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Expedientes Acumulados 3669-2012 y 3818-2012 1

APELACIÓN DE SENTENCIA DE AMPARO

EXPEDIENTES ACUMULADOS 3669-2012 y 3818-2012


CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Guatemala, quince de mayo de dos mil trece.
En apelación y con sus antecedentes, se examina la sentencia de ocho de junio de
dos mil doce, dictada por la Sala Segunda de la Corte de Apelaciones del ramo Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, constituida en Tribunal de Amparo, en la
acción constitucional de amparo promovida por Pedro Gabriel Legrand Franco contra la
Juez Cuarto de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del
departamento de Guatemala. El postulante actuó con el patrocinio de los abogados
Roberto Eduardo Stalling Sierra y Carlos Humberto García Nájera. Es ponente en el
presente caso el Magistrado Vocal III, Alejandro Maldonado Aguirre, quien expresa el
parecer de este Tribunal.
ANTECEDENTES
I. EL AMPARO
A) Interposición y autoridad: presentado el diecisiete de abril de dos mil doce, en el
Juzgado de Paz del municipio de Purulhá, departamento de Baja Verapaz y,
posteriormente, remitido a la Sala Segunda de la Corte de Apelaciones del ramo Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente. B) Acto reclamado: resolución de
diecinueve de marzo de dos mil doce, por la que la autoridad objetada, en la audiencia de
ofrecimiento de prueba, rechazó medios probatorios ofrecidos por Pedro Gabriel Legrand
Franco, en el proceso penal incoado en su contra por los delitos de Maltrato contra
personas menores de edad y Agresión sexual con agravación de la pena en forma
continuada. C) Violaciones que se denuncia: a los derechos de seguridad, de
igualdad, de defensa y al principio jurídico del debido proceso. D) Hechos que motivan
el amparo: de lo expuesto por el postulante y las constancias procesales, se resume:
D.1) Producción del acto reclamado: a) ante la Juez Cuarto de Primera Instancia
Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Guatemala, se
tramita el proceso penal promovido contra Pedro Gabriel Legrand Franco por los delitos
de Maltrato contra personas menores de edad y Agresión sexual con agravación de la
pena en forma continuada; b) en el proceso, el postulante ofreció una serie de elementos
de prueba, de carácter pericial, testimonial y documental y solicitó la admisión de
consultores técnicos para que lo auxiliaran en el debate. En la audiencia de diecinueve de
marzo de dos mil doce, la Jueza contralora dispuso rechazar varios medios de prueba de
los propuestos por el sindicado, en especial el referente a los consultores referidos y una
declaración testimonial -acto cuestionado-; c) contra lo resuelto en la audiencia interpuso
recurso de reposición, el cual fue rechazado in limine, contra este rechazo promovió
actividad procesal defectuosa, la que también fue rechazada. Posteriormente planteó
reposición contra esa inadmisión, impugnación que tampoco fue admitida. D.2)
Agravios que reprocha al acto reclamado: estima el postulante que con el rechazo
de los medios de convicción que ofreció se violaron sus derechos y el principio jurídico
enunciados, porque: a) los elementos probatorios que propuso resultaban indispensables
para demostrar, en el debate, su inocencia, de ahí que se afectó su derecho de proponer
prueba válida, legal y pertinente, lo que contraviene la seguridad y certeza jurídica, al
variarse las formas del proceso; b) no se le permite que en el debate lo auxilien
consultores técnicos, como lo indica el artículo 141 del Código Procesal Penal, asesoría
que resulta trascendental por el tipo de delito que se juzga, así como por la cantidad de
peritos que el ente acusador ofreció y que fueron aceptados; c) se rechazó la declaración
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testimonial del psicólogo Fernando Antonio Pérez Mendoza, sin considerar que la
pertinencia de ese medio probatorio radica en que ese profesional aclararía dudas
respecto del por qué su hijo acudía con él –el sindicado–, ante un especialista de esa
