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Tribunal : Corte Suprema

Fecha : 15/12/2008
Rol : 5301-2007
Partes : Renato Aichele Broussain con Sociedad Comercial de Transporte y
Comercio Santa María Ltda
Ministros : Juan Araya Elizalde; Margarita Herreros Martínez; Milton Juica Arancibia;
Oscar Herrera Valdivia; Sergio Muñoz Gajardo
Descriptores : Acción pauliana. Simulación de contrato. Insolvencia del deudor. Objeto de sacar bienes
de su patrimonio en perjuicio de sus acreedores. Medida cautelar no es requisito para
interponer acción pauliana. Mala fe tanto del deudor como del adquirente en la acción
pauliana.
Doctrina

I.- Los requisitos de procedencia de la acción pauliana son la existencia del perjuicio a los
acreedores y que exista fraude o mala fe de parte del deudor. Y además la insolvencia del
deudor ha de ser contemporánea con el ejercicio de la acción

No es requisito que se haya decretado y notificado una medida cautelar para que se configuren
los presupuestos del fraude pauliano. En otras palabras, el legislador estima suficiente que el
deudor, conociendo el mal estado de sus negocios, celebre un contrato oneroso o constituya
hipoteca, prenda o anticresis sobre alguno de sus bienes, para que se justifique la rescisión de
cualesquiera de esos actos jurídicos, siempre que ese conocimiento se extienda también al
tercero que adquiere el bien o respecto del cual se constituye el derecho real o lo recibe en
anticresis

II.- Uno de los requisitos para que prospere la acción pauliana o revocatoria, es que se trate de
un deudor fraudulento, esto es, de mala fe. La ley entiende que el deudor (otorgante) y el
adquirente están de mala fe, por el sólo hecho de conocer ambos el mal estado de los
negocios del primero. Dicho de otro modo, para el éxito de la acción es suficiente que se
acredite que tanto el deudor que enajena un bien propio a título oneroso, como el tercero que
lo adquiere, hayan sabido que los negocios del primero no se hallaban en buen pie, porque por
este sólo hecho el legislador entiende o presume que la enajenación ha sido hecha de mala fe

III.- (Corte de Apelaciones) La acción de simulación es una de carácter declarativo, que es


distinta y lógicamente previa (aunque puedan interponerse de modo conjunto, según la
normativa procesal), a la acción condenatoria de nulidad. Sólo una vez constatado que la
voluntad expresada en un contrato no es real, que no trasunta un auténtico ánimo de satisfacer
el propósito negocial expresado, esto es, que es simulada, puede el Juez invalidar el contrato
por falta de voluntad, o indagar en la licitud de los motivos
Áreas del Derecho : Derecho Civil; 

Legislación aplicada en el fallo : Código Civil art 2468; 

Texto completo de la Sentencia


Río Negro, diecisiete de abril de dos mil siete.

Vistos:

A fojas 6 comparece don Renato Aichele Broussain, concesionario Estación de Servicio Y.P.F.,
domiciliado en calle Quillota Nº 218 de la ciudad de Puerto Montt, quien interpone demanda de
nulidad absoluta de contrato de compraventa en contra de las sociedades denominadas:
“Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María Ltda. , representada
indistintamente por don Helmuth Erwin Cea Rojas y doña Ana María Rojas Triviño,
comerciantes, con domicilio en calle Pedro Montt Nº 264, comuna de Río Negro y “Helmuth
Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Limitada , representada por don
Helmuth Erwin Cea Rojas, domiciliado en calle Volcán Tacora Nº 1910, Villa Sol de Oriente,
comuna de Puerto Montt.

Funda su demanda sosteniendo que en la causa rol Nº 22.899 seguida ante este mismo
Tribunal, se decretó con fecha 14 de enero de 2005 la medida prejudicial precautoria de
prohibición de celebrar actos y contratos respecto del inmueble inscrito a fojas 236 vuelta Nº
245 en el Registro de Propiedad del año 2004 del Conservador de Bienes Raíces de Río Negro
y del automóvil marca Ford KA XR 1.6, color plateado, año 2004, placa patente DE 4910 3,
ambos bienes de propiedad en ese entonces de la Sociedad Comercial de Transporte y
Comercio Santa María Limitada.

Señala que dicha sociedad en conocimiento del mal estado de sus negocios, de las acciones
que se dedujeron y de las prohibiciones decretadas, comenzó a celebrar compraventas
simuladas respecto de los bienes ya señalados, con el único objeto de sacar bienes de su
patrimonio en perjuicio de sus acreedores. De esta forma, con fecha 13 de enero de 2005, la
Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María Limitada actuando a través de su
representante legal don Helmuth Erwin Cea Rojas, recurrió a la propia empresa individual de
este “Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Limitada para celebrar
un contrato de compraventa simulado respecto del vehículo marca Ford ya especificado.
Luego, con fecha 17 de enero del mismo año, se solicitó la transferencia en el Registro de
Vehículos Motorizados del Servicio de Registro Civil e Identificación, oficina de Puerto Montt.

Asimismo, con fecha 17 de enero de 2005 se celebró contrato simulado de compraventa sobre
el bien raíz anteriormente señalado, siendo inscrito a fojas 20 Nº 21 del año 2005 en el
Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Río Negro. Agrega que en dicha
compraventa sólo comparece Helmuth Erwin Cea Rojas, como representante tanto del
comprador como del vendedor, aun cuando por expresa disposición del estatuto social de la
demandada, dicha persona no estaba facultada para vender ni enajenar por sí sólo bienes
raíces sociales.

Por otra parte, agrega que la prohibición decretada sobre el bien raíz en causa rol Nº 22.899,
fue anotada presuntivamente el día 17 de enero (no precisa año) en el Repertorio del
Conservador de Bienes Raíces de Río Negro con el Nº 46, no pudiendo ser inscrita en razón
de que horas antes se había celebrado la compraventa simulada y se había transferido el
dominio de la propiedad.

Alega que los contratos fueron celebrados en forma simulada entre las sociedades
demandadas, ambas representadas por la misma persona y con el único fin de burlar la acción
de la justicia y sustraer dichos bienes del alcance de los acreedores de la Sociedad Comercial
de Transporte y Comercio Santa María Limitada.

En cuanto al derecho, señala que los contratos simulados celebrados son nulos
absolutamente, en razón de que no representa la voluntad real de las partes, por lo tanto,
envuelve siempre una nulidad absoluta, pues el acto adolece de una ausencia total de
consentimiento y éste es un requisito de la esencia de todo contrato.

