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Plenitud | Educación emocional en acción

¿ DÓ ND E E S TOY YO?
T E A T R O P S I C O P E D A G Ó G I C O

Una nueva forma de enseñar y aprender. Encuéntrate en alguno de los personajes.

La obra consta de actos divididos en dos partes: en la primera parte, se representa el conflicto. En la segunda, los personajes se ‘congelan’ y, uno a uno, los actores explican las características psicológicas del personaje que les tocó representar, indicando el núcleo del problema y la vía más adecuada, desde la óptica Plenitud, para solucionar el conflicto. Los Actos I y II se refieren a los “Límites”, y su justa aplicación. Una madre sobreprotectora descuida a su marido y malcría a su hijo; un padre ubicado en su rol pero débil para imponerse se va del hogar; y un niño caprichoso y sin límites se convierte luego en un adulto que no quiere crecer: el eterno Peter Pan. Tiene aún a su lado a la madre posesiva y entrometida que no ve la realidad, y está casado con una mujer ubicada en su rol que es quien, finalmente, coloca los límites correctos. Así se representa la historia de miles de individuos que por ignorancia, comodidad o apego, desconocen el valor y la trascendencia de su rol; el valor de los límites; y la relación padre-madre-hijo proyectada en la vida personal y familiar. El Acto III, “En busca de la Perfección”, es un monólogo que intenta, a través de las palabras, hacer reflexionar a aquellos que esconden su debilidad o necesidad de ser amados en las formas del ser y del hacer, exigiéndose ser perfectos y sufriendo con los límites autoimpuestos. El Acto IV trata sobre la “Escala de Valores equivocada”, en el cual una mujer obsesionada por su figura busca la perfección física para agradar a su novio; una personal trainer señala la posición de equilibrio, tiene claros los valores e intenta ayudar; y una amiga busca resolver sus conflictos de identidad definiendo su escala de valores. La mujer que cuida sólo su cuerpo pierde el amor, porque puso en primer lugar el físico en lugar del afecto y la comunicación.

¿Por qué pedagógico y psicológico?
El objetivo es funcionar como un disparador conciencial, que a través de la obra el espectador pueda reconocer y reconocerse identificándose (o no) con alguno de los personajes pero recibiendo siempre una posible solución al conflicto planteado desde lo educativo o psicológico. Una maravillosa forma de encontrar el norte en nuestra vida.

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Plenitud | Educación emocional en acción

El Acto V es acerca de los “Mandatos familiares”, y narra la historia de una anciana que vive de los recuerdos, y que está incapacitada para sentir. Recuerda cuando fue una niña: solitaria, triste e imposibilitada de expresar sus sentimientos por conductas erróneas de sus padres. También se ve joven, intentando cumplir mandatos maternos, frustrada sin saberlo. La anciana trata de descubrir la raíz del odio en lo que siempre creyó el amor. El Acto VI es un “Grotesco” sobre una mujer que no acepta la realidad de su cuerpo, y se esfuerza por mostrar lo que no es; que apoya su fortaleza y sus posibilidades en sus aditamentos físicos. La madre, paciente, sensible, con fuerte formación moral, intenta señalar su error a su hija. A través de la risa y del tono exagerado del personaje, se describe a las mujeres que no saben cómo vivir si el espejo no les devuelve la imagen que fantasean ser. En el Acto VII se muestra el problema de “La drogadependencia”, mediante dos amigos que compartieron la iniciación en la droga y que siguieron caminos diferentes: mientras uno eligió formar una familia y disfrutar la vida, el otro se aisló y se desconectó de todo lo que había soñado. Juntos buscan la manera de reencontrarse con los proyectos de vida perdidos.

Sobre la obra

Durante 1999 un puñado de alumnos y alumnas de nuestra insitución se convirtieron en actores para dar vida a un libreto muy particular. La obra “¿Dónde estoy yo?" escrita y dirigida por MTB- surgió para demostrar que se podía hacer teatro con utilidad terapéutica.

Sobre Plenitud
Plenitud no sólo es un lugar para aprender, es además un hogar para tu ser interior, un espacio donde compartir y proyectar una vida más consciente y un futuro más integro. Somos un centro educativo que desde 1988 se rige bajo los principios de Libertad y Buena Voluntad, priorizando el amor como motor para transformar el mundo en el que vivimos. Plenitud, además, es una Comunidad de almas. escuela.plenitud @plenitud

Cambiemos el mundo amando!

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Libreto: ¿dónde estoy yo?

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Apertura
Un presentador cuenta de qué se trata lo que se va a representar.

ACTO I
Límites
Personajes MADRE Naturaleza psicológica: Obsesiva, sobreprotectora, esquemática, autoritaria Aquiles (PADRE) Naturaleza psicológica: Bonachón, exigente, débil en su rol Aquiles JUNIOR niño Naturaleza psicológica: Vivo, vago, caprichoso Elementos a usar: Mesa - Sillas - Equipo de mate y termo - Gamuza - Diario Saco colgado en silla -Paraguas Música: Efectos de lluvia, viento y truenos

PRIMERA PARTE. El conflicto

Escena I

(Se encienden las luces y aparece una mesa tendida prolija, con el diario doblado, el mate, la yerbera y un plato con galletitas. MADRE en bata y pantuflas entra trayendo el termo, tararea y ordena la mesa. Aquiles PADRE entra vestido con camisa, silbando y arreglándose la corbata.) PADRE - Buen día, mi amor... (MADRE se aproxima, le da un beso y se queda arreglándole la corbata) MADRE -Buen día, Aquiles, amor. Este nudo nunca vas a hacértelo bien, ¿eh? PADRE -¡Hoy estoy tan feliz! ¡Ayer ganó River, y nada me va a cambiar esa alegría! (MADRE continúa acomodándole la camisa) MADRE -(superponiéndose a PADRE) Esa camisa no me quedó bien planchada. No hay caso, o es la plancha o el apresto, no sé, pero nunca queda bien. PADRE - Te contaba de River, che, ¿me das un mate? (Se sientan PADRE y MADRE. MADRE le da un mate a PADRE y la emprende con el mantel, lustra la yerbera, no se queda quieta) MADRE -¿Está bien el agua? ¿Qué decías de River? PADRE -¡Que ganamos! Fue un partidazo, anoche. Che, un día tendríamos que ir a la cancha. MADRE -Sí, claro, podemos ir. Es algo increíble este mantel, te juro, no sé por qué pero vive manchado. Voy a ver si le paso un quitamanchas bueno. ¿Está bien el agua? PADRE -(impacientándose pero aún sonriente) Sí, perfecto. Te decía de ir a la cancha. MADRE - Ah, sí, sí, podríamos ir. PADRE -¿Qué te parece este domingo? Voy a sacar las entradas, nos vamos a almorzar, y de ahí nos vamos a la cancha. MADRE -(consternada y enfática) ¿¿¿Y el nene???

