1328; 322:1605), y cuestión federal (Fallos: 328:1108), supuestos
que habilitan el remedio federal propuesto.

En consecuencia, sostengo firme y enfáticamente que la sentencia


pronunciada no resulta fundada y ha sido concebida con absoluta desaprensión
con la situación de las víctimas al dar curso a una ficción como lo que a

27
juicio de mi parte representa la sentencia que se impugna en este acto por
la vía recursiva.

Es doctrina de nuestra Corte Suprema la exigencia de que las


sentencias sean fundadas y constituyan una derivación razonada del
derecho vigente con aplicación a las circunstancias de la causa, por ello
a través de la doctrina de la arbitrariedad nuestro más alto Tribunal ha
descalificado como acto judicial válido los pronunciamientos que no reúnan
esas exigencias (Fallos 311: 2314, cons. 7° y sus citas). Para la admisibilidad
de la vía extraordinaria debe tratarse de casos graves de defectos de
fundamentación o razonamiento y que priven a la sentencia de su misma
naturaleza de acto jurisdiccional, tal como ocurre en la especie, lo que fluye
evidente de una manera burda.

En efecto, se ha dicho que “La garantía consagrada por el Art. 18


de la Constitución Nacional requiere, por sobre todas las cosas, que no se
prive a nadie arbitrariamente de la adecuada y oportuna tutela de los
derechos que pudieren eventualmente asistirle, sino a través de un juicio
llevado en legal forma y que concluya con el dictado de una sentencia
fundada” (C.S.J.N., Juan José PEREZ c/Estado Nacional s/ recurso
extraordinario, 19 de agosto de 1986) y que “… por medio de la doctrina de
la arbitrariedad se tiende a hacer efectiva la garantía de la defensa en juicio,
exigiendo que las sentencias constituyan derivación razonada del derecho
vigente con aplicación a las circunstancias comprobadas de la causa”
(C.S.J.N., “Erwin Beskow c/Instituto de Previsión Social Pcia. del
Chaco y/o Prov. del Chaco”, 19 de junio de 1986), motivo por el cual se
deja formulada la reserva del caso federal (Art. 14 ley 48), sin perjuicio del
recurso a tribunales receptados en Tratados que son ley de la Nación.
28
El recurrente alega en consecuencia, en prieta síntesis, que las
circunstancias valoradas por el a-quo han sido inexistentes, lo que proyecta
como consecuencia ineludible la absoluta nulidad del pronunciamiento
recurrido, por vicios de todos colores, sumado a la arbitrariedad al
momento de dictar la falta de mérito y peor aún, SIN PRISIÓN
PREVENTIVA a un hombre que estuvo prófugo por más de cuatro (4)
largos años. todo ello en abierta y franca violación al derecho de
defensa, igualdad ante la ley, de armas y al debido proceso.

Tiene dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso


“Ruiz” que a fin de considerar la proyección de la ilegitimidad del
procedimiento sobre los restantes elemento probatorios “...debe analizarse
la concatenación causal de los actos, de acuerdo con la sana crítica
racional...” de manera que por esa vía puedan determinarse con claridad los
efectos a los que conduciría la eliminación de los eslabones viciados, teniendo
en cuenta la posibilidad de adquisición de las evidencias por otras fuentes
distintas de la que se tengan por ilegítimas. De tal modo, deberá descartarse
por ineficaz la prueba habida en la causa, siempre y cuando su obtención
dependa directa y necesariamente de la violación de la garantía de que se trate,
o bien cuando sea una consecuencia inmediata de dicha violación...” (Fallo:
310:1947).

Lo expuesto encierra tanta gravedad, que se traduce en un


verdadero escándalo jurídico, y claro menoscabo de las elementales
garantías con que goza un ciudadano litigante, en un claro de abuso de
jurisdicción, incurriéndose de este modo en otro aspecto que otorga
andamiento a este recurso ante la arbitrariedad por omisión de las
29
disposiciones de rango constitucional brindadas por la COMISIÓN
INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.

La motivación es ilegítima si el tribunal omite la consideración de


prueba decisiva introducida en el debate, como también si se omite producir
elementos probatorios decisivos a su alcance.