rama, con lo que pretendía demostrar quién lo llevaba, la razón o motivo de las visitas y
otras situaciones importantes, pero no para ratificar ningún tipo de informe, por lo que,
contrariamente a lo expresado por la Jueza en el sentido de que el testimonio ofrecido no
tenía relación con el hecho que se pretendía probar, esa relación sí existe; d) se dispuso
el rechazo de la participación de Ricardo Adolfo Hernández Gómez, médico especialista en
traumatología, como consultor técnico -el que debería auxiliarlo en relación al peritaje
médico forense presentado por el Ministerio Público y querellante adhesiva-, bajo el
argumento de que, por no tratarse de lesiones culposas, no se hacía necesaria su
participación. Esa decisión le perjudica puesto que el profesional le orientaría en cuanto a
las pericias médicas, por no ser él experto en esa rama; e) al rechazar la consultoría
técnica de Luis Carlos de León Zea, médico especialista en psiquiatría, propuesto para
auxiliarlo en relación a los peritajes psicológicos aceptados a las partes ya citadas, bajo el
argumento de que los niños ya habían sido objeto de varios peritajes y que realizar otro
los revictimizaría, se confundió la figura del perito con la del consultor técnico, el cual
tiene funciones establecidas en el artículo 141 del Código Procesal Penal, y consistentes
en acompañar a quien auxilia, interrogar a los peritos, traductores o intérpretes y hacer
conclusiones sobre la prueba pericial, bajo la dirección de quien lo propuso, por lo que,
en el caso concreto, no tendría contacto con los niños relacionados con el proceso; f) los
consultores técnicos propuestos eran evidentemente necesarios y los argumentos dados
para su rechazo no son válidos, pues se confundió esa figura con la de los peritos. D.3)
Pretensión: solicitó que sea declarado con lugar el amparo promovido y, como
consecuencia, se revoque el acto reclamado, se ordene al Ministerio Público el
diligenciamiento de los medios de prueba solicitados en la audiencia de discrepancia y se
hagan las demás declaraciones que en Derecho correspondan. E) Uso de
procedimientos o recursos: reposición. F) Casos de procedencia: invocó los
contenidos en las literales a), b), c), d) y e) de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y
de Constitucionalidad. G) Leyes que estima violadas: citó los artículos 2º., 4º., 12, 14,
44, 203 y 204 de la Constitución Política de la República de Guatemala; 3, 14, 181, 182,
183 y 141 del Código Procesal Penal.
II. TRÁMITE DEL AMPARO
A) Amparo provisional: no se otorgó B) Terceros interesados: a) Deborah Ruth
Molina Coombs, en ejercicio de la patria potestad de sus menores hijos; y b) Ministerio
Público, por medio de la Fiscalía de la Mujer y Niñez Víctima. C) Informe
circunstanciado: la autoridad cuestionada informó: a) el presente caso inició por
solicitud de orden de aprehensión de parte del Ministerio Público contra Pedro Gabriel
Legrand Franco por el delito de Violación con agravación de la pena y circunstancia
especial de agravación en forma continuada y Maltrato contra personas menores de edad;
b) después de declarar con lugar la orden de aprehensión contra el sindicado, se escuchó
su primera declaración, se le ligó al proceso por el último delito citado, y se le dejó libre
por otorgamiento de medidas sustitutivas; c) se aceptó la intervención en forma
provisional como querellante adhesiva de Deborah Ruth Molina Coombs y se declaró con
lugar la reforma del auto de procesamiento por los delitos Maltrato contra personas
menores de edad y Agresión sexual con agravación de la pena en forma continuada,
quedando el procesado en la misma situación jurídica; d) se recibió escrito presentado
por el Ministerio Público que contiene acto conclusivo y solicitó apertura a juicio y, el ocho
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de febrero de dos mil doce, encontrándose presente las partes, se dispuso declarar sin
lugar a la solicitud de discrepancia formulada por el sindicado; así mismo sin lugar a las