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Escena II

(Entra JUNIOR en piyama, se para en la puerta y bosteza ruidosamente, llamando la atención, mientras escucha) PADRE - Y el nene que lo cuide mi mamá, total, ya la tengo apalabrada, le va a preparar la comida... MADRE -Ah, no, no, sabés que no me gusta que tu mamá se quede con el nene. Además ir a la cancha es peligroso, con la violencia que hay, la situación del país... Te llega a pasar algo a vos y yo, ¿qué hago? No, no me gusta nada. Mejor nos quedamos, comemos acá y escuchás el partido por la radio... PADRE -Bueno, no me importa, lo hablamos después, ¿eh? ¡Hoy nada me va arruinar el día! (JUNIOR se acerca y saluda ampulosamente a MADRE. PADRE hace un gesto de fastidio) JUNIOR - ¡Hola, mami, buen día! MADRE - ¡Hola, mi amor! ¿Cómo durmió? ¿Soñó con los angelitos como le dijo mamá? Esperame que te preparo la leche. JUNIOR -¡Llueve, mamá. PADRE -(agarra el diario y lee con bronca. Murmura) Je, otra vez lo mismo. Seguro que no va a querer ir al colegio. (fuerte) Claro, al padre no se lo saluda. MADRE -Andá, saludá a tu padre. (JUNIOR va y saluda haciéndose el bebé al PADRE) JUNIOR -¡Hola, papá, muenos díazzz! PADRE - No, así no, maricón, vení y saludá como un hombre. JUNIOR - ¿Ves, mamá? ¿Ves cómo me trata? ¿Ves que es él, que no soy yo? PADRE - No, tenés razón, vení. (saluda distante) (JUNIOR tose y se sienta a tomar la leche) JUNIOR - Mami, llueve y hace frío. PADRE - ¡Je! Esta película ya la vi. Seguramente no va a querer ir al colegio, todos los días que llueve lo mismo. JUNIOR - Mami, llueve y hace frío. MADRE - Sí, mi amor. PADRE - No va a venir ahora conque no quiere ir a la escuela, ¿eh? JUNIOR - Mami, llueve y hace frío. (insiste y matraquea con el latiguillo) MADRE - Ya sé, ya sé. PADRE -(enojado) ¿Ves lo que te digo? No quiere ir al colegio. Es un maricón.

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JUNIOR -(al PADRE) ¿Qué te cuesta a vos? ¿Qué te cuesta? (a la MADRE, insiste y matraquea con el latiguillo) Mami, llueve y hace frío. MADRE - Pero es una criatura. (a JUNIOR) ¡Ya me lo dijiste, mi amor! PADRE -¡No es una criatura, ya tiene ocho años! Papá llueva, truene, relampaguee tiene que ir igual a trabajar. Tenemos que educarlo, si nosotros no lo hacemos responsable, ¿quién lo va a hacer? MADRE -Pero es chiquito todavía PADRE -¡Lo sobreprotegés, lo estás haciendo maricón! Ya es un hombrecito grande, tiene que crecer, che, se tiene que golpear... (a JUNIOR) ¡Callate un poco, vos, pibe, dejá de mariconear! JUNIOR - Mamá, una cosita, una sola. MADRE -(de mala manera) ¿Qué? JUNIOR -Llueve y hace frío. PADRE -Escuchame, este pibe va a ir a la escuela, y se acabó. (señala amenazante a JUNIOR) ¿Entendiste? ¡Se acabó! JUNIOR - ¡No, no, no, no! ¡Vos no me querés! ¡Vos sos malo! ¿Ves, mami? ¡El no me quiere! Y llueve y hace frío. (MADRE se desespera, mira a PADRE y a JUNIOR como indecisa) MADRE -Después hablamos, Junior. Esperá un minutito que papá ya se va. PADRE - ¡Claro! (se pone el saco enfurecido) “¡Papá se va!” “¡Papá se va!” No vaya a ser que un día de estos, papá se canse y no vuelva nunca más. (sale de escena. Se corre el telón)

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ACTO II
Límites
Personajes MADRE Naturaleza psicológica: Obsesiva, sobreprotectora, esquemática, autoritaria Aquiles JUNIOR adulto Naturaleza psicológica: Vivo, vago, caprichoso ESPOSA Naturaleza psicológica: permisiva Elementos a usar: Mesa - Sillas - Café -Plato con medialunas -Pilas de papeles y lapicera -Teléfono -Paraguas Música: Efectos de lluvia, viento y truenos

Escena I

(ESPOSA, vestida para salir, sentada a la mesa, tomando café y escribiendo preocupada. Hay un celular apoyado en la mesa. Fuera se oye el ruido de la tormenta. Mira el reloj y hace gestos de preocupación)

ESPOSA -¡Otra vez se quedó dormido! ¡Dios mío, este hombre es de terror! (llama suavemente) ¡Junior, mi amor! (silencio. Murmura enumerando) Ya planché la ropa, a la vuelta paso por el lavadero, bajé la carne del freezer... ¿Qué me falta? (subiendo la voz) ¡Junior, vamos que es tarde! (sigue murmurando) ¿Qué me falta?... ¡Ah, las expensas! Podría ir al mediodía, a la hora del almuerzo... Y no llego, no llego, estas planillas no las termino, no hay caso. (gritando) ¡Aquiles, levantate de una vez!

Escena II

(Aparece JUNIOR vestido en piyama, bosteza y tirita. Se sienta a la mesa) JUNIOR -¡Eh, qué violencia, amor! ¿Qué pasa? ESPOSA -¡Qué pasa, qué pasa! ¡Que no pude terminar las planillas, me van a matar! Perdoname si me alteré. Buen día, Junior. (saluda amable) Ahí te dejé el café preparado. ¡Dale que es tarde! JUNIOR - ¿Viste el frío que hace? Y llueve que parece un diluvio. ESPOSA - Sí, ya me di cuenta. ¡Qué va a hacer! Habrá que mojarse. JUNIOR -Uh, pero yo tengo que cuidarme, no te olvides que por poco me engripo el otro día. ¿No me hacés el cafecito? ESPOSA - Servítelo vos, mi amor, está listo. Yo quiero ver si termino esto. JUNIOR -Dale, sé buenita, haceme la lechita. Si no, espero a que mamá se levante y me la sirva ella.
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(ESPOSA se levanta y sirve el café con leche) ESPOSA -Sos vagoneta, Junior, ¿eh? Pero apurate, querido, vos tenés que irte antes que yo. JUNIOR - Vos no me escuchás lo que te digo. ¿No te das cuenta que si salgo con este clima me voy a enfermar? ESPOSA - Mirá Aquiles: no vas a decirme que vas a faltar otra vez al trabajo, porque te mato. JUNIOR -¡Qué exagerada, che! Es un laburo de mala muerte, me pagan miseria y encima me voy a arriesgar a estar quién sabe cuántos días en cama... ESPOSA -¡Si tenés una salud de hierro! (irónica) Con el esfuerzo que hacés... JUNIOR -Ya sé que vos sos la profesional, la que nunca falta, pero yo soy distinto. Si fuéramos iguales nos aburriríamos. Yo necesito aire, libertad, romper la rutina... Y ese trabajo no es lo que me gusta. ESPOSA -¡Pero te da de comer! ¡No podemos depender nada más que de lo que yo traigo a casa! Además, con los gastos que tenemos yo ya no puedo seguir bancando todo. Y si queremos tener un hijo... JUNIOR -Ya te dije mil veces: todavía no estoy preparado. Esperemos un tiempito, que a mí me salga un buen laburo, y ahí sí. Tener un hijo no es cuestión de caprichos, hay que pensarla bien. ESPOSA - Se nos hace tarde y no voy a discutir eso ahora, así que preparate y salgamos juntos, que te dejo con el taxi y sigo hasta el estudio. JUNIOR - No, querida, sé buenita, comprendeme. Hoy no voy, no va a pasar nada, me quedo y a la noche te espero para cenar. ESPOSA -¿Qué, vas a cocinar vos? JUNIOR -No me cargues, sabés que soy un cero en la cocina. Le pido a la viejita que se cocine algo. ESPOSA -Bueno, basta de pavadas, Junior, apurate que salimos. Este es tu octavo trabajo desde que nos casamos, y no lo vas a perder por inconsciente. JUNIOR -(agarra el celular) Por favor, dale, llamá a mi jefe, decile que estoy enfermo. ESPOSA -¡Ay, Junior, sos de terror! Ponete las pilas, llamá vos y deciles que no querés ir. JUNIOR -No, mamita, dale, hablá por mí, dale, que llueve y hace frío. Dale, mami... (ESPOSA mira a JUNIOR como si lo viera por primera vez, y estalla) ESPOSA -¡Yo no soy tu mamá...! JUNIOR - Dale, que llueve y hace frío... ESPOSA -...¡Soy tu esposa! Escuchame, ¿vos sos o te hacés? ¿No te parece un poquitito injusto tu comportamiento? ¿Vos querés libertad y yo tengo que laburar dieciséis horas por día, y ganar lo suficiente para los dos? ¿Vos sos el

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simpático y yo la amargada, porque tengo que hacer lo que vos no te animás? ¿Por qué vos hacés lo que se te antoja y yo me tengo que sacrificar? ¿Hasta cuándo voy a hacer este papel? ¿Cuándo vas a madurar?