En virtud de los principios de verdad real y de inviolabilidad


de la defensa y contradicción, el juez debe servirse de las pruebas recibidas
en el debate para fundamentar su fallo. Esto impone un límite máximo,
de utilización de los elementos, y otro mínimo, de no prescindencia de
ellos, al juzgador.

El tribunal no está obligado a considerar todas las pruebas


introducidas. Pero cuando el tribunal de mérito procede a la exclusión
arbitraria de una prueba esencial o decisiva, el tribunal de mérito
prescinde ilegítimamente en su motivación de uno de los elementos que
tiene el deber de valorar, y la sentencia será nula.

La prueba omitida debe ser decisiva; si carece de eficacia, la


omisión no afecta la motivación.

Para que al prueba ilegítima determine nulidad, la motivación


debe depender de ella y ser realmente eficaz y decisiva, influyendo
efectivamente en el fallo, de modo que éste quede privado de
motivación, o se llegue a justificar una decisión contraria a la adoptada.

Para apreciar si la prueba omitida es decisiva, el tribunal de


casación debe acudir al método de la supresión hipotética: una prueba será
decisiva, y su invalidez afectará de una manera fundamental a la motivación,
30
cuando- si mentalmente se la suprimiera- las conclusiones hubieran sido
necesariamente distintas.

Cuando se trata del vicio inverso, es decir, de omisión de


prueba esencial, aquella operación crítica deberá invertirse y consistirá,
en tal caso, en la inclusión mental hipotética de la prueba no producida.

6.4. El fallo cuestionado también adolece de ausencia de


logicidad, reglas lógicas

En efecto, el fallo es sumamente confuso al momento del


razonamiento. Si bien la estimación valorativa de las pruebas y las conclusiones
fácticas de la sentencia son inatacables en casación, ésta en cambio sujeta a
control el proceso lógico seguido por el juez en su razonamiento. El
tribunal de casación realiza bajo este aspecto un examen sobre la aplicación del
sistema probatorio establecido por la ley a fin de custodiar la aplicación de las
reglas de la sana crítica en la fundamentación de la sentencia, verificando si
en su fundamentación se han observado las reglas fundamentales de la
lógica, la psicología y la experiencia.

La motivación es una operación lógica fundada en la certeza y el


juez debe observar los principios lógicos supremos o “leyes supremas del
pensamiento” que gobiernan la elaboración de los juicios y dan base cierta
para determinar cuáles son, necesariamente, verdaderos o falsos.

Estas leyes están constituidas por las leyes fundamentales de


coherencia y derivación, y por los principios lógicos de identidad,
contradicción, tercero excluido y razón suficiente.

31
La garantía de motivación consiste en que mientras por un lado
se deja al juez libertad de apreciación psicológica, queda en cambio obligado
a correlacionar lógicamente los argumentos, demostrando su
conclusión, para prevenir la arbitrariedad, que es precisamente lo que
abunda en el fallo atacado.

La sentencia en crisis no es coherente; ya que carece de


razonamientos armónicos entre sí, y sus formulaciones violan
sistemáticamente los principios de identidad, de contradicción y tercero
excluido.

Tampoco es congruente, ya que sus afirmaciones, deducciones y


conclusiones no guardan adecuada correlación y concordancia entre ellas, es
autocontradictroria, no derivada, ya que su motivación debió respetar el
principio de razón suficiente, y menos aún CONCORDANTE, que significa
que a cada conclusión afirmada o negada, debe corresponder
convenientemente un elemento de convicción del cual se pueda inferir aquella,
y esa motivación NO se debe apoyar en antecedentes inexactos o
alterados. Una interpretación o utilización arbitraria de la fuente de
convencimiento conduce a la falsa motivación de la sentencia.