Sostiene que resulta evidente que el otorgamiento de los referidos contratos no disimula acto
alguno, sólo existió una voluntad ficticia de vender y transferir, subsistiendo la voluntad real de
distraer bienes y disminuir el patrimonio de la demandada, para evitar que pudiera pagarse en
sus bienes de la obligación principal de pago de una suma de dinero correspondiente a $
9.921.100, más reajustes, intereses y costas, como consta en causa rol Nº 22.908, sobre
demanda en juicio ordinario de cobro de pesos, seguido ante este Tribunal, siendo el único
motivo que indujera a las partes a celebrar dichos contratos la intención de perjudicar a
terceros, por lo que dichos contratos adolecen de causa ilícita, sancionada en nuestro
ordenamiento con la nulidad absoluta. De igual forma, el concierto entre las partes no puede
ser más evidente, pues quien representa a ambas demandadas en los referidos contratos, es
la misma y única persona, pese a que ésta aparece con firmas disímiles, en sus distintas
calidades de vendedor y comprador en los contratos. En virtud de ello, solicita se declaren
nulos absolutamente los contratos simulados de compraventa de bien raíz y de vehículo
motorizado respectivamente, tanto por falta de consentimiento, como, en subsidio, por causa
ilícita, y que como consecuencia de la nulidad, se declare la cancelación de las inscripciones y
transferencia de dominio respectivas y se proceda a inscribir sobre dichos bienes la medida
precautoria ordenada en la causa rol Nº 22.899, seguida ante este mismo Tribunal, y condenar
en costas a las demandadas.

En subsidio de la demanda principal, el actor interpone demanda de acción pauliana o


revocatoria, en contra de las mismas partes, y solicita que se rescindan los contratos de
compraventa individualizados, y en consecuencia se reincorporen al patrimonio de la Sociedad
Comercial de Transporte y Comercio Santa María Limitada, los bienes objeto de dichos
contratos, de acuerdo al artículo 2468 del Código Civil y señala que el interés se demuestra
cuando el deudor es insolvente o el acto o actos que se pretenden revocar causan perjuicio a
sus acreedores. Señala que en este caso resulta claro que la mala fe concurre en ambos
contratantes, ya que están representadas por una misma y única persona, lo que demuestra
que ambas partes conocen fehacientemente el mal estado de sus negocios.

A fojas 59 las demandadas contestan, solicitando el rechazo de la demanda con costas.


Alegan la falta de sustento de la demanda, pues por una parte el demandante sostiene que el
contrato de compraventa es simulado, pero luego sostiene que dicho contrato es nulo por un
vicio del consentimiento, sin señalar cuál sería. Asimismo, sostiene que el contrato sería nulo
por falta de consentimiento, por lo que sería más bien inexistente y no nulo. Por otra parte no
señala cuál sería la causa ilícita en que funda su demanda.

Sostienen la tergiversación de los hechos invocados en la demanda, ya que el actor pretende


hacer creer que mediante el acto de compraventa, la Sociedad Comercial de Transporte y
Comercio Santa María Ltda. perseguía eludir las acciones judiciales que se podían hacer
efectivas en el inmueble. Señalan que la compraventa se realizó en forma previa a cualquier
notificación de demanda o medida precautoria, por lo que no puede presumirse intención
alguna de transferir fraudulentamente los bienes, por lo que las imputaciones son falsas.

Respecto de la demanda subsidiaria, reitera lo expuesto en lo principal de su contestación.


Agrega que en la operación de compraventa del bien inmueble, no ha existido mala fe, por lo
que lo demandado subsidiariamente no se da, ya que no existe el mal estado de los negocios
del vendedor, ni la calidad de deudor del vendedor respecto del demandante, por lo que solicita
el rechazo de la demanda en toda y cada una de sus partes, con costas.

A fojas 73 la parte demandante evacua trámite de réplica, ratificando la demanda en todas sus
partes, señalando que en ninguna línea de la demanda se hace mención a los vicios del
consentimiento u otra expresión semejante, por lo que la demandada falta a la verdad.

A fojas 91 se certifica el llamado a conciliación, al que no se presentó ninguna de las partes.

A fojas 123 se recibe la causa a prueba.

A fojas 210 se citó a las partes a oír sentencia.

Con lo expuesto y considerando:

En cuanto a la objeción de documentos de fojas 35 del cuaderno de medida precautoria:

1º) Que a fojas 35 del cuaderno de medida precautoria el demandante objeta el documento
acompañado por su contraparte a fojas 15 y siguientes por emanar de un tercero totalmente
ajeno al juicio, respecto del cual no ha cabido designación alguna en razón de la cual el
Tribunal le haya ordenado evacuar el mencionado documento, no adquiriendo la calidad de
perito judicial en esta causa, tratándose de una prueba preconstituida y confeccionada a
interés de la propia parte que lo presenta.

2º) Que a fojas 38 la demandada evacua el traslado señalando que lo solicitado por la contraria
no tiene sustento en la ley positiva, ni en ninguna otra fuente del derecho. Agrega que es
ilógico que en lo principal de su escrito pretenda objetar dicho documento y que más adelante,
pretenda darle valor al mismo.

3º) Que de acuerdo a lo establecido el artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, los
instrumentos privados se tienen por reconocidos en las situaciones allí señaladas, y en
ninguna de las cuales cabe el instrumento referido, por cuanto es una copia simple de un
informe elaborado por un tercero ajeno al juicio y desconocido como perito por este Tribunal, el
que tampoco lo ha designado, y sin siquiera haber concurrido como testigo para que lo
ratificara y fuera legalmente examinado. En consecuencia, se hará lugar a la objeción fundada
en la falta de mérito probatorio del documento en cuestión.

En cuanto al fondo:

4º) Que en estos autos ha comparecido don Renato Aichele Broussain, solicitando la nulidad
absoluta por falta de consentimiento, o en subsidio por causa ilícita, de los contratos de
compraventa del bien inmueble inscrito a fojas 236 vuelta Nº 245 en el Registro de Propiedad
del año 2004 del Conservador de Bienes Raíces de Río Negro y del automóvil marca Ford KA
XR 1.6, color plateado, año 2004, placa patente XJ 4915 7, ambos contratos celebrados entre
la Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María Ltda. y Helmuth Erwin Cea
Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Ltda. Lo anterior, con el único objeto de sacar
bienes de su patrimonio en perjuicio de sus acreedores.