Escena III

(Entra la MADRE sin pedir permiso y toma la cabeza de JUNIOR en sus manos, mimándolo) MADRE -Bueno, bueno, parece que hoy no estamos bien. ¿Qué pasa, Junior, se levantó atravesada? JUNIOR - No, mamita, es que ella todavía no me conoce bien... Piensa que no soy responsable, no se da cuenta que necesito tiempo, que la rutina me asfixia... Que odio la rutina, todos los días ir a trabajar... (ESPOSA mira y se sonríe sarcástica mientras escucha) MADRE - Claro, Junior, si ya de chiquito eras así, independiente, rebelde, con iniciativa propia... Vos estás para algo más... ¡Sos mi hijo, che, no te crié para que te pudras en un puesto! ¿Te hago la lechita? JUNIOR -No, gracias, ya me la hizo ella. Dale, querida, no te enojes, voy a darte una sorpresa cuando vuelvas, ¿sí? ESPOSA -¿Qué? ¿Vas a darme una alegría, vas a crecer de una buena vez? Mirá, Aquiles, yo no voy a repetir la historia de tu padre, no pienso irme de la casa. ¡Crecés, o crecés! Vas a crecer, vas a elegir ser adulto, y usted (enfrenta a MADRE), usted se va de esta casa. ¡Ahora mismo! MADRE -Pero... pero...¿Cómo te atrevés? ESPOSA -¡Es hora de irse, señora! ¡Déjelo ser, déjelo crecer! ¡Vaya a vivir su vida, y déjenos en paz! Por última vez, ¡deje de meterse en nuestra casa! JUNIOR -No le hables así, ella está delicada. MADRE -Muuy delicada. ESPOSA -Aquiles, vos elegís: dejás los pañales y te convertís en un hombre, o te vas con tu madre para siempre. Porque yo no voy a abandonar lo que tanto me costó. No quiero dejar la casa, ni el matrimonio. Vos elegís. Vos, Aquiles. ¿Te quedás, o te vas? (JUNIOR mira a MADRE y a ESPOSA asustado. Se cierra el telón)

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SEGUNDA PARTE. El análisis
MADRE - En mi papel represento a la madre que no quiere asumir el paso de los años, en el sentido que no ha podido aceptar el hecho de tener un hijo adulto. Ella, con su comportamiento, lo ha detenido en su proceso de maduración, de crecimiento. No le importa que su hijo esté casado, que tenga una esposa, que sea un hombre grande; ella siempre lo ha visto, lo ha tratado y educado como a su bebé. El hijo le pertenece, es de ella y de nadie más. No pudo o no quiso ponerle límites; no le enseñó a enfrentar, no lo dejó crecer. Estos mandatos, estos mensajes que inconscientemente tantas mamás imponen a sus hijos (“¿De quién es el nene? Vos sos mío y de nadie más, ¿verdad, mi tesorito?”), son la razón por la cual tantas parejas jóvenes se deshacen; no por falta de amor, sino de madurez. Estos adultos que no quieren crecer, son, como dicen en la psicología, los eternos ‘Peter Pan’, son los hombres-niño. JUNIOR - En mi papel represento a ese hombre niño que no sabe, no puede o no quiere crecer. Como se habrán dado cuenta soy el Junior crecido (“Mami, llueve y hace frío”), la idea en este acto es mostrar la naturaleza del adulto sobreprotegido, que no se hace cargo, que no asume responsabilidades, que no puede enfrentar y que es cómodo. El junior crecido no ha podido o no ha querido desprenderse de su madre, los años han pasado y él sigue igual. Esta vez él sí puede cambiar la historia, simplemente tiene que aprender a elegir, porque esta vez, las cosas sí dependen de él.

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ACTO III
La falacia de ser perfecto
Personajes PERFECTA Elementos a usar: Una silla

Escena I

(Aparece PERFECTA sentada) PERFECTA-¿Saben cuál es la diferencia entre querer ser mejor... y ser perfecto? Mejorar es saber que uno da para más. Ser perfecto es llegar al final del camino, es terminar el trabajo, es poder por fin descansar. Yo (se para) quiero ser perfecta. Para mi mamá, para mi papá, para mis amigos, para la sociedad, para mi jefe, para mi pareja. Y, por sobre todas las cosas, para Dios. El problema es que ni ellos mismos saben cuál es la Yo Perfecta que desearían. Me imagino que voy a agradarles más siendo de tal o cual forma. Nadie me dice “tenés que cambiar” o “así como sos no te quiero”. Creo que todo parte del silencioso mensaje que me impuse desde niña: debo ser lo mejor posible, debo ser perfecta. No puede haber límites para mi capacidad. No puedo cometer errores. No me puedo equivocar. ¡Tengo un orgullo, que mama mía! “Lo mejor es enemigo de lo bueno”, dicen. Si tengo que hacer una silla, será buena si sirve para sentarse en ella. Pero yo no estaré conforme hasta que tenga todos los firuletes que se me ocurran. Y mientras, alguien se cansó de esperar mi silla. Cuando en cinco años se la doy, hermosa, elegante, y aún imperfecta, la persona que me la encargó me dirá: “gracias, pero ya tengo una, un poco menos refinada pero útil”. Así pasa con mi personalidad. En afán de quedar bien con Dios y con el Diablo, me siento como una silla sin terminar, espero el gran día en que pueda enmendar todas mis fallas de una vez, y como es tan difícil, mientras tanto sigo como estoy. Yo sé, como ustedes saben, que es imposible ser perfecto. ¿Perfecto en base a qué parámetros? Y sin embargo, una compulsión sigue alentándome a no conformarme con lo que es, y querer siempre que sea más cercano a mi ideal. Un ideal forjado con todos los preconceptos y prejuicios imaginables, que moldearon mi imagen de lo que debería ser para ser digna de ser amada. Porque ése es el punto. ¿Qué, no les dije? ¡Amo la perfección! ¡La amo! Entonces me digo, “Norma, si no sos perfecta, no te van a amar”. Lo paradójico es mi estupidez... mi estupidez a la hora de medir: en mi relación con los demás, cualquiera puede ser un imbécil, pero eso sí, el más mínimo gesto de humanidad lo hace querible a mis ojos. ¿Lo pueden creer? En cambio, todos me pueden decir “vos sos la Mujer Maravilla” y aún así, aunque todos me lo griten, en este maldito punto siento que algo todavía está mal; que yo, la casi

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perfecta, no logro nunca mi objetivo. ¿Y cómo me muestro? Implacable, exigente, prisionera de mis propios condicionamientos, de todos los límites que yo me impongo y de los que siento que también debo imponer a los demás. ¿Saben algo? Ser así no me hace feliz. Ustedes dirán, ¿entonces por qué lo hace? Yo también quería saberlo. Toda esta vida de dolor, que yo misma generé con mi condicionamiento, me ha empujado muchas veces a preguntarme, ¿por qué hago todo esto? Porque, sin darme cuenta, he mezclado conductas con afectos. He mezclado la forma con el contenido. Es tanta la necesidad de ser amada, que me aterra no ser aceptada, y me exijo hasta morir, no vaya a ser que me quede sola, sin afectos... ¿Será quizás ese viejo “portate bien”, “portate bien para que mami te quiera mucho” o “si no te portás bien no te quiero más”? ¿Sabrán los adultos el valor que los niños le dan a las palabras? ¿Sabrán los adultos el daño que pueden hacer cuando amenazan poniendo como castigo el “no te quiero más”? En mis tiempos de reflexión, he logrado ver que la búsqueda de mi perfección era la forma que creía correcta para asegurarme por siempre el amor. Conductas... Afectos... Dos palabras que usted, mamá, papá o maestro, nunca, nunca más, debe volver a mezclar.