objeciones efectuadas por la defensa, en cuanto a decretar el sobreseimiento o la
clausura provisional y, por ende, se declaró con lugar la acusación y formulación de la
apertura a juicio contra el imputado por los delitos relacionados; e) el diecinueve de
marzo de dos mil doce, a las diez horas con quince minutos, se llevó a cabo la audiencia
de recepción de medios de prueba en la cual se aceptaron algunos medios de prueba
propuestos y rechazaron otros, designándose al Tribunal Undécimo de Sentencia Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Guatemala para conocer
del debate correspondiente. D) Prueba: a) escrito que contiene ofrecimiento de prueba
del ente acusador en el que ofrece medios de investigación, entre estos peritajes para los
cuales la defensa requirió asesoría de consultores técnicos; b) escrito por medio del cual
el sindicado efectuó el ofrecimiento de sus medios de prueba; c) audio de la audiencia de
ofrecimiento de prueba de diecinueve de marzo de dos mil doce, llevada a cabo ante la
Juez Cuarto de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del
departamento de Guatemala; d) copia certificada del expediente cero un mil sesenta y
nueve – dos mil once – cero cero setecientos dos (01069-2011-00702) del Juzgado
referido. E) Sentencia de primer grado: la Sala Segunda de la Corte de Apelaciones
del ramo Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, constituida en Tribunal de
Amparo, consideró: “… al hacer el análisis respectivo de la presente acción
constitucional, de los argumentos esgrimidos por el postulante y del expediente que sirve
de antecedente a la misma, evidencia que la presente acción constitucional solicitada
debe ser otorgada, pues esta Sala constituida en Tribunal Constitucional, estima que la
autoridad impugnada al emitir la resolución de fecha diecinueve de marzo de dos mil
doce, rechazó elementos de prueba ofrecidos por el amparista, lo cual constituye el acto
reclamado, que de manera alguna viola el derecho de defensa contenido en el artículo 12
de la Constitución Política de la República, debido proceso y tutela judicial efectiva,
precisamente porque al respeto y garantía de su derecho de defensa que la autoridad
impugnada debe de respetar, (sic) la autoridad impugnada al conocer el ofrecimiento de
pruebas en la audiencia señalada para el efecto, al resolver rechazó la prueba testimonial
de los señores Fernando Antonio Pérez Mendoza, Ricardo Adolfo Hernández Gómez y Luis
Carlos de León Zea, ofrecidas por el señor Pedro Gabriel Legrand Franco, la cual no es
pericial, sino como consultores técnicos, facultad que le otorga el artículo 141 del Código
Procesal Penal, que reza: „Si, por las particularidades del caso, alguna de las partes
considera necesario ser asistido por un consultor en una ciencia, arte o técnica (…)‟, es
decir, que tiene la facultad de ofrecerlas, en el caso sujeto a análisis esta Sala constituida
en Tribunal Constitucional, considera que es procedente otorgar el amparo interpuesto en
virtud de que los fines del proceso penal, son la inmediata averiguación, determinación y
valoración de los hechos delictivos, el establecimiento en sentencia, de la participación del
imputado y la determinación de su responsabilidad y la pena que le corresponda así como
la ejecución de la misma. Estos son los fines inmediatos del proceso que regula el artículo
5 del Código Procesal Penal. Por lo que este tribunal constitucional, considera que en el
caso sujeto de análisis es procedente se admita la prueba ofrecida por el amparista, en
virtud de que será el Tribunal de Sentencia quien en debate oral y público, analizará y
valorará la prueba ofrecida en el debate. Si bien es cierto la Juez contralor al hacer su
análisis aduce que los niños ya habían sido objeto de varios peritajes, por lo que otro era
revictimizarlos, criterio que es compartido, pero también es de hacer notar que los
testigos propuestos no son para realizar peritajes, sino como consultores técnicos, lo cual
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es diferente al peritaje. Perito es: Experimentado, sabio, hábil en una ciencia o arte.