5º) Que las demandadas solicitaron el rechazo de la demanda, con expresa condenación en
costas, argumentando la falta de sustento y rigor jurídico de la demanda y tergiversación de los
hechos invocados ya que el actor pretende hacer creer que mediante el acto de compraventa
se perseguía eludir las acciones judiciales que se podían hacer efectivas en el inmueble.
Señalan que la compraventa se realizó en forma previa a cualquier notificación de demanda o
medida precautoria, por lo que no puede presumirse intención alguna de transferir
fraudulentamente los bienes, por lo que las imputaciones son falsas.

6º) Que se trajeron a la vista las causas rol Nº 22.899 sobre medida prejudicial caratulada
“Aichele con Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Limitada ; rol Nº 22.908 sobre
cobro de pesos caratulada “Aichele con Sociedad Comercial de Transporte y Comercio
Limitada ; rol Nº 22.921 sobre medida prejudicial precautoria caratulada “Aichele con Helmuth
Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Limitada ; y rol Nº 22.987 sobre cobro
de pesos caratulada “Aichele con Rojas .

7º) Que a fojas 1, 2, 3, 4, 67, 68, 69, 70, 71 y 72 el demandante acompañó los siguientes
documentos:

1. Copia autorizada de contrato de compraventa de vehículo, placa patente XJ 4915 7, modelo


Ford KA XR 1.6, color plateado, año 2004, de fecha 13 de enero de 2005.

2. Copia de la solicitud de transferencia del vehículo señalado, ante Oficina del Registro Civil
de Puerto Montt.

3. Copia simple de la inscripción de dominio de la propiedad inscrita a fojas 20 Nº 21 en el


Registro de Propiedades año 2005 del Conservador de Bienes Raíces de Río Negro.

4. Certificado de Inscripción y Anotaciones Vigentes del automóvil marca Ford, modelo KA XR


1.6, color plateado, año 2004, placa patente XJ 4915 7.

5. Copia simple de certificado de dominio vigente de la propiedad inscrita a fojas 236 vta. Nº
245 del Registro de Propiedad del año 2004 del Conservador de Bienes Raíces de Río Negro.

6. Certificado oficial de antecedentes comerciales de Ana María Rojas Triviño.

7. Certificado oficial de antecedentes comerciales de don Helmuth Erwin Cea Rojas.

8. Certificado de consulta de situación tributaria de Helmuth Erwin Cea Rojas, impreso de la


página web del Servicio de Impuestos Internos.
9. Certificado de consulta de situación tributaria de Ana María Rojas Triviño, impreso de la
página web del Servicio de Impuestos Internos.

8º) Que a fojas 189 rindió prueba confesional el demandado, don Helmuth Erwin Cea Rojas,
quien declara que no tenía conocimiento que se había decretado medida precautoria respecto
de los bienes objeto de los contratos de compraventa. Asimismo, señala no ser efectivo que
compareció como representante del vendedor y comprador en el contrato de compraventa del
bien raíz materia de estos autos, porque existe al margen de la escritura que compareció el
otro socio. Confiesa que el precio de venta del bien raíz fue de $ 6.500.016, en circunstancias
que la tasación de dicha propiedad establece que el valor comercial de liquidación del referido
inmueble es de $ 29.667.907, agrega que dicho precio lo puso el tasador del banco y ellos
consideran que la propiedad vale eso.

9º) Que a fs. 15 del cuaderno de medida precautoria, la parte demandada acompañó copia
simple de informe tasación, elaborado por Banco Comercial Corpbanca, el que da cuenta que
el inmueble ubicado en calle Eleuterio Ramírez Nº 531, comuna de Río Negro, tiene un valor
comercial de liquidación de al menos $ 29.667.907.

10º) Que a fojas 34 del cuaderno de medida precautoria la parte demandante acompañó un
certificado de Avalúo Fiscal de la propiedad ubicada en calle Eleuterio Ramírez Nº 531,
comuna de Río Negro, en el que consta la tasación fiscal de $ 6.291.405.

11º) Que lo invocado por el actor principal, la nulidad absoluta, obedece a lo que la doctrina
califica como la sanción impuesta por la ley a la omisión de los requisitos prescritos para el
valor del acto o contrato en consideración a la naturaleza de ellos, se refiere pues, a los
requisitos que miran a la validez de los actos jurídicos. Ante ello, el actor principal ha invocado
la nulidad absoluta de los contratos referidos por faltar el consentimiento en ellos y en subsidio,
por padecer de causa ilícita.

12º) Que se requiere la concurrencia de dos actos jurídicos unilaterales para la formación del
consentimiento, estos son la oferta y la aceptación, oferta que fue realizada en los contratos
referidos por el socio representante de la Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa
María Limitada, don Helmuth Erwin Cea Rojas, que fue aceptada por el representante legal de
“Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Limitada , es decir, el
mismo Helmuth Erwin Cea Rojas.

13º) Que el demandante ha señalado la falta de consentimiento aludiendo a la simulación de


los contratos en cuestión, en razón de que no representan la voluntad real de las partes, pero
no ha demostrado en caso alguno, la disconformidad de la voluntad real con la aparente ni la
intención de engañar a terceros, los cuales son requisitos para que proceda la simulación
ilícita. En el mismo sentido, la doctrina señala “si el contrato se celebra efectivamente para
defraudar a la ley o a los acreedores, como si se venden bienes y se oculta el dinero, no habrá
simulación puesto que el acto es querido y, en consecuencia, plenamente eficaz, con la
salvedad de que puede ser anulado mediante el ejercicio de la acción Pauliana o revocatoria
(art. 2.468), o por el fraude de la ley en su caso (Avelino León Hurtado, “La voluntad y la
capacidad en los actos jurídicos , pág.134, 3ª Edición Actualizada, Editorial Jurídica de Chile,
1979).

14º) Que no es posible constatar los dichos del actor alegados en su demanda, en relación a
que la sociedad demandada Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María
Limitada, estaba en conocimiento de las acciones que se dedujeron y de las prohibiciones
decretadas en su contra, lo que llevaría a que comenzara a celebrar contratos simulados, en
atención a que consta en causa rol Nº 22.899 que la demandada de autos, sólo fue notificada
de la resolución que decretó las medidas precautorias sobre sus bienes, ya individualizados, el
día 19 de enero de 2005 y no antes, lo que consta a fojas 53 de dicha causa.