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ACTO IV
Escala de valores
Personajes Fashion, Mujer alienada con su figura, deportista. Naturaleza psicológica: Histérica, mal carácter, mal predispuesta, exigente, vacía. Personal Trainer (especie de Super Yo de Fashion) Amiga Emilce (en off) Elementos a usar: Stepper - Cm. grande - Espejo - Balanza - Potes de crema Lámpara solar Camilla - Vincha - Celular - Mesa de vestir de living - Sillas - Vaso de jugo -Cronómetro -Agenda/anotador -Pesas muy chiquitas Música: Ruido de timbre - Ruido de celular - Música para hacer gimnasia -

PRIMERA PARTE. El conflicto

Escena I
mira la hora)

(Lámpara, sillas y una mesa de vestir de living con un vaso de jugo. FASHION está sentada leyendo, vestida de gimnasia. Se para, se estira y

FASHION -¡Hora de relajación! (se levanta, se estira, hace gimnasia, pone el cronómetro; suena un timbre) ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Todavía no empecé y ya estoy muerta! (saca agenda/anotador que está sobre la mesa)

Escena II

(Ingresa P. TRAINER vestida con calzas, zapatillas, medias, pelo recogido) PTRAINER - ¡Hola, qué tal! Buen día. FASHION -(cortante) Buen día. PTRAINER -¿Todo bien? FASHION -¡Como siempre! (nerviosa) Hoy no me vengas con exigencias que estoy histérica. PTRAINER - ¿Hoy? (mirando al público, con sorna) ¡Hoy! (comienza a poner a punto los aparatos) (Suena el celular. FASHION atiende nerviosa) FASHION -¡Hola!... No, hoy no puedo... ¡No puedo porque estoy en crisis!... Bueno, bueno, si no te gusta lo lamento. (corta abruptamente) PTRAINER -¡Empezamos!

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FASHION -¡Ahora va! PTRAINER marca el tiempo haciendo un gesto de reloj con la muñeca) FASHION -(desganada) ¿Qué hago? (Suena el celular. FASHION atiende nerviosa mientras hace precalentamiento) ¡Hola!... (cambia el tono y la expresión del rostro, se pone melosa) ¡Hola, mi amor!... Todo bien, genial. Estoy trabajando desde temprano. Ya sabés, soy tan exigente que no permito que nadie me haga nada. Ahora me voy al trabajo, después paso por el super y la tintorería... No, esta noche no... Después te llamo... ¡A un concierto! Ay, no, mi amor, lo lamento tanto. Es que tengo un montón de expedientes que controlar... No, no es un justificativo... ¡No me levantes la voz otra vez!... No, yo no soy vacía, lo que pasa es que no me conocés. (corta. Bebe del vaso de jugo y hace un gesto de asco. Grita) ¡¡¡Emilce!!! EMILCE -(en off) Sí, señorita. FASHION -¡Este jugo no está recién hecho! EMILCE -(en off) Sí, señorita, si lo hice yo misma. FASHION -¡Pero es un asco! EMILCE -(en off) Ya le expliqué muchas veces, son las naranjas que están viniendo así, con ese gusto, porque salen del frigorífico y los conservantes... FASHION -(interrumpe) Bueno, bueno, no discutamos. PTRAINER - ¿Por qué le mentís? ¿Por qué siempre le mentís? FASHION -¡Pero si es un asco! PTRAINER -No te hagas la tonta. Sabés de qué te hablo. FASHION -Ah...

Escena III

(Entra AMIGA, vestida de calle y arrastrando los pies, cansada) AMIGA - Buenas... Vengo muerta. (saluda rápido y se desploma en una silla) FASHION -(haciendo precalentamiento) Todavía no empezamos y ya te cansaste. PTRAINER -(dirigiéndose al público) Como profesional, con estas dos, yo me realizo. (a AMIGA) ¡Otra vez viniste sin equipo! AMIGA -Yo hoy hago pesas. (se saca los zapatos, toma unas pesitas relivianas y comienza enérgica a ejercitar brazos) PTRAINER -(a AMIGA) Decime, ¿a vos realmente te interesa modelar tu figura? FASHION -¡Por supuesto, por supuesto!

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PTRAINER -(haciendo un gesto irónico) No hablo con vos, querida. Después de todos estos años ya conozco bien tu naturaleza: primero el cuerpo, después la figura y después el cuerpo. FASHION -(para de hacer gimnasia, mira a PTRAINER con ojos desorbitados) ¡Qué! ¿Hay algo más? AMIGA -(bajando las pesitas) Vamos a perder otra vez la mañana. Aunque... por primera vez les voy a confesar algo. ¿Saben por qué estoy acá? PTRAINER Y FASHION -(a coro) ¡Por supuesto! AMIGA -(provocando) A ver, a ver, ¿por supuesto, qué? PTRAINER -Aprovechás que ella paga... FASHION - ... y venís a hacer gimnasia! AMIGA -No, querida. ¿Cuántas veces te voy a decir que al cuerpo lo veo como una herramienta? Creo que lo importante es tener cerebro. (PTRAINER asiente con la cabeza, a FASHION le da un ataque de risa) FASHION -¿Y desde cuándo los tipos buscan cerebros? AMIGA -(bajito) ¡No me escucha! Hablo y no me escucha. FASHION - ¿O me vas a discutir que los hombres no buscan... (hace un gesto marcando las curvas) Y la prueba somos vos, y yo. Ya que por primera vez vas a hablar, yo también. PTRAINER -¡Sonamos! AMIGA -¿Qué es lo que tenés que decir? FASHION -Te tengo que decir la verdad. Mirate vos, mirame a mí. (a PTRAINER) ¿Vos qué opinás? PTRAINER -(señalando a AMIGA) Yo comparto su pensamiento. FASHION -¡Sos una falsa! ¿Vos de qué vivís? ¿Quién te da de comer? (PTRAINER deja de acomodar los aparatos, va y encara a FASHION) PTRAINER -Gracias a Dios, vivo bien, muy bien, gracias a la gente que piensa como vos. AMIGA - ¡Fa! ¡Se lo dijo! FASHION -¿Cómo??? ¡Es que hoy todas están conspirando contra mí! PTRAINER -No, yo te digo como amiga, y esto no es nuevo, que si no cambiás tu objetivo en la vida, bien, lo que se dice bien, no te va a ir... FASHION -Repito: ustedes están conspirando contra mí. ¡Y el otro también! AMIGA -Dale, contame, ¿se arreglaron? FASHION - Qué me voy a arreglar, si el estúpido, ¿a dónde me invitó? AMIGA -¿A dónde?
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PTRAINER (admirada) Y FASHION (enojada) -(a coro) ¡A un concierto! AMIGA -¿Y qué esperabas? Vos sabés cómo es él. PTRAINER -¡Un divino! FASHION -Un bo... un bonachón! AMIGA -Es que él piensa diferente, ¿cuándo lo vas a entender? PTRAINER -¿Vos te creés que él se traga todo lo que le decís? Que sos perfecta, que realizás todas las tareas hogareñas... AMIGA - No me vas a decir que le metiste semejante verso... PTRAINER -¿Qué? ¿No sabías? FASHION -¡Callate! AMIGA -(divertida y ansiosa) No, quiero saber. PTRAINER - Mi duda, ya que estamos en el día de la verdad, mi... gran duda es...¿por qué no te mostrás tal cual sos? AMIGA -Siempre me pregunto lo mismo. No te voy a negar que te envidio, tampoco te voy a negar que cuando me comparo con vos tengo sentimientos contradictorios. Cuando te miro (señala) y me miro... me deprimo, che. Pero cuando te escucho, y me escucho, ahí, ¡ahí se me genera el conflicto! FASHION -¿Qué me querés decir? PTRAINER -Y, mirá, está clarito... Yo mucho de acá (marca la cabeza) no tengo, pero se entendió. FASHION -¡Ustedes vinieron a boicotearme el día! PTRAINER -No, nada que ver. Pero esto está bueno... AMIGA -(superponiéndose a PTRAINER) Para nada... A mí me parece que esto es más productivo que mover las piernas. FASHION -(desafiante) Me vas a aclarar ya mismo lo que terminás de decir. PTRAINER -Para mí estuvo clarito. AMIGA -Disculpame, no quise ofenderte... FASHION -Sigo sin entender. PTRAINER -Te lo explico en dos palabras: ella no sabe qué es mejor, si cuidar el físico o el cerebro. AMIGA - ¡Eso! ¡Eso es lo que yo no me puedo definir! Ese es mi conflicto. FASHION -(displicente y asquerosa) Mirá, yo la tengo re-clara, es obvio. Para mí lo visual, lo estético, es fundamental. Porque no me van a negar, chicas, que las cosas entran por los ojos. AMIGA - Y, la verdad que sí

