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AUTOCUIDADO

Reflexiones y herramientas
AUTOCUIDADO
Reflexiones y herramientas

Corporación Centro de Promoción y Cultura (CPC)


Cra. 80I No. 52ª 08 Sur
Barrio Britalia, Bogotá
Teléfono: 4508887

Edición y textos
Ermina Herrera Ventura
Centro de Promoción y Cultura (CPC)

ISBN: 978-958-57366-2-7

Primera edición: 2013


Segunda edición: 2014

Diseño Mandala
William Bustos

Diseño de portada
Ermina Herrera Ventura

Diagramación e impresión
ARFO Editores e Impresores Ltda.
Cra. 15 No. 54-32 Tel.: 2175794
Bogotá, D. C.
casaeditorial2011@gmail.com

Con el apoyo de:

Publicación auspiciada por El PROGRAMA FOKUS 1325 COLOMBIA. En el marco del proyecto: Mujeres de Kennedy
Fortaleciendo sus Autonomías y Actuando Políticamente en la Exigibilidad de sus Derechos a la Paz y a una Vida Libre de
Violencias. El contenido de este libro es responsabilidad exclusiva de la Corporación Centro de Promoción y Cultura.
Contenido
4 Presentación

7 “Mi política está en mi cuerpo”


Dimensión política del autocuidado

15 Mujer ¿dónde empieza y dónde termina tu cuerpo?


La apropiación parcial o total de los cuerpos de las mujeres

23 “Todo pasa por el cuerpo, nada sin el cuerpo”


El autocuidado, un acto de vida

33 El autocuidado como aprendizaje de autosanación

43 ¡Somos el sol, somos el mar, somos la tierra que hoy se levanta!


Energía, equilibrio y sanación

59 Habilidades para vivir, herramientas y técnicas para el


autocuidado

80 Bendición del caminar femenino


Presentación

La Corporación Centro de Promoción y Cultura (CPC) es una organización comu-


nitaria social y cultural nacida en 1978 en el barrio Britalia, un barrio popular de
la localidad de Kennedy, y que hoy dimensiona su quehacer en sectores de Patio
Bonito, Corabastos, Britalia y en barrios de Bosa. El equipo de trabajo lo formamos
mujeres y jóvenes, fruto del proceso que hemos venido desarrollando a lo largo de
estos años.

Nuestra apuesta es formar para transformar, resistir para crear y generar organiza-
ción para que las mujeres populares, desde Fasol, los y las jóvenes, desde el Centro
Cultural Britalia, y las y los más pequeños con sus familia desde la Casa de los niños
y niñas, seamos sujetas y sujetos de transformación personal, barrial, local y ciuda-
dana, con conciencia política y de género, y con mirada crítica de lo que ocurre en
los contextos inmediatos y nacionales. Procurando relaciones y alianzas sororas y
fraternas que contribuyan a fortalecer alternativas sociales, culturales y políticas de
resistencia civil y de construcción de la paz.

Todas las experiencias vividas y acumuladas a lo largo de estos años nos han dado la
razón y han corroborado nuestras intuiciones primeras, cuando afirmábamos que si
el cuerpo de las mujeres no está bien, la construcción de lo político, desde la diversi-
dad de las mujeres, no puede ir bien. Que nuestros cuerpos de mujeres son un asunto

4
político y por lo tanto, todo lo que ocurre con ellos en nuestros contextos familiares,
sociales, laborales, políticos, económicos, hay que sacarlo a la luz pública. Hay que
hablar de ello, tenemos que formarnos y formar para ello. Hay que hacer visibles las
narraciones y las historias de las mujeres. Y hay que fortalecer los procesos organi-
zativos y los círculos de mujeres. El camino es largo pero hay que recorrerlo, y eso
sólo lo podemos hacer desde nosotras las mujeres, en lo personal y en lo colectivo.

La indignación, la recuperación de la palabra, la conciencia de las raíces y de tener


los pies bien puestos en la tierra, la conexión con las experiencias espirituales, la
conciencia de hacerse visible o de pasar desapercibida cuando es necesario, son ex-
presiones de un cuerpo que se resiste a seguir viviendo experiencias de dolor, sufri-
miento, invisibilización y pérdidas.

Los círculos femeninos, las vivencias de una espiritualidad que alienta los procesos
de defensa de la vida, la experiencia de lo común, la conciencia del accionar político
en colectivo llevan también a construir la conciencia de una resistencia popular del
cuerpo colectivo.

María Helena Céspedes Siabato

5
Mi voluntad de cambio comienza en el cuerpo,
no en la mente.
Mi política está en mi cuerpo,
creciendo y expandiéndose con cada acto de resistencia
y con cada uno de mis errores.

Adrienne Rich

“Mí política está en mi cuerpo”


Dimensión política del autocuidado
Siempre es una alegría recibir a una mujer que decide llegar al espacio de autocuidado. Sole-
mos preguntarles qué las animó a venir y las respuestas más frecuentes son: no puedo más, no
sé qué me pasa, tengo un dolor terrible... Cintura, cuello, espalda, boca del estómago son los
lugares más señalados.

Quienes acompañamos este espacio no somos profesionales de la salud. Somos mujeres que he-
mos sido acompañadas en nuestros procesos personales por otras mujeres. Mujeres que apren-
dimos que a veces la clara convicción de tener que dar un paso más en el proceso personal y
colectivo no basta. En diferentes circunstancias experimentamos que nuestro cuerpo dijo no.
Una enfermedad, un acontecimiento, un cansancio extremo… en definitiva situaciones para
las que ya no teníamos fuerzas nos obligaron a pedir ayuda y a buscar personas, herramientas,
técnicas y escuelas que facilitaran este difícil, hermoso y permanente proceso de autosanación.

7
Esto nos ha permitido reencontrarnos con la mujer que somos, con nuestra sabiduría, fuerza y
creatividad. Y descubrirnos mujeres habitadas, plenas y poderosas.

Desde nuestra experiencia, los espacios de autocuidado y autorecuperación para mujeres son
vitales en el proceso de empoderamiento y por tanto forman parte de la apuesta política que te-
nemos como organización. El autocuidado facilita la toma de conciencia de nuestros bloqueos,
saber qué nos enferma y debilita, qué nos hace sufrir y cómo resolverlo. Nos ayuda a descubrir
que la mujer que somos hoy es el resultado de un tejido complejo de mensajes: experiencias,
herencias, historias. Nos permite comprender desde la propia piel que “lo personal es político”
y que “las mujeres no nacen, se hacen”, consignas que conectan nuestras luchas como mujeres
populares con las de las mujeres de todos los tiempos.

8
Nuestro cuerpo1 es el resultado de una triple combinación: biología, genética y cultura. Enten-
diendo cultura, en un sentido amplio, como el contexto sociopolítico, religioso y económico
que nos da identidad a través de sus tradiciones, costumbres y creencias. Una cultura que se
ha dejado permear por ideas que privilegian el cuerpo masculino frente al cuerpo femenino.
En la que el cuerpo de la mujer es invisibilizado en sus necesidades y límites y solo se presenta
de forma idealizada como objeto sexual o bien como un cuerpo al servicio de los/as demás, en
especial del hombre y de la procreación. Estas y otras concepciones hacen parte de un sistema
que el movimiento feminista ha denominado patriarcado.

El patriarcado es un sistema (cultura, religión, política, economía) encabezado por varones con
poder (patriarcas) y que se sustenta en el dominio, subordinación y control del “otro diferente”.

¿Quién es ese “otro diferente”? Cuando nos relacionamos con alguien la primera distinción
nos viene dada a través de los sentidos, lo que vemos, escuchamos, tocamos,… Es el cuerpo, la
mirada, la voz, el olor lo que nos identifica de primeras. Entonces ¿quién es ese “otro” que hay
que dominar? O más sencillo ¿quiénes son los que tienen más poder en este sistema excluyente?
¿Quiénes valen más? Los hombres blancos, occidentales, con estudios, enriquecidos, hetero-
sexuales, con familia, o que pertenecen a la jerarquía de las instituciones religiosas (pastores,
sacerdotes) etc. Por tanto las personas que más se diferencian de ellos son las mujeres y más
las mujeres negras, indígenas, gitanas, etc; las mujeres sin estudios; las mujeres empobrecidas;
las mujeres que no tienen hijas/os; las mujeres homosexuales, etc. En esta lógica también son
excluidos y señalados los hombres que no se asemejan al patriarca.

Pero el patriarcado como sistema necesita de las mujeres para perpetuarse. Ahora bien, no de
cualquier mujer sino de aquellas que se ajustan a un modelo útil. Hablamos de la mujer sumisa,
obediente y servil que será la encargada de reproducir y mantener el orden establecido.

1
IVONE GEBARA, La trama de la vida, algunos hilos cristianos, filosóficos y feministas, Doble Clic editoras, Uruguay,
2011, pp. 11-34.

9
Las mujeres somos parte de la sociedad
y podemos transformarla
Transformar las relaciones de poder en las que se sostiene el patriarcado, y que están en la base
de las múltiples violencias ejercidas hacia las mujeres de todas las edades, es parte de nuestro
compromiso como organización de mujeres populares. Esto implica la construcción de nuevas
relaciones desde la diversidad que somos y la mejora de las condiciones de vida en los territo-
rios, desde un ejercicio
“ de ciudadanía plena. En este ejercicio de resistencia colectiva nos alienta
la convicción de que las mujeres somos parte de la sociedad y podemos transformarla”.2

Para lograr estas transformaciones necesitamos descubrir las raíces históricas, socio-culturales
y religiosas que perpetúan la subordinación. Trabajar nuestra biografía. Leer críticamente, des-
de nuestra diversidad y contextos personales, los discursos y prácticas que han determinado
qué es “cosa de mujeres” y qué es “cosa de hombres” según la tradición y las costumbres; qué
es lo “natural” por razón de nuestras diferencias corporales; qué es lo que “Dios ha querido”
para unas y para otros, según los varones “que representan a Dios” (sacerdotes y pastores,); y
preguntarnos quien se beneficia con este reparto.

Pero también necesitamos leer críticamente los mecanismos de sobrevivencia con los que he-
mos resistido personal y colectivamente en medio de un ambiente discriminatorio y violento
con las mujeres, y encontrar nuevas estrategias de resistencia que incluyan la sanación.

2
Campaña de ciudadanía, frase que surge de un proceso de construcción colectivo de las mujeres del CPC-FASOL.

10
Del patriarcado a la circularidad
La tarea a menudo consiste en transformar nuestra propia porción de patriarcado
en un círculo. El invisible efecto de estar en un círculo hace esto posible.
Jean Shinoda Bolen3

El proceso de empoderamiento femenino necesita de formación, de una firme decisión y de


mucha sororidad, y esto solo es posible desde un tejido organizativo (articulaciones locales,
distritales y nacionales) que integre espacios de autocuidado y autosanación para las mujeres.

Los procesos adelantados desde la Escuela de Formación Política de Mujeres Populares del
CPC, las acciones de incidencia política, los foros, los conversatorios, las campañas, las movili-
zaciones y el trabajo en red nos fortalecen y sostienen en la agotadora tarea de exigir y ejercer
nuestros derechos. En estos espacios tejemos complicidades entre mujeres diversas y procesos
organizativos que son vitales de cara a la incidencia política.

En estos procesos, cada una a su ritmo, se va reconociendo sujeta de derechos y actora política
gracias al apoyo de otras mujeres, y por supuesto de los hombres que caminan junto a noso-
tras. Varones que se han atrevido a cuestionar el modelo de hombre asociado al patriarcado y a
visibilizar otras masculinidades. Insistimos en la necesidad de caminar juntas porque quien se
atreve a cuestionar el orden establecido es señalada, condenada y aislada, y en muchos casos si-
lenciada. “Mala niña, madre, esposa… mala mujer”, “loca”, “rebelde”, “marimacho”, “brinco-
na”, “bocona” son algunas de las etiquetas que reciben las mujeres que valientemente deciden
cuestionar “lo normal”, o “natural” y ejercer sus derechos.

3
JEAN SHINODA BOLEN, Mensaje urgente a las mujeres, Editorial Kairós, Barcelona, 2006, pp. 133-145.

11
Desde nuestra experiencia, la transformación soñada por las mujeres es posible desde los gru-
pos o círculos de mujeres –en Fasol los llamamos núcleos de vida–. Espacios de encuentro
entre mujeres diversas, con un centro espiritual, desde donde reconectarnos con la fuerza para
recrearnos cada día.

La práctica de la circularidad crea confianza, recupera la importancia de la palabra de cada una


y facilita la escucha y el compartir de experiencias, ideas, necesidades, saberes y sueños. Nos
permite tejer nuevas relaciones. Propicia el difícil ejercicio del encuentro desde la diversidad y
el reconocimiento mutuo. Y nos lleva a descubrir la importancia de los criterios, las negociacio-
nes y los pactos entre mujeres.

En palabras de Jean Shinoda Bolen:4

El poder para enfrentarse a la censura o a la incredulidad, al «¿Quién te has creído que


eres?», proveniente de fuentes externas, emana del formar parte de un círculo junto a
personas afines, pues eso permite a las mujeres seguir su rumbo ante el ridículo o la
oposición. El poder invisible que los círculos de mujeres ejercen en las mujeres que los
constituyen nace del poder sanador, afianzador y alentador que somos capaces de tener
una sobre otra. Cuando una cuenta con ese aliento y ese verdadero apoyo a la hora de
llevar a cabo un cambio significativo, es más posible que el cambio se realice. El que
otras personas crean en nosotras o compartan nuestros puntos de vista posee un pode-
roso e invisible efecto.

Este caminar femenino hacia la circularidad se sostiene en una convicción profunda: el cambio
social que soñamos podemos hacerlo efectivo en nuestro metro cuadrado. Nos sentimos respon-
sables y comprometidas con este metro cuadrado, el aquí y el ahora que vivimos y habitamos.

4
Idem.

12
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
si me quieres, quiéreme negra y blanca.
Y gris, y verde, y rubia, y morena…
Quiéreme día, quiéreme noche…
y madrugada en la ventana abierta.
Si me quieres, no me recortes:
Quiéreme toda…, o no me quieras.