15º) Que en relación a los actos solemnes, el consentimiento ha de otorgarse de acuerdo a la


solemnidad exigida para la validez del mismo acto, esto es, que conste en instrumento público
o privado, de acuerdo a la naturaleza del acto en particular, no existiendo otra manera de
expresar la voluntad o de dejar constancia del consentimiento que mediante ese instrumento, y
si falta éste, o es defectuoso o nulo, se considera que no existe dicha expresión de voluntad.

16º) Que en el caso del bien raíz en cuestión, el contrato se ha celebrado por medio de
escritura pública y se ha practicado la respectiva inscripción en el Registro de Propiedades del
Conservador de Bienes Raíces de esta ciudad y, adicionalmente, se ha extendido la respectiva
escritura pública de rectificación otorgada en Notaría Pública de la ciudad de Puerto Montt,
inscrita en el Registro correspondiente, lo que da fe del consentimiento otorgado por las partes
contratantes.

17º) Que en el caso del vehículo motorizado marca Ford, modelo KA XR 1.6, si bien es cierto
que por ser un bien mueble la ley no exige formalidad alguna, atendida su importancia, se
mantiene un registro de este tipo de bienes.

El respectivo contrato fue celebrado por medio de escritura pública otorgada ante Notario
Público en la ciudad de Puerto Montt, el 13 de enero del año 2005, lo que acredita, tal como en
el considerando anterior, el consentimiento de los contratantes.

18º) Que el artículo 1.467 inciso segundo del Código Civil señala que “se entiende por causa el
motivo que induce al acto o contrato, y por causa ilícita la prohibida por la ley, o contraria a las
buenas costumbres o al orden público . Respecto a esto, el demandante impetra la nulidad
absoluta por causa ilícita de que adolecerían los contratos, al tener el contratante la intención
clara y manifiesta de perjudicar a los terceros, pero ante ello, la ley presume una causa lícita y
para que los motivos puedan ser conocidos y apreciados por el Juez es menester que se
hayan manifestado o exteriorizado de alguna manera, hechos que no se han demostrado en
este juicio o no se han dejado entrever por medio de la prueba allegada a esta causa.

19º) Que el hecho que en dichos contratos haya actuado la misma persona, como comprador y
vendedor a la vez, en representación de personas jurídicas distintas, no es un motivo para
presumir simulación como lo señala el demandante, ya que la autocontratación en nuestra
legislación es perfectamente válida, pues la ley no lo prohíbe, por lo que los actos celebrados
entre el socio de la “Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María Ltda. , don
Helmuth Erwin Cea Rojas y el mismo, como representante de “Helmuth Erwin Cea Rojas
Empresa Individual de Responsabilidad Ltda. son perfectamente válidos.

20º) Que sin perjuicio de lo señalado por la parte demandante en estos autos, en cuanto a que
don Helmuth Erwin Cea Rojas no estaba facultado para vender ni enajenar por sí sólo bienes
raíces sociales, lo que se acredita mediante la copia de la escritura pública de Constitución de
Sociedad de la “Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María Ltda. ,
acompañada en causa rol Nº 22.921 tenida a la vista, lo cual si bien es cierto, la compraventa
en cuestión requería la aprobación de la otra socia, doña Ana María Rojas Triviño y ésta dio su
ratificación el día siguiente de la celebración de dicho contrato, por medio de las formalidades
requeridas para la celebración del acto en cuestión. Por otra parte, de reconocer este hecho
como base de la nulidad absoluta impetrada, sería desconocer lo prescrito en el artículo 1.815
del Código Civil, el cual valida en nuestra legislación la venta de cosa ajena, siendo
perfectamente aplicable al representante que obra fuera de su mandato y que vende algo para
lo cual no está facultado: está vendiendo una cosa ajena.

21º) Que en cuanto a la acción pauliana o revocatoria interpuesta en subsidio de lo solicitado


en lo principal, reglada en los artículos 2.467 y siguientes del Código Civil, persigue como fin el
reincorporar bienes al patrimonio del deudor que los ha sacado de él en el solo perjuicio de sus
acreedores. De tal manera que los requisitos para la procedencia de esta acción son la
existencia del perjuicio a los acreedores y que exista fraude o mala fe de parte del deudor.

22º) Que la insolvencia del deudor para cumplir con sus obligaciones, ha de ser
contemporánea con el ejercicio de la acción, lo que de acuerdo a las causas tenidas a la vista,
está acreditado en autos, por cuanto en causa rol Nº 22.899 el actor señala en su demanda de
gestiones preparatorias, que el deudor, demandado en estos autos, no tiene más bienes
conocidos que la propiedad inscrita a fojas 236 vuelta Nº 245 del Registro de Propiedad del
Conservador de Bienes Raíces de Río Negro, correspondiente al año 2004, un camión marca
Scania modelo 111, color rojo blanco, año 1981, placa patente DE 4910 3 y el automóvil marca
Ford modelo KA XR 1.6, color plateado, año 2004. Así este Tribunal decretó la medida
precautoria del artículo 290 Nº 4 del Código de Procedimiento Civil sobre el bien raíz y el
automóvil marca Ford, antes individualizados, la cual no pudo ser inscrita por las circunstancias
ya conocidas; por otra parte, en causa rol Nº 22.921 y en esta misma causa cuaderno por
medida prejudicial, se decretó la misma medida precautoria sobre los bienes mencionados y en
contra del actual propietario “Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad
Limitada , ante lo cual, las sociedades demandadas se han limitado a alegar lo señalado a
fojas 18 del cuaderno de medida prejudicial, en donde de acuerdo al documento acompañado
(copia del informe de tasación) aluden al monto en que se tasó el bien raíz, esto es un monto
muy por encima del avalúo fiscal, argumentando que éste va mucho más allá de la supuesta
obligación cuyo pago persigue la actora, y atendido a que este documento carece a juicio de
este Tribunal de valor probatorio al no haber sido reconocido por quien lo emitió y por ser
contradictorio con los demás documentos presentados en esta causa, como en las causas
tenidas a la vista, dicha alegación de la parte demandada será desestimada.

23º) Que es requisito, además, que la insolvencia total o parcial, sea a consecuencia del acto
ejecutado por el deudor, es decir, el perjuicio sufrido por el acreedor debe provenir de los actos
cuya anulación o revocación, en subsidio, está solicitando. En este sentido, con la prueba
rendida en este juicio, se ha acreditado que el deudor ha celebrado contratos de compraventa,
que han perjudicado al demandante, por cuanto no existen más bienes en donde cobrar sus
acreencias.

