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¿Literatura musical?

Más de una vez se ha establecido la afinidad de la poesía con la


música debido a ese desinterés radical por el sentido que la primera tiene y que la
acerca a esa búsqueda sonora que sólo la segunda puede ofrecer, al menos, de la manera
más evidente. Y es que esta colección de poemas y cuentos breves de Lennon,
definitivamente, se despreocupa por el sentido o, mejor, lo atraviesa como cuentas en
un collar: cualquiera que lea estas páginas va a sentirse sumergido en un mundo loco,
disparatado, como ese “Pepperland” de la cinta Yellow Submarine (1968); como el
“Wonderland” de Lewis Carroll, un mundo que juega con lo establecido, mostrando el
revés de las costumbres más rutinarias, estirando sus posibilidades como un chicle.
Estrictamente no es tanto lo que se cuenta sino cómo se lo cuenta lo que nos hace entrar
en este universo chiflado, haciendo del lenguaje la verdadera plastilina con la que se da
cuerpo a las criaturas descriptas en “Frank sin moscas” o “En parte Dave”.
Jaime Rest, responsable de la primera traducción al castellano de In his Own Write (al
cual tituló En su tinta), aparecida muy poco tiempo después del original, sintetiza el
estilo de Lennon al recordar que una de las primeras reseñas del libro hablaba del
intento del músico de “joycear” el lenguaje.
James Joyce, Lewis Carroll y, claro está, los beatniks: es imposible aproximarse a estas
páginas sin notar que la mezcla de sentidos, los extraños seres que presenta, las
anécdotas pueriles que dialogan con fábulas infantiles o el discurso de los medios de
comunicación están también conectados con las estrategias de escritura de Allen
Ginsberg o el cut-up de William Burroughs. Los textos toman algunas veces la forma de
un poema o la sucesión de voces del género dramático en pequeñas escenas absurdas,
pero lo que evidencian es un juego de lenguaje encadenado a una longeva tradición sin
por eso dejar de mostrar atisbos de novedad, sobre todo en lo que a hallazgos temáticos
se refiere.
John Lennon

En su tinta

ePub r1.0

Titivillus 0209.2020
Tı́tulo original: In his own write

John Lennon, 1964

Traducció n: Jaime Rest

Ilustraciones: John Lennon

Diseñ o/Retoque de cubierta: André s Cascioli

Editor digital: Titivillus

ePub base r2.1


Índice

Inadvertencia preliminar
Introducción
David a medias1
Franco no papaba moscas2
Buen chucho Nigel3
En lo del Ontólogo4
El perro luchador
La Navidad de Randolfo5
Vagué…6
Las cinco cerebridades en la Abadía de Santa Velita7
El triste Miguel8
Uno puete ingerir por qué9
Una carta
Escena tercera del Acto Primero10
La Isabel del Tesoro11
El hombre pobre y feo
Intromisión a la fonética
El regreso de Halbul
El deforme Pickleton sobre televasion12
Miusta hablar13
Liddypool14
Divino divino Clive
Enrique y Haroldo
El Club Neville
Safari con el castrador blanco
Reposaba solitario15
El sordo Ted, Danoota (y yo)
El infeliz de Francisco
Victorio triunfa y la señora Watercloset aprende una lección16
Esta mañana chirle
Recuerdo a Arnoldo
Sorpresa para Robertito
Autor
Notas
JOHN
LENNON
EN SU
TINTA
EDITORIAL BOCARTE
Titulo del original inglés:
John Lennon IN HIS OWN WRITE

Traducción, prólogo y notas: Jaime Rest.

Primera edición original, marzo de 1964 por Jonatlian Cape,


Londres. Séptima edición, diciembre de 1964

Dibujos: John Lennon.


Diagramación: Robert Freeman.

Realización de la tapa: Andrés Cascioli, Publicidad Aldaba, sobre una fotografía de


Emilia Picchetti.
Dedicatoria de la traducción argentina:

A Juan Esteban Fassio y por su intermedio a los miembros argentinas del Colegio do
Patafisica.
Inadvertencia preliminar

En los últimos tiempos, uno de los hechos más notorios que se ha observado
en el campo poético es la irrupción avasalladora de una literatura del
absurdo, lo cual —también un absurdo— habla con tremenda claridad y
coherencia acerca del estado en el que se encuentra nuestro mundo y su
infeliz realidad (sea cual fuere el significado de esta palabra que se presta a
tantas interpretaciones semánticas como para quedar vacía de contenidos).
Dentro de este ámbito es necesario ubicar la producción “literaria” de John
Lennon, cuyo propósito manifiesto es aprovechar la comicidad del absurdo.
En razón de esta circunstancia, hemos optado por escribir esta advertencia
preliminar en serio: el colmo de la hilaridad es, sin duda, tomar las cosas con
absoluta compostura y circunspección (lo cual debiera servir de advertencia
a quienes están exentos de sentido del ridiculo y se complacen adustamente
en conducirse como asnos pomposos). Sea como fuere, existe una
perspectiva desde la cual es inevitable considerar este libro seria y aun
trágicamente; es la perspectiva del traductor que se ve en la necesidad de
“hacer algo” con un texto que está impregnado por la rica y caleidoscópica
variedad de lo que parece “nada”. No en vano Christiane Rochefort y Raehel
Mizrahi —que adaptaron el lenguaje disparatado de John Lennon al francés-
definieron sus esfuerzos como un “intento desesperado de traducción”. De
entrada nomás, optamos por ampararnos en este beneficio de clerecía: lo que
proporcionamos es un libro vagamente sugerido por otro que algo tiene que
ver con la lengua inglesa.
A diferencia de los comendadores de la Orden del Imperio Británico que
renunciaron a esta distinción cuando fue otorgada a los Beatles,
sospechamos que John Lennon —pese a los aprietos en que nos puso para
traducirlo— no atenta contra las más caras tradiciones inglesas; por el
contrario, se halla ubicado en una de las corrientes más autenticas y
elementales de su literatura, aquella que cultiva el absurdo y que ha llegado a
constituir un género propio denominado nonsense, lo cual sólo remotamente
podemos interpretar los hablantes de español a través de las preciosas
observaciones que alguna vez formuló Alfonso Reyes acerca de la
“jitanjáfora” (cf. La experiencia literaria); remotamente porque el absurdo
del nonsense posee una elevada proporción de sugestión semántica, porque
sus palabras, frases y meras conexiones lingüisticas aparentemente (cf.
Freud) casuales están impregnadas de sentido. Basta para comprobarlo el
hecho de que algún crítico inglés, en un periódico literario londinense,
describió los procedimientos de John Lennon como un nuevo intento de
“joyeear” el lenguaje, con lo cual ya tenemos situado al autor de estas
páginas en la línea de experimentación verbal que ejerció aquel otro autor y
artífice de la lengua inglesa cuya fama el tiempo va consolidando hasta el
clasicismo (¡pobre de él!) en torno de sus obras más ambiciosas: Ulystes y
Finnegans Wake, dos voluminosas exploraciones no acerca de lo que el
lenguaje es sino de lo que puede ser (es decir, acerca de lo que el lenguaje
esencialmente es, indiferente y emancipado de nosotros, los pobres usuarios
que creemos dominarlo pero somos sus víctimas). Sin embargo, antes de
Joyce están Lewis Carroll (con sus porlmanteau words que reúnen “dos
significados en una sola palabra”) y Edward Lear (con superabundancia de
limericks incluidos en su célebre Book of Nonsense); y aún antes, la
literatura inglesa cuenta con una larga trayectoria de piezas infantiles
absurdas, incorporadas en especial a sus nursery rhymes. (A nosotros, los
hablantes de español, sólo nos queda, en cambio, la posibilidad de remitirnos
al ejercicio quevediano que prolijamente ignoran los profesores de escuelas
secundarias, “La culta latiniparla”, porque si apelamos a César Bruto —una
de las más fecundas influencias de la literatura argentina actual, según se
observa en la producción de Julio Cortázar— nos acusarán de populacheros
y antiprosódicos.)
La vinculación de John Lennon con James Joyce resulta útil para explicar las
dificultades de traducción. aún en el caso de que se la juzgue arbitraria.
Porque Borges, al reseñar Ja traducción castellana del Ulysses, puntualizó
agudamente dificultades y contratiempos insuperables: la lengua inglesa
posee abundancia de palabras monosilábicas y cuenta con un eficaz
mecanismo de composición verbal —como el griego, como el alemán— que
permiten crear nuevos vocablos sintéticos carentes de toda artificialidad.
Además, hay otro problema de traslación de un idioma a otro: quienes hayan
escuchado a los Beatles —personalmente, en el cine o en grabación
fonográfica- recordarán sus peculiaridades fonéticas, propias del lenguaje
popular inglés, en particular de Liverpool: mientras el lenguaje culto tiende a
oscurecer los sonidos (especialmente vocálicos), el habla popular propende a
una clara articulación, de modo que las confusiones verbales de John Lennon
adquieren un burlesco tono de crítica al ininteligible —para ellos lenguaje de
sus betters, de los esnobs, de los locutores «le la BBC, de los oxonienses, del
Queen’s Englisb, de cualquiera, de cualquier cosa. No debemos olvidar, al
respecto, las reflexiones de Bernard Shaw sobre la fonética inglesa,
dramatizadas en su Pygmalion: se trata «le una versión moderna del
laberinto «le Creta «pie inclusive sus naturales usuarios sólo pueden recorrer
con auxilio de un mapa caminero (cf. Daniel Jones, An English Pronouncing
Diccionary y An Outline of English Phonelics, que no fueron escritos
precisamente para hablantes de lenguas extranjeras que estudian inglés).
Finalmente, un tropiezo adicional para quien desee hacer algo inteligibles las
ininteligibilidades deliberadamente significativas del original radica en que
son frecuentes las referencias a hechos o personas muy conocidos en
Inglaterra, que no aparen en mencionados en forma explícita sino aludidos
de una manera vagamente equívoca: ciertos nombres sugieren conexiones
(“Randolph” con el hijo de Wintston Churchill, “Michael” con el hijo de
Charlie Chaplin); ciertos episodios o frases se relacionan con circunstancias
de actualidad (el crecimiento de la población negra de origen colonial en el
territorio metropolitano inglés y los consecuentes conflictos raciales, la
influencia ejercida por las entidades sindicales): ciertos textos remedan
composiciones poéticas clásicas (algo de Shakespeare, mucho de
Wordsworlh); ciertos pasajes deforman frases hechas o giros muy frecuentes
en Inglaterra cuyo valor literal sorprende porque ha quedado oculto Iras el
sentido metafórico habitual.
Se nos ha comentado —si bien no hemos podido comprobarlo — que
Samuel Beckett elogió calurosamente los textos de John Lennon. Sea
verdadera o falsa, esta versión resulta muy interesante: el amigo de Joyce, el
dramaturgo de En attendant Godot y de Fin de partie, el novelista de Watt y
de L’innommable ha comprendido como pocos que estamos viviendo el
término de una era, el estancamiento de esquemas de conducta y de
personalidad que han perdido fuerza y significación; ello también puede
aplicarse al lenguaje, ya que la confusión del significado se torna
directamente proporcional a la búsqueda desesperada de una expresión
inteligible; las palabras ya no nos pertenecen, porque somos incapaces de
construir una realidad coherente que estemos en condiciones de gobernar y
expresar. El lenguaje de John Lennon tiene, en este aspecto, una intensidad
agresiva porque se propone —acaso inadvertidamente— demostrarnos que
nuestras palabras se han tornado abstractas o vacias. al punto de que
hablamos sin decir nada. Pero, ¡cuidado! la agresividad de John Lennon no
es la de quien propicia cambios profundos y renovadores: es el lenguaje de
Oscar Wilde y no el de Bernard Shaw; es el idioma de quien se aprovecha de
lo existente burlándose de cuanto sucede sin pretender (¡Dios nos libre de
ello!) modificaciones, en lugar del idioma empleado por aquel que toca el
tambor frente a un almacén para que lo oigan (definición que Shaw sí
aplicaba a si mismo. pero que bien pudo suscribir Brecht).
En fin. que Dios te proteja desaprensivo lector, mon semblable, mon frère.
JAIME BEST
P.D. Hemos optado por emplear el lenguaje popular urbano de Buenos Aires; el motivo
consiste en que nos ha parecido más justo trasladar una forma de expresión local a otra
de iguales características, en vez de emplear un idioma de irreal neutralidad.
Introducción

