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MES DE ENERO: Santoral

1 ENERO
Solemnidad de Santa María Madre de Dios Octava de la Navidad (Manuel, Jesús) Santos:
Agripino, Frodobarto, Justino, obispos; Almaquio, Concordio, mártires; Beatriz,
Eufrosina, vírgenes; Vicente María Strambi, confesor; Odilón, Guillermo abades.
1 de enero San Almaquio († c.a. 400) Almaquio fue un monje llegado de oriente que,
encontrándose en Roma, al presenciar el sangriento espectáculo del circo, se arrojó
impulsivamente a la arena para interrumpirlo. Allí murió víctima -depende del biógrafo que se
lea- de las fieras, de los gladiadores o lapidado por el público que se resistía a quedarse sin
diversión. Eso da igual; lo importante es saber que a un cristiano se le removieron las entrañas al
ver el menosprecio que tantos mostraban de la vida humana y dio su vida por ello. Parece ser
que, a raíz de este acontecimiento, el emperador Honorio llegó a tomar la decisión de prohibir
este tipo de festejo, cuando propició el espíritu cristiano en la reforma de las leyes del imperio.
El valor de una vida de hombre no debe depender sólo del consenso de los parlamentos ni
siquiera de los acuerdos internacionales y, mucho menos, de las conveniencias del momento. El
cristiano lo aprende de la vida de Jesús que la entregó por todos los hombres. Quizá la
espontánea reacción de este antiguo y desconocido monje oriental pueda ayudar a pensar a los
pacifistas de todos los tiempos.

2 ENERO
La venida de Nuestra Señora del Pilar Santos: Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno,
obispos y doctores, Isidoro, Martiniano, Siridión, obispos; Acucio, Argeo, Narciso,
Marcelino, mártires; Macario, (Adelardo), abad; Edelmira, virgen.
2 de enero San Basilio Magno (330-379) y San Gregorio Nacianceno (330-389 o 390),
Obispos y Doctores de la Iglesia. Basilio nació en Cesarea de Capadocia el año 330, de una
familia cristiana; hombre de gran cultura y virtud, comenzó a llevar vida eremítica, pero el año
370 fue elevado a la sede episcopal de su ciudad natal. Defendió la fe de la Iglesia frente a los
arrianos que negaban la divinidad de Jesucristo y del Espíritu Santo; escribió excelentes obras y
sobre todo reglas monásticas, que rigen aún hoy en muchos monasterios del Oriente. Fue gran
bienhechor de los pobres y tuvo como preocupación principal la unidad de la Iglesia. Murió el
día 1 de Enero del año 379. Gregorio nació el mismo año que Basilio, cerca de Nacianzo, y se
desplazó a diversos lugares por razones de estudio. Siguíó a su amigo Basilio en la vida
monástica, pero más tarde fue luego ordenado presbítero y Obispo. En el año 381 es Patriarca de
Constantinopla, pero, debido a las divisiones existentes en aquella Iglesia, se retiró a Nacianzo
donde murió el 25 de Enero de 389 o 390. Fue llamado el teólogo, por la profundidad de su
doctrina.

3 ENERO
Santos: Antero, papa; Florencio, Luciano, obispos; Pedro, Zósimo, Daniel de Padua,
Cirino, Primo, Teógenes, Teopento, Teonás, Gordio, mártires; Ceferino, papa; Genoveva,
patrona de París.
3 de enero Genoveva, santa († c. a. 502) Su vida está asociada a los habitantes de París, la
antigua Lutecia. El rey Clovis mandó edificar una iglesia en honor de San Pedro y San Pablo y
la montaña se llamará ya, en adelante, la montaña de Santa Genoveva. Fue enterrada junto al rey
merovingio y lo que queda de sus cenizas, después de la acción que corresponde en propiedad a
las hordas de cretinos de la Revolución, se encuentra en la Iglesia de Saint-Etienne-du-Mont. La
vida de la santa se desarrolló, en el siglo IV, dentro de las murallas que rodeaban la pequeña isla
formada por los brazos del río Sena. Solo hay comunicación con el exterior a través de las
puertas que dan acceso al Castellum del oppidum parisii como lo menciona César en su Guerra
de las Galias. Los datos históricos de la santa de los parisinos los proporciona en exclusiva
Gregorio de Tours. Refiere que ya san Germán, obispo de Auxerre, y el obispo Lobo de Trèves,
de paso hacia Gran Bretaña para combatir herejes, encontraron una joven de una virtud fuera de
lo usual, con una formidable fuerza convincente, entusiasta en su deseo de hacer el bien y pronta
al sacrificio a favor de los pobres y necesitados. Es como una llama ardiendo en fe capaz de
conmover a los más forzudos guerreros y de convencer al propio rey de los francos, que se
muestra incapaz de hacer frente a sus demandas de liberar a los prisioneros. Incluso hay
referencias del mismísimo Simeón el Estilita que, desde lo alto de su columna, mandaba saludos
a Genoveva cuando descubría entre las multitudes que acudían a verlo, oírlo y consultarle a
algún mercader galo. Se sabe que nació en Nanterre, cerca de París en los comienzos del siglo
IV y que sus padres fueron Severo y Leoncia que eran nombres frecuentes entre los romanos. En
los relatos de su historia aparecen hechos que con toda probabilidad pertenecen a elegantes
añadidos destinados a enaltecer la figura de la santa: en charla sobrenatural con san Germán cae
del cielo una medalla que el santo obispo coloca inmediatamente en el cuello de la joven. El
imprudente que osó insultarla que cayó muerto en el acto. Su madre queda ciega cuando,
arrebatada por la ira, pone su mano sobre la santa; inmediatamente, llena de misericordia filial,
ella la cura. Cuentan y no paran. En dos de los relatos se funda el patronazgo sobre París. Uno
fue la liberación del ataque esperado y temido de Atila invasor; el otro fue la milagrosa
provisión de alimentos que la santa proporciona a los sitiados parisinos ante el asedio que la isla
del Sena soporta por parte del rey Clovis en lucha por su corona, cuando ya se comenzaba a
diezmar la ciudad por el hambre. Y a fuer de verdad, no es extraño que los parisinos la tengan
por patrona. Murió anciana en la primera década del siglo VI.

4 ENERO
Santos: Celso, Gregorio, Rigoberto, obispos; Dafrosa, Hermetes, Ageo, Cayo, Máyulo,
Aquilino, Gémino, Eugenio, Marciano, Quinto, Teódoto, Trifón, mártires; Roger, abad;
Genoveva Torres Morales fundadora del Instituto de las RR. MM. Angélicas, beata.
4 de enero Dafrosa, mártir († a. 362) Mujer fuerte, cristiana de cuerpo entero. Esposa y madre
de familia que tiene bien grabado en su alma el principio y fin de su estado y su función: ganar
el cielo para ella y para los suyos. Sí, es como si la vida consistiera en un desbaratarse en el
ámbito del Amor. Primero a su marido y a sus hijos, luego al prójimo restante y al mundo, todo
en el amplio ámbito de Dios que da sentido a los amores, sanos y nobles, pero con minúscula. Y
como el amor lleva a darse en búsqueda del bien de quien se ama, ahí la vemos dejando su casa
en Sevilla y emigrando a la cabeza del Imperio con toda su familia a la búsqueda de un bienestar
mejor. Porque era española y sevillana, de los de siempre, aún antes de que se llamaran
andaluces o existiera la Giralda y antes de que fueran sus señales el toro, el albero, los palillos, el
faralai y el “ozú ¡que caló!”. Su marido Flaviano, muere mártir en Roma. Por estar casada con
un cristiano irreductible ella es condenada al destierro. A su vuelta el prefecto Aproniano la
encarcela porque sigue aferrada a su principio de no sacrificar y casi enferma de hambre. El
prefecto prepara las cosas para recasarla con un tal Fausto con la esperanza de que la obligue a
cambiar; pero resulta el cazador casado, porque Dafrosa lo instruye en la fe cristiana, lo bautiza
el presbítero Juan y acaba muriendo mártir. Como su cuerpo fue expuesto a los perros, por la
noche lo recoge Dafrosa y le da sepultura cristiana. Esto la llevó definitivamente al martirio, el 4
de Enero del 362, cuando era ya único emperador Juliano. Encantador relato que realza la
entereza y la actuación, desde la feminidad, de esta mujer cristiana cabal ¿verdad? Se conocen
los hechos -posiblemente agrandados en los siglos y en la distancia- por el historiador hagiógrafo
hispalense Antonio Quintana quien a su vez los retoma de Pedro Julián. Cuando se narra la vida
y muerte de Dafrosa se habla de toda una familia mártir - también se afirma que sus hijas
Demetria y Bibiana murieron mártires en Roma, en el 362- cuya fuente impulsora es la madre,
firme, fuerte y muy capaz. Es curioso ver en la historia el papel de los aduladores del que
manda. No fue precisamente el tiempo de Juliano uno de los que se caractericen por violenta
persecución. El Apóstata sólo estuvo preocupado por la restauración en el Imperio del
paganismo como religión oficial, al tiempo que mejoraba la administración e impulsaba la
economía. Juliano no quiso mártires, sólo paganos. Pero, bien fuera por adulación, bien por odio
a la fe, dicen que el prefecto Aproniano llevó esta familia a la muerte porque eran seguidores
cabales del judío Cristo, el Señor.

