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ENSAYO SOBRE EL ESCEPTICISMO

JUAN PABLO GIL HERNANDEZ

PROFESOR: ANDRES LONDOÑO

COLEGIO COOPERATIVO SAN ANTONIO DE PRADO

FILOSOFIA

10-B

MEDELLIN

2016
ESCEPTICISMO

Para ellos el sujeto no puede aprehender el objeto. El conocimiento, en el sentido de una


aprehensión real del objeto, es imposible, según él. El escepticismo no ve el objeto. Su vista
se fija exclusivamente en el objeto , en la función del conocimiento e ignora por completo
la significación del objeto su mira se dirige a los factores subjetivos del conocimiento
humano igual que el dogmatismo el escepticismo puede referirse a la posibilidad del
conocimiento en general como a la de un conocimiento determinado en el primer caso
estamos ante un escepticismo lógico llamado también absoluto o radical cuando el
escepticismo se refiere solo al conocimiento metafísico lo llamamos escepticismo
metafísico existe también el escepticismo ético y el religioso el primero dice que es
imposible el conocimiento moral también se destaca el escepticismo metódico que consiste
en poner en duda todo lo que se presenta a la conciencia natural como verdadero o cierto.
El escepticismo radical o absoluto se anula así mismo afirma que el conocimiento es
imposible. Racionalismo: su importancia es que parte de conocimientos lógicos que tienen
que ser universalmente válidos, para dar un juicio verdadero, que los juicios procedentes de
la razón poseen necesidad lógica y validez universal y los demás por el contrario no. Y que
reconoce el pensamiento como lo hace de toda verdad y fuente del conocimiento humano.
La pregunta sobre Cómo conocemos es una pregunta bastante difícil y problemática,
aparentemente, y saber cómo ignoramos es bastante fácil, hasta la masa –la que no ha ido a
la universidad porque no puede o no quiere– lo experimenta en la vida cotidiana por el
olvido, la apatía y el no querer saber nada. Ese no querer saber nada, típico de la masa, es
parecido al escepticismo de los sofistas, de Gorgias, grupo de donde vino también el
relativismo de Protágoras. El escepticismo es conocido por el vulgo como incredulidad o
falta de fe (religiosa), o sea, da igual a la duda (escéptica o metódica) y al pecado… Al
menos el escepticismo sofístico tuvo una causa: el rechazo al llegar al conocimiento
verdadero y, en el escepticismo helenístico, la epojé (la anulación del juicio). Este
escepticismo del vulgo, entre los iletrados y los estudiosos conformados con vivir en el
capitalismo está el escepticismo que se manifiesta como ignorancia voluntaria, entre los
que no quieren saber nada, ni si quiera sobre las nuevas reformas del gobierno oligarca que
está entregando a los extranjeros prácticamente nuestro patrimonio, nuestro país y muestro
petróleo… hasta ignoran qué es el escepticismo, cómo conocen y cómo ignoran. Si me
preguntan, el escepticismo no merece ser teoría del conocimiento, pues no aporta nada
bueno ni verdadero. Para salvarnos del escepticismo y del relativismo (a cada quien su
verdad) de los sofistas, Platón llegó a establecer la teoría de las ideas –del mundo de las
ideas– de donde viene toda su teoría; la dialéctica es una de ellas, pues la mayéutica de
Sócrates duele mucho la cabeza; para Platón es el salto del mundo sensible al mundo
inteligible. El filósofo accede, según él, al mundo de las ideas, que su alma va a
transmigrar, que baja al mundo sensible con conocimiento adquirido y que ya tenía ese
conocimiento desde antes (como un conocimiento a priori). Platón sostiene que conocemos
por reminiscencia (recuerdo) y San Agustín –que convierte a Platón al cristianismo– dice
que conocemos por iluminación divina, de la misma forma que Platón, los neoplatónicos y
los cristianos católicos y protestantes.
Pues la filosofía de San Agustín quedo muy bien plasmada en la Iglesia. Aristóteles en su
teoría del conocimiento responde a esta pregunta –por lo pronto– de cómo conocemos: por
medio de los sentidos, de forma sensible, lo opuesto a Platón; la lógica, para él, es el medio
para llegar a la verdad y la experiencia la fuente de conocimiento. Sostenía que: no hay
nada en el entendimiento que no haya estado antes en los sentidos, y el conocimiento por
los sentidos, o sea, un conocimiento empírico, será retomado por el empirismo inglés –
movimiento representado por Bacon hasta Locke y Hume– en el siglo XVII haciendo frente
al racionalismo, de Descartes a Leibniz. La teoría del conocimiento de Aristóteles es
expresado en un esquema, el proceso cognitivo, en los tres tipos de alma: el alma vegetativa
(que no interviene), en el alma sensitiva (por medio de los sentidos: el oído, el gusto, el
tacto, la vista y el olfato) –sus facultades: sensitivas en potencia que se actualizan como un