Lo conocí en una romería en la localidad de Woolton. Era un escolar


rechoncho y cuando apoyó un brazo en mi hombro me di cuenta de que
estaba borracho. Por aquel entonces teníamos doce años pero, no obstante
estar patilludo, llegamos a convertimos en compinches de adolescencia.
Tía Mimí, que lo tuvo a su cargo desde que era así de alto, me contaba con
frecuencia que era más inteligente de lo que suponía, y otras cosas por el
estilo. Había escrito un poema para el periódico del colegio acerca de un
ermitaño, que decía:
“Si mi vida consiste en respirar, no oso osar en detenerme".
Esto me hizo considerar detenidamente: “¿Es profundo?" usaba anteojos, de
modo que era posible; y aún sin ellos no había manera de averiguarlo.

“¿Qué sapa?”, respondía a los alaridos de risas aprobatorias.


Fue al colegio secundario de varones en Quarry Bank y más tarde frecuentó
la Escuela de Arte de Liverpool. Abandonó la escuela y se incorporó como
intérprete en una agrupación llamada los Beatles y ahora se viene con un
libro. Me vuelvo a preguntar: “¿Es profundo? ¿Es ingenioso? ¿Está en la
onda?”
Aparecerán cabezas duras que se han de pregun- tar por qué hay cosas que
no tienen sentido y no faltarán otros que busquen sentidos ocultos.
“¿Qué es la Brummestería?”
“Hay más posibilidades de lo que parece de desdoblar el doblez”.
Nada de esto está destinado a tener sentido; basta con que resulte divertido.

P.D. También me gustan los dibujos.


David a medias1

Había una vez un hombre que era David a medias y que tenía una misión en
su vida. “Soy David a medias”, solía mascullar al despertarse, que era ya la
mitad del camino. En el desayuno volvía a decir: “Soy David a medias”, lo
cual siempre enervaba a Betty. “Qué patinada, David”, le decía una voz en
su viaje al trabajo, la cual, ¡resultaba ser un guarda de color! “Eso es lo que
te parece”, acostumbraba a pensar David, quien no veía claro el problema
del color.
David a medias era un atronador dependiente cuya labia siempre enervaba a
Mary.
“Me parece que no tengo para el boleto, hermano”, dijo David con descuido.
“Entonces, ¡a bajarse enseguida!, contestó Falucho con un gesto indudable,
sin que él tampoco viera muy claro el problema del color. “Como quiera”,
dijo David a medias, con la humildad de quien no quiere ofender. “Pero, ¿le
gustaría que tu hija se casara a con uno de ellos?”, pareció decir una voz
cuando David saltaba del ómnibus como un enardecido espástico.
Franco no papaba moscas2

Esa mañana, Franco no papaba moscas. Y después de todo, ¿por qué había
de hacerlo? ¿Acaso no era un ciudadano responsable, con mujer e hijos?
En una típica mañana de Franco, con agilidad que desafía toda descripción,
saltó sobre la balanza del cuarto de baño. Pero se sintió asombrió al
comprobar que pesaba ¡30 centímetros más! No podía creerlo; la sangre se le
subió a la cabeza con lo que vino a tener un color subido.
No puedo quedarme impasible ante el suceso acrecido al propio cuerpo de
mi persona, que no engordaba desde que mi madre me partió. Aunque esté
muerto de fiambre, no me comeré ni un mendigo. Es una desgrasa que me
haya sucedido esta inflación.
De nuevo Franco bajó su mirada hacia la tremenda visión que abrumaba su
ánimo con tan alarmante peso. Ay, ¡30 centímetros más pesado! Pero, ¿no
soy más gordo que mi hermano Godofrito, cuyo padre Alee descendía de
Kenneth a través de los Leslies que engendraron a Arturo, hijo de Eric por la
casa de Ronald y Abril, cuidadores de Santiago de Newcastle que