5 ENERO
Santos: Telesforo, papa; Juan Neuman, obispo; Teodoro, Odulfo, Onoberto, confesores;
Simeón estilita, anacoreta; Amelia, Emiliana, Apolinaria, Sinclética, vírgenes; Amada,
abadesa.
5 de enero Simeón, estilita (s. V) El extremo oriental del Mediterráneo está sembrado de
anacoretas en el siglo V y VI. El más conocido y popular de todos ellos es Simeón, llamado más
tarde el Estilita. Nació en Sisán a finales del siglo IV, entre los límites de Cilicia y Siria. Tiene
cuando es niño el común oficio de pastor. Es cristiano y su saber contiene lo poco que pudieron
enseñarle sus padres. Una nevada le impide salir con el ganado y es la ocasión que Dios le
propone; va a una iglesia ese día y el sacerdote -un anciano- está predicando las
Bienaventuranzas que él no llega a comprender muy bien; pero pregunta para conocer su
camino. Tiene unos catorce años; es buena edad para ser generoso. Comienza una peregrinación
por su vida a la búsqueda cada vez de austeridad más intensa, de penitencia, oración y
dedicación a Dios. En Tedela, hay una colonia de monjes. Allí entra. Le despiden pronto por
demasiado penitente al descubrir la cuerda áspera que lleva enterrada en carne cuando intentan
limpiar la sangre que mana de la herida. Podría ser un obstáculo para los jóvenes monjes al ver
lo desmesurado de su penitencia. Ahora un monte cercano y una cisterna seca son por cinco días
el lugar de ayuno y penitencia. Otro monte cercano al pueblo de Telaniso le brinda ocasión de
penitencia en absoluta soledad y sin reservas en el año 412. Ha decidido otra santa locura: pasar
la Cuaresma solo a pan y agua y tapiando su puerta con la aprobación de Baso, el sacerdote que
dirige también a otros anacoretas. Más penitencia cerca de Tedela con la búsqueda tan querida
de soledad para la contemplación. Construye un muro, como una cerca que le facilite su
clausura. Allí se ata un pie con cadena a una gran roca. Le visita alguna gente que conoce su
santa existencia y va a verle Melecio, obispo de Antioquía, que le dice bastarle la inteligencia y
que no debe atarse como las irracionales bestias. Cunde la fama y los visitantes son ya muchos,
cada vez más, próximos y de lejanas tierras. También los hay curiosos que disfrutan con el
espectáculo extraño de un anacoreta. Le piden consejos, quieren oírle, dirime disputas, milagros,
hay curaciones y hasta milagros. Le quieren tocar y llevarse un recuerdo como reliquia en vivo
del anacoreta. Levanta el muro para aislarse, ya es una torre de diecisiete metros. El resto de su
vida -treinta y siete años- los pasó en la columna, al cielo raso, con frío o calor con sol, lluvia o
viento. De vivir en la columna le viene el nombre de estilita -columna es “stilos” en griego-.
Poco dormía. Comía una vez por semana. Nada en cuaresma. Predica dos veces al día y el resto
reza. Su forma de vida causa estupor y admiración y hay hasta el temor de que no sea cierta. No
obstante ésta es su compañero Teodoreto, con quien vivió como monje y le visitó en su columna,
quien nos la cuenta. Tampoco en su tiempo dejó de sentirse su influencia. Obispos y
emperadores piden su consejo y las resoluciones del concilio de Calcedonia se adoptan con su
aportación. Incluso la herejía arriana fue combatida desde la columna. Las piedras que sirvieron
de base a la columna y los muros semiderruidos del monasterio que se edificó después de su
muerte se conservan aún en el lugar solitario que los beduinos llaman hoy Kal’at Simân (castillo
de Simeón). Terminados los mártires ha comenzado una nueva época de testimonio. Los nuevos
testigos son ahora los anacoretas. Una forma incomprensible para nuestro tiempo; falta el
sincronismo necesario para entenderlo. Pero el conocimiento de Cristo, los millares de gentes
convertidas, los pecadores arrepentidos, los animados a ser fieles, los consolados por la
penitencia, los motivados a la oración y a la austeridad son un cocktail muy importante para
despreciar o juzgar como improcedente esta forma de seguir a Cristo y de testimoniarle ante el
mundo por el camino de la penitencia pública e integral.

6 ENERO
Solemnidad de la Epifanía del Señor Santos: Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar; Melanio,
Dimas, obispos; Nilamón, confesor; Anastasio; Anatolio, mártires; Liceria, virgen.
6 de enero Epifanía del Señor Con los pastores pasó hace unos días un acontecimiento extraño
que resultó bien. Cuidaban sus rebaños cumpliendo su rudo oficio cuando vieron una tan extraña
como clara visión de ángeles que les decían cosas al principio incomprensibles y al poco rato
comprobadas. Sí, allí, en un casuco, estaba el Niño del que se les habló, con su madre y un
varón. Hicieron lo que pudieron en su tosquedad y carencia según mandaban las circunstancias.
Como les habían asegurado que era la “Luz que iluminaba al pueblo que habitaba en sombras de
muerte”, de lo que tenían dieron para ayudar y para quedar bien con aquella familia que al
parecer era más pobre que ellos. No les costó trabajo aceptar el milagro que era tan claro. Lo
dijeron los angeles, pues... tenían razón. Vinieron unos Reyes. Fueron los últimos en llegar a ver
a aquel Niño y si se entretienen un poco más..., pues ¡que no lo encuentran! Viajaron mucho por
los caminos del mundo. Venían desde muy lejos. Pasaron miedo, frío y calor. Hasta estuvieron
perdidos pero, preguntando e inquiriendo, sacaron fruto de su investigación. Aquello fue un
consuelo porque tuvieron susto de haber perdido el tiempo y tener que regresar a los comienzos
con el fracaso en sus reales frentes. Pero no, sabían que aquella estrella era capaz de llevarles
adonde estaba Dios. También las circunstancias mandaban y adoraron y ¡cómo no! ofrecieron
dones al Niño-Creador. Los dos son caminos, la fe y la razón. Uno es sencillo, basta con que
hable Dios. El otro es costoso, búsqueda constante y sincera con peligros de equivocación. La
Verdad está en su sitio. Sencillez es condición. Los pastores la aprehenden y los sabios la
descubren. Entrambos la sirven y entrambos son de Dios.

7 ENERO
Santos: Raimundo de Peñafort, Luciano, presbíteros; Clerodiae, Julián, Félix, Jenaro,
mártires; Teodoro, monje; Ciro, Crispín, Nicetas, Valentín, obispos; Canuto Lavar rey,
Alberto, Anastasio, confesores; Macra y Virginia, vírgenes.
7 de enero San Raimundo de Peñafort, presbítero (1175-1275) Nació hacia el año 1175, en
Villafranca del Panadés, cerca de Barcelona. Fue primero canónigo de la iglesia de Barcelona,
después ingresó en la Orden de Predicadores. Elegido superior general de su Orden, la gobernó
con gran sabiduría y prudencia. Se destacó por sus enseñanzas en Teología Moral y Derecho
Canónico. Entre sus escritos, destaca la Summa casuum, para la administración genuina y
provechosa del Sacramento de la Penitencia. Murió en Barcelona el año 1275.

8 ENERO
Santos: Apolinar, obispo; Luciano, presbítero; Maximinano, Julián, Eladio, Eugeniano,
mártires; Severino, abad; Paciente, Máximo, Erardo, Alberto, obispos; Severiana, abadesa;
Jocundo.
8 de enero Severino , abad († 484) Vivió y sufrió las alegrías y sobre todo los temores de la
iglesia de su tiempo. En su época, el anticristo se llamaba Atila. Se desconocen sus orígenes,
familia, edad y lugar de nacimiento. La única fuente de conocimientos de su pintoresca vida es
Vita Sancti Severini, la escrita por su discípulo Eugipio. Severino aparece en la provincia
romana del Nórico -entre las actuales Baviera y Hungría- cuando esta región sufría conmovida
las terribles embestidas de las invasiones de los pueblos bárbaros y se hace débil la resistencia
del Roma. Son aluviones de gente extraña y de costumbres violentas que siembran desolación,
ruina y matanzas. Era Asia que quería los tesoros, el poder, la ciencia y la influencia de la
Europa culta. En este escenario de crueldad y miedo Severino es el monje que lleva una vida
pobre, sencilla, pacífica y casta. Y lo más admirable es que las hordas de los grupos guerreros no
le impidieron el ejercicio de la predicación cristiana, ni la frenaron en la caridad. El tono de su
apostolado es la continua, exigente, repetitiva y apocalíptica llamada a la conversión y a la
penitencia. Descubre y expone un nexo entre las calamidades presentes y la justicia vindicativa
de Dios, en los estertores del corrompido Imperio. A orillas del Danubio, la ciudad de Astura es
la primera que escucha los tonos duros de su llamada a la conversión para desarmar la ira de
Dios. Luego es en Cumana, otra plaza fuerte. Después, Fabiena. Es preciso cambiar de vida para
que no se produzca la ruina próxima inminente. En algunos casos, la insistencia del santo es
inútil; cuando la gente sigue apegada a su vida, sus vicios, sus negocios y sus cuentos el mal
anunciado y previsto se produce. Al vestirse de sayal, como en la antigua Nínive, presagiando
conversión y penitencia, muestra poder hasta con los elementos: terremotos que ahuyentan
ejércitos y deshielos que facilitan abastecer a ciudades hambrientas. Deseoso de la soledad
monacal, pasa la vida en olor de multitudes. Por aquellas llanuras heladas, se le ve con los pies
descalzos, penitente, ayunando, consolando y sanando enfermos siempre a cambio de conversión
y penitencia; es respetado por romanos y por los bárbaros arrianos que ven en su figura a un
santo de cuerpo entero. Y hasta funda monasterios. Murió en su monasterio de Fabiena -la
actual Instadt- el 8 de enero del año 482. Desde este año los hielos del Danubio le echaron de
menos. Quizá los duros modos que adoptó para predicar el Evangelio estuvo acorde con la
dureza de los tiempos.