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PTRAINER -(superponiéndose con AMIGA) Sí, es verdad. Como entrar, entran por los ojos, pero la pregunta del millón es... (se sienta en el piso) ¿cómo hacemos para mantener? ¿Cómo hacemos para...? FASHION -(interrumpe) ¡Te lo dije una y mil veces... PTRAINER -( superponiéndose a Fashion) ...perdurar? (a AMIGA) No escucha, no te escucha. FASHION -...quiero un Personal Trainer, no quiero un psicólogo! No quiero que me digan lo que tengo que hacer. AMIGA -Pero te lo dice por tu bien. ¡Quedate quieta! (FASHION se detiene) FASHION -¿Qué pasa? AMIGA -¡Mirate! Sos una obsesiva. PTRAINER -(superponiéndose a AMIGA cuando dice “Sos una”) Desde mi experiencia, ¿querés que te confiese una cosa? (FASHION se encoge de hombros) AMIGA - Confesá, decí, dale, ella nunca va a dar el brazo a torcer aunque se muera... ¿No ves como lo trata al novio? (se incorpora y gesticula soñadora, al público) El es dulce, sencillo... PTRAINER - ¡... y creo que hasta piensa, mirá! FASHION -¿Sabés cómo lo tengo? Así. (chasquea los dedos) Porque yo sé que al hombre le gustan las mujeres... como yo! PTRAINER - Creo que si no cambiás tu forma de pensar... Si no cambiás tu forma de pensar... (AMIGA se para y se pone los zapatos) AMIGA - Hoy para mí, después de un año de estos encuentros, fue el mejor día. FASHION -¿Tu mejor día? ¿Cuántas calorías quemaste? (PTRAINER se acerca a FASHION y la abraza) PTRAINER -¡Qué hueca sos! ¿Pero sabés qué? Aunque te parezca mentira y aunque no lo entiendas, yo te quiero. Te tengo paciencia porque sos mi amiga, pero hoy me di cuenta de que sufro por vos. (AMIGA se estaba yendo y regresa. Abraza a FASHION) AMIGA -Gracias, porque al escucharte y observarte hoy me ayudaste a resolver mi conflicto. Creo que sé lo que quiero: encontrar a alguien que me ame por lo que soy... que me ame por lo que siento, ¡por lo que pienso! ¡Eso es lo que quiero! Que me amen por lo que siento, por lo que pienso... FASHION -¡No entendiste nada! Si vos tuvieras razón, yo estaría sola y vos acompañada. PTRAINER -¡No seas mala! (AMIGA mira compasiva y se va. FASHION sigue haciendo precalentamiento)

Escena IV

FASHION -Dejala, ¿no ves que es una envidiosa? (Suena el celular. FASHION atiende atacada y cambia el tono) FASHION -¡Hola!... Hola, mi amor... No, no, ya salía... ¿¿¿Cómo???... Es un chiste. (deja de hacer gimnasia y se desploma) ¡No! ¿Cómo me vas a decir ahora que esto no va más?... Escuchame, tenemos que hablar... ¡Pero si tenemos fecha en
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el civil! Ya mandé las tarjetas, tenemos los pasajes, hicimos las reservas, pagamos parte de la fiesta... ¿Cómo me podés hacer esto a mí?... ¿Qué?... No te entiendo. ¿Por qué me decís esto ahora? ¡Con todo lo que yo hice por vos!... (se derrumba. solloza) ¿Cómo qué? Matarme de hambre, gimnasia todos los días, aguantar los calambres, drenaje linfático. (llorando) ¡Casi pierdo la vida en la última lipo!... ¿Qué me decís?... No te puedo creer. Está bien. (silencio) Tengo que cortar. Esta vez, de verdad te digo, tengo que cortar.(corta y llora) PTRAINER -(con la cara desencajada) Es un chiste. FASHION -No, no es un chiste. PTRAINER -¿Pero qué te contestó a todo lo que le dijiste? FASHION -Que él nunca me pidió que hiciera todo eso... Que él, nunca, me pidió que hiciera todo eso. Que lo único que él quería, era disfrutar conmigo una parte de su vida. (Se apagan las luces. Se cierra el telón)

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SEGUNDA PARTE. El análisis
AMIGA: Este individuo está buscando su escala de valores, sin saberlo. Es el personaje que hace las cosas porque el otro las hace, pero que internamente no está convencido de que sea lo mejor, hasta que se permite detenerse un instante, observar, y elegir. No tiene una personalidad definida, y tanto le marca la sociedad, la T.V. y la radio “tenés que ser 90-60-90”, “tenés que ser light, eternamente joven, flaca y descremada”, que entra en el juego, y hace el intento de cumplir el mandato de la moda, lo hace porque los demás lo hacen, no porque lo siente. Porque en realidad busca su perfección interna, no externa. Pero también es el individuo que puede darse cuenta, y elige bien. ¿Por qué se da cuenta? Porque se ha tomado el tiempo para mirar y para mirarse. Porque se ha tomado el tiempo para reflexionar. Y porque en la búsqueda ha elegido la flexibilidad, y no el dogmatismo. Para poder resolver tenemos que separarnos del conflicto, mirar, y mirarnos, sin identificarnos con eso. La idea es poder darnos cuenta a tiempo, para no perder, como en el caso de ella (señala a FASHION) lo que más le importaba. P. TRAINER -Es una persona que trabaja pero no se identifica; tiene una profesión pero no se convierte en su profesión. Vive de una profesión pero no se somete a ella; tiene un pensamiento propio. Sabe que ese trabajo es un ingreso económico, y está satisfecha con eso. Como tiene una personalidad definida, no teme perder un cliente, por lo tanto es libre de opinar. No se queda sin trabajo porque cuando habla, cuando responde, no juzga: lo hace con amor. FASHION - Lo que queremos mostrar con este acto, es que nosotros somos creadores de nuestro destino, somos libres. Que no nos deben condicionar las palabras, que no nos deben condicionar los trabajos, que no nos deben condicionar los pensamientos. Que los seres humanos tenemos que estar predispuestos y abiertos siempre al cambio. Que tenemos que tener una personalidad definida para mejorar, no para sicotizarnos, no para obsesionarnos. Que un individuo que sabe lo que quiere, es un individuo que aprendió a pensar. Y un individuo que aprendió a pensar, no puede ser dominado. ¿Por qué las personas se matan por hacer cosas sin saber si al otro le interesa?