corrió a Madeline en 2 a 1, pasando a Silver Flower (10 a 2) delante de Wot-


ro-Wot, a razón de 4 chelines y 3 peniques por kilo?
Peregrinó en demanda de la planta baja, cabizbajo y defectivo —un gran
peso en sus espaldas—; y ni la ruinosa cara de su mujer piulo suscitar una
sonrisa en la cabeza del pobre Franco, que como se sabe, no papaba moscas.
Su mujer, ex soberrana de la belleza, lo miró con aspecto extraño pero
corpulento.
“¿Qué te pasta, Franco?”, preguntó frunciendo el seno. “Pareces opresivo, si
quizá no desafectado”, prostigó.
“Sólo se trata de que crecí 30 centímetros por encima del peso que tenía ayer
a esta misma hora de la balanza, ¿no soy el más infeliz de los hombres? No
trates de decirme nada que corro el peligro de asesi- narte una herida mortal:
debo remontar esta prueba yo solo”.
“¡Basta, Franco! Me causas gran pena con tan serio asunto. ¿Soy acaso
culpable de que esto no te haga ninguna graciela borges?”
Franco miró con tristeza a su mujer, olvidando por un instante la causa de su
pesar. Caminando lenta pero lentamente hacia ella, tomó en sus manos su
cabeza y con unos pocos y rápidos golpes la dejó misericordiosamente
extendida en el piso, muerta.
“No debe verme así”, murmulló Franco, “de ninguna manera, tan obeso y en
el día de su trigesimosegundo
cumpleaños”.
Franco debió hacer su desayuno ese día y también los días siguientes.
Dos (o acaso tres) semanas después, Franco comprobó al despertar que aún
seguía sin papar moscas.
“Franco, hijito mío, seguís sin papar moscas”, pensó; pero para sorpresa
suya parecía que un enjambre de moscas revoloteaba sobre su mujer... que
todavía estaba
tendida en el piso de la cocina.
“Soy incapaz de compartir el pan y todo lo demás, viéndola tirada por el
suelo así”, pensó con voz alzada, escribiendo mientras hablaba. “Debo
remitirla a su casa, donde sin duda será bienvenida”.
La juntó en una boba pequeña (porque sólo tenía cuatro pies y tres pulgadas)
y enfiló hacia su correcto destino. Franco llamó a la puerta de la casa
materna de su mujer. La madre abrió al puerta.
“Le traído a casa a Mariana, señora Sutherskill” (nunca le pudo llamar
mamá). Abrió la bolsa y puso a Mariana
en el umbral.
“No quiero esas moscas en mi casa”, gritó la señora Sutherskill (que era una
arma de casa muy enorgullida de la limpieza), y cerró la puerta. “Por lo
menos pudo haberme ofrecido una taza de té”, pensó Franco mientras volvía
a cargar el problema en sus espaldas.
Buen chucho Nigel3

Guau, guau, dice nuestro amigo, grata visión en pelambre de abrigo, Guau,
guau al llegar delante del farol que lo espera brillante. ¡Lindo chucho! ¡Ser
querido!
Goza sin tiempo perdido, mientras muevas la cola divertido.

Porque a las tres en punto, Nigel, te haremos dormir el sueño eterno.


En lo del Ontólogo4

Señora: Tengo un diente careado y apenas lo puedo enguantar.


Doctor: Instílese en el sillón, señora, y abra bien la cavidad ducal: en sus
elegías ya casi no quedan ingredientes (usted está casi detentada).
Señora: ¡Qué calamiedoso! Sólo he logrado disponer ocho dientes para
conserva (apenas ocho dientes conservados).
Doctor: Entonces ha perdido ochenta y tres.
Señora: ¡Impasible!
Doctor: Cualquiebra sabe que hay cuatro decisivos, dos felinos y diez
polares, lo cual enciende a treinta y dos en total.
Señora: Pero yo hice todo lo que vi recomenzado para cuidar mis «líenles.
Doctor: ¡Indurablemcnte! Pero eso no tuvo ningún afecto.
Señora: ¡Ay!, por qué no lo habré insultado antes.
Doctor: La verdad, usted me parece algo retardada; tanto retraso no permite
moratoria.
Señora: Entonces me va a poner una emplumadura.
Doctor: No. mi extenuada señora, lo voy a extragar.
Señora: Pero eso es muy dolorido.
Doctor: Veamos. ¡Crac! Asunto arrendado.
Señora: Pero doctor, ese diente era conservador (ansiaba conservarlo).
Doctor: Estaba totalmente negro; no podía consolarlo: y los demás tampoco.
Señora: Por el amor de dos. pronto no tendré nada para comer.
Doctor: El Misterio de Insistencia Social le dará una dentadura petisa: su
edad logrará por lo menos treinta años de rebaja.
Señora: ¡Treinta años de rebaja! Doctor, me ha concebido, sáqueme todos
los sobreestantes.
Doctor: Bien, señora, en un momento estás hervida.
El perro luchador

Había una voz allá lejos y liare tiempo, una comarca en la tierra al este del
paraíso, cruzando el verde mar donde se oye el canto del ruiseñor; y en ese
continente perdido lejos del mundanal ruido y de todo el mundo, en una
ínsula estaban erradicadas 39 personas.
Al llegar la época del ganado y las mieses toda la gente realizaba grandes
celebraciones, con danzas y todo
lo demás. Correspondía a Perry (porque Perry era el vulgomaestre) la larca
(y debo agregar el placer) de proveer de una nueva y apasionante (según
solía resultar) diversión y de un gran animador (que a veces era un enano),
para lo cual este año Perry superándose a sí mismo, octubo un Perro
Luchador. Pero, ¿quién enfrentará a esta bestia prodigiosa?
Yo no, gracias.
La Navidad de Randolfo5

Era Nocheviena pero Randolfo estaba solo.


¿Dónde se encontraban sus buenos compañeros: Ber- nie, Dave, Nicky,
Alice, Beddy, Frcba, Viggy, Nigel, Alfred, Clive, Stan, Frank, Tom, Harry,
George, Ha- rold? ¿Dónde estaban en esa ocasión? Randolfo, con rara larga,
miraba la única tarjeta con extremaunciones de Pascua, enviada por su papá
que no vivía allí.
“Estoy muy entristhendido de encontrarme tan soltero en el día del año en el
que uno está seguro de que va a encontrarse acompeñado por un tipo o dos”,
pensaba Rangolfo. Sin embargo prosiguió en la tarea de Cortázar
untamientos y guirnalgas.
De sorpereza, escorchó con jubileo un yameado en la puerta. ¿Quién de
quiénes puede estar llamando a mi puerta? Abrió y, ¿quiénes estaban
especiando allí? Nada menos que sus compañeros: Bernie, Dave, Nicky,
Alice, Beddy, Freba, Viggy, Nigel, Alfred, Clive, Stan, Frank. Tom, Harry,
George, Harrods. ¿Acaso no eran ellos?
Entren, mis viejos camaradas, mis hermanos corridos. Con una cara jubilada,
Randolfo se mostró dispuesto a iniciar la cerebración. Fueron entrando
todos, jacarandeando, bostiferando y embromando: “Inferni- tas Felicidades.
Rangolfo”, decían, y otras salubrecio- nes; luego saltearon al unísono sobre
él y comenzaron a golpearle la cabeza sin compasión, mientras gritaban:
“Desde que te conocemos no te hemos podido tragar. Nunca llegaste
positivamente a pertenecer al grujió, estúprido”.

Ustedes saben que lo mataron pero al menos no estuvo solo en el momento


de la muerte. ¡Felices conglomeraciones y próspero agorero, viejo y querido
Randolfo!
Vagué…6

Por mares fragantes y goletas raudas Por lugares agitados o calientes Vestido
en combustible de maní Vague tan feliz como un judío Que encuentra a su
bella Esther Rabí.
Entre árboles trémulos y vastos edificios Entre buenos rateros y lanuda
majada Cubierto por casaca de azul efugio Vagué hirsuto cual perro
desdentado En busca de un noctámbulo refugio.
Por senderos vagos y pedregosos rumbos Por requiebros y mitos pegajosos
Envuelto en un grasoso traje hebreo Vagué silente cual un escarpín
En busca de la impía harpía Marilín Toreo.
a la luz de su fiel perro Candil. . .
Las cinco cerebridades en la Abadía de Santa Velita7

¿Estaban de vacanciones las Cinco Celebridades de Enhigo Blítem: Tom,


Stan. Dave, Nigel. Bernias, Ar- thur, Harry, We Jockey, Matoombo y Craig?
Por espacio de 17 años el prestisoso quinterso había corregido toda clase de
aventuras en varadas islas y en valles alojados en compañía de Candil, su
famoso perro de pura rasca. Felsipe, popular tío del grupo, con su popular
cabello canoso de rizos dorados, su rostro varonil curtido por mil
tempestades, sus populares botas de pescador, su gran tricota marinera con
cierre astronómico y su cabaña pequeñita.
“Cinco quesos, cinco quesos”, parecía decir el tren, cinco quesos en
vacanciones”; y en efecto así era. Al llegar advirtieron a un extranjero
misterioso que ¿podía presagiar algo bueno?
“Eh, qué es lo que sucede aquí?, dijo por detrás. “Somos las Cinco
Celebrigadas de Testigo Réquiem”, contestaron Tom, Stan, Dave, Nigel,
Bernias, Arthur, Harry, Wee Jockey, Matoombo y Craig? Y en efecto así era.

