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C.

CAPÍTULO III: APLICACIÓN A INVESTIGACIONES FORENSES

En este último siglo han avanzado tanto las investigaciones científicas en un


área muy peculiar como son las bases biológicas del uso insectos para
estimar el intervalo post mortem y los patrones de descomposición. Según
artículos refieren que debemos tener conocimiento de la biología y ecología
de los insectos ya que nos ayudará al momento de querer saber el intervalo
post mortem, el resultado no siempre es exacto ya que puede haber margen
de error, porque la actividad de los insectos determina sólo el período de
actividad de los insectos; su marco temporal puede no corresponder por
completo con el tiempo total transcurrido tras la muerte.

Un punto importante para resaltar es que en todo el mundo existen diferentes


variaciones geográficas, diferentes estaciones, cambios climáticos; incluye
estando en un mismo país, departamento, provincia, distrito, caserío, etc.;
esto hace que haya diferentes poblaciones de insectos que se asocian a un
cadáver, haciendo que se complique el análisis; por refieren que cada caso
es único, por tal motivo el entomólogo forense debe estudiar detenidamente
cada dato recolectado para disminuir el margen de error del intervalo post
mortem, complementandose que en algunos países cuenta con base de
datos en los ordenadores siendo muy útil para procesar los datos. Al
momento de la recolección y procesamiento datos entomológicos, se debe de
tener protocolos donde se dé la cooperación entre el entomólogo forense y
los diversos cuerpos de policía, médicos, jueces de instrucción y juzgados.
Cuanto mejor se comprenda el papel del entomólogo forense, mejor será el
resultado final de las investigaciones.

1. PROTOCOLOS DE RECOGIDA
Por la diversidad en cada país los investigadores han formulado sus
protocolos independientemente, donde plasman la recogida y el
procesamiento de sus evidencias entomológicas. Según la literatura refiere
que los mejores procedimientos generales de entre los conocidos se deben
a Lord y Burger en 1983. (ANEXO N°)
2. ESTIMACIÓN DE INTERVALO POST MORTEM
Primero debemos de tener en conocimiento que cada caso es diferente a
los demás, aunque el proceso siga la misma secuencia general de hechos;
la estimación del intervalo de post mortem a partir de los datos
entomológicos nunca será exacto siempre nos dará una aproximación. En
1993 el Dr. Lee Goff, uno de los entomólogos forenses más prestigiosos en
todo el mundo nos da a conocer el esquema de secuencia del proceso:

Primera etapa o el estado físico de la descomposición a partir de los


parámetros físicos del cuerpo. Debemos anotar cualquier aviso de
alteración o desmembramiento del cadáver que pueda haber ocurrido en el
fallecimiento. Si en el posterior estudio de la fauna recogida bajo el cuerpo
no corresponde al estado observado, se piensa que el cadáver ha sido
desplazado tras su fallecimiento.

Segunda etapa se debe identificar minuciosamente los ejemplares


recogidos en el cadáver y la escena del crimen. Los inmaduros se criarán
hasta el su estadio adulto, para así después identificarlos óptimamente.
Recomiendan la conservación adecuada de las muestras representativas
de inmaduros para así tener un registro de lo que se halló exactamente el
cadáver. Es de suma importancia determinar la edad y los estados de
desarrollo del mayor número posible de insectos encontrados en el
cadáver.

Tercera etapa, en el caso de lugares que estén al aire libre, se deben


obtener datos climáticos en el momento como la temperatura, nubosidad,
precipitaciones etc. En el caso de que el lugar sea el interior de un edificio
o equivalente como cobertizo, ropero, etc.), se debe registrar las
temperaturas (si hubiese aire acondicionado, se tomarán todos los
parámetros, programación del termostato, etc.) registradas en el período
de tiempo en el que se encontró el cadáver. Siempre tener en cuenta la
posición del cadáver respecto a puertas y ventanas porque es significativa
en relación con el calor y la radiación solar.
Cuarta etapa, es importante preguntar al patólogo quien realizó la autopsia,
una serie de datos que pueden influir en la tasa y patrón de evolución de la
fauna cadavérica, que son de suma importancia en el examen e
interpretación de los datos entomológicos: las zonas en las que se
encontraban los artrópodos, causa inmediata y fundamental del
fallecimiento, etiología médico-legal, tratamientos a que fue sometido la
persona, si se sospecha de drogas o tóxicos.

