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APELACIÓN

FORMULA RESERVAS

Sr. Juez Federal:

Alejandro Gattafoni, abogado, dentro de los autos caratulados “Incidente de medida


cautelar de Cooperativa de Trabajo “San Lorenzo” Limitada” (expte. Nº FSM
69145/2018/33), a VS como mejor proceda en derecho me presento y digo que:

1.- PERSONERÍA – DOMICILIO:

Tal como lo acredito con el Poder General para Juicios otorgado mediante Escritura
Nº 28 de fecha 23/03/2021 obrante al Folio Nº58 del Escribano Gustavo Ángel
Remondino, titular del Registro Nº 541 en San Lorenzo, soy apoderado de los Sres.
Iván Daniel Juárez, DNI Nº 11.784.245; Rubén Ramón Teves, DNI Nº 6.186.089;
Miriam Gabriela Manzo, DNI Nº 22.863.085; Juan Antonio Avila, DNI Nº 18.067.688;
Jorge Oscar Gómez, DNI Nº 12.577.372; Juan Carlos Díaz, DNI Nº 17.449.367; José
María Del Sonno, DNI Nº 16.837.508; Francisco Franco, DNI Nº 16.837.783; Diego
Nelson Avila, DNI Nº 24.567.045; Javier Alberto Casado, DNI Nº 25.280.115; Marcelo
Fabián Aguirre, DNI Nº 18.067.689; Matías Amilcar Avila, DNI Nº 34.527.888; Gabriel
Alejandro Teves, DNI Nº 25.280.397; Héctor Darío Mandón, DNI Nº 28.520.764;
Sergio Rubén Roppulo, DNI Nº 22.050.365; María Jimena Juárez, DNI Nº 32.076.375;
Edgardo Gabriel González, DNI Nº 20.971.261; Mariano José Del Sonno, DNI Nº
35.222.310; Jorge Oscar Gómez, DNI Nº 29.725.648; Fernando Fabián Villani, DNI Nº
18.244.543; Sergio Gabriel Aguirre, DNI Nº 16.837.867; José Antonio Díaz, DNI Nº
16.092.719; Cristian Miguel Pérez, DNI Nº 23.535.329; Eliana Noelia Catala, DNI Nº
27.890.874; cuyos demás datos obran en el referido poder y que por motivos de
brevedad doy aquí por reproducidos; todos ellos en su carácter de asociados de la
Cooperativa de Trabajo “San Lorenzo” Ltda. (Mat. 16039) con facultades suficientes
para intervenir en el presente incidente.

Las personas mencionadas representan el 96,15% de los asociados (25 de 26) de la


Cooperativa de Trabajo “San Lorenzo” Ltda. El asociado que falta, no pudo otorgar el
referido mandato pues se encontraba aislado por covid positivo, no obstante el
número indicado excede con creces el porcentaje estatutariamente fijado para
peticionar medidas significativas, por lo que en el caso deviene representativo de la
voluntad social.

Como podrá VS observar en los antecedentes de este incidente, oportunamente


comparecí ante estos estrados representando a la Cooperativa de Trabajo “San
Lorenzo” Ltda. (Mat. 16039), ya que las autoridades pertinentes me habían otorgado
dicha facultad (Poder General para Juicios otorgado mediante Escritura N° 93 de la
Esc. Ariadna Valeria Sica - Reg. N° 745). Sin embargo, la primera tarea del proceso
de “democratización” del Interventor Sorrequieta (Resolución Intervención Judicial
Nº001) fue cercenar la posibilidad de cualquier canal directo de diálogo y/o petición
ante las autoridades de los asociados mediante la correspondiente revocación del
poder señalado (se nos notificó dicha circunstancia el día 17/3/2021).
La censura del interventor Sorrequieta no puede alcanzar a las voluntades
individuales de quienes componen la Cooperativa en cuestión, por lo que todos sus
asociados, ante el despojo que se encarna en la mentada “intervención”, decidieron
otorgarme el instrumento señalado en el primer párrafo de este apartado a efectos de
cuestionar los atropellos que vienen sufriendo, que VS acaba de agravar con el
dictado de la Resolución notificada a esta parte en la tarde del viernes 26/3 mediante
la cual extiende por seis meses la cautelar señalada.

Se acompaña copia del referido instrumento. Asimismo, informo que mi CUIT es 20-
24063800-3 a efectos de constituir domicilio electrónico en los presentes.

2.- OBJETO

En el carácter aludido, vengo por el presente en legal tiempo y forma a promover


recurso de apelación contra la Resolución notificada a los asociados en fecha
26/3/2021, mediante la cual se decide la intervención de la Cooperativa de Trabajo
“San Lorenzo” Limitada por el plazo de seis meses en los mismos términos en que se
viene practicando dicha cautelar desde agosto de 2019, es decir, desplazando de sus
funciones al Consejo de Administración y a la Sindicatura, y designando como
interventor judicial al Sr. Sorrequieta. Ello, en un todo de conformidad con lo normado
en los arts. 449, 450 y concs. del CPPN.

Calificación del recurso: El presente manifiesta una disconformidad esencial con los
argumentos vertidos en la Resolución indicada en el párrafo anterior; mas como la
misma fue dictada sin sustanciación, se aclara que, más allá del nomen juris, se
atienda a los motivos que alimentan nuestra queja con el trámite que se crea más
pertinente. En consecuencia, si VS entendiese aplicable al caso las disposiciones de
los arts. 446/448 CPPN, esta parte no formula objeciones a dicho proceder en tanto
se garantice convenientemente el derecho de esta parte a ser oída.

En cualquier caso, se pretende que se revoque la mencionada Resolución


mencionada disponiéndose el inmediato cese de la intervención judicial allí ordenada,
y permitiendo a los asociados que represento el derecho de participar de manera
regular y legal en las actividades y funciones de la Cooperativa que integran. Todo
ello, en base a los motivos que seguidamente se exponen:

3.- MOTIVACIÓN

La medida dispuesta por VS arrastra los vicios que exhibiera la original disposición de
la intervención en la Cooperativa San Lorenzo Ltda. (en adelante La Cooperativa), y
los agrava al desconocer el paso de tres interventores sucesivos, con sus respectivos
planes de trabajo y dictámenes, y omitiendo el detalle (no menor) que una medida,
por definición excepcional, lleva más de un año y medio de duración sin efecto
alguno. El principal argumento para sustentar esto último lo da el propio interventor
Sorrequieta al proponer a VS un plan de trabajo idéntico al de sus dos predecesores
indicando falencias provocadas justamente por la Intervención como se verá.

