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Desarrollo de los Adolescentes III – Identidad y relaciones sociales

Resumen p.129 – 153.


 Los jóvenes en las representaciones sociales dominantes.
Las representaciones sociales de forma dominante condicionan nuestras
relaciones con otros individuos, pensando en la premisa de Buber: del Yo-Tú; en
el que se expresa que ni el yo ni el tú ni el ello expresa algo que pudiera existir
independientemente, fuera de la relación. El yo por sí solo es una pura
abstracción. Cuando se dice tú, se dice al mismo tiempo yo; cuando se dice ello,
se dice al mismo tiempo yo. No hay yo en sí, sino solamente el yo de palabra
primordial yo-tú y el yo de la palabra primordial yo-ello, el ello representa la
totalidad de las cosas en cuanto son objetos de conocimientos.

Además el modo de cómo una sociedad se representa a los jóvenes va unido a


sus actitudes, puesto que sus comportamiento hacia ellos, se verá reflejada en las
leyes que los conciernen, tomando en cuenta su papel en la relación, si
constantemente son concebidos como inestable o incapaces de poder tomar un
papel o un rol en la sociedad, siendo responsables, ellos mismos tomaran
medidas para defenderse, de esta forma las representaciones y el modo de tratar
a los adolescente comenzará a moldear dicha etapa de su vida.

Diversos estudios han mostrado que los jóvenes buscan la confrontación


dialéctica con las instituciones, y que sus actitudes hacia ellas son expuestas de
diversas formas, mientras que los adultos dan la complejidad de las relaciones
entre los jóvenes y las instituciones que perciben la actitud del adolescente como
indiferentes, siendo ellas quienes desde su visión individualista persisten en
normalizar dichas actitudes. La investigación en Nicaragua nos aporta una
aproximación a estas representaciones sociales, puesto que nos muestra que
dichas actitudes favorecen a que la marginalidad sea constante, ya que las
representaciones de esta índole se referirán a una visión global y sus mismos
proyectos como soledad. no sólo existen las representaciones dominantes que
están en función del mantenimiento del orden establecido, sino que están también
las representaciones alternativas elaboradas por los grupos marginados y
explotados, cuando toman conciencia de su condición y se organizan para
cambiarla

 La autonomía

Veremos que el desarrollo de la autonomía es meramente una cuestión


psicosocial, que resulta ser importante puesto que es un aspecto que dura y está
permanente durante toda la vida y sobresale especialmente en la adolescencia
debido a las causas de los cambios tanto físicos, cognitivo, como sociales.
Algunos psicólogos hacen hincapié al respecto de los tipos de autonomía,
distinguiendo 3 tipos, entre los cuales distinguimos: la autonomía emocional, que
se refiere a la independencia emocional en las relaciones con los demás, en
especial con los padres; la autonomía conductual, que se refiere al desarrollo de
capacidades de toma de decisiones independiente; y la autonomía de valores, que
trata del desarrollo de creencias independientes.

Para la mayoría de los adolescentes, establecer un sentido de autonomía es


parte tan importante de volverse adulto como establecer un sentido de identidad.
Aunque a menudo empleamos los términos autonomía e independencia como si
fueran intercambiables, en el estudio de la adolescencia significan cosas
ligeramente distintas. El aumento de la independencia es, sin duda, parte de
volverse autónomo durante la adolescencia, pero, como lo veremos en este
capítulo, autonomía tiene elementos emocionales y cognoscitivos, así como
conductuales. Durante la adolescencia, los muchachos dejan atrás la dependencia
característica de la niñez y pasan a la autonomía típica de la edad adulta. Pero el
aumento de la autonomía durante la adolescencia es frecuentemente mal
interpretado. A menudo se confunde autonomía con rebelión y el volverse persona
independiente, a su vez, se equipará con romper con la familia.

Desde la autonomía se contarán con diversos escenarios que bien pueden


facilitar o entorpecer su autonomía en ellos encontraremos los siguiente:

La relación que se presenta entre los niños y sus padres va cambiando y


sufriendo modificaciones, este hecho se verá durante todo el ciclo vital, de
diversas maneras, en primer lugar, los adolescentes a diferencia de los niños ya
no acudirán a la ayuda de los padres, al contrario esta relación se vera mermada,
por otro lado los padres ya no serán considerados como omniscientes, además
que el adolescente tiene a menudo una gran reserva emocional reservada para las
relaciones fuera de su núcleo familiar, los adolescentes además pueden ver a sus
padres e interactuar con ellos no sólo como sus padres sino como personas,
presentándose una posible ruptura de la autoridad tradicional.

o La autonomía emocional y el desapego.