Emite informe sobre el asunto litigioso en cuanto se relaciona con su especial saber o
experiencia. Consultor: Que emite su parecer, consultado sobre algún asunto. Como se
puede observar son dos actividades diferentes, por lo que se considera que es procedente
se admitan los consultores propuestos, en el debate oral y público. Por lo antes expuesto
se concluye que la acción ejercitada es procedente, en virtud de que lo que se pretende
es la finalidad inmediata de la averiguación de la verdad, en debate oral y público, como
se reitera que la potestad de juzgar y ejecutar lo juzgado corresponde con exclusividad e
independencia a los tribunales de justicia. Por lo anteriormente considerado se determina
la procedencia de la acción constitucional interpuesta…” Y resolvió: “… I) Otorga el
amparo, solicitado por Pedro Gabriel Legrand Franco; II) Se deja sin efecto la resolución
de fecha diecinueve de marzo de dos mil doce, dictada por el Juez del Juzgado Cuarto de
Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, en virtud de lo
considerado, se ordena al Juez a quo dictar lo que en derecho corresponde. III) No se
condena en costas al interponente de la acción constitucional de amparo…”.
III. APELACIÓN
A) Deborah Ruth Molina Coombs, quien actúa en ejercicio de la patria potestad
de sus hijos, tercera interesada, apeló indicando que: a) es notaria la ausencia de
circunstancias o actos arbitrarios que puedan causar agravio al postulante, dado que la
autoridad objetada, al emitir el acto reclamado, procedió en el uso de sus facultades
legales, aun cuando lo resuelto sea contrario a los intereses del amparista; b) el
accionante pretende por medio del amparo constituir una tercera instancia y retardar el
inicio del debate penal en el proceso incoado en su contra; c) no se ha causado agravio
reparable por esta vía constitucional, por lo que el amparo es improcedente al haber sido
dictado el acto reclamado en forma fundamentada y con estricto apego a la ley. B) El
Ministerio Público, por medio de la Fiscalía de Asuntos Constitucionales,
Amparos y Exhibición Personal, apeló indicando que: a) la decisión emitida por la
autoridad impugnada, no transgrede derecho alguno del accionante, porque de acuerdo
con la facultad de juzgar, la Jueza contralora examinó las actuaciones procesales
correspondientes y normas atinentes, y dispuso el rechazo de los órganos de prueba en
cuestión; b) la Jueza controladora actuó de conformidad con lo dispuesto en el artículo
343 del Código Procesal Penal, puesto que para no admitir la prueba ofrecida manifestó:
i) respecto del testimonio de Fernando Antonio Pérez Mendoza no se relacionaba con el
caso, por ello era impertinente; ii) en cuanto al consultor técnico Ricardo Adolfo
Hernández Gómez, que, al no estarse juzgando por el delito de lesiones culposas, no se
hacía necesario un traumatólogo, por lo que tal prueba era también impertinente; y, iii)
en relación al consultor técnico Luis Carlos de León Zea, ya existía peritaje especial para
los niños menores de edad, por lo que la prueba propuesta resulta abundante; c) del
análisis de las consideraciones en que se fundamentó la decisión de la autoridad, no se
evidencia transgresión a norma legal o constitucional alguna, por lo que no es dable
revisar en amparo el criterio valorativo y análisis jurídico aplicado al caso; d) acceder a la
pretensión del postulante, implicaría que el Tribunal de Amparo sustituya a la autoridad
judicial objetada en las atribuciones que le otorga la ley de la materia, proceder que está
vedado, dada la naturaleza subsidiaria y extraordinaria de la acción promovida.
IV. ALEGATOS EN EL DÍA DE LA VISTA
A) Pedro Gabriel Legrand Franco, postulante, manifestó que: a) la autoridad
reprochada rechazó medios de prueba útiles, pertinentes y necesarios, los cuales propuso
para demostrar su inocencia y que en el debate se lleve a cabo un verdadero
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contradictorio; b) debieron aceptarse los elementos de convicción ofrecidos, en especial