Por lo dicho, a efectos de ordenar la presentación, adelanto a VS que nos referiremos


a los siguientes tópicos: a.-) competencia de este Tribunal para disponer esta medida;
b.-) Naturaleza de la medida; c.-) Requisitos de las cautelares; d.-) Observaciones al
infundado informe del interventor Sorrequieta.

3.a.- Competencia de este Tribunal para disponer esta medida: Entendemos que VS
resulta incompetente para el dictado de la presente medida cautelar de intervención
en la cooperativa por las argumentaciones de hecho y de derecho que seguidamente
exponemos:

3.a.a.- La presente Intervención como se dijo, arrastra vicios insanables desde el


momento mismo de su dictado. Lo primero que debe apuntarse es que fue
originariamente pronunciada por quien no constituía una autoridad competente para
tal cometido. En efecto, el Dr. González Charvay no era competente para entender en
la investigación que constituye la causa principal en los presentes, en la que se
decidió la intervención de La Cooperativa. Tal circunstancia no es una consideración
opinable del suscrito, sino una propia declaración del aludido magistrado en el punto
XXI de la Resolución de fecha 06/08/2019 por la cual se dispone el procesamiento de
algunos de los imputados en la causa principal y el falta de mérito a otros.

La declaración de incompetencia aludida –en razón del territorio- debió haber sido
pronunciada mucho tiempo antes del 06/08/2019 pues los hechos investigados
claramente reconocían su lugar de producción en zonas ajenas a su jurisdicción, y
ello ya había sido advertido por el Tribunal que, no obstante, inexplicablemente
continuó su tarea desplegando medidas de extrema gravedad y trascendencia
procesal. Incluso, algunas medidas con trascendencia a personas que, lejos de
resultar imputados, eran las auténticas víctimas si es que existe algún delito como
son los asociados a La Cooperativa que represento.

Lo curioso es que la medida que nos ocupa (la intervención judicial como cautelar)
fue adoptada unos días más tarde de aquella declaración de incompetencia
(09/08/2019), cuando el Dr. González Charvay ya tenía claramente decidido
abandonar la presente causa por ser incompetente. En otros términos, el defecto
señalado para las actuaciones principales, se agrava en el presente incidente, pues lo
aquí resuelto lo fue en fecha en que ya se había claramente advertido (e incluso
resuelto) la ausencia de capacidad para entender en los presentes.

3.a.b.- Pero el argumento más elemental que no ha sido tenido en cuenta es que VS
–en su carácter de magistrado penal- no tiene competencia alguna para resolver las
medidas dispuestas en el art. 100 inc.10.b de la ley 20.337. Ello es así, pues las
medidas cautelares a disponerse en el marco de un proceso penal (como claramente
lo es la estudiada en el presente incidente) no tienen relación alguna con las
necesidades que surjan de la tarea de fiscalización pública que posee el INAES en
relación a las cooperativas.

Desarrollando lo apuntado, debe recordarse que las medidas cautelares dispuestas


por un juez penal deben perseguir el objetivo de proteger los fines del proceso
(aseguramiento de la verdad y eventual actuación de la pretensión punitiva). En la
misma inteligencia, las cautelas deben conjurar los peligros para dichos fines
(entorpecimiento probatorio y fuga). A lo sumo, pueden adoptarse disposiciones que
tengan que ver con el cese de alguna situación antijurídica o con necesidades de
protección a víctimas. En su lugar, los objetivos del INAES son de una muy diferente
naturaleza contándose entre ellos la promoción y desarrollo del cooperativismo (cfr.
art. 105 ley 20.337), así como también la fiscalización pública de las entidades
cooperativas.

Tal discrepancia de fines y objetivos entre las argumentaciones del tercer interventor
(Sorrequieta) y el decisor (VS), tornan claramente inconveniente (cuando no ilegítimo)
que sea éste espacio (el proceso penal) el lugar de debate adecuado para la medida
adoptada. En otras palabras, las cautelares que puedan adoptarse en el marco del
proceso penal son de naturaleza, objetivo y fines diferentes que aquellas que puedan
ser peticionadas en orden a las finalidades del INAES. Es por esto que su adopción
en este incidente resulta exorbitante, debiéndose revocar la misma para su discusión
y, eventualmente, adopción ante un órgano judicial con capacidad para examinar la
situación.

Debe recordarse en el punto que la Excma. Cámara de San Martín ha señalado el


carácter cautelar-penal de la medida dictada respecto de esta Cooperativa. En otras
palabras, con dicha afirmación, el tribunal superior ha destacado que los objetivos
que sólo puede perseguir la cuestionada medida cautelar de intervención tienen que
ver con los fines del proceso penal en el marco del cual ha sido pronunciada. Por el
contrario, aquellas cuestiones netamente asociativas son resorte de otras
jurisdicciones y nada tienen que ver con lo aquí investigado.

Es por lo dicho que, más allá de las falsedades e inexactitudes contenidas en el


conato de informe presentado por el interventor Sorrequieta que VS tomara como
base para prorrogar la intervención, cuando éste alude p.e. a irregularidades relativas
al cumplimiento de la ley 20.337 o a la precariedad del sistema de registración, aún
cuando tuviera razón (lo que analizaremos infra), constituyen una clara extralimitación
de sus funciones pues dichas circunstancias nada tienen que ver con el objeto del
proceso penal sustanciado ante VS.

Pero si el objetivo de VS era la clarificación y/o la regularización de las mendaces


irregularidades señaladas por el interventor Sorrequiera, entonces es VS quien se ha
extralimitado pronunciando una cautelar (con las restricciones a mis representados
que ello implica) que no se encuentra en la esfera de su competencia.

3.b.- Acerca de la naturaleza de la medida: La incompetencia material que


destacamos en los renglones inmediatamente anteriores amerita algunas palabras
más.