Los primeros escritos acerca de la autonomía emocional estuvieron influidos por


pensadores psicoanalíticos, quienes sostenían que los cambios físicos de la
pubertad provocan una serie de considerables alteración y conflicto en el sistema
familiar. Dichos conflictos así despertados se expresan en una creciente tensión
entre los miembros de la familia, discusiones y un cierto grado de incomodidad en
la casa. Los teóricos psicoanalíticos llaman desapego a este proceso de
separación, porque les parece que lo que el adolescente temprano está tratando
de cortar son los nexos que se habían formado durante la infancia y fortalecido
durante la niñez.

Un factor para considerar dentro de la autonomía emocional es el


desapego, siendo aspectos considerados como normales, saludables e inevitable
del desarrollo, aunque los adolescentes, tanto sus padres a lo largo de la etapa
irán modificando sus relaciones durante esta etapa, pero sus nexos emocionales
no estarán cortados, este hecho muestra que la autonomía durante la
adolescencia mostrará transformaciones y no un rompimiento de las relaciones.

o La autonomía emocional e individuación.

Como alternativa a la perspectiva propuesta por el psicoanálisis clásico en el que


se habla sobre el desapego del adolescente, algunos teóricos a la par han
sugerido que el desarrollo de la autonomía emocional puede verse siempre desde
los términos del desarrollo en el adolescente en un sentido de individuación.
La cual implica que la persona en crecimiento asume mayor responsabilidad por lo
que hace y lo que es, en lugar de echar esta responsabilidad sobre los hombros
de aquellos bajo cuya influencia y tutela ha crecido, desde esta forma la
individuación está ligada al sentido de crear o desarrollar la identidad, puesto que
implica un cambio de vista propio.

o La autonomía emocional y las prácticas de los padres.

La pubertad provoca un estado de rebelión, negativismo y una excesiva


participación en materia de participación social, a esto se le añade un esto se le
añade un estado psicológico bastante inmaduro, ya será en los años de
universidad donde se presentará un contraste con la partida de casa a un medio
social en cual regresarían a un estado de comunicación y afección humana. Los
adolescentes que crecen en núcleos familiares que buscan inhibir la
individualización mostraran rasgos de angustia y desesperación, teniendo
problemas de conducta e impulsos de bajo control, además se evidenciará un
nivel bajo de intimidad.

El desarrollo del adolescente se vera sometido a una afectación de distintas


maneras por los mismos estilos de crianza y de autoridad de los padres, en
particular se observará que, la independencia, la responsabilidad y la autoestima son
fomentadas por los padres que son autoritativos o indiferentes, los padres puedan tener la
última palabra cuando se trata de la conducta de su hijo, la decisión a que se llega surge
por lo general después de consultar y discutir, incluyendo al hijo. Mientras que en las
familias autoritarias en donde las reglas impuestas son rígidas, lo que resulta una
adaptación difícil para la familia y mas para el adulto.

En las familias indulgentes se observará que los problemas serán diferentes, ya


que en esta clase de padres no ofrece guía suficiente a sus hijos y, como resultado, los
muchachos que fueron criados con excesiva tolerancia no adquieren unas normas de
conducta adecuadas, los adolescentes quedarán psicológicamente dependiendo de sus
amigos, pero no auténticamente autónomos. Los problemas de la excesiva tolerancia de
los padres se exacerban por una falta de intimidad, como ocurre en las familias
indiferentes.

 Juventud y grupos de pares


Los grupos humanos han significado una oportunidad de compartir intereses y de
relacionarse tantas actividades que imposibilita la formación de un solo ente de
forma individual, cuando se debería formar un ente colectivo, con diversos fines y
medios, los grupos se insertan en la interacción social como instancias
mediadoras entre el hombre particular y su mundo inmediato, llevando a cabo
funciones específicas en la relación entre el individuo y la sociedad mayor. La
existencia de grupos humanos ha permeado todos los niveles de la vida de los
hombres particulares. Sin embargo, el inmenso abanico de la existencia de grupos
humanos en la sociedad convierte esta temática en algo de suyo complejo, sobre
todo cuando se intenta estudiar las dimensiones estructural, funcional y
psicológica de las diversas grupalidades sociales. Dichas implicaciones se llevan a
cabo una variada forma de vida n la que inmediatamente los jóvenes pueden
experimentar una serie de eventos y difíciles procesos de socialización que les
son exigidos por parte de la sociedad.

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