Está en la página 1de 4

El Derecho Internacional Público como Necesidad

La realidad de la existencia del Derecho internacional público, como ordenamiento jurídico


de la comunidad internacional, parece actualmente incuestionable. 
No solamente el Derecho internacional es invocado por los Estados en el normal desarrollo
de sus relaciones internacionales, sino que además en la actualidad el Derecho internacional
público constituye un indiscutible referente de licitud que actúa en distintos ámbitos
jurídicos que superan las relaciones entre los Estados.
Pero ¿Realmente es necesario el Derecho internacional público en la actualidad? 
A primera vista podríamos decir que el Derecho internacional público es fundamental en la
actualidad, ya que permite que los Estados resuelvan sus conflictos, de esta manera sirve
como moderador entre estos para asegurar la paz y seguridad internacional al crear normas
que se adecuen a la realidad social.
Basta con nombrar algunos de los principios y finalidades que busca el Derecho
internacional público para validar el juicio anterior: paz, seguridad, derechos humanos,
autodeterminación, por nombrar solo algunos. 
Sin embargo, existen diferentes factores que debemos entrar a analizar:
Como dijimos anteriormente entre los fines del Derecho internacional público se
encuentran garantizar la paz y seguridad internacional, por lo tanto, se debe asegurar la sana
convivencia interestatal.
El Derecho internacional público busca cumplir con esta finalidad ya que es el medio más
eficaz de encontrar una solución a los conflictos obligando a los Estados a solucionar
pacíficamente sus controversias.
Pero en caso de que se presentara una situación bélica entre uno o más Estados, el Derecho
internacional público entraría a regir de la mano del Derecho internacional humanitario
para establecer las reglas de juego y así garantizar la seguridad de las personas involucradas
en la guerra, de esta manera delimita las competencias estatales.
También tiene como objetivo proteger un bien común: nuestro ambiente. Esta conciencia
en el derecho internacional ambiental se ha desarrollado entre dos principios aparentemente
contradictorios. En primer lugar, los Estados tienen derechos soberanos sobre sus recursos
naturales, y segundo, los estados no deben causar daño al medio ambiente. 
Aunque el concepto de la soberanía de un Estado sobre sus recursos naturales está
arraigado en el principio de soberanía territorial, el derecho de los pueblos y naciones a la
soberanía permanente sobre sus recursos naturales y riquezas debe ejercerse en interés del
desarrollo y el bienestar de los habitantes del país.
En cuanto a la justicia nos encontramos con el principio de igualdad jurídica entre Estados,
la cual no debemos confundir con la igualdad de hecho. Esto tiene como propósito hacer de
esta, la justicia, una realidad en cuanto a su formación, vigencia y aplicabilidad de las
mismas. Los Estados suelen aplicar estas normas a sus propios territorios. 
No existe un poder central con facultades para crear la norma que regule el derecho
internacional público, sino que son los mismos Estados quienes crean estas normas y las
adaptan a sus territorios, dependiendo de las situaciones que se presenten. 
La importancia de esto reside en el consentimiento, con el principio de igualdad jurídica, el
consentimiento expreso, tácito, individual o colectivo de los estados juega un papel
importante en la creación de las normas y obligaciones internacionales consuetudinarias,
convencionales o unilaterales. Lo cual constituye la principal fuente del derecho
internacional público. 
Dentro del contexto mencionado con anterioridad podría cuestionarse entonces lo siguiente:
¿los Estados pueden crear normas internacionales a su antojo y conveniencia?  o ¿existen
limitaciones o regulaciones en las creaciones de estas? 
Aquí es donde se hace necesario establecer ciertas limitaciones a la voluntad estatal.
En primer lugar, la sola voluntad de los Estados no puede constituir el principal
fundamento de validez de las normas internacionales, ni considerarse como la única causa
creadora.
De modo que los principios generales del derecho son las pautas de toda norma jurídica, y
constituyen los elementos fundamentales, esenciales, que condicionan el proceso de
creación.
La sola voluntad de los Estados no basta para la creación de estas normas jurídicas, tratados
o convenios, sino que los mismos deben respetar los principios generales del derecho. Estos
principios básicos generales del derecho tienen que ir ajustados a la realidad social