3.b.a.- En primer término, resulta claro que una medida cautelar puede definirse o
clasificarse también por los objetivos perseguidos en la misma. Si los objetivos tienen
que ver con una investigación de naturaleza penal, resulta lógico que la misma se
adopte en el marco de dicha investigación. Pero si su finalidad no tiene que ver con
un proceso penal sino con aquellos objetivos perseguidos por la ley 20.337, entonces
su pronunciamiento, mantenimiento y determinación por parte de un juez penal
resulta totalmente disfuncional, a más de ilegal.
Pero dado que aquí se ha aprovechado un proceso penal para la búsqueda de otros
objetivos, resulta menester efectuar algunas aclaraciones (e imputaciones). Debe
recordarse que las extralimitaciones en determinadas facultades de un cargo
constituye una irregularidad que puede, incluso, devenir en delito.

Pero también hemos visto que los interventores designados en esta causa penal, han
ejecutado su cargo de forma cuanto menos cuestionable y necesitada de
investigación. Así, respecto del anterior interventor (Pasqualino) se han presentado
denuncias por aparentes fraudes cometidos en el ejercicio de su cargo. Del mismo
modo, los tres interventores han cargado a las cooperativas, víctimas de estos
desatinos, con jugosos honorarios de pago mensual (a lo largo ya de un año y
medio).

El interventor Sorrequieta, no se ha presentado de manera distinta a sus antecesores


y así se encuentra desplegando su cargo. De hecho, ha iniciado su gestión y
presentado su plan de trabajo igual que aquellos dos anteriores. Exactamente igual.
Es decir, desconociendo todo lo sucedido en 18 meses de intervenciones, para
empezar de cero con el mismo plan ajeno a los objetivos de esta causa penal.

3.b.b.- Pero además, el pronunciamiento de la intervención buscando los objetivos


contenidos en la ley 20.337 en una sede materialmente incompetente, provoca otros
desatinos graves. Adviértase que la intervención ha recaído sobre el Consejo de
Administración y la Sindicatura lo que resulta totalmente absurdo desde el punto de
vista del funcionamiento de una Cooperativa.

Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua compuestas y


controladas por sus asociados. Si intervienen sus órganos de administración y
fiscalización durante un periodo superior a un año y de manera tan arbitraria, no se
estaría más que desvirtuando el sentido, la naturaleza misma y los valores del
cooperativismo, esto es la posibilidad de sus asociados de controlar en todo momento
las decisiones del Consejo de Administración, quienes en caso de advertir
irregularidad alguna en el manejo de la misma, tienen la posibilidad de pedir la
remoción en cualquier asamblea de socios, incluso cuando dicho asunto no estuviere
planteado en el orden del día (art. 59 Ley 20.337).

Hoy por hoy, el conjunto de asociados de la cooperativa que represento se


encuentran desamparados ante una administración dispuesta por una ilegitima e
infundada intervención judicial, imposibilitados de cuestionar cualquier toma de
decisiones por parte de ésta última, las que -como venimos viendo- afectan de
manera directa sus intereses.

En igual sentido, el desplazamiento de la Sindicatura y su intervención por parte de la


misma persona que tiene a su cargo la administración de la Cooperativa, resulta de
una gravedad institucional extrema y sin precedentes. Es decir, es el propio
Interventor judicial quien debe controlar, requerir informes, advertir irregularidades,
informar hechos al INAES y al Órgano Local Competente relativos a su propia
gestión.
Debe quedar bien en claro que la medida es, también, improcedente desde el punto
de vista que venimos comentando. En efecto, analicemos las condiciones de vigencia
de la institución comentada en la legislación más general y supletoria relativa a las
sociedades para luego ocuparnos de las cooperativas como es el caso concreto. En
este punto, seguimos los lineamientos de la que consideramos la más prestigiosa
doctrina en el punto y la exposición más compatible con el estado de cosas en
doctrina y jurisprudencia, a saber el “Tratado de Derecho Cooperativo” de Alfredo
Althaus.

No sin pliegues y repliegues, a lo largo del s.XX se fue consolidando una línea
jurisprudencial y doctrinaria que admitía las intervenciones judiciales en las
sociedades comerciales. Sus requisitos de procedencia eran: a) que se ejercitara la
acción de fondo (o sea la de remoción del administrador social); b) que hubiera
peligro en la demora; c) que fuera necesaria e indispensable (es decir, tenía carácter
de último recurso, debían resultar insuficientes o ineficaces otras medidas que
pudieran adoptarse; d) que mediare urgencia; e) que no se incurriera en exceso.

Sin embargo, en un primer momento se excluyó a las sociedades anónimas y a las


cooperativas de esta tendencia, con fundamento en que en ambas existe un órgano
propio –la asamblea- al que competía la revocación “ad nutum” de los integrantes del
órgano de administración, admitiéndosela sólo excepcionalmente como mecanismo
para lograr una convocatoria a asamblea cuando esto resultaba imposible o
dificultoso.

Al dictarse el dec.-ley 19.550/72 (LSC) se regula orgánicamente la materia en los arts.


113/117 con alcance para todas las sociedades comerciales, entre las que se
encuentra la sociedad anónima. Por extensión, estas normas deben ser aplicadas a
las cooperativas, pero debe tenerse en cuenta –reiteramos- la naturaleza de esta
posición a efectos de calificar correctamente las soluciones de los casos concretos
como el que nos ocupa.

En esta línea, la peculiaridad y especialidad de las normas relativas a las


cooperativas (que han puesto en crisis incluso que se les reconozca idéntica
naturaleza jurídica que a las sociedades comerciales) otorgan al instituto de la
intervención judicial en las mismas, una fisonomía que presenta alteraciones o, al
menos, merece consideraciones particularizadas respecto de las sociedades de la
LSC.

La línea jurisprudencial y doctrinaria que venimos trabajando establece, con base en


los arts. 113 y 114 LSC que para la procedencia del supuesto más grave de
nombramiento de interventor administrador con desplazamiento del órgano natural de
administración deben: a) agotarse los remedios estatutarios; b) promoverse la acción
de remoción; c) deben interpretarse restrictivamente y d) debe acreditarse la
condición de asociado.

