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-Hay cosas que todavía sigo manteniendo a pesar de tanto que me dañaron...

vi el espejo y solo vi
el reflejo tuyo evanescente y claro a la vez, colgaba de tu boca un cigarrillo con esas curvas que
matan que da a tu sonrisa. Ya no eres nadie, no estas.

Se lo intente explicar pero no lo entendía...

-¿No captas la metáfora? ¿Acaso es muy difícil?

El punto es ¿Porque el ser tiene atracción por lo que más le hace daño? y la respuesta es sencilla y
clara. Nos sentimos atraídos por el simple hecho de creación, si, creación.

Creamos ilusión, sentimientos, decidimos darle la existencia poderosa y competente a lo efímero y


lo volvemos inquebrantable a ojos de todos, te puedes ver al espejo y notarás como años, tiempo
te pasa encima cada segundo torturante y sigues con el pensamiento de que te sigues viendo bien,
No. La vida es injusta, si ¿Te adaptas lo mejor que puedas y sobrevives? Si también...el ser roto, te
puedo decir, es el ser más completo que existe en el mundo y lo conozco tan cerca y
perfectamente.

No somos acreedores de virtud. No somos santos, no podemos serlo. Tenemos que aceptar el
concepto y no puedes decir "es mi juventud" no es justo con nadie. No es justo conmigo, no es
justo con aquel que perdió la lucha, no es justo que me sigues viendo desde el otro extremo del
reflejo ¿Por qué no puedo borrarte de una vez por todas y que te marches de mí ser?

Por primera vez y única se me acerco esa imagen y me susurro al oído: Vive.

El miedo se apodero de mí, te desvaneciste con esa misma sonrisa y supe que tú, te habías ido de
la habitación. Una corriente de aire pasó por mi cabello en una habitación encerrada. Escuche la
puerta abrirse, me asome y era el quitándose el bolso de trabajo.

-¿Estas bien? - Me pregunto.

-Perfecto, como nunca antes. Por alguna razón me corrieron lágrimas, sin más no las pude retener;
se me acerco, me abrazo y por otra razón y no pregunte él también lo hacía, lloraba conmigo...me
susurro al oído y me dijo: Vive. Tuve miedo otra vez, nunca más volví a verlo.