9 ENERO
Santos: Eulogio de Córdoba, obispo y mártir; Pedro, Marcelino, obispos; Basilisa,
Marciana, vírgenes; Vidal, Revocato, Fortunato, Julián, Anastasio, Celso, Marcionila,
Epicteto, Jocundo, Segundo, Pusilana y Favila, mártires; Adrián, abad.
9 de enero San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir ( † s. IX) Es el principal escritor de
la Iglesia mozárabe, al comienzo de la dominación musulmana en España. Nació de noble
familia en Córdoba, a comienzos del siglo IX, y en esta ciudad ejercitó su ministerio. Dada la
difícil situación de la comunidad cristiana española, san Eulogio fue siempre consuelo y aliento
para todos los perseguidos por su fe. Sufrió el martirio el 11 de Marzo del año 859, cuando había
sido elegido arzobispo de Toledo. Murió decapitado por los musulmanes.

10 ENERO
Santos: Nicanor, mártir; Agatón, Marciano, presbíteros; Aldo, Gonzalo, confesores;
Guillermo (=Willian, Billy), Juan el Bueno, Patrocinio y Domiciano, obispos; Pedro
Urseolo, monje; Leonia Francisca de Sales Aviat, beata.
10 de enero Gonzalo de Amarante, confesor († a. 1260) Tagilde, del obispado de Braga, es el
pueblo portugués que le vió nacer. Por la discreción que desde pequeño demostró el Arzobispo
de Braga lo toma bajo su techo preparándolo para el sacerdocio. Luego le encomienda la Abadía
de San Pelayo por sus cualidades. Es muy responsable y celoso de sus ovejas a las que acerca a
Jesucristo más con las obras que con los sermones, por ello adopta unas ropas de mendigo y,
arreciando en la penitencia, da en limosna a los pobres cuanto le llega. Como tiene un deseo
vivo de visitar los Santos Lugares, deja a un sobrino el cuidado de la Abadía y comienza su
soñada peregrinación. Lleno de agradecimiento y con muchas lágrimas de pesar, Gonzalo
contempla con admiración, mira piadoso, besa con cariño y venera con respeto lo que para la fe
son monumentos. De hecho, el tiempo pasa insensible en su embeleso. A los catorce años
regresa para cuidar a sus ovejas. Ha sido muy larga la ausencia. La Abadía ha cambiado. El
pastor se ha hecho lobo. Ha abandonado el cuidado y se ha dedicado al despojo. Entre
comilonas, cacerías, vicios y vanidades se ha convertido de servidor en dueño. Como tantos. No
obedece los requerimientos del tío y hasta lo echa con amenazas violentas, maltratándolo
físicamente. Ya intentó antes demostrar su muerte para asegurarse el puesto. El legítimo abad,
aprendió mucho en Palestina. Se retira humillado y vencido. Recorre los alrededores y predica
feliz el Evangelio; construye una pequeña ermita y se convierte en ermitaño orante solitario,
predicador y consejero por los alrededores de Tamaca. La Virgen le lleva a pasar una noche en el
monasterio de Vimaro, de los dominicos. Allí es aceptado como religioso, recibe los hábitos,
hace sus votos y edifica a todos con su piedad, mortificación y santidad. Con la autorización del
prelado, vuelve al oratorio de Amarante donde se entrega sin límites a la oración, penitencia y
apostolado hasta el fin de su vida quemada en amor a Dios y en bien de los hermanos. Contrajo
un gravísima enfermedad y se dispuso a morir como los mejores discípulos del Señor. Muere en
manos de la Virgen el 10 de enero de 1260. Aparte quedan los “adornos”. A la escueta y noble
figura del santo la piedad, el cariño o la fantasía añadió notas poco probables, nada necesarias e
imposibles de comprobar por la ciencia histórica, pero que embellecían de modo maravilloso y
sobrenatural, como aureola, la grandeza de un hombre fiel. Fue el tiempo quien añadió los
guiños que hacía a Jesús crucificado mientras mamaba los pechos de su ama de leche cuando era
bebé; como las repetidas, frecuentes y casi continuas apariciones de la Virgen; y como el que los
peces del río saltaban a la orilla ofreciéndose como vianda para quien predicaba a Jesucristo.

11 ENERO
Santos: Higinio, papa; Palemón, abad; Salvio, Leucio, obispos; Donato y Agento, Pedro,
Severo, mártires; Teodosio, monje; Honorata, virgen.
11 de enero Palemón, eremita († c. a. 330) Es uno de los cristianos que se sintió llamado por
Dios a vivir su fe abandonando todo lo que para el común de los fieles es su lugar y ocasión de
santificación. Decidió vivir la fe en el abandono del mundo, de la familia, de las ocupaciones
profesionales y de los negocios. Retirado de todas las tareas que lleva el vivir dentro del mundo,
se encuentra absorto con la contemplación de los misterios de amor del Señor a los hombres;
esto le lleva a la oración que busca -sin saciarse nunca- el contacto y la intimidad permanente
con Dios. Sólo para Él quiere vivir en el desierto; sin estorbos. Muchos cristianos de su tiempo
eligieron también este camino -siguiendo los consejos del Maestro- con la austeridad inevitable
pero querida, con la permanente oración buscada y con el ejercicio de las virtudes que se
aprenden en el Evangelio. Estos anacoretas del desierto acaban siendo un estímulo para los
demás cristianos que de ellos aprenden dónde está verdadero y mayor bien, dónde la fuente de
fortaleza necesaria ante las dificultades y así sus vidas adquieren valor de ejemplaridad. Palemón
vivió de esta manera en su primera etapa. La naturaleza a veces agradable, intimista y suave y en
ocasiones bronca, impetuosa y desafiante es el único intermediario entre él y su Dios. Tiene y
mantiene el deseo de vivir exclusivamente para Dios. Y aún le parece poco una vida entera
empleada de este modo para ir cada día descubriendo aspectos cada vez más asombrosos y
conmovedores de la maravillosa inmensidad de Dios y su amor inefable al hombre. Y es feliz.
Sólo se ocupa de aumentar su respuesta fiel a tanto derroche de bondad divina conocida más
plenamente en Jesucristo Redentor. Su caminar solitario cambia en un momento de su vida por
su encuentro con Pacomio que también dejó las cosas por Dios. Fundan ahora un monasterio en
la región de Tebaida, en Tabennisi. Ha cambiado la total soledad del desierto por la compañía de
otros hombres con los que elevar las plegarias; mutuamente se instruyen y entusiasman en el
seguimiento radical del Señor; con ellos trabaja con sus manos la tierra para el sostenimiento del
grupo humano que forman. Todos siguen las indicaciones de Pacomio que es el abad. Cada uno
vive en su celda para hablar más con Dios que con los hombres y para que su austeridad pase
desapercibida a los otros sin peligro de vanidad. Hay austeridad en la comida -a veces basta una
al día y que sean verduras cocidas en agua- y es intensa la penitencia -les está permitido pasar la
noche en oración y de pié para dominar al cuerpo-, especialmente en Cuaresma. Llegan a
juntarse en el monasterio cuatrocientos monjes. Otro loco de Dios también en la Tebaida, el
fundador del monasterio de Escitia, Macario, ya anciano, fue a visitar, aprendiendo, a Pacomio y
a Palemón. El que comenzó como anacoreta solitario, terminó su vida como monje fundador de
un monasterio de varones que da gloria a Dios, y que abre un camino de santidad y entrega a
otros hombres. ¡Que importante es este testimonio para el mundo, tan remirado por los suyos,
que corre el peligro de olvidarse de Dios!

12 ENERO
Santos: Juan Probo, Bonet (Bonito), obispos; Taciana (Tatiana), Sátiro, Arcadio, Zótico,
Rogato, Modesto, Cástulo, Tigrio, Eutropio, mártires; Benito, Aelredo (Alfredo),
Victoriano, abades; Nazario, Martín de León, presbíteros.
12 de enero Benito Biscop, abad (629-690) Los tours operators, los departamentos oficiales
que tienen como misión potenciar el turismo y las empresas que facilitan los movimientos de
personas o de masas bien podrían montar una convención internacional y proclamar por
unanimidad a San Benito Biscop como patrono de sus actividades. No es fácil encontrar, en el
siglo VII, a un prójimo que vaya y venga de Inglaterra a Roma cinco veces; amén de alguna que
otra escapada al país vecino de Francia. Este viajero resistente a la fatiga tuvo un papel muy
importante en la implantación de la fe cristiana en Inglaterra y en su posterior organización,
después de la primera evangelización llevada a cabo por Gregorio Magno (590-604) y por
Agustín de Cantorbery. Benito Biscop nace hacia el año 629. Pertenece a una familia noble de la
corte de Oswy, rey de Northumbria. A los veinticinco años se siente llamado por Dios a retirarse
del mundo. Pero no quiere hacer las cosas a medias. Se va a Roma para beber directamente en
las fuentes; quiere cimentar bien su piedad, anhela visitar las tumbas de los Apóstoles Pedro y
Pablo y empaparse bien de las verdades de la fe y de los principios de la perfección cristiana. A
su vuelta, se dedica por entero al estudio de la Biblia y a la piedad. Egfrido, el hijo del rey
Oswy, quiere ir a Roma y pide el favor de que le acompañe por su experiencia y conocimientos.
No lo duda. Es la ocasión de profundizar en la vida cristiana y en las ciencias eclesiásticas. A la
vuelta visita el monasterio de Lerins y toma el hábito religioso. Su tercer viaje a Roma parecía
que iba a ser el último y definitivo porque quería fijar allí su residencia. Pero el mismo papa
Vitaliano le manda regresar a Inglaterra junto a Teodoro de Tarso, obispo de Cantorbery, y de
Adriano que se encontraban en ese momento en unas circunstancias cruciales para la fe en las
islas: se habían convertido los anglosajones de Kent, de Essex, de Northumbria y había que
llegar a otros reinos de la heptarquía al tiempo que se procuraba lograr la organización de la
Gran Bretaña cristiana. En esta obra colosal trabaja Benito poniendo su virtud, sus
conocimientos teológicos y su incansable actividad. Por cuarta vez se acerca a Roma para
aprender toda la disciplina eclesiástica y las reglas monásticas porque ahora Teodoro le ha hecho
abad del monasterio de Cantorbery. Con este motivo recorre parte de los monasterios italianos y
va haciendo acopio de ejemplares selectos para biblioteca, de cuadros religiosos y reliquias de
santos. El sucesor de Oswy le recibe gozoso a su regreso y le concede terrenos para un
monasterio. Ha llegado la hora de levantar uno, bajo la protección de San Pedro, en la
desembocadura del río Wear. Mientras se termina la obra, va a Francia para gestionar la
importación del estilo religioso del continente a las islas: regresa con canteros especializados en
la construcción en piedra, con altares, vidrieras de colores, frescos y multitud de imágenes que
más que de adorno sirvan de catequesis y que constituyen la insigne novedad de Wearmouth.
Tanto agrada al rey su trabajo que le adjudica nuevos terrenos próximos para la construcción de
otro monasterio. Ahora será el de Jarrow, bajo la advocación de San Pablo. Están próximos y
gobernados por el mismo fundador. Como merecía la pena terminar bien las cosas comenzadas,
va por quinta vez a Roma a conseguir cuadros, reliquias y libros. Logra, además, del papa
siciliano Agatón que le ceda a Juan, abad de san Martín, que es el maestro de música y de
ceremonias de San Pedro del Vaticano. Con ello, la música gregoriana, el ceremonial romano y
su liturgia contribuyen a levantar el espíritu religioso del país. Enfermo, cansado y paralítico,
pero gozoso por haber puesto todas sus energías al servicio de la fe, muere en 12 de enero del
año 690. ¿Verdad que tanto deambular le merece un puesto al lado de San Cristóbal?