Quinta etapa indica estimar el intervalo post mortem. En la primera fase de


la descomposición, se basa en los ciclos del desarrollo de las larvas de
dípteros. En la fase avanzada, las especies de dípteros implicadas en la
descomposición temprana completarán su desarrollo y abandonaran el
cuerpo, la estimación se basa en las comparaciones con resultados de
estudios de descomposición en hábitats y épocas del año similares. Siendo
esencial que la recogida de ejemplares en el cuerpo y los alrededores sea
lo más completa posible. Llegando a la conclusión que, en los primeros
estadios de la descomposición, la estimación se expresará en horas,
mientras que más adelante se hará en días, meses o, incluso, estaciones
del año.

3. DESPLAZAMIENTO DEL CADÁVER DE UN LUGAR A OTRO

Un siglo antes, los investigadores observaban a los gusanos de los


cadáveres como una simple señal de putrefacción que se tenía que limpiar
de inmediato. Pero en el siglo XIX, la entomología forense tiene una gran
importancia. El profesor José Viejo, catedrático de Zoología de la
Universidad Autónoma de Madrid, relata que los insectos son los primeros
organismos que encuentran un cadáver, pocos minutos después de su
fallecimiento; un ejemplo son los dípteros que son capaces de localizar un
cuerpo apenas minutos después de ocurrida su muerte o incluso antes, en
cambio los artrópodos aparecen en el cadáver cuando está en
descomposición es decir una secuencia temporal predecible, según su
región y la época del año que este. Esto resalta más a los insectos y otros
artrópodos ya que tiene una mayor distribución en la tierra, indicativo que
son muy específicos en su área geográfica. La fauna de un cadáver en
descomposición tiene elementos de amplia distribución y elementos
específicos del área particular en que se ha descubierto el cuerpo; por eso
la presencia de especies no asociadas con el hábitat nos indican que la
víctima falleció en otra zona, y también que el cadáver se expuso a la
actividad de los insectos durante un periodo. Si el cadáver fue trasladado a
otro lugar, da como resultado una segunda colonización de insectos.

Un artículo comenta el caso que sucedió en el país de Estados Unidos en


el territorio de Hawái, en la isla de Oahu, donde el cadáver de una mujer se
encontró en cultivo de piñas, el cuerpo tenia larvas de aproximadamente 4
días de edad, especie de mosca Synthesiomyia nudiseta que en Hawái se
asociada mayormente con los hábitats urbanos. Pero en el cadáver
también se encontraron larvas de 2 días de edad que eran de las especies
de Calliphoridae,Chrysomya megacephala y Chrysomya rufifacies, que se
asocia con cadáveres en la intemperie en Hawái. Cuando cerraron el caso
se concluyó que la víctima murió en Honolulu, el cadáver estuvo 2 días en
un apartamento y fue desplazado después al campo de piñas donde fue
hallado a los 2 días.

1) González EP, Jorge RR, Vera BL. La aplicación de la criminología clínica en


las investigaciones forenses actuales. 2018;(2018):9.
2) Castillo Carrillo. REVISTA PERUANA DE ENTOMOLOGÍA [Internet].
Revperuentomol.com.pe. 2015 [cited 1 April 2021]. Available from:
https://www.revperuentomol.com.pe/index.php/rev-peru-
entomol/issue/download/54/12
3) Medicina Legal y Toxicologia Gisbert Calabuig 6a Edicion.pdf.
II.ANEXOS
ANEXO N° PROTOCOLO ENTOMOLÓGICA

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