24º) Que las demandadas al contestar la demanda subsidiaria, han argumentado que no tienen
la calidad de deudora respecto del demandante de autos. Pero dicha defensa, igualmente, será
desestimada completamente, ya que de acuerdo a los juicios seguidos ante este mismo
Tribunal, que dan cuenta las causas rol Nº 22.908 y 22.987 ha quedado claro que la sociedad
demandada “Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María Limitada es deudora
del demandante.

25º) Que el fraude pauliano o mala fe por parte del deudor, requisito para la procedencia de la
acción pauliana o revocatoria, consiste en que éste conozca el mal estado de sus negocios,
por lo que el deudor conocedor de su precaria situación patrimonial, no puede menos que
saber que el acto que ejecuta, produce o agrava su insolvencia, lo que se desprende de los
documentos que revelan sus obligaciones impagas, en su mayoría facturas, presentadas en
las causas señaladas en el considerando anterior, las que datan de fecha 31 de julio

del año 2004 en adelante, por lo que resulta imposible que el demandado no haya tenido
conocimiento de esto.

26º) Que para acreditar el fraude pauliano es necesaria la concurrencia de un tercero


adquirente, el cual debe estar igualmente de mala fe, o sea, ha de estar en conocimiento del
mal estado de los negocios del deudor, por lo que el hecho que el señor Helmuth Erwin Cea
Rojas en su calidad de socio y representante de “Sociedad Comercial de Transporte y
Comercial Santa María Limitada , haya contratado con “Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa
Individual de Responsabilidad Limitada representando a dicha empresa el mismo, no hace
menos que confirmar la mala fe del deudor al contratar, ya que independientemente de que
represente a dos personas jurídicas distintas, sigue siendo la misma persona natural que
conoce de sus innumerables incumplimientos como ha sido acreditado en los juicios por cobro
de pesos correspondiente a las causas ya mencionadas.

27º) Que la Excma. Corte Suprema ha resuelto que el Tribunal debe examinar y aquilatar la
totalidad de las pruebas rendidas, siempre que sean pertinentes a las cuestiones debatidas y
tengan importancia para ser estudiadas individualmente, por lo que no es necesario que los
Jueces del mérito analicen la prueba que no tiene atinencia o es inocua respecto de los puntos
discutidos en la causa (sentencia de casación de fecha 5 de septiembre de 2005 en autos rol
4456 03).

Por estas consideraciones y vistos, además, lo dispuesto en los artículos 1.437, 1.445, 1.449,
1.467, 1.681, 1.698, 1.793 y 2.465 y siguientes del Código Civil; artículos 253 y siguientes, 341,
346 y 385 del Código de Procedimiento Civil, se resuelve:

I. Que se acoge la objeción documental formulada por la parte demandante a fojas 35 del
cuaderno de medida precautoria.

II. Que se rechaza la demanda deducida en lo principal de fojas 6 y siguientes por el actor don
Renato Aichele Broussain en contra de la Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa
María Limitada y en contra de Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa Individual de
Responsabilidad Limitada.

III. Que se hace lugar a la demanda subsidiaria deducida a fojas 6 y siguientes por don Renato
Aichele Broussain en contra de la Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María
Limitada y en contra de Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad
Limitada, en consecuencia, se rescinden los contratos de compraventa objetos de este juicio
celebrados entre ambas empresas, con expresa condenación en costas.

IV. Practíquense las subinscripciones correspondientes en el Registro de Propiedad del


Conservador de Bienes Raíces de esta ciudad y en el Registro de Vehículos Motorizados del
Servicio de Registro Civil e Identificación.

Anótese, regístrese y notifíquese.

Dictada por el señor Mario Alfredo Cayul Estrada, Juez Subrogante.

Autoriza el señor Raúl Sergio Alvarado Neira, Secretario Subrogante.

Rol Nº 22.931.

Valdivia, veintidós de agosto de dos mil siete.

Vistos:

A fs. 222 se ha deducido por don Carlos Schwalm Urzúa, en representación de Helmuth Edwin
Cea Rojas E.I.R.L. y de Sociedad Comercial de Transporte y Comercio Santa María Ltda.,
recurso de apelación en contra de la sentencia definitiva dictada a fs. 201 y siguientes por el
Juzgado de Letras de Río Negro con fecha diecisiete de abril de dos mil siete. Funda el recurso
en la circunstancia de que dicha sentencia, no obstante rechazar correctamente, según
expresa, la pretensión deducida por la contraparte, de nulidad absoluta de unos contratos de
compraventa por falta de consentimiento y por causa ilícita, hace lugar a la acción pauliana o
revocatoria deducida subsidiariamente, ordenando rescindir los contratos y reintegrar los
bienes enajenados al patrimonio del deudor, causando así agravio a las partes demandadas,
razón por la que, en concreto, solicita que la Corte confirme la sentencia, en cuanto rechaza
las acciones de nulidad contractual, pero la revoque en cuanto acoge la acción pauliana o
revocatoria, declarando en cambio que también ésta debe ser rechazada.

Por su parte, y a fs. 232, comparece adhiriéndose a la apelación la parte demandante don
Renato Aichele Broussain, solicitando que la Corte revoque la sentencia de primera instancia,
en la parte que rechaza la demanda principal de nulidad, y declare, en consecuencia, nulos los
contratos sub lite.

Y teniendo en consideración:

Primero: Que, en primer lugar, y por razones de lógica formal esta Corte debe hacerse cargo
de la petición de la demandante en el sentido de revocar la sentencia en alzada en cuanto
rechazó la declaración de nulidad contractual, confirmándola en lo restante. Ahora bien, ocurre
que la acción de nulidad es incompatible la acción pauliana, y por eso mismo el propio
demandante ha planteado la primera como principal, y la segunda como subsidiaria. El Juez a
quo ha rechazado la acción principal y acogido la subsidiaria, y esta Corte puede confirmar
aquello, rechazar ambas acciones, o acoger la principal y rechazar la subsidiaria, pero en
ningún caso acoger ambas.