Dulce María Loynaz

Mujer ¿dónde empieza y dónde


termina tu cuerpo?
La apropiación parcial o total de los cuerpos de las mujeres

Escuchar el propio cuerpo es entre las mujeres una práctica no sólo sanadora sino subversiva y
fuente de conocimiento. Dejar hablar al cuerpo y hacernos preguntas del tipo ¿somos dueñas
de nuestro cuerpo? nos hace diferenciar entre los discursos y las prácticas cotidianas en materia
de derechos humanos de las mujeres. El cuerpo afirma lo que muchas veces niegan nuestras
palabras: “yo no he sufrido violencia”, “es por mi culpa”, “para eso es mi marido”, “no sé de
qué se quejan, ya no hay discriminaciones hacia las mujeres, eso era antes”.

15
El tiempo pasa y nos seguimos preguntando ¿qué hace que los logros de las mujeres en el marco
de los derechos no se traduzcan en una mejora real de las condiciones de vida? ¿Por qué hoy
seguimos luchando por el derecho a una vida digna libre de violencias? ¿Por qué hoy se sigue
cuestionando el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, sobre su vida?

Decidir forma parte de la condición humana, pero se nos ha robado a las mujeres esta capacidad
en temas vitales como nuestro cuerpo. ¿Quién se ha apropiado de nuestro derecho a decidir? O
lo que es lo mismo ¿quién se ha adueñado del cuerpo de las mujeres?5

A partir del siglo XIX, el cuerpo femenino y, especialmente, el útero pasaron a ser do-
minados y controlados por la ciencia masculina y por la religión, ambas representantes
del poder masculino. Es aproximadamente a partir de ese momento que podemos de-
terminar un control mayor sobre la cuestión de la natalidad y, en consecuencia, sobre
los cuerpos femeninos. Si bien, el cuerpo femenino siempre fue considerado como un
cuerpo para el hombre y para la procreación, el misterio de ese cuerpo era resguardado
y nutrido por el poder de las mujeres sobre él. Al afirmar eso no estoy diciendo que no
había problemas y muchas dificultades. Pero, simbólicamente, el terreno corpóreo fe-
menino pertenecía a las mujeres. Ellas eran las parteras y ellas se dedicaban a ayudar a
las otras mujeres en casos de enfermedades sexuales o en casos de aborto, provocado o
accidental. Conocían hierbas y remedios caseros para aliviar muchos males. Ellas eran
sus propias confidentes, cómplices y consejeras, incluso durante la caza de brujas, pe-
ríodo de un terror enorme hacia las mujeres, se podía verificar su fuerza y las amenazas
que su poder ejercía sobre las mentes masculinas.

(…) La decisión sobre el cuerpo se torna un derecho, porque está siendo amenazado por
nuevos poderes usurpadores que manipulan los cuerpos femeninos y las ideas, para
mantener el poder de dominación sobre ellos. Algunos en nombre de la ciencia, otros en

5
IVONE GEBARA, op. cit, pp. 96-97.

16
nombre del principio absoluto de la vida, otros en nombre del Estado y otros en nom-
bre de Dios. Todos confunden a la opinión pública y, al mismo tiempo, arrebatan a las
mujeres el derecho a la intimidad de su cuerpo y, aun de forma precaria, el ejercicio de
decidir sobre él, dado que sus cuerpos son su propia vida.

Al hilo de estas y otras reflexiones, seguimos haciendo preguntas que nos ayuden a desentra-
mar las legitimaciones que hoy mantiene vigente un pensamiento construido sobre el sufri-
miento, el dolor y la exclusión social de quienes tienen todos los poderes en su contra. ¿Cómo
son manipulados los cuerpos femeninos? ¿Qué simbólica se está utilizando para perpetuar la
subordinación de las mujeres? ¿Cómo se domina el cuerpo masculino para que reproduzca los
patrones violentos de comportamiento del “macho dominante”? Estas y otras preguntas las
trabajamos un grupo de mujeres del CPC, pero quisimos abordarlas a partir del movimiento
corporal y la creación (escritura y pintura). La reflexión llegó en un segundo momento, cuando
leímos las expresiones que surgieron al dejar hablar nuestros cuerpos. Y encontramos cuatro
categorías desde las que en la sociedad se está violentando el cuerpo femenino:6

 El cuerpo de la mujer se presenta como mercancía


El cuerpo de la mujer se presenta como una mercancía, y se oferta como objeto de deseo a través
de diferentes estrategias publicitarias. Esta concepción del cuerpo de la mujer es profundamen-
te perversa, idealiza el cuerpo femenino y condiciona la belleza a unos patrones que nada tienen
que ver con la riqueza de un país multicultural y pluriétnico como Colombia. Esta idealización
del cuerpo femenino niega y rechaza la diversidad y perpetúa la idea de que todas las mujeres
somos iguales, por tanto intercambiables, sin valor propio. Y somete y controla el cuerpo de la
mujer a través de dietas, cirugías, productos de estética, etc. y vuelve a mujeres y hombres con-
sumidores dependientes del mercado.

6
Encuentro “Cuerpo y Política en el marco de las prácticas de autocuidado”, 6-7 de Octubre 2012.

17
Este juego de intereses por apropiarse del cuerpo de las mujeres se sustenta y legitima desde
una doble moral que beneficia a dueños y señores: por un lado, se lucran del gran negocio del
cuerpo de las mujeres (estética, pornografía, prostitución, etc.); y por otro lado, se condena a
la mujer diferente, sujeta de deseos y derechos, a la mujer que con sus decisiones resignifica el
cuerpo femenino, señalándolas de locas, pervertidas y pecadoras.

 El cuerpo de la mujer y la triple identificación


Esta mirada oculta o desencarna a la mujer real a partir de una triple identificación: mujer igual
a madre, familia, y casa.

Las mujeres son consideradas en cuanto a su capacidad para reproducirse. Desde este enfoque
la maternidad no es una opción. La responsabilidad de querer, alimentar, vestir y educar a los
niños/as es de la mujer y, por extensión, el cuidado de todas las personas que forman el núcleo
familiar, en especial de los varones. Las mujeres desde niñas son iniciadas en las labores del
cuidado.

La casa, al igual que los hijos/as, se considera una extensión del cuerpo de las mujeres. Lo que
la mujer hace en el hogar no se considera trabajo, tampoco las actividades que generan ingresos
(economía informal). El dinero que gana la mujer es para la casa (incluyendo al marido), mien-
tras que las ganancias obtenidas por el hombre fruto de su trabajo son para “sus gastos”. Lo que
se compra para la casa se entiende como un regalo para la mujer.

El cuerpo de la mujer no tiene límites, debe extenderse tanto como la necesiten. El desgaste
y cansancio por exceso de cargas y responsabilidades se lee como falta de esfuerzo, haciendo
sentir a las mujeres culpables por no ser “buenas” niñas, hermanas, madres, esposas y educa-
doras.

18
 El cuerpo de la mujer se presenta
como un cuerpo domesticado
El cuerpo de la mujer es un cuerpo para el servicio doméstico: tareas de cuidado y reproducción
y para este fin se ha de modelar. Por un lado se nos presenta un cuerpo mutilado, sin cabeza. El
varón es el cabeza de familia –a imagen de Cristo dicen en las iglesias–. La palabra autorizada
es la del varón. La mujer es educada para ser juiciosa (obediente) y no para hacer uso de su
inteligencia. Es considerada menor de edad, debe pedir permiso, incluso en la vejez. La mujer
bien educada cuida sus modales, no se altera y si en alguna situación levanta la voz se la trata
de histérica o enferma de los nervios. Sobra decir que no ocurre igual con los varones.

Los cuerpos de las mujeres son disciplinados y atrofiados con mandatos y objetos que dañan
el desarrollo normal de la corporalidad femenina: los tacones dañan los pies, la columna y la
circulación venosa, además no nos ayudan a afirmarnos físicamente sino que nos muestran
inestables; expresiones como “cierra las piernas” no solo ofenden, sino que reprimen y dañan
físicamente porque condicionan nuestra postura (rigidez pélvica); “cúbrase”, “tápese” son ex-
presiones que culpabilizan los cuerpos femeninos y legitiman la agresión de los hombres redu-
ciéndolos a bestias que no se pueden controlar. Por tener una menor masa muscular los cuerpos
femeninos son presentados como débiles y como cuerpos a proteger y no son educados para
desarrollar toda su motricidad (saltar, correr, defenderse).

Esta manipulación refuerza la falsa idea de que una mujer está incompleta si no tiene un hom-
bre a su lado y, en consecuencia, fortalece el mito de la enemistad entre mujeres por la disputa
del varón protector.

19
 El cuerpo de las mujeres como arma
y botín de guerra
El cuerpo femenino se presenta como penetrable, expuesto, accesible, invadible, violable. Y
además, como ya hemos visto en el imaginario colectivo la mujer es un bien privado. Un objeto
preciado que pertenece a un hombre (hermano, padre, marido, familia y/o comunidad). En esta
concepción las mujeres son trofeos en disputa. La violencia sexual utilizada por los varones
para adueñarse de las mujeres, naturalizada en muchos contextos sociales, es también adoptada
por los ejércitos y justificada por los Estados como estrategia y botín de la guerra.

La violencia sexual aterroriza, paraliza, silencia, estigmatiza, y refuerza la idea de indefensión


de las mujeres y la necesidad de protección. Esto último es perverso si tenemos en cuenta que
entre los violadores el porcentaje más alto lo forman por un lado varones que pertenecen a la
familia o son muy cercanos, y por otro lado, militares y policías, es decir, quienes tienen la mi-
sión del estado de proteger y defender.

El patriarcado es un sistema guerrerista que justifica prácticas violatorias de los derechos hu-
manos. Los gobernantes, representantes de dios (jerarcas religiosos), dueños de los medios de
comunicación y quienes legitiman prácticas discriminatorias contra las mujeres, son cómplices
y parte del sistema patriarcal. Estas personas hacen sentir a las mujeres culpables de todo lo que
les pasa y además indirectamente legitiman a los agresores en su actuar al no condenarlos ni
desde la moral ni desde la justicia. Entre los poderes existe una especie de pacto que mantiene
impune estas violaciones.

Escuchar los cuerpos de mujeres diversas implica dejarnos tocar por una realidad profunda-
mente excluyente. El malestar vivido por las mujeres por razón de su sexo, de su edad, de su
orientación sexual, de su raza, de su etnia y de su situación social y económica es el punto de
partida de nuestro trabajo. Este sufrimiento se complejiza cuando las mujeres viven más de una
de estas discriminaciones al tiempo.

20
Ayer quise subir a la montaña, y el cuerpo dijo no. Hoy quise
ver el mar, bajar hasta la rada brilladora, y el cuerpo dijo no.
Estoy desconcertada ante esta resistencia oscura, esta inercia
que contrapesa mi voluntad desde no sé dónde y me sujeta, me
suelda invisibles grillos a los pies.
Hasta ahora anduve todos mis caminos sin darme cuenta de
que eran justamente esos pies los que me llevaban, y me llené
de todos los paisajes sin fijarme si entraban por mis ojos, o los
llevaba ya conmigo antes de que se dibujaran en el horizonte, y
alimenté luceros, sueños, almas, sin reparar en que las propias
venas se me vaciaban de la sangre prodigada.

Dulce María Loynaz

“Ayer quise subir a la montaña,


y el cuerpo dijo no”
Contextualización de las experiencias de autocuidado
La mujer de carne y hueso, no la idealizada, es una mujer que vive, trabaja, crea, lucha, sueña y
ama en un contexto concreto. Las mujeres de Fasol son mujeres de barrios populares del sur oc-
cidente de Bogotá, de la localidad de Kennedy, en su mayoría de las UPZs7 de Corabastos, Patio

7
Unidad de Planeación Zonal (UPZ).

23
Bonito y Gran Britalia. Sectores desde sus orígenes receptores de población que llega de otras
ciudades del país, pero también de otros barrios de la ciudad. Personas que llegan en busca del
amparo de la Central de Abastos, muchas de ellas desplazadas por la violencia.

Otra característica del sector es la escasa inversión en desarrollo y la poca presencia institucio-
nal, lo que deja el control de estos sectores en manos de quienes manejan “negocios” muy lucra-
tivos en torno a Corabastos.8 Situación que condiciona el desarrollo del territorio y determina la
situación social, económica, y cultural de sus habitantes.

En este contexto es fundamental señalar cómo se agravan las situaciones de violencias contra
las mujeres de todas las edades, pero a su vez también queremos constatar cómo los esfuerzos
realizados en torno al derecho a una vida libre de violencias se ven reflejados en el incremento
del número de denuncias y en las edades de las mujeres que exigen sus derechos.

Las estadísticas9 del 2011, nos hablan de 5.464 mujeres de la localidad de Kennedy que de-
nunciaron situaciones de violencia, lo que equivale al 27% de los casos reportados en Bogotá.
La franja de edad de las mujeres más afectadas estaba entre 25 y 29 años, seguidas de mujeres
entre los 20 y 24 años. Se identifica como principales agresores a los excompañeros, exesposos
y exnovios. Los territorios donde se registraron el mayor número de agresiones contra las mu-
jeres fueron las UPZs de Patio Bonito y Corabastos. Siendo estos a su vez los sectores donde se
concentra el mayor número de las mujeres desplazadas por la guerra y la violencia.

8
Ver ARIEL ÁVILA, BERNARDO PÉREZ, Mercados de la criminalidad en Bogotá, Corporación Nuevo Arco Iris, Secre-
taría de Gobierno de Bogotá, 2011.
MARY SOL AVENDAÑO AVENDAÑO, Sistematización. Consulta: Situaciones vividas por las mujeres de las UPZ 60,
81 y 82 de la Localidad de Kennedy-Bogotá y su relación con el conflicto armado colombiano. Corporación Centro de
Promoción y Cultura, Bogotá, 2012.
9
MARTHA LISBETH ALFONSO JURADO, Ni una más. Caracterización del problema de las violencias contra las mu-
jeres en la localidad de Kennedy 2008-2011, Alcaldía Mayor de Bogotá, Bogotá, 2012.

24
3 Mujeres Populares
Las mujeres que participan en espacios comunitarios y organizativos son mujeres a las que
nada les queda pequeño si se trata de sacar adelante a su gente. Mujeres solidarias, siempre
dispuestas a “dar una mano”, preocupadas por su comunidad, con propuestas para la ciudad
y el país. Mujeres que tejen resistencias con otras mujeres y reinventan su economía día a día.
Mujeres que están siempre en pie porque el tiempo no les alcanza. Mujeres dispuestas a apren-
der. Mujeres llenas de sueños, muchas veces truncados pero siempre con la ilusión de volver
a comenzar. Mujeres que no tienen permiso para enfermarse. Mujeres que conocen muchos
remedios para aliviarse. Mujeres que luchan y se organizan con el compromiso de transformar
el barrio, la ciudad, el país y es esto lo que las hace “Populares”.

