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Teorías del desarrollo: una introducción a la discusión sobre

desarrollo y desigualdad
Luis Monterrosa

Comprender ¿el desarrollo?


Convivimos en diversos
niveles y ámbitos con la
omnipresente idea de progreso,
modernidad y desarrollo: tres
términos que si no se dan por 1
sinónimos, se asume
implícitamente en línea de
parentesco. Más aún, se tiende a
dar por supuesto que tal visión
depende de un elemento clave, otra
vez a veces asumido
implícitamente: crecimiento
económico, entendido y expresado
de diversas formas como generación de ingresos, generación de excedentes, desarrollo
económico. Lo curioso, visto desde el Enfoque de Desarrollo Territorial (EDT), es que a pesar
de insistir en una visión sistémica, seguimos prácticamente reduciendo la noción de
desarrollo (casi sin importar la concepción subyacente y la tendencia política) a lo
económico1. Y eso, es una limitación y un error.
Por tanto, el primer desafío es superar la idea que desarrollo se reduce a crecimiento
asociado a la idea de avance y que éste sea primordialmente económico. Pero, si fuese el
caso, es precisamente el punto central de la discusión entonces la pregunta implicada es
cómo debe entonces entenderse el desarrollo. Pero esto es obviamente insuficiente.
Efectivamente, la idea de desarrollo está presente en diversos campos como la psicología
(hablamos del “desarrollo” de la personalidad), la historia (hablamos del “desarrollo” de los
acontecimientos o de las civilizaciones) o incluso hablamos de la teoría de “desarrollo” del
lenguaje de Chomsky2.
“Desarrollo” indica evidentemente un cambio de estado, de A a B y que puede
mostrar una direccionalidad que hace que el cambio se interprete positiva o negativamente,
como bueno o malo, como necesario o contingente, pero que implica diferenciación

1. De sobra conocido, un autor tan venerado como F. Alburquerque, expresa precisamente que “desarrollo”
es mucho más amplio que “desarrollo económico”, precisamente por la multidimensionalidad y “también que
una visión integrada o sistémica del Desarrollo Económico Territorial quiere decir que se es plenamente
consciente de que éste último precisa de las actuaciones que tienen lugar en las otras dimensiones del
desarrollo” (P. Costamagna – S. Pérez Rozzi (comps.) Enfoque, estrategias e información para el desarrollo
territorial, ConectaDEL, Buenos Aires, 2015p. 16). Pero luego en su abordaje, el mismo Alburquerque se limita
al ámbito económico y colocando el objetivo fundamental del desarrollo en la generación de excedentes,
abandonando además la visión sistémica. Ver también, F. Alburquerque, El enfoque del desarrollo económico
local, OIT, Buenos Aires, 2004
2. Cf. Craig, William. Theories of development, Pearson, 2014
direccional. El ser humano sufre un desarrollo corporal y psicológico, identificado con el
crecimiento; se considera una anomalía no crecer en estatura (enanismo, por ejemplo) o
que el cerebro no se desarrolle adecuadamente, pero en general, el desarrollo de la persona
(vista como totalidad) efectivamente se desarrolla según una variabilidad muy amplia:
diversidad de carácter y de cuerpos.
En el mundo de las ciencias
sociales (y políticas) efectivamente
asistimos a similares ideas con la
particularidad que se asume que el
desarrollo toma una dirección 2
específica signada
fundamentalmente por lo
económico (como excedente,
acumulación de capital o de
ingresos generados). En
contraposición, escasamente o
nunca el cambio hacia la austeridad
o la reducción de ingresos no se
concibe como desarrollo3. Más bien
se asume que el desarrollo se
identifica positivamente con el
progreso y la modernización. Es
decir que, no ser moderno, ni
progresar significa no-desarrollo
(dejemos el asunto del
subdesarrollo para más adelante)4.
A ello debe sumarse una
cierta visión de la historia como
progreso que puede asumir como
inevitable, fundamentalmente por la razón en tanto cualidad exclusiva del ser humano, el
desarrollo en la dirección de la modernización como un asunto evolutivo particular. Es decir,
se ha tendido a asumir que los pueblos y naciones se encaminan por esa senda. Pero, dado
que la realidad muestra otra cosa, hay pueblos “atrasados”, se hace necesario por tanto,
explicar por qué los pueblos, naciones y territorios, no todos de igual manera transitan por
esta senda y en esa forma. Uno de los primeros asuntos, y quizá el más importante de ellos,
que una teoría del desarrollo debe explicar es precisamente la desigualdad, que no es lo
mismo que la diferencia.