Segundo: Que, en segundo término, cabe hacerse cargo de las acciones de nulidad
planteadas en este proceso, y que han sido rechazadas por la sentencia en alzada. El Tribunal
a quo razona correctamente cuando establece que debe rechazar la acción de nulidad por falta
de voluntad, puesto que consta en los contratos correspondientes la emisión de una voluntad
convergente, una en sentido de comprar, la otra en sentido de vender, aunque sea bajo la
figura del autocontrato, lícita (al menos prima facie) en nuestro Derecho Privado. Asimismo, no
yerra cuando afirma no divisar causa lícita de ninguna clase en tales negocios jurídicos. Es
posible que el Juez hubiera podido ser más explícito respecto de las razones que avalan su
rechazo, pero para esta Corte ellas resultan claras: El actor demandó directamente la nulidad
de los contratos, y olvidó que la acción de simulación es una de carácter declarativo, que es
distinta y lógicamente previa (aunque puedan interponerse de modo conjunto, según la
normativa procesal), a la acción condenatoria de nulidad. Sólo una vez constatado que la
voluntad expresada en un contrato no es real, que no trasunta un auténtico ánimo de satisfacer
el propósito negocial expresado, esto es, que es simulada, puede el Juez invalidar el contrato
por falta de voluntad, o indagar en la licitud de los motivos. En definitiva, este olvido es el
causante de la “falta de claridad o “confusión que imputa a la demanda el demandado en su
contestación; es la razón por la cual la sentencia resulta ajustada a los hechos probados y al
Derecho aplicable cuando rechaza la acción de nulidad de contratos; y es la razón asimismo
por la que esta Corte confirmará el fallo en esa parte, como se dirá luego.

Tercero: Que, para concluir, es necesario referirse a la sentencia en alzada en cuanto acoge la
acción pauliana o revocatoria, haciéndose cargo, especialmente, de los motivos que expone al
demandado apelante para fundar su solicitud de revocación, motivos que se resumen en la
ausencia de los dos requisitos de procedencia de la citada acción.

Cuarto: El primero de esos motivos se refiere a que en la especie no se habría probado la


insolvencia del deudor, puesto que el Juez sólo la fundamentaría en la existencia de demandas
judiciales y medidas precautorias decretadas sobre el patrimonio del demandado, no siendo
esa prueba bastante para dar por acreditado el hecho. Lo cierto, en cambio, es que el Juez no
fundamenta la prueba de la insolvencia (o lo que es lo mismo, del perjuicio al acreedor) en la
sola existencia de tales demandas y medidas cautelares, sino en la circunstancia de que la
propia parte demandada no controvirtió la aseveración del demandante en el sentido de ser
unos bienes determinados (los que son objeto del presente litigio) los únicos que componen el
patrimonio del deudor, sino que se limitó a aludir al monto de tasación del bien raíz. La
sentencia, entonces, establece la insolvencia a partir de la falta de controversia a su respecto,
razón por la cual esta Corte comparte el criterio de la sentencia en alzada, en el sentido de
entender plenamente probado el perjuicio al acreedor, al haberse disminuido objetivamente el
patrimonio del deudor de modo de dejarlo en un estado que no le permite afrontar el pago de
sus deudas.

Quinto: El segundo motivo en que el demandado funda su apelación consiste en la ausencia


de prueba respecto del denominado fraude pauliano, esto es, de mala fe en el deudor que
enajena y del tercero que adquiere. Razona el demandado y apelante recordando que el propio
Juez, al descartar la nulidad, ha aseverado que no se ha probado el propósito de engañar a
terceros; y por lo mismo, no se comprende cómo, al resolver la acción pauliana, puede
reprochar mala fe al deudor. Al respecto, esta Corte estima que, en realidad, la ley requiere la
acreditación de una cierta posición sicológica tanto para la prueba de la simulación como para
la prueba del fraude pauliano, pero no se trata de la misma para ambos casos. En la
simulación se exige el ánimo de engañar a terceros (la denominada causa simulandi, y que es
lo que el Juez descartó como hecho probado en la sentencia de primer grado), que es un
querer (o volición) valóricamente neutro, en principio, sin el cual no puede hablarse de contrato
simulado. En la acción pauliana, en tanto, la posición subjetiva se refiere, en general, al ánimo
de perjudicar a los acreedores, esto es, se trata de un querer valóricamente negativo. Pero el
Código de Bello, a diferencia de su precedente francés, que no especificó el punto, prescribe
tajantemente que la mala fe o fraude pauliano se presume simplemente a partir del
conocimiento del mal estado de los negocios del deudor (esto es, nuestra ley reconduce el
ánimo a una posición sicológica cognoscitiva, esto es, presume el querer a partir de un saber o
conocer). Por lo mismo, resulta perfectamente compatible la idea de no haber propósito de
ocultar un negocio jurídico a terceros, con la finalidad de perjudicar a los acreedores, que se
remite como se ha razonado a la existencia de conocimiento del mal estado de los negocios
que tipifica el fraude pauliano. En este sentido, la Corte comparte plenamente el razonamiento
del Juez a quo, en el sentido de entender probada la mala fe de tradente y adquirente (que en
este caso autocontractual es la misma persona física, además), con la prueba de las
numerosas obligaciones impagas de las que dan cuenta los documentos acompañados,
principalmente facturas, en las causas rol Nº 22.908 y 22.987, seguidas ante el mismo
Tribunal.

Sexto: Que para la procedencia de la acción pauliana no es menester que el acreedor haya
interpuesto demanda ejecutiva, o que cuente con un título de tal naturaleza, como lo ha
sostenido el demandado. Tal requisito no se encuentra establecido en la ley, y no parece
razonable que los Tribunales, a propósito de su interpretación, lo exijan; puesto que de hacerlo,
se dejaría inmediatamente en grave desprotección a todo acreedor cuya deuda no esté
devengada, o cuya acreencia no conste de título ejecutivo.

En mérito de lo considerado, disposiciones legales citadas, y visto, además, lo dispuesto en los


artículos 186 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, se declara:

Que se confirma en todas sus partes la sentencia de diecisiete de abril de dos mil siete, escrita
a fs. 201 y siguientes, sin costas.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del Abogado Integrante señor Juan Andrés Varas Braun.

Pronunciada por la Primera Sala, por la Ministra señorita Ruby Alvear Miranda, la Fiscal
Judicial señora María Heliana Del Río Tapia, Abogado Integrante señor Juan Varas Braun.

Autoriza la Secretaria señora Ana María León Espejo.

Rol Nº 392 2007.

Santiago, quince de diciembre de dos mil ocho.