3 “Todo pasa por el cuerpo, nada sin el cuerpo”


Y es en este contexto y con estas mujeres que el autocuidado y las prácticas sanadoras se vol-
vieron una urgencia y un acto de resistencia. Las respuestas de las mujeres a preguntas del tipo
¿cómo nos afectan las violencias que vivimos en nuestros entornos?10 y ¿qué es la salud para
nosotras?11 nos ayudan a comprender la urgencia de afirmar con nuestras acciones la conocida
consigna “todo pasa por el cuerpo, nada sin el cuerpo”. La injusticia, la desigualdad social, las
desigualdades entre hombres y mujeres y la guerra, entre otros factores, agudizan el empobre-
cimiento de los sectores populares y acentúan los efectos de las violencias contra las mujeres en
los territorios. Un abordaje integral a esta situación nos obliga a buscar estrategias que pasen
por el cuerpo desde un enfoque diferencial y contextualizado.

10
Insumo del Encuentro entre “Mujeres dejando huellas” de Altos de Cazucá y el grupo “Sembrando semillas, enrai-
zando vidas” de Fasol, 3 de octubre del 2012.
11
Escritos realizados por las mujeres en el Encuentro ya citado, 6-7 de octubre 2012.

25
La salud vista desde las mujeres, no es la ausencia de afecciones o enfermedades, es un bienes-
tar físico, mental y social, y así lo señala la Constitución de la Organización Mundial de la Salud
(OMS).12

Las vivencias de las mujeres y sus expresiones en torno a la salud también nos presenta al ser
humano como un todo en relación: cuerpo, espíritu, emociones y mente en un contexto y con
una historia. Realidades diferenciables pero inseparables a la hora de decir quiénes somos, qué
nos identifica, cuáles son nuestros sueños, qué nos duele. Por eso hablar de salud para las mu-
jeres es hablar de entornos saludables, de condiciones de vida digna y de memoria personal y
colectiva.

En este marco cuidar mi vida –autocuidado– es una práctica necesariamente ligada al cuidado
de la vida de todos los seres, del planeta y del cosmos. En consecuencia el autocuidado es un
acto de vida, de resistencia, una decisión responsable y amorosa que nos ubica en la realidad
como sujetas/os de nuestras acciones y esto nos empodera.

Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud. La Constitución fue adoptada por la Conferencia
12

Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York el 19 de junio al 22 de julio de 1946.

26
io le n ci a s de nuest ro entorno?
o nos afe ct a n la s v
¿Cóm b ar ri o en las noches
hay
En n ue st ro
, preocupación.
• Falta de sueño
uc ho ru id o. N o nos dejan dormir. A n si edad. Trastornos
m or la an gu st ia .
po se paraliza p or el maltrato, a
• Nervios. El cuer vio s, so b re to d o p
nson por los ner sancio.
mentales y parki un d er ra me cerebral. Can
ha st a stritis,
una le puede d ar
d a d o lo r d e ca beza, úlceras, ga
el estrés y nos Cuando una mujer
tiene
• Estrés. Nos coge y “m al ge n io ”.
n, taquicardia a porque es conse
cuencia
parálisis, depresió n ta rl e q ué le p as
os que pregu
mal genio tenem do y de los prob
lemas.
rg an a.
del peso q ue es tá ca
o s m et e en el co razón, en la cabez
n miedo que se n frida en el camp
o,
• Miedo. Terror. U r la vi o le n ci a su
s problemas, po a ponernos una
blusita
El miedo por lo sa lir a la ca lle ,
cias. Temor a sión en los hom
bros.
por sus consecuen el cu er p o . Te n
ueo en todo as. El temor vien
e de la
escotada. Hormig lo r en la s p ie rn
Susto. Temb r a que nos critiq
uen.
Dolor de colón. an ej ar lo . Te m o
render a m silencio, a veces n
os
mente, hay que ap sa r. T im id ez . El
de hablar y de pen
• Sentirse incapaz
as.
quedamos callad
os
• Depresión. Sole
dad.
n , d e sa b er q ui én es una. No n
ó
Falta de valoraci uye.
• Baja autoestima. m b re s y la fa m ilia, esto nos destr
a los ho
valoramos frente
• Machismo.
.
• Abusos sexuales

27
¿Qué es la salud para nosotras?

• Sen
tirse
spuesta, motivada, el org bien, qu
• Estar bien. Estar di a e
ias físicas ni sincro nismo tra todo
animada, sin dolenc nizad baje
• Ten o.
emocionales. er bie
ment nes
suelta a las al, fís tar en lo
• Poder dar rienda ico y
ientos. emoc
emociones y pensam ional
.
rio.
• Estar alegre. Equilib
tener dominio
• Es la capacidad de
y físico
mental, emocional
erpo.
sobre el propio cu

al de bienestar
• Es un estado integr
o físico, mental,
que abarca el aspect
l de las mujeres.
emocional y cultura
os relacionar con un
• También lo podem
nguaje de nuestro
Es el estado conocimiento del le
da de diversas
permite sen
anímico qu
e nos cuerpo y una búsque
tirnos libres nocimiento y
angustias. E de posibilidades de co
ga, la conciencia
star en ópti
m as sanación como el yo
condiciones trición, las aficiones
sociales, esp
físicas, afecti
v as, de una adecuada nu
irituales, personales.
mentales, e
tc.

28
La memoria corporal
Un elemento fundamental del abordaje del autocuidado y de los procesos de autosanación que
adelantamos es la memoria corporal, en un doble sentido, es decir como parte y solución del
problema. Para entender esto basta con traer a la memoria un recuerdo agradable y observar
cómo reacciona el cuerpo, y hacer lo mismo con un recuerdo desagradable. Nuestro cuerpo es
un libro de memorias. Las memorias agradables nos generan bienestar, mientras que las des-
agradables traen consigo malestar.

Los recuerdos dolorosos son nudos de emociones, palabras, imágenes, que se incrustan en nues-
tros tejidos afectando nuestro equilibrio físico, psíquico, emocional y espiritual, o bien como
dirían algunas mujeres, son recuerdos que nos “mantienen enfermas”. Desde el movimiento
corporal y otras prácticas sanadoras podemos liberar estas memorias desagradables y por con-
siguiente sus efectos dañinos para nuestra salud.

Estos procesos se dan a distintos niveles, y uno de ellos implica comprender la historia personal
en el marco de la historia colectiva, desde un enfoque crítico y liberador. De ahí la importancia
de todos los esfuerzos que se vienen realizando desde el movimiento feminista y los movi-
mientos sociales por la recuperación de la memoria, y en especial, de las memorias femeninas,
las memorias de grupos excluidos, de las víctimas de las guerras y las violencias. Conocer la
verdad de los hechos y sus causas es un ejercicio de justicia y de resistencia cultural vital, pero
también la posibilidad de sanación de las personas afectadas.

“Para tener alas hay que tener raíces”


La posibilidad de echar raíces es fundamental para el desarrollo de una vida plena. Los eventos
traumáticos, especialmente en la infancia, dificultan un desarrollo óptimo en todas las dimen-
siones de la vida porque generan un daño en las raíces. Una imagen que nos permite intuir este

29
tipo de daño es la de una planta que sufre un corte, las posibilidades de recuperación dependen
tanto de la agresividad y de la altura a la que recibe el o los cortes como de la rapidez y adecua-
ción de la atención.

No tener una tierra propia, una vivienda, un sustento económico, un grupo de pertenencia, la
falta de un entorno saludable y libre de violencias, la falta de reconocimiento social y de opor-
tunidades para un ejercicio de los derechos debilitan también las posibilidades de arraigo y en
consecuencia un desarrollo pleno de la persona.

La población desplazada por la guerra vive, entre otras tragedias, las asociadas al desarraigo
violento. Estas personas en su mayoría mujeres campesinas se llenan de vida cuando hablan de
su tierrita, de los animales; del río, del baño y de la pesca; de la libertad de vivir en el campo,
del aire limpio, de la yuca, del plátano… Las costumbres y las tradiciones típicas de los lugares
donde nacimos y crecimos, alimentan nuestro espíritu, nos dan identidad y nos conectan con
nuestras raíces, con las y los ancestros, con nuestro pueblo o comunidad. Por ello se vuelven
elementos fundamentales en los procesos de sanación personal y colectivos.

30
Deseo que estés feliz contigo misma por lo que eres.
Deja esta sabiduría asentarse en tus huesos y
deja tu alma cantar, bailar y amar libremente.
Está ahí para cada una de nosotras.

Clarissa Pikola

El autocuidado como aprendizaje


de autosanación
El ritmo de consumo que sostiene el desarrollo de las sociedades actuales es insostenible y
esto nos enferma y enferma nuestro planeta. Ya no se habla de sociedades de producción ni de
productoras/es sino de sociedades de consumo y de consumidoras/es. Un cambio en el que se
prima la extracción de recursos naturales y la competitividad en los procesos de producción sin
tener en cuenta los costes humanos y ambientales. Dentro de estas dinámicas del mercado y del
capital pierde valor todo lo que el ser humano era capaz de cultivar, crear, construir y producir
respetando los ciclos de la naturaleza.

Frente a estas lógicas depredadoras el cuidado de la vida, de uno/a misma/o y del planeta hoy es
una práctica necesaria y urgente, hasta el punto de que los Estados promueven programas edu-
cativos sobre cómo crear y promover entornos y prácticas saludables. El autocuidado se ha vuel-

33
to un tema de salud pública aunque no ha originado políticas públicas integrales que produzcan
cambios estructurales: se adecuan parques para hacer deporte, se multiplican los programas de
ejercicios físicos para la/el adulta/o mayor, se dan charlas sobre nutrición balanceada, etc.

Esta urgencia sobre la necesidad de adquirir “habilidades para vivir” se constata también en el
incremento de la información publicada sobre el manejo del estrés y de las tensiones corporales
a través de la respiración, masajes, ejercicios físicos, meditaciones, visualizaciones, alimenta-
ción sana y remedios naturales. Y cada vez es más frecuente encontrarse con talleres de auto-
cuidado como parte de la atención en salud de una empresa, pues a los/as empresarios/as les
sale más barato promover ciertas prácticas saludables que cubrir la incapacidad laboral de sus
empleados/as.

Todo esto nos obliga a matizar nuestra propuesta de autocuidado. Para nosotras hablar de
autocuidado es hablar de autosanación desde unas prácticas sanadoras contextualizadas. Las
mujeres que hacen parte del proceso organizativo (CPC Fasol), las mujeres de sus familias,
amigas y vecinas, son mujeres “sobrevivientes”.13 Mujeres que siguen adelante, después de una
y muchas tragedias, cargando sus dolores. Mujeres que a base de sufrir aprenden estrategias
para resistir en un ambiente hostil y empobrecido. La sobrevivencia entendida así será para
nosotras la categoría que permite ubicar la práctica del autocuidado en los sectores populares
y en el marco de procesos de exigibilidad de derechos y de empoderamiento de las mujeres. La
sobrevivencia como categoría de análisis requiere de un enfoque diferencial y contextualizado
cuando se trata de leer los daños comunes de un grupo poblacional o de un grupo de personas
que han sufrido un mismo tipo de evento traumático.

13
La orientación de nuestro trabajo de autocuidado se la debemos a Yosé Höhne-Sparborth. Ella desde un proceso de
aprendizaje a través de la autosanación nos proporcionó conocimientos y herramientas para hacer una lectura de los
traumas (a nivel personal y grupal) y, entender cómo se relacionan estos daños con las estrategias y mecanismos que
desarrollamos para vivir después de lo ocurrido. Estrategias que nos convierten en sobrevivientes. En el próximo apar-
tado de este escrito desarrollaremos algo su propuesta de trabajo que se implementa y enriquece en Colombia a partir
del proyecto Teología y Pedagogía del Cuidado de Kaired-Kairós Educativo.

34
En nuestra experiencia de trabajo diferenciamos cuatro grupos de mujeres sobrevivientes: mu-
jeres a las que les ha tocado muy duro en la vida y que han estado expuestas a múltiples vio-
lencias; mujeres que han sufrido la violencia sexual por parte de sus parejas o miembros de
la familia; mujeres forzadas al desplazamiento por la violencia política, ejercida de diferentes
formas y por diferentes actores de la guerra (paramilitares, guerrillas, militares y gobernantes),
y que además del desplazamiento han podido sufrir otros hechos victimizantes en el marco
del conflicto armado; y mujeres lideresas comunitarias y educadoras populares. En este último
grupo también incluimos a las profesionales comunitarias, mujeres populares que se profesio-
nalizan y trabajan desde instituciones u ongs con las comunidades.

El autocuidado es un aprendizaje
El autocuidado es un aprendizaje y como la palabra indica lo realiza una misma, por lo tanto es
un proceso personal y personalizado. Cada proceso es distinto pero podríamos diferenciar tres
momentos comunes de este autoaprendizaje:

 Reencuentro:
La experiencia común para las mujeres en este primer momento es que se vuelven a co-
nectar consigo mismas a través de la corporalidad. Disfrutan mucho de los ejercicios y
agradecen los beneficios que traen consigo: se desestresan, ríen, lloran, sueltan “micos”
y se sorprenden de ellas mismas, de sus posibilidades y de sus limitaciones actuales. En
esta fase, las mujeres aprenden técnicas básicas y fáciles de integrar en su cotidianidad.
Y descubren que todo lo que viven pasa por su cuerpo dejando huella y en muchos ca-
sos, redescubren su inmenso y maravilloso mundo interior.

La intencionalidad que las mueve en esta primera etapa es sentirse bien: descansar, con-
sentirse, aliviarse de un malestar físico, espiritual, afectivo y/o mental (dolor, desánimo,

35
confusión) y compartir con otras mujeres. Estos espacios son un respiro para seguir
adelante. Acuden cuando pueden, aunque no tanto como les gustaría.

 Despertar:
La persona se da cuenta de que no puede más, sabe que algo no anda bien y que ne-
cesita ayuda. Reconoce que ya no tiene las mismas fuerzas que antes para afrontar las
cosas de siempre. Con bastante frecuencia es una enfermedad o un acontecimiento lo
que las impulsa a tomar esta decisión. El proceso de autosanación se inicia cuando la
persona asume este momento vital de tomar conciencia. El hecho de aceptar lo que está
ocurriendo la ubica en su vida real y la dispone al trabajo personal.