Este último punto nos pone ante el especial interrogante (como es el caso en
examen) en relación a la facultad conferida a los organismos de fiscalización pública
(INAES) por el art. 100 inc.10 ap.b de la ley 20.337 (L.Coop.) (solicitar la intervención
judicial al juez competente).
Se plantea el interrogante del alcance de una tal intervención, dado que ni la ley
especial, ni la regulación general societaria, legitiman a dichos organismos para
promover la acción de remoción de los administradores, con lo que no habría acción
de fondo a la cual pudiera acceder la medida cautelar considerada. Ello induciría a
suponer que la facultad estaría limitada a la de obtener la designación de un
interventor ejecutor para convocar a asamblea, para que ésta resuelva, en su caso, la
remoción; pero la utilidad de una medida así resulta dudosa si se recuerda que es
facultad de los organismos citados convocar directamente a asambleas de oficio
“cuando se constataren irregularidades graves y se estimara la medida imprescindible
para normalizar el funcionamiento de la cooperativa” (L.Coop. art. 100 inc.5).

Establece Althaus que por tal razón, ambos preceptos deben relacionarse y entonces,
“la intervención sólo procedería en casos extremos, y hasta la realización de la
asamblea que deberá convocarse de inmediato y resolver en definitiva, dado que
acordarles extensivamente la acción de remoción a los organismos públicos de
fiscalización, conllevaría una inadmisible injerencia en el gobierno y administración de
la cooperativa que repugna a la autonomía de que éstas deben gozar frente a los
poderes públicos. Pero con dicha limitación temporal –hasta la realización de la
asamblea- no vemos inconveniente para que, concurriendo los restantes requisitos
legales, a excepción de la promoción de la acción de fondo –cuya excepción
resultaría de la especialidad del precepto citado al comienzo (100 inc.10 ap.b LCoop)-
se disponga, en supuestos extremadamente graves, la intervención” (ALTHAUS, A.
“Tratado de Derecho Cooperativo” Zeus Editora, Rosario, 1974, pág. 521). Claro que
hay casos especiales establecidos en la propia normativa de fondo, ninguno de los
cuales es el que nos ocupa, por lo que nuestros comentarios se dirigen al supuesto
contenido en la norma en estudio que es la que, por otra parte, invocó el INAES, y
citó el juez de grado en sus resoluciones.

Contrastando con lo explicado, resulta patente en este caso:


-que no se han intentado otros remedios menos lesivos;
-que no se ha convocado a Asamblea, -en el año y medio que lleva la medida, no se
ha convocado tan solo una Asamblea de socios;
-que no resultaba indispensable la remoción del Consejo de Administración para los
presuntos fines declarados en la Resolución impugnada como objetivo de la medida
de intervención;

Ese dislate es el que ha generado esta intervención patológica. Los asociados (mis
representados) pueden resultar directamente afectados por la gestión de algún
interventor (han resultado afectados por la gestión de los tres) y no tienen nadie que
controle dichas gestiones para proteger sus intereses. Como si esto fuera poco, uno
de los primeros actos del interventor Sorrequieta en el proceso de normalización de la
Cooperativa fue censurar y cercenar todos los canales de expresión de los asociados
al revocar el poder para pleitos con que venía trabajando el suscrito.

Resumiendo, en la Cooperativa de Trabajo “San Lorenzo” Ltda. hoy el interventor


Sorrequieta tiene la suma del poder y despliega una gestión incontrolada acallando
cualquier divergencia que pudieran apuntar los asociados. En Derecho eso no se
designa con el nombre de “intervención” sino que se lo llama “usurpación”. Tal es la
sensación que tienen los asociados (mis representados) pues sin tener arte ni parte
en la investigación penal que despliega VS, han sido despojados de algo que
construyeron y les pertenece: la Cooperativa de Trabajo San Lorenzo Ltda. No otra
cosa es lo que ha sucedido: una persona notoriamente ajena al cooperativismo y a la
actividad portuaria (el interventor Sorrequieta) un buen día aparece a suplantar los
órganos naturales de la Cooperativa y tomar decisiones manifiestamente contrarias a
sus asociados y claramente en provecho propio.

3.c.- Requisitos de las cautelares: Advertida que fuera, en sintonía con lo dicho por la
Excma. Cámara de San Martín, la auténtica naturaleza procesal penal de esta medida
cautelar de intervención, deben re-analizarse los requisitos de las medidas cautelares
exigidos por el digesto formal penal.

Ya hemos destacado los objetivos que debe perseguir una medida cautelar dentro de
un proceso penal; veamos ahora sus requisitos. Se reconoce comúnmente que en
materia penal son de ineludible concurrencia tres requisitos (hay un cuarto que
genera discrepancias en doctrina): apariencia de responsabilidad; proporcionalidad y
peligro en la demora.

3.c.a.- Veamos qué puede decirse de la apariencia de responsabilidad que exhibirían


mis representados para tener que soportar una medida como la que se cuestiona.
Qué responsabilidad pueden tener la Cooperativa o sus asociados en la investigación
que VS está practicando? Absolutamente ninguna. En todo caso, se trata de las
víctimas de algún delito, con lo que si VS persiste en esta medida, lo único que está
haciendo es avalar un despojo.

Solo dos personas del Consejo de Administración fueron involucradas en los inicios
de esta causa penal. Se les imputaron hechos claramente relativos a otra cooperativa
de la zona con el mismo objeto social. Consecuentemente, en pocos días se dispuso
su falta de mérito. Independientemente de ello, ni la Cooperativa ni sus asociados
resultan sospechados en la causa (más bien, reiteramos, todo lo contrario: son
víctimas). Por ello, es imposible referir el requisito en análisis a mis representados.
Sin embargo, gracias a esta “investigación” hoy ven restringidos sus derechos. Un
claro ejemplo en que la administración de justicia en vez de solucionar conflictos, los
profundiza.

3.c.b.- El peligro en la demora (peligrosidad procesal) también resulta un requisito


imposible de referir a mis representados. De qué manera perjudicarían los fines del
proceso el goce regular de sus derechos como asociados a la Cooperativa? Qué
actividades laborales y derechos políticos cooperativos deben serle cercenados para
descubrir lo que sucede en OTRA cooperativa (la de Pto. San Martín)? Las
respuestas son tan evidentes que uno no puede menos que pensar que esta
Intervención tiene objetivos por completo ajenos a lo que sucede en la causa penal
indicada en el encabezado.