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ACTO V
Mandatos - Esquemas
Personajes DORITA ADULTA DORITA NIÑA DORITA VEINTEAÑERA PADRE (EN OFF) Elementos a usar: Asientito sobre el escenario -Album viejo de fotos -Foto grande -Luz intimista - Escena II: un balero. Escena IV: una mesa y una silla - Libros Música: Música de cajita de música -Escena IV: Ruido de puerta que se cierra

PRIMERA PARTE. El conflicto

Escena I

(Se enciende una luz tenue y aparece DORITA ADULTA sentada sobre el asientito, hojeando un viejo álbum de fotos. Se oye una música antigua, de cajita de música. ADULTA mira una u otra foto y comenta) DORITA ADULTA -¡Uy, acá está el Colo! ¡Qué habrá sido de su vida! Era tan bromista... Siempre una sonrisa en los labios... Y este era... era... Héctor. Sí, Héctor, el hijo de Pocha. Quién diría qué destino, ¿eh? Pensar que después se hizo ladrón... (suspiro profundo. Mira al álbum) Hola, papá; hola, mamá... Mi patio... Mi casa... Ustedes, (señala las fotos con el dedo índice, habla muy lento, dramático), ustedes son mi historia. Son mi vida... ¿Y por qué yo he tenido que vivir mi vida a través de las fotografías? (Busca adelante del álbum una foto suelta, desgastada, y la interpela, dolorida. Se empieza a correr el telón) Mamá, mamá, ¿Por qué no pude vivir? Mamá, ¿por qué no puedo sentir? (se cierra el telón)

Escena II

(Se enciende la luz de atrás, una irrupción de luz súbita. Música de pajaritos. Un patio antiguo enrejado con flores. Entra DORITA NIÑA tarareando, con una pollera y una cinta con moñito en el pelo) NIÑA -Papá, ¿sabe que me invitaron a un cumpleaños mañana? De la Carmen, de acá a la vuelta. ¿Voy a poder ir? ¿Me va a dar permiso? PADRE (en off)- Vamos a ver después, Dorita. Sabe que en esta casa no estamos para festejos. NIÑA - Pero es por esta vez sola, papá... ¿Cuándo me va a decir? ¿Cuándo voy a saber? Van todas las nenas del colegio... PADRE (en off)- No sea impertinente, ya le dije que vamos a ver. (NIÑA se enoja y cruza de brazos, pasea, patea y toma del suelo un balero. Prueba dos veces y falla, gira dando la espalda al padre y hace trampa)

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NIÑA -¡Gané, papá, gané! (ríe) PADRE (en off)-(grita prepotente) ¡Hagan callar a esa NIÑA, por favor! ¡Ja! ¡Para juegos estamos! NIÑA -Claro, cómo no voy a ganar, si siempre juego sola. Siempre juego sola... Siempre... PADRE (en off)- ¡Que se calle, he dicho! NIÑA -(susurra fuerte) Mamá... Mamá... ¡Mamá! ¿Por qué siempre me tengo que callar? ¿Por qué siempre me tengo que callar? (Grita) ¿Por qué siempre me tengo que callar? PADRE (en off) (imperativo) -¡Que se calle! ¡Ja! ¡Y ahora, no va nada a ese cumpleaños! ¡Póngase a estudiar! NIÑA - Callarme y estudiar... (se va acuclillando) Callarme y estudiar... (se va encogiendo y termina en el piso en posición fetal)

Escena III

(Se enciende la luz tenue y sigue DORITA ADULTA en la posición fetal que terminó NIÑA) DORITA ADULTA -Que se calle y se ponga a estudiar... ¡Que se calle y se ponga a estudiar! ¿Por qué me tenía que callar, mamá? ¿Por qué no podía hablar? ¿Por qué no podía ser alegre, jugar y reír? (llorando) Tenía tanto para dar, y me limitaron tanto... ¡Yo no quería ser fría! ¡Tenía sangre en las venas, energía! Pero me congelaron. Me congelaron, vos y papá, mami.

Escena IV

(Se enciende la luz de atrás. Ruido de puerta que se cierra. Entra DORITA VEINTEAÑERA llevando un pilón de libros en la mano. Hay una mesa y una silla. Camina cabizbaja y tristona) VEINTEAÑERA -Mamá, papá, ya volví. (acomoda sus libros en la mesa y trata de estudiar. Escucha al PADRE con la mirada en el piso) PADRE (en off)- Escuchala, ahí está: estudia, estudia, como si un día llegara a ser algo. ¿Para qué pierde el tiempo? ¿Cuándo va a entender que somos inmigrantes, y pobres? (VEINTEAÑERA se agarra la cabeza) Más vale que lo entienda. En esta casa hacen falta brazos fuertes, mujeres que laven y planchen, que sepan cocinar, como su madre. Estoy cansado de decírselo. VEINTEAÑERA -Cuando era chica estaba harta de escuchar lo buenos que eran el Colo, Héctor y Juan, siempre tragando libros. Ahora que yo estudio, está mal. (escucha al PADRE con la mirada en el piso) PADRE (en off)- Pero por favor, cómo se va a comparar. Miresé, siempre triste, sola, encerrada en esta casa... VEINTEAÑERA -¡Pero yo me quedo para hacerles compañía a ustedes! (inclinada sobre la mesa) PADRE (en off)- ¿Y quién le pidió que nos haga compañía? VEINTEAÑERA -Cuando era chica no me dejaban jugar, cantar, hablar. Siempre tenía que estudiar. No me enseñaron a disfrutar. Los hijos de los otros eran los buenos, los perfectos... ¡Decí algo, mamá! ¡Decile a él lo que siempre me insistís cuando estamos solas! ¡Dale, defendeme! PADRE (en off)- ¡Cállese, le he dicho! VEINTEAÑERA -¡No! ¡No me quiero callar más! (suspira, mira hacia el público) Pero me seguí callando. (Se corre el telón)

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SEGUNDA PARTE. El análisis
NIÑA -En la Ciencia de las Emociones, especialización de Plenitud, los alumnos aprendemos a conocernos y conocer. En mi papel soy la memoria infantil de esta Dorita adulta. Represento a los pequeños que son anulados por padres vencidos, amargados, que no pueden entender que un niño necesita reír, que un niño necesita jugar, que un niño no entiende de dramas. Los dramas y las dificultades existen en todas las familias, pero depende de los adultos, de su conducta, lo que los niños van a vivir, lo que los niños van a recordar.

VEINTEAÑERA -En la historia de Dorita me tocó representar a la universitaria, a la joven que no se tomó el tiempo, o no tuvo el valor, de decir ‘basta’, de defender su identidad. ¿Por temor? ¿Por desconocimiento? Desde pequeña aprendió a obedecer. Cuando fue su tiempo de vivir, se refugió en el estudio. Dorita sufre. Dorita no tiene existencia. ¿Tienen idea de cuántos jóvenes llegan a adultos sin darse cuenta de que eligieron no vivir, que eligieron ceder, que eligieron no ser? Porque ser, existir, es una cuestión de elección. De verdad les digo: debemos aprender a elegir.