un consultor técnico psicólogo, ya que por haber sido admitidos más de cuatro
dictámenes psicológicos, tiene derecho a ser asistido por un profesional de ese ramo; c)
no pretende convertir al amparo en una instancia revisora, sino que sea una garantía
para el debido proceso y su derecho de defensa. Solicitó que se confirme la sentencia
apelada dejando sin efecto el acto reclamado. B) El Ministerio Público, por medio de
la Fiscalía de Asuntos Constitucionales, Amparos y Exhibición Personal,
expresó: a) la decisión emitida por la autoridad reprochada no transgredió derecho
alguno del accionante, porque, de acuerdo con su facultad de juzgar, la Juez examinó las
actuaciones y normas atinentes, determinando el rechazo de los órganos de prueba en
cuestión; b) la autoridad objetada procedió con estricto apego a lo que establece la
normativa procesal penal, al rechazar los órganos y medios de prueba bajo examen, sin
que se evidencie violación alguna y sin que lo resuelto constituya disposición arbitraria,
sino dictada de acuerdo a la ley rectora del acto, por lo que no se incurrió en agravio que
amerite el otorgamiento de la protección constitucional pedida. Solicitó que se declare con
lugar el recurso de apelación y, como consecuencia, se revoque la sentencia de primera
instancia, denegando el amparo. C) Deborah Ruth Molina Coombs -tercera interesada-,
no alego.
CONSIDERANDO
–I–
El amparo protege a las personas contra las amenazas de violaciones a sus
derechos o para restaurar el imperio de los mismos cuando la violación hubiere ocurrido.
No hay ámbito que no sea susceptible de amparo, y procederá siempre que los actos,
resoluciones, disposiciones o leyes de autoridad lleven implícitos una amenaza, restricción
o violación a los derechos que la Constitución y las leyes garantizan.
– II –
El quid juris del presente caso radica en determinar la razonabilidad del rechazo
de algunos de los medios de prueba propuestos por el sindicado.
A ese respecto, cabe señalar que no es susceptible de revisión por vía del amparo
el rechazo de medios probatorios cuando se basa en el criterio aplicado por el juzgador,
previo el análisis que realiza, el cual comprende la utilidad de la prueba, que esta no sea
inadmisible o abundante y que se cumpla con los aspectos que la ley determina para el
rechazo, todo ello de conformidad con lo establecido en el artículo 183 del Código
Procesal Penal. En ese sentido, si el rechazo del medio de prueba se hace con base en los
aspectos indicados, es improcedente la protección que conlleva el otorgamiento del
amparo, pues la autoridad cuestionada estará actuando en uso de la facultad
jurisdiccional que la ley le concede, por lo que, el pronunciamiento no es susceptible de
revisión por esta vía constitucional.
Por lo anterior, los medios de prueba que no fueron admitidos por la Juez
contralora, al ser rechazados realizándose los razonamientos pertinentes para ello,
aplicando la normativa relacionada, no puede generar agravio alguno, de ahí que, en
cuanto a ese aspecto resulta improcedente otorgar el amparo.
– III –
No obstante lo anterior, en lo referente a la aceptación de la participación para el
debate de los denominados consultores técnicos propuestos por el sindicado, resulta
pertinente hacer análisis particularizado sobre la naturaleza jurídica de esas figuras
procesales, dado que, según lo indicado por la Jueza de la causa en el audio de la
audiencia a que se refiere el acto reclamado, afirmó que la figura del perito y la del
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consultor técnico eran equivalentes. Con esa base rechazó la participación de estos. A ese
respecto cabe indicar que:
i) El perito es la persona que “…mediante sus conocimientos profesionales, ayuda
al tribunal en la estimación de una cuestión probatoria. Esto puede suceder de tres
maneras diferentes: 1. Informa al tribunal los principios generales fundados en la
experiencia –los resultados de su ciencia-. 2. Comprueba hechos que únicamente
´pueden ser observados o que sólo pueden ser comprendidos y juzgados
exhaustivamente en virtud de conocimientos profesionales especiales´. 3. Extrae
conclusiones de hechos que únicamente pueden ser averiguados en virtud de sus
conocimientos profesionales, conforme a reglas científicas. (Claus Roxin, en su obra
“Derecho Procesal Penal”, Editores Del Puerto, primera edición, Buenos Aires, Argentina
2003, páginas 237 y 238). Deberá ser titulado en la materia de que se trate, siempre que
la profesión, arte o técnica esten debidamente reglamentados; en caso de no existir en el
lugar del peritaje persona habilitada podrá actuar en su lugar otra de idoneidad
manifiesta; tiene los deberes inherentes al cargo, el cual debe aceptar bajo juramento,
tiene los impedimentos y obligaciones determinadas en la ley, de conformidad con lo
normado en los artículos 226 a 236 del Código Procesal Penal.
ii) Por su parte, el consultor técnico es: “… aquella persona que tiene
conocimiento sobre una ciencia, arte, profesión u oficio específico, y a quien las partes le
solicitan su parecer, consideración o dictamen sobre una duda o asunto determinado con
motivo de la investigación procesal.” (Emmanuelle Vidari, “Derecho Procesal Penal
Italiano”, Editores M.A.C.O. Roma Italia, Volumen II, página 221).
Según lo establecido en el capítulo V del Código Procesal Penal, artículo 141, los
consultores técnicos son aquellas personas que participan: “Si, por las particularidades del
caso, alguna de las partes considera necesario ser asistida por un consultor en una
ciencia, arte o técnica, lo propondrá al Ministerio Público o al tribunal, quien decidirá
sobre su designación, según las reglas aplicables a los peritos, en lo pertinente, salvo que
sea legalmente inhábil conforme a este Código. El consultor técnico podrá presenciar las