En esta fase las mujeres se dedican tiempo a sí mismas adecuando su agenda para re-
servar en lo posible el espacio para ellas mismas. Inician un proceso en el que experi-
mentan cambios notables: se van sintiendo recuperadas y entienden qué les pasó y por
qué. Pero la intencionalidad que las mueve, tal y como ellas lo expresan, es “saber en
qué fallaron para que no les vuelva a ocurrir”. Se sienten culpables de estar enfermas, o
de no tener control sobre sus emociones, o de sentirse sin ánimos. Este es un momento
clave del proceso porque les ofrece la posibilidad de exorcizar la culpa que el sistema
patriarcal nos inocula permanentemente a las mujeres haciéndonos responsables de
todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En el fondo la culpabilidad de sentir que no podemos con todo, que no damos la talla,
que no respondemos a lo que se espera de nosotras es el origen común de muchos de
los desgastes y enfermedades que sufrimos como mujeres. Un malestar que se sana
cuando aprendemos que no tenemos que cargar con todo, que tenemos límites y que las
responsabilidades deben estar distribuidas adecuadamente entre quienes compartimos
un mismo espacio.

36
Las mujeres en esta fase del proceso mejoran en salud y autoestima, experimentan cam-
bios en sus actitudes, comportamientos y pensamientos y se comunican mejor. En defi-
nitiva, se sienten más vitales y capaces y más conectadas con ellas mismas y con su en-
torno. Pero aunque ellas y quienes comparten su cotidianidad perciben estos cambios,
aún continúan siendo “sobrevivientes”. En esta etapa del proceso las mujeres tienen
herramientas y conocimientos suficientes para afrontar mejor su lucha diaria pero toda-
vía necesitan dar un paso más.

 Sabiduría:
Este tercer momento se da cuando la persona vive la maravillosa experiencia de sen-
tir que sus dolores y sufrimientos se van transformando en sabiduría y fortaleza. En
esta etapa del proceso la persona lee su biografía a la luz de la historia colectiva desde
una mirada crítica. Esto le ayuda a tomar conciencia sobre cómo los conflictos actuales
“duelen”, o afectan en aquella parte del cuerpo, de la psicología, o del espíritu en que
había sido herida anteriormente. Y además comprenden que hay daños que están aso-
ciados al ser mujer en una sociedad sexista, o al ser negra en una cultura racista, etc.
Sanar estos dolores implica una autoafirmación y sanación de las identidades múltiples
que nos habitan. En esta fase las mujeres también son conscientes de la importancia de
sanar memorias dolorosas antiguas y completar o realizar duelos pendientes. Y saben
cómo sanar traumas recientes, cómo protegerse frente a situaciones dolorosas actuales,
y cómo recuperar su equilibrio (físico, emocional y mental) frente a acontecimientos que
las desestabilizan.

Ya no son “sobrevivientes”, son mujeres con una nueva sabiduría, capaces de transfor-
mar relaciones y de crear nuevos lazos. Se sienten mujeres nuevas, inteligentes, amo-
rosas, poderosas y sabias. La resistencia popular se enraíza en este tránsito de sobrevi-
vientes a mujeres y hombres nuevos.

37
Para ilustrar este proceso compartimos dos ejercicios de escritura creativa realizados por dos
mujeres como parte de su trabajo de sanación. Uno de los textos es una clara muestra del pode-
río que se libera en una mujer al exorcizar el miedo y desculpabilizar la conciencia. El otro es-
crito nos acerca a la experiencia de empoderamiento y sanación como un camino que la persona
va descubriendo y haciendo paso a paso.

lita.
do … m ie do qu e acobarda y debi
Oh mie
vade y paraliza…
Oh miedo que in
y te hablo…
A ti, oh miedo, ho o r y fu er za, hoy te resisto
.
a de am
Soy mujer, esenci acción.
o y so y fu er za , determinación y y!
H ¡hoy, sé quién so .
Ya no er es lo qu e cr eí a,
ié n so y y ya no me podrás vencer
qu
y volver pero sé sa,
Sé que puedes ir er … m uj er libre, capaz, valio
yo m uj
Sé quién soy, soy so y es peranza, soy vida
.
y lu ch a,
soy fortaleza, so
Soy Alexandra,
soy única.

no
al iz a, n o p er mite ser. Como
miedo p ar po es
m er o es v en cer el miedo. El p o co a p o co y al mismo tiem ,
Lo p ri
ta h ay q u e ir venciéndolo rm a q u e v en cemos el miedo
hay una re ce la misma fo
io ro d ea rs e d e amigos/as. De la zo s, uniéndonos m
ás.
necesar tr ec h an d o
de él. Vamos es os y sobre tod
oa
nos apartamos n tá rs el a a o tr
toria, co conscientes del
rela-
n h ay q u e co ntar nuestra his s h ac em o s m ás
Tambié periencia n o
tr as . A l co m p artir nuestra ex
o
da una. eriencia
to de vida de ca o tr as , co m p ar tir nuestra exp
n otros y dos pueden
ce r el m iedo, contar co d er an d o . Pero los recuer
A l v en
s nos vamos em
p o , soñar
n o s co n sc ie n te n to , ta m b ié n debemos soñar
y hacer , por lo ta otra vida
al iz ar , d ev o lv ernos el miedo n o si en d o v íc timas, soñarnos
par vida ya
, soñarnos otra
que somos otras char.
o si en d o v íc ti mas, soñar y lu
ya n

38
Un camino en espiral
La autosanación es un proceso vital, en consecuencia toda la vida estamos en este aprendizaje.
Y no es un camino lineal porque tampoco lo es la vida. Cada dolor es una herida, un trauma por
sanar, un aprendizaje vital y un cambio o transformación a producir. Estos tres momentos que
diferenciamos en cada proceso se viven cíclicamente. Pero mejor dejemos que sean las mismas
mujeres las que expresen qué cambios significativos van experimentando en sus vidas a partir
de estos procesos de autocuidado:14

como una
Me siento y me veo Me
a. Ahora dolores corporales.
persona más amoros Se me han quitado
puedo reflexionar so
bre lo gía y con estabilidad
Se me han siento con más ener
que quiero para mí. emocional.
me siento
ido muchos miedos, despierta dolores,
sesionando Este proceso también
fuerte, me estoy po ante es que esto me
cisiones. pero lo más import
de mi vida y mis de ayuda y ponerme en
ha permitido buscar ritu
ecer mi cuerpo, espí
tratamiento y fortal
y todo mi entorno.
es lo máximo,
Aprender a respirar
enfermarme
me ha ayudado a no
físicamente.

14
Insumo del primer encuentro con mujeres de los espacios de autocuidado de Fasol, realizado en junio de 2012 en la
Casa de los niños y las niñas, Britalia. Parte del trabajo colectivo fue agrupar estos testimonios en categorías que nos
permitían leer los cambios producidos durante el proceso y encontramos 5 tipos de cambios: autoconcepto (autoesti-
ma), salud, ideas, prácticas y espiritualidad.

39
i forma de ver la
Mi vida cambió, m
me quiero. ¡Me
vida cambió, ahora
o todo lo que
valoro, me amo y am
i presente y lo
me rodea! Acepté m
s días.
agradezco todos lo Aprendí la importancia
del
autocuidado y a sacar
espacios para
mí, a pensar en mí, y no
solo en los y
las demás. A no ver só
lo lo malo de
las situaciones sino a ap
render algo
de ellas. A no juzgar. A
escuchar la
experiencia de otra y se
ntirla como
Espiritu propia.
al
conexió mente he teni
n con m do más
he con i s e r divin
oc
sanar d ido más. He a o y me
ol pr
y prese ores de memo endido a
ntes. Lo r
de sana s ejerci ias pasadas
ci c ios físic
para sa ón espiritual s os
lir de lo on exce y
s dolor l
alma. es físico entes
Aprend s y del
í a defe
con vio nd
lencia s er mis derech ansformar
Aprend in
í a no e o con argume s, no
o Me ha permitido tr
nredarm ntos. r las culpas
pensan
do e los dolores, tramita
los otro y diciendo c la vida y ponerle otros colo
res. He
s deber ó mo
ían actu des,
ar. notado cambios gran
ngo
soy más amorosa te
iv os y estoy
pensamientos posit
más cerca de Dios.

40
Que la tierra se una a la planta de tus pies
y te mantenga firme, que sostenga tu
cuerpo cuando éste pierda el equilibrio.
Que el viento refresque tu oído y te dé a
toda hora la respuesta que cure todo
aquello que tu angustia invente.
Que el fuego alimente tu mirada y
purifique los alimentos que nutrirán tu alma.
Que la lluvia sea tu aliada, que te entregue
sus caricias, que limpie tu cuerpo y tu
mente de todo aquello que no le pertenece.

Malinche, Laura Esquivel

¡Somos el Sol, Somos el Mar,


Somos la Tierra que hoy se levanta!15
Energía, equilibrio y sanación
La ciencia y la tecnología, pero muchísimo antes, las tradiciones orientales y las sabidurías de
los pueblos originarios de América, afirman16 que todo es energía y que todo lo que existe en el
planeta y en el cosmos vive en un intercambio permanente de energía. Pero no es fácil definir
esta energía o fuerza vital a la que nos referimos. Para los chinos es el chi, para los japoneses es
el ki, y para los hindúes el prana.

15
Estribillo de la canción Somos de Doctor Krápula.
16
R.H. RUTIAGA, Nuestro arco iris… el aura. Publicado en www.formarse.com.ar

43
Esta energía vital penetra el cuerpo físico, los ór-
ganos, los músculos, los huesos, y las glándulas
que podemos analizar y examinar, pero también
llega más allá de la parte física. De tal manera
que el cuerpo humano estaría compuesto de un
cuerpo físico visible y en cuerpo energético invi-
sible. El cuerpo físico visible es aquella parte del
cuerpo humano que vemos, tocamos y a la que
estamos acostumbradas/os. El cuerpo energético
invisible penetra el cuerpo físico visible pero se
extiende más allá de él.

Además es importante señalar que esta energía


o fuerza vital es neutra. No existe la energía vi-
tal negativa o positiva. Existe el uso negativo o
positivo de la energía. Las energías que percibi-
mos como molestas son las energías que afectan
nuestro balance energético, penetran en nuestro
sistema y lo desajustan. Siguiendo este plantea-
miento, un ambiente agradable ayudará a equi-
librar nuestras energías, y al contrario un ambiente descuidado nos resultará molesto afectando
nuestro balance energético. Este intercambio permanente de energía y sus efectos en nosotras/
os se hace explícito cuando decimos “es que en tal sitio no me hallo”, “con esa persona siento la
química”, “la ropa no me sentó bien esta mañana“, “fulanita me quita la energía y quedo ago-
tada”, “ese color me trasmite paz”, “recargué la batería”.

Desde esta concepción del cuerpo humano, “la enfermedad se inicia en el cuerpo energético
invisible cuando se interrumpe el flujo de energía y, no cuando aparecen los síntomas físicos.
El equilibrio de la energía en el cuerpo puede verse afectado por el estrés, un trauma u otros

44
factores emocionales. Cuando la energía permanece desequilibrada, aparece la enfermedad.
Una buena salud depende del flujo constante y regular de la energía, para el cual se requiere un
equilibrio mental, espiritual, y físico”.17

Actualmente existen diferentes modelos para explicar cómo fluye la energía en el cuerpo. Por
ejemplo, en lo que conocemos como Medicina Tradicional China (acupuntura, masaje, chi kung,
etc), se habla de meridianos, una especie de “ríos de energía” que recorren todo el cuerpo. En
la sabiduría india, la energía del cuerpo se genera y se regula mediante el sistema de centros
energéticos o chakras.

Los chakras o centros energéticos son como “ruedas” o “torbellinos” de energía. Este sistema
está formado por siete centros mayores, ubicados en la línea de la columna vertebral. Y otro
muchos centros energéticos menores distribuidos por todo el cuerpo (manos, pies, rodillas,
etc). La energía que se desprende de cada centro energético crea un campo o cuerpo energético
formando lo que conocemos como aura.

Los centros energéticos son receptores y emisores de energías, y revitalizan nuestro cuerpo
energético a través de cada uno de sus campos.

La mayoría de nosotras/os no vemos la energía pero instintivamente experimentamos la sensa-


ción de nuestro campo por ejemplo cuando alguien se acerca demasiado e invade nuestro espacio.
También percibimos que hay personas que irradian energía, que tienen “presencia”. Y que al con-
trario, hay personas que pasan desapercibidas en medio de un grupo como si fueran “invisibles”.

Transformar el dolor en sabiduría


Cuando pasamos por experiencias dolorosas,18 la reacción inmediata es no querer sentir el do-
lor. Desde niñas/os nos enseñaron a “desconectarnos” de la parte del cuerpo dolorida: “no pasó

17
EMMA MITCHELL, Energía, un nuevo camino hacia la salud y la vitalidad, Blume, Barcelona, 2006, p.9.

45
nada”, “olvídate”, “no le pongas cuidado y se te pasará”. También aprendemos a combatir la
angustia mental y emocional tensando los músculos y encerrándola en nuestro inconsciente.
De esta manera conseguimos “seguir adelante”. El dolor reprimido de esta manera en muchos
casos empieza antes de nacer, en el seno materno.

La represión del dolor interrumpe el flujo de energía, y “congela” el evento en su dimensión


energética y en la temporal. Esto es lo que llamamos bloqueo en el campo energético. Un bloqueo
es una memoria antigua congelada. Si el episodio sucedió a la edad de un año, esa parte de nues-
tra psique sigue teniendo un año de edad, por lo que cuando se evoque la persona actuará como
si tuviera un año. Es decir, la parte de la psique asociada a un evento traumático permanece
congelada, forma parte del bloqueo. La persona no madurará hasta que se cure. La curación de
un bloqueo se logra dejando entrar energía suficiente para “descongelar” la energía (dejar fluir).

La importancia de la autosanación reside en que posibilita recuperar la capacidad humana más


importante en la vida, el cuidado de sí misma/o. La persona que sabe cuidar de sí misma, sabe
protegerse, y puede ser autónoma. El objetivo del proceso es entender en profundidad las seña-
les de nuestro cuerpo y experimentar su capacidad de auto-recuperación. El punto de partida
son las memorias dolorosas propias (frustraciones, traumas y daños) y cómo están incrustadas
en nuestro cuerpo, en nuestra alma y en nuestra mente.