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ACTO VI
Ver la realidad (Grotesco)
Personajes IVONNE (ROBERTA) MAMÁ Elementos a usar: Caballete de pintura - Tabla de planchar con plancha y ropa para planchar -Tejido de dos agujas a medio hacer - Mesa y dos sillas - Gato de peluche -Rellenos Pestañas postizas -Uñas postizas -Peluca -Dientes postizos -Zapatos de taco altísimo -

PRIMERA PARTE. El conflicto

Escena I

(Con el telón cerrado, se oyen las voces de atrás) MAMÁ - Hija, esto se tiene que terminar. No podés seguir así. IVONNE -¿Por qué? ¿A quién molesto? Hoy en día hay que producirse, mamá, no podés salir así nomás a la calle. ¡Tenés que ver cómo se visten las otras! MAMÁ - Pero no está bien. En mi época la belleza era natural, no hacía falta todo lo que vos hacés... A mí, qué querés que te diga, me parece que es inmoral. IVONNE -¡Inmoral! ¿Qué sabés vos? ¡Tu vida es la pintura, el tejido y la ropa! ¡Las cosas cambiaron, mamá! ¡Hay que competir! Los jefes te tratan distinto si no estás diosa total... Las otras te critican. ¿Pero vos qué sabés de eso? ¡Vos y ese gato de mier...! MAMÁ - ... coles. Cuidá la boca, nena. (Se abre el telón)

Escena II

(Aparece MAMÁ sentada, soltando el tejido para ir a buscar al gato al piso. Hay un caballete de pintura, una tabla de planchar con plancha y ropa para planchar, y una mesa con dos sillas. IVONNE aparece imponente, desafiante erguida en medio de la escena) IVONNE - ¡Ah...! ¡Si la boca es lo único mío! ¡Y ni siquiera puedo decir lo que se me da la gana! ¡Estoy harta de tus sermones! ¡Y ese gato me tiene...! (IVONNE le tira la cola al gato. Suena un grito de un gato)

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MAMÁ -¡No te la agarres con Pancho, Roberta! IVONNE - ¡Ivonne, mamá! I-V-O-N-N-E. ¿Cuándo te va a entrar en la cabeza? Ese nombre va más conmigo. (hace un gesto marcando sus prominentes curvas, se alisa el pelo seductora) MAMÁ -Tu padre y yo pensamos dos años para bautizarte, y vos te cambiaste así porque sí el nombre. ¡Debe estar revolviéndose en su tumba! ¡Te repito que es inmoral! IVONNE -¿Así que querés que sea auténtica? ¿Qué sea tal como soy? Bueno, O.K., entonces voy a ir a esa fiesta sin arreglarme. Voy a decirles que me llamo Roberta, y no Ivonne. Si tengo que conseguir algo, no voy a mostrar la piernita, (se levanta la pollera y hace gesto de "chicas petiteras" con la pierna izquierda), ni a hacer ojitos. Mirá, acá dejo mis ojitos (se saca las pestañas postizas) y el color de mis ojitos. (se saca unos lentes de contacto) ¿Estás contenta ahora? MAMÁ -No es sólo eso, hija, lo sabés bien. Digo que está mal mentirle a la gente. Eso es lo inmoral realmente. (acaricia al gato) Parece como si te diera vergüenza mostrarte sin maquillaje. Si un hombre se enamora de vos y después se da cuenta de que le mentiste... Imaginate que en la fiesta está el amor de tu vida, bailan y después... nada por aquí, nada por allá... ¿Cómo pensás que se puede sentir? IVONNE -¡Ah, me importa muy poco! Yo mantengo las distancias: primera cita, de lejos; hasta el casamiento, nada de "encuentros cercanos". Después, "lola", ya es tarde para arrepentirse. Pero siempre fue así. ¿O acaso antes no usaban esos corsés apretadísimos, o esos miriñaques espantosos? MAMÁ - Bueno, sí, pero no es lo mismo... IVONNE - ¿Ah, no? ¿No es lo mismo? ¡Está bien! (mete la mano bajo el escote y saca dos rellenos, se los tira a la madre) Estas no son mías. (mete la mano bajo la pollera y saca otros dos rellenos) ¡Y estos tampoco! ¿Sabés lo que me pasaría si voy así a la fiesta? ¿Si voy así por el mundo? (va y agarra al gato, lo revolea) ¡Así me tratarían! MAMÁ - ¡Nena! (la madre se levanta furiosa) ¡Dejá de agarrártela con el gato! IVONNE -¡Ese gato de mier...! MAMÁ - ... coles. IVONNE - ...da. ¡Es un gato de mier...! (MAMÁ va enfurecida junto a IVONNE y la agarra de las mechas antes que termine la frase, y se queda con la peluca en la mano. IVONNE aparece pelada) IVONNE -¡Mamá! ¡Estuve toda la tarde peinando la peluca! ¡Te odio! ¡Ahora no voy a ir a ningún lado! MAMÁ -Perdoname, hija. (trata de ponerle otra vez la peluca, pero se la acomoda peor) No quise sacártela... Sentate que te hago un tecito... IVONNE -(se serena y se sienta) Me voy a quedar en casa esta noche... Me sacaste las ganas de salir. MAMÁ -Por favor, hija, no te enojes. Andá y divertite, ponete tus cosas (le alcanza los rellenos de la cola. IVONNE se los pone en el pecho y los tira cansada. Se saca unos zapatos con super taco) IVONNE - No, ma, en serio, me voy a quedar. ¿Me alcanzás el vasito?

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(MAMÁ alcanza un vasito, IVONNE se saca unos dientes postizos y los pone en el vasito. Se saca la peluca y las uñas postizas, las deja sobre la mesa) IVONNE -Debo confesarte algo... No sé bien por qué, pero me siento más... cómoda, más relajada, sin tanta cosa encima. Es más... (se desparrama en la silla) Me voy a quedar así como estoy. ¿Qué te parece tu hijita, mamá? (MAMÁ mira, se queda como pensando) MAMÁ -¿Sabés una cosa, Roberta? Digo, Ivonne... IVONNE -¿Qué? Soy bien sincera, esta soy yo. ¿Te gusta? ¿Estás orgullosa? MAMÁ -Te iba a decir... Después de todo, una cosa es mentir y otra es engañar un poquito, ¿no? Digo, a lo mejor exageré con lo de la sinceridad. IVONNE -¿Cómo? MAMÁ - ¿Y si te comprás una peluca nueva? (Se cierra el telón)

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SEGUNDA PARTE. El análisis
IVONNE -En el grotesco que me toca actuar, junto con mi compañera, a través de la risa del personaje exagerado se muestra a las mujeres que buscan en su perfección personal, seguridad, valor y estima. Aquí en Plenitud decimos que lo importante no pasa por el cuerpo. Como diría Exupery en su libro El Principito, “lo esencial es invisible a los ojos”. Si somos lindos o feos, grandes o pequeños, debemos aceptar y comprender que eso no tiene valor. Lo importante es cómo sentimos, cómo pensamos, cómo nos comunicamos.

MAMÁ -En el personaje represento a una mamá -como muchas- que sufre y se esfuerza por hacer ver la realidad a una hija que no puede o no quiere aceptar su aspecto físico. Como se habrán dado cuenta, en esta historia nada se soluciona comprándose una peluca nueva. Un ser humano es por lo que tiene adentro, por lo que siente, por lo que piensa, no importa lo que le dicen los medios. Es falso lo que nos venden como belleza. Por eso, aprendamos a ser y a valorarnos desde el corazón.

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ACTO VII
Dependencias
Personajes PEDRO JUAN Elementos a usar: Banquito como de plaza - Toalla Música: Ruido de pájaros

PRIMERA PARTE. El conflicto

Escena I

(Llegan PEDRO y JUAN, vestidos de gimnasia, frenando el trote. JUAN se desploma en el banco tosiendo. PEDRO hace elongación muy activo, respira fuerte, golpea a JUAN con la toalla ) PEDRO -¡Dale, che, movete, no podés sentarte así! JUAN -¡Pará, Pedro, pará! ¿No ves que no puedo más? PEDRO -¿Cuántas veces te voy a decir que no podés sentarte así? ¡Movete! JUAN -¡Sentate, Pedro! ¡Pará un poco con eso! ¡Tengo los pulmones reventados! ¿No te das cuenta? PEDRO -Pero no podés parar de golpe, Juan. JUAN -¡Pero no puedo más! ¡No puedo correr más! PEDRO - ¡Si vos siempre corriste más que yo! ¿Qué decís? ¡Dale, maricón! JUAN - ¡No puedo más, te dije! ¡Te lo voy a decir claro! ¡Estoy hecho mierda por la falopa! (PEDRO se detiene, se saca la toalla, la pone en el asiento, y se sienta, poniéndole a JUAN la mano en el hombro) PEDRO -¿Pero cómo? ¡Si hace cinco años que dejamos! JUAN -Vos dejaste, yo no. PEDRO -No, no, no puede ser. Escuchame, ¡hace cinco años que dejaste! ¡Hace cinco años dejamos! JUAN -¡Te dije que dejaste! ¡Yo me sigo falopeando! PEDRO -¿Pero por qué? ¿Por qué empezaste otra vez? JUAN - Je... Vos te casaste... Te borraste.