13 ENERO
Santos: Hilario, obispo y doctor; Gumersindo, presbítero; Servideo, monje; Potito, Hérmilo
y Estratónico, mártires; Agricio, Leoncio, obispos; Gláfira, Verónica de Binasco, vírgenes;
Vivencio, confesor.
13 de enero San Hilario, Obispo y Doctor de la Iglesia († 367) Nació en Poitiers a principios
del siglo IV; hacia el año 350 fue elegido obispo de su ciudad; se hizo notar por la fortaleza en la
fe frente a los arrianos y sufrió destierro por mandato del emperador Constancio. Son
importantes sus escritos teológicos llenos de sabiduría y de doctrina, destacando el tratado sobre
la Trinidad. Murió en el año 367.

14 ENERO
Santos: Félix, presbítero; Eufrasio, Dacio, Fulgencio, Sabas, obispos; Malaquías, profeta;
Juan de Ribera, Macrina, confesores; Prisco, Prisciliano, Engelmaro, Benedicta, mártires;
Esteban, abad.
14 de enero Juan de Ribera, obispo († 1611) Tan mal estaban las cosas en su época que los
herejes y los infieles disfrutaban esperando la pronta disolución de la Iglesia. Juan sintió fervor
por los santos reformadores que el Espíritu Santo suscitó, también en ese tiempo, para aliviar las
penas de su pueblo. Nace en Sevilla cuando era la puerta de entrada y salida para el Nuevo
Mundo y pertenece a la mejor prosapia. Hijo de don Pedro Afán Enríquez de Ribera y
Portocarrero, conde de los Molares, duque de Alcalá, Virrey de Nápoles y antes de Cataluña. Su
madre, doña Teresa de los Pinelos, murió muy pronto. La familia, con sus títulos nobles, es
conocida en la ciudad por su generosidad y amor a los pobres. Estudia en la Universidad de
Salamanca cuando el Claustro salmanticense vive un periodo áureo entre las lecciones de Vitoria
y los teólogos que tienen mucho que ver con Trento, porque son tiempos en los que la
infidelidad y la herejía se combaten con las espadas y con la pluma. Allí termina los estudios y
tiene cátedra. El papa Pío IV lo nombra obispo de Badajoz, cuando aún no ha cumplido treinta
años; no hay que olvidar que es hijo del Virrey de Nápoles y esas cosas tenían mucho peso por
aquel entonces. Da comienzo a su andadura como prelado enviando seis predicadores con San
Juan de Ávila para preparar las almas a la reforma que se postula desde Trento. Por su parte, no
se queda quieto: predica con entusiasmo, se pone como un confesor más en el confesonario,
visita y atiende con los sacramentos a los enfermos y, a veces, le toca dormir sobre sacos de
sarmientos. Y hasta vende la vajilla de plata para remediar a los pobres. Escribe normas para la
reforma de la vida de los obispos, primeras en España en su género. Para disgusto de los
pacenses, les dura poco este obispo como pastor. Ahora es Valencia la que disfrutará de su
gobierno. Le ha precedido un santo que puso las metas muy altas. Fue Santo Tomás de
Villanueva, el fraile que dio un vuelco a Valencia que por un siglo no ha disfrutado de la
presencia de sus obispos. Allá va Juan como Arzobispo, después de haber dejado en Badajoz,
repartidos entre los pobres, sus dineros, bienes y alhajas. Madruga, reza, estudia, recibe a la
gente sin trabas ni excesos de respeto; es parco en la comida, rompe frecuentemente los moldes
usuales de la época, siendo suficiente en ocasiones los higos secos, uvas, o frutas del tiempo. Va
haciendo acopio de libros como intelectual sin remedio. La Misa le dura con frecuencia dos
horas... y con lágrimas, después de despedir al acólito para estar a gusto con el Señor después de
la consagración y entrar en diálogo íntimo, personal e intenso. Suenan las disciplinas y guarda
los cilicios en lugar recóndito que siempre descubre su perspicaz asistente. La meta marcada en
su trabajo es poner en marcha la reforma de Trento. Sufre el problema de la abundante morisca a
la que no consiguió convertir. Celebró siete sínodos. Las continuas visitas pastorales son el
quicio de su pastoral junto con la atención a su clero al que adoctrina, anima, corrige o
amonesta, siempre dándole ejemplo. Burjasot le ha visto en su plaza explicando el catecismo a
los niños. En su propio palacio monta una escuela para los hijos de los nobles porque afirma que
es obispo de todos: allí se forman bien los alumnos, se educan, pasan a la universidad, ayudan en
los pontificales; aquello se parece por la piedad y los buenos modos a un seminario y, de hecho,
salen de la institución cardenales, arzobispos y altos eclesiásticos. Felipe III lo hace Virrey de
Valencia y desde entonces las cosas marchan mejor, sobre todo la recta administración de la
justicia. Fundó en la ciudad el Colegio y Seminario del Corpus Christi. Y falleció en su amado
colegio el 6 de Enero de 1611. En Valencia se festeja el día 14 y en Badajoz el 19, ambos en
Enero. Con hombres tan íntegros y apostólicos la Iglesia superó el obstáculo de herejes y de
infieles. No hizo San Juan sino lo que es propio de un obispo, pero hacerlo en aquel tiempo fue
mucho mérito.

15 ENERO
Santos: Pablo ermitaño; Cosme, Benito, obispos; Tarsicia, Secundina, vírgenes; Mauro,
Macario, Conrado, abades; Miqueas, Habacuc, profetas; Arsenio, Efisio, Eligio, Isidoro,
Juan, confesores.
15 de enero San Mauro, abad (511 - 583) Nació en Roma de una familia ilustre el año 511. Se
educa desde su adolescencia bajo la dirección de S. Benito, llegando a ingresar en su orden
donde llega a ser Abad y fundador de muchos monasterios en Francia. Taumaturgo por el
episodio del estanque con el niño Plácido, la curación de los menesterosos y sus relaciones con
el conde Gaidulfo, enemigo funesto de los monjes franceses. Su gran espíritu de penitencia le
impulsa a retirarse a bien morir. Entrega su alma a Dios el 15 de enero del 583. Al no constar el
tiempo en que llegaron sus reliquias a Extremadura, sólo se puede afirmar ser muy antigua su
veneración. El Sínodo diocesano de 1501 se expresa en estos términos: "Y así mismo,
mandamos que en el lugar de Almendral se denuncie por fiesta de guardar el día de santo Mauro,
por cuanto allí está el cuerpo". El Arcipreste de Santa Justa en Toledo, Julián Pérez llega a
firmar que en 1130 ya se celebraba su memoria en Almendral según costumbres de muchos años
antes, que en opinión de Solano de Figueroa sería a final de la monarquía goda, opinión no
compartida hoy. Cuando él es visitador general del Obispado en 1658 indaga sobre el asunto y
recoge la tradición de que los benedictinos fueron sus portadores, aunque no hay papeles de
bulas pontificias que lo acrediten debido a la desaparición de documentos por un incendio.
Fueron trasladadas dichas reliquias a la Catedral por el Obispo benedictino de Badajoz D. Fray
José de la Zerda el 1643, continuando parte en Almendral, como lo fuera en Fosano,
Montecasino y Marsella. La guerra con Portugal, que comenzó el 1640, obligó a dicho traslado
por los motivos de seguridad. El 8 de Abril de 1668 ordena al cabildo entregar el cuerpo de San
Mauro a la villa de Almendral. La entrega la hacen el 29 del mismo mes, los capitulares Juan
Rebolero y Pedro Lepe. Quedó una reliquia en la Seo de la catedral, encargándosele a Solano de
Figueroa la depositara en el relicario. La Iglesia y obispado de Badajoz celebraba el 15 de Enero
al Santo Abad.