3.c.c.- Proporcionalidad: Este resulta ser el requisito más vapuleado con la inicua
decisión que impugnamos. El principio de proporcionalidad (también llamado
prohibición de exceso) es un principio general del Derecho que, en un sentido muy
amplio, obliga al operador jurídico a tratar de alcanzar el justo equilibrio entre los
intereses en conflicto. En tren de sistematizar sus implicancias y subprincipios, alguna
doctrina ha destacado que, en el marco del proceso penal, el principio en estudio
exige, entre otros requisitos el subprincipio de idoneidad (“Proporcionalidad y
derechos fundamentales en el proceso penal”, Nicolás González-Cuellar Serrano, Ed.
Colex, Madrid, 1990).

El requisito de idoneidad impone algunas exigencias que resultan claramente


violentadas en relación a la Cooperativa de Trabajo San Lorenzo Ltda.. Veamos:

1.-) El requisito de idoneidad –componente de la proporcionalidad en el proceso


penal- exige, ante todo, que las medidas (cautelares) restrictivas de derechos sean
“cualitativamente aptas para alcanzar los fines previstos; esto es, idóneas por su
propia naturaleza” (González-Cuellar Serrano. Pág.160). Ya hemos planteado en los
puntos 3.c.a y b algunos interrogantes en relación a esto. Refomulándolo, podemos
concluir claramente que no existe “adecuación cualitativa” de la medida de
intervención con ninguno de los fines perseguidos por VS en su investigación penal
(ni siquiera existe una relación espacial, ya que la cooperativa en que se habrían
sucedido los hechos que ocupan a VS radica en otra ciudad que la de mis
representados).

2.-) El requisito en estudio también exige una adecuación cuantitativa entre la medida
restrictiva de derechos y los fines perseguidos en la investigación. La obra en
cuestión destaca que “una medida procesal restrictiva de derechos fundamentales,
cualitativamente adecuada con el fin perseguido, puede ser intolerable en un Estado
de Derecho si su duración e intensidad no son exigidas por la propia finalidad que
pretenda alcanzar” (p. 172).

Después de la contundencia con que aparece la inadecuación cualitativa en esta


causa, el examen cuantitativo parece irrelevante. Sin embargo, no quiero dejar de
destacar que la Cooperativa cuyos asociados represento lleva intervenida más de un
año y medio y ahora se presenta un tercer interventor a realizar las mismas preguntas
elementales que hicieron los dos anteriores y con el mismo plan de trabajo que sus
dos predecesores dicen haber concluido. De más está decir que este plan de trabajo
no tiene nada que ver con la investigación penal que sirve como marco a la
intervención, pero ello pertenece sistemáticamente a las argumentaciones relativas al
punto anterior (adecuación cualitativa).

3.-) Pero la circunstancia cuyo análisis más apremiante nos aparece, es la tercera
señalada como una implicancia de la “idoneidad” que deben revestir las medidas
cautelares en el proceso penal: la exigencia de una adecuación en la determinación
del ámbito subjetivo de aplicación.

La obra citada destaca la necesidad de que en un Estado de Derecho las medidas


limitativas de derechos fundamentales sólo sean aplicadas previa individualización de
los particulares cuyos derechos sea preciso restringir con objeto de alcanzar los fines
previstos por las normas que habilitan las injerencias. “Ello significa, en relación con
las medidas cautelares y de investigación acordadas en el proceso, que los órganos
de persecución penal no pueden someter a un conjunto indeterminado de ciudadanos
a medidas que afecten al ejercicio de sus derechos fundamentales” (p.180).
Habitualmente, en la adopción de las medidas cautelares, las circunstancias que
permiten la individualización del sujeto pasivo de la medida son las mismas que
fundamentan la sospecha acerca de la participación del imputado en el hecho. Pero la
Cooperativa no ha cometido ningún hecho punible. Tampoco sus asociados. Más
aún, no existen hipótesis de investigación vigentes en esta causa, relativas a hechos
acaecidos en la Cooperativa de que hablamos (los que se investigan tienen que ver
con otra cooperativa a la que mis representados no pertenecen). Entonces, cualquier
pretensión de intensificar y prolongar las restricciones de derechos que vienen
padeciendo los asociados a la Cooperativa violenta este requisito por recaer sobre
personas que nada tienen que ver con aquellas cuya responsabilidad se examina en
esta causa.

En síntesis, con la resolución que se impugna VS está profundizando la vulneración


de derechos fundamentales de los asociados de la Coop. de Trabajo San Lorenzo
Ltda. sin fundamento jurídico alguno (lo que claramente se desprende de la
resolución en crisis). Entre estos derechos vulnerados se encuentra de manera
evidente, el derecho a asociarse y el derecho de propiedad.

3.d.-) Observaciones al infundado informe del interventor Sorrequieta.

La resolución cuestionada contradice aquella que VS adoptara en fecha 12/2/2021


arguyendo que no tenía noticias de las circunstancias que le elevó el Interventor
Sorrequieta en un escrito presentado hace pocos días pidiendo la prórroga. Aún
cuando las observaciones de Sorrequieta fueran veraces y acertadas, nada de ello
contradice lo afirmado en los puntos anteriores y la Intervención dispuesta sigue
siendo ilegítima y mal pronunciada. Pero en el caso examinado, la cuestión se agrava
pues para consumar el despojo se recurre a falacias e inexactitudes que,
inexplicablemente, VS decidió no someter al contradictorio (corriendo traslado a los
interesados), lo que hubiera evitado profundizar yerros. Veamos:

3.d.a.- Comienza excusándose el interventor en que habría detectado algunos


“incumplimientos en cuestiones esenciales de formalidades prescriptas por la ley
20.337”.

3.d.a.1.- En primer término, cabe consignar que como lo destaca el propio interventor
son incumplimiento de “formalidades”; las cuales en modo alguno justifican una
medida cautelar tan grave como la intervención de una persona jurídica privada. Aún
así, tratándose de supuestos incumplimientos formales a disposiciones del código
civil y comercial y a la ley de cooperativas, nos preguntamos ¿Por qué interviene un
Juez Penal en una cuestión indiscutiblemente de carácter civil y comercial? La
incompetencia material de VS para decidir este tipo de medidas es palmaria. La
misma únicamente podría llegar a entenderse desde la pretendida hipótesis inicial de
“desvíos de fondos”, “maniobras de lavados”, etc., las cuales ya han sido descartadas
por el Juez Federal de Campana, por los sucesivos interventores, por la Autoridad de
Aplicación y por el propio VS en su resolución de fecha 12/02/2021.