Vistos:

En estos autos rol Nº 22.931 del Juzgado Civil de Río Negro sobre juicio ordinario de nulidad
de contrato y subsidiario de acción pauliana, caratulados “Aichele Brousain, Renato con
Sociedad Comercial de Transportes y Comercio Santa María Ltda. , por sentencia de diecisiete
de abril de dos mil siete, escrita a fojas 201, el señor Juez Subrogante del referido Tribunal
rechazó la demanda promovida por vía principal y acogió la subsidiaria, declarando resueltos
los contratos de compraventa objeto del litigio. Apelado este fallo por los demandados, recurso
al que se adhirió el actor, una de las Salas de la Corte de Apelaciones de Valdivia, en
sentencia de veintidós de agosto de dos mil siete, que se lee a fojas 242, lo confirmó.

En contra de esta última decisión la parte demandada dedujo recursos de casación en la forma
y en el fondo, declarándose inadmisible el primero por resolución de veintidós de enero último,
rolante a fojas 263.

Se ordenó traer los autos en relación para conocer del recurso de casación en el fondo.

Considerando:

Primero: Que en el recurso de casación en el fondo se denuncian infringidos los artículos 706,
1546, 1698 y 2468 del Código Civil y 297 del Código de Procedimiento Civil.
Argumentan los recurrentes que es requisito sine qua non para el ejercicio de la acción
pauliana, la insolvencia del deudor, contemporánea con la interposición de la demanda; sin
embargo, es menester que esa insolvencia esté acreditada y es al demandante a quien
corresponde aportar las pruebas respecto de este hecho.

Los sentenciadores, agrega el recurso, han tenido por probada esta insolvencia por el hecho
de haber afirmado el actor en una solicitud de medida prejudicial precautoria que el deudor es
insolvente y es claro que ello no puede ser suficiente, más aún si la medida se concedió sin
previa notificación.

Por otra parte, continúan los recurrentes, los Jueces no han entendido de buena forma que en
las compraventas impugnadas no ha existido mala fe, ni ánimo de disminuir un patrimonio, y
bien es sabido que estos contratos fueron celebrados en forma previa a cualquier notificación
de demanda o de medida precautoria, motivo por el cual no existe ni puede presumirse
intención de transferir fraudulentamente los bienes.

De acuerdo al artículo 297 del Código de Procedimiento Civil, razonan, cuando la medida
precautoria de prohibición de celebrar actos o contratos recae sobre bienes raíces, debe
inscribirse en el registro del conservador respectivo y sin este requisito no produce efectos
contra terceros. En consecuencia, concluyen los recurrentes, mientras no medie inscripción de
la medida precautoria, no es posible presumir mala fe del deudor, por cuanto éste se encuentra
dentro de la legalidad y su actuar no merece reproche alguno.

Estas omisiones en la sentencia impugnada, a juicio de la parte que recurre, representan


evidentes infracciones a normas legales imperativas, que no dan margen a interpretaciones
distintas al texto literal del precepto. Es más, agrega el recurso, en el fallo se incurre en
contradicción, puesto que para fundamentar el rechazo de la acción principal de nulidad se
sostiene que no se demostró la intención de engañar a terceros y, sin embargo, luego se tiene
por acreditado el fraude pauliano, que se asemeja a la mala fe.

El inciso final del artículo 706 del Código Civil, recuerdan los recurrentes, presume la buena fe,
en consecuencia, la prueba de la mala fe corresponde al que la alega, en este caso, al actor,
que como reconocen los magistrados no ha demostrado la intención de perjudicar, motivo
principal por el cual se desestimó la demanda de nulidad.

En conclusión, termina el recurso, es evidente que el demandado no ha logrado acreditar en el


proceso los presupuestos básicos de la acción pauliana, esto es, la insolvencia del deudor y el
perjuicio del acreedor, por lo que mal pudo haberse acogido una acción de tan especiales
características.

Segundo: Que el fallo objeto del recurso establece que los requisitos de procedencia de la
acción pauliana son la existencia del perjuicio a los acreedores y que exista fraude o mala fe
de parte del deudor. Agregan que la insolvencia del deudor ha de ser contemporánea con el
ejercicio de la acción, lo que en el caso de autos está acreditado con el mérito de las causas
tenidas a la vista.

En efecto, precisan los magistrados en el proceso rol Nº 22.899 el actor señala en su demanda
de gestiones preparatorias que el deudor (demandado en estos autos) no tiene más bienes
conocidos que un inmueble, un automóvil y un camión. Así, agregan, el Tribunal decretó como
prejudicial la medida precautoria del Nº 4 del artículo 290 del Código de Procedimiento Civil
respecto del predio y el automóvil, las que no pudieron ser inscritas por las circunstancias
conocidas. Asimismo, siguen los Jueces, en la causa rol Nº 22.921 y en estos mismos autos,
se decretó la misma medida sobre los mismos bienes y en contra del actual propietario
Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Limitada, ante lo cual las
sociedades demandadas se han limitado a alegar, por una parte, sobre el monto en que se
tasó el bien raíz esto es, uno muy superior al avalúo fiscal , argumentando que éste va mucho
más allá (sic) de la supuesta obligación cuyo pago persigue el actor y, por otro, que este
documento carece de valor probatorio al no haber sido reconocido por quien lo emitió y por ser
contradictorio con los demás instrumentos presentados tanto en esta causa como en las
tenidas a la vista.
Es requisito de la acción pauliana, además razonan los sentenciadores , que la insolvencia
total o parcial sea a consecuencia del acto ejecutado por el deudor, es decir, el perjuicio sufrido
por el acreedor debe provenir de los actos cuya anulación o revocación se solicita. Con la
prueba rendida en este juicio, concluyen, se ha acreditado que el deudor ha celebrado
contratos de compraventa que han perjudicado al demandante, por cuanto no existen más
bienes sobre los cuales éste pueda cobrar sus acreencias.

El fraude pauliano o mala fe del deudor, afirma el fallo, se desprende de los documentos que
revelan sus obligaciones impagas, en su mayoría facturas, presentadas en las causas ya
individualizadas, documentos que datan de 31 de julio de 2004 en adelante, por lo que resulta
imposible que el deudor no haya tenido conocimiento del mal estado de sus negocios.