Los bloqueos19 producidos en los centros energéticos afectan nuestra manera de actuar en la
vida diaria. Se pueden percibir en el comportamiento de las emociones y como interferencias en
nuestra capacidad para dar una respuesta adecuada a una situación –adecuada es que funcione

18
Seguimos la explicación de Barbara Brennan sobre cómo afectan los traumas en el sistema energético. BARBARA
ANN BRENNAN, Hágase la luz, Manos que curan 2, 1993. Para descargar de Internet: ELEVEN, Biblioteca del Nuevo
Tiempo, Argentina. Publicado en www.promineo.gq.nu
19
Esta compresión de los bloqueos en los centros y en los cuerpos energéticos, así como la aplicación de diferentes téc-
nicas para el “desbloqueo” de la energía está tomada de los “Apuntes de Yosé Höhne-Sparborth”, Proyecto de Teología
y Pedagogía del cuidado de Kaired-Kairos Educativo, Bogotá, Julio 2010.

46
y que genere el menor daño posible-. Estos bloqueos de energía se pueden trabajar a través de
masajes, ejercicios de expresión corporal, de respiración, y desde el autoreconocimiento. En
este trabajo la práctica diaria de los ejercicios logra que los centros vuelvan a acostumbrarse a
funcionar de manera óptima.

Los bloqueos en los cuerpos energéticos se ubican sobre traumas resueltos. Hay experiencias o
situaciones actuales que afectan nuestros campos energéticos reavivando la memoria corporal
lo que desencadena comportamientos inadecuados. Estos bloqueos se resuelven a través de la
limpieza o eliminación de esa energía que nos está afectando, una especie de “interferencia” o
“basura” del entorno. Este tipo de bloqueos también pueden ser activados por nuevos traumas
o confrontaciones. Se puede trabajar con colores, meditaciones, y visualizaciones.

Los masajes físicos y el Reiki también ayudan a relajar el cuerpo y a recuperar el equilibrio del
sistema energético afectado por eventos recientes. Mientras que los masajes intuitivos y energé-
ticos pueden solucionar la parte del trauma que energéticamente está incrustada en el sistema.
Además la terapia Craneo-sacral puede vencer las tensiones y rigideces corporales originadas
por traumas profundos.

La Sanación Pránica20 o imposición de manos también actúa en el cuerpo energético a través


de la limpieza o remoción de la energía y la energización, lo que permite sanar la totalidad del
cuerpo físico afectado por bloqueos tanto en los centros como en el cuerpo energético.

Centros energéticos
La intencionalidad de este apartado es hacer una breve caracterización del sistema energético a
partir de seis de sus chakras o centros energéticos mayores con un fin pedagógico: por un lado,

20
Gracias al apoyo de la Fundación de Sanación Pránica Colombia, más de 20 mujeres cercanas o vinculadas a la or-
ganización son sanadoras. Ver MASTER CHOA KOK SUI, La ciencia antigua y el arte de la Sanación Pránica, Manual
práctico, IIS Hispanoamércia Casa Editorial, Cali, 2006.

47
generar un mapa en el que dibujar las interrelaciones entre cuerpo físico, psicológico y emocio-
nal y los centros energéticos; y por otro lado, dimensionar cómo los traumas nos afectan a nivel
energético y a nivel físico (órganos y glándulas), emocional, mental y espiritual. Es importante
tener presente que la primera afectación se da en el cuerpo energético y según la intensidad y
persistencia del daño, las afectaciones tienen consecuencias físicas, emocionales, mentales y
espirituales.

Con el fin de que esta descripción sea sugerente en los procesos pedagógicos de acompaña-
mientos a grupos, en cada centro hemos incluido un párrafo sobre los síntomas mas comunes
entre las mujeres asociados a cada centro energético y unas líneas con sugerencias sobre cómo
trabajar para lograr un mejor funcionamiento de cada centro desde lo pedagógico.21

1. Primer centro, básico o raíz:


Esta situado en la base de la columna o área del coxis. Tiene como función el con-
trol, la energización y el fortalecimiento de todo el cuerpo físico visible, también
controla y energiza los sistemas muscular y óseo, la producción y la calidad de la sangre, las
glándulas suprarrenales, y además energiza los órganos sexuales. El centro básico afecta el ca-
lor del cuerpo, la vitalidad en general y el crecimiento de bebés y niñas/os. Este centro es como
la raíz de un árbol, si la raíz está muy débil el cuerpo también lo estará.

Es el centro en el que reciben energía los sistemas que regulan nuestra alegría y voluntad de vi-
vir y nuestros mecanismos de supervivencia básicos. Su funcionamiento correcto posibilita que

21
Esta caracterización de los centros energéticos y cómo fortalecerlos desde lo pedagógico se ha realizado recurriendo
a diferentes fuentes, ya citadas en esta cartilla. Pretende ser una provocación para que las personas interesadas profun-
dicen en el tema. Y por su intencionalidad pedagógica se escogen solo siete de los centros mayores y no se habla de la
interrelacionalidad existente entre los centros, así como otras peculiaridades de cada centro que requieren una cierta
familiaridad previa con el tema.

48
la persona se ubique en la vida: que acepte su vida real, la conduzca, le de un cierto orden y se
arraigue (vínculo con la energía de la Tierra) y se sienta segura. También permite que la persona
sepa orientarse en su entorno, se sea firme en sus decisiones, sea capaz de tomar postura frente
otras personas y situaciones. La energía de este centro facilita que la persona pueda protegerse
físicamente frente a personas que tengan un campo energético muy invasivo.

En el plano psicológico, los elementos correspondientes se desarrollan durante el primer año de


vida y tienen una gran incidencia sobre nuestros comportamientos actuales.

En la vida de las mujeres se percibe que hay afectaciones en este centro en la falta de ánimo, el
agotamiento físico y mental, la falta de concentración, la indecisión, la poca salud, la falta de
tiempo, la inconstancia, el miedo y la percepción de inseguridad y en la desconexión de su pro-
pio cuerpo. También se percibe por la rigidez física, las tensiones y dolores musculares.

El desplazamiento y todo tipo de violencia afecta este primer centro pues equivale al hecho de
ser arrancado violentamente de la tierra o a ser cortado de raíz. Los procesos de recuperación
en estos casos requieren de un nuevo lugar donde echar raíces, tierra y/o vivienda, un lugar
con las condiciones básicas para la vida, una red de relaciones, espacios donde compartir y ser
reconocida/o desde la propia identidad o mejor identidades (cultura, costumbres, gustos, sabe-
res, historias de vida, etc).

Este centro se fortalece con el color rojo y las actividades que nos ponen en contacto con la Tie-
rra y con nuestras raíces. Por tanto, favorece el buen funcionamiento del primer centro el trabajo
corporal en el piso, baile y movimientos corporales de manos y pies, y de contacto con la base
del cuerpo; los masajes en los pies, piernas y en las manos; la música natural, simple y original,
música de aborígenes, percusión, música con la boca, silbidos, cucharas, matracas, tambores,
música con el cuerpo y trabajo de ritmo, y sonidos y rimas que sintonicen con los ritmos na-
turales; trabajo artístico con crayolas, modelado de plastilina, barro; actividades de panadería,
cocina, huerta y otros. Y afirmaciones del tipo: “Estoy arraigada con la Tierra”.

49
2. Segundo centro o centro sexual:
Esta situado debajo del ombligo en el área púbica. Controla y energiza los órga-
nos sexuales, la vejiga, las piernas y las glándulas gónadas. Su función esencial
es administrar el potencial energético del cuerpo, y más concretamente, la energía sexual, por
eso se le conoce como centro sexual. Esta energía es vital en las relaciones, en la creatividad
física y en cuidado de la vida.

En el plano psicológico, los elementos correspondientes a este centro se desarrollan sobre todo
durante el segundo año de vida, con la aparición de la inteligencia sensorial-motriz o inteligen-
cia del cuerpo (movimiento físico). Este centro nos relaciona directamente con nuestro entorno
inmediato, en una conexión con el aquí y el ahora. Y nos ayuda a tomar conciencia de nuestra
presencia en el mundo y de nuestras relaciones con otras personas (sin depender de ellas, au-
tonomía) y con nosotras mismas (sentirnos bien, en casa, en nuestra vida y en nuestro cuerpo).
Esto tiene consecuencias importante en el manejo de las emociones. Favorece el equilibrio entre
la autonomía personal y el cuidado de la vida (incluida la protección y defensa). En consecuen-
cia también se le atribuye la capacidad de autocuidado y recuperación.

El carecer de un tiempo y un espacio para una misma, la falta de límites -decir “no”, poner
condiciones, satisfacer necesidades básicas y sostenerse-, el dudar permanentemente y no ser
capaz de tomar una decisión y mantenerla, y las adicciones y dependencias son daños propios
del segundo centro. Las mujeres con daños en este centro no se ven a sí mismas como seres con
derecho a amar y ser amadas plenamente y están expuestas a múltiples invasiones (violencias).

Fortalece este centro el color naranja y las actividades relacionadas con el elemento agua, así
liberarse de antiguas cargas emocionales. Música con rasgos de acuosidad, sonidos de agua y
de ballenas. Música tradicional y nueva, folklórica y para bailar en grupo y en círculo, música
sacra egipcia e hindú, el flamenco. Baile y movimientos a cámara lenta y ondulante, de caderas
y abdomen. Juegos de balance-equilibrio, masajes desde el sacro y actividades que permitan

50
explorar la creatividad. Ejercicios con la respiración y actividades asociadas a afirmaciones del
tipo: “permiso para descansar”.

3. Tercer centro o plexo solar:


Este centro se localiza por encima del ombligo y a la altura de las primeras costi-
llas, en el plexo solar, en su cara anterior, y a la misma altura en la espalda en su
cara posterior. Este centro controla y energiza el diafragma, el estómago, el páncreas, el hígado
y la vesícula biliar y hasta cierto punto el intestino delgado y grueso y otros órganos internos.
Actúa como un centro de compensación de energía y regula el sistema de calentamiento y en-
friamiento del cuerpo.

En el plano psicológico, los elementos correspondientes a este centro se desarrollan durante


la infancia. Esta energía se asocia a la sensibilidad y el reconocimiento de lo que hacemos. La
parte anterior del tercer centro, está relacionada con la noción del “yo” y ejerce un control
sobre las emociones generadas por el centro inferior que lo alimenta. La parte posterior se
relaciona con la voluntad de conservar ese “yo”. La parte anterior se asocia con los modelos,
signos y normas que nos sirven como pauta de referencia, y la parte posterior se asocia a
los actos y procedimientos destinados a mantener esa cohesión. El buen funcionamiento del
tercer centro posibilita un equilibrio entre el poder y la vulnerabilidad personal, capacitando
a la persona para afrontar situaciones difíciles. Además la energía del tercer centro nos hace
visibles -presentes- para el entorno. Es una energía fundamental para dirigirse y captar la
atención de un grupo.

Las mujeres “sobrevivientes” en conjunto son mujeres invisibles, están mimetizadas en un am-
biente o ausentes, y experimentan un desbalance fuerte a nivel emocional. Sobreviven a base
de fuerza de voluntad y de reprimir emociones y deseos. A veces el desgaste es tan fuerte, que
ocurre todo lo contrario, pierden el control de sus emociones y se vuelven agresivas o “mal

51
geniadas” –como dirían ellas mismas-. En estos casos ya no tienen energías o fuerzas para re-
primir sus emociones (rabia, dolor, tristeza) y gritan permanente su necesidad de ayuda. Entre
los malestares físicos asociados al tercer centro, los mas frecuentes son los problemas gástricos,
de colon y dolores de abdomen en su parte anterior y posterior.

Al tercer centro se le asocia el color amarillo y el elemento fuego. Fortalece este centro las activi-
dades con música que animen a mover las piernas, los antebrazos, el plexo solar y que conecte
con la guerrera22 y la heroína que cada mujer lleva dentro. Los trabajos que nos lleven a conec-
tarnos con la fuerza y la memoria de mujeres maestras, sabias, luchadoras. Bandas sonoras de
películas de heroínas y héroes. Ejercicios de iniciación de guerreros/as, trabajo con animales
totem o de poder a través de las artes plásticas y de la expresión corporal. Música indígena gue-
rrera. Música africana tradicional (voces masculinas cantando en armonía o canciones de cuna).
Danzas que exploren roles, máscaras, la magia y la ilusión, danzas rituales del fuego. Música de
circo, cancán, swing, musicales, jazz clásico y música rave. Canciones infantiles, rimas, cuentos
y canciones divertidas. Juegos de pelota y palo (beisbol), retos, ¿sales a jugar? Y la afirmación u
otra similar: “acción sin fuerza innecesaria”.

4. Centro del corazón:


La parte anterior del centro del corazón está en el centro del pecho y energiza y
controla el corazón, la glándula del timo y el sistema circulatorio. La parte pos-
terior del centro del corazón está ubicada en la parte posterior del corazón (hacia la espalda) y
principalmente controla y energiza los pulmones, y en un menor grado, el corazón y la glándu-
la del timo.

22
Lejos de querer contribuir a fortalecer una cultura guerrerista nos referimos aquí al poder que tiene el arquetipo de
la guerrera como la mujer que se conecta con su fuerza instintiva de defensa y protección de la vida frente a amenazas
externas e invasiones, un poderío que la lleva a buscar primeramente estrategias y acciones “sin daño” (la intencionali-
dad no es agredir sino lograr el cese de las amenazas o agresiones).

52
En el plano psicológico, los elementos correspondientes a este centro se desarrollan especial-
mente en la adolescencia. El tercer centro corresponde a una construcción a partir de reglas,
modelos, normas y representaciones del ser. Por lo que respecta al cuarto centro, se corresponde
con elementos generados por nosotras/os mismas/os y que se nutren con las relaciones afecti-
vas, como los lazos de amor, la dependencia sentimental, el odio...

Este centro se relaciona con el amor y la armonía, con la capacidad de amar y sentir respeto
hacia otras personas y hacia sí misma (autoestima), y con la habilidad para diferenciar entre
la responsabilidad personal y la de las otras personas. La parte anterior del centro del corazón
es receptiva y nos pone en contacto con las vivencias sentimentales (memoria emocional). Y la
parte posterior se asocia con el control de estas emociones, con el poder que se puede extraer de
ellas y con la forma de responder a ellas.

Las mujeres “sobrevivientes” se sienten culpables de no poder con todo, sienten que todo es
responsabilidad de ellas. Una gran mayoría carga con memorias dolorosas y duelos sin realizar
por sus muertos y desaparecidos, por rupturas en sus relaciones de pareja, abandonos, pérdi-
das y saqueos, desplazamientos forzosos, tratos discriminatorios frente a los hombres, violencia
sexual, física, psicológica, económica e institucional. Estos dolores del alma afecta el funciona-
miento de diferentes centros, pero también este cuarto centro presentando dolores en el pecho,
puntadas en la espalda en la zona dorsal, asma, ansiedad, etc.