Así, ante la imposibilidad de convocar a Asamblea General Ordinaria para la elección


de autoridades y a reunión del Consejo de Administración para la distribución de
cargos en el plazo de 45 días, VS. antes de decidir una prorroga tan extensa, debió
declararse materialmente incompetente para seguir entendiendo en el presente.

A mayor abundamiento, destacamos que la ley de cooperativas Nº20.337, en su art.


103 establece la competencia material de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Contencioso Administrativo Federal para entender en recursos judiciales contra una
serie de sanciones dispuestas por la propia ley.

Por lo demás, las pretendidas irregularidades –originadas por la propia intervención-


no son más que una maniobra del actual interventor, quién en su afán recaudatorio lo
único que persiguen es perpetuarse en un cargo de manera totalmente
antidemocrática e ilegítima. No obstante, analizaremos una por una las mismas:

3.d.a.2.- Las “graves irregularidades” consistirían en:


1.-) No respetar las disposiciones del art. 320 del CCCN que obliga a las personas
jurídicas privadas llevar la contabilidad. En primer lugar, destacamos que el propio
informe del interventor presenta una contradicción al respecto cuando establece que
“la información contable no está informatizada”. ¿Se lleva o no se lleva la
contabilidad? Que la contabilidad no esté informatizada, no quiere decir que la
Cooperativa no lleve su contabilidad en las formas prescriptas por la ley. Que la
contabilidad no se encuentre informatizada obedece en gran parte a los perjuicios
ocasionados por la propia intervención. A modo ejemplificativo, destacamos que la
entidad posee sus ordenadores secuestrados desde los allanamientos del 1º/08/2019
y en más de un año y medio que lleva la intervención, ninguno de los tres
interventores hizo nada para recuperarlos. Sin embargo, sí han instrumentado la
restitución, p.e. del vehículo de la cooperativa. Esto indica a las claras lo que sucede
cuando la cooperativa es administrada por personas ajenas al conjunto de sus
asociados, con intereses y “prioridades” bastante alejadas al espíritu del
cooperativismo y al interés de los socios.

En ningún momento el CCCN ni la ley 20.337, establecen que la contabilidad debe


estar informatizada. Eso es una decisión de merito y conveniencia, que no puede
presentarse como una irregularidad. Pero además de ello, el Interventor falta a la
verdad cuando dice que “no se encuentra informatizada la información contable”. Una
cosa es no tener actualizado el sistema informático con la incorporación de las
últimas innovaciones (lo que no se puede por el secuestro de computadoras que el
propio interventor nunca solicitó se restituyera), y otra cosa muy distinta es que el
mismo no exista.

3.d.a.3.- Continúa el “Informe de Gestión” de Sorrequieta refiriéndose al atraso de los


registros del libro de Inventarios y Balances porque faltaría transcribir los estados
contables de los ejercicios 2018 y 2019, esto es una información totalmente falsa y
malintencionada. En primer término el ejercicio 2018 sí se encuentra transcripto. El
correspondiente al ejercicio 2019 debió ser transcripto en la Asamblea General
Ordinaria de Asociados del 2020, la cual nunca fue convocada por la Intervención.
Recordamos que este último ejercicio fue cerrado en fecha 31/12/2019, fecha en la
que la administración estaba a cargo de la Intervención.
Quizás éstas sean circunstancias desconocidas por el interventor Sorrequieta, quién
aún no ha tenido tiempo de atender la administración de la Cooperativa. De hecho,
desde el 17 de febrero a la fecha, fue tan solo una vez a la cooperativa y, en dicha
ocasión manifestó que iba a designar a otra persona para que se encargue de
nuestra institución, porque él mismo “ya tenía suficiente con la cooperativa portuaria
de San Martin y su Mutual”.

No obstante la desfachatez del Interventor Sorrequieta, lo cierto es que las supuestas


irregularidades que pretende destacar para justificar su permanencia en el cargo e
incumplir con la misión prioritaria encomendada por VS, no son más que el producto
del desorden administrativo causado y originado por la propia Intervención.

3.d.a.4.- No respetar las normas del art. 321 del CCCN (individualización de las
cuentas deudoras y acreedoras y archivo de documentación): Respecto de las
cuentas, el informe no establece cuál sería la irregularidad. No lo establece porque no
existe tal irregularidad. En cuanto al presunto “desorden del archivo de
documentación”, nuevamente el mismo fue originado por la propia Intervención,
puesto que la mayor parte de la documentación –anterior a agosto de 2019-, fue
secuestrada por la justicia y la Intervención no hizo absolutamente nada por
recuperarla.

3.d.a.5.- No respetar las normas del art. 322 del CCCN, el cual establece como
registros indispensables los siguientes: a) Diario; b) Inventario y c) Balances. La
contradicción del informe es enorme. El mismo admite que el Balance
correspondiente al ejercicio 2019 está atrasado. De ello se desprende que el libro
existe, y que se encuentra atrasada la registración de un único periodo, durante el
cual la responsabilidad de su atraso es pura y exclusiva del Interventor. En cuanto al
libro Diario, fue retirado por el Contador Ambort, designado por el propio Sorrequieta.
La falta de comunicación entre el Interventor Sorrequieta y sus propios colaboradores
no puede ser atribuida a la cooperativa, ni mucho menos a sus asociados. Por otra
parte, desconocemos en calidad de qué se encuentra administrado el Sr. Enrique
Ambort la Cooperativa de Trabajo San Lorenzo Ltda, puesto que no se lo menciona
en la Resolución de prórroga de V.S., ni ha exhibido procura alguna en tal sentido.

3.d.a.6.- No respetar las normas del art. 322 del CCCN respecto a la obligatoriedad
de Rubricar los libros por parte de los Registros Públicos correspondientes. El
desconocimiento del Interventor de la normativa y reglamentaciones en materia de
Cooperativas es realmente alarmante y genera preocupación entre los asociados. En
la provincia de Santa Fe, los libros de las cooperativas son rubricados por el Órgano
Local competente, y así lo están los de la Cooperativa de Trab. San Lorenzo Ltda. Lo
dicho se puede corroborar solicitando al Órgano Local Competente que informe sobre
el cumplimiento de esta información formal.