“No traten de llegar a la misteriosa colina donde está la Abadía de Santa


Volita”.
Esa noche, a la luz de su fiel perro Candil, persuadieron a Craig y Mtumbo
para cumplir el trabajo insalobre.
Pronto llegaron al Cabo de Velita donde encontraron un monje calzado que
resultó ser el furtivo extranjero.
“Prohibido estacionar”, dijo con entonación enfardada. Matoombo saldó
sobre él y con rapiñez lo descalzó. ¿Y Craig? Juzgó que su compañero había
encontrado la horma de su zapato.
“¿Cuál es el misterio de la Abahía de Santa Velita?”, preguntó Craig?
“Aunque me tonsuren no lograrán saberlo”, contestó con voz absolutamente
sirena.
“Cualquier cosa que diga desde ese momento ha de ser emplomada”, dijo
Harry. Y era así en efecto.
El triste Miguel8

No había motivo para que Miguel estuviera triste esa mañana (pobre infeliz);
todo el mundo le tenía afecto (cochino). Ese día por la noche, había tenido
un día arduo ya que Miguel era revisor noctámbulo. Bernie, su mujer, que
estaba bien controlada, le profirió su comida acostumbrada; pero él seguía
triste. Era extraño, tratándose de un hombre que tenía de todo, y por
añadidura su mujer. A las 4 de la mañana, cuando su fuego estaba incentivo
virtuosamente, un vigente de policía amaneció por el lugar para pastar el
tiempo. “Buena noche. Miguel”, saludó el regente de poligrafía; pero Miguel
no respondió porque era sardo y mulo y por eso no podía contestarle.
“¿Cómo anda la patrona?”, retiró el indigente de portería.
“¡Ni hablar de eso!”
“Yo creía que era sardo y mulo y que por eso no podía contestarme”, dijo el
vigente.
“Y ahora qué voy a hacer con todos mis libros en braille para sardos y
mulos”, dijo Miguel, advirtiendo de inmediato que allí había un problema
que requería detenida consideración.
Uno puete ingerir por qué9

(Para ser leído con pronunciación alemana)

¿Por qué el pestilente Ze Gol y el cansillón Adenoides intimidaron tanto?


Uno puete ingerir por qué. ¿Por qué Celu Loide fue reempalizado? ¿Por qué
Harrods Mac Millón engolfa mil Bod Hope? ¿Por qué Frank Cunnings con
TUCo. se opone al Amargado Común Eurofeo? Uno puete ingerir por qué.
¿Por qué el Princepo Pelitre anda a todo trapo mil Ufa Foco? ¿Por qué la
Peringlesa Margarina Rosca unt su marido el que es Conde, abanderaron
Jamaika tan pronto? ¿Por qué al Raltín le pusieron una trampa en el
campeonato de Londres? Uno puete ingerir por qué.
Una carta

Estimado señor:

Por qué no se engullen más retatos y complementarios sobre nuestro grupo


favorito (Berlinesa unt sus Extranguladores). Hay treinta y nuevos de ellos,
como ustedes saben. Nos gusta porque Alee salda y zapalea. Le pediría
atentatoriamente que me enviara un sobre estampado y digerido de Bern y
Ern danzando y haciendo todo lo posible para entretener a un grupo muy
defoto y hacemos vetos para que la presente mersiva lo llene en profetidad.
Lo saluda una admiradora,
Fan Atica
Escena tercera del Acto Primero10

(Escena) Una habitación espaciada de robusta constitución, conteniendo un


hogar de inmersas proposiciones, ubicado frente a una amplia vientana de
inerme tamaño; hay un escritorio cubierto por gran viscosidad de
documentos comerciales y un notorio desorden vi sual. Frente al escritorio
hay dos, tres o cuatro sillas. Una de ellas están ocupadas por un obrero de
aspecto descuernado, la gorra en una mano que gesticula vigorosamente
pero con humildad hacia un gordinflón empresario capistolista. Un hombre,
blanco pone cuidadosamente carbón en el fuego y retorna hacia una
gigantesca puerta que parece conducir a algún otro lado. Un gato
crepitando junto al fuego se levanta y se estira totalmente en el tapiz. Una
fotoresfria del Mariscal Mongomaní en uniforme de campiña, dirigiéndose
hacia dos hombres más abajo, cada uno de los cuales mira hacia arriba con
gesto respleto.
Un perro roe quietamente un pigmeo bajo el anorme escritorio. Son las tres
y media en el viejo reloj de préndalo, junto a la vientana.

Gordinflón: Son las terés y media Escasany y la gente todavía no ha


ordeñado la huelga. Por qué no arreglamos el asunto ahora sin recubrir a
largas excursiones gremiales y olvidamos todos los antepasados.
Descueriado: Cerra el pico chancho burgués o te voy a romper la jeta. Todos
ustedes son los mismos aprovechadores con la panza bien rellena. Nos
explotan hasta reventarnos, juntan la platita y se van a pasar las vacaciones a
Francia.
Gordinflón (poniéndose rojo ceniza): Pero escuche, Escasany, actualmente
sólo trabaja dos horas por día, tres veces a la semana. Así perdemos plata y a
pesar de eso aquí lo tengo de nuevo protestando porque hay que atornillar
los tornillos. Le aseguro que quiero ayudarlos. Pudimos haber instalado la
fábrica en algún otro lado donde la gente esté dispuesta a trabajar, pero la
verdad, aquí no tenemos subvenciones gubernamentales o cosas por el estilo.
Descueriado: Cerra el pico chancho burgués o te voy a romper la jeta, todos
ustedes son los mismos aprovechadores con la panza bien rellena. Nos
explotan hasta reventarnos, juntan la platita y se van a pasar las vacaciones a
Francia.
(Entra una mujer de color cantando una canción colorida. Trae un gran
fardo en la espalda.)
Mammy: Lalguen amalas y que la balea levante su vela.
(Desata el fardo en el extremo derecho del escritorio.)
Gordinflón (impaciente): ¿Qué pasa Mammy? ¿No puedo mantener una
discursión con Escasany sin que entre negra y cantante? ¡Y saque ese fardo
de basura de mi escritorio!
Mammy: A sus órdenes, Kimu Sahib buana massa.
(Levanta el fardo y se lo come.) ¡Qué lico!
Gordinflón: Veamos. Mammy, ¿qué pasa?
Mammy: Ela la hija suya. que tuvo su segunda mujel, KÍMU SAHIB.
Gordinflón (tomando color): Pero yo no estoy cansado, mi querida Mammy.
(Mammy junta las manos aterrorizada.)
¡Oh. Señol del cielo! ¡Me he comido un bastaldo!
(Corre alrededor de la habitación haciendo cruces y cantando otra estrofa.
Descueriado se pone de pie v se instala firmemente la gorra en la cabeza.
Luego camina hacia la puerta, se vuelve a medias romo en el cine y agita el
puño.)
Saque a esta negra de la fábrica antes de que la gente se entere o le aseguro
que va a tener una huelga entre sus roñosas patas burguesas. Le doy el
consejo por su bien, viejo panzón.
(Descueriado sale de la habitación dejando a Gordinflón, Mammy y catorce
niñitos judíos cantando una especie de himno.)