Se le asocia el color verde, la naturaleza y el elemento aire. Movimiento corporal de apertura


y recogimiento del pecho o parte superior de la espalda incluyendo brazos Instrumentos de
viento, gaitas, flautas y silbatos naturales, flautas de pan, armónica, etc. Ejercicios de equilibrio
y liberación de emocional. Fortalece este centro los espacios de solidaridad y reconocimiento
mutuo y las actividades donde cada persona pueda dar y recibir. Juegos en los que devolver
la responsabilidad sobre una situación (juegos de roles, colaborativos y de cooperación). Las
afirmaciones del tipo: “Sintonizo con los ritmos de mi corazón. Estoy abierta a la vida, sencilla
y libremente” o “no soy responsable de todo lo que ocurre a mi alrededor ”.

53
5. Centro de la garganta:
Está localizado en el centro de la garganta y actúa sobre la garganta, las glándu-
las tiroides y paratiroides, y el sistema linfático. Hasta cierto punto también tiene
influencia en el segundo centro o chakra sexual (los centros se interrelacionan).

Es conocido como el centro de la comunicación (expresarse y entender con claridad) y de la


creatividad superior. Los cuatro primeros centros corresponden a una construcción de nuestra
personalidad y su relación con el mundo. En estos primeros centros tiene mucho peso nuestro
entorno. El quinto centro no solo nos refiere al mundo exterior sino al mundo interior, crite-
rios vitales, objetivos, implicaciones y priorizaciones o elecciones innegociables. Físicamente se
ubica en el punto donde se unen la cabeza y el tronco, un buen funcionamiento de este centro
favorece la coordinación física y mental, la orientación. El poder creativo (dar ser, existencia) y
curativo de la palabra y de la voz, y su efectos físicos, emocionales y mentales, a nivel interno y
externo nos pueden ayudar a vislumbrar también la importancia de este centro en los procesos
de empoderamiento y autonomía personal y colectiva.

En el plano psicológico, los elementos correspondientes a este centro se desarrollan especial-


mente en la edad adulta.

Las mujeres en general, y en especial las “sobrevivientes” tienen afectaciones en este quinto
centro, recuperar la palabra y una comunicación adecuada es un reto para cada mujer. La debi-
lidad y el temblor en la voz, el nudo en la garganta cuando se tiene que expresar algo, el miedo
a equivocarse, a preguntar, al ridículo y al señalamiento son consecuencias de bloqueos en el
tercer (emociones fuertes) y quinto centro. El no poder hablar y el no poder dejar de hablar son
ambas manifestaciones de daños en este centro. Las mujeres que conviven con un maltratador o
que son víctimas permanentes de agresiones viven una situación de estrés que entre otras mani-
festaciones genera tensión continuada en la mandíbula (articulación temporomandibular), en la
musculatura del cuello, así como en las primeras vértebras o zona cervical de la columna, esta

54
rigidez oprime nervios, arterias y venas que comunican la cabeza con el resto del cuerpo. Las
consecuencias de esto son múltiples: dolores de cabeza, dolores musculares en el cuello, man-
díbula y dolores cervicales, confusión y poca claridad en la comunicación, pérdida de memoria,
poca concentración, etc. Todo el organismo se debilita así como su capacidad de defenderse.
Las afectaciones en este centro también se manifiestan en una descoordinación física y mental
(desorientación radical).

El color asociado es el azul y el elemento el éter. Actividades que propicien movimientos que
emerjan desde el interior. Trabajar a partir de textos sagrados liberadores y sanadores, frases sa-
gradas, versos y rimas, cánticos, mandalas y mudras. Oraciones y cantos de diferentes culturas.
Música y canciones de la cultura de origen. Música gospel animada que haga alzar los brazos y
atraer la energía hacia abajo. Música vocal, sonidos de ballenas. Sonido de campanas, cuencos
de cristal y cuencos tibetanos. Trabajar la entonación, el canto, cantar canciones sobre el exi-
lio, que despierten sensación de exilio, y aquellas que proporcionen sensaciones de seguridad,
bienestar y hogar. Ejercicios para escuchar nuestra verdad interior y encontrar formas de expre-
sarlas, fortalecer la honestidad, trabajar la creatividad desde la inspiración. La conversación, el
habla, la escucha, la narración de historias, la escritura. Y afirmaciones del tipo: “Oigo y declaro
mi verdad con seguridad”.

6. Sexto centro o Ajna:


Se localiza entre las cejas y controla y energiza la glándula pituitaria, las glán-
dulas endocrinas, energiza hasta cierto punto el cerebro. Además afecta los ojos y la nariz. Se le
conoce como el chakra maestro porque dirige y controla los otros centros mayores y sus corres-
pondientes glándulas endocrinas y órganos vitales.

Controla las sensaciones, sentimientos y acciones que no proceden de la parte consciente de


nuestra persona. Al sexto centro se le considera el centro de lo psíquico y lo mental, y el res-

55
ponsable de nuestra visión espiritual. Este centro nos pone en contacto con nuestros mundos
interiores y está relacionado con la manera que tenemos de aprender y controlar las informa-
ciones extraídas de lo más profundo de nuestro ser. Este centro se relaciona con la visualización
creativa.

Un adecuado funcionamiento de este centro nos facilita entender el entorno y actuar adecuada-
mente frente a las situaciones desde la prudencia y la sabiduría. Ayuda a completar la transfor-
mación de las memorias dolorosas en sabiduría. Permite que conectemos la historia personal-
privada con la historia colectiva-pública.

La sobrevivencia como hemos visto va afectando todos y cada uno de los centros, y se evidencia
en este centro, en especial, en una gran dificultad para la concentración, para ver y leer la rea-
lidad con claridad. En el proceso de autosanación un elemento fundamental es que las mujeres
puedan leer las vulneraciones vividas desde sus causas históricas y estructurales a partir de una
lectura emancipadora de la historia, con un enfoque de derechos y con perspectiva de género
y atendiendo a las identidades diversas de que somos portadoras las mujeres populares. En el
caso de las mujeres con hechos victimizantes en el marco del conflicto armado es fundamental
que se conozca públicamente la verdad de los hechos, las causas que movilizaron tantas atroci-
dades y quienes son los responsables. Además es necesario la condena pública de estos hechos
como crímenes de lesa humanidad, en especial la violencia sexual como arma de guerra. Esta
reconstrucción de la historia es vital para los procesos de recuperación y sanación personal y
colectiva de las mujeres.

Uno de los colores para trabajar este centro es el lila o violeta y el elemento la luz. Fortalece
este centro los rituales sagrados y acciones simbólicas, movimiento reflexivo e introspectivo.
Ejercicios de lectura de la realidad, de reconocer y diferenciar los pensamientos, opiniones y
percepciones, percibir patrones rutinarios. Adquirir herramientas de discernimiento y trabajar
sueños y proyecciones personales. Y afirmaciones similares a: “Estoy preparada para ver esto
de otra manera”, “aparto mi atención de todas las proyecciones y miro hacia dentro”.

56
Una espiritualidad sanadora es estar en
contacto con esa parte de una que elige curar,
que desea sanar, estar plenamente viva, una
sensación de conexión, de formar parte de la
vida que nos rodea. Es esa voz interior en la
cual se aprende a confiar de nuevo.

Ellen Bass y Laura Davis

Habilidades para vivir, herramientas


y técnicas para el autocuidado

 La respiración
La relajación nos permite liberar la tensión nerviosa que soportamos diariamente. Existen mu-
chas técnicas pero un buen recurso son los ejercicios de respiración consciente. La práctica re-
gular de la respiración profunda y relajada ayuda a aumentar la autoconfianza, a mejorar la
resistencia del sistema nervioso y da vitalidad.

Si hacemos una pausa entre la inspiración y la exhalación aumenta la energización a través de


la respiración. El ciclo debería ser: pausa-inhalar-pausa-exhalar.

59
o La respiración debe ser natural, nunca forzada. Respeta tus inhalaciones y exhalaciones
hasta que sean iguales en tiempo e intensidad. Cada persona debe encontrar su ritmo
en la respiración, forzar el ritmo puede producir malestar y además puede ser un des-
encadenante de emociones asociadas a traumas. Se recomienda respirar y espirar por la
nariz y hacer respiraciones lentas y profundas.

o La respiración abdominal profunda23 calma la ansiedad y libera tensiones. Este ejerci-


cio puede realizarse de pie o sentada/o, aunque resultará más cómodo y fácil hacerlo
tumbada/o boca arriba. La comodidad facilita la concentración en la respiración, y la
postura permite también la relajación de la espalda.

Cuando se inspira se llena de aire la parte baja de los pulmones, desplazando el dia-
fragma hacia abajo y provocando que el vientre salga hacia fuera. Se nota porque el
abdomen se hincha. Cierra los ojos. Coloca las manos son suavidad sobre la barriga.
Concéntrate en esa zona del cuerpo. El suave descenso del diafragma ocasiona un ma-
saje suave, constante y eficaz de la musculatura abdominal.

La inspiración debe ser lenta, cómoda y silenciosa. Si no nos escuchamos respirar, la


respiración tendrá la lentitud deseada. Si nos escuchamos significará que estamos ins-
pirando demasiado deprisa. Inhala lentamente. Siente cómo la barriga se expande y
redondea. El pecho no ha de moverse.

Al espirar, los pulmones se vacían. Es importante vaciar al máximo los pulmones y ex-
pulsar suavemente la mayor cantidad posible de aire.

o La respiración y el manejo del dolor: al inspirar imaginamos un aire o luz blanca y la


llevamos hasta el punto donde tenemos el dolor o malestar. Al exhalar, imaginamos que
desde ese punto sale un aire o luz grisácea.

23
Ver http://www.eabweb.arrakis.es/Pranayama/Respiracion%20abdominal.html

60
 Los colores24
Trabajar con colores es una forma de aprender a traducir lo que sentimos pintando sensaciones
o emociones. Los colores son movimientos vibratorios y ondas que llegan a nuestros ojos en-
viando a su vez información al cerebro. Estos colores van a provocar una respuesta emocional
y mental, por eso decimos que los colores se ven y se sienten.

En el trabajo creativo los colores expresan nues-


tros pensamientos, sentimientos y las intuicio-
nes más íntimas, estimulando las neuronas y
disponiéndolas a interpretar el mensaje que
está en ellos. Pintar libremente y luego inter-
pretar los colores escogidos será una fuente de
conocimiento sobre nosotras mismas y además
nos permite liberarnos de memorias que están
listas para ser sanadas. Colorear es mágico,
basta intentarlo para experimentar sus efectos.

o A través de los colores se pueden tra-


bajar los centros energéticos (ver ima-
gen).25 De manera que si necesito tra-
bajar el centro básico me vendrá bien
vestir de rojo, pintar con rojo, tomar ali-
mentos en los que predomine este color
(ciruelas, fresas), etc.

24
Mudras, Mantras y Mandalas, p. 116.
25
Imagen publicada en http://www.terapiasnaturales.com/
recorrido-chakras-centros-energeticos

61
o Si buscamos relajarnos y concentrarnos debemos escoger y combinar colores de manera
que sintamos que nos armonizan o equilibran.

o Si queremos liberarnos de algunas emociones dejemos que sea el sentimiento el que


guie la elección de los colores, y las formas dibujadas. Al terminar podríamos darle un
título a nuestro trabajo, y dedicarnos un momento a tomar conciencia de los cambios
que se han producido a nivel físico, mental y espiritual.

o Utilizar pintura con mucha agua (acuarelas, vinilos aguados, etc) es conveniente para
trabajar memorias desagradables de las que queramos despedirnos, de esta manera lo-
gramos diluirlas, y quitarles poder. Y al contrario utilizaremos crayolas u otras pinturas
sólidas cuando trabajemos memorias agradables que queramos fijar.

o La meta de la curación con color26 es sintonizar a la persona con su arco iris y vitalizar
los centros energéticos. Un primer paso para desarrollar la conciencia del color es iden-
tificar los colores que hacen parte de tu vida y las experiencias que les asocias. Otro paso
es reconocer qué colores rechazas y el por qué.

 La visualización
La imaginación es una herramienta que potencia el trabajo de balance energético a través del
color. El proceso de visualización crea activamente. En la visualización creas una imagen en tu
mente. Como la energía sigue al pensamiento cuanto más clara (detalles) sea la imagen más
energía emocional se proyecta y más efectiva es en la corporalización de la energía (efectos en
el cuerpo energético y en consecuencia en lo físico, emocional, psicológico y espiritual). Este
principio es la base de diversas prácticas que se emplean en la curación con color

26
HELEN GRAHAM, Curación con color. Publicado en www.formarse.com.ar

62
o Hay muchas variaciones: respirar diferentes colores y visualizarlos en la parte del cuer-
po que rige el centro energético asociado al color o dejar que libremente el color vaya a
una parte del cuerpo (inteligencia corporal).

o Visualizar creativamente elementos, símbolos, paisajes y otros escenarios y participar


en ellos realizando actividades orientadas a fortalecer el centro energético que quera-
mos trabajar. Por ejemplo para mejorar la protección a nivel energético frente a perso-
nas o situaciones que son muy invasivas el primer paso sería recordar el momento más
reciente en que me encontré con la persona/situación; el segundo paso, preguntarme
cómo podría evitar que me afecte ese encuentro, dejar que te lleguen ideas y explorar
diferentes posibilidades (realización de un gesto, colocarse un escudo, una capa, unas
gafas llamativas, meterse en una burbuja, etc), es importante experimentar hasta lograr
tener los complementos necesarios para que la escena no afecte mi equilibrio personal.

 Los mandalas27
La palabra mandala es de origen sánscrito28 y significa “círculo/centro”, o más exactamente
“círculo sagrado”, o “círculo mágico”. Tradicionalmente un mandala es una estructura circular
pero no necesariamente. Esencialmente consiste en una representación simbólica en forma vi-
sual sobre el cosmos o sobre un aspecto o porción del mismo.

Pintar o hacer mandalas equivale a realizar una meditación activa lo que favorece el desarrollo
personal y el enriquecimiento espiritual. El mandala es expresión de la vida que nos habita, en
consecuencia revela un conocimiento profundo sobre nosotras/os mismas/os.. El mandala nos

27
J. L. NUAG, Mudras, mantras y mandalas, Guía del poder energético. Ediciones Karma 7, Madrid, 2005. Los manda-
las publicados en esta cartilla han sido tomados de diversas páginas de internet.
28
El sánscrito es una lengua clásica de la India.