6.5. Conclusión
Por todo lo expuesto, y sin perjuicio de la oportuna ampliación
de los fundamentos en oportunidad de la audiencia prevista en el Art. 454 del
ritual, tengo por demostrado que en la resolución aquí impugnada medió una
arbitraria valoración de la prueba incorporada en autos (violando las
reglas de la sana crítica), un desentendimiento de los elementos de
cargo, una errónea y arbitraria valoración del caso y del hecho imputado y
del enmarque del mismo dentro del plan criminal (efedrina, etc).
32
Asimismo, se incurrió en abundante cita de opiniones
doctrinarias sin fuerza legal, la incorporación de opiniones personales
infiltradas en el contenido del resolutorio crítico y la desaprensión de prueba
cargosa respecto del imputado, sin que además se valorase la actitud del
encausado, que estuvo prófugo cuatro (4) años burlando la justicia, generando
costos al estado por su búsqueda. ¿Estima V.V.E.E que esta situación
alcanza para desvincular prácticamente por completo al imputado,
dejándolo en la puerta de salida al sobreseimiento? ¿Sin prisión
preventiva?

Hace cinco (5) años la misma Magistrada a quien respeto,


dictó el mismo estilo de resolución que fue REVOCADA por V.E. y
ahora reedita la misma con algunos condimentos que son absurdos para
justificar tamaña decisión, de dejar prácticamente fuera de proceso a un
criminal peligroso, existiendo prueba considerable que justifica el móvil
del triple crimen ejecutado hace ya varios años.

Lo expuesto precedentemente implica que en el resolutorio en


crisis se han violado las reglas de la sana crítica racional al exponerse un
razonamiento marcadamente arbitrario para intentar sustentar sobre la base
de él la decisión adoptada, tornándose nulo el decisorio por carecer de
motivación adecuada y poseer una fundamentación aparente (art. 123
C.P.P.N.).
Asimismo, la motivación ha sido definida como una síntesis de
los argumentos que impulsan al impugnante a recurrir lo resuelto por el
juzgador, tendiente a evitar impugnaciones no meditadas o irreflexivas,
debiéndose expresar, al concretarla, qué error de hecho o de derecho,
33
deficiencia, tacha, imperfección, irregularidad, vicio o anomalía presenta la
decisión (C.F.C.P., Sala III, causa 29 “GARRIDO, M.”, Febrero 18-994 y
C.F.C.P, Sala II, causa 170 “PORTOLESI, R.”, Septiembre 23-994),
dada en el caso por la increíble vulneración y avasallamiento de las garantías de
los imputados, a quienes no se les atendió puerilmente los planteos de nulidad
correcta y seriamente fundados, cuanto tampoco las inconstitucionalidades con
contenido idóneo y conducente a los fines de su específico objetivo procesal.

Por lo demás, como bien señala MORELLO (“La Casación,


pág. 87) tanto la doctrina de la arbitrariedad como la del absurdo, dilatan la
órbita controlante de la casación, pues no cabe escabullirse del bulto… cuando
la formación del convencimiento judicial impone analizar si el juicio de hecho
resulta censurable (op. cit. Pág. 103 y nota 6). No es posible atender a la
legalidad del derecho si antes no se acreditaba la autosuficiencia de la sentencia
como tal, porque el derecho que en ella se aplicaba para resolver el caso no
podía independizarse del plexo decisor del que formaba parte. Su coherencia
dependía del respeto a los condicionantes o referentes de hecho, prueba y
circunstanciales. Y de una adecuada interpretación de esa materia prima a la
que luego se le conectan las normas jurídicas pertinentes (op. cit., pág. 128). Si
bien la casación debe ceñirse al control del derecho, insiste MORELLO, tal
premisa no ha de extremarse ante un desafortunado juicio de hecho; su control
.. no puede excluirse porque arrastre en el vicio a la correcta aplicación jurídica;
el ingreso hacia los hechos debe cumplirse “… hasta donde sea preciso…”

Atento a ello, se impone se haga lugar a la nulidad absoluta del


decisorio por insuficiente motivación, y en subsidio la revocación de la falta de
mérito dispuesta y que se proceda a procesar con prisión preventiva y
embargar al imputado por los delitos enrostrados.
34
La decisión no ha respondido a un análisis jurídico (muy lejos ha
estado de ello ante la reiteración de clichés).

No ha respondido a las conclusiones de la prueba colectada, la


que no ha sabido o querido leer.