operaciones periciales y hacer observaciones durante su transcurso, pero no emitirá
dictamen; los peritos harán constar las observaciones. En los debates, podrá acompañar
a quien asiste, interrogar directamente a los peritos, traductores o intérpretes, y concluir
sobre la prueba pericial, siempre bajo la dirección de quien lo propuso.”
iii) Entre los aspectos que diferencian a los peritos de los consultores técnicos,
resalta doctrinariamente que el perito tiene una función de auxiliar al Juez dado el
desconocimiento en determinada área, ciencia o arte, en cambio, el consultor técnico
actúa en auxilio de una de las partes a la cual ilustra sobre un aspecto determinado, que
para esta resulta de interés derivando en una relación contractual. El Código Procesal
Penal denomina como auxiliares de los intervinientes el capítulo que regula la existencia
de los consultores técnicos, establece que estos pueden interrogar a los peritos, que no
puede participar en un proceso o en otro conexo como perito aquel que ha sido
designado como consultor técnico de una de las partes. A los peritos puede nombrarlos el
Ministerio Público o el Tribunal, ya sea de oficio o a solicitud de parte, debe discernírseles
el cargo, aceptarlo, su participación se realiza bajo juramento, rinden dictamen, el cual
deben ratificar, se les fijan con precisión los aspectos sobre los que deben pronunciarse y
tienen un término determinado para su cumplimiento, su cargo es obligatorio, no deben
tener impedimentos para ejercer el cargo, pueden excusarse o ser recusado, no son
auxiliares de las partes y pueden incurrir en responsabilidad si faltan a la verdad;
aspectos que no están contemplados para el consultor técnico, pues no resultan
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compatibles con su función, ya que este únicamente lo nombra la parte a la que debe
auxiliar con el objeto de que le aclare dudas, hacer observaciones sobre los aspectos
determinados e incluso sobre pronunciamientos que los peritos han realizado, sin asumir
ningún tipo de responsabilidad, en contraposición con el perito; no se les discierne el
cargo, su participación debe ser solicitada, no puede disponerse de oficio; no rinden
dictamen, no se les fijan los temas sobre los que pueden auxiliar, su participación está
limitada a determinados aspectos. Por lo anterior, su participación está íntimamente
ligada a la designación que en el proceso, se haga de peritos, intérpretes o traductores,
ya que, en caso de que no se disponga la intervención de estos, no tendría razón de ser
la comparecencia de un consultor técnico, ya que no habría materia sobre la cual deba
auxiliar.
La finalidad del consultor técnico conlleva velar por los intereses de la persona que
lo propuso, previendo no sólo la posible parcialidad de un perito, traductor o intérprete,
sino también evitar el error en el que podría incurrir en algún momento alguno de estos,
por el desconocimiento o falta de dominio que pueda tener del tema, o algún interés
ajeno a su verdadera vocación, participa activamente con el profesional del derecho en la
defensa de los intereses de sus patrocinados.
Aclarado lo anterior, resulta pertinente señalar que, en cuanto al rechazo de la
participación de las personas propuestas por el postulante del amparo, como consultores
técnicos, aun cuando estos fueron propuestos erróneamente como medios de prueba, el
no permitir su participación para el debate, conlleva una interpretación restrictiva del
derecho de la parte que pretende ser auxiliada por profesionales con conocimientos
científicos, puesto que su participación tiende a ser en función de auxiliar, para asesorar
en la defensa de sus intereses, en relación a aspectos referentes a una ciencia, arte o
técnica. Su participación en el proceso supera lo establecido, incluso, para los peritos,
cuya designación y participación puede ser limitada dependiendo de las circunstancias, en
cambio, en relación a la participación del consultor técnico puede solicitarse, en el propio
debate, al surgir la necesidad de la parte que se considera en desventaja por
desconocimientos de los aspectos que se estén tratando dadas sus características.
El hecho de haber propuesto a los consultores técnicos relacionados con el caso,
entre los medios de prueba, como si fuesen peritos, no puede coartar la participación de
éstos en el debate, pues no obstante el error cometido en la solicitud -al proponerlos
como elementos de convicción-, la naturaleza jurídica de la figura procesal debió ser
advertida por la Juzgadora y al no hacerlo y rechazar su participación, generó el agravio
que se denuncia.
En conclusión los consultores técnicos no son medios de prueba, su proposición en
la etapa intermedia o, incluso, en el debate, no encuentra límite legal que imposibilite su
designación y solicitud de participación, sobre todo en los casos en los que alguna de las
partes hubiere propuesto y se le aceptara la participación de peritos sobre determinados
aspectos, que hagan surgir la necesidad de quien se considera en desventaja por
desconocimiento y persiga apoyarse en expertos que puedan asesorarle.
Por lo anterior, en lo que respecta al rechazo que dispuso la Jueza Cuarta de
Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de
Guatemala, por medio del acto reclamado, en cuanto a no aceptar la intervención del
traumatólogo Ricardo Adolfo Hernández Gómez y el psiquiatra Luis Carlos de León Zea
propuestos como consultores técnicos, vulneró el derecho de defensa del postulante,
puesto que impide que la defensa del procesado cuente con el auxilio de profesionales
que le puedan aportar los elementos de conocimiento necesarios sobre las pericias que se
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aceptaron, afectando el referido derecho al limitarlo, con base en una interpretación