63
comunica con la sabiduría interior, con la persona que somos y no la que sentimos que las cir-
cunstancias nos obliga a ser.

Existe mucha literatura sobre mandalas donde podemos encontrar algunas pautas de interpre-
tación: el centro simboliza lo más profundo y el círculo y sus colores informan de los aspectos
exteriores de sí misma/o; el círculo representa el límite o la frontera; la parte superior del círculo
recoge el aspecto mental, el centro las emociones y la parte inferior lo instintivo. Aunque lo más
común es recoger la sensación que nos queda al finalizar el trabajo, autoobservar el proceso y
aprender del mismo y acoger las intuiciones que nos surjan al contemplarlo.

Trabajar con mandalas permite recuperar el centro de equilibrio. En consecuencia nos ayuda a
vencer confusiones y a ver con más claridad y objetividad, y a centrar la atención. En los man-
dalas tanto las formas como los colores tienen poder visual.

o Se pueden hacer con diferentes materiales e integrar en ellos objetos de valor simbólico.
Podemos trabajarlos con elementos de la naturaleza, con sal teñida, o con tizas de colo-
res. También podemos dibujarlos o escoger entre los publicados, y colorearlos.

o Los mandalas permiten trabajar a través del color con los centros energéticos como ya
indicamos. Los colores junto con las formas pueden comunicar armonía o discordia.
Cuando no reflejen armonía es recomendable volver a colorear el mismo mandala hasta
percibir esa armonización. Este efecto armonizador logrado en el mandala tendrá efec-
tos de balance internos a la persona.

 La palabra, la poesía y el cuento


La palabra tiene el poder de crear realidad. Por eso decimos que es importante tener un pen-
samiento positivo y propositivo a la hora de transformar nuestra realidad. La energía sigue al
pensamiento ya sean imágenes o palabras. Un lenguaje sencillo, respetuoso e incluyente crea

64
ambientes y relaciones muy saludables y, al contrario origina atmósferas y relaciones enfer-
mizas. Estas experiencias nos llevan a hablar del poder curativo de las palabras, y a vivenciar
que la belleza y la armonía no reside en las palabras mismas sino en la intencionalidad que las
acompaña. Esto es muy palpable cuando decimos “tenía razón, pero la perdió por la forma en
que lo dijo”, “ es verdad, pero eso no justifica que me lo diga así”.

La poesía favorece la conexión, la expresión y la recreación de nuestro mundo interior. Con-


suela y libera profundamente. Nos ayuda a transitar paisajes interiores y a transformarlos. El
lenguaje poético alimenta nuestro espíritu, nos acerca al Misterio, a la Luz y a la Sabiduría que
nos habita.

Los cuentos potencian la imaginación y la fantasía. Nos regalan un mundo donde habitar, don-
de reinventarnos o reencontrarnos a nosotras/os mismas/os. Nos permiten identificarnos con
diferentes personajes y explorar posibilidades inéditas para nosotras/os. La fantasía nos ayuda
a explorar más allá de nuestros límites y del mundo real, y esto nos permite movernos en un
mundo donde todo es posible. Trabajar a partir de la creatividad no solo resulta divertido y
fascinante, sino que nos permite abordar diferentes emociones, sensaciones, situaciones y co-
nectarnos con nuestra propia sabiduría para ensayar diferentes respuestas. Es una fuente de
autoconocimiento y de autosanación porque nos permite recrear memorias pasadas, rescatando
la sabiduría, la fuerza y el poder que encierran.

A modo de ejemplo, les dejamos con un pequeño relato de Clarissa Pinkola Estés29 que nos ayu-
da a recrear los vínculos entre mujeres y el poder de la memoria femenina:

Una vez soñé que estaba narrando cuentos y sentí que alguien me palmeaba el pie para darme
ánimos. Bajé los ojos y vi que estaba de pie sobre los hombros de una anciana que me sujetaba por
los tobillos y, con la cabeza levantada hacia mí, me miraba sonriendo.

29
CLARISSA PINKOLA ESTÉS, Mujeres que corren con los lobos, Ediciones B, Barcelona 2001.

65
—No, no —le dije—, súbete tú a mis hombros, pues eres vieja y yo soy joven.

—No, no —contestó ella—, así tiene que ser.

Entonces vi que la anciana se encontraba de pie sobre los hombros de otra mujer mucho más vieja
que ella, quien estaba encaramada a los hombros de una mujer vestida con una túnica, subida a
su vez sobre los hombros de otra persona, la cual permanecía de pie sobre los hombros...

Y creí que era cierto lo que me había dicho la vieja del sueño de que así tenía que ser.

 El movimiento corporal
El movimiento hace parte de la vida, basta con que pensemos en la respiración. La relajación
facilita el goce del movimiento. El movimiento permite despertar la conciencia y la memoria
corporal. Facilita el trabajo sobre la imagen personal y el reconocimiento mutuo en el trabajo
grupal. Además propicia la interacción, el juego, y el buen humor.

Un primer momento de todo trabajo corporal debe ser la preparación de la musculatura (ejer-
cicios de relajación y estiramiento). El trabajo debe ser gradual en la intensidad y complejidad.
Cada persona debe escuchar su cuerpo, su ritmo y explorar un poco más allá de sus límites.

o El movimiento libre resulta muy relajante y placentero. Y todo lo que nos resulta agra-
dable nos vigoriza. El movimiento puede ser guiado por una palabra o frase, por la
creación de un paisaje, por una sintonía musical, etc. El movimiento de esta manera
inspirado es en sí mismo un ejercicio de meditación.

o Moverse libremente en el piso permite la vinculación con la tierra y el trabajo de raíces.


El beneficio del trabajo en el piso se incrementa porque el contacto facilita el intercam-
bio energético con la Tierra que libera y absorbe energía.

66
o Tensar y destensar diferentes partes del cuerpo, temblar como si se produjera en no-
sotras/os un terremoto ayuda a que fluya y se libere el exceso de energía que en caso
contrario nos generaría malestar o congestión (concentración energética en chakras, ór-
ganos, articulaciones, tejidos, etc según la causa variará la afectación).

o La energía se suele concentrar en las articulaciones, los ejercicios de rotación facilitan el


flujo de la energía y por ellos son excelentes para relajarnos y energizarnos.

o Caminar de forma consciente y observar nuestra postura corporal es una fuente de au-
toconocimiento. Los ejercicios de expresión corporal nos permiten materializar emo-
ciones y actitudes; corporalizar animales, objetos, personajes y roles y trabajarlos en
diferentes escenarios y situaciones de la cotidianidad, además de ser divertido siempre
es muy revelador.

o La música nos invita a mover diferentes partes del cuerpo, además nos conecta con
recuerdos, colores, paisajes, elementos, etc. Por ejemplo, la percusión nos conecta con
la Tierra, nos lleva a mover los pies, las manos etc. La música utilizada en la danza del
vientre, como lo dice su nombre, nos invitará a mover la pelvis y la cintura, además de
los brazos. La propuesta es tener en cuenta las características de cada centro y trabajar-
los creativamente, escogiendo la música, los sonidos, los símbolos y las palabras.

o Bailar30 con los colores, utilizando la imaginación, velos u otros elementos es una herra-
mienta muy potente para trabajar porque combina el potencial del color, del movimien-
to y de la visualización.

• El color rojo y los movimientos en el centro base ayudan a salir de la cabeza y


del pensamiento rutinario circular, y a centrarse en el cuerpo. Estos movimien-

30
Este libro es una bella propuesta para trabajar a través del movimiento, el color y el sonido. Ofrece un variado reper-
torio de ejercicio, la descripción de la propuesta por centros energéticos está tomada literalmente: LANI O´HANLON,
Bailando con el arco iris, Bienestar integral a través del movimiento, Urano, España, 2009, pp. 35-38.

67
tos ayudan a sentirse más seguro/a y a gusto en el propio cuerpo. Ayudan a
liberar energía vieja y atascada y traumas del cuerpo físico. Moverse aquí afian-
za la base a partir de la cual continuar con los otros colores y también ayuda
a asentar los sueños y proyectos creativos. Estos movimientos conectan con el
instinto, sentido del olfato, el ritmo natural, el sistema esquelético y muscular,
y sostendrán la estructura completa del cuerpo. Si se tiene la presión sanguínea
alta o baja o problemas de corazón, entonces sustituyes el rojo por los colores
verdes y turquesa.

• El color naranja y los movimientos del segundo centro conectan con la sensuali-
dad, emociones, creatividad, poder femenino y gusto por la vida. Ayudan a des-
congestionar viejas emociones, y viejas relaciones que puedan estar obstruyendo
tu sistema. La conexión con esta energía te refrescará y revitalizará, cuando te
sientas seca/o y extenuada/a, además te hace acceder a una sensación dulce y
alegre.

• El color amarillo y los movimientos del tercer centro ayudan a establecer fron-
teras saludables y darán soporte a la energía de lucha que todas/os necesitamos
para enfrentarnos al mundo a diario. Conectan con una sensación de poder per-
sonal, límites adecuados, claridad de pensamiento, autoridad, determinación y
autonomía, así como de alegría y sensación de diversión. Tomarás conciencia de
cualquier problema de autoestima lo que facilita que puedas sanarlo. Si se está
recién curado de una adicción o apatía es conveniente sustituir el color por el
rosa. Y calma la zona masajeando el plexo solar. Los movimientos de este centro
ayudan a centrarse, asimilar y eliminar en todos los niveles, incluido el sistema
digestivo.

• El color verde y los movimientos del cuarto centro conectan con el corazón, la
respiración, la gratitud, la tranquilidad, sencillez, el tiempo y el espacio. Los mo-

68
vimientos despiertan sentido del ritmo, equilibrio, regulación y la habilidad para
sintonizar con tus verdaderos deseos con una ingenua sensación de asombro y
admiración. Libera viejas heridas del corazón que puedan estar impidiendo una
completa y sincera conexión con la propia vida, otras personas y comunidades.
Para trabajar pérdidas recientes sería mejor utilizar el color rosa. Los movimien-
tos de este centro facilitan que puedas aceptar, conservar memorias agradables
compartidas y desprenderte de memorias desagradables ligadas a esa pérdida. El
verde provoca una sensación de equilibrio en la vida y en el cuerpo dando impor-
tancia a lo que hay que valorar y aferrarse, y a cómo dejar que sucedan las cosas,
con el fin de no intentar controlar los acontecimientos y a las demás personas de
manera inadecuada.

• El azul y los movimientos en el quinto centro te conectan con tu voz, tu verdad


interior y expresión creativa en cualquier forma que disfrutes: pintura, poesía, jar-
dinería, canto, cocina, etc. También te ayudará a hablar en público y a escribir.
Emitir sonidos (usar la voz y tararear o entonar melodías desde cada uno de los
centros energéticos) puede sanar a muchísimos niveles, y aporta más conciencia y
equilibrio a la hora de hablar y escuchar.

• El color índigo (lila o violeta) o azul oscuro y el movimiento en el sexto centro te


conectarán con tu intuición e imaginación. Mejora la visión interna, los sueños son
más claros, más reales y asequibles, y los miedos inconscientes que te puedan es-
tar frenando empezarán a aflorar. Si has tenido experiencias negativas, pesadillas
sustituye el color azul índigo por el azul turquesa y trabaja en los centros inferiores
con más énfasis y simplemente calmando los centros superiores con un masaje
suave. El color índigo puede aliviar el dolor.

• El color violeta y los movimientos en el séptimo centro te conectarán con tu inspi-


ración creativa superior y una sensación de sosiego y compasión.

69
o Para conocer el propio campo energético se recomienda practicar el siguiente ejercicio:31
de pie, sola/o en una habitación, llénela con su energía, moviéndose, bailando, cantando
o emitiendo sonidos. Cuando su energía haya llenado la habitación, como si fuera un
globo aplastado en una caja, recupérela para que envuelva su cuerpo. Fíjese en cómo se
siente y dése cuenta de dónde se hallan los bordes de su campo energético; en cómo se
ha repartido su energía, si está más presente arriba o abajo, delante o detrás; perciba si
su campo es denso o difuso, si sus bordes están claramente definidos o borrosos, si se
mueve o cambia. Ahora mueva los bordes de su campo energético unas cuantas veces
hacia dentro y hacia fuera, ampliando y reduciendo volumen, para crear una ligera pul-
sación. La repetición diaria facilita la toma de conciencia de nuestro campo energético y
el manejo del mismo. Habrá situaciones en que sea conveniente estar muy “presentes”,
para ocupar nuestro espacio vital marcando unos límites claros con fortaleza y sereni-
dad para ello expandimos nuestro campo y lo definimos. En cambio en otras ocasiones,
intuimos que la respuesta más adecuada, prudente, es pasar desapercibida/o, entonces
recogeremos nuestro campo energético.

 El masaje
El abrazo entrañable y la caricia son expresiones del poder curativo del sentido del tacto. Ins-
tintivamente al golpearnos o al sentir un dolor llevamos nuestras manos a la zona afectada. El
contacto favorece que la energía congestionada fluya restableciendo el equilibrio energético del
cuerpo. Este efecto se potencia cuando se combina con una adecuada respiración.

El tacto además nos ayuda a reconocer nuestra corporalidad, a sentirnos más presentes y más
ubicadas en el aquí y el ahora. Las sensaciones agradables percibidas a través del tacto también
refuerzan una imagen positiva de nosotras/os mismas/os.

31
Ejercicio recomendado por Julie Henderson en The lover Within, cita tomada de EMMA MITCHELL, Energía, un
nuevo camino hacia la salud y la vitalidad, Blume, Barcelona, 2006, p. 78.

