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Somos eso que la vida. Nos fuerza a ser... No debemos de fingir ser alguien más.

Es un baile de máscaras de nunca acabar.

A veces nos duele respirar...

Eso es lo que llevo hasta ahora...

Y es lo que entiendo, que en ocasiones hasta las cosas más pequeñas pueden doler…

A veces nos duele si quiera pensar el hecho de que seguimos con vida después de tanto esfuerzo
porque esperamos un cierre definitivo.

¿Que esperar cuando todo se vuelve nublado?

… Cuando las horas marcan que debemos cesar, cuando debemos de parar y descansar de este
baile que no tiene fin; cuando la canción por fin acaba.

Caras vienen y caras van… ¿cuantas sabemos que no fueron máscaras y nada más? ¿Cuántos
tuvieron el valor de quitarse sus caretas delante de nosotros y ser reales?

Una miseria infinita en algo que llamamos vivir o morir. Vivir y morir sin amor, sin esperanza, sin
un ápices de entusiasmo o emoción hasta que solo voltee y lo ví... Era precioso ese rostro... No
había máscaras que taparan su belleza o alguien que lo hundiera en la miseria de la noche. Una
pequeña llama debilitada danzando en la oscuridad. No se apagaba, no se inmutaba, no pasaba
nada. Solo danzaba... la música no era necesaria para esta llama, ya que ella, era su propia canción
para bailar, sin miedo, sin rencor, solo con fuerza y pasión. Se tomaba su tiempo para cada paso
dar y sentir y vivir y no morir….

Me pregunte.

¿Que será el vivir así?

Sin temor al existir… solo ser, sin mascaras o muros para esconderse…

Arranque mi mascara con fuerza y frustración… cansado de vivir bajo la sombra de lo que la vida
me forzó a ser… algo que no soy, algo que no conozco…

Al irme acercando a esa pequeña llama, comprendí lo que es buscar la luz, en la oscuridad, aprendí
apreciar aquel rostro que por años aprendí a ocultar…

A pocos pasos de ti; Solo faltaba algo, encuentro. Porque aunque esto empezó como algo
paradigmático y quiera un cierre lleno de suspenso... Pero como un baile, no esperes un
movimiento porque no será así. Un encuentro con alguien conocido sin conocer, nos hace
valiente sin saberlo ser… y solo hay dos tipos para la llama: Quienes huyen de tanta fuerza y luchar
por querer contemplar sus movimientos que nunca entendieron; y quienes se quedan a ver como
la pequeña flama danza en la oscuridad llena de horrores y personas escondiendo quienes son y
la mantienen viva para quedarse a admirarla y acompañar a que los dos se desvanezcan, o a
menos que... Solo les falte respiras… al menos que… solo el aire del otro, sea lo único que
necesiten para ser… aquella llama que se mantiene viva y brilla con furor, mientras arden en la
vida.

Somos nuestras propias luces, y aunque a veces, las pequeñas cosas pueden doler… así es la vida…
y podemos entender… que si duele. Nuestro amor es real… y seguirá ardiendo para poder bailar a
la par… sin nada mas en que pensar… solo ver nuestros ojos. Y que sean nuestros ojos, los que nos
guíen a nuestro hogar.