3. Ciertamente, la referencia puede resultar absolutamente rara… ¿Reducir bienes, ingresos o medios de vida
concebido como desarrollo? En un mundo en que se genera desperdicio, en detrimento de la naturaleza, lo
que más bien hay es sobreabundancia – recuérdese las cíclicas crisis del capitalismo por sobreproducción –
de modo que, pensándolo bien, no es tan descabellado.
4. Cf. Bury, J. B. The idea of progress, Dover, New York, 1960; Nisbet, R. Historia de la idea de progreso,
Gedisa, Barcelona, 1998
Desigualdad: las preguntas
Todos los seres humanos somos diferentes, pero iguales en derechos y en esencia,
se diría filosóficamente. Sí, claro al menos es lo proclamado en la medida que en realidad,
la realidad muestra que existen diferencias económicas, políticas, sociales y culturales que
no tienen justificación y que son producto de la misma estructura de la sociedad en
flagrante contradicción con ese principio de igualdad en derechos y dignidad: eso es la
desigualdad. Pero viene y resulta que dentro de las sociedades en particular, los grupos
sociales presentan algunos elementos característicos. El problema es que ahí donde
aparece, se espera o se estima, la prosperidad, el progreso, la modernización o el desarrollo,
hay algunas contradicciones: 3
1. Hay grupos que parecen permanecer en la pobreza (económica o
multidimensional, sin importar en este momento cómo se defina específicamente lo
que es la pobreza).
2. Hay grupos que en términos relativos han crecido de manera diferenciada y que
típicamente, se expresa como unos progresivamente más ricos y otros
decrecientemente más pobres o simplemente distanciados de aquellos que
crecieron5.
3. Estas expresiones de desigualdad suelen expresarse territorialmente, cuando
hablamos por ejemplo de territorios “más ricos” (Antiguo Cuscatlán, hablando de un
municipio o Santa Elena, hablando de una localidad) vrs. territorios más pobres
(Tacuba, como municipio o Popotlán como localidad)

Y, por tanto, las preguntas que se plantean van formuladas de la siguiente manera.
Si se establece un “plan de desarrollo” para un país o región, ¿por qué aparece o persiste la
desigualdad y/o la pobreza? Si mi plan supone un esfuerzo de llevar progreso o prosperidad,
¿cómo explicamos las desigualdades y/o la pobreza? ¿Qué tenemos que hacer para
enfrentar la desigualdad y la pobreza si se supone trazamos un “plan de desarrollo”? O, para
parafrasear un conocido libro de J. Sachs6, ¿cuál es el camino para terminar la pobreza?
Pues bien, dado el interés de los seres humanos por determinar un estadio de vida pleno,
una teoría del desarrollo pretende explicar estos asuntos.

5. Thomas Piketty ha desarrollado interesantes estudios de esta situación en torno al capitalismo a nivel
mundial. Cf. El capital en el siglo XXI, Fondo de Cultura Económica, México, 2014; La economía de las
desigualdades, Siglo XXI eds. México, 2015. Véase también Dada, H. Piketty y la desigualdad: una visión desde
El Salvador en Antología del pensamiento crítico salvadoreño, CLACSO, 2018
6. Sachs, Jeffrey. El fin de la pobreza, Debate, 2005
Una teoría del desarrollo, bajo el supuesto (¿erróneo?) del avance o progreso del
ser humano y la sociedad (¿qué es progreso?) debe poder explicar la desigualdades que al
menos en principio aparecen según tres grandes ámbitos (que quizá no sean exhaustivos):
a. Desigualdades en términos de recursos, concretamente la línea antagónica entre
pobres y ricos; más todavía concretamente debe poder explicar por qué los pobres
se hacen más pobres y los ricos más ricos.
b. Desigualdades en términos de territorio, concretamente por qué se registra un
desarrollo desigual entre territorios, como porción geográfica específica, por
ejemplo entre centro y periferia, entre la zona rural y urbana o regiones específicas
como la diferencia entre Antiguo Cuscatlán, con un IDH7 de 0.878, y Guatajiagua, 4
con un IDH de 0.594. Este es un tema clásico de la Teoría de la Dependencia que
aborda la desigualdad entre Metrópolis (Norte) y Periferia (Sur)
c. Desigualdades en términos de personas, que a final de cuentas son las que viven
la pobreza o riqueza y pueblan un territorio, y por tanto sobre las que sufren o gozan
de las privaciones o ventajas del “desarrollo”, que aparentemente cuentan con las
mismas capacidades y oportunidades y sin embargo, aparecen resultados disímiles,
es decir, no está determinado en realidad que las personas dispongan de las mismas
oportunidades y capacidades y es necesario explicar por qué

Una nota sobre el carácter sistémico y multidisciplinario del enfoque.


De lo poco dicho hasta ahora, apenas estamos comenzando, es importante en
principio caer en la cuenta que la óptica – es decir, el modo de ver las cosas – ha de ser
multidisciplinaria y sistémica. Si el desarrollo no puede limitarse a lo meramente
económico, aunque no podemos prescindir de ello, es decir que lo que podamos llamar
“bienestar” no se refiere sólo a lo económico, entonces habrá que tener presente también
una mirada política – participación, toma de decisiones, etc. –, jurídica en cuanto a
derechos, espacial en cuanto al territorio, etcétera, que me exige saberes de diversos
ámbitos, ciencia política, ciencias sociales, geografía incluso quizá, porque es una mirada a
un realidad compleja que es económica, política, social y cultural cuyos elementos se
determinan mutuamente formando un todo: es un sistema.

7. IDH = Índice de Desarrollo Humano a nivel municipal tal como está consignado en el Almanaque 262.
Estado del desarrollo humano en los municipios de El Salvador 2009, PNUD – FUNDAUNGO, San Salvador,
2009, pp. 13-20

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