3.d.a.7.- El sistema de registración es precario y no se encuentra debidamente


ordenado. Estás son simples opiniones del Interventor, o sí se quiere diferencias de
criterios de trabajo, pero que en modo alguno ameritan una irregularidad por parte de
una cooperativa que en sus 25 años de trayectoria, jamás tuvo siquiera un llamado de
atención por parte de la Autoridad de Aplicación, del Órgano Local Competente,
entidades bancarias, etc.
3.d.a.8.- Supuestas transgresiones al art. 39 de la ley de Cooperativas respecto a los
ejercicios económicos cerrados al 31/12/2018 y 31/12/2019. Este artículo refiere a
confección del balance anual y otros estados. La información vertida en el informe de
gestión de Sorrequieta es inexacta y deliberadamente malintencionada, con el único
propósito de hacer incurrir en error a VS sobre la situación de la cooperativa.

Así, destacamos que en el mes de marzo de 2019 se aprobó en Asamblea General


Ordinaria de Asociados el conjunto de documentos vinculados con el ejercicio 2018
que explicita en ese artículo.

En lo referido al balance correspondiente al ejercicio 2019 es la propia Intervención la


que se encuentra en falta, puesto que este documento ha sido firmado por el
entonces Interventor Pasqualino en julio de 2020 y a la fecha aún no ha convocado a
la Asamblea General para su aprobación por los socios. Mis representados solicitaron
la convocatoria a dicha Asamblea al actual interventor Sorrequieta y, por toda
respuesta, éste revocó el poder de su mandante (el suscrito). También se ha
solicitado a VS la convocatoria a esta Asamblea, quien inexplicablemente respondió
extendiendo el plazo de intervención.

3.d.b.- Falta de sistema y/o registración informática de la administración contable:


difícilmente el interventor haya podido constatar dicha situación cuando no hizo
ninguna gestión conducente a recuperar los ordenadores informáticos de la
cooperativa secuestrados en agosto de 2019. Puede existir la posibilidad de
modernizar el sistema informático de la cooperativa, pero no falta el mismo. Por lo
demás, la decisión sobre modernizar o no el sistema, con los gastos que ello implica,
no es una decisión que deba tomar un interventor cuya misión es simplemente
democratizar una institución.

Finalmente, reiteramos que no existen normas legales que impongan de manera


obligatoria contar con determinamos programas informáticos contables, para llevar la
contabilidad de una persona jurídica privada, tales como los que pretende adquirir el
Interventor, claro está con la plata de los socios. En este punto, preocupa a los socios
la adquisición de licencias y/o suscripciones de contratos que obliguen a la
cooperativa por un plazo mucho más extenso del que tiene previsto durar la
intervención.

3.d.c.- Constatación de falta de presentación con organismos de recaudación


nacionales y provinciales:

3.d.c.1.- Falta en AFIP de: El informe del Interventor menciona una serie de
documentos y presentaciones que debieron ser presentados en el año 2020, sin
precisar que durante ese año, la administración de la cooperativa estaba a cargo de
la propia Intervención y que la misma tuvo 19 meses para hacerlo, y no hizo nada al
respecto.

Asimismo, debemos tener presente que al mes de abril de 2021 la cooperativa no


tiene siquiera citada la Asamblea General que debe aprobar los documentos
correspondientes al ejercicio 2019. Por lo cual, cómo se le va a remitir a la AFIP una
documentación que luego puede no ser aprobada por los socios?

3.d.c.2.- Falta en API Santa Fe: refiere a la presentación de 28 DDJJ quincenales de


de Agentes de Retención, sin indicar a que quincenas se refiere. Presumimos que
debe corresponder a periodos en el que la Intervención era responsable de su
presentación.

A esta altura VS podrá advertir que lo único irregular que posee la Cooperativa, es su
Intervención y que el único mecanismo de saneamiento posible es la devolución de la
entidad a sus socios.

3.d.d.- Constatación de Deudas con organismos de recaudación Fiscal y Previsional:

AFIP: enuncia el informe en tres apartados la existencia de una deuda con la AFIP
cercana a los $6.310.000.-

Observe VS que no se indica la fecha en que empezó a devengarse dicha deuda,


porque ésta también es atribuible al periodo de la Intervención. Pero esta
circunstancia no es desconocida, ni mucho menos escondida por los socios. Por el
contrario, en reiteradas oportunidades este curial actuando como representante de la
Cooperativa advirtió al Juez de la causa y a la Autoridad de Aplicación, que la propia
Intervención colocaba a la Cooperativa en una situación de incumplimiento
involuntario con la AFIP. Lo dicho puede corroborarlo VS mediante la simple lectura
de los escritos que integran este incidente rubricados por el suscrito. En varios de
ellos encontrará claramente éste tópico.

Asimismo, a sabiendas de las pérdidas que se generaban en concepto de intereses


por pagos fuera de término, en mayo de 2020 los socios solicitaron al entonces
Interventor y al Juez de la causa, el desbloqueo de los fondos que tiene invertidos la
cooperativa en diversos plazos fijos, al solo efecto de cumplir con las obligaciones
fiscales y previsionales, y; sin embargo, ni el Interventor, ni el Juez Federal de
Campana atendieron a nuestro pedido, poniendo a la persona jurídica en la situación
de incumplimiento involuntario mencionada.

La cooperativa que “tan deficientemente funciona” –según el criterio del interventor


Sorrequieta-, tiene congelados desde su intervención, fondos en plazos fijos por más
de u$s 1.500.000.- es decir, que tiene inversiones en plazo fijos por un monto 15
veces superior a su deuda con la AFIP; y que en más de 19 meses a nadie (incluido
el actual interventor Sorrequieta) se le ocurrió solicitar el desbloqueo de dichos fondos
para abonar las deudas, o aún más fácil consignar el pago de las mismas para evitar
que se sigan devengando intereses en perjuicio de la cooperativa.

3.d.e.- Constatación de falta de deberes formales en los distintos organismos fiscales:


Es absolutamente falso que la Cooperativa no realice Retenciones de Ingresos Brutos
en los pagos a proveedores. Igual de falso es que la cooperativa no haya realizado la
instrumentación de los pagos que efectuara a empleados, asociados y ex miembros
del Consejo de Administración. La inexactitud de la información vertida en el informe
del Interventor ha hecho maliciosamente incurrir en grave error a VS sobre la
situación de la cooperativa. Esto les ha permitido a Sorrequieta y sus colaboradores
seis meses más para concretar sus intereses personales a costa del patrimonio de la
cooperativa. A más de ello, estas circunstancias ya han sido analizadas por los dos
interventores anteriores de manera reiterativa y, quizás porque han hecho un examen
más profundo, informaron oportunamente algo diverso a lo que hoy nos dice
Sorrequieta.