errónea de la Juzgadora, que argumentó que estos no podían aceptarse en la citada
calidad. Por lo anterior, en atención al derecho del sindicado de participar en la actividad
probatoria, como vertiente del derecho de defensa y al debido proceso, debe
interpretarse que la participación de personas en la calidad indicada, cuando esta se
solicite legal y oportunamente, no puede limitarse dado el auxilio que con su intervención
se pretende, como lo establece el artículo 141 del Código Procesal Penal, en especial,
como en el presente caso, en cuanto existen pericias aceptadas para el debate al
Ministerio Público y a la querellante adhesiva. Debe tomarse en cuenta que de
conformidad con lo que preceptúa el artículo 8 de la Convención Americana Sobre
Derechos Humanos en numeral 2) inciso f), a la defensa del sindicado le asiste el derecho
de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia, como
testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos. Cabe
aclarar que la participación de estas personas, debe aceptarse siempre que la misma no
resulte contraria a Derecho, a los fines del proceso o tienda a entorpecer su trámite y
resolución, aun cuando, erróneamente, se les propongan como medios de prueba, esto
último en aplicación del principio pro actione.
Por lo anteriormente considerado, el amparo resulta procedente, en lo que
respecta a la participación que debe dárseles a los consultores técnicos referidos, por lo
que debe confirmarse la sentencia impugnada, debiendo precisar los efectos del
otorgamiento de la protección.
LEYES APLICABLES
Artículos citados y 265, 268 y 272 inciso b) de la Constitución Política de la
República de Guatemala; 8º, 10, 42, 149, 163 inciso b) y 185 de la Ley de Amparo,
Exhibición Personal y de Constitucionalidad; y 14 y 34 bis del Acuerdo 4-89 de la Corte de
Constitucionalidad.
POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad, con fundamento en lo considerado y leyes citadas,
resuelve: I) Sin lugar los recursos de apelación interpuestos Deborah Ruth Molina
Coombs, tercera interesada y el Ministerio Público, por medio de la Fiscalía de Asuntos
Constitucionales, Amparos y Exhibición Personal. II) Se confirma el amparo otorgado a
Pedro Gabriel Legrand Franco. Para los efectos positivos de este fallo, la autoridad
cuestionada deberá dictar resolución en la que acepte la participación a las personas que
fueron propuestas como consultores técnicos. III) Notifíquese y, con certificación de lo
resuelto, devuélvase los antecedentes.

HÉCTOR HUGO PÉREZ AGUILERA


PRESIDENTE

ROBERTO MOLINA BARRETO GLORIA PATRICIA PORRAS ESCOBAR


MAGISTRADO MAGISTRADA

ALEJANDRO MALDONADO AGUIRRE MAURO RODERICO CHACÓN CORADO


MAGISTRADO MAGISTRADO

MARTÍN RAMÓN GUZMÁN HERNÁNDEZ


SECRETARIO GENERAL