Telón
La Isabel del Tesoro11

En una pequeña taberna costera de Bristalco, un tumefacto grupo de tunantes


está bebiendo y ocastronando alganzada (antes de levar ancas en búsqueda
del inerme teshorno existente en una desternillada Isla lejos allende los
mares).
“Guardabajo bergantines de mi alma”, dijo al entrar el Largo Jodan Salivar,
enfilando hacia varios viejos loros de mar que habían naufragado los siete
mares.
“¿Dónde está la cacatía que solés llevar en el hombro. Largo Jodan”,
inquirió Teveías el ciego, levantando los ojos.
“No es cuenta tuya —respondió Largo Jodan— mejor preocúpate por
encontrar tu bastón blanco”.
“¿Cómo demonios puedo encontrarlo si soy no vicente?”
De improvisto, el Pequeño Jack Hawkins sigilosamente hizo su enterrada,
con un sesto aflingido en el rastro.
“Ja, ja aa aar mi Pequeño Jack”, dijo Largo Jodan, de una típica y marinera
marina.
Pronto enfletaron para el embocadero en compañía del Capitán Cebollat y el
Señor Tranway. Al abordar ese día se encendieron a la vela, con una suave
brisa de pope.
El largo Jodan comenzó a mirar a Jack como a un hijo o algo sextante
porque continuamente lo tomaba del brazo y le decía “Ja jaaar”, en especial
dándole una cordial cacatía en el hombro. Sin embargo un día el Pequeño
Jack Llawkins estaba en un camalotc cuando suspendió al Largo Jodan y a
otros naufragantes que plantaban un botín contra el capitán.
“¡Atención! Costra a estupor!”, cantó una voz desde lo más alto de la
arboleda del barco, “Costa a estupor, estamos salvados”. Y así era: una
pequeña isabel sarliendo en lontenaza con palmiras y cocoateros.
“Me dejaría extrangulado que no hubiese un viejo barbado sallando de rock
and “roll”, pensó Disraeli Hands, que había visto la película, 'l asi era.
En la primera bota que se largó hacia la costra se introdujeron Largo Jodan
Salivar, Pequeño Jack y algunos más en cantidad escalofriable. No obstante
lograron desenmascarar en la Isabel y un individuo
envejercido asumió llamándose Sien Gun, quien había estado viviendo por
despacio de años junto con el tesoro desde que el cruel Almibarante Flint lo
había señalado en rojo y ustedes saben qué sucede cuando hay señal roja.

En consecuencia, luego de aprisionarse se encendieron a la vela de regreso a


Bristalco, donde quedaron desteñidos por infracción y Jack Hawkins resultó
ser un enano de 32 años en tanto que el Largo Jodan Salivar tuvo que
comprarse una nueva pata de palo porque se habían visto necesitados de
esconder fuego en la Isabel. Sien Gunnn resultó ser un joven en la flor del
rosedal y Tom, leal felino de la expedición, bailó un gato.
El hombre pobre y feo

Soy un hombre pobre y feo Soy feo y pobre de rabo a cabo Soy un hombre
pobre y feo Sea cual fuere la forma del hado. Soy feo y pobre hasta el talón
Soy feo y pobre hasta las cejas No confío salir de la prisión Si antes no me
sacan estas rejas.
Intromisión a la fonética

1. En primera distancia, diga en voz clara y alzada: Murió Tio


millonario; Juan requerido urgentemente.
Muchos hablandes suelen entonarse al llegar a tío.

2. A constipación,
Cante en voz baraja.
Una respiración profana es forzuda para lograr una voz debajo; una
aspiradora profunda seguida de expiación puede servir para las transfusiones
de radio y áreas periféricas... ¿visibilidad nula en la Bahía de Sambayón y en
Mar de Lata? Practique diariamente, salvo en el caso de que sea sardo y
mulo.

3. Como conoclusión, la palabra transcripta en alfabeto frenético


debe ser gramaticalmente expresada con las brocales
obturadas.

e. g. “Mientras hablo con usted de frio me están saliendo sabañones en la


ovejas y usted sabe, tanto como yo, que deben comerse mientras conservan
el calor”.
Téngase incruenta que la Epidemia de Letra- dice “abejas", cu tanto que la
Comisión Nacional de Escultura prefiere “obesas”. con la bocacalle
clausurada.

Practique retiradamente, salvo que se halle impelido.


El regreso de Halbul

(Drama)
Hace ya tres lustres que estoy espectando que el dulce Halbul regrese de la
guerra (ella no se da cuenta de que Halbul Ave regresa improvistamente para
convertirla en una matrona prolisférica).
H: Estoy devuelto dla guerra, Roselín, ¿tenteraste?
R: ¿Cómo fue el té, Haborto?
H: Te extraído un neguerito, Roselín ¿tentraste?
R: ¿Para mi solista, llalbrulo?
H: En tordo momento te estuve recostando, mi querida Roscalinda.
R: Mostrante el neguerito que trajodiste de la guerra. Halboroto. ¡Qué
mascaravilloso!
H: No..
R: ¿Qué templanza, Halbrigo?. ¿Acastro no soy tontalmente tuya?
El deforme Pickleton sobre televasion12

GERENTES Y PASTAJES (GANSADA)

¿Cuántos televicentes siguen “Gimientes y Parientes”? En una reciente


encuestra Galope de popularidad un reportero violante formuló la pregunta
siguiente.:
“¿Qué le gusta más: Bidet Grumo o Cayo Berna?"
A tal indragación. muchos respondieron:
"Por lo demás, ¿quiénes somos nosotros para juzgar? Quiero decir,
¿quiénes somos nosotros?”

PANORASMA (BBC)

La misma indrogación se llevó a cabo entre


otras especias obreras a fin de versificar: "¿Qué profiere usted: Recado
Nivolí o Tacho Vinotín?”
A esta indignación muchos respondieron: "¿Quién demonios es Recargado
Nilorivenir?

En definitiva, ¿quién es?”

ESTO DESESTIMBA LA INTROMISION DE PICKLETON EN LO


REFERENTE A:
a) Que todos son radio activos.
b) ¿Hay demasiados avisos promiscuita- rios en la TV comercial? Este
parece el eje del pistón: Por lo que me consterna a mí. pienso que desarrollan
una inmersa fruición: pero por lo que repleta a las Omisiones Educativas de
la BBBC. me parecen supcrfluali- vas aunque ellos mismos lo digan.
c) 9,5 espectadores de televicios sintonni- son exclusivamente I.T.B. y
lelevicentan BBBC. El resto de los Harbitrantes lee diarios: el Tcrrabussi
Express y la Miel Vespertina, con la sola excepción de Gofio Vende.
Miusta hablar13

Habla con discreción mientras expresa Cobulad entre mar de baja y mar de
leva, Abrojadlo con viñas de represa
Amo amara ameba;
Amón amén a mínibus,
A montones o amarrada,
Amamanta gente el ómnibus
A medida o amasada.
Y luego prosigo mi camino
Adelante hacia la gloria y conquista electoral Despreocupado <le
preocuparme ni un comino

Adelante, adelante y sin parar.


Liddypool14

Reviviendo la ex-tradición del baño Romano de nuevo está danzando suave,


muy suavemente, en Liddypool. ¿No le sucede lo mismo, recordando las
viejas ventosas arrachadas en Boldo Street?
En cuanto a la costra, es muy frecuentada por los borrachos que toman sol;
los blancos boleros navegan con eleGancia y soda hacia Nuez Pipón. No
estamos conformes con el monstrumentó a su majedad la reina Pictoria; pero
se está bien en la Calería del Sastre cuando llueve y el estropicio Zanjón es
negro (y blanco por obra de las arvecillas que vuelan desde la Columba del
Néstor). Espitol tiene en conserva reliquias histéricas, cuya antigüedad
prueba que son muy varicosas, aunque el rey Isabel no haya dormido allí
jamás.
El Aeropucsto de Espigón está a dispersión de los aviones si uno así lo
requiebra (ya no se halla bajo administeriación oficial) y el LCCC
(Liddypool Cha Cha cha) estimula una grand empereza.
El Mersan Vito vendió tres ejemplares más a cierto grupo extranjero que
fuera Yanki a punto de retronar.
En Liddypool hay mucho que hacer pero no hay servicio.
Divino divino Clive