internacional.
En segundo lugar, cuando las normas del ordenamiento jurídico internacional no son
suficientes o cuando exista un vacío se debe recurrir a los principios y a las normas
imperativas para buscar una solución.
Aquí podemos observar nuevamente la importancia que tiene el Derecho internacional
público en la actualidad, basta con mencionar algunas de las normas imperativas para
darnos cuenta de esta afirmación:
La prohibición a la esclavitud, a la agresión, al genocidio, a los crímenes de guerra, a los
crímenes de lesa humanidad, entre otros.
Estas normas buscan un orden público internacional a favor de un interés común por lo
tanto son universales y a su vez limitan la autonomía estatal. 
Cabe aclarar que estas normas se aplican en todo tipo de situaciones, los Estados deben
respetarlas tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. 
En tercer lugar, cuando hablamos de cooperación internacional es necesario hablar sobre la
delegación de competencias estatales. 
Aquí entran en juego las organizaciones internacionales supranacionales, los Estados se
someten a la voluntad de estas cediendo parte de sus atribuciones, en otras palabras, los
estados conservan su soberanía, pero limitan su voluntad. 
Cabe aclarar que, aunque el sustento jurídico de estas organizaciones supranacionales se
encuentra en el consentimiento de los mismos Estados, estos al someterse limitan su propia
autonomía.
Por último, aunque los Estados se comprometen a cumplir estas normas y obligaciones
internacionales pactadas entre ellos hay que determinar si esta norma se encuentra contraria
a derecho en el ordenamiento jurídico interno.
La aplicación de las normas internacionales corresponde a los Estados y se deben cumplir
no solamente por el compromiso internacional con los demás Estados sino porque también
se incorporan estas normas al derecho interno.
Esto conlleva a que algunos tribunales nacionales apliquen el derecho internacional debido
a la incorporación de estos tratados, los cuales deben estar ratificados por el Estado. 
Ahora pues, en nuestro análisis surge otra pregunta importante que viene al caso en
concreto ¿qué sucede si un Estado el cual se comprometió a cumplir con estos convenios
internacionales, viola estas normas jurídicas, sus obligaciones? ¿existe algún tipo de
responsabilidad?
Evidentemente cuando un Estado ya sea por acción u omisión viola sus obligaciones
internacionales, conforma un hecho internacional ilícito el cual genera unas consecuencias
jurídicas y una responsabilidad internacional. 
Todo sujeto internacional lesionado por el incumplimiento de esa obligación puede exigir el
cumplimiento de las consecuencias derivadas, invocando la responsabilidad del Estado
autor.
Cuando el Estado infractor no reconoce su responsabilidad internacional existen 2 maneras
para sancionar su actuar, la primera son las sanciones preestablecidas en los tratados y la
segunda es a través de las contramedidas, las cuales son las acciones que toma el Estado
perjudicado contra el Estado responsable para que asuma las consecuencias jurídicas
correspondientes.
Todo lo dicho hasta ahora nos ha hecho entender la necesidad del Derecho internacional
público en la actualidad. Este ha logrado establecer relaciones pacíficas y de amistad con
los Estados, ha actuado como árbitro cuando se ocasionan conflictos entre los mismos, ha
establecido normas para las situaciones bélicas armonizando los escenarios de violencia, y
ha dado el reconocimiento y respeto de los derechos humanos.
Las normas del Derecho internacional público no se establecen por decisión de un solo
Estado sino por un acuerdo interestatal, estos mismos son los encargados de aplicar este
derecho.
Los Estados dentro del Derecho internacional público, han establecido convenios dirigidos
a establecer las formas de actuar y entenderse ante situaciones de controversia o también
para evitarlas.
Para respaldar y materializar estos acuerdos, se han constituido organizaciones
internacionales, un ejemplo de estas vendría a ser la Organización de las Naciones Unidas. 
Es así como el Derecho internacional público es totalmente necesario en la actualidad, más
en tiempos modernos de constante evolución en donde surgen nuevas complicaciones o
retos entre los Estados, dicho esto, la verdadera pregunta sería: ¿Lograra el Derecho
internacional público adaptarse a las nuevas políticas modernas de los Estados? y ¿Cuáles
serían las consecuencias si actualmente no existiera este derecho?

También podría gustarte