molde de cera al recibir cada una de su sensación correspondiente– y la intelectiva (en
potencia, en donde se proyectan las formas inteligibles: sustancias segundas universales, y
actualizando el intelecto en potencia). Y todo lo percibido por los sentidos de lo real se
gurda en la memoria en agente (que produce todos los objetos como si fuera un estado
semejante a la luz). Pero después de todo esto, en palabras de Óscar Wilde, “la experiencia
es el nombre que le damos a nuestros errores”, aunque los de literatura no ofrezcan casi
siempre un conocimiento seguro en su prosa y verso. Otra teoría del conocimiento que ha
revolucionado en la historia de la Gnoseología es el racionalismo, representado por
Descartes principalmente, y la otra, el empirismo, que es representado por Locke. Para
descubrir la verdad en la filosofía, el empirismo ha demostrado su verdad (no la verdad) por
la experiencia, por medio de los sentidos, que son cinco; y por otro lado, el racionalismo ha
demostrado su propia verdad por medio de la razón, sólo una. Y estas teorías del
conocimiento tenían algo en común, en ese entonces, en pugna: la verdad. La teoría de las
ideas de Platón dividió el mundo en dos planos metafísicos: en mundo sensible y en mundo
inteligible, como ya sabemos; es parecida al dualismo cartesiano: res cognitains (la mente =
el alma) y la res extensa (el cuerpo humano y la naturaleza). Mientras en el empirismo, se
rechazan desde las ideas innatas de Descartes hasta el conocimiento por reminiscencia de
Platón. Desde Aristóteles hubo un conocimiento menos poético y más realista por los
sentidos que Platón consideraba contaminación (este modo de pensar es similar al de los
cristianos supersticiosos, aún en pleno siglo XXI). Francis Bacon procuró desarrollar una
filosofía mucho más materialista que se remontaba a Demócrito e intentó sustituir las
tradiciones platónicas y aristotélicas dominantes; decía que el saber es poder y se refería al
saber práctico. John Locke desdeñaba la metafísica, la teoría platónica de los universales y
el racionalismo que le hizo poner su atención en la filosofía; decía que sólo la experiencia
proporciona a la mente sus ideas. Para Locke, la mente del recién nacido es una tabula rasa
(del latín: pizarrón en blanco), que nace sin ninguna idea, ni siquiera la idea de la existencia
de Dios. Él destacó dos tipos de ideas: la idea de las sensaciones (provenientes de los
sentidos) y la idea reflexiva (de las operaciones mentales: pensamientos, creencias, etc.). El
realismo es una doctrina que surgió en la Edad Media que consistía en considerar las ideas
generales como seres reales, más que una conducta o forma de ser de quien se atiende a los
hechos más que a los principios o razones.
El realismo, una postura epistemológica que afirma la existencia de las cosas reales,
independiente de la conciencia, del subjetivismo de los idealistas. En Platón, el mundo
sensible es mutable mientras que el ser es inmutable –hablando por Parménides–; lo
sensible no puede ser conocido científicamente; es sólo objeto de opinión; según él, dobla
al mundo sensible con uno inteligible. En Aristóteles, las ideas no existen separadas, son,
pues, inmanentes en lo sensible; el conocimiento humano parte de la sensación; lo sensible
no es inteligible para que la esencia en él está mentalizada e individualizada. En San
Agustín, la sensación no es un conocimiento porque su objeto es mutable y temporal, y el
espíritu humano es incapaz de fundamentar la verdad de sus propios juicios; el único
fundamento posible de la verdad –para él y para cualquier creyente de la iglesia católica
romana o de la reforma protestante– es Dios. En Santo Tomás de Aquino, la experiencia
sensible es la base del conocimiento humano o iluminación humana, la luz natural de su
inteligencia, para él, proviene de Dios. El realismo es más equilibrado, está entre el
racionalismo y el idealismo.
Como conclusión: La pregunta sobre Cómo conocemos es una pregunta bastante difícil y
problemática, aparentemente… porque cada uno de nosotros conoce de manera diferente,
porque el escepticismo no aporta para nada un buen ni verdadero conocimiento, el
empirismo va a la delantera en las ciencias naturales o positivas, el racionalismo, con el
mecanicismo ha quedado un poco atrás desde que con los irracionalistas se deja la razón y
pierden la razón, el idealismo sólo admite la existencia de las cosas dentro del sujeto (algo
egoísta), y el realismo – aunque de origen medieval– es algo sensato, pues admite que los
objetos percibidos por el suppositum cognoscente existen por sí mismos.
BIBLIOGRAFIA

- J. Locke: Ensayo sobre el entendimiento humano, l.2, cap. 1, 2 (Editora Nacional, Madrid
1980, vol.1, p. 164). 4

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