Para acreditar el fraude pauliano, sigue la sentencia, es necesaria la existencia de un tercero


adquirente, el cual debe estar igualmente de mala fe, o sea, ha de estar en conocimiento del
mal estado de los negocios del deudor. El hecho que Helmuth Erwin Cea Rojas, en su calidad
de socio y representante de Santa María Limitada, haya contratado con Helmuth Erwin Cea
Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Limitada, representando a esta empresa él
mismo, concluyen los Jueces, no hace más que confirmar la mala fe del deudor al contratar, ya
que independientemente que Cea Rojas represente a dos personas jurídicas distintas, sigue
siendo la misma persona natural que conoce de sus innumerables incumplimientos, como ha
sido acreditado en los juicios de cobro de pesos correspondientes a las causas ya
mencionadas.

El Código Civil, añaden los sentenciadores, prescribe tajantemente que la mala fe o fraude
pauliano se presume simplemente a partir del conocimiento del mal estado de los negocios del
deudor. Por lo mismo, concluyen, resulta perfectamente compatible la idea de no haber
propósito de ocultar un negocio jurídico a terceros con la finalidad de perjudicar a los
acreedores, que se remite, como se ha razonado, a la existencia del conocimiento del mal
estado de los negocios que tipifica el fraude pauliano. Así, termina el fallo, se tiene por probada
la mala fe tanto del tradente como del adquirente (que en este caso autocontractual es además
la misma persona física), con la prueba de las numerosas obligaciones impagas de las que dan
cuenta los documentos acompañados.

Tercero: Que el primer reproche que los recurrentes le dirigen al fallo es haber tenido por
probada la insolvencia de la sociedad deudora sobre la base de una mera afirmación de la
parte demandante, error que importaría infracción al artículo 1698 del Código Civil.

Pues bien, de la lectura de la sentencia impugnada aparece que los magistrados tuvieron por
acreditada la insolvencia del deudor con el mérito de las causas roles Nº 22.899 y 22.921 y por
la vía de presumir que la deudora Sociedad Comercial de Transportes y Comercio Santa María
Limitada no posee más bienes que aquellos sobre los cuales se trabó la medida prejudicial
precautoria de prohibición de celebrar actos y contratos y que posteriormente enajenó a
Helmuth Erwin Cea Rojas Empresa Individual de Responsabilidad Limitada. De esta forma, los
Jueces de la instancia, sin alterar la regla que respecto del peso de la prueba establece el
citado artículo 1698, demuestran que los contratos de compraventa cuya rescisión se demanda
por la vía de la acción revocatoria han causado perjuicio al acreedor, pues al desprenderse el
deudor de los únicos bienes de que es dueño no puede sino provocar su insolvencia o bien
agravar aún más la existente.

Cuarto: Que en cuanto a la vulneración del artículo 297 del Código de Procedimiento Civil, no
es efectivo, como afirman los recurrentes, que los actos ejecutados sobre un bien raíz respecto
del cual se ha decretado como prejudicial la medida precautoria de prohibición de celebrar
actos o contratos aun no inscrita, se enmarquen a todo evento “dentro de la legalidad , como
textualmente se lee en el recurso, pues puede acontecer, como en la especie, que su
propietario de desprenda de él, esto es, lo enajene, en las circunstancias que describe el
aludido artículo 2468 del Código Civil.

En efecto, esta norma en parte alguna exige que se haya decretado y notificado una medida
cautelar como la antes nombrada para que se configuren los presupuestos del fraude pauliano.
En otras palabras, el legislador estima suficiente que el deudor, conociendo el mal estado de
sus negocios, celebre un contrato oneroso o constituya hipoteca, prenda o anticresis sobre
alguno de sus bienes, para que se justifique la rescisión de cualesquiera de esos actos
jurídicos, siempre que ese conocimiento se extienda también al tercero que adquiere el bien o
respecto del cual se constituye el derecho real o lo recibe en anticresis.

Quinto: Que, por último, respecto de la norma que establece que la buena fe se presume que
los recurrentes singularizan en el inciso final del artículo 706 del Código Civil, pero que en
realidad se contiene en el inciso 1º del artículo 707 del mismo cuerpo legal cabe afirmar que tal
precepto no ha sido vulnerado, como se denuncia en el recurso.

En efecto, uno de los requisitos para que prospere la acción pauliana o revocatoria, según ya
se indicó, es que se trate de un deudor fraudulento, esto es, de mala fe. En armonía con lo
anterior, el artículo 2468 del Código Civil entiende que el deudor (otorgante) y el adquirente
están de mala fe, por el sólo hecho de conocer ambos el mal estado de los negocios del
primero. Dicho de otro modo, para el éxito de la acción es suficiente que se acredite que tanto
el deudor que enajena un bien propio a título oneroso, como el tercero que lo adquiere, hayan
sabido que los negocios del primero no se hallaban en buen pie, porque por este sólo hecho el
legislador entiende o presume que la enajenación ha sido hecha de mala fe.

En estas condiciones, en tanto en el caso de autos se ha tenido por probado que la Sociedad
Comercial de Transportes y Comercio Santa María Limitada y Helmuth Erwin Cea Rojas
Empresa Individual de Responsabilidad Limitada sabían que al momento de celebrarse las
ventas cuya rescisión se pide en la demanda, los negocios de la primera de las compañías
nombradas se encontraban en mal estado, los sentenciadores han aplicado correctamente los
citados artículos 707 y 2468 del Código Civil, teniendo por acreditada la mala fe o fraude
pauliano no sobre la base de presumirla, sino porque se han acreditado los presupuestos de
hecho que, de acuerdo a la ley, constituyen esa mala fe.

Sexto: Que en razón de todo lo dicho en los motivos que anteceden, aparece manifiesto que
los Jueces de la instancia no han incurrido en los errores de derecho que se les atribuyen en el
recurso, de manera tal que el recurso de casación en el fondo intentado debe ser desestimado.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en las normas legales citadas y en los
artículos 764, 765, 767 y 805 del Código de Procedimiento Civil, se rechaza el recurso de
casación en el fondo deducido por la parte demandada en el primer otrosí de la presentación
de fojas 246, contra la sentencia de veintidós de agosto de dos mil siete, escrita a fojas 242.

Regístrese y devuélvase, con sus agregados.

Redacción a cargo del Ministro señor Araya.

Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema por los Ministros señores Milton Juica
A., Sergio Muñoz G., señora Margarita Herreros M. señor Juan Alraya A. y Abogado Integrante
señor Oscar Herrera V.

No firma el Abogado Integrante señor Herrera, no obstante haber concurrido a la vista del
recurso y acuerdo del fallo, por estar ausente.

Autorizado por la Secretaria Subrogante señora Carola Herrera Brummer.

Rol Nº 5.301 07.