16 ENERO
Santos: Fulgencio, doctor; Marcelo I, papa; Bernardo, Pedro, Acursio, Adyuto, Otón, Julio
y Tolomeo, mártires; Honorato, Ticiano, Melas, Valerio, obispos; Rolando, abad; Priscila,
virgen; Frisio, confesor
16 de enero Marcelo I, papa († 308) En la lista de los sucesores de Pedro hace el número
treinta. Era una época en la que los papas vivían poco tiempo por las persecuciones. Si ser
cristiano era un continuo peligro de perder la vida, ser elegido Pastor supremo, con carácter
necesariamente visible, era un boleto con premio de martirio. Eso fue, con sus peculiaridades lo
que sucedió con San Marcelo que sólo pudo gobernar la Iglesia un año, del 308 al 309. Tenía ya
la Iglesia una innegable entidad en el siglo III. Las persecuciones de Decio y Valeriano habían
conseguido robustecerla más que aniquilarla. Galieno abrió un período de paz que permitió
pudiera organizarse mejor en todo lo que pudiera facilitar la atención espiritual a sus fieles y
también con vistas a la difusión del misterio. Entre los años 284 al 305 es emperador
Diocleciano que, repetuoso con los cristianos al principio termina con la más violentas de las
persecuciones, la del 303 al 305, sembrando de mártires el Imperio. El papa San Marcelino fue
una de sus víctimas en el año 304. Desde la muerte de este papa no pueden reunirse los obispos
para elegir sumo pontífice y vaca la Santa Sede por un paréntesis de tres o cuatro años,
dependiendo de que se date en el 307 o el 308 la elección de Marcelo, según se use el catálogo
liberiano o se empleen otras fuentes. El hecho es que, elegido papa el presbítero romano
Marcelo que en los días de persecución fue uno de los firmes puntales de la comunidad, se
impone como tarea principal la reorganización de la Iglesia. Tiene un carácter fuerte, enérgico
aunque sereno y templado; como don, la tenacidad en sus propósitos. Habilita nuevas iglesias,
reorganiza la jerarquía, consagra obispos y sacerdotes, abre las puertas a la reconciliación
-después de una oportuna penitencia- a los famosos ‘lapsi’ que tantos conflictos trajeron a la
Iglesia en aquellos tiempos y que habían apostatado por debilidad en los días amargos de la
persecución. Precisamente con este motivo una sección de la Iglesia comienza a tildar a Marcelo
de excesivamente riguroso; otros en cambio le consideran blando por conceder el perdón. Es la
consabida pugna entre el rigor intransigente y la indulgencia intolerable. Él sólo quiere mantener
la indispensable disciplina penitencial. Pero en Roma hay revueltas callejeras entre los cristianos;
algunos pierden el control y se llega en alguna ocasión hasta la sangre. Majencio hace
responsable de los desórdenes a Marcelo y lo condena al destierro. Fue un atropello utilizar la
cuestión interna de la Iglesia como pretexto para quitar la cabeza de la religión objeto de odio.
En el año 308 o en el 309 según la documentación que se emplee, muere el papa Marcelo en su
destierro consumido de dolor y privaciones. En las actas escritas varios siglos más tarde se
adorna el oscuro tiempo de exilio con escenas que engrandecen la vida de Marcelo. Le hacen
cumplir los oficios de criado; lo ponen limpiando el establo de sus dueños; alguien lo vió
limpiado las caballerizas públicas de Roma y otros relatan que escribió cartas a los obispos de
Antioquía pidiendo incondicional comunión con la Sede de Roma. Esto no se puede afirmar
como cierto. Desde luego, maltrecho, desterrado, con la responsabilidad de toda la Iglesia,
imposibilitado para cumplir su misión... no lo debió pasar muy bien. Merece las gracias por su
generosa fidelidad en el gobierno de la Barca de Pedro que anima nuestro ¡tantas veces! tibio
amor y pobre conducta al secundar los silbidos del Buen Pastor.

17 ENERO
Santos: Antonio, abad; Julián Sabas, Rosalina, confesores; Espeusipi, Eleusipo y Meleusipo
hermanos y Leonila, mártires; Antonio, Mérulo y Juan, confesores; Sulpicio, obispo.
17 de enero San Antonio, Abad († 356) Este ilustre pionero del monaquismo nació en Egipto
hacia el año 250. Al morir sus padres, distribuyó sus bienes entre los padres y se retiró al
desierto, donde comenzó a llevar una vida de austeridad y penitencia. Reunió en torno a él
muchos discípulos, supo confortar a muchos confesores de la fe durante la persecución de
Diocleciano y apoyó firmemente a San Atanasio en sus luchas contra los arrianos. Murió el año
356.

18 ENERO
Santos: Prisca, Librada, Faustina, Margarita, vírgenes; Aleógenes, Cirilo, Sulpicio,
Venerando y Volusiano, obispos; Leobardo, confesor; Moisés y Amnonino, mártires;
Deícola, abad.
18 enero Prisca, mártir (s. I) En la literatura neotestamentaria ya aparecen los nombres de
Prisca y Priscila. Alguna vez agradece San Pablo la entereza de alguna de ellas que puso su vida
en peligro por defender la del Apóstol. Con respecto al martirio de Prisca se entremezcla en el
relato, como veremos, la verdad y la ficción, la historia y la fábula. Ha nacido en Roma y tiene
13 años. Aún no ha dejado de ser una niña. Es de una familia ilustre. El juez la ha recibido como
cristiana descubierta y al verla tan niña piensa que es fácil convencerla para que se convierta y
apostate. Ante el templo de Apolo le hace la sugerencia de ofrecer el sacrificio poniendo unos
granos de incienso en el fuego y todo el proceso habrá concluído. ´Yo sólo soy de Jesucristo’
sale de sus labios con el suave timbre de voz de doncella y con la firmeza de un curtido soldado.
En la cárcel la ponen para que medite y haga el cambio. Corren los tiempos de Claudio. El juez
está ahora en un apuro; es tan impopular ejecutar a una joven y tan difícil asimilar perder la
partida con quien tiene tan pocos años... Siempre habrá intercesores, mediadores ante el juez y
Prisca que está anclada en su decisión y va in crescendo su voluntad de ser fiel. Vienen
conocidos llenos de misericordia, prudentes llenos de compasión, amigos de la paz que rechazan
la violencia; todos ellos intentan bajarla de su propósito; le hablan de la felicidad que le espera
en la vida que sólo está empezando, le proponen una existencia plagada de deleites, afirman sin
rubor su belleza, restan importancia al asunto del incienso e intentan suavizar la situación. Son
los mediocres de turno, los que se muestran como son por carencia de ideales; todo es falso en su
vida menos lo práctico que les reporta utilidad. Pero todo es inútil. Prisca termina su corta vida
con la cabeza cortada fuera de la ciudad. Fue enterrada en Via Ostia el 18 de Enero. Sus
reliquias se conservan en Roma en la iglesia a la que da nombre. La menciona en su lista el
martirologio de San Gregorio y el martirologio romano. ¡Qué más dan los adornos posibles que
la leyenda acumula en los siglos sobre los detalles de su proceso y muerte! Que importa si hubo
o no morbo en el forzado proceso de reducción; si fue una o tres veces la que estuvo en la cárcel;
si su carne fue quemada con grasa derretida; si su cuerpo fue o no rasgado con uñas de acero, ni
si los azotes fueron emplomados o no; si el fuego llegó a quemarla o se libró de modo milagroso.
Ni siquiera interesa el león que se volvió manso en el anfiteatro y le lamió las manos y los pies.
No importa el tormento del hambre, ni tampoco los huesos descoyuntados. Sólo resalta en la
historia la actitud altamente llamativa, decidida, de enamorada que mantiene hasta la muerte una
muchacha tan madura que pospone el triunfo de su vida a la fidelidad a su Cristo, a su Dios.

19 ENERO
Santos: Canuto, rey; Mario, Marta, Audifaz, Cosconio, Zanón, Malanipo, Jenaro,
Ponciano, Tecla y Saturnino, mártires; Severiano, Arsenio, obispos; Abundancia, virgen;
Minasio, abad; beatos Santiago Sales, Guillermo Saultemuche, Ignacio de Azevedo y
compañeros mártires; beato Marcelo Spínola cardenal y fundador.
19 de enero Canuto, rey (c. a. 1040-1087) Patrón de Dinamarca. Nació hacia la mitad del siglo
XI y es hijo natural de Sven II el rey de Dinamarca. Desde joven resaltan en él las mejores
cualidades para la lucha y posee apreciadas dotes de conquistador. Pelea contra los piratas que
destrozan las costas del reino y logra limpiar los mares; sale vencedor en las sangrientas guerras
contra los vendos paganos. Crece más y más su estima entre el pueblo. Pero a la muerte de su
padre usurpa el trono su hermano Harald porque la nobleza prefiere un rey flojo y estúpido, que
muere a los dos años. Entonces es cuando sube al trono Canuto, corriendo el año 1080. Se
esfuerza por restablecer las buenas costumbres ya que se ha encontrado con un reino que aún
sufre los tropiezos del paganismo. Purga al pueblo de vicios y desórdenes. Guerrea contra
Estonia y añade a Dinamarca los territorios de Curlandia y Samogitia. Parece que no por
ambición, sino por piedad; de hecho, inmediatamente manda misioneros que evangelicen a los
habitantes de esas tierras. Como suele suceder en un rey, se casó con Adela, hija de Roberto,
conde de Flandes, de quien tuvo a Carlos el Bueno. Dispone las cosas del reino con leyes
humanas, sabias y prudentes. Hace por los menesterosos, construye hospitales, su tesoro es para
los pobres. Favorece la misión de la Iglesia con la construcción de templos y patrocinando
monasterios. Precisamente la cuestión de los diezmos le indispone con los nobles. Intenta
desarraigar en el pueblo la mala costumbre de atribuir únicamente a los pecados de los clérigos
la causa de las calamidades que periódicamente afligen al pueblo, las enfermedades, catástrofes y
todo tipo de desórdenes naturales. Por su parte, adopta actitudes penitenciales. Tiene una piedad
grande que le lleva a traer después de invadir Inglaterra, las reliquias de san Albano. Entre todas
las actitudes religiosas destaca su amor y veneración por la Eucaristía. Sinceramente es capaz de
poner a los pies de Cristo crucificado su espada, su corona y las insignias reales ¡y lo hace! Es
traicionado por su hermano Olao. Un día que asiste a la Misa en Odense, en la isla de Fünen y en
la iglesia de san Albano, acompañado por algunos leales, los rebeldes capitaneados por Blacon
rodean la Iglesia. Después de haber confesado y comulgado, muere asaeteado, perdonando a sus
enemigos. Fue un 10 de enero del 1087. Es canonizado y proclamado primer santo de Dinamarca
el año 1.100. El papa Clemente X reconoce su culto para toda la Iglesia y manda se celebre el 19
de enero. En nuestra época puede resultarnos extraña la figura de un santo rudo, peleón, invasor
de tierras extrañas y exigente sin contemplaciones. Parece convencernos más su bondad con los
pobres, su compasión con el débil, su piedad y penitencia. Pero él hizo lo que pudo para ser leal
consigo mismo, bueno con su pueblo y fiel con la Iglesia. Eso era lo que le pedía el siglo de
hierro, aquel oscuro tiempo bárbaro y turbulento.