70
o El automasaje de las manos y de los pies, permite que trabajemos la totalidad del cuer-
po. Podemos masajearlos libremente y observar si en algún punto percibimos dolor.
Para saber con qué órgano o parte del cuerpo está asociado ese punto dolorido podemos
consultar una lámina de reflexoterapia. También podemos masajear el cuerpo con una
bolita o con un limón (tiene la propiedad de absorber energía); o bien con golpecitos rít-
micos y suaves (manos en forma de cuenco); o a través del apretón, sentir la presión de
las manos es muy agradable porque favorece la circulación de la sangre y de la energía.

o El amasamiento del cuerpo es una práctica muy relajante, y este efecto aumenta con el
uso de aceites, una música agradable y un ambiente adecuado pero es recomendable
que sea una práctica pedida por la persona porque no siempre resulta agradable este
tipo de contacto.

o La base del masaje intuitivo está en un contacto sutil, en el que liberamos nuestra mente
de toda intencionalidad, y simplemente dejamos que las manos se posen en la parte del
cuerpo donde percibimos el malestar. Cuando se dejan las manos el tiempo suficiente,
en muchos casos, el malestar remite parcial o totalmente. A veces sentimos la necesidad
de mover intuitivamente las manos, o bien dejarlas en distintos puntos del cuerpo, vi-
sualizando como si las manos se conectaran a través del cuerpo. Los beneficios de este
tipo de masajes van más allá de la relajación o el alivio experimentado, es profunda-
mente curativo.

o El masaje energético32 no solamente afecta al cuerpo físico sino que también cambia los
niveles de la energía corporal. Al dar un masaje de este tipo, se forma un único circuito
energético entre las dos personas y los dos campos se funden en uno solo. El objetivo
básico reside en establecer un flujo de energía uniforme entre la personas que intervie-
nen, e incrementar la energía en los puntos de deficiencia y reducirla donde existe un

32
Recogemos literalmente las explicaciones de Emma Mitchell, p. 78 y p.83.

71
exceso, sin imponer la propia voluntad sobre el flujo natural de la energía de la persona
que recibe el masaje.

Una vez se logra sintonizar el flujo energético a través del cuerpo de la persona que
recibe el masaje, se pueden descubrir los “valles” (donde la energía es deficiente) y las
“montañas” (donde existe un exceso). Entonces con el poder de la intención y el movi-
miento intuitivo de las manos se trabajará en los “valles” hasta lograr percibir que esa
zonas abandonada se abre, percibiendo como la energía acumulada (montaña) fluye
hacia esta zona (valle). La ubicación de las manos facilita este efecto similar al que se
logra con a través de vasos comunicantes.

 Ho’oponopono33
Hace parte de las sabidurías de tradición hawaiana y permite limpiar memorias que se incrus-
tan en nuestra “mente subconsciente”. La limpieza se inicia cuando la persona nota algo incó-
modo dentro de sí, en relación a una persona, lugar, acontecimiento o cosa.

Todas nuestras memorias son memorias compartidas. Al liberarnos de las memorias repetitivas
(pensamientos recurrentes, imágenes que persisten, ideas a las que damos continuamente vuel-
tas) a la vez estamos neutralizándolas en los/as otros/as.

Al hacer el Ho’oponopono nos conectamos con el deseo de purificar el origen de estos proble-
mas, es decir, con el deseo de limpiar los recuerdos, que están interfiriendo energéticamente en
este hecho. Así se neutraliza la energía asociada a determinada persona, lugar o cosa. Durante
el proceso esta energía es liberada y transmutada en pura luz. Y dentro de la persona ese espa-
cio vacío es llenado por esta Luz.

Ho’oponopono - El E-Book © 2007 Crescent Ltda. editado por Al McAllister, con textos e ilustraciones del mismo, y de
varias fuentes. Página a consultar: www.hooponopono.org.

72
En el Ho’oponopono no hay culpa. No es necesario revivir ningún sufrimiento. No importa
saber el porqué del problema, ni su origen.

o Cuando se percibe el malestar nos disponemos a conectarnos con nuestro deseo de que
se limpie en una/o lo que está contribuyendo con el problema. Esta intencionalidad pue-
de convertirse en una oración de petición a la Divinidad.

Y repetimos de forma pausada: “Lo siento. Me perdono. Te amo. Gracias”. Varias ve-
ces. Dejando actuar la intuición escogemos el orden y las frases que harán parte de la
secuencia. Se puede escoger una sola frase y repetirla.

Al decir “Lo siento mucho” reconocemos que algo (no importa saber el qué) penetró en su siste-
ma cuerpo/mente, y pedimos el perdón interior por lo que le trajo aquello. Al decir “Me Perdo-
no” está pidiendo a Dios que le ayude a perdonarse. “Te amo” transmuta la energía bloqueada
(que es el problema) en energía fluyendo. “Gracias” o “Estoy agradecida” es su expresión de
gratitud, su fe en que todo será resuelto para el bien mayor de todas las personas involucradas.

Si se continúa dudando, se repite el proceso de limpieza. Cuando se está totalmente limpio se


logra intuir una respuesta adecuada frente a la situación que inicialmente generó incomodidad.

 Balancear la energía emocional a través


de los dedos de las manos34
Es una manera sencilla de manejar las emociones. A través de cada dedo corre un canal o meri-
diano de energía conectado con los diferentes órganos del cuerpo. Agarrando el dedo indicado
se puede drenar y equilibrar el flujo de energía. Mientras usted agarra un dedo, generalmente en

34
Esta herramienta y la técnica EFT hacen parte de los conocimiento compartidos vía internet por Capacitar. Ver www.
capacitar.org.

73
Corazón
Enojo, rabia, ira,
Índice resentimiento
Miedo, pánico,
Anular
terror
Ansiedad, nervios

Meñique un minuto o dos sentirá pulsaciones de ener-


Falta de autoestima
gía. Esto indica que la energía esta fluyendo
Pulgar
Duelo, lágrimas,
y que está equilibrada. Agarrando cada dedo
dolor emocional mientras respira profundamente puede traer
alivio y sanidad tanto emocional como físico.

Es una herramienta muy útil que podemos


usar a diario. En situaciones de dificultad o
retos, cuando hay llanto, enojo o la ansiedad
aumenta, esta práctica puede traer paz, un
mejor enfoque y calma, para que la respuesta
o elección que se haga sea la mejor. Puede ha-
cerse para ayudar a los/as niños/as cuando es-
tán llorando o con una pataleta. También pue-
de hacerse como una meditación con música
o antes de dormir, para liberar los problemas
del día y relajarse.

Agarrar cada dedo con la otra mano mientras respira profundamente por 2-5 minutos. Exhalar
despacio imaginando que las emociones fuertes están fluyendo de su cuerpo hacia la tierra.
Respirar profundamente y llenarse de armonía, paz y sanación. Este ejercicio se puede hacer
con los dedos de una mano, y si lo ve necesario puede hacerlo con los dedos de la otra mano. A
veces basta trabajar un solo dedo según sea la emoción reprimida o que le está produciendo el
bloqueo.

74
 Método MIR35
El Método MIR es un método de autocuración que ha sido desarrollado por Mireille Mettes en
2009. El nombre MIR significa Reinicio Mental e Intuitivo. También MIR significa ‘paz’ en ruso.
Mireille desea para todo el mundo paz en su cabeza, en su corazón y en su vida.

Este método es para personas con molestias emocionales y/o físicas, interesadas en curarlas por
sí mismas, ya que el Método MIR activa los poderes de autosanación de nuestro propio cuerpo.

Los 9 pasos del Método MIR: Acaricia tu mano, mientras pronuncias cada frase tres veces en
voz alta.

Paso 1. Optimizar acidez


Paso 2. Desintoxicar tóxicos
Paso 3. Desapegar padre. Desapegar madre
Paso 4. Desbloquear meridianos
Paso 5. Suplir carencias
Paso 6. Equilibrar sistema hormonal
Paso 7. Satisfacer necesidades básicas
Paso 8. Optimizar chacras y aura
Paso 9. Esclarecer misión

Haz el Método MIR 2 veces al día, durante al menos 4 semanas. Si tienes molestias físicas o emo-
cionales graves, empieza por los pasos 5 y 7 por 2 semanas; luego sigue con todos los 9 pasos
por 4 semanas más.

Texto publicado en http://www.metodomir.com/. Ver video sobre cómo realizar el método MIR en esta página web.

75
 Técnicas para la Liberación
Emocional (EFT)
Las técnicas para la liberación emocional son muy útiles
para desbloquear y sanar emociones fuertes, miedos,
ansiedad, dolor emocional, enojos, memorias traumáti-
cas, fobias y adicciones, así como para aliviar síntomas
de dolor, como el dolor de cabeza o dolor del cuerpo.

La técnica se basa en la teoría de los campos de ener-


gía y la teoría de los meridianos de la medicina orien-
tal. Los golpecitos o acupresión en los puntos conec-
tados con los canales de energía pueden ayudar a
desbloquear la energía congestionada y promover un
recorrido fluido o sano de energía en el cuerpo y en el
campo mental.

Piense en un problema que pueda servir para medir


su nivel de ansiedad: Elija para trabajar un problema,
una preocupación, una fobia, una ansiedad, una me-
moria traumática o algún pensamiento negativo. Usando una escala de 0 a 10 mida el nivel de
ansiedad que siente cuando piensa en el asunto (0 = nada de ansiedad y 10 = máximo nivel de
ansiedad). Si se le dificulta medir la ansiedad con esta escala numérica, use una escala más sim-
ple como por ejemplo: nada, poca, medio, mucha, o mucha - poca, o hasta arriba - hasta abajo.

Dar de 7 a 9 golpecitos a los puntos de acupresión abajo identificados:

Respire profundamente mientras da los toquecitos con los dedos índice y medio en los puntos
indicados.

76
1 Los puntos donde empiezan las cejas.
2 Los puntos donde terminan las cejas.
3 Los puntos en los pómulos, debajo de las pupilas.
4 El punto debajo de la nariz.
5 El punto en la barbilla, debajo de los labios.
6 Los puntos unos 10 cm. debajo de las axilas.
7 Los puntos debajo de las clavículas, por el esternón.

Toque el punto A que es al lado de la mano y repita 3 veces: “A pesar de que tengo este proble-
ma, estoy bien, me acepto”

Vuelva a repetir la secuencia presentada en los puntos 2 y 3. Repita esta secuencia hasta que su
nivel de ansiedad haya bajado a 0-2

Masajee suavemente el “punto adolorido” (punto B): presione muy suavemente el punto sus-
ceptible al dolor que se encuentra al lado izquierdo del pecho, unos 5 cm debajo del lado iz-
quierdo de la clavícula y 4 o 5 cm al lado del esternón.

 El cuidado del entorno y algunos remedios naturales


para favorecer el equilibrio energético corporal
Los ambientes se “cargan” cuando hay episodios de violencia, o cuando llega una persona llena
de ira, rabia o bien muy estresada o enferma. Cuando hacemos trabajos grupales en los que se
mueve la energía también necesitamos limpiar el entorno. Un entorno “cargado” provoca ma-
lestar, dificulta la concentración, etc.

o Las esencias de lavanda, el incienso, el sándalo, las velas, el agua y sal ayudan a mantener
limpios el ambiente. También podemos usar el agua y sal y el agua de lavanda para elimi-
nar la energía que a modo de “basurilla” se haya pegado a nuestro cuerpo energético.

77
o La sábila, la flor de cebolla, y la de cicuta, la Sorcilicio o citronela son plantas a las que
se asocia el poder de mantener limpio y protegido un espacio.

o La cebolla cabezona por su poder absorbente es muy recomendada para evitar enferme-
dades víricas. Se recomienda poner una cebolla (sin pelar) en la habitación para evitar
estas enfermedades.

o Darse un baño con el agua templada de mandarina (una mandarina completa), canela y
clavo también limpia y vigoriza.

o La limpieza con siete hierbas amargas y siete hierbas dulces es una práctica muy ha-
bitual y hace parte de la sabiduría popular. En la apertura y el cierre de este “ritual de
limpieza” la persona expresa la intencionalidad de la limpieza. Primero se asperja la
casa/espacio con las hierbas amargas, esto se hace cada tercer día, hasta contemplar sie-
te veces. Cuando se termina se descansa hasta el noveno día. El día décimo se inicia con
la aspersión con las hierbas dulces. Con esta práctica no sólo se limpia el espacio sino
también el cuerpo. Para que aumente la efectividad las personas que habitan el espacio
se deben bañar con las hierbas siguiendo la misma secuencia que en la casa.

o La aplicación de paños del agua caliente de paico, sal y sulfato de magnesio es muy
bueno para la relajación de la musculatura, muy recomendado cuando hay dolor e in-
flamación.

 Ejercicios de emergencia
¿Cómo recuperarnos de una situación repentina de gran impacto (un susto fuerte)?

o Recuperar el aliento: Respira centrando tu atención en el vientre. Al inhalar siente como


tu vientre se redondea. Al exhalar siente como tu vientre se contrae. Repite este ejercicio

78
hasta sentir que todo tu cuerpo se acompasa al ritmo de tu respiración, cada vez más
larga y profunda.

o Soltar tensión: Acostada o en pie, empieza a temblar moviendo desde los pies todo tu
cuerpo, incluida cabeza, rostro. Como si desde la planta de los pies un pequeño terre-
moto moviera todo tu cuerpo. Mantén este movimiento mientras puedas y finaliza con
una respiración fuerte o suspiro, que exprese el alivio que produce el dejar de temblar.
Repite este ejercicio tantas veces como necesites.

o Recuperar la ubicación espacio-temporal, tres sencillos ejercicios:


Pisar con fuerza, dos o tres veces.
Golpear con la lengua el paladar dos o tres veces.
En pie o sentada, llevar la atención a la planta de los pies y conectar con la sensa-
ción de tener raíces que se profundizan en la tierra. Acompañar esta visualización
con la respiración desde el vientre.

79
Bendición del caminar femenino
Otras palabras, Mª Helena Céspedes Siabato

Bendice Oh, Dios, Diosa, nuestros días, Bendice el abrazo que damos con amor
éste y los que están por venir. y limpia la mano que damos con
Bendice nuestros labios miedo.
y las palabras que decimos
y las que hemos de pronunciar. Bendice nuestros deseos
de ser LUZ y ser amor,
Bendice nuestros cuerpos de ser canto y bálsamo,
con sus tiempos y sus lunas, de sentirnos habitadas
con sus bienestares y con sus dolores, por el misterio y por la inmensidad.
con su danza y con su enfermedad.
Bendice cada hora y cada día,
Bendice nuestra mirada, porque bajo tu sombra estamos
la interior, para no dejar de ver la LUZ y bajo tu canto ponemos
y la exterior para no perder de vista nuestro corazón.
nuestra razón de SER.
Bendice nuestro camino
Bendice nuestras manos con las otras y los otros,
para extenderlas hacia otras, danos corazón humilde
soñando con hacer lo justo y digno, para reconocer su sabiduría
y para extenderlas hacia nosotras y danos fidelidad y amor
mismas, para recibir consuelo. para con ellas y ellos

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