3.d.f.- Falta de Información confiable respecto del libro de Registro de Asociados.


Sobre el particular, cabe destacar que el libro de Registros de Asociados fue
secuestrado por la justicia en agosto de 2019. El entonces interventor Juan José
Schaer, hizo las gestiones ante la AFIP para su restitución. Dicho organismo le dio
una copia del libro original, la cual se encuentra en la Cooperativa a disposición de
Sorrequieta, quien nunca la examinó. Asimismo, el Interventor -quien desconoce
totalmente la normativa y reglamentaciones en materia de cooperativas- pudo haber
solicitado a la veeduría del INAES o al INAES mismo una copia del Registro de
Firmas de Asociados, sin embargo nada de ello hizo. No puede alegar falta de
información confiable sobre el registro de asociados, cuando cuenta con una copia
certificada del libro original expedida por funcionarios de la AFIP. Expedidas a
solicitud de la propia Intervención, no de los socios o de terceros ajenos a la misma.

3.d.g.- Como puede verse a vuelo de pájaro, las argumentaciones de Sorrequieta son
simplemente la exhibición de su propia torpeza pues, o se trata de circunstancias que
ya han sido examinadas por los interventores anteriores plasmándolo en sus informes
(que evidentemente no leyó ni se contactó con sus predecesores), o se trata de
circunstancias atribuibles a la propia Intervención (lo que lo incluye!) desde que basta
observar las fechas de lo reclamado para concluir ello.

En estos términos, uno no puede dejar de preguntarse cuál es el afán que mueve a
este sujeto a actos y afirmaciones tan osadas e irresponsables para mantenerse en
su puesto de Interventor. Nuestra opinión al respecto surge clara de la lectura del
presente escrito impugnativo.

4.- CONCLUSIONES

Se pretende con lo pre-expuesto, que VS conceda el recurso de apelación contra la


extensión de la Intervención a la Coop. de Trabajo San Lorenzo Ltda. por el plazo de
6 meses. El objetivo es que la Excma. Cámara Federal de Apelaciones de Rosario
revoque dicha medida haciendo cesar la intervención oportunamente dispuesta. Ante
los desatinos acaecidos en la órbita penal, la normalización institucional (que sólo
requiere de la convocatoria a elecciones como oportunamente señalara la veedora
Gisela Wild del INAES) puede ser llevada adelante por los propios asociados bajo la
vigilancia de la veeduría mencionada.

Este camino se encuentra establecido por la propia ley de fondo, y los asociados han
empezado a recorrerlo efectuando las correspondientes intimaciones al interventor a
que se convoque a Asamblea. Ante su defección, podrán autoconvocarse según lo
permite la normativa de fondo. Puede VS advertir que esta circunstancia no será nada
difícil desde que, para otorgar un simple poder de representación para actuar ante
este Tribunal se lograron los consensos necesarios. Con mucha más razón es fácil
avizorar que mis representados seguirán tal camino legal en defensa de sus derechos
como asociados. Por ello, entendemos que no causa ningún problema institucional
que VS pronuncie que esta Intervención no tiene ningún objeto ni relación con la
causa penal a su cargo, y por tanto disponga el cese de la misma ante la
incumplimiento de Sorrequieta de lo ordenado en fecha 12/2/2021.

Por lo demás, resulta jurídicamente insostenible y grosero que una persona jurídica
que no ha sido acusada de ningún delito, que tenía sus obligaciones legales y
estatutarias correctamente cumplimentadas, sea intervenida (en el Consejo de
Administración, y en la Sindicatura!) en el marco de una causa penal seguida a
personas que componen otra cooperativa semejante pero que opera incluso en otra
localidad y que nada tiene que ver con la intervenida en el presente incidente. No
hemos encontrado ningún argumento convincente para semejante dislate a lo largo
de todo este tiempo. Tampoco en la Resolución que hoy se impugna.

Pero también resulta una afrenta cercana a la burla, que dicha extensión temporal se
fundamente justamente en los yerros, olvidos, omisiones, abulia y desfachatez de los
propios interventores. Queda claro que los objetivos que alientan esta medida no
tienen nada que ver con la causa penal. Queda claro también que el actual interventor
(del mismo modo en que los hizo su predecesor) está dispuesto a hacer cualquier
cosa con tal de perpetuarse en el cargo de Interventor -en beneficio personal-, cuyos
objetivos ni siquiera puede explicitar claramente.

5.- FORMULA RESERVAS

La medida cautelar de intervención judicial (la más grave en materia societaria y


cooperativa) por la forma en que se dispuso; por los órganos a que afecta; por la
duración que viene revistiendo se ha transformado en ilegítima. La decisión de VS
profundiza dicha ilegitimidad, y la misma tiene virtualidad para afectar elementales
derechos constitucionalmente reconocidos como el derecho a asociarse, el derecho a
trabajar y el derecho de propiedad. Por ello, se deja formalmente efectuada la reserva
del caso federal para poder oportunamente ocurrir por ante la CSJN en Recurso
Extraordinario (l.n.48).

6.- PETITORIO

Por todo lo expuesto, de VS solicito:

6.a.- Me tenga por presentado, en el carácter acreditado, y domiciliado.

6.b.- Tenga por interpuesto recurso de apelación contra la Resolución notificada a mis
representados en fecha 26/3/2021, y admita el mismo elevando las actuaciones a la
Excma. Cámara Federal de Apelaciones de Rosario. Eventual y subsidiariamente, si
así lo considerara por no haberse sustanciado el pedido del Interventor Sorrequieta,
conceda al presente el carácter de recurso de revocatoria como se expresa en el
punto 2 de este escrito.

6.c.- Oportunamente, peticiono que la Excma. Cámara Federal de Apelaciones


revoque la resolución aludida disponiendo el cese de la intervención dictada
removiendo al Interventor Sorrequiera de su cargo judicial y devolviendo las
facultades a la Asamblea de los asociados de la Coop. de Trabajo San Lorenzo Ltda.

6.d.- Tenga presentes las reservas efectuadas en el punto 5.

Proveer de conformidad
ES TENDER A LO JUSTO.-