Para Clive Barrow era un día ordinario en el que no sucedía nada inusitado,
en el que todo seguía el curso ombligado sin que sucediera nada notario pero
para Roger en cambio, era un día espacial, un día entre los día... un día
masacrado de rojo cu el almanaque... porque Roger se casaba y mientras se
vestía esa mañana pensó en las desprendidas de
soltero que le habían dado sus compañeros. Y Clive no decía nada. Para
Roger todo era diferente, no era el día que su madre le había contado,
vestido con su mejor traje y lodo, dando pisotones de mano con su dichosa
cara mientras la gente ataba zapatos en su auto y le tiraba puñaladas de
arroz.
Para el bien y para el mar... hasta que la suerte nos separe... se sabía todo al
tresillo. Clive Barrow parecía ausente. Roger podía visualizar a Anne en su
vaporrotoso vestido de despajada, que venía como sobre ruedas hacia el
altar, iluminada por una sonrisa de cien bujías.
Mientras corría el nudo (de su corbata) y se arreglaba el pelo, sintió un
vaciadero en el bosque del estómago.
“Confío en estar haciendo lo conveniente —pensaba, mientras se miraba al
espejo—. ¿No soy digno de ella?" Roger no tenía motivo para preocuparse
porque lo era.
“Pondré flores en los rayos de las ruedas? —se decía Atine lustrando el
posapies . ¿O los dejaré desnudos?”, proseguía mirando a su madre de
caballos grises.
“¿Qué importancia tiene?”, le responsó su madre enjuagando una lápida.
“De todas maneras no se va .a fijar en tus rayos”. Anne sonrió con la sonrisa
de quien ha tenido ocasión de ver algunas.
Afortunadamente, entonces el padre regresó del mar y anuló el marido.
Enrique y Haroldo

Enrique era el hijo de su padre y ya era tiempo que dejara el colegio y se


congelara al negocio paterno de la Brummestería. Era una actividad en
rápido debili- tormento que se debilitormentaba con rapidez.
“Pero padre, la Brummestería es una actividad en rápido debilitormento”,
dijo el joven Enrique, apenas un adolesiente. Haroldo, su padre, respondió al
momento.
“Nada de tonterrias, Enrique. Todos tus antepagados y los que vivieron antes
de tus antepastados siempre trabajaron en Brummestería; esa es la verdad”.
Luego de lo cual acercó sus muñones al fuego.
“Contame de nuevo, papá, cómo adquiriste esos renombrados muñones; ¿no
fue con un Brummitivo?”, dijo el adolesiente Enrique.
“¿Por qué me interrogas siempre acerca de mis muñones, hijo”, dijo Haroldo
a Enrique en tono ahí- sonado.
“Porque es una anécdota que me agrada escuchar, papá; además no todos
pueden disfrutar de un padre realmente tullido”.
“Algo hay de verdad en lo que dices”, dijo Enrique mirando con orgullo a su
hijo, mientras pensaba: “Mi hijo es Brummestiador como ninguno que haya
tenido ocasión de ver”. Y la había tenido.
“Quiero dedicarme a golfear, papito”, dijo Enrique esperanzado y sin burla.
“Eres un Brummestiador, hijo, y no hay remedio”, dijo papito Haroldo.
Al día siguiente Enrique no fue visto ni oído en el pintoresco callejón y
papito Haroldo comenzó a preocuparse. “No se le parece en absoluto,
Madre”, le dijo a la vieja bruja que vivía con ellos.
“Que reviente”, dijo la madre con énfasis.
Como pueden suponer, el adolesiente Enrique había plantado a su familia y
se había ido.
“He de mostrar ese muñón”, se dijo Enrique a sí mismo, porque nadie le
acompañaba. Bueno, pero sucedió mi viejo que el adolesiente Enrique no
pudo conseguir tarea alguna para golfear y aún menos en el golfo.
“Parece que soy Brummestiador de nacimiento, como me dijo papito
Haroldo”, dijo Haroldo en voz baja porque nadie lo escuchaba. Humilló pues
su camino a casa, a semejanza de cualquier adolesiente, Enrique que no
consigue trabajo para golfear. Retomó al callejón de su infancia y dijo en alta
voz: “¡Maldición!”, lo cual resumaba el asunto íntegro.
“Mamá, mamá, soy yo, el adolesiente Enrique, lie vuelto a casa, dijo con la
esperanza de pasar advertido. Pero la maternal bruja prosiguió excavando
como si no Jo hubiera visto, como efectivamente sucedía. “Mamá, mamá,
soy yo”, seguía repitiéndose a sí mismo mientras pensaba: “Me pregunto qué
hace excavando; no puede ser que busque agua”. La infame vieja seguía
excavando mientras canturreaba ... una canción que a hora no se escucha con
frecuencia.
“Mamá, mamá”, retiraba el adolesiente Enrique que empezaba a sentirse un
tanto frenado.
“No te das cuenta de que estoy enterrando a tu dulce padre Haroldo”, dijo al
fin la maternal bruja.

“Todo lo que deseaba era una respuesta cordial”, replicó adoptando aire de
jefe de familia.
El Club Neville

Vestido con mi triqueta vieja de calores vivos, fácilmente pude mezcolarme


ron la muchedumbre del Club Neville. un antro muy frescontado. De
inmediato pero demasiado pronto la gente me acostó con preguntas
como:
“¿Dónde está el encarajado?’ En seghuida advertí joróvenes y mostachos
sentados en renglones aplastados, fumando acaroína, tomando marijuanete,
con aspecto de estar dragados hasta el techo. En algún lugar del cielorrasco,
crecían asmampollas mientras dormían. Angostados y enadheridos, se
drogaban contor- cenando el cuerpo o danzando en salvaje exquisitación,
mientra- inlcrcamelaban entre sí alemanes fernéticos.
Parecían totalmente enjardinados del mundo circundante; una de las
mostachas se excribía por todo el lugar entre ráfagas de bostiferacioncs y
batir de palmeras. Desconcentrado y sorprendido, orienté el mascarón de
proa y me enfrasqué hacia la puerta.

“Tenga la bondad de no empujar”, dijo una voz desencuadernada.


“¿Quién se cree?, repiqué con pálida sornisa.
“Soy el encarajado", dijo la voz grave pero desencuadernada.
“¿A qué altura está la luna?", gritó otro, y la orquesta comenzó a tocar.
Un hombre de color danzaba comiendo una banana o a alguien.
Esforzadamente abrí una brecha con el propósito de pasar advertido. Me
enfrió con su mirada y me dijo: “Amigo o amago”.

“Amago”, le respondí ocasionando su estupro.


Safari con el castrador blanco

En la jungla... la amenazadola jungla... Cazadol Blanco dolmil esta noche.


Al pie de la cama, Otumba permanece de vigilia en previsión de que
aparezcan sirvientes venemozas, como la mortal cobranza y el oprimiente
patrón.
Está muy lejos de sosperchar que al día siguiente, en horas de la madrucada,
habría de ingresar en Historias Sensacionales.
Otumba lo despertó con una traza de té y enfusilaron hacia la jungla.
"¿No es esa la cabina del telefante? —dijo el Cansador Branco-- ¿y no lleva
su nuevo Verga, usted lo ve; lo prueba y se lo almuerza?’’
"Tal vez sea Bat-man en pie de guerra".
“No; está sentado", dijo Otumbato en Swahily, que de aquí está a menos de
la mitad de un ladrido de cuervo. demasiado pronto alcanzaron un clarete en
medio de la floresta y resolvieron acamparar.
Jungloso Jim, que permanecerá innombrado, muy pero muy lentamente se
adhería paso por la marrana selvática (sin repasar que lo obserbalaba
Cachador Blando).
“Preparate para el atraque”, ordenó Cargador Bango.
“¡No! En tolo caso quizá la semana plóxima podientes atlacal el banco”.
Jugoso Gin, que permanecía al alfrecho, fue tomado de sorpereza cuando el
Catador Pancho y su acompasante comenzaron a disparar ante
rinolaringólogos, hipopóstumos y toda clase de bestias feraces.
“Suspenda el dispago contra esos animoles". Pero no puedo dominarlos.
Siguieron disparando coiítra hipotenusas, jabalinas, garrafas. Pomada Cobra,
Te Tigre y todo lo demás sin excluir urnicornos, siervos. amos, jojodrilos y
el resto del bestuario.
Reposaba solitario15

Reposaba tranquilo en la ribera


Petiso, humildemente y sin ultraje
Y de pronto cantó una damisela
A quien no alcancé a ver en el paraje
Miré en las aguas claras y hacia el cielo
Para hallar el origen de esa voz
Mis mis —le suplicaba— rompe el velo
mas la única respuesta fue mi tos
Hacete ver, habla, no me confundas
Bramé cual pregonero deambulante
Sé que estás en el muro de la cuadra
Pero fue en vano mi clamor vibrante
El dulce canto me arrulló en ensueño
Una hora o dos o quizás nada
Desperté seco y duro como un leño
Y aún la dama a mí no se mostraba
Pero entonces de pronto en la maleza
Creí descubrir como visión
Un lechoncito fallo de rareza
Que cantaba con todo su pulmón
Dije feroz: “creí que era una dama”
Con tal violenta ira que saltó
Para sorpresa mía la marrana
Que volviendo sus ancas se escapó.
El sordo Ted, Danoota (y yo)

Por verdes cortinas y Sabina olmos En forestas del siglo que pasó A caballo,
sin prisa, pausa o pena El sordo Ted, Danoota y yo.
Nunca más vagaremos desuncidos Pues de a tres el estribo nos ligó En la
lucha asistida por la espada El sordo Ted, Danoota y yo. Acompañados por
un fiel canigo Formamos una fuerza que valió Herruines de ocasión y de
batalla El sordo Ted, Danoota y yo.
Supimos combatir los males malos Por la fe, por la errata y por la o Por
judio, por negro y minifalda El sordo Ted, Danoota y yo. Bostecillo tupido,
Isabel sarli Por Boca Juniors que siempre ganó Sin la prisa, la pausa ni la
pena El sordo Ted, Danoota y yo.
Si escuchan la visión maravillosa Por aquí por allá o donde ocurrió
Verifiquen la marca en el orillo: “El sordo Ted, Danoota y yo”.