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PEDRO - ¡No, Juan, yo no me borré! ¡Me casé! Yo lo que no hice fue volver al barrio, pero a vos te busqué, te busqué, y no andabas por ningún lado. JUAN -Porque yo no quería que me encontraras. PEDRO -¿Pero por qué? (reacciona e increpa, como acusando) ¡Y si vos también ibas a casarte! ¡Con esa... Juana! ¿Qué pasó? ¿Por qué no te casaste? JUAN - ¡Porque se murió, loco, se murió! PEDRO -¿Cómo que se murió? JUAN -¿Te acordás que nosotros fumábamos, y ella se inyectaba? Se murió, se murió de sida. PEDRO -(se para incrédulo y apesadumbrado) ¡No! ¡No puede ser! ¿Y vos? ¿Por qué no me dijiste eso hoy, cuando te encontré en el bar y te dije de venir a correr? JUAN -Porque tenía miedo de que me rechazaras. Tenía miedo que al escuchar la palabrita sagrada me dejaras. PEDRO -¡No puedo creerlo! JUAN -¿Qué, me tenés miedo? PEDRO -No, estúpido, qué miedo. ¡No puedo creer que terminés así! (se vuelve a sentar) ¿Y cómo es que empezó todo esto? JUAN -Probando. ¿Te acordás en el baile de Lucía? ¿Te acordás: "el que no prueba es un maricón, el que no prueba es un maricón", y todos saltaban? Probamos. Vos saliste. Yo seguí. PEDRO -¡Che, loco, no te puedo creer! Pero si nosotros lo único que hacíamos era fumar... JUAN - Hasta ahí llegaste vos. Yo me metí con Juana, y ella sí que se daba... PEDRO -¡La hubieras dejado! JUAN - ¡Y si yo estaba solo, si vos te casaste, te fuiste con esa... (despectivo) con la careta esa. PEDRO - No, no digas eso, porque... ella me ayudó a salir. JUAN - Sí, vos saliste, y me hundiste. (lo golpea en la rodilla) ¡Sos una mierda! (PEDRO se para) PEDRO -No, pará... Hacete cargo. Yo no te abandoné, hermano. Yo no te ... (hace una pausa reflexiva) -Estás vivo, Juan. Desde el momento en que respirás, estás vivo; y si querés, podés salir de donde estás. Es la actitud ante la vida la que nos mata. La droga mata, pero mata más la depresión. Mata la angustia. Mata el desasosiego. ¡Vos no estás terminado! JUAN -¡No me vengás con filosofía barata! PEDRO - No, no es filosofía barata. Es realidad. Te lo digo porque yo lo vivo, ¡yo salí! JUAN - No, vos no saliste. A vos te sacaron. A vos te sacó tu mujer.

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PEDRO - Me ayudó a salir. Mi decisión fue producto de mi elección. (se sienta) La vi, me enamoré, quise vivir con ella. Pero me di cuenta que si no cambiaba, ninguno de los sueños que tuvimos... ¿Te acordás, cuando yo decía que iba a tener dos pibes, y vos tres, y yo cuatro, y vos cinco, y competíamos a ver cuál de los dos iba a tener más? Y los íbamos a mandar a la escuela, ¿te acordás? JUAN - Sí, me acuerdo. PEDRO -Yo quería cumplir esos sueños. JUAN -¿Tenés pibes? PEDRO -Tengo uno. JUAN -(enfurecido, se incorpora acusador) ¿Ves, ves? ¡Yo no tengo nada, hermano, yo no tengo nada! ¡Siempre me ganaste, siempre me ganaste! ¿A eso me invitaste a correr? ¿A refregarme en la cara todo lo que tenés? PEDRO -Yo te respondo, porque vos me preguntaste. (titubea) Yo te invité a correr, no entiendo todo esto, no puedo pensar... Porque te miro a vos... y veo una parte de mi vida. JUAN -(vuelve a sentarse) Y yo te veo a vos, y pienso en que me perdí la vida. ¡Me perdí lo mejor, loco, me lo perdí! ¡Yo ya fui! (solloza) PEDRO - ¡Qué! (baja el tono) No me vas a decir que tenés sida. JUAN -(se recobra) No... Bah, no sé, creo que no... PEDRO -¿Cómo "no sé"? ¿No te hiciste un análisis? JUAN - ¿Un análisis? ¿Estás loco? ¿Y si me sale positivo? PEDRO -(se agarra la cabeza) ¡No te puedo creer! ¡No te puedo creer! ¿Y por qué sufrís? JUAN - ¡Y, por si tengo! PEDRO -¡Loco, pero vos estás loco de verdad! ¿Cómo vas a sufrir por algo que no sabés si tenés? ¿Por qué no te hiciste el análisis? JUAN -¡Porque tengo miedo! (PEDRO mira fijo a JUAN y se sonríe, se ríe) PEDRO -Che, estoy contento. JUAN -¿Cómo estás contento? ¿Me estás cargando? PEDRO -¡Estoy contento, Juan, estoy contento! Porque vos no estás tan mal como creés. ¿Sabés lo que te pasa a vos? ¡Vos tenés miedo! (Silencio, tensión) JUAN -(pausadamente) Sí. No estoy preparado para escuchar la verdad. PEDRO -(con firmeza) Te digo por experiencia: la única solución es enfrentar. JUAN -(empieza a llorar) No, ¡no me vuelvas a entusiasmar, como cuando éramos jóvenes, porque me voy a enganchar, y me vas a volver a dejar! ¡Y si llego a tener sida, te vas a borrar! ¡No me hagas ilusionar más! PEDRO -Yo no te voy a dejar. ¿Nunca te pusiste a pensar en el tema del abandono? A mí me parece que a veces las personas son las que se alejan, no es que las abandonan. Yo estuve siempre en el mismo lugar. Fuiste vos el que se alejó de mi vida. Pero te repito: esa es la posición que un toma en la vida. Yo elegí vivir, y vos... JUAN - Yo... Yo elegí... (silencio) Nunca me hice esa pregunta.

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PEDRO -Es que cuando nos enfrentamos a una situación tan difícil y tremenda, lo primero que nos tenemos que preguntar es, ¿quiero vivir? Porque si no te respondés esa pregunta, no hay nada que puedas hacer por esa persona, ¿entendés? (le pone la mano en el hombro a Juan) Yo elegí vivir. Estar vivos, o casi muertos, no es una cuestión de suerte. Es una cuestión de elección. Yo me drogué porque no sabía. Los dos probamos. JUAN -Yo seguí. ¿Y ahora qué? PEDRO -(lo tironea y se paran los dos) Ahora, vamos a volver al principio. JUAN -¿Pero cómo? ¡No se puede volver al principio! ¿Qué me estás diciendo? ¿Yo me drogo, y vos te ponés loco? ¿Yo me drogo, y vos no pensás? ¿Yo me drogo, y vos te ponés estúpido? PEDRO - No. Hoy te encontré, asumo la parte de mi historia. Esta vez, no te voy a abandonar. Esta vez, juntos, vos y yo, vamos a probar. JUAN -(incrédulo) ¿Cómo que vamos a probar? PEDRO -Vamos a probar. Vamos a probar que sí, que vale la pena vivir. (le pasa el brazo por el hombro y se van caminando juntos)

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SEGUNDA PARTE. El análisis
Reflexión y debate sobre las dependencias.

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