Por el contrario, la decisión es la consecuencia de que – aún con


todos aquellos presupuestos y condiciones presentes– el sentenciante no
admite la configuración de responsabilidad penal (siquiera en este estadio
inicial del proceso), por motivos que responden a un orden no jurídico, sino
moral o cultural.

En otras palabras, el desmérito impreso a la imputación no viene


dado por una posición positivista (las normas y la jurisprudencia operan a
favor de la imputación), sino por una actitud desaprensiva de la judicatura.

Es que el fallo no logra reparar el desvalor y la peligrosidad de la


conducta imputada, aun cuando las normas y la jurisprudencia se encargan de
establecer el deber de investigarla y juzgarla.

Ante ello no puede menos que afirmarse que en autos se


encuentran acreditados los extremos para dictar el procesamiento del Señor
IBAR ESTEBAN PEREZ CORRADI por los hechos objeto del proceso,
sin necesidad de mayor prueba.

No cabe otra decisión para resolver la situación procesal del


acusado mencionado que no sea su procesamiento, conforme reza el art.
35
306 CPPN. Tiene dicho la CNPE, sala A que si las medidas sugeridas
por el juez instructor resultan superfluas y existe convicción suficiente
de que el encausado participó activamente en la comisión del delito, no
procede el auto de falta de mérito (LL del 26/10/98, f. 98.019).

En virtud de lo expresado es que se considera que el a-quo se ha


desorientado y en consecuencia ha malinterpretado el dispositivo del Art. 309
CPPN, al considerar que no existían elementos suficientes para procesar al
imputado cuando, ya en autos, se cuentan con los elementos necesarios para
dictar el auto de procesamiento de los mismos.

Por las razones expuestas solicito a V.S. conceda el recurso de


apelación interpuesto y se eleven las actuaciones a fin de que la Alzada declare
la NULIDAD del decisorio o en su defecto, REVOQUE por contrario
imperio lo decidido el 07 de abril de 2021 que resulta una reedición
recargada de la decisión anterior del mismo tribunal (26 de diciembre
de 2016) que fuera REVOCADA por la Alzada, y dicte SIN REENVÍO el
procesamiento urgente del imputado IBAR ESTEBAN PEREZ CORRADI
IMPIDIENDO QUE OTRA CAUSA QUEDE BAJO EL ESTIGMA
DE LA IMPUNIDAD.

7. FORMULA RESERVAS
Para el caso de que la decisión resulte contraria al derecho
invocado, hacemos expresa reserva de recurrir ante la Cámara Federal de
Casación Penal (arts. 456 y siguientes CPPN) y de recurrir por vía
extraordinaria federal (art. 14 Ley 48) en virtud de generarse cuestiones
federales suficientes para la habilitación de dichas vías.

36
Las afectaciones al derecho de defensa en juicio y debido proceso
(art. 18 de la C.N.), la arbitrariedad desarrollada y la inobservancia de la ley
sustancial antes descripta permitirían la interposición de la vía extraordinaria.

Asimismo, y como cuestión federal autónoma, el apartamiento de


los fallos o acordadas de la Corte Suprema en sí mismo es causal de
arbitrariedad y por tanto también habilitante del recurso contemplado en el art.
14 de la ley 48.

8. PETITORIO
Por todo lo ya expuesto, solicito respetuosamente de V.S.:

1. Tenga por presentado en legal tiempo y forma este recurso de


apelación y nulidad en los términos del Art. 449 (y cctes.) del
C.P.P.N.;
2. Sea el mismo concedido, y se eleven las presentes actuaciones
a la Excma. Cámara en lo Criminal y Correccional Federal,
para su tratamiento;
3. Se tengan presentes las reservas formuladas.
4. Se REVOQUE por contrario imperio la decisión de falta de
mérito sin prisión preventiva dispuestas,
DECRETÁNDOSE EL PROCESAMIENTO CON
PRISIÓN PREVENTIVA, EMBARGO y COSTAS a
cargo del imputado IBAR ESTEBAN PEREZ
CORRADI;
5. Por lo expresado y fundamentos vertidos en el capítulo 5.
deberá apartarse a la Magistrada instructora, lo que así
solicitamos expresamente;
37
Proveyendo de Conformidad
SE AFIANZARÁ JUSTICIA

38