(A veces nos acompaña nuestro amigo Malcolm.)


El infeliz de Francisco

Francisco miró la mesa apenas atreviéndose a mirar la mesa.


“Odio esa mesa —dijo—, vieja mesa maldita de mi casa”. Luego miró el
reloj. “Condenado reloj de prendido que está en mi casa”; porque como
ustedes saben, era su casa. Al cabo de un instante sus ojos dieron con la silla
de su madre inveterada. “Esta silla no me gusta un comino”, suzurró. Basla
con observar ese tapestado murguiento y andrajodoso. Cómo se supone que
voy a desmontar interés por todas estas imnundelicias inservisibles. ¿Que
otra costra soy sino un esclavo que en preciencia de toro el mundo debe
mirar averigüenzado a la gerente burloneta y despectativa?
¿Qué otra costra puedo hacer sino ir tiritando? ¿No tengo de sorba con mi
propia existherencia, para tener la ombligación de preocultarme y
coiisarnarme a esta vieja casa del demoño? Francisco fue en demanda de su
achacoja madre, que todafría estafaba viviendo con él. “¿Qué es lo que hace
tanta grasa a tus viejas entretelas arrugadas?”
“¿No tengo ya írustraiciones en excerezo, sin
neciosidad de que Kakarees en tu nueva Kueva?”
Al punto, Francisco se puso de pie y le paleó la cabeza de lleno. “Para que
vayas aprehendiendo a burlonearte, vieja estúrpida”. “Odio estas entretelas”,
dijo Francisco, a la vez que les sonreía distrahiga- mente.
“Venderé este galpón inserbebiblc conjuntamente con vos, mamá”.
Vendió entonces todo y abandonó la patria para instalarse en otro país que no
le gustaba ni la mitad que su viejo hogar de Inglaterra, con su madre
viejecita y
adorablemente pintoresca, de lo cual fue privado a causa de una mala
cosecha. Lo que simpelente viene a contar cuanto sucede.
Victorio triunfa y la señora Watercloset aprende una lección16

Era una aldeíta denominada Cizaña del Potrero, y las murmaullaciones y


calumnebulosas se difundían con presTeresa y abundanza entre los
harbitrantes radisecados allí.
Una de las víctrimas de las lenguas difamadoras con frescuencia había sido
Victorio Escaso, un pajarito inosiente que jamás perjudicó a nadie. La típica
vieja bruja recontrapodrida que difunde esas calum- nebulosas
murmaullaciones era la señora Watercloset, viuda de sus primeros maridos.
“Están oficiando una Mesa Negra en lo de Victorio", circulaba con
frecuencia de boca en boca por la aldea. Pero yo nunca lo oí.
“Pero por qué de los qués dicen de mí cosas tan atroces, si yo jamás fui
capaz de hacer daño ni hablé mal de nadie”, decía a menudo Victorio. Pero
yo nunca lo oí.
“Conduce a los malos cristianos al camposanto”, difundía la señora
Watercloset. La aldea íntegra estaba alarmada.
“No es posible digerir esto”, dijo el vicario que era cristiano. “Debemos
tenderle una celaduría y atrapar a esta corneja siniestra que está proafanando
nuestra iglesia”.
De manera definitiva se rascaron planes para verificar si se estaba
cometiendo algún acto demoniaco en la iglesia. El martes o lunes, un grupito
de treinta y dos personas, compuesto por confusionarios del concejo
municipal, el párroco y el vicario de manera visible entre los otros muertos
que allí yacían.
“Esto nos permitirá atraparlo, si Dios lo ingiere", dijo un hombre que en su
rostro tenía aspecto de extrema santería.
Al cabo de ocho horas más o menos, advirtieron que nada había sucedido y
comenzaron a preguntarse: ¿por qué?; al fin y al cabo, ¿no habían recabado
informes de una frente bien infernada?
Esta mañana chirle

Es natural que esta mañana chirle Deba yugaría en vano como negro Para
entender que fui desubicado En feraz cercanía de un paquetermo
Acaso pestañee como un batracio
Sin goce de cavar mi propia fosa
Pero bomarzo de aquí a la eternidad
Para salvar mi hiedra ponzoñosa
Para ellos resulta un tanto rala
Mi morisqueta azul de urgente salto Con su apariencia infiel de cosmonauta
Tan sólo hervido para comer caldo
Abajo este minúsculo cretino
De otro costal, ¿acaso soy la harina?
Salvados por ustedes renegados Flotaré sin inercia acuosa o fina.
Seguiré al mar al holandés errante
Y a los pares pagados de sepulcros A todos he de ornar desinfectados
Para que puedan remontarse pulcros.
Canallearán hasta clavar el pico Sin reprochar la justa medianoche La
corpulenta Dora tico tico La negra torre en su dorado coche
Enhebrada mufada y retrasada
En mucho agrandizada pero chica No dejará volumen apreciable Para ubicar
el porte de una pica
Bild zeitung y manzana mantecosa Atiborrada de ruibarbo y sal Como uva
entubada en una cuba
¿Warum? razón explicativa ¿cuál?
¡Oh botella abrevada de gin tonic Los que navegan mares sin contar Con el
pequeño pero grande Erico Que en primavera abusa de rondar!
Reaprovisiona tus bodegas pronto Por cuanto pueda presagiar el viento A
toda marcha con tu barca y vela Porque al gato embarcado ya presiento.

Buen reviraje
Recuerdo a Arnoldo

Recuerdo a Kakky Argrive


Cual si fuera ayer apenas
Kakky. Kakky Argrive
Hijo del señor Melenas
Solía resultar tan revirado
En su pequeña moto
Conduciendo en un feriado
Cual si fuera descosido o tal vez roto
Sí, recuerdo a Katie Pelambre
Cual si ayer fuera solamente
Katie, Katie Pelambre
Hijo del señor Demente.
Siempre llegaba para tomar el tren
En el instante postrero de salida
Hasta que un día cayó desde el andén
Siempre llegaba para tomar el tren
En el instante postrero de salida
Hasta que un día cayó desde el andén
Y fue su instante postrero de partida
(lo cual significa que lo pisó el tren o algo por el estilo.)
así fuimos, seguimos y crecimos
Hasta la consumación final de nuestros siglos
Lirondón, lirondón pepinos
El hijo mayor de Bienvenido Riglos.

Lirendón lirandón licacias Pum cataplum. (Y gracias.)


Sorpresa para Robertito

Durante toda su vida Robertito había tenido el sueño del garfio propio y
ahora —en el día «le su trigésimo versario ¡un garfio celebratorio!
- sorpresa. La dimensión original de su puño fue abre-
Hoy era el cundeaños de Robertito y recibió una vada (La Guerra) y recibió
como premio por su aninono aniversario— vio sus organciones escuchadas.
El problema consistía en que le habían enviado un garfio izquierdo y tordo el
mundo sabe que el que le había desaparecido era el puño derecho.
Cómo resolver esa situación, no era el úrnico inconveniente; porque de todos
modos Bobby se deshizo de su puño izquierdo y el garfio le quedaba corno
un guante. Quizás el año próximo le regalen un garfio derecho. ¿Quién sabe?
Autor

John Lennon (Liverpool, Inglaterra, 1940 - Nueva York, 1980).