20 ENERO
Santos: Fructuoso de Tarragona, obispo y mártir y sus diáconos, Santos Eulogio y Augurio,
mártires; Fabián y Sebastián, Neófilo, Eusebio, Eutiquio y Basílides, mártires; Mauro,
Desiderio, obispos; Eutimio, abad; Eusebio, ermitaño.
20 de enero San Fructuoso, Obispo y mártir y sus diáconos, Santos Augurio y Eulogio,
mártires († 259) Entre los mártires más preclaros de la España romana destacan el obispo de
Tarragona San Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio. Se conservan las Actas de su
martirio excepcionales en su autenticidad y escritas con una gran sencillez. Prudencio dedicó a
estos santos sus mejores versos. Fueron maritirzados en Tarragona, bajo la persecución del
emperador Valeriano, el año 259.
20 de enero San Fabián, Papa y mártir († 250) Fue papa desde el año 236 y recibió la corona
del martirio el año 250, al comienzo de la persecución de Decio, según testimonia San Cipriano.
Se distinguió por su celo pastoral y santidad. Fue sepultado en las catacumbas de Calixto, en
Roma.
20 de Enero San Sebastián, mártir (s. IV) Militar de profesión. Sufrió el martirio en Roma en
la persecución de Diocleciano. Su sepulcro, en las catacumbas de la vía Apia, fue venerado ya
desde muy antiguo y visitado en la actualidad por los peregrinos.

21 ENERO
Nuestra Señora de Altagracia Patrona de Santo Domingo. Santos: Inés, virgen y mártir;
Anastasia, Patricia, Zacarías, Polieuto, Eupsiquio y Clemente, mártires; Publio y Epifanio,
obispos; Meinrado, ermitaño.
21 de enero Santa Inés, virgen y mártir (c. s. IV) Murió mártir en Roma probablemente a
principios del s. IV, contando sólo doce años de edad, por defender su fe y su pureza. El Papa
Dámaso honró su sepulcro con un poema, y muchos Padres de la Iglesia, a partir de San
Ambrosio, atestiguan sus virtudes y santidad. Su nombre se introdujo en el Canon Romano y es
una de las mártires más veneradas desde la antigüedad.
22 ENERO
Santos: Vicente, diácono y mártir; Anastasio, monje; Oroncio y Víctor, mártires;
Gaudencio, obispo; Antíoco, Blesila y Domingo, confesores; Agatón, abad.
22 de enero San Vicente, diácono y mártir Vicente, originario de Huesca y diácono en
Zaragoza, sufrió martirio en Valencia, durante la persecución de Diocleciano. Su culto se
extendió pronto por toda la Iglesia.

23 ENERO
Santos: Ildefonso (Alfonso), obispo; Emerenciana, virgen; Pármenas, doctor; Agatángelo y
Clemente, Severiano, Aquila, Asclas, mártires; Juan el Limosnero, Urbano, obispos;
Martirio, monje; Amasio, confesor; Armando, abad.
23 de enero San Ildefonso, obispo (c. a. 606- 667) Ildefonso, nacido en Toledo de noble
familia, alrededor del año 606. Ingresó muy joven en el monasterio de Agalí, en las afueras de
su ciudad natal, uno de los más insignes de la España visigoda. Fue Arzobispo de Toledo desde
el año 657 cuando sucedió a San Eugenio. Notable teólogo y escritor, desarrolló una gran labor
catequética destacándose en la defensa de la virginidad de María. Murió el 23 de Enero del año
667.
SAN ILDEFONSO, Obispo (+667)
Según parece, los padres de Ildefonso, que se llamaban Esteban y Lucía, eran estériles. Vivían
en la noble ciudad de Toledo, bañada por el Tajo. Lucía, un día que se encontraba sola, pidió con
fervor a la Virgen María que le concediera un hijo y se lo consagraría al culto de su Hijo y a la
propagación de sus virtudes. La buena esposa fue escuchada y el Señor les concedió, poco
después, este niño a quien le pusieron el nombre de Ildefonso, que fue todo un presagio ya que
significa: dichoso, feliz... y todo esto sería Ildefonso y haría a los suyos.
Fue educado en las verdades cristianas y, sobre todo Lucía infundió en el corazón del pequeño
Ildefonso una tierna y filial devoción hacia la Virgen Maria de la que después sería un gran
paladín.
Así lo retratan los biógrafos de la época: "Era de gran estatura, temeroso de Dios, grave en el
andar, muy religioso, modesto, afable, piadoso y siempre complaciente menos en el pecado;
favorecido con muchas gracias de inteligencia, elegante en la expresión, persuasivo en la
predicación, celoso por la salvación de los hombres y entregado al amor a Dios y a la Virgen
María...".
Sus padres, pensando en que recibiera la más esmerada educación, lo enviaron al lado de
Eugenio que después sería Santo y Arzobispo de Toledo. A1 lado de aquel santo y gran
pedagogo supo caminar con pasos de gigante en la línea de su propia formación, en la sabiduría
y en la santidad... Se le veía correr, volar más que caminar por los caminos de la virtud...
San Eugenio no sabiendo qué enseñar más a su sobrino lo envió a Sevilla para que se formara en
la Escuela que con tanta fama estaba dirigiendo allí San Isidoro. Pronto se ganó la simpatía y el
querer de todos. Fue la admiración por su inteligencia y por su corazón. Todos querían estar a su
lado porque respiraba virtud por todas partes. Delante de él nadie podía criticar ni hablar de
cosas insulsas.
Después de doce años bien granados de estudios en todas las ramas del saber de su tiempo,
volvió a su patria de Toledo. Su padre tenía puestos sus ojos en él y confiaba en que muy pronto
sería uno de los hombres más influyentes de la ciudad. Quiso que entrase a formar parte de la
vorágine de la juventud y a tratar con las familias más acomodadas o famosas de la ciudad. No
pensaba lo mismo Ildefonso ya que pronto le manifestó a su padre sus propósitos de entregarse
al Señor. Un día huyó de la ciudad y se dirigió a Agali donde había un Monasterio de monjes y
pidió ser admitido como religioso para entregarse al Señor y a la Virgen María... Pronto lo
nombraron el Abad del Monasterio como sucesor de Deodato. Por más resistencia que puso no
pudo evitarlo. En este cargo obró maravillas que cantaron poetas de nuestra literatura, como
Berceo y Lope de Vega.
El año 657 moría su tío San Eugenio dejando vacante la sede arzobispal de Toledo. Su sobrino
estaba tranquilo en su monasterio de Agali... pero el clero, el pueblo y el rey le eligieron para
sucederle en tan alta dignidad... Por más resistencia que puso no pudo evitar el cargar con
aquella cruz y servicio que el Señor le encomendaba. Fue consagrado Obispo el 26 de noviembre
del 657.
Fue siempre un gran padre y un celoso Pastor de las ovejas que el Señor le había encomendado...
Trabajó con gran celo por extender la fe y buenas costrumbres entre el clero y los fieles. Escribió
tratados maravillosos. Sobre todo fue famoso el de la Perpetua Virginidad de Maria... Como
premio, la Virgen María se le apareció y le entregó una casulla. Era el 17 de diciembre... Había
escrito y hablado muy bien sobre Ella. María no se dejó ganar en generosidad... Sobre todo le
había defendido y predicado en el Décimo Concilio de Toledo. Desde entonces le llaman
nuestros escritores "Capellán y fiel notario de Maria". E1 23 de enero del 667 marchaba a
contemplar a la Virgen María al cielo.
Otros Santos de hoy: Desposorios de María, Agatángelo, Emerenciana, Severiano, Clemente, Bernardo...

24 ENERO
Nuestra Señora de la Paz. Santos: Francisco de Sales, Patrono de los periodistas y escritores
católicos, obispo y doctor; Babilas, Exuperancio, Filón, obispos; Pausirión y Teodoción,
Mardonio, Musonio, Eugenio, Tirso, Proyecto, mártires; Saurano, abad; Zósimo, ermitaño.
24 de enero San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia (1567-1662) Nació en
Saboya el año 1567. Desde que se ordenó sacerdote, trabajó intensamente por la restauración
católica de su patria en donde se había extendido el calvinismo. Nombrado obispo de Ginebra,
se mostró como un verdadero pastor con sus escritos, con su piedad y con sus obras. Supo
fortalecer en la fe a sus sacerdotes y a sus fieles, convirtiéndose en un ejemplo para todos.
Murió en Lyon el día 28 de diciembre del año 1622. Su doctrina espiritual ha influido
notablemente en la vida de la Iglesia en los últimos siglos.

25 ENERO
La Conversión de San Pablo. Santos: Proyecto, Juventino, Maximino, Donato y Agape,
Amarino y Elpidio, Saturo, Tito y Floro, mártires; Popón, abad; Bretanión, obispo; Elvira,
virgen; Aca, eremita.
25 de enero La conversión de San Pablo (s. I) La omnipotente gracia de Dios convierte a
Saulo de Tarso de perseguidor de cristianos en mensajero de la Salvación que trajo al mundo
Jesús. La santidad y la eficacia apostólica se apoyan en el juego del don de la gracia que Dios da
y la correspondencia libre de la persona. El mejor modo de acelerar la unidad de los cristianos y
la propagación de la fe está en la conversión diaria de cada creyente.
LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO (ca. 35)
La conversión de San Pablo es uno de los mayores acontecimientos del siglo apostólico. Así lo
proclama la Iglesia al dedicar un día del ciclo litúrgico a la conmemoración de tan singular
efemérides. "Era, se ha escrito, la muerte repentina, trágica, del judío, y el nacimiento
esplendoroso, fulgurante, del cristiano y del apóstol". San Jerónimo lo comentaba así: "E1
mundo no verá jamás otro hombre de la talla de San Pablo".
Saulo, nacido en Tarso, hebreo, fariseo rigorista, bien formado a los pies de Gamaliel, muy
apasionado, ya habia tomado parte en la lapidación del diácono Esteban, guardando los vestidos
de los verdugos "para tirar piedrás con las manos de todos", como interpreta agudamente San
Agustín.
De espiritu violento, se adiestraba como buen cazador para cazar su presa. Con ardor indomable
perseguía a los discípulos de Jesús. Pero Saulo cree perseguir, y es él el perseguido. Thompson,
en El mastín del cielo, nos presenta a Dios como infatigable cazador de almas. Y cazará a Saulo.
"Cuando Jesús se evade del grupo de sus discípulos, dice Mauriac, sube al cielo y se disuelve en
la luz, no se trata de una partida definitiva. Ya se ha emboscado en el recodo del camino que va
de Jerusalén a Damasco, y acecha a Saulo, su perseguidor bienamado. A partir de entonces, en el
destino de todo hombre existirá ese mismo Dios al acecho".
Mientras Saulo iba a Damasco en persecución de los discípulos de Jesús, una voz le envolvió,
cayó en tierra y oyó la voz de Jesús: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Saulo preguntó:
¿Quién eres tú, Señor? Jesús le respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues. ¿Y qué debo hacer,
Señor?
Pocas veces un diálogo tan breve ha transformado tanto la vida de una persona. Cuando Saulo se
levantó estaba ciego, pero en su alma brillaba ya la luz de Cristo. "El vaso de ignominia se habia
convertido en vaso de elección", el perseguidor en apóstol, el Apóstol por antonomasia.
Desde ahora "el camino de Damasco, la caida del caballo", quedarán como símbolo de toda
conversión. Quizá nunca un suceso humano tuvo resultados tan fulgurantes. Quedaba el hombre
con sus arrebatos, impetuoso y rápido, pero sus ideales estaban en el polo opuesto al de antes de
su conversión. San Pablo será ahora como un fariseo al revés. Antes, sólo la Ley. En adelante
únicamente Cristo será el centro de su vida.
La caida del caballo representa para Pablo un auténtico punto sin retorno. "Todo lo que para mi
era ganancia, lo tengo por pérdida comparado con Cristo. Todo lo tengo por basura con tal de
ganar a Cristo. Sólo una cosa me interesa: olvidando lo que queda atrás y lanzándome a lo que
está delante, corro hacia la meta, hacia el galardón de Dios, en Cristo Jesús". Pablo es llamado
"el Primero después del Unico".
La vocación de Pablo es un caso singular. Es un llamamiento personal de Cristo. Pero no quita
valor al seguimiento de Pablo. En el Evangelio hay otros llamamientos personales del Señor,
como el del joven rico y el de Judas Iscariote, que no le siguieron o no perseveraron. "Dios es un
gran cazador y quiere tener por presa a los más fuertes" (Holzner). Pablo se rindió: "He sido
cazado por Cristo Jesús". Pero pudo haberse rebelado.
Normalmente los llamamientos del Señor son mucho más sencillos, menos espectaculares. No
suelen llegar en medio del huracán y la tormenta, sino sostenidos por la suave brisa, por el aura
tenue de los acontecimientos ordinarios de la vida. Todos tenemos nuestro camino de Damasco.
A cada uno nos acecha el Señor en el recodo más inesperado del camino.
Otros Santos de hoy: Ananías, Máximo, Donato, Sabino, Publio, Elvira.

26 ENERO
Santos: Timoteo y Tito, obispos; Teógenes, Marco, Teofrido, Auxilio y Atanasio, obispos;
Simeón, anacoreta; Paula, viuda; Ansurio (Isauro) y Vimarasio, obispos; Gabriel de
Jerusalén, Amón, Notburga, confesores.
26 de enero San Timoteo y San Tito, Obispos (s. I) San Pablo nombró obispos a Timoteo y
Tito, sus discípulos y colaboradores. Presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta,
respectivamente. En el Nuevo Testamento están las dos cartas que San Pablo escribió a Timoteo
y la que escribió a Tito; tres epístolas llenas de excelentes recomendaciones para la formación de
pastores y fieles. Timoteo había nacido en Listra, de madre cristiana y padre pagano; se convirtió
en el primer viaje apostólico de San Pablo. Tito fue uno de los discípulos más apreciados por el
Apóstol, nacido en una familia pagana y muy probablemente convertido por San Pablo.

27 ENERO
Santos: Angela de Mérici, fundadora; Emerio y Cándida, Devota, Maura, Todorico y
Domiciano, confesores; Lupo, obispo; Julián, Avito, Dativo, Vicente, mártires; Mariano,
abad; Vitaliano, papa; Erique de Osó y Carvelló, fundador de la Compañía de Santa Teresa
de Jesús.
27 de enero Santa Ángela de Mérici, virgen (c. a. 1470-1540) Nació en Desenzano, región de
Venecia alrededor del año 1470. Dedicó sus esfuerzos al cuidado de chicas pobres,
preparándolas para ser madres de famila cristianas. El año 1535 fundó en Brescia una sociedad
de mujeres, que puso bajo la protección de Santa Úrsula, dedicadas a la atención y formación
cristiana de las niñas pobres. Murió el año 1540.
27 de enero San Julián de Mouras Fue martirizado durante la persecución de Domiciano en un
lugar de Galicia, llamado entonces Aguas Quintianas, que tomaron el nombre de Quinto Metelo.
Sólo conocemos su existencia por el Martirologio Romano. En la capilla de los mártires de la
Catedral de Badajoz se instala un pequeño retablo dorado a expensas del Chantre D. Luis Ortiz
de León para depositar el cuerpo del mártir. Presenta cuatro columnas estriadas, rematada con
una hornacina en donde hay una imagen de la Virgen. Su autor fue Alonso Rodríguez Lucas, en
1678. El Cabildo, a instancia del penitenciario D. Juan Solano de Figueroa, propulsor de la
liturgia pacense, insta al Obispo cisterciense de Badajoz D. Fray Francisco de Roys Mendoza en
1668 a pedir la misa y oficio según las normas vigentes para España. Se fecha su celebración por
la Congregación romana el 27 de enero.

28 ENERO
Santos: Tomás de Aquino Patrón de los Estudios Católicos, presbítero y doctor; Tirso y
Flaviano, mártires; Adyútor, Julián, Valerio, Virilo, obispos; Juan, presbítero; Santiago,
eremita; Radegunda, virgen; Ricardo, abad.
28 de enero Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia (c.a. 1225-1274)
Nació alrededor del año 1225, de una familia noble napolitana. En contra de la voluntad de su
familia, ingresó en la Orden de Predicadores. Pronto descolló por sus dotes intelectuales y su
sencillez. Completó sus estudios en París y en Colonia, donde tuvo a San Alberto Magno como
maestro. Su gran producción literaria y la profundidad de sus escritos en el campo de la filosofía
y de la teología han sido alabadas en continuas ocasiones por los Papas, señalándolas como
punto de referencia seguro para la enseñanza de la fe y de la investigación teológica. Murió
cerca de Terracina, en plena madurez de su producción científica, el día 7 de Marzo de 1274. Su
memoria se celebra el día 28 de enero, porque en esta fecha tuvo lugar, el año 1369 el traslado
de su cuerpo a Tolosa del Languedoc.
28 de enero Julián, obispo († 1208) Fue el segundo obispo de Cuenca -desde el 1198 al 1208-,
después de D. Juan Yáñez. Nació a mediados del siglo XII. En familia noble burgalesa, cuando
Burgos era la cabeza de Castilla. Inicia su educación en la escuela catedralicia de la época, donde
se refugia la ciencia junto al clérigo del monasterio, aplicándose con esmero a las artes liberales.
En Palencia cursa estudios superiores. Estudioso, serio y formal, impresiona a los profesores y se
hace notar entre los alumnos por su ciencia y piedad. Terminados sus estudios es nombrado
profesor de filosofía y teología cuando solamente tiene 24 años. Esta situación es un caso
excepcional en el centro que el obispo Poncio convirtió en Estudio, Alfonso VIII elevó a la
categoría de Universidad y el papa Urbano VI enriqueció con todos los privilegios de la
universidad de París. En la docencia quemará diez años de su vida. Ocupa una habitación
funcional que es a la vez lugar de reposo-estudio-oratorio, y allí hace además cestillos que son
parte de su limosna a los pobres; los da para que con su venta se ayuden a vivir. A los 35 años se
retira a Burgos con la intención de prepararse al sacerdocio abandonando la fama, el honor y
prestigio que se ha bien ganado con la docencia. Vive con el fiel criado Lesmes a orillas del
Arlanzón en intensa vida de oración, mortificación y estudio hasta que en 1166 es ordenado
sacerdote. Los alrededores de la capital burgalesa son los primeros beneficiados de su
apostolado. Pero al poco tiempo decide ampliar el campo de su predicación. Con un crucifijo,
una estampa de la Virgen y una muda está convertido en misionero tierras abajo hasta la
Córdoba averroista ¡Cuánto bien hizo con su bien formada cabeza! Está misionando en Toledo
cuando el arzobispo Don Martín López le nombra arcediano de la catedral. La excursión
misionera ha durado veinte años. Ahora, en la nueva situación, alterna las tareas de gobierno con
la predicación, la administración de los sacramentos, y la santa manía de fabricar cestillas para
los pobres, junto a la oración y penitencia que ama vivamente y a las que se dedica de modo
especial una temporada en determinados días cada año. Alfonso VIII lo obliga a aceptar la
diócesis de Cuenca a la muerte de su primer obispo. En 1196 es consagrado obispo vencida su
resistencia. Y comienza un nuevo cargo pastoral en la hosca y brava sierra, el altozano de la
Alcarria y los llanos de la Mancha donde ha de cuidar del complejo mosaico de musulmanes,
judíos y cristianos que su diócesis encierra. Se preocupó de modo exquisito de los sacerdotes que
son su mano larga para llevar a Cristo al pueblo. La caridad con los pobres, y la atención a los
descarriados destacan bases que consiguen para Dios una parcela cristiana. Los biógrafos hacen
sobresalir dos momentos de su vida de pastor en los que demostró virtudes heroicas: la
hambruna y la peste que sufrió el pueblo y en las que su generosidad y entrega no tuvo límite a
favor de sus fieles. Murió en el 1208. Sus atributos son con propiedad episcopales, la mitra y el
báculo al que se añade un cestillo testigo de su caridad. Ordinariamente se le representa sentado
ante su mesa de trabajo. A lo largo de su vida se complementan lo intelectual y lo pastoral, la
teoría se hace práctica, el espíritu informa a la vida, y las palabras no se quedan huecas sino que
se colman con las obras. Fue el hombre de Dios que sirvió a la Iglesia estando donde se le
necesitaba y en el momento oportuno. Aparte quedan los fastos apócrifos que adornan su vida
con prodigios sobrenaturales desde su entrada en el mundo y existentes sólo en la imaginación
de quien tuvo la sana pretensión de exaltar la figura del santo. San Julián no los necesitaba.

29 ENERO
Santos: Gelasio II, papa; Valero, Sulpicio Severo, Potamión; Constancio, obispos; Papías,
Sarbelio y Bárbea, Bedaya, Seustio, Mauro, mártires; Radegunda, virgen; Cesáreo (César),
doctor; beato Manuel Domingo y Sol, fundador de la Hermandad Sacerdotal de los
Operarios Diocesanos.
29 de enero Radegunda, virgen († a. 1152) Se desconoce todo lo que se refiere a su
nacimiento. El martirologio romano la llama Radegundis y es una de las gloriosas vírgenes que
ha dado España. Aparece como la última religiosa del monasterio de san Pablo, en Burgos, que
perteneció a la Orden Premostratense. La extrema pobreza llevó a la extinción a este monasterio
que quedó anexionado al de san Miguel de Treviño. Llevada por sus deseos irresistibles de
visitar los Santos Lugares de Roma, donde murieron tantos mártires y donde reside el Vicario de
Cristo, marcha a la Ciudad Eterna. Tiene en su contra la poca salud que disfruta y los pocos
medios de que dispone para tan largo, peligroso y costoso viaje; pero el fervor puede más que los
miedos. Saciada y llena de agradecimiento al Señor, animada por los besos puestos en las calles
que pisaron los mártires, venerados los monumentos, regresa con numerosas reliquias. Ahora
sólo quiere soledad y retiro. Junto al monasterio de San Miguel habita en una pobre y mísera
habitación que tiene un ventanuco por donde puede presenciar los santos oficios de la iglesia. No
cambiaría aquel sitio por el mejor palacio. Sólo piensa en ser agradable a su Divino Esposo.
Vive como los antiguos anacoretas del desierto y la gente del pueblo comenta con asombro sus
penitencias, ayuno y oración. Muere el 29 de enero del año 1152, cuando reina en Castilla
Alfonso VI y es papa Eugenio III. Es sepultada en la iglesia de San Miguel de Treviño donde
sus reliquias son veneradas a través de los siglos.

30 ENERO
Santos: Martina, virgen; Félix, papa; Matías, Armentario, Barsén, obispos; Hipólito,
presbítero; Adelelmo (Lesmes), Feliciano, Filapiano, Alejandro, mártires; Sabina, vírgenes;
Aldegunda, Jacinta de Mariscotti, Tiadilde, abadesas.
30 de enero Jacinta de Mariscotti, abadesa (1585-1640) Puede ser un ejemplo para las niñas-
bien. Bueno, es un ejemplo para todos, pero dado que su vida pasó por unas situaciones
peculiares de quienes proceden de buena cuna, tienen bienes materiales abundantes y hasta
pueden predecir un futuro lleno de posibilidades que mucha gente llama “ideales”..., pues por
eso escribí lo que escribí. Sobre todo, cuando esas previsiones de futuro probables se convierten
en sólo futuribles por las disposiciones de la Divina Providencia. Y si no, conozcamos algo de su
vida. Nació cerca de Viterbo, en Vignatello, en el año 1585 del matrimonio formado por
Marcantonio Mariscotti y Octavia Orsini, condesa de Vignatallo. Top en la sociedad del tiempo.
De sus hermanos hay algo que decir también. Ginebra, que se llamó luego Inocencia, vivió y
murió santamente como Terciaria Franciscana de San Bernardino. Hortensia, joven virtuosa que
casó con el marqués de Podio Catino, Paolo Capizucchi. Sforza se casó con Vittoria Ruspoli y
heredó el título de la familia de los Mariscotti. Galeazo trabajó y murió en la Curia romana. Se
llamó Clarix como nombre bautismal. Sus padres quisieron darle la mejor educación y pensaron
que el camino óptimo era ponerla junto a sor Inocencia, su hermana, para que creciera al calor de
los buenos ejemplos y virtudes del monasterio. Su intención fue más buena que acertada. Todo
lo de fuera le ilusiona, le atrae, le embelesa y encanta más que el aire religioso de dentro.
Abandona el monasterio y como conoce su hermosura y la prosapia de su familia, se hace
vanidosa, presumida y coqueta. Más, cuando su hermana encontró su buen partido y, enamorada,
contrajo matrimonio; ahora se vuelve tan ligera, mundana y extraviada que está a las puertas de
su definitiva ruina espiritual. El único camino viable es entrar de la peor gana en el monasterio;
y, más por despecho que por vocación, toma el hábito de Terciaria franciscana con el nombre de
Jacinta. Tiene veinte años. Por diez años, que son bastantes, lleva en el convento una vida
mundana. Su celda parece un bazar por los lujosos adornos; la piedad en ella es tibieza; la
mortificación prescrita, un tedio; hasta recibe las amonestaciones con desprecio. Pero con treinta
años llega la hora de Dios y surge potente la casta noble y cristiana que lleva dentro. Una
enfermedad grave la espabila del sueño. Una confesión general es el comienzo. Se suceden los
actos de petición de perdón, de arrepentimiento, está horrorizada por el mal ejemplo... suenan las
disciplinas en público, da besos en los pies de sus hermanas, obediencia rendida, aceptación de
los sufrimientos. La conversa aparece en público alguna vez como animal, con la soga al cuello.
Aunque claramente se tiene por la mujer más pecadora la nombran vicesuperiora y maestra de
novicias pero ha de vencer su repugnancia a intentar educar a otras que son mejores. Ahora tiene
su contento en la oración, es devota del Arcángel san Miguel, ama sin cansancio la
contemplación de la Pasión de Jesucristo, la Misa le da lágrimas, las imágenes de la Virgen son
su refugio. Le causan pena las almas que pasan por el extravío del pecado y por su recuperación
para Dios funda dos cofradías: La Compagnia dei Sacconi para la atención material de los
enfermos y ayudarlos a bien morir y La Congregación de los Oblatos de María para avivar la
piedad, hacer obras de caridad y fomentar el apostolado de los seglares. Aquí ya quiso
recompensar Dios a su sierva enamorada con dones extraordinarios como el de profecía,
milagros, penetra los corazones, es instrumento de conversión y el éxtasis es frecuente en ella ...
Así hasta que murió el año 1640, cuando tenía cincuenta y cinco. ¿Es o no es una linda
“esperanza” para quienes, niñas-bien, están lejos? También para padres “desconfiados” de los
poderes del Cielo.

31 ENERO
Santos: Juan Bosco, Patrono de aprendices, cinema e ilusionismo, confesor y fundador;
Geminiano, obispo; Ciro y Juan, Tarsicio, Saturnino, Tirso y Víctor, Zótico, Ciriaco,
Trifena, Sergio, mártires; Julio, presbítero; Marcela, Luisa Albertonia, viudas; Francisco
Javier María Bianchi, confesor.
31 de enero San Juan Bosco, presbítero (1815-1888) Nació cerca de Turín, el año 1815, junto
a Castelnuovo. Su niñez fue dura. Una vez ordenado sacerdote, empleó todas sus energías en la
ciudad de Turín, desviviéndose por la educación de los jóvenes más pobres y abandonados.
Fundó la Congregación de los Salesianos destinada a procurar a esta juventud una formación
humana integral que abarcara tanto el campo intelectual y religioso como el profesional.
Escribió también algunas obras en defensa de la religión. Murió en el año 1888.

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