John Winston Ono Lennon, de nacimiento John Winston Lennon, fue


un artista, músico, multinstrumentista, cantautor, compositor, poeta,
dibujante, escritor, pacifista, activista y actor inglés, conocido por ser uno de
los miembros fundadores de la banda de rock The Beatles.

Nació y se crio en Liverpool, donde siendo adolescente se vio inmerso


en el boom británico del skiffle; formó la banda The Quarrymen en 1956,
que posteriormente en 1960 se convertiría en The Beatles. Cuando el grupo
se desintegró a finales de esa década, Lennon inició una carrera como solista
en la que publicó varios álbumes como John Lennon/Plastic Ono Band e
Imagine, y canciones como «Give Peace a Chance» e «Imagine»; la mayoría
de ellas expresan sus ideas liberales y pacifistas. Después de contraer
matrimonio con Yoko Ono en 1969 cambió su nombre a John Ono Lennon.
Se retiró de la escena musical en 1975 para criar a su pequeño hijo Sean,
pero resurgió junto con Ono en 1980 con el nuevo álbum Double Fantasy.
Fue asesinado tres semanas después de su lanzamiento.
Demostró un carácter rebelde y un ingenio mordaz en su música, el
cine, la literatura y el dibujo, así como en sus declaraciones en conferencias
de prensa y entrevistas. Además, la polémica lo persiguió debido a su
constante activismo por la paz junto a Ono. En 1971 se mudó a Manhattan,
donde su oposición a la guerra de Vietnam dio lugar a numerosos intentos
por parte del gobierno de Richard Nixon de expulsarlo del país; mientras,
sus canciones fueron adoptadas como himnos por el movimiento contra la
guerra y la contracultura.

Hasta 2012, en los Estados Unidos las ventas de Lennon como solista
superaban los catorce millones de unidades, y ya sea como intérprete, autor o
coautor, es responsable de veinticinco sencillos número uno en el Billboard
Hot 100. En 2002, fue colocado en el octavo puesto en una encuesta de la
BBC sobre los «100 mejores británicos», mientras que en 2008 fue
calificado por la revista Rolling Stone como el quinto mejor cantante de
todos los tiempos. Además, figura como el tercer mejor compositor de todos
los tiempos de la misma publicación solamente superado por Paul
McCartney y Bob Dylan. Después de su muerte fue incluido en el Salón de
la Fama de los Compositores en 1987 y en el Salón de la Fama del Rock en
1994.
Notas
[←1]
"Pero, ¿te gustaría que tu hija se casara con uno de ellos?" (Frase
proverbial entre los racistas que objetan la igualdad de los negros, tanto en
los Estados Unidos como en Inglaterra; generalmente va precedida de la
advertencia “Yo no tengo prejuicios...”)
[←2]
El titulo del original inglés es “No flies on Frank" (literalmente “No había
moscas sobre Frank"); “no flies on..." es una frase hecha que significa
aproximadamente “no es ningún tonto" o "es bastante astuto".
[←3]
“Porque a las tres en punto, Nigel, te haremos dormir el sueño eterno". En
inglés: “Pecause we're piitling yon lo sleep at threc of the dock, Nigel". "Pul
lo sleep" significa aplicar eutanasia mediante inyecciones (ti otros
procedimientos) destinados a producir una muerte sin dolor.
[←4]
El titulo del original inglés es “At the Denis" (literalmente, “En lo tle
Denis"); el autor juega con la semejanza que tiene con “dentist" (dentista).
Nuestro titulo se inspira en una errata deslizada en el índice de la revista
Sur que publicó la Unión Panamericana, en el cual un ensayo sobre la
antología de Heidegger fue registrado bajo el encabezamiento
“Odontología". La referencia a la “dentadura petisa” que proporcionará el
“Misterio de Insistencia Social", alude al régimen imperante en Inglaterra
de socialización de la medicina, con un ministerio encargado, entre otras
cosas, de proveer gratuitamente de anteojos y dentaduras postizas a quienes
los necesitan.
[←5]
El nombre del protagonista hace pensar en Randolph Churchill, objeto de
innumerables bromas en el humor periodístico inglés.
[←6]
Evidente alusión al conocido poema de Wordsworth: "I wandered lonely as
a cloud ...”
[←7]
"Cualquier cosa que diga desde este momento ha de ser emplomada para
liquidarlo”. (Alusión a la típica advertencia utilizada por el personal de
Scotland Yard —y a menudo reproducida en las novelas policiales— cuando
ha reunido suficientes pruebas contra una persona sospechosa de haber
cometido un delito; “Todo lo que diga desde este momento podrá ser
empleado para condenarlo”.)
[←8]
Tal tez una alusión a Michael Chaplin, muy conocido por su conducta
beatnik.
[←9]
Algunos nombres no requieren explicación. En cambio, corresponde señalar
que “Cellu Loide’ es Selwyn Lloyd, ministro que fue eliminado en una
reorganización del gabinete de Mcmillan; Frank Cousins fue ministro de
Tecnología en el gobierno de Harold Wilson. cargo que abandonó por
desinteligencias políticas, pero es aún más conocido como secretario
general del TUC (Tiade Union Congress=confederación de entidades
sindicales); Uffe Fox es un conocido yachtman inglés. Hemos optado por
reemplazar el último párrafo que aludía a un jugador de criket— por una
referencia más intelegible para los lectores de habla española.
[←10]
Es evidente que alude a los conflictos laborales y a la suspicacia que los sectores
obreros demuestran ante la población de color (tal vez porque se presta a trabajar por
menores salarios que los fijados oficialmente).
[←11]
Parodia de Treasurc Island, la célebre novela de aventuras de R. L.
Stevenson.
[←12]
Referencia a las encuestas sobre auditorio y preferendas televisivos. Alude a
una encuesta real, el Informe Pilkington, destinado a sondear las
preferencias en las audiciones comerciales. Los canales, títulos y personas
corresponden a denominaciones o individuos reales: “Gentes y pastajes” es
“Gentes y parajes” (People and Places); “Gansada" es el canal
independiente “Granada”; “Bidet Grumo'' es “Bill Grundy” y “Cayo
Berna" es “Gay Burn”, quienes aparecen frecuentemente en programas
televisivos ingleses; “Recado Nilovi” y “Tacho Vinotin" apuntan a Richard
Dimblebey, comentarista televisivo; la “l.T.B.” es el canal privado ITV; los
diarios mencionados en el texto inglés son el Deadly Express (Expreso letal
= Daily Express) y el Davey Grail (Daily Mail); “Gofio Vende”, es el
cronista de temas femeninos Godfrey Wynn.
[←13]
El titulo inglés es equivoco: “Alec Speaking”. Alec puede entenderse como
nombre y acaso aluda al ex primer ministro Alec Douglas-Home; también
puede interpretarse fonéticamente como "I like" (me gusta).
[←14]
“Liddypool" es el nombre familiar con el que sus habitantes designan a
Liverpool, tierra natal de los Beatles; “Boldo Street" es Bold Street,
importante calle comercial; “Nuez Pipón" es New Brighton, puerto que se
halla frente a Liverpool, del otro lado de la bahía; el “Monstrumento a su
majedad la reina Pictoria” es el monumento a la reina Victoria; la “Galería
del Sastre” es la Walkcr Art Gallery; el “Estropicio Zanjón" es la St. George
Housc, edificio de oficinas; la “Columba del Néstor” es la Columna de
Nelson; “Epitol” es Speke Hall, edificio del siglo XV; el “Aeropuesto de
Espigón" es el Speke Airport; “LCCC” es la sigla aumentada del L.C.C.
(Consejo Municipal de Liverpool); el “Mersan Vito' es el “Merscy Beat”,
periódico de jazz que aparece en Liverpool (Mersey es el río que pasa por la
ciudad y desemboca en la Bahía de Liverpool).
[←15]
Reminiscencias de numerosos poemas de lengua inglesa, algunos incluidos
en el Oxford Book of English Verse: la canción shakespeariana “Under the
green- wood tree" y la pieza de George Meredith “Under vender beech-tree
single on the green-sward”.
[←16]
En los últimos tiempos se ha observado en Inglaterra un notorio recrudecimiento de las
brujas y sus prácticas demoníacas, con cultos satánicos y ceremonias iniciatorias.
ESTE LIBRO SE TERMINO DE
IMPRIMIR EN IOS TALLERES
GRAFICOS DE EDITORIA L
BOCA RTE

BDO. DE IRICOYEN 779

13 DE ENERO DE 1